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COLECCION

DE LAS

ALOCUCIONES CONSISTORIALES,
ENCICLICAS T DEMAS LETRAS APOSTÓLICAS

CITAD 'J5 BN LA ENCÍCLICA Y E L SYLLABUS DEL 8 DE DICIEM BRE DE 1864,


CC>‘í LA TRADUCCION CASTELLANA HECHA DIRECTAM ENTE DEL LA TIN .

MADRID- ·
IMP. DE TEJADO , Á CARGO DE H. LUDEÑA,
17t4Dicl'abtosajo.
Muy Ilustre y Reverendo Señor:
Nuestro Santísimo Señor Pió IX, Pontífice Máximo, no ha
cesado nunca, movido de su grande solicitud por la salud de las
almas, y por la pureza de la doctrina, de proscribir y condenar
desde los primeros dias de su Pontificado, los principales erro­
res y las falsas doctrinas que corren particularmente en nuestros
miserables tiempos, así en sus cartas Encíclicas y Alocuciones
Consistoriales, como en otras Cartas Apostólicas dadas al intento.
Pero pudiendo tal vez ocurrir que lodos estos actos ponliGcios
no lleguen á noticia de cada uno de los reverendos Obispos, de­
terminó Su Santidad que se compilase un Sílabo de los mismos
errores, para ser comunicado á todos los Obispos del mundo
católico, ¿L fin de que los mismos Prelados tuviesen á la vis­
ta todos los errores y perniciosas doctrinas reprobados y con-

lllme. ac Rme. Domine.


Sanctissimus Dominus Noster Pius IX Pontifex Maximus de
animarufn salute, ac de sana doctrina máxime sollicitus vel ab
ipso sui Pontifica tus exordio numquam destitil suis Epistolis En-
cyclicis, et Allocutionibus in Consistorio habitis, et Apostolicis
aliis Litleris in vulgus editis praecipuos huius praesertim infcli-
cissimae aetatis errores, ac falsas doctrinas proscribiré ct dam-
nafre. Cuni autem forte cvenire potuerit, ut omnia hacc Ponti­
ficia Acta ad singulos Ordinarios minime pervenerint, idcirco
idem Summus Pontifex voluit, ut eorumdem errorum Syllabus
ad omnes universi calholiei orbis Saciorum Antistites mitten-
dus conficeretur, quo iidem Antistites prae oculis habere possint
omnes errores, ac perniciosas doctrinas, quac ab ipso reproba­
r e , ac proscriptae sunt. Milii vero' in mandatis dedit, ut hunc
denados por Su Santidad; previniéndome luego á mí que hicie­
se que este Sílabo impreso fuese remitido á vuestra reveren­
cia al propio tiempo y ocasion en que el mismo Pontífice
Máximo, movido de su gran solicitud por la salud y bien de la
Iglesia católica y de toda la grey del Señor divinamente con-
. fiada á su cuidado, creyó deber escribir una carrta Encíclica
á todos los Obispos católicos. Para cumplir, por tanto, como
es debido, con toda diligencia y rendimiento las órdenes del
Sumo Pontífice, remito á vuestra reverencia el mismo Sílabo,
junto con esta carta; aprovechando la presente coyuntura para
daros testimonio de los sentimientos de mi gran reverencia y
adhesión, y repetirme, besando humildemente su mano, por
su muy humilde y afectísimo siervo,
G. Cardenal AntOnelli.
Roma 8 de Diciembre de 1864.

Syllabum typis editum ad Te, Illme. ac Rme. Domine, perferen-


dum curarem bac ocasione ac tempore, quo idem Pontifex Ma­
ximus pro summa sua de catholicae Ecclesiae, ac totius Domini'
ci gregis sibi divinitus commisi incolumitate et bono sollicitudi-
ne, aliam Encyclicam Epistolam ad cunctos catholicos Sacrorum
Antislites scribendam censuit. Eiusdem igilur Pontificis iusa
omni certe alacritate, et uti par est, obsequio efßciens Tibi,
Ulme, ac Rme. Domine, eumdem Syllabum his litleris adunctum
mittere propero. Dum vero obsequentissimi mei in Te animi
sensus testari et confirmare vehementer gaudeo, fausta omnia
et salutaria Tibi a Deo Optimo Maximo ex corde apprecor. .
Dominations Tuae Illmae. et Rmae.
Romae die 8 Decembris Í8C4.
Addictissimus Servus.
C ard. A ntonelli.
ENCICLICA
DE

NUESTRO 'SANTÍSIMO P. PIO IX.


·
A TODOS NUESTROS VENERABLES HERMANOS P A T R IA R C A S, PRIMADOS,
ARZOBISPOS T OBISPOS QUE ESTÁN EN GRACIA Y COMUNION CON LA
SEDE APOSTÓLICA.

PIO PAPA IX.


VENERABLES HERMANOS,
Salud y apostólica Bendición.

Con cuánto cuidado y vigilancia los Romanos Pontífices,


Nuestros Predecesores, cumpliendo con el oficio que les fué dado
del mismo Cristo Señor en la persona del muy bienaventurado
Pedro, Principe de los Apóstoles, y con el cargo que les puso de
apacentar los corderos y las ovejas, no han cesado jamas de nu­
trir diligentemente á toda la grey del Señor con las palabras de

VENERABILIBUS FRATBJBUS PA T R IA R C H IS , TRIM ATIBÜS, AIIC H IEPISC O PIS,


ET EPISCOPIS U N IV E R S IS ' QRATIAM ET COMMUNIONEM APOSTOLICAB
SBDIS H A B EN TIB U 3.

PIUS PP. IX.


VENERABILES FRATRES.

Salutem et Apöstolicam benedictionem.

Quanta cura ac pastorali vigilantia Romatii Pontifices Prae-


deccssores Nostri exequentes demandatum sibi ab ipso Christo
Domino in persona Beatissimi Petri Apostolorum Principia
officium, munusqne'pascendi agnos et oves numquam intermis-
ßerint uuiversum Doxninicum gregem sedulo enutrire verbis
6 ' ENCÍCLICA («JUANTA CUBA»
la fe, y de imbuirla en la doctrina saludable, y de apartarla
de los pastos venenosos, es cosa á todos y muy singularmente á
Vosotros, Venerables Hermanos, bien clara y patente. Y á la
verdad, los ya dichos Predecesores Nuestros, que tan ¿pechos
tomaron en todo tiempo el defender y vindicar con la augusta
Religión católica los fueros de la verdad y de la justicia, solícitos
por extremo de la salud de las almas, en ninguna cosa pusieron
más empeño que en patentizar y condenar en sus Epístolas y
* Constituciones todas laa herejías y errores, que oponiéndose ¿
nuestra Divina Fe, á la doctrina de la Iglesia católica, á la
honestidad de las costumbres y á la salud eterna de los hombres,
han levantado á menudo grandes tempestades y cubierto de luto
á la república cristiana y civil. Por lo cual, los mismos Prede­
cesores Nuestros se han opuesto constantemente con apostólica
firmeza ¿ las nefandas maquinaciones de los hombres inicuos,
que arrojando la espuma de sus confusiones, semejantes ¿las
olas del mar tempestuoso, y prometiendo libertad, siendo ellos,
como son, esclavos de la corrupción, han intentado con b u s
opiniones falaces y perniciosísimos escritos trastornar los funda­
mentos de la Religión católica y de la sociedad civil, acabar con

fidei, ac salutari doctrina imbuere, eumque a venenatia pas-


cuis arcere, ómnibus quidem ac Vobis praeseTtim compertum,
exploratumque est, Venerabiles Fratres. Et sane iidem Deces-
sores Nostri augustae catholicae religionis, veritatis ac justitiae
assertorcs et vindices, de animarum salute máxime solliciti nihil
potius unquam habuere, quam sapientissimis suis Litteris, et
Constitutionibus retegere et damnare omnes haereses et errores,
qui Divinae Fidei nostrae, catholicae Ecclesiaedoctrinae, morum
honestati f ac sempiternae hominum saluti adversi, graves fre­
quenter excitarunt tempestates, et christianam civilemque
rempublicam miserandum in modum funestarunt, Quocirca
iid em Decessores Nostri Apostólica fortitudine continenter obs-
titerunt nefariis iniquorum hominum molitionibus, qui despu­
mantes tamquam fluctus feri maris confusiones suas, ac liberta-
tem promittentes, cum servi sint corruptionis, fallacibus suis
opinionibus et perniciosissimis scriptis catholicae religionis civi-
lisque societatis fundamenta conveliere, onjnemque virtutem ac
justitiam de medio tollere, omniumque ánimos mentesque de-
8 DE DICIEMBRE DE 1864. 7
toda virtud y justicia, depravar los corazones y los entendimien­
tos, apartar de la recta disciplina moral á las personas incautas,
y muy especialmente á la inexperta juventud, y corromperla
miserablemente, y hacer porque caiga en los lazos del error, y
arrancarla por último del gremio de la Iglesia católica.
Bien sabéis asimismo Vosotros, Venerables Hermanos, que
en el punto mismo que por escondido designio de la Divina Pro­
videncia , y sin merecimiento alguno de Nuestra parte, fuimos
sublimados á esta Cátedra de Pedro, como viésemos con sumo
dolor de Nuestro corazon la horrible tempestad excitada por tan
perversas opiniones, y los daños gravísimos nunca bastante de­
plorados, que de tan grande cúmulo de errores se derivan y caen
sobre el pueblo cristiano, ejercitando el oficio de Nuestro Apos­
tólico Ministerio y siguiendo las ilustres huellas de Nuestros
Predecesores, levantamos Nuestra voz, y en muchas Encíclicas,
y en Alocuciones pronunciadas en el Consistorio, y en otras Le­
tras Apostólicas que hemos publicado, hemos condenado los
principales errores de esta nuestra triste edad, hemos procurado
excitar vuestra eximia vigilancia episcopal, y una vez y otra
vez hemos amonestado con todo nuestro poder y exhortado» á
todos Nuestros muy amados los hijos de la Iglesia católica, á que
abominasen y huyesen enteramente horrorizados del contagio

pravare, et incautos imperitamque praesertim juventutem a


recta morum disciplina aver tere, eamque miserabiliter corrum-
pere, in erroris laqueos inducere, ac tandem ab Ecclesiae ca-
tholicae sinu avellere conati sunt.
Jam vero, uti Vobis, Venerábales Fratres, apprime notum
est, Nos vix dum arcano divinae providentiae consilio nullis
certa Nostris meritis, ad hanc Petri Cathedram evecti fuimus,
cum videremus summo animi Nostri dolore horribilem sane
procellam tot pravis opinionibus excitatam, et gravissima, ac
nunquam satis lugenda damna, quae in christianum populum
ex tot erroribus redundant, pro Apostolici Nostri Ministern of­
ficio illustria Praedecessorum Nostrorum vestigia sectantes Nos-
tram extulimus vocem, ac pluribus in vulgus editis Encycli-
cis Epistolis et Allocutionibus in Consistorio habitis, aliisque
Apostolicis Litteris praecipuos tristissimae nostrae aetatis errores
damnavimus, eximiamque vestrara episcopalem vigilantiam ex­
8 ENCÍCLICA «QÜANTA CUBA»
de tan cruel pestilencia. Mas principalmente en nuestra primera
Encíclica, escrita á Vosotros el dia 9 de Noviembre del año 1846,
y en las dos Alocuciones pronunciadas por Nos en el Consistorio,
la primera el dia 9 de Diciembre del aSo 1854, y la otra el 0 de
Junio de 1862, condenamos los monstruosos delirios de las opi­
niones que principalmente en esta nuestra época con grandísi­
mo daño de las almas y detrimento de la nflsma sociedad
dominan, las cuales se oponen no sólo á la Iglesia católica y á
su saludable doctrina y venerandos derechos, pero también á la
ley natural, grabada por Dios en todos los corazones, y son
la .fuente de donde se derivan casi todos los demas errores.
Aunque no hayamos, pues, dejado de proscribir y reprobar
muchas veces los principales errores de este jaez, sin embargo,
la salud de las almas encomendadas por Dios á nuestro cuidado,
y el bien de la misma sociedad humana, piden absolutamente
que de nuevo excitemos vuestra pastoral solicitud para destruir
otras dañadas opiniones que de los mismos errores, como de sus
propias fuentes, se originan. Las cuales opiniones, falsas y per­
versas, son tanto más abominables, cuanto miran principalmen-

citavimus, et universos catholic&e Ecclesiae Nobis carissimos filios


etiam atque etiam monuimus et exhortati sumus, ut tam diráe
contagia pestis omnino horrerent et devitarent. Ac praesertim
Nostra prima Encyclica Epistola die Ö Novembris anno 1846.
Vobis scripta, binisque Allocutionibus, quarum altera die 9 De-
cembris anno 1854, altera vero 9 Junii anno 1862 in Consisto­
rio a Nobis habita fuit, monstrosa opinionum portenta damna-
vimus, quae hac potissimum aetate cum máximo animarum dam-
no, et civilis ipsius societatis detrimento dominantur, quaeque
non solum catholicae Ecclesiae, ejusque salutari doctrinae ac
venerandis juribua, verum etiam sempiternae naturali legi a
Deo in omnium cordibus insculptae, rectaeque rationi máxime
adversantur, et ex quibus alii prope omnes originem h&bent
errores.
Etsi autem haud omisserimus potissimos hujusmodi errores
saepe proscribere et reprobare, tamen catholicae Ecclesiae cau­
sa, animarumque sal us Nobis divinitua commissa, atque ipsius
humanae societatis bonum omnino postulant, ut iterum pasto­
rale m vestram sollicitudinem excitemus ad alias pravas pro­
8 DB DICIEMBRE DE 1864. 9
te á. que sea impedid» y removida aquella fuerza' saludable que
la Iglesia católica, por institución y mandamiento de su Divino
Autor, debe ejercitar libremente hasta la consumación de los
siglos, no ménos sobre cada hombre en particular, que sobre
las naciones, los pueblos y sus principes supremos; y por cuanto
asimismo conspiran á que desaparezca aquella mutua sociedad
y concordia entre el Sacerdocio y el Imperio, que ftié siempre
fausta y saludable, tanto á la república cristiana como á la
civil. Pues sabéis muy bien, Venerables Hermanos, se hallan
no pocos que aplicando ¿ la sociedad civil el impío y absurdo
principio que llaman del naturalismo, se atreven á enseñar «que
»el mejor órden de la sociedad pública, y el progreso civil exi-
»gen absolutamente, que la sociedad humana se constituya y
»gobierne sin relación alguna á la Religión, como si ella no
»existiese, ó al ménos sin hacer alguna diferencia entre la Reli-
»gion verdadera y las falsas.» Y contra la doctrina de las sa­
gradas letras, de la Iglesia y de los Santos Padres, no dudan
afirmar: «que es la mejor la condicion de aquella sociedad en
»que no se le reconoce al Imperante ó Soberano derecho ni obli-

fligandas opiniones, quae ex eisdem erroribus, veluti ex fonti-


bus erumpunt. Quae falsae ac perversae opiniones eo magis detes-
tandae sunt, quod eo potissimum spectant, ut impe di atur et
amoveatur salutaris illa vis, quam catholica Ecclesia ex divini
sui Auctoris ínstitutione, et mandato libera exercere debet usque
ad consummationem saeculi non minus erga singulos homines,
quam erga nationes, populos summosque eorum Principes, u t-
que de medio tollatur mutua illa inter Sacerdotium et Impe­
rium consiliorum societas et concordia, quae rei cum sacrae turn
civili fausta semper extitit ac salutaris ( 1). Etenim probe nos-
citis, Venerabiles Fratres, hoc tempore non paucos reperiri,
qui civili cousortio impium absurdumque naturalismi, uti vo-
cant, principium applicantes audent docere, «optimam societa-
tis publicae rationem, civilemque progressum omnino requirere,
ut humana societas constituatur et gubernetur, nullo habito ad
religionem respectu, ac si ea non existeret, vel saltern nullo
facto veram inter falsasque religiones discrimine.» Atque contra

(1) Gregor- XVI. Episl. EnCycl. Mirari <3 Ang. 1832.


10 ENCÍCLICA «QUANTA CUBA»
»gacion de reprimir con penas á los infractores de la Religión
»católica, sino en cuanto lo pida la paz pública.» Con cuya idea
totalmente falsa del gobierno social, no temen fomentar aquella
errónea opinion sumamente funesta ó, la Iglesia católica y á la
salud de las almas llamada delirió por Nuestro Predecesor Gre­
gorio XVI de gloriosa memoria, ¿ saber: «que la libertad de
»conciencia y de cultos es un derecho propio de todo hombre,
»derecho que debe ser proclamado y asegurado por la ley en
-»toda sociedad bien constituida; y que los ciudadanos tienen de-
»recho á la libertad omnímoda de manifestar y declarar pública-
»mente y sin rebozo sus conceptos, sean cuales fueren, ya de
»palabra ó por impresos, ó de otro modo, sin trabas ningunas
»por parte de la autoridad eclesiástica ó civil.» Pero cuando esto
afirman temerariamente, no piensan ni consideran que predican
la libertad de la perdición, y que «si se deja i la humana per­
suasión entera libertad de disputar, nunca faltará quien se
»oponga á la verdad, y ponga su confianza en la locuacidad de

sacrarum Litterarum Ecclesiae, sanctorumque Patrum doctri-


nam, asserere non dubitant, «optimam esse conditionem so-
cietatis, in qua Imperio non agnoscitur officium coercendi san-
citis poenis violatores catholicae religionis, nisi quatenus pax
publica postulet.» Ex qu'a omnino falsa sociális regiminis idea
haud timent erroneam illam fovere opinionem catholicae Eccle­
siae, animarumque saluti máxime exitialem a rec. mem. Gre­
gorio XVI Praedecessore Nostro deliramentum appellatam (1), ni-
mirum «libertatem conscientiae, et cultuum esse proprium cu-
juscumque hoiuinis jus, quod lege proclamari, et asseri debet
in omni recte constituta societate, et jus civibus inesse ad omni-
modam libertatem nulla vel ecclesiastica, vel civili auctoritate
coarctandam, quo suos conceptus quoscumque sive voce, ßive
typis, sive alia ratione pal am publice que manifestare, ac decla­
rare valeant.» Dum vero id temere affirmant, haud cogitant et
considerant, quod libertatem perditionis (2) praedicant, et quod «si
»humanis persuasionibus semper disceptare sit liberum, nun-
»quam deesse poterunt, qui veritati audeant resultare, et de hu-

(1) Eídem Encycl. Mirori.


(2) S. Aaj?. Epist. ÍOBal. 186.
8 DE DICIEMBRE DB 1864. 11
»la humana sabiduría, debiendo por el contrario conocer por la
»misma doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, cuán obligada
»está á evitar esta dañosísima vanidad la fe y la sabiduría cris­
tian a.»
Y porque luego en el punto que es desterrada de la sociedad
civil la Religión, y repudiada la doctrina y autoridad de la divi-.
na revelación, queda oscurecida y aun perdida hasta la misma
legitima nocion de la justicia y del humano derecho, y en lugar
de la verdadera justicia y derecho legítimo se sustituye la fuer­
za material, vese por aquí claramente que movidos de tamaño
error, algunos despreciando y dejando totalmente á un lado los
certísimos principios de la sana razón, se atreven á proclamar
«que la voluntad del pueblo manifestada por la opinion pública,
»que dicen, ó por otro modo, constituye la suprema ley inde-
»pendiente de todo derecho divino y humano; y que en el órden
»público los hechos consumados, por la sola consideración de
»haber sido consumados, tienen fuerza de derecho.» Mas, ¿quién
no ve y siente claramente que la sociedad humana, libre de los
vínculos de la religión y de la verdadera justicia, no puede pro­
ponerse otro objeto que adquirir y acumular riquezas, ni seguir

»mana« sapientiae loquacitate confidere, cumhancnocentissimam


»vanitatem quantum debeat fides et sapientia Christiana vitare,
»ex ipsa Domini Nostri Jesu Christi institutione cognoscat ( 1).»
Et quoniam ubi a civili societate fu it amota religio, ac re*-
udiata uivinae revelationis doctrina et auctoritas vel ipsa ger­
mana justitiae humanique juris notio tenebris oscuratur et amit-
titú r, atque in v§rae justitiae legitimique juris locum materialis
substituitur vis, inde liquet cur nonnull i certissimis sanae rationis
principiis penitua neglectis posthabitisque audeant conclamare,
«voluntatem popnli, publica, quam dicunt, opinione, vel alia ra-
tione manifestatam constituere supremam legem ab omni divino
humanoque jure solutam, et in ordine politico facta consummata,
eo ipso quod consummata sunt vim juris habere.» Verum ecquis
non videt, planeque sentit, hominum societatem religionis ac verae
justitiae vinculis solutám nullum aliud profectopropositum habere
posse, nisi scopum comparandi, cumulandique opes, nullamque
' «
(1) S. Leo Epist. 164 al. 133. P«rf, 2, edi. Vail.
12 ENCÍCLICA «QtTA.NTA CURA»
en sus acciones otra ley que el indómito apetito de servir á sus
propios placeres y comodidades? Por estos motivos, semejantes
hombres persiguen con encarnizado ódio á los institutos religio­
sos , aunque sumamente beneméritos de la república cristiana,
civil y literaria, y neciamente vociferan que tales institutos no
tienen razón alguna legítima de existir, y con esto aprueban con
aplauso las calumnias y ficciones de los herejes, pues como en­
señaba sapientisimamente nuestro predecesor Pió VI, de glorio­
sa memoria: «La abolicion de los Regulares daña al estado de
»la pública profesion de los consejos! evangélicos, injuria un
»modo de vivir recomendado en la Iglesia como conforme á la
»doctrina Apostólica, y ofende injuriosamente á los mismos in-
»signes fundadores, á quienes veneramos sobre los altares, los
»cuales, no inspirados sino de Dios, establecieron estas socie­
dades.» Y también dicen impíamente que debe quitarse á los
ciudadanos y A la Iglesia la facultad de dar «públicamente li-
»mosna, movidos de la caridad cristiana, y que debe abolirse la
»ley que prohíbe en ciertos dias las obras serviles para dar culto
»á Dios,» dando falacísimamente por pretexto que la mencionada

al iam in suis actionibus legem sequi, nisi indomitam a n im i cupi-


ditatem inserviendi propriis voluptatibus et commodis? Eaprop-
ter hujusmodi homines acerbo sane odio insectantur Religiosas
Familias quamvis de re C h ristiana, civlli, ac literaria summopere
mentas, et blaterant, easdem nullam habere legitimam existen-
di rationem, atque ita haereticorum commentis plaudunt. Nam,
ut sapientíssime rec. mem. Pius VI Decessor Noster docebat,
«regularium abolitio laedit s ta tu m publicae prqfessionis consilio-
»rum evangelicorum, laedit viveúdi rationem in Ecclesia com-
»mendatam tanquam Apostolicae doctrinae consentaheam, laedit
»ipsos insignes fundatores, quos super altaribus veneramur, qui
snonnisi á Deo inspirati eas coastituerunt societates (1).» Atque
etiam impie pronunciant, auferendam esse civibus et Ecclesiae
facultatem «qua eleemosynas christianae charitatis causa palam
erogare valeant,» ac de medio tollendam Jegem «qua certis ali-
quibus diebus opera servilla propter Dei cultum prohibentur»
fallacissime praetexentes commemoratam facultatem et legem

(I) Epist. ad Card. De la Roehefoucault lO.martii Í701.


8 DE DICIEMBRE DE 1864. 13
facultad y ley se oponen, á loa principios de la mejor economía
pública. Y no contentos con apartar la Religión de la pública so­
ciedad, quiere» quitarla aun á las mismas familias particulares;
pues enseñando y profesando el funestísimo error del comunismo
y socialismo, afirman «que la sociedad doméstica toma solamente
»del derecho civil toda la razón de su existencia, y por tanto que
»solamente de la ley civil dimanan y dependen todos los dere­
chos de los padres sobre los hijos, y principalmente el de cui-
»dar de su instrucción y educación.» Con cuyas opiniones y
maquinaciones impías intentan principalmente estos hombres
falacísimos que sea eliminada totalmente de la instrucción y
educación de la juventud la saludable doctrina é influjo de la
Iglesia católica, para que así queden miserablemente aficiona­
dos y depravados con toda clase de errores y vicios loa tiernos
y flexibles corazones de los jóvenes. Pues todos los que han in­
tentado perturbar la República sagrada ó civil, derribar el órden
de la sociedad rectamente establecido, y destruir todos los de­
rechos divinos y humanos, han dirigido siempre, como lo indi­
camos ántes, todos sus nefandos proyectos, conatos y esfuerzos
á engañar y corromper principalmente á La incauta juventud,

optimae publicae oeconomiae príncipiis obsistere. Ñeque contenti


amovere religionem a publica societate, volunt religionem
ipsam a privatis- etiam arcere familiis. Etenim funestissimum
Commwiismi et Socialismí docentes ac proñtentes errorem asserunt
«societatem domesticam seu familiam totam suae existentiae ra-
tionem á jure dumtaxat civili mutuari; proindeque ex lege tan-
tum civili dimanare ac pendere jura omnia parentum in filios,
cum primis vero jus institutionis, educationisque curandae.»
Quibus impiis opinionibus, machinationibusque in id praecipue
intendunt fallacissimi isti homines, ut salutífera catholicae
Ecclesiae doctrina ac vis a juventutis institutione et educatione
prorsus eliminetur, ac teneri flexibilesque juvenum animi perni-
ciosis quibusque erroribus vitiisque misere inficiantur ac depra-
ventur. Siquidem omnes, qui rem turn sacram, tum publicam
perturbare, ac rectum societatis ordinem evertere, et jura omnia
divina et humana delere sunt conati, omnia nefaria sua consilia,
studia et operam in improvidam praesertim juventutem deci-
piendam ac depravandam, ut supra innuimus, semper coñtule-
14 ENCÍCLICA «QTJANTA CUBA»
7 toda su esperanza la han colocado en la perversión y deprava­
ción de la misma juventud. Por lo cual jamas cesan de perse­
guir y calumniar por todos los medios más abominables á uno
y otro clero, del cual, como prueban los testimonios más brillan­
tes de la historia, han redundado tan grandes provechos á la
república cristiana, civil y literaria; y propalan «que debe ser
»separado de todo cuidado y oficio de instruir y educar la juven­
t u d el mismo clero, como enemigo del verdadero progreso de
»la ciencia y de la civilización.»
Pero otros, renovando los perversos y tantas veces condena­
dos errores de los novadores, se atreven con insigne impudencia
á sujetar al arbitrio de la potestad civil la suprema autoridad de
la Iglesia y de esta Sede Apostólica, concedida á ella por Cristo
Señor nuestro, y á negar todos los derechos de la misma Igle­
sia y Santa Sede sobre aquellas cosas qne pertenecen al órden
exterior. Pues no se avergüenzan de afirmar «que las leyes de la
»Iglesia no obligan en conciencia sino cuando son promulgadas
»por la potestad civil; que los actos y decretos de los Romanos
»Pontífices pertenecientes á la Religión y á la Iglesia necesitan
»de la sanción y aprobación, ó al menos del asenso de la potes-

runt, omnemque spem in ipsius juventutis corruptela eolio ca-


runt. Quocirca nunquam cessant utrumque Clerum, ex quo,
veluti certissima historiae monumenta splendide testantur, tot
magna in christianam, civilem, et litterariam rempublicam
commoda redundarunt, quibuscumque infandis modis divexare,
et edicere, ipsum Clerum «utpote vero utilique scientiae et civi-
litatis progresui inimicum ab omni juventutis instituendae edu-
candaeque cura et officio esse amovendum.»
At vero alii instaurantes prava ac toties damnata novatorum
comment a, insigni impudentia audent, Ecclesiae et hujtis Apos-
tolicae Sedis supremam auctoritatem a Christo Domino ei tribu-
tam civilis auctoritatis arbitrio subjicere, et omnia cjusdem
Ecclesiae et Sedis jura denegare circa ea quae ad exteriorem or-
dinem pertinent. Nara que ipsos minime pudet affirmare «Eccle­
siae leges non obligare in conscientia, nisi cum promulgantur á
civili potentate; acta et decreta Romanorum Pontificum ad reli-
gionem et Eccl'esiam spectantia indigere sanctione et approba-
tione, vel minimum assensu potestatis civilis; constitutioneí»
8 DE DICIEMBRE DB 1864. 15
»tad civil; que las Constituciones Apostólicas por las que se
»condenan las sociedades secretas (exíjase en ellas ó no ju­
ram ento de guardar secreto), y sus secuaces y fautores son
»anatematizados, no tienen alguna fuerza en aquellos países
»donde son toleradas por el gobierno civil semejantes socieda­
d es; que la excomunión fulminada por el Concilio Tridentino y
»por los Romanos Pontífices contra aquellos que invaden y usur-
»pan los derechos y posesiones de la Iglesia, se funda en la con-
»fusión del órden espiritual con el civil y político, sólo con el fin
»de conseguir los bienes mundanos: que la Iglesia nada debe
»decretar ó determinar que pueda ligar las conciencias de los
»fieles, en órden al uso de las cosas temporales: que la Iglesia no
»tiene derecho á reprimir y castigar con penas temporales á los
»violadores de sus leyes: que es conforme á los principios de la
»sagrada teología y. del derecho público atribuir y vindicar al
»Gobierno civil la propiedad de los bienes que poseen las Igle­
s ia s , las órdenes religiosas y otros lugares píos.» Tampoco se
ruborizan de profesar pública y solemnemente el axioma y prin­
cipio de los herejes de donde nacen tantos errores y máximas
perversas; á .saber, repiten á menudo «que la potestad eclesiásti-

Apostolicas ( 1), quibus damnantur clandestinae societates, sive


in eis exigatur, sive non exigatur juramentum. de secreto ser­
vando, earumque asseclae et fautores anathemate mulctantur,
nullam habere vim in illis orbis regionibus ubi ejusmodi aggre-
gationes tolerantur a civil! gubernio; excommunicationem a
Concilio Tridentino et Romanis Pontificibus latam in eos, qui
jura possesionesque Ecclesiae invadunt et usurpant, niti confu­
sione ordinis spiritualis, ordinisque civilis ac politici ad munda-
num dumtaxat bonum prosequendum; Ecclesiam nihil debere
decemere, quod obstriugere possit fidelium conscientias in or-
dine ad usum rerum temporalium; Ecclesiae jus non competer e
violatores legum ^uarum poenis temporalibus coercendi; con­
forme essesacrae theologiae, jurisque publici principiis, bonorum
prqprietatem quae ab Ecclesiis, á Familiis religiosis aliisque locis
piis possidentur, civili gubernio asserere, et vindicare.» Ñeque

. ( I ) Clement XIF. « /n eminenti» Benndict. X IV . «Próvidas Rotnanorum»


“ ■i V II <íEcclesiam. » Leonia X II uQuo graviora.u
16 ENCÍCLICA «QUANTA CUBA»
*ca no es por derecho divino distinta é independiente de la po-
»testad civil, y que no se puede conservar esta distinción é
»independencia sin que sean invadidos y usurpados por la Igle-
»sia los derechos esenciales de la potestad civil.» Asimismo no
podemos pasar en silencio la audacia de los que no sufriendo la
sana doctrina sostienen, que «á aquellos juicios y decretos de
»la Sill$ Apostólica, cuyo objeto se declara pertenecer al bien
»general de la Iglesia y á sus derechos y disciplina, con tal em-
»pero que no toque á los dogmas de la Fe y de la moral, puede
»negárseles el asenso y obediencia sin cometer pecado, y sin de-
»trimento alguno de la profesion católica.» Lo cual nadie deja
de conocer y entender clara y distintamente, cuán contrario sea
&1 dogma católico acerca de la plena potestad conferida divina­
mente al Romano Pontífice por el mismo Cristo Señor nuestro,
de apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal.
En medio de tanta perversidad de opiniones depravadas, te­
niendo Nos muy presente nuestro Apostólico ministerio, y solíci­
tos en extremo por nuestra santísima Religión, por la sana doc­
trina y por la salud de las almas encargada divinamente á núes-

enibescunt palam publiceque 'profiteri haereticorum effatum et


principium, ex quo tot perversae oriuntur sententiae, atque erro-
res. Dictitant enim «Ecclesiasticafn potestatem non esse jure
divino distinctam et independentem A potestate civili, neque
ejusmodi distinctionem et independentiam servari posse, quin
ab Ecclesia invadantur et usurpentur essentialia jura potesta-
tis civilis.» Atque silentio praeterire non possumus eorum auda-
ciam, qui sanam non austinentee doctrinam, contendunt «illis
Apostolicae Sedis judiciis, et decretis, quorum objectum ad bo-
num generate Ecclesiae, ejusdemque jura, ac disciplinam spec-
tare declaratur, dummodo fidei morumque dogmata non attin-
gant, posse assensum et obedientiam detrectari absque peccato,
et absque' ulla catholicae professionis jactura.» Quod quidem
quantopere adversetur catholico dogmati plenae potestatis Ro­
mano Pontifici ab ipso Christo Domino divinitus collate uni-
versalem pascendi, regendi, et gubernandi Ecclesiam, nemo
est qui non clare aperteque videat et intelligat.
In tanta igitur depravatarum opinionum perversitate, Nos
Apostolici Nostri officii probe memores, ac de sanctissima nos-
8 DE DICIEMBRE ÜE 1864. 17
tro cuidado, y por el bien de la misma sociedad humana, hemos
creido conveniente levantar de nuevo nuestra voz Apostólica.
Asi pues en virtud de nuestra autoridad Apostólica reprobamos,
proscribimos y condenamos todas y cada una de las perversas
opiniones y doctrinas singularmente mencionadas en estas Le­
tras, y queremos y mandamos que por todos los liijos de la Igle­
sia católica sean absolutamente tenidas por reprobadas, proscri-,
tas y condenadas. .
Fuera de esto, sabéis muy bien, Venerables Hermanos, que
en estos tiempos los adversarios de toda verdad y justicia, y los
acérrimos enemigos de nuestra Religión, engañando á los pueblos
y mintiendo maliciosamente andan diseminando otras impías
doctrinas de todo género por medio de pestíferos libros, folletos
y diarios esparcido^ por todo el orbe: y no ignoráis tampoco, que
también en esta nuestra época se hallan algunos que movidos
ó incitados por el espíritu de Satanás han llegado ¿ tal punto de
impiedad, que no han temido negar á nuestro Soberano Seííor
Jesucristo, y con criminal procacidad impugnar su Divinidad.
Pero aquí no podemos ménos de dar las mayores y más mereci­
das alabanzas á vosotros, Venerables Hermanos, que estimulados

tra religione, de sana doctrina, et animarum salute Nobis divi-


nitus commissa, ac* de ipsius humanae societatis bono máxime
solliciti, Apostolicam Nostram vocem iterum extollere existima-
vimus. Itaque omnes et singulas pravas opiniones ac doctrinas
singillatim hisce L'itteris commemoratas auctoritate Nostra
Apostólica reprobamus, proscribimus atque damnamus, easque
ab omnibus catholicae Ecclesiae fíliis, veluti reprobatas, pros­
criptas atque damnatas omnino haberi volumus' et mandamus.
Ac praeter ea, óptime scitis, Venerabiles Fratres, hisce tem-
poribus omnis veritatis justitiaeque osores, et acérrimos nostrae
relig-ionis hostes, per pestíferos libros, libellos et ephemerides
toto terrarum orbe dispersas populis illudentes, ac malitiose
mentientes alias impías quasque disseminare doctrinas. Ñeque
ignoratis, h a c etiam nostra aetate, nonnullos reperiri, qui sata-
nae spiritu permoti, et incitati eo im p ie ta t is devenerunt, u t Do-
minatorem Dominum Nostrum Jesum Ohristum negare, ejusque
Divinitatem scelerata procacítate o p p u g n a r e non paveant. Hic
vero hand possumus, quin maximis meritisque laudibus Vos effe-
18 ENCÍCLICA «QUANTA CUBA.»

de vuestro celo no habéis omitido levantar vuestra voz episcopal


contra tamaña impiedad.
Asi pues por medio de estas nuestras Letras os dirigimos de
nuevo amantisimameute la palabra á vosotros, que llamados A
participar de nuestra solicitud, nos estáis sirviendo en medio de
nuestras grandísimas penas de muchísimo alivio, alegría y con­
suelo por la excelente religiosidad y piedad que brilla en vos-
• otros, y por aquel admirable amor, fe y piedad con que sujetos y
ligados con los lazos de la más estrecha concordia á Nos y á esta
Silla Apostólica, os esforzáis en cumplir con valor y solicitud
vuestro gravísimo ministerio episcopal. Como fruto, pues, de
vuestro eximio celo esperamos de vosotros, que manejando la es­
pada del espíritu, que es la palabra de Dios, y confortados con la
gracia de nuestro Señor Jesucristo, procurareis cada dia con
mayor esfuerzo proveer á que los fieles encomendados á vuestro
cuidado, «se abstengan de i as yerbas venenosas que no cultiva
»Jesucristo, porque no son plantadas por su Padre.» V al mismo
tiempo no dejéis jamas de inculcar á los mismos fieles, que toda la
verdadera felicidad viene álos hombres de nuestra augusta Reli­
gión y de su doctrina y ejercicio, y que es feliz aquel pueblo que

ramus, Venerabiles Fratres, qui episcopalem veatram vocem


contra tantam impietatem omni zelo atollere.mininie omisistis.
Itaque hisce Nostris Litteris Vos iter urn amantissime allo-
quimur, qui in sollicitudinis Nostrae partem vocati summo nobis
inter maximas nostras acerbitatcs solatio, laetitiac et consolationi
estis propter egregiam qua praestatis religioneni, pietatein, ac
propter mirum ilium araorem, fideiu et observantiam, qua No­
bis et huic Apostolicae Sedi concordissimis animis obstricti gra-
vissimum episcopale vestrum ministenum stienue ac sedulo im-
plere contenditis. Eteniin ab eximio vestro pastorali zelo expec-
tamua, ut assume^tes gladium spirit us, quod cst Vcrbum Dei,
et confortati in gratia Domini Nostri Jesu Christi velitis ingcmi-
natis studiis quotidie magis prospicere, ut fldelcs curae vestrae
concrediti «abstineant ab herbis noxiis, quas Jesus Christua non
acolit, quia non sunt plantatio Patris ( 1).» Atque eisdem fideli-
bus inculcare nunquam dcsiuite, omuera vera in felicitatem in

(I) S. Ignatius 11. ad Pliiladdpl). 3.


8 DÉ mOTBMÖRE BR 1B64. 19
tiene al Señor por su Dios (Psalin. 143). Enseñad «que los reinos
»subsisten teniendo por fundamento la fe católica,» y «que
»nada es tan mortífero, nada ‘tan próximo ¿ la ruina, y tan ex-
»puesto á todos los peligros, como el persuadirnos qtíe nos pue-
»de bastar el libre albedrío que recibimos al nacer, y el no bus-
»caí ni pedir otra cosa al Señor; lo cual es en resolución olvidar-
»nos de nuestro Criador, y abjurar por.el deseo- <le mostrarnos
»libres, de su divino poder.» "¥ no dejeis tampoco de enseñar
«que la régia potestad no se ha conferido sólo para el gobierno
»del mundo, sino principalmente para defensa de la Iglesia,»
y «que nada puede ser más útil y glorioso á los principes y reyes
»del mundo, según escribía al Emperador Zenon nuestro sapien-
»tisimo y fortísimo Predecesor San Félix, que el dejar á la Igle­
s i a católica regirse por sus leyes, y no permitir ¿ nadie que se
»oponga á su libertad...» «pues cierto les será útil, tratándose de
»las cosas divinas, que procuren, conforme á lo dispuesto por Dios,
»subordinar, no preferir, su voluntad á la de los Sacerdotes de
»Cristo.»

homines ex augusta nostra religione, ejusque doctrina et exer-


citio redundare, ac beatum esse populum, cujus Dominus Deus
ejus(l). Docete «catliolicaeFidei fimdamento regnasubsistere(2),
»et nihil tam mortiferum, tam praeceps ad casum, tam expositum
»ad omnia pericula, si hoc solum nobiB putantes posse sufficcre,
»quod liberum arbitrium, cum nasceremur, accepimus, ultra jam
»a Domino nihil quaeramus, idest, auctoris nostri obliti, ejus
»potentiam, ut nos ostendamus liberos, abjnremas (3). Atque
»etiam ne omittatis docere regiam potestatem non ad solum
»mundi regimen, sed maxime ad Ecclesiae praesidium esse colla-
»t,am (4't, et niliil esse quod civitatum Principibus et Regibus
»majori frnetui, gloriaeque esse possit, quam si ut sapientissimus
»fortissimusque alter Praedecesor Noster S. Felix Zenoni Impe-
»ratori perscribebat, Ecclesiam catliolicam... sinant uti legibus
»suis nec libertati ejus quemquam permitant obsistere... Certum
est enim, hoc rebus suis esse salutare, ut cum de causis Dei

(I) Peal. 143.


(21 S C-telest. epi.it. 22 ad Synod. Ephes. apud Consl. p. 1200.
f3) S. Innocont. 1 epis. 20 ad Epis?. conc. Carihag. apud Const, pag. 831.
(4) S. Leo cpist. 13fl al <23.
20 ENCÍCLICA «QUANTA CURA.»

Ahora bien, Venerables Hermanos, si siempre ha sido y es


necesario acudir con confianza al trono de la gracia ¿ fin de al­
canzar misericordia y hallar el auxilio de la gracia para ser so­
corridos es. tiempo oportuno, principalmente debemos hacerlo
ahora en medio de tantas calamidades de la Iglesia y de ia socie­
dad civil y de tan terrible conspiración de los enemigos contHi la
Iglesia Católica y esta Sjlla Apostólica, y .del diluvio tan espan­
toso de errores que nos inunda. Por lo cual hemos creído conve­
niente excitar la piedad dé todos los fieles para que unidos con
Nos y con Vosotros rueguen y supliquen sin cesar con las más
humildes y fervorosas oraciones al clementísimo Padre de las lu­
ces y de las misericordias, y llenos de fe acudan también siempre
á nuestro Señor Jesucristo, que con su sangre nos redimió para
Dios, y con mucho empeño y constancia pidan á su dulcísimo
Corazón, víctima de su ardentísima caridad para con nosotros, el
que con los lazos de su amor atraiga á sí todas las cosas á fin
de que inflamados los hombres con su santísimo amor, sigan,
imitando su Santísimo Corazon, una conducta digna de Dios,
agradándole en todo, y produciendo frutos de toda especie de

»agatur, juxta ipsius constitutum regiam voluntatem Sacerdoti-


»bus Christi studeant subdere, non praeferre (1).»
Sed si semper, Venerabiles Fratres, nunc potissimum in tan-
tis Ecclcsiae, civilisque societatis calamitatibus, in tanta adver-
sariorum contra rem catholicam, ct hanc Apostolic am Scdem
conspiratione tantnque errorum congerie, necesse omnino e 9 t,
ut adeamus cum fiducia ad thronum gratiae, ut misericordiam
consequamur, et gratiam inveniamus in auxilio opportuno.
Quocirca omnfiim fidelium pietatem excitare existimavimus, ut
una Nobiscum Vobisque clementissimum luminum et miseri-
cordiarum Patrem fervent issimis huinillimisqut! precibus sinc·
intermissione orent, et obsecrent, et in plenitudine fidei semper
confugiant ad Dominum Nostrum Jesum Christum, qui rede-
mit nos Deo in sanguine suo, Ejusque dulcissimum Cor fiagran-
tissimae erganos cliaritatis victimam enixe jugiterque e*orent,
ut amoris Bui v in c u lis omnia ad se ipsum trahat, utque omnes
homines sanctissimo suo amore inflammati, secundum Cor Ejus

(<) Pias VII. epi«t. Encycl. «Diu satis.» 15. Mail 1800.
8 DB DICIBMBRB SB 1864. 21
obras buenas. Mas como sin duda sean más agradables á Dios las
oraciones de los hombres cuando se llegan á él con el corazon
limpio de toda mancha, hemos tenido á bien abrir con Apostólica
liberalidad á los fieles cristianos, los celestiales tesoros de la
Iglesia encomendados á nuestra dispensación, para que los mis­
mos fieles excitados con más vehemencia á la verdadera piedad,
y purificados por medio del Sacramento de la Penitencia de las
manchas de los pecados, dirijan con más confianza sus preces á
Dios y consigan su misericordia y su gracia.
Concedemos, pues, por estas Letra3 y en virtud de nuestra au­
toridad Apostólica, una indulgencia plenaria á manera de jubi­
leo á todos yá cada uno de los fieles de ambos sexos del orbe ca­
tólico, la cual habrá' de durar y ganarse sólo dentro del espacio
de un mes, que habrá de señalarse por Vosotros, Venerables
Hermanos, y por los otros legítimos ordinarios locales dentro de
todo el año venidero de 1835 y no más allá; y este jubileo lo con­
cedemos y habrá de publicarse en el modo y forma con que lo
concedimos desde el principio de nuestro Supremo Pontificado
por medio de nuestras Letras Apostólicas dadas en forma de
Breve el día 20 de Noviembre del a3o de 1846 y dirigidas á todo

ambulent digne Deo per omnia placentes, in omni bono opere


fructificantes. Cura autem sine dubio gratiores sint Deo homi-
num preces, si animis ob omni labe puris ad ipsum accedant, id-
circo coelestesEcclesiae thesauros dispeusationi Nostrae commis-
s’os Chistifídelibus Apostólica liberalitate reserare censuimus, ut
iidem fideles ad veram pietatem vehementius incensi, ac per
Poenitentiae Sacramentum a peccatorum maculis expiati, fiden- ■
tius suas preces a d Deum e ffu n d a u t, ejusque misericordiam et
gratiam consequantur.
Hisce igitur Litteris auctoritate Nostra Apostólica omnibus
et singulis utriusque sexus catholici' orbis fídelibus Plenariam
Indulgentiam ad instar Jubilaei con'cedimus intra unius tantum
mensis spatium usque ad totum futurum annum 1865 et non
ultra, a Vobis, Venerabiles Fratres, aliisque legitimis locovum
ördinariis statuendum, eodem prorsus modo et forma, qua ab
initio supremi Nostri Pontificatus concessimus per Apostóli­
cas Nostras Litteras in forma Brevis die 20 mensis Novembris
anno 1846 datas, et ad U n i v e r s u m episcopalem vestrum Ordi-
22 .ENCÍCLICA «QUANTA CUBA.»

vuestro Orden episcopal, cuyo principio es: Arcano Divina Provi-


dentlce consilio, y con todas las mismas facultades que por las men­
cionadas Letras fueron por Nos concedidas, queriendo sin embar­
go que se observen todas aquellas cosas que se prescribieron en
las expresadas Letras y se tengan por exceptuadas las que allí
por tales declaramos. Estas cosas concedemos sin que obste nin­
guna de las cosas que pueda haber contrarias, por más que sean
dignas de especial mención y derogación. Para quitar toda duda
y dificultad hemos dispuesto se os remita un ejemplar de las
mismas Letras.
«Roguemos, Venerables Hermanos, de lo íntimo de nuestro
»corazon y con toda nuestra ipente á la misericordia de Dios,
»porque Él mismo nos ha asegurado diciendo: No apartaré de
»ellos mi misericordia. Pidamos, y recibiremos, y si tardare en
»dársenos lo que pedimos, porque hemos ofendido gravemente
»al Seflor, llamemos á la puerta, porque al que llama se le abrirá,
»con tal que llamen á la puerta nuestras preces, gemidos y lá-
»grimas, en las que debemos insistir y detcnermos, y sin per­
juicio de que sea unánime y común la oracion... cada uno sin
»embargo ruegue á Dios no sólo para si mismo sino también
»por todos los hermanos, asi como el Señor nos enseñó á orar.»

nem missas, quarum initium «Arcano Divinae Providentiae con-


silio», et cum omnibus eisdcm facultatibus, quae per ipsas
Litteras á Nobis datae fueruut. Volumus tamcn ut ea omnia ser-
ventur, quae in commemorátis Litteris praescripta sunt, et ea
excipiantur, quae excepta esse declaravimus. Atque id concedí-
.mus, non obstantibus in contrarium facientibus quibuscumque,
etiam speciali et individua mentione, ac derogutione dignts,
Ut autem omnis dubitatio et difficultas amoveatur, earumdem
Litterarum exemplar ad Vos perferri jussimus.
«Rogemus, Venerabiles Fratres, de intimo corde et de tota
»mente misericordiam Dei, quia et ipse addidit dicens: miseri-
»cordiam autem rneam non dispergam ab eis. Petamus et ac-
»cipiemus, et si accipiendi mora et tarditas fuerit,, quoniam
»graviter offendimus, pulsemus, quia et pulsan ti aperietur, bí
»modo pulsent ostium preces, gemitus, et lacrimae nostrae, qui-
»bus insístereet immorari oportet, et si sit unanimis oratio...
»unusquisque oret Deum non pro se tantum, sed pro omnibus
8 DB DÍCIEMB-RE DE 1864. SS
Mas para qtie Dios mris fácilmepte acceda á nuestras oraciones y
votos, y álos vuestros y de todos los fieles, pongamos con toda
confianza· por medianera para con Él á. la inmaculada y Santísima
Madre de Dios la Virgen María, la cual lia destruido todas las
herejías en todo el mundo, y siendo amantísima madre de to­
dos nosotros, «toda es suave y llena de misericordia... á todos
»se muestra afable, á todos clementísima, y se compadece con
»ternísimo afecto de las necesidades de todos,» y como Reina
que asiste á la derecha de su Unigénito Hijo Nuestro Señor Je­
sucristo con vestido bordado de oro, y engalanada con varios
adornos, nada hay que no pueda impetrar de él. Imploremos
también las oraciones del Beatísimo Príncipe de los Apóstoles
San Pedro, y de su compañero en el Apostolado San Pablo, y de
los Santos de la córte celestial, que siendo ya amigos de Dios han
llegado á los reinos celestiales, y coronados poseen la palma de
la victoria, y estando seguros de su inmortalidad, están solícitos
de nuestra salvación.

afratribus, sicut Dominus orare nos docuit.» ( 1 ) Quo vero faci­


lilla Deus Nostris, Vestrisque et omnium fidelium precibus, vo-
tisque annuat, ernn omni fidticia deprecatricem apud Eum
adhibeainus Immaculatam Sanctissimamque Deiparam Virgi-
nem Mariain quae cunetas haereses interemit in universo mundo,
quaeque omnium nostrum amantissima Mater «tota su avis est...
»ac plena mise rico nliae,... omnibus sese exorabilem, omnibus
»clementissirriain prae bet, omnium necessitates amplissimo quo-
»dam »miseratur affeetu» (2), atque utpote Regina adstans á
dextris Unigeniti Filii sui Domini Nostri Jesu Christi in ves-
titn deaurato cireumamicta varietate, nihil est, quod ab eo im­
petrare non valeat. Suffragia quoque petamus Beatissimi Petri
Apostolorum Principia, et Coapostoli ejus Pauli, omniumque
Sanctorum Coelituni; qui facti jam amici Dei, pervenerunt ad
coelestia regna, ct coronat.i possident palmam, ac de sua inmor-
talitate securi, de nostra sunt salute solliciti.

O ) S. Cyprian. Epist. n .
(2 ) S. Ilornard. Serm »la duodecim prorogativia B, M. V. ex verbis
Apoca! yp.
24 BNCÍCLICA («JÜA.NTA CU R A .»
En fin,' deseando y pidiendo. á Dios para vosotros de toda
nuestra alma la abundancia de todos los dones celestiales, 03 da­
mos amantisimamente, y como prenda de nuestro singular amor
para con vosotros, nuestra Apostólica Bendición, nacida de lo
íntimo de nuestro corazon para vosotros mismos, Venerables
Hermanos, y para todos los clérigos y fieles legos encomendados
¿ vuestro cuidado.
Dado en Roma en San Pedro el dia 8 de Diciembre del año
de 1864, décimo despues de la definición dogmática de la Inma­
culada Concepción de la Madre de Dios la Virgen María, y cLé-
cimonono de nuestro Pontificado.
PIO PAPA IX.

Denique coelestium omnium donorum copiam Vobis á Deo ex


animo adprecantes singularis Nostrae in Vos cliaritatis pignus
Apostolicam Benedictionem ex intimo corde profectam Vobis
ipsis, Venerabiles Fratres, cunctisque Cléricis, Laicisque fideli-
bus curae vestrae commissis peramanter impertimus.
Datum Romae apud S. Petrum die VIII Decembris anno 1864,
décimo a Dogmatica Definitione Immaculatae Conceptionis Dei-
parae Virginis Mariae, Pontificatus Nostri anuo decimonono.
PIUS PP.. IX.
Indice
DE LOS PRINCIPALES ERRORES DE NUESTRO SIGLO
YA NOTADOS EN LAS ALOCUCIONES CONSISTORIALES Y OTRAS L E T R A S
, APOSTÓLICAS DE NUESTRO SANTISIMO PADRE PIO IX .

§i-
Panteísmo, Naturalismo y Racionalismo absoluto.
I. No existe ningún Sérdivino, supremo, sapientísimo, pro­
videntísimo, distinto de este universo, y Dios no es más que la
naturaleza misma de las cosas, sujeto por lo tanto á mudanzas,
y Dios realmente se hace en el hombre y en el mundo, y todas
las cosas son Dios, y tienen- la misma idéntica sustancia que

SYLLABUS
COHTLECTENS PBAECIPOOS ROSTRAE AETATIS SfiROBES •

QUI NOTANTUR IN ALLOCUTIONIBUS CON9ISTOKIALIBUS, IN ENCYCLIC IS


ALIISQUE APOSTOLICIS L U T E R IS SANCTISSIMI DOMINI NOSTRI P II
PA PA S IX .

, 8L
Pantheismus Natwralismus et Rationalismws absolutus.
I. Nullum supremum, sapientissimum, providentissimumque
Numcn divinum exsistit ab hac rerum *universitatc diatinctum,
et Deus idem est ac rerurn natura. et iccirco immutationibus
obnoxius; Deusque reapse fit in horaine et mundo, atque omnia
26 SYLLABUS.
Dios; y Dios es una sola y misma cosa con el mundo, y de aquí
que sean también una sola y misma cosa el espíritu y la mate­
ria , la necesidad y la libertad, lo verdadero y lo falso, lo bueno
y lo malo, lo justo y lo injusto.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de Junio de 1862).

II. Dios no ejerce ninguna manera de acción sobre los hom­


bres ni sobre el mundo.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de Judio de 1862).

III. La razón humana es el único juez de lo verdadero y de lo


falso, del bien y del mal, con absoluta independencia de Dios; es
la ley de sí misma, y le bastan sus solas fuerzas naturales para
procurar el bien de los hombres y de los pueblos.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de J u d ío de 1862).

IV. Todas las verdades religiosas dimanan de la fuerza nati­


va de la razón humana; por donde la razón es la norma primera

Deus sunt et ipsissimam Dei habent substantiam; ac una eadem-


que res est Deus cum mundo, 'et proinde spiritus cum materia,
necessitas cum libertate, verum cum falso, bonum cum malo, et
justum cum injusto.
(Alloc. M axim a quidem, 9 J un ii 1802).

II. Negando est omnia Dei actio in homines et mundum.


(Alloc. M axim a quidem, 0 Junii 1862).

III. Humana ratio, millo prorsua Dei respectu habito, unicus


est veri et falsi, boni et mali arbiter; sibi ipse est lex, et natura-
libus suis v ir ib u s ad hominum ac populorum bonum curandum
sufBcit.
(Alloc. M axima quidem, 9 Junii 1862).

IV. Omnes religionis veritates ex nativa humanae rationis vi


derivant; hinc ratio est princeps norma qua homo cognitionem
SYLLABUB. 27
por medio de la cual puede y debe el hombre alcanzar todas
las verdades, de cualquier especie que estas sean.
(EdcícI. Qui pluribugy 9 de Noviembre de 1846).
(EdcícI. Singutari quidem, i 7 de Morzo de 1856).
(Aloe. M axim a qutdem, i) de Junio de 1862).

V. La revelación divina es imperfecta, y está por consiguien­


te sujetá á un progreso continuo é indefinido correspondiente al
progreso de la razón humana.
(Encicl. Qui pluribus, 9 de Noviembre de 1846).
(Aloe. M áxim a quidem, 9 de Junio de 1862).

VI. La fe de Cristo se opone á la humana razón; y la revela­


ción divina no solamente no aprovecha nada, pero también daña
á, la perfección del hombre.
(EdcícI. Qui pluribus, 9 de Noviembre de 184$).
(Aloe. Matxima quidem, 9 de Junio de 1862).
i
VII. Las profecías y los milagros expuestos y narrados en la
Sagrada Escritura son ficciones poéticas, y los misterios, de la

omnium cujuscumque generis veritatum assequi possit ac de-


beat.
(Epist. encycl, Qui pluribus, 9 Novembris 1846).
(Epist. encycl. Singulari quidem, 17 Martii 1856).
(Alloc. M axim a quidem, 9 J udü 1862).

V. Divina revelatio est imperfecta et iccirco subjecta conti­


nuo et indefinito progressui qui humanae rationis progressioni
respondeat.
(Epist. encycl. Qui pluribus, 9 Novembris 1846).
(Alloc. M axim a quidem, 9 Junii 1862).

VI. Christi fides humanae refragatur ratipni; divina que reve­


latio non solum nihil prodest, verum etiam nocet hominis per-
fectioni.
(EpisL. encycl. Qui pluribus, 9 No?embris 1846).
(Alloc. Maañma quider*. 9 Jud¡i 1862).

VII. Prophetiae et miracula in sacris Litteris expósita et nar-


rata sunt poetarum comment», et Christianae fideimysteria phi-
28 STLLABÜS.
fe cristiana resultado de investigaciones filosóficas; y en los li­
bros del antiguo y del nuevo Testamento ae encierran mitos; y
el mismo Jesucristo es una invención de esta especie.
(Encicl. Qui pluribua, 9 de Noviembre de 1846).
(Aloe. M axim a quidem, 6 de Junio de 1862.)

Racionalismo modfrado.

VIII. Equiparándose la razón humana á La misma religión,


síguese que las ciencias teológicas deben de ser tratadas exacta-
mente lo mismo que las filosóficas.
(Aloe. Singulari quadam perfusi, 9 de Diciembre de 1854).

IX. Todos los dogmas de la religión- cristiana sin distinción


alguna son objeto del saber natural, ó sea de la filosofía, y la
razón humana históricamente sólo cultivada puede llegar con
sus solas fuerzas y principios á la verdadera ciencia de todos loa

losophicarum investigationum summa, et utriusque Testamenti


libris mythica continentur inventa, ipseque Jesus Christus est
mythica fietío.
(Epist. Eocycl. Qui pluribus. 9 Novembris 1846).
(Alloc. M áxim a quidem, 9 Junii 1802).

I II.
Rationalismus moderates.

VIII. Quum ratip' humana ipsi religioni aequi^aretur, iccirco


theologicae disciplinae perindeac philosophicae tr&ctand&e sunt.
(Alloc. Singvtari quadam perfusi, fl Decembris 1834).

IX - ' Omnia in d is c r im in a t im dogmata Religionis Christianae


sunt objectum naturalis scientiae sen philosophiae; et humana
ratio historice tantum exculta potest ex suis naturalibus viribus
et principiis ad veram de omnibus etiam reconditioribus dog-
SYLLABUS. 29
dogmas, aun los más recónditos, con tal que hayan sido propues­
tos á la misma razón.
(Carta al Arzobispo de Frisinga Gravistimast 11 de Diciembre de 1863).
(Carta ai mismo Tuas libenter, 21 de Diciembre de 1863).

X. Siendo una cosa el filósofo y otra cosa distinta la filosofía,


aquel tiene el derecho y la obligación de someterse á la autori­
dad que él mismo ha probado ser la verdadera; pero la filosofía
no puede ni debe someterse á ninguna a u to r id a d .
(Carta al Arzobispo de Frisinga G ravísim as, H de Diciembre de 1862).
(Carta al mismo Tuas litfenter, 21 de Diciembre de 1883).

XI. La Iglesia no sólo no debe corregir jamas Ala filosofía,


pero también debe tolerar sus errores y dejar que ella se corrija
¿ si propia.
(Carta al Arzobispo de Frisinga, 11 de Diciembre de 1862).

XII. Los decretos de la Sede apostólica y de las Congregacio­


nes romanas impiden el libre progreso de la ciencia.
(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libenter, 21 de Diciembre de 1863).

matibus scientiam pervenire, modo haec dogmata ipsi rationi


tamquam objectum proposita fuerint.
(Epist. ad Arcbtep. Frising. Gravissimas, 11 Decembris 1862.)
(Epist. ad eumdena, Titos libenter, 21 Decembris 1863).

X· Quum aliud sit philosophus, aliud philosophia, ille jus et


officium habet se submittendi auctoritati, quam veram ipse pro-
baverit; at philosophia ñeque potest, ñeque debet ülli sese sub-
mittere auctoritati.
(Epist. ad Archiep. Frising. Gravissimas, 11 Decembris 1862).
(Epist. ad Archiep. Frising. Tuas libenter, 21 Decembris 186-1).

XI· Ecclesia non solum non debet in philosophiam uuquam


animadvertere, verum etiam debet ipsius philosophiae tolerare
errores, eique relinquere ut ipsa se corrigat.
(Epist. ad Archiep, Frising. Gravissimas, 11 Decembris 1862).

XU. Apostolicae Sedis, Romanarumque Cpngregationum de­


creta liberum scientiae progressum impedíuut.
(Epist. ad Archiep, Frising. Tuas libenter, 21 Decembris 1863).
30 STLLABCS.
XIII. El método y los principios con que los antiguos doctores
escolásticos cultivaron la Teología, no están de ningún modo en
armonía con las necesidades de nuestros tiempos ni con el pro­
greso de las ciencias.
(Carla al Arzobispo de Frismga Titas libcnter, 21 de Diciembre de 1863).
XIV. La filosofía debe tratarse sin mirar á la sobrenatural re­
velación.
(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libentcr, 21 de Diciembre de 1863).

JV. B. Con el sistema del racionalismo están unidos en gran


parte los errores de Antonio Günter, condenados en la carta al
Cardenal Arzobispo de Colonia Eximiam tm tn de 15 de Junio
de 1847, y en la carta al Obispo de Breslau Dolore haud mediocri,
30 de Abril de 1860.
i 1U.
Indiferentismo. Latitudinarismo.
XV. Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión
que guiado de la luz de la razón juzgare por verdadera.

XTII. Methodus et principia, quibus antiqui doctores scholas­


tic! Theologiam excoluerunt, temporum nostrorum necessitati-
bus scientiarumque progressui minime congruunt.
(Epist. ad Archiep. Frising. Tuas libenler, 24 Decembris 1803).

XIV. Philosophia tractanda est, m alla supernaturalis revela­


tion is habita ratione.
(Epist. ad Archiep. Frising. Tuaf libenter, 21 Decembris 1863).
N . £ . —Cum rationalism! systemate cohaerent maximam par­
tem errores Antonii Günther, qui damnantur in Epist. ad Card.
Archiep. Coloniensem Eosimiam tuam, 15 Junii 1857, et in
Epist. ad Episc. Wratislaviensem Dolore haud mediocri, 30 Apri-
lis 1860.
i III.
Iibdifferentismus, Latitudimrim.%s.
XV. Liberum cuique homini est eam amplecti ac profiteri re-
ligionem, quam rationis lumine quis ductus veram putaverit.
SYLLABtfS. 31
(Lclras A post. M ultíplices inter, 10 de íin ii" de 18S1).
(Aloe. M axim a guide«v, 0 de Judío de 1862).

XVI. En el culto de cualquiera religión pueden los hombres


hallar el camino de la salud eterna y conseguir la eterna sal­
vación.
(EepÍcI. Qui plttribus, 9 de Noviembre de 18-16).
(Aloe. Ubiprimum, 17 de Dicíembrede 1847).
(E dcícI. Singulari quidem, 17 de Marzo de 1856).

XVII. Es bien por lo ménos esperar la eterna salvación de


todos aquellos que no están en la verdadera Iglesia de Cristo.
(Aloe. Singulari quidem, 17 de Marzo de 1850).
(EdcícI. Quanto conficiamur, 17 de Agosto de 1863).

XVIII. El protestantismo no es más que una forma diversa


de la misma verdadera Religion cristiana, en la cual, lo mismo
que en la Iglesia, es posible agradar á Dios.
(EdcícI. /Ybicitia et Nobitcum, 8 de Diciembre de 1849).

_________________ i____ · _____________________________

fLitt. Apost. Multíplices infer, 10 Jnnii 1831). *


(Alloe. M axim a quidem, 9 Junii 1862).

XVI. Homines in cujusvis religionis cultu viam aeternae sa-


lutis reperire aeternamque salutem assequi posaunt.
(Epist. Encycl. Qui pluribus, 9 Novambris 184^).
, fAlloc. U biprbnum , 47 Decwnbris 4847).
(Epist. Eocycl. Singulari quidem, 17 Martii 18S6),

XVII. Saltern bene sperandum est de aeterna illorum omnium


salute, qui in vera Christi Ecclesia nequaquam versantur.
(Al(oc. Singulari quadam, 9 Decembris, 1854).
(Epist. Encycl. Quanto con ficiamur, 10 Augusti 1863).

XVIII. Protestantismus non aliud est quam diversa verae ejus-


dem Christianae religionis forma, in qua aeque ac in Ecclesia
catholica Deo placere datum est.
(Episl. Eucycl. Noslisel Nobitcum, 8 Decembris 1849).
32 SYLLABU3.

i IV.

Socialismo, Comunismo, >


Sociedades secretas, Sociedades bíblicas,
Sociedades cléricó-liberales.

Tales pestilencias han sido muchas veces y con gravísimas


sentencias reprobadas en la Encícl. Qui plnribws, 9 de Noviem­
bre de 1846; en la Aloe. Q/uibus qmntisque, 20 de Abril de 1849;
en la Encicl. JVoscitis et JVobiscum, 8 de Diciembre de 1849; en
la Aloe, Singulari qnadam, 9 de Diciembre de 1854; en la En­
cíclica Quanto conficiamm maerore, 10 de Agosto de 1863.

§V .
Errores acerca, de la, Iglesia y sus derechos.

XIX. La Iglesia no es una verdadera y perfecta sociedad,


completamente libre, ni está provista de sus propios y constan­
tes derechos que le confirió su divino fundador, ántes bien cor-

§ 1V.

Socialismos, Communismus, Societates clandestina, Societates


bíblica, Societates clerico-liberales.
*
Ejusmodi pestes saep| gr avißsimisque verborum formulis repro-
bantur in Epist. encycl. Qui plwribus, 9 Novemb. 1846; in Alloc.
Quibus quantisque, 20 April 1849; in Epist. Encycl. Nostis et
Nobiscvm, 8 Dec. 1849; in Alloc. Singulari qttadam, 9 Decemb.
1854; in Epist. Encycl. Quanto conflciamur moerore, 10 Augus­
to 1863,
§ V.
Errores de Ecclesia ejusque jwtibus.
m
XIX. Ecclesia non e9t vera perfectaque societas plane libera,
nec pollet suis propriis et constantibus juribus sibi a divino suo
Fundatore collatis, sed civilis potestatis est defínire quae sint
SYLLABÜS. 33
responde ¿ la potestad civil definir cuáles sean los derechos de
la Iglesia y los limites dentro de los cuales pueda ejercitarlos.
(Aloe. Sinaulari quadam, 9 de Diciembre de 1854).
(Aloe, M ullís gravibusque, 17 de Diciembre de 1860).
(Aloe. M axim a quidem, 9 de Junio de 1862).

XX. La potestad eclesiástica no debe ejercer su autoridad sin


la venia y consentimiento del gobierno civil.
(Aloe. M em init mus quisque, 30 de Setiembre de 1861).

XXI. La Iglesia carece de la potestad de definir dogmática­


mente que la Religión de la Iglesia católica sea únicamente la
verdadera Religión.
(Let. Apost Multíplices ínter, 10 de Junio de 1851).

XXII. La obligación de los maestros y de los escritores ca­


tólicos se refiere sólo á aquellas materias que por el juicio infali­
ble de la Iglesia son propuestas ó todos como dogma de fe para
qué todos los crean.
(Carta al Arzobispo de Frisinga Tuas libentet, 21 de Diciembre de^!863).
i

Ecclesiae jura ac limites, intra quos eadem jura exercere queat.


(Al'oc. Singular* quadam, 9 Decenobris 1854).
(Alloc. M ultís gravibusque, 17 Decembris 1860).
(Alloc. M axim a quidem, 9 Junii 1862).

XX. Ecclesiastica potestas suam auctoritatem exercere non


debet absque civilis gubertiii venia et assensu.
(Ailoc. Meminit unusquisque, 30 Septembris 1861)·

XXI. Ecclesia non habet potestatem dogmatice definiendi,


religionem catholicae Ecclesiae esse unice veram religionem.
(Litl. Apost. Multíplices ínter, 10 Junii 1851).

XXII. Obligatio, qua catholici magistri et acriptores omnino


adetringuntur, coarctatur ín. iistantnro, quaeab infallibili Eccle­
siae judicio veluti dogmata ab ómnibus credenda proponuntur.
(Epíst, ad Archiep Frisiog. Tuat libenter, 21 Decembris 1863).
3
34 SYLLABUS.

XXIII. Los Romanos Pontífices y los Concilios ecuménicos se


salieron de los límites de su potestad, usurparon los derechos de
los Príncipes, y aun erraron también en definir las cosas tocan­
tes á la fe y á las costumbres.
(Let. Apost. Multíplices ínter, JO de Juniode 1851).

XXIV. La Iglesia no tiene la potestad de emplear la fuerza,


ni potestad ninguna temporal directa ni indirecta.
(Let. Apost. A d Apostolicae, 22 de Agosto de 18S1).

XXV. Fuera de la potestad inherente al Episcopado, hay otra


temporal, concedida á los Obispos expresa ó tácitamente por el
poder civil, el cual puede por consiguiente revocarla cuando sea
de su agrado.
(Let. Apost. A d Apostolicae, 22 de Agosto de 1851).

XXVI. La Iglesia no tiene derecho nativo legítimo de ad­


quirir y poseer.
ÍAJoc. Nunquam fore, 15 de Diciembre de 1836).
(Encicl. Incredibite, 17 de Setiembre de 1863).

XXin. Romani Pontifices et Concilia oecumenica a limitibus


suae potestatis recesserunt, jura principum usurparunt, atque
etiam in rebus fidei et morum definiendis errarunt.
(Litt. Aposl. Multíplices inter, 10 Juoii 1851).

XXIV. Ecclesia vis inferendae potestatem non habet, ñeque


potestatem ullam temporalem directam vel indirectam.
(Litt. Apost. Ad Apostolicae, 22 Augusti 1831).

, XXV. Praeter potestatem episcopatui inhaerentem, alia est


attributa temporalis potestas a civili imperio vel expresse vel ta-
cite concessa, revocanda propterea, cum libuerit, a civili im­
perio.
(Litt, Apost. Ad Apostolicae, 22 Augusti 1851).
XXVT. Ecclesia non habet nativum*ac legitimum jus acqui-
rendi ac possidendi,
(AUoc. Nunquam fore, IS Decembris 1856).
(Epist. Ejicycf. Incredibiti, 17 Seplembn's 1863).
STLLABÜS. . 35
XXVII. Los sagrados ministros de la Iglesia y el Romanó
Pontífice deben ser enteramente excluidos de todo cuidado y do­
minio de cosas temporalea.
(Aloe. M axima quidem, 9 de Junio de 1862).

XXVIII. No es lícito á los Obispos, sin licencia del Gobierno,


ni siquiera promulgar las Letras apostólicas.
(Aloe. Nunrjuam /ore, 13 de Diciembre de 1856).

XXIX. Deben ser tenidas por írritas las g r a c ia s otorgadas por


el Romano Pontífice cuando no han sido impetradas por medio
del Gobierno.
(Aloe. Nunquam fore, 15 de Diciembre de 1836).

XXX. La inmunidad de la Iglesia y de las personas eclesiásti­


cas trae su origen del derecho civil.
[Let. Apost. Multíplices inter, 10 de Junio de 1831).

XXXI. El fuero eclesiástico en las causas temporales de los


clérigos, ahora sean estas civiles, ahora criminales, debe ser

XXVII. Sacri Ecclesiae ministri Romanusque Pontifex ab


omni renim temporalium cura ac dominio sunt omnino exclu-
dendi.
(Alloc. M axim a quidem, 9 Junii 1842).

XXVm. Episcopis, sine gubernii venia, fas non est vel ipsas
apostólicas Litteras promulgare.
(Alloc. Nunquam fore, 18 Decembris 1856).

XXIX. Gratiae a Romano Pontífice concesaae existiman de-


^ bent tanquam irritae, nisi per guberaium fuerint imploratse.
(Alloc. JVunguam fore, 15 Decetnbrís 1856).

XXX. Ecclesiae et personarum ecclesiasticarum immunitas a


jure civile ortum habuit.
(Litt. Apost. Multíplices inter, 10 Junii 1851).
XXXI. E c c le s ift s tic u m fo r u m pro temporalibus c le r ic o r u m
36 SYLLABUS.

completamente abolido aun sin necesidad de consultar á la Sede


Apostólica, y á pesar de sus reclamaciones.
(Aloe. Acerbissimum,27 de Setiembre de 1852).
(Aloe. Nunqttam fore, 15 de Diciembre de 4856).

XXXII. La inmunidad personal, en virtud de la cual los clé­


rigos están libres de quintas y de los ejercicios de la milicia,
puede ser abrogada sin violar en ninguna manera el derecho na­
tural ni la equidad; ántes el progreso civil reclama esta abroga­
ción, singularmente en las sociedades constituidas según la for­
ma de más libre gobierno.
(Carta al Obispo de Monreaie Singulañs Nobisque, 27 de Setiembre de I&61).

XXXIII. No pertenece únicamente á la potestad de jurisdic­


ción eclesiástica dirigir en virtud de un derecho propio y nati­
vo la enseñanza de la Teología.
(Let. AposL Ad Apostolicae, 22 de Agosto de 1851).

XXXIV. La doctrina de los que comparan al Romano Pontí-

causis sive civilibus sive criminalibus omnino de medio tollen-


dum est etiam inconsulta et reclamante Apostólica »Sede.
íAl loe. Actrbissimum, 27 Septembris 1852].
(Alloc, fiunquam fore, 13 Decembris 1856).

XXXI], Absque ulla naturalis juris et aequitatis violatione


potest abrogari personalis immunitas, qua clerici ab onere su-
beundae exercendaeq^ie militiae eximuutur; lmnc vero abroga-
tionem poatulat civilis progressus, máxime in societate ad for-
mam liberioris regiminis constituta.
(Epist. ad Cpisc. Montisregal. Sinffuiaris Nobisque, 2 9 Sept. 1864).

XXXIII. Non pertinet unice ad ccclesiasticam jurisdictionis


potestatem proprio ac nativo jure dirigere theologicarum rerum
doctrinara.
(Epist. ad Arcliiep. Frising. Tuat libenUr, 21 Decembris 1863).

XXXIV. Doctrina comp&rantium Romanum Pontificem Prin-


SYLLABUS. 37
fice á un Principe libre que ejercita su acción en toda la Iglesia,
es doctrina que prevaleció en la edad media.
(Let. Apost. Ad Apo&tolicae, 22 de Agosto de 4851).

XXXV. Nada impide que por sentencia de algún Concilio


general, ó por obra de todos los pueblos, el sumo Pontificado sea
trasladado del Obispo romano y de Roma á otro Obispo y á otra
ciudad.
(Let. Apost. A d Apostólicas, 22 de Agosto de 4851).

XXXVI. La definición de un Concilio nacional, no puede so­


meterse á, ningún exámen, y la administración civil puede to­
marla como norma irreformable de su conducta.
Let. Apost. Ad Apostólicas ,22 de Agosto de 1851).

XXXVn. Pueden ser instituidas Iglesias nacionales no suje­


tas 4 la autoridad del Romano Pontífice , y enteramente se­
paradas.
(Aloe. MuUus gravibusque, 47 de Diciembre de 1860).
(Aloe. Jamdudum cernimos, 18 de Marzo de 486f).

cipi libero et agen ti in universa Ecclesia, doctrina est quae medio


aevo praevaluit.
(Litt. Apost. Ad Apostólica# , 22 Augusti 1831).

XXXV. Nihil vetat, alicujus Concilii generalis sententia aut


universorum populorum facto, summum Pontifícatum ab Romano
Episcopo atque Urbe ad alium Epiacopum aliamque civitatem
transferri.
(Litt. Apost. Ad Apostoticae, 22 Augusti 18ö 1). ,

XXXVI. Nationalis Concilii definitio nullam aliam admittit·


disputationem, civilisque administratio rem ad Hosce términos
exigere potest.
(Litt. Apost. Ad Apostolicae,22 Augusli 1851).

XXXVII- Instituí possunt nationales Eccleaiae ab auctoritate


Romani Pontificia subductae planeque divisae.
(Alloc. Muífí* g ra vib w tfu c, 17 Dficembris i860).
(Alloc. Janduaum cernim us, 18 fiflartii 1861).
38 SYLLABtTS.
XXXVm. La conducta excesivamente arbitraria de los Ro­
manos Pontífices contribuyó á la división de la Iglesia en oriental
y occidental.
(Let. Apost. A d Apostolícete, 22 de Agosto de 1831).

• i VI.
Errores tocantes á, la sociedad civil considerada en sí misma
ó en sus relaciones con la Iglesia.
XXXEX. El Estado, como origen y fuente de todos los dere­
chos , goza de cierto derecho completamente ilimitado.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de Junio de 1862).

XL. La doctrina de la Iglesia católica es contraria al bien y


á los intereses de la sociedad humana.
fEncícl. Qui pluribus, 9 de Noviembre de 1846).
(Aloe. Quibus qtíantisque, 20 de Abril de 1849).

XLI. Corresponde ¿ la potestad civil, aunque la ejercite un

XXXVIII. Divisioni Ecclesiae in orientalem atque occidenta­


lem nimia Romanorum Pontificum arbitria contuierunt,
(Litt. Apost. Ad Apostólicas, 22 Augusti 1851).

8 VI.
E rrores de societate c iv ili turn in s e , tum in su is ad Ecclesiam
relation ibis specíatn.

XXXIX. Reipublicae status, utpote omnium jurium origo et


fons, jure quódam pollet nullis circumscripto limitibus.
(Alloc. M áxim a q u iie m , 9 Junit 1863).

XL. Catholicae Ecclesiae doctrina humanae societatis bono


et commodis adveraatur.
(Epist. Eacycl. Qui pluribus, 9 Noverabris 1846).
(Alloc. Quiíus qúantisque, 20 Aprilis 1849).

‘ · XLI. Civtli potestati vel ab infideli imperante exercitae com-


SYLL ABUfi. 03

Sefior infiel, la potestad indirecta negativa sobre las cosas sa­


gradas; y de aquí no sólo el d e r e c h o que dicen del Exequátur,
sino el derecho que llaman de apelación ah'a&u&ií.
(Let. Apost. Ai Apostolicae, 22 de Agosto de 1831).
XL1L En caso de colision entre las leyes de una y otra potes­
tad debe prevalecer el derecho civil.
(Let. Apost. A i Apostolicae, 22 de Agosto de 1851).
XLIII. La potestad secular tiene el derecho de rescindir, de­
clarar’ nulos y anular sin consentimiento de la Sede Apost ica
y aun contra sus mismas reclamaciones los tratados solemnes
(por nombre Concordatos) concluidos con la Sede Apostólica en
órden al uso de los derechos concernientes á la inmunidad ecle­
siástica.
(Aloe. In consUtorialí, 1.° de Noviembre de *880).
(Aloe, itfuitis yraviiusquej 17 do Diciembre de 1890)-

XLIV. La autoridad civil puede inmiscuirse en l£& cosas


que tocan á la Religión, costumbres y régimen espiritual; y asi
puede juzgar de las instrucciones que los Pastores de la g esia

petit potestas indirecta negativa in sacra; eidem proinde compe


tit nedum jus quod vocant exequatur, sed etiam jus appe & to
mis, quam nuncupant, al· abitsu.
(Litt. Apost,· Ad, Apostolieac, 22 Augusti 1851).
XLII. In conflictu legum utriusque potestatis, jus civile
praevalet. m
(Litt. Apost. Ai Apostoíicae, 22 Augusti 1851).
XLIII. Laica potestas a u c t o r it a t e m habet r e s c i n d e n d i , decla-
randi ac faciendi irritas solemnes c o n v e n t io n e s (vu go oh
data) super usu jurium ad e c c le s ia s t ic a m im m u n it a te m per in e n
tium cum Sede Apostólica initas, sine hujus consensu, im m o
e t ea reclamante.
ÍAlloc. In comistoriali, i Novembris 1850J.
(Alloc. Multis gravibusque, 17 Öecembris i860).
XLIV. Civilis auctoritas potest se immiscere rebus quae ad
religionem, mores et regimem spirituale pertinent. Hmc po
40 SYLLABUS.

suelen dar para dirigir las conciencias, según lo pide su mismo


cargo, y puede asimismo hacer reglamentos para la administra­
ción de los sacramentos y sobre las disposiciones necesarias para
recibirlos.
(Aloe. In consisloriali, 1 de Noviembre de 1830).
(Aloe. Máximo, quidem, 9 de Junio de 1862).
XLV. Todo el régimen de las escuelas públicas, en donde
se forma la juventud de algún estado cristiano, á excepción en
algunos puntos de los seminarios episcopales, puede y debe ser
d éla atribución déla autoridad civil; y de tal manera puede
y debe ser de ella, que en ninguna otra autoridad se reconozca
el derecho de inmiscuirse en la disciplina de las escuelas, en el
régimen de los estudios, en la colacion de los grados, ni en la
elección y aprobación de los maestros.
(Aloe. In consístoríaiif 1 de Noviembre de 1650).
(Aloe. Quibus luctuosissimis, 5 de Setiembre#de 1831).
XLV1. Aun en los mismos seminarios del clero depende de la
autoridad civil el órden de los estudios.
(Aloe. Nunquam fore, 15 de Diciembre de 1856).

de instructionibus judicare, quas Ecclésiae pastores ad conscien-


tiarum normam pro suo muñere edunt, quin etiam potcat. de di-
vinorum sacramentorum administratione et dispositionibus ad
ea suscipienda necessariis decernere.
(Alloc. In consisloriali, i Novembris 1850).
(Alloc. M axim a quidem, 0 Junii 18(52).
XLV. Totum scholarumpublicarum regimen, in quibus ju -
ventus christianae fklicujus Reipublicae instituitur, episcopalibus
dumtaxat seminariis aliqua ratione exceptis, potest ac debet
attribui auctoritati civili. et ita quidem attribui, ut nullum alii
cuicumque auctoritati recognoscatur jus immi.scendi se in disc i-
nlina scholarum, in regimine studiorum, in grailuum collatione,
in delectu aut approbatione magistrorum.
(AIloc. In consistorial! , J Novembris 1830).
(Alloe, Quibus luctuosissimis, 5 S«ptembns 18S1),
XLVI. Immo in ipsis clericorum seminariis methodus studio-
rum adhibenda civili auctoritati subjicitur.
(Alloc. Nunquam fore, 15 Decerabris 1856).
SYLLABUS. 41
XLVII. La óptima constitución de La sociedad civil exige que
las escuelas populares, concurridas délos niSos de cualquiera
claae del pueblo, y en general los institutos públicos, destinados
Ala enseñanza de las letras y á otros estudios superiores, y á
la educación de la juventud, estén .exentos de toda autoridad,
acción moderadora é ingerencia de la Iglesia} y que se sometan
al pleno arbitrio de la antoridad civil y política, al gusto de
los gobernantes , y según la norma de l a s opiniones corrientes
del siglo.
(Carta al Arzobispo de Friburgo Quum >»oíj sitie, <1 de Julio d* 1864).

XLVIII. Los católicos pueden aprobar aquella forma de edu­


car á la juventud, que esté separada, disociada de la fe católica
y de la potestad de la Iglesia, y mire solamente á la ciencia de
las cosas naturales, y de un modo exclusivo, ó por lo menos pri­
mario, los fines de la vida civil y terrena.
(Carta al Arzobispo de Friburgo Quum non sine, 14 de Julio de 1864).

XLIX. La autoridad civil puede impedir á los Obispos y á los

XLVII. · Postulat optima civilis societatis ratio, ut populares


scholae, quae patent omnibus cujusque e populo classis pueris,
ac publica universim Instituía, quae litteris severioribusque dis-
ciplinis tradendis et education! juventutis curandae sunt destí­
nala, cximantur ab omni Ecclesiae auctoritate, moderatrice vi et
ingerentia, plenoque civilis ac politicae auctoritatis arbitrio sub-
jiciantur, ad imperantium placita et ad coinmunium aetatis opi-
nionum amusaim.
(Episl. ad Arcliiep. Friburg. Quum non sine, ^ 4 Julii 1864).

XLVIII. Catholicis viris probari potest ea jiiventutis insti-


tuendae ratio, quae sit a catholica flde et ab Ecclesiae potestate
sejuncta, quaeque rerum dumtaxat naturalium »cientiam ac
terrenae socialis vitae fines tantum modo vel saltern primario
spectet.
(Cpisl. ad Axchiep. Friburg. Quum non sitie, 14 Julii 18t¡4).

XLIX. Civilis auctoritas potest impediré quoininus sacrorum


42 SYLLABUS.

pueblos fieles la libre y mútua comunicación con el Romano


Pontífice.
(Aloe, ñfaxim a quidem, 9 de Junio de 1862).

L. La autoridad secular tiene por si el derecho de presentar


los Obispos, y puede exigirles que comiencen á administrar la
diócesis ¿ntes que reciban de la Santa Sede la institución canó­
nica y las letras apostólicas.
(Aloe. Nunquam fore, lo de Diciembre de 1856).

LI. Más aun, el Gobierno laical tiene el derecho de deponer


á los Obispos del ejercicio del ministerio pastoral, y no está, obli­
gado ¿ obedecer al Romano Pontífice en las cosas tocantes á la
institución de los Obispados y de los Obispos.
ÍLftt. Apost. Multíplices ínter, 10 de Junio de 1851).
(Aloe. Acerbissmum, 27 de Setiembre de 1852).

LIT. El Gobierno puede, usando de su derecho, variar la edad


prescrita por la Iglesia parala profesión religiosa, tanto de las
mujeres como de los hombres, é intimar i las comunidades

Antistites et fideles populi cum Romano Pontífice libere ac mu­


tuo communicent.
(Ailoc. M axim a quidem, 9 Junii 1862).

L. Laica auctoritas habet per se jus praesentandi Episcopos,


et potest ab illis exigere ut ineant dioecesium procurationem,
antequam ipsi canonicam a S. Sede institutionem et apostólicas
Litteras accipiant.
(Alloc. N u n q m m fo n , 15 Decembris 1856).

LI. Immo laicum gubernium habet jus deponendi ab exerci-


tio pastoralis ministerii Episcopos, ñeque teuetur obedire Roma­
no Pontifici in iis qu® episcopatuum et Episcoporum reapiciunt
institutionem.
(L¡U. Apost. MuJítyttces inter, 10 Junii 1851).
(Alloc. Aeerbisáimum, 27 Septembris 1852).

LII. Gubernium potest suo jure immutare aetatem ab Eccle­


sia praes crip tam pro religiosa tarn mulierum quam virorum pro-
SYLLABUS. 43
religiosas que no admitan á nadie á los votos solemnes sin su
permiso.
(Aloe. Nunquam /ore, 15 de Diciembre de 1856).
LUI. Deben abrogarse las leyes que pertenecen á la defensa
del estado de las comunidades religiosas, y de sus derechos y
obligaciones; y aun el Gobierno civil puede venir en auxilio
de todos los que quieran dejar Ta manera de vida religiosa que
hubiesen comenzado, y romper sus votos solemnes; y puede
igualmente extinguir completamente las mismas comunidades
religiosas, como asimismo las Iglesias colegiatas y los beneficios
simples, aun los de dereclio de patronato, y sujetar y reivindi­
car sus bienes y rentas á la administración y arbitrio de la po­
testad civil.
í^ .00· Acerbissimum, 27 de Setiembre de 1852),
(Aloe. Probe m em incritii, 22 de Enero de 1855).
(Aloe. Cum saepe, 28 de Julio de 1855).
LIV. Los Reyes y los Principes no sólo están exentos de la
jurisdicción de la Iglesia, pero también son superiores á la IgLe-
sia en dirimir las cuestiones de jurisdicción.
(Let. Apost. Multíplices ínter, 10 de Judío de 1851).

fessione, omnibusque religiosis familiis indicere, ut neminem


sine suo permissu ad solemnia vota nuncupanda admittant.
(Alloc. Nunquam fore, 15 Decembris 1856).
LIII. Abrogandae sunt leges quae ad religiosarum familiarum
statum tutandum, earumque jura et officia pertinent; immo po­
test civile gubernium iis omnibus auxilium praestare, qui a sus-
cepto religiosae vitae instituto deficere ac solemnia vota frangere
velint; pariterque potest religiosas easdem familias perinde ac
collegiatas Ecclesias et beneficia Simplicia etiam juris patrona-
tus penitus extinguere, illorumque bona et reditus civilis po-
testatis administrationi et arbitrio subjicere et vindicare.
(Alloc. Acerbtssimum, 27 Septembris 1852).
(Alloc. Probe memineritis, 22 Jannari 1855).
(Alloc. Cum saepe, 26 Julii 1851).
LIV. Reges et Principes non sol um ab Ecclesiae jurisdictione
eximuntur, verum etiam in quaestionibus jurisdictionis dirimen-
dis superiores sunt Ecclesia.
(Litt. Apost. Multíplices inter, 10 Junii 1851).
44 SYLLABUS.

LV. Es bien que la Iglesia sea separada del Estado y el Es­


tado de la Iglesia.
(Aloe. Acerbissimum, 27 de Setiembre de 1952).

i VIL
Errores acerca de la moral natural y cristiana.
LVI. Las leyes de las costumbres no necesitan de la sanción
divina, y de ningún modo es preciso que las leyes humanas se
conformen con el derecho natural, ó reciban de Dios su fuerza
de obligar.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de J udío de 1862).

LVII. La ciencia de las cosas filosóficas y de las costumbres


puede y debe declinar ó desviarse de la autoridad divina y ecle­
siástica.
(Aloe. M aaima quidem, 9 de Judío de 1862).

LVIII. El derecho consiste en el hecho material; y todos los

LV. Ecclesia a Statu, Statusque ab Ecclesia sujungendus cst.


(Alloc. Acerbissimum, 27 Snpt^mbris 1832).

8 vn.
Errores de Ethica natmali et Christiana.
LVI. Morum leges divina liavid egent sanctione, minimeque
opus est ut humanae leges ad naturae jus conformentur aut obli-
gandi vim a Deo accipiant.
(Alio«. M axim a quidem, 9 Junii 1862).

LVII. Philosophicarum rerum moruinque scientia, itemque


civiles leges possunt et debent a divina et ecclesiastica auctori-
tate declinare.
{Alloc. M axim a quidem, 9 Junii 1862),

LVIII. Aliae vires non sunt agnoscendae nisi illae quae in


materia positae snnt, et omnis morum disciplina honestasque
SYLLABUS. 45
deberes de los hombres son un nombre vano, y todos los hechos
humanos tienen fuerza de derecho.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de Junio de -1862).
LIX. No se deben de reconocer más fuerzas que las qne están
puestas en la materia, y toda disciplina y honestidad de cos­
tumbres debe colocarse en acumular y aumentar por cualquier
medio las riquezas y en satisfacer las pasiones.
(Aloe. M axim a quidem, 9 d e J u dío de 1862).
(Encíel. Quanto conficiamur, 10 de Agosto de 1863).
LX. La autoridad no es otra cosa que la suma del número y
de las fuerzas materiales.
(Aloe. M axim a quidem, 9 de Judío de i 862).
LXI. La afortunada injusticia del hecho no trae ningún de­
trimento á la santidad del derecho.
(Aloe. Jamdudum cernimu$, 18 de Marzo de 1861).
LXII. Es razón proclamar y observar el principio que lla­
man de no intervención.
(Aloe. Novos et ante, 28 de Setiembre de 1860).

collocari debet in cumulandis et augfendis quovis rnodo divitiis


ac in voluptatibus explendis.
(Alloc. M axim a quidem, 9 Junii 1862).
(Epist. Encyel Quanto conficiamur, lOAugusti 1863).
LIX. Jus in materiali facto consistit, et omnia hotninuni
officia sunt nomen inane, et omnia humana facta juris vim
habent.
(Alloc. M axim a quidem, 9 Juoii 1862),
LX. Auctoritas nihil aliud est nisi numeri et materialium vi-
rium summa.
{Alloc. M axim a quidem, 9 Junii 1862).
LXI. Fortunata facti injustitia nullum juris sanctitati detri-
mentum affert.
(Alloc. Jamdudum cernimus, 18 Miltii 186t).
LXII. Proclamandum est et observandum principium quod
vocant de non-interveiitu.
(Alloc, flovos et ante, 28 Septembris I860).
46 SYLLABUS.

LXffl. Negar la obediencia á los Principes legítimos, y lo


que es más, rebelarse contra ellos, es cosa lícita.
Encícl. Qui pluribus, 9 de Noviembre de 4846).

Í
Aloe. Quisquí vestrum, 4 de Octubre de 1847].

Enclcl. Noscitis el Nobiscum, 8 de Diciembre de 1849).


Let. Apost. Cum catholica, 26 de Marzo de 1860).
LXIV. Así la violacion de cualquier santísimo juramento,
como cualquiera otra acción criminal é infame, no solamente
no es de reprobar, pero también es razón reputarla por ente­
ramente licita, y alabarla sumamente cuando se hace por amor
de la patria.
(Aloe. Quibus quantisque, 20 de Abril de 1819).

| VIII.
Errores sobre el matrimonio cristiano.
LXV. No se puede en ninguna manera sufrir se diga que
Cristo haya elevado el matrimonio á la dignidad de sacramento.
(Let. Apost. Ad Apostolicae, 22 de Agosto de 1851).

LXHL Legitimis principibus obedientiam detrectare, immo


et rebellare licet.
Epist. Encycl. Qui pluribus, 9 Novembris 1846).

ÍAlloc. Quisque vestrum , 4 Octobris 1847).

Epist. Encycl. Noscitis et Nobiscum, 8 Decembris 1849).


(Litt. Apost. Cum catholica, 26Martii 1860).
LXIV. Turn cujusque sanctissimi juramenti violatio, tum
quaelibet scelesta flagitiosaque actio sempiternae legi repug-
nans, non solum haud est improbanda, verum etiam omnino lici­
ta, summisque laudibus efferenda, quando id pro patriae amore
agatur.
(Alloc. Q uitos qm ntisque, 20 Aprilie 1849).

§ VIII.
Errores de imtrimmio christiano.
LXV. Nulla ratione ferri potest, Christum evexisse matrimo-
nium ad dignitatem sacramentó.
(Litt. Apost. Ad Apostolicae, 22 Angustí Í851).
STLLA-BÜ3. 47
LXVI. El Bacrameato del matrimonio no es sino una cosa
accesoria al contrato y separable de este, y el mismo sacra­
mento consiste en la sola bendición nupcial.
(Let. Apost. Ad Apostolicae, 2a de Agosto de 1851).
LXVI1. El vínculo del matrimonio no es indisoluble por de­
recho natural, y en varios casos puede sancionarse por la auto­
ridad civil el divorcio propiamente dicho.
(Let. Apost. A d Apostolicae, 22 de Agosto de 1851). '
(Aloe. Acerbissimum, 27 de Setiembre de 1852).
LXVIII. La Iglesia no tiene la potestad de introducir impedi­
mentos dirimentes del matrimonio, sino á la autoridad civil
compete esta facultad, por la cual deben ser quitados los impe­
dimentos existentes.
(Let. Apost. Ad Apoitolicae, 22 de Agosto de 1891).

LXIX, La Iglesia comenzó en los siglos posteriores á intro­


ducir los impedimentos dirimentes, no por derecho propio, sino
usando el que había recibido de la potestad civil.
{Let. Apost. Ad Apostolicae, 22 de Agostó de 1851).

LXVI. Matrimonii sacramentum non est nisi quid contractui


accessorium ab eoque separabile, ipsumque sacramentum in una
tantum nuptiali benedictione situm est.
(Litt. Apost. Ad Apostoticae, 22 Ausgusti 1851).
LXVII. Jure naturae matrimonii vinculum non est indissolu-
bile, et in variis casibus divortium proprie dictum auctoritate
civili sanciri potest.
(Litt. Apoat. Ad Apostolicae, 22 Augusti 1851).
(Alloc. Acerbissimum, 27 Septembris 1852).
LXVin. Ecclesia non habet potestatem impedimenta matri-
monium dirimentia inducendi, sed ea potestas civili auctoritati
competit, a qua impedimenta existentia tollenda sunt.
(Litt. Apost. Multiplices inter, 10 Juoii 1851).

LXIX. Ecclesia sequioribus saeculis dirimentia impedimenta


inducere coepit, non jure proprio, sed illo jure usa, quod a civili
potentate mutuata erat.
(Litt. Apost. Ad Apostolicae, 22 Augusti 1351).
48 SYLLABUS.

LXX. Los cánones tridentinos en que se impone excomunión


á tos que se atrevan á negar á la Iglesia la facultad de establecer
los impedimentos dirimentes, ó no son dogmáticos ó han de en­
tenderse de esta potestad recibida.
(Let, Apost. Ad AposioHcae, 22 de Agosto d« 18 SU).

LXXI. La forma del Concilio Tridentino no obliga bajo pena


de nulidad en aquellos lugares donde la ley civil prescriba otra
forma y quiera que sea válido el matrimonio celebrado en eBta
nueva forma.
(Let. Apost. Ad Aposlolicae, 22 de Agosto de 1851).

LXXIL Bonifacio VIII filé el primero que aseguró que el voto
de castidad emitido en la ordenación hace nulo el matrimonio.
(Let. Apost. Ad Aposlolicae, 22 de Agosto de 1831).

LXXIII. Por virtud del contrato meramente civil puede tener


lugar entre los cristianos el verdadero patrimonio; y es falso
que, d el contrato de matrimonio entre los cristianos es siem-

LXX. Tridentini cánones qui an athematia censuram illis in-


ferunt qui facultatcm impedimenta dirimentia inducendi Eccle-
siae negare audeant. vel non sunt dogmatici vcl de hac mutual a
potestate intelligenjdi sunt.
(UU. Apost. Ad Apottoheae, 22 Augusti IS.il).

LXXI. Tridentini forma sub inftrmitatis poena non obligat,


ubi lex civilis aliam formam praestituat, et velit hac nova forma
interveniente matrimonium valere.
(Litt. Apost. Ad Apostolieae, 22 Augusti 1851).

LXXII. Bonifacius VIII votum castitatis in ordinatione emis-


sum nuptiaó nullas reddere primus asseruit.
(Litt. Apost. Ad Apostolicae, 22 Augusti 1831).

