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Desacuerdos. Sobre arte, políticas y PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN www.desacuerdos.org


esfera pública en el Estado español
es un proyecto de investigación en 1969 – ... RESPONSABLE DE LA PÁGINA WEB
coproducción entre Arteleku- Marcelo Expósito, dirección Jesús Carrillo
Diputación Foral de Gipuzkoa, el Vanni Brusadin, coordinación
Museu d'Art Contemporani de Paloma Blanco EDICIÓN

Barcelona-MACBA y la Universidad Joan Casellas Jesús Carrillo, Ignacio Estella


Internacional de Andalucía-UNIA Darío Corbeira Noriega y Lidia García Merus
arteypensamiento, a la vez que un Anouk Deville
proyecto expositivo y de actividades Amador Fernández-Savater DISEÑO

coproducido por las mismas Marta Malo de Molina Sistemas judo y Fundación
instituciones y el Centro José Carmen Navarrete Rodríguez
Guerrero-Diputación de Granada. Luis Navarro
Marisa Pérez Colina
RECTOR DE LA UNIVERSIDAD José Pérez de Lama
INTERNACIONAL DE ANDALUCÍA Julio Pérez Perucha
José María Martín Delgado Esteban Pujals Gesalí
Valentín Roma
DIRECTOR DEL MUSEU D’ART Montse Romaní
CONTEMPORANI DE BARCELONA María Ruido
Manuel J. Borja-Villel Arantxa Sáez
Raúl Sánchez Cedillo
DIRECTOR DE ARTELEKU Pablo de Soto
Santiago Eraso Beloki Fefa Vila

LÍNEAS DE FUERZA
Alberto López Cuenca
Cristina Moreiras
DIRECCIÓN DE CONTENIDOS Teresa Vilarós
Gabriel Villota Toyos
Manuel J. Borja-Villel Juan Pablo Wert
Santiago Eraso Beloki (Arteleku) CASOS DE ESTUDIO
Pedro G. Romero (UNIA Mª Paz Balibrea Enríquez
arteypensamiento) Jesús Carrillo
Teresa Grandas José Díaz Cuyás, en colaboración
Bartomeu Marí con Carmen Pardo
Jorge Ribalta María Domene
COORDINACIÓN Y PRODUCCIÓN Miren Eraso
TÉCNICA GENERAL Jorge Luis Marzo, en colaboración
BNV Producciones con Amparo Lozano
Antonio Orihuela
DOCUMENTACIÓN AUDIOVISUAL
Carme Ortiz
Fundación Rodríguez Esteban Pujals Gesalí
Esther Regueira
Valentín Roma
145 1969-…
FEMINISMOS Y PRÁCTICAS COLABORATIVAS
GLOBALIZACIÓN DESDE ABAJO
147 La imaginación radical. El arte, entre la ejecución virtuosa y las nuevas clases
de luchas / Marcelo Expósito
158 Trastornos para devenir: entre artes y políticas feministas y queer en el Estado
español / Carmen Navarrete, María Ruido y Fefa Vila
188 Prácticas colaborativas en la España de los noventa / Paloma Blanco
206 Ingredientes de una onda global / Amador Fernández-Savater, Marta Malo de Molina,
Marisa Pérez Colina, Raúl Sánchez Cedillo
DOCUMENTO
225 ENTREVISTA A BRIAN HOLMES / Marcelo Expósito

