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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MISION SUCRE
ALDEA BOLIVARIANA DE TACARIGUA
TACARIGUA- EDO. MIRANDA
ESTUDIOS JURIDICOS – TERCER SEMESTRE

Regulación Jurídica Nacional e Internacional


de los Medios de Comunicación

PROFESORA: TRIUNFADOR:

MAYRA PEREZ JAVIER TOVAR


V-16.451.191

Tacarigua, 14 de Mayo del 2.020


Regulación Jurídica Nacional e Internacional de los Medios de Comunicación

La Declaración Universal de los Derechos Humanos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) es un documento adoptado


por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de
diciembre de 1948 en París,1 que recoge en sus 30 artículos los derechos humanos
considerados básicos. Debido a la falta de consenso internacional que existía en ese
momento sobre la obligatoriedad proteger y respetar los derechos humanos, el
documento no logró ser formalizado como un tratado internacional, obligatorio para los
Estados firmantes, y se limitó a una declaración, que fuera tomada como un ideal
orientativo para la humanidad. Recién tres décadas después se alcanzó un consenso
internacional suficiente para establecer la obligatoriedad para los Estados de proteger los
derechos humanos, al entrar en vigor los Pactos Internacionales de Derechos Humanos
que, junto con sus protocolos opcionales y la DUDH, comprenden lo que se ha
denominado como Carta Internacional de Derechos Humanos. Hasta la fecha son nueve
los tratados que conforman el cuerpo básico de instrumentos internacionales de derechos
humanos: derechos civiles y políticos, económicos y sociales, contra el racismo, contra la
discriminación de las mujeres, contra la tortura, derechos de la niñez, trabajadores
migrantes, contra la desaparición forzada y derechos de las personas con discapacidades.

En numerosas convenciones, declaraciones y resoluciones internacionales de derechos


humanos se han reiterado los principios básicos de derechos humanos enunciados por
primera vez en la Declaración Universal de Derechos Humanos, como su universalidad,
interdependencia e indivisibilidad, la igualdad y la no discriminación, y el hecho de que los
derechos humanos vienen acompañados de derechos y obligaciones por parte de los
responsables y los titulares de estos. En la actualidad, todos los Estados miembros de las
Naciones Unidas han ratificado al menos uno de los nueve tratados internacionales
básicos de derechos humanos, y el 80 % de ellos ha ratificado al menos cuatro de ellos, lo
que constituye una expresión concreta de la universalidad de la DUDH y del conjunto de
los derechos humanos internacionales.

Proceso de elaboración

En virtud del artículo 68 de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo Económico y Social
de las Naciones Unidas creó la Comisión de Derechos Humanos. A este organismo,
formado por dieciocho representantes de Estados miembros de la ONU, se le encomendó
la elaboración de una serie de instrumentos para la defensa de los derechos humanos.
Dentro de la Comisión se creó un comité formado por ocho miembros, que serían Eleanor
Roosevelt (Estados Unidos), René Cassin (Francia), Charles Malik (Líbano), Peng Chun
Chang (China), Hernán Santa Cruz (Chile), Alexander E. Bogomolov/Alexei P. Pavlov (Unión
Soviética), Lord Dukeston/Geoffrey Wilson (Reino Unido) y William Roy Hodgson
(Australia). Fue también de especial relevancia la intervención de John Peters Humphrey,
de Canadá, director de la División de Derechos Humanos de la ONU.
El proyecto de Declaración se sometió a votación el 10 de diciembre de 1948 en París, y
fue aprobado, por los que entonces eran los 58 Estados miembros de la Asamblea General
de la ONU, con 48 votos a favor y las 8 abstenciones de la Unión Soviética, de los países de
Europa del Este, de Arabia Saudí y de Sudáfrica. Además, otros dos países miembros no
estuvieron presentes en la votación.

La abstención sudafricana puede ser vista como un intento de proteger su sistema de


apartheid, el cual violaba claramente varios principios de la declaración. 6 La abstención de
la delegación saudí se debió principalmente a su inconformidad con dos artículos: el 16
(matrimonio sin discriminación y con consentimiento de los cónyuges) y el 18 (derecho a
cambiar de religión).6 Las abstenciones de las naciones comunistas se centraban en el
hecho de que la declaración no condenaba específicamente el fascismo y el nazismo. 6 Sin
embargo, Eleanor Roosevelt atribuyó dicha abstención a la inconformidad con el artículo
13 (derecho a salir del país libremente).

Así fue la votación:

 Votos a favor: Afganistán, Argentina, Australia, Bélgica, Birmania, Bolivia, Brasil,


Canadá, Chile, China (Taiwán), Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, República
Dominicana, Ecuador, Egipto, El Salvador, Estados Unidos, Etiopía, Filipinas,
Francia, Grecia, Guatemala, Haití, Holanda, India, Irak, Irán, Islandia, Líbano,
Liberia, Luxemburgo, México, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Pakistán,
Panamá, Paraguay, Perú, Reino Unido, Siria, Suecia, Tailandia, Turquía, Uruguay y
Venezuela.

 Votos en contra: ninguno

 Abstenciones: Arabia Saudí, Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Sudáfrica,


Ucrania, Unión Soviética y Yugoslavia.

 Ausentes: Honduras y Yemen.

Estructura y contenidos

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) se compone de un preámbulo


y treinta artículos, que recogen derechos de carácter civil, político, social, económico y
cultural.

Preámbulo

El preámbulo como parte expositiva que precede un documento legal, también llamado
exposición de motivos o considerandos, no forma parte de la norma, ni es obligatoria,
según se acepta habitualmente, pero se emplea para el análisis e interpretación de las
intenciones de la misma. Constituye, por lo tanto, una importante fuente interpretativa y
síntesis de la Declaración. Particularmente el Preámbulo de la DUDH fue redactado al
final, cuando ya eran conocidos todos los derechos que serían incluidos en el texto
definitivo.

El tercer considerando destaca un régimen de Derecho como esencial para la protección


de los derechos humanos. Es tan importante la construcción de una sociedad donde los
ciudadanos puedan disfrutar sus derechos, sin que sea necesario recurrir al supremo
recurso de la rebelión si hay una situación extrema de tiranía u opresión que exige esta
respuesta por parte de los ciudadanos:

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de
Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión
contra la tiranía y la opresión;

Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El cuarto considerando afirma la importancia de promover la amistad entre naciones,


sorprende su brevedad y falta de concreción, debido a que en el momento histórico de la
redacción de la Declaración ya había comenzado la Guerra Fría, quedando esa cuestión
relegada:

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las


naciones;

Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El quinto considerando toma nota del compromiso que los gobiernos asumieron al firmar
la Carta de las Naciones Unidas en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos
de América (26 de junio de 1945 y entró en vigor el 24 de octubre del mismo año). La
Carta de las Naciones Unidas menciona expresamente los derechos humanos en siete
lugares de su texto.

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en
los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y
en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a
promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio
de la libertad

Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El sexto considerando va dirigido a los Estados miembros de Naciones Unidas, a los


gobiernos y su decisión de trabajar para lograr el respeto universal y efectivo de los
derechos humanos.
Considerando que los Estados miembros se han comprometido a asegurar, en
cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a
los derechos y libertades fundamentales del hombre

Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El célebre lema de la Revolución francesa inspiró el primer artículo de la DUDH.

Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como
están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

El artículo es una paráfrasis del célebre lema de la Revolución francesa, «Libertad,


Igualdad, Fraternidad» (Liberté, Égalité, Fraternité), aclarando que la igualdad de los seres
humanos está referida a la "dignidad" y los "derechos".7

Artículo 2
Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin
distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica
o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se
trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no
autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos


Artículos 3 al 27

Los derechos quedan enunciados en los artículos del 3 al 27, y pueden clasificarse, según
René Cassin, como sigue:

Los artículos del 3 al 11 recogen derechos de carácter personal;

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos


están prohibidas en todas sus formas.

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.


Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no
se pruebe su culpabilidad[...]

Artículos 4, 5 y 11.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Los artículos 12 a 17 recogen derechos del individuo en relación con la comunidad;

Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su
país.
Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

Artículos 13.2 y 17.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Los artículos 18 a 21 recogen derechos de pensamiento, de conciencia, de religión y


libertades políticas

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este


derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de Creencia, así como la libertad de
manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en
privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye
el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y
opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de
expresión.

Artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Y los artículos 22 a 27 recogen derechos económicos, sociales y culturales.

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su
familia, la salud, el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la
asistencia médica [...]

Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos


Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo
concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será
obligatoria [...]

Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Artículos del 28 al 30

Recogen las condiciones y límites con que estos derechos deben ejercerse.

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que
los derechos y libertades proclamados en esta declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 28 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Importancia de la Declaración

Aunque no es un documento obligatorio o vinculante para los Estados, sirvió como base
para la creación de las dos convenciones internacionales de la ONU, el Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, pactos que fueron adoptados por la Asamblea General de Naciones Unidas en
su resolución 2200 A (XXI), de 16 de diciembre de 1966. 8 Sigue siendo citada ampliamente
por profesores universitarios, abogados defensores y por tribunales constitucionales.

Sello conmemorativo de los 5 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Declaración sobre los Derechos de la Comunicación

El derecho a la comunicación es la protección jurídica que reclama el derecho de todas las


personas al acceso en condiciones de igualdad material a la información y al conocimiento
sin someterse a las leyes del mercado permitiendo la libre expresión de la ciudadanía.

El desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación facilitan el ejercicio


de este derecho. El derecho a la comunicación reclama la existencia de espacios
tecnológicos y sociales abiertos para el intercambio de información, el debate y el diálogo
democráticos, que faciliten la construcción de consensos e imaginarios colectivos,
materialicen la participación y fortalezcan la ciudadanía.
La adopción de los estatutos de las Naciones Unidas en 1945 y de la Declaración Universal
de Derechos Humanos en 1948 obligó a los Estados miembros a reconocer, establecer,
proteger y fortalecer los derechos humanos en los ámbitos global, regional, nacional y
local. Desde entonces, el respeto a la dignidad de las personas y su derecho a la igualdad
ha impulsado a la comunidad internacional a reconocer y asumir su responsabilidad en la
promoción, respeto y protección universal de los derechos humanos. Asimismo, a
garantizar la indivisibilidad de los derechos humanos y su interdependencia con la paz y el
desarrollo.

Como lo señala Cees J. Hamelink (1994), los derechos humanos proveen un marco
universal de estándares para la integridad y la dignidad de todos los seres humanos. Este
marco está basado en los principios de libertad, igualdad, equidad, solidaridad,
inviolabilidad, inclusión, diversidad, participación y comunicación. En este tenor, el
Informe MacBride (1980) expresa que el derecho a comunicar es un prerrequisito para la
realización de otros derechos humanos. En particular, debemos reconocer la relación que
existe entre el derecho a comunicar y aquellos que garantizan la participación pública. Así,
el derecho a comunicar va de la mano de la libertad de expresión, del derecho a la
información y del acceso universal a las nuevas tecnologías y al conocimiento, pero,
también, de la participación de los ciudadanos en los procesos de toma de decisión
relacionados con las políticas de comunicación e información, de la promoción de la
diversidad cultural por parte de los medios y las nuevas tecnologías, del acceso de los
grupos sociales que históricamente han sido excluidos de la esfera pública a las
herramientas de la comunicación, así como de la protección y confidencialidad de la
comunicación.

La importancia de la comunicación como derecho humano ha quedado establecida en el


artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que expresa: “Todo
individuo tiene el derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el
no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y
opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de
expresión”.

Declaración Iberoamericana sobre Los Derechos Humanos o Pacto de San José

El Denominado Pacto de San José hace referencia a la Convención Interamericana sobre


los Derechos Humanos, la cual fue ratificada en 1969 en la capital de Costa Rica. Los países
de la OEA firmaron esta alianza con el fin de hacer cumplir los acuerdos alcanzados en
1948 sobre los derechos y deberes del hombre.

Las principales aportaciones jurídicas fueron la protección del derecho a la vida y la


abolición de la pena de muerte como forma de castigo

Los órganos judiciales del Pacto de San José entraron en vigor en 1978 cuando el conjunto
de las naciones de Iberoamérica se sumaron los acuerdos de 1969. De esta manera, se
fundó la Corte Interamericana de DDHH, cuya sede también se encuentra en la capital de
Costa Rica.

En los artículos que forman este marco jurídico se hace hincapié en algunos derechos
fundamentales. En primer lugar, el derecho a la vida, ya que desde el momento de la
concepción ninguna persona puede ser privado del mismo. Se prohíbe expresamente la
pena de muerte para los menores de edad, las mujeres embarazadas, los mayores de
setenta años y los presos políticos.

Se abordan aquellos derechos relacionados con la integridad de las personas (se prohíben
las torturas y los tratos crueles y degradantes, los trabajos forzosos y cualquier forma de
servidumbre o esclavitud).

La libertad y la seguridad personal son protegidas. En este sentido, se prohíben los


encarcelamientos arbitrarios, se hace obligatorio comunicar a los detenidos los motivos de
su privación de libertad y se especifica que toda persona arrestada puede solicitar de
manera inmediata que un juez determine la legalidad de su detención. En varios artículos
se hace referencia al respeto a las libertades individuales.

Para garantizar la seguridad, se impide cualquier forma de propaganda en favor de la


guerra o cualquier mensaje que fomente la violencia y el odio.

Una herramienta legal que permite la protección jurídica de cualquier ciudadano

En síntesis, el Pacto de San José permite establecer una protección jurídica sobre
cuestiones fundamentales, como el respeto a los procesos judiciales, el acceso a la justicia,
la libertad personal y la presunción de inocencia. Con estas resoluciones, los abogados
defensores tienen una herramienta legal para garantizar los derechos humanos de sus
defendidos.

En 1969 la mayoría de países de Latinoamérica estaban gobernados por sistemas


totalitarios. Los acuerdos alcanzados en el Pacto de San José fueron de gran utilidad para
que los responsables de las dictaduras fueran juzgados por los tribunales por el
incumplimiento sistemático de los derechos humanos.

Otros Pactos, Tratados o Convenciones

 Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)


 Tratado de Bruselas (1948)

 OTAN (1949)

 Tratado de Londres (1949)


1950-1999

 Convención Europea de Derechos Humanos (1950)


 Tratado de Seguridad del Pacífico (1951)

 Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1951)

 Tratado de San Francisco (1952)

 CENTO (1955)

 Organización del Tratado del Sureste Asiático (1955)

 Pacto de Varsovia (1955)

 Conferencia de Bandung (1955)

 Tratado del Estado austríaco (1955)

 Tratados de Roma (1957)

 Organismo Internacional de Energía Atómica (1957)

 Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del mar (1958)

 Tratado Antártico (1959)

 Tratado de Montevideo de 1960 (1960)

 Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961)

 Alianza para el Progreso (1961)

 Convención Única sobre Estupefacientes (1961)

 Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares (1963)

 Tratado de Bruselas (1965)

 Tratado de Tlatelolco (1967)

 Tratado del espacio exterior (1967)

 Tratado de No Proliferación Nuclear (1968)

 Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (1969)

 Acuerdo de Cartagena (1969)

 Pacto andino (1969)

 Tratado de cooperación en materia de patentes (1970)


 Tratado de Varsovia (1970)

 Convención sobre sustancias psicotrópicas (1971)

 Convenio de Ramsar (1971)

 Tratado sobre Misiles Anti-Balísticos (1972)

 Convenio sobre la Patente Europea (1973)

 Acuerdos de paz de París (1973)

 Tratado de La Haya (1974, 1975)

 Tratados Torrijos-Carter (1977)

 Acuerdos de Camp David (1978)

 Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las


mujeres (1979)

