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Unidad 1: El campo de la Ética y sus problemas


PAULINA SPINOSO - ¿Qué es la ética?

El Diccionario de la Real Academia Española define la ética cómo:


1. Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la
vida. Ética profesional, cívica, deportiva.
2. Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.
La ética es responsabilidad de los actores, lo cual alude a una posición activa. La ética se refiere
a un sujeto, persona o agente, que se hace responsable de la posición que elige.
La filosofía se formula cuatro preguntas: 1)¿Qué puedo saber? 2)¿Qué debo hacer? 3)¿Qué me
es permitido esperar? 4)¿Qué es el hombre?
La ética intenta responder a la segunda, por lo tanto estudiemos su formulación:
El sujeto del enunciado coincide con el de la enunciación, por lo tanto la respuesta posible me
compromete sólo a mí. Se trata de algo que sólo mi obrar puede darle ser. Ese poder se presenta
bajo la forma de una exigencia, de un deber. Queda por determinar el contenido de ese deber, el
qué.
Responder ¿Qué es la ética y qué no lo es?, nos introduce a distintas cuestiones:
Juicios de hecho y juicios de valor
Juicio de Valor, implica preguntar acerca de lo correcto o errado de algo, si está bien o mal
actuar de determinada manera (campo de la ética). Estos juicios interpretan, valoran la realidad, el
sujeto expresa una opinión, son declaraciones de subjetividad. Hay dos tipos de juicios de valor,
relativos y absolutos.
Juicio de Hecho, describe cómo actuamos y nos comportamos en la vida; podemos describir o
explicar esos hechos (campo de la ciencia). Es posible establecer la verdad o falsedad de estos
hechos, se los pueden verificar.
La Ética no se trata de juicios de hecho ni de valor relativos, sino de otra cosa. Se trata de algo
muy distinto a lo simplemente dado.
Ética y ciencia
La ciencia describe cómo y porqué son los comportamientos humanos, pero no dicen nada acerca
de cómo deben ser. La ética se ocupa de lo que debe ser.
Las ciencias y la filosofía teórica se ocupan de lo que “es”. La ética, se lo que “debe ser”.
La ética se refiere no a lo que es sino a lo que puede ser, y dentro de este amplio campo, a lo que
se presenta para nosotros como exigencia de hacer algo para que sea, esto es el deber ser.
La ética comporta un fuerte elemento de identidad, que cuestiona y agujerea la opresiva solidez
de lo real. Si hay ética, es que hay otros mundos posibles.
Lo ético y lo legal
Algo puede ser legal sin por ello ser justo. La exigencia de justicia es lo que nos lleva a modificar
las leyes. Es la ley la que debe inspirarse en la justicia. Si alguien hace lo justo sólo porque es
legal (p.e. por temor al castigo), ese acto podrá tener algún valor, pero no precisamente valor
ético.
Ética y moral
Ética proviene del griego y Moral del latín. La palabra Ética proviene del vocablo ethos, que tiene
dos sentidos: el primero era morada, residencia, lugar donde se habita, con el tiempo terminó
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aludiendo al “lugar que porta el hombre en sí mismo”, a su actitud anterior. Ethos refiere al modo
de ser o carácter, modo o forma de vida que se va adquiriendo a lo largo de la existencia. Por otra
parte, ethos remite a “hábito”. En latín, no hay una palabra para traducir esos dos “ethos”, ambas
se expresan con la misma, mos, cuyo plural es mores, y la significación de mores como
costumbre, acabó por prevalecer.
De modo que si traducimos Ética por Moral, conservamos la referencia a los hábitos, pero
perdemos la referencia al carácter.
Reservamos el término Moral para referirnos a costumbres socialmente aceptadas, a lo que
está bien visto en una sociedad y en un tiempo determinados, son conductas objetivadas, que
determinan desde afuera a la persona, aunque estén interiorizadas.
En cambio, utilizamos el término Ética para referirnos al sujeto, la persona, el agente, a quien
se formula la pregunta “¿qué debo hacer?”. Puede tratarse de un asunto moral, pero la ética
refiere a la posición subjetiva respecto de lo moral.
La moral tiene que ver con lo particular (los argentinos, los psicólogos, etc.), la ética tiene que ver
con lo singular (yo), pero se trata de lo singular en tensión hacia lo universal.
Ética y técnica
La pregunta ¿qué debo hacer? admite dos intenciones, una es técnica y otra es ética. Si pregunto
¿que debo hacer para construir un puente?, la pregunta es de carácter técnico. Pero si me
pregunto cuales deben ser las prioridades en la inversión de los fondos públicos, si tengo derecho
a comprar órganos, etc, la pregunta es de carácter ético.
La técnica es el saber hacer en el campo de la la producción, de efectuar, de hacer cosas.
La ética está en relación a la frónesis (prudencia, sabiduría práctica), es el saber hacer en el
campo de la praxis, el obrar. Aquí el modelo está en relación al acto mismo y no a los efectos o
resultados ulteriores. Se refiere también a un modo de relacionarse con el otro. Los medievales
decían que cuando una profesión tiene por objeto personas y no cosas, su técnica
necesariamente es ética.
Ethos y phatos
Phatos se refiere a una posición pasiva, a lo que nos sucede, lo que padecemos, aquello por lo
que estamos afectados, lo que nos determina. Ethos se refiere a una posición activa, lo que
hacemos suceder. Entonces, la ética no es la queja de las víctimas, sino la responsabilidad de los
actores.
Definiciones de la ética (filosófica)
Algunos autores plantean que la ética es la investigación sobre lo que realmente importa, es la
investigación acerca del significado de la vida, o de aquello que hace que la vida merezca vivirse,
o de la manera correcta de vivir. Pero desde la ética no se puede definir lo bueno o lo correcto
porque se diluyen en otros sentidos, porque se caería en la falacia naturalista.

TRES CLASIFICACIONES DE LA ÉTICA

● Ética Teleológica – Telos es una palabra griega que significa fin. El exponente máximo de
esta ética es Aristóteles, quien piensa en un sujeto feliz. Lo bueno como fin en sí mismo.
● Ética Deontológica – Deon es una palabra griega que significa deber. Un gran exponente de
esta ética es Kant, quien piensa en un sujeto trascendental. Lo bueno como deber, debe ser la
finalidad última de todo acto.
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● Ética Axiológica – Axio es una palabra griega que significa valor. Un exponente de estas
éticas es Nietzsche quien piensa sólo en un sujeto empírico.

