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La entrevista con el autor

¿Vuelven los hombres puros (cataros)?

- El laurel ha florecido, al pasar 700 anos. Vuelven a su casa.

¿Que rescatan Vds. del espiritu cataro del medioevo?

- La cruz del amor perfecto + de la hermosura perfecta + de la paz perfecta + de la


bondad perfecta + de la pureza perfecta.

El odio hacia el príncipe de este mundo, a pesar de que forma seductiva él acepte.
Alabanzas de la solar Atlántida y Hiperboréa en el universum espiritual del teo-humano.

¿Sigue vivo ese espíritu?

- ¿Acaso puede el Padre del puro amor apartarse de Sus hijos e hijas, al contraer con
ellos el pacto de la eterna fidelidad? Nunca.

¿Donde permanece vivo ese espiritu?

- En las montanas altas, en los cielos, en los corazones, en los que sufren, en los
hospises, incluso en los trenes rapidos – dondequiera, solo no en las madrigueras
serpentinas fariseas.

El espiritu cataro permanece en los 144 castillos interiores del ser humano. Solo tiene
que abrir un poco al menos uno de ellos, para que empiece el vuelo de la Sagrada Mine,
la Senora del amor sobrecelestial.

¿Cuales son las virtudes cataras que Vd. considera importante rescatar en nuestros dias?

- El agua pura siempre es preferible a la del albañal. El Padre ilimitadamente bueno – y


no un monstruo vengativo y tirano. El hombre como plenitud y morada de Nuestro
Altísimo – y no una veleta modelada ex nihilo (desde nada), condenada a flotar, como
una astilla, hacia cualquier zanja de desagües.

¿Por qué la pureza no es un valor en alza?

- Por la misma causa por la cual la coca-cola diabetógena sigue siendo popular en
America. O por la cual el farisaísmo cancerógeno sigue siendo popular en Polonia.

Los pececitos se han acostumbrado a vivir en el agua turbia, refugio de diablos. Y están
mal de agua pura. Pero conforme a como se cambia el desove de huevas puras que se
desove en el Océano mundial, se cambia también el mismo valor del agua, su deseo de
ser siempre más atravesada con la luz, para que en ella jueguen las nimfas solares.
Los cátaros enseñan ir contra las tres ballenas de este mundo: la usurpación, la lujuria y
el mammón. Servir desinteresadamente al prójimo. Ellos cantan las virtudes del eterno
amor, eterna virginidad y eterna fraternidad, creyendo que no existe nada más superior
que el amor, nada más consolidador y conciliar en la tierra.

¿Cuál es la aportación de su movimiento al cambio global que está aconteciendo?

- Queremos convertir la humanidad hacia el Padre del puro amor, rechazando los dos
modelos, habituales por lo general: la farisea mundial de las tres religiones abrahámicas
que ha acabado su vida, y el otro extremo – los modelos cósmicos.

Nosotros predicamos sobre la solar Teocivilización hiperboréica que desciende a la


tierra con lo inadecuado de su mensaje. Curamos a muchos huérfanos. Enseñamos como
se puede estar en un movimiento sinrítmico (sincrónicoal ritmo de la ecúmene y de todo
el universo). Enseñamos paz y amor. Enseñamos adorar al prójimo, creyendo el adorar
ser nuestro credo. El amor sobresaliente, a pesar de cualquier debilidad o afección
interior espiritual, conduce a la divinización. Y la divinización constituye una
perspectiva inconcebiblemente hermosa para el humano actual.

¿En qué medida considera que pueden ser Vds. útiles en ese cambio?¿Qué labor están
desarrollando?

- 1. Centros de la Nueva Atlántida y sinritmía, donde la gente estudia la práctica del


hacer espiritual.

2. Alimentación correcta: la cocina que conocemos ya a partir de los tiempos cátaros y


que favorece una transparente pureza física.

