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¿Qué es el arte?

por Félix Fernando Baños.


2014

1.- Arte, en el sentido general con que aún se usa este término en castellano (artes plásticas,
artes visuales, artes gráficas, artes marciales, arte culinaria, artes mágicas, malas artes, etc.),
--sentido general heredado de la antigüedad-- coincide prácticamente con el significado
popular de técnica, y quiere decir el conjunto de procesos que tienen por finalidad un
resultado útil. (1)
En este sentido general, por tanto, “arte” es el ejercicio tecnificado de cualquier
actividad humana productiva. “Hacer con arte” significa hacer con pericia, lo que es un rasgo
propio del experto, ya sea obrero, literato, arquitecto, peinadora, director de orquesta,
dentista, etc.
Para distinguir de las demás a las artes que buscaban expresar la belleza, se denominó
“Bellas Artes” a estas últimas.

2.- Pero, a partir del Renacimiento, la palabra “arte” empezó a circunscribirse al conjunto
mismo de procesos que buscaban como resultado la expresión de la belleza. Es decir, significó
primero el mero aspecto técnico de la producción estética. Y así, por ejemplo, Miguel Cabrera
habla de las “reglas del arte de la pintura” al referirse a las normas técnicas usuales entre los
pintores mexicanos del siglo XVII.
Al aplicar esta equivalencia (arte = técnica artística), las Bellas Artes se dividieron en el
pasado en “mayores” y “menores”, siendo las primeras aquéllas cuya técnica es más compleja y
variada, por lo que producen obras de mayor impacto social inmediato.
También, según fuera su dominio técnico, se clasificó a los artistas en “primitivos” y
“maestros”.
Una división parecida, que se basa en la formación profesional o en las circunstancias de
la misma, encasilla a los artistas en “académicos” y “autodidactas”, o en “cultos” e “ingenuos”
(naïfs.)

3.- Actualmente, “arte” significa una modalidad de la comunicación, que transmite la expresión
de la belleza según sus creadores conciben uno y otro conceptos, “expresión” y “belleza”, en
consonancia con su propia cosmovisión y con la de la cultura en que se han formado. Y así se
habla de “obras de arte”, “museos de arte”, “escuelas de arte”.

4.- Si el arte “expresa” “la belleza”, ¿qué quieren decir esas palabras?

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4.1.- Independientemente de las consideraciones individuales de los distintos artistas y
escuelas, podríamos decir que “expresión” es toda manifestación de origen psíquico. (2) Esa
manifestación se realiza materialmente, por medio del cuerpo o mediante una modificación de
la materia distinta del cuerpo.
Una emoción, la alegría o el miedo por ejemplo, se expresan mediante el cuerpo.
Vemos en el cuerpo la manifestación espontánea de un estado psíquico, que no conoceríamos
si no se manifestara a través de él. Pero las mismas emociones u otras se pueden expresar
figurándolas por medio de la danza o del canto, y entonces ya son expresiones artísticas,
realizadas también mediante el cuerpo. Y continuando con el mismo ejemplo, las emociones
mencionadas pueden expresarse asimismo pintando, esto es, aplicando colores sobre una
superficie; o musicalmente, si se organizan en cierto orden sonidos de distinta altura,
intensidad y duración, producidos por uno o varios instrumentos. En estos dos casos, de la
pintura y de la música, la manifestación psíquica a través del arte se realiza no mediante los
movimientos del cuerpo mismo o las vibraciones de sus cuerdas bucales, sino con elementos
materiales ajenos a él, como son los pigmentos, los pinceles y el soporte; o la resonancia de
una columna de aire expulsada de un tubo de metal.
Concretándonos al arte, la expresión es un lenguaje que pertenece al universo de los
signos. Es una figuración, que abarca todas sus modalidades, desde la efigie verista hasta la
convención simbólica. Basilio Kandinsky considera que, en el arte, la expresión resulta del
choque de la fuerza psíquica del artista con la materia, a la que inocula su interioridad en
forma de tensiones contenidas en los elementos utilizados.
En el pasado se manejaba la especie de que el arte era “una imitación de la Naturaleza”.
Pero ni el académico más recalcitrante habría negado que el arte es una expresión personal,
pues cada artista imitaba la Naturaleza a su manera, por mucho que se esforzara en
reproducirla con exactitud. Caspar David Friedrich decía: “El pintor no debe pintar sólo aquello
que ve exteriormente, sino lo que descubre en sí mismo. Y si en sí mismo no ve nada, más vale
que deje de pintar lo que tiene delante. De lo contrario, sus cuadros serán como esos biombos,
detrás de los cuales uno sólo espera encontrar a enfermos, o incluso a difuntos.” (3)
La “imitación de la Naturaleza”, entonces, tenía más bien un valor instrumental: la
Naturaleza misma y los objetos que hay en ella, particularmente el cuerpo humano, al ser
imitados, propiciaban la expresión del individuo. También tenía un valor pedagógico, porque la
figuración de las formas naturales constituía el lenguaje básico de que se valía el artista antes
de crear el suyo propio. Así se entiende la frase de David: “Las artes son la imitación de la
Naturaleza en su más bella y perfecta forma.” (4) Las trayectorias de Kandinsky, de Picasso o de
Siqueiros son ejemplo elocuente de la creación de lenguajes propios tras haber utilizado la
figuración verista al comienzo de su formación.

