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Contenidos:

Dar el paso
Este libro
Mi visión
Los pros y los contras
Encontrando tu lugar en el mundo del tarot
Tu marca personal
El comienzo: mejorando tu destreza en la lectura
Es cuestión de práctica
Los bloqueos a la hora de leer las cartas
Buscando un lugar para trabajar
En el propio domicilio
En una oficina propia
En un local ajeno
En un establecimiento público
En el domicilio del cliente
Dando forma a tu espacio de trabajo
El lugar del tarotista
El lugar del consultante
La sala de espera
Lo que necesitas tener en tu consulta
La consulta del tarot
Una consulta típica
Barajas
Complementando la consulta
Recomendaciones para el trato personal
Tarot a distancia
Tarot telefónico
Tarot a través de Internet
Ventajas e inconvenientes
El dinero
Cuánto cobrar y cómo
Tarifas variables, descuentos y subidas de precio
Trabajo, descanso y limpieza energética
Protección psíquica
Técnicas de autoprotección y limpieza energética
Da a conocer tu negocio
El retorno de la inversión
Medios publicitarios tradicionales
Comunicación y publicidad a través de Internet
Formas imaginativas de publicitar tu trabajo
El arte de aconsejar
Buscando soluciones
Mecanismos de defensa psicológica
Recursos
Los clientes
Los clientes problemáticos
Como tratar a los clientes difíciles
Conclusión
Algunos problemas psicoemocionales comunes
La ansiedad
La depresión
El maltrato emocional
Trastorno bipolar
Trastornos obsesivo-compulsivos
Adicciones
Números y leyes
Los gastos
Los ingresos
Llevando las cuentas
Las ganancias
Situación legal
Ética profesional
Lo primero: no dañar
Respeto
No atemorizar innecesariamente
Autonomía personal
Honestidad
Confidencialidad
Límites
Aprendizaje continuo
Imagen de la profesión
Cómo desarrollar la intuición
La sincronicidad
Activando el chakra de la intuición
Soñando con las cartas
Cómo mejorar tu capacidad imaginativa
Hablando con las cartas
Las cartas y el cuerpo
Crear cuentos con las cartas
Más ideas
Conclusión
Bibliografía
Notas
Tarot profesional
Octavio Déniz

Tarot profesional © por Octavio Déniz, 2016.

Ilustraciones de portada © por Octavio Déniz y Freepik.com.

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra


puede ser reproducida, incluso en Internet, sin permiso escrito del
propietario del copyright, excepto en el caso de citas breves y en
la crítica de libros.

Primera Edición, mayo de 2016.

www.octaviodeniz.com
laCantonera

Con gratitud, para Cristina.


Dar el paso
Déjame adivinar algo: te gusta el tarot, seguramente has
practicado algo con las cartas y has leído bastante sobre el tema.
Quizás algunas personas de tu entorno te han pedido una lectura
y han acabado diciendo que lo haces bien, que aciertas con tus
interpretaciones. Así que te preguntas ¿por qué no me dedico
profesionalmente al mundo del tarot?
Adivinar todo esto no es tarea difícil, dado que estás leyendo
este libro. Ahora bien, entre la pregunta y la acción, entre el
querer hacer una carrera en el mundo del tarot y efectivamente
comenzarla, suele hacer un enorme abismo que pocas personas
se atreven a cruzar.
Ciertamente, ese paso desde la afición a la profesionalidad es
un movimiento que resulta difícil para casi todo el mundo. Al fin y
al cabo, ¿cómo sabemos que valemos para algo? Y aún en el
caso de que tengamos buenas críticas por parte de amigos y
familiares, ¿se trata de una opinión objetiva que pueda ser tenida
en cuenta?
Es más, en una actividad como el tarot, donde las certezas son
tan difíciles de obtener, ¿quién nos dice que no estamos llevando
al consultante por el camino equivocado con nuestras
interpretaciones? Porque una cosa es hacer una lectura entre
amigos, en un espacio distendido y relajado, pero ¿acaso
estamos preparados para aconsejar a una persona en crisis?
Déjame decirte que si lo que estás buscando es tener la
certeza de que vas a hacer las cosas siempre bien, si esto es lo
que te frena a la hora de dedicarte plenamente al mundo del
tarot, vas a tener dificultades para lanzarte a echar las cartas.
Pero no sólo vas a tener problemas con el tarot. Vas a tener
problemas con casi todo, porque no hay actividad humana que
esté libre de error.
La cuestión entonces no es pretender ser perfectos, que es un
objetivo imposible, sino intentar que los errores que se cometan
sean de la menor entidad posible.
La mejor manera de reducir los errores y de mejorar las
interpretaciones consiste en practicar y practicar, en estudiar
mucho, pero sobre todo, en lanzarse a la experiencia.
He comprobado muchas veces que los seres humanos sólo
desarrollamos plenamente nuestro potencial cuando nos
arriesgamos, cuando decidimos dar un paso hacia lo
desconocido. En realidad tienes muchos más recursos de los que
crees, pero estos recursos estarán dormidos a menos que decidas
despertarlos.
Sólo cuando te sientas frente a una persona y sientes sus
dificultades es cuando te das cuenta de que quizás tú ya pasaste
por esa experiencia. Ves que lo que aflige a los otros tiene
solución, y a veces tú conoces esa solución. O quizás puedes
orientar a la persona hacia alguien que sabes que la tiene.
Cuando te sientas frente a una persona que espera tu lectura de
las cartas, entiendes que nadie está esperando a que te
equivoques, sino que el deseo del consultante es que aciertes, y
sobre todo, que le aconsejes bien y le des aliento.
Nadie tiene todas las respuestas y todos somos aprendices en
esta experiencia que es la vida. Así que ¿por qué no soñar? ¿Por
qué no creer que quizás con algo de esfuerzo y mucha ilusión,
puedas comenzar una carrera profesional con las cartas?
Si te gusta el tarot, si has practicado un poco, si quieres hacer
una carrera ayudando a otras personas, si quieres mejorar tu
economía, y sobre todo, si quieres sentirte mejor compartiendo lo
que sabes, seguramente tengas un espacio en el mundo del tarot.
¿A qué estás esperando para iniciar el camino?
Este libro
Este es un libro dedicado a todas aquellas personas que aman
el tarot y están decididas a hacer del manejo de las cartas su
profesión. También puede ser apropiado para aquellos que,
siendo ya profesionales, desean descubrir nuevas ideas o
consejos que mejoren su práctica cotidiana.
Para los propósitos de esta obra, definiremos como
"profesional del tarot" a aquella persona que realiza lecturas de
las cartas a clientes a cambio de dinero. Esta dedicación puede
ser en jornada completa o a tiempo parcial. Se puede realizar de
manera cotidiana o estacional, y puede implicar compartir el
tiempo con otras actividades profesionales.
Por tanto, un profesional del tarot no es una persona que sólo
lee las cartas a amigos y familiares, ni tampoco aquel que realiza
sus lecturas de manera gratuita. Echar las cartas de manera
cotidiana requiere una gran inversión de tiempo y energía, y es
poco probable que alguien decida realizar esos esfuerzos durante
un período prolongado si no es a cambio de cierta recompensa
económica.
De todos modos, si la forma en que lees o entiendes el tarot no
se ajusta a lo que se ha indicado anteriormente y aun así te
sientes un profesional de las cartas, te invito a continuar con la
lectura. Quizá esta obra te ayude a revisar algunas de tus ideas,
o quizá te mantenga firme en tu posición, lo cual es respetable.
Para la mayoría de las personas, ser profesional, trabajar en
algo, tiene que ver con emplear tiempo y esfuerzo en ganar
dinero. Esta es una buena motivación, pero tiene que ir unida a
algo que es esencial, y es el deseo de ayudar a tus clientes a
través de las respuestas del tarot. Un trabajo que está orientado a
las personas requiere la motivación de ser útil y nos obliga a tener
las herramientas adecuadas para conseguir ese propósito.
Este libro no está dedicado a conocer las cartas del tarot ni su
significado. No hablaremos aquí de tiradas o de cómo interpretar
un naipe en una determinada posición. Afortunadamente existen
muchas obras en el mercado que se ocupan de esas cuestiones
básicas, obras que hacen una buena labor de aprendizaje y
difusión para todos aquellos que quieren iniciarse en el mundo de
las cartas.
Para hacer buen uso de este manual, doy por supuesto que
conoces los aspectos básicos del tarot, es decir, los significados
de las cartas y cómo realizar tiradas e interpretarlas[1].
Como se ha dicho, hay muchos títulos que enseñan a
interpretar las cartas, pero pocos libros te hablan acerca de cómo
llevar una consulta del tarot, qué opciones tienes a la hora de
buscar un lugar donde trabajar, cómo hacer publicidad de tus
servicios, como trabajar con clientes a través de internet o qué
hacer con aquellas personas que presentan problemas
psicoemocionales. Ése es el hueco que esta obra pretende llenar.
Si estás pensando seriamente en convertirte en un profesional
de las cartas, seguramente habrás hecho diversas lecturas para
tus seres queridos, y probablemente también para algunos
desconocidos. Quizás manejes más de una baraja y tengas en tu
biblioteca unos cuantos libros sobre el tarot. No dudo que habrás
probado diversas tiradas y tendrás algún dominio a la hora de
realizar alguna de ellas. Estas bases son esenciales para poder
dar el salto a la profesionalidad.
Por supuesto, esto no quiere decir que para comenzar a
trabajar con las cartas haya que tener unos conocimientos
enciclopédicos sobre el tarot, porque casi nadie los tiene. Todos
estamos aprendiendo, y tú también aprenderás un poco cada día
a medida que trabajes con tus naipes.
De hecho, será la práctica cotidiana, el encuentro con los
clientes, lo que te dará el conocimiento necesario para ser un
buen profesional del tarot. Pero para poder enfrentarte a una
consulta será necesario que tengas una cierta soltura no sólo a la
hora de trabajar con las cartas, sino en el trato con los clientes.
A través de este libro te daré muchas sugerencias para que
puedas mejorar en todos estos aspectos. Pero espero darte aún
más: claves y trucos para que tu práctica profesional, inicial o
avanzada, sea más provechosa y más sana para ti. Porque en
este mundo del tarot, como en todo, lo difícil no es llegar, sino
mantenerse durante mucho tiempo.
Pero antes de entrar en materia, quiero que conozcas un poco
más cómo pienso, puesto que este libro está matizado por mis
propias ideas; ideas que puedes aceptar o no, pero que debes
conocer, puesto que no surgen del vacío, sino de la experiencia
práctica y de mi propia indagación sobre las cartas y el ser
humano.
Mi visión
Soy de la opinión de que la objetividad no existe. Ningún
libro se escribe desde un lugar neutral, sino que está impregnado
de las creencias y las vivencias del autor. Esta obra no es una
excepción.
No pretendo por tanto que tú, lector, comulgues con todas mis
ideas, ni que las aceptes sin crítica. Antes al contrario, espero que
pongas a prueba todo lo que se expone en este y en todos mis
libros, y que rechaces aquello que no se adapte a tu forma de ser.
Pero también espero que sepas aceptar e incorporar como propio
aquello que resulte ser útil para ti.
Para que esta obra sea un ejercicio honesto, voy a intentar
sintetizar mis ideas actuales acerca del tarot, que no son otra cosa
que una extensión de cómo veo la vida.
En primer lugar, yo no creo en un destino prefijado e
inmutable. Creo más bien que el "destino" es un concepto
flexible, que depende en gran medida de lo que nosotros estemos
dispuestos a hacer para conducir nuestra vida en una dirección u
otra. Lo que seremos mañana depende de nuestras decisiones de
hoy, que son el producto de nuestra experiencia pasada y de
nuestra conciencia presente.
Esto no quiere decir que no existan ciertos acontecimientos
vitales más o menos inevitables en nuestra vida. Hay ciertas crisis
y ciertos acontecimientos gozosos de los cuales es muy difícil
escapar. El paso de la niñez a la adolescencia, o de ésta a la
madurez es un hecho que todos debemos afrontar; así como la
entrada en la edad anciana y el ineludible encuentro con la
muerte. También la pérdida de los seres queridos, el encuentro
con el amor o la vivencia de la sexualidad, son hechos que van a
marcar nuestra vida de un modo u otro.
Ahora bien, todos estos hechos más o menos inevitables, que
muchos confunden con el destino, no son otra cosa que etapas en
el camino de la evolución humana. Etapas que podemos vivir de
un modo u otro, según sea nuestro nivel de evolución mental y
espiritual.
Si vivir el amor es algo ineludible, no lo es la forma en que
vivimos ese amor. ¿Vamos a reproducir algunos esquemas
negativos que hemos incorporado en nuestra infancia, o vamos a
intentar tener relaciones maduras y positivas con los seres que
amamos? Esta es la diferencia entre llevar el timón de nuestra vida
o ser arrastrados por las corrientes del mar.
Porque quien decide gobernar su propia nave, maneja las
situaciones y tiene las riendas del destino; pero quien decide
aceptar que la vida le lleve de un lado a otro sin reaccionar ni
aprender de las experiencias, acaba siendo engullido por la
primera tormenta que se le presente.
Creo que el tarot es una herramienta simbólica que conecta
con nuestro ser más profundo en dos direcciones. Empujando
hacia abajo, nos lleva a hundir las raíces en nuestro mundo
inconsciente y desconocido. Volando hacia lo alto, nos permite
sentir la conexión con nuestro ser superior o alma. Es por tanto el
tarot, un diccionario de símbolos que puede ser leído de muchas
maneras, y por este motivo, no existe una única forma de
entenderlo y sentirlo. No hay una única forma de interpretarlo.
No creo que haya por tanto una verdad única en torno a las
cartas y dudo de todos aquellos que pretenden imponerla. Lo que
las cartas nos muestran es un caleidoscopio de posibilidades.
Tampoco creo en ciertas supersticiones en torno a las cartas.
Por ejemplo, no hay ningún peligro en leer las cartas para uno
mismo, ni en tocarlas con la mano equivocada, ni en cruzar las
piernas en una tirada, etcétera. El único peligro es creer que esas
cosas son peligrosas.
No creo en dogmas. Pero sí en aquello que he visto y he
comprobado por mí mismo. Y de eso trata este libro, de lo que
conozco a través de mi experiencia con el tarot: una historia de
amor y curiosidad que se remonta a más de treinta años en el
momento de escribir estas líneas.
Creo que las cartas son excelentes consejeras. Por eso, tengo
una visión "psicológica", más orientada hacia el desarrollo
personal, que puramente mágica de las cartas. En este libro verás
un amplio reflejo de esta orientación.
Entiendo que un profesional del tarot no es un mero lector de
cartas, desinteresado de los problemas de las personas y sólo
implicado en cobrar por hacer tirada tras tirada. Creo que cada
persona que trabaja con seres humanos tiene una responsabilidad
hacia ellos, que es la de proporcionarles herramientas para su
desarrollo: respuestas, consejos, orientación y estímulo positivo.
Si tu visión es radicalmente diferente de la mía, lo respeto.
Pero espero que a través de este libro veas que existen otras
posibilidades, otras formas de trabajar que quizás también te
sean de utilidad.
Los pros y los contras
Convertirse en profesional del tarot tiene aspectos positivos y
negativos que conviene valorar con antelación. Entre los aspectos
positivos más importantes podemos citar los siguientes:

Ser un profesional del tarot te permite trabajar en algo que te


gusta y ganar dinero con ello. Si estás leyendo este libro es
porque te gusta el tarot, porque disfrutas con las cartas y
porque estás valorando la posibilidad de obtener un
beneficio de tu afición. Si este es tu caso, créeme: no hay
nada más gratificante que levantarte por la mañana sabiendo
que durante la jornada vas a hacer algo que te proporciona
felicidad y que te permite mejorar tu economía.
Tienes la oportunidad de ayudar a otras personas a
conocerse mejor, a explorar sus potencialidades y a
solucionar sus conflictos. La satisfacción de saber que has
ayudado a alguien es algo que sólo conocen aquellos que
trabajan en sectores como el tarot u otras disciplinas
relacionadas con el desarrollo personal.
Dictas tus propias normas. En otras palabras, eres libre y no
tienes que obedecer órdenes ni seguir otros criterios que los
tuyos. Tú decides tus normas, tus estándares éticos, decides lo
que te apetece hacer y lo que no, lo que aceptas y lo que
rechazas.
Puedes gestionar tu tiempo, de manera que sea compatible
con tu situación vital presente. Si lo deseas, puedes trabajar
de lunes a viernes en horario de oficina, o puedes hacerlo a
media jornada, compatibilizando el tarot con otro trabajo
que ocupe el resto de tu día laboral. Es posible que quieras
trabajar a últimas horas del día, cuando tus clientes salen de
su trabajo, o sólo en fines de semana. Puedes conciliar tu
trabajo con la crianza de tus hijos, o con el cuidado de algún
familiar. Además, tomas tus vacaciones cuando quieras, o
eliges los días de la semana que quieres descansar. Tú
decides.

Pero no todo es de color de rosa en el mundo del tarot. Así


que también hay varios aspectos menos positivos a tener en
cuenta:

Hay algo que sólo se descubre con el tiempo, y es que una


cosa es disfrutar con el tarot realizando unas pocas tiradas
esporádicas, y otra muy distinta trabajar día a día con las
cartas ante el público. Si intentas abarcar demasiado, no te
sorprendas si en muchos momentos acabas odiando al tarot.
Por eso, los períodos de descanso son necesarios.
Ayudar a personas en crisis puede ser gratificante, pero no
es un trabajo apto para cualquiera. Tienes que aprender a
entender el sufrimiento, pero también a separar tu vida de los
problemas ajenos. Si estás demasiado cerca, acabarás
llevándote todo el dolor de los demás a tu hogar. En cambio,
si intentas situarte en una posición demasiado alejada,
acabarás convirtiéndote en una persona cínica y
deshumanizada. Estar entre ambos extremos es un arte que
sólo se domina con la experiencia.
Ser tu propio jefe es estupendo, pero también significa
presión. Cuando las cosas van mal, no hay nadie a quien
echar la culpa excepto a uno mismo. No todas las personas
están preparadas para trabajar por cuenta propia, y no son
pocos los que necesitan tener a alguien que tutele y dirija su
trabajo. Psicológicamente es muy duro ser tu propio jefe
cuando hay dificultades.
Por si fuera poco, deberás aprender a realizar muchas tareas
para sacar adelante tu actividad. Tienes que atender
llamadas de clientes potenciales, aprender algo de
publicidad y moverte en los mundos de Internet y las redes
sociales. Debes llevar tu contabilidad, mantener el contacto
con tu gestor o con tu banco y al final de la jornada, aún te
queda recoger tu consulta, pasar la fregona y limpiar el
baño. En un trabajo por cuenta ajena, tienes una tarea
concreta que se acaba al finalizar tu jornada laboral, pero
cuando trabajas para ti, tienes que saber hacer mil tareas y
las jornadas de trabajo se estiran hasta el infinito y más allá.

No hay que llevarse a engaño, trabajar con personas es duro


y hermoso a la vez. Las recompensas son grandes, pero el
desgaste puede ser también importante. Afortunadamente, hay
remedios para compensar este desgaste y existen muchas formas
de simplificar el trabajo y cometer la menor cantidad de errores
posible. Para eso está este libro.
Encontrando tu lugar en el
mundo del tarot
La mayor trampa en la que puedes caer en el comienzo de tu
actividad consiste en creer que quizás no haya un espacio para ti
en el mundo de Tarot. Nada hay más falso que eso, pues tú eres
un ser único y nadie puede ofrecer lo que tú tienes.
Por supuesto, tu forma de ser y tu estilo de trabajo atraerá a
algunos clientes y alejará a otros. Cuenta con ello, ya que es
imposible gustar a todos ni satisfacer a todo el mundo. Ahora
bien, la mejor contribución que puedes hacer a tu trabajo (y a tu
vida) es ser tal como eres: reforzando tus cualidades y puliendo
tus defectos. La honestidad te abrirá más puertas que una técnica
depurada.
Una buena manera de comenzar a explorar tu propio espacio
en el mundo del Tarot puede ser contestar a algunas preguntas.
Toma papel y bolígrafo, y responde a las siguientes cuestiones
con la mayor honestidad, puesto que nadie va a leer ese
documento. Deja espacio debajo de cada respuesta para que
puedas añadir algún detalle que se te haya olvidado en un primer
momento y que pueda venir a tu mente con posterioridad.
Contesta con tranquilidad y pensando bien cada respuesta,
puesto que el documento en el que vas a trabajar puede ser la
base de tu práctica profesional y de la publicidad que hagas de
tus servicios.
Estas son las preguntas que te sugiero. Léelas todas, antes de
comenzar a responder cada una de ellas.
¿Quién eres? Es decir, ¿eres hombre o mujer? ¿Cuál es tu
edad y tu estado civil? ¿Tienes hijos? ¿Dónde resides? Escribe un
párrafo que conteste a estas preguntas.
¿Qué trabajos has realizado a lo largo de tu vida? ¿Cuánto
tiempo has estado en cada actividad, aproximadamente?
¿Qué estudios posees? Aquí valen por igual los estudios
reglados como los no reglados (por ejemplo, una licenciatura en
psicología y una maestría de reiki).
¿Qué aprendizajes valiosos has adquirido a lo largo de tu
vida? Deja abundante espacio libre para añadir más ideas a
medida que vengan a tu mente en los próximos días.
¿Cuáles son tus principales aficiones?
¿Cómo definirías tu capacidad de trabajo? Es decir, ¿eres una
persona resistente, que puede rendir durante muchas horas o
necesitas grandes períodos de descanso?
¿Qué hechos de tu vida consideras como tus mayores éxitos?
¿Cuáles son tus mayores fracasos?
Si es posible, pregunta a alguna persona que te conozca bien.
Pídele que te diga, con la mayor honestidad, cuál considera que
es tu mayor defecto y cuál tu mayor virtud. No juzgues las
respuestas y limítate a anotarlas.
¿Cuáles son tus mejores cualidades para trabajar con el Tarot,
aparte del conocimiento de las cartas? Por ejemplo, ¿eres una
persona intuitiva? ¿Consideras que te resulta fácil conocer a los
demás? ¿Sabes escuchar? ¿Sabes dar buenos consejos?
¿Cuánto tiempo hace que estudias las cartas del tarot?
¿Consideras que has realizado una amplia cantidad de lecturas a
diversas personas? Piensa no sólo en las tiradas que has hecho a
amigos o familiares, sino a personas menos conocidas.
¿Has intentado trabajar como tarotista o estás trabajando con
las cartas? Si es así, ¿cómo definirías tu experiencia?
¿Cuál crees que es tu estilo con las cartas? En otras palabras,
¿te interesa más la parte mágica del tarot, su capacidad de dar
consejos, la vertiente espiritual? En páginas posteriores se
discutirá más extensamente sobre los diferentes estilos de la
práctica del tarot, pero te pido que contestes aquí de un modo
intuitivo.
¿Cuál crees que es la parte más positiva del trabajo
profesional con el tarot?
¿Cuál es tu mayor temor a la hora de hacer una carrera
profesional?
Como ves, todas estas cuestiones te obligan a hacer un
profundo análisis de ti como persona y de tu inclinación hacia las
cartas. No es necesario que las contestes todas de inmediato, ya
que algunas requieren bastante reflexión, pero te animo a
comenzar ahora mismo a responder a estas cuestiones. Si lo
haces de un modo sincero, descubrirás que te obligan a meditar
acerca de ti, y quizás te descubran algunos aspectos de tu
relación con el tarot que quizás te sorprendan.
Tu marca personal
Si tienes intención de dedicarte al trabajo profesional con el
tarot, deberías plantearte hasta qué punto deseas exponerte y ser
visible ante el público, ya que si no aprendes a tener esa
visibilidad, o si eso es un problema grave para ti, no atraerás a
tus clientes. Los potenciales consultantes deben conocer tu
existencia para que tu actividad pueda tener algún éxito.
Esto no quiere decir que el tarot sea un territorio exclusivo
para personas muy extrovertidas. No es necesario vivir en un
escaparate para hacerse un espacio en el mundo del tarot, ya
que puedes desarrollar tu actividad incluso por teléfono. Pero si
quieres prosperar en el mundo del tarot y tocar el límite de tus
posibilidades, tienes que atreverte a dar un paso adelante y
mostrarte ante los demás.
Porque da igual lo que pienses: desde el momento en que te
conviertes en profesional y empiezas a trabajar frente al público,
desde el momento en que comienzas a hacerte publicidad, a
compartir información en redes sociales y a expresar lo que sabes
a través de artículos, cursos o libros, te transformas en una
persona pública.
Ser una persona pública no quiere decir que te vayas a
convertir en una celebridad, sino que debes entender que hay una
parte de ti que está expuesta ante los demás. Llamaremos a esa
parte tu "yo público" para diferenciarlo de aquella parte de ti,
más privada, que es sólo tuya y que decides compartir con tu
familia y amigos.
Ese yo-público forma parte de lo que actualmente se denomina
"marca personal", un concepto similar al de "marca corporativa"
que rige en el mundo de la empresa y los negocios.
Así, del mismo modo que las empresas cuidan su imagen de
marca, y evitan cualquier connotación negativa que pueda
dañarla, tú debes aprender que tu yo-público configura la esencia
de tu marca. Ese yo-público es una marca que tú también debes
cuidar y usar en tu beneficio.
A la hora de diseñar tu publicidad, de mostrarte en las redes
sociales o de crear el ambiente que quieres transmitir en tu
consulta, es importante que seas muy consciente de cuál es esa
marca personal a la que debes ser fiel.
Hay que dejar claro que la marca personal no es un concepto
que uno deba inventar desde la nada, sino que es la plasmación
pública de lo que eres, de lo que sientes y de lo que crees. Si no,
se convierte en un ejercicio de propaganda, falso y vacío de
contenido.
No se trata por tanto de crear una imagen ideal de uno
mismo, ni de querer transmitir lo que no se es, sino de entender
quién eres y cuál es la manera más adecuada de expresar esto a
tus potenciales clientes.
En este sentido, el cuestionario que has completado en el
apartado interior es de la mayor importancia, puesto que te
ayuda a clarificar quién eres y cuál es tu posición en el mundo del
tarot.
Así por ejemplo, si eres una persona que cree en la magia y
que se interesa por la dimensión psíquica del trabajo con las
cartas, tu marca personal tiene que estar en consonancia con
estas creencias. En cambio, si te orientas hacia el mundo de la
terapia y ves las cartas como consejeras que permiten reconocer
las opciones que tiene el individuo ante sí, tu imagen de marca
personal tendrá que transitar por un camino diferente.
De este modo, nadie se viste de mago o hechicera para posar
para una foto publicitaria si no pretende transmitir un mensaje
acorde con el aspecto más mágico y esotérico del tarot. Por tanto,
el tipo de frases que usas como eslóganes publicitarios difiere si
piensas que las cartas predicen el futuro o si crees que son un
elemento de autoconocimiento.
A lo largo de este libro, espero poder ayudarte a afinar tus
ideas acerca de cuál es tu marca personal y cómo hacerla llegar
a tu clientela. Pero de momento, puedes reflexionar acerca de las
contestaciones que has dado al cuestionario presentado
anteriormente. Observa tus respuestas desde el punto de vista de
cómo definen tu marca personal, esa marca que quieres mostrar
al mundo con legítimo orgullo.
Antes de terminar este capítulo, quiero volver a incidir en un
punto muy importante: si no eres una persona muy extrovertida,
no te desanimes. Al contrario, toma tu camino en el mundo del
tarot como una oportunidad para estar en contacto con muchas
personas, para aprender a abrirte más, y para hacerte más
accesible al mundo que te rodea.
Ten en cuenta esto: cada uno de nosotros tiene un don, y la
mayoría tenemos más de uno. Si te escondes, si limitas tu
exposición a los demás, les estás negando tu don, y te estás
negando una oportunidad de crecer, de aprender, de brillar y de
paso, de mejorar tu economía.
Si tienes un don con las cartas del tarot, ¿a qué estás
esperando para compartirlo con los demás? El público está
deseoso de encontrar buenos profesionales, y probablemente tú
eres la persona que tu comunidad necesita para poner al tarot en
el lugar que le corresponde.
Como bien dice Marianne Williamson en su libro Volver al
amor: "Nuestro miedo más profundo es que somos enormemente
poderosos. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos
asusta. (...) Hacerte pequeño no le hace ningún bien al mundo".
¿Te atreves ahora a brillar o vas a seguir en la oscuridad?
El comienzo: mejorando tu
destreza en la lectura
Ahora que ya has decidido dar un paso adelante, desde el
papel del aprendiz hacia el estatus del profesional, o bien si ya
trabajas con el tarot y deseas mejorar tu práctica, es el momento
de comenzar por el principio.
El principio, como no podía ser de otra manera, tiene que ver
con tu calidad como tarotista. Difícilmente puedes prosperar en
una profesión, sea la que sea, si no te esfuerzas por dar lo
máximo de ti, y el tarot no es una excepción.
Así, aunque la competencia en este sector sea dura, no es
algo que debas temer. Ten siempre en cuenta que nadie tiene lo
que tú puedes aportar. Tú tienes cualidades únicas, experiencias
propias y una forma de ser que es inimitable. Ahora bien, por
muy buenas que sean tus capacidades, no servirán de nada si no
te esfuerzas por ofrecer la máxima calidad en tu trabajo.
Es cuestión de práctica
Un paso esencial a la hora de mejorar tu destreza con las
cartas consiste, como puedes imaginar, en practicar y practicar.
Ningún conocimiento, ni la intuición más poderosa, sustituye a la
práctica repetida, constante, con tu mazo del tarot.
Para empezar, practica la mezcla de cartas en todas sus
variantes: distributiva, en círculos, en paquetes o con cualquier
sistema que conozcas. Hazlo hasta que tengas mucha destreza y
se convierta en un acto natural, que puedas realizas incluso con
los ojos cerrados.
Piensa que cuando trabajes con personas debes dedicar toda
tu atención al cliente, por lo que el hecho de mezclar las cartas
tiene que ser para ti un acto natural que no requiera ningún
esfuerzo por tu parte.
Como es lógico, tendrás que realizar muchas lecturas antes de
ponerte a trabajar con clientes, ya que la soltura sólo se adquiere
con la experiencia. Por ese motivo, aquí te propongo algunas
ideas para que adquieras esa experiencia:

Haz muchas lecturas a tus familiares y amigos.


Trabaja con diferentes preguntas y prueba distintas tiradas.
Intenta olvidar lo que conoces acerca de estas personas y
haz tus lecturas como si fueran clientes desconocidos. Al
finalizar la sesión, pide la opinión de tus consultantes, no
sólo acerca de tu grado de acierto con las cartas, sino en tu
desempeño como profesional. Intenta no trabajar siempre con
los mismos consultantes.
Realiza lecturas imaginarias a personas que conoces,
pero que no están presentes. Por ejemplo, puedes probar con
tus contactos de Facebook, o con amigos que viven lejos de
ti. No hace falta que pidas permiso a esas personas, puesto
que no se trata de entrar en su intimidad, sino de practicar en
sesiones imaginarias. Lo que surja en las tiradas debe quedar
reservado en tu interior.
Piensa en personajes famosos, que pueden ser tanto de
la actualidad como individuos célebres de la historia. Pon su
fotografía sobre tu mesa y realiza lecturas como si se tratara
de auténticos clientes tuyos. ¿Te imaginas lo divertido que
puede ser echar las cartas a Cleopatra, a Napoleón, o a la
celebridad del momento que ocupa las portadas de las
revistas del corazón?
Realiza ejercicios como los que propongo en mi libro 111
ejercicios con el tarot o en títulos similares. Uno de los
ejercicios que más te ayudarán a mantener tu conexión con
el tarot consiste en extraer una carta al día y meditar sobre
ella a lo largo de la jornada.
Por supuesto, hazte muchas tiradas e interprétalas. Y
no, no tengas miedo. En contra de lo que creen muchas
personas, leer el tarot para uno mismo no es perjudicial en
absoluto. Yo lo hago desde hace más de treinta y cinco años
y no me ha pasado nada malo. La única dificultad de
echarse las cartas a uno mismo consiste en que es difícil ser
imparcial con aquello que nos afecta más directamente, pero
precisamente por eso debes hacerlo, hasta que aprendas a
desarrollar la objetividad con tus propios problemas.
Grábate en tus lecturas de práctica y escucha a
continuación esas grabaciones. Presta atención al ritmo con
que lees las cartas, las pausas, los momentos de duda o
incluso al tipo de expresiones que utilizas con frecuencia.
Observa tus muletillas lingüísticas y haz lo posible para
reducirlas. Si lo deseas, puedes incluso filmarte en video (lo
puedes hacer con una simple webcam) y estudia tus
movimientos, el lenguaje corporal del que normalmente no
eres consciente. Ponte en el lugar de un cliente potencial y no
te avergüences a la hora de escucharte o verte.
Acude a que algún profesional con experiencia te
lea las cartas. Observa atentamente su estilo de trabajo.
Toma nota mental de lo que te gusta y lo que no. Piensa que
colocarse en la posición del cliente es una manera muy
interesante de aprender a mejorar tu formación como
tarotista profesional. En caso de que acudas a distintos
profesionales para aprender, te recomiendo que no digas
que eres tarotista, de manera que nadie se sienta juzgado u
observado de manera crítica.

No me cansaré de repetirlo, por muy buenas que sean tus


habilidades, por afinada que esté tu percepción, necesitas
practicar, practicar y practicar. Cualquier aficionado puede hacer
una buena lectura, pero realizar varias seguidas en una jornada
de trabajo, manteniendo al máximo la concentración y sin perder
la calidad de las interpretaciones, es lo que diferencia a los
aprendices de los maestros.
Los bloqueos a la hora de leer
las cartas
Es cierto, no obstante, que por mucho que practiques, antes o
después sufrirás algún tipo de bloqueo, ya que es algo que puede
ocurrirle a cualquier lector del tarot en un momento u otro del
trabajo. Por ejemplo, cuando se cruza algún pensamiento ajeno
al tema que estamos tratando, es fácil "perder el hilo" de los
pensamientos. O bien, cuando surge una carta en una posición
especialmente difícil de interpretar.
También hay clientes que son capaces de desconcentrar al
tarotista con sus continuos comentarios o con sus reacciones ante
la lectura. El mejor profesional es, a fin de cuentas un ser humano,
y no hay forma de librarse de cometer pequeños errores.
Ahora bien, no hay que confundir el bloqueo circunstancial,
que cualquiera puede sufrir en el momento menos oportuno, con
una verdadera dificultad para leer las cartas, que se repite día
tras día. Como es lógico, el primer problema tiene una solución
relativamente fácil, pero el segundo, la dificultad real para
conectar con las cartas en presencia de un cliente, requiere un
trabajo más profundo.
En este apartado analizaremos ambos problemas, e intentaré
dar soluciones tanto para aquellos momentos en que te encuentres
en el primer caso, como si lo que estás sufriendo es una
verdadera incapacidad para interpretar los naipes.
Como ya se ha comentado, el bloqueo circunstancial es algo
que puede ocurrirle hasta al mejor profesional en cualquier
momento, por lo que es muy recomendable que, aunque no hayas
sufrido nunca este problema, leas los consejos que se dan a
continuación. Nunca se sabe cuándo tendrás que echar mano de
ellos.
Estos trucos se pueden usar de manera individual o
combinándolos entre sí, y suelen ser bastante efectivos:

Memorizar frases o palabras clave. Este truco es


especialmente efectivo para las personas que gozan de
buena memoria, y es bastante recomendable para aquellos
que aún están en una fase inicial de su profesión. Consiste en
memorizar una frase para cada carta, o bien una o dos
palabras claves que puedas recordar en momentos de
bloqueo. Esto es relativamente sencillo si tienes una lista a
mano y de vez en cuando la revisas. Para las personas de
memoria más débil, es útil revisar la lista con las cartas en la
mano, asociando el diseño de la misma con las palabras, ya
que las claves visuales ayudan a esta tarea. En definitiva, se
trata de tener unas palabras clave que puedas repetirte
mentalmente mientras observas la carta. Este simple truco te
puede ayudar a salir de muchos bloqueos mentales.
Describe la carta en voz alta. Otra forma de afrontar
los momentos en blanco consiste en hacer una descripción de
viva voz de la imagen que aparece en el naipe. Si hay un
personaje en ella, comienza asumiendo que puede ser el
consultante, si tu intuición te indica que lo hagas así, o bien
alguna persona de su entorno. Algunos tarots, como el Rider-
Waite o derivados, son especialmente apropiados para este
fin, pues tienen ilustraciones evocativas en todos los naipes,
incluyendo el Arcano Menor. Une en tu lectura la imagen que
se observa en el arcano con la posición que ocupa en la
tirada. Por ejemplo, si en una lectura aparece el Cuatro de
Copas (Rider-Waite), puedes empezar diciendo: "veo a una
persona que está sentada, protegida, y que parece estar
reflexionando u observando lo que tiene ante sí, siento que
eres tú y dado que la carta aparece en la posición del
presente, entiendo que es la fase en la que estás en este
momento, aunque como ves hay algo que viene desde atrás,
una copa que flota en el aire y que puede significar...". A
partir de ahí, deja fluir tu intuición.
Continúa con otra carta más fácil. También puedes
afrontar el instante en que una carta te bloquea pasando a
otro naipe de la tirada. Nadie te dice en qué orden tienes
que leer las cartas, así que comienza por donde te resulte
más fácil o por donde sientas que tu intuición se mueve con
más facilidad. Si en el transcurso de esta lectura el cliente te
indica que has dejado una carta atrás, simplemente puedes
decir que volverás sobre ella después ya que hay otra que te
parece más importante, sin dar más explicaciones. Por
supuesto, más adelante tendrás que volver sobre la carta que
te causó el bloqueo, puesto que el cliente espera que lo
hagas. Pero para cuando vuelvas, probablemente sentirás
que tu mente y tu intuición están más centradas. Procede aquí
como un niño que está aprendiendo a caminar. Das un paso,
buscas la complicidad del consultante, adquieres seguridad,
das otro paso, etcétera.
Busca la cooperación del consultante. Señala la carta
que te bloquea y pregunta con toda tranquilidad al cliente:
"¿qué ves aquí?". No esperes, claro está, una interpretación
perfecta de la carta, sino su propia visión de lo que está
reflejado en el naipe. Lo que te indique está muy
directamente conectado con aquello que hierve en su interior,
así que presta mucha atención. A partir de lo que la persona
te dice, elabora una interpretación y sigue con el resto de los
naipes. Por supuesto, no debes abusar de este recurso,
puesto que si lo haces con demasiada frecuencia dentro de
una misma consulta, tu cliente podría preguntarse si hace
bien invirtiendo su dinero en ti.
Da una primera interpretación y pregunta al
cliente por su situación personal. Por ejemplo, si surge
una carta que se refiere a la pareja (como los Enamorados o
el 2 de Copas) dentro de una tirada referida al trabajo,
puedes decir algo como esto: "veo que el tema del amor y
las relaciones está muy relacionado con tu trabajo, ¿tienes
pareja en la actualidad?". A partir de la respuesta que te
proporcione, puedes avanzar en la lectura. Este método es
mejor que el anterior, puesto que el cliente entiende que
sabes por dónde vas y simplemente debe dar un poco de
información para que te orientes en la dirección correcta.
Recupera tu concentración. Mira durante un instante a
una zona vacía de tu tapete de trabajo. Si usas una tela de
color negro para trabajar con tus cartas, deja que tu mirada
descanse en el espacio más tranquilo. Toma una respiración
lenta y vuelve a tu lectura. Es muy probable que a partir de
ahí, todo fluya con más facilidad.

Como se ha comentado, todos estos recursos son de utilidad


en el caso de que tengas un bloqueo momentáneo a la hora de
leer las cartas, pero si tu problema es más persistente y sientes
que cada vez te resulta más difícil mantener tu concentración,
deberías tener en cuenta otros aspectos.
En primer lugar, deberías observar si el bloqueo te acompaña
desde el principio de tu trabajo profesional con las cartas. En ese
caso, te recomiendo que te detengas y medites acerca de qué es
lo que te está impidiendo tu progreso. Ten en cuenta estas
cuestiones.

¿Tienes dudas acerca de tus habilidades como tarotista? Si


no tienes la seguridad de que tu trabajo sea realmente
bueno, te recomiendo que practiques y practiques sin parar.
No hay otro camino, y si no me crees, fíjate en los
deportistas de élite o en los grandes intérpretes escénicos.
¿Acaso crees que sus éxitos se deben a un don milagroso?
No, detrás de cada una de esas personas que brillan en sus
profesiones hay años de práctica, de esfuerzos y de
sacrificio. No es necesario que te esfuerces tanto para ser un
buen tarotista, pero tampoco pienses que basta con tener un
don mágico para que todo fluya. No sobreestimes el talento,
puesto que la práctica es mucho más de la mitad de tu éxito.
¿Acaso crees que no mereces ganar dinero con las cartas?
Aunque este es un impedimento que se tratará con más
detalle en un capítulo posterior, te adelanto que si este es tu
problema, deberías plantearte en serio tu actitud hacia el
dinero. Es muy difícil mantener una carrera profesional si tu
posición en este sentido no es clara, puesto que al primer
contratiempo, o cuando el agotamiento haga presa en ti,
tendrás pocos argumentos para no abandonar la práctica.
¿Te confunde la variedad de significados que acuden a tu
mente cuando ves una carta del tarot? Esto no debería ser un
problema si has practicado suficientemente realizando
muchas tiradas. Aun así, es posible que tu mente racional
esté interfiriendo en tu capacidad intuitiva. Si crees que este
es tu caso, te recomiendo que estudies con atención el
capítulo relacionado con el desarrollo de la intuición que se
desarrolla más adelante en este libro.
¿Te cuesta centrarte porque no te vienen suficientes ideas a la
cabeza? La rigidez mental puede ser también un obstáculo
para realizar buenas lecturas. Lee el capítulo dedicado al
desarrollo de la imaginación que se presenta más adelante.
En contra de lo que muchos creen, la imaginación, que es la
llave para abrir la mente, es un aliado esencial del
profesional del tarot.

Si has podido trabajar sin problemas durante mucho tiempo, y


observas que últimamente te bloqueas cada vez más en tus
lecturas, deberías tener en cuenta estas cuestiones.

