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FICHAS COAUTORIA

(Nota: Las fichas de la Parte I están organizadas de la más reciente a la más


antigua y los datos identificadores se encuentran al inicio. Las contenidas en
la Parte II, están organizadas de la más antigua a la más reciente y los datos
identificadores de las providencias se encuentran al final)

PARTE I

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 55356
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4337-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Ibagué
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 02/10/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Extorsión
ACTA n.º : 254
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180, 181 Y 184

TEMA: FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Diferente al falso


raciocinio / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por adición: no se
configura / COAUTORÍA IMPROPIA - Se configura / DEMANDA DE
CASACIÓN - Inadmisión por indebida sustentación

Tesis:
«Tampoco el reparo por error de hecho derivado de un falso juicio de identidad
se sujeta a las condiciones de técnica que lo hagan admisible pues, además de
que se evidencia confuso cuando se mezclan argumentos propios del falso
raciocinio al sostener que se incurrió en él por no observarse las reglas de
experiencia y de la sana crítica, desconoce el verdadero contenido del
testimonio rendido por la ofendida, toda vez que ésta aseguró que tras recibir
la llamada telefónica amenazante se dirigió a su casa, allí en la sala estaban el
acusado y JEV, éste le hizo nuevamente la exigencia del dinero a cambio de

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no retener a su hijo, mientras que AF reforzaba la acción induciéndola a esa
entrega más aun cuando se trataba de su pariente, de modo que una vez
obtenido parte del efectivo solicitado y un computador, el acusado salió en
posesión de éste para introducirlo en el vehículo usado por VM.

Luego, lo que hizo el sentenciador fue inferir, con apoyo en la coautoría


impropia, que el acusado, en división de trabajo, concurrió a la ejecución del
delito y sus circunstancias, de modo que en esas condiciones mal podría
afirmarse que medió una irregular adición del contenido objetivo declarado
por OLL, máxime que ésta sí precisó la intervención del procesado en esos
hechos, señalando no sólo su presencia en el lugar, sino la persuasión verbal
de que entregara el dinero puesto que se trataba de su hijo, nada de lo cual se
desvirtúa por que no haya tenido conocimiento de la forma en que AF arribó a
su residencia, ni de aquella en que se ingresó la moto que, supuestamente
hurtada, justificaría la retención de su descendiente».

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA
NÚMERO DE PROCESO : 48887
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4423-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 02/10/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Acceso carnal violento
ACTA n.º : 254
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 30, 181, 184 y 361

TEMA: DICTAMEN PERICIAL - Informe técnico médico legal sexológico:


apreciación / ACCESO CARNAL VIOLENTO - Coautoría / DICTAMEN
PERICIAL - Informe técnico médico legal sexológico: concordancia con otras
pruebas / DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de trascendencia / IN
DUBIO PRO REO - Técnica en casación: el recurrente debe considerar todos
los elementos y datos de la inferencia / ACCESO CARNAL VIOLENTO - Se
configura / DEMANDA DE CASACIÓN - Inadmisión por indebida
sustentación

Tesis:
«Se itera que las instancias en sus consideraciones, no se basaron únicamente
en las pruebas aludidas para establecer la coautoría de JR y JR del acceso
carnal violento como lo propuso el censor, ya que mediante la prueba pericial

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sexológica de la víctima, se logró determinar la existencia de lesiones
corporales en las que se apreció la concordancia de las mismas, con las
versiones de los testigos.

[...]

De manera que, es desacertada la aserción del recurrente sobre la inexistencia


de la valoración de otras pruebas que condujeran a establecer la
configuración del hecho punible por parte de los procesados.

7. En relación con la inconsistencia planteada por el casacionista entre el


diagnóstico de la Clínica de Occidente y Medicina Legal, se advierte que según
lo aseverado por la perito FCNG “ellos no valoraron la región genital, es más
yo creo que no valoraron casi nada porque no describen todas la lesiones que
ella tenía, aunque la paciente en el mismo examen, ella dijo que no había
permitido que la examinaran en el hospital, ella no permitió que se le valorara
la región genital, básicamente creo que se limitaron a tomarle las muestras y
a remitirla a medicina legal” . (Negrillas no originales).

Por ende, el diagnóstico plasmado como normal rendido por el hospital, no


contravía el análisis realizado por Medicina Legal, en el que se hizo un estudio
más detallado de las lesiones sufridas en la humanidad de la víctima, al punto
que al negarse la perjudicada al análisis vaginal por parte de la Clínica de
Occidente, le era imposible para aquella determinar la existencia de lesiones
en la región vaginal y ello lo ratificó medicina legal en el análisis sexológico
rendido por la especialista.

[...]

En consideración con la trascendencia del error planteado por el censor en el


cargo, se itera que no posee fundamento alguno más que la afectación de los
intereses de sus representados, por lo tanto, no es idóneo a fin de demostrar
la capacidad del error para modificar el sentido de la decisión del Tribunal
Superior de Bogotá.

Finalmente, es de precisar que el análisis probatorio por parte de la judicatura


se ha de practicar en conjunto, a efectos de determinar la responsabilidad
penal de los procesados, aspecto que fue satisfecho por las instancias al
confrontar el relato de la víctima, la captura en flagrancia con las
declaraciones de los uniformados, la prueba pericial sexológica y de genética
forense sobre la víctima, los cuales conllevaron a determinar la coautoría de
los procesados del acceso carnal violento agravado.

En concordancia con lo anterior, de ésa misma manera la censura que


pretenda la existencia de una duda razonable, ha de considerar todos los
elementos, datos de la inferencia como bien lo ha referido esta Corporación.

[...]

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En suma, al confrontar los fundamentos de la demanda de casación, el
libelista se limitó exclusivamente a enunciar inconsistencias de manera
aislada en los fundamentos de la demanda, e incluso en algunas
oportunidades no manifestó en qué consistían tales, efectuó afirmaciones en
contra de la verdad procesal y puso de presente circunstancias que no fueron
demostradas en juicio, las cuales tenía la carga de probar para corroborar su
hipótesis. En consecuencia, los argumentos esgrimidos por el recurrente, son
insuficientes e inadecuados para admitir el libelo, al incumplir con los
principios de corrección material, claridad y trascendencia, que rigen para el
recurso extraordinario de casación».

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 54902
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4174-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Buga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 25/09/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Contrato sin cumplimiento de requisitos
legales / Peculado por apropiación
ACTA n.º : 246
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180, 181, 184 y 351

TEMA: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Principio de congruencia: no se


vulnera / PECULADO POR APROPIACIÓN - Coautoría / CONTRATO SIN
CUMPLIMIENTO DE REQUISITOS LEGALES - Se configura

Tesis:

«[...], es evidente que el censor vulnera los postulados de razón suficiente y


claridad al aseverar que se violó el principio de congruencia sin ofrecer razón
diversa a que su prohijada fue condenada incumpliendo un presunto pacto
con la Fiscalía, siendo que dicho axioma se predica de la coherencia fáctica y
jurídica entre la acusación y la sentencia. Lo propio cabe sostener frente a la
prédica del demandante según la cual los juzgadores estaban obligados a
variar la calificación jurídica, cuando, se recaba, se trata de un proceso que
terminó de manera anticipada por voluntad de la indiciada.

Ahora, de cara al tercer cargo, como quiera que el demandante carece de


interés para controvertir en esta sede aspectos relacionados con el injusto y
su responsabilidad, es manifiesto que la Sala está impedida para examinar de
fondo las críticas enderezadas a obtener el reconocimiento de la calidad de

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cómplice para su procurada, como consecuencia de supuestos errores en la
valoración probatoria.

No obstante, está bien señalar que dicho título de imputación en los delitos de
contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación le
fue atribuido a YMAQ porque se comprobó, con los elementos materiales
probatorios acopiados en la actuación, su participación directa, en tanto
secretaria de educación distrital, en las fases precontractual y contractual
atinentes al contrato de suministro -que realmente era de compraventa- Nº
15BB1100 del 24 de junio de 2015, respecto de 30000 textos escolares que
estaban desactualizados, exhibían situaciones de plagio y no cumplían con el
certificado de registro de obras literarias inéditas del Ministerio de Educación
Nacional, lo que generó un detrimento patrimonial en las arcas del Estado».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 24026 | Fecha: 20/10/2005 |


Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Aceptación o allanamiento a cargos:
principio de no retractación Rad: 39025 | Fecha: 15/05/2013 | Tema:
SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Aceptación o allanamiento a cargos:
principio de no retractación, salvo vicios del consentimiento / SISTEMA
PENAL ACUSATORIO - Aceptación o allanamiento a cargos: concepto Rad:
39025 | Fecha: 15/05/2013 | Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO -
Aceptación o allanamiento a cargos: control por el juez de conocimiento, no es
necesario llevarlo a cabo si éste ya se ejerció por el juez de control de
garantías

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 53288
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4125-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 25/09/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 246
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 56 y 57 / Ley 906 de
2004 art. 184

TEMA: COAUTORÍA - Requisitos: objetivo, codominio funcional del hecho

Tesis:

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«Sólo pretenden deducir conclusiones ajenas a los fallos y anhelan la
modificación fáctica al resaltar que cada conducta es independiente y aislada,
desconociendo que en la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal y la
decisión conjunta de su realización no es necesario que los participantes
realicen íntegramente el tipo penal, ya que cada uno de ellos hace su aporte,
sólo que el delito se les imputa de manera integral.

Así, pasan por alto el análisis del Tribunal en relación con las acciones
desplegadas por los enjuiciados demostrativas del previo acuerdo de
voluntades para cometer el delito, porque una vez que MR manifestó su deseo
de acabar con la vida de B se encontró con CM “miembro de su gallada” y una
mujer llamada Y les suministró las armas blancas saliendo ambos en busca
de quien había ofendido al menor.

A su turno, el juez colegiado estableció el actuar mancomunado de los


enjuiciados, ya que no fue una simple coincidencia que localizaran a B y lo
hirieran gravemente, por eso concluyó que cada uno asumió un rol, pues
mientras M lo interceptó e intimidó con el machete amenazándolo de muerte,
CM le propinó por la espalda dos heridas letales».

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 46382
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP3956-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 23/09/2019
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Desaparición forzada
ACTA n.º : 244
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 12, 15, 221 y 235 / Ley 589 de 2000
art. 1 / Ley 599 de 2000 art. 165 / Decreto
Ley 100 de 1980 art. 268A / Convención
Americana sobre Derechos Humanos. /
Protocolo Adicional de los Convenios de
Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a
la Protección De Las Víctimas de los
Conflictos Armados sin Carácter
Internacional (Protocolo II). / Convención
Interamericana sobre Desaparición Forzada

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de Personas.

TEMA: CONOCIMIENTO PARA CONDENAR - Requisitos: convencimiento


más allá de toda duda / DESAPARICIÓN FORZADA - Responsabilidad: del
líder de la operación militar / DESAPARICIÓN FORZADA - Se configura:
evento que se sustrajo a los retenidos de su presentación a las autoridades
civiles para ser entregados al contingente militar / DESAPARICIÓN
FORZADA - Coautoría impropia: del militar que ostentaba el mando y control
total de la operación

Tesis:

«El general JAAC, más allá de toda duda, fue el líder de la operación militar.
Ordenó el ingreso de vehículos militares al Palacio, como él mismo lo aceptó -y
lo confirmó el Comandante de la Escuela de Caballería, coronel APV—, la
ubicación de las tropas y asignó funciones a los distintos miembros de la
Brigada XIII; dispuso que las personas que salieran del Palacio de Justicia
debían ser conducidas a la Casa del Florero, no para auxiliarlas, como él y el
coronel SR lo afirmaron, sino para identificarlas, interrogarlas y establecer a
los posibles integrantes del grupo enemigo.

Sus órdenes realizaban a la perfección la directriz del general SM:

“el individuo capturado dentro del mismo campo de combate debería ser
interrogado rápidamente y evacuado a los organismos superiores.”

No a la justicia, sino a los organismos superiores, que es distinto. Una clara


manifestación de que los retenidos se sustraían a las autoridades civiles para
ser entregados al contingente militar, un elemento sustancial del delito de
desaparición forzada.

Se insiste: el general JAAC dirigió el operativo de principio a fin y fue el


responsable directo del mando, durante la acción militar y las fases
posteriores de consolidación del operativo. A nadie se le ocurriría pensar, en
ese entramado de hechos y pruebas, que el general que dirigió el
desproporcionado operativo de la retoma del Palacio de Justicia con el fin de
enfrentar la criminal toma del mismo, una vez culminada la acción militar y
contrario a lo que acordaron los mandos, se hubiera desentendido de los
prisioneros y olvidado de los agresores, pues como lo reafirmó el general RS, el
mando conjunto sobre todas las tropas se le entregó al general acusado.

La reflexión indiciaria, en fin, que parte de hechos probados y no de


suposiciones, permite afirmar que el general JAAC tuvo el control total sobre
las tropas y fue por tanto el artífice principal de las conductas ocurridas con
ocasión de la “solución final” que se dio a los sucesos subsiguientes a la
consolidación de ese operativo injustificable, no por omisión, como se verá,
sino por su aporte a la comisión de la conducta y por el control absoluto de la
operación que los mandos le confiaron.

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Está probado, entonces, el mando y control del general acusado en todos los
actos de la operación militar, sobre todos y cada uno de los contingentes y
hombres que intervinieron en la misma».

GRABACIONES MAGNETOFÓNICAS - Apreciación


probatoria / DESAPARICIÓN FORZADA - Responsabilidad: del líder de la
operación militar / PRUEBA PERICIAL - Finalidad: Brindar al Juez
conocimientos científicos o técnicos, necesarios para resolver el
juicio / PRUEBA PERICIAL - Finalidad: no incluye la de brindar
conocimientos jurídicos / DESAPARICIÓN FORZADA - Coautoría impropia:
del militar que ostentaba el mando y control total de la
operación / DESAPARICIÓN FORZADA - Se configura: evento que se sustrajo
los retenidos de su presentación a las autoridades civiles para ser entregados
al contingente militar / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Técnica en
casación: se debe comparar lo que la prueba dice y lo que el fallador consignó
y comprendió de ella / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - No se configura

Tesis:
«En esta trama de órdenes y diálogos, en los cuales se destaca la constante
preocupación del mando militar por evitar la evasión de los asaltantes del
Palacio y la urgencia de establecer un control que se sustenta en la sospecha
como método de acción sobre posibles blancos, la frase que se mencionará
deja al descubierto el propósito delirante de realizar el máximo control sobre
todas las personas que salieron del Palacio, durante y al finalizar el operativo,
y la puesta en escena de acciones en las cuales el “enemigo” se sustrae al
poder civil y a su protección, para caer en el vasto margen de maniobra de un
estamento meramente castrense.

Esa serie de acciones en las que se dispuso a ciencia y paciencia de los que
salieron vivos, de los heridos y de los ilesos, de los civiles y asaltantes,
retenidos y sospechosos, como lo demuestra el contenido de las
comunicaciones y declaraciones que se han indicado, llega a un nivel de
inflexión e irracionalidad en el momento en que, conforme a como se había
actuado frente a indiciados de ser miembros de la guerrilla, y ante la
aprehensión de una de ellas, se ordena que “si aparece la manga no aparezca
el chaleco.”

Esta expresión, que la defensa censura bajo la idea de que al apreciarla se


incurrió en un error de hecho por falso juicio de identidad, cierra el círculo de
acontecimientos en los cuales el procesado y general JAAC emerge como uno
de los líderes de una operación que antes que defender el Estado de derecho
-entendido en el mejor sentido de la palabra, como expresión de principios
que cohesionan al conjunto de la Nación alrededor de valores democráticos—,
lo hicieron en nombre del orden y del honor militar, de la razón de Estado.

Con el fin de mostrar que el Tribunal incurrió en un falso juicio de identidad


al apreciar esta frase, la defensa la desgaja del conjunto -aun cuando eso es lo
que reprocha al Tribunal—, con lo cual disimula que dichas comunicaciones
conforman una unidad y no son simples segmentos que al separarlos pierden

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su importancia. De modo que solo a partir de ese inaceptable fraccionamiento
sería posible atribuirle un sentido distinto al que esa frase emblemática
expresa, o incluso menospreciar su contenido bajo el pretexto de presentarla
como una metáfora sin mayor relevancia en la aproximación a la verdad. Es
en este sentido que la defensa considera que dichas expresiones vistas desde
su individualidad -desde luego algo inadmisible—, impiden afirmar que el
general se concertó para desaparecer personas.

La Corte ha mostrado el liderazgo del general JAAC en todo el curso del


operativo. Ha indicado también, con la evidencia legalmente disponible, que
estuvo al tanto de todos los pormenores de la acción militar. Así mismo ha
demostrado que las comunicaciones se realizaban entre los mandos militares
y que el hecho de que en varias intervinieran solo algunos de ellos, no
significa que los demás, con capacidad de acción y decisión, como el general
acusado, no conocieran o estuvieran al margen de los pormenores de las
mismas.

Desde este punto de vista es evidente que el general JAAC no fue, no pudo, no
podía ser ajeno a la aprehensión y posterior desaparecimiento de la guerrillera
IFP. Claro, porque es cuando se produce su retención, que se imparte la
simbólica orden a la manera de un mandato inaceptable:

[...]

La Corte considera igualmente que no era necesario recurrir a expertos para


captar el cabal sentido de la expresiva orden.

Los peritos, técnicos o expertos, le brindan al juez conocimientos científicos o


técnicos -no jurídicos—, necesarios para resolver el juicio; los demás medios
de prueba le sirven al juez para conocer qué hechos ocurrieron en el pasado.
Bajo esta idea, basta incorporar esa orden en el entramado de
comunicaciones entre los mandos militares y llevarla al conjunto de la
prueba, para saber que ese mandato correspondía a una directriz que estaba
cifrada desde el principio como objetivo en el Plan “Tricolor 83”, guía de la
acción militar, y que como se ha indicado, no era, por el poder de
coordinación que tenía el general AC sobre sus subordinados, un tema menor
del cual no estuviera enterado.

Por lo tanto, en ese entramado de comunicaciones, dicha orden se refiere sin


ninguna duda a la detención de la persona, a lo que seguía, como se ha
demostrado, su interrogatorio e identificación en la Casa del Florero con el fin
de verificar sus vínculos con la organización guerrillera, como sucedió con
otras personas “rescatadas”, con M, con S; la sustracción a la autoridad civil
era el siguiente paso.

En la demanda sin embargo se acude a suposiciones, como la de que el


Coronel LCS solía recurrir a gracejos, y que seguramente al referirse a la
manga lo hizo para representar a LO, de quien se decía que pudo escapar, y
que al mencionar el chaleco quizá se refería al M19 como un todo. O tal vez

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-dice— a la preocupación por necesidad de agilizar el combate y cumplir con
la misión ordenada desde la Presidencia, “toda vez que era conocida la
posición presidencial de no negociar ni dialogar con los perpetradores de la
toma violenta”

Si el falso juicio de identidad, como lo concibe la teoría del recurso


extraordinario de casación, surge cuando al aprehender materialmente la
prueba el juzgador desfigura su literalidad al falsear el contenido objetivo para
atribuirle uno distinto, el error denunciado por la defensora del general es
inaceptable. En efecto, la defensa no congloba la expresión que en su criterio
fue mal interpretada con el conjunto de la prueba, y con el crucial momento
en que se produce, con lo cual atenta precisamente contra el deber de ser fiel
al contenido objetivo de la prueba y de apreciarla en conjunto, una de las
máximas de la sana crítica que tanto se censura, para en su lugar entrar en el
campo de la especulación.

Otras veces sugiere que esa expresión es una simple “metáfora,” conclusión
que puede aceptarse a condición de que se entienda su significado como
figura retórica en el que se traslada el significado de un concepto a otro,
estableciendo una relación de semejanza o analogía entre ambos términos. En
ese entendido, la metáfora “si aparece la manga que no aparezca el chaleco”,
apreciada en el marco del concreto momento en que se informa de la
aprehensión de una abogada guerrillera, es obvio que asimila manga y chaleco
con captura y ocultamiento, dado que la orden tiene como destinatario al
mismo sujeto: la mujer “apresada.”

Aclarado ese punto, se debe agregar que esa misma frase la empleó la defensa
para demandar un segundo falso juicio de identidad. La relación temática
entre los cargos, por lo tanto, es indiscutible. Claro que en este caso no
discute las inferencias que surgen de su contenido, sino que censura el error
del Tribunal al suponer que las expresiones utilizadas en el diálogo entre los
coroneles LCS y ES las escuchó el general acusado. Concluye, entonces, que
si el General SM fue beneficiado con la preclusión de la investigación a pesar
de que participó de dicha conversación, el general que no lo hizo, no podía ser
acusado.

Como consecuencia de esa indebida apreciación de la prueba, concluye, el


general AC no podía ser condenado como coautor mediato por omisión en
aparatos organizados de poder.

La Sala ya expresó al analizar la primera variante del error de hecho por falso
juicio de identidad propuesto por la defensa, que en la comunicación en la
que se imparte la orden cifrada, pero absolutamente comprensible dado el
entorno y circunstancias en que se manifiesta, ciertamente no interviene el
general JAAC. Sin embargo, bajo la consideración de que el operativo de
“retoma” del Palacio de Justicia no fue una acción compartimentada, sino un
conjunto de acciones con unidad de mando en la persona del general
acusado, concluyó que éste sabía y estaba enterado del procedimiento a
seguir con los retenidos catalogados de ser sospechosos o miembros de la

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agrupación guerrillera. Por eso, y porque como se indicó párrafos atrás, el que
solo intervengan dos oficiales con capacidad de mando, no significa que los
demás, y en particular el general JAAC, no estuviera al tanto de esas
directrices.

En efecto, en la comunicación sostenida entre el general JAAC (Arcano 6), y el


general RSM (Paladín 6), al referirse al control que se debía ejercer sobre RR,
se reitera, éste deja entrever que las órdenes que se impartían por ese medio
eran conocidas por todos los mandos de la operación. Así. Paladín 6 (SM) le
dice a Arcano 6 (AC):

-Paladín 6. R. Allá Arcano 5 trate de ver a qué centro sería y lograr


identificarlo. Arcano 5 debe estar escuchándome. Siga

En tal sentido, entonces, es difícil aceptar que otros diálogos del mismo tipo,
entre los principales artífices de la llamada retoma del Palacio, correspondan
a un nivel de reserva tal que solo quienes participaban expresamente en los
mismos conocían de su contenido, y no el conjunto de mandos de la jerarquía
militar, cuando todo demuestra que la interconexión era indispensable por
razón precisamente de la complejidad de la acción militar que se llevaba a
cabo, y más aún cuando la persona capturada no era cualquiera, sino una
mujer que había sido distinguida e identificada por los organismos estatales
sujetos a las directrices del General AC como comandante de la operación, y
aun por los particulares, como parte del grupo insurgente.

De manera que elaborar una conclusión a partir de segmentos de


conversaciones o de fragmentos de acciones, sin mirar el todo, y sin destacar,
como se ha hecho, el papel central del general JAAC, puede conducir a pensar
equivocadamente que las órdenes que se impartieron en relación con los
capturados solo les son imputables a unos y no a otros, bajo la errada
concepción de que el operativo fue fragmentado y con una cierta e inexplicable
dosis de autonomía en relación con decisiones que no surgen en el momento,
sino desde el inicio mismo del operativo militar.

Así, la unidad de mando no fue producto del momento. El general RSM, el 22


de abril de 1992, mediante declaración por certificación jurada, a la cual ya se
hizo alusión, aseguró que entre las estrategias del “Plan Tricolor” se preveía la
unificación operacional del mando de las Fuerzas Militares, la Policía Nacional
y el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), en el comandante de la
jurisdicción afectada, el general JAAC, comandante de la Brigada XII.

Pensar, entonces, que el general acusado no supo, o no fue enterado, o estuvo


al margen de las órdenes y de la ejecución de las mismas en relación con los
“detenidos” o con los “rescatados” en la operación, sería tanto como quitarle el
mérito que para él se reclama, de ser el principal artífice y mando supremo del
ejercicio marcial de recuperación del orden y la democracia, como acordaron
sus superiores».

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APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata:
concepto / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata:
elementos / DESAPARICIÓN FORZADA - En el marco del conflicto armado
interno / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: elementos,
requiere de una estructura criminal organizada con vocación de
permanencia / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: su
fundamento consiste en que el sujeto activo no realiza un acto de ejecución
del tipo penal, sino que otro lo hace a su nombre / APARATO ORGANIZADO
DE PODER - Autoría mediata: por omisión, no se configura / DESAPARICIÓN
FORZADA - Se configura: evento en que correspondió a un plan militar
estratégicamente diseñado y analizado como unidad / DESAPARICIÓN
FORZADA - Se configura: evento en que se obró con desatención del principio
de distinción establecido en los protocolos adicionales a los convenios de
Ginebra / COAUTORÍA - Requisitos: subjetivo, decisión de realizar
conjuntamente la conducta punible / COAUTORÍA - Requisitos: objetivo,
codominio funcional del hecho / COAUTORÍA IMPROPIA -
Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Se configura / DESAPARICIÓN
FORZADA - Coautoría impropia: del militar que ostentaba el mando y control
total de la operación

Tesis:
«Para la Agencia Especial del Ministerio Público -contrario a la opinión de la
Procuradora que concurrió al trámite casacional—, el Tribunal desconoció el
principio de congruencia.

Adujo que la Fiscalía acusó al general JAAC como “coautor impropio” del
delito de desaparición forzada, y el Tribunal lo condenó como “autor mediato
por omisión en aparatos organizados de poder.” Al hacerlo, considera que el
Tribunal varió el supuesto fáctico y vulneró el derecho de defensa del general,
al impedirle controvertir probatoriamente la acusación de último momento
como “autor mediato por omisión en aparatos organizados de poder”,
novedosa imputación del juzgador de segunda instancia que además
contradice la dogmática de ese modelo, que no prevé la autoría mediata
omisiva en aparatos organizados de poder.

[...]

La necesidad de sancionar a quienes no ejecutan materialmente la conducta,


pero la ordenan, tratándose en especial de crímenes cometidos por grupos al
margen de la ley o por miembros del Estado que actúan como un aparato
organizado e ilegal de poder -“máquinas en las cuales las órdenes se
disgregan, todo el trabajo se compartimenta, se fragmenta e involucra a
decenas y centenares de personas”, como dice Aponte— llevó a idear, con el
fin de evitar altos costos de impunidad, la autoría mediata como forma de
atribución de resultados: un vínculo entre quien imparte la orden y domina el
aparato organizado criminal con poder de mando, y un autor fungible que
ejecuta el comportamiento responsablemente.

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La Sala no hará un extenso análisis de la evolución de dicha figura.
Simplemente mencionará, según el diseño de la jurisprudencia sobre el tema
y la reflexión anterior, que la autoría mediata en aparatos organizados de
poder supone, entre otros: (i) una estructura criminal organizada con vocación
de permanencia, (ii) el vínculo con poder de mando del autor mediato sobre la
organización (el dominio de la voluntad), y la (iii) actuación responsable del
ejecutor fungible o intercambiable.

El Tribunal consideró que no se demostró que el general JAAC hubiera


actuado al mando de un aparato de poder organizado al interior del Estado y
tampoco que ese colectivo lo hubiera hecho con vocación de permanencia.
Igualmente que la dogmática de la autoría mediata en aparatos organizados
de poder fue configurada para la sanción de acciones positivas y no para
omisiones. Aun así, concluyó lo siguiente:

“En nuestro caso concreto, en el delito de desaparición forzada de personas


que usualmente se imputa por comisión activa hemos identificado la autoría
del obligado por omisión de la acción esperada, lo que a su vez es una
infracción al deber de protección impuesto al autor por la Constitución
Política. Ya sea porque el caso no es frecuente, o porque la doctrina no se
había enfrentado a un caso teórico de esa naturaleza, la declaración
jurisdiccional puede parecer académicamente novedosa, pero es la que la
realidad impone.

… En fin, el ejercicio de su autoridad le imponía al general acusado el deber


de garantía de proteger los derechos de los civiles rescatados y subversivos
capturados, de donde se deriva su responsabilidad por la intervención de
quienes realizaron la instrucción de desaparecimiento de sospechosos y de la
combatiente vencida, cuando debía evitar que esa instrucción se reiterara y,
en todo caso, que se cumpliera.”

Como se ha indicado, el general JAAC fue el conductor del operativo militar de


principio a fin. Así también se definió fácticamente en la sentencia de primera
instancia, que es compatible con la acusación y con la reconstrucción
detallada que ha realizado la Sala del operativo, desde sus inicios, hasta la
culminación con la liberación de personas, pero también con la retención de
“sospechosos” y miembros vinculados con el grupo armado ilegal, M 19.

Sobre este último momento es demoledora la comunicación a la que se refirió


la juez de primera instancia en la que Arcano 5, LCS ordena:

“Arcano 5: Eh, recomendación especial mantener eh los no heridos y los que


aún no se han podido identificar plenamente eh aislados, aislados, eh, la
Dinte lo va a apoyar para su clasificación, cambio.”

De allí, esto concluyó el Tribunal:

“… está probado que como superior en la cúspide de la Brigada militar que


reiteró y ejecutó el Plan de acción, no contrarrestó o impidió la ejecución de

13
esas instrucciones ilegales -pudiendo hacerlo—, por lo que se le imputa el
resultado, a título e coautor mediato en relación con los otros coautores
intermedios y ejecutores finales que reiteraron, transmitieron y cumplieron las
órdenes terminantes de desapariciones forzadas.”

El discurso elaborado por el Tribunal para imputarle al general acusado la


desaparición de personas a título de “autor mediato por omisión en aparatos
organizados de poder”, deduciéndola de la infracción de un deber a su
posición de garante -elemento que no es un supuesto autónomo de autoría —,
por haber omitido como jefe de un aparato organizado de poder “ad hoc”, los
deberes inherentes a su función frente a la decisión de sus subalternos de
ocultar a los sospechosos y retenidos, es equivocada y contraria a la
evidencia.

La Sala no desconoce los esfuerzos dogmáticos por copar vacíos con el fin de
evitar costosas lagunas de impunidad y sabe de los esfuerzos de todo orden
-de la doctrina y de tribunales especiales internacionales, desde Nuremberg
hasta Ruanda y Yugoeslavia en Europa, y de Argentina y Perú en Suramérica
al juzgar crímenes de magnitudes incomprensibles— para evitar la impunidad
en eventos en donde la imputación del resultado se complica en casos en
donde el autor detrás del autor se esconde en complejas estructuras
criminales.

Como se indicó al iniciar esta decisión, la Corte considera que la conducta


atribuida al general JAAC es una manifestación del conflicto armado. Eso, sin
embargo, no significa que la única manera de atribuirle el resultado al autor
sea recurriendo a la figura de la autoría mediata en aparatos organizados de
poder por razón de esa situación. Primero, porque tanto la autoría mediata en
aparatos organizados de poder, como la autoría mediata que podría
denominarse “convencional,” se sustentan en la idea de que el autor detrás
del autor no realiza un acto de ejecución del tipo penal, sino que lo hace otro
a nombre de él, sea que actúe como instrumento en el primer caso, o como
sujeto fungible y responsable en el otro.

Segundo, porque la autoría mediata que aquí se trata, requiere de una


estructura criminal organizada y con vocación de permanencia, aspecto que el
Tribunal consideró en la decisión que no se había probado, por lo cual
recurrió a la consideración que se trataba de una estructura de poder “ad
hoc.”

No se desconoce que las tesis acerca de la manera como imputar al hombre de


atrás son seductoras y que hacen parte de un derecho penal que amplía los
términos de imputación de la conducta al autor con el fin de evitar que la
rigidez de los textos legales deje a salvo a los principales artífices, a quienes
dominan la voluntad en el aparato criminal.

Pero si algo se debe destacar es que, sea que se trate de un asunto de autoría
mediata o de autoría mediata en aparatos organizados de poder, esas
elaboraciones parten de un supuesto fundamental: que la dificultad de

14
imputar el resultado recae en el hecho de que el autor mediato no ejecuta el
comportamiento, no se implica con el momento ejecutivo del comportamiento,
o según algunos, “no interviene en la causalidad natural”, aunque al controlar
el aparato y la voluntad domine el hecho, lo que hace que fracasen los
arquetipos de la determinación.

Por lo que se ha expuesto, tal como se encuentra dicho en las instancias, al


general JAAC se le entregó el mando de la operación militar de retoma del
Palacio de Justicia; que se le haya entregado el mando significa, en este caso,
que tuvo el control de todo el operativo y de las unidades que lo ejecutaron, de
la Brigada XIII, del B2, de la Policía, de la inteligencia.

Asimismo, está suficientemente probado que el general JAAC, Arcano 6, no


solo impartió ordenes, sino que participó directamente en el operativo, manejó
situaciones puntuales con las personas capturadas y dispuso de ellos como
consideró que la situación lo ameritaba.

El operativo debe analizarse como unidad; no es correcto fraccionar sus


momentos para buscar una tipicidad a cada segmento. Desde este punto de
vista se debe observar que la retención de los “sospechosos” y la aprehensión
de los guerrilleros, no es una acción o idea de último momento, o la
manifestación coyuntural de una idea que al final se le ocurrió a alguien. No.
Las órdenes del general AC, que la Sala ha indicado, demuestran que él,
conductor del operativo y dominador de la acción, dispuso y ordenó la
retención y custodia de los retenidos, de aquellos que salieron vivos del
Palacio, en medio de una acción que él personalmente dirigió conforme al
diseño del “Plan Tricolor” y al convenio con sus superiores.

El posterior desaparecimiento no puede desvincularse de esta compleja acción


ni fraccionarse para encontrar la ilicitud en el acto final y no en el conjunto
del comportamiento, pues como se ha indicado, la desaparición de los
“capturados” corresponde a un plan estratégicamente diseñado desde cuando
se inició la operación conforme a las líneas del “Plan Tricolor”, y que culmina
precisamente con la captura y clasificación de los sospechosos y con su
posterior ocultamiento al poder civil, desde ese momento y hasta ahora.

Actuaron, entonces, además, a pesar de que lo sabían -como lo reconoció el


general SM—, ante una situación singular relacionada con el conflicto
armado, por fuera del deber ético que imponen los protocolos II y II
adicionales a los convenios de Ginebra, lo que explica que no distinguieran
entre combatientes y no combatientes, entre ciudadanos y sospechosos,
asumiendo decisiones de facto ante una situación que ha debido manejarse
bajo las reglas del derecho.

Todo ello explica que el general JAAC, al participar de toda esa compleja
operación militar ejecutada por él y por sus subalternos, no omitió su deber,
sino que actuó como coautor, pues concurren en su caso dos elementos
esenciales de este tipo de imputación: un elemento objetivo expresado en el
aporte a la comisión de la conducta con dominio funcional del hecho en la

15
fase ejecutiva y subjetiva que se refleja en la exteriorización de la voluntad con
base en el acuerdo o en la decisión común, como se probó (artículos 23 del
Decreto 100 de 1980 y 29 de la Ley 599 de 2000).

Según los artículos 268 A y 268 B, incorporados por el artículo 1 de la Ley


589 de 2000 al decreto 100 de 1980, el delito de desaparición forzada consiste
en:

“Artículo 268 A. Desaparición forzada. El particular que perteneciendo a un


grupo armado al margen de la ley someta a otra persona a privación de su
libertad cualquiera que sea la forma, seguida de su ocultamiento y de la
negativa a reconocer dicha privación o de dar información sobre su paradero,
sustrayéndola del amparo de la ley, incurrirá en prisión de veinticinco (25) a
cuarenta (40) años, multa de quinientos (500) a dos mil (2.000) salarios
mínimos legales vigentes y en interdicción de derechos y funciones públicas
de cinco (5) a diez (10) años.

A la misma pena quedará sometido, el servidor público, o el particular que


actúe bajo la determinación o la aquiescencia de aquel, y realice la conducta
descrita en el inciso anterior.

Artículo 268B. Circunstancias de agravación punitiva. La pena prevista en el


artículo anterior será de cuarenta (40) a sesenta (60) años en los siguientes
casos:

1.- Cuando la conducta se cometa por quien ejerza autoridad o jurisdicción…”

Por supuesto que, según la definición anterior, en estricto sentido y conforme


al mero sentido ontológico de la ley, el general JAAC no ejecutó el verbo rector
del tipo en sentido material. Pero según se ha expuesto, su aporte fue esencial
y definitivo a la ejecución del comportamiento, que es precisamente en lo que
consiste la coautoría impropia -noción en la cual no todos los autores realizan
actos ejecutivos ni consumativos—, pero en la que, el aporte del coautor es
esencial; la ponderación del aporte del general, es pues, un tema que no está
en duda».

PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - Concepto: constituye un acto


condición / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - Acusación y sentencia: la
armonía del supuesto fáctico es sustancial / PRINCIPIO DE
CONGRUENCIA - Debido proceso: incorpora la lealtad como elemento de
configuración de un juicio justo / INCONGRUENCIA - Fallo de reemplazo en
casación / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - Acusación y sentencia: coautor y
autor mediato / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - Congruencia personal,
fáctica y jurídica: la congruencia fáctica y personal es absoluta / PRINCIPIO
DE CONGRUENCIA - Congruencia personal, fáctica y jurídica: la congruencia
jurídica es relativa / VARIACIÓN DE LA CALIFICACIÓN JURÍDICA -
Procedencia: es una opción que se admite desde el inicio del juicio, de acuerdo
a la Ley 600 de 2000 / VARIACIÓN DE LA CALIFICACIÓN JURÍDICA -
Modalidades: por error en la denominación jurídica de la

16
conducta / VARIACIÓN DE LA CALIFICACIÓN JURÍDICA - Modalidades:
originada en prueba sobreviniente / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - No se
vulnera / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: por
omisión, no se configura / COAUTORÍA IMPROPIA - Se
configura / DESAPARICIÓN FORZADA - Coautoría impropia: del militar que
ostentaba el mando y control total de la operación

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 52590
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP3684-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/08/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Hurto / Homicidio
ACTA n.º : 217
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 29 / Ley 906 de 2004
art. 180 y 184

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Técnica en


casación: el demandante debe aceptar los hechos declarados en la sentencia y
la valoración de la prueba realizada por el juzgador / VIOLACIÓN DIRECTA
DE LA LEY SUSTANCIAL - Modalidades / HURTO CALIFICADO - Con
violencia sobre las personas o las cosas: demostración / COAUTORÍA -
Demostración / COAUTORÍA - Evento en que los sujetos llevaban armas
cortopunzantes para hurtar a la gente y una de ellas comete tentativa de
homicidio contra una de sus víctimas / COAUTORÍA - Dominio del
hecho / COAUTORÍA - Requisitos: objetivo, codominio funcional del
hecho / COAUTORÍA - Requisitos: subjetivo, decisión de realizar
conjuntamente la conducta punible / TENTATIVA DE HOMICIDIO - Se
configura / TENTATIVA DE HOMICIDIO - Coautoría

Tesis:
«El recurrente plantea la presencia de una violación directa de la ley por
interpretación errónea del artículo 29 de la Ley 599 de 2000.

Tratándose de la violación directa de la ley sustancial, la labor de


demostración del vicio debe centrarse en la acreditación de un yerro de juicio
respecto del precepto que se ocupa de regular el supuesto fáctico,
evidenciando que, demostrada una situación concreta a la que corresponde
una específica institución normativa, el juzgador seleccionó una norma que no

17
era la llamada a gobernar el asunto (aplicación indebida), omitió otra que sí
resolvía los extremos de la relación jurídico procesal (falta de aplicación o
exclusión evidente) o, habiéndola seleccionado correctamente, al aplicarla al
caso le atribuyó un sentido jurídico que no tiene o le extendió consecuencias
contrarias a su naturaleza jurídica (interpretación errónea)

Sin embargo, en la censura objeto de análisis no se desarrolló un


cuestionamiento acorde a ese error con vocación de derruir el fallo
impugnado.

El recurrente sostiene que el Tribunal no consideró la teoría del dominio del


hecho, con la cual se acreditaría que ninguna intervención tuvo el acusado en
la tentativa de homicidio perpetrada en contra de ESBL, pues no tenía la
posibilidad de dominar los acontecimientos cuando uno de los jóvenes que lo
acompañaba en la empresa de hurtar los bienes de sus víctimas decidió, motu
proprio, apuñalar a una de ellas, sin que para ello AG hubiese prestado su
concurso y tampoco su consentimiento.

Desconoce en ese planteamiento el demandante que al valorar los hechos con


base en la prueba practicada, el juzgador llegó a la conclusión de que cuando
las tres personas que ejecutaron los hechos, conforme a los planes que se
habían trazados y al común acuerdo de voluntades, emplearon armas
cortopunzantes, cada uno de ellos, en contra de sus víctimas, con el decidido
propósito de atacarlas cuando fuera necesario, lo que en efecto aconteció en el
momento en que una de ellas ofreció resistencia a sus injustas pretensiones

[…]

Así, la consecuencia sobre la manera en que se desarrollaron los hechos no


pudo ser otra para el ad quem que considerar a todos los intervinientes como
coautores tanto del hurto calificado como de la tentativa de homicidio, pues
en ese sentido, razonó, frente a las dos conductas hubo una decisión
conjunta, un co-dominio del hecho y una aportación en la fase ejecutiva de
cada uno de ellos, toda vez que resultaba claramente previsible y asumido
como una posibilidad concreta desde el momento de la planeación de los
acontecimientos que para su ejecución se habría de emplear una violencia
cristalizada en el uso de las armas, dirigido a sojuzgar la voluntad de las
víctimas, dentro de lo cual la agresión física hacía parte del plan marcado
entre ellos.

En ese sentido, cuando en su demanda el recurrente argumenta que el


procesado no podía tener ningún control sobre la actuación de los otros dos
partícipes habida cuenta de las circunstancias presentadas tales como el
lugar donde ocurrieron los hechos, la rapidez con que sucedieron los mismos,
la falta de luminosidad del lugar, así como el no ponerse de acuerdo con las
demás personas intervinientes sobre ese episodio en concreto, está
desconociendo el mismo supuesto fáctico que fue asumido como demostrado
por el fallador en la sentencia, lo cual desdice del reproche que formula por
violación directa en su variable de interpretación errónea.

18
En realidad, el Tribunal realizó el proceso de adecuación típica partiendo del
hecho de que los tres intervinientes ejecutaron un plan previamente ideado de
común acuerdo y que participaron de los sucesos por su propia voluntad,
asumiendo de manera conjunta las consecuencias de su proceder, sin que en
esos propósitos se surtiera modificación alguna en el plano de la
responsabilidad individual por las circunstancias presentadas relacionadas
con la oscuridad del lugar o la fugacidad de la acción, pues precisamente
fueron estas condiciones las tenidas en cuenta para el logro del cometido
común y, en todo caso, el apuñalamiento de una de las víctima no fue fruto de
una decisión individual, por propia iniciativa, de alguno de los ejecutores sino
que se trató de un asunto previsible y asumido por cada uno de ellos en su
decisión conjunta, puesto que el uso de las armas implicó, de suyo, una clara
decisión para agredir a las víctimas en el evento de que se resistieran al
injusto accionar de sus victimarios.

Así las cosas, la demanda no podrá ser admitida».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 27537 | Fecha: 13/06/2007 |


Tema: DEMANDA DE CASACIÓN - Admisión: reglas mínimas Rad: 27810 |
Fecha: 25/07/2007 | Tema: DEMANDA DE CASACIÓN - Admisión: reglas
mínimas

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 53770
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP3361-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Villavicencio
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 21/08/2019
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Falsedad en documento privado / Fraude
procesal
ACTA n.º : 213
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 453

TEMA: FALSO RACIOCINIO - Técnica en casación: el recurrente debe


evidenciar el desconocimiento de principios de la lógica, reglas de la
experiencia o leyes de la ciencia / SENTENCIA - Condenatoria: principio de
doble conformidad, análisis del caso por la Corte / CONOCIMIENTO PARA

19
CONDENAR - Requisitos: convencimiento más allá de toda duda / FRAUDE
PROCESAL - Coautoría / FRAUDE PROCESAL - Se configura: cuando se
utilizan medio fraudulentos para inducir en error al servidor público que
selecciona al contratista / FRAUDE PROCESAL - Se configura: evento en que
se aportó una certificación falsa para inducir en error al servidor público

Tesis:

«El falso raciocinio atribuido por el censor a la sentencia se configura cuando,


al valorar la prueba, el fallador quebranta la sana crítica integrada por las
reglas de la experiencia, los principios de la lógica y las leyes de la ciencia.

Pues bien, en este caso el censor no demostró la configuración del vicio


aducido en la medida que no señaló el postulado de la sana crítica vulnerado
ni evidenció equívoco alguno en los razonamientos incluidos en la sentencia
de condena porque dirigió su esfuerzo argumentativo a censurar la valoración
conjunta de la prueba y la decisión del Tribunal, como si se tratara de un
alegato de instancia.

Al margen de lo anterior, la revisión detallada de la prueba recaudada en el


debate púbico, que la Corte realiza para satisfacer la garantía de doble
conformidad, permite concluir que el Tribunal valoró en debida forma, bajo los
principios de la sana crítica, las pruebas acopiadas en el proceso, por manera
que la condena proferida contra R y MESO se produjo porque se demostró
más allá de toda duda que incurrieron en el delito de fraude procesal.

[…]

[…] la Sala encuentra acertada la decisión del Tribunal Superior de


Villavicencio de condenar a R y MESO como coautores del delito de fraude
procesal porque se probó, más allá de toda duda, que la certificación del
contrato de prestación de servicios 001 de 2007, aportada ante la
Administración Judicial para acreditar el factor experiencia, configuró un
medio engañoso idóneo para llevar a error al funcionario que adjudicó el
contrato a la empresa […], toda vez que el convenio no tuvo existencia real.

[…]

La coautoría del fraude procesal por parte de los hermanos SO quedó


demostrada puesto que cada uno realizó una acción de innegable
trascendencia para lograr el fin común propuesto, a saber, obtener la
adjudicación del contrato -art. 29 C.P.-. Así, MESO presentó a la entidad
estatal el documento que certificaba la experiencia mínima exigida en el pliego
definitivo, sabiendo la mendacidad del hecho certificado.

Por su parte, RSO hizo constar un hecho ficticio con pleno conocimiento de
que sería aducido ante una entidad pública, pues en el documento de su
autoría se indica que se trataba de una “Certificación de experiencia” expedida
“con destino a la Dirección Seccional de Administración Judicial

20
Villavicencio”. Sabía el procesado, entonces, que ese documento sería
presentado ante la citada dependencia administrativa, esto es, que sería
usado para inducirla en error, dada la falsedad de la información que
contenía.

Siendo ello así, su accionar no se limitó al delito contra la fe pública sino que
también materializó el fraude procesal en la medida que conscientemente
certificó un hecho falso destinado a ser aducido ante la Administración
Judicial para obtener la adjudicación del contrato en favor de la empresa […]
de la que había sido gerente, según certificado de Cámara de Comercio en el
que se indica que fue nombrado en tal cargo el 16 de diciembre de 2008.

En suma, la prueba acopiada en el proceso demostró que RSO suscribió una


certificación que contenía una información contraria a la verdad, que sabía
estaba destinada a ser usada en un proceso contractual, y MESO la presentó
ante la Administración Judicial para acreditar la experiencia exigida en el
pliego de condiciones, proceder que materializa el delito de fraude procesal por
el despliegue de medios fraudulentos idóneos para inducir en error al servidor
público encargado de seleccionar al contratista.

No hay lugar, entonces, a casar la sentencia dado que el Tribunal no incurrió


en el error atribuido en la demanda y la Corte verificó, además, que la
decisión se ajusta probatoriamente a lo demostrado en el juicio y no vulnera el
debido proceso de las partes e intervinientes. En consecuencia, en atención a
la garantía de doble conformidad, la Sala considera ajustada a derecho la
sentencia condenatoria proferida por el Tribunal Superior de Villavicencio el 9
de julio de 2018».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 30184 | Fecha: 07/04/2010 |


Tema: FRAUDE PROCESAL - Se estructura: ocurre dentro de una actuación
judicial o administrativa Rad: 43716 | Fecha: 19/10/2014 | Tema: FRAUDE
PROCESAL - Se estructura: ocurre dentro de una actuación judicial o
administrativa Rad: 48589 | Fecha: 25/04/2018 | Publicado en: FRAUDE
PROCESAL - Se estructura: ocurre dentro de una actuación judicial o
administrativa Rad: 2346 | Fecha: 15/08/2017 | Tema: ACTO
ADMINISTRATIVO - Lo constituye la acción de adjudicar un contrato estatal

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 54961
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2669-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 03/07/2019
DECISIÓN : INADMITE

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ACTA n.º : 160
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 181

TEMA: FALSO JUICIO DE EXISTENCIA - Por suposición: no se


configura / ABUSO DE CONFIANZA - Coautoría / DEMANDA DE
CASACIÓN - Inadmisión

Tesis:
«En el segundo cargo se plantea la configuración de un error de hecho por
falso juicio de existencia por suposición, al apreciar el pagaré P78727516 del
11 de septiembre de 2012, que no suscribió ILRV. Según el censor, como ella
no firmó el documento, no le son aplicables las consecuencias que surgen de
ese título para establecer la fecha de caducidad de la querella.

El casacionista analiza el tema fuera de contexto, es decir, no como una


conducta en la que convergen dos personas con ánimo de obtener provecho
aprovechando la confianza en el nivel de coautoría, y concluye que la
suscripción del pagaré por uno de los acusados es inoponible al otro. Es decir,
considera que la conducta de cada uno de los partícipes tiene una autonomía
inadmisible, siendo que el Tribunal analizó la conducta en una unidad, de
manera que por esa razón el enunciado es totalmente alejado del tratamiento
que se le dio en la sentencia.

Por lo tanto, esas deficiencias conceptuales llevan a que la demanda se deba


inadmitir».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 37465 | Fecha: 11/09/2013 |


Tema: ABUSO DE CONFIANZA - Consumación

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 54975
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2075-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : REVISIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 29/05/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 131
FUENTE FORMAL : Ley 600 art. 75 núm. 3, 76, 220 núm. 1,
221 y 222

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TEMA: ACCIÓN DE REVISIÓN - Condena contra dos o más personas por
delito que no pudo cometer sino una o un número menor de las
sentenciadas / COAUTORÍA IMPROPIA - Diferencia con la coautoría
propia / ACCIÓN DE REVISIÓN - Condena contra dos o más personas por
delito que no pudo cometer sino una o un número menor de las sentenciadas:
no se configura

Tesis: 

«El numeral 1° del artículo 220 de la Ley 600 de 2000 prevé que la acción de
revisión procede “Cuando se haya condenado o impuesto medida de seguridad
a dos o más personas por una misma conducta punible que no hubiera
podido ser cometida sino por una o por un número menor de las
sentenciadas”.

Sobre esta causal, la Sala, en providencia CSJ AP, 19 ag. 1997, rad. 13237,
precisó lo siguiente:

Fijando el contenido de esta causal la jurisprudencia de esta Sala ha


precisado que las dos hipótesis a que ella se refiere, esto es, que el delito no
podía cometerse sino por una sola persona, o que la infracción sólo podía
realizarse por un número menor al de las personas condenadas, dice en
relación a aquéllos casos en que no obstante ser indiscutible en razón a la
naturaleza y características de la delincuencia objeto de juzgamiento y los
hechos que probatoriamente se hayan acreditado en la sentencia, el fallador
condena a varias personas cuando la conducta imputada sólo podía ser obra
de una de ellas o ser cometida por un número inferior de las que fueron
sentenciadas.

De ahí que al precisar su concreto alcance haya señalado la Corte que ‘esta
causal no se refiere a los eventos en que por interpretación de las normas o de
los hechos, el recurrente considera, disintiendo del razonamiento del Juez que
profirió la sentencia, que en una determinada conducta no se puede predicar
la coautoría, pues este debate se tiene que dar en las distintas etapas del
proceso, o en la Corte, pero sólo en sede de casación, y como violación directa
o indirecta de la ley sustancial, según el caso’ (Auto de febrero 8 de 1990. Dr.
Jaime Giraldo Ángel), es decir, que dicha causal no posibilita -como ninguna
lo hace-, discrepar total o parcialmente con la valoración probatoria de la
sentencia, pues de lo que en realidad se trata es de demostrar que a través de
los hechos probados surge de manera objetivamente indiscutible, que frente al
caso concreto el delito tuvo que ser cometido por una sola persona o por un
número inferior a las condenadas. (Destaca la Sala).

Bajo esta orientación jurisprudencial, resulta claro que la causal de revisión


analizada únicamente es procedente en aquellos casos en los cuales la
naturaleza del delito objeto de juzgamiento y los hechos declarados probados,
solamente admiten su ejecución por una persona o por un número inferior de
quienes fueron materia de condena.

23
Precisado lo anterior, en el asunto bajo examen resulta incuestionable que los
argumentos en los cuales se fundamentó la demanda de revisión no
corresponden a la hipótesis de la causal invocada pues, la libelista no dedicó
línea alguna en su escrito a demostrar, tanto fáctica como jurídicamente, que
los punibles por los cuales fue condenado su defendido no admiten su
realización por el número de personas que soportan la sentencia.

Es que, la actora se limitó a manifestar que los testigos divagaron respecto a


la cantidad de personas que cometieron el punible, ya que “sostuvieron
múltiples hipótesis, por ejemplo, i) que eran 4 los sujetos que subieron, ii)
luego que eran tres iii) que fue un amplio grupo de más de seis (sic)”.

Así mismo que, era evidente “la ausencia del condenado en el hecho
investigado”, por cuanto “se encontraba el día de los acontecimientos
atendiendo su negocio de juego de sapo” y que “el verdadero autor del
homicidio y conato fue JC” debido a que los declarantes en juicio lo
identificaron como la persona que disparó el arma de fuego. Inclusive,
pretende que por medio de esta acción se degrade el grado de participación
por el cual fue condenado su prohijado, en tanto “debería habérsele imputado
“complicidad” y no coautoría”.

Afirmaciones con las cuales no hace otra cosa que contradecir su


planteamiento pues, reconoce tácitamente, que su defendido sí participo en
los hechos objeto de condena y, además, que la conducta delictiva sí pudo
haber sido cometida por un número plural de personas, incluso superior de
las que fueron condenadas. Sumado a esto, no aporta ningún elemento de
juicio orientado a acreditar que los delitos por los cuales se profirió sentencia
sólo pudieron ser cometidos por JFC, de manera que, tal aserción tampoco
logra aminorar la justeza que revisten los fallos de instancia.

[…]

[…] el juez de primera instancia abordó el problema jurídico relativo a


establecer si de las conductas perpetradas por los prenombrados enjuiciados
era dable pregonar su grado de participación como coautores de los injustos
que les fueron endilgados por la fiscalía, asunto que fue resuelto en sentido
positivo.

El sentenciador precisó que aquellos eran coautores impropios, comoquiera


que se verificaban los presupuestos para ello: i) acuerdo común, ii) dominio
funcional del hecho, e iii) importancia del aporte para la ejecución de los
punibles. Expresamente, señaló:

“[…] la intervención plural de los agentes, disparando, armando balacera para


con esa actitud ahuyentar las personas y actuar con el fin predeterminado, no
implica que todos hubiesen tenido que disparar sobre el obitado y el
sobreviviente, porque ya lo advertíamos renglones atrás que solo quedaron
registrados dos impactos, uno para cada uno de los agredidos, empecé todos
los declarantes hablan de una gran balacera”.

24
De ahí que, aunque la coautoría propia exige, en efecto, que el verbo rector de
la conducta típica sea realizado por cada uno de los sujetos a quienes se les
atribuye tal calidad, no sucede lo mismo con la coautoría impropia, según la
cual, en virtud del principio de imputación recíproca todos los coautores
responden penalmente por las acciones de los demás, incluyendo aquellas que
no realizaron materialmente, como en el caso, disparar el arma homicida y
agresora, ya que actúan conjuntamente con conocimiento y voluntad para
lograr el resultado delictivo.

En consecuencia, se aprecia que el único objetivo de la demandante es


controvertir la coautoría atribuida por los falladores y sobre la cual declararon
responsable al hoy condenado ÁRC. Es decir, lo que en realidad se pretende
es continuar la discusión probatoria y censurar la apreciación que los jueces
tuvieron sobre los elementos de juicio allegados al proceso, desconociendo
abiertamente el carácter extraordinario de la acción de revisión, de manera
que el cargo formulado no prosperará».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 40103 | Fecha: 28/11/2012 |


Tema: ACCIÓN DE REVISIÓN - Demanda: requisitos, constancia de ejecutoria
Rad: 13237 | Fecha: 19/08/1997 | Tema: ACCIÓN DE REVISIÓN - Condena
contra dos o más personas por delito que no pudo cometer sino una o un
número menor de las sentenciadas / COAUTORÍA - Elementos Rad: 34646 |
Fecha: 25/04/2012 | Tema: ACCIÓN DE REVISIÓN - Hecho y prueba nuevos:
concepto Rad: 45973 | Fecha: 18/05/2016 | Tema: ACCIÓN DE REVISIÓN -
Hecho y prueba nuevos: no es una nueva valoración de las pruebas

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 54543
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP1547-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/04/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Extorsión / Concierto para delinquir
ACTA n.º : 101
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 183, 184

TEMA: DEMANDA DE CASACIÓN - Técnica / CASACIÓN - Principio de


autonomía de las causales / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY

25
SUSTANCIAL - Modalidades: técnica en casación / VIOLACIÓN INDIRECTA
DE LA LEY SUSTANCIAL - Modalidades: técnica en casación / FALSO
JUICIO DE EXISTENCIA - Por omisión: técnica en casación / FALSO
RACIOCINIO - Técnica en casación: el recurrente debe evidenciar el
desconocimiento de principios de la lógica, reglas de la experiencia o leyes de
la ciencia / COAUTORÍA IMPROPIA - Diferente a la participación como
determinador / CASACIÓN - Principio de transcendencia / DEMANDA DE
CASACIÓN - Inadmisión

Tesis: 

«Para comenzar se observa que de manera impropia el impugnante denunció


en forma sincrónica la violación directa de la ley (causal primera) y la
ocurrencia de errores de hecho derivados de falsos juicios de existencia por
omisión y falso raciocinio, que corresponden a la violación indirecta (causal
tercera).

Con tal proceder, olvidó que la postulación de la causal señala al actor el


sendero por el cual debe transitar en orden a formular el cargo y emprender la
consecuente acreditación, como que no se aviene con la seriedad de este
recurso extraordinario formular simultáneamente dos causales, sin precisar
sus alcances y tanto menos sin desarrollar los dos reproches conforme a tal
postulación, en manifiesto quebranto del principio de autonomía de las
causales, según el cual, a cada una de ellas corresponde un ámbito de
protección y un discurso que le es propio, sin que puedan ser mezclados.

En forma sintética puede manifestarse que en sede casacional le correspondía


al Fiscal postular la violación directa de la ley, su vulneración indirecta, o el
quebranto de derechos y garantías.

La violación directa de la ley sustancial tiene lugar cuando a partir de la


apreciación de los hechos legal y oportunamente acreditados dentro del
expediente, los sentenciadores omiten aplicar la disposición que se ocupa del
asunto en concreto, en cuanto yerran acerca de su existencia (falta de
aplicación o exclusión evidente), realizan una errada adecuación de los hechos
probados a los supuestos que contempla la norma (aplicación indebida), o le
atribuyen al precepto un sentido que no tiene o le asignan efectos diversos o
contrarios a su contenido (interpretación errónea). Se trata de un error de los
juzgadores sobre la normatividad, que ubica el debate en un escenario
estrictamente jurídico, todo lo cual exige del censor la aceptación de la
realidad fáctica declarada en las instancias.

No se trata de un escenario informal para abrir cualquier debate orientado a


que el actor se oponga, sin más, a los fundamentos jurídicos de las decisiones
de instancia, sino de una oportunidad para denunciar y demostrar falencias
sobre la exclusión evidente, la aplicación indebida o la interpretación errónea
de la ley sustancial.

26
La violación indirecta corresponde a una indebida apreciación de las pruebas
por parte de los funcionarios, que ocurre por errores de hecho, cuando pese a
obrar en el proceso el medio probatorio no fue valorado (falso juicio de
existencia por omisión); ya porque sin figurar en la actuación se supuso su
presencia allí y fue ponderado en la decisión (falso juicio de existencia por
suposición); bien porque al considerarlo distorsionaron su contenido
cercenándolo, adicionándolo o tergiversándolo (falso juicio de identidad);
también, cuando sin incurrir en alguno de los yerros referidos derivaron del
medio probatorio deducciones contrarias a los principios de la sana crítica,
esto es, los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de la
experiencia (falso raciocinio).

Igualmente tiene lugar por errores de derecho, cuando se negó a determinado


medio probatorio el valor conferido por la ley o le fue otorgado un mérito
diverso al atribuido legalmente (falso juicio de convicción), o bien, porque los
funcionarios al apreciarlo lo asumieron erradamente como legal aunque no
satisfacía las exigencias señaladas por el legislador para tener tal condición, o
lo descartaron aduciendo de manera equivocada su ilegalidad, pese a que se
cumplieron cabalmente los requisitos dispuestos en la ley para su práctica o
aducción (falso juicio de legalidad).

La acreditación de cada uno de tales errores va aparejada de la demostración


de su trascendencia en el marco del conjunto de pruebas obrante en la
actuación, con suficiente entidad para señalar que el yerro en la apreciación
del medio probatorio condujo a los falladores a la falta de aplicación o
aplicación indebida de la ley sustancial.

Cuando la finalidad es denunciar la violación de derechos o garantías,


corresponde al censor señalar claramente la especie de incorrección
sustantiva determinante de la invalidación, los fundamentos fácticos y las
normas conculcadas, con la indicación de los motivos de su quebranto.
También es de su resorte especificar el límite de la actuación a partir del cual
se produjo el vicio, así como la cobertura de la nulidad, demostrar que
procesalmente no existe manera diversa de restaurar el derecho afectado y, lo
más importante, acreditar que la anomalía denunciada tuvo incidencia
perjudicial y decisiva en la declaración de justicia contenida en el fallo
impugnado (principio de trascendencia), pues este recurso extraordinario no
puede sustentarse en especulaciones, conjeturas, afirmaciones carentes de
demostración o en situaciones ausentes de quebranto.

Ninguno de los procederes mencionados fue emprendido por la Fiscalía, pues


se limitó a señalar, sin demostración alguna, que el Tribunal erró al apreciar a
las pruebas, pero no se detuvo a precisar de qué manera se produjo tal yerro,
sobre cuál prueba recayó, qué trascendencia tuvo en la decisión absolutoria
finalmente adoptada, o de qué manera otros medios de convicción le dan
pábulo, entre otras posibilidades.

Además, pese a que aludió a unos falsos juicios de existencia por omisión, no
identificó las pruebas válidamente obrantes en la actuación que fueron

27
pretermitidas y tanto menos indicó su aporte demostrativo sobre la
responsabilidad penal de RA.

Como también expresó que el Tribunal incurrió en falsos raciocinios, no atinó


a precisar respecto de cuáles pruebas recayeron los yerros y tampoco
estableció los principios lógicos, las leyes científicas o las máximas de la
experiencia desatendidas, es decir, no procuró la demostración del reproche.

De otra parte, el casacionista manifestó que el acusado debe responder con


base en la “coautoría material impropia en estructura organizada de poder”,
expresión que no corresponde a las elaboraciones dogmáticas sobre el
concurso de personas en el delito.

En efecto, si a lo largo de la actuación y en el juicio refirió que AC era


cabecilla de Los Rolos y en tal condición orquestó el atentado a FEGT, es claro
que aludió a la figura del determinador , dado que en la coautoría material
impropia hay división de trabajo en la realización de un comportamiento
acordado respecto del cual todos quieren su comisión, figura sustancialmente
diferente de la autoría mediata en aparatos organizados de poder,
caracterizada por las cadenas de mando, la conformación de una estructura y
la fungibilidad del ejecutor consciente, máxime si no adujo por qué la banda
de Los Rolos corresponde a una estructura organizada de poder .

Como viene de verse, tal confusión conceptual contribuye a advertir que el


cargo carece del señalamiento preciso y conciso de la causal invocada y de sus
fundamentos, según lo exige el legislador en el artículo 183 de la Ley 906 de
2004.

[…]

Las señaladas falencias de la demanda imponen a la Sala su inadmisión de


acuerdo con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.

Finalmente, no se observa con ocasión de la sentencia impugnada o dentro


del curso de la actuación procesal, violación de derechos o garantías, como
para adoptar la decisión de superar los defectos de la demanda y decidir de
fondo, según lo dispone el inciso 3º de la norma citada».

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 40098
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP1039-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Antioquia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN

28
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 27/03/2019
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE / REVOCA
DELITOS : Homicidio en persona protegida / Concierto
para delinquir
ACTA n.º : 75

TEMA: CASACIÓN - Principio de inescindibilidad: sentencias de primera y


segunda instancia; unidad jurídica / APARATO ORGANIZADO DE PODER -
Autoría mediata: concepto / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría
mediata: elementos / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Coautoría: por
cadena de mando / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - Equivalencia personal,
fáctica y jurídica: su propósito es asegurar al procesado que no recibirá fallo
adverso por aspectos ajenos a los cargos formulados / PRINCIPIO DE
CONGRUENCIA - Acusación y sentencia: alcance

Tesis:
«Las críticas formuladas al fallo de segunda instancia en las demandas de las
que se ocupa ahora la Sala, pretenden derruir la unidad jurídica inescindible
conformada por las sentencias de primero y segundo grado, en cuanto ambas
sedes coincidieron en absolver a OEB, JFCL, HACO, RBC, ÁPP y SCR frente a
los cargos por homicidio en persona protegida, cometido en concurso
homogéneo, y concierto para delinquir agravado -así como del delito de actos
de barbarie, absolución esta última frente a la cual los impugnantes no
expresaron reparo-.

[…]

[…] las premisas fácticas sobre las cuales la Sala debe resolver la pretensión
de los demandantes se sintetizan de la siguiente manera:

(i) Un grupo de soldados adscritos al Batallón de Infantería Nº 47 Francisco de


Paula Vélez, fue enviado a partir del 16 de febrero de 2005 a participar en un
operativo militar legítimo, orientado a perseguir a grupos armados ilegales
[subversivos y autodefensas] que hacían presencia en la región montañosa del
Urabá, los cuales con su actuar implicaban una amenaza constante a los
derechos fundamentales de campesinos, pueblos indígenas y la Comunidad
de Paz de San José de Apartado, entre otros, residentes en ese territorio.

(ii) La respectiva tropa, a la que pertenecían COBC, PP y CR, en desarrollo de


esa misión oficial hicieron parte de quienes se aliaron con una facción de las
AUC [frente[…[ ], con la finalidad de atacar campamentos de la guerrilla y de
adjudicarse como propios los resultados de una tal incursión [muerte de
guerrilleros, incautación de material subversivo, etc.], y con tal propósito
consintieron y en efecto patrullaron [por varios días] la zona asignada para el
operativo, en compañía de integrantes de ese grupo al margen de la ley.

29
(iii) En desarrollo de esa ilegal convención, el 21 de febrero de 2005, los
miembros del frente “[…]” de las AUC dieron muerte a ocho civiles [entre ellos,
dos infantes y dos menores de dieciocho años] habitantes de la región, so
pretexto de que se trataba de guerrilleros, y en fosas comunes enterraron los
cuerpos de unas de las víctimas, mientras que los de otras los dejaron ocultos
entre la vegetación.

(iv) Los militares que aceptaron patrullar la región simultáneamente con los
integrantes de las AUC, estuvieron cerca de los sitios donde ocurrieron las
muertes cometidas por éstos, y aun cuando se enteraron de ese accionar de
los ilegales no reportaron la ocurrencia de los respectivos decesos.

(v) Según la acusación, desde un principio el TC. OEB y el MY. JFCL, mandos
inmediatamente superiores de los militares enviados a cumplir la misión, les
impartieron a éstos órdenes verbales para llevarla a cabo con intervención de
los miembros de las AUC, y además le aportaron a la tropa dos guías
pertenecientes a ese grupo armado ilegal para que la asistieran en los
desplazamientos.

Confrontados los fundamentos de la absolución emitida en primera y segunda


instancia a favor de los acusados EBCL, CO, BCPP y CR, con el epílogo fáctico
atrás precisado, acerca del cual, valga aclarar, sólo hay controversia en
cuanto al último punto, la Sala advierte que los reproches expuestos en las
censuras formuladas por el apoderado de la Parte Civil están llamados a
prosperar, pues, como más delante se verá, los yerros de valoración
probatoria ciertamente ocurrieron y fueron determinantes de una equivocada
declaración de justicia.

Ahora bien, la Corte asumirá conjuntamente el estudio de la única queja que


en igual sentido presentó el Fiscal Seccional Delegado, habida cuenta de que
sus fundamentos, en esencia, coinciden con los del aludido demandante, y al
salir airosa la pretensión de éste también se satisface la de aquél.

No obstante, en relación con los argumentos de la Parte Civil es necesario


aclarar que frente a los procesados atrás mencionados el estudio de la
atribución de responsabilidad por los delitos en cuestión, no es posible
hacerlo con remisión a la llamada teoría de la “autoría mediata en aparatos
organizados de poder por dominio de la voluntad del ejecutor material” para
declarar que los citados actuaron dentro de un tal contexto -como es la
pretensión de ese demandante-, porque ello exigiría o implicaría discurrir
sobre aspectos fácticos no investigados o no explicitados en el pliego de
cargos, tal y como quedó evidenciado en los fundamentos de esa pieza
procesal atrás reseñados (supra 13.1.).

En efecto, acerca de tal construcción dogmática esta Sala, en los


pronunciamientos en los que se ha referido a ella, dejó claro que la misma
“tiene aplicación a los casos en que las conductas punibles objeto de reproche
son cometidas por miembros de una estructura organizada, pero se busca
atribuir responsabilidad por las mismas no sólo a aquéllos -los autores

30
materiales-, sino también a quienes ejercen control sobre la jerarquía
organizacional, así no hayan tenido “injerencia directa sobre aquellos que
materializan o ejecutan las acciones ilícitas en el grupo”, en cuanto hayan
contribuido sustancialmente a la perpetración de los ilícitos”.

Y acerca de sus elementos constitutivos, los cuales deben estar acreditados y


expresamente atribuidos al procesado en el acto que hace las veces de
acusación, ha señalado que son: (i) la existencia de una organización
jerarquizada orientada a la comisión de conductas al margen de la ley; (ii) la
posición de mando o jerarquía que ostenta al interior de aquélla el agente a
quien se le hace el juicio de atribuibilidad; (iii) la comisión de un hecho
punible perpetrado materialmente por uno o varios integrantes de la
organización, cuya ejecución es ordenada desde la comandancia, y desciende
a través de la cadena de mando, o hace parte del ideario o finalidad delictiva
de la estructura; y (iv) que el agente conozca la orden impartida, o el ideario o
derrotero criminal de la organización en cuyo marco se produce el delito, y
quiera su realización.

Demostrados esos requisitos, ha puntualizado la Corte, “la imputación a los


líderes de la organización criminal, según lo ha entendido la Sala, se hace en
condición de autores mediatos, pues “toda la cadena actúa con verdadero
conocimiento y dominio del hecho”, aunque también ha admitido la atribución
de delitos cometidos por subordinados a los líderes de organizaciones
estructuradas a título de coautores materiales impropios” (negrillas ajenas al
texto).

Confrontados los presupuestos fácticos que habilitan recurrir a la


construcción conceptual en referencia, con los hechos declarados en la
acusación -e incluso en los fallos- (supra 13.2 y 13.3) es evidente que un
pronunciamiento en esta sede alejado de aquéllos derroteros terminaría por
vulnerar la garantía de congruencia.

A este respecto no sobra recordar que la acusación o pliego de cargos


constituye un acto sustancial en el que se definen los contornos fáctico,
jurídico y personal de la pretensión punitiva del Estado respecto del sujeto
pasivo de la acción penal, y con base en ésta es carga del aparato judicial, en
la fase de juicio, quebrar la presunción constitucional de inocencia que
ampara a todo ciudadano. Una vez en firme los cargos endilgados en la
acusación, el procesado obtiene la certeza de que no recibirá un fallo adverso
por aspectos no previstos expresamente en esa resolución.

Desde esa perspectiva, la acusación constituye una barrera que le impide al


juez agravar la situación del acusado para sustentar su responsabilidad en
hechos o circunstancias no discutidos ni deducidos de manera clara y precisa
en ese acto estructural del proceso y, por contera, no puede modificar el
núcleo fáctico de los cargos, ni suprimir circunstancias atenuantes
reconocidas acerca de los mismos o incluir agravantes no contempladas para
estos, so pena de infringir el denominado principio de congruencia, que no es
más que la estricta correspondencia entre la acusación y la sentencia.

31
En la acusación que gobierna este asunto, con base en los hechos
decantados, no se hizo alusión alguna a que los aquí procesados como
“eslabones articulados” o “anillos de una misma cadena” conformaran,
pertenecieran o hicieran parte de una organización jerarquizada al margen de
la ley en la que en el marco de su ideario criminal aquéllos hubiesen tomado
parte o contribuido, de alguna manera, en la materialización de las conductas
punibles aquí tratadas.

Por el contrario, en esa pieza procesal, la cual si bien es cierto no es un


paradigma de argumentación, desde el punto de vista fáctico se planteó que
los respectivos delitos ocurrieron en desarrollo de un operativo militar
legítimo, en el cual el obrar de los procesados consistió en “aceptar”,
“consentir” y “tolerar” el llevar acabo esa misión “conjuntamente” con los
integrantes del bloque “[…]” de las AUC para atacar a las FARC-EP, lo cual se
tradujo o implicó que los aquí encausados se “adhirieron” y “apoyaron” la
causa o empresa ilícita de ese grupo armado ilegal, y que al “cohonestar” con
la misma entraran a “formar parte” de esta, motivo por el que en la parte
resolutiva se les atribuyó la condición de “COAUTORES” frente a todas las
conductas punibles.

No desconoce la Corte que el ente acusador incurrió en imprecisiones


conceptuales al aducir en algunos apartados que los acusados faltaron a los
deberes inherentes a su posición de garantes derivada de sus funciones como
miembros de la Fuerza Pública, empero, tal aserción es evidente que fue
hecha en el pliego de cargos como argumento accesorio para poner énfasis en
el carácter manifiestamente contrario a derecho del comportamiento
observado por los investigados, sin que la afirmación en comento se erija o
comporte algún yerro anfibológico que pueda afectar la validez del acto, pues,
como se indicó, desde el punto de vista fáctico en ese acto procesal el obrar de
los acusados se delineó o inscribió en la concepción dogmática de la
coparticipación, luego es desde esa arista o con base en esa imputación que la
Sala está obligada a hacer el estudio del caso». 

CONCIERTO PARA DELINQUIR - Concepto / CONCIERTO PARA


DELINQUIR - Se configura: elemento "acuerdo" / CONCIERTO PARA
DELINQUIR - Agravado: para promover un grupo armado al margen de la
ley / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Delito de mera
conducta / CONCIERTO PARA DELINQUIR - No se puede confundir con la
coautoría / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Alianza entre la Fuerza Pública
y los paramilitares / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Agravado: se configura
/ HOMICIDIO EN PERSONA PROTEGIDA - Se configura / PRUEBA -
Apreciación probatoria: las pruebas deben ser apreciadas en
conjunto / RESPONSABILIDAD PENAL - Se configura / COAUTORÍA - Se
configura

Tesis:
«Como se puntualizó párrafos atrás, dado que la atribución de los cargos en la
acusación se sustenta en la coautoría, la Sala considera oportuno, acerca del

32
delito de concierto para delinquir, rememorar las siguientes precisiones que
sobre el mismo hizo en reciente oportunidad:

[…]

Siguiendo los derroteros fijados en la citada decisión, en el presente evento es


indiscutible que en la época de los hechos se hallaban constituidos y
operaban en distintas partes del territorio nacional colectivos de personas que
se denominaron Autodefensas Unidas de Colombia, de quienes era predicable
o atribuible el delito de concierto para delinquir, en la modalidad de organizar
o promover “grupos armados al margen de la ley” (C.P. art. 340, inc. 2º, mod.
Ley 733 de 2002, art. 8), asociaciones con vocación de permanencia que,
como lo precisan la acusación y el fallo censurado, además del objetivo
específico de combatir la presencia y accionar de grupos insurgentes, también
cometían delitos indeterminados en tiempo, modo y espacio.

Ahora bien, igualmente es claro que la adhesión, aunque transitoria,


expresada y materializada (en los términos de la acusación) por los militares
aquí procesados respecto de esa organización delictiva, o de una facción
perteneciente a la misma como aquí ocurrió ([…]), los hace incursos en la
correspondiente conducta típica.

Vale la pena precisar aquí que al ser el delito de concierto para delinquir de
mera conducta por cuanto para su cristalización no exige un determinado
resultado, esa adhesión consciente y voluntaria a la empresa ilícita ya
establecida o constituida, esto es, al grupo armado ilegal, implica que los
nuevos integrantes de la agremiación son coautores propios, igual que ya lo
eran sus predecesores, porque unos y otros realizaron o recorrieron de
manera íntegra la correspondiente hipótesis típica (concertarse).

Despejada y acreditada como se ha expuesto la responsabilidad de los


procesados en el delito de concierto para delinquir con la finalidad de
conformar grupos armados ilegales, deviene también clara la atribución para
todos ellos del delito de homicidio en persona protegida, cometido en concurso
material homogéneo, aspecto objetivo acerca del cual ningún cuestionamiento
fue formulado.

A este respecto la Corte debe precisar que a los procesados les es imputable
en las mismas condiciones de coautoría el delito de homicidio en persona
protegida, en concurso homogéneo, porque el objetivo de la ilegal conjunción
era el de obtener para los aludidos miembros del Ejército Nacional como obra
propia los resultados del patrullaje ilegal, tales como decomiso de caletas, de
armas de la subversión, o incluso la muerte de guerrilleros, producidos o
concretados con la incursión armada de los integrantes de las AUC,
auspiciada y apoyada por aquéllos.[…]

[…]

33
[…] la Sala precisa que no resiste la menor discusión el afirmar que las
muertes de integrantes de grupos subversivos provocadas o causadas por el
obrar ilegal de miembros de las AUC -o viceversa-, así ocurran en un contexto
de enfrentamiento armado entre esas dos facciones, siempre serán y deben
ser considerados como homicidios, y si el hecho se materializa con
intervención de integrantes las Fuerzas Armadas -o de Policía- en
circunstancias como las aquí establecidas, los resultados obtenidos en
desarrollo del respectivo acuerdo les serán atribuible a estos últimos.

Y por la misma razón, si en desarrollo de un convenio ilícito como el que es


objeto de estudio, los miembros del grupo armado ilegal al atacar
campamentos subversivos, arremeten contra personas extrañas a la
organización antagonista, esto es, ajenas al conflicto armado, y les causan la
muerte, ese resultado también les es atribuible a las Fuerzas Armadas o de
Policía que de alguna forma hayan intervenido en el respectivo curso causal.

Es importante precisar aquí que de acuerdo con la acusación y los hechos que
se aceptaron probados en las sentencias de primera y segunda instancia, así
como los que en esta sede se decantaron en relación con los procesados
absueltos para revocar tal determinación, todos ellos de manera consciente y
voluntaria, resolvieron adherirse a los fines de la organización ilícita en
comento, esto es, las AUC con el fin de atacar a las FARC-EP, luego los
resultados delictivos inherentes a la ejecución de ese acuerdo ilegal los hace
incursos en las conductas punibles materializadas, pues el obrar de cada uno
fue sustancial frente a las mismas.