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4.2.- “Belleza” es un término abstracto, que significa la cualidad de ser bello. Los
tratadistas también utilizan comúnmente su sinónimo “lo bello”.

4.2. A.- Desde el punto de vista del espectador, es bello lo que, con su contemplación,
satisface simultáneamente a los sentidos y al intelecto.
“A lo bello responde su vivencia por parte del hombre, ante todo en la contemplación.
Como aquí el ente resplandece luminoso en su ser perfectamente expresado, no queda al
conocimiento nada que buscar, concediéndosele, por encima de la inquietud y fatiga del
discurso, el sosiego y la facilidad de su acto perfecto: la contemplación. De la acabada
perfección de lo bello y de su contemplación, nace el placer como descanso extasiado en la
perfección lograda. Con ello, superada el hambre del deseo, el apetito experimenta como su
acto más elevado la saciedad de la posesión beatificante; arrebatado por lo bello, el hombre,
olvidado de sí mismo, se entrega a lo perfecto. A la epifanía consumada del ser en el ente
responde el juego perfecto y la actividad compenetrada de las fuerzas anímicas, es decir, un
estado excelso en el hombre…” (Johannes B. Lotz) (5)
Como es el arte el que ofrece esa satisfacción al espectador, dice Juan Zorrilla de San
Martín: “El arte contribuye al mejoramiento social porque, por medio de él, el común de las
gentes participa de la visión de los hombres excepcionales, y se eleva y ennoblece en la
contemplación de aquello cuya existencia no conocería si el poeta no le dijera: levanta la frente;
sube conmigo a las regiones de la belleza; la atmósfera es pura porque acaba de atravesarla la
tempestad del genio que, como las tempestades de la tierra, purifica el ambiente.” (6)
Ya en el campo específico de la pintura, Juan O´Gorman se refiere así a la belleza en
cuanto contemplada por el espectador: “Cuando una obra de arte tiene en las relaciones de sus
diversos valores de forma y color equivalencias a las relaciones de los valores existentes en los
fenómenos naturales, esa obra produce lo que se llama la emoción estética, siempre y cuando
el sujeto que la contempla tenga ciertas condiciones que permitan el acceso hasta su
inconsciente de aquellas imágenes plásticas que representan la organización de la materia. Las
condiciones necesarias son la falta de prejuicios (principalmente de prejuicios estéticos) y una
sensibilidad mayor o menor que depende de las condiciones fisiológicas de quien contempla la
obra. Para gozar de una obra de arte poco importa entender o no lo que la obra representa; lo
importante es que no esten obstruidos los canales entre consciente e inconsciente.” (7)

4.2. B.- Desde el punto de vista del objeto mismo que es bello, podemos considerar dos
definiciones:
La belleza es el esplendor de un ser. (8)
La belleza es el esplendor de una forma. (9)
Estas definiciones indican dos cosas: a) en qué consiste la belleza; y b) que la belleza
reside en el propio objeto bello, como un rasgo que se desprende de su existencia misma.