¿Estás descansando lo suficiente? Quizás estás dedicando


mucho tiempo al tarot, descuidando el ocio así como el
contacto con la familia y los seres queridos. Aquí sirve de
poco pensar que "este es el ritmo que vengo llevando desde
hace años", porque las circunstancias cambian, y no en
todos los momentos tenemos la misma energía ni el mismo
entusiasmo ante el trabajo.
¿Has perdido la ilusión? No deberías extrañarte si, después
de mucho tiempo con el tarot, has dejado de sentir el mismo
interés del principio. Si sientes que has perdido la ilusión por
las cartas, tómate unas vacaciones. Olvida el tarot por una
temporada, e incluso medita acerca de si deberías modificar
el rumbo de tu vida. No hay por qué temer al cambio, ni a
probar nuevas experiencias. A lo mejor es sólo un paréntesis
o quizás sea una despedida para siempre. Pero nunca
deberías mantenerte en una profesión tan exigente como esta
si sientes que ya no resuena contigo. Ni tú ni tus clientes se
merecen algo así.
¿Te has cansado de escuchar los problemas de los demás?
No te sientas mal por ello, puesto que esto es algo que le
sucede a casi todos los profesionales que trabajan con
personas en un momento u otro de su carrera. Estar en
contacto con el dolor ajeno es agotador, y por mucho que
quieras desconectar y hacer limpiezas energéticas (como
aprenderás más adelante), puede que llegue un momento en
que necesites tomarte un descanso prolongado para ocuparte
de ti y tus seres más próximos. Si lo necesitas, hazlo.

En todo caso, espero que estos pequeños contratiempos no


sean prolongados, y que con todos estos consejos y los que se
dan a lo largo de este libro, puedas disfrutar de una larga y
fructífera carrera en el mundo del tarot.
Buscando un lugar para
trabajar
Un aficionado del tarot puede realizar lecturas en cualquier
lugar, en la mesa de su cocina o en casa de un amigo, pero si
quieres ser profesional del tarot necesitarás un espacio adecuado,
un lugar físico donde realizar tu actividad.
Incluso en el caso de que te dediques a hacer lecturas a
distancia, por teléfono o a través de videoconferencia, deberás
disponer de un espacio tranquilo, en el que nadie te moleste y en
el que poder realizar tu actividad de un modo que sea correcto
para ti y respetuoso con tus clientes.
Por otro lado, tal como se valoran las cosas en nuestra
sociedad, el lugar en el que trabajas forma parte de esa primera
buena impresión tan necesaria, puesto que muestra quién eres
como profesional y la seriedad de tu práctica. El lugar donde
echas las cartas y la forma en que lo decoras es una parte
importante de tu marca personal.
Así, no es lo mismo disponer de un buen espacio que hacerlo
en condiciones precarias, aunque como es lógico, el mejor
despacho no sirve de nada si tu desempeño profesional no es del
agrado de tus clientes.
Existen diversas opciones a la hora de escoger un entorno de
trabajo. Cada lugar tiene ventajas e inconvenientes, y tú deberías
escoger aquel que resulte más apropiado para ti. Ahora bien, en
muchas ocasiones la realidad económica no te dejará elegir y
deberás conformarte con aquello de lo que puedas disponer. En
cualquier caso, es importante conocer las diversas posibilidades
que puedes encontrar.
A continuación vamos a estudiar los espacios de trabajo más
comunes.
En el propio domicilio
Usar una habitación del hogar tiene ciertas ventajas, que
detallamos a continuación:

Es cómodo. En ningún sitio estarás más a gusto que en tu


propio hogar.
Evitas desplazamientos que siempre implican una pérdida de
tiempo, de modo que tu tiempo se aprovecha mejor.
Permite un horario de trabajo más amplio, ya que se pueden
recibir clientes a distintas horas, dependiendo de tu propio
horario personal u ocupaciones. Puedes así compatibilizar la
lectura del tarot con las tareas domésticas, con el cuidado de
los hijos o con otro trabajo que realices desde el hogar.
Es la alternativa más económica, pues evita cualquier coste
añadido, tanto en alquileres como en desplazamientos.
Como se trata de tu propio domicilio, puedes decorar el
lugar de trabajo a tu antojo, creando la atmósfera que
deseas para tus lecturas.

Ahora bien, esta modalidad tiene algunos inconvenientes que


conviene explicar:

Dificulta la separación entre trabajo y ocio, entre el espacio


laboral y el espacio privado o familiar. Esto puede ser
especialmente molesto cuando se reciben clientes a diferentes
horas.
Como consecuencia de lo anterior, el profesional o su
familia, se pueden sentir "invadidos" por la presencia de los
clientes. Una forma de evitar esto consiste en separar
claramente el espacio laboral del profesional, incluso
utilizando distintas puertas de acceso si el domicilio lo
permite. También es conveniente tener un horario de trabajo
estricto, fuera del cual no se admitan consultas. De este
modo, tanto nosotros como nuestra familia sabemos con qué
tiempo contamos para cada ámbito de la vida.
Aunque no es habitual que surjan problemas, en ocasiones
no es deseable que ciertos clientes "problemáticos" conozcan
la ubicación de tu domicilio.
Dependiendo de tus circunstancias personales, y sobre todo
con clientes nuevos y desconocidos, puedes sentir más
seguridad si en la casa hay un familiar adulto que pueda
hacerse cargo de cualquier situación.

En resumen, esta es la opción más sencilla, especialmente


para aquellos que están comenzando y no quieren tomar el riesgo
económico de alquilar un local. Eso sí, no es adecuado para las
personas muy celosas de su privacidad, que vivan solas o que
teman por su seguridad. Por supuesto, no es una opción viable a
menos que dispongas del espacio adecuado en tu hogar.
Requiere además poner ciertas barreras claras entre el espacio y
el tiempo que se dedica a la profesión y a la vida personal y
familiar.
En una oficina propia
Como en el caso anterior, la opción de alquilar una oficina
propia que podemos usar como despacho tiene ventajas e
inconvenientes. Algunas ventajas son:

Dispones de un espacio exclusivamente dedicado al trabajo,


lo que otorga una imagen más seria y profesional que recibir
a los clientes en tu propia casa.
Acudir a una oficina crea una barrera psicológica entre el
espacio donde vives y aquel donde trabajas. Esta forma de
separar la vida laboral y personal es muy sana a nivel
mental.
Si vives en un centro urbano, existen múltiples opciones de
alquiler de oficinas, a precios muy diversos. También puedes
arrendar una parte de una oficina más amplia, lo que
reducirá mucho tus costes por alquiler, o bien puedes unirte a
otros profesionales y compartir un espacio por horas.
Desplazarte a un lugar diferente a tu hogar te facilita tener
unos horarios de trabajo definidos.
Como en el caso del hogar, puedes decorar tu oficina de
manera que se adecúe a tus gustos o puedes realizar incluso
alguna obra menor que sea necesaria.

En cambio, los inconvenientes más notorios son:

Como es lógico, alquilar una oficina cuesta dinero. Debes


tener en cuenta aquí no sólo el gasto del alquiler, sino los
costes de comunidad y los recibos correspondientes de agua,
luz, calefacción, etc. En algunos casos, se te exigirá una
fianza equivalente a varios meses de alquiler, lo que supone
adelantar una suma importante de dinero.
Si quieres trabajar de forma legal y evitar problemas, es
necesario contar con un seguro que cubra cualquier
accidente que pueda ocurrir en el local.
Debes valorar muy bien lo que estás en disposición de gastar
y cuántas horas de trabajo requiere cubrir esos gastos. Esto
no es fácil de calcular si estás iniciando tu actividad.
Ir a la oficina implica tiempo y a veces gastos de
desplazamiento que no son desdeñables. Estos gastos forman
parte de la contabilidad de tu negocio y debes tenerlos en
cuenta.
Por último, firmar un contrato de arrendamiento significa,
evidentemente, crearte un compromiso que debes cumplir.
Esto puede no ser un inconveniente si tienes un cierto rodaje
en el mundo del tarot, una clientela, y sabes con seguridad
que esto es lo que vas a hacer en adelante. Pero si estás
comenzando, quizás no tengas tanta seguridad a la hora de
adquirir ese compromiso.

Sin duda, esta es la mejor opción para aquellas personas que


desean obtener el máximo rendimiento de su trabajo y dar una
imagen de completa profesionalidad. Máxime si tienes
oportunidad de encontrar un local que sea adecuado para ti. Por
otro lado, si estás empezando debes saber que los gastos son
seguros, pero los ingresos no lo son tanto.
En un local ajeno
Es usual que las herboristerías, tiendas esotéricas o librerías
especializadas tengan algún espacio que puede ser utilizado
para leer el Tarot, así que es buena idea acudir a estos comercios
en busca de un nicho donde trabajar.
Si vives en una población grande deberías explorar el entorno
en busca de lugares apropiados para pasar consulta. Ten siempre
a mano algo de publicidad y tu tarjeta de visita. Como es lógico,
cuando hables con los propietarios de los diversos negocios te
encontrarás con personas que tienen un concepto negativo del
Tarot. En ese caso no discutas ni intentes convencerles, ya que es
una pérdida de tiempo. Simplemente, da las gracias a la persona
por su atención y vete.
En otros casos, verás que el lugar ya está ocupado por otra
persona que lee las cartas. En esas circunstancias lo más
recomendable es no intentar competir, ni usurpar el puesto del
profesional ya establecido. Déjale en su territorio ya conquistado
y ocúpate de buscar un espacio libre para ti en otro lugar. De
todos modos, no es mala idea dejar tu tarjeta al propietario, por
si en algún futuro el espacio quedara vacante.
Intentar quitar el puesto o competir con otro profesional
asentado puede ser negativo por varios motivos:

Te creas un posible enemigo, cosa que nunca es buena en


ningún orden de la vida.
Siempre hay que seguir el antiguo adagio de "no hagas al
otro lo que no quieres que te hagan a ti".
Si se trata de una persona con mayor experiencia que tú, lo
cual es más que probable, puedes salir perdiendo en las
comparaciones.
Por regla general, el propietario va a confiar más en una
persona que conoce que en alguien que se presenta como
novedad.
Piensa que siempre hay más lugares en los que trabajar y no
tienes por qué centrarte en uno concreto.
En definitiva, alégrate de que los demás tengan trabajo,
porque eso significa que también habrá un espacio para ti en
algún lugar.

Si surge la posibilidad de trabajar en el local, interésate por


las condiciones, el horario de apertura, etcétera. En algunos
lugares el propietario cobra un porcentaje por consulta, mientras
que en otros simplemente te dejará un espacio que deberás pagar
con un pequeño alquiler. Como es lógico, la primera opción es la
más conveniente para ti, pues sólo pagas si tienes clientela.
Además, si el propietario cobra por cliente atendido, estará más
interesado en recomendar tus servicios, lo que es beneficioso para
ambos.
Las principales ventajas de pasar consulta en un local son las
siguientes:

Es lo más parecido a tener una oficina propia, en el que


puedes atender a cualquier cliente de forma segura, seria y
con un aura de profesionalidad.
Es más económico que alquilar un local, y si acuerdas con el
propietario pagar un porcentaje por cliente atendido, no
expones tu propio capital.
Una tienda o un centro siempre tienen un flujo de clientes que
puedes aprovechar desde el primer día. En muchos casos se
trata de clientes habituales. Éstos confían en el criterio del
propietario y pueden ser más proclives a usar tus servicios si
éste te recomienda.

Algunos inconvenientes de esta opción son:

Tienes que compartir parte de tus ganancias, aunque


generalmente será más económico que alquilar un local. Si
tienes poca clientela o estás empezando, puede ser una
buena opción, pero si tienes muchos clientes, quizás no te
compense tanto.
Por regla general no te dejarán hacer grandes cambios en la
decoración, sobre todo si el espacio es compartido por otros
profesionales en otros horarios. De todos modos, siempre
puedes llevar algunos objetos personales y ponerlos en tu
mesa mientras trabajas.
Si no dispones de una oficina cerrada, puede ser incómodo
trabajar con tus clientes. En un local siempre hay gente que
entra y sale y no existe demasiada intimidad.
Pero la mayor dificultad de todas es que en cierto modo,
actúas como un empleado, aunque no estés en nómina ni
cobres un sueldo. Si el dueño no está de acuerdo con tu
forma de trabajar, te lo hará saber, independientemente de
que tú creas estar actuando correctamente. Así que para bien
o para mal, estás siempre en una posición subordinada, en
la que tendrás que aceptar las normas de la casa y atender a
los clientes tal como los propietarios desean. Por ese motivo
es muy importante hablar previamente sobre estos extremos,
saber cómo son y cómo piensan los dueños del local, ya que
en caso de discrepancia, tienes todas las de perder.

A continuación te ofrezco algunos consejos importantes, que


serán superfluos para aquellos que hayan trabajado en ventas o
cara al público, pero que conviene tener en cuenta:

Ponte siempre en el lugar de los propietarios. Para ellos, su


reputación es muy importante, y es lógico. Tú, como
colaborador, puedes irte en cualquier momento y empezar en
cualquier otro lugar, pero los propietarios seguirán en el
mismo sitio, dando la cara ante los clientes.
Nunca hagas nada que dañe la imagen del negocio.
Trata a los clientes del local con amabilidad y simpatía,
aunque no vengan a tu consulta. Piensa que mientras estés
allí, eres casi como un empleado más.
El cliente del local es lo primero. Cuando un comprador entra
por la puerta, hazte un lado para que sea atendido de
inmediato y no molestes.

En resumen, trabajar en un local ya establecido tiene grandes


ventajas, sobre todo si estás empezando y aún no tienes una
clientela propia. De este modo, se convierte en un lugar ideal
para ir creando una base de clientes sin necesidad de arriesgar
mucho dinero. Ahora bien, ten en cuenta que no sólo estarás
trabajando para tu cliente, sino que el propietario puede tener
algo que decir con respecto a tu rendimiento. Si eres una persona
adaptable y el propietario también es razonable, probablemente
no tengas problema.
En un establecimiento público
Desde que el maestro Alejandro Jodorowsky popularizara sus
lecturas del tarot en el Café Le Téméraire, no son pocos los
tarotistas que han aprendido a realizar su trabajo en
establecimientos públicos. En cierta medida, este entorno de
trabajo es similar al que se comentó en el apartado anterior,
aunque por estar abierto a un público más amplio, tiene ciertas
características propias.
Esta opción de trabajo tiene ciertas ventajas que se mencionan
a continuación:

Evitas los gastos de un alquiler, así como todo lo que esto


conlleva (recibos, seguros, etcétera).
Es un espacio donde entra y sale gente, lo que significa
visibilidad y publicidad. No te olvides de poder un cartel a la
entrada con los horarios y de tener algo de publicidad
disponible para cuando no estés.
Puedes establecer un buen acuerdo con los propietarios, de
manera que todos salgáis ganando. Por ejemplo, algunos
tarotistas hacen una tirada de cartas sin coste a cambio de
que el cliente haga una consumición en el establecimiento. El
beneficio aquí es la publicidad gratuita, ya que aprovecharás
para entregar a cada cliente una tarjeta con tu dirección y
teléfono.

En principio, a algunas personas les puede parecer una buena


idea echar las cartas en un local público, pero este espacio tiene
sus inconvenientes:
El más evidente es que el local no es tuyo, y si te dedicas a
efectuar tiradas con frecuencia debes pedir permiso al
propietario. En todo caso, un café tranquilo puede ser un
lugar adecuado para una lectura ocasional que no desees
realizar en tu domicilio u oficina.
Si realizas tiradas gratis a cambio de consumiciones, ten en
cuenta que las personas que buscan servicios gratuitos no
suelen ser las mismas que luego desean pagar por una
consulta. Así que puedes verte en la situación de trabajar
mucho a cambio de ningún beneficio.
Un local público no es el lugar más adecuado para tratar
ciertas preguntas privadas. A menos que dispongas de un
rincón algo apartado, puedes perder clientes por falta de
intimidad.
Siguiendo el punto anterior, puedes también perder a
algunos clientes que consideran que "no es serio" echar las
cartas en un café.

En resumen, hacer tiradas en una café tranquilo puede ser una


buena opción si quieres darte a conocer y ganar algo de
clientela. Pero hay que tener mucho cuidado con esta opción, ya
que puedes acabar trabajando mucho para nada.
De todos modos, como experiencia puntual puede ser muy
recomendable, ya que es una excelente terapia contra la timidez.
Por propia experiencia sé que en cuanto se despliegan las cartas
del tarot sobre una mesa de un local, de repente, todo el mundo
parece interesado en lo que ocurre. Si algún día haces la prueba,
te divertirás persiguiendo las miradas furtivas de los clientes,
dirigidas hacia ti y tu misteriosa baraja. Una lectura en un lugar
público te demostrará que aunque algunas personas hablen con
cierto desprecio del tarot, ellos también se mueren por una tirada.
En el domicilio del cliente
Si no dispones de un lugar donde trabajar, existe la opción de
acudir a casa del cliente. Desde mi punto de vista, esta no es, ni
de lejos, la mejor opción, pero quizá quieras explorar un nicho
de mercado realizando lecturas a domicilio.
La mayor ventaja de este tipo de trabajo consiste en que te
ahorrarás los costes de mantener una consulta propia. Pero esa es
la única ventaja. A partir de ahí, según mi criterio, son todo
desventajas.
En primer lugar, si eres mujer tenderás a evitar este tipo de
situaciones, con buenos motivos. Pero aunque seas un hombre,
acudir en solitario al hogar de una persona desconocida no es
algo que esté exento de riesgos. ¿Acaso sabes cuántas personas
viven allí y cuáles son sus intenciones?
Además, no sólo tienes que contar con el peligro físico, sino
que debes tener en cuenta que al acudir a un lugar desconocido a
echar las cartas, estás fuera de tu ambiente. Puede que el lugar
sea desagradable, que se reúnan varias personas a ver la sesión
y que te molesten con sus comentarios; puede que haya niños
corriendo y chillando por todas partes o que el vecindario sea
amenazante, o simplemente, es posible que, por el motivo que
sea, te sientas a disgusto en ese lugar.
¿Aún piensas que en esas condiciones puedes hacer un buen
trabajo? Lo más probable es que no.
Si aun así piensas que puede ser buena idea hacer algunas
lecturas a domicilio, te recomiendo que tengas en cuenta las
siguientes sugerencias:
La seguridad personal es lo primero. Si por algún motivo
tienes alguna duda acerca de acudir a un domicilio, no lo
hagas. Confía en tu instinto.
Debes tener una persona que se ocupe de tu seguridad, al
que llamaremos el "cuidador a distancia". Puede ser tu
pareja, un familiar o un amigo de confianza. Es muy
recomendable que tu cuidador sea un hombre y que
aprendas su número de teléfono de memoria, por lo que
pueda pasar. Esta persona debe saber cuándo acudes a una
cita, la dirección, el nombre de tu cliente y a qué hora vas a
terminar.
Lleva siempre contigo tu teléfono móvil encendido y con
carga de batería suficiente. Durante la consulta, ponlo en
silencio o en modo vibración, pero no lo apagues. Tenlo a
mano en tu bolso o en un bolsillo de tu ropa.
Cuando estés en casa del consultante, llama a tu cuidador en
presencia del cliente y dile algo como esto: "ya estoy en casa
de [nombre del cliente], terminaré a tal hora. Luego te veo".
Esto es suficiente para que un potencial agresor se lo piense
dos veces antes de intentar algo.
Tu cuidador debe tener instrucciones precisas acerca de qué
hacer en caso de que no vuelvas a llamar en un tiempo
prudencial.
Si acudes con tu coche, apárcalo cerca de la puerta del
cliente. El vehículo debe estar en buenas condiciones de uso
(debe arrancar a la primera) y con combustible suficiente.
Usa un dispositivo GPS para llegar directamente a tu destino
sin dar rodeos innecesarios ni tener que hacer preguntas a
extraños.
Si al llegar a la zona en cuestión no te sientes a gusto, o si
observas algo extraño, no acudas a la cita. Llama al cliente y
explícale que no va a poder ser. Si es posible, ofrécele otra
opción, como por ejemplo, realizar la consulta en un café.
Cuando acudes a una zona desconocida, es recomendable
hacerlo con cierta antelación. De este modo puedes dedicarte
durante unos minutos a ver el ambiente.
Si todo ha ido bien, cuando termines la sesión y estés en un
lugar seguro, como por ejemplo dentro de tu vehículo, llama
a tu cuidador y dile que ya has acabado. Nunca hagas esta
segunda llamada delante de tu cliente ni dentro de su casa.
Por supuesto, no te olvides de llevar tus cartas, un tapete y un
reloj, así como tu agenda o cualquier elemento que necesites
para la consulta.

En resumen, hacer lecturas en el domicilio del cliente es una


opción que sólo sería recomendable en aquellos casos en que
conozcas bien a la persona y el lugar en el que vive. En caso
contrario, sólo deberías hacer este tipo de trabajo con las debidas
precauciones.
Estas son las posibilidades que tienes para trabajar con tus
cartas en un lugar físico. Ahora bien, con estas opciones no se
agotan todos los espacios en los que te puedes encontrar con tus
clientes. Existe un nuevo lugar, el espacio virtual de Internet, así
como el ya clásico de las consultas telefónicas que, por su
carácter específico, se abordarán en un capítulo posterior de este
libro.
Dando forma a tu espacio
de trabajo
Si ya cuentas con un lugar en el que trabajar, es hora de darle
forma para que resulte adecuado, tanto desde el punto de vista
práctico como en el plano estético o de gustos personales.
Evidentemente, si el espacio del que dispones está en un local
ajeno, hay poco que puedes hacer por cambiar las condiciones
del lugar. Si acaso, llevar contigo tus cartas, tu tapete, algunos
cristales, velas, incienso, u objetos de poder que te ayuden a
crear cierta atmósfera, y poco más.
Pero si dispones de un espacio que puedas transformar, no
dudes en ponerte manos a la obra, aunando lo práctico, puesto
que es un espacio de trabajo, con lo estético.
A la hora de crear tu espacio de trabajo, debes tener en
cuenta una cuestión fundamental: ¿qué atmósfera quieres crear en
tus consultas?
Esta cuestión se relaciona directamente con tu propio estilo de
trabajo, es decir, con tus creencias acerca del Tarot y de la vida
en general. También se relaciona con lo que deseas que reciba el
cliente, con la imagen que quieres proyectar sobre él. En otras
palabras, la manera en que distribuyas y decores el espacio está
directamente relacionada con lo que quieres que sea tu marca
personal.
Todo lo que hacemos está impregnado de nuestro estilo, y uno
de los errores que podemos cometer como profesionales es
ignorar qué estilo es éste. Tu estilo es una parte esencial de tu
marca personal, de lo que transmites a tus clientes a través de tu
publicidad, de la forma en que atiendes las consultas, de cómo
entiendes el tarot y del tipo de respuestas que das ante las
preguntas que se te formulan. Tu estilo se nota en la manera en
que consuelas a una persona que rompe a llorar en tu consulta, o
en el modo en que respondes una duda existencial.
No existe un tarot imparcial, del mismo modo que no hay un
hablante nativo de cualquier idioma que no tenga un acento
particular. El tipo de tarot que practiques tiene, por tanto, un
acento particular que vendrá influido por ser la persona que eres
y por mantener las creencias que tienes.
Hay diversas formas de encarar el tarot, y seguramente te
identificarás con una o varias de las siguientes.
El estilo mágico-espiritual es el que muchas personas
asocian con el tarot tradicional. Los profesionales que se inclinan
por esta visión del tarot suelen dan consejos mágicos, o invitan a
sus clientes a realizar rituales con los que solucionar sus
problemas. En su trabajo adoptan el papel de la hechicera
tradicional o bien se decantan por usar un estilo más próximo a la
new-age. A la hora de decorar el despacho, tienden a usar
imágenes de diosas, brujas o ángeles. Si un cliente llega a ellos
con un conflicto matrimonial, le propondrán un ritual mágico para
resolver el problema, o bien le indicarán que tiene que buscar la
solución del conflicto a través de la exploración de sus vidas
pasadas, por poner dos ejemplos.
El tarotista práctico o directo, en cambio, siente que su
deber es transmitir el mensaje de las cartas tal y como lo percibe,
sin añadir a la lectura ninguna connotación especial. Para este
tarotista, las cartas son un canal por el que fluye información, y
simplemente deben estar abiertos a transmitirla del modo más
preciso posible. Son profesionales que saben dar buenos consejos
sobre temas concretos, pero no se implican demasiado en la vida
del consultante. Generalmente confían en su intuición, que es
excelente, y que les permite captar con cierta seguridad el futuro
probable de cualquier situación. Por ejemplo, si el cliente quiere
saber cómo está su relación de pareja, este profesional se limita a
echar las cartas y decir cómo irán las cosas, puesto que suele ser
un firme defensor del destino como algo fijo e inamovible.
Los tarotistas que se ajustan a un perfil terapéutico
suelen estar interesados en la posibilidad de usar las cartas como
herramienta de sanación. En general son personas con una visión
psicológica de los problemas humanos y tienden a dar menos
importancia a los aspectos mágicos o místicos. Estos profesionales
sienten que su deber es ayudar a que el cliente conecte con sus
emociones, al tiempo que le consuelan y le dan fuerzas para
afrontar el sufrimiento. Ante la pregunta sobre un problema de
pareja, este profesional no sólo hará una lectura, sino que
intentará profundizar en los conflictos que puedan existir, dando
pistas acerca de cómo buscar soluciones. Para esta persona, el
destino no está escrito, y se puede cambiar en la medida en que
el consultante esté dispuesto a sanar sus heridas y transformarse
en el proceso.
El maestro, en cambio, es una persona que está deseosa de
compartir información y de educar al cliente. Un tarotista que
entre en esta definición es un profesional que hace más preguntas
que las que responde, puesto que reconoce que las preguntas
tienen un valor superior a la hora de conocer la realidad. El
maestro es ante todo un filósofo con un tarot en la mano, y es
excelente a la hora de impartir enseñanzas o de dar clases.
Suelen ser personas que mantienen una cierta distancia con sus
clientes, sin implicarse demasiado en sus problemas, pero que
pueden ayudar mucho a aquellos que quieran crecer por sí
mismos. Ante un problema sentimental, el maestro hará que el
cliente se formule preguntas a través de las cartas, dejándole
espacio para que encuentre sus propias respuestas.
¿Has identificado cuál es tu estilo o estilos de trabajo? En
realidad, un buen tarotista debería ser una combinación de todos
los estilos antes mencionados, pero de un modo u otro, todos
sentimos más predilección por unos enfoques antes que por otros.
Pues bien, conociendo tu orientación básica, puedes dar
forma a tu espacio de trabajo, de manera que transmita mejor lo
que quieres expresar a tu cliente, teniendo en cuenta que es un
lugar en el que además vas a pasar muchas horas de tu tiempo.
¿Quieres crear un ambiente mágico en tu consulta, con una
bola de cristal sobre tu mesa? ¿O bien prefieres algo más sobrio,
incluso austero? ¿Te gusta tener a tu alrededor estanterías repletas
de libros? ¿O prefieres disponer de un sofá para poder sentarte a
hablar con la persona sin necesidad de tener las cartas delante?
Piensa en detalles como la luz, que puede ser natural o
artificial. Medita acerca del uso de incienso o velas, que pueden
gustar a unos y molestar a otros. Piensa en los objetos decorativos
que van a estar en la sala, así como en los muebles y su
disposición. Dedica tiempo para valorar con exactitud qué es lo
quieres expresar a través de tu consulta y con qué medios cuentas
para transmitir esas sensaciones.
A continuación vamos a explorar los espacios específicos que
ocupan tanto el tarotista como el cliente, así como la persona que
espera su turno en tu consulta. Cada lugar tiene particularidades
que debes conocer.
El lugar del tarotista
Cuidar el lugar donde te sientas es de la máxima importancia,
ya que las consecuencias de estar en un sitio inapropiado, si bien
no se notan en el corto plazo, pueden ser bastante negativas a la
larga, manifestándose en forma de cansancio o dolor físico.
Observa a los animales. Ellos no duermen en cualquier sitio, y
siempre que pueden elegir, se ubican en los mismos lugares para
descansar o para comer. Algunas disciplinas, antiguas o
modernas, como el feng-shui o la geobiología, tratan el tema de
la energía de la tierra así como la disposición de los objetos en
los espacios donde vivimos y trabajamos.
Es bien sabido que el lugar preferido de un perro suele ser
beneficioso para el ser humano. Este espacio es lo que en
geobiología se denomina una zona "neutra". En cambio, los
gatos prefieren las zonas "geopáticas", es decir, aquellas cuya
energía es perjudicial para el ser humano. Estas zonas suelen
estar marcadas por el cruce de vetas de agua subterránea con las
redes de energía de la Tierra (llamadas "líneas de Hartmann").
Si sabes trabajar con el péndulo o las varillas de zahorí, te
recomiendo que explores tu espacio de trabajo en busca de
zonas neutras. Pero si no sabes usar estas herramientas, prueba
diferentes lugares que te parezcan apropiados. Sitúa tu silla sobre
ellos, siéntate y quédate un rato meditando. Observa tu cuerpo. Si
te sientes bien, confía en tu instinto. Si en cambio te cuesta
mantener la concentración, es muy posible que estés encima de
una zona a evitar.
Si haces una observación minuciosa de tu lugar de trabajo
descubrirás que en un espacio muy reducido, hay zonas positivas
y otras negativas. Estas últimas deberían estar libres, es decir no
debería ser ocupada ni por ti, ni por tu cliente, ni por la mesa
donde despliegas tus cartas.
Una zona geopática puede ser un buen lugar para poner un
pequeño altar con algunos cristales de cuarzo, flores o alguna
figura devocional (un buda, una diosa, etc.).
Si vas a trabajar muchas horas leyendo el Tarot, es importante
que busques una silla cómoda, en la que puedas apoyar los
brazos y que sea apropiada para tu columna.
Procura además que tu espalda esté situada en la proximidad
de una pared. Esta posición ayuda a sentirse más seguro y de
alguna manera proyecta mejor tu energía hacia el cliente. Nunca
dejes un gran espacio vacío detrás de ti, y de ningún modo tiene
que haber una puerta a tu espalda.
Procura que tu mesa tenga espacio suficiente para que puedas
extender tus cartas con comodidad, especialmente si te gusta
realizar tiradas con gran número de naipes. Con respecto al
material, el más adecuado es la madera, puesto que conecta con
el elemento Tierra y genera una gran estabilidad. En todo caso,
usa la mesa de la que puedas disponer o la que más te guste.
Sobre tu mesa de trabajo, coloca un tapete que creará un
espacio en el que te puedes concentrar, mezclar tus naipes y
realizar las tiradas. Además, es beneficioso para tus cartas, ya
que éstas tienden a desgastarse con el roce repetido sobre una
superficie dura. El color del mismo así como el tipo de tejido,
queda a tu elección, aunque mi recomendación es el fieltro de
color negro.
La tela de fieltro tiene una textura ideal que permite que las
cartas se deslicen, al tiempo que tiene cierta consistencia, que
evita que se formen arrugas al barajar tus naipes. Por otra parte,
el color negro permite ver las cartas con toda claridad y crea un
espacio donde la mente se puede relajar con cierta facilidad. En
los momentos en que tu pensamiento divague, puedes mirar a un
espacio vacío de tu tapete y te resultará muy fácil recuperar la
concentración.
En todo caso, si tus preferencias son otras, e incluso si no te
gusta usar un tapete y prefieres deslizar tus naipes sobre la mesa,
hazlo.
Resulta esencial contar con un reloj para determinar la
duración de las consultas. El reloj debe ser fácilmente visible tanto
para ti como para el cliente. Si te resulta más cómodo, puedes
tener dos relojes sincronizados, mirando en ambas direcciones.
En todo caso, el reloj que uses debe estar dentro de tu ángulo de
visión cuando miras las cartas, ya que así puedes controlar el
tiempo sin necesidad de mirarlo ostensiblemente.
Nunca controles el tiempo de una consulta mirando tu reloj de
muñeca o consultándolo en la pantalla de tu teléfono móvil. Es un
gesto muy desagradable para el cliente, puesto que puede pensar
que tienes prisa por acabar la sesión.
El lugar del consultante
El consultante debe disponer de una silla cómoda, pero no tan
cómoda que le invite a no querer levantarse. Una silla normal, sin
reposabrazos, pero con un buen cojín, es lo más adecuado.
Es conveniente disponer de una silla adicional, puesto que el
consultante puede venir acompañado de otra persona. En el caso
de que el consultante acudiera con más de un acompañante, es
recomendable que se queden fuera, no tanto por la escasez de
sillas en el interior, sino porque un exceso de personas en la sala
tiende a crear distracciones. De hecho, puede que prefieras
atender a tu cliente a solas, aunque debes tener en cuenta que
algunas personas querrán acudir a la consulta con alguien de
confianza.
Una vez tengas la silla del consultante ubicada en su lugar
frente a ti, siéntate en ese lugar durante unos minutos y observa
todo el espacio desde su posición.
Procura mirar lo que tienes delante con los ojos de un recién
llegado. Frente a ti está la mesa donde el tarotista te echará las
cartas, su silla, y todo lo que haya detrás. De este modo, observa
bien qué objetos están frente a la visión del cliente, puesto que
eso es lo que recordará con mayor facilidad cuando abandone tu
consulta.
Comprueba que los objetos que están dentro del campo de
visión del cliente son los adecuados para crear el ambiente que
deseas. Por ejemplo, a ti te puede gustar mucho el cuadro que
sitúas a tus espaldas, o bien tienes una estantería repleta de
objetos. Estos elementos pueden ser agradables para la vista, o
pueden ser una fuente de distracción para el cliente. Obsérvalo
todo con objetividad, y si tienes dudas, pide a alguna persona
amiga o a un familiar que se ubiquen en ese sitio y te den su
impresión.
Comprueba que las cartas se pueden ver correctamente desde
la posición del cliente, ya que si la mesa es demasiado ancha,
puede tener dificultades para observarlas.
Si lo deseas, puedes tener un perchero, para que el cliente
cuelgue su abrigo, o una mesita auxiliar donde las señoras dejen
el bolso. En definitiva, la mejor manera de asegurarte de que el
cliente tenga una buena experiencia cuando pase por tu consulta
es poniéndote en su lugar e intentar verlo todo desde su posición.
La sala de espera
Es un espacio importante cuando tienes que atender a varios
clientes en tu jornada. Piensa que siempre habrá un momento en
que alguien llega antes de tiempo, o en que la sesión se alarga
un poco más de lo previsto y se producen solapamientos.
Esta sala no tiene por qué ser demasiado grande. Procura
tener un par de sillas en ella, y si lo deseas, una mesita baja
donde poner algunas revistas o libros que hagan más entretenida
la espera. Si no tienes una mesita y no quieres gastar dinero,
adquiere un revistero.
Si tienes folletos de publicidad o bien información sobre tus
consultas de tarot o sobre otras actividades que realices, es
importante que estén visibles en esta zona de tu consulta.
Un último detalle, asegúrate que tanto la puerta como las
paredes que separan la sala de espera de tu consulta, aíslan bien
el sonido del interior. Ten en cuenta que resulta muy
desagradable estar en una sala de espera y escuchar todo lo que
se habla en una consulta que debería ser privada.
Esta comprobación es muy fácil de realizar, pidiendo a
alguien que hable dentro y situándote en la sala de espera, o
dejando una radio encendida en un programa hablado y con un
volumen normal. Lo importante aquí es que compruebes que
aunque se cuele un poco de sonido al exterior, no se entiende con
claridad lo que se está diciendo dentro.
En caso de que se distinga con claridad la voz, deberías
pensar en aislar al menos la puerta. Esto es relativamente fácil,
comprando una lámina de aislante acústico y pegándola en la
parte interior. Ahora bien, si el local no es de tu propiedad,
quizás debas contactar con el dueño del local para que te dé
permiso para hacerlo.
Otra solución, sin coste ni obras, para el problema del
aislamiento, consiste en poner música suave en la sala de espera.
Lo que necesitas tener en tu
consulta
Existe una serie de elementos que nunca deben faltar en tu
consulta y que deberías revisar antes de iniciar tu jornada de
trabajo. Algunos de ellos son:

Por supuesto, debes tener el mazo de cartas que sueles


usar en tus consultas. Es recomendable disponer de algunos
tarots más a tu disposición, ya que a veces puedes sentir el
deseo de usar una baraja específica con algún cliente en
particular.
Tu agenda, cerrada y colocada a un lado de tu mesa
cuando estás atendiendo al cliente. Procura tener siempre un
par de bolígrafos a mano para anotar nuevas consultas,
datos personales de tu cliente, etcétera.
Una caja de pañuelos de papel. A lo largo de tu
carrera profesional verás caer muchas lágrimas, así que más
vale que tengas algo a mano para secarlas. Quizá no sea
buena idea tener la caja a la vista, pero sí accesible en un
cajón de tu mesa, de manera que puedas sacarla en el
momento oportuno sin levantarte. Para una persona que llora
es desagradable ver que su interlocutor se levanta para ir a
buscar algo al otro extremo de la habitación.
Publicidad de tus servicios, si haces otras actividades al
margen del tarot. También información de futuros cursos o
talleres, si los realizas. Los clientes de una consulta de tarot
son un público perfecto para encontrar alumnos.
No deben faltar tus tarjetas de visita en buena cantidad.
Si tienes objetos a la venta, puedes disponerlos en una
vitrina lateral, o sobre una mesa auxiliar que sea visible. No
es recomendable que los tengas sobre tu mesa de trabajo,
pues distraes a tu cliente. Piensa que la persona ha venido
por el tarot, así que la compra es algo opcional.
Si aprovechas la consulta de tarot para aconsejar sobre
flores de Bach, asegúrate de tener frascos de gotero
vacíos en un cajón, así como agua destilada y una botella de
brandy para realizar las diluciones. Por supuesto, debes tener
tu set completo de flores siempre a mano, pero no visible
sobre la mesa.
En un cajón deberás tener tu cuaderno de contabilidad,
que puedes actualizar a diario al finalizar la jornada.
Por último, y no menos importante, debes tener espacio
suficiente para guardar documentos, archivadores y todo lo
que en general se requiere en una oficina. Si lo deseas,
puedes disponer todos esos elementos en una sala aparte, de
manera que no interfiera en la atmósfera que quieres crear
en tu consulta, o bien los puedes tener en un armario
cerrado. En todo caso, no olvides que todos estos elementos
prácticos son esenciales para mantener un cierto orden en tus
papeles. Y el orden significa ahorrar un tiempo valioso que
puedes aprovechar para lo que desees.
La consulta del tarot
Una consulta típica
Una vez que hemos dedicado tiempo a analizar el lugar
donde realizarás tu trabajo, es el momento de referirnos a lo que
se realiza dentro de ese espacio. En este capítulo hablaremos de
la sesión típica de tarot, que es la que se produce de manera
presencial en un despacho o consulta.
En primer lugar, y antes de iniciar tu trabajo diario, te
recomiendo que realices un pequeño ejercicio de relajación y de
protección energética. Un ejemplo de ese tipo de ejercicios se
describe en el capítulo "Trabajo, descanso y limpieza energética"
que figura en páginas posteriores de este libro.
Ten en cuenta que cuando llegas a tu consulta, traes contigo
toda tu vida en la cabeza. Algunos días serán positivos y tendrás
la mente centrada desde el primer instante. Pero habrá otras
jornadas en que los problemas personales pueden hacer que tu
atención esté dispersa. Esto es normal, puesto que nadie tiene un
temperamento que sea estable en todo momento.
Para realizar bien tu trabajo, tal como los clientes esperan y
merecen, debes dedicar unos minutos a centrarte y protegerte de
influencias externas negativas. Esto significa que nunca deberías
llegar con el tiempo justo para iniciar las sesiones, sino que
deberías disponer de unos minutos previos de tranquilidad.
Por otra parte, el espacio de trabajo necesita ser revisado
antes de comenzar. ¿Vas a encender unas velas? ¿O prefieres
abrir la ventana unos minutos para que todo se ventile? Realiza
estas actividades con tranquilidad y con la conciencia puesta en
lo que haces.
Revisa también si tienes a tu disposición todo lo que necesitas.
Por supuesto, comprueba que tienes tus cartas a mano y cualquier
otro elemento que sea preciso para ti.
A la hora de recibir a tus clientes, sé cordial, pero
manteniendo las normas básicas del respeto. Saluda con un
gesto, estrecha la mano o besa en la mejilla, según sea la norma
en tu país, tus preferencias y el grado de proximidad que tengas
con la persona. Cada individuo tiene un espacio de seguridad,
llamado también "burbuja personal" que requiere ser tenido en
cuenta. Si te acercas demasiado, tu presencia puede ser
amenazadora, así que actúa con cautela con los clientes
primerizos.
Una vez sentados en torno a la mesa. Procura tener algún
tema de conversación para romper el hielo. El más socorrido
puede ser el tiempo atmosférico, pero también te puedes referir,
siempre en tono positivo, a alguna prenda que lleve puesta la
persona, a su peinado o a cualquier cuestión externa. Si el
nombre de la persona es peculiar, puedes preguntarle por su
origen, o quién se lo puso, etcétera.
Este diálogo no debería durar más de unos pocos minutos, y
será exitoso si consigues que la persona sonría o si ves que su
postura corporal se relaja. En caso de que no sea así, no te
preocupes, hay clientes fríos o nerviosos a los que les cuesta
soltarse. Lo importante es que hayas intentado un acercamiento y
que la persona note que todo va a ir bien contigo.
Durante este tiempo de charla inicial puedes aprovechar para
ir mezclando las cartas, lo que dará a tu cliente la sensación de
que "ya está pasando algo". Es necesario, por tanto, que
domines bien las técnicas de mezcla para que puedas manipular
tus naipes sin necesidad de prestarles atención. Durante esta fase
inicial, mira en cambio a tu cliente tanto como puedas y toma una
actitud de relajación y confianza que se transmita al otro lado de
la mesa.
Al fin, pregunta qué es lo que la persona quiere saber y
procura prestar mucha atención no sólo a lo que dice, sino a
cómo lo dice. La forma de expresar sus preguntas, el lenguaje de
su cuerpo, son datos muy importantes que te ayudarán a hacer
una buena interpretación de la tirada. Mira a la persona a los
ojos con naturalidad, y solamente desvía la mirada si es para
atender a los naipes.
Ayuda a tu cliente a reformular sus dudas, muéstrale, con
paciencia y respeto, cómo hacer buenas preguntas a las cartas. A
veces, las cuestiones que trae el cliente no son provechosas, y es
tu responsabilidad ayudar a formular buenas preguntas que lleven
a respuestas constructivas por parte de las cartas.
Así, si alguien pregunta "¿cuándo me libraré de esta
enfermedad?", quizás sea buena idea reconducirle suavemente a
una pregunta mucho más interesante: "¿qué puedo hacer para
sanar esta enfermedad?" Luego, una vez le has aconsejado,
puedes mirar un buen momento para la curación, pero
advirtiendo: "puedes sanar a partir de la primavera, pero siempre
que tengas en cuenta los consejos que te ha dado el tarot".
Desde mi punto de vista, esta es una ayuda mucho más
provechosa que arriesgarnos a dar una fecha (cosa difícil con el
tarot) sin buscar más explicaciones. Si el cliente puede hacer algo
para sanar de su enfermedad, y las cartas pueden informar de
ello, es tu obligación averiguarlo y ayudarle. En caso contrario, la
persona simplemente esperará a que llegue el momento en que
indicaste que se curaría sin hacer nada para recuperarse.
Cuando llegue ese tiempo y no haya remedio, sentirá que la has
engañado.
Recuerda siempre que eres tú quien consulta a las cartas, eres
tú quien hace la pregunta, quien dispone la tirada y quien la
interpreta. Es tu responsabilidad hacer las cosas de tal manera
que el cliente reciba aquello que sea más beneficioso para su
salud y su felicidad futuras.
Esa, y no otra, es la diferencia entre un buen profesional del
tarot y alguien que simplemente quiere ganar un dinero fácil con
las cartas. El profesional está para ayudar al cliente. Del mismo
modo que un doctor le da al enfermo lo que necesita para sanar,
sin importar lo que el paciente erróneamente exija, el tarotista
profesional le da a su cliente la información más provechosa que
se pueda obtener con las cartas, buscando transmitir el mayor
bien posible.
A la hora de mantener tus sesiones también es importante que
pienses en las siguientes cuestiones:

Como se indicará en el capítulo dedicado al dinero, tienes


que decidir si cobrarás por tiempo o por lecturas, siendo más
recomendable la primera opción, por los motivos que ya se
explicarán. Así que si cobras por tiempo, ¿cuánto van a
durar tus consultas? Por supuesto, como ya se ha dicho,
tendrás siempre un reloj a la vista para controlar tus horarios.
Ten muy claro qué incluye la consulta y qué no. ¿Es sólo tarot
o quieres complementarla de forma opcional con reiki, flores
de Bach o cualquier otro tipo de terapia o ritual mágico? Por
supuesto, tendrás que valorar las distintas posibilidades, el
tiempo que necesitas para todo ello y cuánto vas a cobrar.
Otro tema interesante es si permites que la consulta sea
grabada o no. Algunos profesionales no quieren ser
grabados, y es bueno advertirlo al cliente antes de empezar.
En cambio, otros no tienen inconveniente en que el cliente
saque su teléfono móvil o su grabadora, e incluso graban
ellos mismos las sesiones. Con las nuevas opciones digitales,
es muy fácil registrar la consulta con una grabadora o un
teléfono celular y enviar el archivo por correo electrónico, o
bien directamente al teléfono del cliente a través de bluetooth
o métodos similares.
De manera opcional, puedes indicar a tu cliente que apague
su teléfono móvil antes de comenzar la sesión, si esto es una
molestia para ti. Aunque parezca mentira, he visto a clientes
que chatean por su terminal mientras el profesional intenta
concentrarse con las cartas. Si eres como yo y te molesta este
tipo de comportamiento, pide con amabilidad al cliente,
antes de comenzar, que apague su teléfono y te evitarás
malos momentos durante la consulta. Nadie envía mensajes
mientras le hacen una revisión médica o en una consulta con
el psicólogo, así que ¿por qué hacerlo en una consulta seria
de tarot?

