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Lima, 13 de mayo de 2020

Señora
Leslye Lazo Villón
Presidenta de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos
Congreso de la República

Presente. -

En el entendido que la persona privada de libertad no es un condenado a muerte ni un ser


humano desechable; considerando que las cárceles no son depósitos de seres humanos sin
derechos ni las tumbas de los reclusos; afirmando que, siempre, el Estado tiene que cumplir
con su obligación de respeto y garantía de trato humano a todas las personas privadas de
libertad; y, proclamando que esa es la civilización y lo demás barbarie; el Estudio
Arbizu&Gamarra formula el siguiente análisis del “Predictamen recaído en los
proyectos de ley 5110/2020-PE, 5115/2020-CR, 5139/2020-CR, 5149/2020-PJ, y
5150/2020-PJ, mediante los cuales se propone la ley que establece medidas excepcionales
para el deshacinamiento de establecimientos penitenciarios y centros juveniles por riesgo
de contagio de virus covid-19”:

1. El Estado tiene el rol especial de garante respecto de todas las personas privadas de
libertad1 (adultos y adolescentes2). Las personas privadas de libertad conservan la dignidad
y todos los derechos que no les están limitados o restringidos temporalmente, por
disposición de la ley, y por razones inherentes a su condición, por lo que las autoridades
deben deban adoptar aquellas medidas estrictamente necesarias para preservar los derechos
constitucionales de los internos3, no justificándose en ningún caso la degradación del ser
humano4. Las personas privadas de libertad tienen el derecho fundamental a ser tratadas

1 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Neira Alegría y otros Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 19
de enero de 1995, párrafo 60; Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Fondo. Sentencia de 18 de agosto de 2000,
párrafo 87; Caso Juan Humberto Sánchez Vs. Honduras. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones
Costas. Sentencia de 7 de junio de 2003, párrafo 111; Caso “Instituto de Reeducación del Menor” Vs.
Paraguay. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de septiembre de 2004,
párrafo 152; Caso Quispialaya Vilcapoma Vs. Perú. Excepciones Preliminares. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 23 de noviembre de 2015; entre otras varias sentencias más. En cuanto a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, puede verse su “Informe sobre los Derechos Humanos de las
personas privadas de libertad en las Américas”, párrafo 270.
2 La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que “… frente a niños, niñas y adolescentes

privados de la libertad, el Estado debe asumir una posición especial de garante con mayor cuidado y
responsabilidad, y debe tomar medidas especiales orientadas en el principio del interés superior del niño.”
Caso Mendoza y otros Vs. Argentina. Excepciones Preliminares, Fondo y Reparaciones. Sentencia de 14 de
mayo de 2013, párrafo 191.
3 Tribunal Constitucional. Sentencia recaída en el Expediente N°0726-2002-HC/TC, caso Alejandro

Rodríguez Medrano, fundamento jurídico 16.


4 Tribunal Constitucional. Sentencia recaída en el Expediente N°010-2002-AI/TC, caso Marcelino Tineo

Silva y más de 5000 ciudadanos, fundamento jurídico 163.


humanamente así como a que se respete y garantice su dignidad5, como rezan los Principios
y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en las
Américas6.

La pena y la medida socioeducativa impuestas a los autores de delitos e infracciones a la


ley penal (graves y no graves) y la prisión preventiva y el internamiento preventivo
decretados a quienes se les imputa la perpetración de crímenes o infracciones a la ley penal
(graves y no graves), únicamente importan la necesaria y legítima privación de la libertad;
nunca, bajo ninguna circunstancia, excepción, emergencia, inestabilidad política interna o
pandemia alguna, la suspensión de otros derechos fundamentales previstos en la
Constitución Política, tales como el derecho a la integridad personal, a la salud7 y a la vida
misma.

2. Históricamente, los centros de privación de la libertad en el Perú se encuentran en una


crítica situación de sobrepoblación y hacinamiento 8–de origen multidimensional-, y las
internas y los internos se hallan en deplorables condiciones de detención, expuestos al
riesgo de enfermedades contagiosas y epidemias, y sometidos a la precariedad del servicio
de salud que allí se presta.

