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© Ediciones Summa SACIFI
Queda hecho el depósito que previene
la ley 11.723. Impreso en la Argentina -
Printed in Argentina-, 1978.

La reproducción total o parcial de este


libro, en cualquier forma que sea,
idéntic,3 o modificada, escrita a
máquina, por el sistema "multigrap h",
mimeografiado, etc., no autorizada por
los editores, viola derechos reservados .

Cualquier utilización debe ser


previamente solicitada.
Documentos para una historia
de la arquitectura argentina

Coordinación general
Marina Waisman

Ramón Gutiérrez
Alberto Nicolini
Federico F. Ortiz
Alberto S. J. de Paula

Ediciones Summa
Advertencia

El presente volumen está formado objeto de publicaciones, y que se deben los méritos de
por la recopilación de los estudios pudieron sintetizarse para ofrecer esta publicación.
que a lo largo de tres años hemos la información fundamental
dedicado a la historia de la contenida en ellos, se integró el A la coordinación que nos compete
arquitectura argentina, mediante panorama con asuntos tan deben achacarse los defectos y
la inserción de breves fascículos inesperados como las casas-cajón, errores que, sin embargo,
en la revista summa, con el el Art Déco chaco-santiagueño consideramos también resultados
nombre de summa/historia. A este o el racionalismo en -Rosario, pare'! positivos de la experiencia, ya que
material original se han agregado no citar sino algunos. solo la puesta en práctica de las
numerosos documentos gráficos ideas o los métodos puede revelar
y varios nuevos estudios que nos Y así ocurrió que al más sus fallas, y a partir del
habían llegado ya una vez cerrada conocido y estudiado acervo reconocimientos de esas fallas
la serie. Asimismo, se ha arquitectónico de la Capital puede llevarse a cabo una
completado el volumen con una Federal, pudo agregarse el de revisión fructífera de las
abundante bibliografía, que no diversas regiones del país, en un propuestas.
había tenido cabida en los ceñidos intento de "federalizar" nuestra
capítulos originales, ordenándola historiografía arquitectónica.
Por de pronto, el lector encontrará
para su mejor utilización.
gran desproporción en la extensión
Se agregaron también aspectos
Esta primera experiencia, cuya con que han sido tratados los
teóricos, urbanísticos y varios
fundamentación conceptual temas de arquitectura espontánea distintos períodos históricos. En el
encontrará el lector en la caso del período del Dominio
rural y urbana, con lo que se ha
Introducción de la primera entrega, pretendido ampliar en lo posible Español, la explicación está en que
ha dado, a nuestro juicio, algunos el territorio de los intereses nos proponemos dedicarle
resultados de gran interés. historiográficos. en el futuro una nueva serie de
summa/historia.
Nacida del deseo de poner al Además, y este fue el esfuerzo
alcance de los lectores de summa inicial, se propuso un modo de De modo que los puntos incluidos
los principales hechos de nuestra sistematización genera I de los en este volumen, que hacen a los
historia arquitectónica, objetos de estudio que pudiera ser asentamientos urbanos, a los
desperdigados en distintos textos, lo más ampliamente comprensivo. modos de trabajo, a un modelo de
muchos de ellos agotados, fue establecimiento religioso-productivo,
convirtiéndose poco a poco en un Todos estos resultados fueron sirven tan solo de aproximación
estímulo para la producción posibles por el entusiasmo y, general a un periodo que, por el
de nuevos conocimientos, a casi diría, la pasión de varios valor individual de sus obras,
medida que se presentaba la historiadores de la arquitectura merecía un tratamiento más
necesidad de cubrir áreas del que, en distintas partes del pa[s, en profundidad.
ti_emp? o del espacio que no habían están desde ·hace años empeñados
sido investigadas hasta el en la inv~stigación y en la Los años más recientes, por su
morn_ento, y a medida que la reflexión sobre nuestro patrimonio parte, se han tratado tan solo en
propia curiosidad de los arquitectónico. A la permanente forma de una compulsa de
!nvestigadores los llevaba a curiosidad, al generoso esp[ritu de opiniones, dejándose para otro
internarse en campos inexplorados. cuerpo, al interés en la momento un examen más
realización común, sustentados particularizado, en el deseo de no
Así 0 ?urrió que, junto a temas por la capacidad y seriedad alargar excesivamente el contenido
conocidos, que ya habían sido profesional de estos especialistas, de esta primera serie.
se había venido utilizando hasta observaciones que, difundidas a
Sin embargo, junto a estos través de summa, permitieran
defectos puramente entonces. ,Pues en ese momento
de toma de conciencia de la profundizar en -los problemas que.
circunstanciales, se revelaron otros
propia nacionalidad, la cultura presenta nuestra historia
de índole conceptual. Por una
arquitectónica participa . arquitectónica, y tal vez servir
parte, se comprobó una vez más
que uno de los problemas activamente en esa reflexión acerca de base para un estud io más
de sí misma aue se había ajustado que el presente.
historiográficos más difíciles de
resolver es el de la periodización. iniciado en el ·ámbito literario, y
La periodización propuesta en las corrientes de ideas Dos advertencias deben · aún
nuestro esquema inicial funcionó -concretad as asimismo en hacerse al lector: la primera es
con perfecta adecuación hasta las corrientes del gusto- cobran que se han respetado los puntos
primeras décadas del siglo veinte. primacía en la caracterización del de vista de los distintos
No ocurrió lo mismo con el paso período. Las tipologías edilicias, historiadores que han contribuido
entre los períodos 6 y 7, esto es, que habían ocupado el primer con sus estudios a la sección,
entre los años 1916-1943 por una plano hasta ese momento en por lo que no debe esperarse una
parte, y 1943-1955 por otra . nuestras presentaciones, pierden unidad de enfoques y de
El lector encontrará que en más importancia ante el enfrentamiento tendencias en este tomo; la
de una ocasión hemos debido de las ideas, así como en períodos segunda es que, dada la naturaleza
colocar, en el título de la entrega , anteriores las tipologías periodística de la presentación
el nombre de los dos períodos estilísticas habían desempeñado original, los brevísimos "editoriales"
simultáneam ente, dado que el tema un papel secundario en función que preceden a cada entrega
tratado aparecía "cabalgand o" de su modo de implantación en el pueden revestir a veces la
sobre la presunta separación entre medio, producto de un trasplante condición de referencias
períodos. La idea de aislar el de modelos. - La idea de una ocasionales, cuyo valor no se
segundo de los períodos citados, aproximación tipológica, pues, mantiene en la actual
que denominam os de "nacionalis mo debió extenderse desde las forma editorial.
popular", dándole entidad propia , tipologías edilic ias hasta las
estuvo apoyada en el cambio estilísticas, que- fueron las que No nos aueda sino agradecer a la
evidente que se da en la sirvieron de ordenadores para el dirección · de summa por la
producción del hábitat, con la contenido del respectivo cap ítulo. oportunidad brindada para
masiva intervenció n del Estado; Parecería, por tanto, que el cuadro emprender y llevar a cabo una tarea
pero los símbolos arquitectón icos general debería flexibilizarse de esta índole, y a todos los
del Estado fuerte, característi cos del modo de permitir una historiadores, críticos y .
también de este período, aparecen entrada múltiple. arquitectos que la 1hiciero~ posible
en realidad en la última parte con sus contribuciones. Parrafo
del período anterior, coincidiend o El intento de abarcar las distintas aparte merecen los arquite~~os
con una situación político-cul tural regiones del país se cumplió solo e historiadores Ramón Gut1errez,
internacional. El tema, pues, queda en parte, aunque el panorama Alberto Nicolini, Federico Ortiz
a discusión , ya que, a nuestro obtenido es mucho más completo , y Alberto s. J. de ,Paula, que . .
desde ese punto de vista, del que actuaron como verdadero com1te
juicio, no está aún resuelto.
encontramos usualmente. de redacción de la serie, por
medio de sus permanentes ,
Otro problema de índole conceptual
Sin duda el lector encontrará otros consejos y sugestiones, y su apoyo
surgió, al comienzo del período en todos los aspectos de la tarea.
que denominam os de "integración defectos y errores que se nos
nacional" (1916-1943), con el escapan. Serla de gran valor
que se nos hicieran llegar Marina Waisman
empleo del enfoque tipológico que
SL

1ntroducción

Es bastante natural que un país lados de la cual nos esperan dos


aluvion al, como el nuestro , sufra personalidad, y aun de modelarla
abismos igualmente nefastos : si de consolidando los rasgos de su
periódicas crisis de "identid ad na- un lado está la_ ciega dependencia,
cional", y que parta una y otra vez carácter que más se avienen eón
de la que se quiere escapar; delotro las distinJas situaciones ideológicas.
a la búsqueda del "ser auténtica- está el ciego chauvinismo, cuyos
mente naciona I", entidad que Lo que permite afirmar una vez más
pel.igros no' siempre se aprecian que la historia no ha de conside-
probablemente tiene su existencia en toda su profundidad.
más cierta en la conciencia, y que rarse como el estudio · de aquello
que está muerto, sino precisamente
por tanto se afirma precisamente a
Ya en el Editorial del N<.> 69 de como el estud io de aquello que
través de ta les crisis. En nuestra
summa, Lala Ménde':z Mosquera permanece vivo en nosotros.
historia arquitectónica reciente po-
demos leer algunas de las aventuras prevenía contra estos peligros , .
de ta les búsquedas, a veces expre- señalando la necesidad de evitar Con la serie que hoy se inicia ,
sadas superficialmente, como en el aislacionismo cultural, de perma- summa pretende aportar elementos
los " reviva Is" colonizantes o hisoa- necer abiertos a la información, para el conocimiento y la interpre-
nizantes que se han sucedido casi sin por eso dejar de trabajar en tación de nuestra historia arqui-
desde principi os de siglo; otras, la creación de nuestro propio tectónica, y abrir, asimismo, una
más cercanas, lanzadas al intento camino, eludiendo las simplifi- tribuna para su discusión y
más profundo de bucear en las caciones infantiles. su profundización.
difíciles aguas de la independencia
cultural , que viene relacionada con Ahora bien, la formación de una Pues el análisis de la realidad
posturas globales de afirmación personalidad nacional se realiza histórica no imolica en absoluto
nacional. Difíciles, porque en la
tarea sin duda legítima y necesaria
en su historia. De ahí que el
estudio de esa historia, su revisión ,
una sumisión a la tradición.
Asumir la historia no significa
de crear pautas culturales propias su discusión, la polémica ásoera aceptarla; significa integrarla a los
que ayuden a la conformación de que trasciende los círculos inte- instrumentos de transformación
una comunidad comprometida con lectuales y enciende las pasiones de la realidad .
sus propios objetivos, se avanza políticas, constituyan otros tantos
sobre el filo de una navaja, a ambos medios de tomar conciencia de esa Marina Waisman, arq.
Período 5

El mod elo
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período 5. El modelo liberal Esta presentación ha sido limitada
delib~radamente a una exposición objetiva
referida a los hechos arquitectónicos,
reservando para una próxima entrega
un enfoque de tipo polémico, para el
que nuevamente invitaremos, entre
otros, al autor del presente artículo.

Coordinación: Marina Waisman

solidación, apogeo y declinación del libe- Pero lo más importante de la arquitectura


La arquitectura argentina ralismo político y económico. Este hecho ecléctica es que fue la arquitectura de
después de 1880: no es una mera casualidad; la coinciden- nuestra formación como nación, la que co-
cia reconoce una fe de bautismo común rres•ponde a un período fundamental de
una introducción en las contradicciones, insuficiencias e nuestro desarrollo como país. Y hoy, aun-
incomprensiones de la cultura occidental que seamos totalmente conscientes de sus
Federico F. Ortiz, arq . de los siglos XVII , XVIII, XIX y XX. colosales insuficiencias, no podemos de-
jar de reconocer y aceptar esta realidad
Muchas veces nos hemos preguntado qué Por lo tanto la herencia cultural del eclec- histórica: una gran parte de nuestro pa-
fin útil se logra con el estudio de la ar- ticismo es poderosa y ha dejado una muy trimonio arquitectónico, si no la mayor,
quitectura argentina del período 1850-1910 profunda (y muy lógica) marca en noso- data del período 1880-1940. Ignorar este
o sea la que se encaró, fundamentalmen- tros. Quienes creen que han dejado de hecho significa tirar por la borda sesenta
te, mediante la actitud ecléctica. rendir tributo a la actitud ecléctica sim- años de nuestra historia, precisamente los
plemente ,porque no hacen edificios clasi- sesenta años en que la Argentina creció
Las dudas surgen, naturalmente, porque cistas o iglesias góticas, o techos a la a un ritmo inusitado y adquirió una per-
desde los comienzos del llamado "movi- mansarda, se equivocan, porque el eclec- sonalidad de nación. Personalidad que no
miento moderno" lo que se ha combatido ticismo es también ·hijo del terror a la será del gusto de todos, pero ,personalidad
es justamente lo que dio vida a la arqui- hoja en blanco y quienes andan en la bús- al fin.
tectura de ese período, o sea precisamen- queda de la forma "a priori" o se "ins-
te la actitud ecléctica. piran" en "la obra de los maestros" y en Poseedores de un patrimonio arquitectó-
otras no tan magistrales, con el solo pro- nico de esencial valor, pero numéricamen-
Ya al poner de manifiesto este enfrenta- pósito de calmar sus angustias formales te escaso, correspondiente al período an-
miento estamos, en rigor, dando un pri- están en el mismo juego, en la misma terior a 1850, nuestra arquitectura de la
mer motivo que justifica el estudio de actitud, que la gran mayoría de los ar- segunda mitad del siglo XIX y de las pri-
la arquitectura ecléctica. Un motivo ele- quitectos de hace cien años. Eso sí, con meras décadas del actual tiene una formi-
mental, pero absolutamente válido: meta- mucha menos autenticidad. dable gravitación en el cuadro general de
fóricamente ,podemos decir que mal se la actividad arquitectónica de nuestro país.
puede combatir una enfermedad si no se En la Argentina, la arquitectura ecléctica
la conoce. va haciendo su aparición a medida que el Las obras de la arquitectura: 1880-1914
país va tomando las formas de la cultura El panorama total de lo construido entre
Si logramos enterarnos adecuadamente no europea, especialmente la que se originó 1880 y 1914 es vastísimo. En él se sitúan
solo de .qué fue la arquitectura ecléctica, en las corrientes del pensamiento francés, las fases iniciales del crecimiento casi
· sino más aun por qué fue, habremos da- alemán e inglés de los siglos XVII a XIX. vertiginoso de tres de nuestras más gran-
do un gran paso hacia la inoculación que Esto va ocurriendo desde la última década des ciudades: Buenos Aires, Rosario y La
nos mantendrá a salvo (ojalá) de esta del siglo XVI 11, dado que ·España, de la cual Plata. También el desarrollo de Bahía
perniciosa enfermedad. Algunos de los por- formábamos parte ~n aquel entonces, tam- Blanca y Mendoza.
qués culturales, intelectuales, filosóficos o bién iba aceptando y asimilando esas for-
como queramos llamarles de la arquitec- mas culturales. Es el ·período de la construcción de la
tura ecléctica han sido de'.Jatidos o por mayor ,parte de los edificios públicos del
lo menos expuestos en La arquitectura Es conveniente, a propósito de este fenó- país: municipal ida des, casas de gobierno,
del liberalismo en la Argentina, de ma- meno, tener en cuenta dos cosas impor- correo~, legislaturas, universidades, escue-
nera que 110 cre~mos necesario volver so- tantes, la primera es que como todo pro- las, bibliotecas, bancos oficiales, muchos
bre este asunto aquí. ceso cultural este se produce gradualmen- edificios eclesiásticos, aduanas, palacios
te a lo largo de un siglo y medio; la se- de justicia, ministerios, museos, teatros y
Solo a modo de resumen diremos aquí que gunda es que no toda la arquitectura que casas de conciertos, hospitales, sedes de
la palabra "ecléctico" proviene del griego se realizó en ese largo período, ni siquie- la policía, cuarteles y otras categorías
"eklektikos" que quiere decir "elegir" o ra en el más corto de 1880 a 1914, fue que escapan a las denominaciones más
"escoger". Se llamaban eclécticos; a aque- ecléctica, ya que en él se crearon obras genéricas. El total de lo que construyó en
llos pensadores que tomaban ciertas par- de forma inédita, muy especialmente en ese período el sector público es sencilla-
tes de distintas escuelas filosóficas para las áreas de la infraestructura de la eco- mente colosal y para un país como el nues-
organ_izarla_s o integrarlas a otros contex- nomía: los ferrocarriles, los puertos y sus tro, en su primera etapa de desarrollo, casi
tos filosóficos de su propia creación . Es- instalaciones, algunos servicios públicos, inconcebible. La euforia progresista qu,a se
to _quie!e decir que la actitud ecléctica im- etc. También hicieron su aparición duran- sintió en torno al Centenario no fue un
plica siempre tomar algo prestado de otras te este período las tendencias artlsticas invento de algunos poetas, escritor-as o
cosas _ya existentes para aplicarlo a nue- antiacadémicas y por consiguiente anti- pollticos irracionalmente exaltados o ab-
vos fines. eclécticas que se llamaron "Sezession"., surdamente optimistas, fue la consecuen-
"Art Nouveau" "Modernisme", "Metro", "Ju- cia de observar objetivamente todo lo que
Tambié~ a modo de resumen diremos .que géndsti I", etcétera. se estaba haciendo.
la arquitectura ecléctica se originó como
respu~sta a las necesidades de la cultura Indudablemente lo que unifica todo el pro-
empírico-racionalista de los siglos XVII y ceso y actúa como común denominador del Y si a lo que hemos mencionado de la
mismo es la adopción de las formas más arquitectura oficial, le agregamos el for-
XV!I _I, que culmina en el Iluminismo ad-
características de la cultura europea, prin- midable volumen de lo que creaba y eje-
duinendo su mayor importancia en el ~un-
cipalmente la que se desarrolla en cuatro cutaba el sector ·privado, se comprenderá
i~ _algo más tarde, entre 1800 y 1940, es por qué el entusiasmo no tenía límites y
cir ª lo largo del período de la con- palses: Francia, Inglaterra, Alemania e Italia .
se justificaba en la fuerza absolutamente te medievalista podemos mencionar las y pintoresquista proveni_~nte de la a_rqui-
contundente de los hechos. catedrales de La Plata, Mar del Plata y tectura europea y tamb1en nor!earryencana
San Isidro (provincia de .Suenos Aires), (las arquitecturas de las colonias _inglesas
Conviene entonces tratar de hacer una también las iglesias •parroquiales porteñas de la costa este de ~stados Uni?os) se
cauta ~numeración de lo principal, buscan- de La Santa Cruz, de Santa Felicitas, de prolonga en la Argentina hasta .bien en-
do ubicarlo dentro de las grandes líneas San •Agustín y de cientos de otras parro- trada la década del 40, y es cierto 9ue ,
conceptuales. quias de todo el país. subsiste aún hoy. cuand? P?,ra lograr cier-
tos "climas arqu1tectón1cos s~ recurre a
1. La arquitectura ecléctica. Esta tiene las formas (y no a las esencia~) de las
También pcdemos mencionar residencias
varias fases, cuya razón de ser está más como la de Villa Ombúes (Buenos Aires) Y arquitecturas vern~~ulas y espontaneas del
bien en los usos. Mientras su uso estuvo la de la estancia San José (cerca de Lu- mediterráneo, volv1endose de, e~te modo_ a
principalmente circunscripto a la arquitec- reincidir en la tradición romant1ca, asocia-
ján, provincia de Buenos Aires). No puede
tura grande, es decir a los edificios públi- quedar fuera de esta breve enumeración, tiva y pintoresquista.
cos, a las sedes comerciales, a las termi- aunque el edificio está inconcluso, la ex
nales de ferrocarril, a las grandes residen- Facultad de Derecho de la Universidad de 2. La arquitectura _de los '!'ovimientos an-
cias y a los edificios eclesiásticos de Buenos Aires, en la Avda . Las Heras y, por tiacadémicos de fin de s1g!o, llamada a
mayor volumen, se mantuvo básicamente supuesto, la Basfl ica de Nuestra Señora veces genéricamente Modernista.
dentro de las formas clásicas, clacisistas o de Luján. No vamos a referirnos aquí, nuevamente,
medievalistas, reflejando así a la fase eu- al origen de los movi,mi_entos antiacadé-
ropea del eclecticismo posterior a la ofen- Pero más adelante, cuando al eclecticismo micos surgidos en las ultimas décadas ~el
siva romántica de las décadas del 20, del le tocó resolver, casi masivamente, los te- siglo XIX. Sí diremos que en nuestro pa1s,
30 y del 40, que se identificó entre otras mas de la vivienda individual no necesaria- de estos antiacademismos hubo de todo
cosas, con la reivindicación de la arqui- mente urbana sino suburbana y campestre, un poco.
tectura gótica. A esta fase pertenecen cosa que ocurre más marcadamente a par-
edificios tan notables como el del Con- tir de 1910, echa mano a un catálogo es- Las dos corrientes que registraron mayor
greso Nacional , el Museo de Ciencias Na- tilístico mucho más amplio que el que intensidad son la del "Modernismo" ita-
turales de La Plata, el Palacio Errázuriz posibilitaron los estilos más bien "histó- liano y la del "Modernisme" catalán. Re-
(hoy Museo Nacional de Arte Decorativo), ricos", es decir los clásicos de la antigüe- presenta a la primera las obras d~ los ~r-
la Aduana de Rosario, los edificios de los dad grecorromana, los medievales, del Re- quitectos Virginia Colombo, _Fra~c1sco G1a_-
tribunales de justicia de Rosario y de Cór- nacimiento y de la arquitectura francesa notti, Bernardo Milly y Ben¡am1~ Pedro!t1,
doba, el Colegio Nacional de la Universidad del período borbónico. en cuyos trabajos se notan las influencias
de Buenos Aires, los Palacios Ferreira de "floreales" y de los célebres italianos Giu-
Córdoba y Alvear de Beccar (provincia de A este catálogo ampliado del eclecticismo seppe Sommaruga y Raimondo D'Aronco.
Buenos Aires), por nombrar algunos de la ingresan todos los estilos vernáculos de las Una aproximación al estilo "Uberty" podría
vertiente "clásica" y clasicista. tEsto es, naciones europeas, como ser el Normando estar dada por el edificio que diseñó Sal-
la arquitectura del período borbónico en de Francia, el Vasco, el Tirolés, el Tudor, vador Mírate para el anexo de Gath y Cha-
Francia, que proporcionó la mayoría de los el "Jacobean" y el "Georgian" de Ingla- ves en la esquina noreste de la Avenida de
modelos tipológicos a la arquitectura aca- terra; y otros muchos de origen alemán, Mayo y Perú.
démica del siglo XIX). italiano, austríaco, etcétera.
Las influencias del "Modernisme" se per-
Para ilustrar muy someramente la vertien- El uso del recurso estilístico vernaculísta ciben con toda claridad en la obra de
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. Roca (casi toda en Rosario) y La ortodoxia formal antes de 1880. Mariano Moreno. Al fondo la Mun icipalidad ,
francisco os en la del a·hora célebre J .J, Tlpico frente de vivienda urbana anterior una especie de Rathaus creada por un
algo. rn~~ñez que introduce en muchas de a la Influencia del alto academ l smo de arquitecto de Hannover: Uberto Stier, nos
Garcia s elementos de la "Sezession" . fines de siglo . En este ejemplo de la ciudad da una Idea caba I de lo versátil
obra . - • de Corrientes , se nota una fuerte influencia del eclecticismo.
sus eptable aprox1mac1 6n a 1as 1cono-
italiana. Estos frent es de bien ponderada 7
una. ac"Art Nouveau" y "Metro" se hallan
composición muestran claramente cómo un "Villa Ombúes", Buenos Aires .
grafias obras de Alfred Massüe, de Grego-
sistema expresivo neoclásico se habla Carlos Nordmann , arquitecto. Demolida en 1972.
e_n 1t!iarnandekov, del ingeniero E. S. Ra- llegado a usar como ropaje de las casas 8
no. ortega, de Santiago Benedetto, de caracterlstlcas del periodo hispán ico , dando El Club Español de Rosario , de Francisco Roca.
2
dngue uitectos Fasiolo y Storti y hasta en a la cuadra de nuestras ciudades un aspecto 9
10s araq obra de Alejandro Christophersen
. muy ordenado, cas i modular. Vivienda en calle México 2936, Buenos Aires.
a1gun . .. á 2
• nes quieran tener una v1s1on m s am- Alfred Massüe, arquitecto.
Qu1e . t · d,
. de las comentes an 1aca em1cas en • El Congreso Nacional. 10
Pl 1ª tro P.aís pueden recurrir
. a 1a ya cita. da Vlctor Meano, su autor. ya ha entrado de Pináculo.
lleno en la modalidad finisecular del alto En su obra de Suipacha 940, Bueno s AirE!s,
~~e~rquitectura del liberalismo en la_ Ar- academlsmo Italiano cuyo modelo será el gran Bernardo Milly saca buen partido
entina O el excelente_ en~~yo de Mario J.

