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ÉTICA ESPECIAL 1

1. INTRODUCCION

Este curso de Ética Especial es una continuación del curso de Ética General,
la cual estudia y reflexiona sobre los criterios bajo los cuales se juzga la bondad o
maldad del comportamiento humano responsable. Sabemos ya, que toda acción
humana hecha responsablemente, es decir, teniendo consciencia, voluntad y libertad
lleva consigo una bondad o una maldad determinadas. Todos advertimos este
aspecto en las acciones realizadas y lo advertimos de una manera natural. Signo de
ello es el llamado cargo o remordimiento de conciencia cuando se obra de una
manera perjudicial o por el contrario la satisfacción, el gusto y el bienestar, cuando
las acciones realizadas son correctas. Ahora bien, en la Ética general se estudiaron
los criterios bajo los cuales se cataloga una acción como buena o como mala, por
ello el conocimiento de lo bueno o de lo malo hecho en primer lugar de manera
natural se convierte en ciencia cuando este conocimiento espontaneo de la bondad o
maldad de los actos se integra en un saber ordenado, basado en un conocimiento
cierto de las causas. Vale la pena recordar por lo menos a grandes rasgos la
definición, el objeto formal y material de la Ética general.

Ricardo Sada Fernández, da esta definición real de ética: la Ética: es la


ciencia que estudia la moralidad del obrar humano; es decir considera los actos
humanos en cuanto son buenos o malos. Así mismo Sada Fernández señala otra
definición, la cual sin embargo parte de una antropología netamente cristiana. Esta
definición es: Ética es «La ciencia que estudia los actos humanos en cuanto son o
no, conformes al verdadero bien del hombre, y por tanto, de su fin último y de su
felicidad». Por otro lado, sabemos ya que la ética es parte del saber filosófico, el
cual se compone de varias corrientes de pensamiento; así mismo existen también,
varias maneras de considerar y definir la ética según la antropología que haya de
fondo. Ahora bien, nosotros, dada la naturaleza de nuestra preparación y el lugar en
que estudiaremos esta materia, seguiremos una ética de antropología cristiana sin
confundirla por ello con la teología moral, la cual aunque también estudia el
comportamiento humano parte de un presupuesto teológico, mientras que el lugar
por excelencia de la filosofía es el ámbito de la razón, pues de ella nace, y con ella
se sustenta. La ética filosófica tiene que acudir a la razón para mantener en forma su
puesta en punto.1

La ética de inspiración cristiana que aquí estudiaremos se distingue


claramente de la llamada ética laica o ética civil, pues mientras la nuestra se inspira
en Dios, el fin último del hombre y el orden de la naturaleza, la ética laica o civil
inspira el conjunto de sus principios en una variedad de concepciones de la vida
buena, que normalmente se sustentan en diversos credos e ideologías. 2

1
Cfr. Marciano VIDAL, Nueva Moral Fundamental, el hogar teológico de la Ética, Tratados Morales
I, =Moral y Ética teológica 28, Ed. Perpetuo Socorro, Madrid, 2014, p. 11.
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El problema con esta ética es el reduccionismo en el que cae en su intento de


salvaguardar la pluralidad en las sociedades en que se aplica. Tal reduccionismo se
manifiesta por ejemplo en la concepción de una vida realizada libremente por el
sujeto sin otra restricción que la de no interferir en los proyectos de vida de los
demás. Este tipo de ética de no interferencia se desglosa en un conjunto de normas
que, girando en torno a los ejes de la libertad y la igualdad dan cuerpo a la ética
civil. El reduccionismo en este tipo de ética se manifiesta generalmente en tres
características:
1) El silencio sobre el aspecto de la vida buena: mientras que la ética clásica se
basaba en el logro de una vida buena, la ética civil no se ocupa de estos aspectos
sino que se ocupa de lo que es exigible.
2) No se pronuncia sobre los deberes hacia uno mismo: Kant pensaba que todo
hombre tenia deberes para consigo mismo y cultivar sus talentos y desarrollar al
máximo sus facultades, en cambio la ética civil se interesa únicamente por las
condiciones de la convivencia democrática.
3) No excede los deberes hacia los demás, y se limita a lo mínimo: por ejemplo la
ética cristiana ordena practicar la caridad con el prójimo, y aun perdonarle si nos
ofende, la ética civil en cambio, como no presupone ninguna convicción religiosa, se
limita a exigir que nadie perjudique a los demás, pero no llega a ordenar acciones
positivas que exceden ese límite.
4) finalmente la ética no toma partido en el debate sobre los fundamentos que ella
misma defiende, sostiene que han de defenderse los derechos humanos, pero no dice
por que. Esto no quiere decir que la ética civil no pueda fundamentarse sino que
ninguna fundamentación que se proponga podrá ser incorporada el contenido
normativo de esta ética, pues la ética civil se mantiene neutral a la hora de dar una
fundamentación a los principios.3

A diferencia de la ética civil, la ética cristina se inspira en la dignidad de la


persona humana, en la recta razón, en la naturaleza, y en la ordenación de toda la
vida al fin último del hombre que es Dios. Ahora bien, esto compete a la ética
general, pero en este curso estudiaremos la ética especial o aplicada que es en
general la aplicación de los principios de la ética general en las distintas situaciones
concretas de la vida.

En este curso de ética especial pretendemos lo siguiente:

Reafirmar nuestro conocimiento de ética filosófica y conocer las diversas


maneras en que esta se puede aplicar a los distintos campos y situaciones de la vida
humana, de manera que podamos adquirir las bases para hacer un discernimiento

2
Cfr. Leonardo RODRÍGUEZ DUPLÁ, Ética de la vida buena, =Ética aplicada, Desclée de Brouwer,
España 2006, p. 47.
3
Cfr. Leonardo RODRÍGUEZ DUPLÁ, Ética de la vida buena..., pp. 46-49.
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adecuado a la luz de la razón, y la naturaleza humana sobre la bondad o maldad


de las acciones humanas.

La razón humana, es punto fundamental de referencia en nuestro estudio, ella


tiene el poder de alcanzar la verdad y el sentido del ser y obrar del hombre, un
poder que pertenece al haber natural de la persona humana, por el simple hecho de
serlo, y de cuyo recto uso depende en último termino el que la ética pueda dar
respuesta adecuada a los diversos interrogantes morales que plantea la existencia
humana individual y la convivencia social. Sin embargo un reto que la ética de be
afrontar en el presente contexto sociocultural es precisamente la defensa de la
naturaleza y limites del poder de la razón, pues en amplios sectores del pensamiento
contemporáneo siguen ejerciendo una influencia enorme dos usos de razón que
tematizan inadecuadamente por exceso o por defecto, la verdadera naturaleza y
limites del poder de la razón humana. A la base de esta inadecuada tematización se
encuentra el intento de identificar la razón humana, bien con una razón lógico-
formal o científico-positiva, bien con una razón que curvada sobre sí misma, se
pretende auto-constituyente de sus propios objetos. En uno y otro caso el poder real
de la razón queda atrapado entre la razón autónoma –exenta de todo fundamento
natural, creadora, capaz de darse así misma desde sí misma las leyes por las que se
debe regir la voluntad libre– y la razón científico-positiva que auto limita su poder al
ejercicio de la constatación de hechos y a su formalización mediante las reglas
formales del pensar lógico-matemático.4

Punto fundamental también de nuestro estudio, es la persona humana, pues es


el referente para nosotros a la hora de calificar si sus acciones son o no buenas o
malas en cuento se ajustan o no a su dignidad. Por ello comenzamos este curso
hablando de la persona humana desde una visión antropológica cristiana.

CAPÍTULO I LA ÉTICA EN RELACIÓN AL HOMBRE SINGULAR.

4
Cfr. Santos MODESTO, En defensa de la razón, Estudios de Ética, =Filosófica, Eunsa, Pamplona,
20012, pp. 12-13.
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Aunque el problema del hombre plantea no pocas dificultades, conviene no


caer en reduccionismos al dar una definición que pueda encasillar al hombre, sino
percibirlo como un misterio que posee distintas dimensiones y características que lo
hacen único. Sin embargo para adentrarnos en la relación de la ética con el hombre
en singular, no podemos tratarlo en abstracto por ello es necesario, partir de lo que
nosotros entendemos como persona, que ya da idea de alguien concreto por ello
conozcamos en que consiste ser persona y cual es su dignidad.

1.1 La situación del ser humano en el universo físico.

Como bien sabemos, el hombre no se encuentra solo en el universo físico, el


universo mismo es ya algo distinto de él, tal universo lo compone el mundo en que
el hombre habita. Este universo compuesto de muchísimas formas de vida, no se
equipara al hombre puesto que éste posee una dignidad superior. Pues el hombre es
objetivamente un «tú» un «otro», en ello precisamente reside lo que lo distingue de
las demás cosas del mundo visible, las cuales objetivamente, no son nunca más que
«algo»; no son sino cosas, un «eso» o un «aquello» que aunque tienen distintos
grados de perfección como las cosas inanimadas, las plantas y los animales, no
llegan a ser mas que individuos por ejemplo se puede hablar de un individuo de una
especie animal determinada.5 En esto puede ayudarnos santo Tomás de Aquino
cuando define persona:

«Aún cuando lo universal y lo particular se encuentran en todos los


géneros, sin embargo, el individuo se encuentra de modo especial en el
genero de la sustancia. Pues la sustancia se individualiza por sí misma,
pero los accidentes se individualizan por el sujeto que es la substancia.
Ejemplo: ésta blancura es tal blancura en cuanto que está en este sujeto.
Por eso también las sustancias individuales tienen un nombre especial que
no tienen otras: hipóstasis o sustancias primeras. Pero particular e
individuo se encuentran de un modo más específico y perfecto en las
sustancias racionales que dominan sus actos, siendo no solo movidas
como los demás sino que también obran por sí mismas. Las acciones
están en los singulares. Es así como, de entre todas las sustancias, los
singulares de naturaleza racional tienen un nombre especial. Este nombre
es persona».6

Según esta definición de santo Tomás vemos que también al hombre puede
aplicársele e termino individuo en cuanto que es una sustancia distinta de otro, sin
embargo es una sustancia especial, más perfecta en cuanto que está dotada de razón.
Veamos sin embargo mas afondo que significa el término persona.

5
Ricardo SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada, Minos, México D.F. 1997, p. 109.
6
S. TOMÁS DE AQUINO, Suma de Teología, Parte Ia, cuestión 29, articulo 1, Edición dirigida por los
regentes de estudios de las provincias Dominicanas de España, BAC, Madrid 2011. En adelante S. Th.
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1.2 Definición de persona y su dignidad.

Hasta donde sabemos el primero que elaboró una definición de persona de


una forma mas elaborada, fue Boecio, que aunque partió de un horizonte teológico
al tratar de resolver la cuestión de las divinas personas, pudo aplicar luego su
definición al hombre singular.

Anicius Manlius Torquatus Severinus Boetius (480-524) de aristocracia


romana,7 puede ser considerado el gran representante de la primera etapa de
asimilación de la teología metafísico-especulativa griega sobre todo en el tema de la
persona, siendo su logro más característico la consecución de una definición
auténticamente metafísica de la persona que será luego continuamente usufructuada
a todo lo largo del desarrollo de la teología especulativa occidental. 8 No esta de más
tener en cuenta que en la transmisión el pensamiento griego a la tradición latina,
Boecio es uno de los representantes más importantes en su época, siendo así que se
asignó a sí mismo el papel de intermediario entre la filosofía griega y el mundo
latino. Su primera intención fue traducir todos los tratados de Aristóteles y todos los
diálogos de Platón y demostrar con comentarios la concordancia fundamental entre
las dos doctrinas, esto lo intentará en muchos campos y sobre todo en el campo de
la persona, estando por ello muy presente en él, la influencia neoplatónica aunque en
relación con la filosofía aristotélica.9

Hay que hacer notar por otro lado, que la reflexión de Boecio sobre la
persona como ya señalaba en la introducción parte de un horizonte teológico, pues
se parte de la reflexión Trinitaria en cuanto al problema de las relaciones,
centrándose luego en Cristo por la cuestión de la encarnación, pues de 96 veces que
aparece el termino persona en sus escritos, 90 veces corresponden a su tratado
cristológico. Ahora bien, lo que me interesa señalar en este apartado es que Boecio
elabora su definición a partir de las categorías aristotélicas de genero y diferencia
especifica, siendo con ello que la definición clásica de persona que elabora Boecio
no resulta definible mas que a nivel intramundano, y es de hecho a este nivel, al que
Boecio propone su definición. Bien que aplicada a Jesucristo que aunque es Dios es
también formalmente hombre10 y por tanto puede ser definido por medio de las
categorías propias de la lógica y metafísica aristotélicas.11

En su tratado cristológico Liber de Persona et duabus naturis contra


Eutychem et Nestorium, ad Joannem Ecclesiae Romanae, escrito en el clima de las
7
Cfr. Enrique DUSSEL, «La doctrina de la persona en Boecio: Solución cristológica», en Sapientia 22
(1967), p. 101.
8
Cfr. Diego GRACIA GUILLÉN, «Persona y comunidad. De Boecio a santo Tomás», en Cuadernos
salmantinos de filosofía 11 (1984), p. 74.
9
Cfr. D. GRACIA GUILLÉN, «Persona y comunidad. De Boecio a santo Tomás»..., p. 70.
10
Cfr. S. Th., III, q. 16 a. 12, sol.
11
Cfr. D. GRACIA GUILLÉN, «Persona y comunidad. De Boecio a santo Tomás»..., pp. 71-72.
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discusiones posteriores a los concilios ecuménicos de Éfeso y de Calcedonia


realizados en los años 341 y 451, Boecio define persona así:

«Quocirca si persona in solis substantiis est, atque in his rationalibus,


substantique omnis natura est, nec in universalibus, sed in individuis constant,
reperta personae est igitur definitio: PERSONA EST NATURAE RATIONALIS INDIVIDUA
SUBSTANTIA».12

Cuya traducción, salvando las dificultades de traducción e interpretación de


las palabras substantique omnis natura est, que al parecer han sido objeto de
numerosas hipótesis, quedaría así:

«Si por una parte, la persona se encuentra solamente en las substancias, y


solo en aquellas que están dotadas de razón; si por otra parte toda substancia es
una naturaleza es decir, tiene una diferencia especifica; y si en fin, la persona no se
da en los seres universales, sino en los individuos, entonces hemos encontrado la
definición de persona: PERSONA ES LA SUBSTANCIA INDIVIDUAL DE NATURALEZA
RACIONAL».13

Claramente se puede ver entonces que lo que distingue a la persona del


animal, la planta o la cosa es la subsistencia racional. Ahora bien, la dignidad de
persona otorga a quien la posee una especifica dignidad, esta puede entenderse
como dignidad óntica o metafísica y dignidad ética u operativa.

