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CELEBRACIÓN LITÚRGICA

Beatificación de María Felicia


de Jesús Sacramentado
Sábado 23 de junio de 2018

Estadio del Club «Cerro Porteño»


(Asunción • Paraguay)

Celebración presidida por


S.E.R. Cardenal Angelo Amato
Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos,
Representante del Santo Padre
Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre
para reflejar y encarnar, en un momento determi-
nado de la historia, un aspecto del Evangelio.
El designio del Padre es Cristo, y nosotros en él. En
último término, es Cristo amando en nosotros, por-
que la santidad no es sino la caridad plenamente
vivida. Por lo tanto, la santidad se mide por la es-
tatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado
como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos
toda nuestra vida según la suya. Así, cada santo es
un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza
de Jesucristo y regala a su pueblo.

Papa Francisco
Exhortación Apostólica Gaudete et exsultate, 19 y 21
4 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

I- RITOS INICIALES Y DE BEATIFICACIÓN


1.1. Introducción
Monitor: Queridos hermanos y hermanas, hoy es un día
especial de júbilo para el pueblo católico de nuestro país.
En esta celebración eucarística será proclamada beata la
Venerable María Felicia de Jesús Sacramentado, cariño-
samente conocida por todos como «Chiquitunga», una
joven paraguaya que sintió el llamado de Dios y se pu-
so en camino para servir a sus hermanos con dedicación,
empeño y entrega generosa.
Que su testimonio nos ayude hoy a servir a los demás,
dejándonos conducir por Jesucristo, Señor de la vida, y
que esta celebración de beatificación renueve en nuestra
Patria el don de la fe, viviendo los valores del Evangelio.
Con el corazón rebosante de alegría y acción de gracias al
Señor por tan grandioso regalo, iniciamos esta Santa Mi-
sa recibiendo a su Eminencia, el cardenal Angelo Amato,
Prefecto de la Congregación para las Causas de los San-
tos, representante del Santo Padre; a los Obispos y al Cle-
ro de nuestra Iglesia.

1.2. Procesión de entrada solemne


Schola: Pueblo de reyes / Lucien DEISS
Pueblo de Reyes, asamblea santa, pueblo sacerdotal,
Pueblo de Dios, bendice a tu Señor.
Te cantamos, oh Hijo amado del Padre,
te alabamos eterna palabra salida de Dios.
Te cantamos, oh Hijo de la Virgen María,
te alabamos, oh Cristo nuestro hermano, nuestro Salvador.
Te cantamos a ti, esplendor de la Gloria,
te alabamos, Estrella radiante que anuncias el día.
Te cantamos, oh Luz que iluminas nuestras sombras,
te alabamos, antorcha de la nueva Jerusalén.
Te cantamos, Mesías que anunciaron los profetas,
te alabamos, oh Hijo de Abraham e Hijo de David.
Te cantamos, Mesías esperado por los pobres,
te alabamos, oh Cristo nuestro Rey de humilde corazón.
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Te cantamos, Mediador entre Dios y los hombres,


te alabamos, oh Ruta viviente, camino del cielo.
Te cantamos, sacerdote de la nueva alianza,
te alabamos, Tú eres nuestra paz por la sangre de la cruz.
Te cantamos, Cordero de la Pascua eterna,
te alabamos, oh Víctima que borras nuestros pecados.
Te cantamos, oh Templo de la nueva alianza,
te alabamos, oh Piedra angular y Roca de Israel.
Te cantamos, Pastor que nos conduces al Reino,
te alabamos, reúne a tus ovejas en un solo redil.
Te cantamos, oh Cristo manantial de la gracia,
te alabamos, oh Fuente de agua viva que apaga nuestra sed.
Te cantamos, oh Viña plantada por el Padre,
te alabamos, oh Viña fecunda, nosotros tus sarmientos.
Te cantamos, oh Cristo maná verdadero,
te alabamos, oh Pan de la vida que el Padre nos da.
Te cantamos, Imagen del Dios invisible,
te alabamos, oh Rey de justicia y Rey de la paz.
Te cantamos, Primicias de aquellos que duermen,
te alabamos, a ti el viviente, principio y fin.
Te cantamos, Tú eres exaltado en la gloria.
Te alabamos, a ti que vendrás a juzgar la tierra.

