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COLECCIONABLE DE REBECA

CAPÍTULO 1
REBECA Y EDUARDO SE BESAN POR PRIMERA VEZ
La situación en el hogar de las Linares no es fácil y Rebeca lo sabe. Su madre, Matilde, no tiene buena salud; su hermana Niurka se ha
visto obligada a aceptar un empleo como camarera en una sala de fiestas y Patty, la pequeña de la familia, se limita a exigir dinero a
todas horas. Así, no es extraño que la chica no tenga ánimos para celebrar su cumpleaños y se refugie en su trabajo como repartidora a
domicilio en un supermercado. En otra parte de la ciudad, el empresario Sergio Montalbán celebra otro cumpleaños, el de su hijo
Eduardo. El chico, pletórico con el deportivo que le acaba de regalar su progenitor, no duda en salir a probarlo en compañía de Nicolás.
Cuando sólo llevan unos minutos circulando, los dos amigos observan incrédulos cómo un vehículo se salta un semáforo en rojo y se
dirige directamente hacia ellos. En un acto reflejo, Eduardo consigue esquivarlo, pero acaba chocando contra un poste. Fuera de sí, el
joven Montalbán se dirige al conductor del otro coche dispuesto a ajustar cuentas. La responsable del accidente, que no es otra que
Rebeca, se deshace en disculpas, pero Eduardo está demasiado furioso para escucharla. Nicolás, entonces, se compadece de la
muchacha y le aconseja que se marche antes de que lleguen los agentes de Policía. LOS REMORDIMIENTOS DEL PASADO ACECHAN
Ajena al desagradable incidente que acaba de vivir su hermana, Niurka ultima los preparativos de la fiesta en su honor que celebrará en
el local donde trabaja. Poco puede sospechar que su compañera tiene prevista su propia sorpresa... Cuando todos están disfrutando del
festejo, un tipo borracho enviado por Leona llega para arruinarles le velada. Al día siguiente, con la esperanza de que tener un mejor
día, Rebeca se dirige a entregar un nuevo pedido. Casualmente, el domicilio que le indican es el de Princesa Izaguirre, la novia de
Eduardo, y al llegar la repartidora vuelve a encontrarse con el joven. Éste, tan sorprendido como ella, aprovecha la ocasión para
reprocharle lo sucedido el día anterior. Paralelamente, en el hogar de las Linares, Niurka se dispone a llamar a su madre para que
desayune. Asustada, la muchacha descubre a Matilde desmayada e, inmediatamente, llama a una ambulancia que conduce a la mujer al
hospital. Por su parte, Adalberto, víctima de una repentina angustia, hace partícipe a su cuñado Sergio de sus inquietudes. Su
matrimonio con Regina nunca ha sido un lecho de rosas y ahora más que nunca se arrepiente de haber abandonado a su verdadero amor
y a la hija de ambos. Y es que el paso de los años no ha hecho más que avivar sus remordimientos. Después de visitar a su madre en el
hospital, Rebeca se dirige al concesionario donde su amigo Liborio le ha conseguido empleo. Precisamente allí aparecen Montalbán y su
hijo buscando un coche nuevo y la muchacha no tiene más remedio que esconderse para evitar que Eduardo la vea. Quien sí se fija en
ella, y mucho, es Sergio. El empresario se siente tan atraído por la sencillez y la belleza de la dependienta, que no duda en seguir un
impulso y ofrecerle trabajo en su naviera. Ella, nerviosa, se marcha sin responder. Mientras, en el bar ‘Cristal’ Niurka se enfrenta a
Leona y le pregunta si tuvo algo que ver con lo ocurrido la noche anterior. La aludida no sólo asiente, sino que acusa a su compañera de
coquetear con el jefe, aun sabiendo que es su novio. Acto seguido, ambas se enzarzan en una fuerte pelea y Natalio se ve obligado a
intervenir, recordándole a la camarera que ya no hay nada entre ellos. Desde el accidente, Eduardo no ha dejado de pensar en Rebeca
y, convencido de que seducirla será tarea sencilla, se las ingenia para localizarla y la invita a dar un paseo. La chica le rechaza
abiertamente y él, herido en su orgullo, le quita las llaves de su furgoneta y, cuando la repartidora intenta recuperarlas, la empuja dentro
de su coche y la lleva a su apartamento. Allí, Rebeca intenta escabullirse, aunque no puede evitar que Montalbán la bese. Muy
preocupada por la precaria economía familiar, Niurka le suplica a su madre que le diga a Rebeca quién es su verdadero padre, pero
Matilde se niega, aun sabiendo que sería la solución a todos sus problemas. En ese instante, Eduardo intenta tranquilizar a Regina,
asegurándole que es muy posible que Adalberto nunca llegue a localizar a su hija. Leona, por su lado, no va a perdonar que Natalio la
haya dejado por culpa de Niurka y le pide a su hermano León que desfigure la cara a su rival. Conmocionada todavía por el encuentro
con Eduardo, Rebeca le confiesa a Patty que esa tarde le han dado su primer beso, pero a ella sólo le interesa saber si el chico tiene
dinero. La ingenua joven asiente, aunque le aclara que eso no le importa y que se ha enamorado sinceramente de Eduardo. Después de
un rato hablando, Rebeca se percata de que Martín lo está oyendo todo y termina contándole lo ocurrido. Tratando de ocultar su tristeza
y el amor que siente por ella, el muchacho aconseja a su amiga que tenga cuidado. En el barrio, nadie soporta la altivez de Patty,
especialmente Dionisia, costurera y una buena amiga de la familia. La mujer, harta de los aires de grandeza de la menor de las Linares,
le dice a Niurka que debería contar a su hermana que es adoptada. La muchacha se niega y le pide que no diga nada. Al día siguiente,
Eduardo va a buscar a Rebeca con una rosa roja y vuelve a invitarla a salir. Ella se niega y le pide que se marche, pero el joven, antes de
obedecer, vuelve a besarla. Sergio, por su parte, le pide a Liborio el número de teléfono del supermercado donde trabaja la joven
Linares por las mañanas y llama para solicitar un pedido, especificando claramente que la repartidora debe ser la muchacha. Después de
que Nicolás acepte trasladarse a la mansión de los Montalbán cuando se case con Carolina, la pareja comunica a Eduardo su intención de
contraer matrimonio religioso lo antes posible. La llegada de Rebeca a casa de Sergio no puede ser más accidentada; el suelo está
húmedo y la joven se resbala rompiendo unas copas muy valiosas. Regina, furiosa, insulta y abofetea a la repartidora, pero el empresario
aparece en ese momento y, tras reprender a su hermana, se disculpa con la chica y le ofrece una generosa propina. En un cine cercano,
Tony tropieza con Patty y le mancha la ropa. Indignada, la hija de Matilde intenta golpearle, pero él se lo impide con un apasionado beso
que la deja sin palabras. Esa tarde, Eduardo se presenta Len casa de las Linares, pero Matilde, por orden de su hija, le asegura que
Rebeca no ha regresado todavía. Aprovechando la llegada de Petra, una amiga de la familia, Montalbán entabla una conversación con ella
mientras espera a su amada. Arcoiris, compañera de trabajo de Rebeca, consigue que Liborio vaya a buscarla al supermercado. Sin
embargo, cuando ambos se encuentran dentro de la cámara frigorífica para guardar unos artículos, se quedan encerrados. La amiga de
Rebeca, feliz de estar junto a su amado, le abraza con ternura. TONY, DISPUESTO A SEDUCIR A PATTY Al ver que su pretendiente
no se va, Rebeca sale de su cuarto por la ventana y aparece en la puerta principal como si acabara de llegar. Con firmeza, le pide a
Eduardo que no vuelva sin que le inviten previamente y, mientras le acompaña al coche, no duda en confesarle que el beso que se dieron
fue el primero de toda su vida. Poco después, mientras Patty trata de seducir a Tony, Matilde sufre un nuevo desmayo y Rebeca decide
tomar las riendas de la familia. Lo primero que hace es obligar a su hermana pequeña a que ayude en el puesto de flores. Tras unos
minutos interminables Arcoiris y Liborio consiguen salir de su encierro, gracias a unos vigilantes. A pesar de la negativa de Rebeca a
verle, Eduardo consigue su teléfono y la llama. Cuando ella le cuenta que está preocupada por la salud de su madre, él le ofrece su
ayuda. Poco después, llega a casa de las Linares con un médico. Ajena a lo que ocurre en su hogar, Patty se dispone a pasar la tarde
con Tony. Éste, que pretende conquistar a la chica como sea, le ha pedido a su hermana Princesa las llaves de su yate para
impresionarla. Durante una nueva visita de Rebeca a la mansión, Regina vuelve a insultarla acusándola de ser la amante de Sergio, así
que la repartidora decide no regresar. Sin embargo, el empresario pronto se presenta en el concesionario en el que trabaja la muchacha
por las tardes y no solamente le reitera su oferta de empleo, sino que también le confiesa que desea casarse con ella. Entre tanto,
Adalberto, harto de Regina, le pide el divorcio y ella, fuera de sí, le amenaza con hacer la vida imposible a su hija, si llega a encontrarla.
Rebeca se lleva una decepción cuando llega a casa de Princesa con un pedido y se encuentra a Eduardo. La coincidencia tampoco es
grata para la joven Izaguirre, que se muere de celos al observar que la dependienta y su novio se conocen. Dispuesta a deshacerse de su
rival, la caprichosa Princesa habla con el dueño del supermercado y consigue que la echen. Patty, por su lado, entra a robar en una
joyería, pero es descubierta y se ve obligada a huir. Gracias a Arcoiris, Sergio se entera del despido de Rebeca y se presenta en su casa
para pedirle, una vez más, que acepte trabajar con él.

CAPÍTULO 2
CUATRO HOMBRES LOCOS POR UNA MISMA MUJER

Niurka le expone a Rebeca las ventajas de salir con un hombre maduro. Su madre aprovecha que ambas están despistadas para salir
sigilosamente de la casa y dirigirse a su puesto de flores. Pese a su delicada salud, la mujer quiere colaborar en la manutención de su
hogar.
En la mansión de los Montalbán, Sergio se sorprende al encontrar en su dormitorio a Sara, el ama de llaves, dispuesta a entregarse a él.
Harto del acoso al que le somete, él le deja claro que la fugaz aventura que mantuvieron años atrás no se repetirá nunca más: “No
volveré a ser tu amante”.
Liborio, enamorado de Patty desde hace tiempo, aprovecha que se queda a solas con ella para intentar conquistarla. La caprichosa
muchacha, sin embargo, ya ha puesto sus ojos en Tony Izaguirre y le rechaza de muy malos modos.
Tras reprender a su madre por no guardar reposo, Rebeca le confirma a Niurka su decisión de aceptar el puesto de secretaria que le
ofreció Sergio.
LEONA, UNA RIVAL VIOLENTA Y TEMIBLE
En el bar ‘Cristal’, Leona charla con su hermano. La camarera, que no parece dispuesta a aceptar que Natalio la deje por una ‘mosquita
muerta’, le encarga que desfigure el rostro de Niurka. De este modo, ningún hombre se fijará en ella.
La llegada de Rebeca al domicilio de la familia Montalbán no es del agrado de Regina ni de Sara, que se confabularán para deshacerse de
ella. Primero la acusan falsamente de agresión y, como nadie las cree, afirman ante Sergio que el único objetivo de su nueva empleada
es robar en la mansión. Preso de un ataque de ira, el empresario defiende a su protegida y exige a ambas que la dejen en paz,
mencionando además su intención de convertir a la joven en su esposa.
Entre tanto, Adalberto visita a un detective privado para encargarle que busque a su hija, de la que no sabe nada. Tal y como le ha
ordenado su hermana, León sigue a Niurka hasta su casa y, aunque no llega a cumplir con la misión encomendada, sí consigue
atemorizar a su víctima con la amenaza de desfigurarla.
Terriblemente asustada por la actitud violenta de su agresor, la muchacha informa a Natalio de lo que le ha sucedido. Él, sin escrúpulos,
utiliza su debilidad para acortar distancias y ofrecerle su protección y apoyo incondicional.
Por otra parte, Martín tiene un accidentado encuentro con una chica tan bella como arrogante, que le humilla y se burlarse de su origen
humilde. Se trata de Princesa...
NIURKA CUMPLE SU SUEÑO DE CANTAR
Seguidamente, la joven Izaguirre presiona a su amante para que formalicen de una vez por todas su relación y logra convertirse en su
novia oficial. A pesar de ello, Eduardo no puede olvidar a Rebeca y va a buscarla al concesionario. Después de hablar unos minutos, la
pareja termina besándose, sin percatarse de que Nicolás y Tony les observan desde lejos. Muy molestos, los jóvenes se enfrentan a él y
le recuerdan que acaba de hacer oficial su compromiso con su hermana y le dicen que ésa no es forma de comportarse. La hija de
Matilde, al escucharles, se siente traicionada y se marcha.
Mientras Rebeca se va alejando, Tony, deslumbrado por su belleza, le comenta a su futuro cuñado que va a hacer todo lo posible por
seducirla e iniciar una relación con ella.
Martín tampoco parece dispuesto a ponerle las cosas fáciles a Eduardo en lo que se refiere a Rebeca y, horas después, se encara con él
para evitar que siga persiguiendo a su amiga.
Esa misma noche, el bondadoso camarero intercede también por Niurka al pedir a Natalio que le permita cantar en el local. La actuación
es un éxito, pero la satisfacción de la hija de Matilde se ve empañada por la agresiva actitud que le muestra Leona. La chica, entonces,
se ve obligada a amenazarla con una botella para defenderse.
Al día siguiente, Eduardo, insistente donde los haya, vuelve a buscar a Rebeca, esta vez para declararle su amor sincero. Sin embargo,
ella no cree en sus palabras y le echa en cara que ande detrás de ella cuando se ha comprometido con otra.
Mientras tanto, en la playa, Patty le cuenta a su amiga Marlene que piensa ‘cazar’ a Tony quedándose embarazada. Aunque había
decidido aceptar el empleo de Sergio, la joven Linares cambia de idea y rechaza su oferta, explicándole que no piensa soportar los
desprecios de Sara y Regina.
Desesperado ante la idea de no tenerla junto a él, Montalbán la invita a comer y ella acaba aceptando. En el restaurante, la dulce Rebeca
le aclara que sólo le ve como un padre. Aún así, Sergio se muestra firme en su intención de conquistar su corazón y llevarla al altar.
Dicho y hecho, nada más regresar a su oficina, el empresario llama a Carolina para pedirle que se encargue de educar a Rebeca, pues
antes o después se casará con ella.
Después de asegurarle a Adalberto que no va a permitir que la humille buscando a su hija, Regina le echa de la habitación que ambos
comparten. Pasados unos días, al ver que su marido no va a desistir de su idea, la hermana de Sergio abandona la casa familiar.
EL BAR ‘CRISTAL’ YA TIENE OTRA CAMARERA
Tras su accidentado encuentro con Princesa, Martín no deja de pensar en la altiva muchacha y lo mismo parece ocurrirle a ella, que no
puede evitar sonrojarse al recordarle.
Sin embargo, los pensamientos que invaden al camarero del bar ‘Cristal’ no consiguen ocultar el inmenso amor que siente por Rebeca.
Conmovida, Niurka le anima a que hable con su hermana, pero él no es capaz de declararse. Precisamente en ese momento, Dionisia le
está aconsejando a la interesada que se olvide de Eduardo. Ninguna de las dos llega a sospechar que el joven Montalbán está
escuchando toda la conversación.
Pero los quebraderos de cabeza de Rebeca no han acabado. Tony la engaña hablándole sobre un posible empleo y la lleva a un solitario
apartamento. Una vez allí, el joven Izaguirre trata de violar a su víctima, pero ella le golpea con un objeto pesado, le deja inconsciente y
huye a toda prisa. Horas más tarde, después de recibir la visita de Carolina para iniciar sus clases de buenos modales, Rebeca recuerda
que Natalio le ofreció trabajo como camarera y decide aceptarlo.
Martín y Niurka, sorprendidos al verla en el bar, intentan convencerla de que no es una buena idea que trabaje allí. Pero ella sabe bien
que son muchas las facturas que hay que pagar en casa y les ignora. Sin embargo, ser camarera no es tan fácil como Rebeca pensaba,
sobre todo a la hora de lidiar con hombres bebidos que aprovechan cualquier momento para intentar propasarse con ella. Por si fuera
poco, Leona y Zafiro, sus compañeras, se encargan de dejarle muy clarito quién manda allí. No muy lejos, Tony le cuenta a León que ya
se ha cansado de Patty y va a dejarla. Además, ha descubierto que la muchacha planea atraparlo quedándose embarazada.
Paralelamente, Sara, obsesionada ante la idea de que Sergio pueda casarse con otra mujer, se las ingenia para conseguir la dirección de
Rebeca y va a buscarla. De nada sirve que la muchacha le diga que no está interesada en el empresario; el ama de llaves, fuera de sí, la
amenaza con hacerle la vida imposible si se le ocurre volver a poner los pies en la mansión. Pasados unos días, Carolina, en su nueva
faceta de maestra, observa con satisfacción cómo su alumna se muestra cada vez más interesada en convertirse en una joven elegante y
distinguida y no pierde la ocasión de comentárselo a Sergio.
Menos agradable es el trabajo de Rebeca en el bar ‘Cristal’, ya que tiene que enfrentarse continuamente a los celos de Leona. Un día,
Tony se presenta en el local con León y, al ver a su víctima, se esconde para no ser visto. Con una maliciosa sonrisa, el hermano de
Princesa se frota las manos pensando en su próximo golpe de efecto.
Por otra parte, Adalberto se topa por casualidad con Matilde y ésta aprovecha para contarle los años de angustia y sacrificio que ha
pasado debido a su abandono.
SERGIO LE DA UNA SORPRESA A REBECA
El hermano de Sergio, arrepentido, le pide disculpas y le confiesa que, pese a todo el tiempo que ha transcurrido, nunca dejó de pensar
en ella y en el fruto de aquel amor.
Sin embargo, la madre de Rebeca huye del hombre al que tanto amó en el pasado ante el temor de que pretenda quitarle a su querida
hija.
Mientras, Tony, que ha conseguido la dirección de las Linares, se presenta en la casa dispuesto a ejecutar su venganza. Por suerte,
Martín oye los gritos de su amiga y la defiende de su agresor, que una vez más tiene que retirarse sin cumplir su objetivo. Más tranquila,
Rebeca confiesa al camarero que el hombre al que acaba de golpear es hermano de Princesa.
Lejos de olvidar a su víctima, el malvado Izaguirre se propone hacerle daño como sea. Sin perder un segundo, va en busca de Eduardo y
le malmete contándole que la muchacha a la que persigue trabaja como camarera en un bar y tiene muy mala reputación.
Ante la incredulidad que demuestra el hijo de Sergio, su futuro cuñado le reta a ir con él al local esa misma noche para que así pueda
comprobar que no miente. Por suerte, cuando llegan al ‘Cristal’, la hija de Matilde los ve y se esconde evitando ser descubierta.
Pero ellos no son los únicos que han ido al bar de Natalio. Princesa también está allí y no tarda en deducir que su querido novio no la está
buscando precisamente a ella...
Enloquecida por los celos, se enfrenta a Eduardo delante de todo el mundo para recordarle que no piensa permitir que coquetee con otra,
especialmente si se trata de una pobretona como Rebeca Linares.
Sólo faltan una semanas para la boda de Carolina y Nicolás y la futura esposa hace partícipe a Sara de la felicidad que siente. El ama de
llaves escucha a la joven y le desea lo mejor, manteniendo en secreto el vínculo de sangre que las une.
Luego, ya a solas, se deja invadir por el dolor y el remordimiento al recordar cómo se dejó arrebatar a su hija.
El creciente empeño de Tony por conseguir a Rebeca le lleva a apostar con Eduardo que la muchacha caerá en sus brazos. Montalbán
acepta, convencido de que su amada nunca se fijará en alguien como el despreciable hermano de Princesa. Sin ni siquiera sospechar que
acaba de convertirse en el objetivo de una apuesta, Rebeca se queda helada ante la inesperada visita de Sergio. Sin ni siquiera dejarla
hablar, el empresario le pide que lo acompañe, pues tiene una grata sorpresa para ella. Se trata de un paseo aéreo por la ciudad de
Miami, que ella acepta encantada.
Entre tanto, Matilde vuelve a insistir a Niurka para que deje su trabajo en el bar ‘Cristal’.