1.2.1 Dignidad óntica o metafísica.

Hemos visto ya que la persona por el hecho de serlo posee una cualidad
especial que la distingue de los de mas seres: posee una dignidad, la cual es
inherente a su naturaleza misma por ello se llama dignidad óntica o metafísica, la
cual tiene las siguientes características:

a) Es original: pues se posee desde el momento en que el ser comienza a existir,


y ello se da desde el momento de la concepción de un nuevo ser humano.
b) Es gratuita: pues se recibe sin que anteceda merito alguno por parte de quien
la recibe.
c) Es imperdible: pues permanece siempre por ser inherente al «ser humano»
d) Es incomunicable: ya que al formar en el hombre parte integrante de su
naturaleza hace que cada persona sea un todo subsistente, con un valor
absoluto e infinito.14

12
Cfr. E. DUSSEL, «La doctrina de la persona en Boecio: Solución cristológica»..., pp. 107-108.
13
Cfr. D. GRACIA GUILLÉN, «Persona y comunidad. De Boecio a santo Tomás»..., p. 72.
14
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 112.
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Una vez mas aquí santo Tomás de Aquino, es experto en la


incomunicabilidad y en la subsistencia de la persona, pues aunque parte de la
definición que da Boecio, mejora y a la vez subraya, que el término substancia debe
ser entendido como subsistencia y el termino individual, como incomunicabilidad.15
En cuanto a lo individual, para él como para el resto de los medievales, el individuo
es lo incomunicable, concepto que expresa la persona en su ser substancial, como
una totalidad cerrada autónoma, completa en el orden esencial y en el orden
entitativo, en sí y por sí, que tiene razón de todo y no de parte. La palabra
«individuo» en la definición de persona, por falta de términos más adecuados, indica
el modo particular de ser, que conviene a la persona: el existir autónomo.16 La
incomunicabilidad, se puede decir solo del individuo concreto, cuando decimos por
ejemplo «este hombre» (Pedro, Juan, Sócrates) el cual, es intransferible, irreductible,
incomunicable, completo, la última perfección en el genero de la substancia. Tal
perfección es debida aparte de la autonomía, al intelecto, gracias al cual la persona
tiene pleno dominio sobre sus actos, por ello santo Tomás podrá decir: «Persona
significa lo que en toda naturaleza es perfectísimo, es decir, lo que subsiste en la
naturaleza racional».17
Ahora bien, en cuanto que la persona en su característica de
incomunicabilidad indica lo que es absolutamente propio, llegando a lo concreto,
incomunicabilidad en la persona excluye:

* Los géneros y las diversas especies al interno de un mismo género, porque


siendo abstractas y universales pueden ser participadas por muchos individuos.
* Los accidentes que se adhieren a la substancia
*Los individuos no racionales es decir, las substancias corpóreas, como las
plantas y animales.
* El alma humana separada puesto que es una substancia individual
incompleta, puesto que no es persona por ser solo una parte del compuesto
substancial humano.18

Gracias a la incomunicabilidad, es que cada persona es única e irrepetible,


intransferible, como ya señale arriba, completa en sí misma distinta de la naturaleza
y de la esencia.

A esta dignidad racional se agrega además su carácter espiritual que le


confiere un «yo profundo» un núcleo secreto que le es propio y que se concentra
alrededor de lo que es verdadero y de lo bueno.

15
Cfr. D. GRACIA GUILLÉN, «Persona y comunidad. De Boecio a santo Tomás»..., p. 97.
16
Cfr. Narciso CAPPELLETTO, persona orizzonti storici di comprensione, Accademia Alfonsiana
Istituto Superiore di Teologia Morale Pontificia Università Lateranense, (appunti per gli studenti),
Roma 2013, p. 38.
17
S. Th. I, q. 29 a. 3.
18
Cfr. N. CAPPELLETTO, persona orizzonti storici di comprensione..., p. 38.
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1.2.2 Dignidad operativa o ética

Es aquella que se deriva del comportamiento y la conducta de la persona. Si


la dignidad óntica se funda en el ser, esta dignidad se funda en el hacer. Esta
dimensión posee además un aspecto dinámico, así el ser humano se va construyendo
así mismo o se destruye, no solamente se conserva. En este sentido encierra un
aspecto dramático. Esta dignidad tiene las siguientes características:

 El dinamismo: ya que esta dignidad existe gracias a la actuación humana,


es dinámica y no estática como la dignidad óntica que se posee.
 El crecimiento o decrecimiento: de modo que hay personas que alcanzan
mayor dignidad moral que otras.
 La posibilidad de perderla: que hace factible hablar de la indignidad de
alguien en algún aspecto, como por ejemplo se habla del esposo indigno,
del medico indigno, etc. A diferencia de esta, la dignidad óntica no se
pierde jamás, pues es inherente a la naturaleza humana como ya vimos. 19

1.3 Posturas reduccionistas del valor de la persona humana

Hemos visto ya que la persona por el hecho de serlo, posee una dignidad que
no posee ninguna otra criatura, gracias a su conformación, la persona se concibe
como un misterio, un ser en constante crecimiento y perfección sin embargo existen
diferentes maneras de entender a la persona, las cuales por lo general lo reducen a
uno o varios de sus aspectos por el hecho de explicarlo a partir de ellos. Tales
maneras de entender a la persona están en contraste con la recta concepción
antropológica. Entre tales concepciones se encuentran:

1.3.1 Postura corporicista

Esta postura trata al hombre como un mero conjunto de tejidos, órganos y


funciones vitales, perdiendo de vista la unión sustancial de ese cuerpo con una alma
espiritual, valorándola con la misma medida que el cuerpo de los animales. A este
respecto viene muy bien una frase del filosofo Blaise Pascal que dice:
«Es peligroso hacer ver al hombre su semejanza con las bestias,
sin mostrarle a la vez su grandeza».

En esta postura reduccionista se sitúan muchos en el campo de la


biomedicina, en que diversas intervenciones sobre el cuerpo llegan al grado de
afectar la humanidad y la dignidad de la persona, pues no consideran que en el
cuerpo y a través de él se alcanza la totalidad integral de la persona. Cercano al
corporicismo se sitúa el enorme énfasis que se da en la actualidad al “culto al
19
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., pp. 112-113.
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cuerpo” por ejemplo a través de la exaltación del deporte 20, en que se busca no la
salud sino el culto a la imagen al verse bien. En este aspecto hay mucho que decir en
la actualidad, la sociedad no perdona “un gramo extra de carne” sobre todo en las
mujeres. Ser flaca, rubia y medir mas de uno setenta a los 16 años es sinónimo de
éxito. Todos las quieren y todas las envidian. La figura en los últimos tiempos es la
preocupación numero uno de los y las adolescentes y jóvenes posmodernos. 21

1.3.2 Postura capitalista y consumista

En esta postura, el hombre solo es un consumidor-productor de bienes y


servicios, agotándose ahí su cualidad y valor. Esta manera de concebir al hombre es
típica del capitalismo el cual, se rige solo por la lógica de la economía que no se
pregunta si los bienes ofrecidos están o no verdaderamente dirigidos a la
dignificación del hombre, sino simplemente si este los consume o no. Esta postura
lleva a un hedonismo exacerbado que exalta los valores puramente placenteros,
excita de manera desenfrenada los instintos y las tendencias al goce inmediato,
haciendo por ello difícil el reconocimiento y el respeto de la jerarquía de los
verdaderos valores de la existencia humana.22

1.3.3 Postura Materialista

Esta postura abarca las anteriores pues sostiene que el hombre es solo materia
mejor organizada y así constituido tan solo de elementos materiales está sujeto a las
leyes de los seres naturales y su vida se explica desde ahí. Esta manera de concebir
al hombre comenzó con el empirismo inglés, expuesto en la “ilustración francesa”
con los enciclopedistas Lametrie, Diderot, D’Alambert y se desarrolló con el
positivismo de A. Compte, quien limita todo conocimiento a lo experimental y
concebía el progreso de la humanidad en tres estadios o etapas: la infantil o
religiosa, en la que el hombre explica todo recurriendo a mitos o dioses, la
adolescente o metafísica, en la que el hombre explica todo por principios abstractos,
y la madura o positivista que explica todo con la investigación científica de la
realidad; por tanto, en base a esto el hombre debe ser objeto de estudio empírico,
psicológico y sociológico. Este método empírico originó el materialismo científico,
que sostiene que todo es materia y por tanto, todos los fenómenos de la vida
humana, aun los de la vida consciente y espiritual, han de explicarse con leyes
físico-químicas.23

20
Cfr. Ibíd., p. 114.
21
Cfr. Héctor ZAGAL ARREGUÍN – José GALINDO MONTELONGO, Ética para adolescentes
posmodernos, Publicaciones Cruz O.S.A., México 20073, p. 169.
22
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 114.
23
Cfr. Jaime VÉLEZ CORREA, El hombre: un enigma. Antropología filosófica, Colección de textos
básicos para seminarios latinoamericanos, Vol. II, CELAM, México 1995, pp. 24-25
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1.3.4 Postura demograficista

Esta postura cobra su auge a través de una serie de campañas contra la


natalidad, sobre la base de una concepción deformada del problema demográfico. Se
cometen además bastantes abusos pues no se respeta la libertad de decisión de las
personas interesadas, sometiéndolas a distintas presiones para plegarlas a esta nueva
forma de represión. En esta postura se parte del presupuesto de que reduciendo la
población se reducirá la pobreza, en base a ello se han desplegado varias campañas
antinatalistas orientadas sobre todo a los países en vías de desarrollo o antes
llamados, del tercer mundo. Existe un documento llamado informe kissinger24 que
explica que los países subdesarrollados deber ser los primeros objetivos en este tipo
de campañas, tal informe dice lo siguiente:

«Se deberá insistir prioritariamente en los países en desarrollo, que son más
grandes y que crecen con mayor rapidez, y donde el desequilibrio entre el número
creciente de habitantes y el desarrollo potencial trae consigo los mas serios riesgos
de inestabilidad, de inquietud y de tensiones internacionales. Estos países son:
India, Bangladesh, Pakistán, Nigeria, México, Indonesia, Brasil, Filipinas,
Tailandia, Egipto, Turquía, Etiopía y Colombia.»25

1.4 La norma personalista

Como las posturas anteriores, muchas otras podrían ser enunciadas, sin
embargo todas convergen en una carencia básica, no respetan la dignidad de la
persona en su totalidad, pues en las posturas anteriores se pierde de vista el aspecto
trascendental de la persona y cuando una sociedad pierde el sentido de
trascendentalidad del hombre que conlleva su ser racional, se debilita y corre el
peligro de alienar y oprimir a la persona. Por tanto para evitar estos equívocos se
debe considerar en cualquier situación en que intervenga la realidad de la persona la
Especifica Dignidad. A esta forma de proceder fundada en la eminente dignidad de
la persona humana se le llama NORMA PERSONALISTA siendo tal norma o
principio la que sitúa como sujeto, fundamento y fin de todas las instituciones a la
persona misma, para su conservación, desarrollo y perfeccionamiento. 26

1.4.1 La norma personalista impide la utilización de la persona humana

24
El documento NSSM 200, conocido bajo el nombre de informe del National Security Council o
Informe Kissinger, tiene por título Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and
Overseas Interests. Fue elaborado en 1974 a petición de Henry Kissinger, entonces Secretario de Estado y fue
hecho público quince años mas tarde.
25
Cfr. Michael SCHOOYANS, La elección de la vida. Bioética y población, Editorial Claretiana, Buenos
Aires 2008. Del original en francés: Bioétique et Population. Le choix de la vie, Éditions Le Sarment-Fayard,
Paris 1994. Traducción española a cargo de la Dra. Beatriz de Gobbi, pp. 97-98.
26
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 115.
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Consecuencia primaria e inmediata de la justa valoración del ser-persona, es


la afirmación de esta como poseedora de un bien y un fin propio inalienable e
intransferible. Tal fin y tal bien reclama de parte de la persona su incondicionado
respeto, de suerte que gracias a ello resulta ilícita la “utilización” del hombre como
mero instrumento en vistas a la consecución de unos fines distintos a los suyos
propios. Este postulado es universal ya que nadie tiene derecho a servirse de una
persona, a utilizarla como medio para distintos fines. Aunque en distintos campos de
hecho las personas son “utilizadas” en cierto sentido para diversos fines, la manera
de evitar el ser consideradas meros instrumentos, es el mutuo acuerdo, la mutua
determinación de cooperar todos para lograr un bien común.27

1.4.2 La persona totalidad unificada

El hombre es una totalidad unificada, lo que significa que como ya vimos, no


puede ser reducido ni a su espiritualidad, ni a su fisicidad. El hombre es un conjunto
dual. Esta dualidad que en la tradición se ha expresado con el binomio alma-cuerpo
busca expresar la irreductibilidad del hombre tanto a su biologicidad animal como a
su sola racionalidad, puesto que es una unitas multiplex una totalidad unificada. No
se puede decir por tanto que el hombre posea un cuerpo o un espíritu o que sea un
espíritu usando un cuerpo; el hombre es un espíritu encarnado. Por tanto su cuerpo
no es simple cuerpo objetual, sino cuerpo de una persona, es cuerpo vivido,
condición misma del existir personal. Es en el cuerpo que la persona realiza su
proyecto existencial y su vocación sobrenatural.

La realidad corpórea representa la modalidad propia de existir de la persona


en el mundo, en el tiempo, en la relación, siendo la estructura fundamental en la cual
y a través de la cual pueden darse el conocer, el querer, el amar, el sentir, el
experimentar del espíritu encarnado.28
De considerara al hombre como una totalidad unificada, brotan varias
consecuencias:

– Una primera consecuencia es que cada intervención sobre el cuerpo hablando


del ámbito de la medicina, no afecta solo lo físico o la corporeidad, sino que
alcanza a toda la persona. Si por tanto, yo hiero, mutilo, ultrajo, manipulo o
asesino un cuerpo humano, asesino a la persona misma. Existe médicos sin
embargo que señalan que a través de sus ojos de científicos, a través de sus
instrumentos y exámenes no ven otra cosa que un cuerpo animal, en todo
semejante al de los mamíferos superiores. Sin embargo no podemos olvidar
que el cuerpo humano, por el solo hecho de ser una persona es portador de un
significado que remite a la totalidad de la persona y cuyo conocimiento no
27
Cfr. Ibíd., p. 116.
28
Cfr. Maurizio Pietro FAGGIONI, La vita nelle nostre mani. Manuale di bioética teológica, Edizioni
Camilliane Torino 20123, p. 53. Traducción mía.
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puede ser alcanzado con los solos instrumentos de las ciencias biomédicas,
sino que requiere la mirada mas penetrante de la filosofía y de la teología.
– Una segunda consecuencia de la unitotalidad de la persona es que la
integridad y los dinamismos biológicos del cuerpo humano no son
indiferentes desde el punto de vista ético. Algunos retienen que el cuerpo
humano es un dato bruto, crudo privado de significado mientras no sea
revestido de un proyecto libre

1.4.3 La actitud justa ante la persona es el amor

La antítesis de la utilización de la persona es el amor, lo cual significa no


querer a la persona como medio, sino como fin, quererla en sí misma, no para
utilidad o goce. El amor es ante todo, afirmación de la persona, es decir, reconocer
su valor por lo que es en si, es querer su bien. Siempre que se produce la donación
libre de un bien verdadero para ella, se realiza de algún modo, la esencia del amor,
cuya forma más alta consiste en la entrega total de sí. tal entrega es la manifestación
por excelencia del autodominio y la auto-posesión, pues solo puede entregarse lo
que se posee plenamente. De esta manera de considerar a la persona se desprenden
las siguientes conclusiones:

 «la norma personalista ha de fundamentar todo criterio de solución en las


realidades en que intervenga el hombre»
 «siempre que una acción se refiera a la persona (propia o ajena), no ha de
olvidarse que no es ella un simple objeto instrumental, sino que tiene su
propio bien»
 «el valor de la persona es tal que ante ella sólo el amor es la actitud justa»29

1.5 La ética y el amor: sus distintos niveles

Ahora bien, hablando del amor, debemos saber que existen varios niveles en
que este puede darse.

1.5.1 La esencia del amor

El amor es una acto de la voluntad, es libre y meritorio desde el punto de


vista ético, es decir que la vida en el amor es digna de merito pues consiste en dar
felicidad a otra persona. El sujeto que ama, proporciona cariño, afecto, comprensión
y otros beneficios a la persona que ama. El amor por otro lado, es desinteresado, da
porque quiere dar, su mejor recompensa consiste en constatar la felicidad que se
refleja en la otra persona. Sin embargo el concepto del amor se ha entendido de
variadas maneras y casi siempre se le reduce a alguna de sus características, se le ha
entendido como el apego de una persona a otra, para describir una sensación de
29
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., pp. 116-117.
ÉTICA ESPECIAL 13

afecto, la comprensión, la actividad sexual, el compromiso, el enamoramiento, etc.


