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E L PROBLEMA DE LA EXPERIENCIA ESTÉTICA

Los polos de la experiencia estética. | El problema de la ...


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Introducción
Vamos a tratar de comprender qué es la experiencia estética, y para aproximarnos a ello lo mejor es revisar el
significado de las palabras que componen la expresión "experiencia estética" para a partir de esta primera reflexión
profundizar en su significado con más profundidad.

experiencia

Del lat. experientia.

1. f. Hecho de haber sentido, conocido o presenciado alguien algo.
2. f. Práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo.
3. f. Conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas.
4. f. Circunstancia o acontecimiento vivido por una persona.
5. f. experimento. 

estético, ca

Del lat. mod. aestheticus, y este del gr. αἰσθητικός aisthētikós 'que se percibe por los sentidos'; la forma f., del lat.
mod. aesthetica, y este del gr. [ἐπιστήμη] αἰσθητική [epistḗmē] aisthētikḗ '[conocimiento] que se adquiere por los
sentidos'. 

1. adj. Perteneciente o relativo a la estética (‖ disciplina que estudia la belleza). Ideas estéticas.
2. adj. Perteneciente o relativo a la estética (‖ conjunto de elementos estilísticos y temáticos). Los recursos
estéticos de Galdós
3. adj. Perteneciente o relativo a la percepción o apreciación de la belleza. Placer estético.
4. adj. Artístico, de aspecto bello y elegante. Una casa con balcones estéticos.
5. f. Disciplina que estudia la belleza y los fundamentos filosóficos del arte.
6. f. Conjunto de elementos estilísticos y temáticos que caracterizan a un determinado autor o movimiento
artístico. La estética del modernismo.
7. f. Armonía y apariencia agradable a los sentidos desde el punto de vista de la belleza. Da más importancia a la
estética que a la comodidad.
8. f. Conjunto de técnicas y tratamientos utilizados para el embellecimiento del cuerpo. Centro de estética.
9. f. cirugía estética.

Si tuviéramos que sintetizar podríamos decir que la experiencia estética sería algo así como el conocimiento de las
cosas que conocemos por medio de la percepción y la sensación. Aunque también podría valer el conocimiento de la
belleza, su apreciación. Teniendo en cuenta que la belleza es una categoría estética que no agota todo lo que podemos
conocer estéticamente, es decir, por medio de sensaciones o percepciones. O por ir un poco más lejos, conocimiento que
se adquiere gracias a la sensibilidad.

sensibilidad

a. Capacidad para percibir sensaciones a través de los sentidos, o para sentir moralmente .
b. Capacidad o propensión natural de las personas a emocionarse ante la belleza y los valores estéticos o ante
sentimientos como el amor, la ternura o la compasión. "sensibilidad ante la pintura; tiene mucha sensibilidad y
siempre llora cuando ve imágenes de gente desgraciada en la televisión"

Llamamos experiencia estética al encuentro que el ser humano tiene con la belleza, ya sea en la naturaleza ya sea en


el arte. … Decimos que hemos tenido una experiencia estética cuando nos hemos emocionado, por ejemplo,
al contemplar un paisaje o al escuchar una melodía musical. …La experiencia estética tiene un carácter vital y no sólo
conceptual: esto significa que la emoción gozosa que produce la experiencia de lo bello afecta a toda nuestra
persona no sólo a nuestro intelecto (En este sentido, se puede carecer de la suficiente capacidad intelectual para juzgar
una obra de arte y, sin embargo, poseer una gran sensibilidad para la belleza.). … El gozo de una experiencia estética
concreta dura un tiempo determinado, ya que nuestro sentir es limitado. Eso sí, siempre podemos tener nuevas
experiencias, porque nuestra sensibilidad siempre está en ejercicio y permanece abierta a nuevas experiencias.  

Baumgarten (1714-1762) es el primero que utiliza el término “estética” como disciplina independiente. Sostenía que la
belleza era la “perfección de la cognición sensorial”.

Plantea la sensibilidad y el entendimiento como fuentes distintas de conocimiento, partiendo de la distinción. La


estética es la ciencia que analiza las leyes del conocimiento sensible (“ciencia de la percepción”), y el objeto que trata
es la belleza, que es el perfeccionamiento del conocimiento sensible. La estética es el máximo conocimiento que se
puede alcanzar a través de los sentidos, el arte perfecciona el conocer sensible.

Baumgarten no plantea que la intuición sensible sea un conocimiento inferior a la razón, sino como un tipo diferente
de conocimiento: no-lógico y subjetivo.

