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Institución educativa de bachillerato

La cruz Nariño

Tema: Gravitación universal

Presentado por: Santiago Samboni Buitrón

Presentado a: Jesús José Muñoz

Isaac Newton y la ley de la gravitación universal

La gravitación es la fuerza de atracción mutua que experimentan los cuerpos por


el hecho de tener una masa determinada.

La existencia de dicha fuerza fue establecida por el matemático y físico inglés Isaac Newton en
el siglo XVII. Además, este brillante científico desarrolló para su formulación el llamado cálculo
de fluxiones (lo que en la actualidad se conoce como cálculo integral).
Isaac Newton nació el 25 de diciembre de 1642, en Woolsthorpe, Lincolnshire.
Cuando tenía tres años, su madre viuda se volvió a casar y lo dejó al cuidado de
su abuela. Al enviudar por segunda vez, decidió enviarlo a una escuela primaria
en Grantham. En el verano de 1661 ingresó en el Trinity College de la Universidad
de Cambridge, donde recibió su título de profesor.

Durante esa época se dedicó al estudio e investigación de los últimos avances en


matemáticas y a la filosofía natural. Casi inmediatamente realizó descubrimientos
fundamentales que le fueron de gran utilidad en su carrera científica. También
resolvió cuestiones relativas a la luz y la óptica, formuló las leyes del movimiento y
dedujo a partir de ellas la ley de la gravitación universal.

La ley formulada por Newton y que recibe el nombre de ley de la gravitación


universal, afirma que la fuerza de atracción que experimentan dos cuerpos
dotados de masa es directamente proporcional al producto de sus masas e
inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa (ley de la
inversa del cuadrado de la distancia). La ley incluye una constante de
proporcionalidad (G) que recibe el nombre de constante de la gravitación universal
y cuyo valor, determinado mediante experimentos precisos, es de:
G = 6,67384*10-11 N*m²/kg².
Para determinar la intensidad del campo gravitatorio asociado a un cuerpo con un
radio y una masa determinados, se establece la aceleración con la que cae un
cuerpo de prueba (de radio y masa unidad) en el seno de dicho campo. Mediante
la aplicación de la segunda ley de Newton tomando los valores de la fuerza de la
gravedad y una masa conocida, se puede obtener la aceleración de la gravedad.

Dicha aceleración tiene valores diferentes dependiendo del cuerpo sobre el que se
mida; así, para la Tierra se considera un valor de 9,8 m/s² (que equivalen a 9,8
N/kg), mientras que el valor que se obtiene para la superficie de la Luna es de tan
sólo 1,6 m/s², es decir, unas seis veces menor que el correspondiente a nuestro
planeta, y en uno de los planetas gigantes del sistema solar, Júpiter, este valor
sería de unos 24,9 m/s².

En un sistema aislado formado por dos cuerpos, uno de los cuales gira alrededor
del otro, teniendo el primero una masa mucho menor que el segundo y
describiendo una órbita estable y circular en torno al cuerpo que ocupa el centro,
la fuerza centrífuga tiene un valor igual al de la centrípeta debido a la existencia de
la gravitación universal.

A partir de consideraciones como ésta es posible deducir una de las leyes de


Kepler (la tercera), que relaciona el radio de la órbita que describe un cuerpo
alrededor de otro central, con el tiempo que tarda en barrer el área que dicha
órbita encierra, y que afirma que el tiempo es proporcional a 3/2 del radio.
Este resultado es de aplicación universal y se cumple asimismo para las órbitas
elípticas, de las cuales la órbita circular es un caso particular en el que los
semiejes mayor y menor son iguales.

Historia de la gravitación universal:

Existe un mito muy popular respecto a la teoría de la


gravitación universal, según el cual todo ocurrió cuando la Universidad de
Cambridge fue cerrada en 1665 a causa de la peste negra y Newton, al igual que
todos los demás estudiantes, fue enviado a casa. Sentado a la sombra de un
manzano en profunda meditación, vio caer una manzana y la noción de la
gravitación universal llegó a su mente.
 
Este mito tal vez tuvo su origen en una biografía de Newton que escribió un amigo
suyo, William Stukeley, en donde cuenta que un día se encontraban ambos
tomando el té a la sombra de unos manzanos; ahí Newton recordó la experiencia
que, en su juventud, lo llevó a descubrir la gravitación universal. A la formación de
este mito también contribuyeron Pemberton, Whiston y Voltaire. Mitos como este
han servido para propagar la imagen del genio científico como un ser inspirado que
sin ningún esfuerzo accede a las profundas leyes que gobiernan el funcionamiento
del Universo.
 
