Está en la página 1de 19

«Otoño Caliente»: los Consejos de Fábrica y las Asambleas de los Obreros

Autónomos en Italia en la década de los 1970

Patrick Cuninghame1

Resumen
En este capítulo se analiza el desarrollo histórico de los consejos de obreros dentro del
sistema de fábrica durante el "largo 1968” italiano, basado en dos modelos rivales: los
Consejos de Fábrica y las Asambleas de los Obreros Autónomos. Después del “Otoño
Caliente” de 1969 - una oleada histórica de huelgas salvajes, ocupaciones de fabricas,
manifestaciones masivas y enfrentamientos violentos con la policía - el movimiento de
los Obreros autónomos intentó a derrocar a los sindicatos de su posición hegemónica,
mientras que las tres centrales sindicales - CGIL2, CISL3 y UIL4 - trataron de recuperar
su poder de representación. Los conflictos por la negociación salarial fueron utilizados
para desestabilizar el sistema de fábricas y la división capitalista del trabajo, creando así
las condiciones para el “contra-poder” obrero en la fábrica. Los Consejos de Fábrica
aglutinaron a menudo posiciones políticas radicalmente diferentes a fin de restablecer la
hegemonía de los sindicatos en una forma de organización unitaria, pero todavía capaz
de expresar la voluntad de las bases. Las Asambleas de los Obreros Autónomos se
opusieron tanto a los sindicatos como a los Consejos de Fábrica en un intento de
extender la autonomía de los Obreros y el rechazo del trabajo como la forma de
organización predominante en las luchas fabriles. El capítulo concluye que ambos
modelos eran demasiado débiles para desplazar la hegemonía sindical o para evitar la
derrota histórica del movimiento obrero italiano tras la derrota de la huelga de 1980 en
la FIAT, que marcó el final del “largo 1968” italiano y coincidió con el inicio del
posfordismo y del neoliberalismo global. El capítulo también considera el “Partido
Obrero de Mirafiori”, la huelga y ocupación de la planta gigante de la FIAT en Turín,
por los Pañuelos Rojos (fazzoletti rossi), los obreros autónomos más militantes, en
marzo de 1973, que representó el momento culminante del movimiento obrero
autónomo.

Introducción
El nuevo movimiento social italiano, Autonomia Operaia (Autonomia Obrera), a través
de su práctica de la autonomía obrera y del rechazo del trabajo fordista entre 1973 y

1
1980, puede ser visto como una evolución del operaismo (obrerismo italiano). Las
revistas, Quaderni Rossi y Classe Operaia,5 fueron las primeras a investigar el
desarrollo del movimiento de los obreros autónomos durante la década de los 1960, que
se convirtió durante el otoño caliente de 1969 en movimiento masivo. Las luchas de las
Asambleas de los Obreros Autónomos (Assemblee Autonome Operaie) y su relación
conflictiva con los Consejos de Fábrica se encontraban en el centro del proyecto político
de la Autonomía Obrera. Los obreros autonomistas se vieron como un movimiento de
resistencia contra la reestructuración industrial y tecnológica y su base política, el
“compromiso histórico” entre el Partido Comunista Italiano (PCI)6 y la Democracia
Cristiana (DC)7. Varias formas del rechazo de trabajo, huelgas salvajes y sabotaje
industrial fueron las "armas" principales del movimiento autónomo obrero en esta lucha.
Un aspecto clave del movimiento autonomista fue su estrecha relación con los
trabajadores no industriales, especialmente con el sector de los servicios y las secciones
más radicalizados de las profesiones, así como con el trabajo no remunerado, como las
"trabajadoras de la casa" (le operaie della casa), de la corriente operaista del
movimiento de mujeres, los movimientos de los desempleados en el Sur, y los
movimientos estudiantiles de la universidad y de la escuela secundaria.

A medida que el movimiento autonomista del “obrero masa”8 (Pozzi y Tommasini,


1980) empezó a perder terreno en los conflictos industriales a gran escala, Autonomía
Obrera (que empezó a llamarse más bien “Autonomia” sin “Obrera”) se involucró más
en los conflictos del “obrero social”9 en la fábrica posfordista difundido o “fábrica
social” (Cleaver, 2000) que resultó de la descentralización de la economía industrial.
Tales obreros sociales fueron difundidos en una red de fábricas pequeñas y medianas de
la “economía negra” (desregulada) , incluyendo talleres clandestinos de alta
explotación (sweatshops) y el uso creciente del sistema productivo sobre la base del
trabajo domestico familiar (putting out system): nuevas formas de trabajo que
fomentaron la creación paulatina de una fuerza de trabajo flexibilizada, inteligente y no
sindicalizada.

La relación cada vez más conflictiva entre el movimiento obrero autonomista y el PCI y
su confederación sindical asociada, la CGIL (que había adoptado una posición de
consenso con las otras confederaciones conectadas a la DC y al centro-derecha laica)
condujo al aislamiento de Autonomía, su criminalización (como cómplice de las

2
Brigadas Rojas y otros grupos armados) y, por último, su represión hacia el fin de los
1970. Esta lucha intestinal llevó a la desintegración de la solidaridad de la clase
trabajadora en las fábricas y la expulsión tanto por la dirección que por los sindicatos de
las activistas de la Nueva Izquierda y de los autonomistas. La represión política se
combinó con las crecientes tensiones causadas por la automatización posfordista, la
descentralización de la producción y sus despidos masivos resultantes, para culminar en
la debacle de la “Marcha de los 40.000” y la derrota de la huelga en la FIAT de octubre
de 1980 - ampliamente aceptado como el evento que señaló el final del “largo 1968”
italiano.