En conclusión, a los acusados CL,EB,CO, BC, PP y CR, les es atribuible el


delito de concierto para delinquir agravado, materializado por el hecho de que
se aliaron con los miembros del grupo armado ilegal para desarrollar y dirigir
el operativo militar en contra de integrantes de las FARC-EP que hacían
presencia en el territorio respectivo, así como el de homicidio en persona
protegida consumado o desencadenado como fruto del obrar delictivo,
debidamente acordado y desarrollado con el aporte que se atribuye a cada
uno de los acusados.

La prueba en la que se sustenta la decisión de condena es directa e indiciaria,


estimada en su conjunto, con la credibilidad que merecen y se les otorga en
esta decisión, la conclusión no puede ser otra que la declaratoria de
responsabilidad penal por los delitos de concierto para delinquir agravado y
homicidio en persona protegida en concurso homogéneo, en contra de quienes
fueron absueltos por esos delitos.
Se suma a lo ya dicho al resolver los cargos de la demanda de casación, que
del grupo de procesados absueltos, PP,CR, AC y BC, participaron en el
desarrollo de los actos cumplidos en los lugares por donde se desarrolló el
recorrido de miembros del ejército regular colombiano e integrantes de la
AUC; aquéllos conocieron y consintieron ser parte de ese patrullaje con un
grupo numeroso de personas al margen de la ley, los que entre su logística
portaban armas idóneas para el combate, el enfrentamiento y el ataque.

34
Ellos, y los demás que estuvieron en el terreno, como GS, cumplieron las
instrucciones y desarrollaron las operaciones siguiendo órdenes impartidas
por los mandos militares a cargo, esto es, OEB y JFCL, Comandante y Jefe de
Operaciones del Batallón Militar, respectivamente. Esa conducta, en ejercicio
de la función militar, los llevó a unirse con un grupo ilegal, permitiendo con
ese proceder la intervención de los paramilitares en la ejecución de los actos
delictivos que realizaron, así facilitaron los resultados delictivos en ese
tránsito por una zona en la que se utilizó el armamento bélico portado como
efectivamente ocurrió respecto de los homicidios, delitos que tienen relación
directa y que se derivan de la finalidad y la acción ejecutada con base en la
alianza para el patrullaje, ese actuar de los militares regulares se convirtió en
un apoyo y una ayuda ilegal, eficaz y sustancial en el plan y la distribución de
tareas asumidas entre ellos. Con esta conducta, dejaron de ser autoridades
legales instituidas para proteger la vida de los colombianos y se convirtieron
en un medio sustancial y coautores no solo para fomentar los fines de los
paramilitares, sino también para asumir como suyos los reatos contra la vida
consumados efectivamente en varias personas.

Es un hecho objetivo cierto, consentido y conocido por todos los procesados,


la unión de voluntades, propósitos y fuerzas de aquéllos con el grupo al
margen de la ley, pero también lo es que el patrullaje se hizo a sabiendas del
porte para su uso de armamento por parte de los integrantes de las AUC; las
Fuerzas Militares regulares de Colombia no se opusieron ni condicionaron el
patrullaje a que no se usaran las armas ni se dispara a las personas, es
revelador de que esta posibilidad delictiva se asumió con el hecho de no
haberse reportado a la autoridad competente la comisión de los homicidios,
amén que el lenguaje cifrado en las conversaciones radiales y los contenidos
permiten inferir e involucrar a los que fueron absueltos y estuvieron en el
territorio de los hechos como coautores responsables de los delitos contra la
vida de personas protegidas por el Derecho Internacional Humanitario, así
como del lesivo de la Seguridad Pública.

Los que no estuvieron en el patrullaje, estos es, OEB y JFCL, no son


declarados responsables penalmente por su investidura militar y el ejercicio
de esta función para el momento de los hechos, los supuestos que apoyan la
inferencia para la condena y su compromiso penal se deriva porque
cumplieron una tarea y una labor importante, trascendente en relación con
los resultados punibles por los que se les condena como coautores, a ellos les
correspondió instruir, formular planes para el desarrollo del operativo, apoyar
facilitando unos guías para que orientaran a los integrantes de las Fuerzas
Militares y obtener el encuentro con los miembros de la AUC para realizar el
patrullaje, eligiendo como tal a personas vinculadas con las AUC, de esa
manera se cumplió la infiltración en la zona, bajo la modalidad de obrar como
un solo eje de marcha incorporándolos como unidad a los integrantes del
grupo ilegal y a la autoridad militar. A estas situaciones debe adicionarse la
aquiescencia de EB y CL para que se realizara un recorrido conjunto de tropas
bajo su cargo y responsabilidad, respecto de las cuales, conforme al
testimonio de GS, quienes se comunicaron con éste radialmente para
confirmar directrices relacionadas con el operativo.

35
JURISPRUDENCIA RELACIONADA: 39611 de 21/10/2013, 35113 de
05/06/2014: PRESCRIPCIÓN - Servidor público 39611 de 21/09/2013,
35113 de 05/06/2014: PRESCRIPCIÓN - Término a tener en cuenta a partir
de la ejecutoria de la resolución acusatoria 33663 de 03/08/2016: APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: elementos 25974 de
08/08/2007, 40214 de 12/02/2014, 50236 de 05/12/2018: APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Autoría / APARATO ORGANIZADO DE PODER -
Coautoría: por cadena de mando 29221 de 02/09/2009: APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Coautoría: por cadena de mando 17089 de
23/09/2003, 27852 de 22/07/2009, 51773 de 11/07/2018: CONCIERTO
PARA DELINQUIR - Concepto C-241 de 20/05/1997, 17089 de 25/06/2002,
19712 de 23/09/2003, 28362 de 15/07/2008, 40545 de 25/09/2013:
CONCIERTO PARA DELINQUIR - Se configura: elemento "acuerdo" 48820 de
14/11/2018: DOBLE CONFORMIDAD - Impugnación especial: procede
cuando la primera condena se emite en casación 

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 54633
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP694-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/02/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 52
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004

TEMA: VIOLACION DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Parte de la


aceptación plena de los hechos / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY
SUSTANCIAL - Implica un juicio en derecho / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA
LEY SUSTANCIAL - Técnica en casación / COAUTORÍA IMPROPIA - Se
configura

Tesis:
«[…] el impugnante, dentro de esa gama descontextualizada de argumentos
que nutren el cargo, de manera adjetiva buscó controvertir la justeza de los
argumentos planteados por el Tribunal para despejar coautoría en el actuar
de su representado judicial.

36
Ello daría lugar a pensar que la crítica se inscribe en el ámbito de la violación
directa de la ley, que reclama de una discusión eminentemente dogmática en
torno de la coautoría impropia y su aplicación en el caso concreto.

Sucede, sin embargo, que si la causal escogida es esta, no es posible


controvertir los hechos, ni la valoración probatoria contenidas en la sentencia,
en el entendido, precisamente, que lo buscado es determinar que la norma
escogida, o la interpretación realizada por el Tribunal, no se aviene con esos
hechos.

Vale decir, para que consulte mínimos de lógica argumental, en este caso el
demandante que eligió la senda de la violación directa, debe aceptar que quien
ejecutó materialmente el homicidio fue el compañero del acusado, solo que
ello no puede transmitirse a este.

No obstante, ya señalado el punto la demanda busca soportarlo en que no se


demostró cómo ocurrieron los hechos, o mejor, que ningún testigo relata
haber visto cuando el otro asaltante atacó con arma de fuego a la víctima,
circunstancia puntual que, cabe resaltar, se opone sustancialmente a los
hechos estimados probados por el Tribunal, desnaturalizando por completo la
esencia de la causal.

Cierto, sí, que en un acápite el impugnante parece indicar que el procesado no


tenía dominio del hecho, supuestamente porque cuando el homicidio se
perpetraba, estaba él sometido por los transeúntes.

Poco añade, sin embargo, para entender que se trata de una crítica seria y
razonada a la figura de la coautoría impropia, cuando, en contrario, los
falladores advirtieron, con citas jurisprudenciales pertinentes, que en este
caso se trata de que ambos asaltantes aceptaron, al llevar armas de fuego,
usar estas para someter a la víctima u obtener impunidad,
independientemente de que en el momento preciso debieran manifestar
expresa anuencia para el efecto.

[…]

Por manera que, lo adecuado no es controvertir si la Fiscalía pudo o no


obtener más y mejores medios de prueba, sino demostrar que los allegados no
son suficientes para soportar la condena».

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 49877
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP763-2019

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PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Buga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/02/2019
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
ACTA n.º : 52
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia art. 13 /
Ley 906 de 2004 art. 180, 181, 182, 184 /
Ley 600 de 2000 art. 310 / Ley 599 de 2000
art. 12, 25, 29-2, 376

TEMA: DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección material:


obligación de que corresponda a la realidad procesal / SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Formulación de la imputación: requisitos, relación clara y
sucinta de los hechos jurídicamente relevantes / TRÁFICO, FABRICACIÓN O
PORTE DE ESTUPEFACIENTES - Agravado: se configura / COAUTORÍA
IMPROPIA - División del trabajo / DEFENSA TÉCNICA - No se
vulnera / NULIDAD - Debido proceso: no se configura

Tesis:

«En el segundo cargo, se alega la violación al debido proceso por la


indeterminación de los hechos que fueron imputados, tanto en la audiencia de
formulación inicial como en la posterior acusación, a JCRM, pues sólo se
indicó que él y los demás procesados cometieron el delito «por acción o por
omisión». Además, cuestiona que en la sentencia, se condenó a aquél por una
«conducta omisiva sin mencionar los elementos propios de la omisión
impropia…».

Esta censura desconoce, absolutamente, el principio de corrección material


porque, tanto en los actos procesales de imputación como en la sentencia, los
hechos jurídicamente relevantes atribuidos al acusado demandante fueron
precisos y específicos, nunca genéricos ni abstractos; además, nunca
consistieron en una conducta omisiva impropia. Obsérvese:

a) La imputación fáctica en la acusación, coherente con la realizada en la


audiencia inicial de formulación, incluyó una parte referida a todos los
coautores y otra en la que se individualizó la participación de cada uno de
ellos.

[…]

[…] el defensor edifica un ataque a la validez de los actos de imputación


mediante el cercenamiento de sus contenidos, por lo que el mismo es
abiertamente infundado.

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b) Así mismo, falta a la verdad procesal cuando afirma que la sentencia
condenó a su representado por una omisión impropia para, enseguida,
cuestionar que no se tuvieron en cuenta los requisitos previstos en el artículo
25 del Código Penal. En efecto, basta leer algunos párrafos de aquella decisión
para advertir que JCRM fue condenado no por un delito de omisión impropia
sino por uno de acción realizado en coautoría y, por tanto, con distribución de
tareas. 

En ese orden, se le atribuyó haber aprovechado su cargo de supervisor para


ejecutar las funciones que, por acuerdo previo con otros operarios del Puerto
de Buenaventura y con el propósito de transportar, almacenar y sacar del país
325 kilogramos de cocaína, le correspondieron, entre ellas las de permitir la
introducción de la droga al contenedor, omitir reportar las anomalías que
presentaba el palo de café del lote […] y certificar que la carga que se trasladó
hasta aquél coincidía con la almacenada en la bodega […].

[…]

En síntesis, el recurrente pretende acreditar la irregularidad de un acto


procesal a partir de información que no coincide con la realidad procesal.
Siendo así, por carencia de objeto, la petición de nulidad no podía, como en
efecto no lo fue, ser sustentada desde los demás principios que orientan su
declaratoria; por lo que, la alusión a la violación a la defensa técnica por
indeterminación de los hechos imputados, en aras de justificar la
trascendencia del vicio, carece de cualquier supuesto de hecho». 

DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección material: obligación de


que corresponda a la realidad procesal / COAUTORÍA IMPROPIA - División
del trabajo / COAUTORÍA IMPROPIA- No se puede confundir con la
imputación por un delito de omisión impropia / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA
LEY SUSTANCIAL - No se configura / TRÁFICO FABRICACIÓN O PORTE
DE ESTUPEFACIENTES - Agravado: se configura

Tesis: 

«En el tercer cargo, se denuncia la aplicación indebida del artículo 376 del
C.P., porque este define conductas activas, de las cuales la acusación
seleccionó las de almacenar y transportar para sacar del país, y JCRM fue
condenado por una omisiva consistente en no «dar aviso de la contaminación
de la carga de café a pesar de que era su obligación al ostentar el cargo de
supervisor»-. Además, como argumento consecuencial, vuelve a pregonar la
falta de aplicación del artículo 25 ibídem, en la parte que regula los requisitos
de los delitos de comisión por omisión.

Por la misma razón que la anterior, esta censura desconoce la realidad


procesal y, con ello, el principio de corrección material; pues, se insiste, el
referido acusado fue condenado por participar, previo acuerdo, en la ejecución
de un plan mancomunado cuyo objeto fue transportar y almacenar sustancia
estupefaciente con el propósito de sacarla del país con destino a Bélgica, para

39
el cual los coautores se dividieron tareas de acuerdo al rol que cada una de
aquéllas tenía en la operación de embalaje del contenedor […] (supervisores,
auxiliares de tarja, conductores de montacargas, basculistas, entre otros), en
el que se introduciría, clandestinamente, la cocaína, como efectivamente se
hizo.

En esa empresa criminal, RM, aprovechando la calidad de supervisor de la


operadora naviera «[…]», permitió que, junto con la carga de café, al
contenedor se ingresara el clorhidrato de cocaína y que para, tal efecto, se
utilizara un montacargas distinto al que había sido asignado; además, hizo
constar que el producto cargado coincidía, en cantidad y calidad, con el lícito
almacenado en la bodega No 3 del puerto. Obviamente, también se le endilgó
el haber callado las varias anomalías que presentaba el lote […]. 

Entonces, el reclamo del defensor parte de su propia confusión porque la


decisión de condena de su representado se fundó en la comisión de la
conducta punible de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes (art. 376
C.P.) en coautoría -impropia- (art. 29, inc. 2, ibídem), mientras que aquél cree
que lo fue por un delito de omisión impropia, conforme a los parámetros
regulados en el artículo 25 sustantivo, cuando, evidentemente, ello no fue así.
En consecuencia, resultan impertinentes los argumentos tendientes a
demostrar que el procesado no ostentaba posición de garante frente al bien
jurídico de la salud pública». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 27022 | Fecha: 09/05/2007 |


Tema: NULIDAD - Técnica en casación Rad: 30300 | Fecha: 29/10/2010 |
Tema: NULIDAD - Técnica en casación Rad: 43158 | Fecha: 12/03/2014 |
Tema: NULIDAD - Técnica en casación Rad: 38512 | Fecha: 12/12/2012 |
Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Principio de inmediación: cambio de
juez, eventos en que no se desconoce el principio Rad: 24322 | Fecha:
12/12/2005 | Tema: VIOLACIÓN INDIRECTA DE LAY SUSTANCIAL -
Modalidades: técnica en casación / FALSO RACIOCINIO - Técnica en
casación: el recurrente debe evidenciar la forma y el elemento de la sana
crítica desconocidos por el juzgador / FALSO RACIOCINIO - No se configura
por desacuerdo en la valoración probatoria / SANA CRÍTICA - Técnica en
casación / REGLAS DE LA LÓGICA - Técnica en casación / REGLAS DE LA
EXPERIENCIA - Proposición: deben referirse a fenómenos de observación
cotidiana / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por adición: no se configura /
DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección material: obligación de
que corresponda a la realidad procesal Rad: 25891 | Fecha: 07/09/2006 |
Tema: VIOLACIÓN INDIRECTA DE LAY SUSTANCIAL - Modalidades: técnica
en casación / FALSO RACIOCINIO - Técnica en casación: el recurrente debe
evidenciar la forma y el elemento de la sana crítica desconocidos por el
juzgador / FALSO RACIOCINIO - No se configura por desacuerdo en la
valoración probatoria / SANA CRÍTICA - Técnica en casación / REGLAS DE
LA LÓGICA - Técnica en casación / REGLAS DE LA EXPERIENCIA -
Proposición: deben referirse a fenómenos de observación cotidiana / FALSO

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JUICIO DE IDENTIDAD - Por adición: no se configura / DEMANDA DE
CASACIÓN - Principio de corrección material: obligación de que corresponda a
la realidad procesal Rad: 25790 | Fecha: 13/09/2007 | Tema: VIOLACIÓN
INDIRECTA DE LAY SUSTANCIAL - Modalidades: técnica en casación /
FALSO RACIOCINIO - Técnica en casación: el recurrente debe evidenciar la
forma y el elemento de la sana crítica desconocidos por el juzgador / FALSO
RACIOCINIO - No se configura por desacuerdo en la valoración probatoria /
SANA CRÍTICA - Técnica en casación / REGLAS DE LA LÓGICA - Técnica en
casación / REGLAS DE LA EXPERIENCIA - Proposición: deben referirse a
fenómenos de observación cotidiana / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por
adición: no se configura / DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección
material: obligación de que corresponda a la realidad procesal Rad: 29251 |
Fecha: 15/05/2008 | Tema: VIOLACIÓN INDIRECTA DE LAY SUSTANCIAL -
Modalidades: técnica en casación / FALSO RACIOCINIO - Técnica en
casación: el recurrente debe evidenciar la forma y el elemento de la sana
crítica desconocidos por el juzgador / FALSO RACIOCINIO - No se configura
por desacuerdo en la valoración probatoria / SANA CRÍTICA - Técnica en
casación / REGLAS DE LA LÓGICA - Técnica en casación / REGLAS DE LA
EXPERIENCIA - Proposición: deben referirse a fenómenos de observación
cotidiana / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por adición: no se configura /
DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección material: obligación de
que corresponda a la realidad procesal Rad: 29529 | Fecha: 09/06/2008 |
Tema: VIOLACIÓN INDIRECTA DE LAY SUSTANCIAL - Modalidades: técnica
en casación / FALSO RACIOCINIO - Técnica en casación: el recurrente debe
evidenciar la forma y el elemento de la sana crítica desconocidos por el
juzgador / FALSO RACIOCINIO - No se configura por desacuerdo en la
valoración probatoria / SANA CRÍTICA - Técnica en casación / REGLAS DE
LA LÓGICA - Técnica en casación / REGLAS DE LA EXPERIENCIA -
Proposición: deben referirse a fenómenos de observación cotidiana / FALSO
JUICIO DE IDENTIDAD - Por adición: no se configura / DEMANDA DE
CASACIÓN - Principio de corrección material: obligación de que corresponda a
la realidad procesal Rad: 31109 | Fecha: 04/03/2009 | Tema: VIOLACIÓN
INDIRECTA DE LAY SUSTANCIAL - Modalidades: técnica en casación /
FALSO RACIOCINIO - Técnica en casación: el recurrente debe evidenciar la
forma y el elemento de la sana crítica d

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 54450
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP255-2019
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/01/2019
DECISIÓN : INADMITE

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DELITOS : Lesiones personales
ACTA n.º : 22
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 32 inc. 6 / Ley 906 de
2004 art. 180 y 183

TEMA: CASACIÓN - Principio de coherencia / CASACIÓN - Principio de no


contradicción: no es posible atacar en un mismo cargo por violación directa y
por violación indirecta / DEMANDA DE CASACIÓN - Es antitécnica cuando
se reduce a un alegato de instancia / LEGÍTIMA DEFENSA - No se
configura / COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de imputación recíproca6
DEMANDA DE CASACIÓN - Inadmisión por técnica

Tesis:
«En este caso, los cargos presentados por el recurrente no podrán ser
atendidos (y, por consiguiente, su demanda tampoco será admitida), toda vez
que carecen de coherencia jurídica, así como de fundamentos.

Por un lado, el defensor propuso cinco (5) reproches de violación directa de la


ley sustancial. Pero, en cuatro (4) de ellos, invocó como preceptos dejados de
aplicar unas normas de derecho procesal, lo que contradice el sentido de la
causal primera. Y, en el único cargo que citó normas de derecho sustancial,
dijo en el planteamiento que la norma vulnerada era el artículo 9 del Código
Penal, pero en el desarrollo del mismo tan solo se refirió al desconocimiento
del artículo 32 numeral 6 de la Ley 599 de 2000.

Igualmente, en el último cargo, que propuso al amparo de la causal tercera,


no de la primera, sostuvo erradamente que el yerro consistía en una violación
directa, cuando se sabe que dicha causal solo sirve para plantear violaciones
indirectas. Los equívocos conceptuales del demandante son, entonces,
evidentes.

Por otro lado, desde un punto de vista material, ningún problema de fondo
presentó el recurrente susceptible de ser abordado en sede de casación. Todo
aquello que definió como “violaciones directas de normas de procedimiento
penal [sic]” nunca tuvo desarrollos en concreto. Se quedó en aserciones
genéricas, como decir que no se obtuvo el conocimiento más allá de toda duda
razonable, o no se entrevistaron a todos los potenciales testigos, o los jueces le
otorgaron credibilidad al testigo de cargo pero no a los de la defensa, etc. No
precisó cada tema ni se refirió a la relevancia que tendrían los vicios ante la
decisión adoptada. La argumentación es insuficiente.

Como si lo anterior fuese poco, se advierte que varios de los alegatos ni


siquiera soportan una confrontación con los presupuestos de hecho y de
derecho que dejó consignados el Tribunal en el fallo recurrido. Así, por
ejemplo, reclamó el censor porque no se le reconoció a JFCM la causal de
ausencia de responsabilidad relativa a la legítima defensa. Pero, de la simple
lectura de la sentencia de segunda instancia, queda en claro que lo que se
declaró como demostrado fue la existencia de una riña entre Ramiro Bonilla

42
Melo y los ocupantes de la moto, situación que impide la aplicación del
numeral 6 del artículo 32 del Código Penal. 

Y, dicho sea de paso, el que el acompañante del acusado haya podido ser el
causante de la fractura del brazo tampoco los exonera ni da pie a la duda
razonable, puesto que ambos obraron en coautoría, aspecto que implica la
aplicación del principio de imputación recíproca, según el cual lo que haga
cada uno de los coautores es extensible a todos los demás, sin perjuicio de
que las contribuciones individuales sean o no constitutivas de delito.

En este orden de ideas, el discurso del censor no es suficiente para


controvertir la sentencia impugnada ni para demostrar un error de trámite o
uno de juicio. De ahí que su demanda no será admitida».

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 52311
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP5660-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 11/12/2018
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE / ABSUELVE
DELITOS : Fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o
municiones / Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes / Extorsión / Homicidio /
Desplazamiento forzado
ACTA n.º : 405
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 29 / Ley 599 de 2000 art. 180, 188D Y
376 / Ley 906 de 2004 art. 287, 288, 327,
336, 337, 339, 350 Y 376

TEMA: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Hechos jurídicamente relevantes:


delimitación ante pluralidad de sujetos activos / SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Hechos jurídicamente relevantes: parámetros para
determinarlos en el delito de concierto para delinquir / JURISPRUDENCIA -
Precedente: ratificación de línea jurisprudencial / CONCIERTO PARA
DELINQUIR - Concepto / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Delito
permanente / COAUTORÍA - Diferencia con el concierto para
delinquir / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Puede ser para cualquier clase
de delito / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Delito de mera

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conducta / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Elementos / PRINCIPIO DE
LEGALIDAD - Alcances

Tesis: 

«La delimitación de los hechos jurídicamente relevantes ante la pluralidad de


sujetos activos.

Este es, sin duda, uno de los ámbitos donde se presentan mayores
imprecisiones en la delimitación de los hechos jurídicamente relevantes. Por
su utilidad para resolver el caso objeto de análisis y en aras de consolidar el
desarrollo jurisprudencial sobre esta materia, la Sala abordará algunos
aspectos de la estructuración de los hechos jurídicamente relevantes frente al
delito de concierto para delinquir (es de su esencia la participación de varias
personas) y en los casos de coautoría (ídem).

En primer término, es necesario precisar las diferencias que, en abstracto,


pueden predicarse de estas dos figuras, a partir de su reglamentación legal. Al
efecto, recientemente (CSJSP,. 11 Jul. 2018, Rad. 51773) esta Corporación
reiteró lo siguiente:

“El delito de concierto para delinquir tiene lugar cuando varias personas se
asocian con el propósito de cometer delitos indeterminados, ya sean
homogéneos, como cuando se planea la comisión de una misma especie de
punibles, o bien heterogéneos, caso en el cual se concierta la realización de
ilícitos que lesionan diversos bienes jurídicos; desde luego, su finalidad
trasciende el simple acuerdo para la comisión de uno o varios delitos
específicos y determinados, en cuanto se trata de la organización de dichas
personas en una sociedad con vocación de permanencia en el tiempo.

En efecto, la indeterminación en los delitos objeto del concierto para delinquir


apunta a ir más allá de la comisión de punibles específicos en un espacio y
tiempo determinados, pues en este caso se estaría en presencia de la figura de
la coautoría, en cuanto es preciso para configurar aquel delito el carácter
permanente de la empresa organizada, generalmente especializada en
determinadas conductas predeterminables, pero no específicas en tiempo,
lugar, sujetos pasivos, etc., es decir, “sin llegar a la precisión total de cada
acción individual en tiempo y lugar” , de modo que cualquier procedimiento
ilegal en procura de la consecución del fin es admisible y los comportamientos
pueden realizarse cuantas veces y en todas aquellas circunstancias en que
sean necesarios .

En cuanto a la comisión del referido comportamiento es suficiente acreditar


que la persona pertenece o formó parte de la empresa criminal, sin importar si
su incorporación se produjo al ser creada la organización o simplemente
adhirió a sus propósitos con posterioridad, y tampoco interesan las labores
que adelantó para cumplir los cometidos delictivos acordados.

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Contrario a lo expuesto por algún sector de la doctrina patria, tal como se
advierte sin dificultad en el desarrollo legislativo del concierto para delinquir,
no se encuentra circunscrito al acuerdo de voluntades sobre la comisión de
delitos contra el bien jurídico de la seguridad pública, pues por voluntad del
legislador que no distinguió, el pacto puede recaer sobre una amplia gama de
delincuencias lesivas de ese u otros bienes jurídicos, e inclusive respecto de
punibles de la misma especie .

Es un delito de mera conducta, pues no precisa de un resultado; se entiende


que el peligro para la seguridad pública tiene lugar desde el mismo momento
en que los asociados fraguan la lesión de bienes jurídicos. 

No necesariamente el simple y llano concurso de personas en la comisión de


uno o varios delitos, o el concurso material de dos o más punibles estructuran
un concierto para delinquir, pues tales circunstancias pueden ser también
predicables del instituto de la coautoría, motivo por el cual se impone precisar
el ámbito de ambas figuras a fin de evitar que se viole el principio non bis in
ídem al asumir indebidamente a los coautores de cualquier delito como
sujetos activos del concierto para delinquir, temática central de la demanda
de casación promovida por la defensa en este asunto.

En efecto, tanto en la coautoría material como en el concierto para delinquir


media un acuerdo de voluntades entre varias personas, pero mientras la
primera se circunscribe a la comisión de uno o varios delitos determinados
(Coautoría propia: Todos realizan íntegramente las exigencias del tipo. O
Coautoría impropia: Hay división de trabajo entre quienes intervienen, con un
control compartido o condominio de las acciones), en el segundo se orienta a
la realización de punibles indeterminados, aunque puedan ser determinables.

A diferencia del instituto de la coautoría material, en el que la intervención


plural de individuos es ocasional y se circunscribe a acordar la comisión de
delitos determinados y específicos, en el concierto para delinquir, a pesar de
también requerirse de varias personas, es necesario que la organización tenga
vocación de permanencia en el objetivo de cometer delitos indeterminados,
aunque se conozca su especie. V.g. homicidios, exportación de
estupefacientes, etc.

No es necesaria la materialización de los delitos indeterminados acordados


para que autónomamente se entienda cometido el punible de concierto para
delinquir, mientras que en la coautoría material no basta que medie dicho
acuerdo, pues si el mismo no se concreta, por lo menos, a través del comienzo
de los actos ejecutivos de la conducta acordada (tentativa), o bien, en la
realización de actos preparatorios de aquellos que por sí mismos comportan la
comisión de delitos (como ocurre por ejemplo con el porte ilegal de armas), la
conducta delictiva acordada no se entiende cometida (principio de
materialidad y proscripción del derecho penal de intención), es decir, el
concierto para delinquir subsiste con independencia de que los delitos
convenidos se cometan o no, mientras que la coautoría material depende de
por lo menos el comienzo de ejecución de uno de los punibles convenidos.

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Adicionalmente, en tanto la coautoría no precisa que el acuerdo tenga
vocación de permanencia en el tiempo, pues una vez cometida la conducta o
conductas acordadas culmina la cohesión entre los coautores, sin perjuicio de
que acuerden la comisión de otra delincuencia, caso en el cual hay una nueva
coautoría, en el concierto para delinquir la durabilidad de los efectos del
designio delictivo común y del propósito contrario a derecho, se erige en
elemento ontológico dentro de su configuración, al punto que no basta con el
simple acuerdo de voluntades, sino que es imprescindible su persistencia y
continuidad.

En la coautoría material el acuerdo debe ser previo o concomitante con la


realización del delito, pero nunca puede ser posterior. En el concierto para
delinquir el acuerdo o adhesión a la empresa criminal puede ser previo a la
realización de los delitos convenidos, concomitante o incluso posterior a la
comisión de algunos de ellos; en este último caso, desde luego, sólo se
responderá por el concierto en cuanto vocación de permanencia en el
propósito futuro de cometer otros punibles, sin que haya lugar a concurso
material con las conductas realizadas en el pasado.

Por antonomasia el concierto para delinquir es ejemplo de delito de carácter


permanente, pues comienza desde que se consolida el acuerdo de voluntades
para cometer delitos indeterminados y se prolonga en el tiempo hasta cuando
cesa tal propósito ilegal.

A diferencia del anterior, por regla general la coautoría material al ser de


índole dependiente de la realización del delito pactado, comienza y se agota
con la comisión de dicho punible.

En suma, el delito de concierto para delinquir requiere: Primero: Un acuerdo


de voluntades entre varias personas; segundo: Una organización que tenga
como propósito la comisión de delitos indeterminados, aunque pueden ser
determinables en su especie; tercero: La vocación de permanencia y
durabilidad de la empresa acordada; y cuarto: Que la expectativa de
realización de las actividades propuestas permita suponer fundadamente que
se pone en peligro la seguridad pública.”

Bajo el entendido de que el principio de legalidad tiene su principal escenario


de concreción en la determinación de los hechos en cada caso en particular,
resulta imperioso que al estructurar las premisas fácticas de la acusación y la
sentencia el fiscal y el juez, respectivamente, constaten que cada uno de los
elementos estructurales del delito (previstos en abstracto) encuentran
desarrollo en los hechos objeto de decisión judicial.

Así, por ejemplo, una hipótesis de hechos jurídicamente relevantes por el


delito de concierto para delinquir debe dar cuenta, entre otras cosas, de que
cada imputado, acusado o condenado: (i) participó del acuerdo orientado a
generar una empresa criminal, “con vocación de permanencia y durabilidad”,
dispuesta para cometer cierto tipo de delitos; (ii) se trata de delitos

46
indeterminados, así sean determinables -homicidios, hurtos-, lo que se
contrapone a los acuerdos esporádicos para cometer un delito en particular
-el homicidio de X, el hurto en la residencia de Y, etcétera-; (iii) el rol de cada
imputado, acusado o condenado en la organización -promotor, director,
cabecilla, lo que implica suministrar la mayor información posible acerca de la
estructura criminal; (iv) la mayor concreción posible sobre el tiempo de
existencia de la organización, así como de su área de influencia.

Siendo claro que este delito se consuma independientemente de la


materialización de las actividades ilícitas para las que fue creada la
organización, cuando lo acordado se concreta en la realización de delitos en
particular debe tenerse en cuenta que: (i) constituyen delitos autónomos; (ii) si
la Fiscalía planea incluirlos en la imputación y la acusación, debe estructurar
una hipótesis de hechos jurídicamente relevantes que incluya todos los
elementos estructurales previstos en la respectiva norma penal; (iii) ya no se
trata de delitos indeterminados, sino de conductas realizadas bajo puntuales
circunstancias de tiempo, modo y lugar; y (iv) todo bajo el entendido de que en
las imputaciones y acusaciones por concursos de conductas punibles debe
especificarse el referente fáctico de cada delito, sin perjuicio de las estrategias
orientadas a presentar los cargos de la manera más clara, lógica y
simplificada, como lo dispone el ordenamiento jurídico. 

De otro lado, cuando en los cargos se plantea que el imputado o acusado


actuó a título de coautor (de uno o varios delitos en particular), la Fiscalía
debe precisar: (i) cuál fue el delito o delitos cometidos, con especificación de
las circunstancias de tiempo, modo y lugar; (ii) la participación de cada
imputado o acusado en el acuerdo orientado a realizar esos punibles; (iii) la
forma cómo fueron divididas las funciones; (iv) la conducta realizada por cada
persona en particular; (iv) la trascendencia del aporte realizado por cada
imputado o acusado, lo que, más que enunciados genéricos, implica
establecer la incidencia concreta de ese aporte en la materialización del delito;
etcétera. Solo de esta manera se puede desarrollar, en cada caso en
particular, lo dispuesto por el legislador en materia de concierto para
delinquir, coautoría, complicidad, entre otras expresiones relevantes del
principio de legalidad».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: C-181 DE 2016 | Tema: PRINCIPIO


DE LEGALIDAD - Tipicidad Rad: C-827 DE 2011 | Tema: PRINCIPIO DE
TIPICIDAD - Elementos Rad: C-343 DE 2006 | Tema: PRINCIPIO DE
TIPICIDAD - Elementos Rad: 45899 | Fecha: 23/11/2017 | Tema: SISTEMA
PENAL ACUSATORIO - Estándar de conocimiento: para la procedencia de la
imputación y la acusación Rad: 44599 | Fecha: 08/03/2017 | Tema:
SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Formulación de la imputación: requisitos,
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de la relevancia jurídica Rad: 51773 | Fecha: 11/07/2018 | Tema:
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47
| Tema: CONCIERTO PARA DELINQUIR - Concepto Rad: 17089 | Fecha:
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cualquier clase de delito Rad: 40545 | Fecha: 25/09/2013 | Tema:
CONCIERTO PARA DELINQUIR - Puede ser para cualquier clase de delito Rad:
45594 | Fecha: 05/10/2016 | Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO -
Acusación: el juez no puede hacer control material, salvo violación flagrante a
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Juez Rad: 44866 | Fecha: 16/04/2015 | Tema: SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Formulación de la acusación: funciones del juez, velar por la
claridad de los cargos elevados Rad: 44950 | Fecha: 25/01/2017 | Tema:
DEFENSA TÉCNICA - Nuevo apoderado no puede argumentar la violación de
este derecho por disparidad de criterios con el anterior apoderado Rad: 44950
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corrección material: obligación de que corresponda a la realidad procesal Rad:
44950 | Fecha: 25/01/2017 | Tema: DEFENSA TÉCNICA - No se vulnera

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA
NÚMERO DE PROCESO : 47120
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP16258-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Manizales
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 11/12/2018
DECISIÓN : NO CASA / CASA PARCIALMENTE Y DE
OFICIO
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 405
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 29 / Ley 600 de 2000 art. 237 Y 276 /
Ley 906 de 2004 art. 314 / Ley 599 de 2000
art. 29, 103 Y 104-7

TEMA: CASACIÓN OFICIOSA - Procedencia / CASACIÓN OFICIOSA -


Intervención de los acusados en la conducta punible / COAUTORIA -
Diferente a la complicidad / CASACIÓN OFICIOSA - Complicidad:
dosificación punitiva / COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA - Elementos

Tesis: 

«[…] el planteamiento de la recurrente conduce a examinar de oficio la


categoría dentro de la cual se enmarca la intervención de los acusados LE, a
saber: en la figura de la coautoría como lo declaró el Tribunal, o de la

48
complicidad en consideración a la labor desarrollada y al momento en que la
ejercieron.

La jurisprudencia de la Corte tiene definido que la coautoría se predica


cuando plurales personas son gregarias por voluntad propia de la misma
causa al margen de la ley, comparten conscientemente los fines ilícitos
propuestos y están de acuerdo con los medios delictivos para lograrlos, de
modo que cooperan poniendo todo de su parte para alcanzar esos cometidos,
realizando cada uno las tareas que le corresponden, coordinadas por quienes
desempeñan a su vez el rol de liderazgo. Quienes así actúan, coparticipan
criminalmente en calidad de coautores, aunque no todos concurran por sí
mismos a la realización material de los delitos específicos. Son coautores,
porque de todos ellos puede predicarse que dominan el hecho colectivo y
gobiernan su propia voluntad, en la medida justa del trabajo que les
correspondiere efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de
antemano o acordada desde la ideación criminal (CSJ SP, 7 Mar. 2007, Rad.
23825; SP, 1 Jul. 2015, Rad. 4229).

Y, cómplice, “es la persona que contribuye a la realización de la conducta


antijurídica o presta una ayuda posterior, por concierto previo o concomitante
a la misma, lo que permite colegir que ese partícipe accesorio no realiza la
conducta típica, sólo contribuye de manera más o menos eficaz, sin tener
dominio en la producción del hecho. Por eso, como no realiza el verbo rector,
su conducta no puede ser la causa del resultado antijurídico sino una
condición del mismo”. (Cfr. CSJ AP891-2014, Rad. 42428; SP 15 Mar 2017
Rad. 48544).

Por supuesto que la labor de búsqueda de los ejecutores materiales, antecedió


al perfeccionamiento del punible, y dado que no se acreditó en el trámite que
los acusados LE contribuyeron con tareas adicionales de las cuales predicar
que compartían el fin ilícito y dominaban su ejecución, o que materialmente
intervinieron en su desarrollo, la condición que les asiste es la de cómplices,
como en últimas lo revelan las motivaciones del fallo recurrido que en este
punto constantemente los señala como partícipes, en la concreta actividad de
conseguir los sicarios para darle muerte al periodista.

Surge, de ese modo, que el Tribunal le asignó al hecho declarado en la


sentencia una consecuencia diversa a la que correspondía, pues
enmarcándose la actuación de los acusados LE a una contribución importante
que dio inicio a lo que sería la ejecución del homicidio, ilícito que tampoco
ejecutaron materialmente, debe ser condenados en su condición de cómplices,
no de coautores como en forma errada lo sentenció el Tribunal.

En orden a corregir el error del sentenciador de segundo grado, dado que los
extremos punitivos del homicidio agravado en la legislación vigente al
momento de los hechos, oscilaban entre 300 y 480 meses de prisión, y que la
sanción para el cómplice se disminuye de una sexta parte a la mitad, debe
establecerse, en armonía con el artículo 60-5 del Código Penal, entre 150 y
400 meses, y como el ad quem trazó el ámbito de movilidad dentro de los

49
cuartos medios (212,5 a 337,5); se tomará como base de la pena el mínimo de
ese segmento y se aumentará, en la proporción considerada por el juzgador en
segunda instancia. Así las cosas, la pena definitiva que deben cumplir Fabio y
JHLE será de 213,5 meses de prisión, esto es, 17 años, 9 meses y 15 días,
lapso al que también se reduce la pena accesoria de inhabilitación para el
ejercicio de derechos y funciones públicas».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 42441 | Fecha: 30/11/2016 |


Tema: TESTIGO DE OÍDAS - Valoración probatoria / TESTIGO DE OÍDAS -
Presupuestos a aplicar en la apreciación de este medio de persuasión Rad:
40702 | Fecha: 24/07/2013 | Tema: TESTIGO DE OÍDAS - Valoración
probatoria / TESTIGO DE OÍDAS - Presupuestos a aplicar en la apreciación
de este medio de persuasión Rad: 23825 | Fecha: 07/03/2007 | Tema:
COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA - Elementos Rad: 42458 | Fecha:
16/10/2013 | Tema: COAUTORIA - Diferente a la complicidad Rad: 45544 |
Fecha: 15/03/2017 | Tema: COAUTORIA - Diferente a la complicidad

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 54152
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5184-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Ibagué
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 05/12/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 400
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 7 y 180

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Implica un juicio


en derecho / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Parte de la
aceptación plena de los hechos / DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de
corrección material: obligación de que corresponda a la realidad
procesal / INTERPRETACIÓN ERRÓNEA DE LA LEY - No se
configura / COAUTORÍA - Elementos / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY
SUSTANCIAL - Diferente a la violación indirecta de la ley
sustancial / DEMANDA DE CASACIÓN - Es antitécnica cuando se reduce a
un alegato de instancia

Tesis: 

50
«Si se acude a la vía directa de violación de la ley sustancial, el demandante
debe conocer que su controversia se ofrece necesariamente dogmática, de cara
a lo que determinada norma consagra y su aplicación en el caso concreto.

Desde luego, ello implica un ejercicio decantado de hermenéutica que permita


verificar cómo el contenido de la norma o normas que disciplinan el tema
sustancial, se refleja en los hechos específicos que gobiernan el proceso.

Pero, además, en consonancia con lo anterior, la causal de casación elegida en


el primer cargo reclama del impugnante aceptar los hechos estimados ciertos
por el Tribunal, al igual que la correspondiente valoración probatoria que
condujo a ello.

Esto, por cuanto, debe resaltarse, precisamente lo discutido atañe a la


manera en que las normas se aplican a dichos hechos, que sirven de
necesario soporte a la discusión.

Y, por último, del demandante se exige, cual sucede con todas las causales,
absoluta corrección material en sus afirmaciones, de manera tal que lo
sostenido en el cargo de verdad se corresponda con lo que contienen las
decisiones o lo efectivamente tratado en las correspondientes audiencias.

Ninguna de esas tres exigencias fue cumplida por el aquí recurrente, pues,
para comenzar con el primer tópico, en lugar de efectuar un análisis
conceptual del fenómeno de coautoría que quiere introducir como ajeno al
caso concreto, con el indispensable estudio de la norma que lo contiene y sus
derivaciones jurisprudenciales o doctrinarias, apenas expone, como especie de
criterio de autoridad, su particular visión de lo que el instituto comporta, sin
efectuar algún tipo de examen específico que permita verificar cuál es el
adecuado sentido que dicho precepto entrega al mismo o por qué la
interpretación del Tribunal se estima equivocada.

Y si bien, adujo que la coautoría reclama de acuerdo criminal, actuación


mancomunada y dominio del hecho, nunca precisó si efectivamente el Ad
quem los desconoció o interpretó de manera inadecuada.

Y no lo hizo, precisa la Corte para descender al segundo de los yerros


argumentativos en que incurrió el demandante, porque en lugar de cumplir
con el presupuesto básico de limitar la discusión al plano estrictamente
jurídico o dogmático, el impugnante soportó su tesis en aspectos
eminentemente fácticos o probatorios, a partir de controvertir la concreta
participación que en lo ocurrido tuvo su representado judicial.

[…]

Es evidente, así, que la discusión no está planteada en términos de la causal


aducida, violación directa de la ley sustancial, porque la crítica no hace
relación a que el Tribunal dejase de aplicar, aplicara indebidamente o
interpretase mal el contenido de una norma, sino que se busca controvertir la

51
existencia o no de los elementos fácticos que configuran la coautoría
despejada en disfavor de los condenados.

Ello implica, cabe destacar, que el debate se desplace necesariamente de la


sede dogmática hacia los errores de hecho o de derecho en la asunción de
validez de las prueba, su examen objetivo o la valoración de las mismas,
tópicos, todos, que remiten al escenario de los errores de derecho -falso juicio
de legalidad y falso juicio de convicción- o de hecho -falso juicio de existencia,
falso juicio de identidad o falso raciocinio-, ninguno de los cuales fue
abordado, así fuese de manera somera, por el casacionista, con lo cual el
cargo no solo queda huérfano de sustento, sino que se erige en típico alegato
de instancia ajeno a esta sede de impugnación.

Finalmente, se aprecia ostensible la vulneración del principio de corrección


material en la propuesta casacional del recurrente, pues, asume como propias
del fallo afirmaciones que este jamás contiene, en todo ajenas al soporte
fáctico y probatorio del mismo.

En este sentido, dice el demandante en el numeral tres del primer cargo, que
“En la sentencia condenatoria de segunda instancia se consigna
expresamente que fue el joven YN conocido con el alias de “[…] el que le asestó
varias puñaladas al hoy occiso WSG, como se consignó en los folios 27 y 28 de
dicha providencia, señalándose, a su vez, que si bien el acusado CDMB (“[…]”)
también hirió al hoy occiso en una de sus piernas, esta herida no le causó la
muerte…”.

Nada más alejado de la realidad. La sola lectura del fallo de segundo grado
permite advertir que, por el contrario, allí expresamente se advirtió que el
crimen, en lo que toca con la directa autoría material, debe atribuirse
exclusivamente, ni siquiera por vía de la autoría impropia, que fue la
endilgada a los otros dos acusados, a CDMB, pues, a través de testimonios de
quienes presenciaron lo ocurrido, puede detallarse que fue él quien propinó
con un puñal la herida letal en el pecho de la víctima.

[…]

De ninguna manera, entonces, es posible atender a los hechos que estima


probados el demandante en aras de adelantar una artificiosa crítica del
fenómeno de coautoría -cuando más aplicable a los otros dos acusados, pero
nunca a su representado judicial, en cuanto, cabe destacar de nuevo, fue
considerado autor material directo del crimen-, razón suficiente para
inadmitir el primer cargo, introducido como principal en la demanda». 

Bastante socorrido ha sido el tópico del in dubio pro reo en casación, pues, de
manera equivocada se viene entendiendo que es este el mejor camino para
soslayar la justeza argumental que reclaman las causales y así entronizar
veladamente la particular visión que el afectado con la decisión tiene de las
pruebas recogidas en juicio.

52
Tesis: 

« En otras palabras, bajo el amparo del principio en cuestión se busca hacer


valer el alegato de instancia propio de los recursos ordinarios de impugnación.

Es necesario recordar al aquí demandante, dado que incurre en la práctica


reseñada, que el beneficio de la duda puede alegarse por la vía directa de
violación de la ley sustancial, o por la indirecta de los errores de hecho o de
derecho. 

Si se trata de acudir a la causal primera, al recurrente le cabe demostrar que


el juzgador desconoció la norma, a pesar de reconocer la inexistencia de
prueba suficiente para condenar.

Vale decir, la violación surge de la falta de aplicación de la norma -artículo 7°


de la Ley 906 de 2004- una vez el fallador, en la valoración probatoria,
reconoce la existencia de duda.

Para su demostración, huelga anotar, basta con transcribir los apartados en


los cuales el fallo reconoce no poseer plena prueba del delito y consecuente
responsabilidad penal del acusado en el mismo; para confrontar ello con la
parte resolutiva de la sentencia, en la cual se condena al procesado.

Si no se trata de este aspecto el controvertido, esto es, si efectivamente el


Tribunal asumió existir plena prueba de responsabilidad, lo que corresponde
es demostrar por vía indirecta la vulneración del postulado in dubio pro reo,
esto es, verificar que luego de materializado un error de este tenor, ya el plexo
probatorio no asoma suficiente para determinar probado, más allá de toda
duda, que la conducta punible sí se presentó y debe atribuirse al acusado.

Lo que debe exponer el demandante, entonces, es la naturaleza del vicio, error


de hecho o de derecho, que permite, eliminado el mismo y en la nueva
evaluación general, introducir la duda.

En lugar de ello, el impugnante destina el cargo a entronizar su particular


verificación de credibilidad de lo narrado por los testigos presentados al juicio,
para así, como se aprecia obvio, dudar de lo que narran los declarantes de
cargo, quienes observaron al acusado CDMB, asestando la puñalada mortal a
la víctima; y, en contrario, el censor entrega plena veracidad a lo expresado
por los testigos de descargos, en cuanto, señalan la intervención del apodado
[…] en la arremetida mortal.

Ya se anotó, al examinar el cargo principal, que el Tribunal adelantó una


sólida y completa labor de verificación testifical para explicar por qué era
creíble el primer grupo de testigos -los de cargos-, y no el segundo, sin que el
recurrente acierte a justificar así fuese de manera somera cuál es el yerro en
que pudo incurrir el Ad quem en esa actividad.

[…]

53
Como el casacionista no solo se equivoca al exponer la causal propuesta, sino
que omite demostrar la existencia de algún tipo de vicio valorativo en el
examen probatorio adelantado por el Tribunal, se alza necesario inadmitir el
segundo cargo, planteado como subsidiario».

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 53505
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5243-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Bucaramanga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 05/12/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
ACTA n.º : 400
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Parte de la


aceptación plena de los hechos / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY
SUSTANCIAL - Implica un juicio en derecho / COAUTORÍA - División del
trabajo / COAUTORÍA - Demostración

Tesis: 

«El libelista incurre en desaciertos al denunciar la aplicación indebida del


artículo 29 inciso segundo de la Ley 599 de 2000 y la falta de aplicación de los
artículos 9, 12 de mismo ordenamiento sustantivo, porque alejado del debate
en puro derecho para demostrar el error de selección normativa al supuesto
de hecho declarado por el Tribunal como probado, propugna por la
modificación fáctica al asegurar que no medió entre los sujetos acuerdo
común o división del trabajo y que el solo hecho de haber transportado a MFL
a casa de alias […], no es un aporte esencial a la conducta delictiva.

Con tal postura, además de deducir conclusiones ajenas a los fallos, pasa por
alto que tras el análisis probatorio el Tribunal determinó que RD hacía parte
de la organización delictiva desempeñando una actividad principal en el
transporte de los expendedores, actividad propia de la coautoría funcional
deducida de los actos desencadenantes de los hechos que demostraban la
decisión conjunta de su realización.

54
Desdeña el censor que bajo la coautoría funcional, en ese designio común
ninguno de los participantes realiza íntegramente el tipo penal, ya que cada
uno de ellos hace su aporte, sólo que el delito se les imputa de manera
integral. Lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho, pues cada
sujeto domina el acontecer total en cooperación con los demás, no tiene en sí
mismo un dominio parcial, ni tampoco el dominio global, sino que éste se
predica de todos, por ello se determinó en el fallo que el plan común consistía
en traficar estupefacientes con claras funciones asignadas a los otros
integrantes como la de empacar, transportar y vender, correspondiendo al
procesado la de movilizar a los encargados de ponerla en el comercio. 

[…]

Como se concluye que la demanda no será admitida […]».

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 50236
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP5333-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 05/12/2018
DECISIÓN : REVOCA
DELITOS : Concierto para delinquir
ACTA n.º : 400
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 13, 93 / Ley 975 de 2005 art. 5A, 20,
26-1, 37-3 / Ley 1592 de 2012 art. 2, 3, 4,
16A, 27 / Ley 1564 de 2012 art. 54 / Ley
906 de 2004 art. 32-3 / Ley 599 de 2000
art. 2, 13, 25, 29, 30, 31, 61, 138 / Ley 782
de 2002 / Ley 742 de 2002 / Ley 84 de
1873 art. 306 / Ley 1448 de 2011 art. 3-2 /
Decreto 3011 de 2013 art. 16, 17 / Decreto
1069 de 2015 art. 2.2.5.1.2.2.4 / Estatuto
de Roma art. 8 Y 28A / Protocolo Adicional
de los Convenios de Ginebra del 12 de
agosto de 1949 relativo a la Protección de
las Víctimas de los Conflictos Armados
Internacionales (Protocolo I). art. 1.1 / Regla
153 del Derecho Internacional Humanitario
Consuetudinario

55
ASUNTO: 
La sustentación de los recursos de apelación interpuestos por los apoderados
de las víctimas y el delegado de la Fiscalía General de la Nación, giran
alrededor de 3 ejes temáticos: (i) caracterización de los patrones de macro
criminalidad, (ii) violencia basada en género y (iii) el daño a la víctima y
resarcimiento del perjuicio

TEMA: AUTOR - Concepto / AUTOR MEDIATO - Concepto / COAUTORÍA -


Concepto

Tesis: 

«Sobre las formas de responsabilidad criminal por hechos ejecutados por un


tercero que no opera como instrumento.

En principio, el autor del delito, de acuerdo con el artículo 29 de la Ley 599 de


2000, es quien personalmente o a través de un instrumento - es decir, un
sujeto que obra bajo coacción o sin conocimiento -, realiza íntegramente la
conducta punible, esto es, quien ejecuta el verbo rector o el comportamiento
penado. 

Estas hipótesis configuran la autoría inmediata o mediata, según el caso, o la


coautoría, esto último, cuando el dominio del ilícito está repartido en una
cantidad plural de personas que, en razón de un acuerdo previo, contribuyen
sustancialmente a la ejecución del comportamiento penado. 

Sin perjuicio de lo anterior, en el desarrollo de la ciencia jurídico penal se han


identificado situaciones en las que un sujeto no ejecuta el delito parcialmente
o en su integridad, ni personalmente ni por intermedio de un instrumento, a
pesar de lo cual la Ley, por razones de política criminal, lo equipara al autor y
le imparte idéntico tratamiento punitivo».

APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata:


concepto / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata:
demostración / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Organización
criminal: título de participación, línea jurisprudencial / APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Coautoría: por cadena de mando / COAUTORÍA
IMPROPIA - Configuración / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría
mediata por dominio de la voluntad / APARATO ORGANIZADO DE PODER -
Autoría mediata por dominio de la voluntad: es diferente a aquélla por
coacción o instrumento / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría
mediata por dominio de la voluntad: elementos

Tesis: 

«Autoría mediata en aparatos organizados de poder por dominio de la


voluntad.
56
La Sala, para atribuir la autoría de uno o más delitos a personas distintas de
quienes los ejecutan materialmente, ha desarrollado y aplicado la tesis de la
responsabilidad por cadena de mando - a la que en adelante, y para evitar
confusiones, se denominará autoría mediata en aparatos organizados de
poder por dominio de la voluntad - derivada de los planteamientos que en la
doctrina penal alemana y, específicamente, en la obra de Claus Roxin, se han
consolidado. 

Tal construcción conceptual tiene aplicación a los casos en que las conductas
punibles objeto de reproche son cometidas por miembros de una estructura
organizada, pero se busca atribuir responsabilidad por las mismas no sólo a
aquéllos - los autores materiales -, sino también a quienes ejercen control
sobre la jerarquía organizacional, así no hayan tenido “injerencia directa sobre
aquellos que materializan o ejecutan las acciones ilícitas en el grupo”, en
cuanto hayan contribuido sustancialmente a la perpetración de los ilícitos:

[…]

Así pues, el desarrollo conceptual al que se hace referencia está orientado a


lograr la atribuibilidad de resultados antijurídicos a quienes ostentan una
posición de mando dentro de una organización jerárquica respecto de hechos
cometidos por sus subordinados, cuando quiera que aquéllos materializan un
mandato delictivo transferido a lo largo del escalafón de la estructura hasta
sus ejecutores materiales. 

En esas condiciones, “dada la ausencia de contacto físico, verbal y de


conocimiento entre el primer cabo ordenador y el último que consuma la
conducta punible, sucede que el mandato o propósito se traslada de manera
secuencial y descendente a través de otros dependientes. Estos como
eslabones articulados conocen de manera inmediata a la persona antecedente
de quien escucharon la orden y de forma subsiguiente a quien se la trasmiten.
Todos se convierten en anillos de una cadena en condiciones de plural
coautoría”. 

Así, se hace posible “predicar responsabilidad tanto de quien ha ejecutado el


hecho personalmente, como de quien no lo ha hecho pero se encuentra
vinculado al mismo en virtud de su pertenencia, con cierto poder de mando, al
aparato organizado de poder”. La imputación a los líderes de la organización
criminal, según lo ha entendido la Sala, se hace en condición de autores
mediatos, pues “toda la cadena actúa con verdadero conocimiento y dominio
del hecho”, aunque también ha admitido la atribución de delitos cometidos
por subordinados a los líderes de organizaciones estructuradas a título de
coautores materiales impropios.

Esta forma de participación criminal se diferencia de la autoría mediata por


coacción o instrumento porque, en este caso, el perpetrador material del delito
no es un objeto, entendido como una persona que obra bajo coacción
insuperable o que no comprende su comportamiento, sino que se trata, por el

57
contrario, de un individuo que actúa libre e inteligentemente, de modo que
también él incurre en responsabilidad penal como autor material del ilícito. 

Ahora bien, la imputación de uno o más delitos a los líderes de la estructura


organizada requiere que aquéllos hayan tomado parte o contribuido, de
alguna manera, a su realización, por lo cual sólo resulta viable cuando los
superiores i) han dado la orden, explícita o implícita, de que se realicen las
conductas punibles, la cual es comunicada descendientemente desde las
esferas de control de la organización hasta quienes la ejecutan materialmente,
o ii) los delitos se enmarcan dentro del ideario de la organización o en su plan
criminal. 

En esa lógica, no son atribuibles a los superiores aquellos delitos que, no


obstante haber sido cometidos por miembros de la organización delictiva, no
fueron ordenados por ellos y se apartan del modo operativo de la misma, su
ideario o plan de acción, pues de lo contrario, terminaría por sancionárseles
sin que hubiesen realizado un aporte a tales conductas ilícitas.

De acuerdo con lo expuesto, son elementos constitutivos de esta forma de


participación:

i) La existencia de una organización jerarquizada. 

ii) La posición de mando o jerarquía que ostenta el agente al interior de


aquélla. 

iii) La comisión de un delito perpetrado materialmente por integrantes de la


misma, cuya ejecución es ordenada desde la comandancia y desciende a
través de la cadena de mando, o hace parte del ideario delictivo de la
estructura. 

iv) Que el agente conozca la orden impartida o la política criminal en cuyo


marco se produce el delito, y quiera su realización.

Nótese que en este escenario, aunque el individuo tampoco obra como autor,
se le equipara jurídicamente a éste y se le responsabiliza como si lo fuera».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: T-010 DE 2015 | Tema: LEY DE


JUSTICIA Y PAZ - Principio de enfoque diferencial: concepto Rad: T-025 DE
2004 | Tema: DERECHOS DE LA MUJER - Perspectiva de género: protección
especial Rad: 49680 | Fecha: 25/04/2018 | Tema: POSICIÓN DE GARANTE -
Concepto Rad: 34628 | Fecha: 15/09/2010 | Tema: POSICIÓN DE GARANTE
- Circunstancias en que se puede constituir / POSICIÓN DE GARANTE -
Competencia derivada: de organización, de institución o injerencia /
POSICIÓN DE GARANTE - Circunstancias constitutivas de posiciones de
garantía / POSICIÓN DE GARANTE - Sujeto garante: presupuestos para su
responsabilidad penal Rad: 46604 | Fecha: 12/10/2016 | Tema: POSICIÓN

58
DE GARANTE - Circunstancias en que se puede constituir / POSICIÓN DE
GARANTE - Competencia derivada: de organización, de institución o injerencia
/ POSICIÓN DE GARANTE - Circunstancias constitutivas de posiciones de
garantía / POSICIÓN DE GARANTE - Sujeto garante: presupuestos para su
responsabilidad penal Rad: 33663 | Fecha: 03/08/2016 | Tema: APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: concepto / APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: demostración Rad: 33848 |
Fecha: 08/06/2016 | Tema: APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría
mediata: concepto / APARATO ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata:
demostración Rad: 29221 | Fecha: 02/09/2009 | Tema: APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Organización criminal: título de participación,
línea jurisprudencial Rad: 40214 | Fecha: 12/02/2014 | Tema: APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Coautoría: por cadena de mando Rad: C-991 DE
2000 | Tema: RESPONSABILIDAD DEL SUPERIOR POR OMISIÓN -
Aplicación en el ordenamiento jurídico Rad: C-225 DE 1995 | Tema:
DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO CONSUETUDINARIO - Aplicación
Rad: C-291 DE 2007 | Tema: DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO
CONSUETUDINARIO - Aplicación Rad: C-674 DE 2017 | Tema: DERECHO
INTERNACIONAL HUMANITARIO CONSUETUDINARIO - Aplicación Rad:
37048 | Fecha: 06/12/2012 | Tema: LEY DE JUSTICIA Y PAZ - Prescripción:
inoperancia del término prescriptivo Rad: 46061 | Fecha: 04/05/2016 |
Tema: LEY DE JUSTICIA Y PAZ - Víctimas: representación / LEY DE
JUSTICIA Y PAZ - Víctimas: menor de edad, representación por quien ejerce
su cuidado Rad: 46672 | Fecha: 10/12/2015 | Tema: LEY DE JUSTICIA Y
PAZ - Reparación integral: incidente de reparación, trámite, reconocimiento de
víctimas, oportunidad Rad: 46084 | Fecha: 07/10/2015 | Tema: LEY DE
JUSTICIA Y PAZ - Reparación integral: incidente de reparación, trámite,
reconocimiento de víctimas, oportunidad Rad: 34547 | Fecha: 24/04/2011 |
Tema: LEY DE JUSTICIA Y PAZ - Reparación integral: incidente de reparación,
aspectos probatorios, juramento estimatorio Rad: 47616 | Fecha:
16/11/2016 | Tema: LEY DE JUSTICIA Y PAZ - Reparación integral:
incidente de reparación, aspectos probatorios, juramento estimatorio Rad:
51390 | Fecha: 23/05/2018 | Tema: LEY DE JUSTICIA Y PAZ - Reparación
integral: incidente de reparación, aspectos probatorios, juramento estimatorio
Rad: 38222 | Fecha: 14/09/2011 | Tema: INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS
- Daño a la salud: concepto / INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la
salud: evolución jurisprudencial / INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño
a la vida de relación: debe abordarse como daño a la salud / INDEMNIZACIÓN
DE PERJUICIOS - Daño a la salud: su demostración constituye una carga
atribuible a quien Rad: 19031 | Fecha: 14/09/2011 | Tema:
INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la salud: concepto /
INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la salud: evolución
jurisprudencial / INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la vida de
relación: debe abordarse como daño a la salud / INDEMNIZACIÓN DE
PERJUICIOS - Daño a la salud: su demostración constituye una carga
atribuible a quien Rad: 25000 | Fecha: 28/08/2014 | Tema:
INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la salud: concepto /
INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la salud: evolución

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jurisprudencial / INDEMNIZACIÓN DE PERJUICIOS - Daño a la vida de
relación: debe abordarse como daño a la salu

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 53611
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5260-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Popayán
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 05/12/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 400
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180, 181 y 184

TEMA: DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de autonomía / DEMANDA DE


CASACIÓN - Principio de no contradicción / DICTAMEN PERICIAL -
Apreciación probatoria / FALSO JUICIO DE LEGALIDAD - Técnica en
casación / COAUTORÍA - Técnica en casación / COAUTORÍA - Diferencia
con el concierto para delinquir

Tesis: 

«[…] en afrenta contra el principio de autonomía que obliga a que las censuras
se postulen de manera separada, el libelista asegura además que se vulneró el
principio de contradicción “en el manejo y desarrollo de la prueba”, lo que
indicaría una irregularidad en el proceso de formación de las pruebas, que
debiera haber sido atacada por la senda del error de derecho por falso juicio
de legalidad. No obstante, al tiempo asegura que dicho postulado -de
contradicción se vulneró porque se incurrió en “error grave en la conjugación,
apreciación y determinación de la prueba que a la postre sirvió de base y
fundamento para condenar a nuestros defendidos”, lo que sugiere defectos a
la hora de sopesar los medios de convicción, y contraviene el principio lógico
de no contradicción.

De otro lado, de manera deficiente, el impugnante sostiene que no se


encuentran satisfechos los elementos que configuran la coautoría, en tanto
grado de participación, particularmente, el acuerdo común anterior y la
división de trabajo. 

Sin embargo, tal premisa deja al margen los razonamientos de los falladores, a
partir de los cuales aparece probado que, el convenio criminal fue
concomitante a los hechos y que cada uno de los miembros del grupo

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atacante cumplió un rol determinante y esencial en el cometido de arrebatarle
la vida al inculpado, el cual finalmente no se cumplió por la intervención de la
ciudadanía y la oportuna atención médica.

[…]

Del mismo modo, es patente la confusión dogmática del libelista pues en el


propósito de demostrar que la coautoría pregonada por la Fiscalía y admitida
por los falladores no se encuentra probada, acude a señalar que no se
acreditó que sus clientes incursionaran en un concierto para delinquir,
comportamiento éste que corresponde a una conducta punible autónoma y
completamente diversa de la coautoría propia o impropia, pasible de ser
ejecutada respecto de cualquier delito, en tanto se trata de un grado de
participación en la comisión de un injusto.

Así también, aunque el defensor pretende descalificar la consideración de la


judicatura en el sentido que fueron varias las patadas y pedradas recibidas
por el ofendido y para el efecto señala que el dictamen de Medicina Legal sólo
da cuenta de una sola pedrada y varias patadas, desatiende que dicha
conclusión judicial es producto de la valoración conjunta del acervo
probatorio, ejercicio deductivo en el que los juzgadores se valieron del
principio de libertad probatoria y examinaron las experticias médico legales
como los testimonios de quienes percibieron de manera directa los hechos,
encontrando que fueron múltiples y variados los impactos que recibió la
víctima -con puños, patadas, arma cortopunzante y pedradas-.

Ahora, si bien el jurista dice haberse apoyado en la lógica a efecto de


fundamentar el reproche, no lo hizo y más bien resulta palmaria la ausencia
absoluta de idoneidad de la censura, motivo suficiente para inadmitirla».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 24322 | Fecha: 12/12/2005 |


Tema: FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por cercenamiento: técnica en
casación / NULIDAD - Técnica en casación

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 50819
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5263-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Buga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 05/12/2018
DECISIÓN : INADMITE

61
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
ACTA n.º : 400
FUENTE FORMAL : Ley 522 de 1999 art. 442 / Ley 599 de 2000
art. 29, 32 y 376 / Ley 906 de 2004 art. 7 y
184

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Parte de la


aceptación plena de los hechos / INTERPRETACIÓN ERRÓNEA - Técnica en
casación / COAUTORÍA - Elementos / PRINCIPIO DE LEGALIDAD - No se
vulnera / TRÁFICO, FABRICACIÓN O PORTE DE ESTUPEFACIENTES -
Elementos: verbos rectores, transportar / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY
SUSTANCIAL - No se configura

Tesis: 

«En el segundo cargo, el defensor persiste en las mismas falencias, porque al


acusar la violación directa, por interpretación errónea del artículo 376 del
Código Penal, desatiende la carga de admitir la forma como fueron declarados
los hechos y valoradas las pruebas y se margina de la realidad procesal.

Es cierto que el concepto de interpretación errónea, supone que el juzgador


selecciona el precepto que efectivamente regula el caso, pero le otorga unos
alcances que no corresponden a su sentido jurídico. Sin embargo, la
demostración del dislate debe partir, no del contenido de los medios de
demostración, como erradamente lo entiende, sino de la verdad probatoria
declarada por el sentenciador, la que no puede ser fraccionada para soportar
el dislate pues, de ser así, la censura resulta inane.

Así ocurre en este caso, porque cuando el demandante aduce que el


comportamiento de su asistido, consistente en la revisión externa del equipaje
de mano que llevaba consigo el pasajero TM, no se subsume en la descripción
de la conducta, concretamente en la acción de transportar la sustancia
alucinógena, se margina de enfrentar todas la circunstancias que rodearon el
acontecimiento delictivo y que condujeron a atribuirle responsabilidad penal,
a título de coautor, porque, tal como lo expuso el Ad quem, su “intervención
fue permitir el paso del señor HTM, conociendo que su equipaje de mano
transportaba sustancia estupefaciente que sería llevada a Madrid España” 

Si la coautoría implica la realización del injusto por varias personas, con


división de tareas, previa celebración de un acuerdo común y lo que cada una
haga se le atribuye a las demás por virtud del principio de imputación
recíproca, resulta un desatino predicar que, en este caso, los sentenciadores
atentaron contra el principio de legalidad, al enrostrar al uniformado una
conducta que el legislador no ha concebido y que, de contera, la acción de
inspeccionar deviene atípica.

62
De manera que, si en la ejecución del injusto de tráfico de estupefacientes, en
la modalidad de transportar, cada sujeto hace su aporte, no es lógico exigir,
como lo hace el letrado, que “el agente a través de cualquier medio desplace o
lleve las sustancias alucinógenas de un lugar a otro”, porque, como de tiempo
atrás lo tiene dicho la Corte, para la atribución de responsabilidad, no resulta
indispensable que cada interviniente lleve a cabo o ejecute la totalidad del
supuesto fáctico contenido en el tipo.

[…]

El demandante también le atribuye al Ad quem el yerro de interpretación


errónea, porque no se puede entender que los sujetos “que intervienen en la
revisión del equipaje de forma casual y no perciban su contenido” ameritan
una sanción penal.

Tal reclamo, es el fruto de la interpretación descontextualizada de la sentencia


de segunda instancia, porque esa afirmación hace parte de la valoración
probatoria, […]

[…]

[…] no es posible interpretar, como lo hace el actor, que se debe sancionar


penalmente a quien revise un equipaje de forma casual y no perciba su
contenido, pues claramente está haciendo referencia a que, en este caso
concreto, el policial a cargo de la inspección del equipaje no detectó el
alucinógeno, pese a que era fácil percibir su contenido dadas las
características de la maleta.

De la estructura argumentativa de la sentencia de segunda instancia,


tampoco deriva que se está equiparando la modalidad de transportar, al hecho
de que el agente permita el paso, se trata nuevamente de una interpretación
acomodada del censor, quien se margina en todo momento de la realidad
procesal, en especial, de la ejecución mancomunada del ilícito y del aporte por
el cual se elevó en su contra reproche penal, para imponer su propia visión,
sin poner al descubierto la ocurrencia del yerro judicial, que apenas dejó
enunciado.

La propuesta del libelista, lejos está de estructurar un reparo casacional,


menos aún, por violación directa de la ley sustancial, pues ya se ha visto que
en todo momento cuestiona el análisis del componente demostrativo de
responsabilidad penal de su asistido».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 18103 | Fecha: 02/03/2005 |


Tema: FALSO JUICIO DE LEGALIDAD - Técnica en casación: principio de
trascendencia Rad: 31085 | Fecha: 08/07/2009 | Tema: FALSO JUICIO DE
LEGALIDAD - Técnica en casación: principio de trascendencia Rad: 31646 |

63
Fecha: 19/09/2014 | Tema: FALSO JUICIO DE LEGALIDAD - Técnica en
casación: principio de trascendencia

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 53476
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4901-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Buga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 14/11/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o
municiones / Fabricación, tráfico y porte de
armas y municiones de uso restringido, de
uso privativo de las Fuerzas Armadas o
explosivos. / Lesiones personales
ACTA n.º : 382
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180, 181, 184, 184
inc. 2 y 184 inc. 3

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Técnica en


casación / AUTORÍA MEDIATA - Modalidades / DEMANDA DE CASACIÓN -
Principio de no contradicción / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos

Tesis: 

«De otra parte, el censor juzga equivocado que el Tribunal abordara el tema de
la autoría mediata para visibilizar el error del a quo al condenar al acusado
por los homicidios agravados, por cuanto, afirma el libelista, el juez de
primera instancia solo habría apelado a la figura de la coautoría impropia.

No obstante, por un lado, la crítica enderezada a reprobar una “errónea


interpretación de la ley”, como consecuencia de “aplicar en este caso el aporte
del profesor CLAUS ROXIN, en torno al tema de la autoría mediata, cuando es
claro que el AQUO, fundament[ó] la responsabilidad penal del procesado en el
fenómeno jurídico de la coautoría impropia”, ha debido elevarse por la senda
de la causal primera.

Y por otro, la lectura del fallo del a quo permite advertir que ninguna razón le
asiste al recurrente, pues, en efecto, el juzgador unipersonal sí apeló a aquella
categoría -autoría mediata- al señalar que el concepto de coautoría se
extendía a los dirigentes del grupo delincuencial, considerando su orden

64
jerárquico o línea de mando, aunque no fueran ejecutores directos del
accionar criminal, luego, no devenía del todo exótico que el ad quem resaltara
la confusión dogmática de su inferior y que infiriera que no se acreditó que i)
el acusado hiciera parte de la referida línea de mando, ii) impartiera
instrucciones para la comisión de los homicidios y extorsiones o iii) tuviera la
capacidad de oponerse a las decisiones del cabecilla de la banda -alias “[…]”-.

Finalmente, resulta lesivo del principio de no contradicción que se afirme en el


libelo que el ad quem “desconoció o mal interpretó el alcance del artículo 29,
inciso segundo (2º) del Código Penal” acerca de la coautoría impropia, así
como la jurisprudencia de la Corte sobre el particular, toda vez que tal
postulación inadvierte que argüir la falta de aplicación de dicha norma
excluye la posibilidad de alguna hermenéutica equivocada y viceversa.

En todo caso, está bien resaltar que, el Tribunal sí examinó los presupuestos
que delimitan la coautoría impropia de cara al caso concreto, encontrando que
no se estaban satisfechos porque no se probó el acuerdo común, la división de
tareas y el aporte esencial que el procesado habría prestado en la comisión de
los homicidios.

Lo infundado de la demanda determina, por lo tanto, su inadmisión, en los


términos del canon 184, inciso segundo, de la Ley 906 de 2004».

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 49884
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP4904-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 14/11/2018
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Homicidio en persona protegida
ACTA n.º : 382
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 31 Y 116 / Ley 600 de 2000 art. 77-
1B / Ley 906 de 2004 / Ley 599 de 2000
art. 19, 29-2, 135 / Acto Legislativo 003 de
2002 art. 1

TEMA: COAUTORÍA IMPROPIA - Diferencia con la coautoría


propia / COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de

65
imputación recíproca / COAUTORÍA - Acuerdo puede ser antecedente o
concomitante al comportamiento / COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso
o tácito

Tesis: 

«[…] se procede a abordar la figura de la coautoría, respecto de la cual la


defensa ha sentado su inconformidad.

Acerca del concurso de personas en la comisión delictiva se ha precisado que


existen diferencias entre la coautoría material propia y la impropia. La
primera ocurre cuando varios sujetos, acordados de manera previa o
concomitante, realizan el verbo rector definido por el legislador, mientras que
la segunda, la impropia, llamada coautoría funcional, precisa también de
dicho acuerdo, pero hay división del trabajo, identidad en el delito que será
cometido y sujeción al plan establecido, modalidad prevista en el artículo 29-2
del Código Penal, al disponer que son coautores quienes, “mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte”; se puede deducir, ha dicho la Sala , de los hechos
demostrativos de la decisión conjunta de realizar el delito.

Ha indicado la Corte que la figura de la coautoría comporta el desarrollo de un


plan definido para la consecución de un fin propuesto, en el cual cada
persona involucrada desempeña una tarea específica, de modo que responden
como coautores por el designio común y los efectos colaterales que de él se
desprendan, así su conducta individual no resulte objetivamente subsumida
en el respectivo tipo penal, pues todos actúan con conocimiento y voluntad
para la producción de un resultado.

También se ha puntualizado que en dicha modalidad de intervención criminal


rige el principio de imputación recíproca, según el cual, cuando existe una
resolución común al hecho, lo que haga cada uno de los coautores se extiende
a todos los demás conforme al plan acordado, sin perjuicio de que las otras
contribuciones individualmente consideradas sean o no por sí solas
constitutivas de delito.

Si bien el acuerdo previo o concomitante que se precisa para configurar la


coautoría material impropia puede acontecer en el marco de una reunión, la
suscripción de un documento, una decantada preparación ponderada del
delito, también puede ocurrir de manera intempestiva, sin una formalidad
especial, pues basta por ejemplo, un gesto, un ademán, una mirada, un
asentimiento, en suma, la expresión clara en la coincidencia de voluntades
orientada a la realización de un mismo objetivo delictivo, lo cual debe ser
apreciado en cada caso concreto al constatar la forma en que se desarrollaron
los hechos en sus momentos antecedentes, concomitantes y posteriores.

No en vano el acuerdo puede ser expreso, como cuando cada uno de los
coautores hace explícita su voluntad, por antonomasia propia del pacto previo
y la preparación ponderada del atentado al bien jurídico, pero también puede

66
ser tácito, como ocurre en el caso de un grupo de asaltantes entre los cuales
algunos llevan armas letales cuyo porte es consentido por los otros, todos en
procura de sacar avante la lesión al patrimonio económico».

COAUTORÍA IMPROPIA - Se configura / CONOCIMIENTO PARA


CONDENAR - Requisitos: convencimiento más allá de toda duda / DERECHO
INTERNACIONAL HUMANITARIO - Principio de distinción / CONFLICTO
ARMADO - Responsabilidad de las partes en conflicto: adoptar las medidas
posibles para asegurar la protección de las civiles afectados / COAUTORÍA
IMPROPIA - Principio de imputación recíproca / COAUTORÍA - Acuerdo
puede ser antecedente o concomitante al comportamiento / CASO FALSO
POSITIVO - Tipificación: homicidio en persona protegida / HOMICIDIO EN
PERSONA PROTEGIDA - Se configura: evento en que se modificó la escena
para acreditar un falso combate

Tesis: 

«Una vez efectuadas las anteriores precisiones, advierte la Corte que el


Teniente CARR sí actuó en calidad de coautor material impropio del homicidio
del agricultor PFC, por las siguientes razones:

Se probó con suficiencia, más allá de toda duda, que la víctima no tenía en su
poder un fusil como para haber disparado contra la patrulla comandada por
el mencionado Teniente, proyectiles calibre 5.56 como los que fueron hallados
en un bolso que se dijo le pertenecía, similares a los utilizados por los
militares que le causaron la muerte.

Con la declaración de los campesinos agricultores WADLO, JA, NV, MR, EP


(compañera permanente), NC y JM, se acreditó que PF era un indígena Zenú,
oriundo de Córdoba, que había llegado a la región desde pequeño donde se
había dedicado a la agricultura, cultivaba aguacate, ñame, plátano y maíz,
trabajaba por jornal, era esposo y padre de 2 hijos, jugaba futbol y era
apreciado por la comunidad, sin que hubiese sido visto departiendo con
guerrilleros.

Se demostró que las manchas de sangre halladas en la silla artesanal adosada


al burro corresponden a PF (uniprocedencia de ADN), con lo cual se prueba
que iba montado sobre el semoviente cuando fue atacado.

Según el acta de levantamiento del cadáver, al momento de su muerte PF


vestía camisa azul, jean del mismo color y botas plásticas, que los procesados
describieron como ropa “vieja y “raída”, es decir, no portaba uniforme similar
o igual al camuflado de las fuerzas armadas, que conforme a las reglas de la
experiencia visten los guerrilleros y que en el Boletín diario de información
007 S2BACIM1-2007 se dijo tenían los “30 sujetos de la cuadrilla 35 de las
Farc” vistos el domingo 4 de febrero de 2007 en el Cerro Mancomojón del
Corregimiento de Tierra Grata.

67
Se demostró con el informe de laboratorio de balística forense que la víctima
recibió de frente los impactos de arma de fuego cuando iba sentado sobre el
jumento -que también murió como consecuencia del ataque—,
estableciéndose además que los disparos únicamente se produjeron en
dirección al occiso y que en sentido contrario, es decir, hacia el lugar en el
cual se encontraba la patrulla no se accionó arma alguna.

