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Las medidas establecidas para el levantamiento paulatino del confinamiento en menores no han

estado libres de críticas, generando una gran desconfianza en parte debido a sus “cambios de
guión”. Sin entrar en los motivos que promueven las decisiones gubernamentales y sirviéndonos de
la lógica formal, todo razonamiento válido tiene al menos una premisa verdadera y lo verdadero en
este caso, parece ser, es que a partir de este domingo muchos progenitores podrán salir con sus
hijos/as a la calle.
Sin embargo, esta transición que nos acerca poco a poco hacia el final del túnel-estado en el que nos
hemos visto inmersos, no deja de traer consigo ciertas contrariedades que una vez más como
adultos, padres, madres y cuidadores tendremos que resolver.
Aparentemente los niños han llevado mejor este estado de alarma. Lejos de las preocupaciones de
los adultos (conciliación familiar, economía doméstica, aislamiento social) para los niños esta
situación ha sido un retorno a su zona de confort. Su sensación de seguridad se ha visto satisfecha al
estar cerca de sus figuras de apego, sus padres, y en un entorno controlado, su hogar. ¿Cómo
abordar entonces la salida paulatina de los niños a la calle?
Lo importante es hacerles ver que este proceso es una forma de volver a la sociedad. Promover la
cooperación y la responsabilidad sin entorpecer por ello la convivencia. Ahora bien ¿Qué nos
podemos encontrar?
• Negativa a salir a la calle, bien por miedo (ven el exterior como algo amenazador) o bien
porque su hogar es su zona de confort libre de competitividad. Por no hablar del atrayente
uso de las tecnologías y de las concesiones extraordinarias que, lógicamente, hemos
permitido.
 CONSEJO: El adulto tiene que servir de guía para que el niño sienta seguridad.
¿Cómo? Planificando las salidas (tiempo que estaremos en la calle, lugar al que
iremos -dentro de las opciones permitidas -y posibilidad de llevar un juguete) Es
recomendable fomentar la participación en las salidas para proporcionar sensación de
control en el niño (e.j qué juguete llevar)

• No entienda realmente por qué ahora sí y antes no ¿Es que el coronavirus ya no es


peligroso?
 CONSEJO: Es importante acercarnos al nivel de entendimiento del niño. Aunque en
estas últimas semanas los progenitores hemos intentado explicarles la situación, bien
valiéndonos de recursos externos que circulan por la web o bien utilizando nuestro
propio lenguaje, la manera en la que ellos lo han interiorizado puede ser muy diversa
(depende del nivel madurativo, de su estado emocional durante el confinamiento y de
su estilo cognitivo) Para saber exactamente el “ mapa mental” de su realidad,
podemos utilizar el juego simbólico (personajes que representan el coronavirus y
desarrollar una historia) o también valernos de sus dibujos y lo que nos cuentan sobre
ellos, para así descubrir cómo están interpretando todo. Estás estrategias también van
a favorecer la explicación de las medidas que se deben cumplir: distancia social,
lavado de manos y el uso de mascarilla y guantes si así lo decidimos. Es importante
desechar los alarmismos y cuidar el lenguaje no verbal (no es lo que decimos sino
cómo lo decimos)
• Que se vean afectados por nuestros propios miedos y no comuniquemos de manera efectiva
las preocupaciones.
 CONSEJO: Es normal que nos sintamos abrumados por esta situación, por ello
debemos cuidar cómo dosificamos la información que queremos transmitirles. Hay
que evitar que reciban las recomendaciones como prohibiciones. Los niños son
impulsivos, tienen todavía poca capacidad de reflexión. Además su bagaje
comportamental está muy determinado por su ambiente. Una vez en la calle, puede
que se olviden de esta situación extraordinaria y realicen conductas contrarias a lo
establecido (toquen todo lo que se les ponga por delante, se acerquen a otros niños,
se metan las manos a la boca, etc.) Es necesario entrenarnos en la paciencia y la
empatía, recordándoles continuamente que eso ahora no se puede hacer y
controlando nuestra emoción de incertidumbre. Podemos utilizar frases clave que les
redirijan, siempre evitando las negaciones (e.j “las manos en el bolsillo” en vez de
“no toques eso”) También podemos valernos de alguna infografía (normas
representadas con dibujos) ya que con ellas es más fácil que interioricen el mensaje.

CÓMO LIDIAR CON…


La distancia social
Es una de las medidas estándar para evitar el contagio. Los adultos lo entendemos y lo integramos
en nuestro sistema de valores sin interferencia (es poco probable que desarrollemos una fobia
social) Sin embargo muchos niños, sobre todo los más pequeños, no lo entenderán, ya que esto
entra en contradicción con las normas sociales convencionales que les hemos inculcado. También es
posible que lo entiendan de una forma absoluta (estar con otros niños es peligroso) y lleve a
confusión, concepto conocido como disonancia cognitiva, propiciando miedo y ansiedad social en
el futuro. Los padres debemos cuidar el lenguaje, sobre todo el no verbal. Hemos de transmitir
tranquilidad, con instrucciones claras y concisas, explicando y adaptando nuestro mensaje a su
entendimiento. Dejando claro que esto es algo temporal y que algún día podrán volver a jugar con
sus iguales. Besar y abrazar a sus abuelos.
Medidas de higiene
A muchos padres les preocupa la efectividad del uso de guantes y mascarillas en los niños. Es
razonable pensar que es fácil que se cometan ciertas impudencias que invaliden su eficacia (les
molestarán, se sentirán incómodos y no pararán de “jugar” con ello) Muchos nos preguntaremos ¿es
realmente necesario?
Este tema ha sido un debate continuo hasta hace poco. Está claro que es una medida de protección
muy necesaria en ambientes cerrados y concurridos, sin embargo hay que hacer un uso supervisado
y lógico. De nada vale utilizar guantes si no controlas llevarte las manos a la cara o evitar realizar
una transmisión en cadena. Debido a su falta de autocontrol, muchos niños se olvidarán de que los
tienen y esto puede acarrear más inconvenientes que ventajas. Aquí lo importante es ser realistas,
nadie mejor que vosotros conocéis a vuestros hijos, y sopesar si van a hacer un buen uso de ellos. Si
no es así, acompañaros siempre en vuestras salidas de un jabón hidroalcohólico o similar. Utilizarlo
con mesura, cuando sea necesario. Otra opción al respecto puede ser favorecer la habituación a su
uso en un ambiente seguro y sin estrés, como es en casa. Allí estaremos más preparados para
enseñar cómo deben utilizarlos correctamente.

Recordad que todo proceso lleva consigo un cambio y todo cambio implica un nuevo aprendizaje.
Es normal que en ciertos momentos no sepamos qué hacer ante la cantidad de imprevistos que día a
día nos llegan. Confiad en vosotros, lo haréis bien. Si afrontamos este momento con seguridad y
responsabilidad, nuestros hijos también lo harán.

Tamara Jaimez
Psicóloga Infanto-Juvenil