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ISSN: 2070-836X

Sistema regional de investigación en Linea


para Revistas Científicas de América
Latina, el Caribe, España y Portugal.

VOLUMEN 8 - N° 01, ENERO - JUNIO 2015

Huaraz, Perú
UNASAM

AUTORIDADES UNIVERSITARIAS

RECTOR
Dr. Julio Poterico Huamayalli

VICERRECTOR ACADÉMICO
Dr. Esmelin Niquín Alayo

VICERRECTOR DE INVESTIGACIÓN
Dr. José Ramírez Maldonado
ISSN: 2070-836X

UNIVERSIDAD NACIONAL
«SANTIAGO ANTÚNEZ DE MAYOLO»

Vicerrectorado de Investigación

Dirección General de Investigación

APORTE SANTIAGUINO
Revista de Investigación

Ciencia, cultura, tecnología e innovación

Volumen 8, N° 1, enero – junio 2015

HUARAZ, PERÚ
APORTE SANTIAGUINO
Revista de Investigación
Ciencia, cultura,
tecnología e innovación

Dirección General de Investigación


APORTE SANTIAGUINO
Revista de Investigación
Ciencia, cultura,
tecnología e innovación
Vol. 8, N° 1, enero – junio 2015

Director
PhD. Félix Julca Guerrero
Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo»

Editor
Msc. Henrry Garrido Angulo
Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo»

Comité Editorial
Dr. Félix Lirio Loli
Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo»
Msc. Optaciano Vásquez García
Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo»
Mag. Leonel Menacho López
Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo»

Comité Científico
PhD. Rosaleen Howard
Newcastle University, Inglaterra
PhD. Dina Castro
University of North Texas, Estados Unidos
PhD. Bret Gustafson
Washington University in ST Louis, Estados Unidos
Dr. Harold Blas Achic
Universidad Federal de Mato Grosso, Brasil
PhD. Eusebio Ingol Blanco
Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú
Dr. Ciro Maguiña Vargas
Universidad Peruana Cayetano Heredia, Perú
Dr. Julio Poterico Huamayalli
Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo», Perú

Corrector de estilo
Mag. Víctor Paredes Estela

Apoyo en la edición
Lic. Alejandro Mautino Guillén

Diagramación e impresión
Killa Editorial
La revista de investigación Aporte Santiaguino es una publicación
científica de periodicidad semestral. Tiene como objetivo difundir
los resultados de los trabajos de investigación desarrollados en los
ámbitos regional y nacional, como una contribución a la solución de la
problemática natural, social y cultural.

La revista publica artículos científicos originales e inéditos en las áreas


de ciencias básicas e ingeniería, ciencias médicas y ciencias sociales.
Los trabajos recepcionados son evaluados por árbitros externos según
criterios de calidad.

La revista de investigación Aporte Santiaguino está indizada en el


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© Copyright 2015. Universidad Nacional


«Santiago Antúnez de Mayolo», Huaraz, Perú.

Hecho el depósito legal en la


Biblioteca Nacional del Perú N° 2008-13057
ISSN: 2070-836X
Tiraje: 1000 ejemplares

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Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo»
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Apartado Postal 70.
Correo electrónico: dgi@unasam.edu.pe

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Revista Aporte Santiaguino
Aporte Santiaguino Journal

CONTENIDO CONTENT
Volumen 8, N° 1, enero-junio 2015 Volume 8, N° 1, January-June 2015

Editorial................................................................................................................................... 9

ARTÍCULOS ORIGINALES

1. Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria


tradicional de Carhuaz, Áncash, Perú.
Technical and environmental characterization of traditional farming of Carhuaz, Ancash,
Peru.
Juan Barreto Rodríguez, Manuel Canto Sáenz, Alberto Julca Otiniano y Félix
Camarena Mayta............................................................................................................... 13

2. Determinación del sustrato para la germinación de semillas de lúcuma


(lucuma obovata hkb) patrón con fines de injertación en Cañasbamba,
Yungay, Áncash.
Determination of substrate for seed germination of lucuma (lucuma obovata hkb) pattern
with the purpose grafting in Cañasbamba, Yungay, Ancash.
Sacramento Díaz León, Nuri Maguiña Ropón, Nelly Caycho Medrano, Walter
Vásquez Cruz y Francisco Espinoza Mancisidor........................................................ 25

3. Caracterización de fincas productoras de palto (Persea americana Mill.) y


mandarina (Citrus spp.) en Cañete, Lima, Perú.
Characterization of avocado (Persea americana Mill.) and tangerine (Citrus spp.) farms in
Cañete, Lima, Peru.
Rubén Collantes González, Alexander Rodríguez Berrio y Manuel Canto Sáenz.. 33

4. Algoritmos genéticos como herramienta de decisión frente a diversos


escenarios de pronóstico hidrológico.
Genetic algorithms as decision making tools for hydrological forecast in diverse scenarios.
Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García.................................. 45

5. Determinación de la vulnerabilidad sísmica en las edificaciones de la


zona urbana del distrito de Jangas, aplicando el sistema de información
geográfica.
Determination of the seismic vulnerability of the buildings in the urban area of the district
Jangas, applying geographic information system.
Tito Tinoco Meyhuay, Pedro Colonia Cerna y Pedro Tinoco Gonzales................. 57

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6. Resistencias y costos unitarios de concretos fabricados con cementos
utilizados en Huaraz, con agregados de la cantera Tacllán, y topex-
concreto listo, Huaraz.
Resistances and unit costs of concretes manufactured with cements used in Huaraz, with
aggregates quarry Tacllán, and topex-concrete ready, Huaraz.
Víctor Villegas Zamora y Miguel Corrales Picardo..................................................... 67

7. Crecimiento económico, el multiplicador de comercio exterior de Harrod


y el súper multiplicador de Hicks: Perú 1990 TI – 2014 T II.
Economic growth, the multiplier Harrod foreign trade and super-multiplier Hicks: Perú
1990 TI – 2014 TII.
Jorge Manrique Cáceres y Dévora Román Cruz.......................................................... 75

8. Factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello uterino en


pacientes atendidas en los establecimientos de salud, de la provincia de
Huaraz, 2013.
Risk factors for cervical cytological abnormalities in patients served in health facilities of the
province of Huaraz, 2013.
Marcelo Arotoma Oré, Olga Cayra Sahuanay, Enid Arotoma Nuñez, Rosa
Ríos Salinas y Ángel Mendoza López........................................................................... 85

9. Violencia familiar durante el embarazo y su relación con el peso del


recién nacido, Centro de Salud Monterrey, Huaraz, 2012.
Family violence during pregnancy and its relationship with weight of the newborn at the
Monterrey Health Center, Huaraz, 2012.
Yuliana De la Cruz Ramírez, Augusto Olaza Maguiña y Nadezhda De la Cruz
Ramírez.............................................................................................................................. 95

10. Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los derechos
constitucionales en el Distrito Judicial de Áncash.
The constitutional court for an effective protection of constitutional rights in the Judicial
District of Ancash
Luis Robles Trejo, Elmer Robles Blácido, Pepe Melgarejo Barreto y Wilfredo
Montañez Avendaño...................................................................................................... 105

11. Los bajamientos vocálicos en el Quechua Ancashino: Un análisis


fonético y fonológico.
Vowel lowering in the Ancash Quechua: A phonetic and phonological analysis.
Whitney Chappell........................................................................................................... 117

12. Lenguas y toponimias en la zona andina de Áncash.


Languages and toponyms in the andean region of Ancash.
Félix Julca Guerrero y Laura Nivin Vargas................................................................. 129

13. La escritura en las áreas curriculares.


Writing in the curriculum areas.
Silvia Valdivia Yábar y Juan López Chávez................................................................ 141

14. Aportes de la Paleopatología en la interpretación arqueológica.


Contributions in the archaeological interpretation Paleopathology.
Denis Correa Trigoso..................................................................................................... 151

Normas para la publicación de artículos en Aporte Santiaguino...................... 163

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EDITORIAL
Diversidad e interculturalidad: el reto de la universidad peruana
Félix Julca Guerrero

Desde el pasado y hasta hoy, el Perú se ha caracterizado por ser un país multilingüe y
pluricultural. Esta realidad plural es el resultado de un largo proceso histórico que ha
necesitado de muchos miles de años para constituirse en la fisonomía que hoy presen-
ta, desde luego ha significado múltiples esfuerzos de invención y préstamo, de recipro-
cidades y de dominio del territorio y la naturaleza. Por ello, por ejemplo, los pueblos
andinos, históricamente, han desarrollado sus propias formas de aprender y enseñar,
una forma de educación basada, principalmente, en la observación y la práctica que
parte de las raíces, de la sabiduría de los yachaq (sabios) y la cosmovisión andina. Así, en
Áncash actualmente aún se habla el quechua junto al castellano; asimismo, muchos ras-
gos de la cultura andina aún siguen vigentes y siguen siendo practicados, no solamente
en la zona rural andina, sino también en las ciudades, incluyendo la costa (Julca, 2010).
Por consiguiente, la diversidad étnica, cultural y lingüística es lo que ha caracterizado
y sigue caracterizando a los pueblos del Perú profundo, así como a las grandes urbes
costeñas, andinas y amazónicas.

A pesar de nuestra explícita diversidad étnica, cultural y lingüística, por mucho tiempo
se intentó, primero, ignorar dicha pluralidad y, posteriormente, erradicarla por medio
del sistema educativo. Pues, desde el surgimiento de la escuela, el modelo educativo
latinoamericano en general y, peruano en particular, fue ideado para conformar una
sociedad nacional única y uniforme. Por ello, la educación oficial peruana (desde la
inicial hasta la superior universitaria) nunca dio cuenta ni quiso atender de una manera
diferenciada la compleja realidad plural peruana, sino por el contrario, concebía a la
diversidad como un «problema» para la construcción de una cultura nacional monolí-
tica de corte hispano-occidental. Como consecuencia de ello, hasta ahora, la educación
universitaria aún no responde ni cultural ni lingüísticamente a las particularidades de
los más variados pueblos asentados en el territorio nacional tendiendo puentes entre
lo tradicional y lo moderno, entre lo rural y lo urbano, entre el quechua y el castellano
bajo los principios de la democracia intercultural.

En los inicios del tercer milenio, afortunadamente, soplan nuevos vientos y empeza-
mos a vivir una época diferente donde la afirmación de la diversidad cultural crece cada
vez, no solo en el Perú y América Latina, sino también a nivel mundial. Esta nueva
manera de concebir la vida, en un mundo cada vez más globalizado e intercomunicado
por un lado, y por el otro, con una creciente afirmación de nuestra diversidad concebi-
da como riqueza, recurso y valor, nos permite entender al Perú desde una perspectiva
diferente con una visión pluricultural y no homogénea. También esta visión nos per-
mite comprender mejor la presencia y distribución en nuestro territorio de los distintos

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grupos humanos, de sus lenguas y de las culturas asociadas a ellas, y de la gran nece-
sidad e importancia de su tratamiento diferenciado según los intereses y necesidades
de cada grupo sociocultural particular. Esta percepción, en consecuencia, posibilita un
acercamiento distinto a las múltiples manifestaciones de la realidad peruana, que obliga
a una definición del Perú como plurinacional, y para el que no cabe sino una identidad
que es la identidad plural, que ya está dada, por tanto, que no tenemos que buscarla
(Solís, 2006).

En este marco, la universidad peruana en general, y ancashina en particular, se encuen-


tra aún ante una deuda histórica respecto a la pluralidad de realidades a nivel nacional,
regional y local. Y es que, de hecho, las decisiones de visión y estrategia de formación
profesional en las diferentes áreas y especialidades, históricamente, se tomaron y aún se
siguen tomando a espaldas de nuestra heterogeneidad histórica multiétnica, pluricultu-
ral y multilingüe. La universidad –en mayor o menor grado– ha mostrado su ausencia
de compromiso y de coherencia con la diversidad cultural del Perú, o por lo tardío de
su preocupación en la tarea de revisar su adecuación a la realidad particular de nuestro
país (López, 2004). En rigor, en los centros de formación profesional universitaria, la
diversidad cultural y lingüística no ha sido tomada en cuenta; por el contrario, ha sido
ignorada y condenada a su asimilación a la lengua y cultura hegemónica considerada
como la portadora de la modernidad y el desarrollo tecnológico y científico. Así, en
muchas universidades aún se ratifica la idea de que todo cuanto existe en la comunidad
no sirve, lo que saben los campesinos no tiene valor, lo que piensan no tiene sentido
y; por tanto, debe sustituirse inmediatamente por otro pensar, saber y conocimiento
de índole «científica». Por consiguiente, la universidad lejos de buscar la complementa-
riedad de saberes y conocimientos, ha conducido a los estudiantes, principalmente de
origen indígena-campesino a un permanente desaprender y desandar colectivo que ha
devenido en variadas formas de etnocidio, de pérdida y de sustitución de conocimien-
tos, saberes y valores tradicionales milenarios.

Entonces, necesitamos una nueva universidad creativa, crítica, reflexiva e intercultural.


El problema de la universidad convencional frente a la universidad creativa sigue en
pie como una pugna cuya solución, si bien se vislumbra, no se tiene cerca, pues hay la
necesidad de introducir en el currículo una formación humana, que es necesariamente
intercultural, para facilitar la vida entre culturas, para la realidad de interculturas como
situación normal en el mundo. Es la exigencia de formación profesional de gente que
pueda vivir y trabajar en cualquier parte del mundo, porque está preparada para cono-
cer y asumir la diversidad. Se trata, entonces, de formar personas interculturales que
sean cultas a la vez que especializadas. Esta formación es hoy absolutamente indispen-
sable, pues es el signo de los tiempos, que ayuda en el trabajo, ayuda en la eficiencia,
ayuda en la convivencia y ayuda para la supervivencia.

Una nueva universidad para el desarrollo necesita formar profesionales competentes


desde una perspectiva intercultural, pues, se requiere de una formación intercultural
en todas las carreras y especialidades. Por ejemplo, la formación intercultural en las
ciencias médicas, permite mostrar la necesidad de una práctica médica que tome en
cuenta las concepciones particulares sobre la salud y la sanidad como realidades re-
lativas de acuerdo a las matrices culturales específicas, las mismas que deben conocer
los profesionales de la salud (médicos, obstetrices, enfermeras, etc.) cuando tienen que
desempeñarse en espacios de diversidad cultural. Por ejemplo, en la zona andina de

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Áncash la práctica de la medicina tradicional es muy rica en variedad y opera junto a
la medicina moderna en el tratamiento de la salud, con resultados muchas veces más
viables y efectivos. Por consiguiente, en vez de establecer una dicotomía entre la me-
dicina tradicional y la moderna, lo que se debe hacer es complementar dichos saberes
porque cada una de ellas tiene historia diferente y ha tenido éxito también en pueblos
y culturas diferentes. Esto mismo sucede en la formación en derecho. Las concepcio-
nes y prácticas jurídicas culturalmente específicas de los distintos pueblos, es el marco
mayor de la juridicidad en el Perú. Es indudable que la práctica jurídica en nuestro
país para ser pertinente tiene que reconocer la diversidad de concepciones jurídicas
existentes en nuestro medio; es decir, la práctica del pluralismo jurídico. Formación en
educación con enfoque intercultural es la que mayor desarrollo registra. No obstante,
a nivel regional, la interculturalidad como propuesta teórica y aún más como su puesta
en práctica atraviesa por serias limitaciones (Julca, 2005; Nivin y Julca, 2013). Obvia-
mente, esto no es sino consecuencia de la carencia en la región de recursos humanos
formados en interculturalidad que realmente orienten esta propuesta socioeducativa
más democrática en términos de equidad, pertinencia y aceptación positiva de la otre-
dad tanto en el discurso como en la práctica.

Cuando se habla de la necesidad de una educación intercultural en la universidad, es


decir, de una educación universitaria más pertinente lingüística y culturalmente, esto
no supone, de manera alguna, excluir el castellano, ni los idiomas extranjeros ni tam-
poco los contenidos culturales que estas lenguas reflejan. Por el contrario, se los con-
sideramos vitales en la hora actual en un mundo cada vez más cambiante y complejo.
Tampoco supone que con esta propuesta, la universidad deba quedarse anclada en lo
local y lo tradicional (intraculturalidad), sino partiendo de lo local debe establecer los
puentes comunicantes a otros horizontes culturales incluyendo lo universal (internali-
zación de la universidad, pero con identidad y rostro propio), (López, 2004). Vista así,
la propuesta de formación profesional con enfoque intercultural en las carreras pro-
fesionales como en educación, derecho, ciencias médicas, arqueología, comunicación,
turismo, ingenierías, entre otras, es de trascendental importancia y urgente debido a
que muchos estudiantes de esas carreras no solo son descendientes de la población
indígena-campesina, sino que cuando egresan ejercen su profesión en contextos mar-
cados por la diversidad étnica, cultural y lingüística. En consecuencia, la formación de
recursos humanos a nivel universitario en y para la diversidad debe suponer un doble
camino: hacia adentro y hacia fuera.

En este marco, la formación de recursos humanos en las diferentes profesiones deberá


responder a los retos que plantea la construcción de un marco teórico basado en nue-
vas concepciones y valores que vean los conocimientos de las ciencias occidentales y
los saberes de los pueblos originarios (andinos, amazónicos y otros) en su dimensión
histórica, como formas de conocimientos que pueden enriquecer las alternativas hu-
manas para transformar la realidad, es decir, conocimientos que pueden complemen-
tarse (Solís, 2006) en una perspectiva de universalidad dialógica de ancha base (Tubino,
2015). Entonces, los nuevos retos y desafíos de la universidad son formar profesionales
competentes en y para la diversidad. Bajo esta lógica, la universidad peruana en general,
y ancashina en particular, tendría que ser adecuada y pertinente, porque aún no lo es,
pues se requiere de una formación intercultural basada en competencias para todas las
carreras profesionales. El futuro profesional formado bajo el paradigma intercultural
estará capacitado para desempeñarse profesional y académicamente con pertinencia

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cultural y lingüística acorde a la realidad sociogeográfica marcada por la diversidad,
característica visible y palpable del Perú contemporáneo.

Para estar a tono con los movimientos de la afirmación cultural, la formación académi-
ca profesional en y para la diversidad y el desarrollo de ciencia y tecnología desde una
perspectiva plural según la cosmovisión y filosofía de los más variados pueblos y nacio-
nes que habitamos el Perú actual, «la nueva universidad» necesita integrar a su agenda
de trabajo para el futuro los retos de nuestra diversidad concibiéndola como riqueza,
recurso y valor para posibilitar un desarrollo cada vez más democrático, es decir, inter-
cultural. En este sentido, en la UNASAM y otras universidades, la reflexión en torno a
la interculturalidad y educación universitaria debe situarse en la cresta de la discusión
no solo para la formación universitaria, sino incluso para la reflexión teórica respecto
del conocimiento en general y de la relatividad de la verdad científica postulada por el
postmodernismo, así como también desde los estudios culturales postcoloniales, a par-
tir del análisis de la subalternidad que marca el conocimiento y el saber no-occidentales
(cf. Mignolo, 2000). Finalmente, para asegurar una formación intercultural de recursos
humanos de calidad es necesario desplegar acciones en campos como la investiga-
ción, la planificación, el desarrollo curricular, la evaluación y, naturalmente, también
el desempeño profesional. Consideramos que la formación de recursos humanos con
enfoque intercultural y basada en competencias exige un compromiso y sentimiento
compartido de responsabilidad, una idea clara de dirección y diversas habilidades es-
peciales.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Julca, Félix. 2005. «Hacia una interculturalidad más allá de las aulas rurales». En Maes-
tros Nº 25 y 26. Lima: Revista Pedagógica Maestros. 70-72.
Julca, Félix. 2010. «Diversidad cultural y la educación superior en Ancash». Inclusión
social y equidad en la educación superior, ISESS Nº 7. Santiago de Chile: Fundación
Equitas, 115-130.
López, Luis. 2004. «Interculturalidad y educación superior: el caso de la formación
docente». En Vílchez, Rosales y Valdivia (ed.). Interculturalidad y bilingüismo en la
formación de recursos humanos: Educación, medicina, derecho y etnodesarrollo. Lima: CILA,
UNMSM. 17-34.
Mignolo, Walter. 2000. Local Histories / Global Designs. Coloniality, Subaltern Knowledges and
Border Thinking. Princeton: Princeton University Press.
Nivin, Laura y Julca, Félix. 2013. «Impacto de la formación docente en educación
intercultural bilingüe en la calidad educativa en el Callejón de Huaylas». Aporte
Santiaguino, Vol. 6, Nº 2. Huaraz: UNASAM. 102-112.
Solís, Gustavo. 2006. Diversidad e interculturalidad: reto y posibilidad en la Universidad. Dis-
curso de inauguración del año lectivo 2006 en la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos.
Tubino, Fidel. 2015. La interculturalidad en cuestión. Lima: Pontificia Universidad Católica
del Perú.

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Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria


tradicional de Carhuaz, Áncash, Perú

Technical and environmental characterization of traditional farming of


Carhuaz, Ancash, Peru

Juan Barreto Rodríguez1, Manuel Canto Sáenz2, Alberto Julca Otiniano2 y


Félix Camarena Mayta2

RESUMEN
La firma de los Tratados de Libre Comercio (TLC) entre el Perú y varios países del
mundo, ha dinamizado la economía rural, afectando no solo a los medianos producto-
res, sino también a los pequeños, provocando cambios en la estructura productiva y en
el manejo de cultivos y crianzas. En este nuevo contexto se hace una descripción de
las características técnicas y tecnológicas de los sistemas de Producción Agropecuaria
Tradicional (PAT) de Carhuaz y de las condiciones topográficas y edáfico-climáticas
del lugar. Para ello se aplicaron encuestas a una muestra representativa de 339 jefes de
familia de los cinco distritos involucrados: Yúngar, Anta, Marcará, Carhuaz y Ataque-
ro. Entre los aspectos resaltantes encontrados se tiene la predominancia del minifun-
dio, la baja disponibilidad de agua de riego, el uso de bajos niveles tecnológicos, bajo
rendimiento de los cultivos, la ganadería extensiva, etc. La información servirá de línea
de base para futuros trabajos de investigación y para emprender las innovaciones en
el manejo de los sistemas PAT, orientadas a mejorar rendimientos y consecuentemente
los ingresos, la nutrición y el bienestar de la población.
Palabras clave: agricultura tradicional; sistemas de producción agropecuaria; minifun-
dio.

ABSTRACT
The signing of the Free Trade Agreement (FTA) between Peru and several countries
around the world, has boosted rural economy, affecting not only medium-sized pro-
ducers, but also to small, causing changes in culture cells and in the management of
crops and breeding. In this context, is made a description of the technical and tech-
nological characteristics of traditional farming of Carhuaz; also the topographical,
edafic and climatic conditions of this place. For this purpose we applied surveys to a
representative sample of 339 heads of family, of five districts involved: Yungar, Anta,
Marcara, Carhuaz, and Ataquero. Among the salient points found is the predominance
of the smallholding, the low availability of irrigation water, the use of a low-technolo-
gy, low yield of crops, cattle ranching, etc. These data will serve as a baseline basis for
future works of research and to undertake innovations in management of traditional
farming systems, aimed at improving returns and consequently income, nutrition, and
well-being of the population.

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

Universidad Nacional Agraria La Molina. Lima, Perú.


2

13
Juan Barreto, Manuel Canto, Alberto Julca, Félix Camarena

Keywords: traditional agriculture; agricultural production systems; smallholding.

ICHIKLLACHAW
Piruwan wakin waqta suyukunawan (TLC) hutishqa huwirmayashqan, tuna
ikunumiyankunata kawararatsishqa, tsay pullan mikuykuna wachatsiqkunallatatsu,
mana tsayqa ichikkunatawanmi, tsay istruktura pruduktiba nishqanta tikratsishqa, hina
murukuywan ashma waatay apayninchawpismi. Kay huklaaya kaq kuntixtuqa nin llapan
tiknikakunawan tiknuluhiyakuna diskripsiyunta unay murukuykunapa wachayninta
(PAT) Qarwaspa patsanchaw nishqantam, llapan tsaykunata imanawpis kanqantam.
Tsaypaqmi tapukuykunanata rurakashqa, taytakunapa kastakunapaq, kayta 339 pushaq
kastakunapaqmi rurakashqa, pitsqaq Qarwaspa distritunkunachaw: Yunkar, Anta,
Markara, Qarwas, Ataqirupis. Kaychaw alli rikakuynin kashqa minihundiyukunachawmi,
pishiq yaku parquyninchaw, ichik nibilkunapa tiknuluhiyankunachaw, murukuykunapa
mana alli wachay yarquynin, ashmakunapa mana alli waataynin. Kay musyapakuyqa
allim wakin pikunapis ashipakuq ruraqkunapaqmi, PATta alliyaatiyananpaq, tsaynawpa
alliyaananpaq, mushuq yaykuykuna wiñananpaq, hina llapankunapa markankunachaw
mikuyninkuna alliyaananpaq.
Pushaq shimikuna: ñawpa murukuykuna; chakrapawan ashma waataykunapawan
wachayninkuna; minihundiyu.

INTRODUCCIÓN
La producción agropecuaria tradicional (agricultura familiar, con bajo nivel tecnoló-
gico) sigue siendo uno de los sectores más relevantes de la economía local y regional,
ya que produce alimentos de primera necesidad para la población rural y para las po-
blaciones de las principales ciudades de la zona. Sin embargo, en el contexto actual,
no hay información sobre los sistemas de producción agropecuaria tradicional (PAT).
En tal virtud, en el marco de esa realidad, se ha materializado este trabajo con la fi-
nalidad de identificar algunos aspectos críticos sobre los cuales se pueda incidir para
mejorar la productividad de los cultivos y crianzas y con ello la nutrición e ingresos de
la población. Los campesinos producen en condiciones de clima y topografía difíciles,
con muchos problemas y limitaciones, es decir, en laderas de diferente pendiente y, en
muchos casos, con ocurrencia de heladas, granizadas, sequía, plagas y enfermedades
que afectan la producción. Echenique (2006), en un estudio realizado en varios países
de Latinoamérica, reporta que los predios de la agricultura familiar se ubican en los
rangos de tamaños más pequeños de la tenencia agrícola y mayoritariamente en áreas
con menor potencial de recursos naturales (suelo y agua). Así mismo menciona que,
además de las restricciones en el acceso a la tierra, las explotaciones familiares dispo-
nen generalmente de poco capital de trabajo y de reducidas capacidades para acumular
excedentes. Así mismo, están sometidas a restricciones de acceso al financiamiento de
las instituciones formales.
Al respecto, Naredo (1996) menciona que tanto las plantaciones como las rotaciones
de cultivos, se ajustan a las limitaciones edafo-climáticas de su territorio. En ese mismo
sentido, Montalba (2004) reporta que los sistemas agrarios tradicionales, han debido
adaptarse a los límites marcados por las características de suelo y clima de cada zona,
adaptación que se apoyó tanto en la selección de los cultivos y aprovechamiento de los

14 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X


Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria tradicional

suelos, como en las prácticas agrarias aplicadas. Un rasgo importante de la producción


campesina es su relativo alto grado de autosuficiencia, es decir, que las familias campe-
sinas consumen una parte sustancial de su propia producción y, concomitantemente,
producen casi todos los bienes que necesitan (Toledo, 1980). Lo más relevante de la
agricultura tradicional es el atraso técnico (escaso o nulo uso de agroquímicos y semilla
mejorada) y tecnológico (uso de implementos ancestrales de bajo rendimiento), que
implican una economía de subsistencia en la que se consume todo lo que se produce.
Esto se traduce en la necesidad de mucha mano de obra y el uso preferente de aperos
de labranza no mecánicos (Geografía rural 2007). Hernández (1985: 220), a su vez, nos
brinda una explicación más amplia sobre la agricultura tradicional, indicando que ésta
se sustenta en «el uso de los recursos naturales basado: a) en una prolongada experien-
cia empírica que ha conducido a configurar los actuales procesos de producción y las
prácticas de manejo utilizadas; b) en un íntimo conocimiento físico-biótico por parte
de los productores; c) en la utilización de una educación no formal para transmitir
los conocimientos y habilidades requeridas; y d) en un acervo cultural presente en las
mentes de la población agrícola».
La productividad de los cultivos, con la agricultura tradicional, está limitada por las
características del medio y la disponibilidad de recursos nutritivos; sin embargo, los
rendimientos rara vez están por encima de los promedios nacionales, aún en las me-
jores condiciones (Montalba, 2004). Así como las variedades tradicionales son muy
eficientes en condiciones marginales, logrando producir granos (aunque escasamente)
con cantidades muy reducidas de nutrientes y humedad, también, por lo general (aun-
que no siempre), disminuyen fuertemente su eficiencia en condiciones más favorables
desde el punto de vista de aumento de nutrientes y humedad (Ibíd.).
Aunque la agricultura tiende a ser la actividad principal de la familia campesina, la
subsistencia campesina está basada en una combinación de prácticas, que incluye la
recolección agrícola, cuidado de ganado doméstico, artesanía, pesca, caza y trabajos
fuera de la explotación a tiempo parcial, estacionales o intermitentes (Toledo, 2004).

MATERIALES Y MÉTODOS
Es una investigación básica, que contribuye con cierto conocimiento referido a las
características de los sistemas de producción agropecuaria tradicionales de Carhuaz,
zona de la Cordillera Negra, en el contexto actual y describe las condiciones topográ-
ficas y edáfico-climáticas del lugar. De acuerdo al nivel de profundidad es un estudio
descriptivo (deductivo), analítico y en algunos aspectos explicativo.
Para el estudio se tomó como unidad de análisis a una familia rural y la muestra estuvo
representada por 339 familias, que en forma accidental (casual) fueron encuestadas,
partiendo de un considerando predefinido (Tinoco y Sáenz, 1999), es decir, familias
que sean encontradas en un lugar visitado en un momento determinado durante el
trabajo de campo. Por tanto, se trató de una muestra probabilística, es decir, que todas
las familias tuvieron igual probabilidad de ser entrevistadas.
Para la obtención de datos de campo se empleó como instrumento principal la encues-
ta que se aplicó a los jefes o representantes de las familias integrantes de la muestra.
También se entrevistó a líderes y autoridades de los distritos localizados dentro del

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X 15


Juan Barreto, Manuel Canto, Alberto Julca, Félix Camarena

ámbito de estudio. Además se utilizó la técnica de la observación, específicamente para


efectuar una descripción de la topografía de la zona y, por último, se tomaron algunas
muestras de suelos para conocer la fertilidad referencial de éstos. El análisis de los sue-
los se realizó en el Laboratorio de Suelos y Aguas de la Facultad de Ciencias Agrarias
de la Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo» (UNASAM).
Los datos obtenidos con las encuestas fueron procesados empleando el Programa
SPSS versión 21, con el cual se ha obtenido principalmente las frecuencias de ocurren-
cia y con ello se estableció la predominancia de técnicas y tecnologías empleadas.

RESULTADOS

1. Caracterización de la topografía, clima y suelos


Los distritos involucrados en el estudio (Yúngar, Anta, Marcará, Carhuaz y Ataquero)
abarcan una superficie de 25.530 ha., espacio territorial que se extiende desde los 2600
hasta los 4200 msnm. Encierra diferentes condiciones de clima, suelo y vegetación que
se manifiestan en la diferenciación vertical de los cultivos que se explotan en esa zona.
Por tanto, en función de la altura y clima, se han definido tres zonas bien marcadas:
Parte baja, media y alta, cada una con características muy peculiares como a continua-
ción se describen.
1.1 Parte baja. Se extiende entre los 2600 y 3200 msnm. En esta zona el clima se ca-
racteriza por presentar una temperatura promedio anual de 15°C con precipitaciones
del orden de 700 mm al año. En esta zona se encuentran los mejores suelos por su
fertilidad y en ellos, en los últimos 15 años, se viene conduciendo diferentes cultivos
comerciales como frutales (palto, lúcumo, lima dulce, melocotón, tuna, etc.), cultivos
anuales (papa, maíz, frijol) y forrajes (alfalfa), incluso se observa una cierta especializa-
ción en cada distrito.
1.2 Parte media. Se extiende entre los 3200 y 3800 msnm, presenta una temperatura
promedio anual de 12oC y precipitaciones de 750 mm anuales. Se cultiva cereales me-
nores (trigo, cebada, avena), tubérculos (papa, oca, olluco, mashua) y tarwi.
1.3 Parte alta. Por encima de los 3800 msnm, con precipitaciones de 800 a 900 mm.
anuales y una temperatura promedio anual menor a 8oC. Esta zona se encuentra cu-
bierta de pastos nativos para el pastoreo de ganado. Además, es la zona de captación
de lluvias. Cabe mencionar que todos los distritos, a excepción de Marcará, tienen parte
alta, media y baja.
Otra característica común de la parte baja y media del ámbito de estudio es la presencia
de vegetación arbórea y arbustiva, que le brindan una característica peculiar; es decir,
árboles en los alrededores de las chacras, de los pastos y a lo largo de la ribera del río
Santa. Entre las especies más comunes se tiene el eucalipto (Eucalyptus glóbulus), el molle
(Schinus molle), el capulí (Prunus serótina), aliso (Alnus jorulensis), retama (Spartium junceum),
etc.

2. Caracterización técnica de la Producción Agropecuaria Tradicional


Los sistemas de producción agropecuaria tradicional (PAT) de Carhuaz, a semejanza
de otras zonas de la sierra peruana, están constituidos básicamente por tres subsiste-

16 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X


Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria tradicional

mas: el subsistema agrícola (A); el subsistema pecuario (B) y el subsistema forestal (C),
los cuales interactúan, de tal manera que se benefician mutuamente; los cultivos son
beneficiados por los árboles con materia orgánica, microclima, humedad de los suelos
y protección contra la entrada de animales. Los animales domésticos, por su parte,
reciben sombra de los árboles para protegerse de la radiación solar y también forraje
y, a su vez, generan estiércol para fertilizar los suelos y productos alimenticios para la
familia productora (figura 1).

Sistema principal

Actividad biológica

Ingresos Sub- Egresos


A sistema A
I A P R
N R R E S
G E O G I
E C D I DS
N U Ingresos Sub- Egresos
sistema U S ET
I R B B C T LE
E S B
R T R M
O O O A
O S S S
S Ingresos Sub- Egresos
C sistema C
C

Subproductos

Figura 1. Esquema de un sistema PAT de Carhuaz

Así mismo, el subsistema forestal brinda leña, madera e ingresos complementarios a


la familia. La complejidad de las interacciones del sistema hace que éste contribuya
decididamente a su estabilidad y resiliencia, controlado y manejado, por supuesto, por
la visión y destreza del hombre. Esa es la clave para la sostenibilidad de estos sistemas,
a pesar de las inclemencias del clima y de algunos desastres que suelen presentarse.

2.1 Disponibilidad de terreno y conducción de los cultivos


Los datos expuestos en la figura 2 nos demuestran que el 16% de las unidades de pro-
ducción se ubican como muy pequeñas, pues oscilan entre 0,25 y 0,50 ha., el 49% de
las mismas están entre 0,5 y 1,0 ha; sumando ambos porcentajes tenemos que el 65%
de las chacras tienen una superficie igual o menor a 1 ha. Este hecho refleja la predo-
minancia del minifundio en la zona de estudio. Así mismo, un 27% de las unidades
productivas tiene de 1 a 2 ha y un 8% de campesinos disponen de más de 2,0 ha.
En lo referente a la conducción de los cultivos, es necesario mencionar que la gran
mayoría de los productores campesinos de la zona (73%) tienen terrenos bajo riego y
en secano, siendo bajo riego solo alrededor del 25% del total del área de la cual dispo-
nen y el resto en secano. Así mismo, hay un 13% de productores que tienen terrenos
solamente bajo riego y un 14% solo en secano (figura 2).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X 17


Juan Barreto, Manuel Canto, Alberto Julca, Félix Camarena

Tamaño de parcela Conducción de cultivos Bajo


16% riesgo
8% 13%
En
27% secano
Ambos 14%
49% 73%

0,25 a 0,5 ha
0,5 a 1,0 ha

Figura 2. Área de las parcelas y conducción de los cultivos

2.2 Tecnología empleada


Semillas utilizadas. En esta zona, para la siembra de sus cultivos, los campesinos uti-
lizan tanto semillas nativas como también mejoradas. En la tabla 1 se puede observar
que el mayor porcentaje de semillas utilizadas de los principales cultivos, corresponde
a semilla mejorada, como es el caso de papa, trigo, cebada, habas y maíz; en menor
medida habas y arveja y tubérculos nativos (con excepción de la papa). En el caso de la
alfalfa el 100% del área sembrada corresponde a semilla mejorada.

Tabla 1. Tipos de semillas empleadas por los campesinos


Semillas Papa Trigo Cebada Habas Arveja Chocho Maíz Alfalfa Oca
Nativas 2,9 5,7 4,6 8,6 2,90 1,10 12,50 0,00 7,2
Mejorada 38,6 67,5 39,6 20,7 18,20 0,0 47,90 17,10 0,0
Ambos 28,9 -- -- 0,4 0,40 -- -- -- 0,7
No siembra 29,6 26,8 55,7 70,4 78,60 98,9 37,50 82,90 92,1

Empleo de Fertilizantes Minerales. En cuanto al uso de fertilizantes minerales, los


resultados del estudio demuestran que éstos son utilizados prioritariamente para los
cultivos comerciales como papa, quinua, maíz, oca y alfalfa, empleándose muy poco en
trigo, cebada, habas y arveja y nada en chocho (figura 3).

Oca
Alfalfa
Maíz
Quinua
Chocho
Arveja
Cevada
Trigo
Papa

0 20 40 60 80 100
Fertilizante mineral
Fertilizante orgánico
Fertilizante orgánico y mineral

Figura 3. Empleo de fertilizantes minerales

18 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X


Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria tradicional

En cuanto a la dosis de fertilización empleada, la encuesta demuestra que el 54,3% de


los campesinos emplean dosis bajas; un 41,4% dosis medias y solo un 4,3% aplican
dosis altas de fertilización (tabla 3), hecho que está relacionado con la falta de recursos
económicos y el gran temor al riesgo de invertir.

Tabla 2. Dosis de fertilización empleadas en la zona

Dosis de fertilización Porcentaje


Alta 4,3
Media 41,4
Baja 54,3
Total 100,0

2.3 Fenómenos adversos de la producción agrícola


En la zona de estudio se presenta una serie de fenómenos adversos que, en cierta
medida, limitan la producción y los rendimientos de los diferentes cultivos, entre ellos
tenemos: las heladas, granizadas, sequías, las plagas y enfermedades.

Plagas y enfermedades 25.7


Sequías, plagas y enfermedades 24.3
Heladas, granizadas, plagas y... 19.3
Heladas, plagas y enfermedades 11.1
Heladas, sequías, plagas y enfermedades 7.1
Todas 6.1
Sequía 3.9
Heladas 1.8
Granizadas 0.7

0 5 10 15 20 25
Porcentaje

Figura 4. Fenómenos adversos para la producción agrícola

En la figura 4 se puede observar que los campesinos dan mayor importancia a las pla-
gas y enfermedades (25,7%); luego están las sequías conjuntamente con las plagas y
enfermedades (24,3%), enseguida está la presencia conjunta de heladas, granizadas y
plagas y enfermedades (19,3%), también heladas con plagas y enfermedades (11,1%),
menor importancia tienen las granizadas por no ser tan frecuentes e incluso hay años
en que no ocurren.

2.4 Tipos de crianzas en la zona


Uno de los complementos más importantes de la economía campesina es la crianza
de animales domésticos. Dentro de los diferentes tipos de crianzas, el cuy ocupa un
lugar privilegiado, el 93,2% de los campesinos cría cuyes, el segundo lugar lo ocupan
las aves (83,9%); luego están los porcinos con 70,3%. También está el ganado ovino
con 53,8%; los equinos (caballos y burros) con 40,5%; en mucho menor cantidad los
vacunos (28,7%) y por último están los conejos con solo 5% (figura 5).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X 19


Juan Barreto, Manuel Canto, Alberto Julca, Félix Camarena

100%
93.2%
83.9%
80%
70.3%

Porcentaje
60% 53.8%
40.5%
40%
28.7%

20%
5.0%
0.0%

...
..

..

..
s

es
ye

r..
n.

n.

u.
n

Av
Cu

Po
Co
Ga

Ga

Eq
Figura 5. Tipos de animales domésticos en la zona de estudio

DISCUSIÓN
En el ámbito de estudio predomina el minifundio que imprime una característica muy
peculiar, ya que en parcelas muy pequeñas se ve limitada la aplicación de alta tecnología
o el empleo de maquinaria para la preparación de los suelos, por lo que la mayoría lo
hace utilizando el arado jalado por bueyes o simplemente la realización manual de las
diferentes labores culturales y, por ello, el rendimiento de los cultivos es bajo. Más aún,
la mayoría de predios se encuentra en laderas con diferentes pendientes, los suelos son
poco profundos y en algunos casos pedregosos. Esto concuerda con Echenique (2006)
quien, en un trabajo realizado en varios países de Latinoamérica, reporta que los pre-
dios de la agricultura familiar se ubican como los más pequeños de la tenencia agrícola
y se ubican generalmente en áreas con menor potencial de recursos (suelo y agua).
A este respecto, Alva (2010: 1) afirma que, «el pequeño productor rural no es conside-
rado como un actor importante del desarrollo rural del país y de las regiones y continúa
afirmando, que en el fondo existe la tesis de la inviabilidad de la pequeña agricultura
bajo la condena al minifundio, la dispersión parcelaria y la tradicionalidad. Consecuen-
temente, la apuesta ha sido por la gran propiedad agraria, y en particular por aquella
que se condice con la actividad agroexportadora».
García (2009) a su vez, al realizar un análisis crítico de la Reforma Agraria de México
mencionaba que el minifundio implica subempleo, ya que al no poder obtener de la
tierra el ingreso necesario para sobrevivir, se ve obligado no solo a vender su fuerza de
trabajo y seguir cultivando su parcela, sino también a emigrar y abandonarla o vender-
la. Así mismo, la conducción de los cultivos en secano conlleva riesgos, habida cuenta
que la producción estará supeditada a la presencia o ausencia de las lluvias. Por eso, los
campesinos siempre tienen cultivos en secano y bajo riego para asegurar la obtención
de productos para su alimentación; en caso contrario tratan de dedicarse a la crianza de
animales domésticos o vender su mano de obra o algún otro servicio.
En lo referente a la tecnología empleada, se ha encontrado que, actualmente, hay una
tendencia a utilizar cada vez más las variedades mejoradas, sobre todo por los llama-
dos «productores progresistas»; es decir, aquellos que están en permanente búsqueda
de algo nuevo para mejorar sus rendimientos. Sin embargo, aún se sigue utilizando
un pequeño porcentaje de semilla nativa para la producción de algunos cultivos,

20 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X


Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria tradicional

especialmente en papa, habas, oca y maíz. En el caso de la alfalfa, el 100% de los


productores han pasado al uso de semilla mejorada, por ser variedades más precoces y
más productivas y esa tendencia se ve seguir en la mayoría de los cultivos a excepción
de los tubérculos andinos (papa, oca, olluco, mashua, etc.), los cuales, al parecer, man-
tendrán el uso de la semilla nativa, ya que les permite obtener productos de calidad y
ser competitivos en el mercado nacional e internacional.
En cuanto al uso de fertilizantes minerales, el campesino es consciente que para poder
competir en el mercado necesita, por un lado obtener mayores rendimientos y, por
otro, obtener productos de mejor calidad y que eso se logra con tecnología, es decir,
suministrando a la planta las cantidades adecuadas de nutrientes, mediante el uso de
fertilizantes, paralelamente al uso de semillas mejoradas y el control oportuno de pla-
gas y enfermedades. Con la apertura de los mercados y la inserción del campesino a
ellos, en esta zona del país, se vislumbra cambios importantes referidos a la tecnolo-
gía de producción agrícola. Al parecer la tendencia es al uso de semillas mejoradas y
al uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas. El cambio es gradual, por el momento
son los campesinos de la parte baja (entre los 2600 y 3200 msnm), los que tratan de
modernizar los procesos de producción, a fin de obtener mejores rendimientos y con
ello poder competir en el mercado. En la parte media (entre los 3200 y 3800 msnm) la
población mantiene las variedades nativas y hace poco uso de fertilizantes minerales,
esto se debe a que, en esta parte, los campesinos tienen menores ingresos y, por tanto,
un gran temor al riesgo de perder su inversión. Al respecto, Montalba (2004) menciona
que las variedades tradicionales son muy eficientes en condiciones marginales, logran-
do producir granos (aunque escasamente) con cantidades muy reducidas de nutrientes
y humedad; también, por lo general (aunque no siempre), disminuyen fuertemente su
eficiencia en condiciones más favorables (desde el punto de vista de aumento de nu-
trientes y humedad).
Referente a la dosis de fertilización, predominan las dosis bajas, hecho que está
relacionado con el temor al riesgo de invertir en insumos, perder la cosecha y no
recuperar lo invertido. Además, los campesinos minifundistas generalmente se encuen-
tran en pobreza y no tienen los medios económicos suficientes para invertir en agro-
químicos, a pesar de ser conscientes de que la aplicación de fertilizantes contribuye a
mejorar los rendimientos y la calidad de las cosechas.
En la zona de estudio se presenta una serie de fenómenos adversos que, en cierta me-
dida, limitan la producción y los rendimientos de los diferentes cultivos, entre ellos te-
nemos: las heladas, granizadas, sequías y las plagas y enfermedades. Sin embargo, estos
eventos pueden presentarse por separado o en forma conjunta dos o más fenómenos
y, por eso, los campesinos les dan la importancia de diferente manera, de acuerdo al
distrito y a la altura sobre el nivel del mar. Estos fenómenos se pueden considerar
como factores limitantes de la producción. Paralelamente a los factores limitantes, exis-
ten otros problemas que afectan la producción como son: la topografía quebrada del
terreno, el minifundio y la baja disponibilidad de agua de riego, es decir, problemas que
no pueden ser solucionados por los campesinos. Sin embargo, ellos a través de sus diri-
gentes tratan de presentar propuestas para incrementar la disponibilidad de agua de rie-
go, ya que el recurso hídrico es escaso y, al mismo tiempo, limitante de la producción.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X 21


Juan Barreto, Manuel Canto, Alberto Julca, Félix Camarena

En el ámbito de estudio hay diferentes tipos de animales domésticos y todos ellos de


importancia para el trabajo y la economía del campesino. Los animales proveen carne,
leche y huevos para la alimentación de la población; pero también lana para las arte-
sanías, y fuerza de trabajo como apoyo a los productores (bueyes y equinos). Es decir,
las crianzas constituyen un componente muy importante de la economía campesina.
Los cuyes son la especie más difundida por ser animales de rápido crecimiento y pro-
pagación. Bajo condiciones de manejo óptimo, en el transcurso de 1 año la cantidad
de cuyes puede incrementarse hasta 10 veces y por eso, requiere manejo técnico, sacas
y descartes oportunos y la alimentación controlada. El 93% de la población cría cuyes
y periódicamente se deleita consumiendo su carne. Los cuyes tienen gran demanda
en el mercado local, regional y nacional e incluso se están exportando al extranjero.
Algunas familias se dedican exclusivamente a la crianza de cuyes en forma empresarial,
manejando 600 a 800 cabezas y obtienen buenos ingresos anuales. Los cuyes son los
animales más rústicos que los campesinos crían y, al mismo tiempo, los que les brindan
proteínas de origen animal para la alimentación cotidiana e ingresos periódicos, para
la compra de aquellos productos o bienes que no producen. Cabe mencionar que el
campesino, sobre todo el de la parte media (3200 – 3800 msnm), consciente de las con-
diciones del medio donde vive, es una persona muy previsora, pues trata de asegurar
la alimentación familiar sobre la base de la siembra de varios cultivos (policultivos), la
crianza de varios tipos de animales y la realización de otras actividades complementa-
rias. La tecnología tradicional indígena y campesina se ubica en una concepción amplia
del universo y de la sociedad, que parte de la tierra como base de todos los derechos
humanos individuales y sociales, como el principal elemento de subsistencia de la so-
ciedad (Gómez et al., 1998).
Algunos animales domésticos son utilizados como apoyo en la producción de los cul-
tivos. Por ejemplo, crían bueyes para el arado o preparación del terreno durante la
época de siembra de los cultivos y al mismo tiempo obtener ingresos complementarios
por el alquiler de los bueyes a sus vecinos; los burros y caballos son utilizados para el
transporte de sus cosechas del campo a su casa o de la casa hacia las ferias y mercados
locales. Con ello, los campesinos logran básicamente la autosuficiencia de la actividad
agropecuaria. Esto concuerda con Toledo (2004:7), quien menciona que «aunque la
agricultura tiende a ser la actividad principal de la familia campesina, la subsistencia
campesina está basada en una combinación de actividades, que incluyen la recolección
agrícola, cuidado de ganado doméstico, artesanías, pesca, caza y trabajos fuera de la
explotación a tiempo parcial, estacionales o intermitentes».

CONCLUSIONES
El ámbito de estudio que involucra los distritos de Yúngar, Anta, parte de Marcará,
Carhuaz y Ataquero, abarca una superficie de 25,530 ha.; está localizado en la Cordille-
ra Negra entre los 2600 y 4200 msnm, tiene una topografía accidentada, presenta una
diferenciación vertical de clima, suelos y vegetación, habiéndose definido tres zonas
bien marcadas: parte baja, media y alta, cada una de las cuales tiene condiciones climá-
ticas, topográficas y de suelo muy particulares que determinan los sistemas de cultivos
y crianzas.

22 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X


Caracterización técnica y ambiental de la producción agropecuaria tradicional

Los sistemas de producción tradicionales, en la zona de estudio, se desarrollan en


parcelas muy pequeñas, el 55% de los productores tiene predios con menos de 1 ha. y
además los cultivos se conducen básicamente en secano; solo un pequeño porcentaje
se conduce bajo riego, siendo escasa la disponibilidad de agua de riego.
Los productores emplean, para la producción agrícola, mayormente semilla mejorada,
ha disminuido notoriamente el uso de semilla nativa. Además se utiliza fertilizantes y
pesticidas solamente para algunos cultivos, especialmente para los cultivos comerciales
(papa, maíz, frutales diversos y alfalfa), el resto se conduce sin agroquímicos, solamen-
te con guano de corral.
Los campesinos crían diferentes tipos de animales como componente importante de
la economía campesina, y son los cuyes los más apreciados por su rápido crecimiento,
importancia nutricional y demanda en el mercado.
En el sistema de producción agropecuaria tradicional interactúan armónicamente la
agricultura, las crianzas y la explotación forestal, beneficiándose mutuamente para ge-
nerar mayores rendimientos y mejoras a las familias gestoras.

