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Era una cálida noche de verano, en una tranquila casa de un apacible barrio de California, en un amplio

cuarto, apenas iluminado por la plateada luz de la luna, se hallaba una niña dormida en su cama, con su
rostro tamizado por la blanquecina luz que le daba un aspecto ligeramente fantasmal, y a su alrededor
distribuidos en el suelo, dos canastas acondicionadas como camas y una amplia jaula para hamsters,
con todo lo necesario, en una de las canastas dormía un perro pastor suizo blanco con un collar de
cuero café cuya placa un poco oxidada por el pasar del tiempo y lo vivido en lo que llaman “la aventura
de su vida”, había dejado marca en aquella pequeña pieza de latón, en cuya superficie se encontraba
claramente marcado el nombre del can: Bolt.

En la jaula, dormía un rechoncho hamster que parecía estar soñando con su héroe, pues repetía una y
otra vez el nombre del can, entre balbuceos casi ininteligibles, pero con una gran sonrisa en su rostro, y
moviendose de aquí para allá, como si tratara de golpear a un enemigo que solo podía contemplar en
aquella aventura que su mente creaba en sus sueños.

Pero la que parecía no disfrutar de sus sueños en absoluto, era la ocupante de la segunda canasta, una
gata de pelaje negro con manchas blancas, quien llevaba puesto un bonito collar de color rojo con una
placa de latón aparentemente nueva, con el nombre “Mittens” escrito en ella, la gata tenía una profunda
expresión de angustia y dolor en su rostro y a pesar de que parecía sufrir con lo que veía, parecía que
no pudiera despertar.

-No… eso no por favor… ¡no los alejen de mi!…

Repentinamente y como si le hubieran dado un potente choque electrico, Mittens se despertó, pero no
jadeó, no inspiró, solo se quedó boquiabierta con sus ojos abiertos al maximo, como si la impresión de
lo que hubiera pasado en aquél sueño la hubiera perturbado profundamente, hasta generar un “corto
circuito” en su cerebro, pero conforme pasaba el tiempo, en solo unos instantes, ella pudo reaccionar de
nuevo y lo único que atinó a hacer fue a mirar su vientre ligeramente extendido y acariciarlo con su
pata.

-Mis bebés…

Mittens intentaba alejar las imagenes de su sueño, tratar de olvidarlas incluso, pero sabía bien que no
era posible, que esas imagenes volverían a aparecer pues la causa de su pesadilla estaba justo en su
vientre, pues estaba embarazada, ¿de quien?, pues de Bolt desde luego, él había sido el único macho
que había conocido en su vida, y también, el único con quien había logrado tener un “contacto intimo”
y gracias a ello, pudo concebir a los cachorros que llevaba en su interior.

En ese momento, una suave brisa entró por la ventana abierta del cuarto, dando una suave caricia a
todos los presentes y trayéndoles el suave aroma de las flores del jardín trasero, que la madre de Penny
había plantado. Mittens por su parte, nesecitaba pensar en la situación… ¿como decirle a Bolt que va a
ser padre?, pero… sobre todo, ¿estará listo para aceptar esa responsabilidad?, pensaba la gata mientras
tomaba camino hacía la ventana, disponiendose a salir un rato a contemplar el hermoso cielo nocturno
y sobre todo a pensar, pues todo cambiaría muy pronto y sin duda, el cambio empezaría cuando ella
diera la gran noticia.