[…]

Está acreditado que el agricultor PF era una persona protegida por el DIH , en
cuanto no intervino en contienda armada alguna, en aplicación del principio
de distinción (norma imperativa de derecho internacional o ius cogens), que
esencialmente se orienta a “la protección de la población civil y de objetos
civiles, y establece la distinción entre combatientes y no combatientes; los
Estados nunca pueden hacer a los civiles objeto de ataques, y en
consecuencia nunca pueden utilizar armas que sean incapaces de diferenciar
entre objetivos civiles y militares” , en el entendido de que el propósito central
del DIH no es conceder o reconocer derechos a los contendientes en el
conflicto, sino proteger a la población civil que se encuentra en medio del
mismo.

De acuerdo con el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, “las partes


en los conflictos armados tienen la responsabilidad primordial de adoptar
todas las medidas posibles para asegurar la protección de los civiles
afectados” y se concreta en las siguientes reglas: (i) Prohibición de dirigir
ataques contra la población civil, (ii) Prohibición de desarrollar acciones
orientadas a aterrorizar a la población civil, (iii) Diferenciación entre bienes
civiles y objetivos militares, (iv) Prohibición de ataques sin distinción y de
armas con efectos indiscriminados, (v) Prohibición de atacar condiciones
básicas de supervivencia de la población civil, y (vi) Prohibición de atacar
personas puestas fuera de combate.

En todo caso, debe señalarse que en virtud del principio de imputación


recíproca, como ya se precisó, todos los coautores responden en virtud del
acuerdo común y los efectos derivados de él, así su conducta individual no
sea recogida objetivamente como delictiva, en cuanto proceden con
conocimiento y voluntad para la producción del resultado.

[…]

Si de las pruebas recaudadas se demuestra que los miembros de la patrulla,


así como el Teniente CAR, no pudieron incurrir en forma sincrónica en el
error de creer que eran objeto de un ataque armado por parte de guerrilleros,
se impone concluir que medió entre ellos un acuerdo concomitante con la
acción de disparar contra el inerme agricultor PMF montado en un burro,
pues huelga señalar que acreditados los hechos, no se advierte un proceder
individual de cada uno que finalmente se conjugó en el homicidio investigado.

68
En efecto, si como lo relató el Teniente R, disparó hacia el aire, pero arrojó
tres granadas, en tanto los otros accionaron sus fusiles contra el objetivo, se
reitera, un humilde campesino desarmado y montado sobre un burro, que en
un camino real -no una zona selvática o boscosa— era imposible confundirlo
con una célula guerrillera que les disparaba, necesariamente debió mediar un
acuerdo en proceder de tal manera, lo cual viene a ser confirmado con la
conducta ulterior de modificar la escena de los hechos, colocar al occiso un
bolso con proyectiles 5.56 similares a los utilizados en el ataque del que fue
víctima, además de reportarlo como subversivo dado de baja en combate.

La modificación de la escena en procura de acreditar un supuesto combate en


el cual resultó muerto PF, viene a confirmar la coautoría del Teniente R en el
homicidio, pues no se aviene con alguna regla de la experiencia que un
superior de manera tan decidida y sin más interés que el de proteger a sus
subordinados de las consecuencias de un error, consienta la modificación del
sitio de los hechos, reporte radialmente un hecho no ocurrido y más aún, con
posterioridad, dentro de la investigación, contra toda evidencia, sostenga
tozudamente que el occiso agricultor era un miliciano, fallecido en el fragor de
un combate protagonizado por 3 o 4 guerrilleros que les dispararon y
motivaron la reacción de él y su patrulla.

[…]

En efecto, es claro que todo el montaje de la escena, el reporte por radio, las
intervenciones de CAR dentro del proceso, permite advertir que estaba
fabricando su propia exculpación y con ello, la de sus subordinados
involucrados, todo lo cual denota que si se presentó ese acuerdo coetáneo con
la acción de disparar contra el inerme campesino.

Además, se tiene que muy conveniente resultaba que el Teniente R disparara


hacia el aire en el momento en que los miembros de la patrulla a su cargo
accionaban fusiles Galil y ametralladora M-60 contra PF, pues el ruido
derivado de las percusiones creaba el desconcierto necesario para hacer creer
a los moradores de la zona que se había producido un combate -en tal
sentido, NRM declaró que se produjo una “balacera” y JR, uno de los
procesados, señaló que la confrontación duró de 10 a 15 minutos— y no,
como en efecto ocurrió, el homicidio de quien luego fue reportado falsamente
como guerrillero o miliciano dado de baja al atacar con arma de fuego a la
patrulla.

Demostrada la coautoría del Teniente CAR, el cargo no está llamado a


prosperar». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 38685 | Fecha: 19/08/2015 |


Tema: JUEZ PENAL DEL CIRCUITO - No existe diferencia sustancial con el
Juez Especializado / DEBIDO PROCESO - Juez natural Rad: 23871 | Fecha:
10/08/2005 | Tema: JUEZ PENAL DEL CIRCUITO - No existe diferencia

69
sustancial con el Juez Especializado Rad: 44414 | Fecha: 24/09/2014 |
Tema: JUEZ PENAL DEL CIRCUITO - No existe diferencia sustancial con el
Juez Especializado Rad: 38725 | Fecha: 22/01/2014 | Tema: COAUTORÍA -
Concepto Rad: 19697 | Fecha: 27/05/2004 | Tema: COAUTORÍA - Concepto
Rad: 12384 | Fecha: 30/05/2002 | Tema: COAUTORÍA - Concepto Rad:
50394 | Fecha: 25/07/2018 | Tema: CAUTORÍA IMPROPIA - Diferencia con
la coautoría propia / COAUTORÍA - Concepto Rad: 19697 | Fecha:
27/05/2004 | Tema: CAUTORÍA IMPROPIA - Diferencia con la coautoría
propia / COAUTORÍA - Concepto Rad: 12384 | Fecha: 30/05/2002 | Tema:
CAUTORÍA IMPROPIA - Diferencia con la coautoría propia / COAUTORÍA -
Concepto Rad: 23438 | Fecha: 02/07/2008 | Tema: COAUTORÍA IMPROPIA -
Principio de imputación recíproca Rad: 48431 | Fecha: 09/08/2017 | Tema:
DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO - Principio de distinción Rad:
46263 | Fecha: 09/05/2018 | Tema: DOLO EVENTUAL - No se configura /
DOLO DIRECTO - Se configura / DOLO EVENTUAL - Frente a la culpa con
representación / PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - No se vulnera: cuando no
se varia el núcleo factico de la imputación / PRINCIPIO DE NON
REFORMATIO IN PEJUS - No se vulnera Rad: 51038 | Fecha: 28/02/2018 |
Tema: DOLO EVENTUAL - No se configura / DOLO DIRECTO - Se configura /
DOLO EVENTUAL - Frente a la culpa con representación / PRINCIPIO DE
CONGRUENCIA - No se vulnera: cuando no se varia el núcleo factico de la
imputación / PRINCIPIO DE NON REFORMATIO IN PEJUS - No se vulnera

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 48855
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP3745-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Valledupar
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 05/09/2018
DECISIÓN : CONFIRMA SENTENCIA CONDENATORIA
DELITOS : Concusión
ACTA n.º : 304
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 32 núm. 3

TEMA: INDICIO - Apreciación probatoria / COAUTORÍA - División del trabajo


/ COAUTORÍA - Demostración / CONOCIMIENTO PARA CONDENAR -
Requisitos: convencimiento más allá de toda duda / PRUEBA - Apreciación
probatoria

Tesis:

70
«Resaltó el recurrente que la primera instancia no demostró que lo expresado
por el procesado en su interrogatorio fuera falso, incoherente y contradictorio.

Sobre este punto, advierte la Corte que las aseveraciones de EGa fueron
infirmadas por la prueba de cargo. El acusado en el juicio sostuvo que no
escuchó, ni tuvo conocimiento de la conversación entre AFBG y el abogado
RFPC, en la cual el primero le demandó al segundo “cuatro paquetes”, para
“ayudarle” con la revocatoria de la medida de aseguramiento.

[…]

Esta declaración contradice abiertamente la del implicado con la que pretende


mostrarse completamente ajeno a la petición efectuada por el Secretario del
Centro de Servicios, pero, lo cierto es que ese hecho tuvo lugar en la oficina
del juez, estando solo tres personas, puesto que AFBG condujo al abogado PC
al Despacho de EG y, a puerta cerrada, le preguntó cuánto había “para la
vuelta” y el dialogo surtido entre apoderado y empleado judicial fue
presenciado en forma silenciosa por el Juez, situación que jamás pudiera
haberse dado, de no ser porque los dos servidores públicos se habían puesto
previamente de acuerdo para realizar esta acción delictiva. El suceso, tal como
fue relatado por el letrado, no solo desvirtúa la postura defensiva del acusado,
sino que, además, demuestra la coautoría en la realización de la conducta
punible, pues mientras el Secretario ofreció la ayuda que cuantificó en “cuatro
paquetes”, el Juez se interesó por revisar los elementos de prueba con que
contaba el abogado a fin de preparar la decisión. Ello permite colegir la
división de trabajo y el aseguramiento del resultado prometido, con lo cual se
intentó persuadir a la víctima. 

La declaración rendida por el abogado RFPC es, sin duda alguna, la prueba
que compromete seriamente la responsabilidad del implicado, puesto que es
detallado, circunstanciado, imparcial, desinteresado y a pesar del tiempo
transcurrido desde el suceso hasta el juicio oral, dio cuenta de la forma en
que se desarrolló la reunión, cómo se le ofreció ayuda y, además, describió
con precisión la participación del Juez EG, tal como se plasmó en la
transcripción traída a esta sentencia. 

Pero, ese testimonio no está solitario, además se cuenta con la declaración de


DEMH, quien informó que sí hubo una reunión en la oficina del Juez EG en la
que estuvieron presentes, además de ese funcionario, el Secretario y el
apoderado solicitante de la revocatoria de la medida de aseguramiento. Y, si
bien es cierto, no fue testigo presencial de la petición efectuada por AFBG ni
de lo expresado por el Juez frente a los elementos de prueba, su exposición
contribuye a hacer más creíble la de RFPC.

En consecuencia, no le asiste razón al defensor cuando cuestionó la


estructuración del indicio analizado, puesto que, sin dubitación alguna, las
manifestaciones del implicado fueron desvirtuadas, no sólo con el testimonio
analizado en precedencia, sino que otros medios de prueba que contribuyen a
configurar el conocimiento más allá de toda duda, necesario para condenar. 

71
[…]

El defensor alegó que la primera instancia fundó ese indicio a partir de la


reunión ocurrida en el despacho del Juez EG con el Secretario ABG y el
abogado PC, el día en que ocurrieron los hechos y, de la facultad que tenía
como Coordinador del Centro de Servicios del Sistema Acusatorio para asumir
el conocimiento de solicitudes de usuarios, lo que se demostró a través del
testimonio del investigador JCU.

Reclamó el apelante que el fallador, a través de este indicio, consideró


demostrada la existencia de un acuerdo previo, con división de trabajo, el cual
no se encuentra justificado, pues la reunión fue provocada exclusivamente
por el Secretario BG, quien condujo al abogado a la oficina del Juez. 

En relación con este particular, al analizar el material probatorio practicado


en el juicio oral se encuentra que ambos aspectos fueron debidamente
acreditados y que la afirmación del recurrente no encuentra respaldo en las
pruebas legal y oportunamente aducidas a la actuación, no pasando de ser
más que una subjetiva interpretación de lo ocurrido el día de los hechos. 

La reunión en la que participaron el acusado, el Secretario del Centro de


Servicios y PC, quedó demostrada como se apreció en precedencia, pues de su
existencia dio cuenta, incluso, el propio acusado en su declaración en la
audiencia. 

[…]

[…] la Corte encuentra que no le asiste razón al recurrente cuando plantea


que no existió acuerdo previo entre el Secretario y el Juez EG ya que se probó
que BG condujo al abogado al despacho del Juez EG, quien tenía la facultad
como Coordinador del Centro de Servicios del Sistema Acusatorio para asumir
el conocimiento de solicitudes de usuarios, prerrogativa que no ostentaba
ningún otro funcionario de esa dependencia judicial. 

Así las cosas, se impone confirmar el fallo objeto de impugnación, pues


encuentra la Sala que la apreciación probatoria realizada por el a quo
corresponde a la valoración, que, con sana crítica, ameritan las pruebas de
cargo aportadas, mismas que no fueron desvirtuadas por las practicadas en
virtud de la solicitud defensiva».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 19149 | Fecha: 03/12/2003 |


Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Versiones rendidas antes del juicio:
como prueba de referencia, requisitos / SISTEMA PENAL ACUSATORIO -
Versiones rendidas antes del juicio: como prueba de referencia, derecho de
confrontación / DERECHO A LA NO AUTOINCRIMINACIÓN - Alcance /
SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Pruebas: admisibilidad Rad: 31338 | Fecha:
22/07/2009 | Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Versiones rendidas

72
antes del juicio: como prueba de referencia, requisitos / SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Versiones rendidas antes del juicio: como prueba de
referencia, derecho de confrontación / DERECHO A LA NO
AUTOINCRIMINACIÓN - Alcance / SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Pruebas:
admisibilidad Rad: 33837 | Fecha: 18/03/2015 | Tema: SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Versiones rendidas antes del juicio: como prueba de
referencia, requisitos / SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Versiones rendidas
antes del juicio: como prueba de referencia, derecho de confrontación /
DERECHO A LA NO AUTOINCRIMINACIÓN - Alcance / SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Pruebas: admisibilidad Rad: 48131 | Fecha: 25/01/2017 |
Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Versiones rendidas antes del juicio:
como prueba de referencia, requisitos / SISTEMA PENAL ACUSATORIO -
Versiones rendidas antes del juicio: como prueba de referencia, derecho de
confrontación / DERECHO A LA NO AUTOINCRIMINACIÓN - Alcance /
SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Pruebas: admisibilidad Rad: 46814 | Fecha:
27/06/2018 | Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Versiones rendidas
antes del juicio: como prueba de referencia, requisitos / SISTEMA PENAL
ACUSATORIO - Versiones rendidas antes del juicio: como prueba de
referencia, derecho de confrontación / DERECHO A LA NO
AUTOINCRIMINACIÓN - Alcance / SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Pruebas:
admisibilidad

RELEVANTE

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 52073
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP3637-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cartagena
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 29/08/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Alteración de resultados electorales
ACTA n.º : 288
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 29 / Acto Legislativo 01 de 2018 / Ley
906 de 2004 art. 7, 180, 181, 184, 381 y
402

TEMA: DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección material:


obligación de que corresponda a la realidad procesal / ALTERACIÓN DE
RESULTADOS ELECTORALES - Configuración / ALTERACIÓN DE

73
RESULTADOS ELECTORALES - Modus operandi / COAUTORÍA -
Demostración

Tesis:

«[…] el libelista asevera que el ad-quem analizó la responsabilidad de todos los


procesados de manera colectiva y no individual, por lo que se desconoce el
grado de participación y la responsabilidad de cada uno de los encartados en
el delito por el que fueron condenados. 

Tal afirmación resulta contraria al principio de corrección material, en virtud


del cual las razones, los fundamentos y el contenido del ataque deben
corresponder en un todo con la verdad procesal. El Tribunal individualizó la
responsabilidad de los procesados atendiendo el rol, por demás común, que
cada uno de ellos desempeñaba, esto es, como miembros de las comisiones
escrutadoras de los municipios de […], […] y […]; dado que, en tal condición,
alteraron los resultados de las votaciones y luego los consignaron en los
formularios E-24, los cuales fueron por todos ellos suscritos, con el único de
fin de favorecer a un candidato en particular.

Finalmente, el recurrente sostiene que el juez colegiado, de manera


equivocada, pretende “demostrar la coautoría bajo una supuesta división de
trabajo entre quienes amañan a mano los formularios y quienes digitan la
información electoral en digital…”, pese a que los digitadores no fueron
vinculados al proceso penal.

Lo anterior no resulta conforme con la realidad procesal, pues, no es cierto


que el Tribunal haya predicado la existencia de la coautoría entre los aquí
procesados y los digitadores, sencillamente, porque estos últimos no estaban
en posibilidad de modificar los formularios E-14.

Lo que encontró el Ad-quem es que los implicados, esto es, TEOQ, DLM,
LCGG, GPV, XGG, PVGO, RJCS y EGGR, en su condición de miembros de las
diferentes comisiones escrutadoras, actuaron de manera mancomunada para
favorecer a una candidatura en particular. Para ello, alteraron los resultados
electorales de la contienda llevada a cabo el 14 de marzo del 2010, y luego los
consignaron en los formularios E-24, logrando su propósito criminal conjunto,
consistente en favorecer a los candidatos HP y JPM, para que salieran elegidos
como congresistas de la república.

[…]

No puede explicarse sino a través del fenómeno de la coautoría, que confluyan


respecto de los comicios llevados a cabo el 14 de marzo de 2010, el mismo
interés evidente e inocultable por favorecer a dos candidatos en particular,
sumado a la similar calidad de los acusados, quienes en la misma fecha, y en
su condición de miembros de las comisiones escrutadoras de los municipios
de […], […] y […], a través de un modus operandi sofisticado y común a todos,
ejecutaran el ilícito. 

74
En efecto, el modus operandi empleado da cuenta de la necesidad de
adelantar una preparación anterior, que vinculase a los co procesados con
una actuación concreta de modificar los formularios E-14 y E-24, implicando
ello no solo el actuar material conjunto, sino la voluntad conciente dirigida
por quien o quienes gobernaron el acto criminal.

Por todo lo expuesto, las falencias en las que incurrió el recurrente conducen
a inadmitir el libelo, como previamente se anunció».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 21321 | Fecha: 30/06/2006 |


Tema: REGLAS DE LA EXPERIENCIA - Técnica en casación Rad: 37667 |
Fecha: 07/09/2011 | Tema: REGLAS DE LA EXPERIENCIA - Técnica en
casación Rad: 32488 | Fecha: 15/09/2010 | Tema: FALSO RACIOCINIO -
Leyes de la ciencia Rad: 46901 | Fecha: 26/04/2017 | Tema: FALSO
RACIOCINIO - Leyes de la ciencia

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 50711
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP3645-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Cundinamarca
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 29/08/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
ACTA n.º : 288
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180

TEMA: NON BIS IN IDEM - Alcance y significado / NON BIS IN IDEM -


Circunstancias de agravación y formas de participación / CIRCUNSTANCIAS
DE MAYOR PUNIBILIDAD - Obrar en coparticipación criminal: no viola el
principio de doble incriminación / TENTATIVA - Concepto / COAUTORÍA -
Elemento amplificador del tipo / PARTÍCIPES - Elemento amplificador del
tipo

Tesis: 

«[…] la precaria fundamentación de la demanda bastaría para su inadmisión,


sin que, además, se encuentre motivo que amerite superar sus defectos para

75
asegurar el cumplimiento de las garantías fundamentales del procesado, en
concreto, sobre la prohibición de doble incriminación, respecto de lo cual la
Sala ha señalado, entre las hipótesis de aplicación, que «de una misma
circunstancia no se pueden extractar dos o más consecuencias en contra del
procesado o condenado. Se le conoce como prohibición de la doble o múltiple
valoración», cuyo fundamento es la necesidad de la seguridad jurídica y la
efectividad del derecho material, en forma que, encontrándose legitimado el
Estado para sancionar los delitos o las faltas disciplinarias, dictada «una
decisión definitiva sobre el hecho constitutivo del delito o de la falta y sobre la
responsabilidad o inocencia del implicado, no puede retomar nuevamente ese
hecho para someterlo a una nueva valoración y decisión» (Corte
Constitucional T-537 de 2002).

[…]

En el asunto que se estudia, ese triple componente no se presenta, pues no se


trata de una misma situación concurrente que da lugar a doble incriminación
o doble valoración sobre una misma causa en detrimento del acusado. La
autoría y la participación —en sus diversas modalidades— como componente
del tipo, o por el dispositivo amplificador del mismo, determinan el vínculo
entre la acción delictiva y el sujeto que la realiza o que contribuye en su
ejecución; en consecuencia, delimita la condición en la que el procesado habrá
de responder penalmente. En ese aspecto, cada tipo penal establece los
límites mínimo y máximo de punibilidad referente, en principio, al autor,
generándose una variación que depende del grado de contribución o de
intervención en el delito, más no por la cantidad de personas que integran el
sujeto activo de la conducta, de acuerdo con lo previsto en el artículo 30 del
Código Penal, tema sobre el cual se volverá más adelante. 

En correspondencia con lo dicho, la Corte recuerda que en relación con las


causales de mayor punibilidad el criterio imperante señala que deben estar
determinadas jurídicamente en la acusación para que puedan deducirse en la
sentencia. Por ello, en concreto, para diferenciar la calidad en la que se
atribuye la conducta al sujeto de la agravante genérica del artículo 58,
numeral 10, del Código Penal, esta Sala ha indicado, que la expresión de
participación plural de personas en la conducta, sin imputación específica de
la causal indicada, no es suficiente para que pueda modificarse el cuarto de
movilidad, toda vez que:

“(…) con acusar a una persona de haber realizado la conducta punible a título
de, por ejemplo, coautor, cómplice, autor mediato o determinador, no es
posible asegurar que se está atribuyendo para efectos de la punibilidad
circunstancia de agravación alguna…, sino tan solo se está sustentando
jurídicamente una forma de participación que sirve como base para argüir
que, en atención del respeto al derecho penal de acto o principio del hecho, el
implicado debe responder por el injusto, a pesar de que sólo lo perpetró de
manera parcial, o determinó a otro a hacerlo, o no fue su ejecutor material, o
se valió de otro individuo como instrumento (o como parte de una cadena de

76
mando), o su aporte no fue esencial para la consumación del delito, o no
reunía las calidades especiales requeridas para el sujeto activo, etcétera.

En otras palabras, dado que equívoco significa “[q]ue puede entenderse o


interpretarse en varios sentidos, o dar ocasión a juicios diversos”, cualquier
valoración de unos hechos en la providencia acusatoria, de la que se
desprenda que en la realización del injusto participaron varios sujetos activos,
de ninguna manera constituye desde el punto de vista jurídico una
imputación atinente a la circunstancia prevista en el numeral 10 del artículo
58 de la ley 599, anterior numeral 7 del artículo 66 del anterior Código Penal,
pues ésta bien puede ser vista como un señalamiento a título de coautor,
autor mediato, cómplice o determinador, según sea el caso, sin que
necesariamente implique la atribución de una circunstancia merecedora de
un mayor reproche punitivo. (CSJ SP, 20 feb. 2008, rad. 21731). (Negrillas
fuera de texto).”

De manera que, como se anunció, ni de la descripción de la conducta delictiva


en cada tipo penal, ni por virtud de los dispositivos amplificadores
relacionados con formas de participación en el hecho, la norma establece un
criterio modificador de la punibilidad por la pluralidad de sujetos activos, que
haga inconciliable la imputación de “coparticipación criminal” como motivo de
mayor punibilidad a los coautores o copartícipes, pues la situación resulta
completamente ajena a la prohibición de doble incriminación. 

En refuerzo de lo anterior, se debe indicar que los dispositivos amplificadores


del tipo tienen por fin colmar las carencias en la definición del delito,
resultantes, no de una confusa o incompleta descripción, sino de las variables
que pueden darse al enfrentar el juicio de tipicidad del hecho en concreto
sobre la ejecución de la conducta o respecto del sujeto que la ejecuta —
generalmente expresado con el singular “el que”, “el servidor público que”—en
orden a evitar una innecesaria exhaustividad en la definición de todas las
hipótesis realizables en cada tipo delictivo de la parte especial del Código
Penal, e impedir la impunidad de acciones que estando dirigidas a la
producción del resultado prohibido y atentando efectivamente contra el bien
jurídico protegido, no se perfeccionan o no se ajustan estrictamente a todas
las elementos caracterizados por la norma.

Para ello, en la parte general del código se prevé, de una lado, la figura de la
tentativa (artículo 27), aplicable cuando se da inicio a “la ejecución de una
conducta punible mediante actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su
consumación, y esta no se produjere por circunstancias ajenas” a la voluntad
del sujeto activo; en tanto que el concurso de personas (artículo 28), se prevé
para los delitos en los que, siendo monosubjetivos y/o de sujeto activo
calificado, concurre en su realización un número plural de personas como
partícipes (determinador, cómplice e interviniente - artículo 30).

Así entonces, la pena para quien realiza el delito como autor —singular o
plural—, se encuentra determinada en el tipo penal de la parte especial. En la
parte general, a fin de dar el tratamiento correspondiente a esas situaciones

77
que no están contenidas en la descripción de los elementos de cada delito,
tratándose de los partícipes, establece que el determinador incurre en la pena
prevista para la infracción; al cómplice se le disminuye de una sexta parte a la
mitad; y al interviniente se le rebaja en una cuarta parte.

En conclusión, es claro que la ley no fija una sanción penal más grave a la
prevista en el tipo básico o en los calificados o agravados cuando se da la
condición plural de autores o partícipes; luego la imputación de la conducta
delictiva en cualquiera de esas modalidades de participación (coautores,
determinadores, cómplices, intervinientes), bien puede confluir con la
circunstancia de mayor punibilidad del artículo 58 de Estatuto Punitivo, por
haber obrado en “coparticipación criminal”, sin incurrir en la prohibición de
doble incriminación, que aplica para todos los delitos o todos los partícipes,
además porque la “coparticipación criminal” tampoco se encuentra prevista
como causal de agravación en el delito de homicidio.

En suma, la Sala reitera que además de no encontrar que la demanda se


baste a sí misma para demostrar una vulneración trascendental del debido
proceso por un vicio de garantía, tampoco se precisa la necesidad de resolver
de fondo para cumplir alguno de los fines del extraordinario recurso, por lo
que se inadmitirá la demanda».

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 49811
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP3649-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Buga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 22/08/2018
DECISIÓN : NO CASA / CASA PARCIALMENTE
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
ACTA n.º : 274
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 29 Y 51 / Ley 906 de
2004 art. 381, 402, 403 Y 404

TEMA: FALSO RACIOCINIO - Diferente al falso juicio de


identidad / CONOCIMIENTO PARA CONDENAR - Requisitos: convencimiento
más allá de toda duda / IN DUBIO PRO REO - Cuando no se logra la certeza
racional / COAUTORÍA - Concepto: elementos, configuración / COAUTORÍA -
Demostración / FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por tergiversación: no se
configura / TESTIMONIO - Apreciación probatoria / FALSO RACIOCINIO -

78
No se configura / TESTIMONIO - Apreciación probatoria: el juez puede
acogerlo parcialmente

Tesis: 

«En atención a que los cargos propuestos por la Fiscalía se orientan a la


misma finalidad, esto es, a revocar la absolución de los hermanos J y JAR
dispuesta por el Tribunal para, en su lugar, confirmar la condena dictada en
el fallo de primera instancia, procede la Sala a analizarlos conjuntamente.

[…]

Los cargos planteados, se recuerda, los hizo consistir la recurrente en que el


Tribunal valoró erradamente el testimonio de JEAC. Primero porque aplicó
una regla de la experiencia que no ostenta los requisitos para ser tenida como
tal y con apoyo en ella desestimó la afirmación del testigo según la cual
observó cuando YSAR ultimó a JM Yepes. Segundo porque tergiversó esa
declaración al colegir que cuando JAR se abalanzó sobre el «Nene», lo hizo
para impedir que se consumara el crimen, cuando sólo pretendía que no se
cometiera al interior de su vivienda.

Aunque los reparos se identifican con el falso raciocinio y no con el falso juicio
de identidad denunciado, la Sala resolverá el problema jurídico propuesto por
cuanto la demanda fue declarada ajustada a derecho desde el punto de vista
formal.

De acuerdo al artículo 29 del Código Penal, «son coautores los que, mediando
un acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte».

Como el artículo 381 de la Ley 906 de 2004 exige para condenar que el juez, a
partir de las pruebas debatidas en el juicio, adquiera conocimiento más allá
de toda duda sobre el delito y la responsabilidad del acusado, cuando se
impute la coautoría de un hecho punible, los citados elementos deben estar
acreditados probatoriamente. De no ser así, prevalece el principio de in dubio
pro reo y, consecuentemente, procede la absolución de los procesados. 

El fallador, por ende, debe constatar tanto el asentimiento expreso o tácito de


los sujetos conforme al plan común como su decidida participación en la
ejecución del delito, a partir de las pruebas practicadas en el juicio. 

En este evento, como estableció el Tribunal, no se demostró más allá de toda


duda que los hermanos AR hubiesen acordado con JJC, alias «N» y JMGS el
homicidio de JM y de JEAC, pues la forma como se desenvolvieron los
acontecimientos no devela la existencia de un pacto para atentar contra la
vida de los citados ciudadanos. Indica, por el contario, que la agresión se
produjo como consecuencia del altercado suscitado entre alias «Nene» y JM
por la pretensión de éste de vender marihuana en la zona dominada por
aquél.

79
Es así que antes del altercado los hermanos AR compartieron con JM y JEA el
consumo de estupefacientes y luego se dirigieron a la casa de habitación de J
a esperar la llegada de alias «N», jefe del tráfico en la zona de Coronado, para
hablar sobre la participación de Mosquera en el negocio de venta de
marihuana, lo cual denota una relación de camaradería, impropia de quienes
planean un crimen como el investigado.

[…]

Aún más, AC declaró que no vio a los hermanos AR portando armas de fuego
y que las únicas personas que las llevaban eran alias «N», JMG y la víctima
JM. Y aunque es cierto que el occiso recibió 16 impactos, a partir de esa
información no se puede colegir, como hace el Ministerio Público, que fueron
percutidos por J y J.

Con mayor razón cuando las armas no fueron recuperadas, no se elaboró


estudio balístico ni se determinó si los disparos adicionales se hicieron por la
recarga de los artefactos de alias «N» y de JMS, hecho que es posible
atendiendo el lapso transcurrido entre la agresión inicial y la realizada cuando
el cuerpo estaba en el antejardín, o si se usaron otras armas o la que portaba
la propia víctima, dado que en la inspección técnica al cadáver no fue hallada
y el testigo declaró que la llevaba en el bolsillo del pantalón.

Y si bien JEA sostuvo que en su huida pudo observar cuando sacaron de la


casa el cuerpo de JM y cuando J le disparó, su versión en este aspecto se
torna inverosímil porque las condiciones de visibilidad no le permitían percibir
lo sucedido, pues en el contrainterrogatorio reconoció que la zona a la que
huyó «estaba muy oscura» ya que el altercado se suscitó después de las seis
de la tarde.

[…]

El Tribunal no tergiversó, por ende, el testimonio de JEAC al concluir que la


única intervención en los hechos de JAR fue abalanzarse contra el «N» para
evitar que disparara contra JM, pues no es cierto como aduce la recurrente,
que el testigo dijera que lo hizo para evitar que el delito no se cometiera al
interior de la casa sino afuera. En ninguna parte del audio se advierte esa
afirmación.

Sin otro elemento de juicio que ampliara la información sobre el


comportamiento desplegado por JAR en el crimen, el Tribunal sólo halló
dudas sobre su participación, pues «sin una prueba diferente al testimonio de
JEA es imposible para la Sala, determinar quién de los tres sujetos que se
quedaron con J (J, J o Nene) fue quien lo ultimó en la calle, cuando en
principio pudiera pensarse que terminara con dicha acción el jefe del
microtráfico, alias […], quien se vio amenazado por el reclamo del occiso y
porque además el mismo testigo presencial, nunca les vio armas a J ni a J

80
mientras esperaron a N y a JM. Si éste último salió en su persecución, la
primera inferencia es que quien los remató fue N».

La absolución en segunda instancia, se recuerda, se produjo porque el


fallador colegiado no obtuvo conocimiento más allá de toda duda sobre la
responsabilidad de los hermanos AR, conclusión razonable si en cuenta se
tiene que el único testigo de la participación de los implicados en los hechos
presenta una versión que contradice las reglas de la experiencia. 

[…] 

Para la Corte, entonces, la apreciación de la declaración de JEAC efectuada


por el Tribunal no infringió los principios contenidos en los artículos 402, 403
y 404 del Código de Procedimiento Penal, relativos al conocimiento personal
del testigo, la impugnación de credibilidad y la apreciación del testimonio.
Tampoco omitió la sana crítica ni aplicó una regla de la experiencia
inexistente, como adujo la demandante.

Por el contrario, revisó con detenimiento cada uno de los hechos referidos por
el declarante y los contrastó con las circunstancias que expuso, con lo cual
satisfizo la obligación de tener en cuenta «lo relativo a la naturaleza del objeto
percibido, el estado de sanidad del sentido o sentidos por los cuales se tuvo la
percepción, las circunstancias de lugar, tiempo y modo en que se percibió, los
procesos de rememoración, el comportamiento del testigo durante el
interrogatorio y el contrainterrogatorio, la forma de sus respuestas y su
personalidad», como lo exige el citado artículo 404.

A diferencia de la primera instancia que sin ningún reparo acogió las


afirmaciones del testigo, el Tribunal realizó una valoración crítica a partir de
la cual otorgó crédito a los hechos que el declarante estaba en condiciones de
percibir y desestimó los que consideró inverosímiles. 

Con ese proceder el Tribunal cumplió con la obligación de aplicar las reglas de
apreciación probatoria contenidas en las normas de procedimiento penal
nacional, pues «no es posible desatender que cuando del análisis de lo
expuesto por los testigos se trata, el juez está en libertad de determinar las
materias que resultan inverosímiles, separándolas de aquellos elementos que
sí deben ser aceptados. Para ello se procede analizando en su particularidad
la narración de cada testigo confrontándola con la universalidad del cúmulo
probatorio, y por medio de los ejercicios de credibilidad se establece lo que se
aproxima a la verdad y lo que trata de desvirtuarla o generar confusión sobre
lo ocurrido y que es objeto de reconstrucción en el proceso penal» (CSJ AP
2/5/11, rad. 34976)». 

NOTA DE RELATORÍA: Se aclara que la fecha correcta de la presente


providencia es 15 de agosto y el número de acta corresponde al 268

81
JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 34976 | Fecha: 02/05/2011 |
Tema: TESTIGO - Apreciación probatoria Rad: 36544 | Fecha: 02/11/2011 |
Tema: REGLAS DE LA EXPERIENCIA - Concepto / REGLAS DE LA
EXPERIENCIA - Configuración

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 50394
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP2981-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 25/07/2018
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o
municiones
ACTA n.º : 246
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 29 núm. 2, 28, 30
núm. 3 y 57 / Ley 906 de 2004

TEMA: COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Diferencia con la


coautoría propia / COAUTORÍA IMPROPIA - División del
trabajo / COMPLICIDAD - Concepto / COAUTORÍA - Diferencia con la
complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de imputación recíproca

Tesis: 

«Ha dicho la Corte que la figura de la coautoría comporta el desarrollo de un


plan previamente definido para la consecución de un fin propuesto, en el cual
cada persona involucrada desempeña una tarea específica, de modo que
responden como coautores por el designio común y los efectos colaterales que
de él se desprendan, así su conducta individual no resulte objetivamente
subsumida en el respectivo tipo penal, pues todos actúan con conocimiento y
voluntad para la producción de un resultado.

Respecto del concurso de personas en la comisión delictiva se ha precisado


que existen diferencias entre la coautoría material propia y la impropia. La
primera ocurre cuando varios sujetos, acordados de manera previa o
concomitante, realizan el verbo rector definido por el legislador, mientras que
la segunda, la impropia, llamada coautoría funcional, precisa también de
dicho acuerdo, pero hay división del trabajo, identidad en el delito que será
cometido y sujeción al plan establecido, modalidad prevista en el artículo 29-2

82
del Código Penal, al disponer que son coautores quienes, “mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte”; se puede deducir, ha dicho la Sala, de los hechos
demostrativos de la decisión conjunta de realizar el delito. 

La Corte ha precisado que en dicha modalidad de intervención criminal rige el


principio de imputación recíproca, según el cual, cuando existe una
resolución común al hecho, lo que haga cada uno de los coautores se extiende
a todos los demás conforme al plan acordado, sin perjuicio de que las otras
contribuciones individualmente consideradas sean o no por sí solas
constitutivas de delito.

Por su parte, el artículo 30-3 de la Ley 599 de 2000 preceptúa que es cómplice
“quien contribuya a la realización de la conducta antijurídica o preste ayuda
posterior, por concierto previo o concomitante a la misma”.

Se caracteriza porque la persona contribuye a la realización de la conducta


punible de otro, o presta una ayuda posterior cumpliendo promesa anterior,
de modo que no realiza el comportamiento descrito en el tipo, ni tiene dominio
en la producción del hecho, porque su conducta no es propiamente la causa
de un resultado típico, sino una condición del mismo.

En suma, únicamente quien tiene el dominio del hecho puede tener la calidad
de coautor, mientras que el cómplice es aquél que se limita a prestar una
ayuda o brinda un apoyo que no es de significativa importancia para la
realización de la conducta ilícita, es decir, participa sin tener el dominio
propio del hecho». 

COAUTORÍA IMPROPIA - División del trabajo: prueba para


condenar / COAUTORÍA IMPROPIA - Configuración / COAUTORÍA
IMPROPIA - Principio de imputación reciproca

Tesis: 

«Si como fue señalado al establecer la conducta por la cual fue acusado y
condenado en las instancias PGR, acordó con su hijo OGP ir hasta la
residencia de LAGR y una vez allí, permaneció cerca del sitio, armado con un
revólver y pendiente de lo que ocurriera, en una labor de “respaldo o
aseguramiento del propósito criminal que los movía”, esto es, causar la
muerte a su hermano, advierte la Corte que el reclamo del demandante no
está llamado a prosperar.

En efecto, no es procedente reconocer en la conducta desplegada por el


acusado PG una situación propia de complicidad concomitante, pues en el
contexto en el cual su hijo O disparó sobre LA, su aporte no fue insignificante
o intrascendente, por el contrario, mediando concierto previo, que como lo
señaló el defensor, es común tanto a la complicidad como a la coautoría,
acordó a través de la división de trabajo permanecer cerca del lugar de los
hechos, armado y pendiente de asegurar el éxito de su propósito, esto es,

83
tomar venganza por la muerte violenta de sus hijos P y MGP por parte de
JELH, miembro de la banda delincuencial de […], liderada por LAGC, ([…]),
hijo de LAGR, contra quien se dirigió la agresión que culminó con el homicidio
investigado en estas diligencias.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 19697 | Fecha: 27/05/2004 |


Tema: COAUTORÍA - Concepto Rad: 12384 | Fecha: 30/05/2002 | Tema:
COAUTORÍA - Concepto Rad: 38725 | Fecha: 22/01/2014 | Tema:
COAUTORÍA IMPROPIA - División del trabajo Rad: 23438 | Fecha:
02/07/2008 | Tema: COAUTORÍA IMPROPIA - División del trabajo Rad:
12376 | Fecha: 21/09/2001 | Tema: COMPLICIDAD - Concepto Rad: 48086 |
Fecha: 25/10/2017 | Tema: COAUTORÍA - Diferencia con la complicidad Rad:
22327 | Fecha: 09/03/2006 | Tema: COAUTORÍA - Diferencia con la
complicidad Rad: 46413 | Fecha: 19/08/2015 | Tema: IRA O INTENSO
DOLOR - La ira es diferente al intenso dolor Rad: 22783 | Fecha: 13/02/2008
| Tema: IRA O INTENSO DOLOR - Elementos que se deben tener en cuenta
para su reconocimiento Rad: 33163 | Fecha: 30/06/2010 | Tema: IRA O
INTENSO DOLOR - Elementos que se deben tener en cuenta para su
reconocimiento Rad: 34614 | Fecha: 11/05/2011 | Tema: IRA O INTENSO
DOLOR - Elementos que se deben tener en cuenta para su reconocimiento

RESERVA

Sala de Casación Penal


M. PONENTE : JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA
NÚMERO DE PROCESO : 52418
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP3044-2018
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia Sala de Casación
Penal
CLASE DE ACTUACIÓN : ÚNICA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 19/07/2018
DELITOS : Concierto para delinquir
ACTA n.º : 243
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 235 num. 3 / Acto Legislativo 01 de
2018 / Ley 599 de 2000 art. 390 / Ley 600
de 2000 art. 39, 297, 356, 357, 363, 395, y
399 / Ley 1864 de 2017 art. 6, 8, y 12

TEMA: CORRUPCIÓN DE SUFRAGANTE - Configuración / COAUTORÍA -


Demostración / DOCUMENTO PÚBLICO - Certificación laboral:
concepto / CORRUPCIÓN DE SUFRAGANTE - Elementos: promesa,
alcance / CORRUPCIÓN DE SUFRAGANTE - Modus operandi
84
Tesis: 

«El delito de corrupción al sufragante

Este tipo penal se encuentra descrito en el artículo 390 de la Ley 599 de 2000,
modificado por el artículo 6° de la Ley 1864 de 2017 […].

[…]

Como se analizó en acápites anteriores, la ex - congresista AMR hacía parte de


una organización delictiva conformada por políticos y particulares, cuyo
designio era la compra de votos para los candidatos que hacían parte del
grupo criminal. 

Se sabe que esta “organización criminal electoral” estaba conformada por


coordinadores y líderes que reclutaban ciudadanos a quienes se les entregaba,
como contraprestación, una suma aproximada a los $50.000 por la compra
del voto en favor de la candidata AMR. Del mismo modo, cada líder recibía
una bonificación de $10.000 por cada sufragio que lograra conseguir para la
candidata y otra suma más por los demás gastos que representara la
consecución de cada votante.

En la actuación existe tanto prueba testimonial como documental que


acreditan la ocurrencia de los hechos y la probable responsabilidad de la
funcionaria en dicho acontecer delictivo, en su calidad de coautora.

Según el testigo FRPB, en el devenir delictivo, los coordinadores y líderes se


encargaban de ubicar sufragantes en diferentes zonas o barrios en la ciudad
de Barranquilla, en municipios cercanos y otros departamentos, ofreciéndoles
dinero para que otorgaran su voto en favor de la candidata. 

Para las elecciones del 11 de marzo de 2018, el acuerdo consistió en pagar por
cada voto $50.000. Inicialmente recibían $15.000, luego de sufragar,
regresaban a la sede política en donde entregaban el certificado electoral, al
que se le adhería un sticker con el logo “gracias por tu apoyo”, momento en el
cual recibían el resto del dinero prometido correspondiente a $35.000

[…]

[…] el investigador experto de la fiscalía en asuntos electorales NPM, contó


que dentro del material incautado estaban listas con nombres de sufragantes,
su número de cédula de ciudadanía, fotocopias de dichos documentos y
certificados de votación que venían grapados con la contraseña, nombre del
líder y el logo de la campaña. 

Por su naturaleza de instrumentos públicos, los certificados electorales son


expedidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil y entregados
exclusivamente al sufragante una vez cumple el deber democrático de votar

85
por el candidato de su preferencia, luego ninguna razón, distinta a la indicada
por el testigo PB, se ofrece para que se hallaran dichos certificados en la sede
política de la investigada.

No debe olvidarse que los certificados electorales son intransferibles, deben


ser conservados por el sufragante para ser utilizado en distintos beneficios por
participar en la justa electoral.

Ninguna razón válida justifica el hallazgo de grandes cantidades de dichos


documentos en la sede política de la investigada, lo cual conduce a deducir
que tal y como lo afirmó el testigo PALENCIA BORRERO se encontraban allí
para controlar la compra de los sufragios a través de las listas de votantes
hallados igualmente en el registro del inmueble, pues dicho documento
permite contrastar ese nombre con los listados de electores que también se
encontraron en poder de la organización 

[…]

[…] para la consumación del punible de corrupción del sufragante, basta con
desplegar la conducta corruptora sobre un ciudadano apto para votar, es
decir, prometer, ofrecer, pagar el beneficio o la dádiva. No se requiere por
tanto que la promesa efectivamente se cumpla o que el destinatario de ésta
vote en la forma propuesta o deje de hacerlo. 

La conducta delictiva puede ejecutarse con anterioridad o de manera


concomitante con la votación pública. De hecho, debido a que muchas veces
concursan los delitos de fraude en inscripción de cédulas y corrupción de su
fragante, este último suele consumarse antes de que se cierre el proceso de
inscripción de cédulas. En todo caso, lo importante es que con el ofrecimiento
económico, con la promesa o el pago de dinero se menoscaba el libre ejercicio
del sufragio por parte del ciudadano.

En esas condiciones, existen declaraciones, documentos e indicios graves que


respaldan la ocurrencia de los hechos y compromete seriamente la
responsabilidad de la acusada en la compra de votos realizados en la
campaña del 11 de marzo de 2018 cuando aspiró y ganó una curul al Senado
de la República.

Por eso la ex - congresista AMR debe ser acusada como coautora del delito de
corrupción al sufragante, conforme lo establece el artículo 390 del Código
Penal, inciso 4º, modificado por el artículo 6° de la Ley 1864 de 2017 que
establece una pena de cuatro (4) a ocho (8) años de prisión y un aumento de
una tercera parte a la mitad cuando la conducta es realizada por un servidor
público, a quien entregue, como en este caso, dinero o dádiva a un ciudadano
o extranjero habilitado por la ley con el propósito de sufragar por un
determinado candidato o partido o corriente política».

86
JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 39768 | Fecha: 31/01/2018 |
Tema: FUERO - Congresista: competencia de la Corte Suprema Rad: 48965 |
Fecha: 17/01/2018 | Tema: FUERO - Congresista: competencia de la Corte
Suprema Rad: 50969 | Fecha: 01/02/2018 | Tema: FUERO - Congresista:
competencia de la Corte Suprema Rad: 37395 | Fecha: 07/02/2018 | Tema:
FUERO - Congresista: competencia de la Corte Suprema Rad: 51580 | Fecha:
12/02/2018 | Tema: FUERO - Congresista: competencia de la Corte Suprema
Rad: 23754 | Fecha: 06/03/2008 | Tema: INSTRUCCIÓN - Término Rad:
36046 | Fecha: 11/02/2013 | Tema: INSTRUCCIÓN - Término Rad: 40054 |
Fecha: 22/01/2014 | Tema: INSTRUCCIÓN - Término Rad: 35691 | Fecha:
19/03/2014 | Tema: INSTRUCCIÓN - Término Rad: C-241 | Fecha:
20/05/1997 | Tema: CONCIERTO PARA DELINQUIR - Se configura Rad:
17089 | Fecha: 25/06/2002 | Tema: CONCIERTO PARA DELINQUIR - Se
configura Rad: 19712 | Fecha: 23/10/2003 | Tema: CONCIERTO PARA
DELINQUIR - Se configura Rad: 22626 | Fecha: 22/06/2005 | Tema:
CONCIERTO PARA DELINQUIR - Se configura Rad: 28362 | Fecha:
15/07/2008 | Tema: CONCIERTO PARA DELINQUIR - Se configura

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 51773
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP2772-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 11/07/2018
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Concierto para delinquir
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 340 y 342

TEMA: CONCIERTO PARA DELINQUIR - Concepto / CONCIERTO PARA


DELINQUIR - Delito permanente / COAUTORÍA - Diferencia con el concierto
para delinquir / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Puede ser para cualquier
clase de delito / CONCIERTO PARA DELINQUIR - Delito de mera
conducta / COAUTORIA - Elementos / CONCIERTO PARA DELINQUIR -
Elementos

Tesis: 

«El delito de concierto para delinquir tiene lugar cuando varias personas se
asocian con el propósito de cometer delitos indeterminados, ya sean
homogéneos, como cuando se planea la comisión de una misma especie de
punibles, o bien heterogéneos, caso en el cual se concierta la realización de
ilícitos que lesionan diversos bienes jurídicos; desde luego, su finalidad
trasciende el simple acuerdo para la comisión de uno o varios delitos
87
específicos y determinados, en cuanto se trata de la organización de dichas
personas en una sociedad con vocación de permanencia en el tiempo.

En efecto, la indeterminación en los delitos objeto del concierto para delinquir


apunta a ir más allá de la comisión de punibles específicos en un espacio y
tiempo determinados, pues en este caso se estaría en presencia de la figura de
la coautoría, en cuanto es preciso para configurar aquel delito el carácter
permanente de la empresa organizada, generalmente especializada en
determinadas conductas predeterminables, pero no específicas en tiempo,
lugar, sujetos pasivos, etc., es decir, “sin llegar a la precisión total de cada
acción individual en tiempo y lugar”, de modo que cualquier procedimiento
ilegal en procura de la consecución del fin es admisible y los comportamientos
pueden realizarse cuantas veces y en todas aquellas circunstancias en que
sean necesarios.

En cuanto a la comisión del referido comportamiento es suficiente acreditar


que la persona pertenece o formó parte de la empresa criminal, sin importar si
su incorporación se produjo al ser creada la organización o simplemente
adhirió a sus propósitos con posterioridad, y tampoco interesan las labores
que adelantó para cumplir los cometidos delictivos acordados.

Contrario a lo expuesto por algún sector de la doctrina patria, tal como se


advierte sin dificultad en el desarrollo legislativo del concierto para delinquir,
no se encuentra circunscrito al acuerdo de voluntades sobre la comisión de
delitos contra el bien jurídico de la seguridad pública, pues por voluntad del
legislador que no distinguió, el pacto puede recaer sobre una amplia gama de
delincuencias lesivas de ese u otros bienes jurídicos, e inclusive respecto de
punibles de la misma especie.

Es un delito de mera conducta, pues no precisa de un resultado; se entiende


que el peligro para la seguridad pública tiene lugar desde el mismo momento
en que los asociados fraguan la lesión de bienes jurídicos. 

No necesariamente el simple y llano concurso de personas en la comisión de


uno o varios delitos, o el concurso material de dos o más punibles estructuran
un concierto para delinquir, pues tales circunstancias pueden ser también
predicables del instituto de la coautoría, motivo por el cual se impone precisar
el ámbito de ambas figuras a fin de evitar que se viole el principio non bis in
ídem al asumir indebidamente a los coautores de cualquier delito como
sujetos activos del concierto para delinquir, temática central de la demanda
de casación promovida por la defensa en este asunto.

En efecto, tanto en la coautoría material como en el concierto para delinquir


media un acuerdo de voluntades entre varias personas, pero mientras la
primera se circunscribe a la comisión de uno o varios delitos determinados
(Coautoría propia: Todos realizan íntegramente las exigencias del tipo. O
Coautoría impropia: Hay división de trabajo entre quienes intervienen, con un
control compartido o condominio de las acciones), en el segundo se orienta a
la realización de punibles indeterminados, aunque puedan ser determinables.

88
A diferencia del instituto de la coautoría material, en el que la intervención
plural de individuos es ocasional y se circunscribe a acordar la comisión de
delitos determinados y específicos, en el concierto para delinquir, a pesar de
también requerirse de varias personas, es necesario que la organización tenga
vocación de permanencia en el objetivo de cometer delitos indeterminados,
aunque se conozca su especie. V.g. homicidios, exportación de
estupefacientes, etc.

No es necesaria la materialización de los delitos indeterminados acordados


para que autónomamente se entienda cometido el punible de concierto para
delinquir, mientras que en la coautoría material no basta que medie dicho
acuerdo, pues si el mismo no se concreta, por lo menos, a través del comienzo
de los actos ejecutivos de la conducta acordada (tentativa), o bien, en la
realización de actos preparatorios de aquellos que por sí mismos comportan la
comisión de delitos (como ocurre por ejemplo con el porte ilegal de armas), la
conducta delictiva acordada no se entiende cometida (principio de
materialidad y proscripción del derecho penal de intención), es decir, el
concierto para delinquir subsiste con independencia de que los delitos
convenidos se cometan o no, mientras que la coautoría material depende de
por lo menos el comienzo de ejecución de uno de los punibles convenidos.

Adicionalmente, en tanto la coautoría no precisa que el acuerdo tenga


vocación de permanencia en el tiempo, pues una vez cometida la conducta o
conductas acordadas culmina la cohesión entre los coautores, sin perjuicio de
que acuerden la comisión de otra delincuencia, caso en el cual hay una nueva
coautoría, en el concierto para delinquir la durabilidad de los efectos del
designio delictivo común y del propósito contrario a derecho, se erige en
elemento ontológico dentro de su configuración, al punto que no basta con el
simple acuerdo de voluntades, sino que es imprescindible su persistencia y
continuidad.

En la coautoría material el acuerdo debe ser previo o concomitante con la


realización del delito, pero nunca puede ser posterior. En el concierto para
delinquir el acuerdo o adhesión a la empresa criminal puede ser previo a la
realización de los delitos convenidos, concomitante o incluso posterior a la
comisión de algunos de ellos; en este último caso, desde luego, sólo se
responderá por el concierto en cuanto vocación de permanencia en el
propósito futuro de cometer otros punibles, sin que haya lugar a concurso
material con las conductas realizadas en el pasado.

Por antonomasia el concierto para delinquir es ejemplo de delito de carácter


permanente, pues comienza desde que se consolida el acuerdo de voluntades
para cometer delitos indeterminados y se prolonga en el tiempo hasta cuando
cesa tal propósito ilegal.

A diferencia del anterior, por regla general la coautoría material al ser de


índole dependiente de la realización del delito pactado, comienza y se agota
con la comisión de dicho punible.

89
En suma, el delito de concierto para delinquir requiere: Primero: Un acuerdo
de voluntades entre varias personas; segundo: Una organización que tenga
como propósito la comisión de delitos indeterminados, aunque pueden ser
determinables en su especie; tercero: La vocación de permanencia y
durabilidad de la empresa acordada; y cuarto: Que la expectativa de
realización de las actividades propuestas permita suponer fundadamente que
se pone en peligro la seguridad pública».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 17089 | Fecha: 23/09/2003 |


Tema: COAUTORÍA - Diferencia con el concierto para delinquir

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 51653
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP1326-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 09/05/2018
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE / REVOCA
SENTENCIA CONDENATORIA
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
FUENTE FORMAL : Convención Americana sobre Derechos
Humanos. art. 8 núm. 2 lit. b / Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Polìticos
art. 14 núm. 3 lit. a / Ley 599 de 2000 art.
376 núm. 1 / Ley 600 de 2000 art. 206 y
404

TEMA: PRINCIPIO DE CONGRUENCIA - Congruencia personal, fáctica y


jurídica: La congruencia fáctica y personal es absoluta / PRINCIPIO DE
CONGRUENCIA - Acusación y sentencia: no se pueden incluir hechos no
contemplados en la acusación / COAUTORÍA - Demostración

Tesis: 

«En este asunto la revisión detallada y objetiva de las piezas procesales


anteriores a las atrás recapituladas, permite constatar que desde cuando se
ordenó vincular a VZ y NC , el motivo de ello fue la pertenencia de ambos a un
grupo de personas dedicadas a traficar con alucinógenos, y el haber
intervenido cada uno con ocasión de esa asociación, específicamente, el
primero, en el envío de cocaína el 2 de febrero de 2005 a Miami - La Florida
(Estados Unidos), y el segundo en la remisión de igual clase de narcótico el 26
de febrero de ese año a Bruselas (Bélgica), mismos supuestos fácticos por los
90
que uno y otro fueron expresamente interrogados en sus respectivas injuradas
, y por los cuales les fue resuelta la situación jurídica.

Luego si desde el inicio de la imputación penal se le comunicó a los precitados


la realización de acciones que configuraban, por una parte, el delito de
concierto para delinquir con fines de narcotráfico, y de otro, un solo hecho
constitutivo de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, circunscrito a
los aludidos decomisos, cargos que fáctica y jurídicamente fueron reiterados
en la acusación, como quedó establecido párrafos atrás, surge ostensible el
desacierto de la sorpresiva atribución de hechos distintos a los que en su
momento les fueron explícitamente comunicados y endilgados en el pliego de
cargos.

Para empezar, es menester puntualizar que el acto de acusación de primera


instancia, ninguna modificación válida sufrió con el pronunciamiento del
superior funcional al desatar el recurso de apelación presentada por los
procesados, como que en tal decisión de segunda instancia, en virtud de la
garantía y prohibición de reforma en peor , y del principio de limitación ,
conforme a decantada doctrina de esta Sala, no podía agravar la condición de
los impugnantes únicos, ni extender su análisis a aspectos diferentes a los
censurados.

Ahora bien, no solo por lo anterior deviene ineficaz lo afirmado por el fiscal ad-
quem al resolver la apelación, en el sentido de que la responsabilidad de los
procesados, entre ellos los aquí demandantes, no se contrae únicamente a los
puntuales casos en los que se concretó su participación, con base en que por
el lenguaje cifrado, en clave o de sobre entendidos que usaban en las
abundantes comunicaciones telefónicas interceptadas, fluía el agotamiento de
un sin número de operaciones ilegales realizadas entre aquéllos, por el común
designio que los unía y bajo distribución de tareas.

Sino que el carácter genérico, abstracto, gaseoso de una tal atribución en


relación con el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes, riñe
con las exigencias legales y constitucionales más atrás precisadas frente a la
concreción que debe tener la acusación, y por lo tanto carece de idoneidad
para sostener que al resolver la apelación del pliego de cargos el fiscal de
segunda instancia endilgó a los acusados, frente a uno cualquiera de los otros
decomisos de droga investigados, responsabilidad por coautoría impropia,
pues en parte alguna de la aludida decisión fue individualizado el aporte
objetivo y sustancial por distribución de tareas en relación con los demás
hechos constitutivos del punible en cuestión, y menos señaló o específico un
rol funcional de cada uno de los procesados dentro de la estratificación de la
organización con base en lo cual fuera sustentable la imputación de
responsabilidad en otros o en todos los demás sucesos al amparo de otras
teorías como, por ejemplo, la que alude a la cadena de mando en aparatos
organizados de poder.

En últimas la imposibilidad del fiscal ad-quem de circunscribir un aporte


concreto de los procesados frente a los otros hechos de tráfico de

91
estupefacientes investigados, determinó que le impartiera confirmación
integral, sin adiciones, a la acusación de primera instancia, en la que a VZ y
NC se les atribuyó un único delito de tráfico, fabricación o porte de
estupefacientes en relación con los sucesos explícitamente referenciados por
el fiscal de primer grado».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 46146
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP1322-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Popayán
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 04/04/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Secuestro extorsivo
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 18, 180, 181 y 184

TEMA: DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección material:


obligación de que corresponda a la realidad procesal / FALSO JUICIO DE
IDENTIDAD - Por supresión: no se configura / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA
LEY SUSTANCIAL - Diferente a la violación indirecta de la ley
sustancial / COAUTORIA - Diferencia con la complicidad

Tesis: 

«En el cargo subsidiario, el impugnante alega falso juicio de identidad por el


cercenamiento de los testimonios de MTC y GWAZ, de quienes, manifiesta, no
indicaron que LAVR hubiese participado en el secuestro de JMRB “en hechos
ocurridos el 11 de julio de 2011 a eso de las 18 horas a las afueras de
Popayán en la vía que conduce hacia la ciudad de Cali”, sino “en (…) actos
ideativos (sic) (…) y de planeación o actos preparatorios”, y “colaboró con un
aporte económico para esa finalidad”; descripción fáctica que de haber sido
observada, no debía ser calificado como coautoría, sino como complicidad.

[…]

[…] el cargo examinado carece de corrección material, pues los jueces en las
instancias no desconocieron o cercenaron lo declarado por los testigos CN y
AZ, en el sentido de que LAVR, ideó, planeó, y pagó dinero para el secuestro
de JMRBO; como tampoco la sentencia les atribuyó haber señalado contra el
acusado alguna participación material llevada a cabo “a eso de las 18 horas a
las afueras de Popayán en la vía que conduce hacia la ciudad de Cali”.

Cosa diferente es que, el juez colegiado calificó el actuar de VR como


“coautoría” […].
92
[…]

En este orden de ideas, si alguna inconformidad tenía el demandante con la


aplicación del anterior cimiento dogmático-jurídico de la sentencia, le
correspondía formular su cuestionamiento por la senda de la violación directa,
no la indirecta. 

De otra parte, la demanda soslaya la real dimensión de los fundamentos


fácticos de la sentencia, la cual no se contrae a señalar simplemente que el
procesado ideó, planeó y “colaboró” con un aporte económico. Concretamente
el Tribunal calificó como “coautoría” la participación de VR en el secuestro
extorsivo de JMRBBO, -cuyo hecho no fue objeto de discusión-, fundado en
que aquél (i) “planeó el plagio” de éste; (ii) participó en “4 de las 5 reuniones
en casa de MA” llevadas a cabo para distribuir funciones y, en cuyos
encuentros, (iii) entregó información del paradero de la víctima con el fin de
privarlo de su libertad ilegítimamente; (iv) se comprometió a conseguir el
dinero para acceder a las armas con las que se realizó el acto ilegal y (v) pagó
$450.000 a GW, por su labor consistente en recoger y trasladar al
secuestrado.

Acciones en conjunto dirigidas, no a colaborar, como lo indica el impugnante,


sino a conseguir la realización y consumación de la conducta delictiva
imputada, con dominio o control funcional del hecho. 

Además, las premisas en las que se funda la coautoría fueron fijadas no sólo a
partir de los testimonios de CN y AZ -aludidos por el censor-, sino con base en
su valoración conjunta con otras pruebas, entre las que se cuentan: (i) el
testimonio del investigador MC, -quien dijo que CN, después de su captura,
señaló a los que participaron en el secuestro con nombres, descripciones,
horas, fechas y vehículos en que se movilizaban, obteniendo así la
individualización, entre otros, de LAVR, identificado por el capturado como la
persona que planeó la actividad ilícita, aportó el dinero para conseguir las
armas y suministró la información relacionada con la víctima-; (ii) la
declaración de CBO, en punto de lo que, previo al juicio, relató sobre el
comportamiento anormal del acusado “para con su hermano JM desde antes
de su secuestro”; manifestación sobre la cual fueron testigos ALI y JAL y se
introdujo al juicio la correspondiente acta, y (iii) el análisis de las llamadas
entrantes y salientes entre GWAZ, LAVR, MTC N y MAMV.

En el mismo cargo subsidiario el demandante nuevamente dice haber sido


omitidas las declaraciones de RB, CB, ZD y MG, en el sentido de que VR
“estuvo todo el día en el almacén […], ubicado en el centro de la ciudad de
Popayán en la […], desde las ocho de la mañana hasta las siete y treinta de la
tarde, sin que se hubiese retirado en ningún momento”. 

Esta censura parte de supuestos sobre la actuación que no le corresponden,


como se demostró en el numeral 4.2.2., a cuyas razones se atiene la Sala.

93
Con esa manera de “sustentar”, el libelista desconoce tanto la naturaleza del
recurso de casación como los reales fundamentos del fallo impugnado y
pretende que la Sala convalide su lectura subjetiva o reexamine todas las
cuestiones que menciona, sin asumir la carga de demostrar la existencia
cierta de algún error trascendente en la providencia impugnada, en
detrimento de las presunciones de acierto y legalidad que la cobijan.

Pasa por alto el demandante que, en sede de casación, se está obligado a


desvirtuar las mencionadas presunciones, lo cual impone el deber de
desarrollar un ejercicio de deconstrucción objetiva de los fundamentos de la
sentencia.

De manera que los reproches examinados carecen de la autonomía, claridad,


objetividad y desarrollo necesarios para ser resueltos de fondo en casación por
vía de la infracción indirecta de la ley sustancial».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 46040
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP1036-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Buga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 14/03/2018
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 7 y 29 inc. 1 / Ley 906
de 2004 art. 180, 181,184-2 y 184 inc. 3

TEMA: NULIDAD - Técnica en casación / SENTENCIA - Defectos de


motivación: técnica en casación / DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de
corrección material: obligación de que corresponda a la realidad
procesal / DEMANDA DE CASACIÓN - Idoneidad formal e idoneidad
sustancial / COAUTORIA - Configuración / INDICIO - Apreciación
probatoria: convergencia y concordancia de los datos

Tesis:

«La acreditación de las nulidades está atada a la comprobación cierta de


yerros de garantía o de estructura insalvables que hagan que la actuación y la
decisión de segunda instancia pierdan toda validez formal y material, por lo
que corresponde al libelista expresar con nitidez los razones de censura,
señalar, conforme al principio de taxatividad, la irregularidad sustancial que
afecta el proceso, determinar la forma en que ellas rompen la estructura de la
actuación o afectan las garantías de los sujetos procesales y la fase en la que
se produjeron.
94
Igualmente, la fundamentación del ataque se debe hacer a la luz de los
postulados que rigen la declaración de las nulidades, esto es, los de
convalidación, protección, instrumentalidad de las formas, trascendencia y
residualidad, pues si se avizora que el defecto denunciado no afecta en grado
sumo el desarrollo de la actuación, ni altera lo decidido en el fallo censurado,
no hay lugar a decretarlo.

Además, si son varias las presuntas anomalías, la crítica se debe proponer en


capítulos separados, estableciendo cuál de ellas se invoca como principal y
cuál(es) como subsidiaria(s) en tanto fueren excluyentes.

Si el vicio denunciado corresponde a una violación del proceso debido, es


necesario que el actor identifique la falencia que alteró el rito legal, pero, si
afecta el derecho de defensa, debe especificar el acto que lesionó esa garantía;
en cada hipótesis, la argumentación debe estar acompañada de la solución
respectiva.

Así mismo, no cabe duda que los defectos de motivación, bien sea por
ausencia absoluta, deficiencia sustancial o ambigüedad, conllevan a la
trasgresión de los derechos al debido proceso y a la defensa y pueden ser
atacados por la vía de la nulidad; sin embargo, la postulación específica de
uno u otro tipo de error no es homogénea, pues la argumentación que los
soporta es diversa en cada caso, en tanto el primero apunta a la categórica
falta de fundamentación fáctico jurídica del fallo, la segunda, a la ausencia
parcial de elementos de juicio suficientes de orden probatorio o legal que lo
tornan incompleto y la última, a la confusa, contradictoria, ambigua,
imprecisa o dilógica proposición de los argumentos de la decisión que la hace
ininteligible. El cuarto defecto de motivación, que no corresponde a un error
in procedendo sino a uno de juicio, denominado falsa motivación, en cambio,
se ataca por la vía de la causal tercera.

Aunque el censor aduce que la motivación en torno al grado de participación


atribuido a su representada: coautoría, fue deficiente o incompleta, falta al
principio de corrección material porque las sentencias exhiben una realidad
diversa.

Mientras la queja del recurrente se concreta en que no se demostró con medio


de prueba alguno la mencionada teoría de la participación criminal y tampoco
se fijaron sus alcances suasorios, la Corte advierte que el libelista
menosprecia apartes centrales de los fallos, inherentes, justamente, a la
sustentación de la coautoría endilgada.

En verdad, el casacionista inadvirtió momentos descriptivos y explicativos de


gran valía, que agotaron dicha imputación, por ejemplo, cuando expusieron
toda la secuencia o cadena delictual generada por la procesada en su
condición de sujeto activo de cara a los demás coautores hasta el desenlace
criminal perpetrado por el autor material.

95
El mayor yerro se condensa en el hecho que el litigante aísla o deja sin
comunicación probatoria todo el concurso fáctico. Ese cerco teórico le permite
asumir una postura de participación criminal de cómplice, cuestión que se
sale de contexto, en la medida que los hechos muestran una unidad de
intención y acción que es indivisible y no puede fraccionarse, para extraer
conclusiones dogmáticas a favor de la enjuiciada.

En este punto, es cuando la ausencia de idoneidad de la demanda se


correlaciona con la infracción del principio de corrección material. Obsérvese
que, el censor ataca las sentencias de instancia porque, a su juicio, adolecen
de motivación suficiente, pero excluye de frente la prueba indiciaria con la que
se fundamentó la coautoría, hasta el punto de llegar a desconocer su
existencia en el plenario. Si ello es así, entonces, partió de una base
argumentativa incorrecta, porque las instancias fincaron la atribución,
precisamente, en el acuerdo común de voluntades para acabar con la vida del
esposo de la procesada.

La ausencia de motivación o su incompleta explicación probatoria y dogmática


no puede argumentarse so pretexto del desconocimiento palpable de la
construcción indiciaria, para afirmar que la acusada solamente tuvo como
función la de informadora […].

[…] el autor material, VP, desde el inicio de la narración de los hechos, refirió
a una mujer que le estaba informando a un tercero, -paso a paso- los
movimientos de la víctima; igualmente, para identificarla aseguró que vivía en
el mismo edificio que DD, que para esa fecha estaba acompañándolo al cine y
que andaba con un niño, datos exactos, con base en los cuales se ejecutó el
ilícito contra la vida de aquél.

[…]

El iter criminis fue demarcado en la narración que de los hechos hizo el autor
material del homicidio, tanto que con precisión ubicó a su víctima manejando
la motocicleta descrita por los otros coautores, le disparó en la cabeza en
varias oportunidades y huyó pensando que había finiquitado su misión
sicarial.

[…]

Estos hechos fueron aceptados por las instancias como jurídicamente


relevantes, para atribuirle a la procesada la calidad de coautora.

En este punto, la Sala debe advertir que los requerimientos dogmáticos del
recurrente no pueden -para su validez- ser textuales a los sugeridos en la
demanda, puesto que la coautoría además de manifestarse fácticamente,
también tuvo una elocuente estructuración lingüística en las sentencias, sin
que se deba recurrir a una nulidad para reclamar su adecuación.

[…]

96
[…] no se requería de ingentes esfuerzos argumentativos, como los requiere el
demandante, para desarrollar el concepto dogmático de la coautoría como
reproche penal contra su mandante MM.

Como se dijo atrás, y se reafirma ahora, el demandante fragmenta la unidad


fáctica para, a partir de ahí elaborar su tesis de contraste, cuando asegura,
por ejemplo, que si ella era una informante, la respuesta adecuada de la
jurisdicción ha debido ser a título de una contribuyente al delito, más no
como coautora, toda vez que, en su criterio, en los fallos de condena nunca se
dijo que ella hubiera desplegado actos de co-dominio funcional del hecho, ni
actos de ejecución mancomunada con el autor material. Sin embargo, pasa
por alto el libelista, los presupuestos dogmáticos trazados por la instancia
inferior, los que para él no son importantes, en la medida que allí no se
esgrimen sus mismas o idénticas palabras, lo cual desborda cualquier sentido
de fundamentación de un determinado ataque en casación.

[…]

En estas circunstancias, la redacción de las sentencias y la conceptualización


de sus argumentos, validada por la prueba legalmente aportada al plenario,
deja sin piso el ataque que pretende acreditar una supuesta motivación
deficiente del grado de participación atribuido a la enjuiciada, pues, en
cambio, aparecen debidamente descritas y sopesadas las circunstancias de
tiempo, modo y lugar del injusto y debidamente deducida la responsabilidad
en contra de la acusada con fundamento en prueba inferencial que dio cuenta
de las conversaciones vía celular entre ella y alias “El Viejo”, 10 días antes de
ocurrir el homicidio tentado.

[…]

No es cierto, entonces que la referencia de los sentenciadores al acuerdo


común entre los copartícipes fuera simplemente enunciativo, ni que se haya
obviado el principio de necesidad de la prueba, ya que desconoce que tanto
juez como tribunal basaron sus valoraciones probatorias, en la narración
primigenia que hiciera el autor material del hecho, en el de la víctima y en la
de los investigadores.

En ese orden, igualmente falaz resulta la afirmación del abogado en el sentido


que los jueces cognoscentes le atribuyeron responsabilidad penal a su
prohijada, por el solo hecho de arribar ella a su casa momentos antes de la
ejecución de la conducta criminal, porque no había prueba de la coautoría, ni
se habló de la transcendencia de su aporte, o se estimó algún medio suasorio,
habida cuenta que los proveídos impugnados muestran todo lo contrario. El
juicio de reproche no provino de ese devenir fáctico aislado sino de los indicios
que surgieron de las llamadas entre la procesada y quien contrató al sicario y
el dicho de éste según el cual la mujer que i) vivía con el ofendido en el mismo
edificio, ii) había ido con él a cine, iii) se transportaba en un vehículo Mazda 3
gris y iv) llevaba un niño con el que entraría a su residencia por el lado

97
opuesto al de aquél, era quien lo iba entregar, persona que no es otra que
VAMM.

[…]

Por último, el cómo, cuándo y dónde se perfeccionó el acuerdo, fue uno de los
aspectos abordados por el Tribunal, quien infirió a partir de la comunicación
mantenida por la inculpada con alias “El Viejo”, 10 días antes del homicidio
tentado, su participación activa en estos hechos, con fechas, horas, enlaces
link, objetivo del victimario, contraprestación, personas involucradas,
información veraz para perpetrar el delito, descripción de lugares, transportes
y personas, hasta llegar al resultado determinado por la mujer, como
concluyeron los falladores.

En ese orden, por insustancial, no procede la admisión del reproche examinado». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 46361
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP722-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Única de Mocoa
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 14/03/2018
DECISIÓN : SI CASA / CONDENA
DELITOS : Homicidio / Concierto para delinquir
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 35 y 235 / Decreto Ley 100 de 1980 /
Ley 40 de 1993 / Ley 599 de 2000 art. 61,
63 y 104 núm. 7 / Ley 600 de 2000 art.
82 / Ley 1709 de 2014 art. 23 / Acto
Legislativo 01 de 2018 art. 7 núm. 3

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - No se


configura / COAUTORÍA - Acuerdo: análisis probatorio de las circunstancias

Tesis: 

«El demandante reprocha que el fallador desconociera que la acusación


formulada en contra de AGL, se hizo a título de coautor impropio de los
homicidios de MAEG y MHVO, para lo cual erró en el examen “de la prueba,
en general, y concretamente los testimonios y versiones de GS”

El simple enunciado muestra que la discusión no es eminentemente jurídica o


de orden dogmático, sino que penetra en el ámbito de los errores de juicio, con
lo cual se excluye la violación directa de la ley.

98
En efecto, el fallo no desconoce que son coautores los que actúan mediando
un acuerdo común con división de trabajo criminal atendiendo la importancia
del aporte, solo que, luego de examinar las pruebas concluyó que existe duda
acerca de la participación de AGL en los homicidios de la pareja, bien como
coautor al haber intervenido en las labores de inteligencia, o como autor
material que hizo parte del grupo de hombres que sacaron de su vivienda a
MAE y MHV para asesinarlos».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 46412
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP063-2018
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Única de Santa Rosa
de Viterbo
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 31/01/2018
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Concusión / Destrucción, supresión u
ocultamiento de documento público
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 24 / Ley 1042 de 1978 art. 83 / Ley
599 de 2000 art. 29 / Ley 769 de 2002 art.
2 / Ley 906 de 2004 art. 21 núm. 1 /
Decreto 1042 de 1978 art. 83

TEMA: FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - Por distorsión: no se


configura / COAUTORÍA IMPROPIA - División del trabajo / COAUTORÍA -
Acuerdo puede ser antecedente o concomitante al
comportamiento / COAUTORÍA IMPROPIA - Configuración

Tesis: 

«Según los censores, el yerro recayó sobre los testimonios de CAAQ y ALRG y
los documentos incorporados por ésta al juicio oral y suscritos por el
procesado JMUR.

Los defensores de BMP y ANPR adujeron que AQ no declaró, como lo afirmó el


Tribunal, que ellos realizaron actos constitutivos de la concusión. El de UR
argumentó que el testimonio de RG y los documentos antes mencionados
demuestran que éste no fue quien solicitó a la víctima la utilidad indebida. Y
el de EFPN sostuvo que de las declaraciones, cuya distorsión denuncia, no se
puede extraer prueba acerca de la existencia del delito de concusión bajo la
modalidad de inducir ni tampoco de la autoría en el delito de falsedad por
destrucción, supresión u ocultamiento de documento público.

99
Ciertamente, el testigo AQ no afirmó que MP y PR realizaron directamente los
actos de inducción que llevaron a los propietarios o tenedores de los vehículos
inmovilizados a entregar el dinero requerido para autorizar su salida de los
patios del Instituto de […]. Tampoco la declarante RG hizo lo propio respecto
de UR. Esa situación, igualmente, no aparece registrada en los documentos
suscritos por éste e introducidos por la citada testigo al juicio oral.

Pero es que el Tribunal no les atribuyó tales contenidos a esas pruebas. En


realidad, a partir de su valoración integral, concluyó que los acusados
actuaron bajo la modalidad de la coautoría impropia, en desarrollo de la cual
con división de trabajo y de común acuerdo ejecutaron las conductas punibles
de concusión y destrucción, supresión u ocultamiento de documento público.

La Corporación judicial, en efecto, con fundamento en el testimonio de AQ,


reseñó cómo, después de la inmovilización del camión Kodiak, RP se desplazó
al hospital con su conductor para que le practicaran la prueba de embriaguez
y, posteriormente, MP habló con PN, comandante de la policía de tránsito de
[…], para que le devolviera el automotor a su propietario, como en efecto
ocurrió, a cambio de lo cual éste entregó un dinero. Situación similar, destacó
el ad quem, sucedió con la camioneta Mazda y, al final, se repartieron el
producto de lo recibido, participando de ello también el agente UV, como
resultado de lo cual los exámenes practicados a los conductores se ocultaron,
sin que se les impusieran los comparendos de rigor, según así lo declaró
ALRN.

[…]

Como lo refirió el delegado de la Fiscalía, la jurisprudencia de la Sala tiene


dicho que el acuerdo constitutivo de la coautoría impropia puede ser expreso
o tácito y surgir en forma previa a la comisión del delito o concomitante a su
ejecución […].

[…] 

Un acuerdo tácito y concomitante a los hechos fue el que ocurrió en el


presente evento. Ciertamente, a partir del interés de los propietarios o
tenedores de obtener la devolución de sus automotores, PN optó por
inducirlos a entregar una suma de dinero, como condición para obtener ese
cometido. Para el caso del camión Kodiak, conforme se infiere del testimonio
de AQ -especialmente de lo expresado en la entrevista que le dio a la Policía
Judicial, introducida al juicio oral a través del mecanismo de impugnación de
credibilidad — la exigencia se la hizo saber a través de MP, quien de esa
manera y con el recibo subsiguiente de la referida utilidad, que entregó
posteriormente a PN, se integró a la empresa criminal. 

A ella también se sumaron PR y UV, cuyo aporte a la misma consistió en


abstenerse de dar a conocer a las autoridades administrativas respectivas el
resultado de las pruebas de embriaguez para efectos de imponer las
correspondientes multas, a cuya función estaban obligados aquéllos, como

100
quiera que los dos conocieron el asunto relacionado con el Kodiak, mientras el
segundo se hizo cargo del atinente al Mazda. 

En el caso de ese otro vehículo, como se deduce de la declaración del citado


testigo, fue el propio PN quien indujo a los interesados a la entrega del
dinero. 

A cambio de los aportes por ellos prestados, realizados -se insiste— en


desarrollo del acuerdo común, PN, según se desprende del testigo AQ, entregó
a M y U, después de concretarse la devolución de los rodantes, la parte del
dinero que les correspondió por su intervención en la empresa criminal.

Es cierto, el referido declarante dijo no haber visto que le haya hecho entrega
también a PR de otra porción de ese capital. Sin embargo, no hay duda que
éste también se sumó al acuerdo, pues, de una parte, el propio testigo dijo
que, en el caso del Mazda, PÑ solicitó el dinero para distribuirlo entre cinco,
incluido AQ, resultando claro que los restantes cuatro correspondían a los
aquí procesados, dado que eran quienes tenían relación con los dos vehículos
inmovilizados. Y, de la otra, porque sólo así se explica que no haya reportado
el procedimiento realizado, incluyendo el resultado de la prueba de
embriaguez y, por el contrario, hubiese contribuido a la desaparición de ese
documento.

