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2. Acercarnos al texto.

Camino de Perfección es, sin duda, una de las obras más difundidas
y apreciadas de Santa Teresa. Las circunstancias del nacimiento del
libro, -dirigido a sus primeras monjas-, y el objetivo del mismo -
enseñar el camino para ser fieles a aquello para lo que las junto el
Señor-, hacen del Camino un auténtico manual de vida teresiana. Y
también es una guía imprescindible para adentrarse por el camino de la
oración al estilo teresiano.
Teresa de Jesús escribe siempre movida por dos motivos que se
funden y complementan: por el mandato de sus confesores y por la
necesidad de clarificar su propia experiencia mística. Con el pasar del
tiempo a estos dos motivos se unirá un tercero: su ser y carisma de
Madre Fundadora. Teresa misma nos da la razón de ello en sus escritos:
Habrá como trece años, poco más o menos, después de
fundado San José de Ávila que fue allí el obispo que es ahora de
Salamanca... Y, díjole también, como la vio tan fatigada, que lo
escribiese todo y toda su vida, sin dejar nada, al maestro Ávila, que era hombre que
entendía mucho de oración, y que con lo que le escribiese se sosegase. Y ella lo hizo así y
escribió sus pecados y vida. El la escribió y consoló asegurándola mucho. Fue de suerte

2. Acercarnos al texto
esta relación, que todos los letrados que la han visto decían que era de gran provecho para
aviso de cosas espirituales, y mandáronla que la trasladase e hiciese otro librito para sus
hijas adonde le diese algunos avisos1
El proyecto inicial del libro no partió de una propuesta de Teresa. Fue más bien una idea
concertada entre ella y el grupo de jóvenes carmelitas que poblaban San José. Tema probable de
conversación en las recreaciones comunitarias. Las Hermanas la importunaron tanto para que
escribiera! Y ella accedió (me he determinado a las obedecer). La propuesta de las hermanas fue
genérica: que escribiese algunas cosas de oración. Teresa puntualizó más al iniciar el libro: dirá
algo de lo que al modo y manera de vivir que se lleva en esta casa conviene. (Algo que les
aproveche, había escrito primero: CE, prólogo 1). Obviamente la manera de vivir en San José era
hacer vida de oración. Teresa excluye servirse de libros ajenos, aunque es consciente de que los hay
muy bien escritos por quien sabe lo que escribe. Ella escribirá lo que irá pensando sobre la marcha:
sin concierto, asegura. Prefiere fijarse una pauta que la aleje de las teorías y la acerque a lo vivido:
No diré cosa que en mí o por verla en otras no tenga por experiencia. Teresa se encuentra en San
José de Ávila, priora y Madre espiritual del grupo de doce mujeres, que viven la fascinación del
Espíritu bajo la mirada vigilante y complacida de Teresa. Ella es el centro y el alma del grupo 2.
Copilación de los diálogos conventuales, de sus instrucciones a la primera comunidad. Teresa
desgrana su gracia vocacional, su carisma. Con ese ambiente de fervor de vida que se estrena y esa
amorosa receptividad del primer grupo, que arranca de Teresa la formulación precisa y viva de su
carisma, de estilo de vida que inaugurado en la Iglesia, hay que conectar también la acción misma
interna del carisma que se comparte, la inspiración que se apodera de Teresa.
Con ese ambiente de fervor de vida que se estrena y esa amorosa receptividad del primer grupo,
que arranca de Teresa la formulación precisa y viva de “su” carisma, de “estilo” de vida que

1
CC. 53,7
2
ALVAREZ, Tomás, 100 fichas sobre Teresa de Jesús, fichas 71-73, Editorial Monte Carmelo, Burgos, España, pp.
164-169.
11 | P á g i n a
inaugurado en la Iglesia, hay que conectar también la acción misma interna del carisma que se
comparte, la “inspiración” que se apodera de Teresa.