3. Casi instantánea solución de los programas fatales. El común "hacerse más buenos"
como el modo de evitar el común "progresar en la maldad", pues los cátaros creen en
una dependencia directa entre la santitad y la bondad. En distinción de los sistemas
religiosos tradicionales que vinculan la santidad con el endurecimiento y ensañamiento
(xenofobia contra los prójimos), la imagen cátara de los "bons homes" (buenos
hombres) considera lo más importante la bondad, propia de Nuestro Altísimo, y la
desarolla en los prójimos, lo que en total crea la paz, anula los conflictos y muchos
problemas privados y nacionales que no se solucionan, al parecer nuestro, de ningúna
otra manera.

4. Conciertos musicales, representaciones teatrales ("misterios").

¿Qué eco están encontrando?

- Un eco admirablemente caluroso.

Nuestra literatura se divulga casi en un instante, pues toca, como creemos, el arquetipo
español omnihumano y nacional. El público regocijándose nos quita de las manos
nuestros libros: "La escuela de María Magdalena", "La Gran Iglesia del amor".

...El laurel ha florecido y lo acumulado por nuestros padres durante 700 años de su
existencia en catacumbas (de siglo XIII hasta XX) se hace herencia de millones. Por fín
se manifiestan los frutos del genocidio que sufrieron nuestros padres. Han resucitado,
portando hoy en día para la humanidad sus flores fragantes celestiales.

¿No viven en su exceso de nostalgia por tiempos pasados?

- Ni remotamente.

Los estados de ánimo nostalgicamente rituales y relictos no son propios del catarismo,
que toma como base el misterio del consolamentum (acumulación del Espíritu Santo).
Las grandiosas perspectivas globales, históricas y reencarnacionales, de la teo-
humanidad venidera se nos revelan a nosotros. Aún en la Biblia, Dios prohibió a la
mujer de Lot volverse para mirar atrás, para que no se convirtiera en una estatua de sal.

Tenemos en demasía que decir y en demasía proyectos para el futuro, para no echar una
ojeada al pasado que está, a más andar, sellado con siete cerraduras. Pero la iluminación
del Espíritu Santo nos ayuda a conseguir leer el texto auténtico sobre la pantalla blanca
del Santo Cáliz, venerado por nosotros de modo particular.

¿Observan el futuro global con esperanza?

- Vemos en este futuro un anhelo conciliar del ser humano de solucionar conjuntamente
sus problemas en paz y verdad, de ayudar a los necesitados manifestando lo más posible
la compasión.

Buscámos desvelar los corazones humanos unos a otros y, en una pureza transparente de
intenciones, ascender hacia la paz universal y el banquete humano mundial del gozo
incesante.Buscámos desvelar los corazones humanos unos a otros y, en una pureza
transparente de intenciones, ascender hacia la paz universal y el banquete humano
mundial del gozo incesante.

¿Cómo dibujan Vds. ese futuro?

Alegre, regocijante y victorioso.

Sí, se cumplirán las calamidades que fueron predichas desde lo alto. Pero la humanidad,
lo creemos nosotros, sobrevivrá y se volverá aún más pura y hermosa. Mucho se
cambiará. El hombre resplandecerá con una belleza admirable en la venidera
Teocivilización desde arriba. Todo lo mejor se guardará en su cámara de tesoro real. Y
lo fútil se pudrirá sin dejar huella.

¿Qué papel juega Rusia en ese futuro?

En Rusia se cumplió el gran Segundo Gólgota. Más de cincuenta miliones de mártires


en el archipélago de Solovkí pasaron el sufrimiento expiatorio para los destinos de la
humanidad.

Russia se cambiará en un breve plazo, creemos nosotros, a pesar de la condensación de


las tinieblas y de lo que la tendencia para autoritariedad es propia del arquetipo de
Rusia. Creemos en los inicios solares del hombre ruso.
Sobre España descienden sus grandes cátaros inmortales. Mas sobre el cielo de Rusia
resplandece la aurora del Segundo Gólgota de Solovkí. Y cincuenta miliones de
acosados en los campos de concentración regresan a la tierra, como sus arcontes solares
y guías regios para la civilización del siglo futuro…

Rusia ya nueva, no putinista, lavada con lágrimas de nuestros padres, milagrosamente


servirá de consuelo, como una madre amante y nutriente para toda la humanidad.