Existe en base a esto diversos niveles de amor, los cuales tienen una característica
común: la fuerza unitiva y armonizante entre dos o mas individuos.30

Ahora bien, el fenómeno que abunda en la relación con el amor, es del deseo
de ser amado, de ser valorado, de ser tomado en cuenta y de ser beneficiado. Por
ello, se puede decir que el amor primitivo surge como una tendencia de atracción
cuyo beneficiario es el propio sujeto. Esta clase de amor solo es incipiente, en
cambio, cuando el amor logra su desarrollo y madurez se convierte poco a poco, en
un movimiento desinteresado. Este proceso pasa necesariamente por varios niveles
de amor los cuales analizaremos en seguida.

1.5.2 El amor simbiótico

Este es el nivel más elemental y primitivo del amor. Los bebes aman a su
madre de esta manera. Se trata de una vivencia de atracción, de unidad, de
complementación y de armonía entre dos seres. El amor dado de esta manera en los
niños es normal, sin embargo existen adultos que no logran superar esta etapa básica
del amor. Ciertamente hablar de superación no significa abandonar del todo, pues en
un nivel posterior, la unidad, la atracción de complementación y armonía continúan
aunque de una manera distinta, nueva superior. Lo criticable en los adultos que no
logran superar el amor simbiótico es que solo buscan los beneficios propios de ese
tipo de amor. Pues aunque en ellos se dan aspectos positivos como el atractivo, la
armonía y la complementación, se da al mismo tiempo una mutilación de cualidades
y habilidades en uno de los miembros de la pareja. Por ejemplo, una mujer que ama
a su marido de esa manera suele descuidar sus habilidades en el plano laboral,
intelectual y ejecutivo; se confía demasiado en las cualidades de su cónyuge y
abandona todo esfuerzo por cultivarse en esos terrenos que supuestamente quedan
cubiertos por el otro miembro de la pareja; recíprocamente, el marido con amor
simbiótico, suele descuidar el terreno afectivo, emocional y comprensivo. Alega que
a su mujer le corresponde ese aspecto de la vida familiar y se cree liberado de ello.
1.5.3 El amor interesado o acto del querer

El niño de unos cuantos años de edad, ama a sus padres de esta manera,
quiere a sus padres, los quiere para sí mismo, quiere su protección y si es posible, su
exclusividad. Se trata de un movimiento dirigido hacia el propio sujeto. En este
nivel se realiza la significación de la palabra “Querer”, pues querer a una persona
con este tipo de amor equivale también a atraparlo, atraerlo, utilizarlo. “Te quiero
para mi, quiero que te unas a mi” es la consigna de este tipo de amor. También
podríamos llamarlo con otros nombres: amor posesivo, amor celoso, amor
interesado. En el fondo lo que se pretende es el beneficio propio. Hay que decir sin
30
Cfr. Raúl GUTIÉRREZ SÁENZ, Introducción a la Ética, Editorial Esfinge, México 20068, p. 140.
Tomaré este apartado de este libro.
ÉTICA ESPECIAL 14

embargo que el querer el propio beneficio no es malo, lo inmaduro en el adulto que


da este tipo de amor, está en el no descubrir la nobleza y la superioridad del acto del
donar y de beneficiar al ser amado.

1.5.4 La comprensión interior del ser amado

Por encima de los niveles anteriores, se encuentra la comprensión, la cual en


este contexto es penetrar en el mundo interior de la otra persona. Los amigos y los
parientes cercanos suelen dar este tipo de amor. Generalmente conocemos a las
personas en sus aspectos externos, solo cuando se tiene una amistad más profunda,
llegamos a conocer y comprender el interior de la otro persona. Para que esto llegue
a darse se requiere también la empatía por la cual una persona muestra un profundo
respeto por otra, acepta su modo de ser, sus pautas de conducta, sus criterios. Mas
no como una justificación, sino como un acto de comprensión y de unión que
reconoce el conjunto, las circunstancias, las motivaciones y su enlace con las
inexplicables consecuencias que la persona padece. Empatizar significa por tanto,
respetar las diferencias y mostrar respeto con la firme intención de no pretender un
cambio en el otro al modo propio.

1.5.5 El afecto, espacio emocional hacia el otro

Tener afecto significa que el mundo de una persona se abre y se acerca al


mundo del otro, pero ya no solo en el terreno de la comprensión, sino, sobretodo, en
el terreno emocional. Este acercamiento afectuoso es uno de los ingredientes del
amor. Así, el que siente afecto por la otra persona se comporta de manera especial
con ella. Aquí el afecto puede confundirse muy fácil con el cariño, sin embargo
podemos distinguir ambos aspectos como dos grados diferentes del amor: el cariño
es la expresión física del amor. Lo común en este nivel del amor es abrir el propio
mundo y acercarlo al otro. Quien no muestra afecto con sus semejantes, sobre todo
con quienes convive constantemente, muestra la actitud típica de gente extraña:
desconfianza, cerrazón, defensividad y en no pocos casos agresividad. No tendría
justificación el hecho de que esto se mostrara en el seno de una familia. Por otro
lado el peligro de la intimidad afectiva es el apego exagerado y la identificación con
el otro. La esclavización o sometimiento excesivo a otra persona siempre será una
actitud deficiente.

El gran enemigo de la afectividad es el resentimiento. Cuando una persona se


siente ofendida por otra, cesa de abrir su propio mundo delante de ella y por
consiguiente deja de mostrar las señales del afecto.

1.5.6. El cariño o el arte de impartir caricias afectuosas.


ÉTICA ESPECIAL 15

El cariño es un grado mayor de afecto. Su signo externo es la caricia física.


Es propio de la amistad íntima como la de los miembros de una familia. En la
práctica, el afecto va íntimamente mezclado, sin embargo, hay personas que se
mantienen en el nivel del afecto y no pasan del nivel del cariño. Desde muy
pequeños los niños aprenden de sus padres, el trato con cariño. Si esas muestras de
cariño no se dan en los cónyuges, los niños tendrán dificultades para dar muestras de
cariño. La caricia es normal las personas que se aman. Naturalmente, hay diferentes
grados de caricia: hay personas que acarician con una mirada, o una sonrisa. La
caricia más común consiste en pasar la mano por los hombros, los brazos y las
manos de la otra persona, y las caricias más íntimas se reservan a las relaciones
sexuales.

Las mamás acarician a los bebés de manera normal. Es una necesidad básica
para un bebé, es la manera en que se siente querido, aceptado y amado por la mamá.
En los adultos, esa necesidad se manifiesta como una tendencia a la compañía y un
miedo a la soledad. El adulto que no tiene contacto con nadie padece una
disminución considerable de sus facultades y rendimientos. Por ejemplo, el
aislamiento completo durante una temporada, es el castigo más temido por los
presos. Esto demuestra una característica humana básica: el hombre es sociable por
naturaleza, y necesita la compañía, la caricia, la unión con sus congéneres.

1.5.7. El enamoramiento o idealización del ser amado.

Consiste en una proyección inconsciente de cualidades superiores en la


persona del ser amado, y la multiplicación ilusoria de los beneficios de los demás
niveles del amor. El enamorado es el único que no se da cuenta de sus exageraciones
de la manera en como considera al ser amado, y lo ve como el más perfecto de
todos. El aspecto más conocido del enamoramiento es el romanticismo, una especie
de “nube de color de rosa que envuelve todo”: fantasía, recuerdos, proyectos. Otro
aspecto es la obsesión: el enamorado pasa demasiado tiempo rumiando todo lo
referente al ser amado.

La vivencia del enamoramiento es una de las vivencias más agradables del ser
humano, su motivación, su energía, su actividad y trato con las demás personas, su
entusiasmo en general sube de nivel de manera considerable. El enamoramiento
puede estar mezclado con los otros niveles de amor. En la medida que se aproxima a
la realidad será positivo y recomendable, pues proporciona la motivación y energía
para afrontar las dificultades de la vida. En la medida que se aleja de la realidad,
exagerando y distorsionando las cualidades del ser amado es muy peligroso y aún
nefasto (viene una decepción amorosa y todo se cae), porque paraliza la actividad
del enamorado y lo induce a ensoñaciones absurdas.

1.5.8. El amor sexual: la comunicación íntima con la pareja.


ÉTICA ESPECIAL 16

La relación sexual puede adquirir un trasfondo extremadamente variado,


desde la más vil manipulación hasta el amor más sublime. El enamoramiento, junto
con el afecto, las caricias y la amistad constituyen el trasfondo más importante de la
relación sexual; con ello se justifica el nombre de “hacer el amor”. En estas
condiciones, la satisfacción y felicidad que se produce en ambos miembros de la
pareja propicia uno de los momentos de máxima realización que podría
experimentar una persona. No se trata solo del placer físico o biológico, sino de la
vivencia de la unidad y la plenitud de dos seres humanos. En el extremo opuesto a
su vivencia podemos detectar la prostitución: abierta o disimulada. En estos casos el
amor brilla por su ausencia, aún cuando haya presentes algunos de sus niveles.

El caso de los amantes es otra situación peculiar, en que encontramos a la


base una satisfacción de orden sexual junto con otros elementos como la simbiosis,
sentido de propiedad, de amistad, de enamoramiento o de ayuda. Una de las
coloraciones más importantes que puede tomar el amor sexual es la voluntad de
compromiso. Esta es la raíz de la estabilidad de una pareja exista o no exista un
contrato matrimonial. Lo positivo del contrato matrimonial reside en el apoyo y la
seguridad que se otorga a la pareja y familia contra las fluctuaciones del estado de
ánimo y las tribulaciones críticas por las que se pueda pasar.

1.5.9. El amor de la voluntad: querer el bien del otro.

La voluntad es la facultad humana encargada de realizar éste tipo de amor,


cuando una persona ejecuta voluntariamente una serie de actos para hacer feliz a
otra persona a pesar de las diferencias y las dificultades, entonces podemos asegurar
de que se trata de un amor auténtico. Este es el tipo de amor que encierra el mayor
mérito, porque se trata de actos humanos en el pleno sentido de la palabra, es decir,
libre y con pleno conocimiento y voluntad.

En cambio, el enamoramiento no tiene mérito porque es completamente


involuntario. El amor de voluntad depende del propio sujeto cuando lo ejerce, no
depende de la persona amada, en cuanto la ama por sí misma. El sujeto ha decidido
beneficiar al ser amado, y por lo tanto su conducta mantiene esa orientación de
manera consistente, no importa que la persona amada no merezca esa donación y sus
beneficios o que mantenga un nivel de inferioridad respecto al sujeto amante
(inequidad en correspondencia). De todas maneras, el amante decide hacer feliz al
ser amado (es la manera en la que Dios ama a sus creaturas).

Además, el amor de voluntad es desinteresado: no pide nada a cambio, no


pide reconocimiento ni la actitud de ser correspondido, simplemente se da porque se
quiere dar, cualquiera que sea el resultado. De acuerdo con los psicólogos, ese tipo
ÉTICA ESPECIAL 17

de amor es difícil de aprender, al revés de lo que cree la gente: no es una vivencia


fácil, sino que requiere constancia y la aplicación de varias virtudes de orden moral.

1.5.10 La caridad o ágape

Estamos ahora en el nivel máximo de la vivencia amorosa. La caridad


consiste en la transmisión del mismo amor de Dios. La persona que ama con amor es
la que recibe el mismo amor de Dios y lo comunica a sus prójimos.
La mejor descripción del amor es la que describe san pablo en la carta a los corintios
en el capítulo 13:

«La caridad es paciente, es servicial, no es envidiosa, no es jactanciosa, no se


engríe, es decorosa, no busca su interés, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no
se alegra de la injusticia, se alegra con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree,
todo lo espera, todo lo soporta». Se trata pues, de una virtud en su máximo nivel.

Es necesario por ello, tener en cuenta que la actitud del que ama y da la
caridad, surge espontáneamente gracias también a la ayuda de Dios, y no por
méritos propios, pues el sujeto que vive este tipo de amor, tiene la clara conciencia
se ser tan solo canal o instrumento de Dios. Prepararse para recibir este don especial
de Dios no es una labor fácil, pero tampoco imposible. Está al alcance de todos,
requiere humildad, una actitud de fe y de esperanza.31

CAPÍTULO II ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Cuando afirmamos que la única actitud justa ante la persona es el amor, no


hacemos sino resaltar la dignidad eminente que goza la criatura racional por el
hecho de ser como es. De ahí que resulte una exigencia inherente a ella reconocer
los derechos que se siguen de esa verdad. En razón de su inminente dignidad, la
persona se presenta ante los demás como titular de derechos en lo referente a su ser
y a las finalidades que le son propias. Estos derechos que al mismo tiempo son
deberes hacia los demás se llaman «derechos naturales», o «derechos
fundamentales» o también «derechos inalienables» de la persona humana. 32
2.1 ¿Qué son los derechos humanos?

Así pues, los derechos humanos son universales. Lo cual significa que desde
antes de que fueran reconocidos por las distintas naciones y organizaciones
internacionales, la persona ya los tenía. Con el solo hecho de poseer la naturaleza
humana, la persona puede disfrutar de estos derechos, por eso son inalienables. Lo
que significa que no los da ningún documento, ni ningún gobierno, ni ninguna
autoridad. El Estado los reconoce y los garantiza, —o al menos es su obligación—,
31
Cfr. R. GUTIÉRREZ SÁENZ, Introducción a la Ética..., pp. 140-154.
32
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 122.
ÉTICA ESPECIAL 18

pero no los otorga, pues no nos otorga nuestra naturaleza. Ahora bien, ¿Qué son los
derechos humanos? Ya dijimos que son universales, inalienables, se nace con ellos,
esto quiere decir que no son un accesorio que se pueda comprar o vender.
Ciertamente, existen ciertos derechos secundarios con los que sí se puede comerciar;
podemos vender nuestra ropa, nuestros libros, etc., pero no podemos en cambio
vender nuestra vida, ni comprar la de los demás.33

Se nace con estos derechos y se muere con ellos, no pueden sernos


arrebatados bajo ninguna circunstancia, incluso cuando una persona comete un
delito, no se le puede privar de ellos. Incluso a los criminales mas perversos que no
respetan los derechos de los demás, tienen derecho a un juicio justo. Esos asesinos
tienen derecho a ser juzgados porque a pesar de todo, son miembros de la especie
humana. pues se tienen derechos por ser seres humanos, no por ser buenos seres
humanos.34 Con todo debe tenerse cuidado de no usar los derechos humanos para
defender a los delincuentes, —como lamentablemente a veces da la impresión que
la CNDH hace—.