CAPÍTULO 3
LOS CELOS SÓLO TRAEN TRISTEZA Y TRAGEDIAS

Afectada por la gran preocupación que le causa a su madre su empleo de camarera, Niurka se lamenta de no tener las mismas
oportunidades que otras jóvenes. A ella le encantaría conocer a un hombre bueno y poder formar una familia, pero también sabe que el
‘Cristal’ no es lugar más adecuado para encontrar el amor de su vida.
Después de unos cuantos días sin verla, Martín vuelve a coincidir con Princesa Izaguirre, esta vez mientras ambos montan a caballo. Sin
dudarlo, la pareja se enfrenta en una alocada carrera. Segura de que humillará a su rival, la hermana de Tony presume de sus dotes de
amazona, pero el caballo se pone nervioso, hace un movimiento brusco y la tira al suelo.
Inmediatamente, Martín corre a socorrerla. Sin embargo, ante el cúmulo de improperios que lanza la muchacha, cuando ya la ha
ayudado a incorporarse vuelve a dejarla caer en un gran charco de barro.
Princesa, indignada, se levanta como puede y se dirige a su caballo. Cuando ya está a punto de montar, su contrincante la detiene y,
antes de que ella pueda reaccionar, la sorprende con un apasionado beso.
Esa noche, ignorando la tarde tan ‘entretenida’ que ha tenido su novia, Eduardo regresa al ‘Cristal’ para demostrarse a sí mismo que
Rebeca no trabaja allí. Para su sorpresa, comprueba que, como le habían dicho, la joven es una de las camareras del local y, sin ninguna
compasión, comienza a insultarla y a dudar de su decencia.
La repentina llegada de Princesa y Estefanía al bar no hará más que complicar las cosas para la pobre Rebeca. Y es que la joven
Izaguirre, muerta de celos, no duda en armarle otro escándalo a su novio, reprochándole su desmedido interés por una vulgar camarera.
Mientras, en un hotel de la ciudad, Tony se muestra de lo más ardiente y apasionado con su última conquista, que no es otra que Regina.
En la mansión, los remordimientos no dejan dormir a Sara. A la mañana siguiente, después de visitar a Regina para hablarle de la
aventura amorosa que tuvo con Sergio en el pasado, el ama de llaves se dirige a la iglesia. Allí, intentando acallar su conciencia, le
confiesa al padre Alfredo que renunció a su hija para cedérsela a su patrón y a la esposa de éste cuando el bebé de ellos murió.
DIONISIA RECIBE LA VISITA DE UN DETECTIVE
A pesar de la decepción que supuso para él descubrir cómo se gana la vida Rebeca, Eduardo no puede evitar sentirse fuertemente atraído
por la hermana de Niurka. Así, aprovechando un encuentro y tras mostrarle una vez más cuánto la desprecia, intenta besarla a la fuerza.
Ella se zafa de sus brazos.
Paralelamente, en el hogar de las Linares, Dionisia informa a Matilde de que un detective está haciendo averiguaciones sobre ella. Esta
noticia altera mucho a la mujer, pues cree que Adalberto podría estar buscando a la hija de ambos para llevársela con él. Harta de
insinuarse a Liborio sin recibir ninguna respuesta, Arcoiris hace acopio de fuerzas y se presenta en su casa para declararle su amor. Pero
para decepción de la muchacha, el hijo de Petra le deja claro que él no siente lo mismo.
Aún dolida por el vergonzoso comportamiento de Eduardo, Rebeca acaba aceptando la invitación de Sergio a dar un paseo en su yate. Ya
a bordo de la embarcación, Montalbán sorprenderá a su invitada con un inesperado obsequio: un lujoso anillo que perteneció a Marcela,
su difunta esposa. Cohibida, la muchacha rechaza el regalo con cortesía.
Por otra parte, Martín y Princesa se encuentran en la playa y se enzarzan en una nueva discusión, que Tony observa desde lejos. Cuando
el camarero se ha marchado, el joven Izaguirre comenta con su hermana que ha descubierto que Eduardo no es el único que bebe los
vientos por Rebeca; el muchacho con el que reñía unos minutos antes también la pretende.
El paseo de la hija de Matilde llega a su fin, pero no las sorpresas... Eduardo tiene que ir al puerto para solucionar un problema que ha
surgido en la oficina y llega en el mismo momento que Rebeca y Sergio.
Los dos jóvenes se quedan de piedra al verse, pero tratan de fingir para que Montalbán no se dé cuenta de que ya se conocían. El
empresario, que no se ha desanimado por el rechazo de su amada, le comunica a su hijo que tiene intención de casarse con Rebeca y
que le haría muchísima ilusión que se llevara bien con ella.
Minutos más tarde, aprovechando que Sergio debe ausentarse unos momentos, Eduardo insulta a la joven Linares y la acusa de
manipuladora e interesada. Seguidamente, sin dejar que se explique, le prohíbe volver a acercarse a su padre.
Después de que el detective que contrató le facilite la dirección de Dionisia, Adalberto se presenta en casa de la costurera para tratar de
averiguar la dirección de Matilde. La mujer, sin embargo, se niega a decirle dónde puede encontrarla.
El encuentro con Rebeca ha puesto tan furioso a Eduardo que, para tratar de olvidarlo, acepta la propuesta de Princesa de hacer un
crucero en su yate.
No sospecha que, mientras él está con su novia, Tony se dispone a ganar la apuesta que hicieron días atrás. Cuando la hija de Matilde se
encuentra en el bar ‘Cristal’ preparándose para empezar su jornada laboral, el hermano de Princesa se dirige a ella y, sin preámbulos, le
pide que sea su novia. Indignada ante semejante atrevimiento, Rebeca le exige que la deje en paz de una vez por todas.
PRINCESA QUIERE CASARSE ENSEGUIDA
El éxito de las hermanas Linares con los hombres no parece ser del agrado de sus compañeras, Leona y Zafiro, que no dudan en buscar
con León el modo de deshacerse de ellas. Ajena a tales intrigas, Niurka acompaña a su madre al hospital y allí tiene la ocasión de
conocer a Nicolás. La sola presencia del médico acelera el corazón de la joven, que se siente enamorada por primera vez. Algunos días
después de su paseo, Sergio se presenta en casa de Rebeca para insistir en su deseo de iniciar una relación seria. Sin embargo, ella le
aclara que no desea verle más.
Más tarde, mientras la camarera charla en plena calle con su hermana, ambas son interceptadas por un hombre que, pistola en mano,
les ordena que suban en una furgoneta. Afortunadamente, la rápida reacción de Niurka hace que ambas puedan escapar.
Cuando están a salvo, la cantante le comenta a Rebeca que sabe que Leona está detrás de la agresión y, nada más llegar al bar ‘Cristal’,
la amenaza con dar parte a las autoridades si los ataques continúan.
Satisfecha de tener a Eduardo sólo para ella, Princesa le propone viajar a Europa para casarse. Él no sólo se niega, sino que espera a que
su novia duerma profundamente para dejarla y regresar a su casa.
Ya en su domicilio, el hijo de Sergio se sincera con Carolina y le confiesa que, a pesar de saber que su padre está interesado en Rebeca,
no puede evitar amarla. Ella, muy preocupada, le pide que haga lo que sea para impedir que el cabeza de familia se equivoque e inicie
una relación con esa chica.
Siguiendo tal consejo, Eduardo va a casa de Rebeca para pedirle perdón por su desconfianza, pero mientras habla llega Montalbán y tiene
que esconderse en una habitación.
Fuera de sí porque piensa que su amada no tiene escrúpulos y está jugando con él y con su padre, Eduardo se escabulle por una
ventana, sin llegar a escuchar cómo la hija de Matilde rechaza con firmeza a su maduro pretendiente.
Dionisia llega a casa de las Linares justo cuando Sergio sale y Rebeca le explica el motivo de esta visita. Con la experiencia que dan los
años, la madre de Violeta le aconseja que tenga cuidado, porque ahora Eduardo podría pretender conquistarla sólo para vengarse.
UNA PROMESA MUY PELIGROSA
Niurka va a visitar a su madre para ayudarla en el puesto de flores. Sin embargo, ni siquiera allí estará tranquila, pues Leona la ha visto
y se acerca para insultarla. El hecho de que Matilde esté presente altera todavía más a la joven que, amenazando a su enemiga con unas
tijeras, le ordena que se vaya inmediatamente.
Horas después, tras enterarse de lo ocurrido, León promete a su hermana que esa misma noche se deshará de Niurka. Poco puede
imaginar la celosa camarera que, en ese momento, Natalio le está pidiendo a su rival que se case con él.
Mientras que Niurka reflexiona sobre la propuesta de matrimonio que acaba de hacerle su jefe, Tony decide pasarse por el domicilio de
las Linares. Aunque días atrás Eduardo renunció a la apuesta que tenían para seducir a Rebeca, el malvado hermano de Princesa
Izaguirre miente a la joven y le pone al corriente sobre dicho acuerdo para sembrar cizaña.
Destrozada, la hija de Matilde rompe a llorar amargamente y Dionisia, furiosa con el recién llegado, lo echa de la casa sin
contemplaciones. Ya a solas, Rebeca promete a su madrina que olvidará a Eduardo.
Seguidamente, Tony se presenta en la cena que Sergio ha organizado para celebrar la inminente boda de su hija Carolina con Nicolás. Allí
no duda en provocar a Eduardo cuando le encuentra solo en el jardín de la mansión, hasta que su futuro cuñado acaba tirándole a la
piscina de un puñetazo.
Minutos después y con el ambiente más calmado, el cabeza de familia, loco de felicidad, propone un brindis por los novios. Cuando todos
alzan sus copas, Regina aprovecha para presionar al pobre Eduardo a que se comprometa oficialmente con Princesa y fije un día para el
enlace.
Sergio no disimula la enorme satisfacción que le produciría dicho compromiso y apoya las palabras de su hermana, aunque evita hablar
de fechas para no presionar a su hijo. El único que no parece haberse tomado demasiado bien este asunto es precisamente el novio...
REGINA Y SU SOBRINO ESTÁN ENFRENTADOS
Eduardo, molesto por lo que considera una intromisión en su intimidad, abandona la mesa tras negarse a aceptar imposición alguna. Algo
más tarde, Carolina promete a su hermano que le ayudará a evitar ese compromiso, al menos de momento. Ambos saben que si él llega
a formalizar su relación con Princesa Izaguirre, Sergio tendría el camino libre para poder conquistar a Rebeca y no piensan permitir que
eso suceda.
Poco puede imaginar Eduardo que, se comprometa o no, el acercamiento a la hija de Matilde va a resultarle difícil. En ese preciso
momento, la chica le está contando a su hermana todo lo que le dijo Tony sobre la horrible apuesta en la que ella iba a ser el premio.
Niurka, por su parte, le pone al corriente sobre la propuesta de Natalio y su indecisión a la hora de aceptarla. Aunque tiene claro que no
está enamorada de él, tampoco oculta su ansia de protección y seguridad, sobre todo después de las últimas amenazas de Leona. Sin
sospechar que su hijo mayor está pensando en sentar la cabeza, Petra recibe la visita de Arcoiris. A pesar del rechazo de Liborio, la
muchacha no parece dispuesta a rendirse y comparte sus sentimientos con la madre de su amado.
Esa noche, ensimismada en sus preocupaciones, Niurka se dirige a su trabajo sin percatarse de que un automóvil la sigue. Dentro, León
prepara su pistola, dispuesto a cumplir la promesa hecha a Leona.
Antes de que la hija de Matilde se dé cuenta de lo que ocurre, un disparo rompe el silencio de la noche y Niurka cae inconsciente.
Afortunadamente, dos hombres que la conocen pasan por allí y, mientras uno llama a una ambulancia, el otro entra en el bar ‘Cristal’ y
cuenta lo que ha sucedido.
Angustiados, Rebeca, Martín y Natalio corren al lugar del suceso para ver a la herida.

CAPÍTULO 4
LA VENGANZA PLANEA SOBRE LOS MONTALBÁN

En el hospital, Niurka es operada de urgencia. Cuando los médicos la suben a planta, Rebeca corre a avisar a su madre, que todavía no
sabía nada, mientras Natalio se queda junto a su empleada.
Ajenos a la tragedia que viven las Linares, los Montalbán celebran por todo lo alto la boda de Carolina y Nicolás. Rodeados de sus amigos
y familiares, los novios intercambian los anillos y se dan el “sí, quiero”.
REBECA SE RECONCILIACON SU AMADO
Durante el banquete, no todos los invitados se sienten igual de dichosos que los recién casados. Princesa, incrédula y angustiada, le pide
a Eduardo que repita lo que acaba de decir. “No voy a casarme contigo”, insiste el joven, rompiendo así el noviazgo que mantiene con
ella.
Acto seguido, sin escuchar las súplicas de su ex, Montalbán va en busca de la única mujer a la que ama realmente. Para su sorpresa,
Rebeca no se encuentra en casa y Dionisia se niega a decirle dónde está. Menos mal que Petra se compadece de él y le cuenta lo que le
ha pasado a Niurka. Sin perder un minuto, Eduardo corre al hospital. Una vez allí, le suplica a su amada que le dé otra oportunidad para
demostrarle cuánto la quiere y ella acepta.
Pasados unos días, el patriarca de los Montalbán le comenta a Adalberto que no logra quitarse de la cabeza las palabras que le dijo su
hijo el día de la boda de Carolina, insistiendo en que se alejara de Rebeca. Ante la posibilidad de que Eduardo se haya enamorado de la
misma mujer, su cuñado contesta que, si eso pasara, debería aceptarlo.
Ninguno imagina que, en ese preciso momento, Matilde está dando su visto bueno al noviazgo de Rebeca. Por desgracia, la situación que
vive Niurka es completamente distinta. Desesperada, la pobre muchacha sufre una crisis nerviosa al ver que no puede mover las piernas.
Ajena al dolor de su hermana, Rebeca le comunica a Natalio su intención de dejar el empleo en el bar ‘Cristal’. Él trata de obligarla a
continuar trabajando allí, recordándole el préstamo que le hizo semanas atrás. Sin embargo, Eduardo se ocupa de cancelar la deuda.
Luego, seguro de que Princesa merece una explicación, va a visitarla para comunicarle que tiene una relación sentimental con la joven
Linares. Ella no se toma bien la noticia, ni mucho menos. Fuera de sí, le apunta con una arma y le amenaza con matarlo si no vuelve a su
lado. Después de un intenso forcejeo, Eduardo logra arrebatarle la pistola y se va justo cuando la agresora se desmaya en brazos de
Zaida, su empleada.
Aún con el susto en el cuerpo, se presenta en casa de las Linares. Allí recibe la bendición de Matilde y, ansioso por casarse con Rebeca, el
joven Montalbán toma la decisión de presentársela a la familia. Pero un repentino viaje de negocios hace que Sergio se vea obligado a
ausentarse justo antes de que su primogénito llegue con su novia a la mansión.
El recibimiento no es muy caluroso, al menos por parte de Sara y Regina. Al ver a Rebeca, ambas se apresuran a acusarla de ser la
amante del patriarca, aunque su ‘veneno’ no causará el efecto deseado en Eduardo, que defiende a su amada. Adalberto, por su parte, se
queda muy sorprendido cuando ve a la chica, pues su mirada le recuerda a la de la mujer a la que siempre ha amado.
Decidida a deshacerse de la que considera su enemiga, Regina, acompañada de Sara, se dirige a casa de las Linares para obligarla a
alejarse de Eduardo. Pero antes de llegar a su destino, hará un parada en el puesto de flores de Matilde.
Como la vendedora no la reconoce, la hermana de Sergio le informa de que ella es la esposa de Adalberto y, después de insultarla
cruelmente, le aconseja que se mantenga apartada de él, si no desea tener problemas. Antes de irse, y para demostrar que habla en
serio, Regina tira a su rival al suelo, burlándose de su acentuada cojera.
Muy preocupado por los últimos desmayos de su hermana, Tony lleva a Princesa a un hospital. Tras someterse a diversas pruebas
médicas, la joven confirma que está esperando un hijo. La noticia llena de alegría a ambos, no por el embarazo en sí, sino por la
oportunidad que se les presenta para vengarse de Eduardo.
Así pues, para asegurarse de que su ex novio cumple con su deber como futuro padre, Princesa telefonea a Nicolás y le suplica que
suspenda su luna de miel: “Tienes que venir inmediatamente; Eduardo me ha dejado embarazada y no quiere hacerse responsable”,
miente. Sin imaginar lo que están tramando los Izaguirre, Sergio se entera de que su hijo quiere casarse con la joven de la que le habló
semanas atrás y decide tener una charla muy seria con él para hacerle reflexionar, pues acaba de conocerla.
Ante la preocupación de su padre porque esté saliendo con una “cabaretera”, Eduardo no duda en defender a capa y espada a su novia.
“Además, tú ya la conoces; se llama Rebeca Linares”, añade ante el rostro desencajado de su progenitor.
Montalbán le acusa de robarle a la mujer que ama y, tras tildarlo de traidor, le prohíbe que se case con ella. Seguidamente, Sergio
recibirá otra sorpresa desagradable: Princesa le comunica que está embarazada y él le promete que obligará a su hijo a atender sus
responsabilidades.
Mientras que su amiga trata de asegurarse su futuro, Estefanía va a ver a Tony con la intención de reconquistarlo. Él, encantado con el
poder que ejerce sobre el sexo femenino, se deja llevar y los dos acaban abandonándose a la pasión en la piscina. Sin embargo, la
fogosidad del momento se verá interrumpida por la inesperada llegada de Patty que, al ver a la pareja, se lanza como una fiera sobre la
amante de Izaguirre.
PATTY, DETENIDA PORCULPA DE ESTEFANíA
Rebeca, al conocer la reacción que tuvo Sergio ante su relación con Eduardo, le propone a éste ir juntos a la mansión para intentar que el
patriarca entre en razón. Su llegada coincidirá con la de Princesa que, al ver a su rival, comienza a insultarla hasta echarla de allí.
El joven Montalbán se dispone a salir detrás de su novia, pero su padre le detiene y aprovecha para anunciar a la familia que su hijo
tendrá que casarse con Princesa, pues ella está esperando un hijo suyo. Tras recuperarse del ‘shock’, Eduardo se niega a contraer
matrimonio con una mujer a la que no ama. Sin embargo, sí se ve en la obligación de contarle a Rebeca que va a ser padre.
En el hospital, Matilde trata de animar a una inconsolable Niurka, que se siente incapaz de aceptar su invalidez. Minutos más tarde, la
joven esboza una tímida sonrisa al recibir la visita de Liborio. El hermano de Natalio, tomando con ternura las manos de su amiga, la
convence de que cuenta con el incondicional apoyo de las personas que la quieren.
El enfrentamiento con Estefanía ha dejado buen sabor de boca a Patty; no sólo le dio su merecido, sino que también se llevó su vestido.
Con él puesto, la hermana de Rebeca se va con su amiga Marlene a un centro comercial para hacer algunas compras. Sin embargo, la
propietaria de la prenda la ve y, de nuevo, ambas se enzarzan en una escandalosa pelea.
La Policía, alertada por los gritos, separa a las dos muchachas. Luego, Estefanía acusa a su enemiga de robo y los agentes se la llevan
detenida.
Entre tanto, Eduardo ha llegado a la clínica, donde Rebeca se encuentra visitando a Niurka. Cuando tiene a su prometida frente a frente,
le comunica que Princesa está embarazada. Entonces, ella contesta que esa criatura los separa para siempre y le pide que se vaya.
Pero Montalbán no está dispuesto a perder al amor de su vida, así que la convence para que mantengan su compromiso: “Prometo que,
aunque me case contigo, nunca desatenderé mis obligaciones como padre”.
UN CAFÉ ‘ESPECIAL’ PARA EL NOVIO
Enterado de todo, Martín pierde los nervios y se tira encima de Eduardo. Liborio, al ver que se han liado a puñetazos, trata de separarlos,
pero recibe un golpe que le deja inconsciente.
Tras recuperar el conocimiento, el agredido y su amigo se enteran de que Patty está en la cárcel y van a pagar la fianza. Por fin llega el
gran día de Rebeca y Eduardo. Princesa está furiosa, pues no ha logrado separar a la pareja, pero no va a dar su brazo a torcer y opta
por agotar su última baza con Sergio. Así, va a la mansión y le convence para que se presente en el hogar de las Linares y diga que ha
sido amante de Rebeca. Por suerte, Adalberto llegará a tiempo de impedir que su cuñado dañe a los futuros esposos con esa horrible
mentira.
Otras tendrán más éxito con sus planes. Sara se alía con Regina y consigue que, pocas horas antes de la boda, Eduardo tome un café
‘enriquecido’ con un fuerte somnífero.
Así, cuando el joven se dirige en su coche a casa de la novia, empieza a sentir un tremendo sopor que le obliga a parar, con la esperanza
de iniciar la marcha en cuanto se sienta mejor. Pero se queda dormido...
Tras varias horas de espera y sin señales del novio, los invitados intentan animar a Rebeca, que está segura de que Eduardo la ha
plantado. A Matilde se le romper al corazón al ver el sufrimiento de su hija.
Entre tanto, el joven Montalbán, inconsciente, es recogido por varios agentes de policía.
MARTÍN SE DECLARA A LA JOVEN LINARES
Hundida, la novia sale de casa y vaga sin rumbo por las calles de la ciudad, llorando y preguntándose por qué su novio la ha engañado.
La desesperación dirige sus pasos hacia la iglesia, donde, arrodillada, le ruega a Dios que la ayude a olvidar.
En ese momento, Martín cruza la puerta de la parroquia y por fin se atreve a declararle su amor. Ella le asegura que siempre lo ha
querido como a un hermano y que jamás llegará a sentir algo diferente.
Al mismo tiempo, Carolina recibe una inquietante llamada: Eduardo ha sido hospitalizado. Alarmada, la joven se dirige con su padre a la
clínica, mientras Adalberto se presenta en la casa de Rebeca para explicarle porqué su sobrino no se ha casado con ella. Sin embargo,
cuando llega ve a Matilde y se queda sin palabras; es la mujer a la que siempre amó...
En el hospital, Eduardo vuelve en sí y los médicos le cuentan que ha sido drogado. El hijo de Sergio sospecha que su propio padre está
detrás de todo y lo acusa de ello.
Superado el desconcierto inicial, Matilde intenta que Adalberto no hable de la relación amorosa que tuvieron en el pasado, pues Rebeca
ha vuelto a casa y lo está escuchando todo. Sin embargo, él le dice a la chica que es su padre y que abandonó a su madre cuando estaba
embarazada para casarse con otra. Ella le exige que se vaya, pero él no lo hace hasta que logra que su hija le prometa que intentará
perdonarlo. Lo que no le cuenta es lo que le ha pasado a Eduardo...
Aunque la caprichosa Princesa lo intenta, no logra reconquistar a su ex. Y es que éste sólo piensa en el momento que le den el alta y
pueda ver a su prometida para explicarle lo que le ha ocurrido. No imagina que no servirá de nada.
Niurka, que desea que Rebeca recupere la sonrisa, le ha aconsejado que se case con Sergio. Y aunque enseguida le insta a que lo olvide,
la idea ya ha hecho mella en su hermana. “Me casaré con el señor Montalbán para vengarme de todos los que me han hecho daño”,
asegura.