243 ENTREVISTA
BEATRIZ PRECIADO
JESÚS CARRILLO
1969–... - 147

La imaginación política radical. El arte, entre la ejecución virtuosa


y las nuevas clases de luchas
MARCELO EXPÓSITO

En memoria de Ulises Carrión Acometemos esta nueva —y por el momento


y de Antonio Artero última— entrega en bloque de nuestros materiales
con el objetivo de cubrir otros dos de nuestros mapas
Si no se ve la fábrica no es porque haya desapa- parciales, que corresponden al eje sobre feminismos
recido, sino porque se ha socializado, y en este (texto de Carmen Navarrete, María Ruido y Fefa Vila)
sentido ha devenido inmaterial: de una inmate- y al área sobre globalización desde abajo (texto sobre
rialidad que continúa produciendo (¡y cómo!) rela- la onda global a cargo de Amador Fernández-Sava-
ciones sociales, valores, beneficio. ter, Marta Malo, Marisa Pérez y Raúl Sánchez, junto
MAURIZIO LAZZARATO, Strategie dell’imprenditore con la entrevista a Brian Holmes y el diagrama sobre
politico, 1994
Internet y la comunicación activista de José Pérez de
Las actividades en las que “el producto es inse- Lama, Pablo de Soto, Anouk Devillé y Arantxa Sáez);
parable del acto de producción” tienen un esta- y también con la intención de visibilizar parte de otras
tuto ambiguo que la crítica de la economía política áreas del mapa general que en estos cuadernos no
no siempre, ni completamente, ha comprendido podemos sino presentar de forma incompleta, como
bien… El pianista o el bailarín están en equilibrio es el caso del área dedicada a las innovaciones en la
precario sobre la línea que separa destinos anti- producción, exhibición y diseminación del arte en la
téticos: por una parte, pueden volverse ejemplos década de los años noventa, de la que aquí entrega-
de “trabajo asalariado que no es, al mismo tiempo, mos el texto de Paloma Blanco sobre prácticas artís-
un trabajo productivo”; por otra, sugieren la acción ticas colaborativas.
política. Su naturaleza es anfibia. Pero, hasta ahora,
cada uno de los desarrollos potenciales inheren- ***
tes a la figura del artista intérprete (Poiesis o Pra- Como afirmábamos en la introducción a “1969-…”
xis, Trabajo o Acción) parece excluir la tendencia
de Desacuerdos 1, una investigación que dé cuenta
opuesta. El estatus del trabajador asalariado se
de las prácticas desde su interior1 nos obliga a situar
afirma en detrimento de la vocación política y recí-
en primer plano, la cuestión de la subjetividad en las
procamente. A partir de cierto punto y más allá,
por el contrario, la alternativa se transforma en prácticas sociales, y a poner el acento en la com-
complicidad… El virtuoso trabaja (es incluso el tra- prensión política de los procesos de subjetivación y
bajador por excelencia) no a pesar de, sino preci- singularización.2 Hemos postulado incluso que la
samente porque su actividad evoca la práctica cuestión política de la producción de subjetividad es
política. El desgarramiento metafórico se acaba… el frente de batalla principal para todo proyecto que
PAOLO VIRNO, Virtuosismo y revolución, 1993 busque reconstruir algunos puentes y anudamientos
entre lo político y el arte.
Lo importante no es la mera confrontación con una El bloque de documentos que ahora presentamos
nueva materia de expresión, sino la constitución tiene su epicentro, dicho de una forma muy laxa, en
de complejos de subjetivación: individuo-grupo- la década de los años noventa. Si el texto sobre las
máquina-intercambios múltiples… Una creación artes feministas, bolleristas y queer ancla su punto
que depende de una suerte de paradigma estético. de observación en la irrupción de las primeras prác-
Se crean nuevas modalidades de subjetivación, ticas estéticas feministas de mujeres —conscientes,
del mismo modo que un plástico crea nuevas for- declaradas y articuladas— en el Estado español para
mas sobre la base de la paleta de la que dispone. explorar y extender sus raíces hasta los años setenta
FELIX GUATTARI, Caosmosis, 1992 y sugerir sus prolongaciones hasta la actualidad, el
relativo a las prácticas artísticas colaborativas con
La introducción y el bloque de documentos que ofre- (nuevos) movimientos sociales abarca prácticamente
cíamos en el primer cuaderno Desacuerdos revelaba el mismo arco temporal que ese epicentro de nues-
las bases teóricas y procedimentales de nuestra inves- tro eje feminista. El mapa general de “1969-…”3 mues-
tigación “1969-… Hipótesis de ruptura para una his- tra en su centro un suerte de depresión en el territorio,
toria política del arte en el Estado español”; mostraba un subsuelo en el que las experiencias de redes de
el mapa general de la investigación y desplegaba par- producción colectiva, así como las innovaciones en
cialmente el resultado del primero de los ejes de este la producción, exhibición y diseminación del arte, se
mapa, el correspondiente a la producción artística ofrecen —también lo decíamos en nuestro anterior
colectiva. escrito— como una contraimagen compleja, hetero-
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génea y fragmentada de las políticas artísticas domi- ciones en las formas de producir, exponer y disemi-
nantes que se gestan e instauran su hegemonía en nar prácticas artísticas, que en muchos aspectos
los años ochenta, durante el período de gobierno comienzan a mostrarse como articulaciones mani-
socialdemócrata. fiestamente politizadas (de maneras muy diferentes:
Los documentos sobre feminismos y prácticas en formas de organización, en sus relaciones con las
colaborativas señalan las dos vías que hemos que- áreas centrales de la institución artística, en su fuga
rido resaltar como las más importantes en la rearti- explícita de los modelos dominantes o en la articu-
culación de nuevas comprensiones de la práctica lación de ejercicios críticos en el seno de la misma,
artística diferentes y antagónicas de las figuras repro- en su búsqueda de vínculos renovados con la recons-
ducidas por ese modelo dominante, a saber: trucción de la nueva política movimentista), como
(1) Las prácticas estético-políticas que atienden al muestran, además de las que aquí reproducimos
orden de la producción biopolítica, fundamentalmente (feminismos y prácticas colaborativas), las investi-
desde una perspectiva de género: feminismos, bolle- gaciones de Montse Romaní (sobre los nuevos mode-
rismos, queerismos. los de producción y exhibición del arte), Esteban Pujals
(2) La renovación de lazos colaborativos entre el (sobre la producción artística colectiva, reproducido
campo artístico y la reorganización movimentista tras parcialmente en Desacuerdos 1) y Luis Navarro (sobre
el período de reflujo que se impone, hablando de las redes poéticas, es decir, el amplio magma de prác-
forma amplia, tras el fin del ciclo del 68 y la pérdida ticas de resistencia vírica, arte y poesía visual y pos-
de fundamento de las luchas antifranquistas. Prácti- tal, edición de fanzines, nombres múltiples, despuntes
cas colaborativas que se enmarcan en la emergencia de net-activismo… que organizan entramados reti-
de nuevos tipos de conflictos surgidos del desman- culares deudores de la tradición vanguardista y her-
telamiento del estado del bienestar y la crisis de la manados con las nuevas formas adyacentes de acción
representación política democrática, que buscan política).
reforzar un nuevo protagonismo social frente a la
***
hegemonía neoliberal sostenida por las alianzas
Estado-capital. 1991-1994 es el período en el que se dirime una infle-
En resumen: producción biopolítica desde el aná- xión histórica. En 1991 comienzan a manifestarse una
lisis del género y la diferencia sexual, por un lado, y serie de experiencias artísticas que atacan a “1992”
prácticas colaborativas, por otro, constituyen —como como signo, conscientes de la importancia política
demuestran las investigaciones de Paloma Blanco, que adquiriría ese año, apoteosis de celebraciones
Carmen Navarrete, María Ruido y Fefa Vila— las dos institucionales (sustancialmente el V Centenario del
corrientes fundamentales de repolitización explícita Descubrimiento de América, la Exposición Universal
de las prácticas estéticas en nuestro territorio, mar- de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la
cadamente desde el ecuador de la década de los años Capitalidad Cultural Europea de Madrid). “1992” se
noventa. Vamos a desarrollar a continuación este argu- convierte en una diana material y simbólica para aco-
mento y la manera diagramática en que queda refle- meter una crítica, aún entonces en muchos aspectos
jado en nuestros mapas. incipiente e inarticulada, de las políticas culturales
Esta tesis, dicho sea marginalmente, queda sus- dominantes instauradas durante la década precedente
tentada por otras aportaciones de nuestra investiga- y, a través de ellas, del modelo de democracia real-
ción que aquí no podemos reproducir. Las mente existente erigido en la era socialdemócrata,
contribuciones de Víctor Nubla (música experimen- cuyos pilares se hunden en los procesos de transi-
tal), Eugeni Bonet (vídeo independiente) y Joan Case- ción política de los años setenta. El comienzo de los
llas (arte de acción) sobre lo que hemos llamado redes años noventa es el momento de los ácidos envíos
de producción colectiva —es decir, territorios de acti- postales anti-92, seudocomerciales y seudocorpora-
vidad artística en los que la realización colectiva de tivos, de José María Giro; de la sui generis versión
formas de cooperación reticular progresa desde ini- castiza de la crítica institucional a cargo de Juan del
cios de los años ochenta hasta entrada la década de Campo y, fundamentalmente, de la actividad organi-
los noventa— visualizan territorios de producción zativa y aglutinadora de Estrujenbank, en su sala de
artística colectiva en relación conflictiva, aunque no exposiciones de Madrid y, sobre todo, en el evento
siempre marginal, con la institución artística, que no que constituye una de las afirmaciones más neta-
adoptan, sin embargo, un perfil político explícito, mente anti-noventaydosistas del período, la conflic-
manteniéndose por lo general desconectadas de los tiva exposición colectiva de grupos que tuvo lugar en
nuevos fenómenos políticos o movimentistas.4 La un pueblo rural manchego, Cinco Casas: Cambio de
experiencia de cada uno de esos tres ámbitos, no obs- sentido.
tante, es fundamental para entender, entrados los En 1992 Agustín Parejo School acomete un pro-
años noventa, la proliferación posterior de innova- yecto bajo el amparo de Plus Ultra, una propuesta de
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exposiciones, intervenciones públicas y actividades capaz de proyectarse hacia debates más estructura-
dirigida por Mar Villaespesa y producida por BNV en dos sobre la relación del arte con la condición actual
el marco de la Expo ‘92 de Sevilla, que buscaba des- de la democracia y la esfera pública.5
centralizar y complejizar, a partir de un modelo de Seguramente, a la altura del año 1992, la insatis-
organización y exhibición sofisticado, una reflexión facción que sectores internos, marginales y extra-
crítica desde el centro del imaginario institucional muros de la institución artística comenzaban a mani-
(Expo ‘92 y V Centenario) para el conjunto del terri- festar frente a las políticas dominantes y su aislamiento
torio andaluz. La propuesta de intervención en la ciu- de los procesos sociales no se sostenía en un equi-
dad de Málaga de Agustín Parejo School iba dirigida pamiento conceptual, material y político suficiente,
a transformar el Monumento al Marqués de Larios, toda vez que las prácticas críticas del período esta-
rememorando la inversión carnavalesca que los obre- ban siendo ejercidas mayoritariamente por una gene-
ros anarquistas ejercieron en 1931: el marqués abajo, ración desamparada políticamente desde la desacti-
el obrero arriba. (Obvidando, no obstante, atender al vación de las posiciones críticas que en todos los
tercero olvidado en este juego de tensión política órdenes impusieron la transición y la posterior insti-
entre elementos simbólicos estatuarios: la alegoría tucionalización democrática llevada a cabo por la
sublimada de la mujer.) La negación de los permisos socialdemocracia y los poderes hegemónicos en cada
por parte del Ayuntamiento de Málaga y la exposi- uno de los ámbitos autonómicos. El 1992 es un
ción del proyecto y el despliegue de materiales momento de escenificación tanto de ciertas políticas
producidos por el grupo en la Sala del Colegio de dominantes como de su contestación, pero el agota-
Arquitectos dieron lugar a una discusión en los miento y la crisis de las primeras no se traduce, auto-
medios locales y andaluces sobre el valor artístico de máticamente, en la mayor fuerza y articulación de las
la propuesta y su bloqueo institucional. segundas. Las entrevistas que con algunos miembros
En nuestro texto del cuaderno Desacuerdos 1 de La Fiambrera y LSD reproducimos en Desacuer-
hablábamos de Agustín Parejo School como el grupo dos 1 intentan reflexionar sobre cómo y cúando se
que de forma más característica adelantó, a comien- hace necesario saltar del resistencialismo de las prác-
zos de los años ochenta, un tipo de práctica colectiva ticas poético/políticas mencionadas hacia un nuevo
que abandonaba el paradigma de intervención polí- tipo de anudamiento entre la producción simbólica y
tica del antifranquismo y la primera transición, para la política crítica o antagonista, de acuerdo con nue-
nuclearse en torno a un arquetipo funcional, el grupo vos paradigmas que permitiesen reconstruir los vín-
de afinidad, adecuado para actuar en una situación culos entre las prácticas estéticas y los movimientos
en la que los frentes de lucha colectivos estaban sociales, que quedaron rotos una década atrás. Los
disueltos, y en la que se daba, por tanto, la imposi- dos ejes que ya hemos mencionado, las prácticas
bilidad de establecer alianzas efectivas entre las prác- artísticas colaborativas y las formas de producción
ticas estéticas y políticas de acuerdo con modelos biopolítica que asociamos a los nuevos feminismos,
globales de intervención y transformación. Agustín nos parecen las vías principales de reconstitución de
Parejo School representa un anudamiento de poética tales vínculos.
y política que se traducía en prácticas de guerrilla Resulta necesario someter a comparación los pro-
semiótica, comunicativa y cultural, caracterizadas por yectos de intervención en espacios públicos o cana-
su resistencialismo, así como por constituir prototi- les de comunicación de Agustín Parejo School o Preis-
pos de subjetivación colectiva alternativa. (Un para- wert revisados en nuestros documentos, y muy
digma de producción artística colectiva, adoptando especialmente el punto álgido que constituye la pro-
la definición de Esteban Pujals, que en nuestro mapa puesta de intervención sobre el Marqués de Larios
hemos identificado también con colectivos y grupos en 1992, con las intervenciones de El Lobby Feroz y
como SIEP y Preiswert). La intervención del año 1992 La Fiambrera, en pleno conflicto entre el Ayunta-
en Málaga, en gran parte fracasada, muestra tanto el miento, el Obispado y los vecinos del Parque de la
grado máximo de acumulación como el techo de tales Muy Disputada Cornisa de San Francisco el Grande
prácticas. Por una parte la propuesta, que contiene en Madrid, o de La Fiambrera en el barrio de la Ala-
un alto grado de provocación y cierta ironía quimé- meda de Sevilla.6 Sin el trabajo germinal y en muchos
rica, supone un salto cualitativo en el trabajo del aspectos pionero de La Fiambrera, hablaríamos de
grupo. Ya no se trata de una intervención pública que algo quizá sustancialmente diferente al referirnos al
busque producir trastorno o incidencia puntual en la “arte colaborativo” las prácticas artísticas colabora-
calle o en los canales de comunicación, sino de una tivas para tratar de aquel tipo de prácticas, en nume-
que desencadena polémica en la opinión pública y rosos casos no puntuales, sino sostenidas en el
en el ámbito institucional. No obstante, a la vista de tiempo, en las que la incidencia de la práctica artís-
los documentos del período, la manera en que dicha tica en el ámbito social busca siempre alianzas,
polémica se maneja se nos muestra tímida o poco vínculos, hermanamientos de tipo material, político,
“El nuevo realismo social”, artículo de Juan Manuel Bonet en Cyam, 1991.
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Nota informativa de la exposición Cambio de sentido, organizada por Dionisio Cañas (Estrujenbank)
en Cinco Casas (Ciudad Real), 1991.
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simbólico, con sujetos sociales concretos. Bajo la superior al comúnmente reconocido, desde los mis-
influencia del impacto que sobre la refundación del mos años setenta.
movimentismo tiene la insurrección zapatista en 1994 El mapa se organiza horizontalmente en una línea
(véase, de nuevo, nuestra entrevista con La Fiam- temporal, estableciendo tres grandes demarcaciones
brera) o de ciertos referentes teóricos que comienzan correspondientes grosso modo a las décadas de los
a circular con regularidad en nuestro territorio, como setenta (la del feminismo de la doble militancia en el
los trabajos de Michel de Certeau sobre las “tácticas” antifranquismo y de las artistas de los nuevos com-
de subversión cotidiana de los sujetos subalternos portamientos artísticos), los ochenta y los noventa
ejercidas en el territorio del poder, irrumpe en la (con la institucionalización del “feminismo”, la plura-
segunda mitad de los noventa un paisaje que se sus- lización de las políticas de género y los primeros trán-
tenta sobre ese nuevo paradigma colaborativo que sitos queer; la proliferación de las prácticas de muje-
no ha de entenderse reducido ni simplificado a meto- res artistas, videastas, cineastas, declaradamente
dologías predeterminadas ni a la imagen simplificada feministas; la aparición de cierta crítica-historiogra-
del trabajo “de grupos”, como expone el texto de fía articulada; la circulación fluida de información),
Paloma Blanco en el presente cuaderno. Muchos de señalando las derivas, hacia la actualidad (el femi-
los ejemplos que en este ámbito hemos reseñado nismo autónomo frente a la crisis de las “femócra-
están estrechamente vinculados a la aparición de nue- tas” la recuperación de las políticas feministas vin-
vos movimientos sociales en el ámbito metropoli- culadas a los nuevos fenómenos movimentistas…).
tano, así como al tipo de conflictos característicos del También se estratifica verticalmente en tres capas:
nuevo ciclo productivo y la hegemonía de las políti- las correspondientes a las prácticas políticas, estéti-
cas neoliberales (antimilitarismo y okupación, luchas cas y crítico-historiográficas.
frente a la especulación urbanística y sobre el con- La combinación de cada una de estas demarca-
trol del territorio, conflictos de visibilidad de sujetos ciones epocales con la división estratificada de prác-
sociales excluidos, etc.). ticas ofrece una estructura sencilla para comprender
los diferentes estados de los vínculos feministas entre
***
el arte, la crítica y la política. Detengámonos así un
El mapa sobre artes feministas, bolleristas y queer instante en los años setenta, comúnmente interpre-
muestra una estructura bien diferente del desarrollo tados como años en los que el arte feminista está casi
sincrónico que organizaba el mapa sobre producción totalmente ausente entre nosotros, frente al surgi-
artística colectiva. No ofrece un efecto de continui- miento de prácticas feministas que se observa en
dad, sino que se sostiene sobre la imagen de un área otras latitudes (en el ámbito angloamericano, funda-
central, de un epicentro que, como ya hemos dicho, mentalmente). La investigación demuestra que el
se sitúa en los años noventa: el momento de irrup- número y la variedad de obras y nombres que en el
ción de la primera generación de mujeres artistas seno de los nuevos comportamientos artísticos mues-
consciente y declaradamente informadas por el femi- tran un carácter feminista es superior al habitualmente
nismo en nuestro país, así como también de una inci- aceptado. El texto de Carmen Navarrete, María Ruido
piente teoría crítico-historiográfica articulada y de y Fefa Vila, junto con sus entrevistas y grupos de dis-
cierta sistematicidad. Desde esa posición, la mirada cusión, revela un panorama fragmentado: la desco-
se extiende fundamentalmente hacia los años setenta, nexión entre la práctica artística de mujeres y la mili-
pero también hacia el presente. Carmen Navarrete, tancia política feminista-antifranquista, así como la casi
María Ruido y Fefa Vila han acometido una investi- total inexistencia de discursos de renovación crítico-
gación inédita en nuestro entorno, tanto por lo sofis- historiográfica en nuestro ámbito (Mathilde Ferrer, cuyo
ticado de las herramientas teóricas —heredadas del valioso testimonio se recoge, desarrolló su actividad
feminismo, la teoría de género y queer— puestas en en Francia). Si la fuerte imbricación de tres variables
uso, como también por su ruptura explícita con los —movimiento de mujeres en el 1968 + nuevos com-
modelos historiográficos que priorizarían el “descu- portamientos en la práctica del arte + renovación de
brimiento” de nombres de mujeres que deben ser los discursos institucionales crítico-historiográficos—
incorporados a las narrativas canónicas. El diagrama fue lo que permitió en otros contextos la potente irrup-
propuesto (visualizado en un mapa que desglosa la ción de una práctica artística feminista militante —
totalidad de las entrevistas, los grupos de trabajo conocedora de su presente y su pasado, consciente de
organizados, los archivos visitados y las consultas su dimensión transformadora—, en cambio la frag-
realizadas, etc.) responde a un modelo genealógico mentación, la debilidad o el aislamiento de dichas
antes que arqueológico, verificando, en el decurso variables en nuestro contexto explican la anomalía.
de la investigación, que el número y la importancia Explican que un amplio número de mujeres artistas
de los trabajos realizados por mujeres artistas clara- que ejecutaron obras explícitamente basadas en la
mente relacionados con las políticas feministas es crítica de la representación, mediante un uso del
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cuerpo en muchos casos diferente al de de sus com- hablamos de un desplazamiento del paradigma cola-
pañeros (fundamentalmente, tratando el cuerpo como borativo hacia una idea de prácticas cooperativas es
receptáculo de indicadores culturales), etc., hayan para resumir en una imagen sencilla la manera en
negado la filiación “feminista” de su trabajo, es decir: que, como describimos con Brian Holmes, asistimos
se hayan negado, y se les haya negado, el vector explí- en los últimos años a una proliferación de prácticas
citamente político y militante en su trabajo estético, que no piensan el trabajo artístico como una suerte
huérfano, por otra parte, de una historiografía o crí- de “alianza” con sujetos sociales y/o políticos, sino
tica que ofreciese la seguridad de poder llamar “femi- que se detienen a reconsiderar, más explícitamente,
nista” a su arte no para catalogarlo o minusvalorarlo, el estatuto de lo político en las prácticas e institucio-
sino para valorizarlo, anclándolo y enraizándolo en nes artísticas y culturales. Esta reconsideración del
una perspectiva histórica y crítica asentada. estatuto de lo político ha de referirse necesariamente,
La investigación del eje feminista muestra, por el por una parte, a la manera en que la producción cul-
contrario, que la irrupción de la primera generación tural y simbólica es central en la producción capita-
del arte declaradamente feminista en nuestro país se lista de valor; y por otra, a la forma en que los propios
hizo posible desde prácticas estéticas diversas (arte, procesos de producción y reproducción social adquie-
cine, vídeo), fuertemente imbricadas en prácticas teó- ren un carácter crecientemente cooperativo en la base.
ricas e historiográficas (tanto por la producción local Como afirman Amador Fernández-Savater, Marta
como por la circulación mucho mayor de todo tipo de Malo, Marisa Pérez y Raúl Sánchez, hablar de globa-
informaciones y lecturas que en la época precedente), lización desde abajo es afirmar que la globalización
y progresivamente vinculadas a la reformulación de de los procesos sociales, políticos y económicos se
las biopolíticas feministas críticas frente a los mode- sustenta en un trabajo social vivo, vinculado a incli-
los previos del feminismo militante o institucional. naciones colectivas que el capitalismo sabe trans-
formar en “requisitos profesionales, ingredientes de
***
la producción de plusvalía y fermento de un nuevo
El área de globalización desde abajo mantiene, por ciclo de desarrollo”.
supuesto, un asentamiento propio, pero que recoge Hablar de un paradigma cooperativo en las nue-
asimismo la afluencia de las corrientes previamente vas prácticas supone, por tanto, atender a la forma
explicadas, fundamentalmente de los tres ejes que en que estas apuntan a la reproducción, el reforza-
suturan el mapa general de la investigación: prácti- miento y la valorización de los procesos de coopera-
cas colectivas, feminismos, información/comunica- ción en la base que ayuden a generar formas inéditas
ción. El mapa sobre prácticas artísticas colectivas,7 de autonomía social. Si hablamos de paradigma es
recordemos, organizaba consecutivamente (aunque para evitar reducir la idea a la designación de un
no progresivamente) cuatro paradigmas. Los mate- “estilo” o una “forma” de hacer arte. El análisis simul-
riales y los argumentos que exponíamos en nuestra táneo que hemos querido aunar en el área sobre la
anterior entrega se detenían en el momento de recom- globalización desde abajo —que comprende los ingre-
posición de prácticas autónomas, contrapoderes y dientes de una onda global expuestos por los cuatro
frentes contrahegemónicos en los años noventa, autores antedichos, la exploración sobre “Internet y
momento que, como también hemos descrito más la comunicación activista” en nuestro entorno a cargo
arriba, albergaba un paradigma colaborativo entre de José Pérez de Lama, Pablo de Soto, Anouk Devi-
prácticas artísticas y sujetos sociales y políticos. llé y Arantxa Sáez,10 y las consideraciones de Brian
En octubre del 2000 se celebraron en Barcelona Holmes sobre la irrupción en años recientes de lo que
unos talleres que respondían al título “De la acción llamaríamos estéticas de la igualdad— quiere visua-
directa como una de las bellas artes”.7 Insertos inteli- lizar un territorio nuevo donde pensar el estatuto polí-
gentemente entre el impacto de la onda movimen- tico de las nuevas prácticas desbordando las
tista global que va creciendo entre Seattle y Praga, clasificaciones establecidas sobre arte y política que
por un lado, y por otro la primera incorporación de responden más adecuadamente a prerrequisitos ins-
nuestros movimientos al ciclo de contracumbres (Bar- titucionales. Un territorio donde, digámoslo de un
celona, campaña contra el Banco Mundial, 2001), la modo simplificado, el trabajo del arte piensa su esta-
presentación en un conjunto denso de experiencias tuto político, tanto como las nuevas prácticas socia-
locales y translocales como ®™ark, Ne Pas Plier, Afrika les y políticas atienden a su dimensión simbólica y a
Groupe, Indymedia y Reclaim the Streets facilitaron la producción de imaginario.
un alto grado de contagio con ciertas expectativas de Si sabemos mirar con un nuevo prisma que des-
renovación de las prácticas y los lenguajes que por barate esos encasillamientos entre “arte” y “política”
entonces se sentían en muy diversos contextos, y que (establecidos para separar las categorías o sencilla-
han ido encontrando, a lo largo de estos años, dife- mente sumarlas), los casos que en nuestro territorio
rentes canales y situaciones de formalización.9 Si responden a un tipo de prácticas cooperativas se mul-
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tiplican. Pensemos, por ejemplo, en la reciente pro- feministas) no academizado ni universalista. Pense-
liferación de ciertos proyectos de investigación y car- mos en ejemplos de diverso carácter como la expo-
tografiado. Precarias a la Deriva, en Madrid, acome- sición 100 %, de 1993, con la propuesta teórica de Mar
ten tránsitos por los “circuitos de la precariedad Villaespesa que encabezada un impagable volumen
femenina” de acuerdo con su propuesta de coinves- de textos y documentación sobre mujeres artistas; o
tigación, que se materializa en la producción de rela- Solo para tus ojos. El factor feminista en las artes
tos escritos y audiovisuales11 que surgen de talleres, visuales, seminario/encuentro/taller coordinado por
recorridos por ámbitos laborales y otras herramien- Erreakzioa-Reacción en Arteleku en 1997.
tas de cooperación y producción compartida de expe-
***
riencia y conocimiento. La propuesta de Otra
Málaga_04 ha sido realizada por un colectivo amplio Un pequeño rodeo, para finalizar. Escribo estas últi-
de sujetos que participan de las redes sociales anta- mas líneas sobre “1969-…” desde Zúric, donde hablo
gonistas y críticas de Málaga; estructurado sobre los con un compañero sobre las particularidades de los
ejes de “precariedad, inmigración y especulación en movimientos juveniles suizos en la década de los
el territorio que habitamos”, se reclama un proyecto ochenta. Me explica que, a su entender, las caracte-
de investigación-acción-participativa a la hora de pro- rísticas que conforman el movimiento autónomo local
ducir escritos, vídeos y materiales on line.12 Partiendo se nutren de tres principales fuentes. En primer lugar,
del encuentro fronterizo Transacciones/Fada’íat en del influjo de los movimientos autónomos holande-
Tarifa, en junio de 2004, se ha realizado una nueva ses y alemanes posteriores al ciclo del 1968 y sus for-
cartografía del Estrecho que atiende a la porosidad mas de organización e intervención política (acción
de las nuevas tecnologías de control político y mili- directa, democracia asamblearia, ocupaciones de
tar que allí se están instalando, a los penetrantes y viviendas, tomas imaginativas y altamente conflicti-
difusos flujos migratorios, y a las redes y nodos de vas del espacio público). En segundo lugar, del poso
solidaridad, vivencia y gestión alternativa de la fron- histórico dejado por la vanguardia dadaísta y otras
tera Sur.13 Rizoma, un colectivo de arquitectos y artis- prácticas estéticas y literarias, en sus formas airada-
tas, opera normalmente a través de instituciones mente antiinstitucionales y antiburguesas (la farsa,
educativas para producir verdaderos eventos postsi- la parodia ácida, la subversión carnavalesca). Final-
tuacionistas que desvelan el impacto de las políticas mente, del manejo de información extensa sobre los
sobre el territorio y la configuración urbana.14 experimentos comunicativos politizados alrededor
Sería erróneo sugerir que lo que postulamos como de los años veinte y treinta del pasado siglo (funda-
paradigma cooperativo establece una tipología con- mentalmente la experimentación narrativa y las prác-
creta de prácticas. Deberíamos observar también el ticas colectivas de producción comunicativa en el cine
desbordamiento hacia procesos de colaboración y soviético). Pienso que este punto de vista acierta de
cooperación que se reconoce en la obra de artistas pleno en las tres vetas que componen la cuenca
diversos como Federico Guzmán, Pedro G. Romero de experimentación estética y política radical que ha
y Ramón Parramón15 para entender que no se trata- venido conformándose en las últimas tres décadas,
ría tanto de identificar “un” tipo de prácticas como, y cuya legibilidad estamos ahora en condiciones de
más bien, de establecer un nuevo territorio donde las comenzar a madurar y explotar de manera consciente,
nuevas prácticas puedan ser pensadas en su com- poniéndola a producir tanto estética como política-
plejidad, diversidad y contradición. mente. Si elijo finalizar con un ejemplo alejado de la
Cabe aclarar, finalmente, que cuando hablamos materia de estudio que maneja “1969-…”, es para
de “prácticas” en este orden de cosas, nos referimos demostrar que podríamos buscar filiaciones, evoca-
a algo más amplio que a la secuencia artista(s)/gru- ciones, ecos, reverberaciones semejantes en una parte
pos/”obras”. El caso de las prácticas artísticas femi- importantísima de los movimientos sociales metro-
nistas es, en este sentido, modélico. Las artistas politanos y en ciertas prácticas estéticas politizadas
feministas de los noventa en nuestro entorno enten- de décadas pasadas, lo que nos permite pensar en la
dieron muy rápidamente la necesidad activar un prin- existencia de una suerte de arquetipos translocales
cipio de trabajo biopolítico en su función de de las nuevas experiencias políticas y estéticas que
productoras culturales, generando un abanico de se han venido conformando dificultosamente desde
acontecimientos, situaciones, proyectos, redes, etc. la clausura del ciclo del 68.
que abarcaban desde la publicación y difusión de Son estos los tres mimbres que, entrelazados de
escritos hasta la organización de exposiciones, muy diversas maneras, dotan de armazón a una vas-
encuentros, talleres, etc. que se sostenían por lo gene- tedad de nuevos movimientos metropolitanos, desde
ral en principios colaborativos, buscando la difusión los años noventa hasta la onda global: (1) el aban-
de informaciones y contenidos estéticos y políticos dono irreversible de la comprensión de la práctica
sobre un tipo de conocimiento situado (las prácticas política revolucionaria como programa de asalto al
1969–... - 155

