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Introducción

Linda Nochlin: ¿Por qué no hubo grandes artistas mujeres?


La discusión básica era desnaturalizar el concepto de “lo femenino” como categoría atemporal,
como si existiese tal cosa.
Griselda Pollock considera el canon como mecanismo exclusivo / excluyente construido no solo
por las instituciones sino también por los propios artistas quienes fortalecen el canon
dominante a través de sus elecciones.
La construcción del artista ha sido sexista. La mujer no ha sido vista nunca como un personaje
paradigmático de la escena artística.
El canon occidental se ha ido construyendo alrededor de una serie de “grandes hombres”.
En la historia del arte el punto de vista del varón blanco occidental ha sido aceptado
inconscientemente como ​EL​ punto de vista. El feminismo denuncia la incuestionada
dominación de la subjetividad masculina blanca como distorsión cultural.
La historia del arte como disciplina sostuvo la creencia en un genio masculino único y
autónomo. Griselda Pollock propone otro tipo de historia del arte. Una que se pregunte, no ya
por los objetos artísticos, ni por los “genios artistas”, sino por cuestiones como raza, género,
clase, etc. en el mundo artístico. Para esto se requieren alianzas con otras áreas de estudios
culturales.

Pollock realiza una reflexión sobre el lugar del arte en relación con la memoria y
particularmente con el Holocausto. Se pregunta si es posible realizar un análisis feminista de
ese evento. La imagen es portadora de memoria, incluso si sus orígenes han sido olvidados.
¿Es posible transformar el trauma en memoria cultural? ¿Es posible realizar arte luego de
eventos tan atroces? Es necesario, dice Griselda Pollock, para que no vuelvan a ocurrir.
Es necesario que nos convirtamos en testigos de estos hechos, incluso aunque no los
hayamos vivido. Pero… ¿cuál es la diferencia entre testigo y voyeur? Ser testigo es compartir
el destino del otro.
El arte es fundamental en la construcción de una memoria cultural.

Cap. III
Introducción
Cada movimiento artístico se presenta como una reacción frente a otro anterior. Se muestra
presidido por el nombre de un artista que lo respalda, y éstos son casi siempre nombres
masculinos.
¿Por qué?
●​ ​Incluir mujeres implica la deconstrucción de los mitos masculinistas del modernismo
○​ ​Los indicadores fundamentales de ese territorio mítico son: el ocio, el consumo, el
espectáculo y el dinero.
Las pinturas han presupuesto un espectador masculino.
●​ ​No se trata de un problema de clase, sino de género. Estos dos conceptos son indivisibles y
no jerarquizables.
Existe una diferencia social y económica producto de la estructuración social entre ser mujer y
ser hombre. Es clave reconocer que la producción femenina está realizada desde posiciones y
experiencias distintas a las de sus colegas varones.
No es suficiente con la recuperación artística de estas artistas mujeres. Debemos señalar lo
heterogéneo dentro de la producción femenina, pero sin negar lo común, consecuencia de su
formación (no de su naturaleza).
El análisis histórico de la diferencia sexual es un análisis no de una de diferencia esencial, sino
de una estructura social que posiciona a los sujetos masculinos y femeninos de manera
asimétrica en relación con el lenguaje, el poder económico y social, etc.
El modernismo está organizado por esta diferencia sexual.

El espacio
Locaciones
¿Qué espacios solemos ver en las obras de mujeres de este período?
●​ ​Espacios privados domésticos
●​ ​Espacios de recreación burguesa
●​ ​Espacios de trabajo de mujeres de clase trabajadora (dentro de hogares burgueses)
El interés de las mujeres en participar en el grupo impresionista puede deberse a que los temas
que retrataban la vida social doméstica, hasta entonces relegados como pintura de género eran
legitimados como tópicos centrales de sus prácticas pictóricas. En las obras de las mujeres no
veremos los lugares típicos de las pinturas impresionistas (bares), ya que eran lugares vedados
para el género femenino, al igual que ciertas temáticas.

Distribución espacial dentro de las pinturas


●​ ​Yuxtaposición en un único lienzo de dos sistemas espaciales delimitados por algún
elemento
●​ ​Proximidad y compresión. Espacio pictórico de poca profundidad dominado por la figura
representada. El espectador se ve forzado a confrontar con la la figura pintada.
●​ ​Desarticulación de las convenciones de la perspectiva geométrica (desde el siglo XV). Este
sistema ayudó a representar el mundo tridimensional en una superficie bidimensional.
Es posible representar el espacio mediante otras convenciones:
○​ ​Fenomenología:
El espacio es representado según se lo experimenta mediante tacto, textura y vista. Los
objetos son clasificados según las jerarquías de valor subjetivas del productor ​→​ espacio
experiencial
●​ ​Considerar no solo los espacios representados sino los espacios sociales desde los cuales
se crea la representación. Este punto de vista no es personal sino que se construye ideológica
e históricamente.