El “otoño caliente” y los Consejos de Fábrica

“Otoño caliente” fue el nombre dado al período de huelgas de gato salvaje10, “tablero
de damas”11, y de “hipo”12, de manifestaciones y marchas internas de la fábrica, y del
sabotaje industrial llevada a cabo por más de cinco millones y medio de obreros (25%
de la mano de obra total), casi exclusivamente auto-organizada de manera autónoma de
los sindicatos y el PCI, en el otoño de 1969 (Katsiaficas 1997). Este período inaudito de
agitación obrera y de insurrección civil se inició con la Revuelta de Corso Traiano en
Turín en julio de 1969 (si no fue con las primeras huelgas organizadas de forma
autónoma en Milán y Porto Marghera en 1967/68), en la que la mayoría de la parte sur
de la ciudad, construida en los años 1950 y 1960 como un dormitorio obrero para la
planta de la FIAT Mirafiori, entró en erupción por tres días siguientes a la agresión
policial contra una marcha de obreros y estudiantes.13

La enorme ola de disturbios obreros iniciada en 1969 continuó sin disminuir para los
próximos años, alcanzando su punto álgido con la ocupación violenta de la planta de la
FIAT Mirafiori en marzo de 1973 por una nueva generación de obreros aún más
militantes, los Fazzoletti Rossi, quienes se organizaron de forma autónoma incluso de
los grupos de la Nueva Izquierda. A partir de entonces los efectos de la re-
estructuración tecnológica, los despidos masivos y la recuperación del consenso y
control por parte de los sindicatos a través de los Consejos de Fábrica (Consigli di
fabrica) comenzaron a aplacar la revuelta de los obreros autónomos, que sin embargo
continuó en un nivel extraordinariamente elevado, en comparación con el resto del
mundo industrializado, hasta la década de los 1980.

3
El aspecto más importante del “otoño caliente”, desde la perspectiva de la teoría
obrerista de la composición de clase (Cleaver 1991), fue el papel que habían
desempeñado los migrantes internos del Sur, en su gran mayoría no sindicalizados, que
habían sido estigmatizados como crumiri (esquiroles) en la década de los 1950 por los
trabajadores del norte de Italia, en gran medida afiliados al PCI y al PSI. Además, la
‘nueva clase obrera’ de los técnicos de cuello blanco, los científicos, los profesionales y
el personal de oficina fuera de línea y de servicio, previamente excluida de las ofertas de
gestión de los sindicatos y que otra vez se consideraban como esquiroles por parte de
los monos azules. Sergio Bologna, quien trabajó como técnico en Olivetti en la década
de los 1960, se ha centrado gran parte de su investigación y análisis de la composición
de clase sobre las luchas tecno-científicas en la década de los 1970 (Cuninghame 2001).

Los recientemente formados grupos de la Nueva Izquierda, basados en los movimientos


estudiantiles de 1967-1968, participaron activamente en el “otoño caliente” y más aún
en sus consecuencias, sobre todo Lotta Continua (Lucha Continua) en Turín y Roma,
Potere Operaio (Poder Obrero) en Roma, Porto Marghera (sector industrial de Venecia)
y en Milán, y Avanguardia Operaia (Vanguardia Obrera) en Milán. Los obreros
autónomos rompieron con el ‘realismo economista’ del PCI y con las exigencias
corporativistas sindicales, gritando “¡Queremos todo!”. Exigieron mayores aumentos
salariales, pero esta vez desligada de reclamos de mayor productividad por parte de los
sindicatos y gerentes, con la disminución de los ritmos de trabajo y el fin de las
diferencias salariales entre los distintos grados de los obreros de cuello azul y de cuello
blanco. Las huelgas fueron organizadas localmente por las asambleas de fábrica en las
cuales los sindicatos no tenían ningún control y que coordinaban toda una ciudad o
hasta una región. 13,000 trabajadores fueron arrestados y 35,000 despedidos o
suspendidos, pero en diciembre de 1969, los empleadores tuvieron que acceder a sus
demandas (Brodhead 1984).

El Estatuto del Trabajo (Statuto di Lavoro) de 1970, según lo legislado por el gobierno
italiano, reconoció avances significativos en condiciones de trabajo y el reconocimiento
de la realidad de la auto-organización obrera dentro de las fábricas mediante la
instauración de los Consejos de Fábrica y la scala mobile (escaleras mecánicas).14

4
No obstante, el mayor brote de descontento por la clase obrera desde el Biennio
Rosso15de 1919/20 de pronto se extendió desde las fábricas a los barrios populares,
donde el movimiento emergente de las mujeres, así como de los estudiantes de la
secundaria y de la universidad (muchos de los cuales provenían de familias de la clase
trabajadora) y de los grupos de la Nueva Izquierda se mostraron activos en los comités
de barrio auto-organizados (comitati di quartiere).

Estos comités organizaron huelgas de renta y la auto-reducción (autoriduzione) de los


precios del transporte y de los boletos de agua, gas y luz, junto con las ocupaciones de
viviendas para obtener de manera autónoma (es decir, con independencia de las
instituciones políticas, o de cualquier otro tipo de forma delegada y mediada de
negociación con el Estado) mejoras materiales en las estándares de vida de la clase
trabajadora, no como reformismo o corporativismo, del cual los detractores sindicalistas
de los obreristas los acusaron, en forma bastante hipócrita, sino como un ataque a la
capacidad del capitalismo para extraer su excedente de valor a través de las formas
salariales, monetarias y sociales (Sacchetto y Sbrogio, 2009).

El movimiento obrero autónomo buscó transformar las negociaciones trienales


nacionales sobre los salarios y las condiciones laborales en un conflicto político mayor,
y quitar así los sindicatos de su posición hegemónica. El ‘otoño caliente’ se convirtió en
una lucha contra la institución de la negociación de arriba hacia abajo del precio del
trabajo y su uso - los salarios y condiciones de trabajo - entre los sindicatos y la
gerencia a cambio de una mayor productividad y una velocidad aumentada de la línea
de producción: la base del pacto keynesiana-fordista posguerra y de la "edad de oro del
capitalismo" (Hobsbawm, 1995). La negociación y el compromiso fueron sustituidos
por la movilización constante y la contestación ininterrumpida. Los conflictos sobre la
negociación desestabilizaron el sistema fabril, la división capitalista del trabajo y el
despotismo gerencial, creando así las condiciones para el contra-poder obrero en la
fábrica fordista (Balestrini y Moroni, 1998).