Diagrama Zoom: Internet y la comunicación activista (fragmento), José Pérez de Lama, Pablo de Soto, Anouk Devillé
y Arantxa Sáez, 2004.

poder político, para otorgar una nueva centralidad a el trabajo ingente e intensivo de una veintena de
los proyectos de organización autónoma de la vida investigadores e investigadoras, que han implicado
social, en los que las formas de socialidad no capita- finalmente con su contribución a prácticamente un
lista adquieren un carácter inmediatamente político; centenar de personas en otras tantas entrevistas y
(2) la experimentación de los movimientos en el plano grupos de discusión, con el resultado de cerca de dos
de sus formas expresivas, de sus modos de inter- mil páginas de escritura y transcripción. Nunca agra-
vención política, en la producción simbólica, en la deceré lo suficiente la generosidad de estas muchas
construcción de un nuevo imaginario; experimenta- decenas de amigos y amigas, especialmente la dedi-
ciones que no significan meras formas de “decir” con- cación inagotable del coordinador de nuestro pro-
tenidos políticos, sino que constituyen las expresiones yecto, Vanni Brusadin, va quien debemos que el
y los síntomas de nuevas subjetividades políticas, la armazón de esta arquitectura no se desmoronase.
experimentación con modos de subjetivación y sin- Unos meses de trabajo y unos recursos y fuerzas
gularización alternativos; (3) una ruptura completa obligadamente limitados hacían imposible incorpo-
con los viejos paradigmas y herramientas de comu- rar el caudal infinito de voces y testimonios que nos
nicación en la política clásica, para pasar a compren- hubiera gustado volcar en cascada. De entre las
der la comunicación propiamente como materia prima voces no incluidas, hay una cuya ausencia es espe-
de la producción política, la herramienta clave a la cialmente dolorosa. En el tramo final de nuestro tra-
hora de ensamblar procesos de cooperación social. yecto intentamos contar en varias ocasiones con la
Producción de autonomía social, experimentación aportación de Antonio Artero, cuya entrevista hubiera
formal y expresiva, dimensión comunicativa que sus- supuesto su último registro de voz e imagen en vida.
tenta procesos cooperativos. Solo comprendiendo Se nos fue antes, como muchos otros que pertene-
cuáles han sido y pueden ser las combinaciones ima- cen a ese “nosotras y nosotros” difuso, simbólico,
ginativas y diversas de estas tres variables podremos que constituye el sujeto al tiempo material y fan-
atravesar los nuevos territorios en los que las rela- tasmático que habla a través de “1969-…”. A todos
ciones entre política y estética pueden ser repensa- y todas aquellas de entre “nosotros” que ya no
das, refundadas, permanentemente reinventadas y están, a quienes han tenido que abandonar, a los
puestas en práctica. exiliados exteriores e interiores, y a quienes, como
Antonio, no han buscado ser, como a veces se tacha,
***
marginales o perdedores, sino celosamente anta-
Gracias al interés y la confianza de Desacuerdos y las gonistas y diferentes, dedico con orgullo este tra-
instituciones que lo fundan, “1969-…” ha podido bajo: dedicado a la belleza de la rebeldía, la pasión
materializarse como investigación en una primera alegre y la inteligencia de los nuestros.
fase que consideramos inacabada, imperfecta y
abierta. La investigación ha sido llevada a cabo por
156 - 1969–...

1. Véase Marta Malo (ed.). Nociones comunes. Experiencias y período, por cercanía personal, y cuyo intento de aniquilación enca-
ensayos entre investigación y militancia. Madrid: Traficantes de Sue- beza a comienzos de la transición). A saber: la tendencia al desborda-
ños, 2004, cuya brevedad no impide que sea el texto crucial en cas- miento hacia proyectos de ruptura social más amplios de ciertas
tellano para acceder a la riqueza de las formas de producción de cono- prácticas de incidencia crítica en la institución artística, que aunaban
cimiento mediante la investigación-acción-participante en los la actualización de la tradición de las vanguardias politizadas (dadá
movimientos de oposición clásicos (la “encuesta” en el movimiento político, productivismo…) con la reapropiación de las herramientas de
obrero histórico y su reformulación por el operaismo italiano desde pensamiento crítico contemporáneo (a la sazón: marxismo heterodoxo,
los años sesenta, grupos de autoconsciencia feminista desde los estructuralismo, semiología…). Este proyecto, en los años setenta, se
setenta…) y en los nuevos movimientos metropolitanos. Véase tam- manifestaba explícitamente enfrentado a las prácticas del realismo
bién Colectivo Situaciones. 19 y 20. Apuntes para el nuevo protago- social, y mostraba la voluntad de incidir tanto en el plano de los len-
nismo social. Buenos Aires y Barcelona: Ediciones de Mano en Mano guajes artísticos como en el proceso de producción y en el marco ins-
y Virus Editorial, 2003; así como también Colectivo Situaciones (ed.). titucional, frente a las tipologías de arte político “contenidista” y ancladas
Contrapoder. Una introducción, Buenos Aires: Ediciones de Mano en en un enfoque ortodoxo de la cuestión del realismo.
Mano, 2001. http:www.situaciones.org. De acuerdo con estos últimos, Finalmente, es necesario llamar la atención sobre el hecho de que
la lectura interna de los movimientos y fenómenos sociales está orien- la calificación de “moda” de temporada (ocasionalmente apellidada:
tada por referentes del pensamiento político como Jacques Rancière “moda institucional”) adjudicada a la acumulación de incipientes y muy
y su comprensión del desacuerdo como base de una ruptura demo- diversas propuestas de recuperación del vínculo arte-política a comien-
crática del consenso que produce una homogénea imagen global de zos de los noventa se reproduce hoy día, cuando escribimos estas líneas,
lo social a costa de las singularidades; Gramsci y su análisis clásico del a propósito del nuevo “arte político” en el comienzo del nuevo siglo.
juego de hegemonías, que complejiza la comprensión izquierdista de Desde el punto de vista de la falsificación histórica, o de la miopía o el
la función del dominio en el ámbito social; Marx y su entendimiento interés político, se puede seguir hablando, época tras época, del “retorno”
de los procesos históricos no como resultado de las representaciones de la “moda” del “arte político”, desacreditándolo con argumentos trans-
que cada época se hace de sí misma, sino de las prácticas sociales que históricos mediante una operación conceptual chapucera que identifica
sustentan tales representaciones (es esta una idea imprescindible para el (falso) retorno al “realismo social” con posiciones de autoritarismo
romper con cierto posmodernismo que ejerce un desplazamiento de político antiliberal o antidemocrático, más la descalificación final de
la crítica social a la crítica cultural ensimismada en el campo de las “moda” o mero sarampión ”institucional”. Lo que nuestra investigación
representaciones abstraídas de las prácticas sociales y de las formas demuestra es que en las últimas dos décadas, tras la crisis general de
de dominio materiales y concretas; superar ese cierto enclaustramiento las prácticas antagonistas que tiene lugar a la vuelta de 1975, hemos
de la crítica cultural y de la crítica de la representación es necesario, asistido a la recomposición difusa, discontinua, irregular, de una diver-
sin dejar de pensar en el campo de las representaciones como una de sidad de prácticas politizadas que atienden a una reflexión sobre la mate-
las dimensiones fundamentales del conflicto político). rialidad y la especificidad de los lenguajes y las condiciones de la
2. Tales procesos de subjetivación y singularización son el gran institución artística, buscando al mismo tiempo reestablecer vínculos
aspecto de la reproducción capitalista olvidado por el marxismo eco- con los nuevos frentes de antagonismo social, planteando que ese pro-
nomicista y desplazado por la crítica de la economía política clásica; yecto ha de realizarse inexcusablemente a través de la revitalización de
los movimientos del 68 llamaron la atención sobre su importancia, y la herencia de las vanguardias históricas politizadas. Lo que la lengua
desde entonces muchas rebeldías se enfrentan explícitamente a la cen- de palo del lenguaje dominante denomina “moda” de lo político en diver-
tralidad que las formas de subjetivación capitalistas y patriarcales han sos períodos correspondería, desde un enfoque interior a tales fenó-
ido adquiriendo en la producción de valor. Así lo muestra sistemática- menos, a los diversos grados de visibilidad (que oscilarían entre el
mente Felix Guattari, y reseñablemente junto con Toni Negri en plena oportunismo institucional, en un extremo, y la irrupción insoslayable de
mitad de los difíciles años ochenta, en Las verdades nómadas (versión la diferencia y el antagonismo, en otro) de un maridaje arte-política cuyo
española: Madrid: Akal, Cuestiones de antagonismo, 1999). desarrollo irregular es imprescindible entender y explicar genealógica-
3. Véase el cuaderno Desacuerdos 1, p. 112. mente para atajar el proyecto de falsificación histórica liberal (con dis-
4. Excepto casos muy puntuales, y por tanto meritorios. Aunque tintos grados de conservadurismo o reaccionarismo).
mantengo discrepancias con Nelo Vilar, es obligado prestar atención a 6. http://www.sindominio.net/fiambrera
su tesis doctoral sobre el arte paralelo en los años noventa, que atiende 7. Véase el cuaderno Desacuerdos 1, p. 129.
fundamentalmente al campo de la performance, y que busca, por otra 8. http://www.sindominio.net/fiambrera/macba.htm
parte, encuadrar las tendencias del “arte paralelo” en la emergencia de 9. Una de las más recientes, Ora et colabora. Mesa poliédrica en
nuevos movimientos sociales, lo que constituye un proyecto teórico casi torno al arte colaborativo: http://www.unia.es/arteypensamiento03/este-
único entre nosotros: http://usuarios.lycos.es/fpperformaticas/teoria/nelo- tica/estetica02/ora.html
vilar.htm, http://usuarios.lycos.es/fpperformaticas/teoria/criptoarte.htm. 10. Alojada, con su diagrama de casos de estudio, en http://mcs.hac-
5. Alto grado de acumulación de tales prácticas, decíamos; pero kitectura.net/tiki-index.php?page=Desacuerdos.
también: su techo. En 1991, Juan Manuel Bonet publicaba en la revista 11. http://www.sindominio.net/karakola/precarias.htm; su libro y
Cyam un artículo que, con el título de “El nuevo realismo social”, arre- vídeo, publicados por Traficantes de Sueños.
metía contra la indiscutible presencia de proyectos aún dispersos, en 12. Alojados en http://mcs.hackitectura.net/tiki-index.php?page=otra-
un panorama solo relativamente articulado, de propuestas artísticas malaga04; producido en colaboración con el Foro Social de Málaga.
que retomaban, tentativamente, el proyecto abandonado de enlaza- 13. Transacciones/Fada’íat:http://mcs.hackitectura.net/tiki-index.php?
miento arte-política que fue abandonado a la vuelta de la muerte del page=FADA%27%C3%8DAT; nueva cartografía del Estrecho: http://mcs.hac-
dictador en 1975. Algunos comentarios nos interesa realizar a propó- kitectura.net/tiki-index.php?page=MAPA%3A+cartografiando+el+territo-
sito de este escrito. En primer lugar, el hecho de que constituye uno rio+madiaq.
de los ejemplos más manifiestos del trabajo de falsificación histórica 14. Rizoma era originalmente una revista aperiódica de arquitec-
al que ciertos discursos dominantes en nuestro territorio han some- tura que se publicó, en fotocopias, entre 1994 y 1999, y recientemente
tido a la discontinua trayectoria de las prácticas estético-políticas. Por- firma la autoedición del libro colectivo 020404. Deriva en ZoMeCS
que Juan Manuel Bonet sabía perfectamente, a la altura de 1991, que (rizoma@rizoma.org).
lo que las nueva prácticas de “arte político” manifestaban no era un 15. Tómese en consideración, de Federico Guzmán, su implicación
retorno del “realismo social”. Bien al contrario, se trataba precisamente en proyectos colectivos como La isla del copyright o los basados en el
de un intento de reeditar, de manera sui generis y altamente intuitiva, cambalache o en el trueque, en varios países; de Pedro G. Romero, su
el proyecto casi heroico que tiene lugar en la primera mitad de los hibridación de proyectos como artista, escritor, coordinador, notable-
setenta, y que concretábamos, en Desacuerdos 1, fundamentalmente mente en el despliegue del Archivo FX: http://www.fxysudoble.org/
a través de la entrevista a Simón Marchán Fiz a propósito del grupo default.htm; de Ramón Parramón, la dialéctica entre sus proyectos cola-
Comunicación y de las derivas politizadas de los nuevos comporta- borativos con barrios de la periferia urbana de Barcelona y su organi-
mientos artísticos (proyecto que Bonet conoce perfectamente en el zación de actividades sobre arte público.
DOCUMENTOS 1969–... - 225