CAPÍTULO 5
UN MATRIMONIO SIN AMOR NO DA LA FELICIDAD

Sergio se siente en el hombre más feliz de la tierra cuando Rebeca acepta casarse con él. Algo que ambos deciden anunciar esa misma
noche durante el trascurso de una cena familiar.
Matilde, por su parte, revela a sus amigas la confusión de sentimientos en la que vive desde que Adalberto reapareció, aunque les
asegura que ya no experimenta el amor de antaño.
Ajena a esto, Niurka, que ya ha recibido el alta médica, se da cuenta de que no puede quitarse de la cabeza, ni de su corazón a Nicolás.
Y se lamenta porque él jamás le pertenecerá.
De repente y por sorpresa, Eduardo se presenta en el hogar de las Linares para explicarle a Rebeca por qué no se casó con ella. Pero la
chica se niega a escucharle y le exige que se aleje de su lado para siempre.
Paralelamente, Princesa se las ingenia para encontrarse con Martín, del que se ha encaprichado. Y tras discutir con él, le provoca para
que se besen como en otras ocasiones. Esta actitud desconcierta al chico, que no imagina que la caprichosa Izaguirre sólo está jugando
con él porque le divierte mantener una relación con un ser al que considera inferior.
Derrotado, Eduardo regresa a casa y le cuenta a su tía que teme haber perdido a Rebeca. Durante su charla, el joven deduce que Regina
y Sara fueron quienes le narcotizaron y amenaza con echarlas si corrobora sus sospechas. Luego, se retira sin ánimo de asistir a la cena
que con tanta ilusión ha organizado su progenitor. Aunque ignora, como el resto, cuál es el motivo de la reunión, sabe que no puede
faltar.
Llega la noche y todos se concentran en el gran salón, ansiosos por saber qué se trae entre manos Sergio. A los pocos minutos, Rebeca
baja de una limusina y hace su entrada en la mansión. Acto seguido, el señor Montalbán anuncia su intención de convertir a la joven en
su esposa.
ADALBERTO REVELA LA IDENTIDAD DE SU HIJA
Eduardo cree morir al oír la noticia y le ruega a su padre que le permita hablar con su prometida. Una vez a solas, intenta otra vez
explicarle lo sucedido, pero ella se lo impide y le aconseja casarse con Princesa, a la que ha dejado embarazada.
Sin darse por vencido, y delante de todos para que no dude de sus sentimientos, el joven le reitera el profundo amor que siente por ella.
Ni aun así logra que la hija de Matilde cambie de opinión. Desesperado, decide contraer matrimonio con la hermana de Nicolás.
Consciente del ambiente de tensión que se ha creado, Rebeca abandona la mansión. Enseguida Carolina y Regina muestran abiertamente
su rechazo por la joven, a la que califican de aprovechada. Adalberto, incapaz de soportar la humillación a la que está siendo sometida su
hija, revela a todos el parentesco que les une.
Regina se queda impactada al escucharlo y se enfrenta con furia a su marido. Él no se amilana y le asegura que si continúa humillando a
la chica, está dispuesto a divorciarse.
La amenaza sirve de poco. Al día siguiente, la esposa despechada se presenta en casa de las Linares e insulta sin miramientos a Rebeca.
Ésta, sacando su carácter, la echa a empujones.
Tampoco Princesa se quedará de brazos cruzados. Indignada, le cuenta a Tony lo ocurrido la noche anterior y le anuncia que va a
vengarse de Eduardo por haberla despreciado.
Cuando Matilde y Dionisia se enteran de que Regina ha estado en casa, hacen todo lo posible por convencer a Rebeca de que abandone
el país y se case con Martín. Pero ella considera la propuesta un disparate.
Liborio, por su parte, intenta animar a Niurka con sus frecuentes visitas. En una de ellas, empieza a pensar que Nicolás Izaguirre quizás
pueda conseguir que su amiga recupere la movilidad en las piernas.
El médico, mientras, sufre su primera decepción después de casarse con Carolina. Su esposa no se queda embarazada, algo que él
anhela con locura.
Van pasando los días y Adalberto, consciente de que Rebeca ama a Eduardo, la avisa de que esa misma tarde él se casará con Princesa.
Lo que pretende es que su hija reaccione e impida esa locura. Sin embargo, ella se limita a sufrir en silencio.
Así, mientras en la casa de los Montalbán se celebra la ceremonia civil, la joven llora en su cuarto la pérdida de su amor. Al término de la
ceremonia, la recién casada telefonea a su rival para burlarse, asegurándole que ahora dormirá con el hombre que ella ama. Pero se
equivoca... Eduardo le hace saber que no tendrán relaciones.
Patty, por su parte, descubre con alegría que está embarazada de Tony. Por fin podrá ‘atrapar’ al chico y pegarse la gran vida, como
siempre deseó. Sin embargo, cuando él se entera, jura que el bebé nunca nacerá.
Pese al desprecio que ha sufrido, Princesa no está dispuesta a dejarse vencer. Así pues, se sube a la cornisa de la mansión y grita que
quiere morirse porque Eduardo no la desea. Además, asegura que jamás querrá a la criatura que tiene en su vientre. Aunque el joven
Montalbán va a rescatarla, es Nicolás quien logra bajarla.
De forma fortuita, Felipe descubre que León y Leona fueron los agresores de Niurka y se lo dice a la chica. Ella se niega a denunciarlos,
pero Dionisia escucha la conversación y delata a la camarera ante Natalio, que la echa del trabajo.
Ilusionado con su boda, Sergio le propone a Rebeca que se case llevando el vestido de novia de Marcela, su primera esposa. A ella le
parece una buena idea y va a casa de Dionisia para que se lo arregle. Mientras se lo prueba, Eduardo la llama para insultarla por haber
aceptado usar ese traje.
Ignorando que Tony la sigue, Patty queda con Marlene para ir al cine. La muchacha se queda regazada viendo un escaparate, momento
que aprovecha él para arrojarla por unas escaleras con la intención de provocarle un aborto.
Aún abatida por la desagradable charla mantenida con su ex, Rebeca recibe otra misteriosa llamada de teléfono que la llena de temor.
Una mujer, que dice ser Marcela, le asegura que jamás permitirá que se case con Sergio Montalbán.
Deseoso de convertirse en padre cuanto antes, Nicolás insiste a Carolina para que Anzola, un médico amigo suyo, le realice un examen
de fertilidad. Sin embargo, la joven le convence de que espere un poco más.
León llega a casa y se encuentra con Leona borracha y muy deprimida. Tras confesarle a su hermano por qué está así, él se dirige al bar
‘Cristal’ para vengarse de Natalio.
Mientras Rebeca le habla a su madre de la llamada que ha recibido, en la mansión Montalbán Regina planea su venganza. Pero otra
noticia inquieta más a las Linares: Marlene les comunica que Patty está muy grave en el hospital.
Al llegar, las dos se quedan de piedra: el médico les dice que la paciente está bien, aunque ha perdido el bebé que esperaba. Matilde
intenta que su hija le explique de qué está hablando el doctor, pero ella se pone como una furia y las echa a ambas de su habitación.
PRINCESA NO QUIERE A SU HIJA, MARCELITA
Pasan los meses y Princesa da a luz a una niña. Eduardo llega al hospital justo a tiempo de ver cómo su esposa rechaza al bebé sin
contemplaciones.
La felicidad que siente Nicolás ante el nacimiento de su sobrinita se ve empañada por su matrimonio, que empieza a hacer aguas. Cada
vez se siente más lejos de Carolina, por el hecho de que ésta no acaba de quedarse embarazada. Además un amigo le sugiere que quizá
el problema de esterilidad lo tenga él y no su mujer.
La llegada al mundo de Marcelita hace que Rebeca no demore por más tiempo su boda con Sergio Montalbán. Los últimos meses no han
sido nada fáciles para Patty. Su madre ha descubierto lo mentirosa y ambiciosa que es su hija y ha dejado de pasarle dinero. Esto le
exige trabajar para poder ganarse la vida.
Tras dos semanas en el hospital, Princesa recibe el alta y lo que primero que hace es ir en busca de Martín, pues sólo ha pensado en él
durante su convalecencia en el hospital. Pero el chico la rechaza.
La noticia de la inminente boda de Sergio y Rebeca altera a los habitantes de la mansión Montalbán, aunque por motivos muy diferentes.
Adalberto se emociona cuando el novio le pide que sea el padrino, mientras que Sara enloquece de celos y jura matar a su patrón antes
de verlo casado con otra que no sea ella. Poco después, el patriarca sufre un grave accidente de tráfico. Y es que la malvada ama de
llaves ha cumplido su amenaza y ha manipulado los frenos de su coche.
Entre tanto, Tony convence a Regina para ir a cenar a un lugar público. No contento con eso, durante la velada no duda en besarla. Están
tan acaramelados, que no se percatan de que Estefanía los ha visto.
A esas alturas, la Policía ya ha ido en ayuda del herido y éste ha sido trasladado al hospital, donde Nicolás le cura las heridas. Luego, el
médico avisa a la familia, que acude enseguida al centro sanitario. Sin embargo, cuando Montalbán se despierta sólo quiere que su
amada Rebeca lo que saque de allí y se ocupe de él en la mansión.
A pesar del rechazo que sufre en esa casa, complace a su novio. Y lo hace mucho más tranquila cuando su hermana le dice que la
acompañará. Aún así, ningún refuerzo será suficiente, pues Rebeca sufrirá las vejaciones e insultos de Princesa, Sara y Regina.

ESTEFANÍA INTENTA CHANTAJEAR A REGINA


Nicolás, que ve cómo su amor por Carolina se va desvaneciendo, se ilusiona cuando Niurka aparece en la mansión, e intenta hacerse su
amigo. Además, le ruega que le permita tratarla. Ella se niega, pues teme crearse falsas esperanzas.
Por su parte, Regina se pone nerviosa cuando Estefanía le dice que la vio besándose con Tony. Además, la chica le deja caer que, de
ahora en adelante, deberá ser más amable con ella. Poco después, le hace la misma advertencia al otro implicado, pero éste le advierte
que no le conviene jugar con él...
Hasta el hogar de las Linares llega Liborio, empecinado en conquistar a Patty. Sin embargo, la chica no ha cambiado pese a los esfuerzos
de su familia, y no sólo le rechaza, sino que se burla de sus sentimientos.
La que tampoco ha cambiado aunque lo parezca es Princesa, que finge ante Eduardo un inusitado interés por Marcelita y prohíbe a los
criados que la cuiden. Pero un día que su esposa se ha ido, él descubre que la niña está desatendida y que ni siquiera le da de comer.
Además, el joven Montalbán ve en Rebeca a la madre perfecta, ya que ésta le insiste en que le permita cuidar a la pequeña. Al enterarse
del asunto, Regina pone el grito en el cielo y acusa a la muchacha de pretender suplantar a su nuera.
Mientras, la máxima preocupación de Princesa es conseguir que Martín caiga de nuevo en sus redes. Y aunque él en un principio se
resiste, finalmente cede a sus encantos y ambos se besan en el bar de Natalio.
El encuentro se repite al día siguiente, en la playa. Allí, el joven olvida durante unas horas a Rebeca y el hecho de que Princesa está
casada.
Cansada de los continuos desencuentros que tiene con Nicolás, Carolina decide consultar con el médico su problema de infertilidad. A
pesar de la clara advertencia que le hizo Tony, Estefanía acaba contándole a Adalberto que Regina le es infiel, aunque no le cuenta con
quién. El hombre intenta que su esposa se lo confirme, pero ella no suelta prenda. Aún así, el cuñado de Sergio pronto lo comprobará
con sus propios ojos... Humillado, prefiere que nadie lo sepa.
Aunque le cuesta reconocerlo, Niurka le confiesa a su amiga Arcoiris que se ha enamorado como una tonta del atractivo Nicolás Izaguirre.
Otro amor en silencio está a punto de descubrirse... Princesa se entera de que Martín sólo piensa en Rebeca y se pone como loca. Presa
un ataque de celos, ataca a su rival.
Durante la pelea, la joven Izaguirre sufre una aparatosa caída que la deja inconsciente y Sara, que lo ve, acusa a Rebeca ante todos de
ser la causante del golpe. Cuando la esposa de Eduardo se despierta, le sigue la corriente al ama de llaves y convence a su marido para
que eche a Rebeca por haber atentado contra su vida.
Con ese ardid a punto está de conseguir sus propósitos, pero Sergio, que está recuperado de sus heridas, cree en su novia y la mantiene
a su lado.
A los pocos días, Eduardo se da cuenta de que Princesa le mintió vilmente respecto al accidente y le da la oportunidad a Rebeca de
denunciarla por falsas acusaciones. Pero ella opta por no hacerlo.
Haber sido descubierta no va a frenar las ansias de venganza de la joven, que intenta sembrar la duda en Sergio, asegurándole que su
prometida se ve con su hijo a solas...

CAPÍTULO 6
CINCO AÑOS DESPUÉS, RENACEN LOS FANTASMAS...

Tras sorprender a su esposa besando a Tony, Adalberto entiende el error que cometió casándose con una mujer como Regina y va a
buscar a Matilde. Arrepentido, le declara su amor, pero ella no confía en sus palabras y le rechaza.
Paralelamente, Princesa se ve invadida por la ira al no poder convencer a Sergio de que su hijo y Rebeca son amantes, y decide utilizar a
Marcelita para hacer sufrir a su marido.
Así, tras amenazar con llevarse lejos a la niña, la joven Izaguirre sale con ella de la mansión, para luego volver a entrar en la vivienda sin
ser vista. Como preveía, Eduardo comienza a buscarlas con desesperación hasta darse cuenta de que todo ha sido una burla de su
despiadada esposa.
Preocupado por el bienestar de su hija, el joven le pide a Rebeca que le ayude a mantener a la niña lejos de las locuras de su madre. Sin
embargo, a Princesa no parece importarle mucho no estar cerca de Marcelita. Es más, en cuanto tiene la ocasión, va a buscar a Martín
para decirle que se ha enamorado locamente de él.
PRINCESA CONFIESA SU INFIDELIDAD
Mientras la desilusión se apodera de Niurka al saber que Nicolás está casado con la hija de Sergio, el joven matrimonio está a punto de
sufrir un golpe durísimo. Después de someterse a varias pruebas, el médico comunica a la pareja que Carolina no puede tener hijos.
De regreso a su casa, Princesa discute una vez más con Rebeca y le hace saber que tiene una aventura con Martín. Indignada, la chica
decide no comentarle nada a su amado para evitarle más sufrimientos, pero sí se enfrenta a su amigo y le reprocha su comportamiento.
El que no está dispuesto a callar por más tiempo es Eduardo, que acaba confesando a la joven Linares lo ocurrido el día que tenían
previsto casarse. Al saber que el muchacho no la dejó plantada como ella creía, Rebeca se compromete a dar por finalizada su relación
sentimental con Sergio.
Por su parte, Violeta aprovecha un momento en el que se queda a solas con Martín para intentar seducirle. Sin embargo, él la ve como si
fuera su hermana pequeña y no puede imaginar lo que pretende...
En estos momentos, Martín tiene otras cosas en la cabeza. Sin poder dejar de pensar en las duras palabras de Rebeca, se disculpa con la
hija de Dionisia y va a buscar a Princesa para romper con ella.
Furiosa al verse rechazada, la hermana de Tony paga su enfado con Eduardo y le hace saber que tiene un amante. Pero la reacción de su
marido no es la que ella esperaba, pues, con total tranquilidad, aprovecha la oportunidad para plantearle el divorcio. Fuera de sí, Princesa
le deja claro que jamás podrá separarse de ella.
NIURKA SE NIEGA A CASARSE CON NATALIO
Natalio le ruega a su madre que intente convencer a Niurka para que le acepte como marido y Petra, aunque sabe bien que la camarera
no quiere a su hijo, promete intentarlo. Tal y como esperaba, la hija de Matilde le deja claro que no piensa casarse sin amor, aunque esté
condenada a no levantarse de su silla de ruedas, y termina por confesarle que ama a otro.
Poco después, quien visita a Niurka es Liborio. Éste, que conoce bien a su amiga, trata de hacerla entrar en razón para que no cometa la
locura de entrometerse en el matrimonio de Nicolás y Carolina.
Mientras tanto, en el domicilio de los Montalbán, Sara, cada día más obsesionada, discute con su patrón y le amenaza con contarles a
todos que ella, y no la difunta Marcela, es la verdadera madre de Carolina. Por casualidad, Rebeca escucha la conversación e, indignada,
olvida todos sus remordimientos y rompe su relación con Sergio sin contemplaciones.
A continuación, la muchacha abandona la mansión definitivamente, dejando una carta de despedida para Eduardo, en la que le explica
los motivos de su decisión. Pese a amarlo con toda su alma, prefiere renunciar a él, que ver a Marcelita crecer en un hogar roto.
Al enterarse de lo ocurrido, Matilde llega a la conclusión de que lo mejor será irse durante una larga temporada y así se lo propone a sus
hijas. Rebeca y Niurka aceptan sin dudar, pero Patty prefiere quedarse en Miami. Decididas a comenzar una nueva vida, las tres se
trasladan a San Antonio, en Texas. El tiempo pasa y, cinco años más tarde, Rebeca regresa a su ciudad convertida en maestra. Por su
parte, Eduardo vive dedicado en cuerpo y alma a la educación de la pequeña Marcelita, para lo que cuenta con el apoyo y la inestimable
ayuda de su hermana.
Dolida por la indiferencia que Princesa muestra hacia su propia sangre, Carolina se ha encariñado con su sobrinita convirtiéndola en esa
hija que nunca podrá tener. Además, la relación tan estrecha que ha creado con la niña ayuda a la joven a sobrellevar la profunda brecha
que se ha abierto en su matrimonio con Nicolás.
Carente por completo de instinto maternal, la joven Izaguirre prefiere pasar los días pasándoselo en grande con su fiel amiga Estefanía y
burlándose del sufrimiento de su marido, que no olvida a Rebeca.
En el barrio, todos se alegran de la vuelta de las Linares menos Patty. La joven, que durante años ha hecho lo que le ha venido en gana,
sabe que esos días felices han terminado y no se esmera demasiado en dar la bienvenida que se merecen a su madre y sus hermanas.
Paralelamente, en una escuela de Miami, la directora recibe a una nueva profesora llamada Gisela y le comunica que, en unos días, se
incorporará otra compañera al centro.
Feliz, la chica corre a darle la noticia a su madre, Amanda, pero su alegría pronto se convierte en auténtica desesperación al entrar en
casa y encontrarla inconsciente. Gisela, que ha percibido un intenso olor a gas, telefonea a los bomberos y es Martín, que ahora trabaja
en el Cuerpo, quien se encarga de rescatar a las dos mujeres.
UN ADMIRADORPARA PETRA
Adalberto consigue quedarse a solas con Rebeca y, preocupado, le pregunta si sigue amando a Eduardo. Ante la respuesta afirmativa de
su hija, él la anima a sincerarse con el muchacho. Sin embargo, ella se niega y le suplica que guarde en secreto su regreso.
A diferencia de su hermana, Niurka sí quiere que Nicolás sepa que ha vuelto y le pide a Liborio que la acompañe a la clínica donde
trabaja. La inesperada visita sorprende gratamente al médico, que comparte con la joven su frustración ante la incapacidad de Carolina
de tener hijos.
Tras su heroico rescate, Martín acude al barrio para saludar a Rebeca y, sin poder reprimir lo que siente, le confiesa que, a pesar del
tiempo transcurrido, no ha dejado de amarla. Pero eso no es todo; ante el gesto sorprendido de la hija de Matilde, el bombero va más
allá y le pide que sea su novia.
Esa misma noche, después de negarse una vez más a darle el divorcio a su marido, Princesa se presenta en el ‘Cristal’ con la esperanza
de ver a Martín. Al saber que su ex amante ya no trabaja allí, la muchacha termina emborrachándose y protagonizando un sonado
escándalo en el local.
Poco puede imaginar la hermana de Tony que, en ese mismo instante, la que fuera su rival por el amor de Eduardo le está comunicando
a su familia su intención de aceptar la proposición de Martín.
Sergio, por su parte, aprovecha que todos duermen para bajar al sótano de la mansión. Allí, el empresario destapa un viejo retrato de su
difunta esposa que había permanecido olvidado por todos hasta este momento y se queda contemplándolo largo rato.
Al día siguiente, tal y como la directora le había comunicado a Gisela, una nueva maestra llega al centro educativo. La profesora, que no
es otra que Rebeca, enseguida se da cuenta de que tendrá a Eduardo más cerca de lo que esperaba.
Durante su primera jornada de trabajo y sin ser vista, la joven Linares observa a su amado dejar en la escuela a su pequeña hija. Unos
minutos más tarde, Marcelita conoce a la que será su nueva profesora: Rebeca.
Mientras su amiga se acopla a su nuevo trabajo, Arcoiris ejerce de guía con su tío, que acaba de llegar a la ciudad. Sin embargo, en
cuanto se cruzan con Petra, el hombre pierde todo el interés en hacer turismo. La madre de Liborio, muy halagada por los piropos que le
dedica Sinforoso, no duda en invitarle a tomar un café en su casa.
Cada día más ilusionada por las continuas muestras de atención de Nicolás, Niurka aprovecha una invitación a comer del médico para
declararle su amor. Muy sorprendido en un principio y sin saber qué decir, el marido de Carolina termina respondiendo a su acompañante
con un dulce beso.
Menos suerte tendrá Princesa en su intento por reconciliarse con Martín. Una vez que ha averiguado dónde trabaja su ex amante, la
muchacha se dirige al cuartel de bomberos para intentar retomar su relación. Sin embargo, él no sólo la rechaza con firmeza, sino que,
además, le confiesa que su corazón pertenece a Rebeca.
REGINA, ENGAÑADA POR SU JOVEN AMANTE
Hecha una furia, Princesa regresa a la mansión Montalbán y paga su enfado con su marido. Así, no duda en amenazarle con llevarse a
Marcelita lejos si llega a atreverse a echarla de casa. Eduardo, sin dejarse amilanar, le advierte que no dudará en acudir a los tribunales
para obtener la custodia de la niña.
Aunque en un principio teme que su marido haga efectiva su amenaza, la hermana de Tony se tranquiliza cuando observa cómo su hija
consigue arrancar a Eduardo la promesa de no divorciarse. Pero, para asegurarse de que su posición en la mansión no peligra, da un
paso más y se reúne con su suegro y su marido para comunicarles su decisión de cambiar de vida y recuperar su confianza.
Mientras en el colegio Rebeca conoce a Gisela y entabla una animada charla con ella, en el hogar de las Linares Niurka recibe la visita de
Nicolás. La pareja, incapaz de controlar sus sentimientos, se besa con pasión justo en el momento en que aparece Liborio.
Cuando el médico se va, el hijo de Petra aconseja a la chica que se olvide de él, pero ella, lejos de imaginar que su amigo está
enamorado de ella, se niega a escucharle.
Esa tarde, Sergio se lleva una gran sorpresa cuando va a buscar a Marcelita al colegio y se encuentra frente a frente con la que fuera su
prometida. Feliz de volver a ver a Rebeca, el empresario le reitera su oferta de matrimonio, pero ella le rechaza de nuevo, además de
rogarle que no le diga a Eduardo que está en la ciudad.
Entre tanto, en la empresa del clan Montalbán, Adalberto se dispone a entrevistar a una de las aspirantes a ocupar el puesto de
secretaria. El increíble parecido de la mujer que tiene ante él con la difunta esposa de Sergio le deja casi sin palabras. Esa persona
resulta ser la bella madre de Gisela... Mientras tanto, en la mansión, Regina telefonea a Tony para saber cuándo regresará de sus
vacaciones en España y él le responde que no tardará, pues la echa mucho de menos. Emocionada por las palabras del joven, la hermana
de Sergio no imagina que, en ese momento, su amante se encuentra en la cama con otra mujer.
Marcelita, con su ingenuidad infantil, le cuenta a su padre que su maestra y su abuelo se han hecho amigos y Eduardo, muy intrigado,
interroga a Sergio. Éste admite haber mantenido una conversación con la profesora, aunque no menciona que se trata de Rebeca.
Horas más tarde, Amanda se presenta de nuevo en la empresa, en esta ocasión para entrevistarse con Montalbán. Una vez que se ha
recuperado de la impresión al ver el rostro de Marcela reflejado en la mujer que tiene delante de sus ojos, el patriarca accede a darle el
puesto de secretaria.