El “otoño caliente” creó las condiciones para la propagación generalizada de los


Consejos de Fábrica en todo el sistema fabril, pero fue una experiencia conflictiva desde
el principio. Como ya se indicó, la burocracia sindical se sintió desplazada por estos
organismos elegidos directamente por los obreros. Además, los consejos en las fábricas

5
de las zonas más atrasadas, fueron objeto de ataques constantes por parte del patronal,
por temor a su capacidad para coordinar iniciativas perjudiciales a sus intereses, que
hasta entonces no habían tenido ningún canal de organización o se dispersaron en
esporádicas acciones espontáneas. Al participar en ellos, los consejos fueron criticados
por el ala izquierda del movimiento obrero, sobre todo por los militantes de fábrica de
PO y de LC, así como por el movimiento obrero autónomo más amplio. En primer
lugar, el restablecimiento del principio delegatorio podría debilitar la nueva práctica de
la auto-organización desde abajo en el taller. LC respondió a la elección en los consejos
de los primeros delegados con la lema "¡Todos somos delegados!" En segundo lugar, se
señaló su subordinación esencial a la función de mediación de los sindicatos. El
principio sobre el cual el movimiento obrero autónomo había reanudado sus luchas a
partir de 1967 fue la separación rígida de la lucha autónoma de la negociación sindical
(Lumley 1989, Wright 2002). Esto permitió el máximo de posibilidades de maniobra
para las acciones y la constitución de nuevas formas organizativas y productivas, sin la
vinculación de los resultados de la organización obrera a los acuerdos con la
administración o dejar que las ofertas insatisfactorias negociadas por los sindicatos
fueron aprobadas.

Sin embargo, los consejos re-introdujeron el vínculo entre la lucha y la negociación,


proporcionando así las condiciones adecuadas para una restauración del control sindical
sobre los obreros auto-organizados. La burocracia sindical otorgó el reconocimiento
oficial y protección para los consejos, así como responsabilidades para sus delegados
“con la esperanza evidente que los consejos serán absorbidos por el aparato sindical”
(Cantarow, 1973: 24). Dondequiera que el movimiento obrero autónomo se debilitó, los
sindicatos trataron de imponer sus funcionarios como delegados de los consejos para
neutralizar su autonomía, como sucedió en Pirelli en Milán en 1972 (Ibíd.).

El debate sobre los consejos de fábrica fue amargo, pero poco concluyente. La mayoría
de los ‘obreros de vanguardia’ de la Nueva Izquierda participaron, por considerarlos un
sitio importante no sólo para la auto-organización, sino también para ganar una posición
dominante dentro de los sindicatos (Cantarow, 1973). Una parte del movimiento obrero
autónomo participó desde un punto de vista crítico, con la esperanza de convertirlos en
la base de un “programa política alternativa”:
“La tarea de las vanguardias obreras durante el presente (...) no sólo es luchar para

6
transferir el poder real de decisión a los consejos de los delegados, es también, y sobre
todo, la tarea de comenzar a construir con y dentro los consejos los primeros cimientos
de una nueva economía política que dará forma a las demandas futuras de los obreros de
base; los primeros elementos de un programa político alternativo al impuesto por la
burocracia.” (Co-ordinamento Politico Operaio / Comité de Coordinación Política de
los Obreros de Turín; citado en Cantarow, 1973: 24).

Sin embargo, una minoría radical mantuvo su implacable oposición, decididos a


construir formas alternativas de organización en oposición a los sindicatos. Un extracto
de un documento de 1973 del movimiento milanés de los obreros autónomos en Alfa
Romeo, Pirelli y Sit-Siemens, afirmó:
“No es exacta la hipótesis de que los consejos […] son el instrumento para la
organización de base que la clase obrera ha sido capaz de imponer como una expresión
del crecimiento de su autonomía. […]Sopesando las cosas desde [su constitución] [...]
no podemos dejar de observar que los sindicatos siempre les han controlado lo
suficientemente. Los dejaron a funcionar cuando [los consejos] aprobaron lo que se
había establecido de acuerdo a la línea [sindical] y los bloquearon tan pronto como las
necesidades de base prevalecen.”16

La relación de la organización política Autonomía Obrera con los delegados del consejo
y las “vanguardias de la fábrica” fue vinculada a diferentes culturas y proyectos
políticos que fue sintomática de su contradicción interna entre ser movimiento y ser
organización política:
"Mientras que los grupos de la Nueva Izquierda oscilaron entre el rechazo de los
delegados como funcionarios sindicales o incluso como nuevos líderes, y la exaltación
acrítica de los consejos de fábrica exactamente cuando acabaron de haber sido vaciados
y encerrados, Autonomía [Obrera] formó colectivos, coordinaciones, etc., que oscilaron
entre la naturaleza de los organismos representativos de las luchas (y por lo tanto en
competencia con los consejos) y la de los organismos vinculados a un proyecto en
particular (la de Autonomía).” (Borgogno 1997: 44)17

En última instancia, los Consejos de Fábrica, manteniendo a la vez su autonomía


estructural de los sindicatos, fueron absorbidos en su proceso de la toma de decisiones
durante los años setenta. No se convirtieron ni en “el embrión de un nuevo sindicato

7
democrático y revolucionario en Italia”, ni la base para “un solo sindicato industrial
sobre la cual la base se mantendrá un control firme a través de los consejos”, ni de
hecho para un “futuro partido de la clase trabajadora”, como Cantarow (1973: 24) había
previsto. Su carácter ambiguo y sus divisiones sectarias debilitaron su credibilidad entre
la masa de los obreros fabriles, que a pesar de su creciente radicalización y su deseo
para la autonomía, pero en ausencia de una alternativa creíble, todavía se apoyaron en
los sindicatos para su seguridad económica ( Ibíd.).

La interacción culturalmente enriquecida pero políticamente problemática entre los


movimientos "espontáneos" de los obreros autónomos, los estudiantes, los jóvenes
contra-culturales, las mujeres y los grupos “organizados” de la Nueva Izquierda en las
principales ciudades a partir de 1968, junto con la represión estatal y la recuperación por
los sindicatos de las lucha fabriles causaron el declive de PO. Esto, afirma Gambino, ya
había comenzado en 1970:
“Al mismo tiempo, los sindicatos habían renunciado a lo que podrían haber hecho y los
gobiernos moderados habían introducido una serie de medidas económicas para
recuperar la iniciativa. Era como un archipiélago: algunas islas de resistencia aquí y
allá, Porto Marghera, Pirelli, incluso FIAT, algunas fábricas en la Toscana, Emilia-
Romagna, Nápoles y Messina. Después de la decisión adoptada por las confederaciones
sindicales a cancelar la huelga general [en julio de 1970], sentimos que ya no teníamos
interlocutores o aberturas. Empezamos a verlas como cómplices del sistema italiano.
Los sindicatos de la PCI y PSI no tenían interés en un cambio profundo en la situación
política.”18

Las Asambleas de los Obreros Autónomos


La disolución de PO y el establecimiento de los Consejos de Fábrica re-impuso la
cuestión de la organización en el movimiento autónomo, tanto dentro como fuera de la
fábrica. La naturaleza compacta en 1968-69 de los movimientos estudiantil y obrero se
debía en gran medida a la influencia de los intelectuales y dirigentes políticos obreristas.
Sin embargo, con la decisión de los grupos de la Nueva Izquierda a disolverse, idos o
puestos bajo intensa presión fueron también los vínculos orgánicos entre el movimiento
y las luchas fabriles.
¿Cómo intentó el movimiento desarticulado emergente de Autonomía mantener estos
vínculos, teniendo en cuenta las rápidas transformaciones y la reestructuración

8
industrial a las cuales la sociedad y la economía fueron sometidas?

