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Universidad de Cuenca

Facultad de Filosofía, Letras y


Ciencias de la Educación

Integrantes: María Fernanda Mejía– Belén


Suárez-Andrés Tenecela.

Curso: Tercer Ciclo

Tema: Cuenca colonial: desde sus inicios hasta


el siglo XVIII.

Carrera: Pedagogía de la Historia y de las Ciencias


Sociales

Asignatura: Historia de la Región Sur

Docente: Dr. Ana Luz Borrero

Fecha: 08 de noviembre de 2018

Cuenca colonial: desde sus inicios hasta el siglo XVIII.


Contenido
Introducción.................................................................................................................................3
1. La Villa de Santa Ana de los ríos...........................................................................................3
2. La Fundación de Cuenca.......................................................................................................4
3. Organización espacial de la ciudad de Cuenca: siglo XVI, XVII y XVIII.......................................6
3. Vida Cotidiana.-....................................................................................................................8
4. Conclusión............................................................................................................................8
Anexos.-.......................................................................................................................................9
Bibliografía.-...............................................................................................................................13
Bibliografía de Imágenes:.......................................................................................................13
Introducción.
Con el descubrimiento de América, la llegada de los españoles a “conquistar”
América era inevitable. Los problemas de inestabilidad social que se vivía en el “Nuevo
Mundo”, causada por la desconformidad de los pueblos dominados por los grandes
imperios americanos, Aztecas e Incas, facilitaron la dominación de estas zonas a manos
de los intrusos que llegaban a estas tierras en busca de riquezas y promesas de
evangelización. Luego del sometimiento de estos pueblos y de los indios, los españoles
empiezan a establecerse en zonas estratégicas que servirían a sus intereses, y muchas de
las veces se utilizaban el encuadramiento de los centros incas. En la zona andina una de
las primeras ciudades fundadas fue la de Quito, que se convertiría en años posteriores la
capital de la Real Audiencia de Quito; sin embargo, otras ciudades ya poseían pequeños
núcleos poblacionales antes de su fundación.

1. La Villa de Santa Ana de los ríos


Después de la muerte de Atahualpa y la conquista definitiva del Tahuantinsuyo por
los españoles a mando de Francisco Pizarro, la expansión europea comenzó a
consolidarse. En la fase de descubrimiento y conquista del mundo andino comprendida
entre 1530-1560, se fundaron varias ciudades en los límites de lo que habría de ser la
Audiencia de Quito. Ciudades como Quito Guayaquil, Portoviejo y Loja fueron las
primeras en ser parte de la corona española. Las expediciones a varios lugares del
imperio en busca de riquezas ampliaron el horizonte de los castellanos para la búsqueda
de puntos estratégicos para sus finalidades, en estos sitios explorados establecieron sus
dominios desde los cuales administraban los territorios conquistados.

Sebastián de Benalcázar fue uno de los primeros conquistadores que visitó los valles
azuayos. En la expedición que partió desde San Miguel de Piura hasta Tomebamba
acompañado de varios jefes eclesiásticos como el padre de Santo Domingo, Fray
Alonso de Montenegro. Luego de esta visita, se encuentra en los escritos de Cieza de
León una descripción de Tomebamba, en la cuan dice “la cobertura de estas casas era de
paja tan bien asentada y puesta, que, si algún fuego no le gasta y consume, durara
mucho tiempo y edades sin desgastarse” detalles que sin lugar a duda debieron
pertenecer a esta zona por los vestigios incas encontrados.

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El lugar que el emperador Huayna Cápac escogió para levantar reales palacios fue la
meseta de Puma- Pungo en el mismo lugar que pertenecía a los Cañarís. La dilatada
planicie que los incas llamaron Paucarbamba (llanura florida) y los Cañarís
denominaron Guabdon-Delig (llano grande como el cielo) fue el lugar escogido de los
primeros castellanos para fundar la villa de Santa Ana. La que Francisco Pizarro en
estima le entregó a Rodrigo Núñez de Bonilla en calidad de encomienda en los años
1538, quien aceptó y se mudó en compañía de varios sacerdotes y castellanos. Es así
que la presencia española queda fijada años antes de la fundación de Cuenca con la
administración de Bonilla, las tierras de este lugar privilegiado comienzan a trasformase
en un mundo nuevo al que los años y la modernidad conocerá como Cuenca Colonial
(Marquez,1995).

