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L 5 2
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RELOJ

DE LA PASION,
S E A R E F L E X I O N E S A F E C T U O S A S SOBRE LOS P A D E C I M I E N T O S
DE NUESTRO SEÑOR J E S U C R I S T O , POR E L
BIENAVENTURADO OBISPO

SAN A L F O N S O J L I G O R I O :
T R A D U C I D O DEL I T A L I A N O

POR E L ABATE J . GAUME,


Canónigo de Nevers,

Y VERTIDO AL CASTELLANO

D. D IGNACIO RUFINO FERNANDEZ


Canónigo de la santa iglesia de Pamplona.

SEGUIDO DEL

LIBRO DE LA VIDA,
JESECBISTO,
POR

S A N T A Á N G E L A DE FOLIÑO.

L/ 3 a
edición corregida.
£s
Con aprobación del Ordinario.

BARCELONA.-1859.

LIBRERÍA RELIGIOSA,
I M P R E N T A DE PABLO HÍRRA
J oí

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AL PIADOSO LECTOR,

Ocho son las impresiones que de


este precioso libro se han hecho en
m
el vecino reino de Francia , sin que
hasta ahora se haya conocido entre
P nosotros una sola, que yo sepa, en
medio de la multitud asombrosa de
otras traducciones francesas de que
t1 i nos hallamos abrumados. El mérito
de la que te ofrezco se conoce b a s -
tantemente por la favorable acogida
que ha tenido en aquel reino, cuya
octava edición se hizo ya el año de
1838, y es la que me ha servido
para la presente versión. En ella he
procurado conservar cuanto me ha
FONDO BIBLIOTECA PUSUCA sido posible la energía de las afee- .
fók fciUDO DE NUEVO IEOH
tuosas aspiraciones de su santo Au-
tor ; pudiendo asegurarte que su PREFACIO
continua lectura causa en mi alma
una sensibilidad siempre nueva, de DEL TRADUCTOR FRANCES.

que por lo común carecen otras se-


mejantes producciones. ¡Plegue á
Dios que te sea tan provechosa co- Rase dicho de las Visitas al santísimo S a -
mo yo deseo! cramento de san Alfonso Ligorio, que parece
haber sido escritas sobre el corazon abrasado
del Salvador; y cuando se ha leido y meditado
su Reloj de la Pasión, se puede decir que ha
sido compuesto sobre el monte Calvario, al pié
de la cruz, y escrito con la sangre todavía ca-
liente del divino Redentor. Este es uno de aque-
llos libros que solo la fe de los Santos pudo dic-
tar á su caridad. Vivo y tierno á la vez, el
amor habla en él con una libertad y familiari-
dad que admira y arrebata; á estas afectuosas
efusiones se reúne constantemente el profundo
sentimiento de aquella inefable tristeza, que se
encuentra en el fondo de todos les dogmas cris-
tianos, y en particular en aquel drama terrible
que comenzó en el huerto de Gethsemaní, se con-
tinuó en Jerusalen, y terminó sobre el Calvario.
Apenas hay una sola de las mas pequeñas ár- ruados con el peso de un indecible tedio; y en-
cunstancias de tan diversos tomentos y de tan contrarán en él no solo el esfuerzo necesario,
diferentes situaciones, como se agolparon en los sino también el reposo y la vida, porque ha-
últimos momentos de la vida de Jesús, que se llarán el amor, y el amor padeciendo por ellos.
haya ocultado al amante mam del santo Au- En cuanto á esta traducción, el principal mé-
tor, y que no haya sido explicada por el amor. rito que hemos procurado darle, es el de la
Su libro es con efecto un reloj. Aquí se ha- exactitud. Persuadidos además que la unción que
llan contadas una por una todas las horas de respira en esta obrita, está vinculada especial-
aquella larga agonía, en que se cumplieron uno mente á la sencillez con que se ha escrito, todos
á uno hasta la última jota los numerosos orácu- nuestros esfuerzos se han dirigido á conservar
los de los Profetas, y se apuraba gota á gota en la copia esta calidad del original.
el amargo cáliz en cuyo fondo estaba la muerte Si no hemos traducido todos los pasajes la-
del Hombre-Dios y la vida del género humano. tinos intercalados en el texto, es lo primero por-
Explicando así cada una de las páginas de que la mayor parte de ellos se hallan á lo me-
este libro divino, en el que se gloriaba el Após- nos en sustancia traducidos y fundidos ya en
tol haber bebido toda su ciencia el nuevo el cuerpo de la obra; y lo segundo porgúe nos
Francisco de Sales de la Italia abre á las al- hemos creído obligados á respetar y seguir el
mas afligidas y amantes una fuente inagotable ejemplo del santo Autor: quien aunque escribía
de amor y de consuelo. ¿ Y quién contará el nú- para los simples fíeles, extraños en su mayor
mero de estos corazones enfermos en unos dias parte tanto en Italia como en Francia á la len-
tan amargos, en los que todo conduce al disgus- gua latina, no siempre creyó oportuno descor-
to de la vida? Vengan, pues, á leer en este li- rer el velo que oculta los pensamientos de los
bro de dolores, vengan á beber en las fuentes Autores sagrados y de los Padres; mostrándose
del Salvador cuantos con el alma fatigada de sí en esto el santo Obispo experimentado conoce-
misma y del mundo se encuentran como abru- dor de las necesidades del alma suplicante, é
1 I Cor. 11, 2. imitador ilustrado de la Iglesia. Con efecto,
- 10 -
aquellas palabras desconocidas que á las veces
interrumpen la relación de estas inefables dolo- RELOJ
res, difunden sobre tan interesantes lecturas
cierta cosa misteriosa y sagrada, que sirve ma-
ravillosamente á la oración, y que no contri-
DE LA PASION.
buye poco á formar en el alma un sentimiento
de respeto y de religiosa tristeza siempre en ar-
monía con los impenetrables y lúgubres miste-
rios, que son en esta obra el objeto constante INVOCACION
de sus meditaciones.
Á J E S Ú S ¥ Á MARÍA.
N. B. Cediendo no obstante á las observa-
¡ Oh Salvador del mundo! ¡ oh amor de las
ciones que se nos han hecho, hemos traducido y
almas! ¡oh Señor! objeto el mas digno de
colocado alfinde las páginas la mayor parte
toda nuestra ternura. Vos habéis venido á
de los textos latinos en la segunda ediciónA
conquistar nuestro corazon por vuestra p a -
pesar de eso, hemos conservado por entero el
sión, en la que habéis hecho brillar el i n -
prefacio de la primera, que expresa nuestro
menso amor que nos teneis, consumando la
modo de ver, y nos parece manifiesta la razón obra de una redención que para D oso tros ha
que tuvo el santo Autor para adoptar el método sido un océano de bendiciones, y para Vos
que sigue. un océano de dolores y de ignominias. H a -
i En la octava edición que tengo presente no se hallan béis principalmente instituido el santísimo
traducidos los textos latinos. T.
Sacramento del altar con el fin de perpetuar
su memoria. Para que la memoria de un tan
gran beneficio, dice santo T o m á s , permane-
ciera viva y constante entre nosotros, él ha
- l a -
do de a m a r m e , y que al presente me teneis
dejado su cuerpo en comida á los f i e l e s Y
el mismo amor que por vuestra bondad me
mucho tiempo antes había dicho san P a b l o :
tuvisteis al morir por mí. No permitáis que
«Todas las veces q u e comiéreis este p a u ,
yo viva mas tiempo siéndoos ingrato, mi
«anunciaréis la muerte del S e ñ o r 2 . » Con
Dios, <que tanto mereceis el ser amado, y
tantos prodigios de amor habéis obtenido ya
tanto habéis hecho para ser amado de mí.
de tantas almas santas q u e , consumidas en
Y Vos, santísima Virgen María, que tan
las llamas de vuestra caridad, renunciaran á
grande parte tuvisteis en la pasión de vues-
todos" los bienes de la tierra para consagrar-
tro Hijo, ¡ah! por los méritos de vuestros do-
se enteramente á amaros á Vos solo, ¡ oh Se-
lores obtenedme la gracia de experimentar
ñor , el mas amable de los señores! ¡ Ah! ha-
alguna parte de aquella compasion q u e tanto
ced, p u e s , ó Jesús mió, que m e acuerde
afligió á vuestra alma en la muerte de Jesús,
siempre de vuestra pasión ; y que yo misera-
y pedid para mí una centella de aquel amor
ble pecador, vencido, en fin, por tantas fi-
que hizo todo el martirio de vuestro corazon
nezas de amor, llegue á amaros y daros con
condolido.
mi pobre amor algunas señales d e gratitud
«Os suplico, Señor mió Jesucristo, que la
por el amor excesivo que me habéis mani-
«fuerza de vuestro amor, mas ardiente q u e
festado, Vos, Dios mió y Salvador mió. Acor-
«el fuego, mas dulce que la miel, absorba
daos, Jesús mió, que yo soy una de aquellas
«mi alma, á fin de que yo muera por el amor
tiernas ovejas vuestras, por cuya salud ha-
«de vuestro amor, ya q u e os habéis dignado
béis venido á la tierra para sacrificar vuestra
«morir por el amor de mi a m o r 4 . »
vida divina. l o sé que despues de haberme
1
A b s o r b e a t , q u a e s o , Domine J e s u C h r i s l e , mentern
redimido con vuestra muerte no habéis cesa-
m e a m ignila e t melliflua vis amoris t u i , ut a m o r e a r a o -
1 Ut a u t e m t a n t i benefieii jugis in nobis m a n e r e t m e - ris lui m o r i a r , q u i a m o r e a m o r i s m e i d i g n a t u s e s m o r í .
m o r i a , corpus suuro in c i b u m Gdelibus d e r e l i q u i t . (Div. ( Orat. S. Francisc. Ass.).

Thom. Opuse. 57).


2 Quotiescumque enim manducabitis panem bunc,
m o r t e m Domini a n n u n t i a b i t i s . (¡Cor. i i , 26).
- l a -
do de a m a r m e , y que al presente me teneis
dejado su cuerpo en comida á los f i e l e s Y
el mismo amor que por vuestra bondad me
mucho tiempo antes había dicho san P a b l o :
tuvisteis al morir por mí. No permitáis que
«Todas las veces q u e comiéreis este p a n ,
yo viva mas tiempo siéndoos ingrato, mi
«anunciaréis la muerte del S e ñ o r 2 . » Con
Dios, <que tanto mereceis el ser amado, y
tantos prodigios de amor habéis obtenido ya
tanto habéis hecho para ser amado de mí.
de tantas almas santas q u e , consumidas en
Y Vos, santísima Virgen María, que tan
las llamas de vuestra caridad, renunciaran á
grande parte tuvisteis en la pasión de vues-
todos" los bienes de la tierra para consagrar-
tro Hijo, ¡ah! por los méritos de vuestros do-
se enteramente á amaros á Yos solo, ¡ oh Se-
lores obtenedme la gracia de experimentar
ñor , el mas amable de los señores! ¡ A.h! ha-
alguna parte de aquella compasion q u e tanto
ced, p u e s , ó Jesús mió, que m e acuerde
afligió á vuestra alma en la muerte de Jesús,
siempre de vuestra pasión ; y que yo misera-
Y pedid para mí una centella de aquel amor
ble pecador, vencido, en fin, por tantas fi-
que hizo todo el martirio de vuestro corazon
nezas de amor, llegue á amaros y daros con
condolido.
mi pobre amor algunas señales d e gratitud
«Os suplico, Señor mió Jesucristo, que la
por el amor excesivo que me habéis mani-
«fuerza de vuestro amor, mas ardiente q u e
festado, Vos, Dios mió y Salvador mió. Acor-
«el fuego, mas dulce que la miel, absorba
daos, Jesús mió, que yo soy una de aquellas
«mi alma, áfinde que yo muera por el amor
tiernas ovejas vuestras, por cuya salud ha-
«de vuestro amor, ya q u e os habéis dignado
béis venido á la tierra para sacrificar vuestra
«morir por el amor de mi a m o r »
vida divina. l o sé que despues de haberme
1
A b s o r b e a t , q u a e s o , Domine J e s u C h r i s l e , mentern
redimido con vuestra muerte no habéis cesa-
m e a m ignila e t melliflua vis amoris t u i , ut a m o r e a r a o -
1 Ut a u t e m t a n t i benefieii jugis in nobis m a n e r e t m e - ris lui m o r i a r , q u i a m o r e a m o r i s m e i d i g n a t u s e s m o r í .
m o r i a , corpus suuro in c i b u m Gdelibus d e r e l i q u i t . (Div. ( Orat. S. Francisc. Ass.).

Thom. Opuse. 57).


2 Quotiescumque enim manducabius panem bunc,
m o r t e m Domini a n n u n t i a b i t i s . (¡Cor. i i , 26).
Este fue puntualmente el consejo que nos ha
CAPÍTULO PRELIMINAR. dado el Apóstol, no solo para no desfallecer,
sino para correr con mas ligereza en los ca-
De cuan útil sea la meditación sobre la pasión minos del cielo
de Jesucristo. 2. Por eso san Agustín, en los transpor-
tes de su amor, puesto en presencia de Jesús
1. El amante de las almas, nuestro ama- cubierto de llagas y enclavado en la cruz, ha-
bilísimo Redentor, h a declarado que su fin cia esta tierna oracion : «Grabad, Señor v
principal al venir al mundo y hacerse hom- «amabilísimo Salvador mió, grabad en mi
bre era el de encender en todos los corazones «corazon todas vuestras llagas, á fin d e q u e
el fuego de su santo a m o r 1 . Y ¡ q u é llamas « yo lea siempre en ellas vuestro dolor y vues-
de caridad tan bellas no ha encendido en t a n - «tro a m o r ; el dolor para sufrir por Vos todo
to número de almas, con las penas de muer- «dolor, y el amor para menospreciar por Vos
te que quiso sufrir, áfinde mostrarnos la i n - «todo a m o r 2 . » S í , porque teniendo delante
mensidad de su amor á los hombres! ¡ O h ! de la vista la grandeza del dolor que por mí
¡cuántos corazones dichosos se han penetrado habéis sufrido, sufriré yo con paciencia todas
del fuego del amor de Jesús en sus llagas co- las penalidades que me sucedieren; y miran-
mo en unas hogueras ardientes, de tal suerte do al amor que m e habéis mostrado en la
que no han rehusado consagrarle totalmente cruz, no amaré ya ni podré amar otra cosa
los bienes, la vida, y aun á s í mismos; ven- que á Vos.
ciendo con u n valor generoso todas las difi-
1
Kecogitate e u m q u i lalem s u s t i n u i t a d v e r s u s s e -
cultades que encontraban en la observancia
m e t i p s u m á p e c c a t o r i b u s c o n t r a d i c t i o n e m , u t ne f a t i g e -
de la divina ley por amor de aquel Señor que, mini a n i m i s v e s t r i s deficientes. ( H e b r . XII, 3 ) .
siendo Dios, quiso sufrir tanto por su amor! 1
S c r i b e , D o m i n e , vulnera tua in corde m e o , u t in eis
l e g a m dolorem et a m o r e m : d o l o r e m , ad sustinendum pro
te o m n e m dolorem : a m o r e m , ad c o n t e m n e n d u m pro te
i Ignem veni m i t t e r e in t e r r a m : et q u i d volo nisi u t
omnem amorem.
a c c e n d a t u r ? ( Lue. x i l , 4 9 ) .
r
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3. ¿ ¥ de dónde han sacado los Santos el rehusar las ignominias viendo á Jesús trata-
valor y constancia necesarios para sufrir las do como un insensato, como un rey .de b u r -
torturas, el martirio, la muerte, sino de las l a , como u n malhechor, abofeteado, azota-
llagas de Jesús crucificado? El capuchino san do, cubierto de salivas y clavado en un infa-
José de Leonisa viendo que se le quería atar me madero?
con cordeles para sufrir una operacion dolo- í . ¿ Q u i é n podrá en adelante amar otro
rosa que el cirujano debía hacerle, tomó en objeto que á Jesús, viéndole que para cauti-
las manos su Crucifijo y exclamó : « ¡ Q u é var nuestro amor muere entre tantos dolores
«cordeles! ¡ a h ! ved aquí mis cordeles : mi y menosprecios? Un piadoso solitario pedia á
«Señor atravesado con clavos por mi a m o r ; Dios que le enseñara qué era lo que podia
«este es el que con sus dolores me ata y obli- hacer para llegará amarle perfectamente. El
«ga á sufrir toda suerte de penas por s u Señor le reveló que para llegar á un perfecto
«amor.» Y de este modo sufrió la operacion amor de Dios, no habia ejercicio mas útil que
sin quejarse, viendo á Jesús q u e , como un el de meditar con frecuencia en su pasión.
tierno cordero bajo la mano de quien le es- Santa Teresa se lamentaba amargamente de
q u i l a , «enmudecía y no abría su boca 1 .» ciertos libros q u e le habían aconsejado que
¿Quién jamás podrá decir que sufre injusta- dejase de meditar la pasión, como si esta fue-
mente mirando á Jesús despedazado todo por ra u n obstáculo para la contemplación de la
nuestros delitos 2 ? ¿ Quién podrá jamás excu- Divinidad, sobre lo cual exclama la S a n t a :
sarse de obedecer á pretexto de alguna inco- «¡Oh Señor de mi alma y bien mió Jesucris-
modidad , «habiéndosehecho Jesús obedien- «to crucificado! n o me acuerdo vez de esta
«te hasta la m u e r t e 3 ? » ¿Quién jamás podrá «opinion que tuve, que no me dé p e n a ; y
«me parece que hice una gran traición, a u n -
i Quasi a g n u s c o r a m tondente s e o b m u t e s c e t , el non « q u e con ignorancia... ¿ E s posible, Señor
a p e r i e t os s u u m . ( I s a i . L i l i , 7 ) .
s A l t r i t u s est p r o p t e r scelera nostra. ( ¡ s a i . LUÍ , b).
«mió, que cupo en mi pensamiento ni u n a
3 F a c t u s obediens u s q u e a d m o r t e m . ( P h i l . n , 7 )• «hora, que Vos me habíades de impedir pa-
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Y a ñ a d e : «Que no hay un ejercicio mas útil
«ra mayor bien? ¿De dónde vinieron á mí
«para santificar el a l m a , que la frecuente
«todos los bienes, sino de Vos?» E n segui-
«meditación de las penas de Jesucristo 4 .»
da añade : «Veo yo claro y he visto despues,
7. Además, san Agustín fapud Bernard.
«que para contentar á Dios y que nos haga
de Bustis) decia, que una sola lágrima ver-
«grandes mercedes, quiere sea por manos tida en memoria de la pasión de Jesús apro-
«desta humanidad sacratísima, en quien dijo vecha mas que una peregrinación á J e r u s a -
«su Majestad se deleita.» (Vida, cap. x x n , len y q u e un año de ayunos á pan y a g u a .
n.° 3). Así es q u e , con efecto, no ha sufrido tanto
5. E n conformidad de esto, el bienaven- nuestro amable Salvador, sino para hacernos
turado Baltasar Álvarez decia, q u e la igno- considerar sus muchos padecimientos, y por-
rancia de los tesoros que tenemos e n Jesu- que es imposible pensar en ellos sin encen-
cristo era causa de la ruina de los cristianos. derse en el amor divino: « La caridad de J e -
Por tanto, el punto mas favorito y mas ordi- «sucristo nos estrecha,» dice san Pablo 2 . Je-
nario d e sus meditaciones era la pasión de sucristo solo es amado de un pequeño núme-
Jesús, en la que meditaba especialmente es- ro, porque también es pequeño el número de
tos tres grandes padecimientos: su pobreza, los q u e meditan las penas que por nosotros
sus humillaciones y sus dolores; y exhortaba ha sufrido; mas el que las medita con fre-
á sus penitentes á meditar frecuentemente la cuencia no puede vivir sin amar á Jesús, por-
pasión del Salvador, diciéndoles, que no cre- que «la caridad de Jesucristo nos estrecha.»
yesen haber hecho progreso alguno, si no lle- Se sentirá tan obligado por su amor, q u e no
gaban á tener grabado siempre en el corazon
á Jesús crucificado. g r a t i a m p r o f i c e r e , q u o t i d i e m e d i t e r i s Domini passionem.
(S. Bunav.).
6. E l que q u i e r e , dice san Buenaventu- > Nihil enim in a n i m a ita o p e r a t u r universalem s a n c -
ra , adelantar siempre en virtud y gracia^, d e - tificationem, sicut m e d i t a t i o passionis Chrisli. ( 5 . Bo-
be meditar siempre en la pasión del Señor 4 . íl av.).
2 C a r i t a s e n i m Chrisli urget nos. ( I I Cor. v , 14).
1 Si v i s , h o m o , de v i r t u t e in v i r t u t e m , de gratia in
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le será posible negarse á amar á un Dios tan no la visita á san Buenaventura, le pregun-
a m a n t e , y q u e tanto h a sufrido para ser tó ¿ d e qué libro se habia valido para consig-
amado. nar en sus obras tan bellos pensamientos?
8. Por eso decia el Apóstol, q u e «no que- San Buenaventura le mostró la imágen de
«ria saber otra cosa q u e á Jesús, y Jesús c r u - Jesús crucificado, todo gastado por los m u -
c i f i c a d o 1 , » es decir, el amor que nos ha chos besos q u e le habia dado , diciéndo-
manifestado en la cruz. Y á la verdad, ¿ e n le : «Ved aquí el libro, del cual he sacado
q u é otros libros podemos aprender mejor la «todo cuanto yo he escrito; este es el q u e
ciencia de los Santos, que es la ciencia de «me ha enseñado lo poco que he aprendido.»
amar á Dios, que en Jesús crucificado? Al Todos los Santos sin excepción han aprendi-
gran siervo de Dios, el hermano Bernardo de do á amar á Dios estudiando el Crucifijo. El
Corleon, capuchino, no sabiendo leer, que- hermano Juan de Avernia, cada vez que po-
rían enseñarle sus hermanos los religiosos. nía los ojos en Jesús cubierto de heridas, no
Al punto vuela á tomar consejo del Crucifi- podia contener las lágrimas. El hermano J a -
jo ; mas Jesús le responde desde la cruz : cobo de Tuderto, oyendo leer la pasión del
« ¡ Q u é ! libros! ¡qué! leyendas! Solo yo soy Salvador, no solo lloraba á lágrima viva, si-
«vuestro libro, en el q u e podéis leer siempre no que también prorumpia en profundos so-
«el amor q u e os he tenido.» ¡ O h ! este es el llozos, oprimido por el amor en que se abra-
mas grande tema de meditación durante to- saba hácia su tierno Maestro.
da la vida y por toda la eternidad! ¡ un Dios 10. L a dulce escuela del Crucifijo es la
muerto por nuestro amor! u n Dios muerto que hizo á san Francisco un serafín sobre la
por nuestro a m o r ! ¡oh! tema grande á la tierra. Cuando meditaba en las penas de Je-
verdad! sucristo lloraba tan continuamente, quecási
9. Pagando un dia santo Tomás de Aqui- llegó á perder la vista. Cierto día se le en-
contró que daba gritos lastimosos, y pregun-
i Non j u d i c a v i m e s c i r e a l i q u i d inter v o s , nisi J e s u m
tado lo que tenia: «¡Ah! respondió, ¿ q u é
C h r i s l u m , et h u n c c r u c i ü x u m . ( I Cor. n . 2).
« puedo tener yo? Lloro por los padecimien- alcance de su Hijo la gracia de entrar nos-
t o s y afrentas de mi Salvador; y mi dolor, otros mismos en estos hornos de amor donde
«añadió, se aumenta viendo la ingratitud de tantos corazones se abrasan dulcemente; á
«los hombres que no le a m a n , y viven sin fin de que renunciando á todos nuestros de-
«pensar en él.» Siempre que oia balar un seos terrenos, podamos también abrasarnos
cordero, se sentia conmovido hasta derramar en estas dichosas llamas que hacen á las al-
lágrimas, por el pensamiento de la muerte mas santas en la tierra y bienaventuradas en
de Jesús, cordero sin mancilla, inmolado so- el cielo. Así sea.
bre la cruz por los pecados del mundo. Y
abrasado todo de a m o r , no sabia este Santo
recomendar nada á sus hermanos con tanto
encarecimiento como la frecuente memoria
de la pasión del Salvador.
11. Jesús crucificado : tal es el libro en
el que nos leerémos frecuentemente á nos-
otros mismos. En él aprenderemos por una
parte á temer el pecado, y de otra á a b r a -
sarnos de amor á un Dios tan a m a n t e ; le-
yendo en sus llagas aprenderémos la malicia
del pecado, que ha condenado á Dios á s u -
frir una muerte tan cruel para satisfacer á la
Justicia divina, y también el amor q u e nos
ha mostrado el Salvador queriendo sufrir
tanto, para hacernos comprender lo que nos
amaba.
12. Pidamos á la divina María que nos
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que el Hijo de Dios, el Señor del universo,
viendo al hombre condenado por su pecado
CAPÍTULO I.
á la muerte eterna, ha querido tomar la na-
Del amor que Jesucristo nos ha manifestado, turaleza humana y pagar, sufriendo la muer-
queriendo satisfacer él mismo á la Justicia te, las penas debidas por el h o m b r e 1 . Y el
divina por nuestros pecados. Padre eterno le ha condenado á morir en una
cruz para salvarnos á nosotros miserables pe-
1. La historia refiere u n rasgo de amor cadores. « É l no ha perdonado á s u propio
tan prodigioso que será la admiración de to- «Hijo, sino q u e lo ha entregado por todos
dos los siglos. Un rey, señor de muchos rei- «nosotros 2 .» ¿Qué le parece, alma devota,
nos, tenia u n hijo único tan bello, tan santo de este amor del Hijo y del Padre?
y tan amable, que su padre hallaba en él to- 3. Así, ¡ m i amable Redentor, vuestra
das sus delicias y le amaba como á sí mismo. muerte ba sido el sacrificio que habéis q u e -
Pero este joven príncipe tenia á uno de sus rido ofrecer para alcanzarme el perdón! ¿Y
esclavos un amor tan grande, que habiendo qué os daré yo en reconocimiento? Yos me
cometido este un delito, por el que fue con- habéis obligado con demasiados títulos á ama-
denado á muerte, el príncipe se ofreció á mo- ros , y yo seria demasiado ingrato si no os
rir en su l u g a r ; y el padre, celoso de los de- amara con toda la efusión de mi corazon. Yos
rechos de la justicia, consintió en condenar á habéis dado por mí vuestra vida divina; yo,
muerte á su hijo muy amado, á fin de que aunque miserable pecador, os doy l a m i a .
el esclavo se librase del suplicio que habia S í , al menos lodo lo que me resta de vida
merecido. La sentencia fue ejecutada : el hi- quiero emplearlo únicamente en amaros, en
jo murió en un cadalso, y el esclavo quedó serviros y agradaros.
libre.
2. Pues este rasgo de amor q u e jamás ha I O b l a l u s cst q u i a ipsc voluit. ( I s a i . LIH , 7 ) .
s P r o p r i o Filio suo non p e p e r c i t , sed pro u o b i s ó m n i -
tenido ni tendrá semejante en el mundo, es- b u s t r a d i d i t illum. ( R o m . v m , 3 2 ) .
tá consignado en el Evangelio. E n él se lee
— ni -

L ¡ Oh hombres! ¡ oh hombres! amemos ó Salvador del mundo, ha podido llegar has-


á este Redentor, que siendo Dios no se ha ta el punto de que yo haya cometido la culpa
desdeñado de cargarse con nuestros pecados, y que Vos hayais pagado la pena<? ¿Y qué
á fin de librarnos por sus padecimientos del os importaba, añade san Bernardo, que nos-
castigo que habíamos merecido San Agus- otros nos perdiéramos, que fuéramos casti-
tín dice que en la creación nos h a formado gados como lo habíamos merecido? ¿por qué
Dios por la virtud de s u p o d e r ; pero que en habéis querido cargar sobre vuestra inocente
la redención nos ha salvado de la muerte por carne la pena de nuestros pecados? ¿Y para
medio de sus dolores 2 . ¡Cuánto os debo, ó librarnos de la muerte, Señor, habéis queri-
Jesús Salvador mió! Aunque yo diera mil do m o r i r 2 ? ¡Oh milagro que ni ha tenido ni
veces toda mi sangre por Vos, aunque os sa- tendrá jamás ejemplo! ¡ oh gracia que nos-
crificara mil vidas, todo seria poco. ¡ O h ! otros no pudimos nunca merecer! ¡oh amor
quien siempre pensara e n el amor que nos que jamás podrémos nosotros comprender!
habéis mostrado en vuestra pasión, ¿cómo 6. Isaías había predicho que nuestro R e -
pudiera amar otra cosa que á Vos? ¡ A h ! por dentor seria condenado á muerte, y « c o n d u -
este mismo amor con que me habéis amado c i d o al matadero como u n manso corde-
en la c r u z , concededme la gracia de amaros « r o 3 . » ¡ Q u é objeto de admiración debió ser
con todo el corazon. Yo os a m o , bondad i n - para los Ángeles el ver á su inocente Señor
finita, yo os amo sobre todo otro bien, y no conducido como una víctima para ser sacri-
os pido mas q u e vuestro santo amor. ficado sobre el altar de la cruz por el amor
5. Mas ¿cómo se explica esto? prosigue i Q u o l u u s a t t i g i t a m o r ? E g o i n i q u e e g i , tu p o e n a
el mismo san Agustin, ¿cómo vuestro amor, m u l c t a r i s . (S. Aug.).
> O b o n e J e s u ! q u o d tibi e s t m o r i ? nos d e b u i m u s , et
i V e r e l a n g u o r e s nostros i p s e t u l i t , et dolores n o s t r o s t u s o l v i s ! n o s p e c c a v i m u s , et tu l u i s ! o p u s s i n e e x e m -
ipse portavit. ( I s a i . u n , 4). p l o , gratia sine m é r i t o , caritas sine comprebensione!

s C o n d i d i t nos f o r t i t u d i n e s u a , q u a e s i v i t nos i n ü r m i - [Quodl. 3).


» Sicut o v i s a d occisionem d u c e t u r . ( I s a i . LIII, 7 ) .
t a t e s u a . (S- Aug.).
del hombre! y ¡qué terror debió imprimir al « q u é me habéis abandonado 1 ?» Con efecto,
cielo y al infierno la vista de un Dios ajusti- según el comentario de Simón Casio, Jesús
ciado como un malhechor sobre u n infame fue abandonado en medio d e los tormentos,
madero por los pecados de sus criaturas! para que nosotros no quedáramos abandona-
7. «Cristo nos h a redimido de la maldi- dos en nuestros pecados 2 . ¡Oh prodigio de
«cion de la Ley, haciéndose por nosotros ob- misericordia! ¡ oh exceso del amor de un Dios
«jeto de maldición, porque escrito está: Mat- para con los hombres! I ¿cómo, ó Jesús mió,
ad ito todo el q u e está suspendido en el m a - puede hallarse una sola alma que crea esto,
«dero, á fin de q u e la bendición de Abrahan y q u e no os a m e ?
«se extendiera á las naciones por el Cristo 8. É l «nos a m ó , y nos lavó de nuestros
« S a l v a d o r ' . » Sobre lo cual dicesan Ambro- «pecados en su sangre 3 .» Ved a q u í , pues,
sio : É l h a querido ser maldito sobre la cruz, ó hombres ingratos, hasta dónde ha llegado
para que nosotros fuéramos benditos en el el amor de Jesús para con nosotros, áfinde
reino de Dios 2 . Así ¡oh mi dulce Salvador! limpiarnos de las suciedades de nuestros p e -
para alcanzarme la bendición divina, habéis cados : él ha querido disponer para nosotros
consentido en someteros á la ignominia de un baño de salud en su propia sangre. É l h a
parecer en la cruz á la vista del mundo como ofrecido u n a sangre que clama mejor aun
un objeto de maldición, y abandonado en los que la de Abel •: la de Abel pedia justicia,
tormentos hasta de vuestro eterno Padre, la de Jesús pide misericordia. Mas aquí e x -
nuevo tormento que os obligó á lanzar este clama san B u e n a v e n t u r a : «¡ Oh buen Jesús!
grande grito : «¡Dios mió! Dios mió! ¿por « ¿ q u é habéis hecho? ¿ á dónde os ha llevado
1
C h r i s l u s nos r e d e m i t de maledicto L e g i s , factus pro i Deus m e u s , D e u s m e u s , u t q u i d d e r é l i q u i s t i m e ?
nobis m a l e d i c l u m ( q u i a s c r i p t u m e s t : Maledictus o m n i s (Slalth. xxvii).
q u ¡ p e n d e t in ligno ] . u l in g e n l i b u s benedictio A b r a h a e s I d e o C h r i s t u s d e r e l i c t u s est in poenis, n e nos d e r e -
fieret in Christo J e s u . ( Galat. n i , 1 3 , 1 4 ) . l i n q u a m u r in culpis. (Sim. de Cass.).
2 lile maledictum in c r u c e f a c t u s , ut tu b e n e d i c t u s 3 Dilexit nos : e t lavit nos a peccatis noslris in s a n -
esses in regno. ( S . Ambr. ep. 4 7 ) . guine suo. ( A p o c . 1 , 5 ) .
- 31 -
«el a m o r ? ¿ q u é habéis visto en mi que h a - decimientos sufridos para obtener mi amor.
aya podido inspiraros tanto amor? ¿ p o r q u é 10. Lo que mas abrasaba á san Pablo en
«habéis querido sufrir tanto por mí? ¿quién el amor de Jesús era el pensamiento de que
«soy yo p a r a que hay-ais querido comprar á no solamente habia querido morir por todos
«tan grande precio mi a m o r ' ? » ¡Ahí ya lo los hombres en general, sino también por él
veo, todo h a sido efecto de vuestro infinito en particular. «Él m e ha a m a d o , decía, y
a m o r ! P o r siempre seáis alabado y b e n d e - «se ha entregado á sí mismo por m í C a -
cido. da uno de nosotros puede decir otro tanto,
9. «¡ Oh vosotros todos los que pasais por porque asegura san Crisòstomo que Dios ama
«el camino, atended y mirad si hay dolor tanto á cada hombre en particular, como amó
«como mi d o l o r 2 ! » El seráfico Doctor con- á todo el mundo 2 . Así q u e , no está menos
siderando estas palabras de Jeremías, como obligado cada uno de nosotros á Jesucristo
dichas por el Salvador cuando estaba en la por haber padecido por todos, que si solo por
cruz muriendo por nuestro amor, exclama : él hubiera padecido. Pues b i e n , hermano
« ¡ Ah Señor! antes bien yo consideraré y ve- m i o , si Jesús muriera por tí solamente d e -
aré si hay u n amor como vuestro a m o r 3 . » jando á lodos los demás en su perdición ori-
Como si d i j e r a : ya veo y comprendo, ¡oh ginal, ¿qué obligación no le tuvieras? Con
mi amabilísimo Maestro! cuánto habéis su- todo, debes saber que todavía le debes estar
frido en este infame madero ; pero lo que me mas obligado por haber muerto por todos.
estrecha mas á amaros, es el ver la ternu- Si solo hubiera muerto por tí, ¿ q u é pena se-
ra que m e habéis mostrado con tantos pa- ría la tuya al pensar que tus mas allegados,
tu padre y tu madre, tus hermanos y a m i -
1 O b o n e J e s u ! q u i d fecisti ? q u i d m e t a n t u m a m a s t i ?
q u a r e , D o m i n e , q u a r e ? q u i d sum ego ? i Dilexil m e , et t r a d i d i t s e m e l i p s u m p r o m e . ( Calai.
2 O vos o m n e s q u i iransitis per v i a m , a t t e n d i t e e t v i -
ii,20).
d e l e si est dolor sicut dolor m e u s . ( T i r e n , i , 1 2 ) .
s Adeo s i n g u l u m quemque hominem pari jfaritatis
s I m o , D o m i n e , attendam et v i d e b o si est a m o r sicut
modo d i l i g i t , q u o diligit u n i v e r s u m o r b e r n . , ( 5 . Chi-ys.).
a m o r luus. ( D ó c t . Seraph.).

iPmmM
gos perecerían eternamente, y q u e despues vador reveló á santa Gertrudis, estaba dis-
de esta vida estarías para siempre separado puesto á morir tantas veces cuantas son las
de ellos? Si t ú y toda t u familia hubierais almas condenadas, si todavía f u e r a n capaces
caido en esclavitud, y alguno llegara á res- de redención 1 . ¡Oh Jesús! ¡oh bien mas ama-
catarte á t í solo, ¿cuánto le suplicarías q u e ble q u e todo otro b i e n ! ¿por q u é os a m a n
rescatase también contigo á tus padres y her- tan poco los hombres? ¡ Ah! hacedles conocer
manos? ¿ y cuánto se lo agradecerías si lo lo q u e Yos habéis padecido por cada uno d e
hiciera así por complacerle?Decid, p u e s , to- ellos, el amor q u e les profesáis, el deseo q u e
dos á Jesús : ¡ A h , m i dulce Salvador! Yos teneis de ser amado d e ellos, los hermosos
habéis hecho esto por mí sin habéroslo yo ro- títulos q u e teneis á su amor. Daos áconocer,
gado ; v no solo me habéis rescatado á mí de ¡oh Jesús mió! haceos a m a r .
la muerte á precio d e vuestra s a n g r e , sino 12. «Yo soy el b u e n Pastor, dice J e s ú s ;
también á mis parientes y amigos, d e m a - «el buen Pastor da su vida por sus o v e j a s 2 . »
nera q u e yo puedo esperar q u e reunidos to- P e r o , Señor, ¿dónde se hallarán en el m u n d o
dos juntos nos gozarémos con Yos para siem- pastores semejantes á Vos? Los demás pasto-
p r e en el cielo. S e ñ o r , yo os lo agradezco, res dan la muerte á sus ovejas por conservar
YO os amo, y espero agradecéroslo y amaros ellos su v i d a : mas Y o s , Pastor amantísimo,
eternamente en aquella bienaventurada p a - h a b é i s querido dar vuestra vida divina por la