d:i
monumento a Vlttorlo Emanuele II en de la herrerla .
schiazzo en la publlcac1on Art Nouveau Roma. llamado "Afiare della Patria".
la Academia Nacional de Bellas Artes. 3
Avenida de Mayo 776 .
3. La arquitectura de la "tradición funcio- Jacques Dunant y Charles Paquln, arquitectos,
nal", Esta abarc3 a todas esas otras en 1896. Encarnando el ideal de la Escuela
las que la ingeniería es de alguna m_anera de Bellas Artes de Parls.
la determinante, ya sea de la forma final o 4
que se evidencia como substrato concep- El Palac io Paz.
En 1910 José C. Paz solicitó a Louis Sortais,
tual. un conocido arquitecto de Parls, el
En este grupo incluimos 1? más importante proyecto de su residencia familiar en
del período, ya que en el están las ver- Buenos Aires . El resultado fue uno de los
edificios más notables de inspiración
tientes de la arquitectura contemporánea
borbónica realizados fuera de Francia. En 1935
y las obras que de~iendo responder a fines lo adquirió el gobierno argenti no para
inéditos dieron origen, en muchos casos, sede de l Clrculo Militar. La ilustración
también a formas inéditas. apareció en la revista francesa L'Architecte
en 1912.
Por lo tanto es obvio que en este capítulo 5
estarán presentes casi todas las obras de La variante medieval . La catedral de La Plata .
los ferrocarriles, de los puertos, de los Pedro Benoit (hijo) su autor, no la pudo
depósitos de almacenaje (silos de granos, ver terminada pues falleció en 1897.
por ejemplo) de los mercados, de las ins- 6
El Urbanismo.
talaciones fabriles y de los servicios pú-
La planificación urbano neoclásica tiene
bl icos (obras sanitarias, suministro de aguas, uno de sus ejemplos más notables en
usinas de energía) y de otras categorías La Plata , cuyo monumentalismo queda
como ser invernáculos, quioscos metálicos, certificado en esta perspectiva de la plaza

9 10
viviendas realizadas mediante procesos de principal , en el caso de La Plata fue muy 1937 y 1940. La Avenida de Mayo y _las
prefabricación (las viviendas de La Boca y parecida a la del ingeniero francés con- diagonales Norte y ?ur. de Buenos Aires
el Dock Sur) y ciertas y determinadas tratado por Jorge Washington; se trata de responden a este criterio de los centros
obras para fines comerciales, ya sea de la una cuadricula cortada en diversas direc- focales, a los que se accede por .?ramá-
administración comercial o de la venta ciones por diagonales, esquema que per- ticas perspectivas de vasta d1mens1on.
(grandes almacenes de textiles, por ejem- mite la creación de centros focales de in-
plo) cuando en estos lo estilístico no es terés monumental en los que se agrupan Completan el cuadro ?el urb~nismo neo-
lo preponderante. los edificios públicos más relevantes. clásico de nuestro pa1s la ~as c?m~ren-
sible urbanización de Adrogue (.p_rov1n~1a de
Se trata pues de un conjunto de gran en- Buenos Aires) , realizada por Jase Y Nicolás
"La traza de la ciudad es soberbia, -dice
vergadura en el cual caben desde las ins- Canale y la remodelación de Mendoza que
Latzina- hermosas avenidas anchas, cru-
talaciones de los ingenios azucareros, los se llevó a cabo después del terremoto de
zadas por bulevares diagonales, interrum-
obrajes madereros y las bodegas de vinos pidos con frecuencia por amplias plazas, 1861.
hasta los viaductos y las cabinas de los dan a este embrión de gran ciudad del
señaleros de los ferrocarriles y los de- 11
porvenir un aire de distinción que .no se Moore y Tudor, Moreno 750, desaparecida.
pósitos y galpones de las estancias. encuentra muy a menudo en otros núcleos 12
urbanos, antiguos o modernos, de origen Estación Retiro .
Una nueva disciplina, la Arqueología In- español, porque estos se distinguen más La magnifica doble bóveda metál ica sob:e
dustrial, se va ocupando de rescatar, orde- bien por lo estrecho, sombrío, torcido y los andenes, cuya construcción -llevó a cabo
nar y ubicar históricamente todo este ma- rinconoso, que por las cualidades opues- la empresa de Francis Morton de Liverpool .
terial que una vez en la obsolescencia cae tas" . El proyecto de la estación es de Eustace
rápidamente bajo la ,piqueta o si es metá- Lauriston Conder; contratistas generales :
Scott & Hume: subcontratistas estructura les :
1ico, se vende como chatarra. Esta manera monumenta I ista y geométrica Dorman, Long & Co. Te:minada en 1914.
de enfocar el planeamiento urbano tenía
13
4. El urbanismo neoclásico. " . .. se fundó ya en 1880 una larga tradición cuyos an- Galpones de esquila de la estancia
en 1882 por el gobernador Don Dardo Rocha, tecedentes más destacados son, por cierto, María Behety, cerca de Río Grande,
una población completamente nueva, La muy anteriores al ,plano de Washington . Tal Tierra del Fuego.
Plata, a 57 kilómetros de la Capital Fede- es la obra y las teorías de los arquitectos De excepc·onales dimensiones, estos galpones
ral.. Fue esta fundación una de las locuras del 'Renacimiento italiano, todos más o muestran una arquitectura fundada en las
grandiosas de la República en aquella épo- menos inspirados en Vitruvio. posibilidades de las nuevas técnicas .
en este caso fundamentalmente la del
ca de imprevisiones. desorientaciones y
montaje en seco.
atrevidos derroches, originadas por el exceso Poco después de la urbanización de Roma 14
de fortuna. En pocos años y a fuerza de en época de Sixto V, de Versalles y de El Mercado Central d~ Frutos. Avellaneda.
millones se creó una ciudad entera, am- las sucesivas remodelaciones de París, el Demolido en 1967.
plia y monumental sobre terrenos solita- urbanismo había tomado un giro decidi- Esta vista parcial de lo que fue este enorme
rios, únicamente hollados hasta entonces damente monumentalista que llegaría, algo edific ' o muestra a las claras el enfoque
por yeguas y vacas. modificado, hasta nuestro siglo en el Cen- crudamente func'onal que su autor, Fernando
tro Cívico de Cardiff, en Nueva Del•hi y Moog, dio a Jo que fue -durante muchos
Hasta aquel entonces no se había hecho en Gamberra (Australia). Más solemnemen- años- el depósito de mercaderías más
nada parecido con excepción del plano de te se expresaría en la remodelación de grande del mundo.
L'Enfant ,para Washington (1789). La idea Berlín, proyectada por Albert Speer entre Fotos: Federico F. Ortiz, arq .

11 12 14

13
----
5
®M[ñfi)[ñfi)®/[ruo®~@IT'DéID
.
El modelo l1ber~I
. .
5: Gobierno y Admm1strac1ón Dedicamos esta entrega a edificios
pr~vinciales, en la intención de poner en
ev1_de_ncia u_na v!sión de conjunto del país.
As1m1smo, incluimos un breve trabajo de
dos jóvenes estudiosos, en el deseo de
incorporar a nuestra sección las opiniones
de las nuevas generaciones.

Coordinación: Marina Waisman, arq.

Documentación: Ricardo Jesse Alexander


Alberto Nicolini, Federico Ortiz, arqs. '

La arquitectura del nordeste y un signo, si no de la barbarie infamante tecas, teatros y óperas, sedes municipales,
al menos del atraso vergonzoso. '
noroeste argentinos después de legislaturas, oficinas de correos, estacio-
nes de ferrocarriles, etc. La arquitectura
1880: los edificios de gobierno La realización arqui_tectónica es la que "moderna", sea producto del "Beaux Arts",
por su naturaleza misma su materialidad
y la significación de sus formas plástica inev:table y o~nipresente, tra-
de la Academia, de las corrientes estilís-
ticas, tiene la ventaja, por su propia li-
Ricardo Jesse Alexander, arq . ~uce . C?n mayor evidencia las inquietudes bertad creativa, de satisfacer las exigen-
1deolog1cas del momento. Se requiere pues cias p)anteadas por las nuevas funciones,
Varios colegas han abordado desde estas un cambio de fisonomía del objeto urba~ o por las nuevas escalas exigidas por esas
no: _tanto la gran aldea como las pe- funciones, pero el peso que da el pres-
páginas. y en otras obras de circunscrip-
ci ón más específica, el tema de la arqui- quenas se han de transformar, a pesar tigio de las nuevas formas --el resultado
tectura argentina de la época liberal, dan- de que en su proceso de cambio no lo- de ese mirar hacia afuera, hacia los mo-
do las r2zones históricas de su desarrollo gren disimular la vieja raigambre, traicio- delos ofrecidos por el mundo europeo-
nada en general por el inexorable damero obnubila con respecto a las exigencias
y haciendo un análisis crítico de sus di-
colonial. Pero precisamente este detalle regionales o locales, tanto para los fac-
versas realizaciones, de sus autores y de
nos pone sobre el tapete la actitud liberal tores del medio ambiente físico, climático,
las circunstancias en que tuvieron lugar.
que deposita su confianza en la idonei- como para los de la tradición cultural.
CuandJ ahcra planteamos el tema restrin- ~ad d_e. l~s. realiza?ores que actúan por
libre m1c1at1va segun su capacidad pro- La selección de ilustraciones .que hemos
giénd onos a lo enunciado en el título, lo
fesional; así, la sumatoria de esas ini- hecho para esta nota, limitada a algunos de
hacemo~ c_on el ánimo de señalar algunas
ciativas, de las libertades individuales los nuevos programas arquitectónicos de la
caracterist1cas del prcceso psicológico su- para la creación de la obra, es garantía
frido pcr las áreas al norte de Buenos Ai- época, sirve sin embargo de muestreo
suficiente para el cambio fisonómico de- para indicar aquella actitud de cambio,
res,. en un período de cambios que fue
testigo de los alcances ulteriores de la ~:~~ºe/~~1s. la ciudad, y por extensión, y que, en resumen, salvo algunas raras
con~~lidación nacional, reflejando así el excepciones que también se indican, pa-
esp1r1tu con que se llevaba adelante la rece distinguirse por una desconfianza en
empresa de renovar la fisonomía no solo En esta actitud •hay un aspecto subya- el pasado inmediato, un exceso de con-
del país, sino del Estado mismo.' Esta re- cente que caracteriza a todo el .proceso: fianza puesto en un lenguaje importado,
nova.~ión fue fundamentalmente una refir- más allá de la circunscripción estilística una participación inevitable e ignorante
mac1on de priricípíos, que hacía emanar que el vocablo sugiere (en la vuelta de en la crisis que la misma arquitectura
del _c_oncep~o. de Estado soberano, en su tuerca que paradójicamente exige}, hay europea suf~ía, el agravante de los pro-
func1on polrt:ca y social, las nociones de un eclecticismo generalizado que tiñe a blemas propios en cuanto a definición de
Pr?greso. civilización y modernismo tér- todo el panorama arquitectónico en las una arquitectura regional, el consiguiente
minos pract1camente
h · · sinónimos para' los tres últimas décadas del siglo XIX, hasta desdibujarse de límites entre las distin-
ombres de aquella generación. la primera posguerra en el siglo actual, tas áreas, y, sin embargo, dentro de todo
más allá, pues, del "Beaux Arts" y la Aca- este panorama algo deprimente, la certeza
~izás ~ingún otro período anterior se ha- demia, los revivals neoclásicos o góticos, de una arquitectura pública surgida del
. m~nifestado en sus obras con más con- el art nouveau, etc. En lo global, pues, desvelo de un Estado que se manifiesta
~~e~c ia por l'.i que hacía, o con lo que los diríamos que hay un lenguaje europeizante como cuerpo político y social al servicio
d g ~ses llaman "self-consciousness" --es con su consiguiente adscripción de estilos de una gran Nación.
1 diversos. Ello plantea una situación que
v:c. ~• en un estado de minuciosa ~bser-
es~;on , ª•1erta Y autocontrol de lo que se creemos paradójica: por un lado, esa ac- Hecho este breve comentario, queda en
d rea 11zand ,
~f:r obse -,
y t d . .
con o a mtenc1 6n de titud incita a la obra individualista y ex- pie la pregunta retórica, siempre inútil,
ci6n de rvado por terceros, para satisfac- clusiva, pero cuya difusión es universal. de qué hubiera sucedido de no haberse
su crgullo Y de su amor propio. Individualista en tanto liberal: el profe- dado las cosas de esa manera. En h'sto-
sional idóneo, el artista especializado ria quedan prohibidas estas ponderacio-
Tanto en B .
df: I p· 1
· uenos Aires como en el interior cuyos esfuerzos son reconocidos, elogia- nes; de nada sirve especular sobre las
·, ad· " s, Y tanto a nivel de iniciativa pri- dos, premiados, y cuyos servicios son otras posibilidades del pasado, del mismo
d como de la modo que resulta imposible recuperar la
va adelant empresa estatal, se lle- requeridos afanosamente, produce obras
de los carae t eS t e proceso de refirmación con su particular labcr creativa, y que inocencia perdida. Quizás podamos hallar
na de f lg c eres de una gran nación dig- son, por ende, exclusivas. Pero esta ex- algún consuelo en la idea de que la ar-
de nacion urar honrasamen t e en el concierto
' . clusividad repartida universalmente en el quitectura tradicional, más inconsciente e
es modernas Y progresistas . ámbito nacional plantea, a nuestro juicio, inconspicua, menos proposicional, más ho-
los aspectos contradictorios del sistema, mogénea dentro de una misma área, sir-
E5te Preces
solidar en° · .
quiere ~1multáneamente con- el anverso y reverso de una misma mo-
neda. Por una parte, el Estado - Y el fe-
vió a sus propósitos dentro de sus límites
históricos, y que no hubiera satisfecho
un iversal ( una sola idea lo nacional y lo
ser una gr~~r eu~opeo); es decir, que para deralismo que lo sustenta en lo polltico- plenamente las exigencias de algunas de
c?rno una nación__argentina hay que ser se enfrenta con la necesidad de satisfacer lc1s nuevas funciones, de los nuevos pro-
h1spanizant!ra~ nac1on europea. El resabio arqu :tectónicamente nuevas y más varia- gramas edilicios. El resultado de aquel
Poscoionial d el antecedente colonial y das funciones; surgen programas que no proceso de cambio fue la multiplicidad
una actuali e~~ ser erradicado en favor de tienen antecedentes hasta ese momento: ecléctica, el caos ordenado y universali-
clcscriolliza:i~c,~n, . que implica, pues, una complejos hospitalarios y escolares, de- zado, que engañaba al ciudadano tanto del
n, siendo lo criollo quizás pendencias militares y policiales, biblia- interior como de la Capital, con el oropel
del cosmopolitismo. Tanto má s acen- qu e en c uanto a diseño profesional s i11 duda que incluye ve ntanas del temprano Renaci -
tuado este fenómeno en cuanto se res- tie ne , cabe siempre el Interrogante que estos miento toscano. Más sobrio que el ejemplo
quebrajaba la unidad cultural del medio edifi c ios públicos plantean : es Indistinta su anterior, es sin embargo menos diestro
urbano Y rural. (Recordemos "El Fausto ubic.:ic ión on tal o cual área del país. en el manejo simultáneo de las opciones
Re co noce mos la zona por el paisaje qu e lo estlllstic as. A diferenc ia de otras obras,
Criollo" y el deslumbramiento y confusión rodea. M li s importane que la formulación d e no e s de diseño m e morable , pero es signi-
del paisano en el Teatro Colón de Buenos un lenguaje local es la materlallzaclón del ficativa en cuanto a la imagen que pretende
Aires) . Estado e n sus Instituciones . Esto ejemplo tiene proyec tar.
la virtud d e su austeridad expresiva. 7
Queda en pie, pues, la contradicción: el ) /4 Municipalidad de Paraná, Entre Ríos (1890) .
Estado cubr ió al interior del país con un Casa clo Gob ie rno de Jujuy.
Tan ecléctica como la Casa de Gobierno,
v~lumen de obra verdaderamente impre - Los festejo s do l cent enar io produjeron vari as
si n embargo, está menos sujeta a los reper-
sionante, dotando a ciudade s y pueblos de Casa d e Gobie rno provinciale s. Uno de los torios formales . Su propia libertad expresiva
escuela s, teatros , legislaturas y polígonos m e jore s ejemplos académicos os la de Jujuy, asegura con m ás firmeza su pre ~encia
de t iro que bi en merecían realizarse, pero inc l11dn en 1910 por los arquitectos Corroa en e l ámbito urbano.
cuyo vehículo expresivo fue de un eclec- v Cornejo . 8
ticismo tal que solo podía tener un re- Fue concluida en 1927. Es de destacar el Municipalidad de Nogoyá, Entre Rlos (1910) .
ernplazornlento en medio do ros órboles de la El Centenario refirma el orgullo de esta
sultado alienante. Hoy seguimos cosechan- nueva Nación. Cien arios ponen suficiente
plazn principal y los do su propia manzana,
do las consecuencias de dicha empresa, lntcg ram o nte destinada a parque. Una vez distancia entre el presente y la colonia que
y la pregunta sigue pidiendo su respues- más es la institución manifiesta. ¿Pero quién dejamos de ser. En obras de menor enver-
ta: ¿en dónde encontrar nuestra identidad? clirfa que estamos en zona andina, a poca gadura, como este edificio municipal del
distancia de capillas de adobe y cercos de interior de Entre Ríos, el eclecticismo local
pirca? adquiere su propia carta de ciudadanía, con
Cab i ldo de Santa Fe.
5 un efecto menos pretencioso y más refres-
A part ir de 1824, el Cabildo desaparece como
Palacio de Justicia de Rosario de Santa Fe , cante que el brindado por seudo-
i nst i tuc ión en el :\mbito nacional, y son pocos
hoy Facultad de Derecho, (hacia 1897) . templos helenlsticos.
los caso s de estos ed i lic ios que escapa n a
la p iquNa de la demolic ión civilizadora . En el Boyd Walker, arq. 9
a ño 1909 d esaparece tomb ' 6n el Cabildo de Esta obra de un arquitecto inglés aporta Municipalidad de Esperanza, Santa Fe (1881) .
Santa Fe , Que alrededor de 1875 tuvo que su sabor anglo-franco-ltalo -germano al No solo las grandes ciudades reciben el
ambiente rosarino. Imponente en su tamaño, impacto de la gran renovación arqu itectónica .
sulr ,r la humillac ión de una torre aderezada
con los orn atos del nuevo estilo, pero que concilia (?) mansardas louvrianas con pi- El Orden Compuesto Colosal dignifica con
no lograba d isimula r la estirpe colonlal de la náculos del alto renacimiento holandés , austera autosuficiencia a la fachada, mien-
o bra. Es to i n compat i b i lidad de lenguajes es Joggias italianas con nfbridos cupulines, tras la inocultable pared medianera delata
b uen e je mplo de la i ncomodidad emocional y la mole de una aplastante torre acupulada la escenografía engañosa . Queda salvado, sin
d e la é poca. como si se tratara de adquirir con el diminuto frontis de un templo embargo, el prestigio de la institución .
p ron ta m e n te un l i r,aje que las ralees aut6nt icas neoclásico, No por nada la Nación Argentina 10
la m en t ab le m e nte no br i ndaban . La suerte es un crisol de razas y procedencias. Casa de Gobierno de Santiago del Estero .
es ta ba e ch ada , y lo s nue vo s ed ilicios de El eclecticismo como estilo consagrado. Agustln Cánepa, arq.
gob ie rno se cncargar:i n de tranquilizar a los 6/ 6a Un poco anterior a las otras obras que aquí
cs p fr it u s inQu ie to s. Casa de Gobierno de Paraná, Entre Ríos, (1884). se Ilustran (1868), aparece más tranquila.
Luis Sessarego, arq. Un volumen de dos plantas en torno a un
Lcg ,sl otura d e Salla , (hac ia 1880) . Obra casi contemporánea con la de Walker, patio, acusando una evolución hacia el
Si n en trar a d :scutir los mórito s de la obra, recurre a su propio repertorio de estilos neo -manierismo.