LXXIII. Vi contractus mere civilis potest inter christianos


constare veri nominis matrimomum;rfalsumque est. aut contrac-
SYLLA.BUS. 49
pre sacramento, ó que el contrato es nulo si ae excluye el sa­
cramento.
(Let. Apost. Ad Apostolicae, 22 de Agosto de 1850· inUAV
fCarta ac S. S. Pió IX al Rey de Cárdena, 9 de Setiembre ua 1852).
Aloe. Aeerbisñtnum. 27 de Setiembre de 1852),
(Aloe. M ullís gravibusque, 47 de Diciembre de J860).

LXXIV. Las causas matrimoniales y los esponsales por su


naturaleza pertenecen al fuero civil.
fLet. Apost. Ad Apostolicae, 22 de Agnsto de 1831).
(Aloe. Acerbissimum, 27 de Setiembre de 4852).

N. B. Aqxií se pueden dar por puestos los otros dos errores,


(le la abolicion del celibato de los clérigos, y de la preferen­
cia del estado de matrimonio al estado de virginidad. Ambos lian
sido condenados, el primero de ellos en la Epist. Encícl. Qui
pluribus. 9 de Noviembre de 1846. y el segundo en las Le­
tras Apost. Multíplices ínter, 10 de Junio de 1851.

turn matrimonii inter climtianos semper e s s e sacram entura. ant


nullum esse contractual, si sacramentum excludatur.
(Lift. Apost. Ad Apostolicae, 22 Augusli 1854).
(Le Llera di S. S.I*io IX al Re di Sardegne 9 Setiembre 18S2).
(Alloc. ¿cer&issimum, 27 Septembris 1852).
(Alloc. Multis gravibusque, 47 Deccrubris 4860).

LXXIV. Caussae matrimoniales et spoilsalia suapte natura ad


forum civile pertinent.
(Lill. Apost. Ad Apostolicae, 22 August! l8ol).
(Alloc. Acerbissimum, 27 Septembris 1852).

N. B. Hue referri possunt duo alii errores: de clericorum coe-


libatu abolendo et de statu matrimonii statui virginitatis ante-
ferendo. Confodiuntur, prior in Epist. Encycl. Qui phvribus,
9 Novembris 1846, posterior in Litteris Apost. Multíplices in­
ter, 10 Jutlii 1851.
4
50 SYLLABUS.

IIX.
Errores acerca del principado civil del Rommo Pontífice.

LXXV. En punto á la compatibilidad del reino espiritual con


el temporal disputan entre sí los hijos de la cristiana y católica
Iglesia.
(Let. Apost. A d Apostolicae, 22 de Agosto de 1851).

LXXVI. La abolicion del civil imperio, que la Sede Apostó-*


ca posee, ayudaría muchísimo á la libertad y á la prosperidad
de la Iglesia.
(Aloe. Quibos quantisque, 20 de Abril de 1849}.

N. B. Ademas de estos errores explícitamente notados, mu­


chos otros son implicitameñte reprobados, en virtud de la doctri­
na propuesta y afirmada que todos los católicos tienen obligación
de tener firmísimamente. La cual doctrina se enseña patente­
mente en la Aloe. Qmfats quantisque, 20 de Abril de 1849;

§ K.
Errores de civili Romani Pontißcis principafu.

LXXV. De temporalis regni cum spiritual i compatibilitate


disputant inter se christianae et catholicae Ecclesiae filii.
(Litt. Apost. Ad Apostolicae, 22 Augustí 1851).

LXXVI. Abrogatio civilis imperii, quo Apostólica Sedes po-


titur, ad Ecclesiae libertatem felicitatemque ve! máxime condu-
ceret.
(Alloc. Quibus quantisque, 20 Aprilis 1849).

N. B. Praeter hos errores explicite notatos, alii complures


implicite reprobantur proposita et asserta doctrina, quam catho-
lici omnes firmisaime retiñere debent, de civili Romani Pontifi-
SYLLABUS. Bl

en la Aloe. S i seuper antea, 20 de Mayo de 1850; en las


Let. Apost. Qvm catholica Ecclesia, 26 de Marzo de 1860;
en la Aloe. Nonos, 28 de Setiembre de 1860; en la. Aloe. J cltk-
dudim, 18 de Marzo de 1861; en la Aloe. Mewñwia, quidem·, 9 de
Junio de 1862.
§X .
Errores relativos al liberalismo de nuestros dias.
LXXVII. En esta nuestra edad no conviene ya que la Reli­
gión católica sea tenida como la única religión del Estado, con
exclusión de otros cualesquiera cultos.
(Aloe, iSemo vestrum, 28 de Julio de 1835).

LXXVIJI. De aquí que laudablemente se ha establecido por


la ley en algunos países católicos, que á los extranjeros que
vayan allí, les sea lícito tener público ejercicio del culto propio
de cada uno.
(Aloe. Acerbissimtim, 27 de Setiembre de 4852).

cis principatu. Ejusmodi doctrina luculenter traditur in AUoc.


Quibus quantisque, 20 April. 1849; in Alloc. S i semper anted,
20 Maii 1850; in Litt. Apost. Cum catholica Ecclesia, 26 Mart. 1860;
in AUoc. Nmas, 28 Sept. 1860; in AUoc. Jamdvrfwm, 18 Mart.
1861; in Alloc. Maxima quidem, 9 junii 1862.

§ X-
Errons qui ad liberalismum koäierwivffi referwntur.
LXXVI1. Aetate hac nostra non amplus expedit religionem
catholicam haberi tanquam unicain Statu» religionem, ceteris
quibuscumque cultibus exclusis.
(Alloc. Nemo vestrum, 26 Julii 1856).

• LXXVin. Hinc landabiliter in quibusdam catbolici nominis


regionibus lege cautum est, ut hominibus illuc inmigrantibus
lice&t publicum proprii cujusque cultus exercitium habere,
(Alloc. Aeerbissimum, Septembris (852).
52 STLLABUS«

LXXIX. Es sin duda falso que la libertad civil de cualquiera


culto, y lo mismo la ámplia facultad concedida á todos de mani­
festar abiertamente y en público cualesquiera opiniones y pen­
samientos, conduzca á corromper más fácilmente las costumbres
y los ánimos, y á propagar la peste del indiferentismo.
(Aloe. Nunquam fore, lo de Diciembre de 1836).

LXXX. El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y


transigir con el progreso, con el liberalismo y con la moderna
civilización.
(Aloe. Jamdudum, 18 de Marzo de 4861).

LXXIX. Enimvero falsum est, civilem cujusque cultus libér­


tate m, itemque plenam potestatem omnibus atributam quaslibet
opiniones cogitationesque pal am publiceque manifestandi con-
ducere ad populorum mores animosque facilim corrumpendos.
ac indifferentismi pestem propagandam.
(Alloc- Nunquam fore, 45 Decembria 4856).

LXXX. Romanus Pontifex potest ac debet cum progressu,


cum liberalismo et cum recenti civilitate sese reconcilian et
componere.
(Alloc. Jamdudum, 48 Martii 1861).
DIA XX DE NOVIEMBRE DE MDCCCXLV1.

CARTA APOSTÓLICA

DE NTRO. SMO. P. EL PAPA PIO IX,


QUE INDICA UN JU BILEO UNIVERSAL PARA IMPLORAR BL SOCORRO
DIVINO.

Pió I X á iodos los fieles que vieren las presentes Letras>salud y


bendición Apostólica.
Elevado por los secretos de la divina Providencia á la Sede
Apostólica, sin merecimiento de nuestra parte, Conocemos harto
las dificultades de los tiempos presentes para no sentir cuánta
necesidad tenemos de los socorros de lo alto para preservar al
rebaño del Señor de las emboscadas por todas partes ocultas, y
para desempeñar y arreglar según el deber de nuestro cargo los
negocios de la Iglesia católica. Por esto hasta el dia de hoy no
hemos dejado de dirigir continuas oraciones al Padre de las mi-

DIE XX NOVEMBRIS MDGCCXLVI.

S. S. DOMINI NOSTRI PII IX.


IJT T E R A E APOSTOLICAE.
QUIBTJS iN D IC IT U R J U B IL A E U M U N IV E R S A L E AD IM PLORA N D U M D IV IN U M
A U X IL IU M .

Univertis Christifidelibuspraesentes Litteras inspectwis Sälvtem,


et Apostolicam, Benedictionem.
Arcano divinae Providentiae consilio ad A p o sto licae Sedis fas-
tigium nihil tale merentes cvecti, p r o b e novimus in quantas inci-
derimus re n n n ac temporum difficultates, ut divino subsidio ma-
ximopere indigeamus ad arcendas a dominico grege ubique la­
te n te s insidias, ad Catholicae Ecclesiae res pro Nostri muneris
54 CARTA APOSTÓLICA PARA B l JUBILEO. 1846.
sericordias, á fin de que se digne fortificar nuestra virtud, nues­
tras débiles fuerzas, é ilustrar nuestro espíritu con la luz de la
sabiduría para que el ministerio apostólico que nos lia confiado
se convierta en ventaja del cristianismo todo, y que por fin las
olas se deshagan y la nave de la Iglesia repose de las largas
agitaciones de la tempestad. Pero como lo que es un bien común,
debe ser pedido por oraciones comunes, hemos resuelto excitar la
piedad de todos los fieles de Jesucristo á fin de que unidas sus
oraciones á las nuestras, imploremos todos con más fervor los
auxilios de la diestra del Todopoderoso. Y como es cierto que las
oraciones de los hombres son más agradables á Dios cuando se
dirigen á él con corazones puros, es decir, con conciencias libres
de toda mancha, hemos resuelto imitar el ejemplo que nos han
dado nuestros predecesores al principio de su Pontificado, abrien­
do con liberalidad apostólica á los fieles de Jesucristo los celestia­
les tesoros de las indulgencias, cuya dispensación nos ha sido
confiada, á fin de que excitados más vivamente á la verdadera
piedad, y lavados de las manchas del pecado por el sacramento
de la penitencia, se aproximen cou más confianza al trono de
Dios, obtengan su misericordia y encuentren gracia cerca de él.

officio relevancias, componendas. Quapropter assiduis hue usque


precibua non destitimus obsecrare Misericordiarum Patrem, ut
infirmas Nostra« vires sua virtute roborare, et lumine sapientiae
suae mentem Nostram ilustrare velit, quo commissum Nobis
apostolicum Ministerinm rei Ghristianae universae beneac felici-
ter eveniat, et compositis tandem fluctibus Ecclesiae navis á diu-
turna tempestatis jactatione couquiescat. Quoniam vero, quod
commune bonum est, id communibus etiam votia postnlandum,
omnium Christifidelium excitare pietatem decrevimus, ut con-
junctis Nobiscum precibus, Omnipotentis dexterae auxilium im-
pensius imploremus. Atqui exploratum illud est, gratiores Deo
futuras hominum preces, si mundo corde, hoc est animis ab
omni acelere integris ad ipsum accedant, idcirco secuti etiam
exemplum Praedecessorum Nostrorum, qui in Pontificatus pri-
mordiis idipsum praestiterunt, coelestes Indulgentiarum thesau-
ros dispensation! Nostrac commissos Apostólica liberalitate Chris*·
tifidelibus reserare constituimus ut inde ad veram pietatem ve-
hementius incenai, et per Poenitentiae «Sacrameatum a peccato-
CARTA APOSTÓLICA PABA EL· JUBILEO. 1846. 55
Por esta razón anunciamos al universo católico una indul­
gencia en forma de Jubileo. Hé aquí por qué, confiados en la mi­
sericordia de Dios Todopoderoso y en la autoridad de los bien­
aventurados Apóstoles Pedro y Pablo, en virtud de aquel poder
de atar y desatar que el Señor no$ ha conferido, por indignos que
seamos, damos y concedemos por el tenor de las presentes, Indul­
gencia plenaría y remisión de todos sus pecados, á todos y cada
uno de los fieles de uno y otro sexo que habitan en nuestra buena
ciudad, los cuales desde el segundo domingo de advieilto, es
decir desde el 6 de Diciembre inclusivamente, hasta el dia 27 del
mismo mes inclusive, dia de la fiesta de S. Juan Apóstol, visita­
ren dos veces, durante estas tres semanas, las basílicas de San
Juan de Letran, del Principe de los Apóstoles y de Santa María
la Mayor, ó una de estas iglesias, y allí oraren con devocion du­
rante algún espacio de tiempo; ayunaren el miércoles, el viér-
nes y el sábado de una de estas tres semanas, y en el intérvalo
de las mismas se confesaren y recibieren con respeto el Santí­
simo Sacramento de la Eucaristía, é hicieren alguna limosna á
los pobres cada uno según su devocion; y para todos los que ha­
bitan fuera de Roma, en cualquier lugar que sea, que visitaren

rum maculis expiati, ad Thronum Dei fidentius accedant, ejusque


misericordiam consequantur, et gratiam inveniant in auxilio
opportuno.
Hoc Nos consilio Indulgentiam ad instar Jubilaei Orbi catho-
lico denunciamus. Quamobrem de Omnipotentis Dei misericor­
dia, ac beatorum Petri, et Pauli Apostolorum qua auctoritate
confisi, ex illa ligandi ac s o lv e n d i potestate, quam Nobis Domi-
nus licet indignis contulit, universis ac singulis utriusque sexus
Christifidelibus, in alma Urbe Nostra degentibus, vel ad eam
advenientibus, qtii Sancti Joannis in Laterano, Principis Apos­
tolorum, et Sanctae Mariae Majoris Basilicas, vel earum ali-
quam a secunda Dominica Adventus, nimirum a die sexta De-
cembris inclusive, usque ad diem vicesimam septimam ejusdem
mensia pariter inclusive, quae est dies fe s t a Sancti Joannis Apos-
toli bis visitaverint intra tres illas hebdómadas, ibique per ali-
quod temporis spatium devote o r a v e r in t, ac quarta et sexta fe­
ria, et Sabbato unius ex dictis hebdomadibus jejunaverint, et
intra easdem hebdomad&s peccata sua confess! Sauctissiiuum
56 CAUTA APOSTÓLICA PARA BL JUBILEO. 1846.
dos veces las iglesias designadas, al recibo de la presente, ya por
los Ordinarios, ya por sus vicarios ú oficial és, ó por mandado de
aquellos, y en su defecto por los que tienen la dirección de las
almas en estos mismos lugares, que visitaren dos veces estas igle­
sias ó alguna de ellas en el mismo espacio de tres semanas igual­
mente designadas; cumplieren con devocion las otras obras arri­
ba enumeradas, Nos les concedemos también por estas presentes
la Indulgencia plenaria de todos sus pecados, como se acostum­
bra á conceder en el año de Jubileo ¿ los que visitan ciertas
iglesias en la ciudad de Roma ó fuera de ella.
Concedemos también que los que viajan por mar ó por tierra,
apénas estén de vuelta en sti domicilio puedan ganar la misma
Indulgencia, llenando las condiciones arriba señaladas y visitan­
do dos veces la iglesia catedral, principal ó parroquial del lugar
de su domicilio. Y respecto de los regulares de uno y otro sexo,
aun de aquellos que viven en perpétua clausura, y de todos los
demas, cualesquiera que sefen, ya legos, ya eclesiásticos, secula­
res ó regulares, aun los que están en prisión ó detenidos, por
alguna enfermedad corporal ú otro impedimento, que no puedan

Eucharistiae Sacrament.um reverenter suscepcrint, ct pauperibus


aliquam eleemosynam, prout unicuique devotio suggeret, ero-
gaverint; ceteris vero extra Urbem praedictam ubicumque de-
gentibus, qui Ecclesias ab Ordinariis locorum, velo eorum Vica-
riis, seu officialibus, aut de illorum mandato, et ipsis deficienti-
bus, per eos, qui ibi curamanimarum exercent, postquamad illo­
rum notitiam hae Nostrae pervenerint, design andas, vel earum
aliquam spatio trium similiter liebdomadarum per eosdem una
cum Ecclesiis stabiliendarum bis visitaverint, aliaque recensita
opera devote peregerint, plenissimam omnium peccatorum In-
dulgentiam, sicut in anno jubilaei visitantibus certas Ecclesias
intra, et extra Urbem praedictam concedí consuevit, tenore prae-
sentium concedimus atque indulgemus.
Concedimus etiam, ut navigantes, atque iter agentes quum
primum ad sua se domicilia receperint, operibus suprascriptis
peractis et bis visitata Ecclesia Cathedrali, vel majori v e l pro­
pria Parochiali loci ipsorum domicilii, eamdem Indulgentiam
consequi possint et v a le a n t . Regularibus vero personis utriusque
sexus etiam in claustris perpetuo degentibus, nec non aliis qui-
CARTA APOSTÓLICA PARA EL JUBILEO. 1846. 57
practicar las obras arriba expresadas ó algunas de ellas, permi­
timos igualmente que un confesor de los aprobados por los Ordi­
narios de los lugares pueda commutar las dichas obras en otras
obras de piedad, ó diferirlas para otro tiempo poco lejano, y man­
darles aquello que los penitentes puedan cumplir. Autorizamos
también al mismo confesor para dispensar de la recepción de la
Eucaristía á los niños que aún no hubieren hecho la primera co­
munión.
Damos ademas á todos y á cada uno de los fieles seculares ó
regulares, de cualquier órden é instituto que sean, aun de las que
necesitan especial mención, licencia y facultad para elegir á este
efecto, por confesor á cualquier sacerdote secular ó regular de
los aprobados por los Ordinarios de los lugares, (de cuya facul­
tad podrán usar también las religiosas, las novicias y las mu­
jeres que viven en el claustro, toda vez que el confesor sea apro­
bado pro monialiius) el cual podrá absolverles y desatarles en el
f°ro de la conciencia, y por esta vez solamente, de la excomu-
nion> suspensión y demas sentencias y censuras eclesiásticas,

buscumque tam laicis, quam Saecularibus, vel Regularibus in


carcere, aut captivitate existentibus, vel aliqua corporis infirmi-
tate, seu alio quocumque impedimento detentis, qui memorata
opera, vel eorum aliqua praestare nequiverint, ut illa Confessa-
nus ex actu approbates a locorum Ordinariis in aliapietatis opera
com mu tare, vel in aliud proximum tempus prorogare possit,
caque mjungere, quae ipsi poenitentes efficere possint, cum fa­
cúltate etiam dispensandi super Communione cum pueris, qui
nondum ad primam Communionem admissi fuerint, pariter con-
cedimus atque indulgemus. ,
Insuper omnibus et singulis Christifidelibus Saecularibus et
gularibus cujnsvis Ordinis et Instituti, etiam specialiter no-
^wnan i, licentiam concedimus et facultatem, ut sibi ad hune
tam ^ 1*1 e% ere P°ssint quemcumque Presbyterum Confessarium
r\vj· ae^ularem quam Regulärem ex actu approbatis a locorum
inarns (qua facúltate uti possint etiam Moniales, Novitiaj,
íacque mulieres intra claustra degentes, dnmmodo Confessarius
appio atus sit pro Monialibus), qui e o s ab excommunicationis,
uspensionis, aliigque Ecclesiasticis sententiis, et censuris a jure
a íomine quavis de causa latis, vel inflictis praeter infra ex-
58 CARTA APOSTÓLICA PARA EL JUBILEO. 1846.
sea a jure, sea al· homine pronunciadas y publicadas por cual­
quier causa que sea, fuera de las abajo exceptuadas, y también
de todos los pecados, excesos crímenes y delitos, por graves y
enormes que sean, aun los reservados de cualquier modo á los
Ordinarios de los lugares ó á Nos y á la Sede Apostólica, (excep­
to los votos de castidad, de religión, y aquellos por loS cuales se
contrae una obligación con un tercero que hubieren sido acep­
tados por él, ó de cuya omisión se le siga perjuicio, así como los
votos llamados preservativos de pecado, á ménos que la conmu­
tación de estos votos se juzgue tan útil como su primera materia
para reprimir la costumbre del pecado) en otras obras pias y sa­
ludables, imponiendo sin embargo á todos y á cada uno de ellos
en todos los sobredichos casos, una penitencia saludable y alguna
otra cosa que el confesor juzge conveniente mandarles.
Nos concedemos ademas facultad de dispensar de irregulari­
dad contraida por violacion de las censuras en cuauto no pueda
ser llevada al foro exterior, ó que fácilmente pudiera ser llevada.
No entendemos sin embargo por estas presentes, dispensar nin­
guna irregularidad procedente de delito ó por defecto, ya pública,
ya oculta ó notoria, ni de incapacidad ó inhabilidad de cualquie-

ceptas, nec non ab omnibus peccatis, excessibus, criminibus et


delictis, quantumvis gravibus et enormibus, etiam locorum Or-
dinariis, sive Nobis, et Sedi Apostolicae speciali licet forma re-
%servatis, et quorum absolutio alias quantumvis ampia non intel-
ligeretur concessa, in foro conscientiae, ct hac vice tantum ab­
solvere, et liberare valeant; ut insuper vota quaecumque etiam
jurata, et Sedi Apostolicae rcservata (castitatis, religionis, et
obligati onis, quae a tertio acceptata fuerit, seu in quibus agatur
de praejudicio tertii semper exceptis, quatenus ea vota sint per­
fecta et absoluta, nec non poenalibus, quae preservativa a pecca-
tis nuncupantur, nisi commutatio futura judicetur ejusmodi, ut
non minus a peccato commitendo refraenet, quam prior voti ma­
teria) in alia pia et salutaria opera dispensando commutare, in-
juñeta taraen eis, et eorum cuilibet in supradictis ómnibus poe-
nitentia salutari, aliisque ejusdem Confessarii arbitrio injun-
gendis.
Concedimus insuper facultatem dispensandi super inegulari-
tate ex violatione censurarum contracta, quatenu* ad forum
externum non sit deducta, vcl de facili deducenda. Non intendí-
CARTA APOSTÓLICA PAnA EL JUBILEO. 1846. 59
ra manera que haya sido contraida, ni dar ningún poder de dis­
pensar en estos casos, ó de rehabilitar y poner en el primer es­
tado, aun en el foro de la conciencia; ni derogar tampoco la Cons­
titución y adjuntas declaraciones de nuestro predecesor Bene­
dicto XIV de feliz memoria, relativamente al Sacramento de la
Penitencia, tanto por lo que mira á la imposibilidad de absolver
4 su cómplice cuanto á la obligación de la denuncia; ni tampoco
que las presentes puedan ó deban servir de ningún modo á los
que hubieren sido nominalmente excomulgados, suspensos ó en­
tredichos por Nos ó por la Sede Apostólica ó por algún otro
Prelado ó Juez eclesiástico, ó que hubieren sido de otra suerte
declarados ó denunciados públicamente como habiendo incurri­
do en las censuras y en otras penas impuestas por sentencias, á
ménos que en el espacio de las dichas tres semanas hayan satis­
fecho ó se hayan puesto de acuerdo con las partes interesadas. Por
lo que si en dicho tiempo no han podido satisfacer á juicio del con­
fesor, Nos concedemos que puedan ser absueltos en el foro de la
conciencia, al efecto solamente de ganar las indulgencias del Ju­
bileo, con la obligación de satisfacer inmediatamente que puedan.

mus autem. per praesentes super alia quavis irregularitate sive


ex delicto, sive ex defectu, vel publica, vel occulta, aut nota,
aliaque incapacitate, aut inhabilítate quoquomodo contracta
dispensare, vel aliquam facultatem tribuere super praemissis dis-
pensandi, seu habilitandi, et in pristinum statum restituendi,
etiam in foro conscientiae, ñeque etiam derogare Constitution!
cum appositis declarationibus editae a fel. rec. Benedicto XIV
Praedecessore Nostro «Sacramentmi Pomitentiae» quoad inhabi-
litatem absolvendi complicem, et quoad obligationem denuncia-
tionis, neque easdem praesentes iis, qui a Nobis, et Apostolica
Sede, vel aliquo Praelato, seu Judice Ecclesiastico nominatiin
cxcoinmunicati, Buspcnsi, interdicti, seu alias in sententias, et
censuras incidíase declarati, vel publice denunciati fuerint, nisi
intra tempus dictarum trium hebdomadarum satisfecerint, aut
cum partibus concordaverint ullo modo suffragari posse aut de-
bere. Quod si intra praefinitum terminura judicio Confess«trii
flatisfacere non potuerint, absolví posse concedimus in foro cons­
cientiae ad effectum dumtaxat assequendi Indulgentias Jubilaei,
injuncta obligatione satisfaciendi statim ac poterunt.
60 CARTA APOSTÓLICA PASA EL JU B aE O . 1846.
Por lo cual mandamos y ordenamos expresamente por el tenor
de las presentas, en virtud de santa obediencia, á todos los Ordi­
narios de los lugares, de cualquier parte que sean, y á sus Vica­
rios y Oficiales, ó en su defecto á los que tienen la cura de almas,
que cuando hubieren recibido copia de las presentes, aunque sean
impresas, las publiquen ó las hagan publicar inmediatamen­
te que delante de Dios lo juzgaren conveniente, atendidos los
tiempos y lugares, en sus iglesias, diócesis, provincias, ciuda­
des, pueblos, territorios y lugares, y que designen á los pueblos,
convenientemente preparados, en cuanto sea posible, por la pre­
dicación de la palabra de Dios, la iglesia ó las iglesias que han
de visitar y el tiempo para el presente Jubileo.
Estas presentes podrán tener y tendrán su efecto, no obstante
todas las Constituciones y Ordenanzas apostólicas, y particular­
mente aquellas por las cuales la facultad de absolver en ciertos
y determinados casos de tal modo se reserva al Pontífice romano,
entónces existente, que semejantes ó diferentes concesiones de
indulgencias y facultades de esta clase no pueden servir á quien
quiera que sea, si de ellas no se hace mención expresa ó deroga­
ción especial; así como también, no obstante la regla de no conce-

Quapropter in virtute sanctae obedientiae, tenore praesentium


districtae praecipimus, atque mandamus omnibus, et quibuscum-
q u e Ordinariis locorum ubicumque existentibus, eorumque Vi-
cariis, et Officialibus, vel ipsis deficientibus, illis, qui curam
animarum cxercent, ut cum praesentium Litterarum transsump-
ta, aut exempla etiam impressa acceperint, ilia, ubi primum pro
temporum, ac locorum ratione satius in Domino censuerint per
fiiias Ecclesias ac Dioeceses, Provintias, Civitates, Oppida, Ter-.
ra£, et loca publicent, vel publicari faciant, populisque etiam
Verbi Dei praedicatione, quoad fieri possit, rite praeparatis,
Ecclesiam, seu Ecclesias visitandas, ac tempus pro praesenti
Jubilaeo designent.
Non obstantibus Constitutionibus, et Ordinationibus Apostoli-
cis, pr&esertira quibits facultas absolvendi in certis tunc exprcssis
casibus ita Romano Pontifici pro tempore existenti reservatur,
ut nec etiam similes, vel dissimiles Indulgentiarum, et faculta-
tum hujusmodi concessiones, nisi de illis expressa mentio, aut
specialis derogatio fiat, cuiquam suifragari possint, nec non re-
CAUTA. APOSTÓLICA PARA EL JÜBILEO. 1846. 61
der indulgencia ad instar y no obstante todos los estatutos y cos­
tumbres de todas las órdenes, congregaciones é institutos regula­
res, aun confirmados por juramento y autoridad apostólica, y de
cualquiera otra manera que sean; no obstante en fin todos los pri­
vilegios, indultos y Letras apostólicas concedidas en cualquiera
forma que sea á estas mismas órdenes, congregaciones é institutos,
y á las personas que los componen, aunque estén aprobadas ó re­
novadas: cuyas cosas y cada una de ellas asi como cualesquiera
otras en contrario, las derogamos por eBta vez especial, nominal y
determinadamente al efecto de las presentes, aunque de ellas y
de todas las del mismo tenor fuera necesario hacer mención ú otra
determinación especial, específica é individual, y no por cláusulas
generales equivalentes ó que hubiere necesidad de observar para
esto alguna otra formalidad particular reputándola por suficien­
temente expresada en estas presentes, y cualquiera otra forma
prescrita en este caso, por debidamente observada. Y á fin de que
las presentes, que no pueden ser llevadas á todas partes, puedan
más fácilmente llegar á conocimiento de toáoslos fieles, queremos
que en todos los lugares y países se de absolutamente la misma
fe á las copias de las presentes, aunque sean impresas, selladas

gula de non concedendis Indulgentiis ad instar, ac quorum-


cumque Ordinum, et Congregationum sive Institutorum etiam
juramento confírmatione Apostólica, vel quavis firmitate alia ro -
boratis statutis et consuetudinibus, privilegiis quoque Indultis,
et Litteris Apostolicis eisdem Ordinibus, Congregationibus, et
Institutis illoramque person is quomodolibet concessis, approba­
te , et innovatis, quibus omnibus, et singulis etiamsi de illis,
eorumque totis tenoribus, specialis, specifica, expreasa et indi­
vidua , non autem per clausulas generales idem importantes,
mentio, seu alia quaevis expressio habenda, aut alia aliqua
exquisita forma ad hoc servanda foret, illorum tenores praesenti-
119 Pro flufficienter expressis, ac formara in iis traditam pro ser-
vata habentes, hac vice specialiter, nominatim, et expresse ad ·
effectum praenoissonim. derogan)us, ceterisque contrariis qui-
buscumque. Ut autem praesentes Nostrae, quae ad singula loca
deferri non possunt, ad omnium. notitiam facilius deveniant,
volumus, ut praesentium transsumptis, vel exemplis p.t iy n im-
pressis manu alicujus Notarii publici subscriptis et sigillo per-
63 CÁHTA apostólica para bl jubileo. 1846.
por mane de un notario público, y selladas con el sello de alguna
persona constituida en dignidad eclesiástica, como ae daría á las
presentes si fiicran enseñadas y presentadas en su original.
Dado en Roma cerca de Santa María la Mayor, bajo el anillo
del Pescador, el veinte de Noviembre de mil ochocientos cuarenta
y seis, el año primero de Nuestro Pontificado.

A. Cardenal L ambruschini.

sonae in dignitate Ecclesiastica constitutae munitis, ubicumque


locorum et gentium eadem prorsus fides habeatur, quae habere-
tur ipsis praesentibus, si forent exhibitae, vel ostensae.
Datum Romae apud Sanctam Mariam Majorem sub aunulo
Piscatoris, die X X mensis Novembris anno MDCCCXLVI, Ponti-
ficatus Nostri anno primo.

A. C ard. L ambrukchini.
X DE MARZO I)E MDCCXCI.

BREVE

D E N . S. P . E L P A P A PIO V I

A S. B. EL CARDENAL DE LA BOCHEPOUCAULT, AL ABZOBISPO DE AIX, Y


DBÍ1AS AUZOD1SPOS Y OBISPOS DE LA ASAMBLEA NACIONAL DE FRAN­
CIA, CON MOTIVO DE LA CONSTITUCION C m L DEL CLEBO FRANCES.

PIO VI PAPA.
Á sus queridos hijos y Venerables Hermanos, salud y bendición
Apostólica,.
La importancia del objeto y el grandísimo número de apre­
miantes asuntos que nos abruman, nos han precisado, queridos
Hijos y Venerables Hermanos nuestros t á diferir algún tiempo la

X MARTII MDCCXCI.

S, S. D OM IN I N O S T R I P II V I

BREVE

AD E. S. R. ECCL. CARD. DE LA ROCHEFOUCAULT,


«
ILLUSTA. ARCHIEPIßCOPUM AQUISEXTANUU CAETEÄOSQUE PRAKLATOS CONVENTUS
NATIONAUS GA LUC A NI

De constitutione civili cleri gallicani.

PIUS PAPA VI
Dilecti F ilii nostri, ac Veneradiles Fratres, sahitrn, et
Apostolicem Benedictionem.
Quod aliquantum differre ob ipsius rei gravitatem, nimiamque
item urgentium negotiorum copiam coacti fuirnus, nunc respon-
sum daraus, dilecti Filii nostri, ac Venerabiles Fratres, litteris
G4 BREVB DB PIO VI «QUOD ALIQUA.NTCJM.»

respuesta á vuestra carta del 10 de Octubre, firmada por un gran


número de ilustres colegas vuestros, Ella ha renovado en nuestro
corazon un dolor profundo, que ningún consuelo podrá jamas dul­
cificar, y del que nos habíamos penetrado ya desde que la voz
pública nos hizo saber que la Asamblea nacional de Francia,
llamada para arreglar los asuntos civiles, había llegado hasta el
punto de atacar con sus decretos la religión católica, pues que la
mayoría de sus miembros invadía ya aun el mismo santuario.
Desde el principio habíamos resuelto guardar silencio por te­
mor de irritar con la voz de la verdad á esos |hombres inconsi­
derados, y que se precipitarán en mayores excesos. Este nues­
tro silencio estaba apoyado en la autoridad de San Gregorio el
Grande, quien dice: «que es necesario pesar co?i prudencia las
circunstancias criticas en las revoluciones, para que no se derrame
la lengua inútilmente cuando dele ser reprimida. Sin embargo,
inmediatamente dirigimos á Dios nuestra plegaria, y ordenamos al
punto oraciones públicas para alcanzar á esos nuevos legislado­
res el valor de alejarse fie las máximas de la filosofía de este
siglo, volver ¿ los consejos de nuestra religión, y permanecer

die 10 Octobris ad Nos datis, quibus multórum e vestris specta-


bilibus collegia nomen subscriptum est. Eae renovarunt in Nobís
immensum, nullaque consolatione levanduin dolorem ilium,
quern jam perceperamus, ex quo tempore perlatum ad Nos erat
istum nationis vestrae conventum, ad publicae oeconomiae ratio-
nes ordinandas congregatum, adeo in suis decretis progressum
esse, ut catholicam religionem impeteret; a conspirantibus enim
snnmm plerisque jam in ipsum irruebatur sanctuarium.
Ab initio judicabamus servanduin Nobis esse cum hujusmodi
inconsulta hominibus silentium, nc ipsi vcritatis voce magis irri­
tad ad multo deteriora adhuc proruerent. Nostrum hoc silen-
tium tuebámur S. Gregorii Magni auctoritate, qui (1 }<&Discrete,
inquit, vicissitudmmi pmsanda sm t témpora, ne cum restringí
lingua debet, per verba inutiliter deßmt. » Tarnen verba nostra
ad Deum convertí in us, ac publicas statiin indiximus peragendas
preces, ut novis istis leguin latoribus eum .impetraremus ani-
mum, qu,o vellent ab hujus sacculi philosophiae praescriptis rece-

(!) Regul. Pastor, tom. II oper. e d it Maurin., pag. 34.


10 DE MARZO DE 1791. 65

en ellos. En lo cual hemos seguido el ejemplo de Susana, quien,


como expone San Ambrosio, hizo mas callando que si hubiera ha­
blado', pues callando delante de los hombres habló con Dios; ó ha­
blaba la conciencia en donde no era oida su » 02, ni buscaba para si
el juicio de Ios-hombres la que tenia el testimonio de Dios.
No hemos dejado finalmente de convooar á Consistorio el 29
de Marzo del año próximo pasado á. nuestros Venerables Herma­
nos los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, y de participar­
les lo que ya había comenzado á ejecutarse ahi contra la religión,
y comunicando con ellos la amargura de nuestro dolor, excitar­
les á unir sus· lágrimas y preces &las nuestras.
Cuando en esto estibamos ocupados, de repente llega á Nos
la noticia de haber salido á luz, á mediados de Julio, de la Asam­
blea nacional francesa, (con cuya palabra entenderemos siempr e
la mayoría representada sólo por el número); haber salido á luz,
repetimos, nn decreto, que con el supuesto título de constitución
civil del clero, se encaminaba ciertamente á. echar por tierra los

dere, atque adreligionis nostrae consilia regredi, iisque insistere.


In quo Susantiae exemplum secuti sumus, quae T ut exponit
S. Ambrosius (\),plus egit tacendo, qmm si esset locula: tacen-
do enim apud homines, locuta est Deo; conscientia loqueHtwr, ubi
voce tum audiebatwr, neo quaerebat pro se hominum jvdicwm, quae
habebat Domini testimonium.
Ñeque porro praetermisimus Venerabiles Fratrea uostros
S. R. E. Cardinales in Consistorium convocare die 29 Martii
proxime eiapsi anni, eosquc participes eorum facere quae isthic
geri contra catholicam religionem jam coeperant, commuuicata-
que cum ipsis uostri doloris Hcerbitatc, illos itidem ad nostrarum
lacrymarum, ac obsecrationum societatem excitare.
Dum in hoc essemus intenti, repente adfertur ad Nos, pro-
diisse, circa mcnsis julii dimidium, a gallicae nationis conventu
(cujus nomine solam partem numero praevalentem semper iu-
telligemus) prodiisse, inquimus, decretum, quod in titulo consti-
tutionem cleri civilem praetexens, reverá ad saevatiora dogmata,
atque ad certiasimam Ecclesiae disciplinam perturbandam, ever-
tendamque deveniebat, hujus primae Sedis, Episcoporum, Sacer-

(I ) Lib. I d« Oflic,, cap. Hl, num. 9, lorn. II oper. edit. Maurin., pag. 4.
B
66 BREVE DE PIO VI «QUOD AUQUANTUM.»

dogmas más sagrados, y á trastornar la infalibilísima disciplina


de la Iglesia; abolía los derechos de esta primera Sede, los de los
Obispos, de los Sacerdotes, de los regulares de uno y otro sexo y
de toda la comunion católica; suprimía el culto sagrado, las ren­
tas eclesiásticas, y robaba los bienes, acarreando por fin tales ca­
lamidades, que no podrían creerse, á no comprobarlas la expe­
riencia. Al darnos cuenta de estas cosas no pudimos ciertamente
dejar de horrorizarnos con su lectura, y nos aconteció lo mismo
que en otro tiempo á nuestro predecesor Gregorio Magno, quien
habiendo recibido cierto libro del Obispo de Constantinopla para
que le reconociera, recorridas sus primeras páginas, declaró que
en él se hallaba oculto un manifiesto veneno; sumergida con esto
nuestra alma en las mayores angustias, lié aqui que A fines de'
Agosto se nos comunica una exposición de nuestro carísimo liijo
en Jesucristo, el Rey Cristianísimo Luis, en la cual con grande
empeño insistía en que Nos aprobáramos con nuestra autoridad,
siquiera fuese provisionalmente, cinco artículos decretados por
aquella Asamblea, que habían sido ya con su sanción real con­
firmados. Pero al ver que eran contrarios á las reglas canónicas,
creimos sin embargo deber responder con blandura á dicho rey,

dotum, Regularium utriusque sexus totiusque catholícae commu-


nionis jura aboiebat, sacros supprimebat ritus, ecclesiasticos
reditus, et fundos arripiebat, eas demum infere but aerumnas,
quae credi non possent, nisi ipsa comprobarentur experientia.
Istis ad Nos relatis, non potuimus certe non abhorreseere ad ejus
lectionem, idemque accidit nobis, quod olíra Magno Gregorio
Praedecessori nostro evenit, qtii cum codicem quemdam ab Epis-
copo Constantinopolitano recognoscendum accepisset, ac priores
partes percurrisset, manifesta pravitatis venena testatus est in
eo se reperisse (1): hinc animo nostro in su minas aegrítudines
conjecto, ecce sub finem augusti mensis, nuntiatur Nobis ca-
rissimi in Christo filii nostri Ludovici christianissimi regís postu­
late, qua summo apud Nos instabat studio, ut auctoritate nostra
approbaremus, saltern per provisions modum, quinqué ab illo
conventu decretos artículos, suaque regia sanctione jam confir-
matos. Cum autem illos regulis canonicis adversari videremus,

(I) Epist. 66, lib. VIt tom. II, peg. 242.


10 HE MARZO lffi 1 7 9 1 . 67

que Nos someteríamos aquellos artículos al exámen de una con­


gregación compuesta de veinte Cardenales, y que Nos mismo
examinaríamos y pesaríamos con cuidado, atendida la gravedad
del asunto, los dictámenes de cada uno de ellos manifestados por
escrito. Entre tanto por medio de una carta confidencial exhorta­
mos al mismo rey para que excitara á todos los Obispos del re ino
á que sencillamente le expusieran sus pareceres, y nos propusie­
sen los fundados motivos de las determinaciones en que convinie-
ren, manifestándonos todo aquello que se nos ocultare por la
distancia de los lugares, á fin de que no pudiéramos echar nin­
gún borron sobre nuestra conciencia. Aún no ha llegado á Nos
ninguna explicación vuestra sobre la conducta que se debe séguir
en estas cosas; liemos sin embargo recibido de algunos Obispos
cartas pastorales, discursos y amonestaciones impresas, llenas
del espíritu del Evangelio; pero escrito esto en particular por sus
autores, no nos indican el modo como parecería deber conducir­
nos en circunstancias tan azarosas, y lo que exigiría el grandí­
simo peligro en que os encontráis.
Mas no bien llegó á Nos vuestra exposición manuscrita, sobre

lenius tamen ipsi regi respondendum judicavimus, Nos artículos


illos examini subjecturos viginti Cardinalium congregationi;
quorum singulorum sententias etiam scripto expressas deinceps
cognoscere Nos ipsi, atque expendere pro rei gravitate satage-
bamus. Interim per nostras familiares litteras ipsum hortati su-
nius rcgem , ut universos regni Episcopos induceret ad sibi
c-andide apeñendos sensus suos, Nobisque accuratas eorum con-
siliorum ratíones proponendas, in quas ipsi convenient, eaque
Nobis patefacienda, quae in tanta locorum distantia Nos late-
rent, ne in ullam conscientiae nostrae lab&n posa emus incurrere.
Nonduni quidem ad Nos inde pervenit ulla vestra liujusmodi ge-
rendarum rerum explicatio; pervenerunt tamen aliquorum Epis-
^oporum typis evulgatae pastorales litterae, sermones et mónita
evangélico spiritu plena, sed ea singiüariter a suis auctoribfls
perscripta, ñeque rationem, quid a nobis gerendum videretur, iu-
dicantia, quam liaec tanta rerum necessitas, summumque, in quo
Versamini, discrimen exposceret.
Verum ad Nos non ita pcidem pervenit manuscripta expositio
Vestra super principias constitutionis cleri, quam et typis postea
68 BREVE DE PTO VI «QUOD ALIQUANTÜM.»

los principios de la constitución del clero, cuando la recibimos


impresa, y en cuyo exordio se leen muchos decretos entresacados
de la Asamblea nacional con multitud de advertencias sobre
los mismos, llenas de debilidad y perversidad. Casi al mismo
tiempo se nos remitió una carta del mismo rey, en la que nos
pide la aprobación provisional de siete artículos de la Asam­
blea nacional, casi conformes con los que en Agosto nos fueron
enviados, manifestando al propio tiempo la angustia en que se
halla por la sanción del nuevo decreto del 27 de Noviembre, en
virtud del cual los Obispos, Vicarios, Párrocos, Prefectos de se­
minarios y demas que desempeñen cargos eclesiásticos, han de
prestar ante los ayuntamientos, dentro del tiempo prescrito, el ju­
ramento de guardar la constitución, siendo castigados con gra­
vísimas penas los que no lo hagan. Pero, como ya ántes hemos
declarado, no queriendo Nos manifestar de ningún modo nuestro
juicio sobre’estos artículos, si ántes la mayor parte, ni ménos, de
los Obispos clara y distintamente no nos expone su sentir, esto
de nuevo constantemente repetimos y confirmamos»
Miéntras el dicho rey nos pide, entre otras cosas, que con nues-

accepimús, in cujus exordio perleguntur extracta nationalis con-


ventus plura decreta, eaque multis conjuncta animadversionibus
super eorumdem et invaliditate, et pravitate. Eodem pariter
tempore redditae Nobis sunt recentes ipsius regis litterae, in qui-
bus approbationem a Nobis postulat ad aliquod tempus val itu­
rara septem articulorum nationalis conventus, cum primis illis
quinqué ad Nos augusto mense transmissis pene consentien-
tium, unaque significat, se in angustias redigi pro interponenda
sanctione novo éxecutoriali decreto die 27 Novembris edito,
cujus jussu Episcopi, Vicarii, Parochi, scminariorum Praefecti,
aliíque ecclesiastici fungentes offieiis, coram generali municipa-
litatum consilio, intra praescriptum tempus juratam praestent
constitutioni servandae fidem, et ni faciant, gravissimis Bint
poenis puniendi. Verum quemadmodum jam antea declaravimus
nequaquam Nos velle nostrum expromere super, hisce articulis
judicium, nisi prius a majori saltern Episcoporum parte perspicue
distincteque Nobis relatum esset, quid ipsi sentirent, id nunc
ctiam constanter repetimus, et confirmamus.
Dum rex ipse postulat a Nobis inter caetera, ut hortationc
10 DE MAItEO DE 1791. 60

tras exhortaciones induzcamos á los Metropolitanos y Obispos á


que consientan en la división y supresión de arzobispados y obis­
pados, así como también que permitamos, al ménos provisional­
mente, que las formas canónicas guardadas por la Iglesia en la
erección de nuevos obispados, se empleen ahora por la autoridad
de los Metropolitanos, y que á los presentados para los curatos
vacantes, según el nuevo método de elecciones, les den. los mis­
mos la institución, con tal que á ello no se opongan la doctrina
y las costumbres de los que han de ser elegidos; fácilmente por
cierto se comprende por esta petición del rey, que él mismo
está claramente persuadido de que en semejantes casos es preciso
indagar el parecer de Los Obispos» y que es muy justo que sin
oírlos, Nos nada decidamos. Por lo tanto, Nos vivamente desea­
mos y admitimos vuestros consejos, las razones de vuestros dic­
támenes expuestas individualmente por todos vosotros ó firmadas
por la mayor parte, para que en ellas apoyados como en un gra­
vísimo monumento, podamos dirigir y ajustar nuestras delibera­
ciones, á fin de emitir un juicio saludable y conveniente á vos­
otros y al reino cristianísimo. Mientras esto esperamos de vos-

Jiostra Metropolitanos, et Episcopos inducamus ad consen tien-


dum Ecc lesiarum metropolitanarum, et episcopatuum divisioni, et
suppression!, nec non ut provisional] saltem modo indulgeamus,
quo scilicet formae canonicae ab Ecclesia in novorum episcopa­
tuum crectionibus hactenus servatae, nunc ex Metropolitano-
ruin , Episcoporumque auctoritate fiant, et praesentatis ad va­
cantes curas, juxta novam electionum methodum, iidem illi
institutionem prael-eant, dummodo inorum, doctrinaeque .eligen-
dorum ratio non obstet; ex hac profecto regis delata postulatione
facile perspicitur, ab eo ipso nimirum agnosci exquirendos esse
in hujusmodí casibus Episcoporum seasus, aequuraque plane
esse, ne Nos quidquam, nisi ipsis auditis, statuamus·. Vestra igitur
consilia, vestras singulariter expósitas consiliorum rationes a
vobis vel universis t vel plerisque subscriptas exoptamus, atque
agnoscimus, quo tanquám gravissimo monumento innixi consul-
tationes nostras regere, moderarique possimus, ut it¡a vobis re-
gnpque christianissimo salutare, ac congruum a Nobis judicium
proferatur, Dum in hac de vobis expectatione sumus, interim illa,
quae in vestris exponuntur litteris, sublevant Nos aliqua ex
70 1VREVE DE PIO VI «QÜOD ALIQUAMTÜM.»

otros, lo que en vuestras cartas exponeis nos ayudará en parte,


para entrar en el exámen de todos loa artículos de la constitución
civil.
Si en primer lugar se leen las actas del Concilio de Sena, cele­
brado el año de 152*7 contra los luteranos, no podrá parecer cier­
tamente exento de la nota de herejía, lo que constituye la base
y fundamento de la constitución civil de que se trata; pues el
Concilio se expresa así: «Despues de estos hombres ignorantes se
»levantó Marsilio de Pádna, cuyo libro pestilencial titulado Ba­
luarte de la Paz no hace mucho que ha sido dado á luz bajo los
»auspicios de los luteranos para perdición del pueblo cristiano.
»Persiguiendo éste cruelmente á la Iglesia y adulando con impie-
»dad á los príncipes de la tierra, arranca ¿ los Prelados toda juris-
»diccion exterior, exceptuando solamente la que el magistrado
»civil les hubiere concedido. Afirma también que todos los sa-
»cerdotes, ya fueren simplemente Presbíteros, ya Obispos, Arzo­
bisp os y hasta el Papa tienen igual autoridad por disposición de
»Cristo, y que si alguno tiene más autoridad que otro, pretende que
»esto procede de una concesion gratuita del principe lego, quien

parte in per agendo examine omnium nationalis constitutions


articulorum.
Si primo perlegantur assertiones Concilii Senonensis inchoati
anno 1527, contra Lutheranomm haereses, illud profecto quod
basis e s t, et ñindamentum decreti nationalis de quo agitur,
expers esse ab haeresis nota videri non potest. Sic enim se expli-
cavit Concilium (1): «Post hos autem ignaros homines, surrexit
»Marsilius Patavinus , cujus pestilens líber, quod Defeusorium
»pacts nnncupatur, in Christiani populi perniciem procurantibus
»Lutheranis, nuper excussus est. Is hostiliter Ecclesiam insecta-
»tua, et terrenis principibus impie applaudens, omnem Praelatis
»adimit exteriorem jurisdictionem, ea dumtaxat excepta, quam
»saecularis largitus fiierint magistratus. Omnes etiam Sacerdo­
t e s . sive simplex Sacerdos fíierit, sive {Cpiscopus, Archiepisco-
»pus aut etiam Papa, aequalis ex ChriBti institutione asseruit ease
»auctoritatis , quodque alius plus alio auctorite praeatet, id ex

(I) In collect. L abbe, tom . XIX, pag. 1 (5 4 , edit. Y enet. G oleti, qua sem ­
p e r u te m u r.
10 DE MARZO DE 17 9 1. 71

»puede revocarla ¿ su arbitrio. Pero el bárbaro fiiror de este deli­


brante hereje se halla reprimido por las santas Escrituras, en las
»cuales manifiestamente se demuestra que la potestad eclesiástica
»no depende del arbitrio de los principes, sino del derecho divino,
»que concede á la Iglesia establecer leyes para la salvación de
»los fieles, y castigar á los rebeldes con penas legítimas; la mis-
»ina Escritura Sagrada claramente demuestra también que la po­
testad de la Iglesia, muy distante de cualquiera otra potestad
»secular, no sólo es superior sino más digna que ella. En cuanto
»á lo demas, este Marsilio y los otros h&réj&s arriba mencionados,
»impíamente desencadenados contra la Iglesia, se esfuerzan á
»porfía en quitarla alguna parte de su autoridad.»
Os recordamos ademas el di ctámen,. acorde con esta doctrina,
de Benedicto XIV de feliz memoria. Én una carta, fecha 5 de
Marzo de 1*752, al Primado, Arzobispos y Obispos del reino de Po­
lonia, hablando de un opúsculo impreso en polaco, pero que ántes
lo había sido en francés bajo este título: «Principios sobre la esen-
»cia, distinción y límites de las dos potestades espiritual y tem­
poral , obra póstuma del P, Laborde, del Oratorio,» en el cual el

»gratuita laici principis concessione vult provenire, quod pro sua


»volúntate possit revocare. Yerum ex sacris Litteris coercitus est
>idelirantis hujus haereticé immanis furor, quibus palam ostendi-
»tur non ex principum arbitrio dependere ecclesiastícam potesta-
»tem , sed ex jure divino, quo Ecclesiae conceditur leges ad
»salutem condere fidelium , et in rebelles legitima censura ani-
»madve^tere; iisdera quoque Litteris aperte monstratur Ecclesiae
»potestatem longe alia qilavis laica potestate, non modo superio-
»rem esse , sed et dig-niorem. Caeterum lúe Marsilius et caeteri
»praenominati haeretici adversusEcclesiam impie debaccliati, cer-
»tatim ejus aliqua ex parte nituntur diminuere auctoritatem.»
Praeterea vobis etiam in rnentem revocamus fel. record. B e-
üßdicti XIV consonam sententiam, qui cum in suis ad Primatum,
Archiepiscopos, et Episcopos reprni Poloniae die 5 Martii 1752
datis Litteris ageret de ppusculo polonico idiomate impresso, g a -
Uice vero prius edito sub titulo «Principes sur 1'essence, la
»distinction et les limites des deux puissances, spirituelle et tem-
‘ »porelle, ouvrage posthume du P. Laborde, de 1‘Oratoire,» iu
quo auctor ecclesiasticum ministerium ita saeculari dominationi
• 72 BBEVB DE PIO VI «QÜOD ALIQUAtíTUM.*

autor de tal modo sometía el ministerio eclesiástico al dominio


secular, que decía pertenecer á este conocer y juzgar del go­
bierno externo y sensible de la Iglesia, se expresa así: «E l siste-
»ma que ya hace tiempo la Sede Apostólica reprobó y expre­
samente condenó como herético, es malo y pernicioso, y su
joimpudente autor le envuelve en especiosos sofismas, artificios
»é hipócritas palabras de piedad, torturando los textos de la Sa%
»grada Escritura y de los Padres, para asi engañar más fácil­
m ente á los sencillos é incautos. » En tal concepto condenó el
opúsculo, y le impuso la nota de capcioso, impío, falso y heréti­
co ; prohibió retenerle y leerle á todos y á cada uno de los fieles,
aun á los dignos de especial mención, bajo pena de excomunión
incurrida en el hecho, sin otra declaración, de la cual nadie sino
* el reinante Pontífice pudiera absolver, ¿ no ser en el ayti culo de
la muerte.
Y ciertamente, ¿de dónde puede venir á los legos esa juris­
dicción sobre las cosas de la Iglesia, á la cual hasta los mismos
eclesiásticos están obligados á someterse en sus decretos? Á nin-

subjiciebat, ut ad hane spectare pronuncíaret de externa, ac


sensibili Ecclesiae gubernatione cognoscere, ac judicare, «P ra -
hvnra, inqu.it. ac perniciosum systema jam pridem ab Apostólica
»Sede reprobatum ac pro haeretico expresse damnatum, fallaci­
o u s ratiunculis, fucatis, atque ad religionem compositis verbis,
»contortisque Scripturarum, ac Patrum testimonies impudens
»scriptor obtrudit, quo simplicibus et minus cautis facilius im -
»ponat.» Igitur libellum'proscripsit, notasque apposuit, captiosi,
fa tsi, impii, atque Jiaentici, ejusque interdixit, ac prohibuit
lectioncm, reteutionem, et usum omnibus et singulis chistifideli-
bus, etiam specifíca et individua mentione dignis, sub poena
excommunicationis ipso facto, absque alia declaratione incurren-
da, a quo nemo a quoquam praeterquam Pontífice Romano pro
tempore existente, nisi in mortis articulo constitutus, absolu-
tiouis bcneficium obtinere. valeat (1).
Et sane quae unquam pertinere potest ad laicos jurisdictio
super Ecclesiae rebus , ob quam ecclesiastici ipsi subjici eorum
decretis teneantur? Neminiporro, qui catholicussit, ignotum

({) Bular. Benedict. XIV, toro. IV, Conslilut. 44, edil. Rom .
i n DB MARZO DB 1 7 9 1. 73
gun católico , por cierto „ puede ser desconocido que Jesucris­
to al establecer su Iglesia dió á los Apóstoles y á sus sucesores
un poder á ningún otro poder sujeto, que todos los Santos Pa­
dres unánimemente reconocieron con Osio y San Anastasio, quie­
nes dicen: «No te mezcles en los asuntos eclesiásticos, ni en ellos
»nos impongas preceptos, sino Antes bien recíbelos de nosotros:
»Dios te dió á ti el imperio, á nosotros entregó lo que pertenece
»á las cosas eclesiásticas, y asi como quien te usurpa el mando
»se opone á la ordenación de Dios, asimismo teme, t ú , abrogán­
d o te el poder eclesiástico, de hacerte reo da un crimen mayor.»
Y ademas San Juan Crisóstomo, para comprobar más esta verdad,
alega el hecho de Oza: «Quien en otro tiempo, estando el arca
»próxima ¿ caer, {lié herido y muerto de repente por haber usur-
»pado un ministerio que no le pertenecía; luego si la violacion
»del Sábado y sólo el haber tocado el arca para defenderla pro-
avocó k Dios á tanta indignación, que los que & esto se atre­
vieron de ningún modo consiguieron el perdón, ¿ qué excusa
»tendrá ni qué perdón alcanzará el que corrompe los venerandos

esse potest Jesum Christum in suae Ecclesiae institutione, dedisse


Apostolis j eorumque successoribus potéstatem nulli alii potesta-
ti obnoxiam, quain sanctissimi Patres universi voce concordi
agnoverunt cum Osio et S. Athanasio monentibus (1). «N e te
»rebus misceas ecclesiasticis, neu nobis hisce rebus praecepta
»mandes, sed a nobis potius liaec edicas: tibiDeus imperium tra-
»didit, nobis quae sunt ecclesiastica concredidit, ac quemadmo-
»dum qui tibi subripit, Deo ordinanti repugnat, ita metue ne,
»si ad' te ecclesiastica pertrahas, majoris criminis reus fias.»
Ac propterea S. Joannes Chrysostomus, t i t magis, quam id
verum esse comprobaret, Ozae factum attulit (2): «Qui arcam
»alioquin subvertendam fulsit, e vestigio mortuus est, eo quod
»ministerium ipsi non congruens usurpavit; ergone sabbatiun.
»violatum, et solus arcae tuiturae contactus ad tantam indigna-
»tionem Deum provocavit, ut qui haec ausi fuerant, ne minimum

J (0 S. Alhanos. inHistor. Arianor. ftd Monaclios, ton). I aper., pag. 371,


edit. Mniirm.
(2) Com m enU r. in c&p. I E pisi. ad Galat, nuin. 0, tum . I , oper. odil. Mau­
rin ., pag. *>08.
74 BREVE DE PIO VI «QUOD ALIQ.UA'NTDM.5

»é inefables dogmas? Eato no puede ser, digo qué es imposible.»


Esto mismo decretaron los sacrosantos Concilios, conviniendo
en lo mismo vuestros reyes , hasta Luis XV, abuelo del que hoy
reina, quien el dia 20 de Agosto de 1731 declaró «que él recono­
c í a como el primero de sus deberes impedir que con motivo de
»controversias se pongan en duda los derechos sagrados de aque­
l l a potestad que de Dios sólo ha recibido el derecho de decidir
»en materias de fe y de costumbres; establecer cánones ó reglas
»de disciplina, por las cuales se gobiernen los ministros de la
»Iglesia y los fieles en lo que toca á la religión; instituir sus mi-
»nistros ó destituirles según las mismas reglas; obligar á los fie-
»les á prestarle obediencia, imponiendo á los mismos, según los
»cánones, no sólo penitencias saludables, sino también las penas
¿espirituales, sentencias ó censuras que los primeros Pastores
»por derecho propio pueden pronunciar.»
Y sin embargo, contra una doctrina tan corriente en la Igle­
sia, la Asamblea nacional se ha abrogado la potestad eclesiástica,
estableciendo tantas y tantas cosas contrarias no sólo á los dog·-

»quidem veniae aint consecuti: hic vero qui adoranda et ineffabi-


»lia dogmata corrumpit, excusationem habiturus est, et ve-
»niam consequetur? Non potest hoc fieri, non potest, in quam, a
Id ipsum decrevere sacrosancta Concilia, consentient!bus in
idem vestris regibus usque ad regnantis avum Ludovicum XV,
qui die 20 Augusti anni 1731, se agnoscere declaravit « velut
»primum suum officium impedire, ne disputationum occaaioni,
»in dubium revocentur jura sacra illius potestatis quae a Deo solo
»accepit jus determiuandi quaestiones doctrinae de fide, vel re-
»gula morum; condendi cánones, vel disciplinae regulas qui bus
»regantur Ecclesiae ministri, et fideles in ordine religionis, insti-
»tuendi suos ministros, aut eos dcstituendi juxta easdem regu-
»las, fideliumque ad obedientiam sibi praestandam adigendorum,
»ipsis imponendo, juxta ordinem canonicum, non solum póeni-
»tentias salutares, verum etiam veras poenas spirituales, vel ju -
»diciis, vel censuris quae primi Pastores jure suo ferre possunt.»
Et tarnen contra tarn c ertarn in Ecclesiae seötentiam, Con-
ventus iste nationalis potestatem sibi Ecclesiae arrogavit, dum
tot ac tanta constitueret, quae cum dogmati, tum ecclesiasticae
disciplinae adversantur, et dum Episcopos, et Ecclesiasticos
10 DE MARZO DE 1791. 75
mas sino también á la disciplina eclesiástica, y obligando á todos
los Obispos y Eclesiásticos con juramento á la observancia de su
decreto. Mas esto de ningún modo debe parecer maravilloso á
aquellos que por la constitución misma de la Asamblea fácilmente
comprenden que á ninguna otra cosa se encamina, ni de ninguna
otra cosa trata que de abolir la Religión católica, y con ella la de­
bida obediencia á los reyes. En tal concepto se decide ser un dere­
cho que el hombre constituido en sociedad goza de omnímoda li­
bertad , y que no debe ser inquietado en materias religiosas; que
es libre en asuntos asimismo religiosos, de opinar, hablar, escribir
ó imprimir lo que quiera; cuj%a monstruosidades, por cierto, de­
claró emanar y derivarse de la libertad é igualdad que los hombres
tienen entre sí. ¿Pero qué cosa más insensata podrá escogitarse
que establecer entre todos esta igualdad y libertad sin atribuir
nada á la razón, de que la naturaliza principalmente ha dotado
al género humano, por la cual se distingue de los demas ani­
males? Habiendo Dios criado al hombre y colocádole en un pa­
raíso de delicias, ¿no le intimó al mismo tiempo la pena de muerte
si comia del árbol de la ciencia del bien y del mal, y no restrin-

omnes jurejurando ad sui decreti executionem adstringeret.


Verum hoc minime mirum videri debet iis qui ex ípsa conventus
constitutione facile intelligunt nihil aliud ab illa spectari, atque
Ägi, quam ut aboleretur catholica Religio, et cum eadem debita
regibus obedientia. Eo quippe consilio decernitur, in jure posi-
tum esse, ut homo in societate constitutus, omnímoda gaudeat
libértate, ut turbari scilicet circa religionem non debeat, in
ejusque arbitrio sit de ipsiua religionis argumento, quidquid
velit, opinari, loqui, scribere, ac typis etiam evulgare: qnae
sane monatra ab ilia hominum inter se aequalitate naturaeque li­
bértate derivari, ac emanare declaravit. Sed quid insanius exco­
gitan potest, quam talem aequalitatem libertateinque inter
omnes constituere, ut nihil rationi tribuatur, qua praecipue
humanum genus a natura praeditum est, atque a caeteris ani-
mantibus distinguitur? Cum hominem creasset Deus, eumque in
paradiso voluptatis posuisset, nonne eodem tempore ipsi mortis
poenam indixit, si de ligno scientiae boni et mali comedisset;
nonne statim hoc primo praecepto ejus adstrinx.it libertatem’?
Nonne deinceps cum per inobedientiam se reum effecisset, plura
76 BREVE DE PIO VI «QUOD ALlQU*NTTJM.»

gió con este precepto su libertad? Y habiéndose despues hecho


reo por la desobediencia, ¿no le impuso muchos mandamientos
por medio de Moisés? Y aunque le dejara despues entregado d
su consejo para que pndiera obrar bien 6 mal, sin embargo, le
impuso mandatos y preceptos .para que se salvara si quería
guardarlos.
¿Dónde está esa libertad de pensar y de obrar que los decre­
tos de la Asamblea atribuyen al hombre constituido en sociedad
como un inmutable derecho de la naturaleza? Convendrá, pues,
según la doctrina de estos decretos, contradecir al derecho dei
Criador por quien existimos, y á <}ñya liberalidad debemos atri­
buir, como de él recibido, todo cuanto somos y tenemos. ¿Quién
hay ademas que ignore que tos hombres han Bido criados no sólo
para vivir y ser útiles á sí mismos, sino también á los otros hom­
bres? toda vez que en la debilidad de la naturaleza necesitan
mútuamente de auxilio para su conservación, por lo cual recibie­
ron de Dios la razón y la facultad de hablar para que pudieran
pedir ayuda, supieran y pudieran darla á los que la piden; por con­
siguiente, en virtud de la misma naturaleza se reunieron los hom-

praecepta per Moysen adjunxit? Et licet ipsum reliquisset in


mawu consilii sui, ut bene seu male mereri posset, nihilominus
adjecit mandata, et praecepta, ut si voluerit seroare conser*
»assent erni (1).
Ubi est igitur ilia cogitandi, agendique libertas, quam con-
ventus decreta tribuunt homini in societate constituto, tanquam
ipsius naturae jus immutabile? Oportebit igitur ex eorum decre-
torum sententia juri contradicere Creatoris, per quem existimus,
et cujus liberalitati, quidquid sumus, atque habemus, acceptum
referre debemus. Praeterea quis jam ignoret creatos esse homi­
nes, ut non solum singuli sibi, sed et aliis vivant ac proaint
homini bus? In hac cnim naturae infirmitate mutuo indigent ad
sui conservationem subsidio; atque idcirco a Deo et rationem,
et loquendi facultatem tenuerunt, ut et opem petere, et peten-
tibua praestare scirent, ac possent; proinde ab ipsa naturae in -
ductione in societatem communionemque coierunt. Jam cum
hominis sit ita sua ratione u ti, ne aupremum Auctorem suum,

(4) EcdeaiuUc. cap. XV. vers. 15 et 16.


10 DB MARZO DE 1791. 77
brea en sociedad. Y siendo propio del hombre el servirse de la ra­
zón, no sólo para conocer á bu Autor supremo, sino también para
honrarle, alabarle y referir á él todas las cosas, y siéndole necesa­
rio someterse desde el principio á sus mayores para ser regido é
instruido por ellos y poder arreglar su vida á las reglas de la ra­
zón, de la humanidad y de la religión, ciertamente se deduce que
desde el nacimiento de cada cual, aquella libertad é igualdad tan
decantadas entre los hombres son nulas y vanas. Estad sujetos á
la, necesidad. Asi pues, para que los hombres pudieran reunirse
en sociedad civil, debió establecerse una forma de gobierno, por
la cual aquellos derechos de la libertad se sometieran á las leyes
y á la autoridad de los gobernantes; de donde se sigue lo que
San Agustín enseña en estas palabras: «Porque es un punto ge—
»neral de la sociedad humana obedecer á sus reyes.» Por lo cual
esta potestad, no tanto se ha de Hacer derivar de un contrato
social, cuanto del mismo Dios, autor de lo recto y justo. Lo que
por cierto confirmó el Apóstol en la carta arriba citada: «Esté so-
»metida toda alma á las potestades más elevadas; pues no hay

Hom tantum agnoscere, verum et colere, admirári, ad eumque


omnia referre debeat, cumque ípsum subjici jara ab initio majo-
ribus suis necesse fuerit, ut ab ipsis regatur, atque instruatur,
vitamque suam ad rationis, humanitatis, religionisque normam
instituere valeat; certc ab uniuscujusqüe ortu irritam constat,
atque inanem esse jactatam illam inter homines aequalitatem,
ac libertatem. Necessitate subditi estate (1). Itaque ut homines
in civilem societatem coalescere possent, gubernationis forma
constituí debuit, per quam jura illa libertatis adscripts sunt sub
leges supreinamque rcgnantium potestatem; ex quo consequitur
quod S. Augustinus docet in haec verba: «Generale quippe pac-
Atum ust societatis humanae obedire regibus suis (2).»Quapropter
haec potestas non tam a sociali contractu, quám ab ipso Deo
recti justique auctorc repetenda cst. Quod quidem confirmavit
Apostolus in superiua laudata epístola (3): « Omnis anima potes-
Jfrtatibus sublimioribus subdita sit; non est enim potestas nisi a

'<»! ^ p o st. Episl- ad R om an., cap. XIII, vers. 5.


\¿) L ib. Ill Confession., cap. VIII, torn. I, opor. edit. M aurin., pag. 94.
3) A post. Epist. ad H oinna., cap. XlJJ, ^ers, \ et 2.
78 BREVE DE PIO VI «fQOOD ALIQ.UANTUM.»

»potestad que no venga de Dios; las que existen, por Dios han
»sido ordenadas: y asi el que resiste al poder resiste á la ordena­
r o n de Dios, y los que resisten se grangeau *m propia con­
denación.»
Aqui viene bien referir el cánon del Concilio II de Tours, ce­
lebrado el año 567, en cuyas palabras se fulmina anatema, no
sólo contra el que tiene un sentir opuesto á los decretos de la
Silla Apostólica, sino «lo que es peor, contra el que en oposicion
»A la doctrina que el vaso de elección, el Apóstol Pablo, promulgó
»inspirado por el Espíritu Santo, se atreva á asentar otra doctri­
n a contraria, diciendo él mismo, por boca del Espíritu Santo:
»El que predicare otra cosa que lo que yo os he predicado, sea
»anatematizado.»
Mas para refutar tan absurda fábula de libertad, bastaría
decir que esta misma doctrina fué la de los Wáldtnses y Begar-
dos. condenados por Clemente V , con aprobación del sagrado

»Deo; quae autem sunt, a Deo ordinatae sunt: itaque qui resistit
»potestati, Dei ordinätioni resistit: qui autem resistunt, ipsi
»sibi damnationem acquirunt.»
Atque hie referre libet canonem Concilii Turonenais II, habi-
ti anno 567, cujus verbis anathemate plectitur, non solum qui
decretis Apostolicae Sedis contraire praesnmit; sed et «quod
»pejus est. qui contra sentential», quam vas electionis Paulus
»apostolus Spiritu Sancto ministrante promulgavit, aliud con-
»scribere nlla ratione praesumat, cum dicat ipse per Spiritum
»Sauctum: Qui praedicaverit praeter id quod praedicavi, anathe-
>;ma sit (1).»
Ast ad refiitandum absurdissimum ejus libertatis commen-
tum, satis hoc etiam esse potest, si dicamus hujusmodi nempe
sententiam fuisse Valdensiim et Beguardortm a Clemente V r
sacro approbante oecumenico Concilio Viennensi ( 2), damnato-
rum, quam deinde secuti sunt. Wiclephistue, et postremo l/uthe-
rus illis suis verbis, Liberi sunvus ab onmilms (3). Verumtamem

( 4) Canon 2 0 , in. COllect. Lab be, tom. VI, pag..S4.


(2) Cap. in in Ctomantin. tit. de liaerelicis.
(3) Ut re je rt auctor appoadic. ad S . T liom am , prim a secunda«, q u a p s-
tioq. 96, a r t. 5, edit. N rapol. 1763.
10 DE MARZO DE 1791. 79
Concilio ecuménico de Viena, seguida despues por los W icle-
fitas,y en fin por Lutero en aquellas palabras: Somos libres de
todo yugo. No obstante lo que hemos afirmado de la obediencia
debida á las legítimas potestades, no queremos que se tome en el
sentido de que hemos intentado combatir las nuevas leyes civi­
les, á las que el mismo rey pudo prestar su asentimiento en lo
pertenecientes al gobierno temporal, como si pretendiéramos
li&cer que todo volviera al antiguo régimen civil, como ya algu­
nos calumniadores lo han interpretado para hacer aborrecible la
religión; no buscando ni aspirando Nos, así como vosotros, á
otra cosa que á conservar ilesos los derechos de la Iglesia y de la
Silla Apostólica. Examinemos con este fin bajo otro concepto
la palabra libertad, y veamos la diferencia que hay entre aque­
llos que estuvieron siempre fuera del gremio de la Iglesia, cuales
•son los infieles y judíos, y entre los qué se sometieron á la Igle-

quae de obedientia legitimis potestatibus debita asseruimus, no-


lumus eo accipisensu, ut a nobia dicta fuerint animo oppug-
nandi novas civiles leges, quibus rex ipse praestare potuit assen-
sum, utpote ad illius profanum regimen pertinentes, ac si per
nos eo consilio allata sint (1), ut omnia ad pristinum civilem
statum rediutegrentur, juxta quorumdam calumniatorum evul-
gatas ínterpretationes, ad conftandam religioni invidiam : cum
reverá Nos, vosque ipsi id umim quaeramm, atque urgeamus,
nt sacra jura Ecclesiae, et Apostolicae Sedis illaesa serventur.
In queni sane fmem nunc alia ratione noinen illud libeHatis
expeudamus, discrimenque inspiciamua, quod intercedit inter
homines qui extra gremium Ecclesiae semper fuerunt, quales
sunt infideles, et Judaei, atque inter illos quise Ecclesiae ipsi
per susceptum baptismi sacramcntum subjecerunt. Primi etenim

0 ) Ha el Breve del 6 de Julio 1791, dirigido al rey , tom. Ill , Appendix,


pars II, n." 1, el Papa d ice , fmploramus tibí receptam a tf poles-
tQíem... juraque omnia restituía. En el de 25 de Febrero de 17¡»2 , tom. Ill,
Appendix, pars И, п.* 2 , desea el restablecimiento de la realeza en Francia,
Regnumque illud ( Gallia ) ad prístina jura revertatur. Por Ultimo, en el de
* ue Agosto de 1792, tom . I ll, Appendix, pars И, п.* f , «oduce al emperador
de Alemania ut in suum referat statutn non tjunus Hecustom, quam regnum
Gallia. Preciso es conciliar estos pasases con aquel: Nolumus eo accipi sensu...
nvxnta ad pristinum civilem stalum redintegrentur. Para quitar la contra­
dicción aparente, es necesario com prender que el Papa no quiere prom over el res­
tablecimiento del antiguo régimen acompañado de sus abusos.
80 BBBVE DH PIO VI «QUOD ALIQUANTUM.»
sia por la recepción del sacramento del bautismo. Los primeros,
pues, no deben ser precisados á la obediencia católica; los otros,
por el contrario, son obligados á prestarla. Esta diferencia es la
que Santo Tomás de Aquino expone con su acostumbrada soli­
dez de razones, y expuso muchos sig-los ántes Tertuliano en el
libro de Scorpiaeo contra los Gnósticos, y no ha muchos aüos
Benedicto XIV en la obra de la Beatificación de los siervos de
Dios y Canonización de los Beatos; y para evidenciar más aun la
razón de este argumento , deben consultarse dos cartas muy cé­
lebres, muchas veces impresas, de San Agustín; una á Vicente
de Cariaba y otra al conde Bonifacio, en las cuales no sólo son
completamente refutados los herejes antiguos sino también los
modernos. Por lo c u a l , ’manifiestamente se echa de ver que la li­
bertad é igualdad por esa Asamblea tan ensalzada, como ya lo
hemos probado, á otra cosa no se encamina que á destruir la Re­
ligión católica, á la cual ha rehusado el título de dominante en el
reino, por más que de este título siempre haya gozado.

constringi ad catholicam obcdientiam profitendam non debent;


contra vero alteri sunt cogendi. Id quidem discrimen solidissi-
mis, prout solet, rationibus exponitS. Thomas Aquinas ( 1), ac
multis ante saeculis Tertullianus exposuit in libro Scorpiaci ad-
versus Gnosticos (2), et paucis ante annis Benedictus XIV in
opere de Servorum Dei Beatificatione, et Beatorum Canoniza-
tione (3); atque ut magis adlnic hujus argument! pateat ratio,
videndaesunt duae celeberrimae,acpluriestypis editae S. Augus-
tini epistolae, una ad Vincentium Cartenuensem (4), altera ad
Bonifacium comitem(5), per quas non veteres solum, sed et re­
centes liaeretici plane refelluntur. Quare manifesto perspicitur
aequalitatem, et libertatem a conventu isto jactatam in itlud, nt
jam probaviinnsf recidere, ut catholica subvertatur roligio, cui
propterea donmmntü titulum in regfto, quo potita semper est,
detrectavit.

(1) Secunda sectindae quacst. 10, a rt. 8.


(2 ) Cap. 1 1 ,0 / 1 5 .
(31 Lib. Ill, tap. XVII, n.‘ 13.
(4) E pisl, 9 3 , tom . II, o p e r.. pag. 3 3 7 , odit. Maurin.
(5) Epiat. 185, torn, ooa., pag. 092.
10 SE MARZO DE 1791. 81
Continuando en la demostración de otros errores-de la Asam­
blea nacional , al punto nos encontramos con la abolicion del
Primado del Pontífice y de su jurisdicción, habiéndose decretado
que: «El nuevo Obispo no podrá acudir al Papa para obtener de
•»él confirmación ninguna, sino que le escribirá como á cabeza
»universal de la Iglesia en testimonio de la unidad de fe y de cn-
»munion que con él debe conservar.» Se prescribe una nueva
fórmula, en que se suprime el nombre del Romano Pontífice. Por
ultimo, se obliga* al Obispo electo, bajo de juramento, á guardar
los decretos nacionales en que se prohíbe pedir su confirmación al
Sunio Pontífice, con lo cual se corta la comunicación del pueblo
el primero entre los Sacerdotes, quedando como rio incomu­
nicado con su fuente, ó como rama desgajada de su tronco.
Si·anos permitido trasladar aquí, para deplorar los ultrajes
hechos á la dignidad y á la autoridad pontificia, las mismas
expresiones de que se servia en otro tiempo San Gregorio el
Grande para quejarse á la Emperatriz Coustantina de las nuevas
pretensiones y del orgullo del Patriarca Juan, que se atribuía el

Progredientibus nunc Nobis ad alios nationalis Cpnventus


errores demonstrando^, statim oceurret Pontificii primatus, ejus-
que jurisdictionis abolitio, cum decrctum sit, ut: « Novus Epis-
»copus non poterit ad .Papam recurrere . ut ab eo ullam confir-
»mationem obtiueat, sed ad eum scribet, velut ad caput Ecclesiae
»universalis, in testimonium unitatis fidei, et communionis,
»quam debet cum eo retiñere.» Nova praescribitur jurisjurandi
nnula, in qua Romani Pontificis nomen suppressum est. Imo
cum electus ex jurata fide teneatur decretis nationalibus, in
quibus inhibitum est, ne a Pontífice electionis confirmatio postu-
e ur, eo ipso omnis ejusdem Pontificis potestas prorsus exclu-
1 atque hoc modo abscinduntur a fonte rivi. rami ab arbore.
Populug a primo Sacerdote.
Hie vobiscum usurpare Nobis liceat, et exprimere illatas dig·-
1 , auctoritatique'nostrae injurias, vocibus, quibus S. Grego-
j ll)s Magnus ( i ) indolnit apud Constantinam Augustam , de
oanue, qui nova praesumere coeperat, seque per superbiam,
.»uversalem Episcopum appellabat, rogavitque ne assensum

(* ) Epist. 21, lib. V , pag. 7 5 1 , tom . 11, oper. edil. Maurin.


S
82 BREVE DE PIO VI «QUOD ALIQUANTUM.»

titulo de Obispo universal, y para rogarla que negara su asenti­


miento á esta usurpación: «N o desdeñe vuestra piedad, decía
»este Santo Pontífice, no desdeñe en esta ocasion mis ruegos; y si
»Gregorio —aquí podríamos Nos decir, aplicando las mismas pala­
b ra s. y si Pió— por la magnitud de sus pecados lia merecido su­
f r ir esta injuria, pensad que el Apóstol San Pedro no tiene
»pecados que expiar, y que no ha merecido recibir bajo nuestro
gobiern o semejante ultraje. Yo os suplico, pues. y os conjuro á
»imitar el ejemplo de los principes vuestros antepasados, que
»se han esforzado siempre en atraerse el favor del Apóstol
»San Pedro: tratad también vos de procurarle y conservarle, y
»nuestros pecados de ningún modo disminuyan en vos el honor
»que es debido 4 aquel á quien indignamente servimos, para que
«pueda ayudaros ahora en todas vuestras cosas y alcanzaros des-
j»pues el perdón de vuestros pecados.»
Lo que San Gregorio pidió á Constantina en honor de la dig­
nidad pontificia, Nos igualmente lo solicitamos de vos para que
en ese vastísimo reino no sean abolidos el honor y los derechos
del Primado, y sean atendidos los méritos de Pedro, de quien
aunque indignos somos herederos, y que por todos deben ser
honrados en nuestra humilde persona. Lo que si no podéis cum­
plir, impedido por la fuerza de un poder extraño, debéis suplir­

praeberet praefatae Joannis elationi: « Si hac in causa nequa-


»quam me pietas vestra despiciat, quia et si peccata Gregorii
h{nmc P ii ) tanta sunt. ut pati talia debeat, Petri tamen aposto-
»li peccata milla sunt, ne vestris temporibus pati iata mereatur.
»Unde iterum atque iterum per omnipotentem Dominum rogo,
»ut sicut parentes priores vestri principes S. Petri Apostoli gra-
»tiam quaesierunt: ita vos quoque et hanc vobis quaerere et
»conservare curetis, et propter peccata nostra. qui ei indigne
»servimus, ejus apud vos honor nullatenus minuatnr, qui et
»modo vobis adjutor esse in omnibus, et postmoduin vestra va-
»leat peccata dimitiere.
Quod divus Gregorius ab auctumuU1 Constantinne postulavit
ad decus pontißeiae dignitatis, Nos a vobis similiter exquirimus,
ne in isto vastissimo regno Primatus honor et jura aboleantur,
r»spicianturque merita Petri, cujus Nos haeredes sumus, etsi in-
digui, quique debet in persona humilitatis nostrae honorari. Quod
10 DE MARZO DE 1791. 83
lo con vuestra religión y constancia, absteniéndoos con firmeza
del juramento que se os impone; pues que menor era la domina­
ción que Juan usurpaba á Gregorio, que el decreto nacional por
el cual se derogan nuestros derechos. ¿Cómo pues ae podrá
decir que se mantiene y se guarda la comunion con la cabeza vi­
sible de la Iglesia, dándola solamente parte de la elección, y ne­
gando al mismo tiempo la autoridad de su Primado por medio de
un juramento? Y sin embargo, como cabeza le es debida por
sus miembros la promesa solemne de la obediencia canónica
para mantener la unidad en la Iglesia y para evitar los cismas
ep el cuerpo místico por Nuestro Señor Jesucristo constituido.
Por lo cual, en lo que toca á las Iglesias de Francia, puede verse
en Martenue: Antigüedades eclesiásticas, la fórmula de jura­
mento que allí estuvo en vigor, en la cual consta que desde tiem­
pos remotos los Obispos franceses añadieron en su ordenación á
la profesion de fe la cláusula expresa de obediencia al Romano
Pontífice.

si alienae potestatis vi impediti exequi non valebitis, per religio-


nem et constantiam vestram coinplere debQtis, fortiter vos ab
injuncto jurejurando abstinentes: quipe minus detrahebat Gre­
gorio usurpata & Joanne denominatio, quam nostro deroget juri
nationale deeretum. Quomodo enim ietentam, conservatamque
dici poterit cum visibili Ecclesiae capite communionem. eidem
tantummodo electionem nunciando, eodemque tempore ipsiuspri-
matus anctoritatem etiam per sacramenti religionem abnuendo?
Et tamcn debetur ipsi tanquam capiti a suis membris solemnis
canonicae obedientiae promissio, ad retinendam in Ecclesia uni-
tatem, atque ad evitanda mystici 6ju>> corporis a Christo Domino
constituti schismata. Qua in re, quod ad Ecclesias Galliarum
pertinet, videre est apud Marten. De antiq. Eccl. Rit- (1)> qualis
ibidem jurandi formula viguerit, in qua constat jam ab antiquis
tempot^lLS gallicanos Epi&copos in sua ordinatione ad fidei pro-
essionem addidisse expressam suae, erga Romanum Pontificem.
obedientiae clausulam.
84 BREVE DE PIO VI «QTTOD ALIQUANTUM.»

No ignoramos ciertamente ni creemos deber disimular lo que


los defensores de la constitución nacional alegan contra esto, to­
mado de la epístola de San Hormisdas á Epifanio, Patriarca 'de
Constantinopla. ó más bien cuán grande abuso hacen de ella,
pues que consta por la misma que estuvo en uso el que los elegi­
dos Obispos enviaran legados con cartas y la profesión de fe al
Romano Pontífice, -á quien pedían ser admitidos en la unión y
comunicación con la Sede Apostólica para obtener de este modo
la aprobación de su elección. Habiendo Epifanio dejado de pres­
tarle al escribir á Hormisdas: «En gran manera noa hemos admi­
r a d o de que se haya descuidada la antigua costumbre, porque
»restablecida por la gracia de Dios la concordia de las Iglesias,
»exigía esto el cumplido deber de la paz principalmente, que
»vindicaba no la arrogancia personal sino la observancia de las
»reglas. Ciertamente habria convenido , Hermano carísimo, que
»enviaras legados á la Sede Apostólica al principio de tu ponti-
»ficado, para que comprendieras bien el afecto que oá debemos,
»y debidamente te conformaras con la antigua costumbre.»

Atque hie non ignoramus profecto, ñeque dissimul&ndum duci-


mus, quid constitutionis nationalis patruni contra haec proferunt
ex epístola S. Hormiádae ad Epiphanium Patriarcliam Constanti-
nopolitanum, seu potius quantopere illa ipsa abutantur; quoniam
ex eadem constat in more fuisse, ut ab Episcopis electis legati
cum litteris, et fidei professione mitterentur ad Romanum Ponti-
ficem, a quo postulabant admitti in conjunctionem, et in commu-
nicationem cum Apostólica Sede, ct hunc in modum suae elec-
tionis approbationem obtinerent. Quod cum praestare omisisset
Epiphanius ad ipsum Hormisdas scribens: «Mirnti, inquit, admo-
»dum sumus morem pristinum fuisse neglectum, quia reparata
»Ecclesiarum, Deo annuente, concordia, plenum frateruitatis, ac
»pacisid flagitabat officium, praesertim quod illud sibi ruin arro-
»gantia personalis, sed regularum observantia vindicarat. De-
»cuerat siquidem, Frater carissiinc, t>? lobatos ad Apostolicam
»Sedem, inter ipsa tui pontificatus initia, destinasse, utquem tibi
»debeamus affectum bene cognosceres, et vetustae consuetudinis
»formam rite compleres ( 1).»

(!) Epist. 71, in collect. Concil. Labbe, 1.1, p. 80S.


10 DE MARZO DE 1791- 85
Los adversarios del Primado deducen de la palabra convenía,
que aquella legación no ena sino de cortesía y como si dijéramos
de supererogación. Mas de todo el contexto de la carta, esto es,
de las palabras: restablecida la concordia... de las Iglesias...
esto exigía el deber, que vindicaba, la observancia de las reglas...
para que... debidamente te conformaras con la antigua costumbre,
¿quién habrá que deduzca por la palabra convenia, de que por
moderación se sirve el Pontífice, que no tuvieran los elegidos obli-.
gacion de ocurrir á él para alcanzar la aprobación ? Pero la in­
terpretación opuesta se destruye enteramente por otra carta
pontificia , que es la de San León IX á Pedro. Obispo de Antio-
quía. quien habiendo dado cuenta al Santo Pontífice de su elec­
ción . recibió la respuesta de que en gran manera era, necescrio
dar cuenta de su elección... y lo que mds principalmente convenía
á tí y «A la Iglesia que temporalmente presides no dejaste de
»hacerlo... Elevado á pesar de mi pequeñez á la cumbre del trono
»apostólico para aprobar lo que merezca aprobación y reprobar, lo
»que de reprobación sea digno. apruebo, aplaudo y confirmo con

Primatus adversarii ex verbo decuerat' iM&m non nisi urbani-


tatis, et, ut ita dicamus, exuberantiae legatiod^m fuisse conten-
dunty At extoto epistolae contextu, ex illisnempe verbis reparata
Ecclessianm... concordia..., idfiagitabat officium, quod... regu-
larum observantia vindicabat..., ut... vetustas cmsnetudínis fo r -
mam rite compleres, quis jam contendat ob illud decnerat verbum,
pontificia moderatione prolatum, in electi debito non fuisse ad
Pontificem pro consequenda approbatipne recurrere? Sed prorsus
elidit oppositam interpretationem alia pontificia epístola, quae est
S. Leonis I X , ad Petrum Episcopum Antiochenum, qui cum
S. Pontifici suam denuntiasset ad episcopatum electionem, res-
ponsum accepit (1 )mlde necessarium studiim fuisse annuntiare et
exponere secutam ejus electionem..., et. quod máxime oportebat
tibi, et «Ecclesiae cui temporaliter praesides, non distulisti effice-
»re... mea vero liumilitas in culmine apostolici Throni ideo exal-
>tata, ut approb&nda appfobet, improbarida quoque improbet, tuae
»sanctissimae fratcrnitatis epis copal em promotionem libensappro-
»bat, collaudat, et confinnat, et communem Dominum instanter

(i) Epíst. 5, in collect. Labbe, h)D). II, p a g -1334.


86 BREVE DE PIO VI «QUOD ALIQÜANTUM.»

»placer la elección episcopal de vuestra santísima fraternidad, y


»sin cesar pido al Señor que permanezcas ante sus ojos en lo que
»tus lábios pronunciaron.» Esta carta, que no procede de la inter­
pretación de un doctor pfivado, sin,o del dictámen de un Pontífice
insigne en santidad y doctrina, no deja duda alguna acerca del
sentido en que hemos expuesto la carta de San Hormisdas, y con
razón debe ser contada entre los más ilustres monumentos de
que los Obispos han de pedir y conseguir del Romano Pontífice la
debida confirmación, defendida por la autoridad del Concilio Tri-
dentinoj vindicada por Nos en la respuesta sobre las nunciatu­
ras, y que muchos de vosotros en esclarecidos y doctos escritos
defendisteis.

j»exorat, ut quod humano ore jara diceris, ante ejus oculos exis-
Atas.» Epístola haec, quae non ex privati doctoris interpretatione,
sed ex judicio prodiit Pontifícis sanctitatu et doctrina insignis,
nullum relinquit dubiuin super sensu, in quo Nos exposuimus
epistolam S. Hormisdas, ut mérito inter illustriora monujnenta
accensenda sit pro debita ab Episcopis petenda, et reportanda
a Romano Pontífice confirmatione, quam Tridentini Concilii mu·
riit auctoritas (1), quamque Nos in responsione super nunciaturis
viudicaudam su.scepimus (2), pluresque alii ex vobis egregiis,
doctisque scriptis propuguarunt (3).

(1 ) Sess. 23, can. 7, sess. 24, de reform at., cap. 1.


(2) Cap. V III, sesa. 3, § öS et 56, pag. 211.
(3 ) Post Iraosmissam lianc opisiolam incidiraus io litteras S. Pii V , qui num -
quam con firm are voluit electionem Friderici de Veda, in archiepiscopum C olo-
niensem, quia emittere noluerat (idei profeasionem, juxta formuJam a Pio IV
approbatam (qua praescribitur Romanatn Ecclesiam agnoscendam ease omnium
Ecclesiarum inatrem, et magistram, Roinaooque Pontifici B. Petri apostolorum
principis successori, ac Jesu Christi Vicario veram obedientiam prolitendam et
jurandam;. Et quamvis e le c t s Pridericusdeclaratioocm emiaisset suae ortodoiiae,
ac profess as esaet, sangutoeui eflundere velle pro fide calhol ica Rom ans; nihil—
om in u sS . Pins, post liortationes mouitionesqueadhibitas, inultam Friderici p e r -
Wcaciam diutius pali noluit, ideoque mandavil, ut, vel pareret, vel Fkxleßmm
diniitleret; unde in angustiis'posilus Fridericu·, mafuit Coloniensem cathedrani
abdicate, quam fid era pracscripla forma prolileri, eiquo ex pontiiicia benigniUte
permissum fuit, at ultro dignitali potius cedere videretur, quam invitus expolia-
ri; u tliquat ax znonumentis relatis a Laderchio ad ann. 1586, n um . 66, ad 59
et ad ann. 1567, n .° 24. ann. eccles., tom. XXIII.
Haec addidimua secuti exarnplum S. Leonis, qui nonnulla addidit suae dogma-
ticae apistolaead Flaviaoum Episcopum Goostantinopolitaaum scriptae, eaque v o -
biscum coramunicanda trbitram ur, ne quod Gallici Episcopi Cereiius, Salonius,
10 DE MARZO DE 1791. 87
Mas estos mismos adversarios nuestros, para sostener los de­
cretos de esa Asamblea. dicen que estos son relativos á la disci­
plina, la cual habiendo cambiado muchas veces con la variedad
de los tiempos, también ahora puede ser mudada. Pero entre
estos decretos se acumulan muchos otros no sólo de disciplina,
sino que se dirigen á la destrucción del dogma puro é inmutable,
como poco ha demostramos. Y concretándonos á la disciplina,
¿qué católico hay que afirme que la disciplina eclesiástica puede
ser cambiada por los legos? Aun el mismo Pedro de Marca con­
fiesa que en lo que toca á los ritos, ceremonias y sacramentos,
exámcn. condiciones y disciplina del clero, frecuentísimamente
salen á luz cánones de los Concilios y decretos de los Romanos
Pontífices como de una materia que les es subordinada. y apenas
se podrá alegrar una constitución de los príncipes expedida sobre
este nsunto, por el mero poder de la autoridad civil. En esta
parte vemos que las leyes civiles han ido siempre detrás; no que
han precedido.

At ut iidem adversar» nostri tueantur istius conventus decre­


ta, ipsa dicunt ad disciplinam pertinere, quae cuín saepe pro tem-
porum varietate mulata fiierit, nuncitidem mutari potuit. Verum
inter decreta ipsa, non solum disciplinaria, sed et alia non pauca
in eversionem puri. immutabilisque dogmatis congeruntur, ut
bactenus demonstra vi mus. Ast ut de disciplina agamus, quis un-
quam est ínter catholicos, qui afirmet disciplinara ecclesiasticam
immu tari a laicis posse? Cum ipse etiam Petrus de Marca fatea-
t.ur, quod (1) de ritibus, ceremoniis. sacramentis, «cleri censura,
»conditionibus, et disciplina, cánones a Conciliis et decreta a
»Pontificibus Romanis tanquam de materia sibi subjecta fre-
vquentí.ssime edantur; et vix ulla proferri possit constitutio prin-
»cipmu, quae liac de re lata fuerit ex mero potestad» saecularis
»imperio. Secutas qtiidem hae io parte leges publicas videmus,
»sed non antecessisse.»

“t Veranu6 d is id e ra ru n t, f t ms dosideretis; Imec enim fiirot illorum verba: S » » o -


lutarem lecturis omnibus paginam aliquo sludti nestri accumulastis augmen­
ts, id ipsum addi libello huir, soUit.ifa ptilate jubeatis. (Inter e pist. aecrfct.
S. Leoois collect, a HHinaudo in Hept. praeiul Christ. edit. P aris. 1761, pap. 177.)
(i; De Concord, sacerdol. et im p e r.f lib. l l , c. VII, num . 8.
88 B R E V E d e p í o V I «QtTOD A M Q Ü A N T D M .»