1.3. Inicio de la Misa. Saludo litúrgico


Cardenal: En el nombre del Padre y del Hijo y del Es-
píritu Santo.
R:/ Amén.
El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu
Santo nos llena con su alegría y con su paz, permanez-
ca siempre con todos ustedes.
R:/ Y con tu espíritu

1.4. Acto penitencial


Cardenal: Jesucristo, el justo, intercede por nosotros
y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro
espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la me-
sa del Señor.
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Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, her-


manos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra,
obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran
culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ánge-
les, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan
por mí ante Dios, nuestro Señor.
Cardenal: Dios todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la
vida eterna.
R:/ Amén.

1.5. Kýrie eléison


Schola: Ore poriahu / Religioso popular
Ore poriahu vereko Ñandejára (bis).
Ore poriahu vereko Jesucristo (bis).
Ore poriahu vereko Ñandejára (bis).

1.6. Inicio del rito de beatificación


Monitor: Iniciamos ahora el rito de la beatificación. El
Arzobispo de Asunción, Monseñor Edmundo Valenzue-
la, solicita al Papa la Beatificación de María Felicia de Je-
sús Sacramentado, cuya reseña biográfica será leída pos-
teriormente.
El Cardenal Angelo Amato, representante de Su Santi-
dad, el Papa Francisco, leerá, en latín, la carta apostólica
de beatificación.

1.7. Petición de beatificación al Papa por parte del


Arzobispo
Arzobispo: Eminencia, como Arzobispo de la Santísima
Asunción, y en nombre de todos los Obispos, sacerdotes,
diáconos y fieles laicos del Paraguay, pido a Su Santidad,
el Papa Francisco, que se digne inscribir en el número de
los beatos a la venerable sierva de Dios María Felicia de
Jesús Sacramentado.
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1.8. Lectura de la biografía de María Felicia de Jesús


Sacramentado
Postulador de la Causa, P. Romano Gambalunga,
OCD: María Felicia Guggiari Echeverría, llamada cariño-
samente «Chiquitunga», nació el 12 de enero de 1925,
en Villarrica del Espíritu Santo. Sus padres fueron Don
Ramón Guggiari y Doña Arminda María Echeverría.
Fue bautizada el 08 de febrero de 1928.
Desde su infancia, estuvo dotada de espléndidas cualida-
des humanas y espirituales, manifestadas en acciones sen-
cillas pero elocuentes, como la alegría, la sociabilidad, la
servicialidad, la modestia y la sencillez.
A los cinco años ingresó en el Colegio «María Auxiliado-
ra», de Villarrica.
El 8 de diciembre de 1937, recibió por primera vez a Je-
sús Eucaristía en la Catedral de Villarrica, Sacramento
que marcó su vida para siempre.
A los 16 años de edad, se incorporó a la Acción Católica:
en este movimiento encontró un ideal y un objetivo que
orientó toda su vida, y casi dos años después, hizo su con-
sagración al apostolado.
En febrero de 1950, se trasladó con su familia a Asunción.
Allí se reintegró a las filas de la Acción Católica, donde
conoció al joven Ángel Saúa Llanes, joven dirigente de
la Acción Católica con quien compartió una profunda
amistad y el Ideal de vida.
Entregó sus años de juventud a un intenso apostolado lai-
cal, pues tenía el corazón abierto a todos los necesitados
material o espiritualmente.
El día 20 de agosto de 1952, tuvo un encuentro «provi-
dencial» con la Madre Priora del Monasterio de las Car-
melitas que se encontraba internada en el Hospital Espa-
ñol: este encuentro le ayudó a esclarecer su vocación y
orientar sus pasos hacia la vida contemplativa.
De esta manera, el 2 de febrero de 1955, a los 27 años de
edad, ingresó en el Monasterio de las Carmelitas Descal-
zas en Asunción, y el 14 de agosto de ese año, tomó el
hábito de Carmelita.
Fueron cuatro años de entrega silenciosa, en los que llevó
a plenitud el deseo más profundo de su corazón: ser en-
teramente de Jesús.
En enero de 1959 enfermó de hepatitis infecciosa, y en
marzo de ese mismo año, el lunes Santo, tras una revisión
médica le diagnosticaron «Púrpura», siendo internada
debido a la gravedad de su estado.
Vivió sus últimos días en esta tierra con total abandono a
la voluntad de Dios. En la madrugada del 28 de abril, an-
tes de entregar su espíritu al Señor, pidió que le leyeran el
poema de Santa Teresa «Muero porque no muero», con
el rostro muy alegre. Después de pronunciar estas pala-
bras: «¡ Jesús, te amo! ¡Qué dulce encuentro! ¡Virgen
María!», se durmió definitivamente en el Señor. Tenía
34 años de edad.
Las Exequias fueron una manifestación espontánea y, en
buena parte inesperada, de su fama de santidad entre el
pueblo de Dios.
El amor a Jesucristo fue el Ideal que animó a María Feli-
cia durante toda su vida. Su unión profunda con Él, cul-
tivada en la intimidad de la oración y en la participación
diaria de la Eucaristía, así como una tierna devoción a la
Virgen María, constituían el centro de su vida espiritual.
La ejemplaridad de su vida no consistió en grandes mi-
lagros, sino en la profundidad y sencillez, en la caridad y
la oblación con las que vivió su existencia cotidiana en la
realidad familiar, social y eclesial.
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1.9. Lectura de la Carta Apostólica en latín