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Casa de Gobierno de Tucumá, '"'_,...,,-:,,-.,,.,... ,, .P _IL lfi..$1~
Domingo Selva, ing. ·
Obra de claro planteo académico pese a los ~?~~~s.-~~;,~I~~~· &S-1 Fli5NiE
detalles entre modernistas y floreales pro- ~- · • •• '• • . l! •
.. - .
pios de la época (1908-12), sustituye, como ,~ - .- - -,~ .- . ,,
.
.... .
en otros casos, al viej<¡ Cabildo que se
demuele como slmbolo de la época que se
desea olvidar.

12
Casa de Gob ierno de Santa Fe (1916).
Francisco J. Ferrari, arq .
El Segundo Imperi o en todo su esp lendor .

13
Casa de Gobierno de Corrientes (1886) .
Juan Col, ing.
Un esmerado diseño ltalianizante
en la capital correntina. La lección es
significativa . Sobria, elegante y so:emne,
en adecuada armonla con los atuendos de
las autoridades pollticas y eclesiásticas que
se dirigen a part icipar de las ceremonias
de ocas ión, el edificio presta su gallardla 13
a la nueva f :sonomla urbana. Las galerlas
otorgan refrescante sombra a los salones
de la augusta casa . Lamenlableme ., te, la
comitiva ofic ial debe hacer su paseo público
bajo el tórrido sol, sin poder guarecerse
bajo los modestos aleros nativos de las
galerías que desapareciera, con el progreso .

. ... ·, ··· ·· -·,·: • ..,. -


;::~'4:,\'}:-~-

La arquitectura del solo puede servir para enmascarar y des- que el estilo utilizado sufrirá estas mismas
virtuar una realidad que es imposible des- contradicciones, siendo posible verificar
estado liberal truir o negar. esta situación en los diferentes academi-
cismos en todas sus variantes y en el eclec.,-
Daniel Schávelzon, Héctor Karp, arqs. La ideología liberal se sustenta fundamen- ticismo en general. Es una clara respuesta
talmente a través <le una complejís'ma ga- a la necesidad básica de la arquitectura
ma de valores pretendidamente "universa- del Estado de materializarse como "ima-
La penetración europea en general, y la les". Uno de los ámbitos donde SI! asentará gen de poder'', para lo cual estos estilos
inglesa en particular, no puede ser ubi- en forma más patente la trasculturación son los que indudablemente mejor emanan
cada solamente en el ámbito económico, de los valores será en, la arqu :tectura, en toda esa carga ideológica, y lo que les
ya que la introducción de las mercaderías la cual a través de la universalización de permitirá dar las mismas respuestas arqui-
trajo aparejada, evidentemente, la ideolo- estos, se lograba trasplantar un estilo ar- tectónicas para diferentes problemas y
gía liberal que sustentaba el proceso que quitectónico, dejand,) de lado todo un necesidades.
produjo la expansión mercantil durante el contexto real y verificando en esta pre-
inicio del s·glo XIX. Todo esto se da fuer- tend ida universal ización que tal acción no El abuso del eclect¡cismo denota el pro-
temente unido a la acc ión de una clase es más que el mero resultado de una visión ceso de trasculturación de los valore!
nativa aliada, que será la encargada de unilineal del país dominante hacia el do- gestadcs por el liberalismo europeo que
articular todos los resortes necesario~ m:nado, y que intenta en esa forma trans- v:vió la burguesía local , y que allí habían
para que esta ingerencia se lleve a cabo formar el país real en un país ideal. servido también para concretar las gran-
con resultados positivos, ya que, en detri- des obras de arquitectura que abarcaban
mento de las demás clases sociales, los sec. Los dos hitos funda " entales del libera- desde casas de gobierno hasta teatros, mu.
tores burgueses eran los únicos beneficia- lismo, Caseros y Pavón, marcan claramen- seos, bolsas de valores, etc. De esta ma-
rios de aquella política. te los rumbos que generaron toda una nera se visualiza en nuestro país la con-
corriente constructiva, única en la histo- tradicción de una clase que no sabe asu-
Así es como en el orden jurídico se pro- ria de nuestro país, fundamentalmente a mir su auténtico rol y que intenta ser una
clama la Constitución de 1853, cuyos obje- partir de la federalización de la ciudad réplica de la gran aristocracia francesa
tivos fue ron, en el aspecto social , crear una de Buenos Aires en 1aeo, y que se conti- copiando lisa y llanamente su arquitectur~
superestructura que hiciera viables sus nuará hasta 1916, insertándose en el Estado Y su arte y relegando en esta terma su
propósitos; en el económico, significó la a través de un sector de la sociedad, que propia idiosincrasia
creación de la banca, el concepto de expor. será el que luego lo trasladará a la vi-
tación además de la campaña del desierto; vienda de esa misma alta burguesía . En
y finalmente, en lo que se refiere al ámbito consecuencia, el período de la construcción
cultural, pretendió transformar tod~ u~a de los grandes ejemplos de la arquitectura
idiosincrasia forjada a lo largo de la historia del Estado y sus diferentes aspectos, no
y en donde todo un bagaje de tradiciones, son casuales, sino que se verifican con
costumbres, luchas, etcétera, es particular toda claridad en el desarrollo político-
y característico de cada pueblo1 por m~~lo económico de nuestro país.
de la imposición de la ed~c~c1ón _ pos1t1~a
y "civilizadora", que en ult:ma 1nstanc1a En función de esto se desprende también
@MüíJTIWTI®/[ruo®~@IT'D®
5,EI modelo liberal Los datos y documentos gráficos
utilizados para este trabajo provienen:
los referentes a Córdoba, de investiga-
Infraestructura técnica ciones de la autora; los referentes a las
demás provincias, de publicaciones
y profesional universitarias realizadas por los arqui-
tectos Ramón Gutiérrez y Graciela
Viñuales (UNNE), Alberto Nicolini y
Marta Silva (UNT, UNBA).

Coordinación: Marina Waisman, arq,

La infraestructura técnica y XVI 11 tenía más casas de altos que Buenos del 900. Esta transformación se llevó a
Aires (respectivamente 50 y 12), no había cabo en dos niveles: el funcional y el
profesional en provincias sufrido mayores cambios a lo largo del visual o recreacional (Cuadro 111). Agua
siglo XIX. Córdoba, por su parte, presenta corriente, alumbrado público primero a gas
Marina Waisman, arq. algunas zonas bien densificadas en su y luego a electricida d, obras de salubridad,
parte céntrica hacia 1885, y alguno que sistemas de riego y diques (especialmente
cuando se consideran los grandiosos edi- otro edificio de mediana importancia -la
ficios construidos en las diversas ciuda- importantes en Córdoba), comunicaciones
Academia de Ciencias, el Club el Panal-, -ferrocarr il, telégrafo, teléfono- , pavimen-
des del país en la época que estudiamos pero la edificació n era baja en su casi
-varios de los cuales se han presentado taciones, sistema de puerto en Rosa-
totalidad y una buena parte de ella estaba rio, etcétera, se fueron completando en
en los números anteriores de -summa/his- constituid a por ranchos. esos años, con la participación de ingenie-
toria-, se ,podría -ciar por sentada la exis-
ros y técnicos ingleses, a,lemanes, france-
tencia de una sólida infraestru ctura pro- La cantidad de viviendas precarias es con- ses, y en algunos casos argentinos (Cassa-
fesional, tecnológica, urbana, y aun social, siderable en todos los casos (Cuadro 11) fousth, uno de los autores del dique San
que habría permitido la erección de tan agregándose, en las ciudades mayores, un Roque en Córdoba, es un cordobés educado
importantes estructuras. Tales infraestru c- alto porcentaje de conventillos. El perfil en París). Junto a estas preocupaciones,
turas, sin embargo, estuvieron lejos de ser ciudadano no difería demasiado en este claramente ligadas a la imagen de pro-
lo que los edificios nos hacen suponer: período del de siglos anteriores: unos po- greso técnico y material que constituía uno
quísimos edificios destacándose en la cha- de los aspectos fundamentales del modelo
inexistentes en más de un aspecto, preca- tura general. Las mejores viviendas se adoptado, aparecen las formas urbanas que
rias en otros, siempre parciales, de tal construían en ladrillo, con techos bien en trasladaban el modo de vida de la urbe
modo que las obras aparecen casi como "azotea" -uno de Jos tipos edilicios que parisiense a tierras argentinas: los bule-
creadas de la nada y en la nada, en un denotaba modernidad, por contraposición vares y paseos arbolados. Desmesurados
medio en que todo estaba por hacerse, a la teja colonial-, o cubiertas de teja o como fueron varios de elilos, con relación
y mucho, por cierto, se hizo en aquellos de hierro galvanizado. En 1895, este tipo a las exiguas poblaciones a las que servían
años. de viviendas constituían menos de la mi- y a la escasa circulació n vehicular, resul-
tad de las construi•das en todo el país; la taron, a la larga, las únicas reservas con
El análisis de datos concernie ntes a al- otra mitad estaba constituida por ranchos; que contarían estas ciudades hasta hoy.
gunas ciudades de provincias nos permite y el pequeño resto por tipos diversos: ma-
acercarnos a este panorama. Hemos ele- dera y hierro, entre otros. En la· mayoría de los casos, no se les ha
gido para nuestro cuadro la ciudad de agregado un metro cuadrado de área verde
Rosario, por entonces la· más important e en los siguientes ochenta años. Thays, ar-
Este sencillo medio, de tradiciones arte-
después de Buenos Aires por su población quitecto paisajista francés, dejó sus hue-
sanales elementales, de perfiles simples,
y riqueza; y la serie de ciudades que des- llas en varios de estos parques, que cam-
de trazados urbanos esquemáticos, caren-
de la época de la Colonia había constituid o te de una organizada infraestructura de ser- biaron la austera fisonomía de la cuadrí-
la red urbana más integrada del .país, cula colonial con sus curvas y sus ricos
vicios, se vio de pronto en la necesidad
conformada durante el avance colonizado r follajes, e invitaron a la población a paseos
de adaptarse rápidamente a la nueva ima-
desde el Norte: Jujuy, Salta, Tucumán, más amables que las severas "plazas ma-
gen que las ,generaciones del 80 y lo~ años
Córdoba •(Cuadro 1). tas dos mayores de yores". El caso de Tucumán es particular-
subsiguientes soñaban para el pa1s, un
ent~e ellas eran Tucumán, que pasaba por país que querían integrar al mundo "mo- mente relevante; - pues la plantación de
penados de gran auge debido a la pros- árboles en lugares .públicos, comenzada
derno", esto es, al mundo 9ue constituía
peridad de la industria azucarera (ver en el sistema liberal. En el a.fan de quemar hacia 1870, comenzó una valiosa tradición
summa/historia NQ 86, pág. 79, el tema de ambiental en aquella ciudad de clima casi
etapas, se dieron conjuntamente_ los cam-
los ingenios azucareros), y Córdoba, que tropical.
bios .que transformaban la sociedad con
pese a su indudable gravitación en el pa-
aqueMos que solo afectaban a . la super-
nora~a político nacional parece presentar De Jas tres ciudades mayores que estamos
ficie de las cosas: por eso se importaron,
una situación económica bastante -limitada . considerando, Córdoba es la única que no
junto con los ,hof!l~~es , q~e habrían, de
cambiar Ja compos1c1on etnica del pa1s, y logró concretar su bulevar, proyectado en
E_n todos los casos, las densidades pobla-
los modelos económicos y cultu~ales _g~ne-
1889 por el intendente Revol. Las tamba-
cio~ales fueron muy bajas ·a lo largo de I leantes finanzas de la comuna -Y quizás
1
rales, también los modelos arqu1tecton1co_s
~enodo, y menos que mediana fue la ca- la oposición de la Iglesia, que veía peligrar
y urbanos. Porque la ciudad_ y la arqui-
lid~d de la mayoría de las viviendas. Ho- el pretil de la Catedral con el trazado
tectura constituyen el_ rostro v1s1ble . de una propuest o- impidieron su realización, que
sano, al crecer su red de servicios habíase
sociedad, y esta sociedad tan ansiosa de
:x~e.ndi~~ en .una trama muy abierta de hoy hubiera constituid o un útil desahogo.
cambios no podía mostrar al mundo un
: 1f 1ca_c1on ba¡a; aun cuando es la ciudad Rosario y Tucumán, en cambio, realizaron
c ás .~ica Y poblada de las que estamos rostro tradiciona l. sus bulevares, cumpliendo así el sueño
c~nsi ~randa, no llegó a contar en 1906 de toda ciudad de la época, de parecer-
rn: rnas de 30 casas de tres pisos. Tucu- Así, ,pues, la imagen . ~r~ana fue tan im- se de algún modo al París de Hausmann .
dei"l ~r su part~, _tenía hacia 191~ menos portante como la edi11c1a para los cons-
Ju· 0
de sus VIVlendas de dos pisos. En tructores del modelo, y su configuración Al mismo tiempo que se transformaba la
ce~~Y no comienza la densificac ión• del fue rapidísima: comenzada cerca del 80, organización urbana se creaba una nueva
rnan;~ -en . el cual se advertían muchas en las principales ciudades estaba con- imagen edilicia. Era menester construir los
cadas-'.:'sh sin edificar, cultivadas y cer- cluida hacia el 90, y en las o~ras se P!º- grandes edificios para las funciones públi-
' asta 1915. Salta, que en el siglo longó a lo sumo hasta los primeros anos cas y las grandes residencias para los
la colonial teja, no existe, ~or cierto, co-
prestigios privados (ver summa/historia Nos. pues no se llegó a un real intento de mo tampoco las chapas de zinc que deberr
~ a 90). _IJ'ero, a diferencia de lo que ha- tecnificac ión del país o siquiera de su
cubrir los grandes g_alpones de estancia
zona privilegiada. Eso sí, no podía dejar
b1a ocurrid? en la época colonial, no era o los ambientes fabriles.
ahora suficiente '1a mera imitación de las de estar presente en los símbolos.
formas. La arquitectu ra no podía aceptar Esto no era fácil. Como ya lo hemos visto, En cuanto a los profesionales, ingenieros
la simbiosis de formas europeas con las tanto las tradiciones artesanales como la y arquitectos, cu~o número va creciendo en
técnicas o materiales locales tradicionales, producción local de materiales estaba le- Jos censos suceswos, en .pocos casos eran
como había ocurrido durante la Colonia, jos de poder responder a ta'les anhelos. El verdaderamente idóneos (Cuadro IV). En
aun con ·1a "gran" arquitectura, no solo la país producía, en general, el material ne- 1890 se lee en La Nación que un grupo de
popular. Y esto no solamente por razones cesario para · la obra gruesa: ladrillos, ca- ingenieros, arquitect~ s Y awJmensores so-
prácticas de realización; pues en aquella les y cementos (especialmente en Córdo- licita la reglamentación of1c1al de sus tí-
primera época, cuando se perseguía la ba), mosaicos y baldosas (en Rosario habla tulos dado que muchas personas los utili-
creación de imágenes representativas del una fábrica de baldosas "imitando mármo- zan fraudulent amente, y un año después
poder religioso o del poder de la Corona , les y mosaicos"), algunos cerámicos y már- puede verse en el mismo diario una reso-
la técnica no podía considerarse más que moles; hacia fines de siglo comenzaron a lución oficial por la que "en caso de que
un medio, ya que los valores pasaban más
1

fundirse piezas de hierro (primero en Bue- la persona que firme planos no sea inge-
allá del esfuerzo del hombre, por encima nos Aires, luego en Tucumán, hacia 1909). niero o arquitecto 'notoriame nte reconoci-
de él y de sus pobres trabajos; los medios do', el jefe de la oficina de Obras Públicas
eran solo la humilde ofrenda del hombre que Sin embargo, para a,lgunas estancias ingle- Je otorgará un certificad o de idoneidad
daba lo mejor de si ad majorem Dei gloriam. sas en la Patagonia o en la Pampa siempre previo 'un 11igero examen de la persona'".
resultaba más fácil importar los ladrillos
La nueva arquitectu ra, en cambio, deriva- de Inglaterra que de otras provincias ar- Es de imaginar que los pocos profesionales
ría su valor ideológico de un trasplante gentinas. realmente capacitados permanecerían prin-
completo, que debía abarcar tanto las cipalmente en Buenos Aires y en Rosario,
imágenes como las técnicas, puesto que En Buenos Aires, ,la industria del hierro donde la gran riqueza de la nueva burgue-
los nuevos valores pasaban tanto por el para construcción se desarrollaba ya desde sía la convirtió en important e cliente. Al-
meridiano de la técnica como por e•I de antes de 1870, cuando existían varias car- go parecido, aunque en mucho menor es-
los .poderes económicos y políticos que se pinterías y herrerías mecánicas y fundicio- cala, ocurrió en Tucumán, con su aristo-
querían celebrar. Además, ta técnica era nes de •hierro; y hacia 1890 se instala un cracia de dueños de ingenios, que tras-
precisamente uno de los aspectos funda- taller de laminación de hierro que produ- plantaban ·la vida francesa a su ciudad,
mentales a transformar en esta parte del cía hierro redondo, perfiles T y doble T, despegados del resto del país. Las demás
mundo si se quería hacer posible su ac- y varios otros elementos. ciudades, Córdoba entre ellas, debieron
ceso al "concierto de las grandes nac-io- contentarse con algún profesional poco re -
nes'', y por tanto, toda traza de técnica No existía, en general, material sanitario.
En los pliegos de especificaciones encon- levante, y para sus obras de compromiso
co·lonial en una obra "moderna" era un hubieron de recurrir a los de Buenos Aires
paso atrás en el proceso de modernización. tramos indicados, ,por ejemplo, inodoros
ingleses o franceses. Las grandes piedras y Rosario, o directame nte a los de Francia,
para revestimientos -granitos, mármoleS - todos los cuales alguna vez visitaban el lu-
La fe en la técnica es uno de los compo- gar de su futura obra, pero en la mayoría de
nentes básicos del modelo. Como es bien aún no son explotadas en el país. La pi-
zarra, con la que hay que reemplazar a los casos se limitaban a enviar los planos.
sabido, se adoptará solo superficialmente,

