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SEMINARIO: EL ARTE EN TERRITORIO


Licenciatura en Enseñanza Universitaria de las Artes.
Ciclo de Complementación Curricular
Docentes: Cecilia Cisi - Sol Suárez
Estudiante: Sebastián Fanello.

1 - Elijan un video de los propuestos para esta clase 1


2 - Elaboren un texto que pueda dar cuenta de:
2.a - ¿Qué tipo de vinculaciones encuentran entre el video y los textos leídos?
2.b - ¿Cuáles fueron las complejidades/limitaciones que surgieron en el momento de elegir,
o no, trabajar en grupo?

Impresiones sobre el texto

Me llama mucho la atención leer un texto de 1986 que insiste en la definición de


“Arte” como algo puro. Para esa altura del siglo XX ya habian transcurrido el ​Boom y los
movimientos revolucionarios de latinoamérica (latinoamericanismo), los levantamientos de
las poblaciones afrodescendientes, es decir la reivindicación de ​la negritud en gran parte de
los territorios colonizados por la supremacía blanca; las panteras negras en EE.UU
peleando sus derechos contra la segregación y el racismo, el mingitorio de Duchamp más
todas las vanguardias de principio de siglo que dieron por tierra con el “buen gusto”
burgués; Foucault y sus estudios sobre el poder y los modos en los cuales el sistema
produce “sujetos de derecho”, los movimientos emancipatorios feministas y de las
comunidades LGBT marcados a fuego por sucesos como los “disturbios” de Stonewall, más
todos los avances (siempre insuficientes, obvio) en materia de derechos indígenas y de
pueblos originarios. Solo menciono algunas de las constelaciones agitadas y revueltas del
siglo XX que por supuesto, repercuten, organiza e influencian a los artistas. Basta con
observar el caso de las Arpilleristas chilenas. En fin, en este sentido el texto de Ticio me
parece vetusto, añejo, creo que esta dentro de una burbuja academicista, anclado en una
subjetividad - kantiana - en torno al “arte” bastante superada en su tiempo. Estoy haciendo
una apreciación sumamente personal, pero no puedo dejar de leer en ese texto la intención
de querer incorporar las creaciones populares al corredor hegemónico perverso del “arte
blanco, burgués, museístico, eurocéntrico, capitalista”. Es lógico que aparezca dificultad a la
hora de intentar asimilar con sus propias categorías el patrimonio y los saberes culturales
de las poblaciones originarias y mestizas que en muchos casos no quieren ser asimiladas,
se resisten a la apropiación cultural, se reivindican marginales y en esa marginalidad, su
singularidad las hace únicas y potentes.
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Noto que Ticio comprende la “imposición de la hegemonía cultural” y la “importación


de sus conceptos”. No acuerdo en la seguridad con que afirma la aceptación sumisa de esa
imposición por parte de las culturas subalternas. En muchas expresiones artísticas el
carácter subalterno ha sido reivindicado como respuesta a la violencia ejercida por parte de
la imposición de la hegemonía. En el teatro (que es mi campo) hay muchos ejemplos: el
teatro comunitario, el teatro del oprimido, el teatro de creación colectiva (por mencionar
algunos). En la mayoría de estas expresiones el carácter fronterizo ha generado su propio
lenguaje y se ha reivindicado marginal para dejar de ser un lenguaje beneficiario del
régimen capitalista, de las trampas del mercado y de los corredores artísticos hegemónicos.
Es posible detectar en estas expresiones su negación a formar parte de las filas del buen
gusto burgués. Algo similar ocurre en algunas expresiones artisticas contemporaneas del
territorio en el cual habito: Neuquén. Para poder explicar un poco esto comparto un extracto
de una entrevista que me hicieron en la revista online Mateo:

“La Patagonia, no tiene los doscientos años que el resto del país festeja. Arrastra
consigo una masacre aún latente en la memoria colectiva. Me refiero a las campañas de
exterminio que el resto del país realizó bajo el lema de expansión territorial, económica y
política. De alguna manera, esa forma de colonización macabra (no sé si existe otra) se
vive aún en estas regiones al ver estas tierras pobladas de empresas petroleras,
extensiones de tierras compradas y adueñadas por magnates extranjeros, multinacionales
que arrasan con los modos de vida campestres de muchas comunidades. Esta provincia no
está ajena a esas realidades. Tenemos un gobierno cómplice en cada una de estas
atrocidades. La vida en la Patagonia es muy cara, porque el nivel de vida está pensado para
familias nucleares vinculadas al trabajo petrolero. Las docentes reclaman aumento y aquí
marchan a sabiendas de que sus vidas corren riesgo a punta de balazos de goma; los
pequeños empresarios frutícolas pierden su producción, cortan el puente mientras regalan
sus cosechas perdidas, estigmatizados por la clase pequeño burguesa que los odia al no
poder llegar a sus trabajos; los sectores más empobrecidos son atacados por el
doblegamiento de policías que bajo la subjetividad de una inseguridad latente, cuidan los
intereses de las familias que almuerzan y cenan en el hipermercado Jumbo” (Seba Fanello,
2016).

