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propuesta para implementar un plan de acción psicosocial que

integre acciones que aporten a la regulación emocional e incluya


pautas desde la cognición social, que favorezcan la salud y bienestar
Psicosocial para afrontar efectivamente el padecimiento de
enfermedades crónicas como las trabajadas en el curso.

Antecedentes
Las enfermedades crónicas se definen como procesos patológicos de
evolución prolongada que no se resuelven espontáneamente, rara vez
alcanzan una curación completa y, además, generan una gran carga social
desde el punto de vista económico, así como desde la perspectiva de la
dependencia social y la discapacidad. Tienen una etiología múltiple, su
desarrollo es poco predecible, presentan múltiples factores de riesgo. Según
la OMS Las enfermedades crónicas son enfermedades de larga duración y por
lo general de progresión lenta. Las enfermedades cardíacas, los infartos, el
cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, son las principales
causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las
muertes. En 2008, 36 millones de personas murieron de una enfermedad
crónica, de las cuales la mitad era de sexo femenino y el 29% era de menos
de 60 años de edad. Ardila, E. (Mayo 2018.)

Análisis de la situación
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 80 % de
todas las enfermedades crónicas ocurren en países de bajos y medianos
ingresos, donde vive la mayoría de la población mundial y, por supuesto,
afectan la calidad de vida de sus ciudadanos y los presupuestos destinados a
la salud.

La regulación emocional. es la capacidad para manejar las emociones de


forma apropiada. Supone tomar conciencia de la relación entre emoción,
cognición y comportamiento; tener buenas estrategias de afrontamiento;
capacidad para autogenerarse emociones positivas, etc. En la regulación
emocional La ansiedad, la depresión y otras emociones negativas son
características habituales en pacientes con enfermedades crónicas. El modo
de afrontamiento de dichas emociones influye sobre la adaptación a la
enfermedad. La regulación de las emociones incluye dos categorías. En
primer lugar, se menciona la evitación y la inhibición de las emociones, que
resulta mal adaptativa y puede empeorar el curso de la enfermedad. En
cambio, la expresión y el conocimiento de las emociones pueden permitir una
adaptación adecuada a la nueva situación. No obstante, también es posible
que la experimentación de malestar afecte la regulación de las emociones.
[ CITATION aga16 \l 9226 ]
Habilidades personales de adaptación a las enfermedades crónicas.
El manejo de la adaptación a la enfermedad crónica por parte del paciente
implica la habituación a responsabilidades respecto de la toma de
medicamentos, los cambios del estilo de vida y la conducta entre otros
aspectos. De acuerdo con lo hallado en diferentes estudios, el cumplimiento
de hábitos saludables en caso de enfermedad crónica se asocia con
beneficios físicos en términos sintomáticos y funcionales, entre otros. No
obstante, el beneficio psicológico de la capacidad personal de adaptación a
las enfermedades crónicas no se comprende totalmente. Según lo informado,
la adhesión de los pacientes al plan de cuidado personal una vez
diagnosticada la enfermedad crónica generalmente es baja. Dicho plan puede
resultar dificultoso ya que en general implica un cambio del estilo de vida. La
imposibilidad de cumplimiento afectaría la adaptación psicológica a la nueva
enfermedad. [ CITATION aga16 \l 9226 ]

Acciones para estimular los estilos de vida saludable

El concepto de estilo de vida, según Reyes et al. (2011), se relaciona con


modo de vida, determina la forma cómo se desarrolla el hombre dentro de la
sociedad y su relación con el proceso salud – enfermedad. Son patrones de
comportamiento de las personas que presentan una relativa permanencia en
el tiempo, influenciado por factores internos: pensamientos, emociones,
conocimientos, habilidad y actitudes y externos: condiciones familiares,
sociales, culturas y medioambientales (Escobar & Pico, 2013). Manifiesta una
determinada cultura en una comunidad, familia o individuo, que tiene una
forma de vida en particular, de acuerdo a sus conocimientos, sus
necesidades y sus posibilidades económicas (Vives, 2007).