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SINDROME DE

DOLOR
MIOFASCIAL
ASOCIACIÓN UNIVERSIDAD PRIVADA SAN JUAN BAUTISTA
FILIAL ICA
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA HUMANA

MEDICINA FÍSICA Y REHABILITACIÓN

SINDROME DE DOLOR MIOFASCIAL

DOCENTE:

PRESENTADO POR:

-Espinoza Simón Mirella


-Hernández Uchuya María Del Rosario
-Gerónimo Chanca Leonardo
-Gutierrez Munares Milarig
-Hernández Melgar Lorena

ICA – PERU
2020

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN.......................................................................................................................3
DEFINICION..............................................................................................................................4
COMPONENTES DEL DOLOR MIOFASCIAL.....................................................................4
EPIDEMIOLOGÍA......................................................................................................................5
ETIOLOGÍA................................................................................................................................5
FISIOPATOLOGÍA....................................................................................................................6
MANIFESTACIONES CLÍNICAS............................................................................................7
DIAGNÓSTICO.........................................................................................................................7
TRATAMIENTO.........................................................................................................................7
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS....................................................................................12

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INTRODUCCIÓN

El Dolor Miofascial por puntos gatillo (DMF) es una entidad descrita por los
Dres. Janet Travell y David Simons en 1992 corresponde a una patología
muscular regional no inflamatoria que se puede presentar en cualquier músculo
estriado del cuerpo. Su característica principal es la presencia de una zona
hipersensible denominada punto gatillo, el cual se encuentra presente en una
banda tensa palpable de tejido muscular y posee la capacidad de referir dolor a
zonas distantes. Esta última cualidad hace que su diagnóstico se dificulte y
puede ser motivo de tratamientos fallidos.

Al menos un 30% de la población presenta algún síntoma en el aparato


locomotor en que el dolor de origen muscular tiene una importancia
significativa. Las lesiones musculares con frecuencia reúnen criterios de
síndrome miofascial (SMF). Es un proceso muscular regional, agudo o crónico,
primario o secundario, muy prevalente e incapacitante, pero bastante
desconocido, infradiagnosticado e infratratado, probablemente porque no se
acompaña de alteraciones estructurales detectables con las pruebas
complementarias de imagen o analíticas y con frecuencia por estar asociado a
otros procesos musculoesqueléticos.

Los procesos musculoesqueléticos son la causa más frecuente de dolor, tanto


agudo como crónico y la principal causa de discapacidad en la población en
edad laboral; sus consecuencias en términos de disfunción, discapacidad y
costos son elevados. Sin embargo, es una condición tratable que responde
favorablemente al tratamiento oportuno y adecuado, enfocado no solo en el
manejo del dolor, sino que además en la atención de las alteraciones
estructurales, posturales, ergonómicas y condiciones metabólicas que alteran
la función muscular. Por lo que es de suma importancia para el médico general
manejar este diagnóstico, y su adecuado tratamiento y así poder brindar a los
pacientes la atención adecuada de un padecimiento que puede resultar
incapacitante en su ámbito laboral, e incluso en actividades básicas de la vida
diaria.

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DEFINICION

El SMF o síndrome de dolor miofascial es un cuadro clínico característico de


dolor regional de origen muscular localizado en un músculo o grupo muscular.
Se caracteriza por dolor en la zona muscular correspondiente, más dolor
referido a distancia y por la presencia de una banda de tensión, aumentada de
consistencia y dolorosa, identificable a la palpación y en cuyo seno se
encuentra el llamado punto gatillo (PG) o trigger point, correspondiente a una
zona hipersensible, de mayor consistencia y cuya palpación reproduce el dolor
local y el referido a distancia por el paciente, que es el origen y la causa del
dolor.

COMPONENTES DEL DOLOR MIOFASCIAL

 Una banda palpable en el músculo estriado afectado.

 Un PG (trigger point).

 Un patrón característico de dolor referido.