Como, en consecuencia, los procesados actuaron en coautoría impropia,


deben responder por la totalidad de las conductas cometidas, incluida la
falsedad por destrucción, supresión u ocultamiento de documentos, sin que
haya lugar a predicar la realización por parte de MP que UV obró en condición
de cómplice, por cuanto sus comportamientos no pueden apreciarse
individualmente sino conectados al plan común que tácitamente acordaron. 

Conforme se señaló, a esa empresa criminal se sumó también PR de manera


que la pretensión de la defensa, orientada a obtener su absolución por
aplicación del principio in dubio pro reo, no es de recibo.

Desde luego, tampoco se acogerá la argumentación del defensor de PÑ, según


la cual de las pruebas allegadas a la actuación no se puede extraer la
existencia del delito de concusión bajo la modalidad de inducir ni tampoco de
la autoría en el delito de falsedad por destrucción, supresión u ocultamiento
de documento público.

[…]

Y, atendido el contexto en el cual ocurrieron los hechos, es decir, dentro de los


patios del […], en cuyo lugar se encontraba inmovilizado el automotor, y que
la suerte del mismo dependía en ese momento nada menos que del
comandante de tránsito de esa localidad, no puede menos que concluirse que
la expresión “colaborarle” llevaba ínsito el requerimiento de una utilidad para
lograr su salida de allí y para, consecuentemente, omitir dar traslado a la
autoridad respectiva los resultados de la prueba de embriaguez.

101
En lo que se refiere a la camioneta Mazda, menos discusión existe frente a la
configuración de la concusión, pues de acuerdo con el testimonio de A, tan
pronto la persona (una dama) interesada en su devolución le preguntó a PN
cómo hacía para sacarlo de allí, éste le respondió que debía entregarle
$170.000 para “la gente del hospital” y adicionalmente $30.000 para cada
uno de los que estaban allí, haciendo así explícita la condición que impuso
para proceder en el aludido sentido. 

Tampoco prosperan los cargos analizados en este acápite».

NOTA DE RELATORÍA: El decreto 1042 del año 2978 relacionado en la


página 23 realmente corresponde al año 1978.
La sentencia referenciada dentro de la providencia como C-401 de 2008,
corresponde realmente al año 1998(C-401 de 1998)

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 48086
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP7084-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 25/10/2017
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Hurto calificado
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 220 y 220-6

TEMA: COAUTORÍA - Elementos / COAUTORIA - Diferencia con la


complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA
IMPROPIA - Elementos

Tesis: 

«[…] la tesis de la Corte sobre la coautoría impropia y su distinción respecto


de la complicidad ha sido, en general, constante. 

[…]

[…] más recientemente ha insistido en la diferencia entre coautoría y


complicidad, de la siguiente manera (CSJ, SP, 1º de julio de 2015, rad.
42293): 

“Para dilucidar el asunto, en primer lugar, se hará referencia a los conceptos


de coautoría y complicidad”.
102
“En una sentencia del 18 de junio de 2004 (CSJ SP, 18 Junio de 2014, rad.
43772), la Sala evocó, con el fin de reiterar el criterio, una jurisprudencia que
con toda claridad explica en qué consiste la coautoría y cómo se configura”:

“Se predica la coautoría, cuando plurales personas son gregarias por voluntad
propia de la misma causa al margen de la ley, comparten conscientemente los
fines ilícitos propuestos y están de acuerdo con los medios delictivos para
lograrlos, de modo que cooperan poniendo todo de su parte para alcanzar esos
cometidos, realizando cada uno las tareas que le corresponden, coordinadas
por quienes desempeñen a su vez el rol de liderazgo”.

“En tales circunstancias, quienes así actúan, coparticipan criminalmente en


calidad de coautores, aunque no todos concurran por sí mismos a la
realización material de los delitos específicos; y son coautores, porque de
todos ellos puede predicarse que dominan el hecho colectivo y gobiernan su
propia voluntad, en la medida justa del trabajo que les correspondiere
efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de antemano o acordada
desde la ideación criminal (CSJ SP, 7 mar. 2007, rad. 23825)”.

“De ese concepto se desprende que para la estructuración de la coautoría


deben concurrir elementos de orden subjetivo y objetivo”. 

“Los primeros, se refieren al acuerdo expreso o tácito, en razón del cual cada
coautor se compromete a desarrollar la tarea que le corresponde en la
ejecución del plan criminal, lo cual implica que cada uno debe ser consciente
de que voluntariamente comparte la misma causa, el mismo propósito ilícito y
los medios que se emplearán para alcanzar tales fines”.

“Los objetivos, aluden a que la contribución de cada coautor debe ser esencial
(“división del trabajo criminal atendiendo la importancia del aporte”, Código
Penal, art. 29, inc. 2), aspecto que necesariamente remite al denominado
“dominio funcional del hecho”, en virtud del cual cada sujeto domina el
acontecer total en cooperación con los demás”. 

“Son precisamente esos los elementos que ha tenido en cuenta la Sala (CSJ,
SP, 22 de enero de 2014, rad. 38725), al precisar que la coautoría funcional se
puede deducir de los hechos que demuestran la decisión conjunta de realizar
el delito”:

“Es sabido que para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal no
requiere de un pacto detallado, pues se deduce de los actos desencadenantes,
de los hechos demostrativos de la decisión conjunta de su realización”. 

“Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho,
pues cada sujeto controla el acontecer total en cooperación con los demás, no
tiene en sí mismo un control parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos”.

103
“A su turno, de acuerdo con la definición prevista en el artículo 29 de la Ley
599 de 2000 relacionada con que “Son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte”, la Corte Suprema de Justicia ha enfatizado en la
necesaria presencia de los siguientes elementos: i) un acuerdo o plan común;
ii) división de funciones y iii) trascendencia del aporte en la fase ejecutiva del
ilícito”.

“Lo anterior implica al operador judicial sopesar tanto el factor subjetivo


relacionado con el asentimiento expreso o tácito de los sujetos conforme al
plan común y su decidida participación en tal colectividad con ese propósito
definido, como factores objetivos dados por la conducta desplegada por cada
uno como propia de una labor conjunta o global y la entidad de tal aporte”.

“Pero, lo concerniente a la participación -en este caso la complicidad- excluye


la ejecución de la acción típica por parte del partícipe, porque lo que éste hace
es una contribución al injusto doloso que otro comete: “Si se busca una
característica general para todas las manifestaciones o formas de aparición de
la autoría que la delimite de la participación, se ha de decir: el autor es la
figura central en la realización de la acción ejecutiva típica. El partícipe es una
figura marginal o personaje secundario…” (Roxin, Claus; Derecho Penal, Parte
General, Tomo II, parágrafo 25-10)”. 

“Tal concepto ha sido claramente explicado por la doctrina en vigor de la Sala


(CSJ, AP, 26 de febrero de 2014, rad. 42428)”: 

“Tanto el artículo 30 de la Ley 599 de 2000, como el artículo 24 del Decreto


100 de 1980, (…), establecen que el cómplice es la persona que contribuye a
la realización de la conducta antijurídica o presta una ayuda posterior, por
concierto previo o concomitante a la misma”. 

“Lo anterior permite entender que ese partícipe accesorio no realiza la


conducta típica, sólo contribuye de manera más o menos eficaz, sin tener
dominio en la producción del hecho. Por eso, como no realiza el verbo rector,
su conducta no puede ser la causa del resultado antijurídico sino una
condición del mismo”.

“En síntesis, “…sólo quien domina el hecho puede ser tenido como autor;
mientras que el cómplice es aquél que simplemente presta una ayuda o
brinda un apoyo que no es de significativa importancia para la realización de
la conducta ilícita, es decir, participa sin tener el dominio propio del hecho.”
(CSJ, SP, 9 de marzo de 2006, rad. 22327)”.

En lo que tiene que ver con la coautoría impropia, ha reiterado lo siguiente


(CSJ, SP, auto del 18 de junio de 2014, rad. 43772): 

104
“De antaño ha explicado la jurisprudencia de esta Corporación (CSJ SP, 7
mar. 2007, Rad. 23825) en qué consiste la coautoría y cómo se configura a
pesar de que no todos concurran a la ejecución del hecho”: 

“Se predica la coautoría, cuando plurales personas son gregarias por voluntad
propia de la misma causa al margen de la ley, comparten conscientemente los
fines ilícitos propuestos y están de acuerdo con los medios delictivos para
lograrlos, de modo que cooperan poniendo todo de su parte para alcanzar esos
cometidos, realizando cada uno las tareas que le corresponden, coordinadas
por quienes desempeñen a su vez el rol de liderazgo”.

“En tales circunstancias, quienes así actúan, coparticipan criminalmente en


calidad de coautores, aunque no todos concurran por sí mismos a la
realización material de los delitos específicos; y son coautores, porque de
todos ellos puede predicarse que dominan el hecho colectivo y gobiernan su
propia voluntad, en la medida justa del trabajo que les correspondiere
efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de antemano o acordada
desde la ideación criminal”.

“Ese criterio fue recientemente confirmado por la Sala (CSJ SP, 22 ene. 2014,
Rad. 38725), al precisar que la coautoría funcional se puede deducir de los
hechos que demuestran la decisión conjunta de realizar el delito”:

“Es sabido que para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal no
requiere de un pacto detallado, pues se deduce de los actos desencadenantes,
de los hechos demostrativos de la decisión conjunta de su realización”.

“Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho,
pues cada sujeto controla el acontecer total en cooperación con los demás, no
tiene en sí mismo un control parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos”.

“A su turno, de acuerdo con la definición prevista en el artículo 29 de la Ley


599 de 2000 relacionada con que “Son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte”, la Corte Suprema de Justicia ha enfatizado en la
necesaria presencia de los siguientes elementos: i) un acuerdo o plan común;
ii) división de funciones y iii) trascendencia del aporte en la fase ejecutiva del
ilícito”.

“Lo anterior implica al operador judicial sopesar tanto el factor subjetivo


relacionado con el asentimiento expreso o tácito de los sujetos conforme al
plan común y su decidida participación en tal colectividad con ese propósito
definido, como factores objetivos dados por la conducta desplegada por cada
uno como propia de una labor conjunta o global y la entidad de tal aporte”.

Así, la reseña jurisprudencial precedente, extensa pero pertinente, contenida


en precedentes que se reiteran unos a otros, deja ver a las claras que la

105
postura de la Sala sobre el alcance de las figuras de la coautoría y la
complicidad ha sido constante. Más aun: al contrario de lo que sugiere el
accionante, se diría que la postura de la jurisprudencia de la Sala se orienta
cada vez más a involucrar a los intervinientes en el delito como coautores,
más que como cómplices».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 17457 | Fecha: 09/03/2006 |


Tema: COAUTORÍA - Elementos / COAUTORIA - Diferencia con la complicidad
/ COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos
Rad: 22327 | Fecha: 09/03/2006 | Tema: COAUTORÍA - Elementos /
COAUTORIA - Diferencia con la complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA -
Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos Rad: 17457 | Fecha:
22/05/2003 | Tema: COAUTORÍA - Elementos / COAUTORIA - Diferencia con
la complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA
- Elementos Rad: 22327 | Fecha: 09/03/2006 | Tema: COAUTORÍA -
Elementos / COAUTORIA - Diferencia con la complicidad / COAUTORÍA
IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos Rad: 23825 |
Fecha: 07/03/2007 | Tema: COAUTORÍA - Elementos / COAUTORIA -
Diferencia con la complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto /
COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos Rad: 38725 | Fecha: 22/01/2014 |
Tema: COAUTORÍA - Elementos / COAUTORIA - Diferencia con la complicidad
/ COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos
Rad: 42428 | Fecha: 26/02/2014 | Tema: COAUTORÍA - Elementos /
COAUTORIA - Diferencia con la complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA -
Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos Rad: 43772 | Fecha:
18/06/2014 | Tema: COAUTORÍA - Elementos / COAUTORIA - Diferencia con
la complicidad / COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA
- Elementos Rad: 42293 | Fecha: 01/07/2015 | Tema: COAUTORÍA -
Elementos / COAUTORIA - Diferencia con la complicidad / COAUTORÍA
IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Elementos Rad: 40208 |
Fecha: 11/07/2013 | Tema: ACCIÓN DE REVISIÓN - Cambio de
jurisprudencia

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO LEÓN BOLAÑOS PALACIOS
NÚMERO DE PROCESO : 48321
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP16915-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 18/10/2017
DECISIÓN : CASA DE OFICIO / REVOCA
DELITOS : Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000

106
TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo: análisis probatorio de las
circunstancias / COAUTORÍA - No se configura / FALSO JUICIO DE
IDENTIDAD - Por supresión: se configura

Tesis: 

«[…] ni siquiera en esas manifestaciones previas del Tribunal atinentes a que


la procesada debería conocer la corrupción rampante en la entidad y además
verificar a fondo el contenido de la conciliación, se inserta algún tipo de
demostración o argumentación referida al actuar doloso -la consciencia y
voluntad se infieren después por vía inferencial-mucho menos puede
concluirse el fenómeno de la coautoría.

Nada dentro del contexto argumental utilizado por el fallador de segundo


grado remite a la existencia de acuerdo previo o concomitante con otras
personas, que tampoco se mencionan, cabe destacar, para de allí extractar un
actuar específico que unido a otros trascendentes, condujeran a la
materialización del delito y, específicamente, de la comunidad criminal
atribuida a la acusada.

No se entiende, así, que del examen del comportamiento de la acusada,


referido en los acápites anteriores por la Corte, se siga indefectible, o siquiera
posible en términos estrictamente argumentales “que actuó como coautora del
ilícito”, cuando, se repite, apenas se hablaba de incumplimiento de sus
deberes y ni siquiera se referencia actuación concreta de otra persona
específica.

Ya en torno de la coautoría endilgada a la acusada, para la Corte es claro que


al proceso no fue allegado algún elemento de juicio en el cual pueda fundarse
esa particular forma de participación en el punible, en tanto, las verificaciones
probatorias adelantadas por las instancias se dirigieron siempre a demostrar
que debió ella haber examinado a fondo la conciliación, detectar la
irregularidad y, en consecuencia, abstenerse de firmar la formalización
adelantada ante el inspector del trabajo.

Solo por ello se coligió, sin más, que existió una especie de contubernio
criminal, se supone, con otro funcionario o funcionarios, para facilitar el pago
de las acreencias laborales. 

Sin embargo, se recalca, ningún elemento de juicio, así fuese adjetivo,


determinó la materialidad del pacto criminal previo, ni tampoco se argumentó
sobre el particular, dejando huérfana de soporte la insular afirmación.

[…]

[…] incurre el Tribunal en un error de hecho por falso juicio de identidad por
cercenamiento, en tanto, deliberadamente pasa por alto que varios de los
declarantes, funcionarios de la entidad, detallan esa actividad como normal.

107
Baste citar, para el efecto, lo referido por MMV y NJBG -cuyas declaraciones
nunca fueron controvertidas o tachadas por las instancias e incluso se
transcribieron en el fallo de segundo grado-, claros en expresar como normal y
adecuado que previo a todo el trámite se hiciera esa reunión inicial de
conciliación, lo que explica que luego de las verificaciones necesarias, la
presentación del acta con su contenido solo representara un trámite formal.

Es por ello, precisamente, que NJBG, advierte que se trataba, lo acordado


entre el director y el trabajador, de un “proyecto de conciliación” sujeto, para
su efectivización ante el inspector de trabajo, a los controles subsecuentes. 

De esta manera, para la Sala se ofrece incontrastable que el rechazo a la


explicación ofrecida por la acusada, en términos del Ad quem: “que no tuvo
oportunidad de revisar el documento porque fue sorprendida por el encargo
del jefe de la oficina y creyó en la licitud del proceder de los empleados a cargo
de las liquidaciones y controles actuando bajo un mandato u orden del
director”, se funda en una premisa errada, atinente a que la procesada sabía
que el acuerdo conciliatorio obedecía a “una fórmula pactada por el gerente,
pues, como se vio, ese pacto previo nada de irregular o ilegal contiene, en lo
que al aspecto formal compete».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 49322
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP6456-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/09/2017
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Fabricación, tráfico, porte o
tenencia de armas de fuego, accesorios,
partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180, 181, 184 - 2 y
404

TEMA: FALSO RACIOCINIO - Técnica en casación / FALSO RACIOCINIO -


No se configura por desacuerdo en la valoración probatoria / TESTIMONIO -
Apreciación probatoria / DEMANDA DE CASACIÓN - Principio de corrección
material: obligación de que corresponda a la realidad
procesal / COAUTORIA - Acuerdo: análisis probatorio de las
circunstancias / PRESUNCIÓN DE INOCENCIA - Toda duda se debe resolver
a favor del procesado

Tesis:

108
«El falso raciocinio, dentro de la vertiente del error de hecho, se configura
cuando una prueba, legalmente incorporada a juicio, es considerada por el
juzgador en inobservancia de “la sana crítica”, esto es, de “las reglas de la
lógica, las máximas de la experiencia o las leyes de la ciencia”.

En ese contexto, le compete al demandante el deber de indicar el elemento de


convicción sobre el cual recae la incorrección, denotar su contenido objetivo y
el mérito asignado por el Tribunal, e, igualmente, reseñar las reglas de la
lógica, las máximas de la experiencia o las leyes de la ciencia, que se creen
infringidas en el proceso de valoración y el alcance correcto, con expresa
indicación de la trascendencia e incidencia en la providencia, a partir de lo
cual, finalmente, ha de demostrar que, de no haberse incurrido en el defecto,
el sentido de la decisión adversa habría sido sustancialmente opuesto.

Ahora, en el caso bajo examen, si bien el opositor aduce el abandono de los


parámetros de la sana crítica por parte del juzgador, el contenido del recurso
se centra en prolongar la controversia en el campo de la evaluación probatoria
en relación con el testimonio de AJPP, aduciendo que no se le otorgó crédito a
sus manifestaciones, toda vez que reconoció participar en el hurto que originó
el desenlace fatal.

El reclamante sugiere que el Tribunal se equivocó al descartar el compromiso


que emergía de esa versión en contra de FRAR y EDC. Pero, la postulación
yace desprovista de desarrollo y sin el poder de incidir efectivamente en los
fundamentos del fallo.

Con el propósito de rebatir el valor suasorio otorgado al testimonio de AJP P,


formula sus propias reglas de la experiencia, conforme al personal criterio de
inferencia que le asiste, se limita a consignar difusos y vagos enunciados
referentes a que no todo criminal miente, sin colmar la carga que le otorgue la
categoría de pauta y la aptitud para ser aplicada en términos generales y
abstractos, con pretensión de universalidad 

Ciertamente, las expresiones del delegado de la fiscalía no son más que la


continuación de sus argumentos de instancia, según los cuales, FRAR y EDC
fueron vistos por AJPP al momento en el que las conductas atribuidas eran
cometidas y que el móvil del homicidio obedeció a que junto con la víctima
hurtaron una bicicleta de propiedad de EDC.

Lo anterior, con exclusivo soporte del relato de PP, razón por la cual, el
Tribunal elevó el rigor del examen de su testimonio, no tachándolo de
sospechoso, como equivocadamente lo señaló el recurrente en contravía del
principio de corrección material, sino, examinando con extremo cuidado su
versión para auscultar en la búsqueda de la verdad.

En este estadio, es pertinente precisar que, de acuerdo con los criterios de


apreciación testimonial establecidos en el artículo 404 de la Ley 906 de 2004,
de forma expresa el ad quem infirió que la testigo participó junto a C CBC en

109
un hurto relacionado con el curso de los hechos, pero, aun así, fue la única
fuente de conocimiento del homicidio.

Encuentra la Corte, al contrastar las censuras propuestas con la sentencia,


que Ana Jazmín Pelayo Parra manifestó que junto con su novio fueron
abordados por cuatro hombres, los cuales recriminaron a su pareja el hurto
de la bicicleta y en el momento en que lo iban a agredir ella corrió por ayuda,
pero, se devolvió y observó que una moto llegó, un sujeto se bajó y procedió a
dispararle “a la distancia” a CCBC.

Aseveró luego que, la víctima llevaba un cuchillo con el que se defendió


porque lo golpearon con “puños, patadas y puñal”, no obstante, el homicida
fue alguien diferente a los primeros que iniciaron la discusión.

[…]

A partir de lo anterior, dedujo que la declarante no tuvo conocimiento directo


de acción alguna, en concreto, desplegada por parte de los procesados en la
materialización del crimen y la versión ostentó inconsistencias que suscitaron
duda en relación con la responsabilidad de los mismos.

En cambio, el fallo relievó que los acusados renunciaron a su derecho a


guardar silencio y explicaron que, si bien tuvieron conocimiento del hurto de
la bicicleta, no participaron en el homicidio e incluso al momento de los
hechos se encontraban en lugares distintos.

[…]

El día de los hechos, a las 4:30 p.m., se reunieron John,” […] “, su novia y
JDC, éste llevó una navaja y un revolver que le pasó a la compañera de “[…]”
para evitar a la policía, luego, se ubicaron en una panadería cercana hasta
después de las 9 p.m., cuando un hombre salió de la casa con la bici, la
identificaron y lo siguieron, en la esquina lo tomó del hombro derecho, lo bajó
de la cicla y le dijo “usted le robó la cicla a mi hermano”, esa persona le
respondió “no y sacó un cuchillo”, J le “echó mano ”y con su navaja le propinó
varias puñaladas, en “el brazo y la cabeza”, “la novia de […]” le pasó el
revólver y le propinó un tiro de frente, intentó huir y le dio otro por la espalda
y cuando cayó le disparó en la cara y se fue del lugar.

Al cotejar esa versión con el informe pericial de necropsia, resaltó el ad quem


que el dictamen describió una herida cortopunzante en la cabeza, varias de
defensa en las manos, oblaciones y tres impactos con arma de fuego: uno en
la región parietal izquierda, otro en la escapular izquierda de la espalda y el
último en el antebrazo del mismo lado, por lo que encontró identidad en la
detallada descripción del atentado a CCBC, por parte de JDC, con las
conclusiones del dictamen médico legal.

[…]

110
Frente a esa realidad probatoria, el libelista no concreta confrontación alguna
y solo trata de anteponer su óptica apreciativa con el objetivo de prolongar el
debate agotado en las instancias, desconociendo que el proceso concluyó con
el fallo de segundo grado y que a esta sede llega bajo el amparo de la doble
presunción de acierto y legalidad.

[…]

Por último, en lo pertinente a la proposición de condena con base en la


condición de coautores materiales, precisó que, AJPP no percibió,
puntualmente, la presunta intervención de los procesados en el hecho y
señaló que la persona que disparó y causó la muerte de CCBC no era ninguno
de los dos inculpados. 

Subraya de igual forma que, la fiscalía incurrió en una deficiencia al


prescindir de sustentar los factores necesarios para la estructuración de esa
forma de participación, al punto que, durante el trámite nunca refirió siquiera
a un acuerdo anterior ni concomitante, así fuera tácito entre los motociclistas
y los acusados, con el agravante de que la testigo de cargo ofrecida no logró
“de manera directa y confiable, percibir el desarrollo” de los hechos, con lo
cual, se concluyó que, no existe prueba convincente y suficiente para emitir
condena.

Lo anterior, aunado a la suma de discordancias halladas en lo dicho por A


JPP, impactan en la construcción del juicio de reproche, aun dando por
descontado la versión de JDC, a quien el Tribunal le compulsó copias para
que fuera investigado por la eventual responsabilidad que le corresponde en
los hechos. Empero, no dejó de señalar el fallador que lo declarado por éste
último, junto con JJCM, ofrece mayor duda acerca de si en realidad FRA y
EDC participaron en la agresión y posterior homicidio de CCBC.

[…]

En ese orden de ideas, más allá de los defectos formales de la demanda, que
por sí solos resultan suficientes para desestimar la pretensión, desconoce el
suplicante que la estimación expuesta en la sentencia arriba a esta sede
dotada de la presunción de acierto y legalidad, de donde emerge inútil
confrontar la sentencia con los alegatos de la defensa y no con un auténtico
principio de la sana crítica, con lo cual, yace sin desarrollo el supuesto error
formulado 

Los reparos del actor, en evidente desmedro de las exigencias propias del
recurso, carecen de incidencia, porque sin enfrentar los argumentos del
fallador, pretende superponer la percepción del testimonio de AJPP, desde su
particular entendimiento, el cual no tuvo acogida en la instancia».

SALA DE CASACIÓN PENAL

111
M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 47133
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5744-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/08/2017
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Secuestro simple
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 29-2, 30 y 30-3 / Ley
600 de 2000 art. 206, 207 y 212 / Decreto
100 de 1980 art. 176

TEMA: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Parte de la


aceptación plena de los hechos / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY
SUSTANCIAL - Modalidades: técnica en casación / DEMANDA DE
CASACIÓN - Principio de corrección material: obligación de que corresponda a
la realidad procesal / COAUTORÍA - Configuración / PROCESO PENAL - Se
fundamenta en las normas nacionales

Tesis: 

«Propone el censor, como cargo principal, la violación directa de la ley, que


presupone la aceptación plena de los hechos y la apreciación probatoria
efectuada en el fallo objeto del recurso. La carga del demandante que plantea
la violación de la ley por esta vía, consiste en demostrar un yerro del ad quem
en la selección o comprensión de una norma específica, bien sea por (i) falta
de aplicación, cuando se ignora la norma llamada a regular el caso; (ii)
aplicación indebida al ajustarse en forma incorrecta el supuesto fáctico a una
norma que no corresponde, o, (iii) interpretación errónea cuando se le asigna
al precepto elegido de manera adecuada, un efecto contrario a su contenido o
un sentido jurídico del cual carece.

En el caso que ocupa a la Sala, el libelista encamina su reproche a la indebida


aplicación del inciso 2º del artículo 29 del Código Penal, en cuanto define a
quienes se considera autores y coautores de la conducta punible, reclamando,
a cambio, la falta de aplicación del artículo 176 del Decreto 100 de 1980, que
tipifica el delito de favorecimiento.

En orden a fundamentar su tesis, aduce que a pesar de que el fallo concluye


que CC es un partícipe, al mismo tiempo reconoce que no existe prueba de
que disparó su arma contra las víctimas, siendo su única intervención el estar
presente en una reunión celebrada días después de perpetrados los
secuestros y posteriores homicidios.

Tal manifestación desconoce lo declarado en la sentencia recurrida, faltando


al principio de corrección material […].

112
[…]

[…] el impugnante no acepta que los hechos fijados y declarados probados


ubican a CC como coautor, toda vez que a pesar de no existir prueba que lo
señale como uno de los hombres que accionó el arma en contra de las
víctimas, sí se estableció su intervención directa en el operativo ilegal que
culminó con el homicidio de las seis personas cuyo seguimiento había sido
dispuesto por este procesado en su condición de jefe del ‘Blanco subversión’
del grupo de la DIJÍN armados ilegales.

No significa lo anterior, como lo quiere hacer ver el demandante, que el


juzgador hubiera afirmado que el procesado no tuvo conocimiento de la
perpetración de las conductas delictivas y que su única intervención consistió
en participar en una reunión convocada varios días después de ocurridos los
hechos, con el único fin de hacer ‘un pacto de silencio’.

[…]

Entonces, las razones, los fundamentos y el contenido del ataque no


corresponden con la realidad procesal, por cuanto no es cierto que el fallo
hubiera sostenido que la única participación de HECC se contrae a una
reunión con los integrantes del grupo de la DIJÍN en la que se hizo un pacto
de silencio. Por el contrario, el fallador colegiado señaló de manera detallada
que el procesado actuó directamente en el operativo ilegal en el que se
aprehendió a los hombres que pertenecían a la red urbana de las FARC.

[…]

Lo anterior pone en evidencia que el recurrente se aparta por completo de las


pruebas y los hechos que se declararon probados en el fallo, mostrando ello,
que la crítica del recurrente no se circunscribe a evidenciar la violación
directa de la ley por indebida aplicación del inciso 2º del artículo 29 del
Código Penal, sino a insistir, en contra de los hechos fijados y la apreciación
de los testimonios, que HECC no intervino como coautor.

Para concluir sus argumentaciones, el demandante solicita a la Sala variar la


jurisprudencia nacional, para acoger la postura que, según dice, es la
admitida en España, cuando se está frente al encubrimiento ‘previamente
pactado’, petición que desde luego no será objeto de examen dado que el
análisis debe ceñirse a los tipos penales y formas de responsabilidad
establecidas en las codificaciones nacionales, siendo extraña a éstas el delito
de ‘favorecimiento previamente pactado’. 

Lo antes expuesto cobra vigencia para inadmitir el cargo subsidiario, según el


cual la sentencia contiene un quebrantamiento directo de la ley sustancial, en
cuanto se aplicó indebidamente el inciso 2º del artículo 29 del Código Penal,
excluyéndose el artículo 30 ejusdem». 

113
COAUTORÍA - Demostración / COAUTORIA - Diferencia con la
complicidad / VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - No se
configura por la discrepancia de criterios

Tesis: 

«[…] no sobra advertir que el señalamiento concreto del testigo consistió en


que el teniente HECC “ejecutó” el operativo ilícito junto con el capitán NF y
por lo menos nueve hombres más que integraban el grupo de ‘armados
ilegales’ de la DIJÍN, tal como se lee en la transcripción del aparte pertinente
de la sentencia.

Ahora bien, si el juzgador de primer grado utilizó la expresión ‘participación’


para referirse a la actuación de CC en la comisión de las conductas punibles
de homicidio y secuestro, no puede derivarse de allí que calificó su
intervención como cómplice, en los términos del artículo 30 del Código Penal,
pues sin ninguna ambigüedad el fallo determina que “la retención y el deceso
de los antes mencionados fue producto de la actuación de varios miembros de
la Policía Nacional, entre ellos, el señor HECC.” 

Cuando el fallador se refiere a que CC participó en el hecho, no utiliza la


locución en su acepción jurídica en los términos del artículo 30 del Código
Penal, sino que lo hace en sentido genérico para aludir a la intervención del
procesado en los secuestros y homicidios ocurridos el 6 y 7 de septiembre de
1996.

De manera que el tribunal y el juez A quo (no se olvide que los fallos
pronunciados en el mismo sentido constituyen unidad inescindible),
concluyeron que efectivamente CC participó en los secuestros y homicidios,
específicamente al “ejecutar” el operativo ilícito en el cual el oficial que lo
coordinó llevó los vehículos del grupo de armados ilegales “pues lo mandó a
recoger [a CC] en una camioneta Luv, doble cabina, roja, conducida por los
agentes FF y CM y se encontró con el Capitán NF en un barrio cercano a
ciudad salitre, quien concurrió uniformado al igual que el mayor CC y otro
grupo de hombres”; es decir, como coautor y no como cómplice.

Fue explícito el juzgador al analizar la intervención de CC en los hechos,


cuando expresó que:

[S]in dubitación alguna, tal como lo denotó la primera instancia, HECC


ubicado en su calidad de Jefe del Blanco de Subversión del Grupo de Armados
Ilegales de la DIJÍN, en un punto alto de la línea de mando, con total dominio
funcional del hecho, participó en las acciones de retención y posterior
asesinato de las víctimas, y, por ende, resulta acertada la imputación que en
el pliego de cargos se le hizo a título de coautor de los delitos de secuestro
agravado y homicidio agravado en concurso.

Razonamiento que se identifica con la noción de coautoría prevista en el inciso


2º del artículo 29 del Código Penal, cuya divergencia con la complicidad

114
(inciso 3º, art. 30 ibídem) ha sido precisada de tiempo atrás por esta
Corporación (CSJ SP 9 mar. 2006, rad. 22327).

Así las cosas, aunque el demandante enuncia la norma que considera


aplicada indebidamente y la que juzga inaplicada, no muestra el error en el
que incurrió el sentenciador ni confronta los razonamientos y relaciones
argumentativas contenidas en el fallo, a partir de la cuales se concluyó que
HECC es coautor de las conductas punibles de homicidio y secuestro. Por el
contrario, desvía su discurso al desconocimiento de la situación fáctica que se
dio como probada por el fallador. 

En síntesis, la demanda debe ser inadmitida porque el impugnante (i) no


acredita la existencia de un error en los fundamentos que sirvieron de
sustento a la condena impuesta en contra de HECC, como coautor de los
delitos de homicidio y secuestro agravados, y (ii) desconoce la situación fáctica
que se dio como probada en el fallo, cuestionamiento que no es propio de la
causal primera, cuerpo primero del artículo 207 de la Ley 600 de 2000».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 22327 | Fecha: 09/03/2006 |


Tema: COAUTORIA - Diferencia con la complicidad

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 47937
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5775-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Antioquia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/08/2017
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio en persona protegida
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 212-3

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito / COAUTORÍA -


División del trabajo

Tesis: 

«[…] afirma que si la responsabilidad es individual, el fallador se sustrajo de


determinar el actuar de cada uno de los procesados, precisando cuáles fueron
las acciones, retenes y requisas, los acuerdos y divisiones de trabajo que
llevaron al juzgador a concluir con la muerte de PNV. 

Empero, ese escueto reclamo, que no traduce algún yerro de apreciación


probatoria, se contrapone a la figura de la coautoría, en cuanto implica la
realización de un hecho de manera conjunta, que no requiere de la existencia
115
de un pacto específico, sino que se deduce del accionar colectivo de los
participantes, el cual permite atribuirles la totalidad del acontecer, con
independencia del aporte que cada uno haya realizado.

En ese sentido, el juez plural precisó que los procesados actuaron de manera
concertada y realizaron los aportes suficientes y necesarios para lograr su
cometido criminal, el que planearon y ejecutaron cada uno de ellos, con
dominio del hecho, tal como lo apuntó en su decisión.

[…]

En tales condiciones, el reparo surge infundado». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 49154
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4702-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de San Gil
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/07/2017
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Hurto / Homicidio / Falsedad personal
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 / Ley 906 de 2004 art.
180, 181-3, 182, 183, 184 y 184-2

TEMA: FALSO JUICIO DE IDENTIDAD - No se configura / TESTIMONIO -


Credibilidad / COAUTORÍA - Acuerdo: análisis probatorio de las
circunstancias

Tesis: 

«[…] el impugnante insistentemente argumenta que los indicios fueron


derivados de la adición, cercenamiento o distorsión de la prueba testimonial,
específicamente porque se sostuvo por los juzgadores que era falaz la coartada
presentada a través de las declaraciones de JEE sobre la manera como éste
conoció ese día de los hechos a la acusada, con la intención por parte del
declarante de mostrarla como una persona completamente extraña a los
demás involucrados que aceptaron la responsabilidad penal preacordada con
la Fiscalía, conclusión a la cual se habría llegado mediante una expresión
ajena a las declaraciones del testigo.

Sin embargo, reitera la Sala, esa crítica realizada por el censor alude solo a
una parte de la apreciación del testimonio en cuestión, pues si bien el a quo,
al referirse a lo dicho por EC, lo consideró “mendaz, abiertamente
parcializado, como que incurre en protuberantes contradicciones e
116
inconsistencias [y] trae una historia totalmente inverosímil de que recogieron
accidentalmente a [VB] como alguien que se encontraba a la vera del camino,
habida cuenta que la prueba de cargo desvirtúa este aserto”, (aspecto
resaltado fuera de texto que por ninguna parte consta en la declaración del
testigo, según lo pone de manifiesto el defensor), las circunstancias en las
cuales supuestamente habría conocido apenas ese día a la procesada no fue
la única manifestación que hizo el testigo y que se apreció en el fallo.

En efecto, los juzgadores tomaron en consideración, igualmente, la situación


relatada por JE a partir de su viaje desde Barranquilla con tres personas más,
entre ellos, NJFH, el hombre que logró evadirse de la casa donde cometían el
asalto, y FHO, capturado esa misma tarde, después de los hechos, cuando iba
por la vía hacia Bucaramanga, saliendo de San Gil, en el carro Nissan blanco,
en compañía de VB.

Sobre esos datos y la apreciación que de los mismos se hizo en la sentencia,


para deducir la responsabilidad penal de la inculpada, no se dice nada en la
demanda, tendiente a evidenciar que se encuentren afectados por la censura
postulada.

De otra parte, no fue el testimonio de JE la única prueba fundante de la


sentencia condenatoria contra la acusada, pues, además, se tuvieron en
cuenta manifestaciones de cuestionable credibilidad y, por tanto, tenidas
como una coartada falsa, como que ésta había viajado “en una de las busetas
de COOTRASANGIL…”; así mismo, que por “estar en prisión domiciliaria en
Girón a la una de la tarde, como lo certifican las autoridades del INPEC al
ejercer dicho control… no podía estar en el lugar de los hechos, [destacando
que] no se probó que hubiera abordado la buseta, tampoco que se hubiera
bajado en el terminal y menos aún que hubiera ido al hotel en San Gil…
dizque para verse con quien le solucionaría su difícil situación económica”.

[…]

A lo anterior se agrega que la versión de JEEC —que claramente no solo se


refirió a la forma en que dijo haber conocido a VU, sino a todo el trayecto que
hizo desde Barranquilla hasta llegar a San Gil, pasando por Bucaramanga—
permitió a los juzgadores inferir que, como es de común ocurrencia en esta
forma delincuencia, hubo un acuerdo entre los asaltantes, quienes se
distribuyeron tareas; por lo mismo, que el testimonio de JE, en cuanto tuvo
por finalidad aprovechar la ocasión para intentar hacer creer que la acusada
estaba completamente al margen del plan delictivo, fue un intento fallido y
falaz de favorecerla». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO

117
NÚMERO DE PROCESO : 44248
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP8072-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Barranquilla
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 07/06/2017
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 32-10, 38B, 68A y
397 / Ley 600 de 2000 art. 178, 194 y 232 /
Ley 1709 de 2014 art. 23 y 32 / Decreto
2282 de 1989 art. 85-1, 85-4 y 85-5 /
Decreto 1400 de 1970 art. 303

TEMA: INTERPRETACIÓN ERRÓNEA DE LA LEY - No se


configura / COAUTORÍA - División del trabajo / PECULADO POR
APROPIACIÓN - Coautoría / PECULADO POR APROPIACIÓN -
Disponibilidad jurídica: jueces como custodios de títulos
judiciales / COAUTORÍA - Diferencia con la complicidad

Tesis: 

«Tratándose del cargo primero subsidiario del libelo presentado a nombre de


ZV, en el que se denuncia violación directa de la ley por interpretación errónea
del artículo 397 del Código Penal, la crítica no se acompasa con el modo en
que los sentenciadores plasmaron los hechos y decantaron el mérito
persuasivo de las pruebas allegadas a la actuación. Ahora, pese a que este
aspecto por cuenta de la admisión de la demanda parecería superado en su
cariz formal, no deja de constituir una imprecisión lógica que repercute en la
adecuada postulación del presunto yerro desde su perspectiva sustancial, en
la medidaque se asume, de forma equívoca, que el juicio de reproche elevado
al escribiente consistió en que fue quien dio la orden de entregar los títulos
judiciales en comento, en condiciones precarias de legalidad.

Sin embargo, cotejando el marco teórico decantado por el ad quem y en


consonancia con la conceptualización efectuada en precedencia, la injerencia
de ZV en la cadena de sucesos reseñados -por la aludida división de labores
en el Juzgado Tercero Civil Municipal de Barranquilla- no fue catalogada a
título de autor ni de cómplice del delito de peculado por apropiación, sino de
coautor [...].

[...]

[...] aun cuando la configuración de la mayoría de estos indicios, según el


examen ya agotado, resulta discutible, por ejemplo, en cuanto a que a este
procesado le concernía verificar el certificado de existencia y representación de
la entidad demandante, que tenía injerencia en la notificación del demandado,

118
que los títulos judiciales debían salir a nombre del I.S.S. y no de sus
apoderados; subsisten otros que mantienen la estructura del sentido de la
decisión, y pese a que en uno de los apartes de la sentencia por vaguedad se
haga mención de ZV como cómplice, tal yerro es irrelevante.

Lo anterior, porque al escribiente se le atribuyó en el fallo de condena ser el


encargado en el despacho de todo lo atinente al trámite de títulos judiciales y
así, en el organigrama del diseño criminal, le correspondía su anómala gestión
coadyuvando todas las irregularidades aludidas. Entonces, abstenerse de
reconocerle personería jurídica a los abogados que los recibieron o la
situación en la que se dieron los embargos, como algunas de las variables
que, sumadas a otras, no se ofrecen resultado del azar o de la desidia dentro
de la unidad de acción con la que se esquilmó el erario, evidencian su
compromiso penal por la permanente actividad que mostró hacia la
consecución de aquella finalidad. En ese orden, en la actuación fulgen
múltiples hechos indicadores que si bien no se relacionaron de manera
sistemática por el Tribunal, remiten hacia esa conclusión una vez cotejada la
incidencia material y funcional de ZV dentro del contexto específico descrito,
cobrando relevancia en ese entorno, verbi gratia, el hecho de que el reparto
del proceso ejecutivo se direccionó para que se asignara al Juzgado Tercero
Civil Municipal de Barranquilla, conforme quedó acreditado en la foliatura
mediante informe del CTI n.º 580788 del 2 de febrero de 2011.

[...]

En este aspecto valga recalcar, una vez más, que cada una de estas
situaciones aisladamente considerada se ofrece inane para efectos de arribar a
la certeza demandada por el artículo 232 de la Ley 600 de 2000, pero todas
ellas concatenadas dentro del iter criminis examinado permiten develar, se
subraya, la división de labores que dio lugar a la defraudación dolosa del
patrimonio del I.S.S. y en el que el escribiente BEZV era pieza fundamental,
para de consuno con la juez librar los títulos judiciales de manera irregular.
Esquema criminal en el que los abogados que los reclamaron aceptaron el rol
de determinadores de estos servidores públicos quienes contaban con la
disponibilidad jurídica y material de los bienes estatales sustraídos en virtud
de la referida labor funcional compartimentada, según se plasmó en las
sentencias condenatorias dictadas en su contra [...].

[...]

Y es que la injerencia funcional de carácter primordial que tenía ZV en la


elaboración de los títulos fue ratificada por la titular del despacho [...].

[...]

[...] los involucrados en el trámite de los títulos pretenden difuminar su real


participación en los acontecimientos objeto del proceso atribuyéndose de
manera recíproca la responsabilidad en su elaboración, cuando lo que se
observa es que, por la división de funciones con la cual se gestionaban, cada

119
unotenía roles definidos en esa labor compuesta y en la que se pasaron por
alto las más mínimas verificaciones por el dolo que acompañó su emisión
irregular, propiciándose el apoderamiento del erario por abogados que
comparecieron al proceso ejecutivo de manera que no solo debió generar
suspicacia sino en especial, la oposición a sus pretensiones, todo dentro del
específico ámbito de competencia de esos servidores públicos por razón de las
múltiples y ostensibles falencias sustanciales y además formales que
trascendían a la llana documentación falsaria. 

[...]

[...] una vez llegado al cargo otra juez y de cara a ulteriores embargos que
solicitaron ser aclarados, el expediente se extravió temporalmente, hecho que,
de nuevo, no tendría que generar mayor recelo de no ser por el cúmulo de
circunstancias anómalas a las que ya se ha hecho referencia y que confluyen
hacia el convencimiento al cual arribó el Tribunal con respecto a la figura de
la coautoría en cuanto al rol del escribiente, funcionario que no puede
catalogarse cómplice, pues, dentro de la división de labores en comento, su
actividad era fundamental para la anómala gestión de los títulos judiciales,
sinella, no se hubiese logrado su expedición y entrega. Por contera, al margen
de la disponibilidad jurídica de los dineros públicos, a ZV, en virtud del
principio de imputación recíproca que rige la coautoría, le es endilgable el
resultado traducido en el peculado por apropiación al ser definitiva su
injerencia como servidor público en la consumación del delito. 

En consecuencia, el cargo en cuestión no prospera al partir, según se


examinó, de presupuestos errados con relación al título de imputación
endilgado y acreditado en este asunto concreto». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 46307
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2904-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Manizales
CLASE DE ACTUACIÓN : REVISIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 05/05/2017
DECISIÓN : NO REPONE
DELITOS : Fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o
municiones
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004

TEMA: RECURSO DE REPOSICIÓN - Finalidad / RECURSO DE


REPOSICIÓN - Sustentación / COAUTORIA - Concepto
120
Tesis:
«El recurso de reposición tiene como fin obtener que el mismo funcionario o
corporación judicial que emitió una decisión examine nuevamente el asunto y,
bajo una óptica distinta, varíe total o parcialmente el criterio con sustento en
el cual adoptó el pronunciamiento inicial, o simplemente lo aclare o lo
adicione. 

Desde luego, en el caso de pretenderse la modificación de la determinación, es


necesario que el impugnante suministre suficientes y poderosos elementos de
juicio que conduzcan a infirmar o desvirtuar los fundamentos de la
providencia, pues sólo de esa manera resultará exitosa la censura.

En el evento materia de análisis, el defensor insiste en señalar que la


sentencia de la Corte proferida el 15 de febrero de 2012 dentro del radicado
36299 varió el criterio jurídico aplicado en el fallo condenatorio, a cuya
revisión aspira, pero lo hace desconociendo, una vez más, los presupuestos
fácticos que se dieron por demostrados en este último y, además,
pretendiendo acreditar, sin sustento alguno, que son asimilables a los
considerados en el nuevo pronunciamiento.

[…]

[…] se advierte que el abogado también persiste en pretermitir el criterio


jurídico aplicado en los fallos condenatorios, al pretender hacer ver que la
intervención de CG constituye actos preparatorios, pese a que en esas
decisiones se llegó a la conclusión de que se trató de típicos actos ejecutivos,
como se puso de manifiesto en la providencia objeto del recurso de reposición.

Y es que, por demás, esa pretensión resulta de suyo contradictoria porque si


la participación del sentenciado hubiese ocurrido en la fase preparatoria no
tendría por qué buscar se le condene a título de cómplice. De elemental
conocimiento jurídico es que ese tipo de actos, salvo casos excepcionales que
no vienen al caso, no son punibles, como lo recordó la Corte en la decisión 2
de septiembre de 2009 (rad. 29221), citada en la sentencia invocada por el
impugnante como fundamento de la demanda de revisión, al expresar: 

“Desde la teoría del delito, se entiende que los itinerarios puramente ideativos
de los comportamientos ilícitos no son punibles, porque ello traduciría
penalizar las expresiones del pensamiento, por ello, un apoyo en esta etapa no
constituye coautoría, tampoco cuando se evidencia en actos preparatorios”.

En consecuencia, como el defensor no desvirtúa los fundamentos con los


cuales se profirió la decisión inadmisoria, la Sala se abstendrá de reponerla».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 29221 | Fecha: 02/09/2009 |


Tema: COAUTORIA - Concepto

121
SALA DE CASACIÓN PENAL
M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 46965
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2649-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 26/04/2017
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Hurto / Concierto para
delinquir
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 242 / Ley 906 de 2004
art. 180, 181 y 184 inc. 3

TEMA: COAUTORIA - Apreciación probatoria / COAUTORIA - Configuración

Tesis: 

«[…] la lectura atenta de las sentencias permite establecer, sin dificultad


alguna que, contrario a lo argüido por el recurrente, MEGA, alias “[…]” no solo
participó de principio a fin en el hurto del camión conducido por BR y de las
mercancías que transportaba, sino que se involucró activamente en el
secuestro y posterior homicidio de la víctima.

[…]

[…] se confirma que, distinto a lo señalado por el abogado, la encausada es


coautora de todos los ilícitos por los que fue sentenciada porque aportó a la
consumación de cada uno de ellos de manera eficiente y esencial». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 48544
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP3764-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Armenia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 15/03/2017
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Hurto
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 29 / Ley 270 de 1996 art. 55 / Ley 599

122
de 2000 art. 29 / Ley 906 de 2004 art. 162

TEMA: COAUTORÍA IMPROPIA - División del trabajo: prueba para


condenar / COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o
tácito / COAUTORÍA - Concepto: elementos, configuración

Tesis:
«[…] a partir de la prueba indiciaria -admisible en el sistema procesal penal
regido por la Ley 906 de 2004- la colegiatura, dedujo que HR actuó
“mancomunadamente” con otra persona para lograr apoderarse de los bienes
de Amparo Benavides Hoyos. Infirió así la existencia de un plan criminal, el
que se puso en marcha el día de los sucesos, con la consecuente división de
funciones, y en el que aquél tenía el dominio del hecho.

La defensa echa de menos la prueba directa del acuerdo, sin embargo, pasa
por alto que el mismo puede ser expreso o tácito y que, tal como lo ha
sostenido la jurisprudencia de la Sala, para demostrar la alianza criminal no
se requiere que la fiscalía lleve al juicio un documento escrito que así lo
constate, sino que se puede deducir de los hechos que acrediten la decisión
conjunta de cometer el ilícito. Así, en CSJ SP151-2014, rad. 38725 se afirmó:

“Es sabido que para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal no
requiere de un pacto detallado, pues se deduce de los actos desencadenantes,
de los hechos demostrativos de la decisión conjunta de su realización.

Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho,
pues cada sujeto controla el acontecer total en cooperación con los demás, no
tiene en sí mismo un control parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos.

A su turno, de acuerdo con la definición prevista en el artículo 29 de la Ley


599 de 2000 relacionada con que “Son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte”, la Corte Suprema de Justicia ha enfatizado en la
necesaria presencia de los siguientes elementos: i) un acuerdo o plan común;
ii) división de funciones y iii) trascendencia del aporte en la fase ejecutiva del
ilícito.

Lo anterior implica al operador judicial sopesar tanto el factor subjetivo


relacionado con el asentimiento expreso o tácito de los sujetos conforme al
plan común y su decidida participación en tal colectividad con ese propósito
definido, como factores objetivos dados por la conducta desplegada por cada
uno como propia de una labor conjunta o global y la entidad de tal aporte”». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 22041 | Fecha: 28/10/2006 |


Tema: SENTENCIA - Motivación: deber de fundamentar la pena Rad: 11279 |
Fecha: 25/03/1999 | Tema: SENTENCIA - Motivación: deber de fundamentar
la pena Rad: 35787 | Fecha: 20/01/2016 | Tema: SENTENCIA - Motivación:
123
ausencia absoluta de motivación, nulidad Rad: 38725 | Fecha: 22/01/2014 |
Tema: COAUTORÍA - Concepto: elementos, configuración

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 38307
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP2819-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 01/03/2017
DECISIÓN : CASA / CONFIRMA SENTENCIA
CONDENATORIA
DELITOS : Homicidio en persona protegida
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 232 y 277

TEMA: AUTORÍA - Demostración / COAUTORÍA - Acuerdo: análisis


probatorio de las circunstancias / REGLAS DE LA EXPERIENCIA - No se
configura: los falsos positivos corresponden a una operación improvisada de
algunos miembros de la fuerza pública que desean obtener algún
reconocimiento profesional con el sacrificio del vidas humanas para hacer
aparecer tal hecho como sucedido en combate / COAUTORÍA - Concepto:
elementos, configuración / CASO FALSO POSITIVO - Contexto en que se
presenta / COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de imputación
reciproca / COAUTORÍA - División del trabajo

Tesis:
«[…] como se plantea en el fallo demandando, que la determinación de las
personas vinculadas jurídicamente al proceso penal se produjo, al parecer,
con fundamento en el informe de orden de operaciones 081 de 2002, suscrito
por ST. DGGP, Comandante de la operación, en el que bajo el título de
“Personal destacado” se relacionaron los nombres de ST. D GGP, SP. LGAD,
SLR. WAJ, SLR. HAGH, SS. CRM, SS. WDP, CP. BRD, CS. IARM y SLR. YAAM
y SLR. JDTC (fls. 222, c.1).

Bajo ese entendido, decretada la apertura de la investigación el 7 de marzo de


2006, se ordenó la vinculación mediante indagatoria de las mismas personas
mencionadas en el referido informe (fls. 222, c. 1), con lo que no se hizo lo
propio con los demás militares que hacían parte de la misión militar. 

Sin embargo, ese fenómeno irregular de carácter procesal ninguna relación


puede tener con la determinación de la responsabilidad individual de los
procesados que sí fueron vinculados legalmente a la instrucción penal, por lo
que carece de sentido la consideración ofrecida en el fallo del Ad quem, al
estimar como un vacío de la investigación, con incidencia en la declaratoria de

124
responsabilidad del juez de primera instancia, que se haya vinculado a un
grupo de soldados y a otros no.

Precisamente, esa circunstancia atinente a la definición individual de la


responsabilidad penal, es la que explica que no obstante haberlo vinculado
mediante diligencia de indagatoria, la Fiscalía decretó la preclusión de la
investigación en favor de SLR. JDTC, al establecerse que no intervino en la
realización de la conducta punible por no haber hecho parte del grupo de
soldados destacados para esa misión.

Ahora bien, se aduce, además, en el fallo de segunda instancia, que no era


posible deducir la responsabilidad penal de los acusados, toda vez que no se
reúnen en este caso los requisitos de la llamada “coautoría impropia”, en
especial referencia a un acuerdo previo de voluntades y a la división del
trabajo criminal, lo cual se descarta por el juzgador ensayando una máxima
de la experiencia expresada en el sentido de que la actuación militar en los
denominados “falsos positivos”, corresponde a “una “operación” improvisada,
de algunos miembros de la fuerza pública que desea (sic) obtener algún
reconocimiento profesional con el sacrificio de vidas humanas para hacer
aparecer tal hecho como sucedido en combate”.

Dicha máxima de la experiencia, expresa el Tribunal, excluye la posibilidad de


dar crédito a los testigos porque en este caso la operación “Jalón” se planificó
con meses de anticipación, se trató de una misión institucional y, en
consecuencia, no es factible inferir que sus miembros se hayan puesto de
acuerdo para la obtención de un resultado ilícito.

De nuevo, la proposición presentada como máxima de la experiencia por el Ad


quem como sustento de su tesis, está lejos de revelarse como un enunciado
universal, general y abstracto, que permita asumir como un acontecimiento
cotidiano que la planificación y la institucionalidad en una actuación militar,
excluyan la posibilidad, per se, de una ejecución extrajudicial.

[…]

Error de trascendencia para la declaración de justicia emitida en el fallo que


obedece a la desatención probatoria de la dinámica de los acontecimientos,
con lo que se desconoció que en materia de coautoría la responsabilidad penal
individual se establece a partir de la presencia de un requisito de carácter
subjetivo, relacionado con la decisión conjunta de realizar la conducta
punible; y, otro de carácter objetivo, atinente al co-dominio del hecho, de tal
manera que todos los intervinientes dominen los acontecimientos, y, además,
que su aportación se produzca en la fase ejecutiva.

El notable yerro en que se encamina la argumentación del Tribunal, lleva al


desconocimiento de circunstancias modales suficientemente acreditadas y que
denotan la existencia de una serie de datos convergentes y concordantes que
señalan la intervención como coautores de los miembros de la tropa militar,
en el sentido de haber actuado de consuno en el cometido criminal.

125
En esa medida, como lo precisó de manera adecuada el juez de primera
instancia, los procesados ST. DGGP, SP. LGAD, SLR. WAAJ, SLR. HAGH,
hacían parte del pelotón militar que en conjunto irrumpió en el barrio Ocho de
Marzo para aprehender a DGM y, sin que mediara ningún combate, lo
ejecutaron, con lo que quedó suficientemente definido que cada uno de ellos
dominó tales acontecimientos y ofreció su aporte en la fase ejecutiva.

[…]

En esta perspectiva, difícilmente podría admitirse que la conducta reprochable


respondió a la voluntad de una parte del pelotón, mientras que quienes se
encontraban en la retaguardia de la formación militar, no prestaron su
concurso voluntario y consciente para el resultado desencadenado.

Al respecto, es importante precisar que en materia de coautoría rige el


principio de imputación recíproca, de acuerdo con el cual a cada uno de los
partícipes se les imputa la totalidad del hecho con independencia de la
concreta aportación que haya prestado para la consecución del fin lesivo,
siempre y cuando aquella responda al principio de esencialidad en un plan
común, lo que atiende a la idea de que realizan un hecho propio, siendo de
igual relevancia para el resultado acciones tales como la prestación de
seguridad de unos miembros del pelotón, la aprehensión de la víctima por
otros y su posterior ejecución por quien realizó el disparo que produjo su
muerte.

Tales aportaciones, deben ser objeto de escrutinio de manera particular, en


relación con cada uno de los partícipes, a fin de determinar, como ya se ha
precisado, su conocimiento de los hechos, su decisión de realizar de manera
conjunta la conducta punible, su dominio funcional de los acontecimientos y
su aportación en la fase ejecutiva del delito.

En lo que concierne a los aquí procesados, precisa la Sala, se tiene


demostrado que el ST. DGGP era el comandante del pelotón militar; el SP. L
GAD, comandante de la primera escuadra y marchaba al frente del pelotón; el
SLR. WAJ, hacía parte de la misma primera escuadra; y, el SLR. HAGH,
conformaba la cuarta escuadra, encargada de asegurar el área y prestar
vigilancia en la retaguardia.

Su intervención en la misión militar es reconocida por todos los acusados y


aunque los tres primeros hacían parte de la escuadra puntera y el último de
la escuadra de retaguardia, su aporte individual resultaba esencial para la
consecución del resultado lesivo. Aunque no es posible la determinación de la
acción desplegada por cada uno de los intervinientes, pues ninguno de los
testigos se encontraba en condiciones de concretar la identidad de quienes
ingresaron al billar y sacaron a la víctima, todos reconocen que el grupo
marchó de manera compacta hasta el lugar donde se presume que fue
producida su muerte.

126
Así las cosas, quedó establecido que no obstante la disposición estratégica de
los integrantes de la tropa, dependiendo de sus rangos y de las funciones
precisas que tácticamente les fueron asignadas, resulta evidente que a
sabiendas de lo sucedido, todos prestaron su contribución esencial, llevando a
cabo una actuación conjunta, con la que de manera objetiva determinaron el
curso del suceso.

Imposible, por demás, resulta saber quién, de todos los militares participantes
en la operación, fue el encargado de disparar el arma de baja velocidad que
ocasionó la muerte de DGM. Esa acción final resulta indeterminada desde el
punto de vista probatorio por la misma dinámica de los acontecimientos, pues
se sabe que para su ejecución la víctima fue trasladada hasta un lugar
incierto, procurándose la impunidad del hecho, donde cualquiera de los
militares estuvo en condiciones de descerrajar el arma de fuego, no obstante
lo cual se presentó una decisión conjunta dominada por el dolo en cada uno
de los partícipes». 

COAUTORÍA - Acuerdo: análisis probatorio de las


circunstancias / COAUTORÍA - Configuración
Tesis:
«[…] lo anterior sirve de respuesta a la consideración hecha por el delegado del
Ministerio Público, quien, en el traslado de la demanda, aboga por la
absolución del SLR. HAGH, […].

El error en el razonamiento del representante de la Procuraduría estriba en


omitir que la acción desplegada por el pelotón de soldados no correspondió a
una actividad legítima, propia del servicio militar, esto es, que las unidades
militares no obedecían en este caso a un despliegue táctico que enfrentó una
ofensiva armada, como fue justificado el episodio, sino a una actuación
criminal, donde la participación de cada uno de sus miembros lejos de
llevarse a cabo en el marco de un combate, se presentó como la aportación a
la comisión de un delito, por lo que las razones referidas a la función
institucional no se correspondían con los hechos acaecidos.

La función asignada a los miembros del pelotón, entre ellos al SLR. G H, no


eran propias de una misión constitucional y, en consecuencia, no eran ajenos
a la ejecución delictiva, quedando establecido con toda claridad que todos los
integrantes de la unidad militar actuaron como coautores del delito de
homicidio, incluso con prescindencia de la posición interna que cada
individuo tuviera sobre la esencialidad de su aporte para la consecución del
propósito común». 

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO

127
NÚMERO DE PROCESO : 46893
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP1483-2017
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Antioquia
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 08/02/2017
DECISIÓN : NIEGA NULIDAD / CONFIRMA SENTENCIA
CONDENATORIA
DELITOS : Concierto para delinquir
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 91 / Ley 906 de 2004 art. 12, 32-3, 381
/ Decreto Ley 100 de 1980 art. 29-2

TEMA: COAUTORIA - Concepto / COAUTORIA - División del trabajo

Tesis:
«La acusada no hizo ninguna consideración respecto de la importancia de la
supuesta función de prestar seguridad a la tropa que dice haber desempeñado
el soldado JJJD durante el patrullaje en que se perpetró el homicidio de DFA,
tampoco valoró que tuvo conocimiento del propósito criminal desde antes de
salir de la sede militar, no manifestó oposición, ejerció la labor que se le
asignó y al inicio de la investigación ayudó a sostener la falsa historia de que
el occiso era un guerrillero que intentó atacar al escuadrón con una granada,
situaciones que claramente estructuraban la figura de la coparticipación
criminal. Por lo tanto, persistía la calidad de coautor del homicidio aunque se
aceptara la errada conclusión de que alias “[…]” no accionó el fusil.

Del tema, esta Sala ha explicado:

“…en los casos en que varias personas proceden en una empresa criminal,
con consciente y voluntaria división del trabajo para la producción del
resultado típico, todos los partícipes tienen la calidad de autores, así su
conducta vista en forma aislada no permita una subsunción en el tipo, porque
todos están unidos en el criminal designio y actúan con conocimiento y
voluntad para la producción del resultado comúnmente querido o, por lo
menos, aceptado como probable.

En efecto, si varias personas deciden apoderarse de dinero de un banco, pero


cada una de ellas realiza un trabajo diverso: uno vigila, otra intimida a los
vigilantes, otra se apodera del dinero y otra conduce el vehículo en el que
huyen, todas ellas serán autoras del delito de hurto. Así mismo si a esa
empresa criminal van armados porque presumen que se les puede oponer
resistencia o porque quieren intimidar con el uso de las armas y como
consecuencia de ello se producen lesiones u homicidio, todos son coautores
del hurto y de los atentados contra la vida, aun cuando no todos hayan
llevado o utilizado armas, pues han participado en el común designio, del cual
podrían surgir esos resultados que, desde luego, han sido aceptados como

128
probables desde el momento mismo en que se actúa en una empresa de la
cual aquellos se podían derivar”». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 47666 | Fecha: 15/06/2016 |


Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Estipulaciones probatorias:
valoración, anexos de la estipulación Rad: 43868 | Fecha: 28/10/2015 |
Tema: COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA - División del trabajo Rad: C-
578 | Fecha: 19/05/1995 | Tema: CAUSALES DE AUSENCIA DE
RESPONSABILIDAD - Orden legítima de autoridad competente: caso de orden
ilícita

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 44312
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP16905-2016
PROCEDENCIA : Corte Suprema de Justicia Sala de Casación
Penal
CLASE DE ACTUACIÓN : ÚNICA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 23/11/2016
DECISIÓN : NIEGA NULIDAD / CONDENA
DELITOS : Concierto para delinquir / Homicidio
FUENTE FORMAL : Decreto 625 de 1994 art. 1b / Decreto Ley
100 de 1980 art. 22, 44, 64-1, 66-7, 66-11 y
186 / Decreto 180 de 1988 art. 7 y 29 /
Decreto 2266 de 1991 art. 4 / Constitución
Política de Colombia de 1991 art. 235 núm.
4 / Ley 599 de 2000 art. 29, 31, 60, 61, 61-
3, 40, 103 y 104-8 / Ley 600 de 2000 art.
75-6, 233, 237 y 277 / Resolucón 56 de
2001 / Resolucón 83 de 2001 / Ley 906 de
2004 art. 20, 32, 161, 176, 179, 179b, 194
y 481

TEMA: HOMICIDIO - Agravado: con fines terroristas,


demostración / COAUTORÍA - Demostración

Tesis:
«[…] se ha realizado el análisis de la prueba directa, especialmente la de
carácter testimonial, con el propósito de determinar si en MAMM concurre
responsabilidad penal en el delito de homicidio con fines terroristas imputado
(ordinal 5.2). En desarrollo de esa labor se demostró lo siguiente: 

129
(i) Que la orden de ultimar a LCGS provino de PEEG, por lo que tras
frustrarse un primer atentado en la ciudad de Medellín, se realizaron varias
reuniones para planear otro, así que en una de ellas, con la asistencia de EG
y GRG, se decidió que este último fuera el encargado de la ejecución material
del homicidio, quien a su vez, aprovechando que era el principal financiador
de las autodefensas del Magdalena medio, comandadas por HJPD, le
encomendó a éste esa misión, gracias a la logística delincuencial que poseía,
el cual a su vez designó a JERR para que en efecto llevara a cabo el ataque;

(ii) Que en el inmediato pasado las autodefensas del Magdalena medio habían
atentado contra la vida de los miembros del movimiento Nuevo Liberalismo
orientado por LCGS, a raíz de las ideas políticas que difundían y que
particularmente se dirigían a combatir la corrupción, el crimen organizado y el
narcotráfico;

(iii) Que JERR tenía conexiones directas con el DAS para obtener información
sobre la actividad pública de LCGS, a fin de poder ejecutar exitosamente el
atentado;

(iv) Que parte del plan para atentar contra LCGS consistía en cambiarle y
debilitarle su escolta, por lo que se debía contar con la participación del DAS,
organismo encargado de su seguridad;

(v) Que LCGS había recibido amenazas contra su vida y que el DAS estaba en
el deber legal de garantizarle la seguridad;

(vi) Que MAMM injustificadamente cambió al jefe del esquema de seguridad de


LCGS y en su reemplazo directamente designó a JATM;

(vii) Que LCGS nunca solicitó al DAS el cambio de su jefe del esquema de
seguridad, pues solo pidió que se le reforzara su protección y se le mejorara la
dotación a sus escoltas;

(viii) Que JATM no tenía la capacitación necesaria para ejercer la función de


jefe de un esquema de seguridad y además había sido investigado penal y
disciplinariamente por faltas graves cuando fue oficial de la Policía Nacional;

(ix) Que no obstante que LCGS le pidió directamente a MAMM que le


reintegrara al anterior jefe de su esquema de seguridad, MM le manifestó que
JATM era su “hombre de confianza” así que “pondría las manos por él en el
fuego”;

(x) Que JERR, autor material del atentado contra LCGS, se conocía con JATM,
al punto que como el primero fue capturado dentro la investigación que se le
adelantó por la muerte de GS, le pidió a TM que le hiciera un favor cuando
estaba en la cárcel;

(xi) Que JATM no coordinó con las autoridades de Soacha la seguridad de


LCGS para el día de los hechos; así mismo, envío dos de los escoltas del

130
político al municipio de Villeta, donde al día siguiente daría un discurso
público; intentó cambiar a los escoltas más antiguos de GS; no subió a la
tarima donde éste fue atacado, a pesar de que era su deber hacerlo por
tratarse del jefe del esquema de seguridad; momentos antes del ataque se
alejó de dicho sitio; tras haber sido herido G, se mantuvo pasivo en lugar de
auxiliarlo y; por último, el informe inicial que presentó para reportar sus
actividades el día del atentado no reflejó lo que en realidad había sucedido;

(xii) Que el día de los hechos JATM alardeó de que en Soacha tenía toda la
seguridad de LCGS bajo absoluto control;

(xiii) Que MAMM tenía conocimiento del atentado que se iba a perpetrar
contra LCGS y;

(xiv) Que MAMM desvió la investigación que se adelantó por la muerte de


LCGS sindicando a personas inocentes e impidiendo que se judicializaran a
los verdades responsables.

Así las cosas, de los hechos hasta aquí demostrados se extraen de manera
lógica las siguientes conclusiones:

(i) Que la orden de asesinar a LCGS fue impartida por PEEG y que el
encargado de materializarla fue GRG, el cual para el efecto echó mano de
HJPD, quien a su vez designó a JERR para que ejecutara el atentado;

(ii) Que JATM fue impuesto por MAMM como jefe del esquema de seguridad de
LCGS, no obstante la inconformidad frente a tal nombramiento, así expresada
y transmitida por el propio político y su esposa; sino que el Jefe del DAS
persistió en ese nombramiento, pasando por alto la falta de idoneidad y
capacidad de TM para ese encargo, sumado al comportamiento el día de los
hechos, el cual evidenció el incumplimiento de sus funciones;

(iii) Que MAMM tenía conocimiento del atentado que se haría contra LCGS y
que tras concretarse el homicidio desvió las investigaciones sindicando a
personas inocentes y evitó que se conociera la identidad de los verdaderos
responsables.

En esa medida, hasta aquí no hay prueba directa que señale a MAMM como
coautor del delito de homicidio con fines terroristas en la persona de LCGS.

No obstante, de los hechos antes reseñados se extrae que MM realizó algunas


conductas y que tuvo vínculos con personas relacionadas con el homicidio de
LCGS.

Por tanto, corresponde examinar si del comportamiento de MAMM y de la


manera como se consolidaron sus vínculos con algunas personas relacionadas
con el homicidio del líder político, es posible deducirle responsabilidad en el
homicidio de LCGS, para lo cual se acudirá a la prueba indiciaria, sin que en

131
esa labor se pierdan de vista los medios de convicción directos, por lo que se
hará la valoración conjunta de unos y otros.

Al efecto, inicialmente resulta necesario recordar que una vez PEEG tomó la
decisión de dar muerte a LCGS, se encargó de esa tarea, como ya se dijo, a
GRG, quien de inmediato delegó esa misión a HJPD, comandante de la
autodefensas del Magdalena medio, el que presto escogió a JERR para
materializarla.

Al respecto importa mencionar, conforme se dejó plasmado al analizar la


responsabilidad de MAMM en el delito de concierto para delinquir agravado
por promover las autodefensas del Magdalena medio, que éste tuvo una
estrecha relación con HJPD, su comandante.

Sobre esa relación se refirieron AJBA, alias […], al manifestar que a PD y MM


los unía el interés de combatir a la subversión; JAHV, alias […], también puso
de presente ese nexo, particularmente porque presenció una reunión entre los
mismos y conoció que M le brindaba información a P sobre los operativos
judiciales y órdenes de captura en contra de los miembros de su organización
ilegal para evitar que fueran judicializados o privados de la libertad.

Por su parte, IRDG, alias […], y DFMB, alias […], coincidieron en afirmar que
dada la “amistad” entre MAMM y HJPD, el grupo al margen de la ley de este
último no era perseguido; en tanto que WJP, hermano de PD, dio cuenta que
presenció encuentros entre éste y M.

A partir de la anterior prueba testimonial queda demostrado el hecho


indicador de que para la época del homicidio de LCGS, entre HJP, quien
estaba al margen de la ley, y MAMM, Director del DAS, existía un vínculo
estrecho.

En esa medida, como MAMM, en su condición de Director del DAS, se prestó


para filtrarle información a HJPD, reconocido delincuente, para frustrar los
operativos diseñados por las autoridades con el objetivo de darle captura
junto a los demás miembros de su organización, se infiere que MM estaba en
disposición de ayudarlo a materializar otros planes criminales, como
finalmente lo hizo para llevar a cabo el atentado contra LCGS.

Cabe agregar que lo anterior concuerda con el hecho demostrado según el


cual para asesinar al doctor LCGS, sus enemigos habían previsto como
necesario contar con la colaboración del DAS.

[…]

Así las cosas, se observa que a la estrecha relación que existió entre MAMM,
como Director del DAS, con HJPD, comandante de las autodefensas del
Magdalena medio, lo que permitió concluir que el primero tenía la disposición
de ayudar al último, sin importarle que estaba al margen de la ley, se agrega
el hecho de que JERR, ejecutor material del atentado contra LCGS, fue

132
escogido por el propio PD para que cumpliera ese cometido porque además
tenía “amistades” con “los del DAS”.

Ahora, volviendo al plan criminal que se fraguó para atentar contra LCGS, se
tiene que como parte de él estaba el cambiarle la escolta.

[…]

Al respecto se observa que MAMM, para la época de los hechos, directa y


unilateralmente designó a JATM en reemplazo de VJC, como el nuevo jefe del
esquema de seguridad de LCGS.

[…]

En esa medida, si bien es cierto que MAMM le cambió el jefe del esquema de
seguridad a LCGS, ese solo hecho no demuestra la participación del primero
en la muerte del segundo. Empero, del material probatorio surgen hechos y
circunstancias adicionales que analizados en conjunto llevan a la certeza de
que MM es responsable del homicidio con fines terroristas del que fuera
víctima GS.

[…]

A lo que hasta aquí se ha dicho en torno a JAT, es decir, su reprochable


desempeño profesional anterior y carencia de idoneidad para desempeñarse
como jefe de escoltas, se debe agregar que MAMM lo referenció como “persona
de confianza”, según lo refirió GP, esposa de GS, el hijo de éstos, CF, y LPS,
secretaria del político, quien añadió que MM dijo que “pondría las manos por
él en el fuego” 

Entonces, si MAMM nombró a JATM como jefe de escoltas de LCGS porque


según él era su “persona de confianza” y “pondría las manos por él en el
fuego”, esto quiere decir que MM conocía a TM muy bien al punto de
recomendarlo de manera tan incondicional.

En esa medida, la conducta de JATM no puede considerarse negligente, sino


claramente dirigida a desproteger al candidato para que fuera fácil blanco de
sus enemigos, por tanto, no se trató de una falta de idoneidad de TM, sino de
su evidente compromiso con el plan criminal y cuyo éxito MAMM quiso
asegurar poniendo al frente de la protección del objetivo a una persona de su
plena confianza comprometida con el resultado.

En otras palabras, es claro que MAMM en modo alguno quería que LCGS
contara con la mejor escolta en aras de garantizarle su seguridad, pues no
puede perderse de vista que GS era una de las personas más amenazadas del
país, situación plenamente conocida por MM.

A lo anterior se suma, como quedó demostrado, que el día del homicidio de


LCGS, JAT no subió a la tarima donde fue abaleado el político en cita, según

133
lo refirieron los escoltas PNAB, LAC y BSV, precisando este último que por el
contrario TM se alejó del lugar instantes previos al atentado, a pesar de que
era su deber estar al lado de la persona protegida para garantizar su
seguridad como lo puso de presente AB. De esto se sigue que TM sabía que se
iba a llevar a cabo el ataque y por eso se alejó en protección de su propia
integridad personal, dejando solo a GS.

Por tanto, se constata que no solo JATM tenía un pasado cuestionado y


carecía de idoneidad, con lo cual es patente que no era prenda de garantía
para velar por la seguridad de LCGS, contrario a lo afirmado por MAMM, sino
que sabía del plan fraguado para asesinarlo, el cual también era de
conocimiento de MM.

Del conocimiento que tenía MAMM del plan para atentar contra la vida de GS
dio cuenta REHG, […].

Pero REHG no fue el único que hizo referencia a la circunstancia de que


MAMM tuvo conocimiento de la maquinación encaminada a ultimar a GS,
sino que de ello hizo alusión MRO, […].

Sobre el mismo particular, es decir, que MM sabía del plan para atentar
contra LCGS, se ofrece oportuno recordar que IRDG, alias […], en declaración
del 28 de abril de 2009, al referirse a lo que le confesó Jaime Eduardo Rueda
Rocha, autor material del asesinato de Galán Sarmiento, sostuvo que éste le
“mencionó un señor TORREGROZA del DAS como su cómplice en el
magnicidio y al entonces director del DAS, general ALFREDO MAZA
MÁRQUEZ, quien según… RUEDA ROCHA, había acordado con el señor
HENRY PÉREZ, la vuelta, refiriéndose al homicidio del doctor LUIS CARLOS
GALÁN”.

[…]

A la prueba que se acaba de rememorar con el propósito de constatar que


MAMM tenía conocimiento del atentado fraguado contra LCGS, se suma otro
hecho no menos indicativo de su compromiso penal.

[…]

[…] del hecho plenamente demostrado que MAMM desvió las investigaciones y
que conscientemente culpó a un inocente, se infiere que tenía la intención de
encubrir al verdadero autor material del asesinato del doctor G, frente al que
sabía su identidad y, si ello fue así, era porque estaba comprometido en la
realización del crimen.

De todo lo analizado se concluye sin dificultad, que MAMM, Director del DAS,
como se demostró suficientemente, tenía tratos con HJPD, comandante de las
autodefensas del Magdalena medio.

134
Así mismo, que MM se conocía con JATM, al punto que lo calificó como su
“persona de confianza” y respecto del cual “pondría las manos por él en el
fuego”, a quien designó como jefe del esquema de seguridad de LCGS.

También se demostró que JATM se conocía con JERR, quien fue el autor
material del homicidio de LCGS.

Además, se comprobó que tanto MAMM como JATM, sabían del plan que
existía para atentar contra la vida de LCGS.

Igualmente, se demostró que parte esencial del plan para asesinar a LCGS
consistía en cambiarle la escolta y debilitársela, lo que en efecto realizó
MAMM, a través de JATM, quien de manera sistemática, efectuó una serie de
acciones dirigidas a propiciar la desprotección del político en su salida
proselitista en Soacha, toda vez que para la fecha del evento el hombre por el
cual MM “pondría las manos… en el fuego”, ordenó una avanzada a otro sitio
reduciendo la escolta, no asumió el liderazgo del esquema de protección
durante todo el día, tampoco coordinó, contrario a lo que sostuvo, la presencia
de la Policía Nacional en la plaza del municipio de Soacha, no acompañó en la
tarima a GS como era su deber, pues se alejó convenientemente momentos
antes del accionar sicarial y después afirmó, en contra de lo probado, que
había intervenido activamente en el momento del atentado para defender a su
protegido.

Esto, por tanto, permite afirmar que el encargo de HJPD —comandante de las
Autodefensas del Magdalena medio—, de debilitar el esquema de seguridad de
LCGS, según lo sostuvo AJBA, alias […], se cumplió al pie de la letra por
MAMM, pues recuérdese que JATM fue puesto como jefe del esquema de
seguridad por aquél y, según se expuso ampliamente en precedencia, cumplió
esa tarea a cabalidad.

A su vez, para asegurar la impunidad de los verdaderos antores materiales,


MM desvió la investigación sindicando a inocentes, tanto ante los medios de
comunicación como frente a las autoridades judiciales y administrativas.

Los anteriores elementos probatorios, directos e indirectos, analizados en


conjunto conforme a las reglas de la sana crítica, brindan a la Corte el
convencimiento más allá de toda duda razonable, de que el acusado MAMM,
es responsable a título de coautor del homicidio con fines terroristas
perpetrado contra la humanidad del líder político LCGS, pero también, en las
personas del concejal JCPS y los escoltas SCJ y PNAB—este último en el
grado de tentativa—, por consiguiente, se le impartirá sentencia condenatoria
por este hecho.

[…]

En conclusión, frente al asunto que convoca la atención de la Sala, quedó


demostrada la existencia de un acuerdo común entre las autodefensas del
Magdalena medio y MAMM, para que éste se sumara a la consecución de los

135
protervos fines de tal organización criminal, entre ellos, la muerte de LCGS,
siendo su aporte significativo, el cual constituye la base para predicar la
coautoría impropia, la ayuda que brindó para debilitar su esquema de
seguridad del político, contribución sin la cual no se hubiera logrado
consumar tal crimen».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:  Rad: 22698 | Fecha: 09/11/2006 |


Tema: COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA -
Elementos

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 48484
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP7446-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 26/10/2016
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Fabricación, tráfico y porte de armas y
municiones de uso restringido, de uso
privativo de las Fuerzas Armadas o
explosivos.
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 183 y 184

TEMA: COAUTORIA - Diferencia con la complicidad / VIOLACIÓN DIRECTA


DE LA LEY SUSTANCIAL - Parte de la aceptación plena de los hechos

Tesis:
«[…] a través de un yerro de juicio del Tribunal respecto de la categoría de la
coautoría, pretende mudar el fallo de condena adoptado en contra del
procesado al degradarlo al de complicidad, pero sin la contundencia necesaria
para denotar el error de selección normativa. 

