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El lenguaje en el “BOOM” ambientalista.

Por Oscar Aldape.


¿Eres ecológico, reciclas tu basura y sólo consumes productos orgánicos?… ¿has
considerado que tal vez podrías no ser/hacer lo que dices que eres/haces?
Existe la posibilidad de que este artículo pueda herir susceptibilidades, sobre todo si eres
un “amante del medio ambiente” o un ecologista de hueso colorado; de ser así, ten por
seguro que no es la intención.
Si, por el contrario, esto te mueve a analizar tu postura, tus acciones y tu discurso…
¡felicidades y gracias! Esta sí es la intención de mi disertación.
Los seres humanos, por naturaleza, buscamos formar parte de algo y solemos “subirnos
al barco” sin tener pleno conocimiento de lo que ello implica. Esto también nos ha
sucedido con el “BOOM” ambientalista. Ahora analizaremos algunas palabras o frases
que son utilizadas en diferentes movimientos, corrientes, grupos o ideologías que,
posiblemente, no son comprendidas del todo por quienes las utilizamos o las
promovemos.
Es importante sugerir que te des el tiempo de valorar y analizar lo que escribo, es decir,
no lo sigas sólo porque “suena” bonito o lógico, ni lo descartes por parecer “fumado”,
incomprensible o fuera del idealismo.
Casa, bici, comida, bolsa… “ecológica”.
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la palabra
ecológico(a) significa que está relacionado con la ecología, que no tiene compuestos
químicos o que no es perjudicial para el medio ambiente.
Es cierto que una bici no perjudica al medio ambiente al ser utilizada pero ¿al ser
producida o desechada? “Pero hay bicis (y casas) construidas con bambú”, ¿y qué
impactos tienen las plantaciones comerciales de esta especie? Nnimmo Bassey 1, director
de la Fundación Salud de la Madre Tierra (Nigeria), teme que éstas plantaciones
desplacen a los bosques naturales y los cultivos tradicionales de alimentos.
Por otro lado, ecología es la ciencia que estudia (logos) la casa (eckos), es decir las
interrelaciones de los seres vivos con su entorno. Desde esta concepción, un producto,
casa u organización “ecológica” tendría que dedicarse al estudio del entorno y las
interrelaciones.
Entonces, ¿qué debe reunir ese algo para que sea apropiado calificarlo como “ecológico”?
y etimológicamente, ¿es correcto el adjetivo?
“Libre de químicos”
En las etiquetas de algunos productos, en la publicidad o en el discurso de productores y
consumidores encontramos esta frase, “libre de compuestos químicos”. ¿Qué es un
químico? (descartando a un humano dedicado al estudio de la química, por supuesto).

1
El bambú, una polémica respuesta a la deforestación en África.
¿Acaso el agua, el alcohol no son compuestos químicos? Entonces ¿esos productos no
contienen ni agua?
Será interesante si la respuesta y más argumentos surgen en tu propio proceso de
investigación.
Un caso similar es la frase “productos orgánicos”, sobre la cual no ahondaremos más,
pero posiblemente el análisis podría empezar por la química orgánica.
“Reciclar”
Ésta es una palabra compuesta por el prefijo “re” y un derivado de la palabra “ciclo”.
Como sabemos, todos los productos generados por los seres humanos tienen ciclos de
producción y ciclos de vida; ante el consumismo, éstos últimos cada vez más cortos.
Entonces, en un sentido práctico y no tan estricto ¿qué significa “reciclar”? Darle a los
objetos o materiales un nuevo ciclo productivo o de vida; una nueva función.
De tal manera que cuando separas tu basura o giras y comprimes una botella de PET, no
es “reciclar”; cuando utilizas una hoja de papel por lado no impreso, no es “reciclar”.
Desde luego que cualquier acción para Reducir, Reutilizar y Reciclar, es totalmente
conveniente para nuestro entorno y el propio desarrollo de la sociedad.
“Sustentable”
Este término es quizás el que tiene la mayor variedad de interpretaciones y usos, por lo
que dedicaremos un artículo especial en una publicación próxima.

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