La «banda palpable o tensa» es un grupo de fibras que se extiende a lo largo


del músculo, de inserción a inserción, formando una banda aumentada de
consistencia. Expresa un estado anormal de tensión en la fibra muscular
producido por la contracción del nódulo palpable. Generalmente no puede ser
vista al examen ocular; se encuentra normalmente si se realiza una adecuada
exploración del músculo afectado y en la posición donde éste se encuentra con
mayor relajación.

El PG es una pequeña área focal, de 3 a 6mm de tamaño, de irritabilidad en el


músculo cuando éste es deformado por presión, estiramiento o contractura,
que produce tanto un punto de dolor local como un patrón de dolor referido y,
ocasionalmente, fenómenos autonómicos. Se han descrito dos tipos de PG.
Los PG «activos» son aquellos que pueden ser responsables de la presencia
del dolor en reposo y dolor referido a la presión o punción, similar al dolor
comunicado por el paciente, y se asocian con síntomas menos definidos, como
debilidad, parestesias o cambios de temperatura. Los PG «latentes o silentes»
se presentan con la contracción muscular, no espontáneamente, y el dolor se

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reproduce sólo con la aplicación de presión externa, pero pueden limitar la
movilidad o causar debilidad muscular y rigidez. Se desconoce la evolución
natural de los PG activos y latentes. Estos PG se pueden activar por un
traumatismo directo o indirecto, esfuerzos acumulados y repetidos, alteraciones
posturales y desentrenamiento físico.

El tercer componente del dolor miofascial es el «dolor referido» o dolor que


proviene de un PG, pero que se siente a distancia del origen de éste,
generalmente lejos del epicentro. La distribución del dolor referido por un PG
pocas veces coincide con la total distribución de un nervio periférico o una raíz,
pero con frecuencia puede simular la irradiación de un dolor producido por
compresión nerviosa o atrapamiento, sin déficit motor o sensitivo asociado. Es
por ello que en algunos casos se les conoce con el nombre de dolores
«pseudorradiculares».

Los PG no solamente se encuentran localizados en los vientres musculares


(PG miofascial) sino también en inserciones, neuromas o cicatrices.

Los puntos dolorosos (tender points) se asocian con dolor sólo en el lugar de la
palpación, no se acompaña de dolor referido, y ocurren en la zona de inserción
de los músculos, no en la «banda tensa» del vientre muscular. Por definición,
los pacientes con fibromialgia tienen puntos dolorosos.

EPIDEMIOLOGÍA

La prevalencia internacional es de 13.5 a 47%.7.

El síndrome de dolor miofascial afecta a 85% de la población en algún


momento de su vida y afecta cualquier parte del cuerpo en 30 a 93% de la
población.

Hay mayor prevalencia en Mujeres de 30-50 años.

La falta de criterios unificados y la ausencia de una prueba diagnóstica


dificultan el cálculo de su prevalencia real.

ETIOLOGÍA

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La etiología del SMF es desconocida. Las causas están relacionadas con
factores biomecánicos de sobrecarga o sobreutilización muscular o
microtraumatismos repetitivos, en los que se ven alterados los procesos
metabólicos locales del músculo y la función neuromuscular en la placa motora.
Algunos pacientes pueden presentar SMF acompañando a otras enfermedades
articulares, radiculares e incluso viscerales.

Los factores precipitantes más comunes son de origen traumático. Después de


la fase aguda de un macrotrauma, cuando el dolor debería haber disminuido si
éste persiste se debe sospechar la presencia de un dolor de origen miofascial.

FISIOPATOLOGÍA

No existe ninguna teoría totalmente aceptada en la actualidad, aunque parece


que existe un componente autonómico y otro de sensibilización central. Tras un
proceso lesivo (trauma, inflamación, isquemia, etc.), se produce una respuesta
inflamatoria que provoca la liberación de neuropéptidos y la aparición de
células inflamatorias. Los neuropéptidos excitan las fibras nerviosas sensitivas
y simpáticas y se producen mediadores químicos neurovasoactivos que actúan
provocando fenómenos isquémicos y sensibilizando a los nociceptores. Este
fenómeno es conocido con el nombre de sensibilización periférica y provoca el
espasmo muscular.