tria. de vuestras amadas ovejas. ¡Oh dicha inefa-


ble! yo soy, s í , y o soy p o r m i suerte ¡oh
11. ¿ Q u i é n , p u e s , p r e g u n t a san L o r e n -
amabilísimo Pastor! u n a d e estas ovejas.
zo Jusliniano, podrá explicar el amor q u e el
Verbo divino tiene á cada uno de nosotros? Y e r b i Dei intensa c a r i t a s , ñ e q u e h u m a n o valet explica-
ri e l o q u i o , q u o c i r c a u n u m q u e m q u c m o v e a t u r amore.
porque este amor excede al de un hijo para (S. Laur. Justin.).
con s u m a d r e , y al de u n a madre para con 1 T o t i e s m o r e r e r q u o t sunt a n i m a e in inferno.
su h i j o E s tan g r a n d e , q u e , como el S a l - 2 E g o s u m pastor b o n u s ; b o n u s pastor a n i m a r a s u a m
d a t pro ovibus suis. [Joan, x , 11).
» Praecellit o m n e m m a t e r n u m a c filialem affectum
sando en vuestra muerte, tengo mas motivo
¿Cuánta es, pues, mi obligación de amaros,
para esperar que para temer. ¡Ah! sangre
y de emplear toda mi vida en serviros, pues
de Jesús, t ú eres toda mi esperanza!
que Yos habéis muerto por amor mió en par-
ticular? ¿ y qué confianza no debo yo tener 14. Mas esta sangre al darnos una total
en vuestra sangre preciosa, sabiendo q u e ha confianza, nos obliga también á ser e n t e r a -
sido derramada para p a g a r mis deudas? «Y mente de nuestro Salvador. «¿No sabéis, de-
«tú dirás en u n d i a : Yo te alabaré, S e ñ o r : «cia el Apóstol, que no sois vuestros, porque
«hé aquí mi Dios, mi Salvador; obraré con «comprados fuisteis por grande precio 1 ?»
«confianza y nada temeré ' . » ¿Y cómo p u - N o , yo no puedo ¡oh mi Jesús! sin injusticia
diera yo e n adelante desconfiar d e vues- disponer ya de mí ni de lo q u e me pertenece:
tra misericordia, ó Redentor mió , mirando yo he venido á ser propiedad vuestra, porque
vuestras llagas? Apresurémonos, pues, p e - Vos me habéis comprado con vuestra muerte.
cadores, y recurramos á Jesús, q u e sobre la Mi cuerpo, mi a l m a , mi vida no es y a mía,
cruz, como sobre u n trono de misericordia, es toda vuestra, y solo para Vos. Solo en Vos
ha aplacado la Justicia divina irritada contra quiero yo esperar, soloá Yos quiero yo amar,
nosotros. Si habernos ofendido á Dios, él ha ¡oh Dios mió, crucificado y muerto por mí!
hecho penitencia por nosotros: basta q u e nos Ninguna otra cosa tengo que ofreceros, sino
arrepintamos de ello. esta alma rescatada con vuestra s a n g r e : yo
os la ofrezco: permitidme que os a m e , por-
13. ; Ah! mi buen Salvador, ¡ á qué no q u e yo nada quiero ya sino á Vos, mi S a l -
os han reducido la compasion y el amor que vador, mi Dios, m i amor y mi todo. Hasta
me teneis! ¡El esclavo peca, y Vos, Señor, aquí he sido agradecido á los hombres, solo
pagais la pena! Si pienso e n mis pecados, he sido ingrato para con V o s ; al presente
debo temer el castigo que merezco; mas pen- yo os amo, y nada me aflige mas q u e el ha-
i E t dices in illa d i e : ConGtebor t i b í , D o m i n e , ecce i An nescitis q u o n i a m . . . non e s t i s v e s t r i ? e m p t i e n i m
D e u s salvator m e u s , fiducialiter a g a m , e t non limcbo. eslis pretio m a g n o . ( I Cor. v i , 2 0 ) .
(isai. xii, 1, 2).
beros ofendido. ¡Oh mi Jesús! dadme con-
CAPÍTULO II.
fianza en vuestra pasión, y apartad de mí to-
da afección q u e no sea por Yos. Yo no q u i e - Jesús ha querido sufrir mucho por nosotros,
ro amar sino á Yos q u e mereceis lodo mi para hacernos comprender la grandeza del
amor, y q u e con tantos títulos me habéis amor que nos tiene.
obligado á amaros.
1. Dos cosas, dice Cicerón, hacen cono-
15. ¿Y quién podrá en adelante e x c u -
cer al que a m a : hacer bien al a m a d o , y p a -
sarse de amaros, viéndoos á Vos, Hijo p r e -
decer tormentos por é l : y esta última es l a
dilecto del Padre elerno, terminar volunta-
mayor señal de un verdadero a m o r 1 . Ya ha-
riamente por nosotros vuestra vida con una
bía hecho Dios resplandecer su amor al hom-
muerte tan amarga y tan cruel? ¡Oh María!
bre con tantos beneficios de que le habia col-
¡oh Madre del amor hermoso! ¡ a h ! por los
mado ; mas creyó, dice san Pedro Crisólogo,
méritos de vuestro corazon abrasado todo de
q u e el ser solamente bienhechor del hombre
amor, alcanzadme la gracia de no vivir sino
era demasiado poco para su amor, si no h a -
para amar á vuestro Hijo, que siendo por sí
llaba todavía el medio de mostrarle cuanto le
mismo digno de un amor infinito, ha querido
a m a b a , sufriendo también los mayores tor-
comprar á tanlo precio el amor de un mise-
mentos y muriendo por él, como lo ha hecho
rable pecador como yo. ¡Oh amor de las al-
tomando la naturaleza h u m a n a 2 . ¿ Y qué otro
mas! ¡oh Jesús mió! yo os amo, yo os amo,
medio mas propio podia Dios escoger para
v 0 o s a m o ; pero todavía os amo demasiado
manifestar el amor inmenso q u e nos tiene,
poco: concededme Vos mismo un amor mas
q u e el de hacerse hombre y padecer por nos-
grande y de unas llamas tan encendidas, que
me hagan vivir abrasado siempre en vuestro 1
Dúo sunt q u a e a m a n t e m p r o d u n t : a m a l o b e n e f a c e r e .
a m o r : yo en verdad no lo merezco, mas Vos e l pro a m a l o c r u c i a t u s f e r r é ; e t hoc est m a j u s .
lo mereceis, bondad infinita. Amen. Así lo 2 Sed p a r u m esse c r e d i d i t , si affeclum s u u m non e t i a m
a d v e r s a sustinendo m o n s l r a r e t .
espero. Así'sea.
beros ofendido. ¡Oh mi Jesús! dadme con-
CAPÍTULO II.
fianza en vuestra pasión, y apartad de mí to-
da afección q u e no sea por Yos. Yo no q u i e - Jesús ha querido sufrir mucho por nosotros,
ro amar sino á Yos q u e mereceis lodo mi para hacernos comprender la grandeza del
amor, y q u e con tantos títulos me habéis amor que nos tiene.
obligado á amaros.
1. Dos cosas, dice Cicerón, hacen cono-
15. ¿Y quién podrá en adelante e x c u -
cer al que a m a : hacer bien al a m a d o , y p a -
sarse de amaros, viéndoos á Vos, Hijo p r e -
decer tormentos por é l : y esta última es l a
dilecto del Padre elerno, terminar volunta-
mayor señal de un verdadero a m o r 1 . Ya ha-
riamente por nosotros vuestra vida con una
bía hecho Dios resplandecer su amor al hom-
muerte tan amarga y tan cruel? ¡Oh María!
bre con tantos beneficios de que le habia col-
¡oh Madre del amor hermoso! ¡ a h ! por los
mado ; mas creyó, dice san Pedro Crisólogo,
méritos de vuestro corazon abrasado todo de
q u e el ser solamente bienhechor del hombre
amor, alcanzadme la gracia de no vivir sino
era demasiado poco para su amor, si no h a -
para amar á vuestro Hijo, que siendo por sí
llaba todavía el medio de mostrarle cuanto le
mismo digno de un amor infinito, ha querido
a m a b a , sufriendo también los mayores tor-
comprar á tanlo precio el amor de un mise-
mentos y muriendo por él, como lo ha hecho
rable pecador como yo. ¡Oh amor de las al-
tomando la naturaleza h u m a n a 2 . ¿ Y qué otro
mas! ¡oh Jesús mió! yo os amo, yo os amo,
medio mas propio podia Dios escoger para
v 0 os a m o ; pero todavía os amo demasiado
manifestar el amor inmenso q u e nos tiene,
poco: concededme Vos mismo un amor mas
q u e el de hacerse hombre y padecer por nos-
grande y de unas llamas tan encendidas, que
me hagan vivir abrasado siempre en vuestro 1
Dúo sunt q u a e a m a n t e m p r o d u n t : a m a l o b e n e f a c e r e .
a m o r : yo en verdad no lo merezco, mas Vos e l pro a m a l o c r u c i a t u s f e r r é ; e t hoc est m a j u s .
lo mereceis, bondad infinita. Amen. Así lo 2 Sed p a r u m esse c r e d i d i t , si affeclum s u u m non e t i a m
a d v e r s a sustinendo m o n s l r a r e t .
espero. Así'sea.
— 39 —
otros? «No había ningún otro«,» diceá este Y despues de tantas pruebas de vuestra ca-
propósito san Gregorio Nazianceno. ¡Oh mi ridad ¿quién pudiera dispensarse ya de ama-
amabilísimo Jesús! Vos habéis hecho dema- ros? Con mucha razón decía santa Teresa :
siado para mostrarme vuestra ternura é in- «¡Oh amabilísimo Jesús! el que no os ama
flamarme de amor en vuestra bondad. Muy «demuestra bien que no os conoce.»
grande seria la injuria que yo os hiciera si os 3. Bien podiá Jesucristo salvarnos sin
amara poco, ó si amara jamás otra cosa que padecer n a d a , pasando en la tierra una vida
tranquila y dichosa; mas no fue así, porque
á
8. ¡ Ah! mostrándosenos Dios cubierto de como dice san Pablo 1 : Menospreció las r i -
llagas, crucificado y espirando por nosotros, quezas, los placeres, los honores de la tierra,
nos ha dado, dice Cornelio A l á p i d e f i n I C o r . J , y escogió por nosotros una vida pobre y una
la mas grande prueba que podia de su amor 2 . muerte llena d e dolores y de oprobios. ¿Y
Y antes habia dicho san Bernardo, que J e - por qué? Pues q u é , ¿no bastaba el que p i -
sús en su pasión nos ha hecho conocer, q u e diese al Padre eterno que perdonara al hom-
su amor á los hombres no podia ser m a y o r 3 . bre, con una simple oracion q u e , siendo de
E l Apóstol escribe q u e despues q u e Jesús un valor infinito, era suficiente para salvar
quiso morir por nuestra salud, se manifestó al mundo y á una infinidad de mundos? ¿Poi-
hasta dónde llegaba el amor de Dios hácia q u é , pues, ha preferido tantas penas y una
nosotros sus miserables criaturas 4 . ¡Ah! mi muerte tan cruel, que con razón dice un a u -
amantísimoMaestro, ya lo comprendo, todas tor, que solo el dolor que sintió separó de su
vuestras llagas me descubren vuestro amor. cuerpo el alma de J e s ú s 2 ? ¿ Á qué fin tan-
tos gastos para salvar el hombre? San Juan
1 Non aliter De¡ a m o r erga nos d e c l a r a n p o t e r a t .
2 S u m m u m Deus in cruce ostendit a m o r e u i .
3 l n passionis r u b o r e m á x i m a e t i n c o m p a r a b i l i s o s - ' Proposito sibi gaudio sustinuit c r u c e r a . (Ilebr. xn,
tcnditur caritas. ( De Pass. c. 4 1 , 3 ) . v. 2).
4 A p p a r u i t b e n i g n i t a s et h u m a u i i a s S a l v a t o n s n o s t n 2 I n t e r a g o n e s p u r u s dolor animara fe c o r p o r e s e j u n x i t .
Dei. ( Til- n i , 4 ) . (Contens. Theohg. tom. 2 , Hb, 1 0 , diss. 4 ) .
— 41 —
Crisòstomo responde q u e aunque una sola Yos, amable Salvador, dice san Bernardo,
oración de Jesús era á la verdad bastante para habéis hecho todavía mas, puesto que habéis
salvarnos, mas no bastaba para mostrar el querido dar vuestra vida por nosotros, que no
amor que Dios nos tiene Lo que confirma éramos amigos vuestros, sino enemigos, sino
santo Tomás diciendo : Padeciendo Jesucris- rebeldes Y esto mismo quiso recordar el
to por nuestro amor ha pagado á Dios mas de Apóstol, cuando dijo : Dios ha hecho resaltar
lo que exigia la reparación de la ofensa del su amor hácia nosotros, pues que cuando aun
género h u m a n o 2 . Por cuanto Jesús nos ama- éramos pecadores, Cristo ha muerto según el
ba mucho, quería también ser amado m u - tiempo por nosotros 2 . Así, ó mi Jesús, Yos
cho de nosotros, y por eso h a hecho todo lo habéis querido morir por m í , siendo yo vues-
q u e ha podido, basta padecer la muerte para tro e n e m i g o ; ¿ y podré .ya resistir á tanto
conciliarse nuestro amor, y para hacernos amor? Réme a q u í , y puesto que deseáis tan
comprender q u e y a nada mas podía hacer ardientemente que os a m e . y q u e o s ame sobre
para obtenerlo. Quiso padecer m u c h o , dice todas las cosas, yo repudio léjos de mí todo
san Bernardo, á fin d e imponer al hombre otro amor, y no quiero amar sino á Vos solo.
una obligación grande de amarle 3 . 5. San Juan Crisóstomo dice que el fin
L ¿Y q u é mayor prueba de amor, dice principal de Jesús en su pasión fue el de re-
nuestro mismo Salvador, puede dar un ami- velarnos cuán grande era su amor, y atraer
go que la de dar su vida por el amigo Pero d e este modo hácia sí nuestros corazones con
i Quoti suffieiebat r e d e m p t i o n i non sufficiebat a m o r i .
la memoria de los trabajos sufridos por nos-
( Serm 12S).
otros 3 . Santo Tomás añade que por la p a -
a C h r i s l u s e s c a r i t a t e p a t i e n d o , m a g i s Deo e x h i b u i t 1
T u majorem habuisli, Domine, carilatem, ponens
q u a m e s i g e r e i r e c o m p é n s a t e offensae human", generis. a n i m a m p r o inimicis.
(ipart. quaest. 4S, art. 2). a C o m m e n d a t a u t e m c a r i t a t e m s u a m Deus in n o b i s :
s M u l t u m fatigationis a s s u m p s i t , q u o m u l t a e d u e c t i o -
q u o n i a m c u m a d b u c peccatores e s s e m u s , s e c u n d u m lem-
nis h o m i n e m t e n e r e t . p u s C h r i s t u s m o r l u u s est. ¡ R o m . v , 8).
i M a j o r e m hac d i l e c t i o n e m n e m o h a b e t , ut animara 3
H a e c causa p r i m a fuit D o m i n i c a e p a s s i o n i s , q u i a
s u a m p o n a t q u i s pro amicis suis. [Joan, s v , 13).
- 43 -
sion de Jesús conocemos mejor el gran amor «lor y un exceso de a m o r 1 . » Y u n piadoso
q u e liene al h o m b r e 1 . Y san Juan había di- autor a ñ a d e : ¿ Q u é mas h a podido padecer
cho va antes: ¡ A h , Jesús mío! cordero inma- que no haya padecido? El exceso de su amor
culado, inmolado por mí sobre la cruz! l o q u e ha llegado hasta sus últimos l í m i t e s 2 . ¿ Y
me hace conocer la caridad de Dios es, que cómo no? La ley de Dios no manda á los hom-
él ha dado su vida por nosotros 2 . ¡ N o s e a n , bres amar á su prójimo sino como á sí mis-
p u e s , perdidos para mí t a n t o s padecimientos mos ; pero Jesús ha amado á los hombres mas
sufridos por m í 3 ! Dignaos aplicarme el fruto q u e á sí mismo, dice san Cirilo 3 . Así que,
d e tantas penas. Aprisionadme fuertemente ó mi amanlísimo Redentor, os diré con san
con las dulces cadenas de vuestro amor, á íin Agustín : Vos habéis llegado hasta amarme
de q u e ya no os deje mas y no me separe mas mas que á Vos mismo, pues por salvarme á
de Vos*. mí habéis querido dar vuestra vida divina ;
vida infinitamente mas preciosa q u e la vida
6. San Lucas refiere que estando Moisés
de todos los hombres y de todos los Ángeles
y Elias hablando con Jesucristo en el monte
juntos
l a b o r acerca de su pasión, la llamaron e x -
ceso 5 . «Sí, dice san Buenaventura, con r a - -7. «¡Oh Dios infinito! exclama el abad
«zon es llamada un exceso la pasión de Jesu- «Guerrico, Vos habéis llegado á ser por el
«cristo, puesto q u e ella fue un exceso de do- «amor del hombre, sí así puede decirse, un
«pródigo de Vos mismo 5 . ¿Y por q u é no,
sciri voluit q u a n t u m a m a r e t h o m i n e m D e u s , qui plus
a m a r i voluit q u a m limeri. 1
Excessus doloris, excessus amoris.
1 P e r hoc enim h o m o cognoscit q u a n t u m D e u s h o m i -
- Quid ultra pati poluit et non p e r t u l i t ? a d s u m m u m
nem diligat. p e r v e n i t a m o r i s excessus. (Contens. lib. 1).
2 I n h o c c o g n o v i m u s c a r i t a l e m D e i , q u o n i a m ille a n i - 3 Magis hos q u a m seipsum a m a v i t .
m a m s u a m p r o n o b i s p o s u i t . ( / Joan, j i i , 16 j. 4 Dilexisti m e plus q u a m t e , q u o n i a m m o r i voluisli
a T a n t u s labor non sit cassus. pro me.
i D e u s d u l c i s s i m e , n e p e r m i t í a s rae s e p a r a r i a t e . s O D e u r a , si fas est d i c i , p r o d i g u m sui p r a e d e s i d e -
s Dicebant excessum e j u s quera completurus e r a t in rio hominis!
Jerusalem. (Luc. i x , 3 1 ) .
-44 - - ío -
«añade, pues h a b é i s querido dar no solo vues- un madero derramar toda su sangre y morir,
t r o s b i e n e s , sino á Tos mismo por rescatar ¿ cómo pudiéramos dudar si nos ama con toda
«al hombre perdido <?» i Oh prodigio oh la ternura de su amor? ¡ Ah! alma m i a , mira
esceso de amor, digno solamente de una bon- á tu amante Jesús que pende de la cruz todo
dad infinita! ¿Y quién, Señor, dice santo I o- cubierto d e llagas: héle aquí como por sus
raás de Yillanueva, p o d r á jamás formar una heridas te demuestra el amor de su corazon
idea aunque confusa de la inmensidad de \ ues- abrasándose todo por tí \ S í , dulce Jesús
tro amor por nosotros? ¡ Tanto habéis amado mío, yo m e aflijo de veros espirar á violen-
á u n o s pobres gusanillos que habéis querido cia de tantos dolores sobre ese infame m a d e -
morir por ellos v morir en una cruz 2 ! ¡ Ah • ro; pero al leer en vuestras llagas el amor que
semejante amor, concluye el Santo, escede Vos me teneis, esto me consuela y me ena-
toda medida y toda inteligencia 3 . mora. Serafines del cielo, ¿ q u é pensáis del
amor de mi Dios q u e me ha amado tanto y
8. E s cosa m u y dulce ser amado de a l - que se ha entregado á la muerte por m í 2 ?
g ú n alto personaje, especialmente si puede
9. San Pablo diceque los gentiles, al pre-
elevarnos á una gran fortuna. Pues b i e n :
dicarles á Jesús crucificado por el amor de los
¿cuánto mas dulce debe ser y mas precioso
hombres, miraban esto como una increíble
el ser amado de Dios, que nos puede elevar a
n e c e d a d 3 . ¿ Y cómo, decían ellos, será posi-
una fortuna eterna? E n l a ley antigua podía
ble creer que u n Dios omnipotente, que d e
el hombre dudar si Dios le amaba con ternu-
nadie tiene necesidad para ser lo q u e e s , in-
ra ; mas despues de haberle visto clavado a
finitamente feliz, para salvar á los hombres
i An non p r o d i g u m s u i , q u i n o n solum s u a , sed s e i p - 1
P a t e t arca c o r d i s per f o r a m i n a corporis. ( S . Bern.).
sura i m p e n d i t u t h o m i n e m r e c u p e r a r e t ? 2
Q u i dilexit m e e t t r a d i d i t s e m e t i p s u m pro m e . ( G a -
. Quis araoris tui cognoscere v e l suspicari posset a lat. i i , 5 ) .
longe c a r i l a t i s a r d o r e r a . quod sic a m a r e s u t te i p s u m 3 Nos a u t e m p r a e d i c a m u s C h r i s t u m crucifixum , j u -
cruci et m o r t i exponeres p r o yermiculis"? daeis quidem scandalum , g e n t i b u s a u t e m stultitiam.
3 E x c e d i t haec caritas o m n e m m o d u m . . o m n e m s e n - [I Cor. 1, 23]
sum.
- t i -
ha querido hacerse hombre y morir sobre u n a lo sois todavía mas, en haber querido morir
cruz? E s t o s e r i a , decian, lo mismo q u e c r e e r por mí Del mismo modo santa Magdalena
en u n Dios q u e se ha hecho loco por amor de de Pazzí, arrebatada e n éxtasis, exclama:
los hombres 1 . Por eso rehusaban creerle. Mas ¡ Oh Dios de amor! ¡ oh Dios de a m o r ! es de-
esta grande obra d e la Redención, q u e los masiado grande, Jesús mió, el amor q u e te-
gentiles creian v llamaban locura, sabemos neis á los hombres, fin vita, cap. 11). Y u n
por la fe q u e Jesús la ha acometido y c u m - d i a , transportada fuera d e sí misma, tomó
plido. Nosotros hemos visto, dice san Loren- un Crucifijo, y comenzó á correr por el con-
zo Justiniano, la Sabiduría eterna, el Hijo vento g r i t a n d o : ¡Oh a m o r ! ¡oh amor! jamás
único de Dios, hecho, por decirlo así, loco dejaré, Dios mío, de llamaros amo.r. E n se-
por el excesivo amor que tiene álos hombres -. g u i d a , acercándose á sus religiosas, les d i -
Sí porque no parece sino una locura de amor, jo : ¿No sabéis, mis amadas hermanas, q u e
añade el cardenal H u g o , el que un Dios haya mi Jesús no es sino amor, y todavía mas, un
querido morir por el h o m b r e 3 . loco de a m o r ? S í , loco de amor digo q u e sois
10. El B. Diacopone, este hombre q u e Vos ¡oh Jesús mió! y siempre lo diré. A ñ a -
tanto se ha distinguido en el mundo por su día la misma Santa q u e al llamar á Jesús
saber, haciéndose franciscano, parecía haber- amor, quisiera ser oída de todo el m u n d o , á
se vuelto loco por el amor que tenia á Jesu- fin de que el amor de Jesús fuera conocido y
cristo. U n dia se le apareció Jesús, y le di- amado de lodos los h o m b r e s ; y á las veces
jo : Diacopone, ¿por qué haces esas locuras? se ponía á tocar una campana para que todas
— ¿ P o r q u é las hago? respondió: porque Vos las naciones vinieran, si fuera posible, como
me las habéis enseñado.Si yo soy loco, Vos ella lo deseaba, á amar á su Jesús.
11. Sí, dulce Redentor mío, permitidme
i Gentibus autem slultitiam.
a Agnovimus sapientem nimielate amoris mfalua- decíroslo; aquella vuestra tierna esposa te-
tum. . nía mucha razón en llamaros loco de a m o r ;
3 Slultitia v i d e l u r q u o d m o r t u u s f u e r i t Deus p r o s a -
1
Slullus s u m , q u i a m e stullior fuisli.
Jute h o m i n u m .
4*
- 49 -
lo quiero vivir para Vos. S í , yo. quiero ha-
¿y no parece una locura el q u e Vos hayais
cer todo lo q u e quisiéreis de mí. ¡Ah Jesús
querido morir por m í , por un gusano de la
mio ! a y u d a d m e , haced que yo os agrade en-
tierra tan ingrato como yo, y cuyos pecados
teramente y por siempre, en el tiempo y en
y perfidias conocíais ya de antemano? Pero
la eternidad. María madre mía, interceded
si Vos, Dios m i ó , habéis l l e g a d o á ser como
á Jesús por m í , á fin de que me conceda su
loco de amor por m í , ¿ c ó m o n o llegaré y o á
amor ; porque yo no deseo en esta vida ni en
ser loco de amor por un Dios? Despues de
la otra sino amar á Jesús. Amen.
haberos visto morir por m í , ¿cómo puedo yo
pensar en otra cosa, ni ¿ cómo puedo yo amar
otra cosa q u e á Vos? S í , ¡oh mi Señor, mi
bien soberano y soberanamente a m a b l e ! yo a
os amo mas que á mí mismo. Yo os prometo
no amar en adelante sino á Vos, y pensar
siempre en el amor que me habéis mostrado
muriendo por mí entre tormentos.
12. ¡Oh azotes! oh espinas! oh clavos!
oh cruz! oh llagas! oh dolores! oh m u e r t e
de mi Jesús! vosotros me estrecháis d e m a -
siado, vosotros me forzáis demasiado á a m a r
á aquel que me ha amado tanto. ¡Oh Verbo
encarnado! oh Dios amante! mi alma está
inflamada de amor por Vos. Yo quisiera
amaros hasta el punto de no hallar otro pla-
cer que el de complaceros, ¡oh mi amabilí-
simo Maestro! y pues que Vos deseáis tan
ardientemente mi amor, yo protesto q u e so-
- 51 -
que os ofrecisteis y comenzásteis á padecer
CA.PÍTULO III. por mí.
2. Es verdad que los mártires sufrieron.
Jesús por nuestro amor ha querido sufrir des- grandes dolores y grandes ignominias; pero
no los sufrieron sino en el tiempo de su mar-
de el principio de su vida los dolores de la
tirio. Mas Jesús padeció siempre, desde el
pasión.
primer instante de su v i d a , todas las penas
de su pasión; porque tuvo siempre delante
1. E l Yerbo eterno para hacerse amar
de sus ojos aquella escena horrible, en q u e
del hombre vino al mundo y tomó la natura-
debía sufrir de parte de los hombres tantos
leza humana. Por eso vino con tan grande
tormentos y tantas afrentas. Así dice él por
sed de padecer por nuestro a m o r , q u e n o
boca del P r o f e t a : Mi dolor está siempre pre-
quiso existir un momento sin sufrir á lo me-
sente á mis ojos 1 . ¡ Ah Jesús mió! Vos sois
nos con la aprensión. Apenas fue concebido
por mi amor tan ávido de sufrimientos qUe
en el seno de su m a d r e , ya se representó to-
los habéis querido padecer antes de tiempo;
dos los tormentos de su pasión, y para alcan-
zamos el perdón y la gracia divina se ofreció ¡ y yo tan ávido de los placeres de la tierra!
al Padre eterno, á fin de satisfacer con sus ¡Cuántos desagrados os he causado yo por
sufrimientos por todos los castigos debidos á contentar mi cuerpo! Señor, por los méritos
nuestros pecados; y desde entonces comenzó de vuestros sufrimientos arrancad de m i co-
á padecer todo lo que mas tarde sufrió en su razon toda afición á los placeres de la tierra.
dolorosa muerte. ¡Ah! mi amable Redentor! . Por vuestro amor tomo y a la resolución de
¿ y qué he hecho yo hasta aquí? ¿ q u é he su- abstenermedeesta satisfacción. (Nombradla).
frido por Vos? Si por mil años sufriera yo por 3. Usando Dios de compasion con nos-
Vos los tormentos q u e han pasado todos los otros, no nos ha dado á conocer las penas q u e
mártires, aun seria poco todo esto en com- nos aguardan antes del tiempo destinado á
paración d e aquel solo primer momento en 1
Dolor m e u s in conspectu meo s e m p e r . ( P s . x x x v n , 18).
- 52.— - 53 -
sufrirlas. Si un reo que espira en un cadalso tiempo antes del momento de vuestra muer-
hubiera conocido por revelación, desde su te, ¡ y Vos habéis aceptado y sufrido todo esto
infancia, el suplicio que le esperaba, ¿hubie- por mi a m o r !
ra podido jamás experimentar ningún gozo? i . La sola vista ¡oh Jesús paciente! de
Si desde el principio de su reinado hubiese todos los pecados del mundo, especialmente
tenido presente Saúl la espada que debia atra- de aquellos con que preveíais que os habia
vesarle; si Judas hubiera visto de antemano yo de ofender, hizo vuestra vida la mas afli-
el cordel q u e habiade ahorcarle, ¡ cuán amar- gida y mas dolorosa de todas las existencias
gas fueran sus vidas! Pues nuestro amable pasadas y futuras. Mas, ¡oh Dios! ¿en qué
Redentor, desde el primtr instante de la su- ley la mas bárbara se halla escrito que un
y a , tuvo siempre presentes los azotes, las bo- Dios ame á una de sus criaturas hasta este
fetadas, las espinas, la cruz, los ultrajes de punto; y que despues de esto viva esta sin
su pasión, la muerte dolorosa q u e le espe- amar á su Dios? ¿ q u é digo? le contriste, y
raba. Cuando veia las víctimas ofrecidas en aun le ultraje? ¡ A h ! Señor, hacedme cono-
el templo, se le representaban como otras cer la grandeza de vuestro amor, para que
tantas figuras del sacrificio q u e él mismo, deje ya de ser ingrato. ¡ Ah si yo os amara,
cordero sin mancilla, debia consumar en el Jesús mió! si yo os amara verdaderamente,
altar de la cruz: cuando veia la ciudad de ¡ qué dulce me seria el sufrir por Vos!
Jerusalen, sabia bien que allí era donde de- 5. Se apareció un dia Jesús crucificado á
bia perder la vida en un mar de dolores y de sor Magdalena Orsini, que desde mucho tiem-
oprobios: cuando fijaba la vista sobre su tier- po se hallaba atribulada, y la exhortaba á
na madre, se imaginaba verla ya agonizan- sufrir con resignación. La sierva de Dios res-
do de dolor al pié de la cruz en q u e él mis- pondió : Señor, Vos no habéis estado sino tres
mo habia de espirar. Así, ¡oh Jesús mió! la horas en la cruz, cuando ha muchos años que
vista horrible de tantos males os tuvo en un yo padezco esta pena. Jesús, reprendiéndola,
tormento y en una aflicción continua mucho le dijo: ¡ Ah ignorante! ¿qué dices? desde el
- 55 -
primer momento q u e estuve en el seno de mi bulaciones han entrado hasta lo íntimo de mi
Madre, y a sufría en mi corazon lo q u e mas a l m a , y he quedado sumergido por una tem-
tarde he padecido sobre la cruz. Y yo, aman- pestad de oprobios y dolores interiores y ex-
tísimo R e d e n t o r , en vista de todo lo que h a - teriores. ¡Ah! mi tierno J e s ú s , m i amor, mi
béis sufrido por mi amor durante vuestra vi- v i d a , mi todo, si miro vuestro sagrado cuer-
d a , ¿cómo puedo quejarme de estas cruces p o , yo no veo sino llagas: si entro despues
que Yos no me enviáis sino para mi bien? en vuestro corazon desolado, yo no hallo en
Yo os doy gracias por haberme redimido á él sino amarguras y tristezas q u e os hacen
precio de tanto amor y (Je tanto dolor. Para sufrir las agonías de la muerte. ¡ Ah mi di-
animarme á sufrir con paciencia las penas de vino Maestro! ¿quién sino Yos, que sois una
esta vida, habéis querido cargaros con todos bondad infinita, podia llegar á sufrir hasta
nuestros males. ¡ A h S e ñ o r ! recordadme fre- este punto, y morir por vuestra criatura? Mas
cuentemente vuestros dolores, áfinde q u e yo porque Yos sois Dios, amais como Dios, con
aceptev desee siempre sufrir por vuestro amor. un amor que ningún otro puede igualar.
6. V u e s t r o dolor es grande como el mar 7. San Bernardo d i c e : Para redimir al
Así como las aguas de este son todas saladas esclavo, el Padre no ha perdonado al Hijo, y
y amargas, así la vida de Jesús fue toda lle- el Hijo no se ha perdonado á sí m i s m o ¡ Oh
na de amarguras y privada de todo consuelo, caridad infinita de Dios! por una parte el Pa-
como se lo dijo él mismo á santa Margarita dre eterno manda satisfacer á Jesucristo por
de Cortona. Además, como en el mar se reú- todos los pecados de los hombres 2 ; y por otra,
nen todas las aguas de la tierra, así en Jesu- Jesús para salvar á los hombres, del modo
cristo se reunieron todos los dolores de los u s q u e a d animara m e a m . . . . veni in a l t i t u d i n e m m a r i s ,
hombres. Por esto dice por boca del Salmis- et tempestas d e m e r s i t m e . ( P s a l m . LXVIH, 2 ) .
1
Ut s e r v u m r e d i m e r e t , nec P a t e r F i l i o , nec F i l i u s si-
t a 2 : Salvadme, ¡ o h m i Dios! porque lastri- b i ipsi p e p e r c i t . ( S e r m . fer. 4).
s
Posuit in eo i n i q u i t a t e m o r a n i u m n o s t r u m . ( I s a i .
i M a g n a est velut m a r e contritio t u a . ( Thren. n , 13).
LUI, 6).
s Salvum m e f a c D e u s : q u o n i a m i n t r a v e r u n t a q u a e
mas amoroso que p o d i a , quiso lomar sobre sabéis también que hasta aquí no he hecho
si y pagar con todo rigor á la Justicia divina yo nada por Yos. Jesús mió, ayudadme á s u -
las satisfacciones que le eran debidas; de don- frir alguna cosa por vuestro amor antes que
de infiere santo Tomás q u e se cargó con to- llegue la muerte. Yo me avergüenzo de pa-
dos los dolores y todos los ultrajes en el mas recer delante de Yos, pero no quiero ser ya,
alto g r a d o P o r eso le llama Isaías el hom- como lo he sido por tanto tiempo, ingrato para
bre de dolores y el mas menospreciado de los con Yos. Yos os habéis privado de todo pla-
h o m b r e s 2 ; y con mucha razón, porque mien- cer por m í : yo renuncio por vuestro amor á
tras Jesús era atormentado en lodos sus lodos los placeres de los sentidos. Yos habéis
miembros y en todos sus sentidos, experi- padecido tan grandes dolores por m í ; yo quie-
mentaba unos dolores mayores aun en todas ro padecer por Vos todas las penalidades de
las potencias de su a l m a , excediendo inmen- mi vida y de mi muerte, según mas os agra-
samente sus penas interiores á sus dolores ex- dare. Yos habéis sido abandonado, yo con-
teriores. Vedle, pues, desgarrado, desan- siento en que todos me abandonen, con tal
grado, medio muerto, tratado de seductor, que no lo sea yo de Yos, mi único y mi so-
de hechicero, de loco, abandonado aun de berano bien. Yos habéis sido perseguido, yo
sus mismos amigos, y perseguido en fin de acepto toda especie de persecuciones. E n fin,
todos, hasta terminar su vida sobre un infa- Vos habéis muerto por m í , yo quiero morir
me madero. por Yos. ¡ Ah! Jesús mió, mi tesoro, mi amor,
8. ¿Sabéis lo que he hecho por vosotros 3 ? mi todo, yo os amo, concededme mas y mas
Sí, yo sé muy b i e n , Señor, todo lo que h a - amor. Amen.
béis hecho y sufrido por mi a m o r ; mas Yos
1 Assumpsit dolorem in s u m r a o , v i l u p e r a l i o n e m 'in
summo.
2 D e s p e c t u m ct n o v i s s i m u m v i r o r u m , v i r u m dolorum.
(¡sai. u n , 3 ) .
3 Scitis, q u i d f e c e r i m v o b i s ? ( J o a n , s i n , 12).
comprender todo el ardor del deseo que tenia
CAPÍTULO IY. de morir por nosotros, dice con las expresio-
nes mas dulces del amor, que experimentaba
Del gran deseo que tuvo Jesús de padecer y mo- vivas angustias porque se dilataba el tiempo
rir por nuestro amor. en q u e debia cumplirse su pasión: ¡ tan gran-
de era su deseo de padecer por nuestro a m o r !
1. ¡Cuánta ternura y amor! ¡cuantos tí- Yed aquí sus amorosas palabras: «Hay u n
tulos á nuestra caridad hay envueltos en aque- i bautismo en el que debo yo ser bautizado,
lla revelación q u e hizo nuestro divino Reden- «¡y cuánta es mi angustia hasta que se p e r -
tor de los motivos de su venida sobre la tier- afeccione 1 ! »
r a . cuando dijo q u e habia venido para traer 2. ¡Ah! Dios abrasándose de amor por
á las almas el fuego del divino a m o r , y que los hombres! ¿ q u é mas podíais Vos decir y
no tenia otro deseo que el de ver encenderse hacer para ponerme en la necesidad de a m a -
esta santa llama en todos los corazones de los ros? ¿Y qué bien tan grande debia, Señor,
h o m b r e s 1 ! E n seguida añadió, q u e deseaba procuraros mi amor, para que por obtener-
ser bautizado en el bautismo d e s u propia le , havais querido morir y deseado tanto la
s a n g r e ; no para lavar sus propios pecados, m u e r t e ? Si uno de mis criados hubiera solo
pues era impecable, sino los nuestros que ha- deseado morir por m í , se adquiriría segura-
bia venido á expiar con sus padecimientos. mente mi a m o r : ¡y podré yo vivir sin a m a -
La pasión de Jesucristo, dice san Buenaven- ros con todo el amor de mi corazon, á Vos
tura , es llamada bautismo, porque nosotros mi Rey y mi Dios, que habéis muerto por mí,
somos purificados en su s a n g r e 2 . Y despues y con u n tan gran deseo de morir por con-
de esto, nuestro amable Jesús para hacernos seguir mi a m o r !
i I g n e m ven i m i t t e r e in l e r r a m , et q u i d volo nisi u t 3. Sabiendo Jesús que era llegada su ho-
a e c e n d a t u r ? (Luc. XÜ , 4 9 ) .
1
* PassioChrislidiciturbaplisma;quiainejussanguine Baptismo b a b e o b a p t i z a n , et q u o m o d o coarctor u s -
purificamur- ( S . Bonav.). q u e d u m p e r f i c i a t u r ! [Luc. x n , SO).
ra de pasar de este mundo á su P a d r e , h a - hubiera podido padecer un criado para cap-
tarse el afecto de su señor, que lo que Vos
biendo amado á los suyos, los amó hasta el
habéis sufrido para ser amado de m í , esclavo
f i n 1 . San Juan dice que Jesús llamó hora
vil é ingrato?
suya la hora de su pasión, porque como es-
cribe un piadoso comentador, este fue el m o - Pero, ved aquí á nuestro amable J e -
mento d é l a vida mas ardientemente deseado sús en la víspera de ser sacrificado sobre el
por nuestro divino Redentor, el momento en altar de la cruz por nuestra salud. En esta
q u e , sufriendo y muriendo por el hombre, noche venturosa que precedió á su pasión
quería hacerle comprender el inmenso amor oigamos lo que dice á sus discípulos en la úl-
que le tenia. Para el que ama es m u y dulce tima cena que tuvo con ellos. Yo he deseado
la hora en que padece por el objeto a m a d o 2 , con un deseo ardiente comer esta Pascua con
porque el padecer por el amigo es el medio vosotros Examinando san Lorenzo Justi-
mas propio para manifestar el amor del q u e n.ano estas palabras, asegura que todas ellas
ama, y para cautivar el amor del objeto a m a - fueron expresiones del a m o r 2 . Como si nues-
do. ¡ i h ! mi tierno Jesús, es pues para mos- tro amable Redentor hubiera dicho: Ó hom-
trarme la grandeza de vuestro amor el que no bres, sabed que esta noche en la que comen-
hayais querido confiar á ningún otro sino á zara mi pasión, es el tiempo mas deseado de
Vos la obra de mi redención. ¿ T a n t o os in- mi vida y por el que mas he suspirado, por-
teresaba mi amor, que habéis querido sufrir que este es puntualmente el tiempo en q u e
hasta este punto para obtenerle? ¿Y q u é mas por mis padecimientos y por mi cruel m u e r -
hubiérais podido hacer si tuvierais que ganar te os haré conocer cuánto os a m o ; v por esto
el amor de vuestro divino Padre? ¿ Q u é mas os obligaré á amarme con el mayor amor que
sea posible. Dice u n autor que en la pasión
1 Sciens J e s ú s q u i a v e n i t h o r a e j u s , ut i r a n s e a t ex boc
m u n d o ad P a t r e m , c u m dilexisset suos... in f m c m dilexit
' Desiderio federa vi hoc pascha m a n d u c a r e v o b i s -
e o s . (Joan, XIII, 1). c u m . (Luc. x n , 1S).
2 Amantis illa h o r a est q u a pro a m i c o p a l U u r . (Barr. . * Desiderio d e s i d e r a v i , c a r i t a t i s est vox h a e c .
apud Spon.).
5
XLV,
de Jesús la omnipotencia divina se unió con considerando la pasión de Jesucristo n o q u e -
el amor. E l amor quiso amar al hombre con de el alma herida, como de unas flechas de
toda la extensión de la omnipotencia, y la om- amor, por aquellos dolores, por aquellas an-
nipotencia quiso ayudar al amor con toda la gus ias que tan cruelmente hicieron padecer
extensión de su deseo. al alma y al cuerpo de su m u v amado y no
¡ Oh Dios infinito! Vos mismo os habéis en- se vea forzada con una dulce violencia á amar
tregado t o d o á m í , ¿ y cómo despues de esto a quien tanto la ha amado?
puedo yo no amaros con todas las potencias ¡ Oh Cordero sin mancha! vo os miro sobre
de mi ser? Yo creo, sí, yo creo q u e Vos h a - esa cruz descarnado, ensangrentado y des-
béis muerto por m í : ¿ y cómo os amo yo tan figurado ; mas ¡ cuán bello y cuán amable me
poco que me olvide tan frecuentemente de pareceis! S í , porque todas esas llagas que
V o s , y d e todo lo que habéis padecido por veo en \ os, son para mí otras tantas señales
mí? ¡Ah! ¿ p o r q u é , Señor, contemplando y pruebas ciertas del grande amor q u e me
vuestra pasión no me veo inflamado del todo tenéis. ¡ A h ! si todos los hombres os contem-
en vuestro amor? ¿Por qué no soy ya todo plasen frecuentemente en aquel estado enque
de Vos como tantas almas santas, que consi- un día fuisteis presentado en espectáculo á
derando vuestras penas han llegado á ser la toda Jerusalen, ¿quién podría dejar de e n a -
dichosa conquista de vuestro amor, y se han morarse de vuestro a m o r ? Amable Maestro
entregado del todo á Vos? mío, aceptad mi a m o r : yo os consagro todos
8 . L a esposa de los Cantares decia q u e mis sentidos y toda mi voluntad. ¿ Y cómo
todas las veces que su esposo la introducía en puedo yo negaros ninguna cosa, puesto que
la bodega de la pasión, se sentía tan acome- Vos no me habéis negado ni vuestra sangre
tida del amor divino, q u e lánguida toda de m vuestra vida, ni todo lo que sois?
amor se veia precisada á buscar algún alivio 6. E l deseo que tenia Jesús de padecer
á su corazon herido ¿Y cómo es posible que
c a r i t a t e r a : lulcile m e floribus, s ü p a l e m e raalis : q u i a
1
I n l r o d u x i t rae ¡n cellara v i n a r i a m : o r d i n a v i t in rae a m o r e laogueo. ( C a n í . ¡1,4.1
5*
- 64 -
por nosotros era tan g r a n d e , q u e en la no- dido, pero que ahora os ama mas que á sí
che que precedió á su muerte, no solo fué mismo.
voluntariamente al huerto donde ya sabia 7. SanLorenzoJustinianpconsíderaaquel
que los judíos debían ir aprenderle, sino que sitio que pronunció Jesús ai morir sobre la
sabiendo también q u e el traidor Judas se cruz, y dice que esta sed no provenia de ne-
acercaba con una tropa desoldados, les dice cesidad , sino del amor encendido que Jesús
á sus discípulos : Levantaos, vamos; h é a q u í nos tenia Así q u e , con aquella palabra no
se acerca el que me ha de entregar 1 . Quiso tanto quiso manifestarnos la sed de su c u e r -
además salir él mismo á su encuentro, como po , como el deseo que tenia de morir por
si ellos hubieran venido, no para arrastrarle nosotros, demostrándonos con tantos padeci-
al suplicio de la cruz, sino para hacerle s u - mientos no solo su a m o r , sino el deseo que
bir al trono de u n grande imperio. ¡Oh mi tenia de ser amado de nosotros. Santo T o -
dulce Salvador! ¿por qué caminais delante más dice también: Por esta palabra tengo sed,
de la muerte con tan gran deseo de morir por se manifiesta el ardiente deseo de la salud del
nosotros? Para mostraros, dice, el amor que género h u m a n o 2 . ¡Ah Dios de amor! ¡es po-
os tengo. ¿Y yo no tendré deseo de morir por sible que un tal exceso de bondad quede sin
Vos, ó Dios mió, para demostraros también correspondencia por nuestra p a r t e ! Dícese
el amor que os tengo? S í , Jesús mió, m u e r - vulgarmente que el amor se paga con amor:
to por m í , yo también deseo morir por Yos. pero vuestro a m o r , ¿con qué otro amor será
H é aquí mi s a n g r e , mi vida, lodo os lo ofrez- jamás pagado? Para compensar el amor que
co. Yedme aquí dispuesto á morir por Yos os llevó hasta morir por nosotros, seria n e -
cuándo y cómo os agradare. Aceptad este cesario que otro Dios muriera por Vos. Pues
pequeño sacrificio'que os hace un miserable bien, S e ñ o r , ¿cómo habéis podido decir que
pecador, que hasta este momento os ha ofen-
1
Sitis baec de a r d o r e nascitur caritalis.
i S u r g i t e , e a m u s : ecce q u i m e tradet prope est. ' P e r hoc sitio ostendilur a r d e n s desiderium d e salule
(J/aííft. x x n , 46). g e n e n s h u m a n i . ( I n c a p . 19, lecl. 3 ) .


- 66 -
vuestras delicias eran el estar con los hom-
bres , cuando no recibís de ellos sino injurias C A P Í T U L O V.
y malos tratamientos ? El amor, pues, ha tro-
cado para Vos en delicias los dolores y los ul- Del amor que Jesús nos ha manifestado legán-
dosenos á sí mismo en alimento antes de su
trajes q u e habéis sufrido por nosotros.
muerte.
8. ¡Oh mi amabilísimo Redentor! v o n o
quiero resistir mas á vuestras finezas, yo os 1. Sabiendo Jesús que era llegada su ho-
doy todo mi amor. Entre todas las cosas Vos ra de pasar de este mundo al P a d r e , habien-
sois y habéis d e ser siempre el único objeto do amado á los suyos, los amó hasta el fin
querido de mi alma. Os habéis hecho hombre, Sabiendo nuestro amable Redentor en la úl-
á fin d e tener una vida que dar por m í : yo tima noche de su vida q u e era ya llegado el
quisiera tener mil vidas que sacrificar por tiempo de morir por el h o m b r e , por el q u e
Vos. Yo os amo, bondad infinita, y quiero tanto habia suspirado, no pudo su amoroso
amaros con todas mis fuerzas. Yo quiero ha - corazon consentir en dejarnos solos e n este
cer todo cuanto pueda por agradaros; Vos, valle de lágrimas. Para no separarse, pues,
inocente, habéis sufrido tanto por m í : yo, de nosotros ni aun por la muerte, quiso que-
pecador, q u e he merecido el infierno, quiero darse y dársenos á sí mismo e n alimento en
sufrir por Vos cuanto os agradare. Ayudad, el Sacramento del altar, haciéndonos enten-
Jesús m i ó , por vuestros merecimientos este der con esto, que despues de este don infinito
deseo que Vos mismo me habéis dado. ¡ Oh nada mas tenia ya que darnos para probar-
Dios infinito! yo creo en Vos, yo espero en nos su amor. Hasta el fin los a m ó 2 . Cornelio
Vos, yo amo á Vos. María, madre mia, in- Alápide, con san Crisóstomo y Teofilacto, ex-
terceded por mí. Amen.
1
Sciens J e s ú s q u i a venit h o r a c j u s , u t I r a n s e a t ex h o c
m u n d o ad P a t r e m , c u m dilesisset s u o s . . . . in finem dilexil
eos. (Joan, x m , i ) .
5
In finem dilexil eos.
- 68 -
plica según el texto griego la expresión has- dándoseme Dios á sí mismo en esta comunion,
ta el fin, y dice: Es como si hubiera querido nada mas tiene que darme. Preguntando u n
decir, los amó con un amor sin fin y sin me- dia esta Santa á una de sus novicias en q u é
dida Jesús en este Sacramento hizo el úl- había pensado despues de la comunion, ella
timo esfuerzo de amor para con los hombres, le respondió: En el amor de mi Jesús. Sí, re-
como dice el abad Guerrico 2 . plicó la Santa, cuando se piensa en este amor,
2. Pero todavía fue mejor explicado esto en ninguna otra cosa se puede pensar; sino que
por el santo concilio de T r e n t o , el que h a - •es una necesidad el detenerse en él.
blando del Sacramento del altar, dice q u e 3. ¡Oh Salvador del mundo! ¡ y q u é p r e -
nuestro Salvador derramó en él, por decirlo lendeis obtener de los hombres, llevando el
así, todas las riquezas de su amor para con amor hasta daros á Vos mismo en su alimen-
nosotros 3 . Tenia, pues, razón el angélico san- to ! ¿ Qué mas os resta que darnos en adelan-
to Tomás en llamar á este Sacramento, sa- te , despues de la institución de este Sacra-
cramento del a m o r , y prenda del amor mas mento, para obligarnos á amaros? ¡ Ah! Dios
admirable que un Dios pudo dar á los hom- infinitamente bueno! ilustradme y hacedme
bres 4 . San Bernardo lo llama amor de los conocer cuánto es este exceso de bondad que
a m o r e s 5 ; y santa María Magdalena de Pazzi os ha reducido á ser mi alimento en la santa
decía q u e el alma despues de la comunión po- comunion. S i , pues, os habéis dado todo á
día decir: Todo está consumado 6 ; esto es, mí, j usto es que yo me dé también todo á Vos.
;
S í , Jesús mío, yo me doy todo á Vos. Yo os
i Q u a si d i c a t , e x t r e m o a m o r e e t s u m m o dilexit eos. amo mas que á todo otro b i e n , y deseo reci-
J O m n e m vim a m o r i s e f f u d i t araicis.
biros para mas amaros en adelante: venid,
3 D i v i t i a s sui e r g a h o m i n e s a m o r i s v e l u t effudit.
(Sess. 13, c. 2 ) . p u e s , y venid con frecuencia á mi a l m a , y
* S a c r a m e n t u m c a r i t a t i s , s u m m a e c a r i l a l i s pignus est. haced que ella sea ya para solo Vos. Dicho-
[Opuse. 18, c. 2 o ) .
» Amor a m o r u m . sos los que con verdad puedan decir, como
s C o n s u m r a a l u m est. ( J o a n , x i x , 3 0 ) . san Felipe Neri decía en los transportes de su
- 70 -
a m o r , cuando comulgó por modo de Viático : ¿cómo habéis podido llegar á amarnos hasta
/ Ved aquí mi amor! ved aquí mi amor! dad- querer unirnos de tal modo á Vos, que d e
me á mi amor! vuestro corazon y del nuestro se haga un solo
í . El que come mi carne y bebe mi san- corazon 1 ?
g r e permanece en mí y yo en él San Dio- 5. T e n i a , pues, razón san Francisco de
nisio Áreopagita dice que el amor propende Sales en decir, hablando de una santa comu-
siempre á la union con el objeto a m a d o , y n i o n : El Salvador no podia ser considerado
por cuanto el alimento viene á hacerse una en ningún otro misterio ni mas amable ni mas
misma cosa con el que le come, por eso quiso tierno que en este, en el que se aniquila, por
el Salvador hacerse nuestro alimento, áfind e decirlo así, y se da en comida para entrar en
q u e recibiéndole en la santa comunion v e n - nuestras a l m a s , y unirse al corazon d e los
gamos á ser una misma cosa con él. Tomad fieles ; por manera q u e , como dice san Juan
y comed, dice Jesús, este es mi c u e r p o 2 . Co- Crisóstomo, á este Señor, en quien los Ánge-
mo si hubiera querido decir, observa san Juan les no se atreven á poner sus ojos, es á quien
Crisòstomo: ¡Ohhombres! alimentaos de mí, nosotros nos u n i m o s 2 . ¿ Q u é pastor, añade
para que de vosotros y de mise haga una mis- este mismo Santo, alimenta sus ovejas con su
m a cosa 3 . Así como de dos pedazos de cera propia sangre? Pero ¿ q u é digo pastor?Mu-
fundidos, dice san Cirilo de Alejandría, se chas madres entregan sus hijos á otras nodri-
hace uno solo; así el alma que comulga se zas ; mas Jesús no h a consentido esto, sino
u n e de tal suerte con Jesús, q u e Jesús está en q u e nos alimenta en este Sacramento con su
ella , y ella en Jesús. ¡ Oh mi tierno Salva- propia s a n g r e , y se une á nosotros 3 . E n s u -
d o r ! exclama aquí san Lorenzo Justiniano,
1
Oh ! q u a m m i r a b i l i s est dilectio t u a , Domine J e s u ,
• Q u i m a n d u c a t m e a m c a r n e t » , et bibit m e u m s a n -
q u i tuo corpori taliter nos i n c o r p o r a n voluisti, u t tecum
g u i n e m , in m e m a n e t , et ego in ilio. ( Joan, T I , 5 7 ) .
cor u n u m h a b e r e m u s ! [De ditin. amor. c. 5 ) .
2 Accipite et c o m e d i t e , hoc est corpus m e u m . ( MaM. a
H u i c nos u n i m u r , et facti s u m u s u n u m c o r p u s , una
XXVI, 26).
caro.
s D i x i t : Me c o m e d e , ut s u m m a unio fiat. (/7om. 13). s
Quis pastor oves proprio pascit c r u o r e ? e t quid dico
— 72 - - 73 -
m a , concluye el S a n t o , porque él nos ama pero de vuestra bondad que me daréis fuer-
ardientemente ha querido hacerse nuestro zas para cumplir mis promesas.
alimento, y una misma cosa con nosotros 7. Hemos visto, dice san Lorenzo Justi-
¡ Oh amor infinito, digno de un amor i n - niano, á un Dios que es la Sabiduría misma,
finito ! ¿ cuándo os amaré y o , Dios m i ó , co- hecho como loco por el excesivo amor que nos
mo Yos me habéis amado? ¡ Oh alimento di- tiene Pues qué ¿ n o parece una locura, es-
vino! oh Sacramento de a m o r ! cuando m e cribe san Águstin, el que un Dios se deje co-
alrajéreis enteramente á Yos, ya nada mas mer de sus criaturas 2 ? Pero si todavía hay
os restará que hacer para ser amado de mí. alguna cosa mas que pueda decir una cria-
Siempre quiero comenzar á amaros, siempre tura á su Criador nos atreverémos aun á de-
os lo prometo, y nunca comienzo; mas esto cirlo 3 , con san Dionisio (¡ib. V, de Dio.
es hecho, y a principio desde hoy á amaros Nom. 1 , 4 ) , quien llega á decir que Dios,
verdaderamente: ayudadme, ilustradme, i n - por la grandeza de su a m o r , se ha colocado
flamadme, desasidme de la tierra, y no per- como fuera de sí mismo , puesto que siendo
mitáis que yo resista por mas largo tiempo á Dios se ha hecho hombre, y hasta alimento de
todos los esfuerzos de vuestro amor. Yo os los hombres. Pero, Señor, un exceso s e m e -
amo con todo mi corazon, y por esto yo quie- jante no convenia á vuestra majestad. Sin
ro renunciarlo todo para no agradar ya mas d u d a , responde Jesús por boca de san Juan
que á Vos, ¡ oh mi vida, mi a m o r , mi todo! Crisóstomo; mas el amor cuando quiere ha-
Yo quiero unirme frecuentemente á Yos en cer bien, y manifestarse á su amado, no con-
este Sacramento, áfinde desasirme de todo, sidera lo q u e conviene, no se dirige á donde
y de no amar sino á Vos. Dios mió, yo es-
' V i d i m u s Sapientem a m o r i s n i m i e l a l e i ñ f a l u a l u m .
pastor ? m a t r e s m u l t a e sunt q u a e íilios aliis t r a d u n t n u - 1
Nonne insania videtur d i c e r e : M a n d ú c a l e m e a m c a r -
t r i c i b n s : hoc a u t e m ipse non est p a s s u s , sed ipse nos pro-
n e m , et bibite meum sanguinem?
p r i o sanguine pascit. ( H o m . 6 0 ) .
3
A u d e b i m u s et loqui quod a u c t o r o m n i u m p r a e a m a -
i Semetipsum nobis i m m i s c u i t u t u n u m quid s i m u s :
toriae b e n i g n i l a t i s m a g n i t u d i n e e x t r a se sit.
ardenter e n i m a m a n t i u m hoc e s t . ( Hom. 51).
- l i - - 78 -
le llama la razón , sino á donde le impele el san Clemente, añadiendo san Agustín que
ardor de su deseo 1 . aunque omnipotente, Diosno podía dar mas \
¡ Ah mi Jesús! ¡cuánto me avergüenzo de El Apóstol, pues, se expresa de este modo: El
mí mismo, al pensar que habiendo tenido la Señor Jesús, en la noche que fue entregado,
felicidad de conoceros, ó bien infinito, i n - tomó el p a n , y dando gracias lo partió y di-
finitamente amable, y tan enamorado de mi j o : Tomad y comed, este es mi cuerpo, que
a l m a , me haya dejado yo llevar del amor de será entregado por vosotros 2 . Sucedió, pues,
los bienes viles y despreciables, prefiriéndo- esto aquella noche, en la que los hombres en
los á Vos! Yo os suplico, Dios mió, que cada sus consejos preparaban á Jesús los mayores
dia me descubráis mas y mas la grandeza de tormentos y la misma muerte; la misma no-
vuestra bondad, á fin de que me abrase mas che en que este Redentor infinitamente b u e -
y mas e n vuestro a m o r , y haga los mayo- no acordó por su parte darse á sí mismo á los
res esfuerzos para agradaros. ¡ Ah mi divino hombres en este Sacramento, áfinde hacer-
Maestro! ¿quéobjeto mas bueno, ni mas be- les comprender que su amor era tan grande,
llo, ni mas ^santo, ni mas amable que Yos, que en vez de entibiarse con tanta ingratitud,
puedo yo hallar para a m a r ? Yo os a m o , bon- era en aquel mismo momento todavía mas
dad infinita, mas que á mí mismo, y no quie- vivo y mas tierno que nunca para ellos. \ Ah
ro vivir sino para amaros á Yos, q u e m e r e - Señor amabilísimo! ¿cómo habéis podido
ceis todo mi amor. amar á los hombres hasta el punto de querer
8. San Pablo nos hace considerar el tiem- permanecer con ellos en la tierra para ser su
po en que Jesús nos hizo este don de la E u - alimento, cuando estos mismos hombres os
caristía , don que excede á todos los que p u e - repelían con tanta ingratitud?
de hacer un Dios omnipotente 2 , como dice 1
Cura esset o m n i p o l e n s , p l u s d a r é non poluit.
2
D o m i n u s J e s ú s , in q u a nocte t r a d e b a t u r , accepil
1
Amor r a t i o n e c a r e t , el v a d i t q u o d u c i t u r , non q u o p a n e r a , e t g r a t i a s a g e n s , f r e g i t , e t d i x i t : Accipite el
d e b e a t . (Serm. 143 j. m a n d ú c a t e , hoc est Corpus m e u m , quod pro vobis t r a d e -
5
D o n u m iranscendens omnem p l e n i l u d i n e m . lur. ( / C o r . xi, 23).
- 76 -
9. Yed además el deseo inmenso que t u - mío! atraedme del todo á Vos; haced que en
vo el Salvador toda su vida de ver llegar esta adelante os ame yo con toda la ternura de mi
noche, en la que habia resuelto dejarnos una amor. Sea para otros suficiente el amaros so-
prenda tan preciosa de su amor; pues que en lo con u n amor apreciativo y predominante;
el momento de instituir este augusto S a c r a - ya sé que os contentáis con eso ; mas yo no
mento, dice: He deseado con ardiente deseo me contentaré sino cuando vea q u e os amo
comer esta Pascua con vosotros Palabras con mas ternura aun que á un amigo , á un
con las que manifiesta el vivísimo deseo y el hermano , á un esposo. ¡ Y dónde podré yo
ansia que tenia de unirse á nosotros en la Co- hallar un amigo, un hermano, un p a d r e , un
munion, comprimido su corazon por el amor esposo q u e me ame tanto como Vos me amais,
que nos tenia. Esta palabra, dice san Lorenzo ó Criador mió, Salvador y Dios mió, que por
Justiniano, es la expresión de la mas encen- mi amor habéis dado vuestra sangre y vues-
dida c a r i d a d 2 . Pues este mismo deseo conser- tra vida, y despues de eso todavía os dais to-
va todavía Jesús á todas las almas q u e l e amaD. do entero á mi en este Sacramento de a m o r !
Las abejas, dijo u n dia á santa Matilde, no Yo os a m o , p u e s , ó Jesús m i ó , con todo m i
se arrojan con tanta vehemencia á las flores afecto: yo os amo mas que á mí mismo; a y u -
para extraer de ellas la m i e l , como yo des- dadme á amaros, y nada mas os pido.
ciendo impelido de mi amor al alma que me 10. San Bernardo dice que Dios no nos
desea. ha amado tanto sino para ser amado de nos-
¡ Oh amigo excesivamente amable! ya no os otros *. Y esto mismo protesta nuestro Sal-
restan mas grandes pruebas que darme para vador diciéndonos que no ha venido á la tier-
persuadirme de vuestro amor. l o os doy repe- ra sino para hacerse a m a r 2 ; y ¡ q u é llamas
tidas gracias por vuestra bondad. ¡Ah Jesús de amor tan santas no enciende Jesús en las
1
almas por este divino Sacramento! El venera-
Desiderio desideravi hoc p a s c h a m a n d u c a r e v o b i s -
cum. ( L u c . x x u , 1 5 ) . 1
Ad nihil aliud a m a v i t Deus q u a m ut a m a r e l u r .
2 Flagrantissimae c a r i t a t i s e s t vox haee. 1
I g n e m veni m i l t e r e in t e r r a m .
ble P . D. Francisco Olimpio, teatino, decia puesto que en él habéis e n t r a d o , arrojad de
q u e nada era mas capaz de inflamar nuestros é l , os r u e g o , todas las afecciones que no se
corazones de amor en el soberano bien, q u e enderecen á Vos: apoderaos de tal suerte de
la santa Gomunion. Hesiquio llamaba á J e - mí, q u e pueda yo también, como el Profeta,
sús en este Sacramento, un fuego divino 1 ; y decir en adelante con v e r d a d : ¡Dios mió!
santa Catalina de Sena vió u n d i a , en las ¿ q u é otra cosa deseo yo sino á Vos, ni en el
manos de u n sacerdote, á Jesús en la santa cielo ni en la tierra f ? Vos solo sois y seréis
hostia bajo la figura de una grande hoguera siempre el único dueño de mi corazon y de mi
de amor, admirándose de q u e todo el mundo voluntad, y solo Vos debeisser toda mi heren-
no estuviera abrasado ya en ella. E l altar, di- cia , toda mi riqueza en esta vida y en la otra.
ce el abad Ruperto con san Gregorio Niseno, 12. Decia el profeta Isaías: I d , y publi-
es la bodega en que la esposa de Jesús se e m - cad por todas partes las invenciones del amor
briaga del amor de su S e ñ o r , hasta el punto de nuestro Dios para hacerse a m a r de los hom-
de que olvidándose d é l a tierra se consume en bres 2 . ¿ Y q u é invenciones no ha hallado el
los santos y deliciosos deliquios de la c a r i d a d 2 . amor de Jesús para hacerse a m a r de nosotros?
11. ¡ Oh amor de mi corazon! oh Sacra- Sobre la cruz ha querido abrirnos en sus s a -
mento santísimo! o h ! que yo m e acuerde gradas llagas otras tantas fuentes de gracias,
siempre de Vos, á fin de olvidar todo lo d e - q u e para recibirlas bástanos el pedirlas con
más, y de amaros á Vos solo siempre y sin confianza; y no contento con esto ha querido
reserva! ¡ Ah Jesús mió! Vos habéis llamado
' Q u i d m i b i est in coelo, e t a te quid volui super t e r -
tantas veces á la puerta de mi corazon que al r a m , Deus c o r d i s m e i , et p a r s m e a D e u s in a e l e r n u m ?
fin habéis entrado en é l , así lo espero; mas (Psalrn. LXXII, 2 3 , 2 6 ) .
* H a u r i e t i s a q u a s in gaudio d e fontibus S a l v a l o r i s :
e t dicetis in illa d i e : conplemini D o m i n o , et invócate
« Ignis d i v i n u s . •
nomen ejus : notas facite in populis a d i n v e n t i o n e s ejus.
* I n t r o d u x i t m e ¡n cellam v i n a r i a m , o r d i n a v i t in m e (¡sai. SIL, 3 ) .
c a r i t a t e m : fulcite m e floribus, stipate m e m a l i s , q u i a
g m o r c l a n g u e o . (Cant. 11, 4). 6*
- 8 0 -
- 81 - '
dársenos á sí mismo enteramente en el santí-
por su a m o r 4 , es muy justo q u e vo me e m -
simo Sacramento.
plee todo entero en servirle y en amarle.
13. ¡ O h h o m b r e ! dicesan J u a n Crisóslo- 14. ¡Ah mi amable Jesús'.' decidme, ¿ q u é
mo, ¿por q u é eres tan avaro de tí mismo, y mas os resta inventar para haceros amar de
por q u é das con tanta reserva tu amor á este m í ? ¿y pudiera yo continuar en seros tan i n -
Dios, q u e se h a dado todo á tí sin ninguna grato como lo he sido hasta a q u í ? Señor, no
partición 1 ? Esto es precisamente, dice el a n - lo permitáis. Vos habéis dicho q u e el que co-
gélico Doctor, lo que Jesús hace en el Sacra- me vuestra carne en la Comunion vivirá bajo
mento del altar: É l nos ha dado todo lo que la impresión de vuestra gracia 2 . S i , pues,
es y lodo lo q u e tiene 2 . Ved a q u í , añade san me permitís recibiros en la santa Comunion'
Buenaventura, q u e este Dios inmenso, á haced que mi alma viva siempre con la ver-
quien no puede contener todo el universo, dadera vida de vuestra gracia. Yo me arre-
viene á ser nuestro prisionero y nuestro c a u - piento, ¡ oh mi Soberano bien! dehaberla me-
tivo cuando le recibimos en nuestros corazo- nospreciado hasta a q u í , pero os dov gracias
nes por la santa Comunion 3 . Por eso san Ber- porque me concedeís tiempo para llorar los
nardo considerando este exceso de a m o r , de- ultrajes q u e os he hecho, y para amaros so-
cía: Mi buen Jesús haqüerido hacerse huésped bre esta tierra. E n lo que me restare de vi-
inseparable de mi c o r a z o n i . Y pues que mi d a , quiero poner todo mi amor e n Vos, v
Dios, añadía, haqüerido dárseme todo entero quiero aplicarmeá agradaros todo cuanto p u -
diere. Socorredme, Jesús mío, no me a b a n -
1
Tolum tibí d e d i l , nihil sibi r e l i q u i t .
donéis. Salvadme por vuestros méritos, y que
2 Deus in E u c h a r i s t i a t o t u m quod est e l l i a b c t dedit mi ocupacion sea la de amaros siempre en
nobis- ¡Opuse. 6 2 , v. 2 ) . esta vida y en la eternidad. María, madre
a E c c e q u e m m u n d u s capece non polesl c a p t i v a s n o s -
ter est. [la praep. Jlissae).
m í a , socorredme también Vos.
4
I n d i v i d u u s cordis raei hospes.
1
T o t u s in m e o s u s u s expensus. - s Q u i m a n d u c a ! m e
et ipse vivet p r o p l e r me, ( J o a n . v i . 58).
- 83 -
ahora apoderado de un temor tan grande de
CAPÍTULO VI. la muerte que llega hasta suplicar á su P a -
dre le libre d e ella 1 ? Pídele, responde el
Del sudor de sangre y de ta agonía de Jesús en venerable Beda, que el cáliz pase léjos de él
el huerto. para mostrar que era verdadero hombre 2 .
Aunque el buen Salvador queria morir pa-
ra mostrarnos por su muerte el amor que nos
1 . Ved aquí, de q u é modo nuestro a m a -
tenia; mas para q u e los hombres no pensasen
ble Salvador, estando y a e n el huerto d e
que s u cuerpo era fantástico, como algunos
Gethsemaní, quiere comenzar él mismo s u
herejes han blasfemado, ó q u e por virtud de
dolorosa pasión. Permite al temor, al tedio,
la divinidad habia muerto sin experimentar
á la tristeza que vengan á hacerle sufrir todos
dolor alguno, dirige esta súplica á su Padre,
sus tormentos 1 . Comienza, p u e s , á sentir un
no tanto para ser oido en ella, como para h a -
grande pavor de la muerte y de las penas que
cernos comprender que moria como hombre,
muv luego debia s u f r i r : coepit parné. Pero
y q u e moria apoderado de u n gran temor de
q u é , ¿no era el mismo Jesús que antes se
la muerte y de los dolores q u e debian acom-
habia ofrecido espontáneamente á semejantes
pañar á la suya.
d o l o r e s 2 ? ¿No era el mismo q u e habia d e -
seado tan ardientemente este tiempo de su ¡ Oh Jesús! oh amabilísimo Jesús! Vos qui-
pasión, v el que poco antes habia dicho : H e sisteis cargaros con nuestra timidez, áfinde
deseado "con gran deseo comer con vosotros comunicarnos vuestra fortaleza para padecer
esta Pascua 3 ? ¿ C ó m o , pues, se" encuentra los trabajos de esta vida. Seáis para siempre
bendecido por esta tierna compasion; y todos
i C o e p i t p a v e r e , t a e d e r e , e t m o e s t u s esse. ( M a r c . W , 1 p a t e r m i , si possibile e s t , t r a n s e a t a m e c a l i s isle.
3 3 ; Slatlh. x x v i > 3 " ) . . (Mallh. x x i , 2 6 , 39).
J O b l a t u s est q u i a ipse voluit. (IsaI. LUÍ , 7 , . 2 O r a l t r a n s i r é c a l i c e m , u t o s t e n d a t q u o d vere h o m o
a Desiderio desideravi hoc pascha m a n d u c a r e v o b . s - _ erat.
cum. ( L m . x x u , 15).
- 85 -
nuestros corazones os amen como Vos lo de- 3. «Aparécese, pues, u n Ángel que le
seáis y como Vos lo mereceis. «conforta '.»• El socorro vino ; pero este so-
2. Coepittaedere. Comienza también áex- corro , dice el venerable Beda, mas aumentó
perimentar un gran tédio por los tormentos su pena que ladisminuvó 2 . Sí, porque el Án-
q u e le estaban preparados. Cuando él se en • gel no le comunicó fuerzas sino para sufrir
tristece, las delicias mismas se cambian en mas y mas por amor del hombre y por la glo-
amargura. Con un tédio semejante ¿ q u é an- ria de su Padre. ¡Oh! ¡ q u é tormento os causa,
gustias no debió causar á Jesús la horrible mi amable Maestro, este primer combale! En
imagen, que entonces se representó á su espí- el curso de vuestra pasión los azotes, las es-
ritu, de todos los tormentos interiores y ex- pinas, los clavos no vinieron sino sucesiva-
teriores que durante el resto de su pasión de- mente á haceros s u f r i r ; mas en el huerto os
bían martirizar tan cruelmente su cuerpo y asaltaron todos juntos los dolores de vuestra
su alma santa? Entonces se le hicieron ver pasión, y los aceptásteis todos por mi amor y
distintamente lodos los dolores q u e debia s u - por mi bien. ¡ Ah Dios mío! ¡ cuánta es mi pe-
frir, todas las afrentas que había de recibir na de no haberos amado en lo pasado, y de
de los judíos y de los romanos; todas las in- haber preferido mis placeres criminales á
justicias que le habían de hacer los jueces de vuestra voluntad! yo los detesto mas q u e nin-
su causa; y sobre todo se le hizo ver aquella gún otro mal, y me arrepiento de ellos con
desolada muerte, que debia sufrir, a b a n d o - todo mi corazon. Jesús mió, perdonadme.
nado de todos, tanto de los hombres como de 4. Con el tédio y la tristeza comienza
Dios, en u n mar de dolores y de desprecios Jesús á experimentar una grande angustia y
inauditos; y ved aquí lo q u e le causó un té- aflicción de espíritu 3 . Pero Señor, ¿ n o sois
dio tan amargo que se vio obligado á pedir
socorro al Padre eterno. ¡ Ah Jesús mió! yo 1 A p p a r u i t a u l e m Angelus confortaría c u m . ( £ u e . x x u :
me compadezco de vuestros padecimientos, v. 4 3 ) .
2
C o n f o r l a l i o dolorem non rainuit, sed a u x i t .
yo os los agradezco, yo os amo. 3
Coepit c o n t r i s t a n et moestus esse. [Matth. xxvi, 3 7 ) .
- 87 -
Vos el que dais á vuestros mártires una ale- saron u n tan gran espanto de' la muerte.
gría tan grande e n sus padecimientos, q u e 6. Cuanto mas amaba el Verbo eterno á
llegan hasta menospreciar los tormentos y la su P a d r e , tanto mas aborrecía el pecado, del
muerte? San Agustín dice d e san Vicente, que conocía toda su malicia. Para borrar,
q u e durante su martirio hablaba con tanta pues, el pecado del m u n d o , y para no ver ya
alegría, que parecía que uno padecía y que ofendido por él á su muy amado P a d r e , se
otro hablaba. Se cuenta de san Lorenzo que habia hecho h o m b r e , y se habia resuelto á
tostándole sobre las parrillas, era su conso- sufrir una pasión y una muerte tan dolorosa.
lacion tan g r a n d e , que insultaba al tirano y Mas, viendo asimismo que no obstante todos
le d e c i a : Vuélveme del otro lado, y come sus padecimientos habian de cometerse t a n -
Y despues de esto, ¿cómo, ó Jesús mió, Vos tos nuevos pecados en el mundo, experimen-
q u e habéis dado á vuestros siervos tanta ale- tó, dice santo T o m á s , u n dolor superior al
gría en sus tormentos, habéis reservado para q u e experimentaron jamás de sus propias fal-
Vos una tristeza tan grande en los vuestros? tas todos los penitentes 1 ; u n dolor que exce-
5. ¡Oh alegría del paraíso, q u e llenáis dió á toda la pena con que puede ser afligi-
de regocijo al cielo y á la tierra! ¿por q u é os do el corazon humano. L a razón d e esto es
veo vo ahora tan afligido y tan triste, y os porque lodos los padecimientos de los hom-
oigo*decir q u e la tristeza q u e experimentáis bres están, al fin, mezclados de algún con-
es°capaz de daros la muerte 2 ? ¡Oh Salvador suelo, mas el dolor de Jesús fue un dolor puro
mió! ¡ a h ! ya oigo que m e respondéis, que sin ningún lenitivo 2 . ¡ A h , si yo os amara,
no fueron tanto los dolores de vuestra pasión si yo os a m a r a , ó Jesús mió! viendo todo lo
cuanto los pecados de los hombres, y los mios q u e habéis sufrido por m í , me serian dulces
entre otros, los q u e en este momento os cau- todos los dolores, todos los oprobios y todos

t Versa e t m a n d u c a . ' E x c e p i t o m n e m d o l o r e m c u j u s c u m q u e conlriti .


