Está en la página 1de 10

Mayo es el mes que la Iglesia Universal dedica a la

Madre de Dios, la Bienaventurada Virgen María. Este


tiempo es una oportunidad para renovar el amor de
todos los bautizados hacia la Mujer que Dios desde la
eternidad escogió para darlo a luz y cuidarlo.

La Santísima Virgen María es por siempre la Reina del


Cielo y de la Tierra, no hay santidad sin María porque
toda Ella lleva a Cristo.

CANTO: A MARIA EN SU MES

Santo Rosario por el fin de la pandemia del


coronavirus, misterios gloriosos
Queridos hermanos, que la Paz del Nuestro Señor Jesús sea con todos nosotros.
Y con tu Espíritu
Damos inicio al Santo Rosario.
Por la señal de la Santa Cruz (+)
De nuestros enemigos (+)
Líbranos Señor, Dios Nuestro (+)
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¡Abre, Señor, mis labios para bendecir Tú Santo Nombre y el de tu Santa Madre!

VEN ESPIRITU SANTO


Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía, tu Espíritu Creador y renueva la faz de la tierra.
¡Oh, Dios! que has iluminado los corazones de tus hijos, con la luz del Espíritu Santo; haznos
dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo. Por Cristo
nuestro señor. Amén.

CANTO: MUEVETE EN MÍ

YO PECADOR ME CONFIESO

Yo confieso ante Dios Todopoderoso,


y ante ustedes hermanos que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amén.

Canto: PIEDAD JC
SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su
único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de
Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la
santa Iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la
resurrección de la carne y en la vida eterna. Amén

Papa Francisco en Domingo del Buen Pastor resalta ejemplo de sacerdotes y médicos

Este 3 de mayo, en la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre pidió por los
sacerdotes y médicos que han perdido la vida por cuidar a las personas
contagiadas en este tiempo caracterizado por la pandemia.

El Santo Padre recordó que en este Cuarto Domingo de Pascua, dedicado a


Jesús el Buen Pastor, el Evangelio nos dice que “el Señor nos llama por nuestro
nombre, nos llama porque nos ama. Sin embargo, dice el Evangelio, hay otras
voces que no deben seguirse: las de extraños, ladrones y ladrones que quieren
el mal de las ovejas”.

“Estas diferentes voces resuenan dentro de nosotros. Está la voz de Dios, que
amablemente habla a la conciencia, y está la voz tentadora que conduce al
mal”. Ambas voces “hablan dos idiomas diferentes, es decir, tienen formas
opuestas de tocar nuestro corazón”.

“La voz de Dios nunca obliga: Dios se propone, no se impone. En cambio, la


mala voz seduce, asalta, fuerza: despierta ilusiones deslumbrantes, emociones
tentadoras pero pasajeras. Al principio engatusa, nos hace creer que somos
omnipotentes, pero luego nos deja con el vacío en el interior y nos acusa”.

La voz de Dios, “nos corrige, con mucha paciencia, pero siempre nos anima, nos
consuela: siempre alimenta la esperanza. La voz de Dios es una voz que tiene
un horizonte. En cambio, la voz del malo te lleva a una pared, te lleva a la
esquina”.

“La voz del enemigo”, “distrae del presente y quiere que nos centremos en los
temores del futuro o en la tristeza del pasado, el enemigo no quiere el presente:
trae de vuelta la amargura, los recuerdos de los males sufridos, de aquellos que
nos hieren. Muchos malos recuerdos”.

“En cambio, la voz de Dios habla en el presente: ‘ahora puedes hacer el bien,
ahora puedes ejercer la creatividad del amor, ahora puedes renunciar a los
remordimientos y remordimientos que mantienen preso a tu corazón’. Nos
anima, nos lleva hacia adelante, pero habla al presente: ahora”.

“Las dos voces plantean diferentes preguntas en nosotros. Lo que viene de Dios
será: ‘¿Qué es bueno para mí?’. En cambio, el tentador insistirá en otra
pregunta: ‘¿Qué quiero hacer?’. Qué quiero: la mala voz siempre gira en torno
al yo, sus impulsos, sus necesidades, todo de inmediato. Es como los caprichos
de los niños: todo y ahora”.

“La voz de Dios, sin embargo, nunca promete alegría a precios bajos: nos invita
a ir más allá de nosotros mismos para encontrar el verdadero bien, la paz.
Recuerda: el mal nunca da paz, pone frenesí antes y deja amargura después.
Este es el estilo del mal”.
Finalmente, “la voz de Dios y la del tentador hablan en diferentes ‘ambientes’:
el enemigo prefiere la oscuridad, la mentira, el chisme”, mientras que “el Señor
ama la luz del sol, la verdad, la transparencia sincera”.

“El enemigo nos dirá: ‘¡enciérrate, para que nadie te entienda y te escuche, no
confíes!’. Por el contrario, el bien nos invita a abrirnos, a ser claros y seguros
en Dios y en los demás”.

El Santo Padre alentó a los fieles a que “prestemos atención a las voces que
llegan a nuestro corazón. Preguntemos de dónde vienen. Pidamos la gracia de
reconocer y seguir la voz del Buen Pastor, que nos saca de los recintos del
egoísmo y nos lleva a los pastos de la verdadera libertad”.