Según Travell y Simons, en su hipótesis integrada, atribuyeron mecanismos


presinápticos, sinápticos y postsinápticos, es decir a una excesiva liberación de
acetilcolina [ACh], defectos de la enzima acetilcolinesterasa y aumento de la
actividad del receptor nicotínico de la ACh, respectivamente. La ACh liberada
en el espacio sináptico activa rápidamente los receptores nicotínicos de la ACh
de la membrana muscular postsináptica, conduciendo a un potencial de acción
y contracción muscular mantenida en condiciones de reposo con acortamiento
persistente de los sarcómeros. Esta contracción muscular resultante altera el
flujo arterial y la suplencia de oxígeno, calcio y otros nutrientes necesarios para
inducir una relajación muscular, lo que origina un fallo metabólico que se ha
denominado como crisis energética. La sensibilización de los nociceptores
periféricos contribuye a la activación de receptores del asta dorsal medular con

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disminución del umbral lo cual conlleva a la hipersensibilidad, alodinia y al dolor
referido característico lo cual se conoce como sensibilización central.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

El SDM puede presentarse de manera insidiosa o como respuesta a un trauma


o lesión, por lo que el fisiatra deberá realizar una historia detallada del dolor
actual y sus características; de la evolución en el tiempo, fluctuaciones,
desencadenantes y atenuantes; objetivar el dolor basal y en crisis mediante la
escala visual análoga; explorar sobre el impacto funcional que tiene dicho dolor
en sus actividades de la vida diaria básicas, instrumentales y laborales (hacer
una historia detallada de la actividad y ambiente laboral), como también sobre
los cambios en la esfera emocional y el sueño.

Los signos y síntomas del síndrome de dolor miofascial comprenden los


siguientes:

 Dolor muscular intenso y profundo

 Dolor que persiste o empeora

 Nudos de contracción en un músculo

 Dificultad para dormir a causa del dolor

DIAGNÓSTICO

No existe una prueba de laboratorio o técnicas de imagen o invasivas que


sirvan para diagnosticar el SMF, pero un minucioso examen físico y una
exhaustiva historia clínica son hoy por hoy los elementos básicos para llegar a
este diagnóstico. Un médico preparado puede llegar al diagnóstico preciso de
dolor miofascial.

Las pruebas complementarias (analítica, Rx, TC, RM, EMG, etc.) son de
utilidad para descartar otras patologías asociadas.

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 Historia clínica: los pacientes con PG activos se quejan de dolor
localizado
o regional persistente, de intensidad leve a severa, que el paciente
reconoce cuando el PG se comprime y generalmente limita la movilidad
del músculo en cuestión. Con frecuencia se afectan los músculos
utilizados para mantener la postura corporal, principalmente los
músculos del cuello, hombros y cintura pélvica. El dolor puede ser
constante, aunque generalmente se relaciona con la actividad muscular.
Los PG de cada músculo tienen su propio patrón de dolor característico
y, así, la distribución del dolor puede ayudar a identificar a los músculos
responsables. No sigue una distribución dermatomérica o radicular.

El SMF en la región de la cabeza y cuello puede acompañarse de desequilibrio,


mareos, cefalea tensional, tinitus, dolor temporomandibular, síntomas oculares
y torticolis. El dolor en las extremidades superiores con frecuencia es referido y
el dolor en los hombros puede parecerse al dolor visceral o imita la tendinitis o
bursitis. En las extremidades inferiores, los PG pueden afectar a los músculos
cuádriceps o a los de la pantorrilla y puede llevar a una limitación de la
movilidad en la rodilla y tobillo.

Pueden asociarse a síntomas autonómicos como sudoración, lagrimeo,


enrojecimiento cutáneo y cambios vasomotores y térmicos. También pueden
aparecer incapacidad funcional con disminución de la tolerancia al trabajo,
alteraciones en la coordinación muscular, rigidez articular, fatiga y debilidad.
Otros síntomas neurológicos asociados son las parestesias, disestesias, visión
borrosa, sacudidas y temblor. En estadios más evolucionados pueden aparecer
alteraciones en el sueño, cambios de humor y estrés.