Para la contemplación de la belleza es necesaria una voluntad virtuosa, ligada al entendimiento y a la moral. Es decir,
la expresión y reconocimiento de lo bello necesitan de la perfección tanto en el objeto como en el sujeto. 

El rasgo definitorio del arte es la producción de belleza. “El arte es aquella clase de actividad humana consciente que
aspira, y logra, la belleza”.

En toda experiencia podemos distinguir tres aspectos diferentes: aquello que es experimentado, es decir,
el objeto estético; el que experimenta ese objeto, es decir, el sujeto, y por último, la experiencia estética misma, es
decir, lo que experimenta el sujeto de ese objeto.

Por regla general la experiencia estética es la experiencia de la belleza, y también se suele pensar como contemplación,
es decir, el placer que experimentamos cuando contemplamos, como espectadores un objeto estético. 

Pero para empezar vamos a ver la experiencia estética desde el punto de vista de la creación, es decir, vamos a
entender también como experiencia estética el proceso creativo, el placer que experimentamos por la creación de las
propias obras.

El sujeto: creación y contemplación. Artista/Público.

H.G. Gadamer y Hans R. Jauss distinguen tres dimensiones en toda experiencia estética, a diferencia de otras
experiencias como la moral o la religiosa. El momento creativo o poiesis. La obra de arte, aunque suponga la imitación
de la realidad, supone un acto conscientemente creativo, fruto de la imaginación y del ingenio. Cuando alguien ya es
capaz de crear libremente según sus propios cánones, es un “genio”.

David Lynch es un director de cine que nos habla sobre el proceso creativo. Vamos a estar atentos a lo que nos dice
sobre el proceso de creación para tratar de entender lo que experimentamos cuando nos empeñamos en el proceso
creativo, el esfuerzo, la atención, la apertura a lo que es diferente, el dar forma a los diferentes elementos y la
satisfacción que experimentamos durante el proceso y en su final.
Recuerda lo que ha dicho sobre van Gogh, y tantos otros artistas, por ejemplo, Beethoven, que sufrieron mucho y en
cambio no dejaron de crear grandes obras de arte que podemos disfrutar actualmente. En el momento de la creación el
artista es feliz, experimenta un placer no orgánico, sino de otra índole lleno de misterio, concentración y esfuerzo.

Desde el punto de vista del contemplador como espectador debemos hablar de la actitud estética. La contemplación y
apreciación de una obra de arte requiere por parte del contemplador una disposición de ánimo sin la cual no es posible
apreciar el objeto estético, ya sea este natural o artificial, es decir, creado por el ser humano. La actitud estética es
la disposición mental apropiada para acercarse al arte (o a la naturaleza o a otros objetos o eventos) de manera que
uno puede apreciar sus cualidades perceptuales intrínsecas y también, como resultado, tener una experiencia estética.

La actitud estética ha sido interpretada de distintas maneras:

a) como desinteresada, de forma que la experiencia que se tiene de la obra no se ve afectada por interés alguno acerca
de posibles usos prácticos;

b) como un «distanciamiento» de las propias preocupaciones personales y

c) como la pura contemplación de un objeto como objeto de sensación, como en sí mismo, por sí mismo, de una
manera no afectada por cognición o conocimiento alguno que uno pudiera tener de él.

Estas nociones distintas de la actitud estética se han combinado en ocasiones en una teoría única. Hay muchas dudas de
que exista algo así como la actitud estética. No hay ni un tipo especial de acción ni un modo especial de realizar una
acción ordinaria que asegure que veamos una obra como «realmente es» y que lleve emparejado como resultado que
tengamos una experiencia estética. Además, no hay experiencias puramente sensoriales, divorciadas de cualquier
contenido cognitivo.

El objeto

El objeto estético por excelencia es el objeto artístico, pero por objeto estético no debemos entender la cosa física
material, sino aquello que aparece cuando contemplamos con actitud estética el objeto material. En este sentido un
cuadro en una pared no es un objeto estético, sino una cosa más entre otras.

Si hemos entendido a David Lynch o a otros artistas y creadores, debemos entender que el objeto estético es aquella
idea original que surge y que movió al artista a crear con ciertos materiales físicos ( la palabra, el color, el sonido ) y su
disposición según una forma, una obra que al ser percibida nos hace percibir, no los elementos físicos de los que se vale
el autor para realizar su obra, sino aquella intuición original que le emocionó y plasmó con esos elementos materiales.
En este sentido, la obra de arte evoca el objeto estético que es lo que realmente es apreciado por el contemplador. De
hecho, el creador se convierte en contemplador, y el contemplador en creador. Ambos polos están unidos en la
experiencia estética.