Unidad 2: Ética filosófica


ARISTÓTELES – Ética Nicomaquea

Plantea una guía práctica acerca de cómo vivir la vida, para darle sentido al mundo. “Todo lo que
se hace, se hace siempre en vistas de algún fin”. La acción es una acción dirigida.
El fin tiene que ver con la finitud, finalización, y con la finalidad o el propóstito.
Si alguien hace algo mal, es porque encuentra algo bueno en ello. El hombre tiene una
inclinación natural hacia el bien.
Hay distintas cadenas de fines y medios que se van encadenando en serie. ¿cuál es el fin último
que le da sentido a esos encadenamientos? El bien supremo: la felicidad (eudemonía, dicha).
Aristóteles basa su ética en que el fin de todos los seres humanos es la felicidad. Es decir que
Aristóteles considera la naturaleza de manera finalista, orientada a fines, es decir teleológica.
Todas las cosas naturales tienen su propio fin o meta; por ejemplo un cuerpo cae porque tiene
como meta el lugar hacia el que se dirige. La naturaleza toda tiene un fin, que es ir desde la
materia menos informada hacia formas más superiores. Esta teleología se aplica, según
Aristóteles, también para la acción del hombre.
Aristóteles plantea que hay diferentes tipos de vidas; la vida nutritiva común con las plantas, la
vida sensitiva común con los animales, y la vida intelectiva, que sólo poseen los hombres, que
es la que los diferencia de los demás seres vivos. El hombre es obediente a la razón; posee razón
y razona. La función propia del hombre es la actividad del alma conforme a la razón.
El hombre continuamente realiza acciones, y lo que hace, lo hace porque lo considera un bien,
porque si no lo considerara un bien, no lo realizaría.
El bien es el acto propio de cada ser, viene determinado por su propia esencia o naturaleza. Cómo
la naturaleza del hombre viene determinada por la función específica de su alma, el pensamiento,
la actividad racional, el mayor bien para un hombre será el pleno desarrollo de la inteligencia,
la actividad contemplativa, irrealizable para la inmensa mayoría de los hombres. El hombre
debe contentarse con una felicidad limitada, ya que la felicidad absoluta sólo es propia de los
dioses.
Virtud significa excelencia, la perfección de la función propia de algo o alguien. Será virtuoso el
que desempeñe su función de manera excelente. El hombre es como un zapatero, que hace el
mejor zapato con el cuero que tiene.
Sólo el hombre virtuoso, aquel que no sólo conoce las virtudes sino que las pone en
práctica, puede ser feliz.
El hombre no es sólo racional, sino que hay en él también una parte irracional, la facultad de
desear. Por esta razón habrá dos tipos de virtudes; las de la razón considerada en sí misma
(virtudes dianoéticas) y las de la razón aplicada a la facultad de desear (virtudes éticas).
Virtudes Intelectuales o Dianoéticas – Aquellas que atañen al conocimiento. Son las que hacen
que nuestro conocimiento sea excelente. Las clasifica en dos tipos:
1) De Razón Práctica – relacionadas con las cosas contingentes:
- El Arte – el hábito productivo, acompañado de razón verdadera;
- La Prudencia – arte práctico verdadero, que acompañado de la razón, determina
atinadamente qué es lo bueno y lo malo para el ser humano.
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2) De Razón Teórica – relacionadas con el puro conocimiento contemplativo, se refieren a la
realidad y sus principios, a lo que es y no puede ser de otro modo. Hay tres de este tipo de
virtudes: La Ciencia, la Intuición o Intelecto, y la Sabiduría.
Virtudes Éticas o Morales – Las de la razón aplicada a la facultad de desear. Las que
perfeccionan el carácter, el modo de ser y de comportarse. Hacen que nuestro carácter sea
excelente. Estas virtudes nos facilitan, en cada caso, lo más correcto y conveniente. Esto consiste
siempre en un término medio entre acciones o actitudes extremas. La prudencia, la sabiduría
práctica, son las que determinan dónde se halla el término medio.
Todas las actividades y elecciones, tienden a un determinado bien, ya que el bien es aquello a lo
que todas las cosas aspiran. El bien, se refiere a la cualidad, a la cantidad, en relación a algo, en
el tiempo y en el lugar.
Los bienes se dividen en tres clases: los exteriores, los del alma y los del cuerpo. Los bienes del
alma son los más importantes, en el alma situamos la actividad creadora y los actos del espíritu.
La felicidad es la actividad del alma dirigida por la virtud. La virtud del hombre consistirá en la
perfección en el uso de su función propia, no puede ser ni una facultad ni una pasión sino un
hábito. Que sea un hábito quiere decir que aparece no por naturaleza sino como consecuencia del
aprendizaje.
El hombre continuamente realiza acciones, y lo hace porque lo considera un bien. Hay bienes que
son medios para poder alcanzar otros bienes, por ejemplo trabajar puede ser un medio para
obtener dinero. Hay otros bienes que se consideran fines en sí mismos. Todos nuestros actos
deben tener un fin último o dirigirse a un bien supremo que de sentido a todos los demás
fines y medios.
Así Aristóteles define dos características que posee un Bien Supremo:
- Final (verdaderamente último) – tiene que ser algo que se desee por sí mismo y no para
obtener otra cosa.
- Autárquico – no puede depender de otra cosa, se basta a sí mismo.
- Operable - tiene que estar al alcance del ser humano.
- Propio del hombre - que se diferencie del mundo animal.
Aristóteles señala que podemos considerar como Bien Supremo a la Felicidad pues la elegimos
siempre por sí misma y nunca por otra cosa.
Si bien todos los hombres coinciden en buscar la felicidad, la encuentran en cosas diversas, por
ejemplo, en el placer, honores, riquezas. Aristóteles rechaza las teorías que postulan que la
felicidad se encuentra en el placer; ya que el placer es propio de los sentidos, de los animales.
Además, en el placer dependemos del objeto de placer, estamos atados a éste, y de esta manera
no seremos autárquicos. También rechaza que la felicidad se encuentre en los honores, ya
que así tampoco se alcanza la autarquía, puesto que los honores no dependen de nosotros, y que
así como los otorgan, los pueden quitar. Por último, rechaza la teoría de que la felicidad
consiste en la riqueza, ya que el dinero es un medio, no un fin, pues sólo es útil para otras
cosas.
Demos considerar a la ética Aristotélica como una ética situacional, ya que en ninguna de las
actividades humanas existe una estabilidad, un hombre puede ser alternadamente feliz e infeliz.
Para que haya valor moral en una persona, sus actos tienen que ser el resultado de una elección;
en segundo lugar, que se trate de un hábito, ya que una buena acción por sí sola no revela a un
individuo virtuoso. La virtud es cuestión de práctica, de ejercicio, cierta manera de obrar constante.
La virtud reside en elegir el justo término medio. Este término medio, depende de las
circunstancias, de la persona y del caso y de los extremos que se trata, por eso es relativo a
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nosotros, situacional. La virtud reside en la temperancia, en el uso moderado y controlado de
los placeres. Los vicios tienen que ver con las pasiones (con el pathos).
Pasión = miedo. Vicio en exceso = cobardía. Vicio en defecto = osadía. Justo medio = valentía.
El hombre prudente es el hombre de tino, aquel capaz de encontrar, en cada situación
concreta, el justo término medio.
Aristóteles se plantea si por encima del hombre no hay todavía alguna forma de ser superior. Va a
decir que por encima del hombre, debe haber un ente que es puro acto; es necesaria la
existencia de tal ente, porque de otra manera no se explicaría el hecho del movimiento. En el
mundo sensible, las cosas están sometidas al cambio, es decir que las cosas están siempre en
potencia, y lo potencial puede moverse porque algo esté en acto y lo pone en movimiento. Es un
ente al que no le faltará nada para ser: Dios.
Para Dios, toda su vida y su felicidad consisten en la contemplación perpetua de sí mismo, de
modo que no hace ni quiere hacer nada, ni actúa en modo alguno sobre el mundo, porque en tal
caso se ocuparía de algo menos digno que él y perdería su perfección. Es un Dios impersonal,
no creador ya que para Aristóteles el mundo es eterno.
En relación al bien supremo se encuentra implicada también la ciencia política, que es la ciencia
organizadora. Ella legisla qué se debe hacer y qué se debe evitar. La política busca el bien de
todos, por lo tanto, está por encima de la ética, que busca el bien de uno. Sólo podría realizarse el
bien individual dentro del bien común.
La felicidad es vivir la vida, y vivirla bien. Es la actividad (en acto) del alma, conforme a la razón.

KANT – Fundamentación de la metafísica de las costumbres

Período de la ilustración. Ésta se vivencia como un hito histórico de toda la humanidad en su