AGRADECIMIENTOS
El especial reconocimiento a los líderes y autoridades del ámbito de estudio, por su
contribución con información y facilidades para la aplicación de encuestas en el ámbito
de trabajo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alva, Pedro. 2010. Encuentro regional «Pequeña propiedad y desarrollo agrario», realizado en
Lambayeque el 23 de junio del 2010 y publicado en el Semanario Expresión Nº
701, en Febrero 2011. Blog «Pequeña Agricultura y Desarrollo Rural». <http://
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Echenique, Jorge. 2006. Caracterización de la Agricultura Familiar. Documento preparado
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Proyecto GCP–RLA–152–IAB Bloque Comercio FAO/BID. 15.
García, Fernando. 2009. El papel del minifundio en el desarrollo agrícola de México.
Análisis del medio rural Latinoamericano. <http://www.google.com.pe/
url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&ved=0CCAQFjA>
[Consulta: 12-04-2015].
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Juan Barreto, Manuel Canto, Alberto Julca, Félix Camarena

Hernández, Efraim. 1985. Agricultura Tradicional y desarrollo: Qué es la tecnología Tradicional?


<http://www.laneta. apc.org/pasos/fxolo3.htm> [Consulta: 14-05-2015].
Montalba, René. 2004. Historia de la transformación del sistema hombre en el medioambiente
en el secano interior de la IX Región de Chile. Una aproximación agroecológica. Revista
CUHUSO (Chile). Volumen 8. 18-38.
Naredo, José. 1996. Sobre la reposición natural y artificial de agua y de nutrientes en los sistemas
agrarios y las dificultades que comporta su medición y seguimiento. En: La fertilización
en los sistemas agrarios, una perspectiva histórica. R Garrabou y J. M. Naredo
(editores). Fundación Argentaria. Madrid, España. 17-34.
Tinoco, Zaira y Sáenz, Dora. 1999. Investigación científica. Protocolo de Investigación.
Rev. Fármacos, 1999, Vol. 12, Nº 1: 78-101.
Toledo, Víctor. 2004. La Racionalidad Ecológica de la Producción Campesina. Centro Latino
de Desarrollo, CLADE. Universidad Nacional de México. 12.
Toledo, Víctor. 1980. La Ecología del modo campesino de producción, Antropología y
Marxismo, Vol. Nº 3. México. 35-55.

Fecha de recepción: 15 de enero de 2015


Fecha de aceptación: 10 de marzo de 2015

Correspondencia
Juan Barreto Rodríguez
jubaguez@hotmail.com

24 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 13-24. ISSN 2070-836X


Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32
ISSN 2070-836X

Determinación del sustrato para la germinación de semillas de lúcuma


(Lucuma obovata hkb) patrón con fines de injertación en Cañasbamba,
Yungay, Áncash

Determination of substrate for seed germination of lucuma (lucuma obovata


hkb) pattern with the purpose grafting in Cañasbamba, Yungay, Ancash

Sacramento Díaz León1, Nuri Maguiña Ropón1, Nelly Caycho Medrano1,


Walter Vásquez Cruz1 y Francisco Espinoza Mancisidor1

RESUMEN
Los objetivos fueron: a) determinar el sustrato adecuado para la germinación de la
radícula de semillas de lúcumo (patrón) con fines de injertación con yemas de lúcuma
(Lucuma obovata HKB) variedad seda, el porcentaje de las radículas de calidad de la lú-
cuma patrón en los diferentes sustratos; el porcentaje de prendimiento de las radículas
de lúcuma injertadas con la variedad Seda; b) encontrar el periodo de tiempo hasta
obtener un plantón (planta injertada) para ser trasplantado a campo definitivo. Los
sustratos evaluados fueron: Compost (T1), Arena (T2), Arena + Compost (proporción
de 3:1 respectivamente), Arena + Compost (proporción de 1:1 respectivamente). La
técnica utilizada fue la raíz invertida y se realizó el injerto tipo púa con las yemas de
lúcuma variedad seda. El tratamiento T3 (3:1) resultó ser el sustrato más adecuado para
la germinación de la radícula de lúcumo (Lucuma obovata HKB), con fines de injerta-
ción; se obtuvo que el 97% del tratamiento T3, fue radículas de calidad para realizar el
injerto, a partir de la germinación de semillas de la lúcuma patrón. Se determinó que
a los 8 meses, se obtiene un plantón (planta injertada) apto para ser trasplantado en el
campo definitivo.
Palabras clave: sustrato; semilla; yema; injerto.

ABSTRACT
The objetives to determine the substrate suitable for the germination of the radicle of
seeds of lucuma (pattern) purposes of grafting buds of lucuma (Lucuma obovata HKB)
silk variety, the percentage of the rootlets of the pattern in the different substrates
lucuma quality; the percentage of arrest of the rootlets of lucumo grafted with the
silk variety; and find the time period until a sit-in (grafted plant) to be transplanted to
final field. The substrates evaluated were: Compost (T1), sand (T2), Sandy Compost
(3:1 ratio respectively), sand Compost (1:1 ratio respectively). The technique used was
inverted root and performed the graft type pua lucuma fingertips variety silk. T3 (3:1)
treatment turned out to be the most suitable substrate for germination of the radicle
of lucuma (Lucuma obovata HKB), for grafting purposes, was that 97% of T3 treat-
ment, quality radicles were to perform the graft from the germination of seeds of

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

25
Sacramento Díaz, Nuri Maguiña, Nelly Caycho, Walter Vásquez, Francisco Espinoza

the eggfruit pattern, It was determined that at 8 months, gets a sit-in (grafted plant)
suitable to be transplanted in the final field.
Keywords: substrate; seed; bud; bud grafting.

ICHIKLLACHAW
Kay uryachaw willakun lukma murukunapa radikula alli hiqayninpaq, tsay lukmapa
shunqunkunawan inhirtasiyunninraykur (Lukma obovata HKB) siida kaq laaya lukma
radikulanta alli kananpaq, rikaarishun llapan huklaaya sustratukunachaw: llapan
pursintahinchaw kay radikulakunaqa inhirtadu siida kaq laayawan tiyimpupa piryudunta
tarinapaq, planta hawayninta awqanapaq (inhirtada) kikin chakraman hukwarishqa
patsakaananpaq, sustratukuna chanintsaynin karqan: Compost (T1), aqu (T2), aqu +
Compost (3:1pa prupursiyunnin), aqu + compost (1:1pa prupursiyunnin). Tiknikanpis
watsu tikrakashqawanmi rurakashqa, hinaman puwa laaya inhirtutam rurakashqa
lukmapa shunqunkunawan siida kaq laayakunawan.
Tsay tratamiyintuqa kanaq T3 (3:1) kaynaw yarqunaq atska shumaq kaq sustrakukuna
lukmapa radikulan hiqamunanpaq (Lukma obovata HKB) inhirtasiyun kananpaq, tsay
yarqunaq llapan tratamiyintupita T3, llapan alli kaq radikulakuna kanaq inhirtukuna
alli ruranapaq, puntata shumaq murukunapa hiqaynin lukmapita qallaykur. Llapan
plantakuna inhirtuwan alli kananpaq 8 killapaq churakarqan, tsaypiqmi huk alli plantun
yarqun (inhirtada planta) huk kikin chakrallamanna shumaq yapay plantanapaq.
Pushaq shimikuna: sustratu; muru; murupa shunqun; inhirtu.

INTRODUCCIÓN
El lúcumo es nativo de los valles interandinos del Perú y Ecuador (SIICEX, 2008).
La lúcuma ha sido utilizada en la alimentación humana desde épocas anteriores al
incanato, como lo evidencian los huacos de las culturas: Mochica, Chimú, Nazca y
Lambayeque. En nuestro país, los departamentos de Áncash, Cajamarca, Ayacucho y
Lima, constituyen el principal centro de origen del Lúcumo (Avalos, 2008). En la sierra
todavía este cultivo continúa sin mayores cambios; en la costa actualmente ya se utiliza
adecuados biotipos y manejo.
Según la mitología andina, su nombre proviene de una mujer altiva, orgullosa, de gran
belleza y de poca paciencia. Lúcuma, es sinónimo de una de las frutas más preciadas
de la gastronomía peruana y con creciente presencia en las diversas cocinas del mundo.
Su notoriedad aumenta desmedidamente gracias a los recientes descubrimientos de sus
enormes propiedades medicinales y nutritivas (Avalos, 2008).
Debido a su potencial en el campo de la gastronomía y su valor nutritivo y medicinal,
actualmente la lúcuma se exporta a diversos países miembros de la Unión Europea y
también hacia los Estados Unidos, donde se ha intentado sin éxito alguno implantar su
producción. En estas latitudes, esta especie llega en sus diversas presentaciones: pul-
pa, harina de lúcuma y lúcuma fresca. Todo un abanico de posibilidades para generar
divisas.

26 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32. ISSN 2070-836X


Determinación del sustrato para la germinación de semillas de lúcuma

La diversidad genética es muy apreciable. Existen dos tipos: «lúcuma seda» y «lúcuma
palo» que corresponde a la menor o mayor dureza del mesocarpio o pulpa de la fruta
madura. Se denomina Lúcuma de Seda a los frutos que al madurar presentan textura
suave; en caso contrario, los frutos son llamados Lúcuma Palo. También existe diversi-
dad por tamaño y forma de la fruta, color de la cáscara (de verde a verde amarillento)
y de la pulpa (de amarillo claro a amarillo intenso) y aroma de la fruta (Universidad del
Pacífico, 2000).
La lúcuma se puede propagar por semilla (conocida también como propagación bo-
tánica) y/o por propagación vegetativa. Franciosi (1992) afirma que la mayoría de las
plantas de lúcumo que hay en el Perú proceden de semilla y, por lo tanto, muestran
una extrema variabilidad tanto en las características de las plantas (tamaño, vigor, etc.)
como en las de los frutos en cuanto a tamaño, forma, calidad y color de la pulpa, núme-
ro y tamaño de semillas, consistencia de la pulpa que le permiten una mayor tolerancia
al transporte.
La lúcuma, uno de nuestros frutales nativos, no cuenta con estudios referidos a su pro-
pagación; se encontró información de Chile, una de las potencias en frutales, la Esta-
ción Experimental «La Palma» de la Escuela de Agronomía de la Universidad Católica
de Valparaíso realizo un novedoso injerto en la raíz, desconocido aún en nuestro país.
La mayoría de plantas de lúcuma establecidas en el Callejón de Huaylas son francas,
solo se propagaron por semillas y se establecieron en campo definitivo; actualmente
debido al incremento de la demanda se realiza mejoramientos genéticos mediante la
técnica del injerto.
Los tipos de injerto a emplearse son el terminal simple o el terminal de doble lengüeta.
La altura del injerto es de 20 cm. por encima del cuello de la planta, dejando unas 3 a
4 hojas que ayudarán a mejorar el prendimiento de la yema. Cuando la injertación ha
sido bien realizada y en la época apropiada, las primeras yemas prendidas comienzan a
desarrollarse a los 30 días y el prendimiento de las siguientes puede durar hasta 60 días
o más. Las plantas están listas para ser llevadas al campo definitivo cuando las hojas
formadas, por lo menos seis, estén completamente desarrolladas y maduras; lo cual
puede lograrse seis meses después del injerto (Franciosi, 1992).
La propagación del lúcumo se hace por injerto sobre portainjertos, aunque con algunas
dificultades relacionadas al lento crecimiento de las plántulas, las cuales necesitan 18
meses para tener un plantón (planta injertada lista para ser llevada a campo definitivo)
con un lento retorno del capital invertido, pérdida de tiempo y la obtención de plantones
de mala calidad, por permanecer demasiado tiempo en la bolsa plástica. Para la lúcuma,
uno de los frutales nativos que no cuenta con estudios referidos a las técnicas de su
propagación en nuestro país, se encontró información en la Estación Experimental
«La Palma», Escuela de Agronomía de la Universidad Católica de Valparaíso de Chile,
un novedoso injerto en la raíz de semillas, así que se decidió realizar este trabajo de
investigación, tomando en cuenta para ello el sustrato germinativo, que va de la mano
con la semilla y la yema (Gardizábal y Valenzuela, 1984).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32. ISSN 2070-836X 27


Sacramento Díaz, Nuri Maguiña, Nelly Caycho, Walter Vásquez, Francisco Espinoza

Gardizábal y Valenzuela (1984) refieren que utilizó el sustrato 4:1 de arena y turba
respectivamente, obteniendo hasta un 80% de prendimiento, pero dando las mejores
condiciones ya que utilizaron una estructura protegida con mesones de propagación y
un sistema de neblina artificial.
La semilla de lúcuma con las condiciones de invernadero que se le dieron, germinó a
un mes, y a los 15 días se realizó el injerto en la radícula. A los dos meses se observó
los primeros brotes de 1 cm. de longitud, y a los tres meses se vio brotes bien desa-
rrollados de 3 cm. de longitud. A los tres meses y medio se tenía brotes de 7,5 cm. de
longitud. A los 4 meses el brote creció a 15 cm. Se podó los brotes laterales de algunas
yemas y a los seis meses el plantón tenía 40 cm. de longitud. A los ocho meses el plan-
tón estuvo listo para campo definitivo con 60 cm. de longitud y 1,8 cm. de diámetro.
Diversas experiencias de viveristas mencionan que con la técnica convencional toman-
do como base desde la germinación de las semillas, hasta obtener el grosor adecuado
para el injerto se requiere 8 meses, posteriormente son 7 meses adicionales para la
obtención de un plantón listo para campo definitivo. En el Perú no se cuenta con esta
tecnología.
Los objetivos del trabajo de investigación fueron: a) Determinar el sustrato adecuado
para la germinación de la radícula de lúcumo (Lúcuma obovata HKB), con fines de injer-
tación con yemas de la variedad seda, el porcentaje de las radículas de calidad de la lú-
cuma patrón en los diferentes sustratos, el porcentaje de prendimiento de las radículas
de lúcuma patrón injertadas con la variedad seda y b) Encontrar el periodo de tiempo
hasta obtener un plantón (planta injertada) apto para ser llevado a campo definitivo.

MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio se realizó en el CIPA - Cañasbamba, a una altitud de 2 284 msnm, latitud
Sur 9º05’48.35'', y latitud oeste 77º46’15.09'', provincia de Yungay, departamento de
Áncash, desde noviembre del 2012 hasta julio del 2014.
El material vegetal: Semillas y yemas de lúcumo. Insumos: Ácido giberélico (Projibb),
regulador de crecimiento (Root Hor), desinfectante (Benlate), cicatrizante (Sanix),
alcohol, arena y compost.
Se utilizó el Diseño Completamente al Azar (DCA), con 4 tratamientos y 3 repeticio-
nes, el tamaño de la unidad experimental, que constó de 10 semillas de lúcuma patrón,
haciendo un total de 120 semillas que se empleó en el trabajo de investigación.

Tabla 1. Composición y proporcionalidad del sustrato

TRATAMIENTO COMPOSICION DEL SUSTRATO % DE MEZCLA DEL SUSTRATO


T1 Compost (testigo) 100% compost
T2 Arena 100% arena
T3 Arena + compost (3:1) 75% arena + 25% compost
T4 Arena + compost (1:1) 50% arena + 50% compost

Se construyó un invernadero de 2 m. de ancho, 2,5 m. de largo y 2,20 m. de altura y se

28 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32. ISSN 2070-836X


Determinación del sustrato para la germinación de semillas de lúcuma

forró la parte externa con plástico transparente, lo cual dio las condiciones necesarias
para la germinación (mayor temperatura y humedad). En el interior se construyó una
cama de germinación de 0,90 m. de ancho, 2,00 m. de largo y 0,40 m. de profundidad.
Se realizó las comparticiones de la cama de germinación con el triplay teniendo en
cuenta los distanciamientos del tratamiento. El sustrato se desinfectó con agua hir-
viendo, vertiéndola sobre el sustrato previamente humedecido con agua limpia, con la
finalidad de eliminar agentes patógenos; luego se dejó enfriar.
Se seleccionaron las semillas, las más grandes, libres de plagas, enfermedades y que no
presenten daños mecánicos. Se retiró la cubierta de la semilla (cáscara). Se desinfectó
las semillas remojándolas por 1 hora en Benlate al 2 por mil).
Las semillas previamente a la siembra se remojaron por 5 minutos en una solución de
Ácido Giberélico (Progib), disolviéndose 1 gr. del producto en 10 cm3 de alcohol y,
se vertió en un recipiente con 10 litros de agua y luego se procedió a la siembra en la
cama germinadora alineándolo en filas y columnas. Los riegos se realizaron periódi-
camente cada vez que fue necesario teniendo en cuenta las condiciones climáticas del
invernadero.
El injerto se realizó a los 45 días después de la siembra, con yemas de la variedad Seda
(yema de huevo). Se sacó las semillas del sustrato y se las enjuagó en agua limpia, sin
dañar las raicillas, procediéndose a realizar el corte transversal de la raíz a 1 cm. desde
la base de la semilla, luego se efectuó un corte longitudinal a través de los pecíolos co-
tiledonarios en sentido contrario a su división para evitar así la apertura de la semilla en
dos mitades. Se seleccionaron plumas en que el diámetro coincidiera con el diámetro
de la radícula. Se procedió con el injerto tipo púa (injerto de raíz invertida). Se insertó
la pluma en la radícula tratando de hacer coincidir el cambium de la yema con el cambium
de la raíz de la semilla. Luego se amarró con una liga delgada, dejando espacios libres
para que puedan emerger y crecer las raíces. Los injertos fueron plantados en bolsas de
polietileno. Se aplicó un regulador de crecimiento (enraizador) a un mes después del
injerto: Root Hor (18 ml. en 10 lts. de agua) para promover el crecimiento de las raíces.
Se verificó que los injertos queden visibles, para evitar la deshidratación de las yemas.
La humedad del sustrato se tuvo a capacidad de campo.

RESULTADOS

1. Diámetro de la radícula

Tabla 2. Prueba de comparación de medias de Duncan para el diámetro (cm.) de la


radícula del efecto de las proporciones del sustrato

Orden de mérito Tratamiento Promedio (cm.)

I T3 = Arena + Compost (3:1) 0.48


II T2 = Arena 0.36 A
III T4 = Arena + Compost (1:1) 0.36 A
IV T1 = Compost 2.01

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32. ISSN 2070-836X 29


Sacramento Díaz, Nuri Maguiña, Nelly Caycho, Walter Vásquez, Francisco Espinoza

No hay diferencias estadísticas significativas entre los promedios con la misma letra. El
T3 resultó el sustrato más adecuado para la germinación de las semillas y las radículas
obtenidas fueron de calidad para realizar el injerto, mostrando diferencias significativas
con los demás tratamientos. El T2 y el T4 no mostraron diferencias estadísticas signi-
ficativas con respecto al diámetro de radícula.

2. Longitud de radícula

Tabla 3. Prueba de comparación de medias de Duncan para la longitud de radícula


(cm.) del efecto de las proporciones del sustrato

Orden de mérito Tratamiento Promedio (cm.)


I T2 = Arena 12.18
II T4 = Arena + Compost (1:1) 10.40 A
III T3 = Arena + Compost (3:1) 10.39 A
IV T1 = Compost 2.13

No hay diferencias estadísticas significativas entre los promedios con la misma letra.
Con el T2 se obtuvo mayor longitud de radícula y mostró diferencias estadísticas
significativas, con los demás tratamientos.

3. Porcentaje de prendimiento
El porcentaje de prendimiento se evaluó al tercer mes después de la injertación. De
68 plantas injertadas prendieron 41 yemas, constituyendo el 60% de prendimiento. Se
podría haber obtenido mayor porcentaje de germinación si se le hubiese dado mayores
condiciones de infraestructura, un tipo de neblina artificial (cada 10 minutos, 1 minuto
de neblina).

4. Tiempo de prendimiento
Las semillas de lúcuma germinaron al mes de la siembra bajo condiciones de inverna-
dero y 15 días después se realizó el injerto en la radícula. A los dos meses se observó
los primeros brotes de 1 cm. de longitud, a los tres meses se vio brotes bien desarrolla-
dos de 3 cm. de longitud, a los tres meses y medio se tenía brotes de 7,5 cm. de longitud
y a los 4 meses el brote creció a 15 cm. Se podó los brotes laterales de algunas yemas y
a los seis meses el plantón tenía 40 cm. de longitud. A los ocho meses el plantón estuvo
listo para campo definitivo con 60 cm. de longitud y 1,8 cm. de diámetro.

DISCUSIÓN
Con el tratamiento T3 = Arena + compost (3:1), se tuvo grosor de radícula apropiado
para realizar la injertación. Con respecto al porcentaje de prendimiento se obtuvo el
60%, bajo las condiciones de invernadero en que se realizó el experimento. Según Gar-
dizábal (1993) se utilizó como sustrato de enraizamiento una mezcla de arena gruesa
y turba en una relación 4:1, obteniendo hasta un 80% de prendimiento, pero dando

30 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32. ISSN 2070-836X


Determinación del sustrato para la germinación de semillas de lúcuma

mejores condiciones ya que utilizaron una infraestructura protegida, con mesones de


propagación y un sistema de neblina artificial. En ambos casos hay coincidencia en que
los mejores resultados se obtienen con sustratos de mayor proporción de arena.
Este novedoso injerto de raíz invertida acorta el tiempo de obtención de un plantón
a 8 meses, con respecto a la técnica convencional, indicada por diferentes viveristas.
Tomando como base desde la germinación de las semillas hasta obtener el grosor ade-
cuado para el injerto se requiere 8 meses; posteriormente son 7 meses adicionales para
la obtención de un plantón listo para campo definitivo. Franciosi (1992) indica que las
semillas de lúcuma germinan a los 20 – 25 días, estando las plantas listas para injertar
cuando tienen una altura promedio de 25 cm. y un diámetro de 1 cm. aproximadamen-
te. Así mismo transcurren desde la siembra a la injertación de 9 a 10 meses y falta adi-
cionar el tiempo de prendimiento hasta que esté listo el plantón para campo definitivo.

CONCLUSIONES
El T3 (3 arena: 1compost) es el sustrato más adecuado para la germinación de la radí-
cula de Lúcumo (Lúcuma obovata HKB), con fines de injertación.
Con el T3 (3 arena: 1compost) se obtuvo el 97% de radículas de calidad para realizar
el injerto, seguido del tratamiento T4 (1 arena: 1 compost) que llegó a 73%, el trata-
miento T2 (arena) con 57% y el T1 (compost) con 3%. Este mismo orden presentó
la variable número de semillas germinadas.
Se observó un 60 % de prendimiento de las radículas de lúcuma injertada con la va-
riedad seda.
Con la técnica de injerto en raíz invertida se obtuvo un plantón para campo definitivo
a los 8 meses después del injerto acortándose el tiempo con respecto al injerto con-
vencional.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ávalos, Carlos. 2008. La lúcuma, fruta que cura. Perú. 5. <http://www.generaccion.com>
[Consulta: 04-10-2012].
Franciosi, Rafael. 1992. El Cultivo de Lúcumo en el Perú. Lima: Editorial Fundeagro.
Gardizábal, Francisco y Valenzuela, Luis. 1984. Nuevas técnicas de propagación en lúcumo.
Valparaíso: Universidad de Valparaiso.
MINAG. 2010. Cultivo de lúcumo. Lima. <http://www.minag.gob.pe> [Consulta: 04-10-
2012].
Universidad del Pacífico. 2000. Seminario de Agro Negocios: Lúcuma. Lima. 55. <http://
www.up.edu.pe> [Consulta: 12-08-2012].
Sistema Integrado de Información de Comercio Exterior. 2008. Lúcuma. Lima.
<http://www.SIICEX.gob.pe> [Consulta: 12-08-2012].

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 25-32. ISSN 2070-836X 31


Sacramento Díaz, Nuri Maguiña, Nelly Caycho, Walter Vásquez, Francisco Espinoza

Fecha de recepción: 15 de enero de 2015


Fecha de aceptación: 20 de marzo de 2015

Correspondencia
Sacramento Diaz León
neptali_45@hotmail.com

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Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44
ISSN 2070-836X

Caracterización de fincas productoras de palto (Persea americana Mill.)


y mandarina (Citrus spp.) en Cañete, Lima, Perú.

Characterization of avocado (Persea americana Mill.) and tangerine (Citrus spp.)


farms in Cañete, Lima, Peru.

Rubén Collantes González1­, Alexander Rodríguez Berrio1 y Manuel Canto Sáenz1

RESUMEN
Este estudio caracteriza las fincas cultivadas con palto y mandarina en Cañete, Lima
(Perú). De los 55 miembros de la Asociación de Agricultores de Cañete dedicados a
dichos frutales, se seleccionó una muestra (n=48), para realizar una encuesta sobre as-
pectos técnicos, ambientales y socio-económicos. Los resultados obtenidos indicaron
que las fincas son de extensión variable, manejo intensivo, dependencia media a alta
de insumos externos, siendo el 81.25% de los productores orientados a la agroexport-
ación, lo cual exige implementar Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y acatar disposi-
ciones del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), sobre control de moscas
de la fruta, en especial Ceratitis capitata. Adicionalmente, el 4.17% de los agricultores
dedica pequeñas extensiones a cultivos básicos y un 14.58% cría animales para auto-
consumo. El análisis de conglomerado (clúster), por el método de Ward a una distancia
euclidiana cuadrada fijada a ocho, conformó cinco grupos, de los cuales el primero
comprende las fincas 3, 5, 33, 41, 47 y 48, pertenecientes a productores de mandarina
con nivel técnico, servicios completos, área cultivada superior a 21 ha, costo producti-
vo superior a PEN 15 000.00, rendimiento superior a 45 t.ha-1 y exportan.
Palabras clave: palta; mandarina; agroexportación; costa peruana.

ABSTRACT
This research was conducted in Cañete, Lima (Peru), in order to characterize avocado
and tangerine farms. From the 55 members of the Farmers Association of Cañete,
dedicated to these crops, a sample (n = 48) was selected to conduct a survey about
technical, environmental and socio-economic aspects. The results indicated that the
farms are of variable extension, intensive management, average high dependence on
external inputs, being 81.25% of the farmers oriented to agro-exports, which demands
the implementation of Good Agricultural Practices (GAP) and fulfill provisions of
the National Service of Agrarian Health (SENASA) on the control of fruit flies, es-
pecially Ceratitis capitata. Additionally, 4.17% of farmers dedicated small extensions to
basic crops and breeding animals 14.58% for consumption. The cluster analysis by the
Ward method with a square Euclidean distance set to eight formed five groups. The
first group included farms 3, 5, 33, 41, 47 and 48, which belong to tangerine produc-

Universidad Nacional Agraria La Molina. Lima, Perú.


1

33
Rubén Collantes, Alexander Rodríguez, Manuel Canto

ers-exporters with instruction level as technicians, complete services, more than 21 ha


of crops, productive costs superior than PEN 15 000.00, yields exceeding 45 t ha-1.
Keywords: avocado; tangerine; agro exports; Peruvian coast.

ICHIKLLACHAW
Kay uryaqa alli rikapan imanaw paltuwan mandarina murukaayanqanta Kañitichaw,
Lima, Piru. Pitsqa chukna pitsqa quchukashqa runakunash tsay mikuykunata muruyan
Kañitichaw. Tsaypita akrakashqa muestrapaq (n=48), paykunata inkuwistakashqa
kimantinpaq, tikniku, ambiyintal, niykur susiyuikunumikupaq. Paykunapa
yaskiyninkuna willakun chakrakunaqa manash tsaynawllatsu kayan, wakin kaqchaw
atska uryayan, dipindiyan wak kaq insumukunapita, niykur 81.25% kusichankuna
huk suyukunaman apayaananpaq, tsaypaq alli chakrachaw uryayta wanayan (ACUW),
SENASA ninqnta allimpa ruray, frutakuna chuspikunata kuntrulayananpaq, Ceratitis
capitata nishqantanaaqa. Hananman, 4.17% chakra runakuna ichik murupakuyta
rurayan, niykur 14.58% ashmakunata waatakuayn kikinkunalla mikuyaananpaq. Alli
ñawipaykuna (klustir), Warpa mitudunwan patsata iwclidiyana cuadradata churayan
puwaqta, aylluyan pitsqa quchukunata, tsaypita, nawpakaqkuna tikutsiyan 3, 5, 33,
41, 47 niykur 48, mandarina chawpi niwilwan muruqkunata, llapan ruraykuqkunata,
chakrakuna murukashqata 21 ha, hananpa, pruduksiyunpa chanin PEN 15 000.00
hananpa, alli rindimiyintuyuq 45 t.ha-1 hananpa, niykur wak suyukunapaq apatsiyan.
Pushaq shimikuna: palta; mandarina, agruikspurtasiyun, achachaq prupa markan.

INTRODUCCIÓN
El palto (aguacate) y el mandarino son frutales tropicales cuyos frutos brindan aportes
nutricionales y nutracéuticos, siendo por ello importantes para consumo fresco y la
industria (alimentos, medicinas, cosméticos, entre otros). Representan ofertas exporta-
bles atractivas, por lo cual su cultivo en la costa peruana están en expansión, siendo el
Valle de Cañete, situado al sur de la provincia de Lima, una zona productiva con 1555
ha y 1075 ha de mandarina y palto, respectivamente (MINAGRI, 2014).
Durante el siglo pasado, Cañete tuvo una evolución interesante en el sector agrario, lle-
gando a ser una zona productora importante de algodón, el cual sirvió para desarrollar
el Manejo Integrado de Plagas (MIP) en Perú. Sin embargo, la reforma agraria oca-
sionó que las haciendas pasaran a conformar cooperativas y, posteriormente, parcelas,
descontinuándose todo avance y retomándose la agricultura convencional (Herrera,
2010).
La dependencia de agroquímicos afecta el equilibrio natural e interfiere con los servi-
cios ambientales, atentando contra la sustentabilidad del agroecosistema. Existen lim-
itantes conceptuales y materiales para tomar decisiones, requiriéndose herramientas de
análisis prácticas y aplicadas (Carson, 1962; Sarandon y Flores, 2009; Altieri y Nicholls,
2010).
La caracterización es una fase básica, descriptiva, cualitativa (apoyada en antecedentes
y datos organizados), para identificar y caracterizar componentes, acontecimientos,
actores, procesos y contexto de una experiencia o hecho y posteriormente definirlo;
siendo vital en la agricultura para determinar variables que permitan distinguir zonas,

34 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X


Caracterización de fincas productoras de palto y mandarina en Cañete

predios o agroecosistemas de interés (Malagón y Praguer, 2001; Strauss y Corbin, 2002;


Bonilla et al., 2009; Sánchez-Upegui, 2011).
El objetivo del presente estudio ha sido caracterizar las fincas productoras de palto y
mandarina en el Valle de Cañete, Lima, Perú.

MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio se desarrolló en la provincia de Cañete, Lima-Perú, con una superficie de
4580 km2. Limita al norte con las provincias de Lima y Huarochirí, al este con la pro-
vincia de Yauyos, al sur con el departamento de Ica y al oeste con el Océano Pacífico.
Se ubica a 13°04′42″ LS 76°23′02″ LO, con una altitud de 3 – 819 msnm., clima sub-
tropical seco, temperatura promedio de 19,7° C, siendo 28° C en verano y 14 – 20°
C en invierno, con escasa precipitación de 26 mm. año-1 y humedad relativa entre 81
– 87% (INDECI, 2002).
Como población objetivo, se seleccionó fincas productoras de palto y mandarina in-
scritas en la Asociación de Agricultores de Cañete, obteniéndose mediante el método
de proporciones recomendado por Julca et al. (2009):
4 PQ
n= d2
4 PQ
−1
d2 +1
N

Donde:
n : tamaño de muestra
N : población objetivo (Universo)
P : probabilidad de acierto (0,5)
Q : probabilidad de error (0,5)
d : error (5 por ciento)

De un total de 55 fincas, se obtuvo una muestra irrestricta aleatoria [n = 48]. Cada


finca visitada fue georreferenciada con GPS (figura 1), para facilitar la programación
de trabajo (100 horas).

Figura 1. Georreferenciación de fincas visitadas en el Valle de Cañete, Lima-PE

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X 35


Rubén Collantes, Alexander Rodríguez, Manuel Canto

La información de las fincas situadas en los distritos de San Vicente, San Luis, Quil-
maná, Imperial y Nuevo Imperial, se obtuvo mediante una encuesta estructurada con-
siderando las siguientes dimensiones:
Social: sexo del encuestado, edad, nivel de instrucción, número de personas con las que
vive, servicios disponibles, acceso a salud y educación, lugar de residencia asociativi-
dad.
Económica: área de la finca, título de propiedad, crianza de animales, cultivo principal,
cultivo secundario, otras actividades económicas, área cultivada (ha), costo productivo
(PEN.ha-1, tasa de cambio al momento de la evaluación fue 1 PEN = 0.3125 USD), tra-
bajadores requeridos, rendimiento (t.ha-1), calidad, lugar y precio de venta y ganancia.
Técnico-ambiental: tipo de cultivos (monocultivo o diversificados), manejo de la finca
(convencional o transición), insumos, procesamiento de producto, capacitación recibi-
da, responsable de la capacitación y temas de interés en los cuales desean capacitarse.
Finalmente, se realizó un análisis de conglomerado (clúster), por el método de Ward y
distancia euclidiana cuadrada fijada a ocho, siendo las variables consideradas:
Sociales: nivel de instrucción del agricultor, servicios disponibles (agua, luz, teléfono,
centros de salud, entre otros) y participación en algún tipo de asociación.
Económicas: crianza de animales, cultivo principal, área cultivada, costo del cultivo prin-
cipal, rendimiento (t.ha-1) y si exportan.
Técnico-Ambiental: tipo de agricultura (convencional, ecológica o en transición).

RESULTADOS

1. Dimensión social de las fincas visitadas


El 87.5% de los agricultores son del sexo masculino (figura 2); con edades distribuidas
en los rangos de 25-40 (22), 41-55 (10) y mayores a 56 años (10) (figura 3); y nivel de
instrucción mayormente técnico (25) (figura 4). De las mujeres encuestadas (figura 2),
cuatro tienen edades comprendidas entre 41-55 años (figura 3), y tres tienen formación
superior (figura 4).
El número de personas por vivienda (figura 5), tuvo una moda de cuatro y excepcio-
nalmente un caso con 10. Adicionalmente, 32 viviendas (66.67%), cuentan con todos
los servicios básicos (figura 6) y el 50% de las viviendas están ubicadas en la ciudad
(figura 7).

13% 30
25
20
15
10
5
87% 0
25-40 años 41-55 años > 55 años

Hombre Mujer Hombre Mujer

Figura 2. Sexo de los encuestados (%) Figura 3. Distribución de edades según el sexo

36 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X


Caracterización de fincas productoras de palto y mandarina en Cañete

30 30
25 25

N° de viviendas
20 20
15 15
10 10
5 5
0 0
Primaria Secundaria Técnico Universitario 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Hombre Mujer N° de personas por vivienda

Figura 4. Nivel de instrucción según el sexo Figura 5. Número de personas por vivienda

35
30
25
20 8%
15
10
5 50%
0 42%
o
no

üe
os

uz

no

o
Lu

fon

fon
d

sag

yl
éfo

éfo
To

elé


ua
de
tel

tel

Te
yt
Ag
zy
zy

zy

üe
, lu
, lu

Lu

sag
ua
ua

de
Ag
Ag

Ciudad Chacra Centro poblado


z,
Lu

Figura 6. Acceso a servicios básicos Figura 7. Ubicación de la residencia (%)

35 9%
6%
30
25 4%
20
15
10 81%
5
0
e s ta o
os

ela

gio

ud

o
un
d
d

sal
cu

alu
ole

o d os
To

ng
Es

ntr y P
de
yc

Solo productores
Ni
tro
ela

Ce uela

Productores y deportiva
en
cu

c
oC
Es

Es

Productores, deportiva y religiosa


sta

Productores y otras
Po

Figura 8. Acceso a salud y educación Figura 9. Participación en asociaciones (%)

El 75% de los encuestados (36), cuentan con escuelas, colegios y centros médicos
próximos a sus viviendas; mientras que el 18.75% (9), no cuentan con todos los ser-
vicios (figura 8); y el 6.25% (3), no cuenta con ningún servicio. En cuanto a la asocia-
tividad (figura 9), todos los encuestados pertenecen a la Asociación de Agricultores y
algunos participan en otros colectivos.

2. Dimensión económica de las fincas visitadas


De 1789.4 ha recorridas se cultivan 1669.9 ha (93.32%) (figura 10) y el 91.67% de las
fincas están tituladas (figura 11). El 42% son agricultores medianos (21-50 ha), 27%
medianos-pequeños, 23% medianos-grandes y finalmente 8% pequeños (figura 12).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X 37


Rubén Collantes, Alexander Rodríguez, Manuel Canto

En cuanto a la crianza animal (figura 13), 4% posee aves de corral, 6% cría ovinos y/o
caprinos, 4% cría cuyes y solo 2% tiene animales menores y mayores. En lo referido a
cultivos (figura 14), 24 fincas tienen como cultivo principal el mandarino y 19 el pal-
to; cinco tienen por cultivo secundario el mandarino y cuatro el palto. Sobre ingresos
alternativos (figura 15), 4% de los agricultores participan en el comercio y 10% desar-
rollan otras actividades.

150 8%

100

50 92%

0
1 3 5 7 9 11 13 15 17 19 21 23 25 27 29 31 33 35 37 39 41 43 45 47
Con título Sin título
Área de finca (ha) Área cultivada (ha)

Figura 10. Área de la finca (ha) vs. Área cultivada (ha) Figura 11. Tenencia de título (%)

2%
8% 2% 2% Ninguno
Pequeño agricultor 4%
23% (<7 ha) 4% Aves de corral
Mediano - Pequeño Ovinos y/o caprinos
27%
agricultor (7-20 ha) Cuyes
Mediano agricultor Cuyes, ovinos y/o
86%
(21-50 ha) caprinos
Mediano - Gran Agricultor Animales mayores y
42% menores
(>50 ha)

Figura 12. Agricultores según área cultivada (ha) Figura 13. Crianza animal (%)

30 4%
10%
20
10
Comercio
0
Ninguna
o

a
es

as

ala

o
na

ja

llo
m
Vi
lt

un
ran

liz
tal
ari

ari
Pa

ch
cu

ng

Otra
r ta
ru
nd

Na

am

íz

86%
Ni
sf
Ho

Ma
Ma

íz
ro

Ma
Ot

Figura 14. Cultivos principal y secundario Figura 15. Actividades económicas alternativas

El costo de producción (figura 16), para el cultivo principal fue variable, entre PEN
700.00.ha-1 y PEN 36 000.00.ha-1, con promedio de PEN 17 120.00.ha-1 y moda PEN
15 000.00.ha-1; mientras que para el cultivo secundario fue desde PEN 700.00.ha-1 hasta
PEN 30 000.00.ha-1, promedio de PEN 5700.00.ha-1 y moda PEN 0.00.ha-1 (28 fincas
sin cultivos secundarios). El número de trabajadores varió de uno a 70 por finca, con
un promedio de 16 y moda de ocho. Esto estuvo parcialmente correlacionado con la
inversión por finca (R2 = 0.44) (figura 17).

38 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X


Caracterización de fincas productoras de palto y mandarina en Cañete

70 80
60 70

N° de trabajadores
50 60
40 50
40
30
30
20
20
10
10
0 1 y= 15.81x + 5.2125
1 4 7 10 13 16 19 22 25 28 28 34 37 40 43 46 R2=0.44
0.0 0.5 1.0 1.5 2.0 2.5
Cultivo Principal Cultivo Secundario Inversión de las fincas (millones de PEN)

Figura 16. Costo productivo (miles de PEN.ha-1) Figura 17. Trabajadores vs. Inversión

100
4%
80 Implementación
11% Tamaño y presentación
60
6% Tamaño y color
40
Tamaño, color y present.
20 54% 19%
Tamaño y forma
0 Tamaño, color y forma
2%
1 4 7 10 13 16 19 22 25 28 28 34 37 40 43 46
Todas
4%
Mandarina Palta

Figura 18. Rendimiento (t.ha-1), por finca visitada Figura 19. Determinación de la calidad

Al comparar los rendimientos obtenidos (figura 18), la mandarina registró los mayores
valores (80 t.ha-1), pero al mismo tiempo los menores (0 t.ha-1), con un promedio de
41.27 t.ha-1; mientras que el palto varió entre 5 t.ha-1 y 22 t.ha-1, con un promedio 13.74
t.ha-1. En cuanto a la determinación de la calidad de frutos para comercializar (figura
19), el 96% de los encuestados consideró el tamaño como el atributo principal, sumado
a otros complementarios.
Respecto a los mercados de destino (figura 20), el 81% de los agricultores exportan
parte de sus cosechas; mientras que un 17% opta por venderlo en la chacra y solo un
2% lo comercializa en el mercado local. En cuanto al precio de venta de la fruta (figu-
ra 21), durante la campaña 2014-2015 fue variable, siendo el valor mínimo registrado
PEN 0.80.kg-1 y el máximo hasta PEN 5.00.kg-1, con un promedio de PEN 2.27.kg-1 y
una moda de PEN 2.00.kg-1.
Sobre las ganancias generadas, en una finca cuyo cultivo principal es la mandarina se
obtuvo hasta PEN 290 500.00.ha-1 de utilidad; mientras que en palto la máxima ga-
nancia obtenida fue de PEN 54 400.00.ha-1. En la figura 22, se presenta las ganancias
totales por finca visitada.

2%
Chacra
2% Chacra y Lima
81% 62% Pueblo
15% 19%
Exporta
Local y exporta

Figura 20. Destinos de comercialización, campaña 2014-2015

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X 39


Rubén Collantes, Alexander Rodríguez, Manuel Canto

6 25000.00

Precio de venta (PEN Kg-1)


Precio de venta (PEN Kg-1)
5 20000.00

4 15000.00

3
10000.00
2
5000.00
1
0.00
0 1 4 7 10 13 1619 22 25 2828 34 37 40 43 46
1 4 7 10 13 16 19 22 25 28 28 34 37 40 43 46
-5000.00
Fincas Fincas

Figura 21. Precio de venta de los productos Figura 22. Ganancia por finca (miles de PEN)

3. Dimensión técnico-ambiental de las fincas visitadas


Predominó el monocultivo (58%) (figura 23) y el manejo convencional con Buenas
Prácticas Agrícolas (95.83%). Los insumos más empleados fueron los agroquímicos y
plantas injertadas y certificadas; mientras que un 50% de los agricultores encuestados
utiliza abonos orgánicos. En cuanto al procesamiento del producto, solo el 14.58% lo
procesa.
Respecto a las capacitaciones, solo un agricultor señaló no haber recibido capacita-
ciones; mientras que el 97.92% de los agricultores afirmaron haber sido capacitados
sobre primeros auxilios y recojo y entierro de frutas, por parte del Cuerpo de Bomb-
eros y el SENASA, respectivamente. Adicionalmente, 32 agricultores han sido capac-
itados por la Asociación de Agricultores de Cañete y/o el Estado, mientras que cuatro
han sido capacitados por alguna ONG y 11 mediante asesoría particular (figura 24).
Los temas principales de capacitaciones recibidas son fertilización (97.72%), control
de plagas (45.83%), comercialización (45.83%), entre otros (2.08%); siendo esta misma
tendencia el interés de los agricultores para futuras capacitaciones.

35
30
N° de agricultores

25
beneficiados

15% 20
15
Monocultivo 10
Dos cultivos 5
27% 58%
Diversificados 0
Posta y/o
Centro de salud ONG Particular

Ente responsable de la capacitación

Figura 23. Tipos de cultivo desarrollados en Cañete Figura 24. Responsable de capacitación

4. Análisis de conglomerados (Clúster), por el Método de Ward


A una distancia euclidiana cuadrada fijada a 8 (figura 25), se conformó cinco grupos,
de los cuales el primero comprende las fincas 3, 5, 33, 41, 47 y 48, pertenecientes a
productores de mandarina con nivel técnico, servicios completos, cultivo superior a
21 ha, costo productivo superior a S/. 15 000.00, rendimiento superior a 45 t.ha-1 y
además exportan.

40 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X


Caracterización de fincas productoras de palto y mandarina en Cañete

Figura 25. Análisis de Conglomerados (Clúster), fincas de palto y mandarina en Cañete

DISCUSIÓN
Si bien el mayor porcentaje de agricultores encuestados fueron hombres, se observó
durante la labor en campo mujeres desarrollando diversas faenas, lo cual indica que los
cultivos agroexportables como el palto y la mandarina contribuyen al empoderamiento
familiar, brindando oportunidad igualitaria de generar ingresos mediante el trabajo,
concordando con lo propuesto por FIDA (2012).
En cuanto a los servicios, todos los encuestados cuentan con teléfono celular y pese a
poder obtener teléfono fijo, desestiman el mismo ya que consideran prioritaria la rapi-
dez para atender llamadas mientras trabajan en campo. Si bien no todos los agricultores
tienen cercanía a centros médicos, se observó que las fincas cuentan con botiquines
de primeros auxilios, tienen señalizaciones para la disposición de desechos y envases
de plaguicidas y exigen a los trabajadores el uso del equipo de protección personal
completo, en cumplimiento con el Reglamento de Seguridad y Salud en el Trabajo (DS
N° 009-2005-TR) y el Manual de Salud Ocupacional elaborado por DIGESA (2005).
Adicionalmente, en los fundos visitados se observó la presencia de cintas azules del
SENASA, lo cual indica el interés por parte de los agricultores en preservar áreas libres
de plagas cuarentenarias, favoreciendo la agroexportación y el desarrollo del PRO-
SCV-01 de SENASA (2006).
Inversiones elevadas no necesariamente han generado mayores utilidades para la cam-
paña 2014-2015, ya que en varios fundos han optado por instalar sistemas de riego y
renovar plantas. Plantaciones antiguas de mandarina Clementina han sido sustituidas
por cultivares como W. Murcot, Satsuma Okitsu, Tango y Primosole, utilizando como
nuevo patrón Citrumelo, debido a que el mandarino Cleopatra induce la producción
tardía por su desarrollo radicular, así como un tamaño reducido de frutos en plantas
adultas, corroborando lo expuesto por Orduz-Rodríguez y Mateus (2012). En nuevas
plantaciones de palto Hass han utilizado Zutano como polinizante y patrón, el cual
es más vigoroso, más tolerante a sales y enfermedades como la pudrición radicular
(Phytophthora cinnamomi), esto último probado por Apaza et al. (2015), en la Irrigación
Chavimochic. Esto explica el por qué en plantaciones nuevas no están considerando
usar Topa Topa como patrón.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X 41


Rubén Collantes, Alexander Rodríguez, Manuel Canto

El análisis clúster ha conformado grupos de fincas semejantes entre sí, lo cual facilitará
a futuro desarrollar evaluaciones más detalladas optimizando recursos, lo cual concuer-
da plenamente con lo sugerido por Malagón y Praguer (2001), Strauss y Corbin (2002)
y Sánchez-Upegui (2011).

CONCLUSIONES
Se caracterizó las fincas productoras de palto y mandarina en Cañete, las cuales social-
mente representan alternativas de desarrollo y empoderamiento igualitario en cuestión
de géneros. Económicamente, las fincas visitadas requieren una inversión promedio
de PEN 17 120.00.ha-1, siendo más rentable el cultivo de mandarina al superar hasta
tres veces en promedio los rendimientos obtenidos en palta y cinco veces las utilidades
generadas por hectárea cultivada.
Ambientalmente, pese a las buenas prácticas adoptadas en las fincas visitadas, se re-
quiere cambiar el enfoque productivo de manejo convencional a Manejo Integrado del
Agroecosistema.
El análisis de conglomerado (clúster), por el método de Ward a una distancia euclidiana
cuadrada fijada a ocho, conformó cinco grupos, de los cuales destacó el primero que
comprende las fincas 3, 5, 33, 41, 47 y 48, pertenecientes a productores de mandarina
con nivel técnico, servicios completos, área cultivada superior a 21 ha, costo producti-
vo superior a PEN 15 000.00, rendimiento superior a 45 t.ha-1 y exportan.

AGRADECIMIENTOS
Al Museo de Entomología Dr. Klaus Raven B. de la UNALM, al IRD-Costa, UNALM
y al Instituto Valle Grande, por el apoyo logístico. A Percy Peralta y al Ing. Felizardo
Fabián, por el apoyo durante la fase de campo. Finalmente, a los agricultores por su
gentil colaboración.

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42 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X


Caracterización de fincas productoras de palto y mandarina en Cañete

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Herrera, Juan. 2010. Primera experiencia a nivel mundial del Manejo Integrado de Plagas: el caso
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Strauss, Anselm y Corbin, Juliet. 2002. Bases de la investigación cualitativa: Técnicas y
procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada. Medellín: Universidad de
Antioquia.

Fecha de recepción: 07 de febrero de 2015


Fecha de aceptación: 10 de abril de 2015

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X 43


Rubén Collantes, Alexander Rodríguez, Manuel Canto

Correspondencia
Rubén Collantes González
rdcg31@hotmail.com

44 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 33-44. ISSN 2070-836X


Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56
ISSN 2070-836X

Algoritmos genéticos como herramienta de decisión frente a diversos


escenarios de pronóstico hidrológico

Genetic algorithms as decision making tools for hydrological forecast in


diverse scenarios

Facundo Alonso1, Juan Bertoni1, César García2 y Carlos García3

RESUMEN
Los modelos de pronóstico hidrológico son herramientas matemáticas que se emplean
mientras se está produciendo una tormenta con el fin de predecir el caudal que se
producirá en una sección de un río con un cierto tiempo de anticipación (horizonte
de pronóstico). Como información de entrada suelen utilizar la lluvia y el caudal de
la sección de interés, registrados en tiempo real. Sin embargo, durante un evento de
gran magnitud, algunos sistemas de pronóstico experimentan una degradación en la
calidad de los caudales observados en tiempo real, y en algunos se produce pérdida de
dicha información. Esta circunstancia lo vuelve un simple modelo de simulación. El
juego de valores de parámetros que mejor se ajusta al modelo en modo pronóstico, no
es necesariamente el óptimo para el mismo modelo en modo simulación, es decir, sin
información de caudal observado en tiempo real. En este trabajo se emplea el método
de algoritmos genéticos MOCOM-UA para realizar una optimización multiobjetivo
del modelo hidrológico GR4P. El objetivo es ofrecer al operador del sistema de alerta
de crecidas una herramienta que facilite la toma de decisión ante escenarios diversos.
El método se basa en un frente de Pareto determinado por un conjunto de soluciones
de compromiso entre dos escenarios a optimizar, que están dados por la mejor perfor-
mance del modelo matemático frente a: 1) con la disponibilidad de caudales a tiempo
real, y 2) sin dicha disponibilidad. La metodología se aplicó en el río Moros en la Breta-
ña francesa. Los resultados indican que la solución óptima para un escenario produce
escasa performance en el otro, ya que se aparta del juego de valores de parámetros
para el cual fue calibrado el modelo. Por otro lado, las soluciones de compromiso ofre-
cen performances aceptables para ambos objetivos. Este estudio es parte del proyecto
HYRADIER, una cooperación científica entre Argentina, Brasil y Francia, financiado
por el programa STIC-AmSud.
Palabras clave: algoritmos genéticos; horizontes de pronóstico; modelos hidrológi-
cos.

