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Universidad Autónoma de Santo Domingo

(UASD-Hato Mayor)

Nombre: Matricula:

Yisel Jiménez Polanco 100478165

Tema:

Trabajo Final

Asignatura:

Introducción a la Educacion Estética

Profesor:

Rosa M. Rivera

Sección:

H02

Fecha:
04 de Mayo del 2020
Guernica de Pablo Picasso

Guernica es una pintura mural al óleo elaborada en el año 1937 por el pintor, escultor y
poeta español Pablo Ruiz Picasso (Málaga, España 1881-Mougins, Francia 1973). Se
encuentra actualmente en el Museo de Arte Reina Sofía en Madrid, España.

El cuadro fue un encargo del gobierno de la Segunda República en España para el pabellón
español de la Exposición Internacional de París de 1937, en pleno contexto de la Guerra
Civil española. Picasso no recibió ninguna petición acerca del tema, de modo que demoró
algún tiempo en hallar un concepto apropiado. A partir de esta situación, surgen una serie
de dudas respecto a la génesis y tema real del lienzo.

Guernica se considera uno de los cuadros más importantes de la carrera del pintor Pablo
Picasso y del siglo XX, tanto por su carácter político como por su estilo, una mezcla de
elementos cubistas y expresionistas que lo tornan único. Cabe preguntarse qué representa,
de dónde deriva su carácter político y cuál es el significado que el pintor le atribuye.

¿Qué representa el cuadro Guernica?

En la actualidad, existen dos tesis en debate sobre qué representa el Guernica de Pablo
Picaso: la más extendida defiende que se inspira en el contexto histórico de la Guerra Civil
española. Otra, más reciente y escandalosa, insiste en que se trata de una autobriografía.

Contexto histórico

La mayoría de las fuentes señalan que el cuadro Guernica representa un episodio


enmarcado en el contexto histórico de la Guerra Civil española. Para entonces, Guernica
ubicada en Vizcaya, País Vasco, estaba bajo el control de la Segunda República y tenía tres
fábricas de armamento.

En consecuencia, el 26 de abril de 1937, la población de Villa Vasca de Guernica fue


bombardeada por la Legión Cóndor de las fuerzas de aviación alemanas, apoyadas por la
aviación italiana. El bombardeo dejó un saldo de 127 fallecidos, despertó la reacción
popular y repercutió en la opinión pública internacional.
Personajes y figuras en Guernica

Las Mujeres

La composición de Guernica presenta nueve personajes: cuatro mujeres, un caballo, un


toro, un pájaro, una bombilla y un hombre. Para Picasso, las mujeres son efectivas para mostrar
el sufrimiento y el dolor, ya que les atribuye esa cualidad emocional.

Las dos mujeres que claman al cielo por justicia están una en cada extremo del cuadro
enmarcando el sufrimiento. La mujer de la izquierda clama por la vida de su hijo, quizá
símbolo del dolor psíquico, y nos recuerda la iconografía de la Piedad.

La mujer de la derecha clama por el fuego que la consume. Representa probablemente el


dolor físico. Picasso consigue aumentar la sensación de encierro al circunscribirla en un
cuadrado.

Las otras dos mujeres crean movimiento desde la derecha hacia el centro de la obra. La
mujer más pequeña parece absorta con la luz que emana la bombilla en el centro de la sala,
por lo que su cuerpo (en diagonal) completa la composición triangular.

La otra mujer, semejante a un espectro, se asoma por una ventana portando una vela en
dirección a la figura central del caballo. Ella es la única imagen etérea y la única que sale o
entra por una ventana o umbral, transitando de un mundo a otro.

El Caballo

Herido con una lanza, el caballo sufre contorsiones cubistas de cabeza y cuello. De su boca
sale un cuchillo que tiene por lengua, el cual apunta en dirección al toro.

El toro

El toro al lado izquierdo del cuadro está sorprendentemente impasible. El toro es el único
que mira al público y se comunica con él en una forma que los otros personajes no lo
logran. Pablo Picasso, en la década de los 30, hace del toro un animal recurrente en su
iconografía hasta convertirlo en el símbolo del laberinto de su vida.

El pájaro (paloma)

El pájaro está muy sutil entre los dos animales fuertes del cuadro: el toro y el caballo. Pero
eso no le impide graznar a los cielos de la misma manera que hacen las mujeres que se
enmarcan a cada lado del cuadro.

La Bombilla

La bombilla circunscrita en una especie de ojo, con rayos como un sol, preside el conjunto
de la escena y da la sensación de observar por fuera todos los acontecimientos.

La bombilla interior juega con la ambigüedad y dualidad de no saber si es noche o día,


interior o exterior. Nos transporta a un mundo fuera de este mundo.

El Hombre

El hombre es representado por una sola figura, en el suelo, con los brazos abiertos
extendidos y fragmentados. Ubicado a lo largo del suelo de la parte izquierda, vemos su
brazo amputado, aun empuñando una espada rota junto a una única y minúscula flor
ubicada en el centro inferior del cuadro, representando quizá la esperanza.

Las rayas en el brazo simbolizan la flagelación. Esto, junto con sus brazos abiertos nos
recuerda la crucifixión como sufrimiento y sacrificio del hombre.
Opinión acerca de la Guernica

Guernica significa, dentro de la obra del pintor, la conciliación de la investigación


formal a la que antes se había dedicado casi por completo con el compromiso político en
favor de la causa republicana y en contra de la guerra y sus consecuencias. Dentro de este
pensamiento, Picasso se sitúa en la línea abierta por Rubens en su Horror de la guerra y,
sobre todo, por Goya en sus Fusilamientos, con la misma visión antiheroica de la violencia
como una fuerza ciega que nada soluciona, muy por el contrario.