2. La Fundación de Cuenca.
La idea de crear una nueva ciudad, en el valle de Tomebamba o más bien el de
trasformar la villa de Santa Ana de los Ríos a la categoría de urbe, surgió de Blasco
Núñez de Vega el virrey de Perú. Quien en 1545 visitó estas tierras con la intención de
cumplir las nuevas ordenanzas emanadas por el monarca de España en favor de la
población aborigen sometida a la dura esclavitud de los conquistadores, la promulgación
de dichas ordenanzas no fue bien recibidas por los europeos quienes declararon la
guerra al virrey, disputa que terminó con el triunfo en Iñaquito de Gonzalo Pizarro y la
muerte del virrey. Pese a esta situación el proyecto si se realizó luego de diez años por
el tercer virrey de Perú Andrés Hurtado de Mendoza, quien dio esta tarea al gobernador
Gil Ramírez Dávalos. (Márquez, 1995).

El hidalgo español Gil Ramírez Dávalos arribó a Quito a finales de octubre de 1556
para dar cumplimiento a lo dispuesto por el virrey de Perú. Seis meses después de su
llegada exactamente por los primeros días de mes de abril partió a la villa de Santa Ana.
Esta pequeño pueblito acariciado por clima benigno y de deliciosos campos de eterna
primavera dominado por Núñez de Bonilla, fue el lugar elegido para fundar la ciudad de
Cuenca. Don Gil Ramírez Dávalos cuando llegó a la provincia de Tomebamba se
encontró con una buena disposición para dicha tarea, es as que el 12 de abril de 1557 se
forma una nueva ciudad. Frente a diferentes testigos se procedió a la firma del acta, ante
la presencia de don Nuño Balderrama gobernador de San Francisco de Quito, don
Gonzalo Gómez de Loja, don Alonso de Machena de Santiago de Guayaquil y en
encomendero Núñez de Bonilla (talleres tipográficos municipales, 1538).

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Además, personajes como Juan de Salinas y Loyola, Andrés Pérez de Luna, Gonzalo de
las Peñas, Antón de Sevilla, entre otros españoles, y los caciques Diego y Juan Duma,
Luis y Hernando Leopulla, estos dos últimos nativos de la antigua ciudad de
Tomebamba son los que dieron fe de fundación y en algunos casos sirvieron como
testigos para la formalizar a Cuenca como ciudad. Luego de la firma del acta como era
de costumbre en su la nueva religión para los pueblos conquistados, se celebró la misa
en la capilla construida años antes por los españoles en el lugar de Todos Santos junto a
la primera ermita. Sitio en el que había un matadero en donde sacrificaban todo tipo de
animales y se practicaba idolatría, razón por lo que esté lugar paso al lado opuesto, junto
al rio que se denominó Matadero (Márquez, 1995).

El Acta de Fundación indica se declara como lindante del asiento de Cuenca a los
“tambos Reales”, en clara alusión a los “paredones” de Pumapungo, cuyo nombre al
parecer fue ignorado y ya olvidado desde su destrucción (Espinoza, 2015). Los limites
que menciona son los siguientes por el Septentrión el pueblo de indios llamado
Tiquizambe, a 17 leguas de distancia de Cuenca; por el medio día, el de los ríos
jubones, a 14 leguas; por el levante, Macas y zuña, o sea hasta la orilla derecha del rio
Upano, a 28 leguas; y por el poniente, hasta los términos de la isla Puna a 14 leguas. De
esta manera el territorio comprende 31 leguas de norte a sur y 42 leguas de oriente a
occidente límites que se conservaran hasta luego de formar parte de la Real Audiencia
de Quito, en calidad de corregimiento y más tarde de Gobernación de Cuenca.
(Márquez, 1995).