ESTÉTICAS DE LA IGUALDAD. aquel entonces, trabajaba con Ne Pas Plier en pro-


JEROGLÍFICOS DEL FUTURO yectos que intervenían en la calle.3 Se trataba de
Brian Holmes entrevistado por Marcelo Expósito distribuir “medios de representación”, de coger pe-
Barcelona y París, abril y noviembre de 2004 gatinas u otros materiales impresos, y repartirlos en
medio de la gente para que millares de personas
Marcelo Expósito: Brian, vamos a dialogar haciendo pudieran llevarlos en su propio cuerpo y darles voz:
un recorrido por la evolución de las ideas y la termi- usarlos, regalarlos a otras personas con el fin de cua-
nología que has movilizado en los últimos años para lificar una manifestación para que no fuera una mera
ayudarnos a analizar las relaciones entre las prácticas masa de cuerpos, sino una colectividad que pretende
artísticas y la nueva política. Un recorrido que tendrá decir algo. La gente podía hablar mediante esas imá-
un alto componente biográfico, pues se trata de tu genes, a la vez que la prensa y los fotógrafos que for-
propia implicación en experiencias concretas de inter- maban parte del movimiento realizaban nuevas
sección entre crítica del arte, práctica artística y acti- imágenes a partir de estos usos. De esa manera el
vismo, y también de tu participación directa en el evento transmitía un mensaje de multiplicidad: inter-
movimiento de movimientos. Si te parece bien, comen- pretaciones personales de ideas colectivas que se fil-
cemos por el término “representación directa”. Con- tran a través de las diversas capas de la comunicación
sistía en una especie de mediación en el debate sobre mediática, posibilitando diferentes tipos de efectos.
las nuevas prácticas artísticas activistas que a finales En lo que se refiere a las imágenes que producía, Ne
de la década de los noventa, en algunos ambientes, Pas Plier expresó siempre que se trataba de repre-
se encontraba inútilmente polarizado entre dos extre- sentaciones en las que el original es el múltiple. Esta
mos: “representación” vs. “acción directa”. La defini- parecía ser una forma mucho más realista de desa-
ción de representación directa aparece por primera rrollar la acción política, y no implicaba para nada una
vez publicada en tu texto sobre Ne Pas Plier para nues- descalificación del carácter directo de la acción, puesto
tro volumen colectivo Modos de hacer. En realidad, que lo importante en la noción de representación
el conjunto del libro oscila entre los términos esta directa sigue siendo el tomar la representación en tus
polémica. Frente a las acusaciones de agotamiento de propias manos, incluso con acciones de bloqueo. Sin
las prácticas de crítica de la representación (que hun- embargo, debo decir que al comienzo de mi expe-
den sus raíces en los años setenta y que en los ochenta riencia con Ne Pas Plier este tipo de representación
y noventa explotan, y en gran medida se solidifican), directa se producía a una escala muy íntima, la escala
y de manera diferente a la forma en que Rosalyn del propio cuerpo. Con Internet, en cambio, nos diri-
Deutsche argumenta aún su validez (en el clásico “Ago- gíamos obviamente a una escala global en la que se
rafobia”), Martha Rosler habla de “representación par- incluía la posibilidad, e incluso la necesidad, de crear
ticipativa” para defender la necesidad de seguir una representación mediatizada y una multiplicidad
produciendo representaciones no alienantes ni explo- de significados de tal dimensión que una experiencia
tadoras en las que el sujeto representado tome parte estrictamente corpórea no podía sostener.
activa, sin ser cosificado; y tú propones este concepto, Marcelo Expósito: Dinos qué piensas de la actualidad
“representación directa”, en términos no muy aleja- de ese tipo de crítica de la representación que se enun-
dos de los de Rosler.1 cia en términos totalizadores, así en arte como en
Brian Holmes: Lancé esta idea de “representación política. Una crítica que tú alineas en una genealogía
directa” en el 2000, aquí mismo, en Barcelona, anarcosituacionista, aunque más que “situacionista”
durante el taller “De la acción directa como una de en términos generales, se trataría quizá de una deri-
las bellas artes”. 2 Era una provocación contra la vieja vación de algunas ideas provocadoras contenidas
idea anarcosituacionista de que toda acción simbó- concretamente en La sociedad del espectáculo de Guy
lica se encuentra alienada respecto al espectáculo Debord y sus secuelas.
unificado de la representación política y el imagina- Brian Holmes: La crítica debordiana de la represen-
rio comercial, de tal manera que la única respuesta tación afecta a la política tal y como es, es decir, a la
solo podría consistir en un acto secreto, denso, invi- política totalmente sujeta al régimen de la mercan-
sible y rigurosamente material: bloquear algo, un tren, cía, el sistema de circulación de productos e imáge-
una autopista, una cumbre. Por supuesto que este nes de consumo, que es el mismo que se emplea para
tipo de acción puede ser extremadamente efectiva, elegir a nuestros representantes. Dicha crítica tiene
pero desde el punto de vista artístico se puede hablar todo el derecho a existir. Pero los medios de repre-
también de otras cosas. En el contexto del movimiento sentación nunca han estado tan diseminados como
antiglobalización, que ha operado tan decididamente lo están ahora y este es el gran cambio que ha trans-
a través de Internet, e incluso a través de los medios formado las posibilidades del activismo político. Para
de masas, la idea de una acción directa “pura” está lograr una consistencia interna del antagonismo, de
tan alejada de la realidad que parece absurda. Yo, por acuerdo con esta crítica se pensaba que debía desa-
226 - 1969–... DOCUMENTOS

rrollarse una acción territorialmente cerrada, con la precisamente en la producción de representaciones,


prohibición absoluta de cualquier tipo de representa- mediaciones y símbolos que abstraen la experiencia
ción externa, ya que esta podía ser expropiada y emple- social en sentido ascendente, reforzando la estruc-
ada en provecho de algún otro uso, fuera político o tura jerárquica y los mecanismos de mando, expro-
comercial, como por ejemplo cuando se venden esti- piación y exclusión que son característicos de la
los de vida en forma de vestimenta, objetos-fetiche publicidad burguesa. Su legitimidad política como
y comportamientos mercantilizados. Actualmente esfera pública integradora queda reforzada mediante
tenemos la capacidad de producir y difundir este tipo esta recuperación abstrayente y expropiadora. Pero
de representaciones a un nivel “micro”, y usar tales afirmaban Kluge y Negt que es necesario sortear el
microrrepresentaciones para interferir con las tipo de negación sesentayochista de todo régimen
“macro”. Esto posibilita que los movimientos pro- de mediación, por muy justificada y fundamentada
duzcan eventos dotados de un doble estatuto: por un que estuviese la crítica a la esfera pública burguesa,
lado se viven directamente como conflicto y antago- que condujese a un rechazo de la idea de esfera
nismo, y por otro son eventos mediados que pueden pública tout-court.
introducir en la esfera pública mensajes que difícil- Sostenían que es imprescindible, en cambio, crear
mente se proyectaban antes hacia el exterior. Pienso, nuevos sistemas sofisticados de mediación de la
por ejemplo, en las revueltas e insurrecciones del sur experiencia que la hagan comunicable entre ámbi-
que los del norte han sido incapaces de entender tos sociales que permanecen escindidos (bien por-
durante veinte años: las luchas en torno al Fondo que la esfera pública dominante los mantiene
Monetario Internacional y el Banco Mundial, por nom- aislados, bien porque no son capaces de constituirse
brar solo los casos más obvios. Esas luchas existie- en esferas públicas alternativas más amplias y pode-
ron durante años como la punta del iceberg de un rosas). Argumentaban asimismo que, frente a esa
silencio congelado que dominaba totalmente el esce- producción de representaciones explotadoras de la
nario político global. Hasta que emergieron las nue- experiencia social, es posible identificar modos de
vas formas de hacer política y, en este nuevo producción de representaciones que, por un lado, no
escenario de movimiento global, las luchas localiza- abstraigan sino que catalicen la experiencia social,
das en el sur contra las políticas globales neolibera- valorizándola para revertirla hacia abajo, cumpliendo
les están teniendo una nueva y enorme resonancia, una función de reforzamiento de la producción, comu-
no solo por la manera en que se ha diseminado el nicación y la compartición de la experiencia en la
conocimiento de estas políticas en todo el planeta, base social. Son del tipo que uno encuentra en las
sino también porque han influido en muchas accio- esferas públicas de los movimientos de oposición
nes aquí. No hay más que pensar en la atracción que históricos, en los que el papel de los signos y los sím-
ha ejercido sobre los movimientos del Estado espa- bolos políticos (desde las banderas, los cantos y los
ñol la insurrección argentina. lemas, hasta los individuos sobresalientes o “repre-
En este orden de cosas, la dimensión estética y sentativos”) es totalmente diferente del que cumplen
comunicativa de la acción política contemporánea es tanto en la esfera pública burguesa clásica como en
absolutamente central y está totalmente entrelazada su actual forma degenerada, el sucedáneo de esfera
con la cuestión de la representación. La pregunta, pública de la comunicación de masas y la represen-
entonces, es: ¿qué tipo de efectos concretos se pue- tación política altamente alienada.
den conseguir mediante el empleo de imágenes, esló- Esta apuesta de Negt y Kluge parece ahora si cabe
ganes y juegos lingüísticos? Ya no se trata tanto de más relevante que cuarenta años atrás; porque esa
eslóganes en el sentido tradicional como de dobles forma de expropiación simbólica que en la esfera
sentidos, juegos de palabras e incluso chistes que pública clásica sostenía su fachada de legitimidad
permitan a la gente expresar un mensaje, dar cuerpo política se ha convertido, hoy día, en uno de los
a una posición y una actitud, escapando al mismo modos prioritarios de funcionamiento del propio capi-
tiempo de la captura del mensaje por parte de aque- tal: la explotación directa de la experiencia social, de
llos que solo quieren instrumentalizarlo. los mundos de vida, de la subjetividad, es el meca-
Marcelo Expósito: Por mi parte, pienso que esa crí- nismo fundamental de producción y reproducción
tica totalizadora se ofrece como negativo absoluto económica y social en el nuevo capitalismo.
de una imagen de “la representación” excesivamente Lo que me interesó mucho, al conocer el trabajo
simplificadora y que engloba cosas entre sí dema- que por aquel entonces realizabais en Ne Pas Plier,
siado heterogéneas. Una fuente de inspiración que era que, reactivando referentes como la tradición de
manejamos años atrás fue el libro de crítica de la la educación popular en Francia, parecíais cumplir
esfera pública de Alexander Kluge y Oskar Negt.5 punto por punto las reflexiones programáticas de
Ellos explicaban que la esfera pública clásica tenía Kluge y Negt. Vuestra producción no se ejercitaba
uno de sus mecanismos de explotación importantes liderada por la tarea aplicada de especialistas, sino
DOCUMENTOS 1969–... - 227

mediante la realización de talleres, conversaciones y inclusión y exclusión. ¿Cómo visibilizar a grupos mar-
otros tipos de colaboración e intercambio, que daban ginalizados, como la gente sin papeles o los parados,
lugar a imágenes que consistían precisamente en una para devolverles al teatro político del cual han sido
condensación de experiencia (experiencia de explo- excluidos? El consenso tácito de la época permitía
tación, exclusión o marginación; pero también de con- que gran cantidad de personas fueran excluidas del
testación o resistencia). Pienso por ejemplo en esa proceso político porque, de facto, ya estaban exclui-
imagen fabulosa que se produjo casi como emblema das del proceso económico. En esta situación, Ne Pas
de la APEIS (Asociación para el Empleo, la Informa- Plier era ambivalente. Acudíamos a la llamada de
ción y la Solidaridad de Parados y Precarios): dos todos aquellos sujetos políticos concebidos como
cabezas silueteadas, en la primera de ellas una lla- imposibles, y sin embargo, buscábamos un camino
marada contiene la palabra “urgente”, mientras en la de vuelta hacía al teatro político. Siempre existió esta
segunda explota la palabra “desempleo”. Sus dos bo- ambigüedad entre representación directa y las for-
cas comunican con los términos “libertad, igualdad, mas clásicas de representación política. Es este el
fraternidad”. Ne Pas Plier contaba que esa imagen sur- punto crítico que hay que analizar.
gió de un taller con hombres y mujeres desempleados Ne Pas Plier es una mezcla entre artistas, soció-
asociados a la APEIS, en el que alguien describió así logos y movimientos sociales. Sus imágenes salen
el sentimiento de ansiedad del paro: “El desempleo de un proceso de intercambio de ideas y emociones,
es como una llamarada en tu cabeza, y de repente una y resultado de ese proceso es un tipo de expresivi-
explosión.” Esas representaciones visuales conden- dad que surge de las personas. Hay una expresivi-
san la experiencia para hacerla visible y transmitirla dad de los sinpapeles como hay una expresividad
sin alienarla, y a la vez sirven para reforzar experien- de los desempleados. Pero estas personas siguen
cias colectivas de vida social autónoma o lucha orga- estando concebidas como miembros de una cate-
nizada: el efecto de tales imágenes, en las pancartas goría específica, con una identidad histórica e incluso
al frente de una manifestación, ocupando la posición estadística. Esta concepción identitaria de los suje-
que normalmente ocupan los eslóganes más mani- tos políticos con la que opera Ne Pas Plier está some-
dos, es poderosísimo. Y lo que me parece más impor- tida al paradigma político vigente, que promete la
tante: este trabajo colaborativo sobre la producción inclusión de los individuos mediante su adscripción
simbólica de los movimientos no se concebía en Ne a categorías definidas. Dicho de otra forma: por un
Pas Plier como secundario o meramente instrumen- lado, Ne Pas Plier busca una imagen de la diferencia
tal a las luchas sociales. Incidía en un momento his- que no esté alienada porque surge desde lo íntimo
tórico muy concreto, en el que estaba visiblemente y se emplea de manera íntima y personal, de tal
en crisis la forma instituida de representación polí- manera que cada cual es portador de una imagen
tica y aparecía un nuevo tipo de conflicto en torno a que usa para dotarse de visibilidad, como una pro-
la visibilidad de grupos sociales afectados por el des- puesta teatral que ayudara a interpretar, en toda la
mantelamiento del estado del bienestar. polisemia del término, su propia lucha. Esto implica
Brian Holmes: En el trabajo de Ne Pas Plier, la repre- un nivel micropolítico totalmente alejado de la estruc-
sentación tiene dos definiciones: por un lado, se trata tura de partidos tradicional, en la que un reducido
de la representación directa de la que hemos estado número de agentes representativos pretende inter-
hablando hasta ahora, pero por otro lado conlleva un pretar la lucha de un grupo específico de una manera
sentido de lucha más clásica en torno a nociones de normalizada. Pero, al mismo tiempo, la acción de Ne
Pas Plier no escapa del paradigma que concibe la
lucha como una búsqueda de la inclusión de aque-
lla categoría excluida dentro del sistema sociopolí-
tico existente. Por mi parte, poco a poco me iba
dando cuenta de que este paradigma ya no funciona.
Lo máximo que puede conseguir una lucha social
que pretenda garantizar la inclusión de los grupos
excluidos es la elección de un gobierno de centroiz-
quierda que dirá: “Os incluiremos, pero mañana, por-
que hoy tenemos que ocuparnos de la economía.”
Pude comprobarlo durante la disolución del movi-
miento de los parados entre 1997 y 1998: una vez que
se vieron representados por Jospin, se puso fin a su
Imagen desarrolladoa por Ne Pas Plier en colaboración con presencia política. Se puede decir lo mismo del
la Asociación para el Empleo, la Información y la Solaridad inmenso movimiento huelguista de 1995-1996 en
de Parados y Precarios. Francia. Las promesas se desvanecieron tras una tre-
228 - 1969–... DOCUMENTOS

menda apropiación simbólica, después de que el


electorado general hubiera sido convencido por los
medios de comunicación de que ya había quienes se
estaban ocupando del problema, y después de que
las personas más activas hubieran ido a parar a la
cárcel o fueran amenazadas con ser llevadas a juicio
si no se callaban. Así funciona la maquinaria. Y lo
peor es que, en este punto, los situacionistas tenían
razón. Estamos bajo la presión de un sistema pro- Carnaval contra el Capital, Ciudad de Quebec, 20-22 de
ductivo que se deshace de la gente sin ningún tipo abril de 2001.
de reparo, mientras que tiene a la mayoría de las per-
sonas de la sociedad totalmente movilizadas: como miento francés de los parados: “No estamos de más,
productores-consumidores de una economía de sig- somos algo más”. Significa que no somos redundan-
nos que se basa en su propio espejismo. tes, no somos inútiles, sino que somos una parte posi-
Marcelo Expósito: Estoy totalmente de acuerdo con tiva de la sociedad, mucho más importante de lo que
tu apreciación de esa contradicción en los funda- pueden decir las cifras económicas, y exigimos ser
mentos de Ne Pas Plier, que queda cada vez más al incluidos en este sistema productivo y tener un papel
descubierto en la medida en que los movimientos de como lo que somos, con nuestras propias expresio-
protesta ciudadana de los años noventa, surgidos de nes. Esto es exactamente lo que Rancière describe
las tensiones del desmantelamiento del estado del como la secuencia política: que un actor sin nombre
bienestar, se ven progresivamente enmarcados en el lo reclame para aparecer en el escenario político y ser
ascenso del movimiento de movimientos contra la representado, para ser admitido dentro de los cálcu-
globalización capitalista. Hay una contradicción de los y de la distribución de los bienes comunes de la
paradigmas evidente entre los movimientos que sociedad. Este es el tipo de resultado que estábamos
luchan por un sentido de la representatividad política buscando en las experiencias expresivas surgidas
clásica (centrados en la exigencia de visibilidad, de entre Ne Pas Plier y el movimiento de los desem-
inclusión, con una concepción clásica de los derechos pleados. Obviamente este tipo de trabajo tiene una
sociales, una comprensión delegativa en última ins- dimensión estética. Va más allá de la dinámica de par-
tancia de la acción política, etc.) y aquellos otros que tido clásico que se encarga de realizar un análisis de
proliferan y se articulan de manera que desbordan situación, y a continuación indica a todos sus miem-
las formas de identidad política clásicas. Se trata de bros lo que tienen que hacer y cómo deben enrolarse
un movimiento de movimientos, desde el punto de en un conflicto político. Se trata de una situación
vista de la política moderna, multitudinario e irre- mucho más compleja desde el momento en que las
presentable. Pienso que no se trata de que aquel para- imágenes utilizadas surgen de la colaboración. Escu-
digma que consideramos clásico sencillamente se char era increíblemente importante para Ne Pas Plier,
desvanezca, sino que queda enmarcado y sobrede- ya que lo que se pretendía era desarrollar un inter-
terminado por la dinámica de los nuevos movimien- cambio de intimidad, de crear imágenes y eslóganes
tos. (Esa tensión, de hecho, subyace en el movimiento a partir de estas premisas para reproducirlos y difun-
de movimientos, y cobra uno de sus aspectos más dirlos, con el fin de poner en pie un proceso de repre-
visibles en la acción contradictoria de quienes quie- sentación directa. Pero la meta era siempre la inclusión.
ren dotar al movimiento global de un “programa” y Y bajo las condiciones de la globalización neoliberal,
estructuras de funcionamiento más perfiladas y “esta- eso simplemente no funciona, tal y como indiqué muy
bles”.) claramente en mi texto. Lo que obtuvimos como resul-
Escribiste un texto en el 2001 que trataba de estas tado del movimiento de los sinpapeles y del movi-
cuestiones y su proyección sobre las formas expre- miento de los parados en Francia tras las huelgas de
sivas de algunas prácticas colectivas (artísticas y/o 1995 era un no-resultado: el gobierno socialista de
políticas: Ne Pas Plier, ®™ark / Yes Men, Kein Mensch centroizquierda ganó las elecciones haciendo pro-
ist Illegal/Deportation Class, Reclaim the Streets/Peo- mesas que no podía llevar a cabo. Pero las promesas
ple’s Global Action/J18-Carnaval global contra el capi- llegaron a desplazar a los actores de los movimientos
tal), gravitando sobre el pensamiento de Jacques sociales fuera del escenario, para dejar paso a las
Rancière. Se trata de Jeroglíficos del futuro: Jacques acciones de los políticos, que siempre son ajustes dis-
Rancière y la estetica de la igualdad,5 donde ensayas frazados en el marco general de la transformación
una especie de cierre en falso de esta contradicción, neoliberal del sistema de producción.
como mediando entre ambos paradigmas. En ese momento, tanto para mí como para muchí-
Brian Holmes: Inicié el texto sobre la estética de la sima gente dentro de los movimientos sociales, era
igualdad con una frase muy buena salida del movi- necesario pasar por un proceso de radicalización
DOCUMENTOS 1969–... - 229