Además, no respeta los hechos y las pruebas como fueron aprehendidas y


estimadas por el juzgador y cae a no dudarlo en una infracción indirecta de la
ley de carácter sustancial cuando pregona que los testigos coinciden en
afirmar que el menor recibió inicialmente la ayuda de un motociclista y luego
del conductor del Renault Twingo». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 48213

136
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP7135-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : REVISIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 19/10/2016
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Fabricación, tráfico, porte o
tenencia de armas de fuego, accesorios,
partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 75-2, 220 y 222 /
Decreto 2700 de 1991 art. 1 y 3

TEMA: ACCIÓN DE REVISIÓN - Demanda: requisitos / ACCIÓN DE


REVISIÓN - Hecho y prueba nuevos: deben ser relevantes para cambiar el
sentido del fallo / COAUTORÍA - Configuración

Tesis:
«De conformidad con lo establecido en el artículo 222 del estatuto procesal
penal, constituyen presupuestos formales para la admisión de la demanda: i)
se determine la actuación procesal cuya revisión solicita, con la concreción del
despacho que profirió el fallo; ii) el delito o delitos que motivaron la actuación
procesal; iii) la causal que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho
en que se apoya la solicitud; iv) la relación de las pruebas que fundamentan la
petición; v) el aporte de copia de las sentencias de primera y segunda
instancia y de casación, según el caso; y, vi) constancia de su ejecutoria,
exigencias frente a las cuales ninguna objeción admite la demanda
instaurada. 

No obstante lo anterior, se observa una falencia en relación a las causales en


que pretende apoyar su requerimiento el libelista, pues adujo como prueba
nueva el documento suscrito por MH, recibido en febrero de la anualidad por
su representada en el establecimiento carcelario donde se encuentra recluida
y en el que señala la manera como aparentemente cometió el homicidio,
puntualizando indubitablemente la inocencia de AG en la perpetración del
mismo.

Por tanto, tratándose del motivo contemplado en el numeral 3º, el accionante


no debe limitarse a enunciar la causal e indicar las pruebas ex novo, sino que
dentro del desarrollo del mismo le compete poner de presente con la mayor
suficiencia y claridad, que tal prueba de haber sido conocida antes de emitirse
el fallo, tenía la virtualidad de modificar la decisión adoptada e inducir por
supuesto a proferir una diametralmente distinta, para el caso concreto, mutar
la declaración de condena contenida en la sentencia por una de carácter
absolutorio.

[…]

137
Es decir, se exige una postulación encaminada a acreditar, con apoyo en las
pruebas allegadas y asumidas como “nuevas” que la verdad formalmente
declarada en el fallo no corresponde a la realidad, esto es, que la sentencia
atacada se muestra materialmente injusta, empero, en el asunto, surge
diáfanamente paradójico tener como prueba nueva un documento como el
allegado, pues el mismo no logra derruir la responsabilidad de EAG en los
punibles de homicidio en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas
de fuego.

En el caso sub examine, se advierte que el desarrollo argumentativo de la


causal aducida es prácticamente inexistente, pues lo que pretende el
demandante es convalidar la inocencia de EAG atendiendo la manifestación
hecha por una tercera persona que se incrimina, pero que a su vez resalta su
pretensión de no asumir la responsabilidad penal por tales hechos.

Tal aseveración a juicio de esta Sala resulta tanto desacertada como


improcedente, atendiendo a que en las diferentes etapas de la actuación
penal, se tuvo conocimiento de la participación de dos personas en la
ejecución de las conductas punibles, lo que origina que la prueba nueva
allegada por el demandante, de ninguna manera logra remover la
responsabilidad penal en calidad de coautora de AG». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA
NÚMERO DE PROCESO : 46775
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP7074-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Única de San
Andrés, Providencia y Santa Catalina
CLASE DE ACTUACIÓN : REVISIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 18/10/2016
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 376 y 384-3 / Ley 906
de 2004 art. 192-6 // Ley 890 de 2004 art.
14 / Ley 1121 de 2006 art. 26

TEMA: ACCIÓN DE REVISIÓN - Causales: demostración / COAUTORÍA -


División del trabajo

Tesis: 

«[…] los argumentos expuestos por la apoderada judicial de BV, no buscan


demostrar el cumplimiento de la causal invocada, sino que apuntan a

138
controvertir la legalidad de los fallos de instancia, cuya enmienda no
corresponde a la acción rescisoria. 

En efecto, no señaló cuál es la prueba falsa que soportó el fallo objeto de


revisión, toda vez que se limitó a controvertir la labor realizada por los
funcionarios que adelantaron la investigación y la responsabilidad colectiva
endilgada a los acusados, aduciendo que no fue imputado el delito de
concierto para delinquir, por cuya razón no podía atribuírseles la totalidad de
la droga incautada. Sin embargo, olvida que se les condenó a título de
coautores del punible de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes
agravado (Art. 376 y Art. 384-3 del Código Penal), al encontrarse que actuaron
en forma mancomunada y con división de trabajo».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 45627
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP3177-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 25/05/2016
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 340, 373, 377, 379,
380, 381, 382,402, 437, 438 y 441 / Ley
270 de 1996 art. 54

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser antecedente o concomitante al


comportamiento

Tesis: 

«La concomitancia de voluntades orientada a maltratar físicamente a JPHR.


junto con la decisión de no trasladarlo con prontitud para que fuera auxiliado
cuando los vejámenes llegaron a su cenit, hacen que el juicio de reproche por
el resultado les sea imputado recíprocamente. Ahora, es desacertado predicar
que para deducir aquel dispositivo amplificador del tipo era imprescindible
acreditar la existencia de un plan criminal producto de la reflexión, la
preparación o la ponderación, al ser factible que se genere en un convenio
repentino o tácito, conforme lo ha admitido la jurisprudencia (CSJ AP, 27 Feb
2013, Rad. 40719) y de acuerdo con las actitudes y circunstancias objetivas
de las que dieron cuenta los sentenciadores que no constituyen prejuicios,
tampoco obedecen al capricho y mucho menos consultan la arbitrariedad».

139
RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 43007
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP4129-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 06/04/2016
DECISIÓN : CASA
DELITOS : Contrabando / Corrupción de alimentos,
productos médicos o material profiláctico
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991
art. 29,33 / Ley 6 de 1971 / Ley 7 de
1991 / Ley 170 de 1994 / Ley 599 de 2000
art. 319 y 372 / Ley 906 de 2004 art. 8-A,
8-B, 8-C, 15, 16, 277, 356-3, 362, 374,377,
378, 379,381-1, 429, 438 / Ley 1220 de
2008 art. 5 / Ley 1453 de 2011 art. 63,
431 / Decreto 2685 de 1999 art. 104-E,
117, 121, 126, 192 a 203, 496-3-3 y 3-7 /
Decreto 1470 de 2008 art. 9 / Decreto 1440
de 2008 art. 11 / Decreto 1232 de 2001 art.
43 / Resolucón 2201 de 2005 art. 6

TEMA: RESPONSABILIDAD PENAL - Es personal e


intransferible / COAUTORIA - Acuerdo: análisis probatorio de las
circunstancias / CORRUPCIÓN DE ALIMENTOS PRODUCTOS MÉDICOS O
MATERIAL PROFILÁCTICO - Demostración

Tesis:
«Se sostiene en el fallo impugnado que los glucómetros fueron importados con
el propósito de comercializarlos, toda vez que “el planteamiento defensivo,
relacionado con la finalidad altruista para ingresar los elementos al país
deviene absurdo, por dos razones: no es admisible donar elementos
caducados y de producción imperfecta, destinados a la destrucción y además,
el producto de un delito en el extranjero y, segunda, tampoco resulta
razonable que para efectos de donación se hayan pretermitido todos los
controles exigidos administrativamente para el ingreso al país de tales
elementos”.

La Corte advierte que la defensa de ZM no alegó que los glucómetros serían


destinados a actividades filantrópicas. De acuerdo con la prueba practicada,
tal planteamiento fue esgrimido por ÁMR al señalar que es miembro de la
organización denominada “El Reino de Dios”, a través de la cual presta
servicios a las comunidades de bajos recursos, por lo cual pensaba utilizar los
140
equipos en unas brigadas médicas que pretendía realizar en el sur del país. Es
decir, en ningún momento se alegó por el testigo y, menos aún, por el
enjuiciado, que los dispositivos iban a ser donados (que sería,
indudablemente, una manera de suministrarlos).

Por tanto, el que se le dé o no credibilidad a RM sobre la finalidad altruista


que tuvo para importar los dispositivos al país, no tiene ninguna incidencia en
este caso, porque aquí no se está juzgando la conducta de dicho testigo sino la
de EZM, quien fue reiterativo en sostener que su conducta se contrajo a
permitir que su cuñado los mandara a su casa.

Así pues, advierte la Corte que para desvirtuar el principio de presunción de


inocencia que ampara al procesado, el Tribunal le deriva responsabilidad con
base en el comportamiento de un tercero no vinculado a este proceso (R M),
desconociendo el principio de autorresponsabilidad, en virtud del cual cada
individuo debe responder por sus propias acciones y no por la conducta de los
demás.

En segundo lugar, el juez colegiado no tuvo en cuenta que los dispositivos


médicos fueron adquiridos el 8 de mayo de 2008, esto es, más de tres meses
antes de que venciera la vida útil de las tirillas, por lo cual no es descabellado
pensar que RM los pudo haber utilizado en las brigadas médicas a las que
alude. Por tanto, el argumento traído para sustentar el fallo impugnado no
tiene la fuerza suficiente para infirmar las manifestaciones del deponente. 

En tercer lugar, ya quedó visto que, contrario a lo sostenido por el ad quem,


no hay ningún elemento suasorio que permita sostener que los dispositivos
fueran “de producción imperfecta, destinados a la destrucción y además, el
producto de un delito en el extranjero”, habida consideración que no se
demostró, con elementos materiales probatorios o evidencia física legalmente
aducidos al juicio, ni el presunto hurto, ni la presunta intención de
destruirlos por haber sido producidos de manera imperfecta.

En cuarto lugar, lo referente a que el único destino que se les iba a dar a los
glucómetros era su comercialización, porque se pretermitieron los controles
para su ingreso al país, no pasa de ser una simple conjetura. Muchos pueden
ser los motivos que tuvo ÁMR -y no el procesado- para actuar de esa manera:
venderlos clandestinamente (como lo supusieron los falladores de instancia al
acoger la pretensión de la Fiscalía), utilizarlos en la práctica de brigadas
médicas (como lo alegó RM), dotar clínicas clandestinas de la guerrilla o
clínicas donde se practican actividades ilícitas, etc.

[…]

Por último, la Corte considera que aún en el evento en que, como lo sostuvo el
Tribunal, el propósito de ÁR fuera el de comercializar los dispositivos en
Colombia, tal conducta no puede ser trasladada al procesado para deducirle
responsabilidad, habida consideración que no se demostró, por ningún medio
de conocimiento, la existencia de un acuerdo entre ellos para hacer la

141
importación de los dispositivos y demás equipos médicos y, menos aún, sobre
el destino que se les daría, sin que pueda la judicatura presumirlo, máxime
cuando hay prueba en contrario.

[...]

Debe tenerse en cuenta, así mismo, que la prueba documental allegada en


legal forma al proceso es demostrativa de que el enjuiciado no se ha dedicado
a la comercialización de glucómetros ni de dispositivos médicos, ni de
productos para la salud, lo que permite inferir que no tenía ningún interés en
prestar su concurso y voluntad para importar los dispositivos y
comercializarlos. Tales documentos demuestran que se ha dedicado a
actividades deportivas como futbolista y a la compraventa de propiedad raíz y
enlucimiento de interiores, labores que nada tienen que ver con la
importación, distribución o comercialización de dispositivos médicos, por lo
cual la Corte da credibilidad a sus afirmaciones.

Para desvirtuar el argumento defensivo, consistente en que el procesado


simplemente autorizó a RM a remitir a su casa los dispositivos y demás
equipos médicos, sostuvo el juez colegiado: “Si la encomienda o favor
solicitado por R no era más que guardarlos entre tanto llegara él de los
Estados Unidos, no resulta suficientemente explicado que el procesado haya
tomado los glucómetros y los hubiera puesto en venta”.

Tal aserto, además de no tener respaldo probatorio, porque no hay ninguna


prueba que acredite que ZM puso en venta los glucómetros, riñe con las reglas
de la lógica y el sentido común. 

Considera la Corte que si la intención del enjuiciado era la de comercializar


los glucómetros, no existe razón atendible para que durante cuatro meses
hubiera guardado, en el estudio de su casa, el 97% de tales elementos, sin
hacer ninguna gestión encaminada a lograr el objetivo que se le atribuye.
Menos aún resulta lógico que esperara a que vencieran las tirillas para poner
los equipos en venta, poniendo en riesgo la presunta empresa criminal en la
que presuntamente, según el ad quem, se había embarcado. Si ello fuere así,
lo más razonable es que se apresurara a hacer la venta antes del 31 de agosto
de 2008.

La lógica no permite entender que un comerciante invierta su dinero en


comprar un stock de inventarios para tenerlo quieto, máxime cuando los
bienes están sujetos a una fecha de vencimiento, corriendo el riesgo
innecesario de perder su inversión o, por lo menos, de disminuir
ostensiblemente sus ganancias. 

Afirma el ad quem que “a poco andar” ZP “se destinó a la comercialización y


distribución del producto”, planteamiento que no tiene asiento en las pruebas
legalmente recaudadas en el debate público, si se tiene en cuenta que se
probó de manera fehaciente que cuatro meses después de haber recibido los
dispositivos, fueron hallados 1.942 glucómetros con sus cintillas, de 2000 que

142
le fueron enviados, lo que significa que no había realizado ninguna actividad
para “destinarse a la comercialización y distribución” y menos aún que tales
labores las hubiera realizado “a poco andar”, expresión que significa “con
celeridad, con presteza”.

[…]

La experiencia enseña que todos los comerciantes, de productos lícitos o


ilícitos, hacen estudios de mercado antes de embarcarse en una empresa
fallida, máxime si son inescrupulosos delincuentes, a quienes solo les interesa
obtener lucro en la ejecución de actividades ilícitas. En esta medida, no
resulta lógico que tanto tiempo después ZM conservara en su propia casa la
mayor parte de los glucómetros que, según el Tribunal, importó al país para
vender».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 44670
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP1677-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Manizales
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/03/2016
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 184, 205

TEMA: CASACIÓN - Demanda: requisitos formales, enunciación de causal y


formulación del cargo / SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Escrito de
acusación: imputación fáctica y jurídica / COAUTORÍA - Acuerdo: análisis
probatorio de las circunstancias

Tesis:
«La argumentación esbozada en el cargo principal, que ni siquiera indica cuál
es la causal de casación que lo soportaría, es insuficiente para develar a la
Sala la necesidad de invalidar las diligencias como mecanismo extremo de
solución, al circunscribirse la denuncia del presunto yerro a la crítica acerca
de la validez que al recurrente le merece, desde una interpretación subjetiva,
el método narrativo y jurídico empleado por la Fiscalía cuando sintetizó tales
aspectos en el escrito de acusación, el cual, por sí mismo, no se avizora lesivo
de garantías fundamentales.

Lo anterior, porque esa pieza procesal contiene la descripción pormenorizada


de los acontecimientos por los que se convocaba a juicio a los implicados, su
desarrollo causal y de manera expresa señaló que era la coautoría el título de
imputación endilgado.
143
[…]

Entonces, no se vislumbra cuál sería el asidero de la incertidumbre alegada,


en virtud a que el relato de los sucesos materia de investigación y juzgamiento
plasmado en la acusación, incluso replicado en las decisiones de instancia en
el acápite de hechos, detalla sin perplejidades los antecedentes que dieron
lugar a que un grupo de jóvenes provenientes de Pradera se trasladaran hasta
inmediaciones de Manizales a un sitio preconcebido donde se les tendió una
celada, en la que los militares relacionados en precedencia procedieron a
“dispararles sin mediar provocación que justifique tal acción y seguir con una
serie de actos tendientes a aparentar la ocurrencia de un combate o una
agresión de parte de las víctimas, misma que no ocurrió".

Así las cosas, no hay imprecisión ni indefinición de ningún tipo al fulgir


diáfano el compromiso penal atribuido, como la calificación jurídica
respectiva, sin que fuesen necesarias mayores disquisiciones acerca de la
coautoría por cuanto la reseña en comento evidencia que la contribución de
aquellos en la producción del resultado, tentado en el caso de JDMC quien “se
salvó de morir ya que el soldado encargado de eliminarlo se le encascaró el
proyectil, situación que aprovechó para huir de la emboscada”, confluía
relevante y, en esa secuencia, era viable predicar un acuerdo previo orientado
a su consecución, la distribución de roles y el dominio del hecho. Por
consiguiente, se insiste, no era imprescindible que la Fiscalía se extendiera en
la explicación dogmática del instituto, como lo reclama el demandante, porque
fue clara, argumentativa y jurídicamente, al ilustrar las razones por las que
los llamaba a juicio». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 38445
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP3331-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Villavicencio
CLASE DE ACTUACIÓN : REVISIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 16/03/2016
DECISIÓN : DECLARA INFUNDADA CAUSAL DE
REVISIÓN
DELITOS : Homicidio / Secuestro simple / Fabricación,
tráfico, porte o tenencia de armas de fuego,
accesorios, partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 321

TEMA: COAUTORÍA - Diferencia con el concierto para delinquir

144
Tesis:
«Acerca del argumento del demandante relativo a que su poderdante fue
absuelto por el delito de concierto para delinquir, eventualidad que en su
opinión acredita que “…no pertenecía a la banda criminal que dio muerte al
señor Raúl Oswaldo Cifuentes Montenegro…”, necesario resulta hacer
claridad respecto a que tal comportamiento se diferencia sustancialmente de
la figura de la coautoría, y en consecuencia, nada impide que no obstante no
haberse acreditado la existencia del punible de concierto para delinquir, se
deduzca responsabilidad criminal contra varias personas en calidad de
coautores.

Lo anterior si se tiene en cuenta que el concierto para delinquir se configura


cuando varias personas se asocian con el propósito de cometer delitos
indeterminados, ya sean homogéneos, como cuando se planea la comisión de
una misma especie de punibles, o bien heterogéneos, caso en el cual se pacta
la realización de ilícitos que lesionan diversos bienes jurídicos. Su finalidad
trasciende el simple acuerdo para la comisión de uno o varios delitos
específicos y determinados, pues, como es bien sabido, se está ante la
organización de dichas personas en una societas sceleris, con vocación de
permanencia en el tiempo.

Implica lo anterior que la indeterminación en los delitos diferencia el concierto


para delinquir de la comisión de punibles específicos en un espacio y tiempo
determinados, caso que configura la coautoría y, además, el acuerdo de
voluntades propio del concierto para delinquir, puede tener corta duración,
pero es preciso que su propósito de comisión plural de delitos indeterminados
tenga vocación de permanencia, esto es, que se proyecte en el tiempo.

[…]

Así las cosas, no necesariamente el simple y llano concurso de personas en la


comisión de uno o varios delitos, o el concurso material de dos o más punibles
estructuran un concierto para delinquir, pues tales circunstancias pueden ser
también predicables del instituto de la coautoría.

En efecto, tanto en la coautoría material como en el concierto para delinquir


media un acuerdo de voluntades entre varias personas, pero mientras la
primera se circunscribe a la comisión de uno o varios delitos determinados
(Coautoría propia: Todos realizan íntegramente las exigencias del tipo. O
Coautoría impropia: Hay división de trabajo entre quienes intervienen, con un
control compartido o codominio de las acciones), en el segundo se orienta a la
realización de punibles indeterminados, aunque puedan ser determinables.

Por consiguiente, a diferencia de la figura jurídica de la coautoría material, en


la que la intervención plural de individuos es ocasional y se circunscribe a
acordar la comisión de delitos determinados y específicos, en el concierto para
delinquir, pese a que también exige la participación de varias personas, es
necesario que la organización tenga vocación de permanencia en el objetivo de
cometer delitos indeterminados, aunque se conozca su especie. 

145
En este caso según se dijo, se condenó por un acuerdo común con división de
trabajo criminal, esto es, se trata de una coautoría impropia, de modo que la
absolución por concierto para delinquir no la desvirtúa.

Como quiera entonces que las pruebas que se aducen para sustentar la
acción rescisoria, carecen de la aptitud requerida para propiciar el
decaimiento de las conclusiones fácticas de los fallos de instancia, lo
procedente es declarar infundada la causal de revisión invocada».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 47430
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP2092-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : MIXTA
FECHA : 24/02/2016
DECISIÓN : INADMITE / CASA PARCIALMENTE Y DE
OFICIO
DELITOS : Contrato sin cumplimiento de requisitos
legales / Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 83, 86, 400, 410 / Ley
600 de 2000

TEMA: COAUTORÍA - Demostración

Tesis:
«Es incontrastable que el reparo de la defensora se orienta a patentizar que el
Tribunal incurrió en error de hecho por falso juicio de existencia por
suposición en punto de la prueba que demostraba que el procesado actuó en
coparticipación criminal con las demás personas vinculadas a este proceso y,
por tanto, eliminado ese yerro, se le debe absolver del delito de peculado por
apropiación.

Con tal postura desconoce las bases del fallo, en el cual la prueba documental
y pericial, preferentemente, sirvió para reconstruir las particularidades de la
licitación del contrato de los morrales escolares, a partir de la que,
“inferencialmente” se concluyó que todo el trámite licitatorio estuvo orientado
a favorecer al acusado LJTP.

[…]

146
Recordado lo que el juzgador de segundo grado señaló en punto de la
responsabilidad del procesado LJTP, se evidencia que fue a partir de prueba
indiciaria que concluyó que el citado, junto con los restantes servidores
públicos allí anotados, actuó mancomunadamente para lograr la adjudicación
de la licitación e, igualmente, el provecho ilícito en contra del erario del
departamento del Meta.

En efecto, mírese como todo el entramado de circunstancias que se


presentaron confluyeron a facilitarle el camino a la empresa del acusado para
que resultara favorecida con la licitación. Adjudicación que habría sido
imposible si desde el mismo pliego de condiciones no se hubieran establecido
unos requisitos que solo podía cumplir la compañía del implicado, constituye
así un indicio de favorecimiento.

A lo anterior se suma que lograda la adjudicación sobrevinieron adicionales


privilegios para el contratista, pues no era suficiente con habérsele favorecido
con la licitación, sino que como en realidad no contaba con la capacidad
operativa para cumplir el contrato, se le concedieron todo tipo de gabelas por
fuera de la ley contractual para que finalmente se le hiciera el pago, todo lo
cual constituye un indicio de obtención del resultado.

Así las cosas, no es cierto que el Tribunal hubiese supuesto la prueba de que
el procesado LJTP actuó en coparticipación criminal con los servidores del
departamento del Meta, sino que a través de la prueba indiciaria arribó a esa
conclusión.

Así las cosas, cabe recordar que desde el inicio de esta decisión se dejaron
plasmadas las bases para atacar la prueba indiciaria en sede de casación,
labor argumentativa que es totalmente ignorada por la libelista por la
elemental razón de que no se percató de la existencia del medio de
conocimiento indirecto utilizado por el Tribunal».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 35787
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP136-2016
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Montería
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 20/01/2016
DECISIÓN : CASA
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 170-4

TEMA: COAUTORÍA - División del trabajo

147
Tesis:

«Tampoco es admisible el reparo relacionado con la falta de concreción de la


modalidad de intervención en el delito de homicidio a título de la cual se
dedujo responsabilidad en contra de los militares procesados, toda vez que,
acorde con la sentencia de primer grado (confirmada integralmente en
relación con la totalidad de acusados, salvedad hecha de A A), dicha
participación se atribuyó como coautores así: 

“Finalmente, para el Despacho es claro, que en el presente caso se está frente


a una coautoría impropia o funcional, donde, no todos los que planificaron el
crimen necesariamente vieron finalmente a las víctimas, donde cada autor
responde por el acuerdo común y por lo que salga de ese plan criminal, que
hay que tomar la conducta colectiva, sin necesidad que su contribución
concluya en un delito típico de homicidio, tan autor es quien dispara, como
aquél que pidió que se trajera a los jóvenes asesinados, lugar donde se
ejecutaría la conducta y demás datos, todos conjuntamente realizan la
conducta penal, cada cual por su lado aporta a un mismo fin, pues coautores
son todos aquellos que toman parte en la ejecución del delito, codominando el
hecho, ejecutando la parte que le corresponde en la división del trabajo para
obtener el resultado criminal, o sea que mancomunadamente ejecutan el
hecho punible […]"».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 35543
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP17063-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 10/12/2015
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1886
art. 163 / Constitución Política de Colombia
de 1991 art. 29 / Ley 600 de 2000 art. 170,
237, 306-2

TEMA: SENTENCIA - Falta de motivación: no se configura / HOMICIDIO -


Soporte probatorio / COAUTORÍA - Configuración

Tesis: 

«Como acerca de la falsa motivación respecto de los hechos supuestamente


probados, asevera el impugnante se dio por acreditado sin estarlo, que
148
durante los operativos de la Brigada Móvil No. […] se produjo la retención
ilegal de personas, entre quienes estaban las víctimas en este proceso, e
igualmente se declaró que las muertes no se produjeron en combate, sino
como ejecuciones, considera la Sala que el demandante se sustrae del recaudo
probatorio obrante en la actuación.

[…]

Las pruebas recaudadas permiten colegir que el 15 de febrero de 1993,


miembros del Ejército nacional retuvieron sin orden judicial alguna, entre
otros, a LH y REQR, y NESV y RESP, los cuales aparecieron muertos tres días
después y se reportaron como subversivos que al atacar a la Compañía […],
fueron dados de baja; en tal sentido, la inconformidad del demandante no
cuenta con soporte probatorio.

Ahora, acerca de que en el fallo atacado se dio por sentado que no existió
combate, advierte la Colegiatura que en particular la presencia de tatuaje
alrededor de las heridas producidas por proyectiles de arma de fuego a una de
las víctimas, descarta de plano la existencia de una contienda, en especial
porque adujeron los militares junto con el procesado que luego de ser
atacados por cinco hombres con armas cortas, procedieron a perseguirlos,
dando de baja a cuatro, pues uno huyó. 

[…]

A lo anterior se adiciona que los orificios de entrada a los cuerpos aparecen


tanto en la parte anterior como en la posterior, todo lo cual descarta la
existencia del alegado combate. 

[…]

Si bien la responsabilidad penal es individual, sin que el comandante de una


compañía esté llamado a responder por todos los comportamientos ilegales de
los hombres bajo su mando, el cuadro conjunto observado por la Corte
corresponde a la planeación que involucró al entonces Subteniente FCG y los
otros miembros del Ejército que realizaron la operación, unos ocupándose de
dar visos de legalidad al procedimiento, otros coordinando las retenciones
ilegales de inermes ciudadanos campesinos en sus parcelas o sitios de
trabajo, para luego causarles la muerte y reportarlos como guerrilleros dados
de baja en un enfrentamiento armado.

En tal contexto, no hay duda que CG sabía acerca de las retenciones ilegales,
de las muertes, de la escenificación de la contienda y del falso reporte de bajas
en las filas de la subversión, para lo cual, como Comandante de la Compañía
[…], debió coordinar cada una de las fases del cruento resultado, pues no de
otra manera se explica que contrario a las pruebas recaudadas haya
pretendido aducir la existencia de un combate en cuyo desarrollo se causó la
muerte a LH y REQR, y NE SV y RESP.

149
Como también el defensor manifiesta que en la zona se encontraban cerca de
trescientos veinte militares, sin que se pueda sindicar a su asistido por el
único hecho de estar allí presente, encuentra la Corte que es precisamente lo
expuesto por el mismo CG en su injurada y en el juicio, lo que permite
descartar su ajenidad con los hechos, pues él refirió que obtuvo información
de “un viejo” acerca de la presencia de cinco o diez guerrilleros en la parte alta
del cañón de la quebrada San Juan, hacia donde se dirigió y tuvo lugar el
enfrentamiento con quienes llama “bandoleros”.

[…]

Asiste razón al demandante al afirmar que no se identificó a quienes


dispararon contra las víctimas, no obstante, ello no desvirtúa la coautoría de
[…] en tales sucesos, pues resulta innegable colegir que si en su condición de
Comandante de la referida compañía reportó una situación ajena a los hechos
acreditados probatoriamente, es porque no sólo acordó las retenciones, sino
porque intervino activamente en los ilegales procedimientos ulteriores, y
culminó con el falso reporte de tener a las víctimas como subversivos dados de
baja en combate.

En otras palabras, si la contienda bélica no existió, carecería de sentido que


FC mintiera sobre el particular al reportar las “bajas”, como no fuera para dar
visos de legalidad al complejo proceder ilegal en el cual estaba involucrado».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 45034
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP16235-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cartagena
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 25/11/2015
DECISIÓN : MODIFICA SENTENCIA IMPUGNADA
DELITOS : Concierto para delinquir / Falsedad
ideológica en documento público
FUENTE FORMAL : Código Civil art. 669, 745, 756, 759, 2495 /
Ley 599 de 2000 art. 340 / Ley 906 de 2004
art. 32-3 / Estatuto Tributario art. 839

TEMA: CONCIERTO PARA DELINQUIR: Se configura / CONCIERTO PARA


DELINQUIR - Delito de mera conducta / CONCIERTO PARA DELINQUIR -
Delito autónomo / COAUTORÍA - Diferencia con el concierto para delinquir

Tesis: 

150
«Según el artículo 340 del Código Penal, el concierto para delinquir se
configura “cuando varias personas se concierten con el fin de cometer
delitos...”. 

Se trata de un delito de mera conducta que no demanda un resultado, atenta


contra la seguridad pública, se concreta desde momento en que los asociados
fraguan la lesión de bienes jurídicos y se consuma con independencia de la
realización efectiva de los comportamientos pactados. Por ello, es de carácter
autónomo, de manera que si estos se cometen, concursan materialmente con
el concierto para delinquir. 

Pues bien, la Sala confirmará la sentencia absolutoria proferida por el


Tribunal por este delito porque si bien se observa la existencia de un grupo de
funcionarios y particulares empeñados en apropiarse de un bien estatal
mediante la comisión de varios hechos punibles (falsedades, prevaricatos,
peculado), dicho acuerdo no se enmarca dentro de los precisos parámetros del
concierto para delinquir sino en los de la coparticipación criminal y el
concurso delictivo. 

La diferencia entre una y otra figura jurídica fue explicada con suficiencia en
sentencia del 25 de septiembre de 2013, radicado 40545, la cual se transcribe
en lo pertinente en atención a su claridad. 

“No necesariamente el simple y llano concurso de personas en la comisión de


uno o varios delitos, o el concurso material de dos o más punibles estructuran
un concierto para delinquir, pues tales circunstancias pueden ser también
predicables del instituto de la coautoría, motivo por el cual se impone precisar
el ámbito de ambas figuras a fin de evitar que se viole el principio non bis in
ídem al asumir indebidamente a los coautores de cualquier delito como
sujetos activos del concierto para delinquir.

En efecto, tanto en la coautoría material como en el concierto para delinquir


media un acuerdo de voluntades entre varias personas, pero mientras la
primera se circunscribe a la comisión de uno o varios delitos determinados
(Coautoría propia: Todos realizan íntegramente las exigencias del tipo. O
Coautoría impropia: Hay división de trabajo entre quienes intervienen, con un
control compartido o con dominio de las acciones), en el segundo se orienta a
la realización de punibles indeterminados, aunque puedan ser determinables.

A diferencia del instituto de la coautoría material, en el que la intervención


plural de individuos es ocasional y se circunscribe a acordar la comisión de
delitos determinados y específicos, en el concierto para delinquir, a pesar de
también requerirse de varias personas, es necesario que la organización tenga
vocación de permanencia en el objetivo de cometer delitos indeterminados,
aunque se conozca su especie. V.g. homicidios, exportación de
estupefacientes, etc.

No es necesaria la materialización de los delitos indeterminados acordados


para que autónomamente se entienda cometido el punible de concierto para

151
delinquir, mientras que en la coautoría material no basta que medie dicho
acuerdo, pues si el mismo no se concreta, por lo menos, a través del comienzo
de los actos ejecutivos de la conducta acordada (tentativa), (…), es decir, el
concierto para delinquir subsiste con independencia de que los delitos
convenidos se cometan o no, mientras que la coautoría material depende de
por lo menos el comienzo de ejecución de uno de los punibles convenidos.

Adicionalmente, en tanto la coautoría no precisa que el acuerdo tenga


vocación de permanencia en el tiempo, pues una vez cometida la conducta o
conductas acordadas culmina la cohesión entre los coautores, sin perjuicio de
que acuerden la comisión de otra delincuencia, caso en el cual hay una nueva
coautoría, en el concierto para delinquir tal elemento de durabilidad en punto
de los efectos del designio delictivo común y del propósito contrario a derecho,
se erige en elemento ontológico dentro de su configuración, al punto que no
basta con el simple acuerdo de voluntades, sino que es imprescindible su
persistencia y continuidad.

En la coautoría material el acuerdo debe ser previo o concomitante con la


realización del delito, pero nunca puede ser posterior. En el concierto para
delinquir el acuerdo o adhesión a la empresa criminal puede ser previo a la
realización de los delitos convenidos, concomitante o incluso posterior a la
comisión de algunos de ellos; en este último caso, desde luego, sólo se
responderá por el concierto en cuanto vocación de permanencia en el
propósito futuro de cometer otros punibles, sin que haya lugar a concurso
material con las conductas realizadas en el pasado.

Aunque indistintamente la doctrina y la jurisprudencia utilizan la expresión


“empresa criminal” para referirse tanto a la coautoría material como al
concierto para delinquir, lo cierto es que si se define la empresa (del latín
emprendere) como una unidad económico - social de personas, bienes
materiales y técnicos, y recursos financieros, con ocasión de la cual varios
individuos se unen con el fin común de perdurar y consolidarse, mediante el
desarrollo de actividades colectivas organizadas para obtener beneficios, es
claro que resulta más apropiado utilizar tal vocablo para aludir al concierto
para delinquir, en cuanto supone estabilidad, permanencia y durabilidad, y
no a la coautoría material que como se dijo se agota en cada delito realizado.
(...)

Por antonomasia el concierto para delinquir es ejemplo de delito de carácter


permanente, pues comienza desde que se consolida el acuerdo de voluntades
para cometer delitos indeterminados, y se prolonga en el tiempo hasta cuando
cesa tal propósito. Bien puede ocurrir que los asociados deciden finalizarlo
porque consiguieron sus objetivos o se ha dificultado la realización de los
delitos propuestos; las autoridades desmantelan la empresa criminal; o por
otra razón que cierra la vocación de permanencia del propósito ilegal.

A diferencia del anterior, por regla general la coautoría material al ser de


índole dependiente de la realización del delito pactado, comienza y se agota
con la comisión de dicho punible, salvo que se trate de una conducta

152
permanente, como ocurre con el secuestro, caso en el cual se prolongará por
todo el tiempo de duración de dicho delito, pero es claro que la realización de
otro ilícito configura una nueva coautoría.

Puede afirmarse que mientras un concierto para delinquir tiene la virtud de


cobijar la más variada y pactada comisión de delitos indeterminados, aunque
posiblemente determinables, la coautoría es única respecto de cada punible,
de modo que habrá tantas coautorías como delitos definidos se hayan
cometido o comenzado a ejecutarse; dicho de otra manera, no hay lugar a una
coautoría para cometer múltiples delitos, en cuanto cada uno de ellos precisa
de una coautoría si es que su comisión fue producto de un acuerdo de
voluntades.

En suma, el delito de concierto para delinquir requiere: Primero: Un acuerdo


de voluntades entre varias personas; segundo: Una organización que tenga
como propósito la comisión de delitos indeterminados, aunque pueden ser
determinables en su especie; tercero: La vocación de permanencia y
durabilidad de la empresa acordada; y cuarto: Que la expectativa de
realización de las actividades propuestas permita suponer fundadamente que
se pone en peligro la seguridad pública”. 

La aplicación de este marco conceptual permite excluir la existencia del delito


de concierto deprecado por la Fiscalía por cuanto no se observa el ánimo de
cometer delitos indeterminados sino el despliegue de acciones delictivas
concretas orientadas a obtener un específico fin: apropiarse de un bien
público, en procura de lo cual sus plurales autores perpetraron varios delitos,
situación que apareja un fenómeno de coautoría y/o coparticipación criminal,
así como un concurso de delitos, más no el de concierto para delinquir.

Y aunque están presentes algunos elementos del punible contra la seguridad


pública como la pluralidad de autores, su propósito, de acuerdo con lo
demostrado por la Fiscalía, se circunscribió a apropiarse del inmueble de (…),
situación que excluye el concierto criminal, pues el acuerdo no comprendió la
comisión de delitos indeterminados en un lapso indefinido y prolongado,
característica esencial del tipo penal citado.

La ausencia de ese elemento impide considerar que en su actuar OLPO


incurrió en el punible de concierto para delinquir». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 40545 | Fecha: 25/09/2013 |


Tema: COAUTORÍA – Diferencia con el concierto para delinquir

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 42264
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP15099-2015

153
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 04/11/2015
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE / ABSUELVE
DELITOS : Hurto / Fabricación, tráfico, porte o
tenencia de armas de fuego, accesorios,
partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 29, 365 Y 366

TEMA: COAUTORÍA - Concepto / COAUTORIA - División del trabajo

Tesis: 

«Según el artículo 29 del Código Penal son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte, y aquí los juzgadores acogiendo los criterios
jurisprudenciales de la teoría del dominio del hecho, en la que para efectos de
la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho, en donde
cada sujeto domina el acontecer total en cooperación con los demás, pues no
tiene en sí mismo un dominio parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos, determinaron la coautoría de los enjuiciados.

Bajo esa arista se determinó la contribución objetiva de los incriminados a la


obtención del resultado común perseguido cuando en primer lugar ingresaron
a la bodega en apoyo de los tres sujetos y luego cuando neutralizaron a DC a
fin de que no diera aviso a las autoridades, sin que la Sala advierta yerros en
el proceso intelectivo del fallador que contraríen los postulados de apreciación
racional probatoria».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 44132
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP6343-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 28/10/2015
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 213

TEMA: COAUTORÍA IMPROPIA - Configuración / COAUTORÍA - Concepto

154
Tesis: 

«En manera alguna se acepta en forma expresa e inequívoca que el delito aquí
investigado se concretó previo acuerdo común y división de funciones en pos
del resultado típico, que es lo que caracteriza la coautoría impropia que
reclama el demandante; por el contrario, el pronunciamiento es reiterativo en
que el acusado, con voluntad y conocimiento de su obrar contrario a derecho,
instigó la materialización de la conducta punible reprochada.

La pretensión del censor, en esencia, descansa, en el entendimiento o alcance


que le da a la palabra “contubernio”, la cual equipara a “coautoría”; empero,
lo cierto es que en el contexto en el que la misma fue usada por el Tribunal,
solo puede entenderse la misma como el asentimiento o aquiescencia de los
funcionarios de FONCOLPUERTOS para, mediante la Resolución Nº (…) de (…)
de (…) de (…), acceder al reconocimiento y orden de pago del ilegal factor
salarial reivindicado por los extrabajadores, apadrinados por el aquí acusado.

Es que contubernio significa “alianza o liga vituperable”; aliar, por su parte,


implica “Dicho de una persona o entidad: unirse o coligarse con otra para un
mismo fin”, y vituperable, equivale a ejecutar una acción “que causa afrenta o
deshonra”, y en la concreta situación fáctica debatida, eso es justamente lo
que ocurrió en la determinación criminal aducida desde el pliego de cargos y
declarada en las instancias, pues, los funcionarios de FONCOLPUERTOS —en
quienes descansaba en forma exclusiva el dominio del hecho— se plegaron,
ligaron o adhirieron a la realización de la conducta punible propuesta por el
procesado, consistente en el reconocimiento indebido de un factor salarial
inventado: la llamada “prima sobre prima”, y de esa forma concretaron la
vulneración, en los términos conocidos, al patrimonio económico del Estado».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 43868
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP14845-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Yopal
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 28/10/2015
DECISIÓN : NO CASA / CASA PARCIALMENTE / CASA
PARCIALMENTE Y DE OFICIO
DELITOS : Homicidio / Hurto / Fabricación, tráfico,
porte o tenencia de armas de fuego,
accesorios, partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 / Ley 599 de 2000 art.
31,49, 60, 61 365 / Decreto 100 de 1980
art. 26, 31

TEMA: COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA - División del trabajo


155
Tesis: 

«Desde la entrada en vigor de la legislación penal sustantiva de 1980 (Decreto


Ley 100), ha sido criterio unánime y reiterado en la jurisprudencia de esta
Sala, aquél según el cual, cuando en la realización de los tipos penales
previstos por el legislador en la Parte Especial del Código interviene más de
una persona, es necesario acudir a los llamados “amplificadores del tipo”
consagrados en la Parte General del mismo, pues: 

“El fenómeno de la coparticipación criminal, entendido como realización


conjunta del hecho punible, comprende la intervención de autores, coautores
y cómplices…Son coautores aquellos autores materiales o intelectuales que
conjuntamente realizan un mismo hecho punible, ya sea porque cada uno de
ellos ejecuta simultáneamente con los otros o con inmediata sucesividad
idéntica conducta típica (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre Juan y lo matan), ora porque realizan una misma y compleja
operación delictiva con división de trabajo, de tal manera que cada uno de
ellos ejecuta una parte diversa de la empresa común.

…serán coautores quienes a pesar de haber desempeñado funciones que por


sí mismas no configuren el delito, han actuado como copartícipes de una
empresa común —comprensiva de uno o varios hechos— que, por lo mismo, a
todos pertenece como conjuntamente suya…”

Y desde entonces doctrina y jurisprudencia,

“…han aceptado que en los casos en que varias personas proceden en una
empresa criminal, con consciente y voluntaria división del trabajo para la
producción del resultado típico, todos los partícipes tienen la calidad de
autores, así su conducta vista en forma aislada no permita una subsunción
en el tipo, porque todos están unidos en el criminal designio y actúan con
conocimiento y voluntad para la producción del resultado comúnmente
querido o, por lo menos, aceptado como probable.

En efecto, si varias personas deciden apoderarse de dinero de un banco, pero


cada una de ellas realiza un trabajo diverso: uno vigila, otra intimida a los
vigilantes, otra se apodera del dinero y otra conduce el vehículo en el que
huyen, todas ellas serán autoras del delito de hurto. Así mismo si a esa
empresa criminal van armados porque presumen que se les puede oponer
resistencia o porque quieren intimidar con el uso de las armas y como
consecuencia de ello se producen lesiones u homicidio, todos son coautores
del hurto y de los atentados contra la vida, aun cuando no todos hayan
llevado o utilizado armas, pues han participado en el común designio, del cual
podrían surgir esos resultados que, desde luego, han sido aceptados como
probables desde el momento mismo en que se actúa en una empresa de la
cual aquellos se podían derivar”.

[…]

156
Lo anterior es demostrativo de que el aporte de GL dentro del plan concebido
era esencial para la concreción del designio criminal, y que la cabal ejecución
de la tarea encomendada a aquél en función del objetivo global, por supuesto
también dependía de las labores atribuidas y desarrolladas por los otros
compañeros de causa, como que todos ingresaron a un mismo tiempo de
manera repentina y violenta a un predio ajeno, mediante el empleo de armas
de fuego para someter a sus moradores, como en efecto lo hicieron, por lo que
desde tal perspectiva el aludido acusado tiene la calidad de coautor del hurto,
con sujeción a los lineamientos jurisprudenciales atrás recapitulados».

COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de imputación recíproca / COAUTOR - Es


realmente un autor / COAUTORÍA - La utilización de armas de fuego en el
delito de hurto crea un riesgo jurídicamente desaprobado que a todos
corresponde asumir / COAUTORÍA - Crimen organizado

Tesis: 

«La problemática se circunscribe a establecer si tales conductas punibles


deben ser atribuidas a los aquí enjuiciados en virtud del llamado “principio de
imputación recíproca” inherente a la coautoría, el cual, como lo tiene sentado
la Sala, se presenta debido a que “cuando existe una resolución común al
hecho, lo que haga cada uno de los coautores es extensible a todos los demás,
sin perjuicio de que las otras contribuciones individualmente consideradas
sean o no por sí solas constitutivas de delito”.

Tal axioma deriva de la naturaleza misma de la coautoría en donde cada uno


de los intervinientes realiza una parte del delito (aporte) cuya articulación
permite alcanzar el designio propuesto en el acuerdo común, por lo que “a
cada uno de los agentes no sólo se le imputa como propio aquello que ejecuta
de propia mano, sino también la conducta de los demás intervinientes. Por lo
tanto, en esta forma de realización del delito, las diferentes aportaciones al
hecho se engloban en un único hecho contrario a deber, del que responde
cada uno de los coautores como si lo hubiera cometido solo”.

Este principio, a su turno, se resquebraja cuando el interviniente desborda los


términos del acuerdo, cuando se excede respecto de lo pactado inicialmente,
en cuyo caso, como lo advierte la doctrina, el perpetrador “obra como autor
único directo o, si se sirve de un compañero que nada sabe, como autor
mediato”.

La Sala ya ha puntualizado que indudablemente el fundamento de la


“imputación recíproca” frente a las conductas punibles que son materializadas
por un colectivo de personas que actúa con división funcional de tareas en
pos de un concreto fin delictivo, descansa, necesariamente, en que tales
resultados hayan hecho parte del acuerdo común o hayan sido aceptados
como lógica y probable consecuencia de las labores que cada uno debía
desplegar como parte del designio criminal para asegurar el objetivo querido,
pues, como también lo destaca un sector de la doctrina: “Cada coautor

157
responde del hecho, siempre que éste permanezca en el ámbito de la decisión
común acordada previamente”.

Dicho de otra manera: cuando en una empresa criminal se presenta un


comportamiento típico adicional, que no es fruto del común acuerdo, ni
resultado lógicamente derivable de las funciones que cumple cada uno de los
complotados, será responsable de ese hecho delictivo quien o quienes lo
hayan ejecutado.

De acuerdo con lo anterior, atendida la realidad fáctica del caso analizado, la


Sala coincide con el criterio de la Delegada de la Fiscalía General de la Nación
y del Agente del Ministerio Público, pues en efecto los resultados típicos que
rechazan cada uno de los censores, sí les son atribuibles a sus prohijados,
pues es evidente que cuando se ingresa a un predio ajeno, habitado, con el
propósito de saquearlo o apoderarse de los objetos de valor que allí se hallen,
y para tal fin algunos de los intervinientes en esa faena criminal van provistos
de armas de fuego sin el respectivo salvoconducto, el porte o tenencia ilegal de
esos instrumentos es atribuible a quienes no las llevaban o portaban, pues
igual eran determinantes y necesarias para el fin perseguido.

Así mismo, fluye de la dinámica del suceso aquí debatido, que la razón para el
empleo de instrumentos bélicos por parte de los autores era someter y obligar
a los moradores que no se opusieran al saqueo, de donde resultaba también
lógico y probable que ante la resistencia de éstos o de un extraño que
interfiriera con el plan, las armas serían empleadas y con ellas se podría
ocasionar lesiones o la muerte de personas.

En este caso ocurrieron los dos supuestos: se sabe que JDGS, se opuso y no
cooperó con los asaltantes, y por ello fue abatido con un disparo en la nuca, y
al ser sorprendidos los ejecutores del robo por agentes de la SIJIN que
llegaron al predio alertados del posible saqueo, se produce un intercambio de
disparos entre los bandidos y los representantes de la ley, hecho este último
del que se deduce, sin lugar a dudas, que los maleantes iban resueltos a usar
las armas de las que se proveyeron, sin que pudieran ignorar las
consecuencias eventuales de tal comportamiento, por lo que los resultados
típicos concretados en ese proceder les son imputables a todos en calidad de
coautores.

Además porque la prueba demuestra que los aquí acusados en ningún


momento se desvincularon del actuar criminal, esto es, para responder al
cuestionamiento del apoderado de GL, éste fue conocedor y consciente del
empleo de armas de fuego por parte de sus compañeros de empresa ilícita,
máxime que con el uso de ellas se respaldaba y aseguraba el cumplimiento de
su tarea, situación que igual cabe predicar de MQ, quien incluso era uno de
los partícipes que estaba provisto de un arma de fuego con la que prestaba
vigilancia en la parte exterior del inmueble, artefacto con el que fue capturado
al día siguiente y por cuyo porte ilegal fue condenado en procesado separado.

158
Finalmente dígase que así no se hubiese establecido cuál de los ejecutores de
la empresa delictiva fue quien agotó el homicidio en la persona de JDGS, ello
en nada exime de responsabilidad a los sentenciados, pues como quedó
explicado párrafos atrás, el principio de imputación recíproca permite afirmar
que cuando existe una resolución común al hecho, lo que haga cada uno de
los coautores es extensible a todos los demás sin perjuicio de que las otras
contribuciones individualmente consideradas sean o no por sí solas
constitutivas de delitos». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 10987 | Fecha: 10/10/1998 |


Tema: CONCURSO - Dosificación punitiva: criterios a tener en cuenta Rad:
17403 | Fecha: 12/09/2002 | Tema: COAUTORÍA – Concepto Rad: 18856 |
Fecha: 24/04/2003 | Tema: CONCURSO - Dosificación punitiva: criterios a
tener en cuenta Rad: 15868 | Fecha: 15/05/2003 | Tema: CONCURSO -
Dosificación punitiva: criterios a tener en cuenta Rad: 23438 | Fecha:
02/07/2008 | Tema: COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de imputación
recíproca Rad: 30804 | Fecha: 2/12/2008 | Tema: ACUMULACIÓN JURIDICA
DE PENAS - Dosificación punitiva / ACUMULACIÓN JURÍDICA DE PENAS -
Noción y finalidad Rad: 26631 | Fecha: 18/03/2009 | Tema: COAUTORÍA
IMPROPIA - Principio de imputación recíproca Rad: 28289 | Fecha:
09/11/2009 | Tema: COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de imputación
recíproca Rad: 33458 | Fecha: 25/08/2010 | Tema: CONCURSO -
Dosificación punitiva: criterios a tener en cuenta Rad: 31748 | Fecha:
09/08/2010 | Tema: COAUTORÍA - Acuerdo: cumplimiento, sus excesos no
son atribuibles a los demás participes

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 38154
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP12540-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Yopal
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 16/09/2015
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE / ABSUELVE
DELITOS : Extorsión / Concierto para delinquir
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 / Ley 599 de 2000 art. 340

TEMA: COAUTORIA - Diferencia con el concierto para delinquir

Tesis: 

«El defensor recurrente, a su turno, como lo observó la Sala al declarar


ajustada la demanda, acató las exigencias de la causal relacionada con la
violación directa de la ley sustancial, y el argumento que gobierna su
inconformidad por esa senda, consiste, básicamente, en que los juzgadores
159
equipararon el acuerdo de voluntades del acusado y otros dos probables
involucrados (sólo uno de ellos vinculado y condenado mediante el trámite de
sentencia anticipada) para cometer un delito de extorsión, con la
estructuración de una connivencia, convenio o pacto predicable para la
configuración de la conducta punible de concierto para delinquir, y por lo
tanto aplicaron de manera indebida la norma sustancial que consagra esa
hipótesis delictiva, con lesión, en consecuencia, de la garantía de non bis in
ídem que no fue atendida por las instancias (exclusión evidente).

El tema no ha sido ajeno a la jurisprudencia de esta Corporación, y por


resultar necesario para la definición cabal de la queja se hace menester
rememorar el criterio decantado sobre tal aspecto.

En sentencia SP 25 sep. 2013, rad. 40545, la Sala puntualizó lo siguiente :

"No necesariamente el simple y llano concurso de personas en la comisión de


uno o varios delitos, o el concurso material de dos o más punibles estructuran
un concierto para delinquir, pues tales circunstancias pueden ser también
predicables del instituto de la coautoría, motivo por el cual se impone precisar
el ámbito de ambas figuras a fin de evitar que se viole el principio non bis in
ídem al asumir indebidamente a los coautores de cualquier delito como
sujetos activos del concierto para delinquir.

En efecto, tanto en la coautoría material como en el concierto para delinquir


media un acuerdo de voluntades entre varias personas, pero mientras la
primera se circunscribe a la comisión de uno o varios delitos determinados
(Coautoría propia: Todos realizan íntegramente las exigencias del tipo. O
Coautoría impropia: Hay división de trabajo entre quienes intervienen, con un
control compartido o condominio de las acciones), en el segundo se orienta a
la realización de punibles indeterminados, aunque puedan ser determinables.

A diferencia del instituto de la coautoría material, en el que la intervención


plural de individuos es ocasional y se circunscribe a acordar la comisión de
delitos determinados y específicos, en el concierto para delinquir, a pesar de
también requerirse de varias personas, es necesario que la organización tenga
vocación de permanencia en el objetivo de cometer delitos indeterminados,
aunque se conozca su especie. V.g. homicidios, exportación de
estupefacientes, etc.

No es necesaria la materialización de los delitos indeterminados acordados


para que autónomamente se entienda cometido el punible de concierto para
delinquir, mientras que en la coautoría material no basta que medie dicho
acuerdo, pues si el mismo no se concreta, por lo menos, a través del comienzo
de los actos ejecutivos de la conducta acordada (tentativa), o bien, en la
realización de actos preparatorios de aquellos que por sí mismos comportan la
realización de delitos (como ocurre por ejemplo con el porte ilegal de armas), la
conducta delictiva acordada no se entiende cometida (principio de
materialidad y proscripción del derecho penal de intención), es decir, el
concierto para delinquir subsiste con independencia de que los delitos

160
convenidos se cometan o no, mientras que la coautoría material depende de
por lo menos el comienzo de ejecución de uno de los punibles convenidos.

Adicionalmente, en tanto la coautoría no precisa que el acuerdo tenga


vocación de permanencia en el tiempo, pues una vez cometida la conducta o
conductas acordadas culmina la cohesión entre los coautores, sin perjuicio de
que acuerden la comisión de otra delincuencia, caso en el cual hay una nueva
coautoría, en el concierto para delinquir tal elemento de durabilidad en punto
de los efectos del designio delictivo común y del propósito contrario a derecho,
se erige en elemento ontológico dentro de su configuración, al punto que no
basta con el simple acuerdo de voluntades, sino que es imprescindible su
persistencia y continuidad.

En la coautoría material el acuerdo debe ser previo o concomitante con la


realización del delito, pero nunca puede ser posterior . En el concierto para
delinquir el acuerdo o adhesión a la empresa criminal puede ser previo a la
realización de los delitos convenidos, concomitante o incluso posterior a la
comisión de algunos de ellos; en este último caso, desde luego, sólo se
responderá por el concierto en cuanto vocación de permanencia en el
propósito futuro de cometer otros punibles, sin que haya lugar a concurso
material con las conductas realizadas en el pasado.

(...)

Por antonomasia el concierto para delinquir es ejemplo de delito de carácter


permanente, pues comienza desde que se consolida el acuerdo de voluntades
para cometer delitos indeterminados, y se prolonga en el tiempo hasta cuando
cesa tal propósito. Bien puede ocurrir que los asociados deciden finalizarlo
porque consiguieron sus objetivos o se ha dificultado la realización de los
delitos propuestos; las autoridades desmantelan la empresa criminal; o por
otra razón que cierra la vocación de permanencia del propósito ilegal.

A diferencia del anterior, por regla general la coautoría material al ser de


índole dependiente de la realización del delito pactado, comienza y se agota
con la comisión de dicho punible, salvo que se trate de una conducta
permanente, como ocurre con el secuestro, caso en el cual se prolongará por
todo el tiempo de duración de dicho delito, pero es claro que la realización de
otro ilícito configura una nueva coautoría.

Puede afirmarse que mientras un concierto para delinquir tiene la virtud de


cobijar la más variada y pactada comisión de delitos indeterminados, aunque
posiblemente determinables, la coautoría es única respecto de cada punible,
de modo que habrá tantas coautorías como delitos definidos se hayan
cometido o comenzado a ejecutarse; dicho de otra manera, no hay lugar a una
coautoría para cometer múltiples delitos, en cuanto cada uno de ellos precisa
de una coautoría si es que su comisión fue producto de un acuerdo de
voluntades.

161
En suma, el delito de concierto para delinquir requiere: Primero: Un acuerdo
de voluntades entre varias personas; segundo: Una organización que tenga
como propósito la comisión de delitos indeterminados, aunque pueden ser
determinables en su especie; tercero: La vocación de permanencia y
durabilidad de la empresa acordada; y cuarto: Que la expectativa de
realización de las actividades propuestas permita suponer fundadamente que
se pone en peligro la seguridad pública .

Los anteriores presupuestos, tal y como lo indica el demandante, no


encuentran correspondencia en las precisiones plasmadas por los falladores
de primero y segundo grado en relación con los hechos declarados y, por el
contrario, de las mismas resulta apenas predicable una connivencia de
voluntades para la ejecución del único delito de extorsión acreditado, el cual
se configuró en modalidad agravada, y en grado de tentativa.

(...)

Observadas las consideraciones de las sentencias de primera y segunda


instancia, no cabe duda que la razón está del lado del demandante, dado que
en ambas decisiones los funcionarios de manera artificiosa hicieron depender
la configuración del delito contra la seguridad pública de los mismos
supuestos de hecho en los que esta erigida la imputación al acusado como
coautor del único delito de extorsión del cual se ocupó el presente asunto.

El a-quo, en una ambivalente motivación, primero dio por estructurado el


punible de concierto para delinquir en la manifestación hecha por el aquí
acusado en su injurada, en el sentido de que perteneció a las llamadas
“Autodefensas Unidas de Colombia”, para luego aceptar que tras la
desmovilización de esa organización al margen de la ley, el procesado
conformó el clan ilegal “Águilas Negras” para realizar la extorsión aquí de
cantada, sin embargo, en ultimas reconoce que tal agrupación es inexistente y
que su invocación no fue más que un medio de presión para, de una parte,
imprimirle verosimilitud a la exigencia económica formulada a la víctima, y de
otra, desviar o desorientar la eventual intervención de las autoridades .

Por lo demás, en parte alguna de las precisiones fácticas o jurídicas


consignadas en al fallo de primer grado aparece indicación de los elementos
que de acuerdo con las jurisprudencias rememoradas (supra 10) permiten
predicar la configuración del delito de concierto para delinquir en la
modalidad atribuida en el pliego de cargos.

A su turno el fallador de segundo grado reconoció la equivocada


argumentación del a-quo para sustentar la condena por la señalada conducta
punible, pero tampoco remedio el entuerto».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ

162
NÚMERO DE PROCESO : 46547
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5124-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Antioquia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 09/09/2015
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 95, 96, 206, 310-1,
310-3, 322 y 324 / Ley 599 de 2000 art. 9 y
29 / Ley 522 de 2000 art. 451 y 454

TEMA: VIOLACIÓN INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Técnica en


casación / CASACIÓN - La simple discrepancia en la apreciación probatoria
no constituye yerro demandable / COAUTORÍA - División del trabajo

Tesis:
«Es evidente la inadmisibilidad de los dos cargos planteados, por el mismo
defensor y en términos muy similares, por la senda de la violación indirecta de
la ley sustancial, toda vez que aquél incumplió, frente a ambos, con los
presupuestos mínimos de su acreditación: 

En primer lugar, no especificó la prueba o pruebas sobre las cuales recaería el


vicio; por el contrario, se refirió de manera indeterminada la distorsión de los
medios de convicción obrantes en la actuación y, más que a ello, a las
conclusiones de la apreciación probatoria en torno a la particular situación de
MAAV y de WASP. La indiscriminación en la censura que se dirige contra los
resultados del ejercicio de valoración racional de la prueba efectuada por los
juzgadores, revela su esencia de alegato de instancia destinado a persuadir
con base en la sola argumentación y no en la existencia de concretos errores
judiciales. 

En segundo lugar, más allá de su opinión personal sobre el valor acertado del
conjunto probatorio, el censor no mostró la incongruencia o la disonancia que
existiría entre el contenido objetivo de una específica prueba y aquél que,
como tal, fue declarado en la sentencia. Ese cotejo nunca se realizó y, a
cambio, tan solo se advierte en la sustentación del cargo la diferencia de
criterios entre el impugnante y la sentencia, confrontación dialéctica ésta que
puede ser suficiente para fundar un recurso ordinario, más nunca el
extraordinario de casación que parte de la doble presunción de acierto y
legalidad del fallo, la cual solo puede cuestionarse a partir de uno de los
específicos errores reconducibles por la vía de las taxativas causales de
casación. 

Y, por último, no se acreditó la trascendencia del cargo, pues si, en gracia de


discusión, las premisas expuestas fuesen ciertas, olvida el demandante que el
título de imputación por el cual se condenó a los procesados (coautoría) no se
excluye porque algunos de éstos no estuviesen en el lugar exacto de los
hechos o porque no hubiesen disparado sus armas de fuego. Por el contrario,

163
la coautoría puede materializarse a través de una distribución de funciones
heterogéneas, tal y como dispone el artículo 29 del C.P. 

En ese orden, la labor de MAAV consistente en liderar la avanzada de la tropa


y, en desarrollo de ello, ubicar a las víctimas y el sitio en que serían
ejecutadas, o la de WASP consistente en ejercer la vigilancia activa del lugar
de los hechos mientras éstos ocurrían y aún después, sin dejar de lado que en
su condición de cabo segundo también ejercía mando sobre los soldados allí
presentes; resultaron esenciales a la comisión de los homicidios de JACP y
CHO. La esencialidad de este aporte no fue rebatida por los recurrentes, de
allí que sus reclamos resulten intrascendentes».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ
NÚMERO DE PROCESO : 39607
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP9795-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Yopal
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 29/07/2015
DECISIÓN : CASA
DELITOS : Homicidio / Peculado por uso
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 217 / Ley 599 de 2000
art. 38, 55, 38 y 398 / Ley 1709 de 2014
art. 38B

TEMA: COAUTORIA - Configuración
Tesis:
«Las pruebas acreditan que ÁFRM fue coautor del homicidio de AHC porque
ejecutó tareas de vigilancia del sector en que el mismo ocurriría, esperó al
autor de los disparos mortales, lo recogió garantizando su escape del lugar de
los hechos y realizó disparos con su arma de dotación para evitar
persecuciones como la que emprendió DBH y/o para dispersar potenciales
testigos. Además, utilizó para tal efecto su investidura de detective del (...) y
un vehículo de dicha institución, para desviar la atención, primero, de la
comunidad y, luego, de las autoridades judiciales, como se pudo comprobar.
Su actuación, entonces, se evidencia como previamente concertada y fue de
una importancia tal que sin ella las posibilidades de éxito en el operativo
criminal hubiesen sido menores, es más fue la conducta del procesado la que
ha determinado que hasta hoy día no se conozca ni la identidad ni la
ubicación del agresor directo».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ
NÚMERO DE PROCESO : 42293

164
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP8346-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Ibagué
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 01/07/2015
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Rebelión

ASUNTO: 
El problema jurídico radica en determinar si por haberle informado al
comandante del frente 25 del grupo guerrillero f.a.r.c. (alias Bertil), acerca de
la situación económica de JEAM de quien dijo que era colaborador de los
paramilitares, EBB debe responder por la contribución en la realización de la
conducta antijurídica de rebelión o por la comisión, junto con otros sujetos,
de los delitos de rebelión, secuestro y homicidio

TEMA: COAUTORIA - Elementos / AUTORIA - Teoría del dominio del hecho

Tesis: 

«Para la estructuración de la coautoría deben concurrir elementos de orden


subjetivo y objetivo. 

Los primeros, se refieren al acuerdo expreso o tácito, en razón del cual cada
coautor se compromete a desarrollar la tarea que le corresponde en la
ejecución del plan criminal, lo cual implica que cada uno debe ser consciente
de que voluntariamente comparte la misma causa, el mismo propósito ilícito y
los medios que se emplearán para alcanzar tales fines. 

Los objetivos, aluden a que la contribución de cada coautor debe ser esencial
("división del trabajo criminal atendiendo la importancia del aporte"), aspecto
que necesariamente remite al denominado "dominio funcional del hecho", en
virtud del cual cada sujeto domina el acontecer total en cooperación con los
demás. 

Son precisamente esos los elementos que ha tenido en cuenta la Sala, al


precisar que la coautoría funcional se puede deducir de los hechos que
demuestran la decisión conjunta de realizar el delito: 

"Es sabido que para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal no
requiere de un pacto detallado, pues se deduce de los actos desencadenantes,
de los hechos demostrativos de la decisión conjunta de su realización. 

Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho,
pues cada sujeto controla el acontecer total en cooperación con los demás, no

165
tiene en sí mismo un control parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos. 

A su turno, de acuerdo con la definición prevista en el artículo 29 de la Ley


599 de 2000 relacionada con que "Son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte", la Corte Suprema de Justicia ha enfatizado en la
necesaria presencia de los siguientes elementos: i) un acuerdo o plan común;
ii) división de funciones y iii) trascendencia del aporte en la fase ejecutiva del
ilícito(...) "».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 43772 | Fecha: 18/06/2014 |


Tema: COAUTORIA - Elementos Rad: 23825 | Fecha: 07/03/2007 | Tema:
COAUTORIA - Elementos Rad: 38725 | Fecha: 22/01/2014 | Tema: AUTORIA
- Teoría del dominio del hecho Rad: 42428 | Fecha: 26/02/2014 | Tema:
COMPLICIDAD - Diferencia con la coautoría Rad: 22327 | Fecha:
09/03/2006 | Tema: COMPLICIDAD - Diferencia con la coautoría Rad: 23893
| Fecha: 26/01/2006 | Tema: REBELION - Condición de rebelde Rad: 33558
| Fecha: 07/07/2010 | Tema: REBELION - Condición de rebelde

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 45805
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP7317-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Valledupar
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : MIXTA
FECHA : 10/06/2015
DECISIÓN : INADMITE / CASA PARCIALMENTE Y DE
OFICIO
DELITOS : Homicidio en persona protegida
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 216

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito / COAUTORÍA -


Acuerdo puede ser antecedente o concomitante al comportamiento

Tesis:
«Conviene recordarle al actor que pasó desapercibido que ese acuerdo de
voluntades puede ser expreso o tácito y previo o concurrente a la comisión del
ilícito (CSJ SP, 2 sep. 2009, rad. 29221), por lo que, por regla general, no se
constata con una prueba directa o con un documento, sino por razonamientos
lógicos de naturaleza inferencial (CSJ SP, 3 jul. 2003, rad. 19563)».
JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 29221 | Fecha: 02/09/2009 |
Tema: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito / COAUTORÍA -
Acuerdo puede ser antecedente o concomitante al comportamiento Rad:

166
26967 | Fecha: 12/09/2007 | Tema: CASACIÓN OFICIOSA - No requiere de
traslado previo al Ministerio Público

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 45398
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2821-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Manizales
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 25/05/2015
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180, 183 y 184

TEMA: COAUTORIA - Se puede establecer por razonamientos lógicos de


naturaleza inferencial

Tesis: 

«En relación con el reproche del censor, en torno a que no se demostró la


coautoría, basta recordarle que ese acuerdo puede ser expreso o tácito y
previo o concurrente a la comisión del ilícito (CSJ SP, 2 sep. 2009, rad.
29221), por lo que, por regla general, no se constata con una prueba directa o
con un documento, sino por razonamientos lógicos de naturaleza inferencial
(CSJ SP, 3 jul. 2003, rad. 19563). Precisamente, ello fue lo que acaeció en este
caso, pues el ad quem afirmó la coautoría de PD, no sobre la base de una
prueba directa que evidenciara que él y su compañero ya sentenciado
sostuvieron una reunión previa para acordar voluntades, sino por la forma en
que ocurrieron los hechos, la sucesión de los actos desplegados y la actitud
adoptada».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:  Rad: 29221 | Fecha: 02/09/2009 |


Tema: COAUTORIA - Se puede establecer por razonamientos lógicos de
naturaleza inferencial Rad: 19563 | Fecha: 03/07/2003 | Tema: COAUTORIA
- Se puede establecer por razonamientos lógicos de naturaleza inferencial

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 43126
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2579-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cartagena

167
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 20/05/2015
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 212 y 213

TEMA: COAUTORIA - Apreciación probatoria

Tesis: 

«Si bien en el diseño metodológico del fallo, el Tribunal no se ocupó de


argumentar en un acápite especial los elementos que integran el instituto de
la coautoría, entendida como la pluralidad de personas que mediando un
acuerdo común, actúan con división de trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte, como lo reclama la demandante, verifica la Sala, que
este presupuesto de debida motivación y acreditación probatoria sí se llevó a
cabo con base en los elementos de juicio allegados al expediente.

En efecto, el Tribunal declaró probada la participación de todos los acusados


a título de coautores a partir del análisis en conjunto de los medios de prueba
que reseñó aducidos de manera debida y oportuna al expediente.

Se precisó en la sentencia que la materialidad del homicidio de EBR se


acreditaba con el acta de levantamiento del cadáver; y que la participación de
los acusados en la ejecución del delito, estaba demostrada con las
indagatorias y ampliaciones rendidas.

(...)

También señaló como prueba de la coautoría, los testimonios de ASl y RGV,


quienes inicialmente fueron reportados, el primero, como informante de la
fuerza pública, el segundo, como un civil que fue retenido antes y cerca de la
escena, quienes dieron cuenta de la participación de los procesados en los
acontecimientos en que se le causó la muerte a EBR, relatos, que al tamiz de
la sana crítica, el fallador les otorgó credibilidad.

(...)

Entonces, en la comisión del delito de homicidio por el que fueron condenados


los acusados, el Tribunal sí declaró la coautoría como forma de participación y
para ello, se fundó en la prueba que la misma recurrente reporta aducido al
expediente, a lo largo del cargo único planteado en la demanda».

SALA DE CASACIÓN PENAL

168
M. PONENTE : PATRICIA SALAZAR CUELLAR
NÚMERO DE PROCESO : 41462
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2581-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 20/05/2015
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Fabricación, tráfico, porte o
tenencia de armas de fuego, accesorios,
partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 181 y 184

TEMA: COAUTORIA - Concepto

Tesis: 

«Resulta falsa su afirmación referida a que el fallador de primera instancia


condenó por una indefinida coparticipación criminal, cuando bien puede
advertirse que en el fallo se hizo clara alusión a la condición de coautores,
reservando aquella circunstancia relacionada con la pluralidad de sujetos
activos de las infracciones como factor de mayor punibilidad (artículo 58 - 10
del Código Penal).

La confusa comprensión que el demandante tiene sobre las figuras de la


autoría y la participación delictual, lo llevan a aventurar conclusiones
distorsionadas en relación con la concurrencia de los procesados en los
hechos punibles y el concepto amplio y circunstancial de la coparticipación
criminal, ignorando que ésta hace alusión a todas las formas plurales de
intervención, mientras que la complicidad y la determinación son modalidades
propias de la participación. 

Por lo tanto, evidente resulta para el efecto que la condena emitida en contra
de los procesados no lo fue a título de cómplices o determinadores, sino de
coautores de los delitos de Homicidio, cometido en circunstancia de
agravación punitiva, y Fabricación, tráfico o porte de armas de fuego, en
concurso de conductas punibles».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 43974
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP940-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Ibagué
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO

169
FECHA : 25/02/2015
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Extorsión
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 28, 29 / Ley 600 de
2000 art. 213

TEMA: COAUTORIA - Técnica en casación

Tesis:
«La orientación de la queja resulta contradicho con la inicial y expresa
afirmación del actor en el sentido de que no hay duda de la realización de la
señalada conducta punible, en modalidad de tentativa, siendo evidente de las
subsiguientes manifestaciones del libelista que su inconformidad radica en el
compromiso penal deducido a su prohijado en el delito, luego para construir
una adecuada proposición jurídica debió empezar por citar como
indebidamente aplicadas las normas inherentes a la autoría y participación,
esto es, los artículos 28 y 29 de la Ley penal Sustantiva».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 42904
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP875-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 25/02/2015
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 183 y 184

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito

Tesis:
«Este equivocado entendimiento del recurso extraordinario se replica en lo
concerniente al debate que se pretende suscitar tratándose de la coautoría
impropia deducida por el Tribunal, ya que con críticas que se enmarcarían en
la propuesta metodológica que orientaría la acreditación de la violación directa
de la ley sustancial, se desconoce que la jurisprudencia ha contemplado que,
para la materialización de este dispositivo amplificador del tipo, es suficiente
verificar el escenario fenoménico y las variables objetivas concurrentes en la
acción si plasman un convenio no expreso, sino tácito, como aquí se hizo. En
consecuencia, de ninguna manera es necesario demostrar, por ejemplo, algún
tipo de conversación explicita o un sopesado intercambio de pareceres entre
quienes co-dominan el hecho, para concluir en la vigencia de esta figura (Cfr.
CSJ AP, 27 Feb 2013, Rad. 40719). Así, en virtud de la misma, el resultado,
170
en este caso tentado, le es endilgable a sus protagonistas aun cuando cada
uno de los comportamientos visto en forma aislada no permita la subsunción
en un tipo penal concreto, al conjugarse sus voluntades hacía un único
designio».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: CSJ-AP 40431 | Fecha:


24/04/2013 | Tema: FALSO RACIOCIONIO - Técnica en casación Rad: CSJ-
AP 40719 | Fecha: 27/02/2013 | Tema: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser
expreso o tácito

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ
NÚMERO DE PROCESO : 36306
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP1481-2015
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : MIXTA
FECHA : 18/02/2015
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE Y DE OFICIO /
CESA PROCEDIMIENTO
DELITOS : Secuestro extorsivo / Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 282 de 1996 / Ley 600 de 2000 / Ley
599 de 2000 art. 83 y 86

TEMA: COAUTORIA - División del trabajo / COAUTORIA - Configuración

Tesis:
«Las conductas investigadas (secuestro y homicidio) fueron ejecutadas por
una organización criminal que actuaba de común acuerdo y distribución de
funciones, pues no de otra manera se explica que sus voluntades coincidieran
en la realización del objetivo alcanzado y que actuaran en la forma
mancomunada como lo hicieron. 

También muestran que el acusado DFRO cumplía un papel protagónico


dentro del grupo, no solo por la libertad con que se desplazaba en las
dependencias principales del inmueble, sino por el hallazgo en su poder del
huellero y las hojas firmadas en blanco, evidencias que lo vinculaban
directamente con los actos de imposición de la huella y de estampación de la
firma por parte de la víctima.

Ninguna incorrección, por tanto, se advierte en la conclusión que se cuestiona, pues las pruebas, como
se ha dejado visto, respaldan la imputación que se le hace a título de coautor en ambos delitos. Y si
bien es cierto el Tribunal terminó descartando por duda su presencia en la operación de secuestro del
abogado VV realizada en la finca (...), esto no excluye su participación en este delito, porque está
probado que hacía parte del plan criminal, y que horas más tarde se integró al grupo secuestrador en

171
la calle Loyola, donde continuó coejecutando la conducta de secuestro, situación que lo ubica como
coautor indiscutible del hecho». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 43863
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP7585-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Barranquilla
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 10/12/2014
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Concusión
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 212

TEMA: COAUTORIA - Demostración

Tesis:
«El censor únicamente adujo que el juez plural inventó la prueba de la
coautoría, como si se estuviera ante una de naturaleza directa, pero no indicó
cuál fue ella, por lo que el cargo quedó huérfano de demostración. 

Pasó por alto que ese acuerdo puede ser expreso o tácito y previo o
concurrente a la comisión del ilícito (CSJ SP, 2 sep. 2009, rad. 29221), por lo
que, por regla general, no se constata con una prueba directa o con un
documento, sino por razonamientos lógicos de naturaleza inferencial (CSJ SP,
3 jul. 2003, rad. 19563). Precisamente, ello fue lo que acaeció en este caso,
pues el ad quem afirmó la coautoría de (...) no sobre la base de una prueba
directa que evidenciara que él y su compañero involucrado sostuvieron una
reunión previa para acordar voluntades, sino por la forma en que ocurrieron
los hechos, la sucesión de los actos desplegados cuando atendieron el
accidente de tránsito que suscitó la discusión y su cohesión en torno al
mismo propósito -solicitud y obtención indebida de dinero ».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 29221 | Fecha: 02/09/2009 |


Tema: COAUTORIA - Acuerdo puede ser expreso o tácito Rad: 19563 | Fecha:
03/07/2003 | Tema: COAUTORIA - Acuerdo puede ser expreso o tácito

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 35083
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP7406-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cúcuta
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN

172
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 02/12/2014
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Secuestro simple
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000

TEMA: COAUTORÍA - Elementos

Tesis:
«El censor no le demostró a la Corte cuál era, en ambos reproches, la
trascendencia de su postura, de acuerdo con la cual GMM no participó a
título de coautor en el secuestro del cual AC fue víctima porque (i) no tenía
conocimiento acerca de la acción que LRTC iba a emprender y (ii) manifestó
su desacuerdo a que el sujeto pasivo fuera golpeado o maltratado.

Ninguna de tales aserciones, aun en el evento de ser ajustada a la realidad de


los hechos, tendría valor suficiente para derruir la decisión adoptada por los
jueces, puesto que (i) el acuerdo en la coautoría no sólo puede darse de
manera previa y expresa, sino también en forma concomitante y tácita a la
realización del delito; (ii) el aporte consistente en manejar el vehículo en el
cual AC fue retenido contra su voluntad fue esencial para la producción del
resultado típico; (iii) cualquier manifestación de oposición a todo acto violento
perpetrado en detrimento de la víctima no lo exoneraría de su responsabilidad
penal frente al delito atribuido, simplemente no quería que los demás
atentaran contra la integridad física del secuestrado».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EYDER PATIÑO CABRERA
NÚMERO DE PROCESO : 40087
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP16201-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Bucaramanga
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 20/11/2014
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Homicidio / Concierto para delinquir /
Fabricación, tráfico y porte de armas y
municiones de uso restringido, de uso
privativo de las Fuerzas Armadas o
explosivos.
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 30.3

TEMA: COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA - Principio de


imputación recíproca / COAUTORÍA IMPROPIA - Configuración

173
Tesis: 

«De tiempo atrás, la jurisprudencia de la Sala tiene decantado que la figura de


la coautoría comporta el desarrollo de un plan previamente definido para la
consecución de un fin propuesto, donde cada uno de los partícipes
desempeña una tarea específica, de forma tal, que responden como coautores
por el designio común y los efectos colaterales que de él se desprendan, así su
conducta individualmente considerada no se muestre subsumida en el
respectivo tipo penal, pues todos actúan con conocimiento y voluntad para la
producción de un resultado .

En punto de la participación plural de personas, la Corte ha precisado las


diferencias entre la coautoría propia, que ocurre cuando varios sujetos acuden
a la ejecución del injusto, donde cada acción es suficiente para producir por sí
sola un resultado, y la impropia o funcional, que es la prevista en el aludido
artículo 29-2 del Código Penal, en cuanto tiene como coautores a quienes,
«mediando un acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal
atendiendo la importancia del aporte».

Dicho fenómeno se estructura a partir de tres elementos, a saber, i) una


decisión común al hecho; ii) una división o reparto de funciones y iii) una
contribución trascendente en la fase ejecutiva del injusto.