Antes de fundada la ciudad ya existían varias casas de paja, un molino, una zapatería,
artículos de subsistencia, sembríos abundantes, dehesas donde pacían vacas, bueyes y
rebaños de ovejas. Luego de fundada la ciudad se determinó la repartición de la tierra
para su uso, los españoles trazaron la ciudad y señalaron solares públicos y privados
para sí, alrededor de la Plaza Mayor, concentrando allí todos los poderes. Sitos que
serán destinados a diferentes actividades de los que se hablara en los siguientes párrafos
más profundamente. Otro de los elementos aún vigentes, son los molinos de Rodrigo
Núñez de Bonilla, ubicados en lo que hoy es Todos Santos. Registros documentados
señalan que los molinos se levantaron en este espacio, datan de 10 años previos al acto
de fundación “sobre tierras inca y cañaris”

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3. Organización espacial de la ciudad de Cuenca: siglo XVI, XVII
y XVIII.
Cuenca se formó según el trazado grecolatino que organizaba a las nuevas
ciudades de la siguiente manera: La plaza central, núcleo de la sociedad estaría
compuesta en su alrededor por las casas del cabildo, la iglesia, lo representantes de la
Corona. Además, se destinaron los espacios para los edificios civiles (cárcel, hospital,
carnicería y tiendas) y religiosos (futura iglesia mayor, convento de Santo Domingo).
Esta estructura con un sistema de damero, con calles pequeñas y rectas que dividan las
construcción, y definió durante varios años su fisionomía en el área central. Octavio
Cordero Palacios gracias al acta de fundación de Cuenca logró realizar un plano de
Cuenca (Anexo 1).

Era costumbre que el momento de la fundación se repartieran los respectivos


solares, primero para la Iglesia, luego para el fundador y por último los demás
ciudadanos que acompañaron el acontecimiento. Para 1570 la ciudad apenas tenía 60
vecinos españoles que poseían derechos, y la ciudad contaba con casas, Iglesias, el
monasterio de San Francisco y edificios. Así mismo, se establecieron los 2 ejidos de la
ciudad que constituyen tierras de pasto comunal, estas se encontraban en las planicies
de Tomebamba y Yanuncay, y en el este de la ciudad. La organización damero creó una
función central y jerarquizada simbólica de lo sagrado y secular, porque todas estas
funciones de en entraban en el centro; los españoles, fundadores y herederos, vivían en
la zona céntrica, mientras que los indígenas eran relegados a las periferias, como se
establecía en las “Reformas Toledanas, y es así que se crean las parroquias de San Blas
y San Sebastián para el pueblo de indios, por lo que, según George Kubler (1986):

“la imagen que tiene de la ciudad de Cuenca en los primeros años de su historia
es la de una yuxtaposición de un núcleo urbano español y de numerosos lugares
periféricos de poblamiento indígena […] Cada uno de los grupos étnicos
fundamental hubiera vivido separados, en sus respectivos barrios, con su modo
de vida particular” (pp. 422).

Para los años de 1579 Cuenca se establece fuertemente como pasó para el
tránsito de la producción minera en Zaruma y Zamora. Además, se debe mencionar que
para 1582 el número de vecinos se había duplicado.Es de vital importancia como los

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cuatro ríos que rodean la ciudad permitían a los vecinos conservar limpia su cuidad, y
hace posible una provisión constamte de harinas de todo tipos, que se obtenpian de los
distintos molinos intslados. El crecimiento urbano de Cuenca fue muy lento,
dependiendo en sus inicios de la minería para ser reemplazada posteriormente por la
actividad agrícola y comercial a la que se dedicaría gran parte de la colonia.

