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CENTRO NACIONAL DE DOCUMENTACIÓN MUSICAL
LAURO AYESTARÁN

libro investigación ensayo crónica crítica

Lauro Ayestarán

El cielito

El Día, año XVII, nº 801, Supl. dominical, 23-v-1948, Montevideo, Uruguay.

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E L CIELITO E N T R E IS13 Y 1850.— su "Diario Histórico del Sitio de Montevi-
deo", est3 Cielito se cantó en la noche del
f ^ U R A N T E las primeras guerras de nues- X? de mayo de 1813 y, según también se
tra independencia, una forma de can- deduce de sus palabras, el tal verso corría
ción danzada, presumiblemente practicada desde tiempo atrás: "Solían los sitiadores
durante el coloniaje, avanza a primera línea en las noches oscuras acercarse a las mu-
dominando por entero el panorama de la rallas, t-ndidos detrás cíe la contraescarpa,
expresión musical vernácula. Es el Cielito» a gritar improperios, o a cantar versos. Ano-
vehículo sonoro á^ la patria naciente, que che repitieron al son de una guitarra el
pata nosotros amanece envuelto en un aura siguiente: "Los chanchos que Vigodet. . . "
de libertad. (Tomo I, pág. 228. Edición de 1890).
Su historia no es ciertamente muy clara He aquí por ahora, la primera noticia
y uniforme, como no son tampoco claros que certifica la presencia en nuestro país
y uniformes los días en qve le toca vivir. del Cielito como forma cantada.
Perteneciente a la misma promoción del En ia noche de) 20 de abril de 1814, se-
Pericón y la Media Caña, el Cielito vive gún el precitado autor, se entonó otro Cie-
lozano en eí Uruguay hasta mediados del lito atribuido a Hidalgo que dice así:
siglo XIX. Es, como toda primitiva forma Flacos, sarnosos y tristes Cielito de 1816, transcripto por el presbítero Antonio Pereyra y Ruiz en su manus-
de nuestro repertorio folklórico, canción Los godos acorralados, crito "Noticia de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Arequypa" que se conserva
danzada, pero en muchos momentos se da Han perdido el pan y el queso en la Biblioteca Nacional de Lima.
como forma lírica, exclusivamente, para ser Por ser desconsiderados.
entonada. Tales los Cielitos de Bartolomé
Hidalgo el primero de los cuales data de Cielo de los orgullosos
1813. Es aquel que comienza: Cielo de Montevideo
Los chanchos que Vigodet
Piensan librarse del sitio Del Folklore Musical Uruguayo
Y se hallan con el bloqueo.
Ha encerrado en su chiquero
Marchan al son de la gaita En 1816 aparece la primera pautación
Echando al hombro un (ungeiro*
Cielito de los gallegos
¡Ay! cielito del Dios Baco
Que salgan al campo limpio
de un Cielito. En el momento de auge en
el Uruguay, se transcribe en el Perú la mú-
sica de un "Cielito bayle de Potosí". La Bi-
blioteca Nacional de Lima dio a conocer
hac dos años a través de su revista "Fé-
EL CIELITO
Y verán lo que es tabaco,. * etc.
nix', número 4, un libro manuscrito del
Según Francisco Acuña de Figueroa en Presbítero Antonio Pereyra y Rui* fechado en el año 1816 que se intitula "Noticia cíe rra Grande lo explica con indiscutible auto-
la Muy Noble y Muy Leal Ciudad d? Are- ridad: "Changango: guitarra vieja y de ma-
quypa". Este importante documento cuyo la construcción*. ("Paulino Lucero o Los
original se conserva en la Biblioteca de gauchos del Río de la Plata", pág. 241.
Lima, tiene para los estudios musicológicos París, 1872).
