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Según la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés),

solo en Estados Unidos un 48% de la población considera que su nivel de


estrés se ha incrementado en los últimos 5 años.

De igual forma, según el VII Estudio CinfaSalud, más de 12 millones de


españoles sufren algún tipo de estrés.

Estas cifras son solo un ejemplo de cuán común es el estrés en nuestras vidas,
hoy en día, y que deben llevarnos a buscar la ayuda de un psicólogo en caso
de sospechar gravedad a causa del estrés.

La ayuda de un psicólogo online también podrá ser muy efectiva para el


tratamiento del estrés.
A continuación, te presentaremos los 3 tipos de estrés que existen y ante los
cuales debes estar alerta:

Primer tipo de estrés: agudo


El estrés agudo es la manifestación más común.

Este nivel o tipo de estrés se da debido a las exigencias y presiones del pasado
inmediato y del futuro cercano.

En pequeñas dosis el estrés agudo puede ser emocionante y hasta


estimulante.

El problema está cuando las dosis de estrés agudo son muy grandes. Ya que
exagerar con el estrés en corto plazo puede generar consecuencias molestas.

Por lo tanto, el estrés agudo en grandes dosis puede ocasionar agonía


psicológica, malestar estomacal y dolores musculares.

La agonía emocional se manifiesta como una combinación de enojo, ansiedad


y depresión.

De igual forma pueden presentarse problemas estomacales como flatulencia,


acidez, estreñimiento y diarrea.

Los problemas musculares se manifiestan con dolor de espalda, de mandíbula,


de cabeza e incluso en los tendones y ligamentos.

También se dan otros síntomas como, ritmo cardíaco acelerado, transpiración


de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, migrañas, entre otros.
Segundo tipo de estrés: agudo episódico
El estrés agudo episódico se caracteriza principalmente por ser frecuente.

Es normal en personas que siempre llegan tarde, que siempre están apuradas
o que tienen muchas responsabilidades.

Se origina porque a razón de la cantidad de exigencias que se autoimponen no


encuentran la forma de organizar sus vidas.

Entre los síntomas más frecuentes en personas que sufren estrés agudo
episódico, está el mal carácter, irritabilidad, ansiedad y tensión.

Estos síntomas se hacen constante hasta el punto de ser casi permanentes.

También pueden sufrir síntomas como agitación prolongada, hipertensión,


enfermedades cardíacas y dolores en el pecho y de cabeza.

Tercer tipo de estrés: crónico


Este tipo de estrés es el más agotador. Destruye la vida, el cuerpo y la mente.

Se origina a causa de una percepción errada de situaciones deprimentes.

La persona suele pensar que no hay salidas, que no puede con las exigencias,
que no hay esperanzas.

Es así como deja de buscar soluciones. Puede originarse también a raíz de


experiencias traumáticas, que se mantienen dolorosas y permanentes.

Lo peor es que las personas se acostumbran al estrés crónico. Y puede llevar


al suicidio, violencia, y originar complicaciones como ataques al corazón o
apoplejía.

Los síntomas del estrés crónicos deben ser tratados por psicólogos capaces de
ayudar con terapias, y en el caso de tratamiento médico debe ser suministrado
por un especialista.

Las terapias con un psicólogo en línea pueden ser beneficiosas.


Si padeces de algún tipo de estrés, te invitamos a buscar ayuda profesional.

También sería apropiado compartir este artículo con tus amigos, a través de las
redes, para ayudar a otros con la información.
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Los 7 tipos de ansiedad


(características, causas y
síntomas)
Las causas y los síntomas de la ansiedad
pueden diferir mucho de unos casos a otros.

Juan Armando Corbin

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Los trastornos de ansiedad son uno de los motivos más habituales por
los que las personas acuden a psicoterapia. Este tipo de alteración
psicológica presenta síntomas típicos de la activación extrema del
sistema nervioso, y estos normalmente son emocionales, fisiológicos y
cognitivos (del pensamiento).