2
2 Tristis est a n i m a m e a u s q u e a d m o r i e r a . ( M a r e . P u r u m dolorem a b s q u e ulla consolationis p e r m i x -
lione e x p e r t u s e s t . ( C o n t e n s . 1 0 , 2 , lib. 1 0 , dis. 4.).
los malos tratamientos del mondo. Conceded- r a q u e , penetrados d e reconocimiento, h a -
me por gracia vuestro amor, para q u e yo s u - bíais de dejar de pecar y empezar á amarme,
fra con placer, ó al menos con paciencia, lo ¡oh! ¡con cuánto gozo iria yo ahora á m o -
poco que Vos m e hiciéreis padecer. No m e rir por vosotros! Pero al ver, despues de t a n -
hagais morir sin que os acredite mi recono- tas penas mias, tantos pecados vuestros; des-
cimiento por el exceso de vuestro amor. Yo pues de tanto a m o r , tanta ingratitud ; esto
propongo, en las tribulaciones q u e me e n - es lo que m e aflige, lo q u e m e pone triste
viáreis, deciros siempre: Jesús mió, yo abra- hasta la muerte, y lo que me hace sudar s a n -
zo esta pena por vuestro a m o r ; yo quiero su - gre. Y según el Evangelista, este sudor fue
frirla por agradaros. tan copioso, que humedeció primero las ves-
7. Se lee en la historia q u e algunos p e - tiduras del Salvador, y despues regó con
nitentes, ilustrados con una luz divina, m u - abundancia la tierra f
rieron de dolor viendo la malicia de sus pe- 8. ¡Ah mí tierno Jesús mió! yo no per-
cados. ¡Cuál debería ser, pues, este suplicio cibo en este huerto ni azotes, ni espinas, ni
para el corazon de Jesús, que veia todos los clavos que rasguen todavía vuestra c a r n e :
pecados del m u n d o , todas las blasfemias, to- ¿cómo, pues, os veo todo bañado d e s a n g r e
dos los sacrilegios, todas las impurezas y to- desde la cabeza hasta los piés? Mis pecados,
dos los demás crímenes q u e habían de come- pues, fueron la cruel prensa, q u e á fuerza
terse por los hombres despues de su muerte, de a-fliccion y de tristeza hizo entonces bro-
viniendo á ser entonces cada uno de ellos co- tar de vuestro corazon una tan grande abun-
mo una bestia feroz que le desgarraba el co- dancia d e s a n g r e . Yo f u i , pues, entonces, yo
razon con un tormento particular! Esta es la misma, uno de vuestros mas crueles verdu-
razón por que nuestro Salvador, agonizando gos, yo ayudé á atormentaros mas cruel-
en el huerto, diría en su aflicción: ¿ T a l es, mente con mis pecados; porque es muy cier-
ó hombres, la recompensa q u e habéis de 1
E t f a c l u s e s t s u d o r e j u s sicut g u l t a e s a n g u i n i s d e -
darme por mi inmenso amor? ¡ A.h! si yo vie- c u r r c n t i s in t e r r a m , (Lúe. x x u . 4 4 ) .
to q u e si yo hubiera pecado menos, Vos h u - giienza de levantar los ojos al cielo viéndose
biérais sufrido entonces menos. Cuanto mas cargado con tantas iniquidades. ¡ Ah mi Sal-
placer, pues, he tenido yo en ofenderos, tan- vador! yo os veo todo pálido y sumergido en
to mas h e aumentado en este momento la la tristeza por el exceso de vuestra pena. ¡ Vos
aflicción y las angustias de vuestro corazon. en las agonías de la muerte, y Vos suplicáis M
¡ Y cómo no me hace morir de dolor el p e n - Dios mió, decidme, ¿por quién suplicáis?
samiento , de que yo he pagado el amor q u e ¡ Ah! en este momento no fue tanto por Yos
me habéis manifestado en vuestra pasión au- como por mí por quien suplicabais, ofrecien-
mentando vuestra tristeza y vuestros sufri- do al Padre eterno vuestras poderosas súpli-
mientos! ¡ Yo, pues, he atormentado este co- cas, unidas á vuestros sufrimientos, para al-
razon tan amable, tan tierno y que tanto me canzarme , miserable de mí, el perdón de mis
ha a m a d o ! Señor, puesto q u e ya no me q u e - ofensas 2 . ¡Oh Salvador mió! ¿cómo habéis
da en este momento otro medio de consola- podido amar tanto al que tanto os ha ofen-
ros que el de afligirme por haberos ofendido, dido? ¿cómo habéis podido aceptar tantos pa-
sí, Jesús mió, yo me aflijo de ello y me a r - decimientos por mí, previendo desde enton-
repiento de todo corazon. Dadme u n dolor ces la ingratitud que vo habia de tener con
tan fuerte, que me haga llorar sin cesar has- Vos?
ta el último suspiro de mi vida las penas q u e 10. ¡ Ah! haced que yo participe, mi buen
os he causado, á Yos, Dios mió, mi amor y Maestro, de aquel dolor q u e entonces sentis-
mi todo. teis Vos de mis pecados; yo les tengo horror
9. Sintiéndose Jesús rendido bajo el peso al presente, y reúno este mi horror al q u e
de la estrecha obligación de satisfacer por to- Vos tuvisteis en el huerto. Yo os conjuro,
dos los pecados del m u n d o , se prosterna con 1
F a c l u s in agonia p r o l i x i a s o r a b a t . (Luc. XXII, 43).
s
Q u i in d i e b u s c a r n i s s u a e p r e c e s s u p p l i c a t i o n e s q u e
el rostro sobre la tierra á fin de suplicar en ad e u m q u i posset illum s a l v u m facere a m o r t e , c u m cla-
favor de los h o m b r e s ; como si tuviera v e r - m o r e valido et l a c r y m i s o f f e r e n s , e x a u d i t u s est p r o s u a
r e v e r e n l i a . [Uebr. v , 7 ) .
i P r o c i d i t in faciera s u a m . (Slaítk. « v i , 39).
Salvador mió, que no miréis á mis pecados;
el infierno seria demasiado poco para m í ; CAPÍTULO VII.
considerad los padecimientos que por mí h a - Del amor que Jesús nos ha testificado sufriendo
béis sufrido. ¡Oh amor de mi Jesús! T ú eres tantos menosprecios durante su pasión.
el amor y la esperanza mia. Señor, yo os amo
con toda mi a l m a , y quiero amaros siempre. 1. Belarmino dice que los menosprecios y
¡Ah! por los méritos de esta tristeza, de es- las ignominias causan mas pena á las almas
ta agonía q u e habéis sufrido en el huerto, grandes que los padecimientos del cuerpo \
dadme el fervor y aliento necesarios en todo Con efecto, si estos afligen la carne, a q u e -
lo q u e emprendiere por vuestra gloría. Por llos afligen el a l m a , cuya pena es tanto mas
los méritos d e vuestra agonía concededrae g r a n d e , cuanto ella es mas noble que el cuer-
fuerza para resistir á todas las tentaciones d e po. Pero ¿quién jamás hubiera podido i m a -
la carne y del infierno. Dadme la gracia d e ginarse, q u e el mas gránele personaje del
resignarme siempre en vuestras disposicio- cielo y d e la tierra, que el Hijo de Dios v i -
n e s , y de repetir siempre con Jesucristo: niendo ai mundo á hacerse hombre por amor
Que no se haga mi voluntad, sino la v u e s t r a ' . á los hombres, había de ser tratado con tan-
Amen. tos menosprecios é injurias, como si fuera el
último y mas vil de los mortales 2 ? San An-
i Non quod e g o v o l o , sed quod t u . ( M a r c . x i v . 36),
selmo asegura que Jesucristo quiso sufrir tan-
tas y tales afrentas, que va no fuera posible
ser mas humillado que lo fue en su pasión 3 .
¡ Oh Rey del universo! Vos sois el mayor de
1
Nobiles animi pluris f a e i u n t i g n o m i n i a m , q u a m d o -
loris corporis.
2
V i d i m u s e u m d e s p e c t u m , et n o v i s s i m u m v i r o r u m .
(Isai. LUÍ, 2 , 3 ) .
3
Ipse t a n t u m s e h u m i l i a v i t ut u l t r a non posset.

" XLV.
- 94 - - 95 —
todos los reyes; pero h a b é i s querido ser mas vuestro amor, impulsadas por algún vil i n -
menospreciado que todos los hombres , para terés, ó por respetos humanos, ó por el amor
enseñarme á amar los menosprecios. P u e s , y a de culpables placeres, llegan á seros ingra-
que Yos habéis sacrificado vuestra honra por tas y le abandonan! Quien se encuentre, pues,
mi amor, yo quiero sufrir por vuestro amor en el número de estos ingratos diga entre g e -
todas las afrentas que se me hicieren. midos: ¡Ah mi tierno Jesús! perdonadme,
2. Pero, ¡ y qué suerte de afrentas no ha yo no quiero abandonaros ya. Antes perder
sufrido el Salvador en s u pasión! É l se vió la vida y perderla mil veces, que perder vues -
afrentado hasta por sus mismos discípulos; tra g r a c i a : ¡oh mi Dios, mi amor, mi todo!
uno de ellos le hizo traición y le vendió por 3. Ved aquí á Judas q u e , llegando con
treinta dineros; otro renegó de él por tres ve- los soldados al huerto, se adelanta, abraza á
ces, protestando públicamente que no le co- su Maestro y le besa. Jesús le permite este
nocía, y que se avergonzaba de haberlo an- beso; mas conociendo su pérfido designio, no
tes conocido. Los demás discípulos, viéndolo puede menos de quejársele á él mismo de es-
preso y maniatado, huyen todos y le aban - ta negra traición, y decirle: J u d a s , ¿con un
donan1. beso entregas al Hijo del Hombre *? E n el
¡Oh Jesús abandonado! ¿ q u i é n , pues, mismo instante los insolentes ministros de su
tomará vuestra defensa si desde el principio crimen se precipitan sobre Jesús, le atan las
de vuestra prisión vuestros mas caros amigos manos á la espalda, y le aprisionan como á
se alejan y os desamparan? Mas ¡oh Dios! un m a l h e c h o r 2 .
esta afrenta no se acabó con vuestra pasión. Cielos, ¡qué es lo que veo! un Dios apri-
¡Cuántas almas hay q u e despues de haberos sionado! ¿ v p o r quién? por los hombres, por
seguido, despues d e haber recibido de Yos unos gusanos de la tierra q u e él mismo ha
gracias multiplicadas y señales especiales de 1
J u d a , osculo Filium hominis tradis? ( L u c . XXII, 48).
s
Ministri J u d a e o r u m comprehenderunt Jesum et 1¡-
i T u n e discipuli relinquentes eum , omnes fugerunt.
gaverunt eum. ( J o a n . XVHI, 1 2 ) .
(31are. x i v . 50).
7*
criado. Ángeles del paraíso, ¿ q u é decís? y le coge, otro le a t a , aquel le da empujones,
Vos, Jesús m i ó , ¿por q u é os dejais atar? este le hiere \ Condúcenle, p u e s , á nuestro
¿ Q u é teneis Yos, pregunta san Bernardo, dulce Salvador así maniatado, primero á la
con las cadenas de los esclavos y de los cri- casa de Anas, y despues á la de Caifas, don-
minales, Yos que sois el Santo de los santos, de J e s ú s , interrogado por este mal hombre
el Rey de los reyes y el Señor de los seño- acerca de sus discípulos y de su doctrina, res-
res «? ponde q u e él nada había hablado en secreto,
Mas si los hombres os cargan de cadenas, sino en público, y que los mismos q u e le cer-
¿por qué no las rompéis, y os libráis de los caban sabían bien lo que había enseñado
tormentos y de la muerte q u e estos hombres Mas á esta respuesta uno de los criados, tra-
os preparan? Pero y a lo comprendo; no son, tándole de descortés y atrevido, le d a una
n o , ó Maestro mió, esos cordeles los que os gran bofetada 3 .«¡ Oh Ángeles! exclama aquí
aprisionan, es solo el amor el q u e os cautiva «san Jerónimo, cómo calíais? ¿Hasta ese
y os fuerza á sufrir y morir por nosotros. ¡ Oh «punto os ha asombrado y pasmado una tan
amor divino! exclama san Lorenzo Justinia- «grande paciencia 4 ?»
n o , tú solo has podido aprisionar á un Dios ¡ Ah mi buen Jesús! cómo, ¿ u n a respues-
y conducirle á la muerte por el amor de los ta tan prudente y tan moderada merecía por
hombres2. ventura una afrenta tan grande en presencia
i . Mira, ó hombre, dice san Buenaven-
' Intuere, homo, canes illos t r á b e n l e s , et a g n u m
tura, mira aquellos perros rabiosos que a r - quasi ad victimara m a n s u e l u m s i n e resistentia sequi.
rastran á Jesús, á e s t e cordero mansísimo, Unus apprehendit, aliusligat, alius impellit, a l i u s p e r -
culit. ( M e d i t . ) .
q u e camina sin resistencia al matadero. Uno
2 E g o p a l a m locutus sura : ecce hi sciunt q u i d d i x e -
r i m e g o . [Joan, XVIII, 2 0 , 21).
3
» O Rex r e g u m , ó D o m i n u s d o m i n a n t i u m ! q u i d t i b i Unus assistens rainistrorum dedit a l a p a r a J e s u , d i -
e t VmCülis? ( V e Curvit., c. 4 ) . c e n s : Sic respondes P o n t i f i c i ? [Joan, r v m , 22).
s o c a r i t a s ! q u a m m a g n u m esl vinculura t u u m , q u o t A n g e l i , q u o m o d o siletis? Ad q u i d attonitos vos t e n e t
D e u s ligari p o t u i t ! ( D e lig. vit., c. 6 ) . t a n t a p a l i e n l i a ? [Tlom. 8 1 inJnan.).
- 98 - - 99 -
de tantas gentes? E l indigno pontífice, e n re menester. S í , Jesús m í o , yo no quiero
vez de reprender á este atrevido criado por vivir ya para mí, sino para Vos solo y para
su insolencia, le a l a b a , ó al menos s e lo vuestro a m o r : venid en mi ayuda por vues-
aprueba con señas. Y Yos, S e ñ o r , lo sufrís tra gracia.
todo para expiar las afrentas que yo misera- 6> Entonces le escupieron en la cara , v
ble he hecho con mis pecados á la divina Ma- le dieron de bofetadas!. Despues de haberle
jestad. Jesús m i ó , yo os doy gracias por ello. juzgado digno de muerte, y mirándole desde
Padre eterno, perdonadme por los méritos de entonces como un hombre condenado al s u -
Jesús. plicio y declarado infame, aquella canalla se
5. E n seguida el inicuo pontífice le pre- ocupó toda la noche en maltratarle, dándole
g u n t a bajo de juramento si era verdadera- bofetadas, puntapiés, arrancándole la barba,
mente el Hijo de Dios 1 . Jesús por respeto al y aun escupiéndole en el semblante; y m o -
nombre de Dios, afirma q u e así e r a ; y ras- fándose de él como de u n falso profeta, le
gando entonces Caifás sus vestiduras, dice decían: Adivina, Cristo, quién te h a heri-
exclamando que ha blasfemado; y lodos á la do 2 . Nuestro Salvador habíalo y a predicho
vez gritan q u e merecía la m u e r t e 2 . S í , con todo esto por Isaías: Yo h e entregado mi
razón, ó Jesús mió, os declaran digno d e cuerpo á los que me herían, y mis mejillas á
m u e r t e , puesto q u e habéis querido encarga- los que me abofeteaban; no he desviado la
ros de satisfacer por mí que merecía la m u e r - cara de los que me injuriaban y me llenaban
te eterna. Mas, si por vuestra muerte me ha- de salivas 3 . Según san Jerónimo, dice el pia-
béis salvado la vida, justo es que yo emplee doso Taulero, no serán conocidas todas las
toda mi vida y aun la pierda por Vos si fue-
i T u n e e x p u e r u n t in faciem e j u s , et c o l a p h i s e u m c e -
c i d e r u n t . ( l l a l l h x x v i , 67).
i A d j u r o te p e r D e u m v i v u m , u t dicas n o b i s si tu es s P r o p h e t i z a n o b i s , C b r i s t e , q u i s le percussit ? {Ibid.).
C h r i s t u s F i l i u s Dei. ( M a t t h , x x v i , 6 3 ) . s Corpus raeurn dedi p e r c u t i e n t i b u s , e t genas m e a s
a A t i 11 í r e s p o n d e n t e s , d i x e r u n t : R e u s est m o r t i s . v e l l e n i i b u s ; faciem m e a m non a v e r t i a b increpanlibus
(Ibid.). et conspuentibus. (Isai. L , 0).
- 1Ü0 -
penas y lodos los insultos que Jesús sufrió en cordero inocente, humilde y lleno de dulzu-
estanochesino el diadel juicio universal. San r a , lo sufre todo, aun sin q u e j a r s e , y todo
Aguslin, hablando de las ignominias sufridas lo ofrece á su Padre para alcanzarnos el per-
por Jesús, dice: Si esta medicina no llega á don de nuestros pecados
cuiar el orgullo, ignoro lo que le curará Meditando un día santa Gertrudis acerca
¡Ah mi Jesús! ¿cómosois Vos tan humilde y de las ignominias hechas á Jesús durante su
yo tan orgulloso? Señor, ilustradme, haced- pasión, prorumpió en alabanzas y bendicio-
ine conocer lo que Vos sois y lo que yo soy. nes, y el Salvador se le manifestó t a n con-
Entonces le escupieron en el semblante 2 . tento de esto q u e se dignó darle amorosa-
¡ L e escupieron! ¡oh Dios! ¡qué mayor ul- mente las mas tiernas gracias.
traje que ser injuriado con esputos y salivas! ¡ Ah! Maestro mió, objeto d e tantos m e -
E l último de los escarnios, dice Orígenes, es nosprecios ! Vos sois el Rey del cielo, el Hijo
ser escupido 3 . ¿ E n dónde se acostumbra es- del Altísimo; Vos no merecíais ser maltra-
cupir, sino en el lugar mas súcio? ¿Y Vos, tado y ultrajado, sino adorado, amado y ben-
Jesús mió, sufrís q u e seos escupa en el ros- decido de todas las criaturas. Yo os adoro, yo
tro? H é a q u í , pues, una turba inicua que os os bendigo y doy gracias; yo os amo de todo
maltrata con bofetadas, que os ultraja con mi corazon, y me arrepiento de haberos ofen-
puntapiés, q u e os cubre de salivas la cara, dido ; a y u d a d m e , tened piedad de m í .
q u e os hace todo cuanto quiere ; ¡ y Vos no 7. Llegada ya la m a ñ a n a , los judíos con-
desplegáis los labios con amenazas ni recon- ducen á Jesús delante de Pilato para hacerle
venciones 4 ! No por cierto! sino que como un condenar á m u e r t e ; mas Pilato lo declara
inocente 2 . Y á fin de librarse de la importu-
1 H a e c m e d i c i n a si s u p e r b i a m non c u r a t , quid e a m
curel nescio. (üom. 2 Quadr. serm. 1). non c o m m i u a b a t u r , i r a d e b a t a u t e m j u d i c a n t i se i n j u s t e .
2 T u n e e x p u e r u n t in faciem e j u s . (MaUh. x x v i , 67). ¡ I Pclr. i i , 2 3 ) .
1
3 Ad e x t r e m a r a i n j u r i a m p e r t i n e t s p u t 3 m e n t a a c c ¡ - Quasi a g n u s c o r a m tondente se o b m u l e s c e t , et non
pere. a p e r i e t os s u u m . ( I s a i . LUÍ , 7).
s
'* Cu.m m a l e d i c e r e t u r non m a l e d i c e b a t , c u m p a l e r e l u r Nihil invenio c a u s a e in hoc b o m i n e . ( L u c . x x m , 4).
— 102' - - 103 -
nidad de los judíos, que continuaban pidien- bécil y estólido, porque no se defendió
do la muerte del Salvador, lo remitió á He- ¡Oh Sabiduría eterna! ¡oh Verbo divino!
rodes. Herodes se gozó mucho de ver condu- ya no os faltaba otra afrenta que la de ser
cir á Jesucristo en su presencia, esperando tratado de loco y privado del sentido común!
q u e para librarse de la muerte haría delante Tanto os estrechaba el deseo d e nuestra s a -
de él alguno de los prodigios de q u e había lud, q u e por nuestro amor no solo quisisteis
oido hablar; por eso le hizo muchas p r e g u n - exponeros á los oprobios, sino hartaros de
tas. Pero como no queria librarse de la m u e r - ellos, como lo habia profetizado Jeremías:
te , y como este malvado no era digno de oir Dará la mejilla al que le hiriere, será harto
sus respuestas, Jesús guarda el mayor silen- de oprobios 2 . Pero S e ñ o r , ¿cómo podéis t e -
cio y nada le responde. Entonces este rey so- ner tanto amor á los hombres, de quienes no
berbio con toda su corte, le hizo experimen- habéis recibido sino ingratitudes y menos-
tar muchos desprecios; y haciéndole poner precios? ¡ A y de mí! q u e yo soy uno de a q u e -
una vestidura blanca, para demostrar q u e lo llos hombres q u e os han hecho mas ultrajes
consideraba como un estúpido y u n insensa- que Herodes! ¡ Ah Jesús m í o ! no me casti-
to, lo volvió á remitir á P i l a t o E l cardenal guéis como á Herodes, privándome del dul-
H u g o comenta así estas palabras: B u r l á n - ce sonido de vuestra voz. Herodes no os r e -
dose de él como de un fatuo, le vistió con conocía por lo q u e sois, mas yo os reconozco
una túnica blanca 2 ; y san Buenaventura: por mi Dios: Herodes no os a m a b a , pero yo
L e despreció como impotente, porque no hizo os amo mas q u e á mí mismo. ¡Ah! no m e
ningún milagro; como ignorante, porque negueis la voz de vuestras inspiraciones como
no respondió ninguna p a l a b r a ; como im- por mis ofensas lo merezco. Decid qué es lo
1
Sprevit illum t a n q u a m i m p o t e n t e m , q u i a signum
1
Sprevit a u t e m illum H e r o d e s c u m e x e r c i l u s u o , e t noií f e c i t ; t a n q u a m i g n o r a n t e m , q u i a v e r b u m non r e s -
¡llusit ¡iidutum v e s t e a l b a , e t r e m i s i t al P i l a t u m . (Luc. p o n d i t ; t a n q u a m s l o l i d u m , q u i a se non defendit.
XXill, 11). 2 D a b i t p e r c u l i e n t i se m a x i l l a m , s a t u r a b i t u r o p p r o -
« Illudens ei q u a s i f a t u o , induit veste alba. briis. ( Thren. í u , 30).
que Vos quereis de mí, porque con vuestra d o ; en adelante quiero preferiros á Vos sobre
gracia todo lo quiero hacer. otro cualquiera bien; yo estoy resuelto á mo
8. Habiendo sido Jesús devuelto á Pilato, rir mil veces antes que separarme d e Vos.
el gobernador lo presentó al pueblo para s a - Concededme una santa perseverancia, con-
ber á cuál de los dos quería que se librase cededme vuestro amor.
en aquella Pascua, si á Jesús, ó á Barrabás 9. Mas adelante hablarémos de losdemás
el homicida. Mas el pueblo gritó: No á este, ultrajes que el Salvador tuvo que sufrir hasta
sino á Barrabás \ Entonces Pilato les d i j o : que alfinmurió en la cruz \ Por ahora con-
¿ Q u é haré, pues, de J e s ú s 2 ? Ellos respon- sideremos con cuánta exactitud se ha c u m -
dieron: Q u e sea crucificado 3 . P e r o , ¿ q u é plido en nuestro Salvador lo (gje el Salmista
mal ha hecho este inocente? Y ellos replica- habia predicho de é l ; á saber, que en su pa-
ron : Que sea crucificado 4 . Mas, ¡oh Dios! sión vendría á ser el oprobio de los hombres
la mayor parte de los hombres continúa aun y el desecho de la p l e b e 2 : que moriría c u -
en el día diciendo: No á e s t e , sino á B a r r a - bierto de ignominia, ajusticiado por mano
bás 5 , cuando prefieren un placer sensual, u n del v e r d u g o , sobre u n madero infame, y
punto de honor, un movimiento de cólera al puesto como u n malhechor entre dos ladro -
mismo Jesús. nes3.
¡Ah mi divino Maestro! Yos sabéis m u y ¡Oh Dios altísimo! exclama san Bernardo,
bien que hubo un tiempo en que yo os he he- Vos el último de los hombres! el Omnipotente
cho la misma injuria, cuando os he pospues- hecho miserable! la gloria de los Ángeles he-
to á mis malditos placeres. Jesús mió, p e r - cho oprobio de los h o m b r e s 4 !
donadme, q u e yo me arrepiento de lo pasa- 1
Suslinuitcrucemconfusionecontempla. (Z7e6r.xn,2).
1
Non h u n c , sed B a r a b b a m . , (Joan, XYII'I, 4 0 ) . - E g o a u l e m s u m v e r m i s , et non h o m o ; o p p r o b r i u m
2 b o m i n u m , et abjectio plebis. (Psalm. x x i , 7 ) .
Quid igitur f a c i a m de J e s u ? ( M a t l h . x x v n , 22J.
3
Crucifigatur. 3 E t c u m sceleratis r e p u t a t u s est. ( I s a i . u n , 12).
4
4 O n o v i s s i m u m et a l t i s s i m u m ! ó h u m i l e m e t s u b l i -
C r u c i f i g a t u r . (Malth. x x v n , 22).
5 m e m ! I'J o p p r o b r i u m h o m i n u m et g l o r i a m angelorura !
Non b u n c , sed B a r a b b a m .
- 106 - — 107 —
10. ¡Oh gracia! ¡oh fuerza del amor de amor? ¡Pecador y soberbio! ¿ v de dónde,
un Dios! continúasan Bernardo, ¿esasí como divino Maestro mió, puede venirme este or-
el soberano Señor de todos los hombres vie- gullo? ¡ Ah! por los méritos de las afrentas
ne á ser el último de todos ellos 1 ? Y ¿quién que Vos habéis pasado por m í , dadme la gra-
ha hecho esto? añade el Santo, es el amor cia de que yo sufra con paciencia y con ale-
que Dios tiene á los h o m b r e s 2 . Dios ha h e - gría las afrentas y las injurias. Yo os pro-
cho todo esto paramostrarnos cuánto nos ama, meto en adelante, con vuestra a y u d a , de no
y para enseñarnos con su ejemplo á sufrir dejarme llevar de ningún resentimiento, y
con paciencia los menosprecios y las injurias. de recibir con alegría todos los oprobios que
Jesucristo ha padecido por vosotros, dice' san puedan hacérseme. Yo, que he menospre-
Pedro, dejándoos su ejemplo, para que vos- ciado á vuestra divina Majestad, y que be
otros sigáis sus h u e l l a s 3 . Preguntado san merecido los menosprecios del infierno, aun
Eleázaro por su esposa cómo hacia para s u - merecía seguramente otros mayores. Pero
frir con tanta resignación las injurias que se Vos, amabilísimo Redentor, me habéis he-
le hacían, respondió : Yo pongo la vista en cho verdaderamente dulces y amables las
Jesús menospreciado, y digo que las afrentas afrentas, aceptando tantos menosprecios por
mias son nada en comparación de l a s q u e él, mi amor. Además, propongo para agradaros,
siendo Dios, h a querido sufrir por mí. ¡Ah hacer todo el bien que pueda al q u e me m e -
Jesús mío! y yo ¿cómo en vista de un Dios nospreciare , ó al menos decir bien y rogar
tan deshonrado por mi a m o r , no podré s u - por él. Y desde este momento os suplico col-
frir el mas pequeño menosprecio por vuestro méis de gracias á lodos aquellos de quienes
he recibido alguna injuria. Yo os amo, b o n -
1
dad infinita, y quiero amaros siempre cuan-
O g r a t i a ! ó a m o r i s v i s ! ita ne s u m m u s o m m u m
i m u s f a c l u s est o m m u m ' ? to pudiere. Amen.
8
Q u i s hoc fecit ? A m o r .
3
C h r i s t u s passus e s t pro n o b i s , vobis relinquens
e x e m p l u m , ul s e q u a m i n i vestigia e j u s . ( 1 Pelr, n , 21).
- 109 -
pagar de este modo la pena merecida por el
C A P Í T U L O VIII hombre hecho esclavo del p e c a d o 4 .
¡Oh verdadero Hijo de Dios, oh grande ami-
Sobre la flagelación de Jesucristo.
go de mí alma! ¿cómo Vos, Dios de una m a -
1. Entremos ya en el pretorio d e Pilato, jestad infinita, habéis podido amar á u n ser
que h a llegado á convertirse estedia en hor- tan vil y tan ingrato como yo, hasta el punto
rible teatro de las ignominias y de los dolores de sujetaros á tantos padecimientos para li-
de J e s ú s : veamoscuán injusto, ignominioso brarme de las penas que me eran debidas?
y cruel fue el suplicio q u e en él se ejecutó ¡Un Dios azotado! Mucho mas hay que ad-
con el Salvador del mundo." Viendo Pilato mirarse de ver á un Dios sufrir la mas p e -
q u e los judíos continuaban en sus conmocio- queña p e n a , q u e de ver aniquilar á todos los
nes y alborotos tumultuosos contra Jesús, este Ángeles y hombres. ¡Ah Jesús mió! perdo-
juez inicuo le condena á ser azotado f ¿ El juez nadme ahora las ofensas de que me he hecho
de iniquidad creyó que por este bárbaro m e - culpable para con Vos, ycastigadmedespues
dio le conciliaria la compasion de sus ene- como os agradare. Solo una cosa os pido, y
migos, y así le libraría de la muerte. Yo le es que yo os ame y q u e Vos me améis, y con
h a r é , pues-, castigar, dice, y le libertaré 2 . esto sufriré contento todas las penas q u e q u i -
La flagelación era u n castigo reservado solo siéreis.
para los esclavos. Así p u e s , dice san Ber- 2. Llegado nuestro amable Salvador al
nardo, nuestro amable Redentor no solo quiso pretorio, según revelación de santa Brígida,
tomar la forma de un esclavo para sujetarse se desnuda él mismo de sus vestidos por m a n -
á la voluntad de otro, sino también la de un dado de los verdugos, abraza la columna, y
mal esclavo para ser castigado con azotes, y despues extiende sus manos para ser atado en
1
1 T u n e e r g o a p p r e h e n d i t Pilatus J e s u m , et flagellavit. IN'on solum f o r m a m servi acc-ipiens, u t s u b e s s e t , sed
[Joan, x i x , 1). e t i a m mali s e r v i , u t v a p u l a r e t , e t servi peccati p o e n a m
2 solveret.
Corripiam ergo i l l u m , e t d i m i t t a m . ( L u c . XXIII, 2 2 ) .
ella. ¡ Oh Dios! ya comienza el cruel suplicio. beisapresado? ¡Deteneos, deteneos! sabed
¡Oh Ángeles del cielo! venid á presenciar que estáis engañados: este hombre á quien
este doloroso espectáculo; y si no os es p e r - atormentáis es un inocente, es un santo; á
mitido librar á vuestro Rey del bárbaro u l - m í , que soy el culpable; á m í , que soy el
traje que le preparan los hombres, venid por que ha pecado, es á quien son debidos los
lo menos á llorar de compasion. Y t ú , alma azotes y los suplicios. Pero ¡ a y ! vosotros no
m i a , imagínate q u e te hallas presente á este rae escucháis. Padre eterno, ¿cómo podéis
horrible suplicio de tu amantísimo Redentor. permitir esta grande injusticia? ¿cómo p o -
Mira como tu afligido Jesús sufre con la ca- déis ver á vuestro muy amado Hijo sufrir así,
beza inclinada, los ojos fijos en la tierra, t o - y no socorrerle? Pues, ¿ q u é crimen ha co-
do cubierto de vergüenza, aquel indigno tra- metido que por él merezca u n castigo tan
tamiento. H é aquí q u e aquellos bárbaros, vergonzoso y tan cruel?
como otros tantos perros rabiosos, se arrojan 3. Es por los pecados de mi pueblo que
armados de látigos sobre la inocente víctima. yo le he castigado Yo sé bien, dice el Pa-
¿ V e s ? el uno hiere el pecho; el otro las e s - dre eterno, que este m i Hijo es inocente;
paldas ; este los costados; aquel las piernas. mas puesto que se ha encargado de satisfa-
Pero ¿ q u é digo? ni aun s u sagrada cabeza, cer á mi justicia por lodos los pecados de los
ni su hermoso rostro son perdonados. ¡Ay de hombres, conviene que Yo le abandone al
m í ! Ya su saugre divina corre por todas p a r - furor de sus enemigos. Así, ¡ohraí adorable
tes : ya están llenas de sangre las disciplinas, Salvador! para expiar nuestros pecados, y
las manos de los verdugos, la columna y has- especialmente los pecados de impureza, q u e
ta la misma tierra son los mas comunes entre los hombres, Vos
¡ Ah crueles! ¿ á quién os parece que h a - habéis querido que se rasgara vuestra carne
virginal; quién, pues, no exclamará con san
i L a e d i t u r , totoque flagris corpore I a n i a t u r ; n u n c sca-
p u l a s , n u n c c r u r a c a e d u n t ; vulnera v u l n e r i b u s , ac p l a -
1
gas plagis r e c c n t i b u s a d d u n t . (S- Mr. Dam.). P r o p t e r s c e l u s p o p u l i m e i percussi e u m , ([¡ai. un.8.:.
8*
- 112 - - 113 -
Bernardo: i Oh caridad inefable del Hijo de ridas Ya fluia de todas partes esta sangre
Dios para con los pecadores 1 ! divina, ya este cuerpo sagrado no era sino
¡Oh Jesús azotado! yo os doy gracias por una llaga, y con todo aquellos furiosos no ce-
tanto amor, yo estoy penetrado de dolor, por- saban de añadir heridas sobreheridas, como
que yo mismo con mis pecados he ayudado á lo había predícho el P r o f e t a 2 . Por último,
azotaros. ¡ Ah, cuántos años h á q u e yo debe- los azotes no desgarraban ya solamente todas
ría arder en el infierno! Pero ¿por q u é m e las partes del c u e r p o , sino q u e arrancaban
habéis esperado hasta aquí con tanta pacien- también grandes pedazos de carne que h a -
cia? Yos me habéis soportado tanto, áfind e cían saltar á lo léjos; y en fin las carnes fue-
q u e algún d í a , vencido por todos estos e x - ron de tal suerte rasgadas q u e los huesos po-
cesos de amor, llegara yo á amaros dejando dían contarse 3 . Cornelio Alápide (in capí-
el pecado. Mi amantísimo Redentor, yo no te x x v m Matth.j dice q u e e n este tormento
quiero resistir mas á vuestro a m o r ; yo quie- Jesucristo debia naturalmente m o r i r ; pero
ro amaros en adelante todo cuanto pudiere; por su divina virtud quiso reservarse la vida,
pero Yos conocéis mi debilidad, conocéis la á fin de sufrir mayores penas aun por nues-
perfidia de que me he hecho culpable para tro amor. Y antes q u e él había dicho lo mis-
con Vos. Arrancad de mí todas las afeccio- mo san Lorenzo Justiniano
nes terrenas que me impiden el ser todo de ¡ Ah dulce Maestro mió! bien merecíais un
Vos. Recordadme frecuentemente el amor amor infinito! ¡ Vos no habéis padecido tan-
que me habéis tenido, y la obligación en q u e
estoy de amaros. Yo pongo toda mí esperan- 1
F l u i t r e g i u s s a n g u i s , s u p e r a d d i l u r livor super l i v o -
za en Vos, mi Dios, mi amor, mi todo. r e r a , f r a c t u r a super f r a c t u r a m .
s
E t super d o l o r e m v u l n e r u m m e o r u m addiderunt.
4. L a sangre divina corre, exclama llo- (Psalm. Lxvm, 27).
3
rando san Buenaventura, los cardenales se Concisa fuit caro u t ossa d i n u m e r a r e possent. ( C o n t .
loe. c i t . ) .
añaden á los cardenales, las heridas á las he- * D e b u i l plañe m o r i , sed l a m e n s e r e s e r v a v i t a d v ¡ -
« O ineffabilem Filii Dei e r g a peccatores c a r i t a t e m ! t a m , volens g r a v i o r a p e r f e r r e .
- 114 - - 11S -
to sino para que yo os a m e ! N o permitáis d o 1 , se empeñaron en hacerle espirar bajo
que e n vez de amaros llegue jamás á ofen- los azotes. Además, todos los doctores con-
deros y á desagradaros; ¡ Ay de m í ! ¿habrá vienen con san Buenaventura, en q u e aque-
por ventura u n infierno particular para cas- llos malvados buscaron para esta ejecución
tigarme á mí suficientemente, si despues de los instrumentos mas bárbaros, por manera
haber conocido el amor q u e me habéis teni- que cada golpe hacia una llaga, como lo afir-
do todavía me condeno miserablemente, con ma san Anselmo, y las heridas llegaron á m u -
desprecio de un Dios menospreciado, abofe- chos millares; porque no le azotaron, como
teado y azotado por m í , y que además me escribe el P . Grasset, según la costumbre de
ha perdonado con tanta bondad despues de los hebreos, á quienes el Señor habia prohi-
haberle yo ofendido tantas veces? ¡ Ah Jesús bido exceder del número de cuarenta gol-
mió, no lo permitáis j a m á s ! porque, ¡oh Dios! p e s 2 , sino según el uso de los romanos, q u e
este mismo amor y la paciencia de q u e h a - no tenian número fijo.
béis usado conmigo serian para mí en el in- El mismo historiador Josefo, que vivió po-
fierno otro infierno todavía mas espantoso. co tiempo despues de Nuestro Señor, refiere
a. Este suplicio de los azotes fue uno de que Jesús fue tan cruelmente descarnado en
los mas crueles para nuestro Redentor, bien la flagelación, que se le descubrieron las cos-
considerado que los verdugos que le azotaron tillas ; y esto mismo fue revelado á santa Brí-
fueron en gran n ú m e r o ; porque según la re - gida por la santísima V i r g e n 3 . A santa T e -
velación hecha á santa Magdalena de Pazzi, resa se le apareció Jesús azotado u n dia en
no fueron aquellos menos de sesenta. (In vi-
> C o r r i p i a m ergo illum e t d i m i t l a m . ( L u c • x x i n , 2 2 ) .
ta, c. 6). Pues b i e n : incitados todos ellos por s
Q u a d r a g e n a r i u m n u m e r u m non e x c e d a t , n e f o e d e l a -
instigación de los demonios, y aun mas por c e r a t u s a n t e oculos tuos a b e a t Cráter t u u s . { D e u t . xxv, 3).
3
la de los sacerdotes, q u e temiendo q u e des- E g o q u a e a s t a b a r a , vidi c o r p u s e j u s ü a g e l l a t u m u s -
q u e a d c o s t a s , ita u t costae ejus v i d e r e n t u r , e t quod
pues de este tormento pondría Pilato en l i - a m a r i u s e r a t , c u m r e t r a h e r e n l u r ü a g e l l a , c a r n e s ipsius
bertad al Salvador, como lo habia prometi- flagellis s u l c a b a n t u r . ( t ¿ 6 . 1 Retel, c. 10).
— 117 -
la c o l u m n a ; y la Santa quiso que u n pintor res se interesaban por él y le creian inocente?
se lo dibujara tan exactamente como ella lo No, las mujeres ordinariamente participan
había visto, y le dijo que sobre el costado de los sentimientos de sus maridos, y por eso
izquierdo se representaba un gran pedazo de ellas también quizá le juzgarían culpable;
carne pendiente; mas preguntándole el pin- sino porque solo el ver á Jesús despues de la
tor en seguida eo cuál forma debia pintarlo, flagelación movia á tanta compasion, q u e
se volvió hácia el cuadro y halló el pedazo , hasta se lamentaban los mismos que le a b o r -
de carne y a formado. fCron. disc. tom, 1 , recían ; véase por qué las mujeres de J e r u -
c. 14). ¡Oh mi amantísimo, mi adorable J e - salen dejaban correr las lágrimas de sus ojos,
s ú s , cuánto habéis padecido por mi a m o r ! y arrojaban tan sentidos suspiros. ¿Por qué
¡ A h , que tantos dolores, tanta sangre no sean también en el camino le quitaron los judíos
perdidos para m í ! la cruz de los hombros, y la hicieron llevar
6. Mas por las Escrituras solas es fácil al Cireneo, según la opinion mas probable y
probar cuán inhumana fue la flagelación de tan claramente apoyada en el texto de san
Jesucristo. Y con efecto, ¿por q u é Pilato des- Mateo ' y de san L u c a s 2 ? ¿Acaso porque
pues de los azotes lo mostró al pueblo dicien- ellos se compadecían de él y querían aligerar
do : ¡Ecce homo, ved aquí el hombre! sino su p e n a ? De ningún modo, porque estos
porque nuestro Salvador estaba reducido á hombres inicuos le aborrecían, y trataban de
un estado tan lastimoso, q u e Pilato creyó hacerle padecer todo cuanto pudieran. Pero,
q u e solo con verlo se moverían á compasion como dice el beato Dionisio Cartujano, t e -
sus mismos enemigos, y no pedirían ya su l i c r u m , q u a e p l a n g e b a n t et l a m e n t a b a n t u r e u m . ( L u c .
muerte? ¿Por qué en el camino q u e Jesús x x m , 27).
anduvo despues hasta el Calvario, las hijas 1 H u n c a n g a r i a v e r u n t u t tolleret c r u c e m e j u s . ( M a t l h .
XXII, 32).
de Jerusalen le seguían llorando y lamen- 2
E l i m p o s u e r u n t illi c r u c e m p o r l a r e posl Jesum
tándose de é l 4 ? ¿A.caso porque estas muje- (LMC. XXVII, 2G).

i S e q u e b a t u r a u t e m ¡Uum m u l t a t u r b a populi et m u -
- 118 -
mian q u e se les muriera en el camino i . sar que yo he ofendido tantas veces á un Dios -
Veian que nuestro Salvador habia perdido tan bueno! Por los méritos de vuestra flage-
casi toda su sangre en la flagelación, y que lación ¡ oh mí Jesús! os pido perdón. Me ar-
estaba tan agotado de fuerzas que apenas po- repiento del pecado mas q u e todo otro mal,
día sostenerse sobre sus piés, y andaba ca- y estoy resuelto á morir antes que ofenderos
yéndose en el camino bajo el peso de la cruz, jamás. Perdonadme todas las injurias que os
por manera q u e á cada paso parecía estar, he hecho, y concededme la gracia de amaros
por decirlo así, en el momento de rendir la siempre en adelante.
vida. Por eso, con el fin de conducirle vivo 7. El profeta Isaías nos ha pintado mas
al monte Calvario y de verle morir en cruz, claramente que otro ninguno el estado lamen-
como ellos habianresuelto, para q u e su nom- table á que m u y de antemano veia reducido
bre quedase infamado por siempre : A r r a n - nuestro Redentor. É l dijo que por los tor-
quémosle, decían según la predicción del mentos de su pasión su carne santísima no
Profeta 2 , arranquémosle de la tierra de los solo seria desgarrada, sino destrozada ó par-
vivientes, y q u e su nombre quede olvidado tida en pequeños pedazos Así q u e , el Pa-
para siempre; por eso obligaron á Simón dre eterno, continúa el mismo Profeta, para
Cireneo á llevar su cruz. dar á su justicia una mas cumplida satisfac-
¡Ah Señor! ¡cuán grande es mí gozo al ción , y para hacer comprender á los hombres
ver lo q u e me habéis amado, y al saber q u e la suma deformidad del pecado, no quiso dar-
ahora mismo me conserváis el propio amor se por satisfecho mientras no vio á s u Hijo
q u e me tuvisteis al tiempo d e vuestra pasión! despedazado, y cási espirando con los azo-
Mas también ¡ cuán grande es mi dolor al pen- tes 2 . De suerte que el sagrado cuerpo de

1
T i m e b a n t n e m o r e r e t u r in vía. ( I n cap. x x i n Luc.}. * Ipse a u l e m v u l n e r a l u s est p r o p t e r iniquitates n o s -
i E r a d a m u s e u m de t é r r a v i v e n t i u r a , et n o m e n ejus t r a s , a t t r i t u s est p r o p t e r scelera noslra. [Isai. LUÍ, 3).
non m e m o r e t u r amplius. ( J e r e m . x i . 1 9 ) . s E t D o m i n n s v o l n i t e o n t e r e r e eum in infirmitate.
(¡sai. LIN, 1 0 ) .
— 121 — ,
Jesús debia llegar á s e r , como el d e un l e - gas. Yo contemplo vuestro hermoso rostro;
proso herido d e la mano de Dios, u n a sola mas ¡oh Dios! y a no me parece bello, sino
llaga desde los piés á la c a b e z a 4 . horrible, cárdeno, y todo súcio de s a n g r e y
¡ Oh Jesús lodo cubierto de llagas! ved aquí de s a l i v a s P e r o también, cuanto mas afea-
el estado á que os han reducido nuestras ini- do os miro ¡ oh Señor mió! tanto mas h e r m o -
quidades ! ¡ Oh buen Jesús, exclama san Ber- so y mas amable m e pareceis. ¿Y q u é otra
nardo, nosotros hemos pecado, y Vos sois el cosa son con efecto todas estas llagas que os
c a s t i g a d o 2 ! P a r a siempre sea bendecida vues- desfiguran, sino otras tantas señales d e la
tra inmensa caridad, y Yos mismo seáis ama- t e r n u r a d e vuestro a m o r ?
do como lo mereceis de todos los pecadores, Yo os a m o , Jesús mió, cubierto de llagas
y en particular d e mí q u e os h e menospre- y desgarrado por mí. Yo también quisiera
ciado mas q u e todos ellos. verme desgarrado por Vos, como tantos m á r -
8 . Jesús azotado se apareció u n día á sor tires que tuvieron esta dicha. Mas si al p r e -
Victoria Angelini, y mostrándole s u cuerpo sente yo no puedo ofreceros ni llagas ni s a n -
todo rasgado, le d i j o : Victoria, todas estas g r e , os ofrezco por lo menos todas las con-
llagas solo demandan vuestro amor. Amemos, tradicciones que m e sucedieren; yo os ofrez-
pues, al Esposo, dice amorosamentesan Agus- co todo mi corazon, y quiero amaros lo mas
tín, porque cuanto mas desfigurado nos p a - tiernamente que pudiere. ¿ Y q u é otra cosa
rece , tanto mas digno se ha hecho del amor debe a m a r en adelante mi alma con mas ter-
y ternura de la e s p o s a 3 . S í , mi dulce S a l v a - n u r a , sino á u n Dios azotado y desangrado
dor, yo os veo todo afeado y cubierto de 11a- por mí? Yo os amo ¡oh Dios de a m o r ! yo os
a m o , bondad infinita! yo os amo y no quiero
« E t nos p u t a v i m u s e u m quasi leprosum e t percussum cesar de decir en esta vida y en l a otra : Yo
a D e o . (Ibid. 24)."
s O bone J e s u ! nos p e c c a v i m u s , et tu luis. (S. Bern.}.
os amo, yo os amo. Amen.
3 Amemus s p o n s u m , e t q u a n t o nobis deformis com-
« Non est ei species, ñ e q u e d e e o r ; et v i d i m u s e u m , e t
m.endatur , tanto charior e t tanto dulcior factus est
non erat aspectus. ( I s a i . u n , 2).
sponsae.
- m - - 123 -
q u e no era otra cosa que un pedazo rasgado
CAPÍTULO IX. de la capa llamada clámide, que usaban los
soldados romanos, y le ponen en la mano una
De la coronacion de espinas. caña á modo de cetro, y un manojo de espi-
nas sobre la cabeza en figura de corona
1. Mientras que rendidos ya los soldados ¡ Ah Jesús mió! pues q u é ¿ n o sois Yos el
continuaban azotando cruelmente al inocente verdadero Rey del cielo y d e la tierra? ¿ Y
Cordero, se refiere que uno de los asistentes cómo habéis llegado á ser u n rey de dolores
se acercó á ellos, y tuvo valor suficiente pa- y de oprobios? ¡Ved a q u í , pues, á dónde os
ra decirles : Yosotros no teneis orden de ha- ha conducido el amor! ¡ Oh Dios infinitamen-
cer morir á este hombre, como parece lo in- te amable! ¿cuándo llegará el d i a e n q u e yo
tentáis. Y al mismo tiempo cortó los cordeles me una con Vos de tal modo que nada p u e -
con que el Salvador estaba a t a d o 1 . Esta p a r - da ya separarme de Yos ni pueda dejar de
ticularidad f u e revelada á santa Brígida. amaros ? ¡ A v ! Señor, mientras yo vivo en la
Mas, apenas se acabóla flagelación, incita- tierra, siempre estoy en peligro de volveros
dos aquellos bárbaros verdugos por las ins- la espalda, y de rehusaros mi amor, como
tigaciones, y corrompidos con el oro de los desgraciadamente lo h e hecho hasta aquí.
judíos, como lo asegura san Crisóstomo, ha- ¡ Ah Jesús mió! si Vos veis q u e conservándo -
cen sufrir al Salvador un tormento de nuevo me la vida he de caer en esta espantosa des-
género. Hé aquí, pues, que los soldados le gracia, hacedme morir en este momento en
desnudan otra vez de sus vestidos, y tratán- el que creo estar en vuestra gracia. Por vues-
dole como á un rey de comedia, le arrojan 1
T u n e milites praesidis s u s c i p i e n t e s J e s u m in p r a e -
sobre las espaldas un vestido de púrpura, t o r i u m , c o n g r e g a v e r u n t u n i v e r s a m c o h o r l e m : el e x u e n -
tes e u m , c h l a m j d e m coccineam c i r c u m d e d e r u n t e i ; et
<
plectentes coronam de s p i n i s , p o s u e r u n t s u p e r c a p n t
i T u n e u n u s concitólo in se s p i r i l u q u a e s i v i t : N u m -
e j u s , e t a r u n d i n e m in dextera ejus. ( M a l t h . x x v n , 27.
q u i d interficielis e u m sic i n j u d i c a l u m ? E t Stalim secuit
28 , 2 9 ) .
vincula ejus. ( l i é . I Revel. c. 11).
- 124 - — 125 -
tra pasión os conjuro que no me dejeis ex- revelación hecha á sania Brígida, cubría to-
puesto á caer en u n tan gran mal. Yo lo m e - da la cabeza y descendía hasta la mitad de la
rezco seguramente por mis pecados; mas Yos f r e n t e Y según dice san Lorenzo Justinia-
no lo m e r e c e i s : escoged para mí cualquier no con san Pedro Damiano, las puntas de las
otro castigo, menos este. N o , Jesús mió , yo espinas eran tan largas q u e penetraron hasta
no quiero verme separado ya mas de Yos. el cerebro 2 . Y el mansísimo Cordero lleno
2. Y haciendo una corona con las espi- de dulzura se dejaba atormentar á gusto de
n a s , se la pusieron sobre su cabeza 1 . El de- ellos sin articular una sola palabra, y sin dar
voto Lanspergio observa con mucha razón un solo grito: sino que cerrando los ojos por
q u e este suplicio de las espinas fue excesiva- el exceso del dolor, lanzaba frecuentemente
mente doloroso; porque atravesaron por to- agudos suspiros, como un hombre que se ha-
das partes la sagrada cabeza del Señor, que lla en la tortura á punto de espirar, como le
es la parle mas sensible, como que de la ca- fue revelado á la bienaventurada Águeda de
beza descienden todos los nervios y todas las la C r u z 3 . La cantidad de sangre q u e corría
sensaciones; y porque este tormento fue el de las heridas de su cabeza por sus cabellos,
mas largo de su pasión, puesto que Jesús lle- ojos y barba era tanta, que su semblante p a -
vó hasta la muerte estas crueles espinas cla- recía todo de sangre, según la revelación de
vadas e n la cabeza. Cada vez q u e se tocaban santa Brígida 1 . Y san Buenaventura añade,
estas ó s u cabeza, se le renovaban todos los q u e no era ya aquel hermoso rostro del S e -
dolores. Según el común sentir de los auto- ' Corona spinea capili e j u s arctissime posila f u i l , q u a e
res, y particularmente de san Vicente F e r - m é d i u m frontis descendebat. [Lib. IV fíevel. c. 70 j.
s
Spinae c e r c b r u m perforantes- ( D . Laur. Just. de
rer, la corona fue hecha de muchos ramos de
Iriumph. Chr• c• 14).
espinas entrelazados y dispuestos en forma de 3
Saepius oculos c l a u s i t , et acuta edidit s u s p i r i a quasi
capillo ó redecilla; por manera q u e según la morituri.
* P l u r i m i s rivis s a n g u i n i s d e c u r r e n t i s per faciera ejus,.
e t c r i n e s , et o c u l o s , et b a r b a m r e p l e n t i b u s , nibil nisi
i E t p l c c t e n t e s coronara de s p i n i s , p o s u e r u n l super
sanguis t o t u m v i d e b a t u r . (Lib. ¡YRetel, c. 7 0 ) .
c a p u t e j u s . ( M a t t h . XXVII, 2 9 ) .
- 127 -
ñor el que se veía, sino el de un hombre de- dor? Mas ¿por qué, dice san Agustín, diri-
sollado. 1 . gir estas reconvenciones á las espinas? Ellas
¡ Oh amor divino! exclama aquí Salviano, no fueron sino unos instrumentos inocentes;
yo ignoro cómo pueda llamaros, si dulce, ó nuestros pecados, nuestros malos pensamien-
c r u e l ; pues que Vos pareceis ser al mismo tos, hé aquí las espinas malditas que hirie-
tiempo uno y o t r o 2 . ¡Ah Jesús mío, s í , el ron la cabeza de J e s u c r i s t o U n día q u e se
amor os ha hecho para nosotros la misma dul- apareció Jesús coronado de espinas á santa
z u r a , abrasándoos en un amor tan apasiona- T e r e s a , se puso esta á llorar compadecién-
do por nuestras a l m a s ; mas también os ha dose de sus tormentos; mas el Señor le dijo:
hecho cruel para Vos, haciéndoos padecer Teresa, no te lamentes por causa de las h e -
tormentos tan espantosos. Vos quisisteis ser ridas que me hicieron las espinas de los j u -
coronado d e espinas para alcanzarnos u n a díos, sino mas bien por las heridas q u e me
corona de gloria en el cielo 3 . ¡ Oh Salvador hicieron los pecados de los cristianos.
mió dulcísimo! yo espero ser vuestra corona ¡Oh alma m í a ! t ú también atormentaste
en el paraíso despues de haberme salvado por entonces la venerable cabeza de tu Redentor
los méritos de vuestros dolores: yo bendeci- con tantos malos pensamientos en q u e has
ré allí eternamente vuestro amor y vuestras consentido. Abre ya tus ojos, y mira y llora
misericordias amargamente el resto de tu vida el mal que
has hecho abandonando con tanta ingratitud
3. ¡ Ah espinas crueles, ingratas criatu-
á t u Señor y tu Dios 2 . ¡ Ah Jesús mió! Vos
ras! ¿ por qué atormentáis así á vuestro Gria-
no merecíais ser tratado por mí como yo os
1 Non a m p l i u s facies Domini J e s u , sed h o m i n i s e x c o -
riati viderelur.
he tratado. Yo he hecho m a l , yo me he en-
2 0 a m o r ! q u i d le a p p e l l e m nescio : dulcem a n a s p e - g a ñ a d o , mi corazon siente ya el mayor pesar;
r u m ! u t r u m q u e esse videris. [Epist. 1).
s Coronalus est spinis, u t nos c o r o n e m u r corona d a n - • S p i n a e q u i d nisi peccata ?
2
da eleciis in p a t r i a . [B. Dion. Cart.)- S c i t o , et vide q u i a m a l u m et a m a r u m e s t reliquisse
4 Misericordias Domini in a e t e r n u m c a n t a b o . (Psalm. le D o m i n u m D e u m t u u m . ( J e r . t i , 1 9 ) .

