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S'l'UDIA IIISTORICA GOTIIOllUHGENSIA · VII

Áke Wedin

EL CONCEPTO DE LO
INCAICO
Y LAS FUENTES
Estudio crítico
SCANDINAVIAN UNIVERSITY BOOKS

Denmark MUNKSGAARD Copenhagen


Norway UNIVERSITETSFORLAGET Oslo, Bergen
Sweden AKADEMIFORLAGET·GUMPERTS Goteborg
SVENSKA n oKFORLAGET Norstedts-Bonniers Stockholm
UNISKOL Universitet och Skola Lund

I. J
© 1966, Áke Weuin

II

Printed .m Sweclen b
y Abnqv¡.t 4: Wikaen.
Boktryekeri AB• Uppeala 1966
INDICE GENERAL

I. PANO RAMA SOBRE LA LITERATURA 1

Introducción 1
Lo incaico usado a manera de ejemplo 3
Los puntos clave de la investigación científica 7
La minuciosidad científica 17
De nuevo a ejemplo de los Incas 19
Resumen y conclusiones 23
Notas 24

II. REVISIÓN GENERAL DE LAS FUENTES 32


Introducción 32
Diferentes formas de información oral 33 La tradición oficial,
los quipo-camayoca 35 Los recuerdos personales 39
Las crónicas 41
Falta de interés, tiempo y conoc:mientos lingüísticos 41 Una ent-
revista temprana y auténtica con unos quipo-camayoca 44 Espec-
tador a distancia 49 Tempranos investigadores de lo incaico
50 Transcriptor y medio 52 Un nuevo tipo de cronistas 54
La relación entre cuatro crónicas tempranas 55 Una crónica
auténtica y una transcripción 73 Relac:ones de visitas 75
Crónicas de importancia muy limitada 76 Un representante
del criterio jurídico 76 Tres viejos soldados escriben crónicas
77 Investigadores tardíos de lo incaico 78 El punto clave:
pocos investigadores, muchos transcriptores 83 Consecuencias
de las transcripciones 93
Conclusiones 94
Notas 97
Bibliografía 113
I. Fuentes 113 II. Literatura científica y Bellas Letras 110
Indice cronológico de cronistas 124
Indice onomástico 125
El autor 129

CRITICAL STUDIES ON INCA HISTORY


131
I. PANORAMA SOBRE LA LITERATURA

Introducción
Después de dos viajes de exploración llenos de trabajos y contrariedades,
le era posible a Pizarro conquistar el Imperio incaico, con sorprendente
rapidez y soltura, en su tercera tentativa. Ya desde el principio fue
patente a los españoles que era un inmenso Imperio lo que habían some-
tido a la Corona Real - en realidad igual en extensión a Benelux,
Francia, Suiza e Italia de hoy - pero no llegaron a tener una idea muy
segura de la superficie total sino después de transcurridos muchos años.
Algo parecido pasa con la historia y la estructura social del Imperio.
Muy temprano se pueden hallar manifestaciones del asombro y la ad-
miración de los españoles causadas por el elevado nivel de la civilización
incaica. Se mencionan las impresionantes construcciones de puentes y
caminos, pero también la estricta jerarquía social, con sus clases bien
separadas para funciones bien definidas. Sin embargo, dura bastante
antes de que nadie procure con seriedad llegar a conocimientos seguros y
completos más allá de estos hechos escasos y a veces imprecisos. Los
primeros cronistas cuentan preferentemente de las empresas descubri-
doras y conquistadoras. Son simples soldados que relatan la gran aventura
en que han participado. A la vez es perfectamente natural que fueran
más interesantes para el público en España los relatos de guerra y el
brillante botín conquistado que cualquier noticia sobre la situación de
los estados y tribus vencidos.
Hacia fines de los años 40 del siglo XVI los cronistas militares em-
piezan a cambiar su manera de escribir, o sea que estudiaban las cosas
más a fondo que antes. Juan de Betanzos se casa con una india proce-
dente de la capa social más alta y él es el primero que nos ha entregado
informaciones esenciales acerca de la lengua quechua y, a la vez, material
bastante importante para la historia y la organización social del Imperio
incaico1 . Pedro de Cieza de León, soldado también, recorría mucho
mundo estudiando cuidadosamente lo que podía ver y nos ha dejado la
colección más importante de crónicas que tenemos, referente tanto al
Imperio caído como a las guerras civiles de los españoles que siguieron
inmediatamente a la notable victoria2 •
Dos otros grupos de cronistas, sin embargo, profundizaron todavía

1
ldados O sean los funcionarios de la Corona
, general, que l os so ' . . . .
mas, en t t de la Iglesia. Los func10nar10s part1c1paron en
Real y los represen an es .
., d virreinato y tuvieron que llevar a cabo censos
la obernac1on e nuevo 1 ,
g . t para ellos llegó a ser natural tratar por escrito de
arreglar pleitos, e c., Y . . . .
• t b n en su vida diana. Se interesan por formas m-
lo que experimen a a
. d · , leyes estructura política y social. La Iglesia tenía que
caicas e poses10n, , . .
tólica En este trabaJO les era preciso a los curas
propagar 1a Santa Fe Ca · . . ,
y frailes extirpar ciertos usos religiosos de los mdios y hacer que estos se
adaptasen a otros. Es, por consiguiente, sumamente natural que los
hombres de la doctrina tuvieran mucho que contar acerca de la religión
incaica o, tal vez mejor, la religión del territorio andino.
De las crónicas, relaciones y cartas - todas generalmente llamadas
" crónicas" - que fueron escritas de esta manera y que datan de la
época que corre entre la conquista y mediados del siglo XVII, salió
impresa sólo una mínima parte. Claro está que se puede enumerar una
serie de crónicas referentes al Perú, que salieron impresas ya en el siglo
XVI, como, por ejemplo, las del autor anónimo y de Francisco de Jerez
de 1534, la de Gómara de 1552, la primera parte de la crónica de Cieza de
León de 1553, la crónica de Zárate de 1555 y la de Román y Zamora de
1575 (basada en la Historia apologética de Las Casas, entonces todavía
inédita). Pero no da, ninguna de éstas, descripción muy detallada del
Imperio incaico; algunas no dicen nada. Sin embargo, en el año 1609
salió la crónica que desempeñaría, durante tres siglos, el papel principal
en cuanto a la información de lo incaico, o sea los Comentarios Reales del
Inca Garcilaso de la Vega3 • En virtud de su sinnúmero de detalles y sus
~ualidades literarias, pero también por falta de competencia por parte del
mmenso material que dormía en los archivos, llegó a ser el norte, tanto
para adaptaciones, como para investigaciones. Durante un par de siglos,
los autores
. europeos , p or consiguiente,
• • .
tuvieron que basarse en un
matenal bastante
. limitado al 'b· b .
escn ir so re el Imperio incaico o al buscar
en él motivos para ensayos, 0 bras d e h'istona . o piezas para el teatro. Tal
vez se deba añadir que t O .
es no importa mucho en efecto porque estos
t
au ores sacaron de todas ' '
_ : maneras, solamente lo que les convenía y muy
a menud o anadieron 1
e ementos de su propia fantasía
Durante mucho tiem •
mente de , PO' eSt as adaptaciones europeas son general-
un caracter literario p . '
esfuerzos por proc d d · ero al fm se notan algunos resultados de
e er e una m . . d
la historia y desde di anera científica al revisar este sector e
me ados d 1 . 1O X
completo. Esta tend . .e sig IX triunfa este í1ltimo tipo por
. encia hacia
Junto a un proceso . una mayor exactitud naturalmente va.
continuo d b. "T n
e pu bcación de material inédito. .1)0s
2
bases llegan a ser más sólidas; las informaciones más complejas y, a
yeces, ha ta contradictorias. Las investigaciones científicas modernas
tienen en esto sus raíces.
De esta manera es bastante fácil establecer una división de la literatura
sobre lo incaico según categorías, que a la vez será división en épocas. Lo
que ha sido escrito sobre los Incas - con excepción, naturalmente, de las
mismas fuentes - hasta mediados del siglo XIX es, principalmente, una
especie de literatura propiamente dicha, y es de interés, sobre todo, por
, dar una idea de los conceptos del mundo y de la vida -y, a veces, de los
fines de propaganda - formulados por prominentes intelectuales euro-
peos. Por otro lado, lo que ha sido escrito después de este límite de
tiempo, está principalmente orientado hacia lo científico, sin que esto
impida en algunos casos un nivel artístico bastante alto. Esta literatura
científica será objeto, más adelante - en el segundo capítulo del presente
libro - , de una revisión más o menos detenida. En cambio, cuando
queremos ahora hacer un panorama de las Bellas Letras en la medida en
que traten del Imperio incaico, sólo será para prestar atención a unos de
los ejemplos más importantes. Lo que sigue debe ser considerado como
ligera introducción a una historia más seria.

Lo incaico usado a manera de ejemplo


Los cronistas estaban todavía componiendo sus obras, cuando MICHEL
DE MoNT.AIGNE, en su serie de Essais, llegó a tratar las conquistas espa-
ñolas en el Nuevo Mundo. Al escribir por vez primera sobre los indios -
en Des Oannibales - , habla de las tribus brasileñas, pero en el ensayo
Des Coches, del año 1588, se detiene en México y en el Perú". De una
manera completamente natural forman estas dos altas culturas desapa-
recidas un medio de contraste eficiente al pintar a los europeos como
simples bárbaros. Montaigne empieza por decir que . "nostre monde
vient d'en trouver un aultre", y continúa un poco más adelante:
O'estoit un monde enfant; si ne l'avons nous pas /ouetté et soubmis a
nostre discipline par l'advantage de nostre valeur et forces naturelles
ny ne l'avons practiqué par nostre iustice et bonté, ny subiugé par'
nostre magnanimité5 •

Refiriéndose al esplendor del Cuzco y de la ciudad de México


M:ontaigne afirma que los indios no eran inferiores a los europeos en
cuanto al sentido artístico, y

3
.
nt a la devotion, o
bservance des loix, bonté, liberalité, loyauté,
. ' . s
· · · qua b • servy de n'en avoir pas tant qu eulx : ils 8 e
h . ·z nous a ien
franc ise, i . t advantage, et vendus et trahis eulx mesmes6 • A
sont perdus pa1 ce
h
, · habían salido de la imprenta, y os posible ob-
Algunas pocas crorucas .
. or eJ· emplo la de Francisco López do Gómara, o
servar que util iza, p ' . .
di scusión entre los md10s de la costa y algunos ospa-
cuando habla de a 1 . .
- d b dos1 Go'mara es conocido por hacer discutir a los con- ]
no1es esem arca .
quistadores e indios en un alto nivel académico. Pero lo que en él es tieso (1
8
y poco natural, llega a ser suelto y elegante en Montaigne • Estos indios,
buenos y razonables, forman el contraste con los europeos.
Montaigne continúa en el mismo tono al referirse a la tentativa de
Atahuallpa de liberarse de la prisión por entregar la cantidad de oro
exigida por los españoles; cómo le engañan y condenan a muerte:
On luy apposta une faulse accusation et preuve. Qu'il desseignoit de
/aire soublever ses provinces pour se remettre en liberté, sur quoy, tpar
beau iugement de ceulx mesme qui luy avoient dressé cette trahison,
on le condamna a estre pendu et estranglé publiquement, luy ayant
faict racheter le torment d'estre bruslé tou t vif , tpar le baptesme qu'on
luy donna au supplice mesme; accident horrible et inou1,, qu'il soutfrit
pourtant sans se desmentir n y de contenance, n y de tparole, d'une forme
et gravité vrayement royale9.

. ~ardaría mucho el conocimiento de la realidad de los duros regímenes


mdios en romper este bastidor de favorable idealización10.
M~y ª .menudo Montaigne habla de indios en general y es obvio que
no tiene, importanc
.
· · • '
ia smo como eJemplo, el hecho de que dedique aquí
unas pagmas al Peru. , Se t rata, todo el tiempo del " b 1 · ,,
P
ondera sub d d , uen sa vaJe y se
sí on a Yestado mentª1 d e mno. · ~ H ub1era• sido
. natural de por
' esperar que Montaigne hiciera I ~ • ,
Es verdad que t . ª os espanoles obJeto de su indignación.
azo a a qmenes ha .d d
palabra "español" yan 81 0 uros con los indios, pero la
no 1a usa mucho e t 1 . . .
Montaigne dice ''n t ,, n a es s1tuac1ones. En camb10
oso ros . A difer . d
de aquella época los E . encia e tanta otra literatura europea
, ssais de Mont · .
Leyenda Negra la cu t aigne no tienen nada que ver con la
1
11anos. Una de ' las a rataba ' en primer · 1ugar, de difamar a los caste-
.. causas puede 1h
participara en la Con . ser e echo de que Francia t ambién
quista po , ~
Después de Mont . , r mas senas en el Brasil
dicho aigne los autores ·
' acceso a otra cróni d europeos han tenido como ya fue
cepto d 1 I . ca e suma ¡ . '
e mpeno incaico mportanc1a para formarse un con-
, 0 sea los o .
4 omentariw Reales de Garcilaso.
I

Sólo hasta fines del siglo XIX, al publicarse una serie de fuentes impor-
tantes, fue puesta en tela de juicio su posición. La influencia de Garcilaso
sobre los diferentes autores que entretanto han escrito sobre los Incas,
ha sido, por cierto, enorme.
FR.ANQOIS DE VOLTAIRE ha colocado la acción de su pieza Alzire en la
ciudad de "Los Reyes o Lima", pero, a pesar de esto se interesa, él
también, más por las relaciones entre indios y europeos en general que
por los problemas propiamente peruanos. Al fin y al cabo toca a otra
( cosa, todavía más importante, o sea la tolerancia en lo religioso11 •
Alzire gozó de extraordinaria fama en su tiempo. Mayor todavía, y
más duradera, la obtuvo el relato cumbre volteriano Candide, o "Cán-
dido", del año 1759, en el cual los idealizados habitantes de su El Dorado
americano son descendientes del antiguo pueblo incaico:
Le royaume ou nous sommes est l' ancienne patrie des I neas ...12 •

Aunque bastante indirect a, ha sido, si se quiere, la prop aganda " pe-


ruana" de más sensacional alcance.
No mucho tiempo después de A lzire fue actualizado otra vez el P erú.
Mme DE GRAFFIGNY lanza, en su libro L ettres d'une péruvienne, 1747,
como personaje principal a una Virgen del Sol del Imperio incaico de
nombre Zilia13 • Aun habiendo tratado Mme de Graffigny de aprender
los usos y costumbres del pueblo incaico, y a pesar de repetir ella muchos
términos técnicos al respecto, resulta ser la meta principal de su obra el
despertar una discusión sobre la Francia de entonces. Se trata, sobre
todo, de la emancipación de la mujer14 •
Este libro fue muy divulgado en su tiempo. Una tesis moderna lo
califica de " best-seller" , y se puede añadir que hasta en el aislado país de
Suecia se hicieron dos traducciones15 •
De alguna manera lo incaico flotaba en el aire por esa época. En la
gran enciclopedia francesa se pueden hallar artículos bastante detallados
bajo los títulos " Incas" y " Pérou". Al final de ése se hace referencia a
Garcilaso, y en éste a un autor inglés, Paul Ricaut, que, sin embargo,
después de un examen un poco más detenido, resulta ser traductor de la
obra de Garcilaso16 •
JEAN FRANQOIS MARMONTEL ha escrito la obra literaria tal vez más
conocida sobre los Incas, Les Incas ou la destruction de l'empire du Pérou.
Salió de la imprenta en 1777, dedicada al rey sueco Gustavo 1n11. De
los años 1795- 1796 existe una traducción suecaIs.
La trama de Les Incas de Marmontel ha sido situada en Quito, donde
Atahuallpa por mensajeros llega a conocer que México ha caído en

5
. s fugitivos se alistan en su ejército
_ 1 . y mexicano . ·
nos de los espano es, d Molina, que tiene cierto lazo con la
ma . . al es Alonso e
Un personaje prmc1p
realidad19 • f nceses y a los otros europeos, una lección
. dar a 1os ra
Otra vez se quiere alabando la tolerancia y otras varias
d 1 Ot lado de1 mar,
eJ·emplar e ro n tal caso no importan mucho las rcali.
· dí enas· y e
cualidades de los m g d ' . odi'0 desarrollado alrededor de Alonso de
hi tó . s Fuera e1 ep1s
dades s rica · . de los argumentos y métodos de propaganda l
Molina hay otros eJemp1os ~ .. 1
' L · di on buenos y carecen de manas y su amabih-
acostumbrados. os lll os s ' . 1d 1 1
<lamente inveros1m1l. Por otro a o, a tratarse
dad resulta, a1 fi n, cansa , .
- 1 M rmontel nos presenta un cuadro mas compleJo y 1
de los espano es, a . . 20 • ~
· d
matiza o que, por eJ·emplo , Monta1gne y . Voltaire . Sm embargo,
. 1
Marmontel está más relacionado con Volta1re que con los poster10res
autores, contemporáneos de él mismo, por dedicarse más a la religión y
la tolerancia que a la crítica de la sociedad como, por ejemplo, Raynal.
Lo gracioso es que en uno de los puntos, en los cuales deja de basarse
Marmontel por completo en las realidades, allí precisamente es donde le ]
siguen lo más fielmente posible sus epígonos. La historia de Cora y
Alonso es tierna y emocionante - y es, a la vez, un argumento en pro de
la tolerancia - en tal caso i qué importa si resulta inventada de un cabo
a otro1 Llegó a formar base para el concepto de lo incaico del sueco
Gudmund J oran Adlerbeth y del alemán August von Kotzebue, ent re
otros 21 • Para éste ha sido lo tierno y atractivo de la historia a morosa de
Cora Y Alonso lo de importancia, mientras que lo ideológico se esfuma
un tanto. Su interés primordial está en el hecho de que ha divulgado
enormemente los conocimientos, aunque torcidos, de lo incaico. De t odos
modos es por él por quien · mueha gente educada de la Europa de entonces
pudo saber de los Incas22.
Durante la época que e t t e
. .
luston s amos ratando empiezan a aparecer obras de
a con ambiciones · t'f 1
R b Cien 1 icas. Deben mencionarse hombres como
o ert.son, el abate Ra nal C .
camente p rte y Y orneille de Pauw 23 • Aunque cronólogi- s
e necen a esta époc
formar la introd . . d a, parece conveniente hacer que pasen a e
ucc1on e la segu d
ocupa de la literat . . n ª parte del presente estudio, que se t
, ura científica sob 1 I
aqui mencionadas h h re os neas. Entre las obras hasta c
'' emos aliado . 1
buen salvaje" y h . eJemp os de lo que se suele llamar el 1
. . emos visto a lo I .
religioso, pero no deb s neas predicar la tolerancia en lo z
f' emos creer que n 0 . ,
ica, este modo de utT 1 . . exista, aun en la literatura cientI- 8
El I • . izar lo 1nca1co
mpeno incaico sirv d . para toda clase de fines ideológicos. e
co ·st e e eJempl t
muni a - en sentido b º• anto de estado socialist a como p
ueno y malo
6 - Y un autor peruano act ual pone
la pátina de la historia a su exigencia de un cooperativismo por referen-
cias a lo incaico2". Hay tambión ejemplos de quo una ideología ha hecho
a un historiador contemplar inconscientemente lo incaico desde puntos
de partida un tanto ajenos al asunto. Precisamente por tratarse de lite-
ratura científica es importante buscar todos los factores de tal tipo que
han podido influir en los modernos conceptos de lo incaico.
Las Bellas Letras lo mismo que las enciclopedias, han desempeñado
un papel importante para dar a conocer lo incaico, pero en cuanto a los
hechos ha sido preciso a los autores en cuestión basarse en un material
bastante limitado y, además, no ha sido estudiado lo incaico por su
propio interés - apenas ha sido estudiado - sino que ha sido utilizado
como ejemplo, como argumento, para las discusiones sobre religión,
tolerancia y emancipación do la mujer, entre otras cosas.

Los puntos clave de la investigación


científica
Desde luego no existe límite bien claro, donde se pudiera decir que t er-
minan las Bellas Letras y comienzan las obras científicas. Durante mucho
tiempo el género científico demostró grandes cualidades de estilo,
mientras que lo meramente científico era primitivo e inseguro. Pero, si
se compara, por ejemplo, al abate Raynal con Marmontel, se hallan en
estos dos autores de la misma época diferencias en cuanto a la manera
de t ratar el asunto tan grandes que será posible establecer cierto límite
de principio entre ellos. Marmontel fantasea libremente, con incidentales
elementos verdaderos; Raynal trata de llevar a cabo una discusión de lo
incaico a base de la fuentes.
El abate RAYNAL hizo imprimir, anónimamente, la primera edición de
su Histoire philosophique ya en 177026• Su actitud frente a los problemas
es, en grado notable, moderno en el mejor sentido de la palabra. No
toma el partido de Atahuallpa ni de Huáscar; evalúa sensatamente las
causas del éxito militar del pequeño ejército español al conquistar el
inmenso Imperio incaico, y juzga la ejecución de Atahuallpa sin morali-
zar demasiado. A Pizarro le da un papel relativamente modesto, e in-
sinúa que motivos políticos han podido tener influencia más importante
en este caso que la malevolencia activa por parte de Pizarro y sus com-
pañeros. Discute también directamente lo incaico y pone de relieve que

7
en especie y no en dinero de por sí co
, ico basad o . rn. s
sistema econom 'b'l'd des de desarrollo hacia un aumento de I
e1 h posi i i a . a de
prendía mue ~s A la vez, sin embargo, considera preciso hacer
· · cultivada. . . no logro, 11evar a cab o t a1 aumento. Según mee
superf1c1e
el pueblo mca100 ' . . cior.
constar que . , h h de que no exist1a propiedad privada, objeto de
Raynal se debio al ec ~ 26 en•
venta y herencia • eur<
compra, . y poco a los españoles, pero se puede notar un
Raynal aprecia mu . d" .vili. . , Berl
opiniones sobre los m 10s y su ci zac10n material
cambio brusco de sus . . . ' phi~
. 1 .-mera edición con las s1gmentes. En la primera, Raynal Gar
s1 se compara a pn , . . .
. to bastante favorable de los mentas del Imper10 mcaico obr
tiene un concep . . .
en cuanto a lo material, pero en las sigmentes cambia de parecer. Sospe- esp
cha que los autores españoles se vanaglorian del Imperio conquistado. hab
Cuanto más notable el Imperio, tanto mayor la victoria española. A con- tica
secuencia de esto Raynal empieza a regatear todo lo incaico. Después de u
una frase inicial - "il faut reléguer au rang des fables" - suprime o
disminuye uno tras otro los fenómenos incaicos: fortalezas, acequias y
caminos27 . Reduce el tamaño de los pueblos y palacios 28 • No sé de qué
cosa dependerá este cambio de opinión de Raynal, pero hay que consta-
tarlo29. por
El historiador coetáneo suyo, Wn.LIAM RoBERTSON - muy conocido tam
Y leído - se puede calificar también de estimador sensato, quien, en la mat·
medida en que se lo permitían las escasas fuentes sacó conclusiones la C
razonables. Aunque Garcilaso en general le ha servido' de fuente, Robert- es 11
son se ha tomado la molestia de buscar otras y también de criticar a vez
Garcilaso. Contero 1 . ' . ', 1
P ª con grandes dudas la afrrmamón de este de que e corri
I mperio, fenómeno d , d _ .
te 'd e mas e 400 anos de existencia solamente hubiera Ada
m 0 , en tanto tiem t · '
po ranscurr1do 12 reyes o emperadores30 • ace
H Ra
constar que los Come . ' E
a la d 1 f ntarios Reales no dan información adicional alguna
e as uentes más t cimi
por compl t d . empranas. Pero no puede liberarse Robertson
e o e la influen . d G . ., . Al fi
una tenden • cia e arcilaso. Toda su presentac10n tiene
c1a c1aramente . . , . incai
entre los 12 b pro-mca1ca: No habría habido ningun tirano
so eranos· el S0 1 d
la gente del I . ' no habría deseado sangre humana; Y to ª
mperio se hab í .
Por razones _ r ª sentido como una sola familia31 •
ya senalada G • , t
mucho tiempo 1 s, arcilaso de la Vega desempeño duran e
de · . e papel domin t . t fue
. cierta 1mport . an e, como informador. Por supues 0
bien anc1a, tamb"é
con los fines d 1 n, e1 h echo de que su tendencia se 11evara
1
~efe~tos de Europ e os autores europeos. Si se quería hacer resaltar Jos
Incaico c0010 a, era muy . I erío
G . contrast conveniente tener un brillante mp
a.rcllaso. e, para la comparación. Esto les podía proporcionar e
8
Sin embargo es probable que su posición sobre todo se debía al hecho
de que carecía en alto grado de competidores, como ya fue dicho. A
medida que fueron descubiertas otras fuentes importantes, las afirma-
ciones de Garcilaso llegaron a ser cada vez más sometidas a duda. Y a
en el siglo XVIII, mucho antes de tal proceso de descubrimientos, un
europeo quería reservarse. E l holandés CoRNEILLE DE PAUW publicó en
Berlín, en 1768-1769, y en P arís, en el año III, su obra Recherches phiwso-
phiques sur les A méricains, en la cual manifiesta su disconformidad con
Garcilaso. En cambio se basa en Zárate y en otros cronistas, y en sus
obras busca todo lo peor que había, tanto acerca de los indios como de los
españoles32 • Naturalmente de P auw fue objeto de ataques a causa de
haber expresado opiniones muy diferentes a las en boga. Publicó la crí-
tica él mismo y contestó después.
Un gran paso adelante significó W uJ,IAM llicKLTNo PRESCOTT para la
investigación cientüica de lo incaico. Dedicó grandes esfuerzos a la
búsqueda de más fuentes que las enton ces conocidas y es prueba de su
éxito el hecho de que gran parte de su H istory of the Oonquest of P eru
todavía tiene actualidad y despierta interés en el lect or. E sto n o se debe,
por consiguiente, únicamente a sus eminentes dotes literarias, sino
también a su firme fundamento en las fuentes. Además, son bast ante
matizados sus juicios. Por iniciar su libro, que en lo principal se refiere a
la Conquista española del Perú, con un panorama de la cultura incaica,
es llevado Prescott a un análisis y evaluación de la sociedad incaica. A la
vez que presagia, de este modo, las investigaciones de índole sociológica,
corrientes desde fines del siglo XIX, tiene un punto de contacto con
Adam Smith, cuyo pensamiento había sido anunciado, en parte, por
Raynal, precisamente en cuestiones incaicas.
En Prescott son mayores, sin embargo, que en Raynal, tanto los cono-
cimientos de lo incaico, como el deseo de predicar sobre el liberalismo.
Al final, después de haber presentado la completa gama del Imperio
incaico, dice Prescott:

The government of tlie Incas, however arbitrary in form, was in its


spirit truly patriarchal. Y et in this there was nothing cheering to the
dignity of human nature. What the ¡>e<>ple had was conceded as a boon ,
7:°t as a right . .. Under this extraordinary polity, a people advanced
in many of the social refinements, well skilled in manufactures and
agriculture, were unacquainted, as we have seen, with money. They
had nothing that deserved to be called property. They could follaw no
craft, could engage in no labour, no amusement, but such as was

9
They could not change their residence or
ided by law. he
specially prov z· from the government. T Y coul,d not even
.thout a icense CÍE
their dress wi h. h is conceded to the most abject in other
. the freedom w ic . . gri
exercise l t· their own wives. The imperative spirit of sal
. that of se ec ing
countries- llo them to be happy or miserable in any way rot
• ould nota w
despotism w . h d b law The power of free agency-the inestimable JiSJ
but that establis e Y · 'h 'lat d · P
. h f ry human being-was anni i e in eru ... ac1
and inborn rig t O eve . .
.
Where there is no ree
f
ª gency there can be no morality . Where there is no
. . . no¡
temptatwn• the1.e can be little claim to virt1te. Where the routine is mo
.
rigorous l y p1.escri'bed by law, the law' and not the man, must have the Oti
credit o/ the conduct. Jf that government is the best which is felt the un
least, which encroaches on the natural liberty of the subject only so far u
as is essential to civil subordination, then of all governments devised in
by man the Peruvian has the least real claim to our admiration33•

Prescott tenía que reprobar, en su sermón, el sistema social incaico -


ningún dinero, ninguna libertad personal, gran intervención por parte del
Estado - desde su punto de partida del liberalismo. Mas por otro lado
no podía menos de admirarlo, lo que se nota cuando compara el sistema
político y social de los EE.UU. de entonces con el sistema incaico:
It is not easy to comprehend the genius and the full import of institutioruJ
so 0ptp0site to t"hose of a free republic, where every man, however humble se
his condition, may aspire to the highest honours of the state~y de
select his own career, and carve out his fortune in his own way .. •
where consciousness of independence gives a feeling o/ self-reliance
unknown to. the timid subjects o/ a despotism, where, in short, the
government is made for man-not as in Peru, where man seemed to be
mhade only for the government. The N ew W orl,d is the theatre on which
t ese two political s t
carne .d . ys ems, 80 opposite in their character have been
into oper t · The . '
left no tr Thea ion. empire o/ the Incas has passed away and L
ace. other great e • . ·
ment which • t l xperiment is still going on-the experi-
80 the
the capacit;s 0; ve 'J)roblem, 80 'long contested in the Old World, 01
should failf Wman for sel/-government. Alas for humanity, if it
· · .. e must not b ·
were achieved by the e insensible to the really great resulta that
under their rule the government 01the Incas. We must not forget, that,
0
1 'J)ersonaz con:lort meanest o/ the ¡>eople enjoyed a far greater degree
fe ring,
· than W<l8 'nno ' at least' a greater exemption from physical su/ -
Ame . ,-vaBessed by . .,_ he
rican continent simir.ar classes in other nations on t
classes . --ureater --0 J..-1.z 1.,,oe
in most o/ the . ' 1:" uau Y, than was tp088e88ed by t,u;o
10 COUntries 01 feudal E uro¡,eu .
2-66
Por admitir al fin que el resultado del sistema incaico consistía en
cierto grado de seguridad social, Prescott presagió los argumentos de un
grupo de peruanistas que formarían más adelante el núcleo de donde
saldrían muchos deba.tes sobre lo incaico. La discusión ha dado vueltas,
muy a menudo, alrededor de la cuestión "ien pro o en contra del socia-
lismof' (o comunismo, cooperativismo, etc.). Los autores han adoptado
actitudes bien distintas, cosa que se discutirá más tarde. Es importante
notar que no ha sido, en muchos casos, la finalidad única de los autores
modernos la de investigar cómo fueron, en efecto, las realidades incaicas.
Otro motivo, tal vez de más influencia, ha sido la posibilidad de tener
una oportunidad de predicar sobre el liberalismo, socialismo, comunismo
u otra ideología moderna que, de veras, nada tiene que ver con el I mperio
incaico. No será necesario subrayar qué efectos tienen tales motivos,
conscientes o inconscientes, en cuanto a la objetividad e impar cialidad
de los investigadores. Es not able t ambién la diferencia, a veces completa,
entre los resultados obtenidos por diferentes investigadores a base de un
mismo material, o que lo ha sido más o menos.
El erudito español MARcos J1MÉNEZ DE LA E SPADA hizo imprimir,
durante la segunda mitad del siglo pasado, un número de fuentes esen-
ciales para la historia incaica. Debido a estas actividades, comenzaba
a eclipsarse, poco a poco, la estrella de Garcilaso. Jiménez de la E spada
se pregunta a sí mismo al editar la segunda parte de la crónica de P edro
de Cieza de León:
iEl inca Garcil,aso de la Vega hubiera disfrutado hasta el presente el
monopolio de la autoridad en materia de antigüedades peruanas é
historia de aquellos monarcas, si la segunda parte de la Crónica de
Cieza hubiera aparecido, como pudo, medio sigl,o antes que Los Comen-
tarios Reales1 De seguro que no35•

. La obra de Marcos Jiménez de la Espada fue seguida por otras pare-


cidas y tal vez deban mencionarse dos hallazgos que con el tiempo serían
de gran trascendencia. En 1893 se halló en Gotinga, el manuscrito de la
crónica de Pedro Sarmiento de Gamboa, publicada después por el
alemán Richard Pietschmann. El segundo descubrimiento se hizo en la
Biblioteca Real de Copenhague y aunque se tardó bastante en editar
esta crónica, o sea la de Felipe Huamán Poma de Ayala, pronto llegó a
ser considerada como muy valiosa38 •
. ~ investigaciones en el "lugar mismo" se empezaron en forma de
VlaJ,es de exploración, tales como los de Humboldt, pero fueron de un
caracter superf1c1a
. 1 en cuanto a 1o mca1co
. . ya que estos viajeros se in-

2 - 664251 W t.di n
11
'dades de su propia época. Uno de los segui.
, or las actual1 Q , difie
teresaron mas P SQUIER pasó adelante. uen a est ablecer un
tt GEORGE ' este
dores de Presco ' t s visibles de los tiempos incaicos en el Perú
,. d todos los res o . . . habl
inventan o e .. , tal panorama, est ablecido con debida atención
d la oplllion que . . . . los 11
Era e ' f' era imprescindible para qmen quisiese formarse
1 f ctores geogra icos, . A
a os ª , ta del antiguo Imperio y sus habitantes. Gracias a su
na idea mas corree f. . 1 d 1 bast
u . f' 1 nte como representante o i01a e os EE.UU.
nombrallllento, ma me ' , fuen
, gran oportunidad y atravesó el pais en todas sus los f1
en el Peru, tuvo su . .
. . El mérito mayor de su obra fueron los dibu1os y el valioso La
direcc10nes. . . , p ,
· cai· co que todavía en su tiempo ex1stia en e 1 eru 37 . JosÉ
resumen de 1o m
Naturalmente habían estado en acción en el Perú, ya desde la época de Bias
la Conquista, los huaqueros, pero la primera tentativa de llevar a cabo exprE
excavaciones científicas es bastante tardía as. Q' men casi·1ogro' revo1u- parci.
cionar los conceptos de lo incaico o, mejor dicho, de lo pre-incaico, ha en G
sido el americanista alemán MAx UIILE. Antes habían afirmado los cipio
autores, ateniéndose fielmente a Garcilaso, que toda la cultura pre- laso.
colombina era obra de los Incas, pero por excavaciones de varios decenios rusto
alrededor de 1900, le fue posible a Uhle demostrar que habían existido especi
culturas anteriores39 • Un digno sucesor de Uhle fue el peruano Julio cienci
C. Tello cuyo primordial resultado fue el descubrimiento de la cultura de
Chavín de Huántar40 . Esta es la gran aportación por parte de la arqueolo-
gía para corregir el concepto de lo incaico. Por lo demás han ido tan
lejos los arqueólogos que hasta se han dirigido a los historiadores para
buscar ayuda en asuntos de fecha41.
Otro amigo Y seguidor de Prescott, ÜLEMENTS R. MARKH.AM, fue pri-
mer? oficial de la Marina de Guerra de la Gran Bretaña. Sucesivamente se
llego
. a dedicarse al estudiO de 1a h'istona, . para terminar en una concentra-
ción especial en la h · t • • . Aun
. is oria mca1ca. Se ocupaba de la lengua quechua
partiendo de la correcta 0 . . , despe
ella d , b P1Illon de que unos mejores conocimientos de valer
arian ase para un ente di · l
TrabaJ· ó t b'é n miento mejor de lo incaico en genera · tódica,
am i n como tradu t d 1 , .
importantes E t c or e español al inglés de varias crorucas mente
• 8 as traducci ·
alabadas ni leJ· ones, sm embargo, no han sido siempre que no
, anamente
A principios de nuestr~ si posibili
resumen de sus t glo, Markham, siendo ya muy viejo, hizo un consigu
0 / Peru. No signif'
vas os conocí ·
. mientos de lo incaico en su libro The Incas Esto
ica Illngú
valerse de las fuente . n paso hacia adelante en cuanto al modo de dos gra
A pe s, si se comp · lo sinos; e
sar de haber di h ara con la obra de Prescott, por e1emp ·
atenerse l O
e M:arkham . que ridícul
, . ª os Prineipi d en e1 primer capítulo que hay
cred1to a os e la crft' d da Agüero
una, lista de ica e las fuentes resulta que luego
reyes pr , e
12 esentada por Montesinos (1642), en la qu
difiere ést e de las fuentes mucho más t empranas y seguras42 • L a causa de
este renacimiento de Montesinos, inesperado y corto, es que este cronist a
habla de los t iempos pre-incaicos, lo que coincidió, en cierto grado, con
los nuevos resultados arqueológicos.
A veces Markham asimismo procede como si no fueran fuentes, cosa
bastante irritante. Para grandes partes de su libro no se da referencia a
fuente alguna y por eso es casi imposible comprobar sus afirmaciones o
los fundamentos d e sus aseveraciones.
La parte más importante de la obra La historia en el Perú (1910) de
JosÉ DE LA RrvA AoüERO, fue dedicada a la revisión de las obras de
Blas Valera y Garcilaso de la Vega. Riva Agüero tenía presente, y lo
expresó en su introducción, el hecho de que estos dos cronistas son
parciales, pero esto no impide que base su versión de la historia incaica
en Garcilaso en alto grado43 • Es comprensible, de por sí, que en un prin-
cipio los historiadores peruanos tengan una opinión favorable de Garci-
laso. Si el historiador sigue los Comentarios Reales de éste, tendrá una
historia peruana más brillante y más larga, lo que tiene su significación
especial para muchos peruanos. Según el criterio de Riva Agüero, las
ciencias de la historia deben estar al servicio del patriotismo, lo cual se
puede apreciar claramente en su epílogo:
No se hable, pues, de crear el alma nacional ... Háblese de la necesidad
de levantarla de la sombra casi inconsciente en que dormita y sueña ...
Sólo por esta tarea, en que ha de caber principalísima parte a la Histo-
ria debidamente comprendida, llegará a ser nuestro patriotismo algo
más que la explosión bulliciosa e instantánea con que en la actualidad
se mani·¡ies
• ta . . .44 .
Aunque añade que la tarea del historiador no es solamente la de
despertar la admiración por la historia de la patria, sino también hacer
valer su crítica, es preciso decir que hay un serio peligro, de índole me-
tódica, en este concepto de la historia como un manual de moral. Sola-
mente el investigador que no tenga fines ajenos a sus estudios históricos
que no quiera utilizar la historia como instrumento para algo, tiene una'
posibilidad verdadera de acercarse a las fuentes sin prejuicios y, por
consiguiente, llegar a resultados objetivamente aceptables.
Esto puede ser ejemplificado en el mismo Riva Agüero. Su libro tiene
dos grandes méritos; primero demuestra el bajo valor de la obra de Monte-
s~nos; en segundo lugar rechaza, con razón, las imputaciones un tanto
ridículas de González de la Rosa contra Garcilaso-16• Pero José de la Riva
Agüero no se atiene a las mismas rígidas reglas para evaluar la obra de

13
. el examen de Montesinos, quiere ere
·1 Es científico en . tíf' er en
Garc1 aso. ntido cien ico. las
.
Garcilaso Y pierde su se blicación de mas ' f uent es t od av1a ' contribuy
gía y la pu eron Ri
La arqueo1O : - l maciones procedentes de Garcilaso. Markh
un
n duda las uuor . . arn
a poner e preferente a Montesmos, pero R1va Agüero no 1 Sal
tonces en 1ugar . o
puso en 'b , por su parte, a que Garcilaso no cayese demasiad deI
bó y contri uyo, o
apro d ublicar también los peruanos otras fuentes más_ Ro
Pronto· A pesar. e rp como eJ· emplo la serie . d R
e omero-Urteaga des. car
se puede menc10na , . ,
. d t n tanto descuidada - segma manteruendo su posición ad11
graCia amen e u
. ma's importante causa de eso ha sido, tal vez, el hecho de prel
GarCI1aso. 1 a .
que el renombrado investigador norteameric~no, PHILIP AINSWORTH ser
MEANS, en la hasta entonces mejor bibliografia de las fuentes para la cias
más
historia incaica, estableciera una división de las fuentes en dos grupos,
igu
"the Garcilassan School" y "the Toledan School", tomando el partido
trat
de aquél4ª. Después de haber publicado unos pequeños estudios, condensó
cien
Means sus conocimientos y opiniones en la gran obra A ncient Oivilizations
las E
of the Andes, de 1931, síntesis basada en gran parte en las informaciones com
procedentes de Garcilaso y los otros cronistas de su "escuela" (en la Son
medida en que no se base en resultados arqueológicos, desde luego) y, tud
por consiguiente, ha llegado a ser anticuanda al compás de la rápida El
declinación de la estrella de Garcilaso47 • no e ..
A pesar de haber presentado Lours BAUDIN otro sistema, mucho más desp
sensato, de agrupar las fuentes más o menos al mismo tiempo que publicó han
Means su Biblioteca Andina, la división de éste en dos grupos, uno ciona ,
~ositivo Y otro negativo en cuanto a los indios, ha podido ejercer su dista
mfluencia desfavorable hasta después de la Segunda Guerra Mundial48, cuent
Sin d~da alguna es criterio demasiado simple para poder determinar la acept
veracidad de una fuente el hecho de mostrar ella o no 1 una actitud siquie
fuent
pro-india. Desde muchos puntos de vista nada i~porta este criterio;
desde otros debe ·d ' t la ser de
. ' consi erarse como una cualidad negativa en cuan°ª León.
veracidad· y en alg te tip<>
'
la fuente Si p unos casos puede ser provechoso que sea de es falta t
· •· n
sa 'fi . . h , or eJemplo, una fuente pro-india dice que se hic1ero que su
en cios umanos e 1 I . . , poco segura
f bl n e mper10 incaico - es decir afirmacion
avora e para los ind'108 . , do de tenga r
probabili'd d p - es información segura, con un alto gra
ª • ero al fin 1 uy co· buen e
rriente y p Yª cabo este tipo de problema no es m di·
' ara 1os de ot h esta pensam
visión de las f ras categorías será de escaso provee 0 No s
uentes .
. El compatriota de Me . . do dich& llegar a
división en gru ans, J OHN HOWLAND RowE ha cntica troS hecho d
. . pos de las f , gún o
cntenos, no muy dif uentes, pero él mismo hizo otra, se . que
14 erente en cuanto al resultado'e. Se puede decll'
las investigaciones de lo incaico adelantaron considerablemente cuando
Riva Agüero eliminó a Montesinos y se atuvo a Garcilaso. Asimismo fue
un gran a vanee cuando Rowe eliminó a Garcilaso para seguir hasta
Sarmiento de Gamboa y Francisco de Toledo. En este punto, por lo
demás, ha hecho un trabajo mucho más detallado el erudito argentino
ROBERTO LEVILLIER. Por dedicarse a la edición y publicación de las
cartas y otros papeles de Francisco de Toledo, entre otros, ha llegado a
admirar al virrey y a los hombres que le rodearon50• Como este grupo es,
precisamente, el que se suele llamar "the Toledan School", h a resultado
ser Levillier su campeón primordial. Su gran mérito, en estas circunstan-
cias, es que ha criticado a Garcilaso de la Vega de una manera mucho
más profunda y sistemática de lo que hizo Rowe, por ejemplo 51• Pero
igual que evaluó Riva Agüero a Garcilaso según reglas más suaves que
tratándose de Montesinos, Levillier demuestra mayor sentido de la crítica
científica al evaluar a Garcilaso que juzgando de los "toledanos". Por
las estrechas y duraderas relaciones que ha t enido con Toledo y sus
compañeros, ha terminado por dar demasiado crédito a sus informaciones.
Son sus favoritos. El investigador LEWIS HANKE da prueba de una acti-
tud moderna para con fuentes de esta índole52 •
El modo de valerse de las fuentes ha evolucionado de una manera que
no es, ni lejanamente, unüorme. Mientras que unos están marchando
despacio hacia atrás, Montesinos - Garcilaso -Toledo/Sarmiento, otros
han tenido, ya desde el principio, otro método. Louis Baudin, ya men-
cionado, no obra con "escuelas", sino agrupa las fuentes conforme a su
distancia de cada uno de los acontecimientos y fenómenos, tomando en
cuenta tanto el tiempo como el espacio53• Esta forma de agrupar ha sido
aceptada y desarrollada por RAÚL PORRAS BARRENECHEA54• Pero ni
siquiera el mismo Baudin saca provecho de su división ejemplar de las
fuentes. Para su obra se vale de toda clase de fuentes y para él parecen
ser del mismo valor tanto Herrera y Montesinos como Pedro de Cieza de
León. Asimismo se puede decir, acerca de la marcha hacia atrás, que
falta todavía dar un paso más, o sea hasta las fuentes más tempranas,
que suelen ser - y que en este caso indudablemente lo son - las más
seguras. Levillier y Rowe no han comprendido que no es preciso que
tenga razón Sarmiento sólo porque no la tiene Garcilasosis. A la vez es un
buen ejemplo de cómo el concepto de "escuelas" ha inmovilizado el
pensamiento e impedido cada desarrollo.
No solamente no han dado el último y necesario paso hacia atrás para
llegar a las fuentes más tempranas; no han sacado las consecuencias del
hecho de que las fuentes son de distinta calidad. Si es posible acusar al

15
. pasado Brehm, de compilación es .
án del s1g1o ' . ' igual.
1..; toriador alero uchos historiadores modernos de consid lleg
J!Js . 1 cusar a m , . erar a
n1ente pos1b eª us informadores mas 1mportantess6. Para d Lo
ili~ 00mos , ~
cronistas tar Rowe y Sally Moore se flan, en alto grado, de B cue:
. los· John d" . er.
eml
unos eJernp · I belloni basa su estu 10, mteresante pero científi
, Cobo (1653), e m . . 1 . mer
nabo . f., il en Montesmos, en primer ugars1. Tamb·,
más bien rag , 1en
carnente d vi·sta la actitud para con las fuentes se ha de E
d este punto e sa. salti
des e nif rmemente. Por lo visto, algunos prefieren más in
rrollado poco u o . . tant
. . guras a pocas pero de confianza.
formac10ncs mse secu
, p Barrenechea en cierto grado prestaba atención a este
Rau1 orras , de 1
u introducción a la obra Pachacutec I nca Yupanqui de
problema. En S . . '
MiRÍA RosTW0R0WSIU DE DfEZ CANSECO, dice, precisamente, que una
de las faltas de su libro, que estimaba mucho en general, era que la autora
no había tomado una actitud que fuese lo suficientemente reservada
frente a informaciones procedentes de Martín de Morúa58 • Esto no debe
considerarse como una intención de señalarla esp ecialmente. En este caso
no es la única. Al mencionar su nombre, lo i m p ortante es advertir que
ha llegado a iniciar una nueva era en los estudios incaicos. En sus últimas
obras ha abandonado el camino d e todos, d e empeñarse en formular
síntesis en vez de dedicarse a investigaciones limita d as y concretas59• Ha
sacado a la luz mucho material nuevo, papeles referen tes a la jurisdicción,
Y no cabe duda que es un modo de proceder que va a dar fundamento en
el futuro a una serie de síntesis más seguras.
De semejante manera trabaja el norteamericano JoHN MURRA, quien
parte de la relación de la visita a Huánuco del año 1561 y est á llevandoª
m em
cabo, en el lugar mismo, una investigación intensa. Las bases para este
antes
nuevo. modo de p roced er, que esta, acercandose , al ideal en cuanto se solam
refiere al uso de la8 f
bl
. .,
pu icac1on del mate . 1 h
te
uen s, es un proceso continuo de descubnmien
· · t y
° practi
Ya en na asta ahora nunca utilizado60 •
1951 JUAN BENAYAS di ., 1 . . ' t s posi•
bilidad n· scutio as fuentes e msmuo es a
es. io peso al 't . d f tes
locales t en eno el espacio y quería considerar las uen
1
' ª es como las r 1 · ,.r ·ón
como de , . e aCiones de lñigo Ortiz y Castro- Ortega iuoreJ '
mas confianza , ral61•
La
Ahora todo d que otras obras de un carácter mas gene
' epende de lo d buscar Aun e
un plano ab t que uno quiera averiguar. Si se trata e
s racto de . . . • 0 se afirma
puede conside orgamzac1ón para todo el Imperio incaic ' sido un
rar como 1· tac~
con altos represe t ap icable aquella fuente que cuente con con do autore
es oh . n antes de 1 d . .
. vio que tales
1
. ª ª m1mstración imperial 62 • P or Otrola 1118' hacen,
rcahd d · re ac1ones fl • fuente
.
tipo
ª es de IIu,
anuc0 y Ch·
re eJan meJ· or que ninguna otra
de es
te entero,
que se Podrá mcha. Será a base de muchas fuentes y
romper niforille
16 con el concepto del Imperio incaico u
llegar más cerca de la realidad, que allí también era. bastante compleja.
Lo que olvida Benayas es el factor tiempo y memoria. Si se tiene en
cuenta la cercanía en el espacio, en este caso el material es excelente. Sin
embargo, cabría preguntarse cómo ha actuado aquí el factor tiempo y
memoria63 •
El razonamiento de Benayas abarca puntos importantes. Hace re-
saltar lo limitados que son nuestros conocimientos, y recalca los impor-
tantes efectos de la falta incaica de escritura propia. Pone en duda las
secuencias arqueológicas, cita a H art h- Terré y subraya que la cultura
de Tiahuanaco, por ejemplo, no es, necesariamente, más antigua que
otras sólo por estar caracterizada por un estilo "arcaico" 64 • Ya antes
tiene demostrado lo poco que sabemos en realidad del ayllu65• Pero
Benayas mismo no hace discriminación entre fuentes tempranas y
tardías y es sorprendente ver cómo da crédito sin más a informaciones
procedentes de Morúa, Garcilaso y Montesinos. Cosa todavía más seria:
a Benayas no le han interesado, como tampoco a ciertos otros investiga-
dores de lo incaico, las interdependencias entre varias fuentes y sus con-
secuencias cient íficas. Deja apoyarse entre sí, por ejemplo, a Castro,
Santillán y " Señores" , a pesar de que la íntima semejanza ent re estas
fuentes debe de haber despertado en él sospechas de transcripción . En
efecto se t rata de una sola información y no de t res informaciones di-
ferentes66.
Diríase que aún queda bastante por hacer en cuanto al modo de valerse
de las fuentes. La importancia del factor espacio ha sido lo suficiente-
mente estudiada, pero hay que prestar más atención al de tiempo y
memoria. Las dependencias hay que averiguarlas y trazarlas, a ser posible
antes de hacer uso de las fuentes. Lo más importante, sin embargo, es no
solamente fijar los principios para la crítica de las fuentes, sino también
practicarlos.

La minuciosidad científica
Aun con reservas en lo referente a algunas pocas excepciones, se puede
afirmar que un rasgo común a todas las investigaciones de lo incaico ha
sido una gran falta de exactitud y de minuciosidad científicas. Muchos
autores escriben largos párrafos sin referencia a fuente alguna. Otros
hacen, como justificación de un detalle, generosa referencia a un libro
entero , o a un aut or, sm
· mas · Muchas veces resultan erróneos
' ceremoma.

17
las referencias mismas. En realid d
ta,dos co:rn0 . a
''h chos" presen caso de basarse en las informaciones d'
t Jos e dal en e1 . e
tan ° se ha11a
en un treme
. mpro ar
b las en las fuentes, especialmente si
se
uno nteriores sin co . tes a la línea general de la obra en cue
utores a rtenecien . s.
ª d detalles no pe t es un control labonoso y lento inclu
trata e de todo es o ' so
. El resultado N die puede fiarse en sus predecesores y 1 e
t16n. 's simples. a . . . e
de los detalles roa . t' dores dedicados al estudio de lo mcaico 101
. al de in.ves iga . ,
rupo internacion de llamar un conJunto de datos seguros y
g co de lo que se pue .
tiene muy po 'd que por eJemplo, las obras de Horacio U1J
E bien conoci o ' . '
comunes. s d res y al dar unos eJemplos mas ahora, no se pa
t ' llenas e erro ' Ca!
Urteaga es an di Se pueden hallar cosas p ar ecidas en las obras
difamar a na e. . de
hace para , t s Sólo para dar al lector una idea de las pro.
d6 1 ayona de los au ore . ha
ªm . trabajo de control - que d ebería estar de sobra _
porciones del :uunenso fac
se relatarán algunos casos concretos. ' . . . un
Cuando Rowe llega a fijar su cronolog1a para el I mpeno mca1co, no
lill
indica 1ugar en fuente a
lguna1 fuera de mencionar q u e las bases de su
67
las
razonamiento están en la crónica de Cabello de B alboa • No hace re- se
ferencia para justüicar cifra alguna en el cu adro d e los reyes, ni nada en SOIJ
relación con informaciones opuestas a las d e que él se vale, ni discute los
problemas concernientes al asunto, ni explica su m od o d e proceder.
Quien quiera utilizar o comprobar el r esultado de Rowe t ien e que hacer
de nuevo todo el trabajo68 •
Al hablar Raúl Porras Barrenechea del geógrafo holandés Corneille de
D
Pauw, lo presenta como el "famoso abate de Paw (sic), filósofo prusiano,
admirado por Voltaire" 69 • De Pauw publicó su historia por primera vez
en ~erlín, lo que explica cómo ha llegado a ser " prusiano" , y el título de
su,hbr_º,P_robablemente le ha inducido a calificarlo de "filósofo" . Un poco
:qias difícil es explicar cómo se le puede atribuir esa admiración por parte
de .V. oltaire
. , ' cuando' en realida d , " atacado por Voltaire" hubiera · s1'do
calificac1on más conf
eJ·em 1 d orme ª 1a verdad. Esto es una bagatela, pero el
P o emuestra de t 0 d d
no puede ¡· ·t ' os mo os, que quien quiera ser muy exacto
1m1 arse a seguir • P
hasta las ni • d ru ª orras Barrenechea. Tiene que controlar
m1e ades en e te
ciclopédico corriente ' s caso, en cualquier gran diccionario en·
Roberto Levilli ·
final de su libro er nos prop . ' Al
Los 1 orc1ona otro ejemplo más serio todav1a.
partes, 0 sean "eró · ?t008 presenta una bibliografía dividida en dos
:ºª .
n "
En el primer
(sic) - u l'b
rucas y rel . '
~c1ones utilizadas" y " autores contempora·
grupo (sic) se h 11 od mas
'

n 1 ro que · a a - entre otras obras ro e


DRu: L' Em,n,;r1_ VJ.ene presentadO d " BA~· deja~
"-u.e Soeialiete du e la manera siguiente: L.
18 l'nea-8, París, 1915."' lo que probablemente
se debe descifrar como: Baudin, Louis: L'empire socialiste des Inka,
París, 19287º. En realidad, no es sorprendente, ni mucho menos, que
Levillier en otro lugar insinúe que el investigador alemán, Pietschmann,
ha sido hasta demasiado minucioso al escribir sus comentarios de la
edición de la crónica de Sarmiento de Gamboa 71 • Esto, pues, depende de
los criterios científicos de cada investigador.
Para la enumeración de todos los errores de esta índole, sería necesario
un tomo especial, aparte. Que sean suficientes los ejemplos presentados
para dar una idea aproximada de las dificultades que tiene que enfrentar
cada nuevo investigador de lo incaico para comprobar no sólo las bases
de las afirmaciones de sus predecesores, sino también todos los datos,
hasta los detalles más insignificantes - y esto muchas veces sin las
facilidades de suficientes referencias - si tiene la ambición de hacer
un trabajo regularmente correcto. Es un deber imperioso de cada
investigador, digno de tal nombre, suministrar a sus lectores todas
las posibilidades de un control fácil de cuanto afirma y mantiene. E sto
se hace por referencias suficientes y exactas. Las posibilidades de control
son la condición fundamental para calificar una obra de científica.

De nuevo a ejemplo de los Incas


Los resultados obtenidos por los investigadores dependen, naturalmente,
de la progresiva publicación de fuentes. Por la revisión del tratamiento de
las fuentes que acabamos de llevar a cabo, ha sido posible hacer const ar
ciertas deficiencias en los principios de la crítica de las fuentes utilizadas,
pero sobre todo. en la aplicación práctica de ellos. Otros factores , no
obst ante, h an eJercido también influencia de importancia para torcer los
resultados.
. . Al. hablar
. . de Prescott
. ya fue preciso indicar corno' e1 I mper1o

mcaico ha sido utilizado,
. . mcluso , por investigadores c·ien tíf'icos, como
argumento para varias ideologias y opiniones. Puede ser el liberalismo _
. . en el caso de Prescott -, o el comunismo, el soci·a1·ismo, e1 coopera-
como
tiVISmo, etc. Hay que prestar atención además a otros t·
. . , ' , mo ivos como el
patriotismo - vease el caso de Riva Agüero - 1 . d' .
hi • , e m 1gemsmo y el
sparusmo. Tales motivos, ajenos a lo incaico han cont 'b 'd
ª los mvestigadores
· .
con prejuicios y opini
, n m o a empapar
.
les a la objetividad de las m·vest· . ones preconcebidas, perjudicia-
1gac1ones.
El mejor ejemplo, tal vez, de cómo este ti d . .
dejar su estampa en las opiniones de 1 . p~ e fmes aJenos han podido
o mca1co, se puede obtener en el

19
" socialismo o no". Por ello se debe 8 •
bro el tema • egull'
de
bato duradero so ·¿ a de esto fenómeno.
d rso una l e . . z· . he signif
urso para a 'b n su libro, Ein sozia istisc r Grosstaat
su C , s descri o e ~ Vor difere
oscAR l\{,IBTEN . oc1·alista de hace 400 anos)' el Imperio inca1·
U otenc1a s co existí.
400 Jahren ( na P . d y socialista. Cuando se trata de la estructur Estad
t do centra11za o . a
como un es ª asi exclusivamente, en Garmlaso. Conoce 1 En
. M tens se basa, CG • e
soCial, ar . t de Gamboa en Gotmga, pero presta muy poca utilizl
rito de Sarroien o "d , d 11
manusc . le proporciona una 1 ea mas eta ada, y por eso en el
1
.ó a él Garc1 aso
atenci n · b es a pesar de indicar Martens que otras fuentes Impe1
uien forma 1as as ' ,
es q d 1 8 mismas cosas, aunque un poco mas escasamente'2 másp
también hab1an e a .. . . . .
usca sus J. ust1f1camones por dondeqmera, sm que se hoy;
En efecto, Mart ens b , .
. f t d r los principios de la critica de las fuentes. era
sienta a ec a o po . ., . que
H EINRICH CuNOW llegó a una opnnon completamente diferente. El
.
qmere, en vez de una sociedad centralizada, teocrática y socialista del
estado, entenderla como basada en las tribus existentes desde t iempos
propi
pre-incaicos, e integradas en el gran conglomerado que se llamó el Im.
es visl
perio incaico. Estas tribus quedaban con ciert a libertad de acción y
En
dieron al Imperio su estructura básica, según Cunow 73 • T odavía se puede
comu
decir que la discusión es más sociológica que "socialista", y así ha sido
siemb1
resumida por el erudito peruano VÍCTOR ANDRÉ S BELAÚNDE 74 • Con
decía
Markham, sin embargo, llega a ser más claramente ideológica, porque más t
dice:
social'
This was indeed socialisrn such as dreamers in past ages have con- Ba
ceived, and unpractical theorists now talk about. It existed once because lismo"
the essential conditions were combined in a way which is never likely to según
occur again75. partes

De esta manera Markham t rat a d e escapar a una s1tuac1on


. . , desagra-
dable. No considerab "bl ll
" . . ª posi e amar al sistema incaico otra cosa que
socia1ista" pero por 0 t 1 d0
h ., ' ro ª no quería que fuera un ejemplo de ex•
ortac1on y de atracción .
El seg •a d para las so01edades de su propio tiempo.
m or e Cunow H
conclusiones di ' ERMANN TRIMBORN, fue más adelante; en sus
ce que es un e lif" • un
Estado de alta .. , rror ca icar el Imperio incaico corno
previs1on social S O1 . .t
dor. Es verdad . , · e vida su carácter militar y conqms a-
, que ex1stia ayud . · ue y
sufrian de malas a matenal, por ejemplo a territor10s q
si t cosechas per0 , de re
s ema de previsi, ' en eso Trimbom nota que hay roas
inve · , on en el resultadO b na
rsion, desde el que en las intenciones. Era una ue
ha · , d punto d · t
c1e~ ola así capaz t t e vista estatal, mantener bien a la gen e,
La vid
ª económica noan o de t rab ªJar · Ttar
como de hacer el servicio mi 1 · con ci
era afectad • in·
20 ª por el Estado, salvo ex cepciones
significantes. Lns nctividades económicas quedaban en ~anos ~e las
diferentes comunidades, según Trimborn76 • Con esto él qmere decir que
existía un colectivismo práctico y local, pero ningún socialismo de
Estado en el Imperio incaico.
En el Perú, más que en ningún otro sitio, se ha creído conveniente
utilizar lo incaico, no solamente en la discusión ideológica, sino también
en el debate político actual. Para unos ha sido preciso demostrar que el
Imperio incaico fue socialista, comunista o colectivista, para poder dar
más peso a su argumentación en pro de un sistema parecido para el día de
hoy; para otros igualmente importante ha sido poder demostrar, o que
era un estado socialista, pero que los hombres no vivían felices en él, o
que en realidad no tenía nada de socialista. Tal rumbo ha tomado, a
veces, la discusión entre los historiadores. Lo que han buscado en las
fuentes no ha sido ln, verdad objetiva, sino más bien un apoyo a sus
propias opiniones políticas, un argumento para el debate político. Allí
es visible, también, el frente entro hispanistas e indigenistas.
En un principio LUIS E. VALOÁROEL califica el Imperio incaico de estado
comunista, en el cual todo se posee en común y hasta las semillas para la
siembra se distribuyen desde el Cuzco a los distintos lugares77 • Esto lo
decía en 1922. Después Trimborn presentó su análisis y algunos años
más tarde escribió el francés Louis Baudin su conocida obra L'empire
socialiste des Inka78.
Baudin averigua meticulosamente lo que significa la palabra "socia-
lismo" y encuentra que no se dio en el Imperio incaico "a cada uno
según su necesidad", sino que dividían las tierras cultivadas en iguales
partes y las distribuían a los miembros de la comunidad. Dice:
... ha habido en el Perú, a la vez, colectivismo agrario y socialismo
de Estado, el uno muy anterior a los incas, el otro establecido por estos
conquistadores; el uno resultado de una larua evolución, el otro creación
del genio humano10.

Fiel a sus ideas de liberalismo, Baudin no halla sino monotonía en esta


sociedad con su combinación de socialismo y colectivismo:
¡Qué tiene

de extraño que este gran imperio geométrico sea tanmono't01w
y tan triste .1 ... A este resuUado es al que han llegado todos los randes
reformadores socialistas ...so. g

. . : . exc~ama y entra en discusión sobre el "carácter nacional" de los


md1os. Viene a ser, en este caso como en tantos otros un .
. · , razonamiento
con ciertos elementos de racismo:

21
. . ·stido hasta nuestros días: pereza, o, má,.s ]
d l ·ndio ha pe1si l l h l'
El carácter e i . t. 'dez tendencia a a co o ismo, suciedad, do
. dolencia irni ' '
exactamente, in b .'é dulzura "a toda prueba", sumisión, servi. de
rte' y tani 1, n . ºl' . s
por ima pa ' . f t . a y cierto espíritu uti itario. on rasgos inv
. t ncw a la a ig
lismo, resis e . gada y ernbrutecida. Fué al precio de esta 1
. . de una raza so7uz
distintivos bt un bienestar relativo . . . el socialismo al ya
d ad.ación conw se o uvO . . , . d . 'd l d . '
egr , . d . • iativa y de previswn in ivi ua es, etiene la list
matar el espiritit e inic
marcha del progreso hum.ano .
81 de
ImJ
. . nclusiones también forman un sermón contra el
A contmuac16n, sus co . ., feli
. . · un poco moderado por su adm1ra01on por el Im. Cas
socialismo, a 1o meJor
perio incaico:
Si el bienestar y la virtud, f ltentes de felicidad, son el objeto de la vida, sep
uede decirse que el inca realizó una obra maestra. El alma del indio se dor
!dormeció al ritrno monótono de una existencia demasiado bien regla. flue
mentada. Pero si, por el contrario, es el desarrollo de la personalidad el
humana lo que se mira como el objeto de toda existencia, entonces el
sistema peruano ha sido la más desastrosa de las experiencias sociales82 .

Valcárcel vuelve sobre el asunt o en una conferencia, pronunciada en


1931, en la cual critica la opinión de Baudin acerca del colectivismo la
agrario, afirmando que t ambién prevalecía el socialismo en est e sector83•
Continuó desarrollando su pensamiento sobre lo incaico en artículos de esto
prensa. El Imperio incaico según él era una especie de Paraíso: los sobera- des·
nos eran buenos y benévolos, los súbditos felices y alegres: pre
El sistema de la propiedad, el régimen político, las creencias religiosas, dec·
las formas artisticas, el idioma, las ocwpaciones diarias todo confluye útil
al. mismo final·· el mayor bienestar
· ' lograron ez
humano . . . Ellos s
bienestar cons · · 1- • han
.' iguieron r,a quietud: el alma y el cuerpo harmonizaban
en el universal concierto84 pro
Los lazos entre la vida l' .
se notan fácil te po itica actual Y las investigaciones de Valcárcel
men en el artículo G lí . .
el retorno al siste . . eopo tica andina, en el que aboga por
político y económ•
ma mca1co con la 1
'
ico, en el altipl
., d d
co ocac1on de su centro de grave a ,
An
R
la costa . .. ano. tes dominaba el altiplano, ahora
Por l
La.s consecuencias de l,a s . . inve
del PT~o natural ub~ersión de este proceso hist6rico - fiel copia ha si
librio político-econ;;;:. se sienten como en carne propia, y el desequi- enun
atribuirse sino al olv:: que 8Ufrim<J8 UNJ peruanos de hoy no debe que e
de lo 2 I . -
'""' Uim<J8 Y de lo que somos . . .ª.,·
f11ID
22
No es cuestión de criticar aquí el programa político de Valcárcel; sólo
do subrayar que su manera de utilizar el Imperio incaico como un arsenal
de argumentos para un debate moderno implica cierto riesgo para una
investigación imparcial y objetiva sobre lo incaico.
Valcárcel usa los términos descuidadamente. Primero calificó, como
ya fue dicho, el Imperio incaico de estado comunista, después de socia-
lista. En ocasiones se puede apreciar que alaba al colectivismo86• A pesar
de esa falta de exactitud, parece posible decir que tiene un concepto del
Imperio como de una sociedad socialista en la cual los hombres vivían
felices en sumo grado. Se puede mencionar una opinión semejante en
Castro Pozo, citada arriba87 •
Una última gran investigación fue llevada a cabo antes de que fuera
separada esta cuestión, tan poco fructífera, de la agenda de los historia-
dores dedicados a lo incaico y es de esperar que haya terminado su in-
fluencia sobre el pensamiento histórico en cuestión. De todas maneras,
el historiador y teólogo Juan Benayas hizo en 1951 la última intervención
de importancia hasta ahora, en el debat e "socialista", con el objeto de
sacar de las fuentes un Imperio que no fuera socialista, ni comunista, ni
colectivista88 • Con esto se cierra el círculo, y queda en claro que esta
manera de plantear el problema no ha traído consigo otras ventajas que
la de despertar interés por la estructura y las funciones de la sociedad
incaica. De esta manera se ha obligado a los investigadores a dedicarse a
estos fenómenos. Por otro lado, no cabe duda de que ha significado una
desventaja bastante seria, por imponer a los investigadores opiniones
preconcebidas, lo que les ha hecho hallar lo que ya de antemano habían
decidido encontrar. No han buscado lo incaico en las fuentes, sino lo
útil en lo incaico.
Siguiendo principios de crítica tan confusos como en muchos casos lo
han hecho los investigadores en este ramo de la historia, ha sido posible
producir " justificaciones" para todas las opiniones arriba señaladas.

Resumen y conclusiones
Por los ejemplos aducidos no se debe concluir que no haya avanzado la
investigación acerca de lo incaico. A pesar de todos los factores negativos
ha sido posible presentar una serie de nuevos resultados y sería posible
enumerar a muchos autores y trabajos de los últimos cuatro decenios
que significan cada uno un paso a.delante hacia un concepto más deta-

23
Fuera de los autores ya dichos
de los I nea5 · . , Podrí
concreto que han contrilm1do, cada uno dent. d a H ispan
Hado y uión a otros . 1 . Io e su
. 113 rse talll . es rnuy sustanma es; sm embargo h corno
11cnc1o ' 0 rtac10n . ' a Pare. civiles.
1 necialidad, con apil nte concebible presentar la idea de lo incaico
es,- fác me . f , Por 3 Véa se 1
·¿ más claro Y , nes y por ciertos enomenos reflejados 4 ]tfoNT
c1 o des resume . en un
'n de Jos gran ecurriendo a toda esta literatura en conJ·u t 8 194-19'
vi"' s que no r n o9
núrnero de obra ' d 1Os conceptos de los investigadores a mediado d · vildar
orama e s e (págs. ~
Un buen pan d obtener en la obra de Mason y podemos esper
. lo se puc e ar, 5 MON TA
nuestro sig ue se pi ·oduzcan los resultados de las investigacimies en 6 Jbíd. (
segurarnent c, q
e
1 . 90
en un tiempo no muy eJano .
curso . •co ha cambiado, pues, en el transcurso de los años
La idea de 1o mca1 . . 'y
ha cambiado: los conocuruentos referentes al Imperio in.
no solamente 11 d '
.
caico y a 1as culturas anteriores, h an ega o a ser mas amplios y pro. por:Mo
fundos ' a pesar de los errores y faltas de métod o que . se pueden mencionar• absolu
e ya de los resultados arqueológicos, ya de la creciente or o, pu
Esto depend , . q ue p u
publicación de fuentes, que l~~ hace acces~bl~s. a todos lo~ !nvestiga.
d ieu x"
dores. En cuanto a la aplicac10n de los prmmp10s de la critica de las cosa m
fuentes, todavía deja mucho que desear. P ero n o h an llegado a ser aím, lleva r j
ni siquiera formulados, estos principios de una m an era aceptable. No se ducción
ha alcanzado todavía el debido punto terminal del proceso: aceptar que según s
utilizad~
solamente las fuentes más tempranas tienen valor histórico, a veces ni
Sin em lj
siquiera éstas. Como ya se ha dicho, se puede notar que algunos in- europeo
vestigadores están ensayando nuevos caminos, pero aun habiendo en s us c
observado la importancia del factor espacio, les queda todavía darse 9 lbid. (p
10 Y aun s
cuenta del factor tiempo y memoria. Las ideologías, anacrónicas y ajenas
preciso
ª lo incaico, parecen haber cesado de ejercer su influencia de torcer los por qui
conceptos, pero la falta de minuciosidad sigue siendo un hecho concreto. H U BER,
und sein
Queda por emprender una evaluación verdaderamente crítica de las d e Atah
fuentes' con la deb,;da · ' az plagio
• at encion · entre diferentes
• cronis· tas. Es el de la hi
fundamento a base d l l , . , ll VotTAI
e cua sera posible lograr resultados rnas seguros.

rismo a
precisa
Notas en e
en lo
1 BETANzos J d
1 ' UAN DE· s J' éoez e (BRANDE:
2 a Espada, en: Bibl~ uma_y narración de los incas . .. , ed. Marcos un 407.) En
Cn:ZA DE LEóN p teca H1.11pano. Ultramarina, tomo V, Madrid, 188
11ol ' EDn.o DE• L .
º· aflll•
utore8 e r
sentantes
ea, torno XX.VI · a crónica. del Porú, en: Biblioteca de ª rte en el estr
de la hr . , Madrid 1947 C
e Ólllca del p , . IEZA DE LEÓN PEDRO DE: e
s gund& Pª
. z:Altc'J la clases(
eru ' . Bib ..,.
24 · · ·• ed. Marcos Jiménoz de la Espada., en,
Bispano-Ultram_arina, tomo V, l\fad~i~, 1880. Además d e estas dos, ha escrito,
como ys fuo chch o, muchas cosas utilos para ol conocimiento do las guerras
ci,•iles.
Véase la. bibliografía de cronistas.
!~O)."°TalG:N"E, MrcHEL DE: Essais, París, 1877, lib. III, núm. 6, (tomo II, págs .
194-197). En cuanto a lo brasileño de Montaigne, véase HrnN, YnJó: Goda
vilda.r och a.dla rovare (Buenos salvajes y nobles bandoleros), H elsingfors, 1941
(págs. 226-241).
¡¡ :MoNTAIONE: obra cit. (pág. 195).
6 Jbíd. (pág. 195).
7 Véase CHI.i."'<ARD, GILBERT: L'exotisme américa.in do.ns la littérature franr;aise
a.u xvie siecle, París, 1911 (pág. 210).
s :;'llo~TAIGNE: obra cit. (págs. 196-197). No es del todo imposible que uno haya
de busca.r, precisamente en este cuento - inventado por Gómara y divulgado
por l\Iontaigne - , los orígenes del mito de que a los indios no les interesaba en
absoluto el oro. Los indios de la costa dicon que no atribuyen valor alguno a l
oro, puesto que no se puodo comer y los españoles tienen permiso de llevarse lo
que puedan hallar al respecto "sauf ce qui estoit employó au service do leurs
dieux" (l\IoNTAIONE: obra cit., pág. 197). En realidad, el oro fue estimo.do como
cosa. muy prec:osa, por ejemplo on el Imper io incaico, donde las reglas para
llevar joyas de oro eran m u ch as, complicadas y r igurosas y donde toda la p ro-
ducción de oro era entregada al Inca, quien d istribuía las a lhajas a las personas
según su mérito y derech os correspondientes. L o que p asa es q ue el oro no fue
utilizado como medio d e pago, p ero esto no implica que no tuviese valor a lguno.
Sin embargo, afirmando que a los indios no les interesaba el oro, los a utores
europeos dan una imagen d e los indios como más " filosóficos", y m ás sensatos
en sus conceptos de la vida.
9 lbíd. (pág. 197).
10 Y a.un siendo hoy bien conocidas la crueldad y arbitrariedad de Atahuallp a , es
preciso para quien quiera defender a Pizarro que haga considerables esfuerzos
por quitarle de encima la responsabilidad d e la senten cia. (Véa se, por ejemplo,
RUBER, SIEGFRIED: Pizarro, Inkarikets erovrare - original alemán: Pizarro
und seine B rüder - , Estocolmo, 1963, págs . 215-223.) La escena de la ejecución
de Atahuallpa h a llegado a ser uno de los números más exitosos d o propaganda
de la h istoria m undial.
ll VoLTAIRE, F RANQOIS, M. DE: Alzire ou ]es américo.ins , en: Théátre comp let de
Voltaire, ed. E . F ournier, París, 1874 (págs . 140-157). El problema núcleo do la
pieza es el cambio d e m entalidad de Don Guzmán, de duro y estrecho secta-
rismo a tolerancia. Vale ]a pena citar lo que dice Georg Branclos o.l resp ecto,
PrecISamente
.
por tratarse d e Voltaire:
Así se pone en perspectiva una conversión sin que ésta se realice vulgarmente
en el acto ... La pieza ea, en conclusión, un bien hermoso mensaje de tolerancia
en lo religioso, de humanidad dentro de las religiones entre pueblo Y pueblo.
(BRANDEs, GEORG: Fro.rn, ois de Voltaire (en danés], Copenhague , 19l6, p ág.
4 7
º -} En t oda. la pieza. están ausentes los indios ordinarios. Los únicos repre-
sentantes de su re.za que se ven por el público - cosa exótica de gran n ovedad
el n el estreno en 1736 - son Monteze, Alzire y Za.more , todos procedent es de
a. clase . 1
SOCla. más alta. y todo es muy " civiliza.do" de cabo a rabo.

25
l2 VoLTAIRE F1tAN9O1s M. DE: Candide ou l'optimisme, ed. A M: .
' · or1ze, Po.r·18 e
(Cap. XVIII, pág. 113). , 101 3
13 GRAFFIGNY, FRANQOISE: L ettres d'une péruvienne, Amaterd
nombre do autor]. Z 1·¡·1a seg ún 1os u sos re l'1g1osos
. m· ca icos,
· ya en am,·~1768 [sin J
su ntnez i. _ (l
reservado. para ser esposa de su h ermano Aza, que es inca · llega ' J.U. Sido
' a ser capt e
P or los españoles, los que se la llevan en un na.vio que ca e en m anos de lo llracJa f 1)
ceses. E l francés que se encarga d e ella, D éterville, la lleva a su . 8 ran.
. . d Zil' propia ca }
F r ancia.. E l libro consiste en m ensaJes e 1a. a su Aza, en un r· .. sa a
. .
quipos (los cordones con nud os que en e1 I mperio m caico signif' b 10 or
P mc1p p ~
ica an cif F
a q uí utilizo.dos como letras), m ás tarde por cartas en francés. ras,
si
14 Zilio. cuenta, en calidad de un ser de una " raza primitiva", con tod f E
. a ranqueza
t odo lo que obser va en el país extranJero donde se halla _ mod 1 "l.- •
f
. e o !Yl0ntes.
qmeu - , y Aza p regunta y comenta. Entre otras cosas le parece so r
rprendente
a Zilia la falta de educación, característica d e la mujer francesa. En com 1
ción con el Imperio incaico - donde las Vírgenes del Sol por cierto go bpara. E
za ande
la misma enseñanza que los hombres, según Mme de Graffigny _ Fran . c
c1a era
pais atrasa.do e inferior. La educa ción d e las mujeres era descuidada , y un re. h
sultado, entre otros, fue que los hombres - en quienes queda.be. la. responsabili. p
dad en último t érmino - se cansaran d e sus esposas poco educa.das y 88 fueran 8 d
buscar otras. E st e no es el único ejemplo d e propaganda. para la. emancipación d
ele la mujer en L ettres d'une P éruvienne, y las raíces ha.y que buscarlas en el 20
V ,
pasa.do de Mme de Gra.ffigny y n o en el Imperio incaico, que ha. servido de pre-
t exto tan sólo para dar más peso a los argumentos. é_H
15 Una t esis de la Universidad d e Yale, por E. Sh owalter, del año 1964, llama 8 es
za
esta obra, en el tit ulo mismo: " An eighteenth-cent ury best-seller." Las traduc-
ciones al sueco son: GRAFFIGNY, MME DE: P eruvianske bref af Aza. och Zilia,
Estocolmo, 1828, y, GRAFFIGNY, FRu: Zilias bref, E stocolmo, 1844.
16 ENCYCLOPÉDIE ou dictionnaire ra.isonné d es sciences .. . , ed. Diderot, ero.,
Paria, 1751- 1772 (tomo VIII, págs. 641-642 y tomo XII, pág. 391). VéMe
también Dictionary of national biography; ed. Sidney Lee, tomo L, Londres,
1897 (pág. 40). Tanto Volta.ire como Ma.rmontel y varios de los enciclopedistas
con ocían personalmente al expatriado intelectual peruano Pablo de Olavide,
famoso, con razón, en la historia de las letras hispano-americanas.
17 MARMONTEL, JEAN FRANQOIS: Les Incas ou la d estruction de l'empire du Pérou,
. Mannontel
P a ria, 1777. Gustavo III había, ya como príncipe heredero, escrito a 'tir
con simpa.tia, a causa. del haberse negado los teólogos de la. Sorbona ª pe!'lllltel
la difusión d e la pieza. de éste, llama.da. "Bélisaire", en la. que defendía Ma";:u·o
las ideas de la tolerancia. La. carta. fue leida en la. Academia. Francesa Y P ¡~
. .. p d . bre la toleranc ' hec
gran rmpres1on. or eso dedicó Mannontel su segun a. pieza. so STIO:
con
o sea L es I neas, a. Gustavo III, entonces rey d e Suecia..
. (Véa.se BoBEtto,7).
36 5 que
Gustav III och tryckfriheten 1774-1787 Gotemburgo, 1951, págs, : :nu J1 21 AnL
' f'0 rstor...-o•
18 MARMONTEL, JEAN FRANQOIS: Incas eller kejsa.redom et Perus bet
vols., Estocolmo, 1795 y 1796. breB en I• año
19 Cuando ~e fue Pizarro del Perú en su segundo viaje, dejó dos_h:~Nadiª ~ btl r epr
costa recién descubierta. Uno de ellos se llamaba Alonso de Mollll _._,ee1d0 en I
d d b bian des&}""' ·6reB en v
na a e lo que le pasó después. Al regresar los españoles a.. ¡as JJ1UJ
ambos. Algunos dan a. entender que se ha.bian acerca.do dexna.sia.do a ria&· otfO' 3 - 6642
. d' 1 o contra
m 188 Y que as cosas después se les hablan puesto un poc

26
. n que simplemente habían . sido sacrificados a los dioses • Est o no 1mp1
• 'de
dice
que desempeñe Alonso de Mohna un papel importante en la obra de Marmontel
y el más importan~e en las de sus epigonos. Según Marmontel, Molina deja. la
costa y se va. a Quito, donde entra en el servicio de Atahuallpa. En las guerras
entre éste y Huáscar se distingue Alonso y llega a ser nombrado miembro de
una delegación para negociaciones. Goza en alto grado de la confianza de
Atahuallpa. Esta confianza se pone a prueba cuando, por varias coincidencias,
Alonso llega a encontrar se solo con su amada, la Virgen del Sol, Cora, a la cual
pone en una situación insostenible. Según los conceptos incaicos esto no era.
solamente un desafio al Inca, sino también una violación de las leyes religiosas.
En Marmontel se insiste en este último aspecto, lo cual, tal vez, le haga más
fácil a Atahuallpa dar p ruebas de su amplitud de criterios. Este crimen que en la
realidad hubiera ocasionado a l delincuente una ejecución inmediata, sin más, da
lugar, en Marmontel, a una escena de tolerancia verdaderamente magnifica:
Primero no se habla de castigar a Alonso. Es extranjero y es mucho pedir que
conozca las leyes de Quito. Cora, por otro lado, ha pecado conscientemente y
hay que castigarla. Sin embargo, Atah uallpa deroga la ley y contribuye a que
puedan casarse Alonso y Cora. La escena es - y debe haberlo sido, sobre todo-,
de gran ef~cto dramát ico, y el t olerante comportamiento del Inca es acompañado
del regocijo del p ueblo.
20 Montaigne no estableció, sino apenas, düerencia entre franceses y españoles y
Voltaire obraba con personajes ficticios sin lazo alguno con las realidades de la
época conquistadora. Marmontel va más adelante y establece düerencia entre
españoles buen os y malos. Por una sola vez se declara a lguien en favor de Pi-
za.rro y no de su competidor Cortés, generalmente aceptado en primer l ugar:
Cortes a détruit sa conquéte & déshonoré ses exploits. P izarre, plus humain,
plus sincere, p lus généreux, p eut voloir m énager, rendre heureux & paisible
le monde qu'il aura soumis, & se jaire u ne renommée sans reproches cf: sans
remords.

(MilMONTEL: Les Incas .. . , tomo II, cap. XLVIII, págs. 295-296). La culpo. de
Piwrro en cuanto al asesinato legal d e Atahuallpa se escamotea de una manera
hábil. E s Vicente d e Valverde, en cambio, el que se presenta como el gran
ladrón - a lo m ejor por ser representante de la I glesia - Y excita a Almagro
contra Pizarro. La responsabilidad de la sentencia contra Atahuallpa descansa
en Almagro y Valverde y el t esorero Riquelme asesinan pérfida men te al I nca
en la cárcel. N O vale la p ena indicar todos los errores de indole histórica - nada
está correcto, en realidad _ en estos acontecimientos, ni en otros. Se trata de
Bellas Letras, y entonces vale más averiguar qué concepto de lo incaico se ha
hecho cada época, y cómo lo ha utilizado para sus fines con temporáneos. Si se
considera la obra L es Incas d e Marmontel como un evangelio d e tolerancia, hay
que admitir que ha logrado sus m etas.
21
AnLERBETH, G U DMUND JóRAN: Kora och Alonzo, en: Gudmund Jora,~ Adler-
betll.8 Poetiska arbeten, tomo II, E stocolmo, 1818 (págs. 1-42). Ya en el mismo
año que salió la obra Les Incas d e Marrnontel (1777) se escribió 88t ª ópera. Fue
representada para la inauguración del nuevo edilicio de la Opera de E stºcolmo,
en 1782· A pesar de haber convertido Adlerbeth la prosa francesa d e Marmontel
en verso sueco, se atiene muy fielmente al original en cuanto al contenido. En

a- 664251 Wedi n 27
Alonso resultó tan popular que se dan .
de Cora Y • . eJernp¡
. d la trarna d ue ha habido representaciones en fonn os,
ea.Iid •
0 uropeo, e q a. de t
r 1 ontinente e . parodia. (ENOLANDER, RICHARD: Johann G ra. 34 l b
en e e toJlllillª Y L . • ott¡¡ b
. ópera, pan •st [1741-1801], eipzig, 1922, pág. 261 e 35 J
ged1a, 0 rnkomponi . , nota. 3)
urna.nn als pe . de Mannontel sobre la literatura español • Se
No 1O
influencia . . . , . a., véase
En cuanto a L novela india.rusta en Hispano-Americe. (lSa2-18 t ol
CoNCU:A: a 89) 36 Vd
:MELÉNDEZ, á S, 39-40). . '
:Madrid, 1934 (p g . Die Sonnen-Jungfrau (la Virgen del Sol) 1 . . 37 SQ
AuousT voN. , e1pz1g
22 J{oTZEBUE, en el teat ro en 1789). KoTZEBUE, AuoUST VON: Die SpaIller . .'
m
1701 (estreno d (L españoles en el Perú o la muerte de Rolla.- 0 Rol
Rollas To os a.-)
Peru oder á poco leido este autor, pero era, en su tiempo cél b '
. . 1796. IIoy ser ' e re
Le1pzig, critor de piezas para el teatro. Tanto es así que se ,
toda Europa como es . . , S'ún
por . ¿· usa de fines del siglo pasado, Kotzebue vio traducidas º"'!
la an enc1clope ia r . "" o
gr d 130 obras suyas. Se exphca esto, al menos en parte, por sus largo
al ruso más e Petersburgo en cah"da d d e direct or d e teatro. La. influenc· s
años pasados en San " 1a
. M ntel Kotzebue y otros autores europeos en obras peruanas" 39 Pa
de Volta.ire, armo ' . . . .
.
de escritores t an conocidos en la historia de la literatura rusa como, por eJemplo, ex
N. I. Gnédich y G. R. Derzhavin es señala.da por M. P. Alekséyev en su obra A
dedicada a, las relaciones literarias hispano-rusas. En especial, Alekséyev
pondera el caso del padre de las ciencias y de las letras rusas, Lomonósov, quien y
ofrece un episodio "peruano" bastante temprano, que data, en efecto, del año 40 :i.\I
1752. (ALEKSÉYEV, M. P.: Ensayos sobre la historia de las relaciones literarias inv
hispano-rusas de los siglos XVI-XIX [en ruso] Leningrado, ed. de la Universidad, G.
lim
1964, nota págs. 93-94; cp. L. A. Shur.)
est
23 PAuw, CoRNEILLE DE: Recherches philosophiques sur les Américains, en:
Est
(Euv-res de Pauw, tomos I- III, Paria, año III (la primera edición en Berlín en
41 KR
1768-1769). RAYNAL, G. T.: Histoire philosophique et politique des établisse-
vers
ments et du comm.erce des européens dans les d eux Indes, P aria, 1820 (la primera vol.
edición en Amsterdam en 1770). ROBERTSON, WILLIAM: The History of America,
Londres, 177 7.
24
CASTRO Pozo, lliLDEBRANDo: Del ayllu al cooperativismo socialista, Lima, 1936,
25 Véase nota núm. 23.
26 R.A.YN.A.L: obra cit. (tomo IV, págs. 40-41).
27 lbíd. (tomo IV, págs. 46-47).
28 l bid. (tomo IV, pág.
44 ).
29 Este cambio de
O • "6 babi&
.
de est os antiguo piru n no lo ha notado Valcá.rcel por e3'em plo. Además
' 1 1931
incaico . s autores como si fuera su interés primordial el averiguar o
, nuentras que e
especificas d
rd . enos
' n rea i ad, lo que les interesa es Europa y los fenorn .
48 BAu
e e11a. Cuando . ro indio, et l.I
es para exiai .. tol . ' por eJemplo, Marm.ontel se d emuestra. P ·. o se
1.nd1.0, Limao~ eranc1a en 10 r . E Mirador
1937 ( re igioso. Véase VALCÁRCEL, Luis .: 1!)55
30 RonE:aTs '. págs. 129-130).
ON. obra. cit (to · que indic
sigue en esto a o~il mo II, págs. 486-487, nota núm. L X). Es obvio Il el ca
31 pág. 225). le de Pauw. Véase la obra (citada) de éste (toIJlO ' 49 Row
RonE:aTs Antiq
32 p ON: obra cit (to
\VEDI
33 p:uw: obra cit. (to0:o IImo II, Págs. 310-313).
50 LEvn
áEsco'l'r, Wn.LI.\?,{ 1h ' Págs. l96-197 y 222- 223) JJlO l,
lfactr·
p gs. lOO, 102 y 103) CIO.INo: The Conquest of ;eru Paris, 1847 (to
28 · '
34 Jbíd. (tomo I, págs. 103-104).
35 JIMÉNEZ DE LA ESPADA, MARCOS: Introducción, en: Cieza de León, Pedro de,
Segunda parte de la Chrónica del Perú ... , en: Biblioteca Hispano-Ultramarina,
tomo V, Madrid, 1880 (pág. 1x).
36 Vóase nota núm 3 arriba.
37 SQUIER, GEORGE: Peru, Incidents of Travel and Exploration in the Land of the
Incas, Londres, 1877.
38 Se puede notar, aunque sea una mera curiosidad, que el primer arqueólogo debe
haber sido el sueco Hjalmar Stolpe. Participaba en la vuelta al mundo de la
fragata sueca Vanadis, de los años 1883-1885, y entonces aprovechó la oportuni-
dad para hacer ciertas excavaciones en Ancón. Véase STOLPE, HJALMAR: Sur
les collections ethnographiques fa.itas pendant le voyage autour de la terre de la
frégate Suódoise la Vanadis da.ns les années 1883-1885, Rapport au 8 8 congres
internationo.l des orienta.listos, Estocolmo, 1889 (págs. 5-6).
39 Para una comploto. infonnación acerca do la obra y vida do Max Uhle, véase el
excelente estudio biográfico: RowE, JoHN HoWLAND: Max Uhle, 1856-1944,
A Momoir of tho Fathor of Poruvian Archo.eology, en: University of California.
Publications in American Anhaeology and Ethnology, vol. 46, núm. 1, Berkeley
y Los Angeles, 1924 (págs. 1-134).
40 Muchos do los libros sobre los Incas dan una buena idea de la historia de las
investigaciones arqueológicas en el P erú. Véase, por ejemplo, BusHNELL,
G. H. S.: Peru, Londres, 1956 (cap. 1). Para el presente autor será necesario
limitarse a lo puramente histórico, aunque hubiera sido interesante también
estudiar más detenidamente asuntos arqueológicos y, por ejemplo, religiosos.
Este plan lo sigue el autor en los cuatro libros que integrarán su tesis doctoral.
41 KROEBER, A. L. y STRONG, W. D., The Uhle Collections from Chincha, en: Uni-
versity of California, Publications in American Archaeology and Ethnology,
vol. 21, Berkeley, 1924 (pág. 50). Compárese con WEDIN, ÁKE: La cronología
do la historio. incaico., Estudio critico, Madrid, 1963 (págs. 61-62).
42 MARKHAM, CLEMENTS R.: The Incas of Peru, Londres, 1910 (págs. 40 y 306-310).
43 R1vA AGÜERO, JosÉ DE LA: La historia en ol Perú, Madrid, 1952 (págs. 3-194).
44 lbíd. (pág. 524).
45 Ibíd. (págs. 5-24 y 64-70).
46 MEANS, PmLIP ArnswoRTH: Biblioteca Andina, en: Connecticut Academy of
Arta and Sciences, Transactions, vol. XXIX, New Havon, 1928 (págs. 518-525).
47 MEANS, PHILIP AINswoRTH: Ancient Civilizations of the Andes, Nueva York,
1931.
48 BAUDIN, Lou1s: L'empiro socialiste dos Inka, en: Institut d'Ethnologie, Travaux
et Mémoires, tomo V, París, 1928. A continuación cita.remos la versión españolo.,
o sea BAUDIN, Loms: El Imperio Socia.lista. de los Incas, Santiago de Chile,
1955, para facilitar lo. lectura y el control de los ejemplos comprobatorios. Lo.s
indicaciones son, por consiguiente, referentes a las página.a de esta versión. En
el caso actual se hace referencia. al capítulo l.
49 RowE, J OlL.'< HowLAND: Absoluta chronology in tho Andea.n a.rea., en: American
Antiquity, vol. X, Mena.aba., Wisconsin, 1945 (págs. 268-269). Véase además
WEDIN: obra cit. (págs. 37-38).
50 LEVILLIER, ROBERTO: Gobernantes del Perú, cartas y papeles, XIV vols.,
Madrid, 1921- 1926.

29
ROBERTO: Los Incas, Sevilla, 1956 (págs. 76-17 6 ).
51 LEVILLIER, . La lucha por la justicia en la conquista de A_ , .
52 J{ANICE, LEWIS. n!Uer1ca l3
Aires, 1949 (págs. 412-416). • uen08
79 BAUI
53 Véase nota núm. 48 · . 80 Ibid.
ENECHEA RAÚL: Los cronistas del Perú Lim
54 PORRAS B ARR ' . . . '. a, 1962. V· 81 Ibíd.
IN .ÁJrn: El s1stema dec1mal en el Imperio mcaico ~.. . ease 82 Ibíd.
W
además ED ' • n1adr1d, 1965
(notas 85 Y 86). 83 VALC
, WEDIN' La cronología ... (pág. 38). a Tri),
55 V ease · .
56 BREHM, REINROLD BERNHARD: Das Inka-Reich, Jena, 1885. Véase tainb·· com~
MARTENS, OscAR: Ein sozialistischer Grosstaat vor 400 Jahren, Berlin, ~:~ 84 Ibíd.
1 85 Ibld.
(pág. 49). . 86 Ibíd.
57 RowE, JoHN HoWLAND: Inca Culture at the Trme of the Spanish Conquest, en• 87 Véase
Handbook 0 1 South American Indiana, ed. J. H. Steward, Bureau of Am . · 88 BEN
'J • ericen
Ethnology, Bulletin 143, vol. II, Washmgton, 1946 (pág. 194). MooRE, SALty
FALK: Power and Property in Inca Peru, Nueva York, 1958 (pág. 7). hlBELLONI
JosÉ: Pachakuti IX (El Inkario Crítico), Buenos Aires, 1946. ' Stan
58 RosTWOROWSKI DE DfEz CANf':ECO, MARfA: Pachacútec Inca Yupanqui, Lima, 1964.
1953 (la última página del Informe de la comisión). 89 En cu
59 Véase, por ejemplo, RosTWOROWSKI DE DfEz CANSECO, MARfA: Curacas y suce- libro.
siones, Costa norte, Lima, 1961. 90 Al la
60 MuRRA, J OHN: Social structure and oconomic themes in Andean ethnohistory, En el
Incas
en: Anthropological Quarterly, vol. 34, núm. 2, abril, 1961. MURRA, JoHN: An
clase
archaeological "restudy" of an Andean ethnohistorical account, en: American
otro l
Antiquity, vol. XXVIII, núm. 1, Menasha, Wisconsin, 1962. entre
61 BENAYAS, JUAN: Los Mitos Comunistas, Socialistas y Colectivistas del Perú propio
Prehispano, Lima, 1951 (pág. 11). las op·
62 WEDIN: El sistema decimal ... (págs. 35-36). lo inc
63 WEDIN: La cronología. ... (pág. 60). ejempl
64 BENAYAS: obra cit. (pág. 25). tíficos.
65 Ibid. (págs. 20-22). Reich
66 Ibíd. (págs. 56-58). Véase además WEDIN: La cronología. ... (pág. 67). -orig
67 R~wE: Absolute chronology ... (pág. 277). .
68 Vea.se, por ejemplo, WEDIN: La cronología ... (págs. 31-36, incluso, especial·
mente, la nota núm. 68).
69 PORRAS BARRENECHEA, R AÚL: Fuentes históricas
. . ·
peruanas, Ltma. 1954 (1955)
(pág. 161).
70 LE,VILLIER: Los Incas ... (pág. 256).
71 Ibid. (pág. 18 6).
72 MARTENS: obra cit. (págs. 37 y 49-50)
73 CuNow, liEINRICH• D" . • . Stuttgart, JS96
(pág . · ie soziale Verfassung dos Inkaro1chs,
· 113 , por eJemplo).
74 BELAÚNDE, VicTOR . , os, LÍJl'.lª•
1908. ANDRÉS: El Perú antiguo y los modernos sociolog
75 MARlUIA
M: obra cit ( á
76 TRIMBORN, lb: · p g. 169). Véanse, también, las págs. 166-167· _,1,,opD'•
RMANN• De K n· Á11"'
vols. XVIII-XX v· · r ollektivismus der Inkas in Peru, e ·
1
77 VALCÁRCEL, Lui~ E ~ ; • 1923-1925 (tomo XX, pág. 606).
78 Véase nota núm. :· el ayllu al Imperio, Lima, 1925 (pág. 169)·
48
30
79 BAUDIN: obra cit. (pó.g. 10).
80 Jbíd. (pág. 353).
81 Jbíd. (págs. 354-355).
82 Jbíd. (pág. 359).
83 VALCÁRCEL: Mirador indio ... (p{igs. 132- 135). Vo.lcárrCll no debo ho.bor loído
a. Trimborn, a quien hace referencia (págs. 138 139), por no observar quo ósto no
comparte sus opiniones. Compároso esto ron la pág. 21 do la presento ohra.
84 Jbíd. (págs. 14 y 16).
85 Jbld. (pág. 24).
86 Jbíd. (págs. 62 y 78).
87 Véase nota núm. 24.
88 BENAYAS: obro. cit. Véase, sobre todo, la introducción. Existen otras obras
posteriores pero sin mucha importancio.. Véanse, por ojomplo, AnzE, JosÉ
ANTONIO: Sociografía del Inko.rio, La Paz, 1052, y N ACIITIGALL, HonsT: Der
Sttindestao.t der peruo.nischon Inkas, on: Saeculum, tomo XV, núm. 1, Munich,
1964.
89 En cuanto a estos o.utores so puedo ho.cer roforenria a la bibliografia del presente
libro.
90 Al lado de la litoro.turo. propio.monto ciontlfica oxiste otra, do vulgarización.
En ella se hallan obrns do cuo.lido.dos muy distintas. Para algunos autores los
Incas son una. especie de pielesrojas do lo.s Monto.ñas Rocoso.a y los libros de osta
clo.se tienen más afinidad con las novelas de o.venturas que con la ciencia. Por
otro la.do existen, también, vulgarizaciones que forman un valioso contacto
entre los investigadores y los grandes grupos de lectores fuera de los circulos
propios de historiadores, arqueólogos y etnógrafos. Dan buonos resúmenes de
las opiniones que en la. época actual prevalecen entre los investigadores de todo
lo incaico. Ya ha sido mencionado Mason y se puode mencionar Bushnell, por
ejemplo. Otros libros como los de Huber y Baumann, son más vulga.ros que cien-
tificos. (HUBER, SIEOFRIED: Inka.rikets odesdrama - original alemán: Im
Reich der Inkas - , Estocolmo, 1953. BAUMANN, HANS: Guld och gudar i Peru
- original alemán: Gold und Gotter von Peru - , Estocolmo, 1963.)

31
REVISIO., ._
N GENERAL
_ _ _DE_ LAS
__ FUENTES
__
II. - dades Í\
grupos 1
que Cie2
Introducción P ero
conform
., d las fuentes para la hist oria incaica no se ha h de cada
1 a evaluac10n e
completamente
.
sistema
, t·
wa.
L
os autores s
echo incaico,
e han
1

de una manera algunos J


nunca cronistas y sus actit udes en general. Para Me
· teresado por 1os . . . ans, a la críti
ID . •
verb1grac1a, e1 hecho de que un cromsta sea pro-mdio, 1 ha sido suficiente los cr oni
más digno de confianza que uno que n o o fuera, pero esta nos".
para ser • • · , ·t ·
. . , no la, ha llevado a cabo m s1qmera segun en en os tan simples
distmc10n Con la
de un mod o Consecuente como lo tiene, demostrado Rowei. Otros han p ero ape
tratado de formarse una idea del caracter d e los cronistas por vías se hallan
todavía más casuales e imprecisas. " los cron
Un poco más sistemático ha sido el modo de proceder de Louis Baudin tico ya
y de Raúl Porras Barrenechea. Baudin coloca a los cronistas en cinco razones
grupos, 0 sean " l, Los que han visto el imperio incaico, La época de la debe añ
conquista, 2, Los que, llegados inmediatamente después de la conquista,
no han contemplado el imperio en todo su esplendor, pero han visto sus
vestigios, La época de transición, 3, Los que, no habiendo ido al Perú,
ser preci
recogieron los relatos de los primeros conquistadores, 4, Los que han
sita una
recogido en el terreno los relatos de los descendietes de los incas, La era como ins
de colonización, y 5, Los historiadores españoles del siglo XVII"2•
Mientras que Means se interesó sólo por la voluntad, desde un aspecto
limitado, de los cronistas de dejarnos informaciones correctas acerca del
Diferen
Imperio incaico, Baudin ha insinuado, en cierto grado, sus posibilidades Para pod
de c~nseguir datos seguros ellos mismos. Se notan algunas imperfeccio• qué vías l
~es sm embargo, en el sistema de Baudin: El tiempo de redacción° de dónde
imprenta de las eró · . • li por las posibi
. meas no influye en la agrupación, lo que 1mp ca,
CJemplo, que a Pedr0 p· r de acerca del
J1aber escnto .
sól0 izarro se le sitúe en el primer grupo a pesa
el
grupo , en 1571 , mientras que Cieza de León se halla en_
numero 2 aunq te . • cip1os
de los años 50 p' dr ~e rmmó sus actividades de autor a prin t
· e o P1zarr0 ., cuen a,
Y Cieza llegó al p , presencio la Conquista, eso es 1o qu0. . te
• eru poco d ¡<1u1en
Indicaciones m espués. Este sistema no da por cons O • • los conq ·
uy seguras l L otra JJI1
perfección es qu , para a evaluación de las fuentes. ª tos pueden co
e, segun B dº ropues
por testigos ocula . au in, los grupos 1 y 2 estarían co . ell
entrevistas, avericn~s,. mientras que los del 4 basarían sus escr1to:¡\'Í·
-~ ...ac1ones y ., , · as 110
32 reumon de material. Estas tiJtiJD

.,
dades fueron típicas, también, en muchos cronistas pertenecientes a los
grupos 1 y 2. Pocos se han entrevistado con más frecuencia con los indios
que Cieza de León y Juan de Betanzos3 •
Pero Baudin ni siquiera ha agrupado a los cronistas correctamente
conforme a su propio sistema. Su división daría una idea de la posición
de cada cronista en cuanto a espacio y tiempo, en relación con el Imperio
incaico, si hubiera sido efectuada como es debido, pero yerra al colocar a
algunos por pura equivocación4 • Y en cuanto a la aplicación de su sistema
a la crítica y utilización de las fuentes nada se observa de que prefiera a
los cronistas más tempranos o "cercanos" que a los más tardíos y "leja-
nos".
Con la división de Raúl Porras Barrenechea caben otras asociaciones,
pero apenas mejores indicaciones para la estimación de las fuentes. En él
se hallan encabezamientos tales como " los cronistas de la Conquista",
"los cronistas de las guerras civiles", etc., lo que quizá no es muy prác-
tico ya que ciertos cronist as p odrían pertenecer a varios grupos, pero, por
razones técnicas, se presentan en uno solo. P ara hacerle justicia a Porras
debe añadirse que su estudio lleva el título " Los cronistas del P erú" y no
"Los cronistas del I mperio incaico" . La imperfección más lamentable en
Porras es su interpretación restringida del concepto " cronista", lo que
ha traído consigo que varias fuentes hayan sido dejadas de lado por no
ser precisamente crónicas5 • Se puede hacer constar, sin más, que se nece-
sita una forma de presentación del material que sea tanto panorámica
como instructiva para la evaluación de las fuentes.

Difer entes formas de información oral


Para poder ordenar las fuentes de una manera útil será preciso saber por
qué vías las informaciones llegaron a los anotadores españoles. Asimismo
de dónde se originan nuestros conocimientos para que se pueda estimar
las posibilidades de los diferentes cronistas de conseguir datos correctos
acerca del Imperio incaico. Los Incas no tuvieron escritura y por eso hay
que basarse - fuera de los testimonios oculares de los conquistadores -
en la información oral de los indios, por lo general registrada por espa-
ñoles en un principio, más tarde también por mestizos e indios. Sobre los
testimonios oculares no hay mucho que decir. Solamente podían hacer
los conquistadores observaciones superficiales y por su intermedio se
P~eden conseguir pocos datos concretos - bastante importantes desde
ciertos puntos de vista - pero este tipo de fuentes no ofrece problemas
complicados de evaluación. Por otro lado, cuando se trata de ahondar

33
. d d incaica y en su historia, habrá que fundarse
en la socie a . di en dat
informantes m os. os
procedentes d e d • ., podido
distinguir diferentes formas e tradic10n oral F
Se pued en , . . . · ormalrnente materii
, erarse cuatro: la genealog1ca, la oficial-pública 1 .
podnan enum Cd , a oficial ciones
. y los recuerdos personales. a a I nca llegó a ser tro ·
cland est ma neo de u disting1
. ("ayllu real" panaca) que conservaba su genealogía a trav· d n verdad
lina1e ' . . ., es e la
tradición oral. Para el segundo tipo d e trad1cion, o sea la oficial-pública conserv
• 6 f ,
se utilizaron los famosos quipo-camayocs ' cuyo cargo era uncionar español
.. , ., como
repetidores de la tradic10n en colaborac10n con los cantadores. Apo , lo cual
.. h , . Yan.
dose en quipos y cantares estos of 1cia1es aman contmuar, de época en entre d
época, la historia de la serie de soberanos y sus hechos 7• No hay, pues de las
hoy en día ninguna posibilidad de distinguir una de estas formas d~ nerse hii
dencia,
tradición de la otra, e incluso se p uede presumir que nunca han sido dos
cantado
sino sólo una en el medio incaico. Existió un sistema de censura: así un
haber si
soberano que no estaba a la altura de los r equisitos exigidos en cuanto a
bravura y condiciones de estadista llegó a ser "olvidado" , salvo que su
La tra •
nombre fuese indispensable p ara un número total correcto de soberanosª.
Así no hicieron , sin embargo, los cantadores que estaban encargados de H a sid o
cantar sobre los antecesores ante el Inca reinante p ar a proporcionarle la m ayor -v
experiencia acumulada. Eran los intérpretes de la tradición oficial. quipo-ca
informa '
clandestina . Cantarían tanto de éxitos como de contrariedades9• La
historia.
escasez de material de este tipo " personal" acerca de soberanos tempra•
intenta
nos indica que no hemos recibido gran cosa de esta clase de tradición. Lo
informa
que sabemos es lo que de ella nos cuenta Cieza. Afirma que se cantó sólo
aunque
ante el Inca reinante. No hay motivo para creer, pues, que los cronistas En otros
españoles consiguieran enterarse de ella; ni siquiera Cieza pretende haber argumen
sacado información de tal origen. La pura tradición genealógica. tiene la " cens
como fin asegurar la posición del linaje en la sociedad y esto no es el muy imp
mejor punto de partida para una fuente histórica, y, mezclada como iEs ju
eSt aba la peruana con lo que llamamos la tradición oficial-pública, er& sobre to
objeto de una censura, según se declara explícitamente. Pedro de
Si los recuerdos personales de los indios - forma de tradición menos •• • 8
organizada p , di raciones,
, ero mas vulgada, memorada en una o dos gene
mas o menos d los datos
- pue en aparecer como menos torcidos que .c~tos
procedentes de la t adi .6 . hiben "°
ot d f r ci n genealógica y oficial-púbhca, ex taI1
ros e ectos El , • no es razon
organi d . mas importante es que como esta forma tiene, comu
za a en cuanto · ' n no
ta
mpoco, tanto ale
ª hexpresiones
.
y modo de conservaclO ' . -A,i¡.
s de trz- yabu
ción antes me . anee acia atrás. En tal respecto las forma. decir
Es n t nc1onadas son superioreslo. . b&º
, a uralmente, de interés sabe 1 croDJSt,8,8
r en qué grado os
34
podido utilizar los diferentes tipos de tradición. No será posible distinguir
material proveniente de los tres primeros, pero apoyándose en informa-
ciones acerca de quién ha sido el informante, podría haber lugar para
distinguir el cuarto de los otros tres. No se podrá conseguir toda la
verdad de esta manera, porque nada impide, en realidad, que un material
conservado por los quipo-camayocs haya llegado al conocimiento de los
españoles por intermedio de indios sin el oficio de "historiador", por
lo cual será preciso completar la averiguación con una comparación
entre datos referentes a distintos períodos de la historia. El contenido
de las tradiciones oficiales-clandestinas, sin embargo, no puede supo-
nerse haber sido transmitido por indios ordinarios. En esto es de t rascen-
dencia, por consiguiente, poder demostrar el contacto directo entre el
cantador oficial y el cronista. So aseguró que dicho material debe de
haber sido el más correcto.

La tradición oficial, los quipo-camay ocs


Ha sido considerado como evidente por sí mismo que el material de
mayor valor para los cronistas ha sido el de la tradición oficial. Los
quipo-camayocs con sus quipos y los cantadores con sus cantares habrían
informado a los cronistas españoles acerca del Imperio incaico y su
historia. J ohn Howland Rowe habla de una " standard version" , que
intenta distinguir en las crónicas y Porras Barrenechea supone que las
informaciones han llegado a los cronistas por parte de los quipo-camayocs,
aunque no crea mucho en las posibilidades del quipo para tal objero11 •
En otros autores, en cambio, el quipo suele ser considerado como un
argumento extra en favor de la seguridad del material y la influencia de
la "censura" en el valor de la fuente no parece ser estimada como cosa
muy importante.
iEs justificado salir de la suposición de que nuestros conocimientos
sobre todo tienen su origen en la tradición oficial-pública-genealógica1
Pedro de Cieza de León escribe:
. . . se determinaban, si el rey difunto habia sido tan venturoso que dél
quedase loable fama, para que por su valentía y buen gobierno meres-
fiese que para siempre quedase entre ellos, mandaban llamar los
grandes quipos-camayos, donde las cuentas se fenescen y sabian dar
razon de las cosas que sucedido habian en el reyno, para que estos lo
comunicasen con otros quentrellos, siendo escogidos por más retóricos
Y abundantes de palabras, saben contar ... Y así, sabido lo que se ha de
decir de lo pasado ... cantaban ...12

35
del otro grupo de "historiadores" q
d lante cuent a . ue trab
co más a e ' d 1 s sucesos y contrariedades de sus ant
Un po fondo e o ., . . e. Jng
. aban al Incaª d de la tradic10n oficial-clandestina y
inform 10 s canta ores ' a ant1
asados, ª saber desl
P
mencionadosia· •
·t do arriba los quipo-camayocs en e·1eza se
. di d de lo c1 a ' . 1 . en f
Presc1n en ° d
deberes e con
tadores14_ Sus mstrumentos, os quipos_
. los
dedican a sus d e significan umdades, decenas, centenares
s con nu os qu . . ' año
estos cordone . d n esta clase de actividades en las fuentes dar
t , relac10na os co
etc. - es an oco llegan a ser utilizados como "escritura" inti
1& pero poco a p , ,
tempranas ' ' , t días16 Describe el mismo curso de desarrollo el opi
, las fuentes mas ar . ,
segun ' Cieza posee ademas del cargo de contador hec
i .ca,mayoc, que ya en . . '
qu po t" la tradición17 . La diferencia entre las fuentes
el de guardar y repe ir
, tardías depende en este caso seguramente de los
tempranas Y 1as mas . .
contact os suPerfl
.ciales de aquéllos. Sm duda el quipo-camayoc
.
y el Todo
. t uv1•eron que ver con la contabilidad y la estadística en el Imperio
quipo dula e
• · e1 qu.."po no expresa letras, ni palabras, sino cifras. Pero, desde
mcaico; de inf
lueao, pudo ser útil como una especie de instrumento nemotécnico y los cantida
qu: para la conservación de la tradición oficial tenían a su cargo unos ha escri
quipos no tienen que haber sido necesariamente las mismas personas que iQUé V
los contadores. (Quipo-camayoc significa ''el que está encargado de los yMorú
quipos".) Lo interesante es, no obstante, saber que han existido hombres Cont1l
que han conservado la historia incaica, ayudándose de quipos y cantares. formac·
i Cuánto han podido conservar de esta manera y en qué grado ha sido tanto
entregado a los españoles1
La respuesta a estas dos preguntas sería impresionante, si hay que visión
creer en Cabello de Balboa y Martín de Morúa, por ejemplo. Este escribe: quipo-
incaica.
· · · lo queª mí más espanta es que '[X)r los mismos cordones y nud-OS
contaban las sucesiones
· de los tiem'[X)s
. , . cada Inga, Y si· una co
y cuanto reinó
/ué bueno o malo, si· ¡u é valºiente o cobarde todo en fin lo que se pod'ia citados
sacar de los libros se 8acaba .,. ' ' ' · ndo
•z , u.e alli; cómo fuese esto yo no lo entie Oabelw
ni o se, esto es cierto que hast ho .. d
lo e l • a Y lo hay y tratan de ello los vie1os, e
ua vine a saber lo ,
mas que en este libro se 1ia puesto ...18
jos, d
Por aquél llegamos a saber:
las his
H abia de estas tener
maneras d,e • ·,rl{).q
aposentos y cas lle escrituras, a quien llamaban quir-, cierto
as, nos con , . . s de
nuestros secretar· ' 'l1Ui8 cantidad que los escritorio mas n
O ios Y escriba
amayoc .. . y estos •ba nos, Y 8 ólo se entendían con ellos el Qui'Po comenz
chos p i n enaeñando • . d ucha·
· · · ues de tal e imponiendo a otros des e rn nudos.
manera d,e ,nnt,o
36 cuenta.a y escrituras (y no con r· ·
trabajo) se ha podido verificar el principio y proceso de los señores
Jngas, que no ha costado poco escrutinio y consultas, hechas con indios
antiguos y entendidos en el arte de los Quipos, y ponerlos hemos todos,
desde su principio, con las cosas más notables que a cada uno sucedió
en el progreso de su vida, (y con poca y casi ninguna falta) notaremos
los años en que comenzaron, vivieron y murieron, verificado por los
años solares de que estos naturales usaban, y aunque esta manera de
dar tiempos y señalárselos a las cosas y sucesos de estos indios, a
introducir, entre los que presumen de antigüallas indianas, muchas
opiniones y aun murmuraciones, hagan ellos las diligencias que yo
hecho ... y cuando hayan hecho esto, hallaran por verdadera mi cuenta
19

Todo parece claro: Con los qitipos todo podía ser expresado y la mé-
dula en las crónicas de Cabello do Balboa y Morúa está formada a base
de informaciones proporcionadas por gente que sabía descifrar las
cantidades de " quipos históricos" que existían. Morúa supo "lo más" que
ha escrito por est a vía y a Cabello se le dio una cronología " verdadera".
¿Qué veracidad ost entan sobre el particular los t estimonios de Cabello
y Morúa1
Contra la idea de que estos escritos se basaran, en lo esencial, en in-
formaciones proporcionadas por quipo-camayocs, está el hecho de que,
tanto Morúa como Cabello de Balboa, han juzgado necesario servirse,
en alto grado, de crónicas anteriores. Quieren que el lector t enga la
visión de cronistas diligentes dedicados mucho tiempo a entrevistas con
quipo-camayocs para después poder presentar una "verdadera" historia
incaica. Pero lo fresco de la imagen desaparece rápidamente si se hace
una comparación sinóptica del comienzo de los respectivos párrafos
citados:

Cabello: Morúa:
Los naturales de la tierra de Nueva Lo cual [el uso de los quipos] era
Es'J)aña usaron de pinturas y dibu- una invención buena para dejar
jos, donde señalaban con figuras por memoria lo que ellos querían,
las historias que pretendieron re- pero no iba por pinturas, ni cifras,
t~ner y guardar; invención por como se usaba en la Nueva Es¡xiña,
cierto de galanos entendimientos, mas por otra parte harto más os-
mas nuestros piruleros antiguos cura y digna de ser sabida: esta era
comenzaron a usar de ciertos un género de nudos hechos, como
nudos .. • de colores varias ...20 dicho es, en unos cordones algo

37
Morúa:
su 1'.
gruesos a manera de paternóster, 0 en e
de rosario o nudos de cordón de del
nuestro P. San Francisco; por éstos E
contaban los años, los meses y mie:
días; porque éstos hacían unida. lo q
des, decenas, centenas y millares, y ofid
para que las cosas que querían
contar diferenciasen, hacían los
nudos mayores y menores y con
:~
ofic·
diferencia de col,ores •.. 21 de
la g1
Lo que se muestra como una descripción concreta de entrevistas
auténticas termina siendo una dependencia literaria. Ni siquiera podría Lo
afirmarse que Cabello es el original y Morúa el transcriptor; existen varios
predecesores22 • En los casos anteriores - salvo el de Román y Zamora- Des¡
la comparación con la Nueva España constituye nada más que la intro-
ducción para una descripción técnica de los quipos, mientras que Cabello
y Morúa se concentran, inmediatamente después, en los quipos en su
calidad de "libros de historia". Las correspondencias entre éstos y
Román y Zamora son todavía más íntimas. qui
Una sola entrevista con quipo-camayocs con seguridad ha sido autén- dore
tica - la Declaración de los quipocamayos a Vaca de Castro - y en ella se unq
pueden hacer interesantes observaciones23• Las informaciones son no- por
tablemente escasas y las cifras d e 1os anos ~ .,
de gobernac1on .
y de VIda de de 1
los soberanos Incas son · d caci
'd d siempre re ondas de tal modo que se aprecia con
c1an a que tal especie d d t his . Fra
indi e ª os tóncos no ha sido de valor para los
os, a pesar de repet" st f . en I
h b' . ir e a uente una tradición genealógica2". S1
u ieran terudo este interés 1 . .
ayuda de los qu • os mdios, bien hubieran podido, con la
ipos' conservar cifr . .. . .. .
han complicado 1 . . as exactas y s1 dü1cultades lmguíst1cas p
a comumcac1ón e t . d" ,
haber sido una d 1 n re m 10 y español, las cifras deber1an
barrera del idiomaeascosasqu . .
, ,.
e mas facilmente hubieran pasado la
sona
. . 1
. os indios e "d de g
curiosidad en saber , ' vi entemente no han tenido ninguna
sí 1 cuantos años h · · ' desp
os europeos • Por
25 ª vivido o gobernado cada Inca, pero
los p
de C b 11O eso hay dos t·
ª e de Balboa mo ivos bien fundados para sospechar han
referente cuando afirm
• di
in os al
s ª tales cosas Pri
· mero p 1
ª que ha conseguido cifras exactas haya.
t d respecto. En Bel'.71,..,.d ' or ª falta de interés por parte de los a.cert
Se
a as por Cab llO
e mismo d
º......,. o lugar por 1as muy confusas cifras presen·
sólo
a como fuere espués de te . "d dse
con las entre . es testimonio de su verac1 a · ca.sos
38 Vistas de Cabello y Morúa, la mayor parte de
su material la han sacado de crónicas anteriores, incluso lo tocante a las
en cuestión, por lo cual hay razón para dudar de sus afirmaciones acerca
del origen de sus informaciones.
En la auténtica entrevista mencionada resalta también que los conoci-
mientos o recuerdos de diferentes quipo-camayocs no han sido idénticos
lo que hace un tanto dudosa la pretendida uniformidad de la historia
oficial27• Sin embargo, lo que más pesa en la Declaración d,e los quipo-
camayos a Vaca de Castro es el hecho de que sea el único ejemplo de una
auténtica entrevista con quipo-camayocs u otro tipo de " historiadores"
oficiales. Pero si esta gente ha suministrado sólo parte bastante limitada
de las informaciones acer ca de lo incaico ide dónde proviene entonces
la gran masa de datos~

Los recuerdos p er sonales


Desgraciadamente no es regla que las afirmaciones de los cronistas se
pongan en relación con los informantes, con datos sobre éstos. H ay, sin
embargo, un número de ejemplos contundentes. Cieza de León habla de
quipo-carnayocs y de otros " historiadores" oficiales. Cuando indica de
dónde ha sacado informaciones especilicas, no hace referencia a los
quipo-carnayocs, sino a " muchos" , " algunos", " los indios", "los mora-
dores de Cajamarca" y los " orejones" 28 . En una sola ocasión nombra a
un quipo-camayoc pero entonces concierne al arte de hacer la contabilidad
por medio de los quipos29 • Los informantes en las R elaciones Geográficas
de Indias (R GI) son los indios de las diferentes provincias, sobre todo sus
caciques, entrevistados por los españoles30 • Sarmiento de Gamboa y
Francisco de Toledo basaron sus escritos en averiguaciones semejantes,
en las cuales se halla sólo un hijo de un quipo-camayoc, sin que se diga,
sin embargo, cuál había sido la ocupación de éste, contador o " historia-
dor"31. Los ejemplos podrían multiplicarse.
Parece ser así que la gran masa de los datos provienen de otras per-
sonas que los conservadores de la tradición oficial, que era una mezcla
de genealogía de los Incas y unos cortos datos sobre sus hechos como se
desprende de la Declaración de los quipo-camayos a Vaca de Castro. En
los puntos que se ha podido controlar a los " historiadores" oficiales no
han contado gran cosa. El hecho de que algunos cronistas t ardíos se
hayan vanagloriado de haber recibido sus datos esenciales de estos
acertados informantes con sus seguros instrumentos debe considerarse
8~ 0 ' '
como un esfuerzo de dar más peso a sus relatos tardíos. En tales
casos los qui·po-camayocs no se ponen en relac1on · , alguna con 1os d a t os

39
. dos por el cronista, sino que son mencionad
t roporciona d 1 , . os corn0
concrc os P 1 de la veracidad e a croruca. Cuando se de redacc
antía genera íf' . ponen lo8 Después,
una gar . 'n con los datos espec 1cos, siempre result
. tes en re1amo " . . . an ser d las dificu
informan d "historiador oÍICial. En realidad gran p t e
oficio que e1 e . . ar e del desempef
otro d crónicas anteriores. No es preciso en modo 1
aterial se saca e . . a guno ción indi
ro ,· los testimoruos de Cabello de Balboa ru de Mart'
tomar en seno m de cómo est
Mori'1a, en cuanto a esto. ~ 1 h .d 1 , eso se ha
Los informantes de los espano es _an s1 o, por ~ co~un, otros que los dejando t
.. . ai·cos encargados del cuidado de la historia, pero •impl' sos33 • EsIJ
~~M~ 1 1 ~
ariamente que los informantes no han transmitido la vers·, fuentes.
esto, neces , . . " . . ,, . ion
oficial en calidad de intermedianos entre historiador oficial y español?
Las tradiciones que solamente se expresaban en presencia del Inca no
pueden suponerse haber sido tan divulgadas, pero i qué tal la tradición
pública y genealógica1 No se puede formular contestación precisa a esta Las C1l
pregunta, pero hay indicios que indican que estas tradiciones - 0 esta
tradición amalgamada - no han ejercido influencia muy grande, sea
porque han sido mal transmitidas, sea porque han abarcado pocas cosas.
Por la mencionada entrevista auténtica nos hemos podido enterar de que Las fuen
es muy probable que lo último sea el caso. Estos "indicios" son, sobre tada al I
todo, la enorme diferencia entre la cantidad del material referente a la para hace
época anterior a la mitad del siglo XV y el referente a la época posterior cretas ya
a tal fecha. Antes de este límite de tiempo, el material es bastante escaso ha sido ca
- datos sobre la genealogía y unos pocos hechos de los soberanos Incas los dos p
- mientras que, después del límite, engrosa notablemente. No hay nada pero pro~
raro en est0. Tan lejos hacia atrás alcanzaron los recuerdos personales, papel mu
en general' y lo que 8e presenma • • • d 1a diferenci·a Imperio i
es, con toda probab1hda
Sámano
entre lo que pudo 0 f recer 1a tradimon . . , oficial
. . y lo que conteruan , 1s ° '
final firm
recuerdos personales.
Esto explica la v · 'ó d e
db . anaci n en las informaciones que muy a menu O 8 se hará r
e e a diferenc· 1 1 ' ·
restrino-id ias oca es, por ejemplo. Explica también la perspectiva "S,amano'
0 • ª ya que la gr ' de re•
cuerdos an masa de las informaciones provema La pri
personales d 1 di010
· 'n
oficial es e ª canee limitado hacia atrás32 • Como la tra es la cart
responsable d acor·
darse de las e parte tan reducida del material, hay que de Santo
características d 1 ha hecho
constar que la f e os recuerdos personales. Ya se ¡ la Conqui._
r t. a1ta en tal t.1 0 t Odo en e Puerto una
es flngido alean h . P de material reposa, sobre ' •
yadO ce ac1a at , 51.do subra los hechos
también el p ras Y por la última referencia ha ·do,
Esto · . ape1 que d de 0Iv1 de ella. De
significa en esempeña el continuo proceso r1
una eró · ' resumidas , rana. se, la reprodu<
u . ruca, tanto m . cuentas, que mientras mas temP . que
na s1rnp1 eJor sus b uenc1a 23 de novic
e agrupació d ases. Esto supone como consec 1aííO
n e las ó . . gún e
40 cr rucas en orden cronológico, se
de redacción o imp~esión, es la más ú~il desde el punto de vista metódico.
~ª!
Después, claro e~ta,.. que corregir esta sencilla regla introduciendo
las dificultades lmgmst1cas y otros factores que en el primer decenio
desempeñaron un gran papel, y habrá que hacer asimismo una evalua-
ción individual de cada fuente; cómo ha utilizado las posibilidades, y
cómo estas informaciones han sido transmitidas a la posteridad. Por
eso se hará una revisión de las fuentes relativas a la historia incaica,
dejando al margen sólo las que únicamente aborden los asuntos religio-
sosªª· Especial atención se prestará a las dependencias literarias entre las
fuentes.

Las crónicas
Falta de interés, tiempo y conocimientos lingüísticos
Las fuentes más t empranas de ordinario prest an at ención bastante limi-
tada al Imperio incaico y estos cronist as tuvieron muy poca oportunidad
para hacerlo. Sin embargo se pueden hallar bastantes observaciones con-
cretas ya en las fuentes más tempranas. Una que durante mucho tiempo
ha sido conocida bajo el nombre de JUAN DE SÁMAN0 abraza solamente
los dos primeros viajes de exploración de Pizarro, y es bastante cort a
pero proporciona algunos datos de interés. Desde luego, desempeña un
papel mucho más valioso para la historia del descubrimiento que para el
Imperio incaico. El porqué ha sido atribuida esta crónica a Juan de
Sámano, secretario del emperador Carlos V, es por una añadidura al
final firmada por Juan de Sámano. En realidad es anónima, aunque haya
sido atribuída, después, a Francisco de Jerez 34• Para evitar confusiones
se hará referencia a ella a continuación también, bajo el nombre de
"S, ,
amano" .
La primera relación de los españoles después de la Conquista del Perú
es la carta de HERNANDO PIZARR0 dirigida a los oidores de la Audiencia
de Santo Domingo. Este conquistador regresó a E spaña poco después de
la Conquista y en tal viaje de vuelta escribió desde Santa María del
~uerto una breve relación de lo acaecido en el Perú. Abarca, por lo tanto,
; s hechos de los castellanos en la Conquista e inmediatamente después
e ella. De la carta no conservamos el original sino que la conocemos por
1
2~ reproducción que aparece en la Historia de Oviedo35• Está fechada el
de noviembre de 1533 en dicha ciudad. En esa época Oviedo era al-
41
.
l primer ano- enseñaba l,a lengua del I nga, que es de esta
M orúa: · ·l· Cusco
e l
a os q
ue no eran naturales dell,a, porque común.
. f
d
ciudad e . . ' l más principales de todo el reino ... y acabaa,o el
n hi7os de os ~b ~ l
mente era rulo maestro, y éste les ensena a otro ano a adorar
- pasaban al segu 'b , ad :E
anol .
doctrinas · · · Al tercero año, que ya i a mas elante, les e
ª .
Y en ciertos quipos que ellos tenían,
ído os- ban . a donde había . cosas que o
ensena
. ortaban mueho para las cosas de su gobierno y autoridad:. el cuarto . e;
imp _ rulían en los mismos cordeles muchas historias y
y postrero ano, apre . d 32s

trances de guerra que acaecieron en tiempos


. pasa os • • · . .
• . Hizo también en Pacarictampu en modo de universidad,
Montesinos. 'l' · , lo
donde los nobles ate·..rw,.1ían á los e7'ercicios de l,a mi . icia, _y a . s mucha. .
chos se les ensena - ba el modo de contar por los quipos, , añadiendo . diver-
sos co lores, que Si·rvieron de letras con lo cual fue ennobleciendo su
pequena- repu'blica
· . • •329 a

Conclusiones
El material primario de las fuentes escritas son las informaciones de los
indios - salvo el caso de testigos oculares españoles - y la condición
de éstas son varias formas de tradición oral. Tres formas aparecen como
de tradición organizada: la genealógica, la oficial-pública y la oficial-
clandestina, las dos primeras combinadas claramente en el caso incaico.
Una forma no organizada, o menos organizada, son los recuerdos per-
sonales. La presente investigación ha demostrado que los recuerdos
personales tienen que haber desempeñado un papel interesante en los
en
conocimientos que existen hoy del Imperio incaico. Es verdad que se
habla muyª menudo en las crónicas, de los quipo-camayocs y sus inSt ru- que
Au
mentos, los quipos - que han podido utilizarse para la conservación
su
de cifras -, pero parecen haber importado relativamente poco. Hay
conservadas info · . . té tica E
rmac1ones provementes de una entreVIsta au n en
con unos quipo ca di ·ón
· mayocs 1as cuales demuestran que no hubo tra ci nale
por entero uniform 0 1I . . con
.
segul'ldad es autént· para e mper10 y la parte del material . que uy olvi
pocos datos fuera Ica d 1es, en efecto, una tradición genealógica con . · JJlroo rápi
que los • e os que a ésta conciernen. Se deduce, asimis ' Por
quipos, de todo d 1 cifras
de los años d . s mo os no se utilizaron para preservar as cuan
e remado o de vid d
Un concepto d 1 a e los soberanos. . da La
Y de la de los e a relativa ·
1 . . • ,
mportanc1a de la trad1c10n or ganiza
. la ca
recuerdos pe ué JJl·
94 rsonales se obtiene averiguando con q ran e
formante está relacionada cada información específica. No ocurre muy a
menudo que el cronista discuta la reunión del material con el lector,
pero sí lo hace en alto grado Cieza de León. A pesar de ser él quien ha
contado con más detenimiento sobre las diferentes formas de tradición
organizada, resulta que el único caso en que relaciona una información
específica con un quipo-camayoc es cuando pregunta por el arte de utilizar
los quipos para contar. En los demás casos los informantes son de un
tipo que da a entender que las informaciones proporcionadas son del
carácter de recuerdos personales. La excepción deberá ser cierto material
de índole genealógica, pero en cuanto a ello no menciona Cieza quien ha
sido el informante.
En ciertas crónicas más tardías se hallan, a veces, referencias detalladas
a conversaciones con quipo-camayocs, pero no pueden ser consideradas
en serio, ya que se encuentran en cronistas que - muy en contra de lo
que afirman - sacan su material esencial de crónicas anteriores. Cuando,
en algunos casos, se pueden indicar, además, dependencias literarias en
los mismos párrafos en que se describen est as "auténticas" conversacio-
nes con los quipo-camayocs, hay que dudar muchísimo de estas "referen-
cias". Parece tratarse por completo de una manera muy divulgada de
dar visos de verdad a los escritos.
Hay otros signos más al respecto que indican la importancia abruma-
dora de los recuerdos personales. Hay una gran cantidad de informacio-
nes referentes a la época que cubren razonablemente los recuerdos
personales- o sea desde la mitad del siglo XV, más o menos - mientras
que el material referente a los tiempos más remotos es de suyo escaso.
Esta época la pudo cubrir una tradición organizada, y lo ha hecho, pero
en grado muy bajo. Lo que se sabe de esta época más t emprana es lo
que se puede esperar sacar de una tradición genealógica corriente.
Aunque haya abarcado más en un principio, de todos modos no lo ha
suministrado.
El material cuantitativa y cualitativamente más importante - salvo
en cuanto a lo genealógico - son sin duda los recuerdos perso-
nales. Su organización de menor consistencia ha resultado que el
º~vi.do, desgraciadamente, haya podido hacer un daño mucho más
rapidamente del que hubiera sido el caso en una tradición organizada.
Por eso las posibilidades de conseguir datos seguros han sido mayores
cuanto más temprano fue el cromsta· a preguntar a 1os m · dios.
la La falta de interés, de tiempo y de conocimientos lingüísticos fueron
causa de que el primer grupo de cronistas, los conquistadores, perdie-
~ ~ .
mucho esta oportunidad favorable. Por eso hallamos el meJor
95
, . un poco más tardías, o sea cuando algunos españoles
aterial en cromcas . "di a F
ro "d las contrariedades que 1mp1 eron antes un contacto
habían venc1 o pol
, rofundo con los indios. qu
mas P t ··al más seguro se encuentra por lo tanto en los años 50 y
Nuestro roa en , . , pe11
. XVI y la fuente mas importante es Cieza de Leon, que no e iJ
60 del s1g1o , . . .
temprano y detallado, smo también discute su propio rnei
solament e es . .
. 1 sea las informaciones orales de los mdios. Pero ya en esta tan1
roat eria, o
época comienza a divulgarse la manera de transcribir. Es de la mayor de
importancia, desde luego, al tratarse de un grupo tan central de fuentes los
como éste, que se controlen todas las obras a fin de que se descubran
todas las transcripciones. Bandera, Castro-Ortega Morejón, "Señores"
y Santillán resultan estar - por una investigación llevada a cabo en la
presente obra - interrelacionados, así que los dos primeros son originales
e independientes, mientras que los dos últimos son transcriptores. Por Ne
estas razones, y por otras alegadas, hay que rechazar las crónicas de
Santillán y "Señores" como fuentes para la historia incaica, y de las 1
cuatro nos quedan las de Bandera y Castro-Ortega Morejón. Algo de las
consecuencias que esto lleva consigo se comprenderá si se toma en cuenta
que estas fuentes no muy rara vez han sido alegadas como unánimes,
dando apoyo una a la ot ra. De importancia es t ambién el hecho de que
las dos transcripciones hacen valer los datos locales, sacados de Bandera
2 ]
y Castro-Ortega Morejón, para todo el Imperio.
Los recuerdos personales se remontaron, y a desde el principio, sola-
mente a un punto relativamente cercano en el pasado, y el continuo
proceso del olvido no los mejoró en el transcurso de los años, sino al
contrario. En las crónicas este proceso corresponde a un aumento notable
de la~ ~ctividades de copia, como compensación. Fuera del folklore y de
la religión se puede decir que fuentes originales son las excepciones a la
regla general a partir de 1575. La mayoría de la crónicas posteriores a
t al fecha son transcripciones y compilaciones.
. Hasta ahora la importanc1a · d el material primario n o ha sido sufi -
c1entemente conside d L .
t ra ª · a relación entre éste y el material escrito
ampoco. No se ha pr t d 0 d 1
0
1 "d E esª atención al papel que ha desempeña O e
VI º· n este estad0 d b
carse "J'u tif' . e cosas, hemos de concluir que n o deben us-
s 1cac1ones" 20
t ardías • unas veces en fuentes t empranas, y otras en
, smo adoptar co . . . . 6 E
fluencia del f to . mo prmc1p10 la seria consideración de la in· ·C
ac r tiemp0 N0 'ón
de fiarse d . · es permitido sucumbir a la tentaci qu
" e una mformac·ó , •
1 n uruca , que 7 Oi
rechazando e t de una fuente t ardía solo por
cuenta, asimisms o dno sabremos nada del asunto". H ay que darse 8 lb
0 , e lo q · • días, 9 lb,
ue implica el hecho de que las crónicas tar
96
pesar de estar en época peor en cuanto al material primario nos pro-
;orcionan datos más sustanciosos que las más tempranas. Es importante
que no se olvide, e~to~ces, que el material p:imario, o sean los recuerdos
personales de los 1?dios, se e.mpeoraron segun el transcurso de los años,
e informaciones mas sustanmosas en fuentes tardías significan general-
mente mayor ambición literaria en el cronista tardío, nada más, lo que
también ha sido demostrado por un ejemplo. De todos modos, el centro
de gravedad hay que colocarlo en las crónicas que resultan haber tenido
los más tempranos y mejores contactos con los informantes indiosªªº·

Notas
1 RowE, J oHN HowLAND: Absolut a chron ology in t h e Andean a.rea, en: American
Antiquity, vol. X, Mena.sha Wisconsin, 1945 (pág. 268). Formalmente la cla-
sificación fue hecha según la rapidez de las conquistas incaicas, pero bajo este
criterio está el pensamiento de la importancia de la actitud para con los indios.
Véase, por ejemplo, MEANS, PHILIP AINswORTH: B iblioteca Andina, en:
Connecticut Academy of Arts and Sciences, Transactions, vol XXIX, New H a ven,
1928 (pág. 524).
2 BAUDIN, Lou1s: L'empire socia.liste des Inka, en: lnstitut d'Ethnologie, T ra-
vaux et Mémoires, t omo V, París, 1928 (págs. 6-18). Tiene m ás grupos pero son
tan tardíos que ya no son crónicas sino adaptaciones de historiadores.
3 CIEzA DE LEÓN, PEDRO DE: La crónica del P erú, en Biblioteca de autores espa-
ñoles, tomo X XVI, Madrid, 1947, y CrnzA DE LEÓN, PEDRO DE: Segunda parte
de la chrónica del P erú, que trata del señorío de los Incas Yupanquis .. ., ed.
Marcos J iménez de la E spa.da, en: Biblioteca Hispano-Ultramarina, t omo V,
Madrid, 1880. Se citarán a continuación como Oieza 1 y Oieza 11. BETANZOS,
J UAN DE: Suma y narracion de los incas que los indios llamaron capaccuna que
fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á. ella subjeto, ed. Marcos
Jiménez de la Espada, en: Biblioteca Hispano-Ultramarina, tomo V, Madrid,
1880. Además, B etanzos deb e ser coloca.do en el grupo núm. 2.
4
BAUDIN: obra cit. (pág. 15). Santillá.n ha. sido coloca.do en un lugar impropio.
Compárese también la. página 11 (Herrera.) y la. página. 16 (Santa Cruz) con el
indice cronológico de cronistas al final de la. presente obra.
5
Po:aaAs BARRENECHEA RAúL· Los cronistas del Perú, Lima, 1962 (págs. 1 6-
20). ' .
6 El pl l . .
ura. de la palabra. quechua quipo-camayoc es, propiamente, quipo-camayoc-
•cu:'°, pero por razones prácticas se utilizará. aqui la. forma. española de plural
quipo-camayoca
7 Oieza lI ( .
8 lbid pág. 35).
9 lbid. (págs, 36-37) .
. (págs. 39-40).

97
JAN: De la tradition ora.le, Essai de méthode histo.
e árese con V ANSINA,
10 omp . (págs. 123-134).
rique Tervwen, 1961 3)
' BARRENECHEA: obra cit. (pág. 1 .
U PORRAS
12 Oieza II (pág. 35).
13 lbíd. (págs. 39-40).
14 !bid. (págs. 41-44). . _ .
. Carta a los magníficos senores 01dores de la Audiencia
15 P1zARRO, H ERNANDo . . .
• tad que residen en la c1bdad de Sancto Dommgo, en: FER-
Real de su MaJeS , . .
y vALDÉS GONZALO: Historia general y natural de las
NÁNDEZ DE OVIEDO ' .
. ·1 ti'erx•n firme del mar océano, Madrid, 1851-1855 (parte III
I n d 18.S, lS as y c.v • ' (
lib. XLVI, cap. XV). ANDAGOYA, PASCUAL. DE: Relac1on .de los sucesos de
Pcdrarias Dávila en las provincias de Tierra firme ... , en: Tr1mborn, Hermann:
Pascual de Andagoya, Ein Mensch erlebt die Conquista, Hamburgo, 1954
(pág. 246). BETANZOS: obra cit. (pág. 74). Oieza II (págs. 66-67 y 71-72).
ZÁll.ATE, AousTfN DE: Historia del descubrimiento y conquista de la provincia
del P erú, y de las guerras y cosas señaladas en ella ... , en: Biblioteca de autores
españoles, tomo XXVI, Madrid, 1947 (pág. 465). CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS:
Apologética historia sumaria ... , en: Nueva biblioteca de autores españoles,
tomo XIII, Madrid, 1909 (pág. 67 1). Podrian mencionarse más ejemplos de la
misma opinion entre las fuentes tempranas.
1G Sólo a principios de los años 60 llegan a ser cons iderados los quipos como
especie de "escritura". SANTILLÁN, HERNANDO DE: Relación del Origen, Des-
cendencia, P olítica y Gobierno de los Incas ... , ed. Marcos Jiménez de la
Espada, en: Tres relaciones de antigüedades peruanas, Madrid, 1879 (págs. 11-
12). MATIENZO, DON J UAN DE: Govierno de el Perú, Buenos Aires, 1910 (pág.
11). MoLINA DEL Cuzco, ÜRISTÓBAL DE: Relación de las fábulas y ritos de los
Incas ... , en: Colección de libros y documentos referentes a la historia del P erú,
tomo I, Lima, 1916 (págs. 14-15). AcosTA, JosÉ DE: Historia Natural y Moral
r las Indias, en: Biblioteca de autores españoles, tomo LXXIII, Madrid, 1954
de
( ib. VI, cap. VIII, págs. 189-190). MoRúA, MARTÍN DE: Los orígenes d e los
Incas, ed. Loaysa, Lima, 1946 (pág. 12ó). CALANcHA, ANTONIO DE LA: Coronica.
morali~e.de. del orden de S. Augustin en el Perv, Barcelona, 1638 (pág. 90). He.y 2
más . . eJemplos. A pesar d e exagerar generalmente Garcilaso . aquí expresa una.
opm16n bastante moderada. Véase GARCILASO DE LA VEGA, EL INCA: Prrmera. .
parte de los Comentar·108 R I
B 'bl' ea es, que tratan del origen de los Yncas ... , en:
li~ iVIoteca de cultura general, Serie histórica, núm. 5, U.N.M.S.M., Lima, 1960
(
tod · , cap. IX). Escribe•· "En suma, d ecunos · que escribían en aquellos nudos 2
as 1as cosas que . ti
reenc t consis an en cuenta de números, hasta poner las be.tallas Y 2
uen ros que se daba has l
Inca p n, ta decir cuántas embajadas habían traído a.
. . . ero 1o que conteni l .
otro suceso hiato .
1
ª ª embajada., ni las palabras del razone.miento ni
número mas rl1a ' no podían decirlo por los nudos ... porque el nudo dice el 26
. ' no a palabra."
17 Oieza 11 (pág. 35). ZhAT . . . 27
(págs. 14-15). Podri E. ~bra cit. (pág. 465). MoLINA DEL Cuzco: obra cit.
18 M
0RúA: obra cit ( ág
e.n mencionarse -.t.- ó .
uuws cr rucas. 28
19 CABELLO DE B · P · 125).
Miguel: Obras, : :\ Mio_m:L: Miscelánea Antártica, en: Cabello de Balboa,
0
20 1bid. (pág. 234). ' Qlllto, 1945 (págs. 234-235). 29
98 ªº
A' obra. cit. (págs. 124-125).
ll} riI 0RÚ '
"22 zr..,
.'l........ TE'• obra. cit. (pág.
465): " ... porque los naturales ningun ,
. . . d
genero e 1etras
ni escritura. saben ru usan, ru aun pmturas, que sirven en lugar de libros en la.
Nueva·Espa.ña, sino solamente la memoria que se conserva de unos en otros·
y las cosas d_e c~enta. ~e perpetúan por medio de unas cuerdas de algodon, qu;
lla.rna.n los md1os qmppos, denotando los números por nudos de diversas
hechuras subiendo por el espacio de la. cuerda desde unidades á decenas, y asi
dende arriba, y poniendo la. cuerda del color que es la cosa que quieren mos•
tra.r ...". Después sigue LAS CASAS: obra cit. (pág. 671): "La. cuenta. de aquellas
gentes del Perú no eran pinturas como la de la Nueva España, y tampoco era
corno la nuestra, porque ambas fueran harto fáciles, sino otra. más que todas
memorable y admirable, y eran unos ñudos en unas cuerdas de lana ó algodon.
Unos cordeles son blancos, otros negros, otros verdes, otros amarillos, y otros
colora.dos. En aquellos hacen unos ñudos, unos grandes y unos chicos, como
de cordon de Sant Francisco, de unida.des, decenas, centenas y millares ... ".
Como siempre Las Casas ha sido fielmente copia.do por ROMÁN y ZAMORA,
JERÓNIMO: Repúblicas de Indias, idolatrias y gobierno en México y Perú antes
de la conquista., ordenadas p or Fray J erónimo Román y Zamora, cronista. de la
orden de San Augustin, en : Oolecci6n de libros raros ó curiosos que tratan de
América, Madrid, 1897 (tomo XV, pág. 67-08): "Los del Perú también tuvieron
su invención para dejar por m emor ia lo q ue querían, pero no iba por pinturas,
ni cifras, mas por otra arte harto m ás curiosa y digna de ser sabida. Esta era
un género de ñudos hech os en unos cordones algo gruesos, á manera. de pater
nosters, ó de r osario, ó ñudos d e cordón de San Francisco; por estos contaban
los años, los meses y dia.s, por estos ha.cían unida.des, decenas, centenas y
millares ... ". También a continuación las corresponden cias verbales entre
Román y Zamora y Ca.bello y, sobre todo, Morúa., son m uy intimas. Compárese
también con la r elación de los " Señores" la. cual, según se dice en el título
mismo, seria declarada por hombres que ha.bia.n servido a los soberanos Incas.
A pesar de esto considera.ron necesario dirigirse a una. relación española. para.
sacar los da.tos para la suya. Véa.se aba.jo, pág. 67.
23 D ECLARACIÓN de los quipoca.mayos a Va.ca de Ca.stro (D iscurso sobre la. des-
cendencia y gobierno de los Inca.s), en: Colecci ón de libros Y documentos refe-
rentes a la hi storia d el Perú, Serie II, tomo III, Lima , 1921. Esta fuente se
citará a continuación como Declaración. Para una discusión m ás detenida de
ella, véase a.bajo, págs. 44-49.
24 !bid· (Págs. 8, 13, 14, 19, 20, 21 y 23). . . . .
25
Compárese con WEDIN, .ÁKE: La. cronologia de la h istoria m ca1ca., Estudio
critico (Publicación del Instituto Ibero-Americano de Gotemburgo), Madrid,
1963 (págs. 30-31)
26 !bid '
27 · (págs. 32- 35).
Declaración (págs. 8 y 16). Compárese con PORRAS B ARRENECHEA: obra cit.
(pág. 399).
28 Cie 9) p quien
_za 1 (págs. 401, 413 y 426). Oieza JI (págs . 212, 218 Y 2 4 · ara ..
qu.iera. . 1 ºbTdad en \VEDIN,
consultar estos párrafos en conjunto existe a posi 1 1
obra. ·t
29 , Cl • (págs. 46-47).
Cieza, I I (n& ...
ao }>,_,¡ ~ · 42). · dº car
""ria.n darae muchos ejemplos pero debe ser s uf'1c1.en t e con uno para m •
99
NDERA DAMIÁN DE LA: Relacion general de la disposicion
su carácter. Véase BA ' d
. ·ncia de Guamanga llamada San J oan e la Frontera, y de
calidad de 1a prov1
y . . d tumbres de los naturales della, ed. Marcos Jiménez de la
la v1v1en a y cos
laciones Geográficas de Indias, tomo I, Madrid, 1881 (pág. 103).
Espad a, en: R e _ .
TOLEDO, FRANCISCO DE: Informaciones acerca del senorio y gobierno de los In-
31
cas hechas por mandado de Francisco de Toledo virey del Perú, 1570-1572, en:
Colección de libros españoles raros 6 curiosos, tomo XVI, Madrid, 1882 (pág. 214).
32 Compárese con WEDIN: obra cit. (págs. 48-50, 53-54 Y 6~).
33 La religión se deja al margen por dos razones. La más importante es que la
situación es bien diferente en cuanto a los usos y costumbres de los indios por
(
sor cosas más duraderas que los puros recuerdos del pasado. Por consiguiente
los problemas de las dos clases de fuentes no son los mismos. La otra razón es
que el eterno deber de limitarse ha llegado a dirigirse hacia este material bajo
tales condiciones.
34 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 53).
35 Véase arriba, nota número 15.
36 JEREZ, FRANCISCO DE: Verdadera rolacion de la Conquista del Perú y Provincia
del Cuzco, llamada la Nueva Castilla ... , en: Biblioteca de autores españoles,
tomo XXVI, Madrid, 1947. EsTETE, MIGUEL DE: La relacion del viaje que hizo
el señor ca.pitan Hernando Pizarro ... , en : B iblioteca de autores españoles,
tomo XXVI, Madrid, 1947 (págs. 338-343). Compárese con FERNÁNDEZ DE
ÜVIEDO Y VALDÉS: obra cit. (parte III, lib. VII, cap . I -XI V). No tiene que
h aberla cortado Oviedo, necesariamente. La última parte fue escrita en España
Y puede ser que no estuviera en la versión que utilizó Oviedo, Ibíd. (parte III,
lib. VII, cap. XIV).
37 JEREZ: obra cit. (págs. 345-346).
38 Véase arriba, págs. 41-42.
39 EsTETE, MIGUEL DE: El descubrimiento y la conquista. del P erú, ed. Carlos M.
Larrea, en: Boletín de la sociedad ecuatoriana de estudios históricos americanos,
tomo I, Quito, 1918 (págs. 300-350). Existe otra edición véa.so la bibliografia
al final de la presente obra. '
40 PORRAS BARRENECHEA·· ob ra c1't . (p á g. 78). Desde luego no fue escrita · por
J erez
. '. lo cual
. ta.mb'' h 'd
ien a 81 o propuesto. Compárese con VEDIA, ENRIQUE DE:
Noticias biográficas, en: Biblioteca de autores españoles, tomo XXVI, Madrid,
1947 (pág. IX).
41 SANCHO DE LA Hoz PE R 1 .
.. . • DRO: e a.cion para S. M. de lo sucedido en la conquista
Y pacüicac1on de estas • .
t· provmcl88 de la nueva Castilla. y de la calidad de la
ierra, despues que el ca 1't H
1a re1ac1on. P an ernando Pizarro se partio y llevo a su majestad
de la victoria d C .
1534 e . l . e axama.lca Y de la prisión del cacique Atabahpa,
0
, n. o ección de libros y d y
Lima 19 17 E ocumentos re/erentes a la historia del Perú, tomo ,
' • n este ca.so co
para.ción c . mo en todos los demás el lector debe hacer coro·
on 1o que dicen Mea.ns B d .
ejemplo la ob d , . ' au m Y Porras Barrenechea. Véase, por
42 FERN~o ra. e 1 ultimo, pág. 101.
EZ DE ÜVIEDO V
XVII). y ALDÉs: obra cit. (parte III, lib. XLVI, caps. XVI-
43 PÉREZ DE TUDELA. B 7
Oviedo en• B ;bz· t UEso, JUAN: Vida y escritos de Gonzalo F ernández de
' · • ioecade to 8
y cxx1). au res españolea, tomo CXVII, Madrid, 1959 (págs. e 8]
100 8'"
á CXXXIX y CLXV).
44 Jbíd. (p gs. 'IX)
- Jbíd. (pág. CXXX • '
4o6 Véaso arn'ba, nota mun. 23.
4 Declaración (pág. 3).
7
44s Jbíd. (Págs · 3-26). l\foans
.
relata el contenido de esta fuente poro no ha
.
. ,
ce nmgun
f O Para distingmr las diversas clases do material de olla Véase M
es uerz • EANs:
obra cit. (págs. 329-330). Sus conjeturo.s acerca de Fray Antonio carecen,
tanto de inter6s como de pruebas. Véase también MEANs: obra cit. (pág. ).
49 Declaración (págs. 26-53). 333
50 Jbid. (pág. 53).
51 Jbid. (pág. 48).
52 Jbid. (pág. 26).
53 !bid. (pág. 3).
54 !bid. (pág. 5).
55 Ibíd. (pág. 6).
56 !bid. (págs. 6-9). Las diferencias de opinión, pág. 8.
57 Ibíd. (págs. 9-12).
58 !bid. (págs. 3-5).
59 Esta narración existe en varias versiones en gran número de fuentes.
60 Declaración (pág. 12).
61 Ibíd. (págs. 12-15).
62 Ibíd. (págs. 15-19). Antes de esta inserción ya se ha comenzado a hablar de
Viracocha según el modelo general de todos.
63 Ibíd. (pág. 19).
64 Ibíd. (pág. 19).
65 lbíd. (pág. 23). Letra cursiva puesta por mí.
66 lbíd. (pág. 23). Letra cursiva puesta por mi.
67 !bid. (pág. 25).
68 lbíd. (págs. 26-53).
6
9 lbid. (pág. 48). Véase arriba, nota núm. 51.
7
o lbid. (págs. 12-13).
71 lbíd. (pág. 13).
72 Ibíd. (pág. 13).
3
~ Ibíd. (págs. 13- 14).
74 l bíd. (pág. 14).
75 Ibíd. (pág. 14).
7~ lbíd. (pág. 15).

l8 ~..., •n-iba, nota nfun. 62. . . lo que


f eclaraci6n (pág. 19). La cita es evidentemente una contmuac1ón d 8 Inga
ue dicho al principio acerca de Viracocha en la pág. 15: "A Yá.vo.rvacac . y
subced'ó
e
1
v·1racocha Inga. Este conquistó hasta p aria,
. todos los Paco.Jes
. d que
ara.ng
a.J as Y todo IIumasuyo hasta Guarina; y por aba.Jo con quistó to ot 10de la

Presente es distrito de Guá.nuco y parte de lo de Truxillo por par e
Serra.nía.
79 lb¡d Por el camino de Quito."
8Q lb¡d. (págs. 19-20).
8¡ \r· · (Págs. 20-21)
8 e9.ae ar 'b .
2 ~Sto n0 ~ a, Pág. 46 y las notas 65 y 66. d dentro de este
trnplica, desde luego que todo lo que pueda ser conta 0
' 101
ºd rse como la verdad en cuanto al contenido
. . . pueda cons1 era . . •
material origina1 t de partida para evaluar la. trad1c16n oficial
t dos modos da pun os , .
pero d e O . . .. ºbilida.des d el quipo. Vease arriba, pág. 35. ua
como tal y la utilizac1on y pos~ , 15
·t Vé e arriba. nota num. . I14
83 TRIMBORN; obra c1 . as '
84 Jbid. (págs. 224-261).
85 !bid. (pág. 248). I15
86 !bid. (pág. 145). I16
87 Ibíd. (pág. 122). 111
88 BETANZOS: obra cit. Véase arriba. nota núm. 3. 118
89 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 243). M:EANS: obra cit. (pág. 314). La (
referencia que hace Mea.ns a Garcilaso parece rara, ya que nada en Garcilaso 119
indica que hubiese estado Betanzos en el Cuzco en 1540, a lo mejor en 1555, 120
pero esto carece de interés.
90 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 243). MEANS: obra. cit. (pág. 315). 121
JIMÉNEZ DE LA ESPADA, MARCOS: Carta al Excmo. Señor Don Francisco de 122
Borja ... , en: Tres relaciones de antigüedade8 peruanas, Madrid, 1879 (pág. xm).
91 BETANZOS: obra cit. (pág. 100).
92 lbid. (el encabezamiento). 123
93 PORRAS BARRENECHEA: obro. cit. (pág. 245). Porras indica correctamente que
se halla el manuscrito en la. Biblioteca del Escorial, pero la sigla suya es errada.
124
En vez de L.Y.5 es, en realidad, L.1.5, error que se repite en otros lugares en
125
Porras, pág. 226: " L.J. 5", pág. 260: " L j 5" y la pág. 439: "L.J .5".
126
94 Véase ARNOLDSSON, SVERKER: Los momentos históricos ... , Madrid, 1950
(pág. 04) y PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 245).
95 MATICORENA ESTRADA, MIGUEL: Cieza de León en Sevilla y su muerte en 1554,
Documentos, en: Anuario de Estudios Americanos, tomo XII, Sevilla, 1955
(pág. 621 = 7).
96 Cieza 1 (pág. 458).
97 lbíd. (pág. 390). 127
98 Cieza 11 (pág. 14).
99 Véase arriba nota. núm. 97.
~~~ Cieza 11 (págs. 31 y 83). Compárese empero con la. pág. 117.
~TICOBENA ESTRADA: obra. cit. (pág. 11).
102 Vea.se abajo, pág. 12 4.
103 Véase arriba. nota núm. 28 _
104 Cieza 11 (pág. 11 3).
128
105 Huelga agregar que es inútil d .
reconocido ecir cosas más positivas de Cieza, puesto que es 129
como un excelente ero . t Q . .
vestigadores to nis a. u1zá podria. desearse que más m-
1
maran as consec . d
fuentes en la práctica. uencias e esta estimación al valerse de las
106 Cieza 1J (pág. 279 ).
107 LóPEZ DE GóMABA. F
1a historia general 'de RANCISCO• His . v· . d
1 1nd1. • pania ictrix, Primera y segunda parte e
XXII, Madrid, 1946. as aa · ··• en: Biblioteca de autorea eapañolea, tomo
108 MEBBIMAN R B. A
' · ·· nnals of Cha 1
109 PORRAS BABRENECHEA· ob . res V, Oxford, 1912 (pág. xvu).
llO LóPEZ DE GóMAB, . . _ra cit. (pág. 172).
1 A. obra cit ( ág
ll PORRAS BARRENECRB:A: obr~ ~ · 277 ), ZÁJU.TE: obra cit. (págs. 471-472).
102 cit. (págs, 153-154).
EL CASTILLO, BERNAL: Verdadera historia. de los sucesos d .
,1 DfAZ D . . e 1a conqwsta.
Il.., Nueva-España. ... , en: Biblioteca de autorea eapañoles to X
de 1a. • mo XVI,
Afadrid, 1947.
C•
·e:a JI (págs. 83-84).
Il3
lH GARCILASO DE LA VEOA, E L I NCA: H' ·
. 1stor1a general d el P erú (Segunda parte de
los Comentarios R eales), Buenos Aires, 1944 (lib. V, cap. 40).
Z.útATE: obra. cit. Véase arriba nota núm. 15.
115
116 ¡ b{d. (pág. 460).
117 Jbld. (pág. 462).
11 Jn,l:ÉNEZ DE LA ESPADA, MARcos: La guerrn de Quito (Cieza), Apéndice I
(pág. 4).
119 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 169).
l:lO \'éase arriba nota núm. 22. Compárese también con PORRAS BARRENECHEA:
obra cit. (pág. 172).
.. 121 Yéase a.be.jo, págs. 76- 77 y 80-83 .
12:l RELACIONES GEOGRÁFICAS DE INDIAS, ed. Marcos Jiménez de la Espada,
Antecedentes, tomo I, Madrid, 1881 {pág. LII). SANTILLÁN: obra. cit. {págs. 120-
128).
123 RELACIONES GEOGRÁFICAS DE INDIAS, ed. Marcos Jiménez de la Espada, 4 vols.,
Maclrid, 1881- 1897. La obra se citará a continuación como RGI.
124 BANDERA: obra. cit. Véase arriba nota núm. 30.
125 lbíd. (págs. 103-104).
126 CASTRO, CRISTÓBAL DE, y ORTEGA MoREJÓN, DIEGO DE: Rel~ion y declara.c;:ion
del modo que este valle de chincha y sus comarcanos se governava.n Antes que
oviese yngas y despues q(ue) los vuo hasta q{ue) los (christia.n)os entra.ron
1 en esta tierra, ed. Hermann Trimborn, en: Quellen zur Kulturgeachichte dea
prakolumbischen Amerika, tomo III, Stuttga.rt, 1936. Esta fuente se citará a.
1 continuación como Castro-Ortega Morejón.
127 SANTILLÁN: obra. cit. Véase arriba nota núm. 16. RELACION del origen ego-
bierno que los Ingas tuvieron y del que habia. antes que ellos señorea.sen a. los
indios deste reino y de que tiempo y de otras cosas que al gobierno convenia.
declaradas por señores que sirvieron al Inga Yupangui Y a Topa.inga. Yu-
pangui, a. Guainacapac y a Huascar Inga, ed. Urteaga-Romero, en: Colección
de libros Y documentos referentea a la historia del Perú, serie II, tomo III, Lima,
192
128 1. Esta fuente se citará a continuación como Señorea.
1~9 ::DERA: obra. cit. {pág. 104).
• Lo, GARCIA DE, BANDERA, DAMIÁN DE LA y otros: Información hecha en el
Cuzco por orden del Rey y encargo del Virrey Ma.rtl.n Enrl.quez a.corca. de la.s
costuu1 b · • ola en
lo. ª
ros quo tonlan los Incas del Perú, antes do la conqui st ospan '
n . rnanera. d 0a dm' . . . . . . . . l D l rnn
m1stra.r Just1c1a c1v1I y enroma. . oc a ... Garcla. do 1\10!0,
lo lllnián de la Bandera., ol Rev. P. Cristóbal do Molino., Alonso de Mesa, Ba.rt~·
tn.é de p . 82 d Roberto Lev1-
\ llie orraa Y algunos indios Cuzco Marzo-Abril, l5 ' e ·
r, en• Gob ' '
• t.n
1 d 'd 19();) (poes·
286 • ernantu del Perú, Cartas y papelea, tomo IX, l\ a. r• ' ..
130 n SS.).

1 !
13 .\.~EllA• b .
l Caatro-o; o ra. cit. {pág. 103).
3
- Véase ~ega Morej6n (pág. 246).
133 \·é~ ª~ªJo, págs. 71-73.
8
' 11\ einb
65-6 7) Y PoJULAS BA ·
argo, W&DL"f: La cronologl.a ... (págs.
103
. ( ~ s 8-259). Para Urtoaga, en cambio, las corresp
0bra cit. pag · 25 . on.
itRENECHEA: . s dos cronistas han conseguido sus informac·
. hco.n quo 1o . iones
cloncias sólo unp A í oscribe: "La segunda relamón ('Señores') es t 166
. ns personas. s . an 157 S
de las rnism . (Doclo.ración de los qmpo-camayocs); pertenece
• 0 lo. 0,ntor10r . se.
valiosa com 'nformo.ciones que, como las recogidas por Ondegardo O el 158
st 1 f t e a 1a R e1·ig1'6n y Gobierno d J69
guraiuente o. o as b
v· y Toledo, trata an de averiguar lo re eren . . e 160 A
ir~e . do mós tarde el oidor Sant1llana (sic) se ocupó de recoger
los indios . •• Cuan . . .
obierno y pohcia mca1ca, para componer su relación to.
datos de ese pasad o g . .
. . d uo.nto de los indios nobles, habian averiguado, corregido.
ruando not1c1as e c • . . . .
. . fueron también altos func1onar1os del antiguo unperio O des.
res y rnis10neros, . . "
. t • edi' ntos de éstos los que le mstruyeron de la antigua máquina
cend1en os uun "' ' S1
administrativa, sólo asi se explican las profundas analogías entre la Relación
e
de los señores que sirvieron a los Incas Tupac Yupanqui, Huayna Cápac y
d
Huáscar Inga, y la dol Oidor ... Véase "Señores" (el estudio preliminar).
134 M:EANS: obra cit. (pág. 456).
135 BAUDIN: obra cit. (pág. 15). JIM:ÉNEZ DE LA ESPADA, MAncos: Carta a Fran- 1
cisco de Borja ... (pág. XLI).
136 IlAUDIN, Lou1s: E l Imperio Socialisto. de los Incas, So.ntiago, 1955 (pág. 38).
137 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 258). Como siompre deja de molestarse
de dar referencias. re
138 SANTILLÁN: obra cit. (pág. 87). P orras dice que Santillán siempre habla del dil
Perú como "aquel roino". En realidad exist en solamente dos expresiones de tal y
indole, o sean "aquellas provincias" (pág. 15) y "aquel nuevo mundo y reino
tan afamado del P erú" (pág. 4).
139 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 258), sin referencia a la fuente. Véase,
sin embargo, SANTILLÁN: obra cit. (pág. 109).
140 JIMÉNEZ DE LA ESPADA: Carta a Francisco de Borja ... (pág. XL). 163 Po
141 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 258). ha.
142
M:ENDIBURU, MAmrEL DE: Diccionario histórico-biográfico del Perú, formado de
Y redactado por Manuel de Mendiburu, XI vols., Lima, 1931- 1935 (tomo VII, in
págs. 93-101).
143 SANTILLÁN: obra cit. (pág. 61).
144 J HIIÉNEZ DE LA E
SPADA: Carta a Francisco de Borja ... (pág. XLI). Véase,
145 ~m;:.ién,dMEND~BURU: obra cit. (tomo X, pág. 79).
e ivo e Indias, Lima 30.
146 Señores (págs. 67 68 . _
1579 ( ~ Y ). Además hay un dato cronológico que indica el ano de
• pug. 67).
147 Se interrumpe la misma . .. .
ción véas0 1 msercion. Para un concepto más claro de la composi-
. ' ª presentación d e 1a dº1spos1c1on
sinóptico, en la á
· •, . d
del material en forma de un cua ro
148 B p g. 62.
ANDERA: obra. cit (
149 SANTILLÁN· obr : pág. 98).
150 BANDERA· o.b a ~lt. (págs. 23-24).
151 SANTILLÁN•
· ra c1t,' (pa.g.
· 100),
152 BANDERA· ~bobra ~1t. (pág. 24).
1 . re. c1t ( á
53 SANTILLb: ob .' P gs. 101-102).
154 Véase arrib ra cit. (pág. 30).
155 En el MS ¡ a., nota. •
. IlUtn. 145.
a. relación se te .
I 04 rnuna súbitamente en el medio de una. página, 10 que
blemente corresponde a la pérdida de una O
d h .
Pro.ba os OJas de la vers·,
10n an.
ter1or.
-Ortega Morejón (pág. 238).
¡56 castro
~ore.s (págs. 63-64).
157 Sen TILLÁN: obra cit.
. (pags.
, 39- 40 ).
se.
158 SA-i"
el 159 Jbíd. (pág. 38). ~ . .
de unque se puedan anadir unos eJemplos más del mismo f ,
160 A ., enomeno _ com ,
~gor ens e Castro-Ortega MoreJon (pág. 237) y SANTILLÁN• obra ·t ( , pa-
r . · ci . pags. 15-16)
to- '
1 8 párrafos sobre la manera de conqmstar (abajo pág 69 )
o • ' • , Y 0 astro-Ortega
],{orejón (pág.. 240) ~ SANTILLÁN: , obra _mt. (pág. 18), las palabras "vno" y
"Ruño" - , tiene mas peso la mas íntima correspondenci·a e t S ~
, n re enoreB y
Santillán. No es solo este h ech o que lleva a la conclusión de que Santillá
., . . n, en
esto, se basa en 1a vers10n origma1 de Señores, que tiene que haber sido más
detallada que la que podemos estudiar ahora en forma de copia. Hay más
razones para afirmar que Santillán se valió de Señores y no de Cast,·o-Ortega
Morejón, directamente, que hacen relación a su manera de copiar, sobre todo.
ran-
La.s correspondencias verbales entre Santillán y Bandera son mucho más
íntimas que las entre Santillán y Castro-Ortega lt1orej6n, así como son más
estrechas entre Santillán y Señores que entre Santillán y Cast1·0-0rtega Mo-
rejón. Donde sabemos a cien cia cier ta que Santillán ha hecho una transcipción
directa (en el caso de B ander a), las corresp ondencias verbales entre el original
y la transcripción son much as e ínt imas, lo cual insinúa que se ha valido San-
tillán de Señores y n o directamente de Castro- Ortega Morejón.
161 Estas añadiduras h an sido indicadas en el cu adro sinóptico con cifras, mientras
ase, que el material común a t odas las fuentes se indica por letras.
162 Véanse los párrafos contrapuestos en la p ág. 69.
163 Polo se menciona explícitamente; SA......-TILLÁN: obra cit. (pág. 34). Además
habla Santillán de "probanzas é informaciones" q ue ha visto en la audiencia
o.ado de Lima: lbíd. (pág. 26). Esto es una alusión a Bandera, cuya colaboración
WII, involuntaria en la relación de Santillán ha sido constatada arriba, págs. 58-60,
Finalmente puede m encionarse que Cieza de León dice que Santillán ha
visto la segunda parte de su crónica ; Cieza II (pág. 279).
ase, 164 Primero la amarga crítica contra Francisco de Toledo indica que ha sido hecha
la transcripción con las inserciones en la época d el gran virrey. En segundo
Jugar se dice,
• en una de las inserciones,
. que es ver d a d que los españoles han
o de Pre icado el evangelio, pero que, a la vez, han da d o t an ma l ejemplo' que los
d'
indi " h " y a que todo es una
os eran mejores "cristianos" hacía 40 años que a ora · ..
posi- co ., . . t ez puede perm1t1rse
a dro
rnparac1on entre la época del autor y la era mcaica, 1 v ª 66 68
)
1 ~-aproximación siguiente: 1532 + 40 = 1572. Véase S eñores (págs. - ·
65
166 Cease arriba, pág. 66.
167 S~ tro- Ortega Morejón (pág. 240).
168 s
enores (pá.g. 67).
~ TlLLÁN· b .
169 0 · o re. e1t. (pág. 19).
Cletro-o t
170 Se· r ega Morejón (pág. 237).
171 8 nares (págs. 58- 59).
172 ¡~ ;11-L!N: obra cit. (págs. 14- 16). do }os Señores
que (pá. 1 1· t de soberanos el
en"<a. g. 5). Compárese también con la is 6
1a oua.1 f l
_ , s adelante en
d d mpenar ma
a. ta. Cápa.c Yupanqui a pesar e ese 105

1
'
1
0 el primer conquistador Inca; Señore., (págs, 67 ser de
texto un Papel importante com
casas:
y 58-59).
1 para los datos so
bre lo incaico. En cambio son, las dos, interesa, i_
. n~s El cal
173 Esto va e . .• t e los españoles del periodo colonial. Véase ab . coJll0
huellas de la d1scus1on en r ªJo,
1',1ea.m
8 83
págs. 0- ' · á s 243-244). reda.et
174 Castro-Ortega MoreJ6n (p g ·
175 SANTILLÁN: obra cit. (págs. 26-27). . , LVII~
.
176 Lo últuno es 1o m ás P roba.ble ya que racionalmente
. es un parra.fo que ha estado IIueW
en la. parte perd I'da de Señores • como está al .fma.l de Oa8tro-Ortega
. Moreión
~ ,
c.xXJ
Además l a correspOndencia. es aquí - como siempre. entre Sa.ntillán
• y Oaatro - "Gris
Ortega M oreJ'6n - menos estrecha. que la entre, Santillán y Senorea, y Sa.ntillán el cap
y Bandera. Véase arriba pág. 57 y nota num. 160. "Grist
177 Véase sobre todo RosTWOROWSKI DE DiEz CANSECO, MARÍA: Curacas y suce. 0 sea E
siones, Coste. norte, Lima, 1961. "Gris
178 SANTILLÁN: obre. cit. (págs. 120-128). cap.
179 PORRAS BARRENECIIEA: obra cit. (pág. 257).
180 SANTILLÁN: obre. cit. (págs. 68-69 y 71-74).
181 Véase arriba, nota núm. 163.
182 Véase, por ejemplo, PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (págs. 78-80, 366 y 373). Zárate
183 JIMÉNEZ DE LA ESPADA: Carta a Francisco de Borja. ... (pág. XIV), CCLVJ
184 THAYER·ÜJEDA, TOMÁS: Biografia., l\folina. d el Cuzco, Cristóbal de: Relación 196 Las C
de las fábulas ..., en: Revista Chilena de Hiatoria y Geografía, tomo V, Santiago, bajo 1
1913.
solam
185 ROMERO, CARLOS A.: Los dos Cristóbal de Molina, en: Colecci6n de libros y
CCLII
documentos referentes a la historia del Perú, tomo I, Lima, 1916.
197 Las C
186 Así, más o menos, debe haber sido el pensamiento de Mea.ns antes de que for-
Marco
mulase su afirmación. Véase MEANs: obra cit. (pág. 400).
187 PORRAS BARRENECHEA: obra. cit. (pág. 250). (cap.
188 pág. 6
".Malina de Santiago, Cristóbal de": Destrucción del Perú, en: Loa peque1ioB
grandes libros de historia americana, serie I, tomo IV, Lima., 1943 (pág. 41). Zárate
~:~ CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS: obra cit. Véase arriba., nota núm. 15. 198 ÜRTIZ
~ • LEwis: Bartolomé de las Casas, An interpreta.tion of his life and Ortiz
writmgs, La Haya., 1951 (págs. 66 ss.).
19 l CASAS BARTOLOMÉ . . .
'
cap. 67). DE LAS: H1stor1a de las Indias' México D F
· ·• 1951 (hb. I,
escrib•
192 liANKE: obra cit. (págs. 69 y 74),
hecha
193 JIMÉNEZ DE LA ESPADA u._
L·una,
en.. e0 l eccion
. , de libr ' J.•-LAHcos:
08 ño De las antiguas gentes del Perú' El prólogo,9
(pá upa lea raros 6 curioaoa tomo XXI Madrid, 189- tipo
gs. XXIV ss.), MEANs• obra 't ( ' '
194 JUIÉNEZ DE LA E . CI • págs. 336-339), 199 Con:pá
SPADA• De las t' p RRAS 200 "Véase
BARRENECIIEA• ob , ' an iguas gentes ... (págs. XXIV ss.). O
195 Fuera de M . ra cit. (pág. 161),
arcos Jiménez d 1 1
problema. de trans . . e a Espada, mencionado dos veces, discuten e
E cr1pc1ón tanto M d la
spada sin conse , eans como Porras, y siguen a Jiménez e
M g\lír enumerar a tod éste;
EANs: obra cit (pág os los cronistas menciona.dos por
0

34
Además de los t . l) y PolUlA.s BAllRENECHEA• obra cit. (pág. JBO),
M ransciptores i . Zá ate
eans, que trata de t aqu mencionados debe añadirse r ·
t · • razar las d · do
res rmg1do con la colab . ependencias en su libro es hasta. demas1a
106

oración de '
•eza Y Jerez-Estate. Por eso tal vez P
ueda
. terés un panorama. - aunque s .
(págs. 67
ser de JJl umar10 _ de
r 1
s· os présta.ntos d
casa .itulo LVI en Las Casas es sacado de e· e Las
~resantes El ca.P ieza de Le .
Jo dice Mea.ns, pero esto es válido tamb. • on y de Jerez-,,,
,se abajo, co!llº to . ten para. el ~stete
no incluye pues que no figura en la antoI capitulo LVI¡ ,
Means . , d 1 ogia "De l que
da por J rmenez e a Espada. Lo m· as antiguas
redact a . ismo es válido gentes"
,rrr¡ que discute Mea.ns, sm ponerlo no obsta. t para el capit
L v_µ • n e, en rela . , u1o
ha estado :aue!las de la dependencia de estos cronistas se n ot an tambiéc1on con su origen.
cxXXJ-CXXXIII. n en los capitulos
Morejón.
"Cristóbal de Malina" {págs. 51-53) corresponde a Las
f Oastro- 0
el cap. CLXXXII. asas (pág. 478) o sea
Santillán
"Cristóbal de Molina" (págs. 20-21) corresponde a. Las
0
sea el cap. CCLIII. asas {págs. 662-663)
Y snce. 0
"Cristóbal de Malina" (pág. 33) corresponde a Las Casa ( ,
s pag. 666) o sea el
cap. CCLV·
"Cn'.stóbal de Molina" (págs. 53- 54) corresponde a Las Cas ( ,
as pag. 674) o sea
el cap. CCLVIII.
Zárate (pág. 467) correspondo a Las Casas (pág. 666) 0 sea el cap. CCLV
6 y 373). Zárate (págs. 465 y 472) correspondo a Las Casas (pág. 671) 0 sea el cap:
CCLVTI.
Relación 196 Las Casas es uno de los primeros que hablan de los jefes de 100 y 1000 indios
antiago, bajo los nombres quechuas (aunque los escribe un tanto mal) para mencionar
solamente una cosa. Véase LAS CASAS: obra. cit. (pág. 660) o sea el cap.
1 libros y CCLII.
197 Las Casas menciona a Estete en las págs. 145 y 147 (caps. LVI y LVII) y a.
que for. l\Iarcos de Niza en la pág. 449 (cap. CLXVIII), a. "religiosos" en las págs. 372
(cap. CXL), 654 (cap. CCL), 671 (cap. CCLVII) y a "un buen seglar" en la.
pág. 674 (cap. CCLVIII). Los dos últimos alegatos se refieren en realidad a.
eque1ios Zárate y "Cristóbal de Molina" respectivamente.
'· 41). 198 ÜRTIZ DE ZúÑIGA, IÑioo: Visita fecha por mandado de Su Majestad por Iñigo
Ortiz de Zúñiga ... 1561, en: Revista del Archivo Nacional del Perú, tomo I ss.,
life and
Lima, 1920 ss. MARTÍNEZ RENGIFO, JuAN: La visita de Gua.nea.yo, Maca y
1 (lib. I,
G
uaravni, en: Revista del Museo Nacional, tomo XXXII' Lima' 1963. y· ·tAl
es 'b' S MxoUEL GARCI: lSt a
cri ll'Se lo presente acaba de salir DIEZ DE AN ' - 1567
' d e San Miguel en e1•ano
hecha a la provincia. de Chucuito por Garci. D tez ¡ d este'
L._una, 1964, lo que nos permite esperar que venga t Od ª vía más materia. e
prólogo,
tipo.
•d, 1892 !99 Co
20() V lllpárese arriba, pá.g. 16. . ·co Estudio sobre
Po:anA.S éase WEnIN, ÁKE: El sistema decimal en el Imperio m~a1 '6, del Instituto
est •, (Pubhcac1 n ás
lb ructura politica, división territorial Y poblacion ). Véase, adern '
cuten el 35
ª;:·Americano de Gotemburgo), Madrid, 19 65 (pág.
ez de la
20113 a Pág. 17. Venecia, ¡565.
or éste;
g. 160),
t?izoNI G
202 l>oa . 1
' lROLAM:o: La Historia de on °
M d Nvovo • ··•

Zárate, 203 lbid¾i BÁRRENECHEA: obra cit. (págs. 213-2 l 4)· redo,
rnasiado
204 • (págs 215-21 Rafael 10
l3oaa . 8). . d 1 Perú, ed. 210--220).
z pueda Se"iUl!:oAN, ALoNso: Crónica de la conqwsta e obra cit. (págSE '!'RE~'
205 lle a, 1948. Compárese con PORRAS BARRENECBEA: CAL~TE pE s
~~ quo una,
estas d08 no hay motivo para tratar ma,;,, J07
8,~
251 lfectin
l'ó de Pizarro en el Perú y vida de don Pedro Gasea
JuAN CRISTÓBAL: Rebe i n ~ les tomos CLXVII-CLXVIII, Madrid 1004-' 22
. . de autores espano ' '
en: Biblwte,ca, . , de escribir en 1567. Véase PÉREZ DE Tun11:t 23
ta. obra se termino A
1965. E s . liminar en: Biblioteca de autores españolee tom 23
BUESO, JuAN: Estudio pre ' ' o
CLXIV Madrid, 1963 (pág. cvm).
' ) Nótese especialmente la pág. cxr.
206 Jbíd. (págs. cv-cxn ·. Relación del libro intitulado Govierno de el Peru quo
207 MATIENZO, JUAN DE, . 23
. . . d M t'enzo oydor de la ciudad de la Plata, Buenos Aires, 1910
hizo el licencia o a i
{el indice).
208 Véase abajo pág. 82. . 23
LEVILLIER, ROBERTO: La audiencia de Charcas, Madrid, 1918 (págs. 236-239). 23
209
210 Véase arriba, pág. 14.
211 FERNÁNDEZ DE PALENCIA, Drnoo: Primera y segunda parte de la Historia del
Perú que se mandó escribir a Diego Fernández vecino de la ciudad de Pa- 23
lencia ... , en: Biblioteca de autores españoles, tomos CLXIV-CLXV, Madrid,
1963. PIZARRO, PEDRO: Relación del descubrimiento y conquista do los reinos
del Perú, en: Biblioteca de autorea españoles, tomo CLXVIII, Madrid, 1965.
TRUJILLO, DIEGO DE: R elación del descubrimiento del reyno del Perú que hizo
Diego de Trujillo en compañia del gobernador Don Francisco Pizarro y otros
capitanes desde que llegaron a Panamá el año de 1530, en que refieren todas las
derrotas y sucesos hasta. el di.a 15 de abril de 1571, ed. Raúl Porras Barre-
nechea, Sevilla, 1948.
212 Jn.IÉNEZ DE LA ESPADA: La guerra de Quito ... , el prólogo (pág. vnI). Compá-
rese con la nota. núm. 118 arriba.
213 FERNÁNDEZ DE PALENCIA: obra cit. (tomo CLXV, págs. 79-87).
214 PÉREZ DE TUDELA BUEso: obra. cit. (pág. LXXVIII).
215 l\lEANs: obra. cit. {pág. 427).
216 Tu_uJILLo: obra cit. (págs. 45-64 y 67-124). Además Porras ha escrito un
prologo bastante voluminoso {págs. 15-42 ).
217 Ibid. (pág. 124).
218 PORRAS
, BARRENECHEA: obra cit. . {pág. 268).
219 Ibíd. (pág. 268). De costumb . . .
véase b . re sm referencias a la fuente. Para tal referencia.
a &Jo nota núm 317 Vé ta b'
220 Jbid. {pág. 268 ). · · ase, m ién, la nota núm. 235.
221 lbíd. (págs. 268-269),
222 Compárese el apéndice A con el B
a la historia del Perú to _de la Colección de libros y documentos referentes
con el escrito que 80 ' mo III ' Lima 1916• El "A" patentemente tiene relac1'ón
11
no hay pruebas de qu fama Pol~ I en la nota núm. 235, abajo, mientras que
223 p ORRAs BAR:aENECHEA• e uerab escrito. el "B" por Polo aunque es muy probable.
224 TRATADO de un . o ~a cit. (págs, 269-270). 23
cartapacio (
C~A: obra cit., p¿~. ) · ·· en cuanto al titulo, véase PORRAS BARRENE•
h t . ~ 269 ' en• Oolecció la 23
ia. <>ria del Perú, tomo IV L: n de libros y documentos referentes a
23
la Justicia. en la conquista ~ una, 191 7. Véase liANKE' LEWIS: La 1u cha por
225 PoRRAs B e América Bue . 23
226 lbid AllRENEcHEA: obra cit ' nos Aires, 1949 (pág. 410).
· (págs. 258-269) ' (pág. 269).
227 SAN ,__ ·
TILLA.N: obra cit (
228 :PoaRAs B · Págs. 33-34 ). 24:
AllRENECIIJ!:A:obr .
108 ª cit. (pág. 270).
229 SANTILLÁN: obra cit. (pág. 34, la nota).
230 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 270).
231 l\ú:ANS: obra cit. (pág. 432). Por lo demás yerra bastante Means por calüicar
- siguiendo a Romero-Urteaga. - la. "Relación de los fundamentos" y la.
"Relación del linaje" como d os fuentes distintas; MEANS: obr a cit. (págs. 431-
432). Compárese con PORRAS BARRENECHEA: obra. cit. (págs. 269-270).
232 PoLo DE ÜNDEGARDO, J UAN: Relacion de los fundamentos acerca del notable
daño ... , en: Colección de documentos inéditos del Archivo de I ndias, tomo XVII,
Madrid, 1872 (pág. 21).
233 Ibíd. (págs. ll8, 164-165 y 168).
234 SANTILLÁN: obra cit. (págs. 40, 73-74 y 83). Santillán piensa adaptar el tributo
per capita según las posibilidades de cada p rovincia.; I bíd. (pág. 88). P OLO DE
ÜNDEGARDO: obra cit. (págs. 18, 21, 33, 55, 101-102, 164-165 y 168).
235 Un resumen de las obras de Polo que tienen importancia para la h istoria incaica
tiene el aspecto siguiente:
I. PoLo DE ÜNDEGARDO, JuAN: Los errores y supersticiones de los indios,
sacadas del tratado y averiguación q ue h izo el licencia.do P olo, en: Colec-
ción de libros y documentos referentes a la historia del Perú, tomo III, L ima ,
1916. Este escrito se compu so en su versión original en 1559 pero en la
presente forma en 1567, y como fue publicado en 1585 se refiere a él en
la. lista bajo este último a ño. Se citará a. continuación como P olo I.
II. POLO DE ÜNDEGARDO, J UAN: R elación de los adoratorios de los indios en
los cuatro caminos (zeques) que salían del Cuzco, en: Colección de libros y
documentos ref erentes a la historia del P erú, tomo IV, Lima., 1917. E ste
escrito se h izo en su versión original probablemente antes del 12 de di-
ciembre de 1561 y es indicado, por consiguiente, por (1561 *) en la lista.
Se citará a continuación como Polo I I .
III. PoLo DE ÜNDEGARDO, JUAN: Relacion de los fundamentos a cerca del
notable daño que resulta de n o guardar á los indios sus fueros, en: Colección
de documentos inéditos del Archivo de Indias, tomo XVII, Madrid, 1872.
Ya que este escrito existe en dos versiones se ha causado mucha confusión.
E n la Colección de libros y documentos referentes a la historia del P erú
redactada por Romero y Urtea.ga figuran las dos version es (tomo III
y IV, Lima 1916 y 1917). La. última versión ha sido traducida a.l inglés:
Of the linea.ge of the Incas and how they extended their conquests, ed.
CI. R. Markham, Hakluyt Society, Londres, 1873. Compárese con PORRAS
BARRENECHEA: obra cit. (pág. 270). Este escrito de Polo está fechado en
el 26 de junio d e 1571 y es indicado, por consiguiente, en la lista como
(1571). Se citará a continuación como Polo III.
236 T OLEDO: obra cit. (pág. 200). Véase arriba nota núm. 31. Véase, además,
HANKE: La lucha por la justicia. ... (págs. 412- 424).
237 TOLEDO: obra cit. (págs. 224-225).
238 lbíd. (pág. 201).
239 MEANS: obra. cit. (pág. 481).
240 Véase arriba, pág. 75.
241 TOLEDO: obra. cit. (págs. 251- 252).
242 SARMIENTO DE GAMBOA, PEDRO: Segunda. parte de la historia general ... ,
Geschichte des Inkareiches, ed. R. Pietschmann, en: Abhandl. Konigl. Guellsclt.

109
. t o1•i·sche Klasse, vol. VI, nu'm. IV'
hilologisch . h is
W issensch. Gottingen, P 276
Berlin, 1906. d b mucho fue conocida ya antes de su publicación.
243 Puesto que esto tar a a 277 B
Véase por ejemplo arriba pág. ~O. ) ' 278 :M
GAMBOAº obra cit. (pág. 7 · bl
244 SARMIENTO DE .
5
245 Ibíd. (pág. ). con LEVILLIER, RoBERTO: Los Incas, Sevilla, 1956 E
246 Compárese, sin embargo, A
(págs. 176-191). ,
247 RoMÁN Y ZAMORA: obra cit. Véase arriba nota num. 22. . 279
-..r~ANs· obra cit (págs. 451-452) y RowE: obra cit. (pág. 268)
248 Compárese con J.YJ.b • • • • 280 Ji
• 1 de lo íntimas que son las correspondencias se puede sacar
281 F
249 Un b uen eJemp o
de la pág. 660 en Las Casas y la pág. 33 (del t~mo II) en_Román y Zamora, y se 282 A
debe añadir también lo referido en la nota num. 22 arriba.
250 MoLINA DEL Cuzco, CRISTÓBAL DE: Relación de las fábulas y ritos de los Incas,
en: Colección de libros y documentos referentes a la historia del Perú, tomo I , 283
Lima, 1916. 284
251 Véase arriba nota nfon. 129. 285 JJ
252 CABELLO DE BALBOA: obra cit. (pág. 252). 286
253 MoLINA DEL Cuzco: obra cit. (pág. 4). 287 E
254 FALCÓN, FRANCISCO: Representación h ech a en concilio provincial sobre los 288 1,
daños y molestias que se h acen á. los indios, en: Oolecci6n de documentos inéditos
del Archivo de India,1, tomo VII, Madrid, 1867.
255 MENDIBURU: obra cit. (tomo V, pág. 3).
256 Ibíd. (tomo V, págs. 3-4). Aquí se ve como Falcón se presenta en el concilio
con poderes de varios pueblos de indios.
257 Véase arriba nota núm. 123.
258 WEDIN: La cronología . . . (pág. 50).
259 MEANS: obra cit. (págs. 523- 524).
260 Véase arriba nota núm. 258. 1
261 ~VILA, FRANCISCO DE: A narrativa of the errors, false gods, and oth er supersti-
t•
t~ons a nd diabolical rites in which the India.ns of Huarochiri lived in ancient 292 1
tunes, en: Hakluyt Society, Londres, 1873. 2 93 e
262 ARRIAGA p ADLO fo .
C ' SEPH DE: Extirpación de la idolatría d el Pírv, Lima, 1621.
263 ALANCHA, ANTONIO DE L • C 294 G
. .
A. ororuca moralizada d el orden d e S. Augustm q
en e1 P erv, Barcelona, 1638.
lE
254 MEANs: obra cit. (págs. 331 _ 333 )
V
265 CALANCHA; obra cit ( á.g 90- .
266 V' • · p s. ll5, por ejemplo). 295 1
ea.se arriba págs 36-38 E t O
a.bajo pág. 9 1. · · s os válido asimismo para Anello Oliva. Véase t,
296 1
267 CABELLO DE BALBOA· obra . ,
268 P ORRAS BAnRENECllE. . b cit._Vea.se arriba nota núm. 19. ()
269 CABELLO DE BAL A. o ra cit· (P á g. 36O). ft
270 Ibíd. (pág. 250) Vé obra. cit· (pág. 252).
BOA: ir
271 P . ase arriba nota , 2 n
ORRAS BARRENECHEA· b . num. 2 y pág. 37.
272 Véase arriba págs. 37- ~: ra cit. (pág . 360). e,
273 MEANS: obra cit. (pág 3;5) 297 F
274 WEDIN: La cronolo l . ., 298 V
275 MEANs: obra ·t g a ... (pa.gs. 34-35). n
ci ' (pág. 319), 299 :r:
110
276 AcosTA, JosÉ DE: Historia Natural y Moral de las Indias, en: Biblioteca de
autores españoles, tomo LXXIII, Madrid, 1954 (lib. VI, cap. I, págs. 182-183).
277 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 299).
27 8 l\ÍATEOS, FRANCISCO: Personalidad y escritos del P. José de Acosta, en: Bi-
blioteca de autores españoles, tomo LXXIII, Madrid, 1954 (págs. xvm-xxn).
En este lugar se hallan también los datos sobre las publicaciones de la obra de
Aoosta. Véanse además PORRAS BARRENECIIEA: obra cit. (pág. 299) y la lista
de la presente obra.
279 MEANS: obra cit. (pág. 501).
280 lb!d. (pág. 501).
281 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 399).
282 ANÓNIMO: Relacion de las costumbres antiguas de los naturales del Pirú, ed.
Marcos Jiménez de la Espada, en: Tres relaciones de antigüedades peruanas,
Madrid, 1879.
283 MEANS: obra cit. (págs. 501-506).
284 Compárese con PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 366).
285 lbíd. (pág. 373).
286 Sería el año de 1578. Véase PORRAS BARRENECIIEA: obra cit. (pág. 373).
287 PÉREZ DE TuDELA BuEso: obra cit. (págs. LXXXVIII-XCVI).
288 ]bid. (pág. LXXXVII).
289 !bid. (pág. xc).
290 Compárese, por ejemplo, GuTIÉRREZ DE SANTA CLARA, PEDRO: Quinquenarios
o Historia de las guerras civiles del Perú (1544-1548) y de otros sucesos de las
Indias, en: Biblioteca de autores españoles, tomos CLXV-CLXVI, Madrid, 1963
(lib. III, cap. LXIII) con LÓPEZ DE Gól\IARA: obra cit. (págs. 277-278). Véase,
además, PÉREZ DE TUDELA BuESO: obra cit. (págs. LXL""<VIII-LXX..'UX) y POR-
RAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 196).
291 LIZÁRRAOA, REOINALDO DE: Descripcion breve de toda la tierra del Perú,
Tucumán, Río de la Plata y Chile, on: Nueva biblioteca de autores españoles,
tomo XV, Madrid, 1909.
292 lbíd. (pág. 565).
293 Compárese con la pág. 14 arriba.
294 GARCILASO DE LA VEGA, EL INCA: Primera parte de los Comentarios Rea.les,
que tratan del origen de los Yncas, reyes que fueron del Peru, de su idolatría,
leyes y gouiemo en paz y en guerra ... , Lisboa, 1609. En la presente obra se
vale de la edición ya menciona.da. en la nota núm. 16 arriba.
295 lbíd. (lib. I, cap. XIX). Además de esto se enumera una serie de otros argumen-
tos en favor de la veracidad e importancia. de la obra de Garcilaso.
296 lbid. (lib. IX, cap. XL). Existe una referencia. general a contactos epistolares
(lib. I, cap. XIX), es verdad, pero se halla en la larga serie de argumentos en
favor de la veracidad y superioridad de los Comentarios Reales en cuanto a lo
incaico. Además la referencia es del tipo de una garantía. general de veracidad;
ningún da.to concreto se liga a estos amigos de pluma. El carácter y la
colocación de esta afirmación nulifica. su valor de prueba.
297 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (págs. 314-315).
298 Véase arriba, págs. 44-49. Compárese también con el razona.miento en la
nota núm. 296, arriba. .
299
Debe subrayarse otra vez que las afirmaciones acerca del intimo contacto entre

111
. . . por intermedio de la leche materna y los vieJ· os
. 1 Imperio incaico e
Ge.rc1laso Y e unos pocos de la larga serie de argumentos que
ñ de escuela s 61 O son e
r:ompe. eros . il para protestar su veracidad ante el lector. El
resente. el mismo Ge.re a.so 316 :E
P . enerales de esta indole formarian, entonces la.
sinnúmero de referencias g . . ' 311 e
d que tiene razón Garcilaso cada vez que se aleJa de las ]j
ti
prueba, o la. ge.ra.n a, e
opiniones de los otros cronistas. . p
·t ( ág v) PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 377). Al 318 1
b
300 MoRúA: o re. ci · P · · . . . .
. . . te obre. llega. a. mi conoclffilento la publicación de la otra o
impriIDirse 1a. presen . .
versión de la. crónica. de :Morúa. MuRÚA, :MARTÍN DE: Historia general del Perú, 319 e
origen y descendencia. de los Incas ... , ed. Manuel Ballesteros-Gaibrois, en: 320 1
Colección joyas bibliográficas, Biblioteca americana vetus, II tomos, Madrid, ll
1962-1964. Para. la. fecha. de redacción de esta. versión, véase el estudio preli- 8

minar (tomo I, págs. x.xxvi-xxxvu). Merece esta obra una. investigación 321 l
especial junto con la otra versión de la crónica. del mismo autor. o
301 Véase, por ejemplo, MEANS: obre. cit. (pág. 415). 1
302 PORRAS BARRENECJIEA: obra cit. (pág. 381). Compárese este lugar con RosT-
WOROWSKI DE DfEz CANSECO, :MAnfA: Pacha.cútec Inca Yupanqui, Lima, 1953
(la última página de la información de la comisión).
303 Véase arriba págs. 37-38.
304 POMA DE AYALA, PHELIPE GuAMÁN: Nueva Cor ónica y Buen Gobierno, ed. A. 322
Posne.nsky, La P az, 1944 (el prólogo d el editor). 323
305 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 436).
306 SANTA CRUZ P ACHACUTI YAMQUI SALCAMAYHUA, J UAN DE: R elacion de anti-
güedades deste reyno del Pirú, ed. Marcos Jiménez d e la Espada, en: Tres
relaciones de antigüedades p eruanas, Madrid, 1879. JIMÉNEZ DE LA ESPADA:
Carta a Francisco de Borja. ... (pág. XLIV). 3 24
307 HERRERA, ANTONIO DE: Historia general de los h echos d e los ca st ella nos en las 3 25
islas y tierra firme del mar océano, Madrid, 1934-. 3 26 '
8
30 JIMÉNEZ DE LA ESPADA: La. guerra. de Quito (Cieza.) ... , el prólogo del editor 327
(pág. xx): "Herrera. dejó sus Décadas en el año 1554 ... ". Compárese esto con 328 1
la nota núm. 4, arriba. 3 29
309 MATICORENA ESTRADA: obra cit. (págs. 24-25). 330
310 SALINAS Y CÓRDOBA B ·
, UENAVENTURA: Memorial de las historias del Nuevo
Mundo
, Peru ... 1631 · ÜLIVA , ~,. __ELL H . t
o: 1s or1a. . d e 1 r emo
. . . d e1
y provmma.s
P eru, de sus Incas Reyes D b . .
, escu r1m1ento y Conquista. por los españ oles de la
Corona. de Castilla con ot . ul .
M ras smg a.ridades concernientes á. la Historia., Lima,
1895. ONTESINOS FERNANDO· M . . . l
p , ' · emor1as antiguas historiales y p oliticas de
eru . . .' en: Colección de libr08 .
1882 M españolea raroa ó curiosos, tomo XIV, Madrid,
. ONTESINOS FERNAN L l
juicio d l' . ' no: os anales del Perú, en: Prueba p eruana en e
e imítu entre el Perú B Oz• • IV
Madrid, 1906. Y wia, ed. Victor Maúrtua., tomos XIII- X ,
311 SALINAS y Có
312 O . ~DOBA: obra cit. (ca.ps. 1-II).
LIVA. obra cit. (cap II) e .
Bi
(págs. 398-399). · · ompárese con PORRAS BARRENECHEA: obra cit .
313 lbid ( ág
· P · l 9). Compárese
l.
3 14 PORRAS BARRENE con PORRAS BARRENECHEA: obra. cit. (pág. 399). a
315 Compárense po C~EA.: obra cit. (pág. 399).
r eJemplo, BAuo . L'
R OWE, JoRN' HowuNo• . . . 8) CIEZ
In IN. empire socia.liste ... (págs. 17- 1 Y
112 · ca. Culture at the Time of the Spa.nish Conquest'
en: Handbook of South American I ndiane, ed. J . H. Stewa.rd, Burea.u of Ameri-
can Ethnology, Bulletin 143, vol. II, Washington, 1946 (pág. 197).
316 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 391).
• 317 Cono, BERNABÉ: Historia. del Nuevo Mundo, ed. Marcos Jiménez de la Espada,
IV tomos, Sevilla., 1890-1895. La relación de Polo, antes menciona.da, que tomó
prestada. Cobo se halla en el lib. XIII, ca.ps. XIII-XVI.
318 Jbid. (tomo I, el prólogo). MEANs: obra cit. (pág. 351). PORRAS BA.RRENECHEA:
obra. cit. (pág. 406).
319 Cono: obra cit. (lib. XII, cap. II).
320 ]bid. (lib. XII, cap. II): "Ultima.mente, Garcilaso de la Vega Inca, en la primera
parte que sacó a luz de la república de los Incas, no se aparta casi en nada de las
sobredichas relaciones."
321 PORRAS BARRENECHEA: obra cit. (pág. 408). En realidad Cobo se valió de
otra obra más que las mencionadas por Porras (lugar cit.) y por él mismo.
Existen correspondencias entre Cieza I I y Cobo que después de un estudio un
poco más detenido tienen que ser calüicadas de transcripciones. Véase Cieza II
(págs. 259-263) y Cono: obra cit. (lib. XII, cap. XVII). Además debe subra-
yarse que era bastante corriente que Cobo citó -sin hacer referencia a la fuente;
véase MEANS: obra cit. (pág8. 356-357).
322 Cono: obra cit. (lib. XII, cap . II).
323 Precisamente antes de esto dice Cobo, además: " ... me pareció conveniente,
paro. mayor crédito y a utoridad d e lo que se d ijera, poner en este capitulo los
fundamentos en que la verdad d e esta historia estriba; para que si alguno
intentase contradecirla, mov id o p or el dicho de alg ún indio viejo o por no halla r
agora tan viva la memoria d e muchas d e las cosas . ..".
324 Cono: obra cit. (lib. X II, cap. II).
325 Compárese esto con la p ág. 88 arriba.
326 ZÁRATE: obra cit. (pág. 467).
327 "Cristóbal de Molina" (pág. 33).
328 MonúA: Los orígenes de los Incas . .. (lib. III, cap. IV, pág. 84).
329 MONTESINOS: obra cit. (pág. 86).
330 Este método crít ico ha sido aplicado por el autor, en dos campos, uno del tipo
l'histoire des Jaita y el otro d el tipo l'histoire des inatitutiona. E stas dos aplica -
ciones separadas d e los principios criticos presenta.dos en las páginas anteriores
forman juntas con la presente obra. y un resumen en inglés la tesis doctoral del
autor. E n cua nto a los detalles de estas mencionada.a aplicaciones, véanse
WEDIN: La cronología . .. (arriba., nota. núm. 25) y W E DIN : El sistema. deci-
mal .. . (a rriba, nota núm. 200).

Bibliografía
l. Fuentes
a .Manuscritoa
Cu:ZA DE LEóN, P E DRO DE: Segunda parte d e la chrónica d el Perú .. . , B iblioteca
del Escorial, códice L.I.5.
113