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Nos vuelve a comentar Lotz: “La forma denota la esencia y, con ello, el núcleo del ser de
las cosas. Pero el contenido del ser lo expresan los trascendentales: unidad, verdad, bondad.
Ahora bien, puesto que la belleza es el resplandor de la forma, estos atributos deben irradiar
con luminoso brillo. Esto quiere decir que deben ser perfectos en sí mismos…consonar
armónicamente entre sí…y, por último, brillar centelleantes con esta su perfección, no
permanecer ocultos…La belleza es, pues, la forma de la perfección con que un ente expresa de
manera acabada el ser en la configuración que le corresponde o según la idea entrañada en él,
la cual a su vez ha de irradiar con la mayor plasticidad posible de manera sensible y visible.” (10)
Los creadores concretan específicamente en cada arte estas definiciones generales. Al
hablar de cómo veían los griegos la belleza, Girolamo de Michelle distingue: “En los himnos, la
Belleza se expresa por la armonía del cosmos; en poesía, por el hechizo que regocija a los
hombres; en escultura, por la ponderación apropiada y la simetría de las partes; en retórica, por
el ritmo acertado.” (11) Pero, por debajo de este orden, “placer de la razón”, bullía el
desorden, “delicia de la imaginación”, según el atinado señalamiento de Paul Claudel. (12)
Con su larga experiencia en la pintura, tanto propia como la de los numerosos artistas
con quienes convivió, Juan O’Gorman nos explica que “la esencia de las artes plásticas está en
las proporciones armoniosas de su forma y color. La proporción armoniosa existe sólo cuando la
relación de valores plásticos (líneas, superficies, volúmenes, claro y obscuro, calidad de materia,
tono y color) expresa las relaciones universales de valores que existen en la materia.” (13)
Basilio Kandinsky, por su parte, dice: “El contenido de una obra encuentra su expresión
en la composición, es decir, en la suma interior organizada de las tensiones necesarias” (14), es
decir, “fuerzas vivas encerradas en los elementos”.(15) Ahora bien, “la composición es la
subordinación, interiormente funcional, de los elementos aislados y de la construcción a la
finalidad pictórica completa.” (16)
4.2.B.1.- Estas tres últimas citas muestran que nuestro propósito es permanecer en el
campo del arte, es decir, de la belleza creada por el hombre, sin referirnos para nada a la
Naturaleza. Hay que aclarar esto, ya que las definiciones aducidas pertenecen a la reflexión
sobre el ser en cuanto ser, por lo que también se pueden aplicar a la Naturaleza, de cuya
inacabable y variadísima hermosura disfrutamos continuamente. Al analizar el punto y la línea
en el arte, Kandisky encuentra tantas semejanzas con ella, que dice: “este parentesco –podría
llamarse también «identidad»- es un elocuente ejemplo de las conexiones entre las leyes del
arte y la naturaleza”. Pero advierte en seguida, para poner las cosas en su sitio: “Sin embargo,
de tales casos no deben extraerse falsas consecuencias: la diferencia entre arte y naturaleza no
radica en las leyes fundamentales sino en el material que utiliza cada una y que está ordenado
a esas leyes. Las propiedades fundamentales de los diferentes materiales no deben ser
desatendidas: el conocido elemento básico de la naturaleza, la célula, se encuentra en
permanente movimiento; mientras que el elemento básico de la pintura, el punto, desconoce el
movimiento, es quietud…La fuerza creadora se atiene a determinadas leyes naturales, que