La traducción al español de esta carta, se encuentra en la página 10 de
este folleto.
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Carta Apostólica (traducción):


Nos,
acogiendo el deseo de Nuestro Hermano
Edmundo Ponciano Valenzuela, S.D.B.,
Arzobispo Metropolitano de la Santísima Asunción,
y de muchos otros Hermanos en el Episcopado
y de numerosos fieles,
después de haber consultado
a la Congregación para la Causa de los Santos,
con Nuestra Autoridad Apostólica
concedemos que la Venerable Sierva de Dios
María Felicia de Jesús Sacramentado
(en el tiempo: María Felicia Guggiari Echeverría), virgen,
hermana profesa de la Orden de las Carmelitas Descalzas,
quien, enteramente entregada a la voluntad de Dios,
recorrió el arduo camino de la perfección evangélica
consagrándose totalmente al Señor con alma generosa,
sea llamada Beata, de ahora en adelante
y que, el 28 de abril, día de su nacimiento en el cielo,
pueda ser celebrada cada año,
en los lugares y modos establecidos por el derecho.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 12 de junio del
año del Señor 2018, sexto de nuestro pontificado.
Francisco.

1.10. Amén
Schola y asamblea.

1.11. Descubrimiento de la imagen de la Beata


Schola: Laudate, laudate Dominum / Christopher WALKER
Laudate, laudate Dominum,
omnes gente laudate laudate Dominum,
Exsultate jubilate per annos Domini, omnes gente.
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1.12. Procesión de las reliquias entre cirios y flores


Monitor: Recibamos con mucha devoción la reliquia de
María Felicia de Jesús Sacramentado. La reliquia consis-
te en el cerebro incorrupto de la nueva beata. Portan la
reliquia un hermano carmelita y una monja carmelita.
Acompañan la procesión, portando flores, el joven Ángel
Domínguez, quien recibió la gracia del milagro por inter-
cesión de la beata, y su familia.

Schola: Todo te ofrezco, Señor / Letra: María Felicia Guggiari


Música: Casto Darío Martínez
Todo te ofrezco, Señor,
todo cuanto hay en mí:
las alegrías de mi alma,
las agonías sin fin.
Todo te ofrezco, Señor:
mis trabajos, mis pesares,
las notas de los cantares
que a continuo elevo a Ti.
Todo cuanto hay en mí,
todo te ofrezco, Señor,
para que sea de mí
lo que te plazca, mi Dios.
Toda entera y sin reserva,
haz que me llegue a subir,
para estar contigo siempre,
aunque me cueste «morir».
Todo, Señor; todo te ofrezco, Señor.