¿Vive Rusia un letargo espiritual? ¿Está llamada a despertar?

Sin ninguna duda. Para eso utilizamos unos cetros despertadores los cuales llamamos
cetros de la gradulación. Continuamente en las oraciones nocturnas pedimos para que
despierten los durmientes y soñolientes, por los prinicipios de la democracia, la cual
vemos sagrada, considerándo al hombre en la base de nuestra enseñanza como el valor
más elevado.

Nuestro credo: la Divinidad habita en el prójimo. El humano, a pesar de cualquier caída,


es un ser inmortal, no sujeto ni al juicio ni a la reprobación. La persona es el valor más
alta ante el Creador. Y lo demás está sometido a él. Por eso, estamos para la democracia
sagrada.

Quisieramos injertar a los sistemas democráticos occidentales los prinicipios de la


sacrodemocracia solar, la cual junto a nuestros padres cátaros desciende desde el cielo.

Rusia pasó a través del berenjenal del autoritarismo, del estalinismo, de los pogromes de
la "centuria negra", de las represiones de Beria y de lo infernal de los campos de
concentración. Este período de Rusia está por detrás. Por delante hay resurección y
alegría.

Con amor, Juan de San Grial

¡El laurel ha reverdecido –los cátaros han vuelto!

Los cátaros consideraban el laurel como un símbolo sagrado del puro amor.
Cuando los inquisidores ejecutaban a los cátaros, los mártires decían: “El laurel se ha
marchitado. El puro amor se apaga…” Pero ellos tenían la santa fe de que un día el
laurel verdecería de nuevo y el puro amor otra vez se encendería.

El gran movimiento cátaro fue calumniado, desacreditado y destruido por la


inquisición romana. En el año 1321 fue ejecutado el último profeta cátaro Guillem
Belibast. Atrapado por los inquisidores y apresado en el año 1309, él enunció un
presagio: “¡Justo dentro 700 años el laurel verdecerá, y los cátaros volverán a la
tierra!..”

De los cátaros, en realidad, no quedó nada. Fue borrada la misma memoria sobre
ellos. En las hogueras de la inquisición murieron todos los que compadecían y
simpatizaban con los cátaros.
Aparentemente los cátaros sufrieron una derrota, pero espiritualmente –vencieron.
La inquisición no consiguió doblegar su voluntad, ni su espíritu de amor a la libertad.

- El destacado pensador de la actualidad, el beato Juan, se propuso el sagrado


deber de rehabilitar a los cátaros.

- “Los cátaros son un gran amor, -escribe él en sus numerosos libros,- una nueva
mirada hacia el hombre, como a la divinidad que ha descendido desde el cielo”.

El Juan de San Grial conceptualiza el fenómeno del catarismo de una manera


nueva, en el aspecto espiritual. Él ha penetrado en un misterio más recóndito, la
metafísica de los cátaros. Considera que la mayoría de las memorias y crónicas
históricas sobre los cátaros están terriblemente tergiversadas. Los inquisidores han
conseguido imponer a la humanidad una visión falsa y negativa hacia los cátaros.

¿Quién es, el beato Juan? ¿Quién es esta misteriosa personalidad, que brillantemente
se ha manifestado a principios del siglo XXI?

El Juan de San Grial conceptualiza el fenómeno del catarismo de una manera


nueva, en el aspecto espiritual. Él ha penetrado en un misterio más recóndito, la
metafísica de los cátaros. Considera que la mayoría de las memorias y crónicas
históricas sobre los cátaros están terriblemente tergiversadas. Los inquisidores han
conseguido imponer a la humanidad una visión falsa y negativa hacia los cátaros.

Muchos le llaman el nuevo profeta cátaro. Algunos –genio, otros –destacado místico
y humanista.

El Juan de San Grial nació en Rusia en el año 1946. En los tiempos de las
represalias de Stalin, su padre Jacob, por una falsa denuncia fue encarcelado en una
famosa presión de Moscú.