ABSTRACT
Hydrological forecasting models are mathematical tools that can be used, while a storm
is happening, to predict the state of a river flow in a future time (forecasting horizon).
Input data usually consist of rainfall and river flow information of the study area, reg-

1
Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.
2
Concejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Córdoba, Argentina.
3
Universidad Católica de Córdoba. Argentina.

45
Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García

istered at real time. However, during high magnitude events, some forecasting systems
experiment degradation in the quality of the real time flow data and sometimes even
data loss. In these cases the model becomes a simulation model. The set of parameters
that produce a good performance in a forecasting model are not necessarily the opti-
mum combination for the same model in a simulation mode (i.e. without real time flow
measurement). This paper explores the MOCOM-UA genetic algorithm as a method
to perform a multiobjective optimization of the GR4P hydrological model. The goal
is to provide a tool for an early warning flood system operator to facilitate decision
making under different scenarios. The method is based in a Pareto front determined
by a set of compromise solutions between two scenarios to be optimized, which are
the best performance of the mathematical model with: 1) real time flow measurements
and 2) when these measurements are not available. The method was applied and tested
in the Moros river basin in the French Brittany region. Results indicate that optimal
parameters for a scenario produce poor performance in the other. On the other hand,
compromise solutions produced a good performance for both objectives. This study
is part of the HYRADIER project, a scientific cooperation of Argentina, Brazil and
France, financed by the STIC-AmSud project.
Keywords: genetic algorithms; forecasting horizons; hydrological models.

ICHIKLLACHAW
Idruluhiku imanaw shamuq watakunachaw kananta rikaynapaqmi yupaykunawan
ruraykuna kayan. Atska tamya kaptin imaykama mayu wiñananta riqinapaqmi allí
tsay mudilukuna. Nawpa willakuyqa tamyawan imayka mayu kankanllam. Sitsun
atska tamya kaptinqa, manam mayupa yakun tsaynawllanatsu, atskayanmi. Kaynaw
kaptinqa manan kikin willakuyllanatsu, tsayqa tumarin, tikrarin huklaayallamannam.
Itsapis llapan kikin willakuyta riqintsiknatsu, tsay ichik willakuykuna uqrakan. Kaynaw
kaptinqa manan huk ashpu mudilullanatsu, sinuqa hatun sasayashqa mudilunam. Kay
uryachaw ñawisakashqa MOCOM-UA ginitiku alguritmu mitudu nishqanmi allinpa
rikakaananpaq GR4P idrulugiku mudilu nishqanta. Kay rurayqa ashin allin naanita
akranapaq tukuy rikuq kaqkunachaw. Kay mituduqa rurakashqa paritupa allí kaq
quchuntin shumaq ruraykunachawmi ishkay patsa alliyaatsinapaq yupay mudiluwan:
1) Kawdal kanqanchaw huk patsachaw, niykur 2) mana kawdal kanqanchaw. Kay
mituduqa rurakashqa Murus mayuchawmi, francesa Bretaañachaw. Kay urya ushan,
allikaq isinariyu tikratsin ichik huk kaqpa pirurmansinman. Hananman, nin allí
ruraykuna ishkantam shumaq pushan. Kay uryaqa ichikllan kaqmi, hatun HYRADIER
pruyiktupa, kay rurakan yanapanakuypa Argintina, Brasil niykur Francia, STIC-AmSud
Programapa qillayninwanmi.
Pushaq shimikuna: ginituku alguritmu; shamuqpaq willakuy; hidrulugiku mudilukuna.

INTRODUCCIÓN
La hidrología aplicada posee dos objetivos principales. El primero, consiste en la pre-
determinación de ciertos caudales de crecida o estiaje con el propósito de dimensionar
obras (presas, vertederos, puentes, etc.). Esta evaluación cuantitativa no está asociada a
un evento en particular, sino que se busca evaluar la probabilidad de superar una deter-
minada marca de crecida, en términos por ejemplo, del periodo de retorno. Este tipo
de análisis es esencialmente orientado en tiempo diferido, a través de la simulación/

46 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X


Algoritmos genéticos como herramienta de decisión

reconstrucción de eventos pasados a la luz de las observaciones hidrometeorológicas


históricas. Por el contrario, el otro objetivo de la modelización hidrológica corresponde
al pronóstico de crecidas o sequías. En este caso, se busca evaluar la probabilidad de
superar un umbral de caudal frente a un horizonte determinado de antelación (des-
de algunos minutos a algunos días, dependiendo del tiempo de respuesta del sistema
hidrológico a las fueras meteorológicas actuantes), es decir, realizar el pronóstico a
tiempo real.
Para maximizar la calidad del pronóstico en el horizonte elegido, es deseable partir
del mejor estado posible en el instante de la previsión, y es por lo tanto conveniente
«re-ajustar» el modelo, si es posible, sobre la base de los últimos caudales observados a
lo largo de algunos pasos de tiempo precedentes al instante en el cual debe ser emitido
el pronóstico. Este procedimiento es descripto esquemáticamente en la figura 1.
A causa de esta etapa, denominada de asimilación (que corrige el estado del modelo),
un buen modelo de pronóstico no es necesariamente un buen modelo de simulación,
y viceversa. Debido al elevado peso asignado a las últimas observaciones, la estructura
de un modelo hidrológico de pronóstico puede típicamente ser más simple que aquella
de un modelo de simulación resultando potencialmente bastante desconcertante tanto
por los desarrolladores como por los utilizadores de estos modelos (Berthet, 2010).
Sin embargo, desde el punto de vista del desarrollo de los modelos hidrológicos, la
confrontación entre estos dos objetivos (simulación y pronóstico) no es necesaria-
mente tan clara como parece. En efecto, como lo recuerda Duband (1999), para una
utilización operacional en pronóstico, se necesita de una modelización específica noto-
riamente distinta a las necesidades de la hidrología aplicada orientada a la comprensión
y a la reconstrucción del ciclo del agua: simular no es pronosticar. De todos modos, el
progreso en el conocimiento puede contribuir tanto a uno como al otro objetivo. En
efecto, para el caso de un modelo de pronóstico hidrológico, altamente dependiente de
la actualización de estado a cada paso de tiempo, si la cadena de transmisión de datos
hidrometeorológicos (red pluviométrica e hidrométrica) que alimenta el sistema de
pronóstico falla, las performances reales pueden volverse muy por debajo de aquella
que uno esperaría en un caso ideal.
En particular, si la información a tiempo real de los últimos datos de caudales observa-
dos son perdidos (daño en la estación hidrométrica, en la red de comunicación, etc.) y
no puede ser más asimilado, el modelo hidrológico se vuelve en una situación típica de
simulación, ejercicio para el cual otro modelo (o el mismo modelo, pero parametrizado
distinto) podría dar resultados más confiables.
El especial interés de los datos de radar para el pronóstico hidrológico es debido a la
posibilidad de contar con información más fina que la proveniente de la red telemé-
trica de sensores pluviográficos sobre la distribución espacial de las precipitaciones así
como sobre las velocidades y direcciones de desplazamiento de las células de lluvia.
Esto es particularmente notorio cuando el pronóstico y la alerta temprana deben ser
hechos para cuencas hidrográficas de área entre pequeña y mediana, con tiempos de
respuesta inferiores a 6-8 hs., máxime para zonas fuertemente urbanizadas. Sin embar-
go, el radar debe ser calibrado empleando datos pluviométricos locales, siendo por lo
tanto dependiente de la calidad de la información pluviométrica existente en los sitios
de aplicación del pronóstico.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X 47


Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García

Figura 1. Hidrograma simulado y pronosticado

El estudio de incertidumbre asociada al acople radar-modelización hidrológica y la


evaluación de los riesgos de falsa alarma pueden aportar una contribución importante
para la concepción y la gestión de los sistemas de alerta temprana de crecidas.
En este trabajo, que forma parte del proyecto HYRADIER, una cooperación científica
entre Argentina, Brasil y Francia, financiado por el programa STIC-AmSud, se propo-
ne una metodología binaria simulación/pronóstico, como enfoque de una visión más
matizada y continua entre las situaciones de pronóstico en contexto bien instrumenta-
do, donde la información a tiempo real puede ser plenamente puesta al servicio de la
asimilación, y poco instrumentado, donde el modelo está levemente restringido ya que
carece de información de caudal a tiempo real, dejado por lo tanto libre de evolucionar
en condiciones próximas a las de un modelo de simulación.
En particular, se pretende saber si es siempre preferible calibrar un modelo de pro-
nóstico utilizando específicamente los criterios (parámetros) de pronóstico y en modo
pronóstico, o si puede ser interesante dar un peso a los criterios más cercanos a un en-
foque de simulación. El estudio de la determinación de la combinación óptima, que de-
penderá eventualmente de los contextos fisiográficos y meteorológicos, fue efectuado
en este trabajo con series de datos sobre la cuenca del río Moros en su desembocadura
en Concarneau, región de la Bretaña al noroeste de Francia.

MATERIALES Y MÉTODOS
En cuanto a las herramientas de modelación, los trabajos se apoyaron sobre los modelos
desarrollados por el equipo de hidrología del Irstea (ex Cemagref) de Antony, Francia:
el modelo GR4J (Perrin, 2003) para la simulación y el modelo GRP (Tangara, 2005;
Berthet, 2010) para el pronóstico. Estos modelos, que funcionan a paso de tiempo
diario u horario, fueron probados sobre un gran número de cuencas hidrográficas
en Francia, Estados Unidos, Australia, Brasil y México. El modelo GRP es en
particular utilizado por varios servicios operacionales de pronóstico de crecidas en
Francia. En este trabajo se emplea un modelo que denominaremos GR4P, que puede
ser interpretado como una combinación de los anteriores. El estudio de sensibilidad
de las performances de los modelos frente a los diversos criterios de calibración de
los parámetros fue efectuado con la ayuda del método de optimización global multi-
objetivo MOCOM-UA (Yapo, 1998).

48 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X


Algoritmos genéticos como herramienta de decisión

Modelo Lluvia-Caudal
El modelo GR4P resulta de la combinación de los modelos GR4J y GRP. El modelo
GR4J presenta la estructura que se muestra en la figura 1. Para una descripción detalla-
da del mismo, remitirse a (Perrin, 2003). A los fines de este artículo vasta con destacar
que se trata de un modelo conceptual lluvia-caudal (PQ) de reservorios, concentrado,
de simulación continua. El mismo dispone de un bloque de producción (enfocado en
la estimación del volumen escurrido) y otro de transferencia (enfocado en la distribu-
ción temporal del mismo). Las variables de entrada son la Precipitación (P) y la Evapo-
transpiración Potencial (E). Luego de calculados los valores netos (Pn y En), se estima
la porción de lluvia que se infiltra (Ps) y la que escurre directamente (Pr); o bien la por-
ción evaporada de la superficies del suelo (Es). El agua que infiltra, llena un reservorio
de producción, cuya variable de estado es Sk, y cuya máxima capacidad es el parámetro
x1. Una porción de agua percola (Perc) y se une a Pr conformando la porción de que
escurre sobre la superficie hasta el punto de concentración de la cuenca. El agua es
transitada empleando dos herramientas: hidrogramas unitarios (HU1 y HU2), cuyo
tiempo base es función del parámetro x4; y de un reservorio de transferencia que mo-
dela el almacenamiento sobre superficie del agua en la cuenca, cuya variable de estado
es Rk, y su máximo valor el parámetro x3. Una función del parámetro x2, redistribuye
el agua de escurrimiento directo.
El modelo GRP, resulta de transformar el modelo GR4J al modo pronóstico y llevarlo a
su forma más simplificada (estructura sencilla y solo tres parámetros). Una descripción
detallada del modelo GRP puede leerse en Berthet (2010). Dado que se trata de un
modelo de pronóstico, fue diseñado considerando que se dispone en cada pdt el valor
del caudal observado a tiempo real. Partiendo de esta consideración fue agregado a
su estructura un algoritmo que actualiza (re-ajusta) el estado Rk del sistema bajo la
premisa de que el caudal simulado en el pdt anterior al estado actual del sistema debe
ser el valor preciso para generar el caudal observado en el instante actual, mejorando
de ese modo la estimación del caudal para el pdt siguiente.
Finalmente, el modelo GR4P, es una versión completa del modelo GR4J (es decir, sin
las simplificaciones realizadas para el GRP), pero conservando el algoritmo de actuali-
zación la que dispone el modelo GRP. Otro componente adicional del modelo GR4P
es su facultad de simular series de tiempo con pdt diario y horario.

Figura 2. Estructura del modelo GR4J (Perrin y Adréassian, 2003)

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X 49


Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García

Método de Optimización
Las investigaciones en métodos de optimización han conducido al uso de estrategias
de búsqueda basadas en hacer evolucionar una población (Brazil, 1987, 1988; Wang,
1991; Duan, 1992, 1993; Sorooshian. 1993, entre otros). En este sentido, el algoritmo
de optimización global mono-objetivo Shuffled Complex Evolution (SCE-UA) ha de-
mostrado ser consistente, efectivo y eficiente en la localización del juego de parámetros
del modelo hidrológico óptimo globalmente con respecto a alguna función objetivo
dada (Duan, 1992, 1993; Sorooshian, 1993; Luce, 1994; Gan, 1996; Tanakamaru, 1995,
1996, entre otros). En este trabajo se emplea el método de optimización global MO-
COM-UA que es la versión multi-objetivo del método SCE-UA. El MOCOM-UA,
se encuentra descripto en detalle en Yapo (1998). Este método parte precisamente
de una población inicial con N individuos, generados con distribución probabilística
uniforme dentro del hiperespacio de validez de los parámetros, cada uno de los cuales
representa un juego de valores de parámetros del modelo a optimizar. A lo largo de un
conjunto de pasos basados en las estrategias de búsqueda de los algoritmos genéticos,
la población evoluciona hacia nuevos valores de parámetros que tienden a satisfacer
simultáneamente todas las funciones objetivo (FO). De este modo se procura alcanzar
el frente de Pareto, dado por el conjunto de individuos (juegos de valores de paráme-
tros) no dominados (es decir, ningún individuo es mejor que otro en todas las FO) que
representan soluciones de compromiso entre las soluciones óptimas extremas. Para el
caso de realizar una optimización entre dos funciones objetivo (FO1 y FO2), el frente
de Pareto tendrá un individuo que representa el mejor valor de la FO1, otro que re-
presenta el mejor valor de la FO2, y un conjunto de soluciones de compromiso entre
ambas soluciones extremas.

Funciones objetivo y criterio de evaluación del ajuste


La expresión matemática adoptada como FO para calibrar el modelo y también para
evaluar su performance fue el coeficiente KGE (Gupta, 2009) descripto en la Ecuación
(1).
1 ( r − 1) + (α − 1) + ( β − 1) (1)
2 2 2
KGE =−

Donde r es el coeficiente de correlación lineal entre Qobs y Qsim, a es una medida de


variabilidad en los valores de los datos (igual a la relación entre el Desvío Estándar de
Qsim sobre el Desvío Estándar de Qobs), y b es igual a la relación entre el promedio
de Q sim sobre el promedio de Qobs. Este criterio de ajuste toma valores desde -∞ a 1.
El trabajo se plantea en el contexto de los dos escenarios factibles durante el proceso
operativo de pronóstico:
Escenario 1: el sistema de transmisión de datos de Qobs a tiempo real funciona ade-
cuadamente, por lo que el operador del modelo de pronóstico cuenta con la posibilidad
de actualizar el estado del modelo en cada paso de tiempo a partir del valor conocido
del caudal observado.
Escenario 2: el sistema es incapaz de enviar la información de caudal a tiempo real, por
lo que el modelo funciona como un simple modelo de simulación, ya que no puede
actualizar su estado. El operador debe pronosticar con el modelo en esa situación.
A partir de estos dos escenarios, se definen las FO de la siguiente manera: FO1: KGE
para la calibración del modelo funcionando en condiciones del escenario 1 (sin Qobs
a tiempo real). FO2: KGE para la calibración del modelo funcionando en condiciones
del escenario 2 (con Qobs a tiempo real).

50 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X


Algoritmos genéticos como herramienta de decisión

Cuenca Hidrográfica y Datos


El presente trabajo se enmarca en el proyecto tri-nacional Hyradier, financiado por
el Programa STIC-AMSUD (2015), el cual tiene por objetivo establecer conclusiones
comparativas entre cuencas hidrográficas de los países relacionados (Argentina, Fran-
cia y Brasil), con tiempos de reacción semejantes. En este contexto, se eligió como
primera fase de aplicación la cuenca hidrográfica francesa «Moros en Concarneau»
ubicada en la región de Bretaña, al noroeste de Francia. Cuenta con un tiempo de re-
acción aproximado de 7,7 hs., un área de 20.97 km2, y dispone de una serie de 35060
datos a paso de tiempo (pdt) horario (01/08/2009 al 01/08/2013). La metodología
aplicada para evaluar la performance del modelo PQ fue un método de selección de
muestras de prueba (Oudin, 2005) tal como lo recomienda Klemes (1986): se divide en
dos periodos de calibración/control, en este caso de 22030 pdt cada uno; y se adopta
un periodo de inicialización, en este caso 9000 pdt. Luego, la cantidad de datos de cada
sub-periodo, viene de considerar la expresión siguiente:
[(Serie completa – Inicialización) / 2] + Inicialización = [(35060 – 9000) / 2 ] + 9000 = 22030
Donde:
Periodo 1 = 01/08/2009 al 04/02/2012 (con 9000 pdt para inicializar)
Periodo 2 = 27/01/2011 al 01/08/2013 (con 9000 pdt para inicializar)
Luego, el modelo es calibrado en cada sub-periodo, y probado en el otro.

Optimizacion del modelo GR4P


Se realizó la optimización del modelo hidrológico GR4P para horizontes de previsión
L=1, L=6, y L=24 horas, como se muestran en la figura 3, tomando el primer periodo
de datos que fue definido previamente. A los fines de provocar un ahorro de consumo
computacional, se permitió al método de optimización concluir el proceso antes de
alcanzar el frente de Pareto final, a condición de obtener al menos el 85% de los 60
individuos de la población no-dominados, y una tolerancia al cambio del valor de FO
de 0,001 entre dos generaciones poblacionales. Por esta razón, se observa en la gráfica
que no todos los individuos de la población optimizada son no-dominados.

Figura 3.Optimización del Modelo GR4P para distintos horizontes de pronóstico

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X 51


Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García

Para los tres horizontes de pronóstico (L) se llega al mismo «mejor valor» de FO1. En
cambio, el mejor valor de FO2, se degrada cuanto mayor es el valor de L. Por otra par-
te, para L = 1h, el «mejor valor de FO2» es mayor que el «mejor valor de FO1», por lo
que la actualización de estado mejora la performance; para L = 6h, la performance es
indiferente a la actualización de estado; y para L = 24h, parece que la actualización de
estado desmejora la performance. Es decir, hay una notoria tendencia de desmejorar la
performance debido a la actualización de estado, a medida que aumenta el horizonte
L. Esto puede ser explicado porque el procedimiento de actualización del modelo,
obliga a que a cada paso de tiempo el valor pronosticado tome exactamente el valor
observado en cada Dt, quitándole de este modo grados de libertad en la selección del
juego óptimo de parámetros.
Con la población optimizada, se realizó el control de la calidad de la calibración, toman-
do el segundo periodo de datos de la cuenca definido previamente. En la figura 4 se
muestran 30 individuos representativos de la población optimizada, donde se observa
el valor del coeficiente KGE para cada uno en la fase de calibración (primer periodo de
datos), y control (segundo periodo), tanto para el modelo «sin actualización» (escenario
1), y «con actualización» (escenario 2), para un horizonte de pronóstico (L) de 1 hora.

Figura 4. Performance de la población optimizada para los distintos escenarios

Los individuos son ordenados de mejor a peor valor de la FO2 en calibración. Esto
quiere decir que el individuo 1 tiene el mejor valor de la FO2 en calibración, y el in-
dividuo «30», el peor valor. Se observa que, si bien la población no arribó al frente de
Pareto final, presenta individuos con buena performance tanto en calibración como en
control, lo cual demuestra que hay ciertas combinaciones de parámetros robustas ya
que son capaces de adaptarse con buena performance a cualquiera de los escenarios. Se
puede ver también que los valores de las FO1 mejoran al mismo tiempo que los valores
de la FO2 se degradan. Finalmente, se puede ver que los puntos que tienen valores de
la FO1 buenos en calibración, tienen también buenos valores en control.
En la figura 5 se muestran en puntos la performance de la población óptima calibrada
en el primer periodo de la serie de datos, y en cruces las performances de las simulacio-
nes de los mismos individuos en el segundo periodo de la serie (control).

52 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X


Algoritmos genéticos como herramienta de decisión

Como se reflexionó previamente, se puede identificar puntos buenos para ambos pe-
riodos (punto 22, por ejemplo). Realizando un cambio de escala de los ejes del gráfico,
se puede mirar con mejor detalle en la figura 5 y 6 y en la figura 7 la posición del indi-
viduo 22 y sus valores del coeficiente de KGE para cada escenario explicado.
Si bien el punto «22» tiene buen valor para las FO1 y FO2, hay puntos que pueden ser
mejores en la FO1 en calibración y en control, y otros puntos que son mejores en FO2
también en calibración y en control. Por ejemplo, el punto «4» tiene mejor valor que el
punto «22» tanto en calibración como en control para la FO2. Pero en FO1 es inferior.

Figura 5. Población optimizada para L=1h

Ahora bien, la mejora en FO2 que tiene el punto 4 respecto del punto 22, justifica
abandonar la ventaja de contar con un único juego de valores de parámetros que in-
terprete al modelo. En efecto, al adoptar dos soluciones buenas (una para FO1 y otra
para FO2), se requiere en modo operativo dos corridas en paralelo del modelo pero
calibrado con dos juegos de parámetros distintos.

Figura 6. Detalle de la población optimizada para L=1h

En la tabla 1 se muestran los valores de los parámetros correspondientes al punto 4,


y al punto 22, en comparación con los valores de los parámetros optimizados por el
IRSTEA para la cuenca en estudio.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X 53


Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García

Tabla 1. Performance del modelo para diversos escenarios.

Se puede observar que el punto 22 está más próximo a los valores propuestos por el
IRSTEA (que tiene una vasta experiencia en la operación del modelo de pronóstico
en la cuenca en estudio), y se puede ver también que la performance del punto 4 se
degrada rápidamente al mismo tiempo que el horizonte de pronóstico se prolonga.
Esto quiere decir que los valores del punto 4 no son buenos más que para L=1h, pero
el punto 22 es más robusto, como se muestra en la figura 7.

Figura 7. Sensibilidad de la performance (KGE) frente a variaciones en el horizonte pronosticado (L)

RESULTADOS Y DISCUSIONES
Teniendo en cuenta los resultados presentados, desde el punto de vista operacional se
puede formular la siguiente pregunta: frente a la posibilidad de quedarse (en cualquier
momento) sin los caudales observados durante el pronóstico (es decir, aquellos valores
requeridos para realizar la actualización del estado del modelo), ¿cuál de los dos crite-
rios siguientes será el más adecuado para adoptar?
Opción 1: Elegir de la población optimizada, el juego de parámetros que parece mejor,
porque es bastante bueno para simular la salida del modelo en modo «con» y «sin» la
actualización (por ejemplo el punto 22) y simular en cualquier escenario.
Opción 2: Elegir de la población optimizada el juego de parámetros con mejor per-
formance en pronóstico (por ejemplo el punto 1), y frente a la eventual carencia de
la información de caudal observado, cambiar al modo «sin la actualización», donde el
modelo corre con el mejor juego de parámetros «sin la actualización» (por ejemplo el
punto 25).

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Algoritmos genéticos como herramienta de decisión

Si existe algún punto capaz de representar todos los escenarios posibles con una per-
formance aceptable, parece razonable adoptarlo como solución única (Opción 1), pero
si la mejora de la performance en modo «sin la actualización», significa la degradación
de la performance en modo «con la actualización» (o a la inversa), resulta de gran valor
la disposición de las soluciones óptimas extremas (mejor FO1 y mejor FO2).
En consecuencia, para analizar cuál opción elegir en operación, eso dependerá en gran
medida de la cuenca hidrográfica, ya que cada cuenca tiene su propia población óptima
particular. En efecto, de la tabla 1 se puede extraer conclusiones únicamente para esa
cuenca.

CONCLUSIONES
El modelo de pronóstico hidrológico GR4P es una poderosa herramienta para la esti-
mación del caudal con un determinado horizonte de previsión. Sin embargo, la exac-
titud de la estimación es altamente dependiente de la disponibilidad a tiempo real
del caudal observado, ya que le permite actualizar el estado del modelo. La carencia,
durante la fase operativa, del caudal observado a tiempo real, produce que el modelo
pase a funcionar como un simple modelo de simulación. El empleo de la optimización
multi-objetivo para la calibración de la cuenca «Moros en Concarneau» entre ambos
escenarios, permitió alcanzar un conjunto de soluciones con distintas performances en
ambas FO.
Se observó que hay una notoria tendencia de desmejorar la performance debido a la
actualización de estado, a medida que aumenta el horizonte L. Esto puede ser explica-
do porque el procedimiento de actualización del modelo, obliga a que a cada paso de
tiempo el valor pronosticado tome exactamente el valor observado en cada Dt, quitán-
dole de este modo grados de libertad en la selección del juego óptimo de parámetros.
Se puso en evidencia que la bondad de un juego de parámetros no sólo depende de la
performance del modelo frente al horizonte de pronóstico de interés, sino también a
la sensibilidad de la performance a variaciones en el tiempo de horizonte establecido,
a medida que se aleja del horizonte con el cual fue calibrado.
Finalmente, se propone como herramienta operativa la optimización multi-objetivo de
un modelo, a los fines de contar con mayor información de base frente a la decisión de
adoptar uno o dos juegos de valores de parámetros capaces de adaptarse a los dos es-
cenarios posibles durante operación: disponibilidad o no disponibilidad de los valores
de cual observado a tiempo real.

AGRADECIMIENTOS
Se agradece al Programa STIC-AMSUD por el financiamiento del proyecto Hyradier,
al Instituto Superior de Estudios Ambientales (ISEA) y al Centro de Tecnología del
Agua (CETA), de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.

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Facundo Alonso, Juan Bertoni, César García y Carlos García

Hydraulics Division, American Society of Civil Engineering. Williamsburg, VA, 3-7


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Fecha de recepción: 25 de febrero de 2015


Fecha de aceptación: 30 de abril de 2015

Correspondencia
Facundo Alonso
facundojosealonso@gmail.com

56 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 45-56. ISSN 2070-836X


Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66
ISSN 2070-836X

Determinación de la vulnerabilidad sísmica en las edificaciones de la


zona urbana del distrito de Jangas, aplicando el sistema de información
geográfica

Determination of the seismic vulnerability of the buildings in the urban area


of the district Jangas, applying geographic information system

Tito Tinoco Meyhuay1, Pedro Colonia Cerna1 y Pedro Tinoco Gonzales1

RESUMEN
El sismo es uno de los peligros naturales que debido a su magnitud e intensidad causa
destrucción y muerte, que a lo largo de la historia y aun en nuestros días no se puede
predecir con exactitud cuándo, dónde y de qué magnitud se producirá un futuro even-
to sísmico. Existen ciertos métodos cualitativos y cuantitativos que permiten reducir
los riesgos debido a un evento sísmico, como es la prevención y es responsabilidad de
nuestras autoridades locales trabajar en la reducción y/o mitigación de los riesgos. Para
la determinación de la Vulnerabilidad Sísmica en las edificaciones de la zona urbana del
distrito de Jangas, se aplicó el método del Índice de Vulnerabilidad planteado por los
estudiosos italianos Benedetti y Petrini, para lo cual se elaboró la cartografía de la zona
urbana en el datum WGS84 y mediante el análisis de once parámetros y la aplicación
del SIG para la elaboración de mapas temáticos se ha determinado que, el 21,6% de las
viviendas se encuentra en la clase A, con una vulnerabilidad baja, el 39,0% en la clase
B, con una vulnerabilidad media, el 34,9% en la clase C, con una vulnerabilidad alta y
el 4,5% en la clase D, con una vulnerabilidad muy alta. Teniendo en cuenta el índice
de vulnerabilidad y una aceleración horizontal del terreno de 0,32 gr., se obtuvo que
112 viviendas (38,4%) sufrirían el colapso total y 180 viviendas (61,6%) seguirían en
pie con algún daño estructural. De acuerdo al índice de daño calculado y teniendo en
cuenta el precio por metro cuadrado de construcción, si ocurriera un sismo con las ca-
racterísticas descritas los daños económicos ascenderían a la suma de S/.54´437,440.00.
Palabras clave: sismo; vulnerabilidad; vulnerabilidad sísmica; índice de vulnerabilidad;
índice de daños.

ABSTRACT
The earthquake is one of the natural hazards due to its magnitude and intensity causes
destruction and death, that throughout history and even today cannot predict exactly
when, where and how large a future seismic event will occur. Certain qualitative and
quantitative methods to reduce the risks due to a seismic event, as is prevention and is
the responsibility of our local authorities to work in reducing and/or risk mitigation.
To determine the Seismic Vulnerability of buildings in the urban area of the ​​ district
Jangas, the Vulnerability Index method proposed by Italian scholars Benedetti and
V. Petrini was applied., For which the mapping of the urban area is developed in the
WGS84 datum and by analyzing eleven parameters and application of GIS to prepare
thematic maps was determined that 21,6% of households are in Class A, with low
vulnerability, 39,0% are in class B, mean vulnerability, 34,9% are in class C, with a high

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

57
Tito Tinoco, Pedro Colonia y Pedro Tinoco

vulnerability and 4,5% are in class D with very high vulnerability. Given the vulnerabil-
ity index and a horizontal ground acceleration of 0,32 gr. was obtained that 112 houses
(38,4%) had a complete collapse and 180 households (61.6%) follow up with some
structural damage. According to the calculated damage index and considering the price
per square meter of construction, if an earthquake occurred with the characteristics
described economic damages amount to the sum of S/.54´437,440.00.
Keywords: earthquake; vulnerability; seismic vulnerability; vulnerability index; damage
index.

ICHIKLLACHAW
Patsa kuyuyqa allaapa mantsanaypaqmi, allaapa kuyuyninqa tsuqanmi hina
wanutsikunmi, unaypitam tsay tsuqayqa kashqa, tsayqa kanankamaran mantsatsikun,
alliqllaqa musyantsikraqtsu imay, maychaw, imanaw kay patsapiq ñawpaman patsa kuyuy
kanqanta, musyanapaq kanmi kuwalitatibuwan kuwantitatibu mitudu nishqankuna, kay
mantsakaykunata uchuktsaatsinapaq patsa kuyuykaptin, imanawmi tsay mana kananpaq
pushaqkuna markantsikchaw uchukyaananpaq uryayanman.
Tsay mana alli patsa kuyuy rikaanapaq tsay hatun wayikuna sharitsiychaw kikin
Hangas distritunchawmi rurakashqa, kay mana alli kayninta indisi mituduwanmi
rurakashqa Benedettiwan V. Petrini runakunapa yachay ashipakuyninwanmi. Tsaypaq
kartugrahuwiyata rurakarqan suna urbanachaw WGS84, tsaypaq chunka huk
paramitrukunata rurarqan shumaq aplikayaananpaq, tsay SIGpa shumaq maapakunata
rurayaananpaq, tsay 21,6% llapan wayikunapita A laayaman kan, kaypaqa ichikllam
mantsaynin kan, 39,0% B kaq laayachaw tarikan, kaypaqa alliran mantsaynin kan, 34,9%
C kaq laayachaw tarikan, kaypaqa hatunnam mantsaynin kan, 4,5% D kaq laayachaw
tarikan, kaykaqchawqa allaapa atskanam mantsaynin kapun. Tsay llapan mantsaypawan
patsa kinraypa hatunyayninta rikaykurninqa tsay llapan kanaq 0,32 gr, tsaypiq 112
wayikunachaw (38,4%) yarqurqan, llapan hiqayaanaq 180 wayikuna, (61,6%) mana
huchushpa, imallanllam ichik dañukunallawanmi. Llapan dañukuna kanaq chusku mitru
kuchuyuq wayi rurashqanchawmi. Kanan tsaynaw yapay huk patsa kuyuy shamuptinqa
ikunumikupa mana alli kayninkuna S/.54 437, 440.00 kamam chanman.
Pushaq shimikuna: patsa kuyuy; tsuqi patsapa kuyuyninpa mantsaynin; aykaman tsay
mantsaynin chan; imanaw dañukunapa kanqankuna.

INTRODUCCIÓN
El distrito de Jangas se encuentra ubicado en la provincia de Huaraz, Región Áncash,
en el ámbito del Callejón de Huaylas y, según los antecedentes históricos, corresponde
a una zona de alta sismicidad, tal como lo establece el Ministerio de Vivienda, Cons-
trucción y Saneamiento (2006), la Norma E-030, Mapa de Zonificación Sísmica (Zona
3) y que en el año de 1970 fue totalmente destruida, con aproximadamente 75,000
víctimas a lo largo del Callejón de Huaylas; por lo que es latente el riesgo de ocurrencia
de un evento sísmico igual o superior. Por otro lado, el crecimiento descontrolado y sin
planificación de la zona urbana del distrito de Jangas, sin criterios antisísmicos, falta de
control en las construcciones nuevas, mantenimiento deficiente en las construcciones
existentes hacen que la vulnerabilidad física sea elevada, la mayoría de las viviendas y
la infraestructura de servicio social se construyen con nula o baja calidad de diseño

58 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X


Determinación de la vulnerabilidad sísmica en las edificaciones

y materiales locales, sin una adecuada asesoría técnica y limitándose en la mayoría de


casos a contratar mano de obra no calificada.
La investigación se realizó en la zona urbana del distrito de Jangas, teniendo como ob-
jeto de estudio o análisis las edificaciones existentes para determinar la vulnerabilidad
sísmica, empleando el método del Índice de Vulnerabilidad de Benedetti y Petrini, tal
como establece Chavarria (2001), los cuales fueron plasmados en mapas temáticos que
permitieron la identificación de los diferentes grados de vulnerabilidad, de acuerdo a
la Dirección Nacional de Prevención DIAPRE – Unidad de Estudios y Evaluación de
Riesgos - UEER (2006), utilizando el sistema de información geográfica. Debido a
que el área de estudio se encuentra en una zona eminentemente sísmica y que hasta la
actualidad no se ha registrado eventos sísmicos de gran magnitud, el presente trabajo
contribuirá a la prevención, teniendo en cuenta los índices de vulnerabilidad sísmica, el
cálculo del índice de daños, pérdidas económicas y su posterior procesamiento con la
tecnología SIG, luego servirán de instrumentos de gestión al Gobierno Local de Jangas
y a la población en general.

MATERIALES Y MÉTODOS
Investigación descriptiva, no experimental y transversal, cuyas unidades de estudio
fueron las viviendas ubicadas en el ámbito de la zona urbana del distrito de Jangas,
Provincia de Huaraz, Región Áncash, cuyas coordenadas de referencia de la Plaza
de Armas en el datum WGS84 son: E: 216,958.37, N: 8´959,812.01 y una altitud de
2,808.00 msnm.
Para la recolección de datos se utilizaron libretas de campo, fichas de vulnerabilidad,
imagen satelital de la zona de estudio y el plano catastral preliminar de la zona urbana,
los cuales fueron georreferenciados y homogenizados en el datum correspondiente.
El proceso metodológico, adaptado de Castro (2011) y Olarte (2002), consistió en el
diagnóstico preliminar del distrito de Jangas, generación de la cartografía de la zona
urbana del Distrito de Jangas, aplicación del formulario de vulnerabilidad, cálculo del
índice de vulnerabilidad, elaboración de mapas temáticos y el cálculo del índice de
daños y pérdidas económicas.

RESULTADOS
El distrito de Jangas tiene una extensión de 62,33 Km2 y perímetro de 38,44 Km.
Según el INEI, Censos Nacionales 2007 XI de Población y VI de Vivienda, la pobla-
ción del Distrito de Jangas es de 4,403 habitantes; cuenta con los siguientes servicios
básicos: agua potable, desagüe y electricidad. Su clima es propio de la sierra del Perú,
con una temperatura anual de 11° a 22°C y una precipitación anual de 550 mm. a 900
mm. En la zona urbana predomina el tipo de suelo GM, con un contenido de grava de
53,23%, arena de 33% y finos de 13,77%, siendo la presión admisible del terreno de
1,85 Kg/cm2 (capacidad portante alta).
Para la delimitación de la zona de trabajo y el establecimiento de Manzanas: A, B, C, D,
E, F y G se tuvo en cuenta el Plano Catastral elaborado por COFOPRI en el año 2004,
el levantamiento del plano catastral ejecutado por la Municipalidad Distrital de Jangas
el año 2013, la delimitación preliminar de la Zona Urbana de Jangas realizada por el
INEI, el levantamiento de datos con GPS e imágenes satelitales de Google Earth.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X 59


Tito Tinoco, Pedro Colonia y Pedro Tinoco

Teniendo en cuenta la cartografía de la zona urbana del distrito de Jangas y las fichas de
encuesta (formulario de vulnerabilidad), adaptado de Chavarria (2001), se analizaron
292 viviendas y se obtuvo el siguiente resultado:

Tabla 1. Número de viviendas por parámetro y clases


N° N° Viviendas por Clase
Descripción
Parámetro A B C D
1 Organización del sistema resistente 41 126 112 13
2 Calidad del sistema resistente 42 125 112 13
3 Resistencia convencional 63 118 98 13
4 Posición del edificio y cimentación 179 96 16 1
5 Diafragmas horizontales 140 31 107 14
6 Configuración en planta 64 78 106 44
7 Configuración en elevación 252 27 0 13
8 Distancia máxima entre los muros 79 158 36 19
9 Tipo de cubierta 139 39 92 22
10 Elementos no estructurales 137 21 110 24
11 Estado de conservación 139 35 105 13

Para calcular el índice de vulnerabilidad se elaboró once mapas temáticos que corres-
ponden a cada uno de los parámetros estudiados y asignando rangos para el índice de
vulnerabilidad se obtuvo el mapa de índice de vulnerabilidad.

Figura 1. Índice de vulnerabilidad

60 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X


Determinación de la vulnerabilidad sísmica en las edificaciones

Tabla 2. Índice de vulnerabilidad

CLASE RANGO Iv VULNERABILIDAD N° VIVIENDAS %


A 8,80 - 37,5 BAJA 63 21,6%
B 37,51 - 81,3 MEDIA 114 39,0%
C 81,31 - 165,0 ALTA 102 34,9%
D 165,01 - 340,0 MUY ALTA 13 4,5%
TOTAL 292 100.0%

El daño es expresado en una escala normalizada de 0<d<1, teniendo como referencia a


Chavarria (2001), y representa el costo necesario para recuperar la condición inicial re-
ferido al valor de la vivienda. Valores altos de «d» (0,8-1,0) se consideraron equivalentes
al colapso total del edificio. Los cálculos se realizaron para aceleraciones horizontales
de 0,10 gr., 0,32 gr. y 0,40 gr., los resultados se observan en el siguiente cuadro:

Tabla 3. Índice de vulnerabilidad normalizado

Iv Normalizado Id (a=0,10 gr) Id (a=0,32 gr.) Id (a=0,40 gr.)


100 0,74 2,63 3,32
90 0,63 2,32 2,93
80 0,54 2,03 2,57
70 0,45 1,75 2,22
60 0,38 1,51 1,92
50 0,31 1,30 1,66
40 0,25 1,10 1,40
30 0,20 0,92 1,19
20 0,16 0,77 1,00
10 0,12 0,65 0,84
0 0,09 0,55 0,71

Figura 2. Índice de daños

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X 61


Tito Tinoco, Pedro Colonia y Pedro Tinoco

Los cálculos de las pérdidas económicas se realizaron para cada vivienda, teniendo en
cuenta el daño producido por la aceleración de la horizontal de 0.32 gr. y el costo de
construcción de las viviendas de adobe y material noble, siendo para el primer caso
de S/.5’723,365.00 y para el segundo caso S/.48’714,075.00, haciendo un costo total de
S/.
54’437,440.00.

Tabla 4. Pérdidas económicas por manzana


MANZANA ADOBE (S/.) LADRILLO (S/.) COSTO PARCIAL (S/.)
A 900,475.00 3’935,225.00 4’835,700.00
B 706,660.00 13’203,350.00 13’910,010.00
C 644,000.00 9’007,225.00 9’651,225.00
D 1,793,500.00 6’884,300.00 8’677,800.00
E 642,395.00 4’296,025.00 4’938,420.00
F 608,335.00 1’354,250.00 1’962,585.00
G 428,000.00 10’033,700.00 10,461,700.00
TOTAL 5’723,365.00 48’714,075.00 54’437,440.00

DISCUSIÓN
De acuerdo al índice de vulnerabilidad calculado, el 4,5% de las viviendas presenta
una vulnerabilidad muy alta, debido a que no cumplen con el Reglamento Nacional de
Edificaciones, Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (2006), es decir,
no presentan vigas y columnas de amarre, son viviendas de adobe con una antigüedad
mayor de 30 años, que se encuentran en desuso, pero continúan siendo habitadas. Por
otro lado, presentan irregularidades en planta y elevación, ubicadas en terrenos con
pendientes muy altas, no presentan planos de construcción y fueron ejecutadas por
personas empíricas, sin dirección técnica.

Figura 3. Vivienda de adobe en desuso

62 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X


Determinación de la vulnerabilidad sísmica en las edificaciones

El 34,9% de las viviendas presenta una vulnerabilidad alta, es decir, algunas caracte-
rísticas mencionadas en el Reglamento Nacional de Edificaciones. Son viviendas que
no presentan vigas y columnas de amarre, que se encuentran distribuidas a lo largo de
la zona urbana, son de adobe fabricado en forma artesanal, no son de buena calidad y
su construcción se ha realizado sin la presencia de mano de obra calificada, presentan
irregularidades en planta y elevación, se ubican en terrenos con pendiente alta, no tie-
nen planos de construcción.

Figura 4. Vivienda que no presenta vigas y columnas de amarre

El 39,0% de las viviendas se encuentra clasificado en vulnerabilidad media, cumplen


con algunas características del Reglamento Nacional de Edificaciones, Ministerio de
Vivienda, Construcción y Saneamiento (2006), presentan vigas y columnas de amarre
con ciertas deficiencias, son de material noble y han sido construidas sin dirección
técnica, con ladrillos artesanales que no cumplen con la resistencia técnica establecida,
presentan algunas irregularidades en planta y elevación, con diafragmas horizontales y
son viviendas con una antigüedad mayor a 10 años.

Figura 5. Mampostería con ladrillo artesanal, mortero de espesor no constante

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X 63


Tito Tinoco, Pedro Colonia y Pedro Tinoco

El 21,6% de las viviendas presenta vulnerabilidad baja, tienen vigas y columnas de


amarre en toda la construcción de la vivienda y son de material noble, con ladrillos
procedentes de las fábricas de la ciudad de Lima, cumplen con las normas establecidas
por el Reglamento Nacional de Edificaciones, Ministerio de Vivienda, Construcción y
Saneamiento (2006), Norma E070 y han sido construidas bajo dirección técnica, pre-
sentan planos de construcción, distribución regular en planta y elevación, se encuen-
tran construidas en terrenos con pendiente baja, presentan diafragmas horizontales.
En este rango de vulnerabilidad se encuentra la mayoría de las nuevas construcciones
de material noble, con una antigüedad de 0 a 5 años y las infraestructuras de servicio
público como el local de la Municipalidad, el Mercado de abastos, la Iglesia Católica,
el Puesto de Salud, la Institución Educativa Virgen de las Mercedes, entre otras.

Figura 6. Iglesia de Jangas y Municipalidad Distrital

En base al estudio realizado por Alva y Castillo (1993), para la zona de estudio se tiene
el valor de la aceleración horizontal a=0,32 gr.; con este valor y tomando en cuenta
otras aceleraciones como 0,10 gr. y 0,40 gr. se calcularon los índices de daños.
Teniendo en cuenta que valores mayores a 0,80 del índice de daños y considerando la
aceleración horizontal del terreno de 0,10 gr., se realizó una simulación y no se obtuvo
colapso de las viviendas de la zona urbana del distrito de Jangas, asegurando que todas
las viviendas seguirán en pie y prestando sus funciones. Se asume que los elementos
que mayores daños presentarían, serían los elementos no estructurales y la antigüedad
de construcción.
Para la aceleración horizontal del terreno de 0,40 gr., que es un sismo de muy alta
magnitud y no frecuente, los resultados son muy alarmantes, puesto que todas las
viviendas fallarían, trayendo consecuencias desastrosas.
Se ha realizado un análisis minucioso para la aceleración horizontal del terreno de 0,32
gr., cuyo valor es muy similar al evento que ocurrió el 31 de mayo de 1970, encon-

64 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X


Determinación de la vulnerabilidad sísmica en las edificaciones

trándose que 112 viviendas (38,4%) sufrirían el colapso total y 180 viviendas (61,6%)
seguirían en pie con algún daño estructural. Por otro lado, teniendo en cuenta los
costos de construcción por metro cuadrado tanto en adobe como en material noble se
ha calculado los daños económicos para las condiciones simuladas, encontrándose que
en el caso de las viviendas de adobe los daños económicos cuantificados ascenderían
a las suma de S/.5’723,365.00 y en el caso de las viviendas de material noble ascende-
rían a la suma de S/.48’714,075.00, haciendo un costo total de daños económicos de
S/.
54’437,440.00.

CONCLUSIONES
Los materiales que componen estructuralmente las edificaciones de la zona urbana del
distrito de Jangas son de dos tipos: materiales de construcción de adobe y de ladrillo;
en ambos casos han sido construidas sin la dirección técnica respectiva, a excepción
de algunas construcciones de servicio público como: la infraestructura de la Munici-
palidad, la Posta Médica, la institución educativa Virgen de las Mercedes, entre otras.
Del análisis realizado de los once parámetros y el cálculo del índice de vulnerabilidad
que plantea la metodología utilizada en el presente trabajo nos muestra que el 21,6%
de las viviendas se encuentra en la clase A, con una vulnerabilidad baja; el 39,0% en la
clase B, con una vulnerabilidad media, el 34,9% en la clase C, con una vulnerabilidad
alta y el 4,5% se encuentra en la clase D, con una vulnerabilidad muy alta.
Teniendo en cuenta el índice de vulnerabilidad y una aceleración horizontal del terreno
de 0,32 gr., se tiene que 112 viviendas (38,4%) sufrirían el colapso total y 180 viviendas
(61,6%) seguirían en pie con algún daño estructural.
De acuerdo al índice de daño calculado y teniendo en cuenta el precio por metro cua-
drado de construcción, si ocurriera un sismo con las características descritas, los daños
económicos ascenderían a la suma de S/.54’437,440.00.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Alva, Jorge y Castillo, Jorge. 2014. Peligro sísmico en el Perú. <http://www.cismid.uni.edu.
pe/descargas/redacis/redacis15_a.pdf> [Consulta: 20-02-2014].
Castro, Cristian. 2011. Diagnóstico de la construcción en Ayacucho. Ayacucho: Colegio de
Ingenieros del Perú, Consejo Departamental. Capítulo de Ingeniería Civil.
Chavarría, Daniel, y Gómez, Daniel. 2001. Estudio de Vulnerabilidad en Viviendas de 1 y 2
pisos del Barrio Cuarto de Legua en el Cono Cañaveralejo. Tesis Doctoral. Cali: Univer-
sidad del Valle de Santiago de Cali.
Dirección Nacional de Prevención DINAPRE. 2006. Manual Básico para la Estimación
del Riesgo. Lima: Instituto Nacional de Defensa Civil del Perú (INDECI).
Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. 2006. Reglamento Nacional de Edi-
ficaciones. Lima: MVCS.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X 65


Tito Tinoco, Pedro Colonia y Pedro Tinoco

Olarte, Jorge. 2002. Evaluación de la Vulnerabilidad Sísmica de Áreas Urbano Marginales.


Lima: Universidad Nacional de Ingeniería.

Fecha de recepción: 11 de marzo de 2015


Fecha de aceptación: 01 de junio de 2015

Correspondencia
Tito Tinoco Meyhuay
ttinoco2409@hotmail.com

66 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 57-66. ISSN 2070-836X


Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74
ISSN 2070-836X

Resistencias y costos unitarios de concretos fabricados con


cementos utilizados en Huaraz, con agregados de la cantera
Tacllán, y topex-concreto listo, Huaraz

Resistances and unit costs of concretes manufactured with cements used in


Huaraz, with aggregates quarry Tacllán, and topex-concrete ready, Huaraz

Víctor Villegas Zamora1 y Miguel Corrales Picardo1

RESUMEN
La presente investigación ha tenido por objeto determinar y seleccionar la marca de
cemento: Sol, Quisqueya, Inka empleando agregados de la cantera Tacllán, para la fa-
bricación de concreto y topex-concreto listo; con lo cual busca lograr mayor resistencia
a la compresión y optimizar los costos unitarios de fabricación en Huaraz.
Para el efecto, obtenidos los agregados de la cantera, se determinaron sus características
físicas y empleando el método del Instituto Americano del Concreto, se ha realizado el
diseño de mezclas de concreto con relación agua-cemento, para asentamiento entre 3''
a 4''; para resistencias a compresión de 21 y 28 Mpa se elaboraron y ensayaron brique-
tas de concreto en la máquina a compresión uniaxial, calculándose las resistencias. Los
costos unitarios se determinaron en base a la cantidad de materiales requeridos por yd3
de concreto y precios de mercado. Se determinó que, para concretos diseñados para
21 y 28 Mpa, con cemento Quisqueya se ha logrado resistencias de 41.48 y 42.42 Mpa
y costos unitarios de 190.19 y 210.58 nuevos soles, respectivamente. Se reporta que,
empleando cemento marca Quisqueya en la fabricación de concretos, se logra mayores
resistencias y menores costos unitarios para resistencias de diseño 21 y 28 Mpa.
Palabras clave: concreto; agregados; cemento; resistencia; compresión; briquetas;
costos.