conjunto. Se va a pasar de la niñez a la adultez, es considerada la bisagra histórica. El niño tiene
una heteronomía, la norma le es impuesta. En la adultez, hay autonomía.
En el S. 18 fue la Revolución Francesa, que significó la caída de la monarquía (ley impuesta). Se
puso en cuestión la autoridad de la nobleza, se produjo el ascenso de la burguesía.
Deontología significa ciencia de los deberes. Kant señala que una acción tiene verdadero valor
moral, sólo cuando se la realiza exclusivamente por deber.
El cumplimiento del deber, la acción por el deber, es el centro de su Ética, por encima de las
inclinaciones y deseos personales. La buena voluntad, no es buena por lo que efectúe, sino que
es buena en sí misma. No importan los fines, sino la intencionalidad del acto, más allá de las
consecuencias que este acto traiga.
No conocemos lo absoluto, pero tenemos un cierto acceso a lo absoluto, que se da en la
conciencia moral, es decir la conciencia del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto. La
conciencia moral significa, algo así como la presencia de algo absoluto en el hombre. No
interesa el contenido concreto de la conciencia moral sino que interesa sólo la conciencia moral
misma.
Lo único bueno sin restricción, es la buena voluntad.
Por ej. El dinero es bueno, para comprar libros, pero también puede servir para extorsionar a
alguien. Por ende el dinero no es bueno de modo absoluto sino sólo de modo relativo.
La ética kantiana no establece ningún bien o fin de la conducta, contiene sólo la forma de la
moralidad, por lo tanto es formal. El deber no es nada más que la buena voluntad.
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En el hombre conviven dos mundos diferentes: el mundo sensible y el mundo inteligible. Es por
eso, que la buena voluntad se manifiesta en una cierta tensión o lucha, entre la racionalidad y
las inclinaciones. En la medida que ocurre este conflicto, la buena voluntad se llama deber.
● Una persona se está ahogando en el río, trato de salvarla, hago todo lo que me sea posible
para salvarla, pero no lo logro y se ahoga. Acto de buena voluntad, moralmente bueno.
● Una persona se está ahogando en el río trato de salvarla y finalmente la salvo. Acto de buena
voluntad, moralmente bueno.
● Una persona se está ahogando, yo por casualidad, pescando con una gran red, la saco con
alguno peces, y la salvo. No tiene valor moral porque el salvamento se efectuó sin que yo
tenga la intención o voluntad de hacerlo, el acto es moralmente indiferente, ni bueno ni
malo.
Tipos de acciones:
● Acciones contrarias al deber – Cuando se obra de acuerdo al propio deseo, en oposición a lo
que dicta el deber. Ej: hay una persona que se está ahogando y yo dispongo de todos los
medios para salvarla, pero como es una persona a quien debo dinero, dejo que se ahogue.
Este es un acto moralmente malo. He obrado por inclinación.
● Acciones conformes al deber – Cuando se obra de acuerdo al propio deseo, que al mismo
tiempo coincide con el deber. Se divide en:
○ Por inclinación mediata – El resultado de la acción es un medio para satisfacer mi
deseo. Hago el bien para obtener algún rédito o reconocimiento. Ej: el que se está
ahogando es una persona que me debe dinero a mi, entonces me tiro al agua y lo salvo.
Mi acto coincide con lo que manda el deber, pero se trata de un acto realizado por
inclinación. Esa inclinación, es mediata porque no tengo tendencia espontánea a salvar
a esa persona, sino que la salvo sólo porque el acto de salvarla es un medio para
recuperar el dinero que me debe. Este acto no es moralmente ni bueno ni malo, es
neutro desde el punto de vista ético.
○ Por inclinación inmediata – El resultado de la acción es un fin en sí mismo. Estoy
involucrado directamente. Ej: quien se está ahogando es una persona a quien yo amo y
trato de salvarla. Es un acto de acuerdo con el deber, pero como lo que me lleva a
ejecutarlo es el amor, el acto está hecho por inclinación inmediata, porque es
directamente esa persona como tal (no como medio) lo que deseo salvar. Según
Kant este es un acto de valor ético neutro.
● Por deber – Cuando se obra inclusive en contra del deseo, pero por deber. Ej: se está
ahogando una persona que no conozco, que no me debe dinero, ni a quien yo amo y mi
inclinación es la de no molestarme por un desconocido. El deber me dice que debo salvarlo y
entonces doblego mi inclinación y me esfuerzo por salvarlo. Este caso es el único con valor
ético, moralmente bueno.
El valor de una acción viene dado por el cumplimiento del deber en sí mismo, sin que existan otros
intereses. Una acción tiene valor moral cuando se realiza sólo por el deber en sí.
Pero puede darse que hacia la realización de un acto me lleve una inclinación y a la vez la
noción del deber. Un discípulo habla con su maestro de ética y le dice que ayuda a sus amigos
pero como son amigos esa ayuda él la realiza con gusto, entonces le remuerde la conciencia
pensando que quizás él no sea virtuoso puesto que en su actitud hay inclinación. Kant pretende
que distingamos los dos motivos, y si me doy cuenta de que obro llevado, no solo por mi
amistad, sino, fundamentalmente por el deber, entonces y solo entonces, mi acto será
moralmente bueno.
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Para Kant, la conciencia moral es la presencia de lo absoluto en el hombre, esta es la conciencia
del deber, es la que dice: “debo hacer tal o cual cosa, porque es mi deber hacerlo”.
El imperativo categórico
En la naturaleza no hay deber, sino que las cosas suceden de acuerdo a leyes causales. La
conciencia, es el reino de lo que debe ser, y aparece un imperativo que manda de modo
incondicionado, un imperativo categórico. La palabra imperativo se refiere a un mandato o una
orden y categórico se refiere a que abarca a toda una categoría, por ejemplo los hombres. Los
imperativos morales son sin condiciones, categóricos, porque lo que el imperativo manda, lo
manda sin más.
Kant formula el imperativo categórico en los siguientes términos: “Actúa de tal manera que
puedas querer, sin contradicción, que la máxima de tu conducta forme parte de una ley
universal”. Lo decisivo para determinar el valor moral del acto es saber si la máxima de mi acción
(aquello por lo que obro) es meramente un principio sobre la base del cual yo decido obrar o bien
es una máxima que al mismo tiempo la consideramos válida para cualquier otra persona. Esto
último sería el deber.
Kant hace otras formulaciones del imperativo categórico aunque todas pueden reducirse al
primero. Dice: “Obra de tal modo que consideres a los demás siempre como un fin en sí
mismo y nunca solamente como un medio”. Por ejemplo no sacrificar una persona para salvar
a cuatro.
Además, hay imperativos hipotéticos: si deseo poseer una casa (fin) debo ahorrar (medio).
Estos responden a fines relativos o subjetivos.
El imperativo categórico, está relacionado con los fines objetivos o absolutos que constituyen
su fundamento: fines absolutamente buenos. Lo único absolutamente bueno es la buena
voluntad. Y como ésta solo la conocemos en los seres racionales, resulta que el hombre es fin
en sí mismo.
Sólo las personas tienen valor absoluto y son fines en sí mismos. Se obra inmoralmente, cuando a
una persona se le considera nada más que como un medio o instrumento, para obtener algún fin.
La libertad
En el hombre hay un aspecto inteligible, donde no rige el determinismo natural, sino la libertad.
Ésta es la única manera de comprender la presencia en nosotros del deber, pues solo tiene
sentido hablar de actos morales si se supone que el hombre es libre. La libertad es la
condición de la ley moral.
Somos capaces de obrar de modo de iniciar radicalmente una nueva cadena causal, sin
estar determinados a ello.
La virtud es la intención moral en la lucha continua y victoriosa contra las inclinaciones, en busca
de perfecta purificación.

NIETSZCHE – Genealogía de la moral

Fines del S. 19, principios del S. 20. Es uno de los pensadores de la sospecha.
Se entiende como ética axiológica a aquella ética basada en los valores, en el acto de apreciar.
Opuesta a la ética kantiana, la ética axiológica está más preocupada por el contenido que por la
forma de la acción moral. Desde su visión, es bueno aquello que realiza un valor y malo aquello
que lo impide. De la percepción del valor, surge el sentido del deber moral. El punto de vista de
Nietzsche es el perspectivismo, depende del lugar donde nos ubiquemos. Para él, el valor
superior para juzgar a los demás valores es el vitalismo, el valor de la vida.
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Ética de valores: resalta los valores del lado del vitalismo como la intensidad del vivir. Revisar los
valores de lo que pensábamos como bueno y absoluto. El vitalismo implica potenciar, e ir más
allá, vida vivida en intensidad.
Se pregunta por los orígenes del bien y del mal. Al principio, lo bueno estaba
vinculado a lo nobre, y lo malo a lo plebeyo. A partir de su estudio de las palabras,
empieza a desconfiar de lo bueno y de lo malo. Revisa estos valores → Ética
axiológica.

Razón Vida (Los valores superiores son los valores vitales)

Apolo Dionisio (Dios del impulso hacia la vida desvocada, del vino y el
éxtasis, inspira el frenesí)

Pureza, perfección

Medida Desmedida, desborde

Sobriedad Embriaguez

Predecible Impredecible

- El hombre es algo que debe ser superado.