CAPÍTULO 7
LA MALDAD DE LOS IZAGUIRRE NO TIENE LÍMITE

Aunque es consciente de que nunca va a dejar de amar a Eduardo, Rebeca sabe también que su amor es imposible. Por ello, se cita con
Martín y, ante la inmensa alegría de éste, acepta su proposición de matrimonio.
Pero el compromiso de la hija de Matilde no es el único que se produce en el barrio. A pesar de que sólo hace unos días que se conocen,
Sinforoso también se anima a pedirle a su amada Petra que se case con él.
Por otra parte, Eduardo no ha dejado de pensar en la posibilidad de que Rebeca haya regresado desde que Marcelita le contó que el
amigo de su profesora se llama Martín. Todas sus sospechas se verán confirmadas cuando, al ir a recoger a su hija al colegio, se
encuentre con su rival, que aprovecha para ponerle al corriente de su inminente matrimonio.
LA GRAN DESILUSIÓN AMOROSA DE PETRA
Tras discutir con el bombero, Montalbán al fin se reencuentra con Rebeca y, esperanzado ante la posibilidad de que cambie de idea, le
confiesa que sigue enamorado de ella. Pero la chica se mantiene firme y le deja muy claro que seguirá adelante con su compromiso.
Horas más tarde, Princesa se presenta en casa de Martín y, tras confesarle que estaría dispuesta a dejarlo todo por él, le besa
apasionadamente. Violeta, que llega en ese momento, los sorprende y no duda en reprocharle su actitud. Al enterarse de lo ocurrido y
pese al desconsuelo de su hija, Dionisia no da mayor importancia a la visita de Princesa, pero le pide a Martín que elija entre el amor
incondicional de Violeta o casarse con una mujer que nunca lo amará.
Entre tanto, Petra, muy desilusionada, se ve obligada a olvidar sus planes de matrimonio al descubrir que existe otra mujer en la vida de
Sinforoso. Después de que su hijo le diga que Rebeca va a casarse, Sergio acude a hablar con Martín, pero la conversación sube de tono
hasta convertirse en una acalorada discusión.
Niurka, por su parte, se presenta en el hospital dispuesta a romper con Nicolás, tal y como le ha prometido a su madre, pero no será tan
fácil. El hermano de Princesa le pide un poco de tiempo para solucionar su situación y la besa tiernamente en los labios, sin percatarse de
que Sara les observa.
Tras pelearse con su propio padre y con Martín, Eduardo se presenta en casa de Rebeca y la presiona hasta que ella acaba reconociendo
que aún está enamorada de él. Pero también le deja muy claro que esto no será un obstáculo para que siga adelante con los preparativos
de su boda con Martín.
La larga ausencia de Tony no ha mermado las ansias de venganza de Patty que, nada más enterarse del regreso de su ex amante, se
presenta en su casa, interrumpiendo su apasionado reencuentro con Regina.
Sin importarle que la hermana de Sergio esté presente, la chica le acusa de ser el responsable de la pérdida de su bebé y le grita que
nunca le perdonará. Tony no tarda en echarla de allí, pero al retomar su apasionado encuentro con Regina, ésta frena su fogosidad
exigiéndole una explicación a lo que acaba de oír.
Por desgracia para ella, la respuesta que obtendrá no será la que esperaba... Fuera de sí, el hermano de Princesa comienza a golpearla
sin piedad para luego echarla a la calle. Sin aliento, Regina promete a su amante que se vengará de él.
LEÓN INVITA A SALIR A LA INGENUA GISELA
Apenas han pasado unas pocas horas de esto cuando Tony escucha ruidos en la entrada de su casa y sale para ver qué ocurre. El silencio
de la noche se ve roto por un estruendo y el joven cae al suelo malherido después de recibir un disparo en el pecho. No ha podido ver
quién ha intentado matarle...
Espoleada por Sara, que no ha perdido un minuto para contarle que su esposo le es infiel, Carolina se presenta en el hogar de las Linares
para exigirle a Niurka que se aleje de Nicolás. Luego, ya de vuelta a la mansión, la hija de Sergio carga de reproches a su marido y éste,
acorralado, se defiende culpándola del paulatino deterioro de su matrimonio.
La rapidez con que una ambulancia lo ha llevado al hospital ha librado a Tony de una muerte segura, pero el herido todavía no está fuera
de peligro y los médicos siguen temiendo por su vida. Una de las primeras personas en ir a visitarle es Regina, que no tiene reparos en
reírse de su crítico estado, hasta que llega Estefanía y se une a ella en sus burlas.
Ajeno a la presencia de las dos mujeres en el cuarto de su hermano, Nicolás Izaguirre comparte con Niurka su preocupación por la
gravedad de Tony. Natalio, que los está espiando, descubre así quién es el hombre del que está enamorada la hija de Matilde Linares.
Lejos de allí, León, que aún no sabe lo que le ha ocurrido a su amigo, disfruta de un agradable paseo por la playa con Gisela. La
profesora está lejos de imaginar que su acompañante sólo desea divertirse sin más compromisos.
Entusiasmado ante su inminente enlace y después de rechazar nuevamente a Princesa, Martín obsequia a su prometida con lo más
valioso que posee: su voz. Acompañado por tres mariachis, el chico le lleva una serenata a Rebeca, que no puede evitar emocionarse
ante tan sincero gesto de amor.
En la mansión, Princesa, que ha empezado a sospechar que la profesora de Marcelita y Rebeca son la misma persona, trata de presionar
a su hija para que se lo confirme.
NATALIO Y NICOLÁS ACABAN A GOLPES
La niña, asustada, logra alejarse de su madre sin darle la información y, finalmente, es Regina quien le cuenta la verdad. Fuera de sí, la
mujer de Eduardo se dirige a la habitación de su hija y, después de prohibirle cualquier tipo de relación con su maestra, intenta
golpearla. La intervención de Zaida evita que sufra daño alguno.
Por otra parte, Natalio no deja de pensar en Niurka y se presenta en el despacho de Nicolás para desacreditar a su ex empleada y lograr
que él la abandone. El hermano de Tony, sin embargo, se enfrenta a su rival defendiendo a la joven Linares y asegurándole que no
piensa dejar de verla. Finalmente, ambos acaban a golpes.
La insistencia de Princesa para conquistar a Martín le va a salir muy cara. Al coger el teléfono para hacer una llamada, Sergio escucha por
casualidad una conversación entre su nuera y el bombero y, convencido de que la joven está engañando a Eduardo, la echa de casa.
Lo que no imagina el empresario es que, mientras él se enfrenta a Princesa, su hijo se encuentra en serio peligro. Y es que Tony ha
aprovechado una visita de León para encargarle el secuestro de su cuñado.
Dicho y hecho; tras obligar a Eduardo a subir a su coche, el hermano de Leona lo lleva a un alejado lugar donde le somete a todo tipo de
vejaciones. El rehén intenta averiguar quién está detrás de su secuestro, pero sólo consigue que su torturador le amenace con matarlo.
Ser expulsada de la mansión de los Montalbán no ha disminuido ni un ápice los deseos de Princesa por seducir a Martín y, con la falsa
promesa de despedirse de él para siempre, lo convence para que acuda a una cita. Durante su encuentro, la maquiavélica muchacha se
las ingenia para que su ‘víctima’ pierda el conocimiento, y una vez que está inconsciente, se toma unas fotografías muy
comprometedoras con él. De este modo, podrá chantajearle e impedir su boda. La inexplicable y prolongada ausencia de Eduardo no ha
pasa desapercibida para los que le quieren y, mientras Sergio denuncia su desaparición ante la Policía, Rebeca comparte con Matilde su
preocupación por la falta de noticias.
Niurka, entre tanto, se queda de piedra cuando Liborio va a verla para confesarle que se ha enamorado locamente de ella. Con
delicadeza, la joven trata de explicar al hermano de Natalio que no puede corresponderle, aunque siempre contará con su amistad.
Haciendo oídos sordos a la prohibición de Sergio, Princesa regresa a la mansión al día siguiente y se lleva a Marcelita; pretende
chantajear a su marido e impedir que se divorcie.
Como no tiene dónde ir, la hermana de Tony no duda en ponerse en contacto con León para pedirle que le facilite un lugar donde
ocultarse. Él, sin dudar, le ofrece instalarse en el apartamento que está compartiendo con su hermana.
Tras convencer a Leona para que acepte esconder a Princesa y a su hija, el joven delincuente regresa al lugar donde tiene secuestrado a
Eduardo. Sin embargo, éste ha sabido aprovechar la ausencia de su captor y ha conseguido escapar.
Montalbán llega a casa sano y salvo, pero la situación que se encuentra allí no es, ni mucho menos, la que él esperaba. Cuando su padre
le está poniendo al corriente de la desaparición de Marcelita, su todavía mujer le telefonea para amenazarle con no dejarle ver a la niña,
si la abandona.
Entre tanto, en el hospital, Tony recibe la visita del inspector Malavé. El agente le informa de que está allí para tratar de averiguar quién
intentó matarle y él aprovecha para dar el nombre de Rebeca Linares, como una de las principales sospechosas.
NIURKA CONSIGUE PONERSE EN PIE
Confuso acerca de lo ocurrido la noche anterior con Princesa, Martín discute con ella. La chica, altiva, le dice que está dispuesta a
enseñarle a Rebeca las fotos que prueban su apasionado encuentro.
Después de conocer el regreso de Eduardo y el secuestro de Marcelita por parte de Princesa, Rebeca va a la mansión con su madre para
ofrecer su ayuda. El recibimiento, sin embargo, no resultará nada amistoso.
Cuando Sara y Carolina están tratando de echar a las recién llegadas, aparece Regina y, tras insultar a Matilde, abofetea a su hija. Esta
vez, sin embargo, Rebeca no está dispuesta a acobardarse y se la devuelve.
En esos momentos, en el hogar de las Linares, Niurka consigue ponerse en pie durante unos segundos y dar unos pasos. El intenso
esfuerzo hace que la muchacha acaba cayéndose al suelo, pero se muestra muy satisfecha de su logro.
Feliz, aunque por otros motivos, se encuentra Petra, que se ha enterado de que el tío de Arcoiris no está con ninguna mujer, como ella
pensaba. Cuando Rosenda, la supuesta esposa de Sinforoso, le confiesa que todo ha sido una farsa ideada por Liborio para separarles,
ella corre a reconciliarse con su maduro pretendiente.
El hombre, aunque tiene que viajar con Arcoiris a Venezuela, promete a su novia que se casará con ella en cuanto regrese. Leona,
conmovida por la tristeza de Marcelita y temiendo ser detenida por secuestro, decide ir a ver a Niurka para tratar de conseguir el teléfono
de los Montalbán y comunicarles el paradero de la niña.
En ese instante, Rebeca, que ha recibido una llamada de la hermana de Tony, se dirige al lugar donde ésta la ha citado. Una vez juntas,
Princesa aclara a su rival que sólo devolverá a la niña si ella promete alejarse de Eduardo para siempre.