En cualquier caso, procura mantener una consulta tan


profesional como sea posible, sin permitir que las cartas sean una
mera diversión, sino un espacio de aprendizaje, sanación,
respeto y crecimiento, tanto para el cliente como para ti.
Barajas
Estimo que una de las diferencias entre usar el Tarot en un
plano personal o hacerlo de un modo profesional implica el
aprender a manejar diversas barajas. En otras palabras, en
cultivar el espíritu del eterno estudiante, que siempre quiere saber
más y profundizar en su arte.
Lo ideal a la hora de trabajar día a día es tener una baraja de
referencia, con la que sientas más afinidad y con la que te resulte
más cómodo concentrarte y trabajar. Pero también es
recomendable tener a mano dos o tres mazos diferentes, en caso
de que en algún momento tu intuición te indique usar otras cartas.
No hay nada malo en cambiar de vez en cuando, y con toda
seguridad encontrarás que con diversas barajas alcanzas
significados más interesantes o tienes experiencias diferentes.
Otra opción que puedes considerar es dejar que el cliente elija
entre varios mazos de cartas. Esto puede ser especialmente
apropiado con personas muy intuitivas, que pueden sentirse más
a gusto con unos naipes antes que con otros. En todo caso, si
deseas que el cliente elija las cartas, pon sobre la mesa aquellas
que domines y con las que te sientas bien trabajando, ocultando
el resto de los mazos de tu colección. A fin de cuentas, eres tú
quien va a interpretar las cartas y debes trabajar siempre con un
mazo que te agrade, que te dé seguridad y que conozcas bien.
No es recomendable variar de mazo cuando estés realizando
una sesión, ya que puedes provocar cierta confusión en tu cliente.
Pero en esto, como en todo, sigue lo que indique tu intuición.
No escatimes a la hora de comprar barajas para tu trabajo,
ya que se trata de tu herramienta básica. Si las cartas se
desgastan después de un uso intensivo, compra otras. Si ves en el
mercado un mazo que te llama la atención por su diseño, no
dudes en hacerte con él.
Como ya sabes, conectar con un mazo de cartas nuevo
requiere algo de tiempo y cierta disposición. Cada vez que
adquieras unas cartas, barájalas repetidamente, duerme con ellas
o haz lo que sea necesario hasta sentir que son realmente "tuyas".
Si el mazo contiene un diseño completamente nuevo, observa
todas y cada una de las cartas con la mayor atención posible.
Busca información sobre ellas, si lo consideras necesario, o deja
que tu intuición fluya libremente. Escribe frases alusivas a cada
carta, o palabras clave en tu cuaderno del tarot. Haz, en
definitiva, lo que sea preciso para entender y sentir ese nuevo
mazo y poder comenzar a usarlo con tus clientes.
A la hora de comprar cartas para tu trabajo, procura que sean
de diseño resistente, es decir, que estén fabricadas en un buen
cartón grueso. Las cartas más finas pueden ser interesantes para
coleccionar, pero tienen poca vida cuando se intentan utilizar a
diario, así que invierte en naipes fuertes.
Ten cuidado también con el diseño o la temática de las cartas.
Existen en el mercado cientos de tarots de muy diversa tipología,
pero no todos son apropiados para trabajar con el público. Ten
en cuenta que tus gustos pueden no coincidir con la mayoría, y
pueden incluso afectar a la opinión que el cliente tenga de tus
servicios. Así por ejemplo, un tarot de tipo gótico puede ser muy
de tu gusto, pero quizá provoque temor en las personas más
sensibles, que verán en las cartas todo tipo de presagios
negativos, aunque no estén ahí.
Los tarots "clásicos" (Marsella, Rider-Waite y Thoth de
Crowley), así como todas sus barajas derivadas son en general
las más apropiadas para el trabajo cotidiano, puesto que no
tienen ninguna orientación especial ni son susceptibles de crear
ninguna idea negativa en el cliente. Pero no olvides tener alguna
baraja "especial" para aquellos casos en que sea necesario
cambiar de registro.
Complementando la consulta
Una consulta de tarot puede ser un buen espacio para dar
salida a otros conocimientos o habilidades que puedas tener.
Piensa que si tus lecturas te dan pie para recomendar algún
remedio natural o vender un producto mágico, no sólo estás
ayudando a tu cliente, sino que estás creando una consulta de
mayor valor, que te permitirá incrementar tus ingresos.
Por ejemplo, las flores de Bach son un complemento muy
eficaz para tu trabajo, puesto que te permiten ofrecer un remedio
bastante eficaz para los dolores del alma que, con tanta
facilidad, se manifiestan delante de las cartas.
Las flores de Bach son un conjunto de preparados elaborados
a partir de la cocción o maceración en agua de varias especies
de flores naturales del Reino Unido. Creados por el médico inglés
Edward Bach (1886-1936), el conjunto de los 38 preparados que
hoy denominamos flores de Bach, es una forma de terapia
alternativa específicamente orientada hacia los problemas
emocionales.
Temas como el miedo, la incertidumbre, la desesperación, el
cansancio físico o mental, problemas del desarrollo, la falta de
interés por la vida o los trastornos obsesivos, por citar sólo unos
pocos ejemplos, son buenos espacios de actuación de las flores.
Si es posible, te recomiendo que te formes en este campo de
conocimiento y lo apliques a tus clientes. También puedes, en este
mismo terreno de la salud psicoemocional, formarte en el terreno
de la homeopatía o las plantas medicinales.
El reiki, a su vez, es una terapia curativa basada en la
imposición de manos. Reiki es una palabra que se puede traducir
de manera muy general como "energía vital universal". Esta
técnica de canalizar y transmitir energía actúa tanto en el plano
físico, como en lo psicoemocional o espiritual.
Cualquier persona puede recibir reiki, incluso a distancia, y
cualquiera puede también aprenderlo. Existen diversas escuelas
dentro del reiki, pero todas se originan en la obra del monje
japonés Mikao Usui (1865-1926).
Sea cual sea el sistema que emplees para transmitir energía
(cualquiera de las escuelas de reiki o el sistema que conozcas),
puede ser una excelente herramienta para calmar y transmitir
salud a tus clientes.
Por supuesto, también puedes complementar tus consultas de
tarot con astrología, o con cualquier terapia de carácter
psicoemocional o corporal que conozcas y en la que tengas
formación suficiente.
El tarotista, tal como yo lo veo, tiene que ser un aprendiz
permanente, una persona que esté siempre en disposición de
ampliar sus conocimientos, tanto para su propio bien como para
el de sus clientes.
Recomendaciones para el trato
personal
A continuación detallo algunas recomendaciones que
considero esenciales en el trato personal con los clientes. Aunque
para muchas personas estas ideas puedan parecer muy simples,
me parece esencial tenerlas siempre en cuenta, puesto que
pueden establecer la diferencia entre una buena y una mala
experiencia para el cliente y para ti.

Actúa siempre con cortesía y educación. Esto puede


parecer un consejo obvio en cualquier relación profesional,
pero desde mi punto de vista es algo que conviene tener
siempre muy presente. La cortesía nunca está de más. Es una
virtud que no te cierra ninguna puerta, y en cambio, te abre
muchas.
Establece límites. No permitas que nadie te invada. Tienes
derecho a tu tiempo libre, a tu espacio, a disfrutar de tu
familia, y a que nadie entre en aquellas parcelas de tu vida
que te pertenecen. Esto incluye respetar la duración de las
consultas. No aceptes jamás una falta de respeto, ni que
nadie te levante la voz. Si esto ocurre, da por terminada la
sesión.
Como cuestión derivada de la anterior, tienes que entender
que no tienes por qué contestar preguntas acerca
de tu vida personal. Lo habitual es que una persona en
dificultad no se interese por tu vida, puesto que bastante tiene
con sus propios problemas, así que si te hace preguntas
especialmente inquisitivas, suele ser por alguna razón. La
más habitual es porque intenta jugar contigo al juego del
poder (la información es poder), así que recuerda cuál es tu
lado de la mesa. En ocasiones, la persona te interrogará
porque está intentando sondear el terreno con propósitos
sentimentales. Esto ocurre en pocas ocasiones, pero no es un
problema menor, y debes atajarlo de inmediato con algún
comentario apropiado o simplemente ignorando la cuestión.
No discutas con el cliente, pero tampoco le des la razón
si consideras que no la tiene. Cuando exista una
discrepancia, simplemente di: "yo lo veo así; entiendo que lo
veas de otra manera y lo respeto, pero mi obligación es
decirte lo que me transmiten las cartas". A continuación, deja
la controversia atrás y sigue con otro tema. No te enzarces
en discusiones que no son otra cosa que la pelea de tu ego
con el ego del cliente. Deja espacio para que el yo-superior
diga, en el interior de cada uno, la última palabra.
Nunca des por sentado que la persona sabe algo
que debería saber. En muchos momentos, te sorprenderá
la ignorancia de algunas personas acerca de ciertos temas.
Si sospechas que es así, actúa con cautela y ve midiendo tus
palabras, de modo que puedas observar, por los comentarios
de tu cliente y por su lenguaje corporal, si te comprende
correctamente o no. En todo caso, si crees que tienes que
decir algo, no dejes de decirlo. Aquello que para ti es
evidente, quizás no lo sea para tu cliente y es importante que
se lo hagas saber.
Ahora bien, tampoco trates a tu cliente como si fuera
tonto. El hecho de que una persona no sepa algo sobre
determinada cuestión no implica que no tenga amplios
conocimientos sobre otros temas. De hecho, una consulta de
tarot es un lugar en el que aprenderás mucho gracias a tus
clientes. Además, en algunas ocasiones te puede parecer que
alguien es ignorante en algún tema para luego darte cuenta
de que no es así en absoluto. Por eso, si has actuado de
manera cautelosa, como se aconsejó en el apartado anterior,
es difícil que la persona se sienta molesta u ofendida.
Sé tolerante. Cada persona es el resultado de muchas
influencias: sociales, familiares e individuales. Todas estas
líneas confluyen para crear al ser único que se sienta frente a
ti en una consulta. No puedes juzgar a una persona sin
conocer todos sus antecedentes, y aun así, ¿quién eres para
juzgar? Precisamente, entrar en juicios morales es algo que te
distancia de las personas, que te impide conocerlas mejor.
Con esto no quiero decir que todos los comportamientos
humanos sean correctos, ni mucho menos. Hay acciones que
son negativas y tu sentido de la ética te debería indicar
cuándo alguien ha sobrepasado ciertos límites razonables. Lo
que pretendo que entiendas es que, como tarotista, tú no eres
juez, fiscal ni abogado. Simplemente eres una persona que
aconseja, y eso sólo se puede hacer si intentas entender al
cliente, si sabes ponerte un poco en su lugar, o si al menos,
no le juzgas a la ligera.
Actúa con compasión. Si la persona te expone un
problema, significa que confía en ti. Un problema es algo
que no podemos solucionar, y aunque a ti te parezca algo de
menor importancia, para tu cliente no lo es.
Acepta los momentos de tristeza. Verás llorar a
muchas personas en tu consulta y debes saber cómo actuar
en esos casos. Lo primero es acercar unos pañuelos de papel
que tendrás preparados para estos casos. No intentes
acercarte a la persona, no la toques, ni mucho menos la
abraces, a menos que tengas mucha confianza con ella.
Respeta su dolor y si no puedes soportarlo, piensa el por qué.
¿Te molesta ver llorar a alguien? ¿Sientes que tienes que
hacer algo? Si la persona está intentando hablar, déjala que
hable. Si ves que se avergüenza de llorar, baja la mirada y
observa las cartas hasta que el ambiente se calme. No
sobreactúes ni te preocupes demasiado. Llorar no es una
tragedia, ni es algo que tengas que resolver o prohibir. Llorar
es una forma de aliviar la tensión, así que lo más probable es
que tu cliente se sienta bien en pocos minutos.
Cuando la consulta esté finalizando, avisa de ello
a tu cliente. No son pocas las personas que aprovechan el
último minuto para hacer una pregunta que requiere una
sesión completa del tarot, como si todo lo que se ha hecho
anteriormente fuera para ellos un mero ejercicio de
calentamiento. No permitas que te hagan la pregunta
decisiva cuando ya estás acompañando al cliente a la puerta
de salida. En un caso así puedes decir: "¿por qué no me
hablaste de eso al inicio de la sesión?" y programar una
consulta posterior para tratar el tema. Hasta las personas más
recalcitrantes tienen que entender que no se puede analizar
el futuro de un matrimonio en los cinco minutos finales de una
sesión en la que sólo se ha preguntado por temas menores.
Procura cerrar bien las consultas, recordando los
consejos esenciales de las cartas y dando un mensaje
positivo o de apoyo, especialmente si la persona está
pasando por un mal momento. Dicho esto, puedes expresar
algo así como "hemos terminado por hoy". A continuación,
recoge las cartas y ubícalas en un rincón de la mesa,
dejando claro que ya no hay más tiradas. Ese es el momento
de cobrar tu dinero y, con una sonrisa, levantarte para que el
cliente haga lo propio y puedas acompañarle hasta la
puerta.
Si alguien te pide repetir en otra sesión, lo más
recomendable es dejar como mínimo un mes de
margen. De este modo, se evita que la persona caiga en
cualquier tipo de conducta dependiente hacia ti. Un mes es
un margen de tiempo apropiado para reflexionar y empezar
a poner en práctica algunos de los consejos que surjan en la
sesión. Como es lógico, si empleas otro tipo de terapia junto
a tus lecturas, debes decidir de acuerdo a ella el tiempo para
la siguiente sesión. Pero con respecto al tarot, hay que
espaciar las sesiones y evitar que los clientes se acostumbren
a consultar a las cartas cualquier cosa insignificante que se
les pase por la cabeza.

Ayudando a que tus clientes sean personas libres e


informadas, estarás elevando el listón de calidad de la profesión.
De paso, esta actitud te ayudará a ser tú también una persona
más libre y menos dependiente, económica y emocionalmente, de
tu clientela.
Tarot a distancia
En la era de las telecomunicaciones, el único horizonte para tu
consulta de tarot es el que tú quieras imponer. Así que ¿por qué
limitarte a los estrechos horizontes de tu comunidad?
Leer el tarot a distancia, sea por teléfono o a través de
videoconferencia, no es para todos los profesionales. Algunos
echarán de menos el contacto humano que tan necesario es para
poder sentir y concentrarse en los preguntas del consultante. Pero
otros muchos pueden encontrar en este vasto territorio de las redes
un espacio donde conectar con muchos consultantes y dar un
nuevo impulso a su carrera profesional.
Si perteneces al segundo grupo, el de las personas que están
dispuestas a trabajar con clientes en cualquier lugar, este capítulo
es para ti. Pero si eres de los que necesitan cercanía y cierta
complicidad con el cliente, te recomiendo que leas también las
líneas que siguen. Quizás tu mente se abra y decidas dar una
oportunidad a este tipo de trabajo.
Las recomendaciones generales que se han dado para una
consulta presencial son válidas para los trabajos a distancia,
aunque en este tipo de actividades tienen también algunas
cuestiones que se deben tener en cuenta.
Tarot telefónico
El tarot telefónico es una posibilidad laboral que existe desde
hace muchos años, y puede ser una buena forma de realizar tu
trabajo y de ganar dinero trabajando en horarios flexibles con
clientes de diversas procedencias.
Usualmente hay dos maneras de desarrollar una carrera
profesional a través del teléfono.
La primera es trabajar para una empresa o gabinete que
cuente con líneas de tarificación especial. Este tipo de servicios
cobra al cliente por minuto de conexión y le pone en contacto con
un profesional que esté conectado en ese momento. Por regla
general, estas empresas exigirán que el tarotista sea un
trabajador autónomo, puesto que como cualquier empresa legal,
están fiscalizadas por la Hacienda pública.
Algunas empresas del sector ofrecen un espacio de trabajo, un
locutorio dentro de sus instalaciones, donde puedes atender a tus
clientes. En cambio, otras te permiten trabajar en casa,
redirigiendo las llamadas a tu teléfono particular.
Este último sistema funciona de la siguiente manera. En
cualquier momento del día en que dispongas de tiempo para
trabajar, llamas a un número de la empresa, y a través de un
código, le haces saber al sistema informático que gestiona las
llamadas de los clientes, que estás disponible para recibirlas. A
partir de ese momento, cuando un cliente llama al tarot telefónico,
el sistema redirige la llamada a tu domicilio, o al de cualquier
otro tarotista que esté disponible en ese momento. El cliente no
tiene manera de saber cuál es tu número particular, por lo que tu
privacidad está plenamente garantizada.
Una vez has atendido al cliente, cuelgas y el sistema cobra el
precio de la llamada a tu cliente a través de su factura telefónica.
Como es lógico, estas llamadas tienen un precio bastante superior
al habitual. Una parte de esta ganancia va para la empresa, y
otra se te abona.
Cuando decides terminar tu jornada de trabajo, vuelves a
llamar a la empresa y te desconectas del sistema.
Como puedes ver, este método de funcionamiento es muy
cómodo, puesto que te permite trabajar el tiempo que desees,
desde tu domicilio, y con plena garantía de privacidad. Por este
motivo, es ideal para los profesionales que tienen horarios
complicados y que no desean invertir dinero en su profesión,
puesto que toda la infraestructura y la publicidad de los servicios
corre por cuenta de la empresa.
La parte negativa de este sistema de trabajo es que las
ganancias son menores que cuando trabajas por tu cuenta, y
también tienen una dimensión ética que hay que valorar. Muchos
clientes se vuelven dependientes de este tipo de tarots telefónicos,
y no hay filtros, más allá de la autorregulación por parte del
afectado, que permitan reducir este abuso que tiene graves
consecuencias para su economía. Si quieres trabajar de un modo
ético y socialmente responsable, harías bien en tener en cuenta
este problema.
El segundo sistema para trabajar con el tarot telefónico
consiste en atender a los clientes sin contar con ningún tipo de
intermediario, con lo que puedes ganar más dinero realizando el
mismo trabajo.
Para trabajar telefónicamente por cuenta propia puedes usar
el sistema de tarificación por minutos que emplean las empresas
del sector. Para ello deberás ponerte en contacto con tu compañía
telefónica, o bien buscar la cooperación de alguna de las
empresas que ya están operando en el sector.
También puedes cobrar por consulta, solicitando a tu cliente
un pago a través de las plataformas de cobro que se explicarán
en el siguiente apartado "Tarot a través de internet". Como es
lógico, el pago debe ser realizado por el cliente antes de la
consulta, y tú tienes que comprobar que es efectivo en tu cuenta
antes de proceder a la misma.
Por lo demás, este tipo de consultas es similar al trabajo en
vivo, puesto que cobras por tu tiempo y atiendes a tu cliente, sólo
que al no ser de manera presencial, tienes que confiar en lo que
recibes a través de la voz.
Tarot a través de Internet
Cuando hablamos de tarot por Internet, nos referimos
principalmente a las lecturas que se realizan por
videoconferencia, y en las cuales tu cliente puede verte y ver tus
cartas, al tiempo que tú también puedes observar su rostro y sus
reacciones.
Internet nos ofrece también la posibilidad de realizar llamadas
de audio, similares a las llamadas telefónicas tradicionales. Esto
se denomina "voz sobre IP", y si deseas usarlo como medio para
realizar tus lecturas del tarot, debes tener en cuenta que el sistema
es en todo similar a lo que se comentó en el apartado anterior,
dedicado al tarot telefónico.
Volviendo al tema de la videoconferencia, entre las
plataformas utilizadas hoy en día, existen dos que concentran la
mayor cantidad de usuarios.

Skype (www.skype.com). Es la herramienta más usada


para conectar a personas en todo el mundo, con una enorme
base de usuarios y mucha experiencia en el sector. Con la
compra de esta empresa por parte de Microsoft,
prácticamente todos los usuarios de las últimas versiones de
su sistema operativo Windows, disponen por defecto de una
cuenta de Skype. Esta plataforma te permite realizar
llamadas de voz sobre IP o video-llamadas de manera
gratuita entre usuarios. También tienes la posibilidad de
efectuar llamadas a teléfonos fijos y móviles de todo el
mundo por muy poco dinero. Como es lógico, la opción más
interesante para ti son las llamadas gratuitas entre usuarios,
sean de voz o por videoconferencia.
Google Hangouts (hangouts.google.com). Se trata de
un servicio similar a Skype, y que puede ser utilizado entre
los usuarios de los servicios de Google (como su correo
Gmail). Aunque tiene algunas ligeras ventajas con respecto a
su rival Skype, en la práctica es similar a él.

Los sistemas de pago que se suelen utilizar para cobrar por las
consultas virtuales (sean telefónicas, por voz sobre IP, o por
videoconferencia), son variados, aunque a continuación te
expongo los más utilizados:

PayPal (www.paypal.com). Es la plataforma de pago


más usada en la actualidad. Tiene la ventaja de que tu
cliente no necesita tener una cuenta de PayPal para enviarte
un pago, sino que basta con ingresar los datos de su tarjeta
de crédito en un servidor seguro. Tú sí debes registrarte en la
plataforma y seguir todos los pasos de comprobación de tu
cuenta corriente hasta que te permitan recibir pagos. Estos
pasos son muy sencillos, así que en muy pocos días puedes
estar solicitando dinero y cobrando en tu cuenta de PayPal.
Ten en cuenta que cada pago tiene una pequeña retención
por parte de esta web, y que si deseas ingresar el dinero en
tu cuenta, te pueden solicitar una comisión. Aun así, es la
mejor plataforma de cobros por Internet.
Google Wallet (wallet.google.com). Es la alternativa
de Google para los pagos a través de Internet. Cuenta con
menos usuarios que la anterior, pero puede ser interesante
tener una cuenta activa en esta web para recoger los pagos
de sus usuarios.
Pago directo con tarjeta. Si tienes la posibilidad,
acordada con tu banco, de recibir tarjetas de crédito, debes
estudiar esta opción, puesto que te permite cobrar de forma
directa y simplificar la experiencia del cliente.
Otros sistemas de pago. Dado que algunos clientes
carecen de tarjetas de crédito, o bien hay países en los que
no funcionan las principales plataformas de pago, puedes
aceptar otros métodos para cobrar tu dinero. El más
tradicional es el giro postal, aunque es algo engorroso.
Empresas como Western Union y similares pueden ser útiles
para recibir pagos de clientes ubicados en ciertos países. Si
deseas aceptar estos sistemas, averigua cómo funcionan en tu
país, así como la legislación y cuotas que se aplican en cada
caso, ya que todos estos aspectos varían mucho de una
nación a otra.

Como se indicó anteriormente, los pagos en este tipo de


lecturas a distancia se realizan siempre por adelantado. Es decir,
el cliente contacta contigo por teléfono, chat de internet o por
correo electrónico y tú le envías por email el enlace para el pago.
Una vez has comprobado que el dinero está efectivamente en tu
cuenta, establece el día y la hora para la consulta.
Si tu cliente y tú vivís en diferentes zonas horarias, es tu
responsabilidad asegurarte de que la conexión se realizará en el
momento adecuado. Si tienes dudas acerca de los diferentes
husos horarios, puedes consultarlo en páginas que ofrecen esta
información en tiempo real (como por ejemplo a través de Google
o en www.timeanddate.com).
A la hora convenida, comprueba que el cliente está conectado
y realiza la llamada. Sé puntual y ten listo todo lo que necesitas
para realizar tu trabajo.
Antes de realizar una video-llamada debes tener en cuenta
algunas de las sugerencias que se ofrecen a continuación:

En primer lugar tienes que comprobar que el sistema


funciona correctamente, esto es, que tu webcam está
operativa y que el sonido es el adecuado. Para esto puedes
hacer pruebas con algún amigo o amiga que tenga la
aplicación instalada y al que puedas llamar para comprobar
que todo va bien. Acuerda un día, antes de iniciar tu
actividad por Internet, para hacer las pruebas de video y
audio con tu ayudante. Una vez hechos los ajustes
necesarios, no es necesario hacer comprobaciones
posteriores.
Como es lógico, asegúrate de contar con una
conexión a Internet de cierta calidad. Es imposible
realizar una lectura cómoda para ti y para tu cliente si la
imagen se distorsiona constantemente y el sonido es pésimo.
Pequeños fallos son de esperar en cualquier llamada por
videoconferencia, pero intenta que no sean debidos a tu
mala conexión. Un consejo: si tu equipo se conecta por wifi,
comprueba la calidad de la señal, que debe ser excelente. En
caso de que no lo sea, conecta tu router al ordenador con un
cable adecuado (denominado cable de red, o técnicamente,
"cable RJ45"). Ninguna conexión inalámbrica puede mejorar
la calidad de una conexión realizada a través de un cable.
Usa una webcam que se pueda girar y cambiar de
ubicación manualmente. Esto es importante por lo
siguiente. Al comenzar la sesión con tu cliente remoto, es
recomendable que la persona te vea la cara y puede
comentarte sus preguntas mirándote directamente, ya que
esto da tranquilidad y confianza al consultante. Pero cuando
mezclas las cartas, dispones la tirada y la interpretas,
necesitas que la cámara enfoque a los naipes y no a tu cara.
El cliente debe poder ver sus cartas en esa fase del trabajo.
Por último, al finalizar la sesión, debes volver a un plano en
el que se vea tu rostro, para despedirte de manera
adecuada. Al mismo tiempo, si ves que en algún momento de
la lectura la persona muestra alguna emoción intensa y
sientes que tienes que recalcar tu mensaje, te recomiendo que
eleves la cámara y enfoques tu cara, para que el efecto de
tus palabras sea más elocuente. Como es lógico, todo esto es
difícil de hacer si tu cámara no se puede mover. Practica
estos giros y las distintas zonas de enfoque antes de hacerlo
en una consulta real.
No uses el micrófono de la webcam ni los
altavoces de tu equipo informático en tus sesiones.
Esta recomendación tiene un doble motivo: el micrófono de la
cámara puede estar algo alejado, dando mala calidad a tu
sonido. Por otro lado, si subes mucho el volumen de tus
altavoces, el sonido se introducirá en tu micrófono, creando
efectos muy desagradables. Compra unos cascos con
micrófono incorporado que puedes enchufar a tu ordenador,
o bien, si te molestan los cables, adquiere unos cascos
inalámbricos. No es necesario que sean unos cascos de la
mejor calidad, pero tampoco compres los más baratos de la
tienda.
Cuida el escenario. Es cierto que la visión que tendrá tu
cliente de tu estudio de trabajo se limita a un tiro de cámara
muy reducido, pero esto aun así debes procurar que las vistas
sean las adecuadas. Si lo que está a tu espalda es una
antiestética pared, o una estantería desordenada, darás una
mala impresión a tus consultantes. Busca un buen rincón para
hacer tus videoconferencias. Si el único espacio disponible
tiene una pared poco vistosa a tus espaldas, cúbrela con una
tela y crearás un ambiente más favorable y profesional.
Cuida tu aspecto. No hace falta que te maquilles como si
fueras a acudir a un programa de televisión, ni que te vistas
con ropa de gala. Pero tampoco te conectes con el pelo
desgreñado, una camisa arrugada y mal aspecto general. El
hecho de que estés cómodamente en casa no quiere decir
que te puedas presentar ante el consultante de cualquier
manera. Dentro de tus posibilidades, analiza cómo puedes
dar mejor ante la cámara y no te descuides en este sentido.
Ventajas e inconvenientes
Trabajar a distancia puede ser una gran opción para muchos
profesionales del tarot, y en el mundo intercomunicado en el que
vivimos, cada vez se hace más natural tener una lectura de cartas
a través de videoconferencia. Si estás pensando decantarte por
esta opción laboral, o complementar tus lecturas presenciales con
otras a distancia, te recomiendo que ponderes las ventajas e
inconvenientes de la lectura remota del tarot.
Las principales ventajas de echar las cartas a distancia son,
entre otras, las siguientes:

No necesitas disponer de un local propio donde trabajar, por


lo que puede ser una buena opción para aquellos
profesionales que quieran empezar a ganar dinero de
manera inmediata y sin compromisos económicos.
Puedes rentabilizar una conexión a Internet que ya tienes
instalada en tu hogar, así como el equipo informático del que
ya dispones. Además, los costes de comprar una buena
webcam y unos cascos con micrófono son insignificantes en
comparación con el dinero que puedes ganar.
En algunos casos, puedes trabajar en horarios muy dispares,
lo que es adecuado para aquellos que sólo disponen de
determinados momentos a lo largo del día, o para los que
sólo quieren trabajar a altas horas de la noche. Esto no es
posible en una consulta, por cuestiones de comodidad o de
seguridad personal.
Teniendo en cuenta lo que se acaba de exponer, puedes
trabajar con clientes en diferentes husos horarios. Esta es una
ventaja extraordinaria para las personas que hablamos la
lengua española, puesto que tenemos la posibilidad de
atender a un lado y otro del Océano Atlántico. Si además
dominas otras lenguas como el inglés, tu mercado potencial
se hace mucho más extenso.
Evidentemente tu negocio está abierto al mundo, lo que te
permite captar clientes en lugares muy distantes a tu
domicilio. Virtualmente, podrías llegar a un público
millonario.
Es un sistema de trabajo que se puede complementar
perfectamente con las lecturas presenciales. Incluso puedes
dedicar un tiempo al día, o unos días concretos a la semana,
a realizar este tipo de lecturas, de manera que organices tu
agenda entre el trabajo virtual y el presencial.

Ahora bien, este tipo de lecturas tiene también algunos


inconvenientes que merece la pena señalar:

No tienes a tu cliente delante, y eso para algunos


profesionales es un problema. Es cierto que en el tarot a
través de videoconferencia, al menos puedes ver la cara de
tu consultante y sus reacciones, pero eso no sustituye al
contacto personal.
Aquellos tarotistas que ven su trabajo como parte de un
proceso terapéutico pueden considerar que este tipo de
interacción a distancia es demasiado fría y distante. ¿Qué
haces si tu cliente rompe a llorar? ¿O si al despedirse con
malas noticias, sientes que necesita una mano en el hombro?
En algunos casos, es más fácil para algunas personas
mostrarse desagradables o insultantes cuando no hay
cercanía física. En estos casos, despídete y corta la
comunicación.
Como ves, el tarot a distancia es una gran oportunidad de
trabajo, si sabes aprovechar sus múltiples ventajas.
El dinero
El dinero es un asunto complicado en nuestro mundo, ya que
aunque todos entendemos que cualquier trabajo que se realice
debe ser compensado con una remuneración económica, no
resulta fácil solicitar dinero cuando se trabaja con personas que
sufren.
Ahora bien, si los médicos y psicólogos no tienen problema en
cobrar por un trabajo que también está relacionado con el
sufrimiento, físico o mental, de las personas, ¿por qué los
profesionales que estamos en el mundo alternativo tenemos tantos
escrúpulos económicos? Porque es un hecho, que he venido
comprobado durante años, que el tema del dinero es una cuestión
muy seria a tener en cuenta entre las personas que están
implicadas en sistemas de sanación o de conocimiento no
convencionales.
Aquí se unen diversos factores, que espero poder aclarar a lo
largo de las siguientes líneas. En todo caso, hay que dejar claro
ya desde un principio que si quieres ser un profesional del tarot es
imprescindible que pienses seriamente acerca del dinero: cuánto
vas a cobrar y cómo lo vas a hacer. La cuestión de la
remuneración económica no es un tema que se pueda soslayar,
puesto que formará parte de tu vida cotidiana.
Desde mi punto de vista, si piensas en trabajar gratis, no
deberías considerarte un profesional del tarot, sino un aficionado.
Ser un aficionado es muy respetable, pero es algo bastante
alejado del propósito para el que se ha escrito este libro.
Así que te invito a hacer examen de conciencia. Si tienes
alguna duda acerca de tu valía o de si debes cobrar por tus
servicios, o bien si crees que sólo deberías pedir "la voluntad", te
invito a seguir leyendo los párrafos que siguen. En caso contrario,
si tienes muy claro que debes cobrar porque tu trabajo lo merece,
te recomiendo que pases directamente al siguiente apartado que
se titula: "Cuánto cobrar y cómo".
En nuestra cultura, la cuestión del dinero está directamente
relacionada con la valía personal y con el valor que damos a
nuestro conocimiento y desempeño profesional. Así que hay que
tener en cuenta que uno está dispuesto a cobrar en la medida en
que crea en sí mismo y en su capacidad. Si esta creencia es
débil, si sientes que vales poco o que tu trabajo no es de buena
calidad, difícilmente te sentirás a gusto poniendo una cifra a tu
esfuerzo.
Además, no hay que dejar de lado que algunas personas
consideran que nuestro trabajo, como el de los astrólogos,
terapeutas alternativos, etcétera, es de carácter "espiritual" y no
material. Según su visión, nuestra tarea es algo que no debería
relacionarse con el dinero, que es algo sucio, propio de otros
oficios más "terrenales".
En este sentido, a lo largo del tiempo me he encontrado con
personas que opinan, sin empacho alguno, que las personas que
trabajamos ayudando a los demás no deberíamos cobrar, o sólo
lo deberíamos hacer a cambio de "la voluntad".
Aunque parezca mentira, no es fácil hacer entender a estas
personas que aquellos que trabajamos en estos ámbitos
realizamos una tarea dura y exigente, que merece una
recompensa estable. Si un psicólogo no trabaja gratis ni pide la
voluntad, ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros?
La dimensión espiritual no te proporciona dinero para el
alquiler. Ayudar a los demás no llena tu despensa de comida, y la
luz que ayudamos a traer al mundo es una luz diferente a aquella
por la que tenemos que pagar cada mes un recibo a la compañía
correspondiente.
Por otro lado, también he escuchado a aquellos que opinan
que las personas que trabajamos en estos ámbitos, deberíamos
tener un trabajo "normal" que cubra nuestras necesidades
económicas, para poder dedicar el tiempo libre a ayudar a las
personas que lo necesitan. Esto puede sonar razonable, y quizás
sea una posibilidad que esté al alcance de algunos profesionales,
pero no de todos.
Hay trabajos "normales" que exigen mucho tiempo y energía.
Así que cuando llegas agotado a casa después de una jornada
regular, ¿acaso tienes ganas de ponerte a echar las cartas gratis?
¿Qué hay de tu vida familiar? ¿Acaso no tienes derecho al ocio o
al descanso?
Evidentemente todas estas opiniones proceden de individuos
que no conocen el nivel de desgaste que supone trabajar con
personas en situación de crisis. Por este motivo, son ideas que ni
siquiera te deberías molestar en responder, y desde luego, no
debes dejar que te influyan a la hora de poner tu trabajo en
valor.
Como se ha comentado, una solución para aquellos que no
quieren complicarse con el tema del dinero consiste en pedir "la
voluntad", esto es, aceptar lo que el cliente desee pagar. Ahora
bien, si te decides a cobrar la voluntad te encontrarás con
personas muy generosas, mientras que otras tienen una voluntad
bastante escasa. De modo que habrá días en los que con muy
poco trabajo ganarás una cantidad aceptable de dinero, mientras
que otros, poniendo mucho más esfuerzo, apenas cubras los
gastos. ¿Puedes vivir con esa incertidumbre?
Piensa también que, desde el punto de vista del cliente, pagar
la voluntad puede ser un engorro. Muchos consultantes honestos
querrán pagar un precio justo por tu trabajo, pero si no tienen
referencias claras, ¿cómo lo calcularán?
Personalmente, cuando acudo como cliente a un profesional y
éste me pide que le pague "la voluntad", me siento incómodo,
puesto que no quiero menospreciar su trabajo con un pago
exiguo, pero tampoco me apetece pagar en exceso.
Seguramente, si lo piensas bien, tú estarás en una posición
similar. Si no sabes lo que es correcto pagar, el hecho de decidir
una cantidad te puede resultar muy desagradable.
Por otro lado, si quieres cobrar la voluntad, también deberías
hacerte la pregunta esencial: ¿acaso pides que se te pague la
voluntad para no involucrarte en el problema del dinero? ¿No
estás descargando en el cliente una responsabilidad que es tuya?
En verdad, desde mi punto de vista, cuando se pide la voluntad,
se está volcando sobre el cliente un dilema que pertenece al
profesional, y es ¿cuánto vale mi trabajo?
Así que ¿por qué no te haces esa pregunta? Observa si tienes
miedo a contestarla, porque si es así, quizás tengas un problema
con tu sensación de valía personal, o con el grado de satisfacción
que tienes con tu trabajo.
De hecho, cuando pides al cliente que valore tu esfuerzo,
porque eso es lo que haces cuando le pides la voluntad, estás
renunciando a tu capacidad de valorar tu propio desempeño
profesional. Así que ¿no estarás escondiendo con esa actitud una
baja autoestima o la incapacidad para reconocer el valor de tus
lecturas?
Ten en cuenta que el cliente siempre valora tu trabajo, y la
consecuencia de esa valoración es que en un futuro puede decidir
volver a tu consulta o no. Pero tú también tienes una
responsabilidad con tu propia profesión, reconociendo lo que
vales y lo que mereces a cambio del tiempo que has dedicado
para aprender y perfeccionar tus habilidades con el tarot.
No quiero dejar de exponer una última cuestión derivada con
esta costumbre de pedir la voluntad, y es que algunos
profesionales defienden esta postura explicando que es una
manera de que el cliente pague en función de su economía,
permitiendo que aquellos que estén en una posición menos
ventajosa, se beneficien de tus servicios.
Visto así, puede parecer una buena idea, pero tiene algunos
puntos débiles que merecen ser explicados. En primer lugar, el
tarot no es un artículo de primera necesidad así que aquellos que
de verdad están en una situación muy crítica en lo económico,
difícilmente se plantean gastar sus escasos recursos en una tirada
de cartas. Por otro lado, si una persona está en mala situación
económica, y esto es algo que deberías poder comprobar de
modo fehaciente, puedes aplicarle alguna política de descuentos.
Además ¿de verdad crees que el rico te pagará mucho dinero y el
pobre te abonará poco?
Los consultantes no pagan en función del dinero que tienen en
el banco, sino de la satisfacción que hayan obtenido con tu
trabajo. De hecho, algunas personas humildes suelen ser más
generosas que otras más opulentas, así que ¿acaso no es más
justo pedir una cantidad razonable y tener algún gesto de
generosidad con los más necesitados?
En todo caso, si tu motivación para pedir la voluntad es de
carácter social y no se relaciona con tu autoestima, no seré yo
quien te haga cambiar de opinión. Pero no dejes de considerar
todo lo que se ha indicado en este apartado, porque los
problemas de autoestima pueden estar agazapados bajo otras
motivaciones más elevadas.
Cuánto cobrar y cómo
Todo profesional, sea cual sea la actividad que realice, debe
tener una política clara de tarifas. A la hora de establecer esa
política es importante tener en cuenta varios aspectos:

Qué ofreces al cliente. En otras palabras, cuánto dura


una sesión, qué incluye y si hay algún complemento opcional.
Cuánto cuestan tus servicios.
Qué formas de pago admites.

Analicemos cada uno de esos elementos.