ABSTRACT
The present research have to object determine the brand of cement: sun, quisqueya,
Inca and using quarry aggregates Tacllán for the manufacture of concrete and con-
crete topex-ready; it is reached greater strength compressive and costs units manufac-
turing in Huaraz.
Obtained aggregates quarry, were determined their characteristics physical, using the
method of the American Concrete Institute, was the design mix concrete with relation
water-cement ratio, for settlement between 3'' to 4''; for strengths compressive of 21
and 28 Mpa. Are developed and tested briquettes of concrete in machine uniaxial com-
pression, calculating resistances. The costs units were determined based on the amount
of materials required by yd3 of concrete and market prices. It was determined that, for
concretes designed for 21 and 28 Mpa, with cement quisqueya managed resistances

Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo. Huaraz, Perú.


1

67
Víctor Villegas y Miguel Corrales

of 41.48 and 42.42 Mpa, and costs units of 190.19 and 210.58 new suns, respectively.
It is reported that using cement mark quisqueya in manufacturing concrete, they are
achieved higher strength and lower unit costs; to resistances of design 21 and 28 Mpa.
Keywords: concrete; aggregates; cement; resistances; compression; briquettes; costs.

ICHIKLLACHAW
Waras markachaw, kunstruksiyun urya ruraykunachaw kunkritu rurashqakunam yaykun;
Takllan kantirapa yapayninkunam, hina yaykun llutaypa kay laaya simintukuna: Inti,
Qishqiya Inkawan Yaku, Tupix (kunkritu rurashqa); imatapis mana maakur kay laaya
simintukuna imanawmi tinkun alliq chukruq kaayiyninchawwan hukllaylla chanintsay
rurayninchawwan.
Tsay kaayiynintawan kunkritupa chanintsaynintam musyapakushqa, tsaypaq Institutu
amirikanu mituduwanmi rurakashqa llapan alli risistinsiyankunata kaayinapaq 21wan
28 Mpa nishqanwan. Tsaypitanam Intiwan Qishqiya Inkawan Tupix nishqanta
yakuta yaparkur ruraykunata rurakashqa. Tsaypitanam Brikayta maakinachaw
uniyaksiyal kargachaw rurapaayarqan chukruyninta kaayinanpaq, tsaynam llapan
chanintsayninta hurqayarqan ayka matiryalkuna tsay kunkritunchaw yaykunqanta. Qipa
ushayninchawnam kuntratasiyunta ushayninta rurayarqan, tsay kanaq Qishqiya simintu
kunkrituchaw, maa tsaywan alli yarqunaq, tsayraykurnin 21wan 28 Mpa nishqanpaq
disiñu rurayninchaw awqaqashqa, hinaman hukllayllaman chaninpis uchukyarqan.
Pushaq shimikuna: kunkritu; yapayninkuna; simintu; chukru tsayraynin; kaayiynin;
brikitakunapa chaninkuna.

INTRODUCCIÓN
En Huaraz, en la construcción de diversas obras se emplea concretos fabricados con
agregados de la cantera Tacllán y en forma indiscriminada cementos de las marcas: Sol,
Quisqueya e Inka y agua, y topex (concreto listo); sin tener en cuenta que la marca de
cemento utilizado repercute en la resistencia a la compresión y en los costos unitarios
de fabricación.
En la fabricación de concreto se emplea materiales en las mismas proporciones de
peso y relaciones agua/cemento, resultantes del diseño por el método del Instituto
Americano del Concreto (ACI) para una determinada resistencia a la compresión, a
excepción del topex que es un concreto preparado para una resistencia determinada,
teniendo solo que agregarse agua de acuerdo a la especificación del fabricante.
Los profesionales y técnicos dedicados a la industria de la construcción o ejecución de
obras donde se emplea concreto no disponen de la información, que diga con cual de
los cementos que se fabrica concretos se alcanza mayor resistencia a la compresión y
a qué costos unitarios.
Se ha estudiado concretos para resistencias a la compresión de 21 y 28 Mpa y sus
costos unitarios de fabricación, teniendo en cuenta el diseño de mezclas de agregados
finos y gruesos (Pasquel, 1996) y la resistencia a compresión requerida según las Nor-
mas Técnicas Peruanas (NTP).

68 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74. ISSN 2070-836X


Resistencias y costos unitarios de concretos fabricados con cementos

La resistencia se ha determinado mediante ensayos de briquetas de concretos (ASTM


C-172) usando la máquina de compresión uniaxial a través de la cual se aplica carga
hasta que colapsan, con lo cual se calcula la resistencia a la compresión (ASTM C-39).
Los costos unitarios se han determinado teniendo en cuenta los materiales requeridos
por yd3 de concreto y precios del mercado.
Determinada la influencia de la marca de cemento en la resistencia a la compresión del
concreto y su costo de fabricación, se elige la marca de cemento con la que se obtiene
mayor resistencia y los menores costos unitarios.
El estudio tiene relevancia en Huaraz y zonas cercanas, pues involucra a todos los
agentes dedicados a la construcción de obras en las que se emplea concreto.
Los resultados obtenidos contribuyen a mejorar los aspectos técnicos y económicos
en la ejecución de obras en las que se emplea concreto, repercutiendo en el desarrollo
local, regional y nacional.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio se inicia con la obtención de agregados de la cantera Tacllán, determinán-


dose en laboratorio las características físicas tanto del agregado grueso con el tamaño
máximo de ¾'', así como del agregado fino, con lo cual se realiza el diseño de mezclas
de concreto empleando relación agua cemento para un asentamiento entre 3'' a 4'';
para las resistencias a la compresión más usadas en la construcción de estructuras de
concreto: F´c = 21 Mpa y F´c = 28 Mpa.
Obtenidos los diseños de mezclas, se fabricaron y elaboran briquetas de concreto em-
pleando cementos: Sol, Quisqueya e Inka y el topex-concreto listo, con medidas y
procedimientos estandarizados de acuerdo a las normas, con altura H = 12'' y diámetro
D = 6'', con una relación de esbeltez de H/D = 2. Se realizó el curado de las briquetas
por un periodo de 7 días después de ser desencofradas a las 24 horas.
Las briquetas de concreto se ensayaron en la máquina de compresión uniaxial a los 14,
21 y 28 días, midiéndose la carga axial que soporta cada una de ellas.
Determinada la carga axial que soportan las briquetas de concreto se calcularon las
resistencias a la compresión mediante la expresión:
P
F 'c =
A
Donde:
F´c = Resistencia a la compresión del concreto
P = Carga que soporta la briqueta de concreto
A = Área de la sección transversal de la briqueta de concreto

La población la constituyen todas las briquetas de concreto fabricadas, según se detalla:


Por cada resistencia a la compresión de diseño: F’c = 21 Mpa y F’c = 28 Mpa (factor
2); por cada tipo de cemento: Sol, Quisqueya e Inka y el topex (factor 4); por cada pe-
riodo de ensayo: 14, 21 y 28 días (factor 3) y número de briquetas por ensayo (factor
3). Hacen un total de: (2) x (4) x (3) x (3) = 72 briquetas.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74. ISSN 2070-836X 69


Víctor Villegas y Miguel Corrales

La unidad de análisis y muestra está constituida por la misma población.


Los costos unitarios se determinaron en base a la cantidad de materiales que se requie-
re por Yd3 de concreto, obtenidos del diseño de mezclas y los precios promedio del
mercado.
En cuanto a los insumos para la investigación se utilizó los siguientes materiales:
Cemento Sol. Es un cemento Portland Normal Tipo I, se emplea en la fabricación
de concretos que no requieren de propiedades especiales, cumple los requisitos de las
NTP 334.039 y Norma Técnica Americana ASTM C 150.
Cemento Quisqueya. Es un cemento Portland, se emplea en la fabricación de concre-
tos que no requieren de propiedades especiales, cumple los requisitos de las NTP 334-
090 y Norma Técnica Americana ASTM C-595.
Cemento Inka. Es un cemento Portland Normal Tipo I, se emplea en la fabricación de
concretos que no requieren de propiedades especiales, cumple con los requisitos de las
NTP 334.039 y Norma ASTM C 150.
Topex (concreto listo). Es una mezcla seca de arena gruesa, piedra y cemento (concre-
to premezclado), listo para agregarle la cantidad especificada por el fabricante.
Agregados. Materiales inertes divididos en finos y gruesos, sus características influyen
en la resistencia del concreto (Pasquel, 1996).
Agua Potable. Utilizada para la hidratación del cemento y el desarrollo de resistencia
del concreto, no debe contener sustancias dañinas (ITINTEC-NTP 339.088).
Concreto. Producto artificial resultante de la mezcla de cemento, agregados (fino y
grueso) y agua, cuyas proporciones están en función de la resistencia a la compresión
requerida (Rivva, 2000).

RESULTADOS
La cantera Tacllán, está ubicada al lado sur de la ciudad de Huaraz, distrito de Huaraz,
provincia de Huaraz, departamento de Áncash. La explotación de la cantera se realiza
a tajo abierto, según se observa en las vistas panorámicas en las figuras 1 y 2.

Figura 1. Vista panorámica de la cantera Tacllán en el cauce del río Santa

70 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74. ISSN 2070-836X


Resistencias y costos unitarios de concretos fabricados con cementos

Figura 2. Vista panorámica de la cantera Tacllán en el cauce del río Santa

Las características físicas de los agregados son observados en la tabla 1.

Tabla 1. Características físicas de los agregados


Contenido Módulo Pesos Unitarios
Tipo Absorción Peso
Humedad de (Lb/yd3)
de Agregado (%) Específico
(%) Fineza Suelto Compactado
Arena de río 3,08 2,43 2,59 3,00 2836 3079
Canto Rodado 0,58 0,76 2,66 7,56 2252 2600

Los diseños de mezclas de concreto son observados en la tabla 2.

Tabla 2. Diseños de mezclas para las resistencias: F´c = 21 Mpa y 28 Mpa


Tipo de PROPORCIONES
Resistencia Tipo de Materiales por
Relación Agregado
de Diseño Agregado yd3 de concreto
A/C Grueso
F´C ( Mpa) Fino (Lb) Peso Volumen
Tam. Máx. ¾»
Cemento: 628 1,00 1,00
21 0,55 Arena de río Canto rodado Arena: 1382 2,20 1,20
Piedra: 1570 2,50 1,20
Agua: 339 0,55 22,90 L/bol
Cemento: 759 1,00 1,00

28 0,46 Arena de río Canto rodado Arena: 1467 1,90 1,70


Piedra: 1570 2,10 2,30
Agua: 339 0,46 19,00L/bol

Las briquetas de concreto cilíndricas, se han fabricado con materiales resultantes de los
diseños de mezclas, empleando proporciones en peso; el curado se realizó utilizando
agua, según se observa en las figuras 3, 4 y 5.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74. ISSN 2070-836X 71


Víctor Villegas y Miguel Corrales

Figura 3. Fabricación de briquetas de concreto con cemento Sol

Figura 4. Fabricación de briquetas de concreto con cemento Quisqueya

Figura 5. Curado de briquetas de concreto con agua

El ensayo de briquetas de concreto se realizó en la máquina de compresión uniaxial,


determinándose la carga de rotura, lo cual se observa en la figura 6.

Figura 6. Ensayo de briquetas de concreto a la compresión

72 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74. ISSN 2070-836X


Resistencias y costos unitarios de concretos fabricados con cementos

Las resistencias de concretos fabricados con cementos y topex, curados 07 días con
agua y ensayados a los 28 días de edad, se observa en la tabla 3.

Tabla 3. Resistencias de concretos ensayados a los 28 días de edad


Resistencia de Relación Tipo Resistencia a los
Cemento
Diseño (Mpa) (A/C) Curado 28 días (Mpa)
Sol 21 0,55 Agua 32,843
28 0,46 Agua 38,870

Quisqueya 21 0,55 Agua 41,478


28 0,46 Agua 42,417

Inka 21 0,55 Agua 34,187


28 0,46 Agua 35,757

Topex 21 0,55 Agua 21,103


28 0,46 Agua --------

Los costos unitarios de materiales de los concretos fabricados con cementos y topex,
se observan en la tabla 4.

Tabla 4. Costos unitarios de materiales para fabricación de concretos


Resistencia de Diseño Marca de Cementos Costos unitarios de
(Mpa) utilizados y Topex Materiales (S/. / yd3)
21 Sol 198.55
Quisqueya 190.19
Inka 191.58
Topex 354.73

28 Sol 220.43
Quisqueya 210.58
Inka 212.97
Topex --------

DISCUSIÓN
Para un concreto cuya resistencia de diseño es de 21 Mpa, las resistencias a la com-
presión que se logran con el empleo de los diferentes cementos son: Quisqueya 41.48
Mpa; Sol 32.84 Mpa; Inka 34.19 Mpa y topex 21.10 Mpa, a los 28 días de edad.
Para un concreto cuya resistencia de diseño es de 28 Mpa, las resistencias a la com-
presión que se logran con el empleo de los diferentes cementos son: Quisqueya 42.42
Mpa; Sol 38.87 Mpa; Inka 35.76 Mpa, a los 28 días de edad.
Topex-Concreto listo, solo existe en el mercado para resistencia de diseño de
21Mpa, motivo por el cual no se muestra valores para resistencia 28 Mpa.
Para un concreto cuya resistencia de diseño es de 21 Mpa, los costos unitarios que se
determinaron con el empleo de los diferentes cementos son: Quisqueya 190.19; Sol
198.55; Inka 191.58 y topex 354.73 nuevos soles, respectivamente.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 67-74. ISSN 2070-836X 73


Víctor Villegas y Miguel Corrales

Para un concreto cuya resistencia de diseño es de 28 Mpa, los costos unitarios que se
determinaron con el empleo de los diferentes cementos son: Quisqueya 210.58; Sol
220.43; Inka 212.97 nuevos soles, respectivamente.
Para concretos cuyas resistencias de diseño son 21 y 28 Mpa, empleando cemento
Quisqueya se logra mayores resistencias.
Para concretos cuyas resistencias de diseño son 21 y 28 Mpa, empleando cemento
Quisqueya se logra menores costos unitarios.

CONCLUSIONES
Los agregados fino y grueso tienen: humedad, absorción, pesos unitarios sueltos y
compactados diferentes, y pesos específicos similares.
En el concreto para resistencias de diseño 21 Mpa y 28 Mpa, las mayores resistencias a
la compresión se logran empleando en su fabricación cemento Quisqueya.
En el concreto para resistencias de diseño 21 Mpa y 28 Mpa, los menores costos unita-
rios de materiales para su fabricación se logran empleando cemento Quisqueya.

AGRADECIMIENTOS
A la Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo», en particular a la Facultad
de Ingeniería Civil, por apoyarnos en nuestro perfeccionamiento permanente y así
contribuir al desarrollo del país; en nuestro corazón hay sentimientos de gratitud a
quienes laboran en ella, es aquí donde existen personas nobles, con valores morales,
éticos y humanistas; dispuestas a brindar apoyo en forma desinteresada.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ITINTEC-NTP 339.088. Límites permisibles de sustancias perjudiciales para el agua de mezcla
y curado del concreto.
Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. 2009. Reglamento Nacional de
Edificaciones. Norma Técnica Peruana E 070. Estructuras de Concreto.
Norma ASTM C-150: Requisitos de los Cementos Pórtland en el Perú.
Norma ASTM C-172: Requisitos para la elaboración de briquetas de concreto.
Norma ASTM C-39. Requisitos para determinar la resistencia a la compresión del concreto.
Pasquel, Enrique. 1998. Tópicos de Tecnología del Concreto. 2da. ed. Lima: Colegio de
Ingenieros del Perú - Consejo Nacional.
Rivva, Enrique. 2000. Naturaleza y Materiales del Concreto, Perú. Capítulo Peruano del
Instituto Americano del Concreto (ACI).

Fecha de recepción: 10 de febrero de 2015


Fecha de aceptación: 22 de mayo de 2015

Correspondencia
Víctor Villegas Zamora
viza20@hotmail.com

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Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84
ISSN 2070-836X

Crecimiento económico, el multiplicador de comercio exterior de


Harrod y el super-multiplicador de Hicks: Perú 1990 TI – 2014 T II

Economic growth, foreign trade multiplier Harrod and Hicks super-multiplier:


Peru 1990 QI - 2014 Q II

Jorge Manrique Cáceres1 y Dévora Román Cruz1

RESUMEN
El trabajo analiza la influencia de las exportaciones sobre el crecimiento del PBI, asi-
mismo analiza su influencia indirecta sobre los otros componentes del gasto autóno-
mo. Como una ampliación del modelo de Harrod y del Supermultiplicador de Hicks, se
introduce la variable importaciones, con el propósito de comprobar que también es in-
fluenciada por el aumento de las exportaciones. El tratamiento de la data es economé-
trico, con la inclusión de modelos VAR y MCE. Los resultados obtenidos evidencian
una influencia directa e indirecta de las exportaciones en el crecimiento económico,
con lo que se confirma la hipótesis formulada.
Palabras clave: crecimiento económico; exportaciones; modelo de Harrod; super
multiplicador de Hicks.

ABSTRACT
This research analyze the contribution of exports to GDP growth, this paper also an-
alyze the indirect impacts of exports on the other components of autonomous spend-
ing. In addition, the imports variable is introduced as an extension of Harrod model
and Hicks’ super-multiplier to explain the indirect impacts of exports on imports.
The analysis is based on the estimation of vector autoregressions and error correction
models. The results make evident the direct and indirect contributions of exports to
GDP growth, this is consistent with the hypothesis of this paper.
Keywords: economic growth; exports; Harrod´model; Hicks’ super-multiplier.

ICHIKLLACHAW
Kay uryaqa yarpachatsikun ikspurtasiyun PBI miraynin nishqanpaqmi, hinaman riman
wakin kunpunintikuna imanawpam kikinkunalla qillayta ushayanqanpaqmi, Harrud
atskayaynintawan Hickspa hatun kaq atskayaynintawan, tsay ikspurtasiyunkunapaq
baryabli nishqanmi yaykun, imanawmi impurtasiyunpa atskayayninkuna mirayan. Kay
yarquyqa ikunumitrikum, kayman yaykun VARwan MCE nishqankunam. Kay ushay
yarquykunaqa ikspurtasiyunkunapa tinkuyninwan mana tinkuyninkunam, ikunumikupa
wiñayninchaw, tsaywanmi iputisis nishqan alli yarqushqa.
Pushaq shimikuna: ikunumikupa wiñaynin; impurtasiyunkuna; Harrudpa laayan;
Hickspa hatun kaq atskayaynin.

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

75
Jorge Manrique y Dévora Román

INTRODUCCIÓN
La búsqueda de las causas que han impulsado o frenado el crecimiento de las distintas
economías, así como regularidades en el mismo, ha sido objeto de atención para mu-
chos estudiosos en los últimos años. Aun cuando se ha obtenido resultados diversos,
en algunos casos contradictorios, se ha encontrado evidencias de relaciones econó-
micas directas y positivas entre las exportaciones y el crecimiento económico (Chow,
1986; Mesa, 1994; Sentsho, 2000; Crespo-Cuaresma y Wöez, 2000 y YifuLin y Yong-
Jun, 2002, entre otros, citados por Manalich, 2007).
… La integración a los mercados internacionales ha sido un objetivo permanente de
los países, desde los años 60. A partir de este periodo se han acentuado los estudios
sobre el tema y el interés se ha centrado en conocer cuál ha sido la influencia de las ex-
portaciones sobre el crecimiento económico en los países con economías de mercado
emergente (EME) o en vías de desarrollo, con particular énfasis en los análisis de índole
empírica, en apoyo a los hacedores de política y orientadores de estrategias, para reducir
desequilibrios económicos y acelerar el crecimiento… (Manalich, 2007: 2)
En el Perú todavía carecemos de suficientes estudios y análisis sobre el papel de las
exportaciones sobre el crecimiento del Producto Bruto Interno y sobre todo medir su
efecto multiplicador sobre el gasto autónomo, compuesto por el consumo privado y el
gasto del gobierno. En esencia, interesa responder a la siguiente pregunta:
¿De qué manera las exportaciones tienen un efecto directo sobre el crecimiento del
producto bruto interno y cómo, de manera indirecta, las exportaciones actúan sobre
el gasto autónomo y sobre las importaciones manteniendo su impulso multiplicador?
El propósito de este trabajo es participar en el debate teórico existente acerca de la po-
sible relación entre las exportaciones y el crecimiento del Producto Bruto Interno y su
influencia indirecta sobre gasto autónomo y las importaciones, y, en particular, probar
empíricamente la validez de la hipótesis del crecimiento inducido por las exportaciones
(CIE), así como realizar una breve revisión de la literatura empírica existente sobre el
tema; ello permitirá conocer enfoques sobre qué metodología utilizar para realizar el
análisis.
El crecimiento económico ha sido, desde hace mucho tiempo, motivo de preocupación
y estudio. Economistas como Smith (1776), Malthus (1789) y David Ricardo (1817)
se ocuparon de investigar la fuente del crecimiento. Los dos primeros enfatizaron en
el papel de la tierra como fuente de crecimiento, Gaviria (2005). David Ricardo enri-
queció el trabajo de Smith, pues aunque ambos veían el papel que el comercio exterior
tenía en el crecimiento, los entendían de forma diferente. Smith se apoyaba en las ex-
portaciones y Ricardo en las importaciones.
En el siglo XX, con la aparición de importantes industrias, la acumulación del capital
y las nuevas tecnologías pasaron a ser la fuente dominante en el desarrollo económi-
co, surgió el modelo neoclásico de crecimiento, en el cual la inversión ocupa un lugar
relevante. Se destacan en este período las teorías de Keynes (1936), Harrod (1939) y
Domar (1946).
Keynes2 (1936) con su trabajo «La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero»
y, más adelante, los modelos de Harrod (1939) y Domar (1946), que ampliaron y dieron
un enfoque dinámico a las ideas Keynesianas, marcaron el desarrollo posterior de la
teoría del crecimiento económico.

Keynes tiene un enfoque macroeconómico y presenta un modelo de corto plazo, para economía cerrada, en la
2

cual la economía está dirigida por la demanda (De la Rosa, 2006).

76 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X


Crecimiento económico en el Perú, 1990-2014

Entre los primeros en estudiar el vínculo entre el crecimiento económico y las expor-
taciones se encuentran Kaldor (1975), Verdoon (1980) y Hicks (1950). Kaldor, anali-
za la experiencia de un grupo de países desarrollados y concluye que el crecimiento
económico de los mismos se debe a un grupo de hechos estilizados (generalizaciones
empíricas), los cuales se conocen como las «leyes de Kaldor», mediante las cuales se
explica las diferencias en las tasas de incremento de las fases de crecimiento económico
de un país. Estas leyes asocian el crecimiento de la economía con la expansión de la
producción manufacturera.
En sus estudios, Kaldor (1975) comienza a defender la idea del crecimiento inducido
por la demanda y en su modelo de crecimiento inducido por las exportaciones com-
bina un «modelo de crecimiento liderado por la demanda» (DLG) con la condición de
equilibrio de la balanza de pagos.
El fundamento teórico de las ideas de Kaldor es el supermultiplicador de Hicks3 (1950):
en una economía abierta, el ingreso está determinado por el volumen de exportacio-
nes, las cuales vienen a representar el componente autónomo de la demanda; o sea
que, en el largo plazo4, la tasa de crecimiento del producto puede estar dirigida por el
crecimiento de la demanda autónoma, De la Rosa (2006). El Supermultiplicador de
Hicks refleja el efecto directo e indirecto que tiene el incremento de las exportaciones
sobre el crecimiento del producto (Hicks, 19505; De la Rosa, 2006).
Para demostrar la importancia de la demanda como determinante del crecimiento,
Thirlwall (2002) propone un sencillo modelo de crecimiento dirigido por las exporta-
ciones. La importancia de las exportaciones como componente de la demanda agrega-
da se debe a tres características:
En primer lugar, las exportaciones son el único componente de la demanda verdadera-
mente autónomo. La mayor parte del incremento del consumo y de la inversión dentro
del país depende a su vez del incremento del producto, mientras que las exportaciones
quedan determinadas desde fuera (Thirlwall, 2002).
Segundo, las exportaciones constituyen el único componente de la demanda que puede
pagar los requerimientos de las importaciones. Thirlwall (2002) señala que, si bien es
cierto que otros componentes de la demanda pueden dirigir el crecimiento (crecimiento
dirigido por el consumo, crecimiento dirigido por la inversión o crecimiento dirigido
por el gasto público), cada uno de estos componentes implica también un incremento
en la demanda por importaciones. Sin las ganancias de las exportaciones que puedan
pagar por el incremento en las importaciones producto de la expansión de la economía
ocasionada por la expansión de la demanda, el crecimiento se verá restringido. Thirlwall
(2002) afirma que las exportaciones son de gran importancia si el equilibrio en la cuenta
corriente de la balanza de pagos es un requisito en el largo plazo.
Lo que esto significa es que las exportaciones no solo tienen un efecto directo sobre la
demanda, sino también un efecto indirecto al permitir que los otros componentes de
la demanda aumenten más rápido de lo que aumentarían de otra forma.
El tercer aspecto por el cual las exportaciones son importantes es que permiten el
incremento de las importaciones. Al favorecer el incremento de las importaciones, la
3
Se le llama «Supermultiplicador» de Hicks al efecto combinado del crecimiento de las exportaciones y del otro
gasto autónomo en el crecimiento del ingreso (Thirlwall, 1992, citado por De la Rosa, 2006).
4
El modelo Hicksiano se desarrolla en el contexto del largo plazo, a diferencia del modelo Keynesiano utilizado
tradicionalmente para explicar el efecto que las fluctuaciones a corto plazo del ingreso y el empleo tienen sobre
el crecimiento económico (McCombie y Thirlwall, 1994).
5
Basado en Thirlwall (1992, citado por De la Rosa, 2006).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X 77


Jorge Manrique y Dévora Román

economía se vuelve más productiva, pues es posible obtener bienes de capital de mayor
tecnología que no se producen domésticamente. Este es un argumento basado en el
lado de la oferta a favor del crecimiento dirigido por las exportaciones.
Hasta hoy este debate continúa, y esta misma divergencia entre las posiciones existen-
tes acerca de la relación exportaciones-crecimiento económico ha llevado a la aparición
de numerosos estudios empíricos que intentan respaldar uno u otro punto de vista. En
el presente estudio intentaremos probar la validez para el Perú, del crecimiento induci-
do por las exportaciones (Jiménez, 2010).

Figura 1. Thirlwall (2002: 56)

Hipótesis
Las exportaciones tienen un efecto directo sobre el crecimiento del producto bruto
interno y, de manera indirecta, las exportaciones actúan sobre el gasto autónomo y las
importaciones, manteniendo su impulso multiplicador.

Formulación del Modelo

X +E X
αX α
E M 
E αM
Yt = Yt = ( X t , Et , M t ) Yt =      
k k  k  k 

 X   E t   ÿ 
Yt = α x  t  +α E   +αM  Mt +µ
 k   k   k  t
 

Donde:
Y = producto bruto interno; X = exportaciones
E = gasto autónomo; M = importaciones
k = Multiplicador de comercio exterior de Harrod (a partir de la propensión marginal a impor-
tar); αX, αE y αM= son las proporciones de las exportaciones, del gasto autónomo y de las impor-
taciones sobre el ingreso.
Yt =Tasa de crecimiento del PIB; X t =Tasa de crecimiento de las exportaciones; E t =Tasa de cre-

cimiento del gasto autónomo; M t =Tasa de crecimiento de las importaciones; μt=Perturbación
estocástica (considera todas las otras variables que influyen en el comportamiento del PIB).

MATERIALES Y MÉTODOS
En lo referente al tipo de investigación, esta es aplicada, descriptiva y correlacional, de
diseño no experimental y longitudinal. La población en estudio está constituida por las
variables macroeconómicas PIB, exportaciones, consumo privado, gasto del gobierno,
importaciones, en el periodo 1990 TI – 2014 TII. Los datos usados son de frecuen-

78 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X


Crecimiento económico en el Perú, 1990-2014

cia trimestral y abarcan el periodo comprendido desde 1990 al 2014 QII. Todas estas
series están expresadas en valores corrientes y se transformaron a valores constantes,
tomando como año base el 2007 y utilizando el deflactor implícito del PIB.
Esta información es tomada de fuentes secundarias, como el Instituto Nacional de
Estadística e Informática, Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Se recopiló
información estadística de reportes, memorias, boletines sobre las variables macro-
económicas en estudio. En el tratamiento metodológico se hace uso de la econometría
de series temporales, el análisis de no-estacionariedad, técnicas de cointegración sobre
modelos de vectores autorregresivos (VAR) y la modelización a través de mecanismos
de corrección de error (MCE), analizando por ultimo las relaciones de causalidad de
Granger y las funciones impulso-respuesta. Se usó el programa Eviews para el proce-
samiento de los datos.

RESULTADOS
Las series analizadas: producto bruto interno (PIB), exportaciones (X), gasto autó-
nomo (E) e importaciones (M), son de frecuencia trimestral, y abarcan el periodo
comprendido desde 1990 Q1 hasta 2014 Q2. Asimismo, dichas series están expresadas
en términos reales (a precios constantes de 2007); y, todas las series fueron desestacio-
nalizadas.6

Tabla1. Cálculo del Multiplicador de Comercio Exterior de Harrod (k)

Dependent Variable: M
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
C -7692.513 437.899 -17.56685 0.0000
PIB 0.334421 0.00620 53.87904 0.0000
R-squared 0.967989 Adjusted R-squared 0.9676
Durbin-Watson 0.970272 Prob (F-statistic) 0.0000

Partimos por el cálculo del multiplicador de comercio exterior de Harrod (k), defi-
nido como el inverso de la propensión marginal a importar.7 Los cálculos realizados
sugieren que k toma un valor de 2.990243. El multiplicador refleja el efecto directo e
indirecto del crecimiento de las exportaciones sobre el crecimiento del producto.
Las variables exportaciones, gasto autónomo e importaciones se dividieron entre el
multiplicador de Harrod, de acuerdo con el modelo especificado en el apartado ante-
rior.

1. Análisis de estacionariedad de las series


En el periodo de estudio, se ha determinado que las variables analizadas son todas no
estacionarias, es decir, son de orden I (1), pero son estacionarias en primeras diferen-
cias I (0). Esto es resultado de la aplicación de la prueba Raíz Unitaria de Dickey-Fuller
Aumentada.

Usando el procedimiento Census X12.


6

k=1/β, donde β es la propensión marginal a importar. β = 0.334421.


7

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X 79


Jorge Manrique y Dévora Román

Tabla 2. Estacionariedad de series


DICKEY-FULLER AUMENTADA (ADF)
Variable
Orden de Orden de
(en Estadístico-t Prob. Estadístico-t Prob.
Integración Integración
logaritmos)
En niveles* En primeras diferencias
PIB -3.046 0.126 I(1) -3.496 0.001 I(0)
X -1.343 0.871 I(1) -11.941 0 I(0)
E -1.753 0.719 I(1) -4.562 0 I(0)
M -2.54 0.309 I(1) -8.924 0 I(0)

Contraste de Cointegración de Engle y Granger (MacKinnon, 1999)


Dado que las series PIB, X, E y M resultaron ser integradas de orden I(1), se procedió
a analizar la presencia de cointegración entre dichas variables aplicando la metodología
de Engle y Granger en dos etapas8, para lo cual partimos de la especificación y estima-
ción de la siguiente relación de equilibrio a largo plazo.
X E M 
β 0 + β1   + β 2   + β3   + µt
Yt = (1)
 k t  k t  k t

Tabla 3. Contraste de Cointegración


Dependent Variable: PIB
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
C 2.304370 0.535409 4.303941 0.0000
X/k 0.090639 0.026571 3.411186 0.0010
E/k 0.789234 0.053796 14.67093 0.0000
M/k 0.030538 0.019940 1.531453 0.1091
T* 0.001628 0.000721 2.259738 0.0262
R-squared 0.997566 Adjusted R-squared 0.9974
Durbin-Watson 1.429907 Prob(F-statistic) 0.0000

Los resultados completos de la estimación se presentan en el cuadro. La relación esti-


mada a largo plazo queda establecida de la siguiente manera:
X E M 
Yt =
2.3044 + 0.0906   + 0.7892   + 0.0305   + 0.0016t (2)
k
 t k
 t  k t
R2=0.9975 DW=1.42
Considerando los resultados de la regresión expuestos, se realizaron las pruebas de
cointegración basándonos en los residuos con el fin de confirmar una posible relación
de largo plazo entre las variables del modelo. La condición de cointegración de Engle
y Granger, exige que los residuos de la regresión9 presenten un comportamiento esta-
cionario.
La regresión realizada con las variables de estudio, usando como variable dependiente
al PIB y como variables explicativas a las exportaciones, el gasto autónomo y las im-

La metodología de Engle y Granger en dos etapas consiste en construir los residuos a partir de una relación
8

funcional especificada y aplicar tests de raíz unitaria a dichos residuos para determinar si existe cointegración
(Primera Etapa). Si hay cointegración, se estima un Modelo de Corrección de Errores (Segunda Etapa).
Los residuos estimados de la regresión son: 
X E M 
9
µt =Yt − β 0 − β1   − β 2   − β3   − β 4t
 k t  k t  k t

80 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X


Crecimiento económico en el Perú, 1990-2014

portaciones, arrojó una serie de errores que fueron estacionales, es decir, cuyo orden
de integración fue cero.
Tabla 4. Residuos de la regresión
Dickey-Fuller aumentada en niveles, sin intercepto ni tendencia
Variable
Estadístico-t Prob. Orden de Integración
RESID 1 -7.352 0.000 I(0)

Por lo que se determinó que dichas variables estaban cointegradas.


Dado que las variables están cointegradas, entonces se puede utilizar los residuos de la
regresión de equilibrio para estimar el MCE.
Modelo de Corrección de Errores (MCE), para ligar el comportamiento a corto plazo
de las variables con el comportamiento a largo plazo de las mismas (Gujarati, 2010).
 ÿ   ÿ  ÿ 
Yt α1 
=
X  + α 2  E  + α3  M  + γ Yt −1 − β 0 − β1  X  − β 2  E  − β3  M   +ν t (3)
k  k  k    k t −1  k t −1  k t −1 
 t  t  t

Donde: γ es el coeficiente del mecanismo de corrección de errores.

Tabla 5. Correción de errores


Dependent Variable: DPIB
Variable Coefficient Std. Error t-Statistic Prob.
C 0.003498 0.001719 2.0347 0.0448
DX 0.042010 0.028556 1.8711 0.0947
DE 0.596992 0.066614 8.9619 0.0000
DM 0.051850 0.022515 2.3028 0.0235
RESID 1(-1) -0.633055 0.098825 -6.4058 0.0000
R-squared 0.581159 Adjusted R-squared 0.5629
DW 2.107207 Prob(F-statistic) 0.0000

Cabe destacar que en este modelo se trabaja con la tasa de crecimiento de las variables,
ya que la primera diferencia de los logaritmos de las variables es equivalente a la tasa de
crecimiento de las mismas. Al estimar el MCE, se obtiene el siguiente resultado:
 ÿ   ÿ  ÿ 

 X  + 0.5969   + 0.0519  M
E
0.0035 + 0.042 
Yt =  − 0.6331uˆt −1 (4)
k  k  k 
 t  t  t
R2=0.5629 DW=2.11

El coeficiente -0.63 es el mecanismo de corrección de errores, el cual presenta el signo


correcto (negativo) y es significativo. Ello revela que aunque en el largo plazo hay una
relación de equilibrio entre las variables del modelo de cointegración, en el corto plazo
se producen desequilibrios. El signo negativo actúa para corregir el desequilibrio en el
próximo periodo.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X 81


Jorge Manrique y Dévora Román

2. Análisis de Causalidad
Para complementar el análisis se realizó la prueba de Causalidad de Granger10 para el
grupo de variables de interés: PIB, X, E, M, con la finalidad de determinar si una va-
riable precede a la otra, dicha prueba se realizó incluyendo 10 rezagos de las variables.
De acuerdo a los resultados obtenidos, se determinó que la tasa de crecimiento de las
exportaciones () causa, en el sentido de Granger, a la tasa de crecimiento del PIB (), no
siendo así en la dirección contraria, confirmándose la relación de causalidad unilateral
de crecimiento de exportaciones a crecimiento del PIB.

Tabla 6. Relaciones de causalidad


Pairwise Granger Causality Tests
Null Hypothesis: Obs F-Statistic Prob
DX does not Granger Cause DPIB 87 2.37060 0.018
DPIB does not Granger Cause DX 1.71516 0.095
DE does not Granger Cause DPIB 87 3.10109 0.002
DPIB does not Granger Cause DE 4.78496 0.000
DM does not Granger Cause DPIB 87 1.99473 0.047
DPIB does not Granger Cause DM 2.70560 0.007

Del mismo modo se encontró que existe una relación de causalidad bilateral de creci-
miento del gasto autónomo ( E ) y crecimiento de las importaciones (M ) a crecimiento
del PIB.

Funciones Impulso Respuesta11


Para obtener las funciones de impulso respuesta construimos el modelo VAR y deriva-
mos las Funciones Impulso Respuesta.

Figura 2. Funciones de impulso respuesta

10
Consiste en comprobar que el comportamiento actual y pasado de una serie de tiempo «X» predice la conducta
de una serie de tiempo «Y».
11
Las funciones de impulso respuesta ilustran el efecto que tiene un shock aleatorio en una de las variables sobre el
resto de las variables del sistema.

82 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X


Crecimiento económico en el Perú, 1990-2014

Dado que el interés del presente trabajo recae sobre las variables Crecimiento Eco-
nómico y Exportaciones, se presentan los gráficos de respuesta de la variable ante un
impulso en las variables; asimismo se presenta la respuesta de las variables ante un
impulso en la variable, siendo el horizonte empleado de 40 periodos.
Un shock positivo de las exportaciones produce un aumento progresivo del PIB en
los periodos posteriores. Por su parte, un shock positivo del Gasto Autónomo sobre
el PIB induce un efecto inicialmente positivo, el cual se amortigua hasta desaparecer a
partir del periodo 20. De manera similar ocurre con un shock positivo de las importa-
ciones sobre el PIB, el cual produce un efecto inicialmente positivo que se amortigua
hasta desaparecer a partir del periodo 5.
Un shock positivo de las exportaciones tiene un efecto positivo sobre el PIB, sobre el
gasto autónomo y las importaciones.

DISCUSIÓN
Los resultados obtenidos en el estudio, apoyan la hipótesis teórica que sugiere que las
exportaciones tienen un efecto positivo sobre el crecimiento económico, las funciones
impulso-respuesta elaboradas muestran que dicho efecto es directo puesto que las ex-
portaciones son un componente de la demanda agregada, e indirecto, puesto que las
exportaciones inciden en los componentes del gasto autónomo, lo cual evidencia la
magnitud del multiplicador de Hicks.
Del mismo modo, se aporta evidencia empírica a favor del modelo de crecimiento
dirigido por las exportaciones (Thirlwall, 2002). Utilizando el análisis de cointegración
y de causalidad se encontró que existe una influencia directa de las exportaciones (con-
sideradas componente de la demanda verdaderamente autónomo) sobre el crecimiento
económico; asimismo se evidencia que las exportaciones influyen sobre los compo-
nentes del gasto autónomo (consumo privado y gasto de gobierno), lo cual a su vez
implica un incremento de las importaciones.

CONCLUSIONES
Los resultados obtenidos verifican la hipótesis de Crecimiento Inducido por las Ex-
portaciones (CIE) para el caso peruano: el aumento de las exportaciones constituye
uno de los factores que influye en el crecimiento económico.
Las exportaciones tienen influencia indirecta en el comportamiento del gasto autóno-
mo (compuesto por el consumo privado (CP) y los gastos del gobierno (G), los cuales
han sido agregados).
El comportamiento de las importaciones es inducido por el comportamiento de las
exportaciones (a mayor exportación mayor disponibilidad de divisas, baja el tipo de
cambio y consecuentemente crecen las importaciones).
El uso de técnicas de cointegración y el modelo de corrección de errores (MCE) para
un periodo de 98 trimestres, comprendido entre 1990 y 2014 Q2 permitieron verificar
la hipótesis planteada acerca de que las exportaciones tienen un efecto directo sobre el
PIB. A su vez, las exportaciones explican no solo los cambios en el corto plazo, sino
también el comportamiento del producto a largo plazo. El análisis de causalidad con-
firmó la hipótesis del CIE.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 75-84. ISSN 2070-836X 83


Jorge Manrique y Dévora Román

El análisis de las funciones impulso respuesta muestra el efecto directo del crecimiento
de las exportaciones sobre el crecimiento del PIB. Asimismo muestra que el crecimien-
to de las exportaciones tiene un efecto positivo en el crecimiento del gasto autónomo y
el crecimiento de las importaciones, por lo que también se evidencia su efecto indirec-
to sobre el crecimiento del PIB, ya que actúa sobre el resto de la demanda manteniendo
un impulso multiplicador.

AGRADECIMIENTOS
A los colegas del Doctorado en Economía de la UNMSM por sus valiosas sugerencias,
en especial al PhD. Manuel Uriarte por su paciencia en la revisión del presente trabajo.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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énfasis en las exportaciones manufactureras. Análisis Económico. Vol. XXI, N° 48,
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Mañalich, Isis. 2007. Exportaciones y Crecimiento Económico. Evidencia empírica para Cuba. La
Habana: Universidad de La Habana y Universidad de Oviedo.
Thirlwall, Anthony. 2002. The nature of Economic Growth: An alternative Framework for
understanding the performance of nations. Cheltenham, UK.

Fecha de recepción: 22 de enero de 2015


Fecha de aceptación: 05 de abril de 2015

Correspondencia
Jorge Manrique Cáceres
j.manrique.c@hotmail.com

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Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94
ISSN 2070-836X

Factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello uterino en


pacientes atendidas en los establecimientos de salud, de la provincia de
Huaraz, 2013

Risk factors for cervical cytological abnormalities in patients served in health


facilities of the province of Huaraz, 2013

Marcelo Arotoma Oré1, Olga Cayra Sahuanay1, Enid Arotoma Nuñez1,


Rosa Ríos Salinas1 y Ángel Mendoza López1

RESUMEN
Este estudio determina los factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello
uterino en pacientes atendidas en los establecimientos de salud: Hospital Víctor Ramos
Guardia, Centros de Salud: Huarupampa, Nicrupampa y Monterrey, de la Provincia
de Huaraz, 2013. Hipótesis de la investigación: Los factores de riesgo que presentan
las pacientes atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, in-
fluyen significativamente para la aparición de las anormalidades citológicas del cuello
uterino; en comparación con las mujeres que no presentaron dichos factores de riesgo.
Metodológicamente el estudio descriptivo, observacional, transversal y prospectivo;
epidemiológico de casos y controles. La muestra estuvo constituida por 65 mujeres
con anormalidades citológicas del cuello uterino (casos) y 65 sin anormalidades citoló-
gicas (controles). Los resultados fueron procesados en el Programa Estadístico SPSS
versión 20.0, y la prueba del Odds Ratio (O.R.) con intervalo de confianza al 95% y
un nivel de significación de 5% (p<0,05). Según esto las anormalidades citológicas de
cérvix identificadas fueron: 35,4% (23) ASCUS, LEI-BG: 27,7% (18), LEI-AG: 18,5%
(12) y PVH: 18,4% (12). Los factores de riesgo para anormalidades citológicas del
cuello uterino fueron: edad de inicio de vida sexual ≤ de 18 años, primer parto ≤ de
18 años, gran multípara ≥ de 5 partos, parejas sexuales ≥ de 2, sin estudio citológico y
exposición a método anticonceptivo oral ≥ 5 años.
Palabras clave: citología; histología; zona de transformación.

ABSTRACT
This research determines risk factors for cervical cytological abnormalities in patients
treated in health facilities: Victor Ramos Guardia Hospital, health centres: Huarupam-
pa, Nicrupampa and Monterrey in the province of Huaraz, 2013. Research hypothesis:
The risk factors presented by the patients treated at health facilities in the province of
Huaraz to significantly influence the development of cervical cytological abnormalities;
compared with women who did not have these risk factors: Descriptive, observational,
transversal study; epidemiological case-control; it shows 65 women with cervical cyto-
logical abnormalities (cases) and 65 without cytological abnormalities (controls). The
results were processed in the Statistical Program SPSS version 20.0, and proof Odds

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

85
Marcelo Arotoma, Olga Cayra, Enid Arotoma, Rosa Ríos y Ángel Mendoza

Ratio (OR) with confidence interval of 95% and a significance level of 5% (p<0,05).
Accordingto that, the cytological cervical abnormalities identified were: 35,4% AS-
CUS, LEI-BG: 27,7% (18), LEI-AG: 18,5% (12) y HPV: 18,4% (12). Risk factors for
cervical cytological abnormalities were: age of onset of sexual life ≤18 years, first bith
≤18, ≥5 large multiparous births ≥2 sexual partners without cytology and exposure to
oral contraceptive ≥5 years.
Keywords: cytology; histology; transformation zone.

ICHIKLLACHAW
Kay musyapakuy uryayqa kayraykurmi rurakashqa: llapan huwakturkunapa
mantsayninta situluhikakunapa mana alli kayninta, utirinu kunkan qishyaqkunachaw,
kay rurakashqa «Víctor Ramos Guardia» hatun hampikuna wayichawmi, hinaman
wakin ichik hampikuna wayikunachaw: Warupampa, Nikrupampa, Muntiriy,
kaykuna Waraspa markanchawmi kayan, kaykuna 2013 watachaw rurakashqa. Kay
musyapakuypa iputisisninkuna kashqa: llapan huwakturkuna imanawshi kaykan llapan
qishyaqkunapa kaasuyninkuna, tsay Waraspa markanchaw, hampikuna wayinkunachaw,
kaykuna imanawmi alliq awqan situluhiya mana alli kayninman utirinupa kunkanchaw,
wakin warmikuna manam kay mantsakay huwakturkuna kayaapuntsu. Matiryalwan
mitudukunaqa: yachakuy niymi, rikachakuymi, ñawpamanwan llapanman aywaq
kaasukunawan kuntrulkunam, 65 warmikunapa situluhiyankuna mana alli kaynin
kaq manam kayaapuntsu. Kay risultadukuna rurakashqa istadistiku SPSS hutiyuq
prugramachawmi 20.0 birsiyunchaw, Odds Ratiopa (O.R.) chanintsayninwan, intirbalupa
kunhuwiyansanwan 95%, alli kaq nibilnin 5% (p<0,05). Yarquyninkuna: situluhiyapa
sirbixnin mana alli kayninkuna kashqa 35,4% (23) ASCUS, LEIBG: 27,7% (18), LEI.
AG: 18,5% (12) hina PVH: 18,4% (12). Kaykunapa uchukllachaw ushayninkuna
kaykunam kashqa: llapan huwakturkuna mantsaynin utirinu kunkanpa situluhiyapa
mana alli kayninkuna kayashqa: siksupa qallanan kawaynin ≤ 18 watayuqpa, punta kaq
wachay ≤ 18 watayuqpa, hatun multiipara ≥ 5 wachaypa, siksuwal mahakuna ≤ 2pa,
mana situluhiku yachakuyninwan antikunsiptibu ural mitudun niyninwan ≥ 5 watayuq.
Pushaq shimikuna: situluhiya; istuluhiya; transhurmasiyunpa kaqninman.

INTRODUCCIÓN
El propósito de la investigación fue identificar en la población femenina de la provincia
de Huaraz los factores de riesgo para las anormalidades citológicas del cuello uteri-
no, ya que en la actualidad la citología cervical anormal y el cáncer del cuello uterino
son frecuentes entre las mujeres del mundo, reportándose el cáncer del cuello uterino
como el tercero en frecuencia en mujeres (530,000 nuevos casos,13,6% del total); el
85% de los casos registrados se produce en los países en desarrollo (453,000 casos); las
tasas más altas están en las regiones del Este Africano, específicamente en Zimbabwe
y Uganda, con tasas de incidencia estandarizada de 47,3 y 45,8 casos por 100,000 mu-
jeres. (Ferlay et al., 2010). Mientras que las tasas de incidencia más bajas se han encon-
trado en Israel (población no judía) con 2,4 x 100,00 y en Egipto con 2,1 por 100,000
(Ferlay et al., 2010).