Sin embargo, la historia real de este descubrimiento es mucho más complicada y
menos mística, e ilustra mejor lo que realmente es el desarrollo de la ciencia y el
papel que juega cada uno de los personajes que en ella intervienen. Al analizar las
contribuciones de los genios encontrarnos que ninguna de ellas ha sido un salto
enorme de la nada hasta la comprensión total, sino una serie de saltos pequeños —
al alcance de cualquier buen par de piernas— a partir de un conocimiento general
bastante sólido. Todas las creaciones importantes en la ciencia, todas las grandes
ideas, tienen una historia que las hizo posibles; si uno sigue en detalle esa historia
descubre que lo que distingue a los “notables” no es haber nacido con un cerebro
superdotado que permitió que todo les resultara obvio, sino la tenacidad y la pasión
con que se dedicaron a hacer lo que cualquier humano inteligente puede hacer,
pero muchas más veces por minuto. La capacidad de resolver problemas nuevos y
difíciles, la inspiración, la “genialidad”, no son caracteres adquiridos
genéticamente: se desarrollan a pulso. Los genios no son quienes nunca cometen
errores, son aquellos que acaban de cometerlos todos antes que los demás. Edison
probó cientos de materiales inútiles antes de dar con el adecuado para los focos
eléctricos y realizó muchos más inventos fracasados que exitosos. Él solía decir que
el genio es un 1% de inspiración y un 99% de transpiración. Yo creo que ese 1% de
inspiración es también resultado de la transpiración.
Ley de la gravitación universal:
es una ley física clásica que describe la interacción gravitatoria entre distintos cuerpos con
masa. Fue formulada por Isaac Newton en su libro Philosophiae Naturalis Principia
Mathematica, publicado en 1687, donde establece por primera vez una relación cuantitativa
(deducida empíricamente de la observación) de la fuerza con que se atraen dos objetos con
masa. Así, Newton dedujo que la fuerza con que se atraen dos cuerpos de diferente masa
únicamente depende del valor de sus masas y del cuadrado de la distancia que los separa.
Para grandes distancias de separación entre cuerpos se observa que dicha fuerza actúa de
manera muy aproximada como si toda la masa de cada uno de los cuerpos estuviese
concentrada únicamente en su centro de gravedad, es decir, es como si dichos objetos fuesen
únicamente un punto, lo cual permite reducir enormemente la complejidad de las interacciones
entre cuerpos complejos.
Así, con todo esto resulta que la ley de la gravitación universal predice que la fuerza ejercida
entre dos cuerpos de masas  y  separados una distancia  es proporcional al producto de sus
masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia, es decir:
(1)
donde
 es el módulo de la fuerza ejercida entre ambos cuerpos, y su dirección se encuentra
en el eje que une ambos cuerpos.
 es la constante de gravitación universal.
Es decir, cuanto más masivos sean los cuerpos y más cercanos se encuentren, con
mayor fuerza se atraerán.
El valor de esta constante de Gravitación Universal no pudo ser establecido por
Newton, que únicamente dedujo la forma de la interacción gravitatoria, pero no tenía
suficientes datos como para establecer cuantitativamente su valor. Únicamente dedujo
que su valor debería ser muy pequeño. Solo mucho tiempo después se desarrollaron
las técnicas necesarias para calcular su valor, y aún hoy es una de las constantes
universales conocidas con menor precisión. En 1798 se hizo el primer intento de
medición (véase el experimento de Cavendish) y en la actualidad, con técnicas mucho
más precisas se ha llegado a estos resultados:1
(2)
en unidades del Sistema Internacional.
Esta ley recuerda mucho a la forma de la ley de Coulomb para las fuerzas
electrostáticas, ya que ambas leyes siguen una ley de la inversa del cuadrado (es
decir, la fuerza decae con el cuadrado de la distancia) y ambas son proporcionales al
producto de magnitudes propias de los cuerpos (en el caso gravitatorio de sus masas
y en el caso electrostático de su carga eléctrica).
Aunque actualmente se conocen los límites en los que dicha ley deja de tener validez
(lo cual ocurre básicamente cuando nos encontramos cerca de cuerpos
extremadamente masivos), en cuyo caso es necesario realizar una descripción a
través de la Relatividad General enunciada por Albert Einstein en 1915, dicha ley
sigue siendo ampliamente utilizada y permite describir con una extraordinaria
precisión los movimientos de los cuerpos (como planetas, lunas o asteroides)
del Sistema Solar, por lo que a grandes rasgos, para la mayor parte de las
aplicaciones cotidianas sigue siendo la utilizada, debido a su mayor simplicidad frente
a la Relatividad General, y a que esta en estas situaciones no predice variaciones
detectables respecto a la Gravitación Universal.
Movimiento de satélites:
Un satélite natural es un cuerpo celeste que orbita alrededor de un planeta. Generalmente el
satélite es más pequeño y acompaña al planeta en su órbita alrededor de su estrella madre. El
término satélite natural se contrapone al de satélite artificial, siendo este último, un objeto que
gira en torno a la Tierra, la Luna o algunos planetas y que ha sido fabricado por el hombre.
En el caso de la Luna, que tiene una masa aproximada a 1/81 de la masa de la Tierra, podría
considerarse como un sistema de dos planetas que orbitan juntos (sistema binario de
planetas). Tal es el caso de Plutón y su satélite Caronte. Si dos objetos poseen masas
similares, se suele hablar de sistema binario en lugar de un objeto primario y un satélite. El
criterio habitual para considerar un objeto como satélite es que el centro de masas del sistema
formado por los dos objetos esté dentro del objeto primario. El punto más elevado de la órbita
del satélite se conoce como apoápside.
En el sistema solar, los nombres de los satélites son personajes de la mitología, excepto los
de Urano que son personajes de diferentes obras de William Shakespeare.
Por extensión se llama lunas a los satélites de otros planetas. Se dice «los cuatro satélites
de Júpiter», pero también, «las cuatro lunas de Júpiter». También por extensión se llama
satélite natural o luna a cualquier cuerpo natural que gira alrededor de un cuerpo celeste,
aunque no sea un planeta, como es el caso del satélite asteroidal Dactyl que gira alrededor
del asteroide (243) Ida etc