En la ética, los derechos humanos están adquiriendo desde hace varios años
una relevancia notable, sobre todo por la idea de hacer una ética universal

2.2 La universalización de la ética

La universalización de la moral, es una de las preocupaciones del discurso


ético actual. Hay propuestas que se sitúan en el terreno de las tradiciones filosóficas.
Otras apuestan por la convergencia moral de las grandes religiones. Un teólogo
moralista llamado Marciano Vidal, cree que aceptando las aportaciones de uno y
otro signo, considera que el paradigma mas adecuado para pensar en la convergencia
de una ética universal, sería el tomar como base la globalización de la dignidad
humana. De hecho esa ha sido una de las conquistas mas notorias del ser humano en
los últimos tiempos. Ahora todos, en todos lados, —salvo contadas excepciones—,
reconocen en el ser humano una dignidad y unos derechos inalienables unidos a
ella.35

2.2.1 La Declaración Universal de los Derechos Humanos: denominador


ético de la humanidad actual

Un camino adecuado entonces para justificar la convergencia ética de la


humanidad y para expresar una ética universal, es el de profundizar en el valor de la

33
Cfr. H. ZAGAL ARREGUÍN – J. GALINDO MONTELONGO, Ética para adolescentes posmodernos..., p.
196
34
Cfr. Ibíd., p. 197.
35
Cfr. Marciano VIDAL, Orientaciones éticas para tiempos inciertos. Entre la escila del relativismo y
el Caribdis del fundamentalismo, Desclée de Brouwer, Bilbao 2007, pp. 102-103.
ÉTICA ESPECIAL 19

Declaración Universal de los Derechos Humanos, dada en 1948. Los derechos


humanos reúnen hoy en día la mayor coincidencia moral que existe entre todas las
personas y todos los grupos. Mas allá de los legítimos pluralismos, los derechos
humanos vienen a ser el denominador común ético de la humanidad actual. En ellos
se expresa el contenido básico de la ética civil universal.

Esta afirmación es subrayada tanto desde perspectivas seculares como desde


posturas creyentes. Una perspectiva secular es la de Fernando Savater que dice que
la Declaración Universal de los Derechos Humanos es el repertorio fundamental en
el que se recoge “el mínimo común denominador” de la dignidad humana y debería
de servir no solo como fundamento de las constituciones democráticas sino también
como último criterio para juzgar los preceptos legales y los regímenes políticos de
cualquier rincón del mundo.

Desde la perspectiva de fe, se reconoce que la Declaración Universal de los


Derechos del Hombre de 1948, brotó como una ética secular para salvaguardar unos
imprescindibles valores humanos. Se afirma además que mediante la aceptación
compartida de los derechos humanos, creyentes y no creyentes podemos
encontrarnos en nuestra fe común en el hombre. 36 También desde la perspectiva
creyente, es interesante el documento de la Comisión Teológica Internacional,
llamado: En busca de una ética universal: nueva perspectiva sobre la ley natural. En ese
documento se afirma:
«[...] La Declaración Universal de los Derechos del Hombre es una de las más
hermosas adquisiciones de la historia moderna. Es una de las expresiones mas importantes
de la conciencia humana en nuestros días y ofrece una base sólida para promover un
mundo más justo.
Para explicitar el fundamento ético de los derechos del hombre, algunos ha tratado
de elaborar una “ética mundial” en el marco de un diálogo entre las culturas y las
religiones. La “ética mundial” designa el conjunto de valores obligatorios fundamentales
que constituyen como fruto de los siglos, el tesoro de la experiencia humana. Se
encuentran en todas las grandes tradiciones religiosas y filosóficas. Este proyecto digno de
consideración, es una significativa muestra de la necesidad actual de una ética que tenga
una validez universal y global [...]».37

2.2.2 Afirmación de la validez universal de los Derechos Humanos

A pesar de las afirmaciones positivas sobre los derechos humanos que hemos
dicho anteriormente, no faltan quienes cuestionan teórica y prácticamente la validez
de la universalidad de los derechos humanos. Dos son las principales razones que se
aportan.

36
Cfr. M. VIDAL, Orientaciones éticas para tiempos inciertos..., pp. 103-104.
37
Cfr. COMISIÓN TEOLÓGICA INTERNACIONAL, En busca de una ética universal: Nueva perspectiva
sobre la ley natural, =Documentos, BAC Madrid 2009, nn. 5-6
ÉTICA ESPECIAL 20

–En primer lugar, se sospecha y hasta se acusa de “occidentalismo” a la actual


formulación de los derechos humanos. Esta es la razón que esta de fondo en las
reservas para aceptarlos por parte de a Organización de la Unidad Africana, por la
Declaración Islámica de Derechos Humanos y por varias organizaciones asiáticas.
Estos importantes bloques de la humanidad temen un deseo de occidentalizar,
globalizar y homogeneizar el mundo según la forma peculiar y los intereses de
occidente.
–La segunda objeción proviene de los estudiosos de la cultura, quienes dudan que se
pueda superar el pluralismo cultural en que se entiende y vive la condición humana.
la convergencia “sopracultural” sería o el dominio de una determinada cultura, o una
ficción de carácter abstracto pero sin contenido real.

A pesar de las grandes dificultades que esto pudiera suponer, no es imposible


llegar a una convergencia entre las culturas, mediante un franco e imparcial dialogo
intercultural. Los derechos humanos son un ejemplo de posibles equivalencias
culturales. De hecho el corpus moral-jurídico de la Declaración de 1948 nació con
vocación de universalidad.38

2.2.3 La clasificación de los Derechos Humanos

Hoy tenemos todo tipo de derechos humanos, según el derecho que


garantizan. Esto es un arma de dos filos pues aunque existen derechos básicos,
fundamentales basados en aspectos que no cambian como, la justicia la verdad y el
bien, existen quienes pretenden reinterpretar esos derechos en base a intereses
particulares. Al respecto el Papa Benedicto XVI, dijo en un discurso ante la ONU:

«[...] hoy es preciso redoblar los esfuerzos ante las presiones para reinterpretar los
fundamentos de la Declaración y comprometer con ello su íntima unidad, facilitando así su
alejamiento de la protección de la dignidad humana para satisfacer meros intereses, con
frecuencia particulares [...]».39

Existen sin embargo, derechos de primera segunda y tercera generación. Los


de primera generación se refieren a los derechos que todo ser humano tiene por el
hecho de serlo; los de segunda generación se refieren a los derechos que tiene el ser
humano por ser parte de una sociedad donde trabaja y participa; los de tercera
generación son aquellos que necesitan de una sociedad internacional para ser
mantenidos.40

Derechos humanos de primera generación


38
Cfr. M. VIDAL, Orientaciones éticas para tiempos inciertos..., p. 104.
39
Cfr. BENEDICTO XVI, Discurso ante la Asamblea General de la ONU, (18 de abril de 2008) en:
Insegnamenti di Benedetto XVI, V/ 1, Editrice Vaticana, 2009.
40
Cfr. H. ZAGAL ARREGUÍN – J. GALINDO MONTELONGO, Ética para adolescentes posmodernos..., p.
200.
ÉTICA ESPECIAL 21

 Derecho a la Vida
 Derecho a la integridad física
 Derecho a la libertad
 Derecho a la libertad religiosa
 Derecho a la libertad de expresión
 Derecho a la propiedad privada
 Derecho a un justo proceso penal
 Derecho a la decisión política

Derechos humanos de segunda generación


 Al trabajo
 Al salario justo
 A la salud
 De asociación sindical
 Al descanso
 A la educación

Derechos humanos de tercera generación
 Derecho a la paz
 Derecho al desarrollo
 Derecho a la autodeterminación de los pueblos
 Derecho a disfrutar de un medio ambiente sano

Actualmente organizaciones como la ONU protegen y promueven estos


derechos, sin embargo se corre el peligro de lo que denunciaba el Papa Benedicto
XVI, ceder a presiones para modificar y manipular el sentido de estos derechos, en
aras de intereses particulares. Por ejemplo la ideología de género.

2.3 Los derechos fundamentales de la persona

Ahora bien, de todos estos derechos mencionados anteriormente, vamos a


centrarnos en los derechos fundamentales, los de primera generación, y de todos
ellos, nos centraremos en el derecho fundamental y primero de todos, el derecho a la
vida.

La primera consecuencia del reconocimiento de la dignidad de la persona es


el respeto de la vida humana. La privación de los otros derechos, a pesar de su
ÉTICA ESPECIAL 22

gravedad, no son más que secundarios, si se comparan con la privación injusta de la


vida: faltando ésta, ningún otro derecho se puede ejercitar.41

CAPÍTULO III ÉTICA Y VALOR DE LA VIDA HUMANA: BIOETICA

3.1 Bioética y ética

La vida humana se pone en juego y se somete a injusticias, en vastísimos


aspectos de la vida y del comportamiento humano, sin embargo en el ámbito de la
salud, es quizá el campo en que más se atenta contra ella. Los avances de la técnica
y del conocimiento en la medicina y la salud, han hecho necesaria la constante
observación ética, en las intervenciones sobre la vida humana en este campo. Es así
que ha surgido lo que se conoce en el mundo de la salud, como la bioética, en la cual
profundizaremos un poco más.

Aunque el término «Bioética» hizo su primera aparición en 1927 en un


ensayo del teólogo protestante Fritz Jahar quien reflexionaba sobre las relaciones
éticas del hombre con las plantas y los animales 42, fue Van Ressealer Potter profesor
de oncología en la universidad de Wisconsin quien en 1970 lo aplicó al ámbito de la
vida humana. A partir de ese momento y dados los numerosos avances de la ciencia
y la técnica en el ámbito de la medicina, para 1973 se habla ya del nacimiento de la
Bioética como una nueva disciplina. Comienzan a crearse diversos centros
dedicados a la investigación en este campo y en 1978 surge la primera enciclopedia
de Bioética en cuatro volúmenes, con 315 artículos y una impresionante
documentación sobre el conjunto de cuestiones éticas y sociales en el ámbito de la
vida, de la salud y de la medicina. En las ultimas décadas han nacido numerosas
revistas dedicadas a la bioética, se han celebrado numerosos Encuentros, Congresos,
Simposios Nacionales e Internacionales. Así pues la bioética ha adquirido, a pesar
de sus pocos años de existencia, un desarrollo excepcional y un interés central en el
pensamiento filosófico, científico y jurídico en nuestros días.

Ciertamente, la bioética es un campo complejo de cuestiones, un entramado


de reflexiones teóricas y practicas en el interior de discusiones multidisciplinares. La
filosofía, la ciencia, el derecho, la deontología de la investigación y de la praxis
medica, la antropología, la ética, la teología, etc., comparecen en un tema, en el que
está en juego el valor de la vida humana, su protección, desarrollo o... destrucción. 43

Es claro sin embargo que la bioética de acuerdo con su propia denominación


debe tener como objetivo central la orientación normativa de la acción biomédica.
Ha de ser ante todo una bio-ética: una ética de la vida. O para decirlo mejor, una
41
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 123.
42
Cfr. M. Pietro FAGGIONI, La vita nelle nostre mani..., p.17.
43
Cfr. Modesto SANTOS, En defensa de la razón. Estudios de ética..., pp. 145-147.
ÉTICA ESPECIAL 23

ética frente a las tecnologías de la salud y de la vida. Se deduce pues de esto que la
bioética deber ser una ciencia normativa y tal debe ser el ángulo desde el cual debe
abordar su campo de estudio.44

De esta manera lo que a la bioética le corresponde hacer, de modo particular,


es profundizar en el viejo problema de la relación entre ciencia, técnica y ética. Esta
es la cuestión central, tanto desde el punto de vista sistemático como desde el punto
de vista sociocultural. Sin embargo para que la ética logre su cometido en el ámbito
bioético, deberá primero superar la interpretación distorsionada que el cientifismo
hace de la racionalidad científica y técnica que se ha erigido como paradigma de
todo saber objetivo y universal.45

3.2 El valor sagrado de la vida humana

Ya ha quedado asentado que el hombre es un compuesto de cuerpo y alma, lo


que significa que no solo es producto de la evolución de la materia sino que posee
un alma intelectiva, racional, irreductible a lo corpóreo, creada por Dios en el
instante de la formación del cuerpo. Por ello, toda vida humana no solo posee una
dignidad superior al resto orden físico sino que, por el hecho de la intervención de
Dios desde su inicio, se considera de orden sagrado. En esto los papás juegan un
papel importantísimo, pues ejerciendo el don concedido de la “paternidad”,
intervienen en un milagro portentoso. Aquí quedaría muy bien esta frase de Martin
Buber:

«DADO QUE CADA PERSONA ES ÚNICA,


CADA NACIMIENTO ES EL DEL PRIMER HOMBRE DEL MUNDO»

De aquí que la vida humana tenga un valor trascendente. Por ello se considera
que el hecho de impedirla a quien la posee en acto (asesinato, aborto) o de no darla,
resultaría una acción inhumana, ya que impide a ese ser real o posible toda ulterior
capacidad de recibir los dones para su realización y felicidad. Por ello se considera
al derecho a la vida por encima de las perspectivas parciales de orden biológico,
sociológico, demográfico, etc.46

3.3 La persona en el centro de la bioética

La vida humana tiene pues un valor sagrado, ello debido a que se trata de una
persona. Ahora bien, en el ámbito de la bioética y de la salud, la cuestión que se
plantea es el momento en que la persona comienza a ser tal. Existe debate teórico y
práctico entre quienes consideran a la persona como tal en base a algunas de sus
44
Cfr. Modesto SANTOS, En defensa de la razón..., p. 147.
45
Cfr. Ibíd., p. 151.
46
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 123.
ÉTICA ESPECIAL 24

características y quienes la consideran así por el hecho de pertenecer a la especie


humana. Hemos visto ya algunas posturas reduccionistas de la definición de
persona humana. Hay quienes llegan a radicalizar tal reducción haciendo una
distinción entre “la vida biológica humana” y la “persona humana” entre ellos se
encuentran el bioeticista norteamericano H. Tristan Engelhardt, quien afirma que
“las personas” son seres autoconscientes, racionales, libres capaces de juicio moral.
En consecuencia con esta postura, Engelhardt, llega a decir: “no todos los seres
humanos son personas”, pues solo hay derechos para los autoconscientes. En cambio
todos los seres humanos que no reúnen los requisitos enunciados, entran en la
categoría inferior de vida biológica humana. Por tanto, los fetos, los enfermos
mentales graves y los que se encuentran en coma irreversible son ejemplos de seres
humanos que no son personas. Aunque se trate de miembros de la especia humana,
no tienen en sí mismos un estatus completo en la comunidad moral secular. En línea
con el pensamiento de Engelhardt, se encuentra Peter Singer quien sostiene que la
vida de los recién nacidos con retardo mental no vale más que la de perros o
chimpancés adultos. Singer critíca el principio mismo del respeto incondicional de la
vida humana, sosteniendo que este principio tiene una base religiosa, en especial,
judeo-cristiana. Por ello este autor considera legítimo el infanticidio de los recién
nacidos afectados por enfermedades graves.47

Es claro que esta postura exige algunas características como autoconciencia,


autonomía moral, dolor etc., para que la persona pueda ser considerada tal. La
consecuencia de esta postura conduce a una actitud de indiferencia hacia los seres
humanos más débiles que pueden ser expuestos a tratamientos degradantes o ser
suprimidos sin mayor reparo.

Existen en cambio, quienes consideran que la persona es tal por el simple


hecho de pertenecer a la especie humana. Entre ellos, Robert Spaemann quien ataca
la posición reduccionista diciendo que va contra los derechos humanos, pues nadie
está autorizado para decidir si otro individuo humano es un «sujeto de derechos».
Por el contrario lo que debería determinar el Status de persona de un individuo, es
su pertenencia a la especie homo sapiens. Todo otro criterio convertiría a algunos
hombres en jueces de otros y la noción misma de derechos humanos quedaría
suprimida de raíz. Pero si aceptamos que los derechos humanos existen, parece
innegable que el primero de estos derechos consiste en que nadie está autorizado a
poner en discusión la pertenencia de otro a la categoría de sujeto y a privarlo de sus
derechos.48

3.3.1 El inicio de la persona

47
Cfr. Roberto ANDORNO, Bioética y dignidad de la persona, tecnos, Madrid 20122, pp. 83-86.
48
Cfr. R. ANDORNO, Bioética y dignidad de la persona..., pp. 86-87.
ÉTICA ESPECIAL 25

El debate sobre el inicio de la persona humana, renació a raíz de la


consideración del estatuto del embrión y por ende de la manera como este debe ser
tratado. El desarrollo de la cuestión se debe al desarrollo de la fecundación in vitro,
ya que ésta implica arrebatar al embrión de su ambiente natural —el seno materno—
exponiéndolo a prácticas antes inimaginables para la vida en gestación, tales como
el congelamiento o la experimentación. La antigua pregunta reaparece así en
nuestros días, aunque con una perspectiva distinta: ¿qué es el embrión que está en
nuestras manos?: ¿una persona?, ¿una cosa?, ¿un ser intermedio? El análisis del
estatuto del embrión nos lleva a efectuar tres aproximaciones diferentes al tema.

