Está en la página 1de 13

Lengua y Literatura 1 Medio

Evaluación Lección 1

Nombre

Curso Fecha

Instrucciones
Antes de iniciar la prueba, lee las siguientes instrucciones.
• Usa solo lápiz grafito para contestar la prueba.
• Trata de contestar todas las preguntas de la prueba, incluso si
Código de la
no estás completamente seguro(a) de tu respuesta. evaluación.

• Si tienes alguna duda sobre cómo contestar, levanta la mano


y pregunta al profesor o a la profesora.

Para contestar
las preguntas de apa
del dedo grande
, y se acordó
recer un pedazo orgulloso y que eso siempre no va a ser esa
de cuán orgullo a
había sido su
sa
ruin
deja ba ,
alternativas, debes un hoyo que bién era mu y
o en el calcetín
y de que él tam morirme aquí con un hoy del cuerpo, se
era su madre a los músculos
y pensó no voy al mundo, y contrajo todos brutal logró que
y su salvación, dejar en un esfuerzo
l que le voy a en el fuego y expelido de sus
ennegrecer completamente la ima gen fina
curvó en la cam
a como un alac
ra en su laringe
rán ard iend
con un ruido
o
aterrador, y cua
rible, y se esc
ndo el aire
apó de la Mu
era
erte y ya no pen
ntó de la

el aire penetra s bestial y hor rostro. Él se leva


la celdilla de la alternativa o aún má el sud or del
un ruid , se limpió
pulmones hizo o en una silla
dico, sentad .blogspot.com
en nada. El mé zapatos. ://leereluniverso
a y se puso los uperado de http
cama metálic
que consideres correcta, Rubem Fonseca
. Orgullo. Rec

tratando de no salirte 6 CERCABA


A. encerraba
de ella. B. rodeaba
C. acorralaba
D. bloqueaba
a
E. acordonab

7 IMPOTENCIA
A. ira
B. pavor
d
C. perplejida
to
D. abatimien
cid ad
E. inc apa a en su niñez?
sobre la pobrez
do del hombre
¿Cu ál es el primer recuer
8
refrescos.
A. La falta de
madera roja.
B. El piso de
es zurcidos.
C. Los calcetin rio.
bolsillo ordina
D. El reloj de tal.
de pasta den
E. La carencia
to, se pue de inferir que era niño.
tex
9 De la lect
ura del tura cuando él
icaba a la cos .
hombre se ded aba esperando
A. la madre del que su novia lo est .
se debía ir pro
nto , por hubiese muerto
B. el médico atos, el hombre
le hub iera sacado los zap dico que era alérgico.
C. si el médic
o no
que no info rmó al mé do mejor.
ble, por iese atendi
era irresponsa el médico lo hub
D. el hombre ado atrasado,
si el hom bre no hubiera lleg
E.
© SM
PROYECTO SAVIA
Lee con atención el siguiente texto y responde las preguntas de la 1 a la 4.

Génesis, 2
Imaginad que un día estalla una guerra atómica. Los hombres y las ciudades desaparecen.
Toda la tierra es como un vasto desierto calcinado. Pero imaginad también que en cierta
región sobreviva un niño, hijo de un jerarca de la civilización recién extinguida. El niño
se alimenta de raíces y duerme en una caverna. Durante mucho tiempo, aturdido por el
horror de la catástrofe, solo sabe llorar y clamar por su padre. Después sus recuerdos se
oscurecen, se disgregan, se vuelven arbitrarios y cambiantes como un sueño. Su terror
se transforma en un vago miedo. A ratos recuerda, con indecible nostalgia, el mundo
ordenado y abrigado donde su padre le sonreía o lo amonestaba, o ascendía  (en una nave
espacial) envuelto en fuego y en estrépito hasta perderse entre las nubes. Entonces, loco
de soledad, cae de rodillas e improvisa una oración, un cántico de lamento. Entretanto la
tierra reverdece: de nuevo brota la vegetación, las plantas se cubren de flores, los árboles
se cargan de frutos. El niño, convertido en un muchacho, comienza a explorar la comarca.
Un día ve un ave. Otro día ve un lobo. Otro día, inesperadamente, se halla frente a una
joven de su edad que, lo mismo que él, ha sobrevivido a los estragos de la guerra nuclear.
Se miran, se toman de la mano: ya están a salvo de la soledad. Balbucean sus respectivos
idiomas, con cuyos restos forman un nuevo idioma. Se llaman, a sí mismos, Hombre y
Mujer. Tienen hijos. Varios miles de años más tarde una religión se habrá propagado entre
los descendientes de ese Hombre y de esa Mujer, con el padre del Hombre como Dios y el
recuerdo de la civilización anterior a la guerra como un Paraíso perdido.
Marco Denevi, Génesis, 2.