El primer aspecto es saber qué quieres ofrecer a tu clientela,
pues lo que te preguntarán en primer lugar cuando llamen a tu
teléfono o cuando lean tu publicidad.
¿Vas a cobrar por tiempo o por lecturas? Lo más habitual es
cobrar por tiempo, puesto que esto te permite tener un control de
tus horarios y hace más fácil establecer un sistema de citas
concertadas que sea coherente.
Si deseas cobrar por lectura realizada, ten en cuenta que
cada sesión se puede prolongar hasta el infinito, puesto que el
cliente, lógicamente, siempre querrá conseguir lo máximo por su
dinero.
Así que si te decides a cobrar por tiempo tendrás que tener en
cuenta que la duración de una sesión de tarot depende
enteramente de ti, pero lo más razonable es que no se prolongue
más de una hora. Si lo deseas, puedes dar la opción de sesiones
más cortas, para personas que quieran realizar una sola
pregunta. Ahora bien, esta no es una idea muy recomendable,
puesto que no siempre vas a tener la seguridad de poder analizar
correctamente un tema muy complejo en tan sólo media hora, lo
que provocará insatisfacción en tu cliente.
Una consulta de una hora se puede estructurar de varias
maneras. Por ejemplo, puede ser que tu consulta dure realmente
cincuenta minutos, con diez minutos extra para cerrar la sesión,
despedir al cliente y hacer un mínimo descanso antes de atender
al siguiente. O bien puede durar una hora exacta, recibiendo al
siguiente cliente diez o quince minutos después. En todo caso, la
duración debe ser explicada con claridad, para que nadie piense
que se le está echando antes de tiempo.
Además, tienes que valorar si tu consulta incluye algún extra.
Por ejemplo, si tienes formación en terapia floral puedes
aprovecharla para recomendar unas flores de Bach. O bien
puedes combinar las cartas con el reiki, la meditación, rituales, o
lo que se te ocurra.
En cualquiera de estos casos, deberías valorar si lo que
propones como extra es algo opcional o forma parte de la sesión.
Lo más recomendable es que sea opcional, puesto que muchas
personas que acuden a una lectura de tarot, sólo quieren eso y no
es conveniente perder esa clientela. En caso de que sea una
opción, tienes que valorar lo que cobrarás y explicarlo claramente
a cualquier cliente potencial.
Para conocer cuánto deberías cobrar por tus servicios es
importante saber en qué escala de precios se mueven tus
competidores. Si pretendes cobrar muy por encima de la escala,
seguramente tendrás pocos clientes, y si te sitúas muy por debajo
de ella, te encontrarás trabajando muchísimo, pero con muy poco
rendimiento final.
Por regla general, los clientes que acuden a una consulta de
tarot suelen ir a diversos profesionales, o al menos están
acostumbrados a solicitar servicios similares, como puede ser
consultar con profesionales de la salud, masajistas, etc. Esto
significa que están familiarizados con el precio medio que se
paga por tales actividades en la localidad, así que no se
sorprenderán si tú cobras una cantidad similar.
Haz preguntas, llama, infórmate de cuánto se cobra por una
consulta de tarot, de astrología o similares en tu entorno. Haz un
promedio de lo que piden otros profesionales y ajústalo a una
cantidad que sea confortable para ti.
Cuando tengas clara tu tarifa, practica diciéndola en voz alta:
"el precio de mi consulta es X". Es importante que te escuches
diciendo la cantidad en voz alta, puesto que tienes que poder
expresarla con seguridad cuando tus consultantes potenciales
llamen pidiendo información. Ten en cuenta que si tú no sientes
seguridad, difícilmente podrás transmitir esa sensación a tus
clientes. Si crees que lo que pides es demasiado, que tu trabajo
no vale tanto, o que no sabes si defraudarás a tus consultantes, lo
transmitirás en tu voz y perderás a muchos clientes potenciales. Lo
que se siente como verdadero, se transmite como tal. Lo mismo
sucede con lo que sentimos como falso.
Así que ponte delante del espejo y di en voz alta cuánto
cobras y qué incluye tu tarifa. Hazlo como si hablaras
directamente con un cliente. Hazlo hasta que sea algo cómodo
para ti.
Por último, tienes que valorar cómo vas a cobrar a tu clientela.
En otras palabras, qué medios de pago vas a admitir.
Los usos habituales de pago difieren de un país a otro, así que
lo más natural es que te adaptes a lo que es corriente en tu
entorno. En cualquier caso, los métodos más usuales son los
siguientes:

En efectivo, es decir, dinero contante y sonante. Es el


método más habitual entre los profesionales del tarot. Tiene la
ventaja de que es cómodo, rápido y sin problemas. Es un
sistema de pago que no es fácil de rastrear por el Estado, y
por eso, la Hacienda pública hace lo posible por perseguirlo.
En todo caso es el método más recomendable. Si va a cobrar
en efectivo, asegúrate de tener siempre el cambio que sea
necesario.
Con tarjeta de débito. Si eres un profesional autónomo
puedes establecer un acuerdo con tu banco para cobrar
mediante tarjeta. Seguramente te pedirán un alquiler por los
aparatos necesarios para el cobro (datafono) y una comisión
por cada operación. Es un método muy cómodo para los
clientes, pero no es gratuito para el profesional.
Mediante cheque. Los cheques se usan con mucha
frecuencia en algunos países, y son casi inexistentes como
medio de pago en otros. En todo caso, si aceptas este medio
tienes que tener en cuenta el problema de los cheques sin
fondos, porque antes o después te encontrarás con alguno.
A través de Internet. Como ya se ha explicado, sistemas
de pago como Paypal o Google Wallet, por citar dos, son
muy eficaces para cobrar tus consultas a distancia. Es
importante conocer las comisiones que se aplican en cada
caso. Por otra parte, cuando el dinero es ingresado en tu
cuenta corriente, se presta a ser investigado por las
autoridades de Hacienda, así que tienes que tener claro que
a partir de ciertas cantidades debes tener todos tus papeles
en regla para no meterte en problemas.

No olvides explicar a tus clientes potenciales cuál es tu método


de cobro, en caso de que pueda haber una mínima duda o si tu
sistema de cobro no coincide con lo que es usual en tu entorno.
En todo caso, y a modo de resumen, considero que lo más
importante a la hora de fijar un precio es lo siguiente:

Cobra una cantidad razonable para el momento y la


localidad en la que realizas tu actividad. Acostúmbrate a
decir en voz alta lo que cobras.
Si tienes diversas tarifas para diversos servicios, debes
mantener una lista clara y coherente.
Explica todos los costes a tus clientes, de manera que
no haya "sorpresas". Aclara también los métodos de pago
que aceptas.
Explica claramente qué incluye una sesión y todos
los extras, si los hay.
Bajo ningún concepto admitas el regateo. El tarot no
es un bien de primera necesidad. Si a una persona le
parecen muy caros tus servicios, es libre de consultar con otro
profesional. Si aceptaras el regateo, estarías dando la
sensación de que necesitas al cliente a cualquier precio. Por
mala que pueda ser tu situación económica, admitir el
regateo implica una pérdida de poder personal que pagarás
cara antes o después.
Tarifas variables, descuentos y
subidas de precio
Es posible que en tu desempeño profesional decidas tener
diferentes tarifas en función del lugar en que trabajes, de tu
clientela o de cualquier otra variable. Si decides mantener este
sistema de cobro, procura tener bien claras tus tarifas, de manera
que no haya confusiones entre tus clientes.
De hecho, tener diferentes tarifas puede ser una fuente de
errores para ti, por lo que no suele ser una opción demasiado
recomendable.
Algunos profesionales tienen también una política de
descuentos, que suelen aplicar a aquellas personas que estén
pasando por una situación económica complicada. En estos
casos, lo mejor es ir caso por caso, valorando bien lo que ganas
y lo que pierdes en el proceso.
Si te sientes a gusto realizando estos descuentos, e incluso
ofreciendo gratis una porción de tu tiempo para las personas más
desfavorecidas, hazlo sin dudar. Pero si esta política interfiere en
tus sentimientos de autovaloración, o si supone una carga
económica que no puedes asumir, evítalo. Nadie mejor que tú
puede juzgar tu situación personal, y en definitiva uno sólo debe
rendir cuentas ante su propia conciencia.
Por otra parte, si deseas practicar algún descuento a tus
clientes más fieles, o a aquellos que te recomiendan a otros, eres
libre de hacerlo. Ahora bien, debes tener en cuenta que tus
clientes fieles y los que te recomiendan lo hacen por la calidad de
tu trabajo, no por el precio que les cobras. Si quieres tener un
detalle con ellos, perfecto, pero en tu interior no deberías sentirlo
como una obligación por tu parte, sino como un gesto de
generosidad.
Otro tema delicado en la política de precios es la subida de
tarifas.
Subir las tarifas siempre es una decisión complicada, puesto
que si realizas subidas con demasiada frecuencia, crearás una
mala impresión en tus clientes, mientras que si congelas tus
honorarios durante demasiado tiempo, estarás perjudicando a tu
economía.
Algunos profesionales cometen el error de subir las tarifas en
cuanto empiezan a tener una cierta cantidad de clientes, sin darse
cuenta de que eso actúa en su contra. Los clientes pueden pensar,
con cierta razón, que el tarotista les ha captado con precios bajos
para luego establecer la tarifa que pensaba haber pedido desde
un principio.
Uno de los mayores errores que se pueden cometer al inicio
de la actividad es cobrar precios por debajo de lo normal con la
intención de subirlos en cuanto haya suficientes clientes. El precio
nunca debería ser el primer factor por el que atraer a tus clientes,
si es que quieres tener una vida profesional prolongada. Lo que
debe atraer a la clientela es la calidad de tu trabajo, tus aciertos,
tu honradez como profesional y tu calidad como ser humano.
Recuerda siempre que tú no trabajas con el tarot, tú trabajas
con personas. El tarot es sólo tu herramienta. Si las personas que
acuden a tu consulta están satisfechas con tu rendimiento y cobras
una cantidad de dinero razonable, seguirán acudiendo a tu
consulta y te recomendarán a otros clientes.
Si llevas varios años sin subir tarifas, es conveniente que
calcules la inflación acumulada y realices una actualización
coherente con el incremento de los precios al consumo. Esta
medida, si se explica correctamente a tus clientes, no será
demasiado traumática. En todo caso, evita las subidas continuas y
de ninguna manera empieces cobrando una cantidad demasiado
baja, ya que son medidas que sólo contribuyen a desprestigiar tu
trabajo.
Ten presente que cuando una persona paga por un servicio,
tiende a valorarlo más, pero también es más crítico con lo que
recibe. Por eso es importante cobrar una cantidad razonable
desde el primer momento y ofrecer un buen servicio a cambio de
ese dinero.
Trabajo, descanso y
limpieza energética
Trabajar con personas es algo que puede ser muy gratificante,
pero también agotador. Aquellos que están en situación de crisis
llevan consigo una carga energética que no es fácil de soportar,
pero que debes aprender a manejar correctamente, puesto que
gran parte de los individuos que se acercarán a tu consulta no
estarán pasando por su mejor momento.
Más abajo nos ocuparemos del tema de la protección
psíquica, pero antes de eso quiero dedicar unos párrafos al tema
del equilibrio entre trabajo y descanso.
Muchas veces se tiende a pensar que son los clientes quienes
nos quitan la energía cuando somos nosotros mismos los que
podemos recuperarla si hacemos una correcta gestión del tiempo.
Ten en cuenta esto: nadie maneja tu agenda excepto tú.
Nadie te dice cuánto tiempo debes trabajar ni cuánto tiempo
debes dedicar al descanso. Aún en el caso de que tengas mucho
éxito, deberás tomarte períodos de reposo para que la calidad de
tu trabajo no decaiga.
Por otro lado, hay que entender que hay momentos en que
uno puede estar "operativo", recibiendo llamadas y atendiendo
dudas, y otros en los que es mejor apagar el teléfono y disfrutar
de la familia, del ocio o del silencio.
Si estás empezando tu actividad, comienza con pocas
consultas y poco a poco ve aumentando el número de personas
atendidas. Haz esto hasta que encuentres el equilibrio adecuado
entre las ganancias que deseas conseguir y el descanso
necesario. Como ya se ha indicado anteriormente, no intentes
abarcar demasiado, pues esto sólo irá en detrimento de tu salud
mental y física.
Crea tus propias normas a la hora de atender a los clientes
que llaman a tu teléfono. Por ejemplo, establece una hora a partir
de la cual no aceptas llamadas de extraños. O decide que el
domingo no es un día para atender consultas. Por extraño que
parezca, hay personas que no tienen el más mínimo respeto hacia
la vida privada de los demás y son capaces de llamar a altas
horas de la noche para que les refresques el significado de una
lectura que hiciste hace un mes, o te molestan un domingo para
contarte la última bronca con su pareja.
En este sentido es importante hacer una clara distinción entre
clientes y amigos. A un cliente se le atiende en consulta a cambio
de una cantidad de dinero. Con un amigo se puede ser más
transigente. Precisamente, los buenos amigos, por serlo, son
personas que respetan tu tiempo y no abusan de tu energía.
Es cierto que algunos clientes fieles pueden comenzar a
considerarte como una de sus amistades, pero el hecho de que
alguien te tenga por amigo no quiere decir que tú debas sentirlo
como tal. La amistad es una relación horizontal entre personas
que se sienten unidos por lazos afectivos muy profundos. No es
algo que se pueda imponer, y tampoco es un vínculo que acepte
jerarquías.
El ritmo entre trabajo y descanso es algo que depende
enteramente de ti, de tus energías y del entusiasmo con el que
tomes tu trabajo. Con el tiempo puedes ir probando algunas
opciones como las siguientes:
Trabajar varios días seguidos y descansar otros tantos.
Alternar un día de trabajo con otro de descanso.
Intercalar semanas de vacaciones entre períodos muy activos
de trabajo.

Procura que el descanso sea tal, es decir, olvídate de las


cartas, desconecta de los problemas de tus clientes y procura
atender al teléfono sólo para concertar nuevas citas.
Protección psíquica
A diferencia de la naturaleza, que siempre aporta energía
positiva a aquellos que se acercan a ella, el ser humano tiene una
complejidad energética que no es fácil de sobrellevar. Si
observáramos la realidad humana con un "tercer ojo", a la
manera mística, veríamos que la mayor parte de las interacciones
consisten en un robo mutuo de energía en el que prevalece el más
fuerte. Si las fuerzas están igualadas, o la interacción es muy
superficial, lo más probable es que no se note nada especial.
Pero cuando alguien está muy necesitado y se acerca mucho,
física o emocionalmente a otro ser humano, deja una huella
profunda en sus semejantes.
Hay personas que se comportan como verdaderos "vampiros
psíquicos", absorbiendo la energía vital de todos aquellos con los
que se encuentran. Por regla general, estos individuos actúan de
modo inconsciente, pero no por ello son menos peligrosos. Dentro
de estas personas están aquellos que parecen absorber la energía
en cualquier momento, y también los que sólo actúan de manera
ocasional, cuando están pasando por algún tipo de crisis
personal.
Por alguna razón, los vampiros de energía suelen tener un
inusitado interés por los temas ocultos, especialmente por el
mundo del tarot, así que no dudes que antes o después te toparás
con ellos.
Reconocer a estas personas es fácil a posteriori, puesto que
tras estar un rato con ellos, uno se queda agotado y triste sin
ninguna razón aparente. La mezcla de cansancio físico y
emocional es una de las claves por las cuales se les reconoce.
No hay que confundir el efecto de un vampiro psíquico con el
propio cansancio derivado de estar muchas horas trabajando, ni
tampoco pensar que todas las personas que tocan nuestro
corazón por sus tristes vidas nos están robando la energía. Un
auténtico chupa-sangres energético se reconoce fácilmente
porque, estando frescos y descansados, nos provoca agotamiento
y una extraña opresión en el pecho.
Como es lógico, lo más adecuado es reconocer a estos
individuos antes de que absorban nuestra energía, puesto que así
podemos usar algunas medidas preventivas. Para eso, lo más útil
es que prestes atención a tu cuerpo y sus señales.
Las sensaciones corporales raramente son engañosas, y si
alguien nos hace sentir mal desde el primer momento, y eso no
parece relacionado con su aspecto ni con que sea una persona
amenazadora, conviene ponerse en guardia.
Si la carga negativa de la persona es excesiva y sientes que,
literalmente, no puedes con ella, quizás debas plantearte la
posibilidad de no aceptarle más como cliente. No quiero decir
con esto que la abandones a su suerte, sino que le des la
oportunidad de buscar a otro profesional que pueda manejarse
mejor con esas energías al tiempo que tú te proteges.
A fin de cuentas, lo que para ti es insoportable, puede ser
algo de poca entidad para otro profesional que maneje recursos
diferentes a los tuyos.
Por otro lado, hay que señalar que no todo es negativo.
Existen también las personas que aportan una energía positiva a
los demás. Como en el caso anterior, su efecto se nota más a
posteriori, a través de una sensación de alegría y vigor físico
incrementado.
Técnicas de autoprotección y
limpieza energética
Aunque este consejo no figure en los manuales de magia,
considero que una de las mejores técnicas de autoprotección que
puedes llevar cabo consiste en llevar una vida sana, ordenada y
tranquila.
Tener una buena relación familiar, cultivar el amor hacia
nuestros seres queridos y la compasión hacia todos los que sufren,
son buenos medios para atraer a personas positivas a tu
alrededor. Ten en cuenta que la mayor parte de lo que encuentres
en tu vida será un reflejo más o menos exacto de lo que haya en
tu interior, así que si hay paz y positividad dentro de ti, es más
probable que atraigas a clientes nada problemáticos, deseosos de
mejorar y que a su vez te traerán nuevos clientes y más
prosperidad.
Por otro lado, es muy importante, sobre todo para las
personas que trabajan con herramientas psíquicas como el tarot,
tener una buena conexión con la realidad inmediata. Vivir con los
pies en la tierra, ocupándote tanto de los temas espirituales como
de las cuestiones prácticas, es una forma de alcanzar estabilidad
interna y externa. No descuides por tanto todo lo que tiene que
ver con el mundo material, con tu cuerpo, con el dinero, con tus
posesiones y con todo aquello que te enraíza en la tierra.
Si además de esto dedicas algo de tiempo al contacto sanador
con la naturaleza, a la meditación o a cualquier práctica
espiritual seria, sin duda crearás un entorno saludable a tu
alrededor.
Ahora bien, como no siempre podemos asegurar que todo lo
que entre por la puerta de la consulta sea algo bueno, te
propongo algunos medios que ayudan a tu protección, pero que
en ningún modo sustituyen a las recomendaciones que acabo de
darte.
Antes de comenzar tu jornada de trabajo, acostúmbrate a
crear una "campana de protección" en torno a ti.
Siéntate en tu silla, con los pies bien asentados en el suelo y
las manos colocadas cómodamente sobre tu regazo. Vigila que
no haya tensiones en tu cuerpo, sobre todo en la zona de los
hombros y en la mandíbula, y relájate. Respira suavemente en tu
abdomen, sintiendo cómo se hincha y se encoge con cada
inhalación y exhalación.
Cierra los ojos y haz dos o tres respiraciones más profundas.
Visualiza tu cuerpo sentado en la silla. Imagínalo tan bien como te
sea posible. A continuación, imagina una esfera o un huevo de
luz que envuelve todo tu cuerpo. La luz que te rodea debe ser de
color blanco resplandeciente, sin manchas ni impurezas. Deja que
esa campana protectora te envuelva durante unos minutos, y si es
posible, extiéndela hasta que ocupe todo el espacio de tu
consulta.
Cuando lo desees, toma un par de respiraciones profundas y
abre los ojos muy lentamente. Observa cómo era tu estado de
ánimo antes de comenzar el ejercicio y cómo es al finalizar. Si lo
has hecho correctamente, te sentirás en paz y con plena energía
para comenzar la jornada.
Este ejercicio no te debe tomar más de diez o quince minutos,
pero es muy eficaz para sintonizar con el trabajo, al tiempo que
establece un primer muro de protección frente a intrusiones
extrañas.
Si en el transcurso de la jornada sientes que algún cliente
puede estar afectando a tu energía, posa tu mirada en el tapete
sobre el que están dispuestas las cartas y procura visualizar de
nuevo la campana de protección alrededor de tu cuerpo. Intenta
hacerlo durante un instante muy breve y con los ojos abiertos. Si
no te resulta posible, imagina que tienes una fuerte armadura que
rodea todo tu cuerpo, en contacto directo con tu piel.
Cuando el cliente haya abandonado la consulta, enciende
algo de incienso o abre las ventanas durante unos instantes para
que circule el aire. Acude al servicio. Lávate la cara y las manos
con agua fresca. Haz esto aunque tengas a otra persona
esperando, ya que debes hacer lo posible por sentirte mejor y
limpiar el ambiente, tanto por ti como por el bien del nuevo
cliente que va a entrar en tu consulta.
En aquellos días que sean especialmente complicados por la
densidad de las personas que has atendido, dedica unos instantes
al finalizar la jornada para renovar tu campana de energía.
Visualiza a las personas que has atendido y desde tu corazón
dirígete a ellos y di unas palabras como las siguientes: "Te doy
las gracias por acudir a mi consulta y por lo que he aprendido a
través de ti. Te perdono por el daño que involuntariamente me has
causado y espero me perdones si te he causado algún
inconveniente. Ahora eres libre y yo también soy libre. Gracias.
Gracias. Gracias."
En cualquier caso, no te lleves esa energía negativa a tu hogar
ya que tu familia no merece recibir esa carga.
Si te gustan los minerales y crees en su poder, te recomiendo
que lleves contigo una piedra protectora. En general, todos los
minerales de color negro son apropiados para absorber las
energías negativas y transmutarlas en positivas. Entre las piedras
negras más protectoras están la turmalina negra, el azabache, la
obsidiana o el ónice, entre otras.
Cuando el nivel de agotamiento es muy grande, puedes
recurrir a diversas flores de Bach, que te ayudarán a estabilizar
tus energías.
En el caso de sentir que estés sufriendo un ataque psíquico,
que absorbe tus energías, el remedio más adecuado es Walnut,
que según las palabras de Edward Bach: "otorga constancia y
protección frente a influencias externas".
Ten este remedio a mano, incluso si no utilizas las flores de
Bach en tu trabajo cotidiano y tómate un par de gotas cada vez
que sientas que tus energías han podido ser robadas por algún
cliente problemático.
En casos de agotamiento extremo, sobre todo cuando se han
recibido malas noticias o cuando has sufrido un ataque psíquico
intenso, puedes recurrir al Rescue Remedy o remedio de rescate.
Esta mezcla de flores actúa de un modo casi milagroso aún en los
momentos más oscuros.
El Rescue Remedy se comercializa también en forma de spray,
lo que te permitirá usarlo como una especie de purificador
psíquico en ambientes demasiado cargados. Si sientes que hay
mucha densidad energética en tu consulta, o si tienes que trabajar
en un lugar que no es el tuyo y que ha sido utilizado por otras
personas, basta con hacer una ligera aspersión de este remedio
para limpiar el ambiente en cuestión de segundos. También lo
puedes aplicar sobre tu propio cuerpo.
Otro remedio muy eficaz si sientes que tu cuerpo y tu aura
están cargados de negatividad después de tratar con
determinados clientes, es realizar un baño purificador. Llena tu
bañera con agua a la temperatura adecuada para tu cuerpo y
echa dos buenos puñados de sal marina. Lee bien la etiqueta del
producto para comprobar que es auténtica sal de mar sin
aditivos. Sumérgete durante unos minutos en el agua, sin mojarte
nunca la cara ni el cuero cabelludo.
Por supuesto, si vives cerca del mar, puedes bañarte en la
playa, o bien recoger el agua marina en un bidón y llevarla a
casa para mezclarla con el agua de tu bañera.
Otro baño limpiador muy eficaz consiste en usar una infusión
de plantas tales como salvia, romero o tomillo, juntas o por
separado. Calienta un buen puñado de plantas en un caldero de
al menos dos litros de capacidad. Cuando hierva, viértelo sobre
el agua caliente de tu bañera, usando un gran colador que
separe las plantas. A continuación sumérgete en el agua sin
mojarte el cuerpo por encima del cuello.
Si no dispones de una bañera en tu casa, puedes optar por
una ducha de larga duración. Si es posible, frótate el cuerpo con
porciones de sal marina mientras corre el agua, de manera que la
limpieza sea lo más completa posible.
Las personas que aprecien el buen incienso pueden también
hacer uso de esta herramienta mágica. Si te es posible, consigue
un buen incienso de salvia, o bien usa cualquier otro incienso que
aprecies. Quémalo en un incensario o usa los conocidos bastones
o conos que se pueden adquirir en los comercios especializados.
Para limpiarte con el incienso, deberías dirigir el humo hacia
tu cuerpo atrayéndolo con tus manos, como si te abanicaras con
él. Con cuidado para no quemarte y no provocar ningún
accidente, sitúa el incensario en el suelo y ponte de pie sobre él
durante unos segundos, con las piernas bien separadas para que
el humo ascienda por todo tu cuerpo. Aprendí esta antigua
práctica de sahumerio a través de un maestro sufí y puedo
asegurar que es muy eficaz para limpiar cualquier residuo
energético negativo que haya quedado impregnado en tu cuerpo.
Limpia tus cartas de vez en cuando, y si es posible, hazlo
después de cada jornada de trabajo. Pasa tus naipes por el humo
del incienso para que liberen cualquier impregnación negativa
que haya quedado grabado en ellos. Ordena las cartas de vez en
cuando, pues una de las maneras más simples y efectivas para
descontaminarlas consiste en reintegrarlas a su orden natural.
Cuando no uses tus cartas, puedes poner sobre ellas una drusa
de cuarzo o de amatista.
Si tienes conocimientos avanzados de radiestesia puedes dar
energía al mazo con el péndulo egipcio adecuado. En caso de
que carezcas de esos conocimientos, te recomiendo que no lo
intentes, pues ciertos péndulos emisores sólo deben ser usados
con el debido conocimiento a fin de no provocar efectos
negativos en tu persona.
Si una baraja concreta parece haberse impregnado con una
energía demasiado negativa, no la uses en tu trabajo. El simple
hecho de que tengas sospechas puede afectar negativamente a
tus lecturas con ese mazo en particular. Busca la forma de
limpiarlo, y si no hay solución, considera la idea de desprenderte
de él.
Da a conocer tu negocio
El capítulo de la publicidad es importante al inicio de tu
actividad, y también se vuelve crucial en cualquier momento en
que el volumen de trabajo disminuya.
No cabe duda de que la mejor publicidad que puedes hacer
de tu trabajo es realizarlo de la mejor manera posible, dejando la
mayor cantidad de clientes satisfechos. Todos sabemos que la
publicidad más eficaz es el boca a boca, y además es gratis.
Pero para llegar al punto en que unas personas te traen a
otras, primero debes comenzar tu práctica y crearte una cartera
de clientes. En otras palabras, hace falta construir una masa
crítica que impulse tu trabajo, y eso, si estás comenzando, no
surge por sí solo.
El terreno de la publicidad es con frecuencia un espacio
pantanoso, en el que es muy fácil cometer errores que cuestan
dinero y tiempo. Por eso es muy importante meditar bien cada
paso que se da, especialmente si tu presupuesto es escaso, ya
que no todas las formas de publicidad son adecuadas ni
rentables.
Por otra parte, a la hora de pensar en publicidad, tienes que
tener muy claro qué es lo quieres expresar. No se trata
simplemente de hacer un cartel, diseñar una cuña radiofónica o
escribir una entrada en tu blog, sino que debes tener una idea
global de lo que quieres mostrar, de lo que quieres transmitir a tu
público potencial.
Aquí es donde entra de nuevo ese concepto del que ya hemos
hablado: tu marca personal. En otras palabras, quién eres ante tu
público, qué tipo de clientes quieres atraer y cuál es tu visión del
tarot y de la vida en general. A partir de este concepto, y con la
vista puesta siempre en él, sabrás qué diseño de cartel necesitas,
qué música debe acompañar a esa cuña radiofónica o qué estilo
de escritura debe tener tu blog.
Teniendo en cuenta el gran concepto, la idea general que
quieres trasladar a tus clientes, puedes generar tus campañas
publicitarias y valorar su resultado. Para eso tienes que tener en
cuenta otro importante concepto, el "retorno de la inversión".
El retorno de la inversión
En el mundo de la publicidad, se denomina "retorno de la
inversión" a la relación entre el coste de una campaña y el
beneficio que se obtiene de ella. En otras palabras, el retorno de
la inversión se relaciona con cuánto gastas en una campaña y el
número de clientes que ésta te proporciona.
Como es lógico, lo ideal es gastar poco y obtener grandes
resultados, pero esto no siempre es posible. Algunas campañas
exitosas requieren un gasto considerable, mientras que otras, muy
económicas, quizá obtengan también un bajo rendimiento.
¿Quiere esto decir que cuánto más se gasta mejor es el
resultado? No siempre. Hay formas gratuitas o muy económicas
de hacer publicidad que pueden ser bastante eficaces, como
veremos más adelante.
El problema es que, al iniciar una campaña, es muy difícil
saber cuál es el retorno de la inversión que puedes esperar. La
mejor idea puede tener un mal resultado y quizá lo que guste a
unos determinados segmentos de población no sea lo más
apropiado para otros.
De este modo, a la hora de hacer visible tu trabajo ante el
público, no queda otro remedio que probar, cometer errores,
aprender y volver a probar. En todo caso, cada vez que
comiences una estrategia, hazlo siempre pensando en términos de
retorno de la inversión. Procura no solapar las campañas en
distintos medios, y si lo haces, cuídate de preguntar a tus nuevos
clientes cómo han conocido tus servicios, de manera que puedas
diferenciar dónde obtienes buenos resultados y dónde no se da el
retorno adecuado.
Midiendo cada paso y valorando las consecuencias,
aprenderás cuáles son los medios más apropiados para ti y para
tu público, evitando gastos innecesarios y mejorando el
rendimiento de tus campañas.
A continuación analizaremos las posibilidades publicitarias
que puedes encontrar tanto en los medios tradicionales como a
través de Internet, así como otras formas imaginativas de
promoción. Los consejos que siguen vienen dictados por mi
propia experiencia de más de treinta años en el mundo del
desarrollo personal, publicitando tanto mi trabajo como el de
otras personas. Aun así, es posible que no todo lo que se explica
a continuación sea apropiado para ti o tus circunstancias, así que
adáptalo a tu realidad.
Al pensar en estos consejos, doy por sentado que no te sobra
el dinero como para derrocharlo en una campaña masiva de
publicidad, sino que intentas obtener buenos resultados gastando
poco o nada. En caso de que dispongas de recursos sobrados
como para jugar a lo grande, acude a una agencia de publicidad
y déjate asesorar.
Para el resto de las personas, he aquí unos consejos que
siguen la norma de las tres "bes": bueno, bonito, y sobre todo,
barato.
Medios publicitarios tradicionales
Cuando pensamos en publicitar una actividad, podemos
recurrir tanto a los medios tradicionales como a aquellos que nos
proporciona Internet. En este apartado, analizaremos aquellos
medios de difusión que son bien conocidos desde antes del
advenimiento de la Red.

La prensa

Publicar anuncios en la prensa local, o en determinadas


revistas esotéricas puede ser una buena forma de dar un impulso
a tu negocio. Ahora bien, este recurso, que puede ser bastante
eficaz, requiere hacer una cierta inversión.
Publicar en prensa puede ser económico o puede ser bastante
caro, dependiendo de la difusión del medio y del tipo de anuncio
que desees publicitar. Si te dedicas al mercado local, es evidente
que buscarás anunciarte en la prensa más cercana a tu clientela.
A la hora de publicar tus anuncios, elige aquellos espacios
que otorguen cierta dignidad a tu negocio. Por ejemplo, los
espacios de anuncios por palabras, siendo económicos, pueden
ser contraproducentes, ya que en ciertos medios tienden a relegar
a nuestro sector a los peores rincones de la sección. Si es así,
valora si te interesa aparecer cerca de publicaciones con
contenido sexual.
Si lo que deseas es publicar un anuncio tradicional, déjate
asesorar por los responsables de publicidad de la publicación,
pero toma tus propias decisiones. Como es lógico, ellos querrán
venderte el espacio más caro, pero tú debes pensar muy bien en
cuánto quieres gastar y en el impacto que puede tener tu anuncio.
Los diferentes espacios tienen costes diversos, en función de si es
página par o impar, de si está en la portada, en contraportada o
en páginas interiores, si se publica en tinta negra o a color, y por
supuesto, del tamaño de tu anuncio. Infórmate bien de todas las
posibilidades y no tomes decisiones precipitadas.
A la hora de publicar en prensa escrita ten en cuenta la
difusión real del medio. ¿Es leído por muchas personas de tu
comunidad? No te fíes de las cifras que te proporcione el propio
medio, pues éstas suelen estar hinchadas a propósito. Observa tu
entorno, pregunta a tus conocidos, entérate del alcance real de la
publicación. Aunque la prensa escrita está en declive, aún existen
medios locales con una buena difusión.
Dentro del capítulo de la prensa podemos tener en cuenta a la
radio local. Un anuncio en radio, denominado en el argot "cuña
publicitaria", llega a un público muy amplio y puede tener cierto
impacto en la comunidad.
Si vas a hacer publicidad en radio, procura que tus cuñas se
escuchen a diferentes horas del día, de manera que alcancen a la
mayor cantidad de personas posible. Escribe textos cortos, que
expresen lo que haces. No olvides añadir algún dato de contacto
y un lema publicitario muy breve. Escoge la música más favorable
y deja que los profesionales del medio hagan el trabajo de
locución y montaje.
No seas demasiado persistente con los anuncios en radio. Haz
campañas cortas y evalúa los resultados a cada paso.

Carteles y folletos
Realizar un cartel o folleto publicitario es muy sencillo si tienes
unos mínimos conocimientos de ofimática. Además, imprimirlo en
pequeñas cantidades es una inversión bastante económica, y si
quieres hacer una tirada mayor, también puedes encontrar
opciones de impresión a un precio razonable.
A la hora de realizar tus carteles ten en cuenta que serán
visibles para todos los públicos, así que escoge bonitas imágenes,
que sean de buen gusto y que atraigan el interés de los
viandantes.
Usa lemas muy breves, que se lean de un vistazo y destaca
muy bien tus datos de contacto. Si tienes dudas, pregunta a
alguien que trabaje en diseño, o consulta en las imprentas o
reprografías de tu localidad. Ellos te pueden orientar.
Si tienes la opción de visitar distintos establecimientos, pide
precios y descuentos por volumen. En ocasiones hay diferencias
importantes entre una imprenta y otra.
Cuando vayas a pegar tus carteles, elige con antelación los
sitios más apropiados. En plena calle es posible que duren poco
tiempo, ya que algunas personas encuentran cierto placer en
arrancar la publicidad, por respetuosa que sea. Por ese motivo,
debes escoger espacios donde el vandalismo sea reducido o
imposible. Por ejemplo, pregunta en locales si te permiten ubicar
tu cartel en su escaparate o en la puerta. Por supuesto, hazlo
prioritariamente en aquellos que ya tengan otros carteles
expuestos. También puedes escoger aquellos establecimientos que
tengan un tablón de anuncios donde el público pueda colgar sus
afiches.
En todo caso, procura pegar tus carteles con el mínimo
impacto sobre la superficie escogida. Ten en cuenta que los
cristales con restos de pegamento no son fáciles de limpiar, así
que usa la menor cantidad posible de cinta adhesiva o cola.
Y por favor, no tortures a ningún árbol clavándoles tu
publicidad. No son madera muerta. Son seres vivos.

Tarjetas de visita

Las tarjetas de visita son un elemento imprescindible para tu


trabajo y debes tenerlas siempre en buena cantidad. Tanto en tu
despacho como en los lugares en los que dejes tus folletos,
necesitarás dejar tus tarjetas bien visibles, así que éstas no deben
faltar. Por otra parte, es necesario llevar tarjetas en tu bolso o en
tu cartera, puesto que nunca sabes cuándo tendrás que echar
mano de ellas.
Hacer tarjetas de visita resulta hoy en día muy económico,
pero no te dejes engañar. Como en el caso de los carteles o
folletos, pregunta en varios establecimientos y pide opciones de
impresión y precios. A menos que desees gastar mucho dinero,
evita las posibilidades de impresión demasiado caras, puesto que
si bien causan un impacto visual muy favorable, resultan bastante
onerosas si se hacen en grandes cantidades. Piensa que muchas
de tus tarjetas se perderán, así que no derroches el dinero en
ellas.
Lo más recomendable a la hora de diseñar una tarjeta es que
la imagen y la tipografía que se empleen en ella sean atractivas a
la vista. Evita usar tintas extravagantes, o llamativas opciones de
corte que resultan muy caras para tu bolsillo. Evita también
imprimir una gran cantidad de ellas, puesto que hoy en día no
existe mucha diferencia en el coste unitario para medianas o
grandes impresiones.
De este modo, realizando una tirada inicial de cien o
doscientas tarjetas, tienes las suficientes para comenzar a repartir,
y si lo deseas, puedes mejorar el diseño en ediciones posteriores.
Por supuesto, tus datos de contacto deben aparecer
claramente reflejados en tu tarjeta.
Un consejo final: si no sabes diseñar tarjetas, pide a alguien
que lo haga por ti. Es mejor pagar un poco más por un buen
producto que diseñar algo mediocre.

El boca a boca

No cabe duda de que hacer bien tu trabajo es la mejor


manera de que los clientes satisfechos tengan más interés en
recomendarte a otras personas. Porque no hay que engañarse, la
forma más práctica de publicitar tu trabajo se realiza a partir de
las conexiones sociales más cercanas.
Así, un cliente potencial estará más interesado en acudir a ti si
tiene una buena referencia por parte de alguien de su entorno, de
modo que la recomendación personal, el "boca a boca", es un
activo que nunca debes minusvalorar.
Hay dos tipos de clientes satisfechos. La mayoría son personas
que se van contentos a su casa, no comentan su experiencia con
nadie y quizás vuelvan a tu consulta más adelante. Pero hay una
segunda tipología, más minoritaria, que no se queda la
experiencia para sí, sino que la comparte con sus familiares o
amigos. Estos consultantes son el mayor tesoro que puedes tener,
puesto que son personas que van a abrir muchas puertas para ti y
que van a traer nuevos clientes a tu consulta.
Cuando tengas algo de experiencia con el tarot, descubrirás a
estas "personas talismán", como yo las denomino, en cuanto
entran por la puerta de tu consulta. Suelen ser individuos
carismáticos, que participan en muchas actividades, disfrutan de
una intensa vida social y poseen una extensa red de amistades. A
través de ellos contactarás no sólo con más clientes, sino con
individuos influyentes que pueden dar un gran impulso a tu
carrera.
Como es lógico, debes cuidar a esos talismanes como
auténticas piedras preciosas que la vida ha puesto en tu camino.
Responde a su generosidad con generosidad y nunca
desperdicies un consejo o una recomendación que venga de su
parte.
Por último, y como consejo adicional, ten en cuenta lo
siguiente: en esta vida los contactos son fundamentales.
Aprovecha las oportunidades que traen tus contactos. Si algo de
lo que te proponen no te interesa, agradécelo de todo corazón
antes de rechazarlo, pero nunca cierres del todo ninguna puerta.
Incluso si no te interesa todo lo que se te ofrece, toma una parte
para que esa persona se sienta a gusto.
Recuerda: si alguien te quiere ayudar, no le hagas sentir mal.
Este tipo de gestos distinguen a aquellos que tienen inteligencia
emocional del resto de las personas. Y quienes tienen ese tipo de
inteligencia, siempre triunfan.
Comunicación y publicidad a
través de Internet
Internet es una plataforma muy interesante para dar visibilidad
a nuestro trabajo. Tantos los blogs (escritos o audiovisuales),
como las redes sociales, nos permiten acceder a muchas personas
con un coste muy bajo, permitiendo que nuestro mensaje llegue a
sitios insospechados.
Ahora bien, en la actualidad, y como sucede con todo aquello
que es reciente, existe una idea algo desenfocada acerca del
poder real de las redes sociales. Por una parte, no cabe duda de
que Internet es un medio muy eficaz para llegar a tus potenciales
clientes, pues cada vez son más las personas que buscan
información y referencias a través de ese medio. Pero por otro, se
ha extendido la idea de que las redes sociales son una solución
casi mágica para visibilizar nuestro trabajo a coste cero.
No hay que engañarse, mantener una estrategia eficaz en
redes sociales requiere tiempo. Y para un profesional, el tiempo
es dinero. Por supuesto, existe la opción es contratar a alguien
para que lleve tus redes, pero eso implica también una inversión
económica.
Piensa lo siguiente, si tienes que dedicar dos horas al día para
mantener al día tu blog y responder a todas las interacciones que
surgen en tus redes sociales, son dos horas que estás quitando a
tu consulta, a tu tiempo de descanso o a tu familia. Si el resultado
de esas dos horas son nuevos clientes y más dinero en tu cuenta,
quizás te compense. Pero si lo que obtienes después de todo esto
son unos cuantos "me gusta" en Facebook y nada más, tendrás
que plantearte si merece la pena el esfuerzo.
Tener cientos o miles de seguidores en Facebook o en Twitter
es de poca utilidad si eso no se convierte en citas, lecturas y
dinero. Así que no conviene engañarse: en Internet hay mucha
cantidad pero poca calidad.
Con todo esto no quiero decir que debas abandonar las redes
sociales o los blogs, en absoluto. Son herramientas
extraordinarias, y sobre todo, económicas en comparación con
otros medios. Pero no dejes de tener en cuenta el concepto que se
explicó más arriba: el retorno de la inversión. Como demuestran
las estadísticas, todos pasamos demasiado tiempo en las redes
sociales y es discutible que tanto esfuerzo esté debidamente
recompensado.
Si mantienes un blog porque te apetece, o si tienes un perfil en
redes que quieres aprovechar para publicitarte un poco, pero sin
intención de dejarte absorber por ese mundo, entonces es
probable que las redes sociales te compensen.

