Está en la página 1de 8

Diplomado en Docencia

Universitaria
CARTILLA SEMANA 2
COMPETENCIAS BÁSICAS DEL
DOCENTE UNIVERSITARIO

EL COMPROMISO ÉTICO Y LABORAL CON LA PROFESIÓN

La docencia es una profesión que exige dedicación continua y compromiso personal. Lo


primero se orienta hacia el objeto de la profesión y, lo segundo está relacionado con la
identidad. Este último concepto implica comprender que la identidad está asociada con la
identidad personal, profesional y docente.

En general, la identidad personal se refiere a la conciencia de sí mismo como cuerpo y


como ser pensante capaz de establecer diferencias entre uno mismo y lo otro, ya sean
personas, animales o cosas. “La identidad es la búsqueda de sentido de sí mismo y del
mundo que nos rodea. Esta búsqueda dura toda la vida; tiene un momento importante
durante la adolescencia, pero continúa en la edad adulta. La identidad tiene que ver con
nuestra historia de vida, y con la visión de mundo que hemos adquirido en el mundo en que
vivimos” (Guzman, 2012, 23). Por otro lado, la identidad profesional consiste en la
afinidad con una ocupación específica. Todas las personas no desean ser médicos,
enfermeros, bomberos o astronautas. La afinidad profesional está asociada con la pasión y
el anhelo que un individuo encuentra o atribuye a un objeto de estudio práctico o teórico.
En este sentido, la identidad profesional hace referencia a esa elección voluntaria y
emocional que se establece entre el deseo de ser alguien que conoce o sabe hacer algo para
ejercerlo en medio de la sociedad o comunidad académica. Finalmente, la identidad docente
se vincula puntualmente con el ejercicio de la profesión. De este modo, “la identidad
docente se vuelve importante en el ejercicio pedagógico porque a partir de ella el docente
organiza su experiencia social, y se relaciona consigo mismo y con los demás, de acuerdo
con las creencias y actitudes correspondientes a su profesión” (Guzman, 2012, 25).

Como parte de la vocación y la identidad docente, el Ministerios de Educación de la


Unesco a los Estados miembros, recomienda que el profesional domine su disciplina,
contemple y aplique estrategias didácticas relacionadas con su función, manifieste interés
por la educación permanente, adopte una actitud innovadora en el aula y respete su
profesión. (Cf. Guzmán, 2012, 25). Todos estos aspectos hacen parte del compromiso
ético y laboral del docente en la universidad, con el propósito de que su oficio constituya un
verdadero aporte al desarrollo de las ciencias, las humanidades y los problemas más
relevantes del país (Cf. Rojas, 1999, 22).
LA COMUNICACIÓN ASERTIVA EN EL AULA

Comunicarse con otros es una actividad que pone en juego el rol del receptor y el emisor.
En nuestro caso, el rol del docente debe comprender ambas, por lo cual sus diferentes
imágenes ante el educando corresponden a alguna de las siguientes imágenes:

Ilustración: Imágenes del docente basado en Docencia Universitaria. Reflexiones pedagógicas (2012)

La brevedad y concreción de este esquema permite comprender cuál es la imagen del


docente a partir de cuatro modelos diferentes. Ninguno es completamente adecuado si se
asumen aisladamente. Un docente será un mejor maestro si académicamente es exigente y
aplica su conocimiento a los problemas socio-políticos del momento. De igual modo, un
docente práctico es ideal cuando conoce profesionalmente su disciplina y si aplica
adecuadamente los procesos académicos y disciplinares acordes con su saber.1

Por otra parte, debemos reconocer que las competencias del docente no solo parten de una
imagen como docente y de su identidad profesional, ya que la comunicación asertiva