La respuesta se puede encontrar en cierta medida en las prácticas localistas de los


autonomistas, dando lugar a una diversidad de lugares de lucha basada en el trabajo, que
no se limitó de ninguna manera a la planta industrial de gran tamaño. Los activistas de
la Autonomía Obrera en Turín se basaban principalmente en la FIAT y se organizaron
en el Comité Político de Coordinación, pero, a pesar de la centralidad de la lucha en
FIAT por el desarrollo del pensamiento obrerista desde la revuelta de Piazza Statuto en
1962, se encontraron en una minoría en comparación con LC, en particular.
Los principales vínculos entre la Autonomía y el movimiento de los Obreros autónomos
se encontraban en otros lugares.

En Roma, los Volsci19 se organizaron sobre todo entre el sector de los servicios en el
“comité de coordinación de los organismos autónomos de los trabajadores de servicios”
(Rosso 1975: 5), que reúne a los trabajadores del Policlínico, los de la energía eléctrica
de ENEL20, del ferrocarril y los obreros del correo, periodistas de la televisión estatal la
RAI, y personal de vuelo de Al Italia. En Milán, los restos del Grupo Gramsci 21 y PO
trabajaron con los obreros autónomos de Sit-Siemens, Alfa Romeo y Pirelli, y más tarde
entre la extensa red territorial de pequeñas y medianas fábricas posfordistas en el Norte
conocido como el indotto, y coordinó sus distintas asambleas a través de su Comité
Político Obrero. En la región del Véneto, en el noreste de Italia, Autonomia tuvo una
presencia históricamente fuerte entre los obreros petroquímicos, en la forma de la
Asamblea Autónoma de Porto Marghera, formada en 1972 y disuelta en 1979 tras las
detenciones en masa del 7 de abril. Sbrogio (2009: 73), activista y ex-preso político,
describe cómo la fundación de esta Asamblea Autónoma se basó en los movimientos de
los obreros autónomos en luchas históricas paralelas contra tanto los patronos como los
sindicatos, estos últimos vistos como los colaboradores de los primeros, así como sus
relaciones complejas y entrelazadas con los Consejos de Fábrica y, de hecho, con los
sindicatos vinculados a la CGIL:

“Martes, el 6 de marzo 1973 en la reunión del Consejo de Fábrica de Porto Marghera la


Asamblea Autónoma logra de hacer aprobado, como una propuesta dentro de las luchas
contractuales, el pago de los recibos de la electricidad de ENEL en 8 lira al kilovatio, lo
mismo que pagan las empresas;22 se trata de una iniciativa lanzada por el Comité

9
Político ENEL en Roma y por otros organismos autónomos, que intentan generalizar en
el resto del país.”1

Ciertamente, la relación entre Autonomía y el movimiento obrero autónomo fue más


problemática de lo que había estado con los grupos de la Nueva Izquierda, con su
creencia de forma más rígida y leninista en la centralidad obrera y la resultante
subordinación de las luchas de otros sectores de la clase a las situadas en el punto de
producción industrial. Esto se explica en parte por la fricción socio-cultural e
intergeneracional entre los ‘obreros masa’ fordistas, en general con ‘garantias’, y los
‘obreros sociales’ (a menudo estudiantes involucrados en el ‘trabajo negro’
desregulado23) de la ‘fábrica difusa’ posfordista, que se consideraban más explotados
como obreros flexibilizados ‘no garantizados’. Aquí, un activista de Autonomía de la
cercana Padua expresa su resentimiento por el carácter instrumental de la relación entre
los Colectivos Políticos de Veneto y los obreros autónomos de Porto Marghera:
2
“Te utilizaron, pero si alguien tenía un problema te enviaron a casa. La gente no comió,
estaban allí todas las mañanas para repartir volantes, hacer piquetes, realmente se
agotaron, pero la organización fue realizada por la Asamblea de los Obreros
Autónomos. Pero el argumento que hicimos fue que la organización tuvo que ser
incluyente, que más allá del argumento estratégico la complejidad estuvo en el hecho de
que todos estábamos en esta organización [...], formado por estudiantes, obreros, [que]
sería mejor si se llamó a sí misma como una organización incluyente y no una que se
hizo llamar de los obreros, aunque autónomos.”24

Con la autodisolución de PO en 1973, el comienzo de la absorción de los Consejos de


Fábrica por los sindicatos, y la crisis de los grupos de la Nueva Izquierda, las primeras
Asambleas de Obreros Autónomos se constituyeron, aunque Bobbio (1988) menciona la
creación de las ‘Asambleas Unitarias de Obreros’ (AUO/Assemblee Operaie Unitarie)
por LC, PO y otros militantes de la Nueva Izquierda en las fábricas de FIAT, Pirelli y
1
El italiano original: “Martedi, 6 marzo 1973 alla riunione dei Consigli di Fabbrica di Porto Marghera
l’Assemblea Autonoma riesce a far approvare, come proposta di lotta contrattuale il pagamento delle
bollette Enel a 8 lie il kilowatt come pagano le aziende; si tratta di un’iniziativa che era partita dal
Comitato Politico Enel di Roma e dagli organismo autonomi e che si cerca di generalizzare.”
2
El italiano original: “Ti utilizzavano e però se uno aveva problemi lo mandavano a casa. La gente non
mangiava, stava 5 mattine a volantinare, picchetti, si faceva un culo così, però l'organizzazione era
l'Assemblea Autonoma Operaia. Ma il discorso che noi facevamo era che l'organizzazione deve essere
complessiva, che al di là del discorso strategico la complessità sta nel fatto che tutti siamo all'interno di
questa organizzazione. L'organizzazione contiene studenti, operai, è meglio un'organizzazione che si dice
complessiva e non un'organizzazione che si dice operaia anche se autonoma.”