Y podemos agregar a la respuesta de esta entrevista el conflicto permanente por la


invasión constante por parte del sector más urbanizado al pueblo Mapuche. Quiero decir
con todo esto que la pregunta sobre el territorio es una pregunta que por lo menos aquí
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sobrevuela y que somos muy respetuosos cuando aparecen palabras tan tramposas como
“integración”, “inclusión” e “igualdad”. Todo nos hace ruido por la historia que nos travieza. Y
en muchas ocasiones veo a las academias con proyectos invasivos disfrazados de buenas
intenciones. Es posible que las bordadoras ni siquiera quieran compartir su “ingenuo arte”
(según su maestra Leonor Sobrino) en galerías o en museos. A lo mejor su tradición está
siendo invadida una vez por el colonialismo. No es asì, ya lo se, por que terminaron
exponiendo en museos como las arpilleristas, que de otro modo quizá no hubiesen
visibilizado, pero es factible pensar en todas las probabilidades antes de intentar imponer
categorías ajenas como modo de homogeneizar prácticas artísticas.

Distinto resuena el Ticio Escobar de la nota de Clarín, el cual se enuncia más


alejado de las nociones del arte moderno e incorpora nociones de la contemporaneidad
rescatando los aspectos de la mirada externa y el devenir espacial de las obras.

2.a - Vinculación entre el material de Ticio y el video “Bordadoras de Isla


Negra”

En la costa central de Chile, más precisamente en Isla Negra, por el año 1969 y bajo
la iniciativa de la extranjera Leonor Sobrino, las mujeres de la isla iniciaron la costumbre de
bordar paisajes y situaciones de la vida cotidiana. ¿Es esto arte? En el texto de Ticio se ven
las dificultades que presenta la noción moderna, hegemónica de Arte para incorporar bajo
su tutela prácticas populares como los bordados de las mujeres de Isla Negra. Según Ticio,
podríamos decir que aún hoy, el par antitético “arte/artesanía” opera como una de las tantas
oposiciones binarias del pensamiento moderno y reduce la práctica de los bordados, a la
categoría de artesanía. “La Estética crece sobre una plataforma escindida que tiende a
polarizar sus conceptos y enfrentarnos en batallas muchas veces inútiles” (Escobar, 1986).

Los realizadores del video aportan a la visibilidad de las obras y a la profundización


de la cuestión técnica o de las inquietudes simbólicas de las creadoras. Es posible
escucharlas a ellas indicando cómo observan la realidad, sus colores, los detalles para
pasarlos al paño y utilizar sus instancias de creación para abstenerse de los problemas y
desestresarse. Toda una “expresión de resistencia” (Escobar, 1986) frente a los avatares de
la vida. Mientras tanto el narrador agrega y destaca “el uso expresivo del color” y las
“deformaciones emocionales de la realidad” con las que las mujeres hacen sus bordados.
Esta técnica particular, tan imbricada con lo social, su lugar de pertenencia, su entorno rural,
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permite pensar a las bordadoras en el espectro de “la cultura popular” y a sus creaciones
como “arte popular”1, restringiendo el concepto de pueblo y popular “a las comunidades
indígenas y los sectores rurales o suburbanos (...) .el campo amplio de lo no-hegemónico.”
(Escobar, 1986).

Atendiendo a los diferentes espectros de cultura propuestos por el autor, es posible


aproximar a cuál se corresponden las bordadoras. En principio por ser reducidas sus
creaciones a simple artesanía no pertenecen al mito idealizado de la ​Hegemonía del arte; ni
a la ​Cultura oficial estatal,​ que aunque se nutre de sus imágenes para promover el turismo,
por ejemplo, no han sido asimiladas ni mucho menos financiadas en su sostenimiento por el
​ unque fueron reconocidas por
Estado chileno. Tampoco pertenecen a la ​Cultura erudita, a
Pablo Neruda e inmortalizadas en un poema, ni a la ​Cultura internacional, ​por más que les
hayan dedicado una película y su arte pueda reconocerse como una de las artes más
singulares de latinoamérica, siguen siendo una joya escondida para gran parte del mundo.
Si bien Chile es un país religioso tampoco se inscriben las bordadoras dentro de la ​Cultura
​ or el
oficial de la iglesia ni mucho menos sobre abundan en la ​Cultura de las masas. P
contrario, sus territorios de trabajo son bien localizados, sus modos de producción son
alternativos, de modo que no apoyan ni se apoyan en los aspectos dominantes de las
culturas hegemónicas, características que, siguiendo a Ticio, las hacen parte y arte de la
Cultura popular.