Redacciones de Camino
Lo mismo que Vida, también el Camino fue redactado por la autora dos veces. Conservamos las
dos redacciones autógrafas. El autógrafo primero se conserva en la biblioteca del Escorial y suele
designarse Camino E. El autógrafo segundo se conserva en las carmelitas de Valladolid y suele
designarse Camino V Este segundo tuvo amplia difusión manuscrita en los Carmelos coetáneos de
la autora, que corrigió personalmente varias de sus copias.

Primera redacción de Camino de Perfección.


La primera redacción manuscrita del Camino de Perfección (CE), es el primer autógrafo de la
Santa, el que tuvo que sufrir los tachones de la censura, y que dio lugar a que la Santa tuviese que
elaborar una nueva redacción. Lo escribe Teresa en San José de Ávila para la naciente comunidad
de diez o doce monjas, de las que ella es priora y formadora. Lo redacta hacia 1566 a petición de las
destinatarias, dialogando con ellas como hijas, amigas, hermanas. Resulta que las carmelitas de San
José, sabedoras de que su priora había escrito para ciertos letrados el Libro de la Vida, le insisten
(hanme tanto importunado) que ponga por escrito las lecciones que cotidianamente les imparte de
palabra. El libro nace en ese clima de confianza, de intimidad y de amor recíproco, atestiguados en
el prólogo. Actualmente, el autógrafo se conserva en la sección de Reservados de la Biblioteca del
Escorial.

Segunda redacción de Camino de Perfección.


Escrito también en el Carmelo abulense de San José. Probablemente a finales de 1566 o
principio del año siguiente. Sin intervalo tras la redacción anterior. Desde fecha inmemorial se
conserva en el Carmelo de Valladolid. En uno de éstos escribió la Santa en fecha tardía el título-
dedicatoria de la obra: Este libro trata de avisos y consejos que da Teresa de Jesús a las hermanas
religiosas e hijas suyas... Otra mano escribió a vuelta del folio un nuevo título, entreverado de
tachas y titubeos: 'Libro llamado camino de perfección; y a continuación añadió Teresa, de propia
mano: va dirigido a las monjas descalzas de nuestra Señora del Carmen de la primera regla.
La nueva redacción va a tener sus pros y sus contras en comparación con la edición primera, más
fresca y espontánea. Ante esta labor de reelaboración la Santa mejora algunos aspectos:
mejora la caligrafía y la estructuración en capítulos (de los 73 de la primera redacción pasa a
42);
hace una elaboración más reflexionada y prescinde de muchas confidencias íntimas, de sus
efusiones, de comparaciones y de esas finas indirectas, que sin darse cuanta manifiesta en
algunos puntos polémicos (es significativo el recorte que hizo a un pasaje en el que
caricaturizaba la falsa virtud de la pobreza- compárese CE 66,6- 67,1 con CV 38,6).
Corrige las páginas censuradas tratando de ajustarse a cuanto insinúa el censor.
Estas acotaciones, sin embargo, tienen una ventaja y es que desarrolla más extensamente temas
doctrinales de primera importancia:
o La libertad de conciencia (C. 4,12-16; 5, 1-7)
o Afina el tema del amor puro y de los afectos (por Ej. CE 11,4- CV 7,4)
o Aclara más las exigencias de una buena formación y admisión de las candidatas (C. 13,
3ss; 32,13)
o Amplía los temas del recogimiento y de la oración de quietud (C 28-31)
o Insiste con más fuerza en la eficacia de la oración auténtica (C 36-39)
Ningún otro escrito teresiano fue seguido tan de cerca por la autora, tantas veces reelaborado y

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retocado por ella y difundido en sus Carmelos hasta decidir su edición. Buen índice de la
importancia que le concedió a posteriori, así como del interés que tuvo su presencia y lectura en los
Carmelos coetáneos.