Blog
Por definición, un blog es un sitio web que se actualiza con
frecuencia y que suele dedicarse a un tema de interés para el
autor. Por regla general, los blogs suelen admitir comentarios, y
pueden ser seguidos a través de visitas directas con un navegador
o con herramientas de suscripción específicas.
Por regla general, en un blog se leen las publicaciones,
también llamadas entradas o posts, en orden inverso a su
publicación. De este modo, se puede acceder a los contenidos
más recientes en primer lugar. Además de esto, los blogs suelen
indexarse por fecha de publicación y por contenidos. Esto permite
rastrear cualquier tema de un modo muy simple, a través de
etiquetas o mediante búsquedas dentro del propio blog.
Un blog es una herramienta muy flexible que puedes usar para
comunicar tus contenidos al mundo. Si te gusta escribir y tienes
cierta disciplina, puedes crear una buena base de seguidores
para tus publicaciones. Aportando temas interesantes para la
comunidad de amantes del tarot, demuestras tu seriedad y tu
profesionalidad, lo que es beneficioso para el establecimiento de
tu marca personal.
A continuación se ofrecen una serie de ideas acerca de cómo
trabajar con tu blog:

Escribe sobre temas que conozcas bien. Si añades


contenido sobre desarrollo personal, magia, salud natural o
psicología, asegúrate de que tus datos sean correctos. Por
supuesto, escribe entradas sobre el tarot. Por ejemplo, añade
imágenes de tu colección de mazos y haz una crítica sobre
cada uno de ellos. O bien escribe artículos sobre cómo echar
las cartas, sobre tiradas que hayas inventado o sobre la
historia del tarot. Añade valor a lo que ya existe en la red.
Aporta algo nuevo y personal. El límite es tu imaginación y tu
conocimiento.
No plagies. El viejo recurso de copiar y pegar es
demasiado tentador en ocasiones, pero no caigas en él bajo
ningún concepto. Primero porque la propiedad intelectual (el
trabajo ajeno), merece un respeto. Segundo, porque los
buscadores de Internet castigan el contenido plagiado
ubicándolo en lugares muy poco accesibles en sus resultados.
Si encuentras algo interesante en libros o en la red, escríbelo
en tus propios términos, añade tus propias ideas, pero no lo
plagies. Si quieres figurar en los primeros resultados en una
búsqueda de Google hay un truco que nunca falla: ofrece
contenido original, ajustado al tema y repleto de información.
Sé constante. Esto es quizás uno de los aspectos más
difíciles de mantener en un blog, puesto que todos tenemos
demasiadas cosas que hacer en nuestra vida y es muy fácil
descuidar la actualización de nuestra bitácora. Pero por otra
parte, no hay nada más descorazonador para un visitante
que entrar en un blog que no se ha actualizado en años.
Desde la experiencia personal me permito darte un consejo:
no dejes que un blog mediatice tu vida. Actualízalo tanto
como puedas, y sobre todo, no dejes que esté criando
telarañas durante demasiado tiempo, puesto que los clientes
pensarán que has cerrado tu consulta. Pero tampoco te
obsesiones con escribir tu blog. Hay cosas más importantes
en la vida.
Por supuesto, no uses tu blog para hacer una
publicidad descarada de tus servicios. No caigas en
la autocomplacencia. Nadie entra en un sitio web sólo a ver
publicidad o a leer las loas que una persona se dedica a sí
misma. Usa un espacio visible de la página para poner tu
anuncio, y asegúrate de tener un enlace donde se pueda
acceder a tus datos de contacto, pero no escribas entradas
publicitarias.
Usa palabras claves en tus contenidos, pero no te
obsesiones con ello. Si escribes sobre el significado de los
arcanos mayores del tarot, asegúrate de que esas palabras
figuren en el texto, y si es posible, en la dirección URL[2] de
la publicación. Pero no escribas sólo para poner palabras
clave. Ocúpate en primer lugar de crear contenido relevante
y original.
Enlaza a otros sitios de Internet y agradece que otros
te enlacen.
Añade, si es posible, un mapa de tu sitio web.
Añade una página que hable de ti dentro de tu blog.
Pon una foto actualizada y cuenta cuál es tu visión del tarot.
Hazlo de un modo abierto, positivo y sin darte demasiada
importancia. Tus visitantes quieren saber quién eres, cómo
piensas y qué aspecto tienes. Si ven que eres una persona
accesible y normal, es más probable que quieran tener una
consulta contigo.
Contesta a los comentarios, o como mínimo,
agradécelos, pero no entres en polémicas con tus lectores.
No merece la pena y puede dar una imagen algo negativa
de ti. Si no quieres admitir comentarios en tu blog, puedes
eliminar esa posibilidad, aunque eso reducirá mucho tu base
de seguidores. Ahora bien, si admites comentarios, asegúrate
de tener un filtro de spam[3] activo, puesto que es muy
molesto ver interesantes aportaciones sepultadas entre
innumerables mensajes publicitarios.

Existen plataformas gratuitas que te permiten crear un blog


estéticamente atractivo en cuestión de minutos. Las dos más
conocidas en la actualidad son las siguientes:

Blogger (www.blogger.com). Es una plataforma de


Google que permite crear un blog sencillo en pocos pasos. Si
ya usas los servicios de este proveedor (como su correo de
Gmail), puedes abrir fácilmente una cuenta de Blogger y
comenzar a publicar en cuestión de minutos. Los blogs de
Blogger tienen un aspecto menos cuidado que los de su
principal competidor, Wordpress, pero son muy simples de
manejar, por lo que es muy recomendable para las personas
con menos experiencia en la red.
Wordpress (www.wordpress.com). Actualmente es la
plataforma de blogs más prestigiosa y la que cuenta con una
base de usuarios más amplia. Un blog de Wordpress puede
ser personalizado a través de múltiples plantillas, por lo que
tienes una cantidad de opciones casi infinitas para crear una
bitácora enteramente a tu gusto. Wordpress está presente en
una vasta mayoría de los sitios web, ya que puede ser
configurado para hacer casi cualquier cosa que uno pueda
imaginar, desde una tienda online hasta un centro de
enseñanzas virtual, incluyendo una página personal y, claro
está, un blog. Si quieres entrar seriamente en el mundo de los
blogs, te recomiendo que aprendas a usar esta plataforma
para sacarle todo el partido que tiene.

Como complemento a tu blog personal o si lo deseas, en lugar


de este, puedes crear una página web más o menos estática que
puede servir de trampolín publicitario para tus servicios.

Blogs audiovisuales

Dentro de la categoría de blogs podemos agrupar otras


formas de comunicación que pueden ser también enlazadas a
través de nuestro blog o en redes sociales. Estas formas de
comunicación son lo que podríamos denominar "blogs
audiovisuales", puesto que usan el sonido o el video como medios
de expresión.
Las categorías de blogs audiovisuales que más te pueden
interesar son las siguientes:

Podcast. Un podcast es un blog grabado en formato de


audio, que puede ser publicado en páginas como Ivoox
(www.ivoox.com) o iTunes (www.apple.com/es/itunes). Los
archivos de audio subidos a estas plataformas pueden ser
compartidos fácilmente a través de Facebook, Twitter o en
cualquier red social. Del mismo modo, se pueden incrustar en
tu blog personal como publicaciones que el usuario puede
escuchar.
Videoblog. Se trata de un blog realizado en formato de
video. Se publican en páginas como Youtube
(www.youtube.com) o Vimeo (www.vimeo.com). Como en el
caso de los audios, estos vídeos pueden ser enlazados a tus
redes sociales o a tu blog personal.

Tanto los podcasts como los videoblogs son herramientas muy


poderosas para llegar a nuestros seguidores, ya que muchas
personas prefieren este tipo de contenidos audiovisuales a
aquellos que implican leer en una pantalla. Aparte de eso, la
presencia física en un vídeo o el escuchar la voz de una persona
en un archivo de sonido ayuda a muchas personas a sentirse más
próximos a aquel que emite el mensaje. Somos una civilización
audiovisual, en la que estamos acostumbrados a que los
personajes públicos entren en nuestros hogares a través de la
televisión, la radio o internet.
Como ocurre con todo, hay quien prefiere leer un texto y hay
quien prefiere escuchar un audio o ver un video, del mismo modo
que hay personas que se expresan mejor en un medio u otro. Así
que antes de pensar en lo que puede interesar a tu público
potencial, deberías pensar en qué medio te mueves con más
soltura y poner en él todos tus esfuerzos. Esto no impide que
hagas pruebas en otros terrenos, claro está.
Aunque este tipo de blogs audiovisuales tienen grandes
ventajas, hay ciertos aspectos que merecen tenerse en cuenta:
Por un lado está la cuestión técnica. Un archivo de sonido
tiene que sonar bien, y esto no es tan fácil como parece.
Necesitarás un micrófono de cierta calidad, un entorno
silencioso y un poco de experiencia a fin de obtener
grabaciones decentes. Esto significa hacer muchas pruebas
antes de dar con la combinación correcta. Por supuesto, una
grabación en video es aún más compleja. Aunque no es
necesario invertir en equipos costosos, sí deberías contar con
una buena webcam, y de nuevo, con un micrófono de cierta
calidad.
Por otro lado está el factor humano. ¿Sabes ponerte delante
de una cámara y ser natural? ¿Sabes improvisar? ¿Tienes una
voz que sea agradable de escuchar? Si quieres hacer una
edición algo más profesional de tus producciones ¿sabes
hacerlo o cuentas con alguien que te pueda ayudar?
Aprender desde cero a editar sonido o video no es tarea
fácil, se requiere mucho tiempo y la curva de aprendizaje es
elevada. Ahora bien, si deseas aprender y tienes la
paciencia necesaria, no hay razón para que no lo hagas.
Observa lo que hay en Internet. Existen muchos contenidos
audiovisuales de muy baja calidad que no dan una buena
impresión de sus autores. Aprende de los errores de los
demás, y también de los fallos que sin duda cometerás.
Haz pruebas y pide opinión a las personas más cercanas. Si
conoces a alguien que se mueva en estos mundos
audiovisuales, valora cualquier comentario que haga, y sobre
todo, pide consejo.

Por último y a riesgo de resultar pesado, ten en cuenta esta


idea: si no eres capaz de crear material con una mínima calidad
técnica y de contenidos, no pierdas el tiempo. Con esto no quiero
decir que no experimentes, hazlo. Pero a la hora de exponer tus
contenidos al mundo piensa que es mejor no dar ninguna imagen
que dar una mala imagen.

Anuncios en Internet
Anunciarte en Internet es una buena forma de atraer clientes,
sobre todo si te dedicas a realizar lecturas a distancia.
Para entender las dos estrategias básicas con que contamos a
la hora de que nuestro contenido sea visible en Internet hay que
recurrir a dos acrónimos: SEO y SEM.

SEO responde a las siglas en inglés: Search Engine


Optimization (Optimización de los motores de búsqueda). Es
un proceso orgánico (es decir, no de pago), en el que se
persigue la mejora de la visibilidad de tu web o blog de
manera que esté bien posicionado en las búsquedas a través
de la Red.
SEM, por su parte, significa Search Engine Marketing
(Marketing en motores de búsqueda). Se trata de un conjunto
de estrategias en las que, previo pago de una cantidad de
dinero, podemos publicar anuncios relevantes en la web que
atraerán visitantes a nuestra página o blog.

En resumen, la diferencia entre ambas estrategias es que la


primera es gratuita, aunque requiere mucho conocimiento de la
red y da resultados a medio plazo. En cambio, la segunda, de
pago, proporciona resultados inmediatos, aunque implica cierto
conocimiento para que la inversión se optimice al máximo.
Como es lógico, tu opción prioritaria debería ser trabajar con
las estrategias SEO, puesto que te pueden proporcionar buenos
resultados sin coste. Para esto, deberías tener en cuenta las
indicaciones que se han dado anteriormente a la hora de escribir
tu blog. Si las sigues y tienes paciencia, seguramente subirás en el
ranking los buscadores y recibirás más visitas sin coste.
Las estrategias SEM se basan en el pago de dinero, lo que
requiere una política inteligente para maximizar el retorno de la
inversión.
Google Adwords (www.google.com/adwords) es una
plataforma publicitaria que aprovecha las búsquedas en Google
para dar visibilidad a tu negocio, y dado que Google copa el
mercado de búsquedas a nivel mundial, éste es el lugar donde te
interesará estar.
Básicamente, Google Adwords funciona de la siguiente
manera:

Desde el punto de vista del usuario, cada vez que alguien


introduce la palabra "tarot" en el buscador de Google, en la
página de resultados aparecen una serie de anuncios
destacados que remiten al navegante a tu página. Esta
búsqueda se puede refinar, de manera que sólo aquellos que
escriban "tarot en [nombre de tu ciudad]", vean tu anuncio.
Desde el punto de vista del anunciante, cuando te das de alta
en Google Adwords, dispones de una avanzada y compleja
consola en la que puedes crear tus campañas, hacer
anuncios, programar presupuestos, etc. Así, cada vez que un
usuario de la red hace clic en tu anuncio, se te cobra una
cierta cantidad de dinero hasta cubrir el presupuesto diario
que hayas establecido.

Los conceptos esenciales que debes entender a la hora de


publicitarte con Google Adwords son los siguientes:
Segmentación. En términos simples: a quién está dirigido
tu anuncio. ¿Buscas personas en tu ciudad o bien trabajas
por videoconferencia y quieres captar a un público global?
Es importante segmentar bien tus anuncios para concentrar
los esfuerzos (tiempo y dinero) en aquellos clientes que te
interesan de verdad.
Campaña. Es el conjunto de anuncios, segmentos de
público, y presupuesto que quieres emplear para tus
anuncios. Como puedes desarrollar varias campañas a lo
largo del tiempo o simultáneamente, usa nombres que sean
fácilmente identificables. Estos nombres sólo son visibles para
ti. No olvides hacer una buena selección de los lugares en
que quieres que se vea tu anuncio, los idiomas que usas (en
territorios con varias lenguas) y los dispositivos en que
quieres que se muestre (ordenadores, dispositivos móviles,
etc.)
Presupuesto. Cuánto dinero quieres gastar cada día en tus
anuncios. Google Adwords funciona con un sistema de
subasta, de manera que cuánto más dinero emplees, mejor se
posicionará tu anuncio. Calcula muy bien tu presupuesto
para no gastar más de lo necesario. Con frecuencia, tendrás
que revisar este dato para ajustarlo a los continuos cambios
del mercado.
Grupos de anuncios. Agrupa aquí los diferentes anuncios,
que serán muy similares a los anuncios por palabras que se
publican en prensa (aunque también hay anuncios que
pueden incluir imágenes).
Palabras clave. Son las palabras que provocarán que tus
anuncios se publiquen en el navegador del usuario cuando
éste haga una búsqueda. Por ejemplo, cuando alguien
escribe en el buscador la palabra "tarot" esto provocará la
aparición de tus anuncios. Cuanto más precisa sea la
palabra, menor será el coste de cada clic y podrás conseguir
más visitas por menos dinero. Así, "tarot en [nombre de tu
ciudad]", o bien "tarot on-line" es mucho más concreto que
"tarot" y atraerá a un público más ajustado a tus intereses.
Existen muchos trucos para escoger buenas palabras clave
que se estudian en la bibliografía sobre Google Adwords.
Informes. Estadísticas de uso que tienes que estudiar con
mucho cuidado, ya que te permitirán saber, una vez que tu
campaña esté funcionando, cuáles son las palabras más
eficaces y qué anuncios atraen más interés. Aquí interesa
analizar el "nivel de calidad" de tus anuncios, que expresa,
en una escala de 1 a 10, la relevancia de un anuncio con
respecto a una palabra clave determinada.
Conversión. Es la acción que deseamos que realicen los
usuarios con nuestro anuncio. En términos generales, se trata
de cuántos clics produce nuestro anuncio.
Página de aterrizaje (landing page). Es el lugar hacia el
que se dirige al usuario cuando hace clic en tu anuncio. Es
fundamental que esta página sea adecuada. En otras
palabras: que contenga información de contacto acerca de tu
negocio, así como un resumen de tus servicios. Ten en cuenta
que si la persona no encuentra la información que está
buscando en ese primer clic, saldrá de tu página y estarás
malgastando tu dinero.

En todo caso, si quieres exprimir al máximo las opciones de


Google Adwords, te recomiendo que consultes alguno de los
libros o de los recursos que se indican en la Bibliografía de este
libro. Google Adwords es una herramienta publicitaria muy
poderosa, pero bastante compleja para aquellos usuarios con
poca experiencia en la red, y requiere un libro entero para ser
explicada en todo detalle. Además, una vez has lanzado una
campaña, es necesario que estés pendiente de su rendimiento día
a día, puesto que el mercado de anuncios cambia
constantemente, lo que requiere intervenciones inmediatas.
En resumen, los métodos SEM como Google Adwords son muy
adecuados para conseguir visitas a tu web o blog. Ahora bien, la
curva de aprendizaje es elevada y requieren tiempo para su
puesta en marcha y mantenimiento.

Facebook

Con este apartado y el siguiente entramos en el mundo de las


redes sociales y lo haremos con las dos que tienen mayor difusión
en el momento de escribir este libro: Facebook y Twitter.
Como el mundo de internet cambia a mucha velocidad, es
posible que estas redes hayan perdido su predicamento en el
momento en que leas este libro, o puede que hayan surgido otras
nuevas que ocupen su lugar en la cima. En cualquier caso, espero
que las ideas que se explican en las siguientes líneas te sean de
utilidad, sea cual sea la red social que utilices.
Facebook (www.facebook.com) es la red social más conocida
y que más usuarios reúne en el mundo en este momento. A través
de esta herramienta tenemos acceso a dos ámbitos diferenciados.
Uno de ellos es el "muro" personal, que es el lugar donde
escribimos los contenidos que queremos compartir con el resto de
los usuarios. La otra es el timeline o "línea de tiempo", donde
podemos ver los contenidos que nuestros amigos han compartido
a través de sus muros.
Dentro de las opciones de uso que nos proporciona Facebook,
hay que distinguir entre los "perfiles" y las "páginas". Un perfil
tiene carácter personal, contiene diferentes opciones de
privacidad y nos da la posibilidad de agregar a amigos que
tendrán acceso a lo que compartimos. Una página es de carácter
público y a ella no se agregan amigos, sino seguidores.
Como consejo de carácter general, no deberías utilizar tu
perfil personal para cuestiones de trabajo, sino que es más
adecuado crear una página pública en la que volcar toda la
publicidad de tu negocio. Para entenderlo claramente, tu perfil
personal es como tu hogar, en el que sólo entran las personas que
tú deseas, mientras que tu página pública es como el local donde
está tu negocio o empresa.
Debido a las características de Facebook, debes tener un perfil
personal para crear una página pública.
A la hora de elaborar tu perfil público debes tener en cuenta
algunas cuestiones.

Sube una buena foto. La foto de perfil es la primera


impresión que muchas personas obtendrán de ti a través de
una red social. Piensa muy bien cómo quieres que sea esa
impresión. No te hagas un autorretrato apresurado. Más
bien, pide a alguien que te haga una buena foto, con luz
adecuada y un buen fondo, a ser posible neutro. No pongas
como excusa que no eres una persona fotogénica. Como
aficionado de muchos años a la fotografía te puedo asegurar
que todos podemos salir favorecidos si dedicamos un poco
de esfuerzo y de creatividad a nuestro retrato. Así que ¿qué
imagen quieres transmitir? Piénsalo y haz una foto que esté a
la altura de lo que deseas expresar.
Revisa tus datos de acceso: teléfono, dirección de tu
despacho, dirección de correo electrónico y página web o
blog, si los tienes. Tus datos de acceso deben ser correctos.
Revisa especialmente tu número de teléfono, y si has puesto
la dirección de tu consulta o despacho, comprueba que
aparece bien reflejado en el plano de tu ciudad.
Añade una breve descripción de lo que haces: eres
tarotista ¿y qué más? Si te dedicas a algo más que a las
cartas, añádelo. Eso dará una buena impresión a tus
seguidores.
Incluye algo de información acerca de ti, de tal
manera que se te conozca algo mejor. Mi criterio aquí es que
uno no debería entrar en detalles demasiado íntimos o que
puedan provocar rechazo en nuestros potenciales seguidores.
A nivel personal, hace tiempo que decidí no hacer
comentarios de tipo político a través de las redes sociales, ni
entrar en controversias. Mi idea acerca de esto es que dar a
conocer mis opiniones sobre política, economía o moral a un
público que no está interesado en ellas no me va a traer
ningún beneficio, y en cambio puede ofender o molestar a
algunas personas. En otras palabras, no tengo nada que
ganar y potencialmente puedo perder clientela. Ahora bien,
tú puedes opinar de otra manera y debes actuar en
consecuencia.

Las páginas de Facebook tienen algunas particularidades que


conviene saber. Una de las cuestiones importantes es que todas
las publicaciones realizadas en páginas son públicas, de manera
que no podemos llegar a controlar quién puede ver cualquier
publicación. Como es lógico, sólo usaremos las publicaciones en
página para mostrar aquel contenido no privado que queremos
que llegue a un mayor número de personas.
Aunque Facebook nos da la posibilidad de escribir
publicaciones extensas (denominadas "notas"), no creo que sea
una buena idea usar esta plataforma como una suerte de blog. El
motivo tiene que ver con el problema de los derechos de autor de
tus textos.
Y es que por extraño que pueda parecer, Facebook, como
otras redes sociales es la propietaria de los derechos de autor de
todo aquello que se publica en su plataforma. En otras palabras,
si tú decides escribir un extraordinario artículo sobre el Tarot en
una nota de Facebook, dejas de tener la propiedad intelectual
sobre ese texto. Eso significa que, al menos teóricamente,
Facebook podría publicar tu texto en cualquier formato (incluso en
un libro) sin que tú ganaras ni un céntimo por ello. Lo mismo
sucede con las fotos o los vídeos que se suben a esa red social.
¿Cómo es posible esto? Por dos motivos, el primero es porque
las autoridades lo permiten, ya que en ningún momento se han
ocupado de regular esta cuestión. El segundo motivo es porque tú
lo permites al darte de alta en el servicio. Sí, los términos y
condiciones que se aceptan cuando uno se da de alta en una red
social (esos que no te molestaste en leer) suelen incluir un
apartado en el que el usuario hace sesión de sus derechos de
autor sobre todo aquello que se sube a esa red social: textos,
fotos, vídeos, etc. Y no hay manera de soslayar esta cesión.
¿Quiere decir esto que debemos rechazar el uso de las redes
sociales como medio de promoción? Pienso que no, puesto que en
las redes sociales hay una gran cantidad de personas a las que
podemos alcanzar con nuestra presencia. Lo que hay que hacer
es un uso consciente de las mismas.
Es aquí donde se hace necesario recordar la importancia de
tener un blog personal. En tu blog puedes publicar lo que quieras,
y poner, si lo deseas, un aviso de copyright. Eso no impedirá que
alguien pueda plagiar tu contenido, pero al menos tienes una
base legal para defender tus derechos, si es preciso.
Las redes sociales como Facebook o Twitter (de la que
hablaremos después) son el espacio donde compartir enlaces a
esos contenidos que has escrito en tu blog o página personal. Por
decirlo de otra manera, las redes sociales son el altavoz, pero no
deben ser nunca el lugar en el que generes y almacenes tu
mensaje. Al menos, esta es mi opinión.
Para continuar con la cuestión principal, hay que señalar que
las páginas de Facebook son seguidas por aquellas personas que
hacen clic en "me gusta", de modo que la cantidad de seguidores
o fans aparece reflejada en el propio muro de la página. Las
páginas pueden ser también promocionadas mediante el pago de
una determinada cantidad de dinero.
En este aspecto, Facebook nos ofrece una interesante
herramienta de promoción, puesto que puede segmentar la
publicidad por sexos, por grupos de edad, por zonas geográficas
e incluso a través de los intereses declarados por los usuarios.
Como en el caso de Google AdSense, Facebook nos permite
ajustar nuestro presupuesto diario, indicando el promedio de
seguidores que alcanzaremos cada día. Esta herramienta es muy
útil para incrementar nuestros seguidores en muy pocos días a un
coste realmente bajo.
Si decides publicitarte en Facebook, no olvides indicar con
claridad la duración en días de tu promoción y controlar a diario
el incremento de seguidores y el gasto de la campaña. La
experiencia demuestra que la promoción en Facebook funciona y
te trae nuevos seguidores de un modo muy efectivo
Como es lógico, también puedes incrementar el número de
seguidores sin coste económico alguno, puesto que todo aquello
que publiques y sea compartido por un número suficiente de
personas te traerá de manera inevitable más seguidores. De todos
modos, no esperes un rápido crecimiento si no es invirtiendo algo
de dinero.
Una de las funciones más útiles de las páginas de Facebook
consiste en la posibilidad de acceder a estadísticas que nos
permiten conocer mejor cómo funcionan nuestras publicaciones.
La sección de estadísticas contiene una gran cantidad de
información, aunque nosotros sólo nos detendremos en algunos
datos relevantes, que se despliegan en el menú situado a la
izquierda.

La primera pestaña: "Visión general", contiene


información básica que te da una idea muy genérica acerca
de cómo se ha comportado tu página en los últimos días. En
algunas cifras observarás que aparecen números seguidos
por la letra "K", como por ejemplo "2,6K". Esto significa que
la cifra debe ser multiplicada por mil. De modo que "2,6K
personas" equivale a 2.600 personas.
En la pestaña "Me gusta" presta atención al número neto
de "me gusta", que es la diferencia entre los seguidores que
se te añaden y los que se borran en el último mes. Esta
estadística es muy interesante para conocer cómo evoluciona
tu página en el caso de que estés realizando una campaña
de publicidad pagada.
La pestaña de "Alcance" indica cuantas personas han visto
tus publicaciones en el último mes, diferenciando entre
"orgánico" o gratuito, y pagado. También puedes ver quién
ha reaccionado a través de comentarios, haciendo clic en los
botones de "me gusta esta publicación" o compartiendo tu
página. Por último hay que explorar las reacciones en forma
de "ocultar, denunciar como spam o ya no me gusta". Ten
cuidado con este indicador, pues puede señalar si tus
contenidos resultan molestos o son etiquetados como
publicidad no deseada por los usuarios. Si estas cifras son
elevadas, debes cambiar tu estrategia inmediatamente.
La pestaña de "Visitas" nos muestra cuánta gente ha
visitado la página y desde dónde lo han hecho (desde un
buscador, desde tu blog, etc).
"Acciones en la página" señala qué hacen las personas
cuando acceden a tu página. Por ejemplo, hacen clic en tu
sitio web, en tu teléfono, o en cómo llegar, etc. La
información de esta página indica si los visitantes de tu
página tienen más interés en saber de ti o incluso buscan los
medios para ponerse en contacto contigo. Como es lógico,
toda la información acerca de cómo llegar hasta ti debe estar
correctamente actualizada.
"Publicaciones" es una pestaña que señala datos
interesantes, como por ejemplo, a qué hora se conectan tus
seguidores. También contiene información relevante acerca
de los últimos artículos publicados y cómo ha reaccionado el
público ante ellos. Analiza esta información con detenimiento
pues te indicará qué contenidos son más apreciados o
generan mayor cantidad de interacciones.
Por último, la pestaña "Personas" es un indicador
demográfico acerca del número de hombres o mujeres que
siguen tus contenidos, segmentados por edad y por ubicación
geográfica. Se trata también de una información bastante
útil.
Aunque puede haber más pestañas informativas, éstas son las
cuestiones más importantes que tienes que tener en cuenta a la
hora de analizar tu impacto en Facebook.
Como puedes ver, Facebook es una herramienta muy
interesante para promocionar tus servicios, capaz de ponerte en
contacto con una potencial base de seguidores muy amplia. Por
otra parte, ofrece muy buenas estadísticas de uso, que te
permitirán conocer quién está interesado por tus contenidos. La
parte menos positiva de esta red, como ocurre con Twitter, es que
aunque genere muchos seguidores, no es tan claro que una parte
importante de ellos se conviertan en clientes dispuestos a pagar
por tus servicios de tarot.

Twitter

Twitter (www.twitter.com) es la segunda red social que


comentaremos en este libro, aunque hay muchas más y
seguramente algunas surgirán o desaparecerán en los próximos
años. Configurado como un servicio de microblogging, permite
enviar mensajes de texto (tweets) con un máximo de 140
caracteres, a los que se pueden añadir imágenes o video.
A diferencia de los perfiles de Facebook, que se basan en un
sistema de "amigos", que deben ser aceptados como tales por el
usuario, Twitter nos permite suscribirnos a un usuario y leer sus
tweets sin necesidad de ser aceptados (excepto en el caso de las
cuentas privadas, que no trataremos aquí). En este aspecto, existe
una cierta similitud entre Twitter y las páginas de Facebook. En la
jerga de Twitter, los seguidores de una cuenta determinada se
denominan followers.
Como en el caso de los blogs, los contenidos que se publican
en Twitter aparecen en orden inverso a su publicación, siendo los
últimos los que se ubican en la parte superior de la página. Por
otro lado, esta red social nos permite fijar algún tweet en la parte
superior, para que sea el primero que se lea cuando se accede a
nuestro muro de publicaciones o timeline, en el argot de Twitter.
A pesar de la corta longitud de los mensajes de Twitter,
tenemos la posibilidad de incluir enlaces a nuestra página web o
a otros contenidos interesantes, lo que lo convierte en una
herramienta de comunicación muy poderosa. La interacción con
los usuarios es menos potente que en el caso de Facebook, puesto
que conocer la aceptación real de un tweet concreto es menos
sencillo que contabilizar los "me gusta" de Facebook.
En todo caso, existen varias herramientas que nos ayudarán a
establecer ciertas estadísticas que nos permitan medir nuestro
éxito en Twitter. La más utilizada es la propia herramienta del
servicio, denominada Twitter Analytics (analytics.twitter.com).
Esta página tiene varias pestañas, pero las tres que conviene
conocer son:

La pestaña "Inicio" muestra datos esenciales que comparan


los datos de los últimos 28 días con respecto al período
anterior. Estos datos son las impresiones de tweets, las vistas
a tu perfil (no olvides tener un perfil actualizado con tus datos
de contacto) y cambios en el número de seguidores.
La pestaña "Tweets", muestra las impresiones de tweets en
cualquier período de tiempo que deseemos. Aquí podemos
ver también el porcentaje de interacciones, los clics en
enlaces (dato muy importante), así como retweets (tweets
compartidos), los "me gusta" y las respuestas de otros
usuarios.
"Audiencias" es una pestaña que muestra cómo se ha
movido tu número de followers, el género de los mismos, sus
intereses, así como de dónde proceden (países y regiones).

Como norma general, lo más recomendable, cada vez que se


añade un contenido a nuestro blog, o cada vez que queremos
organizar algún acto, es anunciarlo tanto a través de Facebook
como de Twitter, para llegar a la mayor cantidad de usuarios
posible.
También es posible sincronizar las cuentas de Facebook y
Twitter, de manera que cada vez que publiquemos un contenido
en una, se refleje de manera automática en la otra. Esta
sincronización se debe realizar desde una única plataforma.
Si deseas hacerlo desde Facebook, que es lo más
recomendable, entra en www.facebook.com/twitter, pon tus datos
de acceso a Twitter y autoriza la vinculación.
En resumen, a la hora de compartir contenido en las redes
sociales te recomiendo tener en cuenta estos puntos:

Separa claramente tu perfil personal de tu página


pública. Usa el perfil personal para estar en contacto con
tus amigos íntimos y familiares, activando las opciones de
privacidad que sean necesarias. Cuida que tu página pública
se ajuste a los conceptos de tu marca, evitando el contenido
personal, las fotos íntimas o los comentarios poco apropiados
que alejan a potenciales clientes.
Aporta contenido original. No copies a otros autores, y
si quieres compartir algo valioso de otra persona, cita tus
fuentes. No hay nada más molesto, y hablo por propia
experiencia, que ver a alguien que copia literalmente tus
contenidos y los difunde como si fueran de su autoría.
Reconocer las fuentes no cuesta nada y demuestra tu
honestidad.
Enlaza los contenidos desde tu blog o página
personal. Subir contenidos a las redes sociales implica
renunciar a tus derechos de autor.
Aporta contenido valioso. El público está ávido de
conocimiento, pero una gran parte de la información que se
obtiene de internet es de escasa calidad. Ayuda a que el
tarot sea mejor comprendido por todos.
Evita crear contenidos que puedan ser catalogados
como publicidad no deseada. No hace falta que repitas
día tras día dónde está tu consulta. Esta es una práctica que
te hará perder seguidores. En cambio, aporta información
interesante y proyecta una imagen profesional. Quien esté
interesado en tu consulta, te localizará.
Estudia las estadísticas. Averigua qué temas interesan a
tus seguidores, pero no tomes decisiones basadas únicamente
en estos datos. Las estadísticas ayudan a mejorar la eficacia
de la comunicación, pero sin un buen contenido es fácil caer
en la irrelevancia.

Usa las redes, pero no te obsesiones con ellas. Las redes te


acercan a tu clientela potencial, pero el objetivo último de estar
presente en los medios sociales no es tener miles de seguidores,
sino atraer clientes. Recuerda que seguirte en Facebook es gratis,
pero acudir a tu consulta implica gastar dinero.
Formas imaginativas de
publicitar tu trabajo
Sí, este ha sido un largo capítulo, pero aún no ha terminado.
Por si te han parecido pocas las ideas que se han sugerido en las
páginas anteriores, debes saber que aún existen muchas más
formas de hacerte publicidad. Realmente, en el mundo de la
promoción, el único límite es tu imaginación.
A continuación te ofrezco algunas sugerencias, aunque en
ningún modo pretendo agotar el vasto terreno de la comunicación
de marca.
Hacer lecturas en un café suele ser una buena forma de
darte a conocer si estás empezando, o de comenzar tu actividad
en una nueva ciudad. Usualmente, el convenio con los
propietarios del establecimiento implica realizar una lectura
rápida y gratuita a cambio de una consumición. Si este es el
caso, no hagas lecturas de más de tres naipes y ten contigo tu
publicidad. El objetivo es atraer clientes a tu consulta, así que no
emplees demasiado tiempo ni energías en este tipo de promoción.
Las ferias esotéricas y los mercadillos pueden ser
también una forma muy original de dar publicidad a tu trabajo.
Visita este tipo de eventos y ponte en contacto con los
organizadores para que te incluyan en futuras ediciones. Por
regla general, en las ferias se realizan tiradas muy rápidas a
precios reducidos, y se suele cobrar por tirada, más que por
tiempo, aunque quizás tú puedas negociar otras opciones de
trabajo. Algunas ferias son temáticas e incluso puede que te
obliguen a disfrazarte con algún atuendo. Si te gusta el mundo
del espectáculo y eres una persona ávida de novedades, sin duda
lo disfrutarás. Por supuesto, lleva contigo tu publicidad y
suficientes tarjetas para captar clientes.
Si tienes la fortuna de conocer a alguna persona relacionada
con los medios de comunicación audiovisuales, busca el
medio de salir a antena con tus cartas. Una persona que lea el
tarot en directo es un reclamo irresistible para la audiencia, no lo
dudes. Ahora bien, prepárate para escuchar cualquier tipo de
pregunta y para responder rápidamente con tus naipes. Una
sesión en directo puede ser agotadora, pero tiene la cualidad de
incrementar rápidamente tu popularidad. Si la emisora no permite
que hagas publicidad directa, al menos procura que mencionen tu
nombre en varias ocasiones. El público interesado te buscará en
Internet, así que procura tener un blog, una página personal, o un
perfil de redes sociales que les conduzca hacia ti.
También puedes ofrecer ciertas ventajas a aquellos
clientes que te traigan nueva clientela. Por ejemplo,
puedes hacer un buen descuento, o incluso regalar una lectura, a
aquella persona que te traiga dos clientes nuevos. Ahora bien, ten
cuidado con estas promociones, puesto que hay personas que
traen nueva clientela sin necesidad de incentivos. Así que no
malgastes tus ofertas donde no son necesarias.
Por último, y no menos importante, recuerda siempre que la
mejor publicidad de tu trabajo son los clientes satisfechos, puesto
que estos son los que repiten contigo y te proporcionan nuevos
contactos. Cuida a tus clientes, desarrolla tu trabajo de la manera
más profesional posible y te ahorrarás mucho tiempo y dinero en
publicidad.
El arte de aconsejar
Como ya debes saber, el arte de leer el Tarot no consiste
simplemente en desplegar las cartas sobre la mesa y dar una
interpretación de las mismas. Hay una dimensión esencial en
nuestro trabajo que tiene que ver con el consejo, la ayuda y la
orientación, que vamos a explorar en este capítulo.
Contaré a continuación una anécdota que puede dar la
dimensión de hasta qué punto, una buena labor de consejería, va
más allá del simple conocimiento de las cartas.
Un día vino a verme una mujer de mediana edad que, desde
hacía muchos años, estaba muy descontenta con su relación de
pareja. En cierto momento de la sesión me confió un secreto:
pensaba que su marido era homosexual. Con cierta sorpresa le
pregunté que por qué pensaba eso, y ella me replicó que estaba
segura de esa condición porque desde hacía años, él no deseaba
tener relaciones sexuales con ella.
Con mucho tacto, le hice saber que los hombres, como las
mujeres, podemos perder el deseo sexual si estamos en una
relación donde sólo hay hostilidad por ambas partes. Eso, como
es lógico, no tiene nada que ver con la orientación sexual de una
persona, sino que es un problema afectivo. La clienta me miró con
cara de sorpresa, ya que en su visión de la realidad tenía la
creencia equivocada de que un hombre siempre tiene ganas de
sexo, y si no es así es porque no es lo suficientemente "macho".
Como puedes ver, este diálogo no tiene nada que ver con el
tarot. No se discute acerca del significado de una carta o de
cómo podemos suponer que evolucionará la relación en el futuro.
Ahora bien, este es el tipo de situaciones que encontrarás una
y otra vez cuando mantengas una consulta abierta y trabajes con
personas. Hay muchos temas que surgen en torno a las cartas,
pero que no se resuelven simplemente con una interpretación de
los naipes, sino que tienen que ver con tu capacidad para
escuchar, entender y aconsejar a tu cliente.
Detrás de la afirmación de mi clienta hay varios temas que
deben ser explorados. Por un lado hay una dificultad para
observar la realidad de su matrimonio. Porque no se trata de que
ella haya sorprendido a su marido con un amante masculino, ni
de que pueda tener fundadas sospechas de que tal relación
existe. Lo que hay detrás de ese comentario es una dificultad para
entender cómo funciona la afectividad y la sexualidad del
hombre. Por último, está la tendencia a sacar conclusiones
apresuradas sin disponer de datos suficientes, lo cual sin duda es
uno de los problemas que han ayudado a que sus relaciones de
pareja fracasen.
Aconsejar con las cartas no es algo complejo ni sencillo por sí
mismo, sino que depende de tu capacidad para orientar a las
personas, así como de los conocimientos que tengas para realizar
esta labor.
A la hora de aconsejar, el tarot es sólo un complemento que
sumar al grado de sabiduría que tú hayas podido acumular en tu
vida. Así, las cartas no sustituyen a lo que debes saber, sino que
te acompañan en el conocimiento de la realidad.
Entiendo que para poder realizar correctamente una labor
como consejero con las cartas, un buen tarotista debería
empeñarse en el desarrollo de estas cualidades:

Debe conocer muy bien el tarot, así como otras disciplinas de


ayuda como el coaching o cualquier terapia que sea útil para
tratar a las personas.
Es preciso también tener un deseo natural de ayudar a los
demás.
Por supuesto, hay que desarrollar al máximo el amor, la
compasión, evitando los juicios apresurados y el criticismo.
Y no menos importante que lo anterior: tienes que cultivar el
deseo de ser un estudiante eterno, en otras palabras, tienes
que tener la capacidad de maravillarte por todo y de querer
aprender constantemente.

