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Criminología: Delincuencia Sexual

E.P. Derecho

DELINCUENCIA SEXUAL

Kaina Alexandra Ortiz Ajrota


Universidad José Carlos Mariátegui
Facultad de Ciencias Jurídicas, Empresariales y Pedagógicas
Escuela Profesional de Derecho
Criminología

INTRODUCCION

La delincuencia sexual constituye un gran reto científico y aplicado, tanto por lo que se
refiere a la explicación de su génesis como a su prevención. ¿Por qué algunas
personas, en su mayoría hombres, encuentran satisfactorio el hecho de agredir
sexualmente a otros adultos o abusar de menores? ¿Por qué no consiguen controlar e
inhibir tales conductas antisociales e ilícitas?

A este respecto, la investigación científica ha documentado diversos factores


individuales y sociales que se asociarían al inicio temprano de conductas de agresión
sexual. Una amplia mayoría de los agresores sexuales ha experimentado vivencias
sexuales atípicas y traumáticas en su infancia, así como otras situaciones negativas
de abandono familiar, maltrato o rechazo afectivo. Como resultado de ello, estos
adolescentes muestran mayor vulnerabilidad para el desarrollo de déficits personales
severos en autoestima, capacidad de comunicación, y habilidades de relación y
afrontamiento de problemas interpersonales; déficits que se conectan a su vez con su
mayor riesgo de comisión de infracciones sexuales. (Martínez-Catena & Redondo,
2007)

1. CONCEPTO

 Desde la perspectiva jurídica, la delincuencia sexual corresponde con


un hecho punible previsto en la ley en el marco de los delitos contra los
bienes, costumbres y el buen orden de la familia, a los cuales se les
asigna un castigo de naturaleza penal. (Peña & Castillo, 2013)
 Desde el punto de vista criminológico, la delincuencia sexual es “una
forma particular de criminalidad conocida en el ámbito penal
criminológico como criminalidad sexual, por estar referida al sexo y

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dirigida hacia aquellas partes del cuerpo de las víctimas vinculadas con
sus órganos genitales o sus partes erógenas, o con las partes que el
criminal escoge para satisfacer su agresividad sexual”(Martínez
Rincones, 2001)

En el mismo orden de ideas se advierte que la criminalidad sexual, bajo el


enfoque jurídico y socio-criminológico, se orienta desde la visión de las
buenas costumbres. De allí se califican como delictivos a determinados
comportamientos en los cuales la motivación sexual se constituye en el
fundamento determinante de la punibilidad.(Peña & Castillo, 2013)

Podemos quedarnos con la definición de Martínez “La actividad criminal


delictiva, sancionada penalmente, por agredir los postulados ético jurídicos
que definen las relaciones carnales admitidas por la sociedad, legitimadas
por las costumbres y reconocidas por la vida social como favorables para el
desarrollo de una mejor existencia humana armoniosa” (Martínez Rincones,
2001)

2. COMPORTAMIENTO SEXUAL Y PSICOPATIA DEL DELINCUENTE SEXUAL.

El comportamiento sexual varía según los países, los tipos de civilización y las
clases sociales de una misma comunidad. (Blas Zuleta, n.d.)
La O. N. U. en esta materia, en las conclusiones adoptadas en lo relativo a la
delincuencia sexual, .limita el cuadro de los delitos sexuales a los siguientes:
 Uso de la fuerza física (violación, atentados al pudor).
 Con uso de una presión psicológica abusiva (seducción de menores, de
personas sujetas a dependencia o sin protección, seducción de
parientes.
 Ultrajes públicos al pudor.

Justifican este cuadro simplista por las razones de que si se limitara la


legislación represiva de los delitos sexuales a los del anterior esquema, se
evitaría en gran medida la confusión entre pecado, y crimen, y porque los
conceptos deben ser tan simples que puedan ser rápidamente comprendidos y
aceptados por el gran público, toda vez que los delitos de este tipo provocan en
la masa vivas reacciones de orden emocional, y no hay que inducirla a error
con el empleo de una terminología que lleve a creer que el delito ha sido más
grave de lo que ha sido en la realidad. (Blas Zuleta, n.d.)

