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Comunicar la ansiedad

Objetivo Formación  

Sumario
Este artículo ilustra cómo la manifestación de la ansiedad y cómo compartirla puede
favorecer a su disminución, incrementando de esta manera el rendimiento.
 
En el artículo precedente hemos visto cómo el nivel de ansiedad puede depender
también de la valoración que nosotros nos damos a nosotros mismos y a nuestras
habilidades, es decir, de nuestra autoestima. Hemos visto que, especialmente, niveles
bajos de autoestima y de percepción de su propia eficacia llevan más fácilmente a
niveles altos de ansiedad durante los partidos. Reforzar la autoestima del jugador es
muy importante para favorecer el desarrollo de una mayor seguridad y el
mantenimiento de bajos niveles de ansiedad, con el resultado de rendimientos más
altos.
 
En este artículo veremos cómo reconocer y compartir el estado de ánimo de nuestro
jugador puede favorecer un clima más distendido y una reducción de la ansiedad. A día
de hoy oímos a menudo la palabra compartir, y muchos de nosotros compartimos un
contacto, una foto o una experiencia gracias a la ayuda de las redes sociales. Pero
cuando se trata de compartir una emoción es siempre un poco más difícil, y a veces es
considerado un argumento tabú.
 

 
Aún así, en el campo psicológico está demostrado que compartir los propios estados
emotivos, sobre todo si son negativos, puede ser muy útil en cuanto tiene una función
catártica. Además, las personas que comparten tales emociones demuestran un
comportamiento más pro-positivo en cuanto tienen que afrontar situaciones que han
generado tal "humor" y se muestran más seguros de sí mismo para afrontar las
dificultades.
 
Para comunicar un particular estado emotivo, es importante que sea reconocido. Sucede
a menudo que la persona que lo vive no siempre es totalmente consciente, entonces
puede ayudar que las personas que están a su alrededor, por ejemplo el entrenador, le
ayuden a localizar y reconocer dicho estado de "agitación".
 
Entones ¿qué se puede hacer?
 
Comunicar

 Cuando nos parece que el jugador está en un estado de ansiedad, hablar con él a
solas y pedirle si tiene ansiedad;
 Estimular al jugador a que comunique sus emociones, reforzando positivamente
cuando las exprese espontáneamente, con frases como "gracias por habérmelo
dicho";
 Evitar juzgar o quitar importancia a la emoción comunicada, con frases como
"venga que no es nada" o "pero de qué te preocupas",
 Subrayar que la ansiedad es un estado normal y fisiológico, del cual no nos
tenemos que avergonzar.
Actuar

 Intentar localizar junto al jugador qué es lo que le "inquieta" mayormente


(objeto de la ansiedad)
 Localizar una estrategia, si es posible, para afrontar el objeto del ansia;
 Localizar un modo para favorecer la reducción del estado de ansiedad (ej.
relajación o, cuando sea posible, correr o ejercicios que puedan trasladar la
atención hacia el "cansancio");
 Dar objetivos concretos que el jugador tiene que perseguir y que permitan mover
la atención sobre la acción y no sobre su propio estado (ej. durante el
calentamiento de un partido, concentrarse sobre el aspecto técnico de cada
ejercicio o durante el partido concentrarse en los movimiento que realizar y las
posiciones que ocupar).

Pero la ansiedad puede ser un estado vivido también por el mismo entrenador que, tal
vez puede tender a esconderlo. Aunque no siempre se consigue esconder
adecuadamente, muchas veces son trasmitidos una serie de mensajes "no verbales" sin
ser consciente (porque son automáticos) que los jugadores pueden percibir. Si en este
caso el entrenador intentara negar sus emociones, el resultado podría ser una pérdida
de confianza por parte de los jugadores.
 
En estas situaciones, por el contario, el entrenador puede:

 explicar su estado de ansiedad,


 explicar el motivo (ej. la importancia del partido);
 explicar que comprende la tensión de sus jugadores;
 subrayar la importancia de manera propositiva que, más haya de la ansiedad,
hay objetivos concretos y específicos que conseguir, moviendo la atención sobre
si mismo.

Pero atención, mover la atención hacia los objetivos no quiere decir mover la atención
hacia el resultado (es decir, ganar) como a menudo sucede erróneamente. Como hemos
visto anteriormente, esto podría tener como resultado un incremento de la ansiedad. Es
importante que los objetivos sean las singulares acciones que permitan alcanzar el
resultado.
 
El entrenador asume el rol importante de modelo para los jugadores, representando
entonces un ejemplo real de cómo comportarse eficazmente, también cuando se trata
de comunicar su propio estado de ansiedad.