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Irrupción estudiantil

y acción ciudadana

Más de 131 y #YoSoy132

María Mercedes Ruiz Muñoz


y Carlos Jesús Araujo Torre

Coordinadores

Campo Estratégico y Acción en Modelos y Políticas Educativas del


Sistema Universitario Jesuita

Serie Investigación 2018


Irrupción estudiantil
y acción ciudadana
Más de 131 y #YoSoy132

D. R. © 2018
Campo Estratégico y Acción en Modelos
y Políticas Educativas del Sistema Universitario Jesuita.
Serie Investigación

Prol. Paseo de la Rerorma 880


Lomas de Santa Fe, 01219,
Ciudad de México

www.ibero.mx/mercedes.ruiz@ibero.mx

5950-4000, ext. 4776


5950-4040

Coordinadores

María Mercedes Ruiz Muñoz


y Carlos Jesús Araujo Torre

María Mercedes Ruiz Muñoz


María Laura Alegre
Marcela Meneses-Reyes
Sandra Tanisha Silva-Aguilar
Carlos Jesús Araujo Torre
Jorge Eduardo Basaldúa Silva
María del Rosario Maríñez
Enrique Rosano
Marisela Portillo
Luis Ulises Vera
Índice

Irrupción estudiantil y acción ciudadana


Presentación...................................................................................... 5
David Fernández Dávalos

Condiciones de producción:
la emergencia del movimiento Más de 131
en la Universidad Iberoamericana,
Ciudad de México.............................................................................. 7
María Mercedes Ruiz Muñoz
y María Laura Alegre

#YoSoy132 desde la investigación social.
Estado de la cuestión...................................................................... 29
Marcela Meneses-Reyes
y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

Más de 131 en la Ibero.


Agencia, participación ciudadana y educación
en el espacio universitario...............................................................47
Carlos Jesús Araujo Torre

#YoSoy132 en la Ibero Puebla:memoria


de un movimiento............................................................................67
Jorge Eduardo Basaldúa Silva

Surgimiento y vicisitudes
del #YoSoy132 en Tijuana.
Crónica de la participación estudiantil en el marco
de la campaña electoral federal de 2012..........................................97
María del Rosario Maríñez

Más de 131, un camino develado


hacia la Responsabilidad Social.................................................... 145
Enrique Rosano Reyes

Las derivas del YoSoy#132............................................................169


Maricela Portillo
y Luis Ulises Vera
Irrupción estudiantil
y acción ciudadana

Presentación

Más de 131 nació en la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo


del 2012, luego de una desafortunada visita del entonces candidato
del PRI a la presidencia de la República. Nació de la respuesta digna
de decenas de estudiantes que se vieron cuestionados en su identidad,
inteligencia y libre albedrío por los voceros del poder. Con ella hicie-
ron añicos numerosos prejuicios que sobre ellos, alumnos y alumnas
de la Ibero, existían en la sociedad: que se trataba de alumnos neo-
liberales e individualistas, en el mejor de los casos, o bien despoli-
tizados, pasivos, y ajenos a la realidad nacional, en el peor de ellos.
Para muchos lo ocurrido fue una sorpresa. Tras lo ocurrido se podía
haber escrito lo que Emilio Viale después del sismo de 1985: “¿Quién
convocó a tanto muchacho, de dónde salió tanto voluntario, cómo
fue que la sangre sobró en los hospitales, quién organizó las brigadas
que dirigieron el tránsito de vehículos y de peatones por toda la zona
afectada? No hubo ninguna convocatoria, no se hizo ningún llamado
y todos acudieron”. Así fue. Ante la agresión, la respuesta fue gene-
rosa y a muchos desconcertó.
Para los de casa, lo ocurrido era natural. En la base de esta ma-
nifestación de entereza y valor estaba nuestro Ideario Universitario
como Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Ahí decimos que preten-
demos que nuestra educación cumpla, entre otros, con los siguientes
propósitos:

●● Que fomente un pensamiento alternativo, interdisciplinario


y plural.
●● Que promueva una postura crítica del estudiante en contacto
con la realidad.
●● Que eduque para la solidaridad y el servicio, que forme seres
humanos capaces de transformar la historia.
6 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

Quienes se manifestaron entonces y construyeron así, aun sin


pretenderlo, el movimiento Más de 131 eran, en realidad, un botón
de muestra de lo que son nuestros estudiantes, si no todos, sí los más
acabados.
De esta manera, la primera batalla que estos estudiantes, hombres
y mujeres, tuvieron que dar, fue la del reconocimiento por parte de
los distintos sectores sociales. La segunda fue la de la articulación y
coordinación en un movimiento social en ascenso y el acercamiento
con otras universidades tanto públicas como particulares. La tercera
batalla fue propiamente la de la agenda del movimiento #YoSoy132:
por la profundización de la democracia en el país, en contra del mo-
nopolio televisivo y mediático, en contra de la injerencia de los pode-
res fácticos en la contienda electoral y por afianzar en la memoria las
atrocidades del régimen, tales como la represión de Atenco.
Con estas batallas centrales y con otras reivindicaciones adicio-
nales que se le fueron adhiriendo, el movimiento surgido de la Ibero y
extendido a muchas otras casas de educación superior vino a cuestio-
nar, en realidad, la hegemonía de un Estado de partido casi exclusivo,
puso entre paréntesis el pensamiento único para plantear la necesidad
de discursos alternativos y de ruptura, sacudió al monopolio de los
medios electrónicos de comunicación y resignificó el espacio edu-
cativo universitario. Esto último lo hicieron al incorporar demandas
no propiamente universitarias y al cuestionar a la institución univer-
sitaria como mera trasmisora de saberes dominantes para proponerla,
en cambio, como un espacio plural, diverso, heterogéneo, complejo
e incluyente, preocupado por la cosa pública y por la realidad social.
Este libro narra lo ocurrido en aquellos días, indaga en los mode-
los educativos para la ciudadanía y propone también algunas reflexio-
nes sobre los nuevos modos de acción ciudadana. Como todos los
movimientos sociales, Más de 131 y #YoSoy132 tuvieron un origen,
un momento de auge, decayeron y finalmente desaparecieron como
movimientos de masas. Varios grupos perviven todavía pero en tanto
que colectivos. Sin embargo han sido claves para observar y com-
prender cómo se construye ciudadanía en tiempos de la Generación
Selfie: activa en la red, pero también en la calle, siempre que el poder
se descentralice y reparta entre los protagonistas de la colectividad.

David Fernández Dávalos, S. J.


Rector de la Universidad Iberoamericana
Ciudad de México. Tijuana
Condiciones de producción:
la emergencia del movimiento
Más de 31
en la Universidad Iberoamericana,
Ciudad de México

María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre


Introducción

En un intento por recuperar las experiencias, los sentires y los poderes


fácticos en disputa, en este capítulo se presenta el contexto socioedu-
cativo en el que emerge el movimiento “Más de 131” que se gestó en
la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, ante la presencia
del entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto. Por primera vez,
en una universidad privada, surgió un movimiento que tuvo como
resultado la articulación de demandas estudiantiles entre universida-
des públicas y privadas. Esto posibilitó la aparición del movimiento
#YoSoy132 en la lucha por la democratización y la apertura de los
medios de comunicación a los candidatos de los partidos políticos en
contienda, entre ellos a Andrés Manuel López Obrador, postulado por
el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien había visitado
un mes antes la Ibero con consignas totalmente opuestas a las desata-
das por el candidato del PRI.
La recuperación de la experiencia, de las tramas discursivas de
los actores que entraron en disputa y de los momentos históricos en
inflexión, son parte constitutiva de la reconstrucción de las condicio-
nes de producción que contextualizan la emergencia de este movi-
miento estudiantil. Se trata de una práctica científica y político-aca-
démica ineludible para comprender los procesos culturales y sociales
de los últimos tiempos, enmarcados, inicialmente, en el ámbito de
una institución privada de educación superior.

Peña Nieto y Aristegui: una anticipación


de la efervescencia estudiantil

Peña Nieto arribó a las instalaciones de la Universidad Iberoamericana


el 11 de mayo de 2012, después de conceder una entrevista a la pe-
riodista Carmen Aristegui, quien le había advertido acerca de la efer-
vescencia estudiantil y la protesta que se estaba gestando en la Ibero
desde temprana hora. Esa entrevista fue clave por su sentido anticipa-
torio sobre lo que se desencadenaría horas después. Uno de los puntos
centrales de esa comunicación, ahora histórica, entre la periodista y
Peña Nieto fue el asunto político de las telecomunicaciones. Aristegui
apuntó incisivamente la problemática de la hiperconcentración y el
monopolio de los medios de comunicación en México, e hizo énfasis
10 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

en conocer las propuestas concretas del candidato para enfrentarla.


Sin embargo, en el transcurso de la entrevista, Peña Nieto evadió cual-
quier posibilidad de externar una propuesta o solución específica. Por
ejemplo, ante la pregunta sobre si liberaría los títulos de concesión al
empresario Carlos Slim, el candidato no respondió afirmativa ni nega-
tivamente, arguyendo que se trataba de una decisión más técnica que
política. La única propuesta que sugirió fue la posible creación de una
tercera cadena televisiva, además de TV Azteca y Televisa, y sólo hizo
énfasis en la relevancia de promover la competencia en telecomunica-
ciones. Para Peña, la solución al monopolio televisivo es mejorar las
condiciones para que eso se dé. “Mejores productos de mejor precio,
de mejor calidad, la competencia es la única que da eso”, afirmó el
candidato como respuesta a las preguntas incómodas y mordaces de
Aristegui. Con este planteamiento selló la trama de un discurso neoli-
beral, amparado en el libre comercio, donde el monopolio mediático
se disolvería gracias a una mayor competencia, pero entre otros mono-
polios, como sería el caso de la tercera cadena televisiva que vendría a
ampliar y a extender la competencia, aunque de nuevo entre el sector
dominante en los medios de comunicación, mientras que los alterna-
tivos y contrahegemónicos se encontrarían totalmente desplazados y
excluidos de la narrativa priista.
En varios momentos de la entrevista Peña Nieto se excusó por el
poco tiempo que le quedaba para la charla, debido a la proximidad
de su cita en la Ibero. A propósito de las máscaras con el rostro de
Salinas de Gortari que portaban varios estudiantes en esta casa de
estudios, a la espera de la presentación de Peña –información con la
que ya contaba Aristegui y que no dudó en comunicar en ese momen-
to–, la periodista aprovechó para interrogar al candidato sobre su lazo
político con el expresidente priista, vínculo que Peña se vio obligado
a desmentir abiertamente.
Pese al deslinde de la figura de Salinas de Gortari que Peña intentó
imponer en su narrativa del momento, el nexo político de ambos diri-
gentes priistas ya estaba anclado en la percepción y la conciencia de los
estudiantes. De la misma forma, la vinculación de Peña con el periodo
de “modernización” y con el más crudo neoliberalismo de los noventa,
salió a relucir en las expresiones de los jóvenes de la Ibero a través de
las máscaras con el rostro del expresidente, como símbolo de repudio
a ese periodo de México; mediante ellas quisieron expresar el temor al
resurgimiento del neoliberalismo en caso de que Peña Nieto asumiera
la presidencia, dando continuidad al tradicional régimen priista.
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  11 

Ante el clima de efervescencia estudiantil que Aristegui descri-


bió en la entrevista, Peña Nieto afirmó que se trataba de una confa-
bulación de los otros candidatos presidenciales en contienda, y que
no creía que fuera una acción genuina de los estudiantes. Con esta
aseveración anticipó, de alguna manera, la cadena de argumentos que
luego se dispararía para desacreditar y estigmatizar la protesta estu-
diantil que emergió a los pocos días de la visita.
Aristegui cierra la entrevista con la frase: “…bueno, a ver qué su-
cede en la Ibero”, expectante de que lo ocurriría en esta universidad y
dando cuenta, a su vez, aunque sin hacerlo de forma explícita, de que
estaban dadas las condiciones políticas y sociales para una inminente
ebullición estudiantil.

¡Peña Nieto en la Ibero!


Luego de la entrevista, el candidato del PRI se dirigió a la Universidad
Iberoamericana, acompañado de un operativo de seguridad y de un
grupo de jóvenes infiltrados que se hizo pasar por comunidad de la
Ibero, lo que provocó molestia entre los genuinos estudiantes de esta
casa de estudios, que no pudieron ingresar al auditorio.
En la conversación con los estudiantes, algunas de las interpela-
ciones incómodas que fraguaron el desdoro de la figura presidenciable,
solicitaban que asumiera su responsabilidad por la violencia desatada
contra la población de Atenco, en 2006, cuando fungía como gober-
nador del Estado de México. Peña señaló públicamente lo siguien-
te: “…reitero, fue una acción determinada que asumo personalmente,
para reestablecer el orden y la paz, en el legítimo derecho del Estado
mexicano de hacer uso de la fuerza pública y que, además, debo decir,
fue validada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.
Durante el conversatorio, transfigurado en un espacio de disputa
por los poderes fácticos, Peña Nieto solicitó al auditorio que bajara los
carteles con mensajes de denuncia. “Si quieren bajar las pancartas, ya
las vi”, señaló. Pero el sentido social dado a las inscripciones estaba
más allá de lo que Peña podía decodificar en cada uno de los mensajes,
algunos escritos a mano, con letras grandes y en colores. Las pan-
cartas, al igual que las máscaras y las banderas, fueron componentes
de una práctica cultural clave en la emergencia de los movimientos
sociales. Es una expresión colectiva y, a la vez, de visibilización de
las reivindicaciones y los reclamos históricos, así como una instancia
12 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

de apropiación de un discurso contrario al del régimen priista. Las


pancartas fueron parte del proceso de fortalecimiento y autonomía co-
lectiva de un sector estudiantil activo, que decidió prepararse para lo
que, tiempo después, sería identificado como un punto de inflexión en
la historia reciente de los movimientos estudiantiles en México.
La solicitud de que bajaran u ocultaran estos símbolos culturales
y políticos, con la que Peña pretendió desplazar y excluir la interpe-
lación estudiantil fue, en realidad, la expresión tácita de una censura
a la libertad de expresión, ya que “no sólo abarca las ideas, sino tam-
bién la forma en que éstas se expresan” (Flores, 2014: 51). En este
sentido, la disputa por el dominio de la interpretación de los hechos
que se sucedían en el evento constituyó un elemento clave de la con-
frontación entre los estudiantes de la Ibero y el entonces candidato
presidencial: los jóvenes buscaban desnaturalizar, visibilizar y poner
voz a reclamos históricos, materializándolos en pancartas y sacando a
flote una subjetividad estudiantil que interpela, mientras Peña Nieto,
con la pretensión de ocultar y negar las denuncias planteadas, defen-
día a ultranza las políticas tradicionales del priismo.
En respuesta a la actitud del candidato, los estudiantes de la Ibero
empezaron a gritar “¡fuera, fuera, fuera!”, “¡asesino, asesino, asesi-
no!”, “cobarde, cobarde”, “se ve, se siente, Enrique delincuente”, lo
cual provocó que Peña y las autoridades universitarias salieran por
la puerta trasera del auditorio, bajaran apresuradamente las escaleras
hasta llegar a las instalaciones de radio, para luego arribar al baño y
quedarse atrapados ahí, con mirada incrédula ante lo que estaba suce-
diendo. Un poco más tarde, lograron salir acompañados por elemen-
tos de seguridad de la Ibero y por la doctora del Centro Médico de la
universidad que, regañando a los estudiantes, les abrió paso hasta que
alcanzaron la puerta 5 del campus.
El momento de la huida se difundió por todos lados, pues ha-
bía sido capturado por los teléfonos celulares y las cámaras de los
presentes. Realmente fue una huida, ya que Peña salió a toda prisa,
rodeado por sus agentes de seguridad y acorralado por una gran can-
tidad de estudiantes que, al grito de “¡fuera Peña!” y “la Ibero no te
quiere…”, no dudaron en increparlo hasta el último instante, cuando
el candidato logró entrar a la camioneta que lo esperaba y salir del
estacionamiento de la universidad.
Luego de este hecho, Pedro Joaquín Coldwell, entonces presi-
dente del PRI, y José Carreño Carlón, de la Ibero, señalaron pública-
mente que quienes protestaron no eran alumnos de esta universidad,
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  13 

sino infiltrados. Ante esta acusación, un grupo de estudiantes se orga-


nizó para producir un video en el que los compañeros grabaran, por
cualquier medio (teléfono celular, computadora o videograbadora),
su nombre y número de cuenta, mostrando su credencial y sostenien-
do que no eran acarreados, sino alumnos de la Ibero. Al momento de
editarlo para su difusión habían reunido 131 clips que fueron integra-
dos en un solo documento, más tarde difundido en las redes sociales,
para ser muy pronto uno de los más visitados en el mundo. Esto ge-
neró el movimiento Más de 131.

El conflicto por el monopolio mediático


y la resistencia videopolítica

Los nuevos movimientos sociales y las acciones colectivas contem-


poráneas señalan el papel del uso de los medios digitales en la gesta-
ción de expresiones colectivas, dada la forma inesperada y la rapidez
con la que aparecen y desaparecen, así como la comunicación directa
y el intercambio que se establece entre redes. La publicación del vi-
deo “Más de 131” gestó la agencia colectiva de los estudiantes uni-
versitarios, jóvenes con un alto capital cultural, económico y social.
Frente al descrédito y la estigmatización en torno a la partici-
pación de los alumnos de la Ibero en los acontecimientos del 11 de
mayo, así como ante las acusaciones de que se trataba de un sector in-
filtrado y pagado por los otros candidatos presidenciales, el sector es-
tudiantil activo de la universidad decidió hacer frente a la difamación
y llevar a cabo una estrategia mediática para desmentir esa campaña
contra el movimiento emergente. La elección del recurso mediático
fue trascendental, ya que desencadenó una nueva forma de apropia-
ción de las herramientas para la acción política y la organización es-
tudiantil. Fue el punto de inicio de una tendencia contrahegemónica
que batallaría no sólo contra las ideas y las propuestas políticas, sino
también por la disputa y el control de los elementos culturales así
como por la legitimidad social del movimiento.
“No queremos a un títere mediático”, “La democracia no es una
telenovela”, y “Peña es el candidato de la televisión”, son algunas de
las consignas de las pancartas que llevaron los jóvenes en marchas y
movilizaciones durante esos meses. La identificación de la existencia
de un monopolio de los medios de comunicación, centralizado en el
recurso televisivo, se hizo visible en la narrativa de los estudiantes en
14 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

esas llamativas pancartas, en las que la vinculación entre la democra-


cia y el género de la telenovela caricaturizaba los operativos de ma-
nipulación mediática de Televisa –cadena reconocida mundialmente
por la producción de telenovelas locales– para imponer a uno de los
presidenciables.
La utilización del recurso televisivo como estrategia comunicati-
va de los sectores políticos dominantes se sustenta en la construcción
unilateral del discurso, hecho en el que abundan las producciones dis-
cursivas de quien emite un programa televisivo y escasea la visibili-
dad sobre la forma en la que la audiencia recibe y se apropia de los
contenidos. La respuesta del televidente sólo se advierte en el famoso
raiting, única escala a partir de la cual los productores toman decisio-
nes sobre los contenidos. De esta manera, resulta fácil para las cadenas
televisivas construir una imagen parcializada y transfigurar los senti-
dos y las percepciones sobre un sujeto o un evento particular, a través
de la elección unidireccional de las imágenes y de los recortes en el
discurso. Así es como la televisión cuenta con las condiciones técnicas
y las convierte en condiciones políticas, para configurar una trama
hegemónica que respalde la construcción de una figura en particular.
Para enfrentar este uso cultural de los medios de comunicación
como espacios monopólicos de imposición discursiva, los estudiantes
de la Ibero optaron por el uso del video, práctica social que es identi-
ficada por Gutiérrez (2014) como videopolítica alternativa.

En este entorno fértil, la videopolítica alternativa se abre paso con fuerza


y determinación. Ciudadanos que toman la palabra... y ahora, también, la
voz y la imagen... Todo ello conjura un poderoso sistema propio de comu-
nicación audiovisual que permite visiones alternativas o complementarias
a las versiones oficiales, mayoritarias o dominantes. Se trata de la narrati-
va de las multitudes. El nuevo canal (Gutiérrez, 2014: 84-85).

La videopolítica adquiere, entonces, la forma de una expresión


de resistencia, a partir de la cual se recrean nuevos dispositivos de
distribución del contenido político. La significación dada al cómo,
qué y dónde se informa lleva a visibilizar y a desnaturalizar las dis-
tintas maneras de manipulación mediática en la que, a través de la
condición técnica del recurso televisivo, se construye una imagen
o se discurre muchas veces de forma opuesta a la realidad social.
Al mismo tiempo, el uso del audiovisual constituye una práctica de
resistencia sociopolítica, en tanto el esquema unidireccional clásico
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  15 

de emisor y receptor, característico del medio televisivo, se quiebra,


dando lugar a una narrativa de multitudes, como señala Gutiérrez, y
a una pluralidad de autorías e identidades que confluyen y entran en
antagonismo o articulación en un mismo espacio virtual. A través de
los medios digitales se construye una dinámica de horizontalidad en
la interacción, pues permite el diálogo directo, sin intermediarios ni
tiempos diferidos (Gutiérrez, 2014).
El mensaje de la pancarta de un estudiante del movimiento fue
ilustrativo al respecto: “Televisa, TV Azteca: ahora nosotros damos
las noticias, Facebook+Twitter+Youtube”. La coyuntura de la mani-
pulación mediática y la disputa de los poderes fácticos por el control
de la información se fue forjando como uno de los principales recla-
mos del movimiento estudiantil emergente. Subyace a este mensaje
la reivindicación de las redes sociales y de los medios digitales de
producción y reproducción de contenido audiovisual, como herra-
mientas para la acción política de los sectores juveniles. Así también
una identidad estudiantil que asume la necesidad histórica de tomar
decisiones propias y autónomas sobre el manejo de la información
política, pero anclada en la realidad social y no en intereses particu-
lares de un sector político dominante. “La población tiene derecho
a decidir por quién votar, y no que Televisa lo imponga” fue una de
las consignas más repetidas en el proceso de reconocimiento del mo-
vimiento Más de 131, así como la visibilización de reivindicaciones
históricas en torno al derecho a la información y la libre expresión.

Memoria histórica estudiantil: el caso de Atenco


La memoria histórica estudiantil sobre la represión policial ocurrida
en 2006, en San Salvador Atenco, se manifestó aquel 11 de mayo
con el lema “Atenco no se olvida”, y el fuerte rechazo al candidato
del PRI a la presidencia de la República, con consignas como “Peña,
entiende, la Ibero no te quiere”, como resultado del operativo llevado
a cabo por las policías estatal y federal, así como por grupos de tarea
dedicados a la preparación de agentes especializados en el uso de la
fuerza pública para defender el llamado Estado de derecho.
El caso de Atenco fue el catalizador de una serie de denuncias y
reclamos que tuvieron su centralidad en el Estado de México, bajo
el gobierno, entonces a cargo del candidato presidencial. Tras una
mirada a la realidad social de esa entidad, podría predecirse el destino
16 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

de México como país. Así lo manifestó un estudiante de la Ibero en


su interpelación a Peña: “¿Qué garantías tengo de que, en el país,
como en el Estado de México, no tengamos el tercer lugar en carencia
alimentaria, último lugar en avance educativo, primero en delitos y
secuestros, 33% de feminicidios…?”.
Las pancartas que portaban los estudiantes contenían de for-
ma mayoritaria o quizá de manera más visible las consignas sobre
Atenco. Incluso los medios de comunicación, que informaron horas
después sobre lo sucedido en la universidad, enfatizaron el caso de
Atenco como un detonador de la efervescencia estudiantil. “Atenco,
el tema que encendió a la Ibero y originó #YoSoy132” (Expansión, 4
de junio de 2012); “Atenco, Ibero y la primavera mexicana en 2012”
(Proceso, 15 de mayo de 2012) fueron algunos de los titulares de los
periódicos que identificaban el nexo entre la emergencia del movi-
miento estudiantil y el repudio a la represión y la criminalización de
la protesta desencadenada en Atenco.
Y es que el uso y el abuso de la fuerza policial especializada
contra la población de Atenco, en 2006, fueron más allá de los límites
imaginables: sin respetar a mujeres, niños, ancianos e inclusos perros
callejeros, las fuerzas policiales arremetieron contra todo. Se recuer-
da, en particular, el abuso contra las mujeres que fueron sometidas a
golpes, palabras altisonantes y violaciones.
Luego de la muerte de un joven de 14 años, el pueblo de Atenco
atacó con todo a la policía que intentaba poner orden. Los policías
y las fuerzas especiales corrían y se defendían de la agresión de la
población. Al día siguiente, muy de mañana, llegó un cuerpo espe-
cializado para establecer el orden; los pobladores se encontraban en
sus casas después de una velada de lucha y a la espera de una posible
represión de las fuerzas armadas. De manera intempestiva llegó el
operativo policiaco a golpear, desalojar y llevar a la población ante
las autoridades.
La pequeña ciudad se encontraba cercada y no pudo defenderse;
sus pobladores fueron tratados a golpes y gritos, sus líderes fueron
tomados de manera violenta para doblegarlos, formarlos en filas y
transportarlos en autobuses a la cárcel.
Las fuerzas del ejército y de la policía federal, parte de lo que
Gramsci (1972, 1975) denomina la sociedad política del Estado, son
las manos ejecutoras de esta política que silencia a los sectores po-
pulares contrahegemónicos. Los ataques a la población de Atenco
dan cuenta de esa pretensión gubernamental de agotar y comprimir la
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  17 

postura comunitaria y campesina, y dieron origen a lo que subyace y


direcciona actualmente los procesos políticos de las comunidades del
Estado de México.
La detención arbitraria, la tortura y los malos tratos constituyen
prácticas habituales del ejército y la policía federal que, en aras de la
supuesta defensa de la soberanía nacional y del orden público, ame-
drentan a los sectores poblacionales que discuten y se rebelan contra
las políticas gubernamentales.

En febrero de 2012, el gobierno de Peña Nieto reconoció que entre 2006


y 2012 se había denunciado la desaparición de más de 26 000 personas;
un número indeterminado de esas desapariciones eran desapariciones
forzadas... Pese a que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos
(CNDH) recibió más de 6 000 denuncias de tortura y malos tratos durante
el gobierno anterior, las investigaciones criminales sobre las denuncias si-
guieron siendo deficientes, y no se condenó a ningún funcionario público
por tortura (Amnistía Internacional, 2013: 6-7).

El incremento de las desapariciones forzadas y de los mecanis-


mos de tortura y persecución se refuerza en el marco de la confi-
guración de mecanismos de impunidad, que permiten a los agentes
estatales escapar de posibles sanciones judiciales.

Una vez que los agentes de seguridad reprimen en forma ilegal… la eva-
sión de la ley por parte de los agentes de seguridad es posible a través de
mecanismos informales asociados a la marginalización de las víctimas y
a un conjunto de estrategias de manipulación y encubrimiento policial. La
desigualdad en el acceso a la ley impide que grupos marginales tengan la
posibilidad de hacer efectivos sus derechos en el ámbito judicial (Brinks,
2008, citado en Rivera, 2013: 40).

La intención de flexibilizar las vías legales y judiciales se percibe


como un cercenamiento de la operatividad y de la injerencia política
de los organismos internacionales en el contexto mexicano y, por lo
tanto, como una vía de monopolio de las decisiones sobre derechos
humanos. El monopolio del poder estatal en cuanto a la manipulación
legítima del discurso y de la acción política actúa, en este caso, en res-
guardo de los mecanismos de represión como elementos reguladores
del control social y de la autodeterminación del Estado, como único
portavoz de la problemática en derechos humanos. Tal fue el caso del
18 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

dictamen realizado por la Suprema Corte de Justicia, que avaló el uso


de la fuerza pública en el Estado de México, en Atenco, y del cual
Peña Nieto se jactaba para respaldar su defensa del orden y la paz
en la región, lo que para las comunidades campesinas, se traducía en
exclusión y violencia.
La recuperación de la memoria histórica de Atenco tuvo, enton-
ces, un sentido social y político, no sólo por la reiteración del re-
clamo de justicia ante los casos de maltrato, asesinato y violaciones
sin esclarecer todavía, sino también por constituir una trama emble-
mática de impunidad y violencia institucional. En este sentido, en la
denuncia y el repudio del caso de Atenco se condensó una multitud de
detonadores, como la criminalización de la protesta, la represión y la
violencia sistemática del Estado, el alto porcentaje de feminicidios, el
desplazamiento lingüístico-cultural y espacial de las comunidades in-
dígenas y campesinas, así como la imbricación de los gobiernos loca-
les con la clase empresarial y dominante, a través de megaproyectos
inmobiliarios, como el del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.
De allí el carácter reivindicador del caso Atenco ese 11 de mayo,
momento en el que éste se entendió como un punto de inflexión y
como articulador de una pluralidad de demandas históricas; esta si-
tuación desembocó en un fuerte cuestionamiento de los estudiantes
de la Ibero al candidato del PRI, quien ante la pregunta incómoda so-
bre aquellos hechos asumió su responsabilidad como gobernador en
el Estado de México. La respuesta de los alumnos no dio tregua hasta
su salida de la universidad.

La irrupción de la educación privada y el carácter


germinal del movimiento estudiantil

Para muchos historiadores y activistas del movimiento, “la principal


característica del #YoSoy132 respecto de otros movimientos estu-
diantiles mexicanos, es que éste se originó en una universidad pri-
vada, como síntoma del grado de descomposición al que ha llegado
la clase política en el país” (Contralínea, 11 de septiembre de 2012).
Asimismo, una estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) destacó que, “de haber emergido en una institución
de educación pública, el #YoSoy132 no hubiera sorprendido a nadie”
(Contralínea, 11 de septiembre de 2012).
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  19 

Esta caracterización sobre las condiciones políticas de emergencia


del movimiento estudiantil resulta clave para reconstruir y comprender
los procesos sociopolíticos y culturales que intervinieron en la confor-
mación y el reconocimiento del colectivo Más de 131 y #YoSoy132.
Si bien fue significativo el hecho de que la interpelación y la
manifestación contra Peña tuvieran lugar en una universidad privada,
también es indudable que el conjunto de representaciones que cons-
truyen sectores sociales y educativos en torno a la Ibero, así como
el manejo de la información de los medios de comunicación influ-
yeron decisivamente en la forma en que se reconoce y legitima al
movimiento emergente. Más aún si se tiene en cuenta que los pro-
pios estudiantes de la Ibero, activistas de ese histórico 11 de mayo,
desconocían inicialmente los alcances y las implicaciones políticas
que tendría su expresión. Durante los días previos a la visita de Peña
Nieto, fueron escasos y en grupos pequeños los estudiantes que deci-
dieron organizarse, “queríamos armar algo contra Peña Nieto”, seña-
ló uno de los entonces activistas. Unos pocos se encargaron de pintar
banderas y hacer pancartas, otros de diseñar las máscaras y crear un
grupo en Facebook para compartir las preguntas y las interpelaciones
que harían a Peña Nieto, sin sospechar que estas acciones serían ger-
minales para el nuevo movimiento estudiantil.
Incluso, un alumno de la Ibero relata su sorpresa por la adhesión
que percibió de un amplio sector de la universidad aquel 11 de mayo:
“nos sentamos junto a los de Comunicación, que traían las manos
pintadas de rojo y las caras de Salinas y decían ‘Número 1 en femi-
nicidios’. Nos unimos y dijimos ‘ahorita gritamos todos juntos’, por-
que pensamos que éramos pocos, pero de pronto ya éramos un buen”
(Muñoz, 2012: 37). Evidentemente, ni los propios estudiantes acti-
vistas esperaban que las acciones de un grupo minoritario se trans-
formaran en una herramienta de organización colectiva, a la cual se
adhirió y defendió políticamente un amplio sector de la universidad.
El video con los 131 rostros se convirtió, rápidamente, en trending
topic mundial, y los jóvenes activistas no terminaban de asombrarse
de la fluidez con la que se difundió el repudio a Peña Nieto y al régi-
men priista, principalmente en las redes sociales, generando no sólo
adhesiones, sino también descrédito y estigmatización. “Ya desde las
redes sociales nos decían que estábamos entrenados, vendidos, que
éramos unos nacos y que seguramente no éramos de la Ibero, porque
los de la Ibero jamás estarían opinando así”, narró otro estudiante
(Muñoz, 2012: 40).
20 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

Entonces, la primera barrera que tuvo que quebrarse para que se


asumiera la identidad del movimiento emergente fue el prejuicio ha-
cia los estudiantes de la Ibero, aquel que los supone vinculados y ser
parte constituyente de una ideológica neoliberal, individualista y des-
politizada. Fueron varios meses de disputa por los regímenes de sen-
tido, entre quienes recreaban tramas de estigmatización y sostenían
la creencia de que los estudiantes de la Ibero estaban despolitizadas
y eran ajenos a la realidad social, y quienes defendían y legitimaban
su práctica de protesta, por considerar que subyacía a ésta el ideario
crítico y de justicia social de la universidad.

Me siento orgulluso de ser profesor de la Ibero, de participar en su pro-


yecto educativo, plural e incluyente, y de contribuir, desde mis clases, a
la formación consciente y crítica de sus alumnas y alumnos. No es casual
que los estudiantes de la Ibero fueran el primer motor del movimiento
#YoSoy132 (Animal político, 12 de junio de 2012).

Al contrario de lo que suponían ciertos sectores, acerca de la inca-


pacidad política de los alumnos de la Ibero, siendo incrédulos ante el
reciente activismo, al interior de la universidad se asumía la causalidad
entre la formación humanista y la organización colectiva desencade-
nante. Esta estigmatización a la educación de subvención privada en
torno a su supuesta lejanía de los movimientos sociales se inscribe en
un contexto político latinoamericano, en el cual quienes estudian en
instituciones particulares son juzgados como desinformados y pasivos
ante la injusticia. Tal es el caso del movimiento estudiantil chileno sur-
gido entre 2011 y 2012 y contemporáneo al movimiento #YoSoy132,
cuya principal consigna era la lucha por la gratuidad de la educación y
el repudio a su privatización. Las instituciones particulares de educa-
ción superior de Chile tuvieron un papel significativo en la conforma-
ción del movimiento, ya que constituían un sector gravemente afectado
por el carácter lucrativo de la política en educación. “Privada, pero no
callada”, fue una de las leyendas con más sentido social y político del
movimiento estudiantil chileno, que recuperó la trama de estigmatiza-
ción en torno a la conciencia política e histórica de los estudiantes de
universidades particulares, para refutarla con una acción colectiva que
brotó vigorosamente en las calles.
En México, los estudiantes de la Ibero, y un amplio sector docen-
te, daban la misma batalla cultural para rebatir los horizontes de senti-
do que negaban su formación política y su capacidad de organización.
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  21 

Aunque esta pugna entre la estigmatización y el reconocimiento


político tuvo un lugar central en los medios de comunicación, así como
en amplios sectores sociales y educativos durante el primer mes de un
debate en el que se confrontaban representaciones y paradigmas so-
ciales, fueron otros los motivos que desanudaron la discusión, dieron
fuerza al movimiento estudiantil y posibilitaron su rápida emergencia.
Uno fue la protección institucional que los estudiantes percibieron por
parte de los directivos de la Ibero, y otro el paso de la organización
gestada en las redes sociales, a la organización en las calles.
En lo que se refiere al apoyo institucional, uno de los estudiantes
identificó un parteaguas en la forma en que la universidad asumía la
comprensión del activismo estudiantil. En 2006, este mismo joven
había sido sujeto de censura a la libre expresión en el contexto del
repudio a la criminalización de la protesta y defensa de la tierra de las
comunidades campesinas de Atenco.

Antes de que llegara Peña Nieto, teníamos mucho miedo porque, en 2006,
Sandra y yo ya nos habíamos manifestado en la Ibero cuando acababa de
pasar lo de Atenco. Esa vez éramos cinco pelados; repartimos el devedé
“Romper el cerco”, del Canal 6 de Julio, y traíamos un flyer y unas pancar-
tas. Nos manifestamos, pero nos quitaron todo. Los flyers salieron volan-
do porque una persona de Peña Nieto nos los intentó arrebatar, y la gente
de seguridad de la Ibero nos dijo, “chavos, no tienen permiso para hacer
esto, por favor pórtense bien y váyanse a la casa” (Muñoz, 2012: 33).

En 2012 la situación fue distinta. Aunque en el momento de la


interpelación a Peña tuvieron que enfrentarse a los agentes de seguri-
dad del entonces candidato, instalados dentro de la Ibero, la censura
institucional que experimentaron seis años atrás no se repitió. Así fue
hasta el punto en que, días posteriores al evento, el rector de la uni-
versidad había emitido una carta donde expresaba su repudio a las
desacreditaciones que apuntaban al perfil de los estudiantes.

La carta del rector salió con una frase fabulosa, en términos de que, quien
dudara de la legitimidad de las protestas, atentaba contra la libertad e in-
teligencia de los alumnos. No estaríamos aquí sin el apoyo de la escuela,
en términos de echarnos la mano con la comisión. En ningún momento ha
habido una discusión política frente a las autoridades, no ha habido ningún
cuestionamiento (Muñoz, 2012: 52).
22 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

Esta postura institucional fue percibida positivamente por los estu-


diantes, sobre todo porque el miedo a la represalia y a la represión estaba
candente, y este hecho les brindó seguridad para continuar con la organi-
zación colectiva del movimiento y ampliar su horizonte de acción.
Y el hecho de que este movimiento, que surgió en una universi-
dad privada, haya desembocado en las calles fue consecuencia, jus-
tamente, de esa protección institucional, sustentada en condiciones
sociales e históricas internas y externas a la Ibero, como la conquista
de las libertades democráticas en los últimos años, que posibilitó un
mayor nivel de adhesión por parte del sector estudiantil. A su vez,
este aglutinamiento fue gestando una representación positiva sobre la
pertenencia a la universidad, una suerte de orgullo devenida en una
cohesión estudiantil, cuya fuerza simbólica posibilitó su transferencia
a las calles. Y “genera identidad porque, de pronto, después de ese
video, todos amamos a la Ibero y nos sentimos identificados; genera
empatías y se expande hasta las calles” (Muñoz, 2012).
La primera iniciativa fuera de la universidad emergió a par-
tir de la articulación con otras instituciones privadas: el Instituto
Tecnológico Autónomo de México (ITAM), la Universidad Anáhuac y
el Tecnológico de Monterrey. “La coordinación de la primera marcha
a Televisa se hizo con los amigos de nosotros, de boca en boca. Sale
un póster que empieza a circular por Facebook” (Muñoz, 2012: 61).
Y como toda articulación, entendida más allá del establecimiento de
una relación de elementos, como una identidad que resulta modifi-
cada por esa práctica (Laclau y Mouffe, 1985), la organización de
un conjunto de universidades privadas de la Ciudad de México se
fue extendiendo, y fue modificando el régimen de sentido acerca del
perfil despolitizado de los estudiantes de instituciones particulares,
mediante la visibilización de una práctica política concreta que toma
las calles.
La siguiente convocatoria fue en la Estela de Luz, ubicada en
los márgenes del Bosque de Chapultepec, a la cual asistieron cerca
de veinte mil personas. Esta movilización constituyó un nuevo punto
de inflexión para el colectivo estudiantil, inicialmente conformado
por estudiantes de universidades privadas y que, a partir de esa tarde,
había adquirido carácter masivo sin precedentes, por la convergencia
de miles de jóvenes de universidades públicas. La marcha pasó por el
Ángel de la Independecia y llegó al Zócalo, espacio emblemático de
confluencia de los movimientos sociales con sus demandas históricas
en México. “Ibero aguanta, el Poli se levanta” fue la frase que uno de
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  23 

los estudiantes de la Ibero recordó haber escuchado ese día. “A mí se


me pone la piel chinita de sólo acordarme”, relata (Muñoz, 2012: 63).
La subjetividad de los estudiantes se vio interpelada y conmovi-
da. Existía un horizonte común de repudio entre quienes pertenecían
a la universidad pública y los que provenían de la privada; una arti-
culación de reclamos históricos y un descontento generalizado “por
las condiciones miserables de vida a las que estamos sometidos, que
hacen que esto se haya convertido en una primera válvula de esca-
pe. Que haya permitido que ese descontento se comience a expresar”
(Galindo, 2013: 134).
La identidad estudiantil surgida de articulaciones ideológicas
quebró, inicialmente, la supuesta brecha política entre universidades
públicas y privadas, así como el estigma construido en torno al perfil
despolitizado de cierto sector. “Somos estudiantes. Somos un antiguo
minero, o un joven rebelde, o una burguesa guapa. Somos lo que us-
tedes no son” (Proceso, 28 de mayo de 2012). Así inicia el manifiesto
del movimiento #YoSoy132, en el que se advierte la identificación
positiva que hacen en torno a la articulación de amplios sectores so-
ciales y educativos, asumida como principal bastión de lucha que dio
continuidad y carácter masivo al movimiento estudiantil.

El retorno del PRI a la presidencia de la República


y la reforma educativa en marcha
El regreso del PRI, después de doce de años de alternancia política
con el Partido Acción Nacional (PAN), bajo la presidencia de Vicente
Fox (2000-2006) y de Felipe Calderón (2006-2012), representa un
hecho histórico de gran relevancia, en el que se inscribe la emergen-
cia del movimiento Más de 131 y #YoSoy132. Se materializó el 11
de mayo, inicialmente, en la portación de máscaras con el rostro de
Carlos Salinas por parte de los estudiantes, mediante las cuales se
expresaba un “muy justificado temor de que, con el nuevo presidente,
el viejo partidazo reinstaurara el modo autoritario de gobierno” (La
Jornada, 2 de diciembre de 2012). En este contexto, los debates sobre
autoritarismo, corrupción y recrudecimiento de la violencia surgieron
con más fuerza, como consecuencia de la vinculación histórica de la
política priista con la configuración de procesos hegemónicos y de
sometimiento de las libertades democráticas.
24 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

La cuestión educativa se enmarcó en las implicaciones históricas


del retorno del PRI, y sobre todo en el trabajo desempeñado por co-
misiones temáticas, aprobadas por las asambleas interuniversitarias
durante mayo y junio, luego de que las demandas de los estudiantes
de universidades privadas y públicas confluyeran a través de la emer-
gencia del movimiento #YoSoy132.
Un punto central del debate fue la organización colectiva del
repudio a la Alianza por la Calidad de la Educación, aprobada en
2008 por el gobierno de Calderón, de acuerdo con Elba Esther
Gordillo, entonces lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Educación (SNTE). El rechazo a este pacto se estructuró sobre
un planteamiento contra la privatización de la educación pública.
“Manifestaron su apoyo a la lucha del magisterio disidente y contra
la Alianza por la Calidad de la Educación. Dijeron estar en contra de
la evaluación universal y del sistema educativo por competencias”
(La Jornada, 31 de mayo de 2012). Pese a que el foco del debate
estuvo puesto en las políticas estructurales del gobierno anterior, este
rechazo fungió como un análisis político antecedente al régimen que
se instauraría meses después con el ascenso de Peña Nieto. De alguna
manera, estaban anticipando el marco epistémico que sustentaría el
proyecto de la reforma educativa aprobada en 2013, y que se conver-
tiría en el principal punto de conflicto entre el magisterio disidente y
el gobierno priista.
La reforma educativa surgió como una de las primeras iniciativas
del nuevo gobierno y se inscribió en el marco de múltiples transfor-
maciones estructurales, impulsadas en un clima de fuertes tensiones
y disputas de los poderes fácticos, caracterizado por la violencia, la
presencia del crimen organizado, el papel de los medios de comuni-
cación ante los resultados de las elecciones presidenciales, la incredu-
lidad y el descontento social por el retorno del PRI y sus prácticas de
cooptación clientelar al estilo del viejo partido hegemónico.
Su aprobación fue parte de un paquete de reformas estructurales
que dio anclaje a esta política; las reformas energética, laboral, polí-
tica, de telecomunicaciones, financiera y hacendaria son algunas de
las más relevantes, y conforman ese conjunto reformista que, desde la
narrativa gubernamental, fue firmemente defendido como una mane-
ra de garantizar eficiencia, bienestar y calidad en el institucionalismo
democrático.
Los impulsores de la reforma educativa se posicionaron como
productores de un nuevo horizonte de sentido, en el que la mejora
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  25 

de la calidad de la educación se vio permeada, transversalmente, por


aspectos socioeconómicos como el incremento de la productividad y
la competitividad internacionales, así como por la modificación de la
organización laboral del magisterio.

Esta reforma es de carácter netamente laboral, porque permite al Estado


mexicano asumir el control de manera exclusiva de las relaciones labora-
les de los maestros, se hace a un lado a su organización, se rompe con las
condiciones generales de trabajo al tiempo que se cancela el reglamento
de escalafón, se anula el principio de bilateralidad y se cancela el derecho
de inamovilidad de los trabajadores de la educación (Hernández, 2013;
citado en Vargas, 2014: 40).