10
Alfa Romeo en 1971. Las asambleas fueron creadas como organizaciones
suficientemente amplias como para organizar todas las ‘vanguardias de fábrica’ y, en
rivalidad con los Consejos de Fábrica infiltrados por los sindicatos. Además de los
militantes de PO, también figuraron miembros de LC y de Avanguardia Operaia (AO /
Vanguardia Obrera).

Sin embargo, las experiencias de la AUO, en particular, y de las Asambleas de Obreros


Autónomos, en general, venían consideradas un fracaso por LC y AO, que ya se habían
retirados en gran parte de tales ‘organismos de masas’ por 1973. Con la disolución de
PO, las Asambleas se convirtieron en la base estructural para la nueva organización de
Autonomía Obrera. La principal fuerza detrás de las Asambleas fue una compleja red de
activistas políticos obreros formados por las luchas intensas del inicio de la década de
los 1970, sobre todo a FIAT en el ciclo 1972-73 de huelgas y ocupaciones, que produjo
un fenómeno inédito conocido como el ‘Partido Obrero de Mirafiori’ (Negri 1979).
Las actividades de las Asambleas se enlazaron con las del recién formado ‘Área de
Autonomía’, principalmente los Colectivos Políticos Estudiantiles (Colletivi Politici
Studenteschi) y los colectivos autónomos organizados en los barrios obreros de las
metrópolis, como parte de una vasta red informal de conflictos en los barrios, escuelas y
fábricas. Sin embargo, las asambleas no se basaron en estos enlaces para sus contactos
con el mundo exterior, produciendo sus propias publicaciones, como Senza Padroni (sin
patrones) en el Alfa Romeo, Lavoro Cero (Trabajo Zero) en Porto Marghera, y
Mirafiori Rossa (Mirafiori Roja) en la FIAT. Si bien algunas de las asambleas,
especialmente en el Alfa Romeo, sobrevivieron hasta la década de los 1990, y algunos
se fusionaron con los nuevos sindicatos de base en los servicios del sector público, los
COBAS (literalmente, comités de base) finales de los 1980, la mayoría había sido
víctima de la ola de represión y de despidos masivos después de 1979.
Su incapacidad para superar las divisiones internas sectarias, particularmente entre
Autonomía y LC, o para convertirse en lo suficientemente integrados y de confianza
(aunque a menudo su plataforma de demandas recibió más apoyo entre los Obreros que
las de los sindicatos oficiales) para reemplazar a los sindicatos y los consejos de fábrica
como la organización hegemónica de los Obreros. Asi, los dejó aislados y abiertos a la
acusación por el PCI y la CGIL después de 1978 de ser compañeros de viaje de las
Brigadas Rojas y otras organizaciones armadas.

11
La represión y la derrota de los Obreros Autónomos y del movimiento de los Obreros
Mientras la década llegaba a su fin cada vez mas conflictivo, el movimiento de los
Obreros autónomos, tanto en las restantes plantas grandes como en la "fábrica dispersa"
posfordista se encontró internamente dividido por disputas sectarias entre autonomistas
y militantes de la Nueva Izquierda sobre las tácticas, y cada vez más aislados y
desplazados por los sindicatos revividos y por la velocidad e intensidad de la
reestructuración economica. El fracaso de las Asambleas y del Movimiento de 1977 (de
los estudiantes, mujeres, desempleados y de la juventud contra-cultural) para
coordinarse y reforzarse mutuamente eliminó políticamente dos fuerzas sociales
potencialmente mayoritarias, dejandoles débiles y vulnerables a la marginación socio-
económica y a la represión política.
El 2 de diciembre 1977, la ruptura final vino entre los sindicatos y algunas de las
vanguardias de fábrica adjuntadas a los restos de los más moderados grupos de la
Nueva Izquierda por un lado y las Asambleas por el otro. Una manifestación nacional
importante había sido convocada en Roma por la FLM (Federación de los Obreros
Metalmecánicos), históricamente el sindicato oficial más militante, en un último intento
por unir a los Obreros fabriles y los movimientos sociales radicales contra las políticas
de austeridad del gobierno derechista, apoyado por el PCI a través de su “Compromiso
Histórico” con los Demócratas Cristianas. La izquierda autónoma milanes, en especial
los Obreros autónomos de Alfa Romeo, propuso una reunión nacional en el mismo día
para relanzar el Movimiento 1977 y las Asambleas ahora en abanderamiento. No
obstante, los movimientos se dividieron profundamente sobre la conveniencia de
participar en la marcha de la FLM, o expresar su repudio a la colaboración de los
sindicatos con la reestructuración a través de la marcha autónoma. En el día de la
marcha, en un ambiente de tensión gravísimo, con miles de policías fuertemente
armados en las calles, los delegados de la FLM impidió cualquier separación de la
marcha a las dos reuniones autónomas en la Universidad de Roma, que por lo tanto no
aglutinaron a suficientes adherentes. Mientras tanto, 200,000 sindicalistas marcharon
por el centro de Roma, lo que acentuó su fuerza y la debilidad y el aislamiento del
movimiento tanto de los Obreros autónomos como de los restos del Movimiento de
1977.
Fue claramente el fin del pacto de la fábrica que hasta ahora había garantizado una
diversa y peleada unidad de la clase obrera militante.

12
También fue visto como una señal por la Confindustria (la organización política de los
industrialistas y patrones) que tenía el pleno consentimiento del movimiento obrero
oficial en el lanzamiento de una campaña política de expulsiones de las grandes
fábricas. En febrero de 1978, tras la caída del gobierno de “solidaridad nacional”, las
federaciones sindicales adoptaron formalmente lo que se conoce como la “línea del
EUR”, o sea de la colaboración abierta, corporativista, política y económica con el
gobierno para la normalización de las relaciones laborales que desde entonces ha
caracterizado el sindicalismo italiano .
El "Caso Moro" unos meses más tarde condujo al aislamiento y la criminalización de
Autonomía Obrera y de los nuevos movimientos sociales más antagónicos, a pesar de
que se opuso políticamente al secuestro y ejecución del ex primer ministro del DC, Aldo
Moro, por las Brigadas Rojas. A finales de la década, las batallas finales contra la
reestructuración sólo se libraban con una presencia residual de los comités y asambleas
autonomistas en las fábricas, la mayoría de sus militantes habiendo sido expulsados por
razones políticas o despedidos. Sin embargo, a la altura del Movimiento de 1977, la
fusión potencial de los jóvenes autónomos, estudiantes, y de los movimientos de
mujeres y Obreros parecía prometer una breve reactivación y recuperación
revolucionaria de las luchas fábriles.