86 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94. ISSN 2070-836X


Factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello uterino

En cuanto a la mortalidad se estima 275,000 en el año 2008 a nivel mundial, convirtien-


do el cáncer del cuello uterino en la séptima causa de muerte; las tasas de mortalidad
más altas se encuentran en el continente africano y en el sudeste asiático 21,7 y 13,7 x
100,000 mujeres respectivamente; y las tasas de mortalidad más bajas se encuentran en
la región del medio oriente y norte de África (3,0 x 100,000). (Ferlay, et al., 2010). En el
Perú,según MINSA (2011) la tasa de incidencia nacional de anormalidades citológicas
es de 28,8 x 100,000 mujeres, y la tasa de mortalidad es de 11,3 por 100,000. La ciudad
de Trujillo tiene la tasa más alta 43,9; seguida por Arequipa con 35,2 y Lima, la tasa más
baja con 19, 6 (ob. cit.). El examen de frotis de Papanicolaou (PAP) y su lectura por
médico patólogo, tiene décadas de experiencia en su uso; bajo costo, alta especificidad
puede revelar una lesión pre cancerosa, la displasia cervical, así como cáncer in situ o
un cáncer invasivo en sus primeras fases; el tratamiento temprano de estas lesiones es
sumamente eficaz; mientras que la enfermedad en sus fases más avanzadas puede ser
mortal a pesar del intento de tratamiento avanzado (Miller, 2010).
Hay muchos factores de riesgo para el cáncer cervical así como: mujeres mayores de
25 años, inicio temprano de relaciones sexuales antes de los 19 años, multiparidad,
embarazo temprano (antes de 18 años), infección cervical por virus del papiloma hu-
mano (VPH), antecedente de infección de transmisión sexual, promiscuidad sexual,
tabaquismo, nunca haberse practicado estudio citológico de cérvix, exposición a eleva-
dos niveles de estrógeno y antecedentes familiares de cáncer del cuello uterino; estos
factores son considerados como de calidad superior para las anormalidades citológicas
a largo plazo (Miller, 2010).
El trabajo de investigación es considerado porque tiene relevancia social; ya que se
fundamenta en el beneficio que tendrán las mujeres en la práctica del examen PAP
rutinario, parte del cuidado de su salud, especialmente las mujeres con factor de riesgo.
Pues, en ellas se ha detectado las anormalidades citológicas del cuello uterino. Además
tiene utilidad metodológica porque los resultados del presente estudio servirán a las
autoridades del Ministerio de Salud de Áncash, para la toma de decisiones en la prácti-
ca de la prevención y promoción de la salud y luego se logre preservar la salud sexual
y reproductiva de las mujeres.
El objetivo general planteado fue: determinar los factores de riesgo para anormalida-
des citológicas del cuello uterino en mujeres atendidas en los establecimientos de salud:
Hospital Víctor Ramos Guardia, Centros de Salud: Huarupampa, Nicrupampa y Mon-
terrey en el año 2013; y como objetivos específicos: Identificar el tipo de anormalida-
des citológicas del cuello uterino, teniendo en cuenta el Sistema de Bethesda: Células
escamosas de significado indeterminado (ASCUS). Lesión Escamoso Intraepitelial de
Bajo Grado (LEI-BG), incluye: Papiloma Virus Humano (PVH), Lesión Escamoso
Intraepitelial de Alto Grado (LEI-AG) y explorar los principales factores de riesgo
asociados al surgimiento de anormalidades citológicas del cuello uterino en la pobla-
ción en estudio.

MATERIALES Y MÉTODOS
Tipo de estudio descriptivo, observacional, transversal y prospectivo; epidemiológico
de casos y controles; la muestra, 65 mujeres que se han sometido a la toma de la mues-
tra de PAP, como parte del cuidado de su salud, previa firma de consentimiento infor-

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Marcelo Arotoma, Olga Cayra, Enid Arotoma, Rosa Ríos y Ángel Mendoza

mado, las muestras en una lámina previamente fijada fueron remitidas al laboratorio,
luego procesadas por el médico Patólogo y los resultados fueron informados utilizan-
do un formulario validado por el Ministerio de Salud del Perú: el sistema BETHESDA
(Tipo de informe estandarizado, para resultados de estudios de muestra PAP, tales
como: PVH, LEI-BG, LEI-AG, cáncer in situ, etc.). La información fue procesada en
el Programa Estadístico SPSS versión 20.0; se utilizó la prueba Odss Ratio (OR) con
intervalo de confianza AL 95% y un nivel de significancia de 5% (p<0,05).

RESULTADOS
Se presenta los resultados obtenidos, según los objetivos del trabajo de investigación
titulado: Anormalidades citológicas del cuello uterino en pacientes atendidas en los
establecimientos de Salud, de la provincia de Huaraz, 2013.

Tabla 1. Tipo de anormalidades citológicas del cuello uterino, según sistema Bethesda y
grupo etáreo atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013
Anormalidad Grupo etáreo
citológica f % 15-19 % 20-29 % 30-39 % 40-49 %
PVH 12 18,4 0 ,0 3 4,6 7 10,7 2 3,0
ASCUS 23 35,4 1 1,5 9 13,8 6 9,2 7 10,7
LEI-BG 18 27,7 0 ,0 1 1,5 11 16,9 6 9,2
LEI-AG 12 18,5 0 ,0 1 1,5 4 6,1 7 10,7
Total 65 100 1 1,5 14 21,5 28 43,0 22 33,8

Las anormalidades citológicas de mayor prevalencia en la población estudiada fueron:


ASCUS, 1,6% (23) de mujeres, seguido de LEI-BG 1,3% (18), LEI-AG y PVH 0,8%
(12); por grupo etáreo fueron: ASCUS 35,4% en mujeres de 20-29 años, LEI-BG
27,7% (18) entre 30-39 años; mientras que PVH y LEI-AG (18,4%) en grupo etáreo
de 30-39 años.

Tabla 2. Edad de inicio de vida sexual de mujeres con anormalidades citológicas del cuello
uterino atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013.

  Casos Controles Total

Edad de inicio de n= 65 n = 65  
vida sexual f % f % f %
< 18 años 51 57,9 37 42,1 88 100
≥18 años 14 33,3 28 66,6 42 100
Total 65 50, 65 50,0 130 100
OR: 2,757 IC: 1,278 – 5,946 p = 0,015

Se observa 57,9% (51) mujeres del grupo, casos que iniciaron su vida sexual antes de los
18 años de edad; el grupo de control fue 42,1%(37). Realizando el análisis estadístico
se obtuvo valor de OR: 2,757 con un IC: 1,27-5,9, no contienen a la unidad y p<0,05,
variable considerada significativa, es factor de riesgo para las anormalidades citológi-
cas de cérvix.

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Factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello uterino

Tabla 3. Edad del primer parto con anormalidades citológicas del cuello uterino
atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013

  Casos Controles Total


Edad del primer n= 65 n = 65  
parto f % f % f %
≤ 18 años 40 59,7 27 40,3 67 100
≥18 años 25 39,6 38 60,4 63 100
Total 65 50,0 65 50,0 130 100
OR: 2,170 IC: 1,020-4,650 p= 0,044

El 59,7% (40) de los casos tuvo su primer parto antes de los 18 años; en el grupo de
control fue 40,3% (27). El análisis estadístico obtuvo valor de OR: 2,170 un IC: 1,0-
4,6, que no contiene a la unidad y valor de p< 0,05, siendo esta variable significativa, se
considera riesgo para las anormalidades citológicas del cuello uterino.

Tabla 4. Número de partos de mujeres con anormalidades citológicas atendidas en los


establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013

  Casos Controles Total


n= 65 n = 65  
Número de partos
f % f % f %
Primípara (1 parto) 7 100,0 0 ,0 7 100
Multípara (2-5 partos) 6 40,0 9 7,0 15 100
Gran multípara (≥ 5 partos) 52 48,15 56 51,8 108 100
Total 65 0,0 65 50,0 130 100
Chi2 = 7,748 p = 0,021

El 48,15% (52) de casos fue de grandes multíparas (≥ de 5 partos) y del grupo de con-
trol 51,8% (56). Realizando el análisis estadístico se obtuvo el valor de p<0,05, vari-
able considerada significativa, es factor de riesgo para las anormalidades citológicas
del cuello uterino.

Tabla 5. Número de parejas sexuales de mujeres con anormalidades citológicas


atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013
  Casos Controles Total
Número de parejas n= 65 n = 65  
sexuales f % F % f %
Una pareja 15 41,6 21 58,4 36 100
≥ de 2 parejas 50 53,2 44 46,8 94 100
Total 65 50,0 65 50,0 130 100
OR:3,667 IC: 1,588 – 8,466 p = 0,003

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94. ISSN 2070-836X 89


Marcelo Arotoma, Olga Cayra, Enid Arotoma, Rosa Ríos y Ángel Mendoza

El 53,2% (50) del grupo de casos tuvieron mayor o igual número de dos parejas se-
xuales; y en el grupo de control fue el 46,8% (44). Realizando el análisis estadístico se
obtuvo el valor de OR: 3,667 y un IC: 1,5-8,4, no conteniendo a la unidad y p<0,05;
variable considerada significativa, es factor de riesgo para las anormalidades citológicas
del cuello uterino.

Tabla 6. Tiempo de exposición al anticonceptivo oral en mujeres con anormalidades


citológicas atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013
  Casos Controles Total
Tiempo uso n= 65 n = 65  
MAC oral f % f % f %
> de 5 años 60 48,4 64 51,6 124 100
≤ de 5 años 5 83,3 1 16,6 6 100
Total 65 50,0 65 50,0 130 100
OR:1,103 IC: 1,201 – 6,003 p = 0,0311

En cuanto al tiempo de exposición al método anticonceptivo oral el 48,4% (60) de los


casos utilizó dicho anticonceptivo por un tiempo ≥ de 5 años, mientras que en el gru-
po de control 51,6%(64) de mujeres. Realizando el análisis estadístico se obtuvo el
valor de OR: 1,103 y un IC: 1,201-6,003 que no contiene a la unidad y p>0,05; siendo
esta variable estadísticamente significativa, es factor de riesgo para las anormalidades
citológicas del cuello uterino.

Tabla 7. Número de papanicolaou de mujeres con anormalidades citológicas


atendidas en los establecimientos de salud de la provincia de Huaraz, 2013
  Casos Controles Total
Número de PAPs n= 65 n = 65  
tomados f % f % f %
Nunca 33 56,9 25 43,1 58 100
Una vez 11 45,8 13 54,2 24 100
Más de dos veces 21 43,8 27 56,3 48 100
Total 65 50,0 65 50,0 130 100
OR:2,707 IC: 1,311 – 8,015 p = 0,0364

Se observa que el 56,9% (33) de los casos afirmó nunca haberse practicado dicho exa-
men y el grupo de control 43,1(25) de mujeres. Previo análisis estadístico se obtuvo
valor de OR: 2,707, IC: 1,311-8,015, no conteniendo la unidad y p<0,05; siendo esta
variable estadísticamente significativa, se considera como factor de riesgo para anor-
malidades citológicas del cuello uterino.

90 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94. ISSN 2070-836X


Factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello uterino

DISCUSIÓN
Entre los hallazgos de anormalidades citológicas del cuello uterino identificadas, pre-
valece ASCUS, en 35,4% de mujeres; existe coincidencia con los reportados por Alte-
rio et al. (2007) quien demostró esta patología en 22,2% de su muestra a diferencia de
Magallanes (2009) que los observo en 53,8% de su muestra. Se identificó a la LEI-BG,
en 27,7% de la muestra; resultado cercano de Meza et al. (2005) y Alterio et al. (2007) en
23,20% y 22,2% de pacientes.18, 5% de mujeres presentó LEI-AG, difiriendo con los
resultados de Peláez, (2010), ya que solo 3,1% de su muestra presentó dicha anormali-
dad citológica. 18,4% de mujeres tuvo PVH; en la actualidad este virus es considerado
como causa primaria para el cáncer del cuello uterino, transmitido sexualmente como
los del serotipo 16 y 18 (OMS, 2010); existe coincidencia con los resultados de Luna,
(2010) 8% de pacientes presentó dicha patología, a diferencia de los hallazgos de Ca-
brera (2011); pues 64,8 % de las mujeres estuvieron expuestas al PVH.
Se determinó los factores de riesgo que conllevan a las anormalidades citológicas del
cuello uterino como: Inicio de vida sexual activa antes de los 18 años 57,9% de mu-
jeres del grupo de casos y 42,1% en el grupo de control; siendo esta variable estadís-
ticamente significativa, es importante resaltar la coincidencia con los resultados de las
investigaciones de Meza (2005), Alterio et al. (2007), Luna (2010), Magallanes (2009),
Lazo (2011) y Cabrera (2011) quienes en similares porcentajes identificaron al inicio
de vida sexual activa antes de los 18 años como un factor de riesgo para el desarrollo
de anormalidades citológicas. Además, los expertos de la Organización Mundial de la
Salud (OMS), sostienen que la zona de transformación del epitelio cervical es la más
proliferativa durante la pubertad y la adolescencia. Por lo tanto, el coito a una edad
temprana, puede modificar y transformar esta zona; además existe la posibilidad de ex-
ponerse a infecciones de transmisión sexual, lo que conlleva en un futuro a desarrollar
infecciones crónicas y con esto, elevar el riesgo de contraer anormalidades citológicas
de cérvix y por consiguiente cáncer al cuello uterino (Miller, 2010).
Se evidenció que 59,7% de mujeres del grupo de casos tuvieron su primer parto siendo
menor de 18 años, mientras que en el grupo de control fue de 40,3%; variable estadís-
ticamente significativa; similares resultados obtuvieron: Magallanes (2009) y Cabrera
(2011) que determinaron en 50% y 55% de su muestra que las mujeres tuvieron su
primer parto antes de 18 años; considerando a esta variable como factor determinante
para anormalidades citológicas, como lo sostenido por los investigadores de la OMS;
pues, mujeres cuyo antecedente de parto es menor a los 18 años, presentaron mayor
porcentaje de patologías de cérvix (OMS, 2010).
Sobre paridad, 48,1% de casos presentó anormalidades citológicas del cuello uterino,
correspondiendo a mujeres con número mayor de cinco partos, variable considerada
estadísticamente significativa; es importante resaltar la coincidencia con los resultados
de Peláez (2010) y Magallanes (2009) que comparten datos de 40,0% y 34,6% de su
muestra en que las mujeres tuvieron más de cinco hijos y presentaban anormalidades
citológicas de cérvix; una afectación inmunológica repetida influye en la aparición de

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94. ISSN 2070-836X 91


Marcelo Arotoma, Olga Cayra, Enid Arotoma, Rosa Ríos y Ángel Mendoza

una infección con facilidad, en especial con el PVH; además de los efectos traumáticos
que se producen a nivel del cuello uterino en cada parto (OMS, 2010).
Se identificó 53,2% del grupo de casos que tuvieron mayor número o igual a dos
parejas sexuales; encontrándose una similitud con el resultado del investigador Al-
terio et al. (2007), quien determinó que el 44,4% de su muestra presentaó anormali-
dades citológicas de cérvix porque tuvieron más de dos parejas sexuales. El tener mayor
número de parejas sexuales representa un factor de riesgo para anormalidades citológi-
cas del cuello uterino, esto se relaciona directamente con una mayor exposición al
PVH (Miller, 2010).
El 48,4% del grupo de casos estuvo expuesto a métodos anticonceptivos orales por
tiempo mayor a cinco años; este resultado es congruente con la literatura médica de
la historia natural de las anormalidades citológicas, ya que indica que a mayor tiempo
de exposición del método anticonceptivo oral, pueden ser considerados casos como
iniciadores de dicha patología (Ibíd.).
El 56,9% de mujeres del grupo de casos, afirmaron no haberse realizado examen de
PAP; este resultado difiere significativamente con los obtenidos por Cabrera (2011)
pues 20% de su muestra presentó anormalidades citológicas de cérvix. La literatu-
ra médica sostiene al grupo de pacientes con vida sexual activa y que nunca se han
sometido a estudio citológico de cérvix como los que tienen mayor probabilidad de
padecer anormalidades citológicas de cérvix, lo que contrasta con nuestro resultado
(Ibíd.).

CONCLUSIONES
El tipo de anormalidades citológicas del cuello uterino que, siguiendo en orden de pre-
valencia fueron: Células escamosas de significado indeterminado detectadas en 35,4%
de mujeres del grupo etáreo de 20-29 años, seguido de LEI-BG en 27,7% de 30-39
años, LEI-AG en 18,5% de 40-49 años y PVH en 18,4% de mujeres cuyas edades co-
rrespondieron al rango de 30-39 años. No se logró detectar ningún caso de cáncer al
cuello uterino.
Los principales factores de riesgo identificados para las anormalidades del cuello uteri-
no fueron: edad de inicio de vida sexual ≤ a 18 años, la edad del primer parto ≤ de 18
años, la gran multiparidad ≥ de 5 partos, el número de parejas sexuales ≥ de 2, nunca
haberse realizado estudio citológico de cérvix y exposición al método anticonceptivo
oral combinado ≥ de 5 años con valores de p<0,05. Considerados estadísticamente
significativos, con dichos resultados se comprobó la hipótesis planteada.

AGRADECIMIENTOS
A la Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo» por el apoyo económico en
la realización de la presente investigación.

92 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94. ISSN 2070-836X


Factores de riesgo para anormalidades citológicas del cuello uterino

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Fecha de recepción: 30 de febrero de 2015


Fecha de aceptación: 15 de mayo de 2015

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 85-94. ISSN 2070-836X 93


Marcelo Arotoma, Olga Cayra, Enid Arotoma, Rosa Ríos y Ángel Mendoza

Correspondencia
Marcelo Arotoma Oré
ido_1954_1@hotmail.com

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Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104
ISSN 2070-836X

Violencia familiar durante el embarazo y su relación con el peso del


recién nacido, Centro de Salud de Monterrey, Huaraz, 2012

Family violence during pregnancy and its relationship with the newborn weight
at Monterrey Health Center, Huaraz, 2012

Yuliana De la Cruz Ramírez1, Augusto Olaza Maguiña1 y


Nadezhda De la Cruz Ramírez2

RESUMEN
Este estudio determina la existencia de una relación entre la violencia familiar durante
el embarazo y el peso de los recién nacidos en el Centro de Salud de Monterrey de
Huaraz durante el año 2012. Se realizó una investigación retrospectiva, transversal,
comparativa y correlacional en una muestra de 178 historias clínicas. Se usó una ficha
de registro de datos. La información se procesó mediante el programa SPSS V20.0, uti-
lizando las pruebas Chi cuadrado y diferencia de proporciones. Los resultados eviden-
ciaron que la mayoría de gestantes sufrieron violencia psicológica (58,1%); mientras
que el 64,1% de los recién nacidos presentaron un peso adecuado al nacer, seguido de
los neonatos con bajo peso (35,9%). Se concluyó la existencia de una relación estadís-
ticamente significativa, con un índice de confianza superior al 95% entre la violencia
familiar durante el embarazo y el peso de los recién nacidos; se evidenció también una
diferencia estadísticamente significativa entre el peso de los neonatos según la violencia
física, psicológica, económica o sexual de la cual fueron víctimas sus madres.
Palabras clave: violencia familiar; embarazo; peso; recién nacido.

ABSTRACT
This research determines the existence of a relationship between family violence during
pregnancy and weight of the newborns at the Monterrey Health Center of Huaraz in
2012, for which a retrospective, cross-sectional, comparative and correlational research
was conducted in a sample of 178 medical records. A data collection document was
used. The information was processed by means of SPSS V20.0 software, using Chi
Square and difference of proportions tests. The results showed that the majority of
pregnant women suffered psychological violence (58,1%); while 64,1% of newborns
had adequate weight, followed by underweight (35,9%). It was concluded the existence
of a statistically significant relationship, with an index confidence above 95%, between
the family violence during pregnancy and the weight of the newborns; demonstrating
also a statistically significant difference between the weight of newborns according to
the physical, psychological, economic or sexual violence that suffered their mothers.
Keywords: family violence; pregnancy; weight; newborn.

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

Hospital «Víctor Ramos Guardia». Huaraz, Perú.


2

95
Yuliana De la Cruz, Augusto Olaza y Nadezhda De la Cruz

ICHIKLLACHAW
Kay musyapakuyqa rurakashqa imanawmi kastakunapa kikin wayinkunachaw warmikuna
chichuyninchaw allqutsay kanqantam, hina llullu wamrakuna lasaynin yuriyanqanchaw
kanqantam, Waras, Muntirriypa hampikuna wayinchaw, kay 2012 watachaw kashqanta,
tsaypaqmi rurakashqa huk ritruspiktiba musyapakuyta, transbirsal qaqantsaywan
kurilasiyunal nishqanwan, 178; tsaypaq huk rihistru huwichachaw rurakashqa. Kay
llapan willakuykuna yaykunaq huk prugramaman SPSS V20.0, nishqanman, tsaypaq Chi
chusku kuchuyuqta wanakashqa hina prupursiyun huklaayayninkunatam wanakashqa.
Llapan yarqushqachaw rikakushqa imanawmi llapan chichushqakuna hipayarqan yuyay
allqutsayninta (58,1%); hukninkunaqa 64.1% tsayraq yuriyanqanchaw kaykaanaq allim
lasayninkuna, tsayman qatin niwnatu huk ichik lasaywan (35,9%). Uchuklla ushayninchaw
istadistika alli kayninchaw tinkuynin kaptin huk indisi hatun markaynin kashqa
95% kastapa allqutsayninwan chichuyninchaw, hinaman tsayraq yurikushqakunapa
lasaynin; tsaypitanam tsay rikakashqa istadistikaminti huklaayaynin alli kashqa tsayraq
yurikushqakunapa lasayninwan, huwisika allqutsayninraykur, sikuluhika, ikunumika aw
pinqakuy, tsayraykurmi mamankuna allqutsashqa hina ashashqa kayaanaq.
Pushaq shimikuna: kastakunapa allqutsaynin; chichuy; lasay; tsayraq yurishqa.

INTRODUCCIÓN
La presente investigación aborda la problemática sobre la violencia familiar durante el
embarazo, cuyos casos fueron atendidos durante el año 2012 en el Centro de Salud de
Monterrey, establecimiento de salud de categoría I-4 de nivel de atención, ubicado en
el Centro Poblado del mismo nombre, perteneciente al distrito de Independencia, pro-
vincia de Huaraz, región Áncash. La población que se atiende en dicho establecimiento
procede en un 40% del área rural, con un nivel educativo promedio de secundaria
incompleta, quechuahablantes en más del 50% y un promedio de ingreso económico
mensual apenas superior al sueldo mínimo vital (Universidad del Pacífico, 2011). En
este contexto, al igual que en otras regiones del Perú, la violencia hacia la mujer es un
hecho frecuente y una causa significativa de morbilidad y mortalidad femenina, pues
estimaciones del Banco Mundial indican que la violencia dirigida a la mujer hace que se
pierda uno de cada cinco días de vida saludable en edad reproductiva (Valdez y Sanín,
2006).
En el Congreso Internacional «Violencia de Género» llevado a cabo en Santiago de
Compostela, España (2004), se concluyó que en países con realidades similares a las
descritas anteriormente, en el 90% de los casos el abusador es el conviviente de las
gestantes, quienes en un 25% a 50% sufren golpes en el abdomen, lo cual tiene conse-
cuencias importantes en la salud tanto de ellas como del producto del embarazo (Heise
2004, 25), destacándose que dicha violencia familiar se relaciona con el aumento de
estrés que siente el esposo o conviviente con respecto al parto inminente, el cual se
manifiesta como una frustración que dirige contra la madre y su niño no nacido (World
Health Organization, 2011).
La violencia familiar durante el embarazo es una agresión que pone en peligro no solo
una sino dos vidas; pues pone a la mujer embarazada y al feto en situación de riesgo
para su salud física y mental, constituyéndose en un factor que influye para un recién

96 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X


Violencia familiar durante el embarazo y su relación con el peso del recién nacido

nacido de bajo peso, es decir que la violencia tiene consecuencias sobre el producto
y configura lo que se conoce como abuso prenatal (Mosesson, Rosemberg y Lapidus,
2010).
Otro estudio realizado por Alponte en México (2011), en el Estado de Morelos, noti-
ficó una prevalencia de violencia en el embarazo de 33,5% en mujeres usuarias de un
hospital público, las mismas que tuvieron cuatro veces más riesgo de dar a luz produc-
tos de bajo peso al nacer que las que no sufrían de violencia, sumado a que los recién
nacidos eran 40 veces más propensos de morir en el primer año de vida.
Como lo demuestran las cifras, la violencia doméstica ataca a todos los miembros vul-
nerables de la familia, pero principalmente a las mujeres de todas las edades. Los hallaz-
gos muestran que las mujeres del área rural peruana tienen un índice alto de violencia
y maltrato, el cual bordea cifras entre 25 y 62% (Rachana et al., 2002).
De acuerdo con un estudio llevado a cabo por la organización Flora Tristán (2011), el
51% de las mujeres en Lima y el 69% en Cusco han sido golpeadas al menos una vez
en su vida por su pareja; además que del total de mujeres alguna vez embarazadas, el
14,8% reportaron violencia física en Canta (Lima) y 27,6% en la provincia cusqueña
de Chumbivilcas. Según una investigación realizada por el Ministerio de la Mujer y Po-
blaciones Vulnerables del Perú en el 2008, 88,2% de las mujeres en Lima y Callao co-
nocen personalmente a otras mujeres que son víctimas de violencia familiar, mientras
que el 29% de mujeres maltratadas en las provincias del Perú no piden ayuda. En una
encuesta realizada sobre los motivos para no pedir ayuda, se destaca el considerar a la
violencia como algo normal o no serio, el temor a las consecuencias, la pérdida de sus
hijos, la vergüenza para la familia, el que nadie les creyera o que contarlo no ayudaría.
Por la importancia del tema y en ausencia de estudios similares a nivel local, se realizó
la presente investigación con el objetivo de determinar la existencia de una relación
entre la violencia familiar durante el embarazo y el peso de los recién nacidos en el
Centro de Salud de Monterrey de Huaraz durante el año 2012. Los objetivos espe-
cíficos fueron: Determinar la prevalencia de los tipos de violencia familiar durante el
embarazo; identificar la prevalencia del buen y bajo peso del recién nacido de mujeres
que sufrieron violencia familiar durante el embarazo; precisar las características socio-
demográficas de las mujeres embarazadas y su relación con el peso del recién nacido;
y, comparar la prevalencia de la violencia familiar durante el embarazo según el peso
del recién nacido.

MATERIALES Y MÉTODOS
Se llevó a cabo un estudio retrospectivo, transversal, comparativo y correlacional (Her-
nández, Fernández y Baptista, 2010; Canales, Alvarado y Pineda, 2006). La población
estuvo conformada por todas las gestantes que sufrieron violencia familiar durante
el embarazo y cuya atención de parto se realizó en el servicio de Gíneco-Obstetricia
del Centro de Salud de Monterrey en Huaraz, las cuales fueron atendidas durante el
año 2012, con un total de 220 gestantes y sus recién nacidos en la misma proporción.
Se usó el muestreo probabilístico (ob. cit.), para lo cual se determinó el tamaño de la
muestra, mediante la aplicación de la fórmula respectiva (Hopkins, 2008), obteniendo
una muestra de 89 pacientes en cada grupo de gestantes víctimas de violencia familiar

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X 97


Yuliana De la Cruz, Augusto Olaza y Nadezhda De la Cruz

durante el embarazo con recién nacidos de buen y bajo peso (total 178 gestantes).
La información se obtuvo usando como instrumento una ficha de registro de datos a
partir de historias clínicas de gestantes que contenían fichas de tamizaje de violencia
familiar, respetándose en todo momento las normas éticas internacionales. La validez
del instrumento se realizó mediante juicio de expertos, cuya prueba de concordancia
de Kendall, demostró su validez con un nivel de significancia del 0,0001. Asimismo,
luego de la aplicación de una prueba piloto, se procedió al cálculo de la confiabilidad
del instrumento mediante el Coeficiente alfa de Cronbach, obteniéndose como resul-
tado un instrumento de investigación confiable (0,854).
Para el procesamiento de la información se usó el programa estadístico Statistics Pro-
gram for Social Science V20.0. (IBM Corporation, 2012), utilizándose como instru-
mento de análisis las tablas y gráficos de frecuencia, así como las pruebas Chi cuadrado
y diferencia de proporciones (α = 0,05) (Freund, 2009).

RESULTADOS

Prevalencia de los tipos de violencia familiar durante el embarazo:

Tabla 1. Prevalencia de la violencia familiar durante el embarazo


Tipos de violencia familiar durante el Prevalencia de los tipos de violencia familiar
embarazo Número de casos Prevalencia
Violencia física 34 15,5%
Violencia psicológica 128 58,1%
Violencia económica 35 15,9%
Violencia sexual 23 10,5%
Total 220 100%

En la tabla 1 se evidencia que el 58,1% del total de casos de violencia familiar durante
el embarazo (220) registrados en el Centro de Salud Monterrey de Huaraz, correspon-
dió a mujeres víctimas de violencia psicológica, observándose un 15,5% de atenciones
por violencia física.
Prevalencia del peso adecuado y bajo peso del recién nacido en mujeres que sufrieron
violencia familiar durante el embarazo:

Tabla 2. Prevalencia del peso del recién nacido en mujeres que sufrieron violencia familiar
durante el embarazo
Prevalencia
Peso del recién nacido
Número de casos Prevalencia
Peso adecuado 141 64,1%
Bajo peso 79 35,9%
Total 220 100%

98 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X


Violencia familiar durante el embarazo y su relación con el peso del recién nacido

En la tabla 2 se observa que la prevalencia del peso adecuado en los recién nacidos
cuyas madres fueron víctimas de violencia familiar durante el embarazo (220), fue del
64,1%, seguido por el 35,9% que correspondió a los casos de recién nacidos con bajo
peso.
Características sociodemográficas de las mujeres embarazadas y su relación con el peso
del recién nacido:

Tabla 3. Características sociales de las mujeres embarazadas y su relación con el peso


del recién nacido

Peso del recién nacido


Total
Características sociales Peso adecuado Bajo peso Resultado del
Chi cuadrado
N° % N° % N° %
Procedencia:
Urbano 63 35,4 49 27,5 112 62,9 X2c = 4,720
Rural 26 14,6 40 22,5 66 37,1 p = 0,030
Total 89 50 89 50 178 100

Ocupación:
Ama de casa 57 32 62 34,9 119 66,9
Estudiante 11 6,2 15 8,4 26 14,6 X2c = 3,280
Trabajadora dependiente o
21 11,8 12 6,7 33 18,5 p = 0,194
independiente
Total 89 50 89 50 178 100

Ingreso económico:
Percibe ingreso propio 21 11,8 14 7,9 35 19,7 X2c = 1,743
No percibe ingreso propio 68 38,2 75 42,1 143 80,3 p = 0,187
Total 89 50 89 50 178 100

Hábitos nocivos:
Sí 1 0,6 2 1,1 3 1,7 X2c = 0,339
No 88 49,4 87 48,9 175 98,3 p = 0,560
Total 89 50 89 50 178 100

En la tabla 3 se observa que la mayoría de mujeres que sufrieron violencia durante su


gestación fueron procedentes del área urbana (62,9%), desempeñándose como amas
de casa (66,9%), sin un ingreso económico propio (80,3%) y sin la presencia de hábitos
nocivos (98,3%). Asimismo, se evidenció una relación estadísticamente significativa
entre la procedencia y el peso del recién nacido (p < 0,05); no observándose lo mismo
con la ocupación, ingreso económico y hábitos nocivos de las gestantes (p > 0,05).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X 99


Yuliana De la Cruz, Augusto Olaza y Nadezhda De la Cruz

Tabla 4. Características demográficas de las mujeres embarazadas y su relación con el


peso del recién nacido
Peso del recién nacido
Total Resultado
Características Peso adecuado Bajo peso del Chi
demográficas
cuadrado
N° % N° % N° %
Edad materna:
15 – 20 años 17 9,6 44 24,7 61 34,3 X2c = 18,182
21 – 35 años 72 40,4 45 25,3 117 65,7 p = 0,000
Total 89 50 89 50 178 100

Estado civil:
Soltera 2 1,1 12 6,7 14 7,8
Casada 11 6,2 14 7,9 25 14,1 X2c = 12,385
Conviviente 76 42,7 60 33,7 136 76,4 p = 0,006
Viuda 0 0 3 1,7 3 1,7
Total 89 50 89 50 178 100

Grado de instrucción:
Analfabeta 1 0,6 8 4,5 9 5,1
Primaria 2 1,1 22 12,4 24 13,5 X2c = 27,139
Secundaria 73 41 50 28 123 69 p = 0,000
Superior 13 7,3 9 5,1 22 12,4
Total 89 50 89 50 178 100

En la tabla 4, se da a conocer que los mayores porcentajes de violencia familiar durante


el embarazo correspondieron a gestantes cuya edad estuvo comprendida entre los 21 y
35 años (65,7%), convivientes (76,4%) y con estudios del nivel secundario (69%), evi-
denciándose una relación estadísticamente significativa de estas variables con el peso
del recién nacido (p < 0,05).
Relación entre la violencia familiar durante el embarazo y el peso del recién nacido.

Tabla 5. Relación entre la violencia familiar durante el embarazo y el peso del recién nacido
Peso del recién nacido
Total
Tipos de violencia familiar Peso adecuado Bajo peso
N° % N° % N° %
Violencia física 2 0,9 32 14,6 34 15,5
Violencia psicológica 102 46,4 26 11,7 128 58,1
Violencia económica 30 13,6 5 2,3 35 15,9
Violencia sexual 7 3,2 16 7,3 23 10,5
Total 141 64,1 79 35,9 220 100

X2c = 82,016 Zc = -6,965 p = 0,000

100 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X


Violencia familiar durante el embarazo y su relación con el peso del recién nacido

La tabla 5 constituye la respuesta directa a la hipótesis y objetivo general de la inves-


tigación, evidenciándose que el 14,6% de casos correspondió a mujeres víctimas de
violencia física y que a la vez tuvieron un recién nacido de bajo peso. Asimismo, luego
del análisis estadístico se demostró una relación estadísticamente significativa entre el
tipo de violencia familiar y el peso de los recién nacidos; así como también se evidenció
una diferencia significativa entre el peso de los neonatos de acuerdo al tipo de violen-
cia del cual fueron víctimas sus madres (p < 0,05), especialmente en la violencia física
(0,9% vs. 14,6%); con lo cual se dio respuesta al cuarto objetivo específico orientado a
comparar la prevalencia de la violencia familiar durante el embarazo según el peso del
recién nacido.

DISCUSIÓN
Los resultados de la presente investigación, con respecto al primer objetivo específico
orientado a determinar la prevalencia de los tipos de violencia familiar durante el em-
barazo, fueron dados a conocer en la tabla 1, en la cual se observó que el 58,1% del
total de casos de violencia familiar durante el embarazo (220) registrados en el Centro
de Salud Monterrey de Huaraz, correspondió a mujeres víctimas de violencia psicoló-
gica, hallazgo que guarda relación con el estudio realizado por Cuamatzi, García y Cruz
(2004), quienes evidenciaron que la mujer maltratada desarrolla un cuadro de estrés
permanente que se asocia con depresión, angustia, baja autoestima, aislamiento, suici-
dio y homicidio. Las consecuencias psicológicas a largo plazo de la violencia doméstica
durante el embarazo tienen un impacto en el peso del producto al nacer, lo cual lleva
consigo un efecto perjudicial severo en el desarrollo psicológico del niño, quien pro-
bablemente será testigo de violencia doméstica después de su nacimiento. Asimismo,
Castro (2012) encontró como más frecuente el abuso psicológico, caracterizado por
humillaciones verbales, gritos, groserías, abandono y amenaza de maltrato, el mismo
que se presentó en el 46% de casos; mientras que el abuso físico y sexual se dio en el
40% y 14%, respectivamente; cifras mayores a las reportadas en la presente investiga-
ción (15,5% y 10,5%, respectivamente).
Con respecto a la identificación de la prevalencia del buen y bajo peso del recién nacido
de mujeres que sufrieron violencia familiar durante el embarazo, el cual se constituyó
en el segundo objetivo específico de la presente investigación (tabla 2), se evidenció
que el 64,1% tuvieron adecuado peso al nacer, seguido por el 35,9% con bajo peso,
condición que aunque no fue mayoritaria, sí resultó importante. Una conclusión simi-
lar fue dada a conocer por Núñez, Monge, Gríos, Elizondo y Rojas (2009), quienes pu-
sieron de manifiesto que los niños de madres que sufrieron actos de violencia pesaron
en promedio 449,4 g menos (p < 0,001) que los de las mujeres que no habían estado
expuestas a actos de violencia. Las primeras presentaron un riesgo tres veces mayor de
tener hijos con bajo peso al nacer que las segundas (IC 95%: 1,39 a 8,10). Las varia-
bles que se asociaron más estrechamente con el bajo peso al nacer fueron la violencia
sufrida por la madre (asociación directa) y el aumento de peso de la madre durante la
gestación (relación inversa).
En las tablas 3 y 4 se pone de manifiesto la respuesta al tercer objetivo del presente
estudio, orientado a precisar las características sociodemográficas de las mujeres emba-
razadas y su relación con el peso del recién nacido, concluyéndose que a excepción de

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X 101


Yuliana De la Cruz, Augusto Olaza y Nadezhda De la Cruz

la ocupación, ingreso económico y hábitos nocivos de las gestantes, el resto de carac-


terísticas sociodemográficas como la procedencia, edad materna, estado civil y grado
de instrucción sí guardan una relación significativa con el peso al nacer; hallazgos si-
milares a los reportados por Cuamatzi, García y Cruz (2004), quienes manifestan que
la edad media fue de 13 a 16 años, con un nivel de escolaridad de primaria completa
(61,5%). La mayoría de las mujeres eran amas de casa, solo 14% tenía algún tipo de
empleo y de estas, la mitad eran trabajadoras domésticas, el ingreso familiar mensual
fluctuaba entre $16,00 y $132,00; con respecto al estado civil, el 82,7% era casada o
conviviente; de las cuales 47% estaban casadas y las restantes vivían en unión libre. El
17,3% eran madres solteras. El 33,5% fue violentada por sus parejas; 5,4% cuando el
conviviente se enteró del embarazo, una fue violada representando el 3% de casos. La
mayoría de las gestantes adolescentes declaró experimentar diferentes tipos de abuso
por parte de la pareja. El uso de drogas resultó bajo, ya que solo en 7 de los casos la
pareja violenta estaba bajo los efectos de alguna droga en el momento de la agresión.
En la tabla 5 no solo se da a conocer los resultados con respecto al cuarto objetivo
específico (comparar la prevalencia de la violencia familiar durante el embarazo según
el peso del recién nacido), sino que también se expone los hallazgos con respecto a la
hipótesis y objetivo general de la presente investigación. Se da a conocer los resultados
de la relación entre la violencia familiar durante el embarazo y el peso del recién nacido
en el Centro de Salud de Monterrey de Huaraz durante el año 2012; evidenciándose
que el 14,6% de casos correspondió a mujeres víctimas de violencia física y que a la vez
tuvieron un recién nacido de bajo peso; demostrándose una relación estadísticamente
significativa entre las variables del estudio, además de una diferencia significativa entre
el peso de los neonatos de acuerdo al tipo de violencia del cual fueron víctimas sus
madres, (p < 0,05).
Al respecto, estos resultados guardan relación con lo hallado por diversos investigado-
res, como Oyague (2002) en la provincia de Huaraz, quien enfatizó la alta prevalencia
del abuso a mujeres embarazadas por sus parejas o ex parejas; los efectos nocivos de
la violencia (en la salud física, reproductiva y mental) y el impacto de la violencia en el
peso del recién nacido, conclusión ratificada también por Rodríguez (2010), Cuevas,
Blanco, Juárez, Palma y Valdez (2006).
Finalmente, la reflexión epistemológica sobre los resultados antes mencionados, per-
mite señalar que el abordaje de la violencia familiar durante el embarazo en el Centro
de Salud de Monterrey de Huaraz, solo se circunscribe a un modelo médico, inapro-
piado para abordar los fenómenos psicosociales, siendo importante la aplicación de un
enfoque con perspectiva de género, basado en la atención inter y multidisciplinaria de
los diferentes niveles de realidad en los que se desarrolla el fenómeno de la violencia.

CONCLUSIONES
Existe una relación estadísticamente significativa entre el tipo de violencia familiar y el
peso de los recién nacidos en el Centro de Salud de Monterrey de Huaraz; evidencián-
dose que el 14,6% de casos correspondió a mujeres víctimas de violencia física y que a
la vez tuvieron un recién nacido de bajo peso.

102 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X


Violencia familiar durante el embarazo y su relación con el peso del recién nacido

El tipo de violencia familiar que mostró mayor prevalencia fue la violencia psicológica
con el 58,1%, mientras que la violencia sexual presentó menor proporción de casos
con el 10,5%.
Con respecto a la prevalencia del peso de recién nacidos en mujeres que sufrieron
violencia familiar durante el embarazo, se concluye que dicha prevalencia fue mayor en
el grupo de neonatos con peso adecuado (64,1%), seguido de aquellos con bajo peso
(35,9%).
Las características sociodemográficas que evidenciaron una relación estadísticamente
significativa con el peso del recién nacido fueron la edad materna, procedencia, estado
civil y grado de instrucción; no observándose lo mismo con la ocupación, ingreso eco-
nómico y hábitos nocivos de las gestantes.
Se concluye una diferencia estadísticamente significativa entre el peso de los neonatos
de acuerdo al tipo de violencia del cual fueron víctimas sus madres, evidenciándose una
mayor diferencia con respecto a los casos de violencia física entre los recién nacidos
con peso adecuado (0,9%) y bajo peso (14,6%).

AGRADECIMIENTOS
Al personal asistencial del Centro de Salud de Monterrey de Huaraz; por su colabora-
ción y entusiasmo demostrado durante el desarrollo del presente estudio.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X 103


Yuliana De la Cruz, Augusto Olaza y Nadezhda De la Cruz

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Fecha de recepción: 19 de enero de 2015


Fecha de aceptación: 28 de marzo de 2015

Correspondencia
Yuliana De la Cruz Ramírez
yulianadr2@hotmail.com

104 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 95-104. ISSN 2070-836X


Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 105-116
ISSN 2070-836X

Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los


derechos constitucionales en el Distrito Judicial de Áncash

The constitutional court for an effective protection of constitutional rights in


the Judicial District of Ancash

Luis Robles Trejo1, Elmer Robles Blácido1, Pepe Melgarejo Barreto1 y


Wilfredo Montañez Avendaño1

RESUMEN
Este estudio determina la viabilidad e importancia de la creación o implementación de
los juzgados especializados en materia constitucional para una protección adecuada y
oportuna de los derechos constitucionales en el Distrito Judicial de Áncash. Se trata
de un estudio retrospectivo, longitudinal, correlacional, cuantitativo, diseño no expe-
rimental, desarrollado en el ámbito de la jurisdicción de la Corte Superior de Huaraz,
durante los años 2010-2011. La muestra estuvo constituida por 120 abogados litigantes
pertenecientes al Colegio de Abogados de Áncash y 33 magistrados del Distrito Judi-
cial de Áncash, seleccionada de acuerdo a criterios de inclusión y exclusión, utilizando
como instrumentos de recolección de datos la encuesta y la ficha de análisis de conte-
nido respectivamente. De la aplicación de los IRD se obtuvo los siguientes resultados:
disconformidad con el actuar de los magistrados (83%); no actúan como jueces cons-
titucionales (92%); no respetan los principios que rigen los procesos constitucionales
(95%); no respeto de la tramitación preferente (92%); trasgresión de los principios de
los procesos constitucionales de la libertad (96%); trasgresión de los principios que
rigen los procedimientos constitucionales (83%); no aplicación de la prueba de oficio
(97%); violación de los plazos procesales (92%); sobre la responsabilidad del agresor
(83%); jueces constitucionales de Sala (92%); labor de no corrección de la Sala (84%);
Mecanismos no eficaces (92%). Se concluye que los derechos constitucionales no es-
tán siendo protegidos adecuada, oportuna y efectivamente, y esto se debe a la falta de
especialización de los magistrados, quienes no aplican los principios que orientan los
procesos constitucionales y terminan desnaturalizándolos, por lo que la administración
de justicia constitucional en el Distrito Judicial de Áncash es deficiente; y esto justifica
la creación o implementación de los juzgados constitucionales.
Palabras clave: juzgados constitucionales; especialización; derechos constitucionales;
protección; eficacia; garantías.

ABSTRACT
This research determines the feasibility and importance of the creation or implemen-
tation of specialized courts in constitutional matters for adequate and timely protec-
tion of constitutional rights in the Judicial District of Ancash. This is a retrospective,
longitudinal, correlational, quantitative, non-experimental design, developed in the
area of ​​jurisdiction of the Superior Court of Huaraz, in 2010-2011. The sample con-

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

105
Luis Robles, Elmer Robles, Pepe Melgarejo y Wilfredo Montañez

sisted of 120 trial lawyers belonging to the State Bar of Ancash and 33 judges of the
Judicial District of Ancash, selected according to inclusion and exclusion criteria, using
as a data collection instrument and the survey and content analysis card respectively.
In the application of IRD following results were obtained: Disagreed with the actions
of judges (83%) do not act as constitutional judges (92%) do not respect the principles
governing constitutional processes (95%), lack of respect for preferential processing
(92 %), violation of the principles of constitutional liberty processes (96%), viola-
tion of the principles governing constitutional procedures (83%), non-enforcement
of trade test (97 %), violation of procedural deadlines (92%), on the responsibility
of the offender (83%) Sala constitutional judges (92%) work no correction of the
Chamber (84%); mechanisms ineffective (92%). Concluding that constitutional rights
are not being protected adequately, timely and effectively, and this is due to the lack
of specialization of judges who do not apply the guiding principles of constitutional
processes and end denaturing, so the administration of justice Constitution in the Ju-
dicial District of Ancash is poor, and this justifies the creation or implementation of
constitutional courts.
Keywords: constitutional courts; expertise; constitutional rights; protection; efficiency;
warranties.

ICHIKLLACHAW
Kay musyay ashipakuyqa husgadukunapa kawayninta alli naanintam alliq riqinapaq
willakun, hinaman allilla washaynin kananpaqmi riman, kunstitusiyunalkunapa
dirichunkunata Anqash hudisyal distritunchaw kanqantam. Kay musyapakuyqa
ritruspiktibum, lunhitudinal, kurilasiyunal, kwantitatibu, mana ikspirimintalmi kayan
Waraspa Kurti Supiryurchaw 2010wan 2011 watakunachaw musyapakushqam. Tsay
120 abugadukunawanmi rurakashqa, paykuna llapan kayan Anqashpa kulihyun
abugadukunam, hinaman 33 Anqashpa distritu hudisyal mahistradunkunam, paykuna
yaykuywan yarquy kaqwanmi akrakashqa, tsayta ayllunapaq inkuwista nishqantam
rurakashqa, hinaman huwicha nishqantapis wanakashqam. IRD rurashqanpiq kaykunam
yarqushqa: mahistradukuna mana alli rurayninkuna (83%), huwis kunstitusiyunalnaw
mana rurayanqan (92%), prusisu kunstitusiyunalta mana qullanankuna (95%),
tramitasiyunta mana kaasuq (92%), libirtapa prinsipyunta allqutsaq (96%), naani
aywaynin prinsipyunta allqutsaq (83%), huwisyu prubibanta mana kaasuq (97%),
prusisalkunapa plaasunkuna mana kaasukuqkuna (92%), salapa alli kayninta uryaynin
(84%), mana alliq kay mikanismukuna (92%). Tsay llapanta ichik shimillachaw nishwan
manam allitsu washayninkuna kaykan, kunstitusiyunal dirichukuna manam alliqllaqa
rikakantsu, imaraykurmi tsaynaw, mahistradukunapam yachayninkuna pishin, tsaymi
prinsipyupa naaninta alliq rurayantsu, kaynam mana alli ushan. Tsayraykurmi Anqashpa
distritu hudisyalnin pasaypa mana hustisyata qatiyan. Tsayraykurmi kay mushuq
husgadukuna yurinman.
Pushaq shimikuna: kunstitusiyunal husgadukuna; ispisyalisasiyun; kunstitusiyunal
dirichukuna; washaynin alli kaynin garantiyakuna.

INTRODUCCIÓN
El neoconstitucionalismo se ha convertido en el paradigma para poder explicar los
fenómenos jurídicos; en ese sentido qué duda cabe hoy, que el Derecho se ha constitu-

106 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 105-116. ISSN 2070-836X


Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los derechos

cionalizado, a tal punto que la constitución se irradia y extiende a todo el ordenamiento


jurídico y a todas las disciplinas jurídicas. Este nuevo paradigma es fruto de una pro-
funda transformación interna del paradigma positivista, es decir, una transformación
que afecta no solo a la naturaleza del derecho en la medida en que «la positivización
que resulta de los derechos fundamentales como límites y vínculos sustanciales a la
legislación positiva», sino también, conlleva, una nueva dimensión acerca del principio
de legalidad o legalidad sustancial, el cual permite perfeccionar el clásico principio de
legalidad formal o mera legalidad antes paradigmático, lo cual supone, que el someti-
miento a la ley, no se gesta única y exclusivamente a vínculos formales, y ahí radica la
esperanzadora novedad, sino que a vínculos sustanciales, derivados de los principios y
derechos fundamentales consignados en la Constitución, lo cual influye en la estructu-
ra del Estado Constitucional.
Por otro lado, para comprender cómo la Constitución actúa en su calidad de norma
vinculante y con eficacia jurídica inmediata, hay que distinguir la naturaleza de los
preceptos contenidos en ella. Al respecto, es posible distinguir disposiciones constitu-
cionales que contienen principios rectores de política social y económica por un lado
y otros preceptos que realizan una remisión normativa a la ley, pero de ambos es nece-
sario concluir que en ningún caso la Constitución goza de normas programáticas, ello
fluye del hecho de que la Carta Fundamental establece un plexo valórico de principios,
derechos y deberes todos los cuales conllevan sus respectivos mecanismos garantes.
Así mismo, tenemos a la Justicia Constitucional que requiere ser analizada no solo
desde un plano teórico, sino fundamentalmente desde la práctica del funcionamiento
de los jueces y órganos jurisdiccionales. Es decir, desde el impacto real de sus senten-
cias en el ámbito social y de las expectativas de los ciudadanos, en el marco del Estado
social y democrático de Derecho, en tanto garantes y defensores de la Constitución.
Desde la normatividad constitucional peruana, resulta jurídicamente sostenible que el
Estado no satisface su deber de garantía de los derechos fundamentales (artículo 44
de la Constitución), a través de la mera declaración de la conculcación de un derecho
fundamental por el juez constitucional; sino que se debe ordenar el aparato estatal, do-
tándolo de los mecanismos necesarios para garantizar el efectivo goce de los mismos
(artículo 1 de la Constitución), que supone la plena reparación a través del cumplimien-
to de dicho pronunciamiento.

MATERIALES Y MÉTODOS
Se trata de un estudio retrospectivo, longitudinal, correlacional, cuantitativo, diseño no
experimental, debido a que careció de manipulación la variable independiente; además
no contó con grupo de control; su finalidad fue analizar el hecho jurídico identificado
en el problema después de su ocurrencia.
Los métodos utilizados fueron: análisis-síntesis, para poder descomponer el problema
en sus partes y determinar sus características; así como, a partir de dichos elementos
entender el comportamiento como unidad de análisis. Exegético, para el análisis siste-
mático de la normatividad y para explicar cada parte del conjunto del texto normativo,
tratando de definir cada concepto y enunciar el significado normativo de cada disposi-
ción. Hermenéutico, para interpretar los textos dentro de un sistema de pensamiento
y encontrar su verdadero significado, a partir de los principios y conceptos generales.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 105-116. ISSN 2070-836X 107


Luis Robles, Elmer Robles, Pepe Melgarejo y Wilfredo Montañez

Argumentación jurídica, el cual permitió justificar las teorías jurídicas, demostrar ló-
gicamente por medio de un razonamiento formulado con el propósito de conseguir la
aceptación o rechazo de una teoría determinada. Método matemático, la investigación
por su naturaleza mixta, trabajó con datos empíricos que requirieron de representación
numérica, en consecuencia se empleó las matemáticas para poder representar dichos
datos o información –cuantificación numérica–, Método estadístico, para la interpre-
tación y representación en tablas y gráficos estadísticos de los datos obtenidos.
Las técnicas, utilizadas para la recolección de información fueron: Análisis de Registro
Documental. Esta técnica estuvo en función del análisis doctrinario y teórico de las
diversas obras, así como de la jurisprudencia emitida por el Tribunal Constitucional.
Encuesta para recoger la opinión de los abogados y operadores jurídicos. Técnica de
análisis de contenidos para el estudio de la jurisprudencia y las resoluciones judiciales.