La Corte también ha precisado que en esa forma de participación impera el


principio de imputación recíproca, según el cual, cuando existe una
resolución común al hecho, lo que haga cada uno de los coautores es
extensible a todos los demás, sin perjuicio de que las otras contribuciones
individualmente consideradas sean o no por sí solas constitutivas de delito.

(...)

Como bien quedó evidenciado en los fallos de instancia, la participación del


encartado en el atentado contra los funcionarios del INPEC, resultó
trascendente para el logro del fin propuesto, porque su misión de conducir a
los alias (...) y (...) frente a la cárcel y mantener comunicación telefónica
acerca de los movimientos de la víctima que allí se encontraba de visita, para
dar aviso de la salida de ésta, permitió que finalmente se ejecutara el hecho,
por parte de quienes fungieron como sicarios.

(...)

En esa división de tareas de los miembros del grupo, dirigida al común


propósito de ejecutar la orden del mando superior, donde unos prestaron
vigilancia en los alrededores del sector, otros fungieron como conductores de
las motos, otros como sicarios y otros como campaneros y choferes de los
vehículos utilizados, el aporte del encartado operó esencial, con dominio del
hecho y con posibilidad de interrumpir el decurso de la acción, puesto que sin

174
la información ofrecida a los demás copartícipes, se habría afectado la
realización del reato.

De esa manera, se consolida el instituto de la coautoría, porque, en virtud del


principio de imputación recíproca, la porción armónicamente realizada por
cada uno de los intervinientes es extensible a los restantes y, por ende,
conlleva a la atribución de responsabilidad, para todos, de los ilícitos, como si
los hubiese perpetrado uno solo de ellos».

COAUTORÍA - Acuerdo puede ser antecedente o concomitante al


comportamiento

Tesis: 

«El demandante, pese a admitir la pertenencia de su defendido a la banda


delincuencial, pretende desarticular esos juicios, afirmando, en
contraposición, que se le debió tener como cómplice, porque «contribuyó a la
comisión del ilícito» y ninguno de los testigos de cargo refirió que quienes
participaron se hubiesen reunido previamente para planear el atentado
criminal «donde se hubiera acordado en el contexto de la figura jurídica de la
coautoría, realizar, planear concretamente» la muerte de los funcionarios del
INPEC.

No atiende que la realización conjunta de los hechos delictivos, no requiere de


un acuerdo previo, en cuanto éste se puede evidenciar de los efectos causados
por las plurales conductas coordinadamente ejecutadas por los distintos
sujetos.

(...)

Por manera que, conforme al criterio de los delegados de la Fiscalía y del


Ministerio Público, no se precisaba de la asistencia del procesado a las
reuniones donde se planeaban los ilícitos porque, según se puso de presente
por los testigos de cargo, la coordinación de tales cometidos le era transmitida
por los mandos de la organización, a través de una llamada telefónica».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 37074
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP14005-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 15/10/2014
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 29, 30 y 83 / Ley 600

175
de 2000 art. 398

TEMA: COAUTORÍA IMPROPIA - Configuración / COAUTORÍA - Acuerdo


puede ser expreso o tácito

Tesis:
«Para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal no requiere de un
pacto detallado, pues se deduce de los actos desencadenantes de los hechos
demostrativos de la decisión conjunta de su realización, además, en ese
designio común ninguno de los participantes realiza íntegramente el tipo
penal, ya que cada uno de ellos hace su aporte, sólo que el delito se les
imputa de manera integral.

Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho.
Cada sujeto domina el acontecer total en cooperación con los demás, no tiene
en sí mismo un dominio parcial, ni tampoco el dominio global, sino que éste
se predica de todos.

A partir de la definición prevista en el artículo 29 de la Ley 599 de 2000; «Son


coautores los que, mediando un acuerdo común, actúan con división del
trabajo criminal atendiendo la importancia del aporte», la Corte Suprema de
Justicia ha enfatizado en la necesaria presencia de los siguientes elementos: i)
un acuerdo o plan común; ii) división de funciones y iii) trascendencia del
aporte en la fase ejecutiva del ilícito.

(...)

Para atribuirles jurídicamente el comportamiento a título de coautoras, se


acudió entonces a situaciones objetivas que denotaban su connivencia con
funcionarios de la empresa de puertos para llevar a cabo conciliaciones
globales con el fin de esquilmar el patrimonio estatal.

No se trató de un actuar ajustado a la buena fe o que frisara en lo ingenuo al


dejarse llevar por lo que les presentaban los abogados, sino que denotaba un
comportamiento consciente y voluntario orientado a favorecer la postura de
los demandantes en detrimento de la parte demandada y, sobre todo, de los
recursos de ésta. No de otra forma se entiende como en un mismo formato, un
mismo día y hora se comprometieron astronómicas cifras, sin reparar qué
objeto representaban o a cuántos trabajadores beneficiaba».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ
NÚMERO DE PROCESO : 40401
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP13290-2014

176
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cartagena
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 01/10/2014
DECISIÓN : CASA / CANCELA MEDIDAS
DELITOS : Terrorismo
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia art. 29 /
Ley 599 de 2000 art. 9, 21, 27, 343 y 345 /
Decreto Ley 180 de 1988 art. 1 / Decreto
2266 de 1991 art. 4 / Decreto Ley 100 de
1980 art. 187

TEMA: COAUTORÍA - Impropia: supone al menos que se haya iniciado la


comisión del delito / TERRORISMO - Se configura

Tesis: 

«Olvida el Tribunal que aún para sancionar la coautoría material impropia es


indeclinable que el suceso, por lo menos, haya tenido comienzo de ejecución,
esto es, que se haya configurado su entidad tentada, pues de lo contrario
únicamente pueden ser sancionados aquellos actos de ideación o preparación
que autónomamente por voluntad del legislador dentro de su libertad de
configuración normativa hayan sido tenidos como delitos, como ocurre, por
ejemplo, respectivamente, con el concierto para delinquir que sanciona la
simple y llana concertación para cometer delitos, o el tráfico de sustancias
para procesamiento de narcóticos que hace punible la importación o
exportación ilegal, transporte o tenencia de elementos que sirvan para el
procesamiento de cocaína o de cualquier otra droga que produzca
dependencia, tales como éter etílico, acetona, amoníaco, permanganato de
potasio, carbonato liviano, ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, diluyentes,
disolventes.

En este asunto se constata que el comportamiento de transportar los


elementos incautados a la procesada, de una parte, no permite avizorar en
concreto la división de trabajo que advera el ad quem como para proceder a
verificar la posibilidad de un delito de terrorismo, siquiera en grado de
tentativa y de otra, no comporta en sí mismo un acto preparatorio de aquellos
que independientemente sanciona el legislador, es decir, no es punible el
transporte de dispositivos como los encontrados en poder de AB». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 43895
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP5012-2014

177
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/08/2014
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio en persona protegida
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 207 y 212

TEMA: COAUTORIA - División del trabajo

Tesis: 

«Los casacionistas se limitan a insistir en el argumento acerca de que se


desconoce quién accionó las armas contra los civiles, como si el resultado
antijurídico solo fuera posible atribuirlo a quien ejecuta materialmente el
hecho, cuando en la coautoría por dominio funcional aquel también le es
imputable a quien producto de un acuerdo común y con división de trabajo,
hace un aporte importante en la realización de la conducta punible, aun
cuando éste individualmente considerado, no constituya una infracción
penal».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 38426
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP4221-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de
Cundinamarca
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/07/2014
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Hurto / Hurto calificado / Concierto para
delinquir / Fabricación, posesión y tráfico
ilegal de armas de fuego, municiones y
explosivos
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004

TEMA: COAUTORIA - Técnica en casación

Tesis:
«Si lo pretendido en el cargo primero era cuestionar la legalidad de la
adecuación típica, en lo atinente al concurso de personas en el delito, le
correspondía acudir a la causal primera o tercera de casación y demostrar la
valoración equivocada de los fallos, ya fuese a partir de una óptica netamente

178
dogmática o desde el ataque a la producción y valoración de la pruebas y
cómo se habían aplicado, inaplicado o erróneamente interpretado las normas
relacionadas con tal tópico». 

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 41406
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP7759-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Única de Florencia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 18/06/2014
DECISIÓN : NO CASA / DECLARA PRESCRITA LA
ACCIÓN PENAL / ABSTENERSE / CESA
PROCEDIMIENTO
DELITOS : Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 20, 22, 30, 80, 83, 84
y 86 / Constitución Política de Colombia art.
123

TEMA: PECULADO POR APROPIACIÓN - Coautoría / COAUTORÍA -


Concepto, elementos, configuración

Tesis: 

«En torno a la queja del casacionista respecto a que la condena se


fundamenta en una actuación administrativa de la cual no puede surgir el
concepto de participación criminal en la modalidad de coautoría, es de anotar
que aun cuando el delito de peculado exige un sujeto activo cualificado,
también lo es que un tal comportamiento puede ser realizado por pluralidad
de sujetos, quienes podrán actúan mancomunadamente con o sin división de
trabajo para lograr un objetivo común.

Ha de manifestarse que ninguna razón asiste en el planteamiento del


Libelista, pues deja en el olvido que nuestro Estatuto Sustantivo, al definir la
coautoría, toma parte por un concepto funcional fundamentado en una
concepción personal del injusto típico, lo cual permite considerar como
coautor a aquella persona que realiza una parte necesaria de la ejecución del
plan general, aunque no sea un acto típico en sentido estricto, pero debe
participar, en todo caso, de la idéntica resolución delictiva, “mediando un
acuerdo común”, con la advertencia que han de realizar los actos ejecutivos
que le correspondan funcionalmente, es decir, se trata de la ejecución de un
comportamiento punible en el cual participan voluntaria y conscientemente
varias personas, de acuerdo con una división de funciones de índole
necesaria.

179
En consecuencia, no necesariamente los partícipes en el delito debían tener
pleno conocimiento de todos y cada uno de los detalles de su ejecución, pero
no por ello dejan de ser responsables por las tareas ejecutadas en virtud de la
previa división de trabajo». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ
NÚMERO DE PROCESO : 43772
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP7753-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 18/06/2014
DECISIÓN : CASA DE OFICIO / CONDENA / DECLARA
EXTINGUIDA LA ACCIÓN PENAL
DELITOS : Homicidio / Concierto para delinquir /
Fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o
municiones
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 39, 232, 283, 306, 309
y 310 / Ley 599 de 2000 art. 37, 83, 86 y
291

TEMA: COAUTORÍA - Concepto, elementos, configuración / AUTORÍA -


Concepto de dominio del hecho / COAUTORÍA - Complicidad: diferencias

Tesis: 

«De antaño ha explicado la jurisprudencia de esta Corporación (CSJ SP, 7


mar. 2007, Rad. 23825) en qué consiste la coautoría y cómo se configura a
pesar de que no todos concurran a la ejecución del hecho: 

Se predica la coautoría, cuando plurales personas son gregarias por voluntad


propia de la misma causa al margen de la ley, comparten conscientemente los
fines ilícitos propuestos y están de acuerdo con los medios delictivos para
lograrlos, de modo que cooperan poniendo todo de su parte para alcanzar esos
cometidos, realizando cada uno las tareas que le corresponden, coordinadas
por quienes desempeñen a su vez el rol de liderazgo.

En tales circunstancias, quienes así actúan, coparticipan criminalmente en


calidad de coautores, aunque no todos concurran por sí mismos a la
realización material de los delitos específicos; y son coautores, porque de
todos ellos puede predicarse que dominan el hecho colectivo y gobiernan su
propia voluntad, en la medida justa del trabajo que les correspondiere

180
efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de antemano o acordada
desde la ideación criminal.

Ese criterio fue recientemente confirmado por la Sala (CSJ SP, 22 ene. 2014,
Rad. 38725), al precisar que la coautoría funcional se puede deducir de los
hechos que demuestran la decisión conjunta de realizar el delito.

(...)

En consecuencia, el hecho de que el señalamiento que hizo EEMM de la


víctima, fuera anterior al homicidio, no le quita importancia al aporte ni lo
inscribe como un acto preparatorio que deba castigarse, a lo sumo, como una
contribución a la realización de la conducta antijurídica, como pretende
hacerlo creer el demandante, porque no se trataba de un tema de simple
colaboración o complicidad, sino de una decisión común de la banda criminal
y en la que cada uno tomó parte haciendo su aporte necesario. 

Es igualmente errónea la tesis del demandante al asegurar que su asistido


debe responder apenas como cómplice, porque se trató de una ayuda anterior
a la ejecución del homicidio que consistió en individualizar a la víctima, pues,
es evidente que no podía cumplirse esa específica función en otro momento
porque el ejecutor material del homicidio ignoraba quién era la víctima, y sin
ese dato no era posible que le diera muerte, atendiendo a que desde cuando se
puso en marcha el plan criminal con la consecuente división de funciones, ya
habían pasado de la fase preparatoria a la ejecutiva con la que todos estaban
de acuerdo y, en consecuencia, todos tenían el dominio del hecho.

Precisamente, son coautores aunque no todos concurran a la realización del


delito, porque lo importante en últimas es que de todos pueda predicarse el
dominio del hecho, que todos dirijan su voluntad a que se lleve a cabo con
estricto acogimiento de la división del trabajo».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:  Rad: 38376 | Fecha: 09/04/2014 |


Tema: INDAGATORIA - Cargos a terceros: No se invalidan por la falta de
juramento Rad: 23825 | Fecha: 07/03/2007 | Tema: COAUTORÍA -
Concepto, elementos, configuración / AUTORÍA - Concepto de dominio del
hecho / COAUTORÍA - Complicidad: Diferencias Rad: 38725 | Fecha:
22/01/2014 | Tema: COAUTORÍA - Concepto, elementos, configuración /
AUTORÍA - Concepto de dominio del hecho / COAUTORÍA - Complicidad:
Diferencias

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 43678
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2831-2014

181
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Valledupar
CLASE DE ACTUACIÓN : REVISIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 28/05/2014
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio en persona protegida
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 192

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito

Tesis:
«Era indiferente individualizar el tipo de arma que causó el deceso o que el rol
de MP se hubiese circunscrito a “disparar al aire”, porque ese
comportamiento, según el devenir indiciario plasmado en las sentencias,
obedeció a un plan criminal -que no debe ser indefectiblemente producto de la
reflexión, la preparación o la ponderación al ser factible que se genere en un
convenio repentino o tácito (CSJ AP, 27 Feb 2013, Rad. 40719)-, que estuvo
encaminado a ocultar las condiciones reales en que se ejecutó el homicidio.
Por ende, cobró relevancia la significativa cantidad de munición que el citado
empleó el día de los acontecimientos, toda vez que ello reveló el ánimo de
mimetizar una oprobiosa acción de agentes del estado, “un falso positivo”,
bajo el amparo del uso legítimo de la fuerza que nunca hubo necesidad de
desplegar. A esta conclusión arribaron los juzgadores, luego de retomar, en
particular, el entorno inusual en que se halló el cadáver de la víctima».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO
NÚMERO DE PROCESO : 43237
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP2226-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal Justicia y Paz
de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 30/04/2014
DECISIÓN : DECRETA NULIDAD PARCIAL / MODIFICA
SENTENCIA IMPUGNADA / ACLARA /
ABSTENERSE
FUENTE FORMAL : Ley 975 de 2005 art. 26 / Ley 906 de 2004
art. 32 / Ley 1448 de 2011 art. 3 par. 2 /
Ley 1592 de 2012 art. 23-25

TEMA: COAUTORÍA - División del trabajo

Tesis: 

182
«Los elementos de juicio así presentados permiten inferir razonablemente que
el postulado, junto con otros miembros del grupo, realizó las conductas
imputadas, a modo de una división funcional de tareas, desde donde surge
que los hechos fueron cometidos por esa agrupación y debe cargarse a esta,
sin importar que individualmente cada uno de sus integrantes no hubiese
recorrido todos los elementos del tipo penal. Cada uno de ellos, y por tanto el
sindicado, será coautor de ese comportamiento. Así se modificará el fallo del
Tribunal». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : FERNANDO ALBERTO CASTRO
CABALLERO
NÚMERO DE PROCESO : 42135
NÚMERO DE PROVIDENCIA : AP194-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Santa
Marta
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 29/01/2014
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 180 183 y 448 / Ley
906 de 2004 art. 184 núm. 2,3

TEMA: COAUTORÍA - Configuración

Tesis: 

«No menos intrascendente se reputa la glosa del impugnante referida a la


supuesta falta de congruencia entre la acusación y la sentencia, en concreto
fundada en que al procesado se lo llevó a juicio en calidad de autor del delito
de homicidio, mientras que en la sentencia se le dedujo una coautoría en
dicha infracción, pues de antaño se ha señalado que este último modo de
intervención en la conducta punible no es mas que una formade autoría en
donde se lleva a cabo el hecho junto con otro u otros ». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 17403 | Fecha: 12/09/2002 |


Tema: COAUTORÍA - Configuración Rad: 25007 | Fecha: 13/09/2006 |
Tema: SISTEMA PENAL ACUSATORIO - Presencia del incriminado: En la
actuación procesal, juicio oral

SALA DE CASACIÓN PENAL

183
M. PONENTE : EUGENIO FERNANDEZ CARLIER
NÚMERO DE PROCESO : 38725
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SP151-2014
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 22/01/2014
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Homicidio en persona protegida / Concierto
para delinquir / Desaparición forzada /
Tortura en persona protegida / Secuestro
extorsivo / Hurto calificado / Cohecho por
dar u ofrecer / Fraude procesal
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 398 núm. 1,3 / Ley
600 de 2000 art. 404 / Ley 599 de 2000 art.
29 / Ley 270 de 1996 / Constitución
Política de Colombia art. 257 núm. 1

TEMA: AUTORÍA - Concepto de dominio del hecho / COAUTORÍA -


Concepto, elementos, configuración

Tesis:
«Es sabido que para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal no
requiere de un pacto detallado, pues se deduce de los actos desencadenantes,
de los hechos demostrativos de la decisión conjunta de su realización. 

Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho,
pues cada sujeto controla el acontecer total en cooperación con los demás, no
tiene en sí mismo un control parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos.

A su turno, de acuerdo con la definición prevista en el artículo 29 de la Ley


599 de 2000 relacionada con que «Son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte», la Corte Suprema de Justicia ha enfatizado en la
necesaria presencia de los siguientes elementos: i) un acuerdo o plan común;
ii) división de funciones y iii) trascendencia del aporte en la fase ejecutiva del
ilícito.

Lo anterior implica al operador judicial sopesar tanto el factor subjetivo


relacionado con el asentimiento expreso o tácito de los sujetos conforme al
plan común y su decidida participación en tal colectividad con ese propósito
definido, como factores objetivos dados por la conducta desplegada por cada
uno como propia de una labor conjunta o global y la entidad de tal aporte».

184
RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ
NÚMERO DE PROCESO : 42412
NÚMERO DE PROVIDENCIA : CP008-2014
PROCEDENCIA : Estados Unidos de América
CLASE DE ACTUACIÓN : EXTRADICIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : CONCEPTO
FECHA : 22/01/2014
DECISIÓN : CONCEPTÚA FAVORABLEMENTE
DELITOS : Concierto para delinquir / Trafico,
fabricación, o porte de estupefacientes
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 493 y 502 /
Constitución Política de Colombia art. 35 /
•Convención de las Naciones Unidas contra
el tráfico ilícito de estupefacientes y
sustancias sicotrópicas. Viena, 20 de
diciembre de 1988

TEMA: EXTRADICIÓN - Principio de doble incriminación: Concierto para


delinquir / EXTRADICIÓN - Principio de doble incriminación: Tráfico,
fabricación o porte de estupefacientes / COAUTORÍA - Diferencia con el
concierto para delinquir

Tesis:
«De conformidad con lo establecido por el artículo 493-1 C.P.P. de 2004, para
conceder la extradición es requisito indispensable que el hecho que la motiva
también esté previsto en Colombia como delito y reprimido con sanción
privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años.

(...)

En la legislación colombiana, por su parte, los delitos de que tratan los


CARGOS UNO y DOS de la acusación No. (...), proferida el (...) de (...) de (...),
encuentran equivalencia típica, en primer lugar, en el artículo 340 del Código
Penal, modificado por el artículo 8º de la Ley 733 de 2002, y últimamente por
el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, que define el delito de «concierto para
delinquir».

(...)

En segundo lugar, en el artículo 376 del Código Penal, modificado por el


artículo 11 de la Ley 1453 de 2011, que define el delito de tráfico, fabricación
o porte de estupefacientes.

(...)

185
Como en este caso las autoridades judiciales de los Estados Unidos de
América acusan a (...) y a otros de haberse concertado, junto con otras
personas, ilícita e intencionalmente para distribuir y poseer con la intención
de distribuir un kilogramo, o más, de heroína, así como para importar dicha
sustancia a los Estados Unidos de América, es de concluirse que en relación
dichos cargos se cumple el presupuesto relativo a la doble incriminación para
extraditar, pues en la legislación penal colombiana tales comportamientos
también se hallan definidos como delito, y por su realización prevé pena
mínima superior a cuatro años de prisión.

Cabe destacar, que las conductas imputadas tienen relación con delitos de
concierto para la distribución, posesión e importación de heroína, no
únicamente con la participación en un acto ilícito determinado, mediante la
realización de varios actos diferenciados en circunstancias de modo, lugar y
tiempo, como se destaca en la acusación proferida y en las declaraciones
juradas rendidas por el Fiscal Auxiliar de la Fiscalía de los Estados Unidos
para el Distrito Sur de(...) y el Agente Especial de la Administración para el
Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) en la ciudad de (...).

De manera que la imputación no consiste simplemente en atribuirle


coparticipación criminal en un solo hecho delictivo, sino que se funda en el
acuerdo de personas asociadas en la preparación y ejecución de programas
para llevar a cabo una pluralidad de punibles en cuanto planes criminales
relacionados con la posesión y distribución de sustancias estupefacientes, que
es precisamente lo que otorga autonomía al tipo de concierto para delinquir en
tales delitos. 

Es de concluir, entonces, que se satisface el requisito en mención».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 34930
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 21/10/2013
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE
DELITOS : Peculado por apropiación
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia art. 122
inc. 5 / Ley 599 de 2000 art. 30 / Código
Procesal del Trabajo y de la Seguridad Social
art. 69

TEMA: COAUTORÍA - Se puede establecer por razonamientos lógicos de


naturaleza inferencial

Tesis:

186
«Resulta apenas obvia la genérica imposibilidad material de hallar prueba del
sustrato que subyace a la determinación o a la coautoría, pero eso no impide
que por labor inferencial, como ha sucedido en este evento, se establezca
jurídicamente una u otra forma de participación delictual ».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA
NÚMERO DE PROCESO : 40719
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 27/02/2013
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Homicidio / Homicidio
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 184

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito

Tesis:
«El acuerdo entre los coautores puede ser expreso o tácito. Esto último
significa que de ninguna manera es necesario demostrar algún tipo de
conversación o intercambio de palabras entre quienes co-dominan el hecho».

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA
NÚMERO DE PROCESO : 39349
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 10/10/2012
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Falsedad ideológica en documento público /
Concusión / Privación ilegal de la libertad
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 43, 180 y 181

TEMA: COAUTORÍA - Acuerdo puede ser expreso o tácito / COAUTORÍA –


División del trabajo / AUTORÍA - Teoría del dominio del hecho

Tesis:
«Deviene diáfano que para la coautoría funcional el acuerdo del plan criminal
no requiere de un pacto detallado, pues se deduce de los actos
desencadenantes de los hechos demostrativos de la decisión conjunta de su

187
realización, además, en ese designio común ninguno de los participantes
realiza íntegramente el tipo penal, ya que cada uno de ellos hace su aporte,
sólo que el delito se les imputa de manera integral.

Según la teoría del dominio del hecho, autor es quien domina el hecho y para
efectos de la coautoría lo decisivo es tener un dominio funcional del hecho,
pues cada sujeto controla el acontecer total en cooperación con los demás, no
tiene en sí mismo un dominio parcial, ni tampoco global, sino que éste se
predica de todos.

A su turno, de acuerdo con la definición prevista en el artículo 29 de la Ley


599 de 2000 relacionada con que “Son coautores los que, mediando un
acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal atendiendo la
importancia del aporte”, la Corte Suprema de Justicia ha enfatizado en la
necesaria presencia de los siguientes elementos: i) un acuerdo o plan común;
ii) división de funciones y iii) trascendencia del aporte en la fase ejecutiva del
ilícito.

Lo anterior implica al operador judicial sopesar tanto el factor subjetivo


relacionado con el asentimiento expreso o tácito de los sujetos conforme al
plan común y su decidida participación en tal colectividad con ese propósito
definido, como factores objetivos dados por la conducta desplegada por cada
uno como propia de una labor conjunta o global, y la entidad de tal aporte». 

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 32636
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Medellín
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 26/09/2012
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Favorecimiento
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000

TEMA: COAUTORÍA IMPROPIA - Configuración: relevancia de la presencia


en el lugar de los hechos, análisis probatorio / COAUTORÍA - Acuerdo:
Análisis probatorio de las circunstancias

Tesis: 

«Aún haciendo eco al ejercicio de valoración probatoria que en esta sede hizo
la Delegada, no podría estimarse próspera la censura, porque si bien es cierto
y de modo objetivo el procesado estuvo presente en el operativo militar que
produjo la muerte de dos civiles, no menos lo es que su presencia obedeció al
hecho de que probablemente y por información de sus superiores, se iba a

188
entrar en combate real y que como consecuencia de ello eventualmente se
producirían bajas que serían repartidas entre los dos grupos militares que
intervenían en la operación. 

En ese orden, la confesión a que alude el recurrente ni siquiera podría tener el


carácter de tal si se tiene en cuenta que al ser precisado el acusado en
posteriores ampliaciones de indagatoria, luego de que admitiera que los
hechos realmente habían obedecido a un montaje, no dejó entrever que
previamente supiera que se iba a dar muerte a supuestos delincuentes, sino
que de haber bajas éstas serían distribuidas entre las dos unidades que
participaron en el operativo. 

Por eso mismo, su participación en el acto fue marginal en el sentido de que


no estuvo en el sitio donde fueron muertos los civiles, tampoco disparó su
arma en contra de ellos, no intervino para ponerles los camuflados ni en la
plantación de armas como evidencia de que se trataban de guerrilleros en
combate.

(...)
En esas condiciones, si hubo un acuerdo con los miembros de la AFEUR, no
fue para dar muerte a civiles inermes, sino para entrar en un operativo militar
real que tenía por fin capturar o repeler a miembros de la guerrilla que
asaltaban y extorsionaban a personas que transitaban por aquél
corregimiento».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
NÚMERO DE PROCESO : 38250
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal Justicia y Paz
de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : SEGUNDA INSTANCIA
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 26/09/2012
DECISIÓN : CONFIRMA
DELITOS : Homicidio / Desplazamiento forzado
FUENTE FORMAL : Ley 100 de 1980 art. 187 / Ley 100 de 1980
art. 324 núm. 8 / Ley 599 de 2000 art.
347 / Ley 599 de 2000 art. 167, 168,358,
359, / Decreto 2535 de 1993 / Ley 599 de
2000 art. 165 / Ley 599 de 2000 art. 31,
178, 265 / Decreto 100 de 1980 art. 66 /
Ley 906 de 2004 / Ley 975 de 2005 / Ley
975 de 2005 art. 18

TEMA: COAUTORÍA - Concepto: elementos, configuración

189
Tesis: 

«Ha sido ampliamente decantada la posición de la Corporación con relación a


los elementos estructurantes de la coautoría, figura que se extrae del artículo
23 del Decreto Ley 100 de 1980 y del inciso 2° del artículo 29 de la Ley 599 de
2000. Ha sostenido la Corte lo siguiente: 

“De la lectura del artículo 29.2, como quedó finalmente, se desprenden, es


obvio, los mismos requisitos: para afirmar coautoría se necesitan acuerdo
común, división del trabajo y observación del peso del aporte. 

- Acuerdo significa conformidad, asentimiento, reflexión y madurez de


determinación. 

- División quiere decir separación, repartición. 

- Aportar, derivado de “puerto”, equivale a llegar o presentarse a un lugar,


hacer algo en pro de un fin común.

[...]

Observado el fenómeno de otra forma, para hablar de coautoría son


indispensables dos exigencias, una subjetiva y una objetiva. 

El aspecto subjetivo de la coautoría significa que: 

Uno. Los comuneros se pongan de acuerdo, planifiquen la comisión del ilícito


y, de consuno, decidan su perpetración. 

Dos. Cada uno de los comprometidos sienta que formando parte de una
colectividad con un propósito definido, el hecho es suyo, pero incluido dentro
de una obra mayor, global, es decir, perteneciente, imbricada, realizada por
todos los concurrentes o, dicho con otras palabras, la persona debe sentir que
cumple tareas en interdependencia funcional. 

La fase objetiva comprende: 

Uno. El co-dominio funcional del hecho, entendiendo por tal que los varios
individuos, sin sometimiento, dependencia o subordinación de uno o unos de
ellos a otro u otros de ellos, se dirijan a la misma finalidad con un
comportamiento esencial, mirado no en términos absolutos sino relativos. 

Por conducta esencial se debe entender, primero, que sin ella es imposible
cometer el hecho; o, segundo, que si una de las personas se opone o entra en
divergencia con las otras, pueda hacer fracasar el plan, molestarlo o variarlo
en su desarrollo; o, tercero, que la intrusión de las personas no debe ser
meramente casual, accidental o secundaria. 

190
Dos. Aporte significativo durante la ejecución del hecho, es decir, prestación
de algo trascendente para su comisión, servicio importante que cada uno de
los concurrentes presta a la gesta delictiva.

[...]

Conforme con lo dicho, se predica coautoría frente a la responsabilidad del


procesado cuando se demuestran los siguientes elementos: I) desde el aspecto
subjetivo, la existencia de un acuerdo común y el convencimiento sobre el
dominio del hecho, y II) en la fase objetiva, el codominio funcional de la acción
criminal y el aporte significativo del implicado. 

Se tiene demostrado que (...) se vinculó al grupo de autodefensas en (...) de


(...), momento en el que fue encargado como patrullero de la organización,
calidad que mantuvo hasta (...) de (...) cuando fue elegido comandante del
recién nombrado frente (...). 

De acuerdo con lo anterior, los 37 cargos que no fueron legalizados, objeto de


impugnación por la fiscalía y los representantes de víctimas, comparten dos
características principales, pues tienen relación con hechos acontecidos
durante el lapso en que el postulado se desempeñó como simple patrullero, y
en los que éste no fue el ejecutor material de la conducta punible. 

Así las cosas, para acceder a la petición de legalización de cargos elevada por
la fiscalía, se debe verificar la existencia de los requisitos antes citados en las
actuaciones objeto de pronunciamiento, de modo que si los mismos no están
presentes, se deberá confirmar la decisión del a-quo. 

Dicho lo anterior, es menester resaltar que la representante del ente acusador,


durante la sustentación del recurso de apelación, centró su intervención en
demostrar la existencia de elementos materiales probatorios y evidencia física
que acredita el modus operandi de la organización delictiva, la realización de
reuniones en donde se enumeraban la misiones y víctimas de su actuar ilícito,
y las formas en que se producía el resultado final. 

Insistió en la presencia de numerosos elementos de convicción, los cuales


permiten atribuir la autoría de los hechos al frente ‘William Rivas’ del Bloque
Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, afirmación que la Sala
encuentra acertada. 

Sin embargo, lo anterior no significa que la totalidad de hechos delictivos


puedan ser imputados a (...) en calidad de coautor, pues la actuación
desplegada por el postulado no cumple con las exigencias previstas en la ley
para endilgársele responsabilidad penal. 

En efecto, es admisible sostener, como lo hace la fiscalía, que entre los


patrulleros de la compañía ‘Walter Uzuaga’ existía un acuerdo previo para la
comisión de los homicidios, toda vez que en las reuniones detalladas por el

191
ente acusador se enlistaban las víctimas y misiones que debían llevarse a
cabo. 

Bajo el mismo parámetro, se puede afirmar que entre los miembros de la


organización existía una conciencia sobre el dominio del hecho, ya que
cualquiera de ellos podía llevar a cabo el acto criminal, condiciones que
permiten verificar la presencia del elemento subjetivo de la coautoría. 

A pesar de ello, no es posible predicar lo mismo del elemento objetivo de la


coautoría, pues el implicado no tenía el co-dominio funcional de los hechos
impugnados ni realizó un aporte esencial a la comisión de los mismos. 

De los hechos narrados por el ente acusador, se colige que el postulado no


tuvo ningún tipo de participación concreta y cierta en la comisión material de
los hechos citados; por el contrario, se observa que (...) conoce poco o nada
sobre las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se llevaron a cabo los
homicidios. 

[...]

Es necesario señalar que el procesado no tuvo dominio funcional del hecho ni


tampoco realizó un aporte esencial a la consumación del mismo, conclusión
que permite afirmar la ausencia de los requisitos objetivos para atribuir al
postulado responsabilidad penal en calidad de coautor. 

De acuerdo con lo expuesto, la Sala contrario a lo solicitado por la Fiscalía


General de la Nación y la representante de víctimas, confirmará el numeral 4°
de la providencia impugnada».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 32022 | Fecha: 21/09/2009 |


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HOMICIDIO AGRAVADO - Con fines terroristas: Diferencias con el terrorismo

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN
NÚMERO DE PROCESO : 37760
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala 001 Penal de Cali
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 30/05/2012
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Apoderamiento de hidrocarburos, sus

192
derivados, biocombustibles o mezclas que
los contengan
FUENTE FORMAL : Ley 153 de 1887 art. 40 / Ley 906 de 2004
art. 180 y 184

TEMA: COAUTORÍA - Modalidades: propia e impropia, tienen los mismos


efectos punitivos

Tesis: 

«Si bien el Tribunal no precisó si los procesados debían responder a título de


coautores propios o impropios, la verdad es que el demandante no solo omitió
demostrar que algún perjuicio se causó con ello a su representado o la
ruptura del principio de legalidad, sino que de un lado, es posible predicar
que lo fueron como coautores propios pues no les fueron atribuidos los 40
eventos investigados y de otro, en cualquier caso, el Código Penal no exige
hacer diferenciación alguna en la atribución de responsabilidad entre esas dos
categorías dogmáticas doctrinales, amen que el grado de participación
concebido en el estatuto punitivo es exactamente el de coautoría». 

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ
NÚMERO DE PROCESO : 36299
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Florencia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 15/02/2012
DECISIÓN : CASA / REDOSIFICA
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004

TEMA: COAUTORÍA - Elementos

Tesis:
« De la definición legal en mención la jurisprudencia y la doctrina han
extractado los siguientes elementos de la coautoría: (i) acuerdo común, (ii)
división de funciones y (iii) trascendencia del aporte durante la ejecución del
ilícito.

Como lo ha expresado la Sala, “acuerdo significa conformidad, asentimiento,


reflexión y madurez de determinación. A su turno, “división quiere decir
separación, repartición”. Finalmente, “aportar, derivado de “puerto”, equivale
a llegar o presentarse a un lugar, hacer algo en pro de un fin común”.

193
En relación con el tercero de los mencionados presupuestos, tradicionalmente
se ha discutido sobre si es necesario que el aporte se preste durante la
ejecución del delito, es decir, antes de producirse su consumación o si
también resulta dable hablar de coautoría frente a contribuciones posteriores
a la realización del punible.

Así, esta Corporación inicialmente sostuvo que si el sujeto activo está ligado
finalísticamente a la ejecución de la conducta, en forma que el aporte
posterior es producto de un compromiso objetivo y subjetivo con sus
resultados, es perfectamente dable predicar la existencia de la coautoría en
esos casos. Así lo señaló en la sentencia del 22 de mayo de 2003
(...)
La misma línea de pensamiento trazada en la precitada decisión guió la
definición del caso juzgado en la sentencia del 17 de agosto de 2005
(...)
Un giro parcial en relación con el tema dio la Corte en la decisión del 26 de
octubre de 2006, en cuanto en esta ocasión se sostuvo que solamente
constituía coautoría el aporte prestado durante la ejecución del hecho. »

COAUTORÍA - Concepto

Tesis:
« La Sala, por tanto, ha de reiterar aquí el criterio según el cual solamente es
dable reputar como coautores a quienes intervienen en la fase ejecutiva del
delito, no así quienes actúan con posterioridad a la consumación del mismo. »

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN
NÚMERO DE PROCESO : 34703
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Santa
Marta
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 14/12/2011
DECISIÓN : CASA
DELITOS : Secuestro extorsivo / Fabricación, tráfico,
porte o tenencia de armas de fuego,
accesorios, partes o municiones
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004

TEMA: COAUTORÍA - Configuración

Tesis:
«Entonces, como con acierto lo consideró el a quo en postura que la Corte
comparte, dentro del plan urdido por los captores, no está en duda que
acogieron acciones propias y riesgos que compartieron; por eso iban armados,

194
dispuestos a los resultados que se alcanzaran, ya que constituía la finalidad
última el secuestro, para lo cual acordaron el uso de las armas con tal
propósito; luego si se pactan unos fines, se asumen los medios para
obtenerlo. 

La intervención de varias personas en la ejecución de determinada conducta


punible, obedece inequívocamente al dominio del hecho; ello, por cuanto los
individuos, de común acuerdo, planifican y ejecutan el suceso, y es que, el
fenómeno de la coautoría está íntimamente ligado con la división de trabajo. 

No es atinado sostener que en los delitos cometidos por un número plural de


personas, que han actuado bajo un designio común, la acción se divida para
responsabilizar a cada interviniente sólo por la fracción de hecho que haya
ejecutado materialmente. De ahí que para estos efectos el acto colectivo debe
apreciarse en su conjunto» .

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN
NÚMERO DE PROCESO : 34031
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Cúcuta
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : AUTO INTERLOCUTORIO
FECHA : 21/09/2011
DECISIÓN : INADMITE
DELITOS : Trafico, fabricación, o porte de
estupefacientes
FUENTE FORMAL : Ley 906 de 2004 art. 347

TEMA: COAUTORIA - Acuerdo puede ser antecedente o concomitante al


comportamiento

Tesis:
«No se advierte cómo la falta de apreciación del fallo por
cuyo medio se condenó a otro de los copartícipes tenga
relevancia para modificar la decisión condenatoria impartida
contra la señora (...)pues muy a pesar de que en
esa decisión judicial pudiera haberse establecido -así lo dice el
actor- que el ingreso del camión transportador de la marihuana y
posterior almacenamiento en una de las habitaciones de la
vivienda-parqueadero se realizó el 8 de abril de 2009 en horas de
la noche, cuando -se asegura- la enjuiciada no estaba en ese
sitio, además que las pruebas debida y legalmente descubiertas e
incorporadas en el debate oral en el proceso seguido contra
(...) son las que debían ser objeto de
apreciación por los juzgadores, es diáfano que en las sentencias
de instancia, la responsabilidad penal se le atribuyó a ésta por
prestar su decidida colaboración en el alquiler de dicho recinto y

195
no, por ser la persona encargada de abrir el garaje y descargar la
sustancia estupefaciente, a tal grado que la participación en el
delito se le endilgó a título de coautoría.».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : YESID RAMÍREZ BÁSTIDAS
NÚMERO DE PROCESO : 29221
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 02/09/2009
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE
DELITOS : Secuestro extorsivo / Hurto calificado
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 337.4,344,346 Y 357 /
Ley 599 de 2000 art. 29,30 / Constitución
Política de Colombia de 1991 art. 29 Y 230

TEMA: COAUTORÍA - Concepto

Tesis: 

«De conformidad con el artículo 29.2 de la ley 599 de 2000, son “coautores los
que, mediando un acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal
atendiendo la importancia del aporte”.

Lo característico de ésta forma plural está dado en que los intervinientes


despliegan su comportamiento unidos por una comunidad de ánimo, esto es,
por un plan común, además, se dividen las tareas y su contribución debe ser
relevante durante la fase ejecutiva pues no cabe la posibilidad de ser coautor
después de la consumación de la conducta punible».

COAUTORIA - Diferencia con la complicidad

Tesis: 

«Por oposición al apoyo funcional así considerado, suelen darse los


accidentales, secundarios o subsidiarios en cuyo evento no puede hablarse de
coautoría sino de complicidad.

La sola posibilidad de evitar la conducta punible no se erige como


presupuesto fundamental de la forma de intervención tratada, pues ésta
circunstancia al igual se le puede presentar al mero partícipe o incluso a
terceras personas que se encuentran en el escenario a través de una voz de
alerta a los vecinos o a la policía. De aceptarse el criterio en cita se corre el
peligroso riesgo por demás contrario a la estricta legalidad de hacer extensiva
la figura de la autoría compartida hacia personas que no cumplen con esa
calidad.

196
(v).- Una de las maneras de hacer efectivo y concreto el juicio de valor acerca
de si el aporte es importante o no en los términos establecidos en el artículo
29.2 ejusdem, consiste en hacer un ejercicio de abstracción y excluirlo del
escenario funcional del evento objeto de juzgamiento. 

Si el comportamiento delictuoso no se produce o bien reduce de manera


significativa el riesgo de su logro, se puede llegar sin dificultad a la existencia
de la coautoría, y si al apartarlo aquel de todas formas se consumaría, la
valoración a la que se puede arribar es que se está ante la presencia de una
complicidad. 

(vi).- La contribución de esa calidad la que implica intervención de la persona,


debe darse durante la fase ejecutiva del delito, valga decir, entre el momento
en que se inicia la realización del verbo rector que caracteriza la conducta
punible de que se trate, esto es, la fase tentada y el instante de su
consumación.

Desde la teoría del delito, se entiende que los itinerarios puramente ideativos
de los comportamientos ilícitos no son punibles, porque ello traduciría
penalizar las expresiones del pensamiento, por ello, un apoyo en esta etapa no
constituye coautoría, tampoco cuando se evidencia en actos preparatorios. 

En igual sentido, por su obviedad no puede hablarse de autoría compartida


más allá de la consumación o del último acto constitutivo de tentativa de la
conducta punible».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE
LEMOS
NÚMERO DE PROCESO : 29418
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 23/02/2009
FUENTE FORMAL : Ley 600 de 2000 art. 277

TEMA: HOMICIDIO - Imposibilidad de identificar la víctima / COAUTORIA -


Crimen organizado

Tesis: 

«Es pertinente señalar que si también el ad quem basó la sentencia de


absolución en la imposibilidad de identificar a las víctimas cuyos restos
fueron hallados en los sitios señalados por el testigo (…), baste señalar que tal
argumento carece de lógica, pues es claro que si en la necropsia se estableció

197
que de manera previa a su muerte, aquellas fueron sometidas a torturas e
inclusive mutiladas, todo indica que en sí, sus identidades, resultan
irrelevantes en punto de la comisión de los delitos investigados, es decir, tal
imposibilidad de identificarlos no guarda relación alguna con la pretensión de
desvirtuar la comisión de dichos delitos o con la responsabilidad penal de los
acusados.

Una vez reconstruido el anterior cuadro conjunto a partir de la debida


valoración de las pruebas obrantes en la actuación, considera la Sala que si
(…) (alias “(…)”) y (…) (alias “(…)”) ostentaron la condición de comandantes de
facciones de las AUC en el Departamento del Caquetá, en ejercicio de la cual
dieron la orden de cometer los delitos de homicidio y tortura por los cuales
fueron acusados, es claro que no procedía absolverlos, sino que, por el
contrario, se imponía condenarlos en calidad de coautores materiales
impropios por división de trabajo de dichos crímenes.

En efecto, como ya lo ha dicho la Sala, “En tales circunstancias, quienes así


actúan, coparticipan criminalmente en calidad de coautores, aunque no todos
concurran por sí mismos a la realización material de los delitos específicos; y
son coautores, porque de todos ellos puede predicarse que dominan el hecho
colectivo y gobiernan su propia voluntad, en la medida justa del trabajo que
les correspondiere efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de
antemano o acordada desde la ideación criminal”».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : AUGUSTO JOSÉ IBÁÑEZ GUZMÁN
NÚMERO DE PROCESO : 22076
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 02/09/2008
DECISIÓN : NO CASA / CASA PARCIALMENTE Y DE
OFICIO
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1886
art. 16 y 29 / Decreto Ley 100 de 1980 art.
24, 323 y 324 / Decreto 2700 de 1991 art.
180, 250 y 294 / Ley 599 de 2000 art. 30 y
170 / Ley 600 de 2000 art. 235 y 277

TEMA: CÓMPLICE - Concepto / COMPLICIDAD - Clases: necesaria y


accesoria / COAUTORÍA - Concepto

Tesis: 

«Por su parte, la complicidad ha sido entendida como la colaboración o


contribución a la realización del la conducta mediando un acuerdo previo. Así

198
el artículo 30 de la Ley 599 de 2000, norma que no difiere en mayor medida
del artículo 24 del Decreto-Ley 100 de 1980, vigente para la fecha de los
hechos, prevé que el cómplice es la persona que contribuye a la realización de
la conducta antijurídica o presta una ayuda posterior, por concierto previo o
concomitante a la misma. 

En este orden, el cómplice no realiza la conducta, sólo contribuye de manera


más o menos eficaz, de ahí que tradicionalmente la doctrina la divida en
complicidad necesaria cuando la colaboración que conscientemente se presta
es de tal entidad que sin ella no se habría podido cometer el comportamiento y
complicidad accesoria si es de poca magnitud sin la cual de todas formas se
habría realizado el comportamiento.

La anterior división fue superada desde el Código Penal de 1980, por ello el
cómplice por no realizar la acción descrita en el tipo, no tiene dominio en la
producción del hecho, su conducta no puede ser la causa del resultado
antijurídico sino una condición del mismo.

Legislaciones de otras latitudes sí establecen la división en cómplice primario


y secundario haciendo énfasis en la fase del iter criminis en el cual se realiza
el aporte, así será cooperador necesario cuando en la etapa de preparación del
hecho contribuye o da un aporte significativo sin el cual el delito no hubiera
podido ejecutarse, en este orden, no puede tomar parte en la fase ejecutiva
pues se convertiría en autor.

De acuerdo con la teoría del dominio del hecho, si la participación del sujeto
en la conducta es de tal entidad que la determina o configura, no queda duda
que se le debe tratar como coautor». 

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA
NÚMERO DE PROCESO : 23898
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 30/01/2008
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 174

TEMA: AUTORIA - Diferente a participación: teorías / AUTORIA - Concepto


de dominio del hecho / AUTOR MEDIATO - Concepto / COAUTORÍA -
Concepto

Tesis:
«En orden a resolver el conflicto que plantea la intervención de varias
personas en la realización de una conducta prohibida, la dogmática
jurídicopenal hace distinción entre autoría y participación, para lo cual se ha

199
empleado surtidas pautas de las cuales se desprenden diversas teorías, entre
las que sobresalen las siguientes:

a. La objetivo-formal, conforme con la cual es autor quien realiza el acto


ejecutivo del delito.

b. La subjetiva, fundamentada en el ánimo que el delincuente tenga en la


ejecución del delito, de modo que si actúa con voluntad de autor adquiere tal
condición, con prescindencia de su contribución material al delito, y si actúa
con la de partícipe, adquiere esta designación con la consecuente atenuación
de la punibilidad de acuerdo con el sistema jurídicopenal patrio. Dicho de otro
modo, si en la ejecución del hecho, a pesar de la intervención de un número
plural de sujetos, asume la conducta como propia, es autor, pero si tiene el
convencimiento de que participa en un hecho ajeno, solamente será partícipe.

Como ha sido decantado por la jurisprudencia y la doctrina, el conocimiento


del agente acerca de que los hechos en los cuales interviene, como autor o
partícipe, son constitutivos de infracción penal, no es elemento que sirva para
hacer distinción de cuando se quiere el hecho como propio o ajeno, por lo que
la diferencia indispensablemente debe escudriñarse en el aspecto objetivo-
material de la contribución al delito, desarrollado en otras latitudes bajo el
concepto de dominio del hecho, conforme con el cual es autor quien domina
finalmente la realización del delito, abarcando las hipótesis de la autoría
mediata y coautoría.

La primera hace referencia al "hombre de atrás" quien aprovecha la comisión


del hecho de otra persona quien desconoce durante la realización del curso
causal la relevancia jurídico-penal de su actuación o es compelida a realizar la
conducta prohibida, respecto de quien aquél ostenta superioridad a través de
la cual domina el hecho, como si lo estuviera ejecutando de propia mano.

En tanto que la segunda, representa la cooperación de varios intervinientes en


la ejecución del ilícito, en quienes deben concurrir: a) la decisión común y
anterior de realizar el hecho; b) la aportación objetiva de una contribución
trascendente en la ejecución de la conducta delictiva y, c) que ese aporte no se
encuentre en el ámbito de los actos preparatorios».

COAUTORÍA - Concepto
Tesis:
«En el caso concreto, los defensores de MR y RC niegan que estos sean
coautores del delito de secuestro extorsivo por el que se les acusó. Así, el de
aquél manifiesta que el delito atribuible es el de privación ilegal de la libertad
(artículo 174 de la ley 599 de 2000), en tanto que el de éste, asiente que la
privación de la libertad de locomoción de RB apenas constituye delito de
secuestro simple.

Para demostrar las aludidas hipótesis se involucran en el análisis de los


hechos escindiéndolos en dos episodios a partir de los cuales afirman que los
procesados en mención, en su condición de investigadores del C.T.I. de la

200
Fiscalía General de la Nación, participaron en el primero, comprendido desde
el momento en que el señor RB fue sustraído de su entorno hasta cuando se
bajaron del vehículo particular que contrataron para movilizarse, en el sitio
“La Violeta” de la vía que comunica a Chinchiná con Manizales, entregándolo
a CGF y desentendiéndose de su suerte.

Sin embargo, omiten los libelistas que las circunstancias en las cuales se
desarrolló el suceso ilustran que, de comienzo a fin, se trató de una empresa
criminal en la cual, de manera consciente y voluntaria, los codelincuentes,
previo acuerdo, se distribuyeron roles en orden a obtener la producción del
resultado típico, el cual se materializó desde cuando se produjo la privación
de la libertad de la víctima, conservando cada uno el dominio funcional del
hecho en la fase en que intervino y que la conducta ejecutada por los aludidos
investigadores del C.T.I. de la Fiscalía General de la Nación, fue trascendente
para la obtención del resultado perseguido.

Las pruebas recogidas en el expediente muestran que se trató de un plan


concertado por los codelincuentes, en cuyo desarrollo cada uno ejecutó el rol
previamente definido. Así MR y RC en su condición de investigadores del
C.T.I. con lugar de trabajo en Manizales, se trasladaron hasta la ciudad de
Armenia, se presentaron en la bodega “Frutas y Verduras RR” de propiedad de
RDRB y simulando que actuaban en cumplimiento de sus funciones legales y
reglamentarias, lo requirieron para que los acompañara con el argumento de
que sería interrogado por un fiscal acerca de un hurto de ganado.

Solicitud a la cual accedió manifestando que iba a aclarar su situación porque


no tenía nada que ver, sin saber que con tal argumento los procesados lo
estaban sustrayendo con fines ilícitos de su órbita laboral y familiar para
retenerlo en el fundo donde permaneció encadenado y bajo constante
vigilancia por el término de quince días, al cabo del cual fue liberado por
agentes del grupo Gaula.

De lo anterior se desprende que la participación de MR y RC fue determinante


para la ejecución del secuestro del señor RB y las exigencias económicas que
ulteriormente le hicieron relacionadas con el supuesto hurto de ganado que de
acuerdo con lo manifestado por CGF quien fungía como administrador de la
finca en la cual aquél fue confinado, se trataba de otro hecho contra el
patrimonio económico en cuya consumación éste no tuvo ninguna injerencia».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : ALFREDO GÓMEZ QUINTERO
NÚMERO DE PROCESO : 26411
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
FECHA : 08/11/2007
FUENTE FORMAL : Constitución Política de Colombia de 1991

201
art. 29 / Ley 600 de 2000 art. 306 y 310 /
Ley 906 de 2004 art. 23, 181, 232, 275,
376, 379, 380, 382, 383, 392, 424, 445, 456
y 457

TEMA: FLAGRANCIA - Apreciación probatoria / COAUTORÍA -


Concepto / COAUTORÍA - Apreciación probatoria

Tesis:
«
[…] ambos sentenciados fueron capturados en flagrancia, agazapados en la
misma casa que les sirvió de madriguera, cuando pretendieron deshacerse de
una de las armas incriminadas, instantes después de cometer el múltiple
atentado y bajo la sindicación de numerosas personas que señalaron a los
Agentes el lugar del refugio. En ese contexto -salvo una paradoja- la captura
en flagrancia no puede desconocerse bajo ningún punto de vista.

Por manera que no es cierta la afirmación del recurrente cuando sostiene, en


una especie de alegación abierta, sin técnica de ninguna especie que, si -en
gracia de discusión- se otorga credibilidad parcial al dicho de la señora CG,
sólo debería condenarse a(..........) a. "M" a quien increpó directamente del
homicidio de su esposo, porque la testigo no incriminó a (.....) (a. N).

Es claro para la Sala que la determinación de responsabilidad contra éste, no


depende de la versión de la señora LMC sino de la apreciación conjunta de su
comportamiento y de la captura flagrante, de donde se dedujo que (....)
participó en las conductas punibles.

en nada incide el hecho de que el menor CHP no haya rendido su testimonio,


pues la decisión de mérito se funda en prueba suficiente (aducida
legítimamente a la audiencia de juicio oral), que de ningún modo desdibuja el
compromiso penal del sentenciado (...........) (a. N) como coautor impropio de
los homicidios.

Frente a la coautoría vale la pena nuevamente recordar que no es atinado


sostener que en los delitos cometidos por un número plural de personas, que
han actuado bajo un designio común, la acción se divida para responsabilizar
a cada interviniente sólo por la fracción de hecho que haya ejecutado
materialmente. 

De ahí que para estos efectos el acto colectivo debe apreciarse en su conjunto
y como lo ha dicho la Corte, "en los casos en que varias personas proceden a
una empresa criminal, consciente y voluntaria división del trabajo para la
producción del resultado típico, todos los partícipes tiene la calidad de
autores, así su conducta vista en forma aislada no permita una directa
subsunción en el tipo, porque todos están unidos en el criminal designio y
actúan con conocimiento y voluntad para la producción del resultado
comúnmente querido o, por lo menos, aceptado como probable". 

202
En esas condiciones específicas, dada la captura en flagrancia, la conclusión
no puede ser diversa a que los dos asumieron la empresa criminal en
coautoría como lo dedujo el sentenciador, pues la evidencia técnica, científica
y testimonial los compromete en iguales circunstancias temporales y modales
como asunción conjunta de una conducta delictiva». 

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE
LEMOS
NÚMERO DE PROCESO : 25974
PROCEDENCIA : Tribunal Superior Sala Penal de Bogotá
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 08/08/2007
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Rebelión
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 art. 27 / Ley 599 de 2000
art. 27,29,30

TEMA: COAUTORÍA IMPROPIA - Concepto / COAUTORÍA IMPROPIA -


Concepto / COAUTORIA - División del trabajo

Tesis: 

«Incluye el legislador la coautoría material propia y la impropia. La primera se


presenta cuando varios individuos mediante acuerdo previo o concomitante
realizan la conducta, pero todos actualizan el verbo rector definido en el tipo,
como cuando cada uno de los coautores hiere letalmente y con el propósito de
causar la muerte a la víctima.

La otra, la coautoría material impropia, tiene lugar cuando entre las personas
que concurren a la comisión del delito media división de trabajo, figura
también denominada “empresa criminal”, pues todos realizan una parte del
delito, incluso algunos efectúan comportamientos objetivamente
intrascendentes o atípicos, como cuando alguien finge ser víctima de un
ataque dentro de las instalaciones de un banco y distrae la atención de los
vigilantes, mientras sus compañeros toman poder de la situación y consiguen
apropiarse ilícitamente de dinero.
A su vez, dentro de la misma preceptiva puede efectuarse un cotejo entre la
determinación y la autoría mediata. En aquella se establece una relación
persona a persona a partir de una orden, consejo, acuerdo de voluntades,
mandato o coacción superable entre el determinador y el determinado (autor
material), dado que ambos conocen de la tipicidad, antijuridicidad y
culpabilidad del comportamiento realizado, pero sólo éste tiene dominio del

203
hecho, motivo por el cual, también ambos responden penalmente de la
conducta hasta la fase en que se haya cometido». 

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Rad: 23815 | Fecha: 07/03/2007 |


Tema: AUTORIA MEDIATA - Momento en que se presenta / APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Autoría mediata: concepto / APARATO
ORGANIZADO DE PODER - Coautoría: por cadena de mando

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : JAVIER ZAPATA ORTÍZ
NÚMERO DE PROCESO : 23825
PROCEDENCIA : Juzgado Penal de Circuito Especializado de
Antioquia
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 07/03/2007
DECISIÓN : CASA PARCIALMENTE
DELITOS : Homicidio / Concierto para delinquir /
Rebelión
FUENTE FORMAL : Ley 599 de 2000 / Decreto 100 de 1980 art.
36,52

TEMA: COAUTORÍA - Concepto / APARATO ORGANIZADO DE PODER -


Coautoría: por cadena de mando
Tesis:
«El Juez colegiado dejo de lado todos los desarrollos doctrinarios y
jurisprudenciales (hoy legales en el Código Penal, Ley 599 de 2000) relativos a
la coautoría impropia por división del trabajo.

Se predica la coautoría, cuando plurales personas son gregarias por voluntad


propia de la misma causa al margen de la ley, comparten conscientemente los
fines ilícitos propuestos y están de acuerdo con los medios delictivos para
lograrlos, de modo que cooperan poniendo todo de su parte para alcanzar esos
cometidos, realizando cada uno las tareas que le corresponden, coordinadas
por quienes desempeñen a su vez el rol de liderazgo. 

En tales circunstancias, quienes así actúan, coparticipan criminalmente en


calidad de coautores, aunque no todos concurran por sí mismos a la
realización material de los delitos específicos; y son coautores, porque de
todos ellos puede predicarse que dominan el hecho colectivo y gobiernan su
propia voluntad, en la medida justa del trabajo que les correspondiere
efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de antemano o acordada
desde la ideación criminal.

204
En el presente caso, donde subversivos del ELN, de distintas jerarquías,
sumaron sus voluntades libres para dinamitar el oleoducto cercano a
Machuca, en cumplimiento de las políticas de ataque terrorista a la
infraestructura petrolera, compartidas por todos ellos, es evidente que los
directivos de esa organización criminal no actuaron como determinadores de
los ejecutores materiales, sino en calidad de coautores, porque no es cierto, al
menos las pruebas no lo indican así, que dichos directivos hubiesen hecho
nacer la idea criminal en los milicianos rasos y menos que dominaran la
voluntad de éstos; pues, por el contrario, lo que se verifica razonablemente es
que los guerrilleros del ELN implicados en la destrucción de la tubería
desplegaron la conducta que les correspondía, con acuerdo previo, por
convicción propia, por compartir las "políticas" del grupo armado ilegal,
directrices que conocían y a las cuales habían adherido con antelación, en un
proceso paulatino de reclutamiento, diseño de estrategias, entrenamientos,
aprendizaje de doctrinas y estandarización de modos de actuar.

Mediando, como en el presente asunto, ideologías compartidas, voluntades


concurrentes e intervención con aportes concretos según la división
preacordada del trabajo criminal, se afirma que todos son coautores
globalmente de la conducta delictiva realizada y responsables por sus
consecuencias. No es, como suele entenderse, que cada uno sea autor sólo de
la parte que le corresponde en la división del trabajo; ya que en este género de
manifestaciones del crimen organizado se gesta un conocimiento común y una
voluntad que también es común y por ello, el delito que recaiga en ese marco
de acción, pertenece a todos como a sus autores.

Quizá, un entendimiento equivocado de esa temática, llevó al Tribunal


Superior a concluir erróneamente que los integrantes del Comando Central
del ELN son responsables únicamente por trazar "políticas" de ataques
terroristas a la infraestructura petrolera, pero no así de las voladuras
concretas de los oleoductos, que, serían atribuibles sólo a sus ejecutores. Y tal
conclusión es incorrecta, porque parte de suponer que los directivos del grupo
armado ilegal se limitan a trazar líneas de pensamiento político, como si
ignorase que tales directrices también son de acción delictiva; y que para su
materialización consiguen recursos, los administran, los adjudican a los
planes operativos concretos y asignan prioridades a las gestiones de ataque al
"enemigo" o simplemente para el adoctrinamiento o la supervivencia cotidiana
del grupo».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR
NÚMERO DE PROCESO : 13608
PROCEDENCIA : Tribunal Nacional
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN

205
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 14/02/2002
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Homicidio
FUENTE FORMAL : Decreto 2700 de 1991 art. 333

TEMA: COAUTORÍA - Demostración

Tesis:
«Para el libelista no es posible que se atribuya ninguna responsabilidad a su
representado a titulo de coautor ni de cómplice, si los verdaderos autores
estaban dentro de la hacienda, en el sitio real de los hechos y (...) en un lugar
distante, cuidando los vehículos y desconociendo lo que estaba ocurriendo.
Que, entonces, por las características del dolo de ímpetu y la no
comunicabilidad de circunstancias es imposible la existencia de
responsabilidad por parte de su patrocinado.

El argumento así propuesto, no solamente evade a toda costa los argumentos


del fallo de instancia, sino que es totalmente extraño a lo que en derecho
penal implica la figura de la participación criminal. De manera amplia los
juzgadores han dedicado muchos argumentos a explicar cómo, por las
circunstancias que rodearon los hechos y la actividad desplegada por cada
procesado, es que se está en presencia de este fenómeno.

Resulta apenas lógico que la realización mancomunada de un hecho delictivo


compromete la responsabilidad de los partícipes como si cada uno hubiese
realizado la totalidad del hecho y no por la parte que le correspondió ejecutar
y que debió ser indispensable para la realización del plan previamente
acordado».

RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE
NÚMERO DE PROCESO : 14851
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 08/03/2001
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Homicidio / Incendio / Utilización ilegal de
uniformes e insignias
FUENTE FORMAL : Decreto 2700 de 1991 art. 23

TEMA: VIOLACIÓN INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL - Falso juicio de


convicción / COAUTORÍA - Configuración

Tesis:

206
«Es cierto que el testigo en mención, en el cual está sustentado el fallo
condenatorio, al referirse al ahora recurrente, afirmó que "se desempeñaba
como jefe de inteligencia, alias cinco, participó en lo de Pueblo Bello, ayudó en
el secuestro, no en la ejecución, al menos no me consta, yo lo conocí como
HVO" y que -como se dijo- era a quien le correspondió individualizar a las
personas simpatizantes o relacionadas con los grupos guerrilleros, pero
igualmente corresponde a lo afirmado por este declarante, que los delictivos
hechos objeto de su delación, entre los que se cuenta la toma de Puerto Bello,
no fueron ejecutados por individuos que actuaran en forma separada, sino,
por el contrario, que actuaron como miembros de un grupo paramilitar
debidamente jerarquizado, con un jefe, con específicas finalidades y con
planes previa y debidamente preestablecidos, en el que para su ejecución las
actividades a desarrollar se encontraban debidamente asignadas a cada uno
de ellos, sin que esta división de trabajo signifique que jurídicamente pueda
discendirse frente al resultado obtenido con las acciones individualmente
cumplidas, pues trátase de una real unidad delictiva en la que cada uno de
los integrantes de la organización intervino en lo necesario para lograr el fin
común propuesto, admitiendo como suyas no exclusivamente las acciones
previamente planeadas sino, igualmente, las que dentro de la complejidad del
objetivo propuesto debían ejecutarse, ya porque así estuviese previsto o
porque en su desarrollo a ello había que recurrir para asegurar el objetivo
propuesto.
....

En efecto, como ya es sabido, el referido testigo EM refiriendo a OP, en punto


de la toma de Pueblo Bello, afirmó que éste había actuado como jefe de
inteligencia estableciendo los nombres de las personas que tenían algún
vínculo o simpatía con la guerrilla, pero desconocía este individuo había
participado en su ejecución. A esta manifestación testifical el Tribunal le dio
credibilidad, compendiándola en todo su contexto, esto es, no valorando
frases sueltas de la exposición, distantes del ámbito y circunstancias en que
sucedieron los hechos, su ámbito de acción, teniendo en cuenta, como en
efecto fue corroborado, que no era fruto de la fantasía sino que lo narrado
correspondía a las propias vivencias del testigo, como miembro que había sido
del grupo paramilitar comandado por CG, lo cual precisamente le permitió
explicar la estructura jerárquica de la organización, los nombres de varios de
sus mandos, los hechos delictivos realizados, las circunstancias de tiempo,
modo y lugar en que se habían desenvuelto estas acciones, hasta llegar a
precisar el sitio donde habían enterrado a algunas de las víctimas secuestras
en la toma de Pueblo Bello, conforme lo corroboraron las autoridades
respectivas.

Entonces, es bajo este contexto que el ad quem procedió a valorar las


afirmaciones de EM en relación con la sindicación que le hizo a (...),
apreciando en su plena extensión su contenido, sin desconocerlo sino
ubicándolo y dimensionándolo dentro del complejo fáctico reseñado por el
mismo testigo, esto es, bajo el entendimiento de que se trataba de un
organización criminal, la cual entre sus diversas actividades planeó
debidamente la toma a Pueblo Bello con un fin determinado, como fue la de

207
darle muerte a todas aquellas personas que creyeran estaban vinculadas con
la guerrilla, y es dentro de ese específico objetivo que el delator señaló a (...)
como "el jefe de inteligencia", a quien le correspondió establecer quiénes eran
esos pobladores, procediéndose, seguidamente, a aprehender a esas personas,
secuestrarlas, amordazarlas, llevarlas hasta las orillas del río Sinú a uno de
las propiedades de su jefe Castaño, torturarlas, darles muerte y
posteriormente sepultarlas en ocultos sitios para que no fueran descubiertos
sus cuerpos y por ende, dejar todo en la impunidad. 

Así, el hecho de que hubiese sido "(…)" quien materializó el hecho de


aprehender a las personas previamente señaladas por (...), en nada elimina su
participación en el plan delictivo, en el que la "labor de inteligencia" fue, sin
lugar a dudas, la tarea inicial básica, clave, para su ejecución, como que sin
ella su materialización no se hubiese podido adelantar, ya que de no saberse
cuáles eran las personas a que iban a matar, es apenas obvio, que el plan
delictivo carecía de objeto, o si se quiere, la conducta ideada no podía ni
siquiera llegar a la etapa de la preparación, menos a la ejecución y desde
luego, a su consumación, en últimas, perdía la posibilidad de ser
exteriorizada.

De esta magnitud fue la intervención de (...) en la realización de los hechos de


Pueblo Bello, así la entendió el Tribunal, lejos de una simple ayuda en
términos de un cómplice, sino como un coautor en el que por la clara división
de trabajo incuestionable frente a la función que le fue asignada; de ahí que
extraño resulte cuestionar la apreciación probatoria que hizo el ad quem de
este testimonio de cargo atribuyéndole un presunta distorsión en contenido
material, pues nada tiene que ver con el hecho de que (...) no haya estado
presente en la toma ni que ME lo excluya como "ejecutor" para que no le sea
imputable ese grado de participación criminal. Muy por el contrario, con pleno
respeto a ella, es que el ad quem la valoró, sin que pueda confundirse su
contenido fáctico con la relievancia jurídica que en punto de la interpretación
de las normas sustantivas del ordenamiento penal le corresponda. Que era el
jefe de inteligencia del grupo paramilitar, en ningún momento se ha
desconocido, como tampoco que en cumplimiento de esa función fue quien
determinó cuáles de los habitantes de Pueblo Bello eran los que debían
aprehender en el operativo; cosa distinta es que para el demandante esta
actividad delictiva carezca de trascendencia frente a la autoría, en la medida
en que el concepto que predica como único en el derecho penal, es el de la
autoría material aún para aquellos eventos, como el presente, en que los
sujetos activos intervinientes en el proceso delictual sean múltiples y bajo un
plan previamente fijado se distribuyan las tareas para cumplir con el fin
propuesto. 

Ha confundido, entonces el demandante, la problemática de la valoración de la prueba no únicamente


en cuanto a los límites en que puede ser atacada frente a las diversas posibilidades fácticas para
hacerlo en casación, sino hasta su independencia con los motivos que amparan la violación directa de
la ley en cuanto a los reproches que recaigan sobre la aplicación de las normas sustanciales
reguladoras de la autoría y la complicidad, aparentando una presunta distorsión probatoria, cuando en
verdad todo tiende, contradictoriamente, es a avanzar hacia el falso juicio de convicción vedado en

208
casación respecto de los medios de prueba no tarifados, como es el caso de la prueba testimonial,
cuando en el fondo de lo que en verdad se trata es de discrepar sobre con el contenido y alcance dado
por el Tribunal al instituto de la coautoría a la hora de interpretar el artículo 23 del Código Penal».
RELEVANTE

SALA DE CASACIÓN PENAL


M. PONENTE : NILSON ELÍAS PINILLA PINILLA
NÚMERO DE PROCESO : 13558
CLASE DE ACTUACIÓN : CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 14/04/2000
DECISIÓN : NO CASA
DELITOS : Lesiones personales / Homicidio /
Fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o
municiones
FUENTE FORMAL : Decreto Ley 100 de 1980 art. 324 núm. 8 /
Ley 81 de 1993 art. 9

TEMA: COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA - Configuración

Tesis:
«"Es verdad que doctrina y jurisprudencia han aceptado que en los casos en
que varias personas proceden en una empresa criminal, con consciente y
voluntaria división del trabajo para la producción del resultado típico, todos
los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista aisladamente
no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos están unidos en el
criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la producción
del resultado comúnmente querido o, por lo menos, aceptado como probable…
Así mismo, si a esa empresa criminal van armados porque presumen que se
les puede oponer resistencia o porque quieren intimidar con el uso de las
armas y como consecuencia de ello se producen lesiones u homicidios, todos
serán coautores de hurto y de la totalidad de los atentados contra la vida y la
integridad personal, aún cuando no todos hayan llevado o utilizado armas,
pues participaron en el común designio, del cual podían surgir estos
resultados que, desde luego, se aceptaron como probables desde el momento
mismo en que actuaron en una empresa de la cual se podían derivar."

La segunda parte de la determinación transcrita, reiterada mediante decisión


de fecha 10 de marzo de 1993, M. P. Ricardo Calvete Rangel, despeja la
inquietud del libelista sobre la coautoría en el homicidio endilgado, lo cual ya
fue objeto de esclarecimiento en la respuesta dada a otra de las demandas.
Así se ha refrendado en varias determinaciones más, como en la sentencia de
casación del 12 de septiembre de 1995, radicación 9240, M. P. Jorge Enrique
Valencia M., en situación fáctica muy similar a la ahora estudiada:

209
"Los codelincuentes, armados por lo menos dos de ellos, asumieron el riesgo
de enfrentar posibles oposiciones y por ello se equiparon debidamente, sin
dudar en disparar ante la primera dificultad seria.

El procesado al estar dentro de la banda como parte integrante en la ejecución


del injusto, (dominio funcional del hecho) adquiere con su participación la
calidad de coautor. Sobre esto no hay la menor incertidumbre y el acierto del
Tribunal sobre el particular es indudable."».

JURISPRUDENCIA RELACIONADA: Fecha: 28/02/1985 | Tema: HOMICIDIO


AGRAVADO - Con fines terroristas / HOMICIDIO - Agravado: contra servidor
público con ocasión del cargo Rad: 9240 | Fecha: 12/09/1995 | Tema:
COAUTORÍA - Concepto / COAUTORÍA – Configuración

PARTE II

COAUTORIA IMPROPIA

Las consecuencias de la omisión de la práctica de algunas pruebas, lo


demuestran las mismas pruebas impetradas y su capacidad de oponerse con
éxito a las recaudadas en el expediente. Si su carácter es secundario se
tratará frente a una irregularidad. Si, por el contrario, contiene la posibilidad
de generar un viraje sustancial a la investigación, el vicio es estructural y se
impone la nulidad como única manera de reparar la afrenta infringida al
petente. /Lo que doctrina denomina coautoria impropia, el partícipe realiza
comunitariamente, con varias personas, una misma conducta típica,
respondiendo a un reparto funcional de la acción delictiva, en el que se
distribuyen entre los criminales las tareas de ideación, dirección y
coordinación de las diversas conductas encaminadas a conseguir el fin ilícito
o, guardando la unidad de designio criminoso.

PONENTE(S) : DR.JORGE ENRIQUE VALENCIA MARTINEZ


Sentencia de Casación
FECHA : 18/11/1992
DECISION : Casa Parcialmente
DELITOS : Hurto calificado y agravado
PROCESO : 6211
PUBLICADA : Si

10/03/1993

COAUTORIA-Aclaración de voto

La coautoría consiste en la ejecución mancomunada de un hecho punible,


mediante la colaboración consciente y voluntaria de varios participes, quienes,
desde distinta perspectiva, realizan la totalidad de la acción típica. Los actos
que por cuenta propia o aislada realiza un coautor con exceso doloso sobre el

210
acuerdo típico no le son imputables a los restantes coautores, ni tal conducta
puede gravitar sobre las espaldas de los otros intervinientes.

PONENTE(S) : DR.RICARDO CALVETE RANGEL

Aclaración de Voto
FECHA : 10/03/1993
PROCESO : 6996
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : DR.JORGE ENRIQUE VALENCIA MARTINEZ -
Aclaración de voto

VIOLACION DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL/ COAUTORIA/ EXCESO EN


LA JUSTIFICANTE

1. ) Cuando se invoca la violación directa de la ley sustancial se aceptan los


hechos y las pruebas tal como fueron aportadas por el Juez, centrando el
reproche en la selección o la interpretación de la norma o normas que se
estimen violadas.

2. ) La afirmación de que existió acuerdo de voluntades y realización de actos


esenciales para la producción del resultado, constituye la base fáctica de la
declaración de coautoria, lo cual al no compartirse, debe ser impugnada por
su sustento probatorio.

3. ) En los casos de coautoría del exceso responde quien se ha excedido.

PONENTE(S) : DR.RICARDO CALVETE RANGEL


Sentencia Casación
FECHA : 10/03/1993
DECISION : No Casa
DELITOS : Hurto calificado, Porte ilegal de armas,
Homicidio agravado
PROCESO : 6996
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : DR.JORGE ENRIQUE VALENCIA MARTINEZ -
Aclaración de voto

06/07/1993

DEMANDA DE CASACION/ INSPECCION JUDICIAL/ COAUTORIA

1- ) El demandante debe demostrar que la prueba cuya práctica fue omitida


tenía capacidad para modificar el fallo, pues de lo contrario la irregularidad es
intranscendente.

211
2- )Cabe precisar que la diligencia de inspección judicial con reconstrucción
de los hechos es facultativa para el juez, luego le está permitido prescindir de
ella cuando evidencie que no hay necesidad de fijar certidumbre sobre
algunos aspectos, ni establecer homogeneidad testimonial, porque los
elementos de convicción obrantes en los autos ofrecen la certeza suficiente.

3- ) Una cosa es que de u grupo de personas no se tenga certeza respecto a


quienes participaron en el hecho, y otra muy diferente, que exista seguridad
de que un hecho fue producido por la acción conjunta de un grupo de
individuos, pues en este último evento la imprecisión de los detalles no altera
la responsabilidad que como coautores les es imputable a todos.

PONENTE(S) : DR.RICARDO CALVETE RANGEL

Sentencia Casación
FECHA : 06/07/1993
DECISION : Casa parcialmente
DELITOS : Homicidio agravado
PROCESO : 7446
PUBLICADA : Si

11/05/1994

TERMINO/ CIERRE DE INVESTIGACION/ COAUTORIA IMPROPIA/


PRINCIPIO DE NO CONTRADICCION/ FALSO JUICIO DE LEGALIDAD/
ERROR DE HECHO

Tratando de cumplir razonablemente los términos, la investigación ha de


cerrarse cuando al menos ya se hayan aportado las pruebas esenciales. Así, el
funcionario debe tratar de evacuar rápidamente los principales elementos de
juicio que en su momento le sirvan para calificar de una u otra manera el
sumario. Lo importante es que no falten las pruebas cruciales, de cara al
proferimiento del respectivo fallo. Al respecto, el funcionario debe tener en
cuenta que unos son los requisitos que la ley exige para acusar, y otros los
necesarios para condenar: frente a esa contemplación conceptual, el
funcionario debe ser cuidadoso en la etapa del juicio.

Coautoría impropia quiere decir, de manera general, que los sujetos activos
del punible actúan típicamente cada uno por su lado, pero todos colaborando
con los demás en el propósito común, razón por la cual se refiere la doctrina a
una "división de trabajo".

Todo hace ver que el casacionista se confunde al afirmar que existe nulidad
por "imputación de cargos con violación al principio de no contradicción" pues
este principio lo que implica es que se vulnere la lógica alegando al mismo
tiempo y sobre el mismo aspecto, cosas excluyentes u opuestas. Precisamente
es a este principio a que alude el artículo 225 del Código de Procedimiento

212
Penal, cuando dentro de los requisitos formales de la demanda impide que se
hagan dentro de un mismo cargo, reproches excluyentes.

La contradicción probatoria, que tiene que ver estrechamente con la


publicidad de la prueba, y que en términos generales consiste en que al
respectivo sujeto procesal se le conceda la oportunidad de rebatir las
imputaciones en su contra.

El yerro de derecho por falso juicio de legalidad consiste en que determinada


prueba se practique o allegue con pretermisión de los requisitos legales
esenciales, cosa que la hace inexistente y por lo tanto no analizable desde
ningún ángulo.

El no evaluar la prueba sistemáticamente o en conjunto, viene a conformar un


yerro de hecho. Es menester que el casacionista establezca y pruebe a la Corte
los errores cometidos en los análisis de cada prueba por causa de no haber
tenido en cuenta otros datos probatorios, omisión ésta que, tiene que ser
esencial para que afecte el cuadro probatorio.

PONENTE(S) : DR.GUILLERMO DUQUE RUIZ

Sentencia Casación
FECHA : 11/05/1994
DECISION : No Casa
DELITOS : Tentativa de homicidio, Homicidio
PROCESO : 8513
PUBLICADA : Si

06/04/1995

COPARTICIPACION/ COAUTORIA/ NULIDAD/ TEORIA DEL DOMINIO DEL


HECHO

El fenómeno jurídico de la coparticipación criminal entendida como la


realización conjunta de un hecho punible, comprende la intervención de
diversas personas, ya como autores, coautores, cómplices o determinadores,
siendo autor material la persona que realiza la conducta típica descrita en el
verbo rector como delito

Son coautores todos aquellos que toman parte en la ejecución del delito,
codominando el hecho, ejecutando la parte que les corresponde en la división
del trabajo para obtener el resultado criminal, o sea que mancomunadamente
ejecutan el hecho punible.

De acuerdo con el art. 308 del C. de P.P., quien alegue la nulidad debe
demostrar no sólo que la irregularidad es sustancial, sino además que "...ésta
afecta garantías de los sujetos procesales, porque desconoce las bases
fundamentales de la instrucción y el juzgamiento...".

213
PONENTE(S) : DR.NILSON PINILLA PINILLA
Sentencia Casación
FECHA : 06/04/1995
DECISION : No Casa
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 8951
PUBLICADA : Si

12/09/1995

COAUTORIA

El procesado al estar dentro de la banda como parte integrante en la ejecución


del injusto,(dominio funcional del hecho) adquiere con su participación la
calidad de coautor.