Cerca de un siglo después, Cuenca aun conservaba su carácter semirrural las dos
parroquias de indios con que contaba la ciudad, San Blas y San Sebastián, fueron
convirtiéndose en barrios urbanos, por un lado San Blas era un paso obligado entre
Quito y Lima, mientras que San Sebastián lo fue para Molleturo y el entonces Puerto
Bola. Con el transcurrir de los años la Iglesia fue llenándose a la ciudad de templos y
conventos guardianes de la fe, moral y del orden. Por lo que aparecen Santo Domingo,
San Francisco, San Agustín y las Conceptas, ubicadas de tal manera que enmarcaban la
ciudad (Anexo2), y para aspectos de la notaría en la compra de terreno "dentro" y
"fuera" de la traza de la ciudad, estas se fundan como respuesta al traslado de “indios en
la Audiencia de Quito que se mudaron de sus pueblos natales en enorme número y se
asentaron en las ciudades, en otras haciendas o pueblos indígenas, con el fin de evadir
su pesada carga de sus obligaciones de tributo local en la mita” (Jamieson, 2003);
aunque, ninguna de estar órdenes poseía un convento acabado.

Para el siglo XVIII, la ciudad se extendió en el espacio y su estructura se hizo


más compleja, en donde ya empieza a verse una continuidad en la construcción y los
suburbios del siglo XVII se incorporaron al casco urbano a lo largo del siglo XVIII. En
1732 el Cabildo dio la orden de empedrar las calles y de alinear las casas en el sector de
Todos Santos, lo que muestra ya un crecimiento en la población y le toma alrededor de
doscientos años, la segunda urbe más poblada de la Real Audiencia de Quito. Al
describir la población de Cuenca en 1754, anotaba: “Su vecindario consiste en muchas
familias de españoles y considerable número de mestizos e indios”. Además se debe
mencionar, que en varios sectores de la población ya no existe esa división que generó
las “Reformas Toledanas”, en donde la convivencia y “mezcla” de población india,
española y mestiza coexisten, como es el caso de la parroquia de San Sebastián. Y en
palabras de Jacques P. Simard (1997):

“La repartición socioétnica de la parroquia presenta un cuadro clarísimo, con un


escaso 2,9% de pobladores negros, solamente 23% de indígenas, todavía 28% de
blancos y sobre todo 46,2% de mestizos. Lo que nos conduce a calificar San Sebastián
5
como “un barrio mestizo”, expresión que sirve de llave para entender a la ciudad del
siglo XVIII” (pp. 443)

Los procesos de construcción y organización de cuenca durante tres ciclos, dependieron


fuertemente de las relaciones entre españoles e indios, de los cuales los últimos no solo
se emplearon como mano de obra para la edificación de casas, sino que sus constantes
flujos de traslado a zonas, como su número, lograron crear esa composición
característica de la colonia. Lo curioso de estos procesos de organización es que a
inicios de la colonia con las “Reformas Toledanas”, la brecha entre los pueblos de
indios y los pueblos de españoles es abrupta e interrumpe ciertos procesos de relación;
sin embargo, a finales de la colonia e inicios de los procesos independentistas, se genera
una ruptura y la organización tanto espacial como social sufre cambios, observando una
“unión” a causa de la aparición de nuevas etnias, que incluso interferían con el orden
que se tenía durante largos años.

3. Generales, curas, artesanos y mitayos: La vida Cotidiana,


desde
La historia se construye a partir de la acción del ser humano, estos a la vez se van
edificando a partir de la cotidianidad, debido a que en lo cotidiano se funge la identidad
social, esta “se va conformando a partir de la influencia que las instituciones […] como
la familia, la educación, la religión, la sociedad civil, la política y los medios de
comunicación, ejercen en cada persona […]” (Fernández y Mari, 2014, p.3). De esta
manera, la vida cotidiana se presenta como un espacio de construcción, en el cual la
humanidad adquiere una identidad que le dota de una subjetividad –necesaria e
inevitable- con la que se comprenderá y construirá “la realidad”. Por lo tanto, a través
del día a día los sujetos van generando nuevas y diversas prácticas culturales que estarán
sujetas a un tiempo y espacio determinado.