En estas circunstancias, esta reforma no llevó a una mejora en la


enseñanza del aprendizaje, sino a reforzar el control del Estado so-
bre los maestros y a poner en consonancia al sistema educativo bajo
la institucionalidad neoliberal, creada en los últimos treinta años en
nuestro país y el mundo (Vargas, 2014).
En un comunicado, el movimiento #YoSoy132 hizo explícito
su rechazo a la “mal llamada” reforma educativa, por considerarla,
igualmente, una reforma laboral, más que educativa. Plantearon que,
“lejos de abordar de manera integral el problema de la educación, se
limitaron a aplicar una reforma administrativa de tipo laboral a los
docentes, por lo que el Ejecutivo y el Legislativo no asumen la pro-
blemática de la educación en su totalidad y en su basta complejidad”
(Activista, 13 de mayo de 2013).
Ese comunicado se convirtió, a su vez, en una carta de apoyo a
la lucha magisterial, ya que concebían a las organizaciones disidentes
como una expresión de resistencia en defensa de la educación gratui-
tia, social, humanista y científica y en lucha por condiciones laborales
dignas. “Desde el movimiento #YoSoy132 les reiteramos que su bata-
lla también es nuestra lucha”, remataron, al identificar que no sólo se
trataba de una batalla contra los acuerdos de una propuesta político-
pedagógica, sino también contra la formación de saberes y discursos
que el sector dominante procuraba imponer, a través de la represión y
negación de las creencias de otros y sobre un horizonte discursivo de
ocultamiento de las voces magisteriales y estudiantiles que pretendían
la construcción de otras alternativas de representatividad.
26 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

Consideraciones finales

El movimiento Más de 131 y, posteriormente, el #YoSoy132 surgen


en un contexto signado por la violencia, la represión y la tortura ge-
neralizadas como prácticas institucionales. Ponen en cuestión la he-
gemonía de un Estado que pretende reforzar la necesidad de instaurar
una “misma forma” de hacer las cosas, la de un gobierno que brega
por los intereses de los sectores dominantes y silencia y restringe el
poder político de los pueblos. El movimiento emerge de una univer-
sidad con recursos privados, lo cual resulta inédito en el contexto
mexicano y latinoamericano, y se inscribe en la historia reciente de
los movimientos estudiantiles como una bisagra mediante la cual se
articulan actores que provienen de universidades públicas y privadas,
se recupera la memoria histórica y se visibilizan las tramas hegemó-
nicas en la disputa planteada desde los espacios de poder.
Las condiciones de producción expuestas en este capítulo, es
decir, los elementos sociopolíticos, culturales y pedagógicos detona-
dores de la efervescencia estudiantil, corresponden a distintas tempo-
ralidades de este proceso de emergencia. Algunos fueron la semilla
de la que nació el movimiento, como consecuencia del enfado, luego
traducido en lucha, por la difamación y el descrédito a los alumnos
de la Ibero. Otro, como el caso de Atenco, fue el principal motivo
político de los estudiantes para organizarse colectivamente y expre-
sarse con pancartas, banderas y máscaras en repudio a la política es-
tructural del Estado de México, y el rechazo a que se asumiera como
política nacional.
El caso de la videopolítica como expresión de resistencia estu-
diantil atravesó epistémicamente todo el proceso de configuración
discursiva y de legitimación del movimiento, asumiendo las prácticas
culturales del contexto digital desde su horizontalidad política, la plu-
ralidad de narrativas e identidades que confluyen en ese espacio y la
autonomía para producir y reproducir elementos culturales propios,
contrarios a las prácticas monopólicas ejercidas por los sectores po-
líticos dominantes. No es casual que en la coyuntura de las reformas
estructurales varios gobiernos latinoamericanos hayan presentado
proyectos para implementar medidas de regulación del uso de las re-
des sociales. Claramente, se inscribe en un temor institucional acerca
del empleo de los medios digitales como estrategia real de organiza-
ción política de los sectores estudiantiles y sindicales.
Condiciones de producción: la emergencia del movimiento Más de 131...  27 

El análisis de las condiciones político-pedagógicas y la reforma


educativa en marcha emerge luego de la articulación entre las uni-
versidades públicas y privadas, en el transcurso de la cotidianidad de
manifestaciones, asambleas y trabajo en comisiones temáticas, cuyas
demandas convergieron a raíz de un horizonte común de rechazo, con
lo que quebraron la perspectiva estigmatizante en torno a la despoliti-
zación del sector estudiantil perteneciente a universidades particula-
res. Esta confluencia, a su vez, abrió la discusión sobre la necesidad
de extender y profundizar los estudios sobre las implicancias políti-
cas de la inserción de las universidades privadas en los movimientos
estudiantiles recientes, su historicidad y articulación.

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28 María Mercedes Ruiz Muñoz y María Laura Alegre

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El estudio del movimiento #YoSoy132
desde la investigación social.
Estado de la cuestión
Marcela Meneses-Reyes
y Sandra Tanisha Silva-Aguilar
Introducción

El 2012 fue un año crucial para México pues, al tiempo que termi-
naba el sexenio de Felipe Calderón –marcado por su declaración de
guerra al crimen organizado, que se traduciría en miles de muertos y
desaparecidos por todo el territorio nacional– tenía lugar la contienda
electoral por la presidencia de la República, en la que se auguraba el
éxito rotundo del candidato del Partido Revolucionario Institucional
(PRI), Enrique Peña Nieto (EPN). Sin embargo, las aparentes certezas
nunca son incuestionables y ésta no fue la excepción.
El 11 de mayo de ese mismo año, el candidato del PRI fue in-
vitado al Foro “Buen Ciudadano” organizado por la Universidad
Iberoamericana, al cual ya habían asistido otros candidatos a la pre-
sidencia (Andrés Manuel López Obrador y Gabriel Quadri), a fin de
entrar en diálogo con la comunidad universitaria. A pesar de que,
como se percibe comúnmente, el activismo estudiantil no es caracte-
rístico de la Ibero, unos días antes de la visita de Peña un grupo de es-
tudiantes comenzó a organizarse con el fin de expresar su rechazo al
PRI y a su candidato. La pinta de una manta con el lema “Todxs somos
Atenco”,1 la redacción de algunas preguntas críticas y la confección
de máscaras con el rostro del expresidente Carlos Salinas de Gortari
y copetes de cartón, como una forma irónica de criticar el rasgo físico
característico de Peña, fueron algunas de las acciones emprendidas
por ese pequeño grupo. Además, durante todo el acto se podía leer la
palabra Atenco en un sinfín de pancartas alzadas por otros estudiantes
no organizados con anterioridad, por lo que, habiendo concluido ya
la ronda de preguntas y respuestas, el candidato decidió seguir con el
uso del micrófono para comentar lo siguiente:

Antes de concluir, aunque ya lo había hecho, voy a responder a los cues-


tionamientos sobre el tema de Atenco. Hechos que ustedes conocieron
y, sin duda, dejo bien claro (sic), la firme determinación del gobierno de
hacer respetar los derechos de la población del Estado de México. Que
cuando se vieron afectados por intereses particulares, tomé la decisión de
emplear el uso de la fuerza pública para restablecer el orden y la paz, y
que en el tema, lamentablemente, hubo incidentes que fueron debidamente
sancionados y que los responsables de los hechos fueron consignados ante
1
Haciendo alusión a los pobladores insurrectos de San Salvador Atenco, que se oponían a la cons-
trucción de un aeropuerto en sus tierras y fueron brutalmente reprimidos el 3 y 4 de mayo de 2006,
mientras EPN gobernaba el Estado de México. Tras la represión hubo 26 mujeres violadas, dos
asesinados, 207 detenidos y 12 presos políticos en cárceles de máxima seguridad.
32 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

el poder judicial. Pero reitero, fue una acción determinada, que asumo per-
sonalmente, para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que
tiene el Estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública, como además
debo decirlo, fue validado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
(Video “Increpan a Peña Nieto en la Ibero”, 2012).

Sus palabras detonaron la indignación, que se tradujo en furia


entre buena parte de los asistentes, quienes lo increparon hasta obli-
garlo a salir huyendo del auditorio José Sánchez Villaseñor, el prin-
cipal de la Ibero. En ese momento, la irritación encontró expresión
al grito colectivo de “¡fuera!”, “¡asesino!”, “¡la Ibero no te quiere!”,
“¡cobarde!” y “¡Atenco no se olvida!”,2 mientras era perseguido por
los estudiantes a lo largo de toda la universidad, hasta que su cuerpo
de seguridad no encontró otra forma de resguardarlo más que ocul-
tándolo en el baño de la Planta Baja del edificio Q, justo detrás de la
cafetería Capeltic.
La declaración de Peña fungió como detonante del agravio moral
acumulado entre los jóvenes (Thompson, 1981; Gilly, 1999; Meneses,
2016), quienes por primera vez ejercerían su derecho al voto, en una
campaña presidencial plagada de irregularidades cometidas por to-
dos los partidos políticos y por las instituciones a cargo de velar por
la democracia, como el Instituto Federal Electoral.3 Agravio moral
contra esos mismos jóvenes televidentes que, testigos de la campaña
mediática orientada a favorecer a Peña, años atrás también habían
atestiguado la represión contra los pobladores de Atenco, transmi-
tida en tiempo real en las principales cadenas de televisión abierta,
Televisa y TV Azteca.
De tal suerte, la noticia de lo que habían hecho “los fresas”4 de
la Ibero al candidato comenzó a circular por las redes sociales, y las
entrevistas en los medios de comunicación no se hicieron esperar. La
indignación creció cuando los presidentes nacionales del PRI, Pedro
Joaquín Coldwell, y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM),
Arturo Escobar, descalificaron la protesta al declarar que los mani-
festantes no eran alumnos, sino porros, y al insinuar que se trataba de
gente cercana al candidato del Partido de la Revolución Democrática
(PRD), Andrés Manuel López Obrador.

2
Para darse una idea del ambiente que envolvió la protesta en la Ibero, véase el video “Increpan a
Peña Nieto en la Ibero”, en https://www.youtube.com/watch?v=s7VYgsVnHi4
3
Actualmente Instituto Nacional Electoral (INE).
4
Como se llama coloquialmente a los estudiantes de la Ibero por su condición de clase.
El estudio del movimiento #Yosoy132 desde la investigación social.  33 

Entonces, la respuesta organizada de los estudiantes ante las difa-


maciones de los políticos fue editar el video “131 alumnos de la Ibero
responden”,5 que en poco tiempo se viralizó en las redes sociales. En
él, los jóvenes, credencial en mano, declaraban con firmeza: “Somos
estudiantes de la Ibero, no acarreados, no porros”. De ahí la distinción
entre Más de 131, ala conformada exclusivamente por estudiantes de
la Ibero, y el movimiento #YoSoy132, creado días después gracias a
la suma masiva de apoyos y voluntades.
Éste fue el origen del movimiento #YoSoy132 al que se incorpo-
raron estudiantes de las principales universidades públicas, entre las
que destacan la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),
la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad
Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y el Colegio de México
(Colmex), las distintas escuelas del Instituto Nacional de Bellas Artes
(INBA), y universidades privadas de la Ciudad de México, entre ellas
la propia Ibero, la Universidad Anáhuac, el Instituto Tecnológico
Autónomo de México (ITAM), y el Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey (ITESM), así como de distintos estados de la
República, siendo los más representativos el caso de Puebla, Baja
California, Veracruz, Jalisco, y de otros países en los que había pre-
sencia de jóvenes mexicanos, en su mayoría estudiantes universita-
rios: España, Alemania, Canadá, Francia, China, Estados Unidos, que
conformaron el ala #YoSoy132 Internacional.6
A partir de entonces y hasta el 2 de julio, día de las elecciones,
fueron varias las acciones colectivas convocadas por los jóvenes
estudiantes en contra de la candidatura del priista y en favor de la
democratización de los medios de comunicación, rasgo primordial
de este movimiento social; por eso nos parece de suma relevancia
analizar que, a pesar de que Enrique Peña Nieto ganó la presiden-
cia, el #YoSoy132 y su ala en la Ibero, Más de 131, reconfiguraron
los métodos, los objetivos, los sujetos y los espacios para la protesta
estudiantil, tema al que los analistas de lo social han intentado aproxi-
marse desde varias disciplinas, con diferentes herramientas y a pro-
pósito de diversos cuestionamientos, de los cuales daremos cuenta en
el presente estado de la cuestión sobre dicho movimiento estudiantil.
El método que seguimos para su elaboración fue documental, con
el rastreo bibliográfico y hemerográfico en diversas bibliotecas de la
5
Véase “131 alumnos de la Ibero responden”, en https://www.youtube.com/watch? v=P7X boc XsFkI
6
Cabe mencionar que los estudiantes de la Ibero decidieron mantenerse como Más de 131 con el
fin de conformar una identidad particular y distinguirse del resto de las universidades. Es tema de
exploración y análisis de otro artículo de nuestra autoría, en proceso.
34 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

UNAM y de la UAM, así como la consulta de artículos académicos en


Google académico, en revistas especializadas y en diversas páginas y
sitios de Internet. Asimismo, utilizamos material de nuestros archivos
personales y audiovisual encontrado en la red y compartido por los
mismos estudiantes que conformaron el movimiento estudiantil.

Estado de la cuestión bibliográfica


Como en todo movimiento social sobre el que se escribe al calor de
los acontecimientos, abundan las crónicas y los relatos acerca del
origen, composición, sostenimiento, objetivos, formas organizativas,
logros y fracasos del movimiento estudiantil #YoSoy132.
En tono más descriptivo que analítico destacan los textos publi-
cados en 2013, entre los que figuran #YoSoy132. Voces del movimien-
to, coordinado por Gloria Muñoz Ramírez, en colaboración con la
revista electrónica Desinformémonos, con el objetivo de dar cuenta
del origen y el desarrollo del movimiento desde la voz de los parti-
cipantes, de tal suerte que realizaron 97 entrevistas a estudiantes de
México y de otros países. Además, entrevistaron a simpatizantes y a
activistas de otros movimientos estudiantiles como los de 1968, 1986
y 1999. El libro es referencia obligada, ya que fue prologado por Luis
Hernández Navarro y contiene la reproducción de tres textos del pro-
fesor emérito de la UNAM, Adolfo Gilly, previamente publicados en
el periódico La Jornada.
En el mismo año, y en el mismo tono de crónica, apareció El
acontecimiento #YoSoy132. Crónicas de la multitud, de Roberto
González Villareal, profesor de la Universidad Pedagógica Nacional
(UPN). Asimismo, #YoSoy132, la primera erupción visible, de Jesús
Galindo Cáceres y José Ignacio González-Acosta, quienes hacen un
análisis de las nuevas formas de comunicar de este tipo de movimien-
tos, llamados por los autores “estéticos” porque, según ellos, apelan a
las nuevas identidades, saben cómo usar los medios que les importan
y son auténticos, contra la falsa idea de que los jóvenes son apáticos.
En conclusión, según los autores, las lecciones son que nadie está a
salvo; que los movimientos sociales “estéticos” son radiación pura;
que estallan por indignación; que se basan en identidades líquidas, y
que se alimentan de activismo7 (2013: 157-161).
7
Habrá que discutir con los autores qué entienden por movimientos estéticos y dónde radica la
novedad de sus características. Que “estallen” por indignación –como si no hubiera condiciones
El estudio del movimiento #Yosoy132 desde la investigación social.  35 

Un texto de cariz distinto que da a conocer las reflexiones sus-


citadas al interior de la Ibero durante el seminario “Universidad sin
condición”, es el coordinado por Joseba Buj: Universidad desbor-
dada: jóvenes, educación superior y política, que muestra que los
acontecimientos del 11 de mayo de 2012 fueron, y siguen siendo,
tema de análisis y debate dentro de esta universidad, pues alteraron de
fondo la vida cotidiana de la institución y sirvieron para poner sobre
la mesa el papel que ejercen las instituciones de educación superior
para la transformación de la sociedad, debate candente al interior del
Sistema de Universidades Jesuitas.
Posteriormente, en 2014, Ediciones Armas de la Crítica –una ini-
ciativa editorial del Movimiento de Trabajadores Socialistas– publicó
el texto #juventudenlascalles, que además del #YoSoy132 contempla
otros movimientos sociales y estudiantiles en los que han participado
jóvenes de diversos países como Argentina, Brasil, Canadá, Chile,
España y México; en este libro destacan las entrevistas realizadas
por Sergio Moissen, compilador del texto, a activistas de los movi-
mientos estudiantiles de 1968, 1999 y 2012. Para los autores, “este
nuevo despertar juvenil anticipa, a su vez, otros fenómenos –aún más
profundos, más intempestivos– de la lucha de clases en las tierras de
Pancho Villa y Emiliano Zapata” (Moissen, 2014: 242), pues según
ellos –en un tono sumamente idealista y hasta irreal–, el #132 “es sólo
el inicio de una nueva posibilidad de organizar la segunda revolución
mexicana, obrera y socialista, que asegure el triunfo de los oprimidos
y explotados de México” (Moissen, 2014: 244).
Por último, varios de los estudiantes activistas fueron convoca-
dos a participar en el libro colectivo Resistencias locales, utopías
globales, coordinado por Raúl Romero y Octavio Solís (2015). En él,
Nahúm Pérez Monroy (vocero por la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la UNAM), Mariana Favela (del Posgrado en Filosofía
de la Ciencia de la UNAM) y Paula Santoyo Rosas (estudiante del
ITAM) comparten sus reflexiones y experiencias personales en torno
a la movilización.
Es de resaltar que, para los autores de estos textos, el #YoSoy132
fue concebido e interpretado de muy diversas formas, pasando de la
posmodernidad de Galindo y González-Acosta, a un movimiento de
lucha de clases que podría significar el inicio de la emancipación de
previas de posibilidad para su emergencia– y que se alimentan de activismo no parece ser un rasgo
distintivo del resto de los movimientos sociales; que se basan en identidades líquidas (imaginamos
que en alusión al concepto de Zygmunt Bauman), resulta una aseveración difícil de sostener si se
analiza en relación con el anclaje estructural y contextual de la movilización.
36 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

los oprimidos, desde la óptica de Moissen y sus colaboradores. Lo


cierto es que estas interpretaciones estaban más basadas en la posi-
ción político-ideológica de los autores, que en la intención de com-
prender, analizar y explicar la importancia de este movimiento estu-
diantil para las generaciones presentes, objetivo que han desarrollado
otros académicos que también han escrito al respecto.

Recuento de artículos académicos sobre el #132


En cuanto a los artículos académicos, hemos encontrado también va-
riedad de autores, dimensiones de análisis y perspectivas de inter-
pretación. Desde su origen, Rossana Reguillo, investigadora de otra
universidad jesuita, hermana de la Ibero, el Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), celebró la capacidad de
agencia de los jóvenes estudiantes que increparon al candidato y que
echaron mano de un signo (su nombre propio), un índice (su número
de matrícula) y un icono (su credencial de estudiante) para configu-
rar su discurso: “Por ello, los casi once minutos de duración de ese
video, en el que se repiten los mismos elementos dichos en distintos
tonos y énfasis, resulta tan poderoso: no se elude la responsabilidad
individual (el nombre propio) y se habla desde un lugar de identidad”
(Reguillo, 2012).
Quizás por esta afrenta la actitud del gobierno frente a los jó-
venes estudiantes se ha caracterizado por ejercer la “pedagogía de
la macana”, como le llama Reguillo (2015), y la escalada represiva
que inició el 1 de diciembre de 2012, día de la toma de protesta de
Peña, con el aval cómplice de Miguel Ángel Mancera, al frente del
gobierno del entonces Distrito Federal, que dejó 67 detenidos.8 Cabe
señalar que la respuesta vengativa de este gobierno contra los estu-
diantes ha escalado a niveles insospechados, siendo el más grave,
hasta el momento, el de la desaparición con vida de los 43 estudiantes
de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa, el 26 de
septiembre de 2014.
Bajo este panorama, Reguillo aplaude la capacidad de organiza-
ción y agencia de los jóvenes estudiantes, quienes a través de múl-
tiples herramientas se manifiestan y encaran públicamente al poder.
8
Según el Comité Cerezo, la lista de los detenidos el 1 de diciembre de 2012 y actualizada al 5 del
mismo mes era de 67 personas que rondaban entre los dieciocho y los cincuenta y dos años. Para
mayor información se puede consultar: http://comitecerezo.org/spip.php?article1392
El estudio del movimiento #Yosoy132 desde la investigación social.  37 

Para la autora, una de esas estrategias novedosas de participación po-


lítica –que no la única, pues la ocupación del espacio público sigue
siendo fundamental– es la tecnopolítica ejercida a través de las tecno-
logías digitales, la web 2.0 y las redes sociales.
Desde este mismo punto de vista y como integrantes de un pro-
yecto de investigación conjunto, Reguillo, Rovira y Arditi9 también
se han concentrado en el análisis de las formas comunicativas del
#YoSoy132. Para Rovira, el “hacktivismo” de este movimiento es-
tudiantil es una forma emergente de la política que “utiliza Internet
y los dispositivos móviles para conformar redes de acción colectiva
que toman las calles y el espacio público, al margen del juego institu-
cional y de los grandes medios de comunicación” (Rovira, 2013a: 1),
donde “la extensión en el uso de dispositivos digitales entre los jóve-
nes universitarios de clases medias y altas facilitaron su empleo tec-
nopolítico: el smartphone no sólo sirve para entretenerse o para ligar,
sino también para organizar, expandir y documentar la indignación”
(Rovira, 2013b: 54). Con esta reflexión bosqueja que estos estudian-
tes, pertenecientes a las clases media alta y alta, se dieron cuenta del
potencial de los dispositivos digitales para la protesta. No es coinci-
dencia que, la mayoría de los que se manifestaron contra Peña fueran
estudiantes de la Licenciatura en Comunicación, con acceso a medios
digitales sofisticados y programas de cómputo especializados que les
dotaron de un conocimiento experto para ponerlo al servicio de la
protesta.
Rovira sitúa el #YoSoy132 en el marco del ciclo de protestas in-
ternacionales que crearon, simultáneamente, “espacios de lo común”
en las calles y en la web 2.0: la llamada Primavera Árabe, el Occupy
Wall Street y el M-15. Todas estas movilizaciones, en su conjunto,
fundaron lo que la autora llama “un ser-juntos performativo”, debido
a que “El ser-juntos del #132 se dio en la creación de espacio públi-
co multidimensional y multicapa (local y global, analógico y digital)
como espacio de lo común” (Rovira, 2013b: 59).
En todos estos casos las “redes activistas” hacen pensar, como
en una metáfora, en un enjambre de actores que, según Rovira, con-
fluyen en el ciberespacio y en las calles para demandar y ejercer un
poder distribuido y democrático. Éste es un tema a debatir con la
autora pues, con esta aseveración, elimina las distinciones de edad y
9
Reguillo, Arditi y Rovira integran el grupo de investigación llamado “Política viral y redes: in-
vención y experimentación desde el Magreb, al #YoSoy132”, con sede en la UNAM. Para más
información, consultar https://1politicaviral.wordpress.com/proyecto/
38 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

de clase que, desde nuestra perspectiva, sí influyen en la capacidad de


los actores sociales de organizarse y de actuar juntos dentro y fuera de
la red. También sostiene que el #132 se abrió más allá de las fronteras
de la edad y la universidad pues, según ella, no fue un movimiento
exclusivamente juvenil, aunque sí uno con la marca de una genera-
ción, ante lo que nos preguntamos si, en efecto, toda esa generación
de estudiantes se reconoce en torno a dicha experiencia.
En el mismo sentido, Benjamín Arditi señala que este conjunto
de movilizaciones dentro y fuera del país son síntoma de un despla-
zamiento en las maneras de ver, hacer y ser juntos, donde participan
los “desorganizados” o stakeholders, es decir, aquellos que no per-
tenecen a organizaciones pero que “usan las redes sociales para re-
ducir el costo de acceso a la esfera pública, socializar información y
coordinar acciones en el ciberespacio o en las calles en tiempo real”
(Arditi, 2015: 1). Este fenómeno indica una nueva forma de conec-
tividad viral o distribuida, que florece en el cruce de las calles y las
redes sociales para la acción colectiva. Cambio político que implica,
para este autor, un devenir-otro de la política que no concentra la
comunicación en un centro único, sino en un sistema de múltiples en-
tradas a manera de un rizoma (apelando a Deleuze y Guattari), donde
cada nodo actúa y funciona como parte de esta conectividad viral de
las manifestaciones políticas recientes.
En un sentido distinto, Armando Bartra (2014) apunta a las nue-
vas rebeldías, como concibe a los movimientos juveniles de carácter
innovador, festivo, carnavalesco y visionario de las protestas del siglo
XXI, caracterizadas por una aparente falta de claridad, persistencia y
eficacia que “saca de quicio a sus adversarios”, quienes consideran
que los jóvenes no saben lo que quieren. Según el autor, la clave
de los movimientos que hacen historia está en ejercer el poder de
la imaginación política para saltar fuera del tiempo lineal; de ahí el
interés por observar y analizar la creatividad de los jóvenes al ejercer
su derecho a protestar.
Massimo Modonesi, por su parte, define al #YoSoy132 como
un movimiento postzapatista (en alusión al Ejército Zapatista de
Liberación Nacional) caracterizado por tres tendencias: “el fin de
la centralidad zapatista, su prolongamiento difuso y la ausencia de
un nuevo paradigma” (Modonesi, 2014: 137). Para este autor, el
#YoSoy132 muestra el fin de la generación zapatista y el inicio de
una etapa postzapatista de movilización y politización juvenil y uni-
versitaria. Sin embargo, reconoce que el #132 también fue zapatista
El estudio del movimiento #Yosoy132 desde la investigación social.  39 

sin serlo, pues de alguna forma estuvo influido, aunque de manera


difusa, por ejemplo, por medio de las asambleas, el uso de la web,
del cual el zapatismo fue pionero, y en las resonancias y evocaciones
literarias.10
En resumen, consideramos que estos esfuerzos académicos han
tendido a un análisis dominado por la calificación positiva de los in-
vestigadores hacia los jóvenes estudiantes que participaron en dichas
movilizaciones. Y no es que esté mal. Lo que sucede es que, en su
afán de exaltar los aciertos, las bondades y la capacidad organizativa
y de agencia de una generación que se creía apática y acrítica, han
dejado de lado las contradicciones, las tensiones y los desaciertos de
esa misma movilización que, como todas las demás, es inaprensible
por uno solo de sus lados.
El único que consideramos que, a la fecha en que esto se escribe,
mostró un intento por dar cuenta de estas tensiones y contradicciones
fue el sociólogo Marco Estrada Saavedra. Él concibe al #YoSoy132
como un sistema de protesta (en alusión a Niklas Luhmann), debido
a que “Este tipo de sistema logra su autopoiesis creando estructuras
propias de comunicación, organización, movilización, producción y
distribución de recursos y bienes colectivos” (Estrada, 2014: 86).
El autor divide este sistema de protesta en cinco procesos: 1) la
protesta en la Ibero; 2) la descalificación a los estudiantes por par-
te de los medios de comunicación y de los funcionarios del PRI y
del PVEM; 3) el alineamiento político de la prensa en favor de Peña;
4) la convocatoria por Twitter a la #MarchaAntiEPN el 19 de mayo,
que llevó a las calles a 46 mil jóvenes y, 5) la marcha del viernes 18
de mayo a las instalaciones de Televisa Santa Fe, que dio inició a la
comunicación entre estudiantes de distintas universidades, en espe-
cial de las privadas, como Ibero, Tec e ITAM.

Aunque no fueron realmente muchos los asistentes a la marcha, las con-


secuencias de la protesta fueron muy significativas. Primero, porque al
confrontarse con el medio de comunicación más poderoso e influyente del
país, éste no tuvo más remedio que abrir espacios noticiosos a las voces y
reclamos de los estudiantes. En segundo lugar, mientras los manifestan-
tes recorrían las calles, también transmitían mensajes con sus teléfonos

10
Del 12 al 16 de agosto de 2013, el Ejército Zapatista convocó a la escuelita zapatista, a la que
asistió un buen número de jóvenes pertenecientes al #YoSoy132. Para mayor información se pue-
de consultar “La escuelita zapatista: enseñanzas para el mundo”, en http://www.proceso.com.
mx/352907/la-escuelita-zapatista-ensenanzas-para-el-mundo.
40 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

inteligentes, los cuales eran reenviados en las redes sociales. De tal modo,
lograron generar una gran resonancia para su protesta (Estrada, 2014: 94).

Con estas movilizaciones los estudiantes refrendaron su oposi-


ción a Peña y se declararon apartidistas, en contra del intento de la
izquierda obradorista de capitalizar las protestas. La multiplicidad de
experiencias y posiciones políticas de los que se asumían como parte
del movimiento lleva a destacar también diversas aristas: la necesidad
de organizarse conservando la pluralidad política interna y resguar-
dando principios básicos de legitimidad y movilización conjunta; la
importancia de las redes sociales para mantener la comunicación al
interior y hacia el exterior; la distinción en términos de capital políti-
co, económico y social, que puso en evidencia las grandes diferencias
entre unos estudiantes y otros, entre los que apenas estaban viviendo
su primera experiencia política y los que tenían como antecedente su
participación en la huelga de la UNAM, en 1999; por ejemplo, entre
los que bloqueaban avenidas y los que pedían marchar sobre las ban-
quetas, entre los que gritaban para hacerse escuchar y los que habían
nacido en un contexto que les facilitaba expresarse, entre los que ape-
laban a la acción directa y los que daban entrevistas en los principa-
les medios de comunicación sin haberlas consensuado con sus pares,
tema este último que requiere un análisis más profundo, que Estrada
apenas alcanza a esbozar:

[...] la heterogeneidad política, junto con la pertenencia a diferentes es-


tratos socioeconómicos de los integrantes del #132 explican, en parte, la
lección de la forma de organización del movimiento, pero también los pro-
blemas y tensiones en la cooperación y movilización del #132 (Estrada,
2014: 105).

Finalmente, Estrada señala un rasgo primordial del #132 que,


generalmente, fue pasado por alto, y es que, aun cuando la mayo-
ría de sus participantes eran estudiantes, no se trataba, en sí, de un
movimiento estudiantil, ni sus demandas centrales correspondían a
las de este sector social. En realidad, al trascender las fronteras uni-
versitarias, los estudiantes lograron visibilizar las fallas del sistema
político-electoral mexicano, evidenciando la práctica sesgada de los
medios de comunicación.
El estudio del movimiento #Yosoy132 desde la investigación social.  41 

Tesis sobre Más de 131 y #YoSoy132

Finalmente, desde distintas disciplinas y en diversas universidades se


ha intentado analizar, por medio de tesis de grado y de posgrado, los
acontecimientos de 2012 en torno a la movilización estudiantil. Entre
2014 y 2016 encontramos que se escribieron, en la UNAM, siete tesis
sobre el #YoSoy132.
Desde la Licenciatura en Comunicación, Avellanedo (2016) abor-
da el tema a partir de la construcción de identidades colectivas para la
conformación de movimientos sociales, donde el concepto de comuni-
cación funge como clave para la creación de sinergias entre dos o más
personas. Por su parte, Llanos (2015) analiza al movimiento desde el
uso social de las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) y la forma en que éstas modifican la acción social en el espa-
cio público; la sustentante afirma que el auge de las tecnologías y el
crecimiento de las redes sociales inicia con el movimiento zapatista
en 1994, consolidándose del tal modo que, en 2012, el #YoSoy132
se integra, en un inicio, dentro de las redes sociales. Desde la comu-
nicación y el género, Ortiz (2014) intenta analizar el movimiento a
través de la comunicación política, haciendo una crítica al concepto
de patriarcado, el cual, para la autora, permea todos los aspectos de
la vida humana, entre ellos, la comunicación. Dentro de la Maestría
en Comunicaciones, Mendoza (2015) aborda las movilizaciones so-
ciopolíticas desde las redes sociales, incorporando un análisis de con-
tenido del #YoSoy132 Querétaro, donde incluye los repertorios de
acción en el uso de redes sociales como Facebook. Ahora bien, en
la Licenciatura en Geografía, González (2016) analiza al #YoSoy132
desde el espacio, la subjetividad y la política y su influencia para que
el movimiento configurara un proceso de subjetivación política ba-
sado en prácticas y discursos que, a su vez, construyen un territorio
político de deliberación y acción colectiva. Y dentro de la Licenciatura
en Urbanismo, Alonso (2015) incorpora el análisis de este movimien-
to desde los territorios como imaginarios urbanos en disputa; asimis-
mo, puntualiza que el #YoSoy132, como hecho urbano, transforma
la ciudad y ésta, a su vez, se ve influida por los hechos urbanos. Por
último, en la Licenciatura en Ciencia Política, Martínez (2014) realiza
un abordaje teórico metodológico desde el análisis de las acciones co-
lectivas, utilizando la teoría del orden, el cambio y la acción.
En la Ibero también se elaboraron tesis al respecto. A partir de su
propia experiencia como subdirector de la Prepa Ibero, Araujo (2014)
42 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

escribió una tesis para titularse en la Maestría en Investigación para


el Desarrollo de la Educación. En ella, el autor plantea tres pregun-
tas de suma pertinencia: ¿es posible establecer una relación entre la
formación de la Universidad Iberoamericana y la participación de los
estudiantes en el grupo Más de 131?; ¿qué factores contribuyen para
la habilitación de la agencia de los estudiantes que participaron en el
grupo Más de 131?; ¿en qué sentido la Universidad Iberoamericana
se constituye como un espacio educativo que promueve procesos de
participación política en los estudiantes? Y atinadamente señala que:

Con aproximadamente 12 mil estudiantes en sus 34 programas de licencia-


tura y 35 de posgrado, la Universidad Iberoamericana no sólo se encuentra
ubicada en el corazón de la zona de la Ciudad de México, que alberga a los
más importantes corporativos empresariales, sino que es una institución
que se ha caracterizado por formar a las élites económicas del país. Sin
duda, la procedencia socioeconómica de la mayor parte de los estudian-
tes de la Iberoamericana, como sugiere Carlos Muñoz Izquierdo, favorece,
más que las mismas experiencias de la formación universitaria, “actitudes
y valores congruentes con el modelo de desarrollo económico” que genera
fuertes desigualdades sociales (Muñoz, 1993: 218)... Estas características
del contexto de la universidad, particularmente del perfil socioeconómico
de sus estudiantes, complejizan las pretensiones de la universidad de pro-
mover la construcción de una sociedad más equitativa. Sin embargo, a par-
tir del mismo concepto de agencia, propio de una perspectiva sociológica
relacional, es posible establecer que las relaciones en el espacio educativo
no sólo reproducen los intereses de una clase dominante, sino que pueden
favorecer la creación de nuevos valores sociales. La experiencia de los es-
tudiantes del Más de 131 puede ser una muestra de ello (Araujo, 2014: 67).

Por su parte, desde la Maestría en Antropología Social, Salas


(2014) abordó el tema de los estudiantes de la Ibero pertenecientes al
Más de 131 que, como ya dijimos, es el ala integrada exclusivamente
por alumnos de esta universidad. En su tesis, la sustentante recapituló
minuciosamente las formas organizativas del Más de 131, así como
el tránsito al movimiento #YoSoy132, además de profundizar en los
usos de las redes sociales como Twitter y Facebook. Por último, es-
bozó las tensiones al interior del Más de 131 y la manera en que
sorteaban dichos problemas.
En suma, consideramos que, debido a que han pasado seis años
desde el surgimiento del movimiento Más de 131 y del #YoSoy132, aún
El estudio del movimiento #Yosoy132 desde la investigación social.  43 

sería necesario y pertinente elaborar otras tesis que profundizaran en el


análisis de estos procesos con el fin de trascender la mera descripción.

Palabras finales

A lo largo de esta revisión queda claro que el movimiento #YoSoy132


es una de las movilizaciones más importantes de inicios de siglo en
México, no sólo por la manera y el contexto en el que emergió, la for-
ma en que fue organizado y conformado, o por la innovación y la pro-
fundidad de sus demandas, sino también porque trascendió fronteras
y logró movilizar a distintos sectores de la sociedad tras varios años
de silencio, lo cual puso en evidencia la capacidad de convocatoria y
protagonismo de los jóvenes estudiantes para incidir en su realidad.
Aunque el #132 ha significado una oportunidad valiosa para es-
tudiar los movimientos sociales y la participación política de los jóve-
nes, lo cierto es que la mayor parte de los textos que lo han abordado
carecen de análisis profundo, probablemente debido a que fueron es-
critos al calor de los acontecimientos y por activistas, simpatizantes y
aliados dentro y fuera de la academia.
Por lo tanto, consideramos que aún quedan muchas preguntas de
investigación por explorar, entre las que se pueden mencionar: ¿cómo
se vivían cotidianamente las diferencias de clase entre estudiantes de
las universidades públicas y privadas?, ¿cuáles fueron los métodos
de acción propuestos y operados por unos y otros?, ¿quiénes y cómo
capitalizaron políticamente su participación en esta movilización?,
¿cómo se dio la división entre #YoSoy132 y el Más de 131?, ¿quiénes,
desde cuándo y de qué forma los estudiantes consiguieron el acceso a
los medios de comunicación masiva?, ¿por qué este movimiento re-
cibió más apoyo de la sociedad en general que otros movimientos so-
ciales?, ¿cuáles fueron las rupturas al interior del movimiento?, ¿qué
pasó después de la represión del 1 de diciembre de 2012?
Lo cierto es que, aun cuando se habla del #YoSoy132 como un
movimiento estudiantil, sus demandas no fueron meramente univer-
sitarias, lo cual nos lleva a intuir que la diversidad de opiniones y
posiciones políticas hablan de un movimiento sumamente heterogé-
neo, y que esta diversidad no siempre fue riqueza, sino también posi-
bilidad de conflicto, enfrentamiento y ruptura. Pensar de esta manera
el #132 nos permite dar cuenta de que en cuanto que la realidad es
compleja los movimientos sociales también lo son.
44 Marcela Meneses-Reyes y Sandra Tanisha Silva-Aguilar

Referencias

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de septiembre, consultado el 28 de junio de 2016. Disponible en http://www.
proceso.com.mx/352907/la-escuelita-zapatista-ensenanzas-para-el-mundo
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de Licenciatura en Urbanismo. México: UNAM.
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Más de 131 en la Ibero.
Agencia, participación ciudadana
y educación en el espacio universitario

Carlos Jesús Araujo Torre


Introducción

Adherirse al ideario de la Universidad Iberoamericana implica, en


palabras de Freire, abrazar la posibilidad de educarnos para rehacer
el mundo. El 11 de mayo de 2012 representó, para muchos, la crista-
lización de tal sueño o, al menos, hizo permisible imaginar que la ac-
ción educativa puede contribuir a la generación de procesos políticos
que busquen construir un país más democrático. Ante un auditorio
universitario repleto, un grupo de estudiantes irrumpió el curso y el
discurso de un candidato a la presidencia de la República, afirmando
su derecho a decir y a disentir, manifestando su inconformidad ante
el abuso del poder de la clase política, y convirtieron, quizá sin calcu-
larlo, su espacio universitario en uno de protesta y de libre expresión;
transformaron la universidad en un escenario político y de ejercicio
de la ciudadanía.
Es innegable que, para muchos, la protesta y la movilización de
los estudiantes podía estar directamente relacionada con la formación
humanista de la Ibero. Sin embargo, sería justo cuestionar la idea de
que la acción de los estudiantes es atribuible, en alguna medida, a un
determinado modelo de formación, del que fueran tan sólo deposita-
rios o reproductores. Las protestas del 11 de mayo y la movilización
y organización que le siguieron manifestaron, ante todo, la capacidad
compartida entre los jóvenes de cambiar, recrear y resignificar no
sólo sus condiciones sociales y políticas, sino su propio entorno uni-
versitario. La relación entre la Universidad Iberoamericana y los es-
tudiantes del Más de 131 no radica sólo en la formación que posible-
mente ha dado la institución, sino en la oportunidad, inaugurada en
aquel auditorio, de que ésta participe de la agencia de los estudiantes.
En este trabajo se presenta la síntesis de un proyecto de investiga-
ción que busca “analizar la relación entre los estudiantes (ahora egre-
sados) que han participado en el grupo Más de 131 y la Universidad
Iberoamericana, con la finalidad de conocer las posibilidades de un
espacio universitario para favorecer o habilitar procesos de participa-
ción ciudadana desde la experiencia de los estudiantes”.
50 Carlos Jesús Araujo Torre

El surgimiento

La Universidad Iberoamericana se ha caracterizado por ofrecer for-


mación profesional a las élites económicas del país. Más que las ex-
periencias y los contenidos de la formación universitaria, esta pro-
cedencia socioeconómica de los estudiantes, sugiere Carlos Muñoz
Izquierdo, puede condicionar de manera importante la construcción
de “actitudes y valores congruentes con un modelo de desarrollo
económico” que genera fuertes desigualdades (Muñoz, 1993: 218).
Podría asumirse que los valores y las actitudes internalizados por los
estudiantes antes de su ingreso a la universidad, “se alinean más con
la reproducción de las estructuras sociales vigentes que con su trans-
formación” (Vergara, 2013: 23).
Tales condiciones, sin duda, complejizan las pretensiones de la
universidad de promover, según su ideario, la construcción de una
sociedad más democrática y equitativa. Sin embargo, en este trabajo
se sugiere que, desde una perspectiva sociológica relacional, es po-
sible establecer que las interacciones en el espacio educativo no sólo
reproducen determinadas condiciones o intereses socioeconómicos,
sino que pueden favorecer la construcción de nuevos significados y
valores sociales. La experiencia de los estudiantes del grupo Más de
131 y su relación con la Universidad Iberoamericana puede ser una
muestra de ello.

El 11 de mayo en palabras de los participantes

En mayo y junio de 2012, un grupo de estudiantes y exalumnos de la


Universidad Iberoamericana convocó a una jornada de diálogo y parti-
cipación llamada “El Buen Ciudadano Ibero”. La coyuntura electoral
estaba marcada por el inminente regreso del Partido Revolucionario
Institucional (PRI) al poder, tras setenta años de gobernar al país y
doce de ser oposición. El 11 de mayo, luego de previas cancelaciones,
asistiría a esta universidad el candidato del PRI.

Y en una charla de la fuente platicaron algunos comunicólogos: “pues


vamos a armar un grupo donde discutamos cómo vamos a cuestionar a
los candidatos que están por venir”; “unos chavos en la fuente, amigos
nuestros, conocidos, se organizan para protestar contra la visita de los
presidenciables y hacen un grupo de Facebook e invitan a montón de
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 51 

comunicación”; “y entonces ahí empezamos a hablar de los feminicidios,


lo de Atenco, que esto y que lo otro”; “me acuerdo que ese viernes sale en
la primera plana de El Universal el grupo, una captura (de pantalla) del
grupo. Decía algo así como ‘Se prepara la Ibero para Peña’” (FG).

El 11 de mayo por la mañana, el entonces candidato a la presiden-


cia, Enrique Peña Nieto, ofrecería en el principal recinto de la universi-
dad un discurso sobre su visión del país y sus propuestas de gobierno.

Nos dimos cuenta de que no éramos los únicos, había otros chavos de
diseño que también se habían organizado; unas chavas que se organizaban
por su cuenta y llevaban una manta de Atenco. Nos dimos cuenta que eran
como varios grupos y ahí empezó todo el show que nadie esperaba, ni
nosotros mismos (FG).

A lo largo de la exposición los abucheos se imponían, se escu-


chaban voces y se leían consignas preparadas por estudiantes que se
habían organizado previamente, alusivas a los abusos y las violacio-
nes cometidos en Atenco en 2006, y a la relación del candidato con la
empresa de medios de comunicación más importante del país.

Pero lo que hizo que explotaran todos los alumnos, que se hiciera dinamita
y se expandiera fue la manera en que el PRI quiso mediar la situación… Lo
que los hizo indignarse era que la mitad del auditorio era de acarreados; les
indignaba ver cómo a sus compañeros que sí son de la Ibero les quitaban las
pancartas; te indigna que veas que lo están haciendo, ¿pues quién se creen
estos tipos para que se atrevan a hacer esto en la universidad?; les indig-
naba ver cómo empezaban a repartir, ya sabes, ¿no?, la manera de actuar
del PRI dinosaurio de querer censurar ciertas voces, pero a la vez querer
imponer otras: dar sus pancartitas, sus copetes, y por otra parte quitarles
las pancartas y decirles que guarden silencio. ¿Pues quién se creen? (FG).

Antes de salir del recinto, el candidato respondió sobre Atenco:


“Fue una acción determinada, para restablecer el orden y la paz en
el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de hacer uso de
la fuerza pública” (Animal Político, 2012). Crecieron a tal grado las
manifestaciones de inconformidad que el candidato tuvo que salir por
la puerta trasera. La salida de EPN de la Ibero, en medio de protestas,
se convirtió rápidamente en trending topic mundial en la red social
Twitter (Vivas, 2012).
52 Carlos Jesús Araujo Torre

No alcancé a escuchar lo último que dijo Peña Nieto, y en ese momento


empezaron a hacer bulla. Entonces vi que en la explanada empezaron con
todo eso. Digamos que, en mi caso, la chispa no fue lo de Atenco, porque
yo no oí la última parte de la conferencia, sino que fue el “no sé qué está
pasando, pero me parece correcto que esté pasando, o sea, creo que hay
algo de verdad en esto” (KJ).

El tratamiento que dieron los principales medios de comunica-


ción a las protestas de los estudiantes describió los acontecimien-
tos con encabezados como: “Éxito de Peña Nieto pese a boicot or-
questado en la Ibero” (Lara, 2012), y difundiendo declaraciones de
Enrique Peña Nieto y el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín
Coldwell, en torno a que se trató de infiltrados que no representaban
a la comunidad.

Si hubieran salido (el PRI y los periódicos) a decir lo que sucedió tal cual,
yo creo que ahí nos hubiéramos quedado contentos …pero como la res-
puesta fue negativa, sesgada, muy parcial, pues nosotros nos molestamos
y fue cuando empezamos a sacar fotos en Twitter; todos nos indignamos
y decíamos en las redes “mira lo que están diciendo estos cabrones” (FG).

Dos días después, un grupo de 1311 estudiantes que había esta-


do el 11 de mayo en las protestas, difundió un video mostrando sus
credenciales y números de matrícula que los acreditaban como estu-
diantes de la universidad. “Usamos el derecho de réplica. Somos es-
tudiantes de la Ibero, no acarreados y nadie nos entrenó para nada”.2
Simultáneamente, el rector de la Universidad Iberoamericana legiti-
mó, mediante un comunicado, las protestas de los alumnos. “Asumir
que la movilización de los estudiantes obedeció a algún tipo de ma-
nipulación interna o externa es insultar su inteligencia y su libertad”
(Universidad Iberoamericana, 2012).
La consigna #YoSoy132 (en alusión a los 131 estudiantes que
mostraron sus credenciales en el video que se hizo viral) marcó las
muestras de solidaridad en las redes sociales protagonizadas, princi-
palmente, por estudiantes de otras universidades públicas y privadas,
y dio nombre al nuevo movimiento estudiantil.

1
En realidad, quienes elaboraron el video recibieron más archivos. Al final, se presentan 128 testi-
monios, pero por un error en las cuentas, se dijo que eran 131.
2
Video disponible en http: //www.youtube.com/watch?v=P7XbocXsFkI
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 53 

Y una parte muy importante que vimos eran las muestras de solidaridad.
No me acuerdo de dónde salió, pero había una muestra de solidaridad que
decía… era en una salida del metro, de no sé dónde, en donde están chavos
del Poli diciendo: “¡Ibero, aguanta, el Poli se levanta!” (KJ).