Las personas te sorprenderán más de lo que imaginas, para


bien y para mal. Así que ármate de paciencia, amor y capacidad
de escucha. Son cualidades que nunca dejarás de necesitar.
Buscando soluciones
Una de las principales creencias erróneas que se sostienen
cuando aún no se tiene mucha práctica en el trato con personas
en crisis, consiste en pensar que el individuo que sufre está
deseoso de resolver el problema que le aqueja. En verdad, la
mayor parte de las personas solamente desea acabar con el
sufrimiento de un modo inmediato, sin tener que afrontar el origen
del mismo ni tomar ninguna medida drástica para resolverlo.
Así que la primera pregunta que formularán muchos clientes al
solicitar una lectura es: "¿cuándo acabará esto?", sentimiento que
por otra parte es lógico cuando alguien ha pasado por una larga
temporada de dolor.
Pero la pregunta de cuándo acabará el período de crisis es
difícil de contestar si la persona no está dispuesta a ver las
auténticas razones por las cuales está pasando por ese proceso, y
si no es capaz de poner en marcha acciones que ayuden a
resolver el problema. Porque la mayor parte de los conflictos no
se resuelven solos, sino que requieren sabiduría y acción, en otras
palabras: conocer los orígenes y buscar las soluciones.
Es una evidencia, que se demuestra con la práctica, que en
momentos de crisis aguda, los seres humanos desplegamos toda
una serie de mecanismos de protección que nos impiden ver el
verdadero problema. Este estado de ignorancia auto provocada
no es otra cosa que el esfuerzo del ego por mantenernos en una
especie de inocencia perpetua que nos exima de la
responsabilidad en la solución.
Como esta idea es un tanto compleja, pero esencial en tu
trabajo, intentaré explicarla con cierto detalle.
Lo primero que hay que entender es que el ser humano es una
estructura compleja, no sólo porque tiene una dimensión física y
otra de carácter psicoemocional, sino porque esta última es
también un territorio denso, que la mayor parte de las personas
no llega a explorar jamás.
La mente humana contiene al menos dos o tres estratos
esenciales. Una es la parte consciente, es decir, aquella que
conocemos y con la que podemos funcionar de manera habitual
cuando estamos despiertos y centrados. La segunda es la mente
inconsciente, el depósito profundo con el que conectamos cuando
estamos soñando o en estados de ensoñación despierta. Además,
podemos teorizar con la existencia de un tercer estrato mental de
carácter superior, la mente supraconsciente, denominada en
muchas tradiciones: alma, espíritu, chispa divina o conexión con
el Todo.
Así, mientras nuestra mente inconsciente nos conecta con el
mundo de ideas y sentimientos acumulado por la especie humana
desde sus orígenes, denominado también "inconsciente colectivo",
la mente supraconsciente supone la conexión con el territorio
superior de nuestra esencia divina. Somos por tanto como un
árbol que hunde sus raíces en la tierra, al tiempo que extiende sus
ramas a lo alto.
El punto central de nuestro ser, el tronco del árbol que somos,
es la mente consciente, y dentro de ésta, nuestro "yo". A partir del
yo, de sus deseos y aspiraciones, nuestra individualidad se
manifiesta y actúa ante el mundo.
Pero este yo con el que nos identificamos no siempre nos guía
por el mejor camino. Si no ¿por qué a veces nos empeñamos en
seguir con relaciones que nos hacen daño? ¿O por qué aspiramos
a bienes materiales que luego no nos dan la satisfacción que
esperábamos?
Este yo con el que nos identificamos es muy útil para funcionar
en el mundo cotidiano, pero en muchas ocasiones nos conduce a
callejones sin salida, e incluso a verdaderos infiernos.
Es aquí donde surge la crisis como un elemento purificador,
como una tabla de salvación que ataca a todo lo que nuestro yo
ha creado y que ya no es válido para nosotros. Por ejemplo,
nuestras creencias infantiles y juveniles tienen que pasar por una
seria revisión a medida que maduramos. O bien aquello que
tanto deseábamos se convierte en una carga que ya no nos
ayuda a caminar, sino que lastra nuestro viaje.
Para que se entienda bien: una crisis vital importante no es
otra cosa que un esfuerzo de nuestro yo superior por enderezar el
camino de nuestra existencia. De un modo u otro, todos vivimos
mediatizados por los deseos de nuestro yo, y necesitamos la
acción de la mano directora de nuestro ser superior para
enderezar el rumbo cuando éste se pierde en medio de la
borrachera del ego.
No hay que llevarse a engaño: las crisis nunca surgen del
exterior, nunca vienen provocadas por las circunstancias o por las
personas que nos rodean. Las crisis surgen siempre del interior y
son mediatizadas por el mundo externo. El cónyuge que nos hace
daño y del que no somos capaces de separarnos, por citar un
ejemplo, es un agente de nuestro propio ser superior que nos está
indicando que ya es hora de cambiar nuestras creencias acerca
del amor. Nadie nos hace nada que nosotros no hayamos
permitido que suceda (excluyendo, claro está, ciertos hechos
accidentales).
Es en este plano cuando se hace esencial que la persona en
crisis reconozca los mecanismos que la han llevado a esa
situación, sin culpar ni culparse, sino tomando responsabilidad
por sus actos y por sus decisiones, por todo aquello que ha
elegido a lo largo del tiempo y que le ha llevado al tiempo
presente. Hacer que la persona vea esta realidad es la mitad del
trabajo de sanación. Pero ver esta parte, hacer frente a la propia
responsabilidad, no suele ser fácil.
Mecanismos de defensa
psicológica
Los mecanismos de defensa psicológicos son los intentos del
yo por evitar esa confrontación consigo mismo. Son estos
mecanismos los que nos mantienen en una falsa etapa de
inocencia. Una ensoñación en la que podemos culpar a los
demás de nuestros males, o en la que podemos negar lo que nos
ocurre. Son, en definitiva, las barreras que tienes que franquear
para que la persona en crisis comience a tomar las riendas, a ser
responsable y a actuar con madurez. Sortear estas barreras le
ayudará a resolver el problema en vez de, simplemente, esperar
de forma totalmente vana a que el problema se disuelva por sí
solo.
Con frecuencia verás cómo las personas manifiestan uno o
varios de estos mecanismos, así que paso a describir brevemente
los más comunes e importantes, para que puedas reconocerlos y
tratarlos de la mejor manera posible.
Negación. Es el mecanismo más básico, y consiste
simplemente en decir que aquello que ha quedado expuesto a
través de las cartas no es cierto. En ocasiones, esta negación nos
puede hacer dudar de nuestra interpretación, pero si lo que
muestran las cartas es una verdad muy evidente, te recomiendo
que al menos dejes clara tu postura. Así, si la persona es
razonable, lo pensará en casa y acabará reconociendo la verdad
para sí misma, que es lo que cuenta.
Proyección. En las relaciones personales, el mecanismo de
proyección suele ser el más usado para defender la posición del
yo. La proyección se basa en ver en la otra persona todo aquello
que se percibe de manera inconsciente como negativo en uno
mismo. Observarás muchas proyecciones cuando alguien te
pregunte por su relación de pareja en crisis. Es frecuente aquí
escuchar todo tipo de reproches hacia la otra persona, sin que el
consultante se dé cuenta de que aquello que nos provoca una
fuerte reacción negativa en los demás es justamente algo que
deberíamos revisar en nuestro interior. Llevar a la persona de un
modo suave hacia ese descubrimiento, es uno de los mejores
favores que le puedes hacer.
Disociación. Es el mecanismo que surge de manera típica
después de un trauma. La disociación nos hace sentir que "esto no
me puede estar pasando a mí". Aquí son comunes las sensaciones
de estar viviendo una película en la que uno es a la vez actor y
espectador. Como es lógico, se trata de un mecanismo que
debería durar poco tiempo a medida que la persona va
aceptando la realidad del suceso. Si se prolonga en el tiempo,
este mecanismo puede ser problemático. La solución es traer al
consultante a su realidad, por dura que sea.
Represión. Es uno de los mecanismos de defensa más
comunes, sobre todo entre aquellas personas que han tenido una
educación muy estricta. Al reprimir aquello que no se desea ver,
se intenta por todos los medios enterrarlo en lo más profundo del
mundo inconsciente. Pero la realidad es que todo aquello que se
reprime, sale a la luz una y otra vez en forma de sueños, de
obsesiones o de ideas perturbadoras para el sujeto. Los
sentimientos reprimidos que emergen suelen ser emociones
categorizadas como "negativas" por el sujeto. Así por ejemplo,
una persona puede reprimir la rabia que le produce el
comportamiento abusivo de un familiar, puesto que ha aprendido
que la familia debe ser un reducto de amor incondicional. Pero la
rabia existe, y tiene un motivo, y aunque no debe ser expresada
de forma brutal o descontrolada, tiene al menos que ser
reconocida. En estos casos, ayuda mucho cuando se le pide a la
persona que exprese en voz alta aquello que reprime en su
interior. Decir "odio a mi pareja por todo el daño que me hace
cada día", por ejemplo, es una toma de conciencia muy poderosa
que puede desencadenar una excelente reacción terapéutica.
Sublimación. Implica desviar la energía reprimida del
problema hacia un área de la vida completamente distinta de la
original. Se da con mucha frecuencia en los problemas de tipo
emocional o sexual, que remiten hacia formas de
intelectualización de la vida. Aquí es importante dirigir a la
persona en una dirección en la que pueda abrir su corazón y
aceptar lo que su cuerpo está necesitando en el momento
presente.
Racionalización. Es una variante de la anterior, ya que es
una forma de sublimación. En este caso, aquello que no se quiere
aceptar, se observa de manera franca, pero la persona tiende a
crear grandes estructuras ideológicas para hacerle perder su
fuerza. Es una reacción típica de las personas muy racionales,
que cada vez que se enfrentan a un problema, lo manipulan en su
mente, llegando a conclusiones generalmente erróneas de las que
cuesta mucho descabalgarles. De nuevo, invitar a la personas a
sentir, llevarla de vuelta a la realidad del corazón y del cuerpo,
son las claves para acabar con la estructura que ha creado en su
cabeza y que le aleja de la realidad.
Como verás, en todos los casos, la receta para rebajar estas
barreras psicológicas es la explicación y la comprensión. La
primera parte depende de ti, y debe hacerse con paciencia y con
empatía hacia el cliente. La segunda depende totalmente del
consultante, y en muchas ocasiones ni siquiera se dará en tu
consulta, sino que será el resultado de su reflexión posterior. Tu
tarea por tanto es clarificar las cosas y confiar en el ser superior
de la persona, en su alma, que seguramente hará el trabajo para
que las barreras psicológicas caigan y llegue la luz.
La existencia humana oscila entre las opciones de la
aceptación y de la rebeldía. Inclinarse siempre por uno de los
extremos es una causa segura de fracaso. La maestría consiste en
saber cuándo aceptar lo que sucede y cuándo luchar. Porque
todos podemos cambiar, todos podemos mejorar, sin importar la
edad, el sexo o la condición de la persona. Somos más fuertes,
más inteligentes y más compasivos de lo que creemos. Sólo es
cuestión de que alguien nos clarifique el camino y de contar con
las ayudas necesarias para seguir adelante.
Precisamente de eso, de las ayudas, trata el siguiente
apartado.
Recursos
Al fin, cuando la persona ha reconocido lo que le ocurre y
cuando ha recibido la idea de que es poderosa y puede hacer
mucho para resolver el conflicto, es cuando surge la segunda
parte de la ecuación: buscar las soluciones.
Encaminar al cliente hacia la solución requiere no sólo que
pongas sobre la mesa tu propio conocimiento del alma humana,
sino del concurso de otras personas que puedan orientar o sanar
al consultante.
Es aquí donde entra el apartado de los "recursos" del tarotista,
entendiendo por tales no sólo tus propios conocimientos, sino los
de toda una red de profesionales que puedan ayudar al cliente y
hacia los que puedes dirigir su atención.
Entre tus propios recursos, están no sólo tus conocimientos
acerca de la vida, tu experiencia vital, sino todo aquello que
puedes aportar desde el punto de vista terapéutico o mágico.
Como ya hemos dicho, hay que entender que el conflicto
forma parte de la vida. Nadie está libre de sufrir los problemas
asociados al crecimiento, nadie está libre de las crisis, ni de caer
en falsas creencias o en errores. Si entiendes esto y ves las
ocasiones en que has caído y te has levantado, podrás ponerte en
el lugar del cliente y ayudarle con más compasión y más firmeza.
Así, hay que saber reconocer que todos tenemos fortalezas y
debilidades. Todos valemos para algo, y la mayor parte de
nosotros para más de una cosa. La consulta del tarot debería por
tanto ser no sólo un espacio de conocimiento, sino un lugar donde
incrementar la autoestima, donde aprender que la persona tiene
recursos propios y que éstos deben ser explorados.
Las cartas te pueden ayudar a ver estos recursos del cliente,
poniéndolos en valor ante sus ojos.
Conviene recordar aquí que las preguntas tienen siempre más
de una respuesta, y que a fin de cuentas, depende de ti y no del
cliente, hacer las preguntas adecuadas y extraer las respuestas
más apropiadas para el caso a tratar.
Si alguien acude a ti en un momento de crisis, puedes limitarte
a preguntar a las cartas "¿cuándo acabará esto?", o bien puedes
preguntar qué recursos tiene esta persona para superar el
problema. ¿Te das cuenta de la diferencia entre un enfoque y el
otro? En el primer caso, haces más fuerte al problema; en el
segundo, fortaleces a tu cliente. La diferencia entre una opción y
otra, es enorme.
Espero que observes que a lo largo de todo este libro recalco
el mensaje de que echar las cartas implica hacer elecciones,
exige tomar partido. Leer las cartas no es algo diferente a vivir la
vida, de hecho es parte de la vida. En otras palabras, puedes
realizar una lectura que quite poder a tu cliente, o puedes hacer
una lectura que refuerce su poder y su autoestima. Esto último ya
es una forma de terapia.
Así que tu forma de enfocar el trabajo, la manera en que te
sustraes a los deseos inmediatos del yo del cliente y piensas en su
ser superior, en la parte más sana de la persona que está
intentando hablar a través del conflicto o de la enfermedad,
marcará la diferencia entre una sesión de consuelo o una sesión
verdaderamente sanadora.
Más allá de los recursos que puedas estimular en tu cliente y
de los que tú poseas, como las flores de Bach, el Reiki o similares,
creo importante recalcar la necesidad de contar con una buena
red de profesionales de distintos ámbitos hacia los que dirigir a tu
consultante en caso de necesidad.
En todo caso, no se trata de tener una simple lista de
profesionales, ya que cualquier persona puede buscar un
psicólogo en la guía telefónica o a través de Internet. Se trata de
contar con profesionales a los que conoces y que te conocen.
Profesionales que puedas recomendar con toda confianza, que
sean eficaces y honestos con su trabajo, y si me permites el
consejo, que sean, por encima de todo, buenas personas.
A continuación te detallo algunos de los profesionales con los
que puedes contar.
Psicólogos. Son esenciales para todos los trastornos
mentales o emocionales leves y moderados, tales como la
depresión, la ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, etc. Si es
posible, te recomendaría que contaras en tu agenda con algún
psicólogo de orientación humanista o transpersonal. No quiero
decir con esto que otras ramas de las psicología no sean también
eficaces, ya que por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual
suele ser efectiva para tratar los miedos y las fobias. Pero hay que
tener en cuenta que una parte importante de los conflictos de las
personas de hoy en día requiere una visión algo más amplia que
la tradicional, una visión que englobe aspectos de orientación
vital o incluso espiritual.
Psiquiatras. Aunque mi orientación personal es de carácter
alternativo, no dejo de reconocer que algunos trastornos mentales
pueden requerir la asistencia de estos profesionales, así como el
uso de fármacos. De nuevo, hay psiquiatras de orientación
humanista que, si es posible, conviene tener entre nuestras
referencias.
Médicos. Afortunadamente existen muchos profesionales de
la medicina que tienen una visión amplia del ser humano. Se trata
de doctores capaces de escuchar, que confían no solo en la
ciencia, sino en la intuición, y que saben tratar a sus pacientes
con respeto y amplitud de miras. Si tienes la suerte de conocer a
alguno de estos médicos, no dudes en recomendarlo cuando sea
necesario.
Naturópatas. En este apartado incluyo tanto a aquellos
profesionales que trabajan con plantas medicinales, como los
homeópatas, terapeutas florales, iridiólogos, etc. Lo habitual en
esta rama de la salud es que las personas que la trabajan estén
centradas en ver al ser humano como una entidad completa desde
el punto de vista físico, psíquico y emocional. Suelen ser también
profesionales de mentalidad abierta, con los que es posible crear
buenos lazos de cooperación.
Los terapeutas y consejeros alternativos, entre los que
podemos citar los facilitadores de psicogenealogía, astrólogos,
hipnoterapuetas, canalizadores, etcétera, pueden ser también de
gran utilidad en casos donde sea necesaria una revisión más
profunda de las causas de la crisis presente de nuestro cliente.
Estos profesionales pueden estar muy dispuestos a cooperar
contigo si entienden que tu enfoque es similar al suyo.
Masajistas, osteópatas, reflexólogos, etc. Aunque esta
categoría se puede incluir en la anterior, aquí agrupo a todos
aquellos profesionales que trabajan manipulando el cuerpo. De
nuevo, y como en todos los casos anteriores, busca a aquellas
personas que tengan una percepción del ser humano que vaya
más allá de lo puramente físico. Un buen masajista puede llegar a
tener una percepción del alma humana bastante profunda.
Además, ciertos traumas se resuelven muy bien a partir del
trabajo corporal.
Profesores de yoga, taichí, meditación, etc. Estos
profesionales son útiles para tratar aquellos casos en que el estrés
o la ansiedad se hayan apoderado de la persona. Las técnicas
orientales de meditación son bastante eficaces para tratar todos
estos problemas.
Asistentes sociales. Necesarios cuando encuentres casos
de familias desestructuradas o graves problemas de integración
social. Un asistente posee claves y dispone de recursos que
pueden ayudar a personas en riesgo de exclusión, sea por causa
de la pobreza, por ser víctima de violencia o por cualquier otra
grave razón.
Abogados. Un abogado es un consejero esencial en muchas
cuestiones legales, como las relacionadas con negocios,
separaciones matrimoniales, conflictos de paternidad, etc. Es muy
importante contar con algún buen abogado al que dirigir a tus
clientes en caso de necesidad.
Como es lógico, tu lista será tan larga o tan corta como tú
creas necesario, pero te recomiendo encarecidamente que no
olvides tenerla siempre a mano. Tú no tienes todas las respuestas
ni conoces todos los temas, y lo mejor que puedes hacer por una
persona en crisis es encaminarla al lugar donde mejor puedan
resolver sus problemas. Desde luego, no debes sentir que cuando
refieres a una persona a uno de estos profesionales la estás
abandonando, antes al contrario, la estás ayudando a solucionar
mejor sus conflictos.
Intenta que tu lista esté siempre actualizada, y si se trata de
clientes que van con asiduidad a tu consulta, entérate de sus
progresos con estos profesionales. De este modo, estarás siempre
al día acerca de su desempeño.
Si es posible, intenta que haya cierta reciprocidad con algunos
profesionales de tu lista. Procura que ellos te manden clientes a
cambio de que tú hagas lo propio. Ahora bien, si un profesional
es bueno en su campo, mándale a tus clientes aunque no exista
esa reciprocidad.
Busca por encima de todo, el bien del cliente, ya que eso es lo
más importante.
Los clientes
Aunque cada persona es un universo, y cualquier intento de
establecer categorías humanas suele ser peligroso, sí que es cierto
que hay ciertas tipologías de clientes que encontrarás a lo largo
de tu carrera. Para simplificar, en los párrafos que siguen, me
referiré a los clientes usando el género neutro, que en el idioma
español coincide con el masculino. Como es lógico, las
descripciones se aplican por igual a hombres y mujeres.
A continuación haré una breve descripción de los tipos más
usuales, aunque esta lista no pretende ser exhaustiva.
El cliente normal. En el menos normal de los clientes, pero
también existe. Suelen ser personas que acuden a la consulta,
preguntan, escuchan lo que tus cartas tienen que decir, pagan y
se van. Por regla general, no suelen repetir, lo que no quiere decir
que hayan quedado insatisfechos. Simplemente, tenían una duda
y tú se la has resuelto. Así que gracias y que pase el siguiente.
El dependiente. Son personas incapaces de tomar una
decisión por sí mismos, individuos que pretenden que el tarot les
guíe en todos los pequeños y grandes problemas de su vida. Estos
clientes pueden ser un verdadero problema para sí mismos y para
el profesional. Piensa que el consultante más dependiente busca
en el tarotista un sustituto de su padre o su madre ideales. Pobre
de ti si aceptas ese papel, puesto que si las cosas van bien, te
alabará, pero si van mal, caerá sobre tu cabeza el peso de la
culpa y los reproches. Ten en cuenta que una de tus obligaciones
éticas con cualquiera de tus clientes es precisamente la de evitar
cualquier tipo de dependencia. Tú estás para ayudar a que las
personas recuperen su capacidad de decisión, no para que la
pierdan. Un cliente dependiente pondrá sobre tus hombros el
peso de sus dudas vitales, y aquí no vale que tú descargues la
responsabilidad en las cartas. El tarot muestra opciones y tú
puedes ayudar a enfocar esas opciones, pero es la persona la
que tiene que decidir qué camino tomar, tanto si acierta como si
se equivoca. Lo mejor con estos individuos es dejar muy claros los
términos de la ayuda y espaciar las consultas, por su propio bien.
En casos extremos, a veces no queda más remedio que prescindir
de ellos como clientes.
El ingenuo o desinformado. Suele ser una persona con
buenas intenciones, pero con una idea totalmente errónea acerca
de las cartas. El ingenuo suele ser un individuo que cree
firmemente que su destino está labrado en piedra y que el tarot es
el medio infalible para saber lo que va a ocurrir en su vida. Estas
personas suelen ver al tarotista como un adivino infalible o un
sabio. Para ellos, descubrir que tienen opciones o que las cartas
pueden aconsejarles, suele ser una gran sorpresa. Tu deber con
estas personas es explicarles el verdadero potencial del tarot en
conexión con el poder de su propia alma. Hazlo sin dudar, sin
paternalismos, pero con firmeza.
El escéptico. A primera vista, suele ser un cliente desafiante,
que esconde cualquier pista acerca de sí mismo y que te observa
con una media sonrisa que parece querer decir: "a ver si aciertas
conmigo". Estos clientes tienen una percepción distorsionada del
tarot y creen que el tarotista es, o bien un ser con poderes
mágicos, o bien un farsante. En muchas ocasiones, un escéptico
esconde a una persona que está deseosa de creer, ya que en
caso contrario ¿por qué iba a querer gastar su dinero en una
consulta de tarot si no abrigase el deseo oculto de que todo sea
cierto? Dependiendo de cuál sea tu orientación hacia el tarot te
resultará más o menos difícil tratar con este cliente. De este modo,
si entiendes las cartas como un trabajo de consejería, te resultará
muy sencillo explicar que tú no te dedicas a la adivinación, sino
que necesitas cierta cooperación para poder ayudarle mejor. El
truco con estas personas consiste en afinar mucho con la lectura y
atacar por donde menos lo esperan. A partir de ahí, se vuelven
más razonables y se les puede ayudar mejor.
El buscador. Esta es una persona que ha acudido a todo
tipo de terapias, y que generalmente conoce a todos los
astrólogos, tarotistas y adivinos en kilómetros a la redonda. Si tu
enfoque del tarot no es del tipo "mágico", sino que te gusta sentir
que las cartas son una buena herramienta para ayudar en el
desarrollo del ser humano, sin duda disfrutarás mucho con estas
personas. Estos individuos son un público exigente, pero
agradecido. Están esperando información valiosa y no se
conformarán con una lectura apresurada o de baja calidad. Si les
das lo que están buscando, serán clientes fieles con los que
podrás aprender mucho.
El talismán. Ya hemos hablado de él. Básicamente, este
cliente es lo mejor que te puede pasar en tu carrera, siempre que
sintonicéis a la primera. Suelen personas muy carismáticas, con
una amplia red de contactos y que te pueden abrir muchas
puertas. Es el tipo de individuos que, si está satisfecho, traerá
muchas personas a tu consulta. Ahora bien, no siempre es un
cliente fácil. Son consultantes que por regla general, saben lo que
quieren y cómo lo quieren. Si puedes conectar con sus intereses y
te ve como alguien competente, agradece a los cielos por tu
buena fortuna, porque a partir de ese momento tu carrera subirá
a un nuevo nivel. A pesar de su apariencia de triunfadores o de la
autoconfianza que derrochan, ellos también tienen problemas y
puntos débiles, puesto que en caso contrario, no irían a tu
consulta. Observa sus defectos para que su brillo no te ciegue,
pero valora sus virtudes. Un cliente talismán debe ser cuidado con
especial esmero, y conviene tratarles con cierta manga ancha,
porque ellos lo merecen.
El problemático. Hablaremos de él en el próximo capítulo,
pero sin duda se trata del peor dolor de cabeza con el que nos
podemos encontrar en nuestra práctica. Afortunadamente, de
entre todas las razas de clientes, esta no es muy numerosa.
Los clientes problemáticos
A lo largo de tu práctica te encontrarás con lo que suelo
denominar "clientes problemáticos". Con esta definición no me
refiero a las personas que tienen problemas en su vida, porque
evidentemente todo el que se acerca a una consulta de tarot tiene
algún tipo de duda o dificultad, sino a aquellos que causan
problemas al profesional.
Los clientes problemáticos son individuos que causan
conflictos, que parecen insatisfechos con todo y que generalmente
te dejan con una sensación de agotamiento, enfado o tristeza al
finalizar la sesión. Se incluyen aquí los clientes que no tienen
ningún respeto por tu tiempo, o que discuten la tarifa aun
conociendo el precio de la consulta. También a los manipulativos
y a los que desafían tus conocimientos porque no admiten lo que
les dices.
A lo largo de una carrera profesional es casi inevitable
encontrarse con este tipo de personas. Forman parte de la
sociedad y antes o después te llamarán por teléfono o aparecerán
por tu consulta. Si ya eres un profesional del tarot y llevas un
cierto tiempo en el negocio, sin duda sabes a qué tipo de
personas me refiero, y si aún no has conocido a nadie con estas
características, no dudes que antes o después las padecerás. Son
tan inevitables como la lluvia y en ocasiones, tan inoportunos
como un chaparrón primaveral en medio de un día soleado.
Algunos de las conductas problemáticas más frecuentes son:
Individuos con trastornos mentales evidentes que con
su actitud pueden causar nerviosismo, incomodidad o incluso
temor. Por algún misterioso motivo, estas personas sienten una
gran atracción por el tarot y prefieren acudir al tarotista antes que
a un profesional de la salud mental que es quien mejor les podría
ayudar.
Personas que conciertan una cita y, sin avisar,
deciden no acudir. Si vuelven a concertar otra, generalmente
no recuerdan lo ocurrido u ofrecen todo tipo de excusas. Aquí se
incluye a aquellos individuos que siempre tienen un contratiempo
o un problema de última hora que te obliga a continuos cambios
de agenda.
Clientes argumentativos, que discuten la lectura de las
cartas si ésta no se adecúa a lo que ellos quieren oír. En esta
categoría se incluye a todos aquellos que directamente te acusan
de ser mal profesional, o de no tener "ni idea", puesto que su
tarotista de toda la vida les ha hecho una lectura diferente.
Individuos que llaman a cualquier hora para que les
recuerdes lo que ya comentaste en tu lectura sin ningún respeto
por tu tiempo ni tu privacidad. También los que piden una sesión
a las horas más intempestivas, o en tus días de descanso, o
aquellos que se sienten con derecho de llamarte para contarte
todas sus desdichas en cualquier momento. Algunas de estas
personas piensan que tú tienes la obligación de estar siempre
disponible para ayudar, puesto que tu trabajo es de carácter
"espiritual".
Personas manipulativas, que acaban teniendo una rara
fijación por ti rayana en la obsesión. Entre estos casos se incluyen
aquellos individuos que desarrollan sentimientos fuertes hacia el
tarotista, incluso de tipo amoroso, aunque tú nunca les hayas
dado pie a ello.
En definitiva, los clientes problemáticos son una realidad y si
me lo permites, quiero ser muy claro al respecto: es un tipo de
clientes que no merece la pena.
Ahora te propongo que hagas algo. No sigas leyendo y
vuelve a releer el párrafo anterior.
¿Ya lo has leído? ¿Qué has sentido cuando has visto la frase:
"es un tipo de clientes que no merece la pena"? ¿Estás de
acuerdo con ese enunciado, o por el contrario estás en
desacuerdo? Si es así, ¿sientes que te molesta esa frase? ¿Acaso
te ofende?
Si estás de acuerdo conmigo y piensas que no merece la pena
gastar tiempo y energía en personas complicadas, puedes dejar
de leer los párrafos que siguen y pasar al siguiente apartado, en
el que te explico cómo tratar a estos clientes difíciles. Pero si no
estás de acuerdo conmigo, te invito a continuación a explorar tus
sentimientos al respecto.
El motivo de esta exploración es muy simple. Como
profesional tienes que ser muy consciente de cómo eres y de
cuáles son tus fortalezas y debilidades. Así que si atraes con
facilidad a los clientes difíciles y no eres capaz de ponerles freno,
te aseguro que tu experiencia en el mundo del tarot será cualquier
cosa menos agradable y duradera.
De modo que si me permites, quiero analizar contigo tu
rechazo ante mi afirmación, si es que sientes dicho rechazo.
Antes de nada, tengo que aclarar que esa frase no es un juicio
de valor contra un determinado grupo de personas.
No quiero decir que las personas problemáticas no sean seres
humanos valiosos y dignos como cualquiera otros. Lo que quiero
decir es que, desde el punto de vista profesional, ese tipo de
individuos difíciles, que causan problemas y malestar, no merecen
la pena "como clientes", de modo que lo mejor que puedes hacer
es evitarlos en tu consulta.
Ahora bien, si tú piensas que sí merece la pena tenerles en tu
vida y en tu trabajo, puede que sea por alguna de estas creencias
(o por todas ellas):

Creencia número 1: "todo el mundo es bueno en el fondo,


solamente necesitan algo de tiempo, de atención y de
cariño".
Creencia número 2: "todo el mundo merece ser ayudado y
mi obligación es ayudarles".
Creencia número 3: "yo puedo manejar la situación".
Creencia número 4: "necesito el dinero y debo atender a
todos los clientes que se me presenten".

Si me lo permites, y con el máximo respeto, voy a hacer


algunos comentarios acerca de cada una de esas creencias.
Creencia número 1: "todo el mundo es bueno en el
fondo, solamente necesitan algo de tiempo, de
atención y de cariño".
No sé si todo el mundo es bueno, pero sí sé que hay personas
razonables y otras que no lo son. Personas con las que se puede
dialogar y otras con las que no. Personas dispuestas a cooperar y
otras que sólo quieren vencer y dominar a los demás.
Así que si ya es difícil educar a un hijo al que amas y no
siempre se obtienen buenos resultados, ¿acaso se puede educar a
un adulto? Algunas personas son susceptibles de mejorar y todo el
mundo merece una oportunidad. Pero ¿hasta dónde?
Es probable que con tiempo, atención y cariño, todos
podamos dar una mejor versión de nosotros mismos. Ahora bien,
¿vas a dar tu tiempo, tu atención y tu cariño a un cliente? ¿En qué
medida? ¿A costa de qué o en detrimento de quién? ¿Prefieres
seguir dando oportunidades a ese cliente que te hace volver de
mal humor a casa o dedicar tu tiempo a aquellas personas que
valoran tu trabajo?
Los seres humanos tenemos límites. Nuestra energía es
limitada. El tiempo del que disponemos también lo es, así como
nuestra atención e incluso nuestra capacidad de amar. Así que la
cuestión es: ¿hasta dónde te vas a entregar?
Si un cliente te agota, ¿qué energía vas a aportar a tu familia?
Si alguien juega con tu agenda, ¿tendrás tiempo para hacer otras
actividades que te gustan?
Si quieres prosperar y disfrutar con tu actividad, antes o
después tendrás que valorar este tipo de cuestiones. Ningún
profesional de servicios es ajeno a ello, y tú tampoco lo serás.
Creencia número 2: "todo el mundo merece ser
ayudado y mi obligación es ayudarles".
Como sabe cualquier persona que se dedique a la terapia o a
la rehabilitación, el primer paso para recibir la ayuda es
buscarla, y el segundo, estar dispuesto a ser ayudado. La
realidad es que no todos los que necesitan ayuda salen a
buscarla, y no todos los que salen a buscarla están dispuestos a
aceptarla.
Esto puede parecer contraproducente a algunas personas,
porque confunden los deseos conscientes con las verdaderas
fuerzas del inconsciente. ¿Cómo es que las personas buscan
ayuda y luego no la aceptan?
Por extraño que pueda parecer, los seres humanos solemos
preferir el mal conocido al bien por conocer, y no nos dejamos
ayudar con tanta facilidad. Somos cómodos y temerosos, y sólo
cambiamos cuando realmente no nos queda otra opción.
En realidad, una parte importante de los problemas que nos
trae la vida tienen una solución relativamente sencilla, que
además es fácil de conocer. Sin embargo, los humanos somos
expertos en no ver lo que no nos interesa. Además, nos encanta
poner trabas a las soluciones que se nos presentan. Porque la
realidad es que muchos conflictos se solucionarían si simplemente
aceptáramos ver lo que no queremos ver. Si simplemente
hiciéramos lo que nos cuesta tanto hacer.
Efectivamente, todo el mundo merece ser ayudado, pero ¿te
has preguntado si de verdad todo el mundo busca ayuda? ¿Y si
verdaderamente no están buscando ayuda, sino que a través de
las cartas tú les digas que todo se va a solucionar por arte de
magia?
Tu obligación como profesional es decir la verdad que ves en
las cartas, aunque sea desagradable. Pero tu obligación no es
ayudar a quien no quiere ser ayudado. Si las cartas ofrecen un
buen consejo pero la persona hace oídos sordos al mismo, no es
tu problema. Tú debes actuar con honestidad, y si la persona es
receptiva, si está dispuesta a escuchar con humildad y respeto,
entonces puedes darle una orientación, o enviarla a alguien que
pueda ayudarla mejor. Nada más. Y nada menos.
Creencia número 3: "yo puedo manejar la
situación".
Ten en cuenta lo siguiente: si un cliente es problemático para ti
es porque no tienes las herramientas adecuadas para poder
ayudarle. Por ejemplo, hay algunas personas que en momentos
de estrés pueden volverse agresivas con facilidad. En una
institución mental, esas personas son reducidas por la fuerza, o
bien se les administran calmantes.
Evidentemente, tú no puedes hacer nada de esto, pero sí
puedes ver que alguien empieza a perder los estribos y a partir
de ahí, actuar de manera preventiva. Si eres capaz de hacer esto,
entonces no estamos hablando de un cliente problemático, sino de
una situación de cierta tensión que has sabido manejar y que no
te va a causar ningún contratiempo.
Si un cliente es problemático para ti es porque claramente no
sabes manejar la situación. De hecho, la mayor parte de los
clientes problemáticos son "vampiros emocionales", es decir,
personas que sin ser conscientes de ello, se alimentan de tu
energía. Cuando abandonan tu consulta, tú te quedas mal, pero
ellos salen pletóricos. Son personas que necesitan imponerse ante
ti, o que de algún modo buscan manipularte o meterte dentro de
su particular nube negra. Su victoria es tu derrota.
Ante esta perspectiva estaría bien reflexionar lo siguiente:
¿merece la pena? En otras palabras ¿por qué combatir con gente
negativa cuando hay mucha gente positiva o al menos neutra en
el mundo? Si no tienes las herramientas para vencer, ¿para qué
luchar?
Creencia número 4: "necesito el dinero y debo
atender a todos los clientes que se me presenten".
Este es uno de los mayores errores en los que se puede
incurrir. Sea cual sea la necesidad económica que puedas tener
en un momento determinado, no todos los clientes suman, sino
que algunos restan.
Ante esta afirmación, quizás pienses que "el dinero es dinero,
venga de donde venga", y no te falta razón. Lo que sucede es
que hay formas de ganar dinero que cuestan demasiado esfuerzo
o que exigen un sacrificio desmesurado. Ten en cuenta que ni tus
fuerzas son ilimitadas ni tu ilusión es eterna.
Piensa lo siguiente: el dinero va y viene, pero el tiempo pasa y
no vuelve. Del mismo modo, tus fuerzas o tu ilusión se desgastan,
y si no se regeneran adecuadamente, acaban por morir. Si
trabajar con determinadas personas sólo te provoca tristeza,
enfado y ganas de abandonarlo todo, ¿qué has ganado?
Es mucho más importante estar fresco, con ganas de trabajar,
disfrutando con tus clientes, aprendiendo de ellos y enseñándoles
cosas nuevas, es mejor estar orientando a los que se dejan
aconsejar, que perder el tiempo y las ganas con personas
negativas, desconsideradas o incluso peligrosas. A la larga, tu
energía y tu ilusión renovadas te traerán más clientes, puesto que
lo similar llama siempre a lo similar.
Si decides adoptar a todos los seres oscuros que el mundo te
presente, esos serán los clientes que abarroten tu consulta. Piensa
bien si eso es lo que deseas para tu vida, porque si es así así, eso
tendrás. En cambio, si te orientas hacia lo positivo, hacia los que
valoran tu trabajo y saben aprovechar tus consejos, esos serán los
clientes que llenen todos los huecos de tu agenda. Tú decides.
Como tratar a los clientes difíciles
Como ya se ha dicho, antes o después tendrás que pasar la
prueba del cliente negativo, puesto que por mucho que desees
otra cosa, encontrarás algunos en tu camino. Afortunadamente,
hay varios consejos que se pueden dar para que el inevitable
impacto de estas personas en tu práctica no sea importante.
Ahora bien, si sólo puedes recordar un consejo para tratar con
estas personas, memoriza éste: líbrate de ellos cuanto antes. Tu
salud mental te lo agradecerá.

Detectar al cliente difícil

El primer paso, y el más importante a la hora de tratar con las


personas problemáticas, es detectarlas a tiempo. En algunos
casos, su trastorno es tan evidente que puedes notarlo
simplemente hablando con ellas por teléfono. En otras ocasiones,
se detectan fácilmente por sus costumbres a la hora de cambiar
citas, anularlas de manera repetida, dar interminables excusas,
etc. En otros, tendrás que tener a la persona frente a ti para darte
cuenta del problema.
Si eres capaz de descubrir a tiempo al cliente difícil, por
ejemplo, antes de que ponga el pie en tu consulta, lo más
recomendable es tener preparada una excusa que te permita
librarte de él de manera inmediata. Por ejemplo, puedes decir
que tu agenda está muy ocupada, que hasta dentro de un mes o
dos no tienes horas libres y que vuelva a llamar más adelante.
Con suerte, esto servirá para que se olvide de ti.
En caso de duda

Si tienes dudas acerca de un cliente y no deseas actuar de


manera injusta sin darle una oportunidad, puedes hacer varias
cosas.
Si pasas consulta en tu casa, puedes plantearte realizar la
lectura en un café tranquilo. Así podrás ver a la persona cara a
cara en un lugar público y decidirás si tus percepciones iniciales
eran correctas o no.
Por supuesto, si haces lecturas en el domicilio del cliente, no
acudas a su casa ante la más mínima duda. Por regla general, no
es conveniente acudir al domicilio de nadie a menos que
conozcas a la persona y tomando ciertas precauciones que se
explicaron con detalle en páginas anteriores.
Si tienes un despacho que no está ubicado en tu hogar, y
quieres dar una oportunidad a un cliente del que tienes dudas,
nunca le recibas en último lugar. Procura que haya siempre un
consultante que deba acudir a continuación, y reduce, si así lo
deseas, el tiempo previsto para la consulta. De este modo, te
aseguras que haya alguien llamando a tu puerta en pocos
minutos.
En el caso de que pases consulta en un herbolario o centro de
terapias naturales, donde hay otras personas, puedes correr el
riesgo de invitar al cliente. En el peor de los casos, será una
molestia de la que te puedes librar con cierta facilidad.

Cómo actuar en caso de conflicto


Si el cliente ha pasado tu filtro y una vez en tu consulta
despliega alguna conducta conflictiva, puedes hacer varias cosas,
dependiendo de cómo se presente la situación.
En el caso de que sea una persona con trastornos mentales
evidentes, alguien que te cause nerviosismo o malestar, intenta
abreviar la lectura todo lo que puedas. Despide luego
amablemente a tu consultante para nunca volver a darle una cita.
En algunos casos puedes invitar a la persona a irse, pero debes
valorar cuál puede ser su reacción y tu capacidad para repelerla,
si es violenta. En caso de duda, la mejor política es deshacerte de
ella sin que se dé cuenta. Si has tenido la precaución de conceder
una cita de media hora, te resultará relativamente fácil aguantar
ese tiempo hasta que llegue el siguiente cliente.
Ante el consultante argumentativo, que se queja de la calidad
de tu trabajo o discute tu interpretación, te recomiendo que no
entres en polémicas ni pierdas la calma. En general no sirve para
nada. Como ya he indicado anteriormente, este tipo de personas
suelen ser "vampiros psíquicos" inconscientes. Se alimentan del
conflicto, de hacer sentir mal a los demás, y si te dejas llevar,
corres el riesgo de entrar en su órbita de influencia.
Cuando una persona discute tu lectura de las cartas,
normalmente se trata de un individuo de ideas fijas, que quiere
que tú le confirmes sus pensamientos. Ante estos casos, hay varias
frases y actitudes que ayudan:

En general, lo más práctico es decir: "si tú tienes otra idea, lo


respeto, pero esto es lo que yo veo en las cartas".
Si te dice que su tarotista de toda la vida es mejor que tú y
que siempre acierta, puedes replicar algo como esto: "en ese
caso es mejor que la próxima vez acudas a ese profesional".
Si ha sido el propio cliente quien ha extraído las cartas del
mazo, es conveniente decir: "las cartas las has elegido tú, yo
solamente las interpreto".
Si aun así persiste en su actitud: "la honestidad de mi trabajo
consiste en decir lo que veo en las cartas, no lo que las
personas quieren oír. Si no interpretara lo que veo, te estaría
engañando, ¿es eso lo que quieres?"

A veces, este comportamiento argumentativo es una


estratagema para abandonar la consulta sin pagar. Si ves que
ese es el caso, reclama con tranquilidad tu dinero, ya que tú le
has dado al cliente lo que solicitó: una lectura de cartas.
Si aun así el cliente no quiere pagar, abre la puerta para que
se vaya y dile algo como esto: "es una pena: a usted no le va a
servir para nada lo que le he dicho y yo he perdido mi tiempo,
ahora haga el favor de irse". Esta simple frase tiene más poder
del que crees, puesto que el gorrón no tendrá la sensación de
haber salido ganando.
Nunca entres en una discusión por dinero, ni pierdas la
compostura por ello. No merece la pena. Hay una ley no escrita
según la cual lo mal adquirido es mal poseído, así que
verdaderamente nada de lo que haya sucedido en la sesión será
de ningún valor para este tipo de clientes.
Con las personas que faltan a sus citas sin avisar, sólo hay
una política posible: ser claros. Si tienes oportunidad, explica que
tu tiempo es tan valioso como el suyo y cada cita que no se lleva
a cabo es una pérdida de tiempo y de dinero para ti. Si así lo
decides, y en caso de que el cliente vuelva otro día, puede ser
conveniente exigir el pago de la cita no realizada. En todo caso,
es importante dejar claro el daño que te causa este hecho, y a
continuación valorar si te interesa ese cliente o no.
También hay algunos casos, muy raros, en los que algún
cliente desarrolla sentimientos de tipo romántico hacia el tarotista.
Conviene ser muy cautos con las personas que viven ese tipo de
fantasías, puesto que en caso de contrariarlas pueden causar
algunos quebraderos de cabeza.
Los síntomas que pueden delatar este tipo de situaciones son
muy sutiles, pero hay que estar alerta ante indicios como los
siguientes:

La persona busca tener contacto contigo de manera habitual


fuera de la consulta.
Comienza a tratarte como si fuerais amigos de toda la vida,
cuando tú no has dado pie a ello.
A la hora de hablar contigo, lanza ciertas indirectas que
conviene detectar.
Busca sonsacarte información acerca de tu vida personal y
sobre todo, acerca de tus relaciones sentimentales. En
general, tiene demasiado interés en ti.
No te confíes por el hecho de que la persona sea de tu
mismo sexo, ni creas que le puedes detener diciendo que
tienes pareja.

Si observas o sospechas que algo así puede estar ocurriendo,


busca la manera sutil de dejar claro que no tienes interés
sentimental en la persona. Si lo haces en las etapas iniciales de su
obsesión, seguramente podrás resolver el problema sin grandes
costes. Pero en ningún caso permitas que un problema así se
haga crónico.
En todo caso, y dado que los clientes problemáticos son una
de las mayores causas de estrés en cualquier profesión cara al
público, es mejor pasar página cuando te encuentres con alguno
de estos individuos. Tu tiempo y tu energía son demasiado
importantes para malgastarlas con ellos.
Conclusión
Después de este largo apartado acerca de los clientes
problemáticos, no quiero que pienses en tu práctica profesional
vas a tener que lidiar constantemente con este tipo de personas.
Poniendo las cosas en perspectiva, la realidad del trabajo
cotidiano demuestra que la mayor parte de las personas son
agradables, están ansiosas por conocer lo que tus cartas tienen
que decirles y es fácil trabajar con ellas. Los individuos difíciles
son una minoría muy pequeña, pero existen, y debes saber tratar
con ellos.
Ten en cuenta que, del mismo modo que tus consultantes te
seleccionan entre otros profesionales, tú tienes derecho a imponer
tus filtros de selección de clientes. Pero por otro lado, tampoco
quiero que te vayas al extremo contrario y decidas que sólo vas a
trabajar con personas risueñas, ni que las consultas tienen que ser
siempre divertidas y estimulantes.
Permíteme volver a insistir en esto. Cuando una persona acude
a una consulta de tarot, generalmente tiene problemas importantes
que no sabe cómo afrontar. Esto significa que la persona puede
estar triste, nerviosa o ansiosa. Es natural que se sienta así y es
normal que lo manifieste a través de lágrimas, lamentos o
dificultad para entender algunos conceptos. Si trabajas con
personas, debes tener mucha tolerancia, capacidad de escucha y
paciencia.
Cuando hablo de los clientes problemáticos me refiero a otro
tipo de actitudes, que tienen que ver con la falta de respeto, los
malos modales, las obsesiones sentimentales hacia ti o las
conductas agresivas. Este tipo de actitudes son las que no debes
tolerar bajo ningún concepto. Ese es el tipo de clientes que debes
alejar de ti, si quieres que tu salud mental y tu ilusión por el
trabajo no decaigan.
Algunos problemas
psicoemocionales comunes
Aunque la mayor parte de las personas que acudan a tu
consulta estarán dentro de la categoría de la "normalidad"
psicológica (sea eso lo que sea), no cabe duda de que en muchos
momentos te encontrarás con individuos que sufren a causa de
problemas mentales o emocionales.
Si eres capaz de reconocer algunos de estos problemas, sin
duda tendrás mejores recursos a la hora de poder aconsejar a tus
clientes, e incluso de prever dificultades que puedan surgir en la
consulta.
Hay que dejar claro que este libro no pretende establecer el
diagnóstico de ninguna enfermedad mental ni de ningún trastorno
emocional. Simplemente se ofrecen unas indicaciones que
pueden, en algunos casos, ayudarte a reconocer ciertos patrones
de malestar psicoemocional. Con esa información, y con mucha
cautela, podrás tomar decisiones más acertadas a la hora de
orientar a tu cliente.
Si careces de formación en las áreas terapéuticas, evita hacer
diagnósticos apresurados, y mucho menos hacer partícipe de ellos
a tu cliente. Tu misión, si crees detectar algunos de los problemas
que se comentan a continuación, es ayudar a que la persona
tome conciencia de algo que puede estar ocurriendo en su vida.
Por otro lado, reconocer algunos trastornos comunes, aunque sea
siempre dentro del terreno de la hipótesis razonable, puede ser de
utilidad para prevenir diversos problemas que puedes encontrar a
la hora de tratar a ciertas personas.
Así por ejemplo, si una clienta acude a tu consulta relatando
cómo su pareja la humilla y la desprecia, es altamente probable
que se trate de caso de maltrato emocional. Tu misión en ese caso
es, aparte de lo que el tarot te pueda indicar, hablar con la
persona y explicarle que ciertos comportamientos dentro del
ámbito de la pareja no son sanos ni aceptables. Con mucha
cautela, puesto que sólo conoces lo que la consultante te ha
querido decir, debes explicar lo que se entiende como maltrato y
qué formas puede tomar esta práctica de dominación. De este
modo, si la persona no es totalmente consciente de la situación,
puede abrir los ojos.
El siguiente paso que debes dar es remitir a tu clienta a los
profesionales adecuados dentro de tu red de contactos. Si
conoces a algún psicólogo o asistente social que pueda orientar a
tu consultante, tienes el deber moral de proporcionar esas
referencias.
Analicemos por tanto algunos trastornos comunes y, si es
preciso, cómo actuar ante los mismos de manera preventiva o
proactiva.
La ansiedad
Los trastornos de ansiedad representan una de las mayores
causas de malestar psíquico que aquejan a los individuos en el
mundo occidental. De hecho, es difícil que no conozcas en tu
entorno a varias personas que padezcan o hayan padecido estos
males, si es que no lo has experimentado en carne propia.
La ansiedad es un trastorno que surge a partir de una
capacidad natural de nuestro organismo, la necesidad de actuar
frente a peligros o amenazas del entorno.
Existe de hecho, una ansiedad "normal", que es adaptativa y
que permite activar recursos que nos ayudan a enfrentar o
escapar de una situación de riesgo. De este modo, cuando
detectamos una amenaza, todo nuestro cuerpo se activa
segregando hormonas que aceleran el ritmo cardiaco, preparan
la musculatura para un esfuerzo intenso y despejan la mente y los
sentidos.
Ahora bien, la realidad es que en nuestra vida moderna pocas
veces nos encontramos con amenazas directas a nuestra
integridad física. La mayor parte de las veces, son otros peligros,
más difíciles de definir y más prolongados en el tiempo, los que
provocan los temidos ataques de ansiedad.
La ansiedad patológica, sea cual sea su origen, es un trastorno
que presenta tanto síntomas físicos (angustia), como
psicoemocionales. Algunos de los más comunes son los siguientes:

Síntomas físicos como sudoración, sequedad de la boca,


palpitaciones, temblores y problemas digestivos.
Sentimiento persistente de preocupación o miedo.
La persona no se concentra en nada, tiene una
memoria más frágil de lo habitual.
Sensación de agobio, con miedo a perder el control o a
desmayarse.
Conductas de evitación: por ejemplo, si la persona se
desmayó en público en algún momento, evita salir de casa
por miedo a que le vuelva a suceder.
Estado emocional irritable, inquieto, desasosegado
que en algunos casos, alterna con tristeza o abatimiento.