Ahora bien, para poder superar esta forma de malestar, es importante


conocer bien sus variantes. Por eso aquí daremos un repaso a los
diferentes tipos de trastornos de ansiedad a través de un resumen
de sus características, para conocerlos uno a uno y distinguirlos entre
sí.

Trastornos de ansiedad: una patología


muy común
Todos hemos sentido ansiedad de vez en cuando. Es una emoción
normal. Es posible que, justo antes de un examen, por culpa de un
problema laboral o debido a que necesitabas tomar una decisión
importante, hayas experimentado sus síntomas.

Esto ocurre porque la ansiedad es una reacción normal de las


personas frente a situaciones de estrés e incertidumbre. El problema
surge cuando varios síntomas ansiosos provocan angustia o algún
grado de deterioro funcional en la vida del individuo que lo sufre, pues
afecta al funcionamiento en distintas áreas de su vida. Por ejemplo:
las relaciones sociales y familiares, el trabajo, la escuela. Entonces se
diagnostica el trastorno de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad conforman una de las patologías


psicológicas más habituales. Ahora bien, con un tratamiento
apropiado las personas que lo sufren, estas pueden aprender a
manejar sus síntomas y a mejorar su calidad de vida.
Puesto que entre los distintos tipos de trastornos de ansiedad existen
diferencias notables, en el artículo de hoy te explicamos los distintos
tipos de ansiedad:

1. Trastorno de ansiedad generalizada


Muchos individuos sienten ansiedad o preocupación cada cierto
tiempo, especialmente cuando tienen que hacerle frente a situaciones
que pueden resultar estresantes: hablar en público, jugar un partido de
fútbol que significa mucho o al ir a una entrevista de trabajo. Este
tipo de ansiedad puede hacerte estar alerta, ayudándote a ser más
productivo y a realizar el trabajo de manera más eficiente.

Las personas que sufren en trastorno de ansiedad generalizada


(TAD), sin embargo, sienten ansiedad y preocupación la mayoría del
tiempo, no solo en situaciones potencialmente estresantes. Estas
preocupaciones son intensas, irracionales, persistentes (al menos la
mitad de los días durante al menos 6 meses) e interfieren con el
funcionamiento normal en su vida diaria (actividades tales como el
trabajo, la escuela, los amigos y la familia), pues son difíciles de
controlar.

 Puedes saber más sobre la sintomatología. las causas y el


tratamiento de esta patología en el artículo: "Trastorno de Ansiedad
Generalizada: síntomas, causas y tratamiento"

2. Trastorno de pánico
El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad muy debilitante y
diferente al TAD. Mientras el trastorno de ansiedad generalizado se
conoce como ansiedad rasgo, pues es más duradero, el trastorno de
pánico se conoce como ansiedad estado, pues su sintomatología
es aguda.

Las personas con trastorno de pánico experimentan sensaciones de


muerte o la posibilidad de quedarse sin aire, que puede causar tanto
problemas psicológicos como físicos. De hecho, la sensación puede
ser tan intensa que requiera hospitalización.

En resumen, el ataque de pánico se caracteriza por:

 La presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados


 Preocupación después de haber tenido un ataque de pánico de
que va a ocurrir otro, al menos durante un mes.
 Preocupación por las implicaciones o consecuencias de un
ataque de pánico (como pensar que el ataque de pánico es un signo
de un problema médico no diagnosticado). Por ejemplo , algunas
personas han repetido pruebas médicas debido a estas
preocupaciones y, a pesar de los resultados negativos de las pruebas,
todavía tienen temores de malestar .
 Cambios significativos en el comportamiento que se relacionan
con los ataques de pánico (como evitar actividades como el ejercicio
físico, ya que aumenta la frecuencia cardíaca).