A la primera manifestación frente a las instalaciones de Televisa,


el 18 de mayo, siguieron muchas otras concentraciones y marchas
a las que se sumaron no sólo estudiantes de universidades públi-
cas, como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), y privadas como el Instituto
Tecnológico Autónomo de México (ITAM), sino contingentes de mo-
vimientos sociales identificados con los reclamos de los jóvenes del
#YoSoy132. Con el lema “La verdad nos hará libres” como grito de
batalla, los estudiantes del país cimbraron con fuerza las estructuras
del poder político y fáctico de México; exigieron inédita y creativa-
mente la democratización de los medios de comunicación, buscando
el derecho a la información y a la verdad, como condición de posibi-
lidad para la democracia y la justicia social.
“Somos Más de 131” se hicieron llamar los estudiantes de la
Iberoamericana que dieron origen y formaron parte activa del movi-
miento nacional #YoSoy132. Aunque siempre adheridos a la agenda
del movimiento más amplio, los jóvenes de la Ibero, apoyados por aca-
démicos y autoridades universitarias, proponían una agenda propia que
ayudara a trascender la coyuntura electoral. Tras la sofocación del mo-
vimiento, el 1 de diciembre de 2012, los estudiantes y los egresados de
la Ibero se constituyeron como un colectivo dedicado, entre otras co-
sas, a promover debates en torno a la transformación de la constitución
del país, con el proyecto Sentimientos de la Nación. Al poco tiempo,
en congruencia con las demandas que les dieron origen, los estudian-
tes (ahora egresados), empezaron a documentar diversas problemáticas
sociales, particularmente de comunidades indígenas para constituirse,
posteriormente, en un medio de comunicación alternativo.
La relación entre la Ibero y los jóvenes que participaron en el Más
de 131 es compleja, y merece ser comprendida más allá de la supuesta
o posible incidencia de un determinado modelo de formación recibido
por los estudiantes; es preciso profundizar en los nuevos significados
y sentidos que construye su participación para la institución; es decir,
es necesario reconstruir la noción de relación educativa, poniendo en el
centro la contribución de la experiencia de los jóvenes al espacio uni-
versitario y sus posibilidades de formar para la participación política.
54 Carlos Jesús Araujo Torre

Universidad y formación
para la participación ciudadana
No es difícil encontrar un sinnúmero de propuestas en torno al papel
de las universidades en la formación para la participación política
de los jóvenes. Tales propuestas son de carácter predominantemente
prescriptivo, y aunque sin duda pueden ofrecer algunas pistas para la
comprensión de las posibilidades del espacio universitario de promo-
ver la participación de los jóvenes, es preciso anotar la necesidad de
comprenderlas desde una noción más compleja de la relación educa-
tiva. A continuaciòn se mencionan algunas.
Una de las principales perspectivas para abordar la problemática
es la que considera que la formación en humanidades representa, con
claridad, la posibilidad de revertir la tendencia de favorecer la forma-
ción técnica y científica, más que la formación para la participación
ciudadana. Una de las propuestas más citadas y reconocidas es la
de Martha Nussbaum (2012), centrada en tres ejes fundamentales:
cultivar la capacidad de reflexión y pensamiento crítico, desde lo que
llama una “pedagogía socrática”; promover la facultad de pensar des-
de la diversidad cultural en el contexto global y, por último, favorecer
la facultad de imaginar la experiencia del otro, interesarse por la vida
de los otros y “entender las consecuencias que cada política implica
para las oportunidades y las experiencias de los demás ciudadanos”
(Nussbaum, 2012: 49).
Una segunda propuesta, comúnmente citada en el estudio de la
formación para la participación ciudadana, es la que aborda el tema
desde la Responsabilidad Social Universitaria (Vallaeys, 2008) o
(con una perspectiva más crítica) desde la atención al ethos general
de la institución (Hoyos, 2009). Propone que, para favorecer procesos
de participación política y ciudadana, resulta fundamental atender el
ethos general de la institución escolar, es decir, las prácticas y las in-
teracciones que, en el ejercicio de la gestión, la docencia, la investiga-
ción y la participación social, explícita o implícitamente, intervienen
y condicionan de diversas maneras el proceso de aprendizaje en favor
de una responsabilidad social.
Otra propuesta con un lugar importante en los trabajos de in-
vestigación es la de la metodología Aprendizaje-Servicio (Martínez,
2010). Ésta busca que la realidad social y cultural de sectores de la
población en situación de exclusión o vulnerabilidad sea escenario y
fuente de aprendizaje en los procesos de formación profesional. Se
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 55 

sugiere, con ello, que los procesos de participación que se deriven


de los proyectos de Aprendizaje-Servicio, estarán direccionados a la
construcción de una mayor inclusión social y de estilos de vida y
valores propios de la democracia.
Estas propuestas, que sin duda no agotan la literatura sobre el
tema, contienen en sí las posibles interacciones, gestiones, instancias
y recursos que puede movilizar la institución educativa para favo-
recer la participación ciudadana y con ella la construcción de una
sociedad más democrática. Sin embargo, es necesario problematizar
las propuestas y su concepción de relación educativa pues, se sugiere
en este trabajo, es una compleja relación social en la que no sólo hay
que considerar las características de una determinada oferta educativa
o programa de formación, sino las experiencias y las trayectorias de
los sujetos, que no son en medida alguna meros recipientes de un mo-
delo de formación, sino agentes capaces de adoptar, rechazar, recrear
o reinventar tanto los contenidos curriculares como las interacciones
en el espacio universitario.

El aprendizaje político en el espacio educativo


Una de las principales críticas que se hacen a las propuestas sobre
formación ciudadana en las instituciones educativas es que, muchas
veces, parten de las concepciones que tiene el “mundo adulto” sobre
ciudadanía y que, por consecuencia, poco tienen que ver con la expe-
riencia y las expectativas de los jóvenes en torno a la participación.
Así, hay en la literatura investigaciones que sugieren que, más allá de
los programas y los proyectos de formación para la ciudadanía, son
las interacciones dentro del espacio educativo las que configuran una
condición de ciudadanía y con ello posibilitan un aprendizaje político.
El aprendizaje, sugieren Ocampo, Méndez y Pavajeau, puede en-
tenderse como un proceso de producción de significados construidos
a partir de las interacciones sociales que se dan en un contexto deter-
minado. En ese sentido, el aprendizaje en el espacio educativo se tor-
na ciudadano, no por los contenidos de los programas de formación,
sino porque los significados construidos a partir de las experiencias
“fisuran o posibilitan la configuración de intereses, normas, procedi-
mientos, espacios y bienes colectivos (de lo público) en relación con
las realidades y problemáticas de todo el entorno” (Ocampo, Méndez
y Pavajeau, 2008: 846).
56 Carlos Jesús Araujo Torre

En esta misma línea, trabajos de investigación como los de


Delgado y Arias (2008); Henao (2008); Núñez (2009); Rodríguez
(2009); Stojnic (2015), entre otros, concluyen que la posibilidad de los
estudiantes de participar en el espacio educativo es el principal factor
para la construcción de los aprendizajes que favorecen el involucra-
miento de los jóvenes en asuntos de interés colectivo. La participación,
proponen Delgado y Arias, no es comprendida por los jóvenes “como
una etapa posterior a una lectura crítica de la realidad o a las nociones
ético-políticas que la justifican” (Delgado y Arias, 2008: 288); los mar-
cos a partir de los cuales comprenden y problematizan la realidad y jus-
tifican su acción colectiva se construyen en la acción misma; en otras
palabras, la motivación a la práctica de los colectivos no atraviesa una
etapa de reflexión teórica que anteceda y direccione estratégicamente
una acción política. En este sentido, el espacio universitario puede ser
uno en el que se construyan colectivamente procesos de participación.
No se trataría, según lo propuesto por Delgado y Arias, de una suerte de
formación intelectual o cognitiva, o incluso de una formación “moral”
que se dé en el espacio universitario, sino de un proceso de intercam-
bio, de interacción social y construcción de significados.
Dicho lo anterior, la comprensión de la relación entre los estu-
diantes del grupo Más de 131 y la Universidad Iberoamericana, para
conocer las posibilidades del espacio educativo de promover proce-
sos de participación, hace necesario profundizar en los siguientes
elementos.
Supone, en primer lugar, cuestionar y complejizar las nociones
sobre formación ciudadana. Si bien la literatura citada aporta elemen-
tos importantes para la puesta en práctica de programas y lineamien-
tos de gestión, no siempre contempla el carácter relacional de los
procesos de aprendizaje. En otras palabras, no se consideran suficien-
temente los condicionamientos contextuales (económicos, políticos,
culturales) y la subjetividad misma de los estudiantes (experiencias
biográficas, concepciones sobre lo político, motivaciones para la par-
ticipación), que intervienen en las interacciones dentro del espacio
educativo y que dan siempre direcciones diversas al aprendizaje de
los sujetos y, por lo tanto, a su acción.
Es importante atender el proceso de construcción de la subjeti-
vidad política en la formación de los jóvenes en el espacio univer-
sitario. No se quiere hacer alusión a la relación entre la acción de
los estudiantes y los programas de formación de la universidad, sino
a las formas en que se construyen, dentro del espacio universitario,
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 57 

aprendizajes que favorecen la participación de los sujetos, desde


sus propias experiencias, sentidos y nuevas formas de incidir en lo
público.
Como se estableció con anterioridad, si partimos de la defini-
ción de aprendizaje como un proceso de producción de significados
construidos a partir de las interacciones sociales que se dan en un
contexto determinado, el aprendizaje en el espacio educativo se torna
ciudadano, no por los currículos y los contenidos de los programas
educativos, sino porque los significados que se construyen desde
las experiencias “fisuran o posibilitan la configuración de intereses,
normas, procedimientos, espacios y bienes colectivos (de lo público)
en relación con las realidades y problemáticas de todo el entorno”
(Ocampo, Méndez y Pavajeau, 2008: 846). En este sentido, sugieren
los mismos autores, la vida en el espacio educativo es una experiencia
continua de aprendizaje ciudadano.
Atendiendo estos elementos, es necesario acudir a referentes teó-
ricos que ayuden, en primer lugar, a la comprensión de una perspecti-
va “relacional” de la interacción social que supone el aprendizaje y, en
segundo lugar, a la comprensión de la universidad como espacio edu-
cativo que favorece la construcción del aprendizaje ciudadano o, dicho
de otro modo, la construcción de la subjetividad política. El concepto
sociológico de agencia y la perspectiva de la pedagogía crítica pueden
ayudar a clarificar y responder las preguntas de esta investigación.

Agencia y pedagogía crítica.


Complejizar la relación educativa
¿Por qué hablar de agencia?

El concepto de agencia, propio de una perspectiva teórico social


crítica (Giroux, 1997: 67) o de una sociología relacional (Corcuff,
2013: 28), puede ser clave para la entender la acción de los estudian-
tes y su relación con la universidad, pues favorece la consideración
tanto del contexto en que se genera el proceso de participación, como
de la capacidad de los sujetos para comprender, reproducir o introdu-
cir una “novedad” en ese contexto.
Anthony Giddens (2006) sostiene que la agencia se refiere, pri-
mordialmente, a la capacidad que tiene un individuo para hacer las
cosas, para alcanzar resultados. Desde esta perspectiva, la acción
58 Carlos Jesús Araujo Torre

humana puede ser entendida como la actuación de un agente en el


mundo para introducir una novedad en él (Ema, 2011: 15). En la
misma línea, José Enrique Ema (2004) sugiere algunos puntos para
definir la agencia que parecen relevantes para este trabajo. En primer
lugar, el concepto de agencia permite entender la capacidad de actuar,
no como una propiedad individual, sino como posibilidad compar-
tida, como un poder hacer compartido, lo que implica “vincular la
capacidad de acción con una concepción relacional del poder” (Ema,
2011: 15). En segundo lugar, en cuanto que no remite únicamente a
una propiedad individual, sino a una capacidad compartida, la agen-
cia está inevitablemente situada en una trama de relaciones que se
desarrollan en un contexto dado. Esta “situación” no es sólo cons-
trictiva sino habilitante. La agencia es un proceso de habilitación.
Asimismo, el concepto de agencia, por el enfoque relacional al que
hemos aludido, permite entender que las acciones son “producidas
por, y productoras de, las articulaciones con otros” (Ema, 2011: 19).
Estas características de la agencia pueden ayudar a comprender una
relación educativa como habilitación para la participación ciudadana.
Después de los elementos citados, podemos decir, junto con
Emirbayer y Goodwin, que la agencia hace referencia a una manera
de experimentar el mundo, situada histórica y socialmente, que per-
mite a los actores sociales “apropiarse, reproducir e innovar ciertas
categorías sociales y condiciones de acción de acuerdo con sus idea-
les colectivos e individuales, así como con sus intereses y compromi-
sos” (Emirbayer y Goodwin, 1994: 1442).
En este estudio se sugiere que un ámbito en el que se puede
reivindicar esta posibilidad de la agencia puede ser la participación
ciudadana. Por la agencia, propone Ema, los sujetos incorporan la
novedad en el contexto normativo que supone lo social y, en ese sen-
tido, nos refiere a una idea de acto político. “No nos referimos a la
agencia como una propiedad individual o poseída por un agente, sino
a la interrelación de elementos que pueden permitir la emergencia
de un acto político” (Ema, 2004: 17). ¿Puede el espacio educativo
favorecer esta emergencia? Consideramos que abordar nuestro tema
teniendo como horizonte el concepto de agencia ayuda a comprender
la relación educativa de una manera distinta, que no tenga como prin-
cipio un determinado tipo de formación política y social que derive
en un determinado tipo de acción, sino la habilitación de la participa-
ción desde la experiencia y las aspiraciones políticas y sociales de los
jóvenes. En esta posibilidad de habilitar la agencia para una acción
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 59 

social y política el espacio universitario puede favorecer la construc-


ción de procesos de participación.

La pedagogía crítica

En la pedagogía de Freire, sugiere McCowan (2006), la formación


de actores políticos no se construye sólo en el desarrollo de cono-
cimientos, habilidades y valores en torno el tema de la política en
sí misma, sino que depende del desarrollo de la agencia; es decir,
de que los sujetos se entiendan a sí mismos como capaces de influir
en la realidad externa. Este desarrollo de la agencia hace relevantes
todas las relaciones pedagógicas en el espacio educativo. Una de las
perspectivas teóricas más importantes desde las que puede abordarse
tanto esta complejidad de la relación educativa, como su inherente
carácter político y sus posibilidades de habilitar la agencia, es sin
duda, la pedagogía crítica. Se trata de una propuesta que considera no
sólo determinadas características curriculares o de gestión de la uni-
versidad, sino los procesos de interacción de los sujetos en la relación
educativa, procesos por los que es posible construir nuevos signifi-
cados y valores sociales en favor de una sociedad más democrática y
equitativa. Se trata, propone McLaren (1998), de hacer lo pedagógico
más político y lo político más pedagógico, en “la utilización de for-
mas pedagógicas que traten a los estudiantes como agentes críticos…
en una praxis en la cual el sujeto cognoscente es un sujeto actuante
(Giroux y McLaren, 1998: 227). ¿Qué elementos tiene esta forma de
concebir la acción educativa?
Es importante retomar, de la propuesta de la pedagogía crítica,
el papel del espacio educativo en el agenciamiento de los estudian-
tes para la participación, desde tres elementos: la comprensión de la
democracia como un espacio de lucha, o como un proceso en perma-
nente construcción en el que los participantes de la acción educativa
pueden ser protagonistas; la promoción de un lenguaje de crítica y
un lenguaje de posibilidad a partir del establecimiento de un mejor
proyecto de sociedad fundamentado y, por último, la legitimación del
espacio educativo mismo, como una esfera de participación democrá-
tica, en la que los estudiantes asuman responsabilidades colectivas.
Esto, sin duda, complejiza nuestro problema de investigación, pues
la relación entre la universidad y la participación de los jóvenes no
es propiamente de una contribución causal de la institución al pro-
ceso de participación de los estudiantes, sino un proceso social más
60 Carlos Jesús Araujo Torre

complejo que puede tener como componentes, como sugiere Giroux,


la legitimación de las prácticas de los jóvenes por parte de la ins-
titución, pero también, y sobre todo, la agencia de los estudiantes,
habilitada de diversos modos en el espacio universitario.

Algunas reflexiones en torno al movimiento


de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana
Dos elementos han surgido en el acercamiento a los sujetos y en la
revisión de la literatura. El agenciamiento o la habilitación de la par-
ticipación de los sujetos desde el espacio universitario y la resignifi-
cación del espacio universitario que se da a partir de la experiencia
de participación de los sujetos. Diferentes entrevistas a profundidad y
conversaciones con los sujetos de este estudio han generado algunos
elementos importantes para la comprensión de la relación educativa
entre la universidad y los estudiantes.

Agenciamiento y habilitación

Los testimonios de los jóvenes en torno a sus experiencias de forma-


ción en la Ibero y su posible incidencia en sus deseos o motivaciones
para participar son muy heterogéneos y, quizá, poco contundentes,
si se quisiera establecer alguna relación causal. Sin embargo, existe
una referencia común a la institución como habilitante de su acción a
partir del 11 de mayo de 2012.

Ahora sí ya existe la vinculación con los jesuitas porque nos respaldaron,


y eso no hubiera pasado en las otras universidades y sí pasó en nuestra
universidad…
[…] yo creo que el inicio de los alumnos en el movimiento no tuvo nada
que ver con una cuestión de educación jesuita; sin embargo, lo que sí tuvo
que ver fue el respaldo que dio la universidad al momento, al caso y a la
pluralidad y a la libertad de expresión (FG)…
[…] el primero de julio, el día de las elecciones, por eso todos nos fui-
mos a la Ibero. Yo pedí de favor que si nos prestaban la Ibero para usarla
de “bunker” y ahí estuvimos, íbamos a votar y nos regresábamos, y ahí
estuvimos hasta las tres de la mañana o cuatro de la mañana. Era domin-
go, estábamos sólo nosotros. Te juro, parecíamos los reyes de la Ibero.
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 61 

Cuando teníamos asambleas los martes salíamos a las dos de la mañana y


los guardias “buenas noches señorita”, y entraba y salía de la Ibero a las
dos de la mañana y “pásele señorita” (AR).

Retomando la propuesta de Varela (2013), ante el intento de in-


visibilización de los estudiantes por parte de los actores políticos y
de algunos medios de comunicación, la universidad buscó su visi-
bilización y reconocimiento y, con ello, posibilitó que los jóvenes
asumieran un papel como sujetos políticos capaces de incidir en su
entorno político y social. Frente a las acusaciones de algunos medios
de comunicación sobre que los jóvenes habían sido manipulados, en-
trenados y acarreados, el rector de la universidad afirmó en un co-
municado público: “Asumir que la movilización de los estudiantes
obedeció a algún tipo de manipulación interna o externa es insultar
su inteligencia y su libertad” (Universidad Iberoamericana, 2012).

Y así fue evolucionando el 131 hacia eso, a la libertad que los estudiantes
van teniendo. Yo les dije, “lo que yo vea que es para bien del país y de la
Ibero, yo los apoyo cien por ciento” (JM).
[…] igual, también el rector, en su momento, fue muy respetuoso de lo
acontecido. A él lo presionaron mucho para que se ofreciera una disculpa
pública y el resistió diciendo: “no hay ningún agravio, es una manifesta-
ción de la democracia y yo respaldo a los estudiantes” (DF).

A través de posicionamientos de sus autoridades, la universidad


legitimó las protestas dándoles un carácter de racionalidad y de liber-
tad. Esto significó, refieren los jóvenes, una forma de empoderamien-
to. No se trata de una relación causal, es decir, que la protesta de los
estudiantes se derive de una determinada formación para el ejercicio
de la libertad, sino de un agenciamiento o habilitación por parte de la
institución a la libertad de expresión de los estudiantes, dotándola de
razón y oponiéndose explícitamente a los intentos de invisibilizarla
y deslegitimarla.

En la universidad X, o en la Y, no hay una autonomía del estudiantado, de los


académicos, del sindicato, de poder generar su propia organización y poder
expresar sus propias posturas. Y eso es algo que sí sucede en la Ibero (FG).
[…] en la Ibero nos sentimos como en casa, y eso como que genera con-
fianza. Entonces, cuando pasó lo del 11 de mayo, se puede decir que los
62 Carlos Jesús Araujo Torre

estudiantes de la Ibero sienten más propia la universidad, y por lo mismo, se


sienten más ofendidos cuando están invadiendo ese espacio (FG).

Es también importante decir que en el proceso mismo de parti-


cipación política y en la interacción con diversos sectores y organi-
zaciones sociales, los miembros Más de 131 redescubren y redefinen
a la Iberoamericana como una institución educativa y como un actor
político y social. Esta redefinición se da, por un lado, a través de los
posicionamientos públicos, y al interior de la institución, de acadé-
micos y autoridades de la misma universidad a partir de las primeras
protestas; por otro lado, se da en la interacción de los estudiantes con
centros de derechos humanos, proyectos comunitarios y otras organi-
zaciones vinculadas a los jesuitas3 y simpatizantes de la movilización
estudiantil.

Me empiezo a dar cuenta de la responsabilidad de la Ibero por la gente que


empecé a conocer en el activismo, es decir, el planeta activista está muy rela-
cionado con los jesuitas. Pienso en el Centro de Derechos Humanos Miguel
Agustín Pro: es un centro de derechos humanos que tiene el nombre de un
jesuita, muy relacionado con los jesuitas; pienso en muchas de las casas de
migrantes, donde trabajan muchos chicos del voluntariado jesuita (FG).

Esta interacción transforma la percepción en torno a su propio


espacio universitario y lo dota de nuevos significados, como uno que
puede abrir posibilidades de acción y participación política y social,
más allá del ámbito meramente académico. La participación de los
educadores en procesos sociales y políticos externos a la institución,
como sugiere Giroux, representa con fuerza la posibilidad del apren-
dizaje para la ciudadanía y la democracia.
Podemos inferir, a partir de las entrevistas con estudiantes y
académicos que, a través de la visibilización y la legitimación de la
protesta como un acto de libertad y de la vinculación universitaria
con procesos políticos y sociales que trascienden la formación pro-
fesional académica, se legitimó el espacio universitario como uno de
participación en el que los estudiantes asumen una responsabilidad
colectiva. Retomando la propuesta de Giroux, es preciso decir que
legitimar a las instituciones como espacios para formar sujetos políti-
cos supone conferir a los estudiantes un papel distinto en la relación

3
Orden religiosa católica; están a cargo de la Universidad Iberoamericana y de otros proyectos
educativos, sociales, comunitarios y pastorales.
Más de 131 en la Ibero. Agencia, participación ciudadana y educación... 63 

educativa; supone asumir la posibilidad de que sus significados en


torno a lo político protagonicen la relación.

Resignificación del espacio educativo

Sin duda, una de las principales novedades que podría aportar el


caso del movimiento Más de 131 para la comprensión de los pro-
cesos de formación ciudadana en la universidad es que, a través de
la participación misma de los estudiantes, la institución entiende los
alcances de su espacio como una esfera para la participación demo-
crática. Los jóvenes del Más de 131, en el transcurso de su acción
política, transforman las expectativas y las representaciones en torno
a la Universidad Iberoamericana y la resignifican. No parece claro
que, antes del movimiento, hubiera existido una expectativa social
en torno al papel de los alumnos de la Ibero como agentes críticos y
en activa oposición a las instituciones del gobierno o a otros poderes
fácticos del país.

Y el 11 de mayo fue decir: “no manches, toda esta gente que a veces creo
que no está en la clase y que no está pensando y que no ve más allá de su
propio bienestar, sí está pensando, sí es crítica, sí es capaz de reaccionar”.
Y en ese espacio de la masa, en el sentido positivo y en el negativo, sentí
que éramos eso, ¿no?, que por primera vez en todo el tiempo que llevaba
yo en la universidad, había un algo Ibero que nos identificaba… la indig-
nación (KJ).
[…] se dio un cambio inmediato en la percepción de la opinión pública
frente a la Ibero (DF).
[…] ya la Ibero es otro espacio. Para las próximas visitas de los candi-
datos, estamos pensando en escenarios que antes no se tenían que pensar
aquí, en la universidad (DF).

Es posible, entonces, establecer el protagonismo de los estudian-


tes en la relación educativa, en cuanto que posibilitan un proceso de
producción de nuevos sentidos para la universidad.
A partir de la definición de agencia que se ha establecido, po-
demos decir que una característica de la relación entre los estudian-
tes y la universidad es la del establecimiento de un “poder hacer”
compartido. En su acción, los jóvenes habilitan nuevas posibilida-
des de hacer, posibilidades de actuar “de otro modo” en el espacio
universitario. En el proceso de participación de los estudiantes del
64 Carlos Jesús Araujo Torre

movimiento Más de 131 se expresa la capacidad de los sujetos para


autoproducirse, al mismo tiempo que producen el mundo social y sus
universos de sentido (Alvarado et al., 2008).

Aprendimos eso. Que los muchachos piensan por sí mismos y que deciden
cosas que están más allá de cualquier control; esto no lo entienden los
políticos de fuera, pero me parece que fue un aprendizaje también nuestro,
que no se necesita manipular a nadie, ni es posible hacerlo. No al menos
en una universidad en la que se fomenta que pienses por ti mismo y tengas
una perspectiva crítica, que eso creo que sí lo ha tenido la Ibero desde
siempre (DF).

Los estudiantes en su hacer, y la universidad en la legitimación


de ese hacer, hacen accesibles nuevas posibilidades en torno a la for-
mación para la participación ciudadana.
La creatividad en sus nuevas formas de protesta, la capacidad de
convocar a diversos sectores de la sociedad, la lucha por democratizar
los medios de comunicación como condición para alcanzar una ver-
dadera democracia, la solidaridad con los sectores excluidos y margi-
nados de la sociedad, el uso de las redes sociales para crear redes de
solidaridad y participación, la indignación compartida son sólo algu-
nos de los rasgos del movimiento iniciado por los estudiantes de la
Ibero, que abren nuevas posibilidades para imaginar la participación
ciudadana. También, por supuesto, pueden ser clave para repensar la
respuesta de las instituciones educativas a su sentido fundamental de
“formar” mejores ciudadanos. Los estudiantes del 131 resignifican
así la relación educativa y se constituyen como formadores.

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#YoSoy132 en la Ibero Puebla:
memoria de un movimiento

Jorge Eduardo Basaldúa Silva


Los dueños del planeta han hecho los deberes. En su intento de ser más
productivos, de obtener mayores beneficios robándonos el léxico, nos han permitido
reconocer que no estamos solos, que la sociedad precisa el cambio y que, cuando
la revolución se busca en unos grandes almacenes y no se encuentra, puede ser que
algún día se la empiece a buscar en las plazas. Y tal vez ese día ha llegado.

Naomi Klein

De la indignación a la propuesta

Frente al debilitamiento de las promesas, la clausura de futuro, miles


de jóvenes en todo el mundo se han puesto al frente de moviliza-
ciones cuyas constantes son la indignación y la certeza de que otro
mundo es posible.
Contagiados por un ánimo transformador, conectados por las redes
sociales buscan, esperanzados, un lugar dentro de la historia. Sus con-
signas no persiguen, necesariamente, la transformación de las estruc-
turas, el control de los medios de producción; sus experiencias, como
dice Touraine, son cada vez menos sociopolíticas y más sociocultura-
les; los conflictos que enfrentan abarcan múltiples ámbitos de la vida,
incluyendo el privado (1985: 750 y ss.). Los jóvenes salen a la calle
con propuestas que desbordan los límites de lo económico y lo político,
centrando su atención en la reproducción cultural, la integración social
y la socialización (Valenzuela, 2015: 37-38).
Alejados de las maneras de participación política tradicionales,
aunque muchas veces esto se interpreta como apatía y desinterés, los
jóvenes irrumpen en el escenario público a través de formas novedo-
sas de acción, en las que los derechos y las reivindicaciones cobran
un estatus central. Ante lo institucionalizado, apuestan por modalida-
des horizontales y redes informales, más flexibles y temporales, re-
chazando la burocratización y subrayando la participación individual
(Otero, 2006).
Las movilizaciones juveniles recientes (hermanadas con otras,
no tanto), están preñadas de entusiasmo y emotividad. Si bien este
carácter las dispone a aceptar con ánimo abierto lo nuevo, no son aje-
nas a la reflexión y el análisis de los contextos de los cuales surgen.
Lo que, a mi juicio, les da amplitud y hondura es la capacidad para
conjugar en sus propuestas la creatividad y la inteligencia analítica.
70 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

El contexto de crisis y conflictos que signa los primeros años de


este siglo fue el marco en el que, el 11 de mayo de 2012, un grupo
de jóvenes universitarios levantó la voz contra Enrique Peña Nieto
en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México, en ese mo-
mento, candidato a la presidencia de la República por el Partido
Revolucionario Institucional (PRI), dando inicio a uno de los acon-
tecimientos de participación política más importantes de los últimos
años en nuestro país, cuyos alcances, a seis años de distancia, segui-
mos intentando comprender.
Los estudiantes de una universidad privada emitieron un grito,
pero no sólo como producto de su hartazgo, sino de su capacidad
para identificar los problemas que enfrenta México y la necesidad
de hacer algo al respecto. Se trató de un grito cargado de razones, de
historia, lleno de fuerza emotiva, de la cual carecen los políticos en
nuestro país.
Es una falacia decir que, antes del 11 de mayo, la participación
de los jóvenes era nula. Muchos de ellos ya habían tomado la palabra,
habitado la plaza y acompañado procesos de lucha; habían formulado
preguntas exigiendo, a quienes tenían el poder, respuestas claras. Lo
cierto es que, ante tanta vitalidad, el Estado y la clase política apenas
mostraron señales de vida. Su indiferencia histórica frente a los proble-
mas del país y a las personas que los viven a diario fue una constante.
Parados en ese piso histórico, construido por muchos jóvenes que
les precedieron, los estudiantes de la Ibero levantaron la voz. Pero
no fue la manifestación indignada lo que detonó la conformación del
movimiento, sino la desacreditación del Estado mexicano, a través de
la voz de Pedro Joaquín Coldwell, entonces presidente del PRI, de los
estudiantes de la Ibero, tachándolos de infiltrados, porros, carentes de
representatividad.
Al negarles este reconocimiento, escribió Rossana Reguillo días
después de lo ocurrido, los políticos y las televisoras (representantes
de los poderes fácticos), activaron lo más importante en cualquier
proceso de organización y resistencia social: la identidad. Su negativa
dio pie a un proceso de autorreconocimiento, de corporeidad del no-
sotros (Reguillo, 2012).
El domingo 13 de mayo, Rodrigo Serrano, Ana Rolón y Omar
Chávez convocaron a sus compañeros, a través de Facebook, a man-
dar un video en el que presentaran su credencial de estudiantes de la
Ibero. La intención era demostrar que no eran porros.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  71 

Al final del día tenían 131 testimonios, editaron un video y lo su-


bieron a YouTube con el título “131 alumnos de la Ibero responden”.
“Estimados Joaquín Coldwell, Arturo Escobar, Emilio Gamboa, así
como medios de comunicación de dudosa neutralidad: usamos el de-
recho de réplica para desmentirlos. Somos estudiantes de la Ibero, no
acarreados, no porros, y nadie nos entrenó para nada”. En 20 minutos,
la respuesta era tendencia mundial (Calderón, 2012).
Lo que inició en la Ibero Ciudad de México pronto tuvo reso-
nancias en otros planteles del Sistema Universitario Jesuita y otras
universidades públicas y privadas del país. La Ibero Puebla, a través
de sus estudiantes, se sumó al movimiento, protagonizando una etapa
intensa de participación política.
El presente capítulo centra su atención en la manera en que los
estudiantes vivieron el movimiento en la Universidad Iberoamericana
Puebla. Guiados por la memoria de un grupo de ellos (Eliel, Mónica,
Miguel, Nadia), cuya participación fue relevante, revisaré el desa-
rrollo de su proceso considerando su condición familiar, educativa,
política; ¿por qué se integraron al #YoSoy132?, ¿cómo fue su parti-
cipación?, ¿cuál fue la postura institucional frente al movimiento?,
¿en qué medida el contexto universitario apoyó o no el desarrollo
de sus iniciativas?, ¿cómo se dio la relación con estudiantes de otras
universidades?; ¿qué aprendizajes identifican a seis años de distan-
cia? Finalmente, dedicaré un apartado para comentar una propuesta
surgida del movimiento, que buscó abrir la participación a múltiples
actores sociales, y en el que la Ibero Puebla tuvo un papel destacado,
me refiero al proyecto Diarios de la Nación.

Condiciones de emergencia
Para entender la acción política que protagonizaron los estudiantes de
la Ibero es necesario partir de sus condiciones de vida.
Todo ser humano nace y se desarrolla dentro de un contexto social
determinado, del cual aprehende el mundo. Las relaciones en sus pri-
meros años de vida son fundamentales porque no sólo le dotan de una
manera de entender su entorno, sino de las condiciones materiales para
enfrentarlo. Los individuos seleccionan aspectos de la realidad según
la posición que ocupan dentro de la estructura social y en virtud de sus
idiosincrasias individuales. Es, mediante esta doble selección, que per-
ciben el mundo social (Berger y Luckmann, 1979: 166).
72 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

La percepción del mundo que se forma en los primeros años es


considerada por las personas, no como una manera particular de en-
tender las cosas, sino como la única. La experiencia de los años, más
menos, les permitirá entender la posición que ocupan en la sociedad,
la existencia de diferencias y desigualdades, así como el modo en
que establecen relaciones con dicha diversidad. Su mundo unívoco
deviene en múltiple.
Al nivel de estructura, dice Rossana Reguillo, pueden identificar-
se dos juventudes: una mayoritaria precarizada, desconectada, fuera
de los sistemas de seguridad, y otra minoritaria conectada, incorpo-
rada a circuitos donde se puede elegir. Las posibilidades de optar y
acceder son fundamentales para organizar una ruta biográfica que
ofrezca mínimas certezas para imaginar el futuro, y son justamente
estas condiciones las que marcan diferencias entre los jóvenes mexi-
canos (Reguillo, 2010: 295). Pertenecer a un grupo u otro tiene una
relación estrecha con las condiciones de la familia en la cual se nace
y la educación que se recibe.

La familia
Si bien no en todas las culturas la presencia familiar tiene el mismo
peso, por lo general se le reconoce una importancia considerable en
los primeros años de vida de las personas. En un estudio realizado a
estudiantes de educación superior de la Asociación de Universidades
Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL a y b),
resultó que la familia tiene un papel fundamental desde el punto de
vista económico y, si bien los estudiantes buscan autonomía en la toma
de decisiones y en la resolución de problemas, le otorgan un valor
central tanto en lo afectivo como en lo cognitivo (AUSJAL, 2011: 61).
En la Encuesta Nacional de Juventud 2005, la familia tiene, para los
jóvenes mexicanos, un papel central (ENJ, 2005).
Las condiciones familiares de los estudiantes entrevistados los
sitúan, de entrada, en el grupo de los que eligen y, en mayor o menor
medida, acceden; son un soporte sólido para su desarrollo profesio-
nal y personal. En todos los casos, los padres son profesionistas, lo
que, en términos de Bourdieu, los sitúa como herederos; algunos tie-
nen posgrado y su vida laboral está vinculada al ámbito académico,
empresarial o político; tres de estos jóvenes tuvieron estancias en el
extranjero antes de entrar a la universidad, ya sea para estudiar parte
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  73 

de su preparatoria o sólo para aprender otro idioma. Han complemen-


tado sus estudios con actividades de formación extracurricular: clases
de fotografía, pintura, danza, música, deportes, y han hecho viajes,
acudido a conciertos, teatro, exposiciones, etcétera.
Las condiciones descritas nos hablan, por una parte, del interés
que tienen los padres por la formación de sus hijos y, por otra, de la
posibilidad de pasar del deseo al acto. Pese a compartir un contexto
familiar favorable, hay aspectos en las familias de estos jóvenes muy
distintos entre sí.
Natalia nació en Chiapas, su madre estudió educación, tiene una
escuela y su esposo, al que ella ve como papá, es médico. A lo largo
de su niñez estudió en escuelas privadas y su madre se encargó, como
dice ella, de inscribirla a todos los cursos que encontraba: música,
danza, canto, pintura; esto fortaleció su formación. “Mi familia es ca-
tólica, pero nunca hemos sido muy religiosos, eso de ir a misa todos
los domingos, no lo hacemos”.
Eliel es el único que no estudió en escuela privada; pasó su in-
fancia y juventud en San Miguel Tzinacapan, población nahua de la
Sierra Norte de Puebla. Su madre es maestra normalista y, durante
mucho tiempo, estuvo muy activa en las luchas por la defensa de las
normales rurales. Su padre es exsacerdote cercano a la Teología de
la Liberación. “Crecí en un contexto en el que había mucho trabajo
organizativo en la comunidad y en la región”.
“Yo estudié en el Instituto Oriente (colegio jesuita), como mis
abuelos y mi papá; mi mamá en escuela de monjas. Mis padres
contribuyeron a impulsar las primeras misiones mixtas en Puebla”,
nos cuenta Mónica, quien pertenece a una familia conservadora de
Puebla, muy apegada a la cuestión religiosa, con una relación estre-
cha con los jesuitas. Sus primeras inquietudes por vincularse a los
problemas sociales tuvieron relación directa con la espiritualidad.
“La primera experiencia que tuve en misiones me marcó; por eso,
terminando la prepa, decidí irme un año de voluntaria en una parro-
quia en Oaxaca. Quería acercarme a un dios de carne y hueso y no a
uno omnipotente y lejano”.
Por su parte, Miguel cuenta que nació en una familia atea; sus pa-
pás y hermano estudiaron en la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla (BUAP); él es el único que estudia en una universidad privada.
Su familia tiene una larga trayectoria en la izquierda poblana, su papá
contendió por la rectoría de la BUAP. En el seno familiar lo religioso
es ajeno. La toma de conciencia de los problemas sociales no pasa
74 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

por el templo, sino por la universidad pública. “Mis padres estuvieron


involucrados en movimientos estudiantiles. Yo no había escuchado
hablar nunca de los jesuitas, hasta el último año de preparatoria”.

La Ibero como opción


Al finalizar el voluntariado dudé –dice Mónica–, por el rollo de que la
Ibero es medio fresilla. Dije, “Me voy a la BUAP”, pero al final lo que más
pesó es que en la Ibero hay un interés centrado en la persona y, poniendo
en una balanza las dos opciones, me quedé aquí. Debo reconocer que tam-
bién por sentirme un poco como en casa.

La primera decisión de Natalia fue ir a estudiar a Puebla cuando


tenía dieciocho años.

Entré a la BUAP y después a la Ibero. Le dije a mi mamá que me quería


cambiar de carrera, pero ella no estuvo de acuerdo. “Terminas primero
donde estás y luego vemos”. No le dije nada, vine a la Ibero, hice exáme-
nes de admisión y un día le hablé a mi papá y le pedí que me depositara
para pagar mi inscripción. El 21 de agosto empecé clases.

“Yo tuve la oportunidad de acceder a la Beca Pedro Arrupe, que


la Ibero da, principalmente, a estudiantes indígenas o a jóvenes a los
cuales respalda alguna organización”. El trabajo que desarrollaban
los papás de Eliel los vinculaba a la Ibero, lo que facilitó su ingreso.
“Yo desde chico me percaté de la presencia de la Ibero en la zona, que
promovía una conciencia crítica sobre la realidad de nuestro país y el
trabajo con grupos vulnerables. Por eso decidí estudiar en la Ibero”.
“Me acuerdo que al colegio Humboldt fueron los reclutadores de
las universidades; en una de esas visitas fue gente de la Ibero y así
supe de su existencia”. Para Miguel, la BUAP era la opción; sin embar-
go, al perder su papá la elección a rector hubo problemas.

No podía entrar a la UNAM por mi promedio; entonces, algunos amigos


de mis papás les dijeron que la Ibero era una buena universidad. Yo entré
aquí, no por ser jesuita; de hecho, el proceso de conocer la universidad fue
todo un acercamiento mío y de mi familia. Aprendimos a ir a tientas, saber
qué cosas, siendo ateos y de izquierda, podíamos o no hacer.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  75 

¿Qué encontré en la Ibero?

El Programa Universitario Jesuita (PUI) fue, para algunos, un espacio


de encuentro, por considerar que su propuesta era muy afín a lo que
buscaban y, de alguna manera, representaba una continuidad de su
actividad preparatoriana. Para Mónica tenía ese carácter. “En el PUI
siempre te encontrabas con los demás, y hacías de ese lugar tu espa-
cio. Recuerdo que, junto con otros, promovimos el tema de las CUVIS
(Comunidades Universitarias de Vida Ignaciana). Yo me la vivía en
la universidad”.
Miguel tuvo una postura completamente distinta ante este pro-
grama; en ningún momento se sintió identificado con esa manera de
entender la acción social.

Yo no fui voluntario, ni del programa ignaciano (PUI) ni de ningún otro,


y no lo fui porque yo quiero mucho a la Ibero como mi alma mater, pero
tengo mis críticas; una de ellas fue con el Programa Ignaciano. Siempre
parecían estar en buena onda, pero cuál era su ámbito de injerencia políti-
ca. Mis amigos del oriente me contaban la lógica de los campamentos, los
retiros, lo que me parecía muy agradable y relajado; sin embargo, desde
un punto de vista social, pienso que la espiritualidad requiere más hacer
y no sólo introspección. A ese grupo le faltaba algo que sí encontré en el
movimiento político.

Eliel encontró en el PUI un espacio dentro del cual pudo canalizar


parte de sus inquietudes; sin embargo, no era realmente lo que busca-
ba. “Ahora puedo decirte que el trabajo que ahí se hacía no estaba bien
aterrizado, pero bueno, se veía un poco la intención de hacer algo. Para
mí, el momento de participación que yo buscaba llegó con el #132”.
Pero la universidad les ofrecía otras posibilidades para desarro-
llarse: los Consejos Estudiantiles de Representantes (CER), la acti-
vidad artística vía talleres, o mediante las presentaciones que con-
tinuamente se dan en la universidad, exposiciones, conferencias,
conversatorios, etc. El área deportiva representaba también un espa-
cio importante de formación y fortalecimiento de la identidad univer-
sitaria. Natalia fue parte del equipo de básquetbol durante un año y
después estuvo tres en el equipo de animación. “Pasábamos tres horas
al día juntas, era súper padre, nos llevábamos bien, íbamos al Italian a
echarnos un café. Cuando tocaba ir a los InterSUJ, terminabas ponién-
dote la camiseta de la Ibero, te sentías parte de ella”.
76 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

Mucho se habla de la homogeneidad de la comunidad estudiantil


en universidades privadas; sin embargo, vistas más de cerca, es posi-
ble encontrar diferencias sustantivas entre ellas. Dada las condiciones
violentas que ha vivido el país desde hace ya varios años, la Ibero
Puebla pasó de ser la universidad para los poblanos, a una alternativa
regional y nacional. Muchos jóvenes de otras partes de México la
eligieron, lo que enriqueció la vida universitaria y la posibilidad for-
mativa de la comunidad estudiantil.

Yo tenía una postura bastante inconforme con el sexenio de Felipe Calderón


por las muertes que provocó su guerra contra el crimen organizado –dice
Eliel–. En los salones, muchos compañeros eran de Sinaloa, Veracruz,
Tamaulipas y, cuando les preguntaba por qué estaban acá, la respuesta era:
por la violencia y el miedo a ser víctimas. Esos encuentros me dieron la
oportunidad de conocer la realidad de compañeros de otras partes del país.

Si bien el contexto extracurricular jugó un papel importante dentro


de su formación, los estudiantes reconocen que mucho deben a sus
profesores, sobre todo a los que tenían posturas críticas y promovían
el diálogo. Para Miguel, la propuesta académica formal fue sustantiva.

Aprendí, en primer lugar, de mis profesores; por ejemplo, mi maestra de


fotografía me hizo abrir los ojos, literalmente, verlo a través de la cámara,
tener una mirada que supera la fotografía y se vuelve más una herramienta
filosófica cognitiva. Eso, después lo he entendido, es súper jesuita, asumir
una posición frente a la realidad creo que ha sido de las cosas más impor-
tantes que aprendí.
En mi carrera –dice Natalia– hubo muchos maestros importantes que, de
alguna manera, me marcaron; maestros con los que hice trabajo de campo
en comunidades. Algo que recuerdo de varios de ellos es que me acompa-
ñaron a lo largo de la carrera, por eso los siento cercanos.

No obstante esta percepción positiva, Eliel comenta que, en la


carrera de Derecho, la situación era más bien contraria.

Los profesores en mi carrera suelen ser muy conservadores. Había muchos


que estaban en contra de un montonal de cosas. Yo tenía la postura de ser
más contestatario en sus clases, ir en contra de ese adoctrinamiento que
promovían.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  77 

En general, se reconoce que la Ibero ofrece un ambiente propicio


para la formación y, de alguna manera, para tomar conciencia de los
problemas sociales y postura frente a ellos. El trabajo en el salón de
clases, las actividades académicas extracurriculares, los encuentros
en los campos deportivos, en los talleres artísticos, la convivencia en
los pasillos con compañeros llegados de distintos lugares permiten te-
ner un panorama no tan estrecho de la realidad. Mónica lo resume así:

Algo que tiene la educación jesuita es que abre diversas alternativas de


participación. Creo que todas esas actividades son opciones políticas que,
de alguna forma, te van sensibilizando y fortalecen tu deseo de transfor-
mar. Yo había vivido mi universidad muy intensamente y cuando surgió el
movimiento Más de 131, ya estaba lista.