PROYECTO SAVIA © SM

2
1 ARBITRARIOS
A. Injustos.
B. Triviales.
C. Absurdos.
D. Autoritarios.
E. Inconsistentes.

2 ¿Cuál de las siguientes alternativas representa mejor la secuencia básica de la narración leída?
A. Soledad – nostalgia – encuentro – comienzo.
B. Angustia – olvido – descubrimiento - encuentro.
C. Nostalgia – confusión – comprensión – creación.
D. Desesperación – búsqueda – resignación – unión.
E. Abandono – desesperación – reencuentro – calma.

3 ¿Cuál de las siguientes opciones presenta una inferencia válida del texto leído?
A. La tecnología que destruyó la civilización fue creada por el país del joven.
B. El padre de la joven era también un monarca, al igual que el padre del niño.
C. El mundo despareció producto de los conflictos económicos entre los países.
D. El niño al ver a la joven comprende que debe formar una nueva religión con ella.
E. Al verse, los jóvenes entienden que deben continuar juntos para volver a empezar.

4 ¿Qué consecuencias tuvo el encuentro del protagonista con la joven?


I. La formación de una nueva lengua.
II. La instauración de mundo ordenado y civilizado.
III. El término de la búsqueda de una compañera.
IV. El surgimiento de una nueva civilización.

A. Solo IV.
B. Solo I.
C. Solo I y IV.
D. Solo II y III.
E. Solo I, III, IV.
PROYECTO SAVIA © SM

3
Lee con atención el siguiente texto y responde las preguntas de la 5 a la 10.

Felicidad clandestina
Ella era gorda, baja, pecosa y de pelo excesivamente crespo, medio pelirrojo. Tenía un
busto enorme, mientras que todas nosotras todavía éramos planas. Como si no fuera
suficiente, por encima del pecho se llenaba de caramelos los dos bolsillos de la blusa. Pero
poseía lo que a cualquier niña devoradora de historias le habría gustado tener: un papá
dueño de una librería.
No lo aprovechaba mucho. Y nosotras todavía menos; incluso para los cumpleaños, en vez
de un librito barato por lo menos, nos entregaba una postal de la tienda del papá. Para
colmo, siempre era algún paisaje de Recife, la ciudad en donde vivíamos, con sus puentes
más que vistos. Detrás escribía con letra elaboradísimas palabras como “fecha natalicia” y
“recuerdos”.
Pero qué talento tenía para la crueldad. Mientras haciendo barullo chupaba caramelos,
toda ella era pura venganza. Cómo nos debía de odiar esa niña a nosotras, que éramos
imperdonablemente monas, delgadas, altas, de cabello libre. Conmigo ejercitó su
sadismo con una serena ferocidad. En mi ansiedad por leer, yo no me daba cuenta de
las humillaciones que me imponía: seguía pidiéndole prestados los libros que a ella no le
interesaban.
Hasta que le llegó el día magno de empezar a infligirme una tortura china. Como por
casualidad, me informó de que tenía El reinado de Naricita, de Monteiro Lobato.
Era un libro grueso, válgame Dios, era un libro para quedarse a vivir con él, para comer,
para dormir con él. Y totalmente por encima de mis posibilidades. Me dijo que si al día
siguiente pasaba por la casa de ella me lo prestaría.
Hasta el día siguiente, de la alegría, yo estuve transformada en la misma esperanza: no
vivía, nadaba lentamente en un mar suave, las olas me transportaban de un lado a otro.
Literalmente corriendo, al día siguiente fui a su casa. No vivía en un apartamento, como
yo, sino en una casa. No me hizo pasar. Con la mirada fija en la mía, me dijo que le había
prestado el libro a otra niña y que volviera a buscarlo al día siguiente. Boquiabierta, yo me
fui despacio, pero al poco rato la esperanza había vuelto a apoderarse de mí por completo
y ya caminaba por la calle a saltos, que era mi manera extraña de caminar por las calles
de Recife. Esa vez no me caí: me guiaba la promesa del libro, llegaría el día siguiente, los
siguientes serían después mi vida entera, me esperaba el amor por el mundo, anduve
brincando por las calles y no me caí una sola vez.
Pero las cosas no fueron tan sencillas. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era
sereno y diabólico. Al día siguiente allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa
y el corazón palpitante. Todo para oír la tranquila respuesta: que el libro no se hallaba aún
en su poder, que volviera al día siguiente. Poco me imaginaba yo que más tarde, en el
transcurso de la vida, el drama del “día siguiente” iba a repetirse para mi corazón palpitante
otras veces como aquélla.
Y así seguimos. ¿Cuánto tiempo? No lo sé. Ella sabía que, mientras la hiel no se escurriese
por completo de su cuerpo gordo, sería un tiempo indefinido. Yo había empezado a
adivinar, es algo que adivino a veces, que me había elegido para que sufriera. Pero
incluso sospechándolo, a veces lo acepto, como si el que me quiere hacer sufrir necesitara
desesperadamente que yo sufra.
PROYECTO SAVIA © SM