Un satélite artificial es un ingenio, enviado en una lanzadera espacial, que se mantiene en


órbita alrededor de cuerpos del espacio. Los satélites artificiales orbitan alrededor de satélites
naturales, asteroides o planetas. Tras su vida útil, los satélites artificiales pueden quedar
orbitando como basura espacial, o pueden desintegrarse reingresando en la atmósfera (cosa
que ocurre solamente si su órbita es de poca altura).
Leyes de kepler:
Las leyes de Kepler fueron enunciadas por Johannes Kepler para describir matemáticamente
el movimiento de los planetas en sus órbitasalrededor del Sol.1Aunque él no las describió así,
en la actualidad se enuncian como sigue:
Primera ley (1609)
Todos los planetas se desplazan alrededor del Sol describiendo órbitas elípticas. El
Sol se encuentra en uno de los focos de la elipse.
Segunda ley (1609)
El radio vector que une un planeta y el Sol barre áreas iguales en tiempos iguales.
La ley de las áreas es equivalente a la constancia del momento angular, es decir,
cuando el planeta está más alejado del Sol (afelio) su velocidad es menor que cuando
está más cercano al Sol (perihelio).
El afelio y el perihelio son los dos únicos puntos de la órbita en los que el radio vector
y la velocidad son perpendiculares. Por ello solo en esos dos puntos el módulo
del momento angular  se puede calcular directamente como el producto de la masa del
planeta por su velocidad y su distancia al centro del Sol.
En cualquier otro punto de la órbita distinto al Afelio o al Perihelio el cálculo del
momento angular es más complicado, pues como la velocidad no es perpendicular al
radio vector, hay que utilizar el producto vectorial
Tercera ley (1618)
Para cualquier planeta, el cuadrado de su período orbital es directamente proporcional
al cubo de la longitud del semieje mayor de su órbita elíptica.
Donde, T  es el periodo orbital (tiempo que tarda en dar una vuelta alrededor del
Sol), a  la distancia media del planeta con el Sol y C  la constante de proporcionalidad.
Estas leyes se aplican a otros cuerpos astronómicos que se encuentran en mutua
influencia gravitatoria, como el sistema formado por la Tierra y la Luna.
Faces de la luna:
Las fases lunares (o fases de la Luna) se refieren al cambio aparente de la parte visible
iluminada del satélite debido a su cambio de posición respecto a la Tierra y el Sol. El ciclo
completo, denominado lunación, es de 29,5 días, durante el cual la luna pasa la nueva fase,
cuando su porción iluminada visible vuelve a aumentar gradualmente hasta que,
dos semanasdespués, ocurra la luna llena y, alrededor de las dos semanas siguientes, vuelva
de nuevo a disminuir y el satélite entre nuevamente en la nueva fase.
De vez en cuando ocurre una perfecta alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna, lo que da
lugar a los eclipses. Un eclipse solar ocurre cuando la Luna pasa por delante del disco solar, y
solo puede ocurrir en luna nueva, mientras que un eclipse lunarocurre cuando la Luna pasa a
través de la sombra de la Tierra, que solo puede ocurrir en luna llena. Esta transición entre las
fases se ha utilizado para medir el tiempo, por lo que muchos calendarios lunares fueron
creados basándose en el ciclo lunar.