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descartan lo excéntrico. Las leyes naturales de este tipo no son determinantes en el caso del
arte, para el cual la vía de lo excéntrico permanece libre y abierta.” (17)
4.2.B.2.- Las definiciones de lo bello aducidas no sustituyen a los otros aspectos del ser,
que captan la inteligencia y la facultad de querer, esto, es a la verdad y al bien, particularmente
al bien moral, territorio de la libertad humana. El “esplendor del ser”, en que reside su belleza,
no sustituye lo que el ser tiene de verdadero o de bueno, como si fuera su reemplazo o
equivalente. Verdad, bondad y belleza son valores fundamentales de un mismo ser, pero
distintos.
La observación viene al caso porque, por confusión de valores, algunas veces se ha
querido hacer del arte la norma de la conducta humana. Esto ya se dio en la segunda mitad del
siglo XIX, como estadio terminal del Romanticismo (18), o en ciertos grupos del movimiento
hippie, por ejemplo.
4.2.B.3.- Finalmente, estas definiciones tampoco pueden aplicarse a lo que no tiene
soporte material y sólo existe en la mente o en la intencionalidad del artista. (19)

5.- La belleza tiene grados, que van desde el ínfimo, “lo bonito”, hasta el máximo, “lo
sublime”. Como en el caso de otros valores, las clasificaciones varían según los tratadistas o las
escuelas.

6.- Lo opuesto a la belleza es la fealdad, “lo feo”. La fealdad es una privación, una falla,
una deficiencia, una desfiguración de la forma.
Lo que provoca en el espectador es repulsión.
La fealdad en el arte está relacionada con su género y con el lenguaje que se utiliza.
En el arte lo feo es toda representación deforme, mal hecha, desproporcionada,
desplomada, mal compuesta, vulgar, ramplona o repugnante, de acuerdo con los criterios
estéticos de las diversas culturas y movimientos.
“Sin embargo, el arte puede hacer uso de lo feo, y siempre debe hacerse la pregunta:
Esto, que a primera vista parece feo, ¿tiene algunos rasgos justificantes o compensatorios,
quizá desde los puntos de vista moral o social? O este componente de fealdad, ¿ha sido
transformado por el medio o por el contexto en ingrediente de valor estético positivo en una
nueva totalidad?” (20)
En efecto, como recuerda Umberto Eco, “toda cultura ha asociado siempre una idea de
lo Feo a su concepción de lo Bello…A los ojos de un occidental contemporáneo los fetiches, las
máscaras de otras civilizaciones son seres horribles y deformes, mientras que para los
autóctonos son o eran la imagen de valores positivos. La mitología griega abunda en figuras
como los faunos, cíclopes, quimeras u otros minotauros, o en divinidades como Priapo, todas
ellas consideradas monstruosas, extrañas a los cánones de la Belleza que expresa la estatuaria

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de Policleto o de Praxíteles; sin embargo, esas entidades no siempre despertaron
repugnancia…”
“Desde la Antigüedad hasta la Edad Media, las diversas teorías estéticas vieron lo Feo
como una antítesis de lo Bello, una falta de armonía que viola las reglas de la proporción sobre
las cuales se fundamenta la Belleza física y moral, o como una privación, que arrebata a un ser
lo que debería tener por naturaleza. En todo caso, se admite un principio de manera casi
uniforme: aunque existan cosas y seres feos, el arte tiene el poder de representarlos de manera
bella, y la Belleza (o la fidelidad realista) de esta imitación convierte lo Feo en aceptable…Si nos
atenemos a esas reflexiones la cuestión es simple: lo Feo nos repugna por naturaleza, pero en el
arte se vuelve aceptable y hasta agradable, ya que expresa y denuncia “bellamente” la fealdad
de lo Feo, entendido física y moralmente; ¿no hasta vuelve fascinante una bella representación
lo Feo (y lo monstruoso)? En la Edad Media ya se planteaba el problema de una bella
representación del diablo, asunto que reaparecerá con toda su fuerza en la época romántica”.
(21)