1.13. Palabras de agradecimiento por la beatificación


Arzobispo: Eminencia. La Iglesia de Dios que peregrina
en el Paraguay da gracias al Sucesor del Apóstol Pedro, su
Santidad el Papa Francisco, por la beatificación de María
Felicia de Jesús Sacramentado, hija dilecta de nuestra Pa-
tria, como un don precioso para todo el pueblo católico.

1.14. Saludo al Cardenal


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1.15. Canto del Gloria


Monitor: Alegres por la obra que Dios realiza en todos
nosotros, lo glorificamos cantando.

Schola: Gloria / Misa folcrórica. José FRANCO ALDERETE


Gloria a Dios en las alturas
y en la tierra, paz a los hombres (bis) que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos.
Por tu inmensa gloria te glorificamos,
te damos gracias, Rey celestial.
Señor Dios, Rey celestial.
Dios Padre Todopoderoso.
Señor Hijo Único, Jesucristo, Señor Dios,
Cordero de Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre, Tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
Tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica, atiende nuestra súplica.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros, de nosotros ten piedad.
Porque solo Tú, solo Tú eres Santo,
solo Tú Señor, solo Tú Señor, solo Tú altísimo, Jesucristo,
Rey celestial, Rey celestial.
Con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre (bis).
Amén, Amén, Amén.

1.16. Oración colecta


Cardenal: Oremos.
Padre bueno y misericordioso, Tú que nos ofreces en
María Felicia un vivo testimonio de amor a tu Hijo
Jesucristo en la alegría de las bienaventuranzas, con-
cédenos, por su intercesión, ser conquistados por ese
mismo amor, y ofrecer nuestra vida para gloria tuya y
la salvación del mundo. Por nuestro Señor Jesucris-
to, tu Hijo, que contigo vive y reina, en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
R:/ Amén.
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II. LITURGIA DE LA PALABRA


2.1. Primera lectura
Lectura del profeta Jeremías 1, 4-10
La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:«Antes
de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes
de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había
constituido profeta para las naciones.»
Yo respondí: «¡Ah, Señor! Mira que no sé hablar, porque
soy demasiado joven.»
El Señor me dijo: «No digas: “Soy demasiado joven”,
porque tú irás adonde yo te envíe y dirás todo lo que yo te
ordene. No temas delante de ellos, porque yo estoy conti-
go para librarte —oráculo del Señor—.»
El Señor extendió su mano, tocó mi boca y me dijo: «Yo
pongo mis palabras en tu boca. Yo te establezco en este
día sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y
derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar.»
Palabra de Dios.
R:/ Te alabamos, Señor.

2.2. Salmo responsorial 44, 11-12. 14-17


R. ¡Escucha, hija mía, y presta atención!
¡Escucha, hija mía, mira y presta atención!
Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendará de tu hermosura.
Él es tu señor: inclínate ante él. R./
Embellecida con corales engarzados en oro
y vestida de brocado, es llevada hasta el rey.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían. R./
Con gozo y alegría entran al palacio real.
Tus hijos ocuparán el lugar de tus padres,
y los pondrás como príncipes por toda la tierra. R./
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2.3. Segunda lectura


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo
a los cristianos de Filipos 3, 8-14
Hermanos: todo me parece una desventaja comparado
con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Se-
ñor. Por él, he sacrificado todas las cosas, a las que consi-
dero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar
unido a él, no con mi propia justicia —la que procede de
la Ley— sino con aquella que nace de la fe en Cristo, la
que viene de Dios y se funda en la fe. Así podré conocer-
lo a él, conocer el poder de su resurrección y participar
de sus sufrimientos, hasta hacerme semejante a él en la
muerte, a fin de llegar, si es posible, a la resurrección de
entre los muertos.
Esto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logra-
do la perfección, pero sigo mi carrera con la esperanza de
alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo
Jesús.
Hermanos, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo sola-
mente esto: olvidándome del camino recorrido, me lanzo
hacia adelante y corro en dirección a la meta, para alcan-
zar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho
en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
R:/ Te alabamos, Señor.