Desde enero de 2017 el sistema nacional penitenciario y el INPE se hallan bajo la


declaración de emergencia “por razones de seguridad, salud, hacinamiento y deficiente
infraestructura” 9 , sin embargo, la crisis continúa, con la consiguiente vulneración de
derechos humanos, porque nadie debe estar enchironado sino es en condiciones mínimas
aceptables de encarcelamiento. Las actuales son condiciones inaceptables, no compatibles
con la dignidad de las internas y los internos, que deben ser calificadas de una pena o trato
5 Tribunal Constitucional. Sentencia recaída en el Expediente N°010-2002-AI/TC, caso Marcelino Tineo
Silva y más de 5000 ciudadanos, fundamento jurídico 187.
6 Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las

Personas Privadas de Libertad en las Américas, adoptados por la Comisión durante el 131º período ordinario
de sesiones, celebrado del 3 al 14 de marzo de 2008.
7 Tribunal Constitucional. Sentencia recaída en el Expediente N°04007-2015-PHC/TC, Caso MHFC

fundamento jurídico 29. El TC señala que “La comisión de un delito no habilita el desconocimiento de
derechos como la salud y a la integridad personal. Ahora bien, para que tales derechos sean adecuadamente
cautelados se requiere necesariamente de condiciones adecuadas de internamiento. Si bien queda establecido
que la reclusión por sentencia judicial o por prisión preventiva conlleva varias restricciones al ejercicio de
derechos y libertades fundamentales, todas las personas privadas de libertad conservan un mínimo de
aquellos cuyo goce no puede ser limitado o relativizado”.
8 Según el Instituto Nacional Penitenciario, a enero de 2020, las cárceles albergaban 96,145 personas privadas

de libertad, de las cuales 90,962 eran hombres y 5,183 eran mujeres; al tiempo que 35,341 se encontraban sin
sentencia y 60,804 tenían la condición de condenados. La capacidad de albergue era de 40,137 personas. La
sobrepoblación era de 240% y el hacinamiento llegaba a 140%. Disponible en
https://www.inpe.gob.pe/estadística1.html. Al decir de José Pérez Guadalupe, “Hasta el 18 de abril de 2020
había en el Perú 97 479 internos, mientras la capacidad de albergue del INPE era solo para 40 463…”. En:
Población penitenciaria: los transgresores, artículo que forma parte del informe Por una nueva convivencia. La sociedad
peruana en tiempos del COVID-19: escenarios, propuestas de política y acción pública.
9 Por el Decreto Legislativo N° 1325 se declara en emergencia y se dictan medidas para la reestructuración

del Sistema Nacional Penitenciario y el Instituto Nacional Penitenciario por razones de seguridad, salud,
hacinamiento y deficiente infraestructura por el período de veinticuatro meses, a fin de revertir la aguda crisis
que atraviesan los establecimientos penitenciarios a nivel nacional; el Decreto Supremo N° 013-2018-JUS
prorroga por única vez, por un plazo adicional de veinticuatro meses, la declaratoria de emergencia dispuesta
por el Decreto Legislativo N° 1325, a fin de revertir la aguda crisis que atraviesan los establecimientos
penitenciarios a nivel nacional.
cruel, inhumano o degradante, y denunciadas por violatorias del artículo 5.2 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos10.

3. La situación en los Centros Juveniles de Medio Cerrado también es crítica 11, como lo
advierte el pre dictamen. Hacinamiento y, a consecuencia de ello, la precariedad de los
servicios básicos existentes, y la vulneración de los derechos de las y los adolescentes. Lo
que califica de una medida o trato cruel, inhumano o degradante. Desde hace dos años, la
Defensoría del Pueblo clama por la necesidad de declarar en emergencia el sistema de
reinserción social de los adolescentes infractores12.

