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MANIFIESTO PERSONAL

Me declaro un ser humano habitante del Planeta Tierra con el corazón en la Luna y la cabeza
orbitando siempre en otras galaxias que ni yo sé dónde están. Tengo dos brazos, dos piernas,
dos ojos y un par de razones para pensar que tengo suerte por estar ocupando una plaza en
este lugar que llamamos mundo.

Juro solemnemente proteger, preservar y defender todos y cada uno de mis sueños por
encima de cualquier impedimento o fuerza contraria aunque ello suponga: partirme la cara,
dejarme los cuernos, enfrentarme a un ejército de zombies mutantes, pelear contra el Ejército
Romano, robarle la espada al Rey Arturo, rebatir las leyes de Newton o viajar hasta Sebastopol
haciendo el pino puente.

Proclamo y confirmo haber tropezado ciento veinte veces con la misma piedra cuyo nombre y
apellidos no voy a desvelar; algunas veces por despiste, otras veces por error y la gran mayoría
por voluntad propia y pos mis cojones que esta vez va a funcionar. Cabezonería, divino tesoro.

Prometo y aseguro estar en disposición de prender fuego a los molinos del Quijote en defensa
de cualquiera de mis hermanos, padres, amigos o mascota en caso de que la situación así lo
requiriese, en honor a Don Vito Corleone y a la mafia siciliana.

Reconozco públicamente haberme tirado mil veces en picado al mismo pozo por defender
causas perdidas en un intento de arreglar el mundo y otros planetas cercanos. Me declaro
culpable de no arrepentirme de ninguna de ellas, y puedo prometer y prometo tener la
intención de volver a hacerlo tantas veces como me apetezca.

Me declaro fan incondicional de las sábanas revueltas, las cañas con amigos, las miradas de
reojo, los álbumes de fotos, las patatas bravas, los Beatles, los viajes improvisados, las cosas
complicadas, los polvos mañaneros y el cigarrito de después. Solo se vive una vez.

Garantizo no tener ni la más remota idea de dónde estaré mañana y expongo mi más absoluta
indiferencia hacia el cuento ese que nos han vendido sobre lo que hay que hacer, cuándo hay
que hacerlo y con quién hay que hacerlo.

Presento formalmente mi dimisión de esta empresa, Conformismo & Prejuicios Sociedad


Anónima, con la sólida pretensión de gastarme el finiquito en nuevas ilusiones y unos
manguitos para seguir nadando a contracorriente.

Testifico de manera totalmente consciente estar de acuerdo con que más vale pedir perdón
que permiso y con que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

El cajón de Gatsby, 27 de octubre de 2016.