7.- La aparición de la fotografía y de otras técnicas que reproducen con exactitud y de manera
mecánica el mundo físico y hasta lo preservan virtualmente, la comprensión de los criterios
estéticos de culturas diferentes a la occidental (mesoamericanas, indú, china, japonesa,
oceánicas, africanas, etc.), la necesidad de expresar lo feo, la revolución tecnológica, etc., llevó a
la consideración de que la belleza que el hombre expresa en el arte es primordialmente la misma
que él concibe en las relaciones que establece con su propio ser y con la realidad circundante.

Por eso, la mejor definición actual de arte es la de Juan Zocchi. “El arte es la figuración y
quiere ser la transfiguración del drama de la vida del hombre sobre la tierra”. (22)

Esta definición permite explicar la validez y riqueza de los diversos géneros y lenguajes del
arte de todos los tiempos, culturas y países.

8.- Las bellas artes pueden ser:

a).- Espaciales o plásticas: Arquitectura, escultura, pintura.

Grabado, fotografía, dibujo, ensamble, cinetismo, urbanismo, medallística y


numismática, moda, joyería, amueblamiento, decoración, tapicería, diseño industrial,
realidad virtual.

b).- Temporales: Literatura y música.

Laudería, diseño editorial.

d).- Espacio-temporales: Danza, teatro.

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Gimnasia, equitación, esgrima (y otros deportes y diversiones), liturgia.

E).- Mixtas: Cine.

Notas
1.- Recordemos la definición: “Técnica es el conjunto de procesos que tienen por finalidad un
resultado útil.”
Ahora bien, un proceso es “la totalidad de operaciones*, transportes*, almacenajes* e
inspecciones* concatenadas entre sí de acuerdo con un método*”
Veamos ahora qué se entiende por cada una de los elementos que componen un
proceso, a fin de que la definición sea comprensible:
*Operación: acción que agrega valor a la materia al modificarla en cualquier sentido
(alterarla, ordenarla, combinarla, etc.) parcial o totalmente, temporal o definitivamente.
*Transporte: traslado o acarreo de la materia en proceso de modificación, o de sus
ingredientes o partes, de una operación a otra.
*Almacenaje: protección, bajo control, de la materia en proceso de modificación
mientras no es transportada o para no ser transportada.
*Inspección: confrontación entre el estado de modificación en que se encuentra la
materia con lo que se quiere obtener de ella, o con ciertas normas, modelos o estándares a los
que debe ajustarse. La calidad es resultado de la inspección.
*Método: determinación deliberada y lógica de los pasos indispensables para obtener
un resultado útil con la máxima eficiencia*.
*Máxima eficiencia: hacer algo de la mejor manera posible, en el menor tiempo posible
y al menor costo posible.

Paul Valéry l llama a la técnica “la ciencia más moderna” y la define como “el conjunto
de las recetas y procedimientos que tienen éxito siempre…. Es la actividad intermediaria entre
dos experiencias o dos estados de experiencia, el primero de los cuales es dado, y el segundo
previsto.” (Cfr. Ensayo Sobre Leonardo y los Filósofos, p. XLV y XLVI. Apud Leonardo da Vinci,
Tratado de la Pintura, Editorial Losada)
Desde luego, la aplicación del concepto de técnica a las distintas artes es analógico, esto
es, “parte en el mismo sentido y parte en sentido distinto.” En efecto, una imagen visual (una
forma, un color en un cuadro) no es lo mismo que una auditiva (una frase musical en una
melodía), por ejemplo, y para producirlas se recurrió a técnicas de diferente naturaleza
(pictórico y musical). Pero uno y otro son técnicas.