2.4. Aleluia
Schola: Aleluia
Ésta es la virgen prudente que el Señor encontró velando;
al venir el Señor, entró con Él en la sala nupcial. Aleluia.

2.5. Evangelio
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Lucas 10, 38-42
En aquel tiempo: mientras iban caminando, Jesús entró
en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió
en su casa.
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Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies


del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la
casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi herma-
na me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas
y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas,
o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor
parte, que no le será quitada».
Palabra del Señor.
R:/ Schola: Gloria a ti, Señor (3), por tu Palabra.

2.6. Homilía

2.7. Credo de los Apóstoles


Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue
concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de
santa María Virgen. Padeció bajo el poder de Poncio Pila-
to. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, su-
bió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre
todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos
y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la co-
munión de los Santos, el perdón de los pecados, la resu-
rrección de la carne y la vida eterna. Amén.

2.8. Oración universal


Cardenal: Con las mismas palabras de la beata María
Felicia de Jesús Sacramentado, presentemos a Dios
nuestras oraciones, y pidámosle por nosotros y por el
mundo entero.
A cada petición respondemos con el coro:
Schola: Ñandejára ore rendu.
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Lector 1: «¡Toda mi vida la he dado y seguiré dándola,


para que Cristo reine en todas las almas!».
Lector 2: Por la Iglesia, fundada por Cristo y pastorea-
da universalmente por el Papa Francisco: para que, con
palabras y acciones, continúe proclamando el Evangelio
de la Misericordia para que pueda llegar a todos los hom-
bres. Roguemos al Señor.
Lector 1: «Yo entiendo que nada mejor hay “bajo el cie-
lo y sobre el mar” que el Sacerdocio Católico vivido
en su plenitud de Orden».
Lector 2: Por los presbíteros del mundo entero, especial-
mente los de nuestro país, y por todos los seminaristas y
religiosos que se están preparando para este ministerio:
para que se entreguen con generosidad y amor a su voca-
ción misionera. Roguemos al Señor.
Lector 1: «A Vos, Madrecita María, queremos llegar
para poner bajo tu amparo esta juventud, que ya casi
no tiene ideales, pedirte por la patria, que ya no tiene
hombres ni mujeres que la apoyen, y, en fin, por la paz
del mundo, que ya no conoce a su Dios».
Lector 2: Por nuestro país, sus gobernantes, las nuevas
autoridades civiles, y por todos los ciudadanos: para que
juntos construyamos el bien común de nuestra Patria, en
la verdad, la justicia, la paz. Roguemos al Señor.
Lector 1: «Desde este nuevo momento, sin espera de un
minuto, iniciemos la ardua pero hermosa tarea de co-
nocer y hacer conocer a Cristo, más aún, ¡vivir en Cris-
to, para Cristo y por Cristo!».
Lector 2: Por los jóvenes de nuestro país, en este Trienio
de la Juventud, y por su Misión evangelizadora: para que
abran sus corazones a Cristo, que los llama a una unión
auténtica con él y a una entrega generosa en el apostola-
do hacia los demás. Roguemos al Señor.
Lector 1: «En todos los trabajos que estoy realizando,
trato de poner el sello de nuestro espíritu cristiano,
porque quiero que todo se sature de Cristo, y, donde
quiera que sea, que pueda dejar un rayito de su luz».
Beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado 17