Lxxxvin,2). 9*
- 128 -
perdonadme y dadme u n dolor tan grande
q u e m e haga llorar toda la vida mis injusti- mentó hubiera casualmente pasado alguno por
cias para con Yos. Jesús mió, Jesús mió, per- allí, y hubiese visto á Jesucristo tan agotado
donadme , porque ya quiero amaros siempre. de sangre y de fuerzas, cubierto con aquel
4. I doblando la rodilla delante de él, harapo encarnado, con aquel nuevo cetro en
se le burlaban diciendo : Dios te salve, rey la mano, con aquella corona en la cabeza, y
de los judíos; y escupiéndole, lomaron una abofeteado y maltratado de este modo por
caña y con ella le herían en la cabeza 1 . San aquel populacho ; ¿por quién le hubiera t e -
Juan a ñ a d e : I ellos le daban bofetadas 2 . nido, sino por el hombre mas vil y mas mal-
Despues que aquellos bárbaros hubieron co- vado del mundo? ¡Ved aquí, pues, al Hijo
locado sobre la cabeza de Jesús esta cruel co- de Dios hecho en este momento el oprobio de
r o n a , no les bastó apretarla con todas las Jerusalen! ¡Oh hombres! exclama aquí el
fuerzas de sus manos, sino q u e se valieron bienaventurado Dionisio C a r t u j a n o , si no
d e u n a caña como de martillo para introdu- queremos amar á Jesucristo solo porque es
cir mas y mas las espinas; y en seguida co- bueno y porque es Dios, amémosle al menos
menzaron á mofarse de é l , como de un rey por tantas penas como ha sufrido por nos-
de teatro, saludándole primero con la rodilla otros 1 . ¡Ah mi tierno Salvador! recibid á un
doblada, rey de los judíos; y levantándose siervo rebelde que os h a abandonado, pero
despues le escupían en la cara y le daban bo- que arrepentido ahora se vuelveá Vos. Cuan-
fetadas , con gran gritería y carcajadas de me- do yo huia de Vos, y menospreciaba vuestro
nosprecio. ¡Oh Jesús mió! ¿ á qué estado tan amor, Vos no dejábais por eso de venir tras
lastimoso os habéis reducido? Si en estemo- de mí para alraerme á Vos; por lo mismo,
pues, no puedo temer que me desecheis aho-
ra que os busco, que os estimo y que os amo
1 E t genuflexi ante e u m illudebant e i , dicentes : Ave,
R e x J u d a e o r u m , e t expuentes in e u m , a c e e p e r u n t a r u n -
1
d i n e m . el p e r c u t i e b a n t c a p u t e j u s . (Matlh. x x v i i , 29 , 3 0 ) . Si non a m a m u s e u m q u i a b o n u s , q u i a D e u s , saltera
2 E t d a b a n t e ¡ a l a p a s . [ J o a n , x i x , 3). a m e m u s q u o n i a m tanta pro nostra salute pcrpessus est.
[In cap. x v n Matlh.).
mas q u e á ninguna otra cosa; dadme á co-
CAPÍTULO X.
nocer lo q u e debo hacer para agradaros, por-
que estoy dispuesto á todo. ¡Oh Dios, q u e
Bel Ecce Homo.
sois el mismo amor! yo quiero amaros ver-
daderamente, y no quiero desagradaros y a
Viendo Pilalo al Salvador reducido á u n
mas. Ayudadme con el auxilio de vuestra
estado tan digno de compasion, pensó q u e
gracia, no permitáis que jamás os abandone.
solo su vista enternecería á los j udíos; le con-
María, esperanza mía, r o g a d a Jesús por mí.
dujo, pues, á una especie de galería ó balcón,
Amen.
levantó el pedazo de púrpura que le cubría,
y mostrando al pueblo el llagado y despeda-
zado cuerpo de Jesús, les dice: ¡ Ved aquí el
H o m b r e 4 ! como si hubiera querido decir: Ved
aquí el hombre á quien acusábais ante mí de
que pretendía hacerse rey ; por daros gusto
lo he condenado, aunque inocente, á ser vil-
mente azotado 2 . Vedle aquí reducido ahora
á t a l estado que se asemeja á un hombre de-
sollado , y que apenas puede ya vivir. Si no
obstante prelendeis que le condene á muerte,

• E x i v i t i t e r u m P i l a t u s f o r a s , el dixit c i s : E c c e a d -
duco vobis cum f o r a s , u t c o g n o s c a t i s q u i a n u l l a m invenio
in eo c a u s a m . E x i v i t ergo J e s ú s p o r t a n s coronam s p i -
n e a m et p u r p u r e u m v e s t i m e n t u m , et dixit e i s : E c c e Ho-
m o ! (Joan, x i x , 4 , 5).
' E c c e H o m o non clarus i m p e r i o , sed plenus o p p r o -
b r i o . ( S . Aug. Tract. x v i in Joan.).
mas q u e á ninguna otra cosa; dadme á co-
CAPÍTULO X.
nocer lo q u e debo hacer para agradaros, por-
que estoy dispuesto á todo. ¡Oh Dios, q u e
Bel Ecce Homo.
sois el mismo amor! yo quiero amaros ver-
daderamente, y no quiero desagradaros y a
Viendo Pílalo al Salvador reducido á u n
mas. Ayudadme con el auxilio de vuestra
estado tan digno de compasion, pensó q u e
gracia, no permitáis que jamás os abandone.
solo su vista enternecería á los j udíos; le con-
María, esperanza mía, r o g a d a Jesús por mí.
dujo, pues, á una especie de galería ó balcón,
Amen.
levantó el pedazo de púrpura que le cubría,
y mostrando al pueblo el llagado y despeda-
zado cuerpo de Jesús, les dice: ¡ Ved aquí el
H o m b r e 4 ! como si hubiera querido decir: Ved
aquí el hombre á quien acusábais ante mí de
que pretendía hacerse rey ; por daros gusto
lo he condenado, aunque inocente, á ser vil-
mente azotado 2 . Vedle aquí reducido ahora
á t a l estado que se asemeja á un hombre de-
sollado , y que apenas puede ya vivir. Si no
obstante prelendeis que le condene á muerte,

• E x i v i t i t e r u m P i l a t u s f o r a s , el dixit c i s : E c c e a d -
duco vobis cum f o r a s , u t c o g n o s c a t i s q u i a n u l l a m invenio
in eo c a u s a m . E x i v i t ergo J e s ú s p o r t a n s coronam s p i -
n e a m et p u r p u r e u m v e s t i m e n t u m , et dixit e i s : E c c e Ho-
m o ! (Joan, x i x , 4 , 5).
' E c c e H o m o non clarus i m p e r i o , sed plenus o p p r o -
b r i o . ( S . Aug. Tract. x v i in Joan.).
os digo q u e yo no puedo hacerlo, .porqueno suerte los placeres y los honores, que por ellos
encuentro razón alguna para condenarle. Pero haya llegado tantas veces á renunciar de vues-
los judíos, viendo á Jesús tan maltratado, se tra gracia y de vuestro a m o r : yo m e a r r e -
enfurecieron todavía mas y pidieron su muer- piento de esto mas que de todo otro m a l : yo
te de cruz Conociendo, pues, P i l a t o q u e n o abrazo, S e ñ o r , todas las cruces, todas las
se aplacaban, se'lavó las manos á vista del afrentas que m e vinieren d e vuestra mano.
pueblo, diciendo: Yo soy inocente de la san- Concededme la virtud d e la resignación, de
gre de este justo: allá os lo veréis 2 . Y ellos que tengo tanta necesidad: yo os amo, mi
respondieron : Que su sangre caiga sobre Jesús, mi amor y mi todo.
nosotros y sobre nuestros hijos 3 . 2. Mas como Pilato desde el balcón mos-
¡Oh mi amantísimo Salvador! Yos sois el traba á Jesús al pueblo, así también el Padre
mayor de todos los reyes, mas ahora os veo eterno desde el cielo nos mostraba al mismo
el mas indignamente vilipendiado de todos los tiempo á lodos nosotros su muy amado Hijo,
hombres. Si este pueblo ingrato no os conoce, diciéndonos igualmente: ¡ Ved aquí el H o m -
yo os reconozco y os adoro como mi verdade- bre! ¡ Ved aquí este hombre que es mi Hijo
ro Rey y Señor; yo os doy gracias, ¡ oh R e - único, á quien yo amo tanto como á mí mis-
dentor mió! por todos los ultrajes que habéis mo *! Ved aquí el hombre, á vuestro Salva-
sufrido por m í , yo os pido me hagais amar dor, tan frecuentemente prometido por mí, y
los menosprecios y sufrimientos, puesto que tan impacientemente esperado por vosotros.
Yos los habéis abrazado con tanto afecto. Yo Ved aquí el hombre mas noble y mas hermo-
me sonrojo de haber hasta aquí amado de tal so d e todos los hombres, hecho un varón d e
1
dolores; vedle aquí, ved á qué estado tan la-
C u m ergo vidissent e u m Pontífices et m i n i s t r i , c l a -
m a b a n ! d i c e n t e s : Crucifige e u m . ( J o a n . x i x , 6).
mentable se ha reducido por amor vuestro, y
3
I n n o c e n s ego s u m á s a n g u i n e justi h u j u s : vos v i d e - para ser, al menos por compasion, amado de
ritis. (Jfatlh. xxvii, 24).
3 1
S a n g u i s ejus super nos e t superfilios noslros. ( M a t l h . Hic est F i l i u s m e u s dilectus in q u o m i h i b e n e c o m -
xxvn;23). placui. [II Petr. 1, 1 7 ) .
— 134 —
vosotros. Miradle por merced y amadle, y si mis pasiones y sufrir toda especie de penas
sus divinas cualidades nada os m u e v e n , que antes q u e desagradaros.
por lo menos estos dolores é ignominias q u e 3. Hijas de S i o n , salid y ved á vuestro
padece por vosotros os exciten á amarle. rey Salomon con la diadema q u e le ha ceñi-
¡ A.h! Dios mió y Padre de mi Redentor, do su madre en el dia d e sus desposorios y
yo amo á vuestro querido Hijo q u e tanto su- en el dia de gozo para su corazon Salid,
fre por mi a m o r ; y os amo también á Vos, ¡oh almas rescatadas, hijas de la gracia! sa-
q u e con tanto amor le habéis entregado por lid para ver á vuestro Rey lleno de dulzura
mí á tantos padecimientos. ¡ Ay! Yo os supli- en el dia de su muerte, q u e es el dia de su
co que no miréis ya á mis pecados con los que alegría, porque en él os ha hecho esposas su-
tantas veces h e ofendido á Vos y á vuestro yas dando por vosotras su vida sobre la cruz;
Hijo; mirad á este vuestro Hijo único 1 , cu- coronado por la ingrata Sinagoga, s u m a -
bierto de llagas y de oprobios para expiar mis d r e , con una corona, no ciertamente de glo-
iniquidaáes, y en nombre de sus méritos per- r i a , sino de dolor y de ignominia. Salid, dice
donadme, y no permitáis que yo os ofenda ya san Bernardo, y ved á vuestro Rey con la co-
jamás. Que la sangre de este Hombre que os rona de la pobreza y de la m i s e r i a 2 . ¡ Oh el
es tan a m a d o , q u e os ruega por nosotros y mas hermoso de todos los hombres! ¡oh el
os pide misericordia, descienda sobre n u e s - mejor de todos los esposos! ¿cómo os veo yo
tras a l m a s 2 , y nos alcance vuestra gracia. lodo cubierto de heridas y de oprobios? Vos
¡ Oh mi Señor y mi Dios! yo maldigo todos sois nuestro Esposo; pero esposo de saDgre 3 ,
los disgustos que os he dado, y os a m o , bon-
dad infinita, mas que á mí mismo. Por el ' E g r e d i m i n i e t v i d e t c , filiae S i o n , r e g e m S a l o m o n e m
amor de este vuestro Hijo conceded me vues- in d i a d e m a t e , q u o c o r o n a v i t illum m a i e r sua in d i e d e s -
p o n s a t i o n i s illius, e t in d i e l a e t i t i a e cordis ejus. ( C a n l .
tro amor, el que me haga triunfar d e todas n i , 11).
2 E g r e d i m i n i e t videte R e g e m v e s t r u m in c o r o n a p a u -
1 R é s p i c e in f a c i e m C h r i s t i t u i . ( P s a l m . LXXXIII, 10).
p e r t a t i s et raiseriae. ( S e r a . ¡II de Epiph.).
2 S a n g u i s e j u s s u p e r n o s . ( M a t t h . XXVII, 28)-. 3
S p o n s u s s a n g u i n u m tu m i h i es. ( E x o d . i v , 23).
— 187 -

m e , Jesús m i ó , y pues que ya habéis hecho


pues que por medio de vuestra sangre y d e tanto, acabad vuestra obra, haced que yo sea
vuestra m u e r t e , os habéis querido desposar todo para Vos.
con nuestras almas. Yos sois nuestro R e y , 4. Entre lanto, los judíos continuando
pero rey de dolor y rey de a m o r , puesto q u e en insultar al gobernador gritaban: Quítalo,
a fuerza de tormentos habéis querido conquis- quítalo, crucifícalo; y Pilato les dice: ¡Que-
tar nuestro amor. reis que crucifique á vuestro r e y ! Mas ellos
¡Oh Esposo amantísimo de mi a l m a , que responden: Nosotros no tenemos otro rey
yo me acuerde siempre d e todo lo que Yos que al C é s a r T a m b i é n los mundanos, q u e
habéis sufrido por m í , para q u e no cese j a - mas que todo aman las riquezas, los honores
más de amaros y de a g r a d a r o s ! Tened pie- y los placeres de la tierra, niegan á Jesús por
dad de m í , que tanto os he costado: por pre - su r e y , porque Jesús en este mundo no fue
mío de lodo lo que habéis padecido por mí rey sino de la pobreza, de las humillaciones
contentaos de mi a m o r ; yo os a m o , pues, y de los dolores. Pero si ellos os niegan, ¡oh
amabilidad infinita, yo os amo mas que á Jesús mió! nosotros os elegimos por nuestro
todas las cosas, pero con todo eso yo os amo único r e y ; y protestamos que no tendrémos
poco. Mi muy amado Jesús, dadme mas amor otro rey que á Jesús 2 . Sí, amable Salvador,
si quereis ser mas amado d e mí. Miserable Yos sois mi rey 3 . Yos sois y habéis de ser
pecador como soy , yo debería arder en el siempre mi único Señor.
infierno desde el momento e n q u e os ofendí Con razón decimos que Vos sois el verda-
mortalmenle; mas Vos m e habéis sufrido dero rey de nuestras almas, porque las h a -
hasta ahora, porque no quereis que me abra- béis criado y rescatado de la esclavitud de
se en aquellas infelices llamas de dolor, sino
' T o l l e , t o l l e , cruciGge e u m . — R e g e m v e s t r u m c r u -
mas bien en las dichosas llamas de vuestro eifigam? —Non h a b e m u s r e g e m nisi C a e s a r e m . (Joan.
amor. Este pensamiento, ¡ oh Dios de mi al- x i x , 15).
' Non h a b e m u s r e g e m nisi .lesum.
ma ! me inflama del todo en el deseo de h a - 3
R e s m e u s es tu.
cer cuanto pudiere para agradaros. Avudad-
- 138 -
Lucifer. Dominad, p u e s , y reinad siempre
en nuestros pobres corazones; que ellos os CAPÍTULO XI.
sirvan siempre y os obedezcan Sirvan otros
á los monarcas de la tierra con la esperanza De la sentencia de muerte contra Jesucristo, y
de alcanzar los bienes de este m u n d o ; que de su camino hasta el Calvario.
nosotros no queremos servir sino á Vos, Rey 1. Pilato continuaba resistiéndose contra
paciente y menospreciado, con la sola espe- los judíos, y diciéndoles q u e él no podía con-
ranza de agradaros y sin ninguna consolacion denar á muerte á este inocente; mas ellos le
terrena. E n adelante los sufrimientos y los aterraron con esta sola palabra: Si t ú le p e r -
oprobios nos serán ya gratos, puesto que Vos donas, no eres amigo del César Por eso este
habéis querido padecerlos en tanto número desgraciado juez sobrecogido del temor de
por nuestro amor. Nosotros os lo pedimos, con- perder la benevolencia del César, despues de
cedednos la gracia de seros fieles, y para ello haber reconocido y tantas veces declarado
otorgadnos el gran don de vuestro amor. Si inocente á Jesucristo , le condena, en fin, á
nosotros os amamos , amarémos también los morir en la cruz 2 . ¡ Oh mi amabilísimo Re-
menosprecios y los sufrimientos q u e Yos ha- dentor! dice aquí suspirando san Bernardo,
béis amado tanto, y no os pedirémos otra cosa ¿ y qué crimen habéis cometido para merecer
que la que os pedia vuestro fiel y devoto sier- ser condenado á muerte, y muerte de c r u z 3 ? .
vo san Juan de la C r u z : Señor, sufrir y ser Mas ya entiendo, responde el S a n t o , la causa
menospreciado por Yos 2 . María, madre nues- de vuestra m u e r t e : ya conozco el crimen que
tra , interceded por nosotros. Amen. habéis cometido. Vuestro crimen es el d e m a -
» Adveniat regnum tuum. 1
Si b u n e d i m i t t i s , non es a m i c u s Caesaris. (Joan.
2 D o m i n e , pati e t c o n t e m n i p r o t e : D o m i n e , pali e t
xix, 12).
c o n t e m n i pro t e . s
T u n e ergo t r a d i d i t eis illum, ut crucifigeretur.
(Joan. ib. 1G).
3
Quid fecisli innocentissime S a l v a t o r , u t sic j u d i c a -
r e r i s ? quid coramisisti"?
- 140 —
siado amor que teneis á los h o m b r e s 1 ; este amaros. Yo os amo, Jesús mío r infinitamente
es y no Pilato el q u e os condena á morir. No, amable é infinitamente a m a n t e , yo os amo
yo no veo, añade san Buenaventura, otra con todas mis fuerzas, yo os protesto que de-
causa fundada de vuestra muerte, i oh Jesús" seo morir mil veces antes q u e dejar jamás de
mió! q u e el amor excesivo que m e habéis amaros.
tenido 2 . ¡ Ah! q u e un tal exceso de amor, 2. Intímase la inicua sentencia de m u e r -
repite san Bernardo, nos fuerce, ¡ oh Dios te al ya condenado Jesús: él la oye y la acep-
abrasado d e a m o r ! á consagraros todas las ta sin ninguna emocion. No se queja de la in-
afecciones de nuestros corazones 3 ! ¡ O h mi j usticia del j uez: no apela al César, como hi -
tierno Salvador! el solo pensamiento de que zo san Pablo; sino q u e , lleno de dulzura y
Vos me amais debiera hacerme vivir olvida- resignación, se somete á la orden del eterno
do de todo lo demás, para no pensar sino en P a d r e , q u e le condena á la cruz por nuestros
amaros y complaceros en todo. Si el amor es . pecados Y por el grande amor que tiene á
fuerte como la muerte 4 , concededme por los hombres, se alegra de morir por nos-
gracia , ¡ oh Maestro mió ! en el nombre de otros 2 .
vuestros merecimientos, un amor tan grande ¡Oh mi compasivo Redentor, cuán agra-
que me baga aborrecer todas las afecciones decido os estoy! y ¡ cuán obligado! Yo deseo,
terrenas. Hacedme comprender bien que toda Jesús mío, morir por Vos, ya que con tanto
mi felicidad consiste en agradaros, ó Dios, amor Vos habéis aceptado la muerte por mí.
todo bondad y todo amor. ¡Maldito sea el Mas, si no me es concedido daros mi sangre
tiempo en que yo no os he amado! Yo os doy y mi vida por mano del verdugo, como á los
gracias por el que todavía me concedeis para mártires, acepto por lo menos con resigna-
• P e c c a l u r a l u u m e s t a m o r luiis.
3 1
Non video e a u s a m raortis, nisi s u p e r a b u n d a n t i a m H u m i i i a v i t s e m e t i p s u m , faclus obediens o s q u e a d
caritatis. m o r l e m , m o r t e m a u l e m crucis. ( Philip. 1 1 , 8 ) .
3 5
Talis a m o r a m o r e m n o s t r u m o m n i n o sibi v i n d i c a ! Dilexit n o s , e t iradidit semelipsum pro nobis.
F o r t i s u t m o r s dilectio. (Cant, mi.6). (Ephes. v, 2 ) .
- 143 -
cion la muerle q u e me espera, y la acepto de man dos leños toscos, hacen de ellos apresu-
la manera y en el tiempo que os agradare. radamente una cruz larga de quince piés, se-
Desde este momento osla ofrezco como un sa- g ú n el testimonio de san Buenaventura y de
crificio debido á vuestra Majestad, y corno á san Anselmo, y la ponen sobre las espaldas
buena cuenta por mis pecados; por los méri- del Salvador.
tos de vuestra muerle, os ruego me concedáis Pero Jesús no esperó, dice santo Tomás de
la dicha de morir en vuestro amor y en vues- Yillanueva, á que la cruz le fuera impuesta
tra gracia. por el verdugo: él mismo con sus propias ma-
3. Pilato entrega el inocente cordero á nos la lomó con presteza, y la puso sobre sus
aquellos lobos furiosos para hacer de él lo que espaldas cubiertas de llagas 1 . V e n , dijo en-
quieran 1 . Los verdugos lo agarran con vio- tonces, ven á mí, cruz a m a d a : treinta y tres
lencia, le quitan el pedazo de púrpura de las años há que suspiro por tí y que te busco: yo
espaldas, como se lo habian aconsejado los te abrazo, yo te estrecho contra mi corazon,
judíos, y le ponen sus propios vestidos 2 . Esto pues que t ú eres el altar sobre el cual he re-
hicieron, dice san Ambrosio, á fin de que Je- suelto sacrificar mi vida por el amor de mis
sús fuera reconocido á lo menos por sus ves- ovejas.
tidos, puesto que ya su hermoso rostro estaba ¡ Ah mi Señor! ¿cómo habéis podido hacer
tan desfigurado por la sangre y por las heri- tanto bien á quien os ha hecho tanto m a l ?
das, que sin aquellos difícilmente hubiera po- ¡Oh Dios! cuando considero que habéis lle-
dido conocerse quién era 3 . E n seguida t o - gado hasta morir á fuerza de tormentos para
alcanzarme la amistad divina, y que despues
1 J e s u m vero t r a d i d i t v o l u n t a t i e o r u m . (Luc. x x n i , 2 S ) . de esto yo la he perdido voluntariamente por
2 E x u e r u n t e u m c h l a m y d e , et i n d u e r u n t eurn v e s t i -
mi culpa, quisiera morir de dolor. ¡Cuántas
mentas e j u s , et d u x e r u n t e u m ut crucifigerent. [Malth.
XXVII, 31).
veces me habéis perdonado y a , y cuántas he
3 I n d u e r u n t e u m v e s t i b u s , q u o melius a b ómnibus
1
c o g n o s c e r e t u r ; q u i a eum faeies e j u s esset c r u e n t a t a et Non expectavit ut i m p o n e r e t u r sibi á m i l i t e , sed lae-
t u s a r r i p u i t . (Con. m , De uno M.).
d e f ó r m a l a , non p o t e r a t facile a b ó m n i b u s agnosci.
10*
- 144 -
vuelto á ofenderos de nuevo! ¿Cómo pudiera tíciado! Ved aquí al Mesías que pocos dias
ya esperar el perdón, si no supiera que Vos antes había sido proclamado Salvador del
habéis muerto para perdonarme? Por esta m u n d o , y recibido entre los aplausos y ben-
muerte, pues, que habéis sufrido por m í , es- diciones del pueblo que le aclamaba: Gloria
pero el perdón y la perseverancia en vuestro al Hijo de David, bendito el que viene en el
amor. Me arrepiento, Salvador mió, de ha- nombre del Señor Y vedle ahora caminar
beros ofendido. Perdonadme por vuestros alado, abofeteado, y maldecido de todo el
merecimientos; ya prometo no desagradaros mundo, con la cruz sobre las espaldas á mo-
mas; ya aprecio y amo vuestra amistad mas rir como un malhechor! ¡ Oh exceso del amor
que á todos los bienes del mundo. ¡ A h ! no divino! u n Dios ajusticiado por los hombres!
permitáis q u e yo la pierda de nuevo! Irnpo- ¡y se hallará todavía algún hombre q u e no
nedme, S e ñ o r , cualquiera otro castigo a n - ame á Dios! ¡Oh eterno amigo de mi alma !
tes que aquel. Jesús mió, no quiero perderos he comenzado demasiado tarde á amaros: ha-
ya mas, antes quiero perder la vida; quiero ced que mientras me dure la vida yo recobre
amaros siempre. el tiempo perdido. Bien conozco q u e será po-
4. La justicia sale con los condenados, y co todo cuanto yo haga en comparación del
en medio de estos camina también á la muer- amor que me habéis tenido, pero á lo menos
te el Rey del cielo, el Hijo único de Dios quiero amaros con todo mi corazon. D e m a -
cargado con su c r u z Y vosotros, Serafines siado grande seria la injuria q u e os hiciera,
bienaventurados, salid también del paraíso, si despuesde tantos excesos de amor, yo di-
y venid á acompañar á vuestro Señor, que va vidiera mi corazon y diera una sola parte de
al Calvario á ser ajusticiado con dos malhe- él á otro cualquier objeto fuera de Vos. Yo os
chores sobre u n infame madero. consagro desde ahora toda mi v i d a , mi vo-
luntad, mi libertad: disponed de mí como
¡Oh espectáculo horrible! ¡un Dios a j u s -
1
» E t b a j u l a n s sibi crucem exivit in e u m , q u i dicitur Hosanna Filio D a v i d , benedictus q u i venit in nomine
C a l v a r i a c , l o c u m . [Joan, x i x , 17). Domini. (Matth. x x i , 9).
- 147 -
fuere d e vuestro agrado. Os pido el paraíso, amaros como lo deseáis. N o , te dice él, yo no
á fin d e amaros en él con todas mis fuerzas. estoy contento a u n , ni lo estaré sino cuando
Yo quiero amaros en esta vida, áfinde ama- me vea muerto por tu amor. Y ¿á dónde vais
ros mucho mas por toda la eternidad. A y u - ahora, ó Jesús mió? Yo voy, te responde, á
dadme con el auxilio de vuestra gracia. Á morir por tí, no me lo impidas: yo no te pido
nombre de vuestros merecimientos lo deman- ni te recomiendo sino una sola cosa: cuando
d o , y lo espero. me vieres ya muerto sobre la cruz por tí,
S.* Imagínate, alma mia, que ves pasar acuérdate del amor que te he tenido; acuér-
á Jesús por este doloroso camino. Como u n date de él y á m a m e .
cordero es llevado al matadero, así tu a m a - ¡Oh Señor mió! ¡en qué estado tan triste
ble Redentor es conducido á la m u e r t e T a n os veo! ¡ qué caro os ha costado el hacerme
exhausto de sangre y tan debilitado por los comprender el amor que m e habéis tenido!
tormentos camina, que apenas puede m a n - Mas ¿ q u é ventaja tan grande podia procura-
tenerse sobre los pies. Mírale todo descarna- ros mi amor, q u e para obtenerlo hayais q u e -
do por las heridas, con una corona de espi- rido dar vuestra sangre y vuestra vida? ¿ Y
nas en la cabeza, con u n pesado madero so- cómo obligado con tanto amor he podido yo
bre los hombros y con un verdugo que le lira vivir tanto tiempo sin amaros, y en tan gran
de un cordel. Mírale como anda con el cuerpo olvido de vuestras bondades? Yo os doy gra-
inclinado, las rodillas trémulas, goteando la cias por haberme dado al presente la luz, que
s a n g r e , y caminando con tanta pena, que á me hace conocer cuánto me habéis amado.
cada paso parece va á rendir la vida. Os a m o , bondad infinita, mas que á ningún
otro bien; quisiera sacrificaros mil vidas sí
P r e g ú n t a l e : ¡Oh cordero divino! ¿no es-
p u d i e r a , puesto que Vos habéis sacrificado
tais ya harto de dolores? Si con vuestros pa-
vuestra vida divina por mí. ¡Ah! os conjuro
decimientos pretendeis ganar mi amor, ¡ ah!
me concedáis para amaros aquellas gracias
no queráis sufrir ya mas, porque yo quiero
que me habéis merecido con tantos padecí-
• S i c u t ovis ad occisionem ducelur. ( I s a i . L U I , " ) .
- 148 - - 149 —
míenlos; comunicadme aquel fuego sagrado grato de los pecadores, que tantas veces os
q u e habéis venido á encender sobre la tierra he ofendido; es m u y justo que á su vez seáis
muriendo por nosotros. Recordadme siempre amado de m í , Vos Dios mió, bondad y her-
vuestra muerte, para que yo no me olvide mosura infinita, que tanto me habéis amado.
jamás de amaros. ¡ A h ! ¡quién jamás os hubiera ofendido! aho-
6. Sobre sus hombros se ve la señal de su ra conozco, Jesús m i ó , el ultraje que os he
principado 4 . La cruz, dice Tertuliano, fue el hecho. ¡ Oh pecados malditos! ¿ qué es lo que
noble instrumento con que Jesucristo conquis- habéis hecho? vosotros me habéis hecho con-
tó tantas almas, porque muriendo en ella por tristar el corazon enamorado de mi Reden-
nosotros expió nuestros pecados, y nos res- tor, un corazon que tanto me amó. ¡ Oh Jesús
cató así del infierno haciéndonos propiedad mió! perdonadme, porque ya me arrepiento
s u y a 2 . Pero ¡oh Jesús mío! si Dios os cargó de haberos ofendido: en adelante Vos seréis
con todos los pecados de los h o m b r e s 3 , yo os el único objeto de mi amor. Yo os amo con
he hecho con los míos mas pesada todavía la todo mi corazon ¡oh amabilidad infinita ! y
cruz que llevásteis al Calvario. estoy resuelto á no amar otra cosa que á Vos.
¡ Ah mi dulcísimo Salvador! bien preveíais Señor, dadme vuestro a m o r , y nada mas os
todas las injurias que yo habia de haceros, y pido. Dadme solamente vuestro a m o r con
con todo no dejásteis de amarme y de prepa- vuestra g r a c i a , y soy bastante rico
rarme aquellas infinitas misericordias de que 7. Si alguno quiere venir en pos de mí,
habéis usadodespues conmigo. Si, pues, tan renuncíese á sí mismo y s í g a m e 2 . S i , pues,
amado os he sido y o , el mas vil y el mas in- ¡ oh Redentor mió! Vos que sois inocente vais
1
delante con vuestra cruz, y me convidáis á
Faclus esl p r i n c i p a t u s e j u s super h u m e r u m ejus.
(¡sai. i x , 6).
1
5
Q u i peccata noslra ipse p e r t u l i t ¡n corpore suo super A m o r e m t u ¡ s o l u m , c u m g r a t i a t u a , m i h i d o n e s , et
lignum. ( / Pelr. 11, 24). dives sum satis. (S. Igual, in Exercit.).
5
3
Posuit ¡n eo iniquitatem o m n i u m n o s t r u m . ( J s a i . Si q u i s v u l t post me v e n i r e , a b n e g e t s e m e t i p s u m , et
LUI, 6). sequatur me. (¡Uallh. x v i , 24).
- 150 - - 151 -
seguiros con la m i a , yo no quiero dejaros ir pulo y me mandéis amaros, amenazándome
solo. Si hasta aquí he rehusado seguiros, con- con el infierno si no quiero? Pero ¿de q u é
fieso que he hecho m a l : dadme al presente sirve, os diré con san Agustín, amenazarme
la cruz que Vos queráis, yo la abrazo cual- con penas eternas? ¿ Q u é mayor pena puede
quiera que sea, y con ella quiero acompaña- sucederme que la de no amaros, Dios mió,
ros hasta la m u e r t e 1 . ¿Y cómo pudiéramos, infinitamente amable, mi Criador, mi R e -
Señor, no amar por vuestro amor las cruces dentor, mi paraíso, mi todo? Veo que por un
y los oprobios, cuando Vos las habéis amado j usto castigo de mis ofensas mereceria ser con-
tanto por nuestra salvación? denado á no poder amaros m a s ; pero pues
P u e s bien, ya que nos invitáis á seguiros, que todavía Vos me amais, continuad en man-
queremos desde luego acompañaros para mo- darme que os a m e , repitiéndome sin cesar al
rir con Vos; pero dadnos la fortaleza nece- corazon : Amarás al Señor t u Dios con todo
saria ; esta fortaleza es la que os pedimos por tu corazon, con toda tu alma y con todas tus
vuestros merecimientos, y nosotros la espe- fuerzas 1 . Os doy gracias, amor m i ó , por este
ramos. Os amo, Jesús mió, digno de un amor dulce mandamiento; y por obedeceros yo os
infinito; yo os amo con toda mi a l m a , y no amo con todo mi corazon, con toda mi alma
quiero y a abandonaros jamás. Demasiado y con todas mis fuerzas. Me arrepiento de no
tiempo he andado léjos de Vos. Ligadme aho- haberos amado así en lo pasado. Al presente
ra á vuestra cruz. Aunque he merecido per- ya quiero sufrir cualquiera otra pena antes
der vuestra amistad, ya me arrepiento de to- que la de vivir sin amaros, y m e propongo
do mi corazon, y la estimo mas que ningún buscar siempre vuestro amor en todo. A y u -
otro bien. dadme, Jesús m i ó , áhacer toda mi vida ac-
tos de vuestro amor, y á salir de ella con un
8. ¡ Ah Jesús mío! ¿y quién soy yo para
que Vos queráis tenerme por vuestro discí- ' Diliges D o m i n u m D e u m t u u m ex toto corde t u o , et
ex tota a n i m a t u a , e t e x tola m e n t e t u a . {31 are. x n , 3 0 ) .
t E x e a m u s extra castra i m p r o p e r i u m e j u s portantes.
(Uebr. s i n , 13).
- 152 -
acto de a m o r , á fin de que yo vaya á veros
cara á cara en el paraíso, en donde os amaré CAPÍTULO XII.
sin partición y sin interrupción con todas mis
fuerzas y por toda la eternidad. ¡Oh Madre De la crucifixión de Jesús.
de mi Dios! rogad por mí. Amen.
1. Hemos llegado ya á la crucifixión, al
último tormento que da la muerte á Jesucris-
to : hemos llegado al Calvario, que es el tea-
tro del amor divino , al Calvario en donde
todo un Dios pierde la vida sumergido en un
océano de dolores. Habiendo, pues, el Señor
llegado con mucha pena á la cima del monte,
se le arrancan por tercera vez con violencia
los vestidos apegados a sus sangrientas lla-
g a s , y le arrojan sobre la cruz 1 . El divino
Cordero se tiende en este lecho de dolor, pre-
senta á los verdugos sus manos y sus piés para
ser clavados, y levantando los ojos al cielo,
ofrece á su Padre el gran sacrificio de su vida
por la salud de los hombres. Estando ya cla-
vada una mano, los nervios se encogieron,
y fue necesario, como se le reveló á santa
Brígida, que se estirase violentamente con
cordeles la otra, así como también los piés,
1
E t p o s t q u a m venerunt in locum q u i vocatur C a l v a -
r i a e , ibi c r u c i f i x e r u n t e u m . ( L u c . x x m , 3 3 ) .
- 152 -
acto de a m o r , á fin de que yo vaya á veros
cara á cara en el paraíso, en donde os amaré CAPÍTULO XII.
sin partición y sin interrupción con todas mis
fuerzas y por toda la eternidad. ¡Oh Madre De la crucifixión de Jesús.
de mi Dios! rogad por mí. Amen.
1. Hemos llegado ya á la crucifixión, al
último tormento que da la muerte á Jesucris-
to : hemos llegado al Calvario, que es el tea-
tro del amor divino , al Calvario en donde
todo un Dios pierde la vida sumergido en un
océano de dolores. Habiendo, pues, el Señor
llegado con mucha pena á la cima del monte,
se le arrancan por tercera vez con violencia
los vestidos apegados á sus sangrientas lla-
g a s , y le arrojan sobre la cruz 1 . El divino
Cordero se tiende en este lecho de dolor, pre-
senta á los verdugos sus manos y sus piés para
ser clavados, y levantando los ojos al cielo,
ofrece á su Padre el gran sacrificio de su vida
por la salud de los hombres. Estando ya cla-
vada una mano, los nervios se encogieron,
y fue necesario, como se le reveló á santa
Brígida, que se estirase violentamente con
cordeles la otra, así como también los piés,
1
E t p o s t q u a m venerunt in locum q u i vocatur C a l v a -
r i a e , ibi c r u c i f i x e r u n t e u m . ( L u c . x x m , 3 3 ) .
- 154 -
hasta el lugar de los clavos, por cuya causa me afecte ya sino vuestro amor y el deseo de
los nervios y las venas se dilataron y rompie- agradaros. Aunque suspendido de ese m a -
ron con u n dolor espantoso Así lo dice la dero, yo os reconozco por Señor del mundo,
revelación. Por manera que se le podían con- por terdadero Hijo de Dios y Salvador de los
tar lodos los huesos, como David lo habia ya hombres. Por compasión, Jesús mió, no me
predicbo 2 . abandonéis en loda mi vida, y especialmen-
¡ Ah Jesús mío! ¿por quién fueron clava- te en el artículo de mi muerte. E n esta ú l -
das vuestras manos y vuestros piés en ese tima a g o n í a , en este último combate contra
madero, si no es por el amor que habéis te- Lucifer, asistidme Vos mismo y ayudadme á
nido á los hombres? Con los dolores de vues- morir en vuestro amor. Yo os a m o , ¡ oh amor
tras manos taladradas quisisteis expiar los mió crucificado! yo os amo con todo mi co-
pecados q u e los hombres han cometido por el razon.
tacto; y con los dolores de vuestros piés q u i - 2. Dice san Agustín q u e no hay muerte
sisteis expiar todos los pasos que nosotros he- mas cruel que la muerte de la c r u z 1 , porque,
mos dado para ir á ofenderos. ¡ Oh amor mió como observa santo Tomás, los crucificados
crucificado! bendecidme con esas manos tras- tienen agujereados los piés y las manos, miem-
pasadas. Clavad á vuestros piés este mi co- bros que , componiéndose todos ellos de ner-
razon ingrato, áfinde que no se aleje ya mas vios, de músculos y de venas, son extrema-
de Vos. Quede ligada para siempre á vuestra mente sensibles al dolor; y porque el mismo
cruz, permanezca inmoble delante de vues- peso del cuerpo pendiente hace que el dolor
tro amor, esta mi voluntad que tantas veces sea continuado, y vaya sin cesar aumentán-
se ha rebelado contra Vos. Haced que nada dose hasta la muerte. Mas los dolores de J e -
sús sobrepujaron todavía á todos los dolores
1 Manus et pedes c u m f u ñ e t r a b e b a n t ad loca c l a v o - de otros; porque según dice el Doctor a n g é -
r u m , ¡Ui ut n e r v i et v e n a e e x t e n d e r e n t u r e t r u m p e r e n t u r .
2 F o d e r u n t m a n u s m e a s et pedes m e o s , d i n u m e r a v e - ' P e j u s non f u i t in genere m o r t i u m . ( T r a c l . XXXVI
r u n t omnia ossa m e a . ( P s a l m . x x i , 1 8 ) . in Joan. I-
- 156 - - 157 -
lico, el cuerpo de Jesucristo, estando per- manos cansadas del peso se le rasgan m a s ;
fectamente constituido, tenia tanta mas vi- si la inclina sobre los hombros, estos son he-
vacidad y mas sensibilidad para el dolor, ridos por las espinas; si la apoya sobre la
cuanto q u e su cuerpo le habia sido prepara- cruz, las espinas penetran mas adentro en la
do por el Espíritu Santo de intento para pa- cabeza. ¡Ah Jesús m i ó , cuán cruel y cuán
decer, como lo habia predicho el mismo Sal- amarga es la muerte que Vos sufrís!
vador, y como lo atestigua el A p ó s t o l D i c e Redentor mío crucificado, yo os adoro so-
también santo Tomás que Jesucristo quiso bre ese trono de ignominia y d e dolor. E s -
experimentar un dolor tan grande, que fuera crito veo en esa cruz que Vos sois rey : Jesús
capaz de satisfacer las penas que merecían nazareno, rey de los judíos 1 . Mas, fuera de
temporalmente los pecados de todos los hom- esta inscripción puesta por menosprecio, ¿qué
bres. Refiere Tippoli que en la crucifixión le otra señal me dais de que Vos sois r e y ? ¡ A h !
fueron dados veinte y tres martillazos en las ¡que estas manos clavadas, que esta cabeza
manos, y treinta y seis en los piés. coronada de espinas, que este trono de dolor,
Alma m i a , mira á tu S e ñ o r , mira tu vida que estas carnes rasgadas os dan bien á co-
suspendida en este m a d e r o 2 . Mírale sobre nocer por rey, pero rey de amor! Yo me acer-
este madero infame, que pendiente de aque- co , pues, humillado y enternecido, para be-
llos crueles garfios, no encuentra postura ni sar vuestros sagrados piés taladrados por mi
reposo. Unas veces se apoya sobre las m a - a m o r ; yo abrazo esta cruz sobre la cual, h e -
nos , otras sobre los piés; mas en todas partes cho víctima de amor y de obediencia, habéis
el dolor se aumenta y llega á ser insoporta- querido sacrificaros por mí á la divina Justi-
ble. Vuelve su cabeza dolorosa ya de un lado, c i a 2 . ; Oh venturosa obediencia que nos has
ya de otro; si la deja caer sobre el pecho, las conseguido el perdón d e nuestros pecados!
1
C o r p u s a u l e m aptasli m i h i . (Ilebr.n, S). 1
J e s ú s Nazarenus, r e x J u d a e o r u m . (Joan. x i x . 1 9 ) .
2
Et crit v i l a t u a quasi pendens a n t e te. ( U c i i l . x x v i n , 2
F a c l u s obediens u s q u e a d m o r l e m . m o r t e m a u l e m
66). crucis. (Philip, i i , 8).
¡ A y ! ¿ q u é seria de m í , ó Salvador m i ó , si Redentor K San Bernardo añade que la cruz,
Vos no hubiérais pagado por m í ? Yo os lo y cada una de las llagas de Jesús, publican
agradezco, amor m i ó , y por ios ménlos de cuán sinceramente nos a m ó 2 .
esta sublime obediencia os pido me otorguéis ¡Oh Jesús mió, cómo puedo yo veros p a -
la gracia de obedecer en todo á la voluntad deciendo y entristecido! ¡ Ah! ¡ qué harto mo-
de Dios. Yo no deseo el paraíso sino para po- tivo teneispara estarlo al pensar que Vos su-
der amaros siempre y con todas mis fuerzas. frís hasta morir de dolor en esa cruz, y que
3. Ved aquí el Rey del cielo q u e , sus- despues de esto no habrá mas que un corto
pendido de este madero, se va ya muriendo número de almas que os a m a r á n ! ¡ Oh Dios!
en él. Preguntémosle, pues, con el Profeta: ¡cuántos corazones aun de los que os están
Decidme, Jesús m í o , ¿ q u é son estas llagas consagrados, ó no os a m a n , ó si os aman es
que están en medio de vuestras m a n o s 1 ? El demasiado poco! ¡ Ah hermosa llama del
abad Ruperto responde por Jesús : Estas son a m o r ! tú que consumaste la vida de un Dios
las prendas, dice el Salvador, del grande sobre la cruz, consúmame también á mí, con-
amor que os tengo: son el precio con que os suma todas las afecciones desarregladas q u e
he librado de las manos de vuestros enemi- viven en mi corazon, y haz que en toda mi
gos v de la muerte eterna 2 . A m a , pues ¡oh .vida yo no ame ni suspire sino por este Dios
alma fiel! ama á tu Dios que tanto te ha ama- tan amante que ha querido, siendo víctima
do ; y si alguna vez dudas de su amor, mira, de tantos suplicios, perder la vida por mi
dice santo Tomás de Villanueva, mira esta amor sobre u n infame madero. Dulce Jesús
cruz, estos dolores y esta muerte cruel q u e m i ó , yo quiero amaros siempre, y no quiero
ha padecido por tí: tales son los testigos que amar sino solo á Vos, á Vos solo, á Vos solo,
te harán comprender bien cuánto te ama tu mi amor, mi Dios, mi todo.
1
Testis c r u x , testes d o l o r e s , teslis a m a r a mors q u a m
1 Quid s u n t p l a g a e isiae ¡a m e d i o m a n u u m t u a r u m ?
p r o te sustinuit. (Conc. 3 ) .
[Zach. x i n , G). 2
C l a m a t c r u x . claraat v u l n u s quod ipse vere dilexit.
s Sunt m o n u m e n t a c a r i t a t i s , pretia r e d e m p t i o n i s .
11*
4. Vuestros ojos verán á vuestro Precep- llegamos algunas veces hasta renunciar á su
t o r H a b í a s e prometido á los hombres que gracia y á su amor. Por su parle, él nos h a
verían con sus propios ojos á su divino Maes- amado hasta la muerte, y no ha descendido
tro. Toda la vida de Jesús fue un continua- de la cruz sino despues de haber dejado e n
do ejemplo y una escuela consumada de per- ella la vida. ¡ A h , Jesús mió! Vos me habéis
fección : mas en ninguna otra parte nos e n - amado hasta la muerte; hasta la muerte quie-
seña mejor que desde la cátedra d e la cruz ro yo también amaros. Hasta aquí os he ofen-
las mas bellas virtudes. ¡Oh! y ¡cómo desde dido y hecho traición muchas veces; véngaos
aquí nos enseña la paciencia, especialmente de mí, Señor, pero sea con una venganza de
en las enfermedades, puesto q u e en la cruz ternura y de amor. Dadme un tan grande
sufría Jesús con la paciencia mas perfecta los dolor de mis pecados, que yo viva siempre
dolores de su acerbísima muerte! Desde aquí contrito y afligido por los disgustos que os he
nos enseña también con su ejemplo una e n - causado. ¡Ah! ¿ q u é mayor desgracia pudie-
tera sumisipn á las órdenes del cielo, u n a ra sucederme que la de desagradaros, ó mi
perfecta resignación á la voluntad de Dios; Dios, mi Redentor, mi esperanza, mi teso-
y sobre todo nos enseña cómo se le debe amar. so, mi todo?
El P . Pablo Señeri, el joven, e s c r i b í a á u n a . 5. Y yo, si fuere levantado de la tierra,
de sus penitentes, que al pié de su Crucifijo todo lo atraeré á mí. Pues bien , esto lo d e -
estaban escritas estas palabras: Ved aquí có- cía para indicar de qué muerte habia de mo-
mo se ama. r i r 1 . Jesucristo anuncia que cuando hubiere
Ved aquí cómo se ama, parece decirnos á sido elevado sobre la cruz, él atraería por sus
todos el Salvador mismo desde lo alto de la méritos, por su ejemplo, y por la fuerza de
cruz, cuando por no sufrir alguna pena aban-
1
E t ego si e x a l t a l u s f u e r o á t é r r a , omnia t r a h a m ad
donamos las obras que le son agradables, y
m e i p s u m . Hoc a u t c m d i c e b a t significans q u a raorte esset
i E r u n t oculi tui videntes p r a e c e p t o r e m t u u m . ( I s a i . m o r i l u r u s . [Joan, x n , 3 2 ) .

x x x , 20).
- 163 -
su amor, los afectos de todas las a l m a s s e - pruebas mas extraordinarias de amor. Venid,
gún el comentario de Cornelio Alápide. San pues, azotes, espinas, clavos y cruz, q u e
Pedro Damiano asegura lo mismo: Luego atormentásteis el sagrado cuerpo de mi Maes-
que el Señor fue suspendido en la cruz, dice, tro, venid á herirme el corazon. Recordadme
lo atrajo todo hácia sí por los vínculos del siempre que todo cuanto bien he recibido, y
a m o r 2 . ¿Quién , p u e s , añade Cornelio, no todo cuanto espero recibir, me ha venido por
amará á Jesús muriendo por nuestro a m o r 3 ? los méritos de s u pasión. ¡Oh Maestro del
Ved ¡oh almas rescatadas! nos dice la I g l e - amor! los demás maestros enseñan con pala-
sia, ved á vuestro Redentor en esta cruz, don- bras , pero Vos en ese lecho del amor ense-
de todo en él respira amor y todo nos convi- ñáis con padecimientos : otros enseñan por
da á a m a r l e : la cabeza inclinada para d a r - interés, y Vos solo por afecto, no queriendo
nos el ósculo de la paz, los brazos extendidos otra recompensa que mi salvación. Salvad-
para abrazarnos, el corazon abierto para m e , pues, amor mió, y que mi salvación sea
amarnos 4 . la gracia de amaros siempre y de agradaros;
¡ A h , mi amabilísimo Jesús! ¿cómo ha po- el amaros es mi vida.
dido seros tan amada mi alma, previendo las 6. Entre tanto que Jesús estaba murien-
injurias que habíais de recibir de mí? Para do en la cruz de dolor, los hombres no cesa-
cautivar mi corazon Vos quisisteis darme las ban de atormentarle con vituperios y blas-
femias. Unos le decían : Á otros hizo salvos,
1 Omnes m u n d i gentes a d a m o r e m sui m é r i t o suo c t y no puede salvarse á sí mismo Otros : Si
a m o r e . ( I n Joan, x i i , 30).
2 Dominus mox ut in cruce p e p e n d i t , o m n e s ad s e per
es rey de Israel, que descienda ahora de la
amoris d e s i d e r i u m traxit. (De Invent. cruc.). c r u z 2 . Y Jesús, mientras ellos así le insultan
3 Quis enim Christum ex a m o r e pro nobis m o r i e n l e m
non r e d a m e t ? ( D e Inven!, cruc.).
' Alios salvos f e c i t , seipsum non p o t e s t s a l v u m f a c e r e .
4 Omnrs figura ejus a m o r e m spirat et ad r e d a m a n d u m
[31are. x v , 31). .
provocat, c a p u t inclinatum a d o s c u l a n d u m , m a n u s e x - 2
Si R e x Israel c s t , descendat n u n c d e c r u c e . [Nallh.
pansae a d a m p l e x a n d u m , p e c t u s a p e r t u m ad d i l i g e n d u m .
xx v n , 3 2 ) .
(S- Aug. in Resp. 1 noct. o f f . Dolor. B. Yirg.)
— 165 -
¿ q u é hace desde lo alio de la cruz? ¿ P i d e yo dudar de mi perdón viéndoos morir para
por ventura al Padre eterno que los castigue? alcanzármelo. ¡ A h , Redentor mió! yo os lo
N o , sino que los perdone 4 . S í , dice sanio suplico, miradme ahora mismo con aquellos
T o m á s , para mostrar el inmenso amor que ojos amorosos con que me mirásteis al morir
tenia á los hombres, el Salvador pidió per- por mí en la cruz ; miradme y perdonadme
don á Dios hasta por sus mismos verdugos 2„ todas las ingratitudes con que he correspon-
Lo pide y lo obtiene; en tanto grado que dido á vuestro amor. Me arrepiento ya, ó J e -
despues de haberle visto espirar, muchos de sús mió, de haberos menospreciado.
ellos se arrepintieron de sus pecados. Yol- Yo os amo de lodo mi corazon, y en con-
víanse de allí golpeándose los pechos 3 . sideración á vuestro ejemplo, amo también
¡ Ah mi dulce Salvador! héme aquí ya á por vuestro amor á todos los que me han ofen-
vuestros piés; yo he sido uno de vuestros mas dido ; les deseo toda suerte de bienes, y me
ingratos perseguidores, pedid también por propongo servirles y socorrerles en cuanto
mí á vuestro Padre que me perdone. Es ver- pudiere por amor vuestro, Señor, q u e habéis
dad q u e los judíos y los verdugos al crucifi- querido morir por m í , aunque tanto os he
caros no sabian lo que hacían, al paso que ofendido.
yo sabia muy bien que pecando ofendia á un 7. Memento mei. Acordaos de m í , os de-
Dios crucificado y muerto por mí. Mas tam- cía desde la cruz el buen Ladrón, y mereció
bién vuestra sangre y vuestra muerte me han oir de vuestra boca aquella respuesta tan
merecido la misericordia divina. No puedo consoladora : Hoy estarás conmigo en el pa-
raíso 4 .
i P a t e r , dimitte illis, non e n i m sciunt q u i d f a c i u n t .
Acordaos de m í , os diré yo también, acor-
[Lw. xxiu,34).
Í Ad o s t e n d e n d a m a b u n d a n t i a m c a n t a t i s s u a e . . . v e - daos de m í , Señor, que soy una de vuestras
n i a m p r o p e r s e c u t o r i a s p o s t u l a v i l . (III parí, quaest 47, amadas ovejas por las que habéis dado vues-
art. 4 , adl).
tra vida. Consoladme también á mí hacién-
3 Revertebantur percutientes pectora sua. (Lucae,
1
H o d i e m e c u m e r i s in p a r a d i s o . ( L u c . XXIII, 4 3 ) .
x x n t , 48).
- 167 -
dome conocer q u e me perdonaréis concedién- de haberos ultrajado, y os amo ; sí, os amo,
dome un gran dolor de mis pecados. ¡Oh mi Dios, mi todo, y para agradaros estoy
gran Pontífice! que os sacrificasteis á Vos dispuesto á sufrir toda suerte de males, bajo
mismo por el a m o r de vuestras criaturas, te- cualquier forma que se presenten, el opro-
ned piedad de m í ; yo os sacrifico para en bio, el dolor, la pobreza v la muerte.
adelante mi voluntad, mis sentidos, mis sa-
tisfacciones y todos mis deseos. Y o creo que
Vos, Jesús m i ó , habéis muerto crucificado
por m í ; os suplico que vuestra sangre divi-
na corra también sobre m í ; que me lave de
mis pecados, que me abrase en el divino
amor, y haga que yo sea todo para Vos. Os
amo, Jesús m í o ; y deseo morir crucifica-
do por Vos, que habéis muerto crucificado
por mí.
Padre eterno, os he ofendido; pero ved
aquí á vuestro Hijo q u e , clavado en este m a -
dero, satisface por mí con el sacrificio de su
vida divina que os ofrece. Os ofrezco sus m e -
recimientos q u e son todos mios, puesto que
él me los ha dado ; y por el amor de este Hi-
jo os conjuro tengáis piedad de mí. La m a -
yor misericordia que os ruego queráis hacer-
m e , es que me concedáis vuestra g r a c i a , la
que tantas veces yo miserable pecador he vo-
. luntariamente menospreciado. Me arrepiento
¡Oh dulcísimo Redentor! ¡oh amor de mi
alma! ¿ por qué habéis querido derramar to-
CAPÍTULO XIII.
da vuestra s a n g r e , sacrificar vuestra vida
divina por un gusano de la tierra tan ingra-
De las últimas palabras de Jesús sobre la cruz, to como yo? ¡Oh Jesús mió! ¿cuándo llega-
y de su muerte. rá el momento de que yo me una á Vos de
tal suerte, que nada pueda ya separarme de
1. Dice san Lorenzo Justiniano que la Vos ni hacerme cesar de amaros? ¡ Ah! Se-
muerte de Jesús fue la mas a m a r g a y la mas ñ o r , mientras yo vivo sobre la tierra estoy
dolorosaque los hombres pueden sufrir, pues expuesto á negaros mi amor y á perder vues-
q u e el Salvador murió sobre la cruz sin nin- tra amistad, como lo he hecho hasta aquí.
gún género de consuelo, aun el mas peque- Yo os pido, mi tierno Salvador, y os conjuro
ñ o 1 . E n las demás personas que sufren la por vuestra pasión, que si permaneciendo en
pena es siempre de algún modo mitigada, á este mundo he de recaer en un tan gran mal,
lo menos por u n pensamiento consolador; me hagais morir ahora mismo que creo estar
mas el dolor y la aflicción d e Jesús fue un en vuestra gracia. Yo os amo y quiero a m a -
dolor puro, una tristeza pura sin ningún ali- ros siempre.
v i o 2 . Por eso san Bernardo, contemplando
2. Jesús se lamenta por boca del Profe-
á Jesús muriendo en la cruz, le dice suspi-
t a , de que muriendo sobre la cruz, y bus-
rando : ¡Oh mi amado Jesús! al miraros so-
cando alguno que le consuele no lo encuen-
bre esa cruz desde los piés á la cabeza, yo no
tra Aun mas, en el momento mismo en que
hallo sino dolor y aflicción 3 .
iba á espirar, lanzaban todavía contra él los
i CruciGxus f u i t c a r e o s o m n i doloris t e m p e r a m e n t o . judíos y los romanos toda suerte de maldi-
s Magnitudo doloris C h r i s t i p a l i e n t i s potest c o n s i d e r a - ciones y de blasfemias. Es verdad que María
ri e x doloris e t tristitiae p u r i t a t e . (S. Thom. 111 p- q. 46,
orí. 6). ' E t sustinui q n i consolaretur, el non inveni. ( P s a l m .
LXVlll, 21).
3 A planta pedis u s q u e a d v e r t i c e m capitis non invenio
nisi dolorem et m o e r o r e m .
— 171 —
su santa Madre, se mantenía al pié de la cruz, Jesús y de María, cuando llegó el momento
á fin de procurarle algún consuelo si hubiera en que poco antes de espirar el Hijo se des-
podido; pero esta Madre tierna y afligida, pidió de su Madre! Ved aquí las últimas pa-
por el dolor compasivo en que estaba sumer- labras con que Jesús dió el postrer adiós en
g i d a , contribuía á aumentar mas y mas la este mundo á su Madre: Mujer, hé ahí vues-
pena de este Hijo que tanto amaba. San Ber- tro h i j o 1 ; mostrándole á san Juan á quien
nardo dice positivamente, que los dolores de en su lugar le dejaba por hijo.
María contribuían todos á afligir mas el co- ¡Oh Reina de dolores! las recomendacio-
razon de Jesús *. Ello es cierto que el Salva- nes de un hijo muy amado que está para mo -
dor, cuando dejaba caer sus miradas hacia rirson demasiado cariñosas para poderse bor-
esta Madre tan afligida, sentia su corazon rar jamás de la memoria de una m a d r e : acor-
mas traspasado de los dolores de María que daos, pues, que vuestro Hijo á quien t a n -
de los suyos, como la misma bienaventurada to habéis amado me ha entregado á Vos por
Virgen se lo reveló á santa B r í g i d a 2 . Sobre hijo vuestro en la persona de J u a n . Por el
lo cual exclama san Bernardo : ¡ Oh buen Je- amor, pues, que teneisá Jesús, apiadaos de
sús ! Vos sufrís grandes dolores en vuestro mí. Yo no os pido los bienes de la tierra : al
cuerpo, pero los sufrís todavía mayores en ver á vuestro Hijo que muere por mí en me-
el corazon compadeciendo los de vuestra M a - dio de tantos padecimientos; al veros á Vos,
dre 3 . Madre m í a , que siendo del todo inocente co-
¡ Q u é amarguras sobre lodo no debieron mo lo sois, padeceis también por raí tan gran-
experimentar los enamorados corazones de des dolores ; y al ver que yo miserable, des-
pues de haber merecido el infierno por mis
1 Repleta M a t r e , ad Filium redundabat inundatio
amariludinis.
pecados, nada he padecido aun por vuestro
2 Ipse v i d e n s m e p l u s dolebat de m e q u a m de se. ( A p . a m o r ; quiero sufrir alguna cosa por Vos an-
P. Spinisc. conc. 2 8 ) . tes de morir. Os pido esta gracia, S e ñ o r a , y
s O b o n e J e s u , tu magna p a l e r i s in c o r p o r e , sed m u l -
1
to m a g i s in corde ex compassione Matris. M u l i e r , ecce filius tuus. ( J o a n , x i x , 2 6 ) .
os digo con san Buenaventura, que si os he das palabras: Diosmio, Diosmio, ¿ p o r q u é
ofendido, es justo que yo padezca por pena, tú también me has desamparado 1 ? El bien-
y si os he servido, es justo que yo padezca aventurado Dionisio Cartujano explicando
por p r e m i o l . Áicanzadme, ó María, una gran este pasaje, dice que Jesús profirió con g r a n -
devocion á la pasión de vuestro Hijo y una de clamor estas palabras, á fin de hacernos
continua memoria de sus padecimientos; y entender á todos cuál era el exceso del dolor
por aquella amargura que experimentásleis y de la profunda tristeza en que moria. Y san
viéndole espirar sobre la cruz, obtenedme Cipriano añade, que nuestro muy amado Re-
una buena muerte. Asistidme, ó Reina mía, dentor quiso morir privado de toda consola-
en este último momento, haced que yo m u e - cion para mostrarnos su amor y arrebatar el
ra amando y pronunciando vuestros santos nuestro todo entero hácia s í 2 .
nombres, Jesús y María. Pero, ¡oh mi dulce Jesús! Vos no os que-
3. Viendo Jesús que no hallaba alguno jáis con razón cuando decís : ¿Por qué, Dios
en la tierra q u e le consolara, eleva sus ojos mió, me habéis abandonado? ¡ Por q u é ! ¿de-
y su corazon hacia su Padre para pedirle con- cís Vos? y ¿por q u é , os diria yo, habéis que-
suelo ; mas el Padre eterno viendo á s u Hijo rido encargaros de pagar por nosotros? ¿ n o
cubierto con el manto de pecador: No, Hijo sabíais que nosotros merecíamos por nuestros
mió, le dice, yo no te puedo consolar; pues pecados ser abandonados de Dios? con r a -
que tú al presente satisfaces á mi justicia por zón, pues, os ha abandonado vuestro Padre,
todos los pecados de los hombres; justo es y os ha dejado morir en u n mar de dolores
que te abandone á tus padecimientos y que y de amarguras. ¡ A h , Salvador mió! vues-
te deje morir sin ningún consuelo. Entonces tro abandono me aflige á la vez y me con-
fue cuando nuestro Salvador lanzando un
grande y lastimoso grito profirió estas senti- 1
C l a m a v i t J e s ú s voce m a g n a , Deus meus, Deus m e u s ,
u t quid dereliquisti m e ? (McUlh, XXVII, 4 6 ) .
i O D o m i n a , si te oü'endi, pro j u s t i t i a cor m e u m v u l - 5
Derelictus est u t a m o r e m s u u m e r g a nos ostenderet,
n e r a ; si tibi s e r v i v i , pro m e r c e d e peto v u l n e r a . e t a m o r e m n o s t r u m ad se r a p e r e t . (De Pass. Dom.).