Estructura del libro


La estructura del libro no responde a un plan preestablecido. Ya lo ha advertido en el prólogo.
Abordará los temas como se me fuere acordando (pról. 2), dejando rumbo libre a la pluma. Ella, sin
embargo, tiene en orden unas convicciones de base y el correspondiente ideario. Sabe bien el estilo
de vida que ha implantado en San José para el grupo de carmelitas destinatarias del libro. De suerte
que la obra se articulará en dos partes, casi mitad por mitad. La parte primera tratará de la
educación para la oración. La segunda tratará de la oración, que es razón de vida en la casa y
principal objetivo del libro. Es sencillo el hilo conductor de su pensamiento: para hacer vida de
oración (2a parte), previamente hay que fundamentarla en la vida de cada día (parte 1 a).
A ese enfoque obedece el desarrollo del libro desde su comienzo. Empieza por lo más fun-
damental: por qué y para qué estamos aquí en tanta estrechura (título del capítulo l°). Y la res-
puesta es casi desconcertante: porque en Francia o en Europa y en la Iglesia están ocurriendo cosas
terribles: guerras de religión, quiebra de la cristiandad, cosas que afectan al mundo entero: estáse
ardiendo el mundo!, quieren poner su Iglesia por el suelo ... Nosotras estamos aquí para ser tales,
que nuestra manera de vivir y ser cristianas pese el conflicto. La vida contemplativa ha de tener
función y razón apostólica. Y seguidamente puntualiza aspectos concretos: pobreza evangélica,
amor puro de unas a otras, desasimiento de todo lo creado, y humildad que selle la verdad de lo
vivido. Virtudes que configurarán la manera de vivir en esta casa: el amor creará la unidad del
grupo. El desasimiento facilitará la libertad de fondo. Y la humildad lo autenticará todo, será la ver-
dad del camino.
La parte segunda del libro imparte una fuerte lección sobre la oración. Optar por ella con radical
determinada determinación. La oración se aprende practicándola. Teresa la enseña haciéndola ella
misma ante las lectoras. Para eso, ora con ellas el Padrenuestro. Con Jesús y como Jesús.
Asumiendo los sentimientos con que Él se dirige al Padre. Por eso, su tratado de oración será una
glosa libre a la oración del Señor.
Acompañando a los dos temas extremos del libro, la Santa introduce dos imágenes que le sirven
de soporte literario y simbólico. En la parte ascética utiliza la imagen de la lucha o la militancia. En
cambio, a la exposición contemplativa la ilustra con la imagen de la fuente de agua viva. La imagen
de la lucha está avalada por la misma impostación del libro en los capítulos iniciales: las lectoras
están en el Carmelo porque en Europa y en la Iglesia se está en lucha feroz, estáse ardiendo el
mundo, y las monjas no pueden ser soldados como los legionarios del rey (aludidos en 3,1: a fuerza
de armas). Lucharán de otra manera, no agrediendo sino siendo tales que sus oraciones y su vida
tengan efecto en pro de la Iglesia y de los capitanes que la defienden. Estas armas han de tener
nuestras banderas...3 Condensado en un lema sencillo: encerradas peleamos por Él4. El Carmelo de
San José es un castillito de buenos cristianos5. Como estrategia les propone la táctica del rey que se
repliega a un bastión con un puñado de soldados selectos: como no haya traidor, si no es por
hambre no los pueden vencer6. Todavía al introducir el símbolo de la fuente les dirá que el agua
viva es el premio después de la batalla7. Efectivamente, el nuevo símbolo de la fuente de agua viva
que dijo el Señor a la Samaritana surge como el hito final de la lucha, tras vencer a los primeros