Espacios de la feminidad ​→​ aquellos en los que la feminidad se vive en el discurso y en las
prácticas sociales. Orden social particular de diferencia sexual.

La literatura de la modernidad describe la experiencia de los hombres. La modernidad imagina


una sociedad compuesta por individuos de sexo masculino, libres y dueños de sí, que
interactúan con otros iguales y semejantes. Las formaciones ideológicas de la burguesía
consideran a las mujeres (al igual que a los niños, a los sirvientes y a los obreros) naturalmente
diferentes y subordinados al hombre blanco europeo.
Otra separación fue la separación del mundo social en áreas de actividad según el género.
La esfera pública (ámbito de trabajo productivo, de decisiones políticas, de educación, de ley y
servicio público) se volvió cada vez más exclusiva de los hombres.
La mujer quedaba retenida en un espacio interior, mientras que el hombre se desarrollaba en el
exterior.
Las identidades sociales también afectaron a esta esfera femenina construída. Las mujeres no
sólo tenían cierta identidad creada, sino que la misma se veía afectada según su actividad en
el ámbito público: las mujeres burguesas salían de compras o a mostrarse, y las mujeres
trabajadoras salían a trabajar, y esto era algo que escapaba a la definición de femenino y las
apartaba.
Sin embargo, exponerse era algo que iba en contra de esta concepción de feminidad. El
espacio público era de los hombres, y era un ámbito de libertad (y en algunos casos de
inmoralidad) de los roles de padre y esposo.
En estos espacios no sólo existe la polaridad femenino / masculino sino que es allí donde se
estructura la sexualidad dentro de un orden de clase.

El pintor de la vida moderna


El texto de Baudelaire está estructurado sobre una oposición entre el el interior, el hogar y el
exterior, el espacio de la libertad, en donde podía mirar el mundo sin ser visto.
Las mujeres no gozaban de la libertad de estar de incógnito en la multitud. No tenían el
derecho de observar. La mujer, de hecho, es el objeto de la mirada de los hombres.
La feminidad no es una condición natural, sino que es una construcción.
El texto, además, construye un recorrido sexualizado de París y sus habitantes mujeres, en
donde se las representa según la locación.

Las mujeres y lo moderno público


Los artistas hombres también han contribuido a construir esta noción de feminidad. En sus
obras vemos a protagonistas femeninas en poses típicas de esta construcción.
En el espacio público las mujeres se vuelven vulnerables a ser miradas, y varias pinturas tratan
este tema desde lo formal.
En el ámbito sexual, hombres burgueses relacionándose con mujeres de otra clase, la división
de lo público y lo privado trazado como una separación de lo femenino y lo masculino se
rompía por el dinero de las transacciones sexuales.
La feminidad en sus formas específicas de clase se mantiene por la polaridad virgen /
prostituta. La sexualidad femenina quedaba relegada a un otro masculino, y no podía ser
registrada directamente. Cruzando la frontera de lo femenino se encuentran los cuerpos
femeninos sexualizados y convertidos en mercancía. Allí las relaciones de género entre
hombres y mujeres se estructuran de maneras distintas.

Hombres y mujeres en la esfera privada


Los artistas hombres (Renoir, Bazille, Monet…) han pintado a las mujeres en sus esferas
domésticas desde un punto de vista masculino. Morisot y Cassatt han sido pintados desde el
conocimiento de la rutina y de los rituales diarios que constituían la construcción de la
feminidad a través de las etapas de la vida. Vemos delineada la feminidad tal como es
inducida, adquirida y ritualizada desde la juventud, pasando por la maternidad, hasta la vejez.
Las pinturas de estas artistas retratan a una mujer que no se está mostrando, sino que está
habitando sus espacios domésticos.
En sí misma la práctica de la pintura (según se trate de hombres o mujeres) es un sitio para la
inscripción de la diferencia sexual. El posicionamiento social en términos de clase y género
determina los límites de la obra producida. El posicionamiento social y psíquico no sólo
estructuraba a las pinturas, sino también a las pintoras, al ver su mundo representado.
Si bien se ha movido el énfasis de la lectura de una obra al espectador, es importante tener en
cuenta las condiciones de producción del artista. La representación de las mujeres artistas
como productoras culturales debe ser tenida en cuenta dentro de formaciones históricas
específicas.

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