Los ataques de pánico alcanzan su pico a los 10 minutos y suelen


durar hasta media hora, haciendo que la persona sienta cansada o
agotada. Pueden ocurrir varias veces al día o sólo una vez cada pocos
años .

 Puedes saber más sobre el ataque de pánico en nuestro


artículo: "Ataques de pánico: causas, sintomatología y
tratamiento"

3. Trastorno Obsesivo-Compulsivo
Los pensamientos ansiosos pueden influenciar nuestro
comportamiento, lo que puede ser positivo algunas veces. Por
ejemplo, pensar que te puedes haber dejado el horno encendido
puede hacer que vayas a comprobarlo. Sin embargo, si este tipo de
pensamientos son recurrentes puede llevar a un individuo a llevar
a cabo comportamientos poco saludables.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) se caracteriza porque el


individuo que lo sufre tiene pensamientos, ideas o imágenes
intrusivas. Éstos causan ansiedad (obsesiones), y provocan que la
persona realice ciertos rituales o acciones (compulsiones) para reducir
el malestar.

Algunos ejemplos de pensamientos obsesivos son: miedo a


contaminarse o sensación de duda (por ejemplo, ¿habré cerrado la
puerta de casa?), entre otros. Las compulsiones son, por ejemplo,:
lavarse la manos, comprobar repetidamente que la puerta está
cerrada, contar, organizar repetidamente las cosas, etcétera.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el TOC es un trastorno
híbrido, que a veces no se considera parte de los trastornos de
ansiedad sino de los trastornos del control de los impulsos o en su
propia categoría, el espectro obsesivo-compulsivo.

 En nuestro artículo “El Trastorno Obsesivo-Compulsivo


(TOC): ¿qué es y cómo se manifiesta?” puedes profundizar en esta
psicopatología

4. Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)


Esta condición ocurre cuando la persona ha vivido una situación
traumática que le ha provocado un gran estrés psicológico, lo que
puede ser incapacitante. Cuando la persona revive el hecho que le ha
causado el trauma puede experimentar los siguientes síntomas:
pesadillas, sentimientos de ira, irritabilidad o fatiga emocional,
desapego hacia los demás, etcétera.

Debido a la gran ansiedad que siente el individuo. éste puede intentar


evitar las situaciones o actividades que le recuerden al evento que
provocó el trauma. Los eventos traumáticos pueden ser, por ejemplo.
un accidente serio de tráfico, abuso sexual, tortura durante la
guerra...

 Conoce más sobre el trastorno de ansiedad que puede aparecer


después de un gran shock emocional en nuestro texto: "El Trastorno
por Estrés Postraumático o TEPT"

5. Fobia social
La fobia social se caracteriza por un miedo irracional hacia
situaciones de interacción social. Por ejemplo, los individuos que
sufren este tipo de trastorno de ansiedad sienten una ansiedad
incapacitante cuando tienen que hablar en público, porque tienen
miedo a ser juzgados, criticados, humillados y piensan que los demás
se van a reir de ellos delante de los demás. La fobia social es un
trastorno serio, y algunos individuos pueden incluso sufrirla al hablar
por teléfono o comer frente a otras personas

A pesar de que estas personas saben que no deberían sentirse tan


mal ante las situaciones desencadenantes, no pueden controlar su
miedo y su ansiedad, por lo que a menudo evitan este tipo de
situaciones. Es frecuente confundir la fobia social con la timidez,
pero no todas las personas tímidas sufren fobia social. Según un
estudio publicado en el Journal Pediatrics en 2011, solo 12 por ciento
de personas con timidez cumple los criterios de Fobia social.
Te explicamos más sobre este estudio y sobre la fobia social en
este enlace.

6. Agorafobia
La agorafobia suele asociarse al miedo irracional por estar en
espacios abiertos como grandes calles o parques. En realidad, el
agorafóbico siente una fuerte angustia producida por situaciones
en las se siente desprotegido y vulnerable ante las crisis de
ansiedad que escapan a su control. Por tanto, el miedo no es
producido por estos espacios de por sí, sino por las consecuencias de
encontrarse expuesto a ese lugar, en el que se sienta indefenso. Esto
hace que en los casos más graves el paciente puede recluirse en su
casa como forma de evitación.