RESULTADOS
Cuadro resumen de la carga procesal y producción judicial en trámite por órgano juris-
diccional y especialidad: Distrito Judicial de Áncash, periodo 2009-2011, en la tabla 1.

Tabla 1. Carga procesal y producción judicial


Carga Procesal
2009 2010 2011
ÓRGANO/
ESPECIALIDAD PROD. PROD. PROD.
TOTAL TOTAL TOTAL
JUDICIAL JUDICIAL JUDICIAL
Sala Superior Especializada
Civil 1,464 1,093 699 1,641 2,453 2,094
Penal 3,910 2,962 1,243 2,218 4,760 2,845
Juzgado Especializado o Mixto
Civil 3,514 1,681 1,438 1,241 2,616 787
Familia 5,287 2,416 7,258 2,150 5,228 1,912
Mixto 17,770 5,429 12,876 6,666 19,068 6,338
Penal 14,511 6,541 6,539 2,868 10,629 4,895
Juzgado de Paz Letrado
Juzgado de Paz
Letrado 13,762 4,798 6,209 5,274 15,470 5,710

Total 60,218 24,920 36,262 22,058 60,224 24,581


Fuente: Oficina de Estadística del Poder Judicial

Resultados de la encuesta aplicada a los abogados litigantes de la corte superior de


Áncash sobre la administracion de justicia constitucional y la labor de los jueces ordi-
narios como jueces constitucionales

1. Percepción de los abogados sobre el actuar de los jueces de la Corte Superior de


Áncash, como jueces constitucionales, cuando han resuelto los procesos constitu-
cionales.

108 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 105-116. ISSN 2070-836X


Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los derechos

Tabla 2. Labor de los magistrados como jueces constitucionales


RESPUESTAS f f%
Sí 10 8
No 110 92
Total 120 100

2. Respeto de los principios que rigen los procesos constitucionales por parte de los
jueces de la Corte Superior de Áncash.

Tabla 3. Respeto de los principios que rigen los procesos constitucionales


RESPUESTAS F f%
Sí 5 4
No 115 96
Total 120 100

3. Labor de los jueces de primera instancia de la Corte Superior de Áncash sobre si


han respetado lo prescrito en el artículo 13º del Código Procesal Constitucional
referido a la tramitación preferente de los procesos constitucionales.

Tabla 4. Tramitación preferente de los procesos constitucionales


RESPUESTAS F f%
Totalmente en desacuerdo 0 0
De acuerdo 10 8
Desacuerdo 65 54
Totalmente en desacuerdo 45 38
Total 120 100

4. Labor de los jueces de primera instancia de la Corte Superior de Áncash acerca del
respeto de los plazos procesales fijados por el Código Procesal Constitucional para
resolver un proceso constitucional.

Tabla 5. Plazos procesales


RESPUESTAS F f%
Siempre 0 0
A Veces 10 8
Nunca 110 92
Total 120 100

5. Labor de los magistrados de la Sala de la Corte Superior de Áncash que vienen ac-
tuando como jueces constitucionales.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 105-116. ISSN 2070-836X 109


Luis Robles, Elmer Robles, Pepe Melgarejo y Wilfredo Montañez

Tabla 6. Labor de los magistrados de Sala como jueces constitucionales


RESPUESTAS F f%
Totalmente de acuerdo 0 0
De acuerdo 10 8
Desacuerdo 65 54
Totalmente en desacuerdo 45 38
Total 120 100

6. Labor de los magistrados de la Sala de la Corte Superior de Áncash, sobre correc-


ción de errores cometidos por los jueces de primera instancia, en referencia a los
procesos constitucionales.

Tabla 7. Corrección por parte de los magistrados de sala


RESPUESTAS f f%
Siempre 0 0
A Veces 18 15 
Nunca 102 85
Total 120 100

7. Opinión de los abogados sobre la eficacia de los procesos constituciones, en la


Corte Superior de Áncash, como mecanismos de protección real y efectiva de los
derechos constitucionales.

Tabla 8. Eficacia de los procesos constitucionales en la Corte Superior de Áncash


RESPUESTAS f f%
Sí 10 8
No 110 92
Total 120 100

DISCUSIÓN

1. Discusión empírica
Los resultados de la tabla 1, expresan la carga procesal y producción judicial tramitada
por órgano jurisdiccional y especialidad en el Distrito Judicial de Áncash, durante el
periodo 2009-2011, donde se puede observar la preeminencia de los procesos civiles
sobre los penales, y la alta carga procesal que despachan los órganos de esta sede ju-
risdiccional.
Los resultados de la tabla 2 expresan que los abogados están disconformes con el
actuar de los magistrados de la Corte Superior de Áncash cuando han administrado
justicia constitucional a través de los procesos constitucionales que tuvieron a su cargo
al resolver, es decir, existe una percepción negativa por parte de los abogados respecto
al actuar de los magistrados no solo en los procesos constitucionales sino en general

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Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los derechos

respecto al actuar en todos los procesos judiciales, y esta disconformidad se manifiesta


también en los referéndums que realiza el Colegio de Abogados de Áncash. Así mis-
mo, respecto al actuar y conducta funcional de los magistrados de esta jurisdicción, la
gran mayoría de ellos salen desaprobados, según los ítems que se les evalúa que son
celeridad procesal, fundamentación de resoluciones, trato a los abogados y justiciables.
Los resultados de la tabla 3 expresan que los jueces ordinarios cuando resuelven los
procesos constitucionales no respetan los principios que rigen los procesos constitu-
cionales, en consecuencia no estarían actuando como jueces constitucionales que es el
rol que les toca desempeñar, y este hecho trae graves consecuencias en la protección de
los derechos constitucionales; ya que siendo los principios constitucionales las ideas
rectoras del proceso constitucional y al no ser tomadas en cuenta por el juez ordinario
que conoce la causa, lo que se produce es la desnaturalización del proceso constitucio-
nal y al final termina siendo tramitado como un proceso ordinario más, vulnerando la
tutela de urgencia que amerita estos procesos constitucionales. El hecho que los jueces
ordinarios no actúen como verdaderos jueces constitucionales, conlleva a que no se
estén cumpliendo los fines de los procesos constitucionales establecidos en el artículo
II del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, como son garantizar el
principio de supremacía constitucional ni la vigencia real y efectiva de los derechos
constitucionales, por tanto no se están comportando como guardianes de las constitu-
ciones en términos de Carl Schmitt, sino que están actuando como jueces mármoles,
jueces pétreos, jueces robóticos en términos de Montesquieu.
Los resultados de la tabla 4 expresan que los jueces ordinarios cuando resuelven pro-
cesos constitucionales no respetan lo prescrito por el artículo 13º del Código Procesal
Constitucional. Este regula la tramitación preferente de los procesos constitucionales
frente a los procesos ordinarios; por ello, este se convierte en uno de los puntos críti-
cos de la justicia constitucional, ya que al no otorgarles por parte del juez una preferen-
cia a los procesos constitucionales de la libertad. El juez está equiparando la violación
de un derecho constitucional con la violación de un derecho legal, es decir, para el juez
ambos tienen la misma importancia y trascendencia jurídica, hecho que es considerado
por la doctrina constitucional como una aberración jurídica y esto es desconocer el
carácter jurídico de la constitución, es desconocer que los jueces constitucionales están
llamados a garantizar el contenido de la constitución.
Los resultados de la tabla 5 expresan que los jueces no respetan los plazos procesales
establecidos en el Código Procesal Constitucional para resolver un proceso consti-
tucional, hecho grave para la justicia constitucional, ya que cuando uno acude a la
jurisdicción constitucional lo hace considerando la tutela de urgencia que caracteriza
a dichos procesos. Por ello cuando los plazos no se cumplen tampoco se está dando
cumplimiento a sus fines, porque el fin es la vigencia efectiva de los derechos consti-
tucionales y no retardarla, por ello es que los justiciables no creen en la justicia ordi-
naria ni constitucional, porque hacen uso del adagio popular «justicia que tarda no es
justicia». Por ello es que el legislador considerando la carga procesal que caracteriza al
Poder Judicial estableció la tramitación preferente de los procesos constitucionales,
porque lo que está en juego en un proceso constitucional es un contenido de la cons-
titución, un derecho de relevancia constitucional, por ello la demora en el tiempo para
resolverlo no tiene justificación.

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Luis Robles, Elmer Robles, Pepe Melgarejo y Wilfredo Montañez

Los resultados de la tabla 6 expresan que los magistrados de la Sala o Segunda instancia
al igual que los jueces de primera instancia no vienen actuando como jueces constitu-
cionales. Su rol y labor no cambian cuando resuelven procesos constitucionales, pues
están actuando sin respetar los principios que rigen los procesos constitucionales, o
tienen interpretaciones mecánicas restrictivas y no dinámicas o amplias que caracteri-
zan al juez constitucional.
Los resultados de la tabla 7 expresan que los magistrados de segunda instancia no
están corrigiendo los errores que se cometen en primera instancia. Al contrario, en la
mayoría de casos blindan o protegen, y esto se muestra con objetividad en los casos
cuando el juez de primera instancia declara infundada o improcedente y esta resolución
es apelada, la Sala en la mayoría de los casos confirma la resolución apelada, y no hace
mayor análisis jurídico constitucional del caso y resuelve con los mismos argumentos
de juez de primera instancia.
Los resultados de la tabla 8 expresan que los procesos constitucionales en el Distrito
Judicial de Áncash, no son mecanismos o instrumentos eficaces de protección de los
derechos constitucionales. Lo que implica que dichos procesos no están cumpliendo
con los fines que la Constitución les otorga y consecuentemente se está dejando en el
desamparo al ciudadano quien no encuentra un mecanismo idóneo, efectivo, rápido y
sencillo para garantizar sus derechos.

2. Discusión teórica
2.1 La mutación del rol del juez desde un estado de derecho hacia un estado constitu-
cional de derecho
La función jurisdiccional, bajo el Estado de Derecho, se somete a la ley y al principio de
legalidad como únicas fuentes de legitimación. La labor judicial se fundamenta, pues,
en un sistema normativo pleno, presuntivamente conocido por todos y cuya aplicación
corresponde a autoridades independientes (Poder Judicial), cuya función consiste en
resolver todas las controversias que se promuevan en el orden temporal con sujeción a
normas preexistentes (López, 2001).
Superando la concepción legal-formalista del Estado de Derecho, el Estado Constitu-
cional surge como producto de la difusión en Europa, tras la segunda guerra mundial,
de las Constituciones rígidas y del control de constitucionalidad de las leyes ordinarias
(Aguiló, 2004). Así, comparativamente, podemos afirmar que a diferencia del Estado
de Derecho, el Estado Constitucional se encuentra basado en el principio de legali-
dad material, por lo que en este caso el papel del Derecho no se limita a determinar
competencias y procedimientos, sino que, además, contempla límites materiales a la actividad
normativa del poder político.
El papel de la jurisdicción se altera también radicalmente. El juez ya no es el ciego
aplicador de la ley, o como se ha denominado muchas veces, boca de la ley. Esto no
significa, sin embargo, que el juez deja de aplicar la ley, sino únicamente, que debe ha-
cerlo solo si la ley es constitucionalmente válida (Carbonell, 2003).
Este constitucionalismo contemporáneo al que nos estamos refiriendo, ha sido tam-
bién denominado neoconstitucionalismo, caracterizado por poseer una Constitución con
fuerte contenido normativo y garantía jurisdiccional, se nutre efectivamente de estas

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Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los derechos

dos fuentes. De la primera de estas tradiciones recoge la garantía jurisdiccional y una


correlativa desconfianza ante el legislador. De la segunda tradición hereda, sin embar-
go, un ambicioso programa normativo que va bastante más allá de lo que exigiría la
mera organización del poder mediante el establecimiento de las reglas de juego.

2.2 El rol del poder judicial en el Estado Constitucional de Derecho


La labor del Poder Judicial en el Estado Constitucional de Derecho, en general, y del
juez, en particular, ha enrumbado un nuevo camino, toda vez que (u)no de los rasgos
que mejor definen el Estado Constitucional de derecho es la orientación del Estado a
la protección de los derechos al margen (o incluso por encima) de la ley: ya no eficacia
de los derechos en la medida y en los términos enmarcados en la ley, sino eficacia de
los derechos en la medida y en los términos establecidos en la Constitución (Gascon,
2005). Esa labor del Estado es encargada al Poder Judicial, observando la justicia al
caso en concreto con respeto a los principios y preceptos constitucionales.

2.3 Especialización en Derecho constitucional


Consideramos que, en primer orden, es preciso que el juez constitucional selecciona-
do acredite un importante grado de vinculación y conocimiento frente al contenido
normativo y valorativo de la Constitución, lo cual puede tener como modelo objetivo
la especialización en Derecho constitucional, siendo importante que comprenda las
técnicas del Derecho constitucional y las del Derecho procesal constitucional. Es decir,
el conocimiento de la dogmática constitucional se transforma en un imperativo técni-
co básico. Si el magistrado constitucional quiere ser un buen técnico jurídico, a su vez
tiene que ser un buen dogmático. No obstante, se debe procurar estándares comunes
de calificación en los candidatos, que deberán tener expresión en un perfil concreto de
profesional, del cual será posible predicar las siguientes competencias (habilidades, ca-
pacidades, aptitudes y destrezas) en materia constitucional, relevantes para el ejercicio
de la magistratura constitucional (Álvarez, 2009).

2.4 La valoración probatoria en los procesos constitucionales de la libertad


La temática relativa a la probanza ha sido, desde siempre, el tema más controversial y
apasionante de la estrella más fulgurante del universo del Derecho: el proceso. Inago-
table fuente de estudio y debate ha bifurcado en dos aguas insolubles a los principales
mentores de esta disciplina. Hasta los filósofos más ecuánimes y conciliadores se ven
irremediablemente atraídos irreversiblemente como por un inmenso imán a uno u otro
polo ideológico: el activismo o el garantismo.
No escapamos a esta opción de elegir uno u otro, pues ambos están en las antípodas.
Lo tenemos claro. Si el ojo censor de ver el proceso tiene un iris constitucional enton-
ces lo divisa como el último bastión de la libertad, esto es, «como claro medio de dis-
cusión entre personas que son siempre naturalmente desiguales pero que deben gozar
de igualdad jurídica en el debate (Alvarado, 2007). Entonces nunca entenderemos la
regulación de la prueba oficiosa. No solo porque atenta contra la imparcialidad del juez
sino porque afecta la indispensable congruencia que tiene que existir entre el papel de
las partes y el juez en el proceso (Montero, 2005).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 105-116. ISSN 2070-836X 113


Luis Robles, Elmer Robles, Pepe Melgarejo y Wilfredo Montañez

2.5 El desconocimiento de la especial naturaleza de los procesos constitucionales de


la libertad
Un motel común donde se aloja el error en cualquier parte del camino es el siguiente:
Colocar al proceso constitucional en el mismo hábitat en el que conviven los demás
procesos peruanos. Desconocer que su carácter de proceso constitucional lo superpo-
ne al resto de procesos legales, es el principio de una cadena de despropósitos que se
hace interminable.
Mientras en un proceso civil o penal, por señalar a los más recurridos, la norma sus-
tantiva regula de manera plena los derechos y la labor del juzgador se hace más de pon-
deración y criterio, en el Habeas Corpus y el Amparo, la norma aplicable es incompleta,
imprecisa y con claras implicancias políticas: la Constitución. Así, la labor del juzgador
da un giro de 180º y se convierte en escrupuloso intérprete de derechos fundamentales
que solo se encuentran enumerados pero no desarrollados de manera explícita. Este
cambio de roles y responsabilidades no debería llamar la atención si no fuera que con
el Derecho peruano anida una verdad del tamaño de una montaña: la escasez de jueces
constitucionales especializados. Esto genera una postal muy precaria para un país que
se precia de garantizar los derechos fundamentales de sus ciudadanos: jueces legales
(generalmente civiles y penales) son los que resuelven los procesos constitucionales
más importantes como el habeas corpus y el amparo.
Creemos que esta inconsistencia va más allá de la especialidad. El juez ordinario no
está premunido de las competencias para determinar no solo el derecho de fondo, sino
que con el carácter residual del amparo, ahora debe resolver sobre su procedencia. El
Estado le pide y exige al magistrado que haga algo para lo que no ha sido preparado:
valorar la prueba constitucional. En el mejor de los escenarios, estará capacitado para
aplicar la sana crítica o el criterio de conciencia a una controversia de contenido legal.
La interpretación constitucional tiene otra lógica y un espectro infinitamente más am-
plio.
Solo así puede entenderse la degeneración de las medidas cautelares en el Amparo
durante la vigencia de la Ley N° 23506 en que la amparización que se acrecentó desde
los años finiseculares, la timidez de los fallos en procesos mediáticos y de la débil juris-
prudencia producida en casi veinte años. Este riesgo no puede ser deporte de aventura
para los derechos inmanentes de todo ser humano. Es a partir de la jurisprudencia
del Tribunal Constitucional que se empieza un desarrollo intenso del texto constitu-
cional no exento de excesos y gruesas sombras de ensoberbecimiento. Es a partir de
estas interpretaciones, que se soportan en la doctrina extranjera, la jurisprudencia del
Tribunal Constitucional Español, del Tribunal Federal Alemán y de la Suprema Corte
norteamericana principalmente, que se ha dado un aparente avance en esta hermenéu-
tica probatoria tan singular. Sin embargo, el órgano jurisdiccional más importante del
país no tiene clara la filosofía jurídica a la cual se adscribe y plantilla jurisprudencias
foráneas importantes pero inaplicables para nuestro país.

CONCLUSIONES
Los jueces ordinarios del Distrito Judicial de Áncash, al momento de resolver los pro-
cesos constitucionales no están actuando como jueces constitucionales y muestran

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Los juzgados constitucionales para una protección eficaz de los derechos

conductas que no solo se constriñen al cumplimiento normativo, sino también al desa-


rrollo de ciertas actitudes judiciales no compatibles con las de un juez constitucional.
El nivel de protección de los derechos constitucionales por parte de los magistrados
de los juzgados penales y mixtos o civiles del Distrito Judicial de Áncash, es deficiente,
lo cual se evidencia en la ineficacia de los procesos constitucionales, en la falta de cum-
plimiento de los plazos de los procesos, en la tramitación, en la falta de interpretación
constitucional de los derechos conculcados o vulnerados, en el número mínimo de
resoluciones judiciales declaradas fundadas, en la no ejecución de las sentencias estima-
torias, en el desconocimiento de la doctrina constitucional contemporánea.
Que los derechos constitucionales al no ser protegidos de manera adecuada, oportuna
y de forma efectiva, como consecuencia de la falta de especialización de los magistra-
dos ordinarios, quienes no aplican los principios que orientan los procesos constitucio-
nales y terminan desnaturalizándolos. La administración de justicia constitucional en el
Distrito Judicial de Áncash resulta deficiente; y esto justifica la creación o implementa-
ción del juzgado constitucional.
El establecimiento del Estado Constitucional, y la influencia del paradigma de la cons-
titucionalización del derecho, trae consigo los fundamentos doctrinales (supremacía de
la constitución), normativos (constitución como norma jurídica) y procesales (garantía
y protección de los derechos constitucionales) que sustentan o justifican la implemen-
tación o creación de los juzgados especializados en materia constitucional para una
protección adecuada y oportuna – eficaz de los derechos constitucionales en el Distrito
Judicial de Áncash.

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Zagrebelsky, Gustavo. 2005. El Derecho dúctil. Madrid: Trotta.

Fecha de recepción: 12 de marzo de 2015


Fecha de aceptación: 05 de mayo de 2015

Correspondencia
Luis Robles Trejo
llrobles@hotmail.com

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ISSN 2070-836X

Los bajamientos vocálicos en el quechua ancashino: Un análisis


fonético y fonológico

Vowel lowering in the Quechua of Ancash: A phonetic and phonological


analysis

Whitney Chappell1

RESUMEN
Este artículo ofrece una explicación fonológica del bajamiento alofónico de las vo-
cales del quechua hablado en el departamento de Áncash, Perú. Los datos empíricos
utilizados en esta investigación proceden de la elicitación de palabras realizadas por
la investigadora a un quechuahablante nativo de Áncash. Estos datos son analizados
fonética y fonológicamente utilizando el programa de Praat. El análisis desarrolla el
proceso de bajamiento vocálico y su condicionamiento fonológico como un caso de
asimilación contextualmente determinado y concluyen en que el quechua ancashino
tiene un sistema fonológico de tres vocales.
Palabras clave: quechua; bajamiento vocálico; análisis fonético y fonológico.

ABSTRACT
This paper provides a phonological explanation of allophonic lowering of the mem-
bers of the Quechua spoken in the department of Ancash, Peru. Empirical data used
in this research come from the elicitation of words made ​​by the researcher to a native
Ancash Quechua speaker. These data are analyzed using phonetically and phonolog-
ically Praat program. It develops analysis process and phonological vowel lowering
conditioning as a case of assimilation determined contextually, concluding that the
Ancash Quechua has a phonological system of three vowels.
Keywords: quechua; vowel lowering; phonetic and phonological analysis.

ICHIKLLACHAW
Kay musyapakuyqa tsuyantsaatsimun imanawmi Anqash Piru suyuchaw qichwapa
hunuluhiku wukalninkuna uranqantam. Kay musyapakuyqa yarqamushqa huk
runa Anqashpa kikin qichwa shiminchaw rimankaqpiqmi, kay runapa yaskiynintaqa
huk musyapakuq warmim riqitsikamun. Kay riqitsinakuyqa hunitikawan
hunuluhikunawanmi analisakashqa, kaypaqmi Praat programa shutiyuq nishqawan
rurakashqa. Kay analisisqa riqitsimantsik imanawmi wukalkuna uran hina imanawmi
hunuluhikupiq asimilakashqantam musyatsimantsik, tsayraykurmi Anqash qichwapa
hunuluhikunchawqa kimsa wukalninkunalla kapun.
Pushaq shimikuna: qichaw; wukalpa uraynin; funitikawam funulugikal analisis.

The Ohio State University, Estados Unidos.


1

117
Whitney Chappell

INTRODUCCIÓN
Aun cuando existen varias publicaciones acerca del quechua (Hintz, 1990; Parker,
1997; O’Rourke, 2009; Orr, 1975; Swisshelm, 1971; Woelck, 1973, entre otros), pocos
estudios han ofrecido un análisis de los procesos fonológicos que motivan el bajamien-
to vocálico en el quechua. La mayoría de los diccionarios y las gramáticas describen
superficialmente la distribución de los alófonos [e] y [o] en la proximidad de /q/, y
‘la proximidad’ no ofrece una explicación suficiente. Un análisis más riguroso de los
bajamientos vocálicos nos permite comprender mejor los procesos fonológicos y arti-
culatorios en el entorno de la consonate /q/.
Existe un desacuerdo que sigue hasta hoy entre los lingüistas y los académicos cus-
queños acerca del número de vocales en el idioma, y una desconfianza mutua entre
los dos grupos ha promovido aún más la discusión (Heggarty, 2006). Por un lado, los
miembros de la Academia Mayor de la Lengua Quechua del Cuzco siguen sosteniendo
que existen cinco vocales /i, e, a, o, u/, notando que un sistema ortográfico de cinco
vocales ha sido utilizado en el quechua escrito desde el período Colonial. Solo pocos
estudios han afirmado que existe una distinción fonémica entre las cinco vocales en
algunos dialectos del quechua (véase Cusihuamán, 1976; Weber, 1987). Por otro lado,
la mayoría de los lingüistas arguye que en el quechua hay tres vocales /i, a, u/. Las
vocales medias [e, o] son solamente alófonos de /i, u/ que ocurren en la proximidad
del fonema /q/. Estos estudiosos aclaran que los quechuahablantes automáticamente
pronuncian las vocales escritas /i, u/ como [e, o] cuando se encuentren cerca de /q/
(Debate, 1987: 179; Jung y López, 1987: 588; López Flores, 1987: 9-11; Julca, 2009:
116-118, 129). En respuesta a la petición de los estudiosos cusqueños para transparen-
cia ortográfica, los lingüistas subrayan el hecho de que la escritura y la pronunciación
sean pocas veces fonéticamente idénticas, particularmente a través de dialectos. Por
ejemplo, los cusqueños no pronuncian las palabras acto y apto exactamente como están
escritas; en realidad pronuncian las palabras [ajto] y [afto], respectivamente (Debate,
1987: 163). La mayoría de los lingüistas proponen que las lenguas deberían demarcar
los segmentos como letras diferentes cuando hacen una distinción fonémica, evitando
un sistema ortográfico innecesariamente complicado, cuando se echa mano a la varia-
ción fonética.
Los que caen en el medio del debate son los lingüistas del Instituto Lingüístico de
Verano (ILV), quienes reconocen que el idioma solo tiene tres fonemas /a, i, u/, y que
idealmente el sistema ortográfico debería seguir el sistema fonémico. Sin embargo,
también toman en cuenta las preferencias de los hablantes nativos que parecen favore-
cer el sistema de cinco vocales (Weber, 1987: 8), probablemente debido al contacto con
el sistema ortográfico del castellano. Según Heggarty (2006), los estudiosos cusqueños
están imponiendo la ortografía castellana en el quechua y enfocan sus investigaciones
en los bilingües que ya están influenciados por la distinción en el castellano entre /i,
u/ y /e, o/, por un lado, y la falta de la distinción entre los dos fonemas de quechua
/q/ y /k/ en el castellano, por el otro lado. Los bilingües que afirman que sí existe una
diferencia significativa entre las vocales altas y medias de hecho están asimilando la /q/
de quechua a la /k/ de castellano y por eso no se dan cuenta del bajamiento vocálico
provocado por el fonema /q/. Con la fusión de /k/ y /q/ en la mente de los bilin-
gües, solamente se pudiera distinguir entre pares mínimos como /killa/ [kiʎa] ‘luna’ y
/qilla/ [qeʎa] ‘ocioso’ por la primera vocal: la primera de ellas se asimila a la vocal alta
del castellano /i/ y la segunda se asimila a la vocal media /e/ del castellano. Es decir,

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Los bajamientos vocálicos en el quechua ancashino

a pesar de que las intuiciones de los hablantes nativos sean importantes, los juicios de
los bilingües de quechua y castellano parecen ser perjudicados a favor de los fonemas
y la ortografía del castellano, influenciando los juicios que tienen acerca de los pares
mínimos en el quechua.
El argumento a favor del sistema de tres vocales está fortalecido por la pronunciación
de las palabras prestadas del castellano en el habla de hablantes monolingües del que-
chua quienes han tenido poco contacto con la lengua castellana. Las vocales medias
de estas palabras prestadas se levantan en el habla de los monolingües, por ejemplo,
dedo>riru, hormiga>hurminga, verde>birdi (Orr, 1975). En estos casos, parece que
los hablantes monolingües asimilan los sonidos castellanos a los fonemas más cerca-
nos: las vocales altas /i/ y /u/ del quechua. A pesar de la evidencia lingüística, los aca-
démicos cusqueños hasta llegan a decir que la adopción de un sistema de tres vocales
en vez de cinco equivaldría a la admisión de la inferioridad del quechua (Félix Julca,
comunicación personal), que indica que los factores culturales y políticos se imponen
sobre los factores lingüísticos en su análisis. Este argumento a favor del sistema de
cinco vocales, entonces, se basa en criterios subjetivos, una tradición de ortografía cas-
tellana y estudios influenciados por el bilingüismo más que los hechos concretos de la
lingüística de la lengua quechua.
Basada en estas observaciones y los datos que obtuvo la autora, este trabajo adopta
la perspectiva de las tres vocales, ilustrando que las vocales medias demuestran una
dependencia contextual con el fonema /q/. Propone la autora que este fenómeno
fonológico es un caso de asimilación del rasgo [-alto] a los segmentos [+silábicos] a su
alrededor.

MATERIALES Y MÉTODOS
El tipo de investigación realizado fue el descriptivo utilizando la metodología de la lin-
güística descriptiva. La data fue acopiada por medio de elicitación de palabras; para ello
se grabó a un quechuahablante nativo del departamento de Áncash mientras leía una
lista de palabras y frases aisladas. Las grabaciones se tomaron en un aula silenciosa y el
hablante fue grabado con un micrófono omnidireccional incorporado en el MacBook
2010. Después se analizó los sonidos vocálicos y consonánticos usando el programa
de Praat (Boersma y Weenink, 2010) para ver la primera formante (F1) de las vocales.
Cuanto más baja la primera formante, más cerrada está la vocal, por ejemplo, una F1 de
315 Hz pertenecería a la [u] o la [i]. Cuanta más alta la primera formante, más abierta
está, por ejemplo, una F1 de 450 pertenecería a la [e] o la [o].
La serie de palabras elicitadas incluyó palabras que no están en el contexto del fone-
ma posvelar /q/ y por eso no se anticiparía ningún bajamiento vocálico y palabras
que de hecho tienen una /q/ alrededor de una vocal alta, que supuestamente causaría
bajamiento vocálico. Esta lista de estímulos incorporó las vocales /i/ y /u/, acento
diferente en las sílabas (tónico o átono), el uso de la /k/ y la /q/, la ubicación de la
/q/ entre dos vocales altas y finalmente, la posición de /q/ separada de las vocales
altas por otra consonante. Se incorporaron estas diferencias para asegurarnos de que
la /q/ causa el bajamiento fonológicamente, para ver si hay otras influencias en la F1
de las vocales y para ver si todos los bajamientos son iguales en su posición descendida
de la lengua. Finalmente, en la medida de las formantes se midió una sección de 5 a 10
milisegundos del medio de la vocal donde las formantes aparecieran estables. Se tomó
el promedio de esa corta sección para establecer la F1 de la vocal. Además del contexto

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Whitney Chappell

lingüístico alrededor de la vocal, se catalogó la F1 de la vocal, la duración de la vocal y


el estrés de la sílaba en sus apuntes.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Según los datos obtenidos, las vocales medias nunca aparecen en las palabras quechuas
que carecen del fonema /q/2. Los ejemplos enumerados en la tabla 1 no mostrarían
ningún bajamiento vocálico porque no aparece el fonema /q/.

Tabla 1. Palabras del quechua ancashino sin fonema /q/ no muestran bajamiento vocálico
urku ‘frente’ shimi ‘lengua’ mishi ‘gato’
urkuta ‘la frente’ (O.D) shimita ‘la lengua’ (O.D.) mishita ‘el gato’ (O.D.)
urkukuna ‘frentes’ shimikuna ‘lenguas’ mishikuna ‘gatos’

Las medidas concretas de la primera formante (F1) en las tablas 2 y 3 indican la altura
mantenida de la vocal, indicada por los bajos niveles de las medidas de la F1. Es decir,
estas vocales altas no se bajan si no ocurre el fonema /q/. La segunda y tercera tablas
también ilustran que a pesar del contexto inicial de palabra, final de palabra o en po-
sición interna de palabra, la vocal alta mantiene aproximadamente la misma medida
de F1, fluctuando menos de 50 Hz. Esto significa que la posición de las vocales altas
dentro de la palabra y el acento tónico o átono de la sílaba que contiene esa vocal no
alteran la F1 de la vocal.

Tabla 2. Medidas de los Hertzios (Hz) de la F1 de la vocal alta /u/ en un contexto sin
bajamiento vocálico3
urku ‘frente’3 urkuta ‘la frente’ (O.D.) urkukuna ‘frentes’
Primera vocal F1 332 Hz 334 Hz 325 Hz
Segunda vocal F1 347 Hz 332 Hz 300 Hz

Una prueba t de las vocales altas /u/ comparando las que están en posición tónica con
las que están en posición átona no mostró una diferencia significativa: el valor p era
0.65, mucho mayor que el valor de 0.05 o menos para concluir que tenemos dos gru-
pos distintos. Los resultados de esta prueba t indican que el acento dentro de la palabra
no juega un papel en la F1 de la /u/.

Tabla 3. Medidas de los Hertzios (Hz) de la F1 de la vocal alta /i/ en un contexto sin
bajamiento vocálico
shimi ‘lengua’ shimita ‘la lengua’ (O.D.) shimikuna ‘lenguas’
Primera vocal F1 330 Hz 295 Hz 303 Hz
Segunda vocal F1 337 Hz 335 Hz 333 Hz

2
Una excepción serían las palabras prestadas de castellano en el habla de los bilingües, pero como esto es asunto
del bilingüismo y no del idioma quechua, no vamos a indagar más esta excepción.
3
El uso de negrita en estas tablas indica la posición del acento de la palabra. El acento en el quechua cae en la
penúltima sílaba, entonces la adición de sufijos cambia la posición del acento (véase Julca 2009: 141-142).

120 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 117-128. ISSN 2070-836X


Los bajamientos vocálicos en el quechua ancashino

Otra prueba de t comparando las vocales altas /i/ en posición tónica con las que están
en una posición átona reveló la misma falta de diferencia: el valor p fue .81, aún más
grande que la diferencia vista en la comparación de las /u/. Si combinamos las dos vo-
cales altas, la /i/ y la /u/ y compararlas según su acento, tampoco vemos una diferen-
cia significativa entre los valores de la F1: otra prueba t nos muestra un valor p de .12.
Se puede concluir de estas pruebas t que los valores de F1 pueden variar ligeramente
según los factores articulatorios o fonéticos, pero las vacilaciones entre las medidas de
la F1 de la /u/ y la /i/ no difieren considerablemente y quedan dentro de la misma
clase de vocal.
No obstante, las medidas de la F1 sí difieren considerablemente cuando el fonema
/q/ ocurre directamente antes o después de una vocal alta, lo cual está mostrado en
las tablas 4 y 5.

Tabla 4. El efecto de /q/ en la vocal anterior, la /u/


tushuq ‘bailarín’
Primera vocal F1 358 Hz
Segunda vocal F1 498 Hz

La primera vocal alta en tushuq en la tabla 4 ocurre en una sílaba diferente de la /q/,
separada por la fricativa sorda y pos-alveolar [ʃ] y la segunda /u/. Por consiguiente no
está afectada por el fonema, que presenta medidas semejantes a la /u/, ya vistos en la
tabla 2. Por el contrario, la segunda vocal ocurre directamente antes de la /q/ y pre-
senta una F1 mucho más alta (140 Hertzios más alta), que indica menos obstrucción
de la lengua en la cavidad oral. O sea, esta posición más baja de la lengua se usa en la
producción de una [o] en el castellano. Un estudio de Martínez Celdrán (1995)4 explica
que la F1 media de la [o] en castellano (de la voz masculina en el castellano «estándar»)
es 495 Hz y la F1 media de la [u] en castellano es 349 Hz, y las vocales del quechua
ancashino en la tabla 4 se aproximan a esos números. Parece que los académicos cus-
queños han promovido el sistema de cinco vocales con tanta vehemencia precisamente
porque los alófonos que preceden a la /q/ son considerablemente más bajos que las
/u/ e /i/ no afectadas y se parecen mucho a las producciones de la [o] y la [e] de cas-
tellano en sus F1.
Medidas similares pero aún más exageradas aparecen en tiqti, señalando una posición
apreciablemente más baja de la lengua en la primera vocal, que precede directamente a
la /q/, que en la segunda, que queda separada de la /q/ por la /t/.

Tabla 5. El efecto de la /q/ en la F1 de la vocal anterior, la /i/


tiqti ‘al estilo negro’
Primera vocal F1 500 Hz
Segunda vocal F1 245 Hz

Este estudio de Martínez Celdrán utilizó el habla de 5 hombres del castellano <<estándar>>. Entonces podría
4

ser que los sonidos fueran diferentes de alguna manera. No obstante, en otro estudio de Morrison and Escudero
(2007) los autores se encargaron de una investigación bi-dialectal y encontraron que no hay una diferencia signi-
ficativa entre la F1 de los españoles y la F1 de los peruanos. Basándonos en estos datos, presumimos los valores
de F1 que presenta Martínez Celdrán (1995) como un promedio apropiado para los hispanohablantes masculinos
de Perú.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 117-128. ISSN 2070-836X 121


Whitney Chappell

Aquí vemos una diferencia entre las dos vocales de 255 Hertzios y, otra vez, se apro-
ximan mucho a las F1 de la [i] y la [e] del castellano. Según Martínez Celdrán, la [i]
«estándar» en la voz masculina tiene una F1 de 313 Hz y la [e] tiene un valor promedio
de 457 Hz y vemos números semejantes en la tabla 5.
Para confirmar que sí existe una diferencia significativa entre los dos grupos –las vo-
cales sin bajamiento y las vocales bajadas en el contexto de /q/– se utilizó adicional-
mente tres pruebas más de t. Esta vez, la diferencia entre las /u/ no bajadas y las /u/
bajadas salió muy significativa: el valor p fue <.001 (4.37594E-16). La diferencia entre
las /i/ no bajadas y las /i/ bajadas salió igual, con un valor p <.001 (1.73348E-07).
Finalmente, la diferencia entre todas las vocales altas no bajadas [i] y [u] y todas las vo-
cales altas bajadas [e] y [o] mostró el mismo grado de significatividad: el valor p en esa
prueba de t fue <.001 también (4.92714E-22). La conclusión importante aquí es que
los dos grupos de vocales, las no bajadas y las bajadas, difieren significativamente en su
altura y las bajadas solamente aparecen en contextos previsibles.
La similitud de los alófonos quechuas a las vocales /o/ y /e/ del castellano no es una
justificación suficiente para postular un sistema de cinco vocales. Lo que parece ocurrir
es la asimilación del rasgo [-alto], inicialmente asignado al fonema /q/ posvelar, a la
vocal alta que la precede, ilustrado abajo5.

(1) t u ʃ u q ‘bailarín’ (2) t i q t i ‘al estilo negro’

[-alto] [-alto]

Hay que notar que la asimilación de [-alto] de la consonante /q/ a las vocales altas no
es tan sencilla como la asimilación unidireccional, como la asimilación de las nasales
y las laterales en el castellano. Al contrario, este bajamiento vocálico es bidireccional
porque el bajamiento de las vocales altas se extiende de la derecha a la izquierda y de la
izquierda a la derecha, afectando a las vocales altas en contacto directo con el fonema
aunque estén antes o después de /q/. Es decir, las vocales que ocurren inmediatamen-
te después de /q/ también experimentan el bajamiento, mostrado en las medidas de
la tabla 6.

Tabla 6. El efecto de /q/ en la vocal alta /u/ que la sigue


quyllur ‘estrella’
Primera vocal F1 447 Hz
Segunda vocal F1 353 Hz

Las vocales que aparecen inmediatamente antes e inmediatamente después de la con-


sonante /q/ tienen medidas de F1 que son más de 100 Hz, más altas que los segmen-

Este análisis fue formulado independientemente, pero apareció primero en el libro «Quechua Ancashino: una
5

mirada actual» de Félix Julca (2009). Por consiguiente, este análisis sirve como una extensión de su explicación
fonológica.

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Los bajamientos vocálicos en el quechua ancashino

tos no afectados. Cuando la /u/ baja a la [o], sus medidas son 498 Hz antes de /q/,
como se puede ver en tushuq, y 447 Hz después de /q/, como se ve en quyllur, y cuando
la vocal no experimenta ningún bajamiento, sus medidas son 358 Hz y 353 Hz, respec-
tivamente. Una diferencia casi igual ocurre con el bajamiento de la /i/, ilustrado abajo
en la tabla 7.6

Tabla 7. El efecto de /q/ en la vocal alta /i/ que la sigue


qiri ‘cicatriz’
Primera vocal F1 417 Hz
Segunda vocal F1 313 Hz

Cuando la vocal /i/ en tiqti y qiri baja, la F1 aumenta desde 245 y 303 Hz en las vocales
no afectadas hasta 500 y 410 Hz, respectivamente, cuando preceden y siguen a /q/
directamente. Es decir, el proceso se aplica similarmente cuando la consonante /q/
causa el bajamiento de la vocal siguiente y cuando /q/ causa el bajamiento de la vocal
anterior, probando la bidireccionalidad del fenómeno, ilustrado abajo en (3) y (4).

(3) q u y l l u r ‘estrella’ t u ʃ u q ‘bailarín’

[-alto] [-alto]

(4) q i r i ‘cicatriz’ t i q t i ‘al estilo negro’

[-alto] [-alto]

Lo más interesante de este fenómeno tiene que ver con su extensión. El proceso puede
aplicarse a una vocal alta que precede a /q/ o una vocal alta que sigue a /q/; pero no
siempre se aplica a las dos vocales. Si /q/ está rodeada por dos vocales, la vocal que
precede a /q/ experimenta el bajamiento y la vocal posterior mantiene su F1 más baja,
o sea, con una posición de la lengua más alta. Las tablas 8 y 9 demuestran la aplicación
del bajamiento una vez, y la vocal que sigue a /q/ parece opaca al fenómeno.

Tabla 8. El efecto de /q/ cuando está rodeada por dos alófonos de la vocal alta /u/

tuqukuna ‘huecos’
Primera vocal F1 509 Hz
Segunda vocal F1 318 Hz

Una prueba t mostró significatividad entre estos dos grupos que consisten en cuatro vocales bajadas y cuatro
6

vocales no bajadas con un valor p de <.01 (0.004).

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Tabla 9. El efecto de /q/ cuando está rodeada por dos alófonos de la vocal alta /i/7

wiqikuna ‘lágrimas’
Primera vocal F1 508 Hz
Segunda vocal F1 317 Hz7

Según lo ilustrado en las tablas 8 y 9, la vocal posterior mantiene el rasgo [+alto]; no


baja como la vocal que sigue a /q/ en quyllur ‘estrella’, anteriormente visto. Entonces,
la extensión del rasgo [-alto] parece aplicarse diferentemente en este dialecto, afectan-
do solamente la primera vocal alta si hay dos en contacto directo con la consonante
/q/. Fonológicamente, podemos explicar estas diferencias en términos del bloqueo
de la extensión de [-alto] a una vocal después de la /q/ si esa misma /q/ ya causó el
bajamiento de una vocal anterior. Es decir, la extensión del rasgo [-alto] no es cíclica ni
recurrente; ocurre una vez, representada por la línea negra, y el bloqueo de su exten-
sión por la segunda vez se ve con la línea punteada más fina en (5) y (6).

(5) t u q u k u n a ‘huecos’ (6) w i q i k u n a ‘lágrimas’

[-alto] [-alto]

Lo mismo ocurre en palabras con dos vocales altas cuando la primera está separada
de la consonante /q/ por las resonantes /r, l, ʎ, n/. Por ejemplo, las vocales altas en la
palabra urku ya analizada cambian drásticamente cuando se reemplaza el fonema /k/
con el fonema /q/, ilustrado en la tabla 10. Para la conveniencia del lector, repito la
tabla 2 para que se pueda comparar directamente las diferencias entre urku y urqu.

Tabla 10. Medidas de los Hertzios de la F1 de la vocal alta /u/ sin bajamiento

urku ‘frente’ urkuta ‘la frente’ (O.D.) urkukuna ‘frentes’

Primera vocal F1 332 Hz 334 Hz 325 Hz


Segunda vocal F1 347 Hz 332 Hz 300 Hz

Tabla 11. Medidas de los Hertzios de la F1 de la vocal alta /u/ con bajamiento

urqu ‘macho’ urquta ‘el macho’ (O.D.) urqukuna ‘machos’

Primera vocal F1 463 Hz 403 Hz 487 Hz


Segunda vocal F1 336 Hz 328 Hz 324 Hz

Una prueba t nos da un valor p significativo de <.01 (1.37055E-05) entre las vocales bajadas y las vocales no
7

bajadas.

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Los bajamientos vocálicos en el quechua ancashino

La tabla 11 clarifica que el mismo proceso que ocurre con dos vocales directamente en
contacto con la consonante /q/ –el bajamiento de la primera vocal y el mantenimiento
de la altura de la segunda– ocurre también cuando una resonante como /r/ separa la
/q/ de la vocal alta que la precede. Las resonantes son transparentes al paso del rasgo
[-alto] y permiten pasarlo a las vocales altas anteriores, como se ve en (7).

(7) u r q u ‘macho’

[-alto]

Como se observa en (7), la resonante en posición de coda es transparente a la exten-


sión del rasgo [-alto] y permite su extensión a la vocal alta anterior. Es importante
señalar que la resonante en posición de ataque no tenga la misma transparencia. De
hecho, en esa posición la resonante bloquea la extensión del rasgo [-alto] y no penetra
la vocal alta siguiente: el fenómeno solamente pasa de la consonante /q/ en posición
de coda a la vocal alta que precede.
Hay que notar que ciertas resonantes, /r, l, ʎ, n/, son transparentes al paso de [-alto] a
la vocal alta anterior, pero otras resonantes, /m, ɲ/, no lo son. Basándonos en las pes-
quisas en los diccionarios y los comentarios de mi consultante del idioma, parece que
los segmentos /umq/, /imq/, /uɲq/ e /iɲq/ no se permiten en la raíz de una palabra
en el quechua ancashino y, por consiguiente, no pueden permitir la extensión de [-alto].
También hay que señalar que además de las resonantes /r, l, ʎ, n/, ciertos dialectos de
Áncash-Huailas permiten variación en el bajamiento de la vocal alta en las secuencias
de vocal alta + fricativa + /q/, por ejemplo, se puede pronunciar puchquy ‘agriar’ como
[puʧquj] o [poʧquj]. La ocurrencia del rasgo de [-alto] en estos contextos merece más
investigaciones, pero tentativamente propongo que la escala de sonoridad, vocales >
laterales > nasales > fricativas > africadas > oclusivas, puede explicar la transparencia
del proceso. Las consonantes que son más sonoras y por consiguiente más parecidas
a las vocales, i, e, las laterales y nasales, permiten el paso del rasgo [-alto], pero las que
son más consonánticas, i, e, oclusivas, bloquean la extensión del rasgo. Puede ser que
las fricativas y las africadas presenten una zona gris para el paso del rasgo, causando
esta variabilidad que examinamos en las pronunciaciones ancashinas.
El párrafo anterior menciona el papel de la raíz de la palabra en el proceso de baja-
miento, y parece que eso es un requisito del bajamiento. Como una lengua aglutinante,
el quechua añade varios sufijos a la raíz de la palabra, pero la asimilación del rasgo
[-alto] no puede pasar entre las fronteras de las raíces y los sufijos flexivos. Debido a
esto, el fenómeno no es solamente fonológico, también es morfolexical: la /q/ y la vo-
cal alta ha de ocurrir dentro del mismo morfema para permitir la extensión de [-alto].
Las palabras dadas abajo, por ejemplo, no experimentan bajamiento vocálico porque
un sufijo que contiene /q/ se une a otro morfema –una raíz que contiene una vocal
alta–.

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(8) a. hamu-rqa-ynki b. tuʃu-rqa-nʦik c. asi-rqa-n


venir-pasado-2.PRES bailar-pasado-1PL.INCL**(¿) sonreír-pasado-3
‘Tú viniste’ ‘Todos nosotros bailamos’ ‘El/ella sonrió’

(9) a. pupu-qa b. warmi-qa c. tampu-qa


ombligo-TOP mujer.TOP tienda-TOP
‘ombligo’ ‘mujer’ ‘tienda’

(10) a. ni-nqa b. upu-nqa c. ɲawi-nqa


decir-3.FUT beber-3.FUT leer-3.FUT
‘Él/ella dirá’ ‘Él/ella tomará’ ‘Él/ella leerá’

En los ejemplos de (8), (9) y (10), queda claro que la consonante /q/ en los sufijos
flexivos no afecta las vocales altas adyacentes de las raíces, que vemos con –rqa, el sufi-
jo del pasado, –qa, el sufijo topicalizador, y –nqa, el sufijo de tercera persona del futuro.
Particularmente importante es el hecho de que [-alto] no se extienda en los ejemplos
de (8), (9) y (10) por razones morfoléxicas, aunque la misma secuencia de segmentos
puede causar que se extienda el rasgo. Miremos, por ejemplo, sinqa ‘nariz,’ que ocurre
en el quechua Ayacuchano, y (10a), ninqa ‘él/ella dirá’. Como pares mínimos, estas pa-
labras solamente difieren en su consonante inicial, pero sinqa constituye una sola raíz,
mientras que ninqa viene del verbo niy ‘decir’, y está aumentado por el sufijo flexivo del
futuro de tercera persona, –nqa. La vocal alta en sinqa experimenta bajamiento vocáli-
co, pero la vocal alta en ninqa queda alta porque /q/ y la vocal alta están en morfemas
diferentes, una en la raíz y la otra en el sufijo flexivo. La división entre la raíz y el sufijo
prohíbe el bajamiento en ese caso.
Como era de esperar, el mismo fenómeno acontece a través de las fronteras de palabra.
El mismo bloqueo creado por la distinción entre raíz y sufijo prohíbe la asimilación de
[-alto] de una palabra a otra, ilustrado abajo.