de la América hispana, una fundamental Justamente Hilario Ascasubi. residente
importancia puesto que transcribe la mú- en el Uruguay entre 1832 y 1851 —todas
sica de tr^s danzas populares d<* esa ^época ^us-gKmdes4>áginasJueron escritas en nues-
ya remota, entre ellas la de un Cielito. Has- tro país y sobre nuestras costumbres, ex-
ta entonces la pautación más antigua del cepción hecha del Santos Vega— retoma la
Cielito databa de 1883 —-eran apenas cua- voz d^ Hidalgo y vuelca e n el Cielito el
tro compases con la fórmula de su acom- profundo acento de su criolledad. Ascasubi
pañamiento— y se hallaba en el folleto de ve bailar en las fiestas Julias d e Montevi-
Lynch sobre canciones v danzas ríoplaten- deo del año 1833 un "Cielito con bolsa**
ses: "La provincia de Buenos Aires hasta en la Casa de Comedias y lo comenta con
la definición de la cuestión capital de la estas palabras:
Reoública". Lineas abaio analizamos la pau- "De ahí bailaron otras cosas
tación de 1816 y publicamos en las presan- que yo no puedo explicar;
tes páginas ei facsímil de ella. pero lo que me gustó
E! Cielito patriótico llena en el Uruguay toé, amigo, que al rematar
todo el periodo qve va desde 1813 a 1830 se armó un cielito con bolsa,
y cuando la libertad se ha conquistado de- y ya se largó a cantar
finitivamente, se convierte en un arma dia- sin guitarra un mozo amargo
léctica de propaganda y sátira política. Es de aquellos de la ciudá*
el Cielito un signo d*e los t ; emoos: violenta ¡Bien haiga el criollo ladino,
diatriba contra los "godos" en las luchas de cómo se supo quejar!*., ,
¿a independencia, se vuelve contra los ma-
las oolíticos en tiempos de paz y se refugia
por último excesivamente en las cuchillas
cíe nuestro camoo p»ra morir allí en la se-
gunda mitad del sielo oasado.
Así, durante la dominación brasileña, oi-
remos este Cielito de 1823. que se incia
con la clásica advocación juglaresca:
"Atención pido, señores,
que el asunto lo merece,
tengan silencio ñor Cristo
para que el cielito empieze.
Cielito, cielo que sí,
Cielito de Manduré
eí que quiera lato verde
que se vaya a San José...", etc.
("El Pampero", Montevideo, 22 de ene-
ro de 1823).
En el número del 19 de abril de 1823
de este último periódico, se estampa un
curioso aviso: "S? venden unos versitos de
pie de gato llamados ei Cielito: no valen
má<? aue un medio, pero están muí diverti-
dos", En esa época, el Gato —danza canta-
da picaresca de pareta suelta independien-
te.— s e hallaba en vigencia y aunque el
documento no es muy exolícito. ya aparece
en nuestro oaís el nombre de esta ot^a can-
ción danzada, en los paneles. Nos reserva-
mos un comentario más detallado para
nue¿trr> futuro artículo sobre el Gato en el
Uruguay.
De entre las quince o veinte letras de
Cielitos que hemos hallado en los periódi-
cos montevideanos de ia primera mitad díel
siglo XIX, queremos detenernos en una
de ellas publicada en "El Domador" del 19
de marzo de 1832. Dice así:
"Está templado el changango
Para cantar é aflición
El cielo de salsipuedes
A los de la oposición.
Cielito cielo que sí
Cielito de la Diablada
S ño Juan Taba de chancho
Es bagual que no hecha nada ", etc.
Obsérvese un detalle notable: en el pri-
mer verso se habla del changango, que ac-
actualmente no es más que uno d^ los tan- LETRA
tos nombres del charango, aquella guitarrita Mi madre por pasiadera
de cinco órdenes de cuerdas dobles cuya dice que me a efe poner
caja de resonancia la constituye el capara- un pie de amigo y mexor
zón de un armadillo» en la Argentina. Sin sera un amigo de pie.
embargo, hace más de cien años llamábase ana na na ná na
changango 3 la guitarra criolla. Hilario As- na na na na na nana
casubi en una nota al pie de una de sus ay! Cielo cielo que sí
relaciones de Pauíino Lucero sobre la Gue- cielito de Potosí,
La importancia del Cielito en el Uruguay
es tai en la primera mitad del siglo XIX,
que se arraiga en todos los ambientes, en
el sa'ón. en el teatro y en el campo. Ma-
ga'íños Cervantes en su novela "Caramu-
rú" publicada en 1848 y cuya acción ocurre
alrededor de 1820, asegura que el Cielito
se bailaba en los salones de Montevideo
iunto con la Media Caña en esta última
fecha. El 2 5 de noviembre de 1824. se po-
ne en la Casa de Comedias el saínete crio-
'lo "Las bodas de Chivico y Pancha o sea
El Gaucho" en el cual se baila un "Cielito
bueno y hermoso" según pide el texto. As-
casubi lo ve bailar luego en el mismo tea-
tro en 1833. Hasta 1876 por lo menos el
Cielito vive también en el campo; en esa
fecha Alcides e Isidoro De María publican
la segunda edición de su folleto "Preludios
de dos guitarras" en cuya página 35 se lee
lo siguiente:
"Son dos paisanos que hieren
Con su natural talento
Las cuerdas del instrumento
Que nadie les enseño.
Y con su son acomoañan
A los que bailan cielito
O el pericón favorito
Que cantan en su caló".