Si te interesa saber más sobre la agorafobia, picha aquí.

7. Fobia específica
Una fobia específica es un trastorno de ansiedad que se caracteriza
por un fuerte miedo irracional a un estímulo, por ejemplo, una
situación, un objeto, un lugar o un insecto. La persona que sufre
un trastorno fóbico hace todo lo posible por evitar ese estímulo que le
provoca ansiedad, y esta conducta evitativa puede llegar a interferir en
el funcionamiento normal de su vida diaria.

Las fobias específicas son muchas, algunas de ellas muy extrañas.


Algunas fobias son conocidas y otras no tanto, como la coulrofobia o
miedo a los payasos, la filofobia o miedo a enamorarse,
la amaxofobia o miedo a conducir.
 El manual DSM IV distingue entre cinco subtipos de fobias
específicas. Conócelos en este artículo: "Tipos de fobias:
explorando los trastornos del miedo"

Un estudio revela
que el teletrabajo
provoca niveles más
altos de estrés e
insomnio
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4. Un estudio revela que el…
Mar62017

El objetivo de la investigación ha sido conocer cuál es el impacto del teletrabajo


en la salud de los trabajadores y para ello, se analizaron los datos de 15
países. La OIT descubrió que los trabajadores eran más productivos cuando
realizaban sus tareas fuera de una oficina, pero los investigadores también
advirtieron riesgos para el trabajador.
El estudio puso de manifiesto que los empleados que trabajaban en su casa
tenían jornadas laborales más largas, un trabajo más intenso e interrumpían
labor para realizar tareas domésticas. La investigación distinguió entre los
empleados que trabajaban regularmente en casa, los que se movían
constantemente para trabajar en diferentes lugares y los que dividían su tiempo
entre una oficina y otro sitio.
Los grupos de trabajadores que siempre trabajaban en la oficina reportaron
unos niveles de estrés e insomnio menores que los trabajadores que trabajan
en casa. El 42% de estos últimos presentaba unos niveles altos de estrés,
frente al 29% de los trabajadores que realizaban sus tareas en una oficina.
Según los autores del estudio, estos resultados ponen de manifiesto la
necesidad que tienen los trabajadores de estar en contacto con compañeros de
trabajo, aunque, reconocen, “hay momentos en los que el aislamiento físico
ofrece el mejor escenario para completar con éxito una tarea”.

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Estrés, ansiedad, trastorno de


pánico. Fobias y miedos
Los miedos y temores son esas sensaciones de aprensión y peligro que
experimentamos cuando nos enfrentamos a situaciones de la vida
desconocidas, o aquellas ante las que sentimos que no estamos
preparados. Todos reconocemos la sensación de tener mariposas en el
estómago y/ o el respeto ante lo nuevo. 

Hay determinados miedos y temores que son característicos de las


distintas etapas del ciclo de la vida. Típicamente, se van transformando
según transitamos desde la infancia hasta la vejez. Por ejemplo, los
miedos y temores son normales en los niños de entre 3 y 9 meses, la
ansiedad ante el extraño; en los niños pequeños, los miedos a
acontecimientos fantásticos, a la oscuridad, a que otros niños se rían de
ellos; en los adolescentes a no ser aceptados y los relativos a la
sexualidad. Estos miedos y temores tienen una función de adaptación y
reflejan los cambios que experimentamos al madurar. 