Los mismos, pero no iguales


Los estudiantes entrevistados crecieron en contextos favorables que
no sólo les dotaron de medios económicos para desarrollarse sino,
principalmente, de capital cultural. Un primer aspecto que los unió
es que vivieron su universidad como estudiantes de tiempo completo;
su experiencia, como dice Saraví, fue total, lo que supone no sólo
estar inscrito en una institución que, además de ofrecer un buen ni-
vel académico, abre posibilidades a otras actividades formativas, más
allá del aula, sino tener el tiempo y la disposición para aprovecharlas.
Otro aspecto de identidad compartida es la preocupación social que
aprendieron desde el seno familiar y que los mantenía en búsqueda.
No obstante, sería simplista decir que sus trayectorias no guardan
entre sí diferencias significativas. La preocupación social, considera-
da como factor de unidad, puede verse también como una diferencia,
dados los supuestos de los que parten.
Los estudiantes entraron a la universidad y se adaptaron a ella
respondiendo a la estructura y desempeñando su papel. Sin embar-
go, cada una y cada uno de ellos, formados en espacios familiares
distintos, dieron a su experiencia un carácter particular; esto definió
sus trayectorias haciéndolos coincidir por momentos, o bien tomar
caminos diferentes.
Cada uno incorporó la vivencia universitaria a su propia biogra-
fía estableciendo una relación particular con su contexto. Este grupo
de alumnos se vinculó por primera vez gracias a una acción que, de
78 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

algún modo, esperaban. Con puntos de partida diversos sobre la ac-


ción social y política, les tocaría desarrollar tareas conjuntas, apren-
der unos de otros, plantear posturas comunes. Ellas y ellos, acostum-
brados a hacerse escuchar y a defender sus puntos de vista, estaban
frente a una experiencia que probaría su capacidad para dialogar y
lograr acuerdos.

#YoSoy132: la irrupción inédita


de una respuesta esperada

Yo nunca había sentido a la universidad tan unida


como en esos cinco minutos. La Ibero se sentía viva.
Sandra Patargo. Estudiante de la Ibero Ciudad de México

La huella de la historia

Reconocer la raíz de un movimiento me parece esencial para enten-


derlo en su justa dimensión. Es necesario recuperar la discusión de
los movimientos sociales desde una perspectiva que incorpore las
articulaciones entre procesos previos y emergentes, que incluyen in-
novación, pero también memoria colectiva y experiencia social acu-
mulada (Valenzuela, 2015: 40).
La memoria no es un recuerdo continuo, sino la capacidad de
traer al presente, en el momento oportuno, aquello que lo sostiene.
Los movimientos sociales salen a la superficie pública y permanecen
un tiempo a flote, después se apartan, lo que no implica su desapari-
ción total. Dejar de verse no quiere decir no lograr nada; la irrupción
de un movimiento construye, a veces más, a veces menos, pisos su-
cesivos sobre los cuales otros se levantan. La experiencia acumulada
dota al presente de hondura y perspectiva.
La experiencia política no empieza para ninguno de los estudian-
tes entrevistados en mayo de 2012. Cada quien, en distintos espacios,
había tenido acercamientos a alguna movilización política. Natalia
cuenta que, en 2006, regresó de Inglaterra; a pesar de encontrarse
fuera de México, estaba enterada de la situación, sabía que en las
encuestas Andrés Manuel López Obrador estaba arriba de Calderón;
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  79 

sin embargo, el día de la elección vino el fraude y AMLO perdió.


“Entonces –dice Natalia– fui a la marcha en el Zócalo de México a
ver qué estaba pasando en mi país. Ésos fueron los primeros acerca-
mientos más activos a algún movimiento”.
La preocupación social de Mónica la llevó a involucrarse de ma-
nera intensa en distintas luchas. Como estudiante, asistió a los fo-
ros y conferencias, y fuera de la universidad se sumó a las marchas.
Entiendió que, lo que detonó el Más de 131, fue haber tenido con-
ciencia de lo sucedido en Atenco.

Conocí también el problema del magisterio en Oaxaca, estuve cerca de


la asamblea popular del pueblo oaxaqueño, en los cierres de carreteras,
platiqué con maestros, familias, con la sociedad en general. Estas expe-
riencias me dieron una conciencia política muy diferente, incluso de la
de mi familia.

La participación de Miguel también inició antes; se mantenía in-


formado de los problemas nacionales: el asunto de la Guardería ABC,
la violencia contra periodistas. “Muchas veces fui al D. F. a marchar
–dice–; cubría estos actos y los publicaba en Contratiempo, periódico
estudiantil de la universidad”.
La infancia y juventud de Eliel, inmersa en un ambiente de lucha
comunitaria por los derechos humanos, le hizo consciente de la ne-
cesidad de hacer algo para cambiar las condiciones de inequidad que
imperan en el país.

La inteligencia de las emociones


Alzar la voz en mitad de un auditorio puede entenderse como un acto
meramente emotivo, visceral; pero hacerlo no sólo consiste en emitir
un sonido, sino en darle sentido, tener las palabras que se desea co-
municar. Esa huella que da contenido al acto no proviene nada más de
la emoción, sino de la inteligencia.
Bauman refiere, a través de la voz del periodista Vicente Verdú,
una idea sobre el movimiento de los Indignados en España.

El movimiento crece y crece, pero “lo hace a través de la emoción; le falta


pensamiento. Con emociones sólo, sin pensamiento, no se llega a ninguna
parte”. El alboroto de la emoción colectiva reproduce el espectáculo de
80 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

un carnaval que acaba en sí mismo, sin consecuencias (Verdú, 2011, en


Valenzuela, 2015: 132).

Visto de esta manera, como emoción pura, es posible estar de


acuerdo con Bauman; sin embargo, no creo que una manifestación
así se sostenga sólo por lo emotivo. El 15-M tiene echadas sus raíces
en experiencias por demás vividas y razonadas.
Lo que parece generar confusión de los nuevos movimientos juve-
niles es su desbordante entusiasmo; sin embargo, me parece que es pre-
cisamente ese rasgo el que los dota de vitalidad. La participación política
tradicional poco tiene que ver con los actos creativos. Nos hemos acos-
tumbrado al anquilosamiento de la manifestación política, y por eso qui-
zá vemos con sospecha el despliegue de maneras que usan los jóvenes
para expresarse cuando salen a la calle y se reúnen en la plaza en busca
de un mundo más justo para todos. Veamos de qué forma, la historia, el
entusiasmo y la razón acompañaron las acciones del #132 en Puebla.

11 de mayo: el encuentro en las redes


Llegó el día en que el candidato a la presidencia por el PRI visitó la
Ibero Ciudad de México. Muchos estudiantes estaban inquietos, pen-
saban cuál sería la forma más adecuada para mostrar su descontento
por lo que sucedía en el país. Había molestia y era necesario expresar-
la. “Traían la idea –comenta Mónica– de una sábana con letras rojas,
echarle a la fuente pintura roja para que saliera como si fuera sangre,
también mostrar las mascaritas de Salinas”.
Quienes organizaron el acto por parte del candidato querían que
las cosas avanzaran sin tropiezos, que Peña Nieto fuera recibido por
los jóvenes universitarios con entusiasmo. Para garantizarlo, había
que montar lo mejor posible el escenario. Hasta adelante, los sim-
patizantes, más atrás los otros. Nada de pancartas con protestas, los
revoltosos, mejor que no entren.
Sería una visita como muchas otras que había vivido la universi-
dad, nada nuevo: silencios, promesas y mentiras. Hasta que alguien
preguntó por Atenco y el candidato se apartó del script. Sobra decir
que ése es otro aspecto en el que muestra una ineptitud inquietante.
Su respuesta, con todo el peso del autoritarismo, retumbó en el au-
ditorio Sánchez Villaseñor despertando el grito indignado de cientos
de estudiantes.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  81 

En tiempo real, los ecos de aquella interpelación se extendieron


en red a través de los dispositivos móviles de muchos otros jóvenes.
El proceso electoral que caminaba como un viejo paquidermo a quien
ya nadie hacía caso, había iniciado un viraje en el que los jóvenes
universitarios serían protagonistas. La espera había terminado.

Creo que era viernes –dice Eliel– revisé temprano mi Facebook para ver si
pasaba algo. Sabía que Peña Nieto estaría en la Ibero, no esperaba mucho,
pero quería ver qué pasaba. Lo primero que vi fue un videíto donde unos
cuantos estudiantes reciben con abucheos a Peña. Nada extraño. Mientras
desayunaba, una hora después, estaba el punto más álgido, al final de su
discurso, todos afuera del auditorio gritándole. Rápido en Twiter se hizo
tendencia, lo abrí para verlo en tiempo real: los videos y toda la gente
twiteando, era impresionante, “¿qué está pasando? –pensé–, no puede salir
del auditorio…”, y ya no me despegué de la pantalla.

Era clara la manera en que los hechos estaban conociéndose. La


televisión permaneció apagada. No era necesaria. El tiempo de la co-
municación unidireccional mostraba sus limitaciones. Un ir constante
de mensajes saturaron el espacio virtual. Si la tele estuvo apagada,
Radio Ibero 90.9 fue un medio más de comunicación entre los uni-
versitarios. Miguel platica.

Puse Radio Ibero para escuchar la transmisión antes de irme a clase.


Escuché cómo empezaron a gritar “asesino”, le chiflaron, se estaba po-
niendo todo muy grave, y entonces dije “ya estuvo que no me fui a la
universidad, porque está muy bueno todo esto”. Escuché cuando Peña iba
a entrar a la cabina de Ibero Radio, llegó, dio un paso, se dio la vuelta y se
fue. Pasó el incidente de los baños. Le aventaron cosas a su camioneta, un
zapato pegó en la carrocería.

Aquella manifestación que no venía de una universidad pública,


sino de la Ibero Santa Fe representaba, de algún modo, un punto de
quiebre para muchos estudiantes, y en Puebla tenía repercusiones.
“Me cambió la visión que tenía de los compañeros –dice Eliel–, lle-
vaba casi dos años en la universidad y pensaba que eso no podía
suceder. Me llenó de emoción, de orgullo por ser parte, poder decir:
‘Yo también pertenezco al Sistema Universitario Jesuita’”.
Los noticieros de Televisa y TV Azteca poco dijeron de lo que
realmente sucedió; más bien se empeñaron en difundir una versión
82 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

distorsionada de los hechos. Quisieron minimizar lo ocurrido y sólo


consiguieron darle más presencia. La respuesta estudiantil, iniciada
con el video de los 131 alumnos abrió un espacio para la participa-
ción. A partir de ese momento las historias se multiplicaron.
En la Ibero Puebla un grupo de estudiantes respondió a la solicitud
hecha desde la Ciudad de México, de grabar un video similar al reali-
zado allá para apoyar a sus compañeros. “Había un grupo de Facebook
donde nos pedían subir nuestro video con la credencial –dice Natalia–,
varios lo hicimos; entonces, un amigo se fijó en quiénes estaban más
activos y propuso que nos juntáramos para empezar un grupo acá, en
Puebla”.
Eliel recuerda que a él lo contactó Mónica. “Nos conocíamos del
PUI y ella me metió en el Facebook. Me dijo que se estaba armando
un grupo, que si quería sumarme; yo por supuesto, acepté. La primera
reunión a la que fui fue en uno de los salones B, acá en la universidad,
ahí encontré a varias amigas y amigos”.
En grupo, convocada por estudiantes de la Ibero, se llevó a cabo
la reunión, y poco a poco se dieron cuenta de que en Puebla podían
armar algo que apoyara las acciones del movimiento.

Me presentan a Mónica y a Saúl –dice Miguel– y ellos me dijeron que


iban a hacer una junta, creo que fue el 18 de mayo. Cuando llegué ¡oh,
sorpresa!, muchísima gente y no todos son de la Ibero, había de la UDLAP,
del Tec, de la BUAP, de la Anáhuac. Esto está bueno, pensé.

En aquella reunión los estudiantes de distintas universidades ce-


dieron la iniciativa a los de la Ibero. Eran ellos los más cercanos al
movimiento de la Ciudad de México, por lo que se constituyeron en
los voceros. Entre todos acordaron organizar una marcha, y armaron
un grupo de Facebook para convocar. Los estudiantes de la Ibero
no tenían experiencia en ese tipo de actividades, pero se asumieron
como los convocantes. Al respecto, Mónica comenta.

La verdad nunca habíamos organizado una marcha; de hecho, en el mo-


mento fue súper tensionante, de “¡qué onda, wey!, ¡qué hacemos!”; de
repente, llegó muchísima más gente de la que creíamos; pensamos que
íbamos a ser 200 cerrando las calles y, de pronto, resultó que fue una
marcha de unas 5 000 personas.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  83 

De las redes a la calle

La complejidad comunicativa de las redes fortaleció el carácter del


movimiento y amplió sus alcances; éstas fueron el medio pero, como
dice Manuel Castells, las causas profundas que hacen surgir los mo-
vimientos juveniles son la miseria, la exclusión social, la falsa demo-
cracia, la falta de información y la incapacidad del sistema para dar
respuesta a un número cada vez mayor de personas urgidas de paz,
justicia y dignidad.
La red es una gigantesca conversación colectiva donde los jóve-
nes apelan a sus propios códigos, más allá de los discursos pautados.
Los dispositivos tecnológicos definen las prácticas juveniles y las do-
tan de una identidad que se desmarca de la experiencia adulta. Las
nuevas maneras de comunicación son un elemento fundamental en la
experiencia cotidiana juvenil, una marca de época utilizada tanto para
reafirmar sus pactos con la sociedad de consumo, como para señalar
sus diferencias y críticas a la sociedad (Reguillo, 2013: 16).
Los estudiantes del 131 utilizaron el video para denunciar al po-
der. Esta elección pareciera obedecer a su carácter intermedio: por un
lado, su lenguaje audiovisual, característico de un medio tradicional
como la televisión y, por otro, el acceso inmediato y la decisión sobre
los contenidos, afín a las redes sociales.
El mensaje subió a la red y se viralizó. Pertenecer al movimiento
era posible si se estaba conectado. El medio proyectó su dinámica en
la manera en que se conformó el grupo: horizontalidad del liderazgo,
creación de discursos sin un centro determinado, organización cam-
biante, velocidad.
Pero las redes no eran suficientes; iba a ser necesario transcen-
derlas, salir del espacio privado al público, manifestarse ahí, en la
plaza. El movimiento demandaba poner el cuerpo, ganar identidad
cara a cara.
En Puebla muchos jóvenes de la Ibero daban sus primeros pasos,
literalmente, sobre las calles, rebasando el ámbito de las redes socia-
les. El miércoles 23 de marzo convocaron a una marcha para hacerse
escuchar y dejarse ver. El entusiasmo creció.
Antes del día de la marcha el grupo dio a conocer, entre otras
cosas, un código de ética dirigido a todo el que quisiera sumarse: “Se
trata de un movimiento absolutamente apartidista, por lo que reco-
mendamos no llevar pancartas o cualquier cosa que haga referencia a
algún partido político. En las mantas plasmaremos ideas, propuestas,
84 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

no quejas e insultos”. Junto a este código plantearon el objetivo de la


movilización:

[...] a través del diálogo, lograr construir un proceso democrático limpio


y honesto por parte de los candidatos, instituciones y medios. Exigimos
un proceso electoral transparente y claro, buscamos que el voto sea cons-
ciente e informado; exigimos la democratización de todos los medios de
comunicación” (Hérnandez, 2012).

Sobre la preparación de los comunicados Mónica recuerda: “les


fuimos metiendo ideas, fue una cuestión colectiva, cada quién iba
proponiendo y así se fueron formando; no me acuerdo, honestamente,
quién le dio un poco más de estructura”. Natalia agrega: “era algo
muy colectivo, todo empezó así, como que no era una persona la que
guiaba, más bien era entre todos, creo que eso fue algo muy bueno.
Había un liderazgo horizontal”.
El plan inicial fue reunirse frente a las instalaciones de El Sol
de Puebla, a un costado del Zócalo, dejar un comunicado e iniciar
la marcha hacia TV Azteca, en la Av. Juárez, donde entregarían un
escrito similar; y de ahí, regresar al Zócalo. Un grupo de tres o cuatro
estudiantes llevaría el comunicado a las instalaciones de Televisa, en
el cerro de La Paz. Los medios se seleccionaron debido a su alcance
y al tratamiento informativo tendencioso que dieron a las noticias
relacionadas con el #132.
Esa tarde, los estudiantes de la Ibero estaban nerviosos porque
parecía que la respuesta no era la esperada. Sin embargo, poco a poco
fueron llegando jóvenes de otras universidades: UDLAP, TEC, BUAP,
Anáhuac… Había un ánimo expectante, unas trescientas personas,
entre estudiantes, profesores y otras que se sumaron, acompañaron
la entrega del comunicado al El Sol de Puebla y se inició la marcha.
Antes de dejar el Zócalo, el grupo se había triplicado. Marcharon por
la calle Reforma, con cada vez más y más jóvenes. El grupo, entu-
siasmado, iba sintiendo la fuerza creciente de estar juntos. Las voces
llenaban las calles: “Voto informado, no manipulado”. “Prende tu
mente, apaga la tele”. “Queremos escuelas, no telenovelas”. “Puebla
despierta”. Entraron a la Av. Juárez, dos cuadras antes de llegar a las
instalaciones de TV Azteca, unas dos mil personas. Frente a la tele-
visora, las consignas se multiplicaron, podía sentirse la indignación
de los jóvenes. Tardaron en salir a recibir el documento. Las patru-
llas que cerraban las calles tras el avance del contingente esperaron.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  85 

Mientras tanto, el grupo creció aún más. Los gritos aumentaban en


intensidad. Para cerrar el acto se propuso cantar el Himno Nacional.
Cientos de voces jóvenes lo entonaron.

“Nos vamos a ir al Zócalo como lo teníamos acordado”, dijo una voz por
el megáfono y toda la gente empezó a gritar: “¡Televisa! ¡Televisa!”. Yo
le dije a Saúl –recuerda Mónica–, “se va a descontrolar la marcha si nos
vamos a Televisa. ¿Qué hacemos?” Mientras tanto, todo mundo gritaba
“¡Vamos a Televisa!”. Entonces dijimos: “Muy bien, ¡Vámonos todos a
Televisa!”. Fue impresionante el grito entusiasmado del grupo.

Las patrullas, cuyas indicaciones eran regresar al Zócalo, rear-


maron la estrategia y avanzaron dos cuadras delante del contingente,
cerrando las entradas a Av. Juárez. La gente, en las calles, veía con
alegría la marcha de los estudiantes. Muchas personas se sumaban
al grupo, desde los edificios gritaban impulsando a los jóvenes, los
automovilistas hacían sonar sus cláxones en señal de apoyo. Los uni-
versitarios no creían que la ciudad podía caminarse de aquella ma-
nera. La subida al cerro de La Paz fue una fiesta. Desde lo alto de la
ciudad, llenando el jardín, frente a Televisa, el #132 se hizo presente
en la ciudad de Puebla.
Después de aquella primera experiencia, tomar la calle cobró ma-
yor sentido. Las marchas y los encuentros en puntos clave de la ciu-
dad se hicieron frecuentes. Los jóvenes en Puebla contribuyeron a dar
al proceso electoral una fisonomía distinta y, a través de su presencia
en los jardines y calles de la ciudad, enviar un mensaje a la ciudada-
nía de liberación del miedo. La verdadera valía de #YoSoy132 está
en sus acciones, que muestran una insurgencia diferente, pues es un
movimiento que se plantea la urgente necesidad de recuperación del
espacio público para la sociedad (Sánchez, 2013: 45).
En este proceso de organización y convocatoria participaban es-
tudiantes de distintas universidades, pero el papel que tuvieron los de
la Ibero fue sustantivo. Al respecto Miguel dice: “Estábamos identi-
ficados como los pioneros, los que jalábamos. Había gente de otras
universidades, con quienes tratamos de armar la asamblea general en
Puebla, éramos como veinte, veinticinco, pero al ser de la Ibero, de
alguna forma buscaban el qué decíamos, qué opinábamos”.

Reconozco que antes se vivía esta idea de fracción o rompimiento o crí-


tica entre universitarios y universidades: “que los de la BUAP, los de la
86 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

UDLAP, los ‘fresas’ de tal universidad, los nacos de esta otra”, y a partir
del movimiento fue que se quitó ese estigma y se está trabajando a la par,
sin importar dónde se estudia (Estudiante de la BUAP, Lado B).

El movimiento dejaba claro que no sólo era virtual, que los en-
cuentros cara a cara constituían un aspecto sustantivo, porque les
permitían pulsar la importancia de su acción. Reconocían, por expe-
riencia propia, lo que Rossana Reguillo dice respecto a que los mo-
vimientos juveniles entienden que la micropolítica efectiva, aquélla
capaz de alterar los marcos subjetivos de la experiencia cotidiana,
debe ser capaz de combinar, simultáneamente, el cuerpo en la calle y
la red (Reguillo, 2013: 18).
Los estudiantes estaban demostrando al país que tenían capaci-
dad crítica y eran solidarios entre sí, que podían marchar juntos, in-
dependientemente de sus diferencias. Pero no sólo eso, sino que en
sus manifestaciones había otra forma de lucha, en la que lo artístico
constituía el medio idóneo para promover la criticidad y la exigencia
de los derechos. El arte es, en sí mismo, una manera de generar comu-
nidad de lucha y digna resistencia (Sánchez, 2013: 45).
Los estudiantes no sólo tenían la intención de incidir en la políti-
ca nacional, sino que mostraban capacidad para hacerlo. Sus acciones
fortalecían la autopercepción de ser sujetos actores de su propia rea-
lidad. Pero no sólo se convirtieron en actores, sino que imprimieron
un sello innovador a la manera de entender y hacer política. En este
sentido, estaban siendo agentes de su propia historia.
Anthony Giddens sostiene que la agencia se refiere, no a la in-
tención que tiene el individuo de hacer las cosas, sino a su capacidad
para hacerlas. La agencia “concierne a los sucesos de los que un in-
dividuo es autor, en el sentido de que el individuo pudo, en cada fase
de una secuencia dada de conducta, haber actuado diferentemente”
(Giddens, 2006: 46).

La agencia tiene la capacidad de introducir novedad en los procesos. Al


llevar a cabo sus acciones, los individuos pueden “obrar de otro modo”,
lo que significa ser capaces de intervenir en el mundo, o de abstenerse de
esa intervención, con la consecuencia de influir sobre un estado de cosas
específico… Una acción nace de la aptitud del individuo para producir
una diferencia en un estado de cosas o curso de sucesos preexistentes. Un
agente deja de ser tal si pierde la aptitud de producir una diferencia, o sea,
de ejercer alguna clase de poder (Giddens, 2006: 51).
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  87 

Desde el punto de vista educativo, McCowan sugiere que la for-


mación de actores políticos no se construye sólo con el desarrollo de
conocimientos, habilidades y valores en torno el tema de la política
en sí misma, sino que depende del desarrollo de la agencia, es decir,
de que los sujetos se entiendan a sí mismos como capaces de influir
en la realidad externa. “No tiene mucho sentido equipar a las perso-
nas con conocimientos, habilidades y actitudes en torno a lo político
a través de procesos pedagógicos que niegan el sentido necesario de
la agencia” (McCowan, 2006: 68). Atender el desarrollo de la agen-
cia, sugiere McCowan, es la llave para el empoderamiento político
(Araujo, 2014: 57).
En este sentido, los estudiantes de la Ibero Puebla, junto con los
de otras universidades, iban asumiendo su papel de protagonistas de
los hechos, lo que les permitía ampliar sus posibilidades de participa-
ción e imprimir, con mayor libertad, un sello propio.
Carlos Araujo propone que, para promover un lenguaje de posi-
bilidad, el espacio educativo debe estar orientado a dar facultades de
participación a los estudiantes tanto en el quehacer educativo, como
en procesos políticos y sociales (Araujo, 2014: 59-60).

Las instituciones educativas se constituyen en espacios para formar suje-


tos políticos que participen en la esfera pública, en la media que sean ca-
paces de otorgar a los estudiantes una posición distinta en la relación edu-
cativa; una posición en la que sus significados en torno a la participación
social y política sean protagonistas de la relación. Favorecer una práctica
educativa crítica y liberadora, es un elemento primario y condicionante
para la transformación (Torres, 2009: 93).

En la educación universitaria de la Compañía de Jesús se propone


que la enseñanza superior debe contribuir al ejercicio de la responsa-
bilidad pública. Para ello es necesario que los elementos de la acción
pedagógica desde el paradigma ignaciano, la experiencia, la reflexión
y la acción, estén direccionados hacia los problemas de las mayorías
excluidas de nuestro mundo, para formar personas solidarias y bien
informadas (Margenat, 2011: 60, en Araujo, 2014: 24).
Los estudiantes de la Ibero aprendieron a hacer política paso a
paso. Salieron a la calle, formularon propuestas, se vincularon, asu-
mieron su cualidad de actores. En ese proceso reconocieron, por una
88 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

parte, el soporte que les dio la universidad y, por otra, lo difícil que
fue establecer consensos con estudiantes de la universidad pública.

La universidad como soporte


Desde el principio, la Ibero dio señales claras de apoyo a los estudian-
tes del #YoSoy132. En medio de las tensiones políticas crecientes
por la cercanía de las elecciones, la universidad nunca se desentendió
del movimiento; por el contrario, se mantuvo atenta, respetando la
autonomía de los jóvenes. La primera reunión se realizó en sus ins-
talaciones. Dado que había estudiantes de otras instituciones, la idea
fue que la sede sería itinerante; sin embargo, eso no se dio, debido a
que las demás universidades no apoyaron.

Aquí, en Puebla, la Ibero cobijó al movimiento –comenta Mónica–. Fue


muy bueno que la universidad nos haya abierto las puertas. Sentimos un
respaldo enorme y nos llenaba de orgullo escuchar que te dijeran “A la
hora que se quieran ir, se pueden ir”. Hacíamos asambleas y a veces termi-
nábamos hasta las 12 de la noche. Yo agradezco infinitamente el hecho de
que haya estado David Fernández de rector; él nos dijo: “las puertas están
abiertas, en cuestión del movimiento #YoSoy132, siéntanse en libertad de
hacer lo que necesiten”.

Por su parte, Miguel reconoce que en las instalaciones de la Ibero


pudieron hacer encuentros, debates, asambleas. “La universidad fue muy
flexible, eso hacía que otras universidades vieran a la Ibero como los que
dirigían o los que daban las directrices de lo que fuera a pasar, aunque no
era sólo de nosotros, pero sí, estaba esa identidad de ‘Soy Ibero’”.
Si bien hubo respaldo, también hubo límites. La universidad
nunca trató de influir en la agenda de los alumnos, pero planteó que
quienes estaban involucrados en el movimiento no podían hablar en
nombre de la institución, o de todo el conjunto de sus estudiantes. Al
respecto Miguel comenta:

Fui bastante cuidadoso y tiene todo el sentido del mundo; por supuesto
no iba a hablar ni por la universidad, ni por sus estudiantes, sólo por mí
y el colectivo cuando ellos me lo pidieron. Lo cierto es que se sabía que
los medios iban a manejar el genérico “estudiantes de la Ibero”, pero eso
era otra cosa.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  89 

La postura de la universidad se mantuvo durante los meses que


el movimiento estuvo activo; es decir, con una presencia permanente
en la agenda pública poblana. Un suceso que ilustra el nivel de apo-
yo brindado por la Ibero se dio cuando, en la madrugada del 14 de
septiembre, un grupo de universitarios que acamparon en el Zócalo
de Puebla fue desalojado con violencia por la policía municipal, de
acuerdo con lo que escribió en Lado B el periodista Ernesto Aroche.

Llegaron agazapados por las sombras. En medio de la oscuridad de la


madrugada se distribuyeron en grupos pequeños de dos o tres policías
vestidos de civiles, cubriendo las salidas del Zócalo capitalino, mientras
una columna de municipales incursionaba, tolete en mano, para levantar
por la fuerza a los 68 integrantes del movimiento #YoSoy132Puebla que,
desde el jueves 13, habían montado un campamento en la plancha de la
plaza central para protestar la noche del sábado contra lo que llaman “la
imposición del priísta Enrique Peña Nieto”,

En un comunicado emitido por miembros del grupo estudiantil se


denunciaron los hechos y se convocó a

[...] toda la sociedad a acompañarnos el día de hoy (15 de septiembre), a


las 9 a.m., junto al reloj del Gallito, en el Paseo Bravo, para dar a conocer
toda la información disponible y apoyar a nuestros compañeros deteni-
dos… Creemos que el camino por avanzar aún es muy grande, pero con
la fuerza de todos es posible tener un México donde los derechos básicos,
como la libertad de expresión, el libre tránsito, la libertad de manifesta-
ción y de asociación se respeten (SinEmbargo, 15 de septiembre, 2012).
Cuando nos arrestaron –recuerda Miguel–, la primera cosa que hizo la uni-
versidad fue mandar a Roberto Alonso (en ese momento secretario particu-
lar del rector), a ver que saliéramos de la cárcel, bueno, de los separos; la
segunda cosa que hizo el rector fue mandarnos llamar a su oficina y pregun-
tarnos como estábamos. El respaldo de la universidad nunca lo he puesto
en duda, la universidad, de una manera muy congruente, nos respaldó, mas
nunca se metió, porque la universidad es muy prudente en ese sentido, nos
dejó hacer las cosas, nos protegió cuando nos tenía que proteger o vio por
nosotros cuando tenía que ver por nosotros, pero sin meter su cuchara.
90 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

Los estudiantes: la tensión ante historias distintas

Hasta ahora he puesto énfasis en la capacidad que tuvo el movimiento


#YoSoy132 para entablar el diálogo y establecer consensos, lo que no
quiere decir que no hubo serias dificultades que debieron enfrentar y
que, según algunos integrantes, terminaron por dividir al grupo.
El entusiasmo de la primera marcha no estuvo exento de tensio-
nes; cuando se diseñó su dinámica, dice Mónica, “tuvimos una bron-
ca con los de la BUAP, porque había unos que querían meter un poco
más su rollo político y estábamos así de ‘¡híjole!, los dejamos entrar
o no’, porque ellos ya tienen como un rollo de antes, que parece que
podrá contaminar lo genuino del movimiento #YoSoy132”.
Es cierto que los gritos dejaban ver un reconocimiento al papel
que tenía la universidad privada en el movimiento, pero no dejaba de
incomodar un poco el hecho de que la universidad pública no fuera la
impulsora del mismo.
Un celo histórico reinaba en el ambiente; para atenuarlo, algu-
nos analistas que, por principio, desdeñaban el papel apolítico de
la universidad privada, pusieron énfasis en el soporte histórico que
permitió el surgimiento del #YoSoy132, desarrollando ampliamente
el tema para subrayar el papel sustantivo de la universidad pública
como gestora indirecta de lo que estaba sucediendo.
Como he mencionado, ese soporte existía, pero era más que un
mero reflejo de las instituciones de educación superior del estado;
muchos factores estaban en juego. Lo que algunos analistas políticos
no se atrevían a decir era algo respecto a las maneras novedosas en
que se estaban dando las cosas. No supieron reconocer lo inédito del
movimiento, por eso se atrincheraron en lo conocido, para no que-
darse callados.
Fueron los propios jóvenes quienes demostraron tener mayor ca-
pacidad para integrar miradas distintas sobre el hacer político, aunque
no siempre con buenos resultados. Si bien la Ibero había sido la sede
en los primeros días, pasada la sorpresa los estudiantes de la BUAP
fueron organizando reuniones en sus espacios. Ante este nuevo es-
cenario, algunos de los estudiantes de la Ibero mostraron su falta de
experiencia, se sintieron un poco acobardados, fuera de lugar y, en
cierto modo, incapaces de comprender los modos de proceder que
proponía la universidad pública.
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  91 

Me acuerdo –dice Mónica– que nos tocó ir a una reunión en el centro


con la liga estudiantil democrática y, bueno, sabíamos que en la BUAP
están ligados a la 28 de octubre; entonces, nosotros, muy así, como niños
Ibero, nos decíamos “¡no manches!, es que la 28 de octubre son palabras
mayores”. Durante la reunión, algunos empezaron a hablar de fierros y,
entonces, yo sí pensé: “le vamos a entrar de esa forma o no”. Yo veía con
cierta impotencia cómo, de repente, se empezó a mezclar todo.

Una reunión tras otra, las maneras de ver las cosas se confronta-
ban. Frente al entusiasmo un tanto ingenuo de los estudiantes de la
Ibero, los de la BUAP hacían valer su derecho histórico. Las agendas
políticas empezaron a distanciarse y el movimiento se debilitó.

Fue difícil organizarnos –comenta Natalia–, dirigir el movimiento y man-


tenerlo vivo, porque era muy grande y muchas organizaciones empezaron
a colgarse de él. A fin de cuentas, éramos jóvenes inexpertos, no conocía-
mos de movimientos sociales; tal vez nos faltó un poquito de malicia, todo
fue muy sano, muy en paz, en pro de la verdad y no tuvimos esa malicia
de ver más allá de lo que podía pasar si alguien más entraba, si grupos
sociales se integraban navegando con la bandera del #132.
El problema fue, como siempre, la diversidad –reflexiona Eliel–, las dis-
tintas maneras de hacer las cosas. Hubo muchas tensiones. Desde mi pun-
to de vista, creo que los compañeros de universidad pública no tuvieron la
capacidad para entender que se trataba de un movimiento con cualidades
distintas a las que ellos estaban acostumbrados. A las asambleas llegaban
a decirte cómo debían hacerse las cosas. No obstante, a mí me parece que
lo importante es rescatar lo que sí pudimos hacer. Logramos dialogar y
actuar juntos. Después de las elecciones, decayó mucho la participación
de la privada y las públicas asumieron el control, pero con prácticas de los
noventa y sesenta: asamblearias, formalistas, verticales, muy cuadradas.
Muchos nos decepcionamos y frustramos, porque no era ese movimiento
espontáneo que habíamos vivido. Se quedaron en el movimiento los que
habían estado siempre, pero se convirtió en algo muy acartonado.

Peña Nieto presidente: los aprendizajes


frente a una realidad difícil de cambiar
El 3 de julio el país se despertó con la noticia de que Peña Nieto iba
a la delantera y era el virtual ganador. Se trató de un duro golpe para
92 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

todos. Muchos jóvenes llegaron a pensar que aquello no se iba a re-


petir, que por fin había llegado el momento de poner a los políticos
corruptos en su lugar; sin embargo, el imponente aparato del Estado
se había impuesto otra vez.
Muchos críticos del movimiento hicieron ver aquel desenlace
como una derrota estudiantil, pero aquella percepción estaba lejos
de ser cierta. Lo que se vivió durante casi dos meses, antes de la
jornada electoral, tuvo la virtud de dar un duro golpe al aparato po-
lítico, mostrar sus debilidades y aprender que es posible enfrentar a
los poderosos.
Los alumnos coincidieron en decir que el hecho de que haya
ganado Peña Nieto fue decepcionante. El movimiento construyó la
esperanza de decir “¡no va a llegar! ¡no va a llegar! ¡no va a llegar!”,
pero la esperanza no fue suficiente para ganar a todos los poderes
fácticos del país. Frente al desamparo, lo que les tocó decir era: “esto
no se acaba acá”.

El hecho de que Peña fuera presidente no lo considero como un fracaso del


movimiento –dice Eliel–; era, de algún modo, predecible, dado todo el trabajo
que había detrás. Lo habían construido con mucho tiempo y, si bien los des-
estabilizamos, no pudimos lograr su derrota en la elección en esta ocasión.

Hubo muchos aprendizajes en el proceso, tanto para los estu-


diantes, como para la sociedad en general. Todos reconocen que uno
de ellos fue darse cuenta de la capacidad de movilización política
de los jóvenes, del poder que pueden tener estando juntos; otra, la
creatividad con la que plantearon el movimiento, abriendo un tipo
de participación más dinámico. Es posible percibir que conciben al
movimiento como algo totalmente auténtico, con altos ideales; un
espacio creado al margen de una política completamente corrupta,
cuya postura ética es cuestionable. Reconocen que su inexperiencia
fue un factor que les hizo caer pronto, que el movimiento pudo tardar
más, pero se disolvió. Ahora entienden que entraron al #YoSoy132
con una mirada ingenua de la política, creyendo que eran diferentes.
De alguna forma saben que, esa conciencia crítica, ganada durante el
tiempo que el movimiento se mantuvo activo, puede sentar las bases
para manifestaciones futuras.

Para mí –dice Miguel–, lo digo positivamente, la experiencia fue bastante


benéfica como ser humano. A la distancia puedo darme cuenta de que
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  93 

hubo cosas que pude hacer y no hice, reconocer las fallas que tuve. La
experiencia me enseñó bastante. Si tuviera la oportunidad de regresar
el tiempo y enfrentar la decisión de ser parte del movimiento #132 en
Puebla, lo volvería a hacer, sin duda alguna.

Diarios de la Nación
La memoria de los estudiantes de la Ibero Puebla que participaron en
el movimiento #YoSoy132 parece terminar en un lamento, después
de conocer el resultado de las elecciones, pero no fue así; el movi-
miento se mantuvo, se organizaron otras marchas, plantones, acam-
padas. Es verdad, con un ánimo un tanto diferente.
Pasada la coyuntura del Más de 131 y el #YoSoy132, los jóvenes
empezaron a pensar en proyectos más duraderos, que mantuvieran la
vigencia de su propuesta. Se trató de abrir otras posibilidades para
mantener vivo en la memoria el sentido del movimiento, pero más
aún la actitud de lucha que mostró una buena parte de la sociedad
frente a la clase política y los poderes fácticos que gobiernan el país.
Estudiantes de la Ibero Ciudad de México, Puebla y del ITESO
se reunieron en Santa Fe para plantear estrategias de acción. Los de
la Ciudad de México presentaron una idea para organizar foros ciu-
dadanos en todo el país, en los cuales la sociedad pudiera dialogar
sobre su sentir frente a la realidad nacional. Tomaron el nombre de
Sentimientos de la Nación, aludiendo al documento en el que Morelos
planteara su propuesta de la nación que se estaba gestando. “La idea
era romper el formalismo y formular lo que, quienes vivimos todos
los días en este país, pensamos al respecto”.
En la base también estaba la idea de entender que México es más
que una abstracción homogénea, totalizadora, o al menos no debería
serlo, sino un país diverso, en constante cambio. La propuesta se puso
a discusión y la Ibero Puebla presentó una variante. Hagamos unos
cuadernos en los que la gente exprese qué quiere para sí y para el país.
La propuesta se llamó Diarios de la Nación.
La idea fue bien recibida porque, además de recuperar los senti-
mientos de las personas, representaba un trabajo de logística menos
complicado que la organización de foros en distintas poblaciones de
la República.
Un primer aspecto positivo de los Diarios de la Nación fue
que permitía al movimiento trascender la idea de que Más de 131 y
94 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

#YoSoy132 estaban centrados sólo en las redes sociales y, por tanto,


muy limitados y excluyentes. El soporte físico buscó mayor inclu-
sión: la libreta podía llegar a cualquier persona. A fin de ampliar el
margen de participación, se decidió que en el Diario se podía escribir
un texto, o bien hacer un dibujo, pegar una fotografía o cualquier otra
cosa. Había libertad para poner lo que cada quien quisiera y pudiera.
El proyecto tuvo la intención de dar cuenta del estado emocional
de las personas; la valoración que hacían sobre su realidad. “¿Qué
quieres para ti y el mundo que te rodea?”, fue la pregunta. Algunos
refirieron un México en abstracto, otros de su colonia, de su cuadra,
de sus amigos, de sus abuelos. Pensar México pasa por muchos re-
gistros. Lo que se escribió sobre ellos mantiene una absoluta vigen-
cia pero, sobre todo, el sentido de restablecer la dignidad humana al
preguntar, a cada persona, “¿qué quiere?”, sin más deseo que conocer
sus sentimientos, en un contexto donde a nadie le importa lo que uno
piensa y siente.
En términos de formato se tomaron varias decisiones prácticas:
la empresa debía ser mexicana, el papel con el que se haría sería cien
por ciento reciclado, por lo que al final de cada ejemplar se podía
leer: “No se taló ningún árbol en la fabricación de esta libreta”. La
libreta iría cosida y pegada a fin de resistir su manejo y permitir que se
abriera completamente, por si alguien quería hacer una intervención
utilizando las dos hojas; se optó por un forro negro, de tela, para que
aguantara y no se ensuciara. Una vez resueltas las cuestiones de for-
ma, se decidió imprimir 500 ejemplares para liberarlos en todo el país.
Me parece que Diarios de la Nación ilustra muy bien el carácter
del movimiento mismo. En primer lugar, muestra una capacidad que
tienen los jóvenes para pensar la participación política de una manera
creativa. La idea de la que parte parece simple y puede ser criticada
desde la perspectiva anquilosada de una política tradicional, debido a
que no lleva a ningún lado, carece de hondura para cambiar el orden
de las cosas, es una propuesta ingenua y superficial. Sin embargo,
los Diarios de la Nación fueron mucho más que eso, aunque haya
quienes prefieran no verlo. Las libretas siguieron rutas inéditas, pa-
saron por muchas manos, fueron abiertas en solitario o en colectivo.
Su simpleza formal no pedía casi nada, sólo la intención de dejar en
ella algo de uno. Podía ignorarse su presencia, claro está, pero eso
no significaba que no estuvieran presentes, yendo de un lado a otro,
provocando diálogos y encuentros. Los Diarios de la Nación fue-
ron una pregunta abierta deseosa de respuestas, pero, ante todo, una
#YoSoy132 en la Ibero Puebla: memoria de un movimiento  95 

oportunidad: sus hojas en blanco abrieron un espacio para plasmar


deseos, sueños y esperanzas. Hay quienes piensan que eso no sirve
para nada, pero muchas y muchos más tenemos la certeza de que es
completamente lo contrario.
En la primera hoja hay instrucciones muy sencillas y una leyenda
inicial: “Esta libreta que tienes en tus manos es para que expreses
qué quieres para ti y el mundo que te rodea. Siéntete libre de hacerlo
como quieras, esta es tu página en la historia”. Sobre la portada negra,
de tela, una sola palabra: “Ábreme”.
Entre colores, dibujos y poemas, pude encontrar lo siguiente:

No importa de dónde vengas, todos tus sueños son válidos.


Existen más de 132 motivos para seguir luchando.
Si me pidieran escribir mis tres deseos, yo desearía: Salir de mi casa libre-
mente. Estar en completa paz conmigo misma. Poder ser yo.
Quiero respeto. Quiero equidad. Quiero amar libremente. Quiero apren-
der. Quiero crear. Quiero sentir. Quiero un mundo con más color. Quiero
hacerte sonreír. Quiero seguir soñando…

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96 Jorge Eduardo Basaldúa Silva

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Surgimiento y vicisitudes
del #YoSoy132 en Tijuana.

Crónica de la participación estudiantil


en el marco de la campaña electoral
federal de 2012
María del Rosario Maríñez
Decir “Yo soy 132” es una forma de decir “yo soy uno más,

un número más, pero me niego a ser un simple número,

también soy un ciudadano”.

Activista tijuanense en el #YoSoy132 Tijuana.

Introducción

En el marco de las elecciones federales de 2012, en la ciudad de


Tijuana, los estudiantes identificados como #YoSoy132 Tijuana fue-
ron protagonistas de manifestaciones, marchas multitudinarias y ac-
ciones colectivas inéditas, entre mayo y diciembre de 2012. El propó-
sito de este trabajo es narrar el origen y las vicisitudes del #YoSoy132
Tijuana, en el contexto de la campaña electoral de Enrique Peña Nieto
para la presidencia de la República en Tijuana, con el objeto de hacer
un registro empírico acerca de procesos de construcción de ciudada-
nía y de participación electoral, al margen de instituciones políticas
tradicionales como los partidos políticos.
Al acercarnos a una temática tan particular como la de los mo-
vimientos estudiantiles en una ciudad como Tijuana, la literatura es-
pecializada es escasa. El hecho de que estos fenómenos sociales e
históricos no estén presentes en el panorama del estado del conoci-
miento académico, quizá se deba a que su registro se ha diluido ante
otros temas históricos, sociológicos, políticos, culturales que tienen
mayor visibilidad en la frontera como, por ejemplo, la historia de las
misiones, la historia de la conformación de la entidad, los procesos
electorales o los fenómenos migratorios, entre otros. De ahí que, en
la historia contemporánea de Baja California, la participación de los
jóvenes estudiantes en el contexto específico de los procesos sociales,
universitarios y políticos sea un tema de estudio incipiente.
En el caso de Tijuana, de manera reciente, Piñera y Méndez
(2014), y Piñera y Rivera (2014) han publicado una contribución al
campo de la historiografía para explicar la movilización estudiantil
en torno a la demanda del derecho a la educación superior, donde
podemos situar los acontecimientos que tuvieron lugar en el lapso
entre febrero y abril de 1971 y que se conocen como la toma del
Club Campestre de Tijuana por estudiantes, quienes demandaban que
se dotara a la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) de
terrenos e instalaciones propias. Este propósito finalmente se logró
100 María del Rosario Maríñez

gracias a la capacidad de movilización, negociación e interpelación


de alumnos de educación media y superior ante autoridades univer-
sitarias, medios de comunicación, sectores empresariales y gobierno
federal. Luego de décadas en las que este tema fuera invisibilizado en
la historia institucional de la universidad pública, la obra de Piñera,
Méndez y Rivera contribuye a legitimar al interior de la propia UABC
la lucha estudiantil, y a dar voz a quienes fueron los protagonistas de
tales acontecimientos1 (Maríñez, 2015).
Llama la atención que, el momento en que tuvo lugar la mo-
vilización estudiantil en 1971, era muy cercano a 1968, cuando los
jóvenes eran señalados en diversos sectores sociales, a través de los
discursos gubernamentales y mediáticos (prensa y televisión) como
peligrosos, delincuentes, antisociales, e incluso, “homosexuales” o
“drogadictos”.2 Se trataba de una época en la que las inquietudes
ideológicas y políticas de los estudiantes desestabilizaron las bases
autoritarias y paternalistas del régimen priista, el cual respondía a las
lógicas paranoicas de la Guerra Fría, posterior a la Segunda Guerra
Mundial, y temía que la revolución cubana influyera en la juventud
mexicana, como ocurría con la latinoamericana. Así también, en la
generación de los nacidos a finales de los cuarenta, y en la década que
media entre los cincuenta y los sesenta se manifestaba un desacato
juvenil a la familia tradicional mexicana.
Cuarenta años después el contexto en México –y en Tijuana no
como excepción, sino como confirmación– está enmarcado por la
exacerbación de la violencia provocada por la guerra contra el nar-
cotráfico, declarada durante el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa
(2006-2012), así como por el debilitamiento de los vínculos socia-
les, “se incrementó la muerte artera e impune de decenas de miles
de jóvenes, situación que evidencia la presencia de juvenicidios”
(Valenzuela, 2015: 11), en un contexto caracterizado por:

[…] procesos de precarización económica y social, la estigmatización y


construcción de grupos, sectores o identidades juveniles desacreditadas, la
banalización del mal o la fractura de los marcos axiológicos junto al des-
crédito de las instituciones y las figuras emblemáticas de la probidad, la
construcción de cuerpos-territorios juveniles como ámbitos privilegiados
de la muerte, el narcomundo y el despliegue de la corrupción, impunidad,

1
Para ampliar este tema, véase Piñera y Rivera, 2014.
2
En alusión al discurso pronunciado por el presidente Luis Echeverría Álvarez en el auditorio de la
Facultad de Medicina de la UNAM, el 14 de marzo de 1971.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 101 

violencia y muerte que le acompaña y la condición de un Estado adultera-


do o narcoestado (Valenzuela, 2015: 15).