PONENTE(S) : DR.JORGE ENRIQUE VALENCIA


MARTINEZ

Sentencia Casación
FECHA : 12/09/1995
DECISION : No Casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio
agravado
PROCESO : 9240
PUBLICADA : Si

21/02/1996

COAUTORIA

"En verdad que doctrina y jurisprudencia han aceptado que en los casos en
que varias personas proceden en una empresa criminal, con consciente y
voluntaria división del trabajo, para la producción del resultado típico, todos
los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista en forma
aislada no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos están
unidos en el criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la
producción del resultado comúnmente querido o, por lo menos, aceptado
como probable."

PONENTE(S) : DR.NILSON PINILLA PINILLA

Sentencia Casación
FECHA : 21/02/1996

214
DECISION : Desestima la demanda, casa parcial en cuanto
a la pena accesoria
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte ilegal de
armas, Homicidio agravado
PROCESO : 9457
PUBLICADA : Si

06/05/1998

COAUTORIA

En tratándose de la participación criminal se parte del supuesto que la


actividad de las diversas personas que intervienen en el hecho no lo ejecutan
integralmente pero sí contribuyen a ese fin. Frente a la coautoría cada
participante realiza, en unión con otros, la conducta típica, previa celebración
de un acuerdo en virtud del cual se busca una contribución objetiva en la que
cada uno tiene el dominio del hecho de tal manera que la tarea asumida
individualmente, se torna indispensable para la total realización del plan.

Frente a ese panorama no resulta indispensable que cada interviniente realice


totalmente el hecho, como tampoco se puede responsabilizar a cada partícipe
por la fracción del hecho realizada, tal como lo sugiere el libelista, porque la
figura en estudio no tendría ninguna razón de ser .

PONENTE(S) : DR.CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR


Sentencia Casación
FECHA : 06/05/1998
DECISION : No Casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte ilegal de
armas, Homicidio agravado
PROCESO : 9890
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

13/05/1998

CASACION/ COAUTORIA

1. Recuérdese que el recurso de casación es el medio de impugnación que


permite demostrar la ilegalidad de la sentencia por uno cualquiera de los
motivos consagrados en la ley, mediante argumentos técnico- jurídicos
orientados a la corrección del fallo y no, como ocurre en este caso, el
mecanismo mediante el cual se pueda cuestionar el análisis allí contenido, por
no coincidir éste con la apreciación que de los hechos y las pruebas presente
el recurrente.

215
La coautoría implica que luego del acuerdo criminal, el trabajo se divide entre
cada uno de los integrantes, a efectos de que con ese aporte se logre la
consumación del hecho criminoso.

El fenómeno de la coparticipación criminal no se desvanece en el hipotético


caso de que el objeto material del ilícito resulte distinto al que inicialmente fue
acordado, siempre que dicho desvío no pueda atribuirse a un exceso de
alguno de los partícipes.

En el contexto de la figura que se analiza, lo imprescindible es el acuerdo de


voluntad de los integrantes y la división de trabajo, aspecto éste que redunda
en una eficaz y voluntaria contribución para la ejecución del plan criminal.
Quienes en él intervienen, despliegan una serie de actividades que llevan a
concluir la voluntad inequívoca de propiciar el ilícito y que resultan
importantes a la hora de determinar su grado de contribución.

El autor intelectual - calidad que le fue atribuida por el Tribunal a (...) - es


aquél que no ejecuta directa o materialmente la acción contenida en el verbo
rector, sino en quien nace la idea delictuosa y organiza, dirige y maneja su
realización por parte de los demás intervinientes, siendo posible incluso la
ejecución de aportes materiales al hecho. Ello significa que su participación
en el hecho punible puede exteriorizar con o sin contribución a los actos
materiales, descritos en el tipo, concurriendo además con su voluntad, con la
actividad de planificar la idea criminosa y con otras actividades que
trascienden el plano interno y conforman, con las demás , el complejo
comportamental de la figura típica.

PONENTE(S) : DR.CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR


Sentencia Casación
FECHA : 13/05/1998
DECISION : No Casa
DELITOS : Tentativa de homicidio, Tentativa de hurto
calificado y agravado
PROCESO : 10281
PUBLICADA : Si
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20/05/1998

VIOLACION DIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL/ COAUTORIA/ IN DUBIO


PRO REO

Si la finalidad de la recurrente era establecer que no se probó la


responsabilidad del procesado, o que la prueba no era suficiente para llegar a
la certeza sobre su coautoría, no ha debido escoger como vía para este cargo
la violación directa, donde no se controvierten los hechos ni las pruebas;
dicho de otra manera, la violación directa de la ley sustancial sólo se debe
invocar cuando se comparte la apreciación probatoria realizada por el fallador

216
y únicamente se disiente sobre la aplicación o la interpretación del precepto
sustancial.

Tiene dicho de antaño la jurisprudencia que si bien la inaplicación de los


principios universales de presunción de inocencia e in dubio pro reo (C. de P.
P., art. 445) es posible demandarla por violación directa, para ello es necesario
que en la sentencia se haya admitido la duda trascendental y sin embargo la
decisión sea condenatoria, duda que sugiere la demandante desde su
particular perspectiva, pero alejada de las conclusiones asumidas por los
juzgadores, que viene provistas de la doble presunción de acierto y legalidad.

PONENTE(S) : DR.NILSON PINILLA PINILLA


Sentencia Casación
FECHA : 20/05/1998
DECISION : No Casa
DELITOS : Homicidio agravado
PROCESO : 9723
PUBLICADA : No
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04/02/1999

DEMANDA DE CASACION/ COAUTORIA

1.- Repetidamente la doctrina de esta Corte ha sostenido que cuando se


denuncia la transgresión directa de la ley sustancial, es de cargo del actor
precisar el sentido de la violación, e indicar, en cada caso, si esto ocurrió
porque el juzgador dejó de aplicar determinado precepto sustancial, lo aplicó
indebidamente, o no obstante haber acertado en su selección, lo interpretó
erróneamente haciéndole producir efectos que la norma no establece, sin que
resulte lógicamente posible aducir más de una modalidad de error respecto
del mismo precepto.

De igual modo, la jurisprudencia ha repetido que la selección por el actor del


primer cuerpo de la causal primera como vía de ataque al fallo de segundo
grado, excluye toda posibilidad de introducir cuestionamientos relacionados
con la apreciación probatoria, puesto que partiendo de aceptar los hechos y
los medios que los prueban, tal y como fueron declarados por el juzgador en la
sentencia, la censura ha de apuntar exclusivamente a controvertir el aspecto
jurídico, discrepando sólo de lo relacionado con la aplicación o interpretación
de determinado precepto o preceptos sustanciales.

Pero además, ha sido insistentemente dicho que es de la esencia en esta clase


de denuncias, integrar completamente la proposición jurídica, indicando todas
las normas sustanciales que regulan el caso concreto, con señalamiento de
aquellas aplicadas indebidamente, las que debieron haber sido aplicadas, o
precisando las erróneamente interpretadas, de cara siempre a la declaración

217
de justicia contenida en el fallo, pues resulta inútil proponer la configuración
de uno o varios de tales desaciertos sin demostrar su repercusión en la parte
resolutiva de la sentencia que se impugna, como es igualmente improcedente
denunciar la transgresión de un precepto general del Código Penal, sin
incidencia en un específico tipo definido como delito en la parte especial del
mismo, o en estatutos punitivos especiales.

2.- Mayor soporte tiene lo que viene de ser expuesto, si se considera la cita
jurisprudencial que hace el Tribunal de una providencia fecha febrero 28 de
1985 con ponencia del Magistrado LUIS ENRIQUE ALDANA ROZO, reiterada
en la sentencia proferida el diez de marzo de mil novecientos noventa y tres
con ponencia del doctor RICARDO CALVETE RANGEL, en la cual sobre el
tema de la coautoría se precisó:

"En verdad que doctrina y jurisprudencia han aceptado que en los casos en
que varias personas proceden en una empresa criminal, con consciente y
voluntaria división de trabajo para la producción del resultado típico, todos
los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista en forma
aislada no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos están
unidos en el criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la
producción del resultado comúnmente querido o, por lo menos, aceptado
como probable. En efecto, si varias personas deciden apoderarse de dinero de
un banco pero cada una de ellas realiza un trabajo diverso: Una vigila, otra
intimida a los vigilantes, otra se apodera del dinero y otra conduce el vehículo
en que huyen, todas serán autores del delito de hurto. Así mismo, si a esa
empresa criminal van armados porque presumen que se les puede oponer
resistencia o porque quieren intimidar con el uso de las armas y como
consecuencia de ello se producen lesiones u homicidios, todos serán
coautores del hurto y de la totalidad de los atentados contra la vida y la
integridad personal, aun cuando no todos hayan llevado o utilizado las armas,
pues participaron en el común designio , del cual podían surgir estos
resultados que, desde luego, se aceptaron como probables desde el momento
mismo en que actuaron en una empresa de la cual se podían derivar".

PONENTE(S) : DR.FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL


Sentencia Casación
FECHA : 04/02/1999
DECISION : No Casa y expide copias
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
uso privativo de las F.M., Homicidio agravado, Cohecho, Concierto para
delinquir
PROCESO : 11609
PUBLICADA : Si
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11/02/1999

218
COAUTORIA

Tal como lo ha dicho la Sala, "en tratándose de la participación criminal se


parte del supuesto que la actividad de las diversas personas que intervienen
en el hecho no lo ejecutan integralmente pero sí contribuyen a ese fin. Frente
a la coautoría cada participante realiza, en unión con otros, la conducta
típica, previa celebración de un acuerdo en virtud del cual se busca una
contribución objetiva en la que cada uno tiene el dominio del hecho de tal
manera que la tarea asumida individualmente, se torna indispensable para la
total realización del plan.

"Frente a este panorama no resulta indispensable que cada interviniente


realice totalmente el hecho, como tampoco se puede responsabilizar a cada
partícipe por la fracción del hecho realizada (…) porque la figura en estudio no
tendría ninguna razón de ser" *
__________________
*.- Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal. Sentencia de casación
No. 9890. 6 de mayo de 1998. Magistrado Ponente: Carlos E. Mejía Escobar.

PONENTE(S) : DR.CARLOS EDUARDO MEJIA


ESCOBAR
Auto Colisión de Competencias
FECHA : 11/02/1999
DECISION : Dirime colisión, declarando el conocimiento al
Juzgado 1 P. del C. de Medellín
DELITOS : Receptación
PROCESO : 15073
PUBLICADA : Si
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23/03/1999

COMPETENCIA/ CONEXIDAD/ CIERRE DE INVESTIGACION/ COAUTORIA

1.- El artículo 89 del Código del Código de Procedimiento Penal, modificado


por el 13 de la ley 81 de 1993, al precisar la competencia por razón de la
conexidad y el factor subjetivo, establece que cuando se trate de conexidad
entre hechos punibles de competencia del juez regional y cualquier otro
funcionario judicial, corresponderá el juzgamiento al juez regional, regulación
que además coincide con el texto original de la norma.

Como puede verse, el mandato de la disposición normativa es perentorio, no


siendo dable, por consiguiente, pretender desconocer su contenido
introduciendo exigencias distintas de las que ella establece, como serían el
orden de comisión de los delitos, o la mayor o menor entidad de los mismos.
Para que la competencia quede radicada en la justicia regional, basta que uno
de los delitos cometidos sea de su conocimiento, y entre ellos exista

219
conexidad, es decir que estén sustancialmente relacionados por vínculos de
carácter ideológico, consecuencial u ocasional, o de cualquier otra índole.

2.- Las consideraciones en torno a la aplicación en el presente caso del


artículo 39 del Decreto 99 de 1991, que establecía la inimpugnabilidad del
auto que ordenaba el cierre de la investigación, son desde luego equivocadas,
y en esto le asiste razón al demandante. Cierto es que este artículo fue
incorporado a la legislación permanente por el artículo 4º del Decreto 2271 de
1991, pero no es menos verdad que para el 6 de septiembre de 1993, fecha en
que se produjo el cierre, ya se encontraba vigente el nuevo Código de
Procedimiento Penal, que admite el recurso de reposición en contra de esta
clase de pronunciamientos (arts.199 y 438, modificado por el 56 de la ley 81
de 1993).

3.- La Corte, en doctrina que los juzgadores transcriben, y que los


demandantes no discuten, ha sido clara en sostener que cuando varias
personas conciertan libre y voluntariamente la realización de un resultado
típico, con distribución de funciones, todos tienen la calidad de coautores, así
su conducta vista en forma aislada no permita una directa subsunción en el
tipo, porque todos están unidos en el criminal designio, en una empresa
criminal, y actúan con conocimiento y voluntad para la producción del
resultado comúnmente querido, o por lo menos aceptado como probable.

PONENTE(S) : DR.FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL


Sentencia Casación
FECHA : 23/03/1999
DECISION : No Casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
uso privativo de las F.M., Homicidio agravado, Homicidio, Concierto para
delinquir
PROCESO : 14617
PUBLICADA : Si
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25/04/2000

INVESTIGACION INTEGRAL-Límites/ VIOLACION DIRECTA DE LA LEY


SUSTANCIAL-Técnica en casación/ COAUTORIA IMPROPIA-Concepto

1. Conforme a la estructura lógica del proceso y a los principios de economía y


celeridad que lo rigen, la propia ley ha facultado al funcionario judicial para
decretar, bien sea de oficio o a petición de los sujetos procesales, solo la
práctica de aquéllas pruebas conducentes, pertinentes y útiles para los fines
de la investigación y formación de su convencimiento, por lo que la omisión de
diligencias dilatorias o inútiles no constituyen ninguna afrenta al derecho de
defensa o al debido proceso.

220
Como lo recuerda el agente del Ministerio Público, aunque es un imperativo
para los funcionarios judiciales realizar la investigación integral, ello no
significa que ante cualquier coartada del procesado deba disponer de todo el
aparato investigativo del Estado para demostrar o intentar demostrar
situaciones que ninguna incidencia tienen en el establecimiento de la verdad
de los hechos.

2. El reproche formulado, independientemente de la validez o no de la tesis


propuesta, no tiene vocación de prosperidad, pues aunque se afirma que se
orienta por la vía directa, presenta hechos distintos a los considerados
probados por las instancias.

Es oportuno que la Sala recuerde que cuando la censura se enruta por estos
senderos se deben aceptar los hechos tal como fueron presentados y las
pruebas tal como fueron apreciadas por el fallador, debiéndose, por ende,
centrar las argumentaciones en demostrar que la norma aplicada y que
regulaba el caso, fue erróneamente interpretada, o que la seleccionada no era
la llamada a gobernarlo, que en el caso que ocupa la atención de la Corte
sería, según el demandante, la atinente a la complicidad y no la concerniente
a la coautoría.

3. Aún suponiendo que los hechos que pretende subsumir en la complicidad


fueron los mismos que sustentaron la sentencia, resulta ilógico e injurídico
responsabilizar a cada interviniente por la parcial tarea por él cumplida, lo
que haría imposible la configuración de la coautoría impropia, ya que ésta
emerge de un plan común, del dominio colectivo del suceso, de la distribución
de funciones, cada una de las cuales es una pieza de la realización del
resultado comúnmente querido, la que, como tal, no puede ser considerada
aisladamente, pues podría aparecer como despreciable o ineficaz y, por ende,
impune, y que solo adquiere relevancia en el conjunto y con relación al plan
criminal propuesto.

PONENTE(S) : DR.JORGE E. CORDOBA POVEDA


Sentencia Casación
FECHA : 25/04/2000
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado
PROCESO : 11925
PUBLICADA : Si
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15/12/2000

DERECHO DE DEFENSA-Defensa técnica, defensa material/ DEFENSOR-


Oportunidad procesal para intervenir/ PODER-Terminación:Deber de
comunicar al poderdante/ COAUTORIA IMPROPIA-Elementos

221
1. El derecho de defensa en el campo penal, como las demás garantías de
estricta aplicación procesal, tiene indiscutible raigambre constitucional y
entre nosotros dicho origen se enmarca en el artículo 29 de la Carta Política,
en su doble manifestación de defensa material y técnica; aquélla referida,
como bien se ha dicho y conoce, a los actos que directamente realiza el
sindicado en beneficio propio dentro del trámite adelantado en su contra y
ésta última, como la necesaria expresión del deber que tiene el Estado de
salvaguardar los intereses jurídicos del sujeto pasivo de la acción punitiva,
asegurándose de que la persona a quien se atribuye la violación de la ley
cuente con un letrado designado por ella, o nombrado de oficio.

La defensa, en sentido general, debe pues estar garantizada en forma plena y


permanente, es decir, durante todo el desarrollo del proceso, aun cuando su
ejercicio depende en mucho, de una parte y frente a la autodefensa o defensa
material del imputado, de la actividad del sujeto investigado, esto es, de los
actos que por sí mismo despliegue en procura de hacer valer las condiciones
favorables a su situación procesal y de otra, de la estrategia que el
profesional del derecho utilice en procura de obtener los mejores resultados
frente a la asistencia jurídica que le ha sido encomendada, cuya fuente de la
investidura puede serlo bien a través de un mandato de representación
celebrado con el propio imputado (defensor de confianza), bien ope legis o por
efecto mismo del nombramiento que el Estado le ha deferido (defensor de
oficio) o, bien, como consecuencia de un contrato de prestación de servicios
pactado con la Defensoría del Pueblo (defensor público), siendo beneficiario
quien requiera de asesoría profesional en derecho.

2. En relación con el defensor de confianza, su intervención en el trámite


penal puede producirse en cualquier acto del procedimiento en que su
poderdante manifieste ante la autoridad judicial de conocimiento dicha
voluntad, directamente o por presentación personal ante una autoridad que
tenga función certificadora, o adjuntando ante cualquiera de ellas el
respectivo poder, cuyo nombramiento siempre deberá provenir del sujeto
directamente interesado o de quien tenga capacidad legal para representarlo,
prolongándose el mismo en el tiempo, en tanto no medie una causal legal o
contractual que implique la terminación del encargo.

3. En relación con la terminación del poder, entre los motivos más frecuentes
suele presentarse el caso de su expresa revocación, o el del nombramiento de
un defensor de confianza y la posterior designación de otro defensor en
iguales condiciones, evento este último que se ha solucionado legal y
doctrinariamente, reconociendo que debe así considerarse implícitamente
revocado el nombramiento del primer defensor, por hacerse de este modo
manifiesta la voluntad del sujeto. Pero también, se ha previsto el de la
renuncia del apoderado, evento en el cual se ha entendido que la producción
de los efectos inherentes a esta determinación del letrado está sujeta, no
solamente al deber de esperar que el funcionario judicial profiera la decisión
que la admita, sino a que la misma sea debidamente notificada, hipótesis que
si bien corresponde promigeniamente al procedimiento civil, resulta

222
plenamente aplicable por principio de integración en el procedimiento penal,
al no existir en este Código norma expresa que las contemple, y no oponerse a
su naturaleza, pues por el contrario viene constituir la manifestación de una
máxima garantía a los intereses de los sujetos procesales y específicamente
del procesado, para que no quede desprotegida su defensa técnica, mientras
designa su reemplazo.

Así, el artículo 69 de dicho Estatuto (Modificado por el D.E. 2282/89, art. 1°,
num.25), dispone:

"Terminación del poder. Con la presentación en la secretaría del despacho


donde curse el asunto, del escrito que revoque el poder o designe nuevo
apoderado o sustituto, termina aquél o la sustitución, salvo cuando el poder
fuere para recursos o gestiones determinados dentro del proceso.

...

La renuncia no pone término al poder ni a la sustitución sino cinco días


después de notificarse por estado el auto que la admita, y se haga saber al
poderdante o sustituidor por telegrama dirigido a la dirección denunciada
para recibir notificaciones personales...".

Como se advirtiera, dada la naturaleza y características del proceso penal y la


especial condición que dentro del mismo tiene la persona imputada, así como
el deber que corresponde al Estado de precaver por su derecho a la defensa de
manera contínua y permanente, la renuncia al poder que el defensor de
confianza presenta no puede producir efecto alguno ni por lo mismo poner
término al poder, entre tanto no sea enterado de dicha decisión al procesado,
bien personalmente si se encuentra detenido o mediante el envío de la
respectiva comunicación a la dirección que aparezca registrada en el
expediente con miras a que manifieste si es su voluntad designar otro
defensor de confianza, o si debe proveérsele con uno de oficio, lo cual deberá
hacerse dentro de los cinco días después de efectuarse la notificación por
estado del respectivo auto en que se admita la renuncia.

4. Resulta característico de la denominada coautoría impropia que cada uno


de los sujetos intervinientes en el hecho punible realicen la conducta típica de
manera conjunta pero con división de trabajo, por ello es inherente a esta
figura la concurrencia de por lo menos dos elementos: uno subjetivo que
generalmente es previo o concurrente con la comisión del hecho, consistente
en la existencia de un acuerdo expreso o tácito para su acometimiento y uno
objetivo, que se manifiesta en la realización de actos orientados a su ejecución
como cometido común, siéndoles por ello imputables a todos los partícipes el
delito o delitos que típicamente se configuren.

PONENTE(S) : DR.CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE


Sentencia Casación
FECHA : 15/12/2000

223
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Tentativa de
homicidio agravado
PROCESO : 11471
PUBLICADA : Si
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27/02/2001

DEFENSA TECNICA-La inactividad ostensible del defensor genera nulidad/


DEFENSA TECNICA-Silencio como estrategia defensiva/ COAUTORIA-Actuan
todos con dolo consumativo/ HOMICIDIO-Agravante numeral 7° del art.324
del C. P./ DEFENSA TECNICA/ COAUTORIA/ HOMICIDIO/
CIRCUNSTANCIAS DE AGRAVACION PUNITIVA

1. Constitucionalmente la defensa, material y técnica, está prevista como una


garantía imperturbable durante todo el proceso, resulta necesario evaluar lo
ocurrido en dicha materia diferenciadamente en cada una de las fases de
investigación y juzgamiento, pues la misma Carta Política prevé la distinción
formal de las mismas, la delimitación por un acto intermedio de calificación y
la obligación judicial de investigar tanto lo favorable como lo desfavorable al
imputado (arts. 29, 250 y 252).

Así, la Corte ha determinado que no basta una defensa técnica nominal o


figurativa, en el sentido de que aparezca un profesional del derecho
reconocido como defensor (aunque este requisito es insustituible), sino que lo
corriente es que éste haga oposición a la pretensión punitiva del Estado
mediante la presentación de pruebas, la contradicción de las que existen en
contra del sindicado y la impugnación de las decisiones adversas, todo dentro
de una concepción jurídica que aparezca como razonable propuesta frente al
ejercicio de la acusación por la Fiscalía. De modo que la inactividad
ostensible del defensor, así esté reconocido y tenga vigencia su nombramiento,
puede traducirse en una falta de defensa técnica repudiable por la vía de la
nulidad.

2. El silencio del defensor no siempre puede interpretarse abiertamente como


abandono de sus deberes, porque, en el contexto de una concreta
investigación, a veces no hacer nada puede ser la mejor manera de defender,
habida cuenta que en el proceso penal los vacíos probatorios o jurídicos sólo
pueden aprovechar al imputado, quien se halla asistido de la presunción de
inocencia y dotado del in dubio pro reo.
...

Frente a este contexto probatorio en la instrucción, nutrido favorablemente


por la coartada que prepararon los sindicados y el cumplimiento por el
funcionario fiscal del principio de investigación integral, el silencio del
defensor puede interpretarse más como una estrategia defensiva que como el
abandono ostensible de la labor técnica encomendada. Aducir en abstracto

224
que el defensor pudo solicitar una inspección judicial al lugar de los hechos o
una prueba de absorción atómica, sin demostrar una finalidad orientada en
su interés o el favor concreto y cierto que le sobrevendría a su condición ya
enrarecida por el hallazgo de las armas en el vehículo y las conclusiones del
dictamen de balística (fs. 158), sería pretender absurdamente que la mejor
defensa es la que solicita pruebas sin prever sus resultados.

Ahora bien, respecto de la falta de impugnación de decisiones como la


situación jurídica y la acusación, indudablemente adversas a los procesados,
no es fácil declarar un abandono de la misión defensiva por parte del
profesional, porque se recordará que el procesado (...) mantuvo la coartada
durante toda la investigación (sólo cambió la versión en la fase del juicio) y, de
cara a las imputaciones que surgían del informe policial, la ratificación por los
agentes intervinientes y las declaraciones de los familiares de la víctima que
algo observaron de los hechos, no sería absurdo que el defensor ex ante (en
ese momento) haya proyectado una defensa que le permitiera pasar
rápidamente a la siguiente fase del juzgamiento y allí poder explotar la
presunción de inocencia y el in dubio pro reo.

Se dice lo anterior para el ámbito propio de la especificidad de la estructura


del proceso penal colombiano, que contempla una etapa instructiva que puede
ser preparatoria del juzgamiento o que agota el proceso prematuramente si no
hay lugar a la acusación, porque de todas maneras, si se avanza a la segunda
fase indicada, el silencio del defensor no puede pervivir como estrategia
defensiva, pues el debate manifiesto entre acusación y defensa, el despliegue
de tesis y antítesis, el equilibrio de las partes y la oralidad están expresamente
contemplados como ingredientes de construcción de la audiencia pública.

Claro que la idoneidad de la defensa técnica no puede medirse por los


resultados, o por hechos posteriores, sino por la razonabilidad del medio
desplegado (activo u omisivo) al momento de su realización, pues, de otra
manera, siempre habría algo que objetar a una defensa que, verbigracia, se
empecinara en una preclusión o absolución del sindicado dentro de un
proceso que finalmente termina con sentencia condenatoria. Por ello, la
renuncia ulterior del defensor, después de su prolongado silencio durante la
investigación, no indica que eso era lo previsto por él y no el propósito de
enfrentar el juicio en otras condiciones, máxime que quedó constancia de que
al cierre de investigación se le llamó telefónicamente para la notificación y
entonces no expresó su deseo de renunciar al poder (fs. 185v.).

3. El juzgado concluyó en una coautoría impropia de los procesados (...) y


(...), debido a que con los dos autores materiales realizaron conjuntamente el
homicidio, actuando todos con dolo consumativo, mediante la repartición del
trabajo criminal. En efecto, conscientes de la necesidad de contar con un
medio de transporte para poder cometer el homicidio en una población
retirada y después huir con posibilidades de éxito, los dos acusados
contrataron el taxi conducido por (...); recogieron y llevaron a los autores
materiales hasta el escenario del crimen; primero se bajaron ellos del vehículo
e hicieron un contacto en la heladería "Taboga", regresaron y le ordenaron a

225
los autores materiales que se apearan para realizar el hecho punible
propuesto; estuvieron pendientes de los resultados a corta distancia,
esperaron a los ejecutores físicos y los recibieron en el mismo automotor para
facilitar la huida; intercambiaron las camisetas en el interior del vehículo con
los realizadores materiales, con el fin de disuadir a eventuales testigos; fueron
capturados en flagrancia con los autores materiales y dentro de un carro en el
que se llevaban las armas recientemente disparadas; en la cárcel pagaron a
los ejecutores físicos el precio de su trabajo criminal; y, finalmente, ilustraron
al conductor del taxi sobre la forma como debía declarar para sostener una
coartada favorable a sus intereses.

De modo que los dos acusados exteriorizaron con creces el dominio del hecho,
porque tenían el control y la dirección sobre el curso de los acontecimientos,
además hicieron un aporte funcional y objetivo sin cuya presencia no se
habría podido consumar el delito. En efecto, si se hace abstracción del
contrato del taxi, la movilización de los autores materiales al escenario del
crimen, el presupuesto de la huida en el mismo vehículo y el incentivo de la
paga a aquéllos, conductas atribuibles enteramente a los procesados (...) y
(...), sin imaginar otras alternativas que no corresponden a la realidad del
hecho concreto, no hay duda que el delito de homicidio no habría podido
cometerse por ausencia de conductas imprescindibles para el plan. He ahí la
relevancia del aporte de los acusados y el dominio del desarrollo causal de los
hechos, que da lugar a la coautoría y no una mera complicidad.

4. Ahora bien, esta posibilidad de contraofensiva del atacado, que por lo


imaginaria la poseería cualquier agredido aún no caracterizado como violento,
no tiene el mérito de excluir la agravante, porque de ninguna manera (objetiva
ni subjetivamente) se está actuando con justificación total o parcial, pues, el
temor a la reacción no desdibuja la conciencia de la condición inferior del
atacado sino que, contrario sensu, la potencializa en la búsqueda de logros en
la empresa criminal.

Mientras la agresión pueda calificarse de antijurídica, la común previsibilidad


de una reacción de la víctima, por más que ésta pueda calificarse de peligrosa,
no significa ausencia sino presencia de conocimiento de la situación de
indefensión o inferioridad de la víctima que se propicie o se aproveche, pues,
de otra manera, el derecho no se aplicaría por las condiciones objetivas y
subjetivas que se hayan probado, sino que anticipadamente, con base en
situaciones ideales, decretaría que los sujetos peligrosos sólo pueden ser
víctimas de homicidio simple y nunca cualificado por la indefensión.

PONENTE(S) : DR.JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO


Sentencia Casación
FECHA : 27/02/2001
DECISION : No casa
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
agravado
PROCESO : 13736

226
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

16/07/2001

COPARTICIPACION/ COAUTORIA IMPROPIA-Concepto/ DOLO/ HOMICIDIO-


Ley 40 de 1993/ SECUESTRO/ PENA ACCESORIA-Debida motivación/
EJECUTORIA-Providencia que resuelve la casación

1. Asegura el casacionista que la sentencia se fundamenta "sobre una


suposición deducida, pero no sobre una prueba contundente", porque, según
él, no existe ningún elemento probatorio que acredite el "previo acuerdo" a que
hace alusión el Tribunal y en virtud del cual infirió la responsabilidad de su
defendido como coautor de los delitos de hurto agravado, homicidio agravado
y porte ilegal de armas. Esta afirmación es contraria a la versión suministrada
por su representado, quien relató detalladamente todo el desenvolvimiento de
los hechos desde el mismo momento en que se fraguó el plan delictuoso.
...

La Sala Penal de la Corte, ocupándose del fenómeno de la coparticipación


criminal en el delito, ha dicho*:

"Es verdad que doctrina y jurisprudencia han aceptado que en los casos en
que varias personas proceden en una empresa criminal, con consciente y
voluntaria división del trabajo para la producción del resultado típico, todos
los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista aisladamente
no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos están unidos en el
criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la producción
del resultado comúnmente querido o, por lo menos, aceptado como probable…
Así mismo, si a esa empresa criminal van armados porque presumen que se
les puede oponer resistencia o porque quieren intimidar con el uso de las
armas y como consecuencia de ello se producen lesiones u homicidios, todos
serán coautores de hurto y de la totalidad de los atentados contra la vida y la
integridad personal, aún cuando no todos hayan llevado o utilizado armas,
pues participaron en el común designio, del cual podían surgir estos
resultados que, desde luego, se aceptaron como probables desde el momento
mismo en que actuaron en una empresa de la cual se podían derivar."

2. Si bien estos reproches fueron formulados en capítulos separados, en


esencia constituyen una iteración del primero. No solamente presentan los
mismos desatinos técnicos por ausencia de claridad, precisión y
fundamentación, sino que parten de idéntica premisa: que Téllez García sólo
actuó con dolo de hurtar y "jamás quiso, no se representó siquiera la
eventualidad de un delito de la magnitud del homicidio, ni se representó
subjetiva ni objetivamente el delito de porte de armas" y, por lo tanto,
solamente podía ser juzgado y sentenciado por el punible de hurto calificado y

227
agravado, porque no tuvo "nexo de culpabilidad" con los otros delitos (Fls.
318 y 321, C.5)

La Sala también ha dicho que "Resulta ilógico e injurídico pretender que se


responsabilice a cada interviniente en una empresa criminal únicamente por
la tarea parcial que le correspondió cumplir, pues ello haría imposible la
configuración de la coautoría impropia, ya que ésta emerge de un plan común,
del dominio colectivo del suceso, de la distribución de funciones, cada una de
las cuales es una pieza de la realización del resultado comúnmente querido, la
que, como tal, no puede ser considerada aisladamente, pues podría aparecer
como despreciable o ineficaz y, por ende, impune, y que solo adquiere
relevancia en el conjunto y con relación al plan criminal propuesto"** .

Al igual que en el primer cargo, el censor no demostró ningún yerro de


apreciación probatoria que pudiera conducir a la violación de las normas
sustanciales invocadas. Se limitó nuevamente a presentar sus personales
opiniones sobre los conceptos de culpabilidad, causalidad y dolo,
pretendiendo con ello vanamente desvirtuar los razonamientos serios,
fundamentados y lógicos en virtud de los cuales los falladores establecieron la
participación criminal de los procesados.

3. A pesar de que dice que "acepta y da por probados todos los fundamentos
fácticos que sustentan la sentencia", seguidamente afirma que "lo que no
comparte es la interpretación probatoria que se le dio a los mismos y que
culminó con la forma de culpabilidad que se le dio al homicidio".

Es evidente la falta de cimientos de la censura sugerida. Olvidó el defensor


que para la correcta propuesta del cargo no es suficiente la confrontación de
criterios personales acerca de la forma como debió ser valorada la prueba. Es
necesario que el demandante precise de qué manera la valoración hecha por
el juzgador desconoce los principios que informan la sana crítica, y cómo en
relación con el conjunto probatorio, el error desquicia la decisión impugnada.
...

Precisamente por ser el dolo un fenómeno psicológico que escapa


directamente a la percepción de los sentidos, los juzgadores desentrañaron su
presencia de la suma de circunstancias que rodearon la acción delictiva. Para
su deducción tuvieron en cuenta la forma ponderada como se planificó la
empresa criminal, el afán que mostraron los procesados por conseguir un
arma de fuego para realizarla, el ánimo lucrativo perseguido, el hecho de que
la víctima conociera a uno de los asaltantes y la situación de indefensión en
que se encontraba el sujeto pasivo que hacía innecesario el accionar del
revólver.

4. Le asiste la razón al Procurador Delegado cuando indica que el contenido y


redacción del artículo 30 de la ley 40 de 1993 son diáfanos y no ofrecen
motivos de interpretación. De acuerdo con su tenor, fácilmente se aprecia que
de manera alguna su aplicación se encuentra supeditada a la figura del
secuestro exclusivamente, como de forma equivocada lo sostiene el actor,

228
especialmente si se mira que ello resulta nítido de la lectura desprevenida del
mismo título de la citada ley: "Por la cual se adopta el estatuto nacional contra
el secuestro y se dictan otras disposiciones".

Sobre la solución de este aparente problema, bastante repetida por la Corte,


dijo la Sala:***

"No es cierto que la ley 40 de 1993 se refiera exclusivamente al tema del


secuestro, o que el legislador haya pretendido limitar la aplicación de sus
artículos 29 y 30 a los casos en los cuales el homicidio guarde algún nexo con
el citado delito contra la libertad individual".

"La mencionada ley, en su enunciado, además de noticiar la adopción del


estatuto nacional contra el secuestro, anuncia la expedición de otras
disposiciones, dejando de esta manera en claro que el tema del secuestro
constituía materia dominante, pero no única".

"3. El capítulo relativo al "aumento de penas", en donde se establecen los


incrementos punitivos para los delitos de homicidio y extorsión, surgió de la
necesidad de adoptar una política criminal coherente, que armonizara las
nuevas penas previstas para el secuestro con el esquema punitivo básico del
Código Penal, y con las establecidas para hechos punibles que, como la
extorsión o el homicidio, comprometen bienes jurídicos de igual o mayor
valor. Esto explica las modificaciones paralelamente introducidas a los
artículos 28 y 44 del Código Penal".

"Cierto es que el proyecto inicial ingresó al Congreso sin estas reformas, pero
en el curso de los debates se planteó la necesidad de incluirlas para darle
coherencia, como se desprende del contenido de la ponencia en la Cámara,
donde se dijo: "En el curso de la fecunda discusión que esta iniciativa ha
tenido en el Senado se planteó, no sin razón, que no podría tratarse
punitivamente la conducta del secuestro con mayor severidad que la del
homicidio. Ello condujo a que se adoptaran decisiones legislativas, agravando
también las penas para el homicidio que mantuvieran principios universales
de la ´dosimetría penal´ " (Gaceta del Congreso de nov.18/92)".

"4. El texto de los artículos 29, 30 y 32 es de tal claridad que cualquier


pretensión encaminada a limitar o ampliar su sentido resulta un
despropósito. La expresión "quedará así", utilizada sistemáticamente por el
legislador para anunciar las nuevas disposiciones, no permite abrigar dudas
sobre la subrogación de los artículos 323, 324 y 355 del Código Penal, ni la
autonomía de los nuevos preceptos".

"5. Un estudio sistemático-teleológico del citado estatuto devela igualmente la


inconsistencia de la tesis que propugna por una aplicación limitada de los
artículos 29, 30 y 32, pues el numeral 11 del artículo 3º ejusdem, recoge
como circunstancia de agravación punitiva para el secuestro extorsivo, la
hipótesis del concurso con los delitos de homicidio y lesiones, no siendo por
tanto de recibo la afirmación de que la pena prevista en los citados artículos

229
solo puede ser aplicada en casos de conexidad. Absurdo sería, ha dicho la
Sala, "considerar que, en un mismo estatuto legal, el legislador fije dos penas
bien diversas para unos mismos hechos, ésta que acaba de señalarse de un
máximo de 60 años, y la otra de un tope de 40 del artículo 29, lo que por
fuerza de la razón conduce, fatalmente, a la certidumbre de que la pena en
este último artículo erigida, para nada demanda la correlación con el
secuestro, sino que es definitivamente independiente de tal circunstancia" ".

5. De otra parte, como sin ningún sentido y, por supuesto, sin


fundamentación alguna, el juzgado impuso como pena accesoria a los tres
procesados la suspensión de la patria potestad, durante 15 años, "...si la
tuvieren..." -y el Tribunal la admitió al confirmar el fallo en todo lo demás-, la
Sala, casará la sentencia en cuanto a éste tópico, de manera oficiosa, con
base en el artículo 228 del estatuto procesal penal.

6. Por último, la Sala debe precisar lo siguiente: en esta sentencia se ha


decidido, de una parte, no casar el fallo impugnado; y, de la otra, cesar
procedimiento por razones eminentemente objetivas, la prescripción de la
acción penal por el delito de porte ilegal de armas, y restar una pena accesoria
inmotivadamente impuesta, también con causas objetivas. Esto implicó,
naturalmente, redosificar la pena de prisión siguiendo los lineamientos
trazados por los jueces. De aquí se desprende que como no se sustituye o
reemplaza el fallo impugnado, con las palabras del artículo 197 del Código de
Procedimiento Penal, esta decisión queda ejecutoriada el mismo día de su
expedición. Esta es postura pacífica de la Sala, como se percibe, por ejemplo,
en sentencias del 2 de noviembre y del 18 de diciembre del año 2000 y del 31
de mayo del 2001, Ms. Ps. Nilson Pinilla Pinilla, Carlos Eduardo Mejía
Escobar y Alvaro Orlando Pérez Pinzón, respectivamente.
____________________________________
* Sentencia del 28 de febrero de 1985. M.P. Luis Enrique Aldana Rozo.
** Sentencia del 25 de abril de 2000. M.P. Jorge Enrique Córdoba Poveda.
*** Sentencia del 21 de noviembre de 1995. M.P. Carlos Augusto Gálvez Argote

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON


Sentencia Casación
FECHA : 16/07/2001
DECISION : Desestima, casa parc. y of., declara prescrip.,
declara cesación y ajusta penas
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado
PROCESO : 10600
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

18/07/2001

230
GRABACIONES MAGNETOFONICAS/ COPARTICIPACION/ COAUTORIA/
CONCUSION-Diferencias con el cohecho/ PRESCRIPCION-Empleado oficial/
CONCUSION/ COHECHO/ GRABACIONES MAGNETOFONICAS-Valor
probatorio como documento privado

1. Adicionalmente a la credibilidad que acertadamente otorgó el a quo a las


declaraciones de (...) y (...), quienes claramente incriminan al doctor (...), no
sólo como uno de los partícipes activos en la reunión en el Hotel del Llano,
llevada a cabo en la noche del jueves 10 de febrero de 1994, sino en las
exigencias de dinero para "arreglar" la situación del primero en los procesos
que se le seguían en las Fiscalías Regionales de esta capital, no encuentra la
Sala reparo acerca de la constatación de la videocinta sobre tal encuentro,
cuando quien estaba siendo constreñido y su colaborador (...) consintieron en
que se filmara y, en consecuencia, no se requerían formalidades adicionales.

En efecto, esta corporación desde el 16 de marzo de 1988, M. P. Lisandro


Martínez Zúñiga, asunto de 2ª instancia, radicación 1.634, ha sostenido sobre
grabaciones similares lo siguiente:

"Pero, cuando una persona, como en el caso concreto, es víctima de un hecho


punible y valiéndose de los adelantos científicos, procede a preconstituir la
prueba del delito, para ello de modo alguno necesita de autorización de
autoridad competente, precisamente porque con base en ese documento
puede promover las acciones pertinentes. Esto por cuanto quien graba es el
destinatario de la llamada.

Y es que no puede predicarse ilicitud en la conducta de quien acude a los


cuerpos secretos y de seguridad en busca de protección y descubrimiento de
quienes por vía telegráfica (cartas o mensajes) o telefónica son víctimas de
delincuentes que pretenden extorsionar o chantajear a un ciudadano, bien
sea entregándoles los escritos recibidos o demandando la intercepción de
sus propias líneas telefónicas para la ubicación del sitio de donde provienen.
Tal actitud, no requiere de autorización de autoridad competente…"

Este criterio fue reiterado, entre otras oportunidades, el 22 de octubre de


1996 (sentencia de única instancia, rad. 9.579, M. P. Fernando Arboleda
Ripoll), así:

"Con la actual prefiguración constitucional del Estado como Social de Derecho


-fundado en el respeto por la dignidad humana-, la libertad y autonomía
individuales cobran especial relevancia al punto de garantizarse a la persona
natural el ejercicio de sus facultades "sin más limitaciones que las que
imponen los derechos de los demás y el orden jurídico" (art. 16 C. N.).

Siendo ello así, mal podría esgrimirse impedimento alguno o exigir


autorización judicial para que las personas graben su propia voz o su imagen,
o intercepten su línea telefónica, si estas actividades no se hallan
expresamente prohibidas. Este aserto resulta avalado si se tiene en cuenta
que quien así actúa es precisamente el afectado con la conducta ilícita, y por

231
ende, eventualmente vulneradora de sus derechos fundamentales, por lo que
su proceder se constituye en un natural reflejo defensivo.

Los registros históricos así obtenidos, naturalísticamente tienen vocación


probatoria, pues corresponden a medios de demostración de los hechos,
según el reconocimiento que al efecto hace el legislador, a los cuales les da
la categoría de documentos privados aptos para ser apreciados judicialmente,
conforme lo precisa en los artículos 225 del C. P. y 251 del C. de P. C., cuyo
valor depende de la autenticidad, la forma de aducción al proceso, la
publicidad del medio y la controversia procesal del mismo, así en él queden
adicionalmente impresas voces o imágenes ajenas."

En el presente caso, tanto la videocinta que muestra la reunión de Víctor


Manuel Carranza con el doctor (...) y otras personas, en el Hotel del
Llano en Villavicencio, como los casetes de las grabaciones telefónicas,
además de sus transcripciones, fueron aportados al proceso desde el inicio de
la investigación preliminar (fs. 3 a 21 y 36 a 52 cd. 1 Fisc.) y conocidos por los
sindicados y sus defensores desde el momento de ser vinculados mediante
indagatoria, es decir, fueron oportunamente aducidos al proceso, con amplia
posibilidad de controversia por los involucrados. Con las anteriores
consideraciones quedan absueltas las críticas de la defensa y la preocupación
de la señora Procuradora Delegada ante esta corporación, en cuanto a que
tales grabaciones no pudieren ser consideradas probatoriamente.

El Fiscal que adelantó la instrucción y la calificó, aclara que de ninguna


manera existió manipulación en lo registrado, ante cuya evidencia el doctor
(...) se allanó a admitir que sí había estado con (...), cuando en fecha anterior
había negado de plano conocerlo, y tampoco pudo explicar razonadamente su
presencia y su intervención en tal sitio, mucho menos anunciando que ya
había hecho el favor que le habían pedido, como se ha venido analizando.

Resulta reprobable que un servidor público judicial tenga semejantes citas o


encuentros, así fuere por la pretendida muestra de amistad con uno u otro
abogado que pudiese asistirle en alguno de los procesos. Como acertadamente
señaló la señora Procuradora Delegada ante esta corporación, tal improbidad
no puede aceptarse, ni siquiera como muestra de la personalidad extrovertida
propia de alguna región de Colombia, según también se adujo.

2. Indiferente resulta, en los términos en que están probados los actos


constrictivos realizados por (...), con los cuales contribuyó positivamente a
compeler a Carranza a prometer pagar determinada cantidad de dinero, que
con ellos se hubiese beneficiado o no, en forma directa o indirecta, de parte
de los 15 millones de pesos recibidos por (...), para predicar su coparticipación
criminal.

Sobre el grado de participación criminal imputado al procesado, ha sostenido


la Corte, por ejemplo el 4 de abril de 1995, Magistrado Ponente quien funge
como tal en esta decisión (rad. 8.951):

232
"Armonizando la jurisprudencia y la doctrina y el precepto legal, se puede
afirmar que son coautores todos aquellos que toman parte en la ejecución
del delito, codominando el hecho, ejecutando la parte que les corresponde en
la división del trabajo para obtener el resultado criminal, o sea que
mancomunadamente ejecutan el hecho punible."

3. En ese orden de ideas, resulta claro que en el presente proceso concurren


debida y suficientemente acopiados los medios probatorios que conducen a
la demostración ostensible del delito de concusión, por el cual fue convocado
a juicio el ex Fiscal Regional de Bogotá (...), así como su responsabilidad
dolosa, requerimientos exigidos por la ley (art. 247 C. de P. P.), sin que de otra
parte puedan admitirse las alegaciones presentadas por su abogado defensor
en el acto público de sustentación oral de este recurso de apelación, respecto
de la inexistencia probatoria de la filmación que se hiciera durante la noche
del 10 de febrero de 1994 en el Hotel del Llano de Villavicencio, por las
razones ya expresadas, ni la supuesta alusión a que a dicha reunión su
defendido hubiera llevado el documento extorsivo, aseveración que no obra en
el proceso ni en la sentencia recurrida.

Tampoco ofrece discusión la selección del tipo penal en el cual se encuadró la


conducta de los procesados, pues el error de apreciación alegado por la
defensa, para invocar la indebida calificación e insinuar nulidad por la
supuesta existencia de un cohecho por dar u ofrecer y no la concusión que
se imputó en el enjuiciamiento, carece de sustento probatorio.

Se estableció, desde las primarias insinuaciones acompañadas de la amenaza


de abuso o desvío del poder del que estaban investidos por su condición de
Fiscales Regionales, que se llevó al destinatario de la presión a prometer
entregas de dinero; irrelevantes sobre la calificación resultan los actos
posteriores de (...), que cataloga el defensor como cohecho, en virtud de que
su finalidad no fue diferente a develar el constreñimiento, informando y
colaborando con la autoridad respectiva.

La diferencia entre la concusión y el cohecho por dar u ofrecer, ha sido


delimitada por esta corporación en reiteradas sentencias, de las cuales puede
destacarse el siguiente aparte:

"Ningún yerro podría atribuirse a las decisiones impugnadas cuando


acogieron la calificación provisional contenida en la resolución de acusación
atribuyéndoles a los acusados la comisión de un delito de concusión y no
uno de cohecho, pues si bien una y otra infracción... refieren a conductas
contrarias al interés de la Administración Pública en cuanto en esta generan
desmoralización y desorden con desvío de los precisos fines que la
Constitución y la ley expresamente le señalan, mostrando de común la
ocurrencia de un abuso funcional que se incentiva en la voluntad de
acrecentar el patrimonio o de obtener un servicio o satisfacción de cualquier
otra naturaleza como beneficios legalmente no debidos pero que guardan
relación con la investidura propia del cargo cuando no con las funciones que
al desleal servidor le han sido oficialmente encomendadas, entre una y otra

233
figura típica median marcadas diferencias que con nitidez deslindan sus
ámbitos de aplicación, pues mientras en la concusión el funcionario genera
con su acto de abuso el temor o el error de la víctima llevándola a dar o
prometer mediante el constreñimiento, la inducción o la sola solicitud lo que
no debe; de la cosa que indebidamente se da u ofrece en el cohecho, se
desprende el particular por su libre voluntad, sin subordinaciones ni temores,
sino a manera de contraprestación dentro de un acuerdo corrupto en el que
ya se pactaron bilaterales compromisos -el del funcionario para proferir la
decisión que le compete o una que contraría su deber, y el particular la de
lucrarse o darle recompensas- cuando menos y con la misma libertad (artículo
210 C. P. M.), a su exclusiva iniciativa da u ofrece regalos o expectativas de
lucro para desviar al funcionario de la decisión debida, para conseguirla a
toda costa en su favor, para inhibirle secuelas de adversidad o de demora, o
aún para halagar o congraciarse al menos con el servidor oficial." (Casación
rad. 7.768, octubre 8 de 1993, M. P. Juan Manuel Torres Fresneda).

4. Finalmente, ante la posición disidente de uno de los Magistrados de la Sala,


que sostiene que ha operado en este asunto la prescripción de la acción penal,
debe recordarse que sobre tal aspecto ha existido jurisprudencia constante de
esta corporación, considerando que el término mínimo de prescripción de la
acción en esta clase de proceso es de 6 años y 8 meses, como se corroboró
una vez más en auto de fecha 21 de septiembre de 1999, radicación 11.361,
M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll:

"Reiteradamente la Corte ha sostenido que el incremento del término


prescriptivo establecido en el artículo 82 del Código Penal, cuando el delito ha
sido cometido dentro del país por empleado oficial en ejercicio de sus
funciones, o de su cargo o con ocasión de ellos, opera por igual en el sumario
como en la causa, y que su aplicación, por tanto, debe hacerse de manera
autónoma en cada uno de los referidos estadios procesales.

En el sumario, sobre el término de prescripción señalado en el artículo 80 del


referido estatuto, sin exceder de 20 años. En el juicio, sobre el monto
establecido en el artículo 84 ejusdem, que como se sabe, en ningún caso
puede ser inferior a cinco (5) años. De allí que la Corte haya insistentemente
sostenido que el tiempo de prescripción en los casos contemplados en el
artículo 82 del Código Penal, jamás podrá ser inferior a seis (6) años y ocho (8)
meses, cualquiera sea el estado del proceso (Cfr. Casación abril 28/92,
Magistrado Ponente Dr. Torres Fresneda; Auto diciembre 6/95, Sent. revisión
sep. 23/98,… entre otras) ".

PONENTE(S) : DR.NILSON PINILLA PINILLA


Sentencia Segunda Instancia
FECHA : 18/07/2001
DECISION : Confirma integramente sentencia condenatoria
DELITOS : Concusión
PROCESO : 14661
PUBLICADA : Si

234
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet
DR.EDGAR LOMBANA TRUJILLO -
Salvamento de Voto

01/08/2001

COAUTORIA IMPROPIA/ VIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-


Falso juicio de existencia: Por suposición/ CASACION-No es una tercera
instancia

1. Si el censor acusa la sentencia de haber incurrido en error de hecho por


falso juicio de existencia, debe demostrar que el fallador incurrió en yerros
protuberantes en la contemplación de la prueba y que ello condujo a una
sentencia totalmente diversa de la que habría resultado si se hubiera
observado el medio preterido.

El defensor no cumplió con esa carga, pues como bien anota la Procuraduría
se limitó a oponer a los argumentos de las sentencias de primero y segundo
grados, su personal modo de valorar las pruebas.

Las sentencias de primera y segunda instancias, que conforman una unidad,


se refirieron de manera expresa a los aspectos que la defensa considera
pretermitidos, con lo cual se desvirtúa la pretendida omisión, en la que
además no se podía ocurrir porque ese tópico siempre fue propuesto por la
defensa en los estudios previos a la sentencia de primer grado y en la
sustentación a la apelación interpuesta contra ella.

2. A la tesis defensiva de que el señor Saldaña no propinó el disparo mortal, el


juzgador agregó que la absolución no podía prosperar porque la
responsabilidad no es exclusiva del autor material, sino que debe adjudicarse
"por igual, y en idénticos términos de participación, a los involucrados en el
diseño y ejecución de un mismo plan criminal" (fl. 380); de tal forma, acotó,
que así se demostrase que el disparo mortal provino del arma del difunto
TORRES, o de la de quien se fugó, por ese resultado igual debía responder el
condenado a título de coautoría impropia.

3. La Sala, al compartir el criterio de la Procuraduría Delegada, encuentra sin


soporte la censura que acusa a la sentencia de un falso juicio de existencia
por suponer la presencia del sindicado en el sitio de los hechos, cuando lo que
surge de los medios de prueba reseñados es la demostración plena de esa
situación fáctica, además de que el argumento de que Saldaña bien pudo salir
de la panadería antes de los disparos, no solo no deja de ser una simple
conjetura del demandante, que no cuenta con respaldo alguno, sino que
obran pruebas válidamente aportadas que demuestran lo contrario.

En consecuencia, no se está ante suposición alguna por parte de los


falladores de instancia. Por el contrario, quien acude a ese medio especulativo
es el defensor en su demanda, como que imagina que Fermín Saldaña bajó las

235
escaleras y alcanzó la calle antes de que se iniciaran los disparos, cuando tal
hipótesis no aparece comprobada en el expediente.

4. La Sala debe insistir en que para acceder a la casación no basta la simple


enunciación de eventuales errores ni la mera oposición personal del
demandante a la valoración probatoria efectuada por el fallador. El recurso
extraordinario no constituye una tercera instancia para que en su desarrollo
el libelista pueda formular de manera libre y subjetiva los reparos que a bien
tenga respecto de la estimación probatoria judicial, máxime si ellos han sido
objeto de postulación y decisión en las dos instancias procesales, puesto que
no se está ante una tercera instancia, adicional a las dos permitidas por la
Constitución y la ley procesal.

Admitir que en sede de casación se acuda a ese expediente desvirtuaría la


razón de ser de ese recurso extraordinario y se convertiría en una inocua y
adicional confrontación de los criterios del demandante con los más
autorizados del Tribunal que siempre llegan a esta sede precedidos de la doble
presunción de acierto y legalidad.

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON,


DR.NILSON PINILLA PINILLA
Sentencia Casación
FECHA : 01/08/2001
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado
PROCESO : 15062
PUBLICADA : No
NOTAS ACLARATORIAS : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON -
Salvamento Parcial de Voto
DR.HERMAN GALAN CASTELLANOS -
Salvamento Parcial de Voto

31/08/2001

DEBIDO PROCESO-Concepto/ PRINCIPIO DE LEGALIDAD/ NULIDAD-


Resolución de acusación o de la sentencia, por falta de motivación/
COPARTICIPACION/ COAUTORIA/ VIOLACION DIRECTA DE LA LEY
SUSTANCIAL

1. La demanda formula tres cargos, uno de nulidad, uno de violación indirecta


y uno de violación indirecta, todos dentro del mismo escrito, sin señalar
ninguno como principal o como subsidiario, y con elementos comunes de
sustentación.

La confusión de los términos de la demanda se patentiza en la solicitud final


de la misma, al proponerle a la Corte la variación de todos sus antecedentes

236
jurisprudenciales para que en lugar de estudiar en primer lugar el cargo de
nulidad, asuma antes los de violación directa e indirecta que conducen -
según el censor - a la inocencia del procesado. Semejante propuesta pasa
por alto que esos antecedentes jurisprudenciales no son otra cosa que la
expresión de la Constitución y la Ley en cuanto una y otra señalan el debido
proceso como derecho fundamental, que no significa otra cosa que el respeto a
las formas propias de cada juicio. Esto es que la responsabilidad o inocencia
de una persona vinculada a una actuación del Estado no puede declararse
sino dentro de un proceso adelantado con respeto de la ley. La ordenación de
las expresiones "legalidad y acierto" de cuya presunción se amparan las
sentencias dictadas por los Jueces en las instancias, no es arbitraria, sino que
corresponde al principio constitucional de legalidad y debido proceso: Primero,
la actuación debe ser legal; y, segundo, solo cuando ello se concluya así,
puede asumirse el estudio de su acierto. Si un proceso no se ha ajustado a la
legalidad - como lo reclama aquí el censor - hay que declarar esa ilegalidad,
pues ella impide la realización del juicio de certeza.

2. El primer ataque formulado en la demanda es por la afectación al debido


proceso (numeral 2º del artículo 306 (articulo 304 anterior) del Código de
Procedimiento Penal) que constituye la causal tercera de casación (nulidad),
concretado en la supuesta falta de motivación de la sentencia en cuanto a la
forma de responsabilidad por la que fue condenado el procesado (...).

No obstante que la enunciación de la causal y la formulación del cargo son


entendibles, no lo es así su fundamentación. Ello ocurre porque el censor no
logra precisar en la argumentación cuál es el verdadero propósito de su
demanda.

Si pretendía alegar que hubo una falta absoluta de motivación, así debió
plantearlo y demostrarlo. Probando además la incidencia que ese tipo de
error tuvo en el desarrollo del proceso. Si como lo advierte al final de la
demanda, la falta de motivación dificultó su derecho de defensa, ha debido
comprobarlo y en consecuencia desplazar el cargo de nulidad, a la causal 3ª
como error de garantía, abandonando la 2ª, que corresponde a errores de
estructura, dentro del artículo procesal correspondiente.

Olvidó igualmente el demandante que el objeto de la casación es el fallo del


Tribunal, para dedicar la mayor parte de su argumentación a criticar la
resolución de acusación, por incurrir "en laconismo propio de empleado de
telégrafos". Y aunque acusa la sentencia del mismo defecto, no logra ilar una
argumentación clara y precisa en los términos del ordinal 3º del artículo 212
del Código de Procedimiento Penal (225 del anterior) de la que pueda saberse
con exactitud cuál es el defecto jurídico o fáctico en que incurrieron los
Jueces de instancia.

La confusión la genera el censor no solo por dedicar la mayor parte del tiempo
a criticar la resolución de acusación, sino porque lo que anuncia como un
defecto de falta de motivación, lo convierte en un supuesto error de falta de
motivación suficiente. Ello desvirtúa el carácter objetivo del error demandable

237
en casación pues hace derivar el aparente yerro de la mera opinión del censor,
que se manifiesta no sobre lo que ocurrió - sí hubo motivación - sino sobre lo
que a su juicio debió ocurrir - que esa motivación no fue suficiente.

Un solo párrafo es suficiente para ilustrar la confusión del casacionista. El


estima, refiriéndose a la acusación, que no tienen ninguna clase de
fundamentación "por que partiendo del hecho que mi poderdante realizó las
operaciones ya conocidas mediante el uso del datáfono junto con otras
personas que poseían tarjetas débito y crédito con la banda magnética
clonada, concluyen en que es coautor de los delitos motivo de juzgamiento
(...)". En esa cita, traída por el propio demandante están todos los elementos
de la coparticipación y de la coautoría. Allí se advierte de la connivencia entre
varias personas para cometer un fraude. Unas que poseían las tarjetas
magnéticas adulteradas y otra - el procesado - que mediante el uso de un
datáfono permitía las transacciones fraudulentas. Es tan inexistente la falta
de motivación anunciada, que el propio discurso de quien lo alega, lo que hace
es poner de presente la motivación del fallo.

3. En el cargo de violación directa se queda en la mera enunciación del


mismo, sin avanzar hacia la demostración e insiste en el mismo error que es
común a todas las causales y cargos presentados, el de alegarlos con
referencia a la resolución de acusación y no a los fallos de instancia. Pero
aquí además pasa por alto la naturaleza de la causal - directa - y sin que la
presente como subsidiaria, sino como parte de la misma demanda en la que
se han alegado otros cargos contradictorios, entonces termina reconstruyendo
su propia versión fáctica, sin respeto por la de los fallos de instancia. Esa es
una sustentación incompatible con la causal, pues en la violación directa debe
aceptarse la intangibilidad de la estimación de las pruebas y de la
reconstrucción de los hechos realizada en consecuencia. Esos son requisitos
inexcusables cuando se pretende plantear un debate que como el de la
violación directa es de pura estirpe jurídica. Al no respetarse esa regla por el
actor, debe inadmitirse su demanda.

PONENTE(S) : DR.CARLOS EDUARDO MEJIA


ESCOBAR

Auto Casación
FECHA : 31/08/2001
DECISION : Inadmite la demand y declara desierto el
recurso
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Estafa, Concierto
para delinquir
PROCESO : 15734
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

16/05/2002

238
FAVORABILIDAD-Su alegación en casación procede por la causal primera/
CASACION-Finalidades/ HOMICIDIO-Ley 40 de 1993: Constitucionalidad/
COAUTORIA IMPROPIA/ CONEXIDAD/ COAUTORIA

1. Ese planteamiento de inaplicación de la favorabilidad, que es una de las


garantías fundamentales sustanciales, debió encauzarlo, si tuviere
fundamento, por la causal primera.

Más aún, este cargo no aparece dirigido realmente contra la actuación


judicial, pues es al legislador a quien cuestiona por aumentar la pena para el
homicidio, en la ley 40 de 1993, sin sustentarse la presencia del conflicto de
dos leyes aparentemente aplicables al caso concreto, donde deba
seleccionarse la más beneficiosa para los sindicados.

2. Confunde el recurso de casación, que busca corregir las posibles falencias


en que pudo incurrir el juzgador al proferir la sentencia y que tiene como fines
primordiales, entre otros, la efectividad del derecho material y la preservación
de las garantías debidas a los intervinientes en el proceso, de conformidad con
el artículo 206 del Código de Procedimiento Penal, con la acción de
inconstitucionalidad que cualquier ciudadano puede ejercer contra una ley,
por su contenido o vicios de forma, cuya competencia radica en la Corte
Constitucional, según el artículo 241-4 de la Carta.

3. Los artículos 29 y 30 de la ley 40 de 1993, que modificaron los artículos


323 y 324 del decreto 100 de 1980, fueron declarados exequibles, mediante
sentencia de la Corte Constitucional, de fecha diciembre 7 de 1993, que hizo
tránsito a cosa juzgada, con efectos erga omnes, sin que pueda ser
desconocido ese fallo.

4. El demandante no demostró que el Tribunal hubiere errado al colegir la


coautoría impropia, en donde es sabido que las fases preparatoria, ejecutiva y
de aseguramiento del producto del ilícito y de la impunidad, están repartidas
entre los integrantes del grupo delictivo y es posible que algunos de ellos no
realicen actos ejecutivos, ni consumativos, coautoría que implica un pacto
ilícito, en donde hubo asignación de tareas.

5. Se evidencia así que su responsabilidad en el delito contra la vida


surge del convenio para cometer los ilícitos, conexos sustancialmente de
medio a fin, donde hubo distribución de funciones de preparación,
ejecución y aseguramiento de la mercancía hurtada, por ese previo acuerdo.

Recuérdese lo que sobre el punto ha reiterado esta corporación, por ejemplo el


23 de marzo de 1999, radicación N° 14.617, con ponencia del Magistrado
Fernando Arboleda Ripoll:

"Cuando los miembros de una banda criminal resuelven utilizar armas para la
realización de sus propósitos delictivos, están admitiendo la posibilidad de su
uso. Su entrega o decisión de llevarlas consigo, es consecuencia de esa
previsión, y si aceptan una tal posibilidad, es apenas obvio que deban

239
responder de los delitos contra la vida y la integridad personal que de su uso
se deriven, y que deban hacerlo en calidad de coautores, pues habiéndose
representado anticipadamente como probable el resultado, nada hicieron en
procura de evitarlo, en nítida manifestación de voluntad hacia su producción."

PONENTE(S) : DR.NILSON PINILLA PINILLA


Sentencia Casación
FECHA : 16/05/2002
DECISION : Declara prescrip. de un delito, redosifica pena,
no casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado
PROCESO : 11798
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

30/05/2002

FVIOLACION INDIRECTA DE LA LEY SUSTANCIAL-Falso juicio de existencia/


COAUTORIA IMPROPIA

Del contexto de la demanda parece derivarse que la libelista radica el


endilgado falso juicio de existencia por omisión, no conforme a su específica
manifestación o naturaleza, cuando se ignora un medio de prueba
materialmente incorporado en el proceso, sino de la inconformidad que le
asiste con la coautoría que los juzgadores predicaron de los dos asaltantes del
vehículo de servicio público en los delitos cometidos en esa empresa criminal,
en relación con la cual afirma, apartándose incluso de la realidad procesal,
que los juzgadores la supusieron en los análisis esbozados en las decisiones
conclusivas de las instancias.
...

Resulta claro que la enunciación del falso juicio de existencia le sirve de


pretexto a la actora para pretender de la Corte la reapertura del debate
probatorio agotado en las instancias, pues sin intentar demostrar
equivocación alguna del fallador en la apreciación de las pruebas,
simplemente expone sus conclusiones sobre la coautoría en la comisión del
concurso de conductas punibles objeto de las presentes diligencias, para las
cuales reclama preeminencia, desconociendo que un discurrir de este talante
refulge por completo ajeno a la sede extraordinaria, como quiera que la
sentencia impugnada llega amparada por la doble presunción de acierto y
legalidad, de manera que el criterio del juzgador prevalece salvo que se
acredite que incurrió en errores in iudicando o in procedendo verdaderamente
trascendentes.

PONENTE(S) : DR.EDGAR LOMBANA TRUJILLO

240
Sentencia Casación
FECHA : 30/05/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio
agravado
PROCESO : 14997
PUBLICADA : No

NULIDAD-Legitimidad/ NULIDAD-Debido proceso: Técnica en casación/


NULIDAD-Derecho de defensa: Técnica en casación/ INDIVIDUALIZACION/
SENTENCIA/ LIBERTAD PROVISIONAL-Causal 4ª/ PRUEBA-Libertad
probatoria/ TESTIMONIO-Credibilidad/ COAUTORIA

1. Si las nulidades procesales pueden ser parciales, en vista de la vigencia de


la regla de su carácter de remedio extremo y alternativo (C. P. P., art. 310-5),
en principio un sujeto procesal, concretamente el defensor, carece de interés
para reclamar por los vicios que aparentemente afectan a otro sujeto procesal
de cometidos diferentes a los suyos dentro del proceso penal o a un procesado
que no es su defendido.

2. El demandante confunde los conceptos de debido proceso y derecho de


defensa, puesto que si bien en ambos casos es la nulidad la solución que el
ordenamiento ofrece en el evento de encontrarse transgredida cualquiera de
estas dos garantías de rango constitucional, también lo es que cada cual
obedece a fundamentos de distinta naturaleza, poseen diverso alcance, y por
tanto ameritan postulación, desarrollo y demostración autónoma en sede de
casación, en punto a estar contempladas en el artículo 304 del Código de
Procedimiento Penal vigente a la sazón (hoy artículo 306 de la ley 600 de
2000) como motivos de invalidación distintos.

3. De conformidad con la preceptiva contenida en el numeral 2º del artículo


180 del anterior Código de Procedimiento Penal, reproducida en el mismo
numeral del artículo 170 del nuevo estatuto procesal, el procesado debe estar
individualizado o identificado para el momento de la sentencia, exigencia que
se justifica porque la responsabilidad penal y sus consecuencias son
personales del autor y del partícipe, de donde debe existir certeza sobre la
persona respecto de quien se formula el juicio de responsabilidad. Pero
lo importante para el juicio de reproche es la determinación física del
procesado, esto es, que aquél ha intervenido en la realización de un ilícito y es
posible distinguirlo de los demás individuos.

La mencionada normatividad instituye así la suficiencia de la


individualización para proferir sentencia, de tal manera que el proceso puede
ser tramitado sin necesidad de que el sindicado aparezca plenamente
identificado, pero sí individualizado.
...

La apreciación del demandante, en el sentido de que el proceso de


individualización e identificación del imputado, debe apoyarse en su cartilla

241
decadactilar, porque es allí donde aparecen registrados los rasgos y
características físicas de la persona, es equivocada.

La normatividad procesal penal no hace esta clase de exigencias. En esta


materia rige el principio de libertad probatoria, de acuerdo con el cual
cualquier medio de prueba es apto para la demostración de los diferentes
aspectos de la investigación, salvo que la ley expresamente requiera uno
especial.

4. Tampoco le asiste razón al demandante cuando asevera que se vulneró el


debido proceso y el derecho de defensa porque no se garantizó la libertad de
los procesados, al no hacerse efectiva la concedida provisionalmente por la
Fiscalía 45 Delegada en resolución del 20 de junio de 1995 con base en la
causal del numeral 4º del artículo 415 del anterior Código de Procedimiento
Penal.

Sea lo primero advertir que la pretendida irregularidad, así realmente tuviese


respaldo fáctico y legal, en ningún momento podría ser constitutiva de un
vicio de tales características como para generar la afectación de la estructura
fundamental del proceso y tenerla como motivo de su invalidación, menos aún
cuando se trataría de un hecho consolidado en el tiempo sin ninguna
significancia en esta etapa del proceso, máxime cuando la referida causal de
excarcelación perdió su eficacia desde el momento mismo en que se profirió la
resolución acusatoria que puso fin al término transcurrido en detención
preventiva sin calificación del mérito del sumario.

5. El desarrollo de las censuras se orienta a atacar la credibilidad otorgada


por el sentenciador a los testimonios de cargo rendidos por (...), sin acatar,
como lo ha reiterado la Sala, que no es posible demandar en esta sede el
grado de valoración otorgado o negado por el sentenciador a los medios de
convicción, toda vez que en nuestro sistema procesal, como norma general, no
rige el sistema de la tarifa legal para la apreciación probatoria, sino el de la
sana crítica o persuasión racional, en la que el juzgador goza de libertad para
determinar el mérito que le asigna a los elementos de juicio, sólo limitada por
los principios de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas de la experiencia,
cuya vulneración debe demostrarse por la vía del error de hecho por falso
raciocinio.

6. Y en cuanto a la retractación de las dos testigos de cargo, cabe advertir que


la Sala ha reiterado que ésta no es por sí misma razón para desvirtuar la
credibilidad de un testimonio, pues el juzgador goza de un prudente arbitrio
para sopesar, con base en las reglas de la sana crítica, las versiones
encontradas y acoger la que le parezca digna de credibilidad procurando
desentrañar el verdadero motivo de la retractación.

"En esta materia, como en todo lo que atañe a la credibilidad del testimonio,
hay que emprender un trabajo analítico de comparación y nunca de
eliminación, a fin de establecer en cuáles de las distintas y opuestas
versiones, el testigo dijo la verdad. Quien se retracta de su dicho ha de tener

242
un motivo para hacerlo, el cual podrá consistir ordinariamente en un reato de
conciencia, que lo induce a relatar las cosas como sucedieron, o en un interés
propio o ajeno que lo lleva a negar lo que sí percibió. De suerte que la
retractación solo podrá admitirse cuando obedece a un acto espontáneo y
sincero de quien lo hace y siempre que lo expuesto a última hora por el sujeto
sea verosímil y acorde con las demás comprobaciones del proceso" (Cfr.
Casación de abril 21/55 y noviembre 9/93, entre otras).

7. Para la Sala, resulta apenas lógico que la realización mancomunada de un


hecho delictivo compromete la responsabilidad de los partícipes como si cada
uno hubiese realizado la totalidad del hecho. Precisamente, la Corte
interpretando el precepto que contenía el artículo 23 del Código Penal de
1980, bajo cuya vigencia se falló este caso, sostuvo que:

"... Son coautores aquellos autores materiales que conjuntamente realizan un


mismo hecho punible, ya sea porque cada uno de ellos ejecuta
simultaneamente con los otros o con inmediata sucesividad, idéntica
conducta típica... ora porque realizan una misma y compleja operación
delictiva con división del trabajo, de tal manera que cada uno de ellos ejecuta
una parte diversa de la empresa común..." ( Sentencia de casación de
septiembre 9 de 1980, M. P. Alfonso Reyes Echandía).

Más adelante, en la sentencia de casación de fecha abril 6 de 1995, se


reafirma que son coautores "todos aquellos que toman parte en la ejecución
del delito, codominando el hecho, ejecutando la parte que les corresponde en
la división del trabajo para obtener el resultado criminal, o sea que
mancomunadamente ejecutan el hecho punible" (Rad. No. 8951, M. P. Nilson
Pinilla Pinilla).

Este concepto jurisprudencial se recoge ahora en el artículo 29 del nuevo


Código Penal (Ley 599 de 2000), al definir que "son coautores los que,
mediante un acuerdo común, actúan con división del trabajo criminal
atendiendo la importancia del aporte".
...

No es un aporte "accesorio" o "secundario", como lo predica el Procurador,


sujetar a una persona para facilitar que otro le dispare certeramente,
procurando así darle mayor seguridad al ataque. Fue un acto esencial para la
realización del delito, razón por la cual su conducta quedó debidamente
enmarcada en los parámetros de la coautoría.

PONENTE(S) : DR.JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO


Sentencia Casación
FECHA : 30/05/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 12958
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

243
INDAGATORIA-Cargos a terceros/ COAUTORIA IMPROPIA/ HOMICIDIO-Ley
40 de 1993/ LEGALIDAD DE LA PENA

1. En reiteradas decisiones* la Sala ha sostenido que la omisión de


juramentar al indagado que hace cargos a terceros, no torna inexistente la
indagatoria. Sobre este tema, señaló en sentencia del 22 de octubre de 1998,
radicado 10.934, con ponencia del magistrado CARLOS EDUARDO MEJÍA
ESCOBAR:

"El sentido del juramento en el curso de la indagatoria, en cuanto su


imposición se exige del hecho de declarar en contra de otro, tiene que ver con
la responsabilidad personal de quien hace la incriminación, con la no-
impunidad total de sus aseveraciones, la cual sólo lo protege hasta el
momento en que las explicaciones que realice en su defensa no signifiquen la
atribución de un hecho delictivo a otra persona, caso en el cual el juramento
tiene por objeto convertirlo en testigo respecto de esa afirmación y en
consecuencia en eventual autor de falso testimonio en el caso de no resultar
cierta su incriminación".

"No obstante, reitera la Sala, la omisión del juramento en la hipótesis


examinada en ninguna forma hace nugatoria la posibilidad del examen
integral de la indagatoria como medio de prueba y obviamente la de ser
tomada como fundamento de cualquier determinación dentro del proceso
penal, incluidas naturalmente la acusación y la sentencia. Lo único que
propicia tal tipo de irregularidad, ya se dijo, es la imposibilidad de derivar
responsabilidad penal en contra de quien incrimine falsamente a otro en el
marco de dicha diligencia de vinculación procesal".

2. Aceptada como fue por los procesados la comisión previamente convenida


del atentado patrimonial, la mutua imputación del herimiento resulta
intrascendente en punto a la determinación de la responsabilidad por el
homicidio, no precisamente porque se acuda a la ya inexistente figura de la
complicidad correlativa que consagraba el Código Penal de 1936, sino en
virtud de lo que se ha dado en llamar coautoría impropia, según la cual "en
los casos en que varias personas proceden en una empresa criminal, con
consciente y voluntaria división del trabajo para la producción del resultado
típico, todos los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista
aisladamente no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos
están unidos en el criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad
para la producción del resultado comúnmente querido o, por lo menos,
aceptado como probable. Así mismo, si a esa empresa criminal van armados
porque presumen que se les puede oponer resistencia o porque quieren
intimidar con el uso de las armas y como consecuencia de ello se producen
lesiones u homicidios, todos serán coautores de hurto y de la totalidad de los
atentados contra la vida y la integridad personal, aún cuando no todos hayan
llevado o utilizado armas, pues participaron en el común designio, del cual
podían surgir estos resultados que, desde luego, se aceptaron como probables

244
desde el momento mismo en que actuaron en una empresa de la cual se
podían derivar."**

3. Reiterada y unánime ha sido la jurisprudencia de la Corte en torno a la


aplicación del incremento punitivo previsto en la Ley 40 de 1993 para el delito
de homicidio independientemente de que guarde conexidad con el atentado
contra la libertad individual. Bastará en consecuencia, para responder la
inquietud expuesta por el libelista, reiterar lo que dijo la Sala en sentencia del
4 de febrero de 1998, radicado 9.765, con ponencia del magistrado
FERNANDO ENRIQUE ARBOLEDA RIPOLL:

"2. No es cierto que la ley 40 de 1993 se refiera exclusivamente al tema del


secuestro, o que el legislador haya pretendido limitar la aplicación de sus
artículos 29 y 30 a los casos en los cuales el homicidio guarde algún nexo con
el citado delito contra la libertad individual."

"La mencionada ley, en su enunciado, además de noticiar la adopción del


estatuto nacional contra el secuestro, anuncia la expedición de otras
disposiciones, dejando de esta manera en claro que el tema del secuestro
constituía materia dominante, pero no única."

"3. El capítulo relativo al "aumento de penas", en donde se establecen los


incrementos punitivos para los delitos de homicidio y extorsión, surgió de la
necesidad de adoptar una política criminal coherente, que armonizara las
nuevas penas previstas para el secuestro con el esquema punitivo básico del
Código Penal, y con las establecidas para hechos punibles que, como la
extorsión o el homicidio, comprometen bienes jurídicos de igual o mayor valor.
Esto explica las modificaciones paralelamente introducidas a los artículos 28
y 44 del Código Penal."

"Cierto es que el proyecto inicial ingresó al Congreso sin estas reformas, pero
en el curso de los debates se planteó la necesidad de incluirlas para darle
coherencia, como se desprende del contenido de la ponencia en la Cámara, en
donde se dijo: "En el curso de la fecunda discusión que esta iniciativa ha
tenido en el Senado se planteó, no sin razón, que no podría tratarse
punitivamente la conducta del secuestro con mayor severidad que la del
homicidio. Ello condujo a que se adoptaran decisiones legislativas, agravando
también las penas para el homicidio que mantuvieran principios universales
de la ´dosimetría penal´" (Gaceta del Congreso de nov.18/92)."

"4. El texto de los artículos 29, 30 y 32 es de tal claridad que cualquier


pretensión encaminada a limitar o ampliar su sentido resulta un
despropósito. La expresión "quedará así", utilizada sistemáticamente por el
legislador para anunciar las nuevas disposiciones, no permite abrigar dudas
sobre la subrogación de los artículos 323, 324 y 355 del Código Penal, ni la
autonomía de los nuevos preceptos."

"5. Un estudio sistemático-teleológico del citado estatuto devela igualmente la


inconsistencia de la tesis que propugna por una aplicación limitada de los

245
artículos 29, 30 y 32, pues el numeral 11 del artículo 3º ejusdem, recoge
como circunstancia de agravación punitiva para el secuestro extorsivo, la
hipótesis del concurso con los delitos de homicidio y lesiones, no siendo por
tanto de recibo la afirmación de que la pena prevista en los citados artículos
solo puede ser aplicada en casos de conexidad. Absurdo sería, ha dicho la
Sala, "considerar que, en un mismo estatuto legal, el legislador fije dos penas
bien diversas para unos mismos hechos, ésta que acaba de señalarse de un
máximo de 60 años, y la otra de un tope de 40 del artículo 29, lo que por
fuerza de la razón conduce, fatalmente, a la certidumbre de que la pena en
este último artículo erigida, para nada demanda la correlación con el
secuestro, sino que es definitivamente independiente de tal circunstancia"
(Casación de 21 de noviembre de 1995, Magistrado Ponente Dr. Gálvez
Argote)."
__________________________________
* Cfr. sentencias del 25 de octubre de 1989, radicado 3.510, M.P. Rodolfo
Mantilla Jácome; 28 de junio de 1994, radicado 8.539, M.P. Jorge Enrique
Valencia Martínez y 7 de abril de 1997, radicado 8.708, M.P. Guillermo Duque
Ruiz, entre otras.
** Corte Suprema de Justicia, sentencia del 28 de febrero de 1985. M.P. Luis
Enrique Aldana Rozo.

