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UNIDADES 1, 2 Y 3: POST - TAREA - EVALUACIÓN NACIONAL POA

(PRUEBA OBJETIVA ABIERTA)

MARÍA PAULA PADILLA BURBANO


CODIGO: 1006427062
403038_64

TUTORA: ANDREA CATALINA CASELLES

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA


PSICOLOGÍA
21/ 05/ 2020
¿Cuál es el rol de la psicología en el estudio de la cultura?
La función mayor del rol del psicólogo es cumplir las normas vigentes relacionadas con la
prestación de servicios en las áreas de la salud, el trabajo, la educación, la justicia y demás
campos de acción del psicólogo, también fortalecer las habilidades y expresiones de
comunicación de las comunidades también el estudio de la cultura o mejor, "los factores
culturales", han cumplido un papel importante en la explicación psicológica, aunque los
diferentes enfoques lo han hecho cada uno a su manera y no necesariamente con un
discurso claro sobre lo que constituyen estos factores. Más aún, tengo la impresión de que
en la mayor parte de las teorías psicológicas se distinguen dos niveles: un nivel básico, que
sería común a todos los sujetos psicológicos, y un nivel de forma y contenido, que estaría
afectado por factores sociales y culturales. El primer nivel constitutivo de lo psicológico no
estaría afectado por dichos factores, mientras que el segundo, el nivel de los contenidos
psicológicos, sí lo estaría.