4
¿Cuánto tiempo? Yo iba a su casa todos los días, sin faltar ni uno. A veces ella decía: “Pues
el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, pero como tú no has venido hasta esta mañana
se lo presté a otra niña”. Y yo, que no era propensa a las ojeras, sentía cómo las ojeras se
ahondaban bajo mis ojos sorprendidos.
Hasta que un día, cuando yo estaba en la puerta de la casa de ella oyendo silenciosa,
humildemente, su negativa, apareció la mamá. Debía de extrañarle la presencia muda y
cotidiana de esa niña en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una
confusión silenciosa, entrecortada de palabras poco aclaratorias. A la señora le resultaba
cada vez más extraño el hecho de no entender. Hasta que, esa mamá buena, entendió al
fin. Se volvió hacia la hija y con enorme sorpresa exclamó: “¡Pero si ese libro no ha salido
nunca de casa y tú ni siquiera quisiste leerlo!”.
Y lo peor para esa mujer no era el descubrimiento de lo que pasaba. Debía de ser el
horrorizado descubrimiento de la hija que tenía. Nos observaba en silencio: la potencia de
perversidad de su hija desconocida, la niña rubia de pie ante la puerta, exhausta, al viento
de las calles de Recife. Fue entonces cuando, recobrándose al fin, firme y serena le ordenó
a su hija: “Vas a prestar ahora mismo ese libro”. Y a mí: “Y tú te quedas con el libro todo el
tiempo que quieras”. ¿Entendido? Eso era más valioso que si me hubieran regalado el libro:
“el tiempo que quieras” es todo lo que una persona, grande o pequeña, puede tener la
osadía de querer.
¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba atontada y fue así como recibí el libro en la mano.
Creo que no dije nada. Tomé el libro. No, no partí brincando como siempre. Me fui
caminando muy despacio. Sé que sostenía el grueso libro con las dos manos, apretándolo
contra el pecho. Poco importa también cuánto tardé en llegar a casa. Tenía el pecho
caliente, el corazón pensativo.
Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después
el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo,
me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla,
fingí no saber en dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes.
Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la
felicidad habría de ser clandestina. Era como si ya lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía
en el aire... Había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin
tocarlo, en un éxtasis purísimo.
Ya no era una niña más con un libro: era una mujer con su amante.
Clarice Lispector. Felicidad clandestina.
PROYECTO SAVIA © SM

5
5 ¿Cuál es el sentido de la palabra MAGNO en el contexto del cuarto párrafo del texto leído?
A. HERMOSÍSIMO, porque la protagonista recordó el maravilloso el día en que se inició la
anécdota con la hija del librero.
B. SUPERIOR, porque la protagonista consideró de suma importancia el día en que conoció a la
hija del librero.
C. DESCOMUNAL, porque la protagonista pensó en el monstruoso día en que conoció la
verdadera maldad.
D. GLORIOSO, porque la protagonista narra el célebre día en que comenzó a sufrir en manos de
la hija del dueño de la librería.
E. GIGANTE, porque la protagonista esperó el gran día en que comenzaría a contar lo que vivió
en manos de la hija del librero.