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON


Sentencia Casación
FECHA : 30/05/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Homicidio agravado
PROCESO : 12384
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

11/07/2002

PROCESO PENAL/ FALTA DE MOTIVACION DE LA SENTENCIA/


SENTENCIA-Falta de motivación/ APELACION-Competencia limitada del
superior/ COAUTORIA IMPROPIA

El carácter dialéctico y contradictorio que el proceso penal ostenta en un


Estado social y democrático de derecho como el que en nuestro medio se
encuentra en proceso de construcción, exige que su adelantamiento se sujete
estrictamente a los principios y valores establecidos por la Carta Política, y a
las reglas y ritualidades que para su trámite la ley prevé como presupuesto de
validez de los actos que lo componen, entre los cuales se incluye el derecho de
defensa en su doble dimensión, técnica y material, y como manifestaciones de
éste el de aportar y controvertir pruebas, de impugnar las decisiones que se
consideren lesivas de su interés jurídico, y de acudir a la segunda instancia,
salvo las excepciones normativamente previstas.

246
En orden a facilitar el ejercicio de tales garantías, el artículo 180 del Decreto
2700 de 1991 (reproducido por el artículo 170 de la ley 600 de 2000),
establece los requisitos que debe contener la sentencia, entre los que se
incluye el deber para el juzgador de expresar las razones fácticas y jurídicas
que sustentan su decisión, pues si ésta es inmotivada, incompleta, ambigua,
equívoca, dilógica, o ambivalente, no sólo dificulta el conocimiento claro de la
declaración del derecho sino a las partes comprender las razones en que se
fundamenta, e imposibilitar su controversia mediante el ejercicio de los
recursos pertinentes y, por dicha vía, transgredir el debido proceso, que como
motivo de ineficacia de los actos procesales, en el código derogado aparecía
establecido en el artículo 304-2 y hoy en día en el artículo 306-2 de la ley 600
de 2000, denunciable en sede extraordinaria a través de la causal tercera de
casación.

Esto por cuanto si la sentencia carece absolutamente de motivación sobre un


elemento del delito, la responsabilidad del acusado, o en relación con una
específica circunstancia de agravación, o la individualización de la pena, o no
empece tener motivación la misma es ambigua o contradictoria, o se
fundamenta en supuestos fácticos o racionales inexistentes, y en tal medida
las consideraciones del juzgador no podrían ser fundamento legal y razonable
de la decisión contenida en la parte resolutiva, la nulidad se erige como la
única vía plausible de solución.

En este evento, el actor acusa la sentencia del Tribunal de carecer de


fundamentación respecto de los medios probatorios en que se basó para llegar
a la conclusión de responsabilidad penal de los acusados a título de coautoría
impropia, pero no toma en cuenta, en primer lugar, que el fallo de segunda
instancia conforma una unidad jurídica inescindible con el de primera en
aquellos aspectos que no hayan sido objeto de modificación con ocasión de la
alzada interpuesta; en segundo término, deja de considerar, asimismo, que de
conformidad con la normativa vigente para cuando se resolvió el recurso, art.
217 del decreto 2700 de 1991, modificado por el artículo 34 de la ley 81 de
1993, y hoy día por el artículo 204 de la ley 600 de 2000, la competencia del
superior se halla restringida a revisar únicamente los aspectos impugnados.
...

El motivo de impugnación contra la sentencia de primera instancia no estuvo


en manera alguna referido al aspecto probatorio, y ni siquiera a la declaración
de los hechos que hiciera el a quo, sino a las consecuencias jurídicas de esos
hechos declarados debidamente probados en la actuación, siendo éste
precisamente, en cuanto identifica nítidamente la pretensión de los
recurrentes, el límite que se le impuso al juzgador de alzada en consideración
a que sólo se le permite revisar los aspectos impugnados, según lo disponía el
artículo 217 del decreto 2700 de 1991 y ahora el artículo 204 de la ley 600 de
2000, como en tal sentido ha sido reiteradamente declarado por la
Jurisprudencia de la Corte en varios pronunciamientos entre los que merecen
destacarse los proferidos el 25 de marzo de 1999 con ponencia del Magistrado

247
Mejía Escobar (Rad. 11279) y 2 de mayo de 2002 con ponencia de quien aquí
cumple igual cometido (rad. 15262), entre otros.

...

Los actuales desarrollos dogmáticos y jurisprudenciales se orientan por


reconocer como característica de la denominada coautoría impropia, que cada
uno de los sujetos intervinientes en el hecho punible no ejecutan integral y
materialmente la conducta definida en el tipo, pero sí lo hacen prestando
contribución objetiva a la consecución del resultado común en la que cada
cual tiene dominio funcional del hecho con división de trabajo, cumpliendo
acuerdo expreso o tácito, y previo o concurrente con la comisión del hecho,
sin que para la atribución de responsabilidad resulte indispensable que cada
interviniente lleve a cabo o ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido
en el tipo o que sólo deba responder por el aporte realizado y desconectado del
plan común, pues en tal caso, una teoría de naturaleza objetivo formal, por
ende, excesivamente restrictiva, sin duda muy respetuosa del denominado
principio de legalidad estricto, no logra explicar la autoría mediata ni la
coautoría, como fenómenos expresamente reconocidos en el derecho positivo
actual (art. 29 de la ley 600 de 2000), los cuales a pesar de no haber sido
normativamente previstos en la anterior codificación, no pueden dar lugar a
entender que no fueron objeto de consideración o que el sistema construyó un
concepto de autor distinto del dogmáticamente establecido.

PONENTE(S) : DR.FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL


Sentencia Casación
FECHA : 11/07/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Homicidio
agravado
PROCESO : 11862
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

18/07/2002

SENTENCIA-Presupuestos para condenar/ COAUTORIA

1. Lo que la ley vigente para la fecha en que se profirió el fallo recurrido


(artículo 247 del Decreto 2.700 de 1.991) y la actual (inciso segundo de la Ley
600 de 2.000) le exige la funcionario para condenar, es la certeza sobre la
existencia de la conducta punible y la responsabilidad, lo cual implica que el
fallador ha de estar en un grado de convencimiento tal, que los hechos solo
pudieron ocurrir de determinada manera y entre concretas personas. Eso,
desde luego, no significa que no exista la obligación para el funcionario
judicial de exponer cuáles son los referentes probatorios que le reportan ese
estado sicológico para decidir y cuáles las razones para que los mismos le
ofrezcan esa seguridad.

248
En este estado de cosas, no es muy compleja la labor cuando existe prueba
directa -la que reclaman la defensa y el Procurador-, pues en esos casos lo
que corresponde es sopesarla en conjunto y decidir si es o no creíble o cuál es
su capacidad demostrativa de los aspectos históricos que permiten traer al
proceso la reproducción sobre los hechos.

Sin embargo, cuando lo que sucede es que no habiendo elementos de juicio


que de manera inequívoca indiquen al juzgador qué fue lo ocurrido en el
asunto sometido de decisión, pero a contrario, la investigación revela una
serie de vestigios, o como lo llaman algunos autores, piezas sueltas que
aisladamente no tienen mayor significación pero que a partir de un proceso de
razonamiento lógico permiten inferir la ocurrencia de hechos o situaciones
relevantes para construir la verdad, cobra importancia el indicio como medio
indirecto válido, legal y autónomo de prueba. Y aunque en estos casos la tarea
resulta de mayor complejidad, eso no quiere decir que no pueda una condena
fundarse en esta clase de demostración indirecta.

Esa, precisamente, es la situación acontecida en el presente caso, en donde


tal vez se ha confundido la pluralidad de elementos de convicción con certeza
y la certeza con la prueba directa, ya que si bien, sin ningún temor se puede
afirmar que evidentemente la aquí recaudada no es ni mucho menos
abundante, es evidente que la aportada permite estructurar sin deficiencia
demostrativa alguna, indicios capaces de servir de soporte a la condena
impartida.

2. Una cosa es que no se tenga certeza sobre quién, dentro un grupo de


personas, fue la que cometió el delito y otra muy distinta, es que exista
seguridad de que un hecho se cometió por la acción conjunta de varios
individuos (Rad. 7446, sentencia del 6 de julio de 1.993, M.P., Dr. Ricardo
Calvete Rangel). Además, teniendo en cuenta las circunstancias
concomitantes y posteriores a la ejecución del delito, la duda probatoria que
aducen demandante y Procurador para solicitar la absolución del procesado
no enfrenta los presupuestos jurídicos de la coparticipación criminal,
concretamente de la coautoría impropia, pues es claro que si la testigo solo
escuchó unos disparos momentos después de que (...) y un desconocido se
encontraban con su esposo en la habitación, no significa que por no existir un
señalamiento directo sobre cuál de esas dos personas accionó el arma deba
resolverse el asunto por la vía de la duda probatoria, ya que en tales
condiciones habría de llegarse al extremo de absolverlos a ambos. No, a la
postre esa verificación resulta irrelevante si se tiene en cuenta que tal y como
con acierto lo analizó el Tribunal la actitud asumida por (...) no fue
precisamente la de quien se vio sorprendido por el comportamiento
inesperado del acompañante no identificadp, puesto que una vez producida la
agresión salió con él como si nada hubiera sucedido, por eso, el fallo
impugnado consideró que "si en verdad nada tuvo que ver con la ejecución del
crimen y si la actuación intencional de su compañero lo tomó por sorpresa, su
actuación lógica siguiente habría sido presentarse ante las autoridades a
explicar su situación jurídica" (f. 223).

249
PONENTE(S) : DR.CARLOS AUGUSTO GALVEZ
ARGOTE
Sentencia Casación
FECHA : 18/07/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Homicidio agravado
PROCESO : 10696
PUBLICADA : No

12/09/2002

COAUTORIA/ COAUTORIA IMPROPIA

1. Desde la expedición del Decreto 100 de 1980, la jurisprudencia de la Sala,


de manera pacífica, dejó sentado que cuando en la ejecución de los tipos
penales previstos en su Parte Especial intervenía más de una persona, era
necesario acudir a los "amplificadores" relacionados en la General. Ello, por
cuanto para imputar al sindicado la condición de autor o cómplice no
resultaba indispensable que tomara parte en la totalidad de las fases de
preparación o ejecución del delito, sino que era suficiente con que existiendo
unidad de propósito participara en cualquiera de las etapas del recorrido
criminal, de lo cual surgía si se trataba de un colaborador o de un autor,
condición última que, a la vez, podía ser cargada no sólo al que cumpliera el
acto material, sino a quien por tener tanta responsabilidad como éste,
resultaba ser un coautor.

En oposición a lo que estima el recurrente, el concepto de coautor no


constituye una creación jurisprudencial, porque si a voces del diccionario, por
tal se debe entender al "Autor o autora con otro u otros", es incuestionable
que no se trata de una invención, ni de que la Sala legislara, porque, en
ultimas, el coautor es un autor, sólo que lleva a cabo el hecho en compañía de
otros. Así, es claro que no hubo omisión legislativa alguna y que el artículo 23
del Estatuto Penal de 1980 previó, dentro del concepto de autoría, la
realización de la conducta por parte de una o varias personas. El sentido
natural y obvio de las palabras no tornaba indispensable que en la disposición
se incluyera la definición de coautor, cuando quiera que es una variable de la
de autor.

La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha sido concreta, explícita y


reiterada sobre el punto. Así, por ejemplo, en decisión del 9 de septiembre de
1980, expresó:

"El fenómeno de la coparticipación criminal, entendido como realización


conjunta del hecho punible, comprende la intervención de autores, coautores
y cómplices…Son coautores aquellos autores materiales o intelectuales que
conjuntamente realizan un mismo hecho punible, ya sea porque cada uno de
ellos ejecuta simultáneamente con los otros o con inmediata sucesividad

250
idéntica conducta típica (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre Juan y lo matan), ora porque realizan una misma y compleja
operación delictiva con división de trabajo, de tal manera que cada uno de
ellos ejecuta una parte diversa de la empresa común".

"…serán coautores quienes a pesar de haber desempeñado funciones que por


sí mismas no configuren el delito, han actuado como copartícipes de una
empresa común -comprensiva de uno o varios hechos- que, por lo mismo, a
todos pertenece como conjuntamente suya" (M. P. Alfonso Reyes Echandía)
(resalta la Sala, ahora).

Esta posición de la Corporación, expresada cuando comenzaba la vigencia del


Código Penal de 1980, ha sido mantenida y repetida en forma unánime. Con
el tiempo, al primer supuesto (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre un tercero y lo matan), se lo denominó "coautoría propia", en
tanto que al segundo (los agentes activos realizan una misma actividad ilícita
con reparto de tareas) se lo llamó "coautoría impropia", en atención a que
cada cual actúa por su lado, pero todos colaboran con los demás en el
propósito común. Por esta circunstancia, se hacía, y hace, referencia a la
"división funcional de trabajo" (Confrontar, por ejemplo, la sentencia del 11 de
mayo de 1994, radicado 8.513, M. P. Guillermo Duque Ruiz).

El criterio no varió. Por el contrario, se insistió en que el mismo, a pesar de la


redacción del artículo 23 del Decreto 100 de 1980, estaba incluido dentro de
la definición de autor. Y la descripción expresa que de coautores introdujo el
inciso segundo del artículo 29 del actual Estatuto represor (Ley 599 de 2000)
no permite la interpretación que intenta la defensa, pues si la acepción de
coejecutores parte y se apoya en una pluralidad de autores, el concepto ya
quedaba contenido en la primera disposición.

Y precisamente con recientes palabras de la Corte se puede responder a la


principal preocupación del casacionista.

Dijo la Sala el 11 de julio de 2002, dentro del proceso radicado con el número
11.862:

No se puede "dejar de recordar que los actuales desarrollos dogmáticos y


jurisprudenciales se orientan por reconocer como característica de la
denominada coautoría impropia, que cada uno de los sujetos intervinientes en
el hecho punible no ejecutan integral y materialmente la conducta definida en
el tipo, pero sí lo hacen prestando contribución objetiva a la consecución del
resultado común en la que cada cual tiene dominio funcional del hecho con
división de trabajo, cumpliendo acuerdo expreso o tácito, y previo o
concurrente a la comisión del hecho, sin que para la atribución de
responsabilidad resulte indispensable que cada interviniente lleve a cabo o
ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido en el tipo o que sólo deba
responder por el aporte realizado y desconectado del plan común, pues en tal
caso, una teoría de naturaleza objetivo formal, por ende, excesivamente
restrictiva, sin duda muy respetuosa del denominado principio de legalidad

251
estricto, no logra explicar la autoría mediata ni la coautoría, como fenómenos
expresamente reconocidos en el derecho positivo actual (art. 29 de la ley 599
de 2000), los cuales a pesar de no haber sido normativamente previstos en la
anterior codificación, no pueden dar lugar a entender que no fueron objeto de
consideración o que el sistema construyó un concepto de autor distinto del
dogmáticamente establecido" (M. P. Fernando Arboleda Ripoll).

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON


Sentencia Casación
FECHA : 12/09/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado, Utilización ilegal de uniformes de uso
priv.
PROCESO : 17403
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

26/09/2002

COAUTORIA IMPROPIA-Elementos/ DELITO PERMANENTE/ LEGALIDAD DE


LA PENA/ REFORMATIO IN PEJUS/ HOMICIDIO-Ley 40 de 1993/
FAVORABILIDAD

1. Resulta ilógico pretender que quien participa en la ejecución de un delito


perfeccionado el mismo día que se inició, no está vinculado a las
consecuencias jurídicas de lo que suceda posteriormente. Contrario a la
opinión del Delegado del Ministerio Público, lo que debe considerarse es el
fenómeno del concurso de personas en la conducta punible, dentro de las
normas y los criterios imperantes al tiempo de proferirse la sentencia atacada:

"Es verdad que doctrina y jurisprudencia han aceptado que en los casos en
que varias personas proceden en una empresa criminal, con consciente y
voluntaria división del trabajo para la producción del resultado típico, todos
los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista aisladamente
no permita una directa subsunción en el tipo, porque todos están unidos en el
criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la producción
del resultado comúnmente querido o, por lo menos, aceptado como probable…
Así mismo, si a esa empresa criminal van armados porque presumen que se
les puede oponer resistencia o porque quieren intimidar con el uso de las
armas y como consecuencia de ello se producen lesiones u homicidios, todos
será coautores de hurto y de la totalidad de los atentados contra la vida y la
integridad personal, aun cuando no todos hayan llevado o utilizado armas,
pues participaron en el común designio, del cual podían surgir estos
resultados que, desde luego, se aceptaron como probables desde el momento
mismo en que actuaron en una empresa de la cual se podían derivar."
(Sentencia de febrero 28 de 1985, M. P. Luis Enrique Aldana Rozo).

252
"Resulta ilógico e injurídico pretender que se responsabilice a cada
interviniente en una empresa criminal únicamente por la tarea parcial que le
correspondió cumplir, pues ello haría imposible la configuración de la
coautoría impropia, ya que esta emerge de un plan común, del dominio
colectivo del suceso, de la distribución de funciones, cada una de las cuales es
una pieza de la realización del resultado comúnmente querido, la que, como
tal, no puede ser considerada aisladamente, pues podría aparecer como
despreciable o ineficaz y, por ende, impune, y que solo adquiere relevancia en
el conjunto y con relación al plan criminal propuesto." (Sentencia de abril 25
de 2000, rad. 11.925, M. P. Jorge Enrique Córdoba Poveda).

"… resulta característico de la denominada coautoría impropia que cada uno


de los sujetos intervinientes en el hecho punible realicen la conducta típica
de manera conjunta pero con división de trabajo, por ello es inherente a esta
figura la concurrencia de por lo menos dos elementos: uno subjetivo que
generalmente es previo o concurrente con la comisión del hecho, consistente
en la existencia de un acuerdo expreso o tácito para su acometimiento y uno
objetivo, que se manifiesta en la realización de actos orientados a su ejecución
como cometido común, siéndoles por ello imputables a todos los partícipes el
delito o delitos que típicamente se configuren." (Sentencia de diciembre 15 de
2000, rad. 11.471, M. P. Carlos Augusto Gálvez Argote).

Al ejecutar (...) el secuestro, tomando parte activa y directa en la retención


inicial y acaeciendo este delito día a día, durante todo el tiempo que duró la
criminal privación de la libertad, es incuestionable que como continuaba
cometiéndose al momento de entrar en vigencia la ley 40 de 1993, y seguir así
durante algunos meses más, esta es la preceptiva aplicable y no la que dejó de
regir cuando la conducta punible aún no cesaba.

2. Es clara la vigencia del criterio rememorado por el ad quem, sobre la


aplicación de la ley cuando los delitos son de ejecución permanente, en la
medida en que "continúan perfeccionándose en tanto el sujeto agente persista
en mantener en el tiempo las circunstancias que permiten estructurar la
conducta a la descripción abstracta que de ellos ha realizado el legislador",
durante cuya ejecución, eventualmente, "pueden ser objeto de modificación en
su quantum punitivo con motivo de la vigencia de leyes posteriores" (agosto
12 de 1993, M. P. Edgar Saavedra Rojas).

Si bien, la acción inicial del secuestro se ejecutó el 6 de diciembre de 1992, en


vigencia del decreto 2266 de 1991, que convirtió en legislación permanente el
artículo 6° del decreto 2790 de 1990, no se puede desconocer que, dada su
naturaleza, se renovó durante todo el tiempo que la víctima permaneció en
cautiverio, hasta el 5 de abril de 1993.

No tenía el superior alternativa diferente a actuar como lo hizo, pues a partir


de la vigencia de la ley 40 de 1993 se tornaba obligatoria la imposición de la
pena legalmente establecida allí para el delito de secuestro, cometido bajo su
vigencia y sin que mediare un subsiguiente factor de favorabilidad, cuando de

253
antaño ha sostenido esta Sala que la pena que corresponde, "depende
exclusivamente de la ley aplicable y el juzgador no puede variarla pues, de
hacerlo, estaría quebrantando el principio de legalidad de la pena, que prohibe
imponer sanción que no se encuentre establecida en norma vigente" (cfr.
sentencia de casación de julio 25 de 1996, rad. 9.577, con ponencia de quien
aquí cumple igual función).

Posteriormente ha reiterado la corporación (v. gr., sentencia de casación de


noviembre 19 de 2001, rad. 10.154, igual ponente), también frente a la
aplicación de la ley 40 de 1993, que la necesidad de imponer la sanción
preestablecida no significa desconocimiento de la prohibición de reformar en
perjuicio para el procesado, pues lo único que procura el ad quem es
preservar la legalidad de la pena, a lo cual está constitucionalmente obligado:

"El ajuste a la penalidad instituida en la Ley 40 de 1993, lo dispuso el ad


quem para restablecer el principio constitucional de legalidad, quebrantado
por el a quo al aplicar la original del artículo 324 del Decreto 100 de 1980, ya
inexistente en la normatividad.

Desconoció, en otros términos, que a nadie se le puede imponer una pena que
legalmente no preexista al acto que se le imputa. Esa Ley 40, por mandato de
su artículo 40, entró a regir a partir de su promulgación, que se produjo en el
Diario Oficial N° 40.726, del 20 de enero de dicho año, empezando a imperar
el día siguiente y, en consecuencia, ya estaba en vigor… siendo ineludible su
aplicación.

Aunque los servidores públicos que, como sujetos procesales, actuaban en


representación de la Fiscalía y del Ministerio Público, no hubieran cumplido
con su obligación de impugnar esa grave conculcación de la legalidad, y sólo
hubiera recurrido la defensa, obviamente para otro propósito, el Tribunal…,
estaba en el deber de corregir el ostensible error judicial (art. 13 D. 2700 de
1991, entonces vigente) y así lo hizo, con apoyo en la reiterada posición
entonces unánime y hoy altamente mayoritaria de esta corporación.

Transcribió el Tribunal apartes de las dos providencias anteriormente citadas,


quedando sin cabida alguna la hipotética violación de la proscripción de la
reformatio in pejus, como lo reconoció tácitamente el casacionista, que ningún
enfoque dirigió en ese sentido.

Diferente es que, por el principio de favorabilidad, una ley posterior, para el


caso la actualmente vigente 599 de 2000, artículo 104, se aplique de
preferencia por contemplar una pena menos severa, frente a lo cual ha venido
señalando la Sala que el ajuste punitivo que pudiera derivarse, debe ser
determinado por el correspondiente Juez de Ejecución de Penas y Medidas de
Seguridad (art. 79-7 L. 600 de 2000)."

No tiene por qué aplicarse, en consecuencia, la preceptiva que erradamente


refieran los servidores judiciales, incluida la punibilidad, pues un yerro de
referencia carece de potencialidad para reformar la ley vigente, siendo ésta la

254
única que puede imponerse, tal como lo hizo el Tribunal en el asunto
sometido a estudio.

PONENTE(S) : DR.NILSON PINILLA PINILLA


Sentencia Casación
FECHA : 26/09/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Secuestro extorsivo agravado
PROCESO : 11885
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet
DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON -
Salvamento Parcial de Voto

12/12/2002

CASACION-Legitimidad/ DICTAMEN PERICIAL-Traslado/ COAUTORIA


IMPROPIA/ CONSONANCIA/ CASACION-Interés: Pretensión más gravosa al
recurrente

1. El cargo esbozado por el defensor de (...) dentro del cuarto acápite del libelo,
se ha expuesto precisamente en favor de (...), aduciendo presuntas
irregularidades en las notificaciones de diversos actos y proveídos con
posterioridad al proferimiento de la resolución acusatoria con desmedro de
sus garantías, pretensión ésta para la cual, según se ha reseñado, resulta
evidente que el demandante carece en forma absoluta de legitimación dentro
del proceso, dado que su intervención está legalmente autorizada para actuar
sólo en beneficio de quien representa, esto es, del imputado (...).

2. La omisión de traslado de una prueba pericial ni siquiera configura un vicio


que pueda afectar la validez del proceso - salvedad hecha en el caso que se
demuestre que el conocimiento del mismo fue vedado y que resultaba
incidente en la decisión adoptada -, pues se trata de una simple irregularidad,
inane para la actuación cumplida, máxime cuando resulta perfectamente
factible la objeción de la pericia hasta antes de que haya finalizado la
audiencia pública.

3. Se está clarificando cómo los imputados obraron dentro de los lindes de la


doctrinariamente conocida como coautoría impropia, esto es, que fueron
vistos en desarrollo de una conducta común, que necesariamente obedecía a
un reparto funcional de la misma acción delictiva, siendo compartido
inescindiblemente el designio criminal que la orientaba y los motivó a actuar.

4. Esta censura está promovida acusando la falta de consonancia existente


entre el fallo y la resolución de acusación, concretamente en cuanto hace a la
específica agravante contemplada en el num.7 del art. 324 del C.P.

255
(modificado por el art. 30 de la Ley 40 de 1.993), dado que en el calificatorio
de segunda instancia proferido el 21 de enero de 1.998 (fl.278) en forma
expresa la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Medellín excluyó la
misma del pliego de cargos, pese a lo cual los falladores de primera y segunda
instancia la tuvieron en cuenta al momento del proferimiento de la sentencia.

Aun cuando plena razón asiste al casacionista en las afirmaciones que sirven
de sustento teórico a este reparo, omitió el actor evidenciar la razón por la
cual mas allá de la demanda del injusto en su objetivo aspecto, el yerro
alegado ha traído como consecuencia un agravio para los derechos del
imputado, única alternativa que posibilitaría aceptar la existencia de un
interés para recurrir de su parte.
...

La pretensión del actor según la cual debería eliminarse la aludida


circunstancia, se hace de espaldas al teleológico supuesto inherente a la
casación, pues el hecho de haberse mencionado en la sentencia sin que la
misma comportara un efecto nocivo para las aspiraciones del libelista, implica
falta de interés para aducirla, dado que su reconocimiento ninguna
consecuencia favorable aparejaría para el procesado.

PONENTE(S) : DR.CARLOS AUGUSTO GALVEZ


ARGOTE
Sentencia Casación
FECHA : 12/12/2002
DECISION : No casa
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
agravado, Tentativa de hurto calificado y agravado
PROCESO : 15785
PUBLICADA : No

24/04/2003

AUTOR/ AUTOR-Delitos cometidos por un número plural de personas:


Designio común/ COAUTORIA IMPROPIA/ COPARTICIPACION/ DOLO
EVENTUAL

Desde la expedición del Decreto 100 de 1980, la jurisprudencia de la Sala, de


manera pacífica, dejó sentado que cuando en la ejecución de los tipos penales
previstos en la parte especial del Código Penal intervenía más de una persona,
era necesario acudir a los "amplificadores" establecidos en su parte general.

Lo anterior, porque para imputar al sindicado la condición de autor o


cómplice, no resultaba indispensable que tomara parte en la totalidad de las
fases de preparación o ejecución del delito, pues que era suficiente que,
existiendo unidad de propósito, participara en cualquiera de las etapas del
recorrido criminal, de lo cual surgiría si se trataba de un colaborador o de un
autor, condición última que, a la vez, podía ser cargada no sólo al que

256
cumpliera el acto material, sino a quien por tener tanta responsabilidad como
éste, resultaba siendo coautor.

En oposición a lo que estiman los recurrentes, el concepto de coautor no


constituye una creación jurisprudencial, porque si con palabras del
diccionario, por tal se debe entender al "Autor o autora con otro u otros", es
incuestionable que no se trata de una invención, ni de que la Sala legislara,
porque, en ultimas, el coautor es un autor, sólo que lleva a cabo el hecho en
compañía de otro u otros autores.

En esas condiciones, es claro que no hubo omisión legislativa alguna y que el


artículo 23 del Estatuto Penal de 1980 previó, dentro del concepto de autoría,
la realización de la conducta por parte de una o varias personas. El sentido
natural y obvio de las palabras no tornaba indispensable que en la disposición
se incluyera la definición de coautor, cuando quiera que es una variable de la
de autor.

La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha sido concreta, explícita y


reiterada sobre el punto. Así, por ejemplo, en decisión del 9 de septiembre de
1980, expresó:

"El fenómeno de la coparticipación criminal, entendido como realización


conjunta del hecho punible, comprende la intervención de autores, coautores
y cómplices…Son coautores aquellos autores materiales o intelectuales que
conjuntamente realizan un mismo hecho punible, ya sea porque cada uno de
ellos ejecuta simultáneamente con los otros o con inmediata sucesividad
idéntica conducta típica (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre Juan y lo matan), ora porque realizan una misma y compleja
operación delictiva con división de trabajo, de tal manera que cada uno de
ellos ejecuta una parte diversa de la empresa común".

"…serán coautores quienes a pesar de haber desempeñado funciones que por


sí mismas no configuren el delito, han actuado como copartícipes de una
empresa común -comprensiva de uno o varios hechos- que, por lo mismo, a
todos pertenece como conjuntamente suya" (M. P. Alfonso Reyes Echandía)
(resalta la Sala, ahora).

Esta posición de la Corporación, expresada cuando comenzaba la vigencia del


Código Penal de 1980, ha sido mantenida y repetida en forma unánime. Con
el tiempo, al primer supuesto (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre un tercero y lo matan), se le denominó "coautoría propia", en
tanto que al segundo (los agentes activos realizan una misma actividad ilícita
con reparto de tareas) se le llamó "coautoría impropia", en atención a que
cada cual actúa por su lado, pero todos aportan para el propósito común. Por
esta circunstancia, se hacía, y se hace, referencia a la "división funcional de
trabajo" (Confrontar, por ejemplo, la sentencia del 11 de mayo de 1994,
radicado 8.513, M. P. Guillermo Duque Ruiz).

257
El criterio no varió. Por el contrario, se insistió en que el mismo, a pesar de la
redacción del artículo 23 del Decreto 100 de 1980, estaba incluido dentro de
la definición de autor. Y la descripción expresa que de coautores introdujo el
inciso segundo del artículo 29 del actual Estatuto represor (Ley 599 de 2000)
no permite la interpretación que intentan los defensores, pues si la acepción
de coejecutores parte y se apoya en una pluralidad de autores, el concepto ya
quedaba contenido en la primera disposición.

Y precisamente con recientes palabras de la Corte se puede responder a la


principal preocupación de los casacionistas.

Dijo la Sala el 11 de julio del 2002, dentro del proceso radicado con el número
11.862:

No se puede "dejar de recordar que los actuales desarrollos dogmáticos y


jurisprudenciales se orientan por reconocer como característica de la
denominada coautoría impropia, que cada uno de los sujetos intervinientes en
el hecho punible no ejecutan integral y materialmente la conducta definida en
el tipo, pero sí lo hacen prestando contribución objetiva a la consecución del
resultado común en la que cada cual tiene dominio funcional del hecho con
división de trabajo, cumpliendo acuerdo expreso o tácito, y previo o
concurrente a la comisión del hecho, sin que para la atribución de
responsabilidad resulte indispensable que cada interviniente lleve a cabo o
ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido en el tipo o que sólo deba
responder por el aporte realizado y desconectado del plan común, pues en tal
caso, una teoría de naturaleza objetivo formal, por ende, excesivamente
restrictiva, sin duda muy respetuosa del denominado principio de legalidad
estricto, no logra explicar la autoría mediata ni la coautoría, como fenómenos
expresamente reconocidos en el derecho positivo actual (art. 29 de la ley 599
de 2000), los cuales a pesar de no haber sido normativamente previstos en la
anterior codificación, no pueden dar lugar a entender que no fueron objeto de
consideración o que el sistema construyó un concepto de autor distinto del
dogmáticamente establecido" (M. P. Fernando Arboleda Ripoll).
...

Es cierto -como dicen los recurrentes- que los fallos no imputaron propósito
directo respecto de los delitos de homicidio y de uso de armas. Pero ocurre
que, en términos del artículo 36 del Decreto 100 de 1980, la conducta
también es dolosa cuando el autor acepta la realización del hecho,
"previéndola al menos como posible".

Este concepto es el que corresponde al denominado "dolo eventual", en el


entendido de que al agente activo se atribuye intención de causar daño, no
sólo cuando en forma directa quiere el resultado, sino igualmente cuando la
realización de su conducta implica el riesgo de causar otro u otros, sin que la
probable producción de los últimos sea óbice para que siga adelante con su
comportamiento.

258
En casos como el que ahora estudia la Sala, el procesado se percata de que
alcanzar la meta perseguida puede ocasionar diversos resultados unidos a ella
de manera eventual y, como no obstante tal situación, no se detiene en su
actuar, asume los últimos como propios. Se representa la probabilidad de una
consecuencia no querida en un comienzo, a pesar de lo cual realiza la
conducta deseada. Y con ello hace suya la contingencia y, por consiguiente,
se compromete con ella.

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON


Sentencia Casación
FECHA : 24/04/2003
DECISION : No casa
DELITOS : Hurto calificado y agravado, Porte de armas de
defensa personal, Homicidio agravado
PROCESO : 17618
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

15/05/2003

CASACION-Técnica: No es un fin en sí mismo/ CASACION-Prevalencia del


derecho sustancial frente a lo formal/ SENTENCIA-De primera y segunda
instancia constituyen un todo jurídico/ COAUTORIA IMPROPIA/
DOSIFICACION PUNITIVA/ JUSTICIA PENAL MILITAR/ FAVORABILIDAD/
HOMICIDIO

1. A partir de lo dispuesto por el Decreto 2.651 de 1991, declarado exequible


por la Corte Constitucional en la sentencia C-586 de 1992, a cuya decisión el
fallo C-804 del 2000 ordenó estar, poco a poco se ha venido eliminando el
excesivo formalismo que antaño truncaba las pretensiones del recurrente
luego de admitida la demanda e impedía hacer siquiera el análisis de la
censura, lo cual no implica en modo alguno, debe advertirse, que se pretenda
abolir la técnica, tan necesaria en aspectos fundamentales para que el
impugnante presente un escrito claro, lógico y argumentativamente
impecable.

En esa dirección apunta el artículo 51 del citado decreto, según el cual:

"Sin perjuicio de lo dispuesto en los respectivos códigos de procedimiento


acerca de los requisitos formales que deben reunir las demandas de casación,
cuando mediante ellas se invoque la infracción de normas de derecho
sustancial se observarán las siguientes reglas:

"1. Será suficiente señalar cualquiera de las normas de esa naturaleza que,
constituyendo base esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo, a
juicio del recurrente haya sido violada, sin que sea necesario integrar una
proposición jurídica completa.

259
"2. Si un cargo contiene acusaciones que la Corte estima han debido
formularse separadamente, deberá decidir sobre ellas como si se hubieran
invocado en distintos cargos.

"3. Si se formulan acusaciones en distintos cargos y la Corte considera que


han debido proponerse a través de uno solo, de oficio los integrará y resolverá
sobre el conjunto según corresponda.

"4. No son admisibles cargos que por su contenido sean entre sí


incompatibles. Si se presentan y adolecen de tal defecto, la Corte tomará en
consideración los que, atendidos los fines propios del recurso de casación por
violación de la ley, a su juicio guarden adecuada relación con la sentencia
impugnada, con los fundamentos que le sirven de base, con la índole de la
controversia específica mediante dicha providencia resuelta, con la posición
procesal por el recurrente adoptada en instancia y, en general, con cualquiera
otra circunstancia comprobada que para el propósito indicado resultare
relevante."

También la Sala ha dicho que "la técnica de la casación no puede apreciarse


como un fin en sí mismo" (sentencia del 28 de julio del 2000, radicado 13.223,
reiterada el 7 de marzo del 2002, radicado 14.043, ambas con ponencia del
doctor Jorge Aníbal Gómez Gallego) ni constituirse "en una camisa de fuerza
que impida advertir … la postulación de un ataque casacional apto para
inducir a la Corte en la constatación de si la sentencia demandada fue
respetuosa o no de la juridicidad" (sentencia del 20 de febrero del 2003,
radicado 17.580, M. P. Jorge Aníbal Gómez Gallego); que la omisión en
señalar la modalidad del error no constituye un defecto sustancial de la
demanda siempre que del contenido y desarrollo del reproche se entienda "sin
dificultad que el casacionista optó de manera coherente por una de las
opciones propias del quebranto indirecto de una norma sustancial" (sentencia
del 28 de febrero del 2002, radicado 15.266); que es admisible que una
demanda "no encasillada en conceptos formales rígidos, pero con clara
exposición y demostración de los errores aducibles por este medio
impugnatorio, logre acceso a la consideración del juez extraordinario, en
cuanto alude a lo sustancial del reparo" (sentencia del 28 de mayo de 1998,
radicado 9.623, M. P. Dídimo Páez Velandia).

De manera semejante puede afirmarse ahora, frente a la equivocación en que


incurre la demandante al denominar falso juicio de existencia uno que en
realidad lo es de identidad porque la prueba no ha sido ignorada o supuesta
por el juzgador sino que la apreció fragmentariamente, que tal defecto no es
trascendente pues se sabe con certeza a qué se refiere la libelista y el
desarrollo de los cargos se hizo en forma adecuada. Por lo tanto, admitiendo la
prevalencia del derecho sustancial sobre el formal, la Sala abordará el examen
de las censuras propuestas.

2. "Cuando las sentencias de primera y segunda instancia integran una


unidad jurídica inescindible por los aspectos en que ambas coinciden de
manera explícita o tácita no solo en lo que a la parte motiva concierne sino

260
también a la parte resolutiva, las consideraciones y examen de la realidad
probatoria agotados por el Juez de primer grado se entienden incorporados a
la sentencia de segunda instancia en todo aquello en que no se desvirtúe o
modifique, así tales análisis o argumentaciones no se hayan reproducido en el
fallo acusado" (sentencia del 22 de septiembre de 1993, radicado 8.003, M. P.
Jorge Enrique Valencia Martínez).

3. Ella presupone "que cada uno de los sujetos intervinientes en el hecho


punible no ejecutan integral y materialmente la conducta definida en el tipo,
pero sí lo hacen prestando contribución objetiva a la consecución del
resultado común en la que cada cual tiene dominio funcional del hecho con
división de trabajo, cumpliendo acuerdo expreso o tácito, y previo o
concurrente con la comisión del hecho, sin que para la atribución de
responsabilidad resulte indispensable que cada interviniente lleve a cabo o
ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido en el tipo o que sólo debe
responder por el aporte realizado y desconectado del plan común", como tuvo
oportunidad de decirlo la Corte en la sentencia del 11 de julio del 2002,
radicado 11.862, con ponencia del magistrado Fernando Enrique Arboleda
Ripoll.

3. Y precisamente, como en esa oportunidad no se les dedujo a los procesados


la 6ª. circunstancia de agravación punitiva que consagra el artículo 260 del
Código Penal Militar, la indefensión de la víctima, se procederá por el delito de
homicidio simple. En consecuencia, en razón de la favorabilidad que reporta el
artículo 259 del Código Penal Militar, vigente para la fecha de comisión de los
hechos y por lo mismo aplicable a este caso no obstante la posterior
inexequibilidad declarada por la Corte Constitucional mediante sentencia C-
358 de 1997, cuyos efectos sólo pueden producirse hacia el futuro porque esa
Corporación no excepcionó la regla general contenida en el artículo 45 de la
Ley 270 de 1996, para la dosificación de la pena se tendrá en cuenta la escala
punitiva prevista en aquella disposición, es decir, entre 10 y 15 años de
prisión. Para su individualización, sin embargo, se atenderá el sistema
previsto en el nuevo Código Penal, pues la inexistencia de circunstancias de
agravación le reporta al procesado la favorable consecuencia de impedir que
se le imponga una pena que exceda el cuarto mínimo, como lo señala el inciso
2º. del artículo 61 de ese estatuto.

Divididos en cuartos los 5 años que constituyen el ámbito punitivo de


movilidad, cada uno equivale a 1 año y 3 meses, de manera que, limitada al
cuarto mínimo, la pena habrá de fijarse dentro del intervalo comprendido
entre 10 años y 11 años y 3 meses.

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON

Sentencia Casación
FECHA : 15/05/2003
DECISION : Casa parcialmente, condena
DELITOS : Homicidio
PROCESO : 17081

261
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

22/05/2003

COAUTORIA-Complicidad: Diferencias/ COAUTORIA/ COAUTORIA


IMPROPIA/ AUTOR/ COMPLICE/ INDICIO-Inferencia lógica/ INDICIO-
Técnica en casación

Partiendo de la existencia legal de la coautoría y con el ánimo de distinguir


entre autores materiales y cómplices, dijo el 9 de septiembre de 1980:

"Serán coautores quienes a pesar de haber desempeñado funciones que por sí


mismas no configuren el delito, han actuado como copartícipes de una
empresa común -comprensiva de uno o varios hechos- que, por lo mismo, a
todos pertenece como conjuntamente suya; y serán cómplices quienes, sin
haber realizado acción u omisión por sí misma constitutiva de delito o delitos
en que participan, prestan colaboración o ayuda en lo que consideran hecho
punible ajeno" (M. P. Alfonso Reyes Echandía). (Destaca la Sala, ahora).

Poco tiempo después, volvió a decir:

"Cuando son varias las personas que mancomunadamente ejecutan el hecho


punible, reciben la calificación de "coautores", en cuyo caso lo que existe,
obviamente, es una pluralidad de autores. Por manera que llamar autores a
los coautores no constituye incongruencia alguna, ni sustancial error" (11 de
agosto de 1981, M. P. Alfonso Reyes Echandía).

Unos años más tarde, hizo hincapié en la presencia de la coautoría en el


Código Penal de 1980, cuando afirmó que

"La coautoría en el ámbito de la participación criminal no puede entenderse


como fenómeno jurídico que integre hasta confundir en uno solo los actos
ejecutados por los diversos autores...El coautor sigue siendo autor,
auncuando hipotéticamente se suprima otra participación..." (23 de
noviembre de 1988, M. P. Lisandro Martínez Zúñiga) (resalta la Sala).

Por si existieran dudas, la Corte fue aún más enfática el 10 de mayo de 1991:

"Las legislaciones que dan preferente acogida a la teoría del dominio de la


acción (para otros, por diferente camino pero confluyendo al mismo objetivo,
la causa eficiente o la conditio sine qua non, etc) suelen destacar esta
vocación con términos que la dan a entender (vgr. cooperar a la ejecución del
hecho con un acto sin el cual no se hubiera efectuado). Pero quien lea
nuestros artículos 23... y 24... no podrá encontrar esa connotación, pues el
articulado se muestra más favorable a incluir un número mayor de partícipes,
en calidad de autores, que los que usualmente sus intérpretes piensan o
imaginan. La tesis restrictiva de la autoría (solo son tales los que ejecutan
directamente la acción típica mandada por la ley), nunca ha encontrado

262
respaldo en nuestra doctrina y jurisprudencia nacionales. Por el contrario
impera la extensiva, la que no pretende, como su nombre bien lo indica,
disminuir el número de autores, sino ampliarlo...Con esta tendencia nuestro
estatuto se adscribe a la corriente legislativa y hermenéutica que trata de
imperar en el mundo actual del derecho penal: la complicidad secundaria se
bate en retirada bajo la consideración, en especial, "de integrar en la autoría
todas las actividades dimanantes de un mutuo acuerdo o plan, que genera ...
una responsabilidad "in solidum" de todos los partícipes, cualquiera que fuese
el acto de su intervención" " (M. P. Gustavo Gómez Velásquez).

Esta tradición jurisprudencial no ha variado. Y no ha variado, porque es


lógica frente al Código Penal de 1980. Por ello, recientemente repitió esa
tradición, con estas palabras:

"En oposición a lo que estima el recurrente, el concepto de coautor no


constituye una creación jurisprudencial, porque si a voces del diccionario, por
tal se debe entender al "Autor o autora con otro u otros", es incuestionable
que no se trata de una invención, ni de que la Sala legislara, porque, en
últimas, el coautor es un autor, sólo que lleva a cabo el hecho en compañía de
otros. Así, es claro que no hubo omisión legislativa alguna y que el artículo 23
del Estatuto Penal de 1980 previó, dentro del concepto de autoría, la
realización de la conducta por parte de una o varias personas. El sentido
natural y obvio de las palabras no tornaba indispensable que en la disposición
se incluyera la definición de coautor, cuando quiera que es una variable de la
de autor" (Sentencia del 12 de septiembre del 2002, radicación número
17.403). (Negrillas inclinadas de la Corte, hoy).

Alrededor de la diferenciación entre coautoría y complicidad, especialmente


cuando los copartícipes intervienen en el momento consumativo del hecho
punible, como en el caso objeto de examen, en veces algunos letrados
encuentran dificultades. Dígase:

En principio, pareciera que la acción u omisión de esta especie de partícipes


no se adecua al tipo penal. Si el hecho punible fue consumado por otra
persona -se argumenta-, no resulta razonable atribuirle la calidad de autor a
quien presta una ayuda posterior al directo realizador de la conducta. Lo
sensato -se piensa- es asimilar su actuación, por cuanto no fue esta persona
la que realizó el verbo rector del supuesto legal, a la del cómplice.

Basta, sin embargo, para despejar el equívoco y dejar en claro la objetividad


legal de la distinción, precisar, en uno y otro caso, si el actor se halla ligado
finalísticamente o no a la realización de la conducta. En la primera hipótesis,
cuando brinda colaboración posterior a un hecho punible del cual hace parte,
por razón de su compromiso objetivo y subjetivo con sus resultados, se trata
de un coautor. Pero si esa ayuda es de mera coadyuvancia externa a los fines
de los integrantes de la empresa común, despojada de alianza anímica con los
propósitos últimos de sus autores directos, quien así actúa es cómplice del
hecho punible.
...

263
El casacionista ha realizado un importante estudio del tema y se ha
sustentado, sobre todo - aparte del análisis del derecho comparado-, en la
historia reciente del Código Penal de 1980, para lo cual ha acudido al
Anteproyecto de Código Penal de 1974 y, desde luego, al pasado inmediato del
Estatuto mencionado. Bastaría responderle la inquietud, con palabras
autorizadas, así:

Como el propio censor lo recuerda, la intervención del comisionado Reyes


Echandía fue interesante. Este importante tratadista, desde siempre sostuvo
la tesis de la coautoría en el Código Penal de 1980 y, desde luego, también la
de la coautoría impropia. En la edición número 11 de su Obra "Derecho Penal"
(Bogotá, Temis, 1996, págs. 133/4), posterior a su intervención en el Comité
creado en 1972, dice:

"Cuando varios sujetos actúan como autores en la realización de un mismo


hecho típico, surge el fenómeno de la coautoría. Según la naturaleza
intrínseca de la participación individual, la coautoría puede ser propia o
impropia; se da la primera cuando cada uno de los copartícipes desarrolla
integral y simultáneamente la misma conducta típica acordada por ellos...; es,
en cambio, impropia la coautoría cuando un mismo hecho típico es realizado
comunitariamente y con división del trabajo por varias personas que lo
asumen como propio, aunque la intervención de cada una de ellas tomada en
forma separada no se adecue por sí misma al tipo, como cuando Pedro, Juan
y Diego deciden robar un almacén y lo hacen de tal manera que el primero
distrae al vigilante, el segundo rompe la cerradura de las puertas y el tercero
se apodera de la mercancía".

Para el doctrinante, entonces, sí existen en el Código Penal de 1980, tanto la


coautoría, como la coautoría impropia o funcional.

Como igualmente el actor ha estudiado los antecedentes recientes del mismo


Código, concretamente lo debatido en la comisión de 1979, he aquí las
palabras del Presidente de la misma, el también tratadista Federico Estrada
Vélez, plasmadas en la Relación Explicativa del Proyecto que fuera
confeccionado para el Gobierno:

"El capítulo tercero trata lo relativo a la participación criminal. El artículo 25


define los autores en forma clara, y en esta norma quedan incluidos, desde
luego, los que en el código vigente se denominan "cómplices necesarios",
puesto que si prestan al autor una ayuda o colaboración sin la cual el delito
no habría podido cometerse..., no cabe duda alguna de que realizan una parte
del tipo, una fracción del hecho punible, y son por consiguiente, coautores,
puesto que tomaron parte en la fase ejecutiva del delito..." (página 24 de la
edición oficial del Código Penal de 1980, Bogotá, Ministerio de Justicia, 1980).

2. La acusación de la inferencia lógica por violar los principios de la sana


crítica, supone la aceptación de la prueba del hecho indicador. No hacerlo
-error mayúsculo en que ha incurrido el censor-, constituye un contrasentido.

264
La inferencia lógica es el resultado de un proceso intelectual valorativo. Si no
se acepta la validez de la prueba del hecho que la genera, mal puede
cuestionarse por ilógica la inferencia que a partir de esa base se haga, dado
que de este modo se rompe la concordancia entre los puntos de referencia del
sentenciador y del recurrente. A partir de dos premisas distintas -la que
acepta la prueba del hecho indicador y la que la rechaza-, es un imposible
lógico construir una misma inferencia.

3. La Sala, en forma reiterada, ha indicado didácticamente de qué modo ha de


procederse en los casos en que se pretende cuestionar la prueba indiciaria. En
uno de sus pronunciamientos, dijo lo siguiente:

"Cuando se pretende atacar la prueba indiciaria, es carga del actor precisar si


el yerro se cometió respecto del hecho indicador, la inferencia lógica o de la
forma en que se relaciona con los restantes medios de prueba. Si opta por el
hecho indicador, le compete señalar, en relación con las pruebas que se tuvo
por demostrado, si se está ante un error de hecho o de derecho y la modalidad
en cada caso: de existencia, identidad, raciocinio, legalidad o convicción. Si lo
que se ataca es la deducción lógica, el actor, previa aceptación de la forma en
que se probó el hecho indicador, debe demostrar que se incurrió en un falso
raciocinio porque se atentó contra las leyes de la ciencia, la lógica o la
experiencia" (Sentencia del 11 de octubre de 2001, radicación número
15.385).

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON


Sentencia Casación
FECHA : 22/05/2003
DECISION : No casa
DELITOS : Porte de armas de defensa personal, Homicidio
agravado
PROCESO : 17457
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

03/07/2003

COAUTORIA-Se puede establecer por razonamientos lógicos de naturaleza


inferencial

A partir de la declaración de estos hechos, afirmaron la coautoría en los


ilícitos, no sobre la base de que existía prueba directa que demostraba que los
funcionarios involucrados habían mantenido reuniones previas para ponerse
de acuerdo, sin ser ello cierto, como pareciera sugerirlo en actor al sostener
que hubo suposición de prueba en este punto, sino porque consideraron que
este encadenamiento secuencial de actos, y su cohesión en torno al mismo
propósito, solo podía ser el resultado de una concertación delictual. Dicho en
términos mucho más expeditos, a la conclusión de la existencia de la

265
coautoría se llegó, no a través de pruebas supuestas, sino de razonamientos
lógicos de naturaleza inferencial, que el actor no ataca.

PONENTE(S) : DR.MAURO SOLARTE PORTILLA


SentenciaCasación
FECHA : 03/07/2003
DECISION : No casa
DELITOS : Falsedad material empl. of. en doc. publico,
Cohecho propio, Cohecho por dar u ofrecer
PROCESO : 19563
PUBLICADA : Si
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06/08/2003

COAUTORIA IMPROPIA-Se presenta/ COAUTORIA IMPROPIA-Elementos/


CARGOS EXCLUYENTES-Técnica/ INDICIO-Técnica en casación

1. La coautoría impropia, de acuerdo con criterio decantado por la


jurisprudencia y la doctrina se presenta cuando una conducta punible es
realizada en forma comunitaria y con división de trabajo por varias personas
que la asumen como propia, aunque la intervención de cada una de ellas
tomada en forma separada no ejecute en forma total el supuesto de hecho
contenido en el respectivo tipo penal. Sobre esta temática, el criterio de la Sala
que ahora se reitera, tiene precisado que:

"No se puede "dejar de recordar que los actuales desarrollos dogmáticos y


jurisprudenciales se orientan por reconocer como característica de la
denominada coautoría impropia, que cada uno de los sujetos intervinientes en
el hecho punible no ejecutan integral y materialmente la conducta definida en
el tipo, pero sí lo hacen prestando contribución objetiva a la consecución del
resultado común en la que cada cual tiene dominio funcional del hecho con
división de trabajo, cumpliendo acuerdo expreso o tácito, y previo o
concurrente a la comisión del hecho, sin que para la atribución de
responsabilidad resulte indispensable que cada interviniente lleve a cabo o
ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido en el tipo o que sólo deba
responder por el aporte realizado y desconectado del plan común, pues en tal
caso, una teoría de naturaleza objetivo formal, por ende, excesivamente
restrictiva, sin duda muy respetuosa del denominado principio de legalidad
estricto, no logra explicar la autoría mediata ni la coautoría, como fenómenos
expresamente reconocidos en el derecho positivo actual (art. 29 de la ley 599
de 2000), los cuales a pesar de no haber sido normativamente previstos en la
anterior codificación, no pueden dar lugar a entender que no fueron objeto de
consideración o que el sistema construyó un concepto de autor distinto del
dogmáticamente establecido""*.

266
2. Igualmente, en relación con los elementos de la coautoría impropia se tiene
dicho que "Resulta característico de la denominada coautoría impropia que
cada uno de los sujetos intervinientes en el hecho punible realicen la
conducta típica de manera conjunta pero con división de trabajo, por ello es
inherente a esta figura la concurrencia de por lo menos dos elementos: uno
subjetivo que generalmente es previo o concurrente con la comisión del hecho,
consistente en la existencia de un acuerdo expreso o tácito para su
acometimiento y uno objetivo, que se manifiesta en la realización de actos
orientados a su ejecución como cometido común, siéndoles por ello
imputables a todos los partícipes el delito o delitos que típicamente se
configuren."**
...

Quienes acuerdan realizar un delito para cuya ejecución utilizan armas de


fuego con el fin de ejercer violencia sobre las personas, responderán por la
conducta punible inicialmente acordada y por las consecuencias del riesgo
que implica la comisión del primero.

3. Si bien el estatuto procesal penal (artículo 225, numeral 4°, Decreto 2700
de 1991, artículo 212, Ley 600 de 2000) permite al recurrente en casación la
formulación de cargos excluyentes en el cuerpo de una misma demanda, exige
que se haga separadamente y de manera subsidiaria, requisito técnico que si
se omite implica el fracaso de las diversas pretensiones.

Lo anterior porque como lo tiene establecido la jurisprudencia de la Corte,


entre otros en el antecedente a que alude el Procurador Delegado y que se
integra a este pronunciamiento en aras de la claridad, tal omisión resulta
"insuperable para la Sala en virtud del principio de limitación que gobierna la
casación, pues a la Corte no le es dable corregir tales deficiencias, ni escoger
entre los motivos contradictorios propuestos el que ha de examinar"*** .

4. Es deber del demandante precisar si el yerro se cometió respecto del hecho


indicador, la inferencia lógica o de la forma en que se relaciona con los
restantes medios de prueba. Si se opta por el primer estadio de la prueba
indiciara, le corresponde señalar, en relación con las pruebas con las que se
tuvo por demostrado, si se está ante un error de hecho o de derecho y la
modalidad (de existencia, identidad, raciocinio, legalidad o convicción). Si lo
que se ataca es la inferencia lógica, el libelista, previa aceptación de la forma
como se comprobó el hecho indicador, debe demostrar que se incurrió en un
falso raciocinio porque se atentó contra las leyes de la ciencia, la lógica o la
experiencia.
-------------------------------
* Sent.Cas.Jul.11/2002, rad. 11.862, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll y
Abr.24/2003, rad. 17.618 M. P. Álvaro Orlando Pérez Pinzón, entre otras.
** Sent. Cas.Dic.15/2000, rad. 11.471, M. P. Carlos A. Gálvez Argote.
*** Sent. Cas.15/01/2001, rad. 11.175, M. P. Mauro Solarte Portilla.

PONENTE(S) : DRA.MARINA PULIDO DE BARON

267
Sentencia Casación
FECHA : 06/08/2003
DECISION : No casa
DELITOS : Porte de armas de defensa personal,
Homicidio, Tentativa de hurto calificado y agravado
PROCESO : 17396
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet

21/08/2003

COAUTORIA/ COAUTORIA IMPROPIA/ COAUTORIA-Elementos

Sobre el punto, y en relación con ese código, la Corte ha tenido muchas


oportunidades de pronunciarse. Así, por ejemplo, ha dicho que:

. Son coautores quienes a pesar de haber desempeñado funciones que por sí


mismas no configuran delito, actúan como copartícipes en una empresa
común, comprensiva de uno o varios hechos (9 de septiembre de 1980, M. P.
Alfonso Reyes Echandía).

. Cuando varias personas ejecutan mancomunadamente el hecho punible


reciben el nombre de coautoras, caso en el cual existe pluralidad de autores
(11 de agosto de 1981, mismo ponente).

. La "complicidad necesaria" no existe en el Código Penal de 1980 pero ahora


equivale a autoría (2 de febrero de 1983, M. P. Fabio Calderón Botero).

. Cuando varias personas proceden en una empresa criminal, con consciente


y voluntaria división del trabajo para la producción del resultado típico, todos
los partícipes tienen la calidad de autores, así su conducta vista en forma
aislada no permita una subsunción en el tipo, porque todos están unidos en
el criminal designio y actúan con conocimiento y voluntad para la producción
del resultado comúnmente querido o, por lo menos, aceptado como probable
(28 de febrero de 1985, M. P. Luis Enrique Aldana Rozo).

. Si a una empresa criminal los intervinientes concurren armados porque


presumen que se les puede oponer resistencia o porque quieren intimidar con
el uso de las armas y como consecuencia de ello se producen lesiones u
homicidio, todos son coautores del hurto y de los atentados contra la vida,
aun cuando no todos hayan llevado o utilizado armas, pues han participado
en el común designio, del cual podrían surgir esos resultados que, desde
luego, han sido aceptados como probables desde el momento mismo en que se
actúa en una empresa de la cual aquellos se podían derivar (ibídem).

268
. Si todas las personas toman parte en la ejecución del hecho típico,
responden a título de coautoras (16 de septiembre de 1992, M. P. Juan
Manuel Torres Fresneda), etc.

Y estas palabras, así como otras de la Sala en torno al tema, que no han sido
modificadas, fueron retomadas y resumidas de la siguiente forma por la Corte,
en casación del 12 de septiembre del 2002, dentro del proceso radicado con el
número 17.403:

"Desde la expedición del Decreto 100 de 1980, la jurisprudencia de la Sala,


de manera pacífica, dejó sentado que cuando en la ejecución de los tipos
penales previstos en su Parte Especial intervenía más de una persona, era
necesario acudir a los "amplificadores" relacionados en la General. Ello, por
cuanto para imputar al sindicado la condición de autor o cómplice no
resultaba indispensable que tomara parte en la totalidad de las fases de
preparación o ejecución del delito, sino que era suficiente con que existiendo
unidad de propósito participara en cualquiera de las etapas del recorrido
criminal, de lo cual surgía si se trataba de un colaborador o de un autor,
condición última que, a la vez, podía ser cargada no sólo al que cumpliera el
acto material, sino a quien por tener tanta responsabilidad como éste,
resultaba ser un coautor".

"3… el concepto de coautor no constituye una creación jurisprudencial,


porque si a voces del diccionario, por tal se debe entender al "Autor o autora
con otro u otros", es incuestionable que no se trata de una invención, ni de
que la Sala legislara, porque, en ultimas, el coautor es un autor, sólo que lleva
a cabo el hecho en compañía de otros. Así, es claro que no hubo omisión
legislativa alguna y que el artículo 23 del Estatuto Penal de 1980 previó,
dentro del concepto de autoría, la realización de la conducta por parte de una
o varias personas. El sentido natural y obvio de las palabras no tornaba
indispensable que en la disposición se incluyera la definición de coautor,
cuando quiera que es una variable de la de autor".

"La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ha sido concreta, explícita y


reiterada sobre el punto. Así, por ejemplo, en decisión del 9 de septiembre de
1980, expresó:"

"´El fenómeno de la coparticipación criminal, entendido como realización


conjunta del hecho punible, comprende la intervención de autores, coautores
y cómplices…Son coautores aquellos autores materiales o intelectuales que
conjuntamente realizan un mismo hecho punible, ya sea porque cada uno de
ellos ejecuta simultáneamente con los otros o con inmediata sucesividad
idéntica conducta típica (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre Juan y lo matan), ora porque realizan una misma y compleja
operación delictiva con división de trabajo, de tal manera que cada uno de
ellos ejecuta una parte diversa de la empresa común´".

"´…serán coautores quienes a pesar de haber desempeñado funciones que por


sí mismas no configuren el delito, han actuado como copartícipes de una

269
empresa común -comprensiva de uno o varios hechos- que, por lo mismo, a
todos pertenece como conjuntamente suya" (M. P. Alfonso Reyes Echandía)
(resalta la Sala, ahora)´".

"Esta posición de la Corporación, expresada cuando comenzaba la vigencia del


Código Penal de 1980, ha sido mantenida y repetida en forma unánime. Con
el tiempo, al primer supuesto (Pedro, Juan y Diego hacen sendos disparos de
revólver sobre un tercero y lo matan), se lo denominó "coautoría propia", en
tanto que al segundo (los agentes activos realizan una misma actividad ilícita
con reparto de tareas) se lo llamó "coautoría impropia", en atención a que
cada cual actúa por su lado, pero todos colaboran con los demás en el
propósito común. Por esta circunstancia, se hacía, y hace, referencia a la
"división funcional de trabajo" (Confrontar, por ejemplo, la sentencia del 11 de
mayo de 1994, radicado 8.513, M. P. Guillermo Duque Ruiz)".

"El criterio no varió. Por el contrario, se insistió en que el mismo, a pesar de la


redacción del artículo 23 del Decreto 100 de 1980, estaba incluido dentro de
la definición de autor. Y la descripción expresa que de coautores introdujo el
inciso segundo del artículo 29 del actual Estatuto represor (Ley 599 de 2000)
no permite la interpretación que intenta la defensa, pues si la acepción de
coejecutores parte y se apoya en una pluralidad de autores, el concepto ya
quedaba contenido en la primera disposición".

"Y precisamente con recientes palabras de la Corte se puede responder a la


principal preocupación del casacionista".

"Dijo la Sala el 11 de julio de 2002, dentro del proceso radicado con el número
11.862:"

"No se puede ´dejar de recordar que los actuales desarrollos dogmáticos y


jurisprudenciales se orientan por reconocer como característica de la
denominada coautoría impropia, que cada uno de los sujetos intervinientes en
el hecho punible no ejecutan integral y materialmente la conducta definida en
el tipo, pero sí lo hacen prestando contribución objetiva a la consecución del
resultado común en la que cada cual tiene dominio funcional del hecho con
división de trabajo, cumpliendo acuerdo expreso o tácito, y previo o
concurrente a la comisión del hecho, sin que para la atribución de
responsabilidad resulte indispensable que cada interviniente lleve a cabo o
ejecute la totalidad del supuesto fáctico contenido en el tipo o que sólo deba
responder por el aporte realizado y desconectado del plan común, pues en tal
caso, una teoría de naturaleza objetivo formal, por ende, excesivamente
restrictiva, sin duda muy respetuosa del denominado principio de legalidad
estricto, no logra explicar la autoría mediata ni la coautoría, como fenómenos
expresamente reconocidos en el derecho positivo actual (art. 29 de la ley 599
de 2000), los cuales a pesar de no haber sido normativamente previstos en la
anterior codificación, no pueden dar lugar a entender que no fueron objeto de
consideración o que el sistema construyó un concepto de autor distinto del
dogmáticamente establecido" (M. P. Fernando Arboleda Ripoll)´".

270
En estas decisiones la Corte no ha hecho más que reiterar el espíritu de los
juristas que confeccionaron el código mencionado, pues éstos tuvieron en
cuenta que siempre ha existido la preocupación por distinguir los autores -y
coautores- de los cómplices. Basta recordar algunas de las frases de la
Relación Explicativa del Proyecto que luego fuera ese código:

"El capítulo tercero trata lo relativo a la participación criminal. El artículo…


define los autores en forma clara, y en esta norma quedan incluidos, desde
luego, los que en el código vigente (el de 1936, agrega la Corte) se denominan
´cómplices necesarios´, puesto que si prestan al autor una ayuda o
colaboración sin la cual el delito no habría podido cometerse…no queda duda
alguna de que realizan una parte del tipo, una fracción del hecho punible, y
son, por consiguiente, coautores, puesto que tomaron parte en la fase
ejecutiva del delito (cursivas de la Sala). De igual manera, se incluyen en la
norma los instigadores o determinadores para regular en el art. 24
(Cómplices, precisa la Sala) la colaboración que se realiza en otras fases
menos importantes causalmente del proceso delictual".

Es claro, entonces, que desde hace tiempos se tiene que si una persona actúa
en comunidad dentro de la ejecución del hecho, es coautora y no cómplice. Y
que no puede quedar exenta de responsabilidad.
...

De la historia reciente del fenómeno, se desprenden las siguientes


conclusiones:

. La coautoría es una forma de autoría.

. Para que exista coautoría se requieren tres elementos: acuerdo común,


división de funciones y trascendencia del aporte durante la ejecución del
ilícito.

. Para la determinación de la coautoría es menester analizar tanto lo objetivo


como lo subjetivo de la injerencia de la persona en el hecho.

. Como según la importancia del aporte se distingue entre coautor y cómplice,


el funcionario judicial debe hacer el estudio correspondiente frente al caso
concreto y razonadamente sustentar su decisión.

c) De la lectura del artículo 29.2, como quedó finalmente, se desprenden, es


obvio, los mismos requisitos: para afirmar coautoría se necesitan acuerdo
común, división del trabajo y observación del peso del aporte.

Acuerdo significa conformidad, asentimiento, reflexión y madurez de


determinación.

División quiere decir separación, repartición.

271
Aportar, derivado de "puerto", equivale a llegar o presentarse a un lugar, hacer
algo en pro de un fin común.

d) Las anteriores exigencias coinciden con las generalmente adosadas, antes y


ahora, a la coautoría, vale decir, acuerdo y decisión plural; sentimiento de
actuar en una obra propia inserta en una labor global, común;
comportamiento signado por esa directriz, o co-dominio del hecho; y aporte de
algo importante durante la ejecución del delito, todo ello, desde luego, mirado
objetiva y subjetivamente.

Observado el fenómeno de otra forma, para hablar de coautoría son


indispensables dos exigencias, una subjetiva y una objetiva.

El aspecto subjetivo de la coautoría significa que:

Uno. Los comuneros se pongan de acuerdo, planifiquen la comisión del ilícito


y, de consuno, decidan su perpetración.

Dos. Cada uno de los comprometidos sienta que formando parte de una
colectividad con un propósito definido, el hecho es suyo, pero incluido dentro
de una obra mayor, global, es decir, perteneciente, imbricada, realizada por
todos los concurrentes o, dicho con otras palabras, la persona debe sentir que
cumple tareas en interdependencia funcional.

La fase objetiva comprende:

Uno. El co-dominio funcional del hecho, entendiendo por tal que los varios
individuos, sin sometimiento, dependencia o subordinación de uno o unos de
ellos a otro u otros de ellos, se dirijan a la misma finalidad con un
comportamiento esencial, mirado no en términos absolutos sino relativos.

Por conducta esencial se debe entender, primero, que sin ella es imposible
cometer el hecho; o, segundo, que si una de las personas se opone o entra en
divergencia con las otras, pueda hacer fracasar el plan, molestarlo o variarlo
en su desarrollo; o, tercero, que la intrusión de las personas no debe ser
meramente casual, accidental o secundaria.

Dos. Aporte significativo durante la ejecución del hecho, es decir, prestación


de algo trascendente para su comisión, servicio importante que cada uno de
los concurrentes presta a la gesta delictiva.

Esa contribución común en pro del mismo fin puede ser material o moral
-"espiritual"-, por ejemplo cuando, en esta última hipótesis, la presencia
definida de uno de los comuneros refuerza o estimula el cumplimiento del
plan trazado, presiona y multiplica las energías de los otros, apoya al resto,
reduce las defensas de la víctima, aumenta la intimidación padecida por ésta,
incrementa la agresividad de los otros autores o comporta una mayor
seguridad para estos en cuanto, vgr., la cantidad de sujetos intensifica el
amedrantamiento que sufre la persona objeto de la acción, etc.

272
Y el aporte durante la ejecución del hecho quiere decir que la prestación que
hace la persona debe ocurrir, total o parcialmente, entre el momento en que
se inicia la realización del verbo rector que guía la conducta criminal y el logro
de la consumación. De esta manera, el comportamiento frente a la pura
ideación delictiva o a los actos preparatorios, no constituye coautoría, como
tampoco aquél subsiguiente a la consumación o al último acto en materia de
tentativa de delito.

PONENTE(S) : DR.ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON


Sentencia Casación
FECHA : 21/08/2003
DECISION : No casa
DELITOS : Homicidio agravado, Tentativa de hurto
calificado y agravado
PROCESO : 19213
PUBLICADA : Si
NOTAS ACLARATORIAS : Véase también en - Internet
DR.HERMAN GALAN CASTELLANOS -
Salvamento Parcial de Voto

23/09/2003

CONGRESISTA-Licencia no remunerada/ FUERO-Congresista/


COLABORACION EFICAZ-No descarta per se al testigo/ PRUEBA
TRASLADADA/ CAMARA DE REPRESENTANTES-Mesa directiva: Gestión
Fiscal/ CONSEJO DE ESTADO-Sala de Consulta/ CONTRATACION
ADMINISTRATIVA-Contratación directa/ CONTRATACION ADMINISTRATIVA-
Facultad de delegar para celebrar contratos/ CONTRATACION
ADMINISTRATIVA-Disponibilidad Jurídica del Presupuesto/ ENTIDADES
OFICIALES-Austeridad en el gasto/ CONCIERTO PARA DELINQUIR-Delito
autónomo/ COAUTORIA/ CONTRATO SIN CUMPLIMIENTO DE REQUISITOS
LEGALES-Aspecto objetivo del delito: Tipo penal en blanco/ PECULADO POR
APROPIACION-Disponibilidad jurídica/ PECULADO POR APROPIACION-Pago
de anticipos/ RESPONSABILIDAD FISCAL-Es independiente de la
responsabilidad penal/ CULPA/ PECULADO CULPOSO/ CIRCUNSTANCIAS
DE AGRAVACION PUNITIVA-Posición distinguida del procesado/
INTERVINIENTE/ COMPLICE/ INHABILIDAD PARA EL EJERCICIO DE
DERECHOS Y FUNCIONES PUBLICAS-Autónoma con carácter sancionatorio

1. "La jurisprudencia en las distintas especialidades (penal, administrativa y


constitucional) ha sido unánime en declarar que durante la separación
temporal del servicio en virtud de una licencia no remunerada, la calidad de
servidor público y el vínculo con la función pública permanece vigente."

"Igual lo ha entendido la jurisprudencia de la Corte Constitucional al referirse


a la naturaleza de la situación administrativa denominada licencia:"

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"La licencia, es una de las situaciones administrativas en las que se puede
encontrar un empleado del sector público, y consiste en la separación
temporal de las funciones laborales que habitualmente ejerce o, lo que es lo
mismo, el retiro transitorio del cargo que ocupa en determinada entidad del
Estado, sin que por ello cese su vínculo laboral con la empresa u órgano
estatal respectivo. Si durante el periodo de licencia no se pierde el status de
empleado público, es apenas lógico que sigan siendo aplicables a quienes
gozan de ese derecho, las normas que regulan la función pública,
concretamente el régimen de las incompatibilidades, en este caso, para los
empleos de la Fiscalía General de la Nación." (Sentencia C-558 del 6 de
diciembre de 1994, M.P. Dr. Carlos Gaviria Díaz).

2. La colaboración eficaz con la justicia, en los términos de los artículos 369-A


y siguientes del Código de Procedimiento Penal, Decreto 2700 de 1991, como
fue modificado por la Ley 81 de 1993 y por la Ley 365 de 1997, es una
posibilidad lícita y exequible*, a la cual podía a acudir un procesado, a cambio
de un beneficio traducido en la rebaja de la pena que le correspondiere,
siempre y cuando contribuyera, entre otras cosas, "al éxito de la investigación
en cuanto a la determinación de autores o partícipes de delitos."

De igual manera, bajo el régimen procesal vigente, Ley 600 de 2000, es


factible que un procesado forme parte de un proceso de colaboración eficaz,
como es reglamentado en los artículos 413 y siguientes.

De suerte que la inscripción en un programa de colaboración eficaz no


descalifica per se a un testigo, y no lo convierte en sospechoso, ni le resta
mérito, salvo cuando se demuestre lo contrario, acudiendo a la crítica
probatoria normal o general, como debe hacerse de cara a cualquier
declarante.

3. En el ámbito del Código de Procedimiento Penal, la prueba trasladada debe


apreciarse de acuerdo con las reglas indicadas en dicha normatividad, es
decir, con arreglo a los postulados de la sana crítica, igual que ocurre con
todos los medios probatorios.

4. Los miembros de la Mesa Directiva también desempeñan gestión fiscal. Por


ello, en cuanto tales, fueron sujeto pasivo en el proceso de responsabilidad
fiscal y pueden cometer el delito de peculado, precisamente, porque la ley les
atribuye funciones relacionadas con el manejo, la disposición jurídica y
control del presupuesto de la Cámara de Representantes.

5. La Sala de Consulta y Servicio Civil del Consejo de Estado es un "cuerpo


consultivo del gobierno en asuntos de administración ", no adopta decisiones
de carácter jurisdiccional, sus opiniones no tienen fuerza vinculante , ni
siquiera para la autoridad que solicita el concepto; y en este evento, dicha
consulta absuelve algunos interrogantes relacionados exclusivamente con el
Senado de la República, no con la Cámara de Representantes; se concentra en
desentrañar cuál es la autoridad que tiene la facultad de contratar en el

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Senado, mas no en el análisis de otras funciones de gestión, control y
vigilancia sobre el presupuesto de esa Corporación.

6. La contratación directa es una de las excepciones. En términos del artículo


24 de la Ley 80 de 1993, es aquella que las entidades estatales pueden hacer,
por vía de excepción, prescindiendo de licitación o concurso públicos, única y
exclusivamente en los eventos que dicha norma establece, entre ellos cuando
se trata de objetos catalogados como de menor cuantía.

El concepto de menor cuantía es definido por la misma norma:

"Se entenderá por menor cuantía los valores que a continuación se relacionan,
determinados en función de los presupuestos anuales de las entidades a las
que se aplica la presente ley, expresados en salarios mínimos legales
mensuales".

Para las entidades que tengan un presupuesto anual superior o igual a


250.000 e inferior a 500.000 salarios mínimos legales mensuales, la menor
cuantía será hasta 400 salarios mínimos legales mensuales.
...

La contratación directa, que se caracteriza por ser más rápida y ágil, en


manera alguna puede sustraerse a los principios generales de la función
pública (artículo 209 de la Carta), ni a los principios de la contratación
administrativa, previstos en el artículo 23 de la Ley 80 de 1993.

7. La Ley 80 de 1993, en su artículo 11 establece que "la competencia para


ordenar y dirigir la celebración de licitaciones o concursos y para escoger
contratistas será del jefe o representante de la entidad, según el caso". En el
Congreso tal atribución radica en cabeza del Presidente de cada Cámara.

No obstante el artículo 12 de ese estatuto señala que:

"Los jefes y los representantes legales de las entidades estatales podrán


delegar total o parcialmente la competencia para celebrar contratos,
desconcentrar la realización de licitaciones o concursos en los servidores
públicos que desempeñen cargos de nivel directivo o ejecutivo o en sus
equivalentes."

Similares disposiciones contiene el artículo 112 del Decreto Ley 111 de 1996,
antes transcrito, de donde se infiere que el representante legal está autorizado
por la ley para delegar la facultad de ordenar el gasto para efectos de la
contratación administrativa.

8. Una cosa es ser el ordenador del gasto o tener la facultad de suscribir los
contratos en virtud de la delegación de funciones y otra muy distinta es tener
la iniciativa o potestad para decidir qué se debe contratar y qué se deja de
contratar. Sin embargo, este conjunto de atribuciones diferenciables no son
actuaciones completamente aisladas e independientes, sino que conforman

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aquel conjunto complejo de manifestaciones de poder y decisión que
confluyen en la noción de disponibilidad jurídica del presupuesto.

9. Los deberes y obligaciones de las entidades públicas en punto de la


austeridad están contenidos en varias disposiciones jurídicas, mandatos
perentorios que si dejan de aplicarse, con la intención reflexiva de derivar
provecho particular, como lo hicieron los miembros de la Mesa Directiva de la
Cámara de Representantes, generan como efecto de reacción la
responsabilidad penal, disciplinaria y fiscal en cuanto resultaren culpables.

10. La acción incriminada consiste en concertarse para cometer delitos, que


se traduce en la existencia de un acuerdo de voluntades para la realización de
actos delictivos indeterminados, que en manera alguna puede ser
momentáneo u ocasional, esto es, debe ostentar continuidad y permanencia,
entendidas no como una duración ilimitada de ese designio delictivo común,
sino como la permanencia en el propósito contrario a derecho por parte de los
concertados, que se proyecta y renueva en el tiempo mientras la asociación
para delinquir persista.
...

No se desvirtúa la existencia del delito de concierto para delinquir, por el


hecho de que pasado algún tiempo la sociedad criminal se disuelva, debido a
que este fenómeno puede obedecer a múltiples razones, por ejemplo: el logro
de los objetivos finales, porque la organización es desmantelada por las
autoridades, por circunstancias ajenas a los asociados, porque deciden
voluntariamente no continuar, etc.

En relación con el bien jurídico tutelado, la seguridad pública, el concierto


para delinquir es un delito autónomo y de peligro, que se entiende derivado de
la realización misma de la conducta incriminada; y respecto de su contenido,
de mera conducta, por cuanto se reprime el simple comportamiento de
concertarse con la finalidad indicada en él, es decir, "de cometer delitos", sin
que sea necesaria la producción de un resultado y menos aún, la
consumación de un ilícito que concrete el designio de la asociación criminal.

El delito se consuma por el simple acuerdo, y la reacción punitiva se da "por


ese sólo hecho", como se expresa en la descripción típica, de suerte que el
delito de concierto para delinquir concursa con las conductas punibles que
sean perpetradas al materializarse el elemento subjetivo que lo estructura.
...

Tanto en el concierto para delinquir como en la coautoría y las demás formas


de participación de varias personas en la comisión del delito se requiere de un
número plural de agentes, pero contrario a lo que acontece en éstas últimas,
donde esa concurrencia es puramente eventual, tratándose del concierto tiene
el carácter de necesario, sin que la norma que lo tipificaba al momento de su
comisión, como lo tipifica ahora, exija un número específico de concertados.

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En el concierto, la acción incriminada consiste en asociarse para cometer
delitos, que se traduce en la existencia de un acuerdo de voluntades con
permanencia en el tiempo. En la coautoría esa arreglo voluntario puede ser
momentáneo u ocasional; pues la comisión del ilícito constituye la
consecuencia de un querer colectivo