El estrés es otra forma de referirse a aquellas situaciones en las que


nuestro sistema de alerta está activado. Ya sea por sobrecarga o porque
la situación a la que nos enfrentamos requiere estar atento y preparado
para la acción concentrada o la defensa, nuestro nivel de activación se
eleva. 
El estrés no es patológico en sí mismo, sino que es una reacción
fisiológica normal de naturaleza defensiva, que nos impele a responder
para cambiar las situaciones que la han generado. Por eso, es muy
importante que temores, miedos y el propio estrés, existan: ¿Cómo
podríamos distinguir y conocer si no ocurriesen, que algo va mal y que
hemos de reaccionar protegiéndonos y adaptarnos transformando
hábitos y pautas?

Pero entonces, ¿cómo distinguir cuando el estrés o los


temores son patológicos? ¿cuándo consultar?
A veces, nuestros miedos y temores adquieren una intensidad tal que se
acompañan de síntomas físicos y psicológicos; a esto lo
llamamos ansiedad. Nos avisa de que se ha producido algún
desequilibrio interno, algo nos sobrepasa, o sentimos que nos supera,
preocupa o ha excedido nuestra capacidad de afrontar una situación. 

Igualmente, cuando las respuestas de alerta se mantienen en el tiempo,


terminan produciendo una expresión somática y psicológica persistente
denominada distrés. 

Las fobias, son los temores a alguna situación específicaque se


mantienen en el tiempo, los sentimos con una intensidad que nos
produce sufrimiento y nos conducen a evitar aquello que tememos (por
ejemplo, fobia a animales, a las situaciones sociales, etcétera). 

Los ataques de pánico son expresiones mórbidas o patológicas que nos


sobrevienen de forma súbita y se acompañan de sensaciones de intenso
malestar e intensos sentimientos de aprensión que, aparentemente, no
tienen causa objetiva. En esos momentos, la persona teme volverse loca,
morirse, o realizar un acto incontrolable. 

El estrés, el distrés, la ansiedad y los ataques de pánico, son reacciones


psico-biológicas expresión de la activación del llamado “sistema nervioso
autónomo” que, a su vez afecta a prácticamente todos los sistemas
orgánicos de nuestro organismo: el fisiológico (sudor, taquicardia, mareo,
contracturas musculares, aumento de la frecuencia respiratoria, vómitos,
diarreas); el cognitivo-afectivo, como anticipación de lo que va a ocurrir
(“voy a hacer el ridículo”, “me van a pegar”); el motivacional (deseo de
evitar la situación); el emocional (el sentimiento subjetivo de miedo); el
conductual (inhibición, indecisión, evitación). Así, se crea una imagen de
sí mismo en la situación temida y un pensamiento negativo acerca de lo
que puede pasar.
¿Está la ansiedad interfiriendo con tu vida? ¿Sientes
que te estás perdiendo, que es demasiado?
Si tu respuesta es sí, deberías de consultar. 

El asesoramiento psicológico y la terapia para la ansiedad, fobias,


ataques de pánico y distrés, te ayudarán. Te darán perspectiva, te
permitirá recuperar tu dominio de ti, dándote herramientas para afrontar
eso que ahora parece imposible.

¿Cómo reconocer que lo que sientes podría ser


ansiedad o algún trastorno relacionado?
Los síntomas de ansiedad van desde leves sentimientos de
preocupación y temor hasta trastornos de pánico, fobias y otros
trastornos de ansiedad que se manifiestan de muchas formas diferentes
y un efecto muy limitante que pueden identificarse de formas tales como
miedos patológicos a:

 La idea de eventos futuros, sociales o laborales.


 Algún daño personal o que pudiera acontecer a algún ser querido. 
 Salir de casa, montar en medios de transporte colectivo. 
 Abrir su bandeja de entrada, contestar el teléfono o abrir el correo.
 Hacer el ridículo, meter la pata o decir algo inconveniente o de lo
que avergonzarse. 
 Le resulta difícil dormir o despertarse con frecuencia
preocupándose por las cosas.

Muchas de estas formas de ansiedad están acompañadas por síntomas


físicos angustiantes, como palpitaciones, falta de aire, sudoración
excesiva e insomnio. 