Tras el “Caso Moro” en 1978, el nivel global de la represión y el miedo se intensificó en


toda la sociedad civil, causando la desmovilización y un “reflujo” masivo hacia la “vida
privada” (muchas veces caracterizado por el recurso al neomisticismo o a la adiccion a
la heroína, cuando no al suicidio, por algunos ex-activistas desmoralizados y
devastados), por un lado, y el recurso creciente a la violencia clandestina armada, por el
otro, dejando muy vulnerables a la represión los que seguían con la actividad política
abiertamente antagónica (Mellucci, 1996). Con los espacios políticos y democráticos
cada vez mas cerrados, un proceso similar ocurrió en el lugar de trabajo. Se convirtió en
mucho más fácil para los sindicatos y la izquierda oficial para difamar a sus oponentes
en los Consejos y a las vanguardias de fábrica de la Nueva Izquierda como terroristas o
simpatizantes. Las listas de presuntos terroristas y sus simpatizantes entre los obreros
fueron elaborados por los mismos sindicatos y pasados a la gerencia de la misma
manera que el PCI pidió a los ciudadanos a denunciar cualquier persona que incluso
“parecía” ser terrorista. La respuesta de las Brigadas Rojas fue a su vez a nivel local

13
contra el PCI y sus activistas sindicales en las fábricas, algunos de los cuales fueron
asesinados o heridos. Este conflicto fratricidio, de obrero contra obrero, finalmente
destruyó lo que quedaba de la unidad tenue de los Consejos de Fábrica y jugó
directamente en los manos de la gerencia.

FIAT abrió el camino con el despido de 61 de los activistas autónomos y de la Nueva


Izquierda más militantes a finales de 1979 por "conducta moral incoherente con el
bienestar de la empresa" (Red Notes, 1981: 71). Los sindicatos reaccionaron lentamente
dado que algunos de los Obreros fueron acusados de utilizar la violencia durante
huelgas y porque, como el PCI, estaban deseosos de verlos expulsados. Con la iniciativa
en su mano, FIAT anunció el despido de 14.500 Obreros en septiembre de 1980, "el
mayor despedido masivo en la historia italiana" (Ibíd.). Un sentimiento de indignación
profunda corrió por los barrios obreros de Turín, alimentando la última y desesperada
resistencia del obrero masa fordista italiana, una situación similar a la huelga de los
mineros británicos de 1984-85. Sin embargo, los sindicatos nacionales estaban
paralizados por la confusión y el PCI acababa de terminar su “Compromiso histórico”,
como ya no sirvia tanto a los elites, dado que un estado de emergencia con la represión
y criminalización a ultranza de la izquierda extraparlamentaria había ocupado su lugar.

El resto de la industria manufacturera italiana rápidamente siguió el ejemplo de la FIAT,


lanzando una ola de despidos masivos, incluso en 1982 un tercio de la fuerza de trabajo
de Alfa Romeo, uno de los últimos bastiones de las Asambleas de los Obreros
Autónomos. La desindustrialización post-fordista y la reestructuración aprofundixzaron
las divisiones de la izquierda y un ambiente de miedo social provocada por la guerra de
“guerrillas difusas" (Quadrelli 2008: 85) y la represión estatal draconiana, conocido
como los "Años del plomo”, puso fin a la hegemonía del obrero masa como el actor
central antagonica de la década de los 1970 y con ella el movimiento de la Autonomía
Obrera.

Conclusión: ¿Inicio del fin o fin del inicio?


Los Obreros autónomos de las Asambleas lucharon por la igualdad en los salarios y
condiciones de trabajo para los y las obreras de cuello azul y de cuello blanco, para la
eliminación del destajo y de las diferencias salariales entre los Obreros de cuello azul,
para "menos trabajo y más dinero", por la democratización directa de las relaciones

14
laborales y de los sindicatos, y en contra la reestructuración neoliberal, la colaboración
de la burocracia sindical, la fábrica tanto fordista centralizada como posfordista difusa y
contra la flexivcblilizacion, informalización y precarización del trabajo que hoy
dominan y que entonces ya se percibieron. Pero sobre todo lucharon contra el trabajo
capitalista abstracto y explotativo como actividad enajenada y deshumana. Ayudaron a
cambiar la naturaleza del lugar de trabajo italiano y sus instituciones, y hizo una
aportación crucial a los cambios radicales que tuvieron lugar en toda la sociedad italiana
en la década de los 1970. Sin lugar a dudas, su proyecto revolucionario de control de los
Obreros autónomos de la producción fue derrotado por los efectos de la transformación
posfordista de la economía, y la recomposición de la hegemonía sindical en lugar de la
autonomía obrera a causa de la colaboración burocratica, la represión política y la
políticas de austeridad.

Los y las obreras autónomas de la Autonomia Obrera y de las Asambleas de los Obreros
Autónomos fueron derrotadas por una combinación de las debilidades internas y
externas de sus fuerzas políticas, económicas e históricas, dejando lugar a movimientos
y organizaciones resucitadas, pero todavía hoy en Italia con presencia residual (en
comparación con sus masificación en la década de los 1970) como los COBAS, la Onda
Anomala de los estudiantes en opocsiciona la Proceso de Bolonia, las “okupas” y las
redes de medios independientes de comunicación e informcion. Uno de sus logros más
importantes ha sido la creación de una "sociedad del no-trabajo", uno de cuyos temas
antagónicos es la recomposición del “obrero social" como " Obreros y obreras
inmateriales y autonomas" fundamentales en las economías cibernéticas de información
y conocimiento (Virno y Hardt 1996; Hardt y Negri 2000, 2004, 2009). El rechazo del
trabajo y de la miseria capitalista ahora toman la forma del “éxodo” en todas sus
variedades, incluyendo las migraciones masivas de refugiados económicos y políticos
de las periferias a los centros de la economía mundial, en lugar de la resistencia estática
a ultranza en los puntos de producción industrial, típica de los años 70 y 80.