 Tratado de paz israelo-egipcio (1979)

 Tratado de Montevideo(1980)

 Tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile (1984)

 Acta de Adhesión de España a las Comunidades Europeas (1985)

 Tratado de Schengen (1985)

 Convenio sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores


(1986)

 Tratado INF (1987)

 Protocolo de Montreal (1989)

 Tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (1989)

 Tratado de Moscú (1990)

 Tratado de Maastricht (1991)

 Tratado de Asunción (1991)

 Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (1992)

 Tratado de Cielos Abiertos (1992)

 Tratado de la Unión Europea (1992)


 Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales (1992)

 Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (1992)

 Acuerdos de Oslo (1993)

 Convención sobre Armas Químicas (1993)

 Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra


la mujer, Belém Do Pará (1994)

 Tratado de paz jordano-israelí (1994)

 Tratado de Libre Comercio de América del Norte, NAFTA (1994)

 Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del mar (1994)

 Acuerdos de Dayton (1995)

 Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (1996)

 Convención sobre la prohibición de minas antipersonales (1997)

 Convención sobre Armas Químicas (1997)

 Tratado de Ámsterdam (1997)

 Protocolo de Kioto (1997)

 Acuerdo de Viernes Santo (1998)

 Estatuto de Roma (1998)

2000 - a la actualidad

 Acuerdo de Cotonú (2000)


 Tratado de Niza (2001)

 SORT (2002)

 Tratado de Atenas (2003)

 Convenio marco para el control del tabaco (2005)

 Tratado Comercial de los Pueblos (2006)

 Tratado europeo de Lisboa (2007)

Bases Constitucionales (Derechos humanos)


Con la aprobación de la Constitución de 1999, se incorporó al marco jurídico venezolano
una amplia gama de derechos humanos, entre ellos muchos aspectos de los derechos
económicos, sociales y culturales. En efecto, la Constitución venezolana desarrolla en
forma progresiva los derechos económicos, sociales y culturales, y reafirma al Estado
como garante de estos derechos.
 
Entre las principales normas al respecto, destaca el reconocimiento del derecho a la salud,
que se consagra en el artículo 83 de la siguiente forma:
 
“La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo
garantizará como parte del derecho a la vida. El Estado promoverá y
desarrollará políticas orientadas a elevar la calidad de vida, el bienestar
colectivo y el acceso a los servicios. Todas las personas tienen derecho a la
protección de la salud, así como el deber de participar activamente en su
promoción y defensa, y el de cumplir con las medidas sanitarias y de
saneamiento que establezca la ley, de conformidad con los tratados y
convenios internacionales suscritos y ratificados por la República.”
 
Los artículos 84 y 85 de la Constitución se refieren al sistema público de salud y a la
obligación del Estado de financiarlo. A su vez, los artículos 87 a 94 de la Constitución se
refieren al derecho al trabajo y a los derechos sindicales. En estas disposiciones se
establece la irrenunciabilidad de los derechos laborales. El derecho al trabajo está
consagrado en el artículo 87 de la Constitución de la siguiente forma:
 
“Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El Estado
garantizará la adopción de las medidas necesarias a los fines de que toda
persona pueda obtener ocupación productiva, que le proporcione una
existencia digna y decorosa y le garantice el pleno ejercicio de este derecho.
Es fin del Estado fomentar el empleo. La ley adoptará medidas tendentes a
garantizar el ejercicio de los derechos laborales de los trabajadores y
trabajadoras no dependientes. La libertad de trabajo no será sometida a
otras restricciones que las que la ley establezca.”
 
Los derechos culturales y educativos están protegidos por las normas contenidas en los
artículos 98 a 111 de la Constitución. De manera particular, respecto del derecho a la
educación el artículo 102 dispone lo siguiente:
 
“La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es
democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función
indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y
como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al
servicio de la sociedad. La educación es un servicio público y está
fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la
finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno
ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la
valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y
solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los
valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y
universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad,
promoverá el proceso de educación ciudadana de acuerdo con los principios
contenidos de esta Constitución y en la ley.”
 
Según informó el Estado, la educación tiene un sentido integral de calidad, permanente,
en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de las
aptitudes, vocación y aspiraciones de la persona humana; es obligatoria en todos sus
niveles, desde maternal hasta el nivel medio diversificado, y la impartida por las
instituciones del Estado es gratuita hasta el pregrado universitario. Por ello, el Estado
garantiza constitucionalmente el acceso, permanencia y culminación de los estudios
dentro del sistema educativo (artículo 103), la estabilidad del docente (artículo 104), la
autonomía universitaria y la inviolabilidad del recinto universitario (artículo 109).
 
Los artículos 112 a 118 de la Constitución hacen referencia a los derechos económicos y
garantizan el derecho de todas las personas a dedicarse libremente a la actividad
económica de su preferencia, el derecho a la propiedad, así como el derecho a disponer
de bienes y servicios de calidad, entre otros.
 
El Estado ha informado también a la Comisión que entre sus esfuerzos para proteger los
derechos económicos, sociales y culturales ha procurado “el establecimiento de normas
dirigidas a su protección como: la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social; Ley de
Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat; Ley Orgánica de Prevención y Condiciones y
Medio Ambiente de Trabajo; Ley de Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierras de los
Pueblos Indígenas; entre otras, que dan preponderancia al respeto de los derechos
sociales de la población en general, con el fin de alcanzar mayores niveles en su calidad de
vida”
 
Ahora bien, además de promover normas y programas para garantizar los derechos
económicos, sociales y culturales, resulta necesario establecer mecanismos idóneos para
llevar a la justicia casos relacionados con estos derechos. Respecto a la exigibilidad de los
derechos económicos, sociales y culturales en Venezuela, el Estado ha señalado que los
mecanismos establecidos en la normativa venezolana para hacer efectivos dichos
derechos son el amparo y el habeas data, entre otras garantías constitucionales. En ese
sentido, el Estado ha destacado que la Constitución de 1999 privilegia la garantía de los
derechos sociales, concebidos como derechos humanos esenciales, independientemente
de la condición social o económica de la persona.
 
Así, el Estado señaló que en la Constitución se hacen exigibles, la educación, la salud, la
vivienda y la seguridad social universal. Añadió que en la Constitución se establecen una
serie de garantías constitucionales que sostienen su efectiva exigibilidad, y entre ellas
mencionó las siguientes: garantía estatal para el acceso a las políticas sociales y de crédito
para las viviendas (artículo 82); garantía de establecer un sistema de salud gratuito y un
presupuesto adecuado para el cumplimiento de los objetivos previstos en materia
sanitaria (artículos 84 y 85); garantía de no desviar los recursos previstos para el sistema
de seguridad social (artículo 86); garantía de dotación suficiente de instituciones y
servicios educacionales (artículo 103); y garantía de nulidad de los actos patronales que
resulten contrarios a la Constitución (artículo 89).

Marco Regulatorio de las Telecomunicaciones

Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Conatel, es un organismo regulador


independiente venezolano que tiene la función de velar por la calidad de los servicios
prestados en el país y elaborar planes y políticas nacionales de telecomunicaciones.

Su principal misión es la de “Socializar el uso y aplicación de las telecomunicaciones y


democratizar su acceso hasta convertirlas en plataforma habilitadora de desarrollo para
consolidar la República.”

Ley Orgánica de las Telecomunicaciones en Venezuela

La Ley Orgánica de Telecomunicaciones (en adelante, LOT), publicada en la Gaceta Oficial


número 36.970, de 12 de junio de 2000. Dicha Ley parte, sustancialmente, del Proyecto de
Ley de Telecomunicaciones elaborado por la Comisión Nacional de las Telecomunicaciones
(CONATEL).

En las discusiones de la Comisión Legislativa Nacional se decidió calificar de orgánica a la


Ley de Telecomunicaciones y, en consecuencia, por mandato expreso del artículo 203 de
la Constitución de la República fue remitida a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo
de Justicia para que ésta se pronunciara acerca de la constitucionalidad de su carácter
orgánico.