Después, cuando en él año de 1560 la. facultad de París some­


tió á su eximen las aserciones que Francisco Grimaudet, aboga­
do del rey , había presentado A la Asamblea ó Estados, reunidos
en Angers; entre muchas proposiciones reprobadas por la misma,
se encuentra también la siguiente, núm. 6. « El segundo punto
»de religión es relativo al gobierno y disciplina sacerdotal, en el
»cual los reyes y principes cristianos tienen la potestad de esta­
blecerla , ordenarla y reformarla una vez corrompida.» Esta
proposicion es falsa, cismática, enervadora de la potestad ecle­
siástica, y herética, y las pruebas en que se funda són insub­
sistentes. Es ademas cierto de todo punto que la disciplina no
se puede variar temerariamente y por capricho, toda vez que las
dos primeras lumbreras de la Iglesia, San Agustín y Santo
Tomás de Aquino, enseñan terminantemente que las materias
relativas ¿ la disciplina no se deben variar, á no ser por necesi­
dad ó por una grande utilidad; porque la mudanza de la costumbre,
aun cuando ayuda con la utilidad, perturba con la novedad: «y no
»deben mudarse, añade Santo Tomás, si por una parte no re-
»sulta tanta utilidad para el bien común, cuanta es derogada por

Deinde cum anuo 1560, facultas Parisiensis ad examen addu-


xisset ea quae Franciscas Grimaudet advocatus regius retulerat
ad conventum, seu status apud Andegavenses collectos, inter
multas proposiciones ab ipsa repinbatas, .sequen« etiam n .°6. re-
peritur: «Secundum punetmn religionis est in política et discipli-
»na aacerdotalij-in qno reges et· principes christiani habentpotes-
»tatem illam statuendi, ordinandi, eamdcipqne corruptam re-
»fonnandi.» Haec propositio est falsa, «cbisinatica, potestati«
ecclesiasticae enervativa, et hnerética, etprobatíones ad illam sunt
impertinentes (l). Pneterea certum omnino est disciplinam non
posee temere et pro arbitrio variari; si quidem dúo prima catho-
licae Ecclesiae lumina S. Augustinus (2), et S. Tomas Aquinas (3)
perspicue docent materias ad disciplinam expectantes variandas
non esse, nisi ex necessitate,' vel magna utilitate, quoniam mu-
tatio conauetudinis, ctiam quae adjuvat utilitóte, novítate pertur-

(1) Carol. d‘Argentr¿, Collect. judicior., tom. II., oper. Paris. <728,pag 291,
in fin.
(21 Epifft. 54, ad Ja n ., cap. V, tom . II, o p e r edit. M aijrin, pag. 128.
(3) Prim a aecondae q u e st. 97, a r t. 2.
10 DE MARZO DE 1791. 89
»la otra.» Estuvieron tan léjos los Romanos Pontífices de corrom­
per nunca la disciplina, que en virtud de la autoridad que por
Dios les fué conferida , parg. edificación de la Iglesia, la hicieron
siempre mejor y más suave, contra la cual nos dolemos que
hayan obrado los miembros de esa Asamblea, como fácilmente se
comprende por cada uno de estos decretos comparados con la
disciplina eclesiástica.
, Pero dntes de entrar en estos artículos creemos deber notar
cuán grande relación hay muchas veces entre la disciplina y los
dogmas, y cuánto influya aquella en la conservación de su pureza,
así como también cuán poca utilidad han acarreado y cuán poco
han durado las variaciones que raras veces y por indulgencia
han permitido los Romanos Pontífices. Los sagrados Concilios
ciertamente separaron en muchos casos con anatema de la co­
munión de la Iglesia ¿ los violadores de la disciplina. En el Con­
cilio de Constantinopla se fulminó pena de excomunión contra
los que comieran sangre de los animales ahogados: «Si alguno
»en lo futuro, dice el Concilio, se atreve á, comer, de cualquier
»modo que sea, la sangre de los animales, si es clérigo que sea

ba\: «et non debentmutari (subjicit ipse S. Thomaß) ni ex alia


»parte tantum recompensentur communi saluti, quantum ex ista
»parte derogatur.» Romani Pontifices tantum abest, ut discipli-
nam unquam corrumperent, ut eamdem ex collata sibi a Deo auc-
forit ate in aedificationem Ecclesiae, meliorem suavioremque sem­
per redderent, contra quam ab istius conven tus membris affec­
tum esse dolemus, ut ex singulis eorum decretorum articulis.
cum Ecclesiae disciplina comparatis, facile deprehenditur.
Sed priusquam artículos hosce attingamus, praemittendum du-
cimus, quantum saepe disciplina cohaereat dogmati, et ad ejus
puritatis conservationem influat, ctecnon quam pöfrum utilitafcÍR
attulerint, et quam brevi tempore perdu rarint variationes a Ro­
manis Pontificibus ex indulgentia, quamvis raro, permissae. Ac
ßrofecto sacra Concilia pluribus in casibus disciplinae violatore*.
ab Ecclesiae commuuione per anathema sep a ra ru n t. Quandoqui-
dem in Concilio Trullano (1) inflicta fuit excommunicationis
poena iis qui suffocatorum animalium sanguinem comederint: «Si,
. ■i ■
(í) Can. 67, in Collect. Labbe, toro. VII, pag. 1378.
90 BRBTE DE pro V! «QTO1Í AMQtJANTÜM.»
»depuesto, y si lego que se le separe de la Iglesia.» El Concilio de
Trento fulmina en muchos lugares anatema contra los impug­
nadores de la disciplina eclesiástica.,En el cánon 9 de la sesión 13
sobre la Eucaristía, lanza pena de anatema contra el que «negare
j»que todos y cada uno de los fieles de uno y otro sexo, cuando
»llegaren al uso de la razón, están obligados todos los aSos, al
aménos en la pascua, á comulgar según el precepto de la Santa
»Madre la Iglesia.» En el cánon 1 de la sesión 22 del sacrificio
de la Misa, se impone anatema contra el que dijere «que las cere­
m onias, los ornamentos y signos externos que la Iglesia católica
»usa en la celebración de las Misas son excitativos de impiedad
»más bien que oficios de piedad.» En el cánon 9 de la misma se­
sión se sujeta al anatema al que asegurare «que debe proscribir-
»se el rito de la Iglesia Romana por el cual parte del cánon y las
»palabras de la consagración se dicen en voz baja, ó que la Misa
»debe celebrarse solamente en lengua vulgar.»En el cánon 4 de la
sesión 24 del sacramento del Matrimonio se fulmina anatema con­
tra «1 que dijere «que la Iglesia no ha podido establecer impedi-
»mentos dirimentes del matrimonio, ó que se equivocó al estable­
c e r los.» En el cánon 9 de la misma sesión y titulo se lanza anatema

»quis deinceps auiinalium sanguinem quovis modo comedere


»agrediatur. si sit quidem clericus, deponatur. si autem laicua,
»segregetur.» Multis in locis Tridentina Synodus anathemati
subjicit ecclesiaJticae disciplinae impugnatoros, Nam can. 9,sess.
13. deEuc/taristia, infligit poenam anathematis illiqui «negaverit
»omnes et singulos christifideles utriusque sexus, cum ad annos
»discretionispervenerint, teneri singulisannis, saltem in paachate.
«ad communicandum juxta praeceptum S. Matris Ecclesiae.-» In
can 7, sess22, de Sacrificio Mi&sae, Hupponitur anathemati, qui
(ficeret «ceremonias vestes et externa signa, quibus in missarum
j'cciebratione Ecclesia catholica utitur, irrjtabula impietatis esse,
magis quam officia pietatis.» In can 9, sess. eadem, item anathemati
subjectua est, qui assereret «Ecclesiae Romanae ritum, quo sub-
»missa voce pars Canonis.' et verba consecrationis proferuntur,
»damnandurn esse, aut lingua tantum vulgari, missam celebrari
»debere.» In can. 4, »ess. 24, de Sacramento Malrimmii r anathe-
inateplectuntur illi, qui dicerent: «Ecclesiam non potuisse consti-
»tuereimpedimentamatrimonium dirimentia. vel iucoostituendis
10 DE MARZO DE 1791. 91
contra el que dijere que «los clérigos ordenados in eacris ó los re-
»gulares profesos con voto solemne de castidad pueden contraer
»matrimonio, y que una vez contraído es válido, no obstante la ley
»eclesiástica ó el voto; que sostener lo contrario seria condenar el
»matrimonio, y que pueden contraer matrimonio todos los que
»no se sientan con el don de la. castidad, aunque hubieren hecho
»voto de ella.» Ert el cánon 11 de la misma sesión y título son
anatemetizados asimismo los que dijeren que «la prohibición de
»la solemnidad de las bodas en ciertos tiempos del año es una su-
»persticion tiránica procedente de la superstición de los gentiles;
»6 los que condenasen las bendiciones y demas ceremonias que la
¡»Iglesia emplea en ellas.» En el cánon 12 de la misma sesión y
titulo se fulmina anatema contra los que dicen que «las causas
«matrimoniales no pertenecen á los jueces eclesiásticos.» Más ade­
lante Alejandro Vil proscribió el dia 7 de Enero y el 7 de Febrero
de 1661, bajo pena de excomunión late sentmtiae, la versión del
Misal romano en lengua francesa, como una novedad deshonrosa
al perpetuo decorofle la Iglesia y con facilidad promovedora de
desobediencia, 'temeridad, audacia, sedición, cisma y otros mu­

»errasse.» In can. 9, sess. ettit. iisd., itidem inanathema incurrit


dicens: «elencos in sacris ordinibus constituios, vel regulares cas-
»titatem solemniter profesaos, pos.se matrimonium contrahere, con-
»tractumque validum esse, non obstante lege ecclesiastica, vel
»voto, et oppositum nihil aliud esse, quam damnare matrimonium,
»posseque omnes contrahere matrimonium, qui non sentiunt se
»castitatis, etiamsieam voverint, liaberedonum.» Incan. 11, sess.
ead. et tit., anathematizantur pariter qui dicerent: «prohibitio-
»nenx solemnitatis nuptiarum certis anni temporibus superstitio-
»nem esse tyrannicam ab ethnicorum superstitione profectam,
»aut benedictiones, et alias ceremonias, quibus Ecclesia in illis
»utitur, damnaverint.» In can. \% ead. sess. et tit. imponitur ana-
thema dicentibus: «causas matrimoniales non spectare ad judi-
»ces eclesiásticos.» Ab Alejandro Vil' rleinde proscripta fuit die 7
»januarii et7 februarii l£J61, sub excommunicatione latae senten-
tiae versio Missalis romani in linguam gallicam, tanquam novi-
tas perpetui EccLeaiaq decoria defonnatrix, inobedientiae, temeri-
tatis, audaciae, seditionis, schismatis, aliorumque plurium malo-
rum facile productrix. Ab indictione anatheinatis contra adver­
92 BRBVB DE PIO v i «QÜOJ) AWQUANTUM.»
chos males. De la fulminación de anatema contra los que com­
baten muchos artículos de disciplina, claramente se deduce que
esta ha sido considerada por la Iglesia como unida Intimamente
con el dogma, y que ni, á cada paso, ni por cualquiera debe ser
variada, sino sólo por la potestad eclesiástica, á la cual conste
que el uso hastaentónces seguido ya no es bueno, ó que esnecesa-
rio conseguir un bien mayor. ,
Réstanos ahora ver que estas variaciones, las cuales se es­
peraba que frieran provechosas, ni fueron útiles ni duraderas.
Fácilmente os convencereis de esto si recordáis el ejemplo rela­
tivo al uso del cáliz, cuyo uso Pió IV se vió movido á conceder en
virtud de las vehementes instancias del emperador Femando y el
duque Alberto de Baviera; esto es, que algunos Obispos de
Alemania permitieran dicho uso, bajo ciertas condiciones; pero
proviniendo de esto más males que bienes á la Iglesia, el Papa
San Pió V creyó necesario revocar esta concesion al principio de
sn Pontificado, lo que al punto ejecutó con los Bretes apostólicos,
fechado uno en 8 de Junio de 1566 al Patriarca Juan de Aquila.
y el otro despues á Cárlos, archiduque de Austri». Habiendo pe­

santes pluribus capitibus disciplinae, plane assequimur illam ab


Ecclesia habitani fuisse tanquam dogmati connexam, ,nec debe-
re quandocumque, nec a quocumquc variari, sed a sola ecclesias-
tica potestatc. cui CQnstet, vel perperam factum fuisse, quod hac-
tenus servatum est, vel urgere consequendi majoris boni neces-
sitatem.
Nunc ut. videamus remanet, quam nec útiles, nec diuturnae
fuerint variationes, quas proficuas futuras sperabatur. Quod fa­
cile vobis patebit, si in memoriam revocaveritis exemplum super
calicis usn quem Pius IV t vehementer postulantibus Ferdinando
imperatore, et' Alberto Bavariae duce, tandem conceftere induc-
tus fuit, nimirnm ut aliqui possent Episcopi diocceses habentes
in G-ermania, sub certis conditionibus, ipsum permittere. At ciun
inde plus mali in Ecclesiam quam boni redundasset, S. Ponti­
fex Pius V, necessarium duxit, in sui Pontificatus exordio, hanc
concessionem revocare; quod statim praestitit per breves Apos­
tólicas Litteras, alteras die 8 Junii 1586 datas, ad Joannem Pa-
triarcham Aquileiensem, alteras item datas postridie ad Caro-
lum archiducem Auatriae: cumquc porro Urbanus Passaviensis
10 DB MARZO DE 1 7 9 1 . 93
dido el mismo indulto Urbano, Obispo de Passau, San Pió, al es­
cribirle de nuevo el dia 26 de Mayo de 1568, le exhorta con empeño
«á conservar el santísimo y antiquísimo uso de la Iglesia católica,
»más bien que el practicado por los herejes... y en esta doctrina
»debes mantenerte con tanta constancia y fortaleza, que por te-
amor ninguno de daño ó peligro, debes apartarte de ella, aunque
»hubieran de perderse los bienes temporales y padecer el marti-
»rio. Debes tener en más el premio de esta constancia que todas
»las riquezas y bienes temporales. Un hombre verdaderamente
■»cristiano y católico, léjos de rehuir el martirio, debe desearle y
»recibirle como un singular beneficio de Dios, y ha de conside­
rarse feliz cualquiera que haya sido digno de derramar su san-
»gre por Cristo y sus santísimos sacramentos.» De aquí es que con
razón escribiendo San León el Grande á los Obispos de Campania,
el PicenO; la Toscana y todas las provincias scbrc artículos de dis­
ciplina, termina de este modo su carta: «Esta nuestra exhorta­
r o n declara que si alguno de los hermanos pretendiese contrave­
n i r á lo establecido y se atreviere á admitir lo'que ha sido pro-

Episcopus idem flagitasset indultum, rescribens S. Pius die 26


Maii 1568 (1) magnopere ipsum hortatus est «ad retinenduin
»potius Ecclesiae oatholicae antiquissimum et sanctissimum ri-
>¿tum, quam eum quo haeretici utuntur... atque in hac sententia
»adeo constanter et fortiter manere debeg, ut nullius jacturae,
»aut periculi metu, ex ea te dimoveri patiare, etiamsi tempora­
ria bona amittenda essent, etiamsi subeundum esset martyrium.
' »Pluris talis constantiae praemium aestimare debes, quam quan-
»tasvis opes et temporalia .bona. Martyrium vero adeo non est
»subterfugiendum homini vere chistiano et catliolico, ut sit
»etiarn expetendum, et in singularis beneficii loco a Deo acci-
»piendum, et felix habendus sit, quicumqne dignus habitus
»fnerit, qui pro Christo et pro ejus sanctissimis sacramentis san-
»guinem effundat.» Hinc mérito S. Leo Magnus, scribens Epis-
copis per Campaniam, Picenum, Thusciam, et universas provin­
cias constitutis de aliquibus discipliuae articulis, suam ulausit
epistolam (2): «Hoc itaque kdmonitio nostra denunciat, quod si

. (i) Relat. a LadercL Anual. Ecclesiast. ad aon. 136$, pag. 60, edit.
Rom. 1733.
(2) Episl. lom. II, oper. edil, Tyrna., 176?.
94 BRBVE IMS PIO VI «QTJOD ALIQUANTUM,»

»hibido, entienda que será depuesto de su cargo; ni tendrá parte


»en nuestra comunion quien no quiso uniformarse con nuestra
»disciplina.»
Entrando ahora en el exámen de los articules del decreto de
la Asamblea nacional, se ofrece desde luego como uno de los más
graves la supresión de las antiguas metrópolis, de algunos obis­
pados, la división de otros y la erección de otros nuevos: en cuyo
asunto no pretendemos entrar con un exámen critico en lo que de
una manera oscura escribieron los historiadores sobre la antigua
división de las provincias francesas administradas por derecho ci­
vil, de cuya división podríamos inferir que las metrópolis eclesiás­
ticas no han convenido con aquellas. ni en el tiempo, ni en el
lugar; y por lo que toca A nuestro asunto, basta indicar que la di­
visión de provincias eclesiásticas no depende de la división esta­
blecida por la jurisdicción civil, como se deduce de la doctrina de
San Inocencio I cuando dice: «En cuanto á lo que me preguntas
»que si divididas las provincias según el arreglo civil, donde haya
»dos metrópolis deban nombrarse también dos Obispos metropo-

»quis Jratrum contra haec constituta venire tentaverit, et prohi-


¿bita fuerit aiisus admitiere, a suo se noverit officio submoveu-
»dum, nec communionis uostrae futurum esse consortem, qui
»socius esse noluit disciplinae.»
Nunc procedentibus ad examen capitum decreti conventus
nationales, gravissima *s ese offert suppressio antiquarum metro-
polium , necnon et nonnullorum episcopatiiuin, aliorumque ex
suis divisio, aliorum de integro erectio. Qua de re non hic ad
criticum examen revocare intendimus illud , quod non sine ali-
qua dubitatione retulerunt historici super veteri gallicarum pro-
vinciarum civili jure administratarum divisione, ex qua inferre
possemus cum eisdem, ñeque tempore, ñeque loco ecclesiaaticas
metropoles convenisse; at pro re, de qua nunc agitur, satis est.
si innuamus ex divisione metropolium ad jurisdictioncm civi-
lem constituí arum, nequaquam emanare ecclesiastici minister»
spatia, ut ex allata patet a S. Innocentio I ratione (1): «Nam
*quod sciscitaris utrum divisis imperiali judicio provinciis, ut
»duae metropoles fiunt. sic duo metropolitan! Episcopi debeant

(I) E pist. 24, ad A leian d ru m A ntio ch ., cap . H , apud C o n sta n t., pag. 882.
10 DE MARZO DE 1791. 95
»lítanos, no nos paree« que la Iglesia de Dios deba acomodarse á
»la movilidad délas necesidades mundanas, ni sujetar las digni-
»dades ó las divisiones, á-las que el emperador creyere convenien­
t e deber hacer. Por consiguiente conviene que los Obispos sean
»nombrados según la antigua circunscripción de provincias.» Pe­
dro de Marca ilustra esta carta con notables monumentos saca­
dos de la práctica de la Iglesia francesa; tomaremos de él pocas
palabras: «La Iglesia francesa convino con la doctrina del Con-
»cilio Calcedonense, con el decreto de Inocencio, y juzgó no ser
»permitido á la autoridad de los reyes establecer nuevos obispa­
ndo», etc. Así que, no hay por qué apartarnos del sentir unánime
»de la Iglesia universal, por adular torpemente á los príncipes,
»como lo hizo Marco Antonio de Dominis, quien atribuyó falsa-
emente y contra los mismos cánones á los reyes, el derecho de
»establecer obispados, cuya doctrina han abrazado algunos auto­
r e s modernos. Todo lo relativo á este asunto, como ya he dicho,
»pertenece 6 la Iglesia.»
Mas lo que se nos pide, dicen, es que aprobemos la división
decretada de las diócesis; pero es necesario examinar con madu-

»nominari, non ergo visüm est ad mobilitatem necessitatum


»mundanarum Dei Ecclesiam commutari, honoresque aut divisio-
»ues perpeti, quas pro suis causis faciendas duverit imperator.
»Ergo secundum pristinum provintiamm morem, metropolitanos
»Episcopos convenit numerari.» Hujusmodi epistolam ex praxi
Ecclesiae gallicanae praeclaris illustrat monumentis Petrus de
Marca, e quo sat erit pauca exscribere verba (1): «Gallicana
»Ecclesia in eamdefn sententiam Synodo Chalcedonensi, et Inno-
»centii decreto conspiravit, putavitque nefas esse regum imperio
»episcopatus novos instituí, etc. Quare non est, quod a comrau-
»ni universalis Ecclesiae sensu recedamus foeda in principes
»adulatione, ut contigit Marco Antonio de Dominis, qui episco-
»patuum institutionem regibus perperam, et contra ipsos caim­
anes asseruit; cujus sententiam recentiores aliqui amplexi sunt.
»Tota rei istius diaponendac ratio ad Ecclesiam pertinet pem ad-
ntiodum dixi.»
Verum, iiiquiunt, a Nobis postulatur, ut decretam dioecesium

(I ) De Concord, sacerd. et ¡roper., lib. I I , cap. IX, n .° 4 e t 7.


96 BUSTO DE PIO VI «QUOD ALIQUANTUM.»

rez si Nos debemos hacer esto, toda vez que á ello parece oponer­
se el vicioso origen de donde dichas supresiones y divisiones se
derivan. Es de advertir ademas que no se trata áqui de la mu­
danza de nna ú otra diócesis, sino de alterar casi todas las de ese
vastísimo reino y remover tantas y tan ilustres iglesias de su si­
tio; sucediendo que muchas que antes resplandecían con el honor
arzobispal, descienden ahora al grado episcopal, contra cuya
novedad duramente se expresó Inocencio III cuando creyó que
debia reprender al Patriarca de Antioquía con estas palabras:
«porque... con este nuevo género de cambio achicaste lo que era
»mayor, aminoraste en cierto· modo lo que era grande, rebajaste
»al Arzobispo al grado de Obispo, ó más bien has llegado hasta
»degradarle.»
Esta novedad fue de tanto momento para Ivés de Ch^rtres.
que para destruirla creyó necesario ácudir &Pascual II hablán­
dole en estos términos: «Haced que el estado de las iglesias. qu<·
»ha durado por espacio de casi cuatrocientos años, continúe iu-
»tacto, para que con este motivo el cisma que hay en Aleúiania

divisionem approbemus; at mature expendendum est, num a No­


bis id fieri debeat; obstare siquidem videtur infecta origo, a qua
ejusmodi Uodiernae divisiones et suppressiones derivantur. Prae-
terea animadvertendum est, non agi hic de una aut altera dioece-
si immutanda, sed de omnibus fcre amplissimi regni dioecesibus
subvertendis, deque tot tamque illustribus Ecclesiis e ano loco
movendis, cum plures ex illis quae arch ¡episcopali honore fulge-
bant, ad episcopalem gradum dejiciantur, in quam novitatem
acriter est Innocentius III invectus. ubi Patriarcham Antioche-
niiin his verbis repreheudendum esse putavit , « quod... novo
»quodam mutationis genere parviñcasti majorem. et magnum
»quodammodo minorasti, episcopare archicpiscopum . imo potius
»dearchiepiscopare praesumens (1).»
Quae item rei novitas tanti habita est ab Ivone Carnotensi.
ut ad illam avertendam necessarium sibi esse duxerit a<l Pascha-
lern LI confugere, eumque his verbis compellare (2): «U t statnm
»Ecclesiarum, qui quadriugentis· ferme annis duravit, incon-
----------- *
(1) Epist. 90, pag. 29, a .' i, epistolar, edit. Parid. Baiuz. 1082.
Epist. 238, pag. {03, part. II, oper. edit. Paris., <647.
10 DE MARZO DE 1791. ^ 97
»contra la Iglesia católica no le suscitéis también en el reino de
»Francia.» Añádese á esto que ántes de poner mano en dicho
»asunto debemos consultar á, los Obispos de cuyos derechos se
trata, para que no se nos arguya de que violamos las leyes contra
los mismos: lo que en tanto grado detestaba el Papa San Inocen­
cio I, como se desprende de las siguientes palabras: «¿Quién pues
»podrá sufrir las infracciones de la ley que cometen aquellos á
»quienes convenia sobre todos ser cuidadosos en el mantenimiento
»de la paz y de la concordia? Mas ahora apenas es perturbado el
»órden, cuando los sacerdotes inocentes son arrojados de las si-
»11as de sus iglesias. Esto ha sufrido injustamente el primero de
»todos, nuestro colega y hermano Juan, Obispo vuestro, que ni
»siquiera ha sido oído, ni contra él se alega ó se dice crimen algu­
n o . ¿Y qué cosa es este procedimiento ruinoso? Para que no haya
»ni se busque forma ninguna de juicio, se sustituyen otros en el
»lugar de los sacerdotes que todavía viven, como si pudiera juz-
»garse que los que empiezan por este crimen tienen alguna rec­
titu d ó que de ellos pudiera exigirse. No vemos que jamas hicie-
»ran nuestros padres tales cosas, ántes bien las prohibieron, no

»cussum inanere concedatis, ne hac occasione schisma, quod est


»in germánico regno adversus Sedem Apostolicam, in Galliarum
»regno suscitetis. » Eodem accedit, ut priusquam ad id devenien-
dum esset, interrogare Episcopos f de quorum agitur jure, de-
beamus, ne justitiae violasse leges contra ipsos arguamur: quod
quantopere S. Innocentius I Pontifex detestetur. ex ejusdem
perspicitur sequentibus verbis ( 1) : «Quis enim ferre possit ea
»quae ab illis delinquuntur, quos prae caeteris decebat tran-
»quillitatis et pacis, et concordiae esse studiosos? Nunc auteru
»praepóstero more sacerdotes innoxii e sedibus Ecclesiarum sua-
»rum exturbantur. Quod quidem primus injuste perpessus est
»frater et consacerdos noster Joannes Episcopus vester, cum
»nulla ratione fuisset auditus. Nullum crimem affertur, nec
»auditur. Et quodnam est hoc perditum consilium ? Ut non sit,
»aut quaeratur ulla species judicii, in locum viventium Sacerdo-
»tum alii substituuntur, quasi qui ab hujusmodi facinore auspi-
»cati sunt, aliquid recti aut habere, aut exegisse judicari possint.

(f) Epist. 7, d.° 2, ad cterum et popul. Constantinop., apad Cons­


tant,, peg. 798.
7
98 BREVE DB PIO VI «QUOD ALUJÜANTÜM.»

»dando A nadie licencia para consagrarse viviendo todavía el otro


»Obispo, pues la consagración ilegítima no puede quitar su dig-
»nidad al Sacerdote, toda vez que no puede ser Obispo el que in­
justamente sustituye al otro.» Ultimamente, Nos deberíamos sa­
ber con certeza lo que piensan los pueblos á quienes se priva del
bien de acudir más pronto y con más comodidad á su Pastor.
Otra novedad, que muda ó más bien echa por tierra la disci­
plina, es la relativa á la forma de la elección de los Obispos, con la
cual es infringida y violada la solemne Convención ó Concordato
celebrado entre León X y Francisco I, y aprobada por el quinto Con­
cilio general Lateranense, en el que consta la reciproca promesa
de guardar los pactos estipulados, que estuvo en vigor constante­
mente por espacio de doscientos cincuenta aSos, y que con razón
por consiguiente es considerado como ley del reino. En aquel
Concordato convinieron las partes en el modo de conferir los obis­
pados, prelaturas, abadías y beneñcios. No obstante, despreciando
aquel tratado, esa Asamblea decreta que en adelante sean ele­
gidos los Obispos por la multitud de todos los distritos y munici-

»Neque enim talia unquam a patribus nostris gesta esse compe-


»rimus, sed potius prohibita, cum nemini licentia data sit in
»locum viventis alium ordinandi; nam reproba ordinatio hono-
»rem Sacerdotis auferre non potest: siquidem is Episcopus omni-
»no esse nequit, qui injuste substituitur.» Postremo certiores
ante fieri deberemus, quid ipsi sentiant populi qui eo privantur
bono, suum Pastorem citius commodiusque adeundi.
Sequitur jam alia mutatae, seu potius eversae disciplinae
novitas, de nova scilicet inducenda electionum episcopalium ra-
tione; qua nimirum iufringitur, ac violatur solemnis conventio,
seu Concordatum inter Poutificem Leonem X , et regem Francis-
cum I initum, ac a generali Concilio Lateranensi V approba-
tum, in quo mutua promittitur pactorum fides quae certe jam
per ducentos et quinquaginta annos constanter viguit, proinde-
que in regni legem constituta esse jure censetur. In illo scilicet
Concordato convenerat inter partes, ratio conferendi episco-
patus, praelaturas, monasteria, et beneficia. Illo igitur nunc
posthabito, decern itur ab isto conventu, ut in pósterum Epis-
copi eligantur a multitudine qnorutncumque diatrictuiim aut
municipalitatum. Id quo sane conventos Ule voluisse videtur fal-
10 DB MARZO DB 1791. 99
píos, en lo cual se ve claramente que dicha Asamblea ha querido
adoptar las falsas doctrinas de Lutero y de Calvino, que siguió des­
pués el apóstata Spalatro; pues estos afirmaban que es de derecho
divino que los Obispos fueran elegidos por el pueblo, cuya doctri­
na fácilmente nos convenceremos de que es errónea, si recordamos
las antiguas elecciones. Empezando pues por Moisés, éste confirió
el pontificado á A&ron sin el sufragio ni parecer de la multitud, y
despues de él á Eleázaro. Nuestro Señor Jesucristo eligió sin in­
tervención del pueblo, primero doce Apóstoles, y despues setenta y
dos discípulos; San Pablo eligió asimismo á Timoteo por Obispo
de Efeso, A Tito de la isla de Creta, á Dionisio Areopagita de Co-
rinto, ¿ quien el mismo Apóstol ordenó con sus propias manos.
San Juan hizo á Policarpo Obispo de Esmirna sin contar para
nada con el pueblo, y una gran muchedumbre fué enviada á los
pueblos distantes é infieles del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y
Bitinia, los cuales con sola la aprobación de los Apóstoles gober­
naron en calidad de Obispos las iglesias que ellos mismos liabian

eas ampie ct i Lutheri et Calvini opiniones, quas secut us deinceps


est Spalatensis apostata. Asserebant isti juris esse divini, ut
Episcopi eligerentur a populo. Quam perfacile est deprehende-
re erroneam esse sententiam, si veteres memoria recenseamus
electiones. Moyses enim, ut ab ipso incipiamus, constituit in
pontificem sine suffragio, et consUio multitudinis Aaronem, et
post eum Eleazarum; et Christus Dominus noster primum dúo-
decim apostolos, deinde septuaginta duos discípulos sine populi
elegit interventu, sanctusque Paulus Timotheum Ephesi, Titum
insnlae Cretae, Dionysium Areopagitam Corinthi, quem aposto­
lus suis manibus ordinavit (1). Sanctus vero Joannes Poíycar-
pum Smyrnae dedit Episcopum sine ullo plebis consensu (2), ac
prope innumerabiles missi fuerunt, ad populos adsentes, et in­
fideles qui per Pontum, Galatiam, Cappadociam, Asiaih, atque
Bithyniam solo apostolorum judício Ecclesias ab ipsis fundatas
pastorali officio gubernarent (3). Quae electionum ratio quam

(1) Euseb. Hist, ecclesiastic, lib. Ill, cap. IV, n .c L5, ibid. not. 6.
(2) S. Hieronymus, de viris illustrib., cap. XVII, tom. II, oper. pag. 8+3,
íd it. Va!l#r?.
(3 ) Euseb. c it a l., cap. IV, n . ° 5 ; S. Hieronym. cmnment. in cap. XXV,
Matthaei, tom. VII, o p er,, pag. 207, edit. Yallars.
100 BREVE DB PIO VI «QÜOD A ilQ U A N T üM .»

fundado. Cuán legítima sea esta forma de elección lo comprueban


los santos Concilios, como el primero de Laodicea y el cuarto de
Constantinopla. San Atanasio hizo Obispo de los indios á Frumen-
cio en una reunión de sacerdotes, sin que de ello tuviera noticia
el pueblo. San Basilio eligió en un Sínodo Obispo de Nicópolis a
Eufronio. sin ninguna petición ni consentimiento de los 'ciudada­
nos y del pueblo. San Gregorio II consagró á San Bonifacio
Obispo de Alemania, sin que de esto tuvieran noticia ninguna loe
alemanes. El mismo emperador Valentiniauo, cuando los Obispos
le encargaron la elección del Obispo de Milán, respondió; «Este
»asunto es superior á mis fuerzas; vosotros que estáis llenos de la
»gracia divina y que poseeis el divino espíritu, haréis una elección
»mejor que la mia.» Lo que Valentiniano sentía, debían sentir y
declarar con mayor razón los distritos de Francia, y abrazar to­
dos los Gobiernos católicos.
Contra lo dicho hasta aquí se levantan Lutero y Calvino jun­
tamente con sus secuaces, oponiendo el ejemplo de San Pedro

vera sit, et sacrosanctis etiam comprobatur Conciliis, ut a Lao-


diceno I ( 1), atque a Constantinopolitano IV (2). S. Athanasius
creavit Frumentium Episcopum Indorum in concilio sacerdotum,
populo inscio (3). S. Basilius elegit in sua Synodo Euphronium
Episcopum Nicopolitanum absque ulla petitione et consensu ci-
viiim, et populi (4). S. Gregorius II ordinavit S. Bonifacium
Episcopum in Germania, nihil de ea re scientibus, cogitanti-
busque Germanis. Ipse Valentianianuü Augustus, cum ad eum
deferretur ab Episcopis electio Episcopi Mediolanensis respondit:
«Majus est viribus ineis istud negotium; vos vero qui divina gra-
j»tia repleti estia, et qui divinum illud numen hausistis, melius
»electuri estis (5).» Quae Valentinianus sensit ea magis sen-
tire, et declarare deberent gallici districtus et amplecti catho-
lici imperantes.
Adversus hactenus allata insurgunt Luth,er%s et Cdlvinus,
éorumque assecla;, opponentes exemplum S. Petri, qui stans in

Í 1) Can. 13.
(2 ) OEcunoenic. VIII, act· iO, canon. 12.
(3 ) R u fio ., lib. X, H isto r., cap. IX, sub fin
(4 ) Epistol. 493 et <94.
(5) Tlieodoret., lib. IV , H istor., cap, VII.
10 DE MAHZO DE 1791. 101
que, hallándose en medio de lo& hermanos, dijo: (la reunión cons­
taba de unos ciento veinte hombrea.) «Convieneque de entre estos
»varones que siempre están reunidos con nosotros sea elegido
»uno en el ministerio y apostolado del cual apostató Judas.» Pero
en vano se alega esto; pues en primer lugar, Pedro no dejó á la
turba libertad de elegir á quien quisiera, sino que prescribió y
designó uno de aquellos varones que con él estaban reunidos. Por
lo demas, San Juan Crisóstomo desvanece toda dificultad cuando
dice: «¿Pues qué, no podía Pedro elegir por sí mismo? Ciertamen­
te le era permitido, pero se abstuvo para que su elección no pa­
reciera obra del favor.» Esto se confirma más y más con otros
hechos del mismo Pedro, que se leen en la carta de Inocencio I al
Obispo Decencio. Pero despues que por la violencia de los Arría­
nos^ á quienes favorecía el emperador Constantino, comenzaron
á ser lanzados de sus sillas los Prelados católicos, y á colocar en
ellas á sus secuaces, como deplora San Atanasío, la necesidad
misma de los tiempos obligó á que el pueblo asistiera á las elec-

mediofratrum dixit: (erat autem turba hominum simul fere cen­


tum viginti) «Oportet ex his viris, qui a nobis sunt congregati
»inomni tempore, ut alius eligatur in locum ministerii, etaposto-
»latus de quo praevaricatus est Judas.» Sed perperam insurgunt;
nam primo Petrus non reliquit turbae libertatem eligendi q u e m -
cumque voluisset; sed praescripsit, et design avit unum ex his vi­
ris qui secum erant congregati. Omnem porro dissipat exceptio-
nem Chrysostomus inquiens; «Quid ergo? an Petrum ipsiim eli-
»gere non licebat? Licebat utique; sed ne videretur ad gratiam
»facere, abstinet ( 1)» Quod magis roboratur ex »I hr Petri subinde
gestis, legendis in epist. S. Innocentii I ad Deceutium Episcopum
F u g u b in u m (2). Postquam vero per vim Arianorum, quibus im-
^perator favebat Constantius, i xturbari a suis sedibus coeperunt
cathoiici praesules, in easque sedes immitti illorum asseclae (ut
S. Athanasius deplorat (3), ipsa temporum coegit necessitas, nt
in E p iscop oru m electionibus populus adesset, unde incenderetur
ad tuendum in sua aede Episcopum quem coram se electum esse

i) Homil. 3, id A ct. ApoBtol., tom . IX, oper. edit. Maurin,, peg. 25, litl. B.

i2)

3)
Epist. St», 8J ud CoD&tsul, pan. 8B8, n.* 2.

HiBtor. Arian. ad monacli,, u. 4, tom. I, oper. pag, 347, edit. Haurin.


102 BHBVE DB PIO VI «QÜOD ALIQTTANTÜM.»

ciones de los Obispos para excitarle ¿ defender en su sede al Obis­


po que ante él había sido elegido. Mas no por esto cedió el clero
de su derecho, que consta haberle siempre pertenecido, ni nunca
se ha conocido, como hoy se pretende defender, que á solo el pue­
blo perteneciera el derecho de la elección. Por lo tanto los Ro­
manos Pontífices jamas han abandonado en este punto su auto­
ridad, pues San Gregorio el Grande delegó al subdiácono Juan,
que partía para Génova, donde gran número de milaneses se ha­
llaban reunidos, á fin de que explorara sus voluntades respecto de
Constancio, y si insistían en bu favor, los Obispos le consagraran
con la autoridad y consentimiento del Papa para la silla de Milán.
Ademas en una carta á varios Obispos de Dalmacia mandó en
virtud de la autoridad del bienaventurado Pedro, principe de los
A p ó s t o l e s , que ninguno absolutamente sin su permiso y consen­
timiento se atreviera á imponer las manos á nadie de la ciudad de
Salona, ni que en la misma ciudad se consagrara á otro Obispo
que al que él indicara; y que si traspasaban su mandato, serian
privados de la participación del cuerpo y sangre del Señor, y el

novisset. At non propterea cierna excidit electionis jure quam


constat ad ipsum peculiari semper jure pertinuisse: ñeque un-
quam est agnitum, veluti modo contenderetur obtrudi, ad solum
populum fuisse electionum jura delata. Ñeque ideo Romani Pon­
tífices unquam Buam auctoritatem otiosam quiescere pertulerunt;
nam divus Gregorius magnus delegavit Joannem subdiaconum,
qui Genuam proficisceretur, ubi plures eran Mediolanenses, ut
eorum perscrutaretur voluntates supra Constantio, quae si in
ipsius favorem perdurarent, cum in Episcopum Mediolani tunc a
propriís Episcopis, cum pontificiae auctontatis asseiww, faceret
consecrar! (1)· Rursus in epístola ad diversos Episcopos Dalma-
tiae (2) praecepit, ex B. Petri Principis Apóstolorum auctoritate,
ut nulli penitus extra consensum, permissionemque suam in Sa-
lonitana civitate manus imponere praesumerent, nec quempiam
in civitate ipsa aliter quam ipse diceret, Episcopum ordinäre; et
si praeceptionem suam transgredirentur, dominici corporis, et
sanguinis participations privarentur, et quem ordinavissent, üoq

(1) Epist. 30, lib. III. pag. 440, edit Maurin.


(2j Epist. 10, lib. IV , pag. 680.
10 DE MARZO DE 1791. 103
elegido no seria tenido por Obispo. También en la carta ¿ Pe­
dro, Obispo de Otranto; mandó lo mismo: eato.es, que se dirigiera
A las ciudades de Brindis. Lupia y Galípolis, cuyos Obispos ha-
hian muerto, q u e las visitara, y procurase que en su lugar fueran
nombrados sacerdotes dignos de tan elevado ministerio, los cua­
les fueran ante el Pontífice para ser consagrados. En una carta á
los milaneses aprueba despues la elección de Demdedit en lugar
del difunto Obispo Constancio, mandando que si nada habia
opuesto á los cánones sagrados, fuera solemnemente consagrado.
San Nicolás 1 no dejó de increpar al rey Lotario porque procura­
ba elevar al episcopado solamente A aquellos de su reino q u e
le eran gratos, y por lo tanto le intimó en virtud de la autoridad
apostólica, y amenazándole con el juicio de Dios, que no permi­
tiera que en Tréveris y en Colonia fuera nadie elegido ántes de
ser consultada sobre esto la Santa Sede. Ademas Inocencio III
desechó últimamente al Obispo de Penna porque se sentó en la
silla episcopal ántes de haber sido llamado ó confirmado por el Ro­
mano Pontífice. Del mismo modo depuso también al Obispo Conra-

haberetur Episcopua. Item epístola ad Petrum Episcopum H y-


druntinum (1), eidera mandavit, ut defunctis Episcopis Brundu-
sii, Lupiae et Gallipolis, ad illas se conferret, et visitationem pe-
rageret, curaretque ut iis praeficerentur Sacerdotes tanto minis­
terio digni, qui ad Pontificem venirent, ut munus consecration»
reciperent. Postmodum epístola ad Mediolanenses (2) approbat,
quod in locum defuncti Episcopi Constant» eligerent Deusdedit,
cui, si nihil esset quod per sacros cánones posset obviare, decre-
vit, quod ex sua auctoritate solemniter ordinaretur. S. Nicolaus I
non destitit increpare Lotharium regem, quod ad episcopatum
viros sibi solum gratos in regno suo efferri studeret, adeoque
apostolica auctoritate injunxit, sub divini judicii obtestatione, ut
in Trevirensi urbe, et in colonia Agrippinae n u l l u m eligi pate-
retur, antequam relatnm super hoc pontificio esset apostolatui(3).
Insuper Innocentius III Sennensem anfistitem recenter reproba-
vit, eo quod se ultro episcopal! solio immiserit, antequam a Ro-

(\) Episl. 2 Í , tom . vr, pag. 807.


(2 ) Epist. 4. lib. II, pag. 4094 et seq.
(3) Ivon. Carnot, decret., part. Y , cap. 387.
104 BREVE DB PIO VI «QUOD AUQUANTUM.»

do de las sedes de Hildesheim y de Wirteburgo por haoer tomado


posesion arrogantemente de ambas, sin saberlo el Papa. San Ber­
nardo pidió humildemente á Honorio II que se dignara confirmar
á Alberico, electo Obispo de Chalons-sur-Marne por su sufragio,
con lo cual claramente demostró el santo abad que las elecciones
de los Obispos eran nulas si no intervenía la aprobación apos­
tólica.
Finalmente, ocurriendo continuas discordias, tumultos y de­
mas abusos, convino eliminar al pueblo de las elecciones y pasar
por alto su testimonio y su deseo acerca de la persona que habia
de ser elegida. Si esta exclusión del pueblo se Uevó entónces é.
cabo convenientemente, cuando se trataba de católicos, que eran
los que únicamente se admitían en las elecciones ¿qué diremos del
decreto de la Asamblea, en virtud del cual, desatendido el clero, se
atribuyen estas elecciones á los distritos franceses en los que hay
judíos, herejes y muchas clases de heterodoxos, de los cuales
no pequeña parte intervendría en las elecciones? Se seguiría lo

mano Pontífice ad illud vocaretur, vel in íllo firmaretur ( 1). Si­


militer quoque dejecit Conradum Episcopum a sede tum Hilde-
siensi, turn Wirtzburgensi, eo quod utramque inconsulto Roma­
no Pontífice arroganter assumpscrat (2). Pétit humiliter S. Ber­
nardas ab Honorio II, ut Albericum Catalaunensem suo suffra-
gio electiun confirmare dignaretur (3) quod plane ostendit sanc­
tum abbatem agnovisse nullius momenti Episcoporum electiones
esse, nisi apostólica intercederet approbatio.
Postremo cum continuae excitarentur discordiae, tumultué,
caeterique abusus, oportuit populum ab electionibus removere,
ejusque testimonium, et desiderium circa personam eligendam
praeterire.
Quae quidem populi exclusio, si provide tunc est inducta, cum
de eolia catholicis ad electiones admittendis agebatur; quid di-
cendum erit de decreto nationalis conventus, cujus vi, posthabi-
to clero, electiones hujusmodi gallicis districtibus tribuuntur, in
quíbus cum contineantur Judaei, haeretici, et multa heterodo­

xo Rainald, ad ano. 1099, n .' 19.


(2 ) A lb ert. Kr&ntz, m etropol., lib. VII, c. XVII, § 1.
(3 ) Epist. 43, túm. 1. oper. p, 33, edit. Maurin.
10 DE MARZO DE 1791. 105
que en gran manera reprobó y no quiso tolerar San Gregorio Mag­
no, cuando al escribir á I ob milaneses lea dijo: «Nos no daremos
»por ninguna razón nuestro asentimiento á la elección de un indi­
v id u o que no es elegido por los católicos, sino principalmente por
»los longobardos, porque evidentemente se muestra indigno de
»suceder á Ambrosio si el electo es consagrado por ellos.»
De este modo no sólo se renovarían todos los trastornos y cala­
midades abolidas tanto tiempo há, sino que fácilmente serian ele­
gidos Obispos, hombres que serian compañeros y maestros de aque­
llos en la corrupción de sus errores, ó que al ménos favorecerían
ocultamente en su corazon opiniones conformes con las de lo*
electores, como advierte San Gerónimo cuando dice: «A veces el
»juicio de la plebe y del vulgo es errado, y en la aprobación de
»los sacerdotes favorece cada uno sus propias costumbres, no bus-
»cando un pastor que sea bueno, sino más bien semejante á si.»
¿Y qué se ha de esperar dé tales Obispos que entraron por otra
parte que por la puerta? ó más bien ¿qué males no habrá que
temer para la religión de los que, retenidos en los lazos del error,

xoruni genera, quorum in epíscopalibus electionibua non medio-


cris pars interesset, tunc illud consequeretur, quod máxime ab-
horruit, ac ferre noluit S- Gregorius Magnus, qui ad Mediola-
nenses scribens (1), testatus est: «Nos in hominem qui non a
»catholicis, et máxime a Longobardis eligitur, nulla praebemus
»ratione eonsensum... quia vicariusS. Ambrosii iadignus eviden­
t e r ostenditur, si electus a talibus ordinatur.»
Ita enirn non sol um renovarenturperturbationesomnes, offen-
sionesque jam a tanto tempore abolitae, sed et facile in Episco-
pos deligerentur viri, qui ülos in sua errorum corruptela socios
haberent, et magistros, vel qui saltern occulte in animo sensus
foverent congruentes sensibus electorum, ut advertit S. Hiero­
nymus (2) dicens: «Nonnumquam errat plebis vulgique judicium,
»et in sacerdotibus comprobandis unusquisque suis moribus favet,
»et non tam bonum, quam sui similem quaerit praepositum.» Quid
autem ab hujusmodi Episcopis, qui aliunde intrareiti quam per
ostiwn. esset expectandum, immo quid non timendum in reli-

(1 ) Epist. 4, lib. II, pag, 1094 et seq.


L id. T advere, ¿o v ia ., a.* 14, pag. 2 M , lona. II, op«r. edil. Vallare,
106 BREVE DE PIO VI «<JTJOI> ALIQUANTUM.»

de ningún modo podrán sacar del error al pueblo? Por cierto que
cualesquiera que ellos fuesen no tendrían potestad alguna de atar
y desatar, por carecer de legitima misión, y al punto serian decla­
rados por esta santa Sede fuera de la comunion de la Iglesia, que
fuá lo que siempre acostumbró hacer en semejantes casos, y esto
mismo es lo que ahora también hace por tin edicto público en to­
das las elecciones de los Obispos de Utrecht.
Pero &medida que se adelanta en el exámen de este decreto,
vemos otra cosa to davia peor, & saber: que á los Obispos elegidos
por sus distritos, se les manda que vayan á pedir la confirmación
al Metropolitano ó al Obispo más anciano, y si este la rehusare, se
ordena que ponga por escrito las causas de su negativa, para que
los excluidos puedan acudir con la apelación tío abusa ante los
magistrados civiles, quienes han de fallar acerca del dictámen de
los Metropolitanos ú Obispos, en los cuales reside la facultad de
juzgar de la doctrina y de las costumbres, y quienes, como escri­
be San Gerónimo, fueron constituidos para apartar al pueblo del

gionem mali, qui deceptionis laqueo detenti nullo modo a decep-


tione poterant corrigere populum (1)? lili certe qualescumque
easent, nullam haber en t ligandi et sol vendí potestatem, utpote
legitima missione carentes, et extra Ecclesiae communionew
esse statim declararen tur ab hac Sancta Sede, quod semper la­
cere in hujusmodi casibus in usu habuit, idque nunc etiam pu­
blico programmate declarat- in ómnibus Episcoporum Ultrajec-
tensium electionibus (2).
Sed in decreto consequitur aliquid quod adhuc deterius vide-
tur esse, nimirum electi a finia districtibus Episcopi jubentur
Metropolitanum, ve] seniorem adirr Episcopum ad obtiuendam
ab illo confirmat.ionem, quam si ille concedere recusaverit, prae-
scribitur, ut hujus repul sae causam in scriptum redigat, utque
exclusi interponere possint sppellationem ex abusu apud magis-
tratns civiles, qui judicaturi erunt super ipso Metropolitanorum,
vel Episcopomm excludentium judicio, penes quos nempe residet
de moribuset doctrina judicandipotestas, etqui, utscríbitS.Hie-

f S . Damas. Epigt. 3, p.* 2, ioter colleet. a Constant,, pag. +82 et 480.


(2) Beoedid. XIV, ad uni»ers. cathoj. ju foedorato Beigie commoranlíbuB,
ip «jus Bulto., 1.1. coost- J4,
10 DB HABZO DB 1791. 107
error, Mas para que se vea con más evidencia cuán ilegítima
é incompetente es esta apelación á loe legos, recordemos el muy
célebre ejemplo del emperador Constantino. Habiendo ido mu­
chos Obispos á Nicea para celebrar un Concilio, creían oportuno
que el emperador mismo asistiera para poder citar ante su tribu­
nal á los Arríanos. Pero el Emperador luego que hubo recibido
las instancias que ¿ este fin le fueron presentadas: «Á mí, dijo, nd
»siendo más que un hombre, no me es permitido arrogarme elco-
»nocimiento de estas cosas, siendo sacerdotes los que acusan y lo6
»acusados.» Muchos otros ejemplos de esta clase podrían aducirse,
pero no queremos detenernos más en una cosa tan manifiesta. 1
si contra esto se alega el ejemplo de bu hijo Constancio, enemigo
ciertamente de la Iglesia católica, quien se arrogaba la autori­
dad que su padre había confesado no pertenecerle, fácilmente po­
dremos ver en los escritos de San Atanasio y de San Gerónimo
cuán detestable es este hecho.
Por último, ¿qué otra cosa pretendió la Asamblea con estos

ronímus (1) constituti fuerunt, ut populum coerceant ab errore.


Verum ut magis pateat, quam illegitima sit ac incompetens is-
thaec ad laicos appellatio, revocandum in memoriam est eeleber-
rimum illud Constantini imperatoria exemphim. Cum enim mul­
ti advenissent Nicaeam ad celebrandum Concilium Episcopí, op-
portunum esse censebant, ut idem interesset imperator, ad quem
posset Arianorum nomen deferri. At imperator acceptis libellís
qui ipsi' erant oblati: «Mihi, inquit, cum homo sim, «nefas est
»hujusmodi rerum cognitionem arrogare, cum et qui accusant, et
»qui accusantur, sacerdotes sint (2).» Alia item multaftdduci pos-
sent hujus generis exempla, sed nimii in re manifesta esse n o-
hunuB, Quod si contra afferatur ejua filius Constantins, catkolicae
Mvte Ecclesiae Twstis, qui sibi auctoritatem arrogabat, quam ip-
pater se non habere confess us fuerat, facile est ex SS. Atha-
Basii (3) et Hieronymi (4) scriptis agnoscere quantopere ilia sint
frcta detestati.
t Demum quid aliud hisce decretiB efficere conventus voluit,

i l) Advera. Luciferian, n.* B, lora, n , oper. edit. Vallara, pag. 176.


Í< i S 01” 011· .H,8tor· EccJes., lib. I, cap. XVII, n.* 2S.

nistor. Anan. ad m onach., n.* 52, lom. I, oper. edit. Maupin, d m . 376,
*) Advers. Lucifer ¡an., n .9 l®, tom. II, oper. edil. Vallara, p a g .191?
106 BKBVB CE n o VI «QUOD ALIQUANTUM.»
decretos’ sino echar por tierra y reducir á la nada el Episcopado
mismo por ódio á la religión, cuyos ministros son los Obispos,
á quienes se fija un consejo permanente de Presbíteros que lleva­
rán el nombre de Vicarios, cuyo número será de diez y seis en
las ciudades de diez mil almas, y de doce donde hubiere menor
número ? Oblígase también ¿ los Obispos á unir á si los Párrocos
que lo eran de las parroquias suprimidas, los cuales son llamados
Vicarios de derecho pleno, por cuyo derecho, bajo ningún con­
cepto están dependientes ni sujetos á los Obispos á quienes están
agregados. Y aunque respecto de los primeros se deja á los Obis­
pos la libertad de elegirles á su arbitrio, sin embargo les está
prohibido ejercer ningún acto de jurisdicción (como no sea pro­
visionalmente) sin el consentimiento de aquellos, ni destituir
á ninguno de ellos sin la mayoría de los votos de su consejo.
¿Qué otra cosa es esto sino pretender que cada una de las dió­
cesis se rija por Presbíteros que aniquilen la jurisdicción del
Obispo? ¿No se contradice de este modo la doctrina que se lee
en las Actas de los Apóstoles: «El Espíritu Santo puso á los

quam evertere, et ad nihilnm redigere episcopatum ipsum, quasi


in illius odium, cujus ministri sunt Episcopi; quibus praeterea per­
manens deceruitur concilium presbyter or um, qui vicarii nuncu-
pandisunt, atque hi, ut sexdecim numero esse debeant in civita-
tibus decem millia capitum continentibus, duodecim vero ubi
minor esset numeriis incolentium? Alios item adsciscere sibi co-
guntur Episcopi, illos nimirum qui suppiessarum paroeciarum
erant parochi, hique vicarii plm i juris appellantnr, cujus vi
juris, episcopia quibus addicti sunt, minime obnoxii esse, subjec-
tique debeant. Quod ad primos pertinet, et si eorum deligendo-
rum Episcopis relinquatur arbitrium, bi ipsi tarnen inhibentur ad
nllnm jurisdictionis actum sine illorum nutu, (praeterquam pro-
viaionaliter) deveoire, et eorum quempiam a suo concilio, nisi ex
pluribus ipsius concilii 8uffragiis amovere, Quid hoc aliud eBt
scilicet, quam veile, ut unaquaeque dioecesis regatur a presbyte-
ris, qui Episcopi jurisdictionem obruant? Nonne hunc in mo-
dum ilLi contradicitur doc-trinae, quae in Actis Apostolorum le-
gitur (1): «Spiritus sanctus possuit Episcopos regere Ecclesiam

( 1) Cap, XX, vers. 28.


10 DB m a r z o DB 1791. 109
»Obispos para gobernar la Iglesia de Dios que adquirió con su
»sangre,»y no se invierte y trastorna enteramente todo el órden de
la sagrada gerarquía? Los Presbíteros son igualados con los Obis­
pos, cuyo error fué primero afirmado por el sacerdote Arrio, y
despues por Wiclef, Marsilio de Padita y Juan de Jandwno, ó
quien por fin siguió Caimito, según Benedicto XIV en au obra
del Sínodo diocesano.
Aun hay más: los Presbíteros son antepuestos á los mismos
Obispos, toda vez que estos no pueden destituir & ninguno de
aquellos, ó decretar cosa alguna sin los votos de la mayoría
de los Vicarios deliberantes, como ya dijimos. Y sin embargo, los
Canónigos, que constituyen los cabildos legítimamente estableci­
dos, y que forman el senado de las Iglesias, cuando se reúnen en
capitulo no tienen ni pueden dar más voto que el llamado con­
sultivo, como Benedicto XIV afirma de los dos Concilios provin­
ciales celebrados en Burdeos.
Por lo que hace á la segunda clase de Vicarios, llamados de
derecho pleno, ciertamente es admirable, y nunca oído, que los
Obispos estén obligados á aceptar su cooperacion, pudiendo tener

»Dei, quam acquisivit sanguine suo;» omnisque sacrae hierar-


chiae ordo iñvertitur prorsus ac perturbatur? Aequantur nempe
Episcopis presbyteri, quod primum asseruit Aerius presbyter,
Wiclepkuí! porro et Marsilius de Padua, et Joannes de Janduno,
quos demum consecutus est Calvmw, juxta collecta á Benedic­
to XIV in ejus oper. de Synod, dioecesan. (l)
Imo ipsis Episcopis anteponuntur presbyteri, cum illi nequeant
horuin quemque e concilio removere, aut quidquam decernere,
Disi ex pluribus vicariorum deliberantium, ut diximus, suffiragiis.
Et tarnen canonici, qui capitula legitime fundata componunt,
quique Ecclesiarum senatum constituunt, non alia, cum in con­
silium adhibentur, ferre possunt suffragia, quam tantum ut ap­
pellant, consultativa, quemadmodum ex duobus conciliis pro-
^ncialibus BurdegalensibuB firmat Benedictus XIV (2).
Quantum porro ad secundi generis vicarios pertinet, qui pleni
ju n e nuncupantur, mirabile sane est, ac proraus iuauditum, ut
110 BBBVE DB PIO VT «QUOD ALTQUANTUM.»
justas causas para rechazarla ¡ y lo es también qu^ los que sólo
tienen una participación auxiliar, ocupen el lugar de aquel que
no es inhábil para el cargo de que se trata, y que no estén some­
tidos á él.
Pero vamos adelante. Al establecer esta Asamblea la ley que
había de regir los seminarios, dió facultad & los Obispos de elegir
los Vicarios entre todo el clero; pero no dejó á su arbitrio la elec­
ción de los superiores ó Rectores de los seminarios; pues quiere
que lo haga juntamente con los Vicarios ¿ pluralidad de vo­
tos, y prohíbe que sean destituidos de aquel cargo sin el con­
sentimiento , como ya hemos dicho, de la mayor parte de estos
Vicarios. ¿Quién no ve aqui cuánto se desconfía de los Obispos, á
quienes corresponde tener cuidado de la instrucción y conducta
de los que han de ser elegidos en la Iglesia y agregados á su ser­
vicio? Y no obstante, nada hay más cierto é indudable, que el
Obispo es la cabeza y jefe supremo de los seminarios, y aunque
el Concilio de Trento manda que se nombren dos Canónigos que
vigilen la conducta eclesiástica de los alumnos, la elección sin

Episcopi teneantur illorum adhibere operam ad quam recusan-


dam, justas habere posaunt causas, et utr qui non nisi subsidiarias
partes gerant, locumque eorum, qui inhábiles jion sunt, sup-
pleant, non etiam iisdem, de quorum officio agí tur, subjiciantur.
Sed ulterius adhuc est progrediendum. Cum conventus iste ad
statuendam seminariorum regendorum legem devenerit, Episco­
pi8, ut eligendorum vicariorum ex universo clero potestatem fe­
cit, non ita etiam arbitrio reliquit euperiorum, seu rectorum in
seminariis electionem; vult enhn ut haec ab ipso una cum vica-
riis, ex majori sufftagiorum numero, peragatur, prohibetque illos
ab imposito muñere, nisi ex pluritim1vicariorum, ut diximus,
consensu, removeri. Quis hic non videt quantum Episcopis diffi-
datur. quorum est curam habere institutionis et disciplinae illo—
rum, qui in Ecclesiam adlegendisunt, ejusque obsequiis addicendi?
Et tamen nibil certum magia indubitatumque, quam quod caput
et sum mus administer seminariorum sit Episcopus, et quan-
quam Tridentina Synodus (1) mandetut dúo canonici super eccle-
siastica alumnorum disciplina instituantur, eorum tamen eleetio

(i) Sess. 23, de reformat , Cap. XYTH.


10 DB 1ÍABZO DB 1791. I ll
embargo de estos se deja á los Obispos, según les inspire el Es­
píritu Sanio, sin que sean obligados &adherirse al dictámen de
estos ni á asistir á sus juicios. Ahora bien, ¿qué confianza po­
drán tener los Obispos en el cuidado de aquellos que fueron ele­
gidos por otros, obligados quizá por el juramento á guardar los
envenenados decretos de la Asamblea?
Por fin, para rebajar ó los Obispos hasta el extremo de la
abyección y hacerlos despreciables á todos, se decreta que cada
tres meses reciban, como bí fuerau mercenarios, una paga tan
módica que no basta para socorrer las necesidades de los infelices
que forman gran parte del pueblo, y mucho ménos para soste­
ner la dignidad de su carácter episcopal. Esta nueva institución
de la cóngrua episcopal dista muy mucho de la que se asigna­
ba á los Obispos y á los Párrocos en fondos .estables que ellos
Husmos administraban, y de frutos que como señores recibían,
por lo cual vemos que se destinó á las iglesias una medida, como
se lee en las Capitulares de Cario Magno y del rey Lotario:
«Queremos que según el precepto de Dios y Padre nuestro se dé

relinquitur Episcopio prout Spiritus Sonetos suggesserit, ñeque


inhaerere eorum judiciis, ñeque aBsentiri consiliis adstringun-
tur. Nunc vero quantam poterunt Episcopi fiduciam ponere in
eorum cura, qui electi ab illis fuerint, jurata fortasse obstrictis
fide, ad infecta illa servanda conventus decreta?
Tandem, ad Episcopos in extremae abjectionis statum depri-
mendoa, ac in omnium contemptum adducendos, decemitur, ut
tribus quibusque mensibus, tqntam mercenariam praestantes
operam tanfcam recipiant stipem, quanta non possent amplius
iüdigentium, qui magnam populi partem constituunt, aemmnas
sublevare, multoque etiam minus suum tueri episcopalis cliarac-
teris gradum. Haec nova congruae episcopalis institutio ab illa
prorsus dissidet, quae atributa Episcopis ac JParochis flierit in
ftrndis atabilibus, quae ipsi administrarent, fructusque* tanquam
domini, perciperent; ideoque ecclesiis unum mwsVM destinatum
fuigse reperimus, ut legítur in Capitulan bus et Caroli Magni (1),
et regis Lotharii (2):» Volumus ut secundum jussionem Domini,

(* ) Capitular, an. 789. cap. X V , tom . 1, pag. 283, edit., P arí*., B a lu i.;
Tit. 4, cap. 1, tom. n t pjg, 327, e ju d . edit.
112 BRBVR DE PIO VI «QDOD AL1QUANTUM.»
»un espacio de doce medidas de tierra de labrantío.» Y cuando uo
bastaban las asignaciones fijadas para cada Obispado, se aumen­
taban con la unión de los fondos abaciales, como recordamos
haber sucedido muchas veces en Francia, aun durante nues­
tro Pontificado. Mas ahora los que han de atender á la subsis­
tencia del Obispo serán los Contadores y Tesoreros legos, que
podrán defraudarles su paga cuando se opongan á los perversos
decretos de que ya hicimos mención, A esto se añade, que con
cierta parte de la suma asignada al Obispo, ninguno de ellos
podrá jamas, cuando ñiere necesario, asociarse un auxiliar ó
coadjutor, no bastándole los frutos de la Iglesia para atender á su
subsistencia y á su dignidad. Esta necesidad no deja de ocurrir
en las diócesis, ya por la avanzada edad del Obispo, ya por su
quebrantada salud, como aconteció con un Arzobispo de León,
que por una causa semejante pidió y obtuvo del Papa un auxi­
liar, á quien se le asignó una cóngrua de las rentas del Arzo­
bispado,
Viendo Nos, amados Hijos y Hermanos nuestros, y llenándo-

»ac genitoris nostri, unus mensus cum duodecim bunnariis de


»terra arabili ibi detur.» Et cum assignatae aliquibus Episcopa-
tuum mensis non sufficerent dotes, augebantur abbatialium fun-
dorum unione, ut saepius in Gallia, ac nostri etiam Pontificatus
tempore factum esse recordamur. Nunc vero quo vitam ipsam
Episcopi tueantur, erit in p o t e state laicorum, qui aerario prae-
sunt, quique eos sua illa mercede fraudare valeant, si perversis
quae memoravimus decretis adversentur. Hue accedit, ut, certa
pecuniae parte cuique Episcopo assignata, nemo ex ipsis un-
quam amplius poterit, cum necessitaa adiget, sibi sufraganeum
seu coadjutorem adsciscere, siquidem ei, quod ad vitam dignita-
temque tuendam conveniat, ex Ecclesiae fructibus suppeditare
non valebit. Quam certe necessitatem non raro contingere in
dioecesibus novimus, vel ob provectam Episcopi aetatem, vel ob
male affectam ejus valetudinera, ut quídam Lugdunensis Archie-
piscopus ob ejusmodi causam, et petierat a Pontífice, et obtinue-
rat suffraganeum, assignata eidem congrua ex archiepiscopalis
mensae proventibus (1).

(1 ) Benedictas XIV, de Synod, d io e c ., lib. XIII, cap. X I , n .° i i .


10 DB MARZO DG 1791. 113
nos de admiración por el trastorno que ahi se ha decretado de
los principales artículos de la disciplina eclesiástica, á saber: la
supresión, división y creación de sillas episcopales, asi como
la sacrilega elección de los Obispos y los males que de estas
cosas se siguen, ¿no debemos sentir igualmente, y por las mismas
razones, la supresión de parroquias, como vosotros mismos ya lo
advertisteis en vuestra exposición? Pero no podemos dejar de
añadir que, ademas del derecho que se atribuye á los distritos
de distribuir como les parezca los limites de las parroquias, ha
sido muy grande nuestra admiración al ver la innumerable su­
presión de las mismas, decretando la Asamblea que en las ciuda­
des ó en las villas en qne sólo haya seis mil almas haya sólo uña
parroquia. ¿Y como podrá bastar un solo Párroco para tanta
gente? Me parece oportuno traer aquí á la memoria que el Car-
# denal Conrado, delegado por Gregorio IX para presidir el Sínodo
de Colonia, hizo la siguiente pregunta á un Párroco que ponia
gran empeño en que loe frailes predicadores no se establecie­
ran alli. «¿Cuántos feligreses hay en tu parroquia? Nueve mil,

Cumjam viderimus, dilecti Filii nostri, et Venerabiles Fra­


tres, valdeque mirati simus decretam isthic esse praecipuorum
disciplinae ecclesiasticae articnlorum immutationem, suppréssio-
ftis nempe, divisionis, et erectionis episcopalium sedium , nec
non sacrilegae Episcoporum electionis, quaeque ex iis danina
consequantur, nonne idem ob easdem rationes sentiendum erit
de parochiarum suppressionibus, ut vos ipsi in vestra expositio-
ne jam animadvertistis? Sed facere non possumus, quin hic
adjunga mus, quod, praeter commissum provincialibus conventi-
bus muuüs distribuendi, prout ipsis visum fuerit, suos paroeciis
fines, in máximum Nos etiam adduxit admirationem innumera-
bilis earum suppressio, cum jam nationalis decreverit conventus.
ut in urbibus t aut oppidis, in quibus sex capitum millia tantum-
iftodo censeantur, non nisi una constitueretur paroecia. Et quo
uuquam modo unus parochus sufficere tanto curando populo
poterit? Quam ad rem opportunum hic vi detur referre cardina-
lem Conradum a Gregorio IX t ad praesidendum Coloniensi Syno-
do delegatum, hisce verbis interrogasse· quemdam, qui aderat
parochum, quique vehementer contendebat, ne illuc Fratres or-
dinis Praedicatorum inducerentur: «Quis est numerus hominum
8
114 BBEVE DE PIO VI «QUOD ALIQUANTUM.»

»respondió. Admirado entóuces el Cardenal y lleno de ira:


»¿Quién eres tú, miserable, le dijo, que bastas para atender al
»gobierno de tantos miles como te están encomendados? ¿N o sa-
»bes tú, el más insensato de los hombres, que en el día del tre­
m endo juicio tienes que dar cuenta de todos estos ante el
»tribunal de Cristo? ¡Y te quejas de tener unos Vicarios como los
»Hermanos Predicadores que gratuitamente te ayudan á llevar
»una carga que te abruma sin que lo conozcas ! Pero puesto que
»con esta queja te has juzgado absolutamente indigno de este
»cargo, te privo por consiguiente del beneficio parroquial.»
Y aunque alli se trate de nueve mil almas y aquí se asignen ¿
los Párrocos por el decreto de la Asamblea el cuidado de seis
m il, sin embargo, ¿habrá quien no confiese que este número eB
muy superior á las fuerzas de un Párroco, y que debe suceder
por consiguiente que muchos feligreses han de quedar »in auxi­
lios espirituales, á los que no podrán atender los regulares que
fueron ya suprimidos ?
Pasemos á la invasión de los bienes eclesiásticos, esto es, al

»in paroecia tibi subditorum?» Cum ille esse novena millia res-
pondisset. tum Cardinalia admiratione iraque commotus: « Quis
»es, inquit, tu miserrime. qui tot millibus sufficis debitam guber-
»nationis curam impendereV Nescis, hominum perditissime, quia
»in i lio debes tremendo judicio, ante tribunal Christi, de his
»omnibus respondere? Et t u , si tales habes vicarios (Fratres
»Praedicatores), querularis, qui onua tuum gratis relevent, sub
>cujtts pondere nescius conquassaris: quia igitur ex hac querela
»indignum te cura omnimode judicasti, ideo privo te omni bene-
»ficio paatorali (1).» Et quamvis illic de novem hominum millibus
agebatur, hic vero, nimirum a conven tus decreto, sex tantutn
millia unius parochi curae tribuantur, nihilo tamen minus quis
non fateatwr talem etiam numerum long-e lougeque unius pa­
rochi vires excedere, ac consequi propterea debere, ut raulti eje.
parochi&nis necessario priventur spiritual! bus subsidiis, pro qul·
buB ad regulares, qui jam suppressi sunt. con fuge re non va-
lebunt?
Transimus jam ad bonorum ecclesiasticorúm invasionem, ad

(1) Abnfaam B u t . AnnaJ. Eccles. ad aon. 122B, %0, edit. Colon., 4621.
10 D I MARZO DE 1791. 115
otro error de Marsilio de Padua, de Juan Janduno, condenado, en
la constitución de Juan XXII t y mucho tiempo ¿ntes por un de­
creto del Papa San Bonifacio I, del cual muchos escritores hacen
mención: « A ninguno es permitido ignorar que todo lo que se
»consagra á Dios, fuere hombre, animal, ó campo ó cualquiera
»cosa que una vez haya sido dedicada al Señor, debe contarse
»entre las cosas santas y pertenece á la Iglesia. Por lo cual será
»inexcusable todo aquel que roba, devasta, invade ó usurpa las
»cosas que pertenecen al Señor ó á la Iglesia, y será tenido como
»sacrilego hasta que se enmiende y satisfaga á la Iglesia: y si
»no quisiere enmendarse, será excomulgado.» Loaisa, ilustrando
el texto del Concilio VI de Toledo, dice en sus notas letra D'
«Cuán grande crimen sea quitar ó distraer á otros usos las cosas
»que con fie sincera han dado los fieles á la Iglesia, lo comprue­
b a n muchos escritos de autores muy ilustrados de nuestros
»tiempos, los cuales omito aqui por la brevedad. Solamente diré
»lo que encuentro escrito en las constituciones orientales, que
»Nicéforo Focas despojó á los templos y monasterios de los do-

alterom scilicet erro rem Marsilii Patavini, et Joannis de Janduno


damnatum in constitutione Joannis XXII (1), et longe ante de­
creto S. Bonifacii I Papae, a pluribus relat (2). «Nulli licet
»ignorare, quod omne, quod Domino consecratur, sive fuerit
»homo, sive animal T sive ager, vel quidquid fuerit semel conse-
»cratum, sanctum sanctorum erit Domino, et ad jus pertinet
»sacerdotum. Propter quod inexcusabilis erit omnis, qui ea quae
»Domino, vel Ecclesiae competunt, aufert, vastat, et invadit.
»veldiripit, et usque ad emendationem, Ecclesiaeque satisfac-
»tionem, ut sacrilegus judicetur; et si emendare noluit, excom-
»municetur.» Coucil. Toletan. VI (;3)r ibique not. Loaisae Litt. D.
qui Concilii textum illustrat: « Quantum piaculum sit res a fide-
»libus sincera fide ecclesii s -datas, ab eis auferri, ac distrahi.
»multa hoc tempore exstaut doctinsimorum virorum scripta,
»quae brevitatis causa prudens omitto. Unum tantum subjiciam,
»quod in coustitutionibus orientalibus scriptum invenio LL. Nice-

(1) Apud Raioald. ad aim . 1327, n .° 28 ac seq.


(2) Apud G o u s ta ct, pag. 1050, n .‘ 3.
Habit, ann. 6 3 8 , can. IB , in collect. Labbe, tom . Y 1 , pag. .1497
116 BRBYB OS PIO VI «QUOD ALIQUANTUM.X

¿•nativos que les habían sido hecho*, dando una ley para que la
»Iglesia no se enriqueciera con bienes inmuebles, á pretexto
»de. que los Obispos prodigaban malamente lo que daban á los
»pobres, miéntras los soldados estaban necesitados. Esta ley
»temeraria y llena de impiedad fué abolida por el jóven Basilio
»Porphyrogeneta, con otra ley que be creído conveniente poner
»aquí. Habiendo sido informada nuestra autoridad, que procede
»de Dios, por religiosos de conocida piedad y virtud, y por m u-
»chos otros, de que la ley relativa á las Iglesias y á las casas
»religiosas, ó más bien contra las Iglesias y Conventos, dada por
»Nicéforo que invadió el imperio, fué la causa de los males pre-
' asentes y la raíz de esta universal confusion y trastorno, todo lo
»cual fué en ultraje y oprobio no sólo de las Iglesias y Conven-
»tos, qino también del mismo Dios, como en realidad lo com -
»prueba la experiencia, toda vez que desde que esta ley se ba
»observado nada bueno ha sucedido hasta ahora, ántes al con-
»trario no han faltado todo género de calamidades; ordeno por
»la presente bula de oro,· que desde hoy cese dicha ley, y que en
»adelante sea tenida como abrogada y nula, y que en su lugar

»phorum Phocam donationes monasteriis ac templis relictas


»prorsus abolevisse, lege etiam lata, ue Ecclesia immobilibus lo-
»cupletaretur bonis; causatus Episcopos male prodigere ea, quáe
»pauperibus darentur, militibus interim deficientibus: cujus te-
»merariam hanc, impietatisque plenam legem Porphyrogeneta
^dominus Basilius junior alia lege lata sustulit, quam dignam,
M}uae hiß apponeretur, existimavi. Imperium nostrum, inquit,
»quod a Deo profectum est, cum et a monachis, quorum pietas
»et virtus est testata, et a multis aliis, legem de Dei Ecclesiis, et
»sanctis domibus, vel potius contra Dei Ecclesias, et sanctas
»eorum domos a domino Nicephoro, qui imperium invasit, con-
»ditam, praesentium malorum causam fuisse, et radieem, et uni-
»versalis hujus subversionis et coiifusionis, (ut quae ad injuriam
»et contumeliam non solum Ecclesianim etsanctarum domorum,
»sed etiam ipsius Dei facta sit), inlollexisset; et máxime cum id
»reipsa expertum esset; ex quo enim liaec lex est observata, nihil
»boni penituá in hodiernum usque diem vitae nostrae occurrit,
»sed contra nullum penitus calamitatia genus defuit, statuit per
»praesentem auream bullam , ut lex praeilicfa ab hoc praesenti
10 DE MARZO DE 1791. 117
»sean puestas en práctica las leyes que se dieron relativamente
j>á las Iglesias de Dios y de los Conventos.»
Este ñié el antiquísimo y constante deseo tanto de los magna­
tes como del pueblo de los francos, pues en 803 dirigieron á Cario
Magno la siguiente súplica: «Puestos de rodillas suplicamos todos
ȇ Vuestra Majestad que en adelante no sean vejados los Obispos,
»como hasta aquí, por los enemigos, sino que cuando nosotros
»marchemos con vos contra el enemigo, residan ellos en sus pro-
»pias diócesis... Deseamos sin embargo que vos y todos sepáis
»que no pedimos por esto las haciendas ó rentas de estos, á no ser
»que ellos quisieren darnos algo espontáneamente, ni que desea­
rnos despojar las iglesias; sino ántes bien, si Dios nos lo concede,
»pensamos aumentar sus riquezas para que ellos, vos y nosotros
»alcancemos nuestra salvación, y con el auxilio del mismo Dios
»merezcamos agradarle. Pues sabemos que las cosas de la Igle-
»sia están consagradas á Dios, que son todas ofrendas de los fíe-
»les y precio de los pecados; por lo cual si alguno quita á las'
»iglesias las cosas que los fieles han ofrecido y á Dios han sido

»die cesset, et deinceps infirma, et irrita permaneat, et locum


»habeant, et in usu sint, quae de Dei Ecclesiis et sanctis et reli-
»gionis domibus factae sunt leges.» 1
Hoc antiquissimum et constans fuit tam optimatum, quam
populi Francorum desiderium. Obtulerunt enim anno 803 Carolo
magno sequentes preces (1) « Flexis omnes precamur poplitibus
»majestatem vestram, ut Episcopi deinceps, sicut hactenus, non
»vexentur hostibus, sed quando vos, nosque in hostem pergimus,
»ipsi propriis resideant in parochiis... illud tamen vobis et omni-
»bus scire cupimus, quod non propterea hoc petimus, ut eorum
»res, aut aliquid ex eorum pecuniis, nisi ipsis aliquid sponte
»nobis dare placuerit. aut eorum Ecclesias viduari cupiamus, sed
»magis eis, si Dominus posse dederit, augere desideramus, ut et
»ipsi, et vos, ét nos salviores simus, et Deo potius ipso admini­
cu la n te, placeré mereamur. Scimus enim res Ecclesiae Deo esse
»sacratas; scimus eas ease oblationes omnes fidelium, et pretia
»peccatorum; quapropter si quis eas ab Ecclesiis, quibus a fide-
»libua collatae, Deoque sacratae sunt, aufert, procul dubio sacri-

(I) C a p itu la r., tom . I, ;a g . 405.


118 BREVE DB PIO VI «(tfJOD ALtQUANTüM.»

»consagradas, comete ciertamente un B&crilegio, lo cual nadie es


»tan ciego que no lo vea. Cuando alguno de nosotros entrega sus
»bienes ¿ la Iglesia los ofrece y dedica á Dios y á sus santos y no
»á ninguno otro, diciendo y obrando de este modo: hace una es­
critura de los bienes que desea consagtar ¿ Dios; y tiene esta es­
critura en la mano delante del altar ó sobre él, y dice dirigién-
»dose á los sacerdotes y á los guardianes del mismo lugar: Ofrez-
»co y dedico á Dios todos los bienes que en este papel se hallan
»expresados por la remisión de mis pecados, de los de mis hijos
»y parientes. Quien despues los roba ¿qué otra cosa hace que co-
»meter un sacrilegio? Si quitar alguna cosa á un amigo es uu
»hurto, usurparlo ó robarlo A la Iglesia indudablemente es un
»sacrilegio... Para que todos estos bienes se conserven en lo fa­
cturo sin ningún fraude por nosotros y por vos, así como por
»nuestros sucesores y los vuestros, mandad que se inserten en los
»escritos eclesiásticos y que se interpolen en nuestras capitu­
la r e s .»
El Emperador respondió A. esto: «Concedemos al presente es­
atas cosas como las habéis pedido... Sabemos en verdad que

»legium committit; caecus enim est, qui ista non videt. Quisquís
»ergo nostrum suas res Eclesiae tradit, Domino Deo illas offert,
»atque dedicat, suisque sanctis et non alten, dicendo talia et
»agendo ita: facit enim scripturam de ipsis rebus, quas Deo dare
»desiderat, et ipsam scripturam coram altari, aut supra tenet in
»manu, dicens ejusdem loci sacerdotibus atque custodibus: Offe-
»ro Deo, atque dedico omnes res quae hac in cartula teuentur
»inserta pro remissione peccatorum meorum atque parentum et
*>filiorum... Qui easinde postea aufért, quidagit, nisi sacrile-
Agium? Si ergo amico quidpiam rapere furtum est, Ecclesiae
»vero fraudari, vel auferri, indubitanter aacrilegium est... Ut
»ergo haec omnia a vobis et a nobis, siv e a successoribus vestris
»et a nostris, futuris temporibus, absque ulla dissimulatione,
*conserventur, scriptis ecclesiasticis inserere jubete, et inter
jivestra capitula interpolare praecipite.»
Ad haec respondit imperator (1): «Modo ista, sicut petiistis,
»concedímus... Novimus enim multa regna, et reges eorum

(I) Capitular., tom. «od., pag. 407 et 411.


10 DB MARZO DE 1791. 119
»muchos reinos y reyes han caído porque despojaron á la Iglesia,
»devastaron sus bienes, los enajenaron ó robaron, y lo que es
»más, se los arrebataron á los Obispos y sacerdotes... Y para
»que en lo futuro se conserven estas cosas con más devocion,
»mandamos que nadie, tanto en la actualidad como en lo porve­
n ir , por nos ó por nuestros sucesores, en ningún tiempo y sin
»consentimiento y voluntad de los Obispos á cuyas diócesis se sa-
»be que pertenecen, se atreva á pedir, invadir, ó devastar los
»bienes de las iglesias, ó á venderlos con cualquier pretexto que
»sea; y si alguno, ya de los nuestros, ya de nuestros sucesores,
»lo hiciere, sea sometido á las penas del sacrilego, y tanto por nos
»como por nuestros sucesores y nuestros jueces sea castigado le -
»g&lmente y anatematizado por nuestros Obispos como sacrilego
»y homicida ó.ladron sacrilego.»
Mas cualquiera que tenga parte en esta usurpación lea la ven­
ganza que tomó Dios contra Heliodoro f contra sus auxiliares que
intentaron robar los tesoros del templo, contra los cuales el espí­
ritu de Dios todopoderoso demostró de una manera muy evidente
su poder, en tales términos que todos los que se habían atrevido á

»propterea cecidisse, quia Ecclesias spoliaverunt, resque earum


»vastaverunt, alienaverunt, vel diripuerunt, Episcopisque, et
»Sacerdotibus, atque, quod magis est, Ecclesiis eorum abstule-
»runt... Et ut liaec devotius per futura témpora conserventur,
»praecipientes jubemua, ut nullus tam nostris, quam ñituris tem-
»poribus, a nobis, vel successoribus nostris ullo unquam tempo-
are , absque consensu et volúntate Episcoporum, in quorum pa~
»roc hi is qsse noscentur, res ecclesiarum petere, aut invadere, vel
»vastare, aut quocumque ingenio alienare praeaumat; quod si
»quis fecerit, tara nostris, quam et successorum nostrorum tem-
»poribus, poenis sacrilegii subjaceat, et a nobis, atque successo-
»ribus nostris, nostrisque judicibus, sicut sacrilegus, et homicida,
»vel fur sacrilegus legaliter puniatur, et ab EpÍBCopis nostris
»anathematizetur.»
Sed quisquís partem habet in hac usurpatione, perlegat vin-
dictam quam Dominus fecit de Heliodoro, cjusque cooperatori-
bus, qui .rapere tentaverant thesauros de templo, contra quos
Spiritus omnipotentis Dei magnam fecit suae ostensionis eviden-
tiam, ita ut omnes qui ausi fuerant parere ei, ruentes Dei virtute
120 BREVE DE PIO VI «QÜOD ALIQÜANTUM.»

auxiliarle, derribados por la virtud de Dios, se llenaron de temor


y espanto. Pues se les apareció un fogoso caballo montado por un
¡jinete adornado de riquísimos vestidos, cuyo caballo arremetió
con ímpetu á patadas contra Heliodoro y el que le montaba pare­
cía vestir una armadura dorada. Aparecieron también otros dos
jóvenes llenos de valor, resplandecientes de gloria y con magnífi­
cas vestiduras, quienes le rodearon azotándole por todas partes sin
descanso y cubriéndole de llagas. Mas de repente Heliodoro cayó
en tierra, y cercado de una espesa niebla le cogieron y le coloca­
ron en su litera. Así se lee en el libro segundo de I q s Macabeos:
y sin embargo se trataba de riquezas que no pertenecían ¿ la
celebración de los sacrificios, ni eran propias del templo, sino que
se conservaban allí para socorro de los pupilos, de las viudas y
demas; no obstante, por la violacion de la majestad y santidad del
templo y usurpación de los bienes ágenos, Dios aplicó aquel gra­
vísimo castigo ¿ Heliodorb y á sus compañeros. Aterrado con
este ejemplo el emperador Teodosio, desistió del intento de tomar

in dissolutionem, et formidinem-converterentur. Apparuitenim


illis quídam equus terribilem habens sessorem, optimis operi-
mentis adomatus: isque cum Ímpetu Heliodoro priores calces
elisit; qni autem ei sedebat, videbatur arma habere aurea. Alii
etiam apparuerunt dúo juvenes virtute decori, optimi gloria,
speciosique amictu, qui circumsteterunt eum, et ex utraque
parte ñagellabant sine intermissione, multis plagis verberantes.
Súbito autem Heliodorus cecídit in terram , eumque multa calí­
gine circumñisum, rapuerunt, atque in sella gestatoria positum
injecerunt. Ita legitur lib. IT. Machabaeorum (1), et taipen age-
batur de pecuniis quae non pertinebant ad raiionem sacHJicio-
rvm, nec propriae templi erant, sed inibi asservatis pro alimonia
pupillorum, viduarum et aliorum ; nihilominus, ob violatam
templi majestatem et sanctitatem , et reí alíenae usurpationem,
inflixit Dominus gravissimam illam Heliodoro, ejusque sociis
poenam. Hoc exemplo perterrefactus imperator Theodosius, des-
titit abripere depositum cujusdam viduae asservatum in ecclesia
Ticinenst, ut enarrat S, Ambrosius (2).

(1) Cap. Ill, v e n . 24 ad 28.


(2) Lib. II, deOfDc , cap. XXÍX, a·01 ISO et IS I. toin. II, o p o r., pag. 106,
edil. H aunn.
10 DE MARZO SE 1791. 121

una suma de cierta viuda que se guardaba en la iglesia de P a­


vía, como cuenta San Ambrosio.
Lo que nunca se persuadirá nadie es que al mismo tiempo que
se ocupan los bienes de las iglesias y de los eclesiásticos católi­
cos, se preservan por el contrarío, á pretexto de tratados, los
bjenes de los protestantes, de Jos cuales éstos se apoderaron al
rebelarse contra la religión. Por manera qnela Asamblea nacio­
nal consideró como válidas las convenciones hechas con los pro­
testantes, y no respetó los sagrados cánones y concordato cele­
brado entre Francisco I y esta Santa Sede, complaciéndose en fa­
vorecerles en aquello mismo· en que el sacerdocio de Dios era
arruinado. ¿Pero quién no comprende fácilmente que lo que con
esta usurpación de los bienes eclesiásticos se pretende, es, entre
otras cosas, la profanación de los templos sagrados, el menospre­
cio de los ministros de la Iglesia, para que en adelante-se retrai-
. gan otros de hacerse clérigos? Apénas se han comenzado á usur­
par aquellos bienes cuando al punto se ha seguido la abolicion
del culto divino, se han cerrado los templos, han sido robados los
ornamentos sagrados y se ha mandado que cese en las iglesias el
canto de los oficios divinos. Hasta aqui Francia había podido

Atque hic quis u'nquam sibi persuadeat, quod cum occupeu- '
tur, atque usurpentur ecclesiarum, ecclesiasticorumque catholi-
corum bona, praeserventur contra fundí protestantibus, quos
ipsi in religionem rebellantes invaseraiit, aéducta conventionum
causa? Scilicet penes nationalem conventum ^lae cum protes­
tantibus conventiones valuerunt, sanctiones vero canonicae,
sanctaeque hnjus Sed is cura rege Francisco l pacta non value-
nint; placnitque illis in oa re gratifican, in qua Dei sacerdotium
disperdebatur. Sed quis non facile intelligat, in hac bonorum
ecclesiasticorum occupatione, inter cetera in animo haberi, spec-
tarique ut «acra profanentur templa, ut Ecclesiae ministri in
omnium contemptum adducantur, ntque alii imposterum a sorte
Domini deligenda deterreantur ? vix enim ea usurpari bona
coeperant, cum statim divini cultus abolitio consecuta est, occlu-
sa templa, sacrae supellectiles amotae, et cessare jussus in eccle-
siis divinorum officiorum cantus. Hactenus gloriari potuit Gallia
jam VI saeculo penes se introducta clericorum floruisse secula-
ñum collegia, seu capitula, ut videre est apud Gregorium T u-
1122 BBSVE DB PIO VI ffQUOP AI, 1QUANTUM.»

gloriarse que ya desde el siglo VI se habían introducido y flore­


cido en ella colegios de clérigos seglares ó cabildos, como pue­
de verse en Gregorio de Tours y se demuestra por otros monu­
mentos aducidos por Mábillon en la obra titulada Coleccion selec­
ta de piezas antiguas, asi como por el Concilio III de Orleans,
celebrado el año 538; pero Francia se ve ahora precisada ¿ llorar
la abolicion injusta é indignamente decretada en la Asamblea
nacional. La principal ocupacion de ios canónigos era cumplir
todos los dias reunidos con el oficio divino, cantando en las igle­
sias, como se ve en las vidas de los Obispos de Metz, escritas por
Pablo el Diácono, donde se lee: «El Obispo Chrodegando mandó
»que el clero bien instruido en la ley divina y en el canto roma-
»no, se conformara con la costumbre y la práctica de la Iglesia
»romana.» Al enviar el emperador Cario Magno á Adriano I la
obra Del culto de las imáffeties, para qne la sometiera á su exá-
men, el Pontífice se aprovechó de esta ocasion para exhortarle á
que muchas iglesias de Francia que en otro tiempo rehusaban
recibir la tradición de la Sede Apostólica en el canto, la abra-

ronensem (1), patetque ex aliis monument is quae a Mabillonio


in veter. Analect. adducuntur (2), atque a Concilio III Aurelia-
nensi habito anno 538 (3); sed modo cogitur Gallia ipsa eorum
defiere abolitionem adeo injuste, atque indigne in nationali con-
ventu decretam. Erat praecipua canonicorum occupatio divinas
laudes, quotidie in eaclesiis canendo, conjunction persolvere, ut
habetur in Vitis Épi&coporum Metentium (4) apud Paulum Dia-
coDiim, ubi legit'ur: « Episcopus Chrodegandus clerum abundan-
»ter lege divina, romanaque imbutum cantilena, morem, atque
)»ordinem romanae Ecclesiae servare praccipit.» Cum imperator
Carolus magnus ad Adrianum I transmisisset opus De sac. iim -
ffin., u t ab ipso examini.aubjiceretur, hac opportunitate Pontifex
ipsum hortatus e s t, ut plures Galliarum Ecclesiae, quae quon­
dam Apostolicae Sedis traditionem in psallendo recipe re recusa-
bant, earn cum omni diligentia amplectcrentur, u t cui adhaese-
rant fidei m uñere, adhaererent quoque psallendi ordine. Verba

(1) Hist. F ra n c o r., lib. X, § 16, pag. 536.


121 Pag. 349. Paria. 1722.
13) Canon. H , pen. Labbe, tom. V, concil., pag. 1277.
J ) Tom. Xiri, Blblioth. PP. edit. Lngd., pag. 321.
10 DB MARZO DB 1791. 133
zaran con toda diligencia, para que unidas por el don de la fe,
se unieran también en el método de canto. Puede leerse la
respuesta de Cario Magno en la liturgia del Romano Pontí­
fice por Jorge. £1 mismo emperador quiso más adelante que en
el monasterio de Centulo se estableciera una escuela de cantores
á semejanza de la que San Gregorio Magno había fundado en
Roma, y que en ella se educarán cien niños, que divididos en tres
coros ayudaran á los religiosos en el canto y en la salmodia. Esto
ha sido confirmado últimamente por Coliman Sanftl, religioso bi­
bliotecario en el monasterio de San Emmeran de Ratisbona, en
la disertación á Nos dedicada, sobre un precioso y antiquísimo
códice manuscrito de los Santos Evangelios, del mismo monaste­
rio. «Al principio los Obispos españoles y franceses procuraron
»con particularidad que en cada provincia se observara un rito
»uniforme en los divinos oficios: sobre esto hay varios decretos
»tanto entre los franceses como entre los españoles: es insigne en
»primer lugar la constitución del concilio IV de Toledo, celebra­
d o el año 531, cuyos Padres, despues de haber expuesto la fe ca-
»tólica, en ninguna otra cosa pusieron más empeño que en esta-

Caroli magni longa enarratione legi possunt apud Georg. de


litturgia Romani Pontificis (1). Ulterius ídem imperator voluit,
ut in monasterio Centulensi institlieretur schola cantorum ad
instar illius quain Romae instituit S. Gregorius magnus, in
eaque centum pneri alerentur, qui per tres choros divisi mona­
cillo inservirent in auxilium psallendi et cantandi (2). Et conso-
nat quod recentar confirmavit Colomannns S an ftl, monachus
bibliothecarius iu monasterio S. Emmerami Ratisbonae, in dis-
sertat. (Nobis dicata) inaureum , ac pervetustum SS- Evange­
lio rum codicem mss. ejusdem monasterii (3). «Principio id
»máxime curarunt Gallicani, Hispanique Episcopi, u t in quavis
»provincia uniformis in divinis officiis ritus servaretur: exstant
»varia hac de re decreta apud Gallos, tum apud Hispanos: in-
»signis est imprimís coñstitutio Toletani Concilii IV (habiti
»anno 531) cujua Patres, post expositam catholicam fidem, nihil

(1) Tom. I I , dissertat. I, cap. VII, § 6.


(2) Georg. Iocd cit., § 7.
(3) Part. I, Praeliminar. § i, part. 3 el 4.
124 BRBVB DB PIO VI «QUOD ALIQDÁNTOJí.»

»blecer el modo uniforme del canto. Canon 2.» Del mismo modo
se expresa Mabillon sobre este antiguo rito, en la investigación
del canto galicano.
Lo que desde los siglos más remotos procuró con tanto esmero
ensenar y establecer la Iglesia de Francia para que sus clérigos
se ¿jaran en el grado de canónigos con una ocupacion decorosa
del sagrado ministerio, y excitados los fieles con el ejercicio de
éste, tanto mejor concurrieran á las iglesias para contemplar los
divinos misterios y alcanzar la reconciliación de la gracia de Dios,
esto mismo es ahora lo qne la Asamblea nacional de repente qui­
tó, echó por tierra y anuló con un decreto suyo, con grande es­
cándalo de todos, siguiendo en parte, como en todos los artículos
del decreto, el dictamen de los herejes, y en la actualidad los de­
lirios de los WicleJiHas, de los Centuriadores, de Magdelwrgo y
de Calvino, que se ensañaron contra la antigüedad y el uso del
canto eclesiástico, contra los cuales latamente trata el P. Martin
Gerbert. abad del monasterio y c o n g T e g a c io n de San Basilio en
la selva negra, quien Nos visitó muchas veces cuando por asun-

»antiquius habuerunt, quam ut uniformem psallendi modum


»adstruerent. Canon 2.» Ita antiquum hujusmodi ritum indicat
Mabillonius in disquisitione de cantu ga licano (1).
Quod igitur jam ab antiquisimis saeculis Ecclesia galicana ins-
truere ac stabiliretantopere studuit, ut sui ecclesiastic! incanoni-
corum gradu decora sacri muneris occupatione détinerentur, ut-
que fideles tanto magis ad ecclesias, eorum perfunctione invitati
concurrerent, ad contemplanda divina mysteria, ad conaequen-
dam Dei gratíae reconciÜationem; idipsum modo nationalis con-
ventus uno decreto suo, non aine plurima omnium offensione, re­
pente sustulit, evertit, abolevit, qua in parte secutus est (sicut in
cunctis decreti articulis) haereticorum dictamen, ac in praesenti
deliria Wüleßstarum, Magdebwrgmsivm Geniuriatorum et Cal-
tin i, qui in cantus ecclesiastici antiquitatem , et usum debaccha-
ti sunt, contra quos copioae agit P. Martinus Gerjbert abbas mo-
nasterii et congregationis S. Basilii in sylva nigra (2). Qui, cuín
anno 1783 Vindobonam religionis caussa accessimus, pluries Nos

(1) In calee suae gallic. Liturg., § 5 , D.° 4ft, pag. 418, edit. Paris., 1972
(2) De cantu et musica sacra., tom. II, lib. IV, cap. II.
10 DB MAfcZO DE 1 7 9 1 . 125
toa de la religión estuvimos en Viena el año 1782, confirmándo­
nos con cuánta razón se grangeó la ilustre fama de su nombre.
Mas para que los autores del decreto se corran de vergüenza,
conviene que examinen lo que histórica y dogmáticamente se
establece en el Concilio de A rrascelebrado el año 1025, contra
los enemigos del canto eclesiástico: «¿Y quién dudará que á vos­
o tro s os agita el espíritu inmundo cuando rechazais y reputáis
»como casi un culto supersticioso tributado al error, el uso de
»cantar en la Iglesia santa intimado y establecido por el Espíritu
»Santo? No es de los juegos y de los espectáculos profanos, sino de
»los Padres del Antiguo y del Nuevo Testamento de donde el
»clero ha sacado esta forma de canto... De donde consta que de-
»ben ser separados de la santa Iglesia los que dicen que el ejer­
cicio del canto de ningún .modo pertenece al culto divino... Es
»evidente que los tales no disienten de su cabeza, esto es, del
»diablo, que es la cabeza de todos los inicuos, el cual entendien-
»do la Sagrada Escritura se esfuerza en corromperla con torci-
»das interpretaciones. Por fin, si el decoro de la casa de Dios y el

adiit, Nobisque coram comprobavit, quam mérito tam ilustrem


sui nominis famam aibi comparaverit.
Sed expendant oportet decreti auctores, quid in synod o Atre-
batensi, anni 1025 (1)^ hujusmodi psalmodiae hostibus historice
et dogmatice edicitur, ut majori semper verecundia perfundan-
tur: «Quis autem dubitet vos immundo spiritu agitari, dum hoc,
»quod per Spiritum sanctum prolatum* atque institutum est, id
«est, usum psallendi iu sancta Ecclesia abjicitis, et quasi supersti-
»tiosum errori cultum imputatis? Sumpsit ergo hanc modulandi
»formam ordo ecclesiasticus, non ex ludicris aut jocularibus ins-
»pectationibus, sed ex Veteris et Novi Testamenti patribua...
»Unde constat eos de. grem io sanctae Ecclesiae exterminando«,
»qui hoc psallendi officium indicant nequaquain ad cultum divi-
.»num pertinere... Patet igitur tales a capite suo, id est, diabolo
»non dissentire, qui est caput omnium iniquorum, qui etiam
»Scripturam sacram intelligens, sinistra earn interpretationeper-
»vertere molitur.» Demum si domus Dei decor, et cultu.s in islu
regno prolabatur, necessario consequetur, ut ecclesiaßticorum nu-

(<) Cap. XU, de psallendi officio in collect. Labbe, tom. Xi, pag. 1181 et seq.
126 BBBYB DB n o VI «QUOD ALIQUANTTJM.»

»culto decae en este reitjo, necesariamente se seguirá que falten


»los eclesiásticos y suceda lo que San Agustín dice que acon-
»teció á los judíos: que desde que empezaron á faltar los profetas
»se .hicieron indudablemente peores, miéntras que esperaban h a-
»beree hecho mejores.»
Continuando el camino que hemos emprendido, llegamos á los
regulares, cuyos bienes se adjudicó la Asamblea nacional, aunque
con un titulo ménos odioso, á saber, que podría hacer uso de
sus frutos, lo que ciertamente dista algo de la verdadera propie­
dad. Publicado en 13 de Febrero el decreto, y confirmado seis dias
despues con la sanción real, fueron suprimidos todos los institu­
tos regulares, y se prohibió que en adelante fu eT a admitido nin­
gún otro. Mas cuán grande utilidad resulte de ellos á la Iglesia,
el Concilio Tridentino lo deduce de la misma experiencia, pues
dice: »Porque no ignora el Santo Concilio c u á n t o esplendor y
»utilidad resulta á la Iglesia de Dios de las c a s a s religiosas pia-
»dosam ente establecidas y con rectitud gobernadas.»

merus deficiat, üludque contingat, quod S. Augustinus (1), refert


accidise Judaeorum genti: «quae postquam coepit non habere
»prophetas, procul dubio deterior facta est, eo scilicet tempore,
»quo sperabat futuram esse meliorem.»
Inceptam jam prosequentes viam, gradum ad ipsos regulares
facimua, quorum bona sibi conventus nationalist arrogavit, minus
odiosum tarnen praetexens titulum, ut scilicet eorum fiructibus
uti posset; quod reipsa quantulum a vera distat dominii proprie-
tate. Si quidem, edito die 13 Februavii decreto, ac post sex dies
regia sanctione confirmato, suppresa omnia fuerunt regularium
institute, vetitumque etiam, ne ulla alia imposterum admitteren-
tnr. At vero quant am ilia Kcclesiae utilitatem afferant, ex ipsa
deducit experientia Concilium Tridentimun (2): «Quoniam non
»ignorat S. Synodus quamtum ex monasteriis pie institutis, et
»recte administratis in Ecclesia Dei splendoris atque utilitatis
»oriatur.»
Ac proiecto omnes Ecclesiae Patres regularium ordines Bum-

(1) De ciTit; Dei, lib. XVfll, cap. XLI» n .' f , tom. VI, oper. peg. 527, edit.
Maorin.
(2) Sen. 25, de regalar., cap. 1.
10 DB MABZO DE 1791. 1*7
Y ciertamente todos los Padres de la Iglesia enaltecieron con
grandes alabanzas las órdenes religiosas, entre los cuales se dis­
tingue San Juan Crísóstomo, que escribió tres libros enteros com­
batiendo denodadamente á los adversarios de aquellas, y despues
de amonestar San Gregorio Magno á M&riniano, Arzobispo de
RAvena, para que no vejara á Iob conventos, sino que les protegie­
ra y reuniera en ellos gran número de religiosos, convocó un
Concilio de Obispos y Presbíteros, en el cual dió este decreto:
«Que ninguno, sea Obispo, sea seglar, se atreva en adelante, de
»cualquier modo que sea ó con cualquier pretexto, á disminuir,
»perjudicar ó invadirlas rentas, bienes ó las cartas de los monas-
aterios, capillas ó granjas que A ellos pertenecen.» Apareció des­
pues en el siglo XII Guillermo del santo Amor, quien en el libro
titulado ite los peligro» de los últimos tiempos, trató enteramente
de retraer á los hombres de la conversión y de la entrada en re­
ligión; pero habiendo hecho examinar este libro el Papa Alejan­
dro IV, fué declarado inicuo, criminal, execrable é impío.

mis laudibus exornarunt. inter quos S. Joannes Chrysostomus,


qui tribus integris libris contra illorum oppugnatores acerrime
decertavit (1); et postquam S. Gregorius magnus monuerat Ma-
rinianum Ravennae Archiepiscopum, ne adversus monasteria
gravamina exerceret, sed deberet eo defensare, et religiosos illuc
summopere congregare (2), convocavit Concilium Episcoporum
et Presbyterorum, in eoque decretum edidit. «Quod nullus Epis-
coporum aut secularíum ultra praesumat de redditibus, rebus vel
»chartis monaster iuní, vel de cellis, vel villis, quae ad ea perti-
»nent, quocumque modo, seu qualibet occasione minuete, vel dolo
malo, vel ¿inmisiones aliquas facere (3).» Insurrexit postmodum
sneculo XIIl Qmllelm w de Soneto Amore, qui libro de Pericnlis
novonm temponm, totus fuit in detervendia hominibus a conver-
sione, et a religionis ingressu; sed liber iste in examen revocatus
a Pontífice Alejandro IV, iniquus, scelestus, execrabilif, et nefa-
rius esse declaratus est (4).
(I ) Т о л . I., oper. edit. Maurin, в peg. 4 4 ad i 18, etopuscul. il^comparation,
regie et monaclii, torn. eod. a pag. 116 ad 121.
72) E pist.29, lilt. A, lib, VI, t. II, oper. edit U aarin·
(3) la appendic- epistolar. S. Gregorii maguí cit., tom. Ц, p a « .1294, n * 7.
(4) ConaLit. 35, ial. Illas ejued. Pool, in bollar. Rom., tom. Ill, p. 378, edit.
Rom., 1740.
128 BHBVB DB PIO VI Cí QUOD ALTq u a n t u m .»