En 2012, un movimiento juvenil irrumpió en el marco de las


elecciones federales, y obligó a los poderes políticos y mediáticos he-
gemonizados en el sistema del viejo régimen partidista (PRI) a modi-
ficar el discurso político electoral. Se originó en la Ciudad de México
y se replicó en las principales ciudades de todo el país, con cientos de
expresiones de apoyo en el extranjero.
En un lugar tradicionalmente apático hacia la actividad política
de la ciudadanía en general, como es el estado de Baja California,
y sobre todo en la ciudad de Tijuana, los estudiantes identificados
como #YoSoy132 Tijuana fueron protagonistas, durante ocho me-
ses de 2012, en manifestaciones y marchas multitudinarias inéditas.
Varios de los elementos del contexto local y nacional intervinieron
en la creación de las condiciones para la aparición de este fenómeno
juvenil en esta entidad.
Aun cuando suele fijarse 2006 como el año de inicio de la violen-
cia durante la administración federal de Felipe Calderón, ésta se incre-
mentó en la ciudad de Tijuana a finales de la década de los noventa
del siglo pasado, y tuvo picos de intensidad entre 2008 y 2012.3 Al
mismo tiempo, hay un repliegue social donde se puede identificar un
ambiente de psicosis que encuentra refugio en lo lúdico, lo cultural y
la creación artística, de defensa de derechos humanos y de cuidado del
ambiente, sobre todo en los sectores de jóvenes de clase media, lo cual
va creando experiencias de organización civil. De ahí que los grupos
juveniles con perfil político surgidos en Tijuana entre 2011 y 2012
sean seguidores de las huellas y los esfuerzos organizativos generados
en el periodo de la intensa inseguridad y la violencia del narcotráfico.

Metodología

Este capítulo despliega una narrativa para exponer los resultados


de una investigación de tipo documental. Se apoya en un trabajo de
construcción del referente empírico a partir de la consulta de ma-
teriales videograbados, fotografías, carteles, textos y mensajes que
subieron los propios sujetos de estudio, los estudiantes, a las redes so-
ciales de Facebook y Youtube, en sitios creados para convocar a otros
3
Incluso las muertes violentas durante 2017, en Tijuana, han registrado cifras inéditas.
102 María del Rosario Maríñez

jóvenes y ciudadanos en general a participar en acciones colectivas,


de la misma forma que para publicar posicionamientos políticos en
torno a varios sucesos y señalamientos de otros actores en un terreno
de alta conflictividad política, en el lapso comprendido entre diciem-
bre de 2011 y diciembre de 2012.
Así también, este trabajo se deriva de una revisión de la pren-
sa escrita y digital, principalmente el diario Frontera, de la ciudad
de Tijuana, entre otros medios locales y nacionales, de los cuales se
seleccionaron notas informativas y entrevistas de participantes del
#YoSoy132. Asimismo, se logró ubicar a dos informantes que parti-
ciparon en el #YoSoy132 Tijuana y quienes accedieron a dar su testi-
monio (referidos como Entrevistado 1 y Entrevistado 2).
La búsqueda de estos recursos empíricos, así como su selección y
acotamiento, tuvo como eje de orientación un conjunto de preguntas
que guían los objetivos del trabajo: ¿Quiénes fueron los actores que
protagonizaron el movimiento #YoSoy132 en Tijuana? ¿Cuáles fue-
ron las demandas del movimiento #YoSoy132 en Tijuana? ¿Qué arti-
culaciones y antagonismos sociales y políticos generó el movimiento
#YoSoy132 en Tijuana? ¿Cuáles fueron los mecanismos de represión
utilizados por el priismo contra el #YoSoy132 en Tijuana? ¿Cómo fue
la participación de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana
Tijuana?
El propósito central del trabajo es, pues, conocer las peculiari-
dades de la acción colectiva #YoSoy132 en Tijuana. La exposición
de los resultados que emanan del cruce de las preguntas con el refe-
rente empírico se construye a partir de una narrativa sobre el origen
y las vicisitudes del movimiento juvenil #YoSoy132 en Tijuana, Baja
California, durante el lapso comprendido entre mayo y diciembre de
2012. Esto es, el periodo de campaña para las elecciones presidencia-
les de 2012, el momento de las elecciones del 1 de julio del mismo
año, el lapso poselectoral, y toma de protesta de Enrique Peña Nieto
como presidente de la República para 2012-2018.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 103 

El inicio de la campaña de Enrique Peña Nieto


en Tijuana
La disputa priista para conformar el equipo de campaña
de Enrique Peña Nieto en Baja California

A principios de marzo de 2012, Enrique Peña Nieto, candidato de la


alianza entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido
Verde Ecologista (PVE)4 inició su campaña política para ser presi-
dente de la República y dio a conocer los nombres de los coordi-
nadores en cada estado del país.5 En el caso de Baja California, tal
nombramiento fue diferido, pues los priistas de esta entidad estaban
divididos, unos en favor de los intereses políticos del empresario
Jorge Hank Rhon, otros de los de Fernando Castro Trenti y de Carlos
Bustamante Anchondo, alcalde de Tijuana, quien impulsaba a su se-
cretario de Desarrollo Social, David Saúl Guakil para que fungiera
como coordinador de la campaña en Baja California (Frontera, 16 de
marzo de 2012).
Esa disputa política por la coordinación de la campaña en el esta-
do se resolvió en la Ciudad de México, y fue ganada por David Saúl
Guakil, es decir, por los intereses políticos de Carlos Bustamante
Anchondo. Y en cuanto a Fernando Castro Trenti, le concedieron
que un miembro de su equipo, René Mendívil Acosta, quedara como
delegado especial del CEN, encargado de la presidencia del Comité
Directivo Estatal del PRI en el estado.
A principios de abril en Baja California, y en particular en
Tijuana, el fervor por Peña Nieto no se producía, y los dirigentes
priistas consideraron que eso se debía a que las estrategias de comu-
nicación no estaban funcionando. Por ello, Jorge Hank Rhon pudo
empezar a operar en favor del priismo, al insertar en la campaña al
coordinador de comunicación de su empresa, Grupo Caliente, Jesús
Velazco Soto.

4
El 17 de diciembre de 2011, Peña Nieto recibió la constancia como candidato del PRI a la presi-
dencia de la República. Véase http://www.proceso.com.mx/291818/recibe-pena-nieto-constancia-
como-candidato-unico-del-pri-a-la-presidencia-foto-miguel-dimayuga.
5
Las campañas electorales para la presidencia de México comenzaron el 29 de marzo con cua-
tro candidatos registrados para la contienda: Josefina Vázquez Mota, del PAN; Enrique Peña
Nieto, de la coalición Compromiso por México; Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento
Progresista, y Gabriel Quadri, del partido Nueva Alianza. Véase https://aristeguinoticias.com/2412/
mexico/10-notas-clave-de-la-campana-electoral/.
104 María del Rosario Maríñez

El uso de las redes sociales por los priistas

Ante la apatía que suscitaba el proceso electoral, así como el hartazgo


y el rechazo social de los jóvenes hacia los partidos políticos, aunado al
declive del número de militantes priistas, los coordinadores de la cam-
paña vieron en las redes sociales la vía para mandar mensajes y hacerse
de adeptos entre la juventud. De allí que cobraran importancia las ac-
tividades que realizaba el “Movimiento Nacional de Jóvenes” del PRI
para promover a Enrique Peña Nieto en las redes sociales, a través de
una organización denominada “Ectismo A. C.”, la cual, aparentemente,
estaba operando en todas las entidades del país. En Baja California, Josel
Hernández Barroso encabezaba a un grupo de jóvenes que se reunían
con otros para informar del proyecto y seguir contactando a otros más
para unirse a la campaña, simulando hacer acciones en favor de cau-
sas sociales entre sectores marginales de niños, jóvenes y mujeres. Por
ejemplo, Josel Hernández Barroso publicó textualmente, en su página de
Facebook, lo siguiente:

El día domingo 1° de abril, corriendo el tercer día de campaña de las elec-


ciones federales 2012, Ectivismo Baja California se vio presente en la
carrera de 5 km Ectivismo-Herbalife, organizado en la Unidad Deportiva
CREA de la ciudad de Tijuana, buscando beneficiar con despensas y ropa a
los niños del orfanatorio “La Esperanza”, institución altruista con grandes
necesidades de apoyo.
Comprometidos con la búsqueda del bienestar social y el mejoramiento
de este país al que tanto queremos, siguiendo el vivo ejemplo de nues-
tro candidato, Enrique Peña Nieto, los ectivistas de la ciudad de Tijuana
nos volcamos hacia esta causa buscando reunir despensas para tan loa-
ble empresa, como la que lleva a cabo el orfanatorio “La Esperanza” y
aprovechando la fría pero hermosa mañana de ese domingo para ejercitar
nuestros cuerpos y convivir de manera sana.
Éste es un perfecto ejemplo de lo que ectivismo es y está haciendo por
México, convencidos que la sociedad se ve nutrida por pasos cortos pero
seguros en pro de los más necesitados, así creando una conciencia entre
nuestros integrantes y simpatizantes de la cooperación y el mutuo apoyo.
Estamos activos por ver que estas acciones se conviertan en ejemplo de
lo que es la plataforma electoral que propone nuestro candidato Enrique
Peña Nieto. Estamos trabajando por México. UNIDOS Y ACTIVOS POR EL BIEN
DE NUESTRA PATRIA (Josel Hernández Barroso, comunicación personal,
Facebook, 2 de abril de 2012).
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 105 

La página de Facebook de Ectivismo explica en qué consiste,


quiénes la componen y cuáles son sus propósitos, según se desprende
de lo publicado para promover la imagen positiva de Peña Nieto e
invitar a los jóvenes a participar:

¿Qué es? Ectivismo es una red nacional de jóvenes comprometidos con


México, que queremos tener un papel mucho más activo en resolver los
problemas que aquejan a nuestro país. Porque es momento de que México
sea el país que queremos y que sabemos que puede ser.
Creemos que es momento de que nuestro país crezca a su verdadero poten-
cial, y que los cambios que requiere la sociedad son posibles con la guía de
un líder fuerte y comprometido.
Vemos en Enrique Peña Nieto al líder político que promoverá la transfor-
mación de México y permitirá que tengamos el país que queremos, y que
merecemos; pero sobre todo, el país que podemos ser.
Porque conocemos la plataforma de Enrique Peña Nieto, su experiencia y
su compromiso, los ectivistas somos los voceros de su proyecto, y ayuda-
remos a difundirlo de manera innovadora, crítica, con apertura al debate
y a las diferencias.
Al unirte a Ectivismo, serás parte de los miles de jóvenes en todo el país
que estamos creando conciencia sobre lo importante que es comprometer-
nos con México.
Es momento de que los jóvenes alcemos la voz y tomemos acción para
tener el país que queremos.
Queremos un gobierno incluyente, que logre los acuerdos que necesita
el país para volverse competitivo, sustentable, justo y seguro; un México
que garantice condiciones de empleo, salud y educación para todos los
mexicanos.
Ese México es posible con Enrique Peña Nieto.
¡Es momento de México!

Además, se creó una página web de Ectivismo, donde se infor-


ma que en Baja California había 358 activistas.6 Para esta entidad,
se enviaba el mensaje de que se estaba capacitando a mujeres jó-
venes en nuevas tecnologías a través de un organismo denominado
“Canutec” (Capacitación para las Nuevas Tecnologías), con el si-
guiente propósito:

6
Véase http://ectivismo.com/comunidad/baja-california/.
106 María del Rosario Maríñez

La misión de CANUTEC es crear una oportunidad de acercamiento de


la tecnología de vanguardia a la población con desventajas económicas,
marginadas o con un nivel bajo de educación. Con el único propósito de
que estas personas amplíen sus conocimientos en Internet y en las nuevas
tecnologías, de tal manera que puedan aplicar sus nuevas habilidades a su
vida cotidiana, mejorando su educación, su comunicación virtual y final-
mente su integración a un mundo cibernético globalizado (Facebook de
Ectivismo, loc. cit.).

También desde estos sitios en Facebook y de la página web se


subió un video (actualmente cancelado) para convocar a una concen-
tración en favor de Enrique Peña Nieto, con el siguiente texto:

Vamos EPN. Ectivistas apoyando a EPN/Monumento a México (Las Tijeras


por los locales, localizado frente al Centro Cultural Tijuana).
EPN a la cabeza en las encuestas, ¡activistas sigamos apoyándolo!
El mejor candidato.
Peña Nieto es nuestra mejor opcion es en quien yo creo y por quien vo-
tare, no me convence una candidata que su unico argumento es ser mujer
(josefina) tampoco alguien que ya intento anteriormente ser presidente
y aun que el pueblo no lo quiso sigue insistiendo (amlo) no quisiera ser
representada por alguien que parese que no estudio y no sabe hablar que
imagen da de nosotros y de el quadri no vale la pena ni mencionarlo sus
propuestas no tienen sentido desvaria …votare por peña nieto no solo es
culto, desente, estudiado y con una hermosa familia sino que tiene grandes
propuestas y muchas ganas de mejorar mexico es lo que necesitamos (sic).

Además de ello, su campaña en Tijuana era promovida entre los


aficionados del equipo de futbol “Xolos”, cuyo dueño es el empresa-
rio Jorge Hank Rhon. Por ejemplo, a raíz del juego del 30 de abril de
2012 entre este equipo y los Pumas, el coordinador estatal de relacio-
nes públicas del Grupo Caliente, Miguel Ángel Badiola, se hizo cargo
de desplegar un dispositivo propagandístico en favor de Peña Nieto
(música, camisetas, calcomanías) en una glorieta aledaña al estadio
de futbol. Y, en el caso de Mexicali, los priistas se acercaron a grupos
de ciudadanos que, por lo general, no eran tomados en cuenta, como
las asociaciones de empresarios chinos.
Todo este trabajo se intensificaba en la medida que se espera-
ba que Enrique Peña Nieto arribara a Baja California entre el 8 y
el 11 de mayo de 2012; sin embargo, esta fecha se fue posponiendo
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 107 

y se concretó tres semanas después, el 3 de junio. Es probable que


los acontecimientos del 11 de mayo en la Ibero Ciudad de México
obligaran a los priistas a cambiar la estrategia en la calendarización
de los actos de campaña de Peña Nieto en los estados. En el caso
particular de Tijuana, no sólo se debía a los pocos resultados de la
campaña priista, sino que empezaba a conocerse, por parte de los
organizadores en Baja California, que los estudiantes de la Facultad
de Humanidades de la UABC, campus Tijuana, pretendían realizar ma-
nifestaciones, y que empezaban a llegar grupos supuestamente iden-
tificados con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) o
con el Partido Acción Nacional (PAN), provenientes de otras partes de
la República, bajo el supuesto de infiltrarse en los eventos priistas y
causar conflictos. El periódico Frontera publicó que en las redes so-
ciales de priistas circulaba un video en el que un joven panista, exfun-
cionario del gobierno municipal, y otro de Morena, invitan a marchas
anti Peña Nieto. Asimismo, fueron captados jóvenes organizando una
protesta contra Peña Nieto en instalaciones de la UABC (Frontera, 3
de junio de 2012). Por todo ello, los coordinadores de la campaña en
Tijuana y en Baja California tenían que acotar los eventos y afinar la
estrategia de acarreo de miles de “simpatizantes” priistas.
En el caso de la visita a Tijuana, el 3 de junio, el programa se
acotó sólo a dos eventos públicos: un encuentro con mujeres en un
inmueble de Tijuana utilizado para espectáculos (El Foro, antes Jai
Alai); y un evento masivo en la explanada exterior de la Plaza de
Toros Monumental de Playas de Tijuana. En ambos, los jóvenes del
#YoSoy132 llevaron a cabo acciones, como se expondrá más adelante.
Luego del inicio de las campañas, Enrique Peña Nieto era el úni-
co candidato a la presidencia de la República que no había visitado
tierras bajacalifornianas. Le antecedieron, a principios de abril, la
candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, quien estuvo en Ensenada
el día 3, en un evento masivo con más de tres mil simpatizantes, se-
gún la prensa, y el día 4, en Tijuana, cuando se reunió con muje-
res y organismos de la sociedad civil. Por su parte, Andrés Manuel
López Obrador, del Movimiento Progresista, estuvo el 1 de mayo
en Tijuana, en una concentración en la zona centro donde, según los
organizadores, reunió a alrededor de 20 mil personas. Mientras que
Gabriel Quadri, candidato del Partido Nueva Alianza (Panal), estuvo
el 11 de mayo en Tijuana y en Ensenada, donde se reunió con estu-
diantes. Pero, como podemos deducir, en el caso de Peña Nieto, no
importaba cuándo hiciera presencia en Baja California, sino que la
108 María del Rosario Maríñez

maquinaria de acarreo funcionara con eventos con miles de asisten-


tes, mil mujeres en el Centro de espectáculos El Foro y 45 mil7 perso-
nas en la Plaza Monumental de Playas, en un escenario, por un lado,
de apatía ciudadana y, por otro, de efervescencia de actividad juvenil
sin precedentes en la región, de mítines y marchas organizadas por
los estudiantes universitarios (Votantes Informados, y el #YoSoy132)
llamando a la ciudadanía a reflexionar su voto y a denunciar lo que
significaba el posible triunfo del priismo en la elección federal.
Otro connotado priista que visitó Tijuana en estas fechas, el
12 de mayo, fue Emilio Gamboa Patrón, secretario general de la
Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) del
PRI, a fin de conocer el contexto local para emprender la campaña de
Peña Nieto. Al arribar, fue interrogado por la prensa en torno a los
acontecimientos derivados de la presencia de Peña Nieto en la Ibero
Ciudad de México. Él calificó así el rechazo de los estudiantes al
candidato de la Coalición Compromiso por México:

Lo de la Ibero fue un boicot, una trampa, hubo una actitud porril, provo-
cadora que él no cayó en eso. Considero que este suceso no va a afectar la
campaña electoral de EPN, ni el resultado del 1 de julio, sino que lo va a
fortalecer, ya que su actuación estuvo a la altura al responder a los univer-
sitarios de manera respetuosa sobre los diferentes cuestionamientos que se
le hicieron (Frontera, 13 de mayo de 2012).

A la pregunta de la prensa sobre qué institución política conside-


raba estaría detrás de los acontecimientos con los jóvenes de la Ibero,
sólo pudo responder que “quienes deben investigar o responder son
los directivos de la Universidad Iberoamericana” (Frontera, 13 de
mayo de 2012).

7
Las cifras varían según la fuente.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 109 

Los jóvenes universitarios se organizan para


posicionarse ante el proceso electoral de 2012

Del Ocupemos Tijuana al #YoSoy132,


pasando por Votantes Informados

De acuerdo con el testimonio de un joven activista (Entrevistado 1),


un grupo de estudiantes de la UABC, campus Tijuana, con inquietudes
en la participación en procesos políticos, a inicios del año, tenía la
idea de promover la información sobre los candidatos que participa-
rían en el proceso electoral de 2012 y sus propuestas de gobierno, en
particular sobre la presidencia de la República. Según el testimonio
de Entrevistado 1, este grupo estaba compuesto por simpatizantes de
Andrés Manuel López Obrador desde el proceso electoral de 2006. La
promoción en 2012 propició la conformación del grupo de Facebook
Votantes Informados, el cual realizaba acciones como reparto de vo-
lantes, elaboración de diseños y estrategia de medios. En el momento
en que Enrique Peña Nieto fue elegido como candidato del PRI a la
presidencia de la República, estos jóvenes convocaron a través de
Facebook a una marcha-mitin para manifestarse en contra de él. La
respuesta fue muy exitosa, pues confirmaron asistencia alrededor de
500 personas, fundamentalmente, jóvenes estudiantes.
Sobre este momento en particular la prensa digital publicó una
entrevista realizada a uno de los jóvenes que participaron en la con-
vocatoria para la marcha-mitin:

[…] Fue mucho problema organizar la manifestación; primero se lla-


maba marcha anti Peña Nieto, pero después hubo gente que empezó a
decir que éramos del Partido Acción Nacional (PAN) o del Partido de la
Revolución Democrática (PRD), y entonces, se cambió el nombre a la mar-
cha a Votantes Informados.
Ésa fue la manera en que nos hermanamos con las marchas a nivel nacional
que continuaban siendo contra Peña Nieto, pero considerábamos que,
nombrarnos Votantes Informados, le daba una perspectiva más crítica, no
sólo contra un candidato, sino contra la maquinaria política que está en
todos los candidatos, independientemente de quién sea.
En la marcha de Votantes Informados, participaron alrededor de 500 o
600 personas, en una avenida transitada de Tijuana. Posteriormente, se
llevó a cabo la marcha de “#YoSoy132” en el mismo sitio. Ellos reunieron
110 María del Rosario Maríñez

alrededor de 400 manifestantes, y después decidimos que sería bueno unir-


nos. Conservamos los nombres de Votantes Informados y “#YoSoy132”,
porque es una manera de decir que hay diversos movimientos ciudadanos
involucrados que están interesados en formar parte de las decisiones po-
líticas del país.
Y así fue como el movimiento en Tijuana tuvo un origen doble, pero ahora
estamos colaborando y nos apoyamos mutuamente. En la última marcha
asistieron cerca de mil personas, algo histórico para la ciudad de Tijuana.
Había muchos jóvenes, pero no sólo. Había también personas mayores, fa-
milias, había mucha diversidad y era una marcha genuinamente ciudadana.
A pesar de que cada quien tiene su preferencia política, entre los jóvenes
había analistas, personas ligadas a colectivos anarquistas que están por
que se anule el voto y otros repartiendo propaganda (Desinformémonos,
2 de julio de 2012).

De esa manera, el grupo Votantes Informados dio paso al


#YoSoy132 en Tijuana. Los propósitos que movían a quienes tuvie-
ron la iniciativa de movilizarse para hacer un trabajo que aquí po-
demos denominar como una “pedagogía ciudadana”, y diluirse en
la identidad del #YoSoy132 de Ciudad de México, se hallan en la
entrevista citada con anterioridad:

[…] en Tijuana, quisimos apostar por algo más amplio, no sólo dirigido
contra un candidato. Por supuesto, retomamos la idea de las otras ma-
nifestaciones y lo complementamos. Ya no es sólo que rechacemos la
manipulación mediática que pretende imponer a Peña Nieto, sino a una
candidatura, independientemente de quién sea el candidato, y también nos
propusimos hacer una crítica a la guerra contra el narco.
Empezamos a repartir información de los cuatro candidatos, pros y contras
de todos. La idea que tenemos es la de fomentar la participación ciudadana
y no sólo la promoción de discursos de odio a un nombre. Queríamos que
fuera algo más propositivo y que tuviera un respaldo ciudadano. La gente
que participa en el movimiento no necesariamente milita en un partido;
tiene su preferencia, pero no forma parte de la vida política partidista. Sí
tiene una participación en la vida política y social, es gente que quiere
reformas y cambios, y por eso decide participar.
En Tijuana se gestó algo que tiene que ver con promover la participación
ciudadana y no tanto con enfatizar los límites partidistas entre uno y otro
grupo. Creemos que se tienen que construir ciudadanos, y no militantes,
partidistas o fanáticos.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 111 

Hay que abogar por la participación ciudadana consciente y critica. Si sólo


dirigimos la mirada a un candidato, es como si lo otro no hubiera ocurrido.
Y de manera independiente, todos los partidos tienen cola que les pisen.
Las personas partidistas o militantes se pueden volver acríticos porque no
son capaces de criticar aquello que veneran y que los puede hacer fanáti-
cos. Pero es importante no perder el lado crítico y en Tijuana lo intentamos
construir (Desinformémonos, 2 de julio de 2012).

Los antecedentes de activismo político de estos jóvenes se en-


cuentran en la experiencia del movimiento Ocupemos Tijuana, somos
el 99%,8 el cual empezó a gestarse en diciembre de 2011, a partir de
la inconformidad de sectores populares (sobre todo de jóvenes es-
tudiantes) ante el aumento de las tarifas del transporte público, así
como para visibilizar y protestar mediante una manifestación en la
Plaza Santa Cecilia, el 14 de diciembre, contra el asesinato de dos jó-
venes y un número no determinado de detenidos de la Normal Rural
Isidro Burgos de Ayotzinapa, perpetrado por la policía del estado de
Guerrero, cuando los estudiantes bloquearon el 12 de diciembre de
2011 la autopista de El Sol y fueron reprimidos por más de 200 ele-
mentos de la policía estatal, que lanzaron gases lacrimógenos y dis-
paros de armas de fuego.
Otras acciones colectivas de Ocupemos Tijuana durante diciem-
bre de 2011 fueron la realización del debate público “¿Cómo ocupar
Tijuana?” Retos del movimiento Occupy e Indignad@s en 2012, y
la ocupación móvil “Gises por la paz”, en el puente penal del cru-
cero conocido como “5 y 10”, ubicado en el boulevard Díaz Ordaz
(Ocupemos Tijuana, Facebook).
Además de ello, estos jóvenes no sólo replicaban en Tijuana las
demandas planteadas en otros lugares donde habían surgido los mo-
vimientos en Nueva York (Occupy Wall Street) o en España (Los in-
dignados), sino que el contexto mexicano y el tijuanense otorgaban
motivos de preocupación. Al respecto, en otra entrevista en la prensa
local, un joven participante del #YoSoy132, declaró en el marco de
las campañas políticas, cuáles son los motivos de participación: “ge-
nerar conciencia sobre el voto informado, por quién queremos votar;
si uno se informa, va a hacer un voto inteligente. Otro tema importan-
te es el del manejo de los medios de comunicación sobre los candida-
tos. Queremos prensa libre” (Frontera, 26 de junio de 2012). De esa
8
Cuyo referente fue el movimiento Occupy Wall Street, surgido en Nueva York en septiembre de
2011.
112 María del Rosario Maríñez

manera, se replicaban localmente las demandas que se escuchaban en


el centro del país.
Pero también vemos que los jóvenes estaban preocupados por lo
que ocurría en Tijuana, cuando en esta misma nota, el entrevistado ex-
presó que: “como joven y como ciudadano, me preocupa la violencia,
la desinformación, la falta de empleos; hasta el momento he observa-
do que ninguno de los cuatro candidatos ofrece soluciones totales a
estos problemas” (Frontera, 26 de junio de 2012).
A pesar de cambios de última hora y de la confusión de horarios,
el sábado 19 de mayo se llevó a cabo la manifestación antipeñista
convocada por Votantes Informados de Tijuana, a través de su pági-
na de Facebook. Los organizadores pensaban primero en una mar-
cha que partiera de Palacio Municipal a la casa de campaña de Peña
Nieto, en la avenida Revolución, pero al final quedó en una manifes-
tación de alrededor de 500 personas en la glorieta de las Tijeras, ubi-
cada en la zona del río. Este cambio se debió a que, a raíz de la con-
vocatoria hecha en Facebook por Votantes Informados de Tijuana, los
organizadores recibieron amenazas, por lo que solicitaron la asesoría
de organismos locales y regionales de derechos humanos; asimismo,
enviaron cartas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) y a Human Rights, dado que el tono de las amenazas no de-
jaba duda de que eran serias y que no podían arriesgar a ninguno de
los asistentes. Por ello, enfatizaron que la manifestación debía ser de
carácter pacífico (Frontera, 19 y 20 de mayo de 2012).
En esta manifestación, los jóvenes llevaban máscaras de Carlos
Salinas de Gortari, de luchador, y en las pancartas hechas a mano o
diseñadas en computadoras, exhibían consignas como: “No a la igno-
rancia, no a Peña Nieto”, “Antes de votar por él, me informo”, “Sólo
un ignorante votaría por otro”, “Basta de manipulación mediática”,
“La historia no la hacen los partidos, la hacen los ciudadanos”, “No
creas todo lo que dicen las televisoras”, “Analiza, piensa y luego for-
ma tu opinión”, “Soy prole, pero pienso”, “Ya cayó, ya cayó, el copete
ya cayó”, “Voto condicionado, pueblo defraudado”, “Yo no regalo ni
vendo mi voto”, acompañadas de música de tambores y el ruido de
cláxones de autos. Un vocero de Votantes Informados Tijuana declaró
a la prensa que, a diferencia de los otros movimientos que se llevaron
a cabo ese mismo día en otras partes del país, en esta manifestación
no se indicaba al ciudadano por quién votar, sino que se le pedía in-
formarse antes de emitir su sufragio (Frontera, 20 de mayo de 2012).
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 113 

Cuatro días después, el 23 de mayo, alrededor de 300 jóvenes


identificados como #YoSoy132, se manifestaron nuevamente en la
glorieta de las Tijeras, demandando una cobertura democrática de los
medios de comunicación sobre las elecciones, y que cada uno emitie-
ra un voto informado. Este acto se organizó en coordinación con es-
tudiantes de otras universidades del país, quienes salieron a las calles
a exigir transparencia en los medios para que todos emitieran un voto
informado y a sembrar interés de participación electoral. Éste fue el
primer evento del #YoSoy132 realizado en Tijuana. Entre las consig-
nas escritas en las mantas se leía: “Somos un movimiento apartidario,
pero de todas maneras influyente, no cerraremos la puerta a nadie,
pero no nos regimos por ningún color”. Las leyendas en las pancartas
decían: “Me informo, luego existo”, “Apaga la tele”, “No soy porro”,
“#YoSoy132”, y los jóvenes vestían camisetas blancas con la leyenda
“#YoSoy132” (Frontera, 24 de mayo de 2012).
De esta manera, los grupos juveniles que venían manifestándose
políticamente desde finales de diciembre de 2011, como Ocupemos
Tijuana, luego Votantes Informados, se incorporaron a la gran mo-
vilización que se organizó en Ciudad de México y en las principales
ciudades del país, con la denominación de #YoSoy132.
Durante las acciones realizadas entre diciembre de 2011 y ene-
ro de 2012 los jóvenes de Ocupemos Tijuana conocieron a personas
ligadas a movimientos de derechos humanos, derechos de los anima-
les, ecologistas, movimientos de la mexicanidad, anarquistas, jóve-
nes socialistas de Tijuana. Luego vinieron las acciones colectivas de
Votantes Informados en enero de 2012. De esa amalgama surgió, en-
tre mayo y junio de 2012, el #YoSoy132 de Tijuana, en el que conflu-
yeron estudiantes de bachillerato y universidades públicas y privadas,
entre ellos algunos de la Ibero Tijuana de las carreras de Enfermería
y Comunicación.
Sobre la presencia de estudiantes de la Ibero, una joven tijua-
nense (Entrevistado 2) estudiante de la carrera de Comunicación en
la Ibero Ciudad de México, y quien participó en el video del Más
de 131, en entrevista refiere que su vinculación con el #YoSoy132
Tijuana la entusiasmó durante un periodo vacacional en esta ciudad.
Ella participó en asambleas en la UABC, acudió a mítines y marchas,
elaboró propaganda y videos. Su participación en Tijuana finalizó
en agosto, cuando debía integrarse al nuevo semestre en Ciudad de
México. Expresa sus impresiones sobre la movilización en Tijuana de
la siguiente manera:
114 María del Rosario Maríñez

Me sorprendió mi ciudad natal, porque siempre se había portado con ese


estigma de indiferencia provinciana, sobre todo viviendo allá en la capital,
sobre todo en el activismo y movilización sociopolítica. Y el desafío evi-
dente era el índice brutal de abstencionismo en las elecciones, que históri-
camente ha sido de los más altos, o el más alto. Y, el acarreo de votos y el
sesgo mediático. Todo eso haberlo enfrentado a nivel local sí me esperan-
zó bastante, también la gente con la que trabajé, con la que me involucré,
conocer tanta gente fue impactante. Fue un momento importante en mi
vida que no se ha vuelto a repetir, definitivamente, a esa escala. Entonces,
más que nada fue ese despertar juvenil, universitario, no sé cómo catego-
rizarlo fue bastante valioso (Entrevistado 2).

El surgimiento del #YoSoy132 Tijuana, fue una réplica local de


las demandas del #YoSoy132 de la Ciudad de México; esto es, no
a la manipulación de los contenidos informativos de los medios de
comunicación, en particular de Televisa y TV Azteca, en torno a los
procesos electorales, y el rechazo a los partidos políticos, así como
la impugnación a la candidatura de Enrique Peña Nieto, quien era
señalado como el represor de los pobladores de Atenco, Estado de
México, en los acontecimientos de 2006. De esa manera, el movi-
miento abrió, en Tijuana, un terreno de antagonismo político con res-
pecto al PRI y a las televisoras.
Ante el antagonismo que representaba el movimiento juvenil
como un nuevo actor político en el marco de la campaña electoral de
2012, el priismo tijuanense y bajacaliforniano empezó a desplegar
estrategias de desprestigio y de confrontación entre jóvenes priistas
y los estudiantes, tanto en las redes sociales, como en la prensa y
en la calle; a ello se sumó el acoso y la persecución a determinados
jóvenes, con el propósito de atemorizar, reprimir, introducir violencia
y crear una opinión pública adversa al #YoSoy132, como se mencio-
nará más adelante.
Así, un día después del 23 de mayo, tanto René Mendívil
Acosta, líder del PRI en Tijuana, como los coordinadores de campa-
ña de Enrique Peña Nieto en el estado y, particularmente en Tijuana,
organizaron una manifestación con jóvenes afiliados a sindicatos
controlados por el PRI, para respaldar al candidato de la Coalición
Compromiso por México (PRI-PVEM) y contrarrestar los efectos de la
movilización política emprendida primero por Votantes Informados y,
posteriormente, por los del #YoSoy132 en las glorietas de la zona río.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 115 

En esta manifestación, los líderes priistas repartieron camisetas ver-


des, blancas y rojas con el nombre de Enrique Peña Nieto. De los dos
mil jóvenes invitados a participar, sólo llegaron algunos cientos. Hubo
una botarga de Enrique Peña Nieto con la que muchos de los asistentes
se tomaron fotos. Haciendo alusión al movimiento #YoSoy132 hubo
quienes aprovecharon y portaron una manta con la leyenda “YoSoy133
con EPN”. Según el coordinador estatal de invitados especiales del PRI,
este evento se llevó a cabo de manera simultánea en 23 entidades del
país con jóvenes priistas (Frontera, 27 de mayo de 2012).
Además de ello, los priistas efectuaron una campaña de desin-
formación contra el movimiento #YoSoy132 Tijuana; por ello, en
Facebook, los jóvenes publicaron el 29 de mayo el siguiente comuni-
cado para denunciar la ofensiva:

Guerra sucia priista en contra de ciudadanos.


Emitimos este comunicado a nombre del Comité #YoSoy132 Tijuana para
pronunciarnos contra de la guerra sucia que realizan operadores del PRI en
Baja California y en México, con el propósito de desinformar a la pobla-
ción mexicana acerca de las movilizaciones ciudadanas a nivel nacional.
Reafirmamos el carácter apartidista, pacífico y horizontal de este movi-
miento. También reiteramos que nuestro objetivo es promover un voto
informado entre las personas, sin recurrir a prácticas proselitistas ni a vín-
culos con instituciones o políticos.
#YoSoy132 es una iniciativa de ciudadanos para ciudadanos, no tiene lí-
deres ni protagonistas, porque el verdadero liderazgo lo tiene la juventud
y el pueblo de México que ha salido a manifestarse y hacer uso de su voz.
Este movimiento no le pertenece a un grupo sino a todas y todos los que
creen son posibles otras condiciones de vida en el país más justas y dignas.
En estos últimos días, en ciudades de Baja California, ha circulado un
video y una columna en un periódico creadas por simpatizantes priistas
donde, a base de supuestos, intentan vincular a #YoSoy132 con Morena y
al comité de Votantes Informados Tijuana con el PAN. Rechazamos estas
acusaciones infundadas que sólo pretenden desviar la atención de la po-
blación, haciendo uso del amarillismo y la manipulación mediática.
Todas las personas que han colaborado con el movimiento lo hacen como
ciudadanos y han sido respetuosos de no hacer proselitismo de sus prefe-
rencias electorales durante las manifestaciones. Seguiremos funcionando
dentro de esta plataforma ciudadana horizontal, porque creemos que otor-
ga un sentido plural y diverso a nuestras demandas, además de fortalecer
nuestro vínculo con la población en general.
116 María del Rosario Maríñez

Hacemos un llamado a que se detenga la guerra sucia contra movimientos


ciudadanos en México. No lograrán detener la voz de la población mexi-
cana que exige una democracia verdadera para el beneficio de la nación.
Atentamente
#YoSoy132 Tijuana (#YoSoy132Tijuana, en Facebook).

Por otra parte, según el testimonio de Entrevistado 2, el


#YoSoy132 Tijuana al principio era estudiantil y rápidamente se vol-
vió “civil”, ya que a pesar de la presencia mayoritaria de estudiantes
de la UABC había mucha gente que eran profesionistas o graduados:

Creo que desde la primera reunión a la que yo acudí, que fue en la UABC,
ya había gente que no era estudiante. La gente que se encargó de organizar
el movimiento fue gente de (Votantes Informados), ellos ya eran inge-
nieros que trabajaban, incluso un señor cuarentón, cincuentón que estuvo
muy activo con su hija. Entonces desde muy temprano, de esa primera
marcha que vimos que no eran sólo estudiantes, cuando fueron creciendo
era civil, eran ciudadanos, eran gente mayor (Entrevistado 2).

En la medida que las movilizaciones del #YoSoy132 se volvían


más numerosas y se conformaban con personas de distinta proceden-
cia, los medios empezaron a vincularlo a intereses partidistas porque
se les consideraba como un movimiento sólo anti Peña Nieto. En este
sentido, Entrevistado 2 menciona lo siguiente:

[…] siempre estuvo el tema controversial de los partidismos. En eso se nos


acusó en una nota de Proceso, esos fueron los primeros desafíos que tuvi-
mos a nivel local, había dos jóvenes que estaban involucrados en Morena
y otro que había participado en administraciones públicas. Tuvimos que
hacer un comunicado y separar esos intereses para que la gente que nos
estaba intentando manchar por intereses… No era un movimiento contra
un candidato, eso era a nivel nacional, siempre fueron los ejes principales
democratización de medios, como fue cuando inició el movimiento, un
levantamiento contra las fuerzas dominantes mediáticas, en el caso parti-
cular de Televisa, en general con el poder que tienen los medios del sesgo,
y del voto informado, no en favor de un candidato o en contra de uno
específico, pero evidentemente era dirigido a Peña Nieto, pero creo que
tenemos que tener cuidado con eso, porque no sólo era lo de Peña Nieto,
sino que era algo mucho más (Entrevistado 2).
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 117 

Acciones del #YoSoy132 ante la visita de Enrique


Peña Nieto a Tijuana, el 3 de junio de 2012
La visita de Enrique Peña Nieto a Tijuana se concretó el 3 de junio de
2012, con el propósito de realizar su campaña electoral, la cual sólo
contemplaba dos actividades públicas, como ya se mencionó.
Ese mismo día, el periódico Frontera opinó que el arribo de Peña
Nieto se daba en un escenario de poco interés ciudadano, y lo edito-
rializó en los siguientes términos:

Luego de que en las encuestas ha ido a la baja, pero sigue siendo el puntero
(sic), el candidato presidencial Enrique Peña Nieto estará este día en Baja
California, específicamente en Tijuana, midiendo la fuerza de sus segui-
dores, y sobre todo, la fuerza de convocatoria y acarreo priista, que eso sí
hay que reconocerles, en eso ni otro partido parece ganarles (Frontera, 3
de junio de 2012).

Cuando Enrique Peña Nieto se hizo presente en el Centro de


espectáculos El Foro, situado en el primer cuadro de la ciudad para
reunirse con mujeres priistas, llegaron alrededor de 50 jóvenes del
#YoSoy132 (número según la prensa). Esto ya estaba previsto por los
organizadores, pues colocaron vallas metálicas y desplegaron policías
para bloquear el ingreso de los jóvenes, quienes gritaban consignas
como: “acarreados, acarreados”, “Peña Nieto, Tijuana no te quiere”;
mientras los priístas gritaban “Peña Nieto, Peña Nieto”. Los miembros
del #YoSoy132 llegaron de manera espontánea al conocer que el can-
didato estaba en Tijuana. Al respecto declararon a la prensa: “Venimos
por iniciativa propia, porque nos preocupa mucho la situación, puede
que en cinco años ya tengamos mayores responsabilidades los jóvenes
que aquí estamos y queremos que el sistema esté bastante a nuestro
favor”. Y no sólo se trataba de rechazar a Peña Nieto, sino que tam-
bién tenían razones para estar en contra de Josefina Vázquez Mota,
candidata del PAN, “porque a 12 años del PAN en la presidencia no se
ha avanzado en muchos temas… Se corre el peligro de que regrese el
PRI a Los Pinos” (Frontera, 4 de junio de 2012).
Mientras que en la Plaza Monumental de Toros, en Playas de
Tijuana, el arribo de los jóvenes del #YoSoy132 fue más numeroso,
alrededor de 400 (@ADNPolitico, 3 de junio de 2012). Allí se sus-
citaron actos violentos y de enorme riesgo, pues no sólo coreaban
consignas y portaban carteles con leyendas de repudio al candidato
118 María del Rosario Maríñez

del PRI, sino que un grupo de treinta de ellos trató de detener la mar-
cha de la camioneta donde viajaba Peña Nieto y pegó calcomanías
del #YoSoy132 a la carrocería. De acuerdo con una nota informativa:
“Personal de seguridad del candidato bajó de una de las camionetas
para abrir paso al convoy hasta el estacionamiento donde se realizaría
el mitin. Algunos manifestantes lanzaron objetos a las unidades y les
pegaron calcomanías con la leyenda #YoSoy132”. Previo a la llegada
del candidadto, los integrantes del movimiento coreaban consignas
contra los seguidores priistas, como: “Acarreados, acarreados” y “No
vine por mis tortas, yo vine por mis huevos” (@ADNPolitico, 3 de
junio de 2012).
En este evento, que fue de miles el acarreo de personas, el nú-
mero varía según la fuente; algunos medios, como Frontera, con-
signaban 45 mil; en otros, como ADNPolítico, 30 mil personas, todas
transportadas en decenas de autobuses que congestionaron las vías de
acceso a Playas de Tijuana. Al finalizar el evento, debido a que los
jóvenes del #YoSoy132 coreaban consignas contra Peña Nieto, desde
los autobuses les lanzaban tortas y botellas de agua (Frontera, 4 de
junio de 2012).9

Las acciones del #YoSoy132


tres semanas antes del 1 de julio

Siete días después, el 10 de junio, cerca de 800 simpatizantes del


#YoSoy132 marcharon desde la torre Agua Caliente, ubicada en el
boulevard Fundadores, hasta la glorieta de las Tijeras de la zona río,
para continuar manifestándose por un voto razonado y en contra del
candidato del PRI. En el trayecto de la marcha coreaban consignas
como: “Ni un voto al PRI”, “Televisa te hipnotiza”, “Queremos escue-
las, no telenovelas”. En esta ocasión, hubo discursos de varios orado-
res, entre los que se encontraba el abogado José Antonio Arce Acosta,
histórico militante de izquierda, y quien señaló que “los jóvenes de
la tercera edad también son #132”, y dio las gracias a los jóvenes por
su despertar político y cívico que empuja a un cambio. Los oradores
pedían a los manifestantes no realizar actos violentos y estar atentos
a los infiltrados. También participó una persona maquillada de mimo,
llamado Manuelito Copetes Mota, con traje desgajado y roto, quien
explicó su personaje de la siguiente manera:
9
En redes sociales, en particular en www.youtube.com existen numerosos videos subidos por los
propios jóvenes manifestantes.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 119 

Hoy nace este personaje, es gracias a ustedes, yo también vengo del 68,
yo también vengo del 71. Yo también traigo en mis venas, en mi sangre
y en mi cuerpo laceraciones que me hicieron por presentarme ante una
marcha. Ahora ya no tengo miedo, ahora tengo que seguir, ahora surgimos
gracias a ustedes.

Otro participante, Óscar Contreras, dijo sentirse satisfecho del


resultado de esta manifestación, pues también acudieron familias.
En cuanto a los “infiltrados”, Contreras dijo que no había tales, pues
“muchos simpatizantes del #YoSoy132 tienen diferentes simpatías
partidistas y se les acepta siempre y cuando no hagan proselitismo
durante la manifestación” (Frontera, 11 de junio de 2012).
Otra marcha convocada por el #YoSoy132 Tijuana tuvo lugar el
24 de junio; ésta inició en el parque Teniente Guerrero, recorrió el cen-
tro de la ciudad y concluyó en la glorieta de las Tijeras, en la zona río,
con un contingente de alrededor de 200 personas que portaban mantas
y pancartas donde expresaban consignas de rechazo al PRI y a las tele-
visoras; las principales eran: “Ni un voto al PRI”, “Encuestas vendidas,
Peña no va arriba”, “IFE, si te vendes eres un traidor a la patria”, “70
años fueron suficientes, no al PRI”, “México con hambre y sed de jus-
ticia”, “No dejes que la televisión te gobierne”, y coreaban “Entiende
Enrique, la prole no te quiere” (Frontera, 25 de junio de 2012).