En la celda tuvo lugar su encuentro con el anciano espiritual de Solovkí Serafím, el


conocido preso de GULAG. Serafím dijo a Jacob:

“Con la ayuda de Dios serás liberado de prisión y engendrarás un hijo que se


convertirá en profeta y ayudará a vencer al GULAG, abriendo a la humanidad un nuevo
camino hacia la salvación”.

Jacob fue milagrosamente liberado de prisión, auque su salud fue afectada


catastróficamente… Al cabo de un año nació su hijo.

Desde su infancia Juan fue marcado por el sello de ser un elegido. Al poder
Soviético y los ideales comunistas los rechazó sin titubear.

Aprendió casi a la perfección ocho idiomas extranjeros. Recibió una excelente


formación musical. En él se despertó el talento de escritor y poeta. Le auguraban una
carrera de escritor o de músico, pero de repente él dejó todo y se fue a peregrinar: quiso
conocer a Dios y la verdad.
Recorrió, tal vez, todos los templos y monasterios. Buscaba a un bondadoso padre-
pastor, pero el Altísimo le envió una madre espiritual. Se llamaba Efrosinia.

La madre Efrosinia pertenecía a una antigua iglesia clandestina, que no tenía nada
que ver ni con el Imperio Romano, ni con Roma. Era la iglesia de los mártires, que no
colaboraba con los fascistas, ni con los comunistas.

Los ancianos espirituales de la iglesia clandestina le otorgaron al Juan de San Grial


el rango de sacerdote a través del misterio de la imposición de manos, y después de
obispo. El Juan de San Grial encabezó la rama secreta de la iglesia-mártir.

A mediados de los años 80 del siglo pasado, se le reveló la Madre de Dios. Ella le
eligió como su profeta y le envió por el mundo con el mensaje: “Ve y revela mi amor a
la humanidad”.

La gente empezó a dirigirse hacia el padre Juan. Comenzó se servicio de pastor y


apóstol. Miles de personas recibieron a través de él una milagrosa ayudad de lo alto.

Muchos sanaron de enfermedades incurables. La vida de las personas mejoró.

El KGB y los comunistas empezaron a perseguir al ungido. Asustándose porque


alrededor del padre Juan se reunían miles de seguidores, empezaron hacer sabotajes.

El KGB y los ideólogos de la dictadura intentaban meter al Juan de San Grial a la


cárcel o encerrarle en un hospital psiquiátrico. Él se vio obligado a emigrar al extranjero
y vivir en el exilio.

Hoy en día el Juan de San Grial vive en España y continúa su servicio profético. Él
es un cátaro verdadero. Sufrió la inquisición, el GULAG y las persecuciones del KGB.
Él como nadie comprende el destino de los cátaros, que también fueron perseguidos por
la inquisición romana por disidencia.

Los cátaros profesaban el puro amor. Ellos enseñaban que Dios es el puro amor. No
aceptaban ninguna usurpación ni violencia. Afirmaban, que el hombre cambiará sin
violencia –únicamente con la fuerza del puro amor. Ellos alababan Minné –el ideal del
puro amor.

El centro de su doctrina era el Santo Grial, en el que habitaba la Divinidad del puro
amor.

La base de la práctica de los cátaros era la catarsis –completa y profunda


purificación del hombre.

Los cátaros eran excepcionalmente bondadosos y amorosos. Con la misma


veneración trataban al Altísimo y al hombre, a pesar de su pecaminosidad. Ellos
negaban “el juicio final” y la represalia de ultratumba por los pecados. Enseñaban que el
Altísimo era infinitamente bondadoso y misericordioso.
Desenmascaraban a sus oponentes, los inquisidores romanos, decían que su fe era
maliciosa, que el Dios, al que adoraban, era el príncipe de este mundo, y su religión
estaba basada en el miedo. Y el miedo, según los cátaros, excluye el amor.

El Juan de San Grial desea revelar a la humanidad un nuevo camino espiritual. La


finalidad de este camino –entrar en el puro amor, hacerse receptáculo y apóstol del puro
amor. Para eso hay que asimilar la práctica de la ascensión por la escalera espiritual,
compuesta por numerosos escalones.

