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CARTA DE UNA DOCENTE DEL INSTITUTO SAN ANTONIO DE PADUA

Estimados padres de familia.

Desde el fondo de mi corazón espero que todos se encuentren bien en el calor de su hogar,
compartiendo con sus hijos y familiares.

Un día como hoy, leo sus opiniones y sugerencias y viene a mi cabeza tantas cosas, que me gustaría
compartirlas. Nos indican que la cantidad de trabajo enviada a sus hijos es exagerada y no presentan
tiempos prudentes de entrega, lo cual me lleva a colocarme en su posición, ya que al igual que
muchos de ustedes soy madre, y también recibí instrucciones y trabajos por medio virtual, esto me
permite comprender que perciban que la única medida que se realizó por parte de la institución fue
enviar actividades lúdico – pedagógicas para ir desarrollando diariamente; en un principio debo
confesarles que considere que era fácil y que por el contrario sería poco el trabajo para la cantidad
del tiempo que mi hijo se quedaría en casa y lo recibí como una estrategia de apoyo donde no
solamente mi hijo iba a continuar con sus actividades académicas, sino que adicionalmente me
ayudaría a mantenerlo ocupado , ya que es mucho tiempo libre, pero luego con el pasar del tiempo
nos fuimos dando cuenta que los trabajos no terminaban y por el contrario cada semana se
implementarían más y más cuando ni siquiera había terminado los primeros.
No sé qué es peor a estas alturas, el exceso de trabajo o que no le hubieran mandado a realizar
ninguna actividad, lo cual atrasaría significativamente sus procesos académicos y después
tuviéramos como padres que esforzarnos muchísimo más, ya que no nos gustaría que sus procesos
de aprendizaje fueran incompletos y llenos de dudas como tal vez está pasando en este momento,
llegando a la conclusión como madre, que posiblemente mi hijo no alcanzara a cubrir en su
totalidad el aprendizaje esperado durante este periodo y no culpare a sus docentes ni a la
institución , ya que entiendo que como a nosotros las medidas de prevención frente a la pandemia
que estamos atravesando fue inesperada y que cuando salgamos de esta difícil situación al regresar
al aula sus docentes complementaran su aprendizaje en los siguientes periodos académicos; ahora,
como docente concluyo que así como le paso a mi hijo nuestros estudiantes no alcanzaran a cubrir
las expectativas de la clases y al regresar los vacíos de conocimientos serán grandes y no culpare a
los padres de familia y mucho menos a ellos por dicha situación, por el contrario estoy segura de
que mis compañeros y yo haremos todo lo que se encuentre en nuestro alcance para abarcar las
temáticas más relevantes por medio de nuevas estrategias para ir fortaleciendo en los restantes
periodos académicos para no sobrecargarlos más de lo normal.

Cuando hacen referencia al agotamiento por el excesivo trabajo académico, manifestando que no
hemos sido conscientes de que ustedes como padres continúan con sus obligaciones laborales, que
no se cuenta con el material o peor aún, que no todos presentan un buen manejo de la herramientas
tecnológicas, me cuestiono y pregunto si ustedes han pensado en nosotros los docentes como
nosotros hemos pensado en ustedes como padres; ya que sin darnos cuenta, estas circunstancias nos
lleva a encontrarnos en la misma situación. Como ya pudieron darse cuenta, nosotros debemos
continuar con nuestras labores desde casa, lo que conocemos como “teletrabajo”, donde nuestros
horarios se han extendido más de lo normal sin ser conscientes de ello, siempre por querer mejorar
y llevar lo mejor a nuestros estudiantes. No voy a decir que todo ha sido trabajo, porque no es así,
logro dormir una hora más de lo habitual, contando con que debo estar dispuesta y activa a partir de
las 7:00 am ya sea para encuentros virtuales, o revisar cada uno de los mensajes e inquietudes que
ustedes o mis estudiantes me hacen llegar frente alguna temática que tal vez no supe darme a
entender por medio del trabajo escrito y eso me lleva a revisar y replantearme si las estrategias que
he tomado si están siendo suficientes y efectivas, que por lo que algunos de los padres de familia
manifiestan me atrevería a decir que no. Retomo al comienzo y empiezo a buscar nuevas
herramientas, estrategias y en ocasiones hasta métodos para darme a entender. Pero esa hora extra
que gane para levantarme más tarde, me está saliendo demasiado cara, ya que con todas mis
actividades diarias ya sean laborales, personales o familiares, me estoy retirando de mi sitio de
trabajo improvisado sobre las seis o siete de la noche en ocasiones, no siempre debo aclarar,
contando con que me he sabido organizar y me está rindiendo. Pero no crean que todo este tiempo
lo gasto solamente en el ámbito laboral, claro que no. En mis intermedios o “pausas activas” como
la llaman algunos de mis compañeros aprovecho para hacer el desayuno, tender camas, acomodar la
ropa, arreglar a mi hijo y pienso… que afortunadamente no tengo mascotas o si no sería una
obligación más, y después de despejarme un poco retomo mi labor; en mi segunda pausa aprovecho
para realizar el almuerzo, lavar los platos, organizar las actividades académicas a realizar de mi hijo
y vuelvo y retomo. La tarde se torna un poco más compleja, ya que no solo debo estar atendiendo a
mis estudiantes o en ocasiones algunos padres de familia, sino que adicionalmente tengo a mi hijo
al lado, él realizando sus trabajos y yo, realizando los míos. Pero viene lo que he temido, en mi afán
de que mi hijo haga sus obligaciones bien ya que aún no es lo suficientemente independiente, debo
parar mis deberes, explicarle, guiarlo y acompañarlo para que su ejecución sea la correcta. Sumado
a esto el tiempo se vuelve mi mayor enemigo ya que no demora en llegar mi esposo de su trabajo y
también debo brindarle un poco de mi atención. Y es así, como veo pasar mi día sin ser fructífero en
ninguno de los ambientes que ya mencioné. Siento el deber de reponer el tiempo que considere
“perdido” y sin darme cuenta deje de lado lo más importante, un tiempo de calidad para mí y mi
familia, ya que quise abarcar fue la cantidad con el fin de rendir, es por ello que tomo la decisión de
adelantar trabajo en la noche para que la siguiente mañana sea mejor; y aunque debo decirlo que en
este tiempo siento que he mejorado también debo ser honesta y sé que aún me hace falta mucho por
mejorar.