- El hombre es esa cuerda (debajo está el abismo) que tiende entre el animal y el superhombre.
- El hombre es un animal capaz de realizar una promesa.
Critica al ascetismo moral cristiano (vida de sufrimientos para obtener un premio en el más allá).
Va a pensar el deber desde la lógica del deudor y el acreedor. El deber va a ser una deuda
sublimada.
Lógica del deudor / acreedor: la deuda adquiere el tamaño del acreedor, y no de la infracción. No
se busca recuperar la deuda, sino castigar. (Maiz - comunidad - Estado - padres fundadores -
Dios - el hijo de Dios). Para que ésto sea más justo, Nietszche elimina al acreedor: Dios ha
muerto.
El acreedor se cobra con una cuota de goce, de hacer sufrir al deudor.
El hombre llegó a tener la capacidad de cumplir una promesa a través del castigo →
no es una conciencia moral interna, estos valores fueron introducidos a la fuerza del
castigo → buena memoria.
Nietzsche ve el peligro de que la humanidad se quede parada, que caiga en la tentación y
seducción a la nada. Señala que la moral de la compasión se apoderó de los filósofos, y los hizo
enfermar, y ese es el más inquietante síntoma de la cultura europea de su época, puesto que la
compasión no tiene ningún valor. Es necesaria, entonces, una crítica de los valores morales,
hay que cuestionar el valor mismo de los valores y para ello, es necesario conocer las
condiciones y los medios ambientes en que nacieron, en que se desarrollaron y
deformaron.
Nietzsche se pregunta principalmente por el origen del bien y del mal y también por el valor
de la moral. Surge ahí un escepticismo que se hace cada vez más profundo.
El origen de la noción del bien y el mal, está asociado a lo noble vs. lo innoble. Luego se pensó en
términos de intencionalidad; bondad vs. maldad.
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La religión está en el origen de la conciencia; los dioses deben su origen a un sentimiento de
deuda, de culpa. Las personas se sentían deudoras de sus antepasados, y para pagarles su
deuda, redimir su culpa, les ofrecían sacrificios. Cuanto mayor era la deuda, más poderes tenían
los dioses; cuando esta deuda fue impagable, surgió el Dios único y omnipotente. La deuda es
grande, porque el acreedor es Dios mismo. El cristianismo intentó resolver esto con la idea del
sacrificio del hijo de Dios, o sea que Dios mismo fuera el que pagara, pero esta solución es
temporaria, por que el hombre también es culpable de la muerte de Dios.
El hombre se imagina a Dios como contraste de sus instintos y se siente en deuda con Él, ese
ideal que hace al hombre darse cuenta de su indignidad. Esta angustia encuentra un alivio
temporal en el Dios que se sacrifica para pagar las deudas de la humanidad.
El origen de la responsabilidad moral
Nietzsche considera al hombre como un animal, un animal que finge, el único animal al que se
educa con la metodología de la letra con la sangre entra, y al que se le imponen costumbres.
Sin capacidad de olvido, no puede haber ninguna felicidad, ninguna esperanza, ningún presente.
Así el hombre es olvidadizo por necesidad. Pero ha creado una facultad opuesta a ella: la
memoria.
El origen de la memoria es sangriento, a base de rituales y sacrificios sanguinarios, esto se llama
la moralización de las costumbres. Así el hombre aprendió a anticipar lo lejano como presente
para poder finalmente responder de sí mismo como futuro. El hombre tiene memoria y por eso
puede prometer, comprometerse para el futuro.
El hombre libre es aquél que puede hacer promesas y trata como iguales a quienes pueden
hacer promesas, pero despreciará a aquellos que son mentirosos.
Hoy en día, se considera responsable de sus actos a alguien, sólo si hubiera podido obrar de otra
manera. Nietzsche señala que el sentimiento de culpa, ha tenido su origen entre acreedores y
deudores, a través del “todo tiene su precio, todo puede ser pagado”.
Reflexiona acerca de las formas primitivas del vínculo entre el acreedor y el deudor, para ver
como ha cambiado la cuestión de la responsabilidad. En estos vínculos, no importaba la
responsabilidad de un hombre sobre sus actos, a la hora de evaluar si merecía o no un castigo.
Antiguamente, el castigo era un modo de pago, de compensación, en virtud de la cual el
acreedor se hacía dueño del derecho a degradar al deudor cuanto quisiera, tomando parte
de sus posesiones e incluso de su cuerpo y de su vida. Nietzsche llama a esto una forma extraña
de compensación.
Introduce la idea de venganza y afirma que entre los antiguos el “ver sufrir” produce bienestar y el
“hacer sufrir” más bienestar aún. El hombre actual disimula estos instintos y se avergüenza de
ellos.
La idea de la deuda como origen de la mala conciencia
El sentimiento de culpa tuvo su origen entre vendedores y compradores, acreedores y deudores.
Los hombres viven en comunidad y disfrutan de sus ventajas, protección, paz, etc. Los que están
fuera de esa comunidad, se convierten en delincuentes. Son deudores que no devuelven las
ventajas y anticipos que les dieron y atentan contra su acreedor; la sociedad reacciona, los
expulsa fuera de ella y descarga su hostilidad contra ellos.
Nietzsche considera que el hombre que ha tomado consciencia de su deber, ha vuelto contra sí
toda la crueldad y los instintos de dominio propios de su naturaleza. Esta domesticación ha
generado un sufrimiento. El hombre padece una especie de ‘demencia de la voluntad’ por la que
se dedica a hallarse a sí mismo culpable, erigiendo un ideal inalcanzable.
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Nietzche piensa que la decadencia de la fe en Dios, irá en el mismo sentido que la decadencia de
la consciencia deudora, por lo que considera que el ateísmo librará a la humanidad del
sentimiento de obligación, trayendo así una segunda inocencia. Como Dios ha muerto no hay
valores preestablecidos. El hombre debe crear sus propios valores.
La utilidad del castigo frente al sentimiento de culpa
Se pensaba que la pena poseería el valor de despertar en el culpable el sentimiento de culpa,
pero es un error. El remordimiento de la conciencia es algo muy raro entre delincuentes y las
prisiones. Lo que hace la pena es endurecer, volver frío y robustecer la fuerza de resistencia. Los
malhechores, en relación a su falta han tenido el sentimiento de que algo salió inesperadamente
mal y no de que “no debería haber hecho determinada cosa”. Se sometían a la pena como uno se
somete a una enfermedad o a una desgracia. La pena no hace mejor al hombre.

La función de la religión y el origen de la mala conciencia


Para desterrar del mundo el dolor oculto y sin testigos, se hizo necesario inventar dioses y
criaturas intermedias que miran en las tinieblas y son testigos de todos los dolores. “Todo mal está
justificado desde el momento en que un Dios se complace en mirarlo”.
El hombre se empieza a designar a sí mismo como ser que estima valores, que aprecia y evalúa.
Todo tiene su precio, todo puede ser pagado.
A medida que se aumenta en una sociedad el poder y la conciencia individual, se va
endulzando el derecho penal y por el contrario en cuanto se manifiesta una debilidad o un
gran peligro, reaparecen en seguida los más rigurosos castigos.
El acreedor se ha humanizado según se ha ido enriqueciendo, como que al fín y al cabo, su
riqueza se mide por el número de perjuicios que puede soportar. La justicia que comenzó
diciendo todo puede ser pagado y debe ser pagado, es la misma que por fin cierra los ojos
y no cobra sus deudas y se destruye a sí misma. Esta autodestrucción de la justicia se llama
gracia y es privilegio de los más poderosos, de los que están más allá de la justicia.
El hombre activo, agresivo, está más cerca de la justicia que el hombre reactivo (este tiene
mas rencor).
Relación entre la mala conciencia y la domesticación de los instintos
El hombre tiene que adaptarse si quiere sobrevivir, dado que ha perdido su entorno natural. Pero
los viejos instintos no desaparecen de golpe, todos los instintos que no desahogan hacia fuera se
vuelven hacia adentro, a esto Nietzsche lo llama la interiorización del hombre.
Las formidables barreras que la organización social ha construido para defenderse contra los
antiguos instintos de libertad, y en primer lugar la barrera del castigo, lograron que todos los
instintos del hombre salvaje, libre y vagabundo se tornaran contra el hombre interior. La ira, la
crueldad, la necesidad de perseguir, todo esto se dirigía contra el poseedor de tales
instintos: He aquí el origen de la mala conciencia.
El hombre se maltrataba a él mismo por falta de enemigos exteriores, este loco, este cautivo, hubo
de inventar la mala conciencia. Entonces vino al mundo la más grande y peligrosa de todas las
enfermedades, el hombre enfermo de sí mismo, consecuencia fue de un divorcio violento
con el pasado animalesco, de un salto a nuevas condiciones de existencia.
Así como la humanidad heredó los conceptos bueno y malo de la aristocracia, así el mismo
camino de la herencia transmitió la divinidad de los fundadores de la raza y el temor de no
haberles honrado bastante.
Esta tendencia a torturarse a sí mismo esta crueldad del animal-hombre interiorizado,
encerrado en su individualidad, se apoderó de la hipótesis religiosa para llevar su propio
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suplicio a un espantoso grado de dureza y de intensidad. Una obligación para con Dios: esta
idea fue para él instrumento de tortura. Transformó los instintos animales en faltas para con
Dios.