El carácter orgánico que le fue atribuido por la Comisión Legislativa Nacional y que fue
ratificado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia del 12
de junio de 2000, se derivó de dos circunstancias, primero, porque se trata de una ley que
desarrolla derechos constitucionales; y, segundo, porque sirve de marco normativo para la
materia de las telecomunicaciones.

Así, es una ley que desarrolla derechos constitucionales, pues ella regula el acceso a la
información y la libertad de industria y comercio en esta área de la actividad económica.
En efecto, el artículo 1 de la Ley de Telecomunicaciones establece que la misma tiene por
objeto "garantizar el derecho humano de las personas a la comunicación y a la realización
de las actividades económicas de telecomunicaciones necesarias para lograrlo, sin más
limitaciones que las derivadas de la Constitución y las leyes".
En el mismo sentido, el artículo 2, numeral 1 ejusdem, define entre los objetivos de la ley
salvaguardar, en la prestación de los servicios de telecomunicaciones, la vigencia de los
derechos constitucionales, en particular el del respeto a los derechos al honor, a la
intimidad, al secreto en las comunicaciones y el de la protección a la juventud y la infancia.

Ya en fecha 13 de febrero de 1997, la Corte Suprema de Justicia, en Pleno, señaló que la


libertad de expresión del pensamiento admite ciertas limitaciones atendiendo a altas
razones de diversa índole que, contempladas también constitucionalmente como
auténticos derechos o fines o cometidos asumidos por el Estado y exigibles a éste por los
ciudadanos, se erigen en bienes esenciales de ineludible protección jurídica. Así, las
regulaciones de la libertad de expresión suponen el desarrollo y protección de otros
derechos como el libre desenvolvimiento de la personalidad; la proscripción del
anonimato, la propaganda de guerra o la que afecte la moral pública o tenga por objeto
provocar la desobediencia de las leyes; el respeto al derecho de los demás y al orden
público y social; el derecho a ser protegido frente a los perjuicios al honor, la salud; la
institución familiar y el mejoramiento de su situación moral.

En la mencionada decisión entonces se resaltan así la íntima relación que con el desarrollo
de derechos constitucionales tiene la ordenación de la actividad desarrollada por los
medios de difusión del pensamiento. Ello aunado a los expresos objetivos de la Ley de
Telecomunicaciones antes comentados, permite encuadrar en el supuesto relativo al
desarrollo de derechos constitucionales, el carácter orgánico de este texto legal.

De allí que con base a estas consideraciones pueda entenderse configurado el supuesto
del artículo 203 que permite calificar como orgánica a una ley que desarrolle derechos
constitucionales. Pero también se deriva dicho carácter del hecho de que la Ley de
Telecomunicaciones constituye una ley marco que contiene normas que serán
desarrolladas por otras leyes.

Se observa en efecto que la nueva Ley de Telecomunicaciones establece el marco


regulatorio general de esta actividad, pero evidentemente ha dejado su desarrollo
específico para una legislación posterior. Así por lo que se refiere a la regulación del
contenido de las comunicaciones, la determinación específica del régimen jurídico de
concesión o permiso de las distintas actividades en telecomunicaciones; la regulación de
los servicios de telecomunicaciones de seguridad y defensa nacional, etc.

Atendiendo a tales circunstancias, estimamos que la calificación de orgánica efectuada por


la Comisión Legislativa Nacional respecto de la Ley de Telecomunicaciones y ratificada por
el Tribunal Supremo de Justicia se encuentra en un todo acorde con el marco
constitucional previsto en la Constitución de 1999.

Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Ley RESORTE)


Es el nombre de la ley aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuela, vigente desde el
7 de diciembre de 2004, cuyo objetivo es el de establecer la responsabilidad social de los
prestadores de los servicios de radio y televisión, sus relacionados, los productores
nacionales independientes y los usuarios en el proceso de difusión y recepción de
mensajes, de conformidad con las normas y principios constitucionales, de la legislación
para la protección integral de los niños, niñas y adolescentes, la educación, la seguridad
social, la libre competencia y la Ley Orgánica de Telecomunicaciones. La Comisión
Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (Conatel) es el organismo encargado del
cumplimiento de esta Ley.

Entre otras cosas, esta ley fuerza a todos los prestadores de servicio de radio y televisión a
transmitir obligatoriamente los mensajes y alocuciones que el Ejecutivo Nacional
considere necesarios. También deben transmitir de manera gratuita y obligatoria
mensajes culturales, educativos, informativos o preventivos de servicio público
seleccionados por el Ejecutivo Nacional, los cuales no deben exceder los quince minutos
diarios. Así mismo, en su artículo 9 prohíbe expresamente hacer publicidad de cualquier
forma (incluso por emplazamiento) en dichos medios a sustancias tales como: bebidas
alcohólicas, cigarrillos, sustancias estupefacientes, etc.; así como a explosivos,
armamento, etc.

En diciembre de 2010, se reformó la Ley para controlar el uso del Internet y las redes
sociales en Venezuela, teniendo como nuevo nombre: Ley De Responsabilidad Social en
Radio, Televisión y Medios Electrónicos (RESORTEMEC).

Reglamento de Radiodifusión Sonora y Televisión Abierta Comunitaria de Servicio


Público sin Fines de Lucro

Según Gaceta oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 37.359. Sumario:


Decreto Nº 1.521, mediante el cual se dicta dicho reglamento, de servicio público y sin
fines de lucro – Decreto Nº 1.522, mediante el cual se exonera del pago de todos los
tributos establecidos en la ley orgánica de telecomunicaciones a los operadores
debidamente habilitados para la prestación de servicios de radiodifusión sonora
comunitaria o televisión abierta comunitaria, en los términos que en él se establecen.

Tiene por objeto establecer el régimen general, los requisitos, las características, las
limitaciones y las obligaciones de los servicios de radiodifusión sonora comunitaria y
televisión abierta comunitaria, así como la forma y condiciones de otorgamientos de las
habilitaciones administrativas y concesiones, a los fines de garantizar la comunicación
libre y plural de las comunidades. La comisión nacional de telecomunicaciones, promoverá
y coadyuvará el establecimiento de medios de radiodifusión sonora y televisión abierta
comunitaria de servicio público, sin fines de lucro, a cuyos efectos realizará las acciones
que resulten procedentes para tal fin.
LOPNNA

Al utilizar los medios de comunicación, tratamos de distinguir los programas educativos y


los programas de entretenimiento, pero esa distinción a veces no se hace sobre una base
razonable.

 Algunos ignoran cuales son los efectos que sus mensajes pueden llegar a producir en el
nivel de conocimientos, en los procesos del pensamiento y en las actitudes de los jovenes.

Con la finalidad de garantizar y procurar la difusión de información, se define en La Ley de


Responsabilidad Social, el artículo 6, los elementos para poder divulgar en cualquier
programa, sea de: información, opinión, cultural, educativo, deportivo, etc. Los siguientes
elementos de Lenguaje, Salud, Sexo, Violencia; categoría o clasificación: A, B ó C.

Por consiguiente esta normativa está vinculada con los artículos 70, 71, 72 y 73 de la
LOPNA, donde le exigen a los medios de comunicación social que deben divulgar su
programación a niños, niñas y adolescentes, atendiendo sus necesidades informativas y
educativas en el horario adecuado con garantía de mensajes de calidad para no
extralimitarse.

El desacato de los medios de comunicación a esta normativa esta penalizado de acuerdo


al artículo 234 de la LOPNA con multas equivalentes al 1% y hasta el 2 % de los ingresos
brutos causados en el ejercicio fiscal anterior a aquel en que se cometió la infracción.