3.3.2 La aproximación biológica

Actualmente, según la ciencia nadie puede negar que desde el momento de la


concepción se da el comienzo de un nuevo ser vivo, al respecto, la ciencia muestra
muy claramente que la pertenencia de un ser vivo a una especie dada, está
determinada por la información genética contenida en sus células. En los casos de
los animales y del ser humano, esta información genética queda fijada desde el
momento en que se da la fusión de los núcleos del espermatozoide y del ovulo. Esto
significa que dado que cada embrión humano posee exactamente la misma
información genética que este embrión tendrá de adulto, es claro que el embrión
pertenece lo mismo que una persona adulta, a la especie humana. De hecho ningún
embrión podría devenir específicamente humano en su desarrollo biológico si no lo
era ya antes. La misma fecundación in vitro ha mostrado como se desarrolla el
embrión y sabemos bien que el bebé que nacerá no será otra cosa más que ese
mismo embrión desarrollado.

Se constata pues como el embrión, desde el punto de vista biológico es un


individuo humano dotado de su propia información genética. Ahora bien, aunque
los datos biológicos nos muestran claramente esta realidad, tales datos no pueden
decirnos si el embrión es una persona o no, ya que esta noción pertenece al ámbito
filosófico. El biólogo no esta capacitado para decirnos desde cuando el nuevo ser es
persona, ya que estas nociones inmateriales escapan por su naturaleza al objeto de la
ciencia y a los medios de que dispone.
3.3.3 La aproximación filosófica

Siguiendo la definición de persona que ya hemos dado y cuyo autor es


Boecio: sustancia individual de naturaleza racional la cuestión se centra en
determinar si el embrión en primer lugar es un individuo y si en segundo lugar es de
naturaleza racional. En cuanto a la individualidad, se ha sostenido en otro tiempo
que puesto que el embrión puede dividirse en las dos primeras semanas de vida, no
es realmente un individuo, de hecho se le llego a denominar preembrión termino
actualmente en desuso. Se argumenta también que el embrión carece de una
identidad propia puesto que en los primeros catorce días no es mas que una masa
ÉTICA ESPECIAL 26

indiferenciada de células, que serán luego reemplazadas por células con un rol
especifico diferenciando al único ser. Así, según estas objeciones, en los primeros
14 días no habría individuo humano.

Ambas objeciones son discutibles desde el mismo punto de vista científico y


por su puesto desde el punto de vista filosófico. Por lo que se refiere al primer
argumento sobre la división del embrión, en realidad la posibilidad de la división no
entra en conflicto con la noción de «individuo». Tal noción, al menos en biología,
no remite a la imposibilidad de la división, sino a la idea de organización de la
estructura viviente. El individuo es un «ser organizado», vive una existencia propia,
y generalmente no puede ser dividido sin ser destruido. Pero en aquellos casos en
que es capaz de dividirse, resultarían varios individuos de la misma especie. En otras
palabras «todo ente biológico es un individuo cuando es un organismo, es decir, una
entidad integrada por estructuras y funciones, cualquiera que sea su grado de
complejidad».

En cuanto al argumento que reduce al embrión a un masa de células, se


argumenta que tal objeción olvida que las células aunque se diferencian después del
día 14, no surgen de la nada, sino que son parte del nuevo ser y del proceso que ya
ha comenzado desde el momento de la fecundación del óvulo. De hecho todo el
proceso está dirigido por la información genética que posee el embrión desde ese
momento. Por otro lado, también en el ser humano hay un continuo remplazo de
células y nadie ni niega que sea el mismo individuo, siendo niño que se hace adulto.
¿Porque entonces habría que distinguir entre preembrión y embrión como si fueran
dos individuos diferentes?.

La siguiente cuestión siguiendo la definición de Boecio sería, ¿pertenece este


individuo a una naturaleza racional? Si se toma la noción de naturaleza racional en
sentido biológico como sinónimo de especie humana, es indudable que el embrión
posee una naturaleza racional y que es por lo tanto una persona. Biológicamente no
es problema saber esto, la cuestión es ¿cómo saber si ese cuerpo minúsculo, vivo y
biológicamente humano es de naturaleza espiritual? Filosóficamente no se puede ni
sostener ni negar con certeza que el embrión sea una persona. Es precisamente esta
duda ontológica la que nos conduce en el plano ético a respetarlo como a una
persona. Por otra parte, aun cuando no se considere al embrión como una persona en
sentido pleno, existen razones para hacerle merecedor de respeto ya que,
normalmente si se le deja desarrollarse será un niño, y luego un adulto. Según
algunos esta sola perspectiva de futuro impide que se le someta a tratamientos
degradantes.

3.3.4 La aproximación ético-jurídica


ÉTICA ESPECIAL 27

Ante la impotencia de la biología y de la filosofía para decirnos con certeza si


el embrión es una persona, corresponde al derecho y a la ética resolver la cuestión
aunque no desde el plano ontológico sino desde el plano práctico del obrar, es decir,
definiendo cual ha de ser nuestra conducta respecto del embrión. Por lo tanto de lo
que se trata es de nuestro deber ser hacia el embrión. A este respecto, conviene tener
en cuenta que en general las constituciones de la mayoría de los países occidentales
tienden a presumir la personalidad de un nuevo ser desde el momento de la
concepción, tal como ya se había señalado antes, el sistema ético jurídico no hace
mas que retomar un principio clásico, según el cual, cada vez que existan dudas
acerca de la decisión que se debe tomar, debe adoptarse aquella que sea favorable al
sujeto en cuestión, especialmente cuando se trata del sujeto mas débil. Es lo que
pasa por ejemplo, en el derecho penal: mientras no se pruebe la culpabilidad del
acusado de un delito, se le presume inocente. En el caso del embrión, este mismo
criterio conduce a sostener que, mientras no se pruebe que el embrión es una “cosa”,
debe presumirse que es una «persona». Desde esta perspectiva, más allá del debate
interminable acerca del estatuto ontológico del embrión humano, la ética y el
derecho determinan no lo que es sino como debemos tratarlo.49

3.4 El aborto

El aborto crimen abominable como ha sido descrito por la Gaudium et Spes,


es un crimen contra el primer y más fundamental derecho, el de la vida, la
existencia. Y sin embargo mientras que el infanticidio, es decir el asesinato de un
niño ya nacido, suscita la reprobación general, por el contrario poco a poco, el
aborto se ha ido disculpando y está siendo aprobado e incluso “legalizado” en
varios países del mundo y ahora también en México. Una manera de lograrlo es el
cambio de lenguaje, comenzando por llamar al feto “producto” como si fuese una
cosa. Y al aborto procurado, “interrupción voluntaria del embarazo”. Sin embargo
sea cual sea la manera de tratar de adormecer y acallar la conciencia, el aborto es y
siempre será un crimen horrendo.50 Dice la Evangelium vitae: «[...]Pero ninguna
palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la
eliminación deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en
la fase inicial de su existencia, que va desde la concepción al nacimiento». 51

3.4.1 Aborto espontaneo

Existe sin embargo un tipo de aborto llamado «aborto espontaneo». Este se


realiza cuando la interrupción de la vida del embrión, no es querida por la madre, y
pude ser incluso padecida con dolor. Las causas de este tipo de aborto pueden ser
49
Cfr. Ibíd., pp. 110-122.
50
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 124.
51
JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, (25 de marzo de 1995), Carta Encíclica sobre el valor y el
carácter inviolable de la vida humana, San Pablo, Madrid 1995, n. 58.
ÉTICA ESPECIAL 28

diversas e imprevisibles; algunas derivan de malformaciones del embrión mismo,


otras de anomalías o malestares inconscientes procedentes del organismo de la
madre, como infecciones, medicinas, causas psicológicas o ambientales etc. En estos
abortos espontáneos no hay responsabilidad moral alguna. La madre sin embargo
tiene que estar muy atenta a no ser negligente en el uso de tabaco, alcoholo drogas
durante el embarazo que pudieran inducir un aborto espontaneo.52

3.4.2 Aborto procurado

Podemos definirlo como: la muerte deliberada y directa, de cualquier modo


que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, comprendida
entre la concepción y el nacimiento. El aborto procurado comprende todas las
intervenciones voluntarias para acabar con la vida del nuevo ser, en cualquier etapa
de desarrollo en que se encuentre:

 Cualquiera que sea el lugar en que el embrión se encuentre: trompas de


Falopio, útero, etc.
 Cualquiera que sea el tiempo transcurrido desde la fecundación: antes de la
implantación en el útero, inmediatamente después de su implantación,
durante el estado fetal, etc.
 Cualquiera que sea el medio por el que se realice: extrayéndolo del cuerpo de
la madre, eliminándolo en el interior, usando un procedimiento quirúrgico, a
través de dispositivos mecánicos o sustancias químicas
 Cualquiera que sea la motivación a la que el aborto directo responda:
terapéutica, social, criminológica, eugenésica, etc.
Existen además varias técnicas para realizarlo, las cuales llegan a la crueldad
inhumana. Entre las técnicas están las siguientes.

Técnicas quirúrgicas:
 La aspiración: se introduce en el útero un tubo unido a una aspiradora (20
veces más potente que una normal). Son lacerados con ella, el cuerpo del
niño y la placenta y todo es aspirado y machacado. Este método se usa para
embriones inferiores a 3 meses.
 La embriotomía o raspado de las paredes del útero: se introduce una cuchara
puntiaguda curvada con la que se corta en trozos al embrión y se procede
luego al “raspado” del útero y su completo vaciado. Es el método más
practicado en los primeros tres o cuatro meses de vida del embrión.
 La histerotomía o aborto por cesárea: es completamente igual al parto por
cesárea, sin embargo al niño ya nacido se le deja morir en un balde o se
provoca su asfixia.

52
Cfr. Ramón LUCAS LUCAS, Explícame la bioética. Guía explicativa de los temas más controvertidos
sobre la vida humana, =Edu.com, Palabra, Madrid 20054, p. 138.
ÉTICA ESPECIAL 29

 La inducción de contracciones: cosiste en el suministro de fármacos que


provocan contracciones semejantes a las del parto, las cuales provocan la
dilatación de las paredes del útero, de manera que el embrión se separa de las
paredes y es expulsado.
 Envenenamiento: se inyectan en el vientre materno, sustancias toxicas como
una solución salina u otras. El niño muere asfixiado y envenenado en poco
más de una hora. Si la madre es afortunada y no surgen complicaciones, un
día después expulsará al niño que ha matado.
 Nacimiento parcial: practicado hacia las 32 semanas, cuando el niño está
próximo al nacimiento. Se dilata el cuello del útero y se invierte la posición
del niño colocando los pies hacia la vagina. Se extrae todo el cuerpo, excepto
la cabeza, se hace una profunda incisión en la base del cráneo, todavía dentro
del útero. Se aspira luego el cerebro y enseguida se extrae todo.

Técnicas farmacológicas:
 Dispositivo intrauterino (DIU) o espiral: es un objeto filiforme de plástico u
otro material como plata o cobre, envuelto en espiral y dotado de pequeños
depósitos de sustancias químicas, que colocado por el medico en el útero,
impide la implantación o el desarrollo del embrión provocando el aborto.
Muy usado por las mujeres como “anticonceptivo”, es en realidad un método
abortivo.
 Píldora del día después: son dos comprimidos que contienen la hormona
levonogestrel –de ahí el nombre comercial «Norlevo»–, que tomadas en las
72 horas después de la relación sexual, modifican la pared del útero e
impiden al embrión ya formado implantarse lo cual provoca que este sea
expulsado. Aunque es presentado como un anticonceptivo, el objetivo de la
píldora es la muerte del embrión.
 La píldora abortiva RU 486: el nombre del fármaco es mifepristone. Sus
sustancias químicas actúan predominantemente sobre las paredes del útero
provocando la exfoliación y la consiguiente separación del embrión. No es
una píldora anticonceptiva sino abortiva.
 Las prostaglandinas: sustancias farmacológicas, usadas también después de
la quinta semana para impedir el desarrollo del embrión en el útero.
 Vacuna abortiva: el principio base de la vacuna es impedir la continuación
del embarazo induciendo en la mujer un estado de inmunidad contra la
hormona que señala la presencia del embrión en el sistema endocrino
materno.

a) Juicio ético

El aborto procurado es gravemente ilícito. Todas las intervenciones que


acabamos de mencionar y otras análogas constituyen la eliminación de un ser
ÉTICA ESPECIAL 30

humano en la fase inicial de su existencia, y por consiguiente, contradicen la


dignidad de la persona humana, se oponen a la justicia y violan directamente el
principio de no matar. Dicho mas simplemente el aborto procurado es el asesinato
inicuo de un ser humano. El ser humano en el seno de la madre, es mucho mas
inocente de lo que se pueda imaginar, es débil e inerme, no tiene voz para protestar
pero sobro todo, esta confiado a la protección y a los cuidados de la madre. 53

3.4.3 Aborto indirecto

Este tipo de aborto se produce como un efecto secundario e inevitable, –


previsto pero no querido, sólo tolerado– de una acción que es en sí misma buena.
Por ejemplo, para curar una grave enfermedad de la madre, el único medio es el
empleo de fármacos que pueden provocar el aborto, la licitud o ilicitud ética de este
caso se resuelve según las reglas del acto voluntario indirecto.

3.5 La anticoncepción

Por anticoncepción, se entiende toda modificación introducida en el acto


sexual con el objeto de impedir la fecundación.54 Dicho de otra forma, es toda
acción que se proponga como fin o como medio, impedir la concepción, es decir, el
encuentro entre el óvulo y los espermatozoides.

Ahora bien, aquí es necesario resaltar dos aspectos: primero, lo mas


importante en la anticoncepción no es la “técnica” usada, sino la voluntad de
impedir la concepción; segundo, con frecuencia, muchos de los llamados
“anticonceptivos”, no son tales, porque en lugar de impedir el encuentro entre el
óvulo y el espermatozoide, impiden que el óvulo ya fecundado pueda desarrollarse,
por tanto, no son anticonceptivos sino abortivos.