UNIDAD 3: La problemática actual


SCAVINO – La filosofía actual

Retoma de Foucault la noción de la “muerte del hombre”, ya que no hay humanidad trascendental,
sino que el hombre va a ser relativo a una historia, a una cultura. Va a encontrar distintas formas
de abordar el relativismo cultural. Un hecho puede ser interpretado desde perspectivas diferentes,
entonces la ética no puede hablar de un bien y de un mal universal.
Plantea el problema del relativismo cultural, que trae consigo la muerte del hombre. El hombre se
cree libre, pero siempre va a estar determinado por el espíritu de la época (el pathos). Se cree
libre porque aún no conoce sus determinaciones.
El hombre universal no existe.
La ilustración propone una idea de hombre como sujeto transhistórico y transcultural, semejante
a Dios. El Hombre era un sujeto absoluto, es decir que no relativo sino universal, y además
estaba desligado de toda determinación histórica o cultural. Este sujeto era absolutamente
libre y por esta razón podía acceder a una verdad objetiva.
Este sujeto era libre porque era autónomo, porque se daba las propias normas o leyes de su
actuar. El deber del hombre moderno era, antes que nada, ser absolutamente libre, de modo que
no podía justificar sus actos, invocando causas externas o motivos psicológicos. Cuando el
hombre acude a estas explicaciones, no se toma por un sujeto, sino por un objeto. Es lo que le
pasa al esclavo de Hegel: prefiere la esclavitud porque teme la muerte, el cual decide
voluntariamente ya no tener voluntad propia y someterse a la voluntad del amo en calidad
de objeto. En última instancia, el sujeto era responsable de todos sus actos; la libre voluntad del
sujeto absoluto era el fundamento de la moral.
Foucault acuña en los 60´ la expresión muerte del hombre. El sujeto absoluto, había comenzado
a desaparecer hacia mediados del S. 19. Ya no se puede hablar de un sujeto universal y libre,
sino de varios sujetos, relativos y ligados a contextos históricos y culturales.
De ahí que Lacan juega con los dos sentidos de la palabra sujeto: una conciencia que se cree
libre y desprejuiciada por un lado, y por el otro, alguien sujeto a los diversos lenguajes culturales:
“tengo una sola lengua y no es la mía” (Derrida).
Ya no se trata del sujeto libre, autónomo, que busca excusas para justificar sus actos, sino del
sujeto determinado, compulsivo, que se imagina actuar por motus propio.
Los sujetos ya no son responsables de todas esas determinaciones, no son autónomos, porque
obedecen a la norma de otro, a los valores de su etnia o a la lengua de sus ancestros, y esto
implica la imposibilidad de fundar una moral universal del Hombre. Al pretender fundar una
moral universal, la filosofía iluminista parecía haberse convertido en víctima de una ilusión
etnocéntrica (entender y evaluar una cultura, de acuerdo a los parámetros de nuestra propia
cultura).
¿Lo que es bueno para una cultura, no puede ser malo para otra? Cada pueblo considera que su
manera de vivir es la mejor, o la verdaderamente buena, y suele despreciar a los extranjeros. El
etnocentrismo, fue la ideología moral del colonialismo europeo.
Ya lo decía Espinosa: los hombres se creen libres porque ignoran sus determinaciones. Pero
si aquel sujeto absoluto, universal y libre, resultaba sólo una ilusión, si no había más que
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sujetos relativos y ligados a contingencias históricas y determinaciones culturales ¿Cómo
podía la filosofía fundar ahora una moral?
A primera vista, los filósofos morales habrían repetido el prejuicio de los griegos: pensar que
existía una moral universal: la del occidente cristiano.
Con la “Declaración Universal de los derechos del Hombre y del Ciudadano”, una comunidad
particular toma la palabra en nombre de toda la humanidad; “Los representantes del pueblo
francés, constituidos en asamblea nacional han resuelto exponer, los derechos naturales,
inalienables y sagrados del Hombre…”. Así el término PUEBLO designa una entidad particular,
con su historia, sus héroes legendarios y su mitología y aparece la totalidad de la humanidad.
Cuando Napoleón invade los demás países europeos, no combate a los enemigos de Francia,
sino a los enemigos del Hombre; no va a conquistar a otros países, sino a liberar a otros
humanos.
La racionalidad moderna se había constituido gracias a una exclusión del discurso mítico o
tradicional, y sin embargo, la propia ilustración había creado el “mito de la historia” cuyo
héroe era ese sujeto absoluto y racional.
Los mitos eran los encargados de legitimar las instituciones de una sociedad o etnia, sus
concepciones del bien y del mal. ¿Por qué las mujeres deben someterse a sus maridos? Porque
según el mito bíblico, Dios hizo a Eva a partir de la costilla de Adán. En síntesis, el pensamiento
mítico siempre recurre a los orígenes, a una situación pre-cultural, para naturalizar las
convenciones sociales y culturales de una etnia. La Ilustración sustituye estos relatos particulares,
por ideales universales.
Foucault sostenía que la racionalidad ilustrada, se constituyo por la exclusión de la “sinrazón” y la
“locura”, una exclusión llevada a cabo en la práctica cuando los “locos” comienzan a ser arrojados,
primero, al espacio extramuros destinado antaño a los leprosos, y más tarde a los asilos de
alienados.
Ideología de la moral
La filosofía pretendió elaborar un lenguaje universal y necesario, o a priori, como lo llamaría Kant.
Este es el gesto etnocéntrico por excelencia; ciertos valores relativos a una cultura (griega,
europea u occidental) pretenden ser los únicos válidos en todo tiempo y lugar.
Derrida no se propone construir otro sistema filosófico –ya que repetiría necesariamente el
lenguaje mítico de sus ancestros– sino más bien, deconstruir la filosofía occidental, y mostrar
su carácter mítico: Esas supuestas verdades universales y necesarias resultan, a fin de cuentas,
valores culturales relativos y contingentes de la etnia occidental. Detrás de las pretensiones de
universalidad, se esconde una suerte de oscuro instinto de dominación; se trata de imponer
a los enemigos (los otros, los extranjeros, los bárbaros) los valores supuestamente superiores de
la cultura propia.
El Príncipe Maquiavelo, en el siglo 16, planteaba que al príncipe no le bastaba con imponer
la obediencia por medio de la violencia, los súbditos debían amar su esclavitud, además su
servidumbre, debían creer que, al obedecer a su señor, estaban obrando “bien” o moralmente. De
ahí que Spinosa ya criticara aquella concepción de la moral que convierte a los individuos
en esclavos haciéndoles creer que actúan libremente.
Ahora bien, desde la perspectiva del relativismo cultural, esto es un acto de etnocentrismo, una
manera de considerar “superior” a la civilización occidental, de pretender imponerle a los otros
pueblos unas prácticas supuestamente mejores y despojarlos así de sus propios valores y
costumbres.
● La ética de la diferencia
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A fines de la década de los ’80, se creía que en los países occidentales, había que promover las
democracias pluralistas, donde una minoría (el macho blanco, racional y eficaz) no le impusiera su
modelo normalizador a las demás. La democracia debía basarse el respeto de las diferencias.
Pero aparecieron contradicciones insuperables. Hay grupos sobre los que se ejerce una
“violencia simbólica”, que no obedece a prohibiciones explícitas ni se acompaña de violencia
directa. Es parte de las costumbres de una cultura, de las cuales los propios grupos “diferentes”
participan, pues forman parte de esa cultura. Quien intente cambiar los hábitos discriminadores de
la cultura, se encontrará con resistencias del propio grupo al que intenta proteger.
En países donde no rige la ley islámica, algunas musulmanas usan el fular, aunque ni su marido ni
las leyes las obliguen. Se le podría reprochar a quienes quieren cambiar los hábitos, que pecan de
etnocentrismo, ya que quiere imponerles a los demás, los valores laicos e igualitarios de su
cultura.
¿Dónde terminan las diferencias culturales y dónde comienza la violación de los derechos
humanos más elementales? ¿Cómo podría hablarse de derechos universales, si no existen
valores más allá de las diversas culturas?
Un mismo hecho, puede ser interpretado desde muchas perspectivas diferentes y no puede
recurrirse a ninguna objetividad, ni hablarse de un individuo autónomo, ni independiente del
lenguaje, costumbres o normas de la etnia. Entonces la ética se convertiría en una simple
tolerancia de las diferencias individuales o comunitarias, porque sólo existen interpretaciones
relativas. El relativismo, entonces, propone un nuevo universalismo; el relativismo debe
convertirse en una norma universal. No toleremos a los intolerantes.
● El relativismo nacionalista
Los avatares del capitalismo complican las cosas. Los occidentales invaden los países del tercer
mundo con sus mercancías y valores como los habitantes del tercer mundo invaden los países
occidentales con su fuerza de trabajo y su pobreza.
Varios partidos neofascistas europeos empezaron a conseguir votos con prédicas xenofóbicas y
abiertamente discriminatorias. La idea de un respeto de la diferencia, comienza a ser usada para
justificar la expulsión de los inmigrantes. Los fascistas reclamaron “Nosotros respetamos sus
diferencias, pero que ellos respeten nuestra identidad”.
Aceptaban perfectamente que sus valores no eran ni los únicos ni los mejores para todos, pero
¿qué otra cosa puede hacer un individuo que centrar su comportamiento moral en los valores que
considera buenos?
● La ética ironista
Para evitar la amenaza nacionalista, sin renunciar al relativismo, Rorty propone romper con la
identidad entre etnia y nación; habla de “nosotros, los liberales”.
Llama liberales a los ironistas, es decir, a quienes piensan que todo discurso es contingente
o relativo. Así, ese “nosotros” no es ni una nación ni la humanidad, sino los herederos de las
contingencias históricas.
Los ironistas, proponen un principio de solidaridad entre los individuos, ya que no hay nada
peor que la crueldad. Proponen crear un sentimiento de solidaridad más amplio que el que
tenemos ahora, y que suele estar ligado a la solidaridad familiar o nacional. Para los liberales, la
solidaridad es un imperativo y, por consiguiente actúan como si fuera un absoluto, aunque
saben perfectamente, que no es más que relativo, una creencia distinta de su etnia liberal, y
por eso son “ironistas”.
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Aunque Rorty llegara a convencer a los individuos de otras etnias, de que es preferible ser
solidario antes que cruel, no estaría seguro que los otros interpreten como crueles o solidarios los
mismos hechos que él juzga de ese modo.
● La ética de la comunidad
Siendo la moral un problema de relación de un individuo con el prójimo, no se la pude pensar
fuera de las situaciones sociales.
MacIntyre se niega a considerar al individuo aislado, que se encontraría simplemente con
obligaciones universales o con una exigencia de libertad, tal como lo propone la Ilustración. Los
moralistas del Iluminismo, al pretender hacer tabla rasa con los prejuicios y las creencias de una
época, olvidaban que los individuos habitan siempre en una comunidad, con sus normas e
instituciones, y que sería absurdo pensar a la moral fuera de las situaciones sociales, ya que
la moral es sobre todo un problema de relación del individuo con el prójimo. Por eso, dice
MacIntyre que las aspiraciones modernas de la universalidad, sin nada de particularidad,
son una ilusión.
Aristóteles llama phronesis a la facultad moral según la cual un individuo hace lo que debe hacer
en cada caso. La phronesis, es para MacIntyre, el principal elemento de la ética.
MacIntyre rechaza la moral centrada en la libertad, la moralidad para él implica identificarse
totalmente con un rol o confundirse con el personaje social.
Así para MacIntyre lo injusto en las sociedades feudales no sería la desigualdad económica, social
y política, lo injusto sería que cada uno no se comportara como corresponde a su rol y que
no recibiera lo que le corresponde de acuerdo con la función cumplida en esa sociedad.
Él entiende a la moral, como ligada a la forma, necesariamente histórica y particular, en la
que esa sociedad se organiza. Así vemos que MacIntyre funda su universalismo moral, en su
aspecto particular y relativo. Una paradoja.
● La ética de la comunicación
Otra solución al problema de incompatibilidad entre el relativismo y el universalismo, aparece en la
“ética de la discusión”: más allá de las diferencias culturales, los interlocutores deben
aceptar las reglas de juego si quieren en verdad comunicarse y no utilizar la violencia.
Y es cierto que este imperativo vale para cualquier cultura, de modo que se trata de una ley
universal, sin embargo sólo podría ponerse en práctica paradójicamente dentro de cada cultura.
En la comunicación interétnica, faltan estas reglas que pueden ser aceptadas por todos los
interlocutores, ya que cada etnia tendrá sus normas particulares.
Si bien esta norma universal resulta válida en todo tiempo y lugar, sólo puede juzgar su
cumplimiento o trasgresión a partir de las normas particulares y relativas de las diversas culturas.
● La ética del no-mal
No hay manera de poner de acuerdo a todos los seres humanos sobre lo que es bueno y virtuoso.
No existe un Bien Universal y Necesario sino bienes relativos y contingentes.
Cada comunidad y cada individuo tienen su idea acerca de lo que es el bien para ellos y conviene
que no traten de imponérselas a otros. El Mal comienza cuando una iglesia, un partido político o
un Estado pretenden imponerles a todos los individuos un Bien supuestamente universal.
Lo universal no es el Bien sino, el propio Mal.
Como animales culturales los seres humanos tienen distintas maneras de ver las cosas, valores
morales diversos, múltiples versiones del Bien. Pero como seres vivos capaces de sentir dolor
y temor ante la muerte, todos sufren por igual. Las torturas y las ejecuciones son un Mal
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aquí y en cualquier parte del planeta. Por eso la ética de los derechos humanos es
universal porque no prescribe un Bien sino que denuncia un Mal.
La moral nos dice, cuáles son nuestros deberes o nuestras responsabilidades. ¿Pero a quien
debemos responder? Ante las generaciones futuras. Porque la existencia de la humanidad es
una obligación incondicional, es decir, universal y necesaria.
El deber de los individuos y los Estados, en consecuencia es evitar hoy el Mal futuro de la
especie humana. Se trata de una ética de la conservación de la especie, el derecho
fundamental del ser humano es un derecho a la permanecer vivo.
Al identificar lo humano con una normalidad biológica, ya sea en términos de medio ambiente o de
código genético, esta ética confunde el Mal con una suerte de anormalidad o de enfermedad. Y si
el principal derecho de los humanos es el de evitar el Mal, entonces la eliminación actual de las
anormalidades se ve, indirectamente, justificada.