La ansiedad es relativamente fácil de detectar, puesto que la


persona te explicará que duerme mal, está nerviosa, se ahoga
con facilidad y en muchos momentos desearía huir de los
problemas.
La mejor ayuda que puedes prestar a los clientes con ansiedad
es actuar con empatía, escuchar y hablar en un tono tranquilo.
Consejos como "relájate" o "no des importancia a los problemas"
no sirven de nada, puesto que si la persona pudiera vivir con más
calma o despreocupación, lo haría.
Quien no ha sufrido un ataque de ansiedad, ignora lo
desagradable y aterrador que puede llegar a ser. Cuando se
padece un trastorno así, la persona siente que pierde totalmente el
control y parece encontrarse, de manera literal, a las puertas de
la muerte.
Anima a tu cliente a que busque ayuda psicológica, y si sus
ataques de ansiedad son muy intensos e incapacitantes, quizá
deba buscar también ayuda farmacológica. Pero por encima de
todo, oriéntale para que acuda a algún tipo de terapia que le
permita encontrar el origen de la ansiedad. Los remedios químicos
pueden ayudar en los casos más graves, pero no resuelven los
problemas de fondo, y a la larga pueden llegar a ser
contraproducentes.
Técnicas milenarias como la meditación, el yoga o el taichí
son excelentes para tratar estos problemas. Por eso, es
recomendable que tengas a profesionales de estas disciplinas
entre tu red de contactos.
Por último hay que dejar claro que una persona con ansiedad
no es un peligro para ti ni para nadie. Además, es muy poco
probable que sufra un ataque en tu consulta.
La depresión
Aunque los sentimientos de tristeza son bastante comunes en
todos los seres humanos en diversos momentos de la vida, la
depresión es una enfermedad mental que afecta de un modo muy
profundo a algunos individuos. En concreto, se estima que en los
países occidentales la depresión afecta a un 3 por ciento de la
población, duplicándose la cifra si se mide sólo entre la población
femenina.
Como en el caso de la ansiedad, un problema depresivo
puede ser más o menos grave, y sus características esenciales son
las siguientes:

Sentimiento prolongado de tristeza, con o sin motivo


aparente.
Dificultad para disfrutar de los acontecimientos de la
vida.
Pérdida de interés por las cuestiones que en otro tiempo
ilusionaban a la persona.
Sensación de vacío, de apatía, de debilidad física.
Problemas para dormir, bien por insomnio o por exceso
de sueño.
En ocasiones, la persona se siente inútil, culpable o muestra
irritabilidad.
En caso de tratarse de una depresión mayor, hay deseos
suicidas o pensamientos recurrentes acerca de la
muerte.

Al igual que ocurre en el caso de la ansiedad, las personas


deprimidas suelen ser bastante conscientes de su problema,
puesto que los trastornos relacionados con la tristeza o la falta de
deseo vital son muy llamativos.
Una persona deprimida puede necesitar algún tipo de terapia
psicológica, dependiendo también del grado de profundidad de
su trastorno. En los casos más graves existen ideas de suicidio o
pensamientos recurrentes sobre la muerte, que son una pista
evidente del problema. Este tipo de pensamientos no deben ser
pasados por alto y conviene tomarlos en serio.
Para ayudar a una persona con depresión, es preciso dirigirla
hacia aquellos profesionales que pueden orientarla de manera
adecuada. Además de eso es aconsejable que la persona no
evite las relaciones sociales, y que intente realizar algunas
actividades. Esto es especialmente difícil en los casos más
profundos, pero es importante que se les oriente en esa dirección.
El maltrato emocional
El maltrato emocional se da con mayor frecuencia en el ámbito
del hogar. Según las estadísticas, se produce en gran medida en
las relaciones de pareja, donde mayoritariamente el hombre suele
actuar como agresor y la mujer sufrirlo como víctima. Aun así, hay
algunos casos en que los papeles cambian.
Por regla general, el hombre maltratador usa técnicas
psicoemocionales para doblegar a su víctima, llegando a la
violencia física en algunos casos. La mujer maltratadora suele
actuar más en el plano psicológico y emocional.
Otro ámbito en el que se da el maltrato es en la relación
padres-hijos. Tradicionalmente, ha sido más frecuente el maltrato
de los padres o madres hacia sus hijos, aunque actualmente no
son pocas las situaciones en que los hijos adolescentes o adultos
jóvenes, agreden física o verbalmente a sus progenitores.
El entorno laboral es también un espacio en el que se suelen
dar casos de maltrato. Aquí, evidentemente, son los jefes los que
ejercen su poder de manera humillante hacia sus subordinados
(mobbing). Por último, también hay que señalar el maltrato
emocional entre iguales, específicamente entre niños o jóvenes en
el ámbito escolar (denominado bullying). Este tipo de agresiones
no son nuevas, pero sí han ganado más visibilidad en los últimos
años, a medida que la sociedad se hace más sensible ante el
abuso y la agresión.
Algunos indicadores de una situación de maltrato que debes
rastrear son los siguientes.
La víctima:
Pone los sentimientos del agresor en primer lugar, antes que
los suyos.
Intenta no molestar u ofender al agresor, realizando actos a
escondidas de éste o auto-reprimiendo su comportamiento.
Acepta sistemáticamente realizar tareas que no desea.
Justifica al agresor o le disculpa.
Piensa que su situación es normal, o incluso merecida.

El agresor:

Tiene un comportamiento manipulativo, usando técnicas


como el chantaje emocional, el desprecio o la amenaza.
Minimiza los sentimientos y necesidades de la víctima.
Pone sus sentimientos y necesidades en primer lugar, a veces
con conductas histriónicas.
Culpabiliza a la víctima, incluso en cuestiones en las que ésta
no tiene ninguna responsabilidad.
Nunca acepta estar equivocado y se considera superior en
inteligencia a la víctima.
Intenta destruir los apoyos externos de la víctima, poniéndola
en contra de su familia, separándola de sus amistades o
evitando que acuda a las redes de ayuda.

Algunas manifestaciones de maltrato emocional bastante


comunes son las siguientes:

Indiferencia emocional: que implica ignorar a la víctima


y sus sentimientos o necesidades básicas.
Rechazo: cuando se niega la presencia o el valor de la
víctima.
Humillación: ridiculizando, ofendiendo, atacando a la
dignidad de la persona, tratándola como un ser inferior o
inhibiendo todas sus cualidades.
Intimidación: buscando atemorizar a la víctima sea física o
psíquicamente, o incluso haciendo daño a terceros para, a su
vez, causar dolor emocional a la víctima.
Reclusión: limitando la libertad de movimientos de la
persona.
Corrupción y explotación: es decir, abusos sexuales,
violación, permitir el consumo de sustancias a menores,
prostitución forzada, etcétera.

¿Qué se puede hacer en estos casos?


En primer lugar, hay que hablar con el consultante y explicarle
nuestras sospechas, dejando claro que son sólo eso, sospechas.
Probablemente la persona no ha tomado conciencia de su
situación o está empezando a hacerlo, y necesita que alguien le
haga reflexionar. Pero también es posible que nos estemos
equivocando en nuestra apreciación. Si de verdad estamos en lo
cierto, algo resonará en el interior del consultante.
Es muy importante no sobreactuar ni tomar la cuestión como
algo personal. Existen redes de ayuda especializadas que pueden
hacerse cargo de estos casos. Nuestro deber es dirigir a la
persona hacia esos recursos, o al menos hay que darle la
información y dejar que decida lo que debe hacer.
Por otro lado, hay que tener claro que nadie puede salvar a
nadie. Sólo la persona que tiene el problema se puede ayudar a
sí misma, dando los primeros pasos para buscar soluciones.
Trastorno bipolar
El trastorno bipolar, también denominado psicosis maniaco-
depresiva, consiste en una afección psíquica que se caracteriza
por la alternancia de dos estados muy diferentes. En el primero de
esos estados, la persona está en un nivel "alto" de la energía,
excitado y maniático; mientras que en la siguiente fase, se cae en
una profunda depresión. Entre ambos estados se dan etapas de
relativa estabilidad, que nunca acaban de ser duraderas. El
origen de esta grave enfermedad parece combinar factores
genéticos y ambientales.
La parte más difícil, pero también la más necesaria para el
tratamiento de esta enfermedad, es que la persona y su entorno
sean conscientes de su mal. Si existe negación, difícilmente podrá
iniciarse un tratamiento adecuado.
Conviene distinguir entre el trastorno bipolar y la ciclotimia,
que es una forma atenuada del primero. Una persona ciclotímica
suele alternar episodios de alegría y tristeza, pero no cae en los
extremos del bipolar. De hecho, se podría decir que la mayor
parte de las personas somos ciclotímicos en cierta medida, puesto
que ningún estado de ánimo es permanente y solemos oscilar
entre momentos de alegría y tristeza.
El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave, que por
regla general requiere tratamiento psiquiátrico y medicación. Es
un trastorno que tiene un efecto muy negativo en las relaciones
familiares y personales del enfermo. En algunos casos extremos,
esta enfermedad obliga a tomar medidas extremas como el
internamiento de la persona o su incapacitación legal.
Las personas bipolares se caracterizan, entre otros rasgos, por
una muy deficiente gestión del dinero. En la fase "alta", pueden
gastar sin medida, incurriendo en compras extravagantes y
endeudándose sin remedio. Esto nunca ocurre en una ciclotimia,
donde la persona tiene un mayor autocontrol y una perspectiva
más próxima a su realidad y posibilidades económicas.
Cuando están en su fase "alta" o maníaca, las personas
bipolares presentan todas o la mayor parte de estas
características:

Su estado de ánimo es exaltado, con delirios de grandeza y


falsas creencias acerca de sí mismos (creen que son más de
lo que son).
Cuando se les contradice se irritan con excesiva facilidad,
piensan que los otros están en su contra y pueden volverse
agresivos.
Hablan mucho, piensan demasiado rápido, se mueven sin
control y duermen poco.
Toman riesgos exagerados en cuestiones económicas,
dilapidan el dinero sin pensar en las consecuencias.
Algunas personas se desinhiben en exceso, cayendo en
comportamientos descontrolados relacionados con el
consumo de sustancias, el juego o la promiscuidad sexual.
No controlan su temperamento y tienen delirios paranoides
(se sienten perseguidos).
Pueden ser crueles y violentos verbal, física o sexualmente.

En su fase "baja" o depresiva, los bipolares se comportan de


esta manera:

Tienen sentimientos de culpa, generalmente causados por las


consecuencias de los actos realizados en la fase maníaca.
Padecen de falta de esperanza en el futuro y baja
autoestima.
Presentan movimientos lentos, pensamiento impreciso y falta
de concentración.
Suelen tener sueño por el día y en cambio, insomnio por la
noche.
Caen en la apatía, el cansancio, el aburrimiento. Pierden el
interés por la vida social y su apetito sexual desaparece.
Toman decisiones incorrectas y absurdas, basadas en
criterios falsos.
En algunos casos, piensan en el suicidio.

¿Qué se puede hacer en estos casos?


Por regla general, la persona bipolar suele acudir a la
consulta del tarotista en la fase "alta" de su trastorno y no siempre
son fáciles de detectar. Los elementos claves para ver que alguien
puede estar afectado por este trastorno suelen ser la
omnipotencia, el hecho de que consultan acerca de decisiones
alocadas y los arranques de mal genio cuando se les contradice.
Es importante saber que la mayor parte de los conflictos que
pueden surgir con algunos clientes son producidos por personas
bipolares en su fase maniaca. Son los "clientes problemáticos"
que te encontrarás con más facilidad a lo largo de tu desempeño
profesional y por este motivo es importante saber tratar con ellos.
La primera clave con estas personas, como con todos los
clientes difíciles, es que tienes que librarte de ellos cuanto antes y
ponerlos en tu "lista negra". Si están en tu consulta y tienen un
comportamiento agresivo, actúa con calma, explica las cosas
despacio y evita cualquier confrontación. Aunque la tentación de
seguirles la corriente sea muy fuerte, busca un método diplomático
de decir lo que piensas y de llevarlas por el camino de la mesura
y la reflexión.
Con las personas bipolares hay que tener en cuenta algo: son
enfermos y a su alrededor suele haber una familia que sufre. Si
las refuerzas en sus desvaríos, puedes hacer mucho daño tanto a
ellos como a su entorno.
Trastornos obsesivo-compulsivos
Los trastornos obsesivo compulsivos (conocidos normalmente
por sus siglas TOC) representan una variante de los problemas de
ansiedad. Cuando se da un trastorno de este tipo, la tensión
típica de la ansiedad se suele transformar en un comportamiento
de tipo obsesivo. Un ejemplo claro de este tipo de trastornos es el
de las personas que se lavan las manos continuamente, o aquellos
que necesitan un orden absoluto a su alrededor, llegando a
perder los nervios cuando algo está descolocado.
Como su propio nombre indica, estos trastornos tienen dos
aspectos. La parte obsesiva se construye a partir de pensamientos
recurrentes que son experimentados como externos a la propia
mente. Estos pensamientos son de carácter negativo y
desagradable. Por ejemplo, en el caso de la persona que se lava
las manos continuamente, su obsesión es la suciedad y el
pensamiento de que sus manos se están contaminando a cada
instante.
El aspecto compulsivo está construido a partir de
comportamientos repetitivos y generalmente absurdos que tienen
como finalidad aliviar la tensión creada por la obsesión.
Las personas que sufren este trastorno padecen porque a cada
paso temen perder la razón, y por la propia naturaleza absurda
de sus comportamientos, que afectan gravemente a sus relaciones
personales, a su vida laboral, etcétera.
Este tipo de trastorno no se debe confundir con las manías o
las costumbres que todos, en mayor o menor medida, tenemos.
Una persona con un TOC sufre mucho, y puede vivir auténticos
episodios de ansiedad cuando no puede realizar la conducta que
alivie su tensión.
Algunas de las formas en que se manifiestan estos trastornos,
están relacionadas con la limpieza. Otros tienen que comprobar
una y otra vez que su entorno es seguro. Muchos sufren por
trastornos de salud imaginarios, mientras que otros necesitan un
orden absoluto, o bien repiten cuentas mentalmente de manera
repetitiva, o necesitan acumular objetos, por citar algunos
ejemplos.
Las personas obsesivo-compulsivas padecen mucho y pueden
acudir a la consulta del tarotista para aliviar su tensión. En
algunos casos, son individuos muy supersticiosos, por lo que
debes tener cuidado con lo que comentas a la hora de interpretar
las cartas. Busca siempre las interpretaciones más positivas y
reduce el impacto de las negativas a la hora de trabajar con estos
individuos, pues que el efecto que se puede causar en su ánimo
es muy poderoso.
En todo caso, es buena idea encaminar a estos clientes hacia
la consulta de un profesional de la salud mental.
Adicciones
La adicción es aquella conducta repetitiva y patológica que
busca la recompensa o alivio a través del abuso de sustancias o
de determinadas conductas que son nocivas para el sujeto. Un
adicto es una persona que no controla su conducta, y que a través
de su dependencia, deteriora de manera considerable su calidad
de vida.
Las adicciones más conocidas son las relacionadas con las
drogas ilegales o el alcohol. Pero en la actualidad hay conductas
adictivas que han venido a sumarse a los ejemplos clásicos. Por
ejemplo, la adicción al juego (ludopatía), al sexo, a la
pornografía, e incluso a las nuevas tecnologías como Internet o el
teléfono celular.
Por norma, nadie abandona una adicción hasta que reconoce
que es adicto y valora el impacto negativo que este tipo de
conductas tiene sobre su vida. La toma de conciencia es dolorosa,
y por eso muchos la evitan, pensando que ellos controlan su
adicción, que no es tan importante o que pueden cambiar de
conducta cuando lo deseen.
Sólo cuando la adicción ha hecho mella en la salud de la
persona, en sus relaciones personales o en su economía, es
cuando muchos de los adictos abren los ojos. Así, al esfuerzo de
abandonar la adicción se suma la necesidad de reconstruir una
vida dañada, a veces de forma irreversible. Pero el adicto es el
único que puede salir del pozo en el que se ha sumergido y la
ayuda sólo llega cuando uno está dispuesto a dejarse ayudar.
Es difícil que un adicto en activo reconozca que lo es, así que
tienes que dejarte llevar por tu intuición y tu capacidad deductiva
para reconocerlo en el contexto de una consulta de tarot. En todo
caso, recuerda que hay una carta que refleja, mejor que ninguna
otra, la experiencia del adicto: el arcano mayor número 15, el
Diablo.
Si la persona que acude a ti es un adicto en fase de
recuperación, haz lo posible por darle los mejores ánimos. Aun
en el caso de que su situación te parezca desesperada o sin
solución, tu obligación moral es aportarle un rayo de esperanza.
No olvides que el ser humano es capaz de lo peor, pero también
de lo mejor.
En muchos casos, la persona que acudirá a tu consulta puede
ser un familiar del adicto. A su manera, esta persona también
sufre los efectos de la adicción, con la desventaja de que, al no
ser el propio adicto, no puede hacer gran cosa para resolver el
problema. Una buena dosis de empatía es necesaria aquí.
Afortunadamente hay muchos recursos para recuperar a una
persona que padece por una conducta adictiva. Si el individuo
está dando sus primeros pasos en la recuperación y no sabe
dónde dirigirse, quizá tú tengas la referencia que necesita.
Recuerda, una vez más, que tu obligación moral cuando
trabajas con personas no es sólo interpretar las cartas, sino
orientarles para que puedan aspirar al mejor destino posible.
Números y leyes
Si eres una de esas personas que sólo ven la parte espiritual
del tarot, quizás sientas la tentación de saltarte este capítulo. No
lo hagas.
Es cierto que nadie se aficiona al tarot pensando que tendrá
que llevar una contabilidad de ingresos o gastos, ni en pagar
impuestos o cuotas. Pero si estás leyendo este libro es porque
quieres dar el paso a la profesionalidad, y hoy en día una parte
esencial de ser profesional en cualquier actividad consiste en
saber algo de números y de leyes.
En las próximas páginas espero hacerte ver los beneficios de
conocer estas cuestiones sin que el proceso sea demasiado
farragoso. Así que vamos allá.
Cualquier negocio requiere llevar un registro lo más preciso
posible de las ganancias y las pérdidas, en otras palabras, una
contabilidad. Pero ¿para qué sirve tener una contabilidad? Pues
básicamente para conocer mucho del pasado, bastante del
presente, y sí, un poco del futuro (sin necesidad de usar el tarot).
En resumen:

La contabilidad te sirve para saber cómo ha evolucionado tu


negocio a lo largo del tiempo, qué decisiones económicas
han sido acertadas y cuáles han resultado fallidas.
Te ayuda a conocer tu situación presente, en otras palabras,
si estás ganando o perdiendo dinero.
Te permite tomar decisiones de futuro sobre tu negocio, ya
que cuentas con datos del pasado que te permiten estudiar
los costes y los posibles beneficios de cualquier opción.

A continuación se ofrecen algunos ejemplos prácticos que te


convencerán de la utilidad de llevar una contabilidad al día.
Imagina que estás trabajando en el local de otra persona y
pagas al propietario una cantidad por cliente atendido. ¿En qué
momento te conviene dejar ese lugar y montar un despacho
propio? Tu contabilidad te lo dirá.
Calcula lo que ganas después de pagar al propietario del
local y lo que ganarías si todo el dinero fuera para ti. Analiza las
opciones que tienes para encontrar un despacho que puedas
alquilar a buen precio. Estima los gastos de luz y otros (usa para
eso los recibos que pagas en tu domicilio). ¿Te salen las cuentas?
¿Te lo puedes permitir con tu cartera de clientes actual y con los
ingresos que ya tienes? Si es así, adelante. En caso contrario,
espera.
Por otra parte, si estás en un local de alquiler y la renta es
demasiado alta, puedes pensar en habilitar una habitación de tu
hogar para pasar consulta. ¿Cuánto ahorrarás? ¿Cuáles serán tus
ganancias netas más probables? Lo puedes saber mirando tu
contabilidad.
Si quieres planificar tus vacaciones, puedes hacerlo también
con tus cuentas en la mano. Piensa que en todas las actividades
hay temporadas altas y bajas, así que cuando lleves más de un
año trabajando y con tus cuentas al día, las detectarás al instante.
Por regla general, los períodos donde la mayor parte de las
personas toma sus vacaciones son malos para el negocio, así
como las temporadas donde se acumulan las festividades. En
cambio, el período en que empieza el año o el curso escolar,
suelen ser más favorables, puesto que todo el mundo tiene una
sensación de estrenar ciclo nuevo y quieren saber cómo les va a ir
en sus proyectos. Otro período especialmente bueno es justo
después de las vacaciones. ¿El motivo? Las parejas y las familias
están más tiempo juntas. Esto significa que hay más conflictos, y
por tanto recibirás más consultas por cuestiones matrimoniales o
por problemas con los hijos. Muchas parejas se rompen después
de Navidad, precisamente porque el estar mucho tiempo juntos
les hace darse cuenta de que no se soportan. Así somos los seres
humanos.
Del mismo modo que puedes planificar tus vacaciones para los
períodos más bajos de actividad en el año, también puedes saber
qué días de la semana son menos activos, en caso de que
necesites jornadas libres para descansar.
Por otra parte, si realizas una actividad paralela a tus
consultas del tarot, como realizar cartas astrales, dar masajes o
llevar a cabo alguna terapia alternativa, puedes saber si esa otra
actividad es realmente rentable para ti. ¿Te ocupa mucho tiempo,
te agota, y te proporciona menos ganancias que el tarot? ¿Tienes
clientes de tarot en lista de espera y no puedes atenderles porque
tu actividad paralela no te lo permite? Haz números y estudia si te
interesa mantener ese otro trabajo.
Si en tu consulta aprovechas para vender productos, ¿cuánto
te cuestan y cuánto ganas? ¿Te interesa comprar en mayor
cantidad para que tu proveedor te haga precios más favorables?
¿Qué productos se venden más y cuáles son menos apetecibles
para tus clientes?
Hay más cuestiones que puedes responder con tus cuentas al
día: ¿estás pensando en hacer publicidad de tus servicios? Si ya
has hecho una campaña con anterioridad, puedes calcular costes
y beneficios. Así, si el año pasado pusiste un anuncio en la
prensa local, ¿cuánto te costó? ¿En cuántas personas creció tu
cartera de clientes? ¿Merece la pena volver a probar o prefieres
experimentar con otros medios?
Como puedes ver, la utilidad de llevar una contabilidad es
algo muy importante para la supervivencia de tu actividad. Y no
te asustes, tus cuentas pueden ser tan simples o tan complejas
como desees, aunque dadas las reducidas magnitudes de tu
negocio, puedes funcionar perfectamente con lo que se denomina
un sistema de partida simple.
Para explicarlo con pocas palabras, un sistema de
contabilidad de partida simple es una enumeración de ingresos y
gastos, que te permiten conocer tu situación económica real en el
momento presente o en cualquier instante del pasado.
Lo mejor de este sistema es que requiere muy pocos
conocimientos y te ocupará un tiempo muy pequeño de tu jornada
para mantenerse al día. Es decir, que si conoces las operaciones
matemáticas básicas y dispones de cinco o diez minutos libres en
tu jornada, puedes tener tus cuentas actualizadas en todo
momento.
Así que ahora que te he convencido de la necesidad de llevar
tus cuentas, vamos a analizar los dos elementos de una
contabilidad simple, que son como las dos máscaras que
representan al teatro. La cara triste, claro está, son los gastos.
Pero afortunadamente, hay también una cara alegre: los ingresos.
Los gastos
Los gastos más comunes en que puedes incurrir se dividen
entre gastos fijos y variables. Aunque ambos capítulos se refieren
a gastos y se contabilizan juntos, es importante que conozcas la
diferencia entre unos y otros.

Gastos fijos

Los gastos fijos son aquellos costos que se repiten mes tras mes
con el mismo importe. Pueden ser previstos con gran exactitud, lo
que te permite hacer estimaciones muy fiables para todo el
ejercicio contable, que en tu caso es el año natural. Además, ten
en cuenta que si en tu año laboral hay meses sin actividad, aun
así tendrás que cubrir tus gastos fijos para esos períodos. Esto
significa que a la hora de analizar la marcha de tu negocio,
tienes que ver tus gastos fijos como un gasto anual total, que debe
ser cubierto con el superávit de los meses más provechosos del
año.
Entre los gastos fijos puedes contar:

Renta mensual y gastos de comunidad de tu local,


si estás en un espacio arrendado.
Gastos de desplazamiento a tu lugar de trabajo, si
procede. Si usas tu vehículo particular para ir al trabajo,
calcula los kilómetros que realizas durante el mes y el coste
medio del combustible. Aunque el precio del carburante
fluctúa a lo largo del año, puedes usar un promedio para no
complicar demasiado los cálculos. Al menos una vez al año
deberías recalcular tus gastos de combustible. En el caso de
que te desplaces en transporte público, este cálculo es mucho
más sencillo. Los gastos de desplazamiento pueden ser
variables si no tienes una agenda fija de trabajo, y son por
supuesto nulos en los períodos vacacionales.
Coste de tu conexión a internet, en caso de que la
utilices de manera prioritaria para realizar lecturas a
distancia.
Gastos de tu página web, tales como renovación del
dominio (anual) o gastos de alojamiento que se suelen pagar
mensual, anual o bianualmente.
Gastos fijos de publicidad, si procede. En caso
contrario, la publicidad se debe entender como un gasto
variable.
Coste de los productos que consumes en tu trabajo.
Por ejemplo, si te gusta poner velas o quemar incienso, o
bien si aprecias tener flores frescas en un altar.
Si te has registrado como trabajador autónomo
debes pagar las cuotas correspondientes, así como la factura
de tu gestor de impuestos.

Gastos variables

Son todos aquellos costos que pueden variar de un mes a otro.


También son los gastos que aparecen o desaparecen en tu
contabilidad en función de la época del año, o de las actividades
que realices.

Facturas de consumos varios, como el recibo de la luz,


suministro de agua o la calefacción de tu despacho. En caso
de que trabajes en casa, es muy difícil separar los gastos de
tu oficina de los de tu hogar, por lo que lo más probable es
que decidas no contabilizarlos.
Gastos de publicidad. Aquí se incluye la impresión de tus
tarjetas de visita, folletos de publicidad, anuncios a través de
Internet, en prensa, etcétera.
Si estás usando un espacio dentro de un local
ajeno (como por ejemplo una herboristería), anota la
cantidad que entregas al propietario. Si se trata de una
cantidad fija, es un coste fijo; si en cambio pagas un
porcentaje por cliente atendido, es un gasto variable.
Coste de los productos que tengas a la venta. En
una compra al por menor, los proveedores de productos te
pueden cobrar cuando recibes tus pedidos. Si tu proveedor
es un mayorista, es posible que te pase un recibo a tu cuenta
bancaria en una fecha determinada, o en varios pagos a 30,
60 ó 90 días. Sea cual sea la modalidad de pago, anota los
mismos el día en que se produzcan. Si tienes facturas
pendientes de pago en una fecha determinada, anota tanto
la fecha como la cantidad, de manera que te asegures de
tener en tu cuenta el dinero necesario.
Pagos de impuestos locales, regionales o nacionales, si
procede.
Comisiones bancarias por ingreso de cheques, uso de
datafono para las tarjetas de crédito, etcétera.
Los ingresos
El capítulo feliz de los ingresos incluye los siguientes
apartados:

Por supuesto, tu ingreso esencial es lo que cada cliente te


paga por consulta de tarot atendida. Anota la
cantidad total que te entrega. Hazlo así aún en el caso de
que tengas que compartir una parte de ese dinero con el
propietario del local en que trabajes (ese dinero se anotará
como gasto, como ya se ha explicado en el apartado
anterior).
También puedes completar tus ingresos teniendo algunos
artículos a la venta, como minerales, péndulos, bisutería,
joyería, arte, artesanía, aceites esenciales, flores de Bach,
libros, etc.
Si realizas otras actividades, como masaje,
reflexoterapia, reiki o cualquier otro trabajo relacionado,
anótalo como ingreso, pero especificando qué tipo de
actividad es. De este modo, puedes calcular cuánto ingresas
con el tarot y cuánto con tus otras habilidades. Esta
información puede ser útil para tomar decisiones en cuanto a
publicidad, inversión en formación, etcétera.
Una fuente de ingresos puede ser también los cursos,
talleres o conferencias que puedas impartir.
También todo aquello que signifique divulgación con
beneficio económico: libros, artículos pagados, material de
estudio que tengas a la venta, etcétera.
Llevando las cuentas
Si bien es cierto que no todo el mundo disfruta con las
matemáticas, es muy importante llevar una contabilidad de tu
negocio al día, y la persona más adecuada para hacerlo eres tú.
Dedicar unos minutos de cada jornada para anotar ingresos y
gastos, así como un poco más de tiempo a final de mes para
hacer un balance mensual, es una de las mejores inversiones que
puedes hacer en tu negocio.
Puedes llevar tus cuentas en un cuaderno, una agenda o
usando una hoja de cálculo informática. No te recomiendo que
gastes tu dinero en comprar software específico de contabilidad,
puesto que se trata de aplicaciones difíciles de manejar, por lo
general bastante caras, y que son totalmente innecesarias para la
tarea que quieres llevar a cabo. Si empleas los servicios de una
gestoría para llevar los temas fiscales de tu negocio, puedes hacer
que lleven también tus cuentas, pero probablemente tengas que
pagar una cuota adicional, lo cual no merece la pena, dadas las
dimensiones de tu actividad.
Así que sacúdete la pereza y atrévete con los números.
Si quieres usar un cuaderno para llevar las cuentas, emplea
uno nuevo para cada año natural[4]. En la primera página anota
el año y dibuja una tabla donde figuren los doce meses y cuatro
columnas que indiquen, para cada mes, los gastos totales, los
ingresos, el saldo y el saldo acumulado.
A continuación, empieza cada mes en una página nueva del
cuaderno y anota, día a día y con su fecha correspondiente, los
ingresos o gastos que se produzcan en la jornada, así como el
concepto por el que se realizan. Si quieres hacer las cosas bien,
escribe los ingresos con tinta negra o azul, y los gastos con tinta
roja. También puedes indicar unos u otros con un signo positivo o
negativo, o escribiendo los gastos entre paréntesis. Así por
ejemplo, un gasto de 150, se podría escribir en tinta roja, o en
cualquiera de estos formatos: -150 ó (150).
Sea cual sea el método que elijas, úsalo de manera consistente
a lo largo de todo tu cuaderno, de manera que no haya
confusiones y te resulte fácil hacer tus cuentas. Emplea tu
calculadora para hacer las sumas y restas, y repite todas las
operaciones dos veces, para que te asegures de no cometer
errores.
A final de mes, o mejor el primer día del mes siguiente, suma
todos los gastos y anótalos en la columna correspondiente de la
primera página de tu cuaderno. Suma a continuación todos los
ingresos y haz lo propio en la primera página. Resta los gastos de
los ingresos y anótalo en la columna de "saldo". Por último
súmalo (o réstalo si es negativo) del último "saldo acumulado", lo
que te dirá cómo van tus cuentas en lo que llevas de año.
También puedes usar una agenda o dietario para el año en
curso, que puede ser la misma en la que apuntas tus citas con los
clientes. Cada día, anota los ingresos y gastos de la jornada
siguiendo las pautas que se han mencionado anteriormente. Al
finalizar el mes, haz tus cuentas y refléjalas en una tabla anual
que tendrás preparada en una hoja en blanco de tu dietario.
Si decides usar una hoja de cálculo informática, te puedes
decantar por Microsoft Excel, o usar una aplicación gratuita como
OpenOffice Calc. Ambas herramientas están disponibles para los
sistemas operativos mayoritarios, tanto en el entorno de Windows
de Microsoft como en el de Apple. Si usas el sistema operativo
gratuito Linux, en cualquiera de sus variantes, tendrás que optar
por la suite OpenOffice, que ofrece una calidad comparable a
Microsoft Excel sin necesidad de pagar ninguna licencia.
Sea cual sea la aplicación informática que decidas usar, abre
un libro nuevo para cada año natural y deja la primera hoja para
hacer el balance mensual de tu actividad. A continuación abre
una hoja para cada mes, en la que anotarás diariamente los
ingresos y gastos, así como el concepto o referencia de cada uno.
Haz que en la hoja inicial se reflejen tanto la suma de los
ingresos, como los gastos y el saldo, así como el acumulado.
Si tienes conocimientos suficientes para ejecutar estas
acciones, podrás tener tus cuentas al día en cuestión de segundos.
Ahora bien, si tu pericia informática es muy limitada o no has
manejado nunca una hoja de cálculo, no pierdas el tiempo y
decídete por la opción más simple, que es optar por un cuaderno
o agenda, un bolígrafo y la calculadora.
Las ganancias
Si todo va bien, tu pequeño negocio será próspero y te dará
un beneficio neto después de descontar gastos y pagar impuestos,
si corresponde. Ese beneficio son tus ganancias y es una de las
razones por las que has emprendido tu carrera en el mundo del
tarot.
Así que a continuación surge una cuestión ¿qué haces con las
ganancias? Seguramente dirás que gastarlas, ¿o no?
Pues no.
Si observas el funcionamiento de cualquier empresa, las
ganancias no se reparten a final de mes dejando las cuentas a
cero, sino que se pagan sueldos y se guarda o se invierte lo que
sobra. Tu negocio, a pesar de ser unipersonal y de pequeñas
dimensiones, debe funcionar igual, si es que quieres prosperar.
Una buena práctica consiste en abrir una cuenta bancaria que
sólo utilizarás para tu negocio. Si además solicitas un sistema de
cobro de tarjetas a tu banco (datafono o similar), puedes
vincularlo a esta cuenta. Aquí puedes ingresar diaria o
semanalmente el dinero que cobras en efectivo, domiciliar tus
pagos y recoger a fin de mes el sueldo que hayas decidido
cobrar.
Si el volumen de tu negocio es muy pequeño, no vas a cobrar
con tarjeta y no tienes pagos que domiciliar, puedes prescindir de
una cuenta específica, pero no por ello descuides llevar una
buena contabilidad.
Sea cual sea el sistema que utilices, debes distinguir entre tu
dinero y el dinero de tu negocio. Esto implica que tienes que
ponerte un sueldo, y si es posible, tienes que ahorrar el resto para
futuros gastos. El cambio de mentalidad que supone esta
distribución del dinero te ayudará a sentir que de verdad estás en
un camino "profesional" y te hará tomar más en serio lo que
haces desde el punto de vista económico.
¿Para qué sirve el dinero que ahorras? Para pagar tus gastos
fijos en los meses de menos actividad. Para comprar una nueva
baraja cuando se desgaste la que usas. Para pagar las facturas
de tus proveedores si tienes artículos a la venta. Para pagar las
cuotas como trabajador autónomo, si es el caso. Para comprar
velas, incienso, flores frescas. ¿Hace falta que siga?
Si tus ganancias son muy variables a lo largo del año, en vez
de repartirlas en cantidades prefijadas, puedes usar un sistema de
porcentajes.
Estipula el porcentaje mensual que corresponde a tu sueldo y
la parte que quedará como reserva. Si a fin de año has
acumulado demasiadas reservas, toma una parte como sueldo
extra y reajusta tus porcentajes para el siguiente ejercicio. Si en
cambio has tenido que aportar dinero, ya sabes lo que toca:
bajarte el sueldo y ponerte a pensar seriamente cómo reducir tus
gastos e incrementar tus ingresos.
Por último, una recomendación. Si es posible dona un
porcentaje de tus ingresos para obras solidarias o caritativas, en
torno al diez por ciento. Esta sencilla práctica redundará en
beneficio de la sociedad, pero también es una forma de plantar
semillas de buen karma para tu futuro.
Situación legal
Trabajar como profesional implica también estar al tanto de tu
situación legal, así como de las obligaciones que contraes.
Conocer estos datos es esencial para evitar problemas con las
autoridades fiscales o laborales.
Los datos que se ofrecen a continuación tienen que ver con la
situación legal de los trabajadores autónomos en España en el
momento de escribir este libro. Si vives en otro país o lees este
texto en un futuro lejano, te recomiendo que prescindas de esta
información y busques datos más adecuados para ti.
Una buena forma de estar al día con todo lo que necesitas
saber consiste en acudir a una gestoría e informarte bien. Si no
tienes ningún gestor al que acudir, quizás puedas asesorarte con
un abogado experto en temas mercantiles, o bien directamente en
las oficinas que en tu país se ocupen de la administración
tributaria, el servicio de empleo o el seguro social.
De todos modos, el mejor lugar para empezar, si es posible,
es acudir a un gestor. Si tienes que legalizar tu situación, tu gestor
se puede ocupar de todos los aspectos "desagradables" de tu
actividad, al tiempo que te evita multas u otras consecuencias
legales.
Es muy importante que conozcas las leyes que puedan
aplicarse a tu actividad en tu país o región, puesto que te
arriesgas a graves consecuencias en caso de incumplirlas.

El tarotista como trabajador autónomo en


España
Se entiende como trabajador autónomo a aquel que realiza
una actividad laboral a título lucrativo. Esta actividad se debe
efectuar de forma habitual, personal, directa y de manera
independiente. Es además una actividad que no produce un
salario fijo mensual aunque sí está sujeta a unos ingresos
variables.
Teniendo en cuenta que la situación del trabajador autónomo
en España es muy precaria, lo primero que debes cuestionarte es
si debes convertirte en autónomo o no. Por regla general, si tus
ingresos no son superiores al Salario Mínimo Interprofesional
(S.M.I.), es posible que la voraz Agencia Tributaria no ponga sus
garras sobre ti[5].
Como no hay manera de saber al inicio de una actividad,
cuánto vas a ganar, lo más razonable es empezar de manera
opaca, y desde el momento en que uno sospeche que por su nivel
de ingresos puede entrar en el radar de las autoridades, proceder
a la legalización. El problema de ser autónomo en España es
que, a diferencia de otros países del entorno europeo, existe la
obligación de pagar una cantidad fija mensual nada desdeñable,
existan ingresos o no. Este es el motivo de que muchas personas
opten por estar en una zona opaca (economía sumergida), antes
que legalizar su situación.
Si ya eres autónomo y trabajas en otra actividad, es probable
que puedas darte de alta como tarotista como segunda actividad,
aunque es un aspecto que deberás consultar con tu gestor o con
la Agencia Tributaria. En todo caso, las obligaciones de cualquier
autónomo a la hora de iniciar su actividad en España son tres:

Darse de alta en el Impuesto de Actividades


Económicas en el epígrafe correspondiente a su actividad.
El epígrafe de los tarotistas en el I.A.E. es el número 881,
denominado "Astrólogos y similares". Este trámite se realiza
en las oficinas de la Agencia Tributaria. El I.A.E. es una tasa
(un impuesto de cuantía fija) que grava el ejercicio de la
actividad profesional y que se debe abonar mensualmente.
Darse de alta en el censo de Hacienda, lo que se realiza
en las propias oficinas de la Agencia Tributaria. A través de
un impreso (036/037) se declara el comienzo de la
actividad, así como las opciones de tributación que
correspondan. Los pagos a la Hacienda pública se realizan a
partir de la retención que se hace en cada factura y mediante
la declaración trimestral de IVA. En el caso de que las
retenciones sean mayores o menores a lo que corresponde
pagar por el total de ingresos, se corrige a la hora de hacer
la Declaración de la Renta. Este documento debe entregarse
al menos diez días antes de comenzar la actividad.
Darse de alta en la Seguridad Social en las dependencias
de este organismo. Hay 30 días de plazo para darse de alta
con el impreso TA-0521. El alta en la Seguridad Social
implica el pago mensual de una cantidad de dinero en
concepto de cotización, aunque puedes acogerte a algunos
descuentos o bonificaciones.

