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MODULO 3 SEMANA 8

EDUCACION E INNOVACION PEDAGOGICA

ACTIVIDAD 2 CULTURA ESCOLAR

INSTITUCIONES EDUCATIVAS Y FORMACION


DEL SUJETO

TUTORA MA. DEL CARMEN MARIN GONZALEZ

ALUMNA: MA. DEL REFUGIO CASTAÑEDA VEGA

GRUPO: G 5 RIO GRANDE ZACATECAS

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CULTURA ESCOLAR
¿Por qué es importante la cultura escolar para generar cambios en la
escuela?
¿Cuáles son las razones de que la cultura escolar se resista al cambio?

¿Cómo se puede generar cambios en la cultura escolar?

¿Qué se entiende por reconstrucción cultural del cambio?

La cultura escolar como factor resistente y, al tiempo, promotor de su desarrollo


La cultura del centro escolar, como contexto social de trabajo, es vital para el éxito
o fracaso, presencia o ausencia, del cambio curricular. La mayoría de naturaleza
del Conocimiento o del saber hacer de los enseñantes aisladamente, ignorando el
papel de Los centros escolares. Un cambio curricular, englobando las
innovaciones didácticas, tiene que superar tal individualismo didáctico para, sin
suprimirlo, inscribirlas en el centro escolar como unidad básica del cambio.
Los que participan en la cultura escolar son quienes la determinan, al aportar de
su propia experiencia diferentes tipos de vista para generar principalmente un
ambiente de trabajo que sea motivador tanto para el personal como para los que
asisten a alguna institución educativa.
Al realizar cambios innovadores en la forma de la enseñanza que se ofrece a los
alumnos, incorporarlos en todas las actividades que se realizan, aunque existan
problemas para la socialización y aprendizaje, cubrir las necesidades de la cultura
escolar y adaptase a ellas.
El currículo debe implementar estrategias y modificar los contenidos adaptándolos
a las necesidades que se van generando con el tiempo.
El estar totalmente comprometido con el trabajo correspondiente tanto del docente
como del alumnado se genera posibilidades de definir los contenidos culturales.
Crear cambios en la cultura escolar dependería principalmente de la máxima
autoridad responsable de la institución, ofrecer apoyo al personal que labora en la
institución,

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Tener un buen control de la institución, estar al pendiente de las necesidades que
se tengan en la institución, motivar para actualizarse y dar el ejemplo. Hacer
partícipes a todos los integrantes de la institución, escuchar sugerencias para
realizar actividades.

Naturaleza de la reacción organizativa cuando un centro escolar implementa una


innovación depende de la cultura existente y determina en gran medida el éxito o
fracaso de una innovación"

En la medida que una innovación viene a exigir nuevos modos de pensar y hacer,
frente a los habituales y asentados, existe -como principio- un corte ("gap") entre
cultura escolar y cambio curricular. Rosman, Corbett y Firestone (1988: 126)
defienden, a este respecto, la tesis de que "La aversión al cambio varía según el
carácter de las normas a cambiar y el grado de novedad del cambio". La reacción
de una escuela a la innovación puede así ser entendida por referencia a la
discrepancia entre las normas y valores que existen en la escuela y las normas y
valores subyacentes de la innovación.

Los patrones de cultura profesional del profesor influyen y son influidos por el
cambio educativo (Hargreaves et al., 1992b), es decir las relaciones recíprocas
entre cultura profesional, estructura organizativa escolar y la implementación del
cambio educativo. De estos elementos el profesorado se constituye en la "llave en
el proceso de cambio educativo, dependiendo de cómo la innovación es
interpretada e implementada por el profesor" (Hargreaves et al., 1992b: 5). Las
actitudes, asunciones y creencias del profesor hacia la innovación curricular
propuesta, dependientes de su cultura profesional, van a redefinir o resistir, en
cualquier caso reconstruir, los cambios propuestos. Se pretende de primar la
innovación, como algo a generar desde el propio centro, frente a enfoques
dependientes de cómo poner más eficientemente en práctica cambios implantados
externamente. 

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Hoy, sin embargo, entendemos que -en último extremo- el cruce de factores
sociales, políticos y práctica educativa se juega en esos espacios institucionales
de
mediación que son los centros escolares, donde se configuran los procesos de
enseñanza aprendizaje de los alumnos y profesores. Por eso vamos a defender
que no cabe esperar una mejora escolar desconectada de las condiciones
internas del centro escolar, por lo que cualquier reforma educativa impuesta
externamente, si quiere ser exitosa, tendrá que ser reconstruida por el centro
escolar de acuerdo con sus prioridades; al tiempo que ir creando condiciones
internas y externas para Provocar un desarrollo organizativo o institucional de los
centros escolares.