El tema gira en torno a los horrores de la guerra. Picasso, frente al encargo de la


República española, inmersa en plena guerra civil después del alzamiento militar, se ve
conmocionado por las noticias del bombardeo de la ciudad vasca de Guernica.

La noticia fue titular en todos los periódicos que destacaban la brutalidad de la


acción, ejercida sobre una pequeña ciudad sin interés militar, desarmada y tan sólo ocupada
por población civil. Sobre este motivo, comienza a construir el gran lienzo.

A través de numerosos apuntes y varias versiones del cuadro completo, Picasso


poco a poco va decantando los motivos concretos del bombardeo para ir concentrando toda
la violencia en símbolos y figuras que dejan de remitirse al hecho concreto.

En este proceso, Guernica deja de ser un puro cuadro histórico para convertirse en
un grito contra la guerra desde el punto de la vista de las víctimas, una reflexión sobre la
destrucción y el dolor aplicable a cualquier tipo de conflicto, convirtiendo un hecho
concreto en una obra universal, comprensible sin necesidad de conocer los detalles
concretos. En cuanto a los personajes representados, son todos ellos víctimas, sin la
aparición de ningún soldado. Su interpretación ha sido muy cuestionada, negándose
reiterativamente el pintor a darles un significado concreto.

En la izquierda aparecen un toro, un pájaro sobre la mesa, una mujer con su hijo
muerto entre los brazos y una estatua mutilada. El centro lo ocupa un caballo herido que
pisotea el brazo de la estatua que sostiene una espada rota y una flor. Sobre ellos aparece un
ojo-sol con una bombilla como pupila.

En la zona derecha se encuentran tres mujeres, una que avanza hacia la luz, otra que
porta un candil y, en el extremo, otra con los brazos en alto, gritando en medio de las
llamas.

La composición recuerda a la de los trípticos, dividida en tres sectores. El central se


ordena en una forma triangular en torno al caballo, incluyendo en su zona baja la estatua y
la mujer que avanza. A ambos laterales de este grupo central se crean dos triángulos
rectángulos que se compensan en sus figuras.

Todo lo dicho nos confirma un fuerte estudio de la escena, buscando una


organización clara y basada en zonas bien delimitadas que permitan una mejor comprensión
de la escena, pensada para su exposición ante un público no demasiado entendido.

El dibujo participa de esta renovación de técnicas explicada anteriormente. En él


podemos descubrir experiencias anteriores de Picasso, como el cubismo. Partiendo de la
idea de negación del punto de vista único, las figuras son estudiadas desde varios lugares,
uniendo luego las distintas visiones en una imagen más completa, aunque distinta a la
habitual. De esta manera, el toro tiene los dos ojos en el mismo plano o las distintas partes
anatómicas del caballo pertenecen a puntos de vista contrarios. Junto a esta técnica se
observan también otras referencias típicas de la representación contemporánea.

En ciertos lugares se aprecia la deformación a la que Picasso somete a las formas


para darles una mayor expresividad, como ocurre en la cabeza del caballo, las manos
agrandadas de la mujer que sujeta a su hijo muerto o las piernas deformes de la mujer de la
derecha.
De la misma manera, se producen transferencias de las cualidades de los objetos,
convirtiéndolos unos en otro, tal y como ocurre en las lenguas que se convierten en objetos
punzantes, como cuchillos, o en los ojos de las dos mujeres extremas en donde los ojos se
han convertido en sus propias lágrimas.

Estas dos últimas características parten del mundo surrealista que Picasso frecuentó
a finales de los años veinte y en la década de los treinta. Su idea de libertad expresiva es
también patente en ciertas sugerencias del dibujo infantil que tiene el cuadro y que el pintor
estaba descubriendo en esos momentos.

Partiendo de esa experiencia redujo algunos elementos a su pura esencia visual,


dando los suficientes datos para que la imagen, sin ser una copia de lo real, fuera
entendible, tal y como ocurre en la flor de la estatua o el dibujo de la bombilla.

El color y la luz funcionan de una forma conjunta. Desde el primer momento,


Picasso pensó en el cuadro como una imagen en blanco y negro que, en su limitación
cromática, pudiera transmitir todo el clima de dolor y tragedia. Sobre este fondo, los gestos
dramáticos de los personajes quedan en suspenso, como gritos aterradores dentro de un
silencio general al que colabora la ausencia de color, aunque no de tonos, pues el gris, en
diferentes gradaciones, atempera y da cohesión a los bruscos contrastes del blanco y el
negro.

En cuanto a la luz, ya desvinculada de la recreación naturalista de la realidad,


ilumina la escena sin obedecer a ningún tipo de foco. Se trata de una luz antinaturalista que
sirve, ante todo, para guiarnos por el cuadro creando efectos que acentúan el dibujo o la
tragedia. En general, los personajes fundamentales aparecen fuertemente iluminados, sin
sombras, lo cual acentúa su bidimensionalidad.

El espacio, sobre todo al principio, puede resultar difícil de entender. Su extrañeza


es producida por la desaparición de la perspectiva, típica desde el Renacimiento. Desde las
primeras experiencias cubistas desaparece la idea del cuadro como una ventana.

Ya no se pretende la representación real del mundo, y el lienzo se convierte en un


espacio bidimensional que renuncia al fondo, presentándonos todas las imágenes en el
mismo plano. Ya no se recurre al artificio de hacer más pequeñas las cosas en función de su
distancia al espectador, y de la misma manera se elimina el claroscuro que modelaba las
formas. Tan solo en algunos lugares (cuello de la estatua, cabeza del caballo...) se conserva
una cierta representación tradicional que sirve para facilitar la lectura de las imágenes.

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