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UNIVERSIDAD NACIONAL

AUTÓNOMA DE MÉXICO

Facultad de Estudios Superiores


Iztacala

Carrera Médico Cirujano

Módulo: Seminarios de Integración


Sociopsicobiológica III

Profesoras: Rodríguez Hernández Gabriela


Mayen González María del Carmen

Alumna: Lozano Cortez María Shareny

Grupo: 2319

Ensayo
Vivir con VIH SIDA en la actualidad.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) infecta a las células del sistema
inmunitario, alterando o anulando su función. La infección produce un deterioro
progresivo del sistema inmunitario, con la consiguiente "inmunodeficiencia". Se
considera que el sistema inmunitario es deficiente cuando deja de poder cumplir su
función de lucha contra las infecciones y enfermedades. El síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es un término que se aplica a los estadios más
avanzados de la infección por VIH y se define por la presencia de alguna de las más
de 20 infecciones oportunistas o de cánceres relacionados con el VIH.

Según las estimaciones de la ONUSIDA, hay casi 38 millones de personas que


viven con VIH. De ellas, el 51% son mujeres. Gracias a los esfuerzos de la medicina,
a través de los más de 35 años de esta pandemia, se ha logrado bajar la mortalidad,
y cada vez que hay más gente que recibe su tratamiento: más de 24 millones de
pacientes reciben terapia antirretroviral (ARV). Esto se traduce en un aumento
significativo si se compara con los datos de la misma organización de hace nueve
años, cuando aproximadamente 7 millones de personas accedían al tratamiento que
les salvó la vida.

La esperanza de vida de un paciente con SIDA hace 10 años se establecía de 12 a


15 años a partir del diagnóstico, en la actualidad es de por lo menos 40 años más a
partir del diagnóstico; lo que prácticamente puede equiparar a la esperanza de vida de
una persona normal.

En los pacientes con infección por VIH, estimar la esperanza de vida es importante
para monitorizar y predecir el progreso de la enfermedad y poder planificar los
sistemas de salud. Hay varios estudios que analizan la expectativa de vida de los
pacientes VIH en tratamiento antirretroviral (ARV), siendo la comparación con las
personas seronegativas complicada sobre todo en países con rentas elevada.

Las personas seropositivas fuman más, consumen más alcohol y drogas de uso
recreativo, y tienen mayores tasas de infecciones de trasmisión sexual y hepatitis
C, por lo que se deberían comparar, de forma estandarizada, los estilos de vida y
conductuales de ambos grupos de personas, ya que en la población general dichos
parámetros no están bien recogidos. El nivel educacional está en relación con el
estilo de vida tanto en la población general como en las personas seropositivas, y
la asociación de la educación con la esperanza de vida está bien documentada en
la población general.

El virus de la inmunodeficiencia humana constituye una gran preocupación desde


el punto de vista médico, político y social; en lo económico, se han movilizado
innumerables recursos, de manera que se requiere de la acción conjunta de los
gobiernos y las autoridades de salud para lograr su control. Por otra parte, el
personal de la salud debe mantener constante interés y motivación para incorporar
los conocimientos actuales sobre esta enfermedad, para brindar a los pacientes una
mejor atención de forma integral y evitar las lamentables e injustificables reacciones
de rechazo hacia las personas que portan el virus.

La adaptación a una enfermedad que hasta hace muy poco era considerada
necesariamente mortal y todavía en la actualidad está muy estigmatizada, supone
un proceso largo en el cual pueden surgir múltiples manifestaciones
psicopatológicas. Cuando las manifestaciones ante el shock inicial que supone el
diagnóstico se prolongan en el tiempo o son muy intensas, pueden llegar a
desencadenar un trastorno adaptativo cuya gravedad, vendrá determinada por
factores como la historia previa de patología mental, su respuesta de afrontamiento
a la enfermedad, el deterioro que produzca la enfermedad, el apoyo social, laboral
y familiar, la disponibilidad de ayuda psicológica, etc.

Las posibles consecuencias sociales que conlleva declarar a una persona que es
portador del VIH o enfermo de SIDA, pueden incluir el rechazo, la estigmatización,
marginación, culpabilización, etc., tanto desde el entorno laboral y social como
desde los ámbitos más próximos al afectado como la familia, la pareja y los amigos.
El hecho de que los pacientes con infección por VIH experimenten con frecuencia
problemas psicológicos no sólo lleva a mermar de manera muy importante su
calidad de vida a través del incremento de su malestar emocional.