Aún recordaba claramente como había sucedido todo, lo que había pasado en aquella pequeña jaula de
la perrera, en ese momento, estaba sentada, pensando, solo podía pensar en lo que sería de su vida… su
muy… corta vida, ella lo sabía y lo entendía perfectamente, a los animales que llevaban mucho tiempo
sin ser adoptados, los… ponían a dormir, o al menos es lo que le había contado una voz del otro lado de
la fría pared metálica de la jaula en la que estaba, al parecer era la voz de otra gata, se oía amable pero
claramente desconfiada, sin embargo en poco tiempo congeniaron un poco y fue ahí cuando “Felina”
que era el nombre de aquella gata, le contó toda la horrible historia de como había perdido a algunas de
sus amigas, entraban a una puerta al final del pasillo y salían aparentemente dormidas, pero por más
que se había esforzado en maullarles para llamar su atención, nunca despertaron, y así las llevaron
fuera de ahí, para nunca más verlas de nuevo, sin embargo, Felina presentía que algo no andaba bien
con esas gatas, su cuerpo estaba demasiado suelto y la forma en que las sujetaban las personas, era
como si cargaran una de esas bolsas de basura, y francamente la había inquietado bastante, y ahora
Mittens estaba igual de inquieta y preocupada que ella sin mencionar que no deseaba saber en lo
absoluto lo que ocurría en aquél pequeño cuarto.

Mittens comenzó a pensar que no solo se quedaría allí el resto de su vida, sino que no sabría el
momento en que aquellas personas decidieran acabar “durmiendola” y por alguna razón ella presentía
que eso no era nada bueno, en parte por lo que le había dicho Felina y otra, porque en el pasado había
estado en otra perrera, en la cual, casi diario, se llevaban a uno de los gatos para luego poner otro en su
lugar, ella no comprendía lo que sucedía con ellos, solo podía verlos, con temor en sus ojos y lagrimas
humedeciendo sus mejillas, pero por suerte, una familia la había adoptado pronto, así que prefirió
olvidarse de aquellos inquietantes recuerdos, pero cuando no pudo más que aceptar su destino, ella
escuchó la dulce voz de aquél perro loco, ese que la había llevado a la fuerza hasta quien sabe dónde,
asegurandole un voleto de entrada en el horrible lugar en que se encontraba.

-¿Mittens?

La gata no pudo creer lo que veía, incluso pensó por un segundo que era algun tipo de alucinación,
pero, jamás en su vida, había sufrido nada parecido, así que solo podía ser él, llegando a rescatarla
como un fiel caballero con armadura suave de terciopelo blanco, ¿que estaba haciendo ahí?… ¿como
pudo llegar hasta ella?, ¿iba a rescatarla de su lugubre prisión?, pero sobre todo… ¿porque lo haría?,
¿que gana él salvandola? Esas eran algunas de las preguntas que Mittens se hacía en su mente,
intentando descifrar la situación.

-¿Bolt?… ¿que estas haciendo aquí?…

-Vine a sacarte…

La gata no pudo evitar volver a repetir esas dulces palabras en su cabeza, ¿enserio él solo se arriesgó a
ser atrapado solo para salvarla?, ella no lo podía creer, pues en la calle siempre había estado
acostumbrada a que cada quien se defendía solo, nadie te salvaría y nadie te daría una pata, pero
ahora… ella solo pudo pensar en una cosa… ¿que quiere él de mi?

-Tú… ¿te atreviste a volver aquí… por mi?

-Si…

Un cálido latido surgió desde el pecho de la confundida gata, pues pensaba que el perro solo la veía
como “un agente maligno del hombre del ojo verde”, pero con esto comprendió que al parecer, la
apreciaba más que eso, pues sino fuera así jamás se hubiera arriesgado tanto para poder liberarla.

-Pero… no lo entiendo Bolt… ¿porqué te arriesgarías por mi?… si yo solo… “ayudé a secuestrar a tu
persona”…
Preguntó Mittens con un ligero toque de sarcasmo mientras hacia un gesto con sus patas para
representar las comillas en la frase que dijo, dando a entender que eso no era como el can pensaba.

-Mittens yo… lo siento pero creo que te debo una disculpa, ahora sé que lo que me dijiste era verdad…
lo pude comprobar yo mismo…

Dijo Bolt, mirando las almohadillas de la pata con la que había tocado su “marca de poder” viendo que
no era nada más que solo un rayo dibujado con tinta, una marca falsa hecha por un maquillista como
Mittens se lo había dicho.

