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Cómo son los niños perfeccionistas

Características de los niños que se exigen mucho

Borja QuiciosPsicólogo educativo


18 de marzo de 2016

Los niños perfeccionistas son extremadamente exigentes consigo mismos, se proponen objetivos


prácticamente imposibles de alcanzar, y si el resultado es muy bueno pero no perfecto se enfadarán.

La edad más habitual a la que se desarrolla este síndrome del perfeccionismo va desde los 4 a los 7 años. Es a
partir de esta edad cuando los padres comienzan a darse cuenta del nivel de exigencia de su hijo consigo
mismo. Pero... ¿cuáles son las causas de que estos niños se exijan tanto?

Índice

1. Causas del perfeccionismo extremo en los niños

2. 7 características del niño perfeccionista

Causas del perfeccionismo extremo en los niños


Es difícil saber cuáles son sus causas. Determinados especialistas señalan que los afectados suelen vivir en
un contexto familiar muy estricto, en el que se valora en gran medida la capacidad de realizar cualquier
actividad con excelencia. De este modo, el pequeño siente que solo será querido por sus progenitores si es
perfecto.

Sin embargo, hay quienes señalan que algunos niños perfeccionistas crecen en ambientes en los que se da
todo lo contrario: son laxos y permisivos con las normas o no se valora hacer las tareas escolares de manera
correcta. Suelen ser entornos familiares, muy pobres en el plano emocional e intelectual y, por esto, el menor
'se separa' de ellos al refugiarse en esta tendencia perfeccionista. En lo que sí coinciden los expertos es que es
un trastorno relacionado con la baja autoestima y la necesidad de sentirse querido.

7 características del niño perfeccionista

1. Al ser niños inseguros, prefieren realizar siempre las mismas actividades, las que saben que les salen
bien, antes de probar algo nuevo por miedo a que les vaya mal.

2. Su búsqueda de perfección les produce ansiedad. 

3. Son muy sensibles a los que piensan los demás sobre ellos, y no consideran que hacer algo bien sea
suficiente. Piensan que debería ser perfecto.
4. Por otro lado, es bueno querer ser un poco mejor cada día, de hecho el objetivo debería ser aprender de los
errores y ser un poco mejor cada vez. El problema es que estos niños perfeccionistas no disfrutan lo
suficiente de los logros. Son muy críticos con ellos mismos y, a pesar de que obtengan un excelente resultado
académico, siempre piensan que lo podrían haber hecho mejor. No entienden que hacer algo muy bien ya vale
la pena. Esta ansiedad por querer más y mejor no permite disfrutar de los que se consigue de inmediato, en el
presente. Toda la energía la ponen en lo que van a llegar a ser, en el futuro.

5. Buscan constantemente agradar a los padres. Los padres son su referente y estos niños buscan su
aprobación constante. Por eso, intentan ser los mejores y tienen pánico a defraudarles. 

6. Toleran poco la frustración. Les duele mucho perder o no ser capaces de hacer algo a la perfección.
Sienten verdadero pánico ante el fracaso.

7. Son introvertidos. Les cuesta exteriorizar sus sentimientos. 

Cómo ayudar a niños demasiado perfeccionistas

Consejos para padres con hijos que se exigen mucho

Borja QuiciosPsicólogo educativo


21 de marzo de 2016
Los niños demasiado perfeccionistas no disfrutan de sus logros. Buscan constantemente agradar a los demás,
sobre todo a sus padres. Y su tolerancia hacia la frustración es muy baja. Por eso, debemos ayudarles a
bajar el nivel de exigencia que ellos mismos se han impuesto. ¿Cómo? Desde Guiainfantil.com te damos
algunos consejos. 

Índice

1. La influencia de los padres en el perfeccionismo de sus hijos

2. 6 consejos para ayudar al niño perfeccionista

La influencia de los padres en el perfeccionismo de sus hijos

Muchas veces los padres cometen varios errores que sin querer llevan a los niños a tener atributos
perfeccionistas. Los mensajes que les van dando a los niños son muchas veces expectativas que los propios
padres y madres tienen ellos mismos en sus vidas y que ellos no han podido cumplir o que creen que son
importantes para el pequeño cuando realmente no es así.