Lector 2: Por los más pobres y desamparados de nuestra


sociedad, por las familias bien constituidas, las alejadas y
en dificultad: para que a través de la presencia y la acción
de los cristianos experimenten el amor misericordioso
de Dios que los alivia y consuela en sus necesidades. Ro-
guemos al Señor.
Lector 1: «No veo mi felicidad fuera de una entrega to-
tal de abnegación y sacrificio y de inmolación constante
de mi vida por la gloria de Dios y salvación de las almas».
Lector 2: Por la Orden de frailes y monjas carmelitas
descalzos y por los que siguen el ejemplo y guía de Santa
Teresa de Jesús: para que su vida de oración redunde en
más vocaciones contemplativas y en apoyo constante a la
misión evangelizadora de la Iglesia. Roguemos al Señor.
Lector 1: «Jesús, haz que viva verdaderamente de tu Vi-
da, ¡necesito tanto, Jesús mío! ¡También yo quisiera un
día llegar a ser santa!»
Lector 2: Por todos nosotros que participamos de esta
Eucaristía: para que, alentados por el testimonio de nues-
tra nueva beata María Felicia de Jesús Sacramentado, po-
damos vivir en el mundo de hoy, las bienaventuranzas,
camino de santidad. Roguemos al Señor.
Cardenal: Padre, que inflamaste la vida de María Fe-
licia de Jesús Sacramentado con su entrega total y ge-
nerosa a ti, por su intercesión, escucha nuestras súpli-
cas y haz que vivamos en plenitud nuestra vocación de
discípulos misioneros en el cumplimiento de la cari-
dad. Por Jesucristo nuestro Señor.

III. LITURGIA EUCARÍSTICA


3.1. Presentación de dones
Monitor: Hoy, en este día de fiesta para la Iglesia en nues-
tro país, presentamos al Señor los dones de pan y vino pa-
ra la celebración de la Eucaristía. Con ellos ofrendamos
también unas canastas con las intenciones y algunos ro-
sarios donados por los devotos de la beata María Felicia.
18 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

Schola: Misercordias Domini / Henryk JAN BOTOR


Misericordias Domini in aeternum cantabo.
Misericordias Domini in aeternum cantabo.
Confitemini Domino quoniam bonus
quoniam in æternum misericordia eius.
Qui fecit mirabilia magna solus
quoniam in æternum misericordia eius.
Quia in humilitate nostra memor fuit nostri
quoniam in æternum misericordia eius.
Confitemini Domino dominorum
quoniam in æternum misericordia eius.
Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio et nunc et semper
et in sæcula sæculorum. Amen.

3.2. Oración sobre las ofrendas


Cardenal: Oremos, hermanos, para que este sacrifi-
cio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre to-
dopoderoso.
R:/ El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para ala-
banza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de
toda su santa Iglesia.

Cardenal: Señor, que prometiste poner tu morada en


el corazón de los hombres, recibe estos dones, junto
con la ofrenda de nuestras vidas, para que por medio
de este sacrificio espiritual, participemos de la ale-
gría del Evangelio, anticipo de la vida celestial. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
R:/ Amén.

3.3. Prefacio de las santas vírgenes y santos religiosos


V:/ El Señor esté con ustedes.
R:/ Y con tu espíritu.
V:/ Levantemos el corazón.
R:/ Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado 19

V:/ Demos gracias al Señor, nuestro Dios.


R:/ Es justo y necesario.
Cardenal: En verdad es justo y necesario, es nuestro
deber y salvación darte gracias siempre y en todo lu-
gar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Al recordar a los santos que se consagraron a Cristo
por el Reino de los cielos, celebramos tu admirable
providencia.
Por ella la humanidad recobra la santidad primera y
experimenta anticipadamente los bienes que espera
recibir en el cielo.
Por eso, con todos los ángeles y santos cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:

Schola: Gloria / Misa folcrórica. José FRANCO ALDERETE


Santo es el Señor (3), Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra;
llenos están, llenos de tu gloria.
Hosanna en las alturas (2).
Bendito es el que viene en nombre del Señor (4).