Referencias
Balestrini, Nanni. Lo queremos todo. Madrid: Traficantes de Sueños, 2006 [1971].
Balestrini, Nanni y Primo Moroni. La horda de oro (1968-1977). La gran ola
revolucionaria y creativa, política y existencial. Madrid: Traficantes de Sueños, 2006
[1988].

15
Bobbio, Luigi. Lotta Continua - Storia di un'organizzazione rivoluzionaria. Roma:
Savelli, 1979.
Borgogno, R. ‘Dai gruppi all’Autonomia’, Per il Sessantotto. Núm. 11, 1997, pp.38-46.
Brodhead, F. ‘Strategy, compromise and revolt: viewing the Italian workers’
movement’, Radical America. Núm. 5, 1984, p.54.
Cantarow, E. ‘Excerpts from a diary: women’s liberation and workers’ autonomy in
Turin and Milan – Part II’, Liberation. June, 1973, pp.16-25.
Cleaver, Harry. Una lectura política de "El capital". México DF: Fondo de Cultura Económica,
1985 [1979].
___________. ‘The inversion of class perspective in Marxian theory: from valorization to self-
valorization,’ en Bonefeld, Werner, Richard Gunn y Kosmas Psychopedis (eds.). Essays in Open
Marxism, Vol.II. Londres: Pluto Press, 1991, pp. 106-144.
Cuninghame, Patrick. ‘For an analysis of Autonomia - an interview with Sergio
Bologna’, Left History. Vol. 7, Núm. 2, 2001: pp. 89-102.
Hardt, Michael y Antonio Negri. Imperio. Barcelona: Paidos, 2002 [2000].

__________________________. Multitud: guerra y democracia en la era del imperio. Madrid:


Debates, 2005 [2004].

___________________. Common Wealth. Cambridge, Massachusetts: The Belknapp


Press of Harvard University, 2009.
Hobsbawm, Eric. Historia del Siglo XX. Barcelona: ES, 1995.
Katsiaficas, George. The subversion of politics: European autonomous social
movements and the decolonization of everyday life. Nueva Jersey: Humanities Press,
1997.
Lumley, Robert. States of emergency: cultures of revolt in Italy from 1968 to 1978.
Londres: Verso, 1989.
Melucci, Alberto. Challenging codes: collective action in the information age.
Cambridge: Cambridge University Press, 1996.
Negri, Antonio. ‘The workers’ party of Mirafiori’, en Red Notes/CSE Books (eds.)
op.cit, 1979, pp.61-65.
Pozzi, Paolo y R. Tommasini (eds.). Del obrero masa al obrero social. Una entrevista
sobre el obrerismo, Anagrama, Barcelona, 1980 [1979].

16
Quadrelli, Emilio. Autonomia Operaia: scienza della política e arte della guerra dal
’68 ai movimenti globali. Rimini: NdA Press, 2008.
Red Notes. Italy 1980-81: After Marx, jail! The attempted destruction of a communist
movement. Londres: Red Notes, 1981.
Red Notes/CSE Books (eds.). Working class autonomy and the crisis: Italian Marxist
texts of the theory and practice of a class movement: 1964-79. Londres: Red
Notes/CSE Books, 1979.
Rosso. ‘Il coordinamento degli organismi autonomi operai dei servizi’. Rosso, Núm. 29,
noviembre de 1975.
Sacchetto, Devi y Gianni Sbrogio (eds.). Quando il potere é operaio. Roma:
manifestolibri, 2009.
Sbrogio, Gianni. “Il lungo percorso delle lotte operaie a Porto Marghera”, en Sacchetto
y Sbrogio, op.cit., 2009: pp. 12-136.
Scavino, M. ‘Operai nel labirinto. Le avanguardie di fabbrica e il movimento del’77’,
Per Il Sessantotto. Núm. 11, diciembre de 1997, pp. 21-30.
Virno, Paolo y Michael Hardt (eds.). Radical thought in Italy: a potential politics.
Minneapolis: University of Minnesota Press, 1996.
Wright, Steve. Storming Heaven: class composition and struggle in Italian autonomist
Marxism. Londres: Pluto Press, 2002.

Julio de 2010, Ciudad de México.