1'
cuadro 1: Población de ciudades en 189!\

ciudad total extranjeros


J
Bs. As . 664 .000 345 .000
Rosario 107.000 49 .600
- -~ - ------
--=>Í,~~
54 .763 6.164
Córdoba
49.338 5.578
Tucumán
20.361 1.829
Salta
10.165 1.315
Jujuy
4.094.911 1.004.527
El país 1
L- ;
. o .~~-
'. .. •·
Cuadro 11: Las viviendas en 1895 ·i: .~ .. ¡.1· .
ciudad cantidad viv . adobe porcentaje :r. "~ fi ;; 11 . ,
total o barro

1.198
viviendas
precarias

10,8
;,.
1_, · , 1 ,
·__.,.
.. '"

ll'lt
: (J,(11
--·~!__ .;
·11. ;
- -" 'l''!l,
:¡ V·..... ~t ri :
1
Rosario 10.987
Córdoba 8.156 3.016 36,9
36
- .. /! · ~!. .
Tucumán 6.871 2.479
2 .724 859 31,5 2 3
Salla
1.463 787 53,8
Jujuy
563.134 563.134 49 *
El país

• En el censo de 1869 se cuenta el 75 %

cuadro 111

Servicios Rosario Córdoba Tucumán Salta


urbanos

ag ua
corriente 1884 1876 1894 1898
alumbrado
públ ico 1884 1880 (gas) 1887
parque s 1898 1889 1898
bulevare s 1887 1889 1887
(proyec.)
planos
catastral . 1885 1885 1891 1882
planos
urbanos
No faltaban los "especiaMstas" en ciertas Cuadro IV/Censo de profesionales en 1895, por provincia
s
ti ologfas que viajaban de ciudad ~n ciu-
dfd cumpliendo sus ta:eas_: ,los arqu1te~tos Profesión Santa Fe Córdoba Tucumán Salta Jujuy Todo el país
Cánepa, autores de vanas 1mp~rtantes igle-
sias -Y otras obras-: en Sant~ago del Es- arquitect os total 33 36 7 11
tero Córdoba; Tucuman; ·Antonio Soler, au- extranjer os 29
3 396
30 7 11 3
tor de teatros _en Hosario y ~ór~oba;_ el Pa-
dre Luis Giorg1, autor de vanas 1gles1as, et- Ingeniero s total 121 71 70 15 13
extranjer os 1.481
cétera. Además, era frecuente que el pro- 102 25 56 13 11
fesional afincado_ en u~a ciudad provincia- albañiles total 2.662 1.710 1.393
na fundara al mismo tiempo una empresa extranjer os 1.930
565 214 28.607 (de los cuales
500 278
constructora, como fue el 'Caso del inge- 78 60 13.300 son italianos)
niero José de Bassols, importante proyec- carpinter os total 3.012 1.840 1.461 510 250
extranjer os 2.530 28 .221
tista que actuó en lucumá n . 550 232 64 50
vidr:eros total
La confusión entre la competencia · profe- 22 3 2 sin datos
sional de ingenieros y arquitectos subsis- extranjer os 19 2 2
tía· por otra parte, se asignaba ,prioridad yeseros total 33 4 10
a l~s estudios de ingeniería, más I igados a extranjer os 31
sin datos
2 9
la idea de progreso técnico que los de ar-
quitectura: la Facultad de Oiencias Físicas marmole ros total 57 15 17 2 sin datos
y Matemáticas se creó en Córdoba hacia extranjer os 51 11 15 2
187\ en tanto que la de Arquitectura apa- plomeros total 9 3
rece, como Escuela dependiente de aquella extranjer os sin datos
9 1
tan solo en 1923. Hacia 1900, por otra parte:
se creó la primera escuela de Arquitec tura (Recuérd ese que la idoneidad de los títulos de ingeniero
s y arquitect os es cuestiona ble)
la de Buenos Aires, cuyos egresados comen~
zaron a acompañar en el panorama pro-
fesional a los europeos que lo habían ocu-
l
pado por entero: ,i talianos en primer tér- 5
Una calle en Córdoba en 1887
mino, algunos franceses, españoles hacia la Teatro Rivera lndarte, ingeniero Franci sco
segunda parte del ,período estudiado, y los 2 Tamburin i (foto Federico Ortiz)
ingenieros ingleses y alemanes que alter- Subusina "Mendoz a", Rosario. Ingeniero s
Ackerma ns y Van Haaren 6
naban sus trabajos en el equipam iento ur-
Banco de Córdoba.
bano con la práctica de '1a arquitec tura 3 Parte superior del Salón de Acuerdos .
sobre todo en Buenos Aires y Rosario. ' Edificaci ón típica del centro de Tucumán a Nótense el pesado casetona do y la ilumi-
principio s de siglo . La casa de negocios es nación que, siguiendo los tipos usuales
Los operarios de los diversos rubros ·nece- del ingeniero José de Bassols para los sistemas a gas, dirige todo su
sarios para la concreción de una obra no efeco hacia la parte superior.
4
siempre existían en nuestras ciudades. Re-
Ba.n co de Córdoba, ingeniero Francisco
cuérdese que, dados los caracteres esti- Tamburin i. Corte

4
6
lísticos en vigencia, la profesión de escul- usaba la terracota, para fabricar fuera de ta nosotros, los planosd est~ut~turales no
tor_ estaba e~trechamente ligada a la ar- suministraban, en .caso e ex,s Ir, más Que
obra balaustres y capiteles. Tod~s estos
quitectura, mientras las decoraciones más indicaciones de in~ole ge_neral, no exis.
elementos eran •importados, por cierto, . lo
sencil:las <;iuedaban a cargo de los hábile5 cual no implica que no fueran ~~cesan_os tiendo planos de _ inst~lac,ones . ~anitarias
albarnles italianos (ver Cuadro IV). La es- operarios hábiles para su coloca~Ion o eJe· 0 eléctrica. E1 P1,ego e espec1f1caciones
pecialización de estos últimos dio lugar a era, probablemente, el documento más Pre
cución, así como para los complicados tra-
una práctica corriente al menos en Tucu- ciso a e;:;tos respectos. A I? largo de 10
tamientos que se daban a muros Y colum-
mán: una empresa constructora construye nas -diversos tipos de estucos-, y a los ejecución de la obra el arq~Ite_cto enviaría
un grupo de viviendas, dejando sus frentes cielorrasos, objeto de complejas const:~c- nuevos planos de detaHes tecn1cos o cons.
sin terminar, y luego un equipo de "fren- ciones que requerían armazones de carnzo tructivos. Pero, en general, muchas e im-
tistas" las recubre con fachadas a la moda. o de listones de madera entrelazados con portantes decisiones quedaban a cargo del
En Córdo!Ja, en 1895; no hay más que 4 alambres y debidamente patentados por director de obra que,_a men_udo, seria tam.
yeseros y tres vidrieros -€n toda la pro- firmas alemanas aue permitían colgar te- bien "importado". Vease, sI ~o, esta dis-
vincia- y ningún plomero. las pintadas, co;nisamentos, ménsulas, et-• posición que aparece en el cuidadoso plie-
cétera. (Fig. 6). go de especifica~iones pre~arado p~r Tam.
Si se piensa en la profusa decoración in- burini para la Caree) de Cordoba: las ca-
terior que requerían los grandes edificios, De paso sea dicho, este afán c'!s( enfer lumnas (de fundición} tendrán el espesor
con sus cornisamentos, cielorrasos, colum- mizo de cubrir todas las superf1cIes con proporcionado a -la altura Y al peso que de-
nas, etcétera, se advertirá que, en el pa- decoraciones es un tema muy curioso para berán soportar".
norama de oficios y artesanías disponibles, indagar en la psicología social de la epo-
difícilmente podría contarse con personal También podemos imaginar que era cas,
ca. Se trata de un cierto tipo de "horr?r
idóneo para su ejecución . vacui" que se refiere también al espacio imposible lic!tar ob_r~~ po~ montos globa-
les si a la ImprecIsIon citada agregamos
interior que, en las viviendas, se ll_ena has-
La solución general a todos y cada uno de ta la saturación de muebles y obJetos, al- la 'necesidad de importar la l!lªYoría de
estos problemas era una sola, universal- los materiales y aun los operarios. De ahí
gunos de ellos útiles y los más, pe_rf~cta-
mente aceptada y aun proclamada: impor- mente inútí.les (ver Cuadro V). Qu,zas la que ya sea en obras hechas por admin!s-
tación. Importación de materiales, de pro- tración o por contratos, !:e ut1l1zara el sis-
acumulélción de objetos se sentía necesa-
yectos, de profesionales, de operarios, de tema de ajuste alzado.
ria porque su posesión eIc1 :;ímbolo ~e po-
instalaciones, de muebles, de ornamentos, . der económico, y entonces el espacio va-
de vigas, de escenografías, etcétera. Ya entonces, por cierto, el Est_a~o no se
cío parece "vacío de objetos", v:icío rfo distinguía por sus _b!,)~nas cond,c1ones a_d·
posesiones, y la arquitectura -':Orno la_s ministrativas: el ed1f1c1O del Banco de Car-
En lo referente a olas decoraciones edili- alfombras y los papeles pintarlos con d1-
cias, el sistema de la importación se veía daba, entidad privada, se construyó a pre-
se·ños tridimensionales- ayuda a llenarlo cios mucho menores y en plaz~ . mucho
favorecido por e\ notable desarrollo que con sus decoraciones.
habían alcanzado las técnicas necesarias más breve que el Teatro, obra of,c,al.
para llevar-las a cabo. No se ,podía pensar La arquitectura, pues, era concebida. como El Teatro Rivera lndarte proporciona otro
ya, en pleno siglo industrial, en emplear construcción más decoración. E•I arquitecto, motivo de reflexión, que hace no solo a la
artesanos que ejecutaran pacientemente en sus proyectos, no habría de definir de- infaestructura técnica y profesional , sino
c·ada uno de los detalles, como se había talles que luego se llevarían a cabo de a la infraestructura social y cultural que
hecho en épocas anteriores. No había tiem- acuerdo con los "postizos" disponibles en debía "sostener" una creación de esta na-
po -las obras debían terminarse en uno plaza. El proyecto del ingenier? Francis~o turaleza. En efecto, en 1891 se termina el
o dos años, no en veinte o cincuenta-, Tambur-ini para el <Banco de Cordoba, (f1g. teairo, para el que se habían _contratado
y además se aprec•iaba la maestría de la 4), por ejemplo, muestra en sus cortes for- decorados realizados por escenografos de
máquina tanto o más que la del artesano, mas bastante diferentes en el detalle de las los más famosos teatros italianos, y sobre
por más que Ruskin y otros teóricos re- que se eje_cutaron. Pero hay más: estos cuyos estilos decorativos se había ,legislado
clamaran contra tal sustitución. Así, pues, cortes que .forman parte de la documenta- cuidadosamente, variando desde los diver,
la mayoría de los molduras y ornamenta- ción que Tamburini mandó desde Buenos
ciones eran de yeso vaciado en moldes sos Luises a los distintos Renacimientos y
Aires, donde se desempeñaba como Ins- llegando, para el foyer de damas, hasta el
fuera de obra, y se vendían en casas es- pector General de Arquitectura de la _Na-
pecializadas, ya listas para su colocación, "'Pompadour Japor:és y Turco". En una pa-
ción, fueron la base para el correspondien-
lo que se hacía fijándolas con mezclas es- labra, se disponía la creación de un teatro
te llamado a •licitación, y en ellos no figura
peciales y con armaduras de hierro cuancro que hubiera hecho excelente papel en cual-
el sótano que, de acuerdo con la tipología
bancaria de la época, debía contener el quier adelantada ciudad europea de la épo-
su volumen y saliencia así lo exigían. Para
las cornisas que se vaciaban en obra ~e tesoro el cual efectivamente se construyó ca, y para el cual existía, sin duda, un pú-
disponía de moldes muy exactos, construi- y se dotó de una excelente cámara de se- blico de gustos refinados. Pues !J·ien, a so-
dos en madera puHda y hierro. Las mol- guridad, •aún en uso. A juzgar por la docu- lo cuatro años de su inauguración, se com-
duras en los exteriores eran realizad~~ con mentación de otras obras igL1almente con- prueban en el edificio serias deficiencias
mezclas en base a cemento; tamb1en se tratadas con Tamburini, que ha llegado has- que un posterior informe técnico atribuye
a la falta de cuidado en la mayoría de los
artefactos sanitarios, ,Jo que ha producido
taponamientos e inundaciones, y además.
Cuadro V a la existencia, en corredores y sótanos, de
unos 350 metros cúbicos -nada menos-
Espléndido remate * de basuras y escombros. ,En pocos años de
del suntuoso Moviliario • mal uso y descuido se había llevado al edi-
del Sr Ismael Galíndez, Calle Entre Rlos, Num .. • .
Por au~entarse para Europa con su familia procederá a ve_nder en remate todas las existencias
ficio al ' borde de la destrucción. Quizás
de su casa habitación, Muebles, Cuadros, Bronces, CarruaJes, Caballos, etc . ocurría con el rito social de la ópera algo
semejantP. a fo que Martínez Estrada dice
Detalle de las máquinas: que no se asientan sobre
Muebles del Salón . · - 2 u· a t la tierra sino sobre un estado de civiliza-
Un •ue O estilo Turco compuesto de un sofá, dos sillones, seis s, 11 as Y es~ iner __s, u 11 cen rn ción.
J g t d bronce y flores un diván y 2 sillones fantasía, 2 sillas t1Jer::: fantasí<>,
de felpa con mase a e

' -
Victoria 2 sillas doradas fantasía; una arana de cr_1s ~I
· t or1·,z d e 5 1uces, una _arzna -
Este esquemático esbozo de las condicio-
2 .
s•ll~s Reina 4 1 ' 2 andes espeJ·os Visoté· 5 senefas a la italiana con sus correspond1P.,1tes nes en .que se llevó a cabo la grandiosa
de cristal de uces, gr ' · h" 2 1 d
· 1 f 1 otomana, 2 asientos Turcos, 2 sillones fantasía estilo c inesco, ca umnas e transformación de nuestras ciudades plan-
cart,nas,n e:i~t~a de bronce: La Modestia y la Samaritana, 3 cuadras grandes en acero, 3 cuadros
felpa ca v· y felpa 2 panderetas fantasfa, 2 grandes floreras de esquina con sus
tea una vez más las dificultades del juicio
chici:• : ~:~::~: c~~u~spejo v;'soté de fantasía, 2 estátuas bronce "La Tempest~d' ', 1 album,
acer_ca _de esta empresa, en .Ja que las con·
ram ' . t I retratas 5 figuras de porcelana , 4 pantallas chinas, 1 S1fan1er, 2 cuadras, tr~d1cc1ones parecen constituir la nota co-
1 aparata cris a pa2rab t s t~rracotta 2 tarteleras 1 aparata de tarjetas , 2 cuadras, 1 alfam- mente: contradicciones entre la intraes-
2 rap1ses bronce, us a ' ' t d ·t . t ·1 t
rcortada. (siguen Ante -sala, escritorio, comedor, cua ro arm1 ana_s, un 01 e . tructu~a técnica y profesional existente Y la
brado Bruselas h en la que se cuentan , entre otras casas, dos carruaJes, 2 yuntas requerida por los nuevos tipos, entre es-
un costurera y una coc era
de tiro y una vaca can crfa) . tos Y • los modos de vida corrientes de la
mayona de la población, entre la precarie-
• Fragmenta de un aviso aparecido en El Porvenir, diario de Córdoba. el 1/4/1889. dad de las fuerzas y ·la magnitud de la
se conserva la ortografía original. empresa, ~ntre la realidad y los símbolos
de una vida soñada.
La importancia fundamental asignada a la
5_ El modelo liberal educación por la generación que introduj'l
4.1. Enseñanza el modelo justifica ampliamente la inser-
ción de esta reseña, que nos permite acce-
der, a través de los datos y las obras, a la
imagen que de la enseñanza se tenía en
la época.