CAPÍTULO 8
EL DESTINO SE CEBA CON UNA NIÑA INOCENTE

Preocupada por Marcelita, Rebeca le promete a Princesa que se alejará de Eduardo para siempre, si así consigue que la pequeña regrese
a casa. Pero se queda desconcertada cuando la joven Izaguirre lanza una sonora carcajada y exclama: “Solamente quería humillarte.
Nunca le devolveré mi hija a los Montalbán”.
REBECA ROMPE SU COMPROMISO
Poco después, mientras la hija de Matilde le cuenta al padre de la niña lo que ha pasado, Princesa se presenta en casa de Martín
dispuesta a vivir con él. Como el bombero se niega, ella le muestra las fotografías que le hizo y amenaza con entregárselas a su novia.
Sin embargo, su treta no surte efecto, pues Dionisia la echa a empujones.
Finalmente, Leona decide telefonear a Eduardo para comunicarle el paradero de su hija. Por desgracia, León la sorprende y corta la
comunicación antes de que pueda decir nada. Mientras, Marcelita aprovecha un descuido e intenta escapar, pero Princesa se lo impide.
Aún así, la liberación de la niña es sólo cuestión de tiempo. Poco después de ser interrogada por la Policía como sospechosa del intento
de asesinato de Tony Izaguirre, Rebeca recibe otra llamada de Leona, que en esta ocasión sí le facilita la dirección en la que se encuentra
Marcelita Montalbán.
Sin perder tiempo, la muchacha se pone en contacto con Eduardo y ambos corren a buscar a la niña. Al emotivo reencuentro con su hija
Montalbán sumará otra buena noticia: los papeles para poder divorciarse de Princesa ya están preparados. Ahora sólo tiene que
convencer a su todavía esposa para que acepte firmarlos.
Muy ilusionado ante la idea de casarse con Rebeca, Eduardo no cuenta con que Martín tiene tanta prisa o más que él. De hecho, ese
mismo día, el bombero aprovecha la visita de Adalberto al hogar de las Linares para pedir oficialmente la mano de su amada y adelantar
la fecha de la boda.
Pero hay un ‘pequeño’ detalle que no ha tenido en cuenta: las ansias de venganza de Princesa. Ésta, empeñada en cancelar ese enlace
como sea, no duda en cumplir sus amenazas y entrega a una atónita Rebeca las imágenes del desliz de su prometido.
Indignada y dolida, la hija de Matilde rompe su compromiso inmediatamente, dejando el camino libre a su enemiga. Convencida de que
ahora tendrá a Martín sólo para ella, Princesa sorprende a Eduardo y acepta firmar el divorcio.
Una vez separados legalmente, el joven Montalbán intenta ofrecer su amistad a la madre de su hija, pero ella le asegura que seguirá muy
cerca de él, porque tiene la intención de hacerle la vida imposible.
Por otra parte, Gisela, que ha salido varias veces con León, empieza a pensar que quizás él sea el hombre que ha estado esperando
durante años. Sin embargo, el malvado amigo de Tony tiene otros planes diferentes para ella. Un día, aprovechando que su hermana no
está, la invita a su casa y trata de tener relaciones íntimas.
La ruptura de Martín y Rebeca no ha dejado impasible a nadie. Mientras Violeta le pide, en vano, una oportunidad al bombero para
ganarse su corazón, Eduardo le comunica a su padre que se ha reconciliado con su amada y que esta vez sí habrá boda.
SERGIO MONTALBÁN ACEPTA SU DERROTA
El tono firme y decidido de su hijo hace que Sergio reconozca su derrota y renuncie a luchar por una mujer que nunca le amará. Sin
embargo, la soledad tampoco está en sus planes, así que opta por invitar a Amanda a cenar a la mansión, con la intención de iniciar una
relación más íntima con ella. Días más tarde, cuando todo parece haber vuelto a la calma, un trágico hecho pondrá en peligro
nuevamente la felicidad de Rebeca y Eduardo. Mientras los dos enamorados disfrutan de una entretenida tarde junto a Marcelita, la niña
es víctima de un atropello y debe ser conducida al hospital.
En ese momento, Princesa, ajena a la tragedia, le está suplicando a Martín que retomen su romance. La primera reacción del bombero es
echarle en cara que haya provocado su ruptura con Rebeca, pero al final deja abierta la posibilidad de volver juntos. Y es que la salvaje
atracción que siente por ella, en vez de desaparecer, ha aumentado.
Tampoco Niurka imagina el mal momento que está atravesando su hermana. Feliz con el éxito de las sesiones de rehabilitación, la joven
disfruta de la compañía de Nicolás. Natalio, oculto, los observa con odio.
Tony, que ya está recuperado, recibe el alta médica y regresa a casa con una única idea en mente: vengarse de la persona que intentó
asesinarle. Así, el malvado hermano de Princesa llama a León para que vaya a visitarle y hacerle partícipe de sus planes. “Sé que me
disparó una de mis ex amantes, así que las mataré a las tres: a Patty, a Regina y a Estefanía”.
Furioso al confirmar la relación que existe entre Niurka y Nicolás, Natalio irrumpe en la mansión de los Montalbán para delatar al médico
delante de Carolina y su familia.
Humillada y avergonzada, la hija de Sergio presencia la pelea de los dos hombres por el amor de la hermana de Rebeca. En ese
momento, la muchacha sólo piensa en una salida a su sufrimiento: morir.
Ante el grave estado en el que se encuentra Marcelita, que se debate entre la vida y la muerte, Adalberto no duda en ir a buscar a
Princesa. Ésta se dirige al hospital, donde se encarga de culpar a Rebeca del accidente. Afectada por tan crueles insultos, la joven, que
también se considera responsable, caerá en una profunda depresión.
Gisela poco a poco se ha convertido en la mejor amiga de Rebeca y no duda en darle su apoyo en un momento tan duro, pero ella se
muestra inconsolable. Ni siquiera Matilde y Niurka logran animarla.
En la playa, Marlene se enfrenta a la ira de Patty cuando le pregunta si fue ella quien disparó contra Tony. La chica, dejando patente lo
inoportuno de la cuestión, le responde de forma ambigua y sin llegar a reconocer su culpabilidad.
Pero a Tony no le importa si fue ella u otra de sus ex amantes quien atentó contra él porque tiene muy claro que las va a matar a las
tres. La primera en la lista es Estefanía.
Con la excusa de disculparse por haber sospechado de ella, Izaguirre la citará en una playa solitaria y, sin saber que León está grabando
toda la escena, la atacará violentamente.
Entre tanto, en el hospital, al enfrentamiento entre Princesa y Rebeca ha venido a unirse el de Regina y Matilde. No contenta con insultar
y humillar a su rival, la hermana de Sergio halla un nuevo modo de hacerla sufrir. Aprovechando un momento en que la matriarca de las
Linares se ha ausentado de su pequeño negocio, ella y Sara aprovechan para prender fuego al puesto de flores. Sabe que así no podrán
ganarse la vida.
A la mañana siguiente, mientras Tony le dice a León que ha matado a Estefanía y que Regina es la siguiente, Eduardo sorprende a
Nicolás y a Niurka besándose apasionadamente y les reprocha su actitud. Como es lógico, el joven sale en defensa de su hermana,
porque sabe lo mucho que sufre Carolina.
Cuando las Linares aún no se han recuperado del susto que supuso el incendio de su puesto, sucede otro angustioso incidente. Princesa,
fuera de sí y armada con una pistola, irrumpe en la casa y se dirige directamente hacia Rebeca, apuntándola a la cabeza. No vacilará a la
hora de disparar...
Sabiendo esto y aterrada ante la posibilidad de morir, la hija de Matilde suplica a su enemiga que no le haga daño. Afortunadamente,
Martín aparece en ese momento y consigue desarmar a la agresora.
Después de que Eduardo y Carolina exijan a Nicolás que se vaya de la casa cuanto antes, el médico va a buscar a Niurka para
comunicarle que al fin se ha decidido a plantearle el divorcio a su mujer.
UNA INQUIETANTE LLAMADA TELEFÓNICA
Mientras, Zaida descubre el tétrico altar en el que Sara realiza sus rituales de magia negra y, asustada, se lo cuenta a su patrón. Aunque
en un principio no se lo cree, Sergio pronto podrá comprobarlo con sus propios ojos. Indignado, no tarda en despedir al ama de llaves.
Sin ningún lugar adónde ir, la mujer pide ayuda a Princesa. Ella acepta acogerla en su casa como una empleada más.
Apenas unos días después de abandonar el hogar conyugal, la confusión se apodera de Nicolás y, creyendo seguir enamorado de
Carolina, rompe su relación con Niurka.
Tony, por su parte, sigue adelante con sus macabros planes e irrumpe en el dormitorio de Regina, dispuesto a acabar con su vida. Sin
embargo, no será tan fácil como lo fue con Estefanía; la hermana de Sergio se defiende con uñas y dientes y, tras herir a su agresor,
logra que éste huya a toda prisa.
La felicidad sigue siendo esquiva con Eduardo. Marcelita por fin ha salido del coma, pero los médicos le comunican que ha perdido la
vista.
Gisela, que va a visitar a la niña diariamente y ha entablado una buena relación con el joven Montalbán, trata de animarle al conocer la
triste noticia. Desolado por la ausencia de Rebeca en el momento que más la necesita, Eduardo se deja consolar por la dulzura de la hija
de Amanda. Mientras, León, con cara de pocos amigos, les observa sin ser visto.
Matilde, que no entiende la actitud indiferente de su hija ante el sufrimiento de Marcelita, le pregunta por qué actúa así y Rebeca
responde con los ojos llenos de lágrimas: “El accidente de la hija de Eduardo ha sido una señal para que me aleje de él para siempre”.
Los desmayos y las náuseas que últimamente sufre Princesa hacen que Sara piense en la posibilidad de un posible embarazo. Por eso,
anima a su patrona a que vaya al médico y se someta a unos análisis para ver qué le ocurre. Las sospechas de la inquietante mujer no
tardarán en confirmarse.
Con los resultados en la mano, la hermana de Tony va a ver a Martín, le dice que está esperando un hijo suyo y le exige que se haga
cargo del bebé. La insistencia de Princesa no tardará en dar sus frutos y el bombero, convencido de su paternidad, acepta vivir con ella y
asumir su responsabilidad.
Eso sí, antes de iniciar su nueva vida junto a la joven Izaguirre, Martín va a visitar a Rebeca para darle la noticia de que va a ser padre y
también para dejarle claro que, a pesar de todo, sigue amándola.
Al saber que su hermana vivirá con un hombre de clase humilde, Tony monta en cólera, pero no tarda en olvidar su enfado cuando
escucha sonar el teléfono y descuelga. Al otro lado del hilo, una voz idéntica a la de la difunta Estefanía consigue erizarle la piel.
Aunque había tomado la decisión de renunciar definitivamente al amor de Rebeca, Sergio cambia de opinión al enterarse de que la chica
ya no quiere saber nada de Eduardo. Con energías renovadas y seguro de que esta vez logrará conquistarla, va a visitar por sorpresa a
su amada al colegio.
Por su parte, el joven Montalbán se refugia cada vez más en la amistad que le ofrece Gisela. De hecho, se siente tan bien con la hija de
Amanda, que ha llegado a pensar en la posibilidad de que pueda ayudarle a olvidar para siempre a Rebeca.

CAPÍTULO 9
UNA BODA BREVE QUE DARÁ SUS FRUTOS

A medida que va creciendo su complicidad con Eduardo, se incrementa también en Gisela la desagradable sensación de estar
traicionando la confianza de Rebeca. Sin embargo, ésta, firme en su decisión de alejarse de Montalbán para siempre, no parece
reaccionar ante la ‘química’ que hay entre ambos.
Después de pasar una temporada en Venezuela, Arcoiris regresa al barrio totalmente desconocida y dispuesta a seducir a Liborio. Mucho
más delgada, se hace pasar ante el hijo de Petra por su hermana gemela Sirena y, como esperaba, lo deja con la boca abierta.
ARCOIRIS Y VIOLETA CAMBIAN DE IMAGEN
Igualmente atónito se quedará Martín cuando una irreconocible Violeta se presenta en la casa que comparte con Princesa para demostrar
al bombero que ella también puede sacar mucho partido a su físico. Sin gafas, maquillada y con un corte de pelo de lo más favorecedor,
la hija de Dionisia sorprende incluso a la hermana de Tony.
Entre tanto, en la mansión de los Montalbán, Sara amenaza a Sergio con contarle a Carolina que es su madre, si no le permite volver a la
casa. Casualmente, la joven escucha la conversación y, aturdida, le exige una explicación a su padre, que acaba confirmando cada una
de las palabras del ama de llaves. Cegada por el dolor y la ira de saberse engañada tantos años, Carolina huye de casa sin mirar atrás y
se dirige a una playa cercana. Allí, llevada por la desesperación, se adentra en el mar dispuesta a acabar con su vida.
Sin embargo, el destino tiene otros planes para ella. Un paseante solitario la divisa desde lejos y, sin pensárselo, se lanza al agua para
salvarla. Ya en la orilla, Carolina abre los ojos y observa el rostro desencajado de Leonardo, que es un compañero de Nicolás Izaguirre.
Mientras la joven encuentra refugio en el hogar de su salvador, Princesa recibe la inesperada visita de Estefanía. Muy nerviosa, ésta le
cuenta que Tony ha intentado matarla y que por eso decidió desaparecer. Como era de esperar, la novia de Martín defiende a su
hermano.
Animada por la indiferencia de Rebeca hacia Eduardo, Gisela logra superar sus remordimientos y le declara su amor. Él no puede evitar
sentirse halagado ante la confesión de la bella profesora.
SERGIO VUELVE A INSISTIR CON REBECA
Más tranquila después de su frustrado intento de suicidio, Carolina accede a entrevistarse con Sergio y Sara, aunque sólo para decirles
que no desea volver a verlos y que jamás les perdonará. Al enterarse de que su todavía mujer ha dejado la casa familiar, Nicolás
Izaguirre no duda en ofrecerle cobijo y ella, agradecida, acepta.
Ajena a todo esto, Niurka se muestra resignada a iniciar una nueva vida lejos del hombre al que ama. Así pues, la hermana de Rebeca,
que al fin ha conseguido volver a caminar, se presenta en el bar ‘Cristal’ en busca de trabajo. Natalio, feliz y muy esperanzado, le
propone que sea la nueva cantante La conversación entre ambos es presenciada por Leona que, loca de celos, se lanza hacia su rival con
una navaja. Sin pensarlo, el hijo de Petra se interpone entre las dos mujeres para intentar defender a Niurka. En un rápido movimiento,
la agresora cambia de objetivo y le hiere a él. Asustada y mientras Leona se escapa de allí, Niurka trata de socorrer a Natalio, cuyo
estado parece ser bastante grave, pues tiene una profunda herida en un ojo. Por otra parte, Eduardo comprende que su relación
sentimental con Rebeca es del todo imposible y le pide a Gisela que le dé la oportunidad de hacerla feliz. La pareja sella su noviazgo
besándose apasionadamente; algo que la hija de Matilde presencia por casualidad.
Pero antes de que acabe el día será la propia Rebeca quien reciba un inesperado beso de Sergio cuando éste, animado por la nueva
relación de su hijo, pida a la joven que se case con él. Sin embargo, para desilusión del insistente Montalbán, ella le rechaza una vez
más.
Algunas semanas después de trasladarse a vivir con Martín, Princesa sufre un accidente en su nuevo hogar y es trasladada al hospital. Al
enterarse, Tony corre a verla, aunque no precisamente para animarla.
PRINCESA PIERDE EL BEBÉ QUE ESPERABA
Dispuesto a evitar que su hermanita continúe saliendo con un ‘don nadie’ y con objeto de que sufra un aborto, le miente diciéndole que
Rebeca está en el hospital para verse con Martín. Tal y como esperaba, al escucharle Princesa entra en crisis y, tan solo unos minutos
después, los médicos le comunican que ha perdido el bebé.
En ese preciso instante y ajeno al duro golpe que acaba de recibir su ex mujer, Eduardo le da el “sí, quiero” a Gisela en una ceremonia
tan íntima, como apresurada. Otra persona que lo está pasando francamente mal es Sara. Su frágil equilibrio mental se rompe cuando, al
llegar a la oficina de Sergio, encuentra a Amanda y la confunde con la fallecida Marcela. El ama de llaves, creyendo que ha perdido la
cabeza, huye como alma que lleva el diablo y se encamina hacia la iglesia. Allí le confiesa al padre Alberto que fue ella quien asesinó a la
esposa de Montalbán.
Mientras en el hospital una inconsolable Princesa reniega de su hermano al saberlo responsable de su aborto, en el hogar de las Linares
Patty recibe una citación judicial para ir a declarar sobre el intento de asesinato de Tony. Ante las insistentes preguntas de su madre y
sus hermanas, la muchacha termina contándoles que tuvo una fugaz relación con el joven Izaguirre y que él la obligó a deshacerse del
bebé que estaba esperando.
Natalio tampoco pasa por su mejor momento. Con un parche que oculta su ojo desfigurado, el dueño del bar ‘Cristal’ se presenta en la
cárcel donde se encuentra Leona para hacerle una promesa, que está dispuesto a cumplir: “Vas a pagar con tu vida lo que me has
hecho”.
A pesar de que Eduardo lo intenta con ahínco, Gisela se ha dado cuenta de que su marido nunca podrá olvidar a Rebeca y visita a la
joven para disculparse por haberle robado al hombre que amaba. Él, por su parte, no puede evitar sentirse culpable por el sufrimiento de
su esposa, y promete no dejarla, pese a reconocer que ama con locura a la joven Linares.
Pero los problemas para la pareja aún no han hecho más que empezar. Al enterarse de que Gisela se ha casado, León va en busca
Eduardo y, para sacarle de quicio, le grita que la hija de Amanda fue suya antes de convertirse en su mujer.
PATTY PLANEA ROBAR UN COSTOSO ANILLO
Fuera de sí, Montalbán se lanza contra él y le golpea con rabia hasta dejarlo inconsciente. Paralelamente, el tesón y la enorme paciencia
de Zaida por fin se ven premiados cuando el detective al que contrató hace meses para que buscara a su familia le pone al corriente de
todas sus averiguaciones: “Tienes una hermana que fue adoptada de niña por Matilde Linares; su nombre es Patty”.
Lejos de imaginar que tiene otra familia biológica, además de la adoptiva que ya conoce, en ese momento la aludida está encerrada en
su dormitorio pensando en el valioso anillo de diamantes que acaba de ver en una tienda. “Si pudiera robarlo y venderlo después, podría
huir de aquí”, se repite. La inesperada visita de Zaida interrumpe los pensamientos de la muchacha. Patty, lejos de alegrarse al conocer
el lazo de que las une, desprecia cruelmente a su hermana por ser una simple sirvienta.
Tenaz como pocos, Sergio se presenta en la escuela de Rebeca para pedirle de nuevo que acepte ser su esposa. Sin embargo, esta vez el
rechazo de la hija de Matilde va provocarle algo más serio que una simple desilusión. Mientras trata de convencer a la muchacha para
que reflexione detenidamente sobre su propuesta, el empresario sufre un infarto de miocardio y se desploma en el suelo.
Entre tanto, la investigación sobre el intento de asesinato de Tony llega a su fin y, tras interrogar a las sospechosas, Malavé cita al
hermano de Nicolás para facilitarle los resultados. “Regina Montalbán fue la mujer que atentó contra su vida”, le dice el inspector. Sin
embargo, cuando la Policía se dispone a apresar a la hermana de Sergio, ya ha huido.
En realidad, la fugitiva está mucho más cerca de lo que los agentes sospechan. El objetivo inmediato de Regina es seducir al dueño del
bar ‘Cristal’, al que ella suele acudir, para que la esconda hasta que pueda salir del país. Y no le va a costar conseguirlo, pues Natalio,
dejándose llevar por sus encantos, acepta ocultarla.
Mientras esto sucede, la familia Montalbán va llegando al centro hospitalario en el que ha sido ingresado el cabeza de familia. Sara, que
también está allí, no duda en armar un escándalo cuando ve a Rebeca.
Enloquecida, el ama de llaves se lanza sobre la muchacha y le araña con furia la cara.
En la clínica también se encuentra Gisela, que quiere interesarse por el estado de salud de su suegro. En un momento dado, la chica
sufre un desvanecimiento y su madre, segura de saber el motivo, le aconseja someterse a una prueba de embarazo. Algo más tarde,
mientras ambas mujeres esperan los resultados, Sergio despierta y, al ver que en la habitación sólo se encuentra Rebeca, le pregunta:
“¿Quieres casarte conmigo antes de que muera?”.
LOS PROBLEMAS SE LE ACUMULAN A SARA
Sin imaginar lo que está pasando dentro, en el pasillo del hospital Sara se sincera con Princesa y, además de confesarle que Carolina es
su hija, acaba admitiendo que siempre ha estado enamorada de Sergio.
Lejos de mostrarse comprensiva, la hermana de Tony consigue hundir todavía más al ama de llaves cuando responde que le parece
lógico que Carolina la desprecie, sobre todo teniendo en cuenta que ella siempre se ha sentido una Montalbán.
Por si fuera poco, Sara no sabe que a Sergio le ha salido una nueva pretendiente. Amanda, feliz al confirmar que Gisela está
embarazada, aprovecha la ocasión para confesar a su hija que se ha enamorado locamente del empresario. “Sin embargo, soy consciente
de que es un amor imposible porque él solamente piensa en Rebeca”, admite cabizbaja.
Pero los problemas sentimentales no sólo se ceban con los Montalbán y aquéllos que les rodean. En el barrio, Liborio decide dar un giro
radical a su imagen para poder conquistar a Niurka. Por desgracia, ella no responde como el chico esperaba cuando él se anima a
declararle su amor. Aunque la joven admite que sin gafas y con su nuevo vestuario el hijo de Petra está mucho más atractivo, no le
oculta que su corazón aún pertenece a Nicolás Izaguirre.
Después de su conversación con Gisela, Amanda va a buscar a Rebeca al hospital y, con tono decidido, le pide que se aleje para siempre
de la vida de Eduardo y también de la de Sergio. La hija de Matilde, sorprendida, le responde que permanecerá al lado del empresario el
tiempo que sea necesario, pero enseguida da por terminada la conversación al ver aparecer a Eduardo y a su esposa.
Aunque Rebeca se ha retirado muy discretamente, Gisela ha tenido tiempo suficiente de observar la manera en que su marido y la
profesora se miraban. Rota de dolor pero convencida de lo que debe hacer, toma una decisión. “Soy totalmente consciente de que nunca
vas a amarme como la amas a ella, así que lo mejor es que nos divorciemos”, le dice a un sorprendido Eduardo.
Minutos más tarde, mientras Niurka rechaza de nuevo a Natalio, Montalbán va a visitar a Rebeca para contarle que su esposa quiere
romper el matrimonio y dejarle libre.