3
2, 8
4
3, 5
5
3, 2
6
3, 1
7
19, 14
13 | P á g i n a
enemigos, sin cejar ante los segundos y los terceros8. Y desarrolla enseguida el pequeño símbolo de
origen bíblico (19,16: Jn 7,37). Exponiendo las tres propiedades del agua (=la oración): que enfría,
que limpia cosas no limpias, y que harta y quita la sed (c. 19). El libro es el camino a esa fuente de
agua viva.
Teresa redacta la obra cuando en el ambiente religioso español se vive un fuerte enfrentamiento
entre teólogos y espirituales. Con la Inquisición del lado de los primeros y con episodios penosos
del lado de los segundos. Teresa, aunque es una espiritual, no pertenece ni a un bando ni al otro. En
Vida se ha declarado adicta a los primeros (Vida 13,16-19). En el tema de la pobreza evangélica se
ha opuesto al dictamen de su teólogo asesor Pedro Ibáñez (ib 35,4), pero a la vez es contraria a la
posición del espiritual fray Pedro de Alcántara, que dictamina contra los teólogos en materia de
pobreza y de consejos evangélicos. En cambio, aquí en el Camino polemiza largo y tendido contra
los letrados opositores de la oración mental. Especialmente contra los que la prohíben a las mujeres.
Se opone a las tesis que tachan de peligroso el camino de la oración: camino de oración camino de
peligro, nunca Dios tal quiera! Ningún caso hagáis de los miedos que os pusieren ni de los peligros
que os pintaren9. Asegura a sus lectoras que aunque les quiten libros de oración, nadie podrá
arrebatarles el libro por antonomasia, el Padrenuestro y terminaba la redacción primera del Camino
tildando de falsos profetas a los opositores: rezar vocalmente no os lo puede quitar nadie ni no
rezar el Paternóster de corrida y sin entenderos, tampoco. Si os lo quitare alguna persona u os lo
aconsejare, no le creáis; creed que es falso profeta y mirad que en estos tiempos no habéis de creer
a todos, que, aunque de los que ahora os pueden aconsejar no hay que temer, no sabemos lo que
está por venir (CE 73,1). Por demasiado atrevida, omitirá esa sentencia en la redacción 2a. Pero
todo el libro quedaba impregnado de tensión.

Esquema del Libro

a. Esquema general

PRIMERA PARTE: Cap. 1-18.


- Preparación para la oración.
SEGUNDA PARTE: Cap 19-42.
- Oración: cap. 19-26: oración en general.
- Cap. 27-42: comentario al Padre Nuestro.

b. División en partes.
1. La gran empresa del Carmelo (1-3)
2. Presupuestos de la oración o “virtudes grandes” (4-25)
3. Oración: naturaleza y desarrollo. Exigencias (26-35)
4. Efectos de la contemplación (36-42)

c. División en bloques.
1-3: finalidad de la Reforma Teresiana.
4-15: presupuestos para la oración.
16-20, 1-2: la contemplación: la humildad, disponibilidad ante Dios.
20,3 -25 Determinada determinación y aproximaciones a la oración.
26-29 y 34, 8-35, 1,2: Oración de recogimiento. Doctrina y praxis.
30-42: Oración de quietud. Naturaleza, exigencias y efectos.
8
19, 2
9
21
14 | P á g i n a
d. Esquema en base a la distribución en capítulos.

I. El ideal del Carmelo de Teresa.


1. Seguir y servir a Cristo.
2. Por el camino de la pobreza evangélica.
3. Oración como servicio a la Iglesia.
4. Un programa de vida exigente.

II. Camino de ascesis y comunión.


5. El amor a los confesores.
6. Sobre el amor perfecto.
7. Educar al amor comunitario.
8. El desasimiento.
9. De los deudos.
10. De nosotros mismos.
11. En las enfermedades.
12. La humildad y la honra.
13. Los puntos de la honra.
14. Exigencias para la vocación al Carmelo de Teresa.

III. Las grandes virtudes del contemplativo.


15. Humildad y obediencia.
16. Oración, contemplación, virtudes.
17. Unidad entre oración y servicio en el amor.
18. Grandes virtudes.

IV. Los preámbulos en el camino de la oración.


19. La oración (comparada con el agua).
20. Llamada universal a la contemplación.
21. La determinada determinación.
22. La oración mental.
23. Perseverancia.
24. Oración vocal unida a la mental.
25. Acompañando a Jesús.
26. El método teresiano. Algunos consejos.

V. El camino de la oración del Padre Nuestro.


27. Dimensión trinitaria de la oración (“Padre”).
28. Hacia el recogimiento (“en los cielos”)
29. Recogimiento.
30. “Santificado sea tu nombre, venga tu Reino”
31. El reino dentro de sí; la oración de quietud.
32. El valor de la oración (“hágase tu voluntad”)
33. El pan cotidiano. La eucaristía.
34. Comunión y recogimiento.
35. Oración eucarística.
36. El amor del perdón (“perdona nuestras ofensas”)
37. Efectos en la vida.