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Desde el punto de vista psiquiátrico, los delincuentes sexuales forman un grupo


heterogéneo por personalidad muy variada. Ni siquiera e l índice de
reincidencia puede servir de aglutinante. Se dice que los delincuentes sexuales
reinciden con menos frecuencia que los otros, Pero la razón de tal afirmación
puede explicarse sin duda por la dificultad de descubrir esos delincuentes, así
como sus anteriores hechos delictivos, que han podido quedar en la impunidad.
Por lo general, el delincuente sexual no tiene tendencia a cometer delitos más
graves; puede ciertamente reincidir cometiendo otra clase de delitos, pero
cuando lo hace específicamente, el nuevo delito sexual conserva por lo general
el mismo carácter que el anterior. (Blas Zuleta, n.d.)

La psicopatía del delincuente sexual en términos de la afectación de su


personalidad, es decir, de los patrones predictivos y conductuales referidos al
victimario y no a las víctimas.(Peña & Castillo, 2013)

Gonzales considera que una de las variables del patrón del delincuente sexual
se representa en la dirección en que se manifiesta el interés sexual, por cuanto
la intensidad sexual varía de una persona con respecto a otra. “En el caso de
los agresores sexuales esta intensidad puede ser muy elevada, lo que podría
explicar su tendencia a la promiscuidad (incluso con niños), que sean
incapaces de vincularse a una pareja, o que lleguen a la satisfacción física para
satisfacer sus deseos sexuales”(Gonzales, 2001)

Se delimita que los delincuentes sexuales presentan características


heterogéneas en cuanto a personalidad y psicopatología. Con respecto a los
delincuentes sexuales que pueden o no tener trastorno de personalidad, y
cuando lo hay, es principalmente de tipo limítrofe con dificultad en el control de
impulsos y en lograr relaciones de intimidad.

Ana Martínez y Santiago Redondo de la universidad de Barcelona los


delincuentes sexuales suelen mostrar numerosas “distorsiones cognitivas”, o
creencias y actitudes erróneas que sesgan y justifican la propia percepción de
su conducta y de los deseos e intenciones de sus víctimas. De ese modo es
más fácil mal interpretar las situaciones sociales y negar la propia
responsabilidad por los delitos cometidos. Así mismo muestran graves
“carencias empáticas”, es decir, en su capacidad para comprender y compartir
el sufrimiento de otras personas, lo que también contribuye a disminuir su
sentimiento de culpa. Por último, los agresores sexuales muestran, en

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comparación con otros delincuentes violentos, también más problemas


internalizantes (ansiedad social, sentimientos de soledad, tristeza, fantasías
sexuales desviadas...).(Martínez-Catena & Redondo, 2007)

3. TIPO DE CONDUCTAS SEXUALES DESVIADAS

3.1. Delitos sexuales desde la acepción jurídica.

Desde la perspectiva jurídica, y específicamente, según el Código Penal


peruano, los delitos sexuales se ubican dentro de aquellos delitos contra la
libertad sexual.
Al hablar de delitos sexuales, estamos aludiendo una categoría jurídico-
penal. Se trata de actividades sexuales o vinculadas con lo sexual y que
constituyen delito en tanto constituyan acciones u omisiones típicas, o lo
que se prevé como delitos en una ley penal. En los delitos sexuales, el bien
jurídico protegido por el derecho es la libertad sexual de las personas o
bien la moralidad pública.
La actividad sexual puede ser el coito o alguna otra forma de gratificación
sexual por parte del agresor. Si la actividad sexual consiste en el coito, las
legislaciones suelen denominar a este delito como violación, mientras que
en la ley brasileña es estupro, que se refiere, en general, al acceso carnal o
conjunción carnal. Los distintos países definen al coito de forma similar y
se ajustan a lo que establezca la ley a través de su código penal, según
sea el caso. Mientras en algunos países solo podrá haber violación por
penetración vaginal del pene en erección, en otros se incluye la
penetración rectal y en otros, además, la bucal. Algunas legislaciones
también tipifican la violación en los casos de introducción de partes del
cuerpo distintas del pene e incluso de cuerpos extraños.(Goenaga Olaizola,
1997)
La actividad sexual distinta del coito se llama, en los diferentes códigos,
actos contra el pudor, abuso deshonesto o atentado violento al pudor. La
definimos por exclusión, como cualquier forma de gratificación sexual
distinta del coito, o lo que sería su equivalente a un acto sexual que no
encaja en la tipificación amplia de la violación sexual.(Goenaga Olaizola,
1997)

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3.2. Conductas sexuales desviadas desde la acepción criminológica.