Contra dicho Guillermo escribieron y le refutaron dos docto­


res de la Iglesia, Santo Tomas de Aquino y San Buenaventura.
Habiendo renovado Lutero la misma doctrina ya condenada, fué
á su vez condenado por León X. Asimismo en uno de los Conci­
lios celebrados en Rúan en 1581, se exhortó á los Obispos para
que defendieran á los regulares como auxiliares suyos, les ama­
ran, y como coadjutores les alimentasen, y rechazando como si
fueran contra ellos todas las injuria» é insultos que á los regula­
res se hicieren. Memorables serán siempre los piadosos deseos de
San Luis, rey de Francia, quien se propuso que dos hijos que ha­
bía tenido en su expedición al Oriente, luego que llegaran al uso
de la razón se educaran en los cláustros de un monasterio, uno
en los dominicos y el otro con los frailes menores, para que for­
mados en la religión é instruidos en las letras, se inclinaran al
amor de la religión, deseando con todo su corazon que dirigidos
con máximas saludables é inspirados del espíritu de Dios, á é lvse
consagraran con el tiempo en estas mismas religiones.-Ultimamen-

Adversus praefatum Guillelmum scripserunt, eumque refuta-


runt duoEcclesiae doctores, S. Thomas Aquinas (1), et S. Bona-
ventura \2). E t quoniam eamdem damnatam sententiam renova-
rit Lutherus, damnationem et ipse subiit a Pontífice Leone X (3).
Pariter in uno ex Conciliis Rothomagensibus anni 1581 (4), mo-
niti fuerunt Episcopi, ut .subsidiarios regulares tuerentur, et ca­
ros haberent. atque alerent sicut coadjutores, omnesque illis
factas injurias et contumelias, suas esse existimarent et propulsa-
rent. Memorabilia semper erunt pia votadiviLudovici IX, Gallia-
rum regi-s cui in animo insederat, ut duo, quos in Orientali
expeditione susceperat filios, cum ad annos discretionis pervenis-
sent, intra septa monasterii enutrirentur, alter apud Dominica­
nos, apud Minoritas alter, ut sacris institutis, et litteris ínstrue-
rentur, et ad amorem religionis inducerentur, desiderans toto
corde, ut documentia salutaribus informati, Domino inspirante
loco, et tempore ipsas religiones intrarent (5). Novissime vero
(O Tom. XXV. oper. edit. P a n s., i860, pag. 533 ad 088.
(2) Libeli. apologetic.» tom. Vil, oper. eait.Lugdun., 1688, pag. 340 ad 385.
(6) Balfá in collect, concilior. Labbe, tora. XIX, pag. 183.
(4) In ead. collect. U bb?, cap. de curator. offic., 41, tom. XXI, pag. 051.
(5) Vita S. Ludorici, cap. XIV, inter Francor. script, collect. iD nchesne,
tom. V, pag. 448 in fin.
10 DB M ARZO DB 1791. 129

te los autores de la obra titulada: Nuevo tratado de diplomática,


refutando á los enemigos de los privilegios de loa regulares, se
expresan en estos términos: «¿Qué consideración pueden merecer
.»pues las declamaciones de la historia del derecho público ecle­
siástico francés, contra los privilegios concedidos á los regulares,
»privilegios, se dice, que no pudieron ser concedidos sin destruir
»la gerarquía, sin violar los derechos del episcopado, que son
»verdaderos abusos y condujeron á otros abusos mayores? Gran
»temeridad es levantarse asi contra una disciplina tan antigua y
»una autoridad tan sostenida en la Iglesia y el Estado.»
No negamos a q u í, ni á nadie debe parecer extraño, que en
algún tiempo varios regulares se hayan entibiado, haya de­
caído el espíritu de sus institutos y no hayan conservado el
antiguo rigor de su regla. ¿Mas por esto ban de abolirse las cor­
poraciones religiosas? óigase sobre esta materia lo que en el
Concilio de Basilea objetó Juan Polemar á Pedro Bayne que
combatía á los regulares. No negó aquel que hubiera en los re-

auctores operis inscripti «Nouveau traité dé diplomatique (1),


«oum vefellerent adversarios exemptiouum regularium, haec in
»verba proruperunt: Quam attentionem possunt igitur mereri
»declamationcs editae ab historico juris publici ecclesiastici, galli­
na, adversus privilegia monasteriís concessa; privilegia, inquit.
»et exemptioncs quae concedí non potuere, nisi eversa hierar-
«chia. nisi violatis episcopatus jnribus, et quae sunt veri abusus,
j.et máximos abusus invexerunt? Quanta tenieritas sie msurgere
»adversus disciplinam tam antiquam. tantaque auctoritate ful—
xlam in Ecclesia et in regnob
Non hic inßciamur, neque mirum cuiquain videatur, apudali-
quos regulares remissiorem aliquan-lo, languidioremque effectum
esse posse suorum institutorum spiritum, neque pristinum di-sci—
plinae ab iis praescriptae rigorem rctineri. At propterea ne abo-
lendi illi sunt ordines? Audiatur lianc ad rem, quod in concilio
Basileensi objecit Petro Ray ne, reguläres oppugnanti, Joannes de
Polemar. Iste minime quidem negavit invaluisse aliqua ínter re­
gulares reformatione digna: illud tarnen adjunxit, quod, ^licet in

(i) OÚ l‘on esamian lei Ibndements de eel art, t. V, p 379, id fin. fit 380.
*dii. Poris, 1702,
(0
130 IÍHEVE DK PIO VI («JÜOD A.LtQUANTUM.»

guiares algunas cosas dignas de reforma: sin em bargo. añadió


que «aunque entre I03 religiosos haya en estos tiempos muchas
»cosas que necesiten reforma lo mismo que en los demas esta-
»dos, ilustran no obstante mucho á la Iglesia con sus predicacio-
»nes y doctrinas, y ningún hombre prudente, hallándose en un
»lugar tenebroso, apaga la lámpara que no le alumbra bien, sino
»que procura arreglarla lo mejor que le es posible atizándola y
»echándola aceite; pues mejor es que alumbre siquiera sea débil-
emente que no el que enteramente se apague.» Cuya doctrina
se deriva en un todo de la que mucho ántes había expuesto
San Agustín, á saber: «¿Por ventura ha de despreciarse la medi-
»cina porque sea incurable la peste de algunos?»
Asi pues, la abolicion de las órdenes religiosas, decretada por
la Asamblea nacional, encaminada á favorecer las falsad doctri­
nas de los herejes, perjudica á la profesión pública de los conse­
jos del Evangelio, al modo de vivir recomendado en la Iglesia
como conforme con la doctrina de los Apóstoles, y á los mismos
ilustres fundadores que veneramos en los altares, los cuales por

»religioais multa sint, hoc tempore, quae reformatione indigent,


»sicut et in caeteris statibus; tarnen nihilominus multum illumi- ^
»nant Ecclesiam praedicationibus, et doctrinis; et nemo prudens
»in caliginoso loco existens. lucernam extinguít non bene sibi
»lucentem; sedhabentemsuccum, seu schoriam, curat optare, quo
»melius potest. Nam melius eat, quod aliquantulum turbide lu-
»ceat, quam si peni tus esset extincta (1).» Quae plane sententia
ab alia derivatur, quam S. Augustinus tanto ante protulerat.,
nimirum (2): «Numquid i<leo negligenda est medicina, quia non-
nullorum insanabilia est pestilentia?
Quapropter regularium abolitio a convent u nationali plau-
dente, haereticorum comment is decreta, laedit statum publicae
professionis consiliorum evangelicorum; laedit vivendi rationem
in Ecclesia commendatam tanquam apostolicae doctrinae consen-
taneam; laedit ip90s insignes fundatorea, quos super altaribus ve-
neramur, qui non nisi a Deo inspirati eas instituerunt societates.
Sed nlterius etiam progreditur conventus nationali», atatuitque

(1) io collect. Labbe, tom XVII, pag. 1231.


(2) Epi*l 93, n .’ 3 _ iom. II, opar. pag. 231, n lit. Maurin.
10 DB MAMO DB 1791. 131

inspiración de Dios establecieron estas corporaciones. Pero la


Askmblea nacional va mas allá, y en el decreto del 13 de Febrero
de 179o, establece que ella no reconocerá jamas los votos solem­
nes de los religiosos, y en su consecuencia declara suprimidas en
Francia las órdenes y congregaciones religiosas en que se emi­
ten , debiendo qüedar en tal estado sin que jamas puedan resta­
blecerse en lo succesivo. ¿Y qué es eBto sino un atentado contra
los votos solemnes, y abolir lo que sólo á la autoridad pontificia
corresponde? Pues los votos mayores, como dijo Santo Tomás,
tales son el de castidad, e tc ., son reservados al Sumo Pontífice.
Asi leemos en el s&lm. 75, v. 12, hablando de las promesas hecha*
á Dios para utilidad nuestra: «Ofreceos y entregaos al Señor
»vuestro Dios con votos;» y en el Ecleaia&tes: «Si algo habéis
»prometido á Dios no ob detengáis en cumplirlo, pnes le es des-
»agradable la promesa infiel; dad pues aquello que hubiéreis
»prometido.»
Ademas, cuando el mismo Sumo Pontífice por razones particu­
lares juzga que debe conceder la dispensa de los votos solemnes,
no procede en esto por arbitrio de su potestad, sino como por una

in decreto die 13 Februarii 1790: se nequaquam recognoscere


solomnia religiosorum vota; et consequenter declarat ordines et
congrégationes regulares in quibus illa emittuntur, suppressa»
esse in Gallia, et suppressas remanere, ñeque unquam restituí in
posterum posse. Qnod quid est alind quam tnanus in vota majora
ac perpetua immittere, caque abolere, quae tantnmmodo ad pon-
tificiam spectant autoritatem? Vota enim majora, inquit S. Tho-
raas(l), puta continentiae. etc. Sumrao Pontifici reservantur.
Cumque Qgatur de promissione Deo solemniter Jacta ad no&tram
utilitatem ideo in psalm. 75, vers. 12, legitur: <'Vovete et reddite
Domino Deo vestro;» et in Ecclesiaste (2): «Si quid vovisti Deo,
»ne moreris reddere; displicet enim ei infidelis et statuta promis-
»810, sed quodeumque voveris, redde.»
Praeterea, cum ipse etiam Sumtnus Pontifex peculiaribus pro
tempore inductus rationibus, eustim et concedendaín a se esse
solemnium votorum dispensationem, in idipeum, non ex potesta-

(II I, 2, auest. 8$. srt. 12, in fin.


(2) Cap. V, vers. 3.
132 BRBVB DB p ío VI «QUOD AXIQUANTUM.»

declaración de la voluntad de Dios. Ni es de admirar que Lulero


enseñara que no había obligación de cumplir los votos al Señor
su Dios, habiendo él apostatado y desertado de su religión. Pero
los miembros de la Asamblea nacional, que se precian de muy
sábios para librarse de toda reprensión y desaprobación, la cual,
comprendían, había de atraer sobre ellos la vista de tantos reli­
giosos dispersos, quitáronles el hábito de su religión para que no
quedara señal del pasado estado del cual habían sido arrojados,
y fuera abolida hasta la memoria misma de las corporaciones.
Estas órdenes por consiguiente fueron suprimidas, tanto para
apoderarse de sus bienes, cuanto para que no hubiera nadie que
sacara ¿ los pueblos del error y de la corrupción de costumbres.
Este artificio tan malvado y tan pestífero, gráficamente se des­
cribe y es reprobado por el Concilio de Sens de que arriba hici­
mos mención: «Conceden á los religiosos, dice, y á los demas que
»están ligados con votos, libertad de entregarse á sus pasiones;
*á quienes, abandonado el hábito, dan facultad de volver al siglo
»y permiten la apostasía, y se esfuerzan en debilitar los decretos

tis suae arbitrio, sed permodum declarations procedit. Ñeque


mirum hic videri debet Lutherum docuisse vota non reddere Do­
mino Deo suo cum ipse fuerit apostata, et religionis suae deser­
tor. At ut ipsa conventus nationalis consultissiina, ut sibi viden-
tur, membra reprehensionem, exprobationemque effugerent,
quam ex tot dispersorum religiosorum conspectu in sese obven-
turam agnoscebant, iisdem suae professionis habitum ademerunt.
ne tilla remaneretpraeteriti status, a quo deturbati erant, species,
ac ipsa etiam aboleretur ordinum memoria. Suppressi igitur ipsi
ordmes sunt, tam ut in eorum invaderetur bona, quam ne am -
plius quisquam existeret, qui populos ab erro re, ac a morum cor-
ruptione revocaret. Hoc ipsum tam pravum ac tam pestilens ar-
tificium graphice describitur, reprobaturque a Concilio Senonen-
sir quod ab initio laudavimus: «¡rMonachis et aliis voto obstrictia
»libertatem lasciviendi indulgent; quibus relicto velo, et abjecta
»cuculla ad saeculum redeundi facultatem relaxant, et aposta-
»siam permittunt, Romanorum Pontificum decreta, decretales
»epístolas etiam, et cánones conciliares enervare contendunt (1).»

(5 In collect. Libbfí, loin. XlX, pag. I f»7 el 1158.


1 0 DB NAR350 DK 1 7 9 1 . 133
»de los Romanos Pontífices. las decretales y cánones de los Con­
cilios.»
Á lo que hemos expuesto sobre los votos de los regulares,
conviene añadir el cruel decreto expedido contra las vírgenes sa­
gradas, arrojándolas de sus cláustros como lo hizo Lutero, «quien
»no se avergüenza de profanar aquellos vasos dedicados á Dios;
»sacar de sus conventos las vírgenes profesas oonsagradas á
»Cristo, y entregarlas al mundo ó más bien al diablo, de quien
»habían ya abjurado.» Siendo las monjas la parte más ilustre de
la grey católica, alejaron muchas veces con sus oraciones de las
ciudades gravísimos peligros, como San Gregorio Magno reco­
noce que aconteció á Roma en su tiempo, cuando dice: « Si ellas
»(las monjas) no existieran, ninguno de nosotros hubiera podido
»librarse despues de tantos años de la espada de los Longo-
»bardos.» Y Benedicto XIV, hablando á los Boloñeses de sus mon­
jas. confiesa que: «si las continuas oraciones de nuestras monjas
»no mitigaran la encendida ira de Dios, no podría subsistir la
»ciudad de Bolonia, muchos años hace afligida por tantas calami-

Ad ea quae modo exposuimus de votis regularibns, adjicere


oportet immane judicium latum adveraus sacras Virgines, eas a
suisclaustrisejiciendo, ut eg*it Lutherns, qui «sancta illa Deo
w asa polluere non veretur, consecratasque Christo Virgines, et
»vitam monasticam professas extrahere e monasteriis suis etr
»mundo, imo diabolo, quem semel abjuravemnt, reddere (1).»
Cum moniales (pars catholici gregis ilustrior), saepe persua-s ora-
tiones gravissima a civitatibus averterint pericula, ut suo tempo­
re Romae evenisse S. Gregorius magnus agnoscit, «si ipsae in -
»quiens (moniales), non essent, nullus nostrum, jam per tot annos
»in hoc loco subsistere inter Longobardorum gladios potuis-
«set(2).» Et Benedictus XIV, loquens de suis monialibus Bo-
noniensibus fatetur : «urbem Bononiae multis ab »hinc annis
»tot calamitatibus jactatam stare non potuisse , nisi preces»
»assiduae uostrarum monialium incensam Dei iracundiam m iti-
gassent (3). Interea moniales, quae nunc in Gallia maximis

H ) H ad rian u sV I. In brevi ad Fridflric. S m oaiae rfnc- advers. Lutl>er. in


collect. L abbe, tom . XIX, pag. to, lib. IV.
(2) Epiät. ’2 6 , lib. VII, pag. 872, edit. M auria.
(3) In stitu t, crclesiautic. 29, paz. M 2, edit. R om ., 4747
134 BREVB DB PIO VI «QUOD ALIQTTANTTTM.»

»dades.» Entretanto, las monjas que ahora son en extremo per­


seguidas en Francia, nos llenan de profunda angustia, toda vez
que la mayor parte de las pertenecientes ó todas esas provincias
nos han manifestado por escrito su dolor, por habérseles prohibi­
do permanecer en sus institutos y guardar sus votos solemnes,
declarando unánimemente que están prontas á sufrirlo todo ántes
que faltar á su vocacion. Por lo cual, amados Hijos nuestros y
Venerables Hermanos, no podemos dejar de daros un testimonio
de su constancia y fortaleza, y pediros con instancia que las
ayudéis con vuestras exhortaciones y las socorráis en todo
cuanto os sea posible.
Otras observaciones podríamos hacer sobre aquel decreto de
la Asamblea, toda vez que desde el principio hasta el fin casi no
hay en él nada que no sea peligroso ó digno de correctivo, y
todas sus doctrinas de ta i modo están enlazadas y conformes
' unas con otras, que apénas hay una parte libre de error. Pero
habiendo ya demostrado los principales errores en él contenidos
y , lo que de ningún modo esperábamos, habiendo leído en­
tretanto en los papeles públicos que el Obispo de Autun ha

perturbationibus agitantur, in plurimam commiserationem Nos


adduxerunt; cum magna earum pars ex universis istis provinciis
dolorem Nobis suum per litteras exponerent, quod in suis reti-
nendis institutiß, votisque solemnibus servandis impedirentur
traaque declararent certum sibi, fixum, deliberatumque esse ani­
mo, prius quaecumque aspera subiré ac pati, quam á vocatione
sua recede re. Proinde non po&mmus apud vos, dilecti Filii nos-
tri ac Venerabiles Fratres, non amplissimum illarum constantiae,
et fortitudinis testimonium exhibere, a vobisque vehementer pe-
tere, ut iisdem hortationis vestrae stimulos adjungatis, ac sub­
sidia, quantum in vobis erit, omnia deferatis.
Possemus adhuc ad alia animadvertenda pergere super illo
conventus decreto, siquidem a principio usque ad illius exitum
nibil fere in eo est, quod non sit cavendum, ac reprehendendum;
omnesque ejus sensus inter se adeo nexi consentientesque sunt,
ut vis ulla pars sit ab erroris suspicionc libera. Sed cum jam de-
clarassemus potiora quae in eo sunt errorum monstra, atque in­
terim, quod minime expectabamua, in publicis foliis perlegisse-
inna Episcopum Augustodunensem suo se sacramento in ejus de- .
10 DB MA.BZO DB 1791. 136
prestado su juramento k este decreto, nuestro dolor ha. sido tan
grande que la pluma se nos ha caído de la mano. En gran mane­
ra se aumentaba nuestra aflicción, y dia y noche no cesaba de
derramar lágrimas la pupila de núesIros ojos al ver á, este Obis­
po separarse de sus compañeros y ser el único hasta ahora, entre
todos, que ponía & Dios por testigo de sus errores. Y aunque él se
ha esforzado en defenderse y mostrarse sin culpa en un solo ar­
tículo, relativo á la reducción de diócesis y traslación de los pue­
blos ¿ otras; pretendiendo alucinar y engañar á los ignorantes,
se lia servido de una nécia comparación, á. saber: la del caso en
que por motivo de calamidades públicas ú otra grave necesidad
todo el pueblo se viera precisado por la autoridad civil ¿ pasar de
una diócesis ú otra. Estos dos ejemplos distan muchísimo entres!;
porque cuándo el pueblo, abandonada sn diócesis, se traslada é
o tra, el Obispo de la diócesis á donde se dirija ejerce sobre los
nuevos habitantes, dentro de su diócesis, una jurisdicción pro­
pia y ordinaria; decimos jurisdicción, no procedente del poder
civil, sino emanada de su propio derecho, toda vez que es de
derecho que todos los que viveu en la diócesis, por razón de su

creti verba obatrinxisse, tanto dolore pene exanimati fuimus, ut


haec quae ad vos scribimus intermittere deberemus. Afflictio
nostra mirum in modum augebatur, ut per d im m nociem non
tacuerit pupilla oculi nostri, cum videremus eum Episcopum ab
aliis disjungi, separarique a collegia suis, unumque ex omnibus
hftctenus esse, qui Deum in suorum errorum testem adduceret.
Et quamvis ipse conatus sit tneri s e , ac immunem prestare in
uno tantum articulo attingente dioecesium restrictiones, popu-
lonimque ad alias dioeceses translationes, cum fucum facere ig-
naris v e lle t, atque illudere; illa prorsus inepta comparatione
usus e s t, totius nimirum populi, qui ob publicas aerum nas, aut
alia urgente necessitate per civilem cogitur potestatem de una
ad aliam transire dioecesim. Diíferunt enim máxime inter se dúo
haec exempla; quoniam ubi populus sua dioecesi relicta, se trans-
fert ad aliam, Episcopus ejus dioecesís, ad quam accedit, pro-
priam et ordinariam exercet intra fines suae dioecesís in novos
íncolas jurísdictionem; jurisdictionem, inquimns, non a civili
potoBtate quaesítain, sed quam juri suo referre debet acceptam.
Juris quippc est, nt qui in dioecesi degunt, ii omues rationc do-
136 BREVE DE PIO TI «QUOD ALIQÜA.NT UM.»

domicilio pertenezcan al Obispo en cuya diócesis viven. Y si ocur


riere que el Obispo de la diócesis de donde el pueblo se aparta
quede sin diocesanos, jamas resultará por esto que el pastor sin
rebaño deje de ser Obispo ó que la Iglesia pierda el nombre de
Catedral: sino que tanto el Obispo como su Iglesia conservan los
derechos del Episcopado y de la Catedral, como acontece con
las Iglesias ocupadas por turcos ó por otros infieles, que se dan
siempre á Obispos titulares. Y por el contrario, cuando los limi­
tes de las diócesis se varían de tal manera que total ó parcial­
mente del Obispo á que pertenecen se trasfieren á otro, entónces
ciertamente, faltando la autoridad legitima de la Iglesia, el
Obispo, á quien total ó parcialmente se quita la diócesis, no puede
abandonar el rebaño que le ha sido encomendado, y el otro Obis­
po , cuya diócesis lia sido legítimamente aum entada, no puede
tampoco poner sus manos en la diócesis agena y tomar el go­
bierno de las ovejas de otro, La misión canónica y la jurisdicción
que cada Obispo tiene está contenida dentro de aus límites, y el
poder civil jamas podrá hacer que estos se extiendan más allá ó
que sean más reducidos.
No podía escogitarse nada más insensato que aquella compa-

micilii et incolatus ad Episcopum pertineant, in cujus dioecesi


morantur. Quod si accidat, ut Episcopus dioecesis, a quo po-
pulus abscedit, sine plebe remaneat, non idcirco fiet unquam.
ut pastor sine grege desinat episcopus esse, aut Ecclesia nomen
cathedralis amittat: sed tam Episcopus, quam Ecclesia sua reti-
net jura episcopatus et cathedralis, uti est de Ecclesiis sive per
Turcos, sive per alios infideles occupatis, quae Episcopis titu -
iaribus saepe conferuntur. Contra vero, ubi dioecesium fines
ita variantur, ut vel integrae, vel earurn partes ab Episcopo,
ad quem pertinent, ad alium transferantur, tunc sane, deficien­
te. legitima Ecclesiae auctoritate, nequit Episcopus, cui vel inte­
gra dioecesis adimitur, vel pars ejusdem decerpitur, desere re
gregem sibi concreditum, et nequit alter Episcopus nova dioecesi
illegitime auctus, suas alienae dioecesi manus immittere, et re­
gimen alienarum ovium suscipere. Missio enim canónica, et
jurisdictio, quam quisque habet Episcopus, certis septa eat limiti-
bns; nec unquam civilis auctoritas efflcere poterit, ut ilia aut
latius pateat, aut intra arctiores limites coerceatur.
10 f>B MARZO DE 1791, 137
ración de la traslación de los pueblos á otra diócesis, con los nue­
vos cambios introducidos en las diócesis y en sus limites. En el
primer caso, el Obispo ejerce la jurisdicción que por derecho
propio le corresponde en su diócesis, y e n el segundo, extiende
esta jurisdicción á otra diócesis que por ninguna razón puede
corresponderle. Por manera que nada encontramos en el ju ra­
mento del Obispo de Autun, que según la doctrina católica pueda
excusarle de impiedad. Entre las condiciones que se requieren
para que un juramento sea lícito, son las principales la ver­
dad y la justicia. Ahora bien, ¿dónde está la verdad, dónde la
justicia, cuando según los principios arriba establecidos nada se
ve alli que no sea falso é injusto ? Ni podría tampoco de ningún
modo excusarse el Obispo de Autun con decir que liabia obrado
precipitada é inconsideradamente. ¿Por ventura no procedió al
juramento advertida y premeditadamente, esforzándose en res­
guardarse con razones falsas, y sabiendo que los demas Obispos
docta y piadosamente habían impugnado el decreto de la Asam­
blea, y no pudiendo dejar de tener presente el juramento opues­
to que prestó en su consagración? Por manera que es preciso

Nihil ergo magis insipienter excogitari potuit illa compara-


tione, quae de transitu populi ad alienam dioecesim, deque nova
dioecesitim, earumque finium immutatione obtruditur. In primo
enim casu, eam exercet Episcopus jurisdictionem, quam in sua
dioecesi proprio sibi vindicat ju re ; contra vero in altero casu,
earn ipse jurisdictionem extendit, quae in aliena dioecesi nulla
ratíone spectare ad ilium potest. N ih il,itaque, praestito ab
Augustodunensi sacramento, reperimus, quo se possit ex catlio-
lico sensu in ulla impietatis parte defendere. Inter conditiones.
quae a<l licitum jtisjuraudum requinm tur, praecipuae a u n t, ut
verum illud sit, et justum. Ubi nunc ventas, ubi justitia esse po­
test, qliando ex jam superius adductis principiis, nihil illic, nisi
falsum, atque injustuin deprehenditur? Nec jam poterit Augus-
todunensis ullo se modo excusare, si dicat praecipitanter illic
atque inconsiderate se g-essisse. Nonne consulto, cogitatoque ad
sacramentum processit, cum ipsum falsis muñiré satageret ratiu-
nibus, cumque jam intellexisset, quae caeterorum Episcoporum
essent sententiae docte pieque impugnantium conventus decre-
tum, cumque jam non posset non prae oculis habere aliud plane
138 BREVB DE FIO VI «QTTOB ALIQUANTITM.»

decir que voluntariamente ha caído en un perjurio sacrilego,


contrario evidentemente á los dogmas de la Iglesia y á sus indis-
putables derechos.
Lugar oportuno es este para recordar lo que acaeció en Ingla­
terra en tiempo de Enrique II. Había este expedido un decreto
semejante, con cortísima diferencia, por el cual, aboliendo' la li­
bertad de la Iglesia de Inglaterra, se arrogaba los derechos del
Primado. Proponiendo lo mismo á loa Obispos, mandó que jura­
ran aquella constitución que él llamaba antiguas costumbres del
reino. Al obedecer, anadian éstos á la fórmula del juramento esta
cláusula: salvos los derechos de su ordenación.; pero este. cláusula
no agradaba al rey, quien decia^w en aquellas palabras se oculta­
ba un veneno, y que era capcioso aquello de, salvos los derechos de
su ordenación. Mandóles que absolutamente y sin añadidura algu­
na prometieran observar las costumbres del reino. Esta respuesta
aterró y llenó de miedo á los Obispos; sin embargo, el Arzobispo
de C&ntoibery, despues Santo Tomás m ártir, les excitabaá la
resistencia, les fortalecía y exhortaba á no faltar á sus deberes
pastorales. «Pero siendo cada dia mayores las persecuciones j
»los males, algunos Obispos pidieron al Arzobispo que tuviera

oppoaitum in sua adhuc recenti consecratione emissum sacra-


mentum? Itaque omnino dicendum est illum lapsum eBse in
voluntarium et sacrilegum perjurium , quod nempe Ecclesiae
dogmatibus, ejusque certissimis juribus adversatur.
Atque hie opportune commemoranda existimamus ea quae in
Anglia, regis Henrici II tempore, acciderunt. Is plane simile de-
cretum , paucioribus tamen verbis exscriptum, fecerat per quod
Ecclesiae Anglicanae libertatem abolens, primatus sibi jura
ibidem arrogaba!. Ipsum Episcopis proponen« imperavit, ut in
ejUB decreti verba jurarent, in avitas scilicet, ut appellabat,
regni consuetudines. lili cum parerent, in jurando tamen hanc
adjiciebant clausulam, salto ordine suo; sed haec clausula regí
non placebat, cum diceret: Verbo illi venenum inesse, et captio-
sim esse illu d : salvo ordine suo. Jubebatque, ut absolute et
absque adjectione regias consuetudines obsematuros pram ttereni.
Etsi eo responso pcrculsi, metuque constemati essent Episcopi,
tamen ad resist endiun excitabantur ab Archiepiscopo Cantua-
riensi. postea martyre, sancto Thom», Atque eos confortabat
10 DB MABZO DB 1791. 139
»compasion de si y del clero, y que cediera de su inflexibilidad
»para que él no fuera encarcelado y el clero destruido. Entónces
»este varón de invicta constancia y fundado en la piedra de
»Cristo, á quien hasta entónces no habían ablandado loa halagos
»ni atemorizado los terrores, compadeciéndose uel clero más bien
»que de sí misino, dejóse arrancar del gremio de la verdad y del
»seno de la Madre Iglesia.» Despues de él juraron otros Obispos;
pero conociendo el Arzobispo su error, lloró oprimido de gran­
dísimo dolor y suspirando dijo: «Me arrepiento, y profunda-
»mente horrorizado del exceso que he cometido, me juzgo á mi
»mismo indigno de desempeuar en adelante las funciones sacer­
dotales, despues de.haber vendido tan vilmente la Iglesia: per-
amaneceré en silencio, y asi estaré sumido en la tristeza hasta
»que me visitare la gracia de lo alto, y por el mismo Dios y el
»Sumo Pontífice merezca ser absuelto; pues ya me parece ver
»que A causa de mis pecados ha du ser esclavizada la Iglesia de
»Inglaterra, que entretantos y tan grandes peligros, con tanta
»prudencia gobernaron mis antecesores, por lo cual tan valien­
tem en te pelearon contra los enemigos y tan poderosamente

Pontifex, et ad constantiam in muñere pastoralí cohortabatur.


«Sed in dies graviäsimis crebrescentibus vexationibus et malis,
»Episcopi aliqui exorabant Archiepiscopum, u ts u i miserere tur,
»etcleri, et quod pertinaciam rclaxaret, ne ipse carcerem, et
»clerus exterminium pateretur. Vir invictae constantiae, et in
»petra Christi fundatus, et usque tura, nec blanditiis emollitus.
»nec terroribus concussus, tándem potius super cterum, quam
»super se miseratione mot.he, a gremio veritatis, ac a sinu Matris
»avellitur.» Post eum alii jurarunt Episcopi; sed Archiepiscopue
cum agnovisset errorem suum, máximo oppressus dolore inge-
muit, et suspirans a it: «Poenitet, et graviter perhorrescens
»excessum, me ipsum indignum judico de caetero ad eum acce-
»dere in sacerdotio, de cujus Ecclesia contraxi tam vile commer-
»cium: silebo itaqup sedens in moerore, donec visitaverit me
»orieus ex alto, et per ipsum Deum, et dominum Papam me-
»rear absolvi: videre enim jam mihi videor, quod meis peccatis
»exigentibus, debeat ancillari Anglicana Ecclesia, quam mei
»praedecessores inter tot et tanta quae mundus novit pericula,
wexerunt tam prudenter, pro qua inter hostes ejus militaverunt
140 BRBVB BB pro VI «QUOD ALIQUA.NTÜM.»

»triunfaron de ellos; esto es, la que ¿ntes de mi existió como ee-


»fíora será por mi causa reducida á la esclavitud, y ¡ ojalá que yo
»pereciera ántes que vieran esto mis ojos!»
Tomás envió apresuradamente cartas al Papa descubriéndole
la herida, y buscando la medicina pidió la absolución; y el Pon­
tífice, comprendiendo que Tomás había jurado no por voluntad
propia sino por irreflexiva piedad, y movido por una justa com­
pasión, le absolvió con su autoridad apostólica. Tomás recibió
las letras pontificias como si le fueran enviadas del cielo, y desde
entónces no dejó de amonestar al rey con suavidad, al mismo
tiempo que con fortaleza, interponiendo todo aquello que pudie­
ra detener los dafios con que el principe amenazaba á la Iglesia.
Habiendo entretanto sabido el rey que Tomás se habia retrac­
tado del anterior juramento, escribió al Papa pidiéndole que le
concediera dos cosas: La primera, que se aprobaran en Boma las
costumbres reales; la otra, que el privilegio de legado apostólico
se trasladara de la Iglesia de Cantorbery á la de York. El Papa
rechazóla primera petición, como consta de su carta á Santo To­
más , y admitió la o tra , salvo el decoro del órden eclesiástico; y

»tarn fortiter, et tríumphaverunt tam potenter; scilicet quae ante


»me extitit domina, per me miseram videtur ancillanda, qui uti-
»nam consumptus essem, ne oculus me videret!»
Festinanter misit Thomas litteras ad Pontificem, eique vulnuf»
detexit: medicinam quaerens absolutionem postulavit; et Pontifex
agnoscens Thomam, non ex propria volúntate, sed ex impró­
vida pietate juramentum emisisse, justa commotus miseratio-
ne, apostólica absolvit auctoritate. Litteras pontificias tanquam
coelitns sibi missas Thomas suscepit, nec destitit regem suaviter
fortiterquc moliere, ea ingerens, quae ad Ecclesiae laesionem
currentem principem mérito retardare debuissent. Interim rex
certior fact us quod Thomas ab inita promissione desciVerat, mi­
sit litteras ad Pontificem, quibus dúo sibi concedí postulavit.
Primum, ut consuetudines regiae Romae probarentur; alterum
ut apostolicae legationis praerogativa a CantuarienBi Ecclesia ad
Eboracensem transferretur. Primam petitionem Pontifex rejecit.
11t ex litteris Thomae directis: alteram admisit, salva honéstate
ecclesiastic! ordinis, et per alias apostólicas Litteras scriptas
Episcopo Eboracensi mandavit, ut se abetineret ab actis jurisdic-
10 RE MARZO DE 4 * 1 . 141

por otras letras apostólicas escritas al Obispo de York, mandó


que se abstuviera de actos de jurisdicción en la provincia de
Cantorbery y que en ella no llevara cruz. Despues Tomás se re­
fugió en las Galias y luego en Roma, donde fué cariñosamente
recibido por el Pontífice, á quien mostró un escrito donde ae
leian las costumbres reales, contenidas en seis capítulos, las
cuales examinadas fueron rechazadas. Por fin Tomás, vuelto ó
Inglaterra, marchó intrépido al suplicio, acordándose de aquel
precepto divino: «El que quisiere venir en pos de mí, tome su
»cruz y sígam e:» abrió las puertas de la Iglesia á los verdugos, y
encomendándose fervorosamente á Dios , á la bienaventurada
Virgen María y á los patronos de la Iglesia, recibió muchas heri­
das en la cabeza, y alcanzó la palma de un glorioso martirio por
la ley de Dios y la libertad de la Iglesia. Hemos tomado esto de
los· Anales de la Iglesia de In g laterra, por Arfold.
¿Quién hay que al punto no comprenda que los hechos de la
Asamblea nacional y los de Enrique 11 son en un todo semejan­
tes? De la Asamblea emanaron decretos arrogándose la autoridad
eclesiástica: todos, especialmente los Obispos y ios eclesiásti-

tionis in provincia Cantuariensi, neve in illam crucem deferret.


Postmodum Thomas aufugit in Gallias, et deinde Romam, et
a Pontífice humaniter exceptúe, produxit scriptum in quo lege-
bantur regiae consuetudines , quae sexdecim capitulis conti-
n eb au tur, eaeque rccognitae, rejectae fuerunt. Tándem Tlioma*
in Augliam reversus intrepidus ad suppliclum processit, etm e-
mor divini praecepti: «Qui vult venire post me, abneget ae-
«metipsum, et tollat crucem suam, etsequatur me,» Ecclesiae
ostia patefecit lictoribus, seseque Deo, be&tae Mariae, et sanctis
suae Ecclesiae patronis ferventer commendans, acceptis in capite
vulneribus, pro lege Dei et Ecclesiae libertate, gloriosi martyrii
palmam reportavit. Haec excerpsimus ab Arfold. Annal. Eccle-
aiae Anglicanae (1).
Quis ex his non statim agnoscat, ut simillima sint nationalis
Conventus et Henrici II gesta? A Conventu emanamnt decreta
eeclesiasticam auctontatem sibi arrogantia; ab eodem otunes ad
jurandum compelluntnr. praecipue Episcopi. aliique ecclesiastici:

(I) T ullí , iv, Bit a u n . 10:74 ad 1 1 7 1 .


142 BREVR DE WO VI «QUOD ALTQÜANTÜif.l»

eos, son por la Asamblea obligados á jurar, y á ella se traslada el


juramento que los Obispos prestan al Romano Pontífice. Los bienes
eclesiásticos son ocupados como lo fueron por Enrique, cuya res­
titución pidió Santo Tomos. El rey Cristianísimo ha sido obligado
á sancionar este decreto. Por fin Los Obispos lian propuesto á la
Asamblea una declaración en la cual distinguen los derechos ci­
viles de los eclesiásticos, y manifiestan que quieren reconocer y
cumplir aquellas cosas, rechazando todo lo demás que está fue­
ra de las atribuciones de la Asamblea, al modo de aquellos es­
clarecidos militares cristianos que servían á Juliano apóstata, á
quienes elogia San Agustín con estas palabras: «Juliano era un
»emperador infiel, apóstata, é inicuo idólatra: los soldados cristia­
n o s sirvieron al emperador infiel; pero cuando se trataba de la
»causa de Cristo no reconocían sino á Aquel que está en el cielo;
»ai alguna vez quería que adorasen á los ídolos y les ofrecieran
»incienso, Dios era por ellos antepuesto al emperador: mas cuando
»les decía: ordenaos en batalla, marchad contra aquella nación, al
»punto le obedecían, distinguiendo entre el SeOoreternoyel señor
»temporal.» La Asamblea nacional, sin embargo, rechazó también

ac in eum ipsum transfertur sacramentum, quod Romano Ponti-


flei praestant Episcopi. Occupati sunt ecclesiastici fundí, ut fue-
runt ab Henrico, quorum S. Thomas restitutionem flagitavit.
Coactus est Christian issi mus Rex ei decreto suam interponer e
sanctionem. Eidem denique Conventui cum proposita fuerit de-
claratio, qua Episcopi, distinctis civilibus ab ecclesiasticis juri-
bus, illa se agnoscere, et adimplere velle professi sunt, respuen-
tes caeterea, quae extra C onventus posita sunt potcstatem, ad
instar praestantium Christianorum militum, qui inserviebant
Juliano Apostatae, quos celebrat S. Augustinus his verbis (1):
«Julianus extitit infidel in iropera tur, extitit apostata, iniquus
»idolatra; milites Christi servierunt impeTatori iufidelí: ubi ve-
»niebatur ad causam Christi, non agnoscebant nisi ilium , qui in
»coelo erat; ri quando volebat u t idola colerent, ut tlmrifica-
»rent, praeponebant illi Demn; quando autem dicebat: Producite
Mkciem, ite contra illam gentem, statim obtemperabant, distin-

(1) EnaiT. in pttlm. 124, a.' 7, io fin. lom. IV, ooer., pag. 1416,
edit. Maurin.
10 DB MARKO DB 1791. 143
]a declaración del mismo modo que rehusó Enrique II admitir la
cláusula arriba enunciada: salvo los derechos de s% ordenación. De
tal manera convienen entre sí desde el primer capítulo hasta el
último los depravados proyectos de Enrique II y de la Asamblea.
Pero no sólo ha imitado Ib Asamblea á Enrique II, sino también
á Enrique VIII, quien habiendo usurpado el primado de la Iglesia
de Inglaterra traafirió toda aquella potestad al zuingliano Crom-
wel, declarándole su vicario general en lo espiritual y encomen­
dándole la visita de todos los conventos de su reino, y este encar­
gó el hacer esta visita en su provincia á Crammer, amigo suyo
y conforme con él en ideas, poniendo todo su cuidado en que
fuera establecida esta primacía eclesiástica del rey, y en que se
reconociera que en él reside todo el poder que el Rey del cielo
Nuestro Señor Jesucristo tan sólo ha cometido á la Iglesia.
Estas visitas se llevaban á cabo con la supresión de los monaste­
rios, la sacrilega depredación de los bienes eclesiásticos, y al
mismo tiempo se satisfacía el ódio contra el Romano Pontífice,
la avaricia y la codicia de las cosas age ñas. A sí como entónces
Enrique V1ÍI fingió que nada se contenia en la fórmula de ju ­

»gnebant Dominum aeternum a domino temporal!; » nihilominus


Conventus nationalis etiam rejecit declarationem, Bicut H enri-
cus II admittere recusavit supra enunciatam clausulam, salvo
ordine suo. A primo ad ultimum caput, inter ae plane cousen-
tiunt improbi tam Conventus quam Henrici regis conatus. At non
solum Couventus iste Henricum secundum, sed imitatus est octa-
vum etiam, qui cum sibi Ecclesiae Anglicanae primatum usur-
passet, omnem earn potestatem in Cromwelem Zuvinglianum
traustulit, eumque vicarium suum generalem circa spiritualia
declaravit, ipf»i visitationem omnium regni coenobiorum con-
mittens; atque is a conjuncto sibi, prorsusque consentiente Cran-
Qiero amico suo, lustrationem earn peragi iu sua provincia fecit,
omnem impendena curam eccleßiasticus iste regis primatus stabi-
liretur, in eoque potestas omnia posita esse agnoscerctur, quam
Ecclesia a coeli Rege Cliriato Domino, sibi tantum commissam
receperat. Hae ipsae visitationes peragebantur per inonasterio-
rum suppressiones, sacrilegamque bonorum ecclesiasticorum de-
praedationem, eodemque tempore, et in Romanum Pontificem
°dio, et habendae alienae rei enpiditati, atque av&ritiae satis-
144 BREVE DE P ío VI «QUOD ALIQÜANTUW.»

ramento propuesta á los Obispos, sino la obediencia civil y seglar


y la fidelidad, envolviéndose en realidad la abolicion de la auto­
ridad pontificia, del mismo modo la Asamblea que ahora gobier­
na la Francia, dando á aquel decreto suyo el título de Constiiu-
eio?í civil del clero, anuló realmente toda la potestad de la Igle­
sia prohibiendo á los Obispos que no tuvieran otra comunicación
con nosotros que poner en nuestro conocimiento las determina­
ciones que sin contar con Nos hubieren llevado á cabo. ¿Quién
habrá que no juzgue que los miembros de aquella Asamblea no
tuvieron en su mente y se propusieron adoptar en su Constitución
los decretos de los reyes Enrique II y Enrique VIII de Inglaterra?
Hay sin embargo una diferencia, y es que estos modernos son algo
peores que los antiguos.
Pero habiendo ya comparado entre sí los hechos de los dos
Enriques con los de la Asamblea nacional, pasemos á comparar
asimismo entre sí al Obispo de Autun con sus demas colegas, y
para no cansarnos detallándolo todo minuciosamente, bastará
tener á la vista el mismo decreto de la Asamblea, que sin omitir
%

fiebat. Ut tum Henricus VIII simulavit, nihil aliud in sacramenti


formula Episcopis propositi contineri, nisi civilem, et saecula-
rem obedientiam, ac fidelitatem, cum reverá abolitionem pon-
tificiae auctoritatis includeret, ita nunc praevalens Gallicus
Conventus praefigens suo illi decreto titulum super c itili consti­
tutione cleri, revera omnem capitis Ecclesiae potestatem abro-
gavit, prohibens Episcopis, ne alias Nobiscum partes peragerent,
quam ut Nos eorum. quae jam sine Nobis acta, expletaque
essent, facerent certiores. Quis illa Conventus membra in animo
tum habuisse non existimet, sibique proposuisse adoptamla in
sua Constitutione Angliae regum secundi et octavi Henrici de­
creta? Secus enim qua ratione expressam horum formam assequi
potuissent? Ulud tamen discrimem intercedit, quod haec recentia
aliquanto sint pristinis ill is deteriora.
• Sed cum jam inter se contulerim us duorum Henricorum, et
nationalis Conventus acta, progrediamur nunc ad pariter invi-
cem comparandum EpLqcopum Augustodunensem cum aliis colle-
gis suis; et ne minutim omnia persequendo delassemur, satis
erit prae oculis habere ipatim conventus decretum. in cujus ille
verba sine ulla exceptione ju ra v it; ita enim facile judicabimus
10 DE MARZO BE 1891. 145
una palabra juró aquel; de ¡este modo veremos la diferencia entre
sus creencias y las de los demas Obispos. Éstos en verdad cami­
nando con puridad en la ley del Señor mostraron gran constancia
de alma en conservar los dogmas y doctrinas de sus predeceso­
res» adhiriéndose á la primera Cátedra de Pedro en el ejercicio y
defensa de los derechos, en oponerse á las novedades, en esperar
nuestra respuesta que les diera á conocer cómo habían de obrar:
una sola fué la voz de todos, y siendo una sola su fe, tradición
y disciplina, una sola fué también su confesion. En vista de
estos ejemplos y doctrina de los Obispos nos hemos llenado di1
admiración al observar que no se ha conmovido el de Autun.
Bossuet, Obispo de Meaux, autor no sospechoso y muy célebre
entre vosotros, se valió ántes que Nos de una comparación se­
mejante entre los dos, Tomás de Cantorbery y Tomás Crammer,
la cual liemos creído insertar a q u i, para que los que esto lean
vean cuán semejante es á nuestro caso: «Santo Tomas Cantua-
»riense resistió á los reyes inicuos; Tomás Crammer prostituyó á.
»los mismos su conciencia y les aduló sus depravadas pasiones.

de diversa ejusdern, et ceterorum Episcoporum credendi ratione.


Hi quidem immaculate ambulantes in lege Domini magnam
praetulerunt animi constantiam in servando dogmate, doctrina­
r e suorum praedecessorum, inhaerendo primae Petri Cathedrae,
in suis exercendis, truendisque juribus, in adversando novitati-
bus, in nostrum expectando responsum, unde, quid agendum
sibi esset, agnoscerent: una eorum omnium vox fuit, una confes-
sio, sicut una fides est, unaque traditio, et disciplina. His exeni-
plis, ac episcoporum rationibus, obstupescimus, cum videamus
Augustodunensem commotum non fuisse. Siinili comparatione
ante Nos usus erat Episcopus Meldpnsis Bossuetius apud vos ce-
leberrimus, et non suspectus auctor (1), inter duos Thomam
Cantuariensem unum, et Thomam Cranmerum olterum, quani
hie inserendam ducimus, ut qui liaec legent. quain liaec nostrae
sitnilis sit animad ver tan t : «S. Thomas Cantuariensis regibuh
Oniquia restitit; Thomas Cranmerus ipsis suam conscientiain
fcprostituit, illorumque pravis affectibuti adulatus est. Ille actus

(1) Histoira des variations des Éúliges protestante», lib. VII, n.* 114,
l°m HI, oper. fidit, Paris. 17+7.
10
146 BREVE DB PIO VI «QUOD ALIQUA.NTUM.»
»Aquel desterrado, despojado de sus bienes, perseguido tanto en
»sus bienes como en su propia persona, compró la gloriosa liber-
»tad de decir la verdad como la creía, cou el valeroso desprecio
»de la vida y de sus comodidades. Éste, por agradar á su principe,
»pasó toda su vida en un torpe disimulo y no dejó de obrar siem-
»pre en contra de su fe. El uno combatió hasta derramar su san-
»gre por conservar el más pequeño de los derechos de la Iglesia,
»y miéntras defendió las prerogativas que el mismo Cristo habia
»adquirido con su sangre, asi como las que los príncipes piadosos la
»habían concedido, defendió también hasta la parte exterior de la
»ciudad santa. El otro entregó á los reyes de la tierra el depósito
»máa intimo de aquella, á saber: la predicación, el culto, los sa-
»cramentos, las llaves, la autoridad, las censuras y la misma fe; y
»por último no hay nada que no sea subyugado; y una vez esclavi-
»zadala potestad eclesiástica al trono real, nada de cuanto perte-
»nece á la Iglesia queda en pié sino en cuanto sea del agrado del
»siglo. El primero finalmente, siempre intrépido y piadoso mién-
»traa vivió, próximo ¿ morir mostró aun más intrepidez y piedad.
»El segundo, siempre pusilánime y temeroso, lo fué más todavía al

»in exilium, bonis suis spoliatus, persecutionem passus tam in


»suis, quam in propria persona, et omnibus modis afflictus, di-
»cendae veritatis, ut illam credebat, gloriosam emit libertatem,
»vita, ejusque commoditatibus fortiter conteinptis. Hie, ut suo
»principi placeret, vitam omnem suam in turpi dissimulatione
»exegit, et in ag-endo suae fidei contraire non destitit. Unus us-
»que ad sanguinem pugnavit.. ut minima Ecclesiae jura assere-
»ret, et duin illius defendit praerogativas, tam eas quas ipsi^Jesus
»Chistus suo sanguine ucquisiverat, quam eas, quae ipsi a piis
»regibus concessae fuerant, ipsa sanctae civitatis exteriora tui-
»tus est. Alter terrae regibus maxime intimum illius depositum
»tradidit, praedicationem mempe, cultum, eacramenta, claves,
»auctoritatem, censuras, ipsamque fidem; denique nihil est, quod
»sub jugum non m ittatur, omnique potestate ccclesiastica regali
»throno semel mancipata, Ecclesiae*nulla, nisi quantum saeculo
»plaCuerit, vis permanet. Prior denique, semper intrepidus, et
»quamdiu vixit, semper pius, majorem adbuc intrepiditatein ac
»pietatem morti proximus exhibuit. Posterior semper p u sillan i-
»mis ac semper pavidus f sed magis adbuc, cum mors instaret.
10 DB MARZO DB 147
»acercarse la muerte, y llegando á la edad de sesenta y dos años
»sacrificó su fe y su conciencia por un resto de vida miserable.
»Su nombre es por lo tanto odiado por los hombres, y sus mismos
»partidarios no tienen otro medio de excusarle sino cotí argucias
»é ingeniosos sofismas, á los cuales se oponen los hechos; pero la
»gloria de S an to Tomás Cantuariense durará todo el tiempo que
»dure la misma Iglesia , y sus virtudes, que Francia é Inglaterra
»honraron como á porfía, no se apartarán de la memoria.» Así
Bossuet.
Pero es mucho más de admirar que el Obispo de Autun no se
baya movido con la declaración del Cabildo de su iglesia cate­
dral, dada el l.° de Diciembre del año próximo pasado; ni se haya
avergonzado de incurrir en el vituperio del mismo, y recibir lec­
ciones del clero ante el cual debiera brillar por sus ejemplos y
doctrina. Ku esta declaración, el clero de Autun apoyado en
l°s infalibilísimos principios de la Iglesia, se levanta eu los si­
guientes términos contra los errores del decreto: «El Cabildo de
»Autun declara: 1.° que se adhiere formalmente á la exposición
>;<3e los principios sobre la constitución del Clero que dieron á luz

»fiiit; et sexagesimum secundum aetatia annum agens, propter


»resifiuam miserae vitae partem, fidem suam et conscientiam
»abjecit. Idcirco ejus nomen npud homines odio habetur, ipsique
Äejus gregales non habent unde illmn excusen!, nisi abhibitis
»quibusdam contortis, ingeniosisque ratiunculis, quibus facta
»opponuntur; sed gloria S. Thomae Cantuariensis tamdiu quam
*>ipsa Ecclesia permanebit, et virtutes ejus. quas Gallia et Anglia
^qunsi certatim reveritae súnt, minquam e memoria excident.»
Ita Bossuetius.
Ast multo mirabilins est, quod Augnstodunen.sis non percelle-
ijetur declaratione Capituli ecclesiae cathedralis suae die prima
( f ceinbm proxime praeteriti emissa; ñeque ertibesceret, quod in
ejusdem vituperationem incurrisset, atque ab eo instruí deberet
®ei*°, cní par erat, n t ipse exemplo, doctrinaque perluceret. Ea
! ec]aratione scilicet Augustodunensis clerus. verissimis Ecclesiae
1^ 1*xns principiis in hunc modum in decreti errores invehitur:
* apitulum Augustodunense declarat, l.°ae formaliter adhaerere
Äexpositioni principiöruin super constitutione cleri, quam in lu -
*cem edidernntDD. Rpiscopi ad Conventum nationalem deputa-
148 BREVE DE PIO VI «QTXOB ALIQÜANTÜM.»

»los Reverendísimos Obispos diputados á la Asamblea nacional, el


»dia 30 de Octubre*último. Declara 2.° que sin perjudicar á su
»conciencia no puede directa ni indirectamente ser participante
»en la ejecución de la nueva constitución propuesta al clero, y
»principalmente en lo relativo á la supresión de iglesias catedra-
»les, y por lo tanto continuará desempeñando como ántes las fun-
»ciones sagradas y canongibles, y levantando las cargas de las
»numerosas fundaciones con que su Iglesia está gravada, hasta
»que le sea absolutamente imposible cumplirlas. 3.° Declara que
»como conservador nato de los bienes y derechos del obispado, y
»en virtud de la jurisdicción espiritual que en la sede vacante es
»devuelta á las iglesias catedrales, no puede consentir en nin-
»guna circunscripción nueva de la diócesis de Autun, miéntras
»proceda solamente de la autoridad temporal.»
Entretanto no queremos que ignore el Obispo de Autun y
cualquiera otro que en este intérvalo le hubiere imitado en el
perjurio, que los Obispos que asistieron al Concilio de Rímini y
suscribieron la fórmula ambigua y capciosa inventada por los
arríanos para engañarles, que atemorizados con las amenazas del

»ti, die Octobriá proxime elapsi trigésima. Declarat 2.°, non nisi
»abjecta conscientia sua, posse directe vel indirecte particeps fie-
»ri executionis novae constitutionia clero propositae, et praeser-
»tim in iis quae spectant ecclesiarum cathedralium suppressio-
»uem; ideoque se, sicut prius, sacra muñera et canonalia obitu-
»rum, numerosisque fundationibus quibus Ecclesia sua oneratur,
wsatisfacturum, donee ipsi omnino imposibile sit eas adimplere.
»3.° D eclarat se, ut pote conservatorem'natum bonorumet juriurn
»episcopatus et v irtu te jurisdictionis spiritual is, quae, vacante
»sede episcopali, ad ecclesias catliedrales devolvitur, non posse
»consentiré u lli novae circum scription! dioecesis Augustodunen-
*>sis, quae a sola auctoritate temporali procederet.»
Interim ignorare nolumus Augustodunensem, ac cum eo quis­
quís alius ipsum interim imitatus fuerit perjurando, quodEpisco-
pi, qui Ariminensi interfuerunt Concilio, suscripseruntque am -
biguae, captiosaeque illi formulae ab Aria ni s, quo ¡idem decipe-
rentur, inventae, intentatisque etiam ab imperatore Constando
minis perterriti, judicio Liberii Pontificia admoniti fuere, quod si
in m o re perseverasent, EccUsiae catholicae s/pirilw li vigore
1 0 DE MABZO DE 1 7 9 1 . 149

emperador Constancio, fueron amonestados por el Papa Liberio,


diciéndotes, que si perseveraban en el error serian castigadas co%
la firmeza espiritual de la Iglesia católica. También San Hilario
de Poitiers hizo expulsar de la iglesia de Arlés al Obispo Satur­
nino, por aferrarse obstinadamente en la doctrina de los Obis­
pos arríanos. Por fin la sentencia de Liberio filé confirmada por
San Dámaso en una carta sinodal publicada en un Concilio de no­
venta Obispos, á fin de que los Obispos de Oriente pudieran tam -
bien'declarar públicamente que se arrepentían de sus errores si
querían ser y que se les tuviese como católicos. «Mas creemos
»que los que en esta empresa desfallecen no debemos tardar en
»separarles de riuestra comunion y quitarles la dignidad epiaco-
»pal para que los pueblos respiren libres de sus errores.» De nin­
gún modo puede negarse que el Obispo de Autun y sus imitado­
res cayeron en el mismo estado que los que, como hemos dicho,
sufrieron la sentencia de Liberio y de Dámaso, y por lo mismo
si no revocan su juramento sepan lo que tienen que esperar.
Lo que hasta aqui hemos expuesto y tratado, como'veis, no lo

essmt plectendi (1) Studio quoque S. Hilarii Pictaviensis ab Eccle­


sia Arelatensi expulsus fiiit Saturninus Episcopus (2), ut p o te,
obstínate persisten« in sensu Episcoporum Arianorum. Demum
sententia Liberii confirmata per S. Damasum fiiit Epístola sy-
nodiea in Concilio nonaginta Episcoporum data, ut Orientales
etiam pal am declarare possent, se sui erroris poenitere, si catho-
lici haberi atque esse voluissent. «Credimus autem languentes in
»isto conamine, non tarde a nostra separandos esse communione,
»et ab eis episcopatus nomen auferri, quatenus populi eoruni li-
»berati errore reapirent (3).» Negari quidem nullo modo potest
Augustodunensem, suosque imitatores in eorum se conjecisse sta-
tum, qui, ut diximus, judicium súbierant Liberii, et Dainasi;
atque ideo, si suum illud sacramentum non revocaveriut, sciant
quid jam expectandum sibi sit.
Quae hactenus recensuimna, ac pertractavimus, non ex mente

(Í ) Epist. Liber, ad cathol. Episc. in Fragm ent, ex opor. historic. S. Hilar.


lr*Kn)enl. 12, pag. 1358, edit. Maurin.
Snlpic. Sever. R istor. tac. lib. II, cap. XLV, lotn. II, pag. 245, edit.

(3) Epi&L. ad Epii. Illyricos, epist. I1J, n.* 2, apud Constan., pag. 482 «t 480,
150 BEEVB DE PIO TI «QUOD A.LIQUANTUM.»

hemos sacado de nuestra mente sino de las fuentes más puras de


la doctrina sagrada. Ahora pues á vosotros nos volvemos, carísi­
mos y afectísimos Hermanos nuestros, nuestra alegría y nuestra
corona, que aunque no necesiteis de ninguna exhortación para
estimularos, gloriándonos Nos mismo en vosotros por vuestra fe
en todas las tribulaciones y por los ilustres escritos que habéis pu­
blicado, y aprobando vuestro razonable disentimiento del decreto
de esa Asamblea; sin embargo habiendo llegado á unos tiempos de
naturaleza tan calamitosa que aun los que les parece que están
firmes en el Señor han de precaverse diligentemente de todo; hé
aquí por qué en virtud del oficio pastoral, que sin mérito nues­
tro Nos está co m etid o , exhortamos con todo el empeño que nos
es posible á Vuestras Caridades, entre vosotros mismos á con­
servar la concordia con todo el fervor de vuestras almas, para
que reunidos los deseos, las obras y pareceres de todos en un
solo espíritu, podáis, con la gracia de Dios, defender la reli­
gión . católica de las asechanzas y proyectos de loa nuevos legis­
ladores. Nada seria más á propósito para allanar el camino á los
adversarios que la desunión de los ánimos discordantes entre sí,

^nostra, sed ex purioribus sacrae doctrinae fontibus, ut videtis,


eruimus. Nunc autem ad vos convertimur, Fratres nostri carissi-
mi. et desideratissimi, gaudium nostrum, et corona nostra, qui
quam vis nullius hortationis stimulis indigeatis, cum Nos ipsi in
vobis gloriemur pro vestra fide in cunctis aerumnis, et pro egre-
giis evulgatis instructionibus, rationabilem comprobemus di-ssen-
sum vestrum a decreto istius Conventus; nihilomimis quia in earn
temporum calamitosam conditiouem devenimus, ut etiam his qui
sibi stare in Domino videntur, omuia diligenter praecavenda sint;
ideo pro commisso Nobis, licet sine ullo mérito nostro, cura« pas-
toralis officio. Dilectiones Vestras, summa qua possumus conten-
tione h o rtam ur, ad servandam omni animorum fervore inter vos
ipsos concordiam , ut conjunctis studiis, opera et consiliis, uno
spiritu ab insidiis et conatibus novorum legislatorum, catholicam
religionem tueri, Deo adjuvante, valeatis: ut enim ad locum ad-
versariis patefaciendum nihil aptius esse posset, quam animorum
.veíitrorum inter se dissidentium disjunctio, sic ad intercludendos
illis omnes aditus, omnesque evertendas molitiones nihil concor­
dia, vestrarumque voluntatum consensione opportunius est, at-
10 DB MARZO DE 1791. 151
y nada hay más oportuno y eficaz para cerrarles todas las entra­
das y echar por tierra todas sus maquinaciones, que la concordia
y únion de vuestras voluntades. Nuestro predecesor San Pió V
excitó casi con estas mismas palabras al Cabildo y Canónigos de
la iglesia de Besanzon que habían alcanzado unos tiempos á estos
semejantes. Tened valor y constancia de alma, y no por cuales­
quiera peligros, ni por las amenazas desistáis de lo empezado,
acordándoos de cómo David respondió impávido al gigante, los
Macabeos contestaron con intrepidez á Antioco, del mismo modo
que San Basilio lo hizo con Valente, Hilario con Constante, Ivés
de Chartres con el rey Felipe. En cuanto está de nuestra parte
ya hemos ordenado rogativas públicas, hemos exhortado al rey
para que no intervenga con su sanción; advertimos á los dos Ar­
zobispos que asistían al consejo del rey lo que debían hacer para
calmar en cuanto estaba de nuesta parte, y suavizar el llamado
tercer estado; mandamos suspender entre tanto el pago de los
derechos debidos á la cámara apostólica según los antiguos con­
cordatos y la no interrumpida costumbre. La ingratísima re­
compensa que hemos obtenido de esta nuestra liberalidad ha sido

que eficacius. Hiace ferme verbis S. Pius V, praedecessor noster,


excitavit Capitulum, et canonicoa Ecclesiae Bisuntinae (1), qui
in similia témpora inciderat. Forti igitur ac constanti animo es-
tote, nec ullorumpericulorumdenunciatione, aut miuisab incoep-
to desistite, ac recordamini, ut David impavide respondit gigan-
ti, Machabaei intrepide Antiochio; sic Basilius Valenti, Hilarius
Constanti, Ivo Carnotensis Philippo regí. Jam, quod nostrarum
est partium, publicas preces renovavimus; hortati regem sumus
ne suam vellet interponere sanctionem; duos Archiepiscopos, jqui
eidem aderant regi, quid ab eis agendum esset monuimus, utque
exarmare, quantum in Nobis erat, remissioremque reddere tertii
istius quem appellant status, rorem possemus, exact iones illas
•suspendí interim jussimus taxationum, pro Gallicis expeditioni-
bus, ex pristinis conventionibus, perpetuaque consuetudine nos-
tris offlciis debitar urn: ex qua liberalitate nostra illud per ingra-
tissimam compensationem retulimus, ut excitatam autque auc-
tam a nonnullis ex conventu, Avenionensiuna ah Apostólica Sede

0 ) Epist. 6, lib III, edit. A n tu e rp ., 1040.


152 BREVE DE PIO VI «QUOD AL1 QUANTUM.»

el tener que condolernos de la rebelión de Avignon contra la


Sede Apostólica., excitada y fomentada por algunos de la Asam­
blea, contra la cual Nos y esta Santa Sede no dejará de reclamar.
Ademas Nos liemos hasta ·ahora contenido para no declarar
separados de la Iglesia católica á los desgraciados autores de la
ominosa constitución civil del clero. Por fin, hemos hecho y su­
frido todo por ver si con la dulzura y nuestra paciencia podía­
mos evitar un deplorable cisma y volver la paz á vosotros y á
vuestra nación. Y sin dejar de apoyarnos en los consejos de vues­
tra paternal caridad, que hemos visto expuestos al fin de
vuestra exposición, os pedimos y suplicamos que nos expongáis
y declareis lo que deberemos hacer para alcanzar la conciliación
de los ánimos. Lo que Nos ciertamente no podríamos conocer
por la distancia de los lugares, podrá ocurriros quizá á vos­
otros que estáis á la vista de los sucesos, y no siendo en modo
alguno contrario al dogma católico y á la disciplina universal,
proponedlo á nuestra deliberación y exámen. Por lo demas roga­
mos á Dios que conserve por mucho tiempo sanos é incólumes
para su Iglesia unos pastores tan vigilantes y sábios, cuyo deseo

rebellionem doleremus, a qua Nos, sanctaque haec Sedes recla­


mare non cessabit. Praeterea Nos hactenus continuimus, ne abs-
cissos ab Ecclesia catholica auctores male ominatae constitutionis
civilis cleri declararemus. Demum e$ effecimus ac pertulimus
omnia, si quomodo lenitate, ac patient ia nostra evitare possemus
dcplorabile schisma, ac pacem apud vos, vestramque nationem
revocare. Quin et adbuc susceptis paternae caritatis consiliis in -
hacrcntes, quae vos ipsi vobis esse proposita, in vestrae exposi-
tinois exitu cognovimus, a vobis petimus, vosque obsecramus, ut
nobis exponere, ac declarare velitis quidnam esse judicetis, quod
nunc praestandum a Nobis sit, ad assequendam animorum «onci-
liationem. Quod Nos certe in tanta locorum distantia agnoscere
non possumus; vobis v ero qui in re praesenti estis, occurrere for-
tasse poterit aliquid a catholico dogmate, disciplinaque univer-
sali minime dissentaneum, quod Nobia proponatis in nostram de-
liberationem, atque examen adducendum. Quod reliquum est,
Deum precamur, u t tam vigiles, et sapientes pastores Nobis, et
Ecclesiae suae servet, quam diutiBsime sospites et incólumes, vo-
tumqv.e hoc nostram Apostólica Benedictione prosequimur, quam
10 DB MABZO DB 1791. 163

acompañamos con nuestra Bendición Apostólica que á todos vos­


otros, amados Hijos nuestros y Venerables Hermanos, os damos
entrañablemente de lo íntimo de nuestro corazón.
Dado en Roma cerca de San Pedro el 10 de Marzo de 1791,
décimo sétimo de nuestro Pontificado.

Firmado: PIO.

universis vobis, dilecti Filii nostri, et Venerabiles Fratres, ex in­


timo corde profectam peramanter impertimur.
Datum Romae apud .Sanctum Petrum, die X Martii MDCCXCI,
Pontificatus nostri anno décimo séptimo.

PIUS, qui supra.


I T DE MAYO D E MDOCC.

CARTA ENCICLICA

DE NUESTRO S. P. EL PAPA PIO VII


CON MOTIVO DE SU ELECCION.

A TODOS NUESTROS VENERABLES HERMANOS, PA TR IA RCA S, PRIMADOS,


ARZOBISPOS T OBISPOS QUE ESTÁN E N GRACIA Y COMUNION CON LA SBDE
APOSTÓLICA.

PIO VII PAPA.


Venerables Hermanos, salud y bendición Apostólica.

Mucho nos parece que hemos tardado en dirigiros la palabra:


trascurridos ya dos meses nada exentos de cuidados y trabajos
desde que Dios impuso ¿ nuestra insuficiencia una carg*a tan pe-

XV MA.II MDCCC.

S. S. DOMINI NOSTRI PIT VII


EPISTOLA ENCYCLICA.
OCCASIONE ELECTIONIS SUAE.

VENBRABILIBUS KRATRIRUS PATR1ARCHIS, PRIM ATIBUS, ARC H IBPISC 0P19.


E T BPISCOPIS UNIVERS1S G RA TIAM ET COMMUNIONEM SEDIS A P 08T 0I.IC A E
HABENTIBUS.

PIUS PP. VII.


Venerabiles Fratres, saiutem et Apostolicam Benedictionem.
Diu satis videmur apudvos tacuissc; nunc exactis duobus jam
mensibus, iisque non cura, nec labore vacuia, ex quo hoc tantum
oneris Nostrae imbecillitati Deus imposuit, cunctae ut Ecclesiae
15 DB MATO DB 1800. 155
sada, la de encargarnos ej gobierno de toda su Iglesia, debemos
obedecer no sólo á una costumbre que data de mucho tiempo,
sino también á nuestro amor respecto de vosotros, cuyo sen­
timiento, producido tiempo ha por los lazos de la gerarquía, se
ha aumentado ahora de una manera extraordinaria y ha llegado
á su colmo, por lo cual nada hay tan dulce y placentero para
Nos como hablaros, siquiera no sea más que por estas letras. Á
esto nos excita también y nos mueve nuestro propio y peculiar
cargo consignado y manifestado en aquellas palabras: «Confir-
»ma á tus hermanos;» pues en estos desgraciados y turbulentí­
simos tiempos, no ménos que ¿ntes, Satanás «nos ha pedido á to­
ados para cribarnos como trigo.»
¿Pero quién habrá tan estúpido y de· ánimo tan opuesto á Nos,
que no comprenda, y por consiguiente no perciba, lo que con los
ojos se ve; que en estas circunstancias, tan difícilesy aciagas, J e - ,
sucristo ha cumplido lo que prometió «de rogar por Pedro para
»que no faltara su fe?» Ciertamente se asombrarán los venideros
de la sabiduría, grandeza de alma y constancia de Pió VI, de
cuya potestad Nos somos heredero; y ojalá lo fuéramos también

suae Nos praeficeret, obtemperandum Nobis est non tam consue-


tudini, quae vel ab ultimis temporibus invaluit, quam amori erga
vos Nostro, quem necessitudine collegii dudum susceptum, nunc
vero mirum in modum auctum, pleneque cumulatum sentimus,
vos ut per has litteras saltern adloquamur; quo nihil sit Nobjs
dulcius, nihil jucundius. Ad quod Nos etiam vehementer horta-
tur, et impellit officii illius, quod proprium Nobis, et praecipuum
est, ratio ill is consignata, et declarata verbis: «Confirma fratres
»tuos.» Ñeque enim hoc misérrimo, ac turbulentissimo tempore
minus quam unquam antea Satan «expetivit nos omnes, ut cri-
»braret sicut triticum.»
Quamquam quis est tam hebes, tam averso a Nobis animo,
quin intelligat, perindeque perspiciat, atque ilia, quae oculis
cernuntur, in his quoque difficultatibus, et asperitatibus rerum
praestitisse Christum, quod esset professus, ut «oraret pro Petro,
Mie fkles ejus deficeret (l)?» Obstupesnent posteri certe sapien-
tiam, magnitudinera animi, et constantiam Pii VI, cujus potes-

(i) Luc, XXII.


156 GASTA ENCÍCLICA DE PIO VII «DIU SATIS.»
de aquella virtud que ai la violencia de. las tempestades ni el cú­
mulo de calamidades pudo abatir ni debilitar. Digno sucesor en
verdad de aquel Martin que tanto enalteció en otro tiempo nues­
tra Sede: primero nos trazó la fe con la afirmación y defensa de
la verdad, y despues la misma fortaleza en el sufrimiento de los
trabajos y calamidades. Arrojado cruelmente déla ciudad y de su
Silla, despojado del poder, del honor y de todos los bienes, vién­
dose precisado á trasladarse á otro punto, apénas parecía que
había alcanzado tranquilidad y descanso en algún lugar, no
obstante hallarse indispuesto por los aíios y las enfermedades, y
no pudiendo mover los piés, llevado por fuerza A tierras lejanas,
amenazado al mismo tiempo con un destierro más amargo, no
teniendo con qué alimentarse á sí mismo y á los pocos que le se­
guían, si la piedad y generosidad de alguno no les socorría,
• y cuando la enfermedad y la soledad cada día le tendían la­
zos ; nunca sin embargo se desmintió á sí mismo, no cayó en
ninguna emboscada, ningún miedo le perturbó, no le deslumbró
ninguna esperanza, ni fué quebrantado por ningún género de
incomodidades y peligros; y sus enemigos no pudieron recabar

tati Nos successimus; utinam vero etiam virtuti, quae nullo tem-
pestatum Ímpetu, ñeque calamitatum concursu convelli, aut
labefactari potuit. Nae is Martini illius, a quo Nostrae olim Sedi
tanta accésit laus, primum in adfirmanda, ac defendenda veritate
fidem, in perferendis deinde laboribus, et aerumnis parem for-
titudinem Nobis retulit, civitate, et Sede sua crudelissime pul­
sus, imperio, honore, fortunis omnibus spoliatus, st^tim ut lo­
cum quietis et tranquilitatis aliquem videbatur nactus demigrare
alio compulsus, adfecta quamvis aetate, et vaietudine esset, u t
nec pedibus ingredi posset, in longinquam adeo terram abstrac-
tus, quum acerbioris praeterea exilii terror identidem ei propo-
neretur, quum nisi alicujus fuisset ei pie tas, et liberalitas opi-
tulata, non habuisset quo se, et paucos, qui se assectarentur,
aleret, quum ejus infirmitas, et solitudo quotidie tentaretur,
nunquam tamen a se ipse discessit, -non ulla fuit deceptuB frau­
de, nullo perturbatus metu, nulla spe delinitus, nullis incom-
modis, nec periculis fractus, nullam ab eo ne litteram quidem,
aut vocem exprimere inimici potuerunt, quae non documento
esset omnibus, Petrum «ad hoc usque tempus, et semper in suis
15 DE MATO DB 1800. 157
de él ni una palabra de viva voz ó por escrito que no fuera para
todos una prueba de que Pedro «ahora y siempre vive en sus
»sucesores y ejerce una autoridad que nadie pone en duda y que
»es notoria en todos los tiempos,» como dijo ya en el Concilio de
ÍJfeso un sugeto muy digno.
¡Pero cuán digno es de admiración y de reconocimiento que
precisamente al mismo tiempo que Pió,V I es arrebatado de la
vida, ó por mejor decir, que Dios le concede la muerte, cesan to­
das las dificultades que se oponían á la celebración del cónclave
que debía darle sucesor! Acordaos, Venerables Hermanos, cuál
era nuestra solicitud y ansiedad cuando los C ardenales déla San­
ta iglesia Romana, lanzados ellos mismos de sus sillas, unos en­
carcelados, otros amenazados de muerte, otros obligados á atra­
vesar el m ar en medio del invierno, todos en la indigencia y en
la desnudez, la mayor parte separados de los demas por grandes
distancias, tomados luego por el enemigo todos los caminos, sin
que les fuera permitido comunicarse entre sí por medio de cartas,
ni ir adonde querían ó les convenía; ciertamente parecía que

»successori bus vivere, et judicium exercere, quod nemini du-


»bium, atque omnibus adeo aetatibus apprime cognitum esse (1),»
auctor valde bonus in concilio Ephesino pronunciavit.
Quanti vero faciendum, illud est. et quo grati sensu ani-
mi- memoria repétendum, quod eo fuit saue tempore Pió VI
mors я Deo donata (sic enim est dicendum potius quam vita erep-
ta) quum nihil jam impedimento esset, quominus de successore
illius declarando rite deliberaretur! Recordamini, Vene rabil es
Fratres, quo eramus metu solliciti, et suspensi, quum sanctae
Romanae Ecclesiae Cardinales, et ipsi suis sedibus ejecli, com-
plures in custodiam traditi, aliquot ad песет expetiti, permulti
т аге trajicere suinma hyeme coacti, rebus nudati suis, egen-
tcsque omues, magno plerique intervallo a se disjuncti, quum
viisab hoste obsessis, пес litterae illos inter com m eare, пес ipsi
quo vellent, oportuissetque, adire permitterentur; nunquam
profecto videbautur convenire posse, ut Ecclesiae orbitati suc-
currerent more institutoque majorum, si quis casus Piuin VI
perculisset, quem quotidie d e vita dimicare audiebamus. Quis

(I ) Aclio I, n. ( I.
158 CABTA ENCÍCLICA Dfi PIO Vil «TDIU 3ATÍS.»

nunca podrían reunirse para atender á la viudez de la Iglesia,


según la costumbre y práctica antiguas, si acaeciera la muerte
de Pío VI, que todos los dias olamos anunciar como muy próxima.
¿Quién entónces, en circunstancias tan aflictivas y deplorables,
contando sólo con la sabiduría y apoyo humano, se hubiera atre­
vido á esperar lo que aconteció, por la singular benignidad de
Dios, que Pió VI no saldría de esta vida sin haber reunido él
mismo el cónclave que debía se g u ir á su muerte, casi enteramente
pacificada la Italia, estando todo arreglado, vendrían los Carde­
nales en gran número á Venecia, prontos á dar su voto bajo la
salvaguardia y defensa de nuestro muy querido Hijo en Jesucris­
to, Francisco, rey apostólico de Hungría, ilustre rey de Bohemia,
y electo emperador de Romanos? Reconózcase que en vano se
esfuerza nadie por arruinar <rla casa de Dios» que es la Iglesia
edificada sobre Pedro, piedra no sólo en el nombre sino eu la
realidad, contra «la cual no prevalecerán las puertas del infierno;
»pues está fundada sobre la piedra.»
No ha habido nunca enemigo alguno de la religión cristiana
que no haya declarado al mismo tiempo una guerra encarnizada

turn adflictis; ac perditis prope rebus humano solum consilio,


atque ope nixus id sperare, quod singulari Dei benigmitate eve-
nit, fuisset ausus, non ante e vita Pium VI excessurum quam
constitute ab ipso pontificiorum post se habendorum comitiorum
ratione, cuneta fere pacata Italia, comparatis omnibus, Cardina­
les firecuentissimi Venetiis praesto essent futuri ad suffragium
fereudum in carissimi in Christo filii Nostri Francisci Hungariae
regis apostolici, et Bohemiae regis illustris, ac Romanorum im-
peratoris electi praesidio, ac tutela? Agnoscant vel ex his homi­
nes, frustra quemquam conari «Domum Dei» evertere, quae est
Ecclesia super Petrum, veritate, non solum nomine petram, aedi-
dificatam, contra «quam portae inferí nonpraevalebunt (1), fun-
data enim est super «petram (2).»
Nemo unquam religionis Christianae hostis fuit, quin bellum
codera tempore nefarium cum Petri Cathedra gesserit, qua atan­
te, illa cadere, et labare nequeat: cujus pontiflcum «ordinatione.

M) Malll». XVI.
(2) Matth. VII.
15 DB м А то DB 1800. 169

contra la cátedra de Pedro, pues .subsistiendo esta, aquella no


puede caer ni conmoverse. Ciertamente, como lo declara termi­
nantemente San Ireneo «por la ordenación y sucesión de los Pontí-
»fices es por donde llega hasta nosotros en la Iglesia desde los Após­
to le s la tradición y predicación de la verdad, la cual plenaménte
»demuestra que la misma fe que vivifica ¿ la Iglesia en· la actua­
lid ad , es idéntica á la de loa Apóstoles.» Por este mismo camino
han marchado también los que en nuestros'tiempos se han es­
forzado en reemplazar con yo no sé qué peste y monstruosidad
de falsa filosofía, la filosofía(pues asi llaman á la doctrina cristiana
con mucho acierto especialmente los Padres griegos) que el Hijo
de Dios, la misma sabiduría eterna trajo del cielo, y comunicó á
los hombres. Pues está escrito, y contra ellos son enteramente apli­
cables estas palabras de San Pablo: «Perderé la sabiduría de los
»sábios y reprobaré la prudencia de los prudentes.» ¿En dónde está
el sábio, dónde el escriba, dónde el escudriñador de este siglo? ¿Por
ventura no hizo Dios necia la sabiduría de este mundo?
Ciertamente recordamos todo esto con mucho gusto, Venera­
bles Hermanos, porque de este modo el alma se fortalece de una

»et successione,» uti denunciat aperte omnibus sanctus Ire-


naeus (1), «ea quae est ab Apostolis in Ecclesia traditio, et veri-
»tatis praeconatio pervenit usque ad noa, et est plenissima haec
»ostensio, unam, et eamdem vivificatricem fidem esse, q'uae
»in Ecclesia ab Apoatolis, usque nunc sit conservata, et tradita
»in veritate.» Нас prorsus via grassati etiam sunt, qui nostra
aetate nescio quam pestem, ac labem falsae philosophiae suppo-
nere contenderunt ei philosophiae (sic enim Christianam doctri-
nam rectissime apellant Graeci praesertim Patres) quam Del Fi­
lius aeterna ipea sapientia e coelo detulit, atque hominibus im -
pertivit. Atqui «scriptum est;» pul ehre omnino in eos Pauli ista
j actant ur (2): «Perdam sapientiam sapientium, et prudentiam pru-
»dentium reprobabo. Ubi sapiens, ubi scriba, ubi inquisitor hujus
»saeculi? Nonne stultam fecit Deus sapientiam hujus mundi?»
Quae sane eo libentius commemoramus, Venerabiles Fratres,
4u°d inde animus miruin in modum recreetur, et rrigatur, et
■ 160 CARTA ENCÍCLICA DB PÍO Vtf «DIU SATIS.»

manera admirable, se alienta é inflama para no rehuir ningún tra­


bajo, ninguna lucha por la Iglesia de Cristo, que no sólo sin deseo
nuestro, pero ni aun sin pensarlo, ántes bien á pesar de nuestro
grande temor, nos entregó y encomendó para gobernarla, defen­
derla, adornarla y dilatarla: el cual nos hará por cierto «minis­
tr o s idóneos del nuevo testamento para que Nuestra alteza
»provenga no de nosotros sino de la virtud de Dios.» Por lo cual
excito ahora, Venerables Hermanos, á vuestras almas sinceras, con
mis avisos, pues cada cual tiene su parte en este cuidado y solici­
tud, para que nos ayudéis y en ello pongáis vuestro esmero, dili­
gencia y trabajo. No se aparte jamas de vuestro espíritu lo que
Cristo rogó ¿ su Padre: «Padre Santo, guárdalos en tu nombre,
»para que sean uno solo como nosotros...; no ruego sólo por ellos
»(esto es por los Apóstoles) sino por los que por su predicación
»han de creer en mi, para que todos sean uno solo, así como tu
»Padre en mí y yo en tí, del mismo modo ellos sean uno solo en
»nosótros.» Nuestro principal deber es conservar y defender esta
unidad, como exhorta San Cipriano {de la m idad de la Iglesia)

inflammetur ad nullum defugiendum laborem, nullam dimica-


tionem pro Christi Eccleaia, quam is Nobis, non solum non op-
tantibus, sed ne cogitantibus quidem, quin multum reformidan-
tibus, regendam, tuendam, ornandam, amplificandam tradidit,
et commendavit: qui certe «idoneos nos faciet ministros novi
testamenti, uti «sublimitas sit virtutis Dei, et non ex nobis.»
Quamobrem vestram nunc excito in commonitione sinceram
mentem, Venerabiles Fratres, quos haec nimirum cura et solli-
citudo pro sua quemque parte tangit ut conspiretis Nobiscum,
ut vestrum in idstudium, diligentiam, operam conferatis. Quod
Christus precatus a Patre suo est nunquam ex animo effluat:
«Pater sánete, serva eos in nomine tuo, ut sint unura aicut et
»nos...; non pro eis (apostolis scilicet) rogo tantum , sed et p ro .
»eis, qui credituri sunt per verbum eorum, in me, ut omnes unum
»bint, sicut tu Pater in me, et ego in te, ut et ipsi in uobis
»unum sint» (1). «Nostrum est máxime ofñcium ejusmodi unita-
tem firmiter tenere, et vindicare, ut Cyprianua admonet {de uni-

(3) Joan. .17.


15 CB MATO DB 1800. 161

para que contemplándola y admirándola «crea el mundo que tú


»me enviaste» continúa Cristo en su oracion.
Por lo cual el mismo Cristo que siempre está con Nos y nun­
ca se aparta de nuestro lado, nos confirma con aquellas pala­
bras: «No se turbe vuestro corazon ni hc intimide, creeis en Dios
«creed también en mi» apoyados, digo, en este auxilio, apliqué­
monos con el mismo celo y ardor á la salvación de todos. Las
ciudades, los pueblos, los campos, las villas, las provincias, los
reinos y naciones tantos años ha asoladas, afligidas, miserables
y ainiinadas demandan algún consuelo y remedio, el cual cier­
tamente en ninguna otra parte ha de buscarse ni se ha de espe­
rar sino de la doctrina de Cristo. En verdad que á sus enemigos
podemos nosotros desafiar con más confianza que lo hacia San
Agustín con estas palabras: «Presenten un ejército tal, cual la
■»doctrina de Cristo manda que sean los aoldados; muestren unos
»ciudadanos, maridos, esposas, padres, hijos, señores, criados, re-
»yes, jueces, y por fin pecheros y cobradores, cuales manda que
»sean la doctrina cristiana» y si no pueden hacerlo, «no vacilen en

tatñ Bcctesiae), quam intuen s, ac demirans «credat mundus, quia


»tu me misisti;» quod pergit orare Christus.
Quaxnobrem Christi ipsius, qui Nobis adest, nec a Nostro
ur.quam latere diacedit, Nosque confirmat illis: Non turbetur
»cor vestrum, ñeque formidet; creditis in Deum, et in me cre-
»dite (1),» ejus auxilio inquam freti, communi studio, et alacri-
tate ad communem sal ate m incumbamus. Urbes, oppida, agri,
eivitates, piovinciae, regna, nationes per tot annos jam di-
vexatae, adflictae, miserae, ac perditae solatium aliquod, et
i'emedium efflagitant: quod non aliunde quidem est, quam
a Christi doctrina quaerendum, sperandumque. Nae qui ac illa
ftlieno adhuc sunt animo, eos possumus confidentia majore nunc
Auguatini vocibus lacessere (2): «Dent exercitum talem , quales
^doctrina Christi esse milites ju ssit, dent tales provinciales,
»tales m aritos, tales conjuges, tales parentes, tales fílios, tales
»dominos, tales servos, tales reges, tales judices, denique de-
^bitorum ipsius fisci redditores, et exactores, quales esse praeci-

(i) Joaa. 14.


(?) Lib. 83. Quaest,
<1
109 CARTA ENCÍCLICA DB PIO Vil «DIO SATIS.)'

»confesar que ella, cuando se la sigue, es la gran salvación del


»Estado.»
Es pues un deber de nuestro cargo, Venerables Hermanos,
socorrer en sus desgracias álos individuos y á las naciones, alejar
de las cabezas de todos los males, cuyo pensamiento arranca lá­
grimas, tanto los que ahora sufren como los que les amenazan;
pues «Cristo dió pastores y doctores para la perfección de los
»Santos en cumplimiento del ministerio y edificación del cuerpo
«de Cristo: hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del
»conocimiento del Hijo de Dios.» Si por casualidad alguno de
nosotros se arredra de acometer esta empresa, la dificulta ó re­
tarda, ¡qué vergüenza para él, con qué crimen se mancha! Así
pues, Venerables Hermanos, os pedimos ante todo, os rogamos,
exhortamos y amonestamos y hasta os mandamos que no omi­
táis ninguna vigilancia, diligencia, cuidado ni trabajo, para
«guardar el depósito» de la doctrina de Cristo, para cuya ruina
sabéis qué conjuración se ha formado y por quiénes. A nadie ad­
mitáis en el clero, á nadie confiéis «la dispensación» de los mis-

»pit doctrina Christiana,» quod cum efficere nequeant, «non


»dubitent earn confiteri m agnam , si obtemperetur , salutem esse
»reipublicae.»
Nostri ergo muneris et officii est, Venerabiles Fratres, homi-
nibus, gentibus laborantibua succurrere, m ala, quorum uogita-
tio lacrymas commovet, quaeque prem unt, quaeque impendent,
ab omnium cervicibus depellere: nam «dedit Christus pastores,
»et doctores ad consummationem sanctorum , in opus ministe-
»rii, in aedificationem corporis C hristi: donee occur ramus omnes
»in unitatem fidei, et agnitionis Filii Dei (1),» A qua opera na-
vanda si quid forte quemquam Nostrum deterreat, aut impediat,
aut reta rd et, quo se flagitio ille, ac scelere adstringet! Vos ita-
que, Venerabiles Fratres, oramus primum omnium, et obsecra-
mus, hortemur et monemus, atque adeo vobis mandamus, ut
nihil vigilantiae, nihil diligentiae, nihil curae, uihil plane la -
boria praeterm ittatis, quo «depositum custodiatis» doctrinau
Christi, ad quod perdendum nostis, quanta conjuratio, et a qui-
bus facta sit. Ne quem ante in clerum adsciscatis, ne cui

(I) Ephes. IV, v. l i .


15 DB HATO DB 1800. 163
terios de Dios;» no perm itáis que ninguno oiga, las confesiones,
predique ni tenga la dirección de las almas, ó ejerza algún otro
cargo, sin que Antes investiguéis con cuidado y examineis dete­
nidamente «y probéis si su espíritu es de Dios.» Ojalá que la ex­
periencia no nos enseñara qué abundancia tan grande de «pseudo
»apóstoles» ha derramado nuestra época «que son mentidos ope­
ra rio s que se trasforman en apóstoles de Cristo» de los que si no
nos guardamos ciertamente «del mismo modo que la serpiente
»sedujo á Eva con su astucia, así serán corrompidos los espíritus
»de los fieles y decaerán de la sencillez cristiana.»
Conviene ciertamente «que atendais á toda la grey de la cual
»el Espíritu Santo os constituyó Obispos;» pero entre todos exi-
jen la vigilancia, esmero, habilidad y trabajo de vuestro pater­
nal amor y benevolencia los niños y loa jóvenes, á quienes Cristo
nos recomendó con tanto empeño ya con su ejemplo, ya con sus
palabras. Para inficionar y corromper sus tiernas almas nada han
omitido los que se han conjurado para destruir el bien público y

oninino «dispeasationem» credatis « mysteriorum. D ei,» ne quem


Confessiones audire, aut conciones habere patiamini, ne cui
curationem, aut munus quodcumque d eferatis, quam sedulo
expendatis, et excutiatis, lenteque « probetis spiritus , utrum ex
»Deo sin t.» Quandoquidem utinam non usu didicerimns, quam
haec aetas magnam «pseudo-apostolorum» copiam efíuderit, «qui
»sunt operarii subdoli transfigurantes se in apostolos Christi,»?
a qnibus, nisi prospiciamus, na», «sicut serpens Hevam seduxit
»astutia sua, ita corrumpeiitur sensus fidelium , et excident
»a simplicitate, quae est in Christo (1).»
Atque «universo quidem g re g i, in quo vos Spiritus Sanctus
»posuit Episeopos attendere» vos í.;ortet. sed omnium máxime
paterni amoris benevolentiaeque vestrae vigilantiam , Studium,
industriam, operam pueri sibi, et adolescente:? deposcunt: quos
cuín exemplo suo nobis, tum oratinne C hristus tam vehementer
commendavit (2), quorum ihteneris auimis inticiendiä et corrum-
pendis omnes contenderunt ñervos, qui res privatas. et publicas
evertere. divina et hun.tina jura omnia permi&cere sunt moliti,

(n [| Cor. XI.
(2) Mailli. XIX; Marc. X; Luc. XVin.
164 CARTA ENCÍCLICA DE PIO VII «DID SATIS.»

privado, trastornar todos los derechos divinos y humanos, colo­


cando en esto la firme esperanza de realizar sus nefandos pro­
yectos. No se les oculta que ellos son como blanda cera que fá­
cilmente puede ser manejada, reblandecida, y recibir cualquiera
forma, la cual una vez recibida se endurece con la edad, se con­
serva con tenacidad rechazando cualquiera otra; de donde aquel
proverbio tan sabido de la Sagrada Escritura «el jóven seguirá
»en la vejez el camino que emprendió en la juventud.» No dejeis,
Venerables Hermanos, «que los hijos de este siglo sean más pru-
»dentes que los hijos de la luz.» Examinad una vez y otra, inves­
tigad con cuidado á quién se entrega para su educación en los
seminarios y colegios los niños y los jóvenes; qué es lo que se les
ensena, qué maestros se eligen, qué clases se establecen, escu­
driñadlo, revisadlo todo: excluid, rechazad «los lobos rapaces
»que no perdonan» el rebaño de inocentes corderos; y si alguno
de ellos por casualidad se deslizara, arrojadle, echadle fuera in­
mediatamente, «en virtud del poder que os dió el Señor para
»edificación.»

spem in eo maximam nefaria cogitata perfíciendi collocantes.


Ñeque hos enim fugit, mollis cerae instar illos esse , qui tracta-
ri facile, et in quamlibet partem flecti, et fingi possint: quam
vero formam semel susceperint, eam, quum aetate progressi
obduruerint, pertinacissime retin en t, aliamque respuunt; ex
quo tritum illud omnium sermone e divinis Litter is prover-
bium: « Adolescent juxta viam suam , etiam cum senuerit,non
»recedet ab ea (l).» Nolite ergo committere, Venerabiles F ra­
tres, <cut filii hujus saeculi prudentiores, quam filii lucis in ge-
»neratione sua ¿•■int.» Quibus viris regendi in seminariis, et
collegiis tradantur p u e ri, et adolescentes; quibus disciplinis
im buantur: qui deligantur in lyceis m ag istri, quae scholae
habeautur, etiam atque etiam considerate, pervestijjate sedulo,
odoramini, lústrate omnia: excludite, árcete «rapaces lupos,
»non parcentes» innocentiuin agnorum g re g i, ac, si quo forte
irrepserint, eos inde extrudite, exterminate protinus «secun-
»dum potestatem , quam dedit vobis Dominus in aediflca-
»tionem (2).»
(<) Prov. XII.
(3) II Car. XIII.
15 DE MA.TO DB 1800. 165
Esta potestad, así como toda la nuestra, debe desplegarse
para cortar otra peste más capital todavía, la de los malos li­
bros, pues asi lo exige la salvación de la misma Iglesia, del
Estado, de los príncipes y de todos los mortales, á quienes debe­
mos anteponer á nuestra propia vida. De cuyo asunto, abun­
dante y cuidadosamente trató ante vosotros nuestro antecesor
Clemente XIII, de feliz memoria, en sus Letras apostólicas di­
rigidas á vos en forma de Breve el 25 de Noviembre del aflo 1766.
No sólo decimos que se han de arrancar de manos de los hom­
bres, destruir y quemar aquellos libros que abiertamente comba­
ten la doctrina de Cristo, sino tam bién, y mucho m ás, deben
prohibirse los que lo hacen de una manera oculta y solapada.
Para reconocerlos «no hay necesidad,» como dice San Cipriano,
(ide la unidad de la Iglesia) «de un largo estudio y raciocinios:
»la prueba para la fe es un fácil compendio de la verdad:» pues
el Señor dice á San Pedro: «apacienta mis ovejas,» Á este salu­
dable pasto deben pues acudir las ovejas de Cristo, este deben
anhelar, con él deben alim entarse, al cual las conducirá la voz y
la autoridad de Pedro, y de cuantos de esta voz las distraiga y las
Bepare, deben juzgarlos como enteramente nocivos y pestíferos.

Quae sane potestas vel in e a , quae capitalior sit, exscindenda


peste, librorum scilicet, ut a Nobis tota expromatur, postulat
ipsa etiam Eccleaiae salus, reipublicae, principum, mortalium
omnium, quam vita Nostra multo cariorem, et potiorem habere
(lebemus. Quo de argumento copiose apud vos, et accurate egit
fel. rec. praedecessor Noster Clemens XIII in suis apostolicis
Litteris in forma Brevis ad vos die 25- Nov. ann. 1766 flatis.
Ñeque illos modo libros extorquendos de hominum manibus,
delendos penitus, et comburendos dicimus, quibus aperte doc­
trina Christi oppugnatur; sed etiam , ac multo magis omnium
sunt mentes, atque oculi ab iis prohibendi, qui occultius illud,
atque ex insidiis faciuut. Ad quos intemoscendos «tractatu
»longo, ut Cyprian us inquifc (de unit. Ecclesiae), et arg um ent is
»opus non est: probatio est ad fidem facilis compendio veri-
»tatis:» loquitur Dominus ad Petrum: «Pasee oves meas. » Id pa-
buli ergo genus oves Christi 8ahitare sibi ducere, id amplecti,
eo se alere debent, quo Petri illas vox, et auctoritas im m iserit;
unde vero haec avocet. ac d eterreat, id noxium plane, ac pesti-
166 CARTA ENCÍCLICA DE PIO VII «DIU SA TIS.»

aborrecerlos con vehemencia, sin dejarse seducir ni pervertir


por halagos ó apariencias. Los que no se muestran de este modo
dóciles, no deben ser por cierto contados entre las ovejas de
Cristo. En este asunto, Venerables Hermanos, no podemos disi­
mular, ni callar, ni obrar con blandura: pues si esta gran licencia
de pensar, de hablar, escribir y leer no se sofoca y se reprime,
gracias á las tropas y á la pericia de los sapientísimos y valero­
sísimos reyes y capitanes, parecerá que por algún tiempo nos
vemos libres de este mal; pero si no se quita y extermina su raiz
y semilla, (me horroriza decirlo, pero fuerza es que lo diga) el
mal se propagará y robustecerá, llenará todo el mundo, y para
rechazarle ó extirparle no bastarán entónces las legiones de sol­
dados, las guarniciones, las centinelas, las murallas de las
ciudades ni las barreras de los imperios.
Quién de nosotros, Venerables Hermanos, no se moverá ni
excitará con lo que Dios nos dice por el profeta Ezequiel; «Hijo
»del hombre, yo te he dado por centinela de la casa de Israel;
»escucharás de mi boca la palabra y la anunciarás de mi parte.

ferum existimare, ab eo vehementissime abhorrere, nec nulla


capi specie, pervertique illecebra. Qui non ita se morigero«
praebeant, in ovi bus Christi certe numerandi non sunt. Qua in
causa, Venerabiles Fratres, non possumus connivere, nec tace-
re, nec remissius agere; uisi enim haec tanta cogitandi, loquen-
di, 6cribendi, legendique licentia coerceatur et reprim atur, hoc
malo, quo tandiu afflictamur, relevati tantisper videbimur sa-
pientissimorum, et fortissimorum regum , et ducum consilio, et
copiis: ast, ejus stirpe, et semine non aublattf, et extincto
(perhorresco equidem dicere, verum est dicendum), serpet illud
latius, et roborabitur, orbemque terrarum totum complectetur,
nec ei po8thac deleudo, aut propulsando militum legiones. excu-
biae, vigiliae, munitiones urbium, propugnacula imperiomm
sufficient.
Quem Nostrum , Venerabiles Fratres, non moveat et excitet
quod per Ezechielem vatem Deus nobis edicit (1): «rFili hominis,
Bipeculatorem dedi te domui Israel: et audies de ore meo ver­
d u r a , et annunti&bis eis ex me. Si dicente me ad impium;

(1) Bi«eh. 111, t . 17.49.