1
El Dr. Óscar Torelló Mas define el concepto competencia profesional como la capacidad de activar o poner en práctica
el saber apocándolo concretamente en el hacer y el ser de cada profesión: “el término competencia profesional se centra
en la posibilidad de activar en un contexto laboral específico, los saberes que pueda poseer un individuo para resolver
óptimamente situaciones propias de su rol, función o perfil laboral” (Torelló, 2011, 197). Esta definición está
directamente relacionada con las capacidades del docente cuando conoce profesionalmente su disciplina y aplica
adecuadamente los procesos académicos y disciplinares acordes con su saber.
implica otras capacidades que contribuyen a una interacción significativa, entre ellas
podemos destacar las siguientes (Tejada, 2009, 6):

Organizar y animar situaciones de aprendizaje.


Gestionar la progresión de los aprendizajes.
Implicar a los alumnos en su aprendizaje y en su trabajo.
Trabajar en equipo
Utilizar las nuevas tecnologías
Organizar la propia formación continua

Cuando se organiza y animan los procesos de aprendizaje y se trabaja en equipo, cuando se


gestiona adecuadamente la progresión del conocimiento y se utilizan eficazmente las
nuevas tecnologías para el beneficio de la investigación, entonces, se puede contribuir a la
comunicación asertiva entre el docente y el estudiante, puesto que ambos se implican
mutuamente en el aprendizaje y el trabajo. De lo contrario, la actividad del docente solo se
puede considerar como un ejercicio de comunicación ineficiente y los estudiantes serán
autómatas que asumen su formación de forma pasiva. Por este motivo, la comunicación
asertiva debe tener en cuenta estas competencias básicas y, finalmente, determinar si las
relaciones comunicativas entre el docente y los estudiantes se basan en la autoridad, la
democracia o la permisividad.

Ilustración: Imágenes del docente basado en Docencia Universitaria. Reflexiones pedagógicas (2012)
La relación democrática del docente con el educando puede contribuir al aprendizaje
significativo. Como tal, el aprendizaje es un proceso que requiere condiciones materiales,
motivación suficiente y una estructura cognitiva preexistente para que todo se lleve a cabo
y a buen término. Sin embargo, la intervención de un buen líder en este proceso y el
incentivo que éste fomente en los estudiantes constituye un elemento fundamental en la
formación universitaria. Esto se evidencia especialmente cuando los estudiantes intentan
elaborar trabajos e investigaciones sin la orientación adecuada, dando lugar a resultados
teóricos y prácticos sin orden y ni rigor. Desde luego, insistimos que esto no se debe a
problemas cognitivos, a la carencia de material para trabajar o a la falta de motivación, sino
específicamente a la ausencia de un líder que incentive el aprendizaje basado en la
organización y la evaluación constante durante el proceso. Usualmente en las universidades
los docentes exigen de sus estudiantes trabajos rigurosos y ensayos críticos, pero,
¿realmente han enseñado a sus educandos a elaborar este tipo de escritos? ¿Dedicaron un
esfuerzo intelectual serio a la formación de jóvenes críticos y con capacidades técnicas para
elaborar tales trabajos? Este es uno de los problemas centrales de la docencia universitaria,
ya que el profesor jamás debería basar su oficio en presupuestos tales como:

El estudiante sabe investigar.


El estudiante sabe hacer ensayos.
El estudiante sabe preparar informes y exponer en grupo.
El estudiante sabe leer críticamente y analizar la información reunida en tablas o
cartillas.

Estos presupuestos del docente hacen de su labor un trabajo insuficiente, a la vez que
fomentan en el estudiante la continuidad de sus errores y desaciertos. Por eso, como parte
de la comunicación asertiva, el docente universitario debe evitar presuponer que el
estudiante sabe leer críticamente, investigar, analizar, preparar informes o exponer. En su
defecto, debe poner en cuestión las competencias del grupo y disponerse a compartir el
modo adecuado de hacer cada actividad para que en conjunto se comprendan claramente
los objetivos del proceso académico y los resultados a los que se pretenden llegar.
Finalmente, como parte de la actitud del docente en su intento por comunicarse
asertivamente con los educandos, se deben tener en cuenta las siguientes inquietudes físicas
y escénicas (Alzate, 2011, 58):