Características de la experiencia estética

La experiencia estética es la experiencia del arte y de la naturaleza, está relacionada con la


belleza y otras categorías artística como la gracia, la elegancia, lo trágico, lo cómico, lo feo o lo
grotesco, lo siniestro, etc.

Sea como sea lo que enfrentemos en la experiencia estética, podemos hacerlo desde el lado del
contemplador o del creador, ya que el artista, el creador, es a la vez contemplador de la obra. La
creación artística es también una experiencia, y son muchas las personas que no siendo artistas se
sumergen en el mundo de la creación para vivir la experiencia estética, hasta tal punto es
importante esta experiencia que A. Schopenhauer nos invita a contemplar el mundo y la vida
como un objeto estético y de ese modo poder aceptar su carga de dolor, sufrimiento y culpa.

Estas son las características más comunes de la experiencia estética.

"- La experiencia estética surge con la contemplación desinteresada de la realidad. Implica, pues,
prescindir de un interés posesivo del objeto percibido. Lo bello se distingue netamente de lo útil y
de aquello que satisface una necesidad vital inmediata. Es cierto que la contemplación de cosas
bellas nos produce un goce y, por eso, nos sentimos atraídos por ellas. Así pues, aunque lo bello es
objeto del conocimiento sensible, su percepción se asemeja al conocimiento
teórico por cuanto no suscita de entrada el deseo de poseer el objeto conocido sino simplemente de
contemplarlo. De tal modo que, para gozar plenamente del objeto bello, hemos de alejar de nosotros
cualquier pretensión utilitaria o técnica.
– La experiencia estética es ante todo un sentimiento. Por tanto, como en cualquier sentimiento,
hay en ella un aspecto subjetivo y otro objetivo. Aunque no se requiere necesariamente un
conocimiento intelectual previo, el aspecto objetivo sí depende del grado del desarrollo de nuestra
imaginación, porque lo objetivo del placer estético depende del grado de conocimiento y madurez
del individuo. Así, a medida que una persona va perfeccionando sus conocimientos e imaginación,
es capaz de percibir más detalles sensibles y, sobre todo, la relación entre ellos. Esto es: su síntesis
perceptiva es más ajustada y proporcionada a la realidad. Por ejemplo, la aptitud para captar la
perspectiva de un cuadro influye indudablemente en el goce de las obras de pintores como
Velázquez y Picasso.
– La experiencia estética se produce a través del aislamiento del objeto. El goce que produce la
contemplación de un bello amanecer, de una poesía de Machado o de Mediterráneo de Serrat, exige
un cierto distanciamiento del objeto para una correcta contemplación.
– Este aislamiento exige la contemplación del objeto como una totalidad (síntesis perceptiva).
Se goza de una puesta de sol en su conjunto y no de cada uno de los elementos que integran el
paisaje. De igual modo, hay más placer estético en la captación del acorde que en la sensación de
una nota separada del resto. La proporción es la comprensión
de que la relación entre las partes de un todo es ajustada a la realidad de las partes. Una
combinación de colores es proporcional o una de sonidos es armónica, en la medida en que respeta
la forma propia de cada color o sonido respectivamente.
– La experiencia estética provoca una distancia psíquica o un olvido del yo. Como en el caso
anterior, se produce un aislamiento del receptor respecto al mundo para producirse el goce en
plenitud. Es difícil gozar de una puesta de
sol si estamos pensando en que es tarde para regresar a casa.
– Por tanto, la experiencia estética altera la vivencia del tiempo. Cuando estamos gozando con una
película, las “horas pasan volando”. La concentración en el objeto produce en el sujeto perceptor
una cierta enajenación temporal.
– Finalmente, gracias a su belleza la realidad se nos presenta más ligera. La poesía nos da alas,
dirá Platón, y la realidad nos parece más llevadera, nos ofrece un nuevo sentido de las cosas."
Atenea, filosofía 1º bachiller. Ed. Boreal.

Ahora ya sólo queda, seguir profundizando en la experiencia del arte para comprender que un
mundo sin arte está destinado a desaparecer, pues la experiencia del arte es la experiencia de que
otro mundo es posible, el mundo de la belleza, el mundo donde la lucha por la existencia, el interés
y la competencia se ha pacificado y redimido.