Después de esta última fecha, las refe-
rencias que del Cielito figuran en nuestro
fichero, hablan de esta danza con nostálgi-
ca tristeza de algo ya caducado. El nombre
sin embargo, como veremos más adelante,
cubre tres expresiones distintas alrededor
del 1900*
LA COREOGRAFÍA DEL C I E L I T O . —
"Cielito" (litografío) por Carlos E. Pellegrini. Del álbum "Recuerdos del Río de la Plata". 1841.
El Cielito es indudablemente danza de
pareja suelta en conjvnto d e carácter grave- rnos optado por llamarle Cielito de Estilo en cuatro octavos en función de los acentos
viva, es decir, que alternan en ella movi- tro e'an pues, para Lynch, las figuras d»i
Cielito: demanda, valseo, reja y cadena, fi- a esta última, dado el calor y la insisten- de su letra y del claro entendimiento de
mientos lentos con movimientos alegres. La cia de muchos que así lo creen y sobre todo su figuración exclusivamente musical. Es
descripción del precitado Lynrh de 1883 es guras t<x5as ellas provenientes de la,ant;<r;3a
contradanza de ouien es hiio corroerá f-.-rv, oor el hecho de que en aleunos Estilos pau- casi seguro además que su acompañamiento
por ahora la más completa: "El cielo es un tados aíred-dor del 1900 figura bajo el marchara en pies ternarios.
baile de cuatro. Se coloran pareja frente a nada mas desde luego, nuestro Cielito. Po-
sombre de Cielito esta última sección.
pare?a como en la cuadrilla. Mientras canta siblemente tuviera mavor número de figu- TRES EJEMPLOS D E CIELITO.—
ras o algunas sustituciones en épocas ante- De sstos tres nombres de Cielito, en la
el guitarrero, todos valsan. Al terminar la actualidad el único que sobrevive en vi- (1) Cielito de Potosí de 1316, — Este
segunda copla hacen la reja. La reja consis- riores. Sabemos cor eíemolo d» acuerdo con
el viajero anónimo "Un ine'és" que pasa gencia ss el último. Cielito constituye uno de los documentos
te en dar vuelta por el lugar que ocupan los más importantes para el estudio de nues-
demás sin abandonar la mano de su com- •por el F'O de la Plata en 1824 y Q?ve es- LA MÚSICA DEL C I E L I T O . —
cribe el libro "Cinco años en Buenos Aires" tras danzas nacionales y es uno de los pri-
pañera. Luego siguen valsando, pero en for- Musicalmente hablando el Cielito consta meros qt:e se conservan de casi toda Amé-
ma de cadena y así progresivamente". Cua- que "El Cielito comienza con canciones a de dos períodos de cuatro frases cada uno,
las qu" sigue un chasoueo de los dedos: rica. Consultado por nosotros al respecto,
formando dieciseis compases en total. To- Carlos Vega sostiene que el Cielito emigró
luego tienen lusar las ffeuras". Ascasubi lo das las discusiones que con respecto a la
confirma a1 h'b^ar del "betún" que se prac- de Buenos Aires al Perú alrededor de 1810.
cifra de su compás se han planteado, se Estamos de acuerdo con él en que la co-
ticaba en el Cielito v en la M»dia Caña y deben a su hecho qué ha pasado inadver-
que consistía en realizar cabriolas con los rrecta escritura de esta página debe hacer-
tido para muchos y es que la melodía y se sn compás de cuatro octavos. La ausen-
p : es mientras los dedos de ambas manos el acompañamiento marchan en distintos
harían castañetas. Hav además dos nrm^ cia del cuarto grado le da' un carácter
compases, cosa muy frecuente en el ámbito; suavemente incaico. Sin sesponder exacta-
bres de Cielito no bien aclarados: "cielito folklórico. H a y desde luego varios tipos de.
en batalla" y "cielito con bolsa'* que hace mente a ninguno de los cinco modos d e la
frase de Cielito, pero la más frecuente es escala pentatónica — por la presencia del
r e s u m i r dos variantes más, bien diferen- aquella en la cual se 'presenta este esque-
ciadas. séptimo y la alteración del primero ele-
ma, tal como observará el lector en el Cie- vado a veces en un semitono cromático —
lito del Pericón de Leopoldo «Díaz que he- tiene sin embargo nn evidente parentesco
LA LETRA DEL C I E L I T O . — mos sometido a una re-escritura sin alterar con todo el cancionero del área pentatónica
El texto literario del Cklito proviene in> ninguna de sus figuraciones: que abarca e ! Norte de la Argentina y Chi-
discutiblemente dej romance español. Mé- le, el Oeste de Bolivia y todo el Perú y el
tricamente consta 'de una serie indetermi- Ecuador.