XLV.
suela : me aflige, porque os veo morir entre- León de Ostia, decidme : ¿de qué leneis sed?
gado en presa á tantos padecimientos; mas nada decís de los dolores infinitos que pade-
también me consuela, porque me hace espe- céis en la cruz, ¿ y os quejáis de la sed '? Mi
rar que por vuestros merecimientos yo no se- sed, le hace decir san Agustín, es el deseo
ré abandonado de la divina misericordia, co- de vuestra salvación ' ¿ . ¡Oh almas! dice J e -
mo lo merecia por haberos abandonado tan- s ú s , esta sed no es otra cosa que la grande
tas veces para seguir mis caprichos. Haced- ansia que tengo de vuestra salvación. Con
me comprender bien q u e si os fue tan penoso efecto, inflamado en el amor mas puro este
el veros privado por algunos momentos d é l a divino Salvador deseaba con un ardor i n -
presencia sensible de la Divinidad, cuál sena comprensible poseer nuestras almas, y por
mi suplicio si vo debiera ser privado de Dios eso se abrasaba en el deseo de dársenos del
para siempre. Yo os suplico por este cruel todo por medio de su muerte. Esta fue su
abandono que Yos padecisteis, que no m e sed, dice san Lorenzo J u s t i n i a n o 3 : san B a -
abandonéis, ó Jesús mió, sobre todo en el silio de Seleucia añade que Jesucristo dijo
artículo de la muerte. Cuando ya todos me que tenia sed, para darnos á entender que
hubieren abandonado, no m e abandonéis por el amor que nos tenia moría con el deseo
Vos ó Salvador mió. Yo os conjuro, Señor, de padecer aun mas de lo que había padecí-
abandonado de todos, que seáis mi consuelo do. ¡ Oh deseo todavía mas grande que su
en mi desolación. Yo sé bien q u e , si os amo pasión 4 !
sin ninguna consolacion, también contentare Ó Dios infinitamente amable, porque Vos
mejor á vuestro corazon. Mas Vos conocéis nos amais tanto, deseáis que nosotros tenga-
toda mi debilidad ; fortificadme con vuestra
gracia, concededme en aquel último momen- 1
Domine q u i d sitis? D e cruce laces e t de Si» c l a m a s
to perseverancia, paciencia y resignación. [De Dom. Pass.).
2
Silis mea salus vestra. ( l n Psalm. XXXIII ).
4. Cuando Jesús se aproximaba ya á su Sitiebat nos, el daré se nobis c u p i e b a t .

fin, d i j o : Sed tengo, Sitio. Señor, pregunta 4


O desiderium passione m a j u s !

12*
haced que sin cesar vaya creciendo en vues-
mes sed d e V o s 1 , como nos lo recuerda san
tro amor, multiplicando los actos de amor, y
Gregorio. ¡ A h , divino Maestro raio! Vos te-
esforzándome á agradaros en todo, continua-
neis sed de mí, despreciable gusanillo, ¡v mente y sin reserva. Haced que aunque tan
yo no tendré sed de Vos, Dios mió, que sois miserable y tan pequeño como sov, sea todo
infinito! Por vuestra bondad, por los méri- para Vos.
tos de aquella sed que padecisteis en la cruz,
3. Nuestro buen Jesús, tocando ya el mo-
dadme u n ardiente deseo de amaros y de
mento de rendir el último suspiro,"dijo con
agradaros en todas las cosas. Vos habéis pro-
una voz moribunda : Todo está consumado.
metido concedernos todo cuanto os pidiére-
Al pronunciar esta palabra repasó en su pen-
mos : Petite et accipietis; vo no os pido sino
samiento toda la série de su vida, vió todas
esta sola gracia, el don de vuestro amor. Soy
las fatigas que habia experimentado, la po-
indigno d e é l , mas esta será la gloria d e
breza, ios dolores, las ignominias que habia
vuestra sangre el abrasar ahora con vuestro
sufrido, y todas las ofreció de nuevo á s u
especial amor á un corazon que en otro tiem-
eterno Padre por la salud del mundo. E n se-
po os hizo tantos menosprecios; el hacer u n
g u i d a , volviéndoseánosotros, repitió : Con-
horno de caridad de un corazon lleno todo de
summatumest, como si dijera: Ó hombres, to-
inmundicia y de pecado. Mucho mas que esto
do está consumado, todo cumplido; la obra
habéis hecho ya muriendo por mí. ¡ Oh Señor
de vuestra redención está acabada,, la Justi-
infinitamente bueno! yo quisiera amaros co-
cia divina satisfecha, el paraíso abierto. Y
mo Vos lo mereceis. Yo me regocijo del amor
ved aquí vuestro tiempo, el tiempo de los
que os tienen las almas de vuestras enamo-
que a m a n Y a es tiempo, en fin, ó hombres,
radas esposas, y mas aun del amor que Vos
que os rindáis á mi amor. A m a d m e , pues,
mismo os teneis, al cual reúno yo el mío,
amadme, porque yo nada mas tengo que ha-
aunque tan débil como él es. Yo os a m o , Dios
cer para llegar á ser amado de vosotros. Ved
eterno, yo os amo, ¡oh amabilidad infinita!
' F.tecce l e m p u s t u u m , l e m p u s a m a n t i u m . ( E z . xvi, 8).
i Sitit sitiri Dcus.
- 179 -

lo que he hecho para granjearme vuestro paciencia, yo m e he esforzado á agradaros


amor : por vosotros he pasado una vida llena en todo! ¡ A h , Dios mió! si me fuera preciso
de toda suerte de tribulaciones; al fin de mis morir al presente, yo moriría bien descon-
dias, antes de morir, h e consentido en d e - tento de mí mismo, puesto que no podría de-
jarme desangrar con azotes, escupir en la cir nada de esto con verdad. Pero ¿viviré
cara, desgarrar todo mi cuerpo, ser corona- así, siempre ingrato para con Vos? Yo os
do de espinas, sufrir, en fin, los dolores de ruego m e concedáis la gracia de agradaros
la agonía mas cruel sobre este madero en que durante los años que me restaren de vida, á
ya me veis. ¿Qué mas me resta que hacer? fin de que cuando me llegue la muerte pue-
Una sola cosa; ¿el que yo muera por vos- da deciros que al menos desde ahora he cum-
otros? pues bien, yo quiero m o r i r : ven, o plido vuestra santa voluntad. Si hasta aquí
muerte, yo t e l o permito, quítame la vida os he ofendido, vuestra muerte me a n i m a ;
por la salud de mis'amadas ovejas. Y vos- en adelante y a no quiero haceros traición.
otras ovejas mías, amadme, a m a d m e , por- Mas solo d e Vos es de quien yo espero mi
que no me es posible hacer mas para obliga- perseverancia : por vuestros méritos, ó Jesús
ros á amarme. Todo está consumado, dice mió, yo os la demando, yo la espero.
el bienaventurado Taulero, todo lo que la 6. Ved aquí que ya muere J e s ú s : míra-
justicia exigía, todo lo que la caridad deman- le , alma m í a , en los dolores d e la agonía,
daba, todo lo que podía hacer brillar el a m o r 1 . exhalando con pena el último soplo de su vi-
¡Oh, mi amantísímo Jesús, si yo pudiera da. Mira aquellos ojos moribundos, aquel
decir también al morir : S e ñ o r , todo está semblante pálido, aquel corazon cuya d é -
consumado, yo he hecho todo lo q u e Vos me bil pulsación apenas anuncia la palpitación,
habéis mandado! Yo he llevado mi cruz con aquel cuerpo á quien y a invade la muerte,
y aquella hermosa alma á punto de separar-
i Consumaialum est q u i d q u i d juslilia e x i g e b a t , q u i d - se de él. Ya el cielo se oscurece, tiembla la
quid caritas poscebat.. q u i d q u i d esse poterat a d d e r o o n s -
tierra, los sepulcros se abren. ¡Av de m í !
t r a n d u m amorem.
- 181 -

¿ q u é es lo que anuncian estas señales espan- yo ha percibido el fruto de vuestra muerle?


tosas? La muerte del Criador del universo. Por vuestros méritos solos, y sin yo saberlo,
EQ fin, despues que el Salvador hubo en- he sido hecho hijo de la Iglesia por el b a u -
comendado al Padre su santa a l m a , lanzan- tismo ; por vuestro amor he sido tantas veces
do desde el fondo de su afligido corazou una perdonado y he recibido tantas gracias espe-
grande voz, bajando despues la cabeza en ciales. Por Vos tengo la esperanza de morir
señal de su obediencia, y ofreciendo su muer- en gracia de Dios, y de llegar á amarle en
te por la salud de los hombres, espira á vio- el paraíso.
lencia del dolor, y entrega su alma en las ¡ Amantísimo Redentor mío, cuántas obli-
manos de su Padre muy amado gaciones os tengo! en vuestras manos tala-
V e n , alma mia, acércale al pié de este dradas encomiendo mi pobre alma. Hacedme
santo altar, en el q u e ha muerto el cordero comprender bien este exceso de a m o r : ¡ un
de Dios inmolado por ti. Acércate, y consi- Dios muerto por mí! yo quisiera, Señor, mo-
dera q u e ha muerto á causa del amor q u e te rir también por Vos. Mas, ¿ q u é recompensa
ha tenido. Pídele todo cuanto quieras á t u puede ser la muerte de un esclavo culpable
Señor ya espirado, y espéralo todo. ¡Oh Sal- por la muerte de su Señor y de su Dios? Al
vador del mundo! ¡oh Jesús mió! Ved aquí, menos yo quisiera amaros con todas mis fuer-
pues, á dónde al fin os ha conducido vuestro zas ; mas sin vuestro socorro, ó Jesús mió,
amor á los hombres! Yo os doy gracias, ó nada puedo. Ayudadme, pues, y por los mé-
Dios nuestro, de que hayais querido perder ritos de vuestra muerte hacedme morir á to-
la vida para que nuestras almas no se p e r - dos los amores terrenos, áfinde que no ame
dieran. Por todos os lo agradezco, pero es- sino á solo Vos, que tanto mereceis mi amor.
pecialmente por mí. ¡ Ah! ¿quién mas q u e Yo os a m o , bondad infinita, yo os amo, so-
berano bien, v o s pido con san Francisco que
• E t c l a m a n s voce m a g n a , a i t : P a t e r , in m a n u s l ú a s muera á todo por vuestro amor, en recono-
c o m m e n d o spiritum m e u r a . E t baec dicens e x p i r a v i t .
{LUC. XDII,4FI).
t

- 182 -
cimiento del amor infinito que os ha llevado
hasta morir por mi y para ser amado de mi *. C A P Í T U L O XIV.
Maria, Madre mia, interceded por mi.
De los motivos de esperanza que tenemos en la
i A m o r e amoris lui m o r i a r , qui a m o r e a m o r i s mei d i g -
n a t u s es m o r i . muerte de Jesucristo.

1. Jesús es la única esperanza de nues-


tra salvación ; fuera de él no hay salvación
en otro alguno Yo soy la puerta única, di-
ce él mismo, y el que entrare por mí hallará
ciertamente la vida eterna 2 . ¿ Q u é pecador
hubiera podido esperar jamás el perdón, si
Jesús no hubiera satisfecho por nosotros á la
Justicia divina con su sangre y con su muer-
t e 3 ? Este es también el motivo de que se
sirve el Apóstol para esforzarnos, cuando di-
ce : Si la sangre de los cabritos y de los t o -
ros inmolados borraba entre los judíos las in-
mundícias'exteriores de sus cuerpos para ser
admitidos á los santos ministerios, ¡cuánto
mas la sangre inmaculada de Jesucristo, que
el amor ha derramado por nosotros, purifica-
<

> Son est in alio aliquo salus. ( Á c t . i v , 12).


2
E g o sum o s t i u m , per m e si quis i n t r o i e r i t , s a l v a b i -
lur. ( J o a n , x , 9 ) .
3 Dolores nostros ipse portavit. ( / s a i . u n , 4 ) .
- 184 -
- 185 -
rá nuestras almas del pecado, para hacernos
razón exclamaba David : Publicad, ó bien-
prestar un culto verdadero á Dios vivo 1 !
aventurados, los ingeniosos secretos que el
Habiendo venido á la tierra nuestro ama-
• amor de nuestro Dios ha inventado para sal-
ble Redentor para salvar á los pecadores, y
varnos 1 . Pues ¡oh mi dulce Salvador! ya que
viendo que ya estaba escrita la sentencia de
me habéis tenido tanto amor, no ceseis de
condenación fulminada contra nosotros á cau-
protegerme. Vos m e habéis arrancado por
sa de nuestros pecados, ¿ q u é es lo que hace?
vuestra muerte de las manos de Lucifer: yo
Con su muerte expia la pena q u e nosotros
encomiendo mi alma en vuestras manos, á
merecíamos, y borrando con su sangre el ac-
Vos es á quien toca salvarla 2 .
ta de nuestra condenación, á fin de que la
2. «Hijuelos mios, dice san J u a n , esto
Justicia divina no tuviera ya q u e demandar-
«os escribo para que no pequeis. Mas si a l -
nos la satisfacción de que éramos deudores,
aguno pecare, tenemos por abogado con el
la clava él mismo en la cruz en que murió
«Padre á Jesucristo el justo, y él es propi-
<i Cristo entró una sola vez en el santuario, «ciacion por nuestros pecados 3 .» Jesucristo
«como Pontífice de una redención e t e r n a 3 . » ni aun con su muerte cesa de interceder por
¡ Ah Jesús mió! si Vos no hubiéseis encon- nosotros delante del Padre eterno : también
trado este medio para obtenernos el perdón, ahora es nuestro abogado, y parece q u e , co-
¿quién jamás hubiera podido hallarlo? Con mo dice el Apóstol, no tiene en el cielo otro
' Sí e n i m sanguis h i r c o r u m et t a u r o r u m sanctificat ad oficio q u e el de inclinar á su Padre á com-
e m u n d a l i o n e m c a r n i s , q u a n t o m a g i s s a n g u i s C b r i s t i , qui
per S p i r i t u m Sanctum s e m e t i p s u m o b t u l i t i m m a c u l a t u m 1
A n n u n t i a l e studia ejus. (Psalm. i x , 12).
D e o , e r a u n d a v i t conscientiam nostram a b o p e r i b u s raor- 2
In m a n u s t u a s commendo spiritum m e u m : r e d e m i s -
tuis ad s e r v i e o d u m Deo y i v e n t i ! (Hebr.ix.13,14).
i i m e , D o m i n e D e u s verilatis. (Psalm. xxx,6).
2
Delens quod adversus nos e r a t c b i r o g r a p h u m de- 3
F i l i o l i , h a e c scribo vobis ut non peccetis, sed et si
c r e t i , quod e r a t e o n t r a r i u m n o b i s , et i p s u m tulit de m e - q u i s p e c c a v e r i t , a d v o e a t u m h a b e m u s apud P a t r e m J e -
dio affigens ¡ l l u d c r u c i . (Coloss. n , 1 4 ) . s u m C h r i s l u m , et ipse propitiatio est pro peccatis nostris.
3
C h r i s t u s introivit semel in s a n c t a , aeterna r e d e m p - ( 7 Joan, u , 1 , 2 ) .
tione i n v e n t a . ( U e b r . í x , 12).
- 187 -
padecerse de nosotros Y todavía añade el justicia. Esta sangre le ata las manos de tal
mismo Apóstol q u e para esto subió al cielo suerte que no puede, por decirlo así, servir-
el Salvador 2 . Al modo que los rebeldes son se de ellas, para tomar de los pecadores la
desterrados por sus crímenes de la presencia venganza que había resuelto.
de su r e y , así también nosotros pecadores 3. No olvidéis jamás la gracia que os dis-
jamás hubiéramos sido dignos de ser admiti- pensa el q u e es vuestro fiadorl. ¡Ah Jesús
dos á la presencia de Dios, ni aun para p e - mío! yo era incapaz despues de mis pecados
dirle perdón. Mas Jesús, como nuestro R e - de satisfacer á la Justicia divina ; pero Yos
dentor, se presenta por nosotros delante de habéis querido con vuestra muerte satisfacer
Dios, y por solos sus méritos nos obtiene la por mí. ¡Qué ingratitud, pues, no seria la
g r a c i a que habíamos perdido. ¡ O h ! que la
m i a , si yo olvidara esta gran misericordia!
sangre del clama y pide misericor-
R e d e n t o r
No, Redentor mió, yo no quiero olvidarla j a -
dia en nuestro favor, mejor aun que la san- más ; yo quiero agradecérosla siempre y testi-
gre de Abel pedia venganza contra C a i n 3 . ficaros mi eterno reconocimiento amándoos, y
Mi justicia, dijo Dios á santa Magdalena de haciendo todo lo posible para agradaros. Ayu-
Pazzi, se ha cambiado en clemencia por la dadme con el socorro de aquella gracia que
venganza que he tomado en la carne inocen- me habéis merecido con tantos trabajos. Yo os
te de Jesucristo : n o , la sangre de este mi a m o , Jesús mió, amor mió, esperanza mia.
Hijo no me pide venganza como la de A b e l ; 4. Ven, paloma m i a , en las aberturas de
no me pide sino misericordia y compasion, la piedra 2 . ¡Oh, qué refugio tan seguro ha-
v á esta voz no puede menos de aplacarse mi llarémos siempre nosotros en aquellas a b e r -
turas de la piedra, esto e s , en las llagas de
i Semper vivens a d intcrpellandum p r o nobis. ( I l e b r .
Jesucristo! Las aberturas de la piedra, dice
D t ' a p p a r e a t v u l t u i D e l p r o n o b i s . (Hebr. i x , 24).
3 Accessislis a d m e d i a t o r e m J e s u m e t s a n g u i n i s a s - ' Graliam fidejussoris n e o b l m s c a r i s . (Eccli. x x i x , 2 0 ) .
persionem, melius loquentem q u a m Abel. ( U e b r . x n , 24). 2 V e n i , c o l u m b a m e a , in f o r a m i n i b u s p e t r a e . ( C a n ( .
II, 1 4 ) .
- 189 -
¡ A h , Padre eterno! apoyado en los méri-
san Pedro Damiano, son las llagas del Señor;
tos y en estas solemnes promesas de Jesucris-
aquí es donde él ha establecido toda nuestra
to, yo no os pido ya los bienes de la tierra,
e s p e r a n z a A q u í serémos curados de la des-
sino únicamente vuestra gracia. E s cierto que
confianza que nos inspira la vista de nues-
por los ultrajes que os he hecho no merezco
tros pecados; aquí hallaremos armas para
ni perdón ni gracias ; mas si yo no las m e -
defendernos cuando nos viéremos tentados á
rezco, vuestro Hijo me las ha merecido, dan-
pecar nuevamente. T e n e d confianza, yo he
do su sangre y su vida por mí. Por el amor,
vencido al mundo 2 . Si no teneis bastante
pues, de este Hijo perdonadme : dadme un
fuerza, nos dice el Salvador, para resistir á
gran dolor de mis pecados y u n amor g r a n -
los asaltos del mundo q u e os ofrece sus pla-
de hácia Vos. Ilustradme á fin de que yo co-
ceres, confiad en m í , porque yo le he venci-
nozca cuan amable es vuestra bondad y cuán
do , y por lo mismo vosotros le venceréis tam-
grande es el amor que me habéis tenido des-
bién. Pedid á mi Padre q u e en el nombre de
de la eternidad. Hacedme conocer vuestra
mis merecimientos os dé la fortaleza de q u e
voluntad y dadme fuerzas para cumplirla
teneis necesidad; y vo os prometo que todo
perfectamente. S e ñ o r , yo os amo y quiero
cuanto le pidiéreis en mi nombre os lo con-
hacer todo lo que Vos quisiéreis.
cederá 3 . Y en otro lugar nos ha confirmado
esta s u promesa, diciendo que cualquiera 5. ¡Oh, cuán grande esperanza de sal-
gracia que pidamos á Dios en nombre de su vación nos da la muerte de Jesucristo! ¿Quién
amor, él mismo, que es una misma cosa con nos condenará? dice el Apóstol; ¿será este
el P a d r e , nos la concederá mismo Redentor que para no condenarnos á
la muerte eterna, se ha condenadoá sí mis-
1 F o r a m i n a p e t r a e , sunt v u l n e r a R e d e r a p t o r i s ; in h i s
mo á morir tan dolorosamente sobre una
e n i m n o s t r a m s p e m constituí!. ( Ep. 4 1 ) .
2 Confidite, e g o vici raundum. ( J o a n , x v i , 3 3 ) .
cruz 1 ? De aquí es de donde santo Tomás de
a Amen dico v o b i s , si q u i d petieritis P a t r e m in n o m i -
f a c i a m , ut glorificetur Pater in Filio. [Joan, x i v , 13).
ne m e o , d a b i t vobis. ( J o a n , x v i , 2 3 ) . 1
Q u i s est qui c o n d e m n e t ? C h r i s t u s J e s u s q u i m o r -
t Q u o d c u m q u e petieritis P a t r e m in n o m i n e m e o , hoe
- 191 —
Yillanneva saca un poderoso motivo para es- tra bondad me a s e g u r a ; porque mas deseáis
forzarnos a todos, diciendo : ¿ Q u é tienes que Vos hacerme bien que yo recibirlo. ¡ A h , mi
temer, pecador, si tú quieres dejar el peca- amantísimo Redentor! os diré con Job : Aun
do? ¿Cómo te condenará el que ha muerto cuando, ó amor mió, Vos me arrojárais de
para no condenarte? ¿Cómo te desechará vuestra presencia, nunca dejaría yo de espe-
cuando t ú vuelvas á sus piés, el que ha v e - rar en Vos que sois mi Salvador 1 . Esas vues-
nido del cielo para buscarte cuando tú huias tras llagas, esa sangre preciosa, son motivos
de é l 1 ? Pero nuestro mismo Salvador nos da demasiado poderosos en m í , para no esperar
motivos todavía mas poderosos de confianza toda suerte d e bienes de vuestra misericor-
diciéndonos por boca del profeta Isaías: Ove- dia. Yo os amo, Jesús mió, yo os amo y yo
j a mía q u e r i d a , ten confianza : mira cuánto espero.
me has costado : yo te llevo escrita en mis 6. El glorioso san Bernardo, hallándose
manos, en estas llagas que he recibido por un dia enfermo, se vio transportado al tribu-
t í : ellas m e gritan sin cesar para q u e te a y u - nal de Dios, en el que le acusaba el demonio
de y te defienda de tus enemigos: ámame y de sus pecados, y le decia q u e no merecía el
ten confianza 2 . paraíso. E l Santo respondía : E s verdad que
yo no merezco el paraíso ; pero Jesús tiene
Sí, Jesús m i ó , yo os amo y confio en Vos;
dos títulos á este reino ; el uno porque es Hi-
el redimirme os ha costado muy caro, mas el
jo natural de Dios, el otro porque lo ha con-
salvarme no os cuesta n a d a : vuestra volun-
quistado con su muerte : él se contenta con
tad es que todos se salven, y que ninguno se
el primero, y me cede el segundo, y por eso
pierda. Si mis pecados me amedrentan, vues-
pido el paraíso, y lo espero. Nosotros pode-
t u u s e s t , q u i e l i a m i n t e r p e l l a t p r o n o t a s ? (Rom. VIII,34). mos también decir lo mismo, desde que san
1 Quid t i m e s , peccator? quomodo d a m n a b i t p o e n i t e n -
tem q u i moritur ne damneris? quomodo abjiciet r e d e u n -
Pablo nos dejó escrito que Jesucristo quiso
t e m q u i d e eoelo v e n i t q u a e r e n s t e ?
' E t i a m si o e c i d e r i t m e , in ipso s p e r a b o , e t ipse e r i t
2 E c c e in m a n i b u s m e i s descripsi t e : m u r i t u i c o r a m
s a l v a t o r m e u s . (Job, xni, la).
o c u l i s m e i s s e m p e r . (¡sai, X L I X , 16).
13*
- 193 -
morir consumido de dolores para alcanzar el cele por t í : y haber repetido el Hijo : T ó -
paraíso á todos los pecadores arrepentidos y mame, y líbrate del infierno 1 ?
resueltos á corregirse Sobre lo cual añade
¡ A h , tierno Padre mío! yo os doy gracias
el Apóstol: Corramos con paciencia á la bata-
por haberme dado á este vuestro Hijo por mi
lla q u e nos está propuesta : poniendo los ojos
Salvador : yo os ofrezco su muerte, y por
en el autor y consumador de la fe, J e s ú s , el
sus méritos os pido misericordia : y á Yos,
cual por los méritos de su pasión nos ofrece
Redentor mió, os doy continuas acciones de
la victoria y la corona 2 .
gracias por haber dado vuestra sangre y
E l mismo Señor nos ha dicho q u e subia al vuestra vida á fin de librarme de la muerte
cielo para prepararnos en él un l u g a r 3 . H a eterna. Venid, pues, á socorrer á vuestros
dicho, y continúa diciendo á su Padre, q u e siervos rebeldes, ya que los habéis redimido
pues nos ha confiado á é l , quiere tenernos con u n tan gran precio 2 . ¡Oh J e s ú s , única
consigo en el paraíso 4 . ¿Y q u é mayor mise- esperanza mía! Vos me amais, Vos sois todo-
ricordia podíamos esperar del Señor, dice san poderoso; hacedme santo. Si yo soy débil,
Anselmo, que la de haber dicho el Padre fortificadme; si estoy enfermo por falta de
eterno al pecador, sentenciado por sus peca- mis pecados, haced descender sobre mi alma
dos ai suplicio del infierno sin ningún medio una gota de vuestra sangre, y sanadme. Con-
para librarse de é l : T o m a á mi Hijo, y ofré- cededme vuestro amor y la perseverancia fi-
i E t c o n s u m m a t u s , factus est ómnibus o b t e m p e r a n l i -
nal, haciendo que yo muera en vuestra gra-
b u s sibi causa salutis a e t e r n a e . (llebr. v, 9 ) . cia. Dadme el paraíso; en el nombre de vues-
a C u r r a m u s ad propositum nobis c e r t a m e n aspicientes tros méritos YO OS lo pido, yo lo espero. Yo
in a u c t o r e m fidei et c o n s u m m a t o r e m J e s u m , qui p o s t p o -
sito sibi gaudio sustinuit c r u c e m confusione c o n t e m p l a . 1
Quid misericordius intelligi valet q u a m quod p e c c a -
[Hebr. XII, 1/. tori u n d e se r e d i m e r e t non h a b e n t i , D e u s P a t e r d i c a t : Ac-
3 Non t u r b e l u r cor v e s t r u m , q u i a vado p a r a r e vobis cipe Unigenitum m e u m e t da pro t e ; et F i l i u s d i c a t : T o l l e
l o c u m . [Joan, x i v , 1). m e , et redime te?
4 5
P a t e r , quos dedisti m i h i , volo u t u b i s u m e g o , et T e ergo q u a e s u m u s , f a m u l i s t u i s s u b v e n i , quos
illi sint m e c u m . ( J o a n , x v n , 24). praetioso sanguine r e d e m i s l i .
- 195 -
necesitamos 1 . ¿Cómo podemos dudar, aña-
os amo, Dios amabilísimo, con toda mi alma,
de san Pablo, que habiéndonos dado Dios á
y espero amaros siempre. Ayudad á un p e -
su Hijo no nos haya dado con él todos sus
cador miserable que quiere amaros.
bienes 2 ? E l cardenal Hugo comenta así es-
7. Teniendo, pues, por pontífice sumo
tas palabras : ¿No nos dará lo menos, que es
á Jesús, Hijo de Dios, q u e ha penetrado
la gloria eterna, aquel Dios que nos ha dado
hasta lo mas alto de los cielos, permanezca-
lo mas, que es su propio H i j o 3 ?
mos firmes en la fe que profesamos; porque
el Pontífice que tenemos no es tal q u e no ¡Oh mi soberano bien! ¿ Q u é os retribuiré
pueda compadecerse de nuestras enfermeda- yo, pobre como soy, por un tan gran don co-
d e s ; por el contrario, él ha experimentado mo el que me habéis hecho de vuestro pro-
como nosotros toda especie de tentaciones, pio Hijo? Yo os diré con David : El Señor
salvo el p e c a d o P u e s t o que tenemos, con- retribuirá por m í 4 . Señor, yo no tengo nada
tinúa el Apóstol, u n Salvador q u e nos h a q u e daros : solo vuestro mismo Hijo puede
abierto el paraíso, cerrado u n tiempo para agradecéroslo dignamente por m í , como lo
nosotros por el pecado, tengamos u n a con- ha hecho. ¡Oh Padre mío, el mas misericor-
fianza indestructible en sus méritos; porque dioso de todos los padres! por las llagas de
habiendo querido por su bondad tomar par- Jesús os ruego que me salvéis. Yo os amo,
te en nuestras miserias, sabe bien compade- bondad infinita, y porque os amo, me arre-
cerse de nuestros males. Lleguemos, pues, piento de haberos ofendido. Dios mió, Dios
confiadamente al trono de la gracia, al cual
1 A d e a m u s ergo c u m fiducia ad t b r o n u m g r a t i a e , u t
por medio de Jesucristo tenemos entrada, á misericordiam c o n s e q u a m u r , et g r a t i a m i n v e n i a m u s in
fin de hallar en él todas las gracias de q u e a u x i l i o o p p o r t u n o . (Hebr. í v , 16).
2 Pro nobis ó m n i b u s t r a d i d i t i l l u m , quomodo non
» Habentes ergo Pontificem m a g n u m , q u i p e n e t r a v i t e t i a m cum illo o m n i a nobis d o n a v i t ? ( R u m . v m , 3 2 ) .
coelos, J e s u m Filium D e i , t e n e a m u s eonfessionem. Non 3 Non d a b i t m i n u s , id est v i t a m a e t e r n a m , q u i dcdit
e n i m h a b e m u s Pontificem q u i non possit c o m p a l i i n f i r m i - m a j u s , id est F i l i u m suum ?
t a t i b u s n o s t r i s : t e n t a t u m a u t e m per o m n i a p r o s i m i l i t u - i D o m i n u s r e t r i b u e t pro m e . ( P s a l m . c x x x v i i , S ) .
dine a b s q u e peecato. ( H e b r . i v , l i .
— 196 -
iriio, quiero ser todo vuestro; aceptadme por dice altamente el Salvador, á fin d e que los
el amor de Jesucristo. ¡Ah, mi benéfico Cria- hombres muertos por el pecado reciban por
dor! habiéndome dado Vos á vuestro Hijo, mí no solo la vida de la gracia, sino una vi-
¿podéis ya rehusarme vuestros bienes, vues- da mas abundante que la que ellos habían per-
tra gracia, vuestro a m o r , vuestro paraíso? dido por el pecado Por eso la santa Iglesia,
8. San León asegura q u e los bienes que en los transportes de su alegría, llama feliz
la gracia de Jesucristo nos ha alcanzado por la culpa que nos mereció tener u n tan gran
su muerte, son aun mayores que los males Redentor2.
que nos había hecho la envidia del demonio Héme a q u í , ó Dios Salvador m i ó , yo
por el pecado de Adán Esto mismo es lo obraré con confianza y nada temeré 3 . S i ,
que dice claramente el Apóstol escribiendo á pues, ó Jesús mió, Vos que sois un Dios to-
los romanos: No ha sido el pecado como el dopoderoso, sois también mi Salvador, ¿có-
don : en donde el pecado habia abundado, mo temeré condenarme? Si hasta ahora os he
sobreabundó la gracia 2 . El cardenal Hugo ofendido, ya me arrepiento de todo corazon.
explica así estas palabras: La gracia de J e - En adelante quiero serviros, obedeceros y
sucristo es todavía mas poderosa q u e el p e - amaros: espero firmemente que Yos, R e -
cado 3 . No hay comparación, dice el Apóstol, dentor mío, que tanto habéis hecho y sufri-
entre el pecado del hombre y el don que Dios do por mi salvación, no me negaréis ningu-
nos ha hecho dándonos á Jesucristo. Grande na de las gracias que hubiere menester para
fue el pecado de Adán, pero mucho mas gran- salvarme 4 .
de ha sido la gracia que Jesucristo nos ha me-
recido por su pasión. Yo he venido al mundo, 1
Ego veni u t v i t a m h a b e a n t , et a b u n d a n t i u s b a b e a n t .
C Joan, x , 1 0 ) .
1 5
Ampliora adepti s u m u s per Cbrisli g r a l i a m , q u a m 0 felix c u l p a q u a e t a l e m a c t a n t u m m e r u i t h a b e r e
per diaboli a m i s e r a m u s i n v i d i a m . ¡Serm. de Ase.). redemptorem!
3 3
Non s i c u t d e l i e t u m . i l a et d o n u m ; u b i abundavit E c c e , Deus salvator m e u s , Gducialiter a g a m , et
d e l i c t u r a , s u p e r a b u n d a v i t g r a t i a . (Rom. v, 15, 20). non timebo. (Isai. XII, 2 ) .
3 Cbristi g r a t i a m a j o r i s est efficaciae q u a m d e l i e t u m . 4
Fiducialiter a g a m , i m m o b i l i l e r sperans nihil a d s a -
- 198 - - 199 -
9. Vosotros sacaréis a g u a d e las fuentes cristo, dice el Apóstol, y satisfaciendo por
del Salvador, y diréis en aquel d i a : Alabad nosotros, hemos llegado á ser sabiduría de
al Señor é invocad s u nombre Las llagas Dios, justicia, santificación y redención 1 . E s
de Jesús son los dichosos manantiales de don- decir, como lo explica san Bernardo, que él
de nosotros podemos recibir todas las gracias, ha venido á s e r nuestra sabiduría instruyén-
si las pedimos con confianza. Y saldrá una donos, nuestra justicia perdonándonos, nues-
fuente de la casa del Señor, y ella regará el tra santidad por s u ejemplo, y nuestra r e -
terreno en que antes no crecían sino espinas 2 . dención por s u pasión, librándonos de las
La muerte de Jesús es precisamente, dice manos de L u c i f e r 2 . E n una palabra, dice
Isaías, esta fuente prometida que ha inunda- san Pablo, los méritos de Jesucristo nos han
do nuestras almas con las aguas de la gracia, enriquecido de todo bien, en tanto grado que
y que por su poderosa virtud ha convertido no nos falta nada para merecer recibir todo
las espinas del pecado e n flores y frutos d e género de g r a c i a s 3 .
vida eterna. E l Redentor en su amor, dice ¡ Oh Jesús mió, oh Jesús mió, cuán bellas
san Pablo, se ha hecho pobre en este mundo, esperanzas me da vuestra pasión! Dulce Maes-
para que por los méritos de su pobreza nos- tro, ¡cuánto os debo yo! ¡ O h , si jamás os
otros nos hiciésemos r i c o s 3 . Nosotros por el hubiera yo ofendido! Perdonadme todas las
pecado éramos ignorantes, injustos, malos, injurias que os he hecho : abrasadme del lo-
esclavos del i n f i e r n o ; mas muriendo J e s u - do en vuestro amor, y salvadme por toda la
l u t e m n e c e s s a r i u m a b co n e g a n d u m , q u i tanta pro salule eternidad. Y ¿cómo pudiera yo temer no al-
m e a fecit et p e r t u l i t . ( S • Bonav.).
' H a u r i e l i s a q u a s de f o n t i b u s Salvatoris, et dicetis in 1
F a c t u s est n o b i s s a p i e n t i a á D e o , j u s t i t i a , sanctiBca-
illa d i e : Confitemini D o m i n o , et invócale n o m e n ejus. tio, et r e d e m p t i o . (I Cor. i , 3 0 ) .
(/sai. x u , 3). 2
Sapientia in p r a e d i c a t i o n e , j u s l i t i a in absolutione,
2
E t fons de domo Domini e g r e d i e t u r , et i r r i g a b i t t o r - sanctificatio in c o n v e r s a t i o n e , r e d e m p t i o in passione.
rentem spinarum. ( J o e í , n i , 18). (Serm. x u in Cant.).
s p r o p t e r vos egenus factus e s t , u t illius inopia divites 3 In ó m n i b u s divites facti eslis in i l l o , ila ut nibil d e -
essetis. (II Cor. v i n , 9 ) . sit vobis in ulla g r a t i a . (I Cor. i , S ) .
- 200 —
canzar el perdón, la salvación y todas las g r a - - CAPÍTULO XV.
ciasque necesito, de un Dios todopoderoso que
ha dado toda su sangre por mí? ¡ A h , Jesús Del amor que el Padre eterno nos ha manifes-
mió, esperanza m i a , por no perderme á mí tado dándonos á su Hijo.
habéis querido perder vuestra vida! ¡No per-
mita Dios que yo os pierda, ó bien infinito! 1. Dios ha amado tanto al mundo, dice
Si os he perdido por lo pasado, ya me a r r e - Jesucristo, que le ha d a d o á su propio y úni-
piento : n o , en adelante no quiero ya a b a n - co Hijo Tres cosas debemos considerar en
donaros : á Vos toca el a y u d a r m e , á fin d e este don : quién es el que d a , lo que da y
que ya no os pierda mas. Señor, yo os amo, el amor con que lo da. ¥ desde luego es bien
y quiero amaros siempre. Ó María, despues sabido que cuanto mas elevado es el que da,
de Jesús Vos sois la esperanza mia : decid á tanto mas precioso es el don. Si alguno reci-
vuestro Hijo que Vos me prolegeis, y yo me be una flor de mano de un monarca, estima
salvaré. Amen, así sea. en mas esta flor que u n tesoro. Pues bien :
¡cuánto deberémos estimar el don q u e nos
viene de la misma mano de Dios! Pero ¿cuál
es este don que nos hace Dios? Su propio Hi-
jo. E r a poco para el amor de Dios Padre el
habernos colmado de sus bienes en la tierra;
convenia además que llegara hasta darse á sí
mismo en la persona de su Verbo encarnado.
No es ya u n siervo suyo, no es tampoco un
Ángel, es su mismo Hijo lo que ha dado, di-
1
Sic Deus dilexit m u n d u m u t F i l i u m s u u m u n i g e n i -
t u m d a r e t . [Joan, m , 16).
- 200 —
canzar el perdón, la salvación y todas las g r a - - CAPÍTULO XV.
ciasque necesito, de un Dios todopoderoso que
ha dado toda su sangre por mí? ¡ A h , Jesús Del amor que el Padre eterno nos ha manifes-
mió, esperanza m i a , por no perderme á mí tado dándonos á su Hijo.
habéis querido perder vuestra vida! ¡No per-
mita Dios que yo os pierda, ó bien infinito! 1. Dios ha amado tanto al mundo, dice
Si os he perdido por lo pasado, ya me a r r e - Jesucristo, que le ha d a d o á su propio y úni-
piento : n o , en adelante no quiero ya a b a n - co Hijo Tres cosas debemos considerar en
donaros : á Vos toca el a y u d a r m e , á fin d e este don : quién es el que d a , lo que da y
que ya no os pierda mas. Señor, yo os amo, el amor con que lo da. ¥ desde luego es bien
y quiero amaros siempre. Ó María, despues sabido que cuanto mas elevado es el que da,
de Jesús Vos sois la esperanza mia : decid á tanto mas precioso es el don. Si alguno reci-
vuestro Hijo que Vos me prolegeis, y yo me be una flor de mano de un monarca, estima
salvaré. Amen, así sea. en mas esta flor que u n tesoro. Pues bien :
¡cuánto deberémos estimar el don q u e nos
viene de la misma mano de Dios! Pero ¿cuál
es este don que nos hace Dios? Su propio Hi-
jo. E r a poco para el amor de Dios Padre el
habernos colmado de sus bienes en la tierra;
convenia además que llegara hasta darse á sí
mismo en la persona de su Verbo encarnado.
No es ya u n siervo suyo, no es tampoco un
Ángel, es su mismo Hijo lo que ha dado, di-
1
Sic Deus dilexit m u n d u m u t F i l i u m s u u m u n i g e n i -
t u m d a r e t . [Joan, m , 16).
- 203 -
ce san Juan Crisòstomo También la Iglesia amor, yo os amo mas que á 'ninguna otra
santa exclama en los transportes de su admi- cosa, y no quiero amar sino á Vos solo, mi
ración : ¡ Oh maravillosa dignación de vuestra Criador, mi tesoro, mi todo.
ternura para con nosotros ! ¡ Oh rasgo incom- 2. Dios nos h a dado á su Hijo, ¿ y por
prensible de caridad ! para redimir al esclavo qué motivo? Únicamente por amor. Pilato
habéis entregado al Hijo 2 . por un temor humano entregó Jesús á los j u -
¡Oh Dios infinito! ¿cómo habéis podido díos 1 ; mas el Padre eterno nos ha dado á
usar para con nosotros de una ternura tan ad- su Hijo por el amor que nos tiene 2 . Santo
mirable? ¿Quién jamás podrá comprender un Tomás dice que en toda donacion el amor es
tal exceso de amor, que para rescatar al es- el primer don 3 . Cuando se nos d a alguna
clavo hayais querido dar á vuestro Hijo úni- cosa, el don primero que recibimos es el del
c o ? ; A h , Dios m i o , bondad s u m a ! puesto amor que nos ofrece el mismo donante en
q u e Vos nos habéis dado l o q u e teníais de mas aquello que nos d a ; porque según la reflexión
precioso, es muy justo que yo os dé lo mejor del angélico Doctor, la única razón de todo
q u e tengo. Vos me pedís solo mi amor, v yo don gratuito es el a m o r : de otra suerte, cuan-
no os pido tampoco sino vuestro amor. Ved do la donacion se hace por otro motivo q u e
aquí, pues, mi pobre corazon, yo lo consa- el del amor, deja de ser u n verdadero don.
gro todo entero á amaros. Criaturas todas, Pues bien, la donacion que el Padre eterno
cualesquiera que seáis, salid fuera de mi co- nos hace de su H i j o , h a sido u n verdadero
razon, haced lugar á mi Dios, que lo mere- don del todo gratuito y sin ningún mérito de
ce todo entero, y quiere poseerlo totalmente nuestra parte: por esto se dice que la E n c a r -
y sin ningún rival. Yo os amo, ó Dios de nación del Verbo se hizo por la operacion del
1
Espíritu Santo, es decir, únicamente por
Non s e r v u m , non A n g e l u m , sed F i l i u m s u u m d o -
navi!. 1
T r a d i d i t voluntati e o r u m . ( L u c . XXIII, 2B).
s 2
O m i r a circa nos l u a e p i e t a t i s d i g n a t i o ! O i n a e s t i m a - P r o n o b i s ó m n i b u s t r a d i d i t i l l u m . [Rom. T i n , 3 2 ) .
bilis dilectio c a r i t a t i s ! u t s e r v u m r e d i m e r e s F i l i u m t r a d i - 3
Amor b a b e t r a t i o n e m p r i m i doni. ( P a r í . 3 , q. S8?
disti. ( Exult. in Sabb. S.). art. 2).
- 204 - - 205 —
amor, como se expresa el mismo Doctor Imaginaos, pues, que veis al Padre eterno
Pero no es solamente por puro amor el h a - teniendo á Jesús muerto entre sus brazos, y
bernos dado Dios á su Hijo, es también por diciéndonos : O hombres, este es mi Hijo ca-
un amor inmenso ; y ved aquí precisamente rísimo, en quien tengo todas mis complacen-
lo que el mismo Jesús quiso declarar cuando cias Ved aquí cómo he querido tratarle por
dijo : Sic Deus dilexit mundum. Así amó Dios vuestras i n i q u i d a d e s 2 . Ved aquí cómo le he
al mundo. Esta palabra sic, a s í , dice san condenado á morir en una cruz, sumergido
Juan Crisòstomo, significa la vehemencia del en la mayor aflicción, abandonado hasta de
amor con que Dios nos hizo este gran d o n 2 . raí mismo que le amo tan tiernamente. Todo
¡ Ah! ¿ q u é mayor amor podia Dios manifes- esto he hecho yo áfinde obtener vuestro amor.
tarnos que condenar á muerte su Hijo inocen- ¡Oh bondad infinita! ¡oh misericordia in-
te, para salvar á unos miserables pecadores finita! ¡oh amor infinito! ¡oh Dios de mi al-
como nosotros 3 ? Si el Padre eterno fuera ca- ma! puesto que por mí habéis querido la
paz de padecimiento, ¿ q u é pena hubiera ex- muerte del mas caro objeto de vuestro cora-
perimentado cuando se vio en algún modo zon, yo os ofrezco por mí el gran sacrificio
forzado por la justicia á condenar este Hijo, que vuestro Hijo os ha hecho de sí mismo; y
á quien ama tanto como á sí mismo, á morir á nombre de sus méritos os ruego me conce-
con una muerte tan cruel v tan ignominiosa? dáis el perdón de mis pecados, vuestro amor
El ha querido que espirara en medio de los y vuestro paraíso. Grandes son las gracias
tormentos v de las angustias, dice Isaías 4 . q u e yo solicito, pero mas grande es todavía
el precio que os presento. Por el amor de J e -
1
E s m á x i m o Dei a m o r e provenit ut F i l i u s Dei c a r - sucristo, ó Padre mió, perdonadme, y sal-
n e m sibi a s s u m e r e t . [III p. q. 3 2 , a 1).
' V e r b u m sic significai a m o r i s v e h e m e n l i a m .
vadme. Si hasta ahora os he ofendido, ya me
3
Q u i p r o p r i o Filio suo non p e p e r c i t , sed pro nobis
o m n i b u s t r a d i d i t illum. [Rom. v m , 32). 1
Hic est Filius meus dilectus in q u o m i h i bene c o m -
* E t D o m i n u s voluit c o n l e r e r e e u m in infirmilale. placui. [II Pelr. i , 17).
(Isai. LUI, 10). !
P r o p t e r scelus populi mei percussi e u m . [Isai- u i l , 8).