Después del 1 de julio, las acciones del #YoSoy132


se suman a la protesta ciudadana

Después de la jornada electoral del domingo 1 de julio de 2012, se lle-


varon a cabo tres grandes marchas-manifestaciones durante ese mes:
los días 4, 7 y 22. A diferencia de las acciones colectivas realizadas
durante la campaña electoral, que tenían como ubicación referencial
la glorieta de las Tijeras, en la zona río, ahora la inconformidad social
con los resultados electorales se ubicó en la glorieta del monumento a
Cuauhtémoc, también en la zona río, tanto para el inicio como para la
conclusión de las marchas. Por el número de personas que asistieron el
4 de julio (entre tres mil y cinco mil personas), el tiempo de duración
(cinco horas), el trayecto de desplazamiento (de la zona río al centro
de la ciudad por avenida Revolución, una parada en la Torre de Agua
Caliente, en el boulevard del mismo nombre y, finalmente, el regreso
al punto de inicio en la zona río), esta movilización sorprendió a los
propios participantes y a los medios de comunicación.
120 María del Rosario Maríñez

En el contexto de una ciudad como Tijuana, donde históricamen-


te la población no solía salir a la calle a manifestarse sobre temas pú-
blicos y políticos, se trató de una “mega marcha”;10 sin embargo, fue
la gran dimensión de la participación la que alentó que miles de ciu-
dadanos más concurrieran a la del 7 de julio. En éstas, el contingente
principal fueron los jóvenes, entre ellos los adherentes al #YoSoy132,
pero también, y de manera importante, familias con niños, personas
de todas las edades, militantes de organizaciones de izquierda, colo-
nos, y participantes de distintas agrupaciones con demandas parti-
culares en torno a problemas urbanos, vivienda, etc. Aun cuando el
convocante principal a través de las redes sociales fue el #YoSoy132,
también lo hicieron otras organizaciones políticas como Morena o el
Partido del Trabajo (PT) .
En la marcha del 4 de julio, el #YoSoy132 realizó un mitin frente
al IFE, donde entregó un comunicado para externar la inconformidad
ciudadana ante las elecciones del domingo 1 de julio, por las irre-
gularidades y los resultados en favor de Peña Nieto, así como para
manifestar que se contaba con evidencias fotográficas y videográficas,
con entrevistas y testimonios recogidos en las casillas de votación.
En la parte central de ese comunicado, el #YoSoy132 expresaba lo
siguiente:

Honramos la labor de los funcionarios de casilla que no incurrieron en


actos ilícitos, pero a su vez condenamos la conducta de aquellos que sí lo
hicieron; de la misma forma, condenamos la irresponsabilidad del IFE al
no responder adecuadamente a las irregularidades electorales y a los re-
portes de ciudadanos y observadores de casilla... Cuestionamos el funcio-
namiento en materia electoral del IFE, el cual no garantizó la legitimidad y
transparencia del proceso, imposibilitando la transparencia y legitimidad
de la jornada electoral (Frontera, 5 de julio de 2012).

Lo anterior, en medio de los coros de la gente diciendo: “IFE,


entiende, el pueblo no se vende”, “El pueblo votó y Peña no ganó”,
“La revolución no se verá en televisión”, “Peña can’t read this”, “Si

10
Incluso así, en enero y febrero de 2017 la ciudad conoció las más grandes manifestaciones rea-
lizadas hasta entonces, para protestar por el aumento de los precios de gasolina y el alza de los
impuestos; en ellas llegaron a participar más de 20 mil personas. Estas marchas liberaron casetas
de cobro de autopistas, así como la garita internacional en el puerto de San Isidro, California, du-
rante varias semanas, cuestión que no sucedió en el caso de las marchas y manifestaciones de 2012
protagonizadas por el #YoSoy132, a quienes las autoridades municipales como los representantes
de ese movimiento pedían no hacerlo.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 121 

hay imposición, habrá revolución”, “Fuera Peña”, y también se cantó


el himno nacional.
La marcha del 7 de julio, por su magnitud, fue calificada por la
prensa como histórica. Para esta ocasión, el #YoSoy132 leyó un co-
municado de posicionamiento y de rechazo al anuncio del IFE sobre
los resultados de la votación, en los siguientes términos:

#YoSoy132 Tijuana tiene el objetivo de promover la concientización de


la ciudadanía promoviendo la participación en los procesos democráticos
y sociales acontecidos en el país, ante las irregularidades acontecidas du-
rante las campañas y jornada electoral del 2012, hemos reconocido como
inaceptables los resultados emitidos por el IFE, los cuales señalan como
ganador a Enrique Peña Nieto (Frontera, 8 de julio de 2012).

Al mismo tiempo, los voceros del #YoSoy132 ofrecieron respeto


a las movilizaciones que tuvieran como finalidad apoyar distintas cau-
sas sociales. Ante los rumores en las redes sociales, afirmaron que el
#YoSoy132 no bloquearía las garitas: “Nos deslindamos de cualquier
marcha, manifestación violenta, que cause daños a terceros, atente
contra la propiedad privada o federal y cualquier movilización a reali-
zarse en la garita con Estados Unidos” (Frontera, 8 de julio de 2012).
El semanario Zeta publicó la siguiente crónica de la marcha del
7 de julio:

Crece marcha anti Peña


Las reservas y los cuidados mediáticos terminaron, el temor a los estigmas
fundados por la opinión pública respecto al origen lopezobradorista de las
movilizaciones también se dejaron atrás. Las marchas son antiimposición,
el sentimiento despertó tras un supuesto fraude electoral. Lo ocurrido el
sábado en Baja California y otras partes del país rebasó incluso todo acto
proselitista (Zeta, 14 de julio de 2012).

Como nunca, la ciudad de Tijuana fue testigo de la unidad de


aproximadamente seis mil ciudadanos inconformes con “la imposi-
ción de Enrique Peña Nieto” y el IFE que, para estos fines, se con-
virtió en el “Instituto de Fraude Electoral”. Mismas siglas, diverso
sentido. Ni el movimiento #YoSoy132, pues éstos, días antes, se
deslindaron de la convocatoria y con cierto exceso de autoridad ar-
gumentaron reconocer la manifestación sólo si se celebraba en un
ambiente pacífico. Los reclamos como en la marcha del miércoles 4
122 María del Rosario Maríñez

de julio, en Tijuana, se fundamentaron en la compra y coacción del


voto, antes y durante la jornada electoral, y la condescendencia del
instituto electoral al que ahora se le cuestionan su autonomía. El es-
cenario en Tijuana se convirtió en una postal histórica para este tipo
de sucesos; si bien la congregación del 4 de julio rebasó expectativas
conminando a tres mil ciudadanos, la del pasado sábado deja el pre-
cedente y un cálculo de entre seis mil y siete mil almas. Desde la una
de la tarde, ciudadanos con no más coincidencia que el descontento
con las instituciones electorales, Televisa, el PRI y un repudio al que
se apuntalaba como próximo presidente de México, arribaron a la
glorieta dedicada al Señor Azteca, Cuauhtémoc, ancianos, profesio-
nistas, académicos, niños y estudiantes. No fue sino hasta las tres
de la tarde cuando la comitiva emprendió la marcha, sin etiquetas,
ni instrucciones para vestir de cuál o tal forma, con la prohibición
de cargar estandartes –lo mismo que banderas de Morena como de
otras causas sociales–, sin partidos políticos, siempre opacados por el
verde, blanco y rojo de la bandera nacional. La orden era caminar por
un sólo carril, pero la cantidad de gente obligó a los oficiales de trán-
sito a cerrar todo un sentido del Paseo de los Héroes y el resto de la
ruta. Marcharon de la glorieta Cuauhtémoc a la de “las Tijeras”, para
doblar a la izquierda y subir al Centro por la calle séptima, topando
en la avenida Revolución y flanqueando a la izquierda nuevamente
hasta tomar el boulevard Aguacaliente y, finalmente, bajar al punto
de inicio. El sol pegaba duro a las miles de molleras, eran pasadas las
tres de la tarde y la procesión ya caminaba por la séptima, el mejor
momento. Menores que no rebasaban los diez años de edad gritaban
con fuerza y devoción “El pueblo se cansa de tanta pinche transa”,
mientras las cartulinas que sostenían sus manos dictaban: “Auxilio,
me roban mi futuro”. Ancianos de caminatas maratónicas exigían:
“Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno”.
Y así las consignas variaban, los más vigorosos eran, por supuesto,
los jóvenes estudiantes, y los gritos y las denuncias no pararon. Para
las 5 de la tarde, el primer grupo de aquel mar de gente pisaba de
nuevo la glorieta Cuauhtémoc, a lo lejos, la fila de gente parecía in-
terminable. El rechazo a Enrique Peña Nieto era un sentimiento que
ningún otro candidato a la presidencia del país logró despertar (Zeta,
14 de julio de 2012).
Mientras, la tercera marcha antifraude del 22 de julio, convocada
por el #YoSoy132, partió del parque Teniente Guerrero, en el corazón
del centro de Tijuana, y desde allí atravesó la ciudad para dirigirse a
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 123 

la gloria del monumento a Cuauhtémoc, en la zona río. La estimación


del número de concurrentes, según la policía municipal, fue de 2 500
personas. La convocatoria fue realizada de nuevo por el #YoSoy132
en las redes sociales, a nivel nacional, bajo la leyenda de “Si no arde-
mos juntos, ¿quién iluminará esta oscuridad?”. De manera insistente,
los voceros del #YoSoy132 recomendaban mantener siempre el res-
peto, “no es necesario ningún acto de violencia como son las tomas de
las televisoras”; al tiempo que reiteraban que no reconocían la legiti-
midad en la elección de Enrique Peña Nieto, y que desconocerían una
posible toma de protesta. Además, señalaron que trabajarían en todo el
país para que los consejeros del IFE sean elegidos por los ciudadanos y
no por los partidos (Uniradioinforma, 20 de julio de 2012).
En las marchas poselectorales, el componente mayoritario estaba
conformado por personas de muy diversos grupos y sectores sociales.
Los convocantes eran organizaciones diversas, y entre ellas siempre
seguían muy activos los miembros del #YoSoy132. La marcha del
22 de julio iba precedida por una gran manta de color negro donde
se leía: “Tijuana no se rinde”. Las videograbaciones subidas a las
redes sociales mostraban contingentes muy numerosos de personas
de todas las edades, muchas de ellas sin adscripción política espe-
cífica, entre los cuales se podía ver a jóvenes identificándose como
#YoSoy132 (Karina Hernández, 2012).

El fallo del Tribunal Electoral, detonador de nuevas


acciones colectivas y de inconformidad social

La coalición Movimiento Progresista, cuyo candidato era Andrés


Manuel López Obrador, solicitó ante el Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación (TEPJF) la anulación de la elección de presi-
dente de la República del 1 de julio de 2012, por irregularidades du-
rante la campaña y el día de la votación como: adquisición encubierta
de tiempos en radio y TV, uso indebido de encuestas como propa-
ganda, financiamiento encubierto por Tarjetas Monex, uso de tarjetas
Soriana, rebase al tope de gastos de campaña, así como aportaciones
de empresas mercantiles, intervención de gobiernos federal y locales
en favor de Peña Nieto, compra y coacción del voto antes, durante y
después de la jornada electoral y otras diversas irregularidades ocu-
rridas durante los cómputos (López, 2014).
124 María del Rosario Maríñez

El 31 de agosto de 2012, el TEPJF declaró válida la elección


del 1 de julio, y desechó los agravios denunciados por la coalición
Movimiento Progresista al considerarlos vagos, genéricos, impreci-
sos, inoperantes, insuficientes. El fallo fue rotundamente impugnado
por la coalición y López Obrador declaró que las elecciones “no fue-
ron limpias, ni libres, ni auténticas”, y “No voy a reconocer un poder
ilegítimo surgido de la compra del voto y de otras violaciones graves
a la Constitución” (Observatorio y Monitoreo Ciudadano de Medios,
A. C., 31 de agosto de 2012).
Protestas intensas contra el fallo del Tribunal se diseminaron en
las redes sociales y en las calles de todo el país, donde la gente salió
a manifestarse. En Ciudad de México, los integrantes de #YoSoy132
protestaron afuera del Tribunal Electoral y realizaron una “marcha
fúnebre” en Ciudad Universitaria. Por la mañana del 1 de septiembre
llevaron a cabo una marcha y un plantón frente al Palacio Legislativo
de San Lázaro, donde presentaron un “contrainforme”. En diversos
lugares se manifestaron y en distintas carreteras del país liberaron el
peaje (Observatorio y Monitoreo Ciudadano de Medios, A. C., 31 de
agosto de 2012).
En Tijuana, la prensa refirió un número impreciso de más de
mil personas que salieron a participar en la marcha “No a la imposi-
ción”, que, posteriormente, se convirtió en una manifestación donde
también se dio lectura al “contrainforme” presidencial. La concen-
tración de nuevo fue en la glorieta Cuauhtémoc, y un mitin frente
a las instalaciones de TV Azteca, donde la gente gritaba “Queremos
escuelas, no telenovelas, queremos escuelas, no telenovelas”. Esto se
escuchó hasta una cuadra y media adelante, por el boulevard Sánchez
Taboada, donde los priistas festejaron el nombramiento de Enrique
Peña Nieto como presidente electo, pero ambos grupos nunca se en-
contraron (Frontera, 2 de septiembre de 2012).
En la programación de esta marcha participaron varias organiza-
ciones, las cuales conformaron un nuevo agrupamiento, la Asamblea
General de Movimientos Antiimposición en Tijuana, compuesto por
Morena Jóvenes Estudiantes, el #YoSoy132, el Movimiento Humanista
Radical, el Frente Común de Ciudadanos Conscientes, Colectivo
Diógenes, Unidos por México, los Defensores del Parque Bicentenario,
el Frente Popular Revolucionario, y la Juventud Revolucionaria de
Baja California (Uniradioinforma, 1 de septiembre de 2012).
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 125 

Las acciones colectivas del #YoSoy132


dentro de la UABC (septiembre-octubre de 2012)

Posterior a la manifestación contra la imposición, el #YoSoy132


Tijuana preparó acciones colectivas relativas a las efemérides del 15
de septiembre y el 2 de octubre, las cuales se lanzaron desde la UABC.
Un estudiante de Humanidades de esta casa de estudios, durante la
manifestación del 1 de septiembre, declaró a la prensa que dentro de
la universidad había integrantes del #YoSoy132 pertenecientes a di-
ferentes facultades y escuelas, y que desde ahí “trabajan para abordar
los problemas que afectan a la nación”. La nota informativa señalaba:

En la Facultad de Humanidades tenemos un comité de #YoSoy132, comité


autónomo; venimos, pues, en contra del fraude electoral, creemos que Peña
Nieto llegó de una forma fraudulenta, creemos que las instituciones han
perdido legitimidad al reconocer unas elecciones tan llenas de corrupción,
donde se compraron votos (Uniradioinforma, 1 de septiembre de 2012).

Los jóvenes vislumbraron que la celebración del grito de in-


dependencia del presidente municipal priista, Carlos Bustamante
Anchondo, a realizarse en el monumento las Tijeras, en zona del río,
eran el espacio y la ocasión idóneos para continuar manifestándose
contra la imposición. Así, lanzaron la convocatoria para expresarse el
día 15 de septiembre en la glorieta Cuauhtémoc, con el objetivo de
“apropiarse” del grito. Y convocaron para conmemorar el 2 de octu-
bre con un programa político-cultural dentro de las instalaciones de la
UABC. Ambos eventos emplazaban a dos sujetos políticos claramente
antagónicos: uno, el gobierno municipal priista, el cual, para disuadir/
reprimir a los jóvenes desplegó una estrategia de acarreo con mu-
chachos de centros de rehabilitación contratados ex profeso; y el se-
gundo, a la autoridad universitaria, quien con su cuerpo policiaco de
seguridad contuvo cualquier intento de manifestaciones y actividades
político-ideológicas de posiciones de izquierda o críticas organizadas
por los propios estudiantes.
En los términos de la convocatoria lanzada en Facebook para
la manifestación del 15 de septiembre, a la cual denominaron
“Manifestación: Viva México sin PRI (toma del grito)”, señalaban
como objetivo: “Apropiarnos del escenario de Bustamante para dar
un verdadero grito de no independencia y un discurso verdadera-
mente democrático”. El mensaje señalaba lo siguiente: “#YoSoy132
126 María del Rosario Maríñez

convoca a toda la ciudadanía inconforme a realizar una manifesta-


ción que se enfile de la glorieta Cuauhtémoc hacia la glorieta de las
Tijeras, antes que comience el evento del grito de independencia por
parte de Bustamante”. Allí mismo se advertía que era “importante
llegar temprano y difundir el evento, pues, la clave para llevar esta
manifestación a cabo, es que se necesita de un gran número de per-
sonas”. Inmediatamente después, se proponía un “plan B”; en el caso
de que no llegara un número suficiente de individuos, se daría el grito
de manera simultánea al del alcalde, y se manifestarían en los alrede-
dores del evento del presidente municipal. Para este grito se plantea-
ban las siguientes indicaciones: “Cuando el presidente diga: ‘Vivan
los héroes que nos dieron Patria’, todos gritaremos, ‘¡SIN PRI!’. ‘Viva
Hidalgo’, todos gritaremos, ‘¡SIN PRI!’ ‘Viva Morelos’, todos grita-
remos, ‘¡SIN PRI!’ ‘Viva la Independencia’, todos gritaremos, ‘¡SIN
PRI!’, ‘¡Viva México!’, todos gritaremos, ‘¡SIN PRI!’” (#YoSoy132,
página de Facebook).
Los jóvenes del #YoSoy132 también se identificaban como “mo-
vimiento antiimposición” y, con esa identidad, un pequeño grupo
heterogéneo acudió a la cita del 15 de septiembre en la glorieta a
Cuauhtémoc, y allí, según puede observarse en los registros video-
gráficos subidos a Youtube, algunos estaban sentados sobre la base
del monumento, otros tocaban la guitarra y cantaban, y se encontra-
ban en espera de que llegaran más personas. Entre ellos, estaban in-
filtrados los miembros de un grupo de choque autonombrado “Grupo
Tijuana en Recuperación”, quienes llevaban una pulsera para distin-
guirse entre sí. Los hechos violentos comenzaron cuando una de esas
personas se lanzó contra un joven que tomaba fotografías y contra
otro más, identificado como “Rafita”. Al primero, intentaron robarle
su cámara fotográfica, y al segundo lo golpearon brutalmente, por lo
que la respuesta de los jóvenes fue gritar insistentemente “¡No vio-
lencia!” y pedir al grupo de policías municipales presentes detener a
los agresores. Fue evidente la actitud permisiva de la policía.11
Estos hechos fueron omitidos por la prensa local; sin embargo,
se encuentra información en una publicación digital de Los Ángeles,
California (Los Angeles Press), y en algunos blogs como: Sólo el pue-
blo puede salvar al pueblo, 16 de septiembre de 2012;12 Democracia
Ya, 16 de septiembre de 2012,13 y videos subidos por #YoSoy132
11 
Véase https://www.youtube.com/watch?v=QIvkkFjUnjM;https://www.youtube.com/channel/
UCpIE0zws2bkmI8oIXlIegGA
12
Véase http://elpueblopuedesalvaralpueblo.blogspot.mx/2012/09/raf11tha05-el-pri-esta-de-vuelta.html
13
Véase http://senderodefecal1.blogspot.com/2012/09/bestias-del-pri-tijuana-golpea-rafita.html)
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 127 

Tijuana.14 En la nota informativa redactada por Michelle Gastélum


para Los Angeles Press se señala que:

“Se fueron directo contra Rafita”, según un testigo (Guillermo Estrada,


miembro del Colectivo Nigromante Tijuana) y quien también denunció
que “la policía no hizo nada” por detener al grupo de choque autonombra-
do “Tijuana en Recuperación”, a cuyos miembros les pagaron 500 pesos
a cada uno para dispersar las manifestaciones y crear caos con violencia
(Gastélum, 2012).

El joven agredido, de nombre Rafael Ernesto Parra, “Rafita”, fue


identificado como “tuitero” del #YoSoy132 y quien, en entrevista ra-
diofónica, denunció cómo fue golpeado y amenazado de muerte por
el grupo de choque del PRI, con la complicidad de la policía munici-
pal. La nota periodística señala que:

Parra identificó a Andrés Nieto como uno de los cabecillas del grupo de
choque, y supuesto empleado del Ayuntamiento de Tijuana, a quien tam-
bién lo identificó como gente de Jorge Hank Rhon. Otro de los agresores
identificados fue Walterio Bustamante, quien le asestó la patada en la bar-
billa. Parra abundó que el objetivo era distraer con el grupo de choque para
desviar la atención de la manifestación en contra del PRI y amedrentar a la
población para desmovilizar las protestas (Gastélum, 2012).

Por otra parte, después de estos eventos, las actividades del


#YoSoy132 dentro de la UABC se centraron en la planeación de la
conmemoración del 2 de octubre de 1968, a través de una comisión
organizadora encargada de articular las actividades entre varias fa-
cultades, siendo la principal la de Humanidades. En este marco, el
#YoSoy132, en un texto subido a Facebook, se identifió y estableció
su diferencia como un movimiento político respecto a las socieda-
des de alumnos, las cuales se limitaban a hacer eventos académicos
y culturales en un marco acotado por la institución universitaria. El
#YoSoy132 enmarcaba la celebración del 2 de octubre como parte de
un paro nacional estudiantil. Las actividades de organización inicia-
ron después del 16 de septiembre, y se buscaba convocar, como invita-
dos, a estudiantes de secundarias, preparatorias y otras universidades.
Como parte integrante de la Asamblea General de Movimientos
Antiimposición en Tijuana, los jóvenes de la UABC publicaron en
14
Véase https://www.youtube.com/channel/UCpIE0zws2bkmI8oIXlIegGA
128 María del Rosario Maríñez

Facebook una “postura de no deslinde” dirigida “al pueblo de Tijuana


en general”, en el que aclaraban en qué consistía su vinculación con
otras organizaciones y dejaron abierta la posibilidad de diálogo. El
contenido de este posicionamiento fue el siguiente:

El movimiento #132 es un movimiento plural y ciudadano; de acuerdo a


los principios del mismo, se establece que es necesaria la interlocución
con el pueblo en general, informándole de los objetivos y razones de nues-
tra lucha, escuchando y dando voz a sus demandas.
Tomando en cuenta la estructura del movimiento conformada por asam-
bleas generales y locales autónomas (donde #YoSoy132 Tj Oficial es úni-
camente una célula local (la que hasta hace unas semanas ha existido)
#YoSoy132 UABC, se declara en contra de la división en la lucha, que
significaría restar fuerza a las movilizaciones.
La postura de #YoSoy132 UABC es apegarse a los principios de vincula-
ción con los movimientos ciudadanos: Movimiento Humanista Radical,
Frente Popular Revolucionario, Unidos por México, Colectivo Diógenes,
Movimiento de Regeneración Nacional Jóvenes y Estudiantes (Morenaje),
Unión de la Juventud Revolucionaria de México, Frente Común de
Ciudadanos Conscientes y demás; no se supeditará ni se someterá a in-
tereses particulares, en el momento en que se rompa la horizontalidad y
el principio de apartidismo en la toma de decisiones dentro de la asam-
blea general de movimientos antiimposición Tijuana, sólo en este caso
YoSoy #132 UABC limitará su participación.
Sobre el principio de apartidismo; no permitiremos que ninguna estructura
ni partidos políticos incidan en el movimiento. Se respeta el interés común
que nos une como movimientos ciudadanos en contra de la imposición.
Nuestra finalidad es abrir el diálogo, y para ello hemos creado una comi-
sión de vinculación que se dedicará a establecer comunicación y coordi-
nación con los demás movimientos.
La unión nos abrirá los caminos para ser escuchados: por una marcha uni-
taria el 1 de septiembre de 2012, #YoSoy132 UABC.
Si no ardemos juntos, quién iluminara esta obscuridad (#YoSoy132 UABC,
Facebook, 24 de septiembre de 2012).

Además, a fin de dejar claro que el grupo de Tijuana, aun siendo


local, se regía por los principios externados por el #YoSoy132 de
Ciudad de México, en la misma fecha del comunicado anterior, el 24
de septiembre, también publicaron los principios generales del mo-
vimiento, dados a conocer el 11 de junio de 2012 en redes sociales.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 129 

Luego de alrededor de dos semanas de intensa actividad dentro


de los comités y en la asamblea interfacultades de la UABC, para con-
sensar y preparar la conmemoración del 68 y la logística correspon-
diente, el programa quedó de la siguiente forma y fue publicado en
Facebook el 1 de octubre:

Programa del evento 2 de octubre en UABC Otay.


Entre cada actividad habrá micrófono abierto para la libre expresión de
estudiantes y comunidad. 10:30 am Se abre el evento con unas breves pa-
labras de por qué estamos ahí y todo lo que se espera para el día. Ponemos
las mantas, lonas y pinturas en el piso para que los invitados las pinten. Se
instala el escenario y se empieza la promoción por micrófono.
10:40 am Cantante con guitarra.
11:00 am Poesía de grupo de literatura.
11:30 am Discurso de compañero.
12:00 pm Exposición de Revista Ideas Presentes.
1:00 pm Exposición de Mago Ollin Callin sobre Reforma laboral.
2:30 pm Marcha simbólica dentro de universidad.
4:00 pm Micrófono abierto.
4:30 pm Discurso de un compañero.
5:00 pm Plática y testimonio de un sobreviviente del 68
6:20 pm Marcha ciudadana de conmemoración y en solidaridad a los estu-
diantes UABC. Plaza Americana a UABC Otay.
6:30 pm Presentación de teatro por grupo Taltecan y lectura de monólogo.
7:00 pm Carmina Reyes cantará y hará memorial.
8:30 pm Integrantes de Revolución Zebra tocarán saxofón y guitarra.
Unidos estudiantes y comunidad defendamos nuestra Universidad. Juntos
haremos de este un evento de gran éxito (#YoSoy132 UABC, Facebook, 1
de octubre de 2012).

El programa dio inicio puntualmente. Sin embargo, en el campus


de la UABC Tijuana se desplegó un dispositivo de vigilancia que blo-
queó y trató de impedir el desarrollo del evento en conmemoración del
2 de octubre, mediante actos de provocación y hostigamiento a los jó-
venes. A pesar de ello, las actividades programadas se llevaron a cabo.
Otra acción se realizó en un puente peatonal de la zona río cuan-
do, el 14 de octubre, el #YoSoy132 colocó una manta frente a un
centro comercial, con la leyenda “La ignorancia desciende a la ser-
vidumbre, por la educación se asciende a la libertad” (AFN, 14 de
octubre de 2012).
130 María del Rosario Maríñez

Primero de diciembre de 2012. La última acción colectiva


del #YoSoy132 Tijuana

Cinco jóvenes del #YoSoy132 Tijuana realizaron y subieron a


Youtube un video de dos minutos y once segundos de duración, don-
de se exhibe al presidente municipal de Tijuana, Carlos Bustamante
Anchondo, “explicando” lo sucedido con el grupo de choque que ac-
tuó en la glorieta Cuauhtémoc el 15 de septiembre de 2012. El video
también tenía el propósito de convocar a la ciudadanía a asistir, el
1 de diciembre de 2012, a una manifestación contra la toma de pro-
testa de Enrique Peña Nieto como presidente de la República para el
periodo 2012-2018, de la misma manera que las distintas expresiones
del #YoSoy132 hicieron en todo el país, y sobre todo en la capital de
la República. A continuación, se transcribe el contenido del video:

Este primero de diciembre toma posesión en nuestro país un presidente


que no elegimos. Que fue impuesto por dos televisoras y que no tiene nada
que ver con la clase popular en México ni con la gente que votó, no nos
sentimos representados. Este pasado 15 de septiembre, al estarnos mani-
festando pacíficamente, se nos envió un grupo de choque, al preguntar al
presidente municipal sobre lo sucedido, esto fue lo que contestó: “lo que
yo tengo es que se cuidó que no hubiera lo que se dio, pleitos entre los
jóvenes, porque no todos los jóvenes están de acuerdo con esa tontería, se
juntaron… (inaudible) y se agarraron a trancazos y la policía que estuvo
allí para que no creciera el problema, pero no participó la policía, ni nos
metimos. Si nos metemos, que ¿por qué golpeamos?, y no nos metimos,
lo que cuidamos fue que no creciera, que se disolviera, pero no podemos
jalar para un lado o para otro”. Yo ya no tengo miedo y estoy harta de la
corrupción en mi país. Reiteramos nuestra postura de ser un movimiento
pacifista. Como dijo Gandhi, la violencia es el miedo a los ideales de los
demás. #YoSoy132 Tijuana invita a toda la comunidad a salir a las calles
este primero de diciembre y mostrar su descontento. La cita será a las 2 de
la tarde en la glorieta Cuauhtémoc. Saldremos todos a demostrar nuestra
inconformidad y a demostrar que no queremos a Peña Nieto (TheLoktun,
30 de noviembre de 2012, #YoSoy132 Tijuana 1 de diciembre 2012).

A continuación, cada uno de los cinco jóvenes se identificaron


de la siguiente manera: “Mi nombre es Marco, tengo diecisiete años,
y #YoSoy132”. “Mi nombre es Claudia y me uno a la lucha”. “Mi
nombre es Héctor Estrada y ya estoy listo para cambiar a mi país”.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 131 

“Mi nombre es Adriana, soy odontóloga y los esperamos aquí”. “Mi


nombre es Melisa, he participado en todas las marchas y eventos
de #YoSoy132. Nos vemos este primero de diciembre. No falten”
(TheLoktun, 30 de noviembre de 2012, #YoSoy132 Tijuana, 1 de di-
ciembre 2012).
De esta manera, a la manifestación del 1 de diciembre, en Tijuana,
acudieron los jóvenes identificados como #YoSoy132 UABC y mili-
tantes de izquierda de diversas organizaciones en la entidad como
Morena, PT, Frente Popular Revolucionario, Unión de la Juventud
Revolucionaria de México, #YoSoy132 San Diego, #YoSoy132 del
TecTijuana. Como en ocasiones anteriores, la marcha recorrió varias
calles desde la glorieta Cuauhtémoc, el boulevard Sánchez Taboada,
la Calle 7 y la avenida Revolución. Los jóvenes llevaron a cabo la
clausura simbólica de TV Azteca, hicieron protestas fuera del super-
mercado Soriana y pegaron carteles en instalaciones de la vía pública.
También participaron personas sin militancia que deseaban salir a la
calle a protestar con pancartas en las que se podían leer mensajes de
rechazo a lo que consideran una imposición y el regreso de los dino-
saurios al poder político del país. Las consignas más escuchadas eran:
“Enrique no ganó, la presidencia se la robó”, “No nos vean: únanse”.
El movimiento antiimposición de Morena, luego del número de votos
obtenidos en la elección expresaban: “que quede constancia de que 16
millones de personas respaldaron el voto por el candidato de izquier-
da”. Algunas de las organizaciones de oposición pedían la unidad de
la lucha popular (Frontera, 2 de diciembre de 2012).
En una entrevista realizada a través de la videograbación, un par-
ticipante sin militancia explica las razones de su inclusión:

Quien realizaba la entrevista le extiende la pregunta ¿Por qué está aquí?, a


la cual responde: Porque estamos en contra de la imposición, de ese crimi-
nal confeso de Enrique Peña Nieto, y no queremos que sea nuestro presi-
dente de la República, aunque fue impuesto por el impuesto. Recordemos
que también llegó al poder, el Fecal, Felipe Calderón Hinojosa, precisa-
mente por una imposición. Y no queremos que este señor criminal confeso
exgobernador del Estado de México, que es un ladrón, sea nuestro repre-
sentante a nivel nacional. No lo aceptaremos jamás (Edgar Byo, 30 de
noviembre de 2014. #YoSoy132 Tijuana, 1 de diciembre de 2012).

Y luego le hizo la pregunta: “¿Cómo define esto con una palabra?


Asco, simplemente, indignación. Y estamos, precisamente, retando al
132 María del Rosario Maríñez

sistema” (Edgar Byo, 30 de noviembre de 2014. #YoSoy132 Tijuana,


1 de diciembre de 2012).

La Encuesta de Imerk sobre el #YoSoy132

Sin duda, la protesta de los jóvenes del #YoSoy132 marcó el proce-


so electoral en el estado de Baja California, y ocupó espacio en las
páginas de la prensa escrita al lado de la cobertura de las campañas
electorales de los partidos políticos. Sin embargo, el volumen de los
contenidos informativos creados por los jóvenes en las redes sociales
superó al de las notas de los medios de comunicación como la prensa
escrita. La población de Tijuana, en general, prefiere mirar televisión
para saber lo que ocurre en el entorno espacial y temporal inmediato,
y es un medio con mayor influencia en las audiencias que la pren-
sa escrita, por lo que podemos suponer que parte del conocimiento
que tenía la población sobre el #YoSoy132 se debía principalmente
a la televisión. Pero, ¿cuáles eran las tendencias en la opinión públi-
ca respecto a estos jóvenes?; de acuerdo con el periódico tijuanense
Frontera, el 16 de julio de 2012, dos semanas después de la jornada
electoral, y a partir de una encuesta elaborada por Imerk y aplicada
en las ciudades de Tijuana, Ensenada, Tecate, Rosarito y Mexicali,
y cuya metodología este medio omite, publica lo siguiente bajo el
encabezado: “Desconocen objetivo del #YoSoy132”, reportan que
respecto de la opinión de las personas encuestadas:

Existe una opinión dividida con relación a la imagen que actualmente se


tiene sobre los jóvenes de hoy, mientras que para 5 de cada 10 personas es
positiva, para los demás es negativa.
La imagen positiva es mayor en Tijuana, así como en el segmento mascu-
lino y entre quienes tienen de 18 a 25 años (Frontera, 16 de julio de 2012).

Bajo la categoría percepción, la encuesta identificó que:

7 de cada 10 personas los considera más participativos en temas sociales


y políticos; 6 de cada 10 personas opinan que tienen una mejor educa-
ción; 7 de cada 10 personas opinan que son menos responsables; 7 de cada
10 personas perciben que actualmente tienen menos valores morales; 7
de cada 10 habitantes de B. C. conocen o han escuchado hablar sobre el
#YoSoy132; 7 de cada 10 de ellos se enteraron sobre el movimiento en
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 133 

los noticieros de la televisión, uno por Internet y otro a través de las redes
sociales (Frontera, 16 de julio de 2012).

Y, sobre los objetivos del #YoSoy132, señala que 68.5% está en-
terado sobre el movimiento, y que sólo cinco de cada diez personas
conocen su objetivo. Además, resalta que:

[...] la mitad de quienes conocen sobre el movimiento opina que surge de


manera planeada y apoyada por un partido político; 5 de cada 10 personas
que conocen sobre #YoSoy132 están a favor del movimiento, 3 en contra
y a 2 les resulta indiferente; el apoyo se incrementa a 6 en Tijuana entre
los jóvenes que tienen entre 18 y 36 años (Frontera, 16 de julio de 2012).

Quizá la importancia informativa de realizar una encuesta como


ésta permitió a Frontera valorar, desde su posición como actor polí-
tico implicado, qué tanto los electores estaban interesados en el mo-
vimiento juvenil, y qué tanta influencia podía tener para orientar el
sentido del voto el 1 de julio.

Entre persecución priista y desacuerdos grupales,


el #YoSoy132 se encamina a su desmantelamiento
Ante el antagonismo que representaba el movimiento juvenil, como
un nuevo actor político que desestabilizó el marco de la campaña
electoral de 2012, el priismo tijuanense llevó a cabo diversas estrate-
gias de contención mediante actos que iban desde la desinformación,
para ocasionar desprestigio público y legitimar cualquier acción re-
presiva ejercida por los agentes de gobierno, hasta persecución, aco-
so, amenazas, golpes, desaparición, acciones que estuvieron presen-
tes en el activismo del #YoSoy132 en Tijuana y en Ensenada, entre
mayo y diciembre de 2012.
En Baja California, el caso más connotado fue el de Aleph
Jiménez Domínguez, en Ensenada. En Tijuana se documentaron los
casos de Rafael Parra, identificado como “tuitero” del #YoSoy132
Tijuana, y otros que no salieron a la luz por temor a que las ame-
nazas se hicieran realidad, pero que es posible conocer a través de
entrevistas, como la del caso del Entrevistado 1. La información se
recupera de las denuncias y los testimonios de los jóvenes testigos o
víctimas de las acciones de hostigamiento y represión, en medios de
134 María del Rosario Maríñez

comunicación alternativos como Desinformémonos, redes sociales y


algunas notas de la prensa local.
El caso de Aleph, en Ensenada, fue publicado por la prensa local
(Frontera, 26 y 29 de septiembre de 2012) y Desinformémonos dio a
conocer los hechos de la siguiente manera detallada:

Durante la ceremonia del grito de Independencia en Ensenada, Baja


California, integrantes del movimiento #YoSoy132 y otros ciudadanos
gritaron “Sin PRI” después del grito de “Viva México”, situación que se
replicó en otras plazas del país. La policía municipal de Ensenada, bajo
el mando del priísta Enrique Pelayo Torres, golpeó a periodistas y detuvo
con violencia a 23 manifestantes, entre ellos a Aleph Jiménez Domínguez.
Al día siguiente, Pelayo Torres divulgó una versión de los hechos en la
que se culpaba a los manifestantes por la violencia. Por ello, #YoSoy132
realizó una rueda de prensa el día 17 en la que se divulgaron videos donde
se veía la violencia que utilizó la policía para disolver la manifestación.
En esa rueda de prensa –donde participó Aleph–, se responsabilizó de los
hechos al alcalde y al director de la Policía Municipal, Alfredo Rosales
Green.
El jueves 20 de septiembre Aleph desapareció sin dejar rastro. Se comenzó
a divulgar la noticia y pronto, a través de las redes sociales, se extendió por
todo el país. Aleph había denunciado acoso y amenazas en su domicilio
y en su lugar de trabajo en días previos. La información que comenzó a
circular apenas 24 horas después de su desaparición era que había sido una
“desaparición forzada” con tintes políticos.
Aleph reapareció casi una semana después, el martes 25 de septiembre,
tras convertirse en una de las noticias nacionales. Se reportó y dijo que
estaba bien, que se había escondido por el temor que le habían generado
las amenazas en su contra.
Durante el tiempo en el que Aleph permaneció escondido por iniciativa
propia, organizaciones de derechos humanos, integrantes del movimiento
y la sociedad en general se dieron a la tarea de difundir, y en su caso, de
apoyar de forma más concreta.
Sin embargo, los antecedentes de su desaparición datan de antes del día
15. Aleph reportó que era vigilado y espiado desde una camioneta ne-
gra por un sujeto que luego estuvo presente en la ceremonia del grito de
Independencia y coordinó, allí, el operativo policial contra los manifestan-
tes. En los días posteriores, el acoso se incrementó. Aleph recibió llamadas
telefónicas anónimas, fue seguido en forma permanente y vigilado por
desconocidos, tanto en su domicilio como en su centro de trabajo.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 135 

Inmediatamente después de su reaparición, Aleph tomó un avión hacia


la Ciudad de México y puso una queja ante la Comisión Nacional de los
Derechos Humanos (CNDH). Piensa permanecer en la capital del país, pues
sostiene que, en Ensenada, “está muy caliente la cosa” (Desinformémonos,
1 de octubre de 2012).

Los estudiantes del #YoSoy132 Tijuana, en su asamblea rumbo


a la conmemoración del 2 de octubre en la UABC, manifestaron que
los acontecimientos en torno al caso de Aleph, en Ensenada, mos-
traron la falta de una respuesta inmediata. Por ello, acordaron que la
Asamblea General de Movimientos Antiimposición y la Coordinadora
de Asambleas #132 Tijuana, en caso de represión y desapariciones en
los ámbitos local, estatal o nacional, lanzarían una alerta convocando
a una junta extraordinaria para presentar denuncias públicas y organi-
zar movilizaciones (#YoSoy132 UABC; Facebook, 25 de septiembre de
2012).
Otro caso de persecución de uno de los integrantes del #YoSoy132
Tijuana se ha recuperado a través de entrevista (Entrevistado 1). Él
narra que, a medida que se iban llevando a cabo las marchas y ma-
nifestaciones, algunas muy numerosas, no sólo a nivel local sino en
todo el país, grupos del PRI estaban desarticulando movimientos de
oposición, y el #YoSoy132 se había vinculado con grupos de izquier-
da. En ese momento, en el caso de Tijuana, los jóvenes empezaron a
ser amenazados y atacados:

[…] Entonces, en ese momento tuvimos que conseguir una abogada de


una red iberoamericana de derechos humanos que está aquí, en Baja
California, que se llama Maritxell y ella nos orientó de alguna manera para
protegernos ante estos ataques o que estuvieran los observadores de dere-
chos humanos con nosotros. Y ya empezamos a formar estrategias para las
amenazas que venían de redes sociales y después de conversaciones que
nos filtraban a nosotros de grupos ligados al PRI. Después hubo un grupo
de jóvenes panistas que se intentaron meter al #132, los propios jóvenes
los identificaban y los denunciaban y se formaban unos debates de que
por qué, no por ser panistas significaba que no apoyaban el movimiento
de #132. Entonces, antes de que todo se empezara a salir de control por
los debates ideológicos, hubo un momento de suma importancia que per-
mitió que se realizaran las manifestaciones masivas que permitieron que
se formaban a partir de que se conocieran los resultados de las elecciones.
136 María del Rosario Maríñez

Entonces, las dos semanas previas a las elecciones a nivel nacional co-
menzaron a asesinar activistas a nivel nacional (Entrevistado 1).

Luego de los incidentes violentos del 15 de septiembre con gente


de centros de rehabilitación en el monumento a Cuauhtémoc, donde
el joven Rafael Parra fue brutalmente golpeado, el Entrevistado 1 se
vio en la necesidad de cambiar de domicilio, y recuerda que: “me
tuve que ir un tiempo de Tijuana, porque empecé a sentir como para-
noia y presión, luego que se había emitido el alerta, y… yo sentí que
tenía que salirme de esto” (Entrevistado 1).
Además de ello, el Entrevistado 1 recuerda que, dado que era muy
visible a partir de las entrevistas que aparecían en los medios, desde
uno impreso empezaron a publicar comentarios y ataques en páginas
editoriales, que le valieron, por principio, la posibilidad de ser despe-
dido de su trabajo. Además, en redes sociales estaba circulando, días
antes de la visita de Peña Nieto a Tijuana, que “José León Toral había
matado a Álvaro Obregón, Aburto a Coloso y (Entrevistado 1) a Peña
Nieto. En su trabajo le ofrecieron apoyarlo con un abogado y le exi-
gieron que no apareciera más en los medios. Agrega: “Entonces, de di-
ferentes lados me empezaron a dar presión para que yo dejara de salir
a dar declaraciones… y después empezaron las amenazas por celular,
por redes sociales, de vinculándome con el PRD” (Entrevistado 1).
El Entrevistado 1 habla de otros incidentes durante las manifes-
taciones, como haber sido abordado por sujetos que lo amenazaban, y
que él identificó como empleados del gobierno municipal. Los acosos
y amenazas aumentaron después del día de las elecciones, y luego de
que se conociera el triunfo de Enrique Peña Nieto. Esas situaciones
empezaron a contribuir a la desarticulación del #YoSoy132 Tijuana,
pues entre los activistas se sintió temor y desánimo.
Pero, no sólo eso, sino también, dado que el #YoSoy132 se
vinculó con grupos de diversa ideología, algunos de izquierda, otros
partidistas, esto provocó confrontación ideológica. En este sentido,
el Entrevistado 1 comentó lo que ocurrió después de las elecciones:

[…] los grupos de choque estaban presionando a este grupo tan grande
que se hizo de #YoSoy132, y que se fragmentó en grupos ideológicos,
había unos que seguían a youtubers, otros a anarquistas, otros a socialistas,
corrientes democráticas ligadas a partidos políticos y se segmentó mucho.
Las asambleas que se organizaban siempre terminaban en pleitos, cuando
comenzaron los debates ideológicos, que fue después de la pesadez de
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 137 

los resultados de las elecciones, y cuando comenzó a desarticularse todo;


entonces, de manera separada, no a través del movimiento #132, convo-
caban a mítines y, como eran pocas personas, llevaban a gente de centros
de rehabilitación apoyados por el PRI a golpear gente (Entrevistado 1).

A modo de coda

El 2 diciembre de 2012, un día después de la toma de protesta de


Enrique Peña Nieto como presidente de la República, el equipo de
futbol Club Tijuana Xolos, cuyo dueño es el empresario priista,
exalcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon, se coronó campeón de la
primera división del futbol mexicano en un juego contra el equipo
Diablos Rojos de Toluca, Estado de México. La crónica deportiva de
la Agencia Fronteriza de Noticias es muy elocuente en describir las
reacciones en Tijuana:

“Ya somos campeones, sí se pudo, vámonos al Río”, eran los gritos y fra-
ses que repetían a coro los más de diez mil asistentes al Estadio Caliente,
esta tarde de domingo, donde siguieron los detalles del encuentro, en el
cual Tijuana se corona campeón de la Primera División del futbol mexi-
cano, y como visitante en la Bombonera, como se conoce al estadio tolu-
queño Nemesio Diez.
Pero no sólo el Estadio “Caliente” “ardía” de emoción, sino que esas mis-
mas escenas se repitieron en todos los centros de reunión, espectáculos,
restaurantes y otros, que retransmitieron el partido en el que Xolos se im-
puso, no obstante estar en “casa ajena”.
La ciudad, puede decirse que se “paralizó”, ya que también en la mayoría
de las casas, familiares y amigos estaban reunidos en torno a los televiso-
res, por momentos sumidos en un impresionante silencio o unidos en es-
tridentes y continuados gritos cuando se dieron los dos goles seguidos, que
hicieron ver a Toluca que ya nada más tenía que hacer en ese encuentro.
Después del festejo en el Caliente y los otros sitios de reunión, miles
de aficionados decidieron marcharse en sus vehículos a la zona del Río,
principalmente para la glorieta a Cuauhtémoc, donde festejan y muchos
habrán de esperar el arribo del equipo campeón, programado para la me-
dianoche de hoy, o en el transcurso de la madrugada del lunes, como fue
el anuncio hecho por el concesionario del hipódromo, el exalcalde Jorge
Hank Rhon (AFN, 2 de diciembre de 2012).
138 María del Rosario Maríñez

Este acontecimiento fue seguido por Jorge Hank Rhon y los per-
sonajes más relevantes del priismo bajacaliforniano, quienes acom-
pañaron al dueño del equipo, y celebraron no sólo este triunfo de-
portivo, calificado como “extraordinario… que levantó el ánimo y
la moral de la frontera” (AFN, 2 de diciembre de 2012), sino también
festejaron que el PRI nuevamente regresaba a la presidencia de la
República.
Sin duda, el ánimo no sólo era de los tijuanenses seguidores de los
Xolos, sino también de los priistas seguidores de Hank Rhon y lo que
ello significa en términos simbólicos, en el sentido de que, si el PRI era
repudiado por gran parte de la población durante el proceso electoral,
en el terreno deportivo el equipo de los Xolos en el ámbito identitario
tijuanense. Una de las notas informativas registró este entusiasmo de
la siguiente manera:

[…] para las 20:00 horas de hoy, en esa zona de la ciudad (glorieta a
Cuauhtémoc) ya estaban reunidos ¡más de 15 mil personas! Sin embar-
go, la custodia seguía permanente, porque los informes eran que “Siguen
llegando”, por lo que nadie dudaba que en poco tiempo habría más de 20
mil personas festejando… Se estimaba que se irían al estadio “Caliente”
donde se anunciaba que apenas empezaría la fiesta (AFN, 2 de diciembre
de 2012).