Cada devoto se pone como objetivo –encender el fuego espiritual en su corazón.


Como condición indispensable debe ser instruido por los maestros sabios. El padre Juan
formó la cohorte de los maestros sabios de la catarsis y metanoya.

Al Juan de San Grial le visitaba repetidamente María Magdalena, a la que él


llamaba la diosa de la nueva Atlántida. El resultado de estas asombrosas apariciones fue
el libro “Un Nuevo Evangelio de María Magdalena”.

En España están publicados los libros del beato Juan, únicos en su género, sobre los
misterios del camino cátaro. Su doctrina sobre el Santo Grial y sobre la misión de la
nueva Atlántida tiene gran popularidad.

Un interés especial despiertan los libros de las revelaciones proféticas, las recibidas
por el Juan de San Grial en las cimas de las montañas donde en un pasado se situaban
los castillos cátaros: San Salvador, Peyrepertuse, Montesegur…

El Juan de San Grial cree que el catarismo es la fuente de la democracia europea.


La revolución francesa era simplemente su consecuencia.

De los nuevos cátaros, profetiza el beato Juan, nacerá la nueva democracia,


comenzará el gran movimiento de los humanistas, la cultura única, y en realidad la
nueva civilización del puro amor.

“¡Se ha cumplido la profecía –el laurel ha verdecido de nuevo! –afirma el profeta. –


¡Eso significa –los cátaros han vuelto a la tierra!”

Miguel Marty

Los Cátaros

Los cátaros se llamaban a sí mismos aprendices de Cristo del segundo advenimiento.


Su rasgo característico era la atmósfera de amor y confianza que reinaba entre sus
miembros. Las tiernas y conmovedoras relaciones entre los teogamitas, hacían que en
poco tiempo sanaran y se calmaran las almas más heridas. En sus sociedades se
establecían relaciones muy cercanas y excepcionales, relaciones mucho más que
familiares.
La base de su santidad se consideraba la pureza, que se alcanzaba con ayuda de una
especial dedicación a la Virgen Santísima. Los devotos, como uno solo, se encontraban
envueltos en un ímpetu abrasador por alcanzar la pureza perfecta de corazón,
conciencia, espíritu y cuerpo. Con la fuerza de la pureza virginal se alcanzaba una
transformación sin violencia del hombre.

Los cátaros enseñaban: “Dios es amor puro y virginal en el que no hay lugar para el
castigo, el enjuiciamiento, la maldad, la enfermedad ni la muerte. Dios no causa ni de
forma directa ni indirecta ningún mal al hombre. Todo el mal corresponde sólo al
príncipe de este mundo-Rex Mundi, el diablo.

Los buenos pastores se planteaban como objetivo encender en los corazones el


fuego de la metanóia (la transformación interior), con la que se efectuaba la limpieza de
toda la esencia del alma, de su estructura espiritual. La bondad extraordinaria de los
cátaros cautivaba inmediatamente. El mal perdía el poder, desaparecía ante el fenómeno
de una bondad extraordinaria.

Para los cátaros la santidad del hombre significaba alcanzar la bondad angelical.
Pero esta era una bondad de un tipo muy especial que partía de las fuentes del Inicio
Inmaculado. Una bondad que excluye lo melifluo, lo seductor, que por el contrario
supone una sobriedad del alma y el conocimiento de las leyes universales de la
Sabiduría.

El amor generoso y la bondad sin límites abrían en el hombre un potencial infinito.

“Nuestro Padre celestial es inmensamente bueno y cada persona, a pesar de


equívocos y errores, en lo más profundo continua siendo puro” – es esto lo que enseñan
los cátaros.

Conmueve la profundidad de las enseñanzas de los cátaros sobre el hombre. Ellos


enseñan que el hombre nace en los cielos de la última gota de Mirró del amor del
Supremo y por lo tanto constituye una divinidad de origen celestial. En su aparición en
la tierra el Rex Mundi, a través de mentiras y engaños llevó a cabo un remodelado de
adaptación mediante el cual el alma olvidó al buen Padre y a la Patria celestial y
equivocadamente se confesó al Rex Mundi como si fuera su padre, su creador y
protector.