nada de estrofas de cuatro versos octosíla- (2) Cielito uruguayo de 1891. — En
bos de rima ya asonante, ya consonante, en 1391, Leopoldo Díaz publicó en Montevi-
los pares. Además y fundamentalmente en deo un hermoso Pericón para piano y can-
los dos primeros ve-sos de las estrofas pa- to — cuya carátula estampamos en nuestro
res se pi:-senta el siguiente estribillo-. "Cie- En el Cielito de Potosí de 1816, ocurre artículo anterior correspondiente a esta es-
lo, cielito". Este estribillo adopta las si- le mismo en la melodía cifrada originaría- pecie — dentro del cual figura este Cielito
guientes variantes: "Cielito, cielo que sí", menta en compás de tres octavos, pero que cantado que lo escribe en compás de tres
"Ay cielo, cielo y más cielo", "Allá va cielo' está p : díendo urgentemente su pautación octavos y que se baila en la tonalidad de
y más cielo", "Cielito, cielo eso sí", "Digo la-bemol-mayor. A los efectos del cotejo
mi ci:lo cielito", "C'elito, cielo, cielito", etc. musicológico lo hemos transportado al t.o-
Desde el punto de vista de su contenido no de fa en el cual escribimos todas dies-
se desarrolla en tres períodos bien diferen- tras pautaciones — o en su relativo d e re-
ciados: 1) Entre 1813 y 1830 es de carácter menor — que es el que ocupa el centro
patriótico nacional; tales los de Hidalgo y del pentagrama. Como ya hemos dicho, este
los anónimos que circulan en los periódi- Cielito presenta su línea melódica en com-
cos clandestinos de la época. 2) Entre 1830 pás de cuatro octavos en tanto que? la fór-
y 1843 es de carácten político o jocoso. 3) mula de su acompañamiento marcha en un
Entre 1843 y 1851 se refiere a personajes seis octavos ternario. La melodía tiene co-
o acaecimientos d e la Guerra Grande. De mo se puede ver una similitud de figura-
estos dos últimos períodos datan los Cieli- ciones con el Cielito de 1816. Es además
tos compuestos en Montevideo por Ascasu- la primera pautación completa de un Cie-
bi y numerosos de Acuña de Figueroa o de lito uruguayo, si se exceptúa el de Dalmirp
autores anónimos. Costa del cual sólo conocemos los primeros
EL CIELITO A FINES DEL SIGLO X I X compás :s y que presumiblemente data d e
unos años antes.
Cuando la vieja canción danzada del Cie- (3) Cielito. — El 18 de julio del pasa-
lito de la primera mitad del siglo X I X des- do año en viaje de relevamiento folklórico
aparece. — por la entrada del baile de pa- por el departamento de Flores, grabamos
reja independiente enlazada — su nombre un Cielito que al acordeón nos interpretó
sobrevive aún cubriendo tres expresiones Doña Concepción Carbajal de Chaves, d e
distintas: 1) Como título de danza de pare- 85 años de edad, nacida en El Perdido (So-
ja suelta que se acopla al Pericón, convir- riano) y radicada en Trinidad* desde hace
tiéndose en una de' sus figuras. Es el Cieli- mucho años. Nos aseguró que se bailaba
to más próximo a la vieja forma pero que hace unos setenta años y que era un "valse
ha perdido su independencia. Tal el ejem- serenito" que se danzaba después del Pe-
plo que nos trae Leopoldo Díaz en su Pe- ricón como danza de pareja independiente
ricón uruguayo de 1891. 2) Se transforma enlazada. Este Cielito ningún parentesco
en un valsesito criollo de pareja enlazada tiene ya con la vieja forma ni en su melo-
independiente. Nada tiene que ver el títu- día ni en su coreografía. No es sin embargo
lo con la danza anterior; taí el eiemplo que una fantasía de la ejecutante; en otros
LETRA hemos recogido en la ciudad de Trinidad puntos de nuestro país hemos recogido ex-
y que analizamos líneas abajo. 3) Es el presiones similares.
Labra su nido el palomo nombre de uno de los fragmentos del Esti-
Entre el ramaje escondido; He aquí pues la evolución de una espe-
lo. En este sentido las opiniones están divi- cie musical que fué la voz de nuestra co-
Quien tuera tu palonúto didas entre los músicos populares: para
Para labrarte tu rudo lectividad por espacio de casi un siglo y
unos es el preludio guita^rístico y para otros por la cual, en los primeros tiempos, res-
Y allá va cielo y cielito es la parte cantada intermedia en la cuai piró ancha y profundamente la patria na-
Cielito de la esperanza se acelera un poco el movimiento y que ciente.
Que vence los imposibles abarca desde el cuarto al octavo versos, de Lauro ATESTARAN.
SI amor y la constancia. I2 décima con la cual »e canta el Estilo. Ho-