15 DB MA.Y0 DB 1800. 167

;>Si cuando yo dijere al impío: morirás de m uerte, no se lo anun­


ciares... , el implo morirá en sm iniquidad; pero yo requeriré
»su sangre de tus mfcnos.» Confieso que esta sentencia me aviva
dia y noche, me ag-uija y no deja que sea perezoso ó tímido en
el cumplimiento de mi’cargo; y yo os prometo y empeño mi pa­
labra de que vosotros me tendreis siempre no sólo como colabo­
rador y favorecedor, sino también como jefe y guia.
Tenemos ademas, Venerables Hermanos, «otro depósito que
»guardar» y defender con gran fortaleza y constancia de áni­
mo. á saber: el depósito de las santas leyes de la Iglesia, por
las cuales ella misma, como la única qne tiene poder para ello,
estableció su disciplina, florece cierto la virtud y la piedad,
1« Esposa de Cristo «res terrible como ejército formado en ór-
»den de batalla.,» y la mayor parte de las cuales «son como
»los fundamentos destinados á sostener el edificio de la fe,*
para servirnos de las palabras de nuestro predecesor San Zo-
simo. No hay nada más útil y glorioso para los reyes y jefes
de los Estados q u e, como otro de nuestros sapientísimos y va-

»Morte morieTis, non annuntiaveris ei..., ipse impius in iniqui-


»tate sua morietur: sanguinem autem ejus de manu tua re-
»quiram.» Haec me sententia, fateor, dies, noctesque exstimulat,
ac pungit. nec patietur, unquam in meo fungendo muñere iner­
tem esse, ac tim idum , vobisque me non modo adjutorem, et
íautorem semper, sed principem, ac ducem fore pollicenr ac
spondeo.
Atqui est aliud praeterea «depositum custodiendum» Nobis,
Venerabiles Fratres, magnaque animi firmitudine et constantia
tuendum, sanctissimarum scilicet Ecclesiae leg-um, quibus dis­
ciplinara suam ipsa, penes quam nimirum unam ejusmodi sit
potestas, constituit, quibus profecto pietas virtusque floret,
quibus Christi Sponsa «tem bilis est, u t castrorum acies ordi-
»nata,» quarum pleraeque etiam , «velut quaedam fundamenta
»sunt ferendis fide i jacta ponderibus,» ut S. Zosimi praedecesso-
ris Nostri verbis utamur (1). Nihil est, quod civitatum principi-
bus, ac regibus majori fructui, gloriaeque esse possit, quam
si, ut sapientissimus fortissimusque alter praedecessor Noster

(< ) R pist. 7.
168 . CASTA ENCÍCLICA DE PIO Vil «DTÜ SATIS.»

lerosíeirnos predecesores nuestros San Félix escribía al empe­


rador Zenon, «dejen á la Iglesia católica gobernarse por sus
¿leyes, ni permitan que nadie se oponga &su libertad... Pues es
»indudable que ellos favorecen á sus propios intereses cuando
»tratan las cosas de Dios, según él mismo lo ha establecido,
»sometiendo, no anteponiendo su voluntad real á la de los sacer-
»dotes de Cristo.»
Pero de los bienes de la Iglesia, «depósito formado por las
»ofrendas, riquezas, dinero sagrado, patrimonio de los santos,
»herencia de Dios,» como manifiestan y enseñan los P ad res, los
Concilios y las divinas Letras, ¿qué será lo que os preceptuemos,
Venerables Hermanos, ahora que la Iglesia se ve desnuda y
falta de todo? Tan sólo una cosa, que trabajéis, que os esfor­
céis en hacer comprender y grabar en el alma de todos lo que
en otro tiempo el Concilio de Aquisgran comprendió en estas,
breves palabras: « Cualquiera que quita ó pretende quitar lo que
‘»los otros fieles, en alivio de sus almas, dieron ¿ Dios de sus
»herencias, para honor y decoro de su Iglesia y de sus ministros,

S. Felix Zenoni imperatori perscribebat: «Ecclesiam catholi-


»cam... sinant uti legibus suis, nec libertati ejus quemquam
»permittant obsistere... Certum est enim, hoc rebus suis esse
»salutare, u t, cum de causis Dei agatur ju x ta ipsius constitu­
t u m t regiam voluntatem sacerdotibus Christi studeant subde-
» re, non praeferre.»
De bonorum vero Ecclesiae «deposito, quae quidem vota
»sunt, opes, sacra pecunia. sanctorum substantia, res Dei.»
quemadmodum Patres, concilia, divinaeque Litterae significant
ac declarant, ecquidnam vobis. Venerabiles Fratres, praecipie-
mus, Ecclesia nunc iis «poliata misere, ac nudata? Id nempe
unum, ut detis operam .· ut contendatis, quo omnes intelligent,
ac in animum indue an t, quod Aquisgranense olim Concilium
brevi hac, et perspicua, accurataque sententia conclusit: «Quis-
»quis quae alii fideles de haereditate posseaaionum suarum , ob
»remedium animarum suarum , Deo ad honorem, et decorem
»Ecclesiae suae, ejusque ministrorum usus, contulerunt, aut
»abstulerit, aut auferre praesumpserit, procul dubio aliorum
»data in aniiuae suae convertit periculum (1).» Non certe « tena-
(I) C*p. XXXVII, L. IV Conc. Harduin. col. 1423-
15 DE MATO DE 1800. 169

»convierte ciertamente las ofrendas de los otros en peligro de


»su alma.» No por cierto, Nos podemos afirmar con no m énos.
razón que nuestro antecesor San Agapito, «no es el apego á los
»bienes de este mundo, ni utilidad ninguna temporal, sino la
»consideración del juicio divino lo que nos mueve á reivindicar
»aquello de que estamos encargados de ser dispensadores fieles
»y prudentes.» Aunque ningún lugar dejaran ciertamente ¿
nuestras súplicas, á nuestras exhortaciones, á nuestras adver­
tencias y k nuestra acción, los reyes y principes cristianos que
saben muy bien que por Isaías son llamados «nutridores» de la
Iglesia, y que se glorian de serlo; su fe, indudablemente, su
piedad, equidad, sabiduría y religión nos infunden tanta con­
fianza y nos mueven á esperar tanto, que tenemos por cierto
que se apresurarán á dar «á Dios lo que es de Dios,» y que no
se expondrán á que resuenen en sus oidos aquellas palabras del
mismo Dios: «Me arrebatasteis mi plata y mi oro y todo lo más
»bello y apetecible:» ni serán desemejantes á Constantino y
Cario Magno, cuya liberalidad y justicia fueron principalmente

»citatis studio» (nae omni ratione cunctis hoc possumus non


minus quam S. Agapitus praedecessor Noster confirmare) « au t
»saecularis utilitatis causa,» sed divini consideratione ju ­
dien (1) ad ea repetenda movemur, quorum jubemur «dispensa-
atores ease fideles, et prudentes.» Quamquam nullum plane
precibus, nec adhortationibus, nec monitis, nec actionibus Nos-
tris relinquent locum christiani reges, civitatumque principes,
qui se Ecelesiae «nutricios (2)» per Isaiam ñiisse dictos, optime
tenent, atque esse gloriantur; quorum prefecto fides, pietas,
aequitas, sapientia, religio tantam spem Nobis adfert, tantam -
que expectationem excitat, ut pro certo habeamus, curaturos
illos reddi protinus «quae sunt Dei Deo;» ñeque commissuros
8uas personare aures bis Dei ipsius vocibus, et querelis: «Argén-
»turn meura, et aumm tulistis, et desiderabilia mea et pul-
»cherrima (3):» nec dissimiles Constantini, et Caroli Magnorum
futuros, quorum praecipue fuit in Ecclesiam nobilitata liberali-

(1) Ep. 4 ad Cvesar. ep. Arelal. Bull. Rom. tom. XI, f. 59.
(2) XLIX. 23.
(3) Joel. III.
170 CASTA encíclica db PIO vn «MU satis.>
ennoblecidas en lo relativo á la rglesia. El uno de olios declaró tam­
bién «que conocía muchos reinos y reyes que habían caído por
»despojar á la Iglesia,» por lo cual, á sus hijos y á sus sucesores
manda é inculca: «en cuanto está de nuestra parte y en nuestro
»poder, por Dios y por todos los méritos de los santos, prohibí­
amos y declaramos que no hagan tales cosas ni consientan
»hacerlas ¿ los que lo intenten, sino que sean siempre con el
»mayor empeño auxiliares y defensores de las Iglesias y del
»culto de Dios.»
No conviene ocultarop, Venerables Hermanos, al terminar
estas Letras «que hay en mi corazon una gran tristeza y un do-
»lor incesante» á cansa de mis hijos los pueblos de Francia y
los demas en los cuales aún no se ha calmado el mismo furor.
¿Qué cosa más de desear pudiera acontecerme que perder por
ellos mi vidtl, si con mi muerte pudiera rescatar su salvación?
No negamos, ántes bien altamente confesamos, que la invicta for­
taleza de alma y la constancia con que muchos de vosotros os
habéis distinguido, en gran manera han contribuido para dismi­
nuir y mitigar la amargura de nuestro duelo; constancia y forta-

tas, et justitia: quorum etiam alter se professus est «nosse multa


pregna, et reges enrum propterea cecidisse, quia Ecclesiam
»exspoliaverunt:» cujus rei caussa suis libe lis. et iis, qui postea
rempublicam gerent, edicit et inculcat: «Quantum valemus et
»possumus, perDeum, et omnia sanctorum m erita, prohibe-
»mus. contestamtirque, ne talia faciant, nec faceré volentibus
»consentiant,» sed adjutores «et defensores Ecclesiarumr et
icultorum Dei pro viribus existant (1).»
Meque illud in harum litteratum extremo celari vos oportet,
Venerábales F ratres, «quoniam tristitia mihi magna est, et con-
tinuus dolor cordi mfeo,» pro filiis meis, qui sunt Galliae populi,
c&eterique, apud quos ídem furor nondum deferbuit. Quid ruihi
optatius contingeret, quam vitam pro illis profundere, si eorum
»alus meo posset interitu repraesentari? Non inficiamur, qui o
prae Nobis ferimus, permultum ad Nostri luctus acerbitatem
minuendam ac leniendam valere invictum anhni robur, et

(4) Ap. Baluz. Capjt. f. I, eap. III,


15 SB h a t o DB 1800. 171

leza presentes siempre á nuestra consideración, y que hombres


de todas clases, edades y categorías tan admirablemente han
imitado. Ellos en verdad quisieron sufrir toda clase de injurias,
de peligros, de vejaciones y suplicios y hasta la muerte misma,
creyendo ennoblecerse con esto, ántes que mancharse con el
borron de un ilícito y nefando juramento, y ligarse con un cri­
men no sometiéndose á los decretos y doctrinas de la Silla Apostó­
lica. Ciertamente no es menor la virtud, ni la crueldad en nuestros
tiempos renovada, que las de los tiempos antiguos. No hay nación
alguna ó quien no abrace mi pensamiento, mi paternal amor y mi
solicitud, que en gran manera no me aflija y atormente, y ¿ quien
con ardor no desee auxiliar. Unid pues á las nuestras vuestras
oraciones, para que después de esta agitación cotidiana «la Igle­
s i a tenga paz, para que se edifique marchando con el temor
»de Dios y en el consuelo del Espíritu Santo y no haya ningún
»obstáculo ya, ántes bien de todas las naciones se forme un solo
»redil con un solo pastor.» Entretanto, Avosotros que os sentís
tan bien animados y preparados, y al rebaño que presidís, os da­
mos dé todo corazon nuestra Bendición Apostólica.

constantiam, quam complures ex vobis praestitistis, quae menti


obversatur quotidie Nostrae, quamque omnis generis quidem
homines, aetatis, ordinis mirifice sunt secuti: qui sane quidvis
injuriarum. periculomm. ja ctu raru m , suppliciorum perpeti,
raortemque ipsam oppetere m aluerunt, praeclarumque id sibi
existimarunt. quam illiciti, ac nefarii sacramenti labe pollui.
&c scelere aUigari. atque Sedis Apostolicae decretis, ac senten-
tiis non parere. Nae haud minus est v irtu s, Nostra memoria,
quam crudelitas renovata priscorum temporum. Neque ulla vero
'Jspiam gens e s t, quam non mea cogitatio, paternusque amor,
et cura complectafur, cujus a Nobis, et a veritate dissidio non
valde moeream et discmcier, cuique opitulari non gestiam.
Nobiscum ergo societatem etiam coite precuin, ut post diutur-
nam hanc jactationem «Ecclesia habeat pacem, ut aedificetur
»ambulans in timore Domini, et consolatioue Sancti Spiritus,
»nullaque res jam impediat,» quin «unum» ex omnibus na-
nitiobus «■ovile fiat, et unus pastor ,»· Vobis interea tam bene
anitnatis, ac paratis, et, cui praesidetis, gregi apostolicam Be-
n«dictionem propensissima voluntate impertimur.
CARTA ENCÍCLICA DE FIO Vil «rpiü SATIS.»

Dado en Venecia, en el monasterio de San Gregorio el Ma­


yor, el dia quince de Mayo del aflo 1800, y primero de nuestro
Pontificado.

Datum Venetiis ex monasterio S. Greorgii Majoris, die de­


cima quinta Maii miHesimo octingentesimo, Pontificatus Noatri
anno primo.
XKI DE MARZO DE MDCCGXXY1.

LETRAS APOSTÓLICAS

DE NUESTRO S. P.JL PAPA LEON XII.


CONDENACION
DE LA SOCIEDAD LLAMADA DE LOS FRANCMASONES
V DE TODAS LAS DEMAS SOCIEDADES SECRETAS.

LEON OBISPO,
SIERVO DE LOS SIERVOS DB DIOS.

Paraperpétm memoria.
Cuanto más graves son los males que amenazan al rebaíTo de
Cristo, Dios y Salvador nuestro, tanto mayor empeño deben po­
nerlos Romanos Pontífices en rechazarlos, toda vez que á ellos

XIII MARTU MDCCCXXVI.

SS. DOMINI NOSTRI LEONIS XII


LITTERAE APOSTOLICAE.

D A M N ATTO

CONVENTICULI NUNCUPATI D E ‘ LIBERI MURATOHI


ET CUJUSVIS ALIAE SECRETAE SOCIETATIS,
LEO EPISCOPUS.
ÖBRVUS 8BRV0RUM DBI.

Ad perpetmm reimemoriam.
S 1. Quo graviora mala Christi Dei, et Servatoris Nostri gre-
gi imminent, eo majorem sollicittidmem in iis arcendis adhibere
debent Romani Pontifices, quibiiB in beato Petro apostolorum
174 LBTBAS APOSTÓLICAS DE LEON M <<TQUO QEAVIOEA.i·

está cometido eu la peTáona de San Pedro, principe de loa Após­


toles, el cuidado y la autoridad de apacentarle y gobernarle. Per­
tenece pues á los mismos, toda vez que están colocados en el puesto
más culminante de la Iglesia, ver de léjos las asechanzas que ma­
quinan los enemigos del nombre cristiano para exterminar, lo
que no conseguirán nunca, la Iglesia de Jesucristo; señalarlas y
ponerlas de manifiesto á los fieles para que. de ellas se guarden, y
apartarles y retraerles de ellas con su autoridad. Comprendien­
do que les estaba impuesto este cargo, los Romanos Pontífi­
ces nuestros predecesores giiardnron las veladas del buen pastor,
y con exhortaciones, doctrinas, decretos, y dando su propia vida
por sus ovejas, procuraron prohibir y extinguir completamente
las sectas que amenazaban con total ruina á la Iglesia. Y no sólo
en los antiguos anales eclesiásticos puede encontrarse la prue­
ba de esta pontificia solicitud. Demuestran esto mismo clara­
mente, lo que en nuestra época y en la de nuestros padrea han
hecho los Romanos Pontífices para oponerse á las sociedades se­
cretas de loa enemigos de Jesucristo. Pnea cuando Clemente XII,
nnestro antecesor, vió crecer de dia en dia y robustecerse la secta
llamada de los Francmasones ó con otro nombre, la cual no sólu

principe illius p&scendi et regendi potest as et cura commissa eat.


Pertinet enim ad eos, quippe qui in suprema Ecclesiae specula
positi sint, longius prospiccre insidias, qnas christiani nominis
hostes moliuntur ad Christi Ecclesiam. (quod tamen nunquam as-
sequentur) exterininandara, easque tum fidelibus indicare et ape-
rire, ut ab iis caveant, tum auctoritate sua avertere, et aiuoliri.
Gravissimum hoc munus sibi impositum intelligentes Romani
Pontifices praedecessores Nostri, vigilias boni pastoris perpetuo
vigilarunt, et adhortationibus, doctrinis, decretis, ipsaqúe anima
data pro ovibns snis, sectas extremum Kcclcsiae exitium mini-
tantes prohibendas et penitus delendas curarunt. Nec exannalium
ecclesiasticorum vetustate tantiim erui potest pontificiae hujus
sollicitudinis memoria. Quae nostra et patrum nostrorum aetate
gesta sunt a Romanis Poutifícibus, ut clandestinis hominum ad-
versus Christum malignantium scctis se objicerent, id perspicue
evincunt. Ubi enim Clemens XII, 'praedeceasor Noster, vidit in
diesinvalescere, novamque firmitatem acquirere sectam de' L i­
beri Mwratori aive des Fran es-Mdcons, b ív g aliter appellatam,
IS DB Ma biso BB 1826.
fué sospechosa, sino que por muchas razones se conoció con cer­
tidumbre que era completamente enemigaMe la Iglesia católica,
la condenó en una excelente constitución que empieza In emú-
nenti, publicada el 28 de Abril de 1738, cuyo tenor es el si­
guiente :
CLEMENTE OBISPO
8IB B Y 0 D E LOS SIERVOS DB DIOS.

A todos los fieles de Jesucristo salud y bendición Apostólica.

«Colocado en la elevada atalaya del apostolado, por disposi-


»cion de la clemencia divina, aunque sin méritos para ello, en
»conformidad eon el cargo que nos ha sido impuesto, secundado
»por la gracia de lo alto, hemos dirigido todo nuestro celo y pas­
to r a l -solicitud ¿ que, cerrada la puerta á los errores y á los vi­
cios, se conserve ante todo la integridad de la religión ortodo­
xia, y sean arrojados de todo el mundo los peligros de perturba­
ciones en estos difícilísimos tiempos.

quam non modo suspectam, verum etiam omnino Catholicae


Ecclesiae inimicam multis argumentis certo noverat, eam dam-
navit luculenta constitutione cui initium In e m in e n ti edita
quarto Kalendas Maii anno millesimo septingentésimo trigési­
mo octavo, cujus tenor is est, qui subjicitur:

CLEMENS EPISCOPUS

SERVU 3 SBBVORÜU DBI.

UnivcrsiJ Chisiifidelibus salutem et Apostolicam Benedictionem,

§ 2. «In eminenti apostolatus specula, meritis licet impari-


»bus, divflaa disponente dementia, constituti juxta creditum No-
»bia pastoral i» providentiae debitumjugi (quantum ex alta con-
»ceditur) sollicitudinis studio iis intendimus per quai- crroribus,
»vitiisque aditu intercluyo orthodoxae religionis potisoiinum
»servetur integritas, atque ab universo catholico orbe diffieilliroi*
*hiace temporibuí perturbationum perícula propellantur.
176 LBTBAfl APOSTÓLICAS DE LEON XII «QTTO GRAVIOBA.»

»Hasta por el mismo rumor público ha llegado por cierto á


»nuestro conocimiento *que crecen y cada dia más se robustecen
»ciertas sociedades, juntas, asambleas, concurrencias, reuniones
»ó conventículos, vulgarmente llamados Francmasones, ó de otro
»modo, según la variedad de los idiomas, en los cuales hombres
»de todas las religiones y sectas afectando cierta honestidad n a-
»turalj se asocian entre si con un pacto tan estrecho como impe-
»netrable, según las leyes y estatutos que á eí miamos se hau
»dado, y al mismo tiempo se obligan á cubrir c o d un inviolable
»silencio todo cuanto hacen ocultamente, con un riguroso jura-
amento prestado sobre la Biblia y bajo las penas más graves.
»Pero siendo tal la naturaleza del delito, que se vende á si pro-
»pió y á si propio se denuncia, provino de aquí que dichas socie-
»dades ó conventículos infundieron tan grandes sospechas en los
»ánimos de los fíeles, que inscribirse en las mismás sociedades es
»absolutamente lo mismo entre los buenos y prudentes que incur-
»rir en la nota de maldad y perversión; porque si uo obraran mal
»no tendrían tanto ódio á la luz. Este rumor creció en tanto gra-
»do, que en muchos países hace ya harto tiempo que dichas socie-

»Sane vel ipso rumore publico nunciante Nobis innotuit


»longe lateque progredi, atque in dies invalescere nonnullas so-
»cietateg, coetus, conventus, collectiones, aggregationes, seu con­
v en tícu la vulgo de‘Liberi Muratori seu Francs-Ma$ms, aut alia
»quavis nomenclatura pro idiomatum varietate nuncupata, in
»quibus cujuscumque religionis et sectae homines affectata qua-
»dam contenti hónestatis naturalis specie, arcto aeque ac imper­
v io foedere secundum leges, et statuta sibi condita in vicem
.»consociantur, quaeque simul clam operantur turn district o ju -
»rejurando ad sacra Biblia interposito, turn gravium poenarum
»exageratione inviolabili silentio obtegere adstringuntur.
»Verum cum ea sit sceleris natura, ut se ipsum prodat, et cla-
»morem edat sui indicem, hinc societates seu conventícula prae-
»dicta vehementem adeo fidelium mentibus suspicionem ingesse-
j»runt, ut iisdem aggregationibus nomen dare apud prudentes et
»probos idem omnino sit ac pravitatis et perversionis uotam in-r
»currere: nisi enim malo agerent, tanto nequaquam odio lucem
»haberent. Qui quidem ru m o r eo usque percrebuit, ut plurimis
»regiouibus memoratae societates per saeculipotestates tanquam
13 DB MARZO DE 1826. 177
»dades fueron proscritas y cuidadosamente eliminadas por las au­
toridades seglares como contrarias á la seguridad de los reinos.
»Asi pues Nos, reflexionando sobre los gravísimos daños que
»ordinariamente resultan de semejantes sociedades ó conventícu­
l o s , no sólo á la tranquilidad temporal de los Estados, sino tam-
»bien ¿ la salud espiritual de las almas, y que por lo tanto de nin-
»gun modo pueden estar conformes con las leyes tanto civiles como
»canónicas, enseñándonos la palabra de Dios que los superiores
»de la familia del Señor han de velar siempre de dia y de noche, á
»manera del siervo fiel y prudente, para que semejante clase de
»hombres no horaden la casa como los ladrones: y que á modo de
»las zorras que se esfuerzan en destruir la vina, no perviertan los
»corazones de los sencillos, y asaeteen en secreto á los inocentes,
»para obstruir el anchísimo camino que en tal concepto podtia
»abrirse á la perpetración impune de las iniquidades, y por otras
»justas y razonables causas á Nos conocidas, con el parecer de al-
»gunos de nuestros venerables hermanos los Cardenales déla San-
»ta Iglesia Romana, y por nuestra propia voluntad y con la ple­
n itu d de la autoridad apostólica, establecemos y decretamos'que
»deben ser condenadas y prohibidas dichas sociedades, juntas,

»regnoram securitati adversantes proscriptae, ac provide elimi-


»natae jampridem extiterint.
»Nos itaque animo volveutes gravissima damna, quae ut plu-
»rimum ex hujusmodi societatibus seu conventiculis, nedum tem-
»poralis reipublicae tranquillitati, verum etiam spiritual! anima-
»mm saluti infefuntur, atque idcírco tumcivilibus, ttim canonicis
»minime cohaererc sanctionibus, cum divino eloquio doceamur
»diu noctuque more serví fidelis et prudentis Dominicae familiae
»praepositi, vigilandum esse, ne huj'ismodi hominum genus ve-
»luti fures domum perfodiant; atque instar vulpium vineam de-
»moliri nitantur, ne videlicet simplicium corda pervertant, at­
aque innoxios sagittent in ocultis, ad latissimam, quae iniqui-
»tatibus impune patrandis inde aperiri posset viam obstruendam,
wiliisque de justis ac rationabilibus causis Nobis notis easdem so-
»cietates, coetus, conventus, collectiones, aggregationes seu con-
»venticula áe‘ Liberi Muratori seu Francs-Ma^ans, aut alio quo-
»cumque nomine appellatas, de nonnullorum venerabilium fra-
»trum Nostrorum S. R. E. Cardinalium consilio, ac ¿tiam motu
12
178 LETRAS APOSTÓLICAS DE LEON XII «QUO GRAVlORA.l»

»asambleas, concursos, reuniones ó conventículos llamados de los


»francmasones, ó con cualquiera otro nombre, como en nuestra
»presente constitución, perpétuamente valedera, las condenamos
»y prohibimos.
«Por lo que ¿ todos los fieles de Cristo de cualquier estado,
»categoría, condicion, órden, dignidad y preeminencia, ya sean
»legos, ya clérigos, tanto seculares como regulares, siquiera sean
»dignos de específica, individual y expresa mención, mandamos
»estrechamente y en virtud de santa obediencia, que ninguno,
»bajo cualquier pretexto ó color que sea, se atreva ó presuma ca­
strar en las sobredichas sociedades tituladas de ios francmasones
»ó en otras, propagarlas ó fomentarlas, recibirlas ú ocultarlas en
bsus casas, habitaciones ó en otra parte, inscribirse, asociarse ó
»asistir á ellas, facilitarlas medios de reunirse en alguna parte,
»proporcionarlas alguna cosa, prestarlas de cualquier modo que
»sea consejo, auxilio ó favor, pública ó privadamente, directa ó
»indirectamente, por sí ó por otros, así como exhortar, inducir,
»provocar ó persuadir á otros á que se inscriban, frecuenten ó
»asistan á estas sociedades, ó de cualquier modo las ayuden ó

»proprio et ex apostolicae potestatis plenitudine damnanda, et


»prohibeuda esse statuimus, et decrevimus, prout praesenti Nos-
»tra perpetuo valitura constitutione damnamus et prohibemue.
»Quocirca omnibus et singulis christifidelibus cujuscumque
»status, gradus, conditionis, ordinis, dignitatis, et pr&eminentiae
»sive laicis sive clericis, tam saecularibus quam regularibus,
»etiam specifica et individua mentione et expressione digáis, dis-
»tricte, et in virtute sanctae obedicntiae praecipimus, nequissub
»quovis praetextu, aüt quaesito colore audeat vel praesumat
»praedictas societates dé Liberi Muratov i seu Fra%c&-Ma$ott$,
»aut alias nuncupatas inire, vel propagare, confovere, ac in suis
»aedibus vel domibus, seu alibi receptare atque occultare, iis
»adscribí, aggregari aut interesse, vel potestatem seu commo-
»ditatem facere, ut alicubi convocentur, iisdem aliquid ministra-
are, sive alias consilium, auxilium, vel favorem palam, aut in
»occulto, directe vel indirecte per se, vel per alios quoquomodo
»praestare, nec non alios hortari, inducere, provocare, aut sua-
wlere, ut hujusmodi socletatibus adscribantur, annumerentur seu
»intersint. vel ipsos quomodolibet juvent ac foveant, sed omnino
13 d b m a r z o d b 1826. 179

»fomenten; sino que deben abstenerse absolutamente de seme­


ja n te s sociedades, juntas, asambleas, concurrencias, reuniones 6
»conventículos, bajo pena de excomunión incurrida, como arriba
»dijimos, por todos los contraventores, en el hecho mismo y sin
»ninguna declaración·, de la cual nadie pueda recibir el beneficio
»de Ja absolución sino por Nos ó por el Romano Pontífice entón-
»ces existente, excepto en la hora de la muerte.
«Queremos y mandamos ademas que tanto los Obispos y Pre­
ciados superiores y otros Ordinarios de los lugares, como todos
»los inquisidores de la herética maldad, en todos los lugares proce­
d a n é inquieran contra los tranagresores de cualquier grado, es-
»tado, condicion, órden, dignidad ó categoría que sean, y que como
»vehementemente sospechosos de herejía los castiguen y repri­
m a n con las penas merecidas, pues á todos y á cada uno de aque-
»llos atribuimos y concedemos libre facultad de proceder, in-
»quirir, castigar y reprimir con las penas merecidas, invocando
»también si fuese necesario el auxilio del brazo secular.
»Queremos también que á las presentes escritas y aun impre-
»sas, firmadas por algún notario público y selladas con el sello

»ab iisdem societatibus, coetibus, conventibus, collectionibus, ‘


»aggregationibus seu conventiculis prorsus abstinere se debeant
»sub poena excommunicationis per omnes ut supra contrafacien-
»te9 ipso facto absque ulla declaratione incurrenda, a qua nemo
»per quemquam, nisi per Nos, seu Romanum Pontificcm protem-
»pore existentem, praeterquam in articulo mortis constitutus,
»absolutionis beneficium valeat obtinere.
»Volumus insuper, et mandamus, ut tam Episcopi et Praela-
»ti. superiores, aliique locorum Ordinarii, quam haereticae pra-
»vitatis ubique locorum deputati inquisitores adversus transgres-
»sorea, cujuscumque sint gradus, status, conditionis, ordinis,
»dignitatis, vel praeeminentiae, procedant et inquirant, eosque
»tanquam de haeresi vehementer suspectos condignis poenis pu-
»niant atqne coerceant; iis enim, et eorum cuilibet contra eos-
»dem transgressores procedendi, et inquirendi, ac condignis poe-
»nia coercendi et puniendi, invocato etiam ad hoc, si opus fuerit,
»brachii saecularis auxilio, liberam facultatem tribuimus et im -
»pertimur,
»Volumus autem, quod earumdem praesentium transsumptis
180 LETRAS APOSTÓLICAS DB LEON XII «QUO QBAVIORA.»
»de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica, se preste
»absolutamente la misma fe que se prestaría á las Letras origina­
dles si fueran presentadas ó ensenadas.
■»A nadie pues sea permitido infringir ó contrariar con osado
»atrevimiento este escrito de nuestra declaración, condenación,
»mandato, prohibición é interdicción: si alguno fuere osado á in -
»tentarlo, sepa que incurre en la indignación de Dios Todopode-
»roso y délos bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.
»Dado en Roma cerca de Santa Maria la Mayor en el ano de la
«Encamación del Señor, 1738, dia 28 de Abril, octavo de nuestro
»Pontificado.»
Esto, sin embargo, no fuá suficiente á nuestro predecesor Bene­
dicto XIV, pues habia cundido entre muchos la voz de que la
pena de excomunión dada en las Letras de Clemente , muerto no
hacia mucho, quedó sin efecto toda vez que Benedicto no confirmó
expresamente estas Letras. Era ciertamente un absurdo pretender
que las leyes de los Romanos Pontífices quedaban anuladas si expre­
samente no las aprobaban sus sucesores, y era ade mas evidente

»etiam impressis, manu alicujus notarii publici subscriptis, et si-


agillo personae in dignitate ecclesiastica constitutae munitis, ea-
»dem prorsus fides ahibeatur, quae ipsis original!bus Litteris ad-
»hiberetur, si forent exhibitae, vel ostensae.
»Nulli ergo hominum liceat h&nc pagiuam Nostrae declara-
»tionis, damnationis, mandati, prohibitionis, et interdic.tionis in-
»fringere, vel ei ausu temerario contraire: si quis autern hoc at-
»tentare praesumpserit, indignationem omnipotentis Dei, ac bea-
»torum Petri et Pauli apostolorum ejus se noverit incursurum.
»Datum Romae apud sanctam Mariam Majorem anuo incar-
»nationis Dominicae millesimo septingentésimo trigésimo octa-
*vo, quarto Kalendas Maii, Pontificatus Nostri anno octavo.»
§ 3. Haec tamen recolendac memoriae Benedicto XIV itidem
praedecessori Nostro satis non fuerunt. Percrebuerat enim ser-
monibus permultorum, latam in Clementis dudum mortui Litte­
ris excommunicationis poenam jam evanuisse, quod Benedictus
eaa litteras diserte non confirmaaset. Krat profecto absurdum
contendere superiorum Pontificum leges obsolescere, nisi a sue-
cesoríbus expresse approbentur, et praeterea manifeste patebat á
Benedicto saepius Clementis constitutionem ratam habit am fuis-
13 DE MARZO DE 1826. 181
que Benedicto habla ratificado muchas,veces la constitución de
Clemente. Sin embargo, para arrancar también de manos de los
sectarios esta cavilación, juzgó Benedicto publicar una nueva
constitución que empieza Próvidas, él 18 de Marzo de 1751, en la
cual confirmó la constitución textual de Clemente en la forma
que se dice específica y del modo más honroso y eficaz. Hé aquí
la constitución de Benedicto:

B E N E D IC T O O B ISP O ,

SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS,

Para perpéiua memoria.

»Por justas y graves causas creemos deber fortalecer y confir-


»mar de nuevo con la fuerza de nuestra autoridad, lassábias leyes
»y disposiciones de los Romanos Pontífices nuestros predecesores,
»no sólo aquellas cuyo vigor tememos que con el curso del tiem-
»po ó lá negligencia de los hombres hayan podido debilitarse ó

se. Attamen hanc etiam cavilationem de sectariorum manibus


extorqnendam judicavit Benedictus edita nova constitutione cu­
jus initium Próvidas, décimo quinto Kalendas Aprilis anno mi-
llesimo septingentésimo quinquagesrmo primo, qua Clementis
constitutionem totidem verbis relatam in forma, ut aiunt speci-
fica, quae omnium amplissima et efficacissima habetur, confir-
mavit. Talis vero eat Benedicti constitutio:

BENEDICTOS EPISCOPUS

SEHVTJS SERVOHUM DEI.

Ad perpetúan rei memoriwm.

§4. «Próvidas Romanorum Pontificum praedeceesorum Nos-


»trorum leges atque sanctiones, non solum eas quarum vigorem
»vel temporum lap su , vel hominum neglectu labefactari, aut
»extinguí posse veretnur, sed eas etiam quaé recentem vim,
»plenumque obtinent robur, justis gravjbusque id exigentibue
182 LETRAS APOSTÓLICAS DB LEON XII «QUO GRAVIORA.»
»extinguirse, sino también las que en la actualidad gozan de en-
»tero vigor y fuerza.
Nuestro predecesor el Papa Clemente XII, de feliz memoria,
«por medio de sus Letras apostólicas, 1% eminmti, fecha 28 de
vAbril de 1738, año octavo de su Pontificado, dirigidas á todos los
»fieles de Jesucristo, condenó y prohibió perpetuamente ciertas
»sociedades, juntas, asambleas, concurrencias, conventículos ó
»reuniones llamadas vulgarmente de los francmasones ó de otro
»modo, esparcidas entónces extensamente por ciertos países, y
»que se iban aumentando cada día, mandando á todos y á cada
»uno de los fieles de Jesucristo, bajo pena de excomunión en el
»acto mismo y sin ninguna declaración, incurrida de la cual na-
»die puede absolver más que el Romano Pontífice entónces rei-
»nante, excepto en la hora de la muerte; que ninguno se atreva
»ó presuma eutrar, propagar ó fomentar, recibir, ocultar, inacri-
»birse, asociarse, ó asistir de otro modo ó este género de socie-
»dades como más extensa y detalladamente se contiene en la
»misma Carta cuyo tenor es el siguiente etc. etc.

»causis, novo auctoritatis Nostrae munimine roborandas con-


j»firmandasque censemus.
»Sane felicis recordationis praedecessor Noster Clemens
»Papa XII per auas Apostólicas .Litteras anno Incamationis Do-
»minicae millesimo septingentésimo trigésimo octavo, quarto
»kalendas majas, Pontificatus sui anno octavo datas, et u ni-
♦versis christifidelibus inscriptas, quarum initium eat In emi-
>menti, nonnullas societates, coetus, conventus, collectiones,
»conventícula seu aggregationes vulgo de' Liberi Muratori seu
»des Francs-Mavms, vel aliter nuncupates in quibusdam regio-
»nibus tune late diffusas, atque in dies inyalescentes, perpetuo
»damnavit atque prohibuit, praecipiens omnibus , et singulis
»christifidelibus sub poena excommunicationis ipso facto absque
»ulla declaratione incurrenda, a qua nemo per alium, quam per
»Romanum Pontißcem pro tempore existentem, excepto mor-
»tis articulo, absolví posset, ne quis auderet vel praesumeret
»hujusmodi societates inire, vel propagare, aut confovere, re-
aceptare , occultare, íisque adscribí, aggregari, aut interesse,
»aut alias prout in eisdem Litteris latius et uberius continetur,
*quarum tenor talis est, videlicet, etc., etc.
13 DB MARZO DB 182 6. 183

»Pero habiendo llegado á nuestros oídos que hay algunos que


»no vacilan en afirmar y propalar que la dicha pena de excomu-
»nion impuesta por nuestro predecesor, según antecede, carece
»ya de efecto por no haber sido confirmada por Nos dicha prein-
»serta constitución, como si fuera necesaria la confirmación ex-
»presa del Pontífice sucesor, para la subsistencia de las constitu-
»ciones apostólicas del predecesor. ·
»Y habiéndosenos también indicado por algunos varones pia­
dosos y temerosos de Dios, que para quitar todos los subterfu-
»gios á los calumniadores y declarar la uniformidad de nuestra
»mente y voluntad con la de nuestro predecesor seria muy con ve-
uniente que añadiéramos el nuevo sufragio de nuestra confirma-
»cion á la constitución de dicho antecesor:
»Nos, aun cuando principalmente en el año pasado del jubileo
»y muchas veces ántes concedimos benignamente absolución de la
»excomunión á muchos fieles de Jesucristo, verdaderamente arre-
»pentidos y contritos que habían violado las leyes de la sobredicha
»constitución, prometiendo de todo corazón apartarse enteramente
»de estas sociedades ó conventículos condenados y no volver jamas

»Cum autem sicut accepimus aliqui fuerint qui asserere,


»ac vulgo jactare non dubitaverint dictam excommunicationis
»poenam a praedecesaore Nostro ut praefertur impositam non
»amplius afficere, propterea quod ipsa praeinserta constitutio
»a Nobis confirmata non fiierit, quasi vero pro apostolicarum
»constitutionum a praedecessore editarum subsistentia Pontificia
»successoris expressa confirmatio requiratur;
»Cumque etiam a nonnullis piis ac Deum timentibus viris
»Nobis insinuatum fuerit ad omnia calumniantium subterfng-ia
»tollenda, declarandamque animi Nostri cum ejusdem praede-
»cessoris mente ac volúntate uniformitatem magnopere expe-
»diens fore , u t ejusdem praedecessoris constitution! novum
»confirmationis Nostrae suffragium adjungeremus:
»Nos licet hucusque dum pluribus christifidelibus de violatis
»ejusdem constitution is legibus vere poenitentibus atque dolen-
»tibus, seque a damnatis hujusmodi societatibus, seu conven-
»ticulis omnino recessuros et nunquam in posternm ad illas et
»illa redituros ex animo profitentibns, absolutionem ab incursa
»excommunicatione tum antea saepe, tum máxime elapso jubi-
184 LBTBAS APOSTÓLICAS DB LEON XII «QUO GBAVIOBA.»
»á ellos en lo futuro; ó cuando comunicamos á los Penitenciarios,
»por Nos deputados, facultad de poder dar eo nuestro nombre y
»autoridad dicha absolución á esta clase de penitentes que á ellos
»acudieren; no hemos dejado también de instar con todo empeño
»y cuidado para que se proceda por los competentes jueces y tri­
bunales , según la medida del delito, contra los violadores de
»dicha constitución, lo que en efecto han hecho muchas veces,
»de donde no por argumentos probables solamente, sino del todo
»evidentes é indudables por Nos suministrados, debiera bastante
»claramente inferirse nuestro sentir y nuestra firme y delibera­
d a voluntad, respecto de la fuerza y vigor de la censura ten­
azada por el dicho pred ecesor Clemente, como arriba se refiere;
»y si de Nos se propalara una opinion contraria, con seguridad
»podríamos despreciarla y dejar nuestra causa al juicio de Dios
»todopoderoso, sirviéndonos de aquellas palabras que consta se
»recitaban en otro tiempo en el santo sacrificio: — Haced, Señor,
»os rogamos, que no nos cuidemos de las contradicciones de los
»espíritus depravados, sino que despreciando la maldad misma,
»os suplicamos no permitáis que nos espanten los críticas injustas,

»laei anno benigne concessimus, seu dum facultatem poeni-


»tentiariis a Nobis deputatis communicavimus, ut hujusmodi
»poenitentibus, qui ad ipsos confugerent, eamdem absolutionem
»Nostro nomine et auctoritate impertiri valerent, dum etiam
»sollicito vigQantiae studio instare non praetermisimus, ut a com-
»petentibus judicibus et tribunal i bus adversus ejusdem constitu-
»tionis violatores pro delicti mensura procederetur, quod et ab
»eis reipsa saepe praestitum fuit, non quidem probabilia dum-
»taxat, sed plane evidentia et indubitata argumenta dederimus,
»ex quibus animi Nostri sensus ac firma et deliberata volun-
»tas quoad censurae per dictum Clementem praedecessorem, u t
»praefertur, impositae vigorem et subsistentiam satis aperte
»inferri debuerant; si quae autem contraria de Nobis opinio cir-
»cnmferretur, Nos eam securi contemnere posseraus, causam-
»que nostram justo Dei omnipotentis judicio relinquere, ea verba
»usurpantes, quae olim inter sacras actiones recitata fuisse
»constat: —Praesta, quaesumus, Domine, ut mentium reproba-
»rum non curemus obloquium, sed eadem pravitate calcata
»exoramus, ut nec terreri nos lacerationibus patiaris injustig,
13 D2 MARZO DB 1 8 2 6 . 185

»ni que nos enredemos en las capciosas adulaciones, sino ántes


»bien, que amemos lo que vos mandais,—como se lee en la misa
»intitulada Contra ohloquentes de antiguo Misal, que se atribuye
ȇ nuestro predecesor San Gelasio, publicado por el venerable
»siervo de Dios José María Tomasio^ Cardenal.
»Sin embargo, para que no pueda decirse que Nos hemos
»omitido imprudentemente algo, ¿ fin de poder quitar fácil-
»mente un cebo y cerrar la boca á la mentira y á las calumnias,
»oido ántes el parecer de algunos de nuestros Venerables Her­
m anos los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, hemos
»decretado confirmar por las presentes la dicha constitución
»de nuestro predecesor, inserta como arriba, palabra por pala-
abra y en la forma especifica que es la más ámplia y eficaz de
»todas, como por ciencia cierta' y con la plenitud de nuestra
»autoridad apostólica, la confirmamos, corroboramos y renova-
»mos al teuor de las presentes L etras, en todo y por todo, como
»si hubiera sido publicada primeramente por núes tra propia vo-
»1untad, de nuestra propia autoridad y en nuestro propio nom-
»bre, y queremos y determinamos que tenga perpétua fuerza y
»eficacia.

»nec captiosis adulationibus implicari, sed potius amare, quod


»praecipis: — ut habet antiquum Missale , quod sancto Gelasio
»praedecessori Nostro tribuitur, et a venerabili servo Dei Jo-
»sepho Maria Cardinali Thomasio editum fuit in missa, quae
»inscribitur: Contra obloquentes.
»Ne tamen aliquid per Nos improvide praetermissum dici va-
»leret, quo facile possemus mendacibus calumniis fomentum
»adimere, atque os obstruere, audito prius nonnullorum Vene-
»rabilium Fratrum Nostrorum S. R. E. Cardinalium consilio,
»eamdem praedecessoris Nostri-constitutionem praesentibus, ut
»supra de verbo ad verbum insertam in forma specifica, quae
»omnium amplissima et efñcacissima habetur, confirmare decre-
»vimus, prout eam ex certa scientia, et apostolicae auctoritatis
»NoBtrae plenitudine earumdem praesentium Litterarum tenore
»in omnibus et per omnia perinde ac si Nostris motu proprio,
»auctoritate, ac nomine primum editae fuissent, confirmamus,
»roboramus et innovamus, ac perpetuara vim et efficaciam habe~
»re volumus et decernimus.
186 LBTBAS APOSTÓLICAS DE LEON XII «QUO GBAV10BA.»
»Mas entre las gravísimas causas de dicha prohibición y con­
denación enunciadas en la constitución preinserta, es u na, que
»en estas sociedades ó conventículos se reúnen hombres de todas
»las sectas y religiones, por donde claramente se ve cuán grande
»mal puede resultar á la pureza de la religión católica. La se-
»gunda es el pactó estrecho é impenetrable con que se ocultan
»las cosas que en estos conventículos se hacen, á las cuales con
»razón puede aplicarse aquella sentencia de Cecilio Natal, refe-
»ridaen Minucio Félix con motivo bien diferente: —Las cosas
»honestas aman la publicidad, los crímenes el secreto.—La ter-
»cera es el juramento con que se obligan á guardar inviolable-
»mente este secreto, como si fuera permitido á alguno escudarse
»bajo pretexto de una promesa ó de un juramento, para no
»ser obligado, cuando es preguntado por la autoridad legítima,
ȇ confesar todo lo que se le pregunta, para saber si en estas
»reuniones se hace alguna cosa contraria á la religión, al Estado
»ó á las leyes. La cuarta es, que estas sociedades son reconocidas
»no ménos opuestas á las leyes civiles que á las canónicas, pues
»todos los colegios y sociedades, reunidas sin la autoridad públi—
»ca, están prohibidas por derecho civil, como puede verse en

»Porro ínter gravissimas praefatae prohibitionis et damna-


»tionis causas in praeinserta constitutione enunciatas una est,
»quod in hujusmodi societatibus et conventiculis cujuscumque
»religionis ac sectae homines invicem consociantur, qua ex re
»satis patet quam magna pemicies catholicae religionis puritati
»inferri valeat. Altera est arctum et impervium secreti foedus,
»quo occultantur ea, quae in hujusmodi conventiculis fiunt,
»quibus proinde ea sententia mérito aptari potest, quam Caeci-
»lius Natalis apud Mimicium Felicem in causa nimirum diversa
»protulit: — Honesta semper publico gaudent, scelera secreta
»sunt. — Tertia est jusjurandum, quo se hujusmodi secreto in-
»violabiliter servando adstringunt, quasi liceat alicui pujuslibet
»promissionis aut juram enti obtentu se tueri quominus a legiti-
»ma potestate interrogatus omnia fateri teneatur, quaecumque
»exquiruntur ad dignoscendum an aliquid in hujusmodi convcn-
»tibus fiat, quod sit contra religionis, aut reipublicae stafrum,
»et leges. Quarta est, quod hujusmodi societates non minus ei vi-
»libus, quam canonicis sanctionibus adversari dignoscuntur.
13 DB MAEZO DB 1826. 187

»el libro XLV1I de las Pandectas, tít. 22 de collegiis ac corpori-


7>bus illic itis, y en la célebre carta de C. Pliaio Cecilio II , que es
»la XCVU del libro X , en la cual dice, que por un edicto suyo,
»según las órdenes del emperador, prohibió que hubiera socieda­
d e s , estoes, que no pudieran formarse ni existir sociedades y
»reuniones sin la autoridad del principe. La quiuta es, que di-
»clias sociedades ó reuniones fueron ya en muchos países pros-
»critas y eliminadas por las leyes de los principes seglares.
»La última, por fin, es que estas sociedades ó reuniones son
»tenidas en mala fama entre los varones buenos y prudentes, en
»cuyo dictámen, los que en ellas se inscriben incurren en la nota
crde maldad y perversión.
»Por último, dicho predecesor en la preinserta constitución
»excita ¿ los Obispos y Prelados superiores y otros Ordinarios de
»los lugares, á que para su ejecución, si necesario fuere,’ no de-
»jen de invocar el auxilio del brazo secular.
»Todas y cada una de las cuales cosas, Nos, no sólo apro.ba-
»mos y confirmamos, recomendamos y encarecemos respectiva-
»mente á los mismos superiores eclesiásticos, sino que también

»quum scilicet jure civili omnia collegia et sodalitia, praeter p u -


»blicam auctoritatem consociata p ro h ib e a n tu r , ut videre est in
»Pandectarum libro XLVII, tit. 22 de collegiis ac corporibus'
»illic itis, et in celébri epístola C. Plinii Caecilii Secundi quae
»est XCVII, lib. X, in qua ait edicto suo secundum imperatoris
>5mandat a vetitum fuisse, ne heteriae essent, id est ne societates
»et conventus sine principia auctoritate iniri et haberi possent.
»Quinta- est quod jam in pluribus regionibus memoratae societa-
»tes, et aggregations saecularium. priacipum legibus proscrip-
»tae, atque eliminatae fuerunt. Ultima demum, quod apud
»prudentes et probos viros eaedem societates et aggregations
»male audirent, ■eorumque judicio quicumque eisdem nomina da-
»rent, pravitatis et perversionis notam incurrerent.
»Denique idem praedecessor in praeinseTta constitutione
»Episcopos et superiores Praelatos, aliosque locorum Ordinarios
»excitat, ut pro illius executione, si opus fuerit, brachii saecu-
»laris auxilium invocare pon praetermittant.
»Quae orania et singula non solum a Nobis approbantur, et
»confirmantur, eisderaque ecclesiasticis Superioribus respecti-
188 LETRAS APOSTÓLICAS DE LEON XII ffQUO GRAVIORA.»
»Nos mismo, en virtud del deber de nuestra apostólica solicitud,
»invocamos y requerimos con el mayor empello para nuestras
»presentesLetras, en lo que mira al efecto de las mismas, la
»cooperacion y auxilio de los príncipes católicos y de todas
»las autoridades seculares, toda vez que dichos jefes supremos y
»autoridades son elegidos por Dios como defensores de la fe y pro-
»tectores de la Iglesia; y por lo tanto, deber suyo es emplear
»todos los medios convenientes para que á las constituciones
»apostólicas se preste el debido respeto y omnímoda observancia,
»lo cual les recordaron los Padres del Concilio de Trento, se-
»sion 25, cap. 20, y mucho ántes esclarecidamente lo había de-
»clarado el emperador Cario Magno en el tít.. I , cap. 2 de sus
»Capitulares, en donde despues de haber prescrito á todos sus
»vasallos la observancia de las leyes eclesiásticas, auade lo si-
»guíente: —Pues de ningún modo nos es posible comprender
»cómo pueden sernos fieles los que se muestran infieles á Dios y
»desobedientes á sus sacerdotes.—Por lo cual, mandando á los
»jefes y ministros de todos sus dominios que obliguen á todos y á
»cada uno á prestar la debida obediencia á la Iglesia, impuso

»ve commendantur et injunguntur, verum etiam Nos ipsi, pro


»apostolicae sollicitudinis officio, praesentibus Nostris Litt er is
»catholicorum prmcipum, omniumque saecularium potestatum
»opem et auxilium quoad praemissorum effectum invocamus, et
»enixo studio requirimus, quum ipsi supremi principes et po-
»testates electi sint a Deo defensores fidei Ecclesiaeque protecto-
»res, ideoque eorum munus sit idoneis quibusque ratioiiibus
»efficere, ut apostolicis constitutionibus debitum obsequium, et
»omnímoda observantia praestetur, quod iis in memoriam revo-
»carunt Tridentinae Synodi Patres sess. 25 cap. 20, multoque
»antea egregie declaraverat imperator Carolus Magnus suorum
»Capitularium tit. I, cap. 2 , ubi post demahdatam omnibus
»sibi subditiä ecclesiasticarum sanctionum observantiam haec
»addidit: —Nam nullo pacto agnoscere possumus qualiter nobis
»fideles existere possunt, qui Deo infideles et suis aacerdoti-
»bus inobedientes apparuerint. — Quapropter cunctis ditionum
»suarum praesidibus, et ministris injungens, ut omnes, et sin-
»gulos ad debitam obedientiam Ecclesiae legibus exhibendam
omnino compellerent, gravissimas quoqtte poenas ad versus eos
13 Dfl ALLBZO DE 1826. 189
»también gravísimas penas contra los que esto no hicieren, aña-
adiendo:— Y sepan Jos que se hallaren que son en esto (loque
»Dios no permita) negligentes ó desobedientes, que aunque fue­
r e n nuestros hijos, no tendrán honores en nuestro imperio, ni
.»lugar en palacio, ni sociedad ni comunidad con Nos ni con los
»nuestros, sino ántes bien, pagarán su merecido en la penuria y
»en el rigor.
»Y queremos que á las copias, aun impresas, de las presentes,
»firmadas de mano de algún notario público, y autorizadas con
»el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad,
»se preste la misma fe que se daria á las Letras originales si
»fueran presentadas ó enseñadas. -
»Por consiguiente, á nadie sea permitido infringir ó contrariar
»temerariamente este nuestro escrito de confirmación, renova-
»cion, aprobación, comision, invocación, requisición, decreto
»y voluntad. Y si alguno se atreviere á intentarlo, tenga enten-
»dido que incurriré en la indignación de Dios y de los bienaven-
»turados Apóstoles San Pedro y San Pablo.
»Dado en Roma, cerca de Santa Maria la Mayor, en el año de

»indixit, qui hoc praeatare negligerent, subdens inter alia:—Qui


»autem in liis (quod absit!) aut negligentes, eisque inobedientés
»fuerint inventi, sciant se nec in nostro imperio honores retíne­
l e , licet etiam filii nostri fuerint, nec in palatio locum, ñeque
»nobiscum, aut cum nostris societatem, aut communitatem ullam
»habere, sed magis sub districtione et ariditate poenas luent,
»Volumus autem, u t earumdem praesentium transsum ptis
»etiam impressis, manu alicujus notarii publici subscriptis, et
»sigillo personae in dignitate ecclesiastica constitutae mumtis,
»eadem fides prorsus adhibeatur, quae ipsis originalibus Litteris
»adhiberetur, si forent exhibitae vel ostensae.
»Nulli ergo hominum liceat hanc paginam Nostrae confirma-
»tionis, ínnovationis, approbationis, commissionis, invocationia,
#Tequisitionis decreti et voluntatis infringere vel ei ausu teinera-
»rio contraire. Si quis autem hoc attentare praesumpserit, in-
»dignationem omnipotentLs Dei. ac beatorum Petri et Pauli
»apostolorum ejus se uoverit incursurum.
»Datum Romae apud Sanctarn Mariam Majorem, anno Incar-
»üationis Dominicae mi Hesimo septingentésimo quinquagesimo
190 LBTBAS APOSTÓLICAS DB LEON XB «QUO GRAVIÜRA.»
»la Encarnación del Seuor, 1751, día 18 de Marzo, aüo undécimo
»de nuestro Pontificado.»
¡Ojalá que los que entónces tenían el poder hubieran hecho
tanto caso de estos decretos, cuanto el bienestar de la Iglesia y
del Estado exigen! ¡Ojalá se hubiesen persuadido que en los
Romanos Pontífices, sucesores del bienaventurado Pedro, no sólo
debían mirar á los pastores y maestros de la Iglesia universal,
sino también á los valientes defensores de su dignidad y diligen­
tísimos manifestadores de los peligros que amenazan! ¡Ojalá que
hubieran empleado aquel poder en destruir las sectas, cuyos
pestíferos proyectos Ja Silla Apostólica les habia descubierto!
Ya desde entónces el asunto estaría enteramente acabado. Pero
como ora por el fraude de los sectarios que astutamente ocultan
sus cosas, ora por los imprudentes consejos de algunos, creyeron
que este negocio debia ser despreciado ó tratado con ligereza,
salieron de las antiguas sectas masónicas, que nunca se enfriaron,
otras muchas, mucho peores y atrevidas. Como comprendiendo
á todas ellas en su seno, apareció la secta de los Carbonarios,
que es tenida por principal en Italia y en algunos otros países,

»primo, décimo quinto kalendas aprilis. Pontificatus Nostri


»anno undécimo.»
§ 5. Utinam qui rerum tune potiebantur, tanti haec decreta
fecissent, quanti tum Ecclesiaetum reipublicae saliis postulabat!
Utinam s-ibi persuasissent in Romanis Pontificibus beati Petri
successoribus non modo Ecclesiae universae pastores, et ma-
gistros, sed etiam strenuos eornm dignitatis defensores, e td i-
ligentissimos periculorum, quae im minent, indices suspicere se
debere! Utinam potestate illa su a usi essent ad sectas convelien-
d a s , quarum pestífera consilia iis a Sede Apostólica fuerant
patefacta! Jam ab eo tempore rem plane confecissent. At cum,
sive sectariorum fraude res suas callide occultantium , sive im­
prudent) bus nonnullorum suasionibus, causam hanc negligen-
dam vel saltern levissime tractandam judicaverint, ex veteribus
illis Massonicis sectis, quae numquam friguerunt, aliae complu-
res exortae sunt multo illis deteriores et audaciores. Has omnes
veluti sinu suo complecti visa est Carbonariorum secta, quae
caeteraritm princeps in ItAlia, aliisque nonnnllis in regionibus
habebatnr, et in varios veluti ramns divisa nom ine teniis di-
13 DE MARZO DB 1820. 191
la cual dividida en varias ramas cou diversos nombres, tomó é.
su cargo combatir acérrimamente la religión católica y la su­
prema y legitima autoridad civil. Para libertar de esta calamidad
á la Italia y A otros países, y hasta los mismos Estados Pontificios
(donde liabia penetrado, juntamente con los invasores extran­
jeros, cuando estaba rodeado de trabas el régimen Pontificio),
Pió VII, de feliz memoria, á quien Nos hemos sucedido, en su
constitución que comienza Ecclesiam a Jesu Christo, fechada·
el 13 de Setiembre de 1821, condenó bajo gravísimas penas la
secta de los Carbonarios, con cualquiera denominación que fuera
designada, según la diversidad de los hombrea, lenguas y lu­
gares. Á su ejemplo hemos creído insertarla también en estas
Letras, y es como sigue:
PIO OBISPO
STEBVO DB LOS SIERVOS DB DIOS.

Para perpétua memoria.


«La Iglesia establecida por Jesucristo nuestro Salvador sobre

versos, acerrime catholicam religionem, et supremam quamque


civilem lcgitimam potestatem impugnandam suscepit. Qua cala-
iiútate ut Italiam, aliasque regiones, imo et ipsam Poutificiam
ditionem (in quam , impedito tantisper Pontificio regim ine, illa
irrepserat una cum exteris hominibus ejus invasoribus) liberaret
felicis recordationis Pius septimus, cui Nos suffecti sumus, Oar-
bonariorum sectam, quocumque tandem nomine pro locorum,
idiomatum, et hominum diversitate áppellaretur, gravissimis
poenis damnavit edita idibus septembris anno millesimo octin-
gentesimo vicésimo primo constitutione, cujus initium: Ecclesiam
« Jesu Christo. Hujua etiam exemplum Nostris hisce Litteris
iuserendum esse censuimitó, quod est ejusmodi.

P IU S E P IS C O P U S
RUHVUji SHBVORUM DBI.

Ad pp.rpehuLm, rei memoriam.

§ 6. «Ecclesiam a Jesu Christo servatore Nftetro supra fir- ·


192 LETRAS APOSTÓLICAS DE LBON XII «QUO QRAVIOHA.»
»una firme piedra y contra la cual el mismo Cristo prometió que
»jamas prevalecerían las puertas del infierno, tantas veces y por
»tan formidables enemigos ha sido acometida, que si no intervi-
»niera aquella divina promesa que no puede faltar, parece que
»debería temerse su completa ruina, bien por la fuerza de aque-
»Uos, bien por sus artificios, bien por su mauera astucia. Mas lo
»que aconteció en tiempos antiguos esto mismo es lo que en
»nuestra calamitosa edad ha sucedido, que parece ha llegado
»aquel tiempo final, tanto há pronosticado por los apóstoles, en el
»cual vendrán impostores que andarán de impiedad en impiedad
»según sus deseos. Pues á nadie se oculta cuán grande muche­
dum bre de hombres.malvados se ha coligado en estos dificilísi-
»mos tiempos contra el Señor y contra su Cristo, los cuales
»principalmente procuran, si bien vanam ente, engañados los
»fieles por una filosofía vana y falaz y separados de la doctrina
»de la Iglesia, echar por tierra y acabar con la misma Iglesia.
»Para conseguir esto más fácilmente, reunieron á la mayor parte
»de aquellos en juntas secretas y clandestinas sectas, con las

»mam petram fundatam, et adversus quam ipsemet Christus


»promisit numquam portas inferi praevalituras, tot saepe ac tam '
»formidolosi hostes aggressi sunt, ut nisi divina illa , et quae
»transire non potest promissio intercessisset, metuendum vide-
»retur ne ipsa illorum aut vi, aut artibus, aut calliditate cir-
»cumventa penitus interiret. Quod vero superioribus temporibus
»evenit, id etiam et praecipue quidem luctuosa hac nostra aetate
»factum est, quae novissimum illud tempus esse videtur tanto
»ante ab apostolis praenunciatum, quo (1) venient illusores se-
»cumdum desideria sua ambulantes in impietatibus. Nec enim
»quemquam ia te t, quanta scelestorum hominum multitudo
»difficillimis hisce temporibus convenerit in unum adversus Do-
»minum et adversus Christum ejus, qui id praecipue curant, ut
»deeeptis per philosophiam et inanem fallaciam (2) fidelibus et ab
»Ecclesiae doctrina avulsis, ipsam Ecclesiam irrito licet conatu
»labefactent, et evertant. Quod ut facilius assequerentur, eorum
»plerique occultos coetus, clandestinasque sectas coegerunt, e i

M) lo Gpist. b. Judae. Ap. v. 18.


(2) Golosa. c*p. II. v. 8. .
13 DE MARZO DB 1826. 193

»cuales esperaban atraer con más libertad ¿ muchos á la socie­


d a d de sus crímenes y conjuraciones.
»Hace ya mucho tiempo que esta Santa Sede, habiendo des­
cubierto estas sectas, fuerte y libremente clamó contra ellas y
»puso de manifiesto las maquinaciones que ocultamente se tra ­
jinaban en ellas contra la religión y aun contra la sociedad civil.
»Mucho tiempo hace que excitó á todos á procurar que estas sectas
»no llegaran á realizar lo que criminalmente intentaban. Pero es
»doloroso que el éxito por esta Sede Apostólica esperado no
»correspondiera A sus cuidados, y que estos hombres· malvados
»nunca hayan desistido de su empeño; de donde se han seguido
»los males que nosotros mismos presenciamos, y que hasta los
»hombres, cuya soberbia va siempre en aumento, se hayan atre-
»vido también á formar nuevas sociedades secretas.
»Aqui debe mencionarse la sociedad que no há mucho nació
»y extensamente se propagó por Italia y otros países, que aun-
»que dividida en muchas sectas, y por su variedad tome algu-
»nas veces diversos y distintos nombres, en realidad es una por
»la comunión de doctrinas y delitos, y por cierto juramento en

»quibus futurum sperabant ut plurimos in suae conjuratiónis


»et sceleris soeietatem liberius pertraherent.
»Jampridem sancta haec Sedes his sectis detectis magna li-
»beraquevoce contra eas clainavit, et consilia, quae clam ab iis
»essent inita contra relig-ionem, imo et contra civilem soeietatem
»patefecit. Jampridem omnium excitavit diligentiam, ut caverent,
j>ne his sectis id conari liceret, quod nefarie meditabantur. Ve-
»rum dolendum est his Sedis Apostolicae studiis non eum exitum
»respondisse, quem ipsa spectabat, ut scelestoa homines numquam
«a suscepto consilio destitisse; undo consecata tandem ea mala
»sunt, quae nosmetipsi perspfeximus; imo homines, quorum super-
»bia ascendit semper, novas etiam secretas societates inire ausi
»sunt.
»Commemorari hoc loco debet societas nuper orta et longe la-
oteque in Ttalia, aliiaque in regionibus propagate, quae licet in
»plures sectas divisa sit, ac pro eamm varietate diversa ac dis-
»tincta inter se nomina aliquando assumat, re tamen sententia-
»rum, et facinocum commuuione, et foedere quodam inito una
»est. et Carbonariorum plernmque solet appellari. Simulant iUi
13
194 LBTBAS APOSTÓLICAS DE LSON III «QUO GR1VIO&A.»
velia prestado, la cual por lo general suele llamarse de los Car-
»bonarios. Estos aparentan á la verdad un respeto singular y
»admirable amor hácia la religion católica, y ¿ la persona y doc­
t r i n a de Jesucristo nuestro Salvador, á quien alguna vez, de
»una manera indigna, se atreven á llamar el presidente y gran
»maestro de su sociedad. Pero estas palabras, que parecen más
»blandas que el aceite, otra cosa no son que dardos, de los
»cuales, para herir con más seguridad álo s incautos, se sirven
¿los hombres artificiosos que se presentan con pieles de ovejas y
»que por dentro son lobos rapaces.
»Por cierto que aquel severísimo juramento por el cual, imi-
»tando en gran parte á los antiguos Priscilianistas, prometen
»que en ningún tiempo ni en ningún caso manifestarán á los que
/>no pertenecen á su sociedad nada de lo que á la misma per­
tenece, ni revelarán á los de los grados inferiores lo que con-
»cierne á los grados superiores; aquellos clandestinos é ilegítimos
¿conventículos que tienen ademas, á usanza de los antiguos
»herejes, y la agregación de hombres de todas las sect&s y re-
»ligiones en su sociedad, aunque otras pruebas no hubiera,

»quidem singulärem observantiam et mirificum quoddam Studium


»in catholicam religionem, et in Jesu Christi Salvatoris nostri perso-
»nam et doctrinam, quem etinm societatis suae rectorem et mag-
vnum magistrum nefarie aliquando audent appellare. Verum ser-
»mones hi, qui super oleum molliti videntur, nihil aliud sunt
»quam jacula ad tutius vulnerandos minus cautos a callidis ho-
»minibus adhibita, qui veniuntin vestimentis ovium, intrinsecus
»autem sunt lupi rapaces.
»Sane severissimum illud jusjurandura, quo veteres Priscillia-
»nistas magna ex parte imitantes pollicentur se nullo umquam
»tempore, nullove casu vel patefacturos hominibus in societatem
»non adscriptis quidquam quod eam societatem respiciat, vel
»communicaturos cum iis, qui in gradibus inferioribus versantur
»aliquid quod ad gradúa pertineat superiores, clandestina illa
»praeterea et illegitima conventícula, quae more a pluribus hae-
»reticis usurpato ipsi habent, et cooptatio hominum cujuscumque
»religionis et se ctae in suam societatem, etsi caetera deessent,
»satis persondent oullam memoratis eorum dictis fidem haberi
»oportere.
13 DE MARZO DR 1826. 195

«suficientemente demuestran que conviene no ñar nada en su»


»palabras.
»Pero no hay necesidad de juzgar de sus palabras por conje-
»turas y raciocinios, como más arriba indicamos. Sus libros im­
presos , en los cuales se describe lo que acostumbra á practicarse
»en las reuniones, principalmente en los grados superiores; sus
»catecismos, estatutos y otros gravísimos documentos fehacien-
»tes, así como también los testimonios de los que desertaron de
»aquella sociedad á que ántes estaban unidos, cuyos errores y
»engaños manifestaron á los legítimos jueces, manifiestamente
»declaran que el principal objeto de los Carbonarios se encamina
»4 dar ¿ cada uno omnímoda libertad de formarse una religión
»según su capricho y sus preocupaciones; propagar la indiferen-
»cia religiosa f que más perniciosa que ella apénas ninguna otra
»cosa podrá escogitar.se; á profanar y manchar la pasión de Je-
»sucristo con ciertas ceremonias nefandas; á despreciar los sacra­
m entos de la Iglesia (á los cuales parece que por un horrible sa-
»crilegio sustituyen otros nuevos inventados por ellos) y hasta
»los mismos misterios de la religión católica; á destruir esta
»Silla Apostólica , contra la cual, animados de un ódio espe­
c ia l á causa del principado de que siempre gozó esta Cáte-

»Verum conjecturis et argumentis opus non est, ut ita de eo-


»rum dictis judicetur, quemadmodum superius indicatum est. Li-
»bri ab ipsis typis editi, quibus ratio describitur, quae in conven-
»tibus superiorum praesertim graduum adhiberi solet; eorum
»catechismi. et statuta, aliaque autbenticaet ad fidern faciendam
»gravissiraa documenta, nec non eorum testimonia, qui cum
»eam societatem deseruissent, cui antea adhaeserant, ejus erro-
*res et fraudes legitimis judicibus p.tefecerunt, aperte declarant
«Carbonarios id praecipue spectare ut magnam licentiam cuique
»dent religion-am, quam colat, proprio ingenio, et ex suisopinio-
»uibus sibi fingendi, indifferentia in religionem inducta, qua vix
»quidquam excogitar i potest perniciosius, ut Jesu Christi passio-
>mem per nefarias quasdam suas cacremonias profanent, ac po—
»Huant, ut Ecclesiae sacramenta (quibus nova alia a se per sum-
»mum scchis inventa substituere videntur) et ipsa religionis ca-
'»tholicae mypteria contemnant, utque Sedem hanc Apostolicam
»>evertant. in quam qnoniain in ea apostolicae Cathedrae semper
196 LETRAS APOSTÓLICAS DE LEON XII «QUO QBAVIORA.»
»tira, maquinan todas las tramas más pestilenciales y perniciosas.
»No ménos impíos son los preceptos, según consta de los mis­
amos documentos, que acerca de las costumbres enseña la socie­
d a d de los Carbonarios, aunque altamente se vanaglorie de
»exigir á sus sectarios que ejerciten la caridad, practiquen toda
»clase de virtudes, y con toda diligencia se abstengan de todo gé-
»nero de vicios. A91 favorece con la mayor impudencia los delei­
t e s sensuales, enseña que es licito matar á los que no guardan
»el secreto de que hemos hablado más arrib a, y aunque Pedro, el
»principe de los Apóstoles, mande á los cristianos que estén some­
tid o s por Dios á toda criatura, sea rey como el primer jefe, sean
»sus ministros como enviados por é l , etc., y mande el Apóstol
»San Pablo que toda alma esté sujeta á las potestades más su-
»blimes; sin embargo, esta sociedad enseña que es irreprensible
»promover revoluciones y despojar de su poder á los reyes y
»demas imperantes, á quienes por extrema injuria se atreve á
»llamar á cada paso tiranos.

»viguit principatus (1), singulari quodam odio afficiuntur, et


»pestífera quaeque ac perniciosa moliuntur.
»Nee minus, ut ex iisdem constat monumentis, scelesta sunt.
»qu&e Carbonariorum societas trndit de moribus praecepta,
»quamvis confidenter jactet se a suis sectatoribus exigere, ut
»charitatem ac omne virtutum genu3 excolant, et exerceant, ac
»diligentissime ab omni vitio abstineaut. Itaquelibidinosis volup-
»tatibus impudentissime ea favet, docet licere eos interficere,
»qui datam de secreto, quod superius memoratum est, fidem non
»servare rint; et licet apoatolorum, princeps Petrus praecipiat, ut
»christiani (2) omni humanae creaturae propter Deum subjecti
»sint, sive regi quasi praecellenti, síve ducibus tamquain ab eo
»missis, etc., jubeatquePaulus apostolus |(3) ut omnis anima po-
»testatibus sublimioribus subdita sit; ea tamen societas docet in-
»tegrum esse seditionibus excita tis reges caeterosque imperantes,
»quos per summam injuriam tyrannos passim appellare audet.
»sua potestate expoliare.
13 d b u a jo z o d e 1826. 197
»Dé estos y otros dogmas y preceptos de esta sociedad son de
»donde han provenido en Italia los atentados no há mucho come-
»tidos por los Carbonarios, que tanto afligieron á los hombres
»honestos y piadosos. Nos, pues, que somos los exploradores de
->la casa de Israel, que es la Santa Iglesia, y que por nuestro
»cargo pastoral debemos evitar que sufra ningún daño el rebaño
»del Señor que divinamente nos ha sido confiado, creimos que en
»una causa tan grave no podíamos abstenernos de reprimir los
»malvados intentos de aquellos hombres. Muévenos también á
»esto el ejemplo de nuestros predecesores Clemente XII y Bene-
»dicto XIV, de feliz memoria, el primero de los cuales en su
»constitución In eminmti, del 28 de Abril.de 1738, y el segundo
»en su constitución Próvidas, del 18 de Mayo de 1751, condena-
»ron y prohibieron las sociedades tituladas de los Francmasones,
»ó por otro nombre cualquiera según la variedad de los países é
»idiomas, de cuyas sociedades, tal vez esta de los Carbona­
rio s debe juzgarse como una rama ó ciertamente un remedo.
»Y nó obstante que ya con dos edictos despachados por nues-
»tra Secretaría de Estado, gravemente hayamos prohibido esta

»Haec, aliaquae hujus societatis dogmata, et praecepta sunt,


»ex quibus ea extiterunt in Italia facinora nuper a Carbonariis
»commissa, quae adeo gravem honestis, piisque hominibus moero-
»rem attulerunt. Nos igitur, qui speculatores domus Israel, quae
»est sancta Ecclesia constituti sumus, et qui pro pastorali Nostro
»muñere cavere debemus, ne Dominicus grex Nobis divinitus
»creditus ullum damnum patiatur, existimamus in causa tam
»gravi non posse ab impuris hominum conatibus cohibendis abs-
»tinere. Exemplo etiam commovemur felicis recordationis d e ­
smentís XII et Benedict! XIV praedecessorum Nostrorum, quo-
»rum alter quarto Kalendas majas atini millesimi septingentesi-
*mi trigesimi octavi constitutione, In etninenti, alter décimo
»quinto kalendas Aprilis anni millesimi septingentesimi quin-
»cuagesimi primi constitutione Próvidas, damnarunt et pro-
»hibuerunt societates de Liberi Muratori sen Francs-Macons, aut
»alio quocumque nomine pro regionum et idiomatum varietate
»apellatas, quarum societatum fortasse propago, vel certe imi-
»tatio haec Carbonariorum societas existimanda est. E t quamvis
»jam duobus edictis per Nostr&m Status Secretarinm propos it is
№ LETRAS APOSTÓLICAS DE LBON XII «QUO GRAVIOBA.»

»sociedad, imitando á nuestros mencionados predecesores, juz-


j&gamos que contra ella deben decretarse más solemnemente
»penas graves, principalmente pretendiendo á cada paso los
»Carbonarios que no están comprendidos en aquellas dos consti­
tuciones de Clemente XII y Benedicto X IV , ni que están some­
tid o s á las penas y sentencias allí decretadas.
»Oida por consiguiente una escogida congregación de Vene-
»rables Hermanos nuestros, Cardenales de la Santa Iglesia
»Romana, por su dictámen, de nuestra propia voluntad, á cien-
*cia cierta y con madura deliberación nuestra, y en virtud de la
»potestad apostólica, disponemos y decretamos que la sobredicha
»sociedad llamada de los Carbonarios, ó por otro cualquier nom-
»bre, sus juntas, asambleas, reuniones, agregaciones ó conven-
»ticulos deben ser condenados y prohibidos, como por nuestra
»presente constitución, perpétuamente valedera, los condenamos
»y prohibimos.
»Por lo cu al, á todos y á cada uno de los fieles de Cristo, de
»cualquier estado, grado, condicion, órden, dignidad y catego-
»ria, sean legos ó clérigos, tanto seculares como regulares, aun
»dignos de especifica, individual y expresa mención, extricta-

»hanc societatem graviter Nos prohibuerimus, memoratos tamen


»praedecessores Nostros sequentes, graves poenas in hanc socie-
»tatem solemn iori quidem ratione decernendas putamus, praeser-
»tim cum carbonarii passim contendant se duabus illis Clemen-
»tis XII, et Benedict! XIV constitutionibus non comprehendi, neo
»sententiis, et poenis in illis latís subjici.
»Audita igitur selecta congregatione Venerabilium fr&trum
»Nostroruin S. R. E. Cardinalium, et de ejus consilio, ac etiam
»motu proprio, et ex certa scientia ac matura deliberatione Noa-
»tra, deque apostolicae potestatis plenitudine, praedictam so-
»cietatem Carbonariorum, aut alio quocumque nomine appeliatam,
»ejus coetus, conven tus, collectiones, aggregationes, conventicu-
»la damnanda, et prohibenda esse atatuimuset decrevimus, prout
»praesenti Nostra perpetuo valitura constitutione damnamus et
»prohiberuus.
«Quocirca omnibus et singulis christifidelibus cujuscumque
»status, gradúa, conditionia, ordinis, dignitatis, ac praeminen-
»tiae sive laicis, sive clericis tarn saecularibus, quam regularibug
13 DB MAKZO DE 1826. 199
»mente y en virtud de santa obediencia, mandamos que nadie,
»bajo cualquier pretexto 6 pretendido color, se atreva ó pvesu-
»ma entrar en la sobredicha sociedad de los Carbonarios ó de
»otro modo designada, propagarla, fomentarla, recibirla ú ocul-
»tarla en sus habitaciones, en sus casas ó en otra parte; ins-
»cribirse, agregarse ó entrar en cualquiera de sus grados; faci-
»litarles el poder ó la comodidad de reunirse en alguna parte;
»suministrarles alguna cosa; aconsejarles, darles algún auxilio ó
»favor, pública ú ocultamente, directa ó indirectamente, por si
»ó por otros, de cualquier modo que sea; así como también,
»exhortar, inducir, provocar y persuadir á otros á que se inscri-
»ban, se asocien ó entren en esta sociedad ó en cualquiera de sus
»grados, ó que de cualquier modo la ayuden y fomenten, sino
»que absolutamente deben de todo punto abstenerse de estas
»juntas, asambleas, reuniones ó conventículos, bajo pena dé
»excomunión para todos los contraventores, según arriba indica-
»mos, incurrida en el hecho y sin ninguna declaración, de la
»cual nadie, excepto Nos ó el Romano Pontífice entónces exis­
tiente , puede absolver, ¿ no ser en el artículo de la muerte.

»etiam speciñca, et individua mentione, et expressione dignis,


»dis trie te et in virtute sanctae obedientiae praecipimus, ne quia
»sub quo vis praetextu, aut quaesito colore audeat, vel praesu-
»mat praedictam societ&tem Carbonariorum, aut alias nuncupa-
»tam inive vel propagare, confovere, ac in suis aedibus, seu do-
»mibus, vel alibi receptare, atque occultare, illi, et quicumque
»ejus gradui adscribí, aggregari, aut interesse, vel potestatem,
»seu commoditatem facere, ut alicubí convoce tur, eidem aliquíd
»ministrare, sen alias consilium, auxilium vel favorem palam,
»aut in occulto directe vel indirecte per se, vel per alios quoquo-
»modo praestare, nec non alios hortari, inducere, provocare, ac
»suadere, ut hujusmodi societati, aut cuicumque ejusdem gradui
»adscribantur, annumerentur, aut intersint, vel ips&m quomodo-
»libet, juvent ac foveant, sed omnino ab eadem societate, ejus-
»que coetibus, conventibus, aggregationibus, seu conventiculis
»prorsus abstinere se de beat, sub poena excommunicationis per
»omne^ut supra contrafacientes ipso facto absque ulla declara-
»tione incurrenda; a qua nemo per quemquam nisi per Nos, seu
»Rom&num Pontificem pro tempore existentem , praeterquam
200 LETHAS APOSTÓLICAS DE LEON X ll fQUO GRAVIORA.»

»Mandamos ademas á todos, bajo la misma pena de excomu-


»nion reservada á Nos y ¿ los Romanos Pontífices nuestros suce-
»sores, que tengan obligación de denunciar á los Obispos ó á
»otros á quienes corresponda á todos aquellos que supieren ha­
b e rs e alistado en esta sociedad ó haberse manchado con alguno
»de los crímenes arriba mencionados.
»Por fin, para cerrar m¿s eficazmente la puerta á todo peligro
»de error, condenamos y proscribimos todos los libros y catecis-
»mos, como dicen, de los Carbonarios, en los cuales se describe
»lo que acostumbran hacer en sus asambleas; sus estatutos, códi-
»gos y todos los libros escritos en su defensa, ya impresos, ya ma-
»nuscritos, y prohibimos á todos los fieles, bajo la misma pena de
»excomunión mayor, del mismo modo reservada, que lean ó ten-
»jgan los mencionados libros 6 alguno de ellos, y mandamos que
»los entreguen todos á los ordinarios de los lugares ó á otros que
»tienen derecho de recibirlos.
»Queremos también que á las copias, aunque sean impresas,
»de nuestras presentes Letras, firmadas de mano de algún no-
»tario público, y selladas con el sello de una persona constituida

»in articulo mortis constitutes, absolutionis beneficium valeat


»obtinere.
»Praecipimus praeterea omnibus sub eadem excommunicatio-
»nis poena Nobis, ac Romanis Pontificibus successoribus Nostris
»reservata, u tten ean tu r denunciare Episcopis, vel caeteris ad
»quos spectat eos omnes, quos noveriut huic societati nomen de-
i>dÍ3s e , vel aliquo ex iis criminibus, quae commemorata au n t, se
»inquinasse.
»Postremo, ut omne erroris periculum efficacius arceatur.
»damnamus, et proscribimus omnes Carbonariorum, ut aiunt,
»catechismos et libros, quibus a Carbonariis describuntur, quae
»in eorum conventibus geri solent, eorum etiam statuta, codices,
»ac libros omnes ad eorum defensionem exaratos, sive typis edi-
*tos, sive manuscriptos, et quibuscumque fidelibus sub eadem
»poena majoris excommunicationis eodem modo reservatae,
jprohibemus memoratos libros, vel eorum aliquem legere, aut
»retiñere, ac mandamus, ut illos vel locorum Ordinary?, vel
»aliis, ad quos eosdem recipiendi jus pertinet, omnino tradant.
»Volumns autem quod praesentium Litterarum Nostrariun
13 DB MARZO DB 1826. 201
»en dignidad eclesiástica, se preste la misma fe que se prestaría
»á las mismas Letras originales si fueran presentadas ó ense­
b a d a s.
»Por consiguiente á nadie sea permitido infringir este escrito
»de nuestra declaración, condenación, mandato, prohibición é
»interdicción, ni se atreva temerariamente á contravenirle. Si
»alguno presumiere intentarlo tenga entendido que incurrirá en
»la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados
»Apóstoles San Pedro y San Pablo.
»Dado en Roma cerca de Santa María la Mayor, el dia 13 de
»Setiembre del año 1821 de la Encarnación del Señor, veintidós
»de Nuestro Pontificado.
No mucho despues de publicada esta constitución de Pió VII,
sin mérito alguno de nuestra p arte, fuimos elevado á la suprema
Cátedra de Pedro, é inmediatamente encaminamos todo nuestro
trabajo á descubrir el estado en que se enoontraban las socieda­
des secretas, su número y poder. Fácilmente comprendimos al
hacer esta investigación, que habia crecido su insolencia, princi­
palmente á causa de su multitud, aumentada por nuevas sectas.

»transaumptis etiam impressis, manu alicujus notarii publici


»aubscriptis, et sigillo personae iy dignitate ecclesiastica consti-
»tutae m nnitis, eadem lides prorsus adhibeatur, quae ipsis origi-
» n a lib u s Litteris adhiberetur si forent exhibitae, vel ostensae.
»Nulli ergo hominum liceat hanc paginara Nostrae declara-
»tionis, damnationis, m andati, prohibitions et interdiction^
»infringere, aut ei ausu temerario contraire. Si quis autem hoc
»attentare praesumpserit, indignationem omnipotentis Dei, ac
»beatorum Petri, et Pauli apostolorum ejus se noverit incur-
»aurum.
»Datum Romae apud Sanctam Mariam Majorem anno Incar-
»nationis Dominicae millesimo octingentesimo vicésimo primo,
»idibus septembris, Pontificatus Nostri anno v ic é s im o secundo.»
§ 7. Non multo post editam hanc a Pío VII constitutionem,
ad supremam beati Petri Cathedram nullis Nostris meritis evecti
No« fiiimus; et continuo omnem Nostram operam convertimus ad
detegendum, quis esBet el andes tinarum sectarum statu s, quis
numerus, quae potentia. Haec inquirentes facile intelleximu£
crevisse illarum insolentiam praecipue ob earutn roultitudinem
202 LBTBAS APOSTÓLICAS DB LBON XII «QDO QB AVIOS A .»

Entre ellas es de notarse particularmente la llamada Universita­


ria, por tener su asiento y domicilio en muchas universidades de
estudios, en las cuales son iniciados los jóvenes por algunos maes­
tros que procuran no enseñarles sino pervertirles en sus misterios,
que justísimamente debieran llamarse misterios de iniquidad, y
son i n s t r u i d o s en todo linage de crímenes.
De aquí provino que, aun despues de tanto tiempo en que por
primera vez encendieron y llevaron por Europa la tea de la revo­
lución los sectarios de las sociedades secretas, y despues de haber
alcanzado gloriosísimas victorias los más poderosos principes de
Europa, de las cuales se esperaba que aquellas serian reprimidas,
aún no acabaron sus nefandos proyectos. Pues en aquellos mis­
mos países en que parece se han calmado las antiguas tormentas
¡cuánto miedo hay de nuevas revueltas y sediciones que sin cesar
traman aquellas sociedades! ¿Cuál no es el espanto á los puñales
impíos que ocultamente son clavados en los cuerpos de los que
fueron designados á la muerte? ¿Cuántas y cuán graves medidas
no se han visto obligados muchas veces á tomar aun á pesar suyo
los que gobiernan, para conservar la tranquilidad pública?

novia sectis auctam. Ex qui bus ea praesertim memoranda est


quae Universitaria dicitur, quod sedem et domicilium in pluribus
atudiorum univeraitatibua habeat, in quibus juvenes a nonnullis
magistris, qui eos non docere, sed pervertere student, ejusdem
mysteriis, quae iniquitatis mysteria verissime appelíari debent.
initiantur, et ad omne scelus informantur.
Inde vero existít, quod tanto etiam post tempore, quo pri-
mum perduellionis faces in Europa a sectis clandestinis per
contfectan eos suos inflammatae, et elataesunt, et post reporta-
tas a potentissimis Europae principibus praeclarissimas victo­
rias, quibus illae comprimendae aperaban tu r , nondurn tamen
nefarii earum conatus finem habuerunt. In illis enim ipsis regio-
uibus, in quibus prjstinae tempestates conquievisse videntur,
qui metus est novarum turbarum , et seditionum, quas illae
sectae perpetuo moliuntur! Quae impiarum formido aicarum,
quas in eorum corporibus clam defigunt quos ad mortem desig­
náronte Quot, et quam gravia non raro decernere , vel inviti
coguntur, qui iisdem cum potestate praesunt, ut publicam tra n -
quillitatem tueantur?
13 DB MARZO DE 1826. 203
De aquí proceden también las acerbísimas calamidades que
casi por todas partes afligen á la Iglesia, y que sin dolor y angus­
tia no podemos recordar.
No se crea que todos estos males y otros que omitimos, falsa
y calumniosamente se atribuyen á estas sociedades secretas. Los
libros que no vacilaron en escribir sobre la Religión y el Esta­
do los en estas sectas inscritos, en los cuales menosprecian la au­
toridad , blasfeman de la soberanía, repiten que el Cristo es un
escándalo ó una necedad; aun más enseñan, que no hay Dios y
que el alma del hombre muere juntamente con el cuerpo: los
códigos y estatutos que explican sus doctrinas é instituciones
manifiestamente declaran todo lo que ya hemos mencionado, y
que por ellos es aprovechado para destruir las autoridades legiti­
mas y acabar de raíz con la Iglesia. Y debe tenerse por cierto y
averiguado que estas sectas, aunque diversas en el nombre, sin
embargo están unidas entre sí con el vínculo criminal de sus per­
versísimas doctrinas.
Siendo esto a s í, Nos hemos creido de nuestro deber condenar

Inde etiam existunt acerbissimae calamitates, quibus Ecclesia


tere ubique v e ia tu r, et quas sine dolore, imo sine moerore com-
memorare non possumus. Impugnantur impudentissime sanc-
tissimaejus dogmata, et praecepta; ejus dignitas extenuatur;
e tp a x illa , et felicitas qua suo quodam jure frui deberet, non
perturbatur m odo, sed omnino evertitur.
Neo putandum est omnia haecm ala, aliaque, quae praeter-
rnissa a Nobis sunt, clandestinis his sectis perperam et per
calumniara adscribí. Libri quos de religione et república acribe-
re nou dubitarunt, qui hic sectis nomen dederunt, quibus domi-
nationem spernunt, majestatem blasphemant, Christum autem
vel scandalum, vel stultitiam dictitant; imo non raro nullum
esse Deura, et hominis animam una cum corpore interire docent:
codices et s ta tu ta , quibus sua consilia, et instituta explicant,
aperte declarant cuncta, quae jam memoravimus, et quae ad
legítimos principatus labefactandos, et Ecclesiam funditus delen-
dam spectant, ab iis proficisci. Atque hoc veluti certum, explo-
ratumque habendum e s t, has sectas licet nomine diversas,
nefario tamen impurissimoi'um consiliorum vinculo esse inter se
conj uñetas.
204 LBTBAS APOSTÓLICAS DB LEON XII tfQUJ GRAVIOBA.»

de uuevo estas sociedades secretas, para que de este modo ningu­


na pueda jactarse de que no está comprendida en nuestra apostó­
lica sentencia, y con este pretexto induzca en error á los incautos
y ménos perspicaces. Por tanto, de acuerdo con nuestros Venera­
bles Hermanos los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, y tam­
bién de nuestra propia voluntad, á ciencia cierta y con nuestra ma­
dura deliberación, á todas las sociedades secretas existentes en la
actualidad, las que tal vez se formaren en adelante, las cuales se
proponen contra la Iglesia y las potestades civiles supremas lo
qne más arriba anunciamos, sea cualquiera el nombre con que se
designen, Nos para siempre las prohibimos bajo las mismas penas
que se sostienen en las Letras de nuestros predecesores, indicadas
ya en nuestra constitución, y que expresamente confirmamos.
Por lo cual á todos y á cada uno de los fieles de Cristo, de
cualquier estado, grado, condicion, órden, dignidad y categoría,
sean legos ó clérigos, tanto seculares como regulares, aun los dig­
nos de especifica, individual y expresa mención, extrictamente y
en virtud de santa obediencia mandamos que ninguno, bajo cual­
quier pretexto ó pretendido color, se atreva ó presuma entrar,

Quae cum ita s in t, Nos muneris Nostri esse censemus iterum


clandestinas has sectas condemnare, atque ita quidem u t ulla
ex iis jactare possit se apostólica sententia Nostra non com-
prehendi, atque hoc praetextu homines incautos et minus acutos
in errorem inducat. Itaque de consilio Venerabilium Fratrum
Nostrorum Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalium, et etiam
motu proprio, et certa scientia, ac matura deliberatione Nostris,
societates occultas omnes tam quae nunc sunt, tam quae for-
tasse deinceps erum pent, et quae ea sibi adversus Ecclesiam et
supremas civiles potentates proponunt, quae superius commemo-
ravimus, quocumque tandem nomine appellentur, Nos perpetuo
prohibemus sub eisdem poenis, quae continentur in praedecesso-
rum Nostrorum Litteris in hac Ñostra constitutione jam allatis,
quas expre6se confírmamus.
Qaocirca omnibus et singulis christifidelibus cujuscumque
status, gTadus, conditionis, ordinis, dignitatis, ac praeeminen-
tiae sive laicis, sive clericis, tam saecularibus, quam regula-
ribus etiam speciflca, et individua mentione, et expressions
dignis districte, et in virtute sanctae obedientiae praecipimus.
13 DB MARZO DB 1826. 206

propagar ó fomentar las sobredichas sociedades, sea el que quiera


el nombre con que se designen, recibirlas ú ocultarlas en sus ha­
bitaciones ó en sus casas ó en otra parte, inscribirse, agregarse,
entrar en ellas ó en cualquiera de sus grados, Ó proporcionarles
los medios ó la comodidad de reunirse en alguna parte, suminis­
trarlas alguna cosa ó darles consejo, auxilio ó favor, pública ú
ocultamente, directa ó indirectamente, por si ó por otros, de
cualquier modo que sea, asi como también exhortar, inducir,
provocar y persuadir á. otros á inscribirse, contarse ó entrar en
cualquiera de sus grados, ó que de cualquier modo las ayuden y
fomenten, sino que absolutamente y de todo punto deben abste­
nerse de dichas sociedades, de sus juntas, asambleas, agregacio­
nes ó conventículos, bajo pena de excomunión para todos los
contraventores, según arriba indicamos, en la que incurrirán en
el mismo hecho y sin ninguna declaración, de la cual por nadie
sino por Nos ó por el Romano Pontífice entónces existente pue­
dan obtener el beneficio de la absolución, á no aeren el articulo
de la muerte.
Mandamos ademas á todos bajo la misma pena de excomu-

ne quis sub quovis praetextu, aut quaesito colore audeat vel


praesumat praedictas societates, quocumque nomine appellen-
tu r, inire, vel propagare, confovere, ac in suis aedibus seu
domibus vel alibi receptare, atque occultare, illis, et cuicum-
que earumdem gradui adscribí, aggregari, aut interesae, vel
potestatem, seu commoditatem facere, ut alicubi convocentur,
iisdem aliquid m inistrare, seu alias consilium, auxilium , vel
favorem palam, aut in occulto, directe, aut indirecte, per se,
vel per alios quoquomodo praestare, nec non alios hortari, in -
ducere, provocare , ac su adere, ut hujusmodi societatibus, aut
cuicumque earumdem gradui adscribantur, annumerentur aut in-
tersint, vel ipsas quomodolibet juvent ac foveant, sed omnino
ab iisdem societatibus. earum coetibus, conventibus, aggrega-
tionibus, seu conventiculis prorsus abstinere se debeat sub poena
excommunicationis per omnea ut supra contrafacientes eo ipso
absque ulla declaratione incurrenda, a qua nemo per quem-
quam, nisi per N os, seu Romanum Pontificem pro tempore
existentem, praeterquam in articulo mortis constitutus, absolu-
tionis beneflcium valeat obtinere.
206 LBTEAS APOSTÓLICAS DB LBON XII «QUO GBAVIOKA.»

oíos reservada á Nos y á los Romanos Pontífices nuestros suce­


sores, que se teng-an por obligados á denunciar á los Obispos ó á
los demas á quienes corresponde, á todos aquellos que supieren
haberse inscrito en estas sociedades ó contaminado con alguno
de los crímenes que acabamos de enunciar. Condenamos absolu­
tamente y declaramos completamente nulo principalmente aquel
juramento enteramente impío y criminal por el qus se obligan los
que entran en estas sectas á no revelar á nadie lo que á las
mismas pertenece, y sentenciar á muerte á todos aquellos miem­
bros que lo manifiestan á los superiores, sean legos, sean eclesiás­
ticos. Pues qué, ¿no es un crimen tener por obligatorio un juramen­
to, que debe pronunciarse con justicia, por el cual se obliga uno
á cometer un asesinato, á menospreciar la autoridad de aquellos
que estando encargados del poder civil ó eclesiástico, tienen el
derecho de saber todo lo que mira á su salvación? ¿No es por ex­
tremo inicuo é indigno, llamar al mismo Dios como testigo y
fiador de los crímenes? Justisimámente los Padres del Concilio
Lateranense III dicen en el cánon 3: «No deben llamarse jura-

Praecipimus praeterea omnibus sub eadem excommunicatio-


nis poena Nobis et Romanis Pontificibus succesaoribus Nostris
reservat«, ut teneantur denunciare Episcopis, vel caeteris, ad
quos spectat, eos onmes, quos noverint his societatibus nomen
dedisse, vel aliquo ex iia criminibus, quae modo commemorata
su n t, se inquinasse.
Praecipue vero jusjurandum illud impium plane, ac sceles-
tum, quo se obstringunt, qui in has sectas cooptantur nemini
patefacturos, quae ad illas sectas pertinent, et morte mulcta-
turos eos omnes sodales, qui ea superioribus sive ecclesiasticis,
sive laicis patefaciunt, omni no dam namus, et plane irritum
declaramus. Quid enim? Nonne nefas est jusjurandum quod in
justitia pronunciaudum est, veluti vinculum habere, quo quisse
ad injustam caedem obliget, et ad eorum contemnendam aucto-
ritatem, qui cum vel Ecclesiam, vel legitimam civilem societa-
tem raoderantur jus hobent ea cognoscendi, quibus illarum salus
continetur? Nonne iniquissimum et indignissimum cst Denn»
ipsum veluti scelerum testem et fldejussorem appellare? Rec-
tissime Patres concilii LateranensiB III inquiunt (can. 3): «Non
»enim dicenda sunt juram enta, sed potius perjuria. quae contra
13 DB MARZO DH 1 8 2 6 . 207

amentos, sino ántes bien perjurios, los que se hacen contra la uti­
lid a d de la Iglesia y las disposiciones de los Santos Padres.» Y
no debe tolerarse la impudencia ó locura de aquellos que dicien­
do no sólo en su corazon, pero también públicamente y en escri­
to» públicos, que no hay Dios, se atreven Bin embargo á exijir un
juramento á todos los que admiten en sus sectas.
Hemos dispuesto estas cosas para reprimir y condenar todas
esas furiosas y criminales sectas. Ahora bien, Venerables Her­
manos, Patriarcas, Primados, Arzobispos y Obispos católicos, no
sólo pedimos ahora, sino también imploramos v u estra cooperacion.
Atended á vosotros y ;i todo el rebano en el cual el Espíritu Santo
os puso como Obispos para regir la Iglesia de Dios. Los lobos ra­
paces os acometen no perdonando al rebaño; pero no los temáis, y
no estimeis en más vuestra vida que á vosotros mismos. Persua­
dios que de vos en grandísima parte pende en la religión y en la
rectitud la constancia de los hombres que os están encomenda­
dos. Pues aunque vivamos en dias aciagos y en aquel tiempo en
que muchos no soportan la sana doctrina, sin embargo se con­
serva todavía en muchos fieles el respeto á sus pastores, á quie-

»utilitatem ecclesiaaticam, et sanctissimorum Patrum veniunt


»instituía.» Et intoleranda est eorum ex his hominibus impu-
dentia, aive amentia, qui cum non modo in corde suo, sed etiam
palam, et in publicis scriptis d icant: Non est Deus, audeant
tamen jusjurandum exigere ab iis ómnibus, quos suas in sectas
deligunt.
Haec a NobÍ9 constituía sunt ad furiosas et sceleatas has
omnes sectas comprimendas et damnandas. Nunc vero vestram,
Venerabiles Fratres catholici Patriarchae, Primates, Archie-
piscopi,et Episcopi, operam non postularaus m odo, sed etiam
fagitamus. Attendite vobis, et universo g re g i, in quo vos Spiri-
tus Sanctus posuit episcopos regere Ecclcsiam Dei- Invadent
quidem lupi rapaces in vos non parcentes gregi: sed nolite metue-
re , nec facite animam vestram· pretiosiorem quam vos. Illud
tenete a vobis maxirca ex parte pendere hominum vobis com-
missornm in religioue, et recte factis constantiam. Quamvis
enim iis vivamus liebus, qui rnali su n t, eoque tempore, quo
plures non sustinent sanam doctrinam, perdurat tamen permul~
torum tidelium in pastores suos observantia, quos jure suspi-
208 LBTRAS APOSTÓLICAS DB LBcfa XII «QUO GBAVIOBA.»

ues miran con razón como i m in is tró le Cristo y dispensadores


de sus misterios. Servios en bien de vüestras ovejas de esa auto­
ridad que sobre sus almas teneis por hn singularísimo beneficio
de Dios. Descubridles los artificios de los nectarios y con cuánta
diligencia deben guardarse de ellos y de su trato. Inspiradles
horror á los autores y maestros de su perversa doctrina, quienes
se burlan de los santísimos misterios de nuestra religión y los
purísimos preceptos de Cristo, y combaten toda potestad legiti­
ma. Y para hablaros con las palabras de nuestro predecesor
Clemente XII en su carta Encíclica á todos los Patriarcas, Pri­
mados, Arzobispos y Obispos de la Iglesia católica, fecha 14 de
Setiembre de 1758: «Llenémonos, os ruego, de la fuerza del es­
p ír itu del Señor, de inteligencia y de valor, no sea que como
^perros que no pueden ladrar, permitamos que sean robados
»nuestros rebaños y que nuestras ovejas queden expuestas á ser
»devoradas por todas las bestias del campo. Y nada nos espante;
»Antes bien, entreguémonos nosotros mismos á todos los combates
»por la gloria de Dios y la Balvacion de las almas. Pensemos en
»aquel que sufrió contra si mismo dicha contradicción de los pe-

ciunt veluti Christi ministros et dispensatores mysteriorum ejus.


