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Producción y compresión de textos

Francisco Mendez
17 de May de y

Bitácora de Piano
Aprender a pensar como un pianista

Por más que lo intentaba, no lograba entrar a la Universidad a


estudiar la carrera de piano, fue difícil; ya que nunca tuve un maestro que
me guiara, me costó lágrimas, desánimos, dudas, hice otras cosas
“mientras tanto”, pero mi voluntad de no rendirme, me llevó a alcanzar la
meta por mi cuenta. La música clásica la abarqué empíricamente, ya
sabía leer partitura, si hubo profesores y amigos que me enseñaron cosas
básicas en música, pero desconocía aspectos técnicos, de articulación, de
carácter de las obras… y otras tantas. Siento que el hecho de no entrar
antes a la universidad fue cosa de suerte, tenía que pasar ese tiempo sin
la academia, porque justo cuando ingresé al preparatorio, tuve mi primer
maestro en piano, quien es Carlos Stan García y a él le digo maestro;
porque supo la manera de aumentar mi voluntad para aprender y
mejorar. Carlos siendo alumno de la maestra Bibiana Cáceres me guió en
el aprendizaje de la ejecución del piano para poder ingresar a la carrera y
así empezar este nuevo capítulo de mi vida.

Tengo la fortuna de tener dos maestros en los que puedo confiar, y


por el momento he tenido cuatro clases con la maestra Bibiana,
comenzamos mucho antes de empezar horarios académicos, en enero nos
escuchó junto con mi compañero Braiyan Casallas, y nos dio nuevo
repertorio para estudiar. Ya en la primera clase personalizada, toqué lo
que había estudiado de la sonata en re menor de Carl Philip Emanuel
Bach, que es parte del repertorio, y me corrigió varios aspectos; en primer
lugar, lo más importante, es el sentado, ¿cual es la manera adecuada de
sentarse frente al piano?, y uno o cualquier persona piensa, que no es de

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gran ciencia, pero nunca le ponemos atención a nuestra postura, siempre
nos sentamos como “se nos da la gana”, adoptando una mala postura,
encorvando la espalda, colocando los pies de cualquier manera. Y, lo
ideal, es sentarse en la punta o borde de la silla, con los pies en el suelo,
de tal manera, que si llego a quitarlos, me caiga, son el soporte para
colocar el peso de mi cuerpo y mis manos en el piano, eso repercute en el
sonido, mejorando. El buen sentado es a lo que ella llama técnica, no es el
que toque más rápido ni nada por el estilo, es poder estar con la postura
correcta por horas y tocar y no sentirse cansado. Siempre en las clases
hay formas de decir las cosas adoptando metáforas, como por ejemplo
cuando me corrigió la postura de la mano izquierda; la muñeca estaba
quebrada hacia abajo cuando tocaba: -es como, cuando colocas una
manguera en la llave de agua y a esa manguera le haces un nudo,
precisamente el agua no salé con libertad, ni fluidez-, articular cada dedo,
y dejar de ser tímido: -como hablas tocas-, y seguro es por el volumen de
mi voz, que aveces no es tan grande, bueno, dejar de ser tímido lo veo
como hacer las cosas sin el pensamiento del qué dirán, claro, me falta
más libertad…

Pero no todo es malo, ni correcciones, si se estudia, se exalta las


virtudes; y la memoria me ha tocado: -Luis, tienes buena memoria, eso
nos va a facilitar más adelante el trabajo- dijo la maestra. Bien, pero me
faltan dedos y hay que ejercitarlos para que la mente pueda decir lo que
quiera a través de mis manos, eso era lo que pensaba, pero, ¿qué digo?,
aún no tengo nada que decir, me ocuparé de eso después de tocar
correctamente la obra. Hay algo que el maestro Carlos me dijo en una de
sus clases en el preparatorio y es: -no pasar por encima de la música-
tocar lo que es, lo que dice en la partitura, respetando cada nota y cada
silencio.