témica que conduce a la exclusión. En estos espacios


la igualdad se hace sentir concretamente —se veri-
fica, para retomar el vocabulario de Rancière—, pero
no a través del funcionamiento del escenario político,
sino con la posibilidad que tiene cada uno de parti-
cipar en la construcción de otro escenario. Pienso que
esto nos lleva al abandono del espacio institucional
nacional, puesto que este, al menos en Europa, actúa
crecientemente como un señuelo para los lugares en
los que las decisiones reales se toman, o sea, en las
instituciones del capitalismo de Estado transnacio-
nal, del imperio que viene formándose, o del
“gobierno mundial”, como dicen los amigos de Bureau
d’Études. Jornadas como la del 18 de junio de 1999,
con el gran Carnaval global contra el capital, y pocos
Carnaval contra el Capital, Ciudad de Quebec, 20-22 de meses después Seattle, fueron los momentos y luga-
abril de 2001. res de las primeras tentativas de resistencia global a
la lógica imperial del neoliberalismo.
acompañada, si fuera posible, de una transformación A partir de entonces Ne Pas Plier intentó combi-
en la relación entre artistas, intelectuales y movi- nar su estilo ambivalente de operar con los movi-
mientos sociales. A diferencia de cuando nos dirigí- mientos que estaban surgiendo en el auge de la
amos a una categoría específica de personas, este contraglobalización. Ambos modos se encontraron
paso a la radicalización —la ruptura con el paradigma brevemente en Quebec, en las movilizaciones de opo-
de relación colaborativa de artistas e intelectuales con sición al encuentro del FTAA (Tratado de Libre Comer-
movimientos sociales identitarios, buscando la inclu- cio de las Américas) en abril de 2001, que fueron un
sión en el sistema de representación política— sig- tremendo éxito desde mi punto de vista. El tipo de
nifica que el proceso de desarrollar uno mismo su elementos estéticos que Ne Pas Plier pudo aportar
propia representación se convierte en el momento de en colaboración con la gente de Reclaim the Streets,
creación del movimiento. No se trata de acoplarse al Las Agencias, Indymedia y grupos activistas de Esta-
movimiento, sino de devenir un movimiento iguali- dos Unidos ayudó a dar al acontecimiento la fuerza
tario y radical en que sea posible una mayor distri- expresiva que tan importante es en el proceso polí-
bución de las capacidades para crear la representación tico que nuestros movimientos desarrollan. Pero lo
e intervenir en ella. La diferencia entre colaborar con que para mí supuso un fantástico éxito fue percibido
un movimiento y ser parte integral de un movimiento por Ne Pas Plier como una forma de política expre-
social es simplemente que, existiendo en ambos casos siva descontrolada y que no representaba a nadie.6
el reconocimiento de que no se está dentro del pro- ¿Cómo podían estar seguros de a quién estaban
ceso político institucional, en el primer caso se pre- representando? ¿Quién estaba detrás de las másca-
tende salir del mismo para conseguir la inclusión de ras? Se produjo un encendido debate sobre la cues-
otras personas en la comunidad. Pero si pensamos tión. Pero esta indeterminación es exactamente la
en el segundo caso, ese querer ser parte integral de que otros activistas querían: provocar procesos de
un movimiento revela finalmente la exclusión radi- intercambio y comunicación que crearan nuevos terri-
cal, la ausencia radical de una esfera pública demo- torios para la gente, territorios de experiencia y acción
crática dentro de la cual esos procesos puedan ser que estuvieran fuera del sistema negociador que
realmente efectivos. inevitablemente tiende a desplegar procesos de
Entonces la idea de representación ha de adquirir exclusión mediante la formación de un nuevo con-
un sentido totalmente nuevo o desplegar nuevos obje- senso de centroizquierda. Para mí, esta ruptura con
tivos, porque ya no se trata de volver al teatro polí- la idea de consenso supuso la separación de Ne Pas
tico con sus actores privilegiados, que serían los Plier y un intento de ir más allá, hacia una represen-
representantes elegidos. De lo que se trata ahora es tación directa en forma de redes múltiples, articu-
de dirigirse a todos aquellos que podrían devenir parte lada por movimientos subversivos que sí han
de un movimiento social, un movimiento real que demostrado la capacidad de proyectar una fuerte sig-
prolifera y se multiplica, en el que cada actor es una nificación social.
persona en sí misma excluida, y en el que el objetivo Marcelo Expósito: El termino clave, ¿podría ser
no consiste en estar incluido, sino en crear espacios exceso, la producción de un tipo de excedente que
diferenciados para la autoorganización que podrían rebasa los marcos y las figuras políticas instituidas?
tener tanta fuerza como para desafiar la dinámica sis- Las gramáticas, las formas expresivas y estéticas que
230 - 1969–... DOCUMENTOS

modelan un movimiento serían herramientas clave como las pegatinas que Ne Pas Plier distribuimos en
en ese tipo de producción política desbordante.7 Praga en septiembre del 2000 [durante las moviliza-
Brian Holmes: Sí. Es interesante volver después de ciones contra la reunión conjunta del Banco Mundial
este rodeo al juego de palabras de los parados fran- y el Fondo Monetario Internacional], que decían en
ceses: “No estamos de más, somos algo más”. Es casi varios idiomas: “Gratis Priceless Zdarma Gratuit…”
una lección autonomista acerca del más allá de la Pensábamos que la gente iba a pegarlas sobre pro-
economía política. Para el capitalismo vigente, la plus- ductos y mercancías… ¡Pero se las pegaron sobre
valía se concibe como el valor par excellence, un valor sus propios cuerpos!
que siempre se reintegra en la economía productiva. Este tipo de representación gratuita, desarrollada
Pero lo importante es el exceso: aquello que no puede sobre el territorio de la ciudad donde se produce el
ser integrado. Solo desde una posición de exceso se acontecimiento antagonista, genera un desplaza-
puede construir algo que conduce a un cambio fun- miento hacia un tipo de lógica política nueva. Es la
damental. Todo lo que se puede reciclar, todo lo que lógica del agenciamento, una lógica que emplea la
tiene valor en la economía va a caer dentro de los representación por su efectividad material, ayudando
parámetros básicos del sistema existente y esto a los grupos a articularse a sí mismos de una forma
incluye, por supuesto, a toda producción cultural, abierta y horizontal. En otras palabras, es una lógica
puesto que estamos ante una economía semiótica en constructiva de expresión múltiple. Se da en un
la que existe una total continuidad entre flujo finan- campo otro, un espacio cotidiano fuera del mercado,
ciero, dinamismo de la información y movilización como las heterotopías, los espacios otros descritos
del deseo afectivo. Además, todo lo que refuerza dicha por Michel Foucault. Pero lo importante para la gente
dinámica productiva también refuerza los procesos de clase media en todo este asunto es no perder de
de exclusión, ya que la fuerza física del trabajo ya no vista a las personas reales, con su sufrimiento no-
es necesaria para la producción de dinero: o el tra- semiótico. En ello estribaba obviamente el interés de
bajo se automatiza, o se hace en cualquier otro lugar trabajar con Ne Pas Plier. Puede desprenderse un
mediante una explotación que ya no se percibe en cierto gozo en el tránsito desde trabajar con un movi-
los centros metropolitanos aunque, obviamente, miento social hasta ser un movimiento social, pero
existe. De ese modo, lo que está en exceso sobre tal gozo puede ocasionar ese nuevo tipo de ceguera,
estos procesos de integración productiva demarca que requeriría ser sacudida con otro tipo de provo-
un área donde las políticas de oposición pueden aún cación. ¿Qué tipo? Todavía no lo sé.
crecer. Y eso es precisamente lo que los movimien- Marcelo Expósito: Me parece muy oportuno que
tos sociales han estado creando progresivamente saques a relucir el concepto de espacio heterotópico
desde hace diez o quince años. Este es, a mi modo de Foucault, porque creo que hemos llegado a un
de ver, el verdadero significado de lo que decían los
parados franceses, una forma de reinterpretar su lema
de una manera no limitada al paradigma de la rein-
tegración o el reconocimiento en la representación
política instituida.
La economía actual ya no se sustenta en el poder
del trabajo, y por lo tanto no necesita incluir la fuerza
de trabajo. Lo que necesita es prioritariamente incluir
la capacidad de invención, de generar innovaciones
semióticas y culturales de cualquier tipo. De ese
modo, la gran transformación política, con respecto
al esquema clásico de la izquierda, se produce cuando
dejas de trabajar con categorías de grupos específi-
cos y, usando tu inventiva como artista, tu inteligen-
cia como teórico o sociólogo, comienzas a movilizarte
a ti mismo, o a tu propia categoría, de una manera
antagonista. Así se comienza a organizar una inte-
lectualidad de masas: dando a la gente la idea de que
en su “tiempo libre” puede generar antagonismo,
utilizando las mismas herramientas que usan en sus
trabajos informacionales, esencialmente las herra-
mientas de la representación. La diferencia clave
—o el principio de solidaridad— estriba en que esta Carnaval contra el Capital, Ciudad de Quebec, 20-22 de
representación hay que regalarla a todos sin precio, abril de 2001.
DOCUMENTOS 1969–... - 231

punto en el que, a propósito de los procesos políti- hay que pensar en la transformación de las institu-
cos dentro/fuera de los mecanismos instituidos, ciones, para facilitar esa relación que será siempre
parece conveniente discutir sobre la ditocomía den- problemática.
tro/fuera de las instituciones culturales. ¿De qué Podemos trazar un paralelo entre el papel cam-
manera abogar por procesos políticos desbordantes, biante del intelectual con respecto a los movimien-
por un tipo de producción política excedente que tos sociales y el papel cambiante de los artistas con
refuerce áreas donde sea posible una gestión autó- respecto a lo que podríamos llamar acontecimientos
noma de la experiencia social, puede evitar caer en múltiples o multiplicables. Un productor cultural espe-
una simplificada tendencia a “trabajar fuera de las cializado cuyo producto es un trabajo enmarcado den-
instituciones”? Es decir, ¿cómo podemos sortear tro de las categorías genéricas existentes —pintura,
posiciones antiinstitucionales primarias y apriorísti- escultura o instalación— ocupa una posición obso-
cas, ideológicas? El espacio heterotópico foucaul- leta. Es tan obsoleta como la separación entre los
tiano no es un adentro ni un afuera, es un espacio intelectuales y los movimientos sociales que aque-
otro; y pienso que se trata de producir espacios de llos tratan de dirigir como si fuera un rebaño de
autonomía que sean otros operando en una topo- cabras. Lo interesante de la producción estética actual
grafía que nos sea propia, que no respete las demar- es la capacidad para catalizar un evento que final-
caciones ni las fronteras entre un adentro y un afuera mente será realizado por una enorme cantidad de
que imponen los mapas establecidos. Porque a mí personas que parten de un conjunto inicial de inven-
no me cabe duda de que el mando en los estamen- ciones y juegan con ellas, transformándolas, para
tos culturales y políticos desea que los movimientos luego arrojarlas hacia afuera de modo que, de nuevo,
de oposición se autoexcluyan y generen representa- otras personas tomen el relevo jugando a transfor-
ciones marginales de sí mismos. marlas, así una y otra vez. Este proceso crece como
Esto, en cualquier caso, no es tan fácil de tradu- una bola de nieve hasta desembocar en los impre-
cir en términos tácticos y estratégicos. ¿Cómo se decibles acontecimientos que se dan en la atmósfera
opera a través de las instituciones de la cultura, indo- carnavalesca de las manifestaciones y en los even-
ors, de una manera que apunte hacia afuera, outdo- tos urbanos contemporáneos. Con respecto a ello
ors, reforzando la producción de procesos y creo que la práctica de la instalación en un museo es
acontecimientos autónomos? Esto en primer lugar. una mera formación de compromiso: los objetos que
Y también, ¿qué tipo de dispositivos, representacio- se contemplan son modelos miniaturizados de interac-
nes, relatos, etc., sobre los procesos políticos autó- ciones posibles, o son restos de experimentaciones
nomos es posible producir en el interior de las pasadas. ¿Por qué realizar esta miniatura, esta posi-
instituciones culturales, de manera que no queden bilidad congelada, de una manera totalmente con-
sometidos al mecanismo de abstracción hacia arriba trolada dentro de un museo, cuando uno puede
del que antes hablábamos, generando representa- introducirse en una experiencia real dentro de una
ciones alienadas de la experiencia social? Dicho con enorme variedad de contextos urbanos? No solo las
otras palabras, ¿cómo es posible hacer que la expe- manifestaciones masivas, sino otros ámbitos socia-
riencia social autónoma, en la base, incida en la esfera les más pequeños, más específicos, donde se puede
pública institucional de la cultura de manera que iniciar un proceso experimental con la gente, creando
refuerce procesos de cambio y no quede sencilla- nuevas formas de relacionarse y nuevas formas de
mente reificada, cooptada, refuerce la legitimidad de expresión, situándose en posición de éxodo o de
la esfera pública de la cultura realmente existente o antagonismo con respecto a los canales de expre-
alimente los circuitos del turismo cultural? (Bien sión existentes. La mayoría de los museos de arte
entendido que estamos hablando de procesos que contemporáneo están construidos en torno a este
se verán siempre operando en condiciones de fuerte tipo de modelo miniaturizado y neutralizado, estas
contradicción, y en los que cierto margen de recu- formaciones de compromiso, cuyo ejemplo más
peración o normalización institucional puede resul- obvio es el “arte relacional”, el cual critiqué durante
tar casi inevitable). un tiempo por esta razón.9
Brian Holmes: Miguel Benasayag y Diego Stulwark Un papel mucho más interesante para el museo
dicen en su libro Política y situación. De la potencia sería el del archivo, enfocándose a documentar los
al contrapoder8 que es necesario entretejer relacio- experimentos asimismo de una forma experimental,
nes tácticas entre situaciones de resistencia y situa- de tal manera que el experimento no se objetualiza
ciones de gestión, sin creer que las primeras van a sino que se deja en una situación en la que puede ser
convertirse en las segundas. Es un buen consejo, ya reconstruido, reactivado por cualquiera que esté inte-
que hoy en día es ilusorio pensar que se puede exis- resado en ello. Otro aspecto muy interesante de lo
tir totalmente fuera de los procesos mayoritarios de que puede hacer un museo hoy en día es el momento
gobierno y de gobernabilidad. Pero, al mismo tiempo, del debate, en el que se discuten acciones pretéritas
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para averiguar algunos de los elementos que toda- subversivo y de una forma aún invisible: intentar
vía pueden ser reactualizados. Creo que ese es el defender la noción misma de lo público y lo común
papel del museo contemporáneo, acoger debates y contra la intensa usurpación del espacio urbano en
producir archivos. En cualquier caso, es el tipo de pro- que este se ve transformado exactamente de la misma
ducción cultural que me interesa. No es una produc- manera en el que se aludía en la broma de Nikeplatz.
ción cultural que alimente la función turística que se El espacio urbano en la era de las grandes empresas
supone que el museo debe cumplir, aunque sin se trasforma en una gigantesca trampa en la que
embargo parece merecer la atención de un número incluso aquello que te pone en conexión más íntima
creciente de personas, y por eso podemos observar con la tierra, tus zapatos, se convierte en un vehículo
que este tipo de trabajo se está desarrollando cada que hace de tu comportamiento parte de un sistema
vez más en diferentes lugares de Europa. para la creación de valor, beneficiando a la marca a
Marcelo Expósito: ¿Podrías señalar algunos casos? costa de la propia consciencia. Yo veo que el papel de
Brian Holmes: Un buen ejemplo es Public Netbase, una institución pública hoy en día es combatir estos
una pequeña institución vienesa cuyos comienzos procesos: desplegando una relación antagonista con
alrededor de 1994 no fueron los de un museo, sino el dominio corporativo del espacio público apoyado
los de un servidor de Internet. Eso les dio una base por el Estado. Lo interesante es que cada vez encon-
económica semiindependiente a partir de la cual tramos más personas en instituciones que están pre-
pudieron empezar a hacer experimentaciones en el paradas para realizar esta tarea. Seguramente porque
uso de las microtecnologías de la representación. Se el suelo sobre el que se apoyan se está moviendo bajo
hablaba mucho en aquel entonces de “lo virtual”, como sus pies. Lo deprimente, en cambio, es que ahora el
si fuera una suerte de ilusión. Pero con el tiempo se Public Netbase está fuertemente amenazado y parece
iba haciendo cada vez más claro que lo virtual no se muy probable que vaya a cerrar, por falta de apoyo
trataba únicamente de señales pasando a través de financiero y, sobre todo, por confrontación política.
cables que se hacían visibles sobre pantallas. Esa es Marcelo Expósito: No dejo de estar de acuerdo con-
solo una parte del proceso de la actualización de lo tigo en lo fundamental si te digo que no comparto
virtual, es decir, de la producción cultural; la otra parte una valoración tan ampliamente optimista. A dife-
se lleva a cabo en el espacio urbano en forma de acon- rencia de los años setenta, me parece a mí, no veo
tecimiento. Se puede traer a colación uno de los pro- que las instituciones de la cultura estén de veras sin-
yectos que produjeron, Nikeground, elaborado por tiéndose afectadas por el influjo de los nuevos movi-
el grupo 0100101110101101.org. Consistía en una espe- mientos políticos. El ciclo del 68 significó una sacudida
cie de broma seudocorporativa en la que un conte- para la institución artística, que a cambio se muestra
nedor-vitrina se colocaba de forma semiilegal en una hoy entre refractaria y suficientemente flexible (pienso
plaza histórica del centro, la Karlsplatz. Se podía leer en ciertas formas de sobrecodificación actual de los
sobre la superficie misma del contenedor que la modelos del archivo y del debate, cuya defensa com-
empresa Nike había tenido la iniciativa de renombrar parto contigo, pero que son reproducidos interesa-
esta famosa plaza vienesa como Nikeplatz y que esta- damente de forma desactivada en muchas situaciones
ban planeando colocar una escultura del logotipo de institucionales) como para, en definitiva, no acusar
la “ola” de veinte metros como parte de dicho pro- transformaciones estructurales serias en sus modos
yecto, y no solo en Viena sino en distintas ciudades de funcionamiento que sean acordes con las actua-
históricas a lo largo del mundo entero. ¡Imagínate el les exigencias de democratización radical.
escándalo del público que pasaba por allí! En este sentido, aunque obviamente defiendo,
En tales casos, todos los aspectos del despliegue como tú, la pertinencia de sostener un trabajo polí-
gradual de la intervención forman parte de la pro- tico en el ámbito de las instituciones culturales, insisto:
ducción del acontecimiento. Se hizo algo semejante a fecha de hoy soy bastante pesimista sobre la posi-
en colaboración con Marko Peljhan, el proyecto S-77 bilidad de lograr cambios o producir procesos de
Contravigilancia ciudadana, con textos míos que se cambio sostenidos, no solo coyunturales, e internos
pueden leer en el sitio s-77ccr.org. Son proyectos neta- a la propia institución. Los ejemplos que tú mencio-
mente contemporáneos en los que se necesita el nas son microinstitucionales, se trata de pequeñas
apoyo de una institución muy valiente, ya que supo- plataformas autónomas que han dado un salto desde
nen conflictos con los ayuntamientos, con la ley, con su origen en proyectos modestos, casi agrupamien-
los agentes de la propia marca-corporación… y al tos de afinidad, hasta constituirse en dispositivos de
mismo tiempo exigen un tipo de desarrollo gradual funcionamiento flexible estables y de una potencia
y un juego subversivo con la manera en la que los notable, pero cuyo ADN está estructuralmente mar-
acontecimientos se van diseminando en los medios cado por su origen autónomo y desjerarquizado. Otra
locales. Estos son ejemplos perfectos de lo que puede historia bien diferente es cuando tratamos de insti-
hacerse en instituciones más grandes de un modo tuciones de raíces históricas bien aferradas a siste-
DOCUMENTOS 1969–... - 233