Utimini igitur in ovium vestrarum commodum hac auctori-
tate, quam in earum animis immortali Dei beneficio retinetis.
Cognoscant per vos sectatorum dolos, et quanta diligentia eos,
eorumque consuetudinem cavere debeant. Horreant vobis auc-
toribus et magistris pravam eorum doctrinam, qui sanctissi-
ma religionis nostrae mysteria, et purissima Christi praecepta
irrident, omnemque legitimam potestatem impugnant. Ac ut
vos verbis alloquamur praedecessoris Nostri Clementis XII, in
jjua Epístola encyclica ad P atriarchas, Prim ates, Archiepisco-
pos, Episcopos universos Ecclesiae CathoÚcae diei decima quar-
tae Septembris anni millesimi septingentesimi qninquagesimi
octavi: « Repleti simus, obsecro, fortitudine spiritus Domini
»judicio, et virtute, ne tamquam canes mtiti non valentea latrare
»greges Nostros patiamur fieri in rap in am ,et oves Nostras in
»devorationem omnium bestiarum agri. Ñeque Nos quidquam de-
»terreat, quominus pro Dei gloria, et salute animarum ad omnes
;dimicationes nosmetipso9 objiciamus. Recogitemus eu m , qui
Italern sustinuit a peccatoribiie adversus «ernetipsum contra-
13 DB MARZO DE 1836, 20 9

¿cadores. Porque si tenemos la audacia, de los mnlvados acabóse


»el vigor del episcopado y la sublime y divina potestad de gober­
n a r la Iglesia: pi podemos ya ser por más tiempo ó continuar
»siendo cristianos si llegamos á temer las amenazas ó las ase­
chanzas de hombres desalmados.»
Con todo empeño pedimos también vuestro auxilio, nuestros
muy amados hijos los principes católicos, á quienes amamos con
singular y enteramente paternal cariño. Os recordamos ademas
las palabras que León Magno, de quien aunque indigno somos
fiucesores en la dignidad y en el nombre, empleó escribiendo al
emperador León: «Á cada paso debes advertir que la potestad
»real te ha sido conferida no sólo para el gobierno del mundo,
»sino principalmente para defensa de la Iglesia, á fin de que re-
»primiendo los conatos criminales, defiendas las buenas leyes y
»restituyas la verdadera paz en. todas las cosas en que se halle
»turbada.» Las circunstancias son tales en la actualidad que no
sólo por.defender la religión católica, sino para atender también
á vuestra propia seguridad y la de los pueblos sometidos á vuestro
dominio, deben ser reprimidas por vos aquellas sectas. Pues la

»iictionem. Quod si nequissimorum timeamus audaciam, actum


»est de episcopatus vigore; et de Ecclesiae gubernandae sublími
»ac divina potestate:' nec Christiani ultra aut d u rare, aut ease
»jam po&sumus, si ad hoc ventum est. ut perditorum m inas, aut
«insidias pertimescamus.»
Summo etiam studio vestrum flagitamus praesidium, carissi-
mi in Christo filii Nostri catholici Principes, quos singular! et
prorsus paterno amore diligimus. Revocamus propterea vobis
m memoriam verba, quibus Leo Magnus, cujus in dignitate
successores, et nominis licet indigui haeredes sumus, ad Leonem
inaperatorem scribens usus est: «Debes incunctanter advertere
¿regiam potestatem tibi non solum ad mundi regimen, sed maxi-
»tae ad Ecclesiae praesidium esse collatam, ut ausus nefarios
»coftiprimendo, quae sunt bona statua defiendas, et veram pacem
»hiB, quae sunt turbata restituas.» Quamquam in eo discrimine
res hoc tempore versetur, ut non modo ad Catholicam religio-
nem defendendam, sed ad tuendam etiam vestram, et populorum
vestro imperio subjectorum incolumitatem, see tac illae a vobis
coercendae sint. Religionis enim causa hoc praesertim tempo-
210 LETBAS APOSTÓLICAS DB LEON XII «tyTO QE AVIOS A ,»

causa de la Religión, principalmente en estos tiempos, de tal modo


esté unida con el bienestar de la sociedad, que no puede separarse
la una de la otva. Porque los que pertenecen A aquellas sectas no
son ménos enemigos de la religión que de vuestra potestad. Atacan
una y otra, y traman la completa ruina de ámbaa. Y no sufririau
por cierto, si pudieran, que subsistiera la religión ó potestad al­
guna real.
Y es tan grande la astucia de estos hombrea arteros, que
cuando parece que procuran ensanchar vuestra potestad, entón-
ces es cuando principalmente atienden á su ruina. Ellos se esfuer­
zan muchísimo en persuadir que nuestro poder y el de los Obis­
pos debe ser disminuido y debilitado por las autoridades civiles, y
que á ellas deben trasferírse muchos de los derechos que son
propios de esta Cátedra apostólica é Iglesia principal, así como de
los que son llamados á la parte de nuestra pastoral solicitud. Mas
no sólo por el ódio que profesan á la religión, sino también por la
esperanza que manifiestan de que los pueblos sometidos ¿ vuestro
dominio si una vez llegan á trastornar los límites en que las co­
sas santas fueron constituidas por Cristo y la Iglesia por él esta-

re, cum societatis salute ita conjuncta e s t, ut nullo quidem modo


altera ab altera dividí possit. Nam, qui sectas illas sequun-
tu r, non minus religionis, quam vestrae potestatis sunt hostes.
Utramque aggrediuntur , utramque penitus labefactare mo-
liuntur. Ñeque certe patereutur, si possent, aut religionem, aut.
regiam. ullam potestatem superesse.
Ac tanta est hominum callidissimorum astu tia, ut cum máxi­
me videntur vestrae potestatis amplification! studere, tum ejus
eversionem praecipuc spectent. Docent illi quidem permulta ut
suadeant Nostram, et Episcoporum potestatem ab iis, qui rerum
potiuntur im m inuendam et debilitandam esse, et ad eos plura
trauüferanda ju ra, tnm ex iis, quae propria sunt apostolicae
hujus Cathedrae et Eccle&iae principalis, tum ex iis, quaead
Episcopos pertinent, qui in Nostrae sollicitudinis partem sunt
vocati. Verum haec illi non modo ex teterrimo quo inflamman-
tur in religionem odio, sed eo etiam consilio docent, quod
aperent fore ut gentes, quae vestro imperio subjiciuntur, si forte
perspiciant everti términos quos de rebus sacris Christus et
Ecclesia ab eo instituía coastituenint, facile hoc exemplo addu-
1 5 Dfi ifABfeO DB 1826. 211

blecida, fácilmente con este ¡ejemplo se moverán A mudar y des­


truir también la forma de gobierno.
Á todos vosotros también, ó amados hijos que profesáis la Re­
ligión católica, á vosotros dirigimos particularmente nuestros
ruegos y exhortaciones. Precaveos de los hombres que ponen la
luz en vez de las tinieblas, y las tinieblas en lugar de la luz. Por­
que qué utilidad verdadera podrá resultaros de la unión con unoB
hombres que creen que para nada ha de contarse con Dios ni con
las potestades más sublimes, que por medio de asechanzas y clan­
destinas asambleas se esfuerzan en hacerles la guerra, y que
clamando por do quiera en alta voz que ellos son amantísimos del
bien de la Iglesia y de la sociedad, sin embargo han patentizado
ya con todos sus hechos que no pretenden sino trastornarlo y
acabar con todo? Son estos hombres semejantes á aquellos á quie­
nes San Juan en su carta segunda (v. 10) manda que ni se les dé
hospedaje ni se les salude, y á los cuales nuestros antepasados no
vacilaron en llamar primogénitos del diablo. Guardaos pues de
sus halagos y meliflua^ palabras, con las que os persuadirán á
alistaros en las sectas á que ellos pertenecen. Tened por cierto que
nadie puede hacerse participante de estas sectas sin hacerse' reo

cantur ad politici etiam regiminis formam immutandam et


destruendam.
Vos etiam orones, o dilecti Filii, qui Catholicam religionem
profitemini, peculiari oratione et hortationibus Nostris respici-
tnus. Hominea, qui ponunt lucem tenebras, et tenebras lucem
°nmino evítate. Quae enim veri nominis utilitas exoriri vobis po-
terit ex conjunctione cum hominibus qui nullam Dei, nullam su -
blimiorum quarumque potestatum rationem habendam putant,
qui per insidias et clancularios con ven tus bellum illis afierre co-
nantur, quique etsi in foro, et ubique clament se publici Eccle-
3*ae et societatis honi amantissimos eáse, tamen universis snis
gestis jam declararunt omnia perturbare, omnia evertere velle.
kunt iis quidem ii hominibus símiles qui bus nec hospitium dan-
nec dícendum ave jubet Joannes in secunda sua Epístola
(v. 10), et quos primogénitos diaboli appellare majores nostri non
dubitamnt. Cávete igitur ab eorum blanditiis, et mellitis ser-
monibus, quibus vobis suadebunt, utnomen illis sectis detie, qui*
ipsi adscriti sunt. Pro certo habete neminem earum partici-
212 LBTBAS APOSTÓLICAS DB LEON X.ÍI «QUO GBAVIOBA.»

de un gravísimo delito; rechazad de vuestros oídos sus palabras,


con las cuales para haceros entrar en los grados inferiores de sus
sectas, afirman con empeño que ninguna cosa se permite en aque­
llos grados que sea contraria á la razón ó á la religión, Antes bien
nada se enseña ni se practica que no sea recto y puro. Pues aquel
nefando juramento que también al entrar en los grados inferiores
debe prestarse, es bastante por sí á persuadiros que no es per­
mitido inscribirse aun en los grados más inferiores y permanecer
en ellos. Porque aunque no acostumbren á mandar las cosas más
graves y perversas á los que aún no han obtenido los grados su­
periores, sin embargo se ve claramente que la fuerza y la auda­
cia de estas perniciosísimas sociedades se fortifica con la trabazón
y muchedumbre de todos los que á ellas se alistaron. Por manera
que los que no han pasado de los grados inferiores deben ser te­
nidos como partícipes de los crímenes de aquellos. Sobre ellos
recae aquello del Apóstol á los romanos (cap. 1.): «Los que hacen
»tales cosas son dignos de muerte, y no sólo los que las hacen,
»pero también los que se unen á los que las practican.»
Por último, amorosamente llamamos á Nos á los que habiendo

pem sectarum esse posse, quin gravissimi flagitii reus sit eorum-
que verba ab auribus vestris repellite, qui, ut vestrae in gradus
suarum sectarum inferiores cooptationi assentiamini, vehemen­
ter affirmant, nihil in gradibus illis admitti, quod rationi, nihil
quod religioni adversetur, imo nihil vel praedicari, vel perfici,
quod non sanctum, quod non rectum, quod non incontamina-
turn sit. Etenim jusjurandum illud nefarium, quod jam memora-
tum est, quodque in ilia etiam inferiori cooptatione jurari debet,
satis per se est, ut intelligatis nefas etiam esse levioribus illis
gradibus adscribí, atque in iis versari. Deinde quamvis quae
graviora, et scelestiora sunt, iis mandari non soleant, qui supe­
riores gradus assecuti non sunt, perspicue tamen patet, perni-
ciosissimarum ha rum societatum vim, et audaciam ex omnium
qui iis nomen dederunt, consensione et multitudine coalescere.
Itaque ii etiam, qui inferiores illos gradus non sunt praetergres-
si, scelerum illorum participes haberi debent. Et in eos cadit
illud Apostoli ad Romanos (cap. 1): «Qui talia agunt, dignisunt
»morte, et non solum qui ea faciunt, sed etiam qui consentiunt
»facientibus.*
13 DE MARZO DE 1826. 213

sido alumbrados y gustado el don celestial, y hechos partícipes


del Espíritu Santo, despues, sin embargo, cayeron miserablemen- s
te y continúan en aquellas sectas ora en los grados inferiores, ora
en los superiores. Haciendo pues las veces de aquel que manifestó
que no habia venido A llamar á los justos sino á los pecadores, y
que se comparó al pastor que dejando el rebaño busca con soli­
citud la oveja perdida, les exhortamos y rogamos que se con­
viertan á Cristo. Pues aunque se hayan Enanchado con uu grande
crimen, no deben sin embargo desesperar de la misericordia y
clemencia de Dios y de su Hijo Jesucristo. Entren por tanto al­
guna vez dentro de sí mismos, y otra vez vuelvan sus pasos tam­
bién hácia Jesucristo, quien no sólo no despreciará su arrepen­
timiento, pero también á manera de un padre amantisimo que
tiempo hace espera á sus hijos pródigos, les recibirá con grandísi­
mo placer. Pero Nos, á fin de excitarles en cuanto está de nues­
tra parte, y facilitarles el camino de la penitencia, suspendemos
por espacio de un aSo entero, despues de publicadas estas nues­
tras Letras apostólicas en el país en que vivan, tanto la obliga­
ción de denunciar á sus compañeros en aquellas seetas, como

Postremo eos, qui cum jam essent illuminati, et gustavissent


donum coeleste, et participes facti essent Spiritus Sancti, deinde
tamen raiserrime prolapsi sunt, et sectas illas sequuntur, sive in
inferioribus, sive in superioribus earum gradibus versentur, per-
amanter ad Nos vocamus. Ejus enim vice fungentes, qui pro-
fessus est, non venisse se vocare justos, sed peccatores, et se pas-
tori aequiparavit: qui, relicto reliquo grege, sollicite ovem quae-
rit, quam perdidit, eos hortamur et obsecramus, u t ad Christum
revertantur. Quamvia enim máximo se polluerint crimine, non
debent tamen de Dei, et Jesu Christi Filii ejus misericordia et
clementia desperare. Recipiant igitur sese tándem aliquando, et
iterum ad Jesum Christum pro iis etiam passum confugiant, qui
eorum resipiscentiam non modo non despiciet, sed imo ad ins­
tar amantissimi patris, qui filios prodigos jamdudum expectat,
Hbentissime accipiet. Nos vero ut quantum in Nobis est eos ex-
citemuB, et faciliorem iis sternamus viam ad poenitentiam, sus­
pendí mus ad integrum anni spatium post publicatas Nostras has
apostólicas Litteras in regione, in qua morantur, tum obligatio-
nem denunciandi suos in sectis illis socios, tum etiam reserva-
314 LETBÁfl APOSTÓLICAS DB LEON I I I <fQUO Q BA 710EA .»

también la reserva de laB censuras en que incurrieron los que en


ellas se inscribieron, y declaramos que aun no denunciando sus
cómplices puedan ser absueltos de las censuras por cualquier
confesor, con tal que sea de los aprobados por los Ordinarios de
los lugares.
Determinamos que esta benignidad sea también aplicable á
los que por casualidad vivan en Boma. Y si ‘alguno de aquellos
¿quienes ahora nos dirigimos fuera tan pertinaz, lo que no permita
el Padre délas misericordias, que deje pasar el tiempo q u e :he­
mos designado sin apartarse de aquellas sectas y arrepentirse,
inmediatamente que pase aquel tiempo renacerá respecto de él
la obligación de denunciar á los cómplices y la reserva de las
censuras, y no podrá después impetrar la absolución si ántes no
denunciase á los cómplices, ó al ménos no prestare juramento de
denunciarlos cuanto ántes; ni podrá ser absuelto de estas censu­
ras por otro que por Nos ó por nuestros sucesores-ó por aquellos
que obtuvieron de la Sede apostólica la facultad de absolver de
las mismas.
Queremos ademas que á las copias de nuestras presentes Le-

tionem censurarum, in quas sectis illis nomen dantes inciderunt,


eosque, etiam non denunciatis complicibus, absolví ab iis censu-
ris posse declaramus a quocumqueconfessario, modo sit exeorum
numero qui a locorum, in quibus degunt Ordinaciis approbati
sunt.
Quam etiam facilitatem in eos, qui forte in Urbe morentur,
adhibendam constituimus. Quod si quispiam ex iis, quos nunc
alloquim ur, ita pertinax sit, (quod Deus misericordiarum Pater
avertat) ut cómmittat, illud temporis spatium quod designavi-
mus„ labi, quin sectas illas deserat, et vero resipiscat, eo elapso
continuo et obligatio denunciandi cómplices, et censurarum re­
servatio in eum reviviscet, nec absolutionem deinceps impetrare
poterit, nisi denunciatis antea complicibus, vel salteen juramento
emissode iis quamprimum denunciandis, nec at> alio poterit iis
censuris solví, quam a nobis, vel a Nostris successoribus, aut ab
iis, qui a Sede Apostólica ab iisdem absolvendi impetraverint fa-
cultatem.
Volnmus autem quod praesentium Nostrarum Litteraruin
tránsBumptifl etiam impressis, manu alicujus notarii pnblici subs-
13 DB MABZ0 DB 1826. 216

tras, aunque sean impresas, firmadas de mano de algún notario


público y selladas con el sello de alguna persona constituida en
dignidad eclesiástica, se preste la misma fe que se prestaría á
estas mismas Letras originales si fueren presentadas ó enseñadas.
A nadie po r consiguiente sea permitido infringir ó contrariar
temerariamente este escrito de nuestra declaración, condena­
ción, confirmación, renovación y Mandato de prohibición. Si al­
guien presum iere intentarlo, tenga entendido que incurrirá en la
indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Após­
toles San Pedro y San Pablo.
Dado en Roma, cerca de San Pedro, el dia 13 de Marzo del
año de la Encarnación del Señor 1825, segundo de nuestro pon­
tificado.

criptis, etsigillo personae in dignitate ec cíes iastica constitutae


munitis, eadem fides prorsus adhibeantur, quae ipsis originalibus
litteris adhiberetur, si forent exhibitae, vel ostensae.
Nulli ergo hominum liceat hanc paginam Nostrae declaratio­
n s , damnationis, confirmationis, innovationis, mandati prohibi-
tionis, invocationis, requisitionis, decretiet voluntatis infringe re,
vel ei ausu temerario contraire. Si quia autem hoc attentare
presumpserit, indigmtionem omnipotentis Dei, ac beatorum
Petri et Pauli apostplorum ejus se noverit incursurmn.
Datum Romae apud sanctum Petrum anno Incarnationifl Do-
minicae millesimo octingentesimo vicésimo quinto, tertio Idus
Martii, Pontificatus Nostri anno secundo.
XV DE AGOSTO DE MDGGCXXXU.

ENCÍCLICA

DE NTRO. SMO. PADRE GREGORIO XVI


A TODOS LOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS Y OBISPOS.

GREGORIO XVI, PAPA.


Venerables Hermanos, salud y Bendición Apostólica.
Creemos que os admirará que despuea de haber impuesto á
nuestra humildad el gobierno de toda la Iglesia, aún no os haya­
mos dirigido letras como lo pedia la costumbre usada desde re­
motos tiempos y nuestra benevolencia para con vosotros. Por ex­
tremo ciertamente deseábamos abriros inmediatamente nuestro
corazon, y en la comunicación del espíritu, lacero s oir aquella
voz con la cual en la persona del bienaventurado Pedro se nos

XV AUGUSTI MDCCCXXXU.

EPISTOLA ENCYCLICA

SS. DOMINI NOSTRI GREG0RI1 XVI


A.D OMNB8 PATRIARCHAS, PRIMATES, ARCHIEPI8COPOS BT BPISCOPO.S.

g r e g o r iu s pa pa XVI.
Venerabiles Fratres, salutem et Apostolicam Bmedictionem.
Mirari vos arbitramur, quod ab imposita nostrae humilitati
Ecclesiae universtte procuratione nondum litteras ad vos dederi-
mus, prout et consuetudo vel a primis temjK>ribus invecta, et be-
nevolentia in vos nostra postulasset. Erat id quidem nobis máxi­
me in votis, ut dilataremua illico super voa cor nostrum atque in
communicatione spiritus ea vos adloqueremur voce, qua confir­
mare fratres in persona beati Petri jussi fuimus (1). Verum probe
(i) Luc. xxii 32.
15 DE A.GKX3T0 DE 1832. 217
mandó confirmar á nuestros hermanos, Pero bien sabéis la tem­
pestad de males y de calamidades con que nos encontramos desde
los primeros momentos de nuestro Pontificado, arrojado de re­
pente en alta mar, en donde á no ser por la fuerte diestra de
Dios nos hubiérais llorado sumergidos por la horrible conspira­
ción de los impíos. La mente se resiste á renovar la tristísima re­
seña de tantos peligros y la aflicción que nos han producido, y
ántes bien bendecimos al Padre de todo consuelo, quien, dispersos
los rebeldes, nos arrancó del presente peligro, y sosegada la tu r­
bulentísima borrasca, nos concedió el recobrarnos del miedo. Nos
propusimos en seguida comunicar con vosotros nuestras miras
para sanar los males de Israel; pero el gran cúmulo de cuidados
con que nos vimos abrumado para restituir el órden público,
opuso una tardanza entónces á esta nuestra voluntad.
Sobrevino entretanto una nueva causa de silencio por la in ­
solencia de los revolucionarios, que otra vez intentaron levantar
la bandera de la rebelión. Nos, por cierto, en vista de tanta
pertinacia en hombres cuyo desenfrenado furor se veia no miti­
gado, sino Antes bien fomentado con la diaria impunidad y la in­
dulgencia de nuestra excesiva benignidad, debimos por último,

nostis, quanam malonim aerumnarumque procella primis Pon ti-


ficatua nostri mometitis in eam súbito altitudinem maris acti fue-
rimus, in qua, nisi dextera Dei fecisset virtutem, ex teterrima
impiorum conspiratione Nos congemuissetis demersos. Refugit
animus tristissima tot discriminum recensione susceptum inde
moerorem refricnre; Patrique potius omnis consolationis benedi-
cimus, qui disjectis perduellibus, praesenti Nos eripuit periculo,
atque turbulentissima sedata tempestate, dedit a metu respirare.
Proposuimus illico vobiscum communicare consilia ad sanandas
contritiones Israel; sed ingens curarum moles, quibus in conci-
lianda publici ordinis restitutione obruti fuimus, moram tune
noatrne huic objecit voluntati.
Nova interim accésit causa silentii, ob factiosorum insolen-
tiam, qui signa perduellionis iterum attollere conati sunt. Nos
quidem tantain hominum pervicaciam, quorum effrenatus furor
impunitate diuturna, impensaeque nostrae benignitatis indul-
gentia non deliniri, sed ali potius conspiciebatur; debuimus tán­
dem, ingenti licet cum moer ore, ex collata Nobis divinitus auc-
218 CASTA ENCÍCLICA DK QSBOOBIO XVI «MIBAB1 VOS.R
aunque con harto dolor, hacer uso del castigo en virtud de la
autoridad que divinamente nos ha sido conferida; por lo cual,
como fácilmente podéis conjeturar, nuestra cotidiana solicitud
se hizo cada dia más trabajosa.
Mas habiendo ya tomado posesion del Pontificado en la Ba­
sílica Lateranense, según la antigua costumbre, lo que había­
mos diferido por las mismas causas, depuesta toda demora, nos
dirigimos apresuradamente á vosotros, Venerables Hermanos, y
os damos una carta testigo de nuestra benevolencia para con
vos, en el muy alegre dia en que solemnizamos el triunfo de la
Asunción de la Santísima Virgen al cielo, á fin de que ella, á
quien en medio de las mayores calamidades hemos reconocido
por patrona y libertadora, nos sea propicia al escribiros, y que
por su celestial inspiración nos revele los consejos que á la grey
cristiana puedan ser más saludables.
Afligidos, y con el alma llena de tristeza, nos dirigimos á vos­
otros, que en vuestro celo por la religión hemos visto por estremo
apesadumbrados por los calamitosos tiempos en que vivimos.
Pues en verdad podríamos decir que es esta la hora del poder de

toritate, virga compescere (1); ex quo, prout jam probe conjicere


potestis, operosior in dies instantia nostra quotidiana facia est.
Ast cum, quod ipsum iisdem ex causis distuleramus, jam pos­
sessionem Pontificatus in Lateranensi Basilica ex more institu-
toque majorum adiverimus, omni demum abjecta cunctatione, ad
vos properamus, Venerabilea Fratres, testemque nostrae erga.
vos voluntatis epistolam damus laetissimo hoc die, quo de Vir-
ginis sanctissimae in coelum assumptae triuiapho solemnia festa
p eragim us, ut quam patronam ac sospitam inter maxima quas-
que calamitates pers ensimus, ipsa et scribentibus ad vos Nobis
adstetpropitia, mentemque nostram coelesti afflatu suo in ea
inducat consilia, quae christiano gregi futura sint quem máxime
salutaria.
Moerentes quidem, animoque tristitia confecto venimus ad
vos, quospro vestro in religionem studio, ex tanta, in qua ipsa
versatur, tempo rum acerbitate máxime anxios novimus. Vere
enim dizerimus, horam nunc esse potestatis tenebrarum , ad

(O 1. Cor IV, SI.


15 DS AOOSIO SS 1832. 219
tinieblas para cribar como el trigo á los hijos de elección.
Verdaderamente «la tierra está, de duelo y desolada... corrompi-
ad& por sus habitantes, que traspasaron las leyes, mudaron el de-
arecho, rompieron la alianza sempiterna.
Decimos, Venerables Hermanos, lo que veis con vuestros pro­
pios ojos; lo que consiguientemente juntos lloramos. La maldad
alegre, la ciencia impudente y la disoluta licencia se regocijan.
La santidad de las cosas sagradas es menospreciada, y la majes­
tad del culto divino, tan poderosa como necesaria, es condenada,
profanada y puesta en ridiculo por hombres perversos. De este
modo se pervierte la sana doctrina y Be siembran osadamente
todo linage de errores. Ni las leyes sagradas, ni la justicia, ni las
doctrinas, ni las reglas más santas se ven libres de la inicua au~
dacia de las lenguas. Es perseguida encarnizadamente esta Silla
Romana del bienaventurado Pedro, en la cual puso Cristo el ci­
miento de su Iglesia, y los lazos de la unidad se debilitan y rom­
pen de (lia en dia. La autoridad divina de la Iglesia es combati­
da, y destruidos sus derechos: es sometida la misma á miras
terrenales, reducida á una torpe servidumbre, y por una suma

cribrandos, sicut triticum, filios electionis (1). Vere, «luxit etd e-


»fluxit terra... infecta ab habitatoíibua suia, quia transgressi
»sunt leges, m utaverunt ju s, dissipaverunt foedus sempiter-
»num (2).»
Loquimur, Venerabiles Fratres, quae vestris ipsi oculis cons-
picitis, quae communibus idcirco lacrymis ingemiscimus. Alacris
exultat ímprobitas, scientia impudens, dissoluta licentia. Despi-
citur sanctitad sacrorum, et quae magnam vim, magnamque ne-
cessitatem possidet, divini cultus majestad ab hominibus nequam
improba tur, polluitur, habetur ludibrio. Sana hinc pervertitur
doctrina, erroresque omnis generis disseminantur audacter. Non
leges sacrorum, non jura, non instituta, non eanctiores quaelibet
disciplinae tutae sunt ab audacia loquentium iúiqua. Vexatur
acerrime Romana haec nostra beatissimi Petri Sedes, in qua po-
suit Christus Ecdesiae firmamentum; et vincula unitatis in dies
magislabefactantur, abrumpuntur. Divina Eccleaiae auctoritas
230 CABTA ENCÍCLICA DB GBBGORIO XVI «U IB A R l VOS.*

injusticia entregada al ódio de los pueblos. Es rota La debi­


da obediencia ¿ los Obispos, y se conculcan sus derechos. Las
academias y gimnasios resuenan de un modo horrible con la
novedad de monstruosas opiniones, con las cuales no ya se ataca
la fe católica ocultam ente y por rodeos, sino que abierta y des­
caradamente se le hace una horrenda y criminal guerra. Con la
enseñanza y el ejemplo de los maestros se han corrompido las al­
mas de los jóvenes; creció en grande la ruina de la religión y la
perversidad impía de las costumbres. De aquí es que sacudido el
freno de la religión santísima, por la cual sola subsisten los rei­
nos y se consolida la fuerza y robustez de la autoridad, vemos
aumentarse la ruina del órden público, la caida de los tronos y
el trastorno de todo poder legítimo. Todo este gran cúmulo de
calamidades debe atribuirse en primer lugar á la conspiración de
las sociedades, á las cuales afluyó como á una sentina todo lo
que hay de sacrilego é infame en las herejías y en las más crimi­
nales sectas, juntamente con la aglomeración de todas las inmun­
dicias.
Estas cosas, Venerables Hermanos, y otras muchas, quizá'

oppugnatur ipsiusque juribus convulsis, substernitm· ipsaterre-


nis rationibus, ac per summam injuriam odio populorum Bubjici-
tur, in turpem redacta servitutem. Debita Episcopis obedientia
infringí tur, eorumque ju ra conculcantur. Personant horrendum
in modum academiae ac gymnasia novia opinionum monstris,
quibus non ooculte amplius et cuniculis petitur catholica fides,
sed horrificum ac nefarium ei bellum aperte jam et propalam
infertur. Institutis enim exemploque praeceptorum , corruptis
adolescentium animis, ingens religionís clades, .morumque per-
versitas teterrim a percrebuit. Hinc porro freno religionis sane-
tissimae projecto, per quam uñara regna consistuut, dominatus-
que vis ac robur ñrmatur, conspicimus ordinis publici exitum,
labem principatus, omnieque legitimae potestatis conversionem
invalescere. Qnae quidem tanta calamitatum congeries ex illa-
rum in primis conspiratione societatum est repetenda, in quan
quidqnid in haeresibus et in sceleratíssimis quibusque sectis sa-
crilegum, flagitiosum, ac blasphemum. est, quasi in aentinam
quamdam, cum omnium sordium concretione confluxit.
Haec, Venerabilea Fratres, etalia complura, et fortaasie etiam
15 DB AGOSTO DB 1832. 221
también más graves, que ahora seria largo enumerar y vosotros
conocéis bien, producen un dolor, por cierto amargo y dura­
dero, á Nos que, colocado en la Cátedra del Principe de los
Apóstoles, debe, con preferencia á cualquiera otro, devorarnos
el celo por toda la casa de Dios. Pero como Nos conocemos que
colocados en este puesto, no basta sólo deplorar estos innumera­
bles males, sino que debemos esforzarnos con todo empeño en ar­
rancarlos de ra iz , acudimos al auxilio de nuestra fe y reclama­
mos á vos, Venerables Hermanos, vuestra solicitud por la salud
del rebaño católico, á vos, cuya experimentada v irtu d , religión,
singular prudencia y esmerada solicitud alienta nuestro cora-
zon, y en tan rudas y aflictivas circunstancias nós sostiene con
dulcísimo consuelo. Pues que es nuestro deber levantar la voz y
acometerlo todo, á fin de que el jabalí no devaste la viña, ni los
lobos maten el rebaño: deber nuestro es conducir las ovejas tan
sólo á aquellos pastos que les son saludables ó ágenos á la más
ligera sospecha de peligro. No permita D ios, carísimos, no per­
mita Dios que cuando abruman tantos m ales, cuando amenazan
tantos peligros falten á su deber los pastores, y sobrecpgidos de
miedo abandonen las ovejas, ú olvidado el cuidado del rebaño

graviora, prae in presens percensere longum esset, ac vos probé


nostis, in dolore ease Nos jubent, acerbo sane ac diuturno, quos
in Cathedra Principia Apostolorum constitutor zelus universae
domus Dei comedat prae caeteris, opus est. Verum cum eo Nos
loci positos esse agnoscamus, quo deplorare dumtaxat innúmera
haec mala non sufficiat; nisi et ea conveliere pro viribus connita-
mur; ad opera fidei vestrae confugimus, vestramque pro catholici
gregis salute sollicitudinem advocamus, Venerabiles Fratres,
quorutti spectata virtus ac religio et singularis prudentia et se-
dula assiduitas ánimos Nobis addit, atque in tanta rerum aspe-
ritate afflictos consolatione sustentat perjucunda. Nostrarum
quippe est partium, vocem tollere, omniaque conari, ne aper de
silvademoliatur vineam, neve lupim actent gregem: nostrum est,'
oves in ea dumtaxat pabula compellere, quae salutaria iisdem
»int, nec vel tenui s^spicioneperniciosa. Absit, Charissimi, absit,
ut, quando tanta premant mala, tanta impendeant discrimina,
suo desint muneri pastores, et perculsi metu dimittant oves, vel,
abjectacura gregjs, otio torpeant ac desidia. Agamus idcirco in
288 CABTA ENCÍCLICA. 1>E <MUKK>ttt> «MtBABI tOS.»
se enerven en el ócio y en la desidia. Trabajemos por lo tatito
con unidad de espíritu en nuestra causa común r ó más verdade­
ramente en la de Dios, y reunamos nuestra vigilancia y nues­
tros esfuerzos contra los comunes enemigos por la salud de todo
el pueblo.
Cumpliréis esto muy bien si atendeis, como lo exige vuestro
cargo, á vosotros y á la doctrina, acordándoos sin cesar «que la
»Iglesia universal es herida por cualquiera novedad,» y qtie,
según la advertencia del Papa San Agaton, «nada de lo que ha
»sido definido según regla debe ser disminuido, mudado ó ana-
adido , sino que se ha de conservar intacto en cuanto al sentido
»y en cuanto á la expresión.» En tal concepto se mantendrá
inmutable la firmeza de la unidad que se contiene en esta Cáte­
dra del Bienaventurado Pedro como en su fundamento, para
q u e, de donde dimanan en todas las Iglesias los venerandos dere­
chos da la comunion, allí «haya para todos un baluarte, un
»refugio seguro, un puerto tranquilo y un tesoro de innume-
»rables bienes.» Y asi, para reprimir la audacia de los que se

unitate Spiritus communem nostram, seu verius Del causam, et


contra communes hostes pro totius populi salute una omnium sit
vigilantia, una contentio.
Id porro apprime praestabitis, si, quod vestri muneris ratio
postulat, attendatis, vobis, et doctrinae illud assidue revolventeB
animo: «universalem Ecclesiam quacumque novitate pulsari (1),
»atque ex S. Ag-athonis Pontificia monitu (2) nihil de iis, quae
’»sunt regulariter definite, minui debere, nihil mutari, nihil ad-
»jici, sed ea et verbis, et sensibus illibata esse custodienda,»
Immota inde consistet firmitas unitatis; quíie hac B. Petri Cathe­
dra suo veluti fundamento continetur, ut unde in Ecclésias om-
nes venerandae communionis jura dimanant, ibi «universis et
»murus sit, et securitas, et portus expers fluctuum, et bonorum
»thesaurus innumerabilium (3).>v Adeofum itaque retundeñdám
audaciam, qui vel jura sanctae hujus Sedia infringiré conaütur
vel dirimere Ecclesiarum cum ipsa conjunctionem, qua una efcé^

(0 S. Goalast. PP. Ep. XXfj ad Epire. Galliar.


(2) S. Agath, PP. Ep. ad Imp. apud Labb. lora. XI, pag. 235, edit Mansi.
(3) S. lanoMOt. H>. Ep. XT, apud Constat.
15 DE A 0 O8 TO DB <1862. m
esfuerzan en disminuir los derechos de esta Santa Sede, ó rom­
per la.union que tienen con ella las Iglesias, con la cual sola se
sostienen y robustecen, inculcad con grande celo una confian­
za y veneración sinceras liácia ella, exclamando con San Ci­
priano : «que falsamente confia que está en la Iglesia quien
»abandona la Cátedra de Pedro, sobre la cual está fundada la
«Iglesia.»
Por lo tanto Sabéis de trabajar con asiduidad á fin de que se
guarde el depósito de la fe en medio de tan gran conspiración de
hombres impíos, que con harto dolor sentimos tramada para arre­
batarle y acabar con él. Acuérdense todos que el juicio sobre la
sana doctrina en que los pueblos deben ser instruidos y el régi­
men y gobierno de la Iglesia universal, corresponden al Romano
Pontífice «á quien fué conferida por Jesucristo la potestad de
»apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal,» como expre­
samente declararon los Padres del Concilio Florentino- Es por
consiguiente un deber de cada uno de los Obispos el adherirse
fidelísimaraente á la Cátedra de Pedro, guardar santa y religio-

dem nituntur et vigent, maximum fidei in earn ac venerationis


sincerae Studium inculcate, inclamantes cum S, Cypriano (1),»
"(falso confide re se esse in Ecclesia, qui Cathedram Petri deserat,
»super quam fundata est Ecclesia.»
In hoc ideo elaborandum vobis est, asidueque vigilandum, ut
fidei depositum custodiatur in tanta hominum impiorum conspi-
ratione, quam ad illud diripiendum perdendumque factam la-
mentamur. Meminerint omnes, judicium de sana doctrina, qua
populi imbuendi sunt, atque Ecclesíae universae regimen et ad-
Hünistrationem penes Romanum Pontificem esse, cui «plena pas-
»cendi, regendi, etgubernandi universalem Ecclesiam potestas a
^Christo Domino tradita fu it,» uti Patres Florentini Concílii di­
serte declararunt (2). Est autem singulorum Episcoporum Ca­
thedrae Petri fidelissime adherere, depositum sánete religioseque
custodire, et pascere, qui in eis eat, gregem Dei. Presbyteri vero
subfecti sint oportet Episcopis, quos «uti animae parentes susci-'

(1) S. Cyp. de Unitale Eccles,


Vent C° nC Fl0r' 8aSS' XXV. l'n definit, apud Labb. tOffl.XYIII, col. 528, edit.
224 CARTA ENCÍCLICA Dfi OBEOOBIO XVI «MIBABT VOS.»

sámente el depósito, y apacentar el rebaño del Señor que les está


confiado. Pero conviene que los Presbíteros estén sujetos á los
Obispos, «á quienes deben considerar como padres de sus almas,»
como aconseja San Gerónimo. No se olviden nunca que les está
prohibido también por los antiguos cánones ÜQcer nada de lo que
corresponde á su ministerio, y atribuirse el cargo de enseñar y
predicar « sin licencia del Obispo, á cuya fe el pueblo está con­
d a d o , y á quien se pedirá cuenta de sus almas.» Téngase por
cierto é incontrovertible, finalmente, que todos los que traman
alguna cosa contra este órden establecido, trastornan en cuanto
está de su parte el estado de la Iglesia.
Mas seria un crimen y una cosa á todas luces contraria al
respeto con que han de recibirse las leyes de la Iglesia, reprobar
por un descabellado desarreglo de opiniones la disciplina por ella
establecida, que encierra la administración de las cosas santas,
la regla de las costumbres, los derechos de la Iglesia y de sus
ministros; ó bien señalar esta disciplina como opuesta á los prin­
cipios ciertos del derecho n atu ra l, ó representarla como defec­
tuosa, imperfecta y sometida á la autoridad civil.

»piendos ab ipsis esse,» monet Hieronymus (1): nec unquam obli-


viscantur, se vetustia etiam canonibus vetari, quidpiam in sus-
cepto ministerio agere, ac docendi et concionandi munus sibi
sumere «sine aententia Episcopi, cujus fidei populas est creditus,
»et a quo pro animabus ratio exigetur (’2).» Certum denique fir-
mumque sit, eos omnes, qui adversus praestitutum hunc ordi-
nem aliquid moliantur, statum Ecclesiae, quantum in ipsis est,
perturbare.
Nefas porro esset, atque ab eo venerationis studio prorsusalié-
num, qua Ecclesiae leges sunt excipiendae, sancitam ab ipsa
discipliuam, qua et sacrorum procuratio, et morum norma, et
jurium Ecclesiae, ministrorumque ejus ratio continetur, vesana
opinandi libídine improban; vel ut certis juris naturae principiis
infestam notari, vel mancam dici atque imperfectam, civilique
auctoritati subj ect a m.
15 DE AQOSTO DE 1832. 225
Constando, para hacer uso de las palabras del Concilio T ri-
dentino, que la Iglesia «ha sido instruida por Jesucristo y sus
»Apóstoles, j que es enseSada por el Espíritu Santo que incesan­
te m en te la sugiere toda verdad,» es de todo punto absurdo y
por extremo injurioso que se la fuerce á cierta «restauración
»y regeneración,» como si fuera necesaria para atender á su
conservación é incremento; como si pudiera pensarse que ella
está sujeta á defectos, oscurecimientos ú otro linage de inconve­
nientes. Los esfuerzos de los novadores se encaminan á « echar
»los fundamentos de una institución humana reciente,» y hacer lo
que detestaba San Cipriano, que la Iglesia que es divina « sea
»enteramente humana.» Reflexionen bien los que tales proyectos
foijan, que sólo al Romano Pontífice, según el testimonio de
San Leon, es á quien «está confiado el arreglo de los cánones,»
y que solamente á él pertenece y no á ningún particular « decre-
»tar sobre las antiguas reglas;» y como escribe San Gela-
sio: «pesar los decretos de los cánones y apreciar los reglamentos
»de sus predecesores, para atemperar, despuesde un diligente

Cumautem, ut Tridentinoram Patrum verbisutamur, constet,


Ecclesiam «eruditam ñiisse a Christo Jesu, ejusque Apostolis,
»atque a Spiritu Sancto illi omnem veritatem in dies suggerente
»edoceri (1),» absurdum plane est, ac máxime in eam injurio-
sum, «restaurationein ac regenerationem» quamdam obtradi,
quasi necessariam, ut ejus incolumitati et incremento consula-
tur; perinde ac si censeri ipsa possib vel defectui, vel obscuratio-
ni, vel alii hnjuscemodi incomraodis obnoxia: quo quidem moli-
raine eo spectant novatores, ut «recentis humanae institutionis
»jaciantur fundamenta,» illudque ipsum eveniat, quod detestatur
Cyprianus, ut, quae divina res est, «humana fiat Ecclesia (2).»
Perpendant vero, qni consilia id genus machinantur, nni Roma­
no Pontiflci, ex S. Leonis testimonio, «canonum dispensationein
»esse creditam,« ipsiusque dumtaxat esse, non vero privati ho­
minis, «de paternarum regulis sanctionum» quidpiam decemere,
atque ita, quemadmodum scribit S. GelasiuB (3), «decreta cano-
«num librare, decessorumque praecepta metiri. ut quae necessi-
de Eucharist, in praem.
3). S- Gelasina PP. in Ep. ad Episcop. Lucaoiae.
IS»

286 CARTA BNCÍCUCA DE GBBGORIO XVI «MIHAHl V O S .»

»exámen, los que atendida la necesidad de ios tiempos y para re­


c o v a r las Iglesias, exijan alguna mitigación. »
Nos, queremos excitar aquí vuestro celo por la religión contra
la vergonzosísima conjuración respecto del celibato eclesiás­
tico, que no ignoráis se enardece y acrecienta más cada día,
trabajando en ella, de acuerdo con los corrompidos filósofos de
nuestro siglo, algunos eclesiásticos, olvidados de su carácter y
de sus deberes, y arrastrados por los halagos de la sensualidad
hasta tal punto de licencia, que se han. atrevido en algunos luga­
res á dirigir á los príncipes reiteradas exposiciones públicas para
abolir aquella santísima disciplina. Pero nos repugna habla­
ros largamente de estas vergonzosas tentativas, y ántes bien,
confiando en vuestra religión, os encargamos que procuréis con
todas vuestras fuerzas, conservar, vengar y defender, según las
reglas de los santos cánones, una ley tan importante contra la
cual de todas partes se dirigen los dardos de los libertinos.
La decorosa unión de los cristianos que llamó San Pablo «un
»gran sacramento en Jesucristo y en la Iglesia,» exige nuestros

»tas temporum restaurandis Ecclesiis relaxanda deposcit, adhi-


»bita consideratione diligenti, temperentur.»
Hic autem vestram volumus excitatam pro religione conatan-
tiam adversus foedissimam in clericalem coelibatum conjuratio-
nem , quam nostis effervescere in dies latus, connitentibus cum
perditisssimis nostri aevi philosophis nonnullis etiam ex ipso
ecclesiastico ordine, qui personae obliti, munerisque sui, ac blan-
ditiis abrepti 'voluptatum, eo licentiae proruperunt, ut publicas
etiam atque iteratas aliquibus in locis ausi sint adhibere princi-
pibus postulationes ad disoiplinam illam sanctissimam perfrin-
gendam. Sed piget de turpissimis hisce conatibus longo vos
sermone distinere, vestraeque potius religioni fidentes committi-
mus, ut legem maximi momenti, in quam lascivientium tela
undique sunt intenta, sartam tectam custodiri, vindican, defen­
dí, qx sacrorum canonum praescripto, omni ope contendatis.
Honorabile deinde Christian orum connubium, quod «sacra-
»mentum m agnum » nunoupanrit Paulus «in Christo et Eccle-
»sia(l),» communes nostras curas efñagitat, ne qnid adversus

(<) Ad Hebr. Xlll. 4.


16 DS AGOSTO DB 1832. 227
comunes cuidados para que contra su santidad y su indisolubili­
dad nada se opine, nada se intente ni introduzca que sea ménos
recto. Pió VIII nuestro predecesor, de feliz memoria, ya encare­
cidamente os lo había recomendado en sus Letras; las mismas
funestas tramas sin embargo se renuevan todavía. Por conse­
cuencia cuidadosamente ha de enseñarse á los pueblos, que
el matrimonio legítimamente contraído no puede ya dirimirse,
y que Dios les ha ligado por toda la vida con un lazo que en
ninguna circunstancia sino por la muerte puede ser desatado.
Acuérdense que el matrimonio contándose entre las cosas santas,
está por consiguiente sometido á la Iglesia; tengan presentes
las leyes hechas sobre el mismo por la Iglesia, obedézcanlas san­
ta y cuidadosamente, que de su ejecución depende la ftierza, el
vigor y la santa unión conyugal. Guárdense de admitir bajo cual­
quier concepto que sea, nada contrario ¿ las disposiciones de los
sagrados cánones, y á los decretos de los concilios; y persuádanse
que los matrimonios tienen un infeliz resultado cuando se hacen
contra la disciplina de la Iglesia ó sin que se haya invocado á
Dios, ó por sólo el ardor de las pasiones, sin que los esposos hayan
pensado en el sacramento y en los misterios que significa.

ipsius sanctitatem, ac de indissolubili ejusdem vinculo miñus


recte sentiatur, vel tentetur, induci. Impense id jam commen-
darat suis ad vos litteris felicis recordation is praedecessor noster
Pius V III; adhuc tamen infesta eidera raolimina succrescunt.
Docendi itaque sunt sedulo populi, matrimonium semel rite ini-
tum dirimí amplius non posse, nexisque connubio Deuin indi-
disse perpetuara vitae societatem, nodumque necessitudinis, qui
exsol v i, nisi morte, non p ossit. Memores sacris illud rebus adnu-
merari, et Ecclesiae proinde subjici, praestitutas de ipso ejusdem
Eccleaiae leges habeant ob oculos, iisque pareant sánete accu-
rateque, ex quarum executione omnino pendet ejusdem connu-
bii vía, robur, ac justa consociatio. Caveant, ne quod sacromm
canonum placiti», Conciliorumque decretis offleiat, ulla ratione
admitían i, probé gnari, exitus infelices illa habitura esse con-
jti&ia, quae vel adversus Ecclesiae disciplinam, vel npn propi-
tiato prius Deo, vel solo aestu libidinis jungantur} quin de
sacramento, ac de mysteriis, quae illo significantur, ulla teneat
«ponsos cogitatio.
238 CASTA ENCÍCLICA DE GBBGOHlO XVI «TMIRARI VOS.»

Continuemos ahora con otra causa de abundantes males que


nos lamentamos aflijan en la actualidad ¿ la Iglesia: tal es
«el indiferentismo,» ó sea aquella depravada opinion que por
artificio de los malvados se ha extendido por todas p artes, de
que en cualquiera profesion de fe Be puede alcanzar la eterna
salvación, con tal que las costumbres se ajusten á las reglas
de la justicia y honestidad. Fácil os será ciertamente en cosa
tan clara y evidente rechazar un error tan funesto á los pue­
blos confiados á nuestros cuidados. Pues advirtiendo el Apóstol
«que no hay sino un Dios, una fe y un bautismo;» teman los que
se imaginan que en cualquiera religión está abierta la entrada
al puerto de la bienaventuranza; y reflexionen el testimonio del
mismo Salvador: «que están contra Cristo, porque no están con
»Cristo» que esparcen, porque no recogen con él; y de consi-
»guiente, « que perecerán sin duda eternamente si no tienen la fe
»católica y la guardaren integra y sin mancha.» Escuchen á San
Gerónimo, quien, estando dividida la Iglesia en tres partes por el

Alteram nunc persequimur causam malorum uberrimam,


quibus afflictari in praesens comploramus Ecclesiam, «indiffe-
»rentismum » scilicet, seu pravam illam opinionem, quae irapro-
borum fraude ex omni parte percrebuit, qualibet fidei professione
aeternam posse animae salutem comparari, si mores ad recti
honestique normam exigantur. At facili sane negotio in re perspi­
cua, planeque evidenti, errorem exitiosissimum a populis vestrae
curae concreditis propelletis. Admonente enim Apostolo (1),
«unum esseDeum, unamfidem, unura baptiama,» extime scant,
qui e religione qualibet patere ad portum beatitudinis aditum
comminiscuntur, reputentque animo ex ipsius Servatoris testi­
monio, «esae se contra Christum, quia cum Christo non sunt (2)»
Seque infeliciter dispergere, quia cum ipso non colligunt, ideo -
que «absque dubio aeternum esse perituros, nisi teneant catho-
»licam fidem, eamque integram, inviolatamque servaverint (3).»
Hieronymum audiant, qui, cum in tres partes schismate scissa
esset Ecclesia, narrat se tenacem propositi, quando aliquis r a -
pere ipsum ad se nitebatur, constanter clamitasse: «Si quia Ca-
0) Ad Epbes. TV, 5.
( 2) Luc. XI, 23.
(3) Symb. S. A l h u u .
15 DB AGOSTO DB 1832.
cisma t cuenta que fiel á sus principios, constantemente respon­
día cuando alguien se esforzaba en atraerle á su partido. «Si
»alguno está unido á la Cátedra de Pedro, yo estoy con él.» Y
¿se ufanaría urio falsamente en haber sido regenerado por las
aguas del bautismo? Oportunamente respondería S. Agustín:
«que el-sarmiento cortado de la vid conserva la misma forma,
»pero ¿de qué le sirve la forma si no vive de la raiz?»
De este «indiferentismo» procede como de un manantial cor­
rompido , la absurda y errónea doctrina, ó más bien delirio sobre
la libertad de conciencia, la cual pretenden sus defensores que sea
reconocida y garantidaá todos; á cuyo venenosoerror abre el ca­
mino aquella completa é inmoderada libertad de opiniones que va
siempre en aumento con daño de la Iglesia y del Estado, de la
cual no falta quien se atreva á decir con imprudente descaro que
saca provecho la religión. Mas «¿qué muerte peor puede haber
»para el alma que la libertad del error?» como decia S. Agustín.
Pues quitado todo freno con que los hombres se contengan en
los senderos de la verdad, su naturaleza ya inclinada al mal cae

»thedrae Petri jungitur, meus est (1).» Falso autem sibi quis
blandiretur, quod est ipse in qua sit reg en erate? Opportune
enim responde ret Augustinus (2): « Ipsam formam habet etiam
»sarmentum, quod práecisum est äe v ite: sed quid illi prodest
»forma, si non vivit de radice?»
Atque ex hoc putidissimo «indifferentismi» fonte absurda
illa fluit ac errónea sententia, seu potius deliramentum, asse-
rendam esse ac vindicandam cuilibet <■<libertatem conscientiae.»
Cui quidem pestilentissimo errori viam sternit plena ilia, atque
immoderata libertas opinionum, quae in sacrae et civilis rei
labem late grass atu r, dictantibus per summam impudentiam
nonnullis, »liquid ex ea commodi in religionem promanare.
At «quae pejor mors animae; qunm libertas erroris?» inquiebat
Augustinus (3). Freno quippe omni adempto, quo homines con-
tineantur in semitis veritatis, proruente jam in praeceps ipsorum
natura nd mahim inclinata, vere apertum dicimus «puteum

9 S. Hier. Ep. L V m .
S. Aug. in P tal. contra part. Donat.
S. Aug. Ep. CLXV1-.
290 CASTA ENCICLICA DE OBEOORIO XVI «MIBABI VOS.»
en un precipicio, y con verdad podemos decir que está abierto «el
»pozo del abismo» del cual v ió San Juan subir un humo que oscu­
reció el sol, y salir de él langostas que devastaron la tierra. De
aquí pues el cambio acaecido en los ánimos, de aqui la corrup­
ción más profunda en la juventud, de aqui el desprecio del pue­
blo á las cosas sagradas y á las más santas leyes, de aquí en una
palabra t la peste más mortífera para la sociedad, comprobando
la experiencia desde la más remota antigüedad que los Estados
que florecieron por sus riquezas, por su poderlo y por su gloría
perecieron por este solo m a l, la libertad de las opiniones, la li­
cencia de los discursos y el amor de las novedades.
Aqui corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante
execrada y detestable libertad de la prensa, por cuyo medióse
publican todo linaje de escritos, y la cual tienen algunos el atrevi­
miento de pedir y promover con grande clamoreo. Nos horroriza­
mos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia
de doctrinas , ó mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores
se difunden y siembran en todas partes por medio de innumera­
ble muchedumbre de libros, opúsculos y escritos, pequeños eu
verdad por razón del tamaüfo, pero grapdes por su enormísima

»abysai (1).» e quo vidit Joannes ascendere fumum, quo obscura-


tus est sol, locustis ex eo prodeuntibus in vastitatem terrae.
Inde enim animorum immutationes, inde adolescentium in dete­
riora corruptio, inde in populo sacrorum, rerumque, ac legum
sanctissimarum contemptus, inde uno verbo pestis rei publicae
prae qualibet capitalior, cum experientia teste vel a prima anti-
quitate notum s it, civitates, quae opibus, imperio, gloria ftorue-
re, hoc uno malo concidisse, libertate inmoderata opinionum,
licentia concionum, rerum novandarum cupiditate.
Huc sp ectat deterrima illa , ac nunquam satis exsecTanda et
detestabilis libertas artis librariae ad scripta quaelibet edenda in
vulgus, quam tanto convicio audent nonnulli eflagitare ac pro­
moveré. Perhorrescimus, Venerabiles F ratres, intuentes quibus
monstris doctrinarum , seu potius quibus errorum portentis
obruamur, quae longe ac late ubique disseminantur ingenti
Ubrorum multitudine. libellisque, et scriptis mole quidem exi-

iP Apoc. IX,
15 DE AGOSTO DB 18 32 . 281
maldad, de loa cuales vemoB no sin muchas ligrimas que sale l a
maldición y que inunda toda la haz de la tierra. Y |oh dolor! que
hay quien lleve su impudencia hasta el extremo de sostener con
insultante protervia que este diluvio de errores está sobreabun­
dan teniente compensado por alguno que otro libro bueno, que en
medio de tanta tempestad de perversion sale á luz en defensa
de la religion y de la verdad. Nefanda cosa es ciertamente y por
todas las leyes reprobada, ejecutar deliberadamente un mal cier­
to y gravísimo por la simple idea de la posibilidad de sacar de
él algún bien. Qué ¿podrá nadie en sano juicio decir que se debe
públicamente y con toda libertad poner en manos de todos el ve­
neno y aun que es necesario tragárselo, sólo porque existe un re­
medio que bien usado puede librar á alguno de la muerte?
Pero la disciplina de la Iglesia fué por extremo distinta en
cuanto á la extirpación de la peste de los malos libros, aun desde
el tiempo de loa Apóstoles, quienes leemos que quemaron públi­
camente una gran cantidad de ellos. Basta recorrer las leyes
dadas sobre este asunto por el Concilio Late ran enae V y la cons­
titución publicada despues por nuestro predecesor Leon X, de

guis, malitia tnmen permagnis, e quibus raaledictionem egres-


sam illacrymamur super faciem terrae. Sunt tarnen, proh do­
lor! qui eo impudentiae abripiantur, ut asserant pugnaciter
hanc errorum colluviem inde prorumpentem satis cumulate com­
pensan ex libro aliquo, qui in hac tanta pravitatum tempes-
täte ad religionein ac veritatem propugnandam edatur. Nefas
profecto est, omnique jure improbatum, patrari data opera ma­
lum certum ac majua t quia spes sit, inde boni aliquid ha bit um
in. Numquid venena libere sparg^ ac pnblice vendi, comporta-
rique. imo ct obbibi debere, sanus quis dixerit, quod remedii
quidpiam habeatur, quo qui utuntur, eripi eos ex interitu iden-
tidem contingat?
Verum longe alia fuit Ecclesiae disciplina in exBcindenda ma-
lorum librorum peste vel Apostolorum a e ta te , quos legimus
ííran dem librorum vim publice combussisse (1)· Satis sit, leges
in Concilio Lateranensi V in eam rem datas perlegere, et cnnsti-
tutionem, quae deinceps a Leone X fel. rec. praedecessore nostro

(1} Act. Apcis. XIX.


282 CABTA. ENCÍCLICA. t>B GRBGtOEIO XVI «MIEABI V06.»

feliz recuerdo, á fin de que lo saludablemente inventado para


aumento de la fe, 7 propagación de las <cciencias útiles, no
»se encamine á un objeto contrario, y sufra detrimento la sa-
»lud de los fieles de Cristo.» Este filé uno de los principales cui­
dados de los Padres del Concilio Tridentino, quienes para poner
remedio á tanto mal, hicieron un decreto saludable para ordenar
y redactar un índice de los libros que contuviesen malas doctri­
nas. drHay que pelear valerosamente, dijo nuestro predecesor
»Clemente X III, de feliz memoria, al prohibir en su Encíclica los
»malos libros, hay que palear valerosamente , cuanto lo exige la
»gravedad de la cosa, y exterminar con todas nuestras fuerzas la „
»mortífera peste de los malos libros: porque jamas se quitará el
»pábulo al error si en las llamas no son consumidos los culpa-
»blea elementos de la maldad.» Por esta constante solicitud con
q«e en todos tiempos esta Santa Sede Apostólica se ha esforzado
en condenar y arrancar de manos de los hombres los libros per­
judiciales y sospechosos, se ve patentemente cuán falsa, temera­
ria, injuriosa á la misma Silla Apostólica y fecunda en grandes

fuit edita, ne « id quod ad fldei augm entum , ac bonarum artium


« propagationem salubriter eat inventum, in contrarium conver-
«tatur, ac Christi fidelium saluti detrimentum pariat ( 1).» Id qtii-
rtem et Tridentinis Patribus maximae curae fuit, qui remedium
tanto huic malo adhibuere, edito salubérrimo decreto de Indice
libronim, quibus impura doctrina contineretur, conficiendo (2)
«Pugnandum est acriter,» inquit Clemens X III, fel. rec. praede-
cessor noster, in suis de noxiorum librorum proscriptione ency-
clicis litterití (3); «pugnandum est acriter, quantum res ipsa eflla-
«gitat, et pro viribus tot ljjbrorum mortífera exterminanda
'(pernicies : nunquam enim materia subtrahetur erroris, nisi
«pravitatis facinorosa elementa in flammis combusta depereant.»
Ex hac itaque constanti omnium aetatum sollicitudine, qua
semper sancta haec Apostólica Sedes suspectos et noxios libros
damnare, et de hominum manibus extorquere enixa est, patet

(1) AcL eoDC. Lateran. V. m s s . x , ubi refertar Cons. Leonifl X. Legenda e&L
anterior Constilutío Alexandri VI, Inter multíplices ,in qua multa ad rem.
(2) Cooc. Tiid. seas. XVI11 et XXV.
(3) Lit. Clem. XI11, Chrittianae, 25 d o t . <768.
15 DE AGOSTO DB 1832. 233
malee para el pueblo cristiano, es la doctrina de aquellos que no
sólo rechazan la censura de los libros como un yugo harto onero­
so , sino también llegan á tal extremo de m aldad, que la presen­
tan como opuesta á los principios del derecho y de la justicia, y
se atreven á negar á la Iglesia el derecho de ordenarla y ejecu­
tarla.
Sabiendo, pues , que por medio de esos escritos que van cir­
culando en tre todos, se propagan ciertas doctrinas encam inadas
i destruir la felicidad y sumisión debidas á los principes, y á en­
cender en. todas partes la tea de la rebelión, os exhortamos á
estar en guardia con toda vigilancia, á fin de que ios pueblos no
se dejen miserablemente a p a rta r, victimas de tales seducciones,
de la senda de la verdad. Tengan todos presente «que no hay»,
según el aviso del Apóstol, «potestad que no venga de Dios; y que
»las que existen, por Dios han sido ordenadas. Y así el que resiste
»á la potestad, resiste á la ordenación de Dios, y los que resisten
»se granjean su propia condenación.» De suerte, que las leyes
divinas y humanas claman contra aquellos que con las vergon-

loculentissime, quantopere falsa, tem eraria, eidemque Apostoli-


cae Sedi injuriosa, et fecunda maiorum in christiano populo
ingentium sit illorum doctrina, qui nedum censuram librorum
veluti gravemnimis et onero9am rejiciunt, sed eo etiam impro-
bitatis progrediuntur, ut earn predicent a recti juris principiis
abhorrere , jusque illius decernendae , habendaeque audeant
Ecclesiae denegare.
Cum autem circumlatiB in vulgus scriptis doctrinas quasdam
Promulgari acceperimus. quibus debita erga principes fldes at-
que submissio labefactatur, facesque perduellionis ubique incen-
duntur; cavendum máxime e r i t , ne populi inde decepti a recti
semita abducantur, Animadvertant omnes « non esse,» juxta
Apóstol i monitu m , «potestatem nisi a Deo: quae autem sunt,
«a Deo ordinata sunt. Itaque qui r e s i s t i t potestati, Dei ordina—
«tioni resistit, et qui resistuut, ipsi sibi damnationem acqui-
runt ( 1).» Quocirca et divina et humana jura in eos clamant,
qui turpissimis perduellionis seditionumque machinationibua a

(O Ad Rom. XI1J, 2.
234 CARTA ENCÍCLICA DB G&B0O&TO XVI «MIBARI VOS.» ·
zoeas tramas de las revueltas y sediciones se esfuerzan por faltar
¿ la fidelidad debida &los principes, y arrojarles del poder.
Y ciertamente por esta causa, y para no contaminarse con
tanta infamia, consta que los primeros cristianos aun en medio
de las más crueles persecuciones supieron sin embargo servir
bien á los emperadores y trabajar por la salud del imperio. Y esto
lo oemprobaron brillantemente no sólo con su fidelidad en hacer
con prontitud y cuidado lo que les era mandado y no era con­
trario á la religión, sino también con su valor y hasta derraman­
do su sangre en los comb ates. «Los soldados cristianos,, dice San
»Agustín, servían á un emperador infiel; pero cuando se toca-
»ba la causa de Cristo, no reconocían sino á aquel gue está en
»los cielos. Distinguían al Señor eterno del señor temporal, y
»sin embargo servían al señor temporal por el SeSor eterno.»
Esto es lo que tenia presente el invencible mártir Mauricio,
jefe de la legión Tebea cuando, como refiere San Euquerio, res­
pondió al emperador: «Emperador, nosotros somos vuestros sol­
idados ; pero no obstante siervos de Dios, lo que libremente
»confesamos.!... Y aúnen el peligro en que ahora nos hallamos

fide in principes desciscere, ipsosque ah imperio deturbare con-


nituntur.
Atque hac plane ex. causa, ne tanta se turpitudine foedarent
veterea christiani, aaevientibus licet persecutionibus, optime ta ­
rnen eos de imperatoribus, ac de imperii incolumitate méritos
fuisse constat. Idque nedum fide in iis, quae sibi mandabantur
religioni no n contraria, accurate prompteque perficiendis, sed et
constantia. et effuso etiam in praeliis sauguine luculentiesime
comprobasse. «Milites christiani, ait S. Augustinus (l), servie-
«runt imperatori infideli; ubi veniebatur ad causam Christi t non
«agnoscebant nisi ilium qui in coelis erat. Distinguebant Domí-
«num aeternum a domino tem porali; et tarnen subditi erant
«propter Dominum aeternum etiam domino temporali.» Haec
quidem sibi ob oculos proposuerat Mauritius martyr invictus,
legioni Thebanae primicerius, quando, uti S. Eucherius refert
haec respondit imperatori (2): «Militessumus, Imperator, tui,

(!) S. Aug. io Psalm. CXXIV n. 7.


(2) S. Eucher, apud Ruiuarl. Act. SS. MH. d« Sá. Mannt. at. 1O6 . 0 . 4.
15 DB AGOSTO DB 1832. 285
»de perder la vida no nos lanzamos á la rebelión: hé aquí que te ­
je m o s armas y no resistimos, porque más queremos morir que
»matar.» Esta fidelidad de ios antiguos cristianos, brilla con más
esplendor ei se nota con Tertuliano que entónces los cristianos
«no escaseaban ni en el número, ni en La fuerza, si hubieran que­
jid o mostrarse enemigos declarados.™Somos de ayer, dice el
»mismo, y todo lo llenamos, vuestras ciudades, villas, islas,
»castillos, municipios, asambleas, los mismos campamentos, las
»tribus, decurias, el palacio, el senado, el foro.... ¿Cuán dis­
puestos y prontos no estarianos para hacer la g u erra, aunque
»con fuerzas desiguales, nosotros qne voluntariamente nos de­
bamos degollar, si nuestra religión no nos obligara á morir más
»bien que á m atar?..... Si nosotros que somos una gran muche-
»dumbre de hombres, nos hubiésemos separado de vosotros á
»alguna parte retirada del mundo, la pérdida de tantos ciudada­
n o s habría cubierto de confusion vuestro poder y aun habría
«sido castigado por sólo este abandono. Indudablemente os h a-
’>briais llenado de espanto por vuestra soledad....; habríais busca­
ndo á quien mandar; os habrían quedado más enemigos que

«sed tamen serví, quod libere confitemur, Dei..... Et nunc non


«nos haec ultima vitae necessitas in rebellionem coegit: tenemus
«recce arma, et non resistimus, quiam ori quam occidere satius
«volumus. » Quae quidem veterum christianorum in principes
fides eo etiam illustrior efiulget, si perpendatur cum Tertuliano
(1), tune temporis christianís «non defuisse vim numerorum, et
«copiarum, si hostes exertos agere voluissent.—Hestemi sumus,
«inquit ipse, et vesta omnia implevimus, urbes, ínsulas, coste­
adla, munieipia, conciliábulo, castra ipsa, tribus, decurias, pala-
*tiumr*senatum, forum..... Cui bello non idonei, nonprompti
«fuissemus , etiam impares copiis , qui tam líbenter trucidamur,
«si non apud istam disciplinam magia occidi liceret quam occi-
'<dere?.... Si tanta vis hominum in aliquem orbis remoti sinum
«abrupissemus a vobis, suffudisset utique pudore dominationem
«vestram tot qualiumcumque amiasio civium, immo et ipsa des-
«titutione punisset. Procul dubio expavissetis ad solitudinem
«vestram....; quaesisaetis , quibus imperaretis ; plures hostes

O) Tertull. i« Apoloff. cap. XIXVII.


236 CASTA BNCÍCLICA DB GREGORIO XVI «MIRA.RI VOS.»

»ciudadanos: pero ahora teneis m énosenem igos¿ causado la


»muchedumbre de cristianos.»
Estos esclarecidos ejemplos de ñrme sujeción á los principen,
que necesariamente nacían de los santísimos preceptos de la reli­
gión cristiana, condenan la detestable insolencia y maldad de
aquellos que, inflamados con el vil y desenfrenado deseo de una
libertad descarada, se empeñan con todas sus fuerzas en conmo­
ver y destruir todos los derechos de las potestades, miéntras que
con la máscara de la libertad conducen al pueblo á la servidumbre.
Á esto se encaminaban los perversísimos delirios y doctrinas de
los Valdenses. Begardos, Wiclefitasy demas hijos semejantes de
Belial que fueron la hez y el oprobio del género humano, los
cuales por tanto con justicia fueron ta n tas veces condenados por
la Silla Apostólica. Á ninguna otra cosa se encaminan con mayor
empeño todos estos taimados que á poder gloriarse con triunfan­
te alegría de ser Ubres de todos, y conseguir más fácil y pronta­
mente el entregarse con extremada audacia á las empresas más
criminales.
No más felices sucesos podemos presagiar para la religión y
para los derechos de los príncipes, de los votos que hacen los que

«quam cives vobis remansissent: nunc autem pauciores hostes


«habetis prae multitudine christianorum.»
Praeclara haec immobilis subjectionis in principes exempla,
quae ex sanctissimis christianae religionis praeceptis necéssario
proficiscebantur, detestandam illorum insolentiam , et improbi-
tatem condemnant, qui p r o je c ta , effrenataque procacis libertatis
c u p id ita te aestuantes, toti in eo s u n t, ut jura quaeque principa-
tu u m labafactent, atque convelían t , servitutem sub libertati»
specie populis illaturi. Hue sane s celestísim a deliramento, con-
s i l i a q u e conspirarunt Waldensiuin, Beguardorum, Wiclefistarum,
aliorumque hujusinodi flliorum Belial, qui humani generis aordes
ac dedecora fuere. mérito idcirco ab Apostólica hac Sede toties
anathemate confix.i. Nec alia profecto ex causa omnes vires in-
tendunt veteratores isti, nisi ut cum Luthero ovantes gratulari
sibi possint, Uleros se esse ab omnibus: quod ut facílius cele-
riusque assequantur, flagitiosiora quaelibet audacissime aggre-
diuntur.
Ñeque laetiora et religioni et principatui ominari possemus,
15 DB agosto du 1832. 237
quisieran ver á la Iglesia separada del Estado y cortada la mú-
tua concordia del imperio con el sacerdocio; pues es cosa por
extremo clarísima el temor que produce á los amadores de una
liberta^ sin sombra siquiera de pudor, aquella concordia siempre
fausta y ventajosa á la religión y á los gobiernos civiles.
Pero á tantos y tan acerbos motivos como tenemos para andar
solícitos y dolorosamente angustiados con singularísima pena en
medio del peligro común, uniéronse ciertas sociedades y algu­
nas reuniones particulares, en que sin distinción de profesion
religiosa, se predica toda clase de libertad, se suscitan turbu­
lencias contra ambas potestades t y se conculcan las autoridades
más venerandas, bajo el especioso pretexto de piedad y de adhe­
sión á la religión, mas en realidad con la única mira de promo­
ver novedades y sediciones.
Con el alma traspasada, es verdad, pero confiando también
en aquel que impera á los vientos y produce la calm a, os escribi­
mos, Venerables Hermanos, para que, vestidos con el escudo de
la fe, os esforceis en pelear valerosamente en las batallas del Se­
ñor. Á vosotros principalmente corresponde mostraros como una

ex eorum votis , qui Eccle.siam a regno separari, mutuamque im­


perii cum sacerdotio concordiam abrumpi discupiunt. Constat
quippe, pertimesci ab impudentisimae libertatis amatoribus con­
cordiam illam, quae semper rei et sacrae et civili fausta extitit
*c salutaris.
At ad caeteras acerbissimas causas, quibus solliciti sumus, et
№ communi discrimine dolore quodam angimur praecipuo, acces-
sere consociationes quaedam, statique coetus, quibus, quasi a g -
mine facto cum cujuscumque etiam falsae religionis ac cultus
aectatoribus, simulata quidem in teligionem pietate, vere tamen
»ovitatis, seditionumque ubique promovendarum cupidine, liber­
tas omnis generis praedicatur, perturbationes in sacram et civi-
lena rem expitajitur, sanctior quaelibet auctoritas discerpitur.
Haec perdolenti sane animo, fidentes tamen in Eo qui impe-
*at ventis et facit tranquilitatem, scribimus ad vos, Venerabiles
Fratres, ut induti scutum fidei c o n te n d a tis pra’eliari strenue
praelia Domini. Ad vos potissimum p e rtin e t stare pro muro con­
tra omnem altitudinem extollentem se adversus scientiam Dei.
Exerite gladium Spiritus, quod est verbum Dei, habeantque a vo-
238 CAUTA ENCÍCLICA DE GREGORIO XVI «MIRABI VOS.»

muralla contra toda altura que se levante contra ia ciencia de Dios.


Desenvainad la espada del espíritu, que es la palabra de Dios, y
repartid el pan á todos los que tienen hambre de justicia. Llama­
dos á ser obreros diligentes en la viSa del SeSor, no penseis ni
trabajéis todos juntos sino en arrancar del campo que ob está
confiado, toda raíz am arga, en 3ofocar toda semilla viciosa y en
hacer crecer una mi es abundante de virtudes. Abrazando ante
todo con paternal afecto á los que principalmente se dedican á
las ciencias eclesiásticas y á las cuestiones filosóficas, exhortad­
les y aconsejadles que no se fien imprudentemente de solas las
fuerzas de su ingenio que, apartándoles de la senda de la ver­
dad , loe llevarán por los caminos de los impíos. Acuérdense que
Dios es la guia da la sabiduría y el reformador de los sábios, y
que es imposible conocer á Dios sin Dios que por su Verbo en­
seña á los hombres á conocer á Dios. Es propio de un hombre
o r g u llo s o ó más bien ignorante, pesar en la balanza humana los
misterios de la fe que sobrepujan á toda inteligencia r y fiarse de
la Tazón, que por condicion de la humana naturaleza es débil y
enferma.

bis panem, qui esuriunt justitiam. Adsciti, ut sitie cultores navi


in vineaDomini, idunum agite, in hoc simul labórate, u t radix
quaelibet amaritudinis ex agro vobis commiso evellatur, omñi­
que enecato semine vitiorum , convalescat ibi sege laeta virtu-
tum. Eos in primis affectu paterno complexi, qui ad sacras prae-
sertim disciplinas, et ad philosopbicas quaestiones animum appu-
lere, hortatores, auctoresque iisdem sitis, ne solius ingenii sui
viribus freti imprudenter a veritatis semita in viam abeant im -
piorum. Meminerim, Deum esse sapientiae ducem, emendatorem-
q w sapientiwn (1), ac fieri non posae, u t aine Deo Deum disca-
mus, qui per Verbum docet homines scire Deum (2). Superbi, seu
potius insipientis hominis eat, fidei mysteria, quae exsuperant
omnem sensum , humanis examinare ponderibift, uostraeque
mentis rationi confldere, quae naturae humanae conditione debi­
lis est et infirma.

(O Sip. v r r , 15.
(2) 9. frétrt^Uí, lib. rv, cap. X.
15 DB AGOSTO DB 1838. i»
Por lo demás, favorezcan los principes, nuestros hijos carísi­
mos en Cristo, con su auxilio y autoridad estos votos que Nos
formamos por la religión y el Estado, considerando que se les ha
conferido no sólo para el gobierno del mundo, sino en defensa so­
bre todo de la Iglesia. Adviertan cuidadosamente que todo
cuanto se hace por el bienestar de la Iglesia se hace también por
bu poder y tranquilidad; aun más , persuádanse que la causa de
la religión debe serles más querida que la del trono, y que lo más
importante para ellos, diremos con el Papa San León es que á su
diadema se añada por la mano de Dios la diadema de la fé . Coloca­
dos como padre» y defensores de los pueblos, les procurarán una
paz y tranquilidad verdadera, constante y próspera, si ponen todo
su cuidado en mantener intactas la religión y la piedad hécia
Dios, que lleva escrito sobre su vestidura: Rey de los reyes y Se­
ñor de los señores.
Pero á fin de que todo esto suceda próspera y felizmente, le­
vantemos los ojos y las manos á la Santísima Virgen María, que
ha aniquilado sola todas los heregias, y que forma toda nuestra
grandísima confianza ó más bien es todo el fundamento de nuea-

Caeterum communibus hisce votis pro rei et sacrae et publi-


cae incolumitate charissimi in Christo filii nostri viri principes
sua faveant ope et auetoritate , quam sibi collatam considerent
non solum ad mundi regimen, sed máxime ad Eclesiae praesi-
dittm. Animadvertant sedulo, pro illorum imperio et quiete geri,
quidquid pro Ecclesiae salute laboratur; imo pluris sibi suadeant
fidei causara esse debeie quam reg n i, magnumque sibi esseper-
pendant, dicimus cum S. Leone Pontífice, si ipsorum diademati
de manu Domini, etiam Jidei addatur corona. Positi quasi paren­
t s et tutores populorum, veram, constantem, opulentam iis quie­
te® parient, et tranquillitatem, si in earn potissimum curam in -
cumbant, ut incolumis sit religio et pietas in Deum, qui habet
*criptum in femore: Rex regum, et Dommus dominmtivm.
Sed ut omnia haec prospere ac faciliter eveniant, levemus
°culos manusque a d sanctissiman Virginem Mariam, quae sola
universas haereses interemit, nostraque maxima fiducia, imo to­
ta ratio est spei nostrae (1). Suo ipsa patrocinio, in tanta Do­

lí) Ei S. Bernardo, Serm. de Nat. B. M. V, fa r. 7.


340 Carta rncícuca db OrbOorio xvt « m ira b i vos.» .
tra esperanza. Implore con su patrocinio, en medio de las apre­
miantes necesidades que sufre el rebaño del Señor, un éxito
favorable para nuestros esfuerzos, designios y acciones. Esto
mismo suplicamos con humilde ruego al príncipe de los Apósto­
les San Pedro, y á San Pablo su compañero en el apostolado, á
fin de que todos os sostengáis como una m uralla, y no se coloque
otro fundamento del que ha sido puesto. Apoyados en esta hala­
güeña esperanza, confiamos en que el autor y consumador de
nuestra fe, Jesucristo, nos consolará por fin en las tribulaciones
que por todas partes nos rodean , y amorosamente os damos á
vosotros, Venerables Hermanos, y á las ovejas que os están con­
fiadas, la bendición apostólica, prenda del auxilio celestial.
Dado en Roma cerca de Santa María la mayor el 15 de Agosto
del año de la Encarnación 1832 y segundo de nuestro Ponti­
ficado.

minici gregis necessitate, studiis, consiliis, actionibusque nos-


tris exitus secundissimus imploret. Id et ab Apostolorum Principe
Petro, et ab ejus coapostolo Paulo humili prece efflagitemus, ut
stetis omnes pro muro, ne ftmdamentum aliud ponatur praeter
id quod positum est. Hac jucumda spe fireti, confidimus auctorem
consummatoremque fidei Jesum Christum consolaturum tandem
esse nos omnes in tribulationibus, quae invenerunt nos nimis,
coelestisque auxilii auspicem Apostolicam benedictionem, vobis,
Venerabiles Fratres, et ovibus vestrae curae traditis peramanter
impertimur.
Datum Romae apud S. Mariam Majorem XVIII Kalendas Sep-
tembris, die solem&i Assumptions ejusdem B. V. Mariae, anno
Dominicae Incarnationis MDCCCXXXII, pontificatus nostri an­
no II.
U DI NOVíEM BRE DE MDCCCXLVF.

ENCICLICA

DE NTRO. SMO. PADRE PIO IX


Á TODOS LOS PATRIAR CAM, PRIMADOS, ARZOBISPOS Y OBISPOS QUE EBTÍN
HN GRACIA T COMUNION CON LA SILLA APOSTÓLICA-

PIO IX, PAPA.


Veneradles Hermanos: salud y bendición Apostólica.
N os, que desde Lace ya muchos años, juntamente con vos­
otros , Venerables Hermanos, procurábamos según nuestras
fuerzas, deeempeñar nuestro cargo episcopal, lleno de trabajoB
y solicitudes, y apacentar la parte del rebaño á Nos confiada
en los montes de Israél, en los arroyos y pastos más abundantes;
hé aquí que á causa de la muerte de nuestro esclarecidísimo pre-

IX NOVEMBRIS MDCCCXLVT.
/

EPISTOLA ENCYCLICA

SS. DOMINI NOSTRI PII IX


VBNRRABIUBDS FRATRIBUS PATH! ABCH IS , PRIMATIBtlB , ARCH1BPIS-
C opis BT BPI3C0PIS UNIVBRSIS QRATI AM BT COMMUNIONKM 8EDI9
APOSTOLICAB HABENTIflDS-

PIUS PAPA IX.


Verierabilex Fratres, salutem et Apostolicam Benedictumem.
Qui pluribus jam abhinc annis una vobiscnm, Venerabiles
Fratres; episcopate munus plenum laboris, plenum sollicitudinis
pro viribus obire, ac Dominici gregis,partem curae Nostrae com-
®ussam pascere nitebamur in montibus Israel, in rivisjet pascuis
^berrimiB, ecce ob mortem Praedecesoris Nostri Gre-
fcorii XVI, cujus certe memoriam, atque illufitria et g-lorioaa fa«-
242 ENCÍCLICA D£ PIO IX «QUI PLUKIBÜS.»

decesor Gregorio XVI, cuya memoria, ilustres y gloriosos hechos


ciertamente admirará siempre la posteridad escritos con letras de
oro en los fastos de la Iglesia; fuera de todo cálculo y pensa­
miento nuestro, por secreto designio de la Divina Providencia,
no sin grande perturbación y esparfto de nuestra alm a, fuimos
elevados al supremo Pontificado. Si siempre en efecto se ha te­
nido y se tendrá con razón, en gran manera pesado y peligroso
el cargo del ministerio Apostólico, ciertamente es de espantar
principalmente en estos dificilísimos tiempos para la sociedad
cristiana. Y así, bien persuadidos de nuestra debilidad, y consi­
derando los gravísimos deberes del supremo Apostolado, princi- ,
pálmente en tan grande alteración de circunstancias, enteramente
nos habríamos entregado al llanto y á la tristeza, si no pusiéra­
mos toda esperanza en Dios que es nuestra salud, que jamas
abandona á los que en él esperan, y que para ostentar la fuerza
de su poder se sirve á veces para gobernar su Iglesia de los ins­
trumentos más débiles, á fin de que todos conozcan más y más
que el mismo Dios es quien gobierna y defiende la Iglesia con su
admirable Providencia. Nos alienta también en gran manera
otro consuelo, y es, que tenemos por compañeros y auxiliares

ta aureis nostis inscripta in Eclesiae fastis semper admirabitur


poste ritas, praeter omnem opiüionem cogitationemque Nostram,
arcano divinae Providentiae consilio, ad Summum Pontificatum,
non sine maxima animi Nostri perturbatione ac trepidatione
evecti fuimus. Etenim si semper grave admodum et periculosum
Apostolici ministerii onus mérito est habitum atque habendum,
hisce quidem difficillimia christianae reipublicae temporibus vel
máxime formidandum. Itaque infirmitatis Nos trae probe conscii,
et gravissima supremi Apostolatus officia, in tanta praesertim
rerum vicissitudine considerantes, tristitiae et lacrymis Nos pla­
ne tradidissemus, nisi omnem spem poneremus in Deo salutari
Nostro, qui numquam derelinquit aperantes in eo, quique, ut po-
tentiae suae virtutem ostendat, ad suam regendam Ecclesiam in-
firmiora identidem adhibet, quo magis magisque omnes cognos-
cant Deum ipsum esse, qui Ecclesiam aUrairabili sua providentia
gubernat .atque tuetur. Illa etiam consolatio Nos vehementer
sustentat, quod in animarum salute procuranda vos socios et
adjutorea ha beanuís, Vene rabile* Fratres, qui in soLlicitudinit)
9 DE NOVIBMBBE DB 1846 243

en procurar la salvación de las almas, ¿ vosotros, Venerables


Hermanos, que habéis sido llamados á la parte en nuestra solici­
tud t y que con todo empeño y cuidado os esforzáis en llenar vues­
tro ministerio y pelear el buen combate. De aquí e s, que apénas
sentados, aunque sin méritos por nuestra parte, en esta sublime
Cátedra de Pedro, recibimos el gravísimo cargo divinamente
conferido por el mismo Príncipe eterno de los Pastores, de apa­
centar y gobernar no sólo á los corderos, es decir, á todo el pue­
blo cristiano, sino también á las ovejas, esto es á los Pastores,
nada por cierto deseamos más que dirigiros la palabra de lo inti­
mo de nuestro corazon. Por lo cual apénas, según costumbre é
institución de nuestros predecesores, tomamos posesion del su­
premo Pontificado' en nuestra Basílica Lateranense, sin deten­
ción alguna os dirigimos estas Letras para excitar vuestra insigne
piedad, ¿ fin d e que con mayor solicitud, vigilancia y empeño,
guardando las vigilias de la noche sobre el rebatió á vuestros
cuidados confiado y peleando con energía y constancia episcopal
contra el terrible enemigo del género humano, á manera de bue­
nos soldados de Jesucristo, opongáis valerosamente una inexpug­
nable defensa á la casa de Israél.

Nostrae partem vocati, omni cura et studio ministerium vestrum


implere ac bonum certamen certare contenditis.
Hinc ubi primun in sublime hac Principis Apostolorum Cha-
tedra, licet iminerentes, collocati in persona Beati Petri gravis-
•simum munus ab ipso aeterno Pastorum Principe divinitus tribu-
tum accepimus pascendi ac regendi non solum agnos, Universum
scilicet Christianuin populum, veruiil etiam oves, hoc est Antis-
tites, nihil certe Nobis potius, nihil optabilius fiiit, quam ut
intimo caritatis affectu vos omnes alloqucremur. (¿uamobrem
vixdum ex more institutoque Decessonun Nostroruin in Nostra
Lateraneusi Basílica Summi Pontificatus possesionem suscepilnus,
nulla interposita mora has ad vos Litteras damus, ut eximiam
vestram excitemus pietatem, quo majore usque alacritate , vigi-
la n tia, consentione custodien tes vigilias noctis super gregem
cuTae vestrae commissum atque episcopali robore et constantia
adversus teterrimum huraani generis hostem dim icantes, ve-
jttti boni milites Christi Jesu, strenue o p p o n atis mnrum pro domo
Israel.
244 BMCÍCLICA DE WO TX «QOT PLPKlBITB.J»

Á ninguno de vosotros se esconde, Venerables Hermanos, que


en esta nuestra deplorable edad se ha encendido una encarnizada
y espantosa guerra contra todo lo que es católico, por esa raza
de hombres que unidbs entre si con nefanda sociedad, no to­
lerando la sana doctrina y apartando sus oidos de la verdad, sa­
caron de las tinieblas todo linaje de monstruosas opiniones, es­
forzándose con toda su alma en exagerarlas , publicarlas y
propagarlas. Nos horrorizamos y llenamos de acerbísimo dolor
cuando reflexionamos sobre todo los monstruosos errores, los
variados y múltiples artificios para d añ ar, las asechanzas y ma­
quinaciones que ponen en juego estos aborrecedores de la verdad
y de la luz , estos peritísimos artífices de engaños para extinguir
en todas las almas todo deseo de piedad, de justicia y de hones­
tidad , trastornar todos los derechos divinos y humanos, des­
truir y echar por tierra la religion católica y la sociedad civil,
v si posible fuera, arrancarla de raíz. Pues sabéis, Venerables
Hermanos, que eBtos implacables enemigos del nombre cristiano,
arrebatados por un ciego furor de frenética impiedad, han llevado
’la temeridad de sus opiniones hasta la inaudita audacia de que
abriendo su loca á las blasfemias contra Dios, no se avergüen-

Neminem vestrum latet, Venerabiles F ratres, hac nostra de-


ploranda aetate acerrimum ac formidolosissimuna contra catholi-
cam rem universam bellum ab iia hominibus conflari, qui nefaria
inter se societate conjuncti, sanam non sustinentes doctrinam.
atque a veritati auditum avertentes, omnígena opinionum pór­
tenla e tenebris eruere, eaque totis viribus exaggerare, atqne in
vulgus prodere et dissemindre contendunt. Borrescimus quidem
animo et acerbissimo dolore cooficimur. cum omnia errorum
monstra, et varias multiplice^que nocendi artes, insidias, machi-
nationes mente recogitanrus, quibus hi veritatis et lucis osores.
et peritissime fraudis artifices omne pietatis, justitiae, honesta-
tis Studium in omnium animiß restinguere, mores comunpere,
jura quaeque divina et humana perturbare, catholicam religio-
nem civilemque societatem conveliere, labefactare, immo , »i
fieri unquam posset, funditus evertere commoliuntur. Noscitis
enim, Venerabiles Fratres, hos intensissimos christiani nominie
hosteg, caeco quodam insanientis impietatiu Ímpetu misere rap­
tos, eo opinandi temeritati proeresai« ut inaudita nrorsum auda-
9 DE NOVIBMBBE DE 1846. 245
zan de enseñar abierta y públicamente , que los sacrosantos
misterios de nuestra religión son fábulas é invenciones de los
hombres, que la doctrina de la Iglesia católica es contraria al
bien y utilidad de la sociedad humana, y no temen de renegar
de Dios y del mismo Cristo. Y para engañar más fácilmente á los
pueblos, y seducir principalmente A lrs sencillos é incautos, y
arrastrarlos á sus errores, fingen que ellos solos conocen los ca­
minos de la prosperidad, y no vacilan en arrogarse el título de
filósofos, como si la filosofía que toda ella trata de investigar la
verdad natural, debiera rechazar las cosas que el mismo Dios,
supremo y clementísimo autor de la misma naturaleza, por un
singular beneficio y misericordia, se ha dignado manifestar á los
hombres, para que estos consigan la verdadera felicidad y salva­
ción. De .aquí e s, que nunca dejan de apelar á la fuerza y exce­
lencia de la razón humana, por cierto insensato y facilísimo géne­
ro de argumentar, de ensalzarla contra la fe de Cristo, y de voci­
ferar que se opone á la razón humana. Nada en verdad puede ex­
cogitarse ó inventarse más insensato, nada más impio, nada que
más repugne á la razón· misma. Pues aunque la fe esté sobre la

t i a , «aperientes os suum in blasphemias ad Deum (1),» palam


publiceque edocere non erubescant, comentitia esse, et hominum
inventa sacrosancta nostrae religionis mySteria, catholicae E c-
clesiae doctrinara, humanae societatis bono et commodis adversari
ac vel ipsum Christum et Deumejurari non extimescant. E t quo
facilius populis illudant, atque incautos praesertim et imperitos
decipiant, et in errores secum abripiant, sibi unis prosperitati*
vias uotaa esse comminiscuntur, sibique philosophorum nomen
arrogare non dubitant, perinde quasi philosophia, quae tota in
naturae veritate investiganda veraatur, ea respuere debeat, quae
•'’Upremua et clementissimus ipse totius naturae auctor Deus, sin-
gulaú beneficio et misericordia hominibUs manifestare est digna-
tus, ut veram ipsi felicitatem etsalutemassequantur. Hinc prae-
P^tero sane et fallacissimo argumentandi genere numquam.
desinunt huinanae rationis vim, et excelleutiaia appellare, exto-
tere contra sanctissimam Christi fidem, atque audacissime blate-
r*nt, earn humaoae refragari rationi. Quo certe nihil dementius,

(*) Apócalyp. XIII, 6.


246 EwdüLiCA. db pío n «Qm p l ü e ib -ü s .»

razón , ninguna contrariedad verdadera sin embargo, ninguna


desunión pnede haber entre ellas, emanando ambas de una misma
inmutable y eterna fuente de verdad, Dios óptimo, máximo, y
auxiliándose de tal modo que la recta razón demaestra las ver­
dades de la fe, las favorece y defiende, y la fe libra á la razón
de todos sus errores, por maravillosa manera la ilustra y confirma
y perfecciona con el conocimiento de las cosas divinas. No con
menor engaño, Venerables Hermanos, estos enemigos de la di­
vina revelación, enalteciendo con exageradas alabanzas el pro­
greso de la razón humana, querrían con muy temerario y sa­
crilego atrevimiento introducirle en la religión, como si esta
no fuera obra de Dios, sino de los hombree, ó alguna inven­
ción -filosófica que puede perfeccionarse por medios humanos.
A estos que tan miserablemente deliran, es muy aplicable lo
que Tertuliano con razón echaba en cara á los filósofos de su
tiempo* los ótale* no exponían otro Cristianismo que el Es-
»tóico, el Platónico y el Dialéctico.» Y en verdad que no ha­
biendo sido inventada nuestra santísima religión por la razón

nihil magis impium, nihil contra ipsam rationem magis re-


pngnans fingí, vel excogitan potest. Etsi enim fides sit snpra
rationem, nulla tamen vera dissenBio , nujlumque dissidium
inter ipsas inveniri umquam potest, cum anibae ab uno eo-
demque immutabilis aeternaeque veritatjs fonte Deo Optimo
Maximo oriantor, atque ita sibi mutuam opem ferant, ut recta
ratio fidei veritatem demonstret, tueatur, defendftt; fides vero
rationem ab omnibus erroribus liberet, eamqtie divinarum rerum
cognitione mirifice illustret, confirmet atque perficiat. Ñeque
minori certe fallacia, Venerabiles Fratres, isti divinae revelatio-
nis inimici humanum progressum summis laudibus efferentes, in
catholicam religionem temerarie plane, ac sacrilego ausu illum
inducere vellent, perinde ac si ipsa religio non Dei, sed hominnm
opus esset, aut philosophicum aliquod inventuin, quod humané
modis perfici queat. In istos tam misere delirantes p e r c o m m o d t*
quidem cadit quod Tertullianus sui temporis p h i l o s o p h i s m é r i t o
exprobabat: « qui Stoicum, et Platonicum, et Dialecticum Cliris—
»tianismum protulerunt ( 1).» Et sane cum sanctissima nostra re-

(I ) Tertall., De praucript,, cap. VIU.


9 db novtbubbb db 1846. i 247
humana, sino manifestada clementisimamente por Dios á los
hombrea, fácilmente se comprende que dicha religión toma toda
su fuerza de la autoridad de la palabra divina, y que jamas pue­
de ser producida ni perfeccionada por la humana razón. Para que
en negocio de tanta importancia, la razón humana no sea enga­
ñada ni se equivoque, conviene que con diligencia investigue el
hecho de la divina relación, para cerciorarse de que Dios ha ha­
blado, y como sapientísimamente enseña el Apóstol, prestarle un
obsequio razonable. Porque ¿quién ignora ni puede ignorar que
ha de darse fe á la palabra de Dios, y que nada hay más confor­
me á la razón que dar crédito y adherirse firmemente á lo que
consta que ha revelado Dios, el cual no puede engañarse ni enga­
ñarnos?
Pero cuán numerosos, cuán admirables, cuán brillantes ar­
gumentos se ofrecen, por los cuales la razón humana clarísinaa-
m ente puede convencerse de que la religión de Cristo es divina y
que del Dios de los cielos ha recibido toda la ra it y los principios
de nuestros dogmas, y por consiguiente que nada hay más cierto

ligio non ab humana ratione fiierit inventa, sed á Deo hominibus


clement issi me patefacta, tuin quisque vel facile intelligit, religio-
nem ipsam ex ejusdem Dei loquentis auctoritate omnemsuam vim
acq uirere, ñeque ab humana ratione deduci aut perfíci umquam
posse. Humana quidem ratio, ne in tanti momenti negotio deci-
piatur et erret, divinae revelationis factum diligenter inquirat
oportet, ut certo sibi constetDeum esse locutum, ac eidem, que-
madmodum sapientissime docet Apostolus, rationabilc obsequium
exhibeat ( 1). Quis vero ignorat, vel ignorare poteat omnem Deo
loquenti fídemesse habendam, nihilque ratione ipsi magis con-
»entaneum esse, quam iis acquiescere firmiterque adhaerere, qua¿
a Deo qui nec fallí nec fallere potest, revelata esse constiterit?
Sed quam m ulta, quam m ira, quam splendida praesto sunt
argum enta, quibus humana ratio luculentissime evinci omnino
debet, divinam esse Christi religionem et «romne dogmatum nos-
»trorum principium radicem desuper ex coelorum Domino acce-
»pisse (a);» ac propterea nihil fide nostra certiuB, nihil aecuriufl,

m Ad Rom. XUI, 1.
(2) S. Jmdd . ChrysoBt. HomiJ. 1 ío Iwi.
248 ENCÍCLICA DB PIO IX «QUI PLCB1BCS.»

que nuestra fe, nada más seguro, nada más Banto, nada que se
apoye en principios más sólidos. Es evidente que esta fe, maestra
de la vida, señal de salvación, extirpadora de todos los vicios, no­
driza y fecunda madre de las virtudes, confirmada con el naci­
miento, vida, muerte, resurrección, sabiduría, milagros y pro­
fecías de Jesucristo su divino autor y perfeccionador; brillante
por todas partes con la luz de la doctrina de lo alto ; enriquecida
cón los tesoros de las riquezas celestiales, con tantos vaticinios
défos 1profetas, con el esplendor de tantos milagros, con la cons­
tancia de tantos mártires, con la esclarecidísima é insigne gloria
de tantos Santos, estableciendo las leyes saludables de Cristo,
y adquiriendo cada dia mayore3 fuerzas con las mismas cruelísi­
mas persecuciones, llevó el estandarte de la cruz por todo el uni­
verso, por mar y tierra, desde el oriente al occidente; deshecha
la falsedad de los ídolos, desvanecido el caos de Iob errores, y
triunfante de todo linaje de enemigos, ilustró con la luz de la
divina doctrina á todos los pueblos, gentes y naciones bárbaras
por crueles que fuesen y diversas por su carácter, costumbres,
leyes é instituciones, sometiéndolas al suavísimo yugo de Cristo
y anunciando á todos la paz y la dicha. En todas estas cosas bri-

nihil sanctius extare, et quod firmioribus innitatur principiis.