CAPÍTULO 10
UNA MUERTE MARCADA POR EL ARREPENTIMIENTO

Sara no atraviesa por su mejor momento. No sólo le obsesiona que el padre Alberto rompa el secreto de confesión y revele que mató a
Marcela, sino que también le angustia que Carolina se niegue a reconocerla como madre.
Eduardo, por su parte, consigue convencer a Rebeca de que por fin podrán estar juntos de nuevo porque su esposa quiere divorciarse.
Tras la reconciliación, ambos se funden en un apasionado beso, sin saber que Amanda les observa. Ésta, para ayudar a su hija, consigue
quedarse a solas con Rebeca para confesarle que Gisela está embarazada. La chica, entonces, rompe con su amado y aconseja a su
amiga que se quede con su marido. Confuso, Eduardo no entiende nada, pero Amanda se encarga de aclararle la situación: “Mi hija está
embarazada y Rebeca lo sabe”.
La belleza física no es lo más importante y Violeta lo comprueba al intentar sorprender a Martín con su nueva imagen. Decepcionada, se
da cuenta de que él continúa viéndola como a una amiga y no como a la mujer que ella esperaba. Cansado de negar sus verdaderos
sentimientos, Nicolás va a buscar a Niurka para suplicarle que le dé una nueva oportunidad de luchar por su amor y ella acepta
emocionada.
Entre tanto, Patty se las ingenia para entrar en la mansión de los Montalbán a robar, peroantes de escapar con su botín es descubierta
por Zaida. Lejos de arrepentirse, la joven ladrona se enfrenta a la empleada y le reitera la vergüenza que le causa ser su hermana.
Aunque pensaba que ocultarse en el ‘Cristal’ era una buena idea, Regina no tarda en darse cuenta de que se ha metido en la boca del
lobo. Natalio acepta ocultarla, pero a cambio le exige bailar en su local.
Descontenta con el botín obtenido en casa de los Montalbán, Patty retoma su plan de robar el costoso anillo de diamantes que vio días
atrás en una joyería y Marlene, a regañadientes, accede a ayudarla.
Sin embargo, aunque salen de la tienda con la joya, no irán muy lejos. La Policía, que está esperándolas, se ve obligada a disparar,
hiriendo gravemente a la hija de Matilde y causando la muerte de su amiga. Inmediatamente, Patty es trasladada al hospital, adonde su
familia se dirige preocupada. Paralelamente, León se presenta en casa de Gisela para hacerle pagar por haberle rechazado. Así, después
de golpearla con brutalidad y amenazarla de muerte, la deja atada a la cama, inconsciente.
Cuando Amanda y Eduardo, la encuentran, la muchacha les miente sobre lo ocurrido, pero su madre está convencida de que León está
detrás de todo. Montalbán, por su parte, pide a su esposa que regrese con él a la mansión y le sugiere a su suegra que los acompañe
para que ambas estén seguras.
EDUARDO DUDA DE LA FIDELIDAD DE GISELA
En el bar ‘Cristal’, Regina baila con una máscara para no ser reconocida y su actuación es un éxito. Todos preguntan a Natalio por la
identidad de la nueva chica, pero él lo oculta, incluso a sus empleadas, que envidian a su misteriosa compañera.
Matilde y sus hijas no se separan ni un instante del lecho de Patty, que se debate entre la vida y la muerte. Ésta, intuyendo que no le
queda mucho tiempo de vida, tranquiliza su conciencia confesando cada una de sus maldades y suplicando perdón por todas ellas.
Al hospital llegará también Eduardo para acompañar a Rebeca en un momento tan difícil, pero se ve obligado a dejarla al recibir una
llamada de León. Las palabras de su interlocutor, asegurando que el hijo que espera Gisela es suyo, calan hondo en el joven Montalbán
hasta el punto de hacerle dudar de la fidelidad de su mujer.
La convivencia entre Martín y Princesa no marcha como ella desearía. Y es que la joven se da cuenta de que, a pesar de todos sus
sacrificios e intentos por convertirse en una buena ama de casa, el bombero sigue sin amarla. Solamente le consuela que Rebeca
tampoco es feliz.
Preocupada por la seguridad de Gisela, Amanda acepta la invitación de Eduardo y se instala en la mansión Montalbán para estar con
Gisela, al menos hasta que dé a luz.
Harta de someterse al chantaje de Natalio, Regina se hace con una pistola y amenaza con disparar, si le obliga a bailar de nuevo. Sin
embargo, su atrevimiento no le servirá de mucho porque el propietario del ‘Cristal’ le asegura que, si muere, un amigo hará llegar una
carta a la Policía en la que le acusa de ser la responsable.
Tras varios días agonizando, Patty exhala su último suspiro acompañada de su madre y sus hermanas. Nicolás, que ha estado con ellas
en todo momento, se ofrece a ocuparse de todos los preparativos del entierro.
La llegada de Amanda supone otro golpe para el frágil equilibrio mental de Sara que, asustada ante el parecido de la recién llegada con
Marcela, no duda en atacarla. Tras ocultarse en el sótano y ver el cuadro de la fallecida, la madre de Gisela observará que, realmente,
son como dos gotas de agua. Tony está fascinado con la nueva bailariana del ‘Cristal’ y, sin saber quién es, la invita a tomar una copa.
Temiendo ser reconocida, ella se niega. Natalio, molesto por el modo en que ha tratado a uno de sus mejores clientes, le reprocha su
actitud y ella le confiesa que estaba aterrada.
Al enterarse de la muerte de Patty, Martín se presenta en casa de las Linares para consolar a Rebeca y, de paso, intenta convencerla de
que se case con él. Ella le agradece su apoyo, pero declina la oferta.
Tras su frustrado intento de matar a Natalio, Regina decide huir, no sin antes robarle el dinero que tiene en la caja fuerte. Por desgracia,
el dueño del bar la sorprende y ambos se enzarzan en una pelea, que termina cuando ella lo lanza por las escaleras y se da a la fuga.
El rechazo de Rebeca ha avivado aún más el deseo de Martín de conquistarla, pero también le ha hecho ver que jamás amará a Princesa.
Por ello, no duda en romper con ella.
Después de que Natalio confiesa a Malavé que la esposa de Adalberto estaba escondida en su bar, Malavé pone al corriente a Tony y le
promete encontrarla. Lo que no sospechan es que en ese instante Regina está telefoneando a las Linares y amenazándolas de muerte.
Horas más tarde, Rebeca recibe la inesperada visita de Gisela, que, dispuesta a salvar su matrimonio, le pide que no se acerque a
Eduardo. La conversación se ve interrumpida por la llegada de Princesa, que no duda en culpar a su rival de su ruptura con Martín.
Mientras las tres jóvenes discuten, fuera de la casa alguien las observa. El hermano de Leona, que lleva tiempo espiando a Giesela,
aprovecha para intentar secuestrarla, pero Rebeca y Princesa se interponen en su camino y el muchacho acaba reteniéndolas también.
Una vez dentro de su coche, León coloca unos grilletes en las muñecas de sus rehénes para evitar que escapen, pero el vehículo se sale
de la carretera y ellas consiguen huir, aprovechando que su secuestrador ha quedado inconsciente.
Entre tanto, en la mansión Montalbán todos empiezan a inquietarse por la ausencia de Gisela hasta que Jorge, el chófer, comenta que la
llevó a casa de Rebeca. Cuando Eduardo y Sergio hablan con Matilde y ésta les responde que no sabe dónde están las jóvenes, padre e
hijo comienzan a sospechar que, quizás, ambas hayan sido secuestradas.
LA TERRIBLE CONFESIÓN DE AMANDA
Adalberto, que conoce las dudas de Eduardo, aprovecha un momento a solas con Amanda para preguntarle si el bebé que espera Gisela
es de León. Ella, tras negarlo, le dice la verdad: “Ese joven intentó violar a mi hija y, como no lo logró, trató de desacreditarla con esa
mentira”.
Lejos de allí, el despreciable hermano de Leona ha recuperado el conocimiento y busca sin descanso a sus rehenes. Al no dar con ellas,
telefonea a la mansión de los Montalbán para averiguar si Gisela está allí y es Eduardo quien coge el auricular. Al reconocer la voz, el hijo
de Sergio enseguida empieza a sospechar.
Ajena a esto y creyendo que Nicolás ha perdido todo contacto con Niurka, Carolina se plantea salvar su matrimonio proponiéndole
adoptar un hijo. Lo que no imagina es que en ese momento su marido se encuentra en compañía de la joven Linares.
Para disipar todas las dudas de Niurka, Nicolás le deja claro que, aunque todavía vive con su mujer para guardar las apariencias, hace
tiempo que no está enamorado de ella.
Poco a poco, Niurka recupera su fe en el médico y le permite que le dé un dulce beso en los labios. Liborio, que los ha visto por
casualidad, sigue el encuentro oculto en las sombras.
Lejos de allí, Rebeca, Gisela y Princesa permanecen en una cabaña abandonada. Mientras sus compañeras duermen, la hija de Matilde se
percata de que alguien está tratando de entrar y pregunta quién es. No recibe respuesta, pero se tranquiliza cuando el desconocido ceja
en su empeño.
Al otro lado de la puerta, Regina sonríe con maldad al ver que el destino le ha puesto en bandeja a la hija de Adalberto.
Minutos después Gisela rompe aguas y, mientras Princesa va en busca de socorro, Rebeca ayuda a su amiga a dar a luz a su bebé.
Paralelamente, en los alrededores, Regina encuentra un frasco con restos de ácido...
Nuevamente ilusionado con Niurka, Nicolás vuelve a casa sólo para quedarse sorprendido con la propuesta de su esposa. Tony
interrumpe al matrimonio para preguntar por Princesa y, al darse cuenta de que ninguno sabe nada de ella, los dos hermanos comienzan
a temer que le haya ocurrido alguna desgracia.
A los pocos minutos, las sospechas de ambos se ven confirmadas cuando Princesa, que ya ha recuperado la cobertura en su móvil, les
llama y les cuenta lo sucedido. Tony acude en su busca enseguida, pero se niega a rescatar a Rebeca y a Gisela e, incluso, prohíbe a su
hermana desvelar su paradero.

UN INESPERADO Y TRÁGICO ENCUENTRO


Cansada de esperar a Princesa y preocupada por el delicado estado de Gisela, Rebeca sale de la cabaña después de prometer a su amiga
que volverá con ayuda. En efecto, poco después regresa, pero lo hace sola, pues no ha sido capaz de encontrar el camino de vuelta.
Muy cerca, Tony busca a León para darle su merecido, pero con quien se topa es con Regina. Ella intenta huir, pero cambia de idea
cuando su ex amante la alcanza y la amenaza con llevarla a la Policía. Acorralada, le arroja el ácido que tenía reservado para Rebeca,
mientras él se retuerce de dolor.
En ese preciso instante, Princesa, arrepentida, le confiesa a Eduardo dónde se encuentran Rebeca y Gisela y le anuncia que su hijo ya ha
nacido.
CAPÍTULO 11
ENTRE REJAS POR UN CRIMEN QUE NO HA COMETIDO

Cansado de las constantes mentiras de Princesa, Eduardo se niega a creer que realmente conozca el paradero de Gisela y Rebeca, pero la
insistencia de su ex mujer hace que acabe poniendo al corriente a su familia.
De este modo, mientras Sara reprocha a su patrona que haya contado la verdad, Eduardo y Sergio se disponen a ir en busca de las dos
jóvenes en compañía de Adalberto y Amanda.
GISELA Y REBECA AL FIN SON RESCATADAS
Ajena al difícil trance que atraviesa su hermana, Niurka se debate entre lo que siente por Nicolás y el remordimiento de ver sufrir a
Carolina. “Mi amor hacia ti es puro y verdadero y eso no puede estar mal”, susurra el médico para calmarla, mientras la estrecha entre
sus brazos.
Las dulces palabras y las tiernas caricias pronto se transforman en pasión y la pareja hace el amor, sin sospechar que está siendo
observada. Incapaz de soportar tamaña humillación, Carolina sale de las sombras y se abalanza como una loca sobre su rival, que a
punto está de caer por el balcón de la habitación. Por suerte, los rápidos reflejos de Izaguirre, que sujeta la mano de su amada, evitan
que se precipite al vacío.
Mientras, el rescate de Rebeca y Gisela se lleva a cabo sin contratiempos. La primera es recibida con gran alegría en casa y su amiga es
trasladada junto a su bebé a un hospital para que ambos sean examinados.
Tras su accidentado encuentro con Tony y temiendo sufrir su venganza por haberle desfigurado el rostro, Regina regresa al bar ‘Cristal’.
Ante la negativa de Natalio a ocultarla, después de haber tratado de matarle, la mujer promete obedecerle en todo a cambio de contar
con su protección y él acepta.
Convencida de que Eduardo todavía duda de la paternidad de su hijo, Gisela le dice que está dispuesta a hacer al bebé las pruebas de
ADN para demostrar que nunca le ha sido infiel. Amanda, sin embargo, le pide a su yerno que no caiga en eso, pues cree que sería una
verdadera ofensa para su hija.
Paralelamente, Carolina, que ha regresado a la mansión de los Montalbán, recibe la visita de Leonardo y, destrozada, le pone al corriente
de su doloroso descubrimiento. Dispuesto a animarla un poco, el compañero de Nicolás la invita a cenar fuera, dejando claro que no
aceptará un “no” como respuesta.
Esa misma noche, tras reunir fuerzas, el médico consigue superar su enorme timidez y confiesa a su acompañante que está enamorado
de ella desde hace bastante tiempo. Confusa y sin saber que responder, Carolina se levanta y abandona el restaurante apresuradamente.
Ayudar a traer al mundo al hijo de Gisela ha hecho recapacitar a Rebeca, que no duda en aceptar la proposición de matrimonio de Martín
cuando éste vuelve a pedirle que se casen. Triste, pero firmemente decidida a cumplir su palabra, le comunica su decisión a Eduardo,
aunque también reconoce que siempre lo amará a él.
EDUARDO SUPLANTA LA IDENTIDAD DE SU RIVAL
El compromiso del bombero y la joven Linares no tardará en provocar todo tipo de reacciones. Así, mientras Adalberto intenta quitarle a
su hija la idea de unir su vida a la de un hombre que no ama asegurándole que nunca será feliz, Sergio se deprime al ver esfumarse de
un plumazo su ilusión de convertirse en el esposo de Rebeca.
Pero será Princesa quien peor acoja la noticia. Y es que no duda en amenazar a su ex amante con matarlo, si celebra esa boda. Su
obsesión es tal, que esa noche sueña que es una pobre mendiga y Martín, un rey que la rechaza constantemente. En su imaginación, al
final el monarca la besa en la boca y ella se transforma en una guapa princesa, pero no tardará en despertar y observar que la realidad
es muy distinta.
Amanda, por su lado, aprovecha el mal momento que atraviesa Sergio para acercarse a él y, en un impulso, lo besa en la boca. Ante la
sorpresa de su jefe, acaba disculpándose por su atrevimiento, pero a Gisela no puede ocultarle la verdad: “Estoy muy enamorada de él”.
Al enterarse por casualidad de que Martín y Rebeca asistirán a una fiesta de disfraces, Eduardo los sigue a la tienda donde comprarán sus
trajes y adquiere uno como el de su rival. Luego, oculto tras una máscara, acude al hogar de las Linares y una confiada Matilde permite
que salga con su hija creyendo que es Martín. Muy emocionada cuando su ‘novio’ la invita a navegar, Rebeca le besa en la boca, pero
pronto descubre el engaño y exige a Eduardo que la lleve a su casa.
Al día siguiente, después de asegurarle a su prometido que no pasó nada importante entre Eduardo y ella, la joven recibe una llamada
tan inesperada como inquietante. Es Tony, que le suplica que vaya a verle al hotel donde se hospeda para pedirle perdón. Ella, tras dudar
unos instantes, acepta.
Sin embargo, las intenciones de Izaguirre son muy distintas y nada más ver a la hija de Matilde, intenta violarla. Afortunadamente, a
pesar del terror que le provoca el rostro desfigurado de su agresor, logra huir sin sufrir daño alguno.
Por otra parte, Gisela no está dispuesta a soportar más humillaciones y le pide el divorcio a su marido, argumentando que Martín ya le ha
contado que se llevó a Rebeca a dar un paseo en yate. Eduardo, acorralado, intenta justificarse, pero la repentina aparición del bombero
en la mansión de los Montalbán zanja la discusión para dar paso a una violenta pelea entre los dos hombres.
En ese momento, una camarera del hotel descubre el cuerpo sin vida de Tony. La Policía acude enseguida al lugar y la empleada, que se
presenta como Herminia, explica que poco antes de hallar el cadáver vio a una chica salir corriendo.
Esta declaración, junto al hallazgo de una cartera que Rebeca se dejó olvidada, convierten a ésta en la principal sospechosa y varios
agentes se presentan en su casa para detenerla, acusada de homicidio.
HERMINIA MIENTE POR ORDEN DE OTROS
Mientras una angustiada Matilde llama a Eduardo y Adalberto para suplicarles que ayuden a su hija, Martín está junto a Princesa. Y es
que, después de que ella convenciera al bombero para subir en parapente, han sufrido un accidente y han caído en una isla desierta.
Nada más enterarse de la difícil situación en la que se halla su amada, el joven Montalbán va a visitarla a la cárcel. Asustada y
desesperada, la muchacha le relata lo ocurrido durante su encuentro con Tony Izaguirre y le asegura que éste seguía vivo cuando ella
huyó del hotel.
Eduardo, entonces, opta por hablar con Herminia personalmente, pero la empleada sigue culpando a Rebeca del asesinato, a pesar de no
haberla visto cometer el crimen. Poco puede imaginar el hijo de Sergio que está cumpliendo rajatabla las órdenes de Natalio y Regina...
En la mansión, Amanda sorprende a Montalbán frente al cuadro de su fallecida esposa y aprovecha para declararse. Él la rechaza,
explicándole que aún no ha olvidado a Rebeca. Finalmente, Princesa y Martín vuelven a casa sanos y salvos. Ella recibe un duro mazazo
cuando Nicolás le informa de la trágica muerte de Tony y le dice que el entierro está a punto de celebrarse.
Muy cerca, Sergio tiene ocasión de conocer a una bellísima mujer, que le deja gratamente impresionado y que se presenta como
Verónica. En realidad, ella es la mejor amiga de Princesa, que acaba de llegar a la ciudad con intención de asistir al funeral de Tony.
Tras el sepelio, la joven Izaguirre la invita a ella y a su hermana menor, Elenita, a pasar una temporada en su casa; Verónica acepta
encantada. La joven, además, se acaba de enterar de que Sergio es un hombre inmensamente rico y se muestra dispuesta a colaborar
con Princesa para conseguir arruinar a los Montalbán. Aunque se alegra de que Rebeca haya sido puesta en libertad hasta que se celebre
el juicio, Eduardo no piensa cejar en su empeño de que sea absuelta y contrata a uno de los mejores abogados de la ciudad.
Precisamente, cuando se encuentra en casa de la chica para darle la noticia, Martín llega y se molesta al ver a la pareja con las manos
entrelazadas. Furioso, se apresura a recordarle a su rival que Rebeca ya no es su novia. Sin embargo, aunque sus palabras suenan muy
convincentes, en el fondo sabe que Eduardo y Rebeca todavía se aman.
Frente al buen humor que demuestra Verónica desde que viven con los Izaguirre, Elenita se encuentra sumida en una profunda depresión
de la que no logra salir. Un día, aprovechando un momento en que se queda a solas con su hermana mayor, habla con ella y termina
recriminándole que por su culpa y la de sus padres perdió a Tony, el único amor de su vida.
Superficial y ambiciosa, Verónica olvidará pronto los reproches de Elenita y también su interés en Sergio cuando conoce a Eduardo,
mucho más guapo y joven, pero igual de rico que su progenitor.
Sintiéndose incapaz de superar la traición de Nicolás, Carolina se entrega a la bebida y, bajo los efectos del alcohol, intenta quitarse la
vida cortándose las venas. Poco después, Sara entra en la habitación y, al ver a su hija inconsciente, grita pidiendo ayuda. Sergio llama
enseguida a una ambulancia. Ya en el hospital, Montalbán avisa a Nicolás de lo ocurrido y éste acude inmediatamente para interesarse
por el estado de la que aún es su esposa.
Leonardo, que también está muy preocupado por la joven, aprovechará la ocasión para confesar a su compañero que está enamorado de
Carolina. Sara, por su parte, asegura a Izaguirre que, si su hija muere, ella lo matará con sus propias manos.