-Bolt…

La gata no pudo pensar en las palabras adecuadas para decirle al perro, pues sentía que decir un “te lo
dije” sonaría demasiado cruel, pues él solo era un perro ingenuo que nunca había visto el mundo real y
ahora, se daba cuenta de que todo lo que creía no era más que una magnifica mentira, que creyó
ciegamente durante años.

-Bueno… creo que… deberíamos irnos rápido de aquí… no sé cuanto tiempo pueda Rhino distraer al
guardia, abriré tu jaula en un momento.

Bolt rápidamente se levantó en sus patas traseras intentando alcanzar el pasador de la jaula con su
nariz, sin duda alguna sabía lo que hacía aunque nunca lo había hecho, y en menos de lo que pensaba,
el pestillo se deslizó hasta poder liberar el seguro de la jaula, se escuchó un suave rechinido de las
bisagras, al tiempo que la reja se abría lentamente.

-Vamonos Mittens… salgamos de aquí…

Mittens asintió con la cabeza, pero en cuanto terminó de dar un solo paso, un fuerte dolor en su
estomago la tomó desprevenida, era la señal más clara de que estaba en celo, y sin duda había sucedido
en el peor momento, pues en aquél estado no podría siquiera caminar bien, mucho menos correr.

-¡Mittens!… ¿te encuentras bien?… ¿que te pa… ?

Bolt solo pudo notar en la media oscuridad de la jaula, como algo de color oscuro brotaba de la parte
trasera de la gata, manchando el suelo de rojo… entonces recordó el momento en que saltarón del
camión de mudanzas, era el mismo liquido, pero entonces… ¿porque salía del interior de Mittens?, en
ese momento el perro pensó que ella se había lastimado, y fue cuando comenzó a preocuparse.

-No… pasa nada B-Bolt… solo… solo me duele el estomago, eso es t-todo…

Mittens se maldecía así misma por haber nacido hembra, pero debían encontrar una solución rápido
pues no tenían todo el tiempo del mundo para poder esperar hasta que se sintiera mejor, así que intentó
seguir adelante, dando un paso tras otro, pero de repente una sensación de calor intensa emergió desde
su vientre, haciendola caer al suelo, eso era lo que ella deseaba que no sucediera, pues sabía que aquél
“fuego” en su interior no se apagaría facilmente, no, necesitaba ser tomada por un macho para poder
apagrar el calor de su vientre, pero no deseaba entregarse a un desconocido, y no había nadie más ahí
que el que ahora consideraba un buen amigo… Bolt.
-Bolt… (jadeo) escucha, tienes que dejarme aquí, no puedo… ir contigo, no me siento bien y… solo
sería una carga para ti… vete… vete y salvate… yo estaré bien, creeme…

Mittens se esforzó para poder hablar claramente, pues sentía como su corazón aceleraba el ritmo,
sintiendo como todo su cuerpo empezaba a calentarse y a temblar ligeramente, sintiendo como la
excitación y el instinto animal se apoderaban de ella, no quería que eso sucediera pues sabía como
terminaría todo y no podía ni imaginar un esenario en el que un perro y una gata estuvieran juntos
como pareja… mucho menos que tuvieran relaciones intimas, todos los gatos la criticarían y la verían
como una sucia, una desviada o incluso algo peor, pero lentamente sentía como sus pensamientos
racionales se esfumaban y solo quedaba el deseo carnal que la invadía lentamente, como si fuera
gangrena, extendiéndose por su cuerpo hasta cubrirlo todo.

-¿Que?… pero ¿de que estas hablando Mittens?… no puedo dejarte aquí, si lo hago… no quiero pensar
en lo que pueda pasarte… además vine a buscarte, y aunque sea cargandote te sacaré de aquí…

Bolt entró en la jaula para ver de que manera podía ayudar a Mittens a por lo menos, subirla a su lomo
y huir con ella a cuestas, sería arriesgado pero, no pensaba dejarla atrás, no cuando ella le había
brindado algo muy valioso, una amistad verdadera y palabras sinceras que si bien no fueron muy
amables, se las dijo para mostrarle la realidad y enseñarle sobre el mundo real, pues como le diría algun
tiempo después: “los demás suelen aprovecharse de aquellos que son ingenuos”, y quizá sino se hubiera
topado con ella, si hubiera atrapado y llevado con él a otro gato, lo habrían engañado muy facilmente y
hasta podrían haberle hecho daño, pero a pesar de sus buenas intenciones, no lograba levantarla lo
suficiente para apoyarla sobre su lomo, aún así seguiría intentando.