La expresión sale simultáneo, lo que se siente en el momento de


tocar, pero no hay que perder la cabeza, es como llegar a usar la razón
pero al mismo tiempo el lado oscuro del cerebro, el que no conocemos, el

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que lo vemos en los sueños cuando dormimos, nuestro subconsciente.
expresiones como “déjate llevar…, déjate llevar por la música”
comprometen ese lado donde no pensamos, donde nuestro instinto sale a
flote, donde realmente disfrutamos y la razón desaparece, en algunos
casos se puede recordar lo que sucedió pero parece efímero, puedo
afirmar por experiencia propia que, se puede llegar a tal estado; donde
ambas caras de la moneda más preciada de nuestro cuerpo funcionan con
su total capacidad, y recuerdo muy bien mi primer recital de piano: hubo
equivocaciones al tocar y demasiados nervios, tanto, que en un momento
mi pecho se encendió literalmente, sentía fuego, calor, y algo segregó mi
cerebro en la parte posterior, de repente un placer y una adicción a ese
estado de lucidez, podía pensar en muchas cosas al mismo tiempo y
consiente de todas ellas, podía pensar e imaginar cuatro compases
adelante de lo que andaba tocando, pensar en el sonido y el color que
podía darle, lo que el publico percibía, era como hablar o cantar,
comunicarme. Me di cuenta que es un poder absoluto, se puede hacer
muchas cosas, hasta cambiar pensamientos, cambiar el mundo en un
instante. Llegué a la catarsis, a ese estado de conciencia alterada sin
necesidad de alguna droga, ni placebo, solo con la concentración y el
contexto en el que se dieron las cosas; duré así como por cuatro horas
después del recital y es algo que vale la pena. Lo comparo también como
cuando se está con la mujer que uno ama, el fuego en el pecho es similar,
pero este es mas fuerte porque compromete otra persona en esa
intimidad, ese arte de transmitir, de expresar lo que se siente, no hay que
olvidarlo, es parte esencial de la vida humana.

Cada clase siempre es para mí una oportunidad de equilibrarme, la


maestra Bibiana, en esta nueva ocasión, me dijo una manera más eficaz
para estudiar las obras, realizando ejercicios rítmicos anacrúsicos y
tesicos, es algo particular esta clase, porque me ha dicho que dejara de
pensar, como ese dicho común “el que piensa pierde”, también recordé a
los “thinker and doer” y lo ideal es ser los dos a la vez. Lo gracioso o no sé
si irónico, fue que la maestra a sus demás estudiantes les dice que

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piensen más y a mí me dije que: -deje de pensar tanto, ya es mucho, solo
toque-, y es eso, preocupados porque las cosas salgan como deben ser,
no dejamos que el rumbo de la vida tome su dirección, siempre es esa
pelea titánica de nuestra voluntad con el destino, ir más allá, así que el
aprendizaje para mí fue ls utilizar esos dos lados; la razón y el “dejarse
llevar…”, y es complejo llegar a ese estado a propia voluntad pero nunca
imposible.

Por ultimo quiero agregar que la pasión es importante en cualquier


aprendizaje, lo que dijo Schleicher a BBC Mundo1 con respecto a la
educación en America Latina es: "Que los estudiantes comprendan
realmente la esencia de su disciplina y se apasionen”. "Si uno los llena
con contenido, habrán aprendido conocimiento, pero donde veo grandes
deficiencias en América Latina es en la capacidad de los estudiantes de
participar, de entusiasmarse con lo que aprenden”. "Creo que el gran
desafío para América Latina es alejarse de un sistema enfocado en
enseñanza de contenidos y se ponga el énfasis en que los estudiantes
aprendan a pensar como un científico, como un matemático, un filósofo o
un historiador” a lo que agrego para mi vida personal, el aprender a
pensar como un pianista.
Luis Herrera.

1 Tomado de http://www.bbc.com/mundo/noticias-38211247?SThisFB

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