Desde el punto de vista criminológico, todos los tipos de delitos antes


mencionados expresan una conducta de los victimarios que va en contra
de la libertad sexual de sus víctimas. Son diversas las tipologías de los
denominados agresores sexuales que materializan sus actos en delitos
sexuales. En consecuencia, los agresores sexuales se pueden dividir
siguiendo el criterio de la naturaleza del acto acometido en: pedófilos,
agresores homosexuales, atacantes de mujeres adultas, necrofílicos,
zoofílicos, entre otros.(Peña & Castillo, 2013)

3.2.1. La pedofilia,

La pedofilia consiste en un tipo de parafilia en la cual “hay una atracción


sexual intensa, urgente, recurrente por los niños, existiendo casi
exclusivamente apetito sexual y excitación incontrolables por los menores
de 13 años. El pedofílico utiliza la seducción, violencia (incluyendo
violación y riesgo de muerte), remunerar al menor para conseguir
aceptación, induciendo incluso a la drogadicción y alcoholismo” (Devoto y
Aravena, 2003, p. 1) citado en (Peña & Castillo, 2013)

3.2.2. Exhibicionismo

El exhibicionismo se caracteriza por conseguir la excitación sexual a través


de la exposición de los genitales, habitualmente ante un extraño que está
desprevenido. También puede referirse a un deseo potente de ser
observado por los demás durante la actividad sexual. El trastorno de
exhibicionismo implica actuar sobre estos impulsos sin el consentimiento
de otra persona o experimentar malestar significativo o deterioro funcional
debido a tales deseos e impulsos.(Brown, 2017)

El exhibicionismo es una forma de parafilia, pero la mayoría de las


personas exhibicionistas no cumplen con los criterios clínicos de un
trastorno parafílico, que requieren que el comportamiento, las fantasías o
los deseos irrefrenables de la persona provoquen malestar clínicamente
significativo o deterioro funcional o causen daño a los demás (que en el
exhibicionismo incluye concretar los impulsos sin el consentimiento de
otra persona). La afección también debe haber estado presente durante ≥
6 meses. (Brown, 2017)

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Bajo los criterios clínicos del Diagnostic and Statistical Manual of Mental
Disorders, quinta edición (DSM-5); El diagnóstico de un trastorno
exhibicionista requiere lo siguiente:

 Los pacientes se han excitado repetida e intensamente


exponiendo sus genitales a una persona desprevenida o siendo
observados por otras personas durante la actividad sexual; la
excitación se expresa en fantasías, impulsos intensos o
comportamientos.
 Los pacientes han actuado según sus deseos con una persona
que no acepta el consentimiento, o estas fantasías, impulsos
intensos o comportamientos causan una angustia significativa o
deterioran el funcionamiento en el trabajo, en situaciones sociales
o en otras áreas importantes.

3.2.3. Voyeurismo

El voyeurismo consiste en alcanzar la excitación sexual observando a las


personas que están desnudas, sin ropa o que participan en una actividad
sexual. Cuando se observa a personas que están desprevenidas, esta
conducta sexual suele ser causa de problemas con la ley y las relaciones.
El trastorno de voyeurismo implica actuar sobre los impulsos y fantasías
voyeuristas sin el consentimiento de la otra persona o experimentar
malestar significativo o deterioro funcional debido a tales deseos e
impulsos. (Brown, 2017)
El deseo de observar a los demás en situaciones sexuales es frecuente y
no es anormal en sí mismo. El voyeurismo suele comenzar en la
adolescencia o a comienzos de la vida adulta. El voyeurismo adolescente
suele verse con una mayor tolerancia; pocos son los adolescentes
detenidos. Cuando el voyeurismo es patológico, los voyeuristas pasan un
tiempo considerable buscando oportunidades para mirar, a menudo a
expensas de no cumplir con las responsabilidades importantes en sus
vidas. El orgasmo se consigue habitualmente masturbándose durante o
después de la actividad voyeurista. Los voyeuristas no buscan el contacto
sexual con aquellos a los que observan. (Brown, 2017)