-Bolt… a él yo… en verdad le importo, esta tratando de sacarme, a pesar de que en estos momentos yo
sea más una carga que una ayuda, será que él… él… es muy lindo… quiero estar con él por el resto de
mi vida… y se lo demostraré…

Pensaba Mittens para si misma al tiempo que empezó a sentir como un creciente sentimiento emergía
de su corazón, el sentir que le importas a alguien y que haría lo que fuera por rescatarte de cualquier
peligro, aunque Bolt no entienda bien el peligro de pasar mucho tiempo en una perrera, aún así no
deseaba dejarla en un lugar así, entonces un extraño pensamiento surgió de la profundidad de la mente
de la gata y una pregunta: acaso… ¿me ama?, entonces entendió el motivo por el que podría estar
haciendo todo eso, pero apenas llevaban algunos días juntos viajando… nadie puede enamorarse tan
rápido… ¿o si?… pero lentamente los pensamientos de la gata cambiaron, tomando una actitud más
seductora, más pasional, pues en su estado, la sola sospecha de que pudieran amarla era suficiente para
entregarse a aquél macho que la quisiera.

-M-Mittens… a-ayudame por favor… yo no puedo solo con esto, solo intenta inclinarte un poco hacía
la…

Dijo Bolt intentando hacer que su ahora amiga, le ayudara a poder levantarla y ponerla sobre su lomo,
pero Mittens apenas si podía hacer algo de fuerza, sintiendose aún bastante débil, pero él no planeaba
darse por vencido, no, así que seguía haciendo un gran esfuerzo tratando de levantar el cuerpo de la
gatan pero de un momento a otro, algo lo distrajo, un olor, el olor más dulce y embriagante que nunca
había olido en su vida, fue tan intenso que incluso le provocó escalofríos por todo el cuerpo, era como
si un choque electrico leve hubiera sacudido cada célula de su cuerpo y haciendo que algo en él
reaccionara, un sentimiento nuevo que nunca antes había sentido, un suave jadeo, su pulso aumentando,
estaba paralizado sin saber que le sucedía.
-Bolt… o-oye ¿que pa…?

A Mittens le pareció raro que Bolt no siguiera intentando levantarla, pero en cuanto intentó formular
una pregunta, no pudo hacerlo pues sintió algo que la dejó paralizada, un suave y frio rose, y una cálida
respiración justo debajo de su cola, no había duda alguna, era Bolt el que estaba en su parte trasera,
pero ¿que intenciones tenía haciendo eso?, ella nunca había estado con un macho de su especia, pues
siempre que entraba en celo, se quedaba escondida en su refugio hasta que volviera a la normalidad,
pero ahora, no podía esconderse en ningun lado y él único que la podía ayudar en ese momento, estaba
justo en su parte más intima, olfateándola, deleitandose con su aroma, eso hizo que la gata sintiera un
poco de miedo… miedo de lo que podría pasar entre ellos.

-Mitens… yo… no sé… que me sucede, me siento tan… alterado… ¿q-que me sucede?…

Bolt apenas si pudo hablar, su mente se sentía tan confundida que no podía siquiera pensar con
claridad, y sin saberlo era victima del celo de Mittens, incitado por las feromonas que invadían el
interior de la pequeña jaula, y sin saber siquiera lo que ocurría, su instinto empezaba a tomar el control,
hasta el punto en que algo empezaba a asomarse por la parte inferior de su cuerpo, lo que lo distinguía
como macho y que pronto usaría por primera vez.