La verdadera Fe está en desenmascarar al pérfido mentiroso que es ese diablo que se


hace pasar por Dios en la tierra y volver de esa manera a los preceptos del Padre
verdadero.

El camino espiritual de los cátaros comienza con aceptar el Inicio Inmaculado del
Altísimo con la fuerza del cual se corta la raíz del pecado original, se borran y se
arrancan las señales pecaminosas del Príncipe de este mundo – Rex Mundi.

Los cátaros reconocían sólo el poder y el lenguaje del amor, descartando el lenguaje
del autoritarismo y la usurpación. Las relaciones entre ellos se construían
exclusivamente sobre los preceptos de la misericordia, la bondad y el amor. Se
descartaba así todo tipo de obligación y violencia. No existía ningún tipo de reglas
formales, rígidas reglamentaciones y rituales muertos. Su fe estaba siempre viva y llena
de franco amor por Dios.

Los pastores envolvían a sus discípulos de enternecedora preocupación, eran


excepcionalmente condescendientes con las debilidades del prójimo y curaban las almas
y los corazones con amor y bondad de origen celestial. Con su propio ejemplo de
dedicación desinteresada, los pastores constituían un modelo de santidad.

En este medio, muchos eran los que alcanzaban la santidad de forma rápida y
sencilla. Los corazones literalmente se abrían de par en par ante tanta irradiación de
amor. Los seguidores de la Fe no podían sino sentirse completamente felices en medio
de los pastores que de tal forma les amaban y se encontraban así en una atmósfera de
placidez y calma divinas. Entre ellos no se trataban de otra forma que no fuera: “bello
hermano”, “maravillosa hermana”, “dulcísimo padre”, “amadísima madre”.

“¡Oh, si la gente supiera que clase de vida es posible en la Tierra! Dejarían sus
preocupaciones mundanas y llegarían a ser sencillos y puros como nosotros” –de esta
manera infantil exclamaban los pastores.

Lo verdaderamente asombroso era que al comienzo del camino espiritual no se


necesitaba prácticamente ningún esfuerzo. Sólo después, mucho después, cuando
comenzó la batalla espiritual, se hacía necesario aplicar la fuerza, ser sensato las
veinticuatro horas del día y un profundo trabajo interior.

La esencia pecaminosa se quemaba con el fuego del amor a Dios. Se estimulaba la


confesión a corazón abierto excluyendo el enjuiciamiento y el miedo al castigo. El
Padre ungido y su prole espiritual vivían en un dialogo maravilloso de amor mutuo. Por
encima de la confesión se colocaba el llanto, que se provocaba fácilmente en medio de
tanta bondad y paz perfectas. Aún hoy a los cátaros el pueblo no les llama de otra forma
que no sea “los buenos hombres”, “los queridos hombres”, “los amados por Dios”, etc.

Muchos miles de almas intentaron familiarizarse con la vida de las comunidades


teogámicas donde reinaba una atmosfera de inmortalidad absoluta y de orden angelical.
Los teogamitas eslavos construían una vida en la tierra, regida por las nuevas leyes
universales de la Sabiduría, en la base de la cual estaba el amor.

Nuestro contemporáneo el reconocido ungido Juan de San Grial es heredero


espiritual del tesoro de los cátaros. En sus innumerables tratados espirituales descubre
los secretos de este gran movimiento espiritual.

La Inquisición desacreditó los ideales y las formas de ser de los cátaros y


literalmente borró su existencia de la memoria de los hombres. De hecho, el Juan de San
Grial lava hoy el icono del teogamismo eslavo.

Desde hace siglos existen dos tradiciones, dos formas de fe, dos ramas que se
oponen una contra la otra. Una se inclina a la sinfonía con el poder laico, convirtiéndose
en la ideología del Estado y tiende a expandirse mundialmente. La otra rama es la
inmortal, la inconquistable, la espiritualmente pura y aspirante al matrimonio espiritual
con el Altísimo.
Las comunidades de cátaros eran dirigidas por los ancianos ungidos que habían
alcanzado en la tierra el nivel de dioses personificados. Sus caras brillaban con luz
celestial, eran dueños de los grandes secretos del camino divino, obraban la maravilla de
la cura y la resurrección de los muertos.