Leonor Sobrino les enseñó la técnica del bordado para que tuviesen otra entrada
laboral que les rindiera más y que sea mejor remunerada que todo el trabajo que ya hacían.
Es posible reconocer la intención de realizar estas obras como mercancía, es decir ya
estaba la intención mercantil en la propuesta de la maestra extranjera que se corresponde
con el pensamiento burgués moderno que sacrifica el valor social, ritual y simbólico, en este
caso del bordado y le impone el carácter de mercancía. En este sentido se encuentran los
bordados en un estatuto similar con cierto aspecto que Ticio Escobar detecta en las “obras
puras”, ya que estos bordados, como muchas obras de arte hegemónicas, están pensados
desde su concepción como productos de consumo (más o menos fetichista) para el turista.

Lo que de ninguna manera se puede afirmar es que esta última (fabricar


mercancías) sea la razón principal de creación de las bordadoras. Si bien ellas son
conscientes del valor mercantil de sus obras ya que lo manifiestan discutiendo con aquellos

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​Para Ticio Escobar, es compleja la definición de arte, pero también es complejo definir aquello que desde
distintas perspectivas (pensamiento liberal, marxismo, ilustración, etc.) se ha llamado “lo popular”.
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que pretender comprarlas, en el video también pueden destacarse algunas observaciones


que dan cuenta de la complejidad y la expansión de los conceptos que definen sus prácticas
y las alejan de simples creadoras de un producto para consumir. Mucho sustenta Ticio
Escobar sobre desbordes y límites pero podemos aquí simplemente pensar que se
desborda el límite que clasifica como mercancía los bordados cuando las mujeres confirman
haber transformado en tradición su arte, transmitirlo de generación en generación, además
de las ya mencionadas funciones sociales que tiene el bordado para ellas. Superan así “los
códigos según los cuales un observador occidental” (Escobar, 1986) valora sus creaciones.

Otra particularidad que ubica la producción de las mujeres isleñas como arte popular
según lo expuesto por Ticio Escobar, es la posibilidad de ubicarlas bajo la idea de
identidades mestizas (básicamente rurales) alternando en sus paños representaciones de
un territorio “fracturado y abierto, erosionado por la cultura impuesta. Por eso sus
representaciones operan de manera disgregada y, desconectadas entre sí, pocas veces
logran confrontarse, cruzarse y trazar perspectivas que faciliten la anticipación imaginaria
del conjunto” (Escobar, 1986).

Las bordadoras están orgullosas de su maestra Leonor, que destaca la “ingenuidad


y candor” de las mujeres y que supo contactarlas con el extranjero. Tambien, quizá, esten
muy agradecidas con el - controversial - poeta Pablo Neruda - actualmente rechazado por
las comunidades minoritarias feministas de Chile - que en 1972 reconoce la labor de las
bordadoras, les dedica un poema y además facilita los canales para exportar sus obras a
exposiciones extranjeras. Sin embargo es factible pensar a estas personas tan eruditas bajo
la figura de ​tutores que según Ticio Escobar (1986) “exaltan al pueblo en abstracto, pero, de
hecho, lo menosprecian al considerarlo incapaz de asumir sus propias gestiones. A partir
del mito de que el pueblo es ingenuo y pasivo se supone que debe ser educado y
concientizado, controlado y conducido hacia la senda correcta”.

Así y todo, el arte de los bordados de isla negra se niega a instalarse en los circuitos
mainstream y permanece bajo su sistema alternativo siendo parte de los modos de vida de
las habitantes de Isla Negra. Ellas se perciben como artistas y perciben su obras como
obras de arte. El video hace lo suyo reivindicando en su narración el estatuto artístico de las
bordadoras. En la descripción puede leerse que la productora está enfocada en mostrar
arte, turismo y cultura de su país. Pese a las contradicciones o no de esta relación tripartita:
arte-turismo-cultura, pese al intermitente protagonismo que han tenido, la actividad de las
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bordadoras configura ese “conjunto de prácticas de un grupo subalterno que se reconoce


como comunidad particular y produce sus propios símbolos (...) incorporados a la
construcción de sus subjetividades y constituyen propuestas alternativas a las de la cultura
dominante” (Escobar, 1986).

2.b - Con respecto al trabajo en grupo, ni siquiera me lo pregunte. Me resulta muy


agradable trabajar en grupo y poco problemático, pero en esta coyuntura de confinamiento y
pandemia llevo adelante 4 aulas virtuales como docente, lo que suman un total de 60
estudiantes con lxs cuales se actualiza constantemente la relación virtual. Y como
estudiante estoy cursando seis materia de la licenciatura, por eso mi atraso en esta entrega.
Así que no pude acoplarme esta vez a un grupo y me resultó más eficaz trabajar solo. Pero
vivo trabajando en grupo por que me dedico al teatro que parte de su especificidad es ser
una actividad netamente colectiva. Así haga un monólogo necesito dirección o técnica y al
otrx que te mira.