dad ya no puede plantearse. Vamos hacia el workfare


state, por utilizar el término de Tony Blair.
Al mismo tiempo han ocurrido dos cosas: una es
que la esfera más avanzada de la producción de valor
se ha vuelto semiótica, es decir, se ha convertido en
la producción de signos e imágenes, y que en esta
producción de imágenes y signos se necesita creati-
vidad, capacidad de invención e imaginación. Pero
esta producción semiótica ha desbordado la disci-
plina del trabajo: si estuviera demasiado controlada
simplemente no sucedería, el deseo no se produciría
y no habría forma alguna de crear esta innovación
semiótica que es vitalmente importante. Esta es la
paradoja de Internet en tanto espacio de circulación
no-mercantil de signos e imágenes. ¿Es casualidad
Carnaval contra el Capital, Ciudad de Quebec, 20-22 de que los elementos más críticos que todavía se encuen-
abril de 2001. tran en la universidad pública hayan invertido su
tiempo y su capacidad productiva en Internet? ¿Nos
mas de poder, de mando, de producción de conoci- puede sorprender que compartan este espacio público
miento y cultura con unas inercias fortísimas y unas con otros elementos de la población cuya situación
agendas políticas casi irreversiblemente condiciona- material les obliga a plantearse la necesidad de un
das. afuera y la paradójica y difícil coexistencia de igual-
Brian Holmes: Sí, tienes razón en eso. Los cambios dad y diferencia?
se dan a nivel de las personas, o de las pequeñas ins- Pero no seamos utópicos: hoy este agenciamiento
tituciones, y bajo la forma de micropolítica. En ese crítico que se conecta a través de Internet también ha
sentido es interesante observar cómo el espacio de resultado ser un valiosísimo mecanismo para la con-
conflicto se ha desplazado desde los sesenta y prin- tinuada invención tecnológica e imaginativa de la que
cipios de los setenta, un momento en el que este depende la propia innovación capitalista, como la uni-
giraba en torno a la producción del saber en las uni- versidad pública en su época dorada. Nos percata-
versidades. Ahora ese mismo tipo de conflicto se mos una vez más de que el conflicto en torno a
produce en la esfera de la producción cultural: la pro- Internet sigue siendo el conflicto respecto a lo común,
ducción de imágenes y la circulación de signos, enten- al valor social de aquello que es de todos pero de lo
didos estos como productores de subjetividades que se puede también sacar beneficios privados,
contemporáneas. Este desplazamiento está rela- siempre a costa de los demás.
cionado con el progresivo perfeccionamiento del Pues bien, algo muy semejante sucede con los
sistema de control que se ha impuesto en las uni- museos modernos. Fueron concebidos como insti-
versidades, primero en Estados Unidos y gradual- tuciones especializadas donde crear ideologías para
mente en el resto del mundo. La universidad era ser proyectadas después hacia las masas, pero que
décadas atrás un espacio para el tiempo libre, un lugar sufrieron una contestación muy tajante en los años
apoyado por el estado del bienestar en el que se tenía setenta. Actualmente los productores culturales se
el suficiente tiempo como para reflexionar filosófi- desplazan hacia situaciones mucho más abiertas,
camente sobre el tipo de sociedad y el tipo de expe- como el propio espacio urbano, en el que la fuerza
riencia personal que se deseaba, porque era un de invención opera autónomamente, como un flujo
espacio específicamente diseñado para una reflexión intercomunicante entre representación y acción. Esto
libre. Diseminaba la idea de que la sociedad podía nos lleva otra vez hacia la noción de representación
evolucionar hacia una apropiación por parte del directa: la capacidad de ofrecer herramientas para la
público de las condiciones de su propio desarrollo, y autoarticulación de grupos diversos, que las usan
por lo tanto con una mayor capacidad de atención puntualmente para reclamar el espacio público.
hacia los obstáculos que se encontrarían en el camino. Marcelo Expósito: Entonces, en todo este entramado,
Desde ese período del welfare state se ha hecho un ¿qué función cumple otro de los términos que has
tremendo esfuerzo por asegurar que los estudiantes manejado: “autonomía artística”? Ese término es
estuvieran tan cargados de deudas y que su educa- prácticamente un anatema para quienes nos hemos
ción, al mismo tiempo, estuviera tan orientada fun- formado en parte a través del posmodernismo crí-
cionalmente en la dirección de obtener un trabajo tico de décadas pasadas, cuyos fundamentos de crí-
para poder pagar esas deudas, que ese tipo de espe- tica radical de las representaciones y su enfoque
culación acerca de lo que debiera llegar a ser la socie- deconstructivo de las instituciones de poder lleva-
234 - 1969–... DOCUMENTOS

ron a plantear una política resistencial de la práctica ble y límite de todo proyecto de transformación. No
artística que hiciese de cierta esfera pública del arte quiero imputar tal cosa a la afirmación de Marchán
un enclave de oposición a la hegemonía neoliberal Fiz, pero también hay que tener en cuenta que ha exis-
(era la época de la trituradora Thatcher-Reagan y de tido, incluso desde posiciones supuestamente de
la contrarrevolución cultural antisesentayochista). izquierda, un rechazo ideológico de todo lo que puede
Esa práctica artística en tanto política resistencial se significar el concepto de autonomía.
presentaba como diametralmente opuesta a toda La palabra “autonomía” nos lleva a los griegos,
ideología de autonomía modernista, ejemplarizada es un concepto fundamental: trata del ser (autos) que
en el modelo greenbergiano que, paradójicamente, se establece su propia ley (nomos). Esta es la idea
se postulaba como un modelo de izquierdas: de un con la que Cornelius Castoriadis ha trabajado en con-
izquierdismo adorniano que defendía la autonomía tribuciones fundamentales a nuestro vocabulario polí-
del arte como esfera pública de la alta cultura, pre- tico. La tentativa de lograr una autonomía política
servada de la penetración degradante de la cultura —que es totalmente distinta de la creencia en una
de masas consumista. autonomía preexistente, bajo una forma cosificada—
Resulta curioso contrastar vuestro uso del con- se desarrolla hoy de forma micropolítica. Cuando se
cepto “autonomía artística” con lo expresado por habla de autonomía con el Bureau d’Études, nos refe-
Simón Marchán Fiz en nuestra entrevista para esta rimos a la autonomía de los artistas, no a la de las
investigación [publicada parcialmente en el cuaderno obras. Discutimos sobre cómo escapar o salir de un
Desacuerdos 1]. Ciertas prácticas estéticas y teóricas sistema de canalización y control, el sistema galería-
de los setenta, afirmaba Marchán, tuvieron que for- revista-museo que está actualmente orientado al
mular un modelo opuesto al de la autonomía moder- turismo, y en el que el valor de mercado del objeto
nista, que resultase coherente con su proyecto de de arte, o instalación, o lo que sea, determina el valor
maridar la revalidación de ciertas vanguardias histó- de prestigio de los individuos dentro del sistema
ricas —que se confrontaron explícitamente a la pre- museístico. Todo ello subordinado, obviamente, a la
tendida autonomía de la institución artística burguesa: mercantilización de la imagen de la ciudad en su
dadá, constructivismo/productivismo, etc.— con las intento de ponerse en venta dentro del mercado inter-
nuevas herramientas teóricas que facilitaron las rup- nacional de atracciones. Lo que deberíamos hacer es
turas epistemológicas de los setenta: semiótica, salir del sistema y empezar a producir nosotros mis-
estructuralismo, etc. Dicho modelo quiso alejarse mos, y usar las propias habilidades estéticas de forma
tanto de la ilusión de mantenimiento de una esfera autónoma. No es tan difícil de hacer; es cuestión de
del arte autónoma de lo social como de la utópica tomar conciencia de las posibilidades actuales de pro-
voluntad de disolución de la práctica artística en los ducción y distribución, que son cada vez más bara-
procesos sociales. Encontraron en Galvano della Volpe tas, y de movilizar la cooperación de todas las
y otros inspiración para formular la idea de “autono- personas que estén interesadas y de todas las redes
mía relativa” del arte respecto a la esfera social y los paralelas. Las redes paralelas existen y se han vuelto
procesos políticos. Un tipo de autonomía relativa que enormes, generándose cada vez más como alterna-
permitiría impugnar la separación que imponía la ins- tiva al circuito oficial. Pero lo interesante siempre son
titución burguesa, tanto como mantener una especi- las relaciones de tensión que se establecen entre las
ficidad de las prácticas estéticas, en términos de dos posiciones, en la lucha para determinar las “leyes”
expresividad, lenguaje, gramática, etc. Esta especifi- prácticas y funcionales que rigen nuestras vidas. La
cidad, en otras palabras, sería alimentada tanto por razón que siempre esgrimo cuando insisto en man-
su conciencia histórica como por su voluntad de inci- tener la palabra “arte” en el marco de esta lucha es
dir en la realidad a través de las nuevas herramien- el no dar la espalda a un enorme fondo de recursos
tas de crítica social. que es la memoria de las vanguardias. Dadá, surrea-
Brian Holmes: Efectivamente, la idea de “autonomía lismo, productivismo y situacionismo han servido de
artística” es otra provocación, monstruosa para el inspiración a una cantidad enorme de gente. Es cierto
mundo de arte, lanzada en forma de revista o fanzine que esta memoria ha podido favorecer la absorción
editado por el grupo Bureau d’Études.10 Primera pre- de esa misma gente dentro del aparato institucional,
gunta: ¿cómo se puede hablar de autonomía cuando pero si queremos seguir orientando nuestras institu-
ha habido desde los sesenta tanto discurso crítico ciones hacia una estética de la igualdad, si queremos
contra el carácter herméticamente cerrado y ensi- continuar defendiendo y creando lo común como una
mismado de la obra de arte, y de las instituciones fun- fuerza social, es muy importante establecer una posi-
dadas en torno suyo? El problema es que existe un ción externa desde la que podamos generar contex-
academicismo muy fuerte, y a veces bastante “auto- tos de producción cultural diferentes de los ya creados
nomizado”, de la autonomía relativa, y sobre todo de por el sistema galería-revista-museo. Esa era la idea
la heteronomía posmoderna, como destino inelucta- básica tras el título de la revista Autonomía artística.
DOCUMENTOS 1969–... - 235