Les era dado decidir el destino del mundo, dirigir los procesos terrenales y del alma.
Poseían el poder sobre los elementos y tenían el don de comunicarse con los pájaros,
animales y plantas en su propia lengua. Poseían el don de contemplar el amor de Dios
con sus propios ojos y mantener con Él el más dulce de los diálogos.

En ellos vivía el Alma divina del amor y la sabiduría, cada una de sus palabras eran
santas e indestructibles. La mayor parte del tiempo los miembros de estas comunidades
mantenían la clausura en constantes rezos y contemplación.

Muchos de ellos tenían la capacidad de vivir en la tierra cientos y miles de años,


alcanzando de esta forma niveles de inmortalidad. Con el mismo respeto se dirigían
tanto a Dios como al hombre. Sus conocimientos divinos, sus ideales y dádivas los
sacaban de las fuentes de antiquísimas y purísimas civilizaciones: los Atlantes, los
Hiperbóreos, los Arcadios.

Bajo su liderazgo, los devotos de la Fe alcanzaban los más altos niveles de


espiritualidad, se materializaban en cuerpos inmortales, podían elevarse a los cielos,
regresar a la tierra, consagrar el espacio, curar de enfermedades mortales, cambiar la
suerte y el destino de la gente. Todas las maravillas que ellos obraban se alcanzaban, no
mediante prácticas ocultas o mágicas, sino única y exclusivamente con la fuerza del
amor celestial.

El Juan de San Grial heredó de los teogamitas eslavos infinidad de llaves doradas
con las cuales se abren los pozos secretos en el corazón espiritual del hombre.

El Juan de San Grial asegura que el futuro de la humanidad está en el legado


espiritual de los teogamitas eslavos que constituye un tesoro intacto del cual sacar
conocimientos durante miles de años. A través de su extensa obra escrita y en sus
innumerables discursos, el Padre Juan, de manera profética, anuncia el advenimiento de
la época de una nueva civilización que tendrá como base la pureza divina y el amor de
Dios. Proclamar y construir esta maravillosa civilización es considerado por el Juan de
San Grial como el objetivo y la gesta de su vida.

La nueva Atlántida

A pesar de los muchos milenios transcurridos, las generaciones anteriores por entero se
han interesado por la misteriosa y desconocida Atlántida, en honor a la cual multitud de
poetas y trovadores han compuesto hermosos himnos y poemas, glorificando la hazaña
de los héroes atlánticos.
Grecia y Roma no comprendieron y desacreditaron, en realidad, la Atlántida, en lo
mítico de sus libros y cultos, al presentar el gran fenómeno como un paganismo vulgar.

Juan de San Grial, pensador eminente de actualidad, lo destaca de una nueva manera, la
de la revelación divina, a este fenómeno histórico. La Atlántida es una civilización pura
que llegó a la perfección en todas sus esferas de la actividad vital – afirma el. Los
atlantes aparecen como prototipos de las grandes personalidades históricas que
influyeron cardinalmente en los destinos de la humanidad. Apolo es el Cristo atlántico,
su madre es la perseguido la Teoengendradora de la Atlántida. La hija del amor,
Afrodita, viene a la luz de la espuma del mar. Prometeo - el apóstol ardiente del amor-
Minné.

Juan de San Grial manifiesta la Atlántida como la civilización en la cual se cumplió el


triunfo del Inicio inmaculado sobre el Inicio adversario, malvado. En todos los tiempos
el Inicio inmaculado resistía al Inicio del mal, personificado en la imagen del príncipe
de este mundo, cuyo poder se apoya en la usurpación, la concupiscencia y el
materialismo.

Esta oposición ha tomado las formas más diversas dentro de las diferentes culturas y
escuelas religiosas, pero en cualquier época existió siempre una rama de la
espiritualidad verdadera que poseía un excelente conocimiento del semblante auténtico
de la divinidad. Así fue en la antigua Babilonia y en Egipto, también en la legendaria
Atlántida, que ha dejado recuerdo para siempre en la cultura de la Hélade.