3.5.1 Métodos anticonceptivos

La anticoncepción se aplica al hombre y a la mujer y puede ser de dos tipos:


 Anticoncepción mecánica: se impide que los espermatozoides lleguen a entrar
en contacto con el óvulo
 Anticoncepción hormonal: se modifica el cuerpo del hombre o la mujer con
sustancias químicas, de modo que al acto sexual no siga la concepción. 55

Existen varias técnicas o métodos para la anticoncepción:


53
Cfr. R. LUCAS LUCAS, Explícame la bioética..., pp. 138-143.
54
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 127.
55
Cfr. R. LUCAS LUCAS, Explícame la bioética..., pp. 68-69.
ÉTICA ESPECIAL 31

 Esterilización: en hombres y en mujeres, se trata de una intervención


quirúrgica que suprime en el hombre o en la mujer la capacidad de procrear.
 Preservativo: llamado también profiláctico o condón. Lo usa el hombre. Es
una envoltura de látex o goma que se coloca sobre el pene con el objeto de
impedir que el liquido seminal sea depositado en la vagina.
 Diafragma: diseñado para la mujer. Es un disco de goma blando en la parte
central, rígido pero flexible en los bordes, que una vez colocado en la vagina,
separa el cuello del útero, impidiendo el paso de los espermatozoides.
 La esponja: la usa la mujer, es un dispositivo de poliuretano que una vez
colocado en la vagina de la mujer actúa como espermicida y además bloquea
el paso de los espermatozoides
 Espermicidas: los usa la mujer, son sustancias químicas que debilitan o
impiden la acción de los espermatozoides, se utilizan en varias formulas,
óvulos, gel. Normalmente se aplican poco antes de las relaciones sexuales.
 La píldora anticonceptiva: la usa la mujer, esta compuesta por dos hormonas,
un estrógeno y un progestínico, que interfieren en los mecanismos
hormonales que regulan la actividad reproductiva de la mujer, producen tres
efectos: 1) bloqueo de la ovulación, 2) alteración de la mucosidad que
impiden a los espermatozoides, subir hasta las trompas de Falopio. 3)
alteraciones de las trompas y del útero que impiden el paso y la anidación del
embrión.
 Suministración «depot» “preparado o depósito”: lo usa la mujer, consiste en
el empleo de parches, inyecciones intramusculares o cápsulas implantadas
bajo la piel que liberan parcialmente estroprogestínicos, bloquean
parcialmente la ovulación y alteran la mucosidad y el útero, impidiendo a los
espermatozoides subir o al embrión implantarse.
 Coito interrumpido: es el acto de interrumpir la relación sexual y retirar el
pene, para evitar depositar el semen en la vagina.

3.5.2 Regulación natural de la fertilidad

Existe también lo que se conoce como “la regulación natural de la fertilidad”,


esta se realiza según los periodos fértiles e infértiles de la mujer en su ciclo
menstrual, y consiste en poder realizar el acto conyugal cuando la mujer está en
periodo no fértil y en abstenerse de él, cuando está en periodo fértil, si no se quiere
tener hijos.

a) Juicio ético de la anticoncepción.


ÉTICA ESPECIAL 32

La anticoncepción realizada mediante el empleo de medios artificiales es


inmoral porque separa voluntariamente el aspecto unitivo del aspecto procreador
contradiciendo la naturaleza intrínseca de la sexualidad humana. En esto consiste la
ilicitud del empleo de estos medios, en separar los dos aspectos principales de la
unión conyugal, el aspecto unitivo y el procreativo.

En cuanto a la anticoncepción realizada de manera natural, no se presentan


problemas éticos en cuanto se respeta la naturaleza del acto sexual conyugal, los
cónyuges sin embargo tienen que hacer “uso responsable” de los métodos naturales
y no un uso exclusivamente “no-procreador” es decir que al hacer uso de los
métodos anticonceptivos naturales, deben estar guiados por criterios de paternidad
responsable y no solo por motivos egoístas y hedonistas. Por ello las razones que
han de orientar a los cónyuges en su decisión de espaciar o evitar definitivamente los
nacimientos, no han de obedecer al egoísmo, sino a sus causas de suficiente
proporcionalidad, de tal manera que aquello por lo que se considere que ya no se
puede traer un hijo al mundo debe ser lo suficientemente grave y de peso como la
entidad que supone un nueva vida humana, poseedora de un proyecto propio y de un
destino eterno.

Ahora bien, se podría lanzar la siguiente pregunta: Si el objetivo de la


anticoncepción es la no procreación, ¿Qué diferencia hay entonces entre el empleo
de un anticonceptivo artificial y el uso de un método natural? Hay una diferencia, y
en ella está la ilicitud de uno y la licitud del otro. Esta diferencia consiste en el
comportamiento sexual de la persona, puesto que en el empleo de los métodos
artificiales se exime al comportamiento sexual de su responsabilidad inmediata de
poder ser causa de una nueva vida, es decir, con el empleo de métodos artificiales el
comportamiento sexual de la persona no se modifica, el aparato hace el efecto por sí
solo. Mientras que en la anticoncepción realizada de manera natural, las personas
tienen que modificar el comportamiento sexual y abstenerse mediante un acto libre,
de hacer el acto sexual. Con ello se puede ver que lo que está en juego no es tanto la
naturaleza en el sentido biológico de la mujer —que por otro lado queda alterada
con lo artificial—, sino la dignidad personal del amor y por tanto la dignidad
personal del amor. 56

3.6 fecundación artificial e inseminación artificial

3.6.1 Fecundación artificial

La fecundación artificial —desde hace tiempo practicada en los animales—


se define por comparación con la fecundación natural, ya que en ella la unión del
óvulo con el espermatozoide, se da por manipulación del semen. Tal manipulación

56
Cfr. Ibíd., pp. 66-72.
ÉTICA ESPECIAL 33

se puede dar mediante la inseminación artificial intra-corpórea o fecundación extra-


corpórea (llamada fecundación in-Vitro o FIVET).57

Podemos definir la fecundación artificial como: el conjunto de técnicas


dirigidas a conseguir una concepción humana fuera de su proceso natural en la
unión sexual del hombre y la mujer.

Técnicas de fecundación artificial


Se distingue entre:
 Fecundación artificial homóloga, si los gametos son del marido y la mujer.
 Fecundación artificial heteróloga, si al menos uno de los gametos proviene de
un donante externo.

Sea homóloga o heteróloga, la inseminación puede realizarse de dos modos: a)


intracorpórea: si la fecundación se da dentro de las vías genitales femeninas. b)
extracorpórea: si la fecundación ocurre fuera del cuerpo femenino es decir, en una
probeta.

Existen varias técnicas para cada tipo de fecundación,


 Fecundación artificial homóloga intracorpórea: introducción en las vías
genitales femeninas del esperma del marido y el óvulo de la mujer,
anteriormente recogidos.
 Fecundación artificial homologa extracorpórea: el encuentro del óvulo y el
espermatozoide se dan en una probeta. Luego los óvulos fecundados se
introducen en el útero materno para la gestación. Para poder lograr el
embarazo, se fecundan varios óvulos haciendo luego una “reducción
embrional” congelando los restantes, para usarlos en la experimentación, para
las células madre o para desecharlos.

 Fecundación artificial heteróloga intracorpórea: introducción en las vías


genitales de la mujer de los gametos , de los cuales uno proviene de un
donador que no es el esposo.

 Fecundación artificial heteróloga extracorpórea: es el encuentro de los


gametos, uno de los cuales es externo a los esposos, ocurre en una probeta.
Los óvulos fecundados se introducen después den el útero, procediendo al
aborto mediante la «reducción embrional» si se verifica un embarazo gemelar
múltiple; los sobrantes se destinan a la congelación o a la experimentación.

a) Juicio ético sobre la fecundación artificial

57
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 131.
ÉTICA ESPECIAL 34

Para la valoración ética de estas técnicas han de quedar establecidos los


principios claves:
1) la única forma lícita de unión sexual es dentro del matrimonio (contra la
fecundación artificial heteróloga)
2) Dentro del matrimonio, la procreación ha de ser el resultado de actos naturales
(contra la fecundación artificial homóloga)

Aparte de estos dos principios, han de tenerse en cuenta también tres


elementos fundamentales:

a) El respeto al embrión humano: pues conviene señalar que el hijo es un don y no


un derecho ni un “producto”. La vida del embrión no puede ser el precio que se paga
para satisfacer el deseo de los padres, ni es admisible tampoco que se sacrifique uno
para que nazca otro, como sucede con los embriones sobrantes. El hijo es un
concebido, no un producido, es una persona que se acoge, no un objeto que se
encarga. En la fecundación artificial, el hijo es «encargado» y «fabricado». Como
«producto» tiene que satisfacer las exigencias de quien lo ha «encargado». La
«procreación» se degrada así a «reproducción». De ser acción humana, se pasa a
acción técnica.
a) La naturaleza de la sexualidad y del acto conyugal: la fecundación artificial es
profundamente inmoral porque divide en el acto sexual conyugal, la dimensión
unitiva y la procreativa. Contradice el estatuto antropológico de la sexualidad y su
nexo inseparable con la procreación, la cual no es un dato puramente biológico, sino
que implica a toda la persona. Se verifica también una despersonalización del acto
procreativo, que se convierte en un proceso tecnológico, convirtiendo al ser humano
en propiedad de quien es capaz de producirlo —en el laboratorio—. Se puede hablar
así de una «reproducción sin sexualidad», separada de una «vivencia sexual» y, por
tanto, alejada de una «vivencia humana».
c) La unidad de la familia: en este aspecto entra en juego la figura de los padres, la
cual se trastoca en la fecundación artificial, pues el hijo es agregado e introducido a
la familia desde el exterior, de manera que los padres se convierten solo en
prestadores de un material biológico con el que se engendra un hijo. En la
fecundación artificial heteróloga y en la práctica del llamado hijo de alquiler, las
reglas de filiación resultan trastornadas. El caso extremo para un niño “de probeta”
puede ser tener tres madres (biológica, portadora y legal) y dos padres (biológico y
legal). De este modo un hijo puede fabricarse utilizando varios elementos separados
—esperma, óvulo, embrión, útero—, ensamblados luego sobre la base de formulas
diversas.

Por estas razones, solo son lícitos aquellos procedimientos que no provocan
separación entre el acto unitivo y el procreador y en los que la fecundación sea
intracorpórea.58
58
Cfr. R. LUCAS LUCAS, Explícame la bioética..., pp. 56-63.
ÉTICA ESPECIAL 35

3.6.2 Inseminación artificial

Consiste en: Recolocar el semen masculino en el interior de las trompas de


Falopio o en introducirlo en ellas después de haberlo previamente recogido y
«lavado», para que pueda encontrarse con el óvulo femenino y fecundarlo de modo
natural. Es siempre intracorpórea.

Puede se homóloga, si el semen es del mismo marido, o heteróloga si el


semen es de un donador.

a) Juicio ético de la inseminación artificial

La posición ética está en relación con el origen de toda vida humana en el


contexto del amor conyugal y del acto esponsal. Será éticamente lícito el medio
técnico que no resulte sustitutivo del acto conyugal y que se configure como una
ayuda para que pueda lograr su fin natural, superando el obstáculo que se interpone.
Es el caso de la inseminación artificial homologa que solo ayuda pero no sustituye.59

3.7 Manipulaciones genéticas

Ante los avances de la técnica y la ciencia en el campo de la medicina, han


surgido nuevos y complejos interrogantes éticos que piden un gran esfuerzo para
discernir con claridad aquello que atenta contra la dignidad humana, o que incluso
llega a poner en peligro el patrimonio genético humano. En este campo siempre ha
de sostenerse el principio que dicta que “no todo lo técnicamente posible es
éticamente aceptable” además de considerar que las ciencias y técnicas no son
moralmente indiferentes, por ello han de ajustarse al respeto incondicionado a la
dignidad de la persona humana y su verdadero bien integral.60
Los genes están pues ya en poder de hombre. Las innovaciones de ingeniería
genética, se mueven en distintos campos: agrícola, farmacéutico, diagnostico y
terapéutico.

 Campo agrícola: se crean alimentos transgénicos, y se elaboran nuevos


productos para la agricultura y la zootecnia.
 Campo farmacéutico: se producen sustancias terapéuticas y proteínas de
interés farmacológico, como la insulina, los antibióticos, vacunas antivirales,
etc.
 Campo diagnostico: se pueden diagnosticar determinadas enfermedades
hereditarias, que se manifestaran en el futuro.

59
Ibíd., p. 56.
60
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 130.
ÉTICA ESPECIAL 36

 Campo terapéutico: se abre el paso a la terapia génica humana, o sea, una


manipulación y corrección del gen anómalo, a través de la introducción del
gen normal en células enfermas.61

En lo que se refiere a la genética humana, debe quedar claro fundamento que


toda manipulación genética ha de respetar la dignidad de la persona humana y en
el campo de la embriología, ha de respetar al embrión humano.

Por tanto, toda intervención en el patrimonio genético y cromosómico que no


es de carácter terapéutico sino que busca otros fines como la reproducción de un ser
humano, atenta contra la dignidad de la persona humana, a su identidad y a su
integridad.

Resultan gravemente inmorales las siguientes manipulaciones genéticas:


 Proyectos de fecundación entre gametos humanos y animales
 Gestación de seres humanos en úteros de animales o artificiales
 Fisión gemelar (división del embrión en los primeros días de desarrollo del
embrión de modo que todas las partes separadas tienen el mismo patrimonio
genético
 La clonación

3.8 La eutanasia

Del griego eu ( bien, bueno) y thanatos (muerte), significa etimológicamente


buena muerte, muerte agradable, muerte dulce, sin sufrimientos. En su definición
real por eutanasia se entiende: «toda acción u omisión que por su naturaleza, o en la
intención, causa la muerte, con el fin de esquivar el dolor».

Existen algunos tipos de eutanasia:


– Eutanasia por piedad: busca liberar de una enfermedad terrible, de una vejez
angustiosa, etc.
– Eutanasia eugenésica o social: que pretende eliminar vidas “sin valor social”
(una persona en estado vegetativo)62

a) Juicio ético de la eutanasia

La eutanasia es siempre ilícita, también cuando se practica con fines piadosos


y a solicitud del paciente. Se trata de la supresión de un ser humano, de la violación
del principio de la defensa de la vida. Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un
ser humano inocente, feto o embrión, niño o adulto, viejo, enfermo incurable o

61
Cfr. R. LUCAS LUCAS, Explícame la bioética..., p. 98.
62
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 135.
ÉTICA ESPECIAL 37

agonizante. Nadie puede además solicitar este gesto homicida para él mismo o para
otro confiado a su responsabilidad, ni se puede consentir explícitamente o
implícitamente. Se trata de un crimen contra la vida, un atentado contra la
humanidad.63

3.9 El suicidio

El suicidio es la supresión por propia voluntad de la propia vida. Es ilícito


porque atenta contra el instinto de conservación, oponiéndose al amor propio que
lleva al hombre a permanecer en el ser, para su bien y el de la comunidad.

a) tipos de suicidio
– Directo: resulta de una acción que busca esa finalidad (dispararse en la
cabeza con una pistola).
– Indirecto: resultante no de una acción directamente occisiva contra uno
mismo sino producida como efecto secundario. (Quienes realizan ciertas
acrobacias poniendo directamente en riesgo su vida).

3.10 El homicidio

El homicidio consiste en todo acto voluntario e injusto que priva de la vida a


otro ser humano. Es voluntario cuando es directamente pretendido por el sujeto y es
injusto cuando no procede por guerra justa, legitima autoridad (pena de muerte) o
legítima defensa.

CAPITULO IV ETICA EN RELACIÓN AL MATRIMONIO Y A LA FALIMIA

4.1 Definición de matrimonio

El matrimonio, núcleo originante de la familia puede definirse como: la


convivencia legitima y estable de un hombre y una mujer para la procreación y
educación de los hijos y para su mutua ayuda y perfeccionamiento.

De esta definición se derivan los dos principales fines del matrimonio: a) la


procreación y educación de los hijos; y b) la mutua ayuda y perfeccionamiento de
los cónyuges.

63
Cfr. R. LUCAS LUCAS, Explícame la bioética..., p. 172.
ÉTICA ESPECIAL 38

En cuanto al primer fin del matrimonio, podemos decir que es lo que da


origen a una familia, además esta comunidad de vida y amor es el único lugar
propicio para la continuación, perfeccionamiento y felicidad de la especie humana.
Por ello, nunca se deberá dejar de luchar por la defensa y el sostenimiento de la
institución familiar.

Ahora bien puesto que la procreación y educación de la prole es el fin


primario del matrimonio, es de suyo ilícito toda intención que un matrimonio tenga
de cerrarse a la vida, de no perpetuar la especie. Tanto es así en caso de un acuerdo
entre los cónyuges antes del matrimonio de no tener hijos, invalida el matrimonio.