6 ¿Cuáles son las características que definen a la joven protagonista durante la primera parte de la
narración?
A. Tenaz e insegura.
B. Preocupada y reflexiva.
C. Ilusionada y persistente.
D. Ansiosa y despreocupada.
E. Atormentada y melancólica.

7 Para la joven protagonista, el tener finalmente el libro El reinado de Naricita, de Monteiro Lobato,
significó
A. una dulce venganza en contra de la niña que siempre se lo negaba.
B. la recompensa por el esfuerzo de ir todas las tardes a la casa del librero.
C. la emoción más intensa que jamás volvió a sentir durante toda su vida adulta.
D. la consolidación de un sueño y la certeza de que en la vida encontraría más felicidad.
E. una oculta felicidad, por lo que simulaba no encontrarlo para extender su placer.

PROYECTO SAVIA © SM

6
8 Sobre la hija del librero, en el texto se afirma que
A. no le gustaba leer los libros que su padre le regalaba cada año.
B. se esforzaba en molestar a las otras niñas que eran más pobres.
C. la librería de su padre solo tenía postales de Recife con sus puentes.
D. los regalos que hacía en los cumpleaños eran siempre revistas viejas.
E. odiaba a las demás niñas porque eran delgadas y más bonitas que ella.

9 ¿Qué hecho importante, en relación con el resto de la historia, se narra en el párrafo décimo
segundo?
A. La madre descubre la perversidad de su propia hija.
B. La protagonista recibe al fin el ansiado libro por tanto tiempo esperado.
C. La joven protagonista acepta cuidar el libro por un tiempo indeterminado.
D. La niña del librero reconoce que nunca tuvo la intención de prestar el libro.
E. El impacto de la protagonista al enterarse de que el libro estaba en la casa.

10 Al describir a la hija del dueño de la librería, la protagonista adopta principalmente una actitud de
A. molestia.
B. frustración.
C. desprecio.
D. reprobación.
E. comprensión.
PROYECTO SAVIA © SM

7
Lee con atención el siguiente texto y responde las preguntas de 11 a la 15.

La palabra visionaria
En 1953, una jovencísima Clarice Lispector había publicado Cerca del corazón salvaje.
Se trataba de un texto insólito porque era una novela psicológica, femenina y urbana,
construida sobre el monólogo interior y de la que había prácticamente desaparecido
la trama. Con esta obra Clarice Lispector marcaba ya lo que iba a ser el territorio de su
originalidad en ese mundo masculino que era la literatura brasileña, frecuentemente
dominada por la narrativa de un mundo rural donde gobernaba una naturaleza
desmesurada dominada por un sol de justicia. Frente a toda la narrativa del «sertão» ella
aportaría una mirada de mujer, una mirada urbana y una mirada contemporánea.
Clarice Lispector hincó en el mundo su mirada de mujer inteligente –esta es una precisión
necesaria– capaz de captar las mínimas sensaciones, los mínimos detalles y de saber que
nada, por pequeño o banal que parezca, carece de importancia. El mundo de lo cotidiano,
de lo sin historia, que ha sido durante siglos el mundo de la mujer, puede proporcionar
innumerables sorpresas, basta con saber mirar y entender esos signos de una realidad
subyacente. Las mujeres de Clarice pueden hablar en tono mayor, alcanzar el fondo de
todos los pozos, pero van a la compra, componen fruteros, llaman al fontanero y dominan
también todos los resortes del tono menor. En toda su obra, en novelas como La pasión
según G. H., Aprendizaje o El libro de los placeres y La hora de la estrella, en volúmenes de
cuentos como Lazos de familia, Silencio o Felicidad clandestina, o en textos de dificilísima
clasificación genérica como el magistral Un soplo de vida (Pulsaciones), recientemente
publicado por Siruela, en una magnífica traducción de Mario Merlino, encontramos esa
observación meticulosa, representación de una manera de mirar –y de ver– el mundo.
Clarice Lispector, hija de judíos rusos, nació en Tchetchelnik (Ucrania), en 1925, cuando
sus padres ya habían decidido emigrar. Con dos meses llegó a Alagoas y poco tiempo
después la familia se trasladó a Recife. A partir de 1937 se instaló en Río de Janeiro donde
cursó estudios de Derecho. Entre 1944 y 1960 vivió largas temporadas en el extranjero
acompañando a su marido en sus destinos como diplomático en Nápoles, Berna y EE.UU.
Un cáncer terminó con su vida en 1977. Datos secos de una biografía externa que no nos
guía para adentrarnos en su obra, más bien nos entorpece, porque no nos sirve para
comprender a esta mujer que fue, como Fernando Pessoa decía de su heterónimo Álvaro
de Campos: «un ovillo enrollado hacia dentro». Olga Borelli recogió de la propia Clarice el
siguiente programa de vida: «Nací para amar a los demás, nací para escribir y para criar a
mis hijos. Amar a los demás es tan vasto que incluye incluso perdón para mí misma, con
lo que sobra. Amar a los demás es la única salvación individual que conozco: nadie estará
perdido si da amor y a veces recibe amor a cambio». En esa búsqueda desesperada del
amor y del lenguaje podemos encontrar más elementos para interpretar su obra que en la
exacta cronología de su biografía.