El proceso de cambio curricular, y de la propia cultura escolar, lejos de veleidades


administrativas de control, es -por naturaleza- dinámico y en parte impredecible.
Después de varias décadas dedicadas a introducir cambios en el curriculum, y de
analizar e investigar la vida de tales innovaciones, hemos aprendido que es un
proceso complejo, no dependiente sólo de voluntades individuales ni de
alteraciones estructurales, que debe implicar a los miembros
en dinámicas de trabajo y compromisos que capaciten al centro para auto
renovarse, con la esperanza de que puedan institucionalizarse, formando
entonces parte de la cultura organizativa del centro escolar. La cultura escolar
resistente al cambio Rossman, Corbett y Firestone (1988), en una obra clave en
esta cuestión, consideran que la implementación y desarrollo de cambios
curriculares planificados administrativamente va a depender entonces, no sólo del
propio proceso de planificación y apoyo que puedan tener, sino que van a ser
evaluados por su grado de congruencia con la cultura escolar existente.

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De acuerdo con la cita con la que inicio la reflexión las decisiones sobre los
aprendizajes y como llevar a cabo esos procesos seria parte  de una interacción
cultural en donde cada persona realizara ese ejercicio de forma libre.
Con base en estos planteamientos las posibilidades de resignificar la prácticas
educativas en las instituciones escolarizadas es muy mínima, por una parte los
docentes deben considerar el contenido propuesto a nivel nacional y después
adecuarse a las demandas institucionales y a la cultura escolar vigente. A su vez
los alumnos deben seguir con esta situación: a ellos se les impone lo que deben
aprender, para qué aprenderlo, que cantidad hay que aprender, entre otros
aspectos.
Ahora bien ¿qué tanto se respeta la individualidad en las instituciones escolares?
Aunque muchas escuelas estén cercanas, ninguna ejerce sus prácticas de forma
homogénea, adquiriendo hasta cierto punto una identidad la cual a veces es
percibida como status o prestigio o bien nivel de trascendencia social.
Regresando al cuestionamiento, es importante reflexionar en qué proporción
influye la escuela en nuestra persona y si ésta realmente cumple con lo que tanto
se pregona en las políticas educativas nacionales. Y no sólo estas situaciones sino
la propia filosofía y cultura escolar que en ocasiones se percibe como carente de
fundamento precisamente porque no son clarificados sus objetivos.

BIBLIOGRAFIA

Bolívar, A. (1996). Cultura escolar y cambio curricular. Bordón, 48 (2), 169-177.

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REFLEXION

La cultura escolar es la piedra angular de un ambiente propicio para el


aprendizaje, donde el intelecto y el carácter del estudiante pueden florecer. La
clave para crear una fuerte cultura escolar es la consistencia:
consistencia en lo que todos los miembros de la comunidad escolar hacen y dicen,
para poder reflejar y demostrar desde el primer día de clases la visión y valores de
la institución, compartida por todos los actores del establecimiento.
El director y su equipo directivo tienen un rol clave en la formación de la cultura ya
que ellos son los responsables últimos del aprendizaje de los estudiantes. 
Es justamente el desarrollo de determinados valores y actitudes, la clave para
lograr una fuerte cultura escolar, alineada al proyecto educativo declarado por
cada institución.
La pedagogía como ciencias sociales reconoce como objeto de estudio a la
educación, lo que nos lleva analizar este fenómeno desde múltiples puntos de
vista, pues es un hecho tan complejo que trata ni más ni menos de la formación
integral de un ser humano es sus aspectos físicos, psicológicos, moral y social, a
través del proceso de enseñanza aprendizaje, ocupándose de que, como y
cuando se enseña y se aprende, es decir, fijados los objetivos, establece los
contenidos conceptuales, procedimentales y conductuales que se deben incluir en
la curricula de las estrategias para transmitir o descubrir la información, y de la
relación docente alumno, alumno-escuela y comunidad.
Proyectando el diseño curricular a la realidad, es necesario la adaptación de los
programas educativos a las necesidades de la población y el contexto en el que
se va a ejercer, si bien el docente tiene en pleno siglo XXI la oportunidad de
ajustar y corregir los programas educativos con el único fin que lleguen a serle
útiles en la enseñanza-aprendizaje.