CAPÍTULO 12
SEPARADOS ANTES DE ACABAR LA LUNA DE MIEL

Dispuesto a que Carolina olvide para siempre a Nicolás, Sergio decide llevarla unos días a Isla de Aves, un paradisíaco lugar donde él
también espera sanar su corazón, todavía herido por el rechazo de Rebeca. Poco después, mientras Verónica se dirige al mismo lugar que
el patriarca de los Montalbán para seducirle, en casa de Princesa ésta trata de animar a una inconsolable Elenita. Durante su
conversación, la joven Izaguirre le muestra una foto de Tony y la muchacha se queda atónita, al ver que es el mismo hombre al que ella
ama.
LIBORIO, EN LA CÁRCEL POR AGRESIÓN
Sin embargo, la pequeña esperanza que comenzaba a albergar Elenita de volver a ver a su amado se desvanece en cuanto Princesa le
dice que Tony fue asesinado por Rebeca Linares.
Tras despedirse de Arcoiris, que ha decidido volver a Venezuela, Liborio va visitar a Niurka y la sorprende con un beso en los labios que
es presenciado por Nicolás y Natalio. Éste, loco de celos, relata lo ocurrido a Regina y ella aprovecha para convencerle de que debe matar
a la joven Linares por haberse atrevido a despreciarle.
La cuenta atrás para la boda de Rebeca y Martín ya ha empezado y Eduardo, desesperado, vuelve a llamarla para reiterarle su amor.
Pero como no consigue nada, acaba suplicándole a Gisela que le ayude a sacar de su corazón a su ex.
Incapaz de olvidar las palabras de Regina, Natalio obliga a Niurka a acompañarle. Horas después, la muchacha llega a casa de Liborio,
presa de un ataque de nervios. “Tu hermano me ha violado”, le dice deshecha en lágrimas.
Al escuchar estas palabras, la ira se adueña del joven, que corre al bar ‘Cristal’ para exigir al agresor una explicación. Natalio, sin
inmutarse, le apunta con una pistola. Sin embargo, durante el intenso forcejeo es Liborio quien le hiere a él.
En Isla de Aves, Verónica se hace la encontradiza con Sergio y lo besa en la boca después de cruzar algunas palabras con él. Ajeno a los
verdadero planes de la ambiciosa muchacha, el empresario parece estar encantado con su atrevimiento...
La que también tiene un objetivo claro es Princesa, que en esta ocasión utilizará a la ingenua Elenita. Segura de que ésta le servirá de
ayuda para vengarse de Rebeca en un futuro, no duda en envenenar su corazón repitiendo una y otra vez que debe vengar la muerte de
Tony y hacerle pagar tan horrible crimen a la culpable.
Mejor parecen irle las cosas a Martín. Su dicha no puede ser mayor; no sólo va a casarse con la mujer que ama, sino que su hermano
Beto, a quien llevaba años sin ver, está a punto de llegar a la ciudad. Pletórico ante el reencuentro, nada más recogerle en el aeropuerto,
el bombero lo lleva hasta la casa de Rebeca para que se conozcan.
Ella saluda efusiva a su futuro cuñado, aunque su sonrisa se esfumará por completo cuando Niurka llegue al domicilio familiar y, entre
sollozos, le cuente lo ocurrido.
En ese preciso instante, Natalio se encuentra en el hospital y Liborio, encarcelado. Y es que el joven, después de comprobar que su
hermano estaba fuera de peligro, no ha dudado en entregarse a la Policía. Agradecida por tan valiente gesto, Rebeca va a visitarlo para
prometerle que conseguirá el dinero de la fianza y lo sacará de la cárcel.
Sin perder tiempo, la hija de Matilde acude a la empresa de los Montalbán con objeto de pedir ayuda a su padre. Adalberto le explica que
Regina le dejó en la ruina antes de irse, pero le asegura que Eduardo no dudará en darle lo que necesita. Sin dudar, ella se dirige al
despacho de su ex novio.
Al ver a su amada e incapaz de resistirse a abrazarla, el joven Montalbán la atrae hacia sí y la besa en los labios, justo en el momento en
que su esposa entra en la oficina. Sin embargo, lejos de reprocharle su actitud, Gisela opta por dejar la estancia sin ser vista.
Incapaz de soportar la idea de que Tony haya muerto, Elenita aprovecha un pequeño descuido de Princesa para salir de la casa y, llevada
por la desesperación, se lanza a la carretera para acabar con su vida. Afortunadamente, Beto pasa por allí en ese preciso momento y
evita lo que podría haber sido una verdadera tragedia.
Una vez que ha tranquilizado a la muchacha, el hermano de Martín se presenta y le propone que pase unos días en su casa. Ella,
agradecida, acepta. Finalmente, Regina ha optado por abandonar el bar ‘Cristal’ y, para conseguir algo de dinero, va a ver a Herminia.
Sin rodeos, le exige que le devuelva el dinero que Natalio le pagó por acusar a Rebeca de asesinato, pero ella se niega. Entonces, la
hermana de Sergio la ahoga en la bañera. Luego, con ayuda de Sara, regresa a la mansión de los Montalbán para ocultarse en el sótano.
VERÓNICA HACE EL AMOR CON SU ‘VÍCTIMA’
Verónica consigue sin demasiado esfuerzo que Sergio caiga en sus redes y, tras hacer el amor con él, lo convence para viajar a Las
Vegas y casarse. Sin embargo, una vez allí, el empresario recapacita antes de dar tan importante paso y le pide a su amante un poco
más de tiempo para conocerse mejor.
Finalmente, Eduardo paga la fianza de Liborio y éste, nada más salir de la cárcel, se dirige al hospital para interesarse por su hermano,
que evoluciona favorablemente. Niurka, por otro lado, sigue sin hablar del tema con su madre para evitar que su delicado corazón sufra
más.
Al fin ha llegado el día en que Rebeca y Martín se darán el “sí, quiero”. De repente Princesa se presenta en la casa con una pistola y
dispara dos veces con intención de impedir el enlace. Por suerte, las balas impactan en la pared y Niurka logra desarmar a la
desequilibrada joven sin sufrir daño alguno.
Así, instantes después de que Martín eche a su ex amante a la calle, el juez prosigue con la ceremonia y los declara marido y mujer. La
noche de bodas, sin embargo, no es como el bombero había soñado. Cumpliendo con su palabra de respetar a Rebeca hasta que ella
olvide a Eduardo, el muchacho no tiene otro remedio que aceptar dormir en camas separadas.
Sin embargo, ser fiel a su promesa va a resultar más duro de lo que imaginaba...
Al día siguiente, Martín bebe más de la cuenta y, dejándose llevar por el deseo, trata de forzar a su esposa a consumar el matrimonio.
Asustada ante lo que pueda pasar durante la luna de miel, Rebeca le ruega a Niurka que la acompañe.
Entre tanto, en la mansión, el padre Alfredo le exige a Sara que confiese a Sergio que ella asesinó a Marcela, o lo hará él. Oculta en las
sombras, Amanda lo oye todo.
Aunque sólo la conoce desde hace unos días, Elenita se ha encariñado enseguida con Rebeca y, sin saber que es la misma persona a
quien acusó Princesa de ser una asesina, le pide ayuda para aclarar la muerte de su amado Tony. La joven Linares, incapaz de contarle la
verdad, le promete que hablarán del tema en cuanto regrese de su viaje de novios.
Precisamente, aprovechando la ausencia de su odiada enemiga, Princesa se presenta en casa de Matilde para contarle que Niurka ha
sufrido una violación. Como esperaba, el corazón de la mujer no soporta el disgusto y cae fulminada víctima de un infarto.
UN DESTINO DEMASIADO SOLICITADO
Dispuesta a salvar su matrimonio como sea, Gisela compra dos pasajes para ir a la Isla de Aves. Pero ese lugar no será el más acertado,
al menos para la hija de Amanda.
Y es que el caprichoso destino hace que acaben en el mismo hotel que Rebeca y Martín. Incluso Sergio y Verónica, que ya han regresado
de Las Vegas, se hospedan allí con Carolina.
Como cabía esperar, las tiranteces no tardarán en hacer acto de presencia. En un momento dado, mientras el patriarca de los Montalbán
felicita a los felices recién casados, Niurka y la esposa de Nicolás se enzarzan en una violenta discusión, que termina cuando ambas se
caen a la piscina.
Más tarde, Martín deja sola a Rebeca unos instantes y Eduardo aprovecha para llevársela a un lugar apartado, donde ambos acaban
besándose. En ese momento, Niurka sufre un desmayo en presencia de Carolina y ésta, a pesar del odio que siente por su rival, no duda
en ir en busca de ayuda.
Lejos de conformarse con haberle provocado un infarto a Matilde, Princesa aún va más allá y pone en marcha la segunda parte de su
plan llamando a Arturo, un amigo de León.
Siguiendo sus órdenes, el joven entabla conversación con Niurka y su hermana y las invita a dar un paseo en su yate. Ya en alta mar, se
las ingenia para quedarse solo con Rebeca e intenta besarla, mientras León, escondido, saca algunas fotos.
Esa misma noche, en la discoteca del hotel, Arturo continúa con su labor de acoso a la mujer de Martín, hasta que Eduardo le pilla
molestando a su amada y se lanza como una fiera sobre él. Al ver la pelea que se ha producido, León, que trataba de obligar a Gisela a
acompañarle, tendrá que desistir para acudir en ayuda de su amigo.
Horas más tarde, Eduardo va a la habitación de León y éste, después de llevarse algún que otro golpe, acaba por admitir que nunca se
acostó con Gisela. Invadido por un profundo e intenso sentimiento de culpabilidad, Montalbán corre a disculparse con su esposa por
haber puesto en duda su fidelidad.
Lejos de allí, Matilde, recuperada de su infarto y tras enfrentarse a Natalio por haber violado a su hija, busca el consuelo de Nicolás. El
médico, que desconocía lo ocurrido, confiesa a la mujer que su amor por Niurka es sincero y se lamenta por no haber estado a su lado
cuando más lo necesitaba.
A la mañana siguiente, Martín recibe unas fotos en la que Rebeca aparece besándose con Arturo y, furioso, se enfrenta a ella por cometer
semejante bajeza. Por si fuera poco, Gisela aparece en ese momento para exigirle a su rival que deje en paz a su esposo: “Después de
defenderte en la discoteca, Eduardo se disculpó y acordamos empezar desde cero, así que no vuelvas a acercarte a él”.
Avergonzada, la chica intenta darle una explicación a su marido, pero él no atiende a razones e insiste en marcharse del hotel enseguida.
Finalmente, la hija de Matilde acaba tomando un drástica determinación y se la comunica a Martín: “Quiero que nos divorciemos en
cuanto regresemos a casa”.
Curiosamente, mientras que Rebeca y Martín están comunicando a Gisela y Eduardo su intención de separarse, un nuevo enlace
matrimonial acaba de tener lugar. Y es que, sin decir nada a sus hijos, Sergio ha vuelto a escaparse a Las Vegas para casarse con
Verónica. Convertida ya en la esposa del empresario, la joven llama a Princesa para darle la noticia y explicarle su próximo paso: va a
dejar en la ruina a los Montalbán.
Tras su frustrada cita con Carolina, Leonardo también ha tomado una determinación y se presenta en Isla de Aves para comunicar a su
amada que en unos días volverá a su país. Sin embargo, para sorpresa del médico, ella le pide que no se marche. “Por favor, no me
dejes sola”, susurra mientras le mira a los ojos fijamente.

CAPÍTULO 13
LAS DESGRACIAS NUNCA LLEGAN SOLAS

Nada más regresar a su casa de viaje, Niurka es recibida con gesto sombrío por Matilde. Viendo su hija no parece dispuesta a hablar de
la violación, le dice, con tono comprensivo, que lo sabe todo. Sorprendida y avergonzada, la muchacha no puede evitar romper a llorar
desconsoladamente.
Entre tanto, en la mansión de los Montalbán, todos observan con incredulidad a Sergio. El cabeza de familia acaba de presentar a
Verónica como su esposa y nadie parece entender qué se le ha podido pasar por la cabeza. Pero, sin duda, las más afectadas son Sara y
Amanda. En sus respectivos dormitorios, ambas lloran por haber perdido toda posibilidad de conquistar al empresario.
La caprichosa amiga de Princesa no tardará demasiado en dejar asomar su verdadera personalidad. Al ver un cuadro de Marcela,
enloquece y se lanza sobre él con unas tijeras, destrozándolo por completo. “Yo soy ahora tu esposa y te prohíbo que sigas recordando a
esa mujer”, le grita a su marido.
Muy cerca, en la cocina de la mansión, Amanda intenta iniciar un tímido acercamiento al ama de llaves: “Las dos soñábamos con
conquistar a Sergio, pero él prefirió a una desconocida. Por mucho que nos duela, tenemos que aceptar que le hemos perdido”.
Más enamorado que nunca de Niurka, Liborio va a visitarla y, en un intento desesperado, le pide matrimonio. Conmovida, ella le
agradece que siempre haya estado a su lado y asegura que daría la vida por poder corresponderle, “pero no te amo”.
De nuevo, Verónica hace gala de su total falta de escrúpulos cuando Estefanía le comenta que Elenita vive en la casa de Martín.
Mostrando una total despreocupación, la flamante señora Montalbán le responde que su objetivo inmediato es quedarse con la fortuna de
su marido. “La idiota de mi hermanita es lo que menos me importa en este momento”, añade.
Niurka va al hospital a recoger los resultados de un análisis y descubre que está esperando un hijo. Destrozada, le confiesa a su madre
que no sabe si el padre es Natalio o Nicolás.
Mientras, Princesa se encuentra con Rebeca en los establos del club hípico al que suele acudir y, aprovechando que no hay nadie cerca, la
golpea y la deja inconsciente. Poco después, la joven Linares se recupera y le cuenta a Martín lo ocurrido.
Unos días después, tumbada en la piscina de su nuevo hogar, Verónica recuerda, paso a paso, cómo asesinó al hombre que se atrevió a
entablar una relación paralela con ella y con su hermana, engañándolas a ambas. Estefanía interrumpe sus pensamientos y, por pura
casualidad, le pregunta si sabe quién pudo matar a Tony Izaguirre. La mujer de Sergio, muy nerviosa, cambia de tema.
Tras hablar con Rebeca, Martín, indignado, se presenta en la casa de Princesa y ésta, sin remordimientos, confirma que, en efecto, trató
de asesinar a su enemiga para hacerle pagar la osadía de haberles separado. La calma con que asume sus viles actos no hace más que
aumentar la ira del bombero, que se va de allí, no sin antes empujar a su ex a la piscina.
Entre tanto, Nicolás, feliz, le comunica a Niurka que los trámites de su divorcio ya están en marcha y que muy pronto podrán casarse.
Sin embargo, para su sorpresa, ella le pide que no se separe de Carolina. “Yo estoy sucia y no soy digna de ti”, le dice intentando ahogar
las lágrimas de amargura.
Con el corazón roto, el médico trata en vano de hacer recapacitar a Niurka, pero ésta da por terminada la conversación pidiéndole que, si
realmente la ama, se marche de su casa.
Paralelamente, Natalio, que ya ha recibido el alta médica, regresa al domicilio de su madre justo cuando Matilde se encuentra allí de
visita. Desencajada, la mujer se lanza sobre el agresor de su hija para golpearlo, pero Liborio consigue calmarla y frenar su furia.
Lejos de disculparse, el dueño del bar ‘Cristal’ le grita que si tuviera que violar a Niurka de nuevo, no dudaría en hacerlo “una y mil
veces”. Al mismo tiempo, en la mansión, Carolina, completamente borracha, va al cuarto de Verónica dispuesta a decirle todo lo que
piensa de ella. Sin embargo, la mujer de su padre, altiva y orgullosa, se enfrenta a ella y la echa a gritos de la habitación mientras hace
ademán de golpearla. Por suerte, la oportuna aparición de Sara lo evita.
Esa noche, el silencio reinante en el hogar de los Montalbán se ve roto por los sollozos del pequeño Eduardito. Preocupado, su padre se
acerca a la cuna y al ver que el bebé tiene mucha fiebre lo lleva inmediatamente al hospital. Una vez allí, los médicos descubren que los
pulmones del pequeño no funcionan adecuadamente y que su vida corre serio peligro.
A la mañana siguiente, Rebeca va a recoger a Marcelita para llevarla de paseo, pero se topa con Princesa, que se niega. Durante la
discusión, la hija de Matilde descubre lo que le ha pasado al niño de Gisela y corre a verlo al hospital.
El carácter de Verónica va empeorando por momentos. Un día, desquiciada al sorprender a Sergio hablando con Amanda, les monta una
escandalosa escena de celos. Furiosa, la madre de Gisela espera a quedarse a solas con su rival para echarle en cara que el único interés
que tenga en el empresario sea su fortuna. Luego, algo más tranquila, le asegura que piensa robarle el marido, porque ella sí lo ama de
verdad.
Incapaz de soportar la incertidumbre de no saber quién es el padre de su hijo, Niurka toma la decisión de abortar y así se lo comunica a
su madre, que trata de disuadirla sin éxito.
Martín quiere seguir adelante con su matrimonio e invita a Rebeca a comer. Casualmente, entran en el mismo restaurante donde se
encuentran Estefanía y Princesa y, tras un altercado iniciado por la joven Izaguirre, el encargado del local los echa a los cuatro a la calle
Sergio oye por casualidad cómo Amanda amenaza a Verónica e, indignado, le pide a la madre de Gisela que se vaya de su casa y, de
paso, se busque otro empleo.
A pesar de los consejos de Estefanía para que deje en paz a la hija de Matilde, Princesa no va a rendirse tan fácilmente y, con la peor de
las intenciones, le dice a Elenita que la persona que asesinó a Tony no es otra que su amiga Rebeca.
NATALIO, MORTIFICADO POR EL REMORDIMIENTO
La chica se queda muda ante la noticia, pero cuando reacciona, el inmenso cariño que sentía por quien considera su protectora, se
transforma en el más profundo de los odios.
Siguiendo un repentino impulso, Niurka se presenta en el local de Natalio para mostrarle su rencor. “Eres un cobarde. Sabías que prefería
estar muerta a entregarme a una basura como tú y me obligaste a ser tuya, porque era la única manera de tenerme”, grita al hombre
que ha destrozado su vida.
El hijo de Petra escucha las duras palabras con aparente indiferencia, pero tras esa coraza lucha por retener las lágrimas que amenazan
con salir de sus ojos. En el fondo, los insultos de la joven Linares han tocado el casi impenetrable corazón de Natalio, aunque su orgullo
le impide reconocerlo.
Paralelamente, en el hospital de la ciudad, Eduardo y Gisela tratan de mostrar una entereza cada vez más difícil de sobrellevar. Y es que
los médicos no creen que a su bebé le quede mucho tiempo de vida. La joven madre, desolada, habla con el pequeño pidiéndole que no
se dé por vencido, porque ellos lo necesitan más que nunca.
Eduardo, por su lado, se encuentra con Rebeca en la capilla de la clínica y, al ver que ella está rezando por su hijo, le pide que deje de
hacerlo porque no servirá de nada. Lleno de rabia y dolor, el hijo de Sergio no puede evitar lamentar su mala fortuna: “¿Por qué la vida
tiene que ensañarse conmigo? Primero, mi hija se queda ciega y ahora mi hijo se encuentra a las puertas de la muerte... ¿Tanto mal he
causado?”.
La joven Linares, con la mayor ternura, intenta apoyarle y darle ánimo. Tan sólo unas horas más tarde, Eduardito no puede superar su
enfermedad y fallece dejando a sus padres totalmente destrozados.
Ajenas a la tragedia que viven los Montalbán, Princesa se hace con un narcótico y se lo da a Verónica para que comience a
administrárselo a Sergio en pequeñas dosis. Así, su amiga podrá doblegar la voluntad de su esposo y conseguir de él lo que desee, por
ejemplo que firme un documento en el que le ceda toda su fortuna.
Unos días después de que Elenita haya abandonado la casa de Martín, Beto le confiesa a Rebeca que la extraña mucho y que, a pesar de
haberla llamado en varias ocasiones, no ha podido hablar con ella. La hija de Matilde también la añora y comenta con su cuñado que le
duele muchísimo que la dulce joven ahora la considere una despreciable criminal.
En realidad, las verdaderas criminales no están muy lejos. En ese instante, Princesa y Verónica celebran que ésta ya es dueña de la
fortuna Montalbán. Y mientras las malvadas mujeres se burlan de Sergio, él despierta del profundo sueño en el que le había sumido la
droga administrada por su ambiciosa mujer. Confuso, el empresario llama a Verónica, sin sospechar que se ha ido a casa de su amiga y,
lo más duro, que le ha dejado en la más absoluta ruina.
Ignorando totalmente cuál es el verdadero alcance de su situación, Sergio tendrá que asistir al entierro de su nieto. Rebeca también va al
cementerio para mostrar sus condolencias a la familia, pero Amanda no le permite que se acerque.
Luego, tras el sepelio, la madre de Gisela habla con Eduardo y le exige que permanezca al lado de su hija: “Ella te necesita más que
nunca. Espero que no seas tan canalla como para volver con Rebeca, ahora que el único vínculo que te unía a Gisela ha desaparecido”.
Desafortunadamente, las desgracias para esta familia todavía no han hecho más que empezar. Un mensajero llega a la mansión con un
sobre y, ante la mirada atónita de todo el mundo, el cabeza de familia lee en voz alta un documento en el que se le notifica que él y los
suyos deberán abandonar la vivienda enseguida.
Los Montalbán, totalmente arruinados, despiden a los sirvientes, incluida Sara, y se trasladan al que será su nuevo domicilio. Se trata de
una casita muy humilde, donde no existen las comodidades a las que están acostumbrados.
Incapaz de asimilar la nueva situación a la que ha de enfrentarse, Sergio pierde por completo el juicio. Por culpa de su repentina locura,
Montalbán comienza a sufrir todo tipo de alucinaciones.
NICOLÁS, FELIZ ANTE SU PRóXIMA PATERNIDAD
Entre tanto, Nicolás, que se ha enterado a través de Matilde de que Niurka va a interrumpir su embarazo, le pide que no lo haga y le
asegura que está dispuesto a reconocer al bebé como su hijo, lo sea o no. Ella, sin embargo, no parece dispuesta a dar marcha atrás.
Al día siguiente, el médico, resignado, acompaña a la hermana de Rebeca a la clínica en la que se le practicará el aborto. Cuando la
muchacha está en la camilla camino al quirófano, Nicolás, con los ojos llenos de lágrimas, intenta hacerle ver que el bebé podría ser fruto
de su amor. Milagrosamente, Niurka parece reaccionar al escuchar estas palabras y en el último momento cambia de opinión; seguirá
adelante con su embarazo.