La ansiedad es a menudo causada por vivir en el futuro o en el pasado


sin estar en el presente. También la ansiedad nos lleva a querer anticipar
y “rumiar” lo que podría pasar como una forma de prepararnos y evitar
que ocurra. Esta reacción a la ansiedad es contraproducente y contribuye
a mantenerla creando un círculo vicioso del que, a veces, cuesta salir.

Hay una forma de ansiedad que tiene las más variadas expresiones en
los diversos sistemas del cuerpo dando lugar a lo que denominamos
somatizaciones que son alteraciones funcionales. El hecho de que se
denominen funcionales y tenga un origen emocional, no resta
importancia ni validez al sufrimiento.
La terapia y los tratamientos para la ansiedad, los trastornos de pánico y
fobias ayudan. 

¿Cómo ayuda hablar con un terapeuta o un profesional


de la salud mental acerca de tu ansiedad?
Durante las consultas y/o las sesiones de terapia, es probable que te
anime a investigar las causas o desencadenantes de los sentimientos de
ansiedad y te invite a aprender estrategias para gestionar los síntomas
prestando atención a tus pensamientos y respuestas físicas. 

Consultar puede reducir significativamente la ansiedad y abrir diferentes


formas de responder a las incertidumbres de la vida. Técnicas de
relajación u otras como el Mindfulness, te pueden ayudar a recuperar el
dominio de ti mismo, el sentimiento de seguridad y la confianza de que
estás preparado para afrontar los retos de la vida. 

¿Debo consultar con un médico?


Como los síntomas de ansiedad suelen alarmar mucho al que los
padece, a menudo las personas comienzan consultando con un médico
que, tras realizar unas pruebas termina recomendando consultar con un
terapeuta o con un psiquiatra. 

En cualquier caso, consultar con un médico, ya sea un médico general o


un psiquiatra, es una buena idea. En ocasiones, los síntomas de
ansiedad son expresión de algún otro problema de salud. Algunas
enfermedades endocrinas (por ejemplo, el hipertiroidismo), metabólicas
(la hipoglucemia), neurológicas, etcétera, pueden comenzar o cursar con
síntomas de ansiedad o que se le parecen. Es importante hacer un
chequeo que permita descartar estas. 

Da el primer paso para afrontar la ansiedad o los


ataques de pánico.
Para encontrar un médico y/o terapeuta para el asesoramiento de
ansiedad y para ayudar a controlar los ataques de pánico, consulta a los
terapeutas y profesionales que trabajan desde las Salas de InterAccion,
psicoterapia, grupos y desarrollo personal. 

¿Qué es la claustrofobia?
Cuando una persona siente un temor irracional a los
espacios cerrados o a estar en un sitio donde no
haya salida y a lo que le pueda pasar por estar ahí,
se dice que la persona padece claustrofobia

La claustrofia es el miedo irracional a los espacios cerrados que


experimentan algunas personas, como habitaciones pequeñas y sin ventanas,
ascensores, túneles, sótanos, coches, metros o aviones. Es lo que se conoce
como fobia o ansiedad al exponerse a un objeto o a una situación en concreto,
es por ello que la persona que lo padece intenta evitarlo de todas las maneras
posibles. Afecta por igual a hombres y mujeres y se estima que la padece el
6-7% de la población mundial, aunque muy pocos de ellos están
diagnosticados y reciben tratamiento. Además, hay que tener en cuenta que
existen muchos tipos de fobias (condiciones ambientales, animales, sangre,
personas, situaciones…) y que no siempre son los espacios cerrados y sin
salida los desencadenantes, también puede producirse en espacios
abiertos donde concurra una muchedumbre, como una manifestación, un
concierto o un local muy abarrotado.

