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Akhasa, el archivo de Gaia

Texto extraído de: “Seres y lugares en los que usted no cree (Claves para un
enigma) de Jesús Callejo y Carlos Canales.

El lugar de origen donde posiblemente vienen más revelaciones y donde más


contactados «enchufan» sus antenas, sería la que a veces se llama la memoria del
mundo o archivo akhásico, identificado con un área del astral que lleva la huella de
todo cuanto ha ocurrido desde siempre en todos los planos de la existencia. Se dice
que determinados médiums son capaces de «leer» este archivo y obtener así
información sobre el pasado de la humanidad inaccesible de cualquier otra fuente.

Estos registros estarían situados en un lugar adimensional, fuera del tiempo y del
espacio, en otra realidad, accesible e inalcanzable a la vez. No se puede considerar
propiamente como un lugar, aun siéndolo.

El acceso voluntario y consciente a los archivos memoriales de la naturaleza se


puede hacer por el mal denominado «viaje astral». En realidad, es mediante la
proyección de la conciencia al plano etérico como un individuo puede sintonizarse
con los registros akhásicos de ese plano. Estos archivos son el resultado del trabajo
de ciertas jerarquías dévicas de los señores del tiempo (a los que nos hemos
referido en la primera parte del libro). Estos devas sólo permiten el acceso a estos
registros a ciertos iniciados con un alto grado de evolución, a partir del denominado
«segundo grado».

Algunos ocultistas creen que el archivo akhásico tiene utilidad para determinar las
vidas pasadas de un individuo y de toda la Humanidad. Se relaciona estrechamente
con el «Inconsciente Colectivo» que preconizaba el psicólogo Carl Gustav Jung.
Eduard von Hartmann, por su parte, lo denominaba «Inconsciente Universal» y R.M.
Bucker «Consciencia Cósmica».

Autores como H.P. Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica; Anni Besant y


Charles W. Leadbeater, dirigentes de la Sociedad Teosófica; Rudolf Steiner,
creador de la Sociedad antroposófica; Max Heindel, impulsor de la Fraternidad
Rosacruz de Cristianos Místicos; Alice A. Bailey, creadora de la Escuela Arcana;
Mikhaël
Aïvanhov, inspirador de la Gran Fraternidad Blanca Universal; W. Scott Eliot, autor
del libro La historia de la Atlántida y de la Lemuria; Vicente Beltrán Anglada, el
investigador español del «segundo grado», autor de la trilogía Un tratado esotérico
sobre los Ángeles, y otros muchos autores o dirigentes de grupos ocultistas, han
afirmado ser clarividentes y haber mantenido contactos con entidades
sobrenaturales, así como haber realizado viajes etéricos o astrales y haber leído en
los «archivos
akhásicos».

Stewart C. Easton, en su obra El Hombre y el mundo a la luz de la Antroposofía,


dice de Rudolf Steiner que «desarrolló sus facultades espirituales de tal manera que
pudo leer la llamada Crónica del Akhasa, un texto oculto en el que se halla escrito,
por así decirlo, todo cuando ha acontecido en la Historia del Universo».