Haec scilicet lides vitae m agistra, salutis in d ex , vitiorum om­
nium expultrix, ac virtutum fecunda parens et altrix , divini sui
auctoris et consnmmatoris Christi Jesu nativitate, vita,morte,re-
surrectione. sapientia, prodigiis, vaticioationibus confirmata, su­
perna doctrina undique refulgens, ac coelestium divitiarum di­
tata thesauris, tot Prophetarum praedictionibus, tot miraculorum
splendore, tot Martyrum constantly, tot Sauctorum gloria vel
máxime clara et insignis, salutares proferens Christi leges, ac
majores in dies ex crudelissimia ipais persecutionibus virosacqui-
rens, universum orbem terra marique, a solis ortu usque adocca-
áum, uno Crucis vexillo pervasit, atque idolorum profligata falla-
cia, error um depulsa calígine, triumphatisque cujusque generis
hostibus,. omnes populos, gentes, nationen utcumque immanitate
barbaras, ac indole, moribus, legibus, institutis diversas divina?
cogmtionis lumine illustravit, atque suavissitoo ipwius Chisti jugo
subjecit, annuntians omnibus pacem, annuntians bona.
Quae certe omnia tanto divinae eapientiae ac potentiae fulgió-
9 DE NOVIBMBHE DB 1846. 249
lia por do quiera un resplandor ta n ' grande de sabiduría y de
poder divino, que cualquiera entendimiento comprende fácil­
mente que la fe cristiana es obra de Dios. Y a s í, conociendo la
razón humana clara y manifiestamente por estos brillantísimos y
solidísimos argumentos, que Dios es el autor de esta misma fe,
no puede ir m᧠léjos , sino que desechada y removida toda difi­
cultad y perplejidad, debe prestar todo obsequio á dicha fe, estan­
do cierta que por Dios ha sido concedido todo cuanto la misma
propone á la creencia y práctica de los hombres.
Por aquí se ve el aramente en quó error tan grande están los
que, abusando de la razón y teniendo la palabra de Dios como si
fuera obra de los hombres, temerariamente se atreven, según su
capricho, á explicarla é interpretarla; habiendo Dios constituido
una autoridad viva que enseñe y establezca el verdadero y legi­
timo sentido de su celestial revelación, y dirima con infalible
juicio todas las controversias relativas á la fe y á las costum­
bres , á fin de que los ñeles no sean llevados por todo viento de
doctrina en la maldad de los hombres á los lazos de] error. Esta

re undique collucent, ut cujusque mens et cogitatiovel facile in-


telligat Christian am fidem Dei opus esse. Itaque humana ratio ex
splendidissimis hisce, aeque ac firmissimis argum entis, clare
aperteque cognoscens Deum ejusdem fidei auctorem existere, u l-
terius progredi nequit, sed quavis dificúltate ac dubitatione pe-
nitus abjecta atque remota, omne eidem fidei obsequium p rae beat
oportet, cum pro certo habeat a Deo traditumesse quidquid fides
ipsa hominibus credendum, ed agendum proponit.
Atque hinc plane apparet in quanto errare illi etiam versen-
tl¿r, qui rationeabutentes, ac Dei eloquia tamquam humanum
°pus existimantes, proprio arbitrio illa explicare, interpretan
temeré audent, cum Deus ipse vivam constituent auctoritatem,
quae verum legitimumque .poelestis suae revelationis sensum do-
teret, constabiliret, omnesque controversias in rebus fidei, et
morum in fd lliiili judicio dirim eret, ne fideles circumferantur
°mni vento doctrinae in nequitia hominum ad circumventionem
errorÍ8. Quae quidem viva et infallihilis auctoritas in ea tantum
Ecclesia, quae a Christo Domino supra Petrum totius
tcclesiae Caput, Principem et Pastorem, cujus fidem numquam
defecturam prom issit, aediflc&ta, suos legítimos semper habet
2 80 BUCÍCLICA D i PIO IX «TQTJT PLTTB.IBTJ8.»

autoridad viva é infalible florece sólo en aquella Iglesia que edi­


ficada por Jesucristo sobre P edro, Cabeza, Príncipe y Pastor de
toda su Iglesia, le fué prometido que jamas faltaría, y la cual tiene
siempre sus legítimos Pontífices, que sin interrupción traen su
origen en su Cátedra del mismo Pedro, y que son herederos y
defensores de su misma doctrina, dignidad, honor y potestad. Y
por cuanto donde está Pedro, allí está la Iglesia, y Pedro habla por
boca del ’Romano Pontífice, y vive siempre en sus sucesores, y
juzga y trasmite la verdad de la fe á los que la buscamos, la di­
vina palabra debe en un todo recibirse en el mismo sentido en
que la tuvo y la tiene esta Cátedra Romana del Bienaventura­
do Pedro, madre y maestra de todas las Iglesias, que conservó
siempre pura é íntegra la fe confiada por Jesucristo, y la enseBÓ
siempre también á los fíeles, mostrando á todos la senda de la
salvación y la doctrina de la verdad inmortal. A esta Iglesia
principal de donde la unidad sacerdotal trae su origen, á esta
metrópoli de la piedad donde la solidez de la religión cristiana es

Pontifices sine intertrussione ab ipso Petro ducentes originem in


ejus Cathedra collocates, et ejusdem etiam doctrinae, dignitatis,
honoris ac potestatis haeredes et vindices. E t quoniam ubi Pe­
trus ibi Ecclesia ( 1) , ac Petrus per Romanum Pontificem loqui­
tur (2), et semper in suis successoribus vivit, et judicium exer-
cet (3), ac praestat quaerentibus fidei veritatem (4), iccirco divi-
na eloquia eo plane sensu sunt accipienda, quem tenuit ac tenet
haec Romana Beatissimi Petri Cathedra, quae omnium Ecclesia­
rum mater et magistra (5), fidem a Christo Domino traditam, in-
tegram inviolatamque semper servavit, eamque fidelcs edocuit,
omnibus ostendens salutis semitam, et incorruptae veritatis doc-
trinam. Haec siquidem principalis Ecclesia, unde unitas Sacer­
dotal ia exorta (6), haec pietatis metropolis, in qua est integra
christianae religionis, ac perfecta soliditas (7), in qua semper

(I ) S. Ambros, io P m !. 40.
(?) Concil. Chalced. Ar,L 2.
3) Synod. Epltes. Act. 3.
4' S. P etr. Chrysol. Epist. ad Eutich.
S) Concil. Trid. Seas. VII. de Baptfs.
8 S. Cyprian, EptsC, 55. ad Cornel. Rontif.
7) Litter. 37Qod. loaoo. Ganstantinop. Pontir. et Soiom . Hiator. Lib. Hl.
Q ip V U 1.
9 DE NOVIEMBRE DE 1846, 251
integra y perfecta, donde siempTe estuvo en vigor el Princi­
pado de la Cátedra Apostólica, á jesta es á la que pon su grande
excelencia debe acudir toda la Iglesia, esto e s , los fieles de to­
das partes, con la cual todo el que no recoge, desparrama. N os/,
pues, que por inescrutable juicio de Dios, hemos sido coloca­
dos en esta Cátedra de la verdad, excitamos encarecidamente
en el Señor vuestra esclarecida piedad , Venerables Hermanos,
para que con toda solicitud y empeño procuréis amonestar y ex­
hortar continuamente á los fieles encomendados á vuestros cui­
dados, á fin de que firmemente adheridos á estos principios no se
dejen engañar ni conducir al error , por aquellos que se han he­
cho abominables en aus deseos que, á pretexto del progreso hu­
mano , se e j e r z a n en destruir la*fe y en someterla impíamente á
la razón hum ana, y trastornar la palabra de Dios, sin que teman
hacer una grandísima injuria al mismo Dios que con su religión
celestial se ha dignado atender clementísimamenté al bien y sal­
vación de los hombres.
Pero bien conocéis, Venerables Hermanos, los otros errores
monstruosos y los engaños con que los hijos de este siglo se es-
• *

Apostolicae Cathedrae viguit Principatus ( 1), ad quam propter


potiorem principalitatem necesse est omnem convenire Eccle-
siam, hoc est qoi sunt undique fideles (2) , cum qua quicumque
non colligit, spargit (3). Nos igitur, qui inscrutabili Dei judicio>
in hac veritatis Cathedra collocati sumus, egregiam vestram
pietatem vehementer in Domino excitamus, Venerabiles Fratres,
ut omni sollicitudine et studio fideles ctirae vestrae concreditos
assidue monere, exhortar i connitamini, ut hisce principiis firmi-
ter adhaerentes, numquain se ab iis decipi, et in errorem induci
patiantur, qui abominabiles facti in studiis suis humani progres­
áis obtentu fidem destruere, eamque rationi impie subjicere ac
Dei eloquia invertere contendunt, summamqne Deo ipsi inju-
fiam inferre non reformidant, qui coelesti sua religione liomi-
fium bono atque saluti clementissime consulere est dignatus.
Jam vero probe noscitis, Venerabiles F ratres, alia errorum
oionstr^et fraudes , qui bus hujus saeculi filii catholicam religio-
(I) ¡5. August. Epiftt. 162.
(21 S. Iruuaus, lib. III, contra haerasea, cap. 111.
(3) s. Hivonym. Epíst. ad Damas. Pontif.
352 ENCÍCLICA. DE PIO IX. «QTJl PLUBIBUS. »

fuerzan encarnizadamente en combatir la religión católica, la


autoridad divina de la Iglesia y sus leyes, y conculcar los dere­
chos de la potestad, tanto civil, como sagrada. Á esto se encami-
. can las nefandas maquinaciones contra la Cátedra Romana del
Bienaventurado Pedro, donde Cristo colocó el inexpugnable fun­
damento de la Iglesia. Á esto tienden aquellas sectas clandes­
tinas, salidas de las tinieblas para ruina y devastación del órden
sagrado y profano, anatematizadas repetidas veces por los Ro­
manos Pontífices nuestros predecesores, en sus Letras Apostóli­
cas que Nos, eu virtud de nuestra potestad Apostólica, confir­
mamos y mandamos que con toda solicitud sean observadas. Esto
pretenden las astutas sociedades bíblicas, que, renovando las anti­
guas artes de los herejes, traducen en todas las lengius vulgares,
contra las reglas de la Iglesia santísima, los libros ae las divinas
Escrituras, los interpretan muchas veces con perversas explica­
ciones, y uo cesan de repartirlos gratuitamente y hacerlos tomar
por fuerza en número asombroso y con grandes gastos, á toda
clase de hombres, aun los más rudos, á fin de que, rechazada la
, tradición divina , la doctrina de los Padres y la autoridad de la

nem , et divinam Ecclesiae auctoritatem , ejusque leges acerrime


oppugnare, et tum sacrae, tum civilis potestatis ju ra conculcare
conantur. Hue spectant nefariae molitiones contra hanc.Roma-
nam Beatissimi Petri Cathedram, in qua Christus posuit inexpu-
gnabile Ecclesiae sube fundamentum. Hue clandestinae illae
sectae e tenebris ad rei tum sacrae, tum publicae exitium et vas-
titatem emersae , atque a Romanis Pontificibus Decessoribus
Nostris iterato unathemate damnataesuiu Apostolicis Litteris ( 1).
quas Nos Apostolicae Nostrae potestatis plenitudine confirma-
m us. ot diligentissime servari mandamus. Hoc volunt vaferri-
raae Biblicae societates, quae veterem haereticorum artem reno­
vantes . divina rum Scripturarum libros contra sanctissimas
Ecclesiae regulas vulgaribus quibusque linguis translatos, ac
perversis saepe explicationibun interpretatoa, máximo exempla-
rium numero, ingentique expensa omnibus cujusque generis
hominibus etiam rudioribus gratuito im pertiri, ob tru d g e non

(1) ClernoDB XIII COiia. In eminenti Beaud. XIV, Cmntil. Próvidas·, Pius
V II, E cdesiam a / m u Christ o , Leo X ll, Cons. Quo graviora.
9 DB NOVXBMBEB DH 1846. 263
Iglesia católica, interpreten todos, según su juicio privado, la pa­
labra del Señor, perviertan su sentido y caigan en grandísimos
errores. Gregorio XVI de feliz memoria, al que si bien con inferio­
res méritos hemos sucedido, imitando los ejemplos de sus prede­
cesores , reprobó estas sociedades en sus Letras Apostólicas, y
Nos asimismo queremos que se tengan por condenadas. Á esto
mira el horrendo sistema en gran manera repugnante, hasta á la
luz de la razón natural, de la indiferencia en materia de religión,
cfen que estos malvados, quitada toda diferencia entre la virtud y
el vicio, entre la verdad y el e rro r, la honestidad y la torpeza,
piensan que los hombres pueden alcanzar la salvación eterna en
el culto de cualquiera religión, como si pudiera tener alguna par­
ticipación la justicia con la iniquidad, ó haber alguna unión en­
tre la luz y las tinieblas, ó algún convenio entre Cristo y Belial.
Á esto sq dirige la vergonzosísima conjuración contra el celibato
sagrado de los clérigos, fomentada también ¡oh dolor! por algu­
nos eclesiásticos que, desgraciadamente olvidados de su propia
dignidad, se dejan vencer y seducir por los halagos y deleites de
la sensualidad ; á eBto la perversa manera de enseñar principal-

cessant; ut divina traditione, Patrum doctrina, et catholicae


Bcclesiae auctoritate rejecta, omnes eloquia Domini privato suo
jndicio interpreten tu r , eorumque sensum pervertant, atque ita
in máximos elabantur errores. Quas societates suorum Decesso-
nim exempla aemulans recol. mem. Gregorius X V I, in cujus
locum meritis licet imparibua suffecti sumus, suis Apostolicis Lit-
teris reprob avit (1), et Nos pariter damnatas esse volumus. Hue
spectat horre ndum , ac vel ipsi naturali rationis lumini máxime
repugnans de cujuslibet religionis indifferentia system a, quo isti
veteratores, omni virtutis et v itii, veritatis et erroris, honestatis
et turpitjidinis sublato discrimine, homines in cujusvis religionis
cultu aeternam salutem aasequi posse comminiscuntur, pe rinde
40 si ulla umquam esse posset participatio justitiae cum iniqui-
ta te , aut societaa lucis ad tenebras, et conventio Christi ad Be­
lial. Hue spectat foedi-saima contra sacrum clericorum coeliba-
tum conspiratio, quae a nonnullis etiam , proh dolor! ccclesiae-

( i) Gregon XVI, in Litterís Bncyclícis ad omnes Epiacopos qnarara initlum


in ter praecipttas machinationes.
264 ENCÍCLICA DE PIO IX «QU1 PLTTHIBÜ8.»

mente las cieBcias filosóficas, cou que miserablemente se «nga-


üa y pervierte á la inexperta juventud, y se la propina la hiel del
dragón en el cáliz de Babilonia; á eBto la horrible doctrina del
Comunismo, como la llam an, en alto grado contraria á los mis­
mos derechos naturales, que una vez admitida, acabaría de raíz
con todos los derechos y propiedades y basta con la sociedad hu­
mana; á esto las tenebrosísimas asechanzas de aquellos que con
pieles de ovejas, son por dentro lobos rapaces, que bajo la menti­
da y fraudulenta apariencia ue una piedad más pura y de u A
virtud y conducta más severa, se introducen humildemente,
apresan con blandura, ligan con suavidad, asesinan ocultamen­
te , alejan á los hombres de todo culto religioso, y matan y despe­
dazan el rebano del Señor. Á esto finalmente, omitiéndolas demas
cosas que os son muy conocidas, Be encamina la horrible peste de
libros y folletos que llueven por todas p artes, que compues­
tos con arte, llenos de falacia y artificio, repartidos; por todos
los lugares á grandes expensas, para ruina del pueblo cristiano,
siembran por do quiera pestíferas doctrinas, pervierten princi­
palmente los entendimientos y los corazones de los incautos , y

ticis ·viris fovetar , qui propriaa dignitates mise re obliti, se


voluptatum blanditiie et illecebris vinci et deliniri patiuntur;
hue perversa in philosophicis praesertim disciplinis docendi ratio,
quae improvidam juventutem miserandum in modum decipit,
corrum pit, eique fel draconis in cálice Babylonia propinat; hue
infanda, ac vel ipsi uaturali juri máxime adversa de Commtmi*-
010, uti vocant, doctrina, qua semel admissa, omnium ju ra, res,
proprietates, ac vel ipsa humana societas funditus everterentur;
hue tenebricosissimae eorum insidia«, qui in vestitu ovium, cum
intus sint lupi rapaces, mentjta ac fraudulenta purioris pietatis.
et severioris virtutis, ac disciplinae specie humiliter yrépunt,
blande capiunt, molliter ligant, latenter occidunt, hominesque
ab omni religionis cultu abnterrent, et dominicas oves nmetant
atque discerpunt. Hucdenique, ut cetera, quae Vobis apprime
nota ac perspecta sun t, omittamus, teterrima tot undique vo-
lantium, et peccare docentium voluminum ac libellorum contagio,
qui apte compositi, ac fallaciae et artificii pleni, immanibus-
que sumptibus per omnia loca in christianae plebis interitum
dissipati, pestíferas doctrinas ubique disseminant, iocautorum
9 DB NOVIBHBBB DB 1846. 256
daüan por extremo & la religión. De este diluvio de errores que
por todas partes se extiende y de la desenfrenada licencia de
pensar, de hablar y de escribir, resalta el empeoramiento de las
costumbres, el desprecio de la religión santísima de Cristo, la
reprobación de la majestad del culto divino; que la potestad de
esta Sede Apostólica sea despojada, la autoridad de la Iglesia
combatida y reducida á una vergonzosa esclavitud, los derechos
de los Obispos conculcados, violada la santidad del matrimonio,
destruido el gobierno de todos los poderes, y tantos otros daños
para la Iglesia y el Estado que nos vemos obligados á llorar jun­
tamente con vosotros, Venerables Hermanos. En circunstancias
tan azarosas para la religión, Nos, solícito por extremo por la sa­
lud de toda la grey del Señor, que divinamente nos ha sido enco­
mendada, y en cumplimiento de nuestro Apostólico ministerio,
nada dejaremos de emprender, nada por acometer á fin de pro­
veer con todas nuestras fuerzas al bien de la’familia cristiana.
Pero excitadLOB también, Venerables Hermanos, en alto grado
vuestra esclarecida piedad, virtud y prudencia, para que confia­
dos en el auxilio divino, atendido el lugar que ocupáis y la digni-

potiaaimum mentes animosque depravant, et maxima religioni


inferunt detriments. Ex hac undique serpentium errorum collu-
vie,atque effrenata cogitandi, loquendi, scribendique licentia
mores in deterius prolapsi, sanctisima Christi spreta religio,
divini cultusimprobata majestas, hujus Apostolicae Sedis dive-
xata potestas, Ecclesiae oppugnata atque in turpem servitutem
redacta auctoritas, Episcoporum jura conculcata, matrimonii
sanctitas violata, cujusque potestatis regimen labefactatuun, ac
tot alia tum christianae, tum civilis reipublicae damna, quae
communibus lacrymis una vohiscum Aere cogimur, Venerabiley
Fratres,
In tanta igitur rehgionis, rerum pe temporum vicissitudine,
de universi Dominici gregis salute Nobis divinitus commissa
vehementer solliciti, pro Apostolici Nostri ministerii officio nihil
certe inausum, nihilque intentatum relinquemus,. quo cunctae
christianae familiae bono totis viribus consulamus. Verum prae-
olaram quoque vestram pietatem, virtutem, pmdentiam summo-
pere in Domino excitamua, Venerabiles F ratres, ut coelesti ope
freti una Nobiscum Dei ejusque Sanctae JScclesiad causam pro lo-
256 ENCÍCLICA DB PIO IX «QUl PLURtBUB.»

dad de que estáis revestidos, impávidos defendáis juntamente con


Nos la causa de Dios y de su Santa Iglesia. Sabéis que es necesa­
rio pelear valerosamente, toda vez que no ignoráis cuáles y cuán­
tas heridas son causadas á la inmaculada Esposa de Jesucristo y
con cuánto encarnizamiento la despedazan sus tenaces enemigos.
Sabéis muy "bien, ante todo, que es vuestro deber guardar y de­
fender con episcopal fortaleza la fe católica, y velar consumo
cuidado paTa que el rebaño que os está encomendado permanezca
en ella firme é incontrastable, la cual si alguno no conservare
integra ¿ inmaculada, perecerá sin duda eternamente. Poned,
pues, ei mayor empeñosegún vuestra pastoral solicitud en guar­
dar y defender la fe; y no dejéis nunca de instruir á todos en ella,
confirmar á los que vacilan, argüir á los que la combaten , ro­
bustecer á los débiles, sin disimular ni tolerar nunca, absoluta­
mente nada que parezca puede manchar en lo más mínimo la
pureza de la misma fe. Fomentad en todos cota no menor firmeza
de ánimo, la unión con la Iglesia católica, fuera de Id cual no hay
salvación, y la obediencia á esta Cátedra de Pedro, sobre la cual

co, quem jfcenetis, pro dignitate, qua inßigniti estis, impavide


defendatis. V obis acriter pugnandum esse intelligitis, cum mi­
nime ignoretis quibus quant Laque intemerata Christi Jesu Sponsa
vulneribus afficiatur, quantoque acerrimorum hostium ímpetu
divexetur. Atque in primis optime noscitis, vestri muneris esse
c&tholicam fldem episcopali robore tu e ri, defendere, ac summa
cura vigilare, ut grex vobis commiasuB in ea stabilis et immotus
persistat, « quam nisi quisque integram, inviolatamque servave-
» rit, absque dubio in aeternum peribit (1) . » In hac igitur fidem
tuendam, atque servaudam propastorali vestra sollicitudine dili-
genter incumbíte, ñeque umquam de sinite omnes in ea instrue-
re, confirmare nutantes, contradicentes arguere, infirmo® in fide
corroborare, nihil umquam. omnino dissiraulantes ac ferentes,
quod ejusdem fldei puritatem vel mínimum violare* posse videa-
tur. Ñeque minori animi fírmitate in ómnibus fovete unionem
cum Catholica Ecclesia, extra quam nulla eat salus, et obedien-
tiam ergahanc Petri Cathedram, cui tamquam firmissimo fun­
damento tota sanctissimae nostrae religionis moles innititur. Pari

(I) E i Symbol« Q vicum qvt.


9 DB N0Y1EMBBE DB 1846. 257

como sobre su cimiento solidísimo, descansa el edificio de nues­


tra santísima religión. Propurad con igual constancia, que sean
observadas las santísimas leyes de la Iglesia, con las cuales
ciertamente se robustecen y florecen en gran manera la virtud,
la religión y la piedad. Siendo gran piedad descubrir las caver­
nas de los impíos, y vencer en ellos ai diablo mismo á guien, sirven.
os exhortamos y suplicamos, que-con todo empeño y actividad
descubráis al pueblo fiel las maquinaciones, fraudes, errores, fala­
cias y múltiples asechanzas de los enemigos, que con diligencíale
apartéis de los libros pestilentes, y le exhorteis con encareci­
miento ó huir de las sociedades y sectas de los impíos como de la
vista de una serpiente, evitando con el mayor cuidado todo
aquello que es contrario á la integridad de la fe, de la religión y
de las costumbres. Por lo cual, no dejeis nunca de predicar el
Evangelio á fin de que cada dia más instruido el pueblo fiel en
los santísimos preceptos de la ley cristiana, crezca en la ciencia
de Dios, se aparte del mal, haga el bien y ande por los caminos del
Señor. Y sabiendo que desempeñáis el lugar de C risto, que se
mostró manso y humilde de corazon, que no vino á buscar á los

vero constantia sanctissimas Ecclesiae leges custodiendas curate,


quibus prefecto v irtu s, religio, pietas summopere vigent ét flo-
rent.Cum autem «magna sit pietas prodere latebras impiorum
»et ipsum in eis, cui serviunt, diabolum debellare (1) ,» illud
obsecrantes monemus, u t omni ope et opera multiformes inimi-
uorum hominum insidias, fall acias, errores, fraudes, machina-
tiones fideli populo detegere, eumque a pestiferis libris diligenter
avertere, atque aasidue exhortari velitis, ut impiorum sectas,
et societates fugiens, tamquam a facie colubri, ea omnia studio-
sissime devitet, quae fidei, religionis, morumque integritati ad-
versantur. Qua de re numquam omitino sit, ut cessetis praedica-
re Evangelium , quo Christiana plebs magia in dies sanctissiinis
christianae legis praeceptionibus erudita crescat in scientia Dei,
declin et a malo et faciat bonum, atque ambulet in viis Domini.
Et quoniam nostis Vos pro Christo legatione fungí, qui se initem
et humilem corde est professus, quique non venit vocare justos,
sed peccatores, relinquens nobis exemplum , ut sequamur vesti-

(1) S. Leo, Senn. VIH , cap. IV.


2 58 BNCÍCLICA DB PIO IX «TQUI PLURIBUS.»

justos, bíqo á los pecadores, dejándonos ejemplos que imitar; á loa


que viéreis que han delinquido en los mandatos del Señor, y haber­
se separado de Los caminos de la verdady de la justicia, no dejeisde
darles con espíritu de dulzura y mansedumbre, paternales amones­
taciones, corregirles y argüir les con consejos, rogarles y repren­
derles con toda bondad, paciencia y doctrina, haciendo muchas ve­
ces más en la corrección ia benevolencia que la severidad, más la ex­
hortación, que la amenaza, la caridad más que el poder. Esforzaos
también, Venerables Hermanos, con todo empeño, en que los fie­
les amen la caridad, busquen la p a z , y practiquen con esmero
todo cuanto contribuye á la paz y caridad, á fin de que extingui­
das de todo punto las discusiones, enemistades, rivalidades y los
¿dios, se amen todos con recíproca caridad y enteramente acor­
des en un mismo sentir y en una misma doctrina, unánimes
sientan, digan y entiendan lo mismo, en Jesucristo nuestro Se­
ñor. Inculcad cuidadosamente al pueblo cristiano la debida obe­
diencia y sujeción álos Príncipes y potestades, enseñándoles según
la doctrina del Apóstol que no hay poder que no venga de Dios, y

gia ejus; quos in mandatis Domini delinquentes, atque a verita-


tis et justitiae semita aberrantes inveneritis, haud omittite eos
in spiritu lenitatis et mansuetudinis paternis monitis, et consiliis
corripere atque arguere >obsecrare, increpare in omni bonitate,
patientia et doctrina, cum «saepe plus erga corrigendos agat
»benevolentia, quam austentas, plus exhortatio, quam commi-
»natío, plus caritas, quam potestas (1) . » Illud etiam totis viri-
bus praestare contendite, Venerabiles Fratres, u t fideles carita-
tem sectentur, pacem inquirant, et quae caritatiB et pacis sunt
sedulo exequantur, quo cunctis dissensionibus, inimicitiis, aemu-
lationibus, simultatibus penitus extinctis, omnes se mutua cari­
tate diligant, atque in eodem sensu, in eadem sententia perfccti
sint, et idem unánimes sentiant, idem dicant, idem sapiant in
Christo Jesu Domino Nostro. Debitam erga principes, et potesta-
tes obedientiam ac subjectionem christiano populo inculcare sa-
tagite, edocentes ju sta ApoBtoli monitum (2) non esae potestatem
uisi a Deo, eosque Dei ordinationi resistere, adeoque sibi dam-

(<) Coodf. Tridea. Seas. XIII, cap. 1 de Reformal.


(2) Ad Román. XJII 1, 2.
9 SE NOVIEMBRE DB 1846. 259

que los que resisten al poder, resisten á la ordenación de Dios, y


por lo tanto se grangean su propia condenación, y que el precepto
de la obediencia al poder, no se puede violar sin merecer castigo
á no ser que se mande alguna cosa contraria Alas leyes de Dios
y de la Iglesia.
Pero no habiendo nada que edifique á los otros cotí más cons­
tancia en la piedad y en el culto de Dios que la vida y el ejemplo
de aquellos que se dedican al ministerio divino, como son lot
sacerdotes, y siendo por lo regular el pueblo cuales son estos,
como en vuestra eminente sabiduría vosotros comprendereis,
Venerables Hermanos, con grandísimo cuidado y diligencia de~
beis trabajar para que brille en el clero la gravedad de costum­
bres, la pureza de vida, la santidad y doctrina; se conserve cou
toda solicitud la disciplina eclesiástica con arreglo á los sagrados
cánones, y donde se hubiere relajado-, sea restituida á su anti­
guo esplendor. Por lo cual, como sabéis perfectamente, debeia
guardaros muy mucho de imponer, contra el precepto del Após­
tol, con precipitación las manos á cualquiera, sino ántes bien
iniciad en las sagradas órdenes, y promoved á la dispensación de

nationem acquirere, qui potestati resistu n t, atque iccirco prae-


ceptum potestati ipsi obediendi a nemine umquam citra piaculum
posse violari, nisi forte aliquid im peretur, quod Dei et Ecclesiae
legibus adversetur.
Verum. cum « nihil s it, quod alios magis ad pietatem, et Dei
»cultum assidue instruat quam eorum vita et exemplum, qui se
vdivino ministerio dedicarunt ( 1 ) , » et cujusmodi sunt Sacerdo­
tes t ejusmodi plerumque esse soleat et populns, pro vestra sin­
gular! sapientia perspicitis, Venerabiles Fratres, summa cura et
studio vobis esse elaborandum, u tin Clero moriun gravitas, vitae
integritas, sauctitas, atque doctrina eluceat, et ecclesiastica
disciplina ex Sacrorum Canonum praescripto düigentissime ser-
vetur, et ubi collapsa fue-rit, in pristinuro splendorem restitua-
tur. Qua propter, veluti praeclare scitiB, vobis summopere ca-
vendum , ne cuipiam , juxta Apostoli praeceptum, cito manuB
im ponatis, sed eos tantum sacris initietis ordinibus ac aanctis
tractandis adraoveatis mysteriis, qui accurate exquisiteque ex-

(i) O ncil. Trid. Sosa. XXII, cap. 1 , d« Reform.


260 BNCÍCLrCA DB PIO IX «<¿UI PLU&IBUS.»

loa santos misterios tan sólo á aquellos que cuidadosa y escrupu­


losamente examinados, se encuentren adornados de todas las
virtudes, y merecieren la alabanza de la sabiduría, puedan ser
útiles y servir de ornamento á vuestras diócesis, y que apartán­
dose de todo aquello que á los clérigos está prohibido, y dedicán­
dose al estudio de la predicación y al conocimiento de la doctrina,
sean el ejemplo de los fieles en la palabra, en la comersacion, en
la caridad, en la fe , en la castidad, inspiren á todos respeto, y
formen, exciten é inflamen al pueblo en el amor de la institución
de la religión cristiana. Pues es mejor ciertamente, como sapientí-
simamente advierte nuestro predecesor Benedicto XIV de feliz,
memoria, tener pocos ministros, pero buenos, idóneos y útiles, que
muchos, los cuales de nada sirven en la edificación del cuerpo de
Cristo que es la Iglesia. Pero no ignoráis que debeis poner ma­
yor diligencia en la investigación de la ciencia y la conducta
principalmente de aquellos á quienes se encarga la cura y di­
rección de las almas, á fin de que como dispensadores fieles de
las varias formas de la gracia de Díób procuren con la adminis­
tración de los sacramentos, la predicación de la divina palabra .

plorati, ac vittutum omnium oraatu et sapientiae Laude spectati,


vestris dioecesibus usui et ornamento esse possint, atque ab iis
ómnibus declinantes, quae Clericis v e tita , et attendentes lectio-
ni,exhortationi, doctrinae, « exemplura sint fidelium in verbo,
»in conversatione, in caritate, in fide, in castitate ( 1); » cunc-
tisque afferant venerationem; et populum ad christianae religio-
nis institutionem fingant, excitent, atque inflamment. «Melius
»enim profecto e s t, ut sapientissime raonet inmortalis memoriae
»Benedictus XIV Decesaor Noster, pauciores habere ministros,
»sed probos, sedidoneos atque utiles, quam plures qui in aedifi-
»cationem Corporis C histi, quod est Ecclesia, nequidquam sint
»valituri (2). » Ñeque vero ignoratia, majori diligentia vobis in
illonun praecipue mores, et scientiam esse inquirendum . quibus
animarum cura et regimen committitur, utipsi tamquam fideles
multiformis ¿rntiae Dei dispensatores, plebem sibi concreditam

( 0 Ad Tirooth. IV. 12.


(2) B-aed. XIV , in Epist. Encycl. Ad orones Kpiscopos, cujua milium Ubi
jtrim um .
9 de n o v ie m b r e db 1846. 261
y el ejemplo de las buenas obras, apacentar y ayudar continua­
mente al pueblo que lés está encomendado, formarle en todas las
prácticas y enseñanzas de la religión y conducirle por la senda-
de la salvación. Sabéis cierto que por causa de los Párrocos ig­
norantes ó negligentes en su oficio, al punto decaen las costum­
bres de los pueblos, se relaja la disciplina, el culto de la religión
disminuye y jcaba, y fácilmente penetran en la Iglesia todos los
vicios y abusos. Mas para que la palabra de Dios que es viva , efi­
caz y más penetrante q%e m a espada de dos filos, establecida para
La salud de las alm as, no resulte infructuosa por falta de los mi­
nistros, nodejeis nunca, Venerables Hermanos, de inculcarla y
mandar á los predicadores de esta misma palabra divina que con­
siderando el gravísimo deber de su oficio ejerciten el ministerio
evángelico, no con las débiles palabras de la humana sabiduría,
ni con el profano y vacío aparato y artificio de una elocuencia
ambiciosa, sino religiosamente con la manifestación del espíritu
y la virtud, á fin de que tratando rectamente la palabra de la
verdad, predicando no á si mismos sino á Jesucristo crucificado,
anuncien á los pueblos clara y sencillamente con grave y mages-

sacramentorum administratione, divini verbi praedicatione ac


bonorum operum exemplo continenter pascere, juvare, eamque
ad omnin religionis instituía, ac documenta informare, atque ad
sal litis semitam perducere studeant. Intelligitis nimirum Paro-
chis officii sui ignaris, vel negligentibus, continuo et populorum
mores prolabi , et christianam laxari .disciplinan!, et religionis
cultum exsol vi atque convelli, ac.vitia onraia et corruptelas in
Ecclesiam facile invehí. Ne autem Deisermo, «qui vivus, et
»efficax, et penetrabilior omni gladio anciprti (1) » ad anima-
rum salutem est institutus, ministrorum vitio infructuosus eva-
dat, ejusdem divini verbi praeconibus inculcare , praecipere
numquam desinite, Venerabiles Fratres, ut gravissimum sui
mnnería offlcium animo reputantes, evangelicum ministerium
non in perauasibilibus humanae sapientiae verbis, non in profa­
no inanis et ambitiosae eloquentiac apparatu et lenocinio, sed in
ostensione spiritus et virtutis religiosissime exerceant, ut recte
tractantea verbum veritatis, et non semetipsos, sed Christum

(i) Ad Hebr. IV, ?. la .


202 ENCÍCLICA. DE PIO IX «QUI PLÜBIBUB.A

tuoso estilo loa dogmas y preceptos de nuestra santísima religión,


expliquen cuidadosamente los peculiares -deberes de cada uno,
aparten ¿ todos de los pecados, les inflamen en ia piedad, para que
imbuidos y robustecidos los fíeles saludablemente con la palabra
de Dios se aparten de todos los vicios , practiquen las virtudes, y
de este modo puedan libertarse de las penas eternas, y alcanzar
la gloria celestial. Amonestad y exhortad incesantemente ¿ todos
los eclesiásticos según vuestra pastoral solicitud y prudencia, para
que , meditando sériamente sobre el ministerio que recibieron en
el Señor, desempeñen con toda diligencia las obligaciones de su
propio cargo, amen muy mucho el decoro de la casa de Dios, per­
severen orando y suplicando con acendrado espíritu de piedad,
cumplan con el precepto de las Horas canónicas impuesto por la
Ig lesia , á fin de que puedan alcanzar en favor suyo los divinos
auxilios, para cumplir los deberes de su oficio, y aplacar y hacer
á Dios propicio con el pueblo cristiano.
No escondiéndose de ninguna manera á vuestra sabiduría,
Venerables Hermanos, que no pueden salir ministros idóneos de
la Iglesia sino de los mejores establecimientos eclesiásticos, y

Crucifixum praedi cantes, sanctissimae nostrae religionis dogma­


ta, praecepta juxta catholicae Ecclesiae et Patrum doctrinam gra­
vi ac splendido orationis genere populis clare aperteque annun-
tient, peculiaria singulorum officia accurate explicent, omnesque
a ñagitiis deterreant, ad pietatem inñamment, quo fideles Dei
verbo salubriter imbuti atque refecti vitia ornnia declinent, vir-
tutessectentur, atque ita aeternas poenaa evadere, et coelestem
gloriam consequi valeant. Universos ecclesiasticos viros pro pas-
torali vestra sollicitudine et prudentia assidue m onete, excítate,
ut serio cogitantes ministerium quod acceperunt in Domino, om-
nes proprii muneris partes diligentissime im pleant, domus Dei
decorem summopere diligant, atque intimo pietatis sensu sine
intermisione inatent obsecrationibus et precibua, et Canónicas
horas ex Ecclesiae praecepto persolvant, quo et divina- sibi au­
xilia ad gravissima officii aui muñera obeunda impetrare, et
Deum christiano populo placatum ac propitium reddere possint.
Cum autem , Ven erabiles Fratres, vestram sapientiam mini­
me fugiat, idóneos Ecclesiae ministros nonnisi ex optime institu­
t o clericis fieri posse , magnamque vim in recta horum institu-
9 DE N0V1BMBRR DE 1846. 363

que 1& recta educación de aquellos influye poderosamente en


el resto de la vida, emplead todo vuestro celo episcopal en conse­
guir principalmente, que los clérigos jóvenes sean debidamente
formados desde sus más tiernos años, tanto en la piedad y sólida
virtud, como en las letras y ciencias especialmente sagradas.
Por lo cual nada debe ser tan respetable ni atendible para vos­
otros , como con todo empeño, habilidad é ingenio, según lo
prescrito por los Padres del Concilio Tridentino, establecer Se­
minarios de clérigos si es que no existen, y ensanchar si fuere ne­
cesario los ya establecidos; dotarles de óptimos rectores y maes­
tros , y vigilarles escrupulosamente y sin descanso á fin de que
en ellos se eduquen santa y religiosamente los jóvenes clérigos
en el temor de Dios y en la disciplina eclesiástica, aprendan con
perfección principalmente las ciencias sagradas según la doctri­
na católica , Ubres absolutamente de todo peligro de error, las
tradiciones de la Iglesia, los escritos de los Santos Padres, las
ceremonias y ritos sagrados, para que podáis tener diligentes y
hábiles obreros, que dotados del espíritu eclesiástico y bien im­
puestos en los estudios, puedan en su tiempo cultivar con solici-

tione ad reliquum vitae cursum inesse, pergite omnes episcopalis


vestri zeli ñervos in id potissimum intendere, ut adolescentes
clerici vel a tenería annis tum ad pietatem solid&mque virtutem,
tum ad litteras severioresque disciplinas, praesertim sacras, rite
informentur. Quare vobis nihil antiquius, nihil potíus esse de-
bet quam omni opera, solertia, industria clericoruín Seminaria
ex Tridentinorum Patrum praescripto (l) instituere, si nondum
existunt, atque instituta, si opus fuerit, amplificare, eaque op-
timis moderatoribus et magistris instruere, ac intentissimo studio
contínenter ad vigilare, ut inibi júniores clerici in timore Domini,
et ecclesiastica disciplina sánete religioseque educentur, et sacrin
potissimum scientiis juxta catholicam doctrinam ab omni prorsus
cujusque erroris periculo alienis, et Ecclesiae traditionibus, et
sanctorum Patrum scriptis, sacrisque caerem oniis, ritibus sedu-
lo, ac penitus excolantur, quo habere poseitis navos atque indus­
trio« operarios, qui ecclesiastico spiritupraediti , ac studiis recte

( i ) Concil. Trid. S e n . XX111, cap 18 de Refon».


264 ENCÍCLICA DE PIO IX «QUI FLUBIBÜS.»

tud el campo de Cristo, y pelear valientemente en las batallas


del Señor. Y siendo á vosotros patente, que para conservar y
sostener la santidad y dignidad del órden eclesiástico, en gran
manera contribuye la institución de ejercicios espirituales, no
dejeis de exhortar y amonestar á todos los clérigos según vues­
tro celo episcopal, á la práctica de una obra tan saludable, para
que con frecuencia se retiren á algún lugar oportuno y dediqúen­
se á ellos, á ñn de que dejados todos los cuidados exteriores,
y entregándose con todo fervor á la contemplación de las cosas
eternas, puedan limpiar las manchas contraídas con el polvo del
mundo, renovar e l espíritu eclesiástico, y despojándose del hom­
bre antiguo y de sus hábitos, vestirse del nuevo, que fué crea­
do en justicia y santidad. Y no os apesadumbre que nos hayamos
alargado en lo relativo á la instrucción y .disciplina del Clero;
pues no ignoráis que hay muchos, que cansados de la variedad,
inconstancia y movilidad de los errores, y sintiendo la necesidad
de profesar nuestra santísima religion, con tanta mayor facilidad
9e mueven, con la gracia de Dios, á honrar y abrazar los precep­
tos y doctrina de la misma religion, cuanto mayor es la piedad.

instituti valeant in tempore dominicum agrum diligenter exeole-


r e , ac strenue praeliari praeLia Domini. Porro cum vobis comper-
tum est ad ecclesiastici ordinis dignitatem, et sanctimoniam reti-
nendam et conservandam pium spiritualium exercitiorum institu-
tum vel máxime conducere, pro episcopal] vestro zelo salutare opus
urgere, omnesque in sortem Domini vocatos monere, hortari ne
intermittatis, ut saepe in oppovtunum aliquem locum iisdem pe-
ragendis exercitiis se cedant, quo, exterioribus curis sepositis, ac
vehementiori studio aeternarum divinarumque rerum meditationi ·
vacantes, et contractas de mundano pulvere sordes detergere, et
ecclesiasticum spiritum renovare possint , atque expoliantes ve-
terem hominem cum actibus suis, novum induant, qui creatus
est in justitia et sanctitate. Ñeque voa pigeat si in Cleri institu-
tione et disciplina paulo diutius immorati sumus, E ten im minime
ignoratis multo» existere, qui errorum varietatem, inconstan-
tiam, mntabilitatemque pertaesi, ac sanctisaimam nostram reli-
gionem profitendi necessitatem sentieutes, ad ipsius religioniB
doctrinara, praecepta. instituía eo facilius, Deo bene juvante,
amplectenda colenda adducentur, quo majori Clerum pietatia.
9 DE NOVIBMBBE DE 1846. 265
' ·
pureza , sabiduría y ejemplo de todas las virtudes que, sobre to­
dos los demás ven resplandecer en el Clero.
Por lo demas, carísimos Hermanos, no dudamos que encen­
didos todos vosotros en ardiente caridad para con Dios y los hom­
bres, inflamados en un grandísimo amor á la Iglesia, adornados
de virtudes casi angélicas, dotados de fortaleza y prudencia epis­
copal, animados de un mismo deseo de hacer la voluntad santa,
siguiendo las huellas de los Apóstoles, imitando á Jesucristo,
modelo de todos los Pastores, cuyo lugar ocupáis, como conviene
á los Obispos; hechos por el espíritu y los deseos más unánimes
el ejemplar del rebaño, iluminando al pueblo fiel, y al clero con
el resplandor de vuestra santidad y revestidos de entrañas de
misericordia, compadeciéndoos de los ignorantes y de los que
caen en el error, buscad amorosamente, á imitación del buen
Pastor, las ovejas perdidas y próximas á perecer, seguidlas y
con paternal afecto cargadlas sobre vuestros hombros y condu­
cidlas al redil: no perdoneis nunca ni cuidados, ni consejos, ni
trabajos, á fin de llenar religiosisimamente todos los deberes de
vuestro oficio pastoral, y defender á todas vuestras queridas ove­
jas redimidas con la preciosísima sangre de Cristo, y encomen-

integritatis,*sapientiae laude f ac virtutum omnium exemplo, et


splendore ceteris antecellere conspexerint.
Ceterum, Fratres Carissimi, non dubitamus, quin Vos omnes
ardenti erga Deum et homines caritate incensi, summo in Eccle-
siam amore inflammati, angelicis pene virtutibus instm cti, epis-
copali fortitudine , prudentia m uniti, uno eodemque sanctpe vo­
luntatis desiderio animati, Apostolorum vestigia sectantes, et
Christum Jesum Pastorum omnium exemplar, pro quo legations
fungimini, imitantes, quemadmodum decet Episcopos, concor-
dissimis studiis facti forma gregis ex ánimo, sanctitatis vestrae
splendore Clerum populumque fidelem illuminantes, atque induti
viscera misericordiae et condolentes iis qui ignorant et errant,
devias ad pereutites oves evangelici Pastoris exemplo am anter
quaerere, perse qui ac paterno affectu vestris humeri a imponere,
ad ovile reducere, ac nullis ñeque curis, ñeque consiliis , neque
laboribus parcere nnquam velitis , quo omnia pastoralis muneris
officia religiosissime obire, ac omnes dilectas Nobis oves preiio-
sissimo Christi sanguine redemptas, et curae vestrae commiasas
266 ENCÍCLICA DB PIO IX «QUI PLURIBUS.»
«

dadas á vuestros cuidados, de la voracidad, de las acometidas y


asechanzas de los lobos rapaces, apartarlas de los pastos vene­
nosos , conducirlas á los saludables, y ya con las obras, ya con la
palabra, ya con el ejemplo, conducidlas al puerto de la eter­
na salvación. Obrad varonilmente á fin de procurar la mayor
gloria de Dios y de la Iglesia, Venerables Hermanos, y trabajad
con todo empeño , so lic itu d y vigilancia, para que enteramente
desterrados todos los errores y arrancados de raiz los vicios, re­
ciban mayor incremento cada dia y en todas partes, la f e , la re­
ligion , la piedad y la virtud, y alejando á todos los fieles de las
obras de las tinieblas, anden dignamente como hijos de la luz
agradando á Dios en todas las cosas, y fructificando en todo li­
naje de obras buenas. Y entre las grandísimas angustia«, difi­
cultades y peligros, que principalmente en estos tiempos no
pueden faltar ¿ vuestro gravísimo ministerio episcopal, no os
aterreis nunca, sino esforzaos en el Señor y en el poder de su
virtud, que viéndonos desde lo alto empeñados en la batalla por
su lumbre, alienta á los que se alistan, ayuda á los que pelean,
y corona á los que tuneen. Y no habiendo para Nos nada má» pla-

a rapacium luporum rabie, Ímpetu, insidiis defendere , easque


ab venenatis pascuis arcere, ad salutaria propellere, et qua ope­
re, qua verbo, qua exemplo ad aeternae salutia portum deducere
valeatis. In majori igitur Dei et Ecclesiae gloria procuranda viri-
liter agite, Venerabiles Fratres, et omni alacritate, sollicitudi-
ne , vigilantia in hoc simul elabórate, ut ómnibus erroribus pe-
nitus depulsis, vitiisque radicitus evulsis, fides, religio, pietas,
virtus majora in dies ubique incrementa Buscipiant. cunctique
fideles abjicientes opera tenebrarum, sicut filii ambulent digne
Deo per omnia placentee, et in t>mni opere bono fructificantes.
Atque inter maximas angustias , difficultates, pericula, quae a
gravissimo episcopal i vestro ministerio hisce praesertim teinpo-
ribus abesse non possunt, nolite umquam terreri, sed conforta-
mim in Domino, et in potentia virtutis Ejus,«qui noa in con-
»greesione nominis sui constitutos desuper spectans , volente«
»comprobat, adjuvat dimicantes, vincentes coronat (2)» Oum

(I) S. Cypri&o. Episl. 77. dd Nemeaianum el calaros uigrlyr««.


9 DB tfOVIBMBRE DB 1846. 261
centero, nada más deseable que ayudaros á todos vosotros, á
quienes amamos en las entrañas de Jesucristo, y juntamente con
vosotros tomar muy á pechos la defensa y propagación de la glo­
ria de Dios y de la fe católica, la salvación de las almas, por las
cuales, si necesario fuera, estamos preparados á dar la misma vi­
da, venid, Hermanos, oa lo pedimos y suplicamos, venid con
grande ánimo y gran confianza á esta Sede del Bienaventurado
Principe de los Apóstoles, centro de la unidad católica y cumbre
del Episcopado, de donde el Episcopado y toda la autoridad de
este nombre emana, venid á N os, siempre que creáis necesitar
del apoyo, auxilio y defensa de nuestra autoridad y la de la mis­
ma Sede.
Abrigamos la esperanza de que- nuestros queridísimos hijos
en Jesucristo los Príncipes, atendida su piedad y religión, y acor­
dándose de que la potestad rea l, no sólo les ha sido conferida
para el gobierno del mundo, sino especialirimamente para defen­
sa, de la Iglesia; y que Nos atendemos no sólo á la causa de
la,Iglesia, pero también al bienestar de su reino, y d que ga­
sea tranquilamente de sus derechos en las provincias de su im-

autem Nobis nihil gratius, nihil jucuudius, nihil optabiliusquam


vos omnes, quos diligimus in visceribus Christi Jesu, omni af-
fectu , consilio, opera juvare, atque una vobiscum in Dei glo-
riam et catholicam fidem tuendam, propagandam toto pectore
incumbere, et animas salvas facere , pro quibus vitam ipsam, si
opus fuerit, profundere parati sumus, venite, Fratres, obtestamur
et obsecramus, venite magno anim o, magnaque fiducia ad hanc
Beatissimi Apostolorum Principia Sedem , Catholicae unitatis
centrum, atque Episcopatus apicem , unde ipse Episcopatus, ac
tota ejusdem nominis auctoritas em ersit, venite ad Nos quoties-
cumque Nostrae, et ejusdem Sedis auctoritatis ope , auxilio,
praeaidio vos indigere noveritis’.
In earn porro spem erigimur fore, ut Carissimi in Christo Filii
Nostri Viri Principes pro eorum pietate et religione in memoriam
revocantes « regiam potestatem sibi non solum ad mundi regimen,
»sed máxime ad Ecclesiae praesidium esse collatam (1), et Nos
»cum Ecclesiae causam tum eorum regni agere, et salutis, ut

(2) S. Leonis Episl. <56. al 125. ad Leontin August uni.


268 ENCÍCLICA DB PIO ÍX «QOT PLTTBIBüS.»

perio, favorecerán con su ayuda y autoridad nuestros comunes


votos, designios y deseos, y que defenderán la libertad y conser­
vación de la misma Iglesia, para que su imperio sea defendido
por la diestra de Cristo.
Y para que todo salga próspera y felizmente, acudamos con
confianza, Venerables Hermanos, al trono de la gracia, y unáni­
mes con humildad de nuestro coraron , pidamos sin intermisión
con fervorosas oraciones al Padre de las misericordias y Dios de
toda consolacion , que por los méritos d e' su Unigénito Hijo se
digne derramar sobre nuestra debilidad abundancia de todo linaje
de celestiales dones, y que con su omnipotente virtud> destruya
á los que nos combaten, aumente en todas partes la fe, la piedad,
la devoción, la paz r á fin de que su santa Iglesia, deshechas todas
las adversidades y errores , goce la deseadlsima tranquilidad, y
se forme un solo redil y un solo pastor. Y para que Dios cle­
mentísimo más fácilmente escuche nuestras oraciones y acoja
nuestros votos. valgámonos siempre de la intercesión de la Ma­
dre Santísima de Dios, la purísima Virgen Maria, Madre dulcísi­
ma de todos nosotros, nuestra medianera y abogada, en quien te-

»provinciarum suarum quieto jure potiantur ( 1) , » communibus


nostris votis, consiliis, studiis sua ope et auctoritate faveant, at-
que ipaius Ecclesiae libertatem incolumitatemque defendant, ut
«et Christi dextera eorum defendatur imperium (2). »
Quae omnia ut prospere, feliciterque ex sententia snccedant,
adeamuá cum fiducia, Venerabiles Fralres, ad thronum gratiae,
atque unánimes in humilitate cordis nostri Patrem misericordia-
ru m . et Deum totius consolationis enixis precibus sine intennis-
sione obsecremus, ut per merita Unigeniti Filii sui infírmitatem
nostram omnium coeleBtium charismatum copia cumulare dig-
netur, atque omnipotenti siia virtute expugnet impugnantes nos,
et ubique augeat fldem, pietatem’, devotionem, pacem , quo Ec-
clesia sua sancta, omnibus adversítatibus et erroribus penitu?
sublatis, optatissima tranquillitate fru atu r, ac ñat unum ovile, et
unus pastor. Ut autem clementissimus Dominus facilius inclinet
atirem suam in preces nostras, et nostris annuat votis, depreca-

(l) M«m, Episl 43, al 34. a-1 Tlioodo&iuin.


(i) Idem ibid,
9 DB NOVIEMBRE DB 1846. 269

nemo& nuestra esperanza, fidelísima y grandísima confianza,


cuyo patrocinio para con Dios no le hay mayor ni más eficaz.
Invoquemos también al Príncipe de los Apóstoles, á quien el mis­
mo Cristo entregó las llaves del reino de los cielos, y á quien
constituyó piedra fundamental de su Iglesia, contra la cual nun­
ca podrán prevalecer las puertas del infierno, y á San Pablo su
' compañero en el apostolado, y á todos los Santos del cielo que
poseen ya la palma y la corona, á fin de que alcancen á todo el
pueblo cristiano la deseada abundancia de las divinas miseri­
cordias.
Por último, Venerables Hermanos, como presagio de toáoslos
dones celestiales, y testimonio de nuestra singularísima caridad
para con vosotros, recibid la Bendición Apostólica que amorosa­
mente y de lo íntimo de nuestrfi corazon damos á rosotros, á
lodos los miembros del clero, y á todos los fieles legos confiados
á vuestro, cuidado.
Dado en Roma cerca de Santa María la Mayor, el dia 9 de
Noviembre de 1846 primero de nuestro Pontificado.

trieem apud Ipsum semper adhibeamus sanctissimam Dei Geni-


tricem lmmaculat*am Virginem M ariam, quae nostrum omnium
dulcissima mater , m ediatrix, advocata. et spes fidissima ac ma­
xima fiducia e st, cujus patrocinio nihil apud Deum validius, ni­
hil praesentius. Invocemus quoque Apostolorum Principem, cui
Christus ipse tradidit claves regni coelorum, quemque Ecclesiae
suae petram constituit , adversus quam portae inferí prae valere
numquam pote ru n t, et coapostolum ejus Paulum, atque omnes
Sanctos coelites, qui jam coronati possident palmara, ut deside-
ratam divinae propitiationis äbundantiam universo Christian»
populo impetrent.
Denique coelestium omnium munerum auspicem, et potisei-
mae Nostrae in vos caritatis testem , accipite Apostolicam Bene-
dictionem, quam ex intimo corde depromptam vobis ipsis, Vene-
rabiles FratreB, et omnibus Clericis, L a ic is q u e Fidelibus curae
vestrae concreditis amantissime impertimur.
Datum Romae apud Sanctam Mariam Major©·11, die IV No-
vembris anno MDCCCXLVI. Pontificatus Nostri anno primo.
IV DE OCTUBRE DE MDCCCXLVII.

ALOCUCION

DE NUESTRO SANTÍSIMO P. PIO IX,


PEOmmClADA EN EL CONSISTORIO 8ECBETO DEL 4 DB OCTUBRE DB 1847.

Venerables Hermanos,
Cada uno de vosotros sabe muy bien, Venerables Hermanos,
con cuáles y cuántos documentos y monumentos de nuestra divi­
na religión, brillan por todas partes y por admirable manera, la
ciudad de Jerusalen y todo el país de Palestina, en donde á la
vista y al tacto se ofrecen, los misterios todos de la salud de los
hombres. Alli en efecto, el Hijo Unigénito de Dios Nuestro SeÜor
Jesucristo, por la excesiva caridad conque nos amó, ocúltala
majestad de su Divinidad, vestido de la forma de siervo y hecho

IV OCTOBKJS MDCCCXLVII.

S. S. DOMINI NOSTRI PH IX
A L L O C U T IO
1N CONSISTORIO SECRETO 40CT0BRIS 1847 HABITA.
Venerabites Fratres,
Quisque vestrum , Venerabiles F ratres, optime noßcit quibus
quantisque divinae nostrae religionis documentis, monumentis-
que HieroBolyma urbs, et universa Palaestinae regio mirandum
in modum undique refulgeant, «ubi etvisui, et tactui se tota
»ingerunt humanae sacramenta salutis (1)» Siquidem ibi Uni-
genitus Dei Filius Christus Jesus Dominus Noster propter ni-
m iam , qua nos dilexit, caritatem obumbrata Divinitatis Buae
majestate, servilem formam indutus, et in similitudinem homi-

(4) S. LeoDi.« E pisl. ad Ju renal. Episc. Hieroaolym il.


4 DE OCTUBRE DB 1847. 271

á semejanza de hombre, se dignó nacer de una Virgen inmaculada


de la familia de David, pasar su vida y obrar grandes milagros,
concediendo misericordia A los pecadores, salud A los enfer­
mos, verdad á los extraviados, luz A los ciegos, vida á los
muertos. Alli para libertar A todo el género humano del yugo
del pecado y de la servidumbre del demonio, sufrió la pasión y
muerte acerbísima de cruz siu temor A la deshonra , y al tercero
dia cargado con tos despojos de la muerte resucitó por su propio
poder; alli apareciéndose muchas veces ¿ sus discípulos por es­
pacio de cuarenta dias, y hablando del reino de Dios, después de
haberles robustecido en la f e , les mandó que fueran por todo el
mundo , predicando el evangelio á todas las criaturas, y enseña­
ran Aguardar todo lo que les había mandado; despues de haber­
les revelado grandes misterios y confirmado con grandes sacra­
mentos, subió triunfante á los cielos en presencia de la santa
m ultitud, llevando cautiva á la misma cautividad, para sentarse
¿ la diestra de Dios Padre. Allí para iluminar y corroborar Asus
Apóstoles y renovar la haz de la tierra, disipar las antiguas ti­
nieblas, enviando al Espíritu Santo, quiso que los Apóstoles die-

num factus ex intacta Davidica Virgine n a sc i, vitamque suam


agere, ac magna miracula operan est dignatus, tribuens pecca-
toribus misericordiam, aegris salutem , errantibus veritatem,
caecis lucem, mortuis vitam. Ibi ad universum humanum genus
a peccati ju g o , et daemonis captivitate vindicandum saevissi-
mam passionem, acerbissimamque Crucis mortem sustinuit con­
fusione contem pta, ac post triduum « devictae mortis spoliis
»onustus ( 1) , » divina sua potentia resurrexit; ibi quadraginta
dierum spatio Baepius apparens discipulis su is, ac loquens de
íegno Dei, postquam illosin fide et caritate roboravit, eisque
praecepít, ut euntes in mundum universum praedicarent Evan­
gelium omni creaturae, ac docerent servare omnia quaecumque
ípsis mandaver&t, magnis revelatis m ysteriis, magnisque con-
flrmatis sacramentis, in conspectu sanctae multitudinis· trium-
phans, et captivam ducens captivitatem super omnes coelos ad
dexteram Dei Patria consessurus adscendit. Ibi ad Apostolos auoe
illuminandos, corroborandos, atque ad renovandam terrae fa-

(Ij S. Anselm. serm . »2 de Pcuchol.


272 ALOCUCION DE PIO IX «QUISQUE VESTBUM.»

ran principio á la obra de la predicación del evangelio por la


ciudad misma de Jerúsales, ántes de que se esparciesen por toda
la tierra. Siendo esto así, con Tazón y muy legítimamente , los
pueblos cristianos han abrigado siempre por aquellos santos lu­
gares sentimientos de piedad, devocion y veneración. Pero des­
pués que con las tristísimas vicisitudes de los tiempos y lugares,
fueron arrancadas aquellas regiones del dominio de los empera­
dores cristianos, los Romanos Pontífices nuestros predecesores y
los Principes católicos, deseando en extremo ocurrir á las graví­
simas necesidades de los fieles, y libertarlos de la injustísima y
cruelísima servidumbre con que estaban oprimidos, nada deja­
ron por hacer en diversos tiempos para arrancar aquellos lugares
al poder de los infieles. Asi la Iglesia de J e ru s a le n á la cual
nuestro antecesor Inocencio III concedió en el Concilio Latera-
nense IV la confirmación de la dignidad patriarcal, fué siempre
tenida en sumo honor por los Romanos Pontífices, y mereció de
ellos un particular cuidado y solicitud. Los mismos Romanos Pon­
tífices, también despues que aquellos sagrados lugares fueron otra
vez ocupados por los infieles, sin que apénas hubiera esperanza de

ciem, veteresque tenebras abigendas misso sancto Paraclito Spi-


ritu , voluit, ut Apostoli ab HierodRlyma ipsa urbe evangelicae
pr&edicationis opus ordirentur, antequam in omnem disperge-
rentur orbem. Quae cum itasint, mérito atque óptimo jure chris-
tiani populi sancta illius regionis loca omnia pietatis , religionis
et venerationis affectu semper sunt prosecuti. Postquam vero
tristissimis rerum ac temporum vicibus regiones illae e chris-
tianorum Imperatorum dominatione abreptae fuere , Romani
Pontífices Decessores N ostri, et catliolici Principes vehementer
optantes gravissimis fidelium necessitatibus occurrere, cosque ab
injustissima et crudelissima, qua premebantur, servitud vindi­
care, variis temporibus nihil intentatum reliquerunt, utloca
ipaa ab infidelium eriperent potestate. Hiñe Hierosolymitana
Ecclesia, cui ab Innocentio III Praedecessore Nostro, in Concilio
Lateranensi quarto , Patriarchalis dignitas fuit confirmata, sum-
mo semper in honore habita peculiarem Romanorum Pontificum
curam et sollicitudinem sibi comparavit. Qui quidem Romani
Pontífices etiam postquam sacra eadem loca ab infldelibus iterum
occupata fuere, immo at cum vix ulla de illis recuperandis spes
4 Dfc OCTUBRE DE 1847. 273

salvarlos, no dejaron de establecer Patriarcas latinos en Jerusalen.


si bien hubieron de dispensarles la obligación de residir en ellos,
mientras dichos lugares estuvieran en poder de los infieles, y
proveer de otro modo, según sus medios, al bien espiritual de
aquellos fieles.
Nos , ciertamente solícito por extremo por aquella parte del
rebaño del Señor, y abrigando una gran devocion á dichas
regiones, nada fué más atendible para Nos desde el principio
mismo de nuestro Pontificado, que poder restablecer otra vez
en su silla de Jerusaleu al patriarca del rito latino. Viendo,
pues, vencidas de todo punto, con la gracia de Dios, todas las
dificultades, como harto deseábamos, y no obstando nada al pre­
sente para que dicho Patriarca atienda al cuidado de su Igle­
sia, ninguna tardanza interpusimos á fin de que este asunto
obtuviera el resultado apetecido para mayor gloria de Dios y nu­
lidad de aquellos fieles. Por lo c u a l, según el prudente dictámen
de nuestra Congregación de Propaganda Fide, procuramos dar
cima á un negocio de tanta gravedad, y en el dia 23 de Julio de
este año expedimos las Letras Apostólicas selladas con el sello

affulgeret, Latinos Patriarchas Hierosolymitanos renuntiare , et


constituere haudquaquam intermiserunt, licet eos a residendi
obligatione solvere, quamdiu loca ipsa ab infidelibus detineren-
t u r , ac spiritual! illorum fldelíum bono alia ratio ne pro viribus
consulere debuerint.
Nos certe de illa Dominici gregis parte vel máxime solliciti.
ac summa erga ipsas regiones pietate affecti, vel ab ipso Nostri
Pontificatus exordio niliil antiquius habuimus, quam. ut Latini
ritus Patriare lia Hierosolymae iterum in sua sede posset consis-
tere. Cuín autem , Deo bene jugante , diffícultates omnes, prout
summopere optabamus, penitus .sublatas esse cónspexerimns.
nihilque nunc temporis obstet, quominus ipse Patriarcha Eccle­
sia« suae enram praesens agere valeat, nullam moram interpo-
nendam duximus, ut hujusmodi res pro majori Dei gloria atque
illorum fidelium utilitate ad optatum exitum addnceretur. Quam-
obrem tanti momenti negotium juxta prudentem Nostrae Con­
gregations de Propaganda Fide sententiam absolveudum cura-
v*rous t atque Apostólicas Litte ras die décimo Kalendas proxirai
mensis Augusti Iuijiih anni annulo Piscatoris obsign^taa dedimus.
27 4 . ALOCUCION DE PTO IX «QUISQUE VESTHUM.»

del Pescador, en que dábamos cuenta de todo este asunto. Y


habiendo nuestro Venerable Hermano, Daulo Augusto Fóscolo,
que gozaba del patriarcado latino de Jerusalen, hecho dimi­
sión del mismo, y Nos aceptado y aprobado esta dimisión,
desatamos al dicho Venerable Hermano el vínculo que le unia
á la Iglesia de Jerusalen, y por lo tanto pensamos en pro­
ceder á la elección de un nuevo Patriarca. En tal concepto,
por voto de la mencionada Congregación, nombramos Patriarca
latino de Jerusalen , á nuestro amado hijo el presbítero Joaé Va-
lerga, distinguido por su singular integridad , piedad, doctrina,
prudencia y habilidad en el manejo de los negocios, adicto de
corazon á la Cátedra de Pedro, que ha desempeñado satisfacto­
riamente el cargo de misionero en la Siria, en la Mesopotamia y
en la P ersia, y que ha procurado evacuar con esmero y acierto
w io s asuntos graves relativos á la religión que le han sido con­
fiados. Por lo cual albergamos la esperanza de que dotado de to­
das estas prendas, las llevará con la ayuda de Dios á la silla del
Patriarcado, y que se esforzará con mayor empeflo y cuidado en
hacerlas brillar, y en emplearlas principalmente en aumento de la

quibus totius Vei rationem explicavimus. E t quoniam Venerabilis


Frater Daulus Augustus Foscolo, qui Latino Hieroaolymitano
Patriarchatu potiebatur, se illo abdicavit, et Nos ejusmodi ab­
dica tione accepta atque approbata, ipsum Venerabilem Fratrem
a vinculo, quo Hierosolymitanae Ecclesiae obstringebatur, sol-
vim us, iccirco ad novi Patriarchae electionem procedere exis-
timavimus. Itaque commemoratae Congregationis suffragio in La­
tinum Patriarcham Hierosolymitanum eligere constituimus
dilectum Filium Presbyterum Josephum Vaierga, quisingulari
in teg ritate, pietate, doctrina, prudentia, ad rerum gerendarum
dexteritate spectatus, et huic Petri Cathedrae ex animo addic-
tps, ac MÍ6sionarii muñere in Syria, Mesopotamia, et Perside
egregie perfunctus, gravia rei catholicae negotia sibi commissa
sedulo scienterque conflcienda curavit. Quapropter in earn spem
erigimur fore, ut ipse praeclariB hisce dotibus praeditus, easdem
coelesti ope fret us ad Patriarchatus locum defe r a t, atque ad ca­
tholicae praeBertim religionis incrementum, et concrediti sibi po-
puli utilitatem majori alacritate et studio exliibere, atque
exercere contendant. Haec sunt, Venerabiles Fratrea, quae *vo-
4 db octdbrb dr 1847. 275

religión católica y utilidad de los pueblos que le han sido confia­


dos. Esto es, Venerables Hermanos, lo que hemos creído de­
ber comunicaros, confiado en que dirigiréis á Dios, Óptimo
Máximo , juntamente con Nos , fervorosas oraciones y ac­
ciones de gracias para que, escuchando clementísimamente nues­
tros comunes votos, haga con su divina gracia que en aquellas
regiones donde cada cristiano de· los que allí moran aprenden
d conocer la virtud del Evangelio, no sólo con la enseñanza de los
libros, sino con los testimonios de los lugares mismos, la fe ca­
tólica reciba cada dia mayores creces, se arraigue y florezca
próspera y felizmente.
Y aqui, Venerables Hermanos, clara y abiertamente declara­
mos que tanto en este asunto como en los demas, todos nues­
tros cuidados, pensamientos y deseos, de todo punto ágenos
á las miras de la política humana, se encaminan á que la reli­
gión santísima y la doctrina de Cristo resplandezcan cada dia
más y m is en todos los pueblos del mundo. Pues aunque desea­
mos que los Principes á quienes Dios ha dado el poder, apartando
sus oidos de mentidos y perniciosos consejos, observando la ley

bis communicanda censuimus, dum pro certo habem us, vos una
Nobiscum assiduas férvidas que Deo Optimo Maximo preces cum
gratiarum actione esse oblaturos, quo communibus nostris votis
clementissime anuens, divina sua gTatia efflcere velit, ut in ill is
region ibus, ubi « quilibet christianus habitans ad Evangelii cog-
»noscendam virtutem , non solum paginarum eloquiis, sed ipso-
wrum locorum testimoniis eruditur ( 1),» catholica fides majora
^ dies incrementa suscipiat, ac prospere feliciterque vigeotet
floreat. ·
Atque h ie , Venerabiles F ratres, clare aperteque declaramus,
turn in hae r e , turn in aliis quibusque Nostras omnes curas, co-
gitationes, studia abomni prorsus cujuslíbet humanae politices
ratione vel máxime aliena eó spectare, ut sanctissima Christi re­
ligio , et doctrina ubique terrarum cunctis populis magis magis-
que affulgeat. Etsi enim exoptemus, ut viri principes, quibus a
Domino data est potestas, avertentes aures suas a fraudulentis et

(0 S. Leonis Epist. ad Juvenal. Bpisc. Hieroadl.


2 76 ALOCUCION DE PIO IX «QUISQUE VESTRüM.fc

de la justicia, y marchando según la voluntad de Dios, defen­


diendo la libertad y derechos de tsu .santa Iglesia según su reli­
gión y benignidad , no dejen de procurar la felicidad y prosperi­
dad de sus pueblos; sin Embargo, nos dolemos en el alma que
haya algunos hombres entre el «pueblo, que abusando temera­
riamente de nuestro nombre , y haciendo una graviBima injuria
á nuestra persona y dignidad suprema , se atreven á negar ¿ los
Principes la debida sumisión, y á mover contra ellos las turbas,
y excitar movimientos criminales- Lo que por cierto es tan con­
trario á nuestras m iras, que. en nuestra Encíclica del 9 de No­
viembre del año pasado-dirigida á todos nuestros Venerables Her­
manos los Obispos, no hemos dejado de inculcar la debida
obediencia á los Principes y Potestades, de la cual, según el
precepto de la ley cristiana, ninguno puede separarse sin cometer
un pecado, á no ser que les sea mandado algo contrario á las
leyes de Dios y de la -Iglesia.
¿Qué os parece?
Por la autoridad de Dios omnipotente, y de los Santos Apósto­
les San Pedro y San Pablo, y por la n uestra, elevamos nues-

perniciosis consiliis, et custodientes justitiae legem, ac secun­


dum Dei vqluntatem ambulantes , Ej usque sanctae Ecclesiae
ju ra, et libertatem tuentes, pro eorum religioue, ac benignitate
suomm populorum felicitatem prosperitatemque procurare non
desistant, tarnen vehementer dole raus in diversis loeia nonnullos
e populo existere, qui Nostro nomine temere abutentes, et gra-
vissimam personae Noatrae. ac supremae dignitati injuriam in -
ferentes, debitam erga Principes subjectionein denegare, et con­
tra illos turbas, pravosque motus ctfncitare audent. Quod certe á
Nostris consiliis adeo abhorrere constut, u t,in Nostris Encycli-
cis Litteris ad omnes Venerabiles Fratres Episcopos* die nona
mensis Novembris superior! anno datis, haud omiserimus incul­
care debitam erga Principes, et Potestates obedientiam, aq u a
juxta christianae legis praeceptum, nemo citra piaculum deflec-
tere umquam potest, praeterquam scilicet ubi forte aliquid jubea-
tu r, quod Dei, et Ecclesiae legibus ivlversetur.
Quid vobis videtur?
Auctoritate Omnipotentis D ei, sanctorum Apoatolorum Petri
et Pauli, ac N ostra, dfüectum Filium presbyterum Joseplium
4 DE OCTUBRE DE 1847 . 277

tro amado hijo el presbítero José Valeria al Patriarcado latino de


Jerusalen, y le constituimos Patriarca y Pastor de aquella Iglesia
como se expresará en el decreto y acta del consistorio.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Valerga ad Patriarchatura Latinum Hierosolymitanum evehimus,


eumque in illius Ecfclesiae Patriarcham et Pastorem. praeñcimus.
prout in decreto et schedula consistorialibus exprimetur.
ln nomine Patris f , et JFiLii f , et Spiritus f Sancti. Amen.
XVII DE DICIEMBRE DE MDCCCXLVIU,

ALOCUCION

DE NUESTRO SANTÍSIMO P. PIO IX


PRONUNCIADA EN EL CONSISTORIO SECRETO DEL 17 DE DICIEMBRE
DE 1848.
Veneradles Hermanos.
Desde el día primero en que, elevado sin.mérito ninguno de
nuestra p a rte , por ine&crutable juicio de Dios, á esta Cátedra del
Príncipe de los Apóstoles, tomamos á nuestro cargo el .gobierno
déla Iglesia, dirigimos ¿España los cuidados de nuestra Apostó­
lica solicitud según que á vosotros es bien notorio, Venerables
Hermanos. De aquí es que considerando con íntimo dolor de
nuestro corazon los grandísimos daños que á bausa de las tristes
vicisitudes de las cosas , agobiaban á aquella ínclita porcion del

XVII DECEMBRIS MDOCCXLVIH.

S. S. DOMINI NOSTRI PII IX


ALLOCUTIO
1N CONSISTORIO 17 DECEMBRIS 1848 HABITA.
Veneradiles Fratres .
Ubi primum nullis certe Nostris meritis, sed inscrutabili Dei
judicio in hac Principia Apostolorura Cathedra collocati catholi-
cae Ecclesiae gubernacula tractanda suscepimus, Apostolicae
Nosirae sollicitudinis curas in Hispaniam convertimus, quemad-
modumoptime noscitis, Venerabiles Fratres. Hinc intimo Nostri
cordis dolore considerantes gravissima damna, quibus ob tristes
rcrum vicissitudines magna illa inclyta Dominici gregis portio
premebatur, divitem in misericordia Deum assidui&enix.isqucpre-
17 DE DICIEMBRE DB 1848. 279
rebaño del Sefior, nunca dejamos de rogar humildemente con
fervorosas y continuas oraciones & Dios , rico en misericordia,
se dignara socorrer á aquellas afligidas Iglesias, y sacarlas del
miserable estado en que se encontraban. Movido del deber de
nuestro Apostólico ministerio, y del singular afecto de paternal
caridad que áaquella ilustre nación profesábamos, nada por cier­
to nos fué más caro que procurar allí el arreglo de los asuntos re -‘
ligio§os· Y habiendo comenzado nuestro predecesor Gregorio XVI,
de feliz memoria, á dar Pastores á varias de las diócesis de ultra­
mar, Nos encaminamos nuestro particular cuidado, á fin de poder
dotar á otras muchas Iglesias vacantes de aquel reino, situadas en
el continente, de nuevos Pastores dignos de este cargo, y dar de
este modo la última mano á lo que la muerte no dejó terminar á
nuestro antecesor. Por lo cual, enviamos á España á nuestro
Hermano Juan, arzobispo de Tesalónica, hombre muy distinguido
por su integridad, doctrina, prudencia y habilidad en el manejo
de los negocios, con cartas nuestras para nuestra muy amada
hija en Jesucristo, la Reina católica María Isabel, y con oportu­
nas facultades é instrucciones para que con todo empeño trata-

cibus humiliter obsecrare numquam destitimus, ut añlictis illis


Ecclesiis opem afierre, easque a misero in quo versabantur statu
revocare dignaretur. Atque pro Apostolici Nostri ministerii debi­
to, et singulari paternae caritatis affectu, quo illustrem illam
nationem prosequimur, nihil certe Nobis potiusfuit, quam ut
sanctisaimae nostrae Religionis negotia ibi componerc studere-
mus. Cura autem felicis recordationis Gregorius XVI Traedecessor
Noster iucepisset suis instruere Pastoribus nonnullas illius Regni
Dioeceses in dissitis transmarinis régionibus sitas, in id peculiares
Nostras curas intendimus, utaliispluribus ipsius Regni vacanti-
bus Ecclesiis in continent! etiam positis novos v alerem u s dare
Antiatites eo muñere dignos, atque ita perficere quod item De-
cessor Noster morte praeventus absolvere minime potuerat. Quam-
obrem Venerabilem Fratrem Joanncm Archiepiscopum Thes-
saloniccnsem, virum integritate, doctrina, prudentia, ac rerum
gerendarum peritia praestantem , cum Nostris ad carissimam in·
Christo Filiam Nostram Mariam Elisabeth Rcginam Catholicam
Litteris, atque opportunis facultatibus et instructionibus in His-
paniam misimua, utquidquidad sanandas inibi contritionis Is-
280 ALOCUCION DE PIO IX «UBI PRIldUM .»

ra de promover todo cuanto condujera al bien de la Religión


católica, á sanar las heridas de Israel, y entre otras cosas
para que hiciera de modo que entregáramos á Pastores idóneos
las Iglesias que allí se hallaban viudas. Y a s í, ayudando nuestros
deseos y cuidados el Padre de las misericordias, aconteció, con
grande consuelo de nuestra alm a, que pudiéramos establecer,
como sabéis, algunos en aquel país, y que al presente muchas
otras Iglesias catedrales y metropolitanas de España, l&rgo
tiempo ha vacantes, pudiéramos entregarlas al· gobierno y admi­
nistración canónica de sus Pastores, y atender de este modo á
la gloria del nombre divino, al bien de la Religión católica, y á
la salud espiritual de aquellas amadas ovejas. Lo que nos inspira
confianza de que sucederá a s i. es la relación de nuestro men­
cionado Delegado, y las actas por él mismo redactadas con ma­
duro exámen, por las cuales hemos comprendido que los indivi­
duos destinados á regir y gobernar aquellas diócesis, tienen las
dotes requeridas para desempeñar debida y útilmente el cargo
pastoral. Abrigando ademas la esperanza de que pronto liarepios
cesar la viudez de otras Iglesias de aquel reino; y que caminan­
do las cosas á mejor condicion, con la ayuda también de .S. M.

rael, atque ad catholicae Religionis bonum promovendum con-


duceret, omni studio curaret, atque inter alia efficeret ut viduatas
illic Ecclesias idoneis Pastoribus concrederemus. Itaque clemen-
tissimo misericordiarum Patre votis studiisque Nostris opitulante
evenit, ut summa animi Nostri consolatione nonnullos , veluti
nostis, in illisregionibus Antistites jam constjtuere potuerimus,
atque in praesentia multas alias Hispaniarum Cathedrales et
Metropolitanas Ecclesias diu vacantes canonicos suorum Pasto-
rum regimini et procuration! tradere. atque it,a divini Nominis
gloriae, catholicae Religionis bono, a c spiritual! illarum dilecta-
rum ovium sal uti consulere valeainus. Qnod quidem futurum
confidimns, cum ex relatione commemorati Venerabilis Fratris
Delegati N ostri, atque ex actis maturo examine ab ipso confec-
tis agnoverimus, viros ipsis Dioccesibus regendis ac moderandis
Tiestinatos eas haberc dotes, quae ad pastorale inunus rite utili—
terque obeundum.requiruntur. In earn autem apem erigiinur forc.
ut quamprimum alianim illius Regni Ecclesiarum viduitati proa-
picere possimus, utque rebus jam nunc in meliorem conditionem
V7 DE DIOíEMBBE DE 1848. 281

católica, en otros asuntos de la Religión en que nuestro mismo


hermano Delegado se ocupa con el mayor empeño, nuestros votos
y designios obtendrán con la gracia de Dios un éxito feliz.
H a y también otro país mucho más extenso, constituido bajo
el imperio de un gran Príncipe, en el cual el estado de la Reli­
gión católica desolada por continuas y más graves calamidades,
fué por largo tiempo objeto de la solicitud del mismo antece­
sor nuestro, de gloriosa memoria, y ha llamado igualmente
nuestro especial cuidado. Y en verdad que hubiéramos deseado
poner'en,vuestro .conocimiento en este d ía, el buen resultado
que en alguna parte confiábamos haber obtenido de nuestros
esfuerzos-No han faltado periódicos que han afirmado haber así
sucedido; pero Nos no podemos aseguraros otra cosa sino la fir­
me esperanza que nos sostiene , de que Dios omnipotente y mi­
sericordioso se mostrará propicio con los hijos de su Iglesia, afli-,
gidos en aquel país con tantas tribulaciones, y bendecirá la
solicitud con que nos esforzamos en reducir allí á mejor condi'
cion el estado de la Religión católica, *
Ahora , Venerables Hermanos, queremos participaros la

vergentibus, et favente etiam Catholica Majestate Sua in aliis


porro atque aliis religionis negotiis, in quae idem Venerabilis
Fraffer Delegatus Noster studiosissime incumbit, vota et consilia
Nostra felitem dante Donjino exitum assequantur.
Alia etiam longe amplissima sub alio magno Principe regio
e s t, in qua catholicae Religionis res diuturnis gravioribusque
calamitatibus afñictae ipsum recolendae memoriae Decessorem
Nostrum multos per annos sollicitum habuerant, et praecipuas
Nostras curas sibi pariter vindicarunt. Equidem optavissemus
hoc ipso die vos certiores facere de bono exitu , quem aliqua ex
pairte Nostras ipsas curas habuisse coufidebamus. Non defuere
autem quidem ephemeridum scriptores, qui id ipsum feliciter
eveniBse affirmarint. Nos tarnen nihil adhuc annuutiare vobis
possumus niai flrmam spem , qua sustentamur fore, ut oihnipo-
tens et misericors Dcus propitius respiciat super Ecclcsiae suae
filloa tantis inibi trihulationíbus conftictatos, et sollicitudini be—
ñedicat, qua statum catholicae Religionis in meliorem illic con-
ditionem adducere connitimur.
Nunc porro vobiscum coinmunicamuA,· Vencrabiles Fratres,
382 ALOCUCION DE PIO IX «UBI PRIMUM.»

grandísima admiración que nos li£ causado un escrito redactado


y publicado por una persona constituida en dignidad eclesiásti­
ca , que ha llegado á nuestro conocimiento. Hablando en este es­
crito de ciertas doctrinas, que llama tradiciones de las Iglesias de
su país, y que tienden á restringir los derechos de esta Silla Apos­
tólica, no se avergüenza de afirmar que Nos apreciamos estas tra­
diciones. Siempre,.Venerables Hermanos, nuestra mente y nues­
tro pensamiento ha estado muy léjos de apartarse lo más mínimo
de las enseñanzas de nuestros predecesores, ó abstenerse de defen­
der y conservar integra y resguardada la autoridad de esta Santa
Sede. Ciertamente apreciamos las tradiciones particulares; pero
aquellas tan sólo que no discrepan del sentido de la Iglesia católica,
y veneramos y con firmeza defendemos las que en un todo están
, conformes con 1?. tradición de otras Iglesias, y en primer lugar con
esta Iglesia Romana, con la cual, valiéndonos de las palabras de
San Ireneo, á cansa de su primacía es necesario que se conformen
todas las Iglesias , esto es , todos los fieles que se hallan por todas
partes, donde siempre se ha conservado por aquellos que están por
todas partes la tradición que tiene de los 'Apóstoles.

Knmmam admirationem, qua intime affecti fuimus, ubi scriptum


a quodam viro ecclesiastica dignitate ineignito elucubratum, ty-
pisqne edit um ad Nos pervenit. Namque idem vir in hujusrflodi
scripto de quibusdem loquens doctrinis, quas Ecclesiarum re-
gionis suae traditiones appellat, et quibus hujus Apostolicae
Sedis jura coarctare intenditur, haud erubuit asserere: traditio­
nes ipsasa Nobia in pretio baberi. Absit enimvero, Venerabiles
Fratres, ut mens aut cogitatio Nobis unquam fuerit vel mini­
mum declinare a majo rum institutis, aut abstinere ab bujus
Sanctae Sedis auctoritate sarta tecta conservanda ¡ atque tuen-
da. Habemus equidem in pretio peculiares traditiones, sed eaa
tantum , quae a Catholicae Ecclesiae sensu non discrepent, prae-
sertim vero illas reveremur ac firmissime tuem ur, quae ernn
atiaruih Ecclesiarum traditione, atque in prmm cum hac sancta
Romana Ecclesia plane congruat, ad quam, ut S. Irenaei verbis
utam ur, « propter potiorem princípalitatem necease est omnem
vconvenirc Ecclesiam, hoc est eos, qui sunt undique fideles, in*
»qua semper ab his, qui sunt undique, conservataest ea, quae est
»ab apostolis traditio, p (S. Irjsn., Contra haereses, lib. Ill, cap. 3.
17 DE DICIEMBRE DE 1848. 283

Pero hay ademas otro asunto que angustia y oprime nuestra


alma. No es por cierto desconocido á vosotros,, Venerables Her­
manos, que muchos de los enemigos de la verdad católica enca­
minan todos sus esfuerzos á equiparar todo linaje de monstruosas
opiniones con la doctrina de Cristo, ó que desearían mezclarla
con ellas trabajando así en propagar más y más ese impío siste­
ma de la indiferencia de toda religión. Ultimamente a u n , hor­
rible esdecirlo, se ha encontrado quienes han hecho á nuestro
nombre y dignidad Apostólica la gravísima injuria de atreverse
á presentarnos como participantes de su necedad, y fautor de su
perversísimo sistema. Estos, á causa de las determinaciones, nada
agenas por cierto á la santidad de la Religión católica, que en cier­
tos asuntos relativos al gobierno civil de nuestros dominios Pon­
tificios , creimos deber adoptar para el desarrollo del bien y de la
prosperidad pública, y por el perdón clementísimamente conce­
dido á algunos individuos de los mismos dominios, al principio
de nuestro Pontificado, quisieron concluir que Nos opinábamos
tan benévolamente de toda -clase de hombres, que juzgábamos
hallarse en el camino de la salvación, y que podían conseguir le
vida eterna no sólo los hijos de la Iglesia, pero también todos los

At aliud insuper est, quod animum Nostrum vehementer an -


git et urget, Ignotum certe vobis hoü eBt , Venerabiles Fratres,
multos hostium catholicae veritatis in id praesertim nostris tem-
poribus conatussuos intendsre, ut monstrosa quaeque opinio-
num portenta aequiparare doctrinae Christi, aut cum ea commis-
cere vellent, atque ita impium illud de cujuslibet religionis
indiffereniia systema magis magisque propagare commoliuntur.
Noviasime autem, horrendum dictu! inven ti aliqui sunt qui eam
nomini, et Apostolicae dignitati Nostrae contumeliam impossue-
ru n t, ut Nos vein ti participes stultitiae suae , et memorati ne-
quissimi systematis fautores tradúcete non dubitarint. Hi nimi~
rum ex conailiis, a Religionis catholicae sanctitate haud certe
alienis, quae in ne’gotiis quibusdam ad civilem pontiflciae Ditio—
nis procurationem spectantibus benigne ineunda duximus publi-
cae commoditati ct prosperitati ampliandae, atquc ex venia non-
nullis cjusdem Ditionis hominibus initio ipso Pontifícatus Nostri
elementa* impcrtita, conjicere voluerunt, Nos ita benevole sen-
• tire de quocumque hominum genere, ut nedum Ecclesiae filios,
284 ALOCUCION DE PIO IX «UBI PRIMUM-»

demas, siquiera permanezcan fuera de la unidad católica. Tal es


el horror que esto nos causa, que nos faltan palabras para detes­
tar esta nueva y atroz injuria contra Nos dirigida. Amamos r es
cierto, á todos los hombres de lo íntimo de nuestro corazón; pero
no de otro modo, que en la caridad de Dios y de nuestro Señor
Jesucristo, que vino á buscar y salvar lo que había perecido, que
murió por todos, que quiere que todos se salven y lleguen al co­
nocimiento de la verdad; que en tal concepto envió á sus discí­
pulos por todo el mundo á predicar el evangelio á todas las cria­
turas , 'anunciándoles que los que creyeren y se bautizaren,
serian salvos; y los que no creyeren se condenarían. Acudan,
pues, los que quieran salvarse á la columna y firmamento de la
verdad, que es la Jglesia, vengan á la verdadera Iglesia de Cris­
to que tiene en sus Obispos y en la· Cabeza suprema de todo el
Romano Pontífice, la sucesión de la autoridad Apostólica en nin­
gún tiempo interrum pida, que nada amó tanto como el predicar,
guardar y defender con el mayor empeño, la doctrina anunciada
por los Apóstoles según el mandato de Cristo; que desde el tiem­
po de los Apóstoles, creció en medio de todo género de dificul­
tades, y florece por todo eL mundo ilustrada con el esplendor

sed ceteros etiam ut a Catholica unitate alieni permoneant, esse


pariter in salutis via, atque in. aeternam vitam pervenire posse
arbitremur. Desunt Nobis prae horrore verba ad novam hac con­
tra Nos. et tara atrocem injuriara detestandam. Amamu& equi-
dem intimo cordis affectu hojniues universos, non aliter tamen
quam in caritate Dei et Domini Nostri Jesu Chisti, qui venit
quaerere , et salvum facere quod perierat, qui pro onmibus mor-
tuus est, qui omnes homines vult salvos fieri, et ad agnitionem
veritatis venire; qui misit proinde discípulos suos in mundum
universum praedicare Evangelium omni Creaturae, denuntians
eos qui crediderint et baptizati fuerint salvos fore, qui vero non
crediderint co n d e mnAtum iri. Veniant igitur qui salvi fieri volunt
ad columnam et fírmamenturn veritatis, quofl Ecclesia est; ve­
niant scilicet ad veram Christi Ecclesiam , quae in sufs Episcopis
summoque omnium capite Romano Pontífice successionem habet
Apostolicae auctoritatis nullo tempore interruptftm, quae nihil
unquam-potius habuit quam ut praedicaret, atque omni ope cus-
todiret ac tueretur doctrinara ex Christi mandato ab Apostoli,
17 DE DICEEMBBB DB 1848. ¿85

de los milagros, engrandecida con la sangre de los Mártires,


ennoblecida con las virtudes de los confesores y de las Vírgenes,
confirmada con los sapientísimos testimonios y escritos de los
Padres, y florecerá por todos los países ¿le la tierra, por la unidad
perfecta de la fe, de los sacramentos y del régimen espiritual.
Nos que, aunque indigno, nos sentamos en esta Cátedra suprema
del Apóstol San Pedro, en la cual nuestro Señor Jesucristo co­
locó el fundamento de la misma Iglesia, no omitiremos nunca
ninguna clase de cuidados y trabajos á fin de conducir, con la
gracia del mismo Cristo, á los ignorantes y á los que andan.ex­
traviados , á la verdad única y al camino de la salud. Recuer­
den todos nuestros adversarios que pasarán los cielos y la tierra,
pero que no puede pasar nunca ninguna de las palabra^ de
Cristo, ni variar su doctrina, recibida por la Iglesia católica del
mismo Cristo para guardarla, defenderla y predicarla. 4
Después de esto no podemos dejar, Venerables Hermanos , de
hablaros del amarguísimo dolor que hemos sufrido cuando hace
algunos dias en esta nuestra querida ciudad, centro y baluarte
de la Religión católica, lian podido hallarse algunos poquísimos

annunciatam; quae inde ab Apostolorum aetate in mediis omne


genus difficultatibus crev it, et per totum orbem miraculorum
splendore inclyta, Martyrum sanguine amplificata, Cqnfessorum
et Virginum nobilitata virtutibus, Patrum testimoniis scriptisque
sapientissimis corroborata viguit, vigetque in cunctia terrae
plagis, et perfecta fubi sacfamentorum. sacrique regiminis uni-
tate refulget. Nos q u i, licet indigni, praesidemus in suprema
hac Petri Apostoli Cathedra, in qua Christus Dominus ejusdem
Ecclesiae suae fundamentum posuit, nullis ullö unquam tempore
curis laboribusqne abstinebimuB, ut per ipsius Christi grati&m
eos qui ignorant, et errant, 'id unicam hanc veritatis et salutiB
viam adducamus. Meminerint autem quicuinque exadvqpso sunt,
transitnrum quidem coelum et terram, sed nihil praeterire ura-
quam posse ex verbis C hristi, neque in doctrina commutari,
quam a Christo Ecclesia catholica custodiendam, tuendam , et
praedicand&m accepit.
Post haec hftud poasumus, quin vobis, Venerabiles FratreB,
loquamur de doloris acerbitate·, qun confecti fuim us, propterea
quod pancis ante diebus iu liac alma Urbe N ostra. catholicae
286 AXOCnCTON DB PIO TX «ÜBI PRlMtTM.»

hombres delirantes, que faltos de todo aentisyento de humani­


dad, con grandísima desaprobación é indignación de otros de la
misma ciudad, de ningún modo se horrorizaron de manifestar
pública y desembozadamente su extrema alegría á causa de la
lamentable guerra intestina, que no ha mucho estalló entre loa
Suizos. Nos deploramos de lo intimo del corazon esta guerra,
ciertamente fatal, ora por la sangre derramada en aquella na­
ción, la mortandad fratricida, las atroces, diarias y funestas
discordias, odios, enemistades que suelen resultar principalmen­
te de las guerras civiles, ora por los daños que sabemos han
ocasionado ya á la causa católica, y por los que tememos que
sucederán aú n , ora por fin, á causa de los deplorables sacri­
legios cometidos en el priqier conñicto, los cuales el alma se re­
siste á recordar.
Por lo dem as, al paso que lloramos estas cosas damos humil­
dísimas gracias al Dios de todo consuelo, que en la muchedum­
bre de su misericordia, no dejó de consolamos en todas nuestras
tribulaciones. Pues entre tantas angustias no nos proporcionan,
por cierto, ligero consuelo los prósperos resultados de las santas

Religionis arce et centro, nonnulli paucissimi illi quidem homi­


nes prope^delirantes reperiri potuerunt, qui vel ipsum humani-
tatis sensum abjicientes cum máximo aliorum ipsius Urbis civium
fremitu et indignatione minime exhorruerunt palam publiceque
triumpharein luctuosissimo intestino bello nuper inter Helvetios
excita to. Quod fatale sane bellum Nos intimo corde ingemisci-
m us, tum ob effusum illius nationis sanguinem, fraternamque
caedem, et atroces, diuturnaa, funestasque discordias, odia,
dissidia, quaeex civilibus potissimum bellis in populos redundare
solent, ob detrimenta quae inde catholicae reí obvenisse acce-
pimus, et obventura adhuc timemus, tum denique ob deploranda
sacrilegia in primo conflictu commissa, quae commemorare ani-
mus refugit.
Ceterum dum haec lamentamur, humillimas Deo totius con-
aolationis agimus g ratias, qui in multitudine misericordiae suae
non desinit Nos consolari in omni tribulatione Nostra. Etenim
ínter tantas angustias non leve certe Nobis solatium afferunt et
prosperi sacrarum Mission um eventus, et strenui evangelicorum
17 DE DICIEM BRE DE 1848. 287

misiones , y loa esforzados trabajos de loa ministros del evange­


lio , que encendidos en el celo apostólico, despreciando .valerosa­
mente loa peligros y obstáculos, no dejan de conducir á los pue­
blos en los países más lejanos, de las tinieblas del error y la
ferocidad de costumbres, á la luz de la verdad católica y á toda
veneración de la virtud y humanidad; pelear fuertemente por
la gloria de Dios y la salud de las alm as, y los piadosísimos y
{le todo punto excelentes designios de los pueblos católicos, que,
secundando admirablemente nuestros deseos, no han dejado de
proporcionar -grandes socorros á los afligidos pueblos de los po­
bres Irlandeses , y que no cesan de trabajar de todas maneras
enviando también á Nos ofrendas, y dirigiendo á Dios conti­
nuas oraciones á fin de que la fe y doctrina santísima de Cristo,
felizmente se propague más y más cada día por todos los pueblos
de la tierra. Al paso que nuestro agradecidísimo corazon da un
particular testimonio de estas esclarecidas obras, dignas cierta­
mente de toda clase de alabanzas r humildemente pedimos al cle­
mentísimo dador de todos los bienes, que coneeda á bus fieles por
ellas una abundante recompensa en la eternidad.

Ministrorum laborea, qui apostolico zelo incensi, gravissima


quaeque pericula atque discrimina invictedespicientes, in remo-
tiesimis regionibus populos ab errorum tenebris, morumque fe-
ritate ad catholicae veritatis lum en, omnemque virtutis et hn-
manitatis cultum traducere , ac pro Dei gloria et animarum
salute fortiter pugnare non desinunt, et pientissima ac plane
eximia catholicorum populorum studia, qui Nostris desideriis
mirifice obsecundantes non levia afflictae pauperum ffibemorum
genti subsidia praebere haud intermiserunt, quique tum largitio-
nibus ad Nos etiam missis, tum assiduis ad Deum jrecib u s о т ­
ч ет орет conferre non cessant, ut sanctissima Christi fides at­
que doctrina longe lateque ubique gentium , ubique terrarum
felici faustoque progressu magia m ^isque propagetur. Quae
praeclara opera omni certe laudum praeconio digna dum peculia-
ri gratissimi animi Nostri testificatione prosequimur, a clemen-
tissimo bonorum omnium largitore Deo humiliter poscimus, ut
fidelibus suie uberem pro illís retribuat in aeternitate mer-
cedem.
288 ALOCUCION DE PIO IX «UBI PRIMTJM.»