Medicamente, la claustrofobia es un trastorno psiquiátrico y se postulan


diversas teorías sobre su origen. Algunos estudios mostraron que la estructura
cerebral encargada de la respuesta al miedo, la llamada amígdala cerebral
tenía un menor tamaño en pacientes con fobia, provocando reacciones
exageradas ante situaciones de miedo. no obstante, muchos psiquiatras y
psicólogos afirman que la claustrofobia puede ser debida a una experiencia
condicionante traumática, probablemente en la infancia, en la que la
exposición a un espacio cerrado se asoció a una situación de miedo Esa
asociación queda fijada en la mente del paciente y puede reaparecer a
cualquier edad. Los factores o experiencias desencadenantes pueden haber
sido quedarse encerrado en una habitación a oscuras, caer en una piscina sin
saber nadar, perderse en la multitud, quedarse atorado en algún sitio estrecho,
quedarse solo en un vehículo, etc.

Síntomas que experimenta un


claustrofóbico
Para decir que una persona padece claustrofobia no basta con que ésta se
ponga algo nerviosa en un ascensor o en un túnel, se precisan una serie de
criterios:

 Temor severo y persistente, excesivo o irracional ante la presencia o


anticipación de la situación de hallarse en un espacio cerrado.
 La exposición al estímulo fóbico (estar en un espacio cerrado) provoca
siempre una respuesta ansiosa inmediata que puede derivar en una
crisis de ansiedad.
 La misma persona admite que el temor es excesivo o irracional.
 La persona intenta evitar estar en espacios cerrados y si lo está es
con ansiedad o malestar intensos.
 Los síntomas deben durar más de seis meses si el paciente es menor
de 18 años.
 Los síntomas no se pueden explicar mejor con otro trastorno
psiquiátrico, como trastorno obsesivo compulsivo, trastorno por estrés
postraumático, agorafobia con o sin ansiedad o fobia social.

Ante la exposición a un espacio cerrado o la mera anticipación a dicha


situación, el paciente claustrofóbico presentará temor bien a quedarse
encerrado o bien a ahogarse por falta de aire. Esto suele derivar en un estado
de ansiedad con sudoración, palpitaciones, opresión torácica y sensación
de ahogo. Muchos claustrofóbicos se desabrochan chaquetas, camisas y
corbatas pensando que eso les mejorará la entrada de aire.

¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se basará inicialmente en la historia que relate el paciente de
su experiencia personal. Además, existen algunas herramientas para evaluar
la claustrofobia de un paciente, como la escala de claustrofobia, que evalúa los
niveles de ansiedad del paciente mediante 20 preguntas, o el cuestionario de
claustrofobia, un test de 24 ítems que permite diferenciar los síntomas de
miedo al ahogo o al encierro. Es importante descartar otras
patologías psiquiátricas o neurológicas asociadas a los síntomas de
claustrofobia.

Tratamiento para la claustrofobia


El tratamiento de las fobias en general y de la claustrofobia en particular se
puede abordar desde diferentes puntos.

 Farmacológicamente se pueden prescribir antidepresivos o ansiolíticos


de base al paciente para mantener sus niveles de ansiedad bajo control,
así como medicación ansiolítica de rescate, por ejemplo diazepam, en
caso de sufrir una crisis de ansiedad desencadenada por una situación
potencialmente claustrofóbica. Sin embargo, como con la mayoría de
trastornos psiquiátricos, no basta con el tratamiento farmacológico.
 La terapia conductual suele ser efectiva, especialmente en pacientes
que temen no tanto estar en dichas situaciones sino lo que les puede
llegar a suceder de estar en ellas. El tratamiento busca modificar las
impresiones y pensamientos erróneos atribuidos a esas situaciones, de
manera que disminuya la ansiedad y la necesidad de evitar dichas
situaciones.
 La exposición in vivo consiste en hacer que el paciente se exponga
lentamente y de forma gradual a su miedo a los espacios cerrados,
llevándole cada vez a situaciones con mayor potencial claustrofóbico. Se
ha demostrado que este método, pese a ser lento, es efectivo en
alrededor del 75% de los pacientes claustrofóbicos.
 La exposición interoceptiva es un método que busca recrear las
sensaciones físicas del paciente cuando se halla en una situación
claustrofóbica pero en un entorno seguro y controlado, con la misma
intención que la exposición in vivo pero sin poner al paciente en la
situación temida. La percepción negativa y el miedo ante dichas
situaciones mejoran aproximadamente en un 25% de los pacientes
tratados mediante este método.