4. El hacinamiento en los penales13 de nuestro país es un mal histórico. Viene desde que
éramos una colonia de España. Salvo alguna que otra excepción, la república nunca quiso
afrontar el problema y darle el mínimo de humanidad que todo sistema penitenciario
requiere. Nuestras cárceles son botaderos de seres humanos para su mayor degradación,
enfermedad y muerte. No son centros de redención y rehabilitación en absoluto. Es verdad
que mucha gente piensa que los presos deberían morirse todos y que habría que aplicar la
pena de muerte con la mayor amplitud posible.

5. Pero esa no es ni puede ser la posición de personas con una ética mínima, que en muchos
casos proclaman valores fundamentados incluso en su fe religiosa. ¿Cómo hacen para
conciliar su religión “de amor universal” con su desprecio absoluto por la vida de quienes
violaron la ley? Tampoco puede ser la posición de un Estado como el Perú, que se
proclama democrático y que el “fin supremo de su acción es la persona humana”, que
además se ha comprometido internacionalmente a respetar los derechos humanos de
todos, sin excepción.

6. La pandemia desatada por el COVID-19 tiene a la población privada de su libertad como


uno de los sectores de la sociedad con más riesgos de contagio14 e incluso de muerte. El
hacinamiento y las lamentables condiciones de salud en los penales15 han convertido a las

10 Convención Americana sobre Derechos Humanos. Artículo 5. Derecho a la Integridad Personal: 2. Nadie
debe ser sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Toda persona privada de
libertad será tratada con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.
11 Con una capacidad diseñada para 1,665 adolescentes infractores de la ley penal hoy alberga a 2,103 de ellos.
12 Defensoría del Pueblo. Situación de las personas privadas de libertad a propósito de la declaratoria de emergencia

sanitaria, Serie Informes Especiales Nº 03-2020-DP.


13 Tribunal Constitucional. Sentencia recaída en el Expediente N°05954-2007-PHC/TC, caso José Luis

Velazco Ureña, fundamento jurídico 8. En esta sentencia, el TC estable los principios rectores que regulan
la fase ejecutiva del proceso penal y que, por tanto, se aplican al sistema penitenciario. Entre ellos, señala que
“no deberá existir hacinamiento en aquellos recintos destinados al alojamiento de los reclusos”, dotando a
este principio de un alcance general.
14 Uno de los considerandos del Decreto Legislativo N° 1459, publicado el 14 de abril de 2020, señaló que

“… las condiciones de hacinamiento de los establecimientos penitenciarios a nivel nacional convierten a las
y los internos y al personal penitenciario (agentes de seguridad, administrativos y personal de salud), en focos
de riesgo de contagio de enfermedades infecciosas como el COVID-19”; mientras que uno de los
considerandos del Decreto Supremo N° 004-2020-JUS, publicado el 23 de abril de 2020, enfatizó la
necesidad de su promulgación “… para prevenir el riesgo de contagio de enfermedades y evitar la fácil
propagación de COVID-19, como se puede presentar en las actuales condiciones de salud y hacinamiento
en los establecimientos penitenciarios.” (El resaltado no se encuentra en el original).
15 Tribunal Constitucional. Sentencia recaída en el Expediente N°00921-2015-PHC/TC, caso Víctor Raúl

Herrera Retis. En esta sentencia, el TC señala que “… es el Estado el que asume la responsabilidad de la
salud de los internos” (fundamento jurídico 4) y que, por tanto, “… existe un deber de no exponerlos a
internas y los internos en focos de contagio masivo de la enfermedad16. El virus ya se
encuentra en determinados penales y ha causado muertes17. En ese contexto - coincidiendo
con lo señalado en el pre dictamen- señalamos que “… el Estado tiene el deber de asegurar
que los internos no vean peligrar su vida frente al COVID, toda vez que ellos se encuentran
en una institución en la cual el Estado es quien tiene el control del ingreso y permanencia”.