Lo dicho anteriormente nos ayudará a entender mejor el objetivo principal de


nuestro informe, el cual está orientado a analizar la vida cotidiana en Cuenca durante los
primeros años de la colonia, con la finalidad de entender la construcción de la
idiosincrasia cuencana a partir de lo cotidiano. El estudio es de tipo descriptivo, por lo
cual la metodología utilizada ha sido la recopilación de datos obtenidos en fuentes
bibliográficas.

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Una vez fundada la cuidad el 12 de abril de 1557, por el capitán don Gil Ramírez
Dávalos, se comenzaron a poner en marcha las órdenes emitidas por el Marqués de
Cañete, don Andrés Hurtado de Mendoza. Dado que, de inmediato se destinarón siete
mil quinientos pesos para la instalación de los vecinos, recibiendo cada uno –eran 25 en
total- trecientos pesos, con la disposición de adquirir bovinos y una que otra herramienta
para el trabajo (Martínez,2004). Por otro lado, la iglesia recibe un considerable número
de solares para la edificación de sus santuarios, de este modo su doctrina mantendrá
orando y rezando a Cuenca durante todo el período colonial. Por otra parte, se
comienzan a plantar las bases de la incipiente sociedad colonial, en palabras de
Martínez (2004):

“Los oficios artesanales, que tanto marcarán el talente de la cuidad, están


presentes desde ese mes de abril de 1557, zapateros y sastres recién llegado se unirán a
los molineros y labradores, carniceros y alfileres empujarán la creación de la urbe, ellos
pared por medio de los funcionarios públicos, con los comerciantes y los curas,
asumirán la creación de Cuenca” (p.151).

Desde sus inicios Cuenca se configuró como una sociedad divida en estratos, donde
indios y españoles no podían compartir los mismos lugares. Para ello, se dispuso que las
parroquias: San Blas y San Sebastián, atiendan las necesidades espirituales de los
“naturales”; mientras que en la iglesia mayor, el Dios crucificado esperaba a su elite
criolla. Eran tiempos de congoja para unos y de regocijo para otros, como hace notar
Lloret Bastidas (1983): “Plebeyos, negros, esclavos e indios no disfrutaban,
seguramente de un día feliz, mientras el blanco, el criollo, el español regodean,
poniendo entre ellos […] la distancia que imponen las castas” (p.12). No obstante, vale
la pena aclarar que esta segmentación de castas se dejaba de lado cuando existían
intereses de por medio. Tal es el caso del español Diego Tapia, quien contrajo
matrimonio con la India Francisca Tapia, cautivado por las características que dio Cieza
de León de la mujer cañari, “no poco ardientes en el amor”, pero sobre todo atraído por
su fortuna que no era poca (Martínez, 2004).

Ahora bien, los artesanos representaron un factor sumamente importante en la


construcción de la sociedad cuencana, visto que estos estaban encargados de
confeccionar múltiples accesorios, ya sean con un fin utilitario o decorativo. De las

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misma manera, pintores y escultores, contribuyeron a la construcción del imaginario
cuencano, puesto que sus obras religiosas en su mayoría, no podían faltar en los alteras
de las casas. Importante contribución en esta área realizó, Luis de amores, quien
esculpía, pintaba, doraba y fungía coronas, junto a su mujer Joana Cullquiyaco.

Las casas de esta época estaban fabricadas en su mayoría de piedra y adobe, el


piso era de tierra, salvo algunos que eran entablados y alfombrados. La oscura cocina
esperaba al fondo del patio a las amas de casa, que en algunas oportunidades se
convertían en emprendedora, fabricaban deliciosos mangares, que tenían destino Loja,
puerto de Vola y Piura. Otro apetecido producto era el vino de Castilla, el cual era
conservado en cántaros de barro, su consumo estaba reservado únicamente para
momentos y personas “importantes”. Sin embargo, los menos afortunados también
contaban con su bebida, el aguardiente de caña, el cual a diferencia del vino, era
consumido en momentos de aflicción o alegría (Martínez, 2004).