Desde que los niños son pequeños los niños ven a sus padres como un modelo, por ello, lo que aprenden
que es importante para ellos es lo que es importante para sus padres sin pararse a pensar que lo que desean sus
padres para ellos no es lo que les garantice la propia felicidad. Uno de los objetivos de los niños
perfeccionistas es agradar a los padres.
Aunque los padres no son los únicos que pueden fomentar este perfeccionismo. La propia sociedad de hoy en
día pone tales expectativas en cómo deben de s er los niños que produce muchas veces insana competitividad
entre ellos.

6 consejos para ayudar al niño perfeccionista

Para que vuestro pequeño se sienta mejor consigo mismo, hay muchas cosas que se pueden hacer. Los
mejores momentos para explicarles que no hay por qué aspirar al perfeccionismo es cuando están tranquilos,
justo después de la rabieta o el disgusto, y no en plena crisis emocional.

1. Bajar vuestro nivel de exigencia, tanto el de los padres como con el niño para que se sienta más relajado y
pueda disfrutar de lo que hace.

2. Animar a los niños perfeccionistas, aunque no hayan logrado el resultado deseado en una actividad.
Utilizar frases positivas para mejorar su autoestima.

3. Convencer al niño de que se le quiere aunque se equivoque y no siempre el mejor en todo. Destacando


aciertos y quitando importancia a los fallos.

4. Elogiar lo que hace por su esfuerzo y no por el resultado final.

5. Explicar que no hay fracaso sino ocasión para mejorar en los errores.

6. Transmitir la idea de que no es necesario que se enfaden tanto cuando hay fallos.

COMO AYUDAR EN CASA A UN JIÑO PERFECCIONISTA

¿Qué podemos hacer en casa?

Reforcemos el esfuerzo en lugar del logro. Dividamos la tarea en partes y vayamos reforzando cada una de
esas partes, en lugar de hacerlo sobre el total o sobre el objetivo. Si está haciendo la cama, por ejemplo,
podemos comentarle lo bien que ha colocado la sábana encimera, y que “si nos puede explicar cómo lo ha
hecho tan bien”. De esta manera irá desligando el refuerzo sobre el total, que es mucho más difícil de
alcanzar.

Redefinir el concepto de Error. Enseñémosle que cometer errores no es negativo, al contrario, la ciencia sin
ir más lejos y muchos de los más grandes inventores han realizado grandes avances tras haber cometido miles
de errores antes. Todos nos equivocamos, todos, y no pasa nada: los errores son oportunidades de aprendizaje.
Haz de modelo. Como decía antes los padres, y nuestra conducta, son una fuente total de aprendizaje para los
peques, así que aprovechémosla. Cuando cometamos errores delante de ellos elaboremos la situación de
manera que el fallo no sea algo negativo, restémosle importancia, comentemos qué alternativas tenemos, qué
ventajas ha tenido ese error. Por ejemplo: si vamos con el peque en el coche y nos hemos pasado una calle, en
lugar de machacarnos podemos decir: “Pues mira, me he pasado, pero así estamos más rato juntos en el coche,
y tampoco pasa nada por dos minutos más. ¿Cantamos una canción?”.

Momento de confesiones. Algo que funciona muy bien es reunirnos la familia un ratito cada cierto tiempo,
una vez a la semana, por ejemplo (de manera informal, no hay que hacer un evento de esto) para contar, con
mucho humor, “nuestras pifias de los últimos días”. De esta forma trabajamos muchos de los aspectos que he
comentado antes: ser modelo, entender que el error no es siempre negativo, etc. Además, al usar humor le
estamos quitando mucho mucho hierro al asunto.

HIJOS PERFECTOS, NIÑOS TRISTES. SEIS PAUTAS PARA SUAVIZAR EL PERFECCIONISMO


EN TUS HIJOS.

Publicado el mayo 4, 2014 por admin


Cuando hablamos de perfeccionismo nos viene a la mente un mundo adulto repleto de exigencias laborales y
se nos hace complejo imaginar un niño o una niña “perfeccionista”. Si hablamos de un niño que tras hacer un
dibujo arruga el folio porque no es todo lo bonito que le gustaría, nos suena más ¿no? A menudo, más de lo
que me gustaría, me encuentro con niños que arrugan sus dibujos, se enfadan y finalmente acaban dándose
por vencidos.