Aunque ciertamente, la imposibilidad de guardar las normas sobre distancia social por el
hacinamiento18, la falta de condiciones de higiene, la existencia de presos con enfermedades
previas y graves o vulnerabilidades en general19, la inadecuada e insuficiente alimentación
(en cantidad, calidad y aseo) y la ausencia de implementos sanitarios al interior de los
penales, favorecerán una mayor expansión. De producirse, su propagación al interior de
los barrotes sería veloz y exponencial, alcanzando tanto a los internos como a los
trabajadores de dichos centros (agentes de seguridad, administrativos y personal de salud20),
y luego a los familiares de estos y con marcada probabilidad a terceros.

En suma, las cárceles del Perú – que albergan a internos sentenciados así como a un gran
número de procesados que podrían eventualmente ser declarados inocentes de los cargos
que ahora pesan sobre ellos- están convirtiéndose aceleradamente en focos de contagio
masivo de los internos hacinados más allá de toda consideración humana, donde no se
puede guardar la distancia social requerida por el propio gobierno, donde tampoco se
puede aislar en ambientes seguros a los internos que presentan alto grado de riesgo; y, se
corre el peligro real e inminente de que sus efectos extramuros sean sencillamente

situaciones que pudieran comprometer, afectar o agravar su salud… Por consiguiente, el Estado debe
establecer una política pública que no solo esté orientada a velar por la salud de las personas recluidas, sino
también porque las condiciones en las que se cumple la detención provisoria o incluso la condena se condigan
con la dignidad de la persona y no terminen afectando otros derechos fundamentales” (fundamento jurídico
5).
16 Uno de los considerandos del Decreto Supremo N° 005-2020-JUS, publicado el 1 de mayo de 2020, precisó

que “… las condiciones de hacinamiento y salud durante la aguda crisis que vienen atravesando los
establecimientos penitenciarios a nivel nacional, convierten a las internas y los internos, así como al personal
penitenciario (agentes de seguridad, administrativos y personal de salud), en focos de contagio masivo de
enfermedades altamente infecciosas como el COVID-19.” (El resaltado no se encuentra en el original).
17 Al 28 de abril de 2020, el ministro de Justicia Fernando Castañeda había reconocido la existencia de 645

presos infectados con COVID-19, 30 de las cuales habían fallecido; asimismo, reveló que 224 trabajadores
penitenciarios habían sido contagiados, 7 de los cuales habían muerto. Disponible en
https://peru21.pe/peru/coronavirus-en-peru-645-presos-estan-infectados-con-covid-19-y-30-han-muerto-
en-las-carceles-del-pais-nnpp-noticia/
18 La Organización Mundial de la Salud estableció como prioridad el distanciamiento social para evitar la

propagación del virus en los penales. Organización Mundial de la Salud, Preparedness, prevention and control of
COVID-19 in prisons and other places of detention. Organización Mundial de la Salud. 15 de marzo de 2020.
19 Según José Pérez Guadalupe, “Casi un 20% de los internos tiene algún tipo de vulnerabilidad, más aún

frente al coronavirus: 4824 son adultos mayores (con más de 60 años), 2980 tienen TBC, 828 VIH/ SIDA,
1263 tienen alguna discapacidad física o mental, 5697 hipertensión arterial, 1960 diabetes, 69 cáncer, etcétera.
La mayoría de ellos no recibe tratamiento médico especializado, ya que el INPE solo cuenta con 65 médicos
a nivel nacional.” En: Población penitenciaria: los transgresores, artículo que forma parte del informe Por una nueva
convivencia. La sociedad peruana en tiempos del COVID-19: escenarios, propuestas de política y acción pública.
20 Según José Pérez Guadalupe, “Actualmente el INPE tiene 11 066 trabajadores en las ocho oficinas

regionales del INPE que administran los 68 penales del país. De estos, 7440 pertenecen al área de seguridad
penitenciaria y trabajan en tres turnos (2480 por turno), 1862 al área administrativa y 1764 al área de
tratamiento.” En: Población penitenciaria: los transgresores, artículo que forma parte del informe Por una nueva
convivencia. La sociedad peruana en tiempos del COVID-19: escenarios, propuestas de política y acción pública.
catastróficos (en palabras de maestro Zaffaroni, las cárceles se han convertido en “bombas
de tiempo virósicas”).