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2.- “La investigación científica intenta desde antiguo distinguir y comprender mejor las formas
particulares de expresión, indagar su correspondencia con determinadas configuraciones
anímicas, así como la génesis de esta correspondencia y poner en claro la importancia y
repercusión de las formas expresivas para el desarrollo del espíritu. Teofrasto, discípulo de
Aristóteles, se ocupó en esta tarea y también el retórico Quintiliano. En el siglo XVIII los trabajos
de Gall, Lavater, Engels y Goethe despertaron el interés por la fisiognómica (teoría de la
expresión). Carus en el XIX reanudó los estudios realizados por aquéllos. Duchenne y Gratiolet
investigaron en las clínicas de París los movimientos expresivos. Darwin y, en otro sentido,
Wundt establecieron teorías sobre la génesis de la correspondencia entre expresión y vivencia.
Piderit creó una especie de léxico de los movimientos de expresión. Klages ha constituido
científicamente la doctrina de la expresión tomando como base su metafísica del espíritu y del
alma y ha fundado la grafología científica (estudio de la escritura como expresión de la índole
anímica)…K. Bühler ha resumido los trabajos anteriores a él, desarrollando, además, una amplia
y sistemática teoría de la expresión.” (Alexander Willwoll, Expresión, apud Walter Brugger,
Herder, p. 239-240)

3.- Caspar David Friedrich (1774-1840), apud Editorial Salvat, Historia del Arte, Tomo 10,
Pintura Romántica, p. 170
Otra cita sobre el mismo tema: “A semejanza de sus contemporáneos, [Jean Dominic
Ingres] aceptó el credo estético griego del arte como representación de la Naturaleza, con la
connotación de que era tarea del artista dar orden a la Naturaleza por el proceso de
recomposición y síntesis”. William Fleming, Arte, Música e Ideas, Editorial Interamericana,
Ciudad de México, 1971, Parte V: El Período Revolucionario – 18: El Estilo Neoclásico – Pintura,
p. 287

4.- Jacques Louis David (1748-1825), apud Justino Fernández, El Arte del Siglo XIX en México,
UNAM, Ciudad de México, 1983, p. 21.
William Hogarth (1697-1764), con la franqueza que lo caracteriza, habla así de este valor
pedagógico: “En vez de cargarme la memoria con reglas anticuadas y de cansarme los ojos
copiando cuadros secos y deteriorados, siempre me ha parecido que copiar la Naturaleza era el
camino más corto y seguro para obtener conocimiento de mi arte“. Cfr. Editorial Salvat,
Historia del Arte, Tomo 9, La Escuela Pictórica Inglesa, p.59

5.- Apud Walter Brugger, Herder, p. 79-80.

6.- Juan Zorrilla de San Martín, Tabaré, 5ª. Edición, Librería Nacional y Extranjera de Eusebio
Sánchez, Ciudad de México, 1892, Dedicatoria a mi esposa Elvira Blanca de Zorrilla, p. IV-V.

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7.- Diego Rivera y Juan O´Gorman, Sobre la Encáustica y el Fresco, El Colegio Nacional, Ciudad
de México, 1987, p. 47

8.- Los elementos de la definición “La belleza es el esplendor* de un ser*” son los siguientes:
Esplendor*: manera sobresaliente de existir, que hace que un ser se distinga de todos
los demás y destaque sobre ellos, debido a que posee en grado eminente dos características:
es íntegro: tiene todo lo que corresponde a su naturaleza, sin que le falte nada;
es proporcionado: existe una relación armoniosa entre la totalidad de su ser y
las partes o principios que lo integran.
Ser*: aquello a lo que corresponde o pudiera corresponder alguna manera de
existencia.
Hay seres que existen en la esfera de las cosas reales, materiales o espirituales. Unos
existen como objetos, otros como representaciones o en cuanto signos. Hay seres que sólo
tienen una existencia mental de algún tipo, como los seres de razón (la raíz cuadrada), los
imaginarios (un dragón) o los volitivos (un ideal). Algunos seres existieron, pero ya no existen.
Otros existirán, aunque actualmente no existen. Otros más tienen una existencia posible. La
existencia de algunos de ellos quedará en mera posibilidad.
Estos cuantos ejemplos son simples indicaciones de la universalidad del concepto “ser”.

