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Personalidad

Extracto de “Fundamentos de Psicología”


Noemí Allidère

La personalidad es, en términos comunes, el modo de ser. Cada uno de nosotros tiene un
modo de ser o personalidad, que es única y se expresa a través de un repertorio de conductas.
Es decir que la personalidad existe a través de la conducta. Nosotros observamos un conjunto
de manifestaciones de un individuo: se mueve de tal manera, dice tales cosas, se relaciona de
tal modo, etc., y a posteriori, deducimos cómo es su modo de ser, su personalidad.

Por ejemplo, si un conocido nuestro piensa siempre negativamente, nunca bromea, se


autorreprocha por todo, es incapaz de disfrutar de lago, se considera siempre inferior, etc.,
podemos “sospechar” una modalidad de personalidad depresiva. Repitiendo entonces: una de
las características del concepto de personalidad es su expresividad a través de la conducta.

Filloux da una definición de personalidad donde dice: “la personalidad es la organización


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dinámica que adoptan a lo largo de la vida de un individuo, los sistemas psicofísicos encargados
de su adaptación al medio”.

Explicando esta definición, diremos que la personalidad se expresa a través de conductas


y es, al mismo tiempo, la organización de todas esas conductas. Filloux llama a las conductas
sistemas psicofísicos (recordar como la conducta se expresa por las áreas 1, 2, 3).

No se debe, sin embargo, caer nuevamente en un dualismo. Por el contrario, hay que
tener en cuenta el concepto monista de la personalidad como núcleo organizador de las
conductas. Este concepto toma a la personalidad como unidad psicosomática o biopsicosocial.

Filloux agrega que las conductas permiten al individuo adaptarse al medio. Si bien no es el
giro que Filloux quiere darle al concepto de adaptación en su definición, conviene señalar que
existe un problema con el mismo. Hay que analizar qué es lo que implica adaptarse, ya que una
persona puede adaptarse muy bien a un medio muy deficitario o patológico. Como ejemplo,
1
Filloux, Jean C. La personalidad. Bs. As. Eudeba, 1960.

1
podemos observar, que algunos chicos abandonados por su familia “se adaptan exitosamente” a
la vida de la calle.

Pero más allá de la complejidad epistemológica que produce adoptar el concepto de


adaptación, las conductas, evidentemente, nos permiten contactarnos “con” y “acomodarnos al”
medio.

Frecuentemente suele decírsele a las personas: “tenés poca (o mucha personalidad)” o


“no tenés personalidad”. Desde el punto de vista de la psicología, estas expresiones no son
correctas. El concepto de personalidad no es cuantificable, no es medible.

No hay más, ni menos, ni poca, ni mucha personalidad. La personalidad es una, y todo


individuo la posee. No se puede no tenerla. Por esto, si una persona es introvertida, tímida o
callada, esa es su personalidad.

Tampoco es aceptada la idea, que vulgarmente se usa, de doble personalidad. Si una


persona se manifiesta de modos diferentes, en ámbitos distintos, no es que tenga varias
personalidades. Podemos hablar de aspectos de una misma personalidad, o en algunos casos,
de modos de ser conflictivos, disociados, pero cuando está en un ámbito “está todo”, y cuando
está en otro ámbito, también. La personalidad es entonces única y en cada instante una
totalidad.

También es habitual decir que una persona no tiene personalidad porque imita conductas
de otra persona. El adolescente por ejemplo suele buscar figuras de imitación, particularmente
de personajes a los que idealiza. No es que en este caso no tenga personalidad, sino que en la
copia encuentra momentáneamente un estilo que podrá o no internalizarse, y quedar como
propio a posteriori.

Características del concepto de personalidad:

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Única e irrepetible
Si la personalidad se expresa a través de la conducta y la misma está polideterminada, no podrá
haber nunca dos personalidades iguales. Por los mismos motivos será irrepetible. Sabemos que
los hijos y los padres debido a que conviven y en virtud de los procesos identificatorios que se
ponen en juego durante la crianza, suelen “parecerse” en sus estilos psicológicos, sin embargo
cada uno tendrá su propia personalidad.

Histórica
Cada uno de nosotros en el presente (aquí y ahora), somos como somos, porque de bebés, de
niños, de adolescentes, de jóvenes, (etc.), fuimos de determinada manera. La personalidad es
entonces, el resultado de un desarrollo que contiene a las etapas anteriores de la vida. Dicho de
otro modo, la personalidad en cada etapa de la vida es producto de cómo se han vivido las crisis
evolutivas precedentes y de los factores presentes.

Dinámicamente modificable
La personalidad no cambia de un día para otro y, además, tiene un núcleo que se mantiene
bastante constante. Este núcleo es la identidad. El “resto” es dinámicamente modificable. Se va
modificando por medio de las experiencias a lo largo de la vida. Toda experiencia vivida implica
una conducta que es autoplástica porque modifica a la personalidad.