PROYECTO SAVIA © SM

8
La obra de Clarice Lispector es una constante reflexión sobre el lenguaje y, sobre todo,
sobre los límites de la palabra y sobre la tentación del silencio. La palabra debe traducir el
misterio y lo que carece de nombre, debe ser capaz de fijar el instante y el acto mínimo
que está en el origen de todo. Encontramos así alguno de los motivos recurrentes de
su obra: la mirada, a la vez visionaria e implacable, la consagración del instante y la
importancia de lo aparentemente banal. Sobre su conciencia de los límites de la palabra
Clarice Lispector fue muy explícita: «La palabra tiene su terrible límite. Más allá de ese límite
está el caos orgánico. Después del final de la palabra empieza el gran alarido eterno».
Elena Losada Soler, La palabra visionaria.

11 ¿Cuál es el sentido de la palabra SUBYACENTE en el contexto del segundo párrafo del texto leído?
A. OCULTO, porque el mundo de la mujer esconde una realidad que se presenta a través de
signos, que basta con saber observar para entender.
B. SUBTERRÁNEO, porque el mundo de la mujer presenta una realidad oscura que es difícil
comprender si no se reconoce sus signos.
C. INFERIOR, porque el mundo de la mujer se presenta como una realidad menor que presenta
solo sorpresas.
D. ENVUELVE, porque el mundo de la mujer está rodeada de una realidad llena de signos y
sorpresas.
E. DEPRIMIDO, porque el mundo de la mujer está hundido en una realidad que durante siglos
no se ha querido observar ni entender.

12 ¿Cuál es la finalidad discursiva del texto leído?


A. Dar a conocer los hechos más importantes de la vida de Clarice Lispector.
B. Explicar las principales influencias de Clarice Lispector en su producción literaria.
C. Informar sobre la prolífica obra literaria de la escritora brasileña Clarice Lispector.
D. Persuadir sobre la importancia Clarice Lispector en la literatura femenina brasileña.
E. Analizar las principales características presentes en la literatura de Clarice Lispector.

13 Al referirse a Clarice Lispector, la emisora del texto adopta una postura


A. objetiva.
B. reflexiva.
C. admirativa.
D. detractora.
E. cuestionadora.
PROYECTO SAVIA © SM

9
14 ¿Cuál de las siguientes alternativas sintetiza adecuadamente el tercer párrafo del texto leído?
A. La biografía de Clarice Lispector no aporta mayores datos para comprender su obra.
B. La vida de la escritora Clarice Lispector estuvo marcada por el amor hacia su familia.
C. La producción literaria de Clarice Lispector no permite comprender su biografía.
D. Clarice Lispector vivió gran parte de su vida en el extranjero junto a su marido.
E. La literatura de Clarice Lispector refleja la búsqueda desesperada del amor.

15 Con respecto a Clarice Lispector, en el texto se afirma que ella


I. aportó una mirada de mujer, una mirada urbana y una mirada contemporánea.
II. realizó una constante reflexión sobre el lenguaje y los límites de la palabra.
III. escribió sobre el mundo de la mujer con una mirada inteligente.
A. Solo I.
B. Solo III.
C. I, II, III.
D. Solo I y II.
E. Solo II y III.

PROYECTO SAVIA © SM

10
Hoja de respuestas

Nombre Curso

Número de lista
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9
Primer dígito →

Segundo dígito →

1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
PROYECTO SAVIA © SM

11
www.ediciones-sm.cl
Servicio de Atención al Cliente: 600 381 13 12