15 | P á g i n a
38. Tentaciones (“no nos dejes caer en la tentación”)
39. Dentro de la tentación: la verdadera y la falsa humildad.
40. Amor y temor.
41. Vencer el temor con el amor: ser abiertos y afables.
42. “Líbranos del mal. Amen”.

e. Esquema en base de temas.

1ª. “Gran empresa” del Carmelo (1-3)


Empieza Teresa presentando la empresa del movimiento espiritual que ha
cristalizado en la fundación de San José de Ávila. Valor eclesial de la oración. La
Iglesia, particularmente en sus cabezas los sacerdotes, es la destinataria de la vida de
ese puñado de mujeres todas ocupadas en oración

2ª. Presupuestos para la oración o virtudes grandes (4-25)


Una vez presentado el objetivo, Teresa pregunta: ¿qué tales habremos de ser?
Orantes. Pero, como no se puede ser orante sin prestar atención a unas cosas
necesarias deja para más adelante el estudio de la oración y se centra en la
presentación de esas virtudes grandes que forman al orante. Amor, desasimiento y
humildad. Son los presupuestos de la oración. Cimientos de la oración.
Hablando de la humildad alarga su discurso derivando hacia la actitud del hombre en
relación a la contemplación o, si se quiere, frente a Dios que es quien otorga el DON
de la contemplación.
Teresa insiste en el empeño espiritual, confiado por llegar a la fuente de agua viva, es
decir, la contemplación. Pero aconseja humildad y disponibilidad plena ante Dios. Ir
contento por donde el Señor le llevare. Para afirmar al hombre en esta actitud le dice
que no dejará de ser muy perfecto como el contemplativo. Sencillamente: la vida del
hombre hay que discernirla no por la forma de oración, sino por las virtudes, por la
vida.

3ª. Oración: naturaleza y desarrollo, exigencias. (26-35)


Propone su modo de oración: oración de recogimiento. Centrarse en la Persona que
vive dentro de nosotros. Mírale dentro.
Señala medios para su práctica. Y pone de manifiesto sus excelencias. Entre éstas,
que es mejor disposición para la oración de quietud, primera forma de oración
mística, según el esquema de Camino, y de la que habla seguidamente. Momento
privilegiado para el ejercicio de esta manera de oración es el de la comunión
eucarística.
Teresa aborda la oración mística: oración de quietud y, también aunque menos, la de
unión. La oración de quietud –la oración mística en general- es para ellos el Reino
que Dios nos da, ya aquí, con el que nos capacita para hacer su voluntad. Teresa
señala el comportamiento del alma y pone de relieve sus exigencias, concretamente
la de hacer la voluntad de Dios, donación total de nuestra persona. Que se nos
facilita porque Dios dio su Reino y porque Jesús se ha hecho Pan nuestro para
despertarnos y para fortalecer nuestra debilidad. En su vida y en la Eucaristía
permanentemente nos dice cuál es la voluntad de Dios. Pide al Padre que se deje
servir cada día, que este día de la historia del mundo se le deje ya pasar en

16 | P á g i n a
servidumbre10. Si gustamos los dones de Dios, no hay necesidad, ni trabajo ni
persecución que no sea fácil pasa11”

4ª. Efectos de la contemplación (36-42)