EL siglo XVII, siglo en donde, según Lloret Bastillas (1983) el tiempo transcurría
lento como una agonía, Cuenca comerciaba de vez en cuando con el sur, de donde
entraban productos como pan, queso y raspadura. En ese estadio, la cuidad tenían un
vago conocimiento sobre la extensión del mundo, en otras palabras, Cuenca se había
encerrado en su mundo de conquistadores y conquistados. A partir de este período,
serán continuas las pugnas entre familias nobles que intentaban mantener sus privilegios
por medio de matrimonios pactados, árboles genealógicos y, capital acumulado. Es este
contexto, criollos y españoles comienzan una disputa que engrandará las primeras ideas
de independencia.

De este modo, Cuenca fue construyendo su idiosincrasia, a partir de factores


políticos, culturales, sociales y económicos. Una historia llena de complejidades, que
fueron fabricando: políticos, mitayos, pintores, artesanos, curas; todos ellos ayudaron a
construir el imaginario cuencano. Ahora bien, la colonia es un período ambivalente, que
debe ser analizado desde todos sus ángulos, ya que representa si bien representa los
múltiples abusos de los conquistadores, la explotación de los indios que laboran sin
descanso en los obrajes y en las minas. También fue símbolo de una población que fue
creciendo lentamente, tanto a nivel de espacial como demográfico y, a la medida que iba
va progresando se va iba consolidando más esa nueva sociedad.

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4. Conclusión

La vida colonial de la hasta entonces conocida como Paucarbamba da inició a partir de la


fundación española, cuando el general Gil Ramírez Dávalos la bautiza como Cuenca, en honor a
la ciudad natal del virrey Andrés Hurtado de Mendoza. A partir de esta fecha, la “Cuenca del
Tomebamba” vivirá una larga vida colonial, marcada por momentos de auge y estancamiento,
una ciudad que en momentos parecería no avanzar. La ciudad que se había aislado de otro
pueblos y regiones, sin embargo se pudo mantener a través de versos períodos gracias a la
minería, elemento fundamental en su progreso.

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Anexos.-

Primer plano de la Cuenca del Siglo XVI realizado por Octavio Cordero

10
Plano de XVII de la Ciudad de Cuenca.

11
Plano de XVIII de la Ciudad de Cuenca.

12
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Bibliografía.-
Aguilar, R.; Machado, G. & Espinoza, J. L. (s.f.) El Vuelo del Colibrí. Cuenca: Gráficas
Hernández.

Espinoza, J. 2011. Tomebamba la Provincia Inca: Replanteamiento Histórico.


Coloquio N°. 50 (pp. 2-9). Universidad del Azuay.

Espinoza, J. L. (2015). La fundación de Cuenca: transición y poblamiento. Recuperado


de: Ecuador arqueología y diplomacia. Disponible en: http://arqueologia-diplomacia-
ecuador.blogspot.com/2015/07/la-fundacion-de-cuenca-transicion-y.html

Jamieson, R. W. (2003). De Tomebamba a Cuenca. Quito: Ediciones Abya-Ayala

Márquez, R. (1995). Cuenca Colonial. En Cuenca Colonial (pp. 30-95). Quito:


Corporación Editorial Nacional.

Simard, J. P. (1997). Formación, desarrollo y configuración socio-étnica de una ciudad


colonial: Cuenca, siglos XVI-XVIII. (pp.413-445). Recuperado de: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas. Disponible en: http://estudiosamericanos.revistas.csic.es

Bibliografía de Imágenes:
Simard, J. P. (1997). Formación, desarrollo y configuración socio-étnica de una ciudad
colonial: Cuenca, siglos XVI-XVIII. (pp.413-445). Recuperado de: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas. Disponible en: http://estudiosamericanos.revistas.csic.es

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