De esta manera, quedarían en el olvido las manifestaciones, mar-


chas y acciones colectivas que protagonizaron los jóvenes, junto con
otros sectores de la población, demandando, principalmente, la de-
mocratización de los medios de comunicación, manifestando el repu-
dio hacia Peña Nieto y exigiendo elecciones limpias.

Conclusiones

En la narrativa desplegada en este trabajo observamos que jóvenes


vinculados a la Universidad Autónoma de Baja California, ya sea
como estudiantes o egresados, representaron el principal componen-
te del #YoSoy132 en Tijuana, aun cuando también hubo presencia
de estudiantes de diversos bachilleratos y de universidades privadas,
como los de la Ibero Tijuana, que se diluyeron entre quienes concu-
rrían a las manifestaciones y marchas iniciales. A esta configuración
se agregaron otros grupos que participan en lucha social o personas
sin identificación partidaria y población en general.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 139 

Los jóvenes tijuanenses replicaron a nivel local las demandas


planteadas por el #YoSoy132 de Ciudad de México, específicamente
las relativas a la manipulación de los contenidos informativos de los
medios de comunicación sobre los procesos electorales y la imposi-
ción del candidato priista, el rechazo a los partidos políticos y, de for-
ma posterior a la elección del 1 de julio, la exigencia de transparencia
al IFE y la inconformidad con el fallo del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, que validó la elección presidencial.
A estas demandas, en Tijuana se sumaron el propósito de generar
conciencia entre la población sobre el voto informado y la denuncia
pública contra la guerra sucia desplegada por los operadores del PRI
con el objetivo de desinformar a la población sobre las movilizacio-
nes locales y nacionales. Otro tema insistente fue el rechazo a la vio-
lencia generada por el crimen organizado, el cual afecta de manera
directa a los jóvenes.
La emergencia de la organización #YoSoy132 Tijuana en el mar-
co de la campaña electoral de 2012 emplazó antagónicamente al PRI,
éste se sintió desafiado y respondió con todas las formas posibles de
contención o aniquilación: utilización de las redes sociales para des-
prestigiar y también atemorizar. Asimismo, creó un grupo de choque
con personas de centros de rehabilitación de adictos para golpear.
Hizo uso de editorialistas en páginas de la prensa escrita para di-
famar; además, persiguió, acosó y amenazó de muerte a participan-
tes destacados y utilizó a la policía municipal para la vigilancia y el
hostigamiento. Esto fue una práctica constante en periodos previos,
cuando Ocupemos Tijuana y, posteriormente, Votantes informados,
salían a la calle.
Asimismo, los jóvenes que se conformaron como #YoSoy132
Tijuana o UABC se articularon con otros grupos que llevaban tiem-
po haciendo trabajo político, algunos en partidos específicos como
Morena, el Frente Popular Revolucionario, o el Partido Comunista
Marxista-Leninista, grupos defensores de derechos humanos o de
protección al medio ambiente. Esta articulación organizada emergió
con la conformación temporal y contingente de la Asamblea General
de Movimientos Antiimposición en Tijuana.
Finalmente, de este trabajo también se puede desprender que, aun
cuando el #YoSoy132, como actor político, actuó dentro de los már-
genes de los ideales de democracia, buscando incidir sobre el juego
democrático al interior del sistema político electoral, su postura, ajena
a las ideologías de la izquierda del siglo XX, generó rechazo y críticas
140 María del Rosario Maríñez

desde los grupos que tradicionalmente las sustentan. En Tijuana, al


igual que en otras partes del país, estos jóvenes también eran apar-
tidistas, pacíficos e institucionales. Su mayor contribución fue la de
generar una conciencia respecto a la importancia de la participación
informada en el momento de emitir el voto. De allí que pueda decirse
que el #YoSoy132 Tijuana realizó un proceso de enseñanza cívica o
de “pedagogía ciudadana”.

Referencias
Espinoza Valle, V. A. y Mendiola González, G. (2012). “Baja California 2012.
Participación ciudadana y derrota panista”, en El Cotidiano, núm. 175, septiem-
bre-diciembre, pp. 49-57.
López Noriega, S. (2014). Elección presidencial de 2012. Análisis de su impugnación.
México: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
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Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 141 

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20 de julio de 2012. Invitan Yosoy132 a mega marcha del domingo (http://www.unira-
dioinforma.com/noticias/tijuana/132417/invitan-yosoy132-a-mega-marcha-del-
domingo.html).

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Ocupemos Tijuana/Occupy Tijuana.
Votantes Informados Tijuana.
#Yosoy132 Tijuana Oficial.
#YoSoy 132 Humanidades UABC, 24 de septiembre de 2012.
#YoSoy 132 Humanidades UABC, 25 de septiembre de 2012.
#YoSoy 132 Humanidades UABC, 1 de octubre de 2012.
Surgimiento y vicisitudes del #YoSoy132 en Tijuana... 143 

Twitter
@ADNPolitico, 3 de junio de 2012 (https://twitter.com/adnpolitico?lang=es)

Youtube
Edgar Byo. 30 de noviembre de 2014. #YoSoy132 Tijuana, 1 de diciembre 2012.
“Marcha Toma de Protesta Enrique Peña Nieto 5/51”. Disponible en https://
www.youtube.com/watch?v=U1cDO5b5kXY
Karina Hernández. 22 de julio de 2012. “Mega Marcha Anti Fraude Tijuana
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TheLoktun. 30 de noviembre de 2012. “#YoSoy132 Tijuana, 1 de diciembre 2012”.
Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=Gst_XjPMHNE
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Tijuana 15 de septiembre de 2012”. Disponible en https://www.youtube.com/
watch?v=QIvkkFjUnjM
Yo soy 132 Tijuana. Disponible en https://www.youtube.com/channel/UCpIE0zws2
bkmI8oIXlIegGA

Entrevistas
Entrevistado 1. Entrevista realizada por Rosario Maríñez. Tijuana, B.C., 15 de sep-
tiembre de 2017.
Entrevistado 2. Entrevista realizada por Rosario Maríñez. Tijuana, B.C., 18 de diciem-
bre de 2017.
Más de 131, un camino develado hacia
la Responsabilidad Social
Enrique Rosano Reyes
Introducción

Este trabajo aborda una investigación que se efectuó en dos etapas:


Una exploratoria documental y otra empírica. La primera permitió
identificar a los sujetos de estudio, los líderes del movimiento Más de
131 en Puebla. La segunda consistió en realizar entrevistas a profun-
didad a estos jóvenes que, en aquel año electoral de 2012, estudiaban
en la Universidad Iberoamericana Puebla.
Cada una de las narrativas caracteriza personalidades diferentes,
con ciertos rasgos comunes en la vida de los estudiantes que con-
tribuyeron al desarrollo del movimiento: el capital social acumula-
do, la herencia familiar de educación política, involucramiento en
problemáticas sociales y las características generacionales como la
tecnopolítica.1
Se buscó responder algunas interrogantes que permiten com-
prender cómo surgió el Movimiento, cómo se organizó, qué papel
jugaron la Ibero Puebla y algunas de las Obras de la Compañía de
Jesús en el país y si el Más de 131 es un camino develado hacia la
Responsabilidad Social.
En el plano institucional, la perspectiva sistémica de la Compañía
de Jesús y la vida universitaria jugaron un papel importante para po-
sibilitar la gestación del movimiento, y a partir de una sinergia or-
ganizacional entre Obras de la Compañía de Jesús se manifestó su
Responsabilidad Social (RS).
Diversas organizaciones, empresas e instituciones educativas tie-
nen cada vez más demandas por parte de la sociedad civil para contri-
buir a mejorar el entorno social y ambiental en el que están inmersas.
Las universidades, especialmente, son consideradas como or-
ganizaciones estratégicas en la transformación social (Valarezo y
Túnez, 2014) por su quehacer esencial de educar a futuros tomadores
de decisiones, de generar conocimiento o alternativas de solución a
problemáticas mediante la investigación y por realizar acciones de
incidencia social en vinculación con otros actores.
Para la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de
Jesús en América Latina (AUSJAL a y b, 2015), las universidades je-
suitas, como la Iberoamericana Puebla, son agentes de cambio social,
y la RS forma parte de su Misión.

1
El uso y la concepción de las nuevas herramientas tecnológicas para la comunicación, la organi-
zación y la acción política colectivas (Gutiérrez-Rubí, 2014).
148 Enrique Rosano Reyes

En ese sentido, la espiritualidad ignaciana tiene como sello parti-


cular la centralidad en la Misión (Romero, 2007); es decir, la RS tiene
un papel central para la Compañía de Jesús. Por lo tanto, es importan-
te comprender este concepto.
La RS es la habilidad y efectividad para responder con excelencia
(magis) a las necesidades de transformación del entorno, a través de
la búsqueda de la promoción de la justicia, la solidaridad, la equidad
social y de una gestión ética e inteligente de los efectos sistémicos
que el actor genera en su contexto humano, social y natural (Vallaeys,
2013; Rosano, 2018).
Sin embargo, es evidente que cierta ausencia de RS de la uni-
versidad da elementos para cuestionar su pertinencia, sobre todo en
la era del conocimiento, donde las cifras de desigualdad, pobreza,
inseguridad, calentamiento global… prevalecen y se acentúan en la
gran mayoría de la población mundial y, particularmente, de México.
Vallaeys (2014) afirma que la universidad ha contribuido a que
la humanidad sea sistémicamente insostenible, ya que fomenta la pri-
mera deshumanización al formar profesionales para este desarrollo
insostenible; por lo tanto, sugiere poner énfasis en la RS Universitaria
como estrategia que contribuya a revertir esta situación.
Estos cuestionamientos a la pertinencia de las instituciones educa-
tivas ignacianas vuelven vigente a la necesidad que expresa Ellacuría
(1999), cuando afirma que es fundamental determinar el impacto real
de la proyección social de la universidad y así evitar autoengaños o
caer en meras buenas intenciones con posibles frutos insatisfactorios.
Por ello, esta investigación cobra relevancia para comprender,
en el marco de la universidad y de la RS, la movilidad estudiantil
liderada por alumnos de la Iberoamericana Puebla en aquellos días
electorales de 2012.
Asimismo, el presente estudio busca conocer si la universidad
incidió en la gestación del movimiento denominado Más de 131 y si
esa incidencia devela ciertos elementos de RS.
Comienza con una breve descripción metodológica del desarro-
llo de la investigación que se realizó a través de la voz de los protago-
nistas del movimiento; se presenta una caracterización de los líderes
del Más de 131 de Puebla, se describe el desarrollo del movimiento y
se muestra una retrospectiva a seis años de distancia.
Posteriormente, se describe el papel que jugó la Universidad
Iberoamericana Puebla y las Obras de la Compañía de Jesús durante
el movimiento para, enseguida, establecer algunos elementos de RS
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

que estuvieron presentes en el Más de 131. El texto finaliza con las


conclusiones y algunas recomendaciones.

Desarrollo de la investigación

La primera etapa del trabajo consistió en un estudio exploratorio de tipo


documental, con la consulta de materiales audiovisuales, fotografías,
publicaciones y mensajes en las redes sociales de Facebook y Youtube
que se utilizaron durante el contexto electoral de 2012 en Puebla.
De igual manera, se revisó un dossier de la prensa escrita de los
principales medios locales de Puebla y nacionales con fechas entre
mayo y diciembre de 2012. A partir de dichas consultas, se identificó
a los sujetos de estudio: los líderes del Más de 131 en Puebla.
Se le realizó una entrevista a profundidad a los cinco principales
líderes –hoy exalumnos de la Universidad Iberoamericana Puebla–.
Se utilizó el método cualitativo de análisis de contenido2 de tipo te-
mático3 para interpretar los datos empíricos.
Cada una de sus narrativas caracteriza personalidades distintas
con ciertos rasgos comunes que expresaban un deseo por cambiar la
realidad social del país sin saber, en primera instancia, cómo hacerlo.
Dicho deseo se trasformó, paulatinamente, en acciones concretas de
incidencia social que movilizaron a cerca de diez mil personas a ma-
nifestar su inconformidad con el sistema político dominante.

Caracterización de los líderes


del Más de 131 en Puebla
A continuación se hacen algunas aproximaciones breves a las histo-
rias de vida de los cinco jóvenes que tuvieron un protagonismo espe-
cial en el surgimiento del Más de 131, y que ilustran el contexto y los
antecedentes que contribuyeron a su aparición.

2
Escribe el contenido manifiesto en la comunicación buscando la interpretación final. Se trata de
analizar el material cualitativo de manera sistemática; es decir, clasificarlo, categorizarlo e inter-
pretarlo (Comboni y Juárez, 1990). Schettini y Cortazzo (2015) complementan afirmando que el
análisis de contenido es una técnica de interpretación y comprensión de textos –escritos, orales,
filmados, fotográficos, transcripciones de entrevistas y observaciones, discursos, documentos–,
teniendo en cuenta el contexto en el que se produce lo manifiesto y lo latente de los discursos, y
susceptible de someterse a análisis tanto cuanti como cualitativo.
3
En el análisis temático no se trata de enumerar palabras y su frecuencia de aparición en el mensaje, sino
de descubrir temas que constituyen la unidad de significación (Comboni y Juárez, 1990).
148 Enrique Rosano Reyes

Eliel

Cuando participó en el movimiento estudiaba la Licenciatura en


Derecho en la Ibero Puebla. Es originario de la Sierra Norte de Puebla
y, actualmente, egresado de la Maestría en Comunicación y Cambio
Social en la misma universidad.
Su madre es profesora normalista y su padre teólogo, exsacerdote
diocesano. Se formó en escuelas públicas hasta que ingresó a la Ibero
Puebla, gracias a que obtuvo la beca Pedro Arrupe.4
Desde la década de los ochenta sus padres participaron en una
asociación civil que promovía el autodesarrollo, el etnodesarrollo y la
defensa de los derechos humanos de algunas comunidades aledañas
a su localidad. Su padre llegó a ocupar el cargo de presidente de tal
asociación.
Eliel asegura que, desde niño, vivió la opción preferencial por
los pobres y las luchas de clases; esto cobró sentido para él durante
su paso en la universidad. Escuchó hablar de la Ibero Puebla en su
adolescencia, cuando ésta impartió un diplomado en la región donde
él vivía y envió brigadas de ayuda humanitaria, luego de que se susci-
taran deslaves a causa de las intensas lluvias de temporada.
Esos hechos lo motivaron a querer estudiar en la Universidad
Iberoamericana Puebla; durante su estancia en dicha institución, par-
ticipó en el Programa Universitario Ignaciano (PUI), talleres artísticos
y Consejos Estudiantiles de Representantes (CER).

Miguel

Otro de los líderes del movimiento se llama Miguel, quien entonces


estudiaba la Licenciatura en Comunicación en la Ibero Puebla. Es
poblano y proviene de una familia reconocida en la ciudad, ya que su
padre, arquitecto de profesión, se desempeñó en el contexto político,
y su madre, como médico, en el contexto empresarial; por su parte, el
abuelo de este joven, en décadas pasadas, había asumido el cargo de
secretario de Gobierno de Puebla.
Se formó durante quince años en el Colegio Alemán, y en su
niñez asistió a clases de pintura y de futbol. En la preparatoria realizó
4
El Programa de Becas Pedro Arrupe está dirigido a jóvenes de comunidades rurales e indíge-
nas con evidencia de ser estudiantes constantes, responsables, comprometidos e interesados en una
formación profesional integral, que pueda derivar en un impacto favorable en sus comunidades o
en su región de origen (Rodríguez, 2015).
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

un intercambio académico por tres meses en Alemania y, posterior-


mente, realizó otros viajes a Europa.
En la universidad tomó un taller de fotografía y otro de escritura;
solía asistir a los ciclos de cine universitario y a conferencias sobre
política. Afirma que esa participación extracurricular enriquecía su
vocación.
El ambiente de casa en el que se desarrolló incluía una amplia
diversidad de libros, objetos culturales y artísticos de todo el mun-
do. Se inscribió en la Ibero Puebla de manera una tanto fortuita e
inesperada, ya que, tradicionalmente, su familia se había formado en
la universidad pública del estado. Miguel se autodenomina ateo, sin
negar su dimensión espiritual.

Mónica

Tuvo un papel muy importante para la conformación del movimiento.


Nació en Puebla y era alumna de Comunicación de la Universidad
Iberoamericana cuando gestionó la movilidad estudiantil.
Su mamá es maestra y su papá médico; estas profesiones de ser-
vicio –según ella– la han impactado mucho. Además, su padre y otros
miembros de su familia formaron parte del movimiento del 68.
Estudió toda su etapa escolar –desde primaria hasta preparatoria–
en el colegio jesuita de la ciudad, el Instituto Oriente, donde participó
en misiones, practicó basquetbol e integró una planilla que, según ella,
fue donde comenzó a involucrarse en el ámbito político. Al concluir la
preparatoria vivió, por un año, el voluntariado jesuita.
En la universidad, formaba parte de una comunidad de vida igna-
ciana (CUVI) y realizaba acciones de voluntariado. Le tocó ser pionera
de estas comunidades y desarrollarlas; además, durante sus estudios
de licenciatura, trabajaba en la Preparatoria Ibero realizando campa-
mentos jesuitas.
Ella considera que las prácticas profesionales de su licenciatu-
ra y el hecho de formar parte de una brigada de ayuda humanitaria
en la universidad fueron experiencias significativas que la marcaron.
También participó en las protestas de las familias afectadas a causa
de la matanza de Atenco. Para ella, esa experiencia le permitió formar
una conciencia política incluso diferente de la de su familia.
148 Enrique Rosano Reyes

Natalia

En aquellos meses electorales de 2012, era estudiante de la Universidad


Iberoamericana, en la Licenciatura en Procesos Educativos. Ella es
chiapaneca de origen y entonces contaba con veintidós años.
Su madre es educadora, lo que propició que en su niñez y la ju-
ventud estuviera rodeada de múltiples cursos artísticos, deportivos,
académicos y cercana al movimiento zapatista. A los dieciséis años
estudió inglés en Inglaterra durante un año.
En la universidad participó en algunas competencias interjesuí-
ticas (Inter SUJ), las cuales, según ella, le dieron una fuerte identidad
Ibero. Ella misma se denomina una persona muy sociable, con una
ideología inclinada hacia la izquierda y un tanto escéptica frente a
los ritos institucionales de la religión católica, aunque forma parte de
dicha espiritualidad.

Saúl

En 2012, estudiaba Psicología en la Ibero Puebla. Se formó por doce


años en el Instituto Oriente, cuando sus padres militaban en un parti-
do político de derecha.
En su niñez asistió al catecismo en la Iglesia de Huexotitla, perte-
neciente a los Misioneros del Espíritu Santo. Afirma que ahí comenzó
su sensibilización espiritual.
Durante su adolescencia, participó en el grupo Éxodo “Mar
Rojo” del Instituto Oriente y, posteriormente, fue dirigente de di-
cha agrupación. Para él, participar en Éxodo le brindó un sentido de
pertenencia. También conformó una planilla escolar donde se inició
como actor político.
En esa etapa participó en diversos campamentos, misiones, jor-
nadas solidarias y demás actividades de servicio y autoconocimiento,
lo cual, a la postre, le brindaría bases para gestar, junto con otros
jóvenes, el movimiento Más de 131.
Una vez concluida la preparatoria, deseaba participar un año en
el voluntariado jesuita; sin embargo, su madre no se lo permitió, por
lo que tuvo que inscribirse en la universidad. Optó por cursar la carre-
ra de Psicología para ayudar a las personas y lo hace en la Ibero, don-
de le brindaron una beca de 50% a causa de su promedio académico.
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

La primera mitad de su estancia en la universidad se sentía como


un extraño, porque trabajaba en Éxodo y eso no le permitía involu-
crarse demasiado. Para la segunda mitad de su carrera se inscribió
en el Programa Universitario Ignaciano (PUI), colaboraba en la or-
ganización de campamentos y gestionó un intercambio académico al
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO),
donde conocería a una amiga que lo motivaría más tarde a detonar el
movimiento en Puebla.

Caracterización grupal de los líderes del movimiento

En cada uno de los perfiles de los líderes entrevistados se identifican


constantes que permiten caracterizar al grupo a partir de las siguien-
tes semejanzas:

●● Vasto capital social acumulado derivado de una permanen-


te formación integral desde su niñez hasta su juventud, ma-
nifiesta en viajes y estancias en el extranjero, dominio de
idiomas y habilidades artísticas, culturales, espirituales o
deportivas.
El capital social que han acumulado los jóvenes entrevista-
dos a lo largo de sus vidas habla, en parte, de las condiciones
familiares, escolares y económicas que posibilitaron que es-
tos jóvenes lideraran el movimiento.
En términos de Reguillo (2010), estos jóvenes pertenecen,
en las estructuras socioeconómicas, a una minoría de juven-
tudes conectada, blindada por sistemas de seguridad e incor-
porada a circuitos donde se puede elegir.
El Papa Francisco (2015) plantea que los contextos materia-
les y sociales de las personas condicionan sus posibilidades
presentes y sus opciones de futuro, por lo cual es fundamen-
tal promover una ecología cultural5 que dé esperanza a quie-
nes padecen injusticias, pobreza o marginación.
Cabe mencionar que el capital social con que cuentan los
líderes del movimiento, no sustituyó la carencia de conoci-
mientos organizacionales que les permitieran gestionar con

5
Supone el cuidado de las riquezas históricas y culturales de la humanidad, en el sentido amplio,
incluidas las personas y la casa común (Francisco, 2015: 91).
148 Enrique Rosano Reyes

mayor seguridad la movilidad social para saber qué hacer y


cómo organizarse.
●● Herencia testimonial de educación política. Los padres o los
familiares cercanos de los entrevistados participaron, de una
u otra manera, en otros movimientos sociales, lo cual habla
de cierta educación política que heredaron los jóvenes de sus
familias.
Reguillo (en Valenzuela, 2015) afirma que la duración de los
movimientos sociales no es el periodo que transcurre entre
el principio y fin de una cosa, sino el paso entre un estado y
otro, al siguiente, donde la duración es lo vivido.
En ese sentido, dicho autor sugiere que los movimientos so-
ciales deben mirarse desde una perspectiva que integre los
procesos previos y emergentes; no sólo focalizar la innova-
ción, sino también la memoria colectiva y la experiencia so-
cial acumulada.
A pesar de dejar ese estado “vivo” de actividad, el #YoSoy132
generó otro nivel de colectividad y participación política
que, quizá, contribuirá a que movimientos futuros resulten
más efectivos y trastoquen las estructuras del statu quo.
●● Involucramiento con la realidad del entorno social es la
constante que manifestaron los entrevistados, a partir de un
sentido de justicia y empatía por comprender y resolver pro-
blemáticas sociales que afectan el bien común, en este caso,
de la nación mexicana.
Este involucramiento parte de la convicción y el deseo de
cambiar la situación del país con acciones voluntarias de in-
cidencia social. Algunas de estas actividades estaban relacio-
nadas con la participación en marchas, voluntariados; la or-
ganización de congresos, campamentos, colectas… Algunos
de los entrevistados incluso confrontaron a sus propios pa-
dres o profesores para poder participar en dichas actividades.
Bauman afirma que para que un movimiento resuene y se
sostenga no le basta la emoción, si no se complementa con el
pensamiento, ya que la emoción es “líquida”, hierve mucho y
se enfría después. La emoción es inestable e inapropiada para
configurar algo coherente y duradero.

Si la emoción es apta para destruir, resulta especialmente inepta para cons-


truir nada. La gente de cualquier clase y condición se reúne en las plazas
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

y gritan los mismos eslóganes. Todos están de acuerdo en lo que rechazan,


pero se recibirían 100 respuestas diferentes si se les interrogara por lo que
desean (Bauman en Valenzuela, 2015: 131).

El involucramiento de los líderes del movimiento manifestó


una importante carga emotiva, pero también intelectual, en
un contexto universitario que es un componente importante
a considerar.
●● Características cívicas propias de la generación Millennial
que, según Ferrer (2010), son jóvenes predispuestos a la
cooperación y con criterios ideológicos. Además, ejercen
la tecnopolítica con innovación social. Estas características
subyacen en las narrativas de los entrevistados.

El siguiente apartado aborda más detalladamente esta última ca-


racterística relacionada con las redes sociales y la innovación en la
movilidad social.

Desarrollo del movimiento

Las redes sociales desempeñaron un papel importante para la organi-


zación del movimiento. Todos los entrevistados utilizaron este medio
para informarse de lo que acontecía durante aquellos días electorales.
También utilizaron estas redes para conformar al grupo y convo-
car a las acciones que emprendieron (juntas, marchas, foros, videos,
etc.). Así lo ponen de manifiesto las narrativas que se presentan a
continuación:

A través de redes sociales me enteré del movimiento, me jalaron porque


vieron que estaba activa en redes y participaba (Natalia).
En Twitter vi en tiempo real los abucheos a Peña, era impresionante… Eso
me llenó de felicidad, estaba asombrado y no me despegué de la panta-
lla… Pensé que no eran de la Ibero, eso era imposible… (Eliel).
El grupo se formó viendo si teníamos amigos en común en Facebook para
evitar infiltrados (Saúl).

Valenzuela (2015) afirma que las tecnologías de la información y


las redes sociales son medios de interconectividad en sitios alejados
entre sí, que han instaurado una nueva manera de movilidad social
148 Enrique Rosano Reyes

con un comportamiento político colectivo autoorganizado. Esta pro-


puesta teórica se hace visible en el desarrollo del movimiento, a tra-
vés de las narrativas previamente expuestas.
El movimiento también se desarrolló en medio de incertidumbre
y desconocimiento por parte de sus líderes. Todos los entrevistados
enfatizaron que no sabían cómo organizarse y que fue difícil dirigir y
mantener viva la genuinidad del colectivo; lo único claro en esos mo-
mentos era que el movimiento debía ser una organización diferente
de la de las movilizaciones surgidas en escuelas públicas.
El movimiento operaba pragmáticamente con una organización
poco estructurada, pero que favorecía un buen ambiente, promovía el
diálogo horizontal y evitaba los protagonismos o jerarquías tradicio-
nales de un diseño piramidal. Así lo describen las narrativas:

Durante las reuniones no hubo protagonismos… se debatían los objetivos


del movimiento, se votaba... Poco a poco fue decayendo la participación
de la universidad privada en el movimiento y las escuelas públicas impu-
sieron los formalismos verticales de los sesenta; eso nos decepcionó, por-
que se perdió la autenticidad y frescura del movimiento original (Eliel).
Había mucha energía en las reuniones, era muy enriquecedor, nadie se las
perdía a pesar de que teníamos clase temprano al otro día (Natalia).

Los líderes entrevistados afirmaron que fue difícil consensar o


tomar decisiones colectivas y que la infiltración de actores no desea-
dos resultó, en todo momento, un riesgo, dada la vulnerabilidad de la
frágil “estructura” del colectivo, que estaba basada en la confianza y
en la autenticidad de la participación de sus integrantes.
Natalia comenta al respecto:

No conocíamos de movimientos sociales, nos faltó malicia, todo fue en


pro de la verdad; fuimos ingenuos, no veíamos más allá de las implica-
ciones que pudo haber voceros comprados o infiltrados. Nos equivocamos
por confiar en que no había más interés que la justicia y la verdad.
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

El movimiento en retrospectiva
después de seis años…
Actualmente, aquellos líderes entrevistados mantienen sus ideales
por transformar la realidad social y siguen siendo agentes de cambio,
sólo que, a diferencia de la manera en que lo hicieron en la coyuntu-
ra de 2012, ahora manifiestan su postura política desde su ejercicio
profesional.
Algunos de ellos optaron por colaborar en organizaciones sin fi-
nes de lucro, dedicadas a la educación o a la defensa de grupos vulne-
rables, y participan eventualmente en marchas, foros o reuniones que
buscan el bien común y la justicia. Esto se verbaliza en las siguientes
narrativas:

Hoy mi lucha es desde la educación (Miguel).


Participar en el movimiento me ayudó a tomar la decisión laboral de estar
de cerca con las comunidades y no optar por algo más cómodo, sino estar
en la realidad… Ya que estás en esto, ya no lo puedes soltar… La difusión
de la información desde la radio, para mí, es fundamental en esta lucha
(Mónica).

La frecuencia del contacto entre ellos es muy esporádica; sin


embargo, recuerdan con cariño y nostalgia aquella etapa y afirman
que ahora están en otras condiciones para continuar luchando por la
justicia y la paz.
Cada uno de ellos afirma que el movimiento los ayudó a recono-
cerse como estudiantes de una red nacional y como jóvenes, y que la
experiencia fue muy enriquecedora en el desarrollo de competencias
tales como la capacidad de tomar decisiones bajo presión y la habili-
dad de organizarse.

Crecí en lo que quiero para el mundo y en mi concepto de justicia. Maduré


eso que ya traía y puedo decir que ahora tengo una postura crítica… El
reclutador donde trabajo me preguntó qué hice de forma extracurricular,
viajes, voluntariados… Le platiqué sobre mi participación en el movi-
miento. Ahora que estoy en Volkswagen, sé que eso lo valoran mucho
por las competencias que desarrollé de liderazgo, trabajo colaborativo,
etcétera… (Natalia).
El movimiento dejó muchos aprendizajes de un sector que no se movía a
nivel nacional… #132 abre un nuevo periodo de la insurgencia estudiantil,
148 Enrique Rosano Reyes

que sigue con la conciencia crítica en Ayotzinapa... Se probó que es po-


sible dar cara al poder y de que sí podemos obligarlo a dialogar (Eliel).

Los sujetos de estudio afirman que, cuando Peña Nieto ganó las
elecciones, se sintieron defraudados, frustrados y desanimados; sin
embargo, después de seis años, saben que el movimiento fue parte
de un proceso que concientizó a muchos jóvenes próximos a votar
y favoreció una movilización ciudadana más eficiente para otras
protestas, como la surgida tras la desaparición de los estudiantes de
Ayotzinapa.

Nos mueve el dolor de las familias de los normalistas de Ayotizinapa… Se


usaron los recursos aprendidos del #YoSoy132, había más sentimiento de
organización y fue más rápida la movilización en la Ibero Puebla (Eliel).

Factores organizacionales de influencia


en la gestación y el desarrollo del movimiento
Más de 131 en Puebla

El papel de la Universidad Iberoamericana Puebla

La Universidad Iberoamericana Puebla tuvo una injerencia directa


en facilitar que los líderes del movimiento contaran con el respaldo
de la institución, cuyos profesores se mantuvieron cercanos de forma
permanente, con el prestigio social de la universidad, con el préstamo
de aulas y con el aval de la máxima autoridad de esa casa de estudios.
Así lo ilustran algunas frases que expresaron los entrevistados:

El movimiento tenía totalmente una identidad Ibero… Ser de la Ibero fa-


cilitó que nuestra voz pesara… Eso hizo que la gente nos viera como los
que dirigíamos (Natalia).
La universidad tomó una postura política al apoyarnos, como sus estu-
diantes, ante los ataques mediáticos y la represión del Estado. Nos cobijó y
dio libertad para usar los espacios universitarios para hacer política (Eliel).
El papel de la Ibero fue de gran apoyo, ver profesores de la Ibero en las
marchas se siente bien “chido”. El rector me habló para preguntarme
cómo íbamos (Saúl).
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

Además, según los entrevistados, la Ibero Puebla les permitió


continuar la inercia que traían desde sus familias y de sus colegios
anteriores (algunos de ellos jesuitas), de participar en espacios extra-
curriculares como voluntariados, en intercambios, talleres artísticos y
deportivos. Así lo ejemplifica el siguiente testimonio:

Mi formación familiar influyó para que participara en el movimiento; tam-


bién la Ibero fue factor, porque permitía y fomentaba que participáramos
en estas cosas y de ver por los demás… la universidad me sensibilizó a
conocer otros entornos (Mónica).

Es probable que esta participación en la vida universitaria haya


posibilitado competencias de vinculación social, de conocimiento y
cercanía con el personal de la institución, de educación ciudadana y
conductas de asociatividad; es decir, esa participación voluntaria fa-
voreció un proceso de construcción de capital social como lo sugiere
Kliksberg (2009).
Sin embargo, tres de los cinco entrevistados afirmaron no haber
satisfecho cierta necesidad en programas extracurriculares, como sí lo
hizo el propio movimiento; así lo ejemplifica el siguiente testimonio:

Estuve buscando hacer algo sin saber qué. En el Programa Universitario


Ignaciano (PUI) no hallé respuestas, ahí no había una acción política de
transformación social… Cuando comienza el #YoSoy132 en Ibero Santa
Fe me sentí interpelado y hallé respuesta a lo que estaba buscando (Eliel).

Algunos de los entrevistados refieren que las prácticas profe-


sionales, algunas asignaturas o asistir a algún congreso académico
fueron experiencias significativas que iban consolidando una postura
política clara.

Las prácticas laborales anclan muy bien la teoría que se ve en las clases.
El congreso de piscología me marcó, porque fui parte del staff, me tocó ser
anfitrión de los ponentes y platicar con ellos (Saúl).
Las materias no tan cercanas a mi carrera me ayudaron a tener más ele-
mentos (Saúl).

Por el contrario, los entrevistados afirmaron que algunos profe-


sores obstaculizaban su participación en el colectivo y otros no tenían
claridad en los valores ignacianos:
148 Enrique Rosano Reyes

La mayoría de profesores no me fomentaban la participación en el movi-


miento, eran muy conservadores. Eso me hizo ser más contestatario, sentía
la necesidad de discutir y defender mi postura. Algunas veces había nula
disposición al diálogo (Eliel).

Es decir, desde la rectoría, la universidad apoyó el movimien-


to; sin embargo, aquel apoyo no permeó todas las áreas de la Ibero
Puebla, lo cual deja ver claroscuros en el papel que jugó la institución
en su desarrollo.
Destaca una reiterada mención de los entrevistados en torno a
la vida universitaria o a los programas extracurriculares como espa-
cios que, por su propia naturaleza, facilitaron la emergencia de la
movilidad.
Durante el informe del rector de la Ibero Puebla en aquel 2012 se
mencionó al movimiento como parte de los resultados entonces ob-
tenidos. Sin embargo, está claro que la Universidad Iberoamericana
Puebla, por sí sola, no fue el único actor que contribuyó a que se
suscitara.
Llama la atención que los cinco jóvenes continuaron cercanos
a la Ibero Puebla después de su egreso de la licenciatura. Casi todos
estudiaron un posgrado o un diplomado en la universidad.

Influencia de otras Obras de la Compañía de Jesús

El Sistema Universitario Jesuita (SUJ) resultó una plataforma fun-


damental, pues facilitó que los jóvenes de la Ibero Puebla tuvieran
relación con estudiantes, en este caso, del ITESO y de Ibero Ciudad
de México.
También destaca que no sólo el SUJ contribuyó, sino que también
lo hizo el colegio jesuita de educación básica y media superior de
Puebla, al formar por doce años a los dos principales gestores del
movimiento.
La Prepa Ibero hizo lo propio con estos dos jóvenes, al brindarles
una oportunidad laboral al mismo tiempo que estudiaban en la uni-
versidad, y al formarlos como líderes mientras coorganizaban cam-
pamentos ignacianos.
Ambos manifestaron cercanía con autoridades universitarias, lo
que posiblemente favoreció que, tanto los estudiantes como las auto-
ridades, dialogaran en torno a la gestación del movimiento.
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

El voluntariado jesuita y la radio de Huayacocotla son proyectos


de la Compañía de Jesús que también influyeron en los líderes del
movimiento. Con ello queda clara la influencia interinstitucional y
multifactorial.
Se halla una armoniosa relación entre la identidad del movimien-
to alimentada por la identidad Ibero, con respecto a la identidad Ibero
nutrida por la identidad del movimiento.

A partir de ver lo que sucedió en Ibero México, se rompió la imagen que


tenía de los compañeros fresas, apáticos, no muy interesados en la política,
que no piensan más que ir a centros comerciales. Me hinchó de orgullo
saber que pertenezco al SUJ.

Elementos de RS en el movimiento

El colectivo buscó responder a las necesidades de personas y familias


afectadas, en este caso, por los hechos de San Salvador Atenco, Estado
de México, entonces gobernado por Peña Nieto. Así lo indica Mónica:

No olvidar que #132 sale de la indignación de un pueblo que se une con el


hartazgo estudiantil y de las familias afectadas por la masacre de Atenco
(Mónica).

Es decir, los integrantes del colectivo realizaron acciones de inci-


dencia social que responden a problemáticas que atañen a la sociedad,
aceptando y manifestando una responsabilidad estratégica, no reacti-
va (Albano et al., 2012).
Además, el movimiento aceptó ser permeable a las demandas
sociales, especialmente a las originadas en grupos sociales que no
tienen el poder para imponerlas (De Sousa, 2007), en un diálogo par-
ticipativo, corresponsable e integrador con sus grupos de interés para
promover un desarrollo sostenible (Gaete, s/d).
Esto se manifestó cuando los entrevistados decidieron dar voz a
aquellas familias afectadas en Atenco y evitar la manipulación me-
diática popular. El movimiento también evitó protagonismos o lide-
razgos que pudieran favorecer intereses personales.
El respeto a la legalidad también caracteriza a la RS y así operó el
movimiento, como lo muestra el testimonio de Saúl:
148 Enrique Rosano Reyes

Fui a la policía para avisar que haríamos una marcha, hablé con el rector
para decirle lo que íbamos a hacer y me dio todo el apoyo… (Saúl).

Finalmente, la RS no es asunto de una sola organización, sino


que es una corresponsabilidad entre diferentes actores y organiza-
ciones, como fue el caso de #YoSoy132, que emerge de estudiantes
de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México y al que se
suman otros movimientos locales como el Más de 131 en Puebla,
Guadalajara y Tijuana.
Además, este movimiento se desprende, a su vez, de una RS que
intencionan las Obras Educativas de la Compañía de Jesús, a través
de una cobertura territorial en todos los niveles educativos para la
formación de personas conscientes, comprometidas, compasivas y
competentes (Margenat, 2010).

En el Instituto Oriente6 participé en las planillas; ahí comencé mi forma-


ción política… En la universidad me sensibilizaron, me llevaron a conocer
a drogadictos anónimos en una materia, me gustó esa experiencia y el
debate que se generó… Cuando me fui de intercambio al ITESO7 conocí
a una amiga que lideró el movimiento en Guadalajara y me impulsó a
liderarlo en Puebla (Saúl).
En la Prepa Ibero fui de misiones y eso me permitió conocer otras realida-
des… Estuve un año en el voluntariado jesuita y después entré a la Ibero
Puebla, donde hacía voluntariado y participaba en una comunidad de vida
ignaciana… creo que esas experiencias influyeron para que estuviera me-
tida en el Más de 131… (Mónica).

Conclusiones y recomendaciones

El movimiento estudiantil Más de 131 de Puebla es una fehaciente


muestra de RS Territorial, que establece que nadie puede dar respuesta
a una problemática social de manera individual, sino que precisa la
articulación de otros actores del territorio para responder efectivamente
a alguna problemática social (Vallaeys, 2013).
También se sugiere la construcción de redes institucionales en-
tre las diferentes Obras de la Compañía de Jesús, como las que te-
jieron los estudiantes entrevistados, de manera informal, desde las
6
Colegio jesuita de educación básica, media y media superior de Puebla.
7
Universidad Jesuita de Guadalajara.
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

amistades o intereses personales, más que desde la concatenación de


procesos educativos interinstitucionales.
Posteriormente, se podría pasar de la conformación de redes inte-
gradas por Obras de una sola institución como la Compañía de Jesús,
a otras redes interinstitucionales con actores que puedan ser agentes
de cambio como gobiernos, iglesias, organizaciones civiles, etcétera.
Otro hallazgo es que todos los entrevistados, durante su estancia
en la universidad, participaron en algunos programas de la vida uni-
versitaria como: intercambios, de identidad ignaciana, voluntariado,
deportes, talleres artísticos o consejos estudiantiles de representantes.
También se encontró que la vida universitaria (extracurricular y
voluntaria) fue un factor importante que favoreció la cristalización de
las inquietudes de los jóvenes y promovió el desarrollo de competen-
cias de autogestión, conciencia social y liderazgo.
Sin embargo, según los testimonios de los entrevistados, algunos
programas curriculares y extracurriculares de la Ibero Puebla y quizá
también de otras Obras Educativas de la Compañía de Jesús, hasta
2015, parecen no responder del todo a una formación en ciudadanía
y en acción política.
Algunas instituciones suelen asumir que la formación de ciuda-
danos responsables surge repentinamente, sólo por el hecho de que
el estudiantado viva integralmente la universidad; es decir, que parti-
cipen en actividades extracurriculares y cursen un kardex curricular.
Se recomienda, pues, que las instituciones educativas cuenten
con un plan explícito de formación ciudadana que integre diversos
procesos educativos, tanto del ámbito curricular como del extracurri-
cular, para pasar del oficio de la ciudadanía a su profesionalización y
del surgimiento repentino de la “formación” ciudadana, a la gestión
estratégica.
Es decir, dejar de concebir la ciudadanía como una especie de
saber artesanal que se aprende pragmática y subjetivamente, para dar
paso a una nueva concepción que implique que las instituciones edu-
cativas acojan transversalmente la educación en ciudadanía, a partir
de una administración académica articulada de lo ciudadano.
Esto implica que las instituciones definan objetivos relacionados
con formación ciudadana, que establezcan estrategias para la conse-
cución de tales objetivos, midan y evalúen los resultados con miras
hacia una mejora continua, que reditúe en ciudadanos cada vez más
competentes, conscientes, compasivos y comprometidos.
148 Enrique Rosano Reyes

Alejandro Llano (en Gil 2006) subraya que la educación ciuda-


dana sólo se logra cuando los jóvenes se insertan en un ambiente
libre, éticamente estimulante y humanamente acogedor, ya que sólo
el ejercicio de la libertad genera libertad.
Las actividades extracurriculares voluntarias que promueven al-
gunas universidades, sobre todo las de inspiración cristiana-ignaciana,
en programas de formación integral o del medio universitario, pueden
ayudar a educar en ciudadanía; sin embargo, no deben estar limitadas
a estas áreas aunque, en su esencia, posean características como las
que sugiere Llano.
Según los entrevistados, organizar el movimiento implicó un reto
por no contar con conocimientos sobre gestión de organizaciones del
tercer sector; por lo tanto, se sugiere que los programas educativos en
ciudadanía incluyan teorías de diseños organizacionales, fundamen-
tos de administración, conceptos de gerencia social y otros conoci-
mientos que favorezcan la efectividad de la organización.
Por otro lado, se concluye que la perspectiva sistémica de la
Compañía de Jesús se develó e influyó indirectamente en las relacio-
nes que estrecharon los estudiantes de diferentes campus de las uni-
versidades jesuitas del país, para estimular la movilización ciudadana.
Esta perspectiva también se hizo evidente en la identidad igna-
ciana que imprimió el colegio jesuita de educación básica, media y
media superior de Puebla en sus exalumnos y que confirmó posterior-
mente la Ibero Puebla.
Los principales líderes del movimiento se formaron por alrede-
dor de veinte años en las Obras Educativas de la Compañía de Jesús,
lo cual sugiere que, cuando se articulan diferentes actores sociales en
un territorio, se puede responder auténticamente a problemas sociales
complejos.
Aunado a ello, las funciones sustantivas de la universidad (do-
cencia, investigación, extensión y gestión) y el currículo oculto,8 en
sinergia, conformaron un hábitat educativo cuyo fruto fue la respues-
ta social a una necesidad coyuntural de elecciones presidenciales.
Es decir, dicha respuesta, que tuvo resonancia en el país, se de-
rivó, por una parte, de una estructura nacional de educación de la
Compañía de Jesús y, por otra, de un ADN juvenil caracterizado por:
1) La herencia del activismo político de los padres; 2) Un vasto

8
En la interacción escolar que sucede en la escuela se promueve una serie de resultados no inten-
cionados que forman a los alumnos. A tales aprendizajes, que guardan una estrecha relación con la
esfera de lo valoral y actitudinal, se les llamó currículo oculto (Díaz Barriga, 2006).
Más de 131, un camino develado hacia la Responsabilidad Social  149 

capital social acumulado; 3) Involucramiento en las problemáticas


sociales y 4) Tecnopolítica propia de la generación de los Millennials.
Estas características se desarrollaron en un contexto familiar, edu-
cativo y económico estable a lo largo de gran parte de la vida de cada
líder del movimiento, lo cual resulta un privilegio en la sociedad del
riesgo, en la que cientos de miles de “condenados de la tierra” están
inmersos, y que reduce drásticamente sus expectativas de vida y los li-
mita a un estado enajenante de elemental supervivencia (Toledo, 2006).
Por otra parte, el movimiento Más de 131 constituyó un piso nue-
vo que probablemente servirá para futuras movilizaciones sociales;
con ello trasciende la coyuntura electoral de 2012 y la noción común
de Responsabilidad Social Organizacional (RSO).
La RSO para Vallaeys (2013) es un concepto poco adecuado, ya
que nadie puede gerenciar sus impactos a solas; es decir, ninguna ges-
tión socialmente responsable puede ser solitaria y, en consecuencia,
en la RSO “cada uno por su cuenta” es una ilusión.
Por lo tanto, el Más de 131, el #YoSoy132 y la colaboración entre
Obras de la Compañía de Jesús dan paso a una perspectiva de corres-
ponsabilidad social interorganizacional y transgeneracional, trazando
un camino hacia la RS Territorial, que es aquella que implica coges-
tión entre las organizaciones en un territorio, no en una organización.
Ya que para luchar contra los impactos sociales –no individua-
les– negativos, hay que crear capital social (de vínculo, nexo y puen-
te) en diversos actores que coexisten en un territorio determinado
para corresponder a problemas colectivos no individuales (Rosano,
2018). En ese sentido, la universidad –dadas sus funciones sustanti-
vas– puede ser un nodo que favorezca esa creación de capital social.