14 XLV.
<
- 207 -
arrepiento de ello mas q u e de ningún otro Nosotros estábamos muertos por el pecado
mal; y al presente os estimo y os amo mas á la vida de la gracia, y Jesús por su muerte
que á ningún otro bien. nos ha resucitado. Nosotros éramos misera-
3. ¡ Oh cielos! ¿quién, p u e s , podia amar- bles , feos y abominables; mas Dios, por m e -
nos hasta tal punto, sino u n Dios de amor dio de Jesucristo, nos ha hecho ricos, hermo-
infinito? San Pablo d i c e : Dios, que es rico sos y amables á sus divinos ojos K Gratifica-
en misericordia, por s u extremada caridad vit, esto es, nos ha hecho graciosos y a g r a -
con que nos amó, a u n cuando estábamos dables ; sobre locual hace san Crisóstomo esta
muertos por los pecados, nos dió vida j u n t a - pregunta : Si á un pobre leproso cubierto de
mente en Cristo 4 . El Apóstol llama extrema- úlceras y del todo asqueroso le curara alguno
do este amor que Dios hizo resplandecer dán- de la lepra, y además le hiciera hermoso y
donos á los hombres, por medio de la m u e r - rico, ¿quéreconocimientonoconservariaeste
te de su Hijo, la vida de la gracia perdida por á su bienhechor? Pues ¿cuánto mas deudo-
nuestros pecados. Mas n o , este amor no fue res somos nosotros á Dios; puesto q u e , h a -
extremado para un Dios que es el amor mis- llándose nuestras almas desfiguradas y abor-
mo 2 . San Juan dice que enviando su Hijo al recibles por el pecado, no solamente las ha
mundo, para merecernos por s u muerte el librado del pecado por Jesucristo, sino q u e
perdón y la vida eterna, quiso hacernos ver además las ha hecho hermosas y amables? E l
con esto hasta dónde llegaba la grandeza del Apóstol dice que Dios nos h a colmado en J e -
amor de un Dios para con nosotros 8 . sucristo de toda suerte de bendiciones espi-
rituales para el cielo 2 . Y Cornelio Alápide
< Oeus a u t e m , q u i dives est in m i s e r i c o r d i a , propter lo comenta a s í : Nos ha enriquecido de todos
n i m i a m c a r i t a t e m q u a dilexit n o s , c u m essemus m o r t u i
peccatis, convivificavit n o s i n C b r i s t o . [Ephes- U , 4 ) . 1
G r a t i f i c a v i t nos in dilecto Filio suo. ( E p h e s . i , 6).
2 D e u s c a r i t a s est. [I Joan. i v , 16). 2
Benedixit nos omni b e n e d i c t i o n e spirituali in coeles-
s In boc a p p a r u i t caritas Dei in n o b i s , quod F i l i u m t i b u s in Cbristo. [Ephes. i , 31.
siium u n i g e n i t u m m i s i t Deus in m u n d u m u t v i v a m u s p e r
e u m . [I Joan, iv, 9).
14*
- 208 - - 209 -
los dones e s p i r i t u a l e s B e n d e c i r de parte de vino \ es decir, me h a puesto á la vista t o -
Dios, es hacer b i e n ; luego dándonos el P a - dos los beneficios de que me ha colmado para
dre eterno á Jesucristo nos ha llenado de to- obligarme á a m a r l e ; ordinavit in me carita-
dos los dones, no terrenos en el cuerpo, sino tem. Dice un autor, q u e Dios á fin de con-
espirituales en el a l m a , in coelestibus, d á n - quistar nuestro amor ha enviado, por decirlo
donos por medio de su Hijo una vida celes- así, contra nosotros un ejército de beneficios,
tial en este mundo y una gloria celestial en hijos de su a m o r 2 . Mas la dádiva especial que
el otro. nos hizo de su Hijo, dice el cardenal Hugo,
Bendecidme, pues, hacedme bien, ó Dios f u e aquella flecha reservada predicha por
de amor, y sea vuestro beneficio el absorber Isaías: Él me ha puesto, dice, como una fle-
todo mi amor en "Vos 2 . Haced que el amor cha escogida, y me ha escondido en su alja-
que me habéis tenido me inflame de amor en ba 3 . Así como u n cazador, continúa el C a r -
vuestra bondad. Vos merecíais ser amado con denal, guarda la mejor flecha para dar el úl-
un amor infinito: mas yo os amo con lodo el timo golpe al venado, del mismo modo Dios
amor de que soy capaz, yo os amo mas que á entre todos sus beneficios retuvo á Jesús en
ninguna otra cosa, yo os amo mas que á mí su seno como en reserva, hasta que llegó la
mismo, yo os hago donacion de toda mi vo- plenitud de la g r a c i a ; entonces lo envió co-
luntad, y ved aquí la gracia que os pido: ha- mo para dar el úl timo golpe, y herir de amor
cedme en adelante vivir y obrar en todo se- los corazones de los hombres 4 . E l apóstol san
gún vuestra divina voluntad, que no quiere 1
I n t r o d u x i t m e R e s in cellam v i n a r i a m , o r d i n a v i t in
sino mi bien y mi eterna salvación. m e c a r i t a t e m . ( C a n t . n , 4).
4. Mi Rey y Señor, decia la Esposa s a - s
I n s t r u x i t contra m e c a r i t a t e m t a n q u a m e x e r c i t u m .
(Gasp. Sánchez).
g r a d a , me ha introducido en la cámara del 3
P o s u i t m e q u a s i sagitlam e l e c l a m , in p h a r e t r a sua
1 abscondit m e . ( I s a i . X L I X , 2 ) .
Benefecit nos omni dono s p i r i t u a l i . 4
Sagitta electa r e s e r v a t u r : ita C h r i s l u s r e s e r v a t u s est
s T r a h e m e vinculis a m o r i s l u í .
in sinu P a t r i s , doñee veniret plenitudo t e m p o r i s ; et tune
- 210 - - 211 -
Pedro se sentía herido de esta flecha, dice to, la gracia de emplear lo que m e restare
san Juan Crisòstomo, cuando decia á su Maes- de vida en vuestra mayor gloria. Basta y a
tro : Señor, Yos sabéis que os amo \ de ofensas: me arrepiento al presente de ellas
¡ A h , Dios mio ! yo me veo cercado por to con todo mi corazon, y quiero amaros con
das partes con ias redes de vuestro amor. Yo todas mis fuerzas. No quiero resistir mas á
también os amo ; y si os amo, también sé que vuestro a m o r , yo m e entrego lodo á Vos.
Yos me amais. Y ¿quién podrá jamás sepa- Dadme vuestra gracia y vuestro amor, y h a -
rarme de vuestro a m o r ? Solo el pecado. Mas ced de mí lo que os agradare. Dios mió, yo
á Vos solo toca librarme por vuestra miseri- os amo, y solo pido amaros siempre. Oídme
cordia de este monstruo infernal. Prefiero por los méritos de Jesucristo. María, madre
toda suerte de males, la-muerte mas cruel, m i a , rogad á Dios por raí. Amen, así sea.
y aun el ser aniquilado, antes que ofenderos
con el pecado mortal. Pero Yos conocéis mis
caidas pasadas, Vos conocéis mi debilidad :
a y u d a d m e , Dios mio, por el amor de Jesu-
cristo. Soy la obra de vuestras manos : Vos
me habéis criado, no me desprecieis 2 . Si por
mis pecados merezco q u e m e abandonéis,
¿no merezco también q u e tengáis piedad de
mí por el amor de Jesucristo, q u e ha sacri-
ficado su vida por salvarme? Os ofrezco sus
merecimientos, q u e son todos mios, y por
ellos os pido y espero de Vos la santa perse-
verancia y una buena muerte ; y entre t a n -
1
D o m i n e , lu seis q u i a a m o te. ( Joan, x x i , 16).
- O p u s m a n u u m l u a r u m n e despicias. ( Ps. CXXXTI , 8).
- 212 - - 213 -
muerte nos ha dado la mayor prueba que po-
C A P Í T U L O XVI. día darnos de su a m o r P o r su muerte, dice
un piadoso autor, Jesús nos ha dado una tan
Del amor que nos ha manifestado el Hijo de gran prueba de su amor, que despues de ella
Dios queriendo morir por nosotros. ya nada mas le restaba que ¿hacer para mos-
1. «Hé aquí tu tiempo, tiempo de aman- trarnos cuánto nos amaba
ee tes... y fuiste muy extremadamente hermo- ¡ Oh mi amado Salvador I Vos os habéis en-
«seada » ¡ Cuánto es lo que debemos al Se- tregado del todo á mí por a m o r , y yo t a m -
ñor, nosotros los cristianos, por habernos he- bién por amor me entrego todo á Vos. Por
cho nacer despues de la venida de Jesucristo! mi salvación habéis sacrificado vuestra vida,
Nuestro tiempo no es ya el tiempo del temor y yo por vuestra gloria quiero morir cuándo
como lo era el de los judíos, sino el tiempo y cómo Vos quisiéreis. Nada mas os resta ya
del amor; puesto que nosotros hemos visto que hacer para ganar todo mi amor; pero yo,
morir u n Dios por nuestra salvación y para ingrato de m í , os he vendido por nada. J e -
ser amado de nosotros. Es una verdad de fe sús mió, yo me arrepiento ya de lodo mi co-
que Jesús nos ha a m a d o , y se ha entregado, razon; á nombre de vuestra pasión perdo-
á la muerte por nuestro amor 2 . ¥ ¿ quién n a d m e , y en señal del perdón, concededme
hubiera podido hacer morir á un Dios todo- la gracia de amaros. Yo siento en m í , por
poderoso, si no hubiese querido él mismo con vuestra gracia, un gran deseo de amaros, y
plena voluntad dar su vida por nosotros 3 ? desde hoy tomo la resolución de ser todo de
También san J u a n observa que Jesús por su Vos: mas conozco mi debilidad, conozco mis
continuas perfidias; solo Vos podéis sostener -
1
E t ecce t e m p u s t u u m , t e m p u s a m a n t i u m . . . et d e c o -
ra facía es v e h e m e n t e r n i m i s . ( E z e c h . x v i , 8 ) .
1
' C h r i s t u s dilexit n o s , e t t r a d i d i t s e m e t i p s u m pro n o - C u m dilexisset s u o s , ¡n finem dilexit eos. [Joan.
bis. ( E p h e s . v, 2 ) . xm, 1).
3 2
Ego pono a n i m a m m e a m . . . Nemo tollit e a m á m e - S u m m u m dilectionis t e s t i m o n i u m circa finem vitae
sed ego pono e a m á m e ipso. ( Joan.*, 17,18). in cruce monstravit. [Content. x, 2,10).
m - - - 215 -
me y hacer que os sea fiel. Ayudadme, ¡ oh alma! y a veis mi deseo: yo hubiera querido
amor mió! haced que os a m e , y nada mas os grabaros en el fondo de mi corazon, mas esto
pido. yo no lo puedo hacer. Yos que todo lo podéis,
2. E l bienaventurado Dionisio C a r t u j a - suplid mi imposibilidad , y en lo mas pro-
no dice, q u e la pasión de Jesucristo fue lla- fundo de mi corazon grabad vuestro nombre
mada un e x c e s o 1 , porque con efecto ella fue adorable, de manera que ni vuestro nombre
un exceso d e misericordia y de amor. ¡ Oh ni vuestro amor puedan borrarse jamás de él.
Dios! ¿ quién de ios fieles podria vivir sin «Mi amado es Cándido y rubicundo, esco -
amar á Jesucristo, si meditara frecuentemen- «gido entre millares 4 . » ¡ O h Jesús mió!
te en su pasión? Todas las llagas de Jesús, vuestra inmaculada inocencia os hace del lo-
dice san Buenaventura, son otras tantas lla- do brillante por la blancura; pero en esa cruz
gas del a m o r ; ellas son como unos dardos que sois del todo rubio á causa de las heridas que
hieren los corazones mas duros; son llamas habéis recibido por mí. Os he escogido por el
que abrasan las almas mas heladas 2 . El bien- único objeto de mi amor. Y ¿ q u é pudiera yo
aventurado Enrique Suzon, para hacerse amar sino á Vos? ¿ Q u é otro objeto pudiera
imprimir mas fuertemente en el corazon el hallar en el universo mas amable q u e Yos,
amor de Jesús paciente, tomó u n d i a u n cu- mi Redentor, mi Dios y mi todo? Yo os amo,
chillo afilado y se grabó en el pecho el n o m - Señor infinitamente amable, yo os amo mas
bre de s u tierno Maestro ; despues, bañado q u e á lodo; haced también que os ame con
todo en sangre, se dirigió á la iglesia, y pos- toda la extensión de mi amor y sin reserva.
trado allí en tierra delante de Jesús crucifi- 3. ¡ Oh! si tú conocieras el misterio de la
cado, le dijo: ¡Oh Señor, único amor de mi cruz 2 ! decía san A n d r é s á un tirano. E s c o -
i E t d i c e b a n t excessum ejus q u e m c o m p l e l u r u s e r a l in mo si le dijera: ¡ Oh tirano! si t ú compren-
J e r u s a l e m . ( L u c . í x , 31). Dicilur passio Chrisli excessus
q u i a in ea ostensus est excessus dilectionis e t pielatis. « Dilectus raeus c a n d i d u s e t r u b i c u n d u s , electus e x
i O v u l n e r a corda saxea v u l n e r a n t i a , e t m e n t e s c o n - m i l l i b u s . [Cant. v , 10).
gelatas i n f l a m m a n t i a ! i O h ! si scires m y s t e r i u m c r u c i s !
- 216 - - 217 -
dieras el amor que Jesucristo te h a tenido ¡ Oh tierno Maestro mió! Vos habéis m u e r -
queriendo morir en una cruz por salvarte, to para conquistar mi alma; pero yo ¿ q u é he
abandonarías todos tus bienes y todas tus es- hecho para conquistaros á Y o s , bien infinito?
peranzas terrenas para no amar sino al S a l - ¡ Ah, Jesús mió, cuántas veces os he perdido
vador. Forzoso nos es también decir lo mis- por n a d a ! Y o , miserable, sabia que perdía
mo á esos fieles que creen, es verdad, en la vuestra gracia por mis pecados; sabia q u e os
pasión de Jesús, pero que no piensan en ella. causaba con ellos un gran desagrado, v con
¡ A h ! si todos los hombres pensaran en el todo los he cometido. Lo que me consuela es
amor que Jesucristo nos ha mostrado murien- habérmelas con una bondad infinita, que ol-
do por nosotros, ¿quién pudiera no amarle? vida los pecados cuando el pecador se a r r e -
El amado Salvador, dice el Apóstol, ha muer- piente de ellos, y le a m a . S í , Dios m i ó , yo
to por nosotros, á fin d e hacerse dueño de me arrepiento y os amo. Perdonadme por p u -
nuestros corazones por el amor que nos h a ra gracia, y reinad en adelante sobre este co-
mostrado en su muerte. P u e s , ora que m u - razon tanto tiempo rebelde; yo os lo confio,
ramos, ora que vivamos, es justo que seamos y me entrego del todo á Yos. Decidme q u é es
totalmente de Jesús, á quien tanto ha costa- í o q u e Vos quereis de m í , porque estoy dis-
do el salvarnos ¡ O h ! quién pudiera decir puesto á hacerlo. S í , S e ñ o r , yo quiero a m a -
como san Ignacio mártir en los transportes de ros , quiero contentaros en todo: dadme fuer-
su amor: Que las llamas, las cruces, las bes- za para ello y espero cumplir mi resolución.
tias feroces y todos los tormentos se reúnan 4. Muriendo Jesús no por eso ha cesado
contra m í , con tal que yo conquiste y goce nunca de amarnos; él nos ama todavía v vuel-
de Jesucristo 2 . ve á buscarnos hoy con el mismo amor q u e le
1
In hoc C h r i s l n s m o r t u u s e s t e t r e s u r r e x i t , u t m o r -
obligó á descender del cielo para buscarnos
t u o r u m et v i v o r u m d o m i n e t u r . Sive e r g o m o r i m u r , sive y morir por nosotros. Sabida es aquella b r i -
v i v i m o s , Dei s u m u s . [Rom. xiv, 8, 9). llante señal de amor que dió el Salvador á san
2 I g n i s , c r u x , b e s t i a e , e t tota t o r m e n t a in m e v e n i a n t :
tantum u t t e , Chrisle, fruar.
Francisco J a v i e r , en uno de sus viajes al
— 219 -
tiempo de una tempestad : una grande ola de l e , siendo no obstante del todo inocente: y
mar arrebató el Crucifijo de la mano del San- nosotros pecadores ¿ q u é es lo que buscamos
to; aportando despues Javier triste y afligido por amor á Jesucristo? Hallándose en la cár-
á la playa, deseaba con ardor recobrar la ima- cel san Pedro mártir en oracion , se lamen-
gen de su amado Maestro; y hé aquí que de taba de una injusticia que se le habia hecho,
repente vió venir hácia él un pez q u e llevaba y decia: Pero, Señor, ¿ q u é he hecho yo para
el Crucifijo levantado entre sus aletas. Acer- sufrir esta persecución ? Jesús crucificado le
cóse el Santo, y con lágrimas de ternura y de respondió: Y yo, Pedro, ¿ q u é m a l hice para
amor recibió la santa imágen, y la estrechó haber sido enclavado en esta c r u z ?
vivamente contra su corazon. ¡ O h , con q u é ¡Oh mi dulce Salvador! ¿ Y o s preguntáis
amor viene Jesús al alma del que le desea! q u é mal habéis hecho? Yos nos habéis a m a -
El Señor es bueno para el alma que le b u s - do demasiado, pues q u e por nuestro amor
ca 1 , pero que le busca con u n verdadero habéis querido sufrir tanto. Y nosotros q u e
amor. Pues bien , ¿pueden creer que tienen por nuestros pecados hemos merecido el i n -
este verdadero a m o r , los que rehusan llevar fierno ¿ rehusarémos aceptar los padecimien-
la cruz que el Señor les envía? tos q u e nos enviáis para nuestro bien? Jesús
Jesucristo no ha buscado ni su voluntad ni m i ó , Vos sois todo amor para quien os bus-
su comodidad , dice Cornelio Alápide ; sino ca. Yo no busco ni vuestras dulzuras ni vues-
que ha sacrificado todas las cosas y hasta s u tras consolaciones, sino solo á Vos y vuestra
misma vida por nuestra salvación 2 . Jesús, voluntad; concededme vuestro a m o r , y tra-
por nuestro a m o r , no ha buscado los place- tadme despues como os a g r a d a r e : yo abrazo
res de la tierra, sino los tormentos y la m u e r - todas las cruces que me enviáreis, pobreza,
» Bonus est D o m i n u s a n i m a e q u a e r e n t i illum. f Thren.
persecuciones, enfermedades, dolores; l i -
ni). bradme únicamente del pecado, y carguen
î C h r i s t u s non sibi p l a ç a i t . ( Rom. x v , 3 ) . Christus s u a e sobre mí lodos los demás males; todo esto se-
v o l u n t a t i e t commodis non s e r v i v i t , sed e a o m n i a , e t v i -
t a m pro naslra s a l u t e exposuit.
- 220 -
- 221 -
rá poco aun en comparación de lo que Vos
habéis sufrido por mi amor. ha llegado á parecer como u n loco d e amor
por nosotros \ ¿ C ó m o , p u e s , sucede que
5. Para redimir al esclavo, ni el Padre
despues de tantos prodigios de a m o r , no ha
ha perdonado al Hijo , ni el Hijo se ha per-
podido a u n conquistar nuestros corazones?
donado á sí mismo Así, para salvar al es-
¿ C ó m o , despues de habernos amado tanto,
clavo, el Padre no libró á s u Hijo, y el Hijo
no ha llegado aun á hacerse amar de nosotros?
no se ha librado á sí mismo. Y despues d e
i Oh , que no todos los hombres os aman,
tanto amor á los hombres, ¿ p o d r á haber al-
Jesús mió amabilísimo! Vos sois un Dios d i g -
guno que no ame á un Dios tan a m a n t e ? E l
no de amor infinito; mas ¡ o h p o b r e Maestro
Apóstol asegura que Jesús ha muerto por to-
mió! permitidme llamaros así, ¡Vos sois tan
dos nosotros, á fin de que nosotros no viva-
amable, Vos habéis hecho y sufrido tanto p a -
mos ya sino para Dios y para solo su a m o r 2 .
ra ser amado de los hombres! Y ¿dónde es-
Mas ¡ay de m í ! que la mayor parte d e los
tán los que os aman ? Yo veo cási todos los
hombres, despues de haber muerto un Dios
hombres dedicados á amar unos á sus parien-
por ellos, viven para el pecado, viven para
tes , otros á sus amigos, estos á las mas i n -
el demonio, y no para Jesucristo. Platón de-
dignas criaturas, aquellos las riquezas, los
cía que el amor es el imán del a m o r 3 , y S é -
honores, los placeres y hasta los animales,
neca replicaba: si quieres ser amado, a m a 4 .
mas ¿cuántos de ellos hay que os a m e n , ó
Pues b i e n , muriendo Jesús por los hombres
infinitamente amable ? ¡ Oh Dios, cuán pocos
son! pero yo quiero ser uno de estos pocos,
' Ut s e r v u m r e d i m e r e t , nec P a t e r F i l i o , nec F i l i a s
sibi ipsi p e p e r c i t . ( S . Bern. serm. in fer. iv hebdom.). aunque pecador y miserable. S í , hubo u n
2 Pro ó m n i b u s m o r t u u s est C h r i s t u s , u t et q u i v i v u n t tiempo en que yo os ofendía, amando indig-
j a m non sibi v i v a n t , sed ei q u i p r o ipsis m o r t u u s est-
(11 Cor. y, 15).
nos objetos en perjuicio de vuestro a m o r ; mas
3 Magnes a m o r i s a m o r . al presente yo os amo y os aprecio mas que
'*
1
Stultum visum est, u t p r o ó m n i b u s auctor vitae mo-
r e r e t u r . ( S . Greg. Uom. 6 ) .
m - - - 223 —
á ningún otro b i e n , y no quiero ya amar sino despues que me habéis hecho conocer el amor
á Yos. Perdonadme, Jesús m i ó , y venid e n que me habéis tenido, yo no puedo vivir sin
mi socorro. amaros. Yo os amo ¡ oh amor mió crucifica-
6. ¡Pues q u é ! ó cristiano , dice san Ci- do ! yo os amo con todo mi corazon, y os e n -
priano , Dios se contenta de t í , ¿ y tú no te trego esta alma tan solicitada y tan amada de
contentarás de t u D i o s 1 ? ¡ A h , mi a m a n t í - Vos. ¡ A h ! por los méritos de esa muerte que
simo Jesús! yo no quiero en m í otro amor separó con tanto dolor vuestra santa alma de
que el vuestro-, yo estoy contento con posee- vuestro cuerpo, desatadme de todo otro amor
ros , yo renuncio á todos los demás afectos, que pudiera impedirme ser todo de Vos, y
bástame vuestro amor. T a oigo q u e me d e - de amaros con todo mi corazon. ¡ Oh María,
cís : Ponme como un sello sobre tu corazon 2 . esperanza m í a ! ayudadme á no amar sino á
S í , Jesús mió crucificado por mí, yo os pon- vuestro divino Hijo, de suerte que pueda yo
go y os pido que os pongáis Vos mismo co- repetir siempre con verdad el resto de mi vi-
mo un sello sobre mi corazon. áfinde que se da : Mi amor ha sido crucificado, mi amor ha
conserve cerrado á todo otro afecto q u e no sea sido crucificado Amen.
el vuestro. Hasta ahora os he desagradado
entregando mi corazon á un amor extraño; ORACION D E SAN B U E N A V E N T U R A .

mas al presente lo único que me aflige, es la


memoria de haber perdido vuestro amor por ¡ Oh Jesús! q u e por mi amor no os habéis
mis pecados. En adelante ¿quién me separa- perdonado á Vos m i s m o , imprimid en m í
rá jamás de vuestro a m o r 3 ? vuestra pasión, á fin de que en todas partes
tenga yo delante de mis ojos vuestras llagas,
No ¡ oh el mas amable de los maestros'
y no encuentre reposo ni consuelo sino en Vos
y en la meditación de vuestras penas. Amen.
i C o n t e n t u s est te D e u s , e t tu non e r i s c o n t e n t u s Deo
t u o ? ( S - Cypr. apud. Contens.).
s P o n e rae ut s i g n a c u l u m super cor t u u m . (Cant. v i i i , 6 ) . 1
Amor m e u s crucifixus e s t : a m o r m e u s crucifixus est.
3 Q u i s m e s e p a r a b i t a c a r i t a t e C h r i s t i ? (Rom.y n i , 35).
15*
- m - — 223 —
do injustamenteá la muerte de cruz: Tened,
GRADOS DE LA PASION. Señor, etc.
Dulcísimo J e s ú s , cargado con el pesado
Dulcísimo J e s ú s , entristecido en el h u e r - madero de la cruz, y conducido al lugar del
to, orando al Padre, y puesto en agonía s u - suplicio como una oveja al matadero: Tened,
dando gotas de sangre: Tened, Señor, mise- Señor, etc.
ricordia de nosotros. Dulcísimo J e s ú s , contado entre los ladro-
Dulcísimo J e s ú s , entregado en manos de nes , blasfemado y escarnecido, abrevado con
los impíos con un beso del traidor J u d a s , pre- hiél y v i n a g r e , y atormentado en la cruz con
so y atado como un ladrón, y abandonado de horribles tormentos desde la hora sexta hasta
los discípulos: Tened, Señor, etc. la n o n a : Tened, Señor, etc.
Dulcísimo Jesús, proclamado reo de muer- Dulcísimo Jesús, muerto en el patíbulo de
te por el inicuo concilio de los judíos, con- la cruz, y atravesado con una lanza delante
ducido como un malhechor delante de Pila- de tu santísima Madre, manando agua y san-
to, menospreciado y mofado por el inicuo rey gre al mismo tiempo: Tened, Señor, etc.
Herodes: Tened, Señor, etc. Dulcísimo Jesús, bajado de la cruz, y ba-
Dulcísimo J e s ú s , despojado de tus vesti- ñado con lágrimas de tu tristísima Virgen Ma-
duras , y azotado cruelísimamente en una co- d r e : Tened, Señor, etc.
l u m n a : Tened, Señor, etc. Dulcísimo Jesús, cubierto de heridas, mar-
Dulcísimo Jesús, coronado de espinas, abo- cado con cinco grandes llagas, embalsamado
feteado , herido con una c a ñ a , cubierto el y puesto en un sepulcro: Tened, Señor, etc.
semblante con un velo, vestido con un h a r a - f . E n verdad tomó sobre sí nuestras en-
po de p ú r p u r a , burlado de muchos modos y fermedades.
harto de oprobios: Tened, Señor, etc. B¡. Y cargó con nuestros dolores.
Dulcísimo Jesús, pospuesto al ladrón Bar-
rabás , reprobado por los judíos, y condena-
V
- 227 -

ESTACIONES
OREMOS.
EN FORMA DE DIÁLOGO
SOBRE EL CALVARIO Y D O R A N T E L A MISA.
¡Oh Dios! que por la redención del m u n -
do quisiste n a c e r , ser circuncidado, r e p r o -
bado de los judíos y entregado con u n beso
del traidor J u d a s , atado con cordeles, y co- «No hay u n ejercicio mas capaz d e con-
mo un inocente cordero llevado al degollade- «vertir las almas á Dios, de inspirarles mas
ro, presentado indignamen le delante de Anás, «horror al pecado, de borrar los pecados ya
Caifás, Pilatoy Herodes, acusado por testi- «cometidos, de preservarse de los que se vean
gos falsos, azotado y abofeteado, vejado con «tentadas á cometer, de entablar una vida
oprobios, escupido, coronado con espinas, «verdaderamente cristiana, de enriquecer las
herido con una c a ñ a , cubierto el rostro con «almas con gracias y merecimientos, d e o b -
un velo, clavado y elevado en la cruz, con- «tener toda suerte de bendiciones del cielo,
tado entre los ladrones, abrevado con hiél y «y de santificar y salvará los hombres, q u e el
vinagre y atravesado con una lanza! T ú , Se- «santísimo ejercicio del Via Crucis (ó sean
ñor, por estas santísimas penas q u e yo, aun- «las estaciones del C a l v a r i o ) , cuando está
q u e indigno, repaso y medito, y por tu s a n - «acompañado de la meditación sobre la p a -
tísima cruz y muerte Líbrame de las penas del «sion de Jesucristo,» dice el venerable T o -
infierno, y dígnate llevarme á donde llevaste más de Kempis. «El enemigo de la salvación
al buen Ladrón crucificado contigo: Que con « n o puede dañar de ningún modo á los que
el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas «con una confianza filial en Jesucristo su Sal-
por los siglos de los siglos. Amen. ee vador se acogen á la protección de la cruz,
«que él escogió para ser el instrumento de su
«redención,» decia san Aguslin. Ellos expe-
rimentan todavía que «de las llagas del Sal-
- m -
- 229 -
«vador salen unas flechas encendidas que hie-
«ren los corazones mas d u r o s , que abrasan PRIMERA E S T A C I O N .
alas almas mas heladas.» ( S a n Buenaven-
tura). JESÚS E N E L HÜERTO DE LAS O L I V A S .
¡ Ah! ¡ qué crimen, pues, han cometido, y
cuánto mal han hecho á la piedad de los fie- Cuando el sacerdote estando ya en el altar se
les, ó Salvador mío, aquellos enemigos de prepara á comenzar la Misa.
vuestra cruz, que en su frenesí infernal des-
truyeron sobre el monte célebre, próximo á JESUCRISTO.

la capital, esos lugares venerables que recor- Mi alma está triste hasta la muerte, mi
daban tan sensiblemente á nuestra memoria sangre fluye de todo mi cuerpo con tanta
el verdadero Calvario! ¡ Oh J e s ú s ! que habéis abundancia que la tierra queda regada de
rogado por vuestros verdugos, tened también ella. Yo me veo reducido á la agonía.
piedad de aquellos; convertidlos: también Oid cuáles son las causas del lastimoso es-
por ellos habéis derramado vuestra sangre. tado en que me veis. Es la vista de los hor-
Rogamos, pues, á los cristianos por el de- ribles tormentos que voy á padecer; lo son
seo que deben tener de su propia santifica- vuestros pecados: lo son el amor que os ten-
ción, q u e no olviden la pasión d e Jesucristo go y vuestra insensibilidad á mi amor.
y mediten frecuentemente s u s penas. Para
facilitarles esta meditación saludable pone- EL ALMA FIEL.

mos á continuación las siguientes estaciones Yo que soy el culpable, yo soy quien de-
en forma de diálogo entre Jesucristo y el al- be padecer; no Vos, ó Jesús mió, que sois
ma fiel, invitándoles á que las hagan todos el inocente, el justo por excelencia. Yo m e
los viernes en una iglesia ó en su oratorio, arrepiento amargamente de todos mis peca-
si no lo hacen durante el augusto sacrificio de dos. ¡ O h , cuán grande es el amor que m e
la misa. teneis! No quiero ser ya mas insensible á él.
— 230 - - 231 —
Por vuestra sagrada pasión, tened miseri- cion. ¡Soy tan débil, tan lleno de malicia!
cordia de mí ahora y por toda la eternidad. Sostenedme pues, porque si no lo hacéis
Tened misericordia de todos los pecadores. yo os abandonaré, yo renegaré de Vos, yo
os haré traición. Por vuestra sagrada p a -
SEGUNDA E S T A C I O N . sión, etc., pág. 230.
i
JESÜSPOSTRADO EN TIERRA.
TERCERA ESTACION.
Al Confíteor Deo.
JESÚS VENDIDO POR JÜDAS.
JESUCRISTO.
Cuando el sacerdote sube al altar.
Yo me cargo con vuestras iniquidades, y
quiero pagar su p e n a : yo derramaré toda mi JESUCRISTO.

sangre para expiarlas, y me sacrificaré por Judas es uno de mis doce discípulos á quien
vosotros: ¿no os reconoceréis culpables? ¿No he instruido por tanto tiempo, y á quien tan
detestaréis los pecados que van á descargar especialmente he favorecido. É l ha dado en-
sobre mí todos los males? ¿Todavía los co- trada á la avaricia en su corazon, y esta pa-
meteréis? sión le ha arrastrado hasta venderme á los j u -
EL ALMA FIEL.
díospor algunas monedas de plata. ¿Con qué
designio viene aquí? E s para entregarme
S í , mi Dios, yo soy culpable, m u y cul- alevosamente; él me vende con un beso pér-
pable, lo confieso. Por mi culpa, únicamen- fido. E n vano le saludo con el dulce nombre
te por mi culpa, he pecado. Yo quisiera po- de amigo, á fin de que reconozca su pecado,
der morir de dolor de haber ofendido á u n V pueda yo perdonarle. Atormentado por los
Dios infinitamente digno de ser infinitamen- remordimientos; confiesa q u e ha pecado, pe-
te amado. ¡Perdón, misericordia! Yo velaré ro desesperado se a h o r c a : ¡qué profunda lla-
y oraré sin cesar para no caer en la tenta- g a no abre en mi corazon!
— m - - 233 —
trarlos en tierra para manifestarles cuánto es
EL ALMA FIEL. mi poder.
Quiero libraros de la esclavitad del peca-
¡Oh mi Dios! ¡Á dónde no conduce una do , y romper las cadenas de vuestras pasio-
pasión de la q u e llega alguno á hacerse es- nes. Yo quiero atraeros á mí con los víncu-
clavo! ¡ A y ! Y ¿no he imitado yo á vuestro los de mi caridad.
pérfido Apóstol, acercándome á la mesa san-
•EL A L M A FIEL.
ta del altar siendo vuestro enemigo? Divino
Maestro mió, yo he pecado; mas por grande ¡ Oh Salvador mió! encarecidamente os pi-
q u e sea m i iniquidad, espero e n Yos, pues do que rompáis mis lazos; desatad las liga-
q u e ya me arrepiento de mis pecados, tanto duras con q u e me hallo atado á las vanida-
por el ultraje que os he hecho, como porque des de este mundo, y á mí mismo. Llevad-
Yos sois el Padre d e las misericordias. P o r me tras d e Vos. Haced q u e esté siempre
vuestra sagrada pasión, etc. pág. 230. íntimamente unido á Vos con las dulces ca-
denas de u n amor puro y sin límites. Por
CUARTA ESTACION. vuestra sagrada pasión, etc., pág. 230.

JESUS MANIATADO Y PRESO. QUINTA ESTACION.


J E S Ú S H A R T O DE OPROBIOS.
Cuando el sacerdote pasa al lado de la Epístola.
Al Introito.
JESUCRISTO.

JESUCRISTO.
Atanme con cordeles mis enemigos como
si fuera un m a l v a d o ; ¿ q u é mal he hecho yo? Véndanseme los ojos, como si con esto se
¿ T e n d r í a n ellos este poder, si yo no se lo me pudiera impedir el v e r : se me hiere di-
diera? Con dos solas palabras acabo de pos- ciendo: « A d i v i n a q u i é n t e d i ó . » Yo recibo
- 234 - - 235 -
muchas bofetadas, mi rostro está cubierto de habia protestado públicamente q u e , aunque
inmundas salivas; yo soy verdaderamente el todos los demás se escandalizaran por m i cau-
oprobio de los hombres y la basura del p u e - sa , él no me abandonaría nunca, y preferiría
blo. Viendo al Rey de la gloria harto de opro- la muerte : Pedro reniega de m í ; á una sim-
bios por vosotros, ¿seréis siempre tan sensi- ple pregunta que le hace una c r i a d a , jura
bles en puntos de honor? ¿Exigiréis todavía, q u e no es mi discípulo, que no me conoce :
satisfacciones? ¿Ambicionaréis siempre los lo asegura por tres veces; mas al fin él no
primeros empleos? persevera como Judas en su pecado: u n a sola
mirada mia hace que reconozca su falta y la
EL A L M A FIEL.
llore amargamente.
¡Oh mi dulce Salvador! Yo quiero daros Desconfiad de vosotros mismos. No ceseis
una pública satisfacción por los muchos u l - nunca de orar. Si llegáreis á pecar, volved
trajes que recibís. E n adelante miraré como prontamente á m í , y servidme despues con
una verdadera dicha el ser olvidado, h u m i - mayor fervor.
llado, ultrajado y menospreciado. Mi mayor
gloria será imitaros y seguiros á fin de agra- EL ALMA FIEL.
daros. Por vuestra sagrada pasión, e t c . ,
pág. 230. ¡Oh mi divino Salvador! Yo no me atrevo
á deciros q u e jamás os a b a n d o n a r é : mi d e -
SEXTA ESTACION.
bilidad es extrema; mas conozco que os amo,
JESÚS NEGADO POR SAN PEDRO. y no quiero dejar de amaros jamás. No per-
Al Kyrie eleison y las Oraciones. mitáis que yo me separe nunca de vuestro
amor : haced que os diga sin cesar: Señor,
JESUCRISTO. Vos sabéis que os amo. Por vuestra sagrada
Pedro, el primero de mis Apóstoles, el que Pasión, etc., pág. 230.
vo habia escogido para su cabeza; el que me
- 237 -
en vuestra misericordia. Por vuestra sagra-
SÉPTIMA ESTACION. da pasión, etc., pág. 230.

J E S Ú S D E L A N T E DE LOS T R I B U N A L E S .
OCTAVA ESTACION.
A la Colecta,
JESÚS EN CASA DE PILATO.

JESUCRISTO.

A la Epístola.
Siendo yo soberano Juez del universo, se
me conduce delante de unos jueces que tienen JESUCRISTO.
resuella mi muerte. Para engañar al pueblo, i i r ( í .9íi9J¡inJ r o í f j t l s n g s i
me preguntan acerca de mi doctrina y discí- Yo soy presentado delante de Pilato. L o s
pulos : dan oidos á testigos falsos, y senten- judíos le dicen á este, que si yo no fuera u n
cian q u e yo he blasfemado y que soy digno de criminal, ellos no me hubieran entregado en
muerte, porque preguntado si soy el Hijo de sus manos: me acusan de q u e yo perturbo la
Dios, he respondido que lo era. nación, de que impido pagar el tributo al
¿Cuántas veces habéis vosotros dado oidos César, y de que me llamo rey.
á la voz de vuestras pasiones? Acordaos siem- ¡ A h ! ¿Yo tratado como malhechor? ¿yo
pre q u e un dia apareceréis delante de mi tri- que hacia todo bien, y que no he hecho sino
bunal, y que yo os juzgaré según vuestras el bien? La celestial doctrina que yo he pre-
obras. dicado, se reduce al amor de Dios y del p r ó -
jimo. Yo he dicho expresamente: Dad al Cé-
EL ALMA FIEL.
sar lo que pertenece al C é s a r ; y muchas ve-
¡Oh mi Salvador! no serán ya mis pasio- ces he huido para que no m% proclamaran
nes las que yo consultaré, á Yos solo escu- rey. Pilato supo de mi boca que yo era rey,
charé ; á Vos solo obedeceré. Haced que yo pero que mi reino no era de este mundo. É l
viva santamente para q u e podáis juzgarme me p r e g u n t a : ¿ q u é es la verdad ? mas al mis-
16 XLV.
mo tiempo huye sin querer q u e yo le haga
EL ALMA FIEL.
conocer la verdad.
¡ O h Salvador m i ó ! ¡Vos sois l a sabiduría
EL- A L M A FIEL.'
increada, Vos teneis palabras d e vida eterna,
¡Oh Salvador m i ó ! Yos sois la misma bon- y se os trata como insensato! L a sabiduría del
d a d , y h a b é i s sido infinitamente bueno p a r a m u n d o sí q u e es u n a verdadera l o c u r a ; yo
conmigo. E n s e ñ a d m e á a m a r áDios, v á a m a r renuncio á e l l a : dadme la verdadera sabidu-
á mi p r ó j i m o p o r Dios. Reinad e n mí. Yo ría ; yo la deseo para conducirme de modo q u e
quiero dar lo q u e es debido al q u e es mi Dios. sea agradable á vuestros ojos. Por vuestra sa-
Por v u e s t r a sagrada pasión, e t c . , p á g . 230. grada pasión, e t c . , p á g . 230.

NOVENA. E S T A C I O N . DÉCIMA ESTACION.


JESÚS E N CASA DE DERODES. JESÚS COMPARADO CON RARRAEÁS.

Al Evangelio. Al Credo.

JESUCRISTO. JESUCRISTO.

Pilato no halla en m í n i n g ú n c r i m e n , y lé- Pilato pregunta al pueblo, q u e le pedia la


jos de absolverme, m e remite á flerodes para libertad de un preso en la fiesta d e P a s c u a :
ser juzgado. Herodes se lisonjeaba de q u e yo « ¿ Á quién d e los dos quereis q u e os liberte,
haria en su presencia algún m i l a g r o ; y por- « á Rarrabás ó á Jesús ? » ¡ D e este modo se me
q u e no satisfago su vana curiosidad, él y toda compara con u n m a l h e c h o r ; y todavía este
su corte m e menosprecian : yo vengo á ser el malhechor es preferido á m í ! El pueblo r e s -
objeto de su irrisión, y otra vez soy remitido ponde: «No queremosá J e s ú s , dadnos á R a r -
á Pilato, revestido con u n a túnica blanca para « r a t á s . » Pilato p r e g u n t a q u é h a r á , pues, d e
manifestar q u e m e considera como insensato. m í , y el pueblo g r i t a : «¡Crucifícale, q u e s e a
16*
- 240 -
«crucificado!» Cuando vosotros habéis peca-
do mortalmente, ¿con quién me habéis c o m - UNDÉCIMA E S T A C I O N .
parado y puesto en paralelo? ¿Quién es el q u e
habéis preferido á m í ? Hélo a q u í : vosotros JESÚS AZOTADO.
habéis preferido á mí el m u n d o , vuestras pa-
siones, el demonio; habéis pedido como los Al Ofertorio.
judíos mi m u e r t e , habéis consentido en reci-
JESUCRISTO.
bir como ellos el castigo que merece la m u e r -
te de u n Hombre-Dios. ¿Cuáles son ahora Pilato ordena q u e yo sea azotado. Condu-
vuestros sentimientos? cido en seguida al lugar destinado para la
ejecución, soy desnudado vergonzosamente,
EL ALMA FIEL. atado con cordeles á la columna infame, y los
verdugos se apresuran á saciar en mí toda su
i Oh mi Salvador! ¡ yo el culpable de vues- rabia. Lo que mas excita s u furor son mis
tra muerte! ¡ Q u é ! ¡ h e podido yo trataros enemigos, son las potestades del infierno c u -
así, á Yos á quien debia amar infinitamen- ya hora les ha llegado y a , lo es también mi
t e , si fuera capaz de teneros u n amor infini- mismo Padre q u e toma venganza de mí. Ellos
to ! Dios de bondad, perdonadme por la gran- oyen por todas partes este gran grito: ¡Herid!
deza de mi dolor. Yo no preferiré ya nada á ¡herid! y ellos obedecen. ¿Quién ha podido
Yos. No desearé jamás nada sino á Vos. Q u e contar los azotes q u e yo he recibido? Ved el
vuestra sangre no clame, n i pida venganza estado en que se halla vuestro Salvador. Yo
contra m í , sino que corra suavemente sobre estoy al presente sin hermosura ni belleza, y
mí para purificar este mi corazon, q u e y a de niDgun modo se me puede ya reconocer.
está despedazado de arrepentimiento por h a - Desde la planta del pié hasta lo alto de la c a -
beros ofendido. Por vuestra sagrada p a - beza, nada sano ha quedado en mí. Mi cuer-
sión, etc., p á g . 280. po está tan descarnado que se pueden contar
- 243 -
todos mis huesos. Es u n a llaga horrorosa la DUODÉCIMA E S T A C I O N .
q u e lo cubre enteramente. I ¿para qué he
vjll ÍHip '. J Ul •
querido sufrir un suplicio tan ignominioso y
JESÚS CORONADO DE E S P I N A S .
tan cruel? Soló para expiar vuestras inmor-
tificaciones, vuestra delicadeza, vuestras i n - m 36113907 , J l M m * K 7
JESUCRISTO.
modestias escandalosas, vuertras torpes i m -
purezas. ¿No renunciaréis y a a e l l a s ? ¿ N o Yo soy en verdad el Rey de los reyes, y se
las cobraréis el mayor horror? ¿No conde- me trata como un rey de teatro. Se me des-
naréis á la penitencia los mismos miembros nuda nuevamente con violencia de los vesti-
q u e habéis hecho servir al vicio, despues que dos pegados á mi cuerpo, y pudiera decirse
me estaban consagrados? q u e estoy revestido de u n ropaje de sangre.
"flsiiT Tíranme sobre los hombros u n pedazo de es-
EL ALMA FIEL.
carlata usado y rasgado, para que m e sirva
¡Oh mi divino Salvador! ¡ Q u é ! ¿Soy yo, de manto real. Introdúcenme á récios y r e -
son mis pecados los que os han puesto en un petidos golpes sobre la cabeza una corona de
estado tan horrible? ¿Cómo no muero yo de largas y agudas espinas, que al instante h a -
dolor por haberos tratado así? N o , no seré cen correr por mi rostro la sangre en a b u n -
ya en adelante idólatra ciego de este cuerpo dancia. Pénenme u n a caña en las maños á
de lodo y de pecado que debe convertirse en manera de cetro ; y sentado en tal estado so-
podredumbre. l o castigaré todos los dias con bre u n trono de ignominia, doblan por irri-
la mortificación esta carne criminal, por la sión la rodilla delante de mí diciéndome:
que he sacrificado muchas veces m i alma que Sake, Rey de los judíos. Estas burlas sacri-
os es tan amada. Yedme, p u e s , a q u í , prepa- legas van acompañadas de toda suerte de ini-
rado á recibir vuestros castigos: castigadme, quidades. De este modo he querido expiar
pero que sea como padre compasivo y tierno. vuestras vanidades, vuestro orgullo y vues-
Por vuestra sagrada pasión, etc., pág. 230. tra ambición.
- 245 —
me crucifique, y Pilato temiendo incurrir,
EL ALMA FIEL. con la enemistad de los judíos, en la desgra-
¡Oh mi Jesús! s í , Vos sois mi verdadero cia del César, me abandona á mis enemigos
Rey y mi Dios: Yos sois u n rey lleno de dul- para ser crucificado. É l se lava las manos
zura : yo m e adhiero á Yos para siempre: el como si fuera inocente de la muerte á q u e
serviros á Vos es r e i n a r : dignaos reinar eter- me condena.
namente en mi corazon; yo renuncio á mis Yo me someto gustoso por vuestro amor á
vicios por los que habéis sufrido u n tan h o r - esta injusta sentencia: yo deseo ardientemen-
rible tormento y tantas otras ignominias. Por te ser bautizado en el bautismo d e mi s a n -
vuestra sagrada pasión, etc., pág. 230. gre ; mas acordaos vosotros que habéis apro-
bado y suscrito esta mi sentencia con vues-
DECIMOTERCIA ESTACION. tros pecados. Todas las veces que habéis pe-
cado mortalmente, habéis condenado á muer-
JESDS CONDENADO Á M U E R T E . te al Hijo de Dios.
Al Memento de los vivos. EL ALMA FIEL.

JESUCRISTO. ¡ Oh mi amabilísimo Salvador! yo reconoz-


Tal es el horrible estado en q u e Pilato me co que he merecido tantas veces el infierno,
presenta a! pueblo, diciéndole: Eeee Homo: cuantas son las iniquidades que tengo come-
Ved aquí el hombre. ¿ N o he podido decir, tidas, y cuyo número solo Yos lo sabéis. ¡ Con
pues, con verdad por el Profeta, que soy un q u é cara m e atrevo á levantar hácia Vos mis
gusano de la tierra mas bien q u e u n hombre; ojos, al pensar en la indignidad de mi con-
que soy el oprobio de los hombres y la esco- ducta! M a s , puesto que Vos habéis consen-
ria del pueblo? Un espectáculo tan lastimoso tido en morir por m í , yo suplico á vuestra
no mueve sin embargo el corazon de este pue- infinita bondad borréis la sentencia de muer-
blo endurecido. Persiste a u n en pedir que se te eterna que h a mucho tiempo se hubiera
- 246 - - 247 -
ejecutado en m í , si no fuérais tan misericor- pueda llegar vivo al lugar designado para el
dioso conmigo. Yo detesto por vuestro amor suplicio. Mis enemigos se contristarían si no
todos mis pecados. Prefiero morir antes q u e me vieran morir sobre u n madero infame.
volver á cometerlos, v quiero hacer peniten- Llorad por vuestras prontas y frecuentes
cia de ellos toda mi vida. Por vuestra sagra- recaídas en el pecado. Considerad las cruces
da pasión, etc., pág. 2 3 0 . que yo os envió como favores preciosos, y lle-
~iq»9 DOS 7 , JlwSfe 20(f 09 gfilbfv vadlas en pos de mí con alegría, y con espí-
DÉCIMACUARTA ESTACION. ritu de penitencia.

J E S U S CON LA CRUZ Á CUESTAS.


EL ALMA FIEL.

.4 la Elevación.
¡ Oh mi Jesús! Yo quisiera derramar lágri-
JESUCRISTO. mas de sangre por los muchos pecados que
Apenas se ha pronunciado la sentencia, han penetrado de u n dolor tan vivo vuestro
cuando ya se apresuran á ponerme otra vez adorable corazon. Yo os prometo no mas pe-
mis vestidos, para que por ellos pueda ser car ; mas ¡ a y ! ¿ n o quebrantaré m u v luego
reconocido. Preséntaseme luego una c r u z ; mis santas promesas? Asistidme continua-
¡ah! ¡y con qué amor la abrazo yo! Mas, des- mente con vuestro socorro: fortificadme, ayu-
fallecido por la mucha sangre que he derra- dadme sin cesar, para q u e no vuelva á ofen-
mado , caigo rendido bajo la pesada carga de deros mortal ni a u n venialmente con refle-
mi cruz, q u e vuestros pecados la hacen a u n xión , y para que todas mis cruces sirvan á
mas pesada. Los verdugos me golpean mal- mi salvación por el buen uso que haga de
diciéndome para reanimar mis fuerzas; m e ellas. Por vuestra sagrada pasión, etc., p á -
levanto, y luego vuelvo á caer. Obligan á gina 230.
un hombre extraño que se hallaba presente
á ayudarme á llevar mi cruz, á fin de que

»
— 249 —
siempre á él, que es la única causa de nues-
DÉCÍMAQUINTA ESTACION. tras penas.

JESÚS E N C U E N T R A Á S ü SANTA M A D R E . EL ALMA FIEL.

Al Memento de los difuntos. ¡Oh divino Hijo de María! ¡Oh santa M a -


JESUCRISTO.
dre de Jesús! por mas que yo os haya tan in-
dignamente ofendido, vuestra clemencia es
¡Qué piélago de a m a r g u r a para mi cora-
demasiado grande para no recibir con b o n -
zon y para el de mi Madre, cuando advierto
dad á una criatura pecadora, que se arroja
que ella me a c o m p a ñ a , y que me mira car-
á vuestros piés con u n corazon contrito. Sal-
gado con la cruz; cuando nuestros ojos se
vador mió carísimo, yo os diré una y mil
encuentran! Lo que yo sufro la atormenta
veces: ¡misericordia, ó mi J e s ú s , misericor-
cruelmente, y el tormento q u e yo le ocasio-
dia ! Dignaos perdonar al esclavo mas vil de
no traspasa mi alma. ¡Qué compasion no tuve
vuestra santísima Madre. Dirigiéndome des-
yo por esta tierna Madre; y qué compasion
pues á esta S e ñ o r a , la diré con los suspiros
no tuvo ella por m í , su H i j o , s u Dios y su
de mi corazon mas que con las palabras de
único! ¿ Q u é corazon tendréis vosotros, si no
mi boca: ¡ O h M a r í a , misericordia, miseri-
os compadecéis de la desolación que cubrió
cordia! Perdonad al mas indigno siervo de
nuestros corazones? Alma ingrata, ¿serás
vuestro Hijo. Interceded por m í , áfinde q u e
insensible á las reconvenciones que te hace-
yo halle delante d e él misericordia cuando
m o s ? T ú eres la que despedazas nuestras en-
me juzgare despues de esta vida. Yo os pido
trañas. ¿ Q u é mal te ha hecho mi Hijo? t e
por sus méritos y los vuestros la salud de
dice mi Madre. Y yo te d i g o : ¿ Q u é mal te
mi alma. Ó Jesús, por vuestra sagrada p a -
ha hecho ella? Compadécete d e nosotros y
sión, etc., pág. 230.
de tí mismo. Desde este momento renuncia
de todo tu corazon al pecado. Muere para
\

— 250 - - 251 —
corazon, por vuestro a m o r , el sacrificio de
DÉCIMASEXTA ESTACION. todo cuanto en mí pueda desagradaros. Os
suplico me desnudeis de todo deseo de a g r a -
JESÚS A N T E S DE SER CLAVADO SOBRE LA CRDZ. dar al m u n d o ; de ver y ser visto; de amar
Al Pater noster. las criaturas y ser amado d e ellas. Despegad
! ;J i . ' ' OÍ 9 & Í J O S B I O O ' i m -| mi corazon de toda afición á la vanidad ; h a -
íiobenibai ísjoá / t f ^ f i M S b s i j p o a o u p t o s ced que no quede en mí una sola inclinación
Ya estoy por fin sobre el monte deseado, á las cosas de la tierra. Haced q u e desnudo
en el que debo consumar mi sacrificio por de todos los vicios, y a u n de mí mismo, n o
vosotros. ¡Cuánta fue mi confusion cuando me complazca sino en las amarguras de vues-
se me despojó otra vez d e mis vestiduras! tra santísima pasión. Por vuestra sagrada pa-
¡ Q u é no sufrí yo cuando se rae arrancó con sión, etc., p á g . 230.
ellas la piel que las estaba pegada, y cuando
quitándoseme con ellas de sobre la cabeza la DÉCIMASÉPTIMA ESTACION.
corona d e espinas, volvieron á clavármela
JESÚS ENCLAVADO SOBRE LA CRDZ.
por la tercera vez! T u v e necesidad de ser
fortificado para sufrir un tratamiento tan bár- A la Comunion.
baro ; mas esto se hizo abrevándome con hiél.
JESUCRISTO.
Al ver al Cordero de Dios tan horriblemente *
desollado por vuestro amor, ¿ n o derramarán Yo sufro u n dolor excesivo, de q u e no pue-
vuestros ojos algunas lágrimas por la mucha de formarse una justa idea, mientras se me
sangre q u e vertieron mis heridas, y no os traspasan los piés y las manos con gruesos
desnudaréis al fin de vuestros vicios? clavos, y cuando para remacharlos m e r e -
vuelven los verdugos contra la tierra; enton-
EL ALMA FIEL. ces me veo como aplastado por el enorme pe-
¡ Misericordiosísimo Jesús! yo hago de todo so de la cruz q u e no puedo sostener.
- 282 -
Que lo q u e yo padezco por vosotros con
tanto a m o r , traspase vuestra alma y la pene-
tre de compasion y arrepentimiento. Desead DECIMOCTAVA E S T A C I O N .
vivir y morir crucificados conmigo, para cor- JESÚS MURIENDO SOBRE L A CRDZ.
responder al amor que m e ha llevado hasta
ser crucificado por vosotros. A la Postcomunion.

JESUCRISTO.

EL ALMA FIEL.
Al levantarse en alto la cruz, mis nuevas
heridas se dilatan, y mis padecimientos lle-
¡ Oh Salvador m i ó , á quien el amor ha cla-
gan á su colmo; mas ¡ cómo no podéis leer
vado en una cruz! Puesto que Vos sois mi
los sentimientos de mi corazon, viéndome cru-
cabeza y yo uno de vuestros miembros, yo
cificado entre dos ladrones delante de un pue-
debo ser clavado también e n ella con Vos. Yo
blo, á quien oigo vomitar tantas blasfemias
lo deseo; concededme la gracia de hacer mo-
contra m í !
rir mis pasiones desarregladas en esa misma
cruz en que os disponéis á morir para mi re- Si y a no corren arroyos d e lágrimas de
dención. Yo quiero vivir y morir crucificado vuestros ojos , levantadlos, consideradme
con Vos en la tierra, á fin de poder reinar atentamente ; escuchadme, y decid si hubo
con Vos coronado de gloria en el cielo. Por jamás un amor semejante á mi amor. Yo pido
vuestra sagrada pasión, etc., pág. 230. por mis enemigos: yo prometo el paraíso á
quien me lo suplica: yo hago donacion de mi
Madre al discípulo amado, á fin de que sea
la madre de los hombres: yo testifico á los
hombres que tengo una sed ardiente de su
salvación : yo encomiendo mi alma á mi Pa-
dre ; y estando todo consumado, voy á e s p i -
rar por vuestro amor.
piento por amor vuestro, me sea aquel favo-
EL ALMA FIEL. rable. Por vuestra sagrada pasión, etc., p á -
gina 230.
¿ E n dónde e s l o y y o ? ¡Jesús h a muerto!
¡ Mi Jesús ha muerto! ¡ Jesús, el Hijo de Dios,
el Autor de la vida ha muerto en u n a cruz, DÉCIMANONA E S T A C I O N .
y ha muerto en ella por mí! Mi Jesús ha muer- JESÚS AMORTAJADO Y SEPULTADO.
to, y su muerte es obra de mis manos: mis
pecados son los que le han quitado la vida, Al fin de la Misa.
los que le han causado semejante muerte. Las MARÍA.

piedras se quebrantan, el sol se eclipsa, la


¡ Qué espada de dolor atraviesa mi alma al
tierra tiembla; y cuando las criaturas inani-
recibir entre mis brazos el sagrado cuerpo de
madas se estremecen, ¿yo solo seré insensi-
mi Hijo, cuando considero tan de cerca este
b l e , yo q u e tengo un corazon de carne? ¡Oh
cuerpo sin vida, todo despedazado ; cuando
corazon mas q u e de bronce, corazon de de-
es forzoso privarme de sus restos preciosos,
monio, si yo no detesto, si no huyo del pe-
único consuelo de mi vivo dolor! Con razón,
cado mas q u e de la m u e r t e , si no me lamento
pues, soy llamada Reina de los Mártires. La
continuamente delante de mi Jesús por h a -
muerte ignominiosa de mi adorable Hijo se h a
berle yo hecho morir; si no le amo el resto de
impreso tan profundamente en mi corazon
mi vida con tanto mas ardor cuanto mas g r a -
que no la olvidaré jamás. J u z g a d , pues, d e
ve v mas frecuentemente le he ofendido!
aquí cuál es mi aborrecimiento al pecado: y
¡Oh mi divino Redentor! Yo os suplico in- ¡qué otra cosa desearé yo sino destruirlo en
terpongáis vuestra dolorosa pasión entre mí los corazones! Yo tengo presente que mi Hijo
y los enemigos de mi salvación, para que sal- al morir me ha constituido Madre de los hom-
ga victorioso de ellos. Yo os suplico la pon- bres yo soy el refugio de los pecadores, ellos
gáis entre mí y vuestro juicio, para que á pueden venir á mí con confianza, ellos m e
pesar de mis pecados, de que y a m e a r r e -
- 256 -
honrarán y enjugarán mis lágrimas todas las
veces que digan con un corazon arrepentido: O R A C I O N E S P A R A LA M I S A .
Mostradnos que sois nuestra Madre.
§g In nomine Patris et Filii et Spiritus
EL ALMA FIEL.
Sancti. Amen.
¡ Oh Reina de los Mártires, mi mas tierna
Madre! Yo soy vuestro hijo, y deseo parti- S e ñ o r , concededme la gracia de que yo
cipar de la incomparable desolación en que tenga las disposiciones que debo para ofre-
os ha dejado la muerte de un Hijo q u e os era ceros dignamente con el sacerdote este a u -
tan amado. Grabad en mí su dolorosa p a - gusto sacrificio. Yo os lo ofrezco, Dios mió,
sión. Alcanzadme que de tal suerte me sien- en unión con las intenciones de Jesucristo y
ta herido de ella, que m u e r a yo al pecado, de la Iglesia, para r e n d i r á vuestra divina
al mundo y á mí mismo. Obtenedme la vida Majestad el homenaje supremo que le es de-
de la gracia y los auxilios de que tengo n e - bido , para daros gracias por todos vuestros
cesidad para perseverar en ella. Alcanzadme beneficios, para satisfacer por todos los pe-
una fe viva, una esperanza firme y un amor cados del mundo y particularmente por los
ardiente á mi Salvador. Yo quiero observar mios, y para alcanzar por Jesucristo vuestro
tan fielmente su ley santa, que pueda gozar Hijo todas las gracias de que tengo nece-
luego despues de mi muerte del fruto de su sidad.
preciosísima sangre. Por vuestra sagrada pa-
sión , tened misericordia d e mí ahora y por Al Confíteor Deo.
toda la eternidad: tened misericordia de t o - Aunque para conocer mis pecados ¡ oh Dios
dos los pecadores. mió! no leneis necesidad de mi confesion, y
aunque Vos leeis en mi corazon todas mis
iniquidades, yo os las confieso delante del
cielo y de la tierra, yo declaro que os he ofen-
- 258 -
dido con mis pensamientos, con mis palabras
Al Kijrie eleison.
y con mis obras. Yo reconozco mi culpa, y
os pido m u y humildemente perdón de ella. Yo os suplico, Dios mió, con gemidos y
Virgen santa, Ángeles del cielo, Santos y suspiros reiterados, que tengáis misericordia
Santas del paraíso, rogad por nosotros; y de mi" v aun cuando en todos los instantes
mientras que gemimos en este valle de l á - de mi'vida os d i j e r a : S e ñ o r , tened piedad
grimas y de miseria, pedid por nosotros, y de mí, todavía no seria esto bastante si se
alcanzadnos el perdón de nuestros pecados. mira la enormidad de mis pecados.

Cuando el sacerdote sube al altar. Al Gloria in excelsis.


Yo adoro, Señor, vuestra misericordia, La gloria q u e Vos mereceis ¡oh mi Dios!
q u e tiene á bien permitir que el sacerdote se no se os puede dar dignamente sino en el cie-
acerque á vuestro santuario para reconciliar- lo • mas con todo, mi corazon hace lo q u e
nos con Vos; destruid por vuestra bondad puede en la tierra y en medio de su destier-
todos los obstáculos que pudieran retardar ro • él os a l a b a , os bendice, os a d o r a . os glo-
esta reconciliación, é impedirnos volver á rifica , os da gracias, os reconoce por el Santo
vuestra amistad. de los s a n t o s , y soberano Señor del c e l o y
de la tierra, P a d r e , Hijo y Espíritu Santo.
f.
Al Introito.
A las Oraciones.
Vos, Señor, que habéis inspirado á los P a -
Recibid, Señor, l a s súplicas q u e os diri-
triarcas tan ardientes deseos de ver descender
gimos : otorgadnos las gracias y las virtudes
á vuestro único Hijo sobre la tierra; comu-
que la Iglesia vuestra esposa os pide en nues-
nicadme alguna parte de este santo ardor, y
tro favor. E s verdad que no merecemos q u e
haced que á pesar de las miserias y embara-
V o s n o s e s c u c h e i s ; mas considerad que os,
zos de esta vida, sienta yo en mí una santa
• pedimos todas estas gracias por Jesucristo
ansia de unirme á Vos.
- 260 -
vuestro Hijo, que vive y reina con Vos por
los siglos de los siglos. Así sea. .4/ Credo.

A la Epístola. Sí, mi Dios, yo creo todas las verdades q u e


Yos habéis revelado á vuestra santa Iglesia;
Yo considero esta Epístola como una carta no hay una sola por la que yo no quisiera dar
que me viene del cielo para enseñarme vues- toda mi sangre; y en esta fiel sumisión, unién-
tras voluntades adorables. Olorgadme, si os dome interiormente á la profesión de fe q u e
place, la fuerza de que necesito para cumplir el sacerdote os hace de palabra, digoal p r e -
lo que me ordenáis. Yos, S e ñ o r , sois el que sente con el espíritu y con el corazon lo q u e
ha inspirado á los Profetas y á los Apóstoles él os dice de viva voz: que creo firmemente
lo que escribieron; concededme una peque- en Vos, y os protesto que quiero vivir y mo-
ña parte de sus l u c e s , encended al mismo rir en los sentimientos de esta fe pura y en
tiempo en mi corazon una chispa del fuego el seno de la Iglesia católica, apostólica, ro-
sagrado que les abrasó, á íin de que como mana.
ellos yo os ame y os sirva sobre la tierra. Al Ofertorio.
Al Evangelio. Aunque yo no sea sino una criatura mor-
Yo me levanto, ¡oh soberano Legislador! tal y pecadora, os ofrezco por las manos del
para testificar que estoy dispuesto á defender sacerdote ¡oh verdadero Dios, vivo y eterno!
á costa de lodos mis intereses y de mi vida esta Hostia sin mancha y este precioso Cáliz,
misma , las verdades eternas que se contie- que deben ser convertidos en el cuerpo y san -
nen en este santo Evangelio. Concededme la g r e d e Jesucristo, vuestro Hijo: recibid, Se-
graciade que tenga tanta fidelidad para cum- ñor , este sacrificio inefable en olor de suavi-
plir vuestra divina palabra, cuanta es la fir- d a d , y permitid que yo acompañe á esta
meza que me inspiráis para creerla. oblacion santa el sacrificio que os hago de mi
- 262 - - 263 -
cuerpo y de mi alma, de mis bienes, de mi tra Iglesia: santificadla y extendedla por to-
vida y de todo lo que me pertenece. da la tierra. Reunid todos los q u e la compo-
nen en un mismo espíritu y en un mismo co-
Cuando el sacerdote se lava los dedos.
razon. Rendecidá nuestro santísimo padre el
Lavadme, Señor, en la sangre del Corde- P a p a , á nuestro R e y , á nuestro Pastor y á
r o , para que purificado de todas mis m a n - todos los que están en la fe de vuestra Iglesia.
chas , y revestido de la ropa nupcial de vues-
tra gracia, pueda yo esperar ser admitido al- Al primer Memento.
gún dia al festín que Vos preparais á vuestros Yo os suplico, Dios mió , que os acordéis
escogidos en el cielo. de mis parientes, de mis amigos, y de mis
bienhechores espirituales y temporales. Tam-
Al Prefacio. bién os recomiendo de todo mi corazon las.
Ya es tiempo, ¡oh alma m i a ! de elevarte personas de quienes he podido recibir algu-
sobre todas las cosas de acá bajo. Levantad, nos malos tratamientos: olvidad sus pecados
S e ñ o r , levantad Vos mismo nuestros corazo- y los mios; dadles parle en los méritos de este
nes hasta Vos, y permitid que unamos nues- divino sacrificio, y colmadles de vuestras ben-
tras débiles voces á los conciertos divinos de diciones en este mundo y en el otro.
los espíritus bienaventurados, y que en este
lugar de nuestro destierro digamos lo que A la elevación de la Hostia.
ellos cantan eternamente en la mansión de la ¡ Oh J e s ú s , mi Salvador, verdadero Dios
gloria. Santo, santo, santo es el Dios que y verdadero Hombre! yo creo que estáis real-
adoramos, el S e ñ o r , el Dios de los ejércitos. mente presente en esta hostia; yo os adoro en
ella de todo mi corazon.
Al Cánon.
Padre eterno, que sois el soberano Pastor A la elevación del Cáliz.
de los pastores, conservad y gobernad vues- ¡ Oh preciosa s a n g r e , q u e has sido derra-
- m —
- 265 -
mada por nosotros en esa cruz! yo te adoro.
pan celestial con que alimentáis á vuestros
Sáname, purifícame, santifícame. Dejad, Se-
hijos. Perdonadme, así como yo perdono de
ñ o r , dejad correr una gota d e esta sangre
todo corazon por vuestro amor á los que me
adorable sobre mi alma, para lavar sus m a n -
chas , y abrasarla con el fuego sagrado de hubieren ofendido. No permitáis que yo caiga
vuestro amor. jamás en ninguna tentación; antes bien que
con el auxilio de vuestra gracia triunfe yo de
Al segundo Memento. todos los enemigos de mi salvación.
Acordaos, S e ñ o r , de las almas que están
4/ Agnus Dei.
en el purgatorio; ellas tienen el honor de per-
teneceros y de ser esposas vuestras, oid p a r -
Cordero divino, que habéis tenido á bien
ticularmente á aquellas por quienes estoy mas
obligado á pedir. cargaros con los pecados del m u n d o , apia-
daos de mí que estoy oprimido con el peso y
.4/ Pater noster. enormidad de los mios. Cargadlos, Jesús
m i ó , cargadlos sobre V o s , porque así los
Aunque yo no sea sino una miserable cria- borraréis, y borrándolos me daréis vuestra
tura , con todo, ¡ oh gran Dios! yo me tomo paz y vuestro amor.
la libertad de llamaros Padre m i ó : Yos lo
quereis así, S e ñ o r : concededme, pues, la Al Domine non sum dignus.
gracia de que no me haga indigno de la c u a -
¡ A y ! S e ñ o r , es mucha verdad que yo no
lidad de hijo vuestro. Que vuestro santo nom-
merezco recibiros: yo me he hecho del todo
bre sea siempre bendecido y santificado. Rei-
indigno de ello por mis pecados : yo los d e -
nad absolutamente en mi corazon , á fin de
testo , porque ellos me han alejado de Vos.
que cumpla yo vuestra voluntad en la tierra
Acercaos empero á mí ¡oh Dios m i ó ! h a -
así como los Santos lo hacen en el cielo. Vos
blándome al fondo del corazon, y excitándo-
sois mi Padre, dadme, pues, si os place, este
me á la penitencia.
- 267 —
pondencia plena y entera, que me haga con-
A la Comunion. servar siempre la unión sagrada que deseáis
tenga yo con Vos.
Cuando no se comulga realmente.
Cuando el sacerdote recoge las partículas de la
¡ Oh mi amable Jesús! si no tengo hoy la Hostia.
dicha de ser alimentado con vuestra carne Señor, la menor parte de vuestras gracias
adorable, permitid á lo menos que yo os r e - es infinitamente preciosa. Lo repito, yo no
ciba con el espíritu y con el corazon; que me merezco estar sentado á vuestra mesa como
una á Vos por la fe, por la esperanza y por vuestros amigos: mas permitidme á lo menos
el amor. Yo creo en Yos, yo os amo de todo que yo recoja las migajas que caen de ella,
corazon, y quisiera hallarme en estado de re- como lo deseaba la Cananea. Haced que yo
cibiros en este divino Sacramento con todas no menosprecie ninguna de vuestras inspi-
las disposiciones q u e deseáis de mí. raciones , pues q u e esta negligencia pudiera
obligaros á privarme enteramente de ellas.
Cuando se comulga realmente en vez de la ora-
don precedente, se dirá la que sigue: A las últimas Oraciones.
Vos quereis, Señor, q u e vuestros fieles os
¡ Q u é bondad, ó Dios mió, la de que á p e - rueguen siempre, porque siempre tienen ne-
sar de mi indignidad, tengáis á bien el q u e cesidad de vuestras gracias, y porque los te-
yo m e alimente de Vos! Preparad, pues, Yos sorosde vuestra misericordiason inagotables:
mismo en mí vuestra morada, dadme las san- infundid en nosotros este espíritu de humil-
tas disposiciones que debo tener, una fe v i - d a d , de confianza y de a m o r , para que e n -
va , una esperanza firme, un amor sincero, caminándonos á Vos como lo deseáis, merez-
un ardiente deseo de ser todo vuestro, así camos ser oidos por Jesucristo vuestro Hijo,
como Yos vais á ser todo mió, y una corres- q u e vive y reina con Vos en la gloria.
- 269 -

ESTACIONES
Antes de la Bendición.
DE LA PASION DE JESUCRISTO.
Santísima y adorable T r i n i d a d , sin princi-
pio y sin fin, por Yos hemos comenzado este
sacrificio, y por Vos también lo concluimos:
dignaos hacer que os sea agradable, y como Jesucristo ha muerto, y por nosotros h a
Vos sois en vuestro Ser un abismo de majes- m u e r t o , y para obrar nuestra salvación ha
tad, sed también para nosotros un abismo de muerto. E s , p u e s , muy justo, muy conve-
misericordia, y no nos despidáis sin haber- niente el recordar frecuentemente la memo-
nos dado antes vuestra santa bendición. ria de su m u e r t e , el meditar lo que ha p a -
decido en el curso de su pasión: esto se hará
Al último Evangelio. con fruto poniendo delante de nuestros ojos
las diferentes estaciones de la pasión, que son
Verbo eterno, por quien han sido hechas en número de siete: y para facilitar su ejer-
todas las cosas, y q u e , habiendo encarnado cicio se han dispuesto estas estaciones de m o -
por nosotros en la plenitud de los tiempos, do que puedan leerse todos los viernes de!
instituísteis este augusto sacrificio; humilde- a ñ o , y particularmente las dos últimas sema-
mente os agradecemos el q u e nos hayais con- nas de Cuaresma: ejercicio siempre útilísi-
cedido asistir á él en este día para recibir sus mo, porque la devocion á l&pasion de Jesu-
saludables efectos. ¡ Q u e todos los Ángeles y cristo se ha mirado en lodos tiempos como la
Santos os alaben en el cielo, y que comence- devocion de los predestinados.
mos nosotros á bendeciros en la tierra c o n -
duciéndonos de un modo digno de Vos en to-
do el curso de nuestra vida i
- 270 -

PRIMERA ESTACION. SEGUNDA E S T A C I O N .