Adicionalmente, a los medios de comunicación social de acuerdo con la LOPNA, les está
prohibido utilizar a menores de edad, para efectos de transmitir cualquier publicidad o
programas de entretenimiento, según lo prescrito en el artículo 79 ,  numeral “e” , el cual
especifica: “Se prohíbe utilizar a niños, niñas y adolescentes en mensajes comerciales,
donde se exalte el vicio, malas costumbres, falsos valores, se manipule la información con
fines contrarios al respeto, a la dignidad de las personas o se promueva o incita al uso o
adquisición de productos nocivos para la salud o aquellos considerados innecesarios o
suntuarios”.

Se vincula al  artículo 9  de la Ley de Responsabilidad Social en cuanto a las restricciones a


la publicidad y propaganda, que inducen al consumo de varios productos o servicios que
no cumplan los requisitos exigidos por la ley.

Es bueno que se proteja la niñez y la adolescencia para evitar que sean utilizados con fines
de lucro, por otra parte debería exigirse el cumplimiento por parte de los medios de
comunicación, de fomentar programas educativos para el desarrollo integral de los niños,
niñas y adolescentes, ahora con el uso de las nuevas tecnologías.
Control Jurisdiccional de Los Medios de Comunicacion

La prensa oral y escrita, el cine, la televisión, y el último invento, internet, sin olvidarnos
de las empresas de publicidad y mercado, son los factores más importantes para la
dominación. Se utilizaron y se utilizan para apoyar el ejercicio del poder de los grandes
grupos antaño políticos y hoy económicos.   Los Medios de Comunicación, la prensa oral y
escrita, cumplen la función básica y efímera de describir la realidad social.

De esta manera los ciudadanos están informados en forma objetiva y rápida del acontecer
nacional e internacional que afecta sus vidas. Su acción es eficaz e inmediata al entrar el
individuo en una interacción de ideas y a la apelación que el medio hace a sus sentidos.

Es interesante notar que lo efímero y la objetividad juegan con la otra función de los
medios que es la de atraer e influenciar la opinión individual y colectiva aún cuando ello
signifique dejar de lado la veracidad. Lo efímero se actualiza a través de matices o
ampliando la información en días sucesivos. Para quienes tienen acceso al cable, las
cadenas informativas bombardean con la misma noticia para influenciar simultáneamente
determinada opinión en los rincones más diversos.

La objetividad es parcial ya que está condicionada por la línea de un grupo o del propio
periodista. Las noticias que nos llegan ya sea por el medio escrito, oral o visual no
presentan el hecho ocurrido sino que lo modifican/alteran para cumplir con un
determinado objetivo, el político, no siempre claro para el receptor. Para ello apela a la
sensibilidad del mismo.

Los medios de comunicación pueden ser cómplices de los procesos políticos o aporte en la


tarea de la transformación social. "El poder de la prensa es primordial" escribe Theodore
White en The Making of the President. "Establece la agenda de discusión pública. Es un
avasallador poder político que no puede ser controlado por ninguna ley.

La complicidad de los medios de comunicación con los procesos corruptos que quiebran


económicamente a los países luego de colaborar con su desmantelamiento es parte de la
estrategia para fortalecer sus negocios y extenderlos.

"El mensaje monocultural de los medios de comunicación globales le está haciendo a la


diversidad cultural lo que la globalización económica y la explotación no sustentable le
hizo a la biodiversidad del mundo. Hoy existen más de 5 mil lenguas y culturas en todo el
planeta, la inmensa mayoría amenazadas con desaparecer", se afirma en un informe de la
WACC sobre la propiedad de los medios de comunicación difundida recientemente.

Las políticas neoliberales se han abierto en casi todos los países la propiedad de los


medios escritos, las estaciones de radio y televisión, así como el cable y la televisión digital
y satelital, a los intereses trasnacionales.
Responsabilidad Civil y Penal de los Medios de Comunicación

LA LIBERTAD DE INFORMACIÓN NO ES ILIMITADA Y PUEDE ACARREAR


RESPONSABILIDAD PENAL SU EJERCICIO A PESAR DE NO IMPERAR LA CENSURA PREVIA
EN LA CONSTITUCIÓN

Recientemente, el Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información


Ernesto Villegas y la Canciller de la República Delcy Rodriguez sostuvieron una reunión con
corresponsales extranjeros acreditados en el País y pasaron revista por la cobertura
mediática de los últimos acontecimientos que se desarrolla en el País. El Ministro Villegas
afirmó ante los corresponsales “No sorprende en absoluto en el exterior las versiones
que se publican, difunden e instalan como una matriz sean bastante parecidas a las que
antecedieron al golpe de abril de 2002. Es decir, un clima de opinión internacional que se
pretende establecer para acompañar el Plan del Secretario General de la OEA Luis
Almagro para derrocar a la revolución y lograr golpe de Estado en nuestro País” Por su
parte la Canciller Rodríguez aclaró que “El encuentro permitió no sólo exponer la
responsabilidad de los medios en la promoción de la paz y la estabilidad de un
determinado país, sino dar a conocer casos emblemáticos en el Mundo como el de
Ruanda, donde órganos internacionales de justicia determinaron la responsabilidad de
medios de comunicación que propiciaron guerras civiles y fratricidas. (…) La violencia
desatada en los últimos días no alcanza ni al 1% del territorio nacional, sin embargo,
ante el Mundo se da la impresión que en Venezuela es un País en guerra. (…) Tenemos
que derrumbar aquello de ponga la foto que yo pongo la guerra, es lo que en la historia
se ha conocido como las guerras mediáticas que preceden las intervenciones
internacionales”.

Los medios de comunicación privados nacionales o extranjeros y por tanto sus dueños,
jefes de prensa, redactores, periodistas se hacen reos de delitos cuando incurren en
conductas antijurídicas constitutivas de ilícitos penales so pretexto del derecho invocados
por ellos de ejercer la libertad de prensa y de la ciudadanía de ser informados, y por tanto
se exponen a las respectivas sanciones punitivas que dependerá si actúan para cometer la
acción punible con alevosía y premeditación; aún bajo el pretexto de estar ejerciendo las
libertades públicas de expresión, de pensamiento, de trasmisión y comunicación de la
información. 

Un Proceder común por parte de los medios de comunicación privado es difundir


“informaciones falsas” aun cuando pueden constatar la veracidad del hecho noticioso y
no sólo no lo hacen sino que lo ocultan deliberadamente, tal como ocurrió con las
sentencias 155 y 156 emanadas de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia
que aun cuando resultaron modificadas por la propia Sala ante los señalamientos y críticas
hechos por la oposición y la propia Fiscal General de la Republica quien sin determinar los
argumentos jurídicos las objetó y consideró que dichas sentencias constituían una ruptura
del orden constitucional aún siguen informando sobre el tema a los ciudadanos como si
no hubiesen sido modificadas para justificar la tesis de que el TSJ usurpó funciones del
Poder Legislativo y por tanto no hay división de poderes ni hay respeto por los valores de
la democracia y ese hecho noticioso sirvió de argumento para que 11 países emitieran un
injerencista documento que nos condenó ex profeso y pidió nuevamente al secretario
general de la OEA Luis Almagro se nos aplique la Carta Democrática, sirvió además para
que Almagro convertido en un parcializado inquisidor y detractor del Presidente Nicolás
Maduro lo siga acusando de dictador y violador de los derechos humanos, y siga tratando
infructuosamente de aplicarle el artículo 20 de la Carta Interamericana pero por si fuera
poco, la falsa noticia que los medios siguen usado como cierta, sirvió para que la oposición
integrada en la mal llamada MESA DE LA UNIDAD DEMOCRATICA (MUD) desatará toda
una escalada de manifestaciones violentas y terroristas horas después que los medios
difundieran la noticia de las cuestionadas sentencias del TSJ, a pesar de que rápidamente
fueron corregidas, sin embargo la prensa, la radio y la Tv privada mantienen la especie de
que las sentencias aún siguen vigentes; tal como fueron redactadas originalmente.