 Examen físico: se debe realizar un meticuloso examen médico,


neurológico y musculoesquelético. El dolor impide que un músculo con
un PG pueda alcanzar su movilidad completa y también limita su fuerza,
resistencia o ambas. El hallazgo más frecuente es la palpación en el
músculo doloroso de una banda tensa, con forma de cuerda, que sigue
la dirección de las fibras musculares, en cuyo seno se palpa un nódulo
doloroso bien localizado.

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Un signo muy característico, es la reacción del paciente a la firme palpación del
PG, conocida como signo del salto (jump sign), es un reflejo involuntario o
estremecimiento del paciente, desproporcionado a la presión aplicada.

Generalmente no hay déficits neurológicos ni alteraciones en las pruebas de


laboratorio hematológicas, bioquímicas o urinarias, salvo que existan
enfermedades concomitantes como alteraciones nutricionales o metabólicas.
La electromiografía pondrá de manifiesto el incremento de la actividad eléctrica
espontánea en los PG. Las radiografías o resonancia magnética no revelan
ningún cambio patológico en el músculo afecto o en el tejido conectivo. Puede
ser de utilidad la ultrasonografía al poderse visualizar la respuesta
espasmódica al estimular el PG, así como la termografía, al mostrar áreas de
incremento de la temperatura cutánea en la región de los PG. Los algómetros
son utilizados para cuantificar la sensibilidad de presión en un punto muscular.
Se aplican de forma perpendicular a la zona de máxima sensibilidad. El umbral
de presión es la mínima cantidad de presión que induce dolor.

TRATAMIENTO

El tratamiento debe ser individualizado para cada paciente y multidimensional.

Los tratamientos deben instaurarse de modo progresivo, desde los más


inocuos hasta, en caso necesario, los más invasivos. El tipo de tratamiento
depende de la intensidad y duración del dolor. Se requiere la colaboración del
paciente, el consenso terapéutico y el consentimiento informado.

1. Recuperar la elasticidad de las fascias.


2. Recuperar la longitud normal del músculo.
3. Eliminar el dolor muscular.
4. Recuperar el movimiento y la actividad muscular normal.
5. Evitar que el cuadro agudo de dolor miofascial se convierta en crónico.
6. Proveer de estabilidad y relajación.
7. Mejorar el control del movimiento.
8. Hacer más profundos y eficaces los estiramientos.

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Eliminar los factores desencadenantes:

En la medida de lo posible, se deben eliminar aquellos factores que


predisponen y perpetúan el sobreuso y las lesiones crónicas sobre el músculo.

Tratamiento rehabilitador:

a. Modificaciones posturales, ergonómicas y mecánicas


b. Aplicación de frío o calor
c. Técnicas de estiramiento con o sin la aplicación de aerosol frío
d. Masoterapia
e. Acupresión
f. Ultrasonidos
g. Láser
h. Electroestimulación transcutánea de nervios y otras técnicas.

Tratamiento farmacológico:

 Se utilizan a menudo diversos fármacos (analgésicos, AINE, relajantes


musculares, tramadol) pero pocos de ellos han mostrado alguna
efectividad.
 Se dispone de escasos ensayos clínicos bien diseñados y controlados
que proporcionen una información adecuada sobre la eficacia a corto y
largo plazo de cada uno de los fármacos disponibles en este momento.

Inyección anestésica

 La técnica de inyección anestésica se realiza con anestésicos


locales sin vasoconstrictor tipo procaína al 0-5%, lidocaína al
0.25% o mepivacaína al 3%.
 Principalmente, esta técnica tiene dos ventajas:
 Diagnóstica: confirmar el verdadero origen o fuente del dolor.
 Terapéutica: ya que por medio de la técnica se obtiene analgesia
y eliminación de los puntos gatillo miofasciales.