Jesucristo en el huerto de Getsemaní. Jesús en casa de Anas y de Caifas.

¡ Oh Jesús, Salvador mió! que habéis suda- ¡Divino Jesús! q u e conducido primera-
do sangre y agua en el huerto de Getsemaní mente á la casa de A n á s , y preguntado por
con solo la vista de vuestros tormentos y de él acerca de vuestra doctrina, recibisteis con
mis pecados; y que os desnudásteis de vues- una dulzura admirable de un vil criado una
tra fortaleza para revestiros de mis flaquezas, bofetada tan ignominiosa como c r u e l ; que
hasta el punto de q u e os fuera enviado un llevado despues á casa de Caifás fuisteis h a r -
Ángel del cielo para fortificaros: yo os adoro to de oprobios en presencia de este orgulloso
bañado todo en s a n g r e : yo os tributo humil- pontífice, por los escribas y ancianos del pue-
des gracias por haber querido sufrir tanto por blo, á causa de haber declarado vuestra fi-
mí. l o detesto todos los pecados que os han liación divina y el poder que un dia ejerce-
causado una tan triste agonía, y estoy resuel- réis, como Hijo del Hombre, para juzgar á
to á morir antes que volver jamás á renovar los vivos v á los muertos: yo me compadezco
vuestra pasión interior. Concededme la gra- de las injurias que entonces se os hicieron, y
cia de que conciba de mis iniquidades un tan deploro la ceguedad de Caifás, que o c u p a n -
grande y tan vivo dolor, q u e resista en ade- do un destino por el que debia examinar la
lante , hasta derramar s a n g r e , á las tentacio- falsedad de las acusaciones hechas contra Vos,
nes del demonio, del mundo y de la carne, y en lugar de hacerse él mismo vuestro defen-
que me conforme en todas las cosas con vues- sor, dijo q u e merecíais la muerte. Yo me a r -
tra divina voluntad, así como Vos lo hicis- rojo á vuestros piés ¡ oh mi Juez y mi R e y !
teis entonces con la de vuestro Padre celes- para pediros perdón de haberos tantas veces
tial. Amen. abofeteado y ultrajado, no solo en vuestra
18*
- 272 -
persona por mis enormes pecados, sino t a m -
bién en la de mi prójimo, puesto que reco- to. Concededme, pues, la gracia de que re-
nocéis por hecho á Vos mismo todo el mal q u e frene mi lengua y de que no me altere por
se hace á aquel. Yo hago una firme resolu- ningunas maldiciones ni afrentas. Súfralas yo
ción de sufrir en adelante por Vos todas las sin q u e j a r m e , como Vos habéis sufrido el ser
injurias que se me hicieren, y de no ofende- menospreciado por Herodes y toda su corte,
ros jamas en la persona de mis hermanos, ni y comparado con un ladrón sedicioso y h o m i -
en acciones, ni en palabras, ni por cólera, ni cida por Pilato. Dadme también fuerzas para
por venganza. Amen. no irritarme por las persecuciones de mis ene-
migos, á fin de que siguiendo vuestros pre-
TERCERA ESTACION. ceptos posea yo mi alma con la paciencia;
>
que por ella d e s a r m e á l o s que me injurian;
Jesús en casa de Piloto y de Herodes. y en fin, que recibiéndolo lodo con acción
Yo os doy gracias, dulce Jesús mió, por- de gracias, lo refiera únicamente á la mayor
que presentado ante los tribunales de Pilato gloria de vuestro santo nombre. Amen.
y de Herodes, y preguntado por estos j ueces,
guardasteis el mayor silencio en todas las CUARTA ESTACION.
acusaciones y calumnias q u e contra Vos se
Jesús azotado en el pretorio.
vomitaron, como un inocente cordero q u e
enmudece y no resiste al que le trasquila. ¡Oh Jesús! víctima inocente, nutrido y co-
Vos pudisteis descubrir delante del primero mo engrosado de paciencia: yo os adoro a t a -
los misterios de vuestro reino, y hacerle co- do á la columna para ser azotado, y ofrecien-
nocer la fuerza de la v e r d a d ; y delante del do á vuestro Padre celestial la sangre que
segundo hubiérais podido hacer milagros q u e vais á derramar en este suplicio. Mi corazon
le impidieran trataros como un loco, y ves- esta tanto mas afligido del lastimoso estado á
tiros con una túnica blanca como un insensa- que os habéis reducido, cuanto q u e yo soy
quien os ha azotado por las manos de los des-
- 274 —
apiadados verdugos que han rasgado y como
surcado vuestra carne. Yo oigo en el fondo QUINTA ESTACION.
de mi corazon vuestra divina voz que me di-
ce: Hijo mió, alma pecadora, yo he sufrido Jesús subiendo al monte Calvario.
esta horrorosa lluvia de azotes, esta cruel fla-
gelación , por tus impurezas y libertades cri- ¡Oh Jesús mió, el mayor de todos los r e -
minales , para expiar el amor desordenado yes! que despues de haber sido coronado de
que tienes de tu c a r n e , tu sensualidad, tus espinas, y no estando aun harto de oprobios
inmodestias, tu molicie; por tí he sufrido unas y tormentoSj aunque agotado de fuerzas, qui-
llagas tan profundas. ¡ A h ! Señor, ya reco- sisteis todavía llevar hasta el monte Calvario
nozco mis culpas, y os suplico encarecida- la cruz que debia ser el instrumento de vues-
mente , por vuestros dolores, que santifiquéis tro suplicio; yo os adoro en esta estación de
mi cuerpo y mi alma, que lavéis el uno y la vuestra pasión. Yo beso con el espíritu las
otra en esta preciosa sangre, y no permitáis huellas de vuestros piés, y me asombro al re-
quesean jamás ensuciados aquellos con nin- flexionar las incomodidades insoportables de
gún pecado. Sanad mis llagas con las vues- este nuevo camino, de este extraño viaje que
tras , y así como consentisteis en ser despoja- emprendeis por m í , de todos los pasos que
do de'vuestras vestiduras, y atado desnudo disteis en é l , y del exlremado cansancio de
á la columna, me desnudeis á mí del hombre vuestro cuerpo, ya extenuado con tantos otros
viejo y de sus obras criminales para revestir- padecimientos. Concededme la gracia de que
me del n u e v o , que ha sido criado á vues- yo abrace animosamente todas las cruces que
tra semejanza en la santidad y en la justicia. agradare á vuestra Providencia enviarme; y
Amen. pues me convidáis á caminar tras de Yos, á
renunciarme á mí mismo y llevar mi cruz,
dadme fuerza para cumplir lo que me m a n -
dais, v í a gracia necesaria para aprovechar-
- 276 - - 277 -
me del consejo que disteis á las santas m u j e - pre, ¡oh mi divino Redentor! y os suplico
res que seguían vuestros pasos, de llorar so- cumpláis en mí vuestra palabra atrayéndome
bre sí mismas y sobre sus hijos mas bien que á Vos de tal suerte, que desnudándome de to-
sobre Vos. ¡ Oh! haced que yo llore con ellas; da afición á las cosas de acá abajo, no piense
pero sea por la dureza de mi corazon y por ya sino en sufrir por Vos y en morir con Vos
el exceso de mis pecados, que son la verda- en la cruz. ¡Oh Jesús , v i d a m i a , que habéis
dera causa de vuestras penas. Amen. muerto por mí! ¡oh dulcísimo Cordero in-
molado por mi salvación! víctima de amor y
SEXTA ESTACION. de paciencia, q u e pudiérais descender de la
c r u z a pesar de vuestros verdugos, fijadme
Jesús clavado en la cruz. también á mí en el bien ; q u e pierda yo la
vida antes q u e haceros morir en mi corazon.
Esta es, ¡oh mi Redentor y mi Dios! la Yo entrego mi espíritu en vuestras manos, y
mas dolorosa de las estaciones que habéis pues que muriendo me habéis abierto el ca-
andado en todo el curso de vuestra pasión, mino del paraíso, fijadme en aquella dichosa
ella es también la mas ignominiosa ; esta es mansion de vuestros escogidos, y desde e n -
la estación de la muerte. Las otras han sido tonces ya no temeré n u D c a dejaros ni perde-
pasajeras y solo por algún tiempo ; mas esta ros. Amen.
es permanente : Vos os quedáis en ella, es-
piráis en ella, y en ella consumáis el sacrifi- SÉPTIMA ESTACION.
cio : esta es la obra del inconcebible amor que
Jesús en el sepulcro.
habéis tenido á los hombres; no tanto son
los clavos los que os han pegado y fijado á Despues de tantos tormentos, ¡ oh Salva-
este madero infame, cuanto la caridad q u e dor mió! era ya tiempo de dar principio al
habéis tenido con vuestros enemigos. Yo os reposo. La inocencia de vuestra vida, y mas
adoro, os amo, y me ligo á Vos para siem- aun la divinidad de vuestra persona, exigían
- 278 —
u n a honrosa sepultura, un sepulcro glorioso, »IgUUIUljJli ... :j.j¡se. X. i. '
una morada tranquila y pacífica. E s t a , S e - RELOJ DE I A PASION.
ñ o r , os fue concedida al fin despues de h a - -i.ü Jl. áUuíjtsü ii'1 i i. Sil. j'jLj . . -:(• "íi
ber sido embalsamado vuestro cuerpo, y de- HORA 1. Despídese Jesús de su Madre antés
positado en u n sepulcro nuevo ; manos vir- de la cena.
ginales desempeñaron este buen oficio : los 2. Lava los piés á los Apóstoles, é instituye
Ángeles de paz permanecen constantes cerca el santísimo Sacramento.
de Vos, y vuestros fieles amigos, que se ha- 3. Sermón de la cena, y va al huerto.
llaban presentes en el espíritu á vuestro en- 4. Hace oracion en el huerto.
tierro, no tardaron e n daros personalmente 5. Pénese en la agonía.
señales de su tiernacompasion. Sepultad, si 6. Suda sangre en ella.
os place, con Vos, todos mis deseos y todos 7. E s entregado por J u d a s , y alado.
mis sentidos : amortajadme como en un s u - 8. Es conducido á casa de Anás.
dario con todos los méritos preciosos que os 9. E s llevado á la de Caifás, y abofeteado.
ha costado el rescatarme : embalsamadme 10. E s vendado, maltratado y escarnecido.
con los exquisitos perfumes de vuestra santa 11. Es conducido al concilio, y juzgado reo
muerte y de vuestras v i r t u d e s : depositadme de muerte.
en la profunda llaga q u e hizo la lanza en 12. Es llevado á Pílalo, y acusado.
vuestro corazon, á fin de que ella me sirva 13. E s escarnecido por Herodes.
de sepulcro mas precioso que el de todos los 14. Es vuelto á Pilato, y pospuesto á Bar-
mármoles. Aquí es , donde invisible á todos rabás.
los bienes de este m u n d o , viviré yo como ex- l o . E s azotado en la columna.
tranjero sobre la t i e r r a , hasta q u e llegue á 16. Es coronado de espinas, y presentado al
gozar de Vos en la patria celestial. Amen. pueblo.
17. E s condenado á muerte, y camina al
Calvario.
- 280 —
18. E s desnudado y crucificado.
19. Ruega por los que le crucifican.
20. Encomienda al Padre su espíritu.
21. Muere Jesús.
22. E s atravesado con la lanza.
23. Es bajado de la cruz, y entregado á su
Madre. EL LIBRO DE LA VIDA,
24. E s sepultado, y dejado en el sepulcro.
JESUCRISTO.
OPÚSCULO

DE SANTA Á N G E L A DE FOLIÑO.

TRADUCIDO AL ESPAÑOL

por

FIN.
fí. A. Cr.
- 280 —
18. E s desnudado y crucificado.
19. Ruega por los que le crucifican.
20. Encomienda al Padre su espíritu.
21. Muere Jesús.
22. E s atravesado con la lanza.
23. Es bajado de la cruz, y entregado á su
Madre. EL LIBRO DE LA VIDA,
24. E s sepultado, y dejado en el sepulcro.
JESUCRISTO.
OPÚSCULO

DE SANTA Á N G E L A DE FOLIÑO.

TRADUCIDO AL ESPAÑOL

por

FIN.
fí. A. Cr.
s i t o ¿ A J A Á LAS ALMAS DEVOTAS

- A ú w i i i t U b * ¿ v i oT J e ¿ i . DE JESÚS CRUCIFICADO.

^ m t í s m s ^ V ; v (y- ' w o ^ • VOV.OSWÍ Precioso es el opúsculo que os presentamos,


¿Mstu) ís'íQc-v. . na amadas en Jesucristo, precioso sobre tantos
a abito* É f aó w n M 'wtW otros libros de piedad que habrán llegado á
vuestras manos, pues estamos seguro que no
podréis leerlo sin sentiros impulsadas á postra-
-jttteojt» o M iíMN
ros á los pies de Jesucristo crucificado con la
OÍ «00 sS> b *oi
firme resolución de amarle como santa Angela
» \ A \ M T K -ate»VoKK» é m m # « U T E T SKTH\
de Foliño, que abrasada en su amor lo dictó
4 -tos«« a* 9»? .oSskft
para confortar á sus hijos espirituales.
. ¿ ^ » y f r í ' s ^ ^ o y A vtii a
.aosoioa ,o\o«ab GI&»MS» aosróttsjwoost o i Lo recomendamos á vuestro devoto corazon,
m j b ^ otra'^Míoxo^te^'j h < M ; w g oiwf \f y para que tanto el vuestro como el mió puedan
HV, W # » L & « ISQOBSI
recoger el fruto de estas santas máximas, ro-
guemos al divino Redentor que nos haga dignos
¿ON^SB «O» SW? ONWSFE ta z m w f y
de su gracia. De poco nos servirá tener entre
TSMI S N « ; " M «O« 630T$ATT . » » Ó T G J » é>
•manos el L I B R O D E L A V I D A , sino aprendemos
,AOÍV ad o a a i J f e « O R C A M
A.-
en él á merecer aquella eterna vida, que está
ai;» » "ilsyj^si aaá'tsf« i» &
preparada en el cielo para los que pisando las
wi •:. • M isroüt fc m
- m -

riquezas, la vanidad y los placeres del mundo,


solo anhelan por conseguirla.
Para obtener tan dichoso fin, nos ayudará
tanto mas la lectura de este precioso opúsculo,
EL LIBRO DE LA VIDA,
cuanto sea mas vivo en nosotros el deseo de imi-
JESUCRISTO.
tar á la Santa que lo escribió. Marchemos,
pues, como ella por el camino que conduce á la
inteligencia del L I B R O D E L A V I D A , Jesucristo,
bajo el amparo y protección de la inmaculada
CAPÍTULO I.
Virgen su santísima Madre. Válete.
De las tres compañías de Jesucristo.

Este L I B R O D E L A V I D A no es otra cosa que


Jesucristo, Hijo de Dios vivo, Verbo eterno
y Sabiduría del Padre, que se dignó venir al
mundo, para enseñarnos con su vida, con su
doctrina y con su muerte los caminos de la
vida.
E s , pues, de la mayor importancia cono-:
cer cuál haya sido su vida y su doctrina, y
cuáles los continuos ejemplos que nos dió
mientras vivió en carne mortal; porque su
vida es el modelo al que han de conformarse
cuantos desean salvarse.
¿ E n qué ha consistido, pues, la vida de
Jesucristo? en una rigurosa penitencia, com-
1» XLV.
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pañera suya inseparable mientras vivió en real, por donde puede y debe caminar el a l -
carne mortal. En efecto, desde aquel momen- ma hácia Dios, por ser necesario y conforme
to en que fue criada su bendita alma, é i n - que los miembros del cuerpo tengan la vida
fundida en su santísimo cuerpo, en las virgi- que tuvo su cabeza, y que estén asociados á
nales entrañas de su Madre purísima, basta la misma compañía, á que lo estuvo aquella.
aquel último en que la separó de él la muer-
te acerbísima de c r u z , no estuvo jamás sin
esta c o m p a ñ e r a : cosa que no acaeció á la
Virgen santísima, ni á los Apóstoles, ni á
otro alguno de los Santos.
Esta compañera, que dió el eterno Padre
á su Hijo muy amado para que no le dejase
solo ni un momento en este mundo, consiste
en las tres cosas siguientes : 1. a en una suma,
perfectísima y continua pobreza ; 2. a en un
sumo, perfectísimo y continuo desprecio ; y
3. a en un sumo, perfectísimo y continuo do-
lor, las cuales tres forman como las tres com-
pañías de Jesucristo, que le siguieron en to-
dos los pasos de su vida, para enseñarnos con
este su ejemplo, que estas son las compañías
que con preferencia á todo debemos elegir y
a m a r , y con las q u e hemos de abrazarnos
hasta la muerte. Ellas fueron el camino por
donde Jesús en cuanto hombre subió á los
cielos; y por lo mismo son el camino recto y
Para las necesidades de su cuerpo no se
CAPÍTULO I I . sirvió de cosa alguna delicada ó exquisita,
sino cíe lo mas grosero y común que encon-
De la suma, perfectísima y continua pobreza traba , según el lugar y tiempo, en el país en
de Jesucristo. que mendigó Jesucristo; y vivió sin tener
casa propia, ni clase alguna de albergue.
La primera compañía de Jesucristo, L I B R O Mayor que la primera fue la segunda po-
DE L A VIDA y de nuestra salvación, fue una breza de Jesucristo, porque quiso vivir y ser
suma, perfectísima y continua pobreza. Esta pobre de amigos y parientes, de toda fami-
se dividió en tres g r a d o s : el primero fue una liaridad con los grandes y amistad con los
pobreza g r a n d e ; el 2.° otra mayor unida á poderosos del mundo : no teniendo ni q u e -
la p r i m e r a ; y el 3.° una perfectísima unida riendo tener por parle de su Madre, ni por
á la precedente. la de san José, su padre putativo, ni por la
de sus discípulos, amigo alguno, que por él
El primer grado de la pobreza de Jesucris-
se interesase para evitarle una bofetada, un
to, L I B R O D E L A V I D A y Maestro de las almas,
martillazo ó una palabra injuriosa. Quiso n a -
es el haber querido no tener en este m u n d o
cer de una muy humilde y pobre Madre, y
cosa alguna temporal, no poseer campos, ni
ser educado por su padre putativo san José,
viñas, ni huertos, ni haber tenido poder al-
que era un pobre carpintero. Se despojó del
guno d e ninguna clase; ni poseer oro, ni
afecto y relaciones de los reyes, de los p o -
plata, ni aun cobre. Nada tuvo propio; ni
tentados, de los pontífices y de los sábios; y
.aceptó, ni quiso aceptar cosa alguna de este
del amor de sus amigos y consanguíneos has-
mundo sino para aliviar la extrema indigen-
ta el punto, q u e no hizo nunca cosa alguna,
cia de su vida corporal, fatigada por el ham-
ya fuese por respecto á s u Madre, ó á sus
bre, la sed, el frió y el calor, cosas todas que
parientes, ó á otra cualquiera persona, q u e
le causaron mucha angustia, y q u e recibió
pudiese ser impedimento al deber que se h a -
con grande austeridad y aspereza.
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bia impuesto de conformarse en todas sus ac- z a ; á los cordéles, para que le atasen y le
ciones con la voluntad de su Padre celestial. ligasen á la columna ; y á todos los instru-
La tercera y suma pobreza de Jesucristo mentos de su suplicio para que cruda y d e s -
fue el despojarse voluntariamente de sí mis- apiadadamente le mortificasen. ¡Oh hijos de
m o , mostrándose pobre, sin embargo de ser Dios! consolaos y sed fieles á este mismo Dios
dueño de todo. Se hizo pobre, y, desnudán- tan fiel para con vosotros; pero enterneceos
dose de su propia omnipotencia, quiso vivir al contemplar esta fidelidad tan humillada
y parecer á los ojos de todos como un hom- por vosotros, y esta humildad fidelísima, que
bre impotente, débil y flaco. por vosotros todo lo sacrifica. Contemplad
Además de las miserias humanas, especial- como el Autor de la vida se humilló tanto
mente en su edad infantil, y de las debilida- solo por exaltaros, que permitió le lastima-
des á que están sujetos los miserables hijos ran y maltrataran tanto las cosas insensibles,
de Adán, excepto la culpa y el pecado, qui- y que lo pusieran fijo en un lugar, cuando
so sujetarse á sufrir las fatigas de los viajes, por su esencia se halla en todas parles. Así
de la predicación, de las curaciones y visitas. es que permitió al velo que cubriese aquellos
Y lo mas admirable fue que no solo tuvieron ojos, que son la misma luz y claridad q u e
poder sobre el Salvador los pecadores, sino ilumina todo lo criado ; permitió á los azotes
hasta los mismos elementos, y las cosas i n - que cruelmente le golpeasen : dió facultad á
sensibles recibieron de aquel,. que los crió, los clavos para que traspasasen aquellos piés
poder para atormentarle y recargar sus tor- y aquellas manos con que habia dado vista
mentos y fatigas; y como si fuera impoten- á los ciegos y oido á los sordos; la dió á la
te no ponia la menor resistencia, antes sufría cruz para que lo sostuviera desnudo, herido,
y se sujetaba por nuestro amor, como si no traspasado y ensangrentado, y lo presentara
le fuera dable el resistir. á la vista de todos lleno de confusion hasta
que hubo espirado ; dió licencia á la hiél y
Así es como dió poder á las espinas para al vinagre para Henarle su boca de a m a r g u -
que traspasaran cruelmente su divina cabe-
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r a ; y, lo que no se puede decir sin estreme- la pasión hubieran podido ni debido lastimar
cerse, le dió á la lanza para entrar, abrir y á su propio Autor, si no hubieran recibido
traspasar aquel divinísimo costado, entrañas de él el poder de hacerlo.
y corazon, á fin de que saliese sangre y agua Igual poder dió el mismo Señor á los sol-
en tal abundancia, que fue suficiente para dados que lo crucificaron, á Pilato que le
correr por la tierra. condenó, á los judíos y á otros hombres mal-
Estas criaturas podían y debian obedecer vados que le acusaron, le calumniaron, le
á su propio Criador y Señor, y no á los hom- insultaron, hirieron y se mofaron de é l ; que
bres ingratos que de ellas a b u s a b a n ; pero la le juzgaron, le sentenciaron y crucificaron,
profundísima, fidelísima y extraordinaria hu- cuando podia con una sola palabra impedir-
mildad de esta Majestad soberana quiso aba- lo todo, y trastornar con un solo signo todos
tir y confundir la soberbia de nuestra nada. los esfuerzos de sus enemigos y reducirlos á
El Autor de la vida, aquel que existe por sí la n a d a , ó mandar á uno de sus Ángeles,
solo quiso anonadarse y estar sujeto á todas aunque no fuera sino el último de las Potes-
las criaturas, aun á las insensibles, para que tades ó de las Virtudes, que los arrojase á
tú, que estabas muerto por el pecado, y co- todos de un solo golpe al mas profundo del
mo insensible por las cosas divinas, recibie- mar. Si él mismo no hubiera permitido esto,
ras la vida por medio de esta humildísima y no se hubiera mostrado pasible y flaco, se-
abyección de J e s ú s , quien, sin saberlo tú, guramente ninguna criatura hubiera podido
¡oh hombre! te amó con un amor tan puro causarle el menor daño. ¿ Q u é mas? Si se
y tan excesivo, que por tí quiso anonadarse sometió á los elementos, al frió, al calor, á
y formar en tí un ser perfectísimo. Hubiera la h a m b r e , á la sed y á las otras criaturas
podido y debido doblarse la lanza, y no obe- insensibles, ocultando su poder, fue para ele-
decer á la criatura que abusaba de ella, y no var á los hombres, miserables mortales, pa-
herir ni traspasar el costado de su propio Ha- ra hacerlos superiores á las tribulaciones,
cedor y S e ñ o r ; ni los demás instrumentos de para redimirlos y hacerlos invencibles por la
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gloria de su Resurrección. Y lo que es mas ú hombre famoso y célebre en todo g é n e -
todavía dió al demonio poder para tentarle, ro de ciencias: al contrario, conversaba con
acosarle, y por medio del hombre malvado, los hombres con suma humildad, sencillez v
miembro de Satanás, le dió poder de perse- mansedumbre, mostrándoles el camino de la
guirle hasta la muerte, para librar al hom- verdad en la verdad de su vida, que fue un
bre de su poder. El invencible Señor, el A u - tejido de virtudes y de milagros. Siendo co-
tor de todas las cosas se mostró pasible, el mo era la Sabiduría del P a d r e , el Señor de
Criador se manifestó impotente, y siendo las ciencias v el inspirador de los Profetas,
el Rey fortísimo del universo se hizo d é b i l ; si hubiese querido podía valerse de la cien-
no rehusó someterse al demonio, á las cria- cia, y de la fuerza del raciocinio y del inge-
turas insensibles y á toda tribulación é inju- nio para adquirirse celebridad v g l o r i a ; pe-
ria, á toda pena, dolor y aflicción, confun- ro como no cuidaba sino de exponer con sen-
diendo en esto nuestra delicadeza, por la que cillez la verdad, no SQIO fue tenido por sim-
no solo no buscamos las tribulaciones y pe- ple é idiota, sino aun por fatuo y blasfemo.
nitencia, sinoque, en cuanto depende de nos- Y así mostrándonos el camino de la verdad,
otros, no queremos admitir las que Dios nos nos enseñó que no debemos ensoberbecernos
m a n d a , y murmuramos contra las disposi- con el talento, ni la ciencia, ni aspirar entre
ciones de su Providencia. las gentes á la fama de maestros, ni á m e n -
En segundo lugar, se despojó Jesucristo, digar ningún género de vanagloria.
y practicó la perfectísima pobreza haciéndo- En tercer lugar, se despojó de sí mismo y
se pobre de su sabiduría infinita. E n efecto se hizo pobre de la fama de su santidad, de
quiso Nuestro Señor aparecer como un hom- • su bondad é inocencia. ¡ Cosa verdaderamen-
bre simple, ignorante, imbécil y el mas aba- te admirable! Su vida fue tan ocuita y mis-
tido de los hombres del mundo. No quiso teriosa, que hubo hombres que no le tuvie-
mostrarse como filósofo, ni doctor locuaz, ó ron por santo, sino por pecador y amigo de
como disputador fantástico, ni como escriba pecadores. Quiso ser tenido por un vil seduc-
— m -

tor, como un blasfemo y conspirador contra los que dominan, y rey tal que su reino no
su patria : quiso ser contado entre los m a l - tendrá fin, viviendo entre los hombres, se
vados, y condenado á muerte entre dos la- presentó como un siervo miserable vendido
drones, mientras con su poder estaba obran- y traficable. Rehusó el reino cuando las tur-
do nuestra redención en medio de la tierra. bas intentaron proclamarle rey, y quiso mas
Podia haber adquirido fama de santidad, bien ser subdito de un rey el mas impío, obe-
y que todo el universo le reconociera por el decerle, sujetarse á sus gravámenes, y so-
Santo de los Santos, pues que no habia co- meterse á su tribunal y á s u s juicios. Mas no
metido pecado alguno, sino que habia c a í - fue solo al rey de la tierra que se sometió,
gado con los pecados de todos, y guardar sino q u e fue obediente aun al mas vil de sus
para sí, el mayor de todos los Santos y Rey criados, á sus ministros y verdugos que le
de las virtudes, aquella reputación de santi- azotaron y clavaron en una cruz.
dad, que él mismo habia dado á su siervo Este mismo Rey de los reyes declaró de-
san Juan Bautista. Mas, al contrario, salva lante de Pilato q u e su reino no era de este
la verdad de la doctrina, de la vida y de la mundo : que no habia venido á dominar á
justicia, quiso despojarse y hacerse pobre de los hombres, sino á estar sujeto: que en este
la fama de santidad para condenar la hipo- mundo no queria ser señor, ni príncipe, ni
cresía con que nosotros buscamos la gloria pontífice, sino mas bien ser simple súbdito,
entre los hombres, aparentando buenas obras y presentarse como un vil esclavo anonadán-
que no hacemos, ó excusando las malas con dose del todo. En efecto, estuvo sujeto á su
el solo fin de obtener fama de santidad é ino- humilde y pobre Madre y á su Padre putati-
cencia. vo, obsequiándolos y sirviéndolos hasta la
En cuarto lugar, se despojó por sí mismo, edad de treinta años. Buscó discípulos que
puede decirse, del imperio y principado y de predicaran su doctrina ; pero pocos, plebe-
todo el señorío q u e tenia sobre todas las co- yos y pobres, portándose-con ellos no como
sas. Porque siendo Rey de reyes y Señor de rey ó señor, sino declarándoles que no h a -
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bia venido para ser servido sino para servir, sí mismo y se nos presenta para nuestro ejem-
y que el fin de su misión era el dar la vida plo , debe confundir nuestra soberbia, y, obli-
para la redención de ellos y de todos los hom- gándonos á imitarle, excitarnos á la sujeción
bres. á nuestros superiores y sacrificar nuestra pro-
Así es que, á pesar de ser el maestro y la pia voluntad por el amor de aquel que por
cabeza de sus discípulos, fue el primero en nosotros se sometió á todos.
padecer el hambre, l a sed y las angustias; Esta es la s u m a , perfectísima y continua
y no fue su maestro para arrogarse la prima- pobreza del Hombre-Dios, Jesucristo, Salva-
cía entre ellos, sino para ser el primero en dor de todos, quien, aunque dueño de todas
sufrir las aflicciones y desprecios, tratándo- las riquezas, quiso presentarse entre nosotros
les con tanta humildad que les sirvió en la pobre para inflamarnos en el amor de la po-
mesa, y les lavó los piés y las manos. ¡ Q u é breza. Por el ardentísimo amor con q u e nos
grande, pues, no h a de ser nuestra locura, amó fue pobre d e intereses, de voluntad y
cuando vemos las ignominias y desprecios de espíritu mas de lo que se puede creer de
que ha sufrido el Señor y Rey d e reyes, y cualquiera criatura; pobre, digo, necesitado
sin embargo aspiramos continuamente á las y mendigo; pobre de las cosas temporales y
dignidades y supremacía, y frenéticos por de amigos ; pobre en la humana sabiduría,
una vana independencia, rehusamos toda cla- en la fama de santidad y en las dignidades:
se de y u g o , no queremos estar sometidos á y siendo pobre, predicó la pobreza, declaró
nadie, y procuramos sustraernos á toda su- que serian bienaventurados los pobres y cons-
jeción y dependencia! ¡Oh Salvador nues- tituidos jueces de este mundo. Condenó los
tro! no permitáis que esto nos suceda jamás. malos ricos, y con s u s palabras y ejemplos
Sabemos que lossuperiores sufrirán mas fuer- predicó que era condenable el mal uso de la
te castigo, y que darán estrecha cuenta de su riqueza y de la abundancia de los bienes an-
vida y hasta de los pecados de sus súbditos. tedichos. Pero, ¡oh dolor! ¡oh vergüenza!
Este L I B R O D E L A V I D A , que se nos abre por esa pobreza de espíritu está en el dia dester-
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rada del mundo, y nadie quiere seguirla; y mos de ningún modo seguir á Jesucristo en
lo que es mas detestable todavía, es que lee- la pobreza de hecho, ni aun en la de espíri-
mos en este L I B R O DE V I D A , y oimos predicar tu , asemejándonos á él en el deseo, por mas
y ensalzar esta pobreza de espíritu, y sin e m - que digamos de palabra que es feliz la con-
bargo en la realidad la impugnamos en u n dición del pobre y dichosa la pobreza ; p o r -
todo, ya sea con nuestra voluntad, ya con que de hecho detestamos la condicion y per-
nuestras palabras y acciones. fección de la pobreza de Jesucristo. Pero an-
El mundo aborrece esta pobreza que ama démonos con cuidado, porque no practicando
Jesucristo, q u e la declara bienaventurada, la doctrina que nos h a enseñado este Doctor
y con la que estuvo tan estrechamente despo- y Maestro, rechazando tanta salud como en
sado, que no hay hombre, ni mujer, ni c r i a - el estado de pobreza nos ofrece, y no tenien-
tura alguna que pueda decir que la esté tan do otra ambición que la de conseguir las ri-
íntimamente unida. S í , bienaventurado es quezas temporales, nuestra penitencia y nues-
aquel que en este m u n d o sigue el ejemplo tra profesion de cristianismo no van por el
#
de Cristo en el ejercicio d e la penitencia. camino recto de Jesucristo, sino que torpe-
Pero ¡ ay de mí! ¡ ay de m í ! Hemos oido, sa - mente de él se alejan.
bemos y creemos firmemente de qué modo ¡Bienaventurado y verdaderamente feliz
estuvo vestido el Hijo de Dios, nueslro Cria- a q u e l , como el mismo Señor nos lo asegura,
dor y Redentor, nuestro iluminador y Maes- que ama la pobreza en cada una de las cosas
tro ; de q u é comidas y bebidas se sirvió; los mencionadas, y que de hecho y no solo de
ornamentos de que usó ; en q u é casas y pa- palabra quiere ser pobre de bienes tempora-
lacios estuvo a l b e r g a d o ; de qué amigos y les , de amigos, de placeres y deleites, de va-
familia estuvo rodeado; á qué ciencias y g é - riedad de ciencias, de fama de santidad, y de
nero de estudios se aplicó, etc., etc. : y sin toda dignidad y supremacía! Mas si alguno
embargo queriendo continuar en llamarnos no pudiere despojarse enteramente de las co-
cristianos y en gloriarnos de ello, no quere- sas dichas, deponga, á lo menos en cuanto
20 XLV.
pueda, todo afecto á ellas. Verdaderamente
es bienaventurado el tal pobre, porque suyo
será el reino de los cielos. Pero el que hiciere CAPÍTULO III.
lo contrario será infeliz y maldito, pues su
Del voluntario desprecio de Jesucristo.
porcion será la extrema pobreza y la perpé-
tua indigencia en los calabozos infernales,
donde sufrirá el hambre y una sed continua; La segunda compañía, á la que estuvo
d e donde ningún amigo, ni hermano, ni pa- continuamente unido Jesucristo mientras vi-
dre podrán rescatarlo; donde ni ayudarlo po- vió en este m u n d o , fue el voluntario y per-
drán siquiera, ni él mismo tendrá medio de fecto desprecio de sí mismo, queriendo sufrir
evitarlas, ni le valdrá la sabiduría mundana, siempre la abyección, la ignominia y la ver-
antes será de hecho privado de todas a q u e - güenza. Efectivamente vivió como un siervo
llas cosas quequiso obtener contra la doctrina despreciable, vendido y no rescatado; y no
d e Cristo, y allí será atormentado por los si- solo como siervo, sino que quiso ser tenido
glos de los siglos. como un siervo malvado é inicuo, y como tal
burlado de todos, escarnecido, cargado de
oprobios, atado, golpeado, azotado, y por
fía, sin haber dado para ello ningún motivo
condenado como vil y miserable reo á morir
entre ladrones en la mas infame y vergonzo-
sa muerte, sin tener quieD le defendiese Si
durante el curso de su vida quiso alguno dar-
le muestras de honor temporal, siempre se
opuso á ello de palabra y de obra, desechan-
do toda alabanza mundana, y aceptando vo-
luntariamente y sufriendo los desprecios, á
los cuales no daba por su parte ninguna oca-
pueda, todo afecto á ellas. Verdaderamente
es bienaventurado el tal pobre, porque suyo
será el reino de los cielos. Pero el que hiciere CAPÍTULO III.
lo contrario será infeliz y maldito, pues su
Del voluntario desprecio de Jesucristo.
porcion será la extrema pobreza y la perpé-
tua indigencia en los calabozos infernales,
donde sufrirá el hambre y una sed continua; La segunda compañía, á la que estuvo
d e donde ningún amigo, ni hermano, ni pa- continuamente unido Jesucristo mientras vi-
dre podrán rescatarlo; donde ni ayudarlo po- vió en este m u n d o , fue el voluntario y per-
drán siquiera, ni él mismo tendrá medio de fecto desprecio de sí mismo, queriendo sufrir
evitarlas, ni le valdrá la sabiduría mundana, siempre la abyección, la ignominia y la ver-
antes será de hecho privado de todas a q u e - güenza. Efectivamente vivió como un siervo
llas cosas quequiso obtener contra la doctrina despreciable, vendido y no rescatado; y no
d e Cristo, y allí será atormentado por los si- solo como siervo, sino que quiso ser tenido
glos de los siglos. como un siervo malvado é inicuo, y como tal
hurlado de todos, escarnecido, cargado de
oprobios, atado, golpeado, azotado, y por
fin, sin haber dado para ello ningún motivo
condenado como vil y miserable reo á morir
entre ladrones en la mas infame y vergonzo-
sa muerte, sin tener quieD le defendiese Si
durante el curso de su vida quiso alguno dar-
le muestras de honor temporal, siempre se
opuso á ello de palabra y de obra, desechan-
do toda alabanza mundana, y aceptando vo-
luntariamente y sufriendo los desprecios, á
los cuales no daba por su parte ninguna oca-
sion ni motivo. El Dominador del mundo fue la rodilla por mofa, le daban golpes en la ca-
de casi todos perseguido, burlado y escarne- beza : unos le vendaban los ojos, y lo expo-
cido, sin razón y sin que hubiese él ofendido nían á toda suerte de irrisiones; otros le azo-
ni injuriado á nadie. Siendo niño, fue luego taban : aquellos, cual mastines sedientos de
de nacer perseguido, viéndose obligado á es- sangre, le enseñaban sus dientes, pidiendo
capar á una tierra de idólatras; cuando m a - á gritos su condenación á muerte, como la
yor fue por unos llamado samaritano y p o - de un público malhechor; y habiéndoles sido
seído del demonio; por otros gloton, b e b e - abandonado, le condujeron al patíbulo car-
dor de vino, seductor y falso profeta : por gado con su cruz y abandonado hasta de sus
aquí decian de él : No es profeta, no es jus- propios discípulos. Uno de estos le negó ; le
to, ni hace milagros por la virtud de Dios, si- entregó otro, y los demás huyeron. Quedó
no que ar roja los demonios con el poder de Bel- solo y desnudo el día solemne de la Pascua
cebub, príncipe de los demonios. Unos le lle- en medio de aquella turba que se reuniera
varon á la cima de un monte para precipi- para celebrarla, y, clavado como reo en una
tarle en un despeñadero; otros cogieron pie- cruz en medio de dos ladrones, fue levanta-
dras para tirárselas, levantando contra él un do en alto. Moribundo y a , y lamentándosey
clamoreo en que se le prodigaron las i n j u - orando por sus verdugos, era insultado por
rias, las befas, las calumnias y las blasfe- los que le decian : Ah, tú el que destruyes el
mias de los que conjuraban contra é l , é i n - templo de Dios y lo reedificas en tres días, sál-
ventaban todo género de falsedades y embus- vate á tí mismo. Y otros gritaban : Si ha sal-
tes para perderle. Por fin, le prendieron de vado á otros, ¿por qué no se salva á símismo?
un modo el mas vil llevándole á diversos jue- A su vista estaban echando suertes sobre su
ces, tribunales y consejos, y allí unos le es- vestido; y mientras agoniza y pide de beber
cupían al rostro; otros le daban bofetadas: le presenta uno hiél y vinagre en lugar de
unos le vistieron de un manto de b u r l a ; otros a g u a ; y otro, despues de haber espirado ya,
le coronaron de espinas, y doblando ante él le traspasa con una lanza su costado; y des-
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pues que fue depuesto y descendido de la clavo, y ser obediente hasta la muerte, y no
cruz, quedó desnudo sobre la tierra por no muerte ordinaria, sino cruel, ignominiosísi-
haber cómo darle sepultura, que hubo de te- ma é infame, cual es la de cruz. Pero ¡oh
ner de limosna. Ni aun entonces faltaron al- dolor! ¿ q u é hombre hay en el d i a q u e tenga
gunos enemigos suyos, que levantaron que- amor á tal compañía? es decir : ¿quién hay
rellas delante de Pilato, diciéndole : Señor, que huya de los honores, que elija loque es
nos acordamos que dijo aquel impostor, cuan- propio de la pobreza, de la condicion humil-
do todavía estaba envida, despues detresdias de y de los destinos bajos, y que prefiera ser
resucitaré. Despues unos dudaron de la ver- abatido, despreciado y anonadado? ¿Quién
dad de su resurrección, y otros la negaron. hay que no quiera lucir por el bien que ha-
Así es, pues, como en su vida, en su m u e r - ce , ó por los bienes que posee, y ser alabado
te y despues de ella se halló en un continuo de los aduladores? Y sin embargo, ninguno
desprecio, ignominia y envilecimiento; y lo va por el verdadero camino, ni adelanta un
sufrió todo para llegar en cuanto hombre á solo paso para ponerse en é l , si no trabaja
la gloria de su exaltación, y para elevarnos por unirse por un verdadero amor con J e s u -
á nosotros á la eterna felicidad. Por lo tanto, cristo, cabeza del cuerpo moral délos fieles.
el glorioso Hijo de Dios se constituyó nues- Hay algunos que dicen : yo amo y quiero
tro modelo, nuestro ejemplar, nuestro Doc- amar á Dios, y no siento que el mundo no
tor y Maestro á fin de que despreciemos la me honre; mas no quiero que se me aver-
gloria temporal, y para que no solo no a n - güence, ni ser envilecido, ni vituperado, ni
demos en su busca, sino que la rehusemos, recibir tampoco en presencia de nadie con-
aun cuando se nos presente y se nos ofrezca. fusión alguna. Pero esto es un signo eviden-
te de poca fe, de poca justicia, de poco amor
Jesús no buscó ciertamente su propia glo- y de mucha tibieza. Porque, ó cometió la fal-
ria en todo el discurso de su vida, sino la de t a , que le mereció la pena, la confusion y la
su Padre celestial, humillándose á sí mismo, crítica, de la que pocos pueden justamente
y anonadándose hasta tomar la forma de es-
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excusarse, ó no la cometió. Si la cometió, ya Jesucristo amó la abyección y huyó de los
sea con actos públicos ú ocultos, debe como honores para enseñar á sus discípulos y ami-
verdadero penitente resignarse con paciencia gos el modo de crecer en méritos y en g r a -
á satisfacer por su culpa con el alma y cuer- cia. Esta f u e , pues, la segunda compañía,
po, y esto por dos razones: la primera, por- unida continuamente á la vida de Jesucristo.
que aquella pena, aquella confusion y ver- Por lo q u e , si queremos considerar bien el
güenza sobrellevadas con paciencia, satisfa- principio, el medio y el fin extremo de la vi-
cen á Dios y al prójimo: la segunda, porque da de Jesucristo, Hijo de Dios, verémos que
así lo dispone la divina Justicia. Y si no h u - toda consiste en la humildad, en vivir en este
biese cometido falta alguna real ni de volun- mundo sin honor, despreciado y reprobado
tad ni de acción, debe no obstante sobrelle- del mundo y de sus amadores.
var toda la vergüenza y confusion permitida
por Dios, y sufrirla con cien veces mas p a -
ciencia que la primera, y aun con júbilo, ya
porque con ello tiene la dicha de parecerse
á Jesucristo inocente y cubierto de confusion,
ya porque aquella p e n a , confusion y vergüen-
za se convertirán en aumento de g r a c i a , y es
claro que creciendo el mérito de la gracia,
ha de crecer el don y el premio de la gloria.
Por otra parte sufriendo la vergüenza y con-
fusion no merecidas por falta propia, se ade-
lanta mucho y crece en perfección el alma
santa, haciéndose mas amiga de Dios; así
como se perfeccionan aquellos que sufren por
amor de Dios la pobreza y las tribulaciones.
- 311 -
cuerpo lo que sufrió en la víspera de su pa-
CAPÍTULO IV. sión. Preveía aquella santa alma los cuchillos
cortantes de las pésimas lenguas, y las i n j u -
Del sumo y continuo dolor de Jesucristo. rias y maldiciones que contra él habia de vo-
mitar cada una en particular"; sabia y con-
La tercera compañía, á la que el alma de tinuamente consideraba por quién seria muer-
Jesucristo estuvo continuamente unida, fue to, cómo, cuándo y cuánto seria afligido; y
el sumo dolor que experimentó desde el mis- recordaba que para esto habia venido al mun-
mo instante en que fue infundida en su san- do. Por esto cuando reflexionaba como seria
tísimo cuerpo. Porque, como en el mismo vendido, entregado T preso, negado, desam-
momento, en que aquella alma santísima fue parado, alado, abofeteado, escarnecido, he-
unida al cuerpo humano y á la Divinidad, rido, acusado, maldecido, blasfemado, azo-
fue súbitamente colmada de una suma sabi- tado , juzgado, reprobado, condenado, y
duría, con ella supo, consideró y compren- conducido cual si fuera un ladrón á sufrir la
dió universal y singularmente todas y cada espantosa muerte de cruz, despojado, des-
una de las penas que había de sufrir lodo el nudado, muerto y traspasado con una lanza,
tiempo que estaria unida á su cuerpo m o r - se le despedazaba el corazon, y no le dejaba
tal , y así comenzó en el mismo instante á ex- ni un solo momento sin angustias. Sabia to-
perimentar un dolor sumo. P u e s , así como dos los golpes de martillo que sobre él des-
en la víspera de su muerte agonizó con tan- cargarían , los muchos azotes, y la ferocidad
ta tristeza que tuvo un sudor de sangre que de los judíos, el derramamiento de su pre-
corrió hastala tierra, porque preveía la cruel- ciosa sangre, y las lágrimas que habia de
dad de la pasión y muerte que iba á sufrir; verter; tenia siempre presentes y considera-
así tambiéneli'*^ma de Cristo, previendo es- ba todos sus suspiros, sus q r n a s , sus dolo-
k 3 futuros t o n ios, fue afectada de un su- rosos lamentos y los de su . . i s i m a M a d r ••
. 'U&lor, aunque por e n t i c e s no sufriese el y todas estas eos? no podiau'-menos df _
- 312 - - 313 -
nar su entendimiento y su corazon de morta- desierto, donde ayunó por espacio de cua-
les angustias y de un sumo y continuo dolor. renta dias y fue acosado del hambre hasta
De todo lo que resulta que toda la vida de tal punto, que creyó el demonio poder v a -
Jesucristo estuvo unida á un sumo dolor, y lerse de ella para inducirle á pecado, espe-
á una suma tristeza y aflicción. rando reducirle al primer golpe. Caminaba á
Además de esto Nuestro Señor Jesucristo, pié predicando en los lugares, en las villas y
verdadero L I B R O DE L A V I D A , tuvo que s u - ciudades, padeciendo hambre, sed, lluvia,
frir dolores sin cuento en todo el curso de su calores, vientos y frió; sudando y fatigán-
vida mortal. Al nacer no fue puesto en u n dose por todas estas incomodidades, y por
baño, ni colocado sobre un colchon de blan- último sufriendo el suplicio de la muerte. Á
das p l u m a s : no fue envuelto en blandas y lodos estos trabajos se sometió para enseñar
delicadas pieles como los hijos de los gran- á los hombres el camino de la verdad, para
des de este m u n d o , sino colocado sobre p a - destruir los embustes y el imperio del demo-
jas, y reclinado sobre el pesebre de un esta- nio, para mostrar cuán útil es la penitencia,
blo en medio de dos animales. Apenas naci- y para hacer ver á los hombres que la felici-
do este tiernísimo Infante, comenzó á sufrir dad, el bien y la gloria del hombre consis-
en su cuerpo las incomodidades, pues se vió ten en sufrir los dolores y la tribulación, de-
obligado á h u i r á Egipto, peregrinando con mostrándonos con su ejemplo que debemos
su dulcísima y tierna Madre y con san José aceptar todas estas cosas.
por aquellos-vastos desiertos, sin socorro h u - No hay lengua que pueda explicar, ni aun
mano. Siendo grandecito siempre iba á pié, entendimiento que pueda imaginar cuáles
subiendo á Jerusalen, según lo mandado por fueron sus dolores en el tiempo de la pasión.
la ley, á pesar de que Nazaret distaba de J e - F u e en Jesucristo inefable y de muchas m a -
rusalen mas de dos jornadas. neras el dolor, y fue mucho mas intenso y
Cuando llegó á la edad de los treinta años, mas agudo todavía por el sumo afecto con que
despues de recibido el bautismo, se retiró al amaba y se compadecía del género humano.
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nar su entendimiento y su corazon de morta- desierto, donde ayunó por espacio de cua-
les angustias y de un sumo y continuo dolor. renta dias y fue acosado del hambre hasta
De todo lo que resulta que toda la vida de tal punto, que creyó el demonio poder v a -
Jesucristo estuvo unida á un sumo dolor, y lerse de ella para inducirle á pecado, espe-
á una suma tristeza y aflicción. rando reducirle al primer golpe. Caminaba á
Además de esto Nuestro Señor Jesucristo, pié predicando en los lugares, en las villas y
verdadero L I B R O DE L A V I D A , tuvo que s u - ciudades, padeciendo hambre, sed, lluvia,
frir dolores sin cuento en todo el curso de su calores, vientos y frió; sudando y fatigán-
vida mortal. Al nacer no fue puesto en u n dose por todas estas incomodidades, y por
baño, ni colocado sobre un colchon de blan- último sufriendo el suplicio de la muerte. Á
das p l u m a s : no fue envuelto en blandas y lodos estos trabajos se sometió para enseñar
delicadas pieles como los hijos de los gran- á los hombres el camino de la verdad, para
des de este m u n d o , sino colocado sobre p a - destruir los embustes y el imperio del demo-
jas, y reclinado sobre el pesebre de un esta- nio, para mostrar cuán útil es la penitencia,
blo en medio de dos animales. Apenas naci- y para hacer ver á los hombres que la felici-
do este tiernísimo Infante, comenzó á sufrir dad, el bien y la gloria del hombre consis-
en su cuerpo las incomodidades, pues se vió ten en sufrir los dolores y la tribulación, de-
obligado á h u i r á Egipto, peregrinando con mostrándonos con su ejemplo que debemos
su dulcísima y tierna Madre y con san José aceptar todas estas cosas.
por aquellos-vastos desiertos, sin socorro h u - No hay lengua que pueda explicar, ni aun
mano. Siendo grandecito siempre iba á pié, entendimiento que pueda imaginar cuáles
subiendo á Jerusalen, según lo mandado por fueron sus dolores en el tiempo de la pasión.
la ley, á pesar de que Nazaret distaba de J e - F u e en Jesucristo inefable y de muchas m a -
rusalen mas de dos jornadas. neras el dolor, y fue mucho mas intenso y
Cuando llegó á la edad de los treinta años, mas agudo todavía por el sumo afecto con que
despues de recibido el bautismo, se retiró al amaba y se compadecía del género humano.
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No solamente se dolia en común de la perdi- frir. Tal fue la compasion, y tanto el dolor
ción del linaje humano, condenado y esclavo que afligió al dulcísimo corazon de Jesús por
de Satanás ; sino que sentía un sumo dolor nuestros pecados, que la misma suma piedad
de compasion por cada uno de sus individuos; con que nos compadecía le hizo sufrir el tor-
y no solo por los pecados en común de cada mento de la cruz, q u e es una muerte hor-
persona, sino según la medida y la cantidad renda, con dolores infinitos, para poder con
de cada una de sus culpas, y de la pena que ellos aplacar la divina Justicia, redimirnos y
ciertísimamente sabia que habia incurrido y librarnos de las penas merecidas.
habia de sufrir en lo futuro. Y así cuantos Hubo también en Cristo un sumo dolor por
fueron y son los pecados de los hombres, compasion propia, esto es, hácia sí mismo,
cuantos son los que comete y comelerá cual- porque se compadecía de la dolorosa inefable
quiera de ellos, otros tantos fueron en Jesu- pena que sobre sí veia venir. Conocía y con-
cristo los dolores por su compasion é infinita sideraba Jesús que él era el enviado del P a -
misericordia. Pero así como son innumera- dre para llevar sobre sí los dolores y penas de
bles los hombres y sus pecados, y era in- todos los hijos de A d á n , sin que hubiese otro
mensa la pena incurrida, ó que debian in- que pudiese aliviarle de tan inexplicable do-
currir ; así también el dolor que por nuestro lor, pues que él era el único destinado á este
amor debia experimentar, fue sumo é infi- efecto, y por lo tanto se compadecía de sí
nito. mismo con sumo dolor. Si conociera alguno
que cierta é infaliblemente habia de sobreve-
Jesús amaba inefab'^n^nte á todos y á ca-
nirle un gran dolor, i, a grande pena ; v
da uno de sus elegid. V con aquel amor en-
si tuviera siembre grabada en su imaginación
trañable , que abrasaba de continuo su cora-
esta idea, sin dudase compadecería de sí mis-
zon, se dolia y se compadecía de ellos, según
mo , y seria tanto mayor su pena, cuanto mas
la falta de cada u n o , la ofensa cometida ó por
comprendiese la gravedad de las penas y do-
cometer, y sufría con sumo dolor todas y ca-
lores que iban á descargar sobre sí. Pues to-
da una de las penas que por ellas debian su-
das estas circunstancias se hallaron en Jesu-
dispensación, tanto mas intenso fue en Cristo
cristo sobre todo cuanto el humano entendi-
el dolor que de ella resultaba, en términos
miento puede considerar.
que no hay humano entendimiento, ni ange-
Jesucristo tuvo un dolor de piedad para con
lical, que sea capaz de comprender cuál sea
su misericordiosísimo Padre, porque amó y
el estado de aquel dolor. Además, esta per-
ama infinitamente á s u Padre, señor de toda
misión fue el origen de todos sus dolores; y
misericordia y de toda piedad. Sabiendo J e -
como es imposible que comprenda el enten-
sús que su eterno Padre amaba inmensamen-
dimiento humano, ni aun el angélico, la in-
te á los hombres, movido de piedad y de mi-
finita caridad que demostró con haber queri-
sericordia hacia ellos, él mismo se ofreció á
do redimirnos con su muerte; así es también
venir al mundo para redimirles; y como él es
imposible comprender el infinito dolor que
infinitamente amado de su Padre, experi-
interiormente experimentó. Este dolor resultó
mentaba un infinito dolor por la compasion
d é l a luz inefable que sedió á C r i s t o , l a q u e
que le tenia el eterno Padre á causa de la
iluminándole inefablemente, y viviendo en él
muerte afrentosa que iba á sufrir por confor-
mismo por divina dispensación, y transfor-
marse con su paternal voluntad, y humillar-
mándole en dolor, se lo causaba tan agudo
se á sí mismo hasta morir en la cruz por obe-
que es imposible explicarlo. Veia Cristo que
decerle : y esta especie de dolor, que puede
le habia sido dada una medida inefable de tan
llamarse divino, es imposi ble expl icaria. Digo
excesivo dolor, q u e por esto mismo estaba
también que fueen Jesús inefable el dolor por
oculta y era superior á toda humana criatura,
ser concebido, permitido v ordenado por la
siendo él, en cuanto Dios, la fuente, el orí-
inefable sabiduría de Dios, la cual inefable y
gen y la providencia de la divina luz que le
eterna dispensación, unida eterna é inefable-
habia sido comunicada.
mente con Cristo, como Verbo eterno del Pa-
dre, dispuso que lo sobrellevase con sumo do- Hubo igualmente en Jesucristo un gran do-
lor : y cuanto mas admirable es esta divina lor de compasion por su dulcísima Madre,
porque la amaba y la ama mas que cualquie-
2 1
XLV.
ra otra criatura, por haber recibido de ella no hubieseaplacado su divinoPadrecon aque-
sola su carne, y porque mas que otra criatu- lla benigna súplica hecha con lágrimas v en
ra sentia ella las penas de su Hijo á propor- alta voz.
cion del alto y nobilísimo conocimiento que Tuvo además Jesucristo un gran dolor de
de él tenia en grado muy superior á cualquie- compasión para con sus Apóstoles y discípu-
ra otra. Por esto la compadecía y lamentaba, los. Dolíanse estos y las santas mujeres que
viéndola sumamente afligida y angustiada en le habían seguido, y estaban llenos de aflic-
su alma y cuerpo. El dolor de María llegaba ción al verle padecer. Y como Cristo los ama-
á lo s u m o ; y este mismo dolor afectaba á su ba tiernamente, esperimenló un grandísimo
santísimo Hijo, teniendo siempre por base la dolor cuando vió dispersos y atribulados á sus
divina Providencia. discípulos.
F u e también inmenso en Jesucristo el dolor Además de todos estos dolores, experimen-
de la ofensa que crucificándole hacian los ju- tó Jesús otro de tal naturaleza, que este Hom-
díos á s u P a d r e , infinitamente amado, por- bre-Dios entregado y crucificado fue herido
que no han cometido los hombres, ni han de por él con cuatro géneros de espadas. La p r i -
cometer pecado mayor q u e el de crucificar mera fue la de la crueldad criminal de los en -
y hacer morir al Hijo de Dios. Esta ofensa durecidos y obstinados corazones de aquellos,
enorme debió de conmover inmensamente á que, llenos de furor contra J e s ú s , no omitían
Jesucristo; y le obligó á prorumpir en aque- diligencia ni industria alguna para hallar la
llas palabras: Pater, dimitte illis: non enim mas cruel y horrorosa manera de exterminar
sciunt quid faciunt, no menos el dolor y com- de la tierra al Señor que había venido para
pasión de su Padre ultrajado, que el de los salvarlos. La segunda fue la malicia y la i n -
hombres que le ultrajaban. Tal vez por este justicia de aquella extremada ira y odio
delito hubiera condenado de nuevo el eterno que continuamente le tenían ios que ^"cruci-
Padre á lodo el linaje h u m a n o , si Jesucristo, ficaron. Todos sus pensamientos, su perversa
olvidándose en su agonía de todo otro dolor, intención é inicua voluntad, fueron otros tan-
21*
tos cuchillos que traspasaron el alma de J e - crueldad subió de punto estirándole sus piés
sucristo. La tercera fue la malicia y la perfi- y manos, y todo su cuerpo, dislocándole y
dia de las lenguas que contra él clamaban. desconcertándole sus huesos y nervios para
Todas las acusaciones, las detracciones, los q u e alcanzasen á los agujeros que habían h e -
consejos inicuos, las befas, las derisiones, las cho en el durísimo tronco. No les bastó esto,
burlas, las blasfemias, las maldiciones, los sino que levantaron en alto la cruz, y lo e x -
falsos testimonios y la injusta sentencia fueron pusieron desnudo al frió, al viento y á la vis-
otros tantos dolores q u e sufrió su alma m o r i - ta de la multitud. La gravedad y peso de su
bunda. L a cuarta fue el cruelísimo acto de cuerpo pendiente de sus manos y piés, hacia
su p a s i ó n , llevado hasta su fin con la mayor que la dureza de los clavos fuese mejor senti-
ferocidad, y esto se hace fácilmente compren- d a , y que la sangre de las heridas brotase sin
sible á cualquiera que lo considere. Todos los intermisión, para que de este modo fuese
tirones de los cabellos, de la barba y de la consumada toda la malicia y ferocidad de los
cabeza, todos los empujones, las cadenas, las judíos.
bofetadas, las salivas y golpes que le dieron, Para comprender alguna cosa de tan exce-
fueron otros tantos dolores de su pasión, es- sivo dolor, debemos considerar que el mismo
pecialmente cuando le taladraron sus piés y Hombre-Dios, Jesús, tanto para mostrarnos
manos con los clavos, que eran ásperos, grue- que no lo sufría por sí, sino por nosotros, co-
sos y desiguales en toda su longitud, y cua- mo porque nos doliéramos y compadeciéra-
drados ; resultando de esto que aquellos pies mos entrañablemente de sus dolores y tor-
y manos así taladrados, despedazados y des- mentos, agobiado por el peso de tanta a g o -
trozados con tan bárbaro tormento, le causa- nía exclamó : Deus meus, Deusmeus, utquid
ron un dolor q u e no hay lengua que lo pueda dereliquisU me? No podia ser abandonado de
explicar. Aun cuando sus piés y manos no hu- Dios, siendo Dios él mismo, pero manifestó
biesen sido enclavados en un leño, siempre q u e era también hombre cuando se declaró
hubiera sido atrocísima su pasión. Pero esta abandonado en sus tormentos. Con aquel
— 323 -
Y este dolor con todas las antedichas cir-
grito nos manifestó el agudísimo inefable do-
cunstancias fue vehemente y acerbo á causa
lor que padecía entonces por nosotros, y nos
de la nobleza de su alma, la que cuanto mas
convidó á que nos condoliéramos de él y le
santa y mas noble era, tanto mas mortifica-
compadeciéramos continuamente.
da estaba de un agudo é intenso dolor. Por-
No se crea que sufrió solo mientras estuvo
que siendo aquella santísima alma s u m a -
pendiente en la cruz, pues como dijimos,
mente noble, la causaban una suma a n g u s -
desde el momento en q u e fue formado y se
tia las injurias y aflicciones que recibía : y
organizó su cuerpo y se le infundió el alma,
como todos los dolores procedían de la dis-
y en que simultáneamente se unió á entram-
posición inefable.de la Divinidad, desolaban
bos el divino Yerbo, quedó colmada aquella
de tal modo el alma de Cristo, que r e d u n -
alma de una sabiduría suma é inefable, y
daba el dolor hasta el cuerpo y lo afligía con
desde aquel instante se le representaron to-
vehemencia.
das las cosas presentes y futuras : y por lo
La grandeza de este dolor se aumentaba
mismo desde aquel momento sintió ya los agu-
por la nobleza y delicada finura de su cuerpo
dísimos inexplicables dolores que le aguarda-
virginal, formado por la operacion del Espí-
ban. Y así por disposición divina toleró este
ritu Santo, y por lo mismo mas sensible y
dolor desde que fue infundida al cuerpo su
capaz de mayor dolor que otro cualquiera
santísima alma hasta q u e de él se separó.
nacido de mujer. Á mas de esto fue agudí-
Esto significan aquellas palabras con que simo en Jesucristo el dolor con respecto á su
frecuentemente declaraba que convenia lle- persona, que es divina, lo que hacia que
var la cruz, y con q u e aseguraba á sus dis- fuese infinita la ofensa que contenia toda in-
cípulos que él la llevaba no por sí sino por juria y aflicción que se le causaba., porque
ellos y por nosotros. Aquellas palabras: Tris- no se hacían únicamente contra su humani-
lis est anima mea usque ad mortem fueron di- dad, sino contra la divinidad , que se tras-
chas por el Señor para excitarnos mas efi- lucia en todas sus palabras y acciones. Y por
cazmente á la compasion de su dolor.
- 325 —
lo tanto tenia una infinita razón de dolerse, le hacian sufrir, satisfacía Jesús por todos
é inefablemente se dolia de todos los vitupe- nuestros dolores. Entonces fue cuando redi-
rios y ultrajes que se le hacian. mió y abrió las puertas del paraíso á los q u e
E n medio de todos estos dolores que p a - le crucificaban y á todos los hombres, recon-
decía y sufria el Salvador del mundo y Hom- ciliándoles con su eterno P a d r e : entonces fue
bre-Dios Jesucristo, no amenazaba, ni mal- cuando los colmó de gracia y los volvió á la
decía,ni se defendía, ni se v e n g a b a ; acusado condicion de hijos de Dios por aquello mismo
no se excusaba; no apartaba el rostro cuando con que el mundo se había hecho digno de
le escupían y abofeteaban, ni retiraba las ma- la condenación, pues con la muerte de Jesús
nos ó los piés cuando le extendían en la cruz; acababa de cometer la criatura la mas atroz
sino que entera y absolutamente se abandonó injuria contra su Criador. ¡Oh piedad! ¡Oh
á la malignidad de sus enemigos, valiéndose inmensa misericordia la del Señor! ¡Oh be-
de su iniquidad para obrar á su despecho, y nignidad infinita, que apenas puede imagi-
á pesar de su ingratitud, la obra de la r e - narse! porque de donde abundó la mayor de
dención humana. las iniquidades, de allí mismo sobreabundó
Parece increíble; y sin embargo en el acto una tal y tan grande gracia, q u e verdade-
mismo de la pasión, que contra él consuma- ramente no tiene fin.
ba la perversidad de los judíos, les daba Je- Todo este misterio lo cumplía aquella in-
sús ejemplo de paciencia, Ies e n s e ñ á b a l a finita benignidad y misericordia, para que
verdad, y con llanto y clamor rogaba por nos sirviese de ejemplo en toda tribulación y
ellos á su eterno Padre. E n vez de tomarles adversidad; y para q u e no solo no hiciése-
en cuenta y castigarlos por su grandísimo pe- mos mal á nuestros enemigos, sino también
cado , que merecía causar la ruina y destruc- para q u e procurásemos hacerles bien por
ción de la especie h u m a n a , y aun del uni- amor á nuestro Redentor. Si un Ángel, si
verso entero, recibieron mayores beneficios, algún Patriarca, Profeta ú otro cualquiera
pues con aquellos mismos dolores y penas que <íe los Santos nos hubiese dado un ejemplo
/