En otras palabras, mucho papeleo y burocracia, a diferencia


de otros países, donde la inscripción se puede hacer en pocos
minutos por vía telemática. Además, debes contar con los pagos
que hay que realizar cada mes, y no demorarlos ni un solo día,
puesto que se aplican recargos.
Ética profesional
Todo profesional debe regirse por un conjunto de normas que
regulen su trabajo y la forma en que trata con los clientes. Este
conjunto de normas, que denominamos ética profesional, es
especialmente importante cuando se trabaja con personas, y
sobre todo cuando las personas que se convierten en tus clientes
están pasando por un momento delicado de sus vidas.
Conocer las cartas es muy importante, pero aún más
importante para ti es conocerte y saber qué puedes y qué no
debes hacer en tu tarea profesional. Tener unas normas claras,
asumidas y que conecten directamente con tu forma de entender
la vida, es la mejor manera de evitar errores y tener una vida
profesional libre de contratiempos.
A continuación te ofrezco una serie de normas éticas que
considero importantes. Esencialmente, son las normas por las que
yo mismo me rijo en mi trabajo y en mi vida, adaptadas al mundo
del tarot. Para realizar esta lista he consultado los estándares
éticos de diversas asociaciones astrológicas y de apoyo
terapéutico a las que he pertenecido, y que me parecen
especialmente útiles.
Algunas de estas normas pueden parecer evidentes, y otras
quizás lo sean menos, pero es conveniente listarlas todas de
manera que sirvan como referencia para la práctica profesional
del tarotista.
Esta recopilación no pretende ser exhaustiva, y puede haber
algunos aspectos con los que no estés de acuerdo. Piensa que la
ética tiene una dimensión social (aquello que es aceptable desde
el punto de vista colectivo), y una dimensión personal o
individual. Lo individual siempre está mediatizado por lo social,
ya que todos somos producto de nuestro tiempo, pero tiene
características propias que cada cual debe reconocer.
Te invito a reflexionar sobre estos aspectos éticos o a que
elabores tu propia lista de obligaciones profesionales si lo deseas.
A fin de cuentas, lo que hagas en tu práctica profesional es
asunto tuyo y de tus actos vendrán las consecuencias positivas o
negativas con las que vas a tener que convivir cada día. Como
espero que hayas ido comprendiendo a lo largo de este libro, el
éxito de una carrera en el campo del tarot no depende sólo de tu
habilidad con las cartas, sino de la manera en que trates a tus
clientes y del respeto que tengas hacia ellos y hacia tu propia
integridad personal.
Lo primero: no dañar
Este antiguo precepto, que podemos rastrear hasta la escuela
hipocrática que dio origen a la ciencia médica en el siglo V antes
de la era cristiana, debería ser la base de cualquier relación entre
dos personas. Seguir esta norma se hace aún más evidente
cuando una de estas personas adquiere el estatus de consejero o
guía del otro individuo.
Como ya se ha comentado, las personas que acuden a una
lectura del tarot suelen estar pasando por una época de crisis o
de dolor emocional que las hace especialmente vulnerables ante
el consejo o la recomendación del tarotista. Evidentemente, quien
viene a verte cree en las cartas y piensa que éstas le pueden
iluminar en su particular instante de oscuridad. Esto significa que
en cierta medida, tienes poder sobre esa persona. Tu opinión es
importante y por tanto debes cuidarte muy bien de ofrecer a tu
cliente sólo aquello que consideras que puede ayudarle.
La derivada más importante de esta norma ética es que tienes
que poner el interés del cliente siempre en primer lugar. Piensa
qué es lo mejor para él o ella y actúa en consecuencia.
Respeto
El respeto debe ser la base de cualquier relación interpersonal
y mucho más cuando una persona está en una posición
vulnerable con respecto a otra. Respetar al cliente significa no
hacer nada que dañe a su integridad física o moral. Implica la
necesidad de respetar sus opiniones o creencias aun cuando no
estemos de acuerdo con ellas.
Por supuesto, estás en tu derecho de discrepar acerca de ideas
o de mostrar puntos de vista alternativos que quizás el cliente no
se haya planteado, pero siempre dentro del respeto.
Hay que respetar también sus costumbres, sus hábitos de vida,
su comportamiento afectivo o su orientación sexual, así como su
historia personal. Recuerda que no somos nosotros quienes
tenemos que juzgar a nadie, sino entender los porqués y ayudar.
Evidentemente, el respeto no tiene por qué incluir acatar
aquellas actividades que están perseguidas por la ley,
especialmente si la persona no muestra ningún signo de
arrepentimiento por las mismas.
No atemorizar innecesariamente
Una lectura del tarot no es un oráculo infalible, sino que es la
interpretación que una persona hace de los naipes en un
momento concreto, bajo unas determinadas circunstancias, y que
está sujeta a un cierto margen de error. Por muy buen concepto
que tengas acerca de tu habilidad con los naipes, no estás libre
de equivocarte, y de hecho, te equivocarás en más de una
ocasión.
Es cierto que algunas lecturas son especialmente negativas, y
que es difícil ver algo bueno cuando se encuentran varios naipes
oscuros sobre la mesa. Pero eso no quiere decir que tengas que
aterrorizar a tu cliente con siniestras predicciones.
Si las cartas no son buenas, di lo que ves con honestidad,
pero sin exagerar, y da valor también a lo positivo. Ten en cuenta
que, a fin de cuentas, todo es cuestión de perspectiva. Una
persona asustada tiene menos posibilidades de defenderse de los
problemas, por lo que si la aterrorizas, en vez de ayudarla quizá
la estés perjudicando.
Autonomía personal
Cada persona que se acerca a tu consulta es un individuo
mayor de edad, con capacidad suficiente para tomar sus propias
decisiones y buscar su propio camino. Ahora bien, para tomar
decisiones se necesita información, conocimiento, y ahí es donde
entras tú como parte de su proceso.
El tarot es una buena ayuda a la hora de entender cómo está
funcionando la vida del cliente y qué opciones puede tomar.
Reforzar la autonomía personal del cliente implica actuar no como
un padre o una madre, sino como un consejero que tiene cierta
información que puede ser útil en el proceso del consultante.
Respetar la autonomía personal implica también que no
debemos usar las cartas como un medio para influir en la vida del
cliente, ni para imponer normas de conducta. Significa que hay
que saber encuadrar las preguntas, de manera que el
conocimiento que podamos alcanzar otorgue poder al consultante
y le ayude a tomar sus propias decisiones con la mayor
conciencia posible.
Honestidad
La honestidad en tu trabajo no sólo implica dar una respuesta
clara a las preguntas del cliente, interpretando lo que ves en sus
cartas y sin poner de tu cosecha nada que no puedas explicar a
través del tarot.
Ser honestos nos obliga también a actuar honradamente con
el dinero que cobramos, no cargando más de lo que es correcto
según nuestro modo de pensar. También es una muestra de
honestidad el respetar los momentos de crisis de las personas y no
aprovechar esas épocas difíciles para hacer más sesiones de las
necesarias (incluso aunque el cliente lo pida), ni para proponer
remedios o soluciones que sabemos que carecen de utilidad,
aunque nos proporcionen grandes beneficios económicos.
Una persona en crisis es, lo repito una vez más, un ser
vulnerable que puede ser fácilmente víctima del engaño, del
abuso o de la manipulación.
La honestidad también implica saber decir "no lo sé". Nadie
tiene respuestas para todo, y es importante reconocer aquello que
desconocemos antes que dar opiniones erróneas que pueden traer
consecuencias negativas para el cliente.
Reconocer tu ignorancia no te hace peor profesional, antes al
contrario, es una muestra de honestidad y de humildad que será
valorada por los consultantes más conscientes.
Confidencialidad
Todo lo que se habla dentro de la consulta debe ser
considerado como estrictamente confidencial y nunca debe salir
de ese espacio. Por supuesto, no debes comentar con nadie lo
que has conocido durante tu trabajo, y debes evitar que tus
archivos personales, listas de clientes o notas, estén al alcance de
ninguna persona que no seas tú.
Jamás, bajo ningún concepto, cedas tu lista de clientes a
nadie, a menos que tengas autorización expresa de los
interesados. Esta práctica, además de ser un delito o una falta
administrativa en muchos países, es una traición a la confianza
que tus clientes han depositado en ti.
Si en el transcurso de un taller o una conferencia necesitas
referirte a algún caso que hayas tratado, puedes hacerlo, siempre
que se omita el nombre o cualquier dato que pueda identificar al
cliente. Hazlo siempre que la información que se dé sobre el caso
sea lo suficientemente genérica y referida al asunto concreto a
discutir, que sea imposible reconocer a la persona, aun cuando
estuviera entre el público.
La única excepción a esta norma puede ser en caso de que
conozcas, con plena certeza y sin asomo de duda, alguna
información acerca de actividades ilícitas que, por obligación
legal, debas poner en conocimiento de las autoridades.
Límites
Una relación sana entre tarotista y cliente implica la existencia
de ciertos límites que deben ser respetados. El más claro consiste
en no entrometerse en la vida del cliente, ni entrar en ningún tipo
de relación personal, sentimental o sexual con el consultante.
Esto no quiere decir que no se pueda llegar a hacer amistad
con un consultante que ha venido a tus lecturas durante mucho
tiempo. Pero cuando esto ocurre, esa persona deja de ser cliente
y pasa a ser amiga, así que las circunstancias cambian. La
relación entre amigos es horizontal, no vertical, e implica una
serie de obligaciones mutuas que no se dan entre un profesional y
su cliente.
En todo caso, es muy importante saber qué papel ocupa cada
persona en tu vida. Así que si tú consideras que un individuo
concreto es sólo un cliente, debes tratarlo como tal, evitando
cualquier situación que pueda ser malinterpretada por la otra
parte.
Tener presentes los límites implica también aceptar tus propios
límites como persona. Esto significa no trabajar más horas de las
que puedes soportar, dedicar tiempo al descanso y saber ignorar
las llamadas a horas intempestivas.
Recuerda siempre que tú no eres tu trabajo, ni el dinero que
tienes en el banco. Eres una persona que realiza una actividad,
pero también una persona que tiene vida propia. Establece límites
entre tu trabajo y tu vida familiar, entre tus amigos y tu consulta.
Aprende a separar los diversos aspectos de tu vida y evitarás que
estos acaben drenando tu energía.
Aprendizaje continuo
Por tu propio bien y por el de tus clientes, comprométete a ser
siempre un aprendiz. Nunca des por sentado que sabes todo lo
que necesitas saber, puesto que todo conocimiento evoluciona, y
el tarot también.
Si siempre tienes una actitud de aprendizaje, si mantienes tu
curiosidad despierta, podrás ser mejor profesional y darás un
mejor servicio a las personas que acuden a ti.
En este sentido, sería una buena idea que guardaras un
porcentaje de tus ingresos para formación, para realizar cursos o
comprar libros que te permitan ampliar tus conocimientos de
manera constante.
Imagen de la profesión
Reconozcámoslo, el tarot, junto a la astrología y otras artes
relacionadas con el conocimiento personal, no gozan de buena
imagen. Dicho esto, es cierto que algunas personas que en
público hablan mal el tarot, luego acuden en secreto a echarse las
cartas.
La mala imagen que tiene este gremio tiene varios orígenes.
Por un lado, sufrimos el ataque de ciertos sectores que se
autodenominan "racionalistas" o "escépticos", y que en verdad
actúan como negacionistas a ultranza. Algunos de estos
individuos y las asociaciones a las que pertenecen, actúan como
grupos de poder, persiguiendo todo conocimiento que se aparte
de su estrecha visión de la realidad. Como blanco favorito de sus
ataques podemos citar la homeopatía, los métodos alternativos de
salud, la ufología, la investigación de los fenómenos
paranormales, la astrología y, cómo no, el tarot.
Estos grupos tienen mucho eco mediático, pues se presentan
como defensores y divulgadores de la ciencia, como luchadores
contra las conductas ignorantes que, según ellos, está
representada por todo aquello que nosotros defendemos. Ni que
decir tiene que los auténticos científicos están demasiado
ocupados haciendo ciencia real y divulgándola como para entrar
en estas luchas, pero la propaganda negativa de los
negacionistas ha calado en muchos medios de comunicación de
masas y en una parte de la sociedad.
Para atacar a todo aquello que se presenta como alternativo,
estos grupos usan la herramienta de la propaganda y no dudan
en recurrir a la mentira cuando es necesario, acusando por
ejemplo a la astrología de defender postulados que los astrólogos
no reconocen como parte de su saber.
Ahora bien, con todo el daño que estas personas pueden
hacer a nuestro gremio, hay que reconocer que el principal daño
a la imagen de los tarotistas lo realizan algunas personas dentro
de la profesión.
Ser un buen profesional, actuar de manera ética, responsable
y conociendo los límites de nuestro arte, es la manera más
adecuada de dar una mejor imagen de nuestro trabajo. A fin de
cuentas, el único ejemplo que podemos dar a los demás es
nuestra propia práctica, y es a través de nuestra forma de actuar,
como profesionales y como personas, como seremos juzgados por
la sociedad.
Cómo desarrollar la
intuición
La intuición tiene un papel esencial en el trabajo con el Tarot,
pues como es de suponer, se requiere disponer de esta cualidad
para poder ser buen tarotista. Ahora bien, ¿crees que la intuición
es algo que se posee de modo innato o bien es una característica
que se puede desarrollar?
Como norma general, la intuición se relaciona con una forma
de conocimiento que es directa e inmediata, en la que no parece
tener lugar la deducción o el razonamiento. La propia palabra
proviene de un término latino intueri, que significa literalmente
"mirar hacia dentro" o "contemplar". De este modo, la intuición
se nos presenta como una forma de entendimiento que no pasa
por los filtros de la lógica a la que estamos acostumbrados y que
nace de una mirada interior.
Realmente, hay personas que son altamente intuitivas por
naturaleza, pero eso no quiere decir que esta capacidad, como
otras, no se pueda desarrollar de un modo consciente. Una
cuestión que conviene entender es que la intuición tiene una
conexión muy directa con la creatividad. Cuanto más creativa es
una persona, más posibilidades tendrá de desarrollar soluciones
intuitivas a los problemas.
Por otro lado, aunque la intuición sigue siendo algo misterioso,
incluso para la propia ciencia, sabemos que está relacionada con
otras cualidades que también pueden ser desarrolladas de un
modo consciente, como la capacidad de observación o la
autoconfianza.
El hecho de que la intuición no sea fácil de entender desde
una perspectiva racional o de que no siempre seamos capaces de
seguir el camino por el que transitan las premoniciones, no
significa que de alguna manera no podamos entender, explicar y
lo que es más importante, desarrollar, esta capacidad.
En el presente capítulo vamos a profundizar en las técnicas y
conocimientos que nos pueden ayudar a profundizar y afinar en
nuestras capacidades intuitivas. Ahora bien, hay que dejar claro
que los ejercicios que aquí se proponen (y otros que puedas
encontrar a través de otras vías) deben ser puestos en práctica de
un modo habitual a lo largo de tu vida como tarotista, de manera
que su efecto sea cada vez más profundo y evidente en tu vida.
La sincronicidad
Aunque la respuesta más usual acerca de por qué funciona el
tarot nos remita a la pura intuición del tarotista, no conviene dejar
de lado otras explicaciones y reflexiones que se proponen en este
apartado.
Uno de los conceptos teóricos alternativos que explican el
funcionamiento del tarot (así como de la astrología y otras artes)
tiene que ver con una palabra acuñada por el gran psiquiatra
suizo Carl Gustav Jung: la sincronicidad.
Para Jung, la sincronicidad alude a "la simultaneidad de dos
sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal". O
según otra definición suya: "emplearé el concepto general de
sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal
de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no
causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar".
En resumen, hechos sincrónicos son aquellos que suceden de
manera aparentemente independiente entre sí, pero a los que
podemos encontrar una similitud y una vía de conexión. Así que
para hablar con propiedad de que la tirada de unas cartas del
Tarot coincida con la pregunta del consultante y conteste con
precisión a su pregunta, tenemos que tener en cuenta un factor
esencial: la conciencia.
Ten en cuenta que es nuestra conciencia la que nos hace ver
que existe dicha conexión. Y dado que la conexión es real, la
conciencia nos reafirma en esta observación una y otra vez. De
modo que quizás tengamos aquí una clave importante a la hora
de trabajar con el Tarot, y es que nuestra eficacia como tarotistas
no depende solo de la mayor o menor capacidad intuitiva que
poseamos, sino del desarrollo de nuestra conciencia.
¿Cómo se logra este desarrollo que nos permite incrementar la
sincronicidad en nuestras tiradas? Creciendo como seres
humanos, aprendiendo cada vez más del Tarot y de la naturaleza
humana, echando las cartas y sobre todo: practicando
incansablemente con nuestra baraja.
Otra forma esencial de desarrollar acontecimientos sincrónicos
es a partir de la observación atenta de la vida. Ten en cuenta lo
que te sucede, lo que ocurre en tu vida, e intenta ver el
significado de todo lo que hay. Hazte preguntas y procura vivir
con los ojos muy abiertos. De este modo, tu intuición crecerá por
sí sola.
Activando el chakra de la
intuición
Dentro de la tradición hindú, el término chakra define a
diversos centros energéticos en movimiento. Un chakra no es otra
cosa que un vórtice de energía que forma parte de la anatomía
sutil del ser humano y que puede ser identificado con una zona
corporal concreta, sobre la que ejerce su acción en el plano
físico.
Existen, según la tradición, siete chakras principales, además
de otros menores. Estos siete chakras estarían alineados con la
columna vertebral, desde la base de la misma, en el perineo,
hasta la cima del cráneo. Cada chakra tiene un nombre y unas
características concretas, entre las que se destaca un símbolo, un
color, y como veremos a continuación, un mantra de activación.
Aunque es importante desarrollar de un modo armónico los
siete chakras, para los propósitos de este libro daremos una
especial importancia al chakra que habitualmente se asocia al
desarrollo de la intuición. Este chakra, el sexto si comenzamos a
contar desde la base de la columna vertebral, se conoce
habitualmente como el "tercer ojo", aunque su nombre en
sánscrito es Ajna Chakra.
El chakra de la intuición puede ser activado con diversos
métodos, aunque los más sencillos y efectivos desarrollan tanto el
sonido como la visualización, que son los que estudiaremos a
continuación.
Esta es la lista de los siete chakras y sus atribuciones
tradicionales.
Chakra Sajasrara

Color: Blanco
Situación corporal aproximada: Parte superior del cráneo
Gobierna: Trascendencia
Mantra: Om o el silencio

Chakra Ajna

Color: Indigo
Situación corporal aproximada: Entrecejo
Gobierna: Intuición
Mantra: Om

Chakra Vishudha

Color: Azul
Situación corporal aproximada: Garganta
Gobierna: Expresión
Mantra: Ham

Chakra Anajata

Color: Verde
Situación corporal aproximada: Corazón
Gobierna: Amor
Mantra: Yam

Chakra Manipura

Color: Amarillo
Situación corporal aproximada: Plexo solar
Gobierna: Poder
Mantra: Ram
Chakra Svadhistana

Color: Naranja
Situación corporal aproximada: Sacro
Gobierna: Sexo
Mantra: Vam

Chakra Muladhara

Color: Rojo
Situación corporal aproximada: Perineo
Gobierna: Instintos
Mantra: Lam

Aplicando los Bija mantras al despertar


del Tercer Ojo

Un mantra es un sonido, una sílaba, una palabra o un grupo


de palabras que, al ser recitados o cantados, se consideran
capaces de crear transformaciones en el ser humano. Los mantras
son herramientas poderosas y efectivas que deben ser utilizadas
de un modo consciente y cuidadoso.
Por su parte, el término sánscrito, bija significa literalmente
"semilla", de modo que se puede decir que los mantras bija
tienen una cualidad seminal, actuando como el origen o
fundamento de profundos cambios en nuestra conciencia.
Cada uno de los mantras bija está relacionado con cada uno
de los siete chakras que, según el hinduismo, forman parte de
nuestra anatomía sutil. Así, cada chakra puede ser estimulado por
medio de un sonido específico. Su cometido, cuando se recitan en
voz alta, consiste en purificar y equilibrar la mente y el cuerpo.
Cuando pronunciamos un mantra bija, estamos resonando
directamente con el chakra correspondiente.
Como ya hemos visto, la sílaba correspondiente a Ajna
Chakra, el chakra del tercer ojo, es el sonido Om.
Om es, de hecho, el sonido más importante, pues se considera
que es la raíz de la mayoría de los mantras compuestos por varias
sílabas. Significa unidad en lo supremo y conecta el mundo físico
con el reino espiritual. Según la tradición, representa el sonido
que da origen al universo, siendo la raíz de todo lo que existe.
A continuación te propongo realizar un sencillo ejercicio con
este sonido.
Escoge un momento del día y un lugar en el que nadie te vaya
a molestar. Sitúate en una posición sentada o de pie, no te
acuestes, y cierra los ojos. Colocando las manos sobre el regazo
o colgando libremente a ambos lados del cuerpo, intenta
mantener una postura lo más relajada posible.
Dedica unos instantes a respirar con calma, llevando el aire a
la zona inferior del abdomen y sintiendo cómo éste se eleva y
desciende con calma.
Cuando quieras, toma aire y empieza a emitir el sonido Om
con el tono más grave que puedas producir de manera natural y
sin forzar tu garganta. Te darás cuenta de que alargar la "O"
hace que el aire de tus pulmones se vacíe más pronto, mientras
que si te centras en el sonido "M", eres capaz de prolongar el
sonido por más tiempo. Así que el sonido que emitas será algo
parecido a esto: "OOOMMMMMM".
Cuando se te acabe el aire, simplemente deja de emitir el
sonido y vuelve a inspirar. Haz un par de respiraciones calmadas
para recuperarte y a continuación repite el sonido tantas veces
como desees, acompasándolo con la respiración.
Si en algún momento sientes que te falta el aire o al contrario,
que te mareas levemente, suspende el ejercicio y respira
normalmente. Mientras te sientas bien, repite el sonido tanto como
quieras. La sensación que debes tener al final de esta práctica es
de una energía muy poderosa que recorre tu cuerpo y se
concentra en el entrecejo.

Visualización del Tercer Ojo


Otra técnica para desarrollar la energía y el simbolismo
asociados al tercer ojo o ajna chakra tiene que ver con la
visualización de este poderoso centro energético.
Al realizar estos ejercicios hay que tener en cuenta que el
conjunto de los siete chakras esenciales del cuerpo es un sistema,
y que como tal, debe ser tenido en cuenta en su conjunto. En otras
palabras, una activación exagerada de uno de los centros en
detrimento del resto puede ser contraproducente tanto en el plano
espiritual como en el de la salud física. De este modo, cuando
realices visualizaciones relativas al tercer ojo, debes alternarlas
con la visualización y estimulación de otros centros energéticos
del cuerpo sutil.
Para realizar esta práctica, sitúate en una posición sentada o
acostada boca arriba. Toma un par de respiraciones para calmar
tu cuerpo y tu mente, mientras observas que haya un cierto grado
de relajación física. Cierra los ojos suavemente.
Empieza visualizando tu cuerpo, de la forma que te resulte
más sencilla. Es decir, puedes imaginarte con la mayor fidelidad
posible, o bien puedes simplemente visualizar una forma humana
indeterminada de color blanco resplandeciente. En todo caso,
intenta sentir que eso que ves en tu mente, eres tú.
A continuación comienza a visualizar tus chakras desde la
parte inferior del cuerpo hasta la superior. Imagina estos chakras
como espirales de energía o como bolas de luz que se ubican
sobre zonas muy específicas del cuerpo. Sobre todo, intenta dar a
cada una de las ubicaciones, el color adecuado.
Recuerda que el chakra raíz es de color rojo; naranja el
sexual; amarillo el del plexo solar; verde para el corazón; azul
para la garganta; índigo para el tercer ojo y blanco para el
coronal.
Una vez hayas visualizado los siete colores en línea sobre tu
cuerpo, vuelve a prestar atención al chakra del entrecejo y deja
que la luz índigo de este centro energético brille con más fuerza y
comience a expandirse a través de todo el cuerpo. Imagina que
esta luz crece tanto que se constituye en una nube que rodea tu
organismo, e incluso que llega a ocupar todo el espacio de la
sala en la que estás realizando el ejercicio.
A medida que la atmósfera llena toda la habitación, se
convierte en una sustancia muy sutil, que inhalas en cada una de
las respiraciones y que nutre tu cuerpo, impregnando cada célula,
cada tejido y cada órgano de ese color índigo. De manera
especial, visualízala en tu cerebro, conectando ambos hemisferios
y activando todos los canales de energía.
Ten en cuenta que en el interior del cerebro existe una
pequeña glándula, la pineal, que se encargará de acumular esta
energía, abriéndote las puertas a una mayor claridad mental.
Por último, deja que esa energía se despeje y rodéate
mentalmente de luz blanca o dorada, antes de concluir el
ejercicio.
Una sugerencia final. Si puedes, intenta hacerte con una
colección de minerales que representen los siete colores del
sistema de chakras y ubica cada uno de ellos en la zona corporal
correspondiente, lo cual sólo se puede realizar en posición
tumbada.
En este caso, observa que tanto en el chakra raíz como en el
coronal (el primero y el último de la serie), no podrás colocar las
piedras sobre el cuerpo, sino que tendrás que ubicarlas en la
superficie sobre la que te has acostado, pero lo más cerca posible
del perineo y del cráneo, respectivamente. Medita sobre los siete
colores de los chakras como ya has aprendido, y deja que los
minerales te ayuden en el proceso. Los resultados te sorprenderán.
Soñando con las cartas
Las cartas del tarot tienen una poderosa capacidad para
introducirse en nuestros sueños siempre que les demos
oportunidad.
Este ejercicio, que recomiendo en todo momento y que nunca
ha dejado de sorprenderme por sus resultados, es una invitación
a que las cartas penetren también en tus sueños, abriendo puertas
a la intuición que conectarán tu mente inconsciente con el mundo
de la conciencia despierta.
Antes de irte a la cama, o cuando ya estés en ella, escoge un
naipe con el que desees soñar. Es importante que escojas una
carta que sea realmente significativa para ti, especialmente en tus
primeras experiencias, puesto que al principio, soñar con algo
definido no es algo sencillo para la mayor parte de las personas.
Observa la carta escogida con detenimiento, hasta el punto de
que puedas cerrar tus ojos y ver una imagen bastante cercana al
original en tu mente. Si es necesario, abre y cierra los ojos varias
veces hasta que la imagen sea bastante real.
A continuación, introduce la carta bajo la almohada, o déjala
boca arriba sobre tu mesa de noche y disponte a dormir.
Al despertar, intenta no moverte de la posición en que hayas
recuperado la conciencia y haz un esfuerzo por recordar tus
sueños. Si has soñado algo relacionado con la carta, toma nota
en cuanto salgas de la cama, o mejor, estando aún en ella, y
felicítate por tu éxito. La conexión con el tarot se hará más
profunda a medida que sigas experimentando con él en tus
sueños.
Cómo mejorar tu
capacidad imaginativa
Si eres una persona que tiene una visión "tradicional" de tarot
quizás te preguntes qué tiene que ver la imaginación con las
cartas. Seguramente pensarás que los naipes del tarot son un
oráculo que debemos interpretar del modo más literal posible, sin
dejar espacio para ensoñaciones o fantasías.
En realidad, y al menos según mi criterio, el tarot es mucho
más que una herramienta de interpretación del futuro. El tarot es
un conjunto de símbolos que apela a nuestra mente intuitiva, al
mundo inconsciente que habita dentro de cada uno de nosotros.
El tarot, como la astrología, la alquimia, la kabala y otras artes
esotéricas, es un lenguaje de comunicación entre el alma humana
y lo que en la mística tradicional se denomina el "alma del
mundo".
Para que esa comunicación sea posible, el tarotista debe ser
un filtro limpio, un canal adecuado que permita el tránsito de la
información entre esta realidad y la otra, entre el consultante y su
ser superior.
Es en este punto, en la necesidad de ser buenos
intermediarios, donde el mundo de la imaginación entra de lleno.
Tener una imaginación despierta y activa, es una capacidad
que nos permite estar abiertos a todo tipo de ideas nuevas. Con
estas nuevas visiones se generan interpretaciones más ricas, más
poderosas, en las que no nos limitamos a repetir lugares comunes,
sino que abrimos un espacio para que el tarot hable por sí mismo.
La capacidad de imaginar es esencial para que el tarot respire
a través de ti, y si no me crees, te invito a que experimentes con
los siguientes ejercicios y sugerencias. Verás cómo algo nuevo
surge cuando te dejas llevar por el juego y la fantasía. Así que
deja de pensar que las cartas son un código cerrado. Piensa en
cambio que son un universo abierto donde no hay posibilidad de
aburrirse ni de repetirse.
Por otra parte, en la medida en que seas capaz de encontrar
nuevos significados y nuevas rutas de conocimiento de las cartas,
evitarás uno de los males de la práctica profesional que es el
agotamiento y la pérdida de ilusión por el tarot.
Las cartas son símbolos vivos, y tú como ser vivo, eres el
intérprete que ellas están buscando para manifestar sus
significados más ocultos e interesantes.
Hablando con las cartas
Una fórmula bastante eficaz para desarrollar nuestra mente
imaginativa en combinación con el tarot consiste en ocuparnos de
lo que los naipes pueden preguntar, en vez de en aquello que
pensamos que puede ser una repuesta por su parte.
Las preguntas tienen una cualidad que no encontramos jamás
en las respuestas: abren posibilidades, generan sana
incertidumbre y, sobre todo, nos permiten dudar. Las dudas son
muy necesarias, puesto que abren la posibilidad de que algo
nuevo se introduzca en nuestra vida. Tener ciertas dudas nos
permite encontrar respuestas diferentes, y esto es justamente lo
que necesitamos cuando trabajamos con el tarot: ideas diversas y
nuevas inspiraciones.
El ejercicio de hablar con las cartas es relativamente simple en
su formulación, pero tiene consecuencias muy profundas en la
forma en que puedes llegar a entender el tarot.
Para realizarlo puedes tomar cualquier carta. Puede ser un
naipe con el que tengas especial dificultad o afinidad, o bien
puede ser un arcano extraído al azar de la baraja. Da igual por
dónde empieces, puesto que una vez te acostumbres a este
ejercicio, querrás hacerlo una y otra vez con distintas cartas y
diversos mazos.
Toma la carta en tus manos y fíjate en su personaje principal,
o en los personajes que surjan en ella. Si no hay otra cosa que
objetos, míralos también con detenimiento. Piensa lo siguiente: si
esta carta pudiera hacerme una pregunta, ¿qué pregunta sería?
Deja de lado cualquier conocimiento que tengas sobre ella,
sobre su significado. Céntrate en lo que el dibujo del naipe te está
manifestando en ese momento. ¿Qué pregunta o preguntas te
sugiere? Anótalas si quieres en un cuaderno o en tu agenda, y
bajo ningún concepto intentes responder a esas preguntas. Deja
que sean cuestiones abiertas, y permite que tu mente se expanda
en la dirección de no buscar una solución para todo.
Un consejo: si realizas este ejercicio por la noche, un rato
antes de irte a dormir, quizás encuentres que la pregunta se
desarrolla de un modo mágico y sorprendente en tus sueños.
Las cartas y el cuerpo
Otro camino para abrir la mente a una nueva dimensión de la
conexión con el tarot consiste en descubrir el vínculo entre las
cartas y el cuerpo. Usualmente, entendemos a los naipes sólo
desde el punto de vista de nuestra mente, de las percepciones de
los sentidos y desde el entendimiento racional de los símbolos.
Pero ¿qué hay de la conexión entre la figura de la carta y tu
propio cuerpo?
Te sorprenderá saber que las cartas no son sólo un código
simbólico mental, sino que los conocimientos que expresan tienen
también una profunda carga sensorial y física, que sólo se puede
descubrir cuando uno se abre a reconocerla.
Como en el ejercicio anterior, puedes tomar una carta
específica del tarot, o bien intentarlo con cualquier naipe extraído
al azar. Si es posible, realízalo con diferentes mazos, puesto que
el código corporal de unos y otros es bien diferente, como
descubrirás.
Busca al personaje central de la carta o bien, selecciona a uno
de los protagonistas de la misma. Como es lógico, este ejercicio
no se puede hacer con cartas que en las que las figuras humanas
estén ausentes.
Observa detenidamente la posición de su cuerpo, dejando de
lado cualquier conocimiento que tengas sobre el significado del
naipe.
Adquiere a continuación la posición del personaje de la carta,
sea sentada, de pie o en cualquier otra postura. Si el personaje
sostiene un elemento en sus manos, puedes simularlo con algún
objeto que tengas a tu disposición. Así, puedes recrear una copa
del tarot con una copa auténtica, o bien puedes usar el palo de
una escoba para figurar un basto. Si el personaje tiene un manto
real sobre sus hombros y te parece importante añadirlo, usa una
manta pequeña. Si está montado a caballo, puedes imaginar a tu
montura mientras te sientas al revés en una silla, es decir, con el
respaldo frente a tu pecho.
Como ves, no se trata de imitar exactamente la figura del
naipe, a menos que cuentes con atrezo suficiente. Lo importante
aquí es que de alguna manera, recrees la posición del personaje
y lo que pueda sostener en sus manos. Si ves que la posición es
incómoda o te produce algún dolor físico, abandónala y busca
otra carta más propicia para ti. Por supuesto, no reproduzcas
ninguna postura que pueda ser peligrosa para tu salud o tu
integridad física.
Permanece en la postura escogida durante quince minutos
como mínimo, aunque lo ideal será hacerlo por espacio de media
hora. Si lo deseas, ten al alcance de tu mirada la carta escogida.
De vez en cuando cierra los ojos, y siente lo que tu cuerpo te está
diciendo en esa situación.
¿Acaso sostener una espada en alto te otorga una sensación
de poder? ¿Qué clase de pensamientos y de sentimientos te
sugiere la postura rígida del Emperador? ¿Qué te transmite la
posición arrodillada de la Estrella?
Permítete sentir, deja que tu cuerpo reconozca el simbolismo
profundo del tarot y poco a poco entrarás en una nueva
comprensión de las cartas.
Crear cuentos con las cartas
Independientemente de cuál sea tu capacidad creativa, ésta
puede siempre ser mejorada con algo de ejercicio, dejándote
llevar por las múltiples ideas que una carta o un conjunto de
cartas ofrecen. Aquí, como en todas las propuestas anteriores, es
importante dejar de lado cualquier conocimiento que tengas sobre
el tarot, puesto que las ideas prefijadas no hacen otra cosa que
limitar tus posibilidades de disfrutar de este gran conjunto
simbólico.
Para crear cuentos con las cartas puedes usar un solo naipe o
bien escoger varios. En caso de que decidas utilizar un grupo de
cartas que te permitan generar una historia, es adecuado hacerlo
en grupos de tres, que te servirán para desarrollar un guion que
sigue el esquema clásico de "planteamiento, nudo y desenlace".
Toda buena historia se construye a partir de esas tres etapas.
En el planteamiento se muestran los personajes principales y se
prepara la acción para lo que vendrá a continuación. El nudo es
el momento en que ocurre el problema o se desarrolla el tema
central del cuento. En cuanto al desenlace, muestra la solución o
el final del conflicto.
Para crear buenas historias con el tarot no deberías limitarte a
lo que las cartas expresan en su dimensión más evidente. Así, si el
primer naipe de tu historia de tres cartas es, por ejemplo, el Loco,
no digas: "esta es la historia de un loco que iba caminando en
compañía de un perro". No seas tan literal y deja volar la
imaginación.
¿Quién es ese personaje? Puede ser un espía que acaba de
escapar de una trampa tendida por el enemigo. O puede ser un
gurú que está buscando un grupo de seguidores. O una mujer
que se ha travestido de hombre. O un hombre que sufre una
maldición que le impide recuperar la cordura. O puede que el
protagonista de la historia sea el perro. O lo que se te ocurra.
El único límite que debes imponer a tus historias es que no
tienes que someterte a ningún límite, permitiendo que el cuento
discurra por derroteros insospechados para ti.
Si lo deseas, puedes escribir tus historias, grabarlas, o
simplemente enunciarlas en voz alta, pero intenta que éstas no
queden guardadas en el espacio de tu mente. Exprésalas de
alguna manera, para que tengan cuerpo y entidad.
Este ejercicio puede ser realizado en cualquier momento con
cualquier mazo de cartas y es uno de los más recomendables
para desarrollar la imaginación así como la expresión del relato,
que es una de las características esenciales para hacer buenas
lecturas ante otras personas.
Más ideas
He aquí más ideas para desarrollar la imaginación con tus
cartas del tarot.
Recrea las historias familiares usando las cartas
cortesanas. Como sabes, estas cartas (usualmente denominadas
Sota, Caballero, Reina y Rey), representan personas del entorno o
partes de la personalidad del consultante. Así que, ¿por qué no
reconstruir tu historia familiar con ellas? Selecciona por pura
intuición las cartas que representen a los miembros de la familia
de cuya historia te quieres acordar. Ubícalos en las posiciones
que consideres oportunas y expresa la historia de viva voz o por
escrito. Puedes hacerlo también con las familias de otras
personas, recuperando sus historias y expresándolas a través del
tarot.
¿Te gusta el teatro? ¿Por qué no crear representaciones
tomando como modelos diversas cartas del tarot y lo que te
sugieren? O bien, úsalas como inspiración para tus cuadros, para
tus relatos o para tus creaciones audiovisuales. ¿Y qué te parece
componer música en torno a los naipes? En definitiva, emplea
las cartas como semillas creativas que te ayuden en el área
de expresión que más te guste.
Crea tus propias tiradas del tarot. No tienes por qué
limitarte a las tiradas que están recopiladas en los libros de tarot.
Recuerda que ninguna tirada es mágica por sí misma, sino que
eres tú quien le otorgas su capacidad para revelar un
conocimiento a través de tu interpretación. De este modo, te
animo a que inventes tus propias formas de tirar el tarot, lo cual
es un medio para conectar aún más profundamente con las
cartas. Si necesitas orientación al respecto, te invito a que
trabajes con los ejercicios correspondientes de mi libro 111
Ejercicios del Tarot, o simplemente a que dejes volar tu mente. Te
confesaré que, en mi caso particular, pocas veces uso tiradas
preestablecidas. A la hora de trabajar con las cartas suelo
inventar las tiradas en función de lo que el consultante me solicita
en el momento. Esto no sólo me permite ajustarme mejor a las
preguntas del cliente, sino que lo he convertido en un reto
personal que me obliga a estar siempre atento a lo que hago, sin
repetir ciegamente ninguna norma. Los resultados de esta forma
de actuar son espectaculares.
Crea tu propio tarot. Diseñar tu propio mazo de cartas es
uno de los retos más interesantes que puedes desarrollar como
amante de los naipes. Si lo deseas, puedes hacer un tarot de
collage, con imágenes recortadas de la prensa. O bien puedes
usar herramientas informáticas e imágenes extraídas de
Internet[6]. Y si tienes habilidad para el dibujo, no dudes en
pintar tus propias cartas. Diseñar un tarot es un proyecto de largo
alcance, pero sin duda se trata de una tarea verdaderamente
fascinante y altamente creativa.
Conclusión
A lo largo de este libro te he acompañado en el proceso de
convertirte en un profesional del tarot. Si ya te dedicas al mundo
de las cartas, espero al menos haberte aportado algunas ideas
nuevas y consejos que pueden hacer que tu carrera sea más
provechosa.
Existen muchas formas de ver el tarot, y como habrás
comprobado, la mía tiene que ver con la orientación y el
autodescubrimiento. Creo que las cartas son un medio excelente
para poner sobre la mesa todo aquello que se esconde en el
interior del alma humana, sus potencialidades ocultas, sus miedos
y sus posibilidades de sanación.
Mi visión de las cartas tiene que ver con aconsejar, con
descubrir y con buscar opciones. Me interesa más el desarrollo
del ser humano que mantener a las personas en la ignorancia. Por
eso he tenido alumnos, pero nunca seguidores. Ni los acepto.
Entiendo que el ser humano se hace más grande cuanto más
libre es. La libertad y el conocimiento nos dan poder sobre
nosotros mismos, y cuando nos sentimos poderosos somos
capaces de tomar las mejores decisiones, nos atrevemos y la vida
nos recompensa.
Porque la recompensa sólo llega a los que se atreven, a los
que salen de su zona cómoda y se enfrentan a los retos.
Espero que la vida te recompense con creces a través de tu
práctica con el tarot, no sólo en el plano económico, sino
conociendo a gente fascinante, que puede enseñarte mucho y que
simplemente está esperando que te pongas en marcha, que abras
tu consulta y que dispongas la tirada.
Recuerda que con valor y compasión, todo se consigue, y por
eso apelo a la parte más valiente que hay en ti. Espero que este
libro te anime a dar un paso adelante y a compartir tu luz con
todos nosotros.
El mundo del tarot está esperando tu contribución.
Bibliografía
Blackie, Comité: Autónomos. La guía definitiva. Blackie
Books, Barcelona, España, 2014.
Caumont, Stephanie: Google Adwords. La Guía Completa.
Eni, 2013.
Déniz, Octavio: Curso de Tarot. Lulu.com, 2010.
— 21 Días para mejorar tu vida. Lulu.com, 2015.
— 111 Ejercicios con el Tarot. CreateSpace Independent
Publishing Platform, 2016.
Gamboa, Roberto: Aprende Facebook Ads desde cero.
CreateSpace, 2015.
Jette, Christine: Professional Tarot. Llewellyn, St. Paul,
Minnesota, Estados Unidas, 2003.
McEvers, Joan (ed.): Astrological Counselling. Llewellyn, St.
Paul, Minnesota, Estados Unidos, 1990.
Noguera, José: Las claves para dominar el SEO.
CreateSpace, 2014.
— Crear un blog con Wordpress. CreateSpace, 2015.
Rull, Luis et al.: Wordpress para Dummies. CEAC, 2012.
Williamson, Marianne: Volver al amor. Urano, Barcelona,
1993.
Notas
1: Ahora bien, si quieres profundizar en el conocimiento de
las cartas, quizás te sea de utilidad consultar mis dos títulos
anteriores dedicados a este mundo: Curso de tarot y 111
Ejercicios con el tarot. Volver
2: Una URL es una dirección de Internet, como por ejemplo:
www.octaviodeniz.com. Volver
3: En la jerga de Internet, se denomina spam a la publicidad
no deseada que se recibe a través de email, o que se publica, por
parte de los visitantes, en los comentarios de tu blog. Volver
4: Un año natural es el período comprendido entre el 1 de
enero y el 31 de diciembre. Volver
5: El SMI se fija cada año por el Gobierno, mediante la
publicación de un Real Decreto. En el momento de escribir este
libro (año 2016) está fijado en 655,20 euros mensuales. Para
saber la cantidad actualizada, te recomiendo que consultes esto
dato en Internet o a través de un gestor. Volver
6: Ten en cuenta que no puedes publicar las imágenes a
menos que poseas derechos de autor sobre las mismas. Volver