Sin embargo, en la actualidad, a la mayoría de las personas a quienes se les


diagnostica el VIH tiene un pronóstico bueno. Los nuevos tratamientos han
conseguido que las personas con la infección puedan tener una calidad y esperanza
de vida parecida a la de las personas no infectadas, siempre que se tomen el
tratamiento y realicen los controles médicos necesarios. A pesar de este buen
pronóstico, hay que tener en cuenta que todos los pacientes deberían recibir
tratamiento antirretroviral y que, cuanto antes lo reciban, menor será el riesgo de
desarrollar problemas relacionados con la infección.

Hoy en día, una persona infectada por el VIH puede continuar con su trabajo, hacer
deporte, practicar sexo, salir con amigos e, incluso, tener un hijo, si así lo desea. El
hecho de ser diagnosticado por VIH puede provocar que algunas personas tengan
pensamientos y sentimientos negativos y se sientan incapaces de controlar
determinadas situaciones. Por lo que su percepción sobre la satisfacción y el
bienestar general suele cambiar.
Es una etapa en la que, quizás, la persona necesita modificar hábitos o incorporar
nuevas costumbres para positivizar su actitud respecto a la salud y calidad de vida
como, por ejemplo, seguir una alimentación más saludable, practicar ejercicio de
forma regular o dejar de fumar. Asimilar que se está infectado por VIH es un proceso
complejo durante el que pueden surgir dudas. Por lo que cabe recordar que las
inquietudes que aparezcan se deben explicar con total confianza al equipo médico.

En cuanto a los derechos de los pacientes, las personas con VIH tienen los mismos
derechos que el resto de la ciudadanía. Sin embargo, los grandes avances que se
han producido en el ámbito científico no han ido acompañados de un progreso
similar en la normalización de la enfermedad. Esto es debido al estigma al que,
todavía hoy, se asocia esta infección. Aunque en los últimos años se han podido
observar ciertos cambios esperanzadores sobre cómo la sociedad percibe a las
personas con VIH, los datos disponibles en distintos países indican que todavía
pueden persistir prácticas discriminatorias en muchos ámbitos de la vida cotidiana.

Este hecho no debería hacer que las personas se sientan mal consigo mismas, ni
que eviten situaciones o que tampoco se viva con una preocupación constante ante
la posibilidad de ser discriminado. Al contrario, conocerlo puede servir para tomar
conciencia de que, como el resto de los ciudadanos, se tienen derechos que están
protegidos por el sistema jurídico a través de distintas leyes. Conocer los derechos
y adquirir ciertas habilidades puede ayudar a afrontar el estigma y las situaciones
discriminatorias; las asociaciones de ayuda a las personas con VIH pueden informar
sobre cuáles son los derechos y ayudar a adquirir o potenciar estas habilidades.

Finalmente, en el mundo que vivimos en la actualidad, afortunadamente han


disminuido los estereotipos que se tenían sobre el SIDA, sobre su contagio, sobre
su relación con la poligamia o la homosexualidad, y por consecuente ha disminuido
la discriminación hacia pacientes infectados. Además de que, gracias a las
campañas de salud, y el uso de preservativos, especialmente en la población
adolescente, cada vez hay menos cifras de personas con VIH.

En cuanto a la vida de los pacientes con VIH/ SIDA, cada vez se vuelve más normal
y productiva a comparación de años atrás, cuando se les negaban muchos de sus
derechos humanos. La diferencia está en la calidad de vida de cada persona, el
contexto en el que vive; y sobre todo diagnosticar a tiempo la infección por VIH, para
comenzar con el tratamiento lo más pronto posible.
Referencias

• Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH / SIDA


(ONUSIDA). Reducir el estigma y la discriminación por el VIH: una parte
fundamental de los programas nacionales del sida. Ginebra: ONUSIDA; 2015.
Disponible en: http://data.unaids.org/pub/Report/2009
/jc1521_stigmatisation_es.pdf .
• Alonso J. La medida de la calidad de vida relacionada con la salud en la
investigación y la práctica clínica en pacientes con VIH / SIDA. Gaceta
sanitaria. 2016; 14 (2): 163-167.
• Cardona-Arias Jaiberth Antonio, Higuita-Gutiérrez Luis Felipe. Impacto del
VIH/SIDA sobre la calidad de vida: metaanálisis 2002-2012. Rev. Esp. Salud
Publica. 2016; 88(1): 87-101. Disponible en:
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-
57272014000100006&lng=es.

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