Aquí teneis, Venerables Hermanos, lo que creimos deberos


manifestar en este dia. Habiendo determinad«* publicar esta
nuestra alocucion , de lo íntimo de nuestro corazon dirigimos con
este motivo nuestra palabra también á los otros Venerables
Hermanos del orbe católico, Patriarcas, Arzobispos y Obispos,
y & todos y á cada uno de ellos pedimos y suplicamos eu el Se­
ñor , que unido§ entre sí con estable concordia y caridad, y uni­
dos á Nos y á esta Cátedra de San Pedro con el estrechísimo
vínculo de la fe y del respeto, sean acordes en un mismo sentir
y eu la misma doctrina, y dejadas ¿ un lado todas ■las humanas
opiniones, y teniendo sólo á Dios delante de loa ojos é imploran­
do su auxilio con fervientes y continuas oraciflnes; no omitan
nunca ningún género de vigilancia ni trabajos, á fin de pelear
eu las batallas del Señor con fortaleza episcopal, constancia y
prudencia; aparten con mayor solicitud H las queridas ovejas
encomendadas á su cuidado, de los .pastos envenenados y las
conduzcan á los saludables; no permitan que jamas sean enga­
ñadas con diversas y peregrinas doctrinas, sino que las defien­
dan valerosamente de las asechanzas y acometidas de los lobos
rapaces, y se esfuercen también en reducir á la senda de la ver-

Habetis, Venerabiles Fratres, quae vobis hodierno die signi-


ficandajudicavimus. Cum autem hanc Nostram Allocutionem in
publicum emittere censuerimus , hac occasione sermonem Nos­
trum ad alios quoque Venerabiles F ratres, universi catholici or-
bis Patriarchas, Archiepiscopos, Episcopoa, toto cordis affectu
convertimus, eosque omnes et singuloa obsecramus, atque hor-
tamur in Domino ut stabili inter se concordia et caritate con-
ju n c ti, atque arctissimo fidei et observantiae vinculo Nobis et
huic Petri Cathedrae obstricti, perfecti sint in eodem sensu et in
eadem sententia, atque humanis quibusque sepositis rationibuB,
et solum Deum ob oculos habentes, Ejusque auxilium jugibus,
fervidisque precibus implorantes , nihil vigil&ntiae, nihil labo­
r s umquam praeterm ittant, ut episcopali fortitudjne, constantia,
prudentia praelieutur prSlia Domini, et majori usque alacritate
dilectas oveseorum cu rae commíssas ab venenatis pascuis aver-
ta n t, ad valutaria propellant, easque numquam patiantur decipi
doctrinis váriis et peregrinis, sed strenue a rapacium luporum
insidiis, et itnpetu defendant, itemgue errantes in omni bonita-
17 DB DICIEMBRE DE 1R48. 289

dad y justicia á los extraviados con toda bondad, paciencia y


doctrina, &fin de que auxiliados por la divina gracia acudan ó
la unidad de la fe y al conocimiento del Hijo de Dios , y de este
modo se hagan con nosotros un solo redil bajo un solo pastor.

te, patientia, et doctrina ad veritatis, et justitiae semitam redu-


cere contendant, ut et illi divina auxiliante gratia occurrant in
unitatem fldei, et agnitionem Filii Dei, atque ita ñant Nobiscum
unum ovile et unus pastor.
XX DE ABRTL DG MDCCCXLIX.

ALOCUCION

DE NUESTRO SANTÍSIMO P. PIO IX,


PRONUNCIADA BN EL CONSISTORIO SECRETO DE GAETA EL DIA 20 DE '
ABRIL DE 1849.

Venerables Hermanos.
Nadie ciertamente ignora, Venerables Hermanos, las tem­
pestades de malea que con sumo' dolor de nuestra alma des­
graciadamente afligen y conturbarf nuestros Estados Pontificios
y casi toda la Italia. ¡ Y ojalá que, aleccionados los hombres
con estos tristísimos acontecimientos, aprendan alguna vez que
nada puede serles tan pernicioso como apartarse de la senda
de la verdad, justicia, honestidad y religión, y dar crédito á los
consejos de los impíos, ser engañados y enredados en sus ase­
chanzas , fraudes y errores I Todo el mundo sabe b ie n 'y éa

XX APRILIS MDCGCXLLX.

S. S. DOMINI NOSTRI PIIIX


ALLOCUTIO
IN CONSISTORIO SECRETO 20 APRILlS 1849, HABITA,
Venerabiles Fratres.
Quibus quantisque malorum procellia summo cum animi
Nostrí dolore Pontificia Nostra ditio, omniaque fere Italia mise-
randum in modum jactetur ac perturbetur, nemo certe ignórate
Venerabiles Fratres. Atque utiuam homines tristissiinis liisce
rerum vicibus edocti aliquando intelligant, nihil ipsis pernicio-
sius ease posse, quain a veritatis, justitiae, lionestatis et re­
ligionist semitia defiectere, ac uequissimis impioruro consiliia
acquiescere, eorumquc insidiia, fraudibus et erroribus deci-
I
2 0 SB a b r il d b 1849. 291

testigo de cuán grande filé el cuidado y la solicitud de nuestro


amantísimo y paternal corazon para procurar la verdadera y
sólida utilidad, tranquilidad y prosperidad á los pueblos de
nuestros Estados Pontificios, y cuál fué el resultado de tanta in­
dulgencia y-amor. Al condenar con estas palabras á los astutos
artífices de aquellos males no queremos echar ninguna culpa á
la mayor parte del pueblo. Sin embargo nos vemos precisados
á lamentar que muchos también del pueblo fueron tan miserable­
mente engañados q ue, apartando sus oidos de nuestras palabras
y amonestaciones, los prestaron á las falaces doctrinas de cier­
tos maestros, que dejando el camino recto y marchando por vias
tenebrosas atendían- únicamente á inducir y hacer incurrir por
fuerza en el fraude y en el error con magnificas y falsas pro­
mesas á los corazones y entendimientos principalmente de los
ignorantes. Es harto sabido de todos con qué encarecidas ala­
banzas fué por todas partes celebrada aquella memorable y
amplísima amnistié por Nos concedida para llevar la paz, la
tranquilidad y la felicidad á las familias. Á nadie se esconde que
muchos de los favorecidos con aquella am nistía, no sólo no cam­
biaron en lo más mínimo su espíritu, como lo esperábamos 1 pero

piatque irretiri! Equidem universus terrarum orbis probé noscit,


atque testatur, quae quantaque fuerit paterni atgue ainantissi-
mi animi Nostri cura et sollicitudo in vera solidaque Pontificias
Nostrae ditionls populorum u tilitate, tranquilízate, prosperitate
prtfcuranda, et quis tantae Nostrae indulgentiae et amoris fruc-
tus extiterit. Quibus quidem verbis callidissimos tantorum malo-
rum artifices dumtaxat damnamus, quin ulla maximae popu-
loriim parti culpam tribuere velimus. Verumtamen deplorare
cogimur multos etiam e populo ita misere fuisse deceptos, ut
áurea suas a Nostris vocibus ac monitis avertentes, illas fallaci-
bus quorumdam magistrorum doctrinis praebuerint, qui relín-
quentes iter rectum et per vi&s tenebrosas ambulantes, eo unice
spectabant, ut imperitorum praesertim ánimos mentesque inag-
fiificis falsisque promissis in fraude id et in errorem inducerent,
plane compelierent. Omnes profecto norunt, quibus laudum
praeconiis fuerit ubique concelebrata memoranda illa et am-
pHsaima venia a Nobis ad familiarúm pacem , tranquillitatem,
felícitatemque procurandam concessa. Ac neminem latet, piares
292 ALOCUCION DB PIO IX «QUTBUS QUANTISQUB.» ’

también insistiendo cada dia con más ardor en los proyectos


y maquinaciones de aquellos, nada han dejado por intentar y
acometer para derribar, como largo tiempo hace lo meditaban,
y arrancar de raíz el poder temporal del Romano Pontífice y su
gobierno, promoviendo al mismo tiempo la guerra ‘más encarni­
zada á nuestra santísima religión. Y para lograr esto con más
facilidad, en nada han puesto tanto empeño como en convocar
y enardecer la muchedumbre, y agitarla con grandes y con­
tinuados motines, que en gran manera procuraban fomentar
y aumentar cada dia á pretexto de nuestras mismas concesiones.
De aquí es que las concesiones que Nos espontánea y libremente
hicimos al principio de nuestro Pontificado, no sólo no produ­
jeron los apetecidos frutos, pero tampoco pudieron jamas echar
ralees, toda ve2 que de ellas abusaron los peritísimos forjadores
de fraudes para armar nuevas asonadas. Hé aquí porqué, Vene­
rables Hermanos, hemos determinado en esta reunión narrar
brevemente los hechos y recordarlos, siquiera sea rápidamente,
para que todos los hombres de buena voluntad, clara y patente­
mente conozcan qué es lo que quieren los enemigos de Dios y del

ea venia donatos non solum suam mentem vel minimum haud


immutasse, quemadmodum sperabamus, verum etiam eorum
consiliis et molitionibus acrius in dies insistentes, nihil umquam
inausum, nihilque intentatum reliquisse, ut civilem Romani
PontificiB Principatum, ejusque regim en, uti jamdiu machina-
bantur, labefactarent et funditus everterent, acsim ul acefrri-
mum sanctissimae nostrae religioni bellum inferrent. Ut autem
id iacilius consequi possent, nihil antiquius habuere, quam mul-
titudines in primis convocare-, inflammare, easque assiduis
magnisque motibus agitare, quos vel Nostrarum concessionum
praetextu continenter fovere, et in dies augere summopere
studebant. Hinc concesiones in ipso Nostri Pontificatus initio
a Nobis ultro ac libenter datae non solum optatos fructus haud
em ittere, sed ne radices quidem agere umquam potuere, cum
peritisaimi fraudum architecti iisdem concessionibus ad novas
concitandas agitationes abuterentur. Atque in hoc vestro con-
sessu, Venerabiles Fratres, facta ipsa vel leviter attingere, ac
raptiip comme mo rare ea sane mente censuimus, ut omnes bonae
voluntatis homines clare aperteque cognoscant, quid Dei et
20 DE ABB1L DB 1 840. 293

género humano, qué es lo que anhelan, qué es lo que tienen fijo


y resuelto constantemente en su alma.
Enmedio del singular afecto que á nuestros súbditos profe­
samos, nos dolía, y por extremo nos angustiaba, Venerables
Hermanos, ver*aquellos continuos motines populares en gran
manera contrarios, no sólo al órden y tranquilidad pública, sino
también al privado sosiego y paz de las familias; ni podíamos to­
lerar aquellas no interrumpidas colectaciones pecuniarias que
se hacían con diversos títulos y no sin grave daño y dispendio de
los ciudadanos. De aqui es que en el mes de Abril del ano 1847
amonestamos á todos por un edicto público de nuestro Cardenal·
Secretario de Estado, á que se abstuvieran de semejantes reu­
niones y donativos populares, se dedicaran con todo empeño al
arreglo de sus propios negocios y pusieran en Nos toda su con­
fianza, seguros de que nuestros pensamientos y paternal cuidado
¿ otra cosa no se encaminaban que á procurar el bienestar pú­
blico , de lo que ya muchas y patentísimas pruebas habíamos
dado. Pero estas saludables.exhortaciones con que nos esfor­
zábamos en contener tantas revueltas populares y volver á

humani generis hostes v e lin t, quid optent, quidque ipsis in


animo semper fixum deatinatumque sit.
Pro singulari Nostro in subditos affectu dolebamus, ac vehe­
menter angebamur, Venerabiles F ratres, cum assiduos illos
populares motus tum publicae tranquillitati, et ordini, tum pri-
vatae familiarum quieti ac paci tantopere adversos videremus,
i»ec perferre poteramus crebras illas pecuniarias collectas, quae
variis nominibus, non sine levi civium incommodo et dispendio,
postulabantur. Itaque mense Aprili, anno 1847, per publicum
Edictum Nostri Cardinalis a publicis negotiis omnes monere
baud omisimus, ut ab ejusmodi popularibus conventibus et la r-
gitionibus sese abstinerent, atque ad propria pertractanda nego-
tia animum mentemque denuo converterent, omnemque in Nobis
fiduciam collocarent, ac pro certo haberent, paternas Nostras
curas cogitationesque ad publica' commpda comparanda unice
esse conversas, quemadmodum jam pluribus ac luculentissimis
Wgumentis ostenderamus. Verum salutaria haec Nostra mónita,
quibus tantos populares motus compescere, et populos ipsos
adquietis et tranquillitatis studia revocare nitebam ur, pravis
294 ALOCUCION S E PIO IX «QUIBU6 QUANTISQUE.»

dichos pueblos el sosiego y tranquilidad, contrariaban en gran


manera los deseos y maquinaciones de ciertos hombres. Así
es que los incansables autores de agitaciones que ya se ha­
bían opuesto á otro edicto publicado de órden nuestra por el
mismo Cardenal, promoviendo la recta y útil educación del pue­
blo , apénas tuvieron noticia de aquellas exhortaciones nuestras,
cuando empezaron á levantar contra ellas su voz por todas partes
y conmover con acalorado empeño á la incauta muchedumbre,
insinuándola y persuadiéndola arteramente que jamas se en­
tregara á aquella tranquilidad por Nos tan ardientemente
deseada, pues en ella se ocultaba el insidioso designio de ador­
mecer en cierto modo á los pueblos para oprimirlos luego más
fácilmente con el yugo de la servidumbre. Al mismo tiempo nos
enviaron multitud de escritos impresos, llenos de todo linage de
amarguísimas contumelias, injurias y amenazas, que relegamos
á eterno olvido y entregamos á las llamas. Mas para que se diera
algún crédito á. los falsos peligros que estos enemigos vocife­
raban amenazar al pueblo, no se arredraron de sembrar en el
vulgo el rumor y el miedo á cierta mentida conjuración, por ellos
á este fin inventada, y de propalar la mentira de que esta

quorumdam hominum desideriis, et machinationibus vehemen-


ter adversabantur. Itaque indefessi agitationum auctorea, qui
jam alteri ordinationi jussu Nostro ab eodem Cardinali ad rectam
utile roque populi educationem promovendam editae obstiterant,
vix dum mónita illa Nostra noverunt, haud destitere contra ipsa
ubique inclam are, et acriorius studio incautas multitudines
commo vere, eisque callidissime insinuare, ac perenadere, ne illi
tranquillitati a Nobis tantopere exoptatae se umquam dare
v ellent, cum insidiosum in ea lateret consilium , ut populi
quodammodo indorm irent, atque ita in posterum duro servitutis
jugo facilius opprimi possent. Atque ex eo tempore plurima
«cripta typis quoque edita, atque acerbissimis quibusque con-
tumeliis, conviciis, minisque plenissima ad Noe missa fuere,
quae oblivione sempiterna obmimus, flammisque tradidimus.
Ut antem inimici homines fldem aliquam facerent falsis peri-
culis, quae in populum impenderé clamitabant, hand refor-
midarunt mentitae cujusdam conjuxationis ab ipsis apposite
excogitatae rumorem, ac metum in vulgus spargere, ac tu r-
20 DE ABRIL DE 1849. 295

conjuración se habría llevado á cabo para destruir la ciudad de


Roma con la guerra civ il, las matanzas y la devastación. á fin
de que, arrancadas y de todo punto borradas las nuevas institu­
ciones, renaciera la antigna forma de gobierno. $ero »pretexto
de esta falsísima conjuración intentaban los revoltosos excitar y
promover criminalmente en los pueblos el desprecio, la envidia
y el furor contra personajes ilustres en virtud y religión, reves­
tidos de las dignidades eclesiásticas. Bien sabéis que enmedio
de esta efervescencia ñié propuesta la guardia cívica y realizada
con tanta precipitación que de ningún modo pudo atenderse á
su regular establecimiento y disciplina.
Inmediatamente que juzgamos convendría para procurar más
y más la prosperidad de la administración pública el establecer
un Consejo de Estado, en seguida aprovecharon la ocasion los
enemigos para causar nuevas heridas al Gobierno y hacer al
mismo tiempo que eata institución, que hubiera podido ser de
grande utilidad á los intereses públicos de los pueblos, se con­
virtiera en daño y ruina de los mismos. Y como ya impunemente
había prevalecido su opinion de que esta institución cambiaba la
Índole y naturaleza del régimen Pontificio, y que nuestra auto-
*

--------------------- ,------------------------------—--------------------------------
pissimo mendacio vociferan, ejusmodi conjurationem initam esse
ad urbem Romam civili bello, caedibus ac fímeribus funestan-
dam, ut novis institutionibus penitus sublatis atque deletis,
prístina gubemandi forma iterum revivisceret. Sed hujus falsis-
simaeconjurntionis praetextu inimici homines eo spectabant, ut
populi contemptum, invidiam, furorem contra quosdam lectissi-
mos quoque viro» virtute, religione praestantes, et eeclesiástica
etiam dignitgte insignes nefarie commoverent atque excitarent.
Probe nostis, in hoc rerum aestu civicam militiam fuisse pro-
positam, ac tanta celeritate collectam, ut rectae illius institu-
, tioni et disciplinae consuli minime potuerit.
Ubi primum ad publicae administrationis prosperitatem ma-
gis magisque procu randam opportunum fore censuimus' Status
Consultationem instituere, inimici homines occasíonem exinde
statim arripuere, ut nova Gubernio vulnera ifnponerent ac simul
efficerent, ut hujusmodi institutio , quae publicis populorum
rationibus magnae utilitati esse poterat in damnum, ac perni-
ciem cederet. Et quoniam eorum opinio impune jam invaluerat,
29R ALOCUCION DE PIO IX «QtlLBÜtí QUANTI8QUB.»

ridad estaba sometida al juicio de los Consejeros, hé aquí porqué


^el mismo dia en que aquel Consejo de Estado sé inauguró no
dejamos de advertir sériamente, con graves y severas palabras,
á ciertos hombfts que acompañaban á los Consejeros, y clara y
patentemente manifestarles el objeto verdadero de esta insti­
tución. Pero los revoltosos no dejaban nunca de solicitar con más
ardor cada vez á la parte engañada del pueblo, y para aumen­
tar más fácilmente el número de sus secuaces publicaban con la
más insigne y audaz impudencia, tanto en nuestros Estados
Pontificios como en el extranjero, que Nos de todo punto asen­
tíamos á sus designios y opiniones. Ya recordareis, Venerables
Hermanos, las palabras con que, en nuestra Alocucion Consis­
torial del 4 de Octubre de 1847, pronunciada en vuestra pre­
sencia, tuvimos cuidado de amonestar y exhortar sériamente
á todos los pueblos á que se guardaran con la mayor vigilancia
de la perfidia de tales malvados. Entretanto estos contumaces
autores de asechanzas y revueltas, para excitar y mantener ince­
santemente el miedo y desasosiego, espantaban, en el mes de
Enero del año pasado, I09 ánimos de los incautos con el vano
rumor de una guerra exterior, y propalaban por el vulgo que

ea institutione et Potítificii regi minie indolem, ac naturam


immntari, et Nostram auctoritatem Consultorum judicio sub-
jic i, idcirco eo ipso d ie, quo illa Status Consultatio inaugurata
fuit, haud omisimus turbulentos quosdam homines, qui Cqnsul-
tores comitabantur, gravibus severisque verbis serio monere,
eisque verum hujus mstitutionia finem clare aperteque mani­
festare. Verum perturbatores numquam desinebant deceptam
populi partem majore usque Ímpetu sollicitare, et.quo facilius
asseclarum numerum habere, et augere possent, turn in Ponti­
ficia Nostra ditione, tum apud exteras quoque gentes insigni
prorsus impudentia atque audacia evulgabant, eorum opinio-
nibus et consiliis Nos plane assentire. Memineritis, Venerabiles
F ratres, quibus verbis in Nostra Consistorial! Allocutione,
die 4 mensis Octobris anno 1847, ad vos habita, universos popu-
los serio commoner« , et exbortari haud omiserimus, u t ab ejus-
modi veteratornm fraude studiosissime caverent. Interim vero
pervicacea insidiarum et agitationum auctores, ut turbas me-
tusque continenter alerent, et excitarent, menee Januario su-
2 0 DE ABRIL DE 1849. 297

esta guerra seria apoyada y sostenida por conspiraciones inte­


riores y por la malévola inercia de los gobernantes. N os, para
tranquilizar los ánimos y destruir los embustes de los sediciosos,
sin detención alguna el dia 10 de Febrero del mismo año decla­
ramos en los términos que todo el mundo conoce muy bien que
semejantes voces eran enteramente falsas y absurdas. Al mismo
tiempo anunciamos de antemano á nuestros queridísimos súb­
ditos, lo que ahora sucederá con la gracia de Dios, esto es, que
innumerables hijos acudirían á defender la morada del Padre
común de todos los fieles, es decir la Iglesia y el Estado, si los
estrechísimos vín<?ulos de reconocimiento que debían unir entre
si á los príncipes y á los pueblos de Italia llegaban á romperse,
y si los mismos pueblos no respetaban la sabiduría de sus prín­
cipes y la santidad de sus derechos y no les protegían y defen­
dían con todas sus fuerzas.
Mas aunque aquellas palabras nuestras que acabamos de
indicar tranquilizaron por breve tiempo á todos aquellos cuya
voluntad era opuesta á las perturbaciones, ningún efecto tuvie­
ron respecto de los incansables enemigos de la Iglesia y de la

perioris anni incautorum ánimos inani externi belli rumore


territabant, atque in vulgus spargebant, bellum idem intemis
conspirationibuB et malitiosa gubernantium inertia foveri ac
sustentatum iri. Nos ad tranquillandos ánimos, et insidiantium
falladas refellendas nulla quidem interposita mora, die 10 Fe-
bruarii ipsiuH anni, voces ejusmodi omnino falsas, et absur­
das esse declaravimus illis Nostris verbis, quae omnes probe
cognoscunt. Atque in eo témpore carissimis nostris subditis,
quod nunc Deo bene juvante eveniet, praenuntiavimus, futu­
rum scilicet, ut innumerabiles fllii ad communiß omnium fide-
lium Patris domum, ad Ecclesiae nempe Statum propugnandum
convolarent, si arctissima illa grati animi vincula, quibus
Italiae Principes, populique intime ínter se obstringi debebant,
dissoluta fuissent, ac populi ipsi suorum Princípum sapientiam,
eorumque jurium sanctitatem vereri, ac totis viribus tu e ri, et
defendere neglexissent.
Etsi vero Nostra illa verba nuper commemorata tranquillita-
tem brevi quidem temporis spatio iis omnibus attu lere, quo­
rum voluntas continuae adversabatur perturbationi, nihil tamen
2 98 ALOCUCION DE PlO IX «TQUIBUS QUANTISQUE.»

humana sociedad, que de nuevo excitaron motines y revueltas.


Redoblando en efecto las calumnias que ellos y los á ellos seme­
jantes habían propagado contra los religiosos adictos á. su minis­
terio y beneméritos de la Iglesia, incitaron é inflamaron contra
estos con el mayor encono las iras populares. No ignoráis, Vene­
rables Hermanos , que de nada sirvieron nuestras palabras, diri­
gidas al pueblo el dia 10 de Marzo del año pasado, por las cuales
con todo empeño procurábamos arrancar ¿'aquella familia reli­
giosa de la dispersión y del destierro.
Habiendo acaecido entretanto en Italia ‘y Europa las revolu­
ciones políticas sabidas de todos, N os, levrfhtando de nuevo
nuestra voz el 30 de Marzo del mismo año, amonestamos y
exhortamos una y otra vez á todos los pueblos á que respetaran
la libertad de la Iglesia católica, protegieran el orden de la so­
ciedad civil y defendieran todos los derechos, cumplieran lo,s
preceptos de nuestra santa religión y principalmente ejercitaran
con todos la caridad cristiana; teniendo presente que si en
obrar de este modo se descuidaban, Dios manifestaría que es
señor de los pueblos.

valuere apud infensissimos Ecclesiae, et humanae societatis


boa tes, qui novas .jam turbas, novos tumultus con<jitaverant.
Siquidem calumniis* insistentes, quae ab ipsis, corumve simili-
bue contra Religiosos viro» divino ministerio addictos, et bene
de Ecclesia méritos disseminatae fuerant, populares iras omní
Ímpetu adversus illos excitarunt, atque inflammarunt. Ñeque ig-
n o r a t i s , Venerabiles F ratres, nihil valuisse Nostra verba ad po-
p n liHn die 10 Martii auperioris an n i'h ab ita, quibus religiosam
illam familiam ab exilio, et dispersione eripere magnopere
studebamus.
Cum inter haec notissimae illae rerum publicarum conver­
siones in Italia et Europa evenirent, Nos iterum Apostolicam
Noatram attollentes vocem die 30 Martii ejusdem anni haud
omieimus universos popnlos etiam atque etiam monére et horta-
r i , u t e t catholicne Ecclesiae libertatem vereri, et civilis socie­
tatis ordinem tegcre, et omnium jura tu e ri, et ñanctissimae
nostrae Religionis praecepta exequi, et in primis christianam in
omnes caritatem exercere omnino studerent, qu^ndoquidem si
haec ipsi agere neglexissent, pro certo haberent, quod Deus
20 DB ABRIL DE 1849. 299

Cada uno de nosotros sabe de qué modo fué introducida en


Italia la forma del Gobierno constitucional, y de qué manera
salió á luz el Estatuto concedido por Nos á nuestros súbditos el
dia 14 de Marzo del año pasado. Pero no tomando ninguna cosa
tan á pechos los implacables enemigo» del órden y tranquilidad
pública como hacer los últimos esfuerzos contra el Gobierno
Pontificio, agitar al pueblo con motines y sospechas continuas,
y ora con escritos, ora en los circuios, ora en las sociedades y* de
cualquiera otra manera, no dejaban nunca de calumniar atroz­
mente al Gobierno y marcarle con la nota de inercia, fraude y
engaño, á pesar de poner el mismo Gobierno el mayor empeño
y cuidado en que el tan deseado Estatuto se publicara con toda
la prontitud que fuera posible. Y aqui queremos hacer saber ¿
todo el mundo que al mismo tiempo estos hombres, constantes en
su intento de acabar con los Estados Pontificios y con toda la
Italia, nos propusieron, no ya la proclamación áe la Constitu­
ción, Bino de la República, como el único refugio y defefisa, no
sólo de nuestra inviolabilidad, sino también de la de la Iglesia y
el Estado. Aún tenemos presente aquella hora de la noche, y se.

ostenderet, se populonun dominatorem esse.


Jam vero quisque vestrum plane noscit quomodo in Italiam
Constitutionarii regiminis forma fuerit invecta, et quomodo
Statutum a Nobis die 14 Martii superioris anni Nostris subditiss
concessum’in lucem prodierit. Cum autem implacabiles publicae
tranquillitatis, et ordinis hostes nihil antiquius haberent, quam
omnia contra Pontificium Gubernium conari, et populum assiduis
motibus, suspicionibus exagitare, turn qua scriptis in lucem
editis, qua Cireulis, qua Societatibus, et aliis quibusque artibus
nunquam intermittebant Gubernium atrociter c a lu m n ia n , eique
inertia©, doli, et fraudis notam iíu re re , licet Gubernium ipsum
omni cura et studio in id incumberet, u t Statutum tantopere
exoptatum majore, qua fieri posset, vulg*aretur celeritate. Ajque
hic universo terrarum orbi manifestare volumus eo ipso tem­
pore homines illos in suo constantes proposito subvertendi
Pontificiam ditionem, totamque Italiam Nobis propósuisse non
jam Constitutions, sed Reipublicae proclamationem, veluti uni-
cum turn Nostrae, turn Ecclesiae Status incolumitatis perfugium
atque praesidium. Subit adhuc nocturna illa hora, etversantur
300 ALOCUCION DE PIO TX «(QÜIBUS QÜANTISQUE.»

representan á nuestros ojos .ciertos hombres q u e , engañados


miserablemente por los forjadores de aquellas mentiras, no va­
cilaban en tomar parte en este asunto y proponernos la procla­
mación de la República. Lo que entre otros gravísimos argumen­
tos t más y más demuestra que las pretensiones y el progreso de
las nuevas instituciones tan decantadas por esta clase de hom­
bres, iinicajnente se encaminan á fomentar continuas alarmas,
acabar enteramente con todos los principios de justicia, de vir­
tud, honestidad y religión, y hacer que se introduzca, se pro­
pague y domine por todas partes con grandísimo daño y ruina
de toda la sociedad humana, el horrendo y lamentable sistema,
altamente contrario ¿ la razón natural y á la justicia, llamado
Socialismo ó Commismo.
Pero aunque esta negra conspiración, ó más bien esta série
diaria de conspiraciones fuera clara y manifiesta, sin embargo,
por permisión *de Dios fué desconocida de muchos de aquellos
á quienes la tranquilidad común debia ciertamente ser por tantas
causas en gran manera querida. Y aunque los infatigables fauto­
res de tumultos dieran lugar á las más graves sospechas, sin

Nobis ante oculos quídam homines, qui a fraudum architectis


mi s e r e illusi, ac decepti illorum ea in re causam agere atque
eamdem Reipublicae proclamationem Nobis proponere non du-
bitabant. Quod qui dem praeter innúmera alia, et gravissima
argumenta magia magisque demonstrat, novarum institutionum
petitibnes, et progresaum ab hujusmodi hominibus tantope-
re praedicatum eo unice spectare, ut assiduae foveantur agita­
ciones, ut omnia justitiae, virtutis, honestatis, religjonis principia
usquequaque penitus tollantur, atque horrendum et luctuosis-
simum, ac vel ipsi naturali rationiet juri máxime adversum
Socialismi, vel etiam Comnflmismi, uti appellant, syatema
cum máximo totius humanae societatis detrimento, et exitio qua-
quaversus inducatur, propagetur, ac longe lateque dominetur.
áed quamvis haec teterrima conspiratio, vel potiua haec
diuturna conspirationum series clara esset et manifesta, tamen,
Deo sie permitiente, multis illorum fuit ignota, quibus com­
munis tranquilinas tot sane de causis cordi summopere esse de-
bebat. Atque etsi indefessi turbarum moderatorea gravissimam
de se suspicionem darent, tamen non defuere quídam bonae vo-
20 DB ABRIL DB 1849. , 301

embargo no faltaron algunos hombrea de buena voluntad que les


tendieron una mano am iga, apoyados tal vez en la esperanza
de que. podrían reducirles á la senda de la moderación y de la
justicia.
Un grito de guerra estalló entretanto por toda Italia, ¿ cuyo
grito conmovida y arrebatada una parte de nuestros súbditos voló
á las armas, y oponiéndose á nuestra voluntad quiso pasar las
fronteras de los Estados Pontificios. Sabéis, Venerables Herma­
nos, de qué manera, en' cumplimiento de nuestros deberes como
Pontífice y como Príncipe, nos opusimos á los injustos deseos de
los que pretendían comprometernos en aquella guerra, y que
pedían que enviásemos al combate, esto es, á una muertg cierta,
á una juventud inexperta, reclutada precipitadamente, entera­
mente falta de instrucción y disciplina m ilitar, y privada de
jefes aptos y de pertrechos de guerra. Y esto se pedia á Nos que,
yunque sin merecerlo, por inescrutable consejo de la Divina
Providencia fuimos elevado á la cumbre de la dignidad apostó­
lica, y haciendo las veces de Jesucristo en la tierra, hemos reci­
bido de Dios, que es el autor de la paz y el amador de la caridad,
la misión de abrazar con igual amor paternal á todos los pueblos,

luntatis homines, qui amicam illis manum praehuere, ea forsitan


spe freti fore, ut eos ad moderations et justitiae semitam redu-
cere possent.
Interim belli clamor per universam Italiano, extemplo pervasit,
quo Pontificiae Nostrae ditionis subditorum pars commota atque
abrepta ad arma convolavit, ac Nostrae voluntati obsistens
ejusdem Pontificiae ditionis fines praetergredi voluit. Nostis,
Venerabiles Fratres, quomodo debitas tum Summi Pontificia,
tum Supremi Principis partes obeuntes injustis illorum deside-
riis obstiterimus qui Nos ad illud bellum gerendum pertrahere
volebant, quique postulabant, ut inexpertam juventutem subita-
río modo collectam t ac militaría artis peritia et disciplina
uumquam excultam , et idoneis ductoribus bellicisque subsidiis
destitutam , ad pugnam, id est ad certam caedem compelle-
remus. Atque id a Nobis expetebatur qui, licet immerentes, in-
scrutabili divinae Providentiae consilio ad Apostolicae Dignitatis
fastigium evecti, ao vicariam Cliristi Jesu hie in terris operam
gerentes a Deo, qui est auctor pacis, et amator caritatis missio-
309 ALOCUCIpN DB PlO IX «QÜIBUS QUANTISQUE.»

países y razas, atender cotí todas nuestras fuerzas & la sal­


vación de todos, léjos de impulsarles á la muerte y exterminio,
Y si un Príncipe cualquiera no puede emprender la guerra sin
justos motivos, ¿quién habrá tan falto de juicio y de razón
que no vea que el orbe católico está en el derecho de pedir con
más justo titulo al Romano Pontífice, mayor justicia y razo­
nes más graves, si dicho Pontífice quiere declarar y emprender
la guerra contra alguno? Por lo cual, en nuestra Alocucion
del 29 de Abril del ano pasado, pronunciada en vuestra presen­
cia, pública y abiertamente declaramos que Nos éramos de todo
punto ajenos á aquella guerra. Y al mismo tiempo, ya de pala­
bra ya jior escrito, repudiamos y rechazamos el cargo que insi­
diosamente nos habia sido ofrecido, no sólo por extremo injurioso
á nuestra persona, sino también perniciosísimo á la Italia, es á
saber; que presidiéramos el Gobierno de la República italiana.
Cierto qué por singular misericordia de Dios, Nos hemos procu­
rado llenar el deber que Dios nos ha impuesto de hablar,, amo­
nestar y exhortar, y por lo tanto confiamos en que no se nos
podrá echar en rostro aquello de Isaías: Ay de mi porque callé.

nem accepimus, ut omnes populos, gentes, nationes pan paterni


amoris studio prpsequentes, omnium saluti totis viribus consula-
m us, et non jam ut homines ad clades, mortemque impellamus.
Quod si quicumque Princeps nonnisi justis de causis bellum
aggredi nunquam potest, ecquis tam consilii, et rationis expers
unquam e rit, qui plane non videat, catholicum oTbem mérito
atque óptimo jure louge majorem justitiam, gravioresque causas
a Romano Pontífice requirere, sí Pontificem ipsum alicui bellum
indicere. et inferre conspiciat? Quamobrem nostra Allocutione
(lie 29 Aprilis superiori anno ad vos habita palam, publice-
que declaravimus, Nos ab illo bello omnino esse alíenos. Atque
eodem tempore insidiosissimum profecto munus turn voce, tura
scripto Nobis oblatum , ac non solum Personae Nostrae vel
máxime injuriosum, verum etiam Italiae perniciosissimum re-
pudiavimuu, rejecimus, ut scilicet Italicae cujusdam Reipublicae
regimini praesidere vellemus. Equidem singulari Dei misera-
tionc gravissimum loquendi, monendi, hortandique munus a Deo
ipso Nobis impositum imple ndum curavimus, atque adeo con-
fidimus, Nobis illud Isaiae improperan non posse: Vae mihi,
2 0 DB ABBIL DE 1 8 4 9 .
-¡Ojalá que todos nuestros hijos dieran oidos á nuestras palabras,
amonestaciones y exhortaciones!
Recdrdais, Venerables Hermanos, qué clamoreo, qué tumultos
promovieron los autores de aquella revoltosísima facción despues
de la Alocucion' mencionada, y de qué manera se nos impuso
un Ministerio lego, en alto grado contrario, no sólo á nuestras
mira? y principios, pero también á los derechos de la Sede
Apostólica. Nos habíamos ya previsto el infeliz resultado de la
guerra de Italia, cuando uno de aquellos Ministros no vaciló en
afirmar que aquella guerra se prolongaría á pesar de nuestra re­
pugnancia y sin la bendieion Pontificia. Este Ministro , haciendo
una gravísima injuria á la Sede Apostólica, no temió proponer
la total separación entre el poder espiritual y el temporal del
Romanó Pontífice. Poco tiempo despues el mismo Ministro no
dudó en afirmar cosas por las cuales arrojaría y en cierto modo
separaría al Sumo Pontífice de la humana sociedad. El Señor,
justo y misericordioso, ha querido humillamos bajo su poderosa
mano, permitiendo que durante muchos meses, la verdad por
una parte y por otra la mentira se entregaran entre sí á un
encarnizado combate, al que puso fin la elección de un nuevo

quia tacui I Utinam vero paternis NoBtris vocibus, monitis.


hortationibus suas nostri omnes filii praebuissent aures t
Memineritig, Venerabiles Fratres, qui clamores, quiqne tu-
multus a turbulentissimae factionis hominibus excitati fuere post
Allocutionem a Nobis nunc commemoratam, et quomodo civile
Ministerium Nobis fuerit. impositum Nostris quidem consiliis,
principiis f et Apostolicae Sedis juribus summopere adversum.
Nos quidem jam inde infelicem Italici belli exitum futurum
fc&imo prosperimus, dum unus ex illis Ministris asserere non
dubitabat, bellum idem, Nobis licet invitis, ac reluctantibus, et
absque Pontificia benedictione, esse duraturum. Qtri quidem
Minister gravissiraam Apostolicae Sedi inferens injuriam haud
^xtimuit proponere civilem Romani Pontificis Principatum a spi-
rituali ejusdem potestate omnino esse separandum. Atque idem
U>se lmud nuilto post ea de Nobis palam asserere non dubitavit,
quibus Suinmum Pontificein ab humani generis consortio ejice-
ret quodammodo, et dissociaret. Justus et misericors Dominus
voluit Nos humiliare sub potenti man« Ejus, cum permiserit,
304 ALOCUCION DB P ro IX «QÜIBUS QUAKTISQÜB.»

Ministerio, que pronto cedió el puesto ¿o tro , donde se.encon­


traban reunidos el talento, el celo por, el bien pjiblico y pri­
vado, y el respeto por las leyes. Pero la licencia desenfrenada
de las malas pasiones y la audacia, levantando m¿s alto cada dia
la cabeza caminaba á pasos agigantados, y los enemigos de Dios
y de los hombres, inflamados con la sed insaciable y cruel del
mando, del robo y la devastación, no ansiaban ya otra cosa que
acabar con todos los derechos divinos y humanos y saciar todas
sus pasiones. De aquí las maquinaciones por largo tiempo prepa­
radas que estallaron pública y desembozadamente, las calles re­
gadas con sangre humana, jos sacrilegios nunca bastantemente
deplorados que se cometieron, y la de todo punto inaudita
violencia que con nefando atrevimiento se cometió contra Nos
en el palacio del Quirinal. Por lo cu al, oprimido con tantas an­
gustias, no pudiendo desempeñar libremente nuestras funcio­
nes ni como Príncipe ni como Pontífice, no sin grande amar­
gura de nuestra alma tuvimos que alejarnos de nuestra Sede.
Estos tristísimos acontecimientos enunciados en nuestras públi­
cas protestas, no hemos querido narrarlos otra vez en este lugar
á fin de que su funesto recuerdo no exacerbe nuestro común

' ut plures per menses veritas ex una parte, mendacium ex altera


acérrimo inter se dimicarent certam ine, cui attulit flnem novi .
Ministerii electio, quod postea alteri locum cessit, in quo ingenii
laus cum peculiari tum publici Ordinis tutandi, tura legum
observandarum studio erat conjuncta. Verum effraenata p ra-
varum cupiditatum licentia, et audacia in dies caput altius extol-
, lens longe grassabatur, ac Dei hominumque hostes diuturna, ac
saeva dominandi, diripiendi, ac destruendi siti incensi nihil jam
aliud optabant, quara jura quaeque divina et humana subvertere,
ut eorum desideria possent explere. Hinc machinationes jamdiu
comparatae palam, publiceque emicuere, et viae humano san­
guine respersae,: et sacrilegia numquam satis deploranda com-
missa, et inaudita prorsus violentia in nostris ipsis Quirinalibus
aedibus infando ausu Nobis illata.
Quocirca tantis oppressi augustiis cum ne dum Principia, ‘sed
ne Pontificis quidem partes libere obire possemus, non sine
maxima animi Nostri amaritudine a Sede Nostra discedére de-
buinrns. Quae luctuosissima facta in publicifl Nostris protesta-
29 DB A.BH1L DE 1849. 303

dolor. Apénas los sediciosos tuvieron conocimiento de nuestras


protestas, cuando enfureciéndose con mayor audacia y dirigien­
do todo linaje de amenazas, no perdonaron ningún género de
fraude, de engaño ni de violencia para infundir mayor terror
en todos los buenos, abatidos ya por el miedo. Despues de
haber establecido esa nueva forma de Gobierno, llamada por ellos
Junta, de Estado, y de haber suprimido los dos Consejos por
Nos instituidos, trabajaron con todas sus fuerzas por reunir
un nuevo Consejo que denominaron la Constituyente Romana.
El espíritu se resiste y espanta al mencionar los fraudes que em­
plearon para llevar á cabo su empresa. Pero Nos no podemos
dejar de tributar aquí merecidos elogios á la mayor parte de los
Magistrados de los Estados Pontificios, que teniendo presente su
propio honor y sus deberes, quisieron más bien hacer dimisión de
su cargo, que de ningún modo poner su mano en una obra que
despojaba á su Principe y á su amantisimo Padre de su legítimo
poder. Por fin reunióse esta asamblea, y cierto abogado romano,
desde el exordio mismo del discurso pronunciado ante la misma,
clara y desembozadamente declaró á todos lo que él y todo«

tionibus enarrata lioc loco iterum recensere praeterimus, nt*


funesta illorum recordatione communis noster recrudescat dolor.
Ubi vero seditiosi homines Nostras illas noverunt protestationes
majore furentes audacia, et omnia omnibus minitantes, nulli
ñeque fraudis, ñeque doli, ñeque violentiae generi pepercerunt,
ut bonts omnibus jam pavore prostratls rnajorem usque terrorem
injicerent. Ac postquam novam illam Gubernii formam ab ipsis
Uiimta di Stato appellatam invexere, ac penitus sustulerunt
¿no Consilia a Nobis instituta, totis viribus allaborarunt, ut
novum coge retur Consilium, quod Constituent! $ Romanae no­
mine nuncupare voluerunt. Refugit quidem animus, ac dicere
^eformidat quibus quantisque fraudibus ipsi usi fuerint, ut ejus-
naodi rem ad exitum perducerent. Hie vero liaud possumus,
quin meritas majori Pontificiae ditionis Magistratuum parti
laudes tribuam us, qui proprii honoris et officii memores muñere
se abdicare m aluerunt, quam ullo modo manum operi admovere,
quo eqrum Princeps, et amantissimus Pater legitimo suo civili
Principatu spoliabatur. Illud tandem consilium fíiit coactum, et
quídam Romanus advocatus, vel in ipso suae primae orationis
306 ALOCUCION DB P ío IX ocQUIBUS QUA.ÑUSQUE.»

sus compañeros, autores de la horrible agitación, sentían,


querían y esperaban. La ley del progreso moral es imperiosa,
é inexorable, decía, y al mismo tiempo añadía, que tanto él
como los demás tenían mucho tiempo habia fija en el alma la
idea de acabar de raiz con el dominio y Gobierno temporal de
la Sede Apostólica, por más que Nos, en cuanto estuviere
de nuestra parte, secundáramos sus deseos. De cuya declaración
hemos querido hacer mención ante vosotros, para que todos
entiendan que no por mera conjetura ó sospecha hemos atribui­
do á los autores de revueltas esta voluntad depravada, sino
que ellos mismos, pública y patentemente la han manifestado ¿
todo el mundo, cuando por vergüenza debieran haberse retraído
de dicha declaración. No deseaba, pues, esta raza de hombres
instituciones más liberales, ni una administración más ú til, ni
más sábios reglamentos; sino com batir, echar por tierra y
acabar enteramente con el principado y poder temporal de la
Sede Apostólica. Y en cuanto estuvo de su parte llevaron á cabo
este intento con el decreto de la llamada Constituyente Romana,
del dia 9 de Febrero de este año, en el cual declararon que los

exordio ad congregatos habitae. omnibus clare aperteque decía-


ravit. quid ipse cunctique alii buí socii horribilis agit&tionis
auctores sentirent, quid vellent, et quo spectarent. L tx , u t Ule
inquiebat, moralis progresses est imperiosa, et inezorctbilis,
ac simul addebat, sibi, ceterisque jamdiu in animo fíxum esse,
temporale Apostolicae Sedis dominium ac regimen funditu*
evertere , licet modis omnibus eorum desideriis a Nobis fuisset
obsecundatum. Quam declarationem in hoc vestro consessu com-
memorare voluimus, ut omnes intelligant, pravam hujusmodi
volunt&tem non conjectura, aut suspicione aliqua a Nobis turba-
rum auctoribus fui «se attributam , sed eam universo terrarum
orbi palam publiceque ab illis ipsis manifestatam, quos vel ipse
pudor ab eadem proferenda declaratione revocare debuisset.
Non liberiores igitur institutiones, non utiliorem publicae ad-
miniatrationis procurationem, non próvidas cujusque generis
ordinationes hujusmodi homines cupiebant, sed civilem Aposto­
licae Sedis principatum, potestatemque impetere, conveliere, ac
deatruere omnino volebant. Ac ejusmodi consilium, quantum
iu ipsis fu it, ad exituiu deduxerunt illo Romanae, uti vocant,
17 I>B DICIEMBRE DE 1848. 307

Romanos Pontífices habían caído de hecho y de derecho del Go­


bierno tem poral, cuya declaración no sabemos si irrogó mayor
injusticia á los derechos de la Iglesia Romana y á la libertad del
ministerio apostólico que le está unida, ó filé de mayor daño y
calamidad para los súbditos de los Estados Pontificios. Estos de­
plorables acontecimientos nos han llenado de gTande tristeza,
Venerables Hermanos, y nos hemos llenado sobre todo de aflic­
ción al ver la ciudad de Roma, centro de la unidad y de la
verdad católica, maestra de la santidad y de la virtud, ser,
á causa de la afluencia de impíos que á ella acuden cada dia,
causa de tantos males para los pueblos y naciones. Sin embargo,
enmedio de tan grande dolor, nos es grato poder a 6 rmar que la
inmensa mayoría del pueblo romano y de los demas súbditos
Pontificios ha quedado constantemente adicta á Nos y á esta.
Sede Apostólica, que ha detestado aquellas horrendas maquina­
ciones, por más que haya sido espectadora de tan tristes acon­
tecimientos. De gran consuelo fué también para Nos la solicitud
de los Obispos y del clero de los Estados Pontificios, que
enmedio de los peligros y de todo género de dificultades, no de-

ConMitumtis decreto die 9 Februarii hujus anni edito, quo nesci-


mus, an majori injustitia contra jura Romanae Ecclesiae adjunc-
tamque illis Apostolici obeundi muneris libertatem , vel majori
subditorum. Pontificiae ditionis damno et calam itate. Romanos
Pontifices a temporali Gubernio turn jure turn facto decidisse
declararunt. Non levi quidem moerore ob tam tristia facta con-
lecti fuim us, Venernbiles Fratrea, atque illud in primis vel
maxime dolemus, quod Urbs Roma Catholicae veritatis et unita-
tis centrum , virtutis ac sanctitatis Magistra per impiorum ad
eam quotidie confluentium hominum operam, omnibus gentibos,
Populis, nationibus tantonim malorum auctrix appareat. Verum-
tamen in tanto animi Nostri dolore pergratum Nobis est posse
affirmare. longe maximam turn Romani populi, turn aliorum
Pontificiae Nostrae ditionis populorum partem Nobis, et Aposto-.
licae Sedi constanter addictam a nefariis illis macbinationibus
abhorruisse. licet tot tristium eventuum spectatrix extiterit.
Summae quoque consolationi Nobis fuit Episcoporum, et (Jleri
Pontificiae Nostrae ditionis sollicitudo, qui in mediis periculis.
et omne genus difficultatibus mrnisterii et officii sui partes obire
308 ALOCUCION DB PIO I I «QUITOS QUANTISQUE.»

jaron de cumplir con los deberes de su oficio y ministerio, á fin


de apartar á los mismos pueblos, ya con la palabra, ya con el
ejemplo, de aquellos motines, proyectos y nefandas facciones.
Nos, ciertamente, éntre tantas luchas y diferencias nada
hemos dejado de hacer por el órden y tranquilidad pública.
Mncho tiempo ántes de que sucedieran los tristísimos aconte­
cimientos de Noviembre, procuramos con todo empeño que la«
tropas suizas, adictas al servicio de la Sede Apostólica y que
estaban eu nuestras provincias, se encaminaran á la ciudad, lo
cu al, contra nuestra voluntad, no se ejecutó por oponerse los
que en el mes de Mayo desempeñaban el cargo de Ministros.
Y no fue esto sólo, sino que también ántes de aquel tiempo y aun
despues, ya para defender el órden público, principalmente en
Roma, ya para reprimir la audacia de los enemigos, encamina­
mos nuestros cuidados á reunir otras fuerzas militares, que por
permisión de Dios nos faltaron á causa de las vicisitudes de
los tiempos. Finalmente, despues de aquellos deplorabilísimos
acontecimientos de Noviembre, en nuestras Letras, expedidas
el 5 de Enero, no dejamos de inculcar á todos nuestros soldados
indígenas que, acordándose de sus deberes religiosos y del honor

non destiterunt, ut populos ipsos qua voce, qua exemplo a moti-


bus illis, nefariisque factionis consiliis averterent.
Nos certe in tanto rerum eertamine, atque discrimine nihil
intentatum reliquimus, ut publicae tranquillitati, et ordini
consulereiuua. Multo enim tempore antequam tristissima illa no-
vembris facta evenirent, omni studio curavimus, u t Helvetiorum
copiae Apostolicae Sedis servitio addictae, atque in Nostris Pro-
vinciis degentes in urbem deducerentur, quae tamen res contra
Nostram voluntatem ad exitum minime fuit perducta eorum
opera, qui mense Maio Ministrorum muñere fungebantur. Ñeque
id solum, verum etiam ante illud tempus, nec non et postea tuna
publico praesertim Romae ordini tuendo, tum inimicorum homi-
uum audaciae comprimendae curas nostras convertimus ad alia
inilitum praesidia comparanda, q u ae, Deo ita perm itiente, ob
rerum , ac temporum vicissitudines Nobis defuere. Tandem post
ipsa luctuosissima Novembris facta baud oraisimus Nostris litte-
ria die quinta jauuarii datis omnibus indigenis Nostris militibus
etiam atque etiam inculcare, ut religionis et militari» honoris
2 0 DE ABRIL DB 1849. 309
militar, guardaran la fidelidad jurada á su Príncipe, y que pu­
sieran el mayor empeño, no sólo en que por todas partes se
conservara la tranquilidad pública, sino también la obediencia
y respeto al Gobierno legítimo. Y no sólo esto, sino que ademas
mandamos que fuesen á Roma las tropas suizas. sin que tampoco
fnera obedecida nuestra voluntad, habiendo faltado en esto á su
deber y á su honor, principalmente su jefe.
Losjefesde la facción entretanto, impulsando cada dia con
mayor ímpetu y audacia su empresa, no dejaban de maltratar,
no sólo nuestra Persona > sino también á los adictos que nos ro­
dean , con todo género de horrendas calumnias y ultrajes: y no
vacilaban en abusar criminalmente hasta de las palabras y sen­
tencias del Santo Evangelio, á fin d e, con pieles de ovejas siendo
por dentro lobos rapaces, atraer á la ignorante multitud á todos
sus depravados designios y maquinaciones, é imbuir en los en­
tendimientos de los incautos las falsas doctrinas. Justísima y ra­
zonablemente los súbditos adictos con incontrastable fe á Nos y
al poder temporal de la Silla Apostólica, pedían que les sacára­
mos de tan gravísimas angustias, peligros, calamidades y daños

memores, juratam suo Principi fidem custodirent, ac sedulam


impenderent operam , quo ubique tum publica tranquillitas,
tum debita erga legitimum Gubernium obedientia, ac devotio
servaretur. Neqüe id tantum, verum etiam Helvetiorum copias
Romam petere jussimuá, quae huic nostrae roluntati haudqua-
quam obsecutae sunt,cum praesertim stipremus illarum ductor
in hac re haud recte, atque honorifice se gesserit.
Atque interim factionis moderatores majore in dies audacia.
et ímpetu opus urgentes tum Nostram Personam, tum alios, qui
Postro adhaerent lateri horrendis cujusque generis calumniis et
contumeliis lacerare non interm ittebant; ac vel ipsis sacrosancti
Evangelii verbis et sententiis nefarie abuti noiv dubitabant, ut
in vestimentis ovium cum intrinsecus sint lupi rapaces, imperi-
tam multitudinem ad prava quaeque eorum consilia, et molimina
pertraherent, atque incautorum mentes falsis doctrinis im-
buerent. Subditi vero temporali Apostolicae Sedis ditioni, et
Nobis immobili fide addicti mérito atque optimo jure a Nobis ex-
poscebant, ut eos a tot gravissimis, quibus undique premeban-
t№ » angustiie, periculis. calamitatibus, et jacturis eriperemus.
310 ALOCUCION DB FIO IX «QU1BUS QUANTI8QUE.»

como les oprimían por todas partes. Y como entre ellos hay algu­
nos que nos miran como la causa, si bien inocente, de tantas
perturbaciones, hé aqui por Lo que queremos tengan presente
que Nos, apénas fuimos elevado á la suprema Silla Apostólica,
nuestros paternales cuidados y designios, como arriba dijimos,
i otra cosa no se encaminaron que ¿ mejorar con todo empeSo la
condicion de los pueblos de nuestros Estados Pontificios; pero los
revolucionarios hicieron inútiles nuestros intentos, y aconteció
por el contrario , permitiéndolo Dios, que estos facciosos llevaran
á cabo lo que mucho tiempo ¿ntes no habian nunca dejado de ma­
quinar é intentar con todo género de malas artes. Por lo tanto
repetimos aquí lo que ya en otra parte hemos dicho, esto es, que
en tan Jiremenda y lamentable tempestad como se desencadena
por todas partes, forzoso es reconocer la mano de Dios y escu­
char su voz, que con semejantes azotes suele castigar los peca­
dos de los hombres, á fin de que se apresuren ¿ volver á la
senda de la justicia. Escuchen esta voz los que se separaron del
camino de la verdad, y dejando sus caminos vuélvanse al Seiior;
escúchenla también aquellos que en este tristísimo estado de

Et quoniam nonnulli ex ipsis reperiuntur qui nos veluti causam


(innocuam licet) tantarum perturbationum suscipiunt, iccirco
isti animadvertant velimus, Nos quidem ut primum ad Supre-
mam Apostolicam Sedem evecti fuimus r paternas nostras curas
et consilia, quemadmodum supra declaravimus, ed certe inten-
disse, ut Pontificiae Nostrae ditionis populos omni studio in
meliorem conditioncm adduceremus, sed inimicorum, ac tu r-
bulentonim hominum opera factum esse, ut consilia illa nostra
in irritum cederent, contra vero factiosis ipsis, Deo permitiente
contigisse, ut ad exitum perducere posaent quae a longo ante
tempore moliri, ac tentare omnibus quibusque malitiae artibus
numquam de.stiterant. Itaque id ipsum, quod jam alias ediximus,
hie iterum repetimus in tain gravi scilicet, ac luctuosa.tem-
pestate, qua universus fere terrarum orbis tantopere jactatur,
Dei manum esse agnoscendam, Ejusque vocem audiendam, qui
ejusmodi flagellis hominum peccata, et iniquitates puniré solet,
ut ipai ad justitiae semitas redire festinent. Hanc igitur vocein
audiant qui erraverunt a vcritate, et derelinquentes vias suas
convertantur ad Dominum; audiant etiam illi, qui in hoc tristis-
2 0 DB ABRIL DB 1849. 311

cosas andan más solícitos de sus propios intereses que del bieq
de la Iglesia y prosperidad de la causa católica, y acuérdense
que de nada sirve al hombre ganar todo el munido si se pierde su
alma; escúchenla aquellos piadosos hijos de la Iglesia q u e , espe­
rando con paciencia la salud de Dios y purificando cada dia
con más esmero sus conciencias de toda mancha de pecado, se
esfuerzan en implorar las misericordias del Seílor. agradarle más
y más cada dia y servirle con perseverancia.
En medio de estos nuestros ardentísimos deseos no podemos
dejar de quejarnos y de reprender especialmente á aquellos que
aplauden el decreto por el cual el Romano Pontífice es despojado
de toda dignidad y de todo poder tem poral, y que afirman que
este mismo decreto en gran manera conduce á procurar la liber­
tad y felicidad de la misma Iglesia. Pública y francamente
declaramos aquí que no nos expresamos en estos términos por
ninguna pasión de dominar ni por deseo ningüno de poder tem­
poral, toda vez que nuestro carácter y nuestra inclinación es
totalmente ajena á todo espíritu de dominio; mas el cumpli­
miento de nuestro deber exige que, para protejer la autoridad
temporal de la Sede Apostólica , defendamos con todas nuestras

simo rerum statu magis de privatis propriis commodis quam de


Ecclesiae bono, e tre i catholicae prosperitate solliciti sunt, ac
meminerint tdh.il prodesse hommi si uundtm miversum lucretnr,
animae vero ruae detrim&Uum patiatu r; audjant et pii Ecclesiae
filii , ac praestolantes iu patient.ia salutare Dei. et majore usqup
studio emundantes conscientias suas ab omni inquinamento pec
cati, miserationes Domini implorare, Eique magis magisque
Placere, ac jugiter famulari contendant.
Atque inter haec Nostra ardentissimn desideria haud possu-
mus eos non monere speciatim, et redarguere, qui decreto illi,
quo Romanús Pontifex omni civilis sui Imperii honore, ac
dignitate est spoliatus, plaudunt, ac décretum idem ad ipsius
Ecclesiae libertatem, felicitatemque procurandam vel máxime
conducere asserunt. Hic autem palam publiceque profitemur,
nulla Nos dominandi cupiditate, nullo temporalis Principatus
desiderio haec loqui, quandoquidem Nostra indoles, et ingeniuni
*■quavis dominatione profecto est alienum. Verumtamen officii
Nostri ratio postulant, ut in civili Apostolicae Sedis Principatu
312 ALOCUCION DE PIO IX «QUIBUS QUAÑUSQUE.»

fuerzas los derechos y posesiones de la Santa Iglesia Romana y


la libertad de dicha S illa, inseparable de la libertad y utilidad
de toda la Iglesia. Y los hombres que aplaudiendo el mencio­
nado decreto afirman cosas tan falsas y absurdas, ignoran ó
fingen ignorar que por singular designio de la Divina Providen­
cia aconteció que, al dividirse el Imperio Romano en muchos
reinos y diversas potencias, el Romano Pontífice, á quien Nues­
tro Señor Jesucristo encomendó el gobierno y cuidado de toda
la Iglesia „ tuviese un poder civil con el objeto ciertamente de
que, para gobernar la misma Iglesia y defender su unidad, go­
zara de aquella plena libertad que se requiere para el desempeño
del supremo ministerio apostólico. Pues á todos es patente que
jamas teudrán los pueblos fieles y los reinos hácia el Romano
Pontífice plena confianza y respeto, si le ven sometido al dominio "
de algún Principe ó Gobierno y que por ningún modo es libre. ·
En efecto, los pueblos fieles y loa reinos no dejarían nunca de
sospechar y de temer fuertemente que el mismo Pontífice confor­
mara sus hechos & la voluntad de aquel Principe ó Gobierno,
bajo cuyo dominio se ·encontrara, y por tanto no vacilarían mu-

tuendo jura possessionesque Sanctae Romanae Ecclesiae, atque


ejusdem Sedis libertatem , quae cum totius Ecclesiae libertate, et
ntilitate est conjuncta totis viribus defendamus. E t quidem homi­
nes , qui commemorato plaudentes decreto t.am falsa, et absurda
affirmant, vel ignorant vel ignorare sim ulant, singular! prorsus
divinae Providentiae consilio factum esse, ut Romano Imperio
in plura regna, variasque ditiones diviso, Romanus Pontifex, cui
a Christo Domino totius Ecclesia regimen, et cura fuit com-
missa civilem Principatum hac sane de causa haberet, ut ad
ipsam Ecclesiam regendam, ejusque unitatem tuendam plena illa
potiretur libertate, quae ad supremi Apostolici ministerii munus
obeimdum requiritur. Namque omnibus compertum est, fideles
populos, gentes, regna numquam plenam fiduciam, et obser-
vantiam esse praestitura Romano Pontifici, si illum alicujus
Principia, vel Gubernii dominio subjectum, ac minime liberum
esse conspicerent. Siquidem fideles populi, et regna vehementer
suspicari ac vereri numquam desinerent. ne Pontifex idem sua
acta ad ailius Principia vel Gubernii, in cujus ditione versaretur,
voluntatem conformaret. atque iccirco actis illis hoc praetextu
2 0 DB ABRIL DE 1849. 313
chas veces en oponerse á aquellos hechos con este pretexto,
y efectivamente^ que digan los mismos enemigos del poder tem­
poral de la Silla Apostólica con qué confianza y respeto recibi­
rían las exhortaciones, los avisos, los mandatos y los decretos
del Sumo Pontífice si le vieran sometido al imperio de cual­
quier Principe ó Gobierno, y especialmente si estuviera sujeto ¿
un Principe entre el cual y el Estado Romano hubiese una
larga guerra.
Entretanto nadie ignora cuántas y cuán profundas heridas
actualmente recibe la inmaculada esposa de Cristo en los mismos
Estados Pontificios, con qué cadenas, con qué vergonzosísima
servidumbre es más y más oprimida cada día, de cuántas angus­
tias se vé cubierta su Cabeza visible. Porque ¿quién no sabe
que la comünicacion con la ciudad de Roma, con su amadísimo
clero, todo el Episcopado del Estado Pontificio, y con los demas
fieles, de tal manera está interceptada que no podemos libre­
mente enviar ni recibir aun las cartas que puramente tratan
de asuntos eclesiásticos y espirituales? ¿Quién desconoce que
actualmente la ciudad de Roma, Silla principal de la Iglesia ca­
tólica, ¡oh dolor I está convertida en una selva de bestias fero-

saepius refragari non dubitarunt. Et quidem dicant vel ipsi


hostes civilis Principatus Apostolicae Sedis, qui nunc Romae do-
minantur, quanam fiducia, et observantia ipsi eásent excepturi
hortationes , m ónita, m andata, constitutiones Summi Ponti-
ficis, cum illum cujusvis Principis, aut Gubernii imperio subdi-
tum esse cognoscerent, praesertim vero si cui subesset Principi.
iater quem et Romanam Ditionem diuturnum aliquod ageretur
bellum?
Interea nemo non videt quibus quantisque vulneribus in ipsis
Pontificiae ditionis regionibus immaculata Christi Sponsa nunc
afficiatur, quibus vinculis, qua turpissima servitute magis
magisque opprimatur, quantisque angustiis visibile illius Caput
obruatur. E equis enim ignorat, Nobis communicationem cum
ITrbe Roma, illiusque Nobis carissimo Clero, et universo Ponti­
ficiae ditionis Episcopatu , ceterisque fidelibus ita esse praepe-
ditam, ut ne epístolas quidem de ecclesiasticis licet, ac spiritua­
ls bus negotiis agentes vel mittere, vel accipere libere possimus?
Quis nescit, Urbem Romam, principem catholicae Ecclesiae
314 ALOCUCION DB PIO IX ffQUIBUS QtTA.NTISQUB.fc

ccb, rebosando en ella hombres de todos los países, apóstatas,


herejes y los maestros del llamado Comunismo ó Socialismo,
animados de un ódio extremado contra la verdad católica t. ya de
palabra, ya por escrito, ya de cualquier otro modo , ponen todo
empeño en enseñar y propagar todo linaje de pestíferos errores,
y en pervertir los entendimientos y los corazones de todos, á fin
de corromper, siles fuera posible, en la misma ciudad, la san­
tidad de la religión y la regla irreformable de la fe? ¿Para quién
no es ya notorio y sabido que en los Estados Pontificios, los
bienes, rentas y posesiones de la Iglesia han sido ocupadas con
audaz y sacrilego atrevimiento, que los augustísimos templos
ban sido despojados de sus ornamentos, los conventos converti­
dos en usos profanos, atormentadas las vírgenes consagradas á
Dios, los eclesiásticos y religiosos más distinguidos y virtuosos
cruelmente perseguidos, encadenados y asesinados, y los escla­
recidísimos Prelados, aun los revestidos de la dignidad Cardena­
licia , violentamente separados de sus propios rebaños y metidos
en los calabozos?
Y todos estos atentados contra la Iglesia, sus derechos y su
libertad, se cometen en los Estados Pontificios y en otras partes

Sedem, in praesentia, proh dolor! silvam firementium bestiarum


esse factam, cum ea omnium nationum hominibus redundet, qui
vel apostatae, vel haeretici, vel communismi, uti dicunt, aut
socialismi m agistri, ac suinmo contra catholicam veritatem odio
animati tum voce, tum scriptis, tum aliis quibusque modis
omnígenos pestíferos errores docere, disseniinare, omniumque
mentes et ánimos pervertere conantur, ut in urbe ipsa, si fieri
umquam posset, catholicae Religionis sanctitas, et irreformabilis
fidei regula depravetur? Cui jam notum, auditumque non est,
in Pontificia ditione, Ecclesiae bona, reditúa possessiones ausu
temerario et sacrilego occupatas, augustissima templa suis orna-
mentís nudata, religiosa coenobia in profanos usus conversa,
virgines Deo sacras vexatas, lectissimos atque integerrimos
Ecclesiasticos, Religiososque viros crudeliter insectatos, in vincu­
la conjectos, et occisos, sacros clarissimos AntÍBtites vel ipsa
Cardinalitia dignitate insignes a propriis gregibus dire avulsos,
et in carcerem abreptos?
Atqu$ hae^ tanta facinora contra Ecclesiam, ejuáque jura,
2 0 DB A.BB1L DE 1849. 315
donde aquellos ó semejantes hombres dom inan, y esto al propio
tiempo que por do quiera proclaman la libertad, y fingen de­
sear que el supremo poder del Soberano Pontífice, libre entera­
mente de cualquiera tra b a , goce de omnímoda libertad.
Pero ¿ nadie se esconde ya la tristísima y deplorable condi­
ción á que se ven reducidos nuestros carísimos súbditos, por
los mismos que tantos crímenes cometen contra la Iglesia. Di­
sipado y exhausto el erario público, interrumpido y casi ex­
tinguido el comercio, impuestas crecidas sumas de dinero á la
grandeza y ¿otros sugetos, los bienes de los particulares sa­
queados por los que se llaman jefes del pueblo y cabezas de
las turbas desenfrenadas, amedrentada la libertad de todos los
buenos, su tranquilidad puesta en grandísimo peligro, y la
vida misma sujeta al puñal de los sicarios, y otros grandísi­
mos y muy graves males y daños que sin interrupción afligen
y aterrar! en tanto grado á los ciudadanos; hé aquí el princi­
pio de esa prosperidad que los enemigos del supremo Pontificado
y de los Estados Pontificios anuncian y prometen ¿ los pueblos.
En medio, pues, del increíble dolor que profundamente nos

libertatem adm ittuntur tum in Pontificiae ditionis locis, tum


alibi, ubi homines illi, vel eorum similes dominantur , eo scilicet
tempore, quo idem ipsi libertatem ubiqué proclamant, ac sibi in
▼otis esse confingunt , ut suprema Summi Pontificis potestas
&quovis prorsus vinculo expedita omni libertate fruatur.
Jam porro neminem latet in qua tristissima, ac deploranda
conditione Carissimi Nostri versentur Subditi eorumdem homi-
oum opera, qui tanta adversus Ecclesiam flagitia committunt.
Publicum enim aerarium dissipatum, exhaustum, commercium
mtermissum ac pene extinctum, ingentes pecuniae summae
optimatibus viris aliisque impositae, privatorum bona ab lilis»
*lui se populorum rectores et effraenatarum cohortium ductores
appellant, direpta, bonorum omnium tremefacta libertas, eorum-
que tranquillitas in summum discrimen adducta, ac vita ipsa
sicarii pugioni subjecta, et alia maxima et graviasima mala ac
dainna, quibus continenter cives tantopere affliguntur atque ter-
rentur. Haec scilicet sunt illius prosperitatis initia, quam Summi
Pontificatus osores Pontificiae Ditionis populis annuutiant, atque
promittunt.
316 ALOCUCION DB PIO IX «QUITOS QUANTISQUB.»

atormentaba en vista de tantas calamidades causadas tanto á la


Iglesia como á los pueblos de nuestros Estados, sabiendo bien
que el deber de nuestro cargo exige que empleemos todos
nuestros esfuerzos en quitar y alejar todas las desgracias; el 4
de Diciembre del año últim o, pedimos ya y solicitamos el auxi­
lio y ayuda de todos los príncipes y naciones. No podemos de­
ja r, Venerables Hermanos, de comunicaros el singular consuelo
que experimentamos cuando dichos príncipes y pueblos, aun
los que no están unidos con Nos por el vinculo de la unidad ca­
tólica , se han apresurado á damos los testimonios más brillan­
tes de su buena voluntad. Lo cual, ciertam ente, al paso que
mitiga y consuela el acerbísimo dolor de nuestra alm a, de­
muestra más y más, como Dios asiste y proteje siempre á su
Santa Iglesia. Nos, abrigamos la esperanza de que todos com­
prenderán que Los gravísimos males que en tan angustiosos
tiempos afligen á los pueblos y á los reinos, nacen del desprecio
á nuestra santísima religión, y que en ninguna otra parte pue­
den hallar su remedio y consuelo, sino en la doctrina divina de

Tn magno igitur, et incredibili dolore, quo ob tantas tum


Ecclesiae, tum Pontificiae Nostrae ditionis populorum calamita-
tes intime excruciabamur, probe noscentes *officii Nostri ratio-
nem omnino postulare. ut ad calamitates ipsas amovendas ac
propulsandas omnia conaremur, jam inde a die quarta Decem-
bris proximi superioris anni omnium Principum , et Nationum
opem , auxiliumque im plorare, et exposcere haud omissimus.
Ac Nobis temperare non possumus, quin vobiscum, Venerabiles
Fratres, nunc communicemus singulärem illam consolationem,
qua aifecti fuimus, cum iidem Principe», et populi etiam illi, qui
catholiCae unitatis vinculo Nobis minime sunt conjuncti, pro-
pensissimam eorum erga Nos voluntatem luculentis sane modis
te sta ri, ac declarare studuerint. Quod quidem dum acerbis-
simum animi Nostri dolorem mirifice lenit, atque solatur, magis
magisque demonstrat quomodo Deus Ecclesiae suae Sanctae
semper propitius adsistat. Atque in earn spem erigimur fore ut
omnes i n t e l l i g a n t , gravissima illa m ala, quibus in h a c tanta
temporum asperitate populi, ac regna vexantur, ex sanctissi-
mae n o s tT a e Religionis conteniptu suam duxisse originem, nec
aliunde solatium, ac rejnedium habere posse, quam ex divina
2 0 DK ABEIL DE 1849. 317

Cristo y de su. santa Iglesia, que como madre fecunda, nodriza


de todas las virtudes y extirpadora de todos los vicios, al paso
que forma á los hombres en toda verdad y justicia y los estrecha
con reciproca caridad, atiende y mira de un modo sorprendente
por el bien público y el órden de la sociedad civil.
Despues de haber implorado la ayuda de todos los principes,
hemos pedido el auxilio del Austria que linda con nuestros Esta­
dos por la parte del N orte, y lo hemos hecho con tanto más gus­
to cuanto que no sólo ha empleado siempre gran celo en de­
fender el dominio temporal de la Santa S ed e, pero también
nos ha dejado concebir la esperanza, según nuestros ardentísi­
mos deseos y nuestras justísimas y muy notorias demandas,
de eliminar de aquel Imperio los principios siempre reprobados
^ por la Sede Apostólica, y que allí sea restablecida la Libertad de
La Iglesia con grandísimo bien y utilidad de aquellos fíeles. Lo que
al propio tiempo que con gran consuelo de nuestra alma, ponemos
en conocimiento vuestro, no dudamos que será de gran regocijo
para vosotros.
El mismo auxilio hemos pedido á Francia, á la cual amamos

Christi doctrina, ejusque sancta Ecclesia quae, virtutum omnium


foecunda parens, et altrix , atque expultrix vitiorum , dum homi­
nes ad omnem veritatem ac justitiam instituit, eosque mutua
caritate conatringit, publico civilis societatis bono, et ordini
mirandum in modum consulit, ac prospicit.
Postquam vero omnium Principum opem imploravimus, ab
Austria, quae Pontificiae Nostrae ditioni ad Septentrionem finí­
tima est auxilium eo sane libentius efflagitavimus, quod ipsa
n°u solum temporali .Apostolicae Sedis dominio tuendo egre-
{fiam suam semper ope ram navaverit, verum etiam quod nunc
ea profecto spes affiilgeat fore, ut ab illo Imperio justa ardeu-
tiasima Nostra desideria, justissimaaque Nostras postulationes
notissima quaedam eliminentur principia ab Apostólica Sede
Perpetuo improbata, ac propterea inibi Ecclesia in suam resti-
tuatur libertatem cum máximo illorum fidelium bono, atque
ntilítate. Quod quidem dum non mediocri animi Nostri consola-
tione signiflcamua, plane non dubitamus, .quin id vobis non leve
aflerat gaudium.
Idem auxilium a Gallica natione expostulavimus, quam sin-
318 ALOCUCION DE PIO IX. «QUISTO QUANTISQUE.»

con especial benevolencia y paternal afecto de nuestra alma,


porque el clero y pueblo fiel de aquella nación ha procurado
suavizar y aliviar nuestras calamidades y angustias, con toda
clase de demostraciones de filial devocion y respeto.
Hemos invocado también el socorro de España, que en gran
manera conmovida y solícita por nuestras desgracias, excitóla
primera á las otras naciones católicas para que formando entre
-sí un pacto filial, se esforzaran en volver á su propia Silla al Pa­
dre común de los fieles y Pastor supremo de la Iglesia.
Hemos solicitado, finalmente, este socorro del reino de las Dos
Sicilias, donde hemos Tecibido hospitalidad cerca de un Rey que
dedicándose con todo empeño á procurar la verdadera y sólida
felicidad de sus pueblos, brilla con un resplandor tan grande
de piedad y religión, que puede servir de ejemplo á sus súbdi­
tos. Y si bien no podemos expresar con palabras, con cuánto
esmero y solicitud dicho príncipe se complace en atestiguar y
confirmar constantemente la extremada devocion filial que nos
profesa, y esto con todo género de servicios y de ilustres he­
chos; sin embargo jam as ninguno de ellos se borrará de nuestra

gulari paterai animi Nostri benevolentia, et affectu prosequimur.


cum illius nationis Clerus. populusque fidelis omnibus quibusque
ftlialis devotionis et observantiae significationibus Nostras cala-
m itates, et angustias Jenire, ac solari studuerit.
Hispaniae quoque opem invocavimus, quae de Nostri a an-
gustiis vehementer anxia, atque sollicita, alias catliolicas natio-
nes primum excitavit, ut filiali quodam foedere inter se inito,
communem fidelium Patrem ac Supremum Ecclesiae Pastorem
in propriam Sedem reducere contenderent.
Hanc denique opem ab ütriusque Siciliae regno efllagita-
vimus t in quo hospitamur apud illius R egem , qui in veram
solidamque suoruin populorum felicitatem promovendam, totis
viribus incumben» tanta religione, ac pietate refulget, ut suis
ipsis populis exemplo esse possit. Etsi vero nullis verbis expri-
mere possimus quanta cura, et studio idem Princeps eximiam
Buam filialem in Nos devotionem omnium officiorum genere, et
egregiis factis assidue testari, et confirmare laetatur, tamen
praeclara ejusdem Principis in nos merita nulla unquam delebit
oblivio. Ñeque taciti ullo modo praeterire possmnus pietatis.
3 0 ПВ A.BBIL DE 1849. 319
memoria. Ni de ningún modo podríamos pasar en silencio los
testimonios de -amor y de respeto que tanto el clero como el
pueblo de aquel Reino nunca dejó de manifestarnos desde que
llegamos ¿ dicho Reino.
Por lo cual albergamos la esperanza, de que con la gracia
de D io s , aquellas naciones, teniendo á la v ísta la causa d éla
Iglesia y de su Pontífice supremo, Padre común de todos los
fieles, se apresurarán á acudir á la defensa del poder temporal
de la Silla Apostólica y restablecimiento de la tranquilidad y
de la paz de nuestros súbditos, y confiamos que los enemigos de
nuestra santísima religión y de la sociedad civil, serán arroja­
dos de la ciudad de Roma y de los Estados de la Iglesia. Y luego
que esto aconteciere, Nos, ciertamente con toda vigilancia,
cuidado y empefio , procuraremos que todos aquellos errores y
gravísimos escándalos sean destruidos, los cuales por extremo
hemos tenido que lamentar con todos los buenos. Y ante todo,
nuestro mayor empeño se encaminará á que los entendimientos
y los corazones de los hombres miserablemente engallados con
los sofismas, las asechanzas y mentiras de los impíos, sean ilus­
trados con la luz de la eterna verdad, á fin de que dichos

atnoris, et obsequii significationes, quibus ejusdem Regni Clerus,


et populus Nos prosequi numquam d estitit, ex quo regnum
ipsum attigimus.
Quamobrem in earn spem erigimur fore u t, Deo bene juvante,
cfttholicae illae gentes Ecclesiae, ejusque Summi Pontificis com­
munis omnium fidelium Patris catisam prae oculis habentes ad
civilem Apostolicae Sedis Principatum vindicandum, ad pacem.
et tranquillitatem subditis Nostris restituendam quam primum
accurrere properent, ac futurum confidimus, ut sanctissimae
nostrae Religionis, et civilis societatis hostes ab urbe Roma,
totoque Ecclesiae statn amoveantur. Atque id ubi contigerit,
Omni certe vigilantia, studio, contentione a Nobis erit curan-
dum, ut illi ощпея errores, et gravissima propulsentur scandala,
quae cum bonis ómnibus tam vehementer dolere debuimus.
Atque in primLs vel máxime allaborandum, u t hominum mentes,
a<¡ volúntate« impiorum fallaciis, insidiia, et fraudibus miseraD-
dum in modum deceptae collustrentur sempiternae veritatis lu-
üiiue. quo hominee ipsi ftmestissimos errorum , et vitiorum
330 ALOCUCION DB PIO IX «QUIDÜfi QTJANTISQUE.»

hombrés conozcan los funestísimos frutos de los errores y de loa


vicios, y se muevan é inflamen para abrazar las sendas de la
v irtu d , de la justicia y de la religión. Sabéis muy b ie n , Vene­
rables Hermanos, la horrenda monstruosidad de todo linaje de
opiniones que salidas del pozo del abismo para ruina y devasta­
ción , crecen y con furor se desencadenan por todas partes con
grand ísimo daño de la religión y de la sociedad civil. Estas per­
versas y pestíferas doctrinas, no dejan nunca de ser disemina­
das por los enemigos, ya de palabra, ya por escrito, ya por
medio de los espectáculos públicos, á fin de que cada dia más y
más se aumente y propague la desenfrenada licencia de todo
género de impiedad, de pasiones y libertinaje. De aquí todas las
calamidades, daños é infortunios, con que el género humano
y casi todo el mundo en tanto grado está contaminado y se
contamina. No ignoráis tampoco la especie de guerra que en
la misma Italia se hace contra nuestra santísima religión, los
artificios y maquinaciones con que los implacables enemigos de
la misma religión y de la sociedad civil se esfuerzan en apartar
principalmente los ánimos de los ignorantes, de la santidad de
la fe y de la sana doctrinar, sumergirlos en las agitadas olas de

fructus agnoscant, atque ad v irtu tis, justitiae , et religionis


semitas amplectendas excitentur, et inflammentur. Optime enim
noscitis, Venerabiles F ratres, horrenda illa, et omnígena opinio-
пшп monstra qnae ex abyssi puteo ad exitium, et vastitatera
emersa longe jam lateque cum máximo religionis, civiliaque
societatis detrimento invaluere, ac debaccliantur. Quas per­
versas, pestiferasque doctrinas inimici boro i nes seu voce, seu
scriptis, seu publicis spectaculis in vulgus disseminare num-
quam interm ittunt, ut effraenata cujusque im pietatis, cupidita-
tis , libidinis liccntia magia in dies au g ea tu r, et propagetur.
Hinc porro illae отпев calamitates, ex itia , et luctus, quibus
humanum genus, ac universus fere terrarum orbis tantopere est
funestatus T et funesta tur. Ñeque ignoratis cujusmodi bellum
contra sanctissimam nostram religiónem in ipsa quoque Italia
nunc geratur» quibusque fraudibua, et machinationibus teterri-
mis ipsius religionis, et civilia societatis hoetes imperitoruro
praesertim ánimos a fidei sanctitate, sanaque doctrina avertere,
eosque aestuantibus incredulitatw ñuctibus demergere, atque ad
2 0 DB ABRIL DB 1849. 321

la incredulidad, é impulsarles á cometer los más atroces críme­


nes. Y á fin de poder llevar con más facilidad á cabo sus inten­
tos , excitar y fomentar todo género de sediciones y revueltas,
siguiendo las huellas de los herejes, despreciando de todo punto
la autoridad suprema de la Iglesia, no vacilan en inventar, in­
terpretar , trastornar y tergiversar según su sentido privado y
criminal 1 as palabras, testimonios y sentencias de la sagrada
E scritura, no temiendo abusar vergonzosamente’ y con im­
piedad sum a, del nombre santísimo de Cristo. No se avergüen­
zan tampoco de afirmar pública y descaramente, que la violacion
del juramento más sagrado y cualquiera acción, por malvada,
criminal y repugnante que sea á la misma ley natural y eterna,
no sólo no es reprobable, sino de todo punto lícita y digna de
los mayores elogios, con tal que se h a g a , como dicen, por amor
de la pátria. Con este impio y absurdo modo de argumentar,
desaparece enteramente toda honestidad, virtud y justicia, y
se deñende y recomienda con inaudita impudencia la nelanda
conducta de los ladrones y sicarios.
Á los innumerables artificios de que sin cesar se valen los

gravissima quaeque peragenda facinora compellere conentur.


A-tque ut facilius eorum consilia ad exitum perducere, et horribi-
les cujusque seditionis, et perturbationis motus excitare , ac
fovere possint haereticorum hominum vestigiis inhaerentes, su­
prema Ecclesiae auctoritate omnino despecta, plane non dubitant
sacrarum Scripturarum verba, testim onia, sententias privato
proprio, pravoque sensu invocare, interpretan, invertere, detor-
Suere, ac per summam impietatem sanctissimo Christi nomine
n®farie abuti non reformidant. Ñeque eos pudet palam publice-
que asserere, tum cujusque sanctissimi juramenti violationem,
tutu quamlibet scelestam, flagitiosamque actionem sempiternae
1P8¡ naturae legi repugnantem non solum haud esae improbau-
dum, verum etiam omnino licitam, summisque laudibus eñe-
J^ndum, quando id pro patriae amore, ut ipsi dicunt, agatur.
Viuo impio ac praepostero argumentandi genere ab ejusmodi ho-
**únibus omnis prorsus honestas, virtus, justitia penitus tollitur,
*tque nefanda ipsius latronis, et sicarii agendi ratio per inaudi-
t&in impudentiam defenditur et commendatur.
Ad ceteras innúmeras fraudes, quibus calholicae I£cclesiae
íi
322 ALOCUCION DB PIO IX «QTJIBÜS QTJANTISQUE.»

enemigos de la Iglesia católica para, arrancar y separar del seno


de la misma Iglesia principalmente ¿ los incautos é igjrorantea,
agréganse también las graves y detestables calumnias que no se
avergüenzan en inventar y dirigir contra nuestra Persona. Nos en
verdad, que siquiera sea sin méritos, desempeñamos en la tierra
las veces de aquel gue cuando era maldecido no maldecía, y q w
cuando padecía no amenazaba, hemos sufrido con toda paciencia y
en silencio todo linage de amarguísimas injurias, y no hemos de­
jado nunca de orar por los que nos persiguen y calumnian. Pero
siendo deudores tanto á los s¿bios como á los ignorantes, y de­
biendo mirar por la salud de todos, á fin de precaver principal­
mente la caid a de los débiles, no podemos dejar de rechazar en
presencia de esta asamblea, la más falsa y cruel calumnia publi­
cada no há mucho por cierto periódico, contra nuestra humilde
Persona. Mas aunque nos hayamos llenado de increíble horror al
leer aquella falsedad con que lps enemigos tratan de abrir una
profunda herida á Nos y á la Silla apostólica, sin embargo en
ninguna manera tememos que estas vergonzosísimas mentiras
puedan ofender, siquiera sea levemente, á aquella suprema Cáte­

inimici continenter utuntur, ut incautos praesertim et imperi­


tos ab ipsius Ecclesiae sinu avellant, et abripiant, acerrimae
etiam , ac turpissimae accedunt calumniae r quas in Personam
Noatram intendere, et cominisci non erubeacunt. Nos quidem
nullis licet Nostris meritis Illius his in terris vicariam gerentes
operam, qui cutn. malediceretv/r non maledicebat, cutn pateretur
non comminaóatur, acerbissima quaeque convida in omni pa-
tientia, ac silentio perferre, et pro persequentibus, et calum-
niantibus Nos orare numquam omissimus. Verum cum debitores
simus sapientibus, et insipientibus, omniumque saluti consulere
debeamus, haud possumus, quin ad praecavendam praesertim
infirmorum offensionem, in hoc vestro Consessu a Nobis rejicia-
mus falsissimam illam, et omnium teterrimam calumnian), quae
contra Personam humilitatis nostrae per recentissimas quasdam
ephemeridas est evulgata. Etsi vero incredibili horrore affecti
fuimus ubi ülud commentum legimus, quo inimici homines
Nobi*, et Apostolicae Sedi grave vulnus inferre commoliuntur,
tamen nullo modo vereri possimus, ne ejusmodi turpissima men-
dacia vel leviter offendere queant suprem&m illam veritatis
2 0 »B A.BB1L DE 1849. 323

dra de la verdad y á Nos, que sin ningún mérito en ella hemos


sido colocado. Ciertamente, por singular misericordia de Dios,
Nos podemos hacer uso de aquellas palabras de nuestro Reden­
tor: Fo públicamente he hablado al mundo... y nada he dicho en
secreto. Aquí, Venerables Hermanos, creemos oportuno repetir é
inculcar lo que dijimos principalmente en nuestra Alocucion
pronunciada ante vosotros el 17 de Diciembre de 1847, esto es, que
los enemigos de la verdadera y pura doctrina de la Religión ca­
tólica, á fin de corromper más fácilmente y engañar á los demas y
hacerles caer en error, todo lo remueven,todo lo ponen en juego y
todo lo acometen con el objeto de que en cierta manera aparezca
la misma Silla apostólica como partícipe y fautora de su necedad.
Á nadie es desconocido cuán tenebrosas y perniciosísimas socie­
dades han sido creadas y establecidas en diversos tiempos por es­
tos forjadores de mentiras y propagadores de perversos dogmas,
con el fin de infiltrar con más seguridad en los ánimos de todos,
sus delirios, sistemas y arterías, corromper los corazones de los
incautos y abrir un anchuroso camino á la perpetración impune
de todo linage de crímenes. Estas abominables sectas de perdi-

Cathedram , et Nos, qui nulio meritorum suffragio in ea collocati


sumus. E t quidem singulari Dei misericordia divinis illis nostri
Redemptoris verbis uti possumus: Ego palam loquuCus snm
mundo.., et in occulto loquutus sm i nihil. Atque hic, Venerabiles
Fratres , opportunum ducimus ea ipsa iterum dicere et inculcare,
quae in Nostra praesertim Allocutione ad vos die 17 Decembris
anno 1847, habita declaravimus, inimicos scilicet homines, quo
fácilius veram , germanamque catholicae religionis doctrinam
corrumpere, aliosque decipere, et in errorem inducere queant,
°mnia comminisci, omnia moliri, omnia conari, ut vel ipsa Apos­
tólica Sedes eorum stultitiae particeps et fautrix quodammodo
appareat. Nemini autem ignotum e s t, quae tenebricosissimae,
fceque ac perniciosissimae societates, et sectae a fabricatoribus
toendacii, et perversorum dogmatum cultoribus fuerint variis
temporibus coactae, et institutae, ac variis nominibua appel-
l&tae , quo eorum deliram enta, systemata, molimina in aliorum
ánimos tutius instillarent, incautorum corda corrumperent, ac
latiaaimam quibusque sceleribus impune patrandis viam m u-
üirent. Quas abominabiles perditionis sectas non solum anima-
3 24 ALOCUCION DK PIO TX «QUIfcUS QUANTT3QUE.»

cion, por extremo perjudiciales no sólo á la salud de las almas,


pero también al bien y tranquilidad de la sociedad civil, y conde­
nadas por nuestrbs predecesores los Pontífices romanos, Nos
siempre las hemos detestado y las condenamos en nuestra Encí­
clica de 9 de Noviembre de 1846, dirigida á todos los Prelados de
la Iglesia, y ahora igualmente las condenamos* prohibimos y
proscribimos.
No hemos querido ciertamente enumerar en está nuestra
Alocucion todos los errores, con que miserablemente engañados
los pueblos, son impulsados á tanta ruina, ni recorrer cada una
de las arterías con que los enemigos maquinan la destrucción
de la religión, y se esfuerzan en asaltar é invadir la ciudadela de
Sion'. Lo que con dolor nuestro hasta aqui hemos apuntado, es
más que suficiente para demostrar que de tan perversas y detes­
tables doctrinas, y del desprecio de la justicia y de la religión,
nacen las calamidades é infortunios que en tanto grado afligen á
las naciones y á los pueblos. Á fin pues de acabar con tantos da­
ños, es preciso no perdonar ningún género de cuidados, de con­
sejos, de trabajos y de solicitud, para que arrancadas de raíz tan ­
tas doctrinas perversas, comprendan todos que la verdadera y só­

rum saluti, verum etiam civilis societatis bono et tranquil litati


vel máxime infestas atque a Romanis Fontificibus Decessoribus
Nostris damnatas Nos ipsi jugiter detestati sumus, ac Nostris
Encyclicis Litteris die 9 Novembris anno 1846. ad universos
Catholicae Ecclesiae Antistites datis condemnavimus, et nunc
pariter suprema No9tra Apostólica auctoritate iterum damna-
mus, prohibemus, atque proscribimus.
At hac Nostra Allocutione haud sane voluimus vel omnes
errores enumerare, quibus populi misere decepti ad tantas im -
pelluntur ruinas, vel singulas percensere machi nation es, quibus
inimici homines, et catholicae religionia perniciem moliri, et
arcem Sion usquequaque impetere, et invadere contendunt.
Quae hactenus dolenter comtnemoravimus satis superque ‘osten-
dunt ex perversis grassantibus doctrinis, atque et justitiae, et
religionia contemptu eas oriri calamitates et exitia, quibus na-
tiones, et gentes tantopere jactantur. Ut igitur tanta amoveantur
damna, nullis ñeque curis, ñeque consiliis, ñeque -laboribus,
ñeque vigiliia est parcendum, quo tot perversis doctrinis radicitus
2 0 DB ABRIL DB 1849. 325

lida felicidad está en la práctica de la virtud, de la justicia y de


la religión. Por manera que Nos, vosotros y todos nuestros demas
hermanos dettodo el orbe católico, tenemos que trabajar ante todo
con sumo cuidado, solicitud y empeño en apartar á los pueblos
fieles de los pastos envenenados, conducirles á los saludables,
para que más nutridos cada dia con las palabras de la fe, conoz­
can y eviten los engaños y artificios de los seductores, y plena­
mente convencidos de que el temor de Dios es la fuente de todos
los bienes, y que los pecados é iniquidades provocan los castigos
de Dios, procuren apartarse de lo malo y obrar el bien. Por lo
cual en medio de tantas angustias ciertamente hemos experimen­
tado no pequeña alegría al saber con cuánta fortaleza y constan­
cia de ánimo nuestros Venerables hermanos los Prelados del orbe
católico, firmemente adictos á Nos y á esta Cátedra de Pedro,
juntamente con su clero, se esfuerzan en mirar por la causa de la
Iglesia y defender valerosamente su libertad, y con qné cuidado
y sacerdotal empeño emplean todas sus fuerzas en afirmar más y
más á los buenos en el bien; en volver á los extraviados á los sen­
deros de la justicia; en rebatir y refutar de palabra y por escrito
á los contumaces enemigos de la religión. Al paso que nos com­

evulsis. omnes intelligent, veram , solidamque felicitatem vir-


tutis, ju stitiae,‘ac religionis exercitio inniti. Itaque et Nobis, et
vobis, atque aliis Venerabilibus Fratribus totius catholici orbis
Episcopis summa cura, studio, contentione in primis est allabo-
raadum, ut fideles populi a venenatis pascuis amoti, atque ad
salutaria deducti, ac magis in dies enutriti verbis fldei, et insi-
diantium hominum fraudes, et falladas agnoscant, devitent, ac
Plane inteligentes, timorem Domini bonorum omnium esse fon­
dón , et peccata atque iniquitates provocare Dei flagella studeant
°nini cura declinare a malo, et facere bonum.
Quocirca inter tantas angustias non levi certe laetitia per-
ftindimur, cum noscamus quanta animi firmitate, et constantia,
Venerabiles F ra tre s, catholici orbis Antistites Nobis, et Petri
Cathedrae flrmiter addicti una cum obsequente sibi Clero ad
Ecclesiae causara tuendam, ej usque libertatem propugnandam
strenue connitantur, et qua Sacerdotali cura, et studio omnem
^ p en d an t operam, quo et bonos magis magisque in bonitate
confirment, et errantes ad justitiae semitas reducant, et per-
325 ALOCUCION DE PIO IX «-(JÜÍBUg QTJANTISQtTB.»

placemos en tributar á nuestros Venerables Hermanos estas mere­


cidas alabanzas, les alentamos á fin de que apoyados en el auxilio
divino, se esmeren en desempeñar su ministerio con <;elo cada vez
más activo, combatir en las batallas del Señor y levantar la voz
con fortaleza y sabiduría para sanar las heridas de Israel. Según
esto no dejen de acudir con confianza al trono de la divina gracia,
redoblar con instancia, públicas y privadas oraciones, e inculcar
con empeño á los pueblos fieles que todos y en todas partes hagan
penitencia para alcanzar de Dios misericordia y encontrar gracia
en tiempo oportuno. No dejen tampoco de exhortar á los hombres
notables por su ingenio y sana doctrina para que bajo su direc­
ción y la de esta Silla apostólica, ilustren los entendimientos de
los pueblos y procuren disipar las tinieblas de los embozados
errores.
Aquí también rogamos en el Señor á nuestros carísimos hijos
en Cristo, los Príncipes y Jefes de los pueblos, y les pedimos que
considerando séria y diligentemente los numerosos daños que
causa á la sociedad civil un diluvio tan grande de vicios y erro­

vicaces religionis hostes turn voce, tum scriptis redarguant,


atque refellant. Dum autem has meritas, debitasque laudes ipsis
Venerabilibus Fratribus tribuere laetam ur, eisdem ánimos addi-
mus, ut divino auxilio freti pergant alacriori usqúe zelo ministe-
rium suum im plere, ac praeliari praelia Domini, et exaltare
vocem in sapientia, et fortitudine ad evangelizandam Jerusalem,
ad sanandas, contritiones Israel. Justa haec non desinant adire
cum fiducia ad thronum gratiae, ac publicis, privatisque preci-
bus insistere, et fidelibus populis sedulo inculcare, u t omnes
ubique poeni|entiam agant, quo misericordiam a Deo consequan-
tu r , et gratiam inveniant in auxilio opportuno. Nec vero inter- .
m ittant viros ingenio, sanaque doctrina praestanteshortari, ut
ipsi quoque sub eorum , et Apostolicae Sedis ductu populo-
rum mentes illustrare et serpentium errorum tenebras dissipare
studeant.
Hie etiara carissimos in Christo fllios Nostros populorum Prin­
cipes , et Rectores obtestamur in Domino atque ab ipsis exposci-
mus, ut serio, ac sedulo considerantes quae et quanta damna
ex tot errorum ac vitiorum colluvie in civilem societatem redun-
d e n t, omni c u ra , studio, consilio in id potissimum incumbere
2 0 DE ABRIL DE 1849. 32 7

res, tomen muy á pechos principalmente el que por todas partes


domine la virtud, la justicia y la religión, y que vayan en au­
mento de día en día. Reflexionen y mediten continua y diligente­
mente todos los pueblos, gentes y naciones, así como sus jefes,
que todos los bienes dependen del ejercicio de la virtud, y que de
la maldad nacen todos los males, pues la justicia, levanta las no­
ciones, y el pecado hace miserables á los pueblos.
Antes de concluir no queremos dejar de manifestar pública y
abiertamente nuestra profunda gratitud á todos aquellos carísi­
mos hijos nuestros que por extremo solícitos de nuestras calami­
dades y movidos de piedad hácia nosotros, han querido enviarnos
sus ofrendas. Mas aunque estos piadosos donativos nos den un
gran consuelo, no obstante debemos confesar que nuestro pater­
nal corazon m uy mucho se angustia temiendo que en la triste
condicion de los asuntos públicos llevados nuestros carísimos
hijos de un amor grande hácia Nos, se impongan con dichas
ofrendas gravosos sacrificios.
Por último, Venerables Hermanos, Nos, descansando de todo

velint, u t virtus, justitia, religio ubique dominentur, ac majora


in dies incrementa suscipiant. Atque universi populi, gentes,
nation es, earumque Moderatores assidue, ac diligenter cogitent,
et meditentur, omniabona in justitiae exercitio consistere, omnia
vero mala ex iniquitate prodire. Siquidem «justitia elevat gen-
»tem, miseros autem facit populos peccatum (1).»
Antequam autem dicendi finem faciamus, haud possumus,
quin gratisqimi animi Nostri sensus illis omnibus carissimis,
&tqae amantisBimis Filiis palam publiceque testem ur, qui de
Nostria calamitatibus vehementer solliciti singulari prorsus ergu
Nos pietatis affectu suas Nobis oblaciones mittere voluerunt.
Etsi vero piae hujusmodi largitiones non leve Nobis afferant
solatium, tarnen fateri debemus, paternum cor Nostrum non me-
diocri angi angustia, cum summopere timeamus, ne in tristis-
8ima hac rerum publicarum conditione iidem carissimi filii suae
io Nos caritati nimium indulgentes, largitiones ipsas proprio
eti&ni incommodo, ac detrimento facere velint.
Denique, Venerabiles F ratres, Nos quidem investigabilibus

(O ProT. c. 14, v. 34.


328 ALOCUCION DE PIO IX «QUIBUS QUANTISQUB.»

punto en los investigables consejos de la sabiduría de Dios, con


los cuales labra su gloria; al paso que con humildad de corazon
damos á Dios las mayores gracias por habernos juzgado digno de
sufrir afrentas por el nombre de Jesús, y ser en alguna parte
conforme con la imágen de su pasión, estamos preparado con
toda fe, esperanza, paciencia y mansedumbre ¿ sufrir los trabajos
más acerbos, los tormentos, y hasta 4 dar nuestra propia vida por
la Iglesia, si con nuestra sangre podemos atender á las calami­
dades de la misma Iglesia. Pero entre tanto, Venerables Herma­
nos, no dejemos dia y noche de rogar y suplicar humildemente
con continuas y fervientes oración es A Dios, rico en misericordia,
A fin de que por los méritos de su Unigénito Hijo, libre con su
omnipotente diestra ¿ su santa Iglesia de tantas tempestades
como la combaten; que alumbre con la luz de su divina gracia
á todos los extraviados; venza con la muchedumbre de su miseri­
cordia los corazones de los prevaricadores, para que destruidos
por do quiera todos los errores, y alejadas todas las adversidades,
vean y conozcan todos la luz de la justicia y de la verdad, y cor­
ran á la unidad de la fe y al conocimiento de nuestro Señor Jesu­

sapientiae Dei consiliis, quibus gloriam suam operatur, plane,


acquiescentes, dum in humilitate cordis Nostri maximas Deo
agimus gratiaa, quod Nos dignos habuerit pro nomine Jesu con-
tumeliam p ati, et aliqua ex parte conformes fieri imagini Passio-
nis ejus, parati sumus in omni fide, spe, patientia, et mansue-
tudi