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148 Enrique Rosano Reyes

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Las derivas del #YoSoy132
Maricela Portillo y Luis Ulises Vera
Los movimientos en red, que de Tahrir a Zuccotti Park, de Barcelona a México,
se convierten en contramáquinas de producción de afectos y pensamientos, son como
irrupciones en el espacio de disputas planetarias por la construcción de nuevos
sentidos sociales sobre la vida o sobre el mundo
Reguillo, 2017

Introducción

En este trabajo presentamos el análisis de las formas de construc-


ción de ciudadanía que se están dando en el contexto del inicio de
milenio. En investigaciones que anteceden a este trabajo (Portillo,
2014; 2015) analizamos las novedosas formas de organización y de
compartir información entre jóvenes con acceso a Internet, particu-
larmente equipados, con estudios universitarios y con cierta predis-
posición ideológica crítica en sus estructuras familiares, aunado a
una apropiación tecnológica. Todas estas características son compar-
tidas por los participantes en las movilizaciones ocurridas en 2012.
Nuestro análisis prosigue en esa línea y presenta el seguimiento a las
acciones colectivas en que siguen involucrados varios protagonistas
del #YoSoy132, mientras que también explora su articulación con
las movilizaciones posteriores. En un primer momento haremos refe-
rencia al origen del movimiento y a las estrategias de visibilidad que
lo hicieron posible. Después, abordaremos la ruta del activismo que
siguieron algunos de los protagonistas de este movimiento entre 2013
y 2015, así como el análisis específico de algunos colectivos en los
que se han involucrado y desde donde han seguido trabajando en esos
años. Finalmente, referiremos a las más recientes acciones en que se
han involucrado en torno al 19s y la apuesta por la participación en
la política formal a través de la postulación de algunos de los jóvenes
activistas en candidaturas independientes. Para ello utilizamos algu-
nos testimonios de nuestros informantes1 y algunos otros que usamos

1
La información empírica aquí usada formó parte de la investigación “Juventud, tecnologías y mo-
vimientos sociales: disputas por la visibilidad en el espacio público. Estudios de caso en México y
Chile”, que recibió financiamiento por parte del IIDSES-Ibero y Conacyt durante 2013-2015. Ese
proyecto se propuso analizar las mediaciones tecno-comunicativas presentes en la acción colectiva
juvenil contemporánea a través del análisis del caso #YoSoy132 en México. En su segunda etapa, este
mismo proyecto analizó las formas en que se articularon los participantes del colectivo Más de 131
en las distintas movilizaciones a propósito de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos durante
octubre-noviembre de 2014 y durante todo 2015. Ahí se inserta la tesis doctoral del coautor de este
artículo, Luis Ulises Vera, titulada “Afectos, emociones y comunicación de protesta pos #YoSoy132:
el estudio de los colectivos Rexiste y Más de 131 en Ciudad de México (2013-2017)”, quien ha reali-
zado este trabajo bajo el auspicio de la beca Conacyt y ha sido becario de investigación del Programa
de Doctorado en Comunicación de la Universidad Iberoamericana.
172 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

como fuentes secundarias.2 Nuestro abordaje metodológico ha sido


en todos estos años cualitativo, ya que nos ha permitido desplegar un
procedimiento inductivo para recuperar, a partir de la narración de los
sujetos, el significado de las acciones que despliegan. La elección del
método está dada también por la forma en que se asume una posición
de investigadores como sujetos en proceso (Ibáñez, 2000).
Dice Reguillo que los movimientos como el #YoSoy132, que se
inserta en el ciclo de movilizaciones globales de inicio de milenio
y que tuvieron a jóvenes de distintas latitudes del mundo como sus
protagonistas,3 articulan tres dimensiones centrales en su devenir, a
saber: “en la configuración (la forma), la construcción (el proceso) y
el sostenimiento (la acción) de las subjetividades insurrectas en el es-
pacio-red, en su vinculación con el acontecimiento disruptivo y la red
de eventos que lo circundan” (Reguillo, 2017: 79). En la investigación
de la que partimos para elaborar este artículo pueden identificarse es-
tas dimensiones; por esa razón, nos parece importante dar seguimien-
to a las acciones colectivas que se desprenden del movimiento ini-
cial y que dan cuenta de un ciclo de movilización juvenil en México
durante el periodo 2011-2015, tal como señala Modonesi (2017).

La primavera mexicana: visibilidad de la movilización


juvenil en el surgimiento del #YoSoy132
Está ampliamente documentado el surgimiento del #YoSoy132 en
mayo de 2012. En aquel contexto electoral, que se desarrollaba previ-
siblemente con un candidato puntero, sin ningún sobresalto, emergió
este movimiento en el contexto de un ejercicio universitario4 en el
2
Es el caso de testimonios de activistas involucrados en #Verificado19s y que fueron publicados en
Revista Horizontal. Disponible en https://horizontal.mx.
3
Primavera Árabe, Indignados, Occupy Wall Street, Movimiento Estudiantil Chileno, Passe Livre
en Brasil y un largo etcétera.
4
La mañana del 11 de mayo de 2012, Enrique Peña Nieto asistió a la Universidad Iberoamericana a
un encuentro con los estudiantes de esa casa de estudios, en el marco del foro “El Buen Ciudadano”.
Este foro, organizado por el Consejo de Presidentes de Sociedades de Alumnos (Copsa), la
Asociación de Egresados, y el Colegio de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Ibero
se planteaba como meta promover la participación activa y consciente de la comunidad estudiantil,
así como de los académicos y trabajadores de la Universidad Iberoamericana, de cara a los próxi-
mos comicios electorales federales. Ese foro se llevó a cabo en febrero de este mismo año. Uno de
sus objetivos centrales era contribuir al fortalecimiento de las actitudes de participación ciudadana.
Buen Ciudadano fue un ejercicio que se compuso de tres etapas básicas: 1) una encuesta que se
llevó a cabo entre la comunidad universitaria en febrero y que estuvo disponible en el portal de la
universidad; en esta encuesta, la comunidad universitaria autoevaluaría su grado de participación
ciudadana, y permitiría formular un cuestionario de cinco preguntas dirigido a los candidatos presi-
denciales. A partir de ella, entre marzo y junio se les envió una pregunta semanal, lo que intentaba
Las derivas del #YoSoy132 173 

que el entonces candidato Enrique Peña Nieto visitó la Universidad


Iberoamericana, Ciudad de México. El video, producido el fin de se-
mana posterior a esta visita, titulado “131 alumnos de la Ibero respon-
den” (que hasta el día de hoy tiene aproximadamente 1 203 324 visitas
en el canal de Youtube R3CR3O), funcionó como detonante de adhesión
estudiantil a nivel nacional sin precedentes. La viralización de este
video en las redes provocó que el hashtag #131AlumnosDeLaIbero
se convirtiera en trendic topic nacional y mundial en Twitter la misma
tarde del 14 de mayo de 2012, día en que el citado video fue publicado
por los alumnos. El retweet de Denisse Maerker sumándose con un
“Yo soy el 132”, en respuesta al de los alumnos de la Ibero, provocó
una reacción en cadena que dio origen y nombre al movimiento.
La rápida visibilidad que logró el movimiento en los días poste-
riores se debió a tres elementos que confluyeron y que hemos seña-
lado en un trabajo previo (Portillo, 2014): uno, tiene que ver con el
acceso a la tecnología de los estudiantes de la Ibero; dos, con la co-
nectividad del campus y, tres, con la estación de radio. El acceso a la
tecnología en este segmento de la población es muy amplio. Según
datos de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) de entonces, el
número de internautas en 2010 rondaba los 34.9 millones; 70% de la
población con computadora en casa y acceso a Internet. Ya sobresalía
el dato de quienes contaban con acceso a Internet. De nuevo, según el
mencionado estudio, 27% de la población que contaba con servicios
de Internet tenía entre doce y diecisiete años y 23% entre dieciocho y
veinticuatro años. Si sumamos los porcentajes, la mitad de los usuarios
de Internet en México eran jóvenes (entre doce y veinticuatro años).
Los estudiantes de la Ibero formaban parte de ese porcentaje de jóvenes
con acceso garantizado en aquella primavera de 2012. El segundo ele-
mento tiene que ver con la conectividad del campus. Sin duda, hoy en
día la conexión wi-fi establece una diferencia fundamental en términos
de acceso a la información, organización y visibilización mediante las
redes sociales. El reclamo del acceso universal pasa por entender que
los ciudadanos tienen ese derecho, hoy ineludible. La reacción de los
alumnos de la Ibero, ese día, fue posible gracias a que el espacio físico
del campus se amplificó debido a que los estudiantes pudieron ser es-
cuchados a través del espacio digital de la redes sociales.
generar un debate que permitiría conocer lo que opinaban sobre temas específicos de interés. La
etapa final de la iniciativa consistió en la visita de los candidatos presidenciales a esta universidad.
Ese encuentro fue coordinado por una comisión creada por el rector José Morales Orozco, S. J. Así
pues, como parte de estas actividades, en la etapa final del Foro del Buen Ciudadano, los cuatro
candidatos aceptaron la invitación para asistir a la Ibero.
174 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

Finalmente, el papel de la estación de radio, Ibero 90.9, fue fun-


damental. Ese día transmitía en vivo. Desde 2003, transmite con tres
mil watts de potencia, lo cual le permite cubrir toda la Ciudad de
México, a diferencia de otras radios universitarias. Este hecho no es
menor. Lo que intentamos mostrar aquí es que esta característica de
nuestra estación de radio permitió que, aquel 11 de mayo, la incon-
formidad estudiantil con el candidato Peña Nieto fuera escuchada en
tiempo real por una gran cantidad de público que seguía esa mañana
la programación habitual. El efecto de amplificación mediática hizo
posible que la visibilidad del evento se expandiera en múltiples plata-
formas y tuviera un efecto mucho más amplio.
En resumen: acceso, conectividad y amplificación mediática hicie-
ron posible la rápida visibilidad del acontecimiento aquel 11 de mayo.
Resulta importante destacarlo, dada la pregunta acerca del porqué sur-
gió este acontecimiento en esa universidad y no en otra. Las condi-
ciones estaban dadas para que fuera posible. Análisis aparte merece
la conformación de la comunidad estudiantil de la que no se esperaba
ninguna reacción crítica al candidato priista. En otras partes de este
libro puede consultarse el papel que desempeñó la filosofía de la uni-
versidad, la naturaleza del ejercicio universitario en el que se realizó el
evento, así como la historia de la propia institución. No entraremos en
esos detalles acá, pero sí nos interesaría resaltar que esta movilización
demostró lo que ya estudios previos indicaban respecto del descrédito
hacia el sistema político tradicional y la política partidista por parte de
los jóvenes, pero que eso no se traducía en desinterés ni apatía.

Ni desinteresados ni apáticos: acciones colectivas de


jóvenes participantes en el #YoSoy132 entre 2012 y 2014
Las semanas siguientes al 11-M, el movimiento adquirió su momento
de mayor visibilidad. Así se mantuvo hasta el día de las elecciones,
después se fue diluyendo y el punto de inflexión que más golpeó a
sus integrantes fue el 1 de diciembre de aquel año, fecha en la que
tomó protesta como presidente de la República Enrique Peña Nieto.
Como sostuvimos en otro trabajo (Portillo, 2014), se identifican dos
grandes momentos posteriores al 11 de mayo de 2012: por un lado,
los meses previos a las elecciones, marcados por la alegría y el en-
tusiasmo y, por otro, el de los meses posteriores, marcados por la
fragmentación, los cuestionamientos, el enojo y el miedo. Aquella
Las derivas del #YoSoy132 175 

etapa inicial estuvo marcada por la festividad. Jóvenes involucrados


en su primera experiencia de participación política, alegres, desenfa-
dados, articulados a partir de un elemento lúdico común: “Del 18 de
mayo al primero de diciembre creo que el empoderamiento dentro de
mí mismo, dentro de los estudiantes, sigue, ¿no?, pero la forma de
expresarlo es diferente, de alguna manera era como muy alegre, con
sonrisas” (hombre, 25 años, estudiante de Comunicación).
La conexión generacional se dio inicialmente en ese reconoci-
miento con el otro, lo mismo en las calles, desbordando las redes,
espacio donde originalmente se organizaban las marchas y las accio-
nes que fueron suscitándose en esos meses. Ahí es donde los jóvenes
estudiantes de distintas universidades confluyeron emocionalmente,
se empoderaron y se articularon en redes basadas en la amistad y
solidaridad: “¿Y por qué vamos a protestar? Porque somos jóvenes,
porque podemos y porque es divertido” (hombre, 24 años, estudiante
de Comunicación).
Después vino la fragmentación en medio de la fase asamblearia,
que reveló las fuertes diferencias al interior del movimiento:

Sí, en las islas de CU fue cuando se llegó a cerrar el ciclo; de repente es


muy difícil, igual en un enemigo en común, que era Peña Nieto; enton-
ces, por ende, debíamos ser antipeña; entonces, de repente, ahí salían unas
cosas de “hay que ser anticapitalista” y “hay que ser antineoliberalistas”;
entonces empezaron a salir diferencias ideológicas. Nosotros, como 131,
dijimos: “sí, OK”, tal vez fuimos el mito fundacional de esta generación,
pero no compartimos ciertas ideologías o ciertas ramas de pensamiento
(mujer, 24 años, estudiante de Comunicación).

Durante el otoño de 2012 vino una baja del ímpetu inicial del mo-
vimiento. Varios de sus integrantes reiniciaron clases, otros egresaron
y comenzaron a insertarse en el mundo laboral; en definitiva, comen-
zaron a disgregarse. No obstante, hacia finales de ese año se toparon
de frente con la represión que nunca habían vivido como generación.
Si bien los recuerdos del 68 han estado instalados en el imaginario
colectivo, nunca habían vivido en carne propia el despliegue de las
fuerzas policiacas y militares en su contra. El #1DMX los toma despre-
venidos, por la brutalidad de la fuerza que desplegó el gobierno de la
Ciudad de México sobre los colectivos que se movilizaron el día en
que Peña Nieto asumió la presidencia de México. Así pues, esa fecha
marcó un punto de inflexión:
176 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

[...] el primero de diciembre, cuando Peña Nieto tomó posesión, ése fue
un momento, bueno yo estaba ahí, en la calle, estaba fuera de San Lázaro,
del Palacio legislativo y hubo muchos actos de violencia que yo nunca me
imaginé que se hubieran podido suscitar en la Ciudad de México, sobre
todo porque nosotros estamos acostumbrados a marchar de manera muy
pacífica y que no pasaba de que había policías de tránsito dándonos el
paso, pero ver granaderos y policías federales aventándote gas lacrimó-
geno, cuando tú no estabas actuando con violencia y cuando te estaban
replegando, incluso te estaban acordonando, me dio muchísimo miedo
(hombre, 24 años, estudiante de Comunicación).

Ahí culmina la fase inicial del movimiento y comienza otra eta-


pa, la de la criminalización de la protesta juvenil, que marcó el esce-
nario político en nuestro país en los años posteriores.
No entraremos en el detalle de las protestas que tuvieron lugar
durante 2013 en México, pero sí diremos que tomaron otro matiz:
no fueron más lúdicas, ni festivas, ni estuvieron protagonizadas ex-
clusivamente por miembros del #YoSoy132, pero sí tuvieron en su
composición a estudiantes de distintas instituciones de educación me-
dia superior y fueron fundamentales para entender las movilizaciones
durante 2014. Como señala González Contreras,

[...] esto nos permite afirmar que el #YoSoy132, así como las experiencias
de movilización de 2013 en solidaridad con el magisterio y en contra del
alza en los precios del sistema de transporte (movimiento #posmesalto),
prepararon una sensibilidad que abarcaba a cientos de jóvenes y sirvió de
antecedente a las movilizaciones en solidaridad con Ayotzinapa (González
Contreras, 2017: 130).

En septiembre de 2014 emergieron las movilizaciones de es-


tudiantes del Instituto Politécnico Nacional. Bajo el hashtag
#TodosSomosPolitécnico se aglutinaron estudiantes de sus diferentes
escuelas, inconformándose con las reformas planteadas en sus planes
de estudio y su reglamento interno. Resulta innegable la influencia
que tuvo el #YoSoy132 en esta movilización; varios de sus miembros
habían participado y además habían generado una red que se puso
en acción en la organización de esas marchas multitudinarias. Como
sostiene Ortega,
Las derivas del #YoSoy132 177 

[...] los activistas politécnicos tienen una relación contradictoria con el


#YoSoy132. Por un lado, se reconoce que fue un momento decisivo en
la politización de los activistas, fue una escuela para muchos de ellos, y
además contribuyó a formar redes que después fueron muy importantes en
la huelga de 2014 (Ortega, 2017: 204).

Lo que observamos en las movilizaciones posteriores al #YoSoy132


es una continuidad de reivindicaciones que sí marcan una etapa
que puede ser caracterizada a la luz de otras movilizaciones ocu-
rridas en ese mismo tiempo en otras latitudes (Primavera Árabe,
Occupy Wall Street, los Indignados en España o el movimiento es-
tudiantil chileno de 2011). Modonesi (2017) caracteriza a este pe-
riodo, establecido entre 2011 y 2014 en nuestro país, como un ci-
clo de movilización juvenil y estudiantil que fue sedimentándose a
nivel experiencial en una camada de activistas y militantes, y dio
luz a formas específicas de politización generacional. Las derivas
del #YoSoy132, como hemos titulado a este texto, formarían par-
te de un mismo proceso sociopolítico (González Contreras, 2017).

Memoria, agencia y activismo: el caso


de los colectivos Rexiste y Más de 131
Una característica particular de la organización de estos jóvenes fue
que el #YoSoy132, en realidad, se trató de un momento de encuentro
para construir otras agendas de trabajo a mediano y largo plazos. Al
término de sus estudios, las y los integrantes de #132 se fueron ubi-
cando en espacios de la sociedad civil organizada en la Ciudad de
México, fueron creando sus propias organizaciones, asociaciones o
agencias de comunicación y, al mismo tiempo, fueron reorganizando
sus estrategias de comunicación.
Después de la represión de la que fueron objeto el 1 de diciem-
bre de 2012, en el marco de la toma de protesta de Peña Nieto, la
fórmula experiencia #YoSoy132 + amistades fortalecidas, se fue tra-
duciendo en la organización de colectivos informativos, artísticos y
sociales de largo aliento. Mientras el #YoSoy132 permitió que na-
cieran nuevas amistades, se fueron entretejiendo narrativas a media-
no plazo que reutilizaban esa primera experiencia surgida en 11-M,
pero que reinventaron en nuevas y más específicas narrativas de co-
municación. Dos organizaciones, entre ellas, se mantuvieron juntas
178 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

durante algunos años y acompañaron al sexenio peñanietista: fueron


los Colectivos Rexiste y Más de 131.
Ambos se formaron a raíz del #YoSoy132, pero su nueva organi-
zación destacó por ciertas particularidades que van desde la experien-
cia política previa, sus modos de organización y la planeación de una
comunicación de protesta (Estrada, 2014). Por un lado, Más de 131 se
formó como un medio de comunicación digital e independiente, inte-
grado por los ahora egresados de las licenciaturas en Comunicación,
Historia del Arte y el posgrado en Letras Modernas en la Universidad
Iberoamericana. Y Rexiste, por su parte, era un grupo de personas
aún más diverso: estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma
de México (UNAM), la Esmeralda, la Ibero y el Instituto Tecnologico
Autónomo de Mexico (ITAM). Pero, además de conocerse mutuamen-
te, los dos colectivos compartían la premisa de construir narrativas
diferentes de las que habían apostado en 2012.

Digo, ya ha cambiado nuestra vida por completo y nuestra forma de hacer


las cosas, pero eso sigue existiendo en nuestra cotidianidad, como siempre
está presente. Está lo que somos y la manera en las que se dan las cosas,
y no porque no las lleve nunca, o sea, como que impactan en todo lo que
hacemos, porque vemos las cosas distinto y escuchamos las cosas como
intentando encontrar narrativas, y encontrar maneras distintas de decir
(mujer, 26 años, estudiante de posgrado).

La reflexión individual de los integrantes de ambos colectivos


suponía para ellos el reto de encontrar los acuerdos necesarios de su
propia organización. Así, la disputa y la diferencia eran elementos
que se hallaban en los procesos organizativos de ambos colectivos:
discusiones acaloradas, opiniones distintas y conflicto, pero el resul-
tado tenía que ser un acuerdo contra quienes eran verdaderamente
el problema: “Entonces estaba muy cagado porque, ya después de
que acabaron de decirse ‘no güey, es que tú, y no, es que tú tam-
bién’, alguien les dice: ‘no es entre nosotros el pedo, créanme que es
contra otras personas’”. Así pudo verse durante la intervención del
Colectivo Rexiste en la plancha del Zócalo capitalino, en octubre de
2015, cuando pintaron en color blanco la leyenda “Fue el Estado”.
Se trató de una imagen tomada por Más de 131, pero intervenida
por las manos de los integrantes de Rexiste y de los curiosos que
se asomaban, justo después de haber marchado para exigir la apari-
ción con vida de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa que, un
Las derivas del #YoSoy132 179 

año antes, habían desaparecido en el estado de Guerrero. Fue en ese


momento cuando ambos colectivos no sólo aparecieron en la escena
capitalina, sino que comenzaron a hacer públicos sus contenidos, a
través de una comunicación activa, digital y artística.
Sus principales características pueden resumirse, de manera bre-
ve, en que uno se decantaba más por la ocupación del espacio público
a partir de intervenciones que involucraban el grafiti, el esténcil, la
música y el uso de un dron grafitero (Droncita), mientras que el otro
se preocupaba por documentar los pasos del primero. Así, las agendas
de documentación e investigación no se quedaban en seguir de cerca
la respuesta del Estado frente a la desaparición de los normalistas,
sino en otro tipo de procesos y temas que iban desde las luchas y las-
resistencias de los pueblos indígenas en defensa de la tierra y, sobre
todo, de otros jóvenes que habían sido víctimas de violencia, agresio-
nes o represión.
En la experiencia que inició de manera formal en 2014, pero que
se venía tejiendo desde dos años atrás, los contenidos intervenidos y
documentados no sólo se fueron publicando en las páginas web de
ambos colectivos masde131.com y rexiste.org, sino que sus testimo-
nios y experiencias también han sido recabados en distintos espacios
académicos: foros y seminarios universitarios sobre juventud, movi-
mientos sociales y aniversarios del 11-M.
Así ocurrió en el contexto del quinto aniversario de la emergen-
cia del movimiento #YoSoy132. En un espacio destinado para discu-
tir y reflexionar sobre cómo se sentían algunos integrantes de ambos
colectivos a seis años de haber expulsado a Peña Nieto de su univer-
sidad, exalumnos de la Ibero resaltaron en el Foro Interuniversitario
de diálogo y reflexión las condiciones aún existentes de represión,
violencia y ataques contra activistas, jóvenes y periodistas.
El evento celebrado en mayo de 2017 juntó a integrantes de los
colectivos Más de 131, #YoSoy132 Neza, Neza Combativa, Rexiste
y Fósforo. La mayoría de ellos eran egresados de Comunicación en
la Ibero, pero ahora organizados desde frentes específicos que da-
ban continuidad a ese primer encuentro llamado #YoSoy132. Una
de las particularidades que encontramos en este foro, planeado por
el Doctorado en Comunicación de la Ibero, fue que la organización
de los colectivos Rexiste y Más de 131 destacaba la perspectiva y el
interés documental de generar acciones y contenidos que se alojaran
en sus páginas web, redes sociales, canales de Youtube e, incluso, que
tuvieran un impacto en los medios de comunicación tradicionales.
180 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

Por ejemplo, sabíamos que los medios de comunicación buscan la foto-


grafía y entonces les íbamos a hacer dar la nota que no querían dar, que
fuera inevitable dar la nota de, por un lado, en primer plano un juicio y, por
el otro, una sociedad congregada en torno a una preocupación de frente
al edificio que representa el poder más importante en este país, que era
Palacio Nacional (mujer, 30 años, estudiante de posgrado, UNAM).

Se trataba no sólo de documentar casos, hechos y evidencia que


funcionaran a manera de archivo o mediateca, sino de contribuir a un
proceso más amplio y de largo aliento, de memoria colectiva e infor-
mación masiva. Así, por ejemplo, el testimonio alrededor de la in-
tervención que tuvo el colectivo Rexiste ilustra las condiciones y las
capacidades que tenían para influir en la sociedad capitalina, a partir
de una intervención que fue retratada, y cuya leyenda “Fue el Estado”
aparecería impresa en diarios nacionales en los días siguientes.
Como este caso, el cual tuvo un impacto no sólo en las agendas
de producción y realización de contenidos, sino en la propia vida de
los integrantes de ambos colectivos, estas capacidades fueron apren-
didas, reapropiadas y transformadas en la escuela organizativa llama-
da #YoSoy132. De esta manera, mayo de 2012 significó una primera
experiencia política y de participación grupal que, con el paso de los
años, se convirtió en un aprendizaje que crecía paralelamente a la
escalada de violencia e inseguridad que se vivía en el país.
En una realidad que afectaba o atentaba contra jóvenes mexica-
nos, ambos colectivos potenciaron las capacidades técnicas y cog-
nitivas que habían aprendido en las aulas, para traducirlas en una
documentación audiovisual y artística. El manejo de las cámaras fo-
tográficas, de video, de entender cómo publicar y viralizar contenidos
multimedia en las redes digitales, así como su cercanía con la música,
el esténcil y el grafiti, fueron capacidades instaladas en ambos grupos
de jóvenes que se fueron apropiando de su relación en colectivo.

Pues, definitivamente, nos mantenemos desde el amor, desde el cariño y


desde la amistad. O sea, más bien yo creo que así es como hemos aguan-
tado. Y es lo chido, que te sientes como acompañada, te sientes como que
hacer las cosas en colectivo, como de tener tu comunidad, así. O sea, te
dan ánimos de decir “va, hay que seguir haciéndolo” (mujer, 24 años,
egresada en Comunicación).
Las derivas del #YoSoy132 181 

Un elemento importante en la organización y la participación de


Más de 131 y de Rexiste fue el componente emocional, específica-
mente, el ejercicio de reconocer las afectaciones internas, y cómo re-
sonaban en ecos que se compartían en colectivo. Las emociones, los
afectos y los sentimientos fueron elementos clave que identificamos
en la experiencia de vida de los integrantes de ambos colectivos, y en
el resultado de su experiencia organizativa destaca una amistad que
fue creciendo políticamente, en contextos específicos, como lo fue el
electoral de 2012, y como una respuesta cotidiana a las condiciones
de su realidad. Así, #YoSoy132 fue un espacio de encuentro y, lo que
ocurrió después, fue el fortalecimiento de esa amistad en una organi-
zación más específica, pero sobre todo, de la posibilidad de sentirse
cerca y atentos ante emergencias sociales, políticas y naturales.
Si bien por un lado existía una premura y dinámica reactiva en la
primavera-verano de 2012, para cuestionar la campaña presidencial de
Peña Nieto y su vínculo con algunos medios de comunicación, el tiem-
po, la paciencia, la organización a largo plazo, así como la disponibili-
dad de redes alertas ante una emergencia, fue en realidad el resultado
más importante de aquel encuentro llamado #YoSoy132.

El #132 es una convocatoria en la que nos llamamos los distintos a no


estar solos, a permitirnos la libertad de ser auténticos. No tiene fronteras
porque empieza y termina en todo aquél capaz de sentir la esperanza de
la libertad, de la justicia y de la dignidad. Durante meses pasé más horas
en asambleas de las que debí pasar en la biblioteca. En vela y en las calles
nacimos en un amor que, después del primero de diciembre, es más fuerte,
porque entonces reafirmamos nuestras ganas de defender el derecho a la
disidencia, frente a cualquier cerco y contra toda realidad. Reafirmamos el
derecho a vivir la realidad de lo posible. Aprendimos de tajo y profundo
que no importa cuántos sino cómo somos. Es tiempo de crecer hacia den-
tro y de mirarnos desde las entrañas de una historia que no cede a la prisa
del calendario electoral y mediático (Favela, 2014: 244).

El testimonio de quien también fuera integrante del #YoSoy132


permite ver los procesos de agenciamiento y organización colectiva a
partir del cuestionamiento de los tiempos electorales, los ideales polí-
ticos desde los medios de comunicación, las esperanzas y los supues-
tos que se atribuyen a una juventud mexicana, cuyo contexto, marca-
do por un sexenio presidencial que inició con ellos y acabó con ellos,
impacta en el panorama de participación del que otros estudiantes
182 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

puedan sentirse interpelados, de otras generaciones en camino, aten-


tas y disponibles a hacer frente a su realidad.
Pero quienes se conocieron en el 11-M o en semanas posterio-
res, se encontraban en un momento de término de sus estudios de
licenciatura y en aras de dar continuidad a un proyecto que abriera
las puertas de la autogestión y la organización; ese ímpetu colabora-
tivo se tradujo en dos proyectos a mediano plazo que, en más de una
ocasión, intervinieron el espacio público con el dron grafitero o el
esténcil, con la documentación audiovisual que contemplaba la foto-
grafía y el video, y con salidas inmediatas en Facebook, Instagram,
Twitter o Youtube.
Este tipo de activismo en red (Rovira, 2016) no sólo involucraba
las capacidades de uso y conocimiento de plataformas digitales para
dar salida a sus videos, fotografías o reportajes, sino de un paradigma
organizativo que hacía de las emociones, la amistad, el debate y la di-
ferencia ingredientes necesarios en su organización. Esas diferencias
fueron importantes a la hora de recapitular las particularidades con
las que actuaban estos jóvenes, y que fueron dejando como semillas,
a las próximas generaciones. Así lo rescata una de las figuras que
formó parte del 11-M –incluso una de las tres piezas clave que dieron
origen a todo el movimiento– y que, días antes de la visita de Peña
Nieto a la Ibero, ya planeaban cómo recibirlo.

Armo el evento [en Facebook], no era público, era intermedio: sí era pri-
vado, pero los invitados podían invitar. Empezamos a invitar y pongo eso:
“porque podemos y es divertido”. Pero en el momento sí fue como una
provocación. Ahora, incluso lo calificaría de irresponsable, en el momen-
to, no. Al principio fue divertido, pero después ya no (mujer, 28 años,
egresada en Comunicación).

Una protesta contra un candidato presidencial no solamente era


atendida por la emergencia, el acceso y el consumo de contenidos di-
gitales, de la proliferación de aplicaciones, páginas y espacios de in-
teracción con un nivel alto de presentación en la capital mexicana por
parte de los jóvenes, sino del uso entretejido con otras capacidades
audiovisuales, artísticas, afectivas y divertidas, las que caracterizaron
la ruta y la propia experiencia de los colectivos Rexiste y Más de 131,
como de todos aquellos que también se fueron formando desde 2012.
Sin embargo, a seis años del 11-M, vemos que esas capacida-
des se fueron trasladando a una serie de coyunturas, cada vez menos
Las derivas del #YoSoy132 183 

estudiantiles. El momento en el que concluían sus estudios o se en-


contraban en los últimos semestres, se trató de un periodo importante
de organización y producción por parte de Rexiste y Más de 131, pero
esta realidad que se iba alejando de su papel como estudiantes se en-
caró con un contexto de organización complicado, debido a factores
externos que los afectaban directamente.
Lo que ocurrió a finales de 2017 fue una disminución en la pro-
ducción de contenidos e intervenciones en el espacio público. No se
trató de una responsabilidad meramente interna y grupal, sino de otro
tipo de contextos y responsabilidades que se fueron acumulando. Por
un lado, la inclusión a un mercado laboral que exigía desatender su
participación en este par de proyectos, la falta de financiamiento o
donaciones para seguir manteniéndose como un medio libre, sin pu-
blicidad oficial, así como el espionaje contra activistas y periodis-
tas por parte de las mismas instancias gubernamentales durante el
sexenio de Peña Nieto, tal y como fue revelado en investigaciones
hechas por The New York Times,5 llevaron a que esa organización se
trasladara al encuentro, fortalecimiento y disponibilidad ante posibles
emergencias.
Después de haberse encontrado el 11 de mayo de 2012 estudian-
tes de la Universidad Iberoamericana y diversos grupos de jóvenes
en escuelas de inspiración jesuita se reorganizaron en un movimiento
más amplio llamado #YoSoy132 y, a su vez, este espacio de encuen-
tro se tradujo no sólo en colectivos más específicos y planeados como
Rexiste o Más de 131, sino también en redes organizativas latentes y
dispuestas a atender emergencias, incluso naturales.
Así, cuando ocurrió la el sismo del 19 de septiembre de 2017, se
volvieron a activar las redes de amistad, solidaridad y confianza que
habían nacido desde 2012, y que se fortalecieron a través de los años.

5
Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se han denunciado, sobre todo en el segundo semestre
de 2017, actos de espionaje que han sido ejercidos en contra de periodistas y activistas. Bajo el
hashtag #GobiernoEspía activistas como Claudio X. González, integrante de la Organización de
la Sociedad Civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad; Mario Patrón, del Centro de
Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, junto con otros activistas, denunciaron el uso de un
malware llamado Pegasus que se había instalado en su teléfono celular para espiarlos, lo cual ha
abierto una nueva etapa en la información que circula en las redes sociales y restringe gravemente
las formas en que puede ser ejercido el activismo en esos espacios. Fenómenos como las Fake
News, la desinformación y los ataques cibernéticos en formas de boots que alteran las conversacio-
nes y, según lo que algunos analistas señalan, también los resultados electorales en varios lugares
del mundo han cambiado drásticamente estos espacios digitales e iniciativas en torno a la ciberse-
guridad o el derecho a la información (el proceso electoral estadounidense que acabó con la victoria
de Donald J. Trump, por ejemplo) son fundamentales para decidir el futuro y las posibilidades que
tuvieron las redes en sus inicios.
184 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

Un sismo que recordaba a un antecesor de ese mismo día, pero 32


años después, activó las nuevas derivas del #YoSoy132.

Derivas del #YoSoy132: 19-S


Los protagonistas del #YoSoy132 tejieron redes de colaboración que,
a lo largo de estos años, se han hecho evidentes en la rearticulación en
torno a colectivos o causas, como hemos descrito en este texto. Esas
redes, ese aprendizaje, esas motivaciones por la política, entendién-
dola en el plano de lo cotidiano, como forma de organización para el
bien común, resultaron evidentes durante los días posteriores al terre-
moto del pasado 19 de septiembre en Ciudad de México. Numerosos
artículos periodísticos se asombraron, en sus titulares, de la solidari-
dad y ayuda desinteresada de cientos de jóvenes en las horas inme-
diatamente posteriores al evento telúrico. Como en 2012, aludieron al
despertar de los Millenial, etiqueta simplificadora de esta generación
que, como hemos mostrado en este texto, nunca estuvo dormida, ni
indiferente o apática:

Somos la generación de la información. Nos dicen los “millennials apáti-


cos”. Qué equivocados están. No nos interesan las instituciones oxidadas
y los partidos políticos enmohecidos. No obstante, nuestras redes de soli-
daridad –físicas y virtuales– sí existen y funcionan. El 19 de septiembre es
también una metáfora: “se movieron nuestras estructuras personales, po-
líticas y sociales” (Gisela Pérez de Acha, exactivista #YoSoy132 y actual
integrante de las organizaciones Centro Horizontal y Derechos Digitales).

Ignoraron quienes escribieron esos artículos que esta generación


aprendió de gestión y organización política en las movilizaciones
posteriores al #YoSoy132. Estas redes crearon, posibilitaron, una vez
más, puentes de colaboración y de participación ciudadana. Como
nos dijo uno de nuestros informantes: “Para mí, el movimiento ya se
acabó. Ya no hay movimiento como tal, lo que se quedó fue una es-
tructura de trabajo y de conocidos a nivel nacional, que eso sí es algo
muy importante” (hombre, 24 años, estudiante de Comunicación).
Como mencionamos al inicio de este trabajo, la generación de
jóvenes involucrados en las movilizaciones globales de inicio de
este milenio utilizaron la tecnología y sus saberes digitales, no sólo
para organizarse, sino para tejer un trabajo colaborativo en red. Ese
Las derivas del #YoSoy132 185 

aprendizaje ha resultado clave para entender también estas nuevas


formas de participación ciudadana y de cultura política:

[...] la creación de plataformas independientes, de diversos mapeos con


geolocalización de zonas afectadas hechas por activistas digitales y por la
propia población son canales independientes de participación. Como pocas
veces, campañas como #RescatePrimero o plataformas como Verificado19s
fueron tejidas en red y ocuparon el territorio; mezclaron así la actividad
cibernética con la solidaridad en la calle. Gracias a la organicidad del ac-
tivismo en Internet y los recorridos de calle surgió el nombre/hashtag #19
(Aldabi, Exintegrante de Más de 131, y reportero para Vice México).6

Las formas de organización en red fueron determinantes en las


horas inmediatamente posteriores al terremoto; había mucha desin-
formación y necesidades urgentes en medio de las labores de rescate.
Lo que hemos podido corroborar a través de algunos testimonios de
nuestros propios informantes es que los saberes digitales permitieron
la gestión de recursos y la canalización de la ayuda. Una muestra
es este testimonio de Claudia Arruñada (estudiante de la Maestría
en Comunicación y asistente del Departamento de Comunicación,
Universidad Iberoamericana):

[...] en ese momento lo que hice fue armar una lista de la gente que me
estaba ayudando: muchos eran estudiantes o profesores del propio departa-
mento, lo que los hacía confiables y de primera mano, como para que la in-
formación me la pasaran por Whatsapp en el lugar de los hechos. Establecí
entonces el #NecesidadReal, para dar a entender que lo que se pedía era
prioridad, y subía las fotos de pantalla de los mensajes de Whatsapp, que
daban aún más credibilidad a mis peticiones. Ya después vino la estampa de
tiempo para marcar actualidad. Así se trabajó toda la noche del miércoles,
y buena parte del jueves. El jueves al mediodía recibí una invitación de al-
guien en Google para unirme al “Sismo Task Force”, un grupo de Whatsapp
al que pertenecía mucha gente. Por ese medio me pasaban información
pero, honestamente, quienes me funcionaban más eran los propios “Iberos”
–mi núcleo cercano– que estaban en los lugares, y anónimos que me man-
daban información de primera mano, con fotos, a través de DM en Twitter.
6
Durante la caravana de recolección de firmas para aparecer en la boleta electoral, María de Jesús
Patricio “Marichuy”, integrante y vocera del Consejo Indígena de Gobierno, estuvo acompañada
de algunos jóvenes periodistas como Aldabi Olvera y Daliri Oropeza, exintegrantes de Más de 131,
quienes realizaron una serie de reportajes para Vice México, como para otros medios de comunica-
ción digital sobre esta caravana.
186 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

Resulta evidente, en estos testimonios, la función de las redes de


los jóvenes involucrados en el #19-S. Por eso nos parece relevante
mostrar, al final de este documento, estas derivas del movimiento
#YoSoy132 en torno a las expresiones de solidaridad y colaboración
ciudadana que fueron visibles en septiembre de 2017. De nuevo,
como en 2012 –salvando las diferencias contextuales–, los jóvenes
llenaron las redes y las calles. Colaboraron para visibilizar, a través
de las redes sociales, las necesidades de ayuda y de información en
tiempo real durante las horas y los días posteriores al sismo. Pero
al mismo tiempo salieron a la calle y se insertaron en las cadenas
humanas organizando el trabajo de rescate, repartieron víveres y
recorrieron la ciudad en sus bicicletas y motos. Fueron los grandes
protagonistas en esas horas aciagas y de vulnerabilidad, en las que la
sociedad civil se vio después de un movimiento telúrico de esa mag-
nitud. Como sostiene Guerrero:

El 19-S ha sido un detonador para canalizar su impaciencia [de los jóvenes]


en activa participación en el espacio público, pero “de otras formas”, de las
suyas: de manera directa, haciendo al mismo tiempo varias cosas, utilizando
la tecnología digital para difundir o pedir apoyo, para publicitar y compartir.
Pero, sobre todo, para canalizar una energía que parecía disuelta luego de
aquella irrupción de entusiasmo que definió al #YoSoy132, ante el restable-
cimiento de un régimen ávido de acallar y reducir la crítica en los espacios
mediáticos y digitales. La violencia, la corrupción, la incertidumbre y la
falta de imaginación de una clase política atrapada en sus contradicciones
e incapaz de incluirlos y entenderlos fueron creando las condiciones para
la indignación, una de las emociones centrales para activar la “conexión
pública” (el aliciente por involucrarse en temas de interés público). El 19-S
ha sido el evento disparador (Guerrero, 2017).

La labor de estos jóvenes en los días posteriores al terremoto se


materializó, meses después, en ejercicios cívicos como #Verificado19s,
que muestran el interés por continuar trabajando colectivamente a tra-
vés de una función que fue fundamental a finales de 2017: verificar la
información que circula en las redes y colaborar en acciones de partici-
pación ciudadana. Como ellos mismos sostienen en su página:

Ante la emergencia humanitaria provocada por el terremoto del 19 de sep-


tiembre, un grupo de activistas, periodistas y programadores decidieron
Las derivas del #YoSoy132 187 

reunirse en el Centro Cultural Horizontal para buscar formas de verificar


la información que aparecía en medios de comunicación y redes sociales.
Con la colaboración inicial de programadores desarrollamos un mapa y
una base de datos colaborativa y que actualmente es la plataforma de datos
sobre el terremoto más certera, más actualizada y más visitada.

Pero la información que #Verificado19s validaba en los entornos


digitales, específicamente los derrumbes, centros de acopio y necesi-
dades de atención en zonas dañadas, no solamente se encontraba en
Twitter o en los mapas colaborativos de Google, también estaba en las
calles con las bicicletas y la gente recorriendo zonas para hacer válida
esa información. Organizaciones como Bicitekas y las redes cicilistas
de Ciudad de México que se activaron ante la emergencia, trabajaron
en conjunto validando información a través de grupos de chat. Así
es cómo eran verificados los hechos: con el uso de la bicicleta en la
ciudad y los mapas colaborativos para ubicar zonas de daño.
Esta forma de organización y participación ante la emergencia
del sismo del 19s destaca por una alta participación de jóvenes que
usaron la tecnología entonces en sus manos (WhatsApp, Twitter y una
bicicleta), para validar información que fuera usada para atender ne-
cesidades al momento. Pero el componente más importante fue la
activación de las redes de amistad, solidaridad y confianza de jóvenes
que dieron respuesta ante el 19s. Así, #Verificado19s fue una etiqueta
para ubicar información autentificada durante el sismo, pero meses
después este esfuerzo se tradujo en una campaña llamada Ciudadanía
19s, un colectivo de organizaciones formadas por un número impor-
tante de jóvenes que buscan dar atención, en el mediano y largo pla-
zos, a las agendas de trabajo que se originaron en #Verificado19s.
Lo que demostró el trabajo organizativo de #Verificado19s,
#NecesidadReal y los demás esfuerzos por recibir, verificar y atender
información, fue que las capacidades ya están instaladas en un grupo
de jóvenes que ejercen su ciudadanía desde los mapas, los datos, las
bicicletas, el activismo y el periodismo digital. Se trata de una res-
puesta ante emergencias que no sólo son naturales, sino que incluso
han sido electorales y sociales. Las derivas del #YoSoy132 mutan,
se transforman y se actualizan. Así han demostrado sus acciones a
seis años del primer encuentro, uno que significó en su experiencia
de vida la posibilidad de reconocer que no están solos y que pueden
contar con ellos frente a cualquier emergencia.
188 Maricela Portillo y Luis Ulises Vera

Una reflexión final

El recorrido que han seguido estos jóvenes activistas durante este ci-
clo de movilizaciones, que inició en 2012, nos permite afirmar que el
#YoSoy132 tuvo un fuerte impacto generacional en términos de cons-
trucción de una cultura política y ciudadana. Están colaborando en la
definición de nuevas formas de participación política. Experiencias
como Wikipolítica o Ciudadanía 19s muestran estas “posibilidades
de hacer política en red”, como muchos de sus integrantes sostienen.
De ahí ha surgido una de las apuestas más desafiantes en los últimos
meses y es la de irrumpir en la política formal a través de las candida-
turas independientes de algunos jóvenes activistas, quienes ponen en
jaque el modelo de comunicación política partidista que ha existido
en nuestro país. Esa fase, que ahora mismo se encuentra en desa-
rrollo, seis años después de nuestra Primavera mexicana, en medio
del proceso electoral de 2018, nos obliga a abrir un nueva etapa de
análisis. Estos actores políticos, ya no desde el activismo solamen-
te, están desafiando el poder institucional y tienen en sus manos la
oportunidad de hacer un recambio generacional. El tiempo nos dará
oportunidad de calibrar esta apuesta.

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Los autores

María Mercedes Ruiz Muñoz


Acádemica de tiempo completo de la Universidad Iberoamerica,
Ciudad de México. Doctora en Ciencias con la Especialidad en
Investigaciones Educativas por el DIE-CINVESTAV;
mercedes.ruiz@ibero.mx

María Laura Alegre


Maestra en Investigación y Desarrollo de la Educación
por la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
Profesora en Letras por la Universidad Nacional de Tucumán;
laualegre@hotmail.com

Marcela Meneses-Reyes
Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales
de la Universidad Nacional Autónoma de México;
marcela.meneses@sociales.unam.mx

Sandra Tanisha Silva-Aguilar


Maestrante en Ciencias Antropológicas
por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa;
tanu.silva21@gmail.com

Carlos Jesús Araujo Torre

Jorge Eduardo Basaldúa Silva

María del Rosario Maríñez


Académica-investigadora de Ibero Tijuana;
rosario.marinez@tijuana.ibero.mx

Enrique Rosano Reyes


Colaborador de tiempo completo y doctorante de la Universidad
Iberoamericana Puebla;
enrique.rosano.reyes@iberopuebla.mx; rosano.enrique@gmail.com
Maricela Portillo
Académica de tiempo completo del Departamento
de Comunicación, Universidad Iberoamericana;
maricela.portillo@ibero.mx

Luis Ulises Vera


Candidato a doctor por el Doctorado en Comunicación de la
Universidad Iberoamericana. Becario Conacyt (2014-2018);
luis.ulises.vr@gmail.com