(11) a. sumaq ultu ‘bueno/bonito renacuajo’


b. hatun qasqu ‘pecho grande’
c. puwaq imiʎa ‘ocho chicas’

Estos ejemplos demuestran que el rasgo [-alto] que se origina en /q/ está bloqueado a
través de las fronteras de morfemas. Sin embargo, si las secuencias /qu/, /unq/ y /qi/
hubieran ocurrido en el mismo morfema, sin duda habrían bajado, como es el caso en
palabras como quyllur ‘estrella’, shunqu ‘corazón’ y qiri ‘cicatriz’.
Aunque he mostrado que el rasgo [-alto] está bloqueado a través de morfema flexivo y
fronteras de palabra, la asimilación no está bloqueada a través de morfemas derivacio-
nales. Miremos, por ejemplo, la palabra yachachiy, ‘enseñar’. Yachachiq ‘maestro’ se forma
de ese verbo, de la raíz yachachi– y del sufijo derivacional –q, que añade el significado de
‘uno que hace X’. La vocal alta precede directamente a /q/, el sufijo derivacional, y el
rasgo [-alto] se extiende a la vocal. El bloqueo creado entre el raíz y los sufijos flexivos

126 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 117-128. ISSN 2070-836X


Los bajamientos vocálicos en el quechua ancashino

no se aplica a los sufijos derivacionales, y la palabra se pronuncia [yaʧaʧeq]. Para ir un


paso más allá, el sufijo –ku se puede agregar a las ocupaciones para indicar una dedi-
cación a largo plazo a la carrera. Entonces, yachachiq llega a ser yachachikuq, y porque
el sufijo es derivacional otra vez, la asimilación hace que la /u/ baje, resultando en la
pronunciación [yaʧaʧikoq]. Esto nos dice que la morfología juega un gran papel en el
bajamiento vocálico e influencia el proceso fonológico de bajamiento vocálico.
Tenemos que recordar que no todas las reglas fonológicas se aplican iguales a las reglas
de la asimilación de [-alto]; hay reglas distintas que gobiernan los procesos diferentes
en el quechua. Por ejemplo, la asignación de acento no presta atención a la categoriza-
ción flexiva o derivacional del sufijo como [-alto], sino se aplica indiscriminadamente
en la penúltima sílaba de una palabra, demostrando la independencia de la aplicación
de las reglas fonológicas. Eso es, no podemos refundir nuestros análisis de los procesos
fonológicos en el quechua ancashino porque siguen reglas diferentes y tienen niveles
diferentes de opacidad a la morfología.

CONCLUSIÓN
El análisis del bajamiento vocálico en el dialecto de quechua ancashino prueba que el
fenómeno es mucho más complejo de lo que muchos autores habían propuesto ante-
riormente. Aunque la mayoría de las explicaciones fonológicas describen el bajamiento
«en la proximidad de la /q/» se ofrece una explicación más detallada de los contextos
donde hay asimilación del rasgo [-alto] y cuando /q/ no puede causar bajamiento vo-
cálico. Por supuesto hay algunos académicos que no quieren admitir que las vocales
medias del quechua son alófonos de la /i/ y la /u/ debido a las presiones políticas, un
deseo de adaptarse al sistema vocálico del castellano e investigaciones basadas en los
datos torcidos de los bilingües, pero la predictibilidad de su ocurrencia en el habla de
los quechuahablantes monolingües, visible en las medidas de las primeras formantes,
presenta evidencia irrefutable a favor de un sistema de tres vocales.
Este trabajo arroja cierta luz acerca de los contextos en los cuales ocurren la extensión
del rasgo [-alto], pero este estudio debería ser tratado como un punto de partida para la
continuación de investigaciones sobre el asunto. Primero, un análisis de más hablantes
nativos del dialecto Ancashino ofrecería más evidencia apoyando el sistema de tres
vocales y potencialmente revelaría otras variaciones en la extensión del rasgo [-alto]. Mi
informante quechuahablante, por ejemplo, ha notado variaciones sutiles en las pronun-
ciaciones de ciertas palabras, por ejemplo, la pronunciación de shunqu ‘corazón’ como
[ʃunqu] o [ʃonqu], y se necesita más investigaciones con más hablantes nativos para
determinar si esto es un proceso fonológicamente determinado o si ocurre variación
fonética en algunas palabras especificadas. Segundo, un estudio más extenso acerca de
la extensión de [-alto] en varios dialectos del quechua nos otorgaría una vista del tra-
tamiento del fenómeno y las reglas fonológicas que se aplican en dialectos aparte del
Ancashino, dándonos una visión más global del quechua hablado hoy en día.

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Fecha de recepción: 08 de marzo de 2015


Fecha de aceptación: 01 de junio de 2015

Correspondencia
Whitney Chappell
whitney.chappell@utsa.edu

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Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 129-140
ISSN 2070-836X

Lenguas y toponimias en la zona andina de Áncash

Languages and toponyms in the Andean region of Ancash

Félix Julca Guerrero1 y Laura Nivin Vargas1

RESUMEN
Esta investigación da cuenta de la vigencia de topónimos pertenecientes a diferentes
lenguas que antiguamente se hablaron en la zona andina de Áncash. Para entender
nuestro pasado histórico, conocer el presente y proyectarnos al futuro, consideramos
importante realizar un estudio de las herencias linguoculturales andinas basado en los
topónimos o nombres de lugares geográficos. El objetivo principal fue pesquisar y
analizar los topónimos desde las perspectivas de la lingüística descriptiva, lingüística
histórica y contacto de lenguas. La investigación fue de tipo exploratorio y descriptivo;
para ello se utilizó los métodos de análisis lingüístico de la data. Los datos empíricos
revelan que en la actualidad aún se registran topónimos correspondientes a las lenguas
quechua, culli, aimara y castellana; así como topónimos mixtos que proceden de la
combinación léxica o léxico-morfofonológica de dos lenguas diferentes. En tal virtud,
a partir del análisis de la toponomástica se concluye que, históricamente, Áncash fue
un contexto marcado por la diversidad lingüística y, por ende, por la diversidad socio-
cultural.
Palabras clave: toponimias; lenguas originarias; quechua; aimara; culli.

ABSTRACT
This research from the analysis of toponyms shows the presence of indigenous
languages ​​in the Andean region of Ancash. Given that, to understand our historical
past, meet the present and to project the future, we consider it important to conduct a
study of the Andean heritage linguoculturales based on geographical names. The main
objective was to collect and analyze place names from the perspectives of descriptive
linguistics, historical linguistics and language contact. The research was exploratory
and descriptive methods for this linguistic analysis of the data was used. Empirical
data show that even today he names corresponding to the Quechua guides, Culli,
Aymara and Spanish are recorded; and mixed names coming from the lexical or lexical-
morphonological combination of two different languages. As such, from the analysis
of the place names we conclude that, historically, Ancash was a context marked by
linguistic diversity and hence, by the sociocultural diversity.
Keywords: toponyms; native languages; Quechua; Aimara; Culli.

Universidad Nacional «Santiago Antúnez de Mayolo». Huaraz, Perú.


1

129
Félix Julca y Laura Nivin

ICHIKLLACHAW
Kay musyapakuyqa riqitsimantsin imanawmi kanankamaraq tupunimyakuna
kawaykanqanta, unay unay tukuy laaya shimikunachaw kay Anqash suyuntsikchaw
rimayanqantam. Tsaynawpa ñawpa kanqanta kaayinapaq, kanan kaqta riqinapaq,
kananpiq ñawpaman shamunqanta rikaanapaq. Tsayraykurmi antikunachaw kay unay
shimi yachay musyapakuy tupunimiyakunachaw kanqantam riqitsikun, kay shutikunaqa
llaqta patsakunapa shutinkunam kayan. Kay musyapakuyqa rurakashqa imanawmi
tupunimyakunapa kikin shiminkunachaw willakuynin kanqanta musyatsimantsin,
hinaman imanawmi unay shiminkunachaw willakuykuna kanqantawan kanan
shiminkunachaw tinkuynin kanqantawanmi willakun, tsay llapanta rurakashqa alliq
riqinantsikraykurmi. Kay musyapakuyqa isplurasyunwan diskriptibu ashipakuy laayaman
kashqa, tsaypaqmi analisis linguistiku mitudu shutiyuq nishqanwan rurakashqa. Kay
impiriku datukunam riqimantsik imanawmi qichwachaw, kullichaw, aymarachaw
hina kastillanu shimikunachaw kanankama kawaykanqantaraq; hinaman imanawmi
takukashqa tupunimiyakuna ishkay tahukashqa shimikunapiq shayaamunqantam
riqitsimantsik. Kay tupunimiyakuna analisashqapitam uchuklla shimillachaw nintsik,
unaypitam Anqash suyupaqa atska laaya shiminkuna kashqa, runankunapa tukuy laaya
yachayninkuna kashqanraykurmi.
Pushaq shimikuna: tupunimiyakuna; qichwa; aymara; kulli; shimikunapa
yurikuyninkuna.

INTRODUCCIÓN
El presente artículo analiza los topónimos de la zona andina de Áncash, cuyo registro
evidencia la presencia histórica de las lenguas quechua, culli y aimara. Si bien desde la
antigüedad ha existido un creciente interés por el estudio de los nombres geográficos,
los cuales son utilizados como posibles evidencias de las hipótesis acerca de la historia
de las lenguas y grupos humanos de determinadas áreas geográficas, en el caso de la
zona andina de Áncash, los estudios aún son insuficientes. En concordancia con So-
lís (1997), Chávez (2003) y Cerrón-Palomino (2008), con el término ‹toponimia› nos
referimos a los nombres de lugares, sean estos habitados o no. Los topónimos expre-
san el criterio señalizador practicado por el hombre sobre los espacios geográficos
que alcanza a caracterizarlos o simplemente nombrarlos. En tal virtud, son topónimos
los nombres de pueblos, ríos, lagos, lagunas, chacras, cerros, nevados, parajes, calles,
caminos, etcétera. De esta manera, las lenguas habladas en la zona andina de Áncash
pueden ser claramente reconocidas a través de los nombres de lugares (topónimos),
elementos léxicos y terminaciones morfológicas que caracterizan a las lenguas aimara,
culli y quechua.
En este marco, con esta investigación sobre la base de los topónimos se buscó dar
cuenta de la presencia histórica de diferentes lenguas originarias o indígenas en la zona
andina de Áncash. El propósito principal fue pesquisar y analizar los nombres actuales
de lugares en las zonas del Callejón de Huaylas, los Conchucos y las Vertientes. Para el
acopio de datos se utilizaron las técnicas e instrumentos propios de las investigaciones
exploratorias y descriptivas. Además, dado al carácter exploratorio y descriptivo de la

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Lenguas y toponimias en Áncash

investigación sobre la presencia de lenguas originarias y el contacto entre ellas en el


contexto andino de Áncash, las preguntas de investigación –antes que las hipótesis–
fueron las que guiaron el proceso de la investigación.
Los resultados de esta investigación han permitido conocer que en la zona andina
de Áncash, históricamente, no solo se habló el quechua, sino también el culli (lengua
extinta alrededor de 1940, cf. Rivet, 1949) y el aimara hablado antes de la expansión
del quechua, hoy concentrado en la zona sur del altiplano peruano y boliviano, prin-
cipalmente. Los topónimos en las lenguas originarias, en este caso aimara, culli y que-
chua han sufrido cambios o alteraciones en su imagen gráfica, sea porque la lengua ha
sufrido variaciones morfofonológicas o porque su ortografía tiende a castellanizarse
asimilándose a una configuración más o menos similar a la del castellano. Es decir,
esto puede obedecer a la evolución interna de la misma lengua o a un acomodamiento
al castellano para «facilitar» su ortografía. Por esta razón, muchos de los topónimos
en lenguas originarias han sido refonemizados y refonologizados con base castellana
y, también escritos con ortografía castellana con base en el alfabeto también castella-
no. Por consiguiente, si bien las lenguas culli y aimara ya no se hablan en Áncash y el
quechua se encuentra en un franco proceso de desplazamiento y sustitución lingüística
en muchos ámbitos sociogeográficos de la zona andina de Áncash; sin embargo, la
presencia de dichas lenguas se nota vigente en los topónimos.

MATERIALES Y MÉTODOS
El universo de estudio comprendió la totalidad de las provincias andinas de la región
Áncash (17), correspondientes a las Vertientes, el Callejón de Huaylas y los Conchucos.
Para el acopio de datos se ha utilizado varias técnicas e instrumentos como la entre-
vista aplicada a los lugareños de los pueblos visitados, así como el fichaje de registro
de topónimos. Asimismo, se hizo una revisión de los documentos más antiguos como
escritos y testimonios en el archivo de las municipalidades y la oficina de Archivos de
Huaraz; mapas geográficos y la lista de 43 palabras de Martínez Compañón (1978 y
1779). Se complementó con la vista a algunos lugares donde se recogieron datos desde
la versión de los propios pobladores.
El trabajo de investigación se enmarcó en los casos de los estudios exploratorios y
descriptivos. Fue exploratorio porque no se cuenta con antecedentes suficientes sobre
el tema, razón por la cual antes que las hipótesis fueron las preguntas que guiaron la
investigación. Los trabajos más rescatables para este propósito fueron los de Adelaar
(1989) «En pos de la lengua culle», Solís (1997) «La gente pasa, los nombres quedan…
introducción en la toponimia» y Chávez (2003) «La toponimia en la zona andina de
Áncash». Fue descriptivo, porque su propósito ha sido pesquisar y describir de una
manera pormenorizada los nombres topónimos de pueblos, cerros, lagunas, caminos,
minas, etcétera, según su morfología geográfica, a la luz de los aportes de la lingüística
descriptiva, lingüística de contacto de lenguas y la lingüística histórica. Ambos proce-
sos tuvieron el componente analítico; esto nos permitió analizar, identificar y filiar los
topónimos a las correspondientes lenguas.

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RESULTADOS

1. Lenguas y toponimias en Áncash


Una breve revisión de la literatura especializada revela que, en el territorio actual de la
región Áncash, desde épocas muy remotas vivieron diferentes grupos humanos con
características socioculturales propias y peculiares que los distinguían a los unos de
los otros (Torero, 2002). Por ejemplo, entre los siglos VII y XI d.C., la expansión del
aimara central habría alcanzado hasta el actual territorio de la región Áncash (cf. Ce-
rrón-Palomino, 2000). Heggarty y Beresford-Jones (2010, 2012) consideran a Chavín
como la cultura difusora no solo del «Pre-Proto-Quechua», sino principalmente del
aimara. Esto implica que en Áncash, se habló aimara antes de que fuera desplazado por
el quechua. También en la zona norte de Áncash, sierra de La libertad y Cajamarca se
habló la lengua culli o culle (Adelaar, 1989). Estos datos dan cuenta que, Áncash, his-
tóricamente, se ha caracterizado por la diversidad cultural y lingüística. Precisamente,
a la llegada de los españoles, aún existían cuatro grupos etnolingüísticos bien diferen-
ciados: el quechua y el culli2 en la zona andina, el quingnam y el mochica en la zona
costeña3 (Solís, 2003; Julca, 2004, 2009a).
La pesquisa de topónimos da cuenta, realmente, que en la región Áncash se hablaron
varias lenguas en el pasado no muy lejano. En la actualidad, el mayor porcentaje de los
nombres de lugares en la zona andina corresponden a lenguas originarias antes que al
idioma castellano. No obstante, muchos nombres toponomásticos en lenguas origina-
rias, en este caso, aimara, culli y quechua han sufrido cambios o alteraciones en su ima-
gen gráfica, sea porque la lengua ha sufrido variaciones morfofonológicas, variaciones
por influencia externa como efecto del contacto de lenguas4 o porque su ortografía
tiende a castellanizarse asimilándose a una configuración más o menos similar a la del
castellano. Es decir, esto puede obedecer a la evolución interna de la misma lengua,
cambios motivados por contacto de lenguas o a un acomodamiento al castellano para
«facilitar» su ortografía. Por ejemplo, en el topónimo Ranrairca, el segundo elemento
léxico irca es el resultado del cambio fonético /h/ > [ø]5, es decir, el sonido fricativo
/h/ se elide y no se pronuncia [ø] en inicio de palabra que es común en el quechua
hablado en la zona norte del Callejón de Huaylas: irka < hirka, pero la escritura con ‹c›
irca obedece simplemente al acomodamiento ortográfico del castellano para facilitar
la ortografía en los castellanohablantes y bilingües (véase Julca, 2009a). Los cambios

2
En la parte norte andina de Áncash, además del quechua, la lengua culli todavía fue hablada hasta mediados del
siglo pasado (Adelaar, 1989; Andrade y Pérez, 2009; Rivet, 1949; Solís, 2003).
3
Las evidencias de la presencia de las lenguas mochica, muchik o yunga, así como de quingnam o lengua del pes-
cador las encontramos en los documentos de la colonia (véase por ejemplo, la lista de 43 palabras del obispo de
Trujillo, Martínez de Compañón, así como en la onomástica (topónimos y antropónimos). Así, sabemos que las
palabras Ferreñafe, Quesquen, Niquín corresponden al mochica y las palabras Pacatnamu ‘padre común’ y Taycanamo
‘fundador de Chimú’ pertenecen al quingnam.
4
Es sabido que, en una situación de contacto lingüístico, las lenguas implicadas no pueden permanecer «química-
mente puras» por mucho tiempo, sino que experimentan interinfluencias y cambios estructurales en diferentes
niveles de la lengua, situación que se evidencia en los topónimos de la región (véase Julca, 2004).
5
La equivalencia de los símbolos es la siguiente: el asterisco * indica que la palabra corresponde al Proto-Quechua
o es la palabra originaria, las barras // encierran la representación fonémica o fonológica, los corchetes [ ] repre-
sentan la pronunciación, el símbolo > significa lo que precede da lugar a lo que sigue, el símbolo < significa lo que
precede es el resultado de lo que sigue, el guión – señala el linde morfémico en la palabra, las comillas anguladas
‹ › encierran la escritura grafémica, las comillas simples ‘ ’ encierran la traducción castellana.

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Lenguas y toponimias en Áncash

ortográficos más frecuentes en los topónimos quechuas de la zona corresponden a: q


> c (aqu > Aco), k > c (markaq > Marcac), sh > s (waywash > Huayhuas, hanqash >
Jangas), sh > z (qarash > Caraz), k > g (yunkay > Yungay) h > j (hirka > jirca), w > v
(wikus > Vicos), w > hu (waras > Huaraz), u > o (tuqlla > Toclla), i > e (wankapiqtuy
> Huancapetí). Aun cuando ortográficamente se escriben con acomodamiento al cas-
tellano, los quechuahablantes, mayormente, siguen pronunciando como naturalmente
lo hacen en su lengua.
En la zona andina de Áncash es frecuente encontrar que un mismo lugar tenga dos
nombres en lenguas diferentes: Dos de Mayo y Tímac, Trinidad y Pachaca (en La Mer-
ced, Aija), Santa Catalina y Shutu (Huaraz) o tengan nombres compuestos en la misma
lengua como en los casos de Utcuyacu (utku ‘algodón’ y yaku ‘agua’, lugar de agua
muy cristalina), Yanayacu (yana ‘negro’ y yaku ‘agua’), Cancharumi (kancha ‘corral’ y
rumi ‘piedra’), (en Recuay) o compuesto por palabras de lenguas diferentes como en
Marcajirca (marka ‘pueblo’ = aimara y hirka ‘cerro’ = quechua), Hornojircan (horno
= castellano y hirkan ‘ladera’ = quechua), (en Huari); Ticapampa (tika < *t’ika ‘flor’ =
aimara y pampa ‘llanura’ = quechua), (en Recuay); Quinircocha (qirnir ‘hermano’ = culli
y qucha ‘laguna’ = quechua), (en Cabana). En otros casos, los nombres originarios han
sido sustituidos por nombres en otras lenguas, tal es el caso de Awkis Mayu o Hatun
Mayu y Ranra que han sido sustituidos por las nominaciones castellanas Río Santa y
Pedregal (un barrio en Huaraz), respectivamente.
Los topónimos nombrados en el párrafo anterior develan la presencia simultánea o
consecutiva en un mismo lugar de Áncash de gentes de diversa procedencia lingüística,
étnica y cultural. Los nombres de lugares proceden no solamente del quechua, la len-
gua originaria aún más difundida en el contexto regional, sino también de otras lenguas
como aimara, culli y castellana. A continuación presentamos una lista seleccionada de
topónimos que ilustra el origen lingüístico variado de los nombres de lugares geográ-
ficos en la zona andina de Áncash.

2. Toponimias en la zona andina de Áncash


Del total de 865 topónimos registrados, en esta sección se presenta solo una muestra
de los nombres de lugares más representativos para el análisis lingüístico. Se los presen-
ta agrupados en lenguas independientes, luego dada la mayor cantidad de topónimos
quechuas se analiza dichos nombres, así como los topónimos híbridos resultantes de
la combinación de entradas léxicas o elementos morfológicos pertenecientes a lenguas
diferentes.

2.1. Topónimos aimaras


Los topónimos aimaras se encuentran en diferentes partes de la región Áncash.
Marca < marka ‘pueblo’ (en Recuay).
Marcac < marka-q ‘fundador de pueblo’ (en Huaraz).
Marcará < marka ‘pueblo’, -ra ‘continuidad’ (en Carhuaz).
Áncash < anqas ‘azul’ (*anqas vocablo aru o quechumara).

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2.2. Topónimos culli


Los topónimos culli se encuentran básicamente en la zona norte de los Conchucos,
principalmente en la provincia de Pallasca.

Conchucos < Kon < koñ ‘agua’ y chuku ‘universo, tierra, comarca’.
Ataca < ataqa < *hataqa ‘un tipo de algas que crecen, en las acequias’ (en
Huandoval, Pallasca).
Pallasca < pallaska < apallaska ‘nombre de un indio’ (Álvarez Brun, 1970).
Pashash < pash- ‘raíz culli’ y –ash ‘diminutivo’, lugar arqueológico (en Caba-
na).
Chusgón < chus ‘agua’ y kon ‘deidad del agua’, lugar con aguas termales (en
Huandoval), (véase Adelaar, 1989 y Cuba, 2005).6

2.3. Topónimos castellanos


Los topónimos castellanos se encuentran en diferentes partes de la zona andina de Án-
cash. En muchos casos los nombres castellanos fueron impuestos sobre los nombres
en otras lenguas. Asimismo, en los últimos años, los pobladores de las zonas urbanas
y urbano-marginales han ido cambiando los nombres quechuas por nombres castella-
nos. Tal es el caso de las famosas villas: Urbanización Villa El Sol, Urbanización Villa
San Pedro, etcétera., bajo la creencia de estar a tono con la modernidad:

Mancos (en Yungay)


Olleros (en Huaraz)
Rodeocorral (en Huaraz)
Centenario (en Huaraz)
San Ildefonso (en La Merced, Aija)
La Merced (en Aija)

2.4. Topónimos quechuas


La mayor parte de los nombres de lugares en la zona andina de Áncash, principalmente
en el Callejón de Huaylas y Las Vertientes, proceden del quechua, lengua originaria más
difundida en el ámbito regional, así como en toda la zona andina de los países andinos.
En tal virtud, se puede identificar diferentes mecanismos de acuñación toponomástica
que han realizado los hablantes en épocas concretas. Los topónimos de este corpus
están agrupados en tres bloques: (1) palabras de una sola raíz, (2) palabras derivadas y
(3) palabras compuestas.

(1) Palabras conformadas por una única raíz. Estas palabras contienen solamente mor-
femas lexicales del quechua.

Asencios (2013) considera que la palabra quita < kita ‘laguna, lago’ (reservorio de agua en las chacras) es un tér-
6

mino culli; no obstante, Francisco Carranza (2003) en su Diccionario Quechua Ancashino-Castellano, recoge la palabra
quita < qita como un término quechua con el significado de ‘lodo, barro, pantano, limo’.

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Lenguas y toponimias en Áncash

Coyllur < quyllur ‘estrella’ (en Huaraz).


Challhua < challwa ‘pez’ (en Huaraz).
Huaraz < waras ‘amanecer’ (Huaraz).
Quechua < qichwa ‘zona de clima templado’ (en Caraz).
Chilca < chilka ‘planta silvestre’ (en Yungay).
Jalca < hallqa ‘puna’, ‘zona alta de clima frígido’.
Shilla < shilla ‘piedritas que sirven para hacer utensilios’ (en Carhuaz).
Tinco < tinku- ‘encuentro’, ‘lugar de encuentro’ (en Carhuaz).
Shiqui < siqis ‘cortadera’ (en Cátac, Recuay).
Parco < parqu ‘regadío’ (en Cátac, Recuay y en Santa Catalina, Huaraz).
Huaylas < waylas7 ‘césped verde, lozano’ (el valle del río Santa).

(2) Palabras derivadas. Este grupo de palabras está constituido por aquellas derivadas
por sufijación. Los topónimos están conformados por una raíz y un sufijo. Los sufijos
derivativos más comunes en los topónimos ancashinos son: –q, –y, –ra, –ri, –n, –na, –sh,
–shqa, –yuq (cf. Chávez 2003).

Cochac < qucha ‘laguna’ y –q ‘agentivo, él que/la que…’ (en Huaraz)8.


Yungay < yunka ‘clima cálido’ e –y ‘infinitivizador’ (Yungay).
Marcará < marka ‘pueblo’ y –ra ‘continuidad’ (en Carhuaz).
Huascarán < waska ‘soga’, –ra ‘continuidad, sucesión’ y –n ‘tercera persona’,
Cadena de montañas (en Yungay).
Pararin < para9 ‘lluvia’, –ri ‘incoactivo que indica el inicio o final de una
acción’ y –n ‘tercera persona’ (en Recuay).
Carhuaz < qarwa-sh ‘amarillo’ y –sh ‘nominalizador’ (Carhuaz).
Macashca < maqa– ‘pegar, golpear’, –shqa ‘nominalizador’ (en Huaraz).
Colquioc < qullqi ‘plata’ y –yuq ‘con, pertenencia’, con plata o lugar donde hay
plata (en Bolognesi).
Quenuayoc < qinwa ‘quenual’ y –yuq ‘con, pertenencia’ (en Huaraz).
Huangayoc < wanga < *wanka ‘piedra grande’ y –yuq ‘con, pertenencia’ (en Ca-
bana).
Pascana < paskay ‘desatar’ / paskay ‘descansar’ y –na ‘nominalizador’ (en
Huandoval, Pallasca).

(3) Palabras compuestas. Las palabras compuestas de los topónimos no son otra cosa
que frases nominales. Una frase nominal es una forma lingüística que contiene un nú-
cleo nominal y elementos modificadores o complementadores. Los topónimos com-

7
La palabra Waylas también es usada como antropónimo, apellido de la ñusta Qishpi Sisa Inés Waylas (hija del inca
Wayna Qapaq, hermana menor de Atawallpa y Waskar). Pizarro, al tomar como segunda esposa a Inés Waylas,
ordenó en honor a ella nombrar como Waylas a todo el valle del Awkis Mayu (Río Santa). Posteriormente, con esta
palabra Waylas escrita como ‹Huaylas› se nombró a la música y danza de competencia entre hombres y mujeres
(cf. Alba, 2008; Carranza, 2003).
8
Este mismo proceso se da en el caso de Rímac < rima ‘hablar’, –q ‘agentivo’, ‘hablador o el que habla’ (en Lima).
Otro proceso se da en Paramonga < para ‘lluvia’, –mu ‘direccional de allá para acá’ y –nga < *–nqa ‘subordinador’
(en Lima).
9
En el quechua sureño y norteño se usa la palabra para ‘lluvia’, mientras que en el quechua central se usa la palabra
tamya. En el caso de Paramonga y Pararín, la palabra para corresponde al léxico de la variante sureño-norteña del
Quechua.

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Félix Julca y Laura Nivin

puestos quechuas están formados mayormente por dos raíces fusionadas en una sola
y, a veces complementadas con algunos elementos derivativos.

Ichicllacta < ichik ‘pequeño’ y llaqta ‘pueblo’ (en Caraz).


Piscobamba < pishqu ‘pájaro’ y pampa ‘llanura, planicie’ (Piscobamba).
Acochaca < aqu ‘arena’ y chaka ‘puente’ (en Huari).
Pomachaka < puma ‘puma’ y chaka ‘puente’ (en Huari).
Ranrairca < ranra ‘pedregal’ e irka < *hirka ‘cerro’ (en Yungay).
Yanamito < yana ‘negro’ y mitu ‘arcilla’ (en Mancos, Yungay).
Aqopampa < aqu ‘arena’ y pampa ‘llanura’ (en Carhuaz).
Acovichay < aqu ‘arena’ y wicha-y ~ witsa-y ‘subir, subida’ (en Independencia,
Huaraz).
Quinuacocha < qinwa ‘quenual’ y qucha ‘laguna’ (en Independencia, Huaraz).
Shipashhuaín < shipash ‘muchacha, señorita’ y wayi < *wasi ‘casa’ y –n ‘posesivo de
tercera persona’ (en La Libertad, Huaraz).
Condorhuaín < kuntur ‘cóndor’ y wayi < *wasi ‘casa’ y –n ‘tercera persona’ (en
Huaraz).
Corillata < quri ‘oro’ y llata < *llaqta ‘pueblo’ (en Cabana).
Mallacayan < mallaq-a ‘estar de hambre’, ka– ‘ser o estar’, –ya ‘pluralizador ver-
bal’ y –n ‘tercera persona’ (en La Merced, Aija).
Quitaracsa < qita ‘lodo, barro’ y raqra > rara ‘quebrada estrecha’ (Quebrada es-
trecha pantanosa, en Huaylas), (F. Carranza, comunicación per-
sonal).

2.5. Topónimos híbridos


Hay nombres de lugares que tienen un origen híbrido, mixtificado o mezclado. En di-
chos topónimos se han combinado palabras base que proceden de lenguas diferentes.
Se han registrado topónimos con las combinaciones: quechua-culli, aimara-quechua,
castellano-quechua y castellano-culli.

Marcajircan < marka ‘pueblo’ = aimara y jirkan < *hirkan ‘ladera’ = quechua
Julcanpampa < hulka < sulka < *shullka ‘hijo menor’ = aimara y pampa ‘llanura’ =
quechua
tika < *t’ika ‘flor’ = aimara y pampa ‘llanura’ = quechua
Ticapampa <
kuka ‘coca’ = quechua y ball ~ ball(e) ‘falda de cerros’ = culli
Cocaball <
sala < *sara ‘maíz’ = quechua y balle ‘repliegue o falda de cerros’
Salaballe <
= culli (Torero 1989)
Dos de Mayo de Tímac < Dos de Mayo = castellano y timac < *kima-q ‘tres fun-
dadores’ = quechua
Cruzpampa < cruz = castellano y pampa ‘llanura’ = quechua
Botonjirca < botón = castellano y hirka ‘cerro’ = quechua

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Lenguas y toponimias en Áncash

Cedroball < cedro = castellano y ball ~ ball(e) ‘falda de cerros’ = culli


Santiago de Chuco < Santiago = castellano y chuku = culli
qita = lodo, barro = quechua y raqra > rara = quebrada estrecha.
Quitaracsa <
El corpus de topónimos presentados evidencia el complejo origen de los nombres de
lugares en la región Áncash. Ello responde, justamente, a que en este ámbito geográfi-
co históricamente se habló lenguas diferentes y cada una de ellas ha dejado su huella en
los topónimos. Por consiguiente, para filiar los nombres toponomásticos no solamente
debemos basarnos en las lenguas que actualmente se habla, sino se debe hacer un ras-
treo de las otras lenguas habladas en el pasado. Asimismo, los topónimos evidencian
que Áncash, históricamente, se ha caracterizado por ser un contexto de diversidad
cultural y lingüística.

DISCUSIÓN
A partir de la toponimia se puede colegir la presencia de diferentes lenguas en la zona
andina de Áncash, empero dichas lenguas no mantuvieron una relación horizontal sino
jerárquicamente organizada con rasgos de diglosia. La condición de superposición y
subordinación de lenguas se refleja no solo en el habla real cotidiana, sino también en
los topónimos. Así, el análisis de los topónimos de Áncash nos permite hipotetizar
cómo las lenguas y las culturas se superponen. En este caso concreto, cómo el culli y
el aimara fueron encerrados por el quechua; más tarde, el culli, el aimara y también el
quechua, se vieron subordinados y desplazados por el castellano (cf. Cerrón-Palomino,
1988). A pesar de ello, aún el mayor porcentaje de los términos toponomásticos regis-
trados en Áncash corresponden al quechua, dado que es la zona donde se habló esta
lengua desde la época de sus orígenes (Torero, 1975, 2002) y es la lengua originaria más
grande tanto por su distribución geográfica que abarca casi toda la región ancashina y
departamentos vecinos a nivel micro y los seis países andinos a nivel macro, así como
por la cantidad de cerca de un millón de personas que la hablan en la región (Julca,
2009a, b).
El estudio de la toponimia es de por sí importante. Pero esta importancia es mucho
mayor en lugares como Áncash en cuyo territorio se dieron en otras épocas ocupaciones
sucesivas de un mismo hábitat por gente de diferente lengua. Los grupos humanos que
son reemplazados por otros en la ocupación de un territorio dejan, como rastros de
su paso, palabras de sus respectivas lenguas en forma de topónimos de los distintos
lugares ocupados (Adelaar, 1989; Cerrón-Palomino, 2008; Hegagarty y Beresford-
Jones, 2010). Aquí radica la importancia heurística de la toponimia, pues siendo rastro,
nos puede dar información acerca de la historia del asentamiento y poblamiento de un
lugar, lo cual es fundamental para la reconstrucción de la historia social andina y, en
este caso particular, de la zona andina de Áncash.
Las lenguas en general y la lengua quechua en particular emplean en una forma bastan-
te sistemática el uso de características del ambiente y contexto geográfico como mo-

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Félix Julca y Laura Nivin

tivación para la designación toponímica. Los colores del entorno, las particularidades
morfológicas de los lugares, las plantas y minerales, las personas y grupos humanos
aparecen a menudo como motivos para la designación (Chávez, 2003; Solís, 1997). Es
frecuente que los nominales, cuando son usados en la toponimia, aparezcan con los
sufijos, –n, –s, –y, –ra, –sh, –yuq, –shqa, etcétera, que sirven para caracterizar el lugar por
la presencia de lo que alude el nominal al que se le sufija tales partículas.
La zona andina de Áncash nos ofrece una abundante información toponomástica.
Los topónimos no son sino la muestra del inventario linguocultural organizado histó-
ricamente por el hombre (cf. Asencios, 2013; Chávez, 2003; Cuba, 2005). En Áncash,
la toponimia es particularmente rica por la diversidad de lenguas que se habló en el
pasado cuyas huellas encontramos en los topónimos de origen quechuamara, aimara,
culli, quechua, principalmente, acuñados bajo la modalidad de raíces simples, raíces de-
rivadas o palabras compuestas. Dichos topónimos ahora constituyen parte de nuestra
identidad como pueblo y cultura andina.

CONCLUSIONES
El registro y análisis de los topónimos en la zona andina de Áncash evidencia la exis-
tencia y coexistencia de las lenguas aimara, quechua y culli en el pasado. Asimismo, la
cuantificación de los topónimos hace entrever la superposición del quechua al aimara
y el desplazamiento de este último. A su tiempo, el castellano se superpuso no solo al
quechua sino también al resto de las lenguas y terminó desplazándolos. No obstante,
en el caso de los topónimos dicho desplazamiento no ocurrió, sino solo la incorpora-
ción de algunos elementos léxicos castellanos para nombrar los lugares.
Los topónimos en la zona andina de Áncash corresponden a cuatro lenguas: aimara,
culli, quechua y castellano. Los topónimos aimaras son escasos con relación a los de las
otras lenguas. Los topónimos culli se encuentran, mayormente, en la zona de Pallasca y
lugares aledaños. Por su parte, los topónimos quechuas y castellanos se encuentran en
todas partes de la región ancashina.
Algunos topónimos mantienen la escritura en la forma original de la lengua, pero la
gran mayoría han sufrido cambios y acomodamientos a la morfonomémica y la escri-
tura ortográfica del castellano. También, los topónimos evidencian la combinación de
elementos léxicos y morfémicos de dos lenguas originarias o de estas con el castellano
(topónimos híbridos).
En el caso particular de los topónimos del quechua, éstos registran tres tipos de for-
mación: (1) palabras conformadas por una sola raíz, (2) Palabras derivadas y (3) pala-
bras compuestas. Finalmente, la pesquisa y el análisis de los topónimos nos permite
conocer la historia de las lenguas habladas en la zona andina de Áncash, así como la
confluencia de grupos socioculturales diferentes en un mismo territorio, muestra de
que la diversidad lingüística es una riqueza, un recurso y un valor, que todo ancashino
necesita conocer sus orígenes culturales.

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Lenguas y toponimias en Áncash

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Fecha de recepción: 24 de enero de 2015


Fecha de aceptación: 16 de marzo de 2015

Correspondencia
Félix Julca Guerrero
felixjulca@unasaminvestiga.edu.pe

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La escritura en las áreas curriculares

Writing in the curriculum areas

Silvia Valdivia Yábar1 y Juan López Chávez2

RESUMEN
El objetivo de esta comunicación es descubrir y escribir sobre lo que nosotros creemos
que en última instancia importa en este terreno, la escritura por consiguiente, no se
trata de elaborar una lista de actividades que motiven a los alumnos a escribir relatos,
poesía o informes. No se trata de «poner» más escritura en las clases de las áreas cu-
rriculares. Los estudiantes ya pasan un considerable porcentaje de tiempo escribiendo.
Pero de ese tiempo solo un mínimo porcentaje se invierte en escritura real; el resto está
dedicado a llenar líneas de puntos. La escritura que se produce en las áreas curriculares
puede dividirse en escritura mecánica (toma de notas, copia del pizarrón, respuestas
cortas, etc.) y escritos de evaluación. En todas esas instancias, el propósito no es apren-
der sino mostrar a los docentes lo que el alumno sabe y no sabe.
Palabras clave: escritura; comunicación; áreas curriculares.

ABSTRACT
The purpose of this communication is to discover and write about what we believe
ultimately matters in this field. Therefore, it is not about making a list of activities
that encourage students to write stories, poetry or reports. It is not «put» more writing
classes curricular areas. Students and spend considerable percentage of time writing.
But at that time only a small percentage is invested in real handwriting; the rest is
devoted to fill dotted lines. Writing that occurs in curricular areas can be divided into
mechanical writing (taking notes, copying from the blackboard, short answer, etc.) and
written evaluation. In all these instances, the purpose is not to learn but to show teach-
ers what students know and do not know.
Keywords: writing; communication; curriculum areas.

ICHIKLLACHAW
Kay willakuychawqa musyanapaqwan qillqanapaqwanraykurmi rurakashqa, imanawmi
nuqantsikpura kikintsikpita iñishintsik kay musyapakuychaw. Tsayqa manam ruraykuna
hurqayllatsu, yachakuq wamrakunapa qillqaynin, harawin, willakuynin ayllupakuy
rurayninllatsu manam. Tsayqa manam aryakunaman qillqaynin «churananllatsu».
Yachakuq wamrakunaqa hunaq hunaq qillqayanqanpitanam shayaamun, tsaypita
shamuykar rasunpaypa ichikllam kikinchaw qillqayninqa, wakin yachakuq wamrakunaqa

Consultora de UNICEF y del Ministerio de Educación del Perú.


1

Universidad Nacional Autónoma de México.


2

141
Silvia Valdivia y Juan López

chiku siqikunallata tinkutsinanllachawmi kakuyan. Kurikularkunapa aryankuna


qillqayninqa ishkaymanmi rakikan: mikanika qillqayman (ichik willakuy qillqaykuna,
qillqana pirqapita qillqaynin, uchuk yaskiykuna) hina chanintsay qillqaykunamanmi
rakikan. Tsay llapanchaw manam yachakuyllatsu kanman, manatsayqa
yachatsikuqkunatam rikaatsishwan yachakuq wamrakuna yachayanqantawan mana
yachayanqantapis.
Pushaq shimikuna: qillqakuna; willanakuy; kurikular aryakuna.

INTRODUCCIÓN
Nos preguntamos qué pensamientos se pondrán en marcha cuando los lectores ven el
título de este resumen. ¿Se imaginarán que encontrarán una lista de actividades sobre
cómo utilizar la escritura en distintas áreas curriculares? Una lista de esas característi-
cas no sería difícil de hacer. Presentar una serie de actividades es la parte sencilla de la
escritura; sin embargo, decidir cuáles son pertinentes es algo más complicado. No es
diferente de lo que le sucede a un pintor: él puede encontrar fácilmente azules, naranjas
y verdes para poner en una tela; pero el desafío es saber dónde, cuándo y cómo incor-
porarlos. Lo difícil es tener una visión organizativa.
El objetivo en esta comunicación no es elaborar una lista de actividades que motiven a
los alumnos a escribir relatos, poesía o informes, sino descubrir y escribir sobre lo que
nosotros creemos que en última instancia importa en este terreno. Queremos ser claros
en algo: no se trata de «poner» más escritura en las clases de las áreas curriculares. Los
estudiantes ya pasan un considerable porcentaje de tiempo escribiendo. Pero de ese
tiempo solo un mínimo porcentaje se invierte en escritura real; el resto está dedicado
a llenar líneas de puntos. La escritura que se produce en las áreas curriculares puede
dividirse en escritura mecánica (toma de notas, copia del pizarrón, respuestas cortas,
etc.) y escritos de evaluación. En todas esas instancias, el propósito no es aprender sino
mostrar a los docentes lo que el alumno sabe y no sabe.
Cuando se escribe para aprender, cuando se piensa lápiz en mano, cuando se hace
preguntas, cuando se imagina hipótesis, cuando se organiza la información, el texto
resultante no convencería a nadie de que se sabe. Esto vale para la mayor parte de la
escritura para el currículum, actividades que ocupan un lugar muy reducido en nuestras
aulas. Es importante mencionar que, al hacer esas operaciones, que serán descritas en
esta comunicación, los aprendices adquieren una mayor conciencia y un mayor domi-
nio de su pensamiento. Nosotros sostenemos que «la escritura nos da conciencia de
nuestros pensamientos y nos permite organizarlos, nos obliga a detenernos sobre las
ideas el tiempo suficiente para examinarlas, nos hace pensar sobre nuestros pensa-
mientos». Releer la propia escritura, volver sobre las huellas del propio pensamiento,
es indispensable.

MATERIALES Y MÉTODOS
Los datos que se analizan en el presente trabajo fueron recopilados mediante la téc-
nica de etnografía del aula bajo los parámetros de las investigaciones cualitativas. Los

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La escritura en las áreas curriculares

investigadores se involucraron en los procesos de enseñanza y aprendizaje de las di-


ferentes áreas curriculares en la educación básica regular. Asimismo, registraron mi-
nuciosamente los diferentes sucesos y pasajes en el ambiente escolar utilizando una
grabadora digital, cuadernos de campo y otros medios como grabadora, filmadora y
cámara fotográfica.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1. Las herramientas conforman y modelan conductas: Los cuadernos de notas
Hace poco tiempo, una maestra intentó ir contra la corriente. Julia inició su clase de
comunicación integral dictando un poema y pidiendo a las alumnas de sexto grado de
primaria que lo releyeran varias veces. «Por favor, quiero que anoten en los márgenes
lo que el poema significa para ustedes», dijo. En el subsiguiente diálogo general, un es-
tudiante tras otro fueron interviniendo, y la clase reconstruyó el poema. «Leamos otro
poema», dijo Julia. «En un trozo de papel, escriban sus ideas». Después, los alumnos
comentaron el poema, de a dos líneas por vez.
Esto era escribir para aprender, pero algo no estaba bien en la tarea. Lo que estamos
sugiriendo es que el contexto de ese hecho de escritura para el aprendizaje lo hacía apa-
recer como uno más de los tantos ejercicios dirigidos por el docente. «Lo que quiero
que hagan…», había dicho Julia: «Escriban sus ideas…» La escritura fue hecha en los
márgenes de un texto suelto y en un papelito. Si Julia hubiera iniciado esa unidad de
poesía diciendo a los alumnos que iban a leer y escribir sobre poemas a fin de desa-
rrollar y perfeccionar estrategias de interpretación poética, las alumnas podrían haber
comprendido que en las lecturas había un propósito acumulativo, que con cada poesía
iban a estar mejor preparadas para hacer la tarea interpretativa. Lo habrían sentido más
si durante el comentario general Julia hubiera dejado que algunas niñas presentaran su
interpretación completa a las compañeras de la clase, para poder después tratar sobre
los aciertos y debilidades de su lectura individual. Pero, en cambio, la escritura precedió
a una inmediata conversación del conjunto de la clase, en la cual la opinión de cada
alumna se amalgamó en una interpretación colectiva. También el hecho de que las ni-
ñas hicieran sus anotaciones en papelitos sueltos que no dejan rastro implicó un trato
desaprensivo de la escritura de la alumna.
Las herramientas conforman y modelan conductas. Si bien los escritos para el apren-
dizaje deben ser borradores, llenos de esquemas, listas y fragmentos de ideas, esa es-
critura debe ser tomada en serio para que los estudiantes la vean como un importante
medio de aprendizaje. Si cada una de las alumnas de Julia hubiera elaborado las notas
en sus carpetas, la escritura se hubiera parecido menos a un ejercicio para la maestra
que a un medio para el desarrollo y registro de las ideas. Quizás con otra perspectiva,
Julia podría haber fotocopiado los poemas y dejado espacio en el margen derecho de
cada página, permitiendo así que las alumnas tuvieran una carpeta de doble entrada,
con los textos de un lado y las notas del otro.
Nosotros no deseamos equiparar la escritura para el currículum con determinada for-
ma de comentarios literarios sino mostrar que tenemos mucho que ganar generan-
do un espacio para la escritura de aprendizaje curricular. Creemos también que los

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Silvia Valdivia y Juan López

maestros se concentran en lo que van a decir y en lo que los alumnos van a decir y a
escribir, y prestan menos atención a los mecanismos que estructuran esos hechos de
enunciación. Por ejemplo, decidir si un debate será general o en pequeños grupos es
mucho más importante para un plan de clase que determinar el contenido de la breve
alocución que precederá a ese debate. Y, sin embargo, es posible que atiendan más a
las palabras que van a decir que a la forma en que los estudiantes van a trabajar. Del
mismo modo, la decisión acerca de si se trabajará en un cuaderno de espiral o en una
carpeta de hojas y de si la toma de notas será graduada o no en orden de dificultad
creciente es mucho más importante que las palabras que pronuncie la maestra para
presentar las actividades de escritura de aprendizaje curricular.
No podemos efectuar una serie de recomendaciones acerca de cómo deberán emplear-
se los cuadernos de notas: el uso dependerá de su finalidad. Un cuaderno de notas de
ciencias probablemente contendrá gráficos y observaciones detallados, con secciones
aparte para anotar nuevas preguntas de investigación. Los anotadores de producción
escrita contendrán encabezamientos alternativos, diagramas de posibles secuencias, re-
cortes de diarios, títulos, finales, y más listas. Algunas veces de espiral, a veces consisti-
rán en una colección de fichas sobre un tema. La forma seguramente importa, pero no
hay una forma única y suprema.

2. Haciendo preguntas
Hawkins (1974) señala que pocas personas son problematizadoras y sugiere que eso
es particularmente cierto a propósito de nuestra inmersión en el mundo científico y
tecnológico que nos rodea; así como destinamos dos minutos a admirar productos tec-
nológicos –coches, aviones, computadoras, máquinas– y luego pasamos rápidamente
del interés al aburrimiento.
Con frecuencia parece que los estudiantes miraran las clases con los ojos suspendidos,
esperan que la información venga hasta ellos. El maestro ve esas miradas suspendidas
y piensa: «Tengo que ser más estimulante». Las clases se vuelven más animadas, más
variadas, hacen piruetas en procura de algún asomo de interés de los alumnos. Desde
luego, el maestro está divagando. Se ha quedado con la noción de que se puede «apren-
der» a los estudiantes. Esto no es solo una incorrección gramatical, es un imposible.
Aprender es algo que no se puede hacer por nuestros niños. El aprendizaje exige un
acto de iniciativa de su parte. Los maestros solo pueden crear condiciones en las cuales
el aprendizaje pueda producirse.
Los cuadernos de notas de aprendizaje pueden contribuir a la creación de esas con-
diciones, al alentar a los alumnos a hacer preguntas. Nunca se podrá subrayar lo su-
ficiente la importancia del planteo de problemas y de la formulación de preguntas.
Por cierto, la habilidad de plantear interrogaciones apropiadas y certeras es una parte
crucial de la comprensión, y esto vale tanto para un libro como para una película, una
conferencia, un problema de matemáticas o una situación de la vida. Sin embargo, en
las escuelas no se enseña a preguntar. Ni siquiera se permite que eso suceda. En la ma-
yoría de las aulas, los estudiantes rara vez formulan preguntas; solo las contestan. En
una observación de doce clases, por ejemplo, encontramos solamente nueve casos de

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La escritura en las áreas curriculares

secuencias de pensamiento iniciadas por los alumnos. El diálogo estaba siempre diri-
gido por la iniciativa del docente. Formular interrogantes es, sin embargo, la parte más
desafiante e importante del pensamiento. Como escribe Wertheimer, «Con frecuencia,
en los grandes descubrimientos, lo más importante es dar con determinada pregunta.
Encontrar la pregunta productiva es más trascendente que hallar la solución para una
pregunta dada».
Los cuadernos de notas dan a los estudiantes un espacio para plantear preguntas. Antes
de mostrar una película sobre la guerra del Pacífico, por ejemplo, se puede pedir a los
alumnos que anoten las preguntas que tienen sobre la guerra. Después de la película,
clase o lectura, ellos pueden volver a su lista de preguntas, marcando aquellas que ya
han obtenido respuesta, tachando las que ahora parecen poco significativas y añadien-
do otras nuevas que hayan surgido de la actividad. Pero formular preguntas es una
cosa, y aprender a hacer preguntas más cuestionadoras y más apropiadas es otra. Los
maestros pueden ir un paso más allá y pedir a los alumnos que piensen en sus pregun-
tas: ¿Cuáles fueron las mejores? ¿Qué es lo que hace que una pregunta sea más efectiva
que otra? Ellos pueden reunirse en grupos para comparar sus preguntas y seleccionar
alguna pregunta importante que luego pueda convertirse en la base de una discusión
del aula.

3. Imaginando hipótesis
Hace poco tiempo, observamos a una maestra de ciencias que trabajaba con un tercer
grado. «¿Qué es lo que todos los seres vivos necesitan para sobrevivir?, preguntó a las
niñas. Ellas se quedaron silenciosas, y luego una mano se levantó. «¿La piel?», sugirió
Rosa. «Si uno no tiene piel, lo que el corazón tiene se desparramará todo por ahí». Las
compañeras disfrutaron con la imaginación de Rosa, pero la maestra no. Ella suspiró
y siguió en busca de una respuesta mejor. Dudosa, Leonor preguntó: «¿Madres?» No,
dijo la maestra de ciencias. «Empieza con A», «¿Abuelos?» La experta se dio vuelta y
escribió en el pizarrón: Alimento, Aire, Agua.
Lo que la maestra olvidó es que en ciencias, la «adivinación» se llama formulación de
hipótesis. En lectura, es predicción. En todos los casos, la presunción –igual que el
planteo de preguntas– es una parte crucial del aprendizaje. Pero a menudo, del mismo
modo que la maestra de ciencias, los maestros descalifican inadvertidamente las pre-
sunciones de los alumnos. «Estás adivinando» ha pasado a ser una expresión negativa,
que significa «No hagas conjeturas». Los cuadernos de anotaciones pueden deshacer
el daño que se ha hecho.
Antes de que los alumnos vean la película de la Guerra del Pacífico, los maestros pue-
den pedirles que imaginen y anoten cuáles pueden haber sido las causas del conflicto.
Hagan de cuenta que saben cosas que no saben, actúen como si estuvieran seguros de
cosas de las que están dudosos, inventen hechos e ideas… y podrán obtener mucho
más de cualquier lectura o investigación que (eventualmente) hagan (Elbow, 1981). Esa
«versión instantánea» lanzará a los estudiantes a una posición de iniciativa y dominio.
Mirarán una película de otra manera porque han invertido energía en el tema. «Imaginé
bien», se dirán, o «No pensé en eso».