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semejante, ¿ n o deberíamos por ventura s e - otro camino, ni de otro modo que por medio
guirlo? ¡Qué obligación, pues, tan grande del dolor, de la pena y de la tribulación. Este
no tendrémos de no mirar con indiferencia, es, pues, el camino real que nos conduce á
antes de cumplir perfectísimamente y con su- Dios; y es un insensato aquel q u e , apartán-
ma diligencia, un ejemplo tal de vivir, que dose del que nos ha trazado el Hijo de Dios,
nos ha dado la misma Sabiduría de Dios, ver- nuestro Criador, marcha por otro diferente,
dad infalible que no puede engañarse ni en- rehusando seguir á Nuestro Señor y Reden-
gañarnos , y que para ello se revistió de nues- tor, que se ha dignado ser nuestro guia.
tra carne en medio de nosotros! Sabia el S e ñ o r , y conocía muy bien cuán-
Sabemos y confesamos que el Hijo de Dios tos bienes se esconden en los dolores y tribu-
pasó toda su vida en tales y tantos dolores, laciones, y por eso los eligió y los tomó; por
q u e , no solo sufrió con paciencia las t r i b u - eso huyó de los deleites, detestó los consue-
laciones ocasionadas por circunstancias for- los temporales, y predicó contra todas estas
tuitas, sino que las eligió y las buscó espon- cosas. Mas como se inclina á ellas nuestra
táneamente él mismo, que no habia pecado, naturaleza corrompida , parece podían en
ni pudo pecar de manera a l g u n a , y halladas cierto modo ser excusables aquellos que huian
las amó, se sometió á ellas, las sufrió, y pre- de las tribulaciones y corrían en busca de los
dicó con su doctrina evangélica que son bien- deleites, antes que el verdadero Dios y Hom-
aventurados cuantos las soportan como él. bre hubiese repudiado estos y elegido y to-
Porque no se contentó con alabar y beatificar mado aquellas en sí mismo, como muchos
con solas palabras las aflicciones del alma y siglos antes lo habia hecho anunciar él mis-
del cuerpo, tomadas por Dios, y llevadas en mo por la boca de sus santos Profetas. Pero,
paciencia; sino que él mismo las toleró en su despues que el Hijo de Dios eligió para sí tal
alma y cuerpo mayores que no las sufrió j a - y tanta adversidad, ¿quién será tan infeliz é
más ningún otro; y nos aseguró francamente insensato que pueda dudar de esto, ó que no
que no es posible alcanzar la vida eterna por vea una verdad tan claramente demostrada,
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tan altamente predicada, y por este Señor nen los calores del verano, vamos en busca
tan solemnemente practicada y propuesta al de refrescos; si nos duele la cabeza ó el es-
mundo por ejemplo'? ciertamente nadie. Y tómago, nos quejamos, suspiramos, nos de-
así, ¿ d e qué condenación no serémos dignos solamos, hacemos llamar el médico, y todo
nosotros, q u e siendo unos miserables y viles son medicinas, meterse en c a m a , y que se
pecadores, no solo no tomamos en espíritu nos administren las cosas mas delicadas para
de penitencia las tribulaciones, ni queremos mitigar el dolor, nos volvemos á Dios y á sus
recibirlas; sino que evitamos con impacien- Santos conj urándoles incesantemente que nos
cia y rechazamos con murmuración aquellas retornen la s a l u d , prometiéndoles con votos
que Dios nos manda por su infinita miseri- de a y u n a r , de ir en peregrinación, y hacer
cordia, ó permite q u e nos sobrevengan con ciertas oraciones; y hacemos tales y tantas
el fin de retraernos ó purgarnos del pecado, cosas para apartar de nosotros los dolores y
y nos lamentamos quejándonos del q u e nos las aflicciones, que nos son tan útiles, cuales
las envia ó permite, buscando consuelos y no haríamos por conseguir la remisión de
remedios para librarnos de ellas? nuestros pecados, ni el bien de nuestras
almas.
¡ Oh infelices y verdaderamente miserables
de nosotros, que no solo no abrazamos de co- A mas de esto, si disponiéndolo, ó permi-
razon las aflicciones y penas temporales q u e tiéndolo Dios para nuestra utilidad, se nos
nos vienen por remedio y curación de nues- hace algún daño ó injuria, nos turbamos al
tros pecados; sino que aun tenemos la des- momento, nos conmovemos, nos montamos
cortesía de rehusarlas cuando nos las ofrece en cólera, proferimos lamentos, juzgamos
Jesucristo, nuestro sapientísimo Médico! Así malignamente, m u r m u r a m o s , quizás mal-
sucede q u e , si por la voluntad y disposición decimos v n o s vengamos del injuriador como
de la suma sabiduría de Dios nos acomete un podemos, rechazamos toda injuria, huimos y
poco de frió, buscamos al momento el con- evitamos toda molestia sin querer tolerar con
suelo del fuego y nos arropamos m a s ; si vie- paciencia y conformidad ninguno de los do-
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lores, aflicciones ó adversidades con q u e quie- beza, del estómago ó de otra cualquiera par-
re curarnos el Médico celestial. le del c u e r p o , mientras no peligre su con-
¡Cuánto no se hace y no se inventa, cuán- servación; que no andéis solícitos en buscar
to no se piensa y no se gasta para evitar los los remedios, á no ser que esleís reducidos
dolores, las aflicciones y las adversidades que á una suma necesidad, y q u e se os impidie-
Dios misericordiosamente nos permite ó nos se por ello el adelantamiento del bien espi-
envia! Pero debemos estar persuadidos que ritual de vuestras almas. Igualmente os digo
es mucho mas saludable y meritorio el sobre- q u e , si permitiéndolo ó disponiéndolo Dios,
llevar voluntariamente las aflicciones y pe- nos acaeciese pobreza, muerte de amigos,
nitencias que Dios nos envia, que las que nos- opresion, persecución, oprobios, golpes, ó
otros elegimos y hacemos á nuestro gusto. rapiña, no nos encolericemos; antes s u f r a -
Mejor conoce el Médico celestial, que el hom- mos estas cosas no solo con paciencia, sino
bre enferfto é ignorante, las tribulaciones y como buscadas y escogidas por nosotros, y
adversidades que le convienen para purgar, dadas por el sapientísimo Médico, Salvador
instruir y perfeccionar Su alma. nuestro, aceptándolas con gran placer por su
Las tribulaciones y penitencias escogidas á amor y para nuestro bien. Entonces nos se-
voluntad nuestra sirven algunas veces á la va- rán mas meritorias, que si nosotros mismos
nagloria, mientras que las que nos vienen por ' las emprendiésemos por nuestra propia vo-
disposición divina y son aceptadas con gran luntad en espíritu de penitencia.
paciencia, y mejor a u n , si se puede, con pla- ¡Oh miserables! todavía me queda que
c e r , se esconden á la vista de los hombres, añadir, que no solo huimos de sufrir, como
q u e ignoran si las sufrimos por necesidad, y Jesús sufrió los dolores y aflicciones q u e Dios
con violencia de nuestra voluntad. en su sapientísima misericordia nos envia,
I por lo tanto os digo y os aconsejo ¡oh hi- sino que nos oponemos formalmente á la vo-
jos 1 que aguantéis el frió, el calor y sus ar- luntad divina, corriendo dia y noche tras los
dores , la calentura, el sudor, el dolor de ca- placeres y deleites corporales, y buscando
- 332 - - 333 -
con todo cuidado los consuelos temporales y debe hacer nuestra alma, porque no habien-
vanidades del mundo. Esteno es ciertamen- do tenido mas q u e penas en este mundo el
te el camino del Hombre-Dios, Jesucristo, divino Maestro, seria indicio de poco amor •
salvador de todos. ¿Cómo podrá jamás diri- y de mucha presunción en aquella alma que
girse hácia Jesús, que es camino, guia y desease ser tratada aquí mejor que su Maes-
ejemplar de dolor, aquella miserable alma tro, y recibir de Jesucristo otra cosa que
que quiere tener siempre consuelo en este dolor.
mundo? Por cierto que el alma cuerda, y Mas agrada á Dios la obra del pobre, q u e
que quiere vivir sábiamente en este mundo, le sirve fielmente por solo a m o r , y sin costo
no debe buscar otra cosa que el dolor, como ni ofrenda alguna para su culto, que la del
lo hizo y practicó su divino maestro Jesús; rico, q u e emplea en ello grandes s u m a s , y
y si tiene una sola chispa de verdadero amor, le sirve con la esperanza de alcanzar bienes
no debe buscar otro l u g a r , ni otro estado, espirituales. Y así el alma que se enriquece
q u e aquel que tuvo Jesús, esto es, el dolor, y es colmada de la gran dulzura q u e expe-
la aflicción y angustia, y en esto debe cifrar rimenta en el servicio de Dios, ejercitándose
únicamente sus consuelos. en él y sirviéndole por su amor, no tiene tanto
Y no digo esto solamente por respecto á las mérito, cuanto alcanza aquella que corre
cosas terrenas y corporales, sino también con igualmente hácia Dios y le sirve con el mis-
respecto á las espirituales; porque en el ser- mo semejante a m o r , pero sin ninguna con-
vicio de Dios no debemos cuidarnos de bus- solacion, antes sufriendo el peso de las aflic-
car los consuelos que en él se hallan. ¿Por ciones y dolores. Así vemos claramente ese
ventura María, la amantísima Madre de J e - rayo de luz que sale de la vida de Jesucris-
sús, viendo atormentado y moribundo en la to , que es el camino; luz divina que nos en-
cruz á su divino Hijo, se ocupó en buscar seña que debemos caminar hácia Dios y en
dulzuras y consuelos? No por cierto, sino Dios por el dolor; y que por los mismos g r a -
angustias, amarguras y dolores. Lo mismo dos que ha recorrido nuestra cabeza, J e s u -
n - XLV,
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cristo, hemos de andar nosotros que somos tarños por medio del d o l o r , del desprecio,
sus miembros místicos, pues nunca se ha vis- de la pobreza y de la pasión de su santísimo
to que vaya por un camino la cabeza de un Hijo. Sea además la gloria al benignísimo y
hombre y por otro sos piés y manos. De este misericordiosísimo Dios, en quien tanto ha
modo por la pobreza temporal hallará el alma prevalecido la bondad y misericordia, q u e
una riqueza eterna; por el desprecio y la ig- ha querido hacernos participantes de su r e i -
nominia un sumo honor y grandeza de glo- n o , dándonos á cada uno los medios de lle-
r i a ; y por una corta y momentánea peniten- gar á él. Allí gozarémos de su compañía y de
cia , pues la vida del hombre se puede llamar su mismo gozo, si aquí queremos participar
un momento, hecha con pena y dolor, po- de la tribulación, del dolor, del desprecio y
seerá con gran dulzura y consolacion no m e - de la pobreza, que fueron las compañías que-
nos que el sumo bien. Es bien justo que el ridas de su Hijo.
alma sirva á Dios por ser quien e s ; porque Si para gozar del reino celestial fuera pre-
es digno de ser infinitamente amado y ser- ciso lograr la posesion del oro, plata, piedras
vido por toda criatura con gran reverencia, . preciosas y demás riquezas; ó bien si se lo-
á causa de su infinita y altísima bondad, A grara por el valor, el talento ó la fuerza, no
él sea dado el honor y la gloria por los siglos siendo todos iguales, ni teniendo todos estas
de los siglos. Así sea. cosas, no podría ser de todos el reino de los
Sea, pues, dada gloria al omnipotente Dios cielos. Mas se ha dignado poner por precio á
por habernos sacado de la n a d a , dándonos el su gloria unas cosas, que lodos pueden fácil-
ser que tenemos y formándonos á su seme- mente conseguir en todo tiempo y en a b u n -
janza. dancia. En efecto no hay nadie, que si quie-
Sea dado el honor, la virtud y la gloria á r e , no pueda ser pobre por Cristo; que no
este misericordiosísimo Señor, porque de mi- pueda trabajar, ó llevar á lo menos con r e -
serables cautivos, desterrados y condenados, signación y humildad la penitencia y el des-
que éramos, ha querido redimirnos y exal- precio. Y como la vida humana está rodeada
U*
de lodos estos males, debe por amor de Dios — 337 —
tolerarlos con paciencia.y de buen grado palabra la posesion y cambio de este su rei-
cuando le sobrevienen, para entrar en su n o , estableciéndolo firmemente y confirmán-
reino. dolo con su ejemplo. No, no cabe ya mas lu-
Bendito sea aun mas y mas este Dios ben- gar de dudar que podamos y debamos obtener
dito, que no prescribe muchos y largos s u - su reino por medio de los trabajos, afliccio-
frimientos de tales cosas, como precio de su nes y penitencias de esta corta vida, despues
reino, sino solo la brevísima duración de que nos consta que así él lo ha prometido; y
esta vida, que en realidad no es mas que un lo que es mas a u n , despues que él lo confir-
instante comparada con la eternidad de aquel. mó con su ejemplo, queriendo sobrellevar las
tribulaciones, y no entrando en posesion de
i la verdad, si por el amor de Dios y de
su reino sino despues de haber sufrido un
su reino fuese necesario sufrir las cosas mas
sumo dolor, suma pobreza y sumo desprecio.
ásperas, mas duras v mas penosas por d e s -
pacio de millares de siglos, deberíamos acep- Yenid, pues, venid, ¡hijos de Dios! cor-
tarlas con gran deseo, á manos juntas, y aun red á la cruz de Cristo, al dolor, á la pobre-
con inmenso júbilo y acción de gracias: y za, al desprecio, y transformaos con todas
¿cuánto mas ahora que nos es concedido y vuestras fuerzas en este Dios-Hombre ator-
otorgado esto por nuestro misericordiosísimo mentado, que nos amó hasta el punto de su-
Dios, con la sola condicion de sufrirlas d u - frir por nosotros las amarguras de una muer-
rante el curso de nuestra vida, q u e no es na- te tan dolorosa, de tanta ignominia v tan in-
d a , como acabamos de decir, comparada con explicable, solo por redimirnos y darnos el
la duración del reino de los cielos, que no ejemplo de sufrir por su amor cuanto hay de
tendrá fin? acerbo.
La perfección y el distintivo de los verda-
Bendito sea además el gloriosísimo Dios,
deros hijos de Dios, es el amar á Dios y al
que mostrándose á nosotros visiblemente, y
prójimo; y así como este Hombre-Dios cru-
viviendo con nosotros, quiso prometernos de cificado nos amó fiel y purísimamente, sin
tener de sí propio piedad alguna, antes aban- ga morir al mundo y al pecado? ¿ Q u é hom-
donándose todo al dolor por amor nuestro : bre, pues, habrá que se atreva á correspon-
así quiere tambieD absolutamente que le cor- der con poca fidelidad á esta leal y divina
respondan del mismo modo sus hijos legíti- fidelidad? Venid, pues, ¡oh hijos mios ben-
mos , en cuanto de ellos dependa, v en todas ditos! mirad esta cruz, y á Cristo muerto en
ocasiones. ella por nuestras iniquidades, y llorad con-
Por lo que sabed, ¡oh hijos de Dios! que migo, porque nosotros fuimos y somos la cau-
este Hombre-Dios me está continuamente di- sa de tanto dolor con nuestros innumerables
ciendo que os advierta y os exhorte á serle delitos. Vosotros también los que no habéis
fieles, porque él es fidelísimo ; y á uniros al ofendido á Dios tanto como y o , que no soy
prójimo, asociándoos con él por un decidido mas que miseria y pecado, no lloréis menos
v fiel amor. Porque el que es fiel con Dios, ni compunjáis menos vuestro corazon de do-
lo es también con su prójimo : y este H o m - lor, á causa de no haber resistido al pecado,
bre-Dios crucificado nos mostró claramente aunque la gracia de Dios os haya conserva-
con su doctrina y su muerte en cuánto g r a - do la vida, y os haya perdonado por los m é -
do, y en cuántos modos fiel y purísimamente ritos de la cruz de Jesucristo. Y vosotros, ino-
nos amó. centes y santos, diferentes de m í , que soy
una pecadora, y cuantos sois semejantes á
En vista de todo lo dicho, ¿serémos toda-
m í , no tengáis menos motivos de doleros.
vía infieles á Dios, no pensando sèriamente
Porque, cuanto mayor es la gracia q u e r e -
y de continuo en su abyección, en su pobrí-
cibisteis, tanto mas deudores sois á Jesús,
simo nacimiento, en su fatigosa predicación,
que os la mereció. Es cierto que no le fuis-
en su dulcísima y verdadera doctrina, ni en
teis agradecidos cuanto debíais, porque m a n -
su dolorosa muerte, sufrida por nosotros?
chásteis alguna vez vuestra vida, y quizás
¿Por qué nuestro corazon ha de apartar su
perdisteis vuestra pureza. Por lo tanto á to-
vista de estas referidas saludables cosas, sin
dos conviene dolerse, todos deben lamentar-
que su humilde ignominiosa muerte nos ha-
se y levantar los ojos de su espíritu hácia la
difusión de la divina piedad; esto es, conoce
cruz. Al aspecto de esta cruz, q u e el alma DO
cuántas y cuan crueles penas sufrió este Hom-
alcanza á ver y conocer bien sino mediante
bre-Dios en cada uno de los miembros de su
la continua oracion, se obtiene el pleno co-
bendito cuerpo por los pecados de cada uno
nocimiento del pecado, el dolor y contrición
de nuestros miembros. Y así considera el al-
de él, y una luz de profunda humildad. Al
ma en esta cruz cuánto y cómo ha ofendido á
aspecto de esta cruz, revolviendo el alma to-
Dios en su cabeza peinándola, aliñándola,
dos y cada uno de sus pecados, y pensando
ungiéndola y haciendo tantos otros actos de
en Jesucristo dolorido y afligido por todos y
vanidad por agradar al hombre contra Dios;
cada uno de ellos, se compunge, se duele, y
y despues comprende como este Dios y hom-
es impulsada por la pena que le causa á cas-
bre hizo penitencia por estos pecados en su
tigarse y á reformarse á sí m i s m a , y á cada
sagrada cabeza, por la grave pena que sufrió
uno de sus miembros y sentidos.
en ella cuando le arrancaron sus cabellos;
Mirad también, ¡oh hijos benditos de Dios! cuando fue taladrada por las espinas de su
y contemplad el ejemplar de la vida d e este corona, herida con la caña y quedó teñida
Hombre-Dios dolorido; y tomad de él el mo- toda de su preciosísima sangre.
delo de la divina perfección. Contemplad el
L I B R O D E L A VIDA , esto es, la vida y la m u e r -
Lo mismo piensa el alma de los otros miem-
te de este Hombre-Dios dolorido y crucifica- bros, como llevo dicho, por el aspecto de la
do. El aspecto de su pasión y cruz infunde en cruz; en cuyo acto el Hombre-Dios, entrando
el alma un profundo conocimiento d é l a cul- como en coloquio con el a l m a , y como a r -
pa, é inspira una verdadera contrición con guyendo con ella, la hace pasarrevista por
una profundísima humildad. Ye también allí todos sus miembros, y no solo considera la
el alma y conoce la multitud d e s ú s pecados, multitud de los pecados, pertenecientes ácada
y como ofendió á Dios con todos sus miem- miembro, sino también su gravedad. Porque
bros. Ye también venir sobre sí la inefable la infinita gravedad de cada pecado se des-
cubre manifiestamente cuando el alma, m i -
rando la cruz, advierte y conoce que aquella con que Dios, de una manera inefable y s u -
culpa no podia satisfacerse, ni la pena y ofen- perior al alcance de toda criatura, supo eje-
sa perdonarse de otra manera que por tal y cutar la obra de nuestra Redención, en la que
tanta penitencia como el mismo Dios hecho desplegó toda su infinita misericordia, sin
hombre se dignó hacer por ella ; lo que es faltar en lo mas mínimo, antes cumpliendo
incomprensible al entendimiento humano. exactamente las exigencias desu justicia: co-
E n este L I B R O D E L A V I D A ve el alma mas mo supo salvarnos y exaltarnos con su m u e r -
claramente que en otro alguno la divina jus- te sin padecer ningún detrimento en su na-
ticia, y la razón p o r q u e es imposible que el turaleza divina; venciendo y obrando nuestra
pecado quede sin castigo: y ve que el eterno salvación en el santo árbol de la cruz, como
Padre quiso que s u Hijo sufriese la pena de el seductor y homicida del género humano
muerte y los tormentos d e la cruz, á fin de nos habia perdido por medio del árbol pro-
q u e los pecados del género humano fuesen de hibido. Y en todo esto obró de tal manera,
este modo perdonados: ve asimismo en este que mientras parecía morir entonces reani-
Libro la infinita bondad y misericordia de maba todas las cosas, y destruía la muerte
Dios, como fue movida de piedad hacia nos- de todos; y por medio de sus tormentos, do-
otros, queriendo él mismo satisfacer por nues- lores é ignominias preparaba las delicias, la
tros pecados, mas bien que abandonarnos al alegría y el gozo al género humano, y le f a -
desprecio, al dolor y á la condenación eter- cilitaba la eterna gloria: logrando igualmen-
na. A-llí descubre también la infinita volun- te por la ignominia de su cruz, que parecía
tad de Dios, y s u infinita solicitud y cuida- á los hombres la mayor de las locuras, con-
do en salvarnos y conducirnos á nuestra ver- fundir á toda la sabiduría del mundo, y h a -
dadera patria, sin omitir nada porhacer, has- ciendo resplandecer con tal locura la divina
ta morir en c r u z , por colocarnos en el goce sabiduría. Todas estas y otras muchas cosas,
eterno de su beatísima compañía. que son inefables, se manifiestan en la cruz
Ye también el alma la infinita sabiduría
Nuestro Señor Jesucristo, Hijo bendito de
ai que atentamente, y con la ayuda de la di-
Dios omnipotente á quien sea dado el honor
vina gracia, la considera.
y la gloría por los siglos de los siglos. Amen.
Ve además el alma en este L I B R O D E V I D A
la mansedumbre de Dios, por la q u e , mien-
tras padecía basta morir, no maldijo ni se
vengó; antes bien en medio d e las injurias
q u e se estaban cometiendo contra su perso-
na , alcanzó para aquellos mismos que le c r u -
cificaban el perdón y la gloria del paraíso. FIN.
Ve igualmente la infinita humildad d e u n
Dios, que siendo el Rey de la gloria le hizo
tolerar una muerte tan afrentosa como la de
cruz. Ve por fin, como el tormento de la cruz
fue á un tiempo para el hombre la libertad
y redención del infierno, la conquista del pa-
raíso , y su reconciliación con Dios ; siendo al
mismo tiempo nuestro ejemplo y enseñanza
de la virtud, nuestra fortaleza contra los ene-
Barcelona 31 de j u l i o de 1852.
migos, y el precio de nuestra dicha sempi-
R e i m p r í m a s e . — DR. EZEKARKO, Vicario General.
terna , á la que por ella podemos llegar, aun-
que miserables, y sin ella no nos queda po-
sible ningún otro camino.
Infinitas, pues, son las cosas que pode-
mos leer en este bendito L i b r o , verdadero
L I B R O DE L A V I D A y d e la verdad inefable,
ÍNDICE
DE LAS MATERIAS QUE CONTIENE ESTE TOMO.

PÁG..
Al piadoso lector. g
Prefacio del t r a d u c t o r francés. 7
Invocación á J e s ú s y á M a r í a . 11
CAPÌTOLO P R E L I M I N A R . De cuán ú t i l sea la m e -
ditación sobre la pasión de Jesucristo. 14
CAPÍTULO P R I M E R O . Del a m o r q u e J e s u c r i s t o nos
ha m a n i f e s t a d o , q u e r i e n d o satisfacer él m i s m o á
la Justicia divina por n u e s t r o s pecados. 24
C A P . II. J e s ú s b a q u e r i d o s u f r i r m u c h o por n o s -
otros , p a r a hacernos c o m p r e n d e r la grandeza del
a m o r q u e nos t i e n e . 37
CAP. III. J e s ú s por n u e s t r o a m o r h a q u e r i d o s u -
frir desde el principio d e su vida los dolores de la
pasión. so
C A P . IV. Del gran deseo q u e tuvo J e s ú s de p a d e -
cer y m o r i r p o r nuestro a m o r . gg
C A P . V. Del a m o r que J e s ú s nos ba manifestado
legándosenos á si m i s m o en alimento a n t e s de su
muerte.
CAP. VI. Del sudor de sangre y de là agonia de
J e s ú s en el huerto. 82
CAP. VII. Del a m o r q u e J e s ú s nos ha testificado
sufriendo tantos menosprecios d u r a n t e su pasión. 93
C A P . VIII. Sobre la flagelación de Jesucristo. IOS
CAP. I X . De la coronacion de espinas. 122
CAP. X. Del Ecce H o m o . 131
CAP. XI. De la sentencia d e m u e r t e c o n t r a J e s u -
cristo, y de su camino b a s t a el Calvario. 139
CAP. XII. D e la crucifixión de Jesús. 153
CAP. XIII. De las últimas palabras de Jesús sobre LIBROS Y H O J A S VOLANTES
l a c r u z , y d e su m u e r t e . 168 Q U E HA D A D O Á LUZ

CAP. XIV. De los m o t i v o s de e s p e r a n z a q u e t e n e -


m o s en la m u e r t e de Jesucristo. 183 LA LIBRERÍA RELIGIOSA
CAP. XV. Del a m o r q u e el P a d r e e t e r n o n o s b a FONDADA EN BARCELONA
m a n i f e s t a d o d á n d o n o s á su H i j o . 201 BAJO L i PROTECCION
CAP. XVI. D e l a m o r q u e n o s h a m a n i f e s t a d o el
Hijo d e Dios queriendo morir por nosotros. 212 DE LA VIRGEN SANTÍSIMA DE MOSSERRAT
Oración de san Buenaventura. 223 T D E L GLORIOSO SAN M I G U E L
G r a d o s d e la P a s i ó n .
E N E L AÑO D B 1 8 4 8 .
E s t a c i o n e s e n f o r m a d e d i á l o g o s o b r e el C a l v a r i o y
227
d u r a n t e la M i s a .
Oraciones p a r a la Misa. 25*7 Las obras que ha publicado hasta el presente
Estaciones de la Pasión de Jesucristo. 269 son las siguientes, advirtiéndose que muchas se
Reloj de la Pasión. 279 han reimpreso varias veces. Se hallan de venta
en Barcelona librería de Riera, y en provin-
EL LIBRO DE LA YIDA, cias en casa los señores Encargados nombra-
dos al efecto.
JESUCRISTO.
Obras en 4 . ° mayor.
Á las almas devotas de Jesús crucificado. 283
— L a s a n t a B i b l i a en e s p a ñ o l p o r el P . S c i o . S e i s
CAPÍTULO PRIMERO. D e las t r e s - c o m p a ñ í a s d e
t o m o s á 2 1 0 r s . en piel d e color y relieve.
285
Jesucristo. — V i n d i c a c i ó n d e la B i b l i a . U n t o m o á 3 9 rea-
CAP. II. D e la s u m a , p e r f e c t i s i m a y c o n t i n u a p o - les id.
288
breza de Jesucristo. Obras en 4.°
C A P . III. Del v o l u n t a r i o d e s p r e c i o d e J e s u c r i s t o . 303
CAP. IV. D e l s u m o y c o n t i n u o dolor d e J e s u c r i s t o . 310 - E s t u d i o s filosóficos p o r A u g u s t o N i c o l á s . Tres
t o m o s á 36 rs. en p a s t a .
— H i s t o r i a d e la I g l e s i a p o r A l z o g . C u a t r o t o m o s
a 44 r s . id.
— H i s t o r i a eclesiástica de E s p a ñ a p o r L a Fuente.
Cuatro tomos á 44 rs. id.
F W DEL ÍNDICE. — H i s t o r i a d e las V a r i a c i o n e s por B o s s u e t . Dos
tomos á 2 2 rs. id.
— H i s t o r i a d e la C o m p a ñ í a d e J e s ú s p o r C r e t i n e a u -
Joli. Seis tomos á 66 rs. id.

- E l Protestantismo por Augusto Nicolás: á 11


reales id.
23 XLV.
— P e n s a m i e n t o s de u u c r e y e n t e por D e b r e y n e : á Obras en 8 . "
l i rs. id.
— L a s Criaturas por S a b u n d e : á 1 1 rs. id. — C a t e c i s m o c o n 4 8 e s t a m p a s e x p l i c a d o p o r el
— E n s a y o s o b r e el P a n t e í s m o p o r M a r e t : á 1 1 E x c m o . é limo. Sr. Claret. Un t o m o á 6 r s . e n pasta.
reales id. — Id. id. e n c a t a l a n : á 6 r s . id.
— L a C o s m o g o n í a y la G e o l o g í a p o r D e b r e y n e : a — Catecismo de Feller. Cuatro tomos á 24 rs. id.
— V i d a devota por san F r a n c i s c o de S a l e s : á 6
11 r s . i d .
reales id.
— L a Teodicea por M a r e t : á 1 1 r s . id.
— L a s d e l i c i a s d e la R e l i g i ó n : á 6 r s . i d .
— L a r r a g a n o v í s i m a m e n t e a d i c i o n a d o p o r el E x -
—Confesiones de s a n A g u s t í n . Dos t o m o s á 12
celentísimo é l i m o . S r . C l a r e t : á 24 r s . id.
reales id.
— M a n u a l de los C o n f e s o r e s por G a u m e : á I r r e a -
— H i s t o r i a d e la R e f o r m a p o r C o b b e t . D o s t o m o s
les i d .
á 12 rs. id. »
Obras en 8 . ° mayor.
— N u e v a s cartas por Cobbet: á 6 rs. id.
— A ñ o cristiano por Croisset. Diez y seis l o m o s á — P r e p a r a c i ó n p a r a la N a v i d a d d e J e s ú s p o r s a n
1 6 0 r s . en p a s t a . Ligorio: á 6 r s . i d .
— E l h o m b r e feliz p o r A l m e i d a : á 1 0 r s . id. — T e s o r o d e protección e n la s a n t í s i m a V i r g e n
— Exposición r a z o n a d a de l o s d o g m a s y m o r a l del p o r A l m e i d a : á 6 rs. id.
Cristianismo por B a r r a n . D o s t o m o s á 20 r s . id. — A r m o n í a d e la R a z ó n y d e la R e l i g i ó n p o r A l -
— H i s t o r i a d e la sociedad d o m é s t i c a por G a u m e . m e i d a . Dos tomos á 12 rs. id.
Dos tomos á 20 rs. id. — C o m b a t e espiritual. Dos tomos á 12 rs. id.
— L a s Glorias de M a r í a por S. Ligorio: á 10 rs. id. — L a existencia de Dios por A u b e r t : á 6 rs. id.
— E l Espíritu de S.Francisco de Sales: á l O rs.id. — L a s n o t a s d e la I g l e s i a p o r A u b e r t : á 6 r s . i d .
— L a ú n i c a cosa n e c e s a r i a p o r G e r a m b : á l O r s . id. — L a c o n f o r m i d a d con la v o l u n t a d d e Dios p o r
— El C a t o l i c i s m o e n p r e s e n c i a de s u s d i s i d e n t e s Rodríguez: á 6 rs. id.
por Eyzaguirre. Dos tomos á 20 rs. id. — Historia de María santísima por Orsini. Dos to-
— M e d i t a c i o n e s del P . L u i s de L a P u e n t e . T r e s mos á 12 rs. id.
t o m o s á 30 rs. id. — I n s t r u c c i ó n d e la J u v e n t u d p o r G o b i n e t . D o s
— D e l P a p a . — D e la I g l e s i a galicana en s u s rela- t o m o s á 12 r s . id.
ciones con la S a n t a S e d e . D o s t o m o s á 20 r s . i d . — L a Biblia d e la I n f a n c i a p o r M a r í a s : á 6 r s . i d .
—Catecismo d e Perseverancia por G a u m e . Ocho — L a d i v i n i d a d d e la Confesion por A u b e r t : á 6
t o m o s á 80 rs. i d . reales id.
— S e r m o n e s de M i s i ó n , escritos unos y escogidos — L a T i e r r a Santa por G e r a m b . Cuatro tomos á
o t r o s p o r el m i s i o n e r o a p o s t ó l i c o A n t o n i o M a r í a 24 rs. id.
Claret y Ciará, arzobispo de Santiago d e C n b a . T r e s — G u i a d e p e c a d o r e s p o r el V . G r a n a d a . D o s t o -
t o m o s á 27 r s . i d . m o s á 12 r s . i d .
— C o l e c c i o n d e p l á t i c a s d o m i n i c a l e s p o r el E c x r a o . — R e f l e x i o n e s s o b r e la n a t u r a l e z a p o r S t u r m . S e i s
é l i m o . Sr. Claret. Siete t o m o s á 6 3 r s . id. tomos á 3 6 rs. id.
— O b r a s d e s a n t a T e r e s a . Cinco t o m o s á 30 r s . id.
— T r a t a d o d e l a U s u r a p o r el a b a t e M a r c o Mas-
— R e l o j d e la p a s i ó n por s a n L i g o r i o : á 6 r s . id.
trofini: á 10 rs. id.
— C a t ó l i c a infancia por V a r e l a : á 6 r s . id.
Obras en 1 6 . °
— V i d a de santa Catalina de G é n o v a : á 6 rs. id.
— V e r d a d e r o libro del pueblo por M a d a m a B e a u - — C a r a c t é r e s d e la v e r d a d e r a d e v o c i o n p o r el P a -
m o n t : á 6 r s . id. d r e Palau : á 4 rs. en pasta.
— ¿ A dónde vamos á p a r a r ? por G a u m e : a 6 r s . i d . — E l a r t é d e e n c o m e n d a r s e á D i o s p o r el P . B e l -
— El E v a n g e l i o a n o t a d o p o r el E x c i n o . é l i m o , s e - lati: á 4 rs. id.
ñor Claret: á 4 rs. id. — Las h o r a s sérias de u n jóven por S a i n t e - F o i x :
— V e n i - m e c u m p o r el F i m o . S r . C a i x a l : á 7 r s . e n á 5 rs. id.
piel d e c o l o r y r e l i e v e . — E l C a m í u o r e c t o p o r el E x c m o . é l i m o . S r . C l a -
— L a s d e l i c i a s del c a m p o , ó s e a a g r i c u l t u r a c u b a - r e t : á o r s . e n piel d e color y relieve.
n a p o r el E x c m o . é l i m o . S r . C l a r e t : á 7 r s . e n m e - — I d . id. en c a t a l a n : á 4 rs. id.
dia pasta. — E j e r c i c i o s p a r a la p r i m e r a c o m u n i o n p o r el E x -
— L l a v e d e o r o p a r a l o s s a c e r d o t e s p o r el E x c m o . celentísimo é limo. Sr. Claret: á 3 y medio rs. id.
é l l m o . S r . C l a r e t : á 7 rs. en p a s t a . — L a v e r d a d e r a s a b i d u r í a p o r el E x c m o . é I l u s -
— El N u e v o m a n o j i t o d e flores p a r a l o s c o n f e s o - trísimo Sr. Claret: á 4 rs. en p a s t a .
r e s p o r el E x c m o . é. l i m o . S r . C l a r e t : á 7 r s . i d . — C o l e c c i o n d e o p ú s c u l o s p o r el E x c m o . é l l u s -
— Vida de san L u i s Gonzaga: á 6 r s . id. trísimo Sr. Claret. Cuatro t o m o s á 20 rs. id.
— V i r g i n i a . T r e s tomos á 18 rs. id. — T a r d e s ascéticas, ó sea u n a a p u n t a c i ó n de los
— E j e r c i t a t o r i o d e la v i d a e s p i r i t u a l p o r el P a d r e p r i n c i p a l e s d o c u m e n t o s p a r a l l e g a r á la p e r f e c c i ó n
F r . F r a n c i s c o García de C i s n e r o s : á 6 rs. id. d e la v i d a c r i s t i a n a , p o r u n m o n j e b e n e d i c t i n o : á
— E l h o m b r e i n f e l i z c o n s o l a d o , p o r el s e ñ o r a b a - 4 rs. id.
te D . D i e g o Z ú ñ i g a : á 6 r s . i d . — E l P á r r o c o con los e n f e r m o s , ó sea a l g u n o s avi-
— H i s t o r i a d e s a n t a I s a b e l d e H u n g r í a p o r el s o s p r á c t i c o s p a r a los p r i n c i p i a n t e s e n d i c h a c a r r e -
Conde d e M o n t a l e m b e r t . Dos tomos á 12 rs. id. ra : á 3 rs.
— P r á c t i c a d e la v i v a f e d e q u e el j u s t o v i v e y s e Opúsculos sueltos.
s u s t e n t a p o r el P . F r . T o m á s d e J e s ú s : á o r s . i d .
— H i s t o r i a d e l C r i s t i a n i s m o e n el J a p ó n , s e g ú n — A v i s o s á u n s a c e r d o t e : á 3 0 r s . el c i e n t o .
el B . P . C h a r l e v o i x : á 6 r s . i d . — A v i s o s m u y útiles á los p a d r e s de f a m i l i a : á 30
— M a n u a l de erudición sagrada y eclesiástica r e a l e s el c i e n t o .
por D. B e r n a r d o Sala, m o n j e benedictino: á 7 r s . i d . — A v i s o s m u y ú t i l e s á l a s c a s a d a s : á 3 0 r s . el
— Del m a t r i m o n i o c i v i l : o p ú s c u l o f o r m a d o c o n la ciento.
d o c t r i n a d e l P . P e r r o n e e n s u o b r a Del matrimo- —Avisos m u y útiles á las viudas: á 3 0 rs.el ciento.
nio cristiano: á 6 rs. id. — A v i s o s s a l u d a b l e s á l o s n i ñ o s : á 3 0 r s . el c i e n t o .
— Meditaciones para todos los d i a s de A d v i e n t o , — Avisos s a l u d a b l e s á las doncellas: á 2 6 rs. el
n o v e n a y o c t a v a d e N a v i d a d y d e m á s d i a s b a s t a la ciento.
d e la E p i f a n í a i n c l u s i v e , p o r s a n L i g o r i o . á S r s . i d . — A v i s o s á u n m i l i t a r c r i s t i a n o : á 2 4 m r s . el e j e m -
—Ejercicios espirituales de san Ignacio explica- plar.
d o s p o r el E x c m o . é l i m o . S r . C l a r e t : á 7 r s . i d . — E l r i c o E p u l ó n e n el i n f i e r n o : á 2 2 r s . el c i e n t o .
— D e la o r a c i o n y c o n s i d e r a c i ó n p o r el V . G r a n a - — R e f l e x i o n e s á t o d o s l o s C r i s t i a n o s : á 2 4 r s . el
da. Dos lomos á 12 rs. id. ciento.
— L a s C o n f e r e n c i a s d e s a n V i c e n t e p a r a los s a c e r -
— R e s u m e n d e los p r i n c i p a l e s d o c u m e n t o s q u e d o t e s p o r el E x c m o . é l i m o . S r . C l a r e t : á 5 0 r s . el
n e c e s i t a n l a s a l m a s q u e a s p i r a n á la p e r f e c c i ó n : á ciento.
2 4 r s . el c i e n t o .
— C á n t i c o s e s p i r i t u a l e s p o r el E x c m o . é l i m o . S e -
— L o s t r e s e s t a d o s d e ! a l m a : á 2 0 r s . el c i e n t o . ñ o r Claret: á real.
— R e g l a s de espíritu q u e á u n a s religiosas m u j
— D e v o c i o n a r i o d e los p á r v u l o s por el E x c m o . é
solícitas de s u perfección e n s e ñ a n s a a Alfonso L i - l i m o . S r . C l a r e t : á 4 0 r s . el c i e n t o .
g o r i o y el Y . P . S e n j e r i J u n i o r e : á 2 0 r s . el c i e n t o . — M á x i m a s espirituales, ó sea reglas p a r a vivir
— R e s p e t o á l o s t e m p l o s : á 2 2 r s . el c i e n t o . los j ó v e n e s c r i s t i a n a m e n t e , e d i c i ó n c o r r e g i d a y a u -
— G a l e r í a d e l d e s e n g a ñ o : á 2 6 r s . el c i e n t o . m e n t a d a p o r el E x c m o . é l i m o . S r . A r z o b i s p o d e
— L a E s c a l e r a d e J a c o b y la p u e r t a d e l c i e l o : á 3 0 C u b a : á 24 m r s .
r e a l e s el c i e n t o . — R a m i l l e t e d e lo m a s a g r a d a b l e á D i o s , y ú t i l al
— M a n á d e l c r i s t i a n o : á l o r s . el c i e n t o . g é n e r o h u m a n o , p o r el E x c m o . é l i m o . S r . C l a r e t :
— I d e m e n c a t a l a n : á 1 5 r s . el c i e n t o . á 2 2 r s . el c i e n t o .
— E l a m a n t e d e J e s u c r i s t o : á 2 4 m r s . el e j e m p l a r . — D e v o c i o n d e l s a n t í s i m o R o s a r i o p o r el E x c m o .
— L a C e s t a d e M o i s é s , á 2 4 m r s . el e j e m p l a r . é l i m o . S r . A r z o b i s p o d e C u b a : á 2 3 r s . el c i e n t o .
— R e l i g i o s a s e n s u s c a s a s , ó las h i j a s del s a n t í s i - — E x c e l e n c i a s y n o v e n a del glorioso s a n M i g u e l
m o é i n m a c u l a d o Corazon de M a r í a : á real y c u a r - p o r el E x c m o . é l i m o . S r . A r z o b i s p o D . A n t o n i o
t i l l o el e j e m p l a r . María Claret: á 22 rs. el'ciento.
— B r e v e n o t i c i a del o r i g e n , p r o g r e s o s , g r a c i a s é
i n s t r u c c i o n e s d e la A r c h i c o f r a d í a del s a g r a d o C o r a -
z o n d e M a r í a , p a r a la c o n v e r s i ó n d e l o s p e c a d o r e s ; HOJAS VOLASTE»
j u n t o c o n u n a N o v e n a , p a r a i m p e t r a r l a del C o r a z o n
E S C R I T A S POR EL
" i n m a c u l a d o d e M a r í a : á r e a l el e j e m p l a r .
— S o c o r r o á l o s d i f u n t o s : á 2 4 m r s . el e j e m p l a r .
— B á l s a m o eficaz p a r a c u r a r u n s i n n ú m e r o de e n -
Excmo. é limo. Sr. Arzobispo D.Antonio María Claret y Ciará.
f e r m e d a d e s d e a l m a y c u e r p o : á 2 4 m r s . el e j e m p l a r .
— A n t í d o t o c o n t r a el c o n t a g i o p r o t e s t a n t e : á 3 0
r e a l e s el c i e n t o . Á 64 R S . LA RESMA.
— El viajero recien llegado. Obrita m u y i m p o r -
t a n t e en las a c t u a l e s c i r c u n s t a n c i a s : á 26 rs. i d .
— C o m p e n d i ó b r e u e x p l i c a c i ó d e la d o c t r i n a c r i s - 1. M á x i m a s c r i s t i a n a s : p u e s t a s e n v e r s o p a r e a -
t i a n a en c a t a l a n : á 28 m a r a v e d í s u n o . d o p a r a m e j o r r e t e n e r l a s e n la m e m o r i a .
2. Máximas cristianas: puestas igualmente en
— E l Protestantismo por P . J . P.: á 2 4 m r s .
verso pareado.
— Id. id. en catalan: á 24 mrs.
— E l F e r r o c a r r i l p o r el E x c m o . é l i m o . S r . C l a r e t : 3. Cédula del R o s a r i o de M a r í a s a n t í s i m a .
á 24 mrs. 4 . M o d o d e r e z a r el R o s a r i o . C o n t i e n e l o s q u i n -
ce M i s t e r i o s , O f r e c i m i e n t o , y L e t a n í a l a u r e t a n a .
— L a É p o c a p r e s e n t e p o r el E x c m o . é l i m o . S e -
5 . C é d u l a c o n t r a la b l a s f e m i a .
ñor Claret: á 24 mrs.
6. Specimen vita sacerdotalis.
— L a M i s i ó n d e la m u j e r p o r el E x c m o . é I l u s t r í -
7. Fervorosa y cariñosa exhortación, q u e d i s -
s i m o S r . C l a r e t : á 2 3 r s . el c i e n t o .
t r i b u y e n i m p r e s a los m i s i o n e r o s i n m e d i a t a m e n t e
antes de empezar su santo ministerio.
8 . A v i s o i m p o r t a n t í s i m o q u e d i s t r i b u y e n los m i s -
m o s antes de terminar sus santas tareas.
9. M e m o r i a ó recuerdo de la M i s i ó n , p a r a d i s -
t r i b u i r luego de concluida.
1 0 . P r o p ó s i t o s p a r a c o n s e r v a r el f r u t o y g r a c i a d e
la s a n t a M i s i ó n .
11. Oración de san Bernardo: Acordaos, piado-
s í s i m a V i r g e n M a r í a . . . Va seguida de una jacula-
toria.
12. Suspiros y quejas de María santísima dirigi-
d o s á los p e c a d o r e s v e r d u g o s d e s u s a n t í s i m o H i j o .
1 3 . B r e v e i n s t r u c c i ó n q u e d i ó el E x c m o . é l i m o .
S r . Arzobispo Claret á u n h o m b r e sencillo q u e en-
contró por u n c a m i n o , antes de despedirse de su
compañía.

21. A m e n a z a s del eterno P a d r e v m o d o de evi-


tarlas.
2 2 . S é fiel h a s t a la m u e r t e , y te d a r é l a c o r o n a de
la v i d a .

3 í . A l m a perseverante q u e no se deja seducir.


3 o . A l m a d e l E p u l ó n e n el i n f i e r n o .
3 6 . T r i u n v i r a t o del u n i v e r s o , ó sea necesidad de
la c o n f e s i o n .
3 7 . L a santa Ley de Dios.
3 8 . C é d u l a d e l c o r o d e n i ñ a s d e la p i a d o s a ü n i o n .
39. Cédula del coro de n i ñ o s de id.
4 0 . D e v o c i o n al C o r a z o n a g o n i z a n t e d e J e s ú s .
41. Máximas para niños y niñas, ó sea Escalera
p a r a s u b i r l o s m i s m o s al c i e l o .
42. Prácticas cristianas para todos, ó sea Escale-
ra para id.

N O T A . P a r a c o m p l e t a r los n ú m e r o s i n t e r m e d i o s
q u e faltan, se imprimirán sucesivamente otras ho-
j a s p o r el e s t i l o .