En cuanto al fin secundario, podemos decir que debe vivirse en el amor


esponsal, es de echo causa y a la vez fruto de la mutua entrega de los esposos. Es un
amor de donación reciproca y total, que lleva al cónyuge a desear siempre el bien del
otro.

4.2 La causa eficiente del matrimonio

El matrimonio es una institución que se funda en una decisión consciente y


racional, su causa es la unión de dos voluntades. Lo que realiza el matrimonio es el
mutuo consentimiento de las voluntades de los cónyuges. Ese consentimiento es: el
acto de la voluntad por el que ambas partes se dan y aceptan el derecho propio y
exclusivo sobre el cuerpo en orden a los actos que de suyo son aptos para la
procreación.

Esto significa que en el contrato matrimonial, cada uno tiene derecho al deber
conyugal del otro, eso es precisamente lo que se concerta: la estabilidad de una
relación de derechos y deberes. El amor pues no es lo que hace el matrimonio como
a menudo se piensa, el amor es anterior y debe ser posterior a este contrato.

4.2.1 El amor como motivo para el matrimonio

¿Que papel juega entonces el amor en el matrimonio? Ya dijimos que por lo


general es anterior a la realización del matrimonio, y es de hecho la causa de este.
Sin embargo este amor es especial entre los cónyuges y se llama amor esponsal. Este
tipo de amor tiene las siguientes características:

1) consiste en el don de la persona, por lo que en él se ha de aplicar cumplidamente


la norma personalista;
2) se origina y se desarrolla a partir de la atracción física-impulso sexual;
3) se concreta en la responsabilidad hacia la persona del otro cónyuge.
ÉTICA ESPECIAL 39

4.3 Propiedades esenciales del matrimonio

Dos son las propiedades esenciales del matrimonio: unidad e indisolubilidad.

En cuanto a la unidad podemos decir que puesto que por su fisonomía propia,
el matrimonio exige gracias al amor esponsal, una unidad del esposo y la esposa. Si
lo propio del amor esponsal es el don reciproco de si, si se escoge al cónyuge con el
fin de encontrar en él un «otro yo», si uno y otro han de vivir «por él o ella, para él o
para ella» es evidente que el amor esponsal no es divisible, o repartible entre varios
sujetos. He aquí que la poligamia o la poliandria son ilícitas. Siendo así, la igualdad
debida a la relación matrimonial quedaría lesionada si uno de los cónyuges se
entregara de modo exclusivo al otro, mientras que este, en cambio, tuviera varios
esposos o esposas.

En cuanto a la indisolubilidad podemos decir que se deriva también de las


características propias del amor esponsal, pues la totalidad en la entrega de la
persona, implica necesariamente una totalidad temporal. Una entrega sujeta a
periodos de tiempo no es una entrega total, el amor y la entrega se dan siempre, por
eso se dice «todos los días de mi vida». Nadie puede decir con verdad “te quiero
tanto que no se si la semana próxima te seguiré queriendo”. Si ese fuera el caso, no
se trataría de un amor esponsal: seria una simple atracción, un sentimiento, una
amistad o una mentira.

4.4 El placer sexual como peligro moral

El placer sexual es un elemento que acompaña y facilita una función vital


como es la relación sexual que genera la vida, es por ello un medio que acompaña
un fin, sin embargo debido a su intensidad, puede convertirse en un fin toda vez que
se busca por sí mismo, y en cierto modo convertido en absoluto. Esto provoca un
desajuste ontológico y ético. La búsqueda del placer por si mismo es causada por lo
que se conoce como “amor carnal” que nace del deseo del cuerpo de otra persona
por sí mismo. En ese sentido es que se produce un desajuste ontológico y ético, pues
el amor carnal, cambia el objeto del amor: sustituye con “el cuerpo y el sexo” de una
persona a la persona misma. Los valores de la persona esenciales en el amor, son
reemplazados por los valores sexuales, que llegan a ser centrales.

En eso consiste el peligro moral en el uso de la sexualidad: la transformación


en fin, de un “amor” que no es amor, sino erotismo, que su único fondo es el deseo
sensual y su satisfacción, un amor que es amorío, que se detiene en el sexo y no
llega a la persona, un amor no-integrado. Ese peligro moral no solo deforma el amor
sino que abusa y despilfarra uno de los componentes del amor esponsal, como es la
sensualidad y la atracción, estos dos elementos son como el material que se
suministra al amor, pero cuando ese “material” se ha malgastado, se vuelve una
ÉTICA ESPECIAL 40

amenaza pues se considera a la persona solo como un objeto de deleite de manera


que cuando lo que provoca ese deleite se ha consumido, se rechaza a la persona
misma.

4.5 El uso de la sexualidad fuera del matrimonio

En primer lugar, tengamos en cuenta el siguiente principio: El uso de la


función sexual logra su verdadero sentido y rectitud solo en el matrimonio legitimo.

Aunque el ejercicio de la sexualidad es un elemento que forma parte del amor


esponsal, hay que decir que resulta integrado precisamente sólo dentro del marco
legitimo en que ese amor se da, es decir, en el matrimonio. Siguiendo el principio
enunciado antes, podemos decir que la integración de la dimensión del amor sexual,
no se da fuera del matrimonio, de manera que cuando se ejercita la sexualidad en
esas circunstancias, se convierte en fornicación, que es un desahogo de la pasión o la
búsqueda erótica del placer. Se toma solamente la ocasión para gozar el uno del otro
sin comprometer radicalmente la libertad. Dicho esto, no puede justificarse la actitud
de quien en vísperas de casarse, quiere legitimar la relación sexual previa, aún
cuando ya hay un compromiso establecido (boda por lo civil, inicio de los tramites
para la boda por la Iglesia). Así pues, la unión carnal, no puede ser legítima sino
cuando se ha establecido una definitiva comunidad de vida porque:

 Las uniones pre-matrimoniales excluyen, las más de las veces, la posible


prole, y lo que se presenta como amor conyugal no puede desplegarse como
debería en amor maternal y paternal.
 La experiencia demuestra los múltiples daños que se siguen a tales prácticas,
por ejemplo, el cada vez más numeroso caso de madres solteras, la dificultad
de la mujer para lograr un buen matrimonio una vez perdida su integridad en
los abortos que se siguen a este tipo de relaciones, etc. 64

Con todo esto dicho, podemos ahora dar el argumento principal por el cual
estas relaciones prematrimoniales no están permitidas. El motivo principal de la
pecaminosidad de estas relaciones es que contravienen el orden establecido por el
creador en la naturaleza. Al ser los órganos genitales y por consiguiente la relación
sexual creada para generar la vida y hacerla fructificar, una relación sexual fuera del
matrimonio, la más de las veces no es abierta a la vida. ¿Que pasa sin embargo con
las relaciones sexuales entre esposos casados solo por el civil, en que hay apertura a
la vida y en que ya se cuenta con algunos hijos? Aquí el motivo de la ilicitud de la
relación sexual es que no hay una garantía de que la sinceridad y la fidelidad en las
relaciones interpersonales entre un hombre y una mujer queden protegidas y
aseguradas contra los vaivenes y las veleidades de las pasiones. 65 En este caso se
estaría hablando de un motivo “sacramental”. Pues no hay un compromiso, estable,
64
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., pp. 157-168.
ÉTICA ESPECIAL 41

para toda la vida, en la entrega de un hombre a una mujer y viceversa, que aporta el
matrimonio sacramental, gracias al cual los cónyuges tienen “derecho” corporal uno
sobre el otro.

4.6 La homosexualidad

Antes de dar una definición concreta de la homosexualidad, hay que decir que
es un fenómeno complejo en el funcionamiento de la vida psíquica, que siempre ha
existido y sin duda continuará manifestándose entre las vicisitudes de la sexualidad
humana.

A manera descriptiva y en primer lugar podemos decir que a la vista de los


estudios clínicos y de la reflexión del psicoanálisis freudiano, la orientación
homosexual es el resultado del modo en que muy pronto, la persona organiza su
sexualidad durante la infancia y la adolescencia. Esta orientación aparece en
contradicción con la identidad sexual, que es un hecho objetivo de pertenencia
masculina o femenina.

Desde 1960, los homosexuales son designados en Estados Unidos con el


nombre de «gays». El origen de este apelativo proviene de los lugares en los que se
reunían para las fiestas: buscaban lugares «gays», en el sentido de lugares de alegría
(gaieté), como son los bares, los clubs nocturnos etc. Así, este término que
designaba lugares particulares, es utilizado ahora para definir a las personas. 66

4.6.1 Definición

En sentido general, se llama homosexualidad a «la desviación del instinto


sexual que se caracteriza por la atracción mas o menos exclusiva hacia los
individuos del mismo sexo, tanto si esta tendencia llega a expresarse en un
acercamiento sexual como si no».

Este fenómeno reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas, y su
origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. La homosexualidad se
puede agrupar en dos categorías, homosexualidad ocasional y homosexualidad
verdadera.67

65
Cfr. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, «Declaración sobre algunas cuestiones de ética
sexual», (29 de diciembre de 1975), Paulinas, Bogotá 20059, n. 7.
66
Cfr. Livio MELINA – Sergio BELARDINELLI, Amar en la diferencia. Las formas de la sexualidad y el
pensamiento católico, = Estudios y ensayos 145, BAC, Madrid 2013., pp. 27-30.
67
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 177.
ÉTICA ESPECIAL 42

a) Homosexualidad ocasional: este tipo de homosexualidad al parecer es causada


por varios factores: una educación falsa, la falta de normal evolución sexual, de
habito contraído, de malos ejemplos y otras causas análogas. Esta es transitoria o al
menos tiene solución.68

Cada vez se hace más numeroso un tipo de homosexuales llamados


“ocasionales” o “falsos homosexuales”, en estos la tendencia hacia personas del
mismo sexo no excluye una vida heterosexual normal. En esta categoría se
encuentran también quienes practican estas conductas debido a las circunstancias,
aún cuando se tiene la pareja heterosexual, como por ejemplo los presos.

Otros mucho más numerosos, buscan este vicio como una satisfacción erótica
habitual. Dado que este tipo de practicas sodomíticas ocasionales no tienen carácter
patológico sino que se buscan libremente por el mero placer desordenado y mal
entendido, no tienen justificación alguna.

b) homosexualidad verdadera: los verdaderos homosexuales se caracterizan por una


estructura patológica tal que el objeto de su atracción erótica habitual lo constituyen
predominantemente personas del mismo sexo.69

Ahora bien, en cuanto a este tipo de homosexuales, piensan algunos que su


tendencia es natural hasta el punto tal que debe ser considerada en ellos como
justificativa de relaciones homosexuales en una sincera comunidad de vida y amor
análoga al matrimonio, mientras se sientan incapaces de soportar una vida solitaria. 70

Debemos tener bien claro lo siguiente: la homosexualidad verdadera es


considerada una patología, una anomalía que requiere por tanto atención. En este
sentido su responsabilidad esta disminuida, pero raramente abolida por completo.
Ahora bien, ¿Cual es el juicio ético respecto a estas personas? En primer lugar
debemos tratarlos y acogerlos con compasión y con respeto. Su culpabilidad ha de
ser juzgada con prudencia. No se rechaza la condición homosexual en sí, sino la
práctica de la homosexualidad, la cual no se puede justificar aun cuando sea
considerada una enfermedad que disminuye la responsabilidad. En efecto, los actos
homosexuales son intrínsecamente desordenados, contrarios a la ley natural: cierran
el acto sexual a la vida y no proceden de una verdadera complementariedad afectiva
y sexual.

Como las manifestaciones de la homosexualidad no pueden recibir


aprobación en ningún caso, el objetivo al que han de apuntar las personas
homosexuales no podrá ser otro que la abstinencia sexual, que habrá de buscar a
68
Cfr. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, «Declaración acerca de ética sexual»..., n. 8.
69
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., p. 178.
70
Cfr. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, «Declaración acerca de ética sexual»..., n. 8.
ÉTICA ESPECIAL 43

través de pacientes esfuerzos, sostenidos por una reeducación de la voluntad y por


una vida espiritualmente autentica.71

4.7 La ideología de género72

4.7.1 Cuestiones generales y Sus antecedentes

Los antecedentes inmediatos para un análisis crítico sobre la ideología de


género hay que buscarlos en la gran reflexión antropológica y moral que la Iglesia
Católica ha realizado desde la segunda mitad del siglo pasado. Los hitos más
importantes de este periodo están recogidos en la Constitución Gaudium et spes del
Concilio Vaticano II, en la Encíclica de Pablo VI Humanae vitae y en las grandes
aportaciones del San Juan Pablo II: la Exhortación apostólica Familiaris consortio,
las Catequesis sobre el amor humano “Hombre y mujer lo creó”, la carta a las
familias Gratissimam sane y la reflexión sobre la dignidad de la mujer Mulieris
dignitatem.

Con todo este esfuerzo se ha intentado responder al nuevo paradigma cultural


promovido por el pensamiento marxista-freudiano-liberal que está en la base de la
revolución sexual. Entre los autores que inspiraron esta revolución hay que citar a
Alfred Kinsey con sus informes sobre la conducta sexual (1948-1951), Wilhem
Reich (The sexual revolution, 1951) y Herbert Marcuse (Eros y civilización y El
hombre unidimensional).

Estos autores sostuvieron que la represión sexual era el mecanismo esencial


sobre el que se asentaba el orden burgués. Reich abogó por la superación de los
tabúes e inhibiciones como táctica revolucionaria por excelencia. Una sociedad
sexualmente liberada sería también, inevitablemente, libre de la dominación de
clase. Antonio Gramsci teorizó en los años ‘30 la necesidad de que la izquierda
conquistase la hegemonía cultural antes de intentar el asalto al Estado y a las
relaciones de producción. La revolución de costumbres, de las creencias, de los
códigos morales, debía preceder y facilitar la revolución político-económica.

a) La revolución Sexual

Unido al movimiento liberticida del mayo francés del ‘68 estalló también la
llamada revolución sexual, que hizo su entrada con estas tres rupturas: a) Separación
71
Cfr. R. SADA FERNÁNDEZ, Curso de Ética general y aplicada..., pp. 178-179.
72
Este primer apartado, lo tomo de la conferencia dictada por Monseñor Juan Antonio Reig Plá,
obispo de Alcalá de Henares España, el mes de octubre del año 2014 en Guadalajara, en el marco del III
encuentro de redes por la vida. Mons. Juan Antonio Reig Pla, es Vicepresidente del Pontificio Instituto Juan
Pablo II (Sección Española) para estudios sobre el matrimonio y la familia. Es miembro de la Subcomisión
Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española.
ÉTICA ESPECIAL 44

entre sexualidad y procreación. b) Desvinculación entre sexualidad y matrimonio. c)


Desvinculación entre el ejercicio de la sexualidad y el amor.

Esta cultura de la separación nacía de una serie de presupuestos teológicos,


filosóficos y políticos que se venían cultivando desde la modernidad.

Teológico: la revolución nace en un clima cultural en el que se propicia la


muerte o eclipse de Dios: Nietzche, Marx, Freud, Sartre.

Epistemológico: En el campo de la teoría del conocimiento lo que emerge es


el agnosticismo y el cientifismo como explicación de lo real.

Antropológico: al calor de la antropología cultural nace una concepción del


hombre centrada en el individualismo subjetivista y el dualismo antropológico.

Ético: derivando de los presupuestos anteriores la Ética cae en el relativismo


moral, hedonista y emotivista (soy lo que siento), utilitarista, materialista e
insolidario. Se pretende afirmar una libertad autónoma, desvinculada de la verdad y
de la naturaleza de la persona. Sin la luz de la verdad, la conciencia moral se apaga y
se reduce a ser el eco de un subjetivismo emotivista.