La gracia de la contemplación fructifica en grandes y múltiples Efectos. La
contemplación renueva la vida. Siempre apoyada en la palabra de la oración
dominical, empieza hablándonos del perdón de las ofensas e injurias.
Efectos también de la contemplación es la voluntad de participar en la cruz de Cristo.
No es la liberación de esto lo que piden los contemplativos cuando rezan que no los
deje caer en la tentación. Sino de tantos enemigos muy traidores, disfrazados que
amenazan y tantas veces minan la vida espiritual, así como de una falsa humildad
con relación a sus pecados y a la seguridad temeraria de no volver a cometerlos.
El Paternóster le lleva de la mano a considerar otros tres efectos de la contemplación:
el amor que hace fuerte en el cumplimiento de la voluntad de Dios; el temor confiado
que ha precavido; y, en último lugar, el deseo de ser liberados de la vida que se le
presenta como un obstáculo para gozar plenamente de lo que aquí se le da a sorbos.
Todo el camino espiritual se contiene en el Paternóster.12

f. Esquema desde el seguimiento de Jesús


La oración teresiana desde el libro de Camino de Perfección es un estilo de vida como camino de
seguimiento de Jesús, de configuración con Cristo. Santa Teresa está hablando a sus hijas en el
libro, indicándoles el camino para servir a Cristo y a su Iglesia, la razón por la cual han sido
llamadas a juntarse aquí, en el convento de san José. Tracemos unas líneas maestras o claves para
acercarnos a la lectura del Camino desde el seguimiento de Jesús.
a. Las opciones que ha de tomar el seguidor.
seguir los consejos evangélicos con toda la perfección13
Ayudásemos en lo que pudiésemos14 (por la oración)
Como los discípulos de Jesús:
Evangélico: radicalidad15
Cristocéntrico: el Maestro en el centro16
Apostólico: dedicados a la causa de Cristo17
b. Virtudes necesarias para el que quiere seguir a Cristo.
La pobreza evangélica18
El mandamiento del amor19
Como Cristo20
Garantiza su presencia21

10
V. 34, 1
11
V. 34, 2
12
HERRAÍZ, Maximiliano, Introducción al Camino de Perfección de santa Teresa de Jesús, Editorial Monte Carmelo,
Burgos, ESPAÑA, 2001, pp. 34-39
13
C. 1, 2
14
C. 1, 2
15
C. 1, 1
16
C. 25
17
C. 3
18
C. 2
19
C. 4, 11
20
C. 7, 10
21
C. 7, 10
17 | P á g i n a
Señal cierta del amor de Dios22
La abnegación evangélica23
1. daros todos al todo24
2. se abrace el alma con el buen Jesús25
3. morir por Cristo26
La humildad
1. Como Cristo, hacerse pequeños27
c. El seguidor ideal de Cristo
Opción totalitaria por el Señor28
Unidad de vida en el amor29
Servidores por amor como Cristo30
Padecer por amor31
d. Seguir a Cristo por el camino de la oración.
Orar con y como Cristo.
1. Cual Maestro de la sabiduría32
2. En soledad como Cristo habla al Padre33
3. Dejarse enseñar por El34
Con la mirada puesta en Cristo, para orar la vida35
La oración del Padre nuestro, como unión de oración y vida:
1. Jesús nos enseña a orar36
2. Dios Padre, los otros hermanos37
3. El Reino de Dios38
4. Unión con Cristo y su voluntad39
5. Configuración con la voluntad del Padre40
6. Alimentarse de Cristo Salvador41
7. Amor que perdona42
8. Humildad y fortaleza en los que aman a Dios43
9. Esperanza en el más allá44