Las relaciones entre la gente en la Atlántida eran construidas por las leyes universales
de la sabiduría. La base de la vida era el amor. No el amor carnal, propio de las
civilizaciones viciosas, sino el amor - Minné. La Minné es el ideal del amor superior.
Los corazones de la gente fueron extasiados con tal fuerza del amor-Мinné que el vicio
era imposible, y la maldad era inoportuna.

La civilización moderna – cree Juan de San Grial – se ha alejado catastróficamente de


Minné. El amor-Minné está fundamentada en el arquetipo del ser humano. Cuanto más
se aleja la humanidad de su arquetipo, más evidentemente se muestra el mal sobre la
tierra y se multiplica.

En todos los siglos la tierra fue visitada por los mensajeros de la Minné. Pero cada vez
se encontraban los inquisidores desacreditando a los ungidos, declarándolos locos,
‘herejes’, “corrompidos” y prohibían, a fin de cuentas, el mensaje sobre la Minné. De
costumbre estos “prohibidores”, implantaban en las religiones y en los países, la
ideología del miedo, la cual como ellos decían, era imprescindible para poder dirigir a
las masas. Ellos tienen miedo mortal a Minné.

La sociedad de los atlantes estaba encabezada por los ancianos blancos, los arcontes
solares, que hallaron en la tierra escalones de las divinidades personificadas. Sus
semblantes brillaban más que el sol, poseían los grandes misterios de la senda espiritual,
seguían los ideales del supremo amor, obraban milagros. A ellos les fue dado
determinar los destinos del mundo, dirigir los procesos terrestres y espirituales. Poseían
el poder sobre los elementos, se comunicaban con los pájaros, los animales y las hierbas
en su propio lenguaje.
Les fue dado contemplar la divinidad superior con sus propios ojos, estar en dialogo con
ella. Los ancianos-sabios tenían las llaves de las esferas celestes y subterráneas, poseían
los misterios del origen del mundo y del hombre. Ellos daban los votos de la virginidad
eterna y renunciaban a cualquier poder que no fuera el poder del amor.

Sobre ellos habitaba el espíritu divino del amor y la sabiduría. Los ancianos eran
venerados como la encarnación de la divinidad en la tierra, cada palabra de ellos era
sagrada e inalterable. Su mayor parte, estaban en retiro en oración incesante y en
contemplación. Muchos de ellos podían vivir sobre la tierra cientos de miles de años,
alcanzando el escalón de la inmortalidad.

La Atlántida fue un oasis de gente asombrosa, extraordinaria, el rasgo distintivo de la


cual fue la bondad increíble, la tranquilidad y el amor abundante. Ellos se relacionaban
con el mismo respeto hacia la persona, que hacia Dios. La “gente celeste”, asi les
llamaban los que les rodeaban.

Bajo la dirección de los ancianos blancos, los atlantes llegaban a altísimos escalones de
la espiritualidad, se envolían con cuerpos inmortales, podían ascender a los cielos,
regresar a la tierra, consagrar los espacios, curar las enfermedades mortales, resucitar de
entre los muertos. Todos los milagros que ellos obraban, no se cumplían por unas
prácticas ocultistas o mágicas, sino exclusivamente por la fuerza del amor supremo.

Los sabios de la Atlántida enseñaban que el ser humano es una divinidad de origen
celeste engendrada de la última gota del amor del Padre. A pesar de la corrupcion por el
pecado y el error, el hombre posee un inagotable potencial de amor, que sólo puede ser
abrierto por los ancianos-ungidos, poseedores del dón del amor-Minné.

Juan de San Grial anuncia proféticamente la venida de la época de la nueva Atlántida –


la civilización en la cual en igual grado rendirá honor a la divinidad y a la persona. En
esta civilización no habrá lugar para las guerras, las enfermedades ni mal alguno, sino
que para los corazones, por toda la tierra reinará el amor supremo.