Medidas preventivas
No existen medidas preventivas específicas contra la claustrofobia. No
obstante, si familiares o amigos de una persona detectan conductas que
puedan ser compatibles con dicho trastorno, es importante que insten al
paciente para que contacte cuanto antes con un especialista.

Lo que debes saber…

 La claustrofobia es un trastorno psiquiátricos que consiste en el miedo a


los espacios cerrados o lugares sin salida.
 Existen diferentes tratamientos: farmacológicos, terapias…
 No existen medidas preventivas específicas.

Dr. David Cañadas BustosEspecialista en Medicina General

¿Sabías que el estrés provoca sequedad bucal?


Prácticamente todos hemos sufrido en algún momento estrés o ansiedad,
ya sea en el ámbito laboral o personal. Todos hemos tenido que afrontar
situaciones que nos han afectado psicológicamente.

Este estrés o ansiedad lleva consigo muchas consecuencias que pueden


ser más o menos graves, dependiendo del grado de afectación. Una de
ellas es la sequedad bucal, también llamada xerostomía. Todos los que
hemos estado ante una situación de nervios hemos notado esta
sensación de sequedad en la boca. Esto es debido a que el estrés afecta
al sistema nervioso central y con ello, a las glándulas salivares que no
pueden hacer su función correctamente.

Ante una situación de estrés, es muy recomendable beber agua


constantemente para mantener la boca hidratada. Pero con eso no es
suficiente, hay que tener en cuenta los  productos que han sido
elaborados específicamente para solucionar el problema.

Xeros dentaid ofrece diferentes soluciones para acabar con la sequedad


bucal. Ante una situación de estrés ocasional, la gama estimulante.
Compuesta por productos de cómoda aplicación como el spray,
comprimidos o  chicles, que ayudan a estimular la secreción de saliva.

                   

La pasta dentífrica y el colutorio Xeros dentaid te ayudan a hidratar la


cavidad bucal de forma diaria, al mismo tiempo que mantienes una
higiene bucal adecuada.

Si la situación de ansiedad o estrés es más grave y provoca una


sequedad bucal severa es recomendable el uso de un gel humectante
Xeros dentaid de aplicación tópica.

Si quieres saber más sobre la gama Xeros dentaid entra aquí.


¿Alguna vez has sufrido un ataque de pánico?

Si tu respuesta es sí, ¡Este episodio está pensado para ti! Pero si no sufres de
estos ataques esta información de seguro te será útil para ayudar a alguno de
tus conocidos.
Un ataque de pánico es algo que se produce inesperadamente, esta respuesta
del cuerpo no necesariamente tiene que ver con las situaciones que estás
viviendo en tiempo real y aunque no lo creas, puede presentarse estando el
individuo dormido o despierto.

Los ataques de pánico son descritos como una aparición de miedo intenso y
malestar corporal que aparece y desaparece en cuestión de minutos, dejando a
las personas en un estado de confusión.

En el episodio de hoy, la Dra. Carmen Román explica porque se generan los


ataques de pánico y cuales son sus síntomas, también habla sobre las
diferencias entre pánico y ansiedad. Además nos dará 5 trucos para enfrentar
un ataque de pánico y que hacer luego de este.

La Dra. Carmen Román es una Psicóloga Clínica apasionada que se dedica a


ayudar a los padres de familias y a los líderes comunitarios que han sufrido de
trauma, ansiedad o estrés a manejar sus emociones guiandolos a una vida
armoniosa.

¿Qué aprenderás en este episodio?

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