7. Dejarlos allí, o dejarlos allí y sin cambios fundamentales en las condiciones denunciadas,
sería moralmente inaceptable; jurídicamente calificaría de una violación de los derechos
humanos, y acarrearía la responsabilidad internacional del Estado; y, en términos prácticos,
sería una fuente segura del colapso del ya precario sistema de salud pública. Como dice el
predictamen, “Mantener los penales hacinados en un contexto de pandemia desnaturaliza
el principio rehabilitador del sistema penitenciario y es una violación de los incisos 21 y 22
del artículo 139 de la Constitución, convirtiendo el sistema penitenciario en un instrumento
punitivo y cruel y no uno rehabilitador”. Además, todas las camas disponibles en las
Unidades de Cuidados Intensivos de los centros médicos habilitados para atender la
emergencia no alcanzarían para cubrir la demanda generada por la internación hospitalaria
del 1% de las personas privadas de libertad y la inacción en los penales, los internos
derivados se las disputarían a los demás enfermos, y ocuparían las que necesiten los no
presos. Y –siguiendo con el ejemplo práctico- si es el personal que labora en las cárceles el
que se contagia, ¿quién lo reemplazaría? ¿Cree usted que en estas condiciones muchos lo
harían? No nos engañemos, serían muy pocos.

8. Hoy pues, la “naturaleza de las cosas” demanda medidas urgentes, inmediatas,


excepcionales, radicales y temporales21, que superando los marcos legales pensados para
períodos de una normalidad que no es más, contribuyan a evitar la propagación
exponencial del COVID-19 en los centros que albergan a las personas privadas de libertad
(adultos y adolescentes) y preserven su vida, salud e integridad física, y la de quienes
trabajan en ellos. Como advierte el pre dictamen, citando un estudio del CEJA, los Estados
de la región así lo han hecho. Otro tipo de acciones no tendrá mayor resultado. Solo se
alcanzará impacto si es que se ataca de raíz la fuente del peligro de contagio en los penales
y en toda su magnitud: la sobrepoblación y el hacinamiento.

9. No se trata de liberar indiscriminadamente a todos, incluyendo a delincuentes peligrosos.


Afirmar eso es caricaturizar deslealmente la propuesta de tomar medidas para mitigar
radicalmente el hacinamiento penitenciario. Pero se puede y se debe tomar medidas que
permitan impedir que la situación de los centros penitenciarios se convierta en una tragedia
inmanejable que representaría una vergüenza para el país y un crimen de lesa humanidad.

10. Las necesarias liberaciones mejorarán las condiciones de vida al interior de los centros
penitenciarios y en los Centros Juveniles de Medio Cerrado, reducirán las posibilidades del
contagio exponencial del virus, tanto para las internas y los internos (adultos y
adolescentes) que permanecerán recluidos como para los agentes de seguridad,
trabajadores administrativos y personal de salud que allí seguirán prestando servicios, y
evitarán el riesgo de colapso de nuestro limitado sistema de salud pública. En última
instancia, pues, cuidar de las personas privadas de libertad es cuidarnos todos.

21En su Declaración N°1/20, de fecha 9 de abril de 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Señala que “Dado el alto impacto que el COVID-19 pueda tener respecto a las personas privadas de libertad
en las prisiones y otros centros de detención y en atención a la posición especial de garante del Estado, se
torna necesario reducir los niveles de sobrepoblación y hacinamiento, y disponer en forma racional y
ordenada medidas alternativas a la privación de la libertad”.
11. La acción del ejecutivo para enfrentar el hacinamiento penitenciario y evitar contagios
por COVID-19 en los penales y en los Centros Juveniles de Medio Cerrado empezó tarde
–injustificadamente, más de un mes tarde-, se ha manejado con extrema cautela, sin atisbo
del coraje requerido y con miras peligrosa y dolorosamente cortas. Como resultado de ello,
al 12 de mayo de 2020, solo 559 internos omisos a la asistencia familiar han obtenido su
libertad y 37 internas e internos han accedido al indulto y la conmutación de penas22. Si
bien solo han pasado algo más de tres semanas desde el inicio de la tardía acción del
ejecutivo, y algo más de dos semanas desde que se decidiera por los indultos y las
conmutaciones de pena, y por supuesto sin dejar de valorar la libertad obtenida por las
internas y los internos favorecidos, debemos indicar que el Estado no pasa positivamente
una primera y rápida evaluación.