Coordinación: Marina Waisman

Arquitectura escolar primaria Los colegios secundarios


La arquitectura para la
en la década del 80
educación en el siglo XIX En tanto la educación primaria estaba, has-
ta el establecimiento del Consejo Nacional
La primera presidencia de Roca estuvo ca- de Educación, a cargo de las provincias, el
Daniel Schávelzon, arq. racterizada por dos realizaciones fundamen- gobierno federal asumió desde la presiden-
tales, en lo que concierne al ámbito edu- cia de Mitre la conducción de lo que es
cacional: la sanción de la ley nacional nú- hoy el nivel medio de la enseñanza, que fue
mero 1420 que ·estableció las bases de un llamado "nacional" tanto por su orienta-
El proceso de renovación educacional con - nuevo sistema orgánico para la instrucción ción pedagógica -planes centralizados d
secuente con la Revolución de Mayo, tardó pública y la creación, en 1882, del Consejo nivel federal- como por el patrocinio ejer-
en su materialización varios decenios de- Nacional de Educación cuyo primer titular, cido por dicho nivel: de gobierno; así su~-
bido, entre otras causas, a que el pa ís es- el doctor Ben]amín Zorrilla, resolvió con- gieron los colegios nacionales y las escue-
tuvo abocado al objetivo prioritario de con- extraordinaria dinámica las apremiantes ne- las normales nacionales, con el carácter,
solidar sus nuevas estructuras políticas y cesidades que presentaba la capital fede- respecti-vamente, de ciclo preparatorio en I:;;
económ icas; hac ia las décadas finales del ral en materia de edificación escolar. Al fcrmación profesional universitaria y de ca-
siglo XIX se concretaron, especialmente en servicio del Consejo se desempeñaba el ar- ~acitación de personal docente para aten-
IJ ciudad de Buenos Aires, los programas quitecto Raymundo Battle, quien preparó der la educación primaria en todo el pa is.
e<!i lic ios correspondientes al nuevo sistema un proyecto tipo, según el cual se inició la
educativo en sus niveles de escuelas, co- eJecución de seis obras en abril de 1883; Buenos Aires y Córdoba poseían colegios
lEgios y un iversidades y, como funciona- poco después se incorporaron el arquitecto dependientes de sus respectivas universi-
miento y como expresión, se logró entonces José Ramos Muñoz y el ingeniero Próspero
1

dades y sucesores de viejos institutos je-


13 imagen arquitectón ica inherente a aquel Lobeán como proyectistas : el 1 de junio de suíticos, como los que existieron también
proceso de renovación. SJrmiento había 18'84 se inauguraren 14 edificios y el 8 de en otras ciudades del país; en 1848 fundó
si do el primero en proponer medios para julio de 1886 otros 40, contándose entre és- Urquiza un colegio en San José (Entre Ríos)
tos el palacio de la calle Rodríguez Peña que al año siguiente fue trasladado a Con-
modificar las anteriores estructuras educa-
entre Charcas y Paraguay, construido para cepción del Urngua.y, donde en 1850 inau-
t ivas al fundar, en 1857, la Escuela Modelo
la escuela Petronila Rodríguez, el Consejo guró el primer edificio propio, construido
de Catedral al Sur en la capital del enton-
y la Biblioteca, según diseño del arquitecto por el contratista .Pedro Renom . En 1!:69 el
e.e~. Estado Libre de Buenos Aires; p3ra
Carlos A. Altgelt. gcbierno nacional creó la Oficina de lnge-
el le se re:nodeló con material norteameri-
cano un edificio preexistente, y un año n ieros a la cua 1, ci neo años después, fue
Al final izar la década del 80 el sistema edu- incorporado Enrique Aberg como Arquitec-
después se inic ió la obra de la Escuela
cativo y la arquitectura escolar alcanzaban t0 Nacional; esta repartición realizó desde
Modelo de Catedul al Nort•e que fu-e el
su primer apogeo; Ramos Mejía estableció entonces un plan de adecuación de anti-
prime ro construido en la ciudad después
320 escuelas en todo el país durante sus guos edificios a las necesidades que plan-
de la Revo luc ión de Mayo.
tres añ<;>s en el ministerio; para agilizar el teaba el funcionamiento de colegios naciu-
plan de construcciones se preparnron pro- nélles y de escuelas normales en diversas
Lz Escue la Modelo de Catedral al Norte, yectos prototípicos que sirvieron para eje-
s,tuad J en la actu al calle Reconquista 461 , ciudades del país.
cutar obras casi en serie, trabajos que es-
fue construida entre 1858 y 1860; fue su
tuvieron a cargo del activo contratista Luis La primera presidencia de Roca (1880-1886.
auto r el arquitecto Miguel Barabino, cuyo
Valcavi. Tal masificación constructiva jus- marcó también un período de gran signi-
proyecto resu ltó selecc ionado en un con - t ificó frases como la de Galarce, en 1887, ficación en materia de edificación escolar
cu rso o " licitació n" ya que también se com- al describ ir los nuevos edi•fic ios educativos secundaria; los arquitectos Ab=rg, hasta
petía por el presupuesto. Dicho edificio te- de Buenos Aires con estas palabras: " . .. re- 1883, y Frcncisco Tamburini desde comi en-
nía una capac idad original para 300 alum- uniendo la comodidad, lujo, amplia dota- zo~ de 1E84. at endieron , entre otras obras.
nos; pero tra s varias modif icacione s, alcéln- c ión, hermosos jardines, higiene y discipli- I~ de refacción y ensanohe del Colegio Na-
Zd en la actualidad a 800 edu candos. Tam- na, a otros interesantes detalles que atraen c10nal Central, Escuela Normal de Profeso-
1:i;én ha bla si do equ i pada con mobiliario al niño al Templo del Saber y al profesor ras de Ja Capital, escuelas normales de
norteamerican·o, pero e l edifici o no era en al desempeño de sus obligaciones". maestras en Santiago del Estero, Catamar-
1
s " lujoso": te nla algun os grand es salones, ca, Tucumán, Colegio Nacional de San Lu is
e, c. al era s de mármol y portadas de caobél; Ct1mo contraste, si bien ·el número de edi y los nuevos edificios para colegios nacio-
no obstante, la dist r ib uc ión no resultó bue- ficios construido s para escu ela s fue re al - nales en Catamarca y Mendoza, escuelas
na debido, probab lemente, a la estrec hez mente el evado, no resultó sufi ci ente f re nte normales en Mendoza y Rosario y Escuela
de l terreno. a las necesidad 3s del p3Is. Por la ley nQ 356 de Ingenieros de San Juan, en algunos con
promulgada en l f·69, la provin c ia de Bue- 13 intervención de arquitectos locales co-
E; notab le cómo, has ta 1e60, la s qu ince nos Aires prem iaba a la s mu ni cipalidades
quf tuvie se n mas de una determinada can-
me. proyectistas y directores de obras.
e~c uelas de la ciud ad de Buenos Aires fu n-

r,
cionaba_n _e n obso letos edif ic ios alquil ad.'.ls
no ~X!St1an COns tr1..1 cc iones especif icam en-
l ~ ~ eri gidas para esc uelas públ icas, sa l'lo
tidad de alumnos matr ic ul ados, pero se d ie
ro n casos de inscripciones en escuelas que
no tenían maestros o directamente no exis-
Entre los pr incipales edificios construidos
entonces cabe mencion Jr la Escuela Nor-
mal Nacional de Profesores "Mariano Acos-
. ~ec ha s antes de 1810 por la s órd enes t ían ; est a ley fu e derogad a por Avellaned a. ta" (1883-1892, Francisco Tamburini, arq.)
rFl 1g1os·O s • . en el estilo renacentista italiano que ca-
lu • cuya ac tivid ad repunta t a 11bién Lo!> índices de deserc ión escolar en est a
"ªeg o de 1860, pud ie ndo men cionarse los gi- époc a han llegado a arrojar cifras de hasta racte rizó a su autor, con planta rectangular
1
.. n esca s d'1t 1• · y dos patios paralelos, rodeados p~r la,
Sa n , e cIos pr ivados de l : s Cr l::!g,os casi un 90 % al concl u ir segundo grado, es
Jose (1 859/76 Y del Salvador (1870/76). decir al término del c icl '.l elernent JI. galer ías de acceso a las aulas y gabinetes
dt:: clase; el edificio, aún en uso, constd tramos (reducida hoy solo al central), gran- mencionar los Hospit~les de Clínicas ~-=
d~ ~os plantas y subsuelo, con un gran des jarrones flanqueando las alfardas y, Buenos Aires y de Cardaba, la Academ1_a
port1co de acceso sobre su frente principal . t2mbién, una escultura alegórica sobre pe- de Ciencias de Córdoba, la Escuela ".,grono-
destal que fue luego trasladada al Hospital mica de Santa Catalina en el pa_rt1do de
Arquitectura universitaria Lomas de Zamora y las const!~cc1ones no
de Clínicas; el retiro de la fachada, su
gran altura determinada por los dos pisos solo universitarias, sino tamb1en secunda-
La vida_ porte•ña, cada vez más compleja en rias y primarias de la entonces nueva ciu-
la medida que absorbía los cánones cultu- y el remate escultórico superior, más el
rales importados de Europa, planteó una n,ovimiento que da el balbó sobre el acce- dad de La Plata.
variedad desconocida hasta entonces, en so hacen de ella un interesante ejemplo
dt! esa monumentalidad, a cuya captación Una frase d~ Sarmie~to expres?ba: ::rened
c~1anto a construcciones para fines educa- escuelas y no tendréis revoluciones ; este
cionales; en 1872 se abordó la construc- contribuye la escasa modi,ficación experi-
mEntada en el entorno inmediato. proceso fue, precisamente, una etapa c!a
ción de una nueva sede para la Universi- ve en la búsqueda de concretar u~a socie-
dad de Buenos Aires que aún funcionaba Ei edificio era sencillo en su funcion3mien- dad ideal, conforme a la mentalidad po-
dentro de los edi,f icios jesuíticos de la to, pero a la vez rígido y sin posibilidades sitivista.
"n:ianzana de las luces". Se trataba por de: crecer, lo que impuso la necesidad de
primera ·vez de levantar un ámbito especí- modificaciones al cabo de muy pocos años;
fico para toda la universidad .y su proyecto la Universidad no llegó a funcionar total- La primera escuela pública expresamente
fue confiado a Pedro Benoit, el mismo ar- mente en él, sino solo la Facultad de De- construida en el país en 1858. Foto : 1916
quitecto que, hasta 1855, fuera autor de la recho, para la cual fue también insuficien- 2
Escuela de Medicina situada frente a la te, encarándose, al cabo de dos década:;, Escuela Hipólito Vieytes (1884) , U~ claro
iglesia de San Telmo; el solar elegido se s11 traslado a un nuevo edificio situado en
ejemplo de la arquitectura educativa de
halla en Moreno 350. la década del so. Foto: 1920
la avenida Las Heras, proyectado por Artu-
3/3h . .
ro ,Prins en estilo neogótico y eternamente Pedro Benoit, Edificio de la Un1vers1~~d
En 1872 solo dos opciones existían dentro
inconcluso. de Buenos Aires, 1874. 3 Fachada or,g1nal;
de las corrientes arquitectónicas: una era Ja Fachada con las remodelaciones del
el historicismo en sus variantes del neogó- En 1882 el arquitecto Aoerg preparó un frente; 3b Primer piso con balcón Y. r~mate
tico, o de los neorrenacentismos italiano o nuevo proyecto para la Universidad de (lo único que subsiste d_el frente ong1nal),
francés que se mostraban en sus pórticos Buenos Aires, a construir frente a la plaza que da una imagen precisa de !º que no
acolumnados, la decoración, el diseño de San Martín, que tampoco sería materializa- es el interior; 3c Detalle del m,smo, con el
las fachadas y la distribución de sus plan- do; Francisco Tamburini proyectó la nueva remate alegórico , parte de la simbología
tas; la otra opción era el funcionalismo in- Facultad de Medicina (Córdoba . y Uriburu, alusiva necesaria en la época en toda la
glés de la Revolución Industrial, usado para arquitectura educativa ; 3d El "':ran salón _central
hoy en parte demolida) comenzada en 1886
los ferrocarriles y las primeras obras de visto hacia el jardín; se aprecia aun el Juego
y concluida en 1895, pero que también re- de las columnas, pese al tabicamiento; 3e
infraestructura, pero que no cuadraba con la sultó pequeña y requirió considerables am- Pórtico y esca lera de acceso a la biblioteca
imagen arquitectónica que se quería dar pliaciones en 1902. El crecimiento de l_as desde el arruinado jardln; 3f La galerla
a la nueva Universidad. La entrada princi- necesidades en materia educativa superior de la bi•blioteca, quizás la .parte más lograda
pal de la Universidad reviste aún las carac- excedió a las previsiones de esa época, pe- del edificio; un hermoso espacio de transición;
terísticas de monumentalidad que en su ru no podemos dejar de señalar que hubo 3g Plano origina I del edificio, ta I como se
época se creían necesarias: la gran verja, también realizaciones importantes, ya que, conservó hasta 1900; 3h Plano del estado actua 1
el atrio con palmeras, escalinata de tres además de las obras señaladas podemos del edificio, destinado a Museo Etnográfico

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Emilio Agrelo, arq ., Universidad de Buenos
Aires, Rectorado y Facultad de Filosofía,
Viamonte 444 , 1910
5
Francisco Tamburini, arq ., Escuela Normal
de Profesores "Mariano Acosta", 1883/ 1892
6
Hans Altgelt, arq ., Escuela Petronila Rodríguez,
hoy Consejo Nacional de Educación , 1886
7
Arturo Prlns, arq ., maqueta d e l edific io
neogótico para la inconclusa Facultad de
Derecho, Universidad de Buenos Aires. Otro
ejemplo del intento de utilizar la arquitectura
para fabricar una nueva historia , por una
generación que habla d estruido la autént i ca .
1910. Foto : 1919
8
Carlos Morra, arq ., Escuela Presidente Roca,
Buenos Aires, 1900. Un tlpico ejemplo de les
"Templos del Saber" soñados durante los
gobiernos liberales del si g lo pasado. Foto: 1910

7
s. El modelo liberal Coordinación: Marina Waisman, arq.
1.1. Centros urbanos. Trazado

La ciudad de La Plata La ,provincia, hacia el '80 (censo de 18881), lo tanto, debe ser simultáneamente centro
Alberto Nicolini, arq. reu~ía la mayor parte del poder económico administrativo y gran mercado.
nacional: el 70 % de las rentas generales
del Estado, el 75 % del comercio y el 69 % Apenas ungido gobernador el 1 de mayo de
Buenos Aires, Capital de la República
de _la producción. Su medio millón de 1881, Rocha produjo tres decretos funda-
La ciudad de Buenos Aire~, desde su fun- habitantes estaba •disperso en extensos la- mentales: nombró la comisión que estudia-
dación en el primer siglo de la dominación t!fundios dedicados a la economía pecua- ría comparativamente algunos de los lu-
hispánica, había ido ocupando lentamente ria y concentrados en centros muy poco gares posibles en que debería establecerse
un papel importante <lentro del conjunto poblados, de l~s cuales los más importan- la nueva capital, llamó a concurso inter-
de las ciudades situadas en la cuenca del tes eran: San Nicolás con 10 mil habitantes nacional para los planos de seis edificios
Río de la .Plata. Cuando la geopolitica de Ghivilco~ con 8 mil , Mercedes y ,Pergamin~ públicos y encomendó al Departamento de
los reyes barbones la colocó a la cabeza con 6 mil y Azul, 'Dolores y Lobos con 5 mil. Ingenieros proyectar varios planos de una
del Virreinato, acabó por concederle le- nueva ciudad y, además, planos y presu-
galmente el poder político que ya no aban- La ya menc_ionada coyuntura del '80 parece puestos de otros doce edificios públicos.
donaría en los hechos, a pesar de todas h_aber ,reunI_do en un plan político al pre-
las vicisitudes de la guerra de la indepen- sidente saliente Avellaneda, al presidente Del _modo como fueron planteadas las en-
dencia y de la anarquía posterior. Pero
fue necesario llegar hasta 1853 para que 7Iecto Roca -ambos tucumanos- y al que c?mIendas _se desprende el, para nosotros,
1~a a ser electo gobernador de la provin- singular metodo de diseño urbano consis-
la Constitución la designara oficialmente cia poco después y asumiría la tarea de t7nte en t:ncargar simultáneamente, a dis-
como Capital de la Nación y a 1880 para la nueva capital con una convicción una tintos __equipos d~ políticos y técnicos sin
que, por fin, la Legislatura de la provincia energía y una capacidad poco com'unes: conexIon entre S), la selección del lugar,
de Buenos Aires cediera el territorio del Dardo Rocha. Por la correspondencia que la traza de la ciudad, y la definición de
Municipio de la Ciudad de Buenos Aires hubo entre ellos no cabe dudar de la es- los principales edificios públicos.
para Capital de la República. trecha amistad de Rocha con ambos presi-
dentes, por lo que es verosímil pensar en
La Comisión encargada de estudiar los di-
La coyuntura política favorable se presentó un acuerdo, por aquel año, para asegurarse versos lugares posibles se expidió cinco
cuando, afianzado el presidente Avellaneda recíprocamente la entrega de la ciudad de
~eses_ después. Las pautas fijadas por el
luego de los sucesos revolucionarios de Buenos Aires a la Nación y el apoyo de eJecut1vo estaban referidos al terreno
junio de 1880, pudo simultáneamente pro- esta para concretar la erección de la nue- aguas, comunicaciones con el exterior ~
bar la inconveniencia de que coexistieran va capital de la provincia. Así, al menos interior del país, facilidad para realizar
en la misma ciudad las autoridades nacio- resultaría humanamente explicable la prO: obras y ventajas e inconvenientes para la
nales y las provinciales y, por otra parte, digiosa celeridad con que Rocha, gober-
ad_ministraci~n. La comisión propuso, en
someter el po<ler de la Legislatura de la nador desde. el 1 de mayo de 1881, logró primer término, Campana, Lomas de ,la
provincia mediante la intervención y el colocar la piedra fundamental de la ciu- Ensenad~ y Zárate; en segundo lugar, Quil-
posterior llamado a elecciones. En su men- dad el 19 de noviembre de 1882 e instalar mes, Olivos, San Fernando, Mercedes y
saje a la nueva Legislatura, Avellaneda le los poderes públicos el 15 de abril de 1884. Moreno.
decía que la capitalización de Suenos Aires
era una simple ratificación de un hecho En el papel que debía jugar la nueva ca-
pital incidió siempre el deseo de los hom- Dardo Rocha fue descartando uno tras otro
histórico cuyo desconocimiento había sido
bres de la provincia, muchas veces mani- los lugares posibles para arribar a la so-
causa de todos los trastornos políticos pa-
festado abiertamente en los debates ,par- l~ción lógica: "Un lugar en que radicar una
sados. La opinión contraria, expresada en
lamentarios, de tomarse una revancha con- c1_udad _que no esté muy lejos de Buenos
la Cámara de Diputados por el Dr. Alem,
tra la Nación por el "despojo" de que Aires ni muy próximo tampoco; que pue-
argumentaba que con esa solución lo que
habían sido objeto, poniendo para ello en dan ser desviadas hacia él las corrientes
se conseguiría sería entregar al gobierno
juego los abundantes recursos de la pam- comerciales con provechos positivos; que
nacional la ciudad que reunía la mayor ocupe un lugar central con relación a la
suma de elementos de poder, facilitando pa bonaerense. Al hacerse cargo del go-
bierno, Rocha habla de la "nueva Buenos P~oyincia y que no le falte ninguna coo-
el acceso de gobiernos tan fuertes que d1c1ón natural para una gran agrupación
ahogarían a los pueblos y debilitando, si- Aires" y, cuando ya está decidido el sitio,
manifiesta: "Ni por asomo se ha pensado urbana solo la encontraremos .. . entre el
mul~ánea'!lente, a la 6nica provincia capaz limite que separa Barracas al Sud de
de Imped1rlo que era la de Buenos Aires. en un mero centro poHtico y administra-
Quilmes y el Río Salado .. . y basta ;,,irar
tivo"... "La nueva ciudad . .. estará en el
primer puerto de la República, destinado la carta de la Provincia para que la so-
La Plata, Capital de la Provincia lución se nos ofrezca patente y con una
H.asta 1880 el gran problema geopolltico a producir una gran revolución económica".
tradición científica y politica que la rati-
sin resolve_rse_ había sido el de la Capital t¡ca y la anuncia de tiempo atrás .. . las
de la Republ1ca. A partir de esa fecha el El ideólogo en quien se apoyaron los hom- tierras altas de la Ensenada, en la vecin-
~roblema .fue transferido a la provincia de bres de acción del '80 para la doble solu-
dad del puerto, es el sitio más aparente
uenos Aires, la que, huérfana de la ciu- ción de las capitales fue otro mobre del para fundar la Capital de la Provincia".
did _que habla sido su foco político eco- interior: el tucumano Juan Bautista Alberdi,
~e~~o, social y cultural durante ~iglos, quien sostenla la tesis de que la capital
f I ponerse a pensar dónde alojar en de un estado no puede ser otra ciudad El puerto natural de la ensenada de Ba-
~~id~"inmed que aquella que reúna la mayor cantidad rragán era conocido y utHizado desde la
1 aues po Iia~a, por lo menos, a sus au-
ít1cas. de elementos de poder económico y, por época del dominio español, pero solo en
1823 se pensó acondicionarlo y utilizarlo to de Ingenieros produjo la traza; se tra- se lee: "Borrador_ del proyecto d~ ciudad
para llegada, carga y descarga de los bar- taba de un equipo técnico y las contribu- capital prop. del _mg .... José Rodrigo"; sin
cos de ultramar, trasbordando a balandras ciones pudieron haber sido muchas. La escala, parece sin embargo, una versión
q~e. co!'lun-icarían con Buenos Aires. La tradición dfrecta le atribuye la responsa- reducida y estructurada sobre múltiplos
originalidad de la generación del '80 con- bilidad principal al ingeniero y arquitecto de cuatro del plano del Departamento de
sistió en combinar el magnífico puerto Pedro Benoit (h) (1836-1897), primer Direc- lngenierios; el número de manzanas, rec-
natural con la capital administrativa que tor <le Obras Públicas de La Plata. tangulares aquí, también es considerable-
necesitaba ,la provincia . mente menor. En el Archivo del actual
Ministerio <le Obras Públicas se conservan
Las pautas de proyecto que había fijado dos aguadas, supuestamente anteproyectos
Varios proyectos de ley indispensables el ejecutivo eran totalmente genéricas:
para la realización de la nueva capital conformidad con el trazado de las ciuda- dibujados por el propio Departa~ento de
fueron preparados de inmediato por el go- des más modernas, compatibilidad con el Ingenieros, que muestran dos variantes de
bernador; se referían a distribución y ven- clima, las costumbres y comodidad de los ciudades rectangulares con triple sistema
ta de las tierras; premios y franquicias de avenidas: ortogonales, diagonales y
habitantes, higiene, belleza <le sus calles
para los pobladores iniciales, obligatorie- y plazas, posibilidades de ensanche y c~n- anulares; en ambos casos el foco de la
dad de residencia para los funcionarios, sideración de los medios financieros dis- composición es una gran plaza rectangu-
reglamentaciones de edificación, etcétera. ponibles. El problema así planteado carecía lar a .la que convergen dieciocho aveni-
de condicionamientos que hoy juzgamos das· pero la plaza es foco, no centro, está
La traza urbana indispensables: la cantidad de habitantes desplazada hacia uno de los lados mayores
El 7 de mayo de 1881 el Departamento de y el sitio. Sin embargo existían, de he- del .rectángulo insinuando la proyección del
Ingenieros habia recibido el encargo de cho, algunas pautas. El ejecutivo pensaba eje de simetría hacia los canales y el
proyectar varios planos de una nueva ciu- en un ciudad que debería alcanzar el ta- puerto.
dad . El 19 de mayo del año siguiente elevó maño de Buenos Aires, la quería moderna
"el plano de la traza de la nueva capital a tal punto que Rocha había comprado un Ya se dijo que la traza original del 19 de
de la provincia" acompañado de un in- Atlas editado en París en 1880 en el cual mayo de 1882 no se conservó; 1~ ~~e ~tili-
forme descriptivo en tres folios. Se con- había anotado: " .. . para estudiar los pla- lizamos como base para el analls1s tiene
serva el informe, la traza se ha perdido. nos de las principales ciudades del mundo la ventaja de ser la que describió el propio
y con estos conocimientos determinar el Benoit en la Reseña Estadística y Des-
Y este no es el único misterio asociado a de La Plata ... ". En esta y en otras publ i- criptiva de 1885. Consiste, en primer lugar,
,Ja "invención" de la ciudad. Las otras caciones de la época abundaban los bule- en un sistema modular ortogonal cuyo ele-
grandes incógnitas son la autoría de la vares, las avenidas en diagonal, las pla- mento es la "manzana" cuadrada de 120
traza, el texto exacto del acta de funda- zas en asterico, etcétera. metros de lado; dicho módulo se repite
ción y el nombre del autor de la desig- 6 por 6 veces, definiendo así un nuevo
nación "la Plata"; en este último caso Los antecedentes de diseños urbanos vin- cuadrado de 36 manzanas; entre las man-
la hipótesis más verosímil y más romántica culados con el proyecto definitivo, es decir zanas corren calles de 18 metros de ancho;
sería la que la adjudica a José Hernán- los que podríamos llamar anteproyectos, el cuadrado de 36 manzanas se repite -a
dez ~I creador del Martín Fierro-, se- son varios, entre ellos el "Plano de la ciu- su vez- 6 por 6 veces completando el
nador informante de un proyecto en el que dad Atlántida, capital de la Provincia de gran cuadrado total de la ciudad cuya
aparece, en abril de 1882, el nombre de Buenos Aires", que se conserva en el Mu- superficie teórica es igual a 36 por 36
la ciudad por primera vez. El Departamen- seo Dardo Rocha y a cuyo pie, manuscrito, manzanas, es decir 1.296 manzanas. Al sis-