22
C. 4 - 7
23
C. 2
24
C. 8, 1
25
C. 9, 5
26
C. 10, 5
27
C. 15, 4
28
C. 16, 5..9; 28, 12
29
C. 17, 6
30
C. 18, 4
31
C. 18, 5. 7-10
32
C. 21, 4
33
C. 24, 4
34
C. 24, 4-5; 25, 3; 26, 10
35
C. 26, 1-5
36
C. 26, 10
37
C. 27
38
C. 28 - 29
39
C. 31- 32
40
C. 32
41
C. 33 - 35
42
C. 36
43
C. 40-41
44
C. 42
18 | P á g i n a
Como el tema central de Camino de Perfección es la oración, Teresa se plantea escribir estas
páginas para plantear su objetivo: dejar clara la finalidad de su gran obra de Reforma: desde la
oración ayudar a la Iglesia en su misión apostólica. Y quiere ayudar y enseñar a sus hijas a
adentrarse por el camino de la oración. Es cierto que Teresa no ofrece un método de oración, su
único método es la vida, su vida, su propia experiencia oracional, su diálogo con Dios. Por eso su
pedagogía en la oración se transforma en mistagógica, comunica y lleva a la experiencia. Por, eso,
aunque no nos ofrezca un método, sí que nos enseña un camino muy personal.
Su estilo, tan propio y personal presente en todas sus obras, que discurre como un diálogo
directo, a veces con sus monjas, y otras muchas con Dios, ayuda al lector a entrar en su oración, y a
hacer oración: a orar aprende orando. Esta podría ser la máxima que Teresa nos ofrece en su
Camino de Perfección.
Aun no ofreciendo un sentido estricto un método de oración, Teresa es consciente de las
dificultades y problemas en el camino de la oración. Por eso adoptará una posición doctrinal sólida
para dar una dirección segura a quien quiera adentrarse en este camino abierto a todos45.
En el trazado de este camino se pueden distinguir como dos planos de formación
complementarios en el camino de la oración:

el individual-personal.
 El objetivo primordial y excelso de la oración: que está se convierta en servicio a la Iglesia y
en razón de vida del orante.46
 Ofrecer el equipaje necesario e imprescindible en este camino: las virtudes que objetivizan y
realizan como auténtica la oración: amor al prójimo47; desasimiento48; humildad49.
 Y como actitud necesaria para la consecución y perseverancia en el camino, propone la
determinada determinación50. Más que una virtud es la actitud vital, la orientación de la
voluntad hacia un fin definido.
Dentro el Carácter pedagógico de la Santa entra en cuenta la superación de cualquier concepción
de la oración como si se tratase de un camino estático y monótono. Es una realidad ascendente,
siempre abierta al crecimiento y a la conquista de nuevas metas. Es una continua aventura51. Por eso
evita cerrarse en esquemas o categorías: es la persona lo que cuenta. La esencia de la oración
consiste en el diálogo interpersonal. Es un dialogar con Dios52.
El ámbito, por designarlo de algún modo, donde la oración puede realizarse es el recogimiento.
En el recogimiento teresiano podemos distinguir como dos movimientos:
1o. Introducir, hacer presente a Cristo en nuestra oración53
2o. Es recogerse en sentido estricto54, entrar dentro de sí55; soltar las amarras que nos atan al
mundo exterior y volverse sobre sí.

45
C. 18, 4-5; 19
46
C. 1; 3
47
C. 5 - 7
48
C. 8, 11
49
C. 12 - 15
50
C. 23, 2, cfr, C. 21 y 23
51
C. 28, 5; 29, 8
52
C. 22, 1-3
53
C. 26, 1
54
C. 28 - 29
55
C. 28, 4
19 | P á g i n a
El comunitario.
 El individuo encuentra su complemento y realización necesarios en el ámbito de la
comunidad.
 Es difícil recorrer el camino de la oración en solitario: desánimos, errores, peligros... de ahí
la urgencia que siente Teresa de hacerse espaldas56.
 Es muy consciente la necesidad de apoyarse unos a otros57.
 Hay que subrayar el interés por el tema del amor-amistad como virtud necesaria en el
camino de la oración, para encontrar apoyo, orientación, y para poder compartir y
comunicar lo allí vivido.58
 El tratar con Dios en comunidad crea un espacio amplio de comunión-comunicación con
Dios y con los hombres.

Tiempo de reflexión y compartir….

1. ¿Qué elementos te llaman la atención del escrito teresiano de Camino de


perfección?
2. ¿Qué te parece el planteamiento de Camino como un itinerario vocacional en
tu vida de carmelita?
3. ¿Qué resuena en tu interioridad esta propuesta del carisma vivido así: desde
la centralidad en Jesús y vivir el evangelio teresiano en comunidad?

56
V. 2, 22; C. 23, 4
57
V. 7, 20-22; 23, 4
58
V. 7, 20; 16, 7- 8
20 | P á g i n a

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