Lo obtenido es pobrísimo: solo el 0.61% de las personas adultas privadas de libertad ha


sido excarcelada y, en todo caso, solo el 9.6% de las internas y los internos adultos que se
espera liberar. Estando a los números, los porcentajes y la urgencia de despoblar las
cárceles, esto es un fiasco. En verdad, en nada ha cambiado la situación de las internas y
los internos en los penales que, a consecuencia del hacinamiento y las lamentables
condiciones de salud, siguen allí convertidos en focos de contagio masivo del COVID-19,
y continúan allí expuestos a la muerte.

12. El Poder Judicial, en el contexto de la emergencia y vía la actuación de los juzgados que
han sido habilitados- ha denegado cuanta acción de habeas corpus ha sido presentada en
favor de las personas privadas de libertad en el contexto del COVID-1923 y son dispares
sus decisiones sobre las solicitudes de las internas y los internos de ceses de la prisión
preventiva y variaciones de la misma por una medida de comparecencia con restricciones,
aunque ahora se observa un mejor tratamiento de los requerimientos, pero siempre en
relación con los casos que comprometen a personajes privados de libertad con presencia
pública. En los últimos días, con miras a mejorar en lo posible el trámite del caso por caso,
dentro de los márgenes del limitado ordenamiento jurídico vigente, ha aprobado una
Directiva de Medidas Urgentes con motivo de la Pandemia del COVID-19, para evaluar y
dictar, si correspondiere, la reforma o cesación de la prisión preventiva”24, que apoyamos;
y, consciente que las medidas de mayor impacto en el ámbito penitenciario requieren la
promulgación de normas específicas sobre la materia, ha enviado al Congreso los dos
proyectos de ley –que también apoyamos en sus líneas generales- que hoy son objeto de
este pre dictamen.

13. El Tribunal Constitucional pudo haberse valido de uno de los diversos asuntos que en
materia de habeas corpus tiene pendiente para dictar (mayores) criterios sobre el derecho
a la salud de las personas privada de su libertad, señalar la vigencia y los contornos de este
derecho en el contexto de la pandemia del COVID-19 e incluso –si el caso fuera similar o
representativo de la situación de violación de derechos humanos que padecen las internas
y los internos- declarar un estado de cosas inconstitucional con respecto a la salud de

22 A ello debe agregarse los indultos en favor de 10 adolescentes infractores de la ley penal.
23 Salvo la presentada por Alex Kouri, que si bien no decreta su libertad si la declara parcialmente fundada y
ordena que sea enviado al ex penal San Jorge.
24 Resolución Administrativa N° 000138-2020-CE-PJ, de fecha 7 de mayo de 2020.
aquellos25. Su inmediata actuación podría haber aclarado el tema y prodigado argumentos
que convencieran al ejecutivo –tímido e indeciso en esta cuestión- y al judicial –estancado
en el caso por caso y con resoluciones dispares- a dar pasos en la dirección correcta.
Lamentablemente, no lo hizo.

14. Todo este panorama podría cambiar si el Congreso decide aprobar los proyectos de ley
que le han sido presentados para descongestionar las cárceles, particularmente los del
Poder Judicial, que proponen –excepcional y temporalmente- la revisión de la prisión
preventiva y la remisión de la pena. El pre dictamen va en esa línea. El texto sustitutorio
se decanta por los proyectos del Poder Judicial, lo que en general nos parece correcto, pues
son propuestas más ordenadas y con una visión mayor que la iniciativa del Poder Ejecutivo.