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odular de asentamien~o se le s~per- de ancho; más allá se extienden las quin- 1
tema md s sistemas conectivos de c1rcu- tas, las chacras y los hornos. La orienta- Plano de la ciudad Atlántida
2
po~en f ida· el primero es una red or- ción rigurosa a medio rumbo de la malla
Plaza Municipal. Al fondo, la Catedral
lación r~~ 6 por 6 avenidas que separa los modular provocó en el proyecto del puerto
I 3
togona intermedios de 36 manzanas; el la necesidad de quebrar la dirección de Plano de la ciudad de La Plata, utilizado
módult girado 45° respecto del anterior, los canales que, ya en el río, son perpen- por Benoit en su descripción de 1885
seg~nf;~ado por las dos diagonales del diculares a la línea de costa. 4
t
eS ª cuadrado y seis diagonales menores Edificio de la Legislatura. Heine y
gran das sin duda, para acelerar las co- Zonificación Hagemann, arqs.
traza•icaciones
' en la zona cen t ra I de 16
5
La -relación puerto-ciudad estuvo desde el
mun •ones La simetr ía de dos eJes · · El proyecto de la Legislatura
C1 propia primer momento casi determinada por la 6
sec cuadrado
del . . 1ada por ,1a
quedó desnive ubicación relativa de la Ensenada y de las El Museo
ubicación del parque que ocupa alg~ mas Lomas altas; la extensión que media entre 7
de dos secciones en el fado que mira al ambos, ubicada en zona baja, fue pensada El dórico en la Necrópolis
río· por ello el eje de simetría NE-SO, se como extensión futura del Dock. Las obras 8
pr¿longa, a través d~I parque, hacia el del puerto comenzaron en 1883, y el 15 de El jónico en la Legislatura
9
puerto. Este eje es eJe monumental y no mayo de 1887 arribó el ,primer núcleo de
El renacimiento francés de la
circulatorio; no está ocupado ,por una ave- pasajeros de ultramar procedente de Mon- Casa de Gobierno
nida como hubiera correspondido en el tevideo. El diseñador y promotor de las
esquema teórico sino por una. hilera de obras fue el ingeniero holandés Juan Abel
manzanas en las que se ubicaron los Waldorp.
edificios más significativos. A los lados
del gran eje edilicio corren dos avenidas Las comunicaciones merecieron !'eria pre-
que se unen al llegar al parque. A dere- ocupación desde el primer momento; en
cha e izquierda de estas avenidas se tra- 1882 se construyó el primer ramal entre
zaron manzanas de solo 60 metros de an- Ensenada y la estación La Plata (hoy To-
cho; las manzanas subsiguientes aumentan losa)¡ de allí una línea "Decauville" a
progresivamente su ancho de diez en diez vapor, llevaba pasajeros y encomiendas
metros hasta llegar a 120. Benoit justificó hasta la Estación Central en Avenida 7 y
esta organización especial del eje central calle 48. En 1884 se encargó el estudio
diciendo que se cólocan así los edificios y la traza de un camino de 50 metros de
públicos " . . . para que al mismo tiempo ancho que uniera directamente Barracas
que con los demás proyectados en los al Sud con La Plata. Para esa época fun-
bulevares que cortan perpendicularmente cionaba ya la primera línea de "tramways"
á estos, se distribuyera la población en que recorría 20 kilómetros con 18 coches
varias direcciones, evitando así la aglo- transportando 30.000 pasajeros al mes.
meración de edificios en un mismo punto".
Los módulos intermedios de la traza, de
El límite no puede ser más preciso: la 36 manzanas cada uno, constituyen las
avenida de circunvalación de 100 metros "secciones" de la ciudad.
4 5 6

8 9
El centro geométrico de -la -traza es -la el epicentro alrededor de la plaza de los del puerto de La Plata por la Nación, en
"Plaza m_unicipal" · y, del mismo modo que poderes provinciales. 1904.
en las ~,1udades creadas durante el domi-
nio español, los dos- edificios ·significativos Crecimiento y crisis Los edificios públicos
que . a_llí ~e ubican son · la Catedral y la El aumento ,poblacional de los primeros Las bases del concurso internacional si-
Municipalidad. Sobre el eje monumental a tiempos es el mejor indicio del éxito de túan con precisión los edificios dentro de
mitad de ,ta distancia al parque está 'ta la iniciativa de Dardo Rocha. En los dos manzanas de 120 metros de lado. El cri-
"Plaza provincial". El eje se desarrolla primeros años el crecimiento anual fue del terio subyacente es el de su tratamiento
entr~ bulevares a lo largo de 13 cuadras, 60 %, estabilizándose en los años hasta como imponentes volúmenes complejos ro-
continuándose en el parque; los edificios 1890 alrededor del 25 % anual. En ese año deados del suficiente espacio para la con-
públicos están concentrados en 4 seccio- se produjo la gran crisis nacional que pro- templación. La traza de la ciudad les ad-
nes a ambos lados del eje. vocó en la ciudad un despoblamiento de judica lugares de preferencia en frente de
magnitud considerable: de 65.610 habitan- plazas, flanqueados por bulevares o por
La Avenida 7, definida desde el principio tes en 1890 hasta 60.991 en 1895. Aun así, arboleda, como en los alrededores del
como eje transversal administrativo-banca- en ese año la ciudad de La Plata era la Museo. Las perspectivas son majestuosas
rio, adquirió una importancia considerable tercera por su población, después de Bue- y los edificios heterogéneos se enfrentan
llegando hasta hoy como la principal vía nos Aires y Rosario. en un diálogo de estilos disímiles. Casi
de circulación vehicular. En el cruce de la todo el repertorio de la Historia está pre-
Avenida 7 y el eje monumental se situó sente: el dórico en la Necrópolis, el jónico
En cuanto a la composición , se puede ve-
en ta Legislatura, el corintio en el Museo,
la "Plaza Provincial" que contiene la Casa rificar una serie de consecuencias lógicas
de Gobierno y la Legislatura provinciales y el gótico en la catedral, el renacimiento
del hecho de tratarse de una ciudad re-
la vieja "Estación Central", hoy oficina de francés en la Casa de Gobierno, el rococó
cién fundada: en 1884, el 65 % de la po-
Correos. Del listado de más de 20 edifi- en el Pabellón de la Música de la plaza
blación estaba constituido por varones en-
cios públicos ubicados en esas cuatro sec- tre los 15 y los 50 a'ños y el 84 % del San Martín.
ciones obtenemos una clara idea del "cen- total eran varones; estos porcentajes bajan
tro" de aquella época. El parque ocupa el Se trata de la obra colectiva de una plé-
al 50 % y 68 % respectivamente al año yade de técnicos extranjeros o argentinos
6 % de la superficie total. Et resto de los siguiente . Resulta evidente la incidencia
espacios verdes consiste en 23 plazas de 7 de primera generación. El caso, más ajeno
de la población vinculada con las obras
formas distintas pero todas ellas ubicadas a lo local es el de los arquitectos Heine
públicas al comienzo de la instalación.
con exactitud en los cruces de las ave- y Hagemann, autores del proyecto premia-
Otra cifra es significativa: en 1884, del to-
nidas ortogonales. do de la Legislatura; y Stiers, autor del de
tal de la población trabajadora, el 47 %
la Municipalidad, los tres residentes de
pertenece a actividades de la construcción.
Las superficies libres, plazas, parques y Hannover.
paseos, ocupan el 9,4 % de la superficie El peso del componente extranjero tanto
total. Para 1939 los porcentajes para Bue- en lo ,poblacional como en la industria y en La generación liberal que resolvió el pro-
nos Aires, Córdoba y ·Rosario eran 4 %, el comercio podemos comprobarlo a través blema de las dos capitales en dos años,
1,7 % y 0,9 % respectivamente. Si para de algunas cifras: en marzo de 1884 el 78 % creía en el "Progreso" y consideraba que
esa misma fecha calculamos los metros de la población de La Plata era extranjera progreso, civilización y crecimiento de po-
cuadrados de superficie libre por habitan- y de ella el 44 % italianos. En cuanto a blación eran sinónimos. De ahí que, por
te encontramos para La Plata, Buenos Ai- la industria y el comercio, el censo de 1909 medio de la inmigración, "inventara" la
res, Rosario y Córdoba, en ese orden: 15 nos descubre un 83 % del capital de las capital de la primera provincia argentina
m2 , 3 m2 , 3 m2 y 1,3 m2. tasas comerciales pertenecientes a extran- haciendo de ella una ciudad extranjera
jeros y un 64 % en el caso de los esta- gobernada por una minoría argentina. Hoy,
La superficie destinada para edificación blecimientos industriales. a casi 100 años de su fundación, La Plata
estaba fraccionada en solares de 600 m2 es una ciudad que, si bien no logró cum-
y, en el caso de manzanas regulares, los Las obras del puerto iniciadas tardíamen- plir el sueño de transformarse en la "nue-
solares medían 10 por 60. En un cálculo te sufrieron de lleno las consecuencias de va Buenos Aires", es la quinta de tas ca-
estimativo con una densidad muy baja a la crisis del '90. Por otra parte, era evi- pitales_ del pa(s en orden a su importancia
razón de una familia de 6 integrantes por dente que aunque el presidente Roca hu- poblac1onal, sigue "funcionando" urbanísti-
solar, llegaríamos a la conclusión de que la biera prometido todo su apoyo a la inicia- camente sin problemas de tránsito, con
capacidad media de población de la ciudad tiva del gobernador Rocha, los intereses u!1 buen margen de superficie urbana fá-
que deben haber imaginado los fundadores de Buenos Aires no iban a permitir que el c1lme~te de_n~ifi~able y sin ningún tipo de
debió oscilar alrededor de los 150.000 ha- nuevo puerto "desviara hacia él las co- apremio qu.1rurg1co como los que aquejan
bitantes. rrientes comerciales" como había afirmado a la ry,ayona de las grandes y las media-
Rocha en su mensaje del 14 de marzo de nas ciudades del mundo.
La edificación particular antes de 1884 se 1882. La contraofensiva se inició en el mis-
había dispersado en 12 de las 34 secciones, mo año de 1882 con el comienzo del mo-
pero en 1884 solo se construía en 8. Para derno Puerto Madero, culminó con la crisis 10
fines del año siguiente había edificios de Baring provocada precisamente por los El rococó en el Pabellón de la Música
particulares en 21 secciones y su total era Plaza San Martln '
contratistas que habían construido las ins- 11
de 3859. En cuanto al pico de concentra- talaciones portuarias de Buenos Aires y
ción, parece desplazarse hacia el sur con Pla_no del "Hotel de Ville" (Municipalidad).
concluyó, simbólicamente, con la compra Heme Y Hiigemann, arqs .
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-- ---- Documentación: Federico Ortiz
5. El modelo liberal_ Marina Waisman, arqs. '
2.1. Vivienda. Arquitectura profesional
Coordinación: Marina Waisman, arq.

La vivienda urbana en la rentables; los medios técnicos, es decir las A) Los palacios
estructuras metálicas primero y luego las
época del liberalismo: la de hormigón armado, junto con los medios 1 La var iante c las ic ista : Palac io Ferreyra ,
en Córdoba . René Sergent, arq. , 1913.
obra de los arquitectos mecánicos de circulació n vertical, hacen
Cons iderado el mejor edific io borbón ico
que esa búsqueda se convie rta en realidad . en la Argentina .
Federico Ortiz, arq.
La fragmentación de la cuadra que idearon 2 Ortodox ia ecléctico-cl as ic ista: actual
La gran ciudad surge en el siglo XIX y los españoles es llevada a su máxima ex- Embajada de Franc ia, Pablo Pater, arq .
con ella el alza vertiginosa del valor de la presión en los lotes de 10 a 12 varas de El tema de la cúpula en la esquina se
t ierra urbana. Com ienza entonces el par- frente o sea de 8,66 y 10,39 metros, res- perpetuó en edificios de renta durante
C€1am iento indiscrimi nado y la colocación pectivamente. Las condiciones de aglome- varias décadas.
de lotes mínimos al mejor postor. El fe- ración y fragmentación hacen que gran parte
nómeno de la subdivisión de la tierra y de la arquitectura sea arquitectura de fa- 3 Residencia Fernández de Anchorena ,
su máximo aprovechamiento en las áreas chada, por lo menos así se la consideraba hoy Nunciatura en Buenos Aires. Eduardo
urbanas conforma una realidad de la cual en aquella época. Pero no nos engañemos, Le Monnier, arq., 1909. Planta baja y
la arqu itectura no se pueéle evadir. La ob- pr imer piso. La gran importancia dada a las
todo espacio construido con el fin de ser escaleras revela el carácter de arquitectur a
tención de la mayor renta de la inversión habitado es, aunque no quiera serlo, arqui- de representac ión y prest igio.
inmueble hace que las construcciones tectura; lo que está detrás de la fachada
busquen en altura la posibilidad de crear también es arquitectura, que sea mala ar-
más espac ios habitables y por consiguiente quitectura .. . es otra cosa .

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Obra de Carlos Nordmann, arqu,1ecro .
Detrás de las fachadas, casi siempre pre- do en los barrios alejados; y en el límite
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alemán que realizó una vasta obra profes,ona r
suntuosas Y en algunos casos extravagan - inferior del ordenamiento aparece el con- en el pals, a partir de 1881.
tes, ~e encue_ntra la dura realidad del li- ventillo, creación inédita de aquel sistema
eral1~mo: un1~ade~ de habitación apiladas Dos obras de Osear Ranzennoíer , de
b_ en que toda planificación era anatema. 9, 9 a, l0
sin !71lserico~d1a, sin luz Y sin aire, es de- tendencia antiacadém1ca . Nóta~e la un1f1cación
c!r incomunicados con los elementos bá- En cuanto a las residencias suburbanas Y de ras aberturas de planta ba¡a Y ba samento ,
sicos de la naturaleza. campestres, deben mencionarse las vill~s que transforman totalmente el or?enamie_nto
y estancias, en las cuales hizo su apa~1- clasicista. Los elementos decorativos, asi-
Esta disolución de la unidad básica ur- ción, a menudo, el romanticismo me~1e- mismo, se apartan de _las fórmulas re~~noci -
ba_na acusa varias etapas: la primera, cuyos das. se nota n influencias_ de la seces1on
valista. Qué grado de romanticismo tuvie-
vienesa y del antiacadem1smo alemán .
ongenes s~ remonta!1. ~ fines del siglo ron los adinerados terratenientes que le-
XVI 11, comienza al d1v1d1rse la tradicional vantaron castillos y capillas medievales en CJ casas de renta . Todos los estilos se
casa de dos patios por la mitad dando sus propiedades pampeanas, es difícil de suced i eron en sus fachadas, _aun cuando
lugar a la llamada "casa chorizo"'. La se- saber; quizás ninguno. Sin em~~ri¡:o, las durante largo tiempo predominaron los de
gu~da etapa se cumple al hacerse nece- motivaciones detrás de estos ed1f1c1os pa- origen borbónico.
saria la edificación de dos plantas con recerían ir más allá de una mera cuestión
acceso independiente a cada una. ' ecléctica es demasiado específico el gus- 11 Casa de renta, Avda . de . Mayo 916,