A veces los padres observan cómo sus pequeños se muestran inflexibles y se marcan altos estándares, se
quejan de que sus hijos posponen las cosas, no quieren sentarse a hacer los deberes, o todo lo contrario. El
perfeccionismo es una característica muy valorada en nuestra sociedad, pero los extremos no son buenos y en
el punto medio está la virtud. Crear un ambiente familiar que genere la oportunidad de experimentar un
equilibrio es esencial para los niños, siendo el ejemplo de los padres imprescindible. Aquí os damos algunos
consejos para moderar el perfeccionismo dañino:

 Lenguaje y actitud. Los adultos son siempre un modelo de comportamiento y “pensamiento” para
los hijos. La forma en que los padres reaccionan ante la adversidad y verbalizan sus sentimientos es un
ejemplo de afrontamiento para ellos. A menudo los adultos verbalizan de forma absoluta y negativa las
dificultades con las que se encuentran como “he cometido un error en el trabajo, todo es horrible, me quiero
morir”. Cuando algo no resulta como deseas, decir algo como: «He trabajado mucho y he disfrutado
haciéndolo. Estoy satisfecho con mi esfuerzo”; no tiene que ser perfecto. Del mismo modo, cuando tu hijo
hace algo bien, en lugar de decir “está perfecto”, puedes decir, “¡qué bien! Veo que estás orgulloso de tu
trabajo”. Intenta darte cuenta de cuándo estás siendo negativo y así encontrarás la alternativa y la manera
positiva de expresar tus frustraciones, y ayudar a tu hijo a hacer lo mismo.
 Expectativas: Cuando Laura les entrega a sus padres el boletín de notas repleta de sobresalientes y
un notable, los padres dicen “bien Laura, esperemos que la próxima vez todo sean sobresalientes”. Puede que
Laura piense “tengo que conseguir tener todo sobresalientes para que mis padres estén contentos”. Los niños
necesitan saber que el amor de sus padres es incondicional y que ellos valoran sus esfuerzos. Si bien es cierto
que debemos animarles a continuar y seguir esforzándose, los niños deben entender que los sobresalientes no
son fundamentales y que lo importante es que amen aquello que hacen.
 Talentos. Es maravilloso cuando los niños tienen un talento y desean desarrollarlo. Celebra sus
éxitos, pero no los exageres. Como te comentamos hace unas semanas, esto puede conducir a que dependan
de tu alabanza para sentirse bien consigo mismos. Además, ellos mismos pueden centrarse en el paso
equivocado que dieron en la actuación de ballet o la mancha de pintura que hicieron al salirse de la rayita. No
infravaloremos sus preocupaciones, minimizando la situación no se va a resolver la angustia de tu hijo.
Cuando están molestos, reconoce sus sentimientos y valídalos. Más tarde, se puede hablar de los aspectos
positivos de la situación y enseñarles cómo hacer frente a los negativos.
 Oportunidades para triunfar y fallar. Cuando los niños son perfeccionistas, se resisten a cometer
errores por miedo a ser juzgados o rechazados por los demás. A través del juego, ellos pueden aprender a
divertirse incluso cuando pierden. Facilita que ganen y pierdan alternativamente. A medida que tus hijos van
creciendo, busca oportunidades para que tengan éxito y prepararles para fallar. Háblales acerca de las
personas que admiran y como también cometen errores. Léeles sus historias sobre cómo aprendieron a
sobrellevar la situación. Así aprenderán a ver sus propios errores y aceptarlos. Se trata de generar un modelo
de auto-compasión y tolerancia.
 Enséñales a centrarse en el proceso, más que en el resultado final.
 Conecta con tus hijos. Platón dijo una vez: «Usted puede descubrir más sobre una persona en una
hora de juego que en un año de conversación.» Jugar y hacer algo que tus niños disfruten y pasar el rato con
ellos es una oportunidad para que puedas entrar en su mundo, y para ellos saber que te importan y les
comprendes. Escuchando a tus hijos adolescentes hablar de sus tensiones y temores no tiene precio. Al
mantener una buena conexión emocional con tu hijo perfeccionista puede hacer que las cosas vayan más
fluidas en los momentos difíciles. Tu amor incondicional y verdadero interés ayudarán a tus hijos en los
momentos de tempestad, pues sabrán que tienen cerca un ancla.
En el momento en que tus hijos están preparados para aceptar el fracaso, darán valor sus éxitos. Paso a paso,
van a aprender que no se puede ganar todo el tiempo. Cuanto antes aprendan esto, más felices estarán. Cuando
son capaces de reírse y se levantan después de una caída, sabrás que están en el camino para disfrutar de la
vida a pesar de la humana imperfección.

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