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Colegio Internacional Santo Tomás de Aquino 1

Historia de la Filosofía. 2º Bach

El mecanicismo y la antropología
La física cartesiana es la expresión de su concepción mecanicista del
mundo sensible. Si los objetos materiales son solo extensión, han de
explicarse en términos de cantidad y movimiento local.

Siguiendo a Galileo defendió la objetividad de las cualidades


primarias de los cuerpos, figura y movimiento, y consideró las
cualidades secundarias como subjetivas.

Otra consecuencia de definir los objetos por su extensión es que el


concepto de espacio y extensión no puede separarse, no existe el
vacío.

Entiende el movimiento únicamente como movimiento local,


difiriendo de la teoría aristotélica. Este movimiento es únicamente
un modo de ser de las cosas. Lo esencial es su extensión. Por tanto,
el movimiento ha de originarse en una primera causa exterior, que
Descartes situó en Dios.

El universo así concebido es como una gran máquina perfectamente


diseñada por Dios. De hecho, en la modernidad se establece la
metáfora del relojero para referirse a Dios. No existe causa final, por
tanto, solo podemos acudir a la causa eficiente como principio
explicativo de los objetos.

Esta teoría mecanicista es aplicada a los seres vivos, tanto vegetales


como animales. Según Descartes serían puros cuerpos o pura
extensión, ya que no hay motivo para pensar que tengan
pensamiento o espíritu.

Asimismo, el cuerpo humano queda sometido a la misma concepción


mecanicista. Sin embargo, el ser humano difiere de los animales en
que posee un alma que, aunque no es principio del movimiento físico
del cuerpo, sí lo dirige.

El ser humano, según el filósofo francés, es el resultado de la


composición entre una sustancia pensante y otra sustancia extensa,
aunque estas son completamente distintas e independientes. En
realidad, afirma, el hombre es principalmente un alma o mente que
se encuentra asociada o agregada a un cuerpo del que es
plenamente autónomo. Este dualismo antropológico planteó el
dilema de la “comunicación de las sustancias”.

¿Cómo es posible que dos sustancias completamente diferentes


-cuerpo y alma- se relacionen entre sí? Es cierto que cuando
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pensamos, nuestras ideas tienen consecuencias en nuestros


movimientos corporales. Además, cuandose producen modificaciones
en nuestro cuerpo, estas repercuten en nuestra mente. Por ejemplo,
el dolor puede impedirnos realizar una tarea intelectual.

La solución de Descartes consistió en relacionar el alma con un


órgano al que denominó glándula pineal y que situó en el cerebro.
Esta glándula produciría unos espíritus animales, es decir, unas
realidades muy sutiles (intermedias entre espíritu y materia) y que se
transmitirían a través del torrente sanguíneo. Esta extraña solución
dejó el problema abierto.

Por otro lado, Descartes dedujo que el alma humana es inmortal, al


ser independiente del cuerpo y no necesitar de él para existir.

Además sostuvo que el ser humano goza de libertad, puesto que la


necesidad y el mecanicismo de la sustancia extensa no afectan al
pensamiento.

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