La segunda entrada de la revolución sexual va unida a la caída del muro de


Berlín, a la nueva izquierda y al emerger del feminismo radical, el “lobby gay”
(ahora LGBTTQQIAAP…73) y un sistema global de gobernanza en el que se opera
un cóctel marxismo-liberalismo vinculado a la cultura de la muerte, denunciada por
San Juan Pablo II en Evangelium vitae.

El bagaje filosófico de la ideología de género procede de la filosofía


constructivista que será utilizada al máximo por el feminismo radical y el “lobby
gay”. Los autores más significativos de esta filosofía son Jacques Derrida
(Deconstrucción y pragmatismo. Buenos Aires 1998) y Michael Foucault. Para
ambos no existen los objetos (la realidad) ni los sujetos (el hombre que descubre la
realidad), sino sólo el lenguaje que va produciendo objetos a medida que les asigna
un nombre. Dicho lenguaje es construido por la sociedad, por la cultura.

b) Un inciso sobre la terminología

La manipulación del lenguaje forma parte de estrategia de ciertos lobbys para


poder vender con facilidad el mal como si fuera el bien, corrompiendo primero las

73
Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Queer, Questioning, Intersexuales, Asexuales,
Ally, Pansexuales, etc.
ÉTICA ESPECIAL 45

costumbres de las personas para luego hacerse con el control de sus conciencias y,
con ellas, de su dinero.

Por ello conviene aclarar primero algunas cuestiones terminológicas antes de


continuar con el desarrollo del tema. En concreto y referido a esta materia, la sola
palabra «homosexualidad» ya es de sí contradictoria en su etimología. El prefijo
«homo» procede del griego antiguo «ὁμός» (igual), y «sexualidad”» del latín
«sexus - secare» (separación). Dicho de otra manera, el concepto sexualidad habla
de separación, de diferencia, es irreconciliable con lo que se quiere expresar con el
vocablo «homosexualidad».

No hay duda de que los términos homosexual, heterosexual, bisexual,


transexual, etc., constituyen un artificio del lenguaje, una construcción política,
ideológica, que tiene dos objetivos, que ciertamente han sido alcanzados: a) hacer
creer a la población y a la comunidad científica que ser varón no implica,
intrínsecamente a tal condición, estar llamado a la «complementariedad afectiva y
sexual» con la mujer, y viceversa. La idea que transmiten estos términos es que la
atracción sexual hacia el otro sexo es un “accidente” afectivo-sexual que puede
darse o no, según los casos; y por supuesto, tan “natural” como cualquiera otra
opción; y b) el otro objetivo es intentar otorgar identidad ontológica (con todas las
implicaciones antropológicas, filosóficas, sociales, jurídicas, medicas e incluso
teológico-espirituales que de ello se derivarían) a las diversas experiencias
personales (sentimientos, atracciones sexuales de distinta índole, etc.).

Las evidencias científicas (genoma XY ó XX) y antropológicas demuestran


que, respecto al sexo, sólo podemos objetivar como existentes dos identidades:
persona-varón y persona-mujer. No existe la identidad homosexual, tampoco existe
cualquier otra identidad de las llamadas LGBTQ u otras. En todo caso, y siempre
respetando a las personas, podrán darse una amplia gama de experiencias
personales, pero nada más. Estamos ante una trampa del lenguaje que debemos
desenmascarar, pues desde la ingeniería semántica se está produciendo la
deconstrucción de la persona y de la civilización. Por desgracia, la mayor parte de
las estructuras de poder del mundo se han puesto al servicio de este proceso de
demolición que, en el fondo, no es nuevo (Cf. Rom 1, 20-32).

La primera decisión, ante estas evidencias, debe ser dejar de utilizar estos
términos por difícil que nos resulte; existen múltiples opciones según los casos,
naturalmente todas ellas deben ser escrupulosamente respetuosas con las personas,
por ejemplo: frente al concepto “homosexual” podemos utilizar la expresión
“persona (varón o mujer) con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS)” que no
califica a nadie sino que describe una experiencia personal; frente a los términos
“transexual o disforia de género” podemos utilizar la expresión “varón o mujer con
deseo de cambiar de sexo (DCS)”; frente a “actos homosexuales” podemos utilizar
ÉTICA ESPECIAL 46

la expresión clásica de “actos contra-natura”, etc. Desde luego también hay que
evitar añadir al concepto varón o al concepto mujer el calificativo de “heterosexual”,
resulta redundante y engañoso, como hemos explicado, en el fondo no sería más que
una tautología. Por su parte el término gay designa a los activistas, por lo que resulta
erróneo e inapropiado utilizarlo como sinónimo de persona con AMS. Por tanto,
debemos saber distinguir entre las personas con AMS, los activistas (gays), las
asociaciones y federaciones concretas LGBTQ y el inmenso entramado socio-
cultural-político-económico-mediático (e incluso religioso) que constituye el
poderosísimo lobby LGBTQ.

Las batallas del lenguaje se libran en todos los frentes decisivos para la
continuidad de nuestra civilización: la persona, el inicio y el final de la vida, el
matrimonio, la familia, y la enseñanza. Hay que estar alerta en todos estos campos a
la masiva manipulación a la que nos someten los lobbys y la mayoría de las
estructuras de poder.

4.7.2 Los presupuestos de la ideología de género

Derivando de los presupuestos citados en el punto 1, la ideología de género


no considera la sexualidad como una dimensión esencial de la persona, sino como
una construcción cultural con la que se ha querido introducir la lucha de clases en la
dialéctica de los sexos. Como ya describió Engels en su obra Origen de la familia,
la propiedad privada y el Estado, en la familia burguesa el macho oprime a la mujer
que está esclavizada por la maternidad y no goza de autonomía económica. La
bandera del feminismo será la liberación de la mujer. En este proceso de liberación
de la mujer, el feminismo ha pasado del feminismo de igualdad al feminismo de
cuota y finalmente a la ideología de género.

La ideología de género deriva de un fuerte dualismo antropológico que le


conduce a la separación entre sexo y “género”. Además, derivando del pensamiento
constructivista, afirma que el ser humano nace “sexualmente neutro” y por tanto la
identidad sexual y los roles de las personas de uno y otro sexo serían productos
culturales.

Esta segunda entrada de la revolución sexual es más peligrosa que la primera.


Ésta no afecta sólo a la conducta humana sino al ser, a la identidad humana. Por
tanto, lo que busca es un nuevo ser humano, una nueva identidad unida a un
concepto perverso de libertad desvinculada de toda verdad.

Los pasos dados por esta ideología de género (segunda entrada de la


revolución sexual) son los siguientes: a) Deconstrucción del matrimonio monógamo
y de la familia machista y patriarcal. b) Deconstrucción de la familia judeo-cristiana
y de la educación cristiana. c) Deconstrucción de la antropología anclada en la
ÉTICA ESPECIAL 47

diferencia sexual y en la complementariedad sexual. d) Deconstrucción de la


civilización cristiana y ataque frontal a la Iglesia Católica como exponente y
defensora de esta civilización.

Como producto final de esta deconstrucción “hombre” y “masculino” podrían


designar tanto un cuerpo femenino como masculino; y “mujer” y “femenino”
podrían señalar tanto un cuerpo femenino como masculino, al tiempo que todo ello
sería totalmente independiente de la orientación sexual. Entre otros `géneros´
distinguen: heterosexual masculino, heterosexual femenino, gay (varón con AMS),
lesbiana (mujer con AMS), bisexual, transgénero, transexual, queer, questioning,
intersexual, asexual, ally, pansexual, etc.

Rota la unidad cuerpo-espíritu y la identidad de la persona diversificada


sexualmente, todo queda a merced de la libertad indiscriminada que es la que
determina en cada momento la orientación sexual.

Respecto al Magisterio de la Iglesia, San Juan Pablo II, el papa de las


familias, ya mostró que la crisis antropológica que, unida a la revolución sexual,
desembocaría en la ideología de género. A ella se refiere el pontífice en su último
libro Memoria e identidad cuando se refería a otra ideología más insidiosa y celada
(Cf. Cap. II). Más insidiosa porque se atreve a llamar al mal bien destruyendo el
propio sujeto humano. Esta ideología niega la diferencia sexual varón-mujer
reduciendo todos los contenidos vinculados al sexo a mera construcción social y, en
su caso, a la ‘libre’ autodeterminación del sujeto. Esta revolución antropológica
lleva a sus últimas consecuencias lo que significa emancipar a la libertad de la
naturaleza de la persona y, por tanto, de los bienes y fines de la misma. Desde una
concepción dualista e individualista se considera la dimensión corporal como simple
biología sin significados que orienten la vocación humana al amor. Cada uno, desde
esta concepción ideológica, puede decidir su identidad y su orientación sexual
recurriendo a los grandes eslóganes de la “no discriminación” y la tolerancia.

La ideología de género no sólo es más insidiosa sino también ‒ como advertía


el Papa San Juan Pablo II ‒ más celada. Se trata de una revolución cultural
silenciosa. Su estrategia es conocida: se trata, aprovechando la potencia de los
medios de comunicación social, de provocar un cambio de costumbres masivo
sirviéndose particularmente de los medios educativos. El cambio de los modos de
vida, favorecidos por lobbys potentes y por una propaganda continua, ha conducido
a un cambio de pensamiento y a un cambio cultural en nombre de la libertad y el
pluralismo. Lo que viene a continuación es la proclamación de nuevos derechos y la
promoción de leyes que los protejan.

De las consecuencias de la ideología de género, de raíz atea y apoyada en las


filosofías constructivistas, se dio cuenta Benedicto XVI, quien continuamente nos
ÉTICA ESPECIAL 48

recordaba que afirmar la “muerte de Dios” traía como consecuencia la “muerte del
hombre”. Después de afirmar que la “cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo
ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores
humanos, se presentan hoy como uno de los obstáculos para el desarrollo”, concluye
de manera categórica diciendo que “el humanismo que excluye a Dios es un
humanismo inhumano” (Caritas in veritate, 78).

4.7.3 Lo que está en juego es el propio hombre

Poco antes de su renuncia en la Navidad, de 2012, Benedicto XVI nos


advertía que con la ideología de género lo que estaba en juego no era simplemente
un concepto de libertad sino “lo que significa realmente ser hombres”.
En efecto, según la ideología de género “el sexo ya no es un dato originario
de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino
un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la
sociedad la que decidía. La falacia profunda de esta teoría y de la revolución
antropológica que subyace en ella es evidente. El hombre niega tener una naturaleza
preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia
naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es
él mismo quien se la debe crear. Según el relato bíblico de la creación, el haber sido
creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana.
Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado.
Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna. Ya no es
válido lo que leemos en el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn
1,27). No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino
que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos
nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto. Hombre y mujer como
realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El
hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La
manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio
ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo.
En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo,
autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y
mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran
mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de
la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la
creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le
correspondía y la particular dignidad que le es propia. […] Allí donde la libertad de
hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a
negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como
imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por
la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a
ÉTICA ESPECIAL 49

Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende
al hombre” (Benedicto XVI, Discurso a la Curia romana, 2012).

5.5 El concepto del sexo

Diferenciar a la persona según sea hombre o mujer es un proceso casi


automático que se produce generalmente mediante la observación de las
características físicas del individuo. Esto es una capacidad que se presenta desde la
infancia. Los niños a los dos años, ya comienzan a categorizar a las personas en
grupos o sexos, estos grupos son distinguidos por los niños por sus características
físicas externas y a esa edad, dos o tres años, los niños ya se identifican con uno u
otro grupo.

Hay que decir sin embargo, que el sexo es algo mucho más englobante y
amplio que la simple apariencia externa, la sexualidad es estructurante del mismo
carácter e inherente al hecho de ser persona, necesariamente como hombre o como
mujer. El sexo afecta pues a la globalidad de la persona y es mucho más que pura
biología. Conviene por ello ver sus principales características por separado en el
desarrollo de la persona.

5.5.1 Sexo biológico

Este concepto engloba la corporalidad de la persona. Incluye el sexo


cromosómico, hormonal, gonadal y morfológico. En primer lugar esta el sexo
cromosómico o genético que viene determinado por los cromosomas presentes en el
núcleo del zigoto. De los 46 cromosomas que tiene el ser humano en cada célula en
forma de parejas homologas, dos de ellos son los cromosomas sexuales: XX en la
mujer y XY en el varón que quedan establecidos en el momento de la fecundación y
son los determinantes del sexo del individuo. Si el espermatozoide es portador de un
cromosoma X entonces el zigoto tendrá como cromosomas sexuales XX, si el
espermatozoide aportó un cromosoma Y, entonces el Zigoto tendrá cromosoma
sexual XY.

Cuando un ser humano comienza a desarrollarse, el sexo cromosómico se


traduce en el sexo gonadal que es responsable de la actividad hormonal diferente
según sea niño o niña y que a su vez influye sobre el sexo somático o fenotípico que
determina la estructura de los órganos reproductores internos y externos. Las
gónadas masculinas son los testículos y las gónadas femeninas son los ovarios.
Ahora bien, el sexo fenotípico comprende los genitales externos y los caracteres
sexuales secundarios. El sexo hormonal depende del balance entre hormonas
masculinas o andrógenos (predominio de testosterona) y hormonas femeninas (con
predominio de los estrógenos).
ÉTICA ESPECIAL 50

Todos los parámetros del sexo descritos hasta ahora son internos, no
apreciables a simple vista. Se habla de sexo somático o fenotípico para referirse a la
expresión producida por los sistemas anteriores, es decir lo que determina los
genitales y la apariencia externa del individuo. Todo lo que se ha descrito
biológicamente hablando se corresponde al sexo biológico, anatómico en términos
amplios y describe la corporeidad de la persona. Conviene sin embargo considerar el
hecho de que estas bases biológicas intervienen profundamente en todo el
organismo, de modo que, por ejemplo, cada célula de un cuerpo femenino es distinta
de un cuerpo masculino. La neurofisiología medica, ha descubierto incluso
diferencias estructurales entre un cerebro masculino y otro femenino, lo cual,
lógicamente influye en la manera de ser y actuar de hombres y mujeres.74

5.5.2 Sexo psicológico

El parámetro que podemos denominar como sexo psicológico se refiere a las


vivencias psíquicas que tiene cada persona como varón o mujer y que muestran a los
demás a través de la propia personalidad. Consiste en concreto, en la conciencia de
pertenecer a un determinado sexo. Esta conciencia se forma alrededor de los dos o
tres años y suele coincidir con el sexo biológico. Se encuentra afectada hondamente
por la educación y el ambiente en el que se mueve el niño, aunque algunos estudios
han sugerido que la influencia de las hormonas sexuales prenatales sobre el cerebro
tiene una importancia significativa en el establecimiento de la identidad sexual.
Además el sexo psicológico se refiere a las características que se consideran propias
de la masculinidad/feminidad.75

5.5.3 Sexo sociológico

Con esta expresión se trata de definir cómo es percibido el individuo por las
personas de su alrededor, señala la actuación especifica que realiza el individuo y
que es identificada por su entorno como propia de un varón o una mujer. En general
se le entiende como el resultado de procesos histórico-culturales y, por tanto, son
variables según la cultura. Se refiere a las funciones y roles sociales que en cada
sociedad se asignan a los diversos tipos de personas.76

74
Cfr. María Isabel LLANES BERMEJO, Del sexo al género, la nueva revolución social, Eunsa,
Pamplona 2010, pp. 31-34.
75
María Isabel LLANES BERMEJO, Del sexo al género, la nueva revolución social..., p. 34.
76
Cfr. Ibíd., p. 34.

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