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3.2.4. Frouterismo

Cuando hablamos de froteurismo estamos haciendo referencia a un


trastorno parafílico. Este tipo de trastornos se caracterizan por la presencia
de fantasías, impulsos o conductas sexuales mediante la utilización de un
objeto o situación poco común para obtener placer. (Castro, 2019)
En concreto, en el froteurismo lo no convencional sería la acción, fantasía
o deseo irrefrenable de frotar o tocar a otra persona sin su consentimiento.
El individuo debe contar con alguno de estos aspectos por más de 6
meses:
 Cumplir los deseos irrefrenables de rozar o tocar a otra persona sin
su autorización.
 Las fantasías sexuales son causa de un malestar que es
clínicamente significativo.
 El deseo sexual ocasiona un deterioro laboral, social o de otras
áreas del funcionamiento.
 La idea de mantener ese contacto físico sin el consentimiento de la
otra persona junto a su reacción es lo que despierta la excitación
del frotista. Las zonas del cuerpo hacia las que van dirigidos los
rozamientos suelen estar vinculadas a la sexualidad, como los
pechos o genitales. Además, el recuerdo de esa situación lo
utilizará más adelante para masturbase. (Castro, 2019)

3.2.5. Fetichismo

El fetichismo es la utilización de objetos inanimados (el fetiche) como


método preferido para producir la excitación sexual. Sin embargo, en el
lenguaje común esta palabra se suele utilizar para describir intereses
sexuales particulares, como tomar roles en el juego sexual, preferencias
por ciertas características físicas y actividades u objetos sexuales
preferidos. El trastorno de fetichismo se refiere a una recurrente, intensa
excitación sexual a partir del uso de un objeto inanimado o de la atención
meticulosa en una parte (o partes) del cuerpo no genital que provoca un
significativo malestar o deterioro funcional. (Brown, 2017)
El fetichismo es una forma de parafilia, pero la mayoría de las
personas que presentan fetichismo no cumplen con los criterios
clínicos de un trastorno parafílico, el cual requiere que el
comportamiento, fantasías o impulsos intensos de la persona

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provoquen malestar clínicamente significativo o deterioro


funcional. (Brown, 2017)

4. LA COMISION DEL DELITO

Pues en la comisión de los delitos contra la libertad sexual podemos ver que el
bien jurídico protegido en los delitos previstos en el Código Penal es ya
claramente la libertad sexual, entendiendo con ello que estamos ante un objeto
jurídico de protección que se inserta en la esfera de la libertad personal, y cuyo
contenido esencial son las facultades de autodeterminación sexual actual o
potencial.
Esto significa, respecto a los adultos, que la orientación de los tipos penales se
dirige a castigar conductas que obstaculicen la libre opción sexual, y respecto a
los menores, que los tipos penales se orientan a la preservación de las
condiciones básicas para que en el futuro puedan alcanzar un libre desarrollo
de la personalidad en la esfera sexual.
En mi opinión, sin embargo, la sistemática del Código simplifica y aclara
conceptos: se parte de un concepto básico de la conducta, el atentado contra
la libertad sexual (en un caso con violencia o intimidación y en otro no, pero sin
consentimiento), y lo que se introduce es una serie de agravaciones teniendo
en cuenta la cualidad, o la gravedad, de los medios por los que se anula la
voluntad de la víctima. De este modo, situaciones como la del acceso carnal
sobre un menor de edad o sobre una persona privada de sentido o con un
trastorno mental, ya no implican necesariamente la forma más grave, la
agresión sexual (antes violación), sino que la calificación como agresión o
como abuso dependerá de que el medio empleado lleve consigo violencia o
intimidación o no la lleve. (Goenaga Olaizola, 1997)

5. TRATAMIENTO EN PRISION

5.1. Tratamiento especializado de agresores sexuales

A partir de estudios internacionales, se ha estimado que en torno al 20%


de las violaciones y entre el 30% y el 50% de los abusos sexuales de
menores son cometidos por varones adolescentes (Barbaree y Marshall,
2006; Brown, 2015).