a. ¿El profesor está parado, sentado? ¿O más bien dinámico y captura la atención,, o
más bien estático? ¿Este estatismo provoca o no un efecto de “adormilamiento”?
b. ¿Utiliza el espacio que le corresponde por derecho, se dirige a todo el auditorio o
solamente a una parte?
c. ¿Lee él las notas? ¿O se centra sobre las notas sin leerlas? ¿Esto implica un
problema?
d. ¿Cuál es el tono de la voz? ¿El profesor da la impresión de estar en su “burbuja”?
¿se dirige al público?
e. ¿Induce al diálogo? ¿Incita a una devolución del problema por el hecho de poner a
los estudiantes en situación de obligación de plantearse buenas preguntas en el
contexto de la lección?
f. ¿Desde cuál perspectiva el profesor deja lugar o no al público? ¿Cómo incluye o no
a este púbico en la dramatización del problema?

EL TRABAJO INDIVIDUAL Y COLECTIVO

Una competencia básica del docente es la capacidad de trabajar individualmente. En este


mismo sentido, el trabajo colectivo con sus colegas y estudiantes es una de las
características básicas de la profesión. Los prejuicios metodológicos de la filosofía moderna
durante mucho han indispuesto a los docentes e investigadores con respecto al trabajo en
equipo. El método cartesiano induce a al solipsismo de la investigación y al descuido del
otro como parte fundamental del aprendizaje y el desarrollo cognitivo. Si recordamos la
vieja historia de aquel filósofo, observamos a un hombre que en la soledad de su cabaña
intenta aislar su pensamiento de todo aquello que sea dudoso, entre aquellas cosas que no
contribuyen al conocimiento de ideas claras y distintas se encuentra el prójimo, puesto que
Descartes duda que el otro exista y solo puede estar seguro de sí mismo por cuanto existe al
dudar.

No obstante, la superación del método por parte de la hermenéutica del siglo XX, plantea la
importancia de la otredad como parte fundamental de nuestro mundo y la comprensión del
mismo. El otro puede contribuir a la comprensión de nuestros problemas teóricos y
prácticos. Esto último, no solo a través de formulaciones afirmativas en torno a nuestras
opiniones, sino también de forma crítica y hasta contraria a nuestras interpretaciones. De
ahí la importancia del trabajo colectivo y la disposición a escuchar la opinión del colega o
el estudiante como miembros de la comunidad universitaria.

Vale recordar que el trabajo individual del docente comprende aquellas actividades que
atienden y desarrollan las ocupaciones acordes con su profesión, tales como la planificación
de los procesos de enseñanza-aprendizaje, la selección y preparación de contenidos
disciplinares, la información y la explicación comprensible, los métodos de evaluación y la
innovación continua del saber (Cf. Tejada, 2009, 5).

Bibliografía
Álzate, María Victoria. Gómez, Miguel Ángel. Arbeláez, Martha. Enseñar en la
universidad. Saberes, prácticas y textualidad .Ecoe. Bogotá, 2011.

Edgar Hernández Rojas Soto. “Educación superior en Colombia”. En: Reflexiones en


educación universitaria. EUN, Colombia, 1999.

Guzman Osorio, G. Quimbayo Valderrama C.A. Docencia Universitaria. Reflexión


pedagógica. Universidad del Tolima, Colombia, 2012.

Tejada Fernández, José. “Competencias docentes”. Profesorado. Revista de Currículum y


Formación de Profesorado, vol. 13, núm. 2, agosto, 2009, pp. 1-15.

Torelló Mas, Óscar. (2011). “El profesor universitario: sus competencias y formación”. En:
Profesorado. Revista de currículum y formación del profesor. Vol. 15.3, 195-211.

También podría gustarte