En efecto, esa alharaca inusual que los medios hicieron de esa noticia judicial,
convirtiéndola en una especie de hecatombe social y política Mundial, preparó el terreno
propicio para detonar en nuestro territorio un escenario de supuesta ingobernabilidad y
desatar por parte de la MUD un plan INSURRECIONAL Y CONSPIRATIVO que copiaba al
calco algunas fases previas al golpe del 11 de abril de 2002, sólo que algunos factores de
apoyo no les resultó como la peligrosa e irresponsable marcha que convocaron para el 19
de abril, en una especie de emulación de lo que vivió Vicente Emparan en el Cabildo de
Caracas, y que Freddy Guevara de VOLUTAD POPULAR calificó “La Madre de todas las
Marchas”.

La marcha opositora convocada por la MUD y que los medios se encargaron de difundir,
fue magnificada en su dimensión humana y plenamente justificada pese al uso del
lenguaje violento, desafiante e instigador que públicamente llamaba a la insurrección
nacional, instigaba a delinquir, excitaba a la guerra civil, llamaba al alzamiento abierto en
contra del Presidente de la República, estorbaban las acciones de defensa de los cuerpos
de seguridad pública, causaban destrozos y daños sobre bienes públicos y lo más grave ha
sido atentar contra la independencia e integridad de la Nación y conspirar contra la forma
política republicana del País.

Con ese proceder los medios de comunicación y sus artífices consumaron un nuevo
capítulo de violencia total que se vió respaldado por una injerencista y preocupante
declaración de un alto funcionario del Departamento de Estado de los EEUU, dándoles
licencia para derrocar al Presidente Maduro, y su accionar traspasó los límites del ejercicio
del derecho a la manifestación, porque nunca fue pacífica, por lo que violaron
flagrantemente el artículo 68 de la Constitución Nacional, el Pacto Internacional de los
Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos en su
artículo 15 y las Resoluciones 22/10 y13/1 del Consejo de Derechos Humanos sobre
Manifestaciones Pacíficas, pero además sus acciones los incrimina a los autores políticos
como promotores y a los medios como cooperadores necesarios en una sucesión de
hechos delictivos como los contemplados en los artículos 129 (atentar contra la
independencia e integridad de la República), 132 (Conspiración), 133 ( estorbar, impedir o
enervar la defensa nacional), 140 (venezolano o extranjero que facilite apoyo logístico
para desestabilizar), 143 (alzamiento para cambiar la Constitución), 283 (instigación a
delinquir), 293 (excitación a la guerra civil), 343 (incendio de edificios y bienes públicos)
357 (delitos contra la seguridad de los medios de transporte y comunicación), cuyas penas
oscilan entre 5 a 30 años de presidio.

Como quedó demostrado por la contundencia de la verdad de unos hechos que siguen
“sublimados” por los corresponsales de prensa extranjeros y por supuesto por nuestros
nada objetivos periodistas, la frustrada marcha de la MUD no logró sacar al Presidente
Nicolás Maduro pero si logró como las otras marchas violentas convocadas por la derecha
venezolana con anterioridad causar daños irreparables en la vida de nuevos ciudadanos,
más lesionados e incapacitados, daños materiales cuantiosos a bienes públicos y privados
y un estado de zozobra y pánico generalizado, exacerbado por los propios medios que
celebraban la irracional marcha como triunfo político, como si lo ocurrido hubiese revivido
a la “Primavera Arabe”, o al derrocamiento del Presidente de Ucrania, o a las salvajes
intervenciones militares de los EEUU y la OTAN en Libia y Siria que les costó millones de
vidas humanas y millones de nacionales desplazados.

El saldo de esta nueva aventura golpista que los opositores suman a su cruento record de
muertes y desastres contra un País que no les importa incendiar y acabar con media
humanidad con tal de sacar a Maduro, ha sido más cruento porque en dos días lograron
acumular en sus cifras fúnebres la muerte de 20 venezolanos, entre ellos 10 que murieron
electrocutados cuando trataba de sustraer bienes de una panadería, una de las victimas
Paola Ramirez Gómez fue asesinada en San Cristóbal por un opositor enajenado por el
odio inoculado durante años llamado Ivan Alexis Pernía Dávila de 31 años quien milita en
Partido VENTE de María Corina Machado (por supuesto tan grave hecho no fue informado
y mucho menos condenado por esos medios privados que ven esa muerte como un daño
colateral), y dispara contra su víctima con el deliberado propósito de acreditarle la muerte
a los colectivos chavistas y así propiciar una guerra civil fratricida entre venezolanos, no
contento con esa macabra realidad,(aupada con sadismo por una disociada periodista Nitu
Pérez Osuna en conversación sostenida con ex Ministro de Relaciones Interiores
Aristiguieta Granko pidiendo desde el Exterior que las acciones opositoras derramaran
sangre), produciendo actos vandálicos, destrozos y pillerías en pequeños comerciantes de
varias partes de Caracas, causado más de 1.100 millones en pérdidas materiales, causaron
graves daños al Hospital Materno Infantil Hugo Chávez del Valle obligado a evacuar a 54
niños y parturientas por efectos del humo y gases ocasionados por los opositores y un
grupo de antisociales, destrozos en Liceo Gustavo Herrera que pudo haber evitado el
Alcalde de Chacao, daños al Metro, a CDI, Mercales, Corpoelec, 50 policías heridos entre
los que se cuenta un funcionario que quedó ciego, 65 guardias nacionales heridos, en fin
una dramática cifra que no destacan ni les interesa comentar esos medios que no son
inocentes ni actúan espontáneamente.
Por ello cuando el Ministro Villegas y la Canciller Rodríguez pidieron a los corresponsales
“ejercer un periodismo responsable” no pueden suponer que cambiaran su patrón ni
accionar porque igual que Otto Nesstald corresponsal de CNN trabajan precisamente para
ocultar la verdad y presentar una ficción que nos pinte como un País acabado al que hay
que salvar para lo cual la OEA tiene la Carta Democrática.

Prueba de ese formato desastroso de los medios privados, sobre todo los corresponsables
de los medios extranjeros que para presentar sus imágenes más dramáticas portan unos
artificios como chalecos antibalas, máscaras antigas y otras indumentarias propias de
comandos o mercenarios en zonas de guerra.

Ese proceder deliberado y tendencioso de los medios y por supuesto de quienes


construyen esas historias fabuladas de la realidad, configura sin lugar a dudas varios tipos
delictuales que nuestro Código Penal Venezolano califica como conductas ilícitas, y en
concreto DIFUNDIR FALSAS INFORMACIONES estaría enmarcado dentro de las sanciones
contempladas del artículo 296-A del Código Penal que establece: “ Todo individuo que
por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial,
televisivo, telefónico, correos electrónicos o escritos panfletarios causen pánico en la
colectividad o la mantengan en zozobra será castigado con prisión de 2 a 5 años. Si los
hechos descritos en el aparte anterior fueren cometidos por un funcionario público,
valiéndose de anonimato o sado pata tal fin el nombre ajeno, la pena se incrementara
en una tercera parte. Este artículo será aplicado sin perjuicio a lo establecido en la
legislación especial sobre los delitos informáticos, telecomunicaciones, impresos
transmisión de mensajes de datos”. 

Ese tipo delictual citado fue producto de la reforma parcial que sufrió el Código Penal
Venezolano el 16 de Marzo de 2005, publicado en gaceta Oficial N° 5.763, Extraordinaria,
código penal cuyo origen data del 30 de Junio de 1915, y que antes había sufrido otra
reforma parcial el 28 de Marzo de 2000, según G.O N° 36.920.

Para que se determine la responsabilidad de los medios de comunicación y de sus


operarios debe en principio derivar de un acto intencional o doloso para cometer el hecho
delictivo, sin embargo, pudieran ser reos de delitos quienes por acción u omisión incurran
en hechos calificados previamente como delitos, por lo que cabría responsabilidad penal
culposa cuando los hechos se ejecutan por imprudencia, negligencia, impericia o
inobservancia de leyes y reglamentos.  