3.4. Plegaria Eucarística I • Canon romano


CP: Padre misericordioso,
te pedimos humildemente
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor
Junta las manos y dice:
que aceptes
Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:
y bendigas + estos dones,
este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,
Con las manos extendidas, prosigue:
ante todo, por tu Iglesia santa y católica,
para que le concedas la paz, la protejas,
la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
con tu servidor el Papa Francisco,
con mi hermano Edmundo,
20 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

Obispo de esta iglesia de la Santísima Asunción;


conmigo, indigno siervo tuyo,
y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad,
promueven la fe católica y apostólica.
Conmemoración de los vivos.
Cl: Acuérdate, Señor,
de tus hijos N. y N.
Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.
Después, con las manos extendidas prosigue:
y de todos los aquí reunidos,
cuya fe y entrega bien conoces;
por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados
y la salvación que esperan,
te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,
este sacrificio de alabanza,
a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.
Conmemoración de los santos:
C2: Reunidos en comunión con toda la Iglesia,
veneramos la memoria,
ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;
la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés,
Santiago y Juan,
Tomás, Santiago, Felipe,
Bartolomé, Mateo,
Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto,
Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo,
Cosme y Damián,
y la de todos los santos;
por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección.
Con las manos extendidas, prosigue:
CP: Acepta, Señor, en tu bondad,
Beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado 21

esta ofrenda de tus servidores


y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días,
líbranos de la condenación eterna
y cuéntanos entre tus elegidos.
Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:
CC: Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo
y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Junta las manos. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pro-
nunciarse claramente y con precisión, como lo requiere la naturaleza de las mis-
mas palabras.
Él mismo, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan en sus santas y venerables manos,
Eleva los ojos,
y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso,
dando gracias te bendijo,
lo partió,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo ado-
ra, haciendo genuflexión. Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso
en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo,
y lo dio a sus discípulos, diciendo,
Se inclina un poco:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
22 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,


QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, hacien-
do genuflexión.
Luego dice una de las siguientes fórmulas:
CC: Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Schola: Romombe’u / Religioso popular


Romombe’u Ñandejára Jesucristo remano hague,
roguerovia reikove jevyha.
¡Eju, Ñandejára, eju!

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:


CC: Por eso, Padre,
nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo,
al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor;
de su santa resurrección del lugar de los muertos
y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro, inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala,
como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura
de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo,
por manos de tu ángel,
Beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado 23

para que cuantos recibimos


el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
al participar aquí de este altar,
Se endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.
Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas dice:
C3: Acuérdate también, Señor,
de tus hijos
que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.
Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene inten-
ción de orar. Después, con las manos extendidas, prosigue:
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.
Con Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
C4: Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,
Con las manos extendidas prosigue:
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea
de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban,
Matías y Bernabé,
Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua,
Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia,
María Felicia de Jesús Sacramentado,
y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos,
sino conforme a tu bondad.
Junta las manos:
CP: Por Cristo, Señor nuestro.
Y continúa:
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.
24 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:


CP o CC: Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

Schola y asamblea: Amén / Gregoriano – HÄNDEL.

3.5. Padrenuestro en guaraní


Cardenal: Fieles a la recomendación del Salvador y si-
guiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Ore Ru, yvágape reiméva,
toñembojeroviákena nderéra,
ta ore añuamba nemborayhu,
tojejapo ne rembipota ko yvy ári,
yvágape guáicha.
Eme’ẽ oréve ko árape ore rembi’urã,
opa ára roikotevẽva;
eheja reíkena oréve ore rembiapo vaikue,
roheja rei háicha ore rapichápe
hembiapo vaikue ore ndive;
aníkena reheja roike
rojepy’ara’ã vai hag̃uáme
ha ore pe’a opa mba’e vaigui.
Cardenal: Líbranos de todos los males, Señor, y con-
cédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos siempre libres de peca-
do y protegidos de toda perturbación, mientras es-
peramos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesu-
cristo.
R:/ Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria por siem-
pre, Señor.

3.6. Rito de la paz


Cardenal: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apósto-
les: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en
cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia, y,
Beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado 25

conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.


Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R:/ Amén.
Cardenal: La paz del Señor esté siempre con ustedes.
R:/ Y con tu espíritu.
Cardenal: Démonos fraternalmente la paz.