Ahora, cuando me invitan a lugares tan obscenos nada para cambiar el fundamento de la economía glo-
como puede ser la Tate Modern, de lo que hablo es bal porque no había ningún pilar sólido para dicho
básicamente de dos ideas. En primer lugar, de cómo cambio. Es cierto que la huelga giraba en torno a la
funciona el sistema: una gran maquinaria espectacu- noción de servicio público, pero lo hacía con un len-
lar sostenida por British Telecom, British Petroleum, guaje anticuado acerca de la organización y la soli-
Bloombergs, Lloyds, Barclays plc, etc. En resumen, el daridad de clase que realmente no pudo proyectarse
corazón del capital imperial, que absorbe el enorme más allá de la detención puntual del proceso econó-
flujo de turismo, así como la totalidad de la produc- mico. Esos momentos vieron el retorno de figuras
ción cultural del país, asumiendo la doble función de clásicas del intelectual comprometido, incluyendo a
canalizar el valor de la creación y controlar a los pro- un Pierre Bourdieu que se presentó como si fuera
ductores culturales. En segundo lugar: una vez identi- Jean-Paul Sartre, explicándoles a los desempleados
ficado lo anterior, lo que hay que hacer es atacarlo con en huelga que eran un “milagro social” [risas].
los dientes, con las palabras y con las imágenes. Como Fue a finales de los noventa, en torno a 1998, cuando
hizo la vanguardia argentina del 68 frente al Instituto oímos hablar por primera vez de Reclaim the Streets12:
Di Tella,11 pero con la diferencia de que hoy no se trata una forma nueva de ocupar el espacio público y de dar
de la vanguardia, sino propiamente de la fuerza de tra- cuerpo a una crítica a la economía global. Por supuesto,
bajo artístico. Hay un conflicto potencial aguardándo- cuando oí hablar del Carnaval contra el capital del
nos en este punto, un conflicto realmente importante 18 de junio de 1999, quise unirme a ellos. Hay un
que no ha hecho más que comenzar y que necesita de momento en el que tomas conciencia de que algo está
una gran audacia para ser llevado adelante. Me refiero cambiando en el mundo, de que hay una posibilidad
al interesante papel reservado a los artistas en la actua- totalmente nueva y de que se abre un nuevo campo
lidad, así como a los críticos, ya que los críticos no han de acción. Se llamaba a la protesta de una forma muy
sido menos oportunistas que los demás. De hecho lo original. Una de las primeras acciones populares con-
han sido más que nadie [risas], porque cobran más al sistió en que gente de muy distinto tipo se reuniera en
fin y al cabo: nadie quiere acordarse de que los artis- un punto determinado e hiciera allí una gran fiesta con
tas, a menudo, regalan su trabajo, su tiempo y su ener- música, baile, cerveza y acción directa. Ello implicaba
gía, en tanto que hay muy pocos críticos que escriban un conflicto con la policía, porque el lugar para la acción
en revistas y produzcan catálogos gratis. A los críticos se había elegido simbólicamente entre aquellos luga-
se les paga porque tienen la habilidad de establecer res más significativos dentro de la economía global:
las normas a través de las cuales los demás deben tra- la City de Londres, en un día laborable, un viernes. Fue
bajar. Generalmente, yo prefiero renunciar al dinero y algo tremendo. Además, el hecho de saber que muchas
apostar por algo un poco más ambicioso: aquello que otras acciones se estaban desarrollando simultánea-
yo llamo autonomía. mente en diferentes ciudades por todo el mundo,
Marcelo Expósito: ¿Te atreverías a ofrecer una sem- incluso acciones radicalmente diferentes en ciudades
blanza de la secuencia de acontecimientos que has del hemisferio sur, era, este sí, un verdadero milagro
enumerado: J18 en Londres, Praga, Quebec? Me gus- social, y no simplemente uno proclamado por un inte-
taría que avanzáramos un análisis de sus diferentes lectual [risas].13
formas de organización y modelación de la interven- Marcelo Expósito: Danos una imagen del J18.
ción política, de ocupación y reconstrucción del espa- Brian Holmes: Muchas son las imágenes que me
cio público. impresionaron. Se abrieron surtidores en la calle
Brian Holmes: Voy a comenzar más atrás, con las cuyos chorros de agua salían despedidos al aire, libe-
movilizaciones ciudadanas francesas que surgieron rando simbólicamente uno de los antiguos ríos sub-
de las tensiones provocadas por el desmantelamiento terráneos de Londres, con la gente bailando, mientras
del estado del bienestar. Lo increíble del invierno de que otros se hacían paso hacia el edificio LIFFE (Lon-
1995-1996 de París fue que una huelga de transpor- don Financial Futures Exchange), la bolsa de valores,
tes prácticamente paralizó el tráfico de la ciudad para bloquearlo. Otra imagen que también encontré
durante un mes entero. Es una experiencia única: toda interesante fue la de una nube de humo negro sur-
una población urbana y suburbana teniendo que giendo por encima de la catedral de San Pablo; se
andar por la ciudad, coches parados, atascos de vein- veía a lo lejos, según nos retirábamos de la zona. Era
ticuatro horas y la posibilidad de conversar con extra- importante generar una sensación de amenaza, ejer-
ños todo el día. Fue un momento increíble para el cer una acción directa que fuese tomada en serio por
renacimiento de la crítica marxista que se había con- quienes eran incapaces de entender otro tipo de len-
siderado obsoleta por su incapacidad para desarro- guaje. Una imagen más sería la de estar sentado en
llar ningún análisis de la economía global. Pero por torno a la televisión o la radio, escuchando las noti-
otro lado, en 1995 el duelo y el lamento se habían cias, al mismo tiempo que navegábamos por Inter-
adueñado de París: nadie creía que se pudiera hacer net para saber qué era lo que pasaba alrededor del
236 - 1969–... DOCUMENTOS

mundo, en la jornada de acción global, mientras noso- ción subjetiva, experimentaciones que no muestran
tros estábamos en el barrio.14 ningún temor (todo lo contrario) a expresar un con-
Marcelo Expósito: ¿Qué destacarías de las formas mate- tenido político; formas de intervención en las que la
riales y simbólicas que adoptaron estas protestas? gente asumía el riesgo de violar la ley frente a una
Brian Holmes: Hubo un momento de gran excitación cámara de vigilancia o cara a cara con la policía. Lo
en el que la gente empezó a aprender cómo produ- interesante de estos acontecimientos múltiples, que
cir acontecimientos totalmente autónomos y multi- alcanzan hasta las protestas contra la guerra de 2003
dimensionales. Estos tienen su parte intelectual, su y las que se continúan dando hoy día, es que la legi-
parte cultural, su parte antagonista y su parte comu- timidad de dichas acciones ha ido aumentando sin
nicacional. Posiblemente estas fueron las cuatro parar. Respecto a Praga, la gran diferencia que se
dimensiones de aquellos acontecimientos autopro- podía observar en Quebec es que la mayor parte de
ducidos. En Praga, por ejemplo, hubo una interesan- la población nos apoyaba directamente y además
tísima contracumbre con economistas, políticos y contábamos con una representación favorable en los
críticos culturales de todo el mundo y, por supuesto, medios, especialmente en los nacionales. El apoyo
también locales. Fue muy curiosa porque estuvo rea- fue tremendo y el grado de sofisticación alcanzado
lizada por gente muy joven. En principio parece lógico bastante elevado, en el sentido de que la gente era
pensar que es necesario haber sido educado bajo el capaz de ser extremadamente confrontacional sin
capitalismo para concebir que el capitalismo es un dejar que la policía provocara el tipo de violencia que
problema, de modo que cualquiera que tuviera die- conlleva la destrucción de ese tipo de acción. Man-
ciséis años en 1989, en un antiguo país socialista, no tener a raya a la policía es complicado. No se consi-
alcanzaría aún a entender qué conflicto pudiera haber gue en la calle ni en el momento exacto de la acción,
con el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mun- sino que es el resultado de una preparación previa y
dial. Pero estos jóvenes no solo eran capaces de de la legitimidad que las protestas hayan logrado en
entenderlo, sino que consiguieron apoyos para gene- los meses anteriores. Los canadienses lo consiguie-
rar una de las primeras contracumbres en las que se ron, porque la cumbre del FTAA fue capaz de sacar a
reunieron críticos de todo el mundo para expresarse la superficie a todo un sector de la población que
y difundir sus análisis. Al mismo tiempo, en otras par- estaba opuesto a la integración continental. Llevaban
tes de la ciudad, especialmente en una gran fábrica luchando desde 1989 y sabían exactamente lo que
abandonada (es lo que en las contracumbres llama- significa perder toda posibilidad de autodetermina-
mos convergence centers, “centros de convergen- ción y democracia respecto a Estados Unidos.
cia”), la gente se preparaba para salir a la calle Lo que nosotros hicimos en Quebec resultó tam-
mediante una forma de acción directa a medio camino bién muy interesante porque fuimos capaces de desa-
entre lo violento y lo carnavalesco, con manifesta- rrollar varios proyectos a la vez. Montamos una galería
ciones en tres líneas diferentes, la rosa, la azul y la en la que se distribuían cientos de kilos de material
amarilla, que se han convertido desde entonces en de Ne Pas Plier, pero también otros materiales, como
una especie de figura mitológica del movimiento anti- las pegatinas Dinero gratis y otras imágenes traídas
global. Desde mi punto de vista lo interesante es que desde Barcelona por Las Agencias. Convocamos una
en todos estos posicionamientos diferentes, desde el inauguración que se convirtió en un gigantesco “llé-
más tradicional anarquista (“sal-fuera-y-pelea-con- vate lo que puedas”, de tal manera que inundamos la
la-policía”) hasta el más delirante bloque rosa (“baila- manifestación de pegatinas, carteles, cinta adhesiva
hasta-chocar-con-la-élite”), la gente combinaba la impresa y cosas por el estilo. Mientras tanto, la sec-
expresión personal, la experimentación social, la con- ción más radicalizada de la red de artistas realizó seri-
vicción política, la identidad de grupo y la dimensión grafías sobre pañuelos-máscara, con los colores del
social de la cooperación, lo que supone a la vez dife- fuego: rojo, amarillo y naranja. Los pañuelos mos-
rencia y desacuerdo. Momentos como estos fueron traban por una parte un enorme sonrisa carnavalesca
el germen de futuros acontecimientos, un germen serigrafiada, y por la otra una cara con la boca tapada,
muy productivo, que me atrevería a decir que aún encerrada tras una verja. Así la gente podía escoger
hoy no esta agotado. entre dos expresiones, o cambiar según los momen-
Marcelo Expósito: ¿Qué diferencias señalarías en la tos. Produjimos un total de 3.500 para regalarlos entre
forma en que se tomó la calle en Praga y en Quebec? la multitud. Eran de una obvia utilidad contra los gases
Brian Holmes: La matriz básica, por lo menos desde lacrimógenos, pero portaban también un claro men-
Praga, consistió en crear un acontecimiento donde saje: la imagen de la boca tapada hacía referencia a
diferentes formas de intervención convergieran la verja que se construyó en torno a la cumbre, la pri-
cuando los grupos podían, se evitasen entre sí cuando mera instalada en un país occidental. Los colores, de
las diferencias tácticas eran demasiado grandes, y una gran belleza pero al fin y al cabo los colores del
usaran elementos estéticos a modo de experimenta- fuego, eran una manera de vaciar el imaginario de
DOCUMENTOS 1969–... - 237

miedo y violencia enfocado hacia las máscaras negras, de una multitud, unirse a un complejo esfuerzo colec-
sin llegar a la denuncia de los anarquistas ni a la acep- tivo que no necesita de tu completa historia perso-
tación de un movimiento “no violento”, “autocontro- nal y que no requiere de una especial inversión de ti
lado” o conciliatorio; y la sonrisa hablaba muy mismo. Lo que requiere, en cambio, es una inversión
claramente de placer, ironía y carnaval. Las másca- desmedida e inconmensurable en lo colectivo, que
ras fueron muy efectivas como herramienta y como puede desarrollarse de manera discontinua. Se puede
signo, en esas dos dimensiones. Era una forma de ayudar en un punto concreto hoy, en otro distinto
reconocer a los amigos y la gente lo sintió así. La rea- mañana y en tres, cuatro o cinco puntos diferentes al
lización misma de las máscaras fue un proceso muy mismo tiempo… y en todos esos puntos uno es reem-
interesante, puesto que montamos una especie de plazable; así se abandona esa compulsión de ser abso-
taller anticapitalista y desarrollamos un proceso coo- lutamente diferente y rival del resto de las personas
perativo con todo tipo de personas, desde profeso- con las que se trabaja. Se sabe que uno no es idén-
res de colegio que pusieron en marcha todo el sistema tico, pero sí igual que el resto de las personas, en tér-
de plantillas, hasta personas que no conocíamos y minos de potencialidad de existir. Y como siempre,
que nos echaron una mano con la serigrafía. Andá- todo eso debe pasar por formas de representación.
bamos como locos corriendo en todas direcciones; Se trata, en este punto, de un juego de identidad con
cuanto más activista te vuelves, menos capacidad tie- el que abandonas tu propio nombre, no para con-
nes de tomar parte en la contracumbre, discutir y vertirte en un átomo insignificante dentro de un grupo,
aprender algo, puesto que ya estás metido en un pro- sino adoptando un disfraz temporal que te permite
yecto determinado. Pero merece la pena. eliminar tu historia personal y abrirte a la posibilidad
Marcelo Expósito: Dinos cómo esos acontecimientos de crear otra historia mediante la interacción colec-
constituían, a tu modo de ver, procesos de subjeti- tiva, la invención de nuevas formas de cooperación
vación alternativos. que no te aten al sistema de contabilidad y control.
Brian Holmes: Lo gracioso de este período para mí Marcelo Expósito: Y llegamos a Génova.16
fue que yo estaba desarrollando por entonces un aná- Brian Holmes: Lo interesante de Génova es que toda
lisis exhaustivo acerca de la “personalidad flexible”,15 categoría posible de activismo estuvo representada.
al tiempo que experimentaba su contrario en las ac- Había trescientas mil personas en el mismo corazón
ciones callejeras. Este análisis fue importante para de Europa. Fue la manifestación más compleja social-
caracterizar las nuevas formas de explotación y domi- mente que jamás haya visto, porque en este caso hubo
nación, incluso al nivel psíquico; pero en mis escri- un largo y complejo proceso en el que hubo que aglu-
tos críticos estaba dejando al margen el aspecto tinar posturas muy diferentes con el fin de generar el
absurdo, la experiencia excesiva que puede socavar acontecimiento. Génova también fue precursora de
y deshacer esta movilización total de la subjetividad. lo que estamos viviendo ahora, ya que pudimos verle
La “personalidad flexible” no es sino la búsqueda la cara descubierta al poder. En ciertos momentos no
oportunista de situarse en el mercado, de proponerse importa el esfuerzo que se haya puesto, ni la ampli-
uno mismo como negocio y sacar beneficio econó- tud del proceso político que se haya organizado pre-
mico del placer propio, respondiendo a todo tipo de viamente, porque todo desaparece por la fuerza bruta.
coyunturas diferentes y de estímulos virtualmente Eso fue lo que emplearon, fuerza bruta, fuera de toda
diseminados por la fibra óptica, a través de las nue- razón. Nunca he visto nada parecido, nunca he visto
vas tecnologías. Intentaba analizar los límites ocul- una manifestación con trescientas mil personas, abue-
tos impuestos a la movilidad horizontal del sujeto los, niños, curas, grupos ecologistas manifestándose
contemporáneo a través de estructuras productivas por los pájaros y las abejas, todos golpeados indis-
organizadas en redes horizontales, que de hecho están criminadamente, dispersados por policías en todote-
subrepticiamente impregnadas de todo tipo de meca- rreno y vehículos armados. No es algo a lo que pueda
nismos de control y vigilancia. Se trata de una forma uno acostumbrarse. Fue obsceno.
de subjetivización en la que el libre deseo es lo que Lo que se intentó en Génova fue que la gente
nos encauza principalmente en el proceso de nor- viniese a construir espacio público. La gente llegó
malización. El factor principal que mantiene esta con información, objetos e ideas muy diferentes,
normalidad es, paradójicamente, el alto grado de indi- coreografías, vestimentas diversas, diferentes for-
vidualización: has de ser único para venderte en el mas de acercarse a los demás y de mezclarse con la
mercado contemporáneo. Sin embargo, en el caso multitud, desplegando dinámicas de juego y de
de la cooperación política reticular y de las políticas invención, como de las que antes hablaba. Pero no
expresivas lo que ocurre es que uno debe dejar de tuvieron ninguna posibilidad de usarlos, de crear
preocuparse de mantener dichos niveles tan singu- este espacio público. En cuanto uno comenzaba a
lares de construcción de sí mismo. Es mucho más hacer cualquier cosa, el gas y unos cuerpos policia-
interesante abandonar tu subjetividad para ser parte les totalmente salvajes empezaban a invadirlo todo,
238 - 1969–... DOCUMENTOS