-Bolt… no… no luches… solo… hazlo… e-esta bien, todo estará bien…

Mittens sintió un profundo y terrible miedo más intenso que antes, pero comprendió que lo que
sucedería era inevitable, que Bolt a pesar de ser un perro noble y que jamás pensaría en hacer algo así,
ahora lo invadía el instinto, pero aún así, si tuviera que elegir, sin duda escogería a ese perro orejón
para que la hiciera suya y con ese pensamiento en mente, dejó que el instinto tomara todo el control de
si misma, al tiempo que sentía como un peso gradual se cernía sobre su lomo y la cálidez de otro
cuerpo se hacía presente, pronto Bolt haría lo que cualquier macho le hace a su hembra.

-Mi-Mittens…

Bolt suavemente pronunció el nombre de la gata justo en su oreja, presionando más su cuerpo contra el
de ella, sintiendo como su pelaje le provocaba suaves cosquillas pero también, por primera vez notó
aquello que ahora estaba completamente al descubierto, su duro miembro de perro, listo para profanar
la sagrada cueva de Mittens, sin embargo, su inexperiencia se notaba, suaves aguijonazos que solo
lograban perderse entre el pelaje de la gata.

-Nyaaaa… Boooolttt…

Entregada al placer, Mittens solo buscaba la unión entre ambos, sintiendo cada intento fallido, presionó
más su lomo contra el estomago del perro, enredando sinuosamente su cola, como una serpiente que se
aferra a su presa antes de devorarla por completo, y eso era lo que ella quería, que Bolt la devorara por
completo, que la tomara como se lo marcaba su instinto y todo sin duda empezaría con un simple
movimiento.

Bolt sintiendo el deseo de Mittens, no esperó ni un segundo más, su cuerpo y su miembro ardían de
deseo por violar esa virginal cueva felina que la gata le ofrecía ya sin recato, pues ella misma movía su
cadera para guiar el miembro del perro justo a dónde ella deseaba, y de un certero y potente
movimiento, ella sintió como algo la invadía profundamente, una cálida y dolorosa sensación con la
que sufría y se deleitaba a la vez, era imposible poner en palabras aquello que experimentaba.

-¡¡¡NYAAAA!!!… ¡¡¡B-Bolt!!!…

Mittens dejó escapar un fuerte maullido, al sentir como era penetrada hasta lo más profundo de su ser,
su cuerpo se tensó por un momento y todo su pelaje se erizó en clara de señal de inmenso placer, en
verdad estaba disfrutando el ser poseída por Bolt.

-¡¡¡GRRRRR!!!... ¡¡¡Mi...Mittens!!!...

Por su parte Bolt dejó escapar un profundo y potente gruñido, al sentir como su grueso miembro
quedaba dolorosamente atascado en la estrecha entrada de la gata, el dolor era intenso, pero el placer de
sentir como aquél estrecho agujero apretaba con fuerza su virilidad lo extaciaba en el placer de la carne.

-Mittens… d-duele pero… no… quiero sacarlo… ¿e-estas bien?

Por un momento, el can pareció volver a ser el perro noble de siempre, al no percibir respuesta alguna
de la que ahora era su compañera, su amante, y fue cuando la idea de que pudo haberla lastimado se
hizo presente, por lo que sin pensarlo dos veces decidió romper el silencio y asegurarse, aunque su
intinto le decía que continuara.

La gata sin decir ni una palabra giró su cabeza, mirandolo de reojo, una mirada insinuante cargada de
un intrinseco erotismo que apenas si podía controlar, para luego volver a frotar su lomo contra el
estomago del can y su cabeza contra el cuello de éste, al tiempo que movía su cadera suavemente
incitando a Bolt a continuar lo que él mismo había iniciado, sin embargo él no parecía reaccionar, así
que acercó su delgado hocico al la oreja del can y susurró suavemente con el tono más seductor y
erotico que pudo.