¿Cuáles son los aportes de las primicias históricas socio-culturales en el


comportamiento de los pueblos?
La cultura a través de las premisas históricas socio-culturales, así como las bases del papel
fundamental de la cultura en el estudio, el entendimiento y la predicción del proceder
humano, Díaz-Guerrero incursiona en la integración de los componentes tradicionales de la
postura psicológica. Cabe señalar que esta visión holística de lo funcional y lo estructural
llevan a delinear que los individuos elaboran sus atributos personales rasgos de
personalidad y auto concepto derivados de una dialéctica constante entre sus necesidades
Ensayo.
¿Cómo el Psicólogo puede abordar un "Grupo Étnico" que está presentando
discriminación?
Los psicólogos abordarían la problemática desde una perspectiva "cognitiva", dónde
mediante estos procesos se puede educar a los agresores, agredidos, y proporcionarle a
ambos herramientas para solucionar las diferencias. En este proceso, se deberá reestructurar
el esquema cognitivo, en dónde haremos entender a los agresores lo que está causando, y
que el agresor pueda decidir sobre sus acciones. En toda intervención sobre personas,
grupos, instituciones o comunidades, el psicólogo de la Intervención Social ofrecerá la
información adecuada sobre las características esenciales de la relación establecida, los
problemas que está abordando, los objetivos que se propone y el método utilizado En caso
de menores de edad o legalmente incapacitados, se hará saber a sus padres o tutores. En
cualquier caso, el Psicólogo de la Intervención Social realizará funciones de:
Individualmente: Valoración de capacidades, orientación individual, aprendizaje de
competencias, etc. Grupalmente: Intervención basada en grupos de autoayuda, escuelas de
padres, y programas de prevención y sensibilización, mediando y negociando, y
proporcionando apoyo de la participación, el consenso, la motivación y los procesos
organizativos. La atención directa con las personas, familias y grupos, en situación de
vulnerabilidad y dificultad social, se realiza con el fin de: Informar y orientar en relación a
los aspectos psicológicos que pudieran favorecer o que sostienen y mantienen las
situaciones de desprotección o vulnerabilidad social, tanto a personas individuales, como a
grupos o etnias; Prevenir, mediante un trabajo psicoeducativo y de atención psicológica, los
factores psicológicos que pudieran favorecer o mantener las situaciones de dificultad de
integración social. Se entiende el trabajo psicoeducativo, como el procedimiento o técnica
de intervención psicológica referida a la educación y/o información que se ofrece a las
personas afectadas o con factores de riesgo, para tratar de evitar la aparición o el
mantenimiento de los factores psicológicos asociados a la situación de dificultad, desde un
mayor conocimiento de los mismos. Valiosas declaraciones reconocen jurídicamente
igualdad de derechos para todos y cada uno de sus miembros, enfatiza, incluso, que esta
igualdad alcanza a los integrantes de las razas y las étnicas históricamente discriminadas, y
por otro, las sociedades de hecho, en su quehacer cotidiano, propician un trato desigual y
condenatorio a los integrantes de las etnias y las culturas socialmente descalificadas. La
presencia cada vez más evidente de esta contradicción social, nos anima a afirmar con
énfasis que, el racismo, la discriminación étnica y cultural, la xenofobia y sus formas
conexas de intolerancia perduran y se agudizan hoy, en América Latina y el Caribe. Se trata
de fenómenos sociales que parten de conductas teocéntricas, universales y de larga data. Se
profundizaron y “acriollaron” en nuestra Región como justificación histórica del genocidio
de la Conquista. Se expandieron durante la Colonia y la República y actualmente subsisten,
como necesidad de legitimar la marginación económica presente. Porque ni la capacidad
crítica, ni las expresiones reivindicativas de participación social y tolerancia racial y étnica,
son agendas al sistema de poder político y económico. Por pertenecer a una etnia y a una
Cultura diferente, por responder a una historia distinta, se perjudican con la intolerancia y la
discriminación específica, basada exclusivamente en su distinción racial, étnica y cultural.
Como describía magistralmente Galindo en “”Garabombo el invisible”, si un campesino
pobre indígena se presenta en una Oficina pública, mal vestido y dice no saber leer ni
escribir, los elementos que objetivamente aparecerán como manifestaciones de su pobreza
extrema, pasarán a constituirse en agravantes de una condición étnica desvalorizada, y en el
caso de ser considerado (si supera su condición de ‘’invisible’’ en las Salas de Espera) será
tratado en términos oprobiosos como “indio”, sucio e ignorante”, más que como campesino
pobre y analfabeto.
La difusión permanente de las expresiones de este imaginario social descalificador del
“diferente” impregna a todos los sectores de las sociedades nacionales. Por ejemplo,
actualmente, los indígenas son discriminados, no solo por la impronta histórica de los
sectores dominantes, sino también por los miembros no-indígenas de su propio sector social
marginado. Ya sea porque el ciudadano pobre no-indígena, encuentra (y prefiere encontrar)
su identificación cultural en el comportamiento social de los sectores hegemónicos y
privilegiados; o porque el desprecio por el “otro” (el distinto, el diferente, el descalificado)
hace del ejercicio de la discriminación un reaseguro de la existencia de un grupo “inferior”
en la escala social, que le permite obtener beneficios secundarios (ante posibles alianzas
políticas o algunas instancias de acceso a mayor participación social). Asimismo,
obtendremos los mismos magros resultados, si pretendemos intervenir solamente en los
grupos sociales afectados por la discriminación, sin desarrollar acciones tendientes a
desarticular mecanismos de prejuicio y descalificación en los ámbitos mayoritarios de las
sociedades que los ejercitan.
La construcción de una ciudadanía moderna está atravesada por las tensiones entre el
fortalecimiento de las identidades étnicas minoritarias y la homogeneidad cultural que nos
ofrecen los paradigmas de modernidad en boga. Sin embargo, no hay nada más injusto que
ofrecer tratamiento igualitario, a aquellos que registran necesidades diferentes.
Referencias.

Alarcón Reynaldo, (2010). El legado psicológico de Rogelio Díaz-Guerrero:


http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1808-42812010000200016

(Alarcón 2010)
Alarcón, Reynaldo. «Pepsic.» Agosto de 2010.
pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1808-42812010000200016 (último
acceso: 21 de mayo de 2020).