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domingo, 23 de enero de 2011

¿CÓMO ENSEÑABA JESÚS?


En nuestra tarea como profesor de Religión, siempre nos ha rondado por la
cabeza la pregunta sobre la forma o el "método" de enseñar del Maestro Jesús
de Nazaret, según el testimonio de los Evangelios.

Contemplar al Rabí de Nazaret en su praxis educativa, por los polvorientos


caminos que suben de Galilea a Jerusalén, es capaz de confrontar la propia
práctica docente, e iluminar y enriquecer la vocación a la enseñanza.

Frente al variopinto panorama del aula de clase, Jesús de Nazaret siempre nos
muestra el camino.

Algunos rasgos interesantes, entre otros, de Jesús como Maestro:

* Jesús es conducido en su ministerio por el Espíritu Santo, que lo empuja,


primero al desierto, y luego a Galilea, territorio que recorre sanando y liberando
enfermos y endemoniados. Por la fuerza del Espíritu, que le habita, realiza
estos signos que acompañan su anuncio de la Buena Noticia de la llegada del
Reino de Dios.

* Predica y actúa con autoridad, lo cual llamó mucho la atención de sus


contemporáneos. Nada de discursos fáciles para ganarse a la gente, ni atajos
acomodaticios frente a lo que considera la verdad. Esa autoridad forma parte
del misterio de su persona, dimana de su persona, de su estrecha unión con el
Padre, pero no es autoritarismo, es amor y servicio a la verdad, celo por el bien
de la persona humana, por el derecho y la justicia.

* Toma ejemplos de la vida cotidiana, enseña a través de parábolas, conoce el


valor sugestivo de una buena historia para cautivar a su auditorio, se acomoda
al estilo y a la cultura de quienes le escuchan, conoce sus motivaciones y
valores, y espera que a través de la imagen que les presenta descubran por si
mismos la enseñanza que quiere darles. Luego explicará en privado, a sus
discípulos más íntimos, el significado de sus palabras.
* Jesús enseña partiendo del contexto situacional, algo que observa, una
pregunta que le formulan, un caso que se le presenta delante. Cómo con los
discípulos de Emaús, Jesús se interesa por lo que conversan los hombres
mientras van por el camino, y sus preocupaciones son el punto de partida de su
enseñanza.

* La enseñanza de Jesús crea y fomenta la convivencia, no aparece ante los


ojos del pueblo como un predicador solitario, hay un grupo de gente que le
siguen de cerca, que comparten juntos el pan y la palabra del Maestro, esa
relación comunitaria, de cercanía y fraternidad, es de por sí parte del estilo
educativo de Jesús.

* Jesús es un Maestro exigente, no sólo en las condiciones que pide a quien


acepta la invitación a seguirle, sino cuando propone su enseñanza, siempre
invita a actuar, a cambiar de actitud interior, a moverse por un nuevo camino.
La exigencia y radicalidad de Jesús son coherentes con su propia vida, exige a
los que le escuchan aquello que él mismo ha testimoniado con su vida.

* Jesús es un Maestro que ora, que dedica largos ratos, a veces la noche
entera, al diálogo íntimo con el Padre. Esa oración marca su apostolado y su
enseñanza.

* Jesús es un Maestro que confronta, su enseñanza trastoca lo establecido, las


medias verdades, las costumbres y los modos de pensar al uso. Es una
enseñanza que libera de los prejuicios sociales y los convencionalismos, lo que
genera una confrontación continua con las autoridades de su tiempo, frente a
las cuales se muestra firme y directo.

* Jesús vive su condición de Maestro como un servicio, como una donación de


sí mismo al Padre y a sus hermanos. De allí que se presente bajo el título
humilde del "Hijo del Hombre", y que en la última cena tenga el supremo gesto
de lavarle los pies a sus discípulos, gesto que revela cómo ha comprendido el
Señor su misión: Aquel que está en medio, sirviendo a sus hermanos y
hermanas.

¿Cómo traducir esta pequeña presentación de Jesús Maestro, a nuestra


realidad actual y concreta, en este tiempo y en este lugar que nos ha tocado
vivir?

En nuestro caso, profesor de Religión, sería intentar vivir la clase desde la


perspectiva del estilo de Jesús, es decir:
Conducidos por el Espíritu Santo, con la autoridad que nos viene del propio
Evangelio y de nuestra condición de docentes, partiendo del contexto
situacional, de las preocupaciones y necesidades de los alumnos y alumnas,
tomando historias e imágenes del imaginario juvenil para proclamar una
enseñanza que les revele el amor de Dios como Padre, la luz y el sentido de
vivir que brotan del Evangelio, que les invite a actuar por la justicia, la
solidaridad, en definitiva, a amar a todos, especialmente a los más pobres y
necesitados.

Una enseñanza que fomente la convivencia entre las personas, que acepte las
diferencias y practique la tolerancia y el diálogo intercultural, que promueva el
respeto y la formación libre de la conciencia individual.

Sin temor a las confrontaciones, apoyados en la oración, en ese trato de


amistad con nuestro Señor, viviendo la condición de profesores no como un
status, sino, sobre todo, como un servicio de amor a la Iglesia, a la escuela
misma, y a nuestros hermanos y hermanas.
(…)
Pidamos al Espíritu Santo que esculpa en nosotros los rasgos del Maestro
Jesús, que en la persona del Hijo de Dios hallemos siempre la luz, la alegría y
la fortaleza para vivir a fondo la vocación docente.

MARTÍN, Marcelo (2011) Cómo enseñaba Jesús. Recuperado de


http://librosyvideoscristianos.blogspot.com.ar/2011/01/como-ensenaba-jesus.html