Los agresores sexuales, debido a la gravedad, rechazo social y riesgo que


comportan sus delitos, constituyen un grupo delictivo de interés prioritario
para la aplicación de tratamientos en prisión. Los tratamientos actualmente

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aplicados con los agresores sexuales se orientan a promover en ellos


cambios significativos en valores, actitudes y comportamientos, y se
espera que como resultado del tratamiento se modifiquen y resuelvan
aquellos déficits individuales y sociales que han incidido negativamente en
sus relaciones personales y se han asociado a menudo a sus delitos.
(Martínez-Catena & Redondo, 2016)

Los tratamientos eficaces más empleados con los agresores sexuales (y


también con otros delincuentes) han sido los de orientación cognitivo-
conductual.

Por ejemplo, en el Reino Unido los Servicios de Prisiones han generado


diversos formatos de tratamiento, como los siguientes: el programa de
tratamiento de delincuentes sexuales “Sex Offender Treatment
Programme, SOTP”, cuyo elemento terapéutico central es la confrontación
de las justificaciones y excusas que son más frecuentes en los agresores
sexuales. El programa de tratamiento actualmente aplicado con los
delincuentes sexuales en las prisiones españolas ˜se denomina Programa
de Control de la Agresión Sexual (Ministerio del Interior, 2006). Este
programa fue diseñado˜ en origen por Garrido y Beneyto (1996, 1997)
tomando en consideración los programas aplicados internacionalmente y
las necesidades de intervención específicas que presentan los agresores
sexuales encarcelados. (Martínez-Catena & Redondo, 2016)

El tratamiento, que se dirige tanto a violadores como a abusadores de


menores, tiene como objetivos generales los siguientes:

 mejorar sus posibilidades de reinserción y de no reincidencia


 favorecer un análisis más realista de sus actividades delictivas que
reduzca sus distorsiones y justificaciones delictivas
 mejorar sus capacidades de comunicación y relación interpersonal.

El programa puede aplicarse en teoría con varios grados de intensidad,


de manera completa o bien reducida, en función del mayor o menor
riesgo criminal presente en los agresores sexuales que van a ser
tratados. La práctica más común hasta ahora ha sido aplicar el
tratamiento de modo completo a todos los participantes, que en general

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son sujetos con delitos sexuales graves y condenas prolongadas.


(Martínez-Catena & Redondo, 2016).

CONCLUSIONES

PRIMERA, El significado jurídico de la delincuencia sexual tiene un contenido


diferenciador con respecto al criminológico por cuanto el primero se orienta hacia la
determinación de lo punible, es decir, todo acto contra los bienes, costumbres y el
buen orden de la familia, a los cuales se les asigna un castigo de naturaleza penal. El
segundo se orienta hacia la determinación del delito asociado a la criminalidad sexual,
como problema social y comunitario, el cual debe encontrar fórmulas de solución en
las normas positivas.

SEGUNDA, Los delitos contra la libertad e indemnidad sexual son hechos producidos
a diario en nuestro país; son fenómenos que ocurren en nuestro medio social debido a
debilidades en el sistema de legislaciones. Existen múltiples definiciones para los
términos violación, violencia, delito contra la libertad sexual y otros; todas tienen como
punto común la irrupción a la libertad sexual de las personas afectada.

TERCERA, En relación con las consecuencias del delito sexual, desde la visión
jurídica, se ubican primordialmente en la víctima por constituirse en el bien jurídico
protegido y desde el enfoque criminológico la principal consecuencia de la
delincuencia sexual se sintetiza en el cambio de la vida de la víctima relacionada a sus
costumbres, a su entorno familiar y en fin al entorno social.

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