7,407 palabras.
Comentarios a: pcuninghame@hotmail.com

17
1
El autor es también el traductor del original en ingles, “‘Hot autumn’: factory councils and autonomous workers
assemblies, 1970s” al español y ha traducido también todas las citaciones del ingles original, excepto cuando viene
señalado. Quiere dar las gracias a Carolina Ballesteros por sus correcciones y sugerencias, y también a los coordinadores del
libro Immanuel Ness y Dario Azzellini.
2
Confederazione Generale Italiana di Lavoro (Confederación General Italiana del Trabajo).
3
 Confederazione Italiana dei Sindicati Lavoratori (Confederación Italiana de Sindicatos Obreros).
4
Unione Italiana di Lavoro (Unión Italiana del Trabajo).
5
Quaderni Rossi (QR) comenzó a publicarse en 1959 y fue editado por Raniero Panzieri, un miembro mayor del
Partido Socialista y en 1960 un editor de la casa editorial turinés Einaudi, y Romano Alquati, un académico marxista, en
Turín, y con contribuyentes notables como Asor Rosa (más tarde principal crítico por parte del PCI del Movimiento de
1977), Sergio Bologna, Mario Tronti, Vittorio Foa, Reiser y Fofi de Milán y Roma y Toni Negri en Padua. Sin embargo,
Negri, Bologna y Alquati preferieron una intervención más directa en las luchas fabriles, llegando a separarse de QR
después del levantamiento obrero de FIAT en Piazza Statuto en Turín de 1962 (que apoyaban) habia dado lugar a grandes
diferencias con Panzieri (que condenó el levantamiento) para fundar Classe Operaia, Contropiano y finalmente La Classe.
QR siguió publicándose hasta 1966, habiendo producido seis números, que se consideran actualmente como clásicos tanto
en la teoría neo-marxista como de la sociología industrial.
6
Partito Comunista Italiana: 1921-1991, partido eurocomunista de centro-izquierda, cuyo apoyo electoral alcanzó
su punto máximo en 1984 a 34% (más de la DC, por única vez), pero luego se redujo a su actual 20-25%. Se reconstituyó
por tercera vez en 2007 como el post-comunista Partito Democrato, habiendo sido previamente el Partito Democrático de
Izquierda (1991-1998) y luego los Democratici di Sinistra, cada vez moviéndose más a la derecha hasta alcanzar su actual
posición centrista. Como el mayor partido tras las elecciones de 1996, se formó la primera coalición de centro-izquierda en
la historia italiana, L'Ulivo (oliva), que duró hasta 2001, y estaba en el poder otra vez bajo la jefatura del gobierno de
Romano Prodi (ex DC) en 2006-2008.
7
 Democracia Cristiana: partido populista de centro-derecha, que mantuvo su dominio político de la posguerra hasta
el escándalo de Mani Pulite (Manos Limpias) de la crisis de corrupción en el período 1993-1994, después de lo cual se
convirtió en el Partito Popolare y rápidamente perdió su apoyo electoral a Forza Italia de Silvio Berlusconi.
8
Un concepto obrerista que describe la nueva composición de clase en las fábricas del norte de Italia desde
mediados del decenio de 1950, compuesto principalmente por Obreros migrantes jóvenes, no calificados y semi-calificados
del sur de Italia, que no se identificaban ni con los sindicatos ni con el PCI o PSI. Sin embargo, se convirtió en la columna
vertebral de las luchas de los Obreros autónomos del “Otoño Caliente” de 1969. Lo compararon con una generación anterior
de los artesanos calificados (el Obrero Artesano) en su mayoría del norte de Italia y fueron la base de los sindicatos y del
PCI.
9
Una categoría utilizada por la primera vez por Karl Marx en Grundrisse en 1858, fue desarrollado del concepto del
obrero masa de Negri (1979a; Pozzi y Tommasini 1979) y fue un intento de teorizar la nueva composición de clase de la
“fábrica difusa”; el producto de los nuevos movimientos sociales, la reestructuración industrial, “la marginación” y “el
rechazo del trabajo convertido en movimiento”. Sigue siendo una figura social más polémica y menos bien definido que el
obrero masa.
10
Sin ningún preaviso ni a la gerencia, ni a los sindicatos oficiales, así causando la disrupción máxima al proceso
productivo.
11
Algunos sectores de la fabrica hicieron huelga a gato selvaje un dia mientras los demás no, para luego
intercambiar posición el dia siguiente, asi permitiendo el máximo impacto de la huelga al patronal para la minima perdida
de salario para los obreros.
12
Una versión de la huelga de tablero de damas en cual unos sectores de la fabrica hicieron huelga a gato selvaje
para un hora o dos horas, mientras los demás no, o sino mas tarde, en forma completamente imposible a prever para el
patronal.
13
Véase el capítulo final de Vogliamo Tutto de Nanni Balestrini para una descripción vivida de la revuelta.
14
Un sistema de “escala móvil” que supuestamente iba a proteger los salarios contra la inflación mediante aumentos
salariales automáticos anuales. Fue considerado como uno de los logros principales formuladas por el movimiento obrero,
pero fue progresivamente desmantelado, con la aquiescencia de la dirección del sindicato CGIL-CISL-UIL, por las políticas
de austeridad de la década de los 1970. Vista por los economistas neoliberales como causa principal de la propia inflación,
fue abolida por un decreto del gobierno de Craxi en 1984, una decisión ratificada por un referéndum en 1985 que se
caracterizó por la baja participación y la falta de debate público. Su abolición representó una gran derrota para el
movimiento obrero y profundizó la crisis interna del PCI.
15
Una oleada revolucionaria de huelgas, ocupaciones de fabricas y el establecimiento de los consejos de Obreros y
campesinos según el modelo soviético en cual los “intelectuales orgánicos” socialistas, Gramsci y Bordiga, jugaron papeles
destacados. Fue similar a las revueltas de obreros en Alemania, Hungría y otros países después de la Primera Guerra
Mundial. Condujo a la constitución del PCI en 1922, una escisión del PSI. Sin embargo, su derrota abrió el camino para la
contrarrevolución fascista en el mismo año.
16
Documento de debate de la Assemblea Autonoma della Pirelli-Alfa Romeo y del Comitato di Lotta della Sit Siemens,
‘L’autonomia operaia e l’organizzazzione (Milano febbraio 1973)’, Milan [web: http://www.zzz.it/~ago/operai/autop.htm];
recuperado junio de 2001.
17
Todas las traducciones del italiano al español son del autor, a menos que se indique lo contrario.
18
Entrevista en italiano, no-publicado, con Ferruccio Gambino por Andrea Del Mercato, 1993.
19
El apodo de los autonomistas de Roma, tomada de Via dei Volsci, en el barrio obrero histórico de San Lorenzo,
donde se encontraron su sede y Radio Onda Rossa y donde siguen existiéndose.
20
Ente Nazionale per l'Energía Elettrica (Empresa Nacional de Energía Eléctrica), empresa pública y el principal proveedor
de electricidad en ese entonces.
21
Un pequeño pero influyente grupo de la Nueva Izquierda, gracias a la significancia de sus intelectuales, incluyendo
Romano Madera y Giovanni Arrighi, más tarde renombrado internacionalmente como sociólogo. El grupo aportó su revista,
Rosso - il Giornale Dentro il Movimento, al movimiento autonomista del Norte, cuando se fusionó con el PO milanés en
1973 para formar Autonomia Operaia Organizzata.
22
Potere Operaio del Lunedi, núm. 46, 25 de marzo de 1973, sin número de página; citada en Sbrogio, 2009, p.134, n.36.
23
Trabajo negro: el sector posfordista del ‘precariado’, con contractos de corto plazo, bajos salarios, desregulación y
explotación ilegal en talleres clandestinos (sweatshops), ahora realizado por los extra-comunitari (los inmigrantes desde
fuera de la Unión Europea) en Italia.
24
Extracto de una entrevista con un ex militante de Autonomía: ‘Liberiamo gli anni 70’, memoria 7 (1974), Padua [web]:
http://www.sherwood.it/anni70/crono.htm; recuperado agosto de 1998; ya no en línea.