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Trabajo práctico

N°2

Refranes populares

NOMBRE: Celeste Rocha.

MATERIA: Metodología de la investigación

gastronómica.
“No hay mejor salsa que el hambre”
Se trata de un refrán que ha pasado al uso popular, y que, en su origen
proveniente de una obra icónica del Siglo de Oro español, de puño y letra del
afamado escritor Miguel de Cervantes, en su escrito: El Ingenioso Hidalgo Don
Quijote de la Mancha.

Traducido a su significado más simple, refiere a que, en los momentos de


escasez y hambre, no queda lugar para las delicadezas, más bien, todo alimento
del que se disponga, se convierte en un manjar digno de la realeza.

Primeramente, cabe aclarar a lo que el término “salsa” aludía antiguamente para


la sociedad europea. Se llamaba salsa a un conjunto de dos o más especias,
que saborizaban la comida o servían se conserva. Estas “salsas” tenían
distinciones sociales en lo que a su composición respecta. En las clases reales
y nobles, se preparaban con las más finas especias, traídas de tierras lejanas y
exóticas, a través de las rutas de comercio, trazadas especialmente para ese fin,
“la ruta de las especias”. Mientras que, el pueblo llano tenía acceso solamente a
las especias silvestres que crecían cercanos a ellos, como la mostaza y el perejil
o en algunos lugares la salvia, algunas variedades de pimienta y la sal.

Este elemento que, a simple vista carece de importancia, fue decisivo para la
historia de toda la humanidad. No fue por otra cosa sino por las ansias de buscar
este ingrediente de distinción social, que los españoles llegaron al actual territorio
americano.

Las clases populares y campesinas, no podían darse el lujo de disfrutar de algo


tan costoso, que se mediante extensas expediciones, para las que se pagaba
fortunas por las dificultades que implicaban. Entonces, este refrán en su sentido
más simbólico y representativo de una realidad, contrapone dos cuestiones
antagónicas, exponiendo en su contenido a la escasez y las “salsas”,
significantes del lujo y la riqueza.

Personalmente, según datos y opiniones que he podido recolectar mediante


familiares que habitan en España (lugar de origen del refrán) y otros que de allí
provienen, cuando más se empezó a citar y difundir la frase abordada, fue en
épocas de las guerras civiles españolas. En ese tiempo, las personas habitaban
mayormente en el campo, había mucha escasez y su dieta se basaba en lo que
cultivaban o podían conseguir de aldeas cercanas. La variedad no era mucha,
ya que, en la región, más o menos todos cultivaban lo mismo, que era lo que se
adecuaba a las condiciones de los recursos que tenías, del clima y suelo del
donde vivían. El traslado era dificultoso, y sólo se hacía cuando era de extrema
necesidad. Ante tal situación lo que había era lo que se consumía, no se podía
reparar en preferencias de gusto personal ni en delicadezas o en variedad.

Mucho se usaba entonces, el refrán “no hay mejor salsa que el hambre” o su
hermano “ante el hambre no hay pan duro”, cuando se reparaba en los faltantes
de alimento, o ante la queja de alguien respecto a la comida.

En resumen, puede decirse, que cuando hay faltantes y escasez de alimentos, y


estos tienen una función meramente de supervivencia, todo sabe delicioso. La
más simple de las comidas puede convertirse, para un estómago vacío, en un
plato semejante a lo que la realeza consumía, a las costosas salsas elaboradas
con esas especias que tanto costaba conseguir. Cualquier comida para alguien
con hambre, resulta en el más maravilloso de los manjares, deleitados más por
que por el sabor, por no morir de hambre.

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