● Ética de la fidelidad a la verdad


Badiou va a decir que solo la verdad es indiferente a las diferencias. Una verdad “es la misma
para todos”. De manera que la ética ya no debería preocuparse por lo diferente sino por lo
mismo, por esa verdad que es la misma más allá de las diferencias culturales o étnicas.
La ética de la verdad resulta profundamente a-social. Una verdad es aquello que rompe el lazo
social.
● La ética de la singularidad
Para Sartre, existía por un lado la totalidad de las cosas, y por el otro lado, lo que se sustrae de
esa totalidad: la no–cosa, el no–objeto: el sujeto. Todo obedece a una ley, si todo tiene una razón
de ser, el sujeto ni obedece a una ley ni tiene razón de ser; entonces, es pura gracia o
gratuidad.
Si esta ética es posible, señala Agamben, es por que no existe ninguna esencia, ninguna
vocación histórica o espiritual, ningún destino biológi
El hombre es y debe ser algo, pero ese algo no es una esencia; él es el simple hecho de su propia
existencia, como posibilidad y potencia.
● La ética de la amistad
Los últimos escritos de Foucault, proponen sustituir la moral de la identidad étnica o grupal, por
una ética de la amistad o solidaridad, vínculos que se sustraen a las mediaciones jurídicas o
institucionales. Por otra parte según Spinoza, la identidad étnica no constituye la base del lazo
social, sino que produce una ambivalencia, porque el individuo se pliega a todos los rituales de la
etnia para ser considerado uno de los suyos, frente a la mirada vigilante del resto, creándose un
sistema de control y persecución mutua en el cual se basa el mecanismos de la moral.
Solo cuando un individuo coopera con otros, cuando compone con ellos una singularidad,
aumenta su potencia o sus posibilidades.
Sustituir la moral de la identidad étnica o grupal por una ética de la amistad, de la solidaridad sería
la propuesta de los últimos escritos de Foucault.
Ya no se trataría de establecer una distinción entre ética privada y política pública: la ética es
directamente política y la política, aquella que no se basa en identidades grupales ni en
representaciones estatales, ya no puede separarse de una ética de la amistad entendida como
deseo de comunidad.
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La ética sería el pensamiento y la práctica de estas relaciones –la amistad, la solidaridad,
el amor- que se nos someten a las reglas morales jurídicas o institucionales.