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Silvia Valdivia y Juan López

A mitad de camino, antes de que todas las causas de la Guerra del Pacífico hayan que-
dado de manifiesto, los alumnos pueden volver atrás y revisar su versión instantánea
a la luz de lo que ya han aprendido. O la película puede ser proyectada toda de una
vez, dando tiempo al final para reflexionar sobre la estrategia de suposiciones. Algu-
nos alumnos habrán basado sus versiones instantáneas en un relato recordado, en las
palabras de alguna canción o en su conocimiento de otras guerras. Otros no habrán
pensado en establecer conexiones, ni en buscar indicios dentro de sus mentes, sino que
habrán hecho «adivinaciones».
Los cuadernos de notas se pueden usar de manera semejante para la lectura, y aquí
nuevamente habrá tiempo para que los alumnos reflexionen sobre sus hipótesis y sus
predicciones. ¿Eran predicciones libres o se basaban en pistas proporcionadas por el
autor? ¿Qué indicios daba el texto? La buena adivinación es una técnica, y los estudian-
tes pueden usar los anotadores para desarrollarla.

4. Organizando la información
Una estudiante universitaria trajo un largo borrador sobre la «relectura de literatura»
para su disertación. En el trabajo, resumía los estudios que había hecho; le pregun-
tamos: «¿Qué estás tratando de decir acá? Pareció sorprendida por la pregunta y dijo
algo sobre informar acerca de los diversos trabajos sobre el tema. Volvimos a pregun-
tarle qué había descubierto en esa búsqueda. No pudo responder a esa pregunta. No
se había guiado por sus opiniones sobre el material; simplemente había leído y había
informado lo que otros decían. Le sugerimos que volviera a leer sus notas e iniciar una
escritura libre, diagramando, organizando, comentando y resumiendo el tema.
Pensemos en esa estudiante, y en otros estudiantes como ella. ¿Por qué muchos alum-
nos universitarios parecen incapaces de poner en juego su propio pensamiento para
acceder a nuevas informaciones? Nosotros pedimos algo realmente simple: queremos
que los estudiantes piensen, discutan con su información, vean regularidades en los
datos recogidos, construyan ideas a partir de los datos. Parece un pedido sencillo, pero
la triste verdad es que no lo es. En las escuelas y aun en algunas universidades, cuando
los estudiantes producen informes se les dan los subtítulos para esos informes, que no
pocas veces son subtítulos extraídos de las enciclopedias. Los alumnos raramente tie-
nen que descartar, ordenar o resumir información: solo necesitan hacer saber que han
leído. Aun cuando contesten preguntas al final de los textos, ellos pueden estar seguros
de que si una pregunta dice «¿Cuáles son las tres causas…?», en algún lugar del texto
aparecerá la enunciación ordenada de las tres causas. En las escuelas, los estudiantes
tienen muy pocas oportunidades de organizar la información por sí mismos, y aunque
esto sea una parte crucial de la escritura y del aprendizaje.
Frank Smith (1978) destaca la conexión entre lectura y organización. Habla de un
experimento en el que se entregaron a dos grupos de personas cincuenta barajas con
figuras. Al primer grupo se le pidió que memorizara lo que había en las barajas, ya
que diez minutos más tarde debería repetirlo. A los miembros del segundo grupo, que
desconocían esas instrucciones, se les dijo que organizaran sus barajas en categorías.
Pasados diez minutos, se preguntó a ambos grupos qué podían recordar del contenido

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La escritura en las áreas curriculares

de las barajas. El segundo grupo recordó mucho más que el primero. Smith registra
este experimento para destacar que aprendemos organizando, construyendo catego-
rías. ¿Cuántas veces los alumnos arman, critican, reconstruyen y defienden sistemas de
organización? Los maestros por lo general se quejan de que los estudiantes de todas
las edades tienen dificultades para estructurar bien sus composiciones. Nosotros nos
preguntamos si se trata de un problema de escritura o de un problema de pensamiento.
Los cuadernos de notas pueden usarse para alentar en los niños la construcción de
sistemas de organización. Aquí, presentamos algunas maneras en las cuales se puede
hacer esto:
Después de escuchar una clase o leer un texto, los alumnos trazarán mapas en los que
representen la estructura de la información. Por ejemplo, un mapa de la presente po-
nencia podría tener este aspecto:

Mapa de organización de información

Relato sobre una maestra.

Punto central: Los cuadernos de notas pueden convertir a los alumnos en


aprendices activos.

Tres componentes del aprendizaje y cómo los cuadernos de notas


pueden crear ocasiones para cada uno.
Resumen y consejos.

Otro mapa de este capítulo podría ser de esta forma:


Introducción Cuadernos de Áreas
aprendizaje del currículum

Lo importante sería que los alumnos pensaran acerca de la estructura de un texto en


vez de producir el mapa «correcto».
Los alumnos pueden anotar detalles sobre cualquier tema –sea la división de números
decimales, las nubes o la guerra– y luego pensar en diversas maneras de categorizar la
información. Por ejemplo, su información sobre la división de números decimales se
puede dividir en estas tres categorías o en otras:

• En qué se parece la división de números decimales a la división de números natu-


rales, y en qué se diferencia.
• Los pasos que se da para resolver un problema de división de números decimales.
• El significado de los términos que se usa en los problemas de división y multipli-
cación.

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Silvia Valdivia y Juan López

Después de recoger información sobre un tema, se puede inducir a los alumnos a que
repiensen y relean la información, categorizándola o buscando una línea argumental
o una visión organizativa. Luego, en sus cuadernos de notas, ellos pueden anotar las
regularidades observadas.
Para aprender hacemos también muchas otras cosas, y nosotros invitamos a los lecto-
res a encontrar sus propias formas de usar los cuadernos de notas como un espacio
para el aprendizaje activo y como una herramienta para generar hábitos de pensamien-
to. Los maestros pueden querer, por ejemplo, que los alumnos se den cuenta de que
el aprendizaje no significa meramente recibir nuevas masas de información. Por el
contrario, cada nueva información se debe incorporar en la propia mente. Para reali-
zar este proceso –de asimilación y ubicación– los aprendices deben pensar acerca del
nuevo conocimiento en términos del conocimiento preexistente. Los cuadernos de
notas pueden ayudarlos a «activar los conocimiento previos», lo cual constituye una vía
razonable para empezar cualquier tipo de aprendizaje. Una clase sobre la sábila puede
comenzar dando oportunidad a los alumnos de que se pregunten: «¿Qué es lo que yo
conozco acerde de para qué es útil la sábila?», y luego, después de adquirir nuevos co-
nocimientos, ellos pueden volver sobre sus pasos y preguntarse: «¿Cómo se adecúa esta
nueva información a la que yo ya tenía?», y finalmente: «¿Qué cosas me sorprendieron?
¿Qué fue lo que no se adecuó? ¿Qué hago con esa inadecuación?».
Si el maestro pide a los alumnos que usen cuadernos de notas en el curso de una clase
sobre la sábila, es importante que a la semana siguiente, cuando la clase se refiera a otro
producto natural, se utilice las anotaciones de modo semejante. Idealmente, se puede
pedir a los alumnos que escriban lo que ya saben y que luego integren la nueva infor-
mación a los esquemas previos no solo en ciencias sino también en matemática o en
lectura. Esto es lo contrario de lo que se suele hacer en las escuelas. Los maestros tien-
den a mantener la variedad, usando el cuaderno de notas de un modo diferente cada
día. Pero el problema es que los alumnos nunca tienen la oportunidad de construir y
revisar sus estrategias de aprendizaje en una secuencia de días. No pueden elaborar for-
mas de perfeccionar ninguna estrategia en particular porque siempre están pasando de
una a otra. Además, si los alumnos realizan nuevas operaciones en cada entrada en el
cuaderno de notas, probablemente considerarán que la asimilación de nueva informa-
ción, o el planteo de preguntas, o la formulación de hipótesis son tareas que se aplican
particularmente al tema en cuestión y no hábitos de pensamiento que forman parte
del repertorio de todo buen aprendiz. Nuestra aspiración es que los alumnos, en sus
cuadernos de notas, externalicen formas de pensamiento que posteriormente interna-
lizarán. Así como las estrategias de revisión se practican primero en forma completa
y sistemática y, transformadas ya en rutina se incorporan luego casi sin esfuerzo, las
operaciones de aprendizaje pueden internalizarse. Nuestro propósito al usar cuadernos
de notas no es solo incitar a los alumnos a pensar, sino también enseñarles hábitos de
pensamiento.
Es importante recordar que, al hacer esas operaciones con la escritura, los aprendices
adquieren una mayor conciencia y un mayor dominio de su pensamiento. Nosotros
empezamos esta ponencia diciendo que «la escritura nos da conciencia de nuestros
pensamientos y nos permite organizarlos, nos obliga a detenernos sobre las ideas el

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La escritura en las áreas curriculares

tiempo necesario para examinarlas, nos hace pensar sobre nuestros pensamientos».
Releer la propia escritura, volver sobre las huellas del propio pensamiento, es indispen-
sable. Sartre dejó de escribir cuando perdió la vista porque necesitaba visualizar su pen-
samiento para manipularlo y desarrollarlo, para componer su significado (Sartre, 1975).
Debemos incluir también un llamado de atención. Tendemos a pedir a los alumnos
que relean sus anotaciones para corregirlas y completarlas, particularmente después
que han recibido nuevas informaciones procedentes de una clase, de una película o de
un texto. Si los estudiantes anotan sus preguntas antes de ver un filme, instintivamente
querríamos decirles: «Como tarea para esta tarde, contesten sus preguntas». No hay
nada de perjudicial en eso (excepto que enseñemos a los alumnos a plantearse pregun-
tas de respuesta corta), pero pensamos que sería mucho más valioso pedir a los alum-
nos, como lo sugerí antes, que relean y reconsideren sus preguntas y sus estrategias
de pensamiento a la luz de la nueva información. ¿Cuáles fueron sus preguntas más
efectivas? ¿Qué es una buena pregunta? Donaldson escribe que «las criaturas humanas
pueden aprender a ser conscientes de los poderes de sus propias mentes y decidir cuán-
do y cómo los usarán. Sin embargo, no pueden hacer eso sin nuestra ayuda». Cuando
los niños toman conciencia de sus estrategias de pensamiento, se pueden convertir en
pensadores más deliberados. En casa, cuando un chico se apresta cómodamente a leer
una novela, puede decirse «voy a imaginar de qué se trata» y luego proceder a confirmar
o desmentir esa presunción. En la biblioteca, mientras el niño examina materiales, pue-
de decirse «Veamos cómo encaja todo esto», y comenzar a organizar la información en
categorías mayores y menores.

CONCLUSIONES
En el proceso de adquisición y desarrollo de la escritura crítica y reflexiva, el uso de los
cuadernos de notas no solo incita a los alumnos a pensar, sino también a enseñarles
hábitos de pensamiento. Es importante recordar que, al hacer esas operaciones con la
escritura, los aprendices adquieren una mayor conciencia y un mayor dominio de su
pensamiento.
La escritura nos da conciencia de nuestros pensamientos y nos permite organizarlos,
nos obliga a detenernos sobre las ideas el tiempo necesario para examinarlas, nos hace
pensar sobre nuestros pensamientos.
Finalmente, cuando los niños toman conciencia de sus estrategias de pensamiento, se
pueden convertir en pensadores más deliberados.

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Fecha de recepción: 02 de febrero de 2015


Fecha de aceptación: 09 de mayo de 2015

Correspondencia
Silvia Valdivia Yábar
siveroval@terra.com.pe

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ISSN 2070-836X

Aportes de la paleopatología en la interpretación arqueológica

Contributions in the archaeological interpretation Paleopathology

Denis Correa Trigoso1

RESUMEN
La investigación arqueológica está enfocada en la exposición de diversos resultados ob-
tenidos de los análisis paleopatológicos de los restos óseos provenientes de los contex-
tos arqueológicos en los Andes Centrales. Para esta finalidad se utilizó los estudios más
relevantes en antropología física publicados hasta la actualidad asociada con el área
andina; así como conceptos básicos para lograr comprender correctamente los proce-
sos que existieron para la formación de patologías en los restos óseos. De esta manera
se logra determinar que ciertos tipos de patologías presentes en los Andes Centrales
puedan estar asociadas a cambios económicos, inmolaciones rituales, modificaciones
corporales, intervenciones médicas e implicancias medioambientales.
Palabras clave: paleopatología; arqueología; óseo; antropología física.

ABSTRACT
The research is focused on the exposure of the various results of present
paleopathological analysis in the skeletal remains from archaeological contexts in the
central Andes. The most relevant studies was used in physical anthropology published
to date associated with the Andean region for this purpose. Additional basic concepts
to correctly understand the processes that existed for the formation of bone diseases.
Thus it was determined that certain types of lesions present in the central Andes
can be associated with economic, ritual immolations, body modification, medical
interventions and environmental implications.
Keywords: paleopathology; archeology; skeletal; physical anthropology.

ICHIKLLACHAW
Kay musyapakuychawqa willakun tukuy laaya uryatam, kaychaw nin imanaw tukuy
laaya risultadukuna palyupatuluhikukunapa analisis tullukunapa kanqanta, tsay
arkiyuluhiyakuna imanawmi andispa chawpinchaw kanqanta.
Kay llapan allin kaq yachakuykunata rurakashqa antrupuluhiya huwisika nishqanta
kanankama riqitsikushqanta, kayqa andispa patsanchaw tinkushqantam, tsaynawpa
shumaq qillqaqkuna alliq kaayinapaq hina llapan prusisukunata kawanqanta
kaayirinapaq, patuluhiyakuna tulluchaw nishqan rurashqantam. Tsaynawpam alli
yarqunaq wakin patuluhiyakunapa laayankuna andiskunapa chawpinchaw, kaykuna
kanmanmi: ikunumikukuna tikrayninchaw, inmulasiyunkunachaw, ritwalkunachaw,
kurpuralis nishqan huk laaya tikrayninkunachawwan hina midikakunawan midyu
ambiyintalkuna nishqanchawwan.

Universidad Nacional de Trujillo. La Libertad, Perú.


1

151
Denis Correa

Pushaq shimikuna: palyupatuluhiya; arqiyuluhiya; tullu; antrupuluhiya huwisika


nishqan.

INTRODUCCIÓN
El ser humano se ha establecido en diversos tipos de territorios, lo cual conllevó a
afrontar las diversas dificultades que el entorno le imponía, siendo un caso más di-
recto a nuestra realidad las numerosas sociedades que se establecieron en el Perú pre-
hispánico. La adaptación del poblador prehispánico y la relación con su entorno se
encuentran evidenciadas en el registro arqueológico. Las sociedades andinas lograron
desarrollarse a pesar de las complicaciones que presentaba el lugar donde se estable-
cieron y prosperaron al modificar su entorno a su beneficio, cuyas evidencias se ven en
las construcciones de múltiples obras de irrigación y de plataformas de cultivos en las
faldas de los cerros. La adaptación a este nuevo entorno tanto social como biológico
generó alteraciones que estuvieron relacionadas directamente con el modo de vida de
cada individuo. A este respecto formulamos dos preguntas: ¿Cómo se refleja la adap-
tación en el individuo? y ¿De qué manera analizar estas adaptaciones puede aportar a
la interpretación arqueológica? Para lograr responder estas interrogantes se abordará el
campo de la Antropología Física, el cual nos brindará pistas aproximadas y específicas
sobre las respuestas osteológicas que surgieron a partir de los diversos procesos adap-
tativos (cualquiera que sea su naturaleza), teniendo una gran importancia para este fin
las alteraciones óseas que los restos puedan exhibir.
La presente investigación tiene como objetivo conocer cuáles son los aportes que ge-
nera el análisis paleopatológico en la interpretación arqueológica, a partir del recono-
cimiento de las alteraciones registradas en los restos óseos y las representaciones en el
material cerámico procedente del contexto arqueológico.

METODOLOGÍA
La presente investigación es una revisión de los resultados obtenidos de los análisis
bioantropológicos realizados en los Andes Centrales. Para el marco teórico se ha utili-
zado múltiples publicaciones científicas relacionadas con la Antropología Física, con la
finalidad de lograr obtener los conceptos y definiciones que ayuden con el desarrollo
de la investigación. Asimismo se ha empleado los resultados obtenidos de los estudios
paleopatológicos en el material arqueológico, para poder establecer cuáles fueron sus
implicancias en la interpretación arqueológica.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

1. La paleopatología
El ser humano en la actualidad sufre de diversas enfermedades (patologías) ocasionadas
por un sinnúmero de causas de las cuales la mayoría pueden ser detectadas, pero
si a este enunciado se le cambia de contexto y se traslada hace miles de años atrás
¿Cómo detectaríamos estas enfermedades? y ¿De qué manera reconoceríamos ciertos
males sufridos por el ser humano? La disciplina que estudiaría estos padecimientos
en el contexto arqueológico sería la paleopatología, cuyo nombre deriva de los
vocablos griegos: paleo (viejo) y patos (sufrimiento). Es definido como el estudio de

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Aportes de la paleopatología en la interpretación arqueológica

las enfermedades de pueblos antiguos, teniendo como fuentes el estudio de los restos
humanos (momias, huesos, dientes, coprolitos), las informaciones históricas, y la
representación de las enfermedades en las artes pictóricas o escultóricas (Sotomayor y
Cuéllar-Montoya, 2007: 5).
Un punto importante es lograr determinar la naturaleza de las alteraciones en los hue-
sos y el momento exacto durante el cual se produjeron; en caso contrario conllevarían
a generar resultados erróneos y por ende una comprensión equivocada sobre el origen
de las alteraciones. Se puede definir en 3 grupos muy distintos (Etxeberria et al., 2005:
346):

• Antemortem: Relacionada de forma directa o indirecta con el resultado final o fa-


llecimiento del sujeto.
• Perimortem: Con relación directa, o sin ella, al resultado final de la muerte.
• Postmortem: Sin relación alguna con el fallecimiento y asociada con la manipula-
ción de los restos, como por ejemplo algún tipo de ritual funerario (enterramiento
primario o secundario).

Se debe tener en consideración los factores tafonómicos (tipo de enterramiento, insec-


tos, intemperie, agua, etc.) que han intervenido sobre los restos óseos que podrían in-
terferir en su estudio y llegar a ser confundidos con patologías (comunicación personal
Amália Valls, 2012). Es así que al conocer todos estos aspectos podemos determinar
de una forma más precisa cuáles serían las enfermedades y/o alteraciones artificiales
que padecieron las antiguas poblaciones en los Andes Centrales.

2. La paleopatología en los Andes Centrales


Producto de los análisis realizados al material óseo fue posible lograr tener mayo-
res aproximaciones a los cambios económicos, inmolaciones rituales, modificaciones
corporales, intervenciones médicas e implicancias medioambientales a que estuvieron
expuestos los diversos grupos asentados en los Andes Centrales.

2.1 Cambios económicos


La supervivencia de los individuos se encuentra relacionada con las distintas estrate-
gias usadas por los grupos para afrontar diversos problemas, sean de carácter social o
ambiental, y asegurarse la permanencia en un área determinada. Una manera de hacer
frente a estas dificultades es el uso de una economía determinada, como la ejercida por
los asentamientos precerámicos presentes en la costa, los cuales tuvieron al mar como
proveedor de recursos, originando de esta forma la práctica de la pesca y la recolección
de mariscos. Sin embargo, un cambio económico representa variaciones en las técnicas
de explotación de recursos, el cual generaría estrés en la población y que se vería refle-
jado en el cuerpo, particularmente en algunos tipos de patologías.
Estos cambios se encuentran evidenciados en el sitio de Puémape, una población pes-
quera del formativo (2500-1 a.C). Se logró determinar que durante los distintos perio-
dos de ocupación hubo cambios en los modos de subsistencia y en el rol social que
ejercían estas actividades. Durante el periodo temprano se tiene la mayor presencia de
exostosis auditiva (unilateral o bilateral), un indicador óseo relacionado con actividad

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Denis Correa

acuática (buceo, pesca, nado). En periodo medio la actividad acuática disminuye y es


acompañada con una mayor incidencia de exostosis auditiva en mujeres, sugiriendo un
posible cambio de roles y una mayor participación femenina en el trabajo de extracción
dentro de una nueva distribución de funciones. Es en la época tardía que la presencia
de esta patología es escasa y focalizada, lo cual se relaciona con cambios sociales que
influyeron en el modo de subsistencia (la agricultura toma un rol más importante en
esta población) y se asocia estos pocos casos con la especialización de cierto sector de
los habitantes con labores relacionadas a la extracción marina (Pezo-Lanfranco et al.,
2009).

2.2 Inmolaciones rituales


La explicación de los fenómenos naturales presentes en el entorno estuvieron asocia-
das según la presión social e ideológica dentro del grupo, lo que genera una reacción
para demostrar devoción y su relación con la deidad tutelar. Una respuesta a estos
ideales se puede encontrar en la inmolación o sacrificio humano, puesto que este acto
moral demuestra el desprendimiento y privación de algo de valor a fin de obtener algún
beneficio como resultado final (Gonzales, 2006).

Figura 1. Cráneo con cortes en el rostro asociados con el descarnamiento


(Verano et al., 2007)

Figura 2. Escena de figuras esqueléticas con instrumentos musicales, posiblemente en


un acto ritual (Hocquenghem, 1989:337)

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Aportes de la paleopatología en la interpretación arqueológica

Un caso muy investigado es el análisis óseo de los restos mochica (Verano, 1994, 1997,
1998, 2003; Backo, 2009), los cuales demuestran lesiones de cortes sobre la cara ante-
rior de los cuerpos vertebrarles y también en las apófisis traversas (entre la C3 y C5),
esto manifiesta actos de degollamiento que encontramos reflejados en la iconografía y
cerámica (Donnan, 1978); además se evidencia decapitaciones y traumas de naturaleza
interpersonal (Verano, 2008). Estos restos se asocian con sacrificios (precaptura) y
combates rituales celebrados dentro de un marco ritual para conmemorar actividades
religiosas, las cuales guardaban un propósito más definido que era la captura de indi-
viduos para el sacrificio a sus divinidades y el uso de su sangre como bebida por sus
dioses-hombres (posiblemente los gobernantes) que dirigían las ceremonias (Castillo,
2000).
Existen múltiples planteamientos asociados con las razones que motivaron a los mo-
chicas a desmembrar y a descarnar a sus sacrificados. Verano et al. (2007) propone que
aunque se pueden asociar con actividades de antropofagia aún no es posible asegurar
tal acto. Para Carod-Artal y Vázquez-Cabrera (2007), los cuerpos eran descarnados sin
comprometer los tendones para su posterior utilización en danzas rituales, donde los
danzarines portaban sobre sus hombros esos esqueletos articulados y luego debido a la
descomposición de la materia blanda terminaban desarticulándose (figura 1 y 2).

Figura 3. Localización de los cortes identificados para los sacrificios Lambayeque en la


Huaca Los Sacrificios, vinculados con la abertura del pecho con la finalidad de llegar al
corazón (Wester 2010)

Una manera distinta de realizar el mismo acto se ve reflejada en los sacrificios efectua-
dos por la cultura Lambayeque. Wester (2010: 94-104), registra que a pesar de realizar
degollamientos se tuvo una manera distinta de hacer estos actos y esto estuvo vincu-
lado con las variadas formas de aberturas del pecho (cortes en la clavícula y costillas).
Estas fracturas son consecuencia de la abertura fuerte y violenta de la cavidad pectoral
hecha con la mano para obtener el corazón de la víctima (figura 3). Todos estos sacrifi-
cios se asocian con la intención de extraer la mayor cantidad de sangre y otros órganos.

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Denis Correa

2.3 Modificaciones corporales


Las culturas demuestran su particularidad a través de ciertas manifestaciones, las cuales
son excluyentes pero a su vez unificadoras; un claro ejemplo son las prácticas de la mo-
dificación cultural de la cabeza, presentes en distintos periodos y en variadas culturas
(figura 4). Existen cuatro diferentes tipos de modificaciones craneales (Weiss, 1961;
Tello y Mejía, 1979; Dembo e Imbelloni, 1938; Yépez, 2006):

• Modelado cefálico anular: Comprimido el cráneo circularmente tomando forma


de un cilindro: circular (recto)-recto, con su subtipo de oblicuo y erecto de formas
esferocilíndricas.
• Tabular cilíndrico o tabular oblicuo: Presentan hendidura pronunciada en la escama
media del frontal.
• Cuneiforme, Tabular erecta o Tipo Cavernas: Con el occipital aplanado y frontal
alargado oblicuamente.
• Fronto-Occipital Erecto, variedad bilobulada: Se tiene el frontal y occipital erectos
con los parietales ensanchados.

Según Weiss (1961) cada tipo de deformación se relaciona con un apero en particular:
por llautu (únicamente bandas y cintas) y con roscas o almohadillas de algodón. También
existen deformaciones causadas por cuna, la cual se caracteriza por su apariencia asimétrica,
irregular y se diferencia por el aplanamiento en la zona frontal (fronto-occipital), puesto
que los niños eran amarrados en sus cunas desde temprana edad propiciando de tal
forma su deformación (figura 5).
A través del tiempo es posible relacionar un tipo de deformación craneal con una
sociedad determinada, como las presentes en la cultura material de las poblaciones
Nazca, Chimú, Paracas, Recuay, Mochica y Chancay (figura 6), no siendo esta la única
alteración practicada, sino la más recurrente en el registro arqueológico, asimismo es
posible rastrear la presencia de diversas formas durante algunos periodos de tiempo
(Yépez, 2006):

• Se tiene primeras evidencias de deformaciones artificiales para el hombre de Lauri-


cocha (Etapa lítica) asociadas al tipo tabular erecto.
• Durante el periodo precerámico en sitios como Culebras y Asia, las deformaciones
corresponden a los tipos tabular erecto, de cuna rígida y vendaje frontal; además del
tipo fronto-occipital erecto.
• En el Horizonte Temprano o Formativo (1800 años a.C. y 100 d.C.) y el Periodo
Intermedio Temprano (100 años d.C. a 700 años d.C.) se tiene la forma tabular
oblicua o llamados cabeza alargada.
• En el Periodo Intermedio Tardío se tiene con frecuencia a los tipos fronto-occipital
erectos y cuneiformes, pero se observa un decaimiento en el modelar de cabezas ya
que hay un mayor porcentaje de cráneos no modelados.
• Durante el Horizonte Tardío (1400 d.C. a 1532 d.C.) las prácticas deformadoras
fueron decayendo y las formas fueron regionales ya que el Inca permitía mantener
sus usos y costumbres.

156 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 151-162. ISSN 2070-836X


Aportes de la paleopatología en la interpretación arqueológica

Figuras 4, 5 y 6. Cráneo Chancay de un infante de 6 a 8 años con deformación de forma


bilobular del tipo fronto-occipital oblicuo (izquierda) y el posible apero modelador utilizado
para realizar este tipo de deformación (centro) (Yépez y Arzápalo, 2007), además cerámica
Chimú con la misma deformación presente en grupos Chancay (MNAAHP) (derecha).

Se debe tener en cuenta la naturaleza primigenia del motivo de esta práctica, no es


simplemente el deseo de cambiar la forma del cráneo o de obedecer criterios estéti-
cos, sino de ver al cuerpo humano como una vía de comunicación (texto), donde el
emisor va a producir un mensaje que está conformado por signos y códigos, los cuales
generan una respuesta social causada por la interpretación del receptor a partir de su
experiencia acumulada dentro de un contexto cultural determinado (Yépez, 2006).
Estos mensajes tenían como finalidad generar la diferenciación notoria del grupo que
lo practicaba puesto que hubo sectores de la población que no lo practicaban; además
este comportamiento servía para distinguir épocas y relaciones, posibles categorías
sociales y raíces culturales. El cronista De Las Casas (1909) menciona que los señores
incas y su estirpe practicaron tres diferentes tipos de deformación de cabeza y que de
estos actos les fue avisado a los distintos señores y linajes dentro del territorio para
que tengan conocimiento de su significado; asimismo se hace referencia que era una
práctica impuesta por el Inca y obligaba a la población a deformarse la cabeza de una
manera específica (cabezas largas con la frente quebrada) porque esto las hacía simples
y sin ánimos, caso contrario el de los no deformados (gran cabeza y redonda) que te-
nían un carácter inobediente.

2.4 Intervenciones médicas


Las amputaciones quirúrgicas se demuestran en las evidencias óseas, donde los extre-
mos distales de ambas tibias y peroné muestran proliferación ósea extensa y superficies
articulares afuncionales, sugiriendo amputaciones curadas (Verano y Lombardi, 1999).
Estas prácticas están presentes en la cerámica, donde se plasman individuos sin brazos,
antebrazos, manos o pies. Es muy clara la presencia de una depresión o surco muy
visible al medio de cada muñón de las piernas relacionada con la desarticulación desde
el tobillo y el uso de copas sobre la base terminal a manera de prótesis para poder ca-
minar luego de la intervención (figura 7), (Verano, 2003).

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Denis Correa

Figura 7. Un individuo que demuestra la amputación del pie izquierdo con utilización
de prótesis (Larco, 2001) (izquierda) y sujetando el pie para colocar una prótesis
(derecha) (Verano y Lombardi, 1999).

Para Idrovo (2005) estas prácticas quirúrgicas en los pies estaban asociadas con el
padecimiento llamado «enfermedad del pie negro» (Cylindrocarpon spp.) y el de las extre-
midades por la intoxicación aguda relacionada con la exposición excesiva al arsénico.

2.5 Implicancias ambientales


El medio ambiente no es simplemente una fuente de recursos para su explotación,
sea de materia prima o de alimentos, sino también juega un papel influyente en la
elección sobre el tipo de organización y actividades de supervivencia (estrategias)
utilizadas por un grupo en particular (Alfaro, 2006). Por esta razón cualquier actividad
que realicen los integrantes de estos grupos se verá reflejada en las consecuencias que
conllevaran para sus vidas, y en caso más específico los que implican presencia de
variaciones en la morfología ósea. El registro de hipoplasia del esmalte (figura 8), criba
orbitaria, hiperostosis porótica (figura 9) se relaciona con deficiencias en la dieta, lo
cual se puede asociar con grupos de estatus socioeconómicos bajos, ya que al no tener
acceso a diferentes recursos para constituir una dieta con mayor valor nutricional solo
se consumió alimentos disponibles localmente, ejemplo de esto son los individuos
sacrificados que fueron analizados en la Huaca de Los Sacrificios, en el Complejo
Arqueológico Chotuna-Chornacap (Wester, 2010).

Figuras 8 y 9. Formas de hipoplasia de esmalte en el incisivo superior (izquierda) y la presencia


marcada de hiperostosis porótica en un cráneo (derecha) (Krenzer, 2006)

158 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 151-162. ISSN 2070-836X


Aportes de la paleopatología en la interpretación arqueológica

De otra manera, tener acceso constante al agua dulce es una de las principales necesi-
dades a suplir para la supervivencia de un grupo humano y estas fuentes hídricas a su
vez tienen una relación directa con su entorno geoclimático, por tal motivo su consu-
mo puede producir ciertas afecciones particulares que pueden ser reconocibles, como
es el caso de la fluorosis dental, esta anomalía de la cavidad oral es originada por la in-
gesta excesiva y prolongada de flúor que genera un defecto en la formación del esmalte
dental, dando un aspecto poroso (Gómez et al., 2002) o veteado. Cada zona geográfica
presenta colores característicos que se relacionan con las particularidades que presenta
el entorno ambiental (marrón terroso oscuro o blanco pardo) (Valdivia, 1988). Existen
zonas fluoradas en ciertas áreas costeras, ubicadas apartadas de los ríos, donde la fuen-
te principal era la napa freática, como es el caso de Ancón, Paracas, Chongos, Wacapuy.
Estas sociedades consumían agua extraída de pozos según lo corrobora el registro
arqueológico, siendo este indicador paleopatológico importante para la asociación con
el lugar de procedencia de un grupo o un individuo determinado.

CONCLUSIONES
Los análisis paleopatológicos de los restos óseos presentan un aporte importante a la
interpretación arqueológica, puesto que contribuyen a obtener un panorama distinto
para la explicación de las particularidades del contexto social y natural que tuvieron los
individuos durante la vida y la muerte.
Para obtener una adecuada interpretación de las paleopatologías presentes en el mate-
rial óseo es muy importante lograr establecer cual fue la naturaleza de aquellas altera-
ciones, ya que pueden generarse interpretaciones erróneas si no se consideran tanto el
ciclo de vida del individuo como los procesos taxonómicos que pueden haber sufrido
los restos.

AGRADECIMIENTOS
Deseo expresar mis más profundos agradecimientos a los distintos profesionales que
me apoyaron en la elaboración de la presente investigación, que con sus críticas, reco-
mendaciones y su paciencia me ayudaron a mejorar tanto en lo académico como en
lo personal. Muchas gracias a: Dra. Rosaura Yépez Vásquez (Universidad Nacional
Autónoma de México), Mercedes González y Amalia Valls (Instituto de Estudios Cien-
tíficos en Momias); y a mis colegas Zayra Mendoza Eustaquio y Eduardo Eche Vega.

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Fecha de recepción: 27 de febrero de 2015


Fecha de aceptación: 04 de junio de 2015

Correspondencia
Denis Correa Trigoso
denis_1627@hotmail.com

162 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 151-162. ISSN 2070-836X


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Aporte Santiaguino es una revista de investigación editada por la Dirección General de


Investigación – Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Nacional «Santiago
Antúnez de Mayolo» (Huaraz, Perú). Tiene como objetivo publicar y difundir los resul-
tados de las investigaciones originales en ciencias, tecnología y humanidades realizadas
por la comunidad científica santiaguina, así como de otras universidades y centros de
investigación tanto nacionales como internacionales. La revista tiene una periodicidad
semestral, está indizada en Latindex y es distribuida en versión impresa y electrónica.

1. Presentación de artículos
Los artículos que se presenten a Aporte Santiaguino deben ser resultados de una investi-
gación concluida o un avance con resultados preliminares. Además, debe estar escrito
en español o inglés, y no haber sido publicado previamente de manera parcial o total, ni
enviado simultáneamente a otras revistas científicas. Para que los textos sean aceptados
y publicados serán sometidos a un arbitraje externo especializado que garantizará la ca-
lidad de los artículos. El sistema de arbitraje adoptado por la revista es de doble ciego.

2. Estructura de los artículos de investigación


La estructura de un artículo científico original para ser publicado en Aporte Santiaguino,
es única, uniforme, concisa y comprensible, por lo que no puede tener variaciones de
acuerdo a la opción de cada investigador. El artículo original debe incluir las siguientes
partes:

Título. En español e inglés. El mejor título es el que indica por sí mismo el contenido
del estudio. Debe ser claro y conciso. El título deberá escribirse en altas y bajas con
fuente de letra Garamond a 13 puntos. En español en negritas y en inglés sin negritas.

Autor(es). Escribir un nombre y apellidos completos de cada autor. Si son varios au-
tores, los nombres se deben colocar en orden a la contribución en el trabajo.

Filiación institucional. Cada autor podrá incluir como máximo dos filiaciones rele-
vantes incluyendo ciudad y país. El nombre de la universidad, instituto de investigación
u otra institución al que esté afiliado el autor aparecerá en nota de pie de página con un
llamado con números en superíndice después de los nombres del autor.

Resumen, Abstract e Ichikllachaw. En español, inglés y quechua. Debe incluir el


objetivo, metodología, resultados y conclusiones; no debe exceder de 200 palabras
en cada lengua. La presentación del resumen en quechua ancashino estandarizado da
identidad propia a la revista.1

Palabras clave, keywords y pushaq shimikuna. En español, inglés y quechua res-


pectivamente (3 a 5 palabras), separadas por punto y coma (;).

El resumen en quechua (ichikllachaw) y las palabras claves (pushaq shimikuna) serán traducidos del español e inglés
1

por el equipo editor.

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 163-168. ISSN 2070-836X 163


Introducción. Debe ser breve, clara, sin subtítulos. Contiene una exposición breve
del propósito del trabajo, el estado actual del problema, antecedentes, justificación y
objetivos del estudio. Concluye con la presentación de la anticipación a lo que vendrá
en el desarrollo del artículo. No incluye referencias, datos y conclusiones del trabajo
que se está publicando. Se redacta en tiempo presente.

Materiales y Métodos. Describe la metodología usada incluyendo el tipo y diseño de


la investigación y cuando sea necesario, las características de la población y la forma de
selección de la muestra. Asimismo, se debe mencionar los procedimientos, métodos,
técnicas e instrumentos utilizados en la investigación. También se debe mencionar los
aspectos éticos involucrados en su realización, como el uso del consentimiento infor-
mado y otras que sean pertinentes.

Resultados. Presenta los resultados de la investigación de forma clara, objetiva y en


secuencia lógica, sin incluir opiniones ni interpretaciones, excepto cuando se trate de
aspectos estadísticos. Asimismo, se pueden complementar con tablas, figuras y pruebas
estadísticas (si se trata de trabajos cuantitativos) y con citas de testimonios, descripcio-
nes, narraciones y observaciones (si se trata de trabajos cualitativos). Es posible incluir
subtítulos para facilitar su presentación.

Discusión. Se analiza y explica los propios resultados y compara con los conocimien-
tos previos (base teórica) y con los hallazgos de otros autores, exponiendo las inferen-
cias del autor. Se enfatiza los nuevos aspectos del estudio y se busca defender la validez
e interés del estudio.

Conclusiones. Presentan la contribución del autor. Dan respuesta a los objetivos, hi-
pótesis y problema. Se presentan según el orden de importancia, pero no se enumeran.

Agradecimientos (opcional). Cuando corresponde, se realiza el agradecimiento men-


cionando en forma específica a quién y por qué tipo de colaboración en la investiga-
ción.

Referencias bibliográficas. Presenta el listado de todos los autores citados en el


texto, ordenados alfabéticamente. La guía para las citas al interior del texto y las refe-
rencias bibliográficas sigue las convenciones internacionales basadas en Chicago 15-B
que aparece más adelante en 3.2.

Correspondencia. Indica el nombre del autor (principal) y su correo electrónico.

3. Recomendaciones para presentar artículos

3.1. Aspectos generales

1) El artículo original impreso y en formato digital (en Word) debe enviarse al di-
rector o editor de la revista adjuntando la carta de presentación y carta de cesión
de derechos de publicación. En la carta de presentación se debe mencionar el

164 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 163-168. ISSN 2070-836X


cumplimiento con las normas éticas internacionales e incluir el enlace o link para
el acceso al Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA) para la
verificación de la trayectoria académica y profesional del autor.
2) Los artículos enviados a la revista deben ser originales e inéditos; el resumen debe
estar redactado en español, inglés y quechua (opcional), digitados en papel bond
blanco de medida A4 (212 x 297 mm.), en una sola cara, a espacio y medio, con
margen de 30 mm. para el lado izquierdo y de 25 mm. para los márgenes superior,
inferior y derecho.
3) La extensión total del manuscrito, incluyendo las referencias bibliográficas y ane-
xos, no debe ser mayor de 12 páginas escritas en una sola cara, en caracteres de
12 puntos en fuente Garamond (excepto el título que será escrito en 13 puntos).
4) Las palabras o frases en idiomas diferentes que el español deberán escribirse en
cursiva seguidas de su traducción entre paréntesis:
… las funciones del yachaq (sabio) están asociadas a…
5) Las unidades de medida deben ser expresadas según el Sistema Internacional de
Unidades.
6) Las notas deben insertarse al pie de página y deberán tener una secuencia numéri-
ca. Estas tendrán tamaño de fuente 9 en Garamond. Los indicadores de notas en
el texto deben aparecer después de los signos de puntuación. Se deberá procurar
que sean pocas y escuetas. Además, las notas se utiliza para aclaraciones al texto y
no para citar fuentes bibliográficas.
7) Las figuras y tablas con sus leyendas y títulos respectivos se incluirán en el texto,
numeradas consecutivamente y agrupadas después de las referencias. Las fotogra-
fías (originales) deben presentarse en formato JPG.
8) Para el caso de figuras, (no se titula como gráfico, ni fotos, ni mapas, ni similares)
la leyenda se coloca en la parte inferior.

01-05 17-20
41% 22%

Excelente

Bueno

Regular
14-16
Malo
19%
Pésimo

06-10 11-13
7% 12%

Figura 1. Niveles de eficiencia

9) El formato de las tablas debe diseñarse indicando número y fuente si correspon-


de. Ejemplo:

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Tabla 1. Composición y proporcionalidad del sustrato

TRATAMIENTO COMPOSICION DEL SUSTRATO % DE MEZCLA DEL SUSTRATO


T1 Compost (testigo) 100% compost
T2 Arena 100% arena
T3 Arena + compost (3:1) 75% arena + 25% compost

3.2. Citas y referencias


Asegúrese de que todos los trabajos citados en el texto aparezcan en la parte de refe-
rencias bibliográficas. Para hacer citas siga las convenciones internacionales en revistas
o Journals basadas en Chicago 15-B. Entre otras deberá seguir las siguientes conven-
ciones:

1) Las referencias al interior del texto. Los comentarios, opiniones, puntos de vis-
tas, etc. de otros autores deberán aparecer indicados en el interior del texto mediante
breves referencias parentéticas que incluye únicamente el apellido del autor, el año
de publicación y la página (opcional). Las referencias en texto deben seguir el si-
guiente patrón:

... Téllez (2009) plantea que...


... al respecto, Wikaliler (2014) sostiene que...
... que fueron discutidas en de Reuse (1996: 170-173).
... como en el razonamiento jurídico (Comanducci, 1999; Álvarez, 2010).

También se puede citar a un autor en una de las siguientes formas (Kaufman, 1974)
o (Kaufman, 1974: 10), del mismo modo, a dos autores (Aguilar y Vásquez, 2003),
a tres autores (Gómez, Deslauriers y Alzate, 2010), a más de tres autores (Rodrí-
guez et al., 2005) o (Rodríguez y otros, 2005), y se debe colapsar varias citas de la
siguiente manera (Kaufman, 1974; Aguilar y Vázquez, 2003; Rodríguez et al., 2005).
Si se utiliza diferentes referencias del mismo autor se menciona los años, separados
por comas (Martínez, 1980, 1990, 1995). Si se usa dos o más obras del mismo año
de un autor se usan las letras a, b, c,… (Pérez, 1994a, b). La misma letra debe utili-
zarse en la lista de referencias bibliográficas al final del artículo.

Cita de citas. Si en un texto se encuentra una cita que corresponde a un autor dife-
rente al del texto que estamos consultando y no encontramos el documento original
de la cita, entonces se consigna los datos del autor citado (apellido, año y página)
y luego la referencia parentética. Ejemplo: Muysken y Appel (1993: 83, citado en
Zavala, 1999).

Las citas textuales. Cuando la cita excede las cuatro líneas debe aparecer con un
margen distinto al resto del texto (a un centímetro del margen izquierdo y a espacio
simple) y escrito en tamaño de fuente Garamond 11. La cita se escribirá sin comillas
y finalizará con un punto aparte, luego se citará la fuente en una referencia parenté-
tica (en este caso la página es obligatoria). Ejemplo:

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El concepto de interculturalidad está en construcción, no es fácil ni para el cien-
tífico social ni para el planificador educativo o el maestro ponerlo en práctica.
De igual manera, tampoco resulta fácil hacer educación intercultural, en tanto la
educación intercultural constituye también una construcción y eso supone tiempo
y búsqueda constante. (López, 1999: 51)

Si la cita de un texto no excede de las cuatro líneas, se señala con comillas anguladas
y se incorpora al texto con el mismo tipo y tamaño de letras. En este caso, la cita
termina con un punto después de la referencia parentética. Ejemplo:

Los pueblos amazónicos se encontraban en el escalón más bajo. Ellos eran


considerados como «hombres salvajes, semejantes a las bestias, que apenas
tienen sentimientos humanos» (Acosta, 1984: 67). Para los españoles, se trataba
de pueblos que no tenían ningún tipo de organización.

Usos de Ibíd. y ob. cit. Si en un texto se cita a un autor y, después, se vuelve a citar
seguidamente en la misma página se consigna (Ibíd.). Cuando en un texto se cita a
un autor, después más adelante se cita a otro autor y, luego se vuelve a citar al primer
autor en la misma página se consigna (ob. cit.).

2) Referencias bibliográficas
El estilo para la presentación de las referencias está basado en Chicago 15-B,
denominado autor-fecha del sistema. En función a ello, al final del trabajo se incluirá
la lista de referencias, por orden alfabético; se debe evitar el uso de abreviaturas2 y
deberá ajustarse a la siguiente estructura:

Libros. El apellido del autor (solo un apellido, excepto si son compuestos), seguido
del nombre (en altas y bajas), año de edición entre puntos, título del libro en cursiva,
lugar de edición (solo la ciudad, no el país), dos puntos y editorial. Ejemplo:

Alcántara, Eduardo. 2010. Análisis de la movilidad urbana. Espacio, medio ambiente y equi-
dad. Bogotá: CAF.
Cerrón-Palomino, Rodolfo. 2008. Voces del Ande. Ensayos sobre onomástica Andina.
Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú.
McCarthy, John. 2002. A thematic guide to optimality theory. Cambridge: Cambridge
University Press.
White, Frank. 2013. Mecánica de fluidos. 5ta. ed. Madrid: McGraw-Hill.

Cuando hay dos o tres autores, se debe tener en cuenta que la secuencia de estos
debe respetar la disposición que originalmente se ha colocado en las fuentes. Ejem-
plos:
Blanco, Hernán; Togeiro, Luciana y Gallagher, Kevin (ed.). Globalización y medio am-
biente. Lecciones desde las Américas. Santiago de Chile: RIDES-GDAE.
Milroy, Lesley y Gordon, Matthew. 2003. Sociolinguistics: Methods and Interpretation.
Oxford: Blackwell Publishing.
Solís, Gustavo y López, Luis (Comp.). 2003. Pueblos y lenguas de frontera. Lima: UN-
MSM – GTZ – PROEIB Andes.

Las únicas abreviaturas que se puede usar son para registrar la edición (4ta. ed.), compilador (Comp.), editores
2

(eds.), capítulo (Cap.).

Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 163-168. ISSN 2070-836X 167


Cuando hay más de tres autores, se coloca el apellido y nombre seguido de «y otros»
o «et al.». Ambas fórmulas son apropiadas, pero el autor deberá optar solo por una
de ellas. Ejemplos:
Martín-Gagó, José y otros. 2014. El nanomundo en tus manos. Las claves de la nanociencia
y la nanotecnología. Barcelona: Crítica.
Sánchez, Fernando y otros. 1981. Cultura y clases sociales. Lima: DESCO.

Cuando se trata de libros compilados o editados, además de los datos señalados,


deberá incluirse el título del artículo, capítulo o sección entre comillas anguladas,
los datos del editor(es) o compilador(es) y al final las páginas del artículo. Ejemplo:
Day, Robert. 2005. «Ética, derechos y autorizaciones», Cap. 31. En Cómo escribir y
publicar trabajos científicos. Washington, DC.: Organización Panamericana de la
Salud. 189-194.
Olsen, Sixto. 2000. «Composition». En Lehmann, George et al. (eds.). Morphology: an
international handbook of inflection and word-formation. Berlin: Walter de Gruyter.
897-916.
Sepúlveda, Gastón. 1996. «Interculturalidad y construcción del conocimiento». En
Godenzzi, Juan (Comp.). Educación e interculturalidad en los Andes y la Amazonía.
Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos «Bartolomé de Las Casas».
93-104.

Revistas. El apellido del autor, seguido del nombre, año de publicación entre pun-
tos, título del trabajo entre comillas anguladas, nombre de la revista en cursiva, nú-
mero de volumen, número de la revista cuando proceda, lugar de edición, editorial
y las páginas que comprende el trabajo dentro de la revista.

Gómez, Walter y otros. 2013. «Zonificación agroclimática de la quinua y kiwicha en


la cuenca del río Cañete, utilizando los sistemas de información geográfica».
Cátedra Villarreal. Vol. 1, N° 1. Lima: Universidad Nacional Federico Villarreal.
47-64.
Julca, Félix. 2009. «Word borrowing and code switching in Ancash waynu songs».
Language, Meaning, and Society. Vol. 2. Austin: Department of Anthropology,
University of Texas. 69-106.
Lionnet, Alice. 1985. «Relaciones internas de la rama sonorense». Amerindia. N° 10.
Quito: Abya-Yala. 25-58.

Recursos electrónicos. Se citarán siguiendo los criterios mencionados anterior-


mente para libros y revistas, incluyendo al final entre ángulos la dirección electróni-
ca, y entre corchetes la fecha de consulta. Ejemplos:

Davis, Don y Davis, Carolyn. 1983. Ingeniería de sistemas acústicos. Marcombo:


Boixareu Editores. <http://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano/
don-carolyn-davis-ingenieria-sistemas-acusticos-marcombo-boixareu-
editores~x50756974> [Consulta: 18-12-2010].
Ginés, José. 2004. «La necesidad del cambio educativo para la sociedad del
conocimiento». Revista Iberoamericana de Educación. N° 35, Madrid, OEI.
<http://www.campus-oei.org/revista/rie35a01.htm> [Consulta: 22-11-
2014].

168 Aporte Santiaguino. 8 (1), 2015: 163-168. ISSN 2070-836X


UNASAM

AUTORIDADES DE INVESTIGACIÓN

VICERRECTOR DE INVESTIGACIÓN
Dr. José Ramírez Maldonado

DIRECTOR GENERAL DE INVESTIGACIÓN


PhD. Félix Julca Guerrero

JEFE DE LA UNIDAD DE INVESTIGACIÓN


Msc. Henrry Garrido Angulo
I S S N 2070-836X

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