3.7. Cordero de Dios


Schola: Cordero de Dios / Misa folcrórica. José FRANCO
ALDERETE
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros, de nosotros ten piedad (bis).
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz, danos la paz, danos la paz.
Cardenal: Este es el Cordero de Dios, que quita el pe-
cado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del
Señor.
R:/ Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero
una palabra tuya bastará para sanarme.

3.8. Rito de Comunión


Monitor: El Señor Jesús ha preparado para nosotros un
gran banquete. Acerquémonos a alimentarnos del Pan de
vida.
Para la comunión en las graderías, los ministros estarán
ubicados en todos los sectores. Pueden acercarse a ellos,
con mucho orden.
26 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

CANTOS PARA LA COMUNIÓN


Oh Hostia Santa / Marco FRISINA
Oh Hostia Santa,
en ti el testamento de tu divina y grande misericordia,
en ti el cuerpo y sangre del Señor Jesús,
signo de amor por los pecadores.
Oh Hostia Santa,
en ti está la fuente del agua viva para los pecadores,
en ti el fuego purísimo de amor; es tu divina misericordia.
Oh Hostia Santa,
en ti la medicina que da sosiego a nuestra debilidad,
santa alianza que une a Dios
y al hombre que confía en tu amor.
Oh Hostia Santa,
nuestra única esperanza en la tormenta y oscuridad
del mundo, en la fatiga y en nuestro sufrimiento,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Confío en ti, oh Hostia Santa (x 2).

Anima Christi / Marco FRISINA


Anima Christi, sanctifica me.
Corpus Christi, salva me.
Sanguis Christi, inebria me.
Aqua lateris Christi, lava me.
Passio Christi, conforta me.
O bone Iesu, exaudi me.
Intra vulnera tua, absconde me.

3.9. Oración después de la comunión


Cardenal: Renovados por estos santos misterios, te
pedimos, Padre, que enciendas en nosotros aquel fue-
go del amor con el que la Beata María Felicia de Jesús
Sacramentado se entregó a ti, implorando para todos
la plenitud de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
R:/ Amén.
Beatificación de María Felicia de Jesús Sacramentado 27

IV- RITOS CONCLUSIVOS


4.1. Agradecimientos generales
Monitor: El Sr. Arzobispo de Asunción dirigirá unas pa-
labras de agradecimiento.

4.2. Bendición final solemne


Cardenal: El Señor esté con ustedes.
R:/ Y con tu espíritu.
Cardenal: Dios todopoderoso aparte de ustedes toda
adversidad y les conceda los dones de su bendición.
R:/ Amén.
Cardenal: Encienda sus corazones con el deseo de su
Palabra para que sean colmados con los gozos eternos.
R:/ Amén.
Cardenal: Y comprendiendo lo que es bueno y recto,
y por la intercesión de la nueva beata, cumplan siem-
pre los mandamientos de Dios y lleguen a participar
en el banquete celestial.
R:/ Amén.
Cardenal: Y la bendición de Dios todopoderoso, del
Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda so-
bre ustedes y permanezca para siempre.
R:/ Amén.
Diácono: Glorifiquemos a Dios con nuestra vida. Pue-
den ir en paz.
R:/ Demos gracias a Dios.

4.3. Canto final


Schola: Himno a Nuestra Señora de la Asunción /
Religioso popular
Quiero cantar con célica armonía
tu caridad, tu amor, Madre de Dios.
No cesará mi lengua noche y día
de celebrar tu angélico primor.
28 Celebración litúrgica • 23 de junio de 2018

Salve, Señora de la Asunción,


gloriosa fundadora de nuestra gran nación.
Al Paraguay bendiga tu casto corazón.
Del Paraguay las brisas perfumadas
lleven a ti mi canto de oración.
Madre, piedad, somos almas ganadas
con sangre y cruz de tu hijo redentor.
Iris de paz, aurora venturosa
de porvenir, grandeza y libertad.
Nimbo de luz tu Asunción gloriosa
orne la sien de nuestro Paraguay.
La tradición, la paraguaya historia,
cual reina fiel, te aclama con verdad.
El Lambaré bendice tu victoria,
el bosque y flor tu trono al perfumar.

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