-Soy toda tuya Bolt… tomame, tan duro como desees, hazme tuya y no me dejes ir jamás…

Para Bolt esas palabras fueron más que una simple invitación, eran como el dedo que presiona un
interruptor y cambia algo en el mundo, pues algo cambió en el perro en ese momento, pues si antes se
preocupó por no lastimar a Mittens, ahora eso le importaba poco, era un perro diferente, la expresión
del intinto puro estaba marcada en su rostro, y sin demora puso a la gata casi contra el suelo, dejando su
parte trasera levantada y con su mandíbula mordiendo con fuerza el cuello de su hembra, pues ahora
sentía que debía ser suya y de nadie más, sin duda sería solo suya aunque fuera por la fuerza.

-Nyaaaaa…. Puuurrrrrr

Mittens comenzó a maullar y a ronronear sin control, pues sentía que era dominada por su macho, que
era solo suya y no podía esperar para ser tomada por él completameente, no podía esperar para sentir
como derramaban dentro de ella la tibia leche de amor, en ese momento, no le importaban las
consecuencias, ni le importaba que fueran diferentes, ella extrañamente, se sentía amada, por medio de
la rudeza con la que Bolt la poseía y no quería que ese sentimiento terminara.

-Mi… mia… s-solo mia…


gru{o con fuerza, al tiempo que sus caderas parecían cobrar vida y embistiendo con fuerza,
retrocediendo y volviendo a embestir, mientras que la gata solo podía quedarse ahí, quieta, incapaz de
impedir tal salvaje profanación de su virginal cueva, sin embargo, ella no deseaba eso, sino al contrario,
disfrutaba con cada embate de sus cuerpos, acercandose cada vez más con cada empujón del can,
mientras sentía como los colmillos de Bolt se hundían en el suave pelaje de su cuello, dandole suaves
mordiscos que solo conseguían avivar más la llama de la pasión que ambos compartían en ese
momento.

Sonoros gruñidos y maullidos era todo lo que podía escucharse provenir de esa pequeña jaula, mientras
que ambos cuerpos se iban uniendo cada vez más, Bolt se entregaba al placer, sintiendo como ahora su
miembro canino era completamente aceptado por la pequeña cueva de amor de Mittens, ya no había
dolor, solo un delicioso matiz de placer jamás experimentado por él, no entendía el motivo, ni le
importaba en ese momento, pero se sentía diferente, como sino fuera él mismo, como si solo fuese un
observador que no puede hacer absolutamente nada, pero sintiendo cada cosa en carne viva.

Mittens por otro lado ya no podía pensar en nada, todo lo que percibía era el placer del momento, aquél
grueso y largo invasor entrando sin piedad hasta el fondo de su ser, gompeando con fuerza como un
enorme mazo que impacta contra una pared de concreto agrietandola y resquebrajandola, de esa
manera, sentía que mientras más golpes recibía, la pared de su conciencia se iba resquebrajando, hasta
enloquecer en puro y esencial placer, sintiendose dominada y entregada por completo, solo podía
disfrutar de aquello que la hacía sumergirse en una piscina de extasis y perderse en un laberinto de
tortuoso placer.

Pronto la sangre en sus venas comenzaría a hervir y los últimos vestigios de conciencia desaparecerían
para dar paso a un acto puramente animal, pero en aquél preciso momento, algo hizo a Bolt asustarse,
un miedo leve que apenas lo hizo volver a la realidad, sintiendo que dentro de si algo estaba
sucediendo, una sensación muy familiar, como cuando bebía demasiada agua y tenía que “levantar la
pata” era la misma sensación pero ahora, era aún más intensa, como si fuera a derramar litros de
aquella agua dentro de Mittens, no estaba seguro si debía continuar dentro de la gata, su mente racional,
o lo poco que quedaba le decía que debía parar en ese momento, pero otra voz dentro de su mente le
incitaba a seguir adelante y dejar que todo pasara, pero el can nuevamente confundido no podía
encontrar una solución, así que sin pensarlo dos veces solo pudo hacer lo que había hecho cada vez que
no comprendía algo… preguntarle a ella.