1. Está indicada para el tratamiento de puntos gatillo activos


miofasciales, mioespasmo y manipulación de la articulación
temporomandibular
2. (ATM).

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Digitopresión

Presión digital sobre el punto gatillo, la cual se realiza con el dedo pulgar y se
mantiene durante más de 10 segundos, con descansos de 6-8 segundos y que
se va incrementando 5 segundos cada vez que se presiona, hasta alcanzar los
3 minutos o hasta que el paciente refiere que el dolor ha disminuido o
desaparecido.

El objetivo de la digitopresión, cuya técnica puede ser dolorosa o desagradable,


es producir una isquemia local inicial y luego un efecto vasodilatador. Se realiza
según la tolerancia del paciente, durante 2 a 3 minutos; los efectos son aliviar
la banda tensa asociada al punto gatillo, dispersar el foco del punto gatillo,
favorecer la analgesia y la vasodilatación, con el consiguiente aumento del
aporte de oxígeno a la zona tratada.

Esta técnica puede ser desagradable y dolorosa, por lo que se debe contar con
la colaboración y tolerancia del paciente.

Crioterapia
Esta técnica utiliza el vapor frío el cual favorece la analgesia temporal desde la
superficie, contribuyendo a romper el círculo dolor del espasmo muscular, entre
la piel, la fascia y el músculo.

Se inicia desde la superficie de la piel en la que se localiza el punto gatillo.

Estiramiento muscular

El objetivo es la elongación de los tejidos acortados, tanto del músculo como la


fascia; con el fin de devolver al músculo la longitud normal y recuperar el rango
de movimiento por medios mecánicos.

Se debe utilizar el estiramiento pasivo del músculo afectado; posteriormente se


deben realizar estiramientos isométricos del músculo relajado.

Se realiza para liberar la tensión muscular. Es un estiramiento pasivo y


mantenido, completo y de corta duración que se realiza de 6 a 10 veces en 3
minutos. Se deben estirar músculos completos, de esta manera se liberan las
tensiones mioaponeuróticas residuales, generalmente situadas en los músculos
más profundos.

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Ultrasonido
Esta técnica termina de elastificar las fibras musculares a la vez que favorece
las tres circulaciones: venosa, arterial y linfática.

Esta revascularización por medio de vasodilatación arterial garantiza además la


salida de productos tóxicos acumulados en el músculo, particularmente en el
punto gatillo y en la banda tensa, a través de los capilares venosos y linfáticos.

Calor húmedo

 Esta técnica utiliza la aplicación de bolsas, toallas o compresas


calientes, que se colocan sobre la zona tratada y cuyo objetivo es
garantizar una mejor circulación a la vez que se relaja y elastifica la
zona donde se realizó el tratamiento manual.

Programa de autocuidado

Consiste en mantener en reposo relativo el área tratada durante 24-48 horas,


evitando toda actividad estresante. Sólo se deben realizar las actividades más
elementales de la vida diaria, por lo tanto se evitarán las actividades
profesionales y deportivas.

Este punto suele descuidarse por la mayoría de los pacientes, por eso se
considera muy importante que el clínico puntualice y reitere esta
recomendación.

Se debe advertir al paciente sobre la presencia de dolor residual al día


siguiente del tratamiento del dolor miofascial como consecuencia del trauma
mecánico que se provoca al aplicar las diferentes técnicas.

Terapia física

En general, se puede afirmar que con estas técnicas de terapia física la


mayoría de los síntomas de dolor miofascial se suelen mejorar favorablemente;
empleando la técnica correcta, con 5-10 sesiones de tratamiento realizadas a lo
largo de 3 a 5 semanas.

Se recomienda no utilizar las técnicas por tiempo prolongado (meses); si no se


presenta un alivio entre las 4-6 semanas será preciso reconsiderar el
diagnóstico y valorar otra pauta de tratamiento. Si se realiza el tratamiento

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correctamente, el alivio se puede observar ya después de la primera o segunda
sesión.