9.- Los elementos de la definición “Lo bello es el esplendor* de una forma*” son los
siguientes:
Esplendor*: Véase más arriba, Nota 5.
Forma*: acto o perfección que produce la existencia de un ser.
La forma comunica la existencia a un ser. Si esa forma es esplendorosa el ser no
solamente existe, sino que existe bellamente.

10.- Johannes B. Lotz, apud Walter Brugger, Herder, p. 79.

11.- Girolamo de Michelle, apud Umberto Eco et Girolamo de Michelle, Histoire de la Beauté,
C. I, L’idéal esthétique en Grèce, p. 41.

12.- Paul Claudel, Le soulier de satin, introducción a la Primera Jornada. Cfr. Le soulier de satin,
versión intégrale, Éditions Gallimard, 1953, p. 9. Francisco de Goya y Lucientes ya había
sintetizado la antinomia de Claudel: “La fantasía, abandonada de la razón, produce monstruos
imposibles. Unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas.” Cfr. Justino
Fernández, O.c., l.c.
Girolamo de Michelle observa en este punto: “La armonía serena, entendida como
orden y mesura, se expresa en una Belleza que Nietzche llama apolínea. Pero esta Belleza es al

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mismo tiempo una pantalla que busca borrar la presencia de una Belleza dionisíaca,
perturbadora, que no se expresa en las formas aparentes, sino más allá de las apariencias. Ésta
es una Belleza alegre y peligrosa, antitética de la razón, y presentada a menudo como posesión
y locura: es el lado nocturno del dulce cielo ático, poblado de misterios iniciáticos y de oscuros
ritos sacrificiales, como los misterios de Eleusis y los ritos dionisíacos. Esta Belleza nocturna y
perturbadora permanecerá escondida hasta la era moderna para convertirse en el depósito
secreto y vital de las expresiones contemporáneas de la Belleza, tomando su revancha de la
bella armonía clásica.” Girolamo de Michelle, apud Umberto Eco et Girolamo de Michelle,
Histoire de la Beauté, C. II Apollinien et Dionysiaque, p. 58. [Los subrayados son de Girolamo de
Michelle.]

13.- Juan O´Gorman, O.c., l.c.

14.- Wassily Kandinsky, Punto y Línea Sobre el Plano, p. 31.

15.- Ibid., O.c., p. 98.

16.- Ibid., O.c., p.35.

17.- Wassily Kandinsky, Punto y Línea Sobre el Plano, p. 116-117

18.- “Frente a la opresión del mundo industrial, a la expansión de metrópolis en que iban y
venían multitudes inmensas y anónimas, frente al surgimiento de clases sociales nuevas para
las cuales la estética no formaba parte ciertamente de sus necesidades urgentes, el artista,
ofendido por la pura funcionalidad de los nuevos materiales de las máquinas, piensa que sus
ideales está amenazados, se siente agredido por las nacientes ideas democráticas, y decide
hacerse «diferente». Fué así como tomó forma una verdadera religión estética y, bajo la
bandera de El Arte por el Arte, se impuso la idea de que la Belleza es un valor fundamental a
realizar a todo precio, hasta vivir la propia vida como una obra de arte…Entra entonces en
escena una generación de creyentes en la Belleza que estiran hasta los extremos la sensibilidad
romántica, exagerando cada uno de sus aspectos y llevándola a una consunción de la que están
conscientes sus representantes, al grado de aceptar el paralelismo entre su suerte y la de las
grandes civilizaciones antiguas en el momento de su decadencia.” (Umberto Eco - Umberto Eco
et Girolamo de Michelle, Histoire de la Beauté, C. XIII La religión de la Beauté, p. 330. Los
subrayados son de Umberto Eco.)
Práctica aislada de individuos o confinada a pequeños grupos, esta actitud provocó “el
dandismo”, “sublime ejemplo de aburrimiento aristocrático y de desprecio por el sentimiento
común…mientras que para ciertos artistas del siglo XIX el ideal de El Arte por el Arte era el culto