CAPÍTULO 14
LA MALDAD SIEMPRE ACABA PASANDO FACTURA

Carolina se encuentra con Nicolás en el hospital y, ante la sorpresa de éste, le explica que Leonardo le ha ofrecido ser su secretaria.
Izaguirre se alegra y le ofrece su ayuda, pero el rencor de su ex mujer no ha desaparecido y, molesta, le contesta que no necesita nada
de él.
Sin darle importancia a estas palabras, él le dice que, a pesar de estar divorciados, le gustaría que algún día pudieran llegar a ser buenos
amigos. Mantener una relación amistosa tampoco parece ser fácil para Princesa y Verónica. Ante la negativa de ésta a cederle el control
de la compañía naviera, la hermana de Tony la acusa de ser una traidora y le recuerda que si ha conseguido la fortuna de la que ahora
disfruta, ha sido gracias a ella.
Al ver que su amiga no piensa compartir su dinero, Princesa la denuncia y logra que sea encarcelada. Sin embargo, Verónica no tarda en
salir en libertad y, loca de ira, comienza a tramar su venganza.
Después de innumerables intentos por obtener el amor de Rebeca, Martín al fin se convence de que nunca le corresponderá y decide
olvidarla para siempre. “Seguiré mi camino y buscaré a una mujer que me ame y me valore”, le dice con amargura a la muchacha.
Días después, la joven Linares se topa con Sergio y se queda atónita cuando éste la confunde con Marcela. Percatándose del pésimo
estado mental del empresario, Rebeca le lleva a un lugar seguro y luego llama a Adalberto para contarle lo sucedido. Una vez que su ex
jefe está de nuevo en casa, Amanda aprovechará su obsesión por la difunta Marcela para hacerse pasar por ella y seducirle.
La nueva situación del clan Montalbán también ha afectado a Marcelita y Rebeca, para intentar animarla, la lleva a la iglesia, como le
había prometido semanas antes. Una vez en el templo, la muchacha se queda de piedra al comprobar cómo la niña recupera
milagrosamente la visión. Emocionada, se dirige a la compañía discográfica donde trabaja Eduardo para darle la feliz noticia.
Convencida de que Verónica hará todo lo posible por destruirla, Princesa opta por adelantarse y se cita con León y su amigo para
explicarles su plan. Al escucharla, Arturo se percata de que está hablando de la misma mujer que le rompió el corazón tiempo atrás y
sonríe satisfecho al pensar que pronto podrá cobrarse tantos desplantes y humillaciones.
Aunque se resiste a olvidar a Tony, Elenita no puede evitar emocionarse al recibir la visita de Beto que, cada vez más enamorado, le
dedica uno de sus románticos temas. Por desgracia, el mágico momento se verá interrumpido por la inoportuna aparición de Verónica
que, indignada al ver a ese “pobretón” en su casa, le amenaza con llamar a la Policía si no se marcha inmediatamente.
La decisión de Niurka de seguir adelante con su embarazo llena de satisfacción a Natalio, cuyo corazón, lejos de ablandarse, se endurece
todavía más. Y es que el malvado dueño del bar ‘Cristal’ no deja de amenazar a la chica con arrebatarle el bebé en cuanto nazca.
Cansado de que amenace a su novia, Nicolás se presenta en el local para exigirle que deje de molestarla de una vez por todas. De este
modo, y sin ni siquiera proponérselo, descubre el escondite de Regina. Natalio, envalentonado, le dice que le matará si se le ocurre
contarle a alguien lo que sabe.
Ignorando estas palabras, Nicolás le comunica al inspector Malavé el paradero de Regina. Pero el hermano de Liborio ya había
contemplado esa posibilidad y propone a la mujer un nuevo escondite.
GISELA LE PIDE EL DIVORCIO A EDUARDO
Siguiendo órdenes de Princesa, Arturo se presenta en la mansión de los Montalbán dispuesto a ponerles al corriente sobre el oscuro
pasado de Verónica. Inmediatamente, Adalberto y Eduardo salen en su busca.
Poco después, León, al darse cuenta de que nunca conseguirá conquistar a Gisela ‘por las buenas’, le explica a su amigo que ha decidido
eliminar a la chica y también a su marido.
Niurka se queda de piedra al recibir la visita de Carolina. Sin embargo, para su sorpresa, esta vez la hija de Sergio viene en son de paz y
dispuesta a ofrecerle su sincera amistad. Comprendiendo que su rivalidad no les llevará a nada bueno, ambas se abrazan emocionadas.
Aburrida de pasar las horas entre cuatro paredes, la dulce Elenita empieza a leer el diario de Verónica y, horrorizada, se entera de que
fue ella y no Rebeca quien mató a Tony. Sin perder tiempo, se dispone a informar de su descubrimiento a Beto y a Eduardo, pero su
hermana la descubre y, tras amordazarla, la deja encerrada en el sótano para evitar que hable.
Entre tanto, Rebeca sucumbe al acoso de Eduardo y termina respondiendo a un apasionado beso. La mala suerte hace que Beto les
sorprenda ‘in fraganti’ y Montalbán, para liberar a su amada de toda culpa, opta por decirle que él es el único responsable de lo sucedido.
Aún así, el muchacho le cuenta a Martín lo que ha visto. Éste, a pesar de su decisión de olvidar a su esposa, no duda en presentarse en
casa de su rival. La pelea entre el bombero y Eduardo hacen ver a Gisela que su marido sigue enamorado de Rebeca y le pide el divorcio.
Algo después, Carolina, más tranquila desde su reconciliación con Niurka, comunica a Eduardo y a Adalberto su decisión de ser monja.
Ante la incomprensible actitud de Eduardo, que sigue insistiendo en continuar adelante con un matrimonio que no funciona, Gisela le dice
que se marchará de casa hasta que finalicen todos los trámites.
Horas más tarde, tras contarle a su madre lo sucedido y decirle que irá a vivir con ella, la muchacha regresa al domicilio de los Montalbán
para recoger sus cosas y despedirse de Marcelita. Precisamente en ese instante, León irrumpe en la casa y obliga a Gisela a
acompañarle.
LEONARDO BUSCA EL CONSUELO DE NICOLÁS
Muy asustada, la pequeña corre a contarle a su padre lo que ha sucedido. De pronto suena el teléfono; al otro lado del hilo, León le
confirma a Eduardo las palabras de Marcelita y le explica dónde debe ir si desea volver a ver a su esposa con vida. “Por supuesto, más
vale que vengas solo”, puntualiza antes de cortar la comunicación.
Regina, mientras, se mantiene oculta en un yate propiedad de Natalio. La mujer, sin embargo, no cree que el muelle sea el lugar más
seguro y le pide a su protector que la lleve a otro lugar más alejado.
Destrozada por el secuestro de su hija e incapaz de soportar las alucinaciones y los delirios de grandeza de Sergio, Amanda intenta
inútilmente que el hombre deje su mundo de fantasía y regrese a la realidad.
Después de navegar en su yate durante varias horas, Eduardo por fin divisa la isla desierta indicada por León y se dirige allí sin
sospechar que el objetivo de su rival es hacerle prisionero a él también. De nada servirán los intentos de Gisela por tratar de advertirle
del peligro; Montalbán termina en manos del amigo de Princesa.
Tras enfrentarse en una violenta pelea, León inmoviliza a su nuevo rehén, sin darse cuenta de que otra embarcación se acerca a la isla,
con Natalio y Regina a bordo.
Lejos de allí y sin llegar a sospechar la tragedia que está teniendo lugar, Carolina visita a Leonardo para informarle de su intención de
tomar los hábitos y consagrar su vida a Dios. El médico, desesperado por la noticia, busca el consuelo de Nicolás, que también se resiste
a creer que su ex esposa piense seriamente en ser monja.
Mientras que Princesa, en su casa, espera impaciente la llamada de su compinche informándole de la muerte de Gisela y Eduardo, la
pareja se halla en serios apuros. Su secuestrador les ha dejado a ambos atados de pies y manos en la orilla del mar y, si no consiguen
liberarse antes de que suba la marea, morirán ahogados.
Regina, que acaba de desembarcar junto a Natalio, presencia la escena e intenta salir en defensa de su sobrino, pero con ello sólo
consigue granjearse la enemistad de su acompañante.
Segura de que el hijo de Petra aprovechará cualquier oportunidad para deshacerse de ella, Regina aprovecha un descuido del hombre
para telefonear a Adalberto y comunicarle el lugar exacto en el que se encuentran tanto ella como Eduardo y Gisela. “A cambio de esta
información, únicamente te pido que me ayudes a salir del país y a librarme de la Policía y de Natalio”, le dice antes de colgar.
Entre tanto, la marea sube y el agua empieza a cubrir irremisiblemente los cuerpos de la hija de Amanda y su esposo, que intentan
inútilmente desatarse. Muy cerca de ellos, León les observa satisfecho y llama a Arturo para ponerle al corriente de la situación.
Poco después, la hermana de Sergio, arriesgando su propia vida, intenta liberar a Eduardo y a Gisela sin éxito.
LEÓN PAGA CON SU VIDA SUS FECHORÍAS
Por desgracia pronto es descubierta por Natalio, iniciándose una intensa persecución que finaliza dramáticamente cuando Regina es
alcanzada por un disparo de su antiguo protector. Tras cerciorarse de que su víctima ha fallecido, el hijo de Petra se apresura a huir en
su yate.
Sin entender cómo han podido dar con su paradero, León, desconcertado, observa un helicóptero aterrizar en la isla; en él viajan
Adalberto, Nicolás y Amanda. Apenas unos minutos más tarde, los rehenes son liberados y, mientras Gisela y su madre se quedan en la
playa, ellos van a buscar al secuestrador. No tardarán en encontrar el cadáver de Regina...
León vuelve sobre sus pasos y, obsesionado con matar a Gisela, la rapta de nuevo. Pero su huida es breve. Gracias a la intervención de
Eduardo y varios agentes de la Policía, la joven es liberada y su captor, muerto.
Lejos de allí, Sergio, después de pasar varias semanas inmerso en su propio mundo de fantasía, sorprende a su hija Carolina con su
repentino regreso a la realidad. Con energías renovadas, Montalbán le promete que recuperará todo lo que Verónica les arrebató.
La conversación entre ambos se ve interrumpida por la inesperada visita de Princesa Izaguirre. Su intención es aprovecharse del
desequilibrio mental de Sergio y entregarle un arma para que acabe con la vida de su esposa, pero se llevará una gran sorpresa al ver
que ha recuperado la cordura.
Así, minutos después de que la joven Izaguirre le ponga al corriente sobre cada una de las estrategias que ha utilizado Verónica en su
contra, el padre de Eduardo la echa de su casa sin contemplaciones.
Por otro lado, el sueño de Beto comienza a hacerse realidad cuando el propietario de una empresa discográfica le comunica que ha
decidido darle su apoyo en su incipiente carrera artística. Sin embargo, la felicidad del muchacho se ve empañada por el inmenso dolor
que le causa no poder ver a Elenita. No puede imaginar que la pobre chica se encuentra secuestrada por su propia hermana y no deja de
pensar en él ni un solo momento.
Mientras Adalberto y Eduardo le informan a Sergio de la muerte de Regina, el inspector Malavé se presenta en el bar de Natalio para
someterle a un intenso interrogatorio. A pesar de la delicada situación en que se encuentra, el hombre intenta mantenerse tranquilo.
Ya recuperada del susto, Gisela visita a Rebeca para hacerle partícipe de su decisión de divorciarse y aconsejarle que haga lo mismo: “Tú
también debes poner fin a tu matrimonio con Martín y tratar de ser feliz junto a Eduardo”.

CAPÍTULO 15
LOS SUEÑOS A VECES SE HACEN REALIDAD

Mientras Beto debuta como cantante y le dedica todos sus temas a Elenita, Verónica ultima los preparativos para enviar a su hermana a
un sanatorio psiquiátrico del que no saldrá nunca más. Con el objetivo de volverla loca, la todavía esposa de Sergio planea administrarle
un fármaco que le hará perder la cordura definitivamente. Pero cuando ya está a punto de hacerlo, alguien llama a la puerta...
Muy molesta por la intromisión, Verónica abre y, atónita, ve ante ella a Arturo. Antes de que su ex le eche de allí, el amigo del fallecido
León le asegura que pronto saldrán a la luz todas sus fechorías y la besa a la fuerza. Luego, haciendo oídos sordos a los insultos y los
gritos que ella le dedica, se marcha sin volver la vista atrás.
Por otra parte, el padre Alfredo, harto de esperar a que Sara confiese su crimen de una vez, se persona en la mansión de los Montalbán
para contarle a Sergio que su esposa, Marcela, no murió a causa de un accidente, sino que fue asesinada por el ama de llaves.
Inmediatamente, el empresario va a buscar a la criminal a casa de Princesa y, una vez allí, descarga sobre ella todo su odio y rencor. No
puede creer que haya sido capaz de cometer semejante atrocidad. Pero, sin duda, la que más sufre por esta situación es Carolina,
incapaz de asimilar que su propia madre sea una fría asesina. Ella también se acerca al domicilio de los Izaguirre, pero el espectáculo que
presencia la entristece aún más. “Perdóname, perdóname!”, repite Sara. Tener a su hija frente a frente mirándola con una mezcla de
asco y pena hace que el ama de llaves pierda la cabeza.
Aunque sabe que Eduardo se divorciará, Rebeca siente que le debe mucho a Martín y decide aceptar la proposición de su marido de
trasladarse a México para tratar de dar una oportunidad a su matrimonio.
Todavía afectado por los últimos acontecimientos que han tenido lugar, Sergio recluye a Sara en un psiquiátrico. Adalberto le acompaña
en este desagradable momento. Luego, el hombre, que desea iniciar una nueva vida, se dirige al domicilio de Matilde. Allí le pide que se
case con él y la matriarca de las Linares, emocionada, acepta. Al fin la vida le ha devuelto a su eterno amor.
Menos suerte tiene Princesa. Obsesionada por conquistar a Martín, se plantea la posibilidad de conseguir que éste trabaje para ella.
Lógicamente, el primer paso que debe dar es lograr que le despidan de su actual empleo, así que se presenta en el cuartel de bomberos,
dispuesta a armar un buen escándalo. Por desgracia, nada sale como esperaba y el joven, harto de tanto acoso, le exige que deje de
perseguirle porque nunca llegará a amará. Con un velo de tristeza en su cara, la hermana de Nicolás regresa sola a casa donde, por
primera vez, se arrepiente de todas las maldades que ha cometido. Y es que ahora se da cuenta de que su actitud solamente le ha traído
desdicha y soledad y le ha impedido ser feliz y contar con amigos de verdad. Por su parte, Rebeca, aunque le había prometido a su
marido irse a México para empezar de cero, le dice que no podrá hacerlo hasta que su hermana dé a luz y sepan quién es el padre del
bebé. Además, por nada del mundo faltaría a la boda de Adalberto y Matilde.
A Martín no le queda otro remedio que aceptar su decisión, pero no puede evitar sentir un gran desasosiego ante las palabras de
Eduardo, que va a buscarle a su trabajo para hablar con él. “Por muy lejos que te lleves a Rebeca, nunca te amará como me quiere a
mí”, le aclara el joven Montalbán. En su delirio, Sara echa a Verónica la culpa de sus desgracias y logra escaparse del psiquiátrico para
vengarse de ella. En ese instante su víctima, que ha cambiado de idea en cuanto al futuro de Elenita, se encuentra en la mansión
dispuesta a acabar con la vida de su hermana pequeña.
Pero, una vez más, el destino se compadecerá de la inocente joven. Sara se presenta en el lugar y, totalmente desquiciada, se enfrenta a
Verónica acusándola de haberle arrebatado a su hija. De nada sirve que la aludida, muerta de miedo, niegue haber raptado a Carolina; el
ama de llaves no atiende a razones y la agarra del cuello dispuesta a asfixiarla. La amiga de Princesa logra librarse de ella e intenta
escapar. Por desgracia, no va a llegar muy lejos, pues su agresora la alcanza en el pasillo y la tira por la barandilla del segundo piso. El
impacto que recibe es brutal y Verónica fallece en el acto. Unos minutos después, Beto, que no ha olvidado a Elenita, va a buscarla a la
mansión. Al llegar, el chico se queda de piedra al ver el cadáver en el suelo y a Sara gritando que la ha matado por robarle a su hija y
por arrebatar a Sergio su fortuna.
Los agentes de Policía no tardan en llegar para llevarse a la asesina, pero el joven cantante sigue sin dar con su amada. Finalmente, con
la ayuda de Liborio, la encuentra maniatada en el sótano de la casa.
Una vez que se ha disculpado con Rebeca por haber creído que fue ella quien mató a Tony, Elenita se presenta en la humilde residencia
que ahora ocupan los Montalbán para contarles lo ocurrido y comunicarles que no está interesada en la fortuna de Sergio y que le
devolverá todo lo que su hermana le arrebató. La familia se queda mucho más tranquila; al fin ha acabado su racha de mala suerte.
Días después, en una romántica ceremonia compartida con Petra y Sinforoso, Adalberto y Matilde se dan el “sí, quiero”. Sin embargo, el
feliz acontecimiento acaba en tragedia cuando Natalio se presenta en el enlace y atropella a Niurka.
Mientras detienen al agresor, la herida es trasladada al hospital donde da a luz antes de lo previsto. Las pruebas de ADN no tardan en
confirmar que Nicolás es el padre, para felicidad de la joven Linares. “Ahora sí estoy preparada para morir”, musita muy débil. Pero el
momento de despedirse de sus seres queridos aún no ha llegado. Niurka se recupera y, nada más recibir el alta, va con su amado al
convento donde ya ha ingresado Carolina. Los enamorados le presentan a su hijo y ella les desea toda la felicidad del mundo. Por su
parte, Natalio, que ha confesado a Malavé ser el asesino de Regina, recibe en la cárcel la visita de Felipe, uno de sus empleados.
Agradecido por el apoyo del chico y sabiendo que pasará bastante tiempo encerrado, le ofrece ser el nuevo dueño del bar ‘Cristal’.
Liborio, mientras tanto, le da una gran alegría a su madre cuando le dice que ha olvidado a Niurka y que sale con una muchacha llamada
Magali.
UNAS VACACIONES PARA REFLEXIONAR
Después de pedir perdón a su hija por haberse portado tan mal con ella, Princesa opta por tomarse unas vacaciones para ordenar sus
ideas. Al saber que Estefanía y Arturo se marcharán unas semanas a París, decide unirse a ellos.
Beto logra superar su timidez y le pide matrimonio a Elenita; ella acepta sin dudar un instante. Martín también desearía ser
correspondido, pero no lo tendrá nada fácil. Su rivalidad con los Montalbán queda patente de nuevo cuando los tres, cada uno por su
lado, le compran una rosa roja a Rebeca y se dirigen a su casa para declararse.
Eduardo se adelanta a sus rivales y le entrega la flor como símbolo del amor que nunca ha dejado de sentir por ella. Sin embargo, ambos
saben que su su relación es imposible y terminan despidiéndose. Justo en ese momento aparece Martín. Éste, comprendiendo que ha
perdido la batalla, comunica al joven Montalbán que dejará libre a su esposa. Sergio, por su lado, decide anteponer su amor de padre a
su obsesión por Rebeca y regresa a su casa con la rosa aún en su mano.
En el centro psiquiátrico, al que ha regresado tras matar a Verónica, Sara se enfrenta a dos compañeras de encierro cuando éstas tratan
de arrebatarle una muñequita. Y es que, en su mente enferma, no se trata de un simple juguete, sino de su querida hija Carolina.
Aunque las internas parecen desistir de su intento, algo después prenden fuego a la habitación donde su compañera descansa. Así, como
si de un cruel capricho del destino se tratase, Sara termina muriendo de la misma manera en que ella mató a Marcela, abrasada. Muy
lejos del siniestro sanatorio, Beto, ignorando el mal momento que atraviesa Martín, le comunica sus planes de matrimonio con Elenita.
Intentado disimular su dolor, el bombero le da la enhorabuena.
En ese momento, una dichosa Rebeca está comunicando a su familia la generosa decisión de su esposo, mientras Eduardo corre a su
casa para hacer lo propio con Marcelita y Sergio. El patriarca, satisfecho, le felicita de todo corazón.
Unos días más tarde, Montalbán recibe una llamada de Venezuela: es Amanda que ahora vive allí. Esto le pone de especial buen humor,
tanto que no duda en invitar a Matilde a que viva con Adalberto en la mansión. El sonido del teléfono interrumpe la conversación; los del
psiquiátrico comunican a Sergio la muerte de Sara. Enseguida, el empresario y Eduardo se apresuran a acudir al convento para contarle a
Carolina lo que le ha pasado a su madre.
AMOR A LA MEXICANA
Princesa cambia París por México y allí coincide con Martín. Al ver que su ex trabaja como camarera y está dispuesta a renunciar a todo
por él, el chico la besa en los labios. Quizás su relación no sea tan imposible, después de todo...

SERGIO VA A BUSCAR A AMANDA


Días después de recibir la llamada telefónica de Amanda, Sergio viaja a Venezuela dispuesto a conquistar a la única mujer que le ha
demostrado un cariño sincero. Y es que por fin ha comprendido que tenía el amor verdadero mucho más cerca de lo que él había
pensado.
GISELA, SOLA EN CANCÚN
Resignada ante el fracaso de su matrimonio con Eduardo, Gisela abandona Miami y se va a pasar unos días de descanso a Cancún. Allí,
mientras pasea su nostalgia por una paradisiaca playa, la muchacha decide olvidar el pasado e iniciar una nueva vida.
UNA FAMILIA FELIZ Y... DE ALTOS VUELOS
Después de superar un sinfín de obstáculos, Eduardo y Rebeca se disponen a realizar una excursión en globo con Marcelita para celebrar
que están juntos y esta vez es para siempre. La pareja ha comprobado que, a veces, los sueños se hacen realidad.

FIN

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