Conviene tener presente además, que nuestra Legislación Penal contempla el aumento o
reducción de la pena cuando existen agravantes o atenuantes, según sea el caso, y que
hay delitos que para ser castigados no necesariamente debieron haberse consumado, ya
que en algunos casos se admite la tentativa y se sanciona además el delito frustrado. 

Ni siquiera quedan exceptuados de pena quienes detrás de los autores materiales, se les
demuestre que han prestado u ofrecido cooperación, asistencia o ayuda excitando o
reforzando la resolución de perpetrar el delito o para después de consumado, o a
quienes se le demuestre que han dado instrucciones o suministrado medios para
realizarlo y finalmente, para quienes se les compruebe que han facilitado la perpetración
de hecho delictivo, o han prestado asistencia para que se realice antes de su ejecución o
durante de ella.(art.77 Código Penal) 

En estos últimos casos la pena se disminuye en la mitad, a menos de que sin su concurso
no se hubiere realizado el hecho punible.(art.84 CP)  

Cabe destacar que toda persona criminalmente responsable de un delito o falta, incurre
además en responsabilidad civil y no cesa ni siquiera que la pena se extinga; durando lo
que pauta la Ley para las obligaciones civiles, y esa responsabilidad comporta restitución
de la cosa siempre que sea posible, reparación del daño causado e indemnización de
perjuicios y esta obligación se trasmite incluso a los herederos del responsable. (art. 123
CP)   

Hay que tener presente que la conducta criminal de los medios de comunicación privada
en perjuicio de la Seguridad e Independencia del Estado Venezolano, sus Instituciones y
quienes las presiden constituye un hecho inédito que se inaugura con la elección y gestión
del Primer Gobierno del Presidente Hugo R. Chávez Frías y que aún permanece inalterable
y retadora ante la manifiesta ineficiencia e inexplicable omisión de los órganos
administrativos (Conatel), Ministerio Publico y Tribunales de Justicia para instruirles los
expedientes y emitir las sanciones administrativas, civiles y penales que correspondan.  

Estas prácticas indeseables y alevosas asumidas en forma recurre y contumaz por los
dueños de los medios de comunicación, y por quienes bajo su subordinación, cumplen
instrucciones superiores, o actúan por iniciativas propias pero con el auspicio del medio
donde se desempeñan, se han pretendido amparar bajo el manto de dos derechos
fundamentales que tienen rango constitucional y supraconstitucional como lo son la
libertad de expresión y el derecho a la información contemplados en los artículos 57 y 58
de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.  

En el marco de esos dos principios sobre la cual descansa la piedra angular de la


Democracia se encuentran contenidos cinco derechos constitucionales, a saber:1) El
derecho a la libertad de expresión del pensamiento, 2) El derecho a comunicar e
informar, 3) El derecho a establecer y desarrollar medios para la comunicación e
información, 4) El derecho a recibir información oportuna, veraz e imparcial y 5) El
derecho a la réplica y a rectificación frente a informaciones inexactas y agraviantes.  

Estos derechos son catalogados por el Derecho Interamericano como derechos


inalienables, imprescriptibles e inderogables tienen vigencia plena y son considerados
consustanciales al ciudadano con el mismo rango del Derecho a la Vida.  
Pese a ello, y a pesar de ser derechos que no están sujetos a censura previa, el ejercicio de
los mismos, comporta responsabilidades ulteriores de acuerdo al derecho nacional que
conforme al principio nullum crimen, nulla penae sine lege, deberán estar previamente
fijados por la Ley, y la razón es asegurar: a) El respeto a los derechos o la reputación de
los demás, y b) La protección a la seguridad nacional, el orden público, la salud y la
moral pública. 

Este criterio se reafirma en el Derecho Interamericano, como puede observarse del


artículo 13, numeral 5° de la Convención Americana cuyo texto extrema aún más las
restricciones para su ejercicio de lo que lo hace nuestro derecho nacional. En efecto,
dispone dicha norma que: ”Estará prohibida por la Ley toda propaganda a favor de la
guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones
a la violencia o a cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de
personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen
nacional.” 

El Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos concibe los mismos derechos pero
en forma más sucinta, sin embargo, admite en forma expresa que su ejercicio puede ser
restringido, tal como puede constatarse en los artículos 19 y 20 Eiusdem. Los dueños de
los medios para justificar sus interminables y criminosas campañas contra el reelecto
Presidente Constitucional de Venezuela Hugo Chávez y Frias y ahora Nicolás Maduro y su
Gobierno, acuden e invocan la Libertad de expresión y el Derecho a la Información pero
hacen mutis de las condiciones, responsabilidades y restricciones a las que deben
someterse para que el ejercicio de esos derechos no termine convirtiendose en ABUSO DE
DERECHO, y en consecuencia tengan que responder ante la Ley, con las sanciones
individuales y corporativas que merecen esas conductas ilícitas y punibles, pero además
amorales y anti éticas. 

Los medios de comunicación para socavar la credibilidad democrática del actual Gobierno
no solamente han recurrido al expediente de divulgar, ocultar o filtrar verdades, y
mentiras falaces, sino que han apelado a la truculencia, a la deformación de los valores
humanos, a la excitación del odio de los  habitantes entre si, a generar terror sobre la
población con tretas como que el gobierno usurpara la patria potestad de niños y
adolescentes que por ley le corresponde a sus padres y representantes, o que la
propiedad privada será eliminada como derecho, o que se acabara la educación privada,
generando una especie de paranoia colectiva que ha contribuido que muchas personas
vivan angustiadas, intolerantes y agresivas, deprimidas, insatisfechas, confundidas, y
sometidas a una permanente alienación mediática que no solamente las aísla de sus
entornos y realidades sociales, familiares, laborales y emocionales, sino que le desarrollan
una sensación de victimas frente a quienes identifican como su agresor: EL GOBIERNO y
por supuesto a quien lo preside en la actualidad.
La gravedad de este proceder mediático, descansa entre otros efectos negativos, en el
contumaz desconocimiento de la autoridad e Institucionalidad del Estado al extremo de
desafiarlas e inhibirla. 

Cuando el Estado reacciona, corren a las Instancias Internacionales a pedir medidas


cautelares y protecciones inmerecidas, amparos éstos que se consuman además por la
inveterada ineptitud y descarada negligencia de nuestros flamantes funcionarios del
servicio exterior. 

Por supuesto, los expertos en lobbys ante los organismos del derecho Interamericano
consiguen que los “parcializados Relatores” obvien el contexto de las normas que fijan sus
límites y procederes, exonerando a los culpables y condenando a los inocentes. Tal
conducta podemos explicarla, más no aceptarla, cuando comprobamos en manos de
quienes están esos organismos internacionales pero lo que no cuadra ni puede admitirse
es la contumaz flagrancia de los medios infractores ante las Leyes Nacionales y las
autoridades competentes venezolanas que brillan por su ausencia y nada hacen por
instruir y determinar la responsabilidad de tales conductas y mucho por imponer las
sanciones respectivas. 

A través de dichos medios, dueños, editores, redactores y periodistas conforman equipos


que en concierto previo con factores opositores del Gobierno, nacionales y extranjeros,
transgreden una y otra vez, con absoluta impunidad toda y cada una de las gamas de los
delitos contemplados en nuestro Derecho Penal Venezolano. 

En efecto, sus conductas delictivas acarreadas por el ejercicio contrario a derecho de la


Libertad de expresión y de información, enervan sanciones por encontrarse incursas
además en delitos de los denominados de opinión como la difamación, ofensa al
Presidente de la República, vilipendio a la Asamblea Nacional, al Tribunal Supremo de
Justicia, al Gabinete o al Consejo de Ministros, a los Consejos legislativos y Jueces
Superiores, delitos éstos contemplados en los artículos 442, 147 y 149 respectivamente
del Código Penal.  