14.1 El pre dictamen recoge puntualmente la propuesta del Poder Judicial en lo


que atañe a las cláusulas de procedencia de la cesación de la prisión preventiva y su
variación en una medida de comparecencia con restricciones, aunque en verdad
aquí la iniciativa del Ejecutivo es mayor, abarcando a todas las personas privadas
de su libertad y no solo a aquellos que han cumplido la mitad de la medida impuesta;
circunstancia que debe ser asumida por la Comisión de Justicia si es que realmente
se desea obtener un real impacto en las actuales condiciones de hacinamiento y
sobrepoblación de los penales. El pre dictamen igualmente, asume el amplio
catálogo del Poder Judicial sobre los delitos exceptuados (cuya lista es básicamente
la misma que en su día propuso el Poder Ejecutivo).

14.2 El pre dictamen recoge el procedimiento propuesto por el Poder Judicial para
la cesación de la prisión preventiva, es decir, los jueces a cargo de los casos –y no
“jueces de emergencia” como plantea el Poder Ejecutivo- dispondrán la
elaboración de listas de personas privadas de su liberta que cumplan los requisitos
y, previo examen de la documentación (carpeta o expediente), de oficio y sin
trámite, dictarán el auto de cesación correspondiente. Aquí debe calibrarse la
concentración del trabajo en algunos jueces de emergencia –que claro tendría que
obtener la documentación de otros- versus el abanico de magistrados que
cumplirían la labor, lo que podría conllevar a ritmos y decisiones dispares.

14.3 El pre dictamen –en su línea- indica correctamente que las personas privadas
de libertad, excluidas de las cláusulas de cesación de la prisión preventiva, podrían
acceder a ella tratándose de mayores de 65 años, enfermos graves, madres,
gestantes, madres de cesación de la prisión preventiva por los delitos excluidos,
teniendo en cuenta el nivel de salubridad del penal en el que se encuentran, el grado
de hacinamiento del mismo, y el grado de contaminación del virus.

14.4 De la propuesta del Poder Ejecutivo, el pre dictamen recoge la revisión de


oficio de la prisión preventiva de los delitos excluidos.

25 Mediante sentencia de fecha 27 de junio de 2019, recaída en el Expediente N° 04007-2015-PHC/TC Lima,


ya el Tribunal Constitucional ha declarado “… un estado de cosas inconstitucional con respecto a la
situación de salud mental de las personas que se encuentran internadas en los establecimientos penitenciarios
del país”.
14.5 Correctamente también, el pre dictamen recoge la previsión de la revocatoria
de la cesación de la prisión preventiva, explícitamente señalada en la propuesta del
Poder Ejecutivo.

14.6. El pre dictamen correctamente descarta la propuesta de conversión


automática de la pena, del Poder Ejecutivo, y correctamente asume la iniciativa de
la remisión temporal de la pena en los supuestos de condenas no mayores de 8
años, planteada por el Poder Judicial (se excluyen delitos graves). Esta es una
medida de deshacinamiento más directa, más amplia, menos burocrática, y ofrece
menos dificultades en su aplicación. Además, establece supuestos excepcionales
de posible aplicación en casos en los que si bien la condena es mayor a 8 años
existen circunstancias que lo ameritan.

14.7 El pre dictamen correctamente adopta la propuesta del Poder Ejecutivo sobre
la simplificación del procedimiento de los beneficios penitenciarios de semi libertad
o liberación condicional.

14.8 El pre dictamen correctamente asume la iniciativa del Poder Ejecutivo –el
Poder Judicial no hizo ninguna propuesta al respecto- sobre las necesarias medidas
de deshacinamiento de los Centros Juveniles de Medio Cerrado. Así, la cesación de
la medida de internación pre prestación de servicios a la comunidad, en los casos
que esta no sea mayor a 6 años.

Atentamente,

Ronald Gamarra Herrera


Socio y abogado

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