-M-Mittens… yo… yo s-siento….

Mientras intentaba expresarse como podía en medio de tan extraña situación, Bolt susurró al oido de
Mittens pero al hacerlo, sin querer hizo que su cuerpo desacelerara el ritmo de sus embestidas,
haciendolas más suaves, más gentiles, cosa que a la gata no pareció gustarle en lo absoluto, quería un
macho posesivo que la tomara como “suya” no uno gentil y amable que fuera suave con ella, así que
como reacción involuntaria su cuerpo se tensó ligeramente, y girando su cabeza, miró a Bolt de reojo
de una manera que infundiría miedo en cualquiera que la mirara, pero Bolt apenas pudo notar esto, ya
que intentaba concentrarse en no dejarse llevar por aquella sensación que parecía dominarlo casi por
completo.

-Sigue… tomame con todas tus fuerzas… ¡no pares!

En ese momento Mittens apenas si tenía un atisbo de conciencia, pues debido a su celo, en lo único que
podía pensar era en sentir de nuevo esas profundas y penetrantes embestidas que tanto la deleitaban y la
duda de Bolt solo la impacientaba, pues apenas si sentía un poco de placer con aquellas suaves
“caricias” que sentía de parte de “su macho” su voz llena de un profundo disgusto, casi enojo, solo
dictó ordenes que debían ser cumplidas en el acto, sin demorar ni un segundo más pero al no haber
respuesta positiva por parte del can, ella tuvo que tomar la iniciativa, a pesar de que nunca antes había
estado con ningun macho de su especie y mucho menos con un perro, aún así su instinto parecía guiarla
a cada paso, así que sin poder esperar ni un segundo más, se logró liberar un poco del agarre de su
macho y con un firme movimiento lanzó hacía atrás su parte trasera, fue en ese momento que sintió
como algo enorme parecía intentar ensanchar aún más la entrada de su cueva, y con ello una punzada
leve de dolor que pareció devolverla a la realidad por un momento.

-E… espera Bolt… espe….

Mittens intentó detenerlo, pero lo único que había logrado fue excitar más a la bestia que había en el
interior de Bolt, pues por su ingenuidad e inexperiencia, temió, pero al sentir que su miembro era
apretado nuevamente de aquella manera que lo hizo perder el control al principio, no pudo evitar
dejarse llevar nuevamente, esa sensación lo hacía olvidarse de la razón y solo dejar que su cuerpo se
moviera por si solo, lo cuál pasó de nuevo, embestidas firmes y fuertes arremetían contra Mittens quien
solo podía sentir como aquella cosa que había sentido volvía a intentar abrirse paso centimetro a
centimetro, lentamente su cueva cedía ante el embate de aquella cosa, sintiendo como las punzadas de
dolor aumentaban cada vez más.

B-Bolt… de… dete…

Mittens intentaba hablar, pero la extraña combinación de intensos choques de placer, como pequeñas
descargas electricas que recorrían todo su cuerpo y punzadas de dolor, que le seguían a estas,
haciendola sentir como si desgarraran su interior, como si intentaran introducir un espinoso cactus
dentro de su tierna y blanda cueva de amor, apenas pudo articular palabra y ahora se arrepentía de
haber dejado que su instinto tomara el control, hasta que de pronto una fugaz imagen pasó por su
cabeza, ya había visto de lejos a dos perros apareandose, de algun modo, pudo mirar un poco más de
cerca y notó como al macho le brotaba una especie de bola en la base de su miembro, así que lo
comprendió todo en ese instante, Bolt no solo iba a derramar en ella aquella dulce y tibia leche de amor
, sino que para hacerlo antes le haría pasar un terrible dolor, en ese momento Mittens se llenó de un
profundo temor, y moviendose intentó librarse del agarre de Bolt, pero al tan solo intentar moverse, una
fuerte mandibula la volvió a tomar por el cuello obligandola a permanecer quieta mientras el perro
seguía destrozandola por dentro.