Hacia fines de siglo quedarán configura-


to por ¡¿ medieval y ese g~sto tien_e ~ue Buenos Aires, Alejandro Chrostophersen, arq .
haber sido en alguna medida romant1co . un tratamiento académico en el cual puede
das, según los distintos niveles económi- leerse ra organización funcional .
cos y sociales, distintas tipologías de vi- B) Petits Híitels. En esta serie de obras puede
viendas: las grandes residencias (palacios). observarse, especialmente en las figuras 5 a 8, 12 Ed if icio en Buenos Aires,_
Guillermo Alvarez ,
cuyos modelos fueron los grandes hoteles cómo un mismo esquema compositivo se arq . La usual cúpula que sen~laba la esquina
particulares de Francia, como el de Sou- reviste de formas variadas que transforman en las composiciones académicas _se con -
bisse, y en los cuales está muy bien re- su expresión sin cambiar su esencia. Es vierte aquí en una especie de morador
particularmente notable el paso que da cerrado . El lenguaje está emparentado con
presentada la descendencia del estilo bor-
Christophersen entre la obra ilustrada en la el modernismo catalán.
bónico; el petit hotel, que reemplaza a la figura 6 y la 7: en esta última los elementos
casa de patios, con una mayor especia- del lenguaje han llegado a una extrema 13 Vivienda colectiva en Avda . Rivadavia -~635,
lización de los locales, y con una fachada simplificación. Buenos Aires , Mario Palanti, arq ._ La atenc1on
que se presta a todas las variantes del 4 a 7 Cuatro obras en Buenos Aires de prestada a ros aspectos decorativos de la
eclecticismo, y, más adelante, del antia- Alejandro Christophersen nuestro gran tachada no se acompaña con parecido
cademismo; las casas de renta, requeridas ecléctico, cuya obra es dificil de superar, cuidado en la distribución interior, torturada
por las nuevas condiciones de la vida ur- tanto por su volumen como por su por ra subdivisión del suelo y la necesidad
bana, tratadas con una arquitectura que excelente calidad. Noruego, nacido sin de rentabilidad .
fue desde las formas académicas hasta las querer en Cádiz, profundamente encariñado
con nuestro país, al que dio todo su esfuerzo Planta tipo
antiacadémicas, y de los ejemplos de plan- 1 Sala 8 Toilette
de eximio proyectista y arquitecto de alma,
tas más o menos desahogadas hasta el cubre con su vigorosa personalidad y obras 2 Sala secundaria 9 Dormitorio servic io
abarrotamiento de locales agrupados sin las décadas del 10 y del 20. Graduado en la 3 Hall princi pal 10 Baño
mayor imaginación, y con una falta casi 4 Escritorio 11 Hall interno
Academia Real de Bellas Artes de Bruselas,
total de aire y luz contrastando con la 5 Comedor 12 Dormitorio
llega a la Argentina en 1887 y trabaja a
6 Jardín de invierno 13 Patio cubierto
imaginación derrochada en las fachadas. comienzos de siglo en la ortodoxia clasicista
(palacio Anchorena, Buenos Ai res, 1909). 7 Cocina
Las casas de patio permanecen, sobre to-
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D) Villas. Las residencias suburbanas lomaron 5 Bodega
Palant i era el arquitecto aclecuaclo para servir 11 Antecocina
a m~nudo la forma de villas ubicadas en el a este tipo de cliente . Figura paradoja!, 6 Carbón 12 Cocina
interior de parques, inspirándose ya en 7 Toilette
evoluciona desde el más acentuado Y rim - 13 Hall
form_a s palladianas, ya en forma~ románticas 8 Comedor servicio
bombante academicismo Itálico a una especie 14 Piscina
medievalistas (ver VIiia Los Ombúes en de expresionismo arquitectónico inédito g office
summa/hlstoria, summa Ne;> 84). ' y barroquizante , también poseldo de una E) Viviendas obreras , 16, 17. Las primeras
buena dosis de truculencia formal. Palenti . ara obreros y empleados que se
l~ Villa en el barrio de Belgrano, Buenos es sin duda poseedor de una portentosa v,e nd as P n el pafs fueron las destinad
Aires, Alejandro Chrlstophersen , arq. Ubicada imaginación, sus proyectos son casi siempre construyeron e . P 11
al ersonal de los ferroc~mles . ara e as
en un ámbito urbano conserva, sin embargo, grandes y también casi siempre especta- Putilizaron tipologfas dir~ctamente _
la escala y las formas propias de una culares . Es un raro fenómeno, diflcll de so I t das de modelos ,ngleses, ,nclu -
residencia suburbana . ubicar e Imposible de entender sin asimilarlo trasp an a
yendo la tecnologla .
a determinada manera de ser esencialmente
15/ 15a Proyecto de residencia para el señor italiana, exuberante y tempestuosa ; su
Vasena en San Isidro, provincia de Buenos entusiasmo por la Italia fascista, donde
Aires, Mario Palanti, arq . El salto entre finalmente se radicó, parecerla confirmar sus
la obra recién mencionada y la presente indica inclinaciones grandilocuentes.
no solo un cambio estilfstico: todo un
concepto de vida queda señalado, en el deseo Planta
evidente de exhibición que predomina 1 Gran terraza 3 Vestuario
en esta última . No hay duda de que Mario 2 Gimnasio Lavadero

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_ El modelo liberal El sistema puert osffer rocar riles estuvo en
5 la base de la transformación del pals
en el período que tratamos. El tema fue
_ . comunicaciones y transporte: correos, teléf
8 2 carriles, onos, ampliamente expuesto por los autores
ferro puertos, terminal-es, servicios automotores de esta entrega en "Arqu itectu ra de la
Revolución Indus triar', public ado por el
lnstit uio de Arte Americano e
Investigaciones Estéticas, FAU-UNBA,
1966, public ación ya agotada. Presentamos
aquí partes de ese texto acompañado
con mater ial gráfic o inédit o.

Coordinadora: Marina Waisman, arq .