Como institución hemos realizado varios llamados anteriormente a los padres de familia y
estudiantes, haciendo énfasis en la importancia del manejo de las tips en estos tiempos digitales para
que su proceso de aprendizaje – enseñanza sea más dinámico y ameno; es verdad que no nos
encontrábamos preparados para asumir los diferentes cambios que se presentaron a nivel
institucional pero me atrevería a decir que tampoco ustedes en el ámbito familiar, ya que fue una
situación impredecible que nos llevó a reestructurar por completo las rutinas y organizaciones de
nuestro diario vivir, lo cual no ha sido nada fácil ni para ustedes como padres de familia ni para
nosotros como docentes; lo que sí puedo garantizar y afirmar con certeza es que de nuestra parte
hemos buscado diferentes estrategias, reevaluando los procesos, flexibilizando los tiempos de
entrega, hemos escuchado y atendido cada una de sus solicitudes y sugerencias de manera
respetuosa, atenta y comprensiva siguiendo el llamado que se está presentando a nivel mundial
frente a los procesos de comprensión y apoyo al otro, que en ocasiones exigimos para nuestro
propio bienestar pero olvidamos para los demás.

A todo esto, debemos sumarle las preocupaciones económicas por las que muchos estamos
atravesando, y mi invitación es a reflexionar y buscar estrategias que nos permitan llevar de ahora
en adelante un mejor manejo del presupuesto familiar, y me atrevo a tocar este tema ya que como lo
mencione anteriormente, nos encontramos en la misma situación, donde como docentes y padres de
familia debemos seguir cumpliendo con las obligaciones económicas, cuando hay personas que
desafortunadamente han salido más afectados que otros perdiendo sus empleos y siento obligados a
tomar licencias no remuneradas, preciso ahora que es cuando más necesitamos.

Para terminar, Padres de familia y docentes, aprovechen y disfruten de sus hijos, considero este
tiempo en familia, como la oportunidad que muchos hemos estado esperado, para afianzar los
vínculos afectivos por medio de actividades familiares, con el fin de brindar tiempos de calidad; es
tiempo para que ustedes como padres sigan descubriendo y fortaleciendo los procesos de
aprendizaje como los primeros educadores, recordemos que el colegio es solamente una institución
que fortalece y afianza, es la oportunidad para re descubrir a ese ser maravilloso compañero de
vida; la idea es que independiente de las tareas aprendamos a organizar mejor nuestros tiempos, que
nos permitamos compartir más en familia y aprovechemos al máximo los objetos tecnológicos de
manera productiva.

Envió mis mejores deseos para cada uno de nuestros hogares, recordándoles el famoso proverbio
“Ningún mar en calma hizo experto al marinero” y en efecto, las adversidades tienen la cualidad de
volvernos más fuertes, si sabemos aprovechar las lecciones que traen ocultas tras la apariencia de
infortunio, esta es una situación inusual que podemos exprimir para hacernos más fuertes y
aprender el valor de la resiliencia es una oportunidad única para reconectar con nosotros mismos,
con nuestros anhelos y temores y, como consecuencia, con los de nuestros hijos. “Ante una
situación extrema como esta, tenemos dos opciones: podemos venirnos abajo, desesperarnos y
entrar en conflicto, o bien aprovecharlo para replantearnos aspectos de nuestras vidas, crecer
emocionalmente y tejer vínculos más sanos entre nosotros y nuestra familia. Esto requiere tiempo,
un tiempo que ahora sí tenemos”.
Feliz Día.

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