Hermanos, que en el rezo de nuestro Santo Rosario de hoy, “MARÍA, Nuestra


Señora, Madre del Buen Consejo, guíe y acompañe nuestro discernimiento”,
para responder siempre a la voz de su Hijo Jesús, Nuestro BUEN PASTOR.
Añadimos, también nuestras intenciones particulares…

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

3 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre
todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén

GLORIA

Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,


como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
JACULATORIA

Señor Jesús, a todos los enfermos y personal que atiende la enfermedad del coronavirus,
cúbrelos con tu preciosísima Sangre, escóndelos en tus Santas Llagas, líbralos de todo peligro
y de todo mal. Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que los acompañen a lo largo
del camino de esta enfermedad. Amén.
Por el poder de tus Santas Llagas, libéralos y sánalos, Señor.
Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren y
atienden la enfermedad del coronavirus.
1. En el primer misterio glorioso contemplamos la Resurrección de Nuestro Señor
Jesucristo.

Petición:

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del
mal. Amén
10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA

Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,


como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran


Señora. Amén.

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

JACULATORIA

Señor Jesús, a todos los enfermos y personal que atiende la enfermedad del coronavirus,
cúbrelos con tu preciosísima Sangre, escóndelos en tus Santas Llagas, líbralos de todo peligro
y de todo mal. Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que los acompañen a lo largo
del camino de esta enfermedad. Amén.

Por el poder de tus Santas Llagas, libéralos y sánalos, Señor.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren y
atienden la enfermedad del coronavirus.

CANTAMOS: Acompáñame María


2. En el segundo misterio glorioso contemplamos la Ascensión del Señor a los Cielos.

Petición:

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del
mal. Amén

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA

Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,


como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran


Señora. Amén.

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

JACULATORIA

Señor Jesús, a todos los enfermos y personal que atiende la enfermedad del coronavirus,
cúbrelos con tu preciosísima Sangre, escóndelos en tus Santas Llagas, líbralos de todo peligro
y de todo mal. Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que los acompañen a lo largo
del camino de esta enfermedad. Amén.

Por el poder de tus Santas Llagas, libéralos y sánalos, Señor.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren y
atienden la enfermedad del coronavirus.

CANTAMOS: María Madre del Camino


3. En el Tercer misterio glorioso contemplamos la Venida del Espíritu Santo Sobre la
Virgen María y los Apóstoles.

Petición:

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del
mal. Amén

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA

Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,


como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran


Señora. Amén.

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

JACULATORIA

Señor Jesús, a todos los enfermos y personal que atiende la enfermedad del coronavirus,
cúbrelos con tu preciosísima Sangre, escóndelos en tus Santas Llagas, líbralos de todo peligro
y de todo mal. Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que los acompañen a lo largo
del camino de esta enfermedad. Amén.
Por el poder de tus Santas Llagas, libéralos y sánalos, Señor.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren y
atienden la enfermedad del coronavirus.

CANTAMOS: La elegida
4. En el Cuarto misterio glorioso contemplamos la Asunción de Santa María al
Cielo

Petición:

PADRENUESTRO

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del
mal. Amén

10 AVEMARÍA

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA

Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,


como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran


Señora. Amén.

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

JACULATORIA

Señor Jesús, a todos los enfermos y personal que atiende la enfermedad del coronavirus,
cúbrelos con tu preciosísima Sangre, escóndelos en tus Santas Llagas, líbralos de todo peligro
y de todo mal. Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que los acompañen a lo largo
del camino de esta enfermedad. Amén.
Por el poder de tus Santas Llagas, libéralos y sánalos, Señor.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren y
atienden la enfermedad del coronavirus.

CANTAMOS: Junto a ti María


5. En el Quinto misterio glorioso contemplamos la Coronación de María
Santísima como Reina y Señora de Todo lo creado.

Petición:

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del
mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran


Señora. Amén.

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a
todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.

JACULATORIA
Señor Jesús, a todos los enfermos y personal que atiende la enfermedad del coronavirus,
cúbrelos con tu preciosísima Sangre, escóndelos en tus Santas Llagas, líbralos de todo peligro
y de todo mal. Envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que los acompañen a lo largo
del camino de esta enfermedad. Amén.

Por el poder de tus Santas Llagas, libéralos y sánalos, Señor.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren y
atienden la enfermedad del coronavirus.

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos
de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección
y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

SALVE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te
salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

LETANIAS DE LOS ENFERMOS


Señor, ten piedad de nosotros.
cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
cristo, óyenos.
cristo, escúchanos,
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros (*)
Santa Madre de Dios, (*)
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Jesucristo,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre Virgen,
Madre Incorrupta,
Madre Inmaculada,
Madre Amable,
Madre Admirable,
Madre del Buen Consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen Poderosa,
Virgen Clemente,
Virgen Fiel,
Espejo de Justicia,
Trono de la eterna sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso de honor ,
Vaso de insigne devoción,
Rosa Mística,
Torre de David,
Torre de marfil ,
Casa de oro,
Arca de la Alianza ,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los Afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina llevada al cielo,
Reina del Santo Rosario,
Reina de la Paz.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.


Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las
oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos
de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Ruega por nosotros Santa
Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las gracias y
misericordias de Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla. Sé


nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas
del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al
infierno con el divino poder a Satanás y a los otros
espíritus malignos que andan dispersos por el
mundo para la perdición de las almas. Amén.

Ave María Purísima. Sin pecado concebida.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen

CANTAMOS: María madre de amor