WEISSKOPF – La categoría moral de la economía de mercado

Ética y mercado → El problema es que hay una sociedad de consumo, sin


atravesamiento de un ethos.
El dinero no es un medio para obtener otra mercadería, sino una mercadería en sí mismo.
¿Cuál es el conflicto entre mercado y ética cristiana?
Cualquier tipo de comportamiento exigido por el mercado es considerado por la ética cristiana
pecado. La búsqueda de riquezas y monopolizar el mercado fueron condenadas moralmente
porque estaban en conflicto con las virtudes cristianas de caridad y compasión. Sus valores son el
sufrimiento y el sometimiento.
¿Cómo intentó solucionarlo el protestantismo calvinista y puritano?
El pensamiento científico y popular ha intentado demostrar que el comportamiento exigido por el
mercado es virtuoso y promueve el bien común. Este pensamiento se funda en las tradiciones del
protestantismo calvinista y puritano. El éxito económico se interpretó como signo de que los que
adquieren riquezas han sido bendecidos por el señor. En consecuencia se justificaron las
desigualdades entre ricos y pobres. Los pobres eran los no escogidos para salvarse y prosperar.
¿Cómo justificó en el siglo 19 el darwinismo social el comportamiento conjunto del
mercado?
El rico y el que tiene éxito se siente como superior a los otros, la base de esta superioridad se
encontró en la selección natural: los ricos fueron lo más aptos, que sobrevivieron en la lucha por la
existencia a la idea darwiniana. Algunos se pudieron adaptar mejor al mercado que otros. Lógica
de la exclusión. Es el pathos de la época: la sociedad de consumo.
¿Cómo habían justificado los economistas clásicos el comportamiento conjunto del
mercado?
Adam Smith presentó un modelo de orden económico en el que la piedra angular era la aptitud
adquisitiva. Lo justificó suponiendo la esencial interdependencia del interés económico individual,
el mercado competitivo libre y el bien común de la sociedad. Esta idea de la armonía natural de
los intereses económicos individuales justificó la libertad económica individual, afirmando que un
mercado competitivo promovería el bien común por medio de la famosa “mano invisible”. La
libertad económica individual es deseable porque realiza el bien económico común.
¿Qué vínculo entre mercado y moral se establece dada la teoría laboral del valor?
La teoría laboral del valor fundamenta que las ganancias más altas son la recompensa de un
esfuerzo cuantitativa y cualitativamente mayor. “A cada uno de acuerdo a su contribución
productiva”
¿Cuál es el supuesto implícito en la justificación moral del mercado libre?
El supuesto implícito es la identidad de los fines económicos sociales con los individuales, definió
a ambos como aumento del a producción. Esto eliminó conflictos de intereses entre los individuos
y la sociedad. Aunque tan pronto como uno reconoce que pueden existir otros intereses que el
incremento del volumen y la variedad de bienes y servicios, el concepto de armonía natural de
intereses, y con él la justificación moral del mercado competitivo, se viene abajo.
¿Qué nuevos planteos hace el hedonismo subjetivista?
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Los economistas neoclásicos marginalistas supusieron que la economía no servía para ningún
bien común o de interés público, sino para la necesidad subjetiva de satisfacción. Satisfacción de
preferencias individuales y subjetivas, basadas en deseos y gustos, orientadas a la comodidad
material.
¿Qué plantea el racionalismo formal?
Está vacío de valor, cualquier meta subjetiva que se buscara de una manera eficiente y
sistemática se suponía que era justa. Quedó destituido el vínculo entre mercado y moral.
¿Qué pasó con la razón en éste contexto?
La razón se hizo técnica, instrumental, interesada meramente por los medios para lograr unos
fines que se suponían más allá del límite de la razón. Esto hizo imposible cualquier discusión
racional sobre el bien común.
¿Cómo fue que el énfasis pasó de la producción al consumo?
A causa de la creciente capacidad productiva y de la afluencia cada vez mayor, el énfasis de la
economía pasó de la producción al consumo. El problema de las economías abundantes no era
producir bienes sino venderlos. El sistema económico promovió el espíritu hedonista del
relativismo del os valores estimulando el deseo de los consumidores.
¿Por qué hoy se vuelve a plantear el problema moral en relación al sistema económico?
Un sistema económico requiere una filosofía moral que le haga razonable, justo y legítimo. Hoy la
cuestión del mercado frente a la moral vuelve a suscitarse porque las creencias que justifican
nuestro sistema económico se han desintegrado. La obra puritana y la ética del éxito se han
derrumbado bajo el impacto de la pluralización. Trabajar para alcanzar el éxito ha perdido su base
religiosa y moral y se ha convertido en un fin sin sentido y sin contenido ético, en una mera
aspiración al poder y al confort.
¿Cómo es que ha dejado de tener sentido el proceso de trabajo?
Porque el imperativo del crecimiento económico, la ganancia y el gasto de ingresos, se ha
convertido en directriz de los individuos y la sociedad. Esto ha contribuido a la carencia de
significado de la vida económica y a la destrucción de sus raíces morales.
¿En qué contradicen la psicología y la ecología el crecimiento económico excesivo?
En el capitalismo temprano, con una economía de relativa escasez, la idea de niveles de vida
siempre mas altos tenía un sentido y alguna justificación moral. En la sociedad opulenta y
capitalista del siglo 20, los niveles de vida en constante crecimiento no tienen sentido alguno para
el individuo ni para la sociedad. La sabiduría de épocas pretéritas sabía que para la salud y la
felicidad es precisa la moderación. Y no el exceso, en la satisfacción de las necesidades físicas.
Basado en razones psicológicas, el ideal de un nivel de vida en constante aumento deja de tener
sentido una vez que se ha alcanzado un cierto nivel de vida y de confort. Un tipo equilibrado de
vida, y no un crecimiento económico excesivo, es la meta psicológica deseable.
¿Existe un poder de mercado?
Se va reconociendo que la mano invisible del mercado, que toma todas las decisiones y
elecciones, ha sido reemplazada por la mano visible de las burocracias corporativas y
gubernamentales. Si existe un poder de mercado, si ejecutivos corporativos y burócratas del
gobierno tomas opciones y decisiones deliberadas e influyen en la vida de cada uno, deben existir
normas orientadoras de semejantes decisiones. Las decisiones económicas habrán de estar
sujetas a la nueva moralidad económica.
¿Es necesario un nuevo ethos económico? ¿qué tendría que tener en cuenta?
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Ni la libre competencia, ni la planificación gubernamental solas pueden satisfacer la necesidad de
un nuevo ethos económico. Semejante ethos ha de basarse en las convicciones y creencias de
las personas que componen las burocracias corporativas y gubernamentales y en el espíritu de la
gente que adquiere sus bienes y servicios. Habrá de poner más énfasis en la calidad de vida que
en la cantidad de bienes. Habrá que cargar el acento en lo duradero y no en lo fugaz, en la
conservación del capital y en la acumulación de recursos en lugar de su agotamiento. Hasta cierto
punto habrá que sustituir el mercado por la moral.