De tal manera que es falsa y malintencionada la tesis o dicotomía invocada por los medios,
sus dueños y empleados que allí trabajan de que el ejercicio del derecho a informar y
expresar el pensamiento libremente y sin censura de forma oportuna, veraz e
imparcialmente no esté sujeto a ciertas normas, modalidades e incluso restricciones tal
como lo dispone los artículos 19 y 20 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y
Políticos, y que además, tales conductas puedan acarrearles responsabilidad civil, penal y
administrativa, sin perjuicio de las multas o medidas contempladas en la Ley de
responsabilidad de radio y televisión y en la ley de Telecomunicaciones y sus reglamento
en cuanto a los contenidos vertidos en sus programaciones usando el espectro radiofónico
cuyo propietario es el Estado.  
Para citar otro ejemplo de las aberraciones y perversiones jurídicas con consecuencia
penales no prescritas aún en las que se encuentran incursos los dueños, editores, jefes de
redacción y periodistas que estuvieron cubriendo esa fuente “periodística” a la que
convirtieron por arte y magia de la televisión privada los canales RCTV ( sin señal
autorizada), TELEVEN, VENEVISIÓN Y GLOBOVISIÓN en un denigrante show político
nacional con implicaciones internacionales, cito el caso del publicitado llamado “ A la
desobediencia civil y militar” invocando el artículo 350 de nuestra Carta Magna y
convocada por unas decenas de oficiales generales, oficiales superiores, suboficiales,
personal de tropa y miembros de cuerpos policiales congregados en PLAZA ALTAMIRA de
esta ciudad de Caracas, e inexplicablemente amparada, protegida y por tanto no
reprimida por la primera autoridad político administrativa del Municipio Chacao, hecho
criminal éste al que se terminaron sumando los aventureros políticos de oposición de
siempre quienes pretendían conseguir rédito político con escapulario ajeno.  

Este ominoso hecho, constitutivo en si mismo de un concurso real de delitos previstos y


sancionados en el Código Orgánico de Justicia Militar, por lo tanto objeto de
investigación, instrucción y enjuiciamiento por la Jurisdicción Militar, y que estuvo
caracterizado por una criminal, irresponsable, ilegal e inconstitucional proclama militar de
desconocimiento de autoridades legítimas como la del Presidente de la República, la del
Fiscal General de la República y de otras autoridades del Estado, fue asumida por militares
activos y efectivos que abandonaron sus cargos, puestos de mandos, funciones y
responsabilidades el día 20 de Octubre del 2002 en medio de la PLAZA ALTAMIRA, del
Municipio Chacao, zona declarada liberada y por lo tanto al margen de las autoridades del
Gobierno Nacional y allí llegaron un ejército de periodistas de los mencionados canales
televisivos, radios y medios impresos, instalaron equipos sofisticados de repetidoras y
microondas con la finalidad de trasmitir como en efecto trasmitieron los acontecimientos
en vivo, vía satélite, algunos medios televisivos sin cortes comerciales durante día y noche,
de lunes a lunes, semana por semana durante más de un mes sin tomar en cuenta que la
proclama en si misma constituyó la concurrencia de una serie de delitos graves de
naturaleza militar, actuando como voceros y autores principales de tamaña felonía,
transgresoras de la legalidad y el Estado de Derecho; pero que a su vez, convertía a los
medios de comunicación y a quienes trasmitieron tan graves acontecimientos, sobre todo
los televisivos, no como simple instrumentos idóneos y capaces para perpetrar en plena
flagrancia una multiplicidad de delitos sino como cooperadores inmediatos de los delitos
consumados y por tanto se hicieron acreedores de las privativas de libertad
correspondiente por el grado de participación protagónica asumida en la promoción,
difusión y permanencia sin censura previa de todos y cada uno de los mensajes y
llamados de desobediencia civil y militar así como la excitación e instigación expresa y
explícita que llegaron a hacer los militares facciosos para que la población se uniera a la
suicida aventura que ha podido desencadenar una autentica y lamentable guerra civil. 

Es decir, los medios y sus respectivos dueños junto al personal de empleados de los
medios televisivos, radiales e impresos que trasmitieron textualmente las desafiantes y
criminales proclamas al no condenar, ni censurar como era su deber, o oponerse a sus
contenidos y por contrario, convertir el derecho de informar en un instrumento
reforzador, estimulador y excitador de las ideas, pensamientos y desafíos ilegales,
punibles e inconstitucionales de los autores principales de los delitos militares
consumados no se hicieron cómplices de los hechos delictivos sino coautores de los
mismos. 

Para reforzar este criterio valorativo acerca del grado de responsabilidad e imputabilidad
penal en las que se encuentran los señalados medios, sus dueños y empleados, extraigo
de la sentencia 1.013 de fecha 12 de Junio de 2001, emanada de la Sala Constitucional,
con ponencia del Dr. Cabrera Romero, cuyo contenido fue objeto de toda una campaña de
denuestos y críticas, de la que tomo la siguiente cita: “…En otras palabras, la libertad de
expresión, aunque no está sujeta a censura previa, tiene que respetar los derechos de
las demás personas, por lo que su emisión genera responsabilidades ulteriores para el
emisor, en muchos casos compartida con el vehículo de difusión, SOBRE TODO, CUANDO
ÉSTE SE PRESTA A UN TERRORISMO COMUNICACIONAL, QUE BUSCA SOMETERSE AL
DESPRECIO PUBLICO, A PERSONAS E INSTITUCIONES, MÁXIME CUANDO LO DIFUNDIDO
NO CONTIENE SINO DENUESTOS, INSULTOS Y AGRESIONES QUE NO SE COMPAGINAN
CON LA DISCUSIÓN DE IDEAS Y CONCEPTOS”.  

Para corroborar aún más el alcance de la co-responsabilidad atribuida a los medios,


dueños, editores, etc. en la difusión de la información me permito en citar de la misma
sentencia N° 1.013, el párrafo siguiente: “Resulta un abuso de los medios, que contraría
la libertad de información, emitir conceptos negativos y críticos sobre ideas,
pensamientos, juicios, sentencias, etc., sin señalar en que consiste lo criticado,
impidiéndoles a las personas que tienen el derecho de informarse, enterarse de que es lo
deleznable.”  

 En conclusión, la conducta asumida por los medios y particularmente por la Televisión en
la proclama e incesante llamado a la DESOBEDIENCIA CIVIL Y MILITAR como los que
recientemente han hecho dirigentes de la MUD y los que en el pasado se hicieron desde
Plaza Altamira, traspasó la frontera bien deslindada que existe y la que deben respetar los
medios, sus dueños y empleados entre el ius informandi y el animus puniendi,
acarreándole por ello responsabilidad inequívoca a quienes la difundieron a raja tabla, en
forma desaforada y demencial. 

    Fue un acto de TERRORISMO MEDIATICO la promoción y difusión de la marcha del 19


de abril de 2017, como también lo fué la trasmisión desde Plaza Altamira al que por cierto
nos tratan de acostumbrar, gracias a la impunidad de sus actos y a la lenidad del Estado en
su no enjuiciamiento. 

No es la primera vez que ocurre, es público y notorio el hecho de que los medios
sustituyeron a los PARTIDOS POLITICOS y en contubernio con formatos diseñados por los
enemigos de este Gobierno dentro y fuera del País han desatado y continúan desatando
una campaña de sabotaje y terror sobre la población nacional para propiciar un atentado
contra el Presidente, un caos nacional o en una guerra civil o cualquier acción proclive a
desestabilizar al Estado y sus Instituciones. 

De haber sido enjuiciados oportunamente, por tratarse de delitos cometidos en grado de


flagrancia, muchos de esos señores estuvieron presos, o huyendo del País porque ni para
eso tienen valor y el Estado Venezolano no habría tenido la necesidad de esperar el
vencimiento del permiso de uso de la señal para impedir que un Canal como RCTV no se le
renove el permiso y por tanto el Estado pueda recuperar y redestinar esa señal para
ponerla al servicio del país y no de una parcialidad facinerosa y aventurera.  

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