ArquitecJur~ de 1~ el terreno del ovino y del bovino se reali-


to:; apropiados del litora l marít imo y se
revolucion industrial zaron en Inglaterra, son trasladadas a nues- in-
ternara en busca de la producción . Los
tro medio, donde los planteles importados
en la Argentina puntos de convergencia de la trama ferroc
regeneraron los rebaños y añadieron cali- a-
rrilera fueron, en primera instancia, Rosa-
dad a la cantid ad de materia prima expor
- rio y Buenos Aires -resp ondie ndo a la
Jorge O. Gazaneo, Mabel M. Scarone, arqs. table. La total indus trializ ación del bovin vi-
o gencia de la Confederación y Buenos Aires
que reemplaza a los envíos de ganado
en como entidades políti cas-- y Bahía Blanc
Ne se trata de la arqui tectur a . de la revo- pie centralizará en barracas y frigor íficos a
una intensa activi dad que exigirá la mejor dE:spués.
lución industrial argentina, sino en la Ar- a
grntina. Pues se trata en realidad de y ampli ación de los muelles habilitados. Por
la medio del ferroc arril que avanza, se hace Arquitectura de los ferrocarriles
arquitectura de la revolución in~us trial in-
glesa. difundi~a a escala mund ial por los posible tambi én el traslado de los grano
s Cuando el ferroc arril hace su apari ción
mismos medios que ese hecho gener que produce una agricu ltura en pleno de- en
a sarrollo. el país, había dejado de ser n<;>vedad en _Eu-
y afincada en nuestro país por un fenó- ropa y se habían operado meioras consi de-
meno de trasculturación, digno de estud io. rables tanto en equip o como en lo que_
Silos, depósitos y molinos concentran
activi dad en les muelles que, a su vez, de-
su programa arqui tectó nico se refiere, ya ex1s-a
L, revolución indus trial argentina se produ tíé, un sistema completo logrado por la s~-
- ben ser aptos para recib ir las impor tacio-
ciría muchos años más tarde, en pleno si- ma de diversos elementos que, al comb
glc XX, y tctalm ente desconectada _de los nes -alam brado s, maquinaria, combusti- 1-
ble, materiales de construcción o repue n21rse le habían dado origen . Las vías
hechos que aquí ncs ocupan . Arqui tectu s- fé-
- tcs- que exigen la agricultura, el tendid rreas ' (ya usadas en las minas de carbó
ra internacional en sus formas por la tec- o n),
de las líneas férreas, la actividad cons- sumadas a la moda lidad de trans porta
nclogia que la respalda? materia\i~ad!'l por r
tructo ra o la incipi ente indus tria nacional. cargas (que se tomó de los canales ingl_e
profesionales de actuación tamb1en mter- ses
La tarea de adecuarlos a las necesidade del s. XVIII) y al trans porte de pasa¡eros
r.2cional, se manif estó en nuest ro ·pa1s
con una jerarquía inus·tada, en el doble fue impostergable y absorbió los esfuerzoss con una organización semeiante a la de
los
públicos y privados. "mail coaches" tamb ién del siglo XVIII,
aspecto de las expresiones funci_~nale a
s la que habría que agregar la tracc ión me-
que aquí nos ccupan, como tamb1en de Entre 1880 y 1911 se construyen la totalid ad cánica, la comu nicac ión teleg ráfica y
aquella arquitectura "de prest igio", de de puertos de ultramar: Buenos Aires, Ro- los
semáforos y señales, acabarían por estru ctu-
in~piración casi siempre francesa, que sario, La Plata, Santa Fe, Bahía Blanca rar el organismo que se trasp lantó por en-
la y
acompañó. San Nicolás, y se inicia n los de Mar del tero a nuestro medio. De allí que las
Plata, Quequén, Concepción y Diamante. ca-
racterísticas de su arqui tectu ra sin ante-
Una acción concertada y regida por cedentes respondieran direct amen te a
el La pampa llevada a su máxima posib ilidad los
imperio inglés dio lugar a la arqui tectu ejemplos aceptados por el uso en lngla
ra de explotación por la conquista del de- te-
que, a través de ferrocarriles, puertos rrn. La tipolo gía estab lecida en la Argen
y sierto, cruzada por el ferrcc arril y conec -
mercados de concentración mate rializó
infraestructura de comunicaciones, come
la tada con el mundo por sus puertos confi - tina para las estaciones de línea y las ter-
r- - minales ejecutadas con criter io de obra
cialización y exportación de los productos gl'ró un área de privile gio dentro del terri-
torio argentino con tal fuerza de ident ifica- única, los "shed " de locomotoras, los depó-
de nuestra economía agropecuaria . Resu s:tos para cargas, las cabinas de señal
l- ción que fue la imagen de la "Arge ntina es,
tan expresiones de pareja jerarquía, con- los tanques de agua, son frutos de una de-
cébidas y muchas veces fabricadas en las próspera y feliz" . En alguna medida parti-
ciparon de esta imagen Cuyo con sus puración de diseño realizada entre los años
Islas Británicas por sus profesionales más vi- 1836-1960 en las Islas Britán icas.
C-dpaces y montadas aquí, bajo la vigila n- ñedcs y Tucumán con sus ingenios. En am-
cia de sus representantes técnicos. bos casos el ferrocarril aseguró la concu
- Así se elaboran las distin tas tipologías,
rrencia de estas dos áreas a la economía en
L3 Argentina participa del interc ambio de la pampa. prime r térmi no la estación cabecera, que
mu~dial después de 1860, cuando la revri- fue la imagen terma! y programática
del
lL?c16n industrial ha cambiado la fisono La Patagonia permanecería al margen, evo- símbolo arqui tectó nico del siglo XIX. Las
- lucionando por sus propios medios, desin estaciones intermedias, de plataf orma úni-
mía de Europa. Inglaterra, que hasta fines -
dE- ! siglo XVIII era ante todo país agric ul- tegrada política, económica y socialment ca o de plataf orma s gemelas, presentaron
e.
tor que exportaba víveres, experiment El resto del país vegetaría . variedades infini tas, determinadas, sin em-
ó bargo, por la generación lineal que impo
P!olundos cambios a causa de la indus tria- -
lización que transformó su economía du- Sin lugar a dudas, les ferrocarriles mate ria- nían las vías y la forma de abordaje
lizaron la infrae struct ura que dio unida al
rante el si_glo XIX, hasta tal punto que, d convoy. Las primeras que surgieron
a económica y polític a al país. Sus lineas en
fine s de dicho siglo no existía otra nació nuestro medio no fueron más que casill
n troncales quedaron trazadas entre 1860 as
QL?e dependiese en 'tan alto grado del ex- prefabricadas de madera o de chapa
te:rior: sus importaciones de cereales eran 1890 Todas ellas arrancaban de la Capi-y transportadas en el mismo tren que apo-
s,
la • · · tal Federal siguiendo las rutas tradicionale
b ~~ mas_ yaba al obrador rodante en avance sobre
voluminosas del mundo; impo rta-
. as1m1smo el 60 % de la carne de su pro- de la colonización española o bien rutass durm ientes y rieles recién tendidos.
~10 consumo y el 70 % de la lana que ela- histór icame nte válidas de penetración
en
oraban sus potentes telares. las llanuras pampeanas . Dadas las carac A medida que se afianzaba el domin io so-
-
teríst icas geográficas de la Argentina y da- bre las pampas, estas paradas primit ivas
~~~re ula base . de las excelentes condi c:o-
da la estructura geopolítica mund ial de
nes del siglo XIX, en que privab¡¡ el dcmi
fi- fueron suplantadas por estructuras defi-
part~ d~ ffreci a 1~ Pª!11Pª argentina buena - nitiva s de ladril lo, hierro, teja o pizarr
nio de los mares, fue obvio que el régim a
as experiencias de mejora, que en en que expresaban el gusto en boga en Gran
dn transportes internos se inicia ra en pun-
Bretaña.

77
Toda~ ellas son fruto de ese gusto: desde das en base a las op~raciones de acarreo
rril jamás se pensó como suma de elemen-
los tipos entroncados en la tradición fun- tos aislados, sino como un sistema de y retiro de mercaderias.
cional a través de su propuesta directa en carácter unitario. En un puerto internacional_ el intercambio
el uso del ladrillo y la piedra, que dio co-
mo resultado volúmenes netos y definidos, de mercaderías no se satisface con solo
h_asta. los más sofisticados, de un gótico Los puertos trasladarlas a otros medios de transporte.
victoriano con sus remates de hierro for-
La infraestructura de comunicaciones a Hay que equilibrar entrad_as Y ~alidas en
j~do Y maderas caladas que en su simpli-
cidad y efectos posibles, mostraron nota- escala mundial, convergente en Europa Y el tiempo, y esta necesidad 1~pone el
fundamentalmente en puertos británicos, almacenamiento en locales apropiados. To-
ble sentido del uso del material y de la
máquina de calar. por su necesidad de ser eficiente, no ad- do esto lleva a una organ!zación, formas
mitía elementos que no estuvieran todos a de trabajo y principios administrativos que
El equipo accesorio de la estación rodan- un mismo nivel operativo. El mayor calado nacen con una nueva escala de comercio
te o fijo, siguió el mismo criterio,' aunque y fuerza de impulsión de los barcos exi- que condiciona y es condicionada por las
su funcionalidad impuso límites más es- gía puertos apropiados para carga y des- respuestas de diseño que ya muestran su
trictos. Los puentes para peatones, con sus carga de materias primas y productos ela- madurez -en diversas obras inglesas. En el
c?lumnas de sostén de hierro fundido y borados. El menor tiempo empleado en es- caso del puerto de Buenos Aires circuns-
vigas de celosía que a la vez sirven de tas operaciones era fundamental, y a su tancias políticas, económicas y técnicas
barandas, fueron solucionados con acerta- vez las cargas consignadas a navíos exi- demorarían el momento oportuno de su
do criterio, pensando en el bajo costo de gían el respaldo de comunicaciones terres- materialización, que se produjo entre 1889
manteni,:niento, el tiempo y economía de tres eficaces, como el ferrocarril. y 1897, con,sti~uyendo por su enver~adura y
la erección y la flexibilidad de uso. E~te por la dinam1ca con que fue realizado, la
prototipo fue uno de los tantos del diseño Esta relación inseparable de ferrocarril- obra culminante de la gestión de una clase
ferrocarrilero que permitió la combinación puerto constituirá, pues, la primera ima- dirigente y el mejor eje~p(o de una ~poca
de sus partes componentes. El sistema gen de la revolución industrial en el país, caracterizada por su m1st1ca expansiva y
del montaje en seco privó en muchos de fruto de una trasculturación eminentemen- progresista.
los elementos auxiliares desde · los -postes te británica en lo que a organización, téc-
de luz hasta los refugios de estación, de nica e imagen arquitectónica se refiere. En este primer puerto (Puerto Madero).
madera y chapa acanalada. Pero donde se En líneas generales puede decirse que los muelles están construidos con hormi-
expresó con mayor claridad fue en las existía una teoría completa para los con- gón armado y granito -para los puntos
c_a?inas de se~ales, prototipo de madera piejos portuarios: una serie de diques y · comprometidos en el desgaste-; a su largo
l1_v1a_no prefabricado, con cerramientos de dársenas, muelles que son verdaderas pla- se desplazan grúas sobre rieles, trabajan-
V(drio, que es uno de los más tempranos taformas de granito en los que se levan - do entre las bodegas de los barcos ama-
e¡emplos de arquitectura flexible en el uso. tan imponentes conjuntos de depósitos con rrados y los galpones y almacenes levan-
muros de ladrillos, con aberturas norma- tados a lo largo de los muelles de los
Casi todos los elementos de este sistema lizadas de hierro fundido en forma de diques y dársenas. Estos a-lmacenes, de
or~~nico de comunicaciones pudieron ser ventanas y portalones superpuestos que hasta cuatro pisos y sótanos, están cons-
utilizados en combinaciones infinitas, dan- permiten el manejo vertical de las cargas truidos con estructura resistente de hor-
do como resultado propuestas formales y mediante grúas adosadas a los muros; migón armado y muros de cerramiento de
funcionales de indudable valor. El ferrocz- áreas abiertas dimensionadas y distribuí- ladrillo, en que se abren ventanas y por-

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78
- - - comunicación hacia ambos la- en este aspecto la salida para la requisi- 1
talones de rga y descarga de productos . toria a la que el ladril-lo no podía res- El sistema ferrocarril-puerto: la estación
dos para J!wkshaw, repite _el. recurso usa- ponder. ~entra! y obras del nuevo puerto, Buenos Aires
El autor.él en obras ingenreriles en Lon-
Cabina de señales
do por e la posible monotonía de los En tal sentido los elevadores y depósitos 3
dre S· romP .
de cerramiento a1 acusar 1a e s- del dique 2 muestran el primer paso dado Estación terminal : La Plata
muros resistente o enmarcar con encua- en nuestro medio hacia el uso de una 4
tructurart 'cal ista los portalones que, de piel constituida por tres piezas componen- Viaducto, detalle
dre ve ~on el uso pueden abrirse o per- tes, una de ventana y otras dos de cerra-
5
acuerd0 cegados en previsión de futuras miento opaco, plano y curvo que servirán
Viaducto, ejemplo de adaptabilidad: al llegar
111 anecer a la estación, la parte inferior sirve para
necesidades. para materializar un complejo que plantea depósitos (en este caso de vinos)
propuestas nuevas y evidencia una res- 6
• secuencia de los depósitos carac- puesta directa a las exigencias del uso. Puerto de Buenos Aires, elevadores de trigo
s, .1ªria la margen occidental de les di- Existían para esto los mejores anteceden- 7
teriza la opuesta vería levantar . a comien- tes en Inglaterra . Id . Molinos areneros, embarque de cereales
8
quesde la primera década del siglo XX una Id . detalle constructivo
20
\ de construcciones destinadas al alma- En el puerto de lng. White, en Bahía Blan- 9
ser'amiento expedición y elaboración del ca -resultado de la iniciativa privada-, Id. depósitos
cenno· su 'surgimiento sería coincidente encentramos el programa que se ha venido
g~~ ~I apogeo a_grícola. En 1~02 se po~e trazando en el puerto de Buenos Aires,
e marcha el primer gran molino argent1- convertido en un estilo industrial maduro.
e~. en 1903 se habilitan los elevadores de
;r~nos en el ~ique 3 Y el segundo molino La idea de prototipo está desarrollada y
del mismo dique; en 1908, el tercero. se repite en dos unidades de trabajo
iguales que, al estar unidas por los con-
Era una obra de gran categoría, que en- ductos transportadores horizontales a la
contró eco en publicaciones especializadas altura del arranque de los techos, permite
del mundo entero. En el depósito ubicado convertirlos, en caso necesario en una sola
sobre el borde del muelle se repite la unidad operacional.
fórmula de acusar al exterior la estructura
-en este caso de hierra- montada en La existencia en las márgenes del Riachuelo
tiempo mínimo utilizando escaleras que de numerosos saladeros justificó la apari-
servían asimismo para izar las piezas. La ción, en ese medio, de establecimientos de
parte correspondiente a los silos muestra acopio de cueros y otros frutos del país
en su estatismo clásico el Hmite en el llamados barracas. En estos locales se acu-
uso de un material que no resulta apro- mulaban los cueros y se los sometía, a
piado para las actividades esencialmente veces a distintos procesos con el fin de
dinámicas que expresa el conjunto de su conservarlos y -prepararlos para la expor-
volumetría . La chapa acanalada constituirá tación .

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10
cierre exterior, acusándose con la presen- Puerto Galván, depósitos. Estructura m 1 .
B~rracas No~e, Barracas Sud, Boca, Ma- con cerramientos de ladrillo similares : álica
c1el Y posteriormente Dock Sud constitu- cia rimada de las placas de anclaJe. Per- los
utilizados en las estructuras anteriores
yeron un conglomerado con características mitían la entrada de la luz_ 7-179 metros
1
u:banas propias. Allí, en la alternancia del lineales de aberturas practicadas en ª 11
El Mercado Central de Frutos durante
z1g-zag de los techos de las barracas con estructura en "shed" de la techumbre. su construcción
l~s. cubos despegados entre sí, de las 12
v1v1~ndas de chapa acanalada y madera, Todo realizado con una depuradísima t~c- Mercado Central de Frutos : se reviste con
hallo su culminación simbólica la escul- nica, legado de la tra~ición funcicnal in- formas académicas el t r amo que ha de recibir
tura maquinista del puente trasbordador. glesa que, por un fenomeno de trascultu- la placa conmemorativa
ración en gran escala se ~a n_o solo en 13
Mercado Central de Frutos, vista general
Frente a la Barraca Tacuarí se construiría nuestro país sino en todo amb1to que ~e
en los últimos años del siglo XIX el edi- integrara al sistema comercial en que pri-
ficio en el que sin lugar a dudas 0 halla- vó la Inglaterra victoriana.
rí_an expresión '1a tradicional espe cializa-
c1ón del barrio y la pujanza económica de Pero todo su empuje parece perder fuerza
la Argentina de la época: el Mercado de hacia fines de siglo. Es que todos los e~-
Frutos. fuerzos formidables que Inglaterra reali-
zara en los siglos XVIII y XIX habían dado
L~ superficie ocupada por el edificio prin- a aquella nación una ilusión de seguridad
cipal (49.331 m") sP.ñalaba la extensión y falsa supremacía que, acentuada por su
más grande del mundo cubierta con un "esplénd ido aislamiento" y la filosofía
solo techo. Independientemente de este, dos victoriana de estabilidad y equilibrio, la
galpones de 2.113 y 5.990 m• eran usa- llevaría, en definitiva, al enfrentamiento
dos especialmente para depositar cereales; armado de 1914 fecha coincidente con un
a ellos se agregaban un edificio para la importante capítulo en el panorama de la
maquinaria, dos talleres, etcétera . Pero industria de la República Argentina . ~
es el edificio principal el que nos brinda
mayores motivos para el asombro. Se ex-
presa en un solo cuerpo de forma com-
pleja, que constaba de tres alas dividi-
das en nueve galpones por calles'. interio-
res, que servían de acceso a ferrocarriles
y carros.

Sustentaban la organización interior de


tres niveles que balconeaban sobre las
calles interiores y el extenso techo, 2.431
columnas de hierro. Los entrepisos, igual- Fotos 1, 2, 6, 7 11, Archivo General de la
mente metálicos, solucionaban con lim- Nación. 3, 4, 5, '8, 9, 10, 12 y 13: Mabel
Scarone, arq .
pieza su encuentro con el paramento de

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s,EI mode_lo_ liberal Junto a las corrientes aca_démicas, junto a
las severas reglas, se desliza, ya desde mi•
Antiacadef!11c1smo. tad del siglo, la alegría de la transgresión
la fantasía, la rebelión •consciente. Estos
Pintoresqmsmos dos trabajos exploran modalidades de esa
actitud; el primero se refiere más especifi•
camente a corrientes estilísticas defini·das
e! segundo reflexiona más genéricament~
sobre la actitud misma.
Coordinación: Marina Waisman

El Pintoresquismo en la al propio quehacer de la misma Europa, b1én el caso extremo de Ludovico II de B::i-
que transitaba por sus propias incertidum- viera y sus castillos de cuento de hadaS-
arquitectura argentina bres expresivas. El mismo romanticismo de- mientras que entre nosotros se re-creaba
una reflexión cimonónico echaba mano a dos recursos ei pintoresquismo ajeno.
formales que le fueron característicos: IJ
Ricardo Jesse Alexander, arq. evasión historicista, el escapismo exoticis- Quisiéramos comentar dos obras de singu-
ta. •La fantasía del allá y el entonces defi- lar importancia, ambas producto de la
A Jo largo de varias entregas, summa/his- nían la realidad del aquí y del ahora. década de 1870, y concretcdas en su forma
toria fue desarrollando el tema de la ar• actual en la década del 80, con pocos años
quitectura del liberalismo en la ,Argentina . La Argentina, queriendo superar su "barba- de diferenc :a. Creemos que ambas obras
A modo de reflexión, y como una de tantas rie" americana, se identificaba con la civi- son el anverso y el reverso de la misma
púsibles conclusiones sobre el tópico, se- lización de la Europa moderna y madura, rr,oneda, y que se destacan por sobre otras
ñalaremos una característica, que si bien actualizada y eterna, la Europa de la post- cbras tanto por la envergadura de su reali-
e~ distintiva del siglo XIX nos ,parece que revolución industrial. zación como por su vigencia actual, efica-
aún se halla presente en la obra arquitec- cia ,funcional aparte, y su indudable tras-
tónica de nuestro siglo; y que, a pesar de cendencia social. Nos referimos al Cemen-
háber desaparecido las causas ·h istóricas Sin embargo, la presente no pretende ser terio de la Chacarita y al Jardín Zoológico
oue gobernaban a aquella actitud en Id una letanía de reproches a nuestro pasado de Buenos Aires.
conformación del entorno construido, cree- inmediato. No va implícita una rotunda
mos que aún persiste, en términos genera- acusación de inautenticidad o de h ipocre- Efectivamente, como resultado de la epi-
demia de 1871, fue necesario crear una
les, esa predisposición a la creación insó- sía . En otra oportunidad señalábamos que,
a lo sumo, podía verse en toda aquella fe- vasta necrópolis en las tierras llamadas
lita - insólita en la medida en que responde "Ohacarita de los Colegiales", entonces en
más a valores exógenos a nuestra cultura bril actividad arquitectónica -uno de cu- las a,fueras de la ciudad. Se destinaron con
que a la consolidación de una tradición na- yos ifines era el de dar satisfacción a nue-
vas necesidades funcionales ·hasta entonces presteza 7 hectáreas en lo que hoy es la
cional. ('En otra •vuelta de tuerca cabria Plaza Los Andes, y sólo en 1886 se cons-
preguntarse si esta arquitectura insólita no sin antecedentes, con el lenguaje que apa-
rentemente mejor cuadraba- un síntomJ truyó el actual cementerio, ocupando 70
está en vías de constituir una nueva tradi- héctáreas de terreno.
ción con ras_gos propios.) dt:! un proceso de maduración acelerada,
con sus aciertos y sus errores. Y no es
Por otra parte, en 1874 fue promulgada la
Entremos en materia. Ya desde los tiempos nuestra intención renegar de sus resulta-
ley que creaba el Jardín Zoológico (por ini-
de Rivadavia, la Argentina, especialmente dos. Muy por el contrario, pensamos que
nos corresponde asumir las consecuencias ciativa de Domingo F. Sarmiento) en San
a través de Buenos Aires y su condición de Benito de Palermo, en el Parque 3 de Fe-
puerto que mira más a Europa que al in- de dicho proceso, aunque más no sea reco-
nociendo la excelencia cualitativa de IJ brero. En 1888 fue transferido dicho Parque
terior del país, va incorporando a su léxico a la Municipalidad destinándose 18 hectá-
arquitectónico las expresiones clasicizan- obra, e inclusive admitiendo la posibilidad
de que esa actividad edilicia se convirtiera reas para la instalación de jaulas y pabe-
te~, cada vez más a la manera italiana, llones y el trazado de· los senderos, paseos
que a su vez abre la experiencia a otras a su vez en una marca tradicional. to que
y lagos artificiales.
formas europeas ajenas a la raigambre his- no corresponde es continuar precisamente
pánica - y por supuesto, ajenas al propio con esa tradición formal. Ambas obras, pues, son contemp'.lráneas,
fc:rm~nto americano que había creado s..i y son, a nuestro juicio, cabal expresión de
propio legítimo lenguaje. Ya se vio en ':~- Pero de todo ello podemos concluir que las las ansiedades, reales y ficticias, de la épo-
tas páginas cómo la arquitectura argentina ciudades en que hoy nos toca vivir son ca que las produjo.
transitó, a la larga, por la expresión fran- fundamentalmente ciudades del siglo XIX.
cesa~ su versión ,barroca y neoclásica, su Sus trazados responden a las disposiciones El Cementerio es una ciudad dentro de la
disen~ haussmanniano y Segund::i lmperi::i, de Leyes de Indias del siglo XVI; sus apor- ciudad. Una ciudad amurallada que repite
inclusive el Art-Nouveau. La secesión vie- tes actuales -en cuanto a realizaciones el esquema del Cementerio de la Recoleta,
~esa Y el modernismo catalán también de· individuales se refiere- son del siglo XX. y que en general sirve de modelo a todos
~aron .s~ impronta. Todo el despliegue del Pero sus fisonomías generales, y el espíritu los cementerios del país. Un esquema sen-
clect1c1smo romántico con sus revivals que aún persiste en ellas, son decimonó- cillo y racional, de claridad cartesiana, co-
feudalistas y neogótic~s también se hizo nicas. Y esto es tan válido para las ciuda- mo lo es el de la ciudad misma, o sea el
~entir en Buenos Aires y las ciudades del dei, argentinas, como lo es para ciudades de.mero ortogonal, de calles en cuadrícula
intenor. Por fin, la última expresión de es- de países vecinos ('Valgan Asunción del Pa- y solares regulares. •En definitiva, el calco
:os ~esbordes estilísticos se concretó en raguay y Montevideo). de lo que las antiguas Leyes de Indias
d~ssd innumerables ejemplos regionalistas, sۖalaban para los trazados urbanos en
hast e los chalets suizos y casonas vascas, Toda esa arquitectura tiende, consciente o América. A la manera latina, el cementerio
Par/ el californiano de barrios enteros, inconscientemente, hacia un eX'hibicionismo es ajeno a la ciudad misma; un enclave
y los nod~abl~r de los brotes neocoloniales autosuficíente, propio del espíritu progre- oculto que no participa del trajín ciuda-
1n 1genistas. sista del XIX. Y en muchos casos, la in- dano; ciudad de los muertos que repite el
tención manifiesta era la de lograr un efec- esquema de la ciudad de los vi·vos, con
Todo esto to pintoresquista, que por defin_ición histó-
tina - 1 es !?arte de una ansiedad argen- sus avenidas principales arboladas y calles
perd e~ n_ece~idad _de tener que definirse, rica es un producto del romanticismo. Con secundarias, con sus "mansiones" lujosas
tinidad ¿erminos aienos a la propia argen- la diferencia que, en cuanto a arquitectura y "casas" modestas, amén de las "vivien-
ese la;go on t~do, nada de lo producido en se refiere, Europa creaba su propio pinto- das" colectivas. Todo el despliegue estilís-
penado era demasiado extraño resquismo -especialmente Inglaterra, y tam- t;cc de capillas góticas, templos bizantinos,
griegos y romanos, monumentos románicos que quiere dar testimonio de su presunta llevaría a la primera c~isis de la propuesta
y_ egipcios, _capillas Art-Nouveau y moder- individualidad progresista. académica: el modernismo.
nistas; en fin, todo lo que la imaginación
pu~de. l?roduci r, y efectivamente produjo. Plus c;a change ... La dificultad cada vez más insalvable de
~I ind1v1d~alismo decimonónico que produ- expresarse contemporáneamente con un
JO la arquitectura de "fachada" en la ciu- leguaje historicista -;-para colm_o de . males
1 reiterativo y esquematIc0- llevo a diversos
dad, repite sus procedimientos en el ce- Penitenciaría, ciudad de Salta. Siglo XIX
menterio. arquitectos y comitentes a saltar la valla
2
Colegio de los Hermanos Maristas, Rosario, de los otrora valores absolutos del buen
Por contraposición, el Jardín Zoológico ma- circa 1890 gusto. La rigidez de la norma académica
nifiesta, a nuestro juicio, la expresión de 3 convirtió dialécticamente en antiacadem1-
deseos de la ciudad pintoresca y romántica Regionalismo "neo-vasco" en Mar del Plata cismo todo aquello que incursionara por li-
oue no teníamos -la trama colonial era 4 bertades ajenas a las ya definidas recto-
demasiado fuerte para ser ignorada- y Cementerio, Rosario, circa 1860 ramente por los "artistas" que quemaron
donde una extensión relativamente grande 5 sus fosfatos en aras de la inercia creativa
Jardín Zoológico, Buenos Aires de las generaciones venideras.
permitía dar rienda suelta a la imagina- 6
ción con una arquitectura de fortalezas Pabellón Español en el parque de Tandil La crisis, más que una crisis ética que re-
feudales, Templos de Vesta, pagodas chi- 7 planteara problemas de v~l_ores frente a la
nas, pabellones indostánicos, casamatas Arco de san Martín, a la entrada de Miramar,
arquitectura, fue una crisis -en nuestro
tunecinas y otros exotismos implantados prov . Buenos Aires
medi0- de recursos formales, o en defini-
en gran jardín informal inglés, con pue,1- 8
tiva de agotamiento de recetas. Ser . a_nt:-
tes y estanques en el mejor estilo del Arco en Bahía Blanca
académico no era en el fondo partIcIpar
"conceit" ·británico.
de: una búsqueda de libe~a~es esenciales
c;eativas, o pretender re_v1tal1za~ o r~nov2r
Tanto en uno como en otro caso, los ocu- arcaicas estructuras sociales, sino simple-
pantes eran incapaces de protesta, perc mente tomarse la peque·ña libertad de apar-
ambos ejemplos contaban con la aproba- El Anticademicismo y el tarse de los cánones o los motivos tradi-
ción de los usuarios externos.
cionales de ornamentación.
Art Nouveau
El pintoresquismo en la Argentina no ha Por ello las vertientes del Art Nouveau en-
muerto. Si bien hoy es menos frecuente que Ramón Gutiérrez, Graciela M. Viñuales, arqs. tre nosotros (Liberty, Secession, Jugendstd,
alguien se construya un castillo feudal a etcétera) son superficiales: se aplican pa-
rr.odo de residencia, es habitual com'J esti- Al finalizar el siglo XIX la imaginación dé r 'etalme~te a estructuras que no tienen di-
lo para las "boites" y locales nocturnos los devotos de la Academia aparecía ago- ~ensiones vitales con las de la Academia
cuando estos no adoptan forma de OVNI, tada. Las "verdades eternas" del repertorio y a su manera son también eclécticas.
que es otra manera de actualizar el esca- formal clásico habían sido melladas desde
pismo. adentro por el eclecticismo, que a su vez Solo haríamos excepción del conjunto de
respondía a las urgencias precisas del ind :- obras modernistas que se realizan en Bue-
Mención aparte debe hacerse de los arcos vidualismo, idea rectora de estas obras del nos Aires y Rosario y que, seguimos pen-
de triunfo (?) que señalan la entrada a todo liberalismo. Pero la misma ideología fini- sando, fue lo mejor del movimiento cata-
pueblo del interior, grande o pequeño, y secular encerraba otra contradicción qu€ lán fuera de Cataluña .

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·"'

2
- - vertiente que nos produc~ ~bras der lo anecdótico del Art Nouveau para turas, los programas y las metodologías del
Le otra . •istas llamativas es la 1tal1ana. adentrarse en propuestas más relevantes. sistema.
an t ·academic
I
ediados del siglo XIX_ e1 _e 1as1c1s.
• · mo
oes_de rn tocado por las l1cenc1as mame- También en la vertiente del Antiacademi- Como un ejemplo aislado de influencia Ju-
italiano lladianas O serlianas- se había cismo podemos incorporar otras dos lineas: gendstil cabe recordar a Osear Razenhofer
ristas Pªdo al lenguaje popular de la ar- la del historicismo conceptual y no mera- aunque la •fuerza inicial de sus proyecto~
in~orPf~a rioplatense. Italianos fueron los mente formalista y la del monumentalismo se fue diluyendo en la anécdota decorativa.
q~itec u arquitectos que en el inte_rior ex- épico, encarnadas quizás paradigmática- En la misma línea de presencia german3
pn~~~~~n las primicias _de la arq'-!1tectu~a mente la primera en un proyecto de Puig aunque con interesantes vinculaciones con
pan I hada y el repertorio de cornisas, pi· y Cadafalch para un templo votivo en Plaza la arquitectura metálica podemos encontrar
de tac zócalos ,y frisos._ S<?bre esta b~se el Constitución, en Buenos -Aires, y la otra en obras de torenzo Siegríst en ,Suenos Aires,
la st ~ª~~rno académico 1tal1ano prendió fá- las obras de Mario Palanti en las postri- que señalan el punto de contacto entre el
c!asignte tanto a nivel de !ª. obra públi_ca merías de la reacción antiacadémica rio- Antiacademicismo y la vertiente tecnológi-
cilrn en la arquitectura civil del interior platense (Palacios Barolo y Salvo). ca de la tradición funcional inglesa.
corno
del país.
Esta realidad no soslaya los valores de Ya hemos señalado que fue el Modernismo
En suenos Aires debió ?ª:la batalla_ -Y lr1
dió- con el academ1c1smo trances, que
e¡emplos individuales, desde las obras ais- Catalán el que nos legó propuestas más
l2das de Salamandecov, Trivelloni, Flokers, valiosas. García Núñez, emparentado a la
P~~ó a ocupar las preferencias del buen Massue y Hugé; hasta series de edificios temática de Domenech y Montaner, desa-
P~sto en las élites del poder c~ltural y d~ Benjamín Pedrotti y Francisco Terecio rrollará en los hospitales de la colectivi-
!conórnico, y solo volvera a surgir en _el Gianotti . dad espaiñola en Buenos Aires y Temperley
eriodo ecléctico cuando el Monumentahs- toda la fuerza expresiva de lo que trascen-
~o Imperial Romano colabore con la de- Sin embargo, el espíritu Art Nouveau que diendo la característica regional expresaría
molición del tinglado que tan cuidadosa- prendió como símbolo de la modernidad y como síntesis a lo español. Algo similar a
mente habían montado los amigos de la contemporaneidad con la vanguardia euro- lo que sucedería con el "andalucismo" en
Ecole des ,Beaux Arts de París. pea no penetra más allá de las apariencias . el ·período de la Restauración Nacionalista.

Por su parte las obras de Francisco Roca


El Antiacademicismo prendió a nivel urba- En definitiva tendría más presencia teórica y Simó se entroncan a la fantasía de lo:;
no fundamentalmente, en sectores de clase y autonomía de pensamiento frente al Aca- postgaudianos para producir obras insólitas
rn¡ dia -incapaces de entrar en la compe- demicismo el planteo neocolonial en la dé- como el Club Español de Rosario, un ver-
tencia de tamaño y tecnologías importada:; cada del 20 que las resultantes formales an- d&dero muestrario de ·habilidades artesana .
en que se debatia la élite- y en las socie- tiacademicistas de las décadas anteriores . le:- con un espacio arquitectónico tan in-
dades y colectividades de inmigrantes de- sólito en sus resultantes como estéril en
seosas de -buscar una "imagen" arquitectó- En un caso -en las apariencias- la opo- sus premisas: una gran caja arquitectónica
nica adecuada . En la producción de Virgin1u sición fue frontal y en el otro desde el rodeando a una escalera "imperial" . ..
Colombo en sus casas de renta o en las flanco, pero sin embargo ambas posturas
obras de Julián Jaime García Núñez en no lograron eludir las mismas reglas del Roca, que manejaba el historicismo román-
Buenos Aires, y en las de Francisco Roca juego que la Academia les impuso. De esta t ico como recientemente se ha analizado
en Rosario, encontraremos cabalmente la manera se limitaron a alterar la expresión en sus obras de Mallorca, logra eficaces
expresión arquitectónica que puede trascen- externa del diseño sin variar las ideas rec- y espectaculares resultados modernistas

8
3
2
en la pléyade de ejemplos rosarinos. Los
hay desde los adscriptos a una franca tran-
sición Historicista-Modernista (Socorros Mu-
tuos, Remonda Montserrat) a las innovacio-
nes del Palacio Cabanellas y la confitería
La Europea. En todos ellos el correcto ma•
nejo del oficio, el individualismo como sím-
bolo y la libertad formal como evidencia
señalan paradigmáticamente el apogeo de
un Antiacademicismo que no fue un movi-
miento porque la simple suma de los sin-
gulares no genera la integración de con-
ceptos.

Alfredo Massue, arq ., edificio de Talcahuano


y Tucumán, Bu enos Aires
2
Francisco Roca Simó, arq. , Palacio Cabanellas,
Rosario
3
Francisco Roca Simó, arq., Sociedad Española
de Socorros Mutuos, Rosario
4
Francisco Roca Simó , arq ., Club Español.
Marquesina
5
Julián Garc ia, arq ., Hosp ital Español
en Temperley
6
Agustln Querol , Monumento de los Españoles,
Buenos Aires
7
Arquitectura "secesionista" en Mar del Plata

5
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