El títere y el enano: “El núcleo perverso del cristianismo” - ZIZEK

Un niño que compra un huevo Kinder Sorpresa, en general lo desenvuelve nerviosamente y


rompe el chocolate sin molestarse en comerlo, interesado sólo en el juguete que hallará en el
interior.
Ese juguete, ¿no es el objeto a en su estado más puro?, el pequeño objeto llena el vacío
central de nuestro deseo, el tesoro oculto.
Para Marx, la mercancía es un objeto particular que satisface una necesidad particular, pero
al mismo tiempo, es la promesa de “algo más”, la promesa de un goce insoslayable cuya
verdadera ubicación es la fantasía y toda la publicidad apunta a ese espacio fantasmático (“Si
usted bebe X, no sólo obtendrá una bebida sino también…”)
El juguete de plástico es una arriesgada estrategia para materializar este misterioso exceso: “Si
comes nuestro chocolate, no obtendrás sólo un chocolate, sino también un juguete de plástico.”
Este más cubre la carencia de un menos, compensa el hecho de que una mercancía nunca
cumple la promesa que hace ya que la verdadera mercancía no necesitaría ningún
complemento, sino que entregaría enteramente lo que promete.
En su clásico análisis de la vasija griega en “Das Ding”, Heidegger destaca además que la
vasija, como una Cosa emblemática, está formada alrededor de una nada central.
Tanto la vasija griega como el huevo de Kinder se pueden interpretar como los dos
momentos de la Cosa en la historia de Occidente, la Cosa sagrada en su amanecer y la
mercancía ridícula en su ocaso: el huevo Kinder es nuestra vasija actual.
También hay una analogía entre el huevo kínder, la nada de hoy, y las mercancías que se nos
ofrecen privadas de sustancia, “x sin x” (café sin cafeína, endulzante sin azúcar, cerveza sin
alcohol, etc). En ambos casos recibimos la forma superficial despojada de su núcleo esencial.
Para Fukuyama, cuando quitamos todas las capas de las características contingentes y
accidentales de una persona, debajo queda cierta cualidad humana esencial, a lo que llama
Factor X.
Ese factor X tiene que ver con nuestra “naturaleza humana”. El genoma ¿no es la figura
extrema del juguete de plástico oculto profundamente en el interior de nuestra piel de
chocolate humana?
Este misterioso X, el tesoro interior de nuestro ser, también puede revelarse como un intruso
extraño, hasta como una monstruosidad. El niño pequeño que da su mierda como un regalo está
de algún modo, dando el equivalente de su Factor X.
Regresemos a la escena del niño pequeño que abre ansiosamente el huevo de chocolate y deja a
un costado la golosina para llegar al juguete de plástico: ¿no es ese niño el emblema del
llamado “totalitarismo”, que también procura liberarse de la capa histórica contingente
para liberar la “esencia del hombre?
El punto problemático de este Factor X, que nos hace iguales a pesar de nuestras diferencias, es
que en nuestro fuero más íntimo todos somos iguales, los mismos seres vulnerables.
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El liberalismo y el totalitarismo comparten la creencia en el factor x pero debajo de esta
percepción humanista de que somos todos iguales aparece la cínica declaración: ¿Para qué
preocuparse por luchar contra las diferencias superficiales si, profundamente, todos
somos iguales?. Es una ontología de la subjetividad como carencia.
La estrategia más seductora en relación con el factor X es el afán de los intelectuales en el siglo
20 por dar el carácter de catástrofe a la situación, sea cual fuere la situación real debía ser
presentada como catastrófica. De este modo, más allá de las diferencias, todos participamos de la
misma catástrofe ontológica.
Las catástrofes de la naturaleza no son nada en comparación a la catástrofe que es el hombre en
sí mismo.
Si nosotros conservamos nuestra compostura ética, es porque hemos tenido la suerte de no
haber estado expuestos a la presión excesiva de las tentaciones (pues la gran mayoría de
nosotros cometería la peor traición si fuera torturado).
Cuando, en nuestras vidas cotidianas, conservamos nuestro orgullo y nuestra dignidad ética,
obramos protegidos por la ficción de que seríamos igualmente fieles a nuestra postura ética
incluso en condiciones severas.
Deberíamos abandonar toda arrogancia ética y aceptar humildemente la suerte de poder
actuar éticamente.
Según Dupuy el modo como obramos está determinado por nuestra anticipación del futuro y
nuestra reacción a esa anticipación, si esperamos que una catástrofe ocurra y obramos contra ella
para impedirla, el resultado será el mismo tanto si la catástrofe ocurre como si no. Puesto que la
catástrofe no puede domesticarse como cualquier otra posibilidad la única opción es postularla
como real y considerarla inevitable.
La verdadera catástrofe ya es vivir bajo la sombra de la amenaza permanente de una
catástrofe.
Se aborda por último una de las formas de fetichismo actual del dinero que es la conjunción de
dinero y victimización. Por ejemplo, un hombre que demanda a las principales cadenas de
comidas rápidas dice no tener nada que ver ni ser culpable por su obesidad, se considera una
víctima pasiva de las circunstancias, tiene que haber otro que sea culpable de los infortunios de
uno. La clave está en la negación a aceptar su responsabilidad.
En relación al psicoanálisis no hay ningún encuentro cara a cara entre el paciente y el analista
puesto que el paciente está echado en el diván: el psicoanalista penetra los misterios más
profundos del sujeto sin pasar por el rostro. Esto le permite al paciente “liberarse de su rostro” y
dejar escapar los detalles más embarazosos. En este sentido, la cara es un fetiche: si bien
parece manifestar el abismo vulnerable imperfecto de la persona, oculta el núcleo real
obsceno del sujeto.

Unidad 7: La psicología como profesión


La práctica con niños, niñas y adolescentes, requiere de una constante actualización. ¿por dónde
transcurren las infancias?
Marco normativo:
● El paradigma anterior es el de la Ley 10.903 (1919), o ley del Patronato de menores.
Modelo tutelar, de acción unidireccional por parte del Estado. El poder judicial ve al menor como
objeto de intervención en situaciones de irregularidad, y procede a su institucionalización.
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● El paradigma vigente es el de la Protección integral de los derechos de niños, niñas y
adolescentes. Ley Nacional 26.061 (2005) y ley 114 (1998) de CABA.
En 1989 se dicta la Convención internacional de los derechos del niño.
En 1994 se reforma la CN, y se incorporan ese y otros tratados internacionales.
El niño como sujeto de derecho:
- Interés superior del niño: plena y simultánea satisfacción de todos su derechos, en sus
máximos niveles.
- Derecho a ser oídos.
- Corresponsabilidad: políticas públicas.
- No se trabaja detectando irregularidades, sino procurando que se cumplan los derechos.
- La institucionalización debe ser excepcional, con un fin, y debe ser revisada. Se debe
intentar primero: con la familia nuclear, luego la familia ampliada, la comunidad, y por
último el Estado. La institucionalización vulnera el derecho del niño a la convivencia familiar.
- El Estado debe agilizar, brindar herramientas para quien se vaya a hacer cargo del sujeto.
En 2015 se reforma el Código Civil, y se incluye el principio de autonomía progresiva, que implica
el derecho a ser oído, a tener en cuenta la palabra del niño en la toma de desiciones que lo
afecten en su vida.
En el caso del bullying, hay una relación asimétrica entre los actores: bully, target, testigos. En los
casos de violencia entre pares, todos son víctimas de un marco institucional inoperante.
P.E Campo: educacional --- Ámbito: escuela pública

Unidad 8: Deontología y práctica profesional


La intervención debe respetar la dignidad, los derechos, y la subjetividad de quien tenemos
delante. No debemos reducir al sujeto a aquello de lo que padece.
Posicionamiento ético frente al sufrimiento del otro: Nuestro compromiso es hacer algo para
acotar ese sufrimiento.
Código de Ética: Va a ser un código moral, lo ético va a ser el posicionamiento de cada uno en
relación a él.
El Código de ética tiene en cuenta el paradigma de los DDHH.
Ante alguna duda, vacío legal, contradicción, siempre se va a inclinar sobre la ética: el bienestar y
el cuidado del destinatario del servicio.
Es un sistema de protección corporativista del conjunto de profesionales psicólogos, pretende
cuidar la integridad de la profesión.
Postula 5 principios generales:
1) Competencia: no nos embarcamos a hacer un trabajo para el cual no estamos capacitados.
2) Integridad: no mentir acerca de la formación, no lanzar etiquetas (lo que decimos, no lo
decimos cómo personas sino cómo profesionales, nuestra palabra se presenta cómo verdad).
Abstinencia.
3) Responsabilidad profesional y científica: los psicólogos consultan, derivan, o colaboran con
otros profesionales o instituciones en la medida necesaria par servir a los mejores intereses de
sus pacientes.
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4) Respeto por los derechos y la integridad de las personas: privacidad, confidencialidad, etc.
5) Responsabilidad social: participación con la comunidad.
Algunos artículos remiten a:
- capacitarse, supervisarse, o derivar cuando sea pertinente.
- actualizar los conocimientos.
- hablar en un lenguaje que el receptor comprenda.
- detectar cuando los problemas o conflictos personales puedan interferir.
- prevenir las relaciones múltiples. No asumir una relación profesional si hay una relación
preexistente que crearían algún riesgo de daño.
- encuadre
- no aceptar como pacientes a personas con las que hubo involucración sexual.
- secreto profesional - confidencialidad (cuidado en las publicaciones)
- ante la duda de una violación al código, consultar con colegas conocedores, o con el
tribunal de ética.

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