y esto es algo que jamás se había visto hasta enton- hemos completado un ciclo que nos devuelve hacia
ces. La inestabilidad del enfrentamiento alcanzó gran- un nuevo período de seriedad y de vuelta a los pro-
des dimensiones y la policía fue más libre en sus blemas locales, territoriales, invitándonos a poner los
formas de lo que jamás lo haya sido: libre de desa- pies de nuevo sobre la tierra. De acuerdo, caigamos
rrollar disturbios policiales. Este despliegue de la de pies en tierra, ¡pero no olvidemos que ya no se
fuerza represiva fue el punto límite de la acción ile- trata de la misma tierra que antes!
gal como forma eficaz de representación directa. Resulta útil, por tanto, intentar entender qué dife-
Desafortunadamente, es imposible saber lo que rencia existe entre el antes y el ahora, pararse a pen-
hubiera podido pasar, como respuesta de los movi- sar acerca de los cambios en las cartografías, de las
mientos a esta violencia policial, porque poco des- nociones de “localización” y “territorio”, y del empla-
pués vino el 11 de septiembre y las posibilidades de zamiento que en esas cartografías tienen los nuevos
tomar la calle frente a las instituciones internacio- sujetos productivos. Obviamente este tipo de refle-
nales cambiaron totalmente. xión ha sido parte de mi relación con el Bureau d’É-
Creo que el período que va desde Seattle hasta tudes. Desde mi punto de vista, uno de sus mapas
Génova supuso un despertar de las posibilidades, un más interesantes fue el distribuido en el primer Foro
proceso de comprensión de que la tecnoestructura Social Europeo (noviembre de 2002 en Florencia), que
global en la que progresivamente se había comen- se llamaba Normas europeas para la producción de
zado a trabajar era un medio que también podía ser un mundo.17 Como casi todos los mapas del Bureau
utilizado de forma antagonista, exactamente a la d’Études, lo que muestra son redes de agencias que
misma velocidad que caracteriza nuestra actividad no están atadas a una localización geográfica. Se trata
como elementos dentro de la maquinaria productiva. de corporaciones, instituciones estatales, redes de
La posibilidad de empleo político de la propia situa- influencia o incluso sectas religiosas o instituciones
ción individual en el seno del orden internacional de educativas; pero no son representadas como lugares
comunicación fue un descubrimiento muy importante. en un mapa del territorio, sino como nodos en un
Sin embargo, las estructuras de control han quedado entramado de poder. Lo que se pretendía con tales
perfectamente visibles desde Génova y el 11 de sep- mapas era indicar el nombre, y así establecer no una
tiembre. Ahora, por supuesto, nos encontramos en geografía sino una jerarquía. Señalar una malla fun-
una fase muy diferente, una fase en la que se vuelve cional con una jerarquía que distingue a los actores
a insistir en la aplicación de soluciones consensua- más importante y peligrosos, aquellos que parecen
les, viejas y bien conocidas. Creo que tal intento es tener el control de este sistema. Lo que encontré más
erróneo. Lo que debemos hacer es encontrar nuevas interesante, y lo que de hecho hice una vez, fue borrar
formas de desplazar la confrontación. Eso es lo que los nombres de ese mapa y observar lo que quedaba.
sabemos hacer bien: cambiar continuamente las re- Te encuentras con una estructura en red abierta. Los
glas es lo que provoca en las personas el deseo de mapas son capaces de mostrar cómo el poder se des-
seguir jugando. territorializa, pero eso implica tu propia capacidad de
Marcelo Expósito: ¿A qué te refieres cuando dices desterritorialización, que es también la posibilidad
que aprecias el retorno a viejas soluciones consen- de borrar ese nombre o cifra que te ha sido asignada
suales? Y esa involución, ¿cómo se afronta? para localizarte en la red. Así se puede sentir esta
Brian Holmes: Las soluciones consensuales son las movilidad afectiva que opera dentro de la subjetivi-
de la izquierda clásica, con su estrategia de cogestión dad, que no es encauzable y que no puede quedar
del Estado y su lógica de inclusión/exclusión. Esta subordinada a la trama, sino que la desborda, vive
política se aprecia muy claramente en los recintos de más allá de ella.
los Foros Sociales, en los encuentros a puerta cerrada Tal vez esta sea una buena manera de resumir el
con los sindicatos, etc. ¡Aunque no quiero decir que proceso ocurrido en estos últimos años de moviliza-
toda tentativa de conseguir mejores condiciones de ción antagonista en la que nos hemos planteado no
trabajo y de existencia fuera del trabajo sea una ton- solamente una mera reflexión sobre la nueva estruc-
tería! Lo que sucede es que actualmente la aparición tura del poder, sino también un nuevo tipo de inter-
de la figura del trabajador temporal o precario y sus cambio translocal que ha sido la esencia de las
demandas políticas pueden dar la sensación de que acciones antiglobalización. De hecho estos movi-
algunos tipos de protagonismo político han vuelto a mientos son francamente antiglobalización en el sen-
su punto de partida. Aparentemente se habría cerrado tido de que no quieren globalizar la experiencia,
la época en que se experimentaba dentro de las redes unificar y homogeneizar el mundo, sino que quieren
de comunicación, en que el problema era identificar inventar maneras de cooperar, buscando las dife-
los nodos de poder dentro de ese aparato a nivel glo- rencias, profundizando en cada proceso local de deve-
bal y encontrar las maneras de enfrentarse a él en nir y después, en vez de imponer un lenguaje único
ese mismo nivel. Asimismo, se podría pensar que o una única forma de coordinación —que es real-
DOCUMENTOS 1969–... - 239

mente lo que ha hecho la globalización como proceso nocimiento de la integración europea, en tanto que
económico—, traducir los mensajes lejanos a un len- el verdadero secreto de la gestión de un Estado capi-
guaje propio. Creo que ahora es posible pensar de talista transnacional como es Europa es que ellos tie-
nuevo en cómo formar una sociedad en la que estos nen una capacidad superior de investigación y de
procesos de devenir localizados puedan mantenerse análisis. Esto es exactamente lo que muestra el mapa.
socialmente. ¿Cuáles son las bases para tales proce- Comienza con una cita tomada de una de las empre-
sos? ¿Qué tipo de figuras de igualdad pueden con- sas de publicidad más importante, Burson & Mars-
llevar estos procesos de diferenciación? El problema teller, en la que se explica qué es lo que sus clientes
fundamental radica en la capacidad de todas las mino- necesitan en Bruselas: “Primero hay que empezar por
rías de apoyarse unas a otras en contra de los efec- saber cómo funciona el sistema. Les podemos acon-
tos homogeneizantes que siempre son efectos de sejar cómo presentar sus propuestas sobre papel. Les
inclusión o exclusión. ¿Cómo se profundiza en el anta- podemos aconsejar qué miembros del Comité pue-
gonismo entre lo múltiple y lo uno? ¿Qué forma puede den estar interesados… de tal manera que se cons-
adoptar un antagonismo de ese tipo, y cómo puede truye un mapa, una especie de mapa de carreteras
volverse efectivo? ¿Cuáles son las estéticas que per- que les enseña adónde deben ir, con quién deben
miten señalar e incluso realizar, ahora mismo, el hablar y qué es lo que deben saber. No creamos gru-
acceso igualitario a la producción de la diferencia sub- pos de presión, lo que hacemos es dar a su compa-
jetiva? Creo que es esto lo que actualmente está ñía la información para que desarrolle el programa
siendo explorado por el movimiento de movimien- por sí misma.”
tos, y ello significa que necesitamos un pensamiento Lo que pretendíamos nosotros era ofrecer a la
político mucho más detallado. Y esto es así porque gente información sobre el tipo de Europa de la que
va a continuar existiendo un problema de redistribu- realmente estamos hablando. De ese modo, el mapa
ción, de distribución de lo común y de la posibilidad ofrece una presentación de todos los diferentes ámbi-
tomar decisiones sobre cómo esa redistribución debe tos en los que la Comisión Europea está produciendo
llevarse a cabo. normas y estándares sobre las mismas bases que las
A este respecto, se está hablando en Europa Occi- corporaciones capitalistas emplean para producir el
dental de las garantías básicas que podrían hacer via- paisaje en el que vivimos. Fue concebido como una
ble una carrera laboral flexible, es decir, seguridad en guía para el mundo que está emergiendo en Europa,
términos de salud y vivienda, acceso a la comunica- que no es sino un reflejo distorsionado de la cons-
ción, a la educación y a las herramientas de produc- trucción del NAFTA en Norteamérica, una integración
ción semiótica. Pero también acceso a los espacios y continental de la maquinaria productiva. Se trata de
condiciones para la producción afectiva y social, que un trabajo muy detallado porque es necesario apren-
son verdaderamente importantes para la salud psí- der el funcionamiento de un nuevo tipo de gobierno
quica, porque si no, nos vamos a convertir en presa en todas y cada una de sus áreas específicas.
fácil para todos los productos predatorios del capita- Además, con este mapa otra cosa que queríamos
lismo que nos vampirizan y chupan la sangre vital hacer era mostrar, por una cara, las divisiones del
para alimentar el deseo de consumo. Este es el sen- aparato productivo altamente jerarquizadas y racio-
tido positivo de la “seguridad social”, y creo que es la nalizadas, y por la otra las relaciones mucho más flui-
única solución real para lo que hoy se visualiza como das de los movimientos antagonistas. A este nivel
un problema de seguridad: la agresión que sufren las trabajamos a modo de intuición, puesto que sola-
personas deshauciadas y expulsadas, y las personas mente puedes llegar a entender estas relaciones más
a las que se les dice qué hacer, pensar y sentir. Lo que fluidas mediante tu aparato sensible, en tu imagina-
realmente tenemos que hacer es profundizar en nues- rio, en tus afectos a lo largo de la vida. Por ello a esta
tra reflexión sobre la sostenibilidad en nuestra exis- parte la llamamos Inklings of Autonomy, o sea, “Indi-
tencia local y en cómo extenderla a una ecología cios de autonomía”. Como la palabra inglesa indica,
humana global que está siendo actualmente amena- esta representación es solamente un rastro de tinta
zada en muchos lugares alrededor del mundo. sobre el papel, necesario para entender y compartir
Marcelo Expósito: Sugiérenos cómo visualizar carto- algo más, pero insuficiente. Por eso hablo de jero-
gráficamente en estos mapas ese nuevo concepto de glíficos. Lo que cada persona puede percibir de este
territorialidad, el tipo de subjetividad que supone el tipo de luchas sociales es solo una visión propia de
modelo productivo desterritorializado y el tipo de sub- las múltiples dimensiones de la experiencia colectiva.
jetivación alternativa que realizan los nuevos movi-
mientos.
Brian Holmes: Echemos un vistazo a ese mapa sobre
las Normas europeas para la producción de un
mundo. Nuestra intención era producir un contraco-
240 - 1969–... DOCUMENTOS

Fragmento de Inklinks of Autonomy, mapa del Bureau d’Études, 2002.


DOCUMENTOS 1969–... - 241

1. Los textos a los que nos referimos están incluidos en Paloma quedó aniquilado tras la prohibición final de la exposición, que tuvo
Blanco, Jesús Carrillo, Jordi Claramonte, Marcelo Expósito (eds.). Modos lugar en espacios sindicales de oposición al régimen. Véase Ana Lon-
de hacer. Arte crítico, esfera pública y acción directa. Salamanca: Edi- goni, Mariano Mestman. Del Di Tella a “Tucumán arde”. Vanguardia
ciones Universidad de Salamanca, 2001. artística y política en el 68 argentino. Buenos Aires: Ediciones el cielo
2. http://www.sindominio.net/fiambrera/macba.htm. por asalto, 2002. Véase la reseña de Marcelo Expósito “Argentina arde”,
3. http://www.peripheries.net/i-npp.htm. Cultura/s, La Vanguardia, 4 de junio de 2003, http://www.altedicio-
4. Öffentlichkeit und Erfahrung: Zur Organisationsanalyse von bür- nes.com/c0034.htm.
gerlicher und proletarischer Öffentlichkeit se publicó originalmente en 12. http://www.reclaimthestreets.net.
1972, y en inglés en 1993 como Public Sphere and Experience. Toward 13. El 18 de junio de 1999 tuvo lugar la segunda jornada global con-
an Analysis of the Burgeois and Proletarian Public Sphere. Existe tra- tra el capital, convocada por People’s Global Action/Acción Global de
ducción castellana de un fragmento en Modos de hacer, op. cit. Se trata los Pueblos (http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/). Fundada en 1998,
de una contestación implícita al libro de Jürgen Habermas sobre la se trata de la primera red global de movimientos sociales de todo el
esfera pública burguesa que en castellano se publicó como Historia y planeta, confrontada a la globalización neoliberal mediante unas polí-
crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida ticas alejadas de las formas clásicas del lobby reformista o el asisten-
pública. Barcelona: Gustavo Gili, 1981. cialismo de las ONGs. Sus fundamentos son la acción y la democracia
5. Publicado en alemán en la revista Springerin. Versión castellana directa. Su primera herramienta de globalización de la resistencia fue
en Brumaria, n.º 1, verano de 2002; en inglés y serbocroata en Brian la convocatoria de “jornadas de acción” que tenían lugar sincroniza-
Holmes. Hieroglyphs of the Future: Art and Politics in a Networked Era. damente en todo el mundo, coincidiendo con eventos localizados de
Zagreb: Arkzin, 2003. instituciones económicas transnacionales. La segunda, el Carnaval con-
6. Uno de los trabajos colectivos en Quebec consistió precisamente tra el capital, presenció en Londres la ocupación de la City por unas
en la producción de un icono sobre la cuestión de la identidad política, diez mil personas, en la mayor insurrección vivida en Gran Bretaña en
al que volveremos. Como las autoridades, para controlar a los mani- muchos años. La portada del Financial Times al día siguiente, “Antica-
festantes, habían prohibido llevar la cara cubierta, se manufacturaron pitalistas sitian la City”, devolvió al imaginario colectivo una palabra
centenares de pañuelos que permitían taparse el rostro y protegerse vetada en la opinión pública durante las dos duras décadas de hege-
de los gases lacrimógenos, mostrando una enorme sonrisa carnava- monía neoliberal, y fue el verdadero disparadero de las nuevas pro-
lesca serigrafiada, en el anverso, y en el reverso una cara encerrada testas globales, meses antes de Seattle. Las street-parties de Reclaim
tras una valla, más un texto en cuatro idiomas sobre la metáfora de the Streets fueron el modelo más inmediato de los “carnavales glo-
los rostros y las máscaras. La inspiración directa para este trabajo pro- bales” contra el capital convocados a partir de la PGA.
vino, en primer término, de las máscaras producidas por Reclaim the 14. La página web del J18 en Sydney (http://www.j18.cat.org.au)
Streets para el Carnaval del 18 de junio de 1999, del que se habla más albergaba un sistema de publicación abierta que inauguró el tipo de
adelante. Y en última instancia, por supuesto, remitía a la manera en comunicación inmediata y horizontal de los eventos políticos, que poco
que el Ejército Zapatista ha ejercido un fabuloso détournement sobre después se formalizó como el primer Indymedia, en Seattle. Obtuvo
un icono central del imaginario insurreccional: el pasamontañas, que un éxito explosivo: una parte importante de los medios de comunica-
ha dejado de ser un instrumento de pura clandestinidad o una imagen ción británicos se remitieron a la información publicada en las webs
amenazadora para convertirse en la representación fuertemente visi- independientes por parte de los propios protagonistas del evento.
ble de una identidad múltiple y abierta que no acepta ser ni silenciada 15. “The Flexible Personality. For a New Cultural Critique” (2001),
ni codificada por los discursos de poder. Puede encontrarse informa- recogido en Hieroglyphs of the Future, op. cit., accesible en http:
ción sobre las jornadas de Quebec, así como otros momentos que se //www.16beavergroup.org/brian.
citan en esta entrevista, en el volumen colectivo editado por el grupo 16. Julio de 2001, protestas masivas contra la cumbre del G8.
Notes from Nowhere: We Are Everywhere. The Irresistible Rise of Glo- Génova se considera un momento de inflexión dramático en el ciclo
bal Anticapitalism. Londres: Verso, 2003, http://www.weareeveryw- de contracumbres y en el desarrollo del movimiento global, ocurrido
here.org. pocas semanas antes de los atentados del 11-S.
7. Véase Brian Holmes. “Cartography of Excess: Bureau d’Études, Mul- 17. La totalidad de los mapas elaborados por el Bureau d’Études
tiplicity”, publicado en alemán en Springerin, marzo 2002, disponible en se puede consultar en http://utangente.free.fr/anewpages/cartes.html.
inglés en http://www.constantvzw.com/transmedia_archive/000055.html,
y en francés en http://utangente.free.fr/anewpages/cartesholmes1.html; y
también Éric Alliez, Brian Holmes y Maurizio Lazzarato. “Construction
vitale. Quand l’art excède ses gestionnaires”, Multitudes, n.º 15, “Art con-
teporain: la recherche du dehors”, invierno de 2004.
8. Miguel Benasayag y Diego Stulwark. Política y situación. De la
potencia al contrapoder. Buenos Aires: Ediciones de mano en mano,
2000.
9. Se refiere a Nicolas Bourriaud. Esthétique relationnelle. Dijon:
Les presses du réel, 1998; traducción parcial castellana incluida en
Modos de hacer, op. cit. Para una crítica de las “estéticas relaciona-
les”, y también de la función actual del museo y la institución artística,
véase Brian Holmes. “Reflecting Museums. Art in the Mirror of Poli-
tical Economy” (2001), reproducido en Hieroglyphs of the Future,
op. cit., con traducción catalana y castellana en Barcelona Art Report,
n.º 3, 2001; y “El póquer mentiroso. Representaciones de la política,
política de la representación” (2002), en Brumaria, n.º 2, 2003.
10. Revista Autonomie artistique (et société de communication),
julio 2002, http://utangente.free.fr/anewpages/autoart.html. Véase tam-
bién el artículo de Brian Holmes. “Artistic Autonomy and the Commu-
nication Society”, en Third Text, vol. 18, n.º 6, 2004.
11. Se refiere a la manera en que un sector de la generación artís-
tica argentina del 68, formada en las instituciones culturales de élite
durante la dictadura del general Onganía, desbordó la esfera pública
cultural protegida para abrazar los movimientos sociales de oposición,
señaladamente en un proyecto mítico: Tucumán arde. Este trabajo
supuso su disolución como movimiento generacional, pues el grupo

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