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exclusivo, paciente, artesanal de una obra, a la cual se consagraba la vida para realizar la
Belleza en un objeto, el dandi (y con él el artista dandi) entendía este ideal como el culto de su
propia vida pública, que [debía] «trabajarse», modelarse como obra de arte para hacerla un
ejemplo triunfante de Belleza. No era la vida la que estaba dedicada al arte, sino el arte el que
se aplicaba a la vida. La Vida como Arte.” (Umberto Eco, O.c., l.c., p. 334.)

19.- Lo que existe en la mente o en la intención del artista no es obra de arte porque aún no
pertenece al mundo de los seres materiales. Toda obra de arte tiene por necesidad una
existencia física. Por eso, el artículo 5 la Ley Federal del Derecho de Autor dice justamente: “La
protección que concede esta Ley se concede a las obras desde el momento en que hayan sido
fijadas en un soporte material…”

20.- R. W. Hepburn apud Walter Brugger, Herder, p. 79.

21.- Umberto Eco, apud Umberto Eco et Girolamo de Michelle, Histoire de la Beauté, C. V La
Beauté des Monstres, p. 131, 133. El subrayado es de Umberto Eco.

22.- Juan Zocchi, p. 8.

Bibliografía

Walter Brugger, Diccionario /de Filosofía /Redactado con la colaboración de los profesores / de la
Facultad filosófica de la Escuela superior de filosofía /de Munich, y de otros profesores,
Editorial Herder, Barcelona, 1988

Miguel de Cabrera, MARAVILLA AMERICANA / Y CONJUNTO / DE RARAS MARAVILLAS, / OBSERVADAS /


con la Dirección de las Reglas de el Arte /de la Pintura /EN LA PRODIGIOSA IMAGEN /DE
NUESTRA Sra. DE GUADALUPE /DE MEXICO, imprenta del Real y más Antiguo Colegio de San
Ildefonso, 1756 – Edición facsimilar, Biblioteca y Hemeroteca Nacional de México – Biblioteca
Virtual Miguel de Cervantes.

Umberto Eco et Girolamo de Michelle, Histoire de la Beauté, traducción de Myriem Bouzaher del
original Storia della Belleza, RCS Libri S.p.A. Bompiani, Milano, 2004; traduction du latin et du
grec par François Rosso, Éditions Flammarion, Paris, 2004.

Ted Honderiich, The Oxford Companion to Philosophy, Oxford Yniversity Press, New York, 1995.

Editorial Salvat, Historia del Arte, Ciudad de México, 1979.

11
Wassily Kandinsky, Punto y Línea Sobre el Plano, Contribución al análisis de los elementos pictóricos,
traducción de Roberto Echavarren del original Punk und Linie zu Fläche, Neully (Seine), 1952,
Colección Labor, 5ª. Edición, Grupo Editor Quinto Centenario, Bogotá, 1995.

Leonardo da Vinci, Tratado de la Pintura, versión castellana de Mario Pittaluga, precedida de la Vida de
Leonardo, escrita por Giorgio Vasari, y el Ensayo Sobre Leonardo y los Filósofos, de Paul Valéry
– Ilustrada con cincuenta láminas en negro, treinta y ocho en sepia y cuatro en colores –
Editorial Losada, Buenos Aires, 1943.

Juan Zocchi, Grünewald – Vida y Arte, Paralelos Espirituales – Editorial Poseidón, Buenos Aires, 1944.

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