Está en la página 1de 1

IRIS

Mensajera de los dioses. Se la consideraba hija de Taumante, dios marino, y de


Electra, la resplandeciente ninfa oceánica. Esta genealogía marina se explica
teniendo en cuenta que los griegos le atribuían un origen marítimo a muchos
fenómenos celestes. Iris fue considerada la personificación del arco iris, que
aparece después del temporal. Es también la diosa de la tempestad, lo que puede
explicar que sus mensajes se refieran en general a la guerra.

En la Ilíada la encontramos a menudo como mensajera de los dioses; en la Odisea,


en cambio, nunca desempeña este papel, confiado, por el contrario, a Hermes.
Según algunos poetas posteriores, la diferencia entre ambos consiste en que Iris es
la enviada y esclava de Hera. En la Ilíada, utilizan sus servicios tan sólo Zeus y
Hera, pasando Iris, por orden suya, de un extremo al otro del mundo, de lo alto del
Olimpo a los más profundos abismos del mar o del oscuro Averno. La Iris romana
equivale por completo a la griega.

No existen estatuas de la diosa y tan sólo se han conservado algunas pinturas sobre
vasijas, en las que aparece como una joven alada que sostiene un vaso lleno de
agua, empleada, según se decía, para alimentar a las nubes. Ovidio la llama, en
efecto, «la que alimenta con agua a las nubes». Lleva el caduceo como Hermes;
por lo demás, su figura es bastante similar a la de Niké.