Infiltración del PG: la infiltración está indicada en los pacientes con PG activos
sintomáticos que producen una respuesta de sacudida a la presión y generan
un patrón de dolor referido. Se puede utilizar:

 Infiltración o punción «seca»

 Infiltración del PG sin administración de fármacos. Se han


descrito diversas técnicas para la inserción de las agujas, así
como algunas variaciones en el tiempo de duración del
tratamiento.

 Infiltraciones con anestésicos locales, corticoides o toxina


botulínica.

 Acupuntura: en un documento de consenso del National Institute


of Health de 1997 se concluye que la acupuntura puede ser útil
como tratamiento adyuvante o como alternativa aceptable en un
programa de tratamiento de la fibromialgia, dolor miofascial,
lumbalgia, artrosis y epicondilitis.

TÉCNICA DE PUNCIÓN SECA

La técnica de Punción Seca (PS) o “dry needling” se define como la técnica


invasiva por la cual se introduce una aguja de acupuntura en el cuerpo sin
introducir sustancia alguna.
Al no emplear ningún agente químico, se considera que este estímulo
mecánico constituye un agente físico que permite clasificar la técnica como
fisioterapia invasiva.
Dentro de la punción seca podemos diferenciar varias técnicas según la
profundidad de aplicación:

PUNCIÓN SUPERFICIAL O TÉCNICA DE BALDRY

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Consiste en introducir agujas de acupuntura en la piel y en tejido celular
subcutáneo que recubre el Punto Gatillo Miofacial (PGM).
La aguja se puede introducir con una profundidad máxima de 1cm y mantener
puesta durante unos 15 minutos, durante los cuales se puede manipular con el
fin de provocar algún estímulo doloroso en el paciente.
Se establece una pauta de 9 sesiones a días alternos. Si tras la 3ª sesión el
paciente no encuentra mejoría, se recomienda pasar al tratamiento con punción
profunda.

Punción profunda:
Se distinguen varias técnicas dentro de la punción profunda:

1. Técnica de entrada-salida rápida de Hong:


Consiste en la entrada y salida rápida al Punto Gatillo Miofascial,
produciendo una Respuesta de Espasmo Local (REL) y evitando la
aguja no esté en la fibra muscular sino en el tejido celular subcutáneo
cuando se produce el espasmo.
Esta maniobra se repite hasta que se elimina el REL.
La respuesta de espasmo local, es una contracción involuntaria de un
músculo; suele considerarse indicativa de haber pinchado en una zona
con punto gatillo, y por lo tanto, es de esperar que asegure el éxito en la
punción.

2. Técnica de estimulación intramuscular de Gunn:


Consiste en la punción de los músculos paravertebrales profundos de los
segmentos relacionados con las zonas de dolor del paciente y la punción
de músculos periféricos en los que se puede evidenciar acortamiento.

En la punción profunda se suele establecer una pauta de una sesión


semanal durante un máximo de 6 sesiones. Si tras la 3ª sesión el
paciente no muestra ninguna mejoría se interrumpirá el tratamiento.

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CONCLUSIONES

El SDM representa sin duda alguna es uno de los mayores motivos de consulta
e incapacidad laboral, que en su etapa aguda generalmente es localizado o
regional y se resuelve espontáneamente o con medidas simples como calor,
masaje, elongaciones o infiltraciones. Si este llega a ser crónico puede llegar
limitar la calidad de vida del paciente de manera significativa, inclusive
involucrando fenómenos autonómicos, este obtiene una considerable mejoría
cuando además del tratamiento del dolor con fármacos y/o terapias físicas se
corrigen los factores estructurales, posturales y ergonómicos y se tratan las
condiciones médicas subyacentes que afectan la función muscular como el
hipotiroidismo.

Sin embargo la recurrencia es muy frecuente especialmente cuando no se


corrigen los factores recién mencionados o no hay una buena adherencia del
paciente